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Recortes de Prensa    Sábado 29  Mayo  2010

 

Sin Estado del bienestar
Enrique de Diego www.gaceta.es 29 Mayo 2010

Todo un modelo inviable se está viniendo abajo. Desde luego, Zapatero ha acelerado el desastre, lo ha agravado y lo ha llevado hasta su reducción al absurdo, pero son el modelo político y social los que son inviables. Si no nos damos cuenta, si quedamos atrapados en la mentira en la que se nos ha hecho vivir, esta sociedad no tendrá ningún futuro y el panorama puede ser dantesco.

El cáncer de nuestra economía son el Estado autonómico y los partidos políticos profesionalizados, de ahí se deriva el despilfarro, que es una consecuencia del saqueo de las clases medias en el que se basa el sistema.

Pero tampoco es viable, ni lo ha sido nunca, el llamado Estado de bienestar. No son viables la sanidad estatal, la educación estatal y el sistema de pensiones llamado de reparto. No es viable que el Estado nos resuelva la vida, porque no hace otra cosa que complicárnosla. Esto ya no es cuestión de opinión o de estar de acuerdo. En economía se impone la realidad. En política se impone la realidad. La verborragia no sirve para nada. El drama del Estado de bienestar para la gente es que lo ha visto funcionar, mientras podía, mientras nos llevaba al desastre. Sanidad gratuita, demanda infinita. Abuso. Pero, sobre todo, bajo el Estado, burocratizada e ineficiente. Cara, muy cara. No corresponde al Estado dar sanidad a los pobres. La sanidad no es gratis, la paga el contribuyente.

Tiene que haber contribuyentes para sostener la sanidad, pero el gasto es siempre creciente, porque a los políticos les supone popularidad la falsa imagen de que velan por nuestra salud, que es cuestión por la que debemos velar nosotros.

El Estado de bienestar ha funcionado mientras consumía tejido productivo. Cuando éste se agota, asfixiado fiscalmente, todo se viene abajo. Por eso ésta es una crisis planetaria. No sólo es cuestión de acabar con la cultura de la subvención, que también, que nunca debía haber existido. Es que hay que desmantelar el Estado de bienestar, antes de que se nos venga encima. La educación estatal es dos veces más cara que la concertada y ésta por norma es de mayor calidad. Hay que ir al cheque escolar. Introducir competencia, por ende calidad, por ende ahorro. Los políticos no deben educar a los niños, ni el Estado debe ser empresario de la enseñanza. Eso es una ruina.

El sistema de pensiones de reparto es chapuza, cúmulo de ineficiencias, que sólo sirve para generar la especie de que son los políticos los que velan por nuestra vejez. Es mucho mejor el sistema de capitalización, en el que cada uno invierte lo que cotiza en el fondo de pensiones que considera.
El Estado de bienestar es un despilfarro en sí mismo y no puede sostenerse. Está en trance de acabar con nuestra civilización. Hay que volver a principios como la iniciativa personal, el esfuerzo y, sobre todo, la responsabilidad.

Gobierno cadáver
Editorial www.gaceta.es 29 Mayo 2010

“El proyecto que impulsa Zapatero está más vivo que nunca”. Una humorada así es doblemente sarcástica en boca de un personaje tan agónico como el propio Ejecutivo: la vicepresidenta Fernández de la Vega

Después de la votación del decretazo en el Congreso, el Gobierno camina con respiración asistida y carece del menor crédito. Ni externo: como lo demuestra el férreo marcaje de las instituciones europeas, o la implacable descripción de la soledad del PSOE hecha por los grandes rotativos, como The Times o Frankfurter Allgemeine Zeitung. Ni tampoco interno: en el PSOE se ha abierto el debate sucesorio. algunos quieren “darle la vuelta al Ejecutivo como un calcetín” y se barajan varias opciones, según ha podido saber LA GACETA, incluida la posibilidad de que Zapatero solo se presente para que pierda. En cualquier caso, la posibilidad de apurar el margen que queda de legislatura, como apuntaba ayer una optimista De la Vega, se torna misión casi imposible.

De ahí la pertinencia de la posición del Partido Popular. A diferencia de lo que hizo con el Plan E o el FROB, Rajoy supo estar a la altura en la sesión del decretazo en el Congreso. Se ha opuesto antes, durante y en el momento decisivo, lo cual le honra como jefe de la oposición. La negativa popular a pasar por el aro no sólo era necesaria desde un punto de vista político, sino como símbolo de la alternativa real al desgobierno Zapatero que postulan desde Génova.

El tímido recorte de gasto que acaba de aprobarse en el Parlamento –a todas luces insuficiente– va más allá de una cuestión puramente macroeconómica. Supone la gran prueba de fuego del Ejecutivo, la portezuela tras la cual puede colarse ya cualquier iniciativa gubernamental, por descabellada que ésta sea. Por eso Zapatero se lo ha tomado tan en serio; por eso la disciplina de voto de su grupo se ha intensificado hasta extremos que no se recuerdan en la bancada socialista (con las consignas de vigilar a los compañeros por mails); por eso Moncloa ha suspendido todos sus compromisos internacionales. La minoría convergente ha entendido mejor que nadie el estado de guerra no declarada y se aprovecha de la feliz circunstancia de tener al Gobierno de la Nación rendido a sus pies. Pocas veces una abstención había sido tan provechosa para quien se abstiene.

Con un Gobierno sostenido sólo por la inercia y la sed de poder de sus miembros y asociados de ocasión, la única vía que queda es convocar elecciones y que los españoles elijan un nuevo capitán que, como programa de mínimos, ni mienta, ni nos machaque a impuestos, ni viva en Babia. Ha llegado la hora de todos, lo ha hecho con casi dos años de adelanto, y que este pueda convertirse en uno de los Gobiernos más breve de toda la democracia se debe en exclusiva a la obra de su mentor: José Luis Rodríguez Zapatero.

Un auténtico récord. En sólo dos años, de 2008 a 2010, la economía española se ha despeñado como ninguna otra de la OCDE. Elena Salgado ha pasado en un año de anunciar los brotes verdes al amargo trago de pronosticar más paro (19,4%) y menos crecimiento (-0,3%). El combinado letal de un tejido productivo poco competitivo y con sus recursos mal asignados, con un Ejecutivo inepto y de nulos recursos humanos es el responsable de este aterrizaje forzoso.

¿Qué esperar de un Gobierno cadáver que, falto de oxígeno de los apoyos parlamentarios, va a ser incapaz de superar las dos próximas pruebas que tiene por delante: el Debate del Estado de la Nación en julio y los Presupuestos Generales, en septiembre? La salida razonable y democrática a un colapso como el que padecemos sólo puede ser la convocatoria extraordinaria de elecciones, porque no otra es la herramienta para relevar a los gobernantes si así lo deciden los votantes.

El Waterloo de Zapatero
José Antonio Zarzalejos. El Confidencial 29 Mayo 2010

En junio de 1815 –va a hacer ciento noventa y cinco años- Napoleón sucumbió en la localidad belga de Waterloo ante las tropas británicas, holandesas y alemanas comandadas por el Duque de Wellintong y ante las prusianas dirigidas por el mariscal de campo Gebhard Leberechecht von Blücher, cuando el emperador, de regreso de Elba, se proponía invadir los Países Bajos y reconquistar Europa. Todas las metáforas políticas de los desastres se remiten a Waterloo como el sueño imposible de un hombre ya abandonado en su propio país y que recibió la herida letal en las campiñas belgas. Y la metáfora le cuadra a nuestro presidente que, ya débil en casa, ha querido saltar a la peana de la Unión Europea y ha salido definitivamente vencido del intento después de una presidencia rotatoria que llega el 30 de junio a su fin y durante la cual se ha consumado el desastre: el Waterloo de José Luis Rodríguez Zapatero.

Pero las afirmaciones hay que probarlas y trataré de hacerlo con la síntesis del fracaso en diez apartados, sucintos pero expresivos, de una gestión de la presidencia que ha mostrado internacionalmente las peores carencias de Zapatero, de su Gobierno y del propio sistema socio-político y económico español, hasta el punto de poner en riesgo la viabilidad de España en el marco del euro, asimilando el país al vecino griego, en abierta bancarrota. Este es el resumen de la guerra europea perdida por nuestro dilecto y nunca bien ponderado presidente del Gobierno:

1.- Durante la presidencia española, y sin otro protagonismo que el alemán y el francés, la UE ha debido rescatar –con retraso y a regañadientes— la economía griega constituyendo al tiempo un fondo de reserva multimillonario con serias advertencias a España. Desde que Zapatero se sentase en Davos –en febrero pasado-, entre el presidente letón y el primer ministro griego, España, aun en la presidencia de la Unión, no sólo no ha formado parte de la solución a la crisis griega, sino que está siendo parte del problema, con los llamados PIGS –acrónimo que ha regresado a los medios anglosajones— siendo por ello reconvenido públicamente por Angela Merkel y el Fondo Monetario Internacional.

2.- Ha sido mientras se desarrollaba la presidencia española cuando se ha producido el desplome del país. El 12-M (congelación de las pensiones, reducción de los sueldos a los empleados públicos y otras medidas de ajuste del déficit público) ha constituido el momento culminante del Waterloo de Zapatero en tanto él representaba la máxima autoridad interina de la UE. No todavía aplicados los recortes, el FMI ha advertido urbi et orbi que la economía española requiere “reformas exhaustivas y de largo alcance”, entre ellas, la laboral que ha de ser “radical y urgente” según el Fondo. El mercado bursátil español se ha caído.

3.- Prevista la cumbre UE-EEUU durante el semestre de presidencia española, Obama ha mostrado su desinterés hacia la UE al cancelar, al parecer sine die, el encuentro con sus socios europeos. La diplomacia española y la escasa relevancia de Zapatero en el ámbito internacional, con unas relaciones con la superpotencia lastradas por sus comportamientos en relación con Cuba, con Venezuela, con Bolivia, con Guatemala y el recuerdo de la sentada clamorosa ante el paso de la enseña yanqui, no han podido vencer la reticencia de Obama que ha dejado plantada a la UE.

4.- Igual suerte ha corrido la cumbre que se iba a celebrar en Barcelona el día 7 de junio de la Unión de países del Mediterráneo-UE. Al parecer, Sarkozy, que quiere la capitalidad de esta alianza para la ciudad de Marsella, habría convencido a Zapatero de la desairada posición en que quedaría España si convocaba el encuentro barcelonés toda vez que muchos Estados ribereños –bien por enemistadas recíprocas, bien por reticencias de oportunidad— no acudirían con el nivel de representación exigible a la ciudad condal. El presidente español ha cedido.

5.- Tampoco la cumbre UE-Marruecos, en marzo pasado, vital por razones migratorias, económicas y geoestratégicas celebrada en Granada, contó con la presencia de Mohamed VI, el rey alauita que reserva sus fervores para París pero no para Madrid por más que Moratinos haya demostrado una ductilidad extraordinaria en la relación bilateral, contestada por el monarca vecino con el envío de un embajador que otrora perteneció al Frente Polisario saharaui y que milita en el unionismo marroquí.

6.- La cumbre UE-América Latina-Caribe ha sido de una discreción espartana. Al margen de que Sarkozy y Merkel hayan pasado por Madrid como la luz por el cristal, faltaron dirigentes importantes como Chávez y Castro, entre otros, y no se alcanzaron resultados visibles ni operativos ni se desactivó un ápice el populismo –y el indigenismo demagógico— de algunos dirigentes que tuvieron la facundia de incurrir, como la presidenta argentina con Garzón o el presidente boliviano con acusaciones al PP, en graves injerencias en la política interna española.

7.- La presidencia española no ha sido punta de lanza en la mayor crisis que se recuerda del transporte aéreo a cuenta de la nube de ceniza del volcán islandés. Los daños al turismo y a las arcas de las ya débiles compañías aéreas no se han evitado con una acción de emergencia cuyo liderazgo correspondía a España por su presidencia rotatoria. Cuatro días tardaron los ministros de Transportes y Fomento en reunirse telefónicamente y tuvieron que ser las propias empresas de transporte las que indagasen sobre el alcance del peligro de la nube de ceniza que causó más estragos en los cielos europeos que el 11-S de 2001 en el mundo entero.

8.- El nuevo primer ministro británico, David Cameron, elegido el pasado 6 de mayo, ha viajado al continente, pero lo ha hecho a Berlín y a París, pero no a Madrid, ni siquiera a Bruselas, subrayando que el eje franco-alemán es el único que importa a Gran Bretaña, y omitiendo así cualquier consideración tanto a Zapatero como a las autoridades permanente de la UE.

9.- Estamos protagonizando durante este semestre, no sólo una crisis económica de alto bordo que inquieta a los mercados y al conjunto de la Unión. También protagonizamos una crisis socio-política traducida en un cuestionamiento del órgano de garantías constitucionales (TC) y de la propia Constitución (Estatuto de Cataluña) que plantea problemas serios de cohesión interna para adoptar medidas coordinadas con las comunidades autónomas como nos reclaman las instancias internacionales, al tiempo que somos el único país de la UE con, todavía, rescate público de entidades financieras (esta semana, Caja Sur).

Por otra parte, el Gobierno más débil y desasistido de la UE es el español: el pasado jueves aprobó las medidas de recorte del déficit público sin el concurso de ningún otro grupo político y antes hubo de hacer frente a una rebelión municipal que le obligó a rectificar mediante una fraudulenta “corrección de errores” el Real-Decreto Ley que restringía desde ya los créditos a los Ayuntamientos. Tras el pleno del jueves, el Gobierno ha quedado amortizado y la legislatura consumida. El veredicto lo dictó, inclemente, como Pujol en 1995 con Felipe González, Duran Lleida y CiU.

10.- Por fin, es posible –incluso probable— que, después de que el presidente de la patronal española dimita por su manifiesta falta de idoneidad para el cargo, se declare en España –no aún terminada nuestra presidencia europea- una huelga general que restaría a nuestro crecimiento, según los expertos, un 0,30%, del PIB del año, demostrándose así que los sindicatos en nuestro país son los más anacrónicos del continente y que culminan una “hazaña” sólo comprable a la de los griegos y, lejanamente, a la de los italianos.

Y este es el Waterloo de Zapatero a quien ya reclaman desde sus filas –véase el último artículo de Miguel Ángel Aguilar en el diario El País del pasado martes— que ceda el paso para que otro recomponga las filas y afronte la retirada socialista sin más bajas que las imprescindibles.

La inmoralidad de la Deuda Pública
Antonio Rubio Merino. El Confidencial 29 Mayo 2010

Las ideas tienen consecuencias. Si no fuese así, no merecería la pena siquiera pensarlas. Las ideas morales, cuando se convierten en comportamientos, tienen consecuencias. Esa es la base de la civilización. Ese es el motor que ha ido sacando al ser humano de la barbarie. O el que lo ha hundido de nuevo en ella, cuando no ha funcionado.

Esta crisis económica, esta Depresión de 2007 -que ya entonces comenzó- tiene un origen moral, que es la quiebra del primer principio sobre el que se organiza una sociedad civilizada: que nadie debería querer consumir más de lo que produce.

La moral define las normas de comportamiento entre los seres humanos, que determinan la conducta propia de cada individuo. Tiene que ver esencialmente con lo que hacemos en relación con los otros. Para probar las bases de una moral tenemos que imaginarnos una situación extrema, la de unos náufragos llegados a una isla desierta, por ejemplo. La única forma de que puedan sobrevivir será que se organicen. Y obviamente, que nadie consuma más de lo que produce. El ser humano, la fuente de los sentimientos morales, tiende por naturaleza a auxiliar a sus semejantes. Aun dándoles parte de lo producido, si lo necesitan y no pueden adquirirlo por ellos mismos. Pero esa ayuda excepcional y extraordinaria no podría ser la regla para sobrevivir en una isla desierta, o perdidos en la Antártida. Y uno aceptaría ayudar al que no pudiera hacer más, pero no al que se negase a producir.

Nadie ha contribuido más a engañar a la humanidad que aquel que aplicó el cultismo latino deficit para calificar lo que falta en las cuentas del Poder Político. En una sociedad libre, constituida por un pueblo soberano, el Poder Político debería recaudar parte del trabajo de esos ciudadanos sobre unas bases justas y equitativas, y aplicarlo de acuerdo con los criterios claramente expresados por ese pueblo. Sin embargo, nada de eso ocurre en nuestras sociedades. Los políticos que detentan el Poder recaudan sobre criterios injustos y arbitrarios y despilfarran con la misma iniquidad lo recaudado. Se comportan como saqueadores de lo que no es suyo, porque tal es la conducta del que se apropia, por la fuerza, de lo que no ha producido, y no rinde cuentas algunas de en qué lo emplea, sino que lo gasta a su antojo.

Pero no contentos con eso, los saqueadores gastan aún más, generan deficit, falta dinero en esas cuentas de lo que quitan a los que producen. Y por tanto se endeudan.

La gran mentira de la Deuda Pública

De todas la inmoralidades que el Poder Político ha venido ejerciendo a lo largo de la historia, de las que no implican violencia física sobre las personas, ninguna es más perversa que la Deuda Pública. Así de solemnemente se denomina al hecho de que los Gobiernos se endeuden sistemáticamente porque gastan más de lo que ingresan. No contentos con consumir lo que no producen, endeudan a las generaciones futuras, para que paguen lo que ellos ya se gastaron, lo que los saqueadores se repartieron a sí mismos y a sus pordioseros -los que piden consumir lo que no han producido- sobre la base de sistemas de votación que falsean la representatividad soberana de los ciudadanos.

Los Gobiernos de la mayor parte de los países que, por la civilización desarrollada por sus individuos, habían alcanzado los mayores niveles económicos de la historia, se han endeudado durante más de medio siglo para pagar, primero sus guerras, y luego sus excesos, caprichos, prebendas, y a los clientes de su poder. El proceso ha sido tan largo y tan intenso, que sus consecuencias son y serán igualmente geológicas -lentas, generalmente apenas perceptibles a los sentidos inmediatos-. Pero ha llegado el momento de pagar. La crisis asusta, hace volver a la realidad, y los acreedores comienzan a percibir la gran mentira de la Deuda Pública. Que los Gobiernos deben más de lo que nunca podrán recaudar -saquear- por mucho que opriman a los productores. Y muchos están pensando dejar de prestar a los saqueadores…porque comienzan a dudar, a pensar que quizás también ellos puedan ser saqueados y no se les devuelva ese préstamo.

La inmoralidad de la Deuda Pública, asentada en el corazón de las sociedades que aspiran a ser libres, es una carga letal que, o se elimina, o acabará con toda esperanza de libertad y desarrollo económico. Los Gobiernos deberían tener prohibido endeudarse salvo en caso de catástrofe, por tiempo limitado, y con la obligación primaria de repagar tan pronto fuera posible. La deuda pública debería convertirse así en una figura excepcional, peligrosa, hipervigilada, como la dictadura en la antigua República de Roma.

Y los ciudadanos deberíamos pedir, además, presupuestos claros, de gastos e ingresos. Una contabilidad comprensible de qué se hace con el producto de nuestro trabajo. Una Educación para la Ciudadanía que eduque en desear producir, crear, y no en despreciar al que produce y exaltar al que saquea o al que sólo desea pordiosear del producto de los demás. Y tenemos derecho a pedir elegir directamente a nuestros representantes. Tenemos derecho -en eso consiste nuestra libertad, nuestra soberanía- a una democracia auténtica, no una partitocracia.

Alguien debería convocar a los españoles a tratar de hacerlo posible. Hombres mejores que nosotros murieron para que nosotros disfrutásemos al menos de la libertad de pedirlo sin miedo.

Que viva España
Edurne Uriarte ABC 29 Mayo 2010

La descomposición del poder es lo que tiene. Los rostros se desencajan y los argumentos se quiebran. Hasta límites patéticos, con tal de agarrarse al último resorte del mando y sus privilegios. Algo de esto pasa con el argumento utilizado por la izquierda tras el agónico voto que mantiene a los suyos en La Moncloa. Se ha salvado a España de los mercados, dicen. Y aún más, los artífices de la salvación de España son los nacionalistas catalanes, con su sentido de responsabilidad y de Estado.

Descubrir en la izquierda este repentino acceso de nacionalismo español es lo más divertido de cuanto acontece en las últimas semanas. El lado grotesco de la caída, el último y más ridículo disfraz que intenta la élite socialista para justificar el apego al poder. Cuando los argumentos con los que se construyó ideológicamente ese poder han caído uno tras otro. Tanto el de los derechos sociales opuesto al malvado neoliberalismo de Bush y de Aznar como el de la España plural, diversa e integradora de los nacionalismos vasco y catalán y superadora del españolismo y centralismo de la derecha.

Zapatero vestido de nacionalista español es de una incongruencia comparable a la de Rajoy vestido de militante antiglobalización. O de CIU vestido de sentido de Estado. Una coalición que pide elecciones anticipadas, pero después de las catalanas. Que apoya lo que llama «derecho de autodeterminación de Cataluña» o los referendos independentistas, que amenaza con desobedecer al TC y que rechaza el principio de soberanía nacional del pueblo español. Al representante de todas esas ideas, Duran, se le atribuye sentido de Estado

Y los socialistas le aplauden en el Congreso por salvar España. Con el programa neoliberal de Bush y de Aznar que hace pagar la crisis a sus víctimas. Que viva España, si es posible, hasta 2012.

La lengua viva
Bilingües y lenguaraces
Amando de Miguel Libertad Digital 29 Mayo 2010

Lorenzo Díaz, mi dilecto discípulo y ahora contertulio, me pide que comente los barbarismos que introducen en el idioma español los que tienen como lengua materna otra de las peninsulares. Es cierto, pero esa posible "lengua de trapo" en algunas expresiones puede tener su gracia. Por ejemplo, los catalanoparlantes abusan del verbo "hacer". Así, hacen vacaciones o hacen la siesta. En buen castellano diríamos, mejor, "tomarse unas vacaciones" o "echarse la siesta". El vasquismo "a la tarde" (en lugar de "por la tarde") resulta muy simpático. Menos lo es el anglicismo "en la tarde", que ahora tanto se prodiga. Me niego a aceptar ese tópico de que el español más puro sea el hablado en Valladolid o en Madrigal de las Altas Torres. Es como decir que el arroz verdaderamente auténtico es el que se cocina en tal o cual pueblo de la Comunidad de Valencia. Nadie puede registrar esa hipotética primacía local.

El hecho de ser bilingüe no empece para que se hable y se escriba bien el castellano. Por ejemplo, los catalanoparlantes Eugenio d´Ors o Josep Pla escribían un castellano modélico. Unamuno o Pío Baroja introducen algunos vasquismos, pero son maestros del buen escribir en castellano.

A veces el bilingüismo se toma como pretexto para disimular la ignorancia, o mejor, la nesciencia. Por ejemplo, el ministro José Blanco se niega a pronunciar dos consonantes seguidas, acogiéndose a su origen gallego. Así, "efetivo" (= efectivo), "ojetivo" (= objetivo). Pero eso es pura nesciencia, esto es, ignorancia culpable. Los gallegos cultos pronuncian perfectamente esos sonidos de dos consonantes seguidas. Peor es el asalto al idioma común que perpetra don José Blanco. Zapeo algunas televisiones y me encuentro el rostro siempre sonriente del ministro Blanco, aunque se refiera a los destinos más negros de la Economía. En solo unos minutos de su discurso anoto estas perlas: "reducieron" (= redujeron), "ralantín" o "ralentín" (= ralentí), "convezca" (= convenza), "preveer" (= prever). Me temo que el lenguatrapo de don José acumule méritos suficientes para suceder a Zapatero. De momento es su portavoz y, como tal, un maestro del politiqués. Habrá que seguir a este personaje. "Efetivamente", nos esperan grandes días de gloria lingüística.
Contacte con Amando de Miguel fontenebro@msn.com

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Conveniencia i Unió
Jorge Bustos www.gaceta.es 29 Mayo 2010

Verán cómo en invierno se agota de golpe todo el sentido de Estado de Duran

Si Zapatero fue presidente por accidente, Josep Antoni Duran i Lleida –creo que se dice así, o al menos así es como vernáculamente lo presentaría Rojo, el chambelán del Senado– es ahora estadista por accidente. Duran ha prorrogado la gobernabilidad de Zapatero… como el guarda del zoo confía una ballesta a un babuino. Duran es un político posmoderno, y no únicamente por la montura cromada de sus choflas, sino porque no adopta las ideas en que cree sino las que cree que ganan. Que ganan en las catalanas del otoño, es decir. Verán ustedes cómo llega el invierno y se agota de golpe todo el sentido de estado de Duran. Al final, esto del nacionalismo no tiene nada de ideología y todo de prosaica contabilidad. “¿Qué ha hecho España por nosotros?”, podría preguntarse el cabecilla nacionalista en una asamblea. Y, como en La vida de Brian, los congregados irían recordándole al Josep-Lluís de turno:

-Hombre, nos han hecho el AVE, que es la mar de cómodo.
-Y transfieren las partidas de sanidad, educación y seguridad.

-Subvencionan nuestro cine.
-Y pagan nuestras carreteras.

-Enseñan catalán por el mundo con su Instituto Cervantes.
-Y nos dejan jugar en su Selección.

-No olvidemos el comercio y la banca. La mayoría de sucursales de La Caixa está en España y los españoles consumen nuestros productos.

-Bien, pero aparte del AVE, la sanidad, la educación, la seguridad, las carreteras, el cine, el catalán, el Mundial, el comercio y la banca… ¿qué han hecho por nosotros los españoles? –replicaría, desafiante, el cabecilla del frente de liberación.

Con lo que al entretenimiento que procura sentirse partero de una nación se le une el confort de un riñón bien cubierto con cargo a las arcas de la metrópoli de la cual juega uno a emanciparse. Y encima, los españoles los llamamos estadistas. Lo siguiente, cuando veamos a CiU reeditando un Tinell, será clamar como ese prisionero aprensivo que ve a un centinela romano escupir a Brian, con quien comparte ergástula: “¡Un escupitajo! ¡Qué favoritismo!”

Primera lección: mentir siempre sale muy caro
Federico Quevedo. El Confidencial 29 Mayo 2010

Todo lo que está pasando era inevitable que ocurriera. Ayer, el New York Times comparaba a Rodríguez con un boxeador acorralado en la esquina del cuadrilátero, recibiendo una tunda de campeonato, noqueado y a falta de segundos para caer al ring por KO. Es la realidad, la cruda realidad, y no puede ser de otra manera después de que Rodríguez basara toda su estrategia política en un engaño permanente, dicho claramente, en mentir. Una y otra vez. Sin descanso. A veces de modo compulsivo.

El 13 de marzo de 2004, por la noche, el hoy ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, dijo aquella célebre frase que ha pasado a la historia como uno de los eslóganes más efectivos y efectistas de nuestra corta historia democrática: “Los españoles se merecen un Gobierno que no les mienta”. Tenía razón, y la sigue teniendo. Ningún ciudadano de ningún país se merece un Gobierno que le mienta. Obviamente no voy a entra en la inútil discusión de si el Gobierno de Aznar mintió o no mintió, ni a al análisis de cómo ganó la izquierda aquellas elecciones. Es agua pasada, importa lo de ahora. Pero aquella frase merece la pena refrescarla porque si ha habido un gobierno mentiroso en este país, ese ha sido el de Rodríguez Zapatero, sin lugar a dudas.

Esto debe servir de lección porque, al final, los ciudadanos acaban castigando a quien cree que se puede permitir el lujo de tomarlos por idiotas. Verán, la última de las mentiras de este Gobierno ha sido clamorosa, y lo que es inexplicable es cómo después de haber sido pillada in fraganti en el ejercicio del engaño, la vicepresidenta Salgado no ha presentado de inmediato su dimisión, pero ya se sabe que en este país no dimite nadie. Fue a cuenta del famoso decretazo y de la prohibición que el Gobierno pretendía a partir de ya para que los ayuntamientos no pudieran endeudarse. La rebelión municipal les obligó a dar marcha atrás, pero Salgado quiso presentar como una errata del BOE lo que fue una rectificación en toda regla, reconocida luego por el propio presidente y el otro vice, Manuel Chaves, dejando a Salgado en evidencia.

Pero tan solo unos días antes el propio Rodríguez fue víctima de sus mentiras y de su demagogia: el 5 de mayo, tras reunirse con Rajoy, dijo textualmente que el Gobierno descartaba un recorte drástico del déficit porque eso equivaldría a frenar el crecimiento, y se opuso radicalmente a cualquier recorte del gasto social… Pues bien, tan solo unos días después presentaba en el Congreso un ajuste duro de las cuentas públicas con el mayor recorte del gasto social que haya hecho jamás ningún Gobierno en España.

Abrasado en sus mentiras
El afán de mentir es lo que tiene, que al final las mentiras se vuelven contra uno mismo. ¿Se acuerdan de aquello de que nuestro sistema financiero era el más sólido y más estable de todo el mundo? Pues ya ven qué solidez y qué estabilidad. ¿Se acuerdan de aquello de que íbamos a enseñar a los europeos cómo salir de la crisis? Pues estamos como para dar lecciones. ¿Se acuerdan de cuando Rodríguez presumía de la envidia que tendrían de nosotros Berlusconi y Sarkozy? Pues sí, están que se corroen de envidia. Y, por supuesto, ¿se acuerdan de todo aquello de que no estábamos en crisis, de que solo era una ligera desaceleración, de que se trataba de algo pasajero, de los brotes verdes, etcétera, etcétera? Pues el viernes el Gobierno se tuvo que bajar los pantalones y reconocer que vamos a seguir en recesión y que la tasa de paro va a acercarse al 20% en 2011. Y, fíjense, con la que está cayendo son unas predicciones bastante optimistas.

Todo esto ha llegado al ciudadano, y hoy Rodríguez se presenta ante la opinión pública como un político mentiroso, y eso le ha hecho perder la ‘magia’ que tenía, razón por la que las cosas empiezan a salirle muy mal. Puedo equivocarme, pero tengo la impresión de que tampoco este fin de semana va a conseguir poner de acuerdo a empresarios y sindicatos sobre la reforma del mercado laboral, y que más le valdría haberse ido a Brasil a despejarse un poco que buena falta le hace. Y si se hubiera quedado allí con su amigo Lula, mejor para nosotros.

Pero, verán, aunque es ahora cuando a los ojos de la inmensa mayoría Rodríguez aparece como un político mentiroso, no es nueva esta forma suya de entender la política. Ya en la legislatura pasada abusó de la mentira, pero quizá entonces todavía gozaba de esa ‘magia’ y, además, los ciudadanos vivían adormecidos por una situación económica aparentemente boyante. Pero la realidad es que ya aquel 30 de diciembre de 2006 en el que ETA hizo saltar la tregua por los aires con una furgoneta bomba en el parking D de la T4, y que se llevó con ella la vida de dos inmigrantes latinos, Rodríguez debería haber presentado su dimisión, porque esa bomba fue el punto y final a una mentira constante como fue el famoso ‘proceso de paz’.

Esa fue una de sus mentiras la otra fue la del Estatut, una mentira permanente que nos ha llevado a una crisis institucional sin precedentes. Mintió con aquel famoso eslogan del talante como mintió con tras muchas cosas que han provocado probablemente una de las épocas de gobierno mas tensas desde el punto de vista social en este país. Entonces los ciudadanos medio se lo perdonaron en las elecciones de 2008, pero a partir de ahí Rodríguez se destapó como lo que era, un gobernante fatuo, mentiroso, intolerante, vanidoso e incapaz.

Hoy ya son pocos los que dudan de que ha sido y es el peor presidente del Gobierno de la democracia, una opinión que, lo crean o no, comparte buena parte de los ‘suyos’, o al menos eso se desprende de afirmaciones como la de José Antonio Griñán el jueves en las cortes andaluzas cuando dijo aquello de que “que Zapatero sea malo, no les hace a ustedes (los del PP) buenos”, y en lo que abundó después calificando su gestión de “desastre”.

Esa imagen de Rodríguez se ha generalizado, y por eso hoy es un presidente en retirada, noqueado, abrasado en la salsa amarga de sus mentiras que han llevado a este país a una situación insostenible y a la peor crisis -económica, moral, política, institucional y social- de su historia. Solo le queda irse, por la puerta de atrás, cabizbajo, directo al puesto que una vez me dijo un socialista que sería su destino: “Acabará de bedel en la sede local del PSOE en Albacete”. Y que me perdonen los de Albacete, que no tienen la culpa.

Un libro de suma importancia (I)
Enrique de Diego. Semanal Digital 29 Mayo 2010

Desde hace tiempo no se publicaba un libro tan importante, en cuanto a enjundia y previsible influencia en el devenir patrio, como Sin mordaza y sin velos (Editorial Rambla), de Josep Anglada, líder de Plataforma per Catalunya.

El terreno del pensamiento, el género del ensayo, se ha degradado en las últimas décadas a través de la banalidad de lo mediático. El best seller ha devenido en algo similar al churro, en cuanto a lo efímero, pero de indudable menor interés y sustancia. Prácticamente, en las cuatro últimas décadas, los libros más vendidos han sido compendios de insustancialidades, cuando no de artículos periclitados, que no soportan una semana más allá del márketing.

Sin mordaza y sin velos está llamado a perdurar, a abrir surco, a marcar impronta. Por la concienzuda e ilustradora documentación, por la amenidad pedagógica es un libro anglosajón, sin improvisaciones, sin flecos sueltos, sin aristas y sin concesiones a la frivolidad ambiente, de modo que es un texto salvador, que rescata el gusto por pensar y abre vías tanto a la reflexión como al sentido común. El libro oportuno, necesario e imprescindible para este tiempo confuso y convulso de crisis de civilización.

Es Sin mordaza y sin velos la mejor defensa de la civilización occidental publicada en los últimos tiempos, tras Camino de servidumbre de Friedrich Hayek y La sociedad abierta y sus enemigos de Karl Popper. No es un libro de extrema derecha, aunque de tal anatema se abuse en demasía hasta haberlo convertido en un espantapájaros, sino un clásico, con las mejores armas del análisis acumuladas por nuestra civilización humanitaria: el liberalismo más sólido, el conservadurismo más consciente, la filosofía estoica, la ética judeo-cristiana.

Parte el libro de la constatación de que vivimos en una democracia pervertida, basura; dominados los ciudadanos por una casta política podrida que saquea a las clases medias. Lo que Dalmacio Negro ha calificado como Estado minotauro que devora a los hombres y confisca las haciendas. Esta situación, ciertamente límite, y cada día más, exige un esfuerzo regenerador, sin el que, literalmente, no hay salida.

Sin mordaza y sin velos es la presentación rigurosa, la puesta de largo del populismo identitario. Vaya por delante que identidad es concepto esencialista y problemático en su definición, no exento de riesgos inherentes, pero en su descripción no ideológica, no cerrada, Anglada recurre al mejor Hayek, situando ese término en relación con lo que el pensador austriaco describía como fruto del orden espontáneo, del devenir no intervenido de la sociedad, no forzado coactivamente de la tradición acumulada. En ese sentido puede asemejarse a las regularidades que Popper situaba como elementos básicos de convivencia en una sociedad, esas que permiten entendernos, comunicarnos y transitar con cierta fraternidad o con, sin salir de Popper, con esa tradición renovada que, desde el respeto, no se cierra a la crítica reafirmadora.

De esa manera, Sin mordaza y sin velos es la más directa y acertada crítica emanada hacia el multiculturalismo, sólo comparable a los libros de Giovanni Sartori, aunque el de Anglada, junto con el aparataje teórico, aporta ajustados análisis de la realidad, lúcidos elementos de contrastación. No hay hipótesis que no sea cotejada, de manera prolija, con los hechos, con los datos.

Es también una crítica demoledora y superadora de lo políticamente correcto, trama de abyecta estupidez a la que combate con tajos de clarividencia sin asomo de complejo alguno. Anglada sabe lo que quiere, conoce dónde quiere llegar, tiene claro en lo que cree y nos lo presenta con claridad, sin rodeos ni concesiones.

Digamos que por el nivel del libro, el ideario y el itinerario de Plataforma per Catalunya tiene un antes y un después de Sin mordaza y sin velos.

Otrosí: El día 11, que cae en viernes, firmaré ejemplares en la caseta 73, de la Librería Diálogo, en la Feria del Libro, de 18,30 a 20,30 horas, de El último rabino (Editorial Homo Legens), la historia novelada de Abraham Seneor, el rabino segoviano amigo de Isabel la Católica, y de Islam, visión crítica (Editorial Rambla). Estáis todos invitados. Allí podremos departir.

ADMINISTRACIÓN Las ciudades y diputaciones tienen 212 asesores y cargos de confianza
En la corporación local de Vigo hay más personal de libre designación que concejales
Solo el Ayuntamiento de A Coruña destina casi 1,4 millones anuales a pagar a empleados de ese tipo
Mario Beramendi. santiago. la voz . 29 Mayo 2010

Las siete grandes ciudades y las cuatro diputaciones provinciales dan trabajo en Galicia a 212 personas entre asesores y personal de confianza, lo que genera un coste anual de 7 millones de euros (más de mil millones de pesetas). Los datos evidencian que, pese a la crisis económica, los grandes municipios tienen un elevado gasto público en un capítulo cuya dimensión suscita grandes dudas en muchos sectores de la ciudadanía. Un análisis detallado revela que Pontevedra es la ciudad gallega más austera, con solo 6 empleados de este tipo, que generan un gasto de 217.000 euros. A continuación se sitúan Ferrol, con 12, y Ourense, con 14. Lugo, con 18 asesores, y Santiago, con 20, ocupan la cuarta y la quinta plaza del ránking.

El sexto puesto por número de empleados es para Vigo, con 29, que tiene más personal eventual de confianza que concejales. El PP denunció en su día que con el gobierno municipal bipartito de Vigo, el gasto anual del Concello en este apartado se había triplicado y pasaba de los 193.000 euros de antes a 574.000. En el primer lugar de la lista se coloca el Ayuntamiento coruñés, con 36 personas en esta categoría. El gasto en este capítulo ronda los 1,4 millones de euros, una cantidad similar a la que suman por el mismo concepto Santiago, Ourense y Pontevedra juntas. Los sueldos del personal de confianza se sitúan entre los 25.000 euros de los eslabones más bajos hasta los 60.000 o 70.000 de los más altos.

Las diputaciones tampoco escatiman en gastos. En Lugo, entre asesores y personal de confianza trabajan 30 personas; en Pontevedra, 21, y en A Coruña, 36. Entre las tres suman casi dos millones de euros.

Capítulo aparte es el de la Diputación de Ourense, capitaneada por José Luis Baltar. Allí solo hay un asesor, concretamente de seguridad, que ejerce las funciones de chófer y guardaespaldas del presidente provincial. Otras personas de la máxima confianza de Baltar han encontrado acomodo en la plantilla como funcionarios o personal laboral. En caso de cambio de gobierno seguirían trabajando en la Diputación.

La clase política recurre a este perfil profesional para sus funciones diarias. Entre asesores y personal de confianza se encuentran jefes de gabinete y de prensa, empleados encargados del protocolo, secretarios y empleados dedicados a otras funciones administrativas. La crisis económica ha centrado el debate sobre la conveniencia de adelgazar estos gastos, que los propios municipios y Administraciones consideran indispensables para una gestión eficaz.
 

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