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Recortes de Prensa    Miércoles 26 Mayo  2010

 

Crisis institucional
Zapatero y su casta
Agapito Maestre Libertad Digital  26 Mayo 2010

Zapatero dice que no da bandazos en su política. Mentira. Rajoy habla en broma en un programa basura de televisión. Mentira. Montilla se hace traducir al español en el Senado. Mentira e impostura criminal, o peor, se niega que el valor de pensar puede ser medida de todas las cosas. Creo que la tercera de estas mentiras es la más difícil de superar. Me explico.

Zapatero es insustituible. Cierto. No hay nadie que le mueva la silla. Nadie haga estúpidas especulaciones sobre sus posibles sustitutos o herederos. Hoy por hoy, no escapa nadie a su control. Miente, sí, pero vigila y castiga a sus correligionarios como a sus adversarios. Zapatero es la antitesis de la política. De la negociación y el acuerdo. Zapatero ha sembrado todas las instituciones de desconfianza. He ahí un problema grave de España. Hasta los Borbones comen en la mano de Zapatero. Este hombre es el dueño del PSOE, del Gobierno, de casi todos los medios de comunicación, de casi todos los bancos y cajas de ahorros y, sobre todo, controla a golpe de latigazos precisos a la plebe social. El otro gravísimo problema es la derecha española, porque se contenta con disfrutar del poder que ya ha conseguido, que es, dicho sea de paso, mucho para lo poco que hace por conquistar el poder del Gobierno. Y, en tercer lugar, el otro gran problema es la carencia de sentido común que tiene toda la casta política, reflejada en la alocución de Montilla en el Senado, que a falta de mejor cosa que hacer se dedica a maltratar a la plebe que le paga sus buenas soldadas.

Es evidente que el primer problema podría solucionarse con un poco de democracia; bastaría que el presidente del Gobierno fuera capaz de autolimitarse en el ejercicio del poder, o sea, presentara su dimisión, dejara paso a otro de su partido o, simplemente, convocara elecciones generales. El asunto de la indolencia de la derecha, esa forma acomplejada y sin nervio del PP a la hora de hacer política, quizá se resolverá algún día que surja un líder con empuje profesional y moral, e incluso cabe imaginar un Rajoy estadista que, lejos de imitar las visitas de Blanco a programas basura de la televisión, tome iniciativas en las instituciones gobernadas por el PP y en la calle.

Veo más difícil que pueda resolverse el denominador común de la casta política, a saber, su desastrosa falta de sentido de la realidad. Su sentido común, es decir, político, es inexistente. He ahí el mayor peligro que tendremos que sufrir los españolitos de a pie en los próximos años. Esa casta funciona al margen de la realidad, o peor, ha creado un mundo ficticio. Utópico. Esta fantasía les permite decir una cosa y la contraria con un único objetivo: desentenderse de los problemas reales que tienen los españoles. El ejemplo máximo de esta catástrofe es el fracaso del Título VIII de la Constitución, es decir, los españoles, gracias al pésimo funcionamiento del llamado Estado de las Autonomías, no somos ni libres ni iguales ante la ley, pero la casta política se niega sistemáticamente a reconocer tal obviedad. O peor aún, la casta política saca pecho en el Senado, mal llamada cámara de representación territorial, y acepta de buen grado la barrabasada de pagar unos traductores para que viertan a la lengua oficial, la que todos tienen el derecho y el deber de conocer, lo que dicen en las otras lenguas del Estado.

La miserabilidad de esa acción compite con la falta absoluta de realidad de esta chusma política. Matarían por un voto y negarían a sus padres por una dieta en una comisión. Son la negación de la política. Del acuerdo. Esa chusma conoce, desgraciadamente, la verdad, pero es descartada o disfrazada porque su aspecto les parece absolutamente aborrecible para sus pérfidos intereses de casta. Odian la verdad. Ese odio es la base común de toda la casta política. Al contrario de la gente normal, que a veces ama la verdad, o sea, la busca porque no la conoce, la casta política actúa con la “inocencia” del hombre salvaje: la verdad es de modo natural más odiada que amada.

Elecciones, la solución democrática
BENIGNO PENDÁS Jurista ABC  26 Mayo 2010

En una democracia constitucional, las reglas del juego son muy claras: el único gobierno legítimo es aquel que goza de la confianza de los ciudadanos. La palabra clave es Trust, como bien dijo John Locke en el contexto de la «revolución gloriosa». Al margen de la letra de la ley, Rodríguez Zapatero ha perdido la confianza de casi todos: parados, pensionistas y funcionarios, por razones evidentes; empresarios y sindicatos; «ricos» (todavía por definir) y «pobres» (más fáciles de intuir que de cuantificar); la oposición, por supuesto; los suyos, en buena medida, excepto la guardia pretoriana y unos cuantos inmovilistas; los medios de comunicación, ya sean hostiles, neutrales o incluso afines; los socios europeos, entre irritados y escépticos; los «amigos» imaginarios en el ámbito realista de las relaciones internacionales; los jóvenes, en pleno desencanto; los mayores, privados del sosiego bien ganado...Horizonte sombrío para un Ejecutivo sin rumbo: proyecto agotado a mitad de legislatura, ministros sin pulso político y muchos altos cargos contando los días que faltan para salir del agujero. La «rebelión de las circunstancias», rumiaba el personaje de Balzac. Aquí y ahora, el discurso posmoderno amenaza con llevar a la quiebra del Estado de bienestar, última esperanza de la era moderna para encauzar a medias la deriva inevitable de la sociedad de masas.

Lo peor ha sido y sigue siendo la inconsciencia. Juegos malabares, planes sin contenido, dádivas para ganar adeptos, trampas dialécticas para engañar a los ingenuos. Oportunismo, siempre: ahora también para la renovación interminable del Tribunal Constitucional. Deslealtad hacia las instituciones, algunas ya fallidas sin remedio. Arbitrismo, a veces absurdo, y arbitrariedad permanente. Trucos de magia barata y excusas de mal pagador... Dejamos los reproches y vamos a los principios. El presidente del Gobierno obtuvo hace dos años la investidura con un programa político cuyas señas de identidad -más bien difusas- han sido objeto de alteración sustancial a la vista del decreto-ley que mañana debería convalidar el Congreso. Se produce por tanto la ruptura en sentido material del vínculo que une al Gobierno con la Cámara que hace presente y operante la voluntad del pueblo español, única fuente legítima del poder. Incapaz de plantear una cuestión de confianza, Zapatero pretende inducir al PP a suscribir su fracaso o a gastar la pólvora en salvas con una moción de censura. Pero ya pasó el momento del maquiavelismo de bolsillo, los juegos parlamentarios de salón y los enredos mediáticos para quemar a los rivales, externos o internos. Hablemos de la gente real. Lean ustedes las páginas inmortales de Tucídides (Historia ,II, 53) sobre el derrumbe moral de Atenas en tiempos de aquella peste que acabó -entre varios miles- con la vida del gran Pericles. Mutatis mutandis, las coincidencias son asombrosas.

En situación de emergencia económica y desbarajuste institucional, el régimen parlamentario cuenta con un mecanismo impecable para salvar la estabilidad política. Se llama elecciones anticipadas, previa disolución de las Cámaras por parte de Su Majestad el Rey, a propuesta exclusiva del presidente del Gobierno. Conviene no magnificar las cosas, porque se trata de un cauce natural en democracia y no del apocalipsis político. Exige, por supuesto, máximo sentido de la responsabilidad: a ciertas personas les llega el día en que deben decir el «Gran Sí» o el «Gran No», escribe Kafavis, su poeta favorito. Zapatero todavía puede elegir. La opción más fácil, seguir a toda costa, conduce a un año y medio de crisis nacional que España no se puede permitir sin grave riesgo de dilapidar el legado de al menos dos generaciones. Acaso ni siquiera pueda aprobar los presupuestos, porque las urnas catalanas apuntan hacia fórmulas imposibles en el Congreso. Por el contrario, la opción electoral es la única solución viable desde la perspectiva del Estado y de la nación. La previsible huelga general (o incluso algún sucedáneo sectorial) enviará a los mercados un mensaje demoledor. La fractura derivada del Estatuto catalán hace saltar las alarmas sobre el modelo territorial. Por el bien de todos, ojalá sean falsas las sospechas sobre la tentación de diálogo con ETA: el pacto constitucional en el País Vasco es lo único que todavía funciona. Si el Estatuto acaba con el Constitucional y los amigos de Garzón con el Supremo... Vamos a dejarlo así: los precedentes invitan al pesimismo, mal que nos pese a los moderados impenitentes.

Solución democrática, insisto: elecciones generales cuanto antes. Nadie cree a Zapatero cuando proclama la prioridad del futuro de España sobre el interés partidista. Ahora tiene la oportunidad de impartir una lección genuina de patriotismo y dejar en mal lugar a sus críticos. Si se presenta o no como candidato socialista, es cosa suya y de su partido. La alternativa está ahí. Todo el mundo sabe que se llama Mariano Rajoy, incluso los que procuran día tras día marcar algún gol en propia puerta. Tiempo habrá para discutir sobre personas y programas; sobre quién sobra y quién falta; sobre pactos, cláusulas y condiciones...Lo esencial es que existe una política del sentido común, al margen de insensateces y ocurrencias. Pero no es ésta la ocasión para abrir un debate sobre candidatos y liderazgos, sino de hacer frente a una situación que no admite demoras inútiles. Por formación y por vocación, Zapatero es un hombre de partido. Tal vez le convenzan de que el adelanto trae algunos réditos. Puede pedir opinión al PSC sobre la coincidencia con las catalanas... Sea como fuere, los españoles no podemos continuar así. Nadie en sus cabales confía en un Ejecutivo desbordado por las circunstancias. Hemos aprendido una lección dolorosa sobre las consecuencias de la apoteosis de los mediocres, la mentalidad de nuevos ricos y el relativismo seudocultural. Pero no hay que confundir planos diferentes: España es una gran nación con un mal Gobierno. Es la hora de los ciudadanos, a través del ejercicio -irresistible en democracia- de su derecho a decidir sin apelación posible. Incluso, si llega el caso, a recaer en los mismos errores. Buscando la fecha oportuna, el presidente del Gobierno tiene el derecho y el deber de aprovechar la última oportunidad: aprobado el decreto-ley, debería asumir su responsabilidad ante los ciudadanos.

Cerca ya del final, me inquieta la reflexión de William Faulkner: «¿por qué me despierto, si al hacerlo nunca me dormiré de nuevo?» Ustedes y yo pensamos que no habrá elecciones anticipadas, gestos de grandeza personal, ni siquiera estrategias a medio plazo. Tendremos dosis crecientes de oportunismo revestidas de falacias recurrentes, aunque ya no engañan a casi nadie. Ahora tocan guiños adicionales al radicalismo y unas cuantas piruetas sobre el alambre. Sin embargo, confiamos en el clamor social a favor de la convocatoria inminente. También está el sabio consejo de Marco Aurelio, filósofo y emperador, aplicable ahora en buen sentido político: «...márchate, pues, reconciliado».

Váyase
IGNACIO CAMACHO ABC  26 Mayo 2010

SIN ánimo de exagerar, estamos viviendo uno de los peores momentos de la democracia. A la profundidad de la crisis económica, social y financiera se une la fuerza desestabilizadora de una gravísima crisis política y de liderazgo. El Gobierno ha pasado de seguir una deriva equivocada a perder por completo el rumbo, el control y los nervios hasta convertirse en un problema sobreañadido. La situación combina el pesimismo de la ley de Murphy con la incompetencia del principio de Peter, de tal modo que a la dificultad objetiva de las circunstancias se une la incapacidad manifiesta de quienes tienen que resolverlas. Por si no bastase este panorama inquietante, la gente tampoco confía en la alternativa y se está produciendo un colapso de confianza. Cada día parece un poco peor que la víspera y amanece con contratiempos nuevos agrandados por la torpeza de las soluciones. Zapatero, con alarmantes síntomas de estrés y envejecimiento prematuro, es la estampa andante de un fracaso; no hay contrariedad ante la que no zozobre ni previsión que no falle. No es que esté dando bandazos; simplemente es su forma natural de sostenerse.

Cuando el presidente, mal aconsejado y dado a dejarse malaconsejar, decidió creer que la recesión se resolvería sola, olvidó que incluso para que así ocurriese era menester que al menos se quedase quieto. Si pensaba dejarla pasar tenía que haberse limitado a no hacer nada. En vez de eso se lanzó a un vértigo mal calculado de medidas paliativas que no lograron sino deteriorar las condiciones defectuosas de una economía exánime. Cada presunto remedio incrementaba los males, hasta llegar a un punto en que la crisis dejó de resultar un fenómeno sobrevenido para devenir en la consecuencia de una política errónea, mal dirigida y peor resuelta. Ahora ya está tan abrumado que yerra incluso cuando rectifica porque ha perdido toda referencia y todo crédito. Se mueve como un zombi desorientado y sus movimientos desencadenan una mezcla de irritación, zozobra y pánico.

Ayer escuchó en el Senado un griterío coral, destemplado y faltón que era un eco estridente y remoto del «váyase» de Aznar a González. La repulsa brusca, estrepitosa, de un PP impaciente augura un final de legislatura insostenible; en este clima crispado, bronco e intemperante no hay manera de hallar una salida razonable. Con el Gobierno desquiciado por sus propias piruetas, con la oposición alborotada, con los sindicatos desengañados, con las instituciones bloqueadas, con el sistema financiero tambaleante, con el Estado en quiebra y con la gente cabreada y empobrecida no cabe más recurso sensato que un adelanto electoral que al menos proporcione una nueva legitimidad política a quien le toque afrontar el desastre. Cartas nuevas para una nueva partida. No las habrá porque el que tiene que repartirlas aún confía en que le salga un comodín de la gastada baraja. Se resiste a aceptar que ya no le quedan bazas favorables ni en la manga.

Administración pública: tendrá que costar menos
RAMÓN PÉREZ-MAURA ABC  26 Mayo 2010

Isabel II anunció ayer ante las dos cámaras del Parlamento británico unas medidas económicas ya anticipadas la víspera. Con ellas se confirma que hay dos formas de afrontar los recortes. Una es cargando sobre los pensionistas. Y otra es reduciendo los costes en los que incurre la administración pública. El gobierno británico ha optado por la segunda posibilidad.

El lunes el canciller del Exchequer, George Osborne, y el secretario jefe del Tesoro, David Laws, anunciaron recortes por un montante de 6.200 millones de libras. Apenas dos semanas en Downing Street les ha dado para todo eso. Se va a recortar el número de funcionarios, los gastos de la Administración en asesores y publicidad y los quangos (Quasi Autonomus NGO´s) las ONG´s que crea el propio Gobierno para administrar cualquier cosa y que son un sumidero de dinero. Y eso en un país como Inglaterra en que el ciudadano no tiene más que dos administraciones: la central y su ayuntamiento.

Y es que el año pasado se gastó 156.000 millones de libras más de los que se ingresó con la recaudación de impuestos. Y el Gobierno sabe que alimentar una deuda así haría pronto al Reino Unido, a ojos de los inversores, un país equiparable con Grecia. Recortar 6.200 millones de libras es muy poco comparado con los 704.000 millones que el Gobierno tiene previsto en gasto para este año según el presupuesto aprobado el pasado mes de abril por los laboristas. Y el ministro Osborne anunció que en poco tiempo tendremos nuevos y mayores recortes. Pero lo que cabe preguntarse es por qué un nuevo Gobierno en el Reino Unido es capaz de ver esto tan rápido y en España estamos desde hace años un paso adelante y dos atrás. ¿Por qué en el Reino Unido son capaces de anunciar grandes ahorros que no afectarán a la Defensa, el sistema nacional de salud o la educación y en España nos andamos con rodeos que no se sabe a dónde nos llevan?

Dioses en el Senado
GABRIEL ALBIAC ABC  26 Mayo 2010

CHATEAUBRIAND fue testigo, en el agónico verano que sigue a Waterloo, de esta alucinada escena, a la cual la pluma prodigiosa de sus Memorias de ultratumba, da resonancia de mito fundacional en la política moderna, y de cuya anecdótica verdad tenemos doble testimonio en las Memorias de su esposa y en las de Beugnot: «De pronto, se abre una puerta: entra silenciosamente el vicio apoyado sobre el brazo del crimen, el señor de Tayllerand avanzando del brazo del señor Fouché; la visión infernal pasa lentamente ante mí, penetra en la habitación del rey, desaparece».

Ya no hay gigantes en política; aun cuando, como los dos compinches a los cuales el mayor prosista de las letras francesas entrega al paredón de la posteridad, fueran gigantes del crimen. No hay ni siquiera ya eficientes burócratas. Sólo anodinos parásitos, que devoran, monótonos, las arcas públicas hasta dejar a este pobre país exhausto, sin capacidad siquiera de hacer el gesto mínimo de aplastarlos con la uña, como se aplasta una chinche henchida de nuestra sangre. No podremos contar a nuestros nietos que vimos a dos colosos del mal maquinar la perdición de un país. Nuestro relato podrá sólo ser grotesco. Narraremos, con la torcida sonrisa del que sabe que, si eso fue posible, lo fue por mor sólo de nuestra cobardía, cómo, en una alucinada sesión del Senado, vimos a un andaluz con pocas letras escuchar, en la voz del traductor simultáneo que un auricular le transmitía, el chapurreo que, en irrisorio catalán, emite un andaluz analfabeto en ambas lenguas.

Sucedió, contaremos, en el año de la ruina. Pero no es el dinero que ese sainete costó lo relevante. La tragedia es la estólida seriedad de los actores. Puede que ni siquiera hayan percibido ellos el fantástico corte de mangas que hacen a la inteligencia. No es culpa suya. Ellos no son más que las ridículas criaturas que nosotros creamos. Ni siquiera se burlan. No conscientemente. La burla no les interesa. Sí, el dinero. Ese que, día a día, se embolsaron. Y el que hicieron embolsar a sus parientes: esposas, hijas, todo aquel que caía lo bastante cerca. El poder en España, en estos años, no ha sido más que el medio para que una casta iletrada se enriqueciera suntuosamente. Enriqueciera a los suyos. Y exhibiera el lujo cursi de conversar entre sí -como si conversar supieran esas gentes ayunas de saber y lengua-, traductor mediante. Ni las más arbitrarias tiranías soñaron recrearse con un capricho así. «Si, para que entre usted y yo exista transmisión de palabra se precisa la mediación litúrgica de un vicario, es que usted como yo debemos de ser dioses». Y el iletrado ministro, y el iletrado presidente autónomo, dejan de ser, en su más loca fantasía, el par de pobres diablos que el espejo les devuelve. Son dioses, de repente, dioses de lengua arcana. Y se sueñan fouchés y talleyranes: inmensos criminales forjadores de Estado. Y son menos que chinches. Pero nosotros fuimos ya castrados hace mucho. Ni siquiera nos queda la poca energía de hacerlos estallar con el gesto de una uña. Es el enigma.

¿Con qué culpa cargamos para que, ya tres décadas, hayamos aceptado mantener a esta gente y, si no reírles las gracias, sí pagárselas? Somos un pueblo enfermo. Hijos de una dictadura que nos legó esta herencia: soportar en silencio. Ni siquiera reír a carcajadas. Hacerlo a puerta cerrada y con el gesto amargo. Apenas un instante antes de que estalle el sollozo. Y añorar -por más que sea horrible- la épica del gran vicio y el gran crimen, que Chateaubriand conoce. Nosotros no. Nosotros moriremos comidos por los parásitos. No por los grandes felinos.

Unánime estupidez
Antonio Pérez Henares Periodista Digital  26 Mayo 2010

El Senado español, cuyo mejor servicio a la Nación sería disolverse, dio ayer otra impresionante lección de su estúpida y costosa inutilidad a la ciudadanía española. Penoso es que se gasten los dineros públicos de esta manera tan absurda , el Senado ya se pule el “manso” en mantener su fútil pero muy bien pagada existencia, pero que encima se represente un esperpento como el vivido el lunes es de llamarles cosas por la calle y para que luego se quejen de que están muy mal mirados. ¿Pero acaso pueden aspirar a otra cosa que a recibir gorrazo, mofa y escarnio, y escarnio cabreado, haciendo las payasadas que hacen?

¿O no es hacer el payaso más absoluto que un señor que ha nacido en Córdoba se ponga a hablar en varias lenguas excepto en la que entienden todos, incluido farfulle palabras en vascuence, y que a otro señor nacido en Sevilla le tengan que poner auriculares para que lo entienda?. Pues esa fue la foto de Montilla y Chaves que escenifica este verdadero esperpento a que se ha llegado en España y que el lunes se represento en el Senado.

Pues bien. El ridículo se hizo por unanimidad. Todos los portavoces de todos los grupos se prestaron al sainete. No hubo ni uno que pusiera el mínimo sentido común de decir. “Miren ustedes si aquí todos nos entendemos en castellano-conocido como español en todo el mundo excepto en España- para que voy a hablar yo en otra lengua si esto de las lenguas es algo para entenderse entre los seres humanos.

Pues no. La “parla” en España no es para que nos entendamos. Es para que se nos traduzca . No se ha visto soplapollez igual en todo el mundo pero los senadores del Reino salían ayer tan orondos de su “histórica sesión” donde por unanimidad hicieron todos el tonto. Pero a lo mejor de tontos poco . Porque ya dice el acerbo “Dame pan y llamamé tonto” y estos cobran en panes de oro sus muy prescindibles bobadas

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Idioma y nación
Bélgica es el exponente de un país en el que dos comunidades se dividen hasta la exageración y del antagonismo por razones lingüísticas e identitarias
RAMÓN JÁUREGUI El Correo  26 Mayo 2010

DIPUTADO SOCIALISTA EN EL PARLAMENTO EUROPEO

Desde que trabajo en Bruselas no dejo de sorprenderme de este país tan rico en un tiempo y tan progresivamente roto en la actualidad. Rico lo fue, cuando dominó el Congo y las ganancias de una colonización explotadora se trasladaron a una burguesía capitalina que acabó construyendo una bella ciudad, unas calles que hay que recorrer mirando a las fachadas, como París, para descubrir la arquitectura y el confort de unas construcciones acomodadas. Ricos lo fueron cuando crearon las primeras siderurgias y altos hornos de Europa en la zona del carbón y del acero, en la actual Valonia, en las viejas ciudades del sur belga, Charleroi, Lieja... Roto lo está, porque una disputa lingüística en su origen, pero más compleja en su realidad, les convoca nuevamente, crisis tras crisis, a unas elecciones anticipadas que, en el fondo, no resolverán nada porque se trata de un problema tan profundo y tan enraizado en la doble comunidad belga que la soberanía popular sólo puede confirmarlo y en el peor de los casos acentuarlo.

Éste es el drama de la Bélgica de hoy, en la que, muchos dicen, sólo queda la monarquía, la bandera, los Diablos Rojos y las instituciones europeas como elementos comunes y vertebradores de lo que un día fue una nación. Bélgica es el exponente de un país en el que dos comunidades se dividen hasta la exageración y del antagonismo por razones lingüísticas e identitarias. La dimisión del último Gobierno belga trae como causa una disputa político-electoral en tres pequeñas localidades situadas en las proximidades de Bruselas, en las que una presencia del 40% de población francófona distorsiona la aplicación de las reglas de gobierno flamencas en un territorio perteneciente a Flandes, es decir, a la zona neerlandesa del país.

Los francófonos de la Valonia hablan francés y viven en francés. TV, periódicos, comunidad, escuela, gobierno, partidos, todo es francófono en la Valonia. El neerlandés es un idioma del que saben cuatro cosas, pero su segundo idioma es el inglés (en la escuela, en la empresa y en la política). Los flamencos, por su parte, hablan flamenco y odian el francés. También tienen el inglés como segunda lengua. Bruselas está en Flandes y teóricamente es bilingüe, pero en realidad se habla francés por su carácter internacional e institucional. Los partidos en cada comunidad son diferentes. El Partido Socialista valón, por ejemplo, estaba en el Gobierno belga dimitido y el Partido Socialista flamenco le hacía la oposición, es decir, están enfrentados por comunidad identitaria aunque sean de la misma familia ideológica.

La descripción del conflicto belga puede resultar interminable y los periódicos de estos días lo relatan con más detalle y precisión. Las diferencias económicas entre el norte y el sur, es decir, entre Flandes, región poblada y más dinámica económicamente, y Valonia, que sufre el declive de las viejas regiones industriales del pasado siglo, intensifican las tentaciones particionistas. Una cierta sensación de problema irresoluble lleva a muchos a pensar en la necesidad de configurar dos naciones diferentes, algo que se empieza a ver con entusiasmo en el nacionalismo flamenco y con inevitable resignación por la población francófona, entre los que no faltan los que no rechazan incluso su incorporación a Francia.

Me resulta imposible evitar trasladar esta realidad a nuestro país. Una comunidad bilingüe que hable y ame sus dos idiomas (Cataluña y Galicia son un buen ejemplo) es una comunidad vertebrada en la que el dominio de sus dos lenguas une, vertebra y enriquece. Euskadi debe aspirar a eso y trabajar en esa dirección. Si el nacionalismo vasco se apropia del euskera y quienes no lo dominan o quienes no se sienten nacionalistas se oponen y se enfrentan a él, la lengua y su utilización partidista nos dividirá. Lo mismo puede y debe decirse de la hipótesis contraria. Si quienes no somos nacionalistas despreciamos el euskera o aceptamos su desaparición por indiferencia o pasividad, la comunidad euskaldun se radicalizará y la división entre valles y ciudades y entre zonas euskaldunes y castellanas producirá una división imposible de vertebrar.

Hace unos días tuve el placer de moderar una mesa sobre literatura vasca y Europa en el Parlamento Europeo, organizada por la UNED. Junto a Lourdes Auzmendi, viceconsejera de Política Lingüística del Gobierno vasco, participaron María José Olaziregi, Aingeru Epaltza, Xabier Zabaltza y Joxean Muñoz. Todos ellos son escritores vascos y en esa mesa les oí hablar de su literatura. Confieso que toda la literatura en euskera que conozco la he leído en castellano, pero con la misma sinceridad declaro mi emoción con esa literatura que surge e identifica una realidad tan cercana como conocida y querida. Que se expresa en un euskera desprovisto de significados ideológicos y políticos y relata mundos, paisajes, espacios, vidas o creaciones literarias conocidas. Las obras de Atxaga, Saizarbitoria, Lertxundi o Uribe me suscitan esos sentimientos. No disfruto de la dulzura y la musicalidad de su fonética, pero me agrada una literatura en euskera sin más pretensiones que la que nos describe sin apellidos partidistas y que nos integra a todos, sea cual sea nuestra aspiración política. Ese euskera multiidentitario y plural que busca su lugar entre las lenguas, sin apropiaciones ni exclusiones. Ese euskera (y su literatura) enriquecido de la cultura y de las literaturas del mundo, expresado y explicado con ese ánimo integrador, desprovisto de etiquetas o de pretensiones milenarias, desnacionalizado, construido desde múltiples identidades, es una invitación a su aprendizaje y a su dominio.

Al recordar a Miquel Siguán, fallecido recientemente, padre intelectual del bilingüismo catalán-español que disfruta hoy Cataluña, he releído a Mitxelena, que escribió en 'El largo y difícil camino del euskera': «(? no debemos caer en el infierno del ghetto por huir del purgatorio de la diglosia. La integración nos es tan necesaria en el aspecto lingüístico como en cualquier otro». No se puede decir mejor y no puede resultar más oportuno, mirando la dramática fractura belga.

Xenofobia y bilingüismo impuesto
Nota del Editor  26 Mayo 2010

Vaya salto al vacio de la situación belga a la situación española: en Bélgica no hay imposición del francés o del flamenco, en España existe el deber de conocer el idioma español y no hay deber de conocer lengua regional alguna. Allí está la dura realidad de dos grupos que no quieren ser inoculados con la lengua del otro,  pero que tienen la ventaja respecto a España de que ambos grupos tienen vecinos lingúísticos afines (franceses y holandeses) con los que se podrían agrupar, y este sujeto que vive a nuestra costa en el parlamento europeo (gran concentración de inútiles de todos los países), pretende al compararlo con la situación en España, que esto es el reino de los cielos, con el bilingüísmo obligatorio para que ningún español hablante pueda ser ciudadano normal en las vascongadas. De paso nos demuestra como gastar el dinero público, el de nuestros bolsillos vacios por el estado depredador, para financiar a los que viven del cuento con la lengua "propia".

Esperpentos a gogó
Editorial www.gaceta.es  26 Mayo 2010

Es absurdo esto de jugar al simbolismo idiomático, resulta esperpéntico.

Hace un tiempo un ciudadano español, algo paleto por cierto, se fue a Francia y, con un dominio del idioma galo similar al que demostró en su día Zapatero, entró en un restaurante y pidió “ensaladé de frutés y tortillé a la españolé”. El camarero, atento por demás, le contestó en un correcto francés: “A vuestré disposicioné”. El paleto, después de comer, dio las gracias y preguntó al camarero que de dónde era, a lo que éste respondió que de Córdoba, como Montilla. Y el paleto, entonces, le dijo jovial y alegre: “Y si los dos somos españoles, ¿qué hacemos hablando en francés?”.


No me negarán que lo que ocurrió el lunes en el Senado, viendo a Chaves con el pinganillo de la traducción simultánea escuchando hablar a Montilla en catalán, no tiene bastante de lo que acabo de contar. Desde mi extremeñidad, pero también desde mi condición de catalán de adopción, me parece tan absurdo esto de jugar al simbolismo idiomático, tan sumamente esperpéntico y tan propio de personajes de opereta política, que me resulta difícil huir de los calificativos gruesos. Sin embargo, vaya por delante que estos personajes, con estas actitudes, no hacen otra cosa que alejarse cada vez más de la cordura y del sentido común y, por tanto, de la necesaria sintonía con el pueblo llano. Dicho lo anterior, no debemos olvidar, pese a todo, que la mascarada idiomático-política del lunes en el Senado tenía un trasfondo mucho más impresentablemente ladino, que no es otro que el de precipitar (ahora sí parece que ZP lo quiere) la renovación de cuatro miembros del Tribunal Constitucional para que no haya sentencia sobre el Estatut antes de las autonómicas catalanas y, si el PP cae en la trampa, romper los actuales equilibrios del Tribunal lentorro.

Parece mentira que tengamos que sufrir esto con el diluvio económico que nos está cayendo encima. Desde luego, estos tíos parecen de otro mundo, muy alejado de la triste realidad que han hecho de España en este crítico momento.

Estatut
Todos ganan, España pierde
Juan Morote Libertad Digital  26 Mayo 2010

Mucho tiempo ha transcurrido desde que comenzó a debatirse la sentencia que debía elucidar la constitucionalidad o no, del nuevo estatuto de Cataluña. Concretamente, más de tres años. Por aquel entonces, el Partido Popular creía aún que era posible gobernar en España y, al mismo tiempo, evitar que se dinamitase nuestro ordenamiento constitucional merced a la entrada en vigor de aquella norma conformante del llamado bloque de constitucionalidad.

Ha pasado mucho tiempo, quizá demasiado, desde que los dirigentes del Partido Popular abdicaron de su obligación de defender los postulados de su electorado. ¿Cuándo trocaron sus obligaciones por sus intereses? Ya casi ni me acuerdo. Cuando el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez, pactó con Artur Mas, en una delirante noche de nicotina y otras cosas, la resurrección de un cadáver de Estatut, la puntilla al régimen que salió de la transición pendía amenazante. Fueron más de cuatro millones de españoles quienes estamparon su firma, no para protestar ante semejante oprobio, sino para adherirse al PP en su denuncia del atropello que suponía el nuevo estatuto.

Hay que constatar que los tiempos han cambiado. Hace casi tres años Daniel Sirera, supuesto cabecilla del PP catalán, se manifestó preocupado por una sentencia del constitucional que defendiera la ilegalidad del Estatut. Así, señalaba: "Espero que el Constitucional haga una resolución interpretativa, pero que no nos quedemos sin Estatut. Eso sería un desastre". Me quedé sin saber a qué desastre se refería. Hoy empiezo a esbozarlo. Tres años después de la aprobación del Estatut, seguimos sin tener una sentencia que certifique la claudicación del Estado de Derecho ante la presión política, o por el contrario que nos proporcione un hálito de esperanza.

En el punto en que nos encontramos se acaba de iniciar una ofensiva del PSOE para forzar la renovación del Tribunal Constitucional, concretamente la de aquellos magistrados que ya han acabado su mandato. Zapatero ha dado instrucciones para que se acepten los dos candidatos propuestos por el PP, es decir, Francisco Hernando y Enrique López. Aparentemente, de esta forma se mantendría el equilibrio en el alto tribunal. Prima facie puede parecer una trampa para proceder a su posterior recusación y que las tesis del PP queden en minoría, puesto que ambos ya se han pronunciado en contra del mismo.

Sentencia antes que renovación
El Editorial La Razón  26 Mayo 2010

El PSOE ha decidido reactivar la renovación de los cuatro magistrados del Tribunal Constitucional que corresponden al Senado y cuyo proceso había bloqueado durante dos años por su veto a los candidatos propuestos por el PP, Francisco José Hernando y Enrique López. La comparecencia del presidente catalán, José Montilla, en la Cámara Alta ha supuesto el sorprendente punto de inflexión en una posición que era radicalmente contraria a emprender ese camino. Hemos defendido que la situación ideal, y la deseable, del Tribunal Constitucional pasaba por que el mandato de sus miembros estuviera plenamente vigente, pero esa circunstancia dependía de los grupos políticos mayoritarios y no de los magistrados. En cualquier caso, la renovación o no en plazo no mermaba ni cuestionaba la legitimidad del Tribunal para desarrollar sus funciones con normalidad, como lo ha hecho hasta este momento. Hay que recordar además que no es la primera vez que se da una situación así, aunque, sin duda, el panorama político no estaba mediatizado por un asunto como la sentencia sobre el recurso del Estatuto de Cataluña.

La cuestión es, por tanto, qué ha cambiado para que los socialistas, de repente, hayan girado 180 grados en su actitud inalterable de los últimos dos años. Entendemos que ni la inocencia, ni la ingenuidad, ni siquiera la altura de miras o el sentido de Estado han condicionado esa decisión. Han desaprovechado demasiado tiempo para que asumamos esa hipótesis como correcta. La posición del Gobierno, de la Generalitat y del Parlamento catalán, que ayer mismo instaron al TC a que se abstenga de dictar el fallo y que se declare «incompetente», nos hace pensar que, como en todo este proceso, el PSOE sólo busca demorar aún más la sentencia e intervenir en su redacción con un cambio de jueces que pudiera alterar la actual composición del Tribunal, que entiende desfavorable a sus tesis. En esa estrategia cabría también la posibilidad de que Hernando y López fueran recusados por haberse pronunciado sobre el Estatut cuando integraban el Consejo General del Poder Judicial.

Ni la mayor parte de la clase gobernante catalana ni los socialistas en Madrid han sido respetuosos con la independencia del TC ni con su trabajo. Las presiones, los ataques, las tretas para cambiar las reglas del juego no son de recibo ni resultan admisibles en democracia. Ayer, el Parlament y la Generalitat hablaron de «anomalía» y de «ridículo», pero el despropósito mayor ha sido la pretensión institucional de torcer por las bravas la resolución y desprestigiar a los magistrados.

El Senado comenzó ayer el procedimiento para renovar el Tribunal, y es positivo, pero ese proceso no puede inhabilitar a los magistrados actuales, que serán plenamente competentes hasta que sean sustituidos. En estos momentos, lo urgente y lo prioritario es dictar la sentencia sobre el Estatuto de Cataluña, tras cuatro años de deliberaciones, para acabar con la provisionalidad de las leyes emanadas de la norma estatutaria. Las maniobras para entorpecer este proceso hacen un flaco favor a la democracia y a uno de sus pilares, el principio de legalidad.

El decreto del plurilingüismo cierra la vía legislativa e inicia la judicial
F. CRIADO. SANTIAGO. ABC Galicia  26 Mayo 2010

Una vez agotada la vía legislativa con su publicación, ayer, en el Diario Oficial de Galicia, el ámbito judicial se cierne ahora sobre el nuevo decreto del plurilingüismo en la enseñanza no universitaria aprobado el pasado jueves por el Consello de la Xunta. La norma, que incluye los cambios sugeridos por el Consello Consultivo, entrará en vigor en el próximo curso 2010-2011.

Horas antes de que las fuerzas de la oposición en O Hórreo solicitasen sin éxito al gobierno de la Xunta que diese marcha atrás, el sindicato CIG anunció que llevará ante el Tribunal Superior de Justicia de Galicia (TSJG) el decreto que sustituye al discutido decreto 124/2007, que establecía un mínimo de un 50% de horas lectivas en gallego.

El portavoz de CIG-Ensino, Anxo Louzao, avanzó que optarán por la vía contencioso-administrativa para bloquear lo que denominó un «atentado» contra el gallego. Por su parte, los portavoces de las centrales CC.OO., FETE-UGT y STEG expusieron que estudian la posibilidad de acudir también al juez. el comité ejecutivo de CC.OO. tomará el jueves una decisión al respecto, mientras que FETE-UGT celebrará hoy una reunión para sacar una conclusión. Mientras, STEG indica que harán lo propio si los asesores jurídicos así se lo aconsejan. Descartó el acudir al juzgado el representante de la división gallega de la Asociación Nacional de Profesores Estatales (ANPE-Galicia), Julio Díaz

Sí confirmó esta posibilidad la asociación Mesa pola Normalización Lingüística, cuyos objetivos declarados son «que no se prohíba el gallego en ninguna materia y que se garantice una presencia mínima de nuestra lengua en la educación infantil».

Ya en sede parlamentaria, el enfrentamiento entre la fuerza mayoritaria y los partidos de la oposición en relación al ya conocido como decreto 71/2010 volvió a tomar cuerpo en el bloqueo del PP a dos iniciativas en torno al idioma presentadas por PSOE y BNG. Los socialistas solicitaron la retirada del decreto publicado horas antes, acusando de «improvisación» a la cartera responsable de su redacción -Educación- y dejando caer que el texto es «fácilmente recurrible» en los tribunales, en palabras del portavoz Guillermo Meijón. Por su parte, la frentista Carme Adán describió la publicación del texto en el DOG como fin de una «farsa», la de que el PP apoyaba la Ley de Normalización. Adán echó en cara al PP que la gestación del decreto será estudiada en las facultades de Ciencias Políticas como ejemplo de «cómo se crea un problema en campaña electoral, que crece y crece hasta que lleva a una situación sin salida». En la segunda moción en torno a la lengua, que no tuvo éxito al igual que la primera, el nacionalista Bieito Lobeira exigió a la Xunta el cumplimiento de la legalidad en campañas de comunicación institucional o la programación televisiva.

El decreto del gallego esquiva la marea de críticas y entra en vigor
Se empezará a aplicar a partir del próximo curso
Álvaro Rubio www.lavozlibre.com  26 Mayo 2010

Madrid.- El decreto del gallego presentado por Alberto Núñez Feijóo entra en vigor este miércoles y con él se deroga la norma aprobada por el bipartito en 2007.

Finalmente, el presidente de la Xunta ha hecho caso omiso a las críticas que le han llovido por parte de detractores y defensores de la libertad lingüística. Los nacionalistas consideran que la medida discrimina el gallego y los que abogan por la libre elección de lengua, entre los que se encuentra Galicia Bilingüe, han visto frustradas sus expectativas. "Lo teníamos al alcance de la mano, pero Feijóo nos ha mentido", comenta Gloria Lago, presidenta de esta asociación.

Como novedades, el nuevo texto blinda según la Xunta "el equilibrio entre gallego y castellano" y reduce la consulta obligatoria a los padres en Educación Infantil. En un principio, también se iba a dar voz a los progenitores en Primaria y Secundaria.

Según recoge el decreto 79/2010, la Xunta ha optado por suprimir el anterior texto al considerar que estaba orientado a la obtención de una competencia idónea en lengua gallega, pero no fijaba un número mínimo de materias en castellano.

El principal objetivo del nuevo decreto es la capacitación del alumnado en ambas lenguas, aunque para Galicia Bilingüe esto no se cumple porque las asignaturas con mayor terminología se impartirán en gallego y el castellano quedará relegado a la materia de Matemáticas.

Respecto a la lengua materna predominante en las aulas será determinada por el centro educativo en función del resultado de una pregunta que se efectuará a los padres, tutores o representantes legales antes del comienzo del curso escolar.

Por su parte, los libros de texto tendrán que estar redactados en la misma lengua en la que se imparta la asignatura, al igual que los materiales curriculares.

El nuevo decreto también establece la apuesta progresiva por la introducción de una lengua extranjera como tercer idioma en las aulas, principalmente el inglés.

El PP cree un «insulto» a los funcionarios los traductores de Montilla
Madrid - Ep La Razón  26 Mayo 2010

La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, tachó hoy de "esperpento" la traducción simultánea de la comparecencia del presidente de la Generalitat de Cataluña, José Montilla, en las cuatro lenguas cooficiales que tuvo lugar ayer en el Senado.

A su juicio, esta situación ha sido propiciada por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, con "el apoyo incondicional" de los barones socialistas. En declaraciones recogidas por Europa Press, Cospedal tildó de "demoledora" la imagen del vicepresidente tercero Manuel Chaves escuchando la traducción simultánea del discurso de Montilla. "Es la representación del absurdo al que nos ha llevado Zapatero", denunció, refiriéndose a que los dos andaluces se "entiendan" mediante la traducción simultánea cuando "hay una lengua que les es común a los dos" y que todos los españoles tienen "el derecho de utilizar y el deber de aprender".

"Es de tal esperpento lo que ha propiciado Zapatero con el apoyo incondicional de todos los barones del PSOE que no tiene nombre", remachó Cospedal.

En opinión de la 'número dos' del Partido Popular, esta traducción supone un "insulto" a quienes son los "receptores de sus desmanes y su despilfarro", en alusión a los funcionarios que sufrirán "un drástico" recorte en sus salarios. "Teniendo una lengua común no entiendo por qué hace falta una cosa así", resumió.

Por otra parte, Cospedal aseguró que su partido no apoyará la convalidación del Decreto Ley para reducir el déficit público porque plantea un "panorama de medidas muy reducido" y además que suponen un "ajuste improvisado, injusto" y que no es capaz de crear riqueza ni empleo.

En alusión a la renovación del Tribunal Constitucional, afirmó que "el Gobierno cambia de opinión 50 veces en este tema" y agregó que se ha puesto de manifiesto que la paralización del proceso fue causa de los socialistas. En todo caso, advirtió de que no se puede renovar el Tribunal para que sea 'ad hoc' de una sentencia determinada mientras abogó porque el TC se pronuncie "de forma urgente" sobre el Estatut.

Mi intuición me lleva a pensar que la treta del presidente no es tal, sino un juego de escenificación de una estrategia de interés mutuo. Veamos, Rajoy ha asumido que no puede gobernar en España sin el apoyo de los convergentes, es decir, da por perdida la mayoría absoluta. Si quiere pactar con CiU, cree que el tema del Estatut es prácticamente innegociable. De este modo, para Rajoy sería una salida mínimamente airosa quedar en minoría en el TC, que la sentencia deje casi todo como está, poder presentar una justificación ante el sector exigente de su electorado, y de paso dejarse abierta la puerta para negociar con CiU, con el estatuto de Cataluña prácticamente ratificado en su totalidad.

Así, gana el PSOE, porque sus tesis triunfan de forma mayoritaria; gana CiU sin pelear la batalla, como tantas y tantas veces; y gana el PP, que encuentra coartada donde no la tenía. En consecuencia, creo que se trata más de una cuestión de estrategia que de trampa. Quizá mi análisis peque de atribuir a Rajoy un maquiavelismo del que adolece. Si bien, en todo caso, ganan todos y, como siempre, pierde España.

TENÍA OTRAS "CUALIDADES", ARGUMENTA
La Audiencia Nacional permite dedicar una calle a un terrorista en Cataluña
La Audiencia Nacional ha archivado la causa contra el alcalde de Santa Coloma de Cervelló por dedicar una calle a un terrorista condenado por el asesinato de José María Bultó. Consideran que no hay enaltecimiento del terrorismo y que existen otras facetas de la vida del terrorista ajenas a ese atentado.
LIBERTAD DIGITAL  26 Mayo 2010

Santa Coloma del Cervelló mantendrá la calle dedicada al terrorista Jauma Martínez Vendrell, condenado por el asesinato del industrial catalán José María Bultó, tras la sentencia de la Audiencia Nacional. La Sección Segunda de lo Penal del Tribunal ha archivado la causa contra el alcalde de esta localidad y no considera que exista delito de enaltecimiento del terrorismo y humillación a las víctimas.

Según cuenta El Mundo, el empresario fue asesinado en 1977 tras explotar el artefacto que tenía adosado al pecho después de haber exigido un rescate por su liberación. El atentado fue reivindicado por el Exèrcit Popular Català, rama del Front Nacional de Catalunya, fundado por el propio Vendrell.

Los magistrados han decidido así mantener el “Passatge Jaume Martínez i Vendrell, patriota català (1915-1989)” y ha sido adoptada por los jueces Fernando García Nicolás, José Ricardo de Prada y Julio de Diego, que finalmente han seguido el criterio de la Fiscalía y del juez Ismael Moreno, que 2008 archivó la causa presentada por la familia en primera instancia.

Los magistrados argumentan que existieron otras facetas en la vida del terrorista ajenas al atentado que acabó con la vida del empresario. “No puede compartirse que lo que defina de forma absoluta, por encima de cualquier otra cualidad, circunstancia o situación, a la figura histórica de Jaume Martínez Vendrell sea su condición de terrorista, y que esta circunstancia le haya de acompañar, sin remisión, ni matices de clase alguna, toda su vida, tal como afirma la parte recurrente”.

En este sentido, definen la vida de Vendrell como “un iter vital complejo, sin duda singular y, en importantes aspectos, controvertido, pero enormemente condicionado por la convulsa historia reciente de España en el siglo pasado”.

Círculo Balear exige a Antich que suprima las subvenciones al catalanismo
La asociación que preside Jorge Campos hace hincapié en la OCB que en el año 2009 recibió un total de 949.190 euros
Álvaro Rubio www.lavozlibre.com  26 Mayo 2010

Madrid.- Tras conocerse que el Gobierno de Francesh Antich subvenciona asociaciones que abogan por el ‘catalanismo’, Círculo Balear muestra su disconformidad y asegura que si el Ejectivo de la comunidad autónoma no diera ayudas públicas a este tipo de entidades "no haría falta recortar los salarios de funcionarios y pensionistas en Baleares"

La asociación que preside Jorge Campos alude a La Obra Cultural Balear (OCB), que en el año 2009 recibió un total de 949.190 euros que junto a sus filiales alcanzaba la cifra de 1.273.889 euros.

Este tipo de ayudas ya fueron criticadas por UPyD que considera inaceptable que se concedan estas cantidades económicas a entidades que se dedican a fomentar el catalán y y presentar el castellano como un idioma opresor. En 2007 la concejal de Cultura de Cort, Nanda Ramón, concedió 6.400 euros a la OCB para la realización y montaje de un vídeo "sobre la persecución de la lengua catalana en Mallorca”.

La OCB ha creado recientemente, la asociación Xarxa 2015, con la que impulsa diarios digitales y emisoras de radio independentistas. Todas ellas vinculadas a asociaciones que abogan por la imposición del catalán como Voltor, Paraula, Joves de Mallorca per la Llengua, Escoles Mallorquines, El Mirall, Club Trenta-1, Grup Blanquerna, Plataforma Calvià per la Llengua, y Fundació OCB.

Círculo Balear califica este tipo de hechos como "irresponsables, injustos, incoherentes e indignantes" para los ciudadanos que "sufren las consecuencias de una terrible crisis motivada por el despilfarro autonómico".

Para Jorge Campos “el catalanismo político y cultural en Baleares subsiste gracias a estas millonarias subvenciones públicas.

Círculo Balear ha hecho hincapié en que Baleares sufre más de un 20% de paro y el Gobierno balear propone recortes presupuestarios que afectan a los más desfavorecidos, pero “las subvenciones al catalanismo radical no se tocan”, comenta Campos.

Por esos motivos, la asociación que defiende la libertad lingüística espera que "se aplique el sentido común y se eliminen las ayudas públicas a aquellos que quieren acabar con el sistema democrático".

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