AGLI

Recortes de Prensa    Domingo 30  Mayo  2010

 

¡No se despisten, es la política!
«Arreglar la economía no es difícil, sólo duro. Pero ¿cómo evitar el riesgo de acabar en una democracia ineficiente?»
J. M. RUIZ SOROA El Correo  30 Mayo 2010

Cualquier comentario de actualidad parece pasar obligadamente por la referencia a las medidas de ajuste duro adoptadas por el Gobierno ante la crisis económica. Y, sin embargo, en mi humilde opinión, la verdadera crisis que padecemos hoy en nuestro país no es tanto la de la economía como la de la política. Porque si entendemos ésta como el subsistema social encargado de producir e implantar decisiones legítimas para los problemas colectivos, la conclusión es que en España la Política (con mayúsculas) ha dejado de funcionar con un nivel mínimo de eficiencia desde hace muchos años. Lo que sucede es que, así como las ineficiencias económicas se visualizan con bastante facilidad, puesto que la sociedad las sufre pronto en forma de mayor necesidad y pobreza, las ineficiencias políticas pueden no ser percibidas por los ciudadanos durante mucho tiempo e, incluso, pueden ser hábilmente camufladas por sus mismos responsables (explotar la ideología y el moralismo proporciona una niebla eficaz para ello).

Lo de la economía española, si dejamos por un momento el mantra ritual de los culpables, era bastante predecible. Que una economía con una productividad a la baja, con una alarmante pérdida de competitividad, atenazada por graves rigidices estructurales en sectores regulativos clave, y con una inflación superior a la de su entorno, pudiera crecer dentro de un área monetaria unificada como de hecho lo hacía era tan sólo un milagro. Un milagro efímero: el de los fondos europeos y sobre todo el del coste negativo del dinero. España descubrió su postrera mina de oro alrededor del año 2000, en forma de dinero gratis e inagotable; en lugar de aprovecharla para mejorar sus estructuras, hizo lo mismo que en el siglo XVI con el oro y la plata americanos: gastarlos improductivamente y pedir más. Lo dilapidó en una orgía de ladrillo y empleo de baja calificación. Nadie con una mínima sensatez ignoraba que aquello no podía durar y que tarde o temprano vendría el choque brutal (sólo se discutía cuál sería la chispa desencadenante). Pero tampoco nadie quiso asumir el papel de Casandra agorera, cuando era tan agradable y remunerador hacer el de lechera: hemos pasado a Italia, mañana alcanzamos a Alemania, somos la séptima potencia mundial, y así. Conclusión: no han fallado los odiados 'mercados', que no hacen sino devolvernos a la realidad. Lo que ha fallado, mucho antes, es la política misma: pues en lugar de liderar razonablemente a la sociedad, reprimir comportamientos infantiles, e impulsar las reformas estructurales precisas cuando era posible y menos costoso el hacerlas, la política se limitó durante años a pavonearse.

Ahora bien, lo relevante no es tanto esa abdicación de la política hispana de su función de prever y preparar el futuro colectivo como su causa. ¿Por qué la política española no cumplió ni cumple con su función? La respuesta suena así: porque está demasiado ocupada con otra cosa, con la cosa del poder (es decir, consigo misma).

En la teoría política siempre se ha discutido la interrelación entre el poder y las políticas, entre el gobierno y los ideales. Hay quien sostiene que los partidos quieren el gobierno para hacer unas concretas políticas, y hay quien afirma que en realidad defienden ciertas políticas para poder hacerse con el gobierno. Seguramente ambas visiones tienen su parte de razón y la realidad política es una sutil mezcla de idealismo y maquiavelismo. Pero lo que ha sucedido en España desde hace años es que la balanza se ha volcado del lado pragmático o ramplón. La política lleva muchos años reducida a la sola dimensión de la conquista y mantenimiento del poder, sin más finalidad que la de poseerlo y disfrutarlo (autismo referencial). Los partidos, que son los actores únicos de un sistema político sostenido por una sociedad civil esclerótica y una cultura política parroquial, se han convertido en burocracias autistas guiadas sólo por el poder y su explotación. La apoteosis de lo que predijo el sociólogo alemán Robert Michels. No se trata, créanme, de la baja calidad de nuestra elite política actual. Eso es un epifenómeno (por mucho que llamativo) de una degeneración mucho más sistémica.

Esta política desviada está colonizando con su sectarismo a todas las instituciones del Estado, incluso a las que debieran ser independientes, técnicas y reflexivas para ser operativas. Los partidos, que ni saben ni quieren orientar las decisiones colectivas de futuro (por eso traen a escena al pasado como placebo) sí que saben cómo apoderarse de las instituciones y pervertir su papel. Sea el Tribunal Constitucional, el Consejo del Poder Judicial, o el Consejo Regulador de la Energía, sea el que sea, todos están poco a poco dejando de funcionar eficazmente: el tejido institucional y la alta administración españoles están siendo consumidos por una política autista.

Sucede además que la competencia partidista se ha pervertido gravemente entre nosotros: ya no se trata de convencer a los ciudadanos de que voten a un partido por sus atractivas ideas (¿sus ideas?), sino de que en ningún caso voten al otro, que es el demonio personificado. La política no gira ya sobre el disenso sino sobre la destrucción, su solo afán es el de generar juicios moralistas, emocionales y escandalosos sobre el partido contrario, tarea en la que colaboran entusiasmados los medios de comunicación. La rendición de cuentas y la responsabilidad política se sustituyen hábilmente por el 'ellos son más feos'. No parece así, al final, sino que en España hay que optar entre una derecha de sinvergüenzas por corruptos o una izquierda de sinvergüenzas por indocumentados. Resultante lógica de tal planteamiento: la convicción difusa de que la misma alternativa es irrelevante. La sociedad está dejando de creer que la política sirva para algo útil, puesto que los políticos se empeñan en demostrárselo todos los días.

Arreglar la economía no es difícil, sólo duro: basta purgar los excesos cometidos. Pero ¿cómo arreglar la política? ¿Cómo evitar el riesgo de acabar en una democracia populista e ineficiente? Eso es muchísimo más difícil, pero como los artículos y su paciencia tienen un límite, ya volveremos sobre ello otro día. Aunque eso sí, no se confundan: lo de menos es cambiar o no al impresentable de turno.

La dieta de las autonomías
Pablo Mosquera. La Voz   30 Mayo 2010

Dice el líder de la oposición que habrá que «adelgazar a las comunidades autónomas» para conseguir que las cuentas que nos han hundido en la crisis, que pagan los inocentes, se arreglen. Sin duda en este momento de lucidez, entre tanto insulto parlamentario para terminar diciendo «¡váyase, señor Zapatero!», alguien apunta en la dirección oportuna de uno de los problemas del Estado español.

Ya sé que son malos tiempos para la lírica. Pero ahí está una parte del ineficiente y creciente gasto público que se ha creado en la nación, sin propósito de enmienda, con un Senado que prefiere entretenerse en las formas idiomáticas, antes que en el fondo de plantearse para qué sirve. Con una cuestión clara: si vale lo mismo la ciudadanía en cada autonomía, que, como las definió en su día Herrero de Miñón, son cada vez más, por derecho propio, fragmentos de Estado.

Se ha llegado a discutir dónde residía la soberanía: en el Parlamento de la comunidad o en el Congreso de los Diputados. La cuestión va a volver a salir a colación tan pronto como se conozca el fallo del Tribunal Constitucional sobre el recurso al Estatuto de Cataluña.

Pero, dadas las condiciones de las cuentas públicas, insostenibles, con el último intento fallido de ponerle coto a la capacidad de endeudarse de los ayuntamientos, ahora todos miramos hacia los diecisiete espacios en los que se ha dividido el poder del Estado a favor de su descentralización, creándose desigualdades y desequilibrios territoriales, duplicidades y ausencias de servicios que hacen a su vez desigual el acceso al ejercicio real de la ciudadanía en cada lugar de España, una legión de funcionarios y personal de toda índole, incluidos altos cargos o de confianza, que engordan, año tras año, el temible capítulo 1 de los presupuestos que aprueban los parlamentos regionales.

Lo malo es que se lo han llegado a creer. No hay más que ver al presidente Montilla, con su lenguaje corporal y sus bravatas: que le tiene sin cuidado la crisis; él, a lo suyo? Me recuerda a Ibarretxe, pero con barretina.

A estos mandatarios y sus instituciones es casi imposible que el Estado les imponga austeridad, ya que cada vez que hablan con los ministros les exigen más dinero. Y tampoco les veo por la labor de someterse a la disciplina de sus partidos, ya que su ambición pasa por crecer en la baronía. ¿Quién les pone entonces a régimen?

España, Zapatero y los nacionalistas
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC  30 Mayo 2010

LA mejor prueba de la ignorancia que asola nuestro país es ese rumor de que Durán Lleida fue el más crítico con Zapatero en el último debate parlamentario. Cuando fue su salvador, el que le envió el cable para que no se ahogase. Lo hizo, eso sí, con extraordinaria habilidad: poniéndolo verde. Pero lo salvó, que era lo importante, y Zapatero puede decir aquello de «Llámame tonto, pero dame bollos». Mientras Durán se fabricaba una excelente cortada -el interés general- cara a su electorado, buena parte del cual considera a Zapatero un desastre para Cataluña y para España.

Esa ingeniería política, sin embargo, no va a salvarle a él ni a sus salvadores. Las medidas de ajuste aprobadas no sólo no bastan, sino que pueden resultar contraproducentes. De entrada, consisten sólo en recortes, que pueden conducir a la recesión, como advertía ayer en Madrid el nobel de Economía Joseph Stiglitz. Luego, se concentran en los sectores más débiles de la población, lo que enrarece la atmósfera y dificulta el acuerdo social. Por último, un gobierno que tan pronto hace una cosa como la contraria aumenta la desconfianza de los mercados, como demuestra la rebaja de la calificación de la deuda española que acaba de hacer la agencia Fitch. Total, que quienes invocando los intereses del país permitieron pasar las medidas de ajuste pueden haberle hecho un flaco favor. Claro que a los nacionalistas nunca les han importando los intereses de España. Sólo les han importado los suyos, y los de CiU ya sabemos cuáles son: recuperar el poder en Cataluña y tener en Madrid un gobierno de rodillas, como estará el de Zapatero al llegar los próximos presupuestos. Un plan que comenzó con su abstención el martes en el Congreso y debe culminar tras las próximas elecciones catalanas.

Los nacionalistas vascos han sido mucho más directos, como corresponde a su temperamento. A cambio de abstenerse, exigieron que la paralización de las obras públicas no se aplicase a la Y del AVE vasco y que se suspendiera la cesión de las políticas de empleo al Gobierno vasco, una suspensión que perjudicaría a Patxi López, a quien tienen en el punto de mira. Elena Salgado no pudo concedérselo porque la protesta de todas las demás autonomías se oiría, no ya en Bruselas, sino en la Luna, y porque sería una doble traición, al país y a los socialistas vascos, con consecuencias imprevisibles. Ante lo que el PNV votó «no». Lo que no le impedirá votar sí en el futuro, de pagársele lo suficiente. No le criticamos, pues para algo son nacionalistas.

Lo que no aceptamos es que se convierta a los nacionalistas en salvadores de España, cuando sólo han salvado a Zapatero. Aunque después de haberle visto hacer alardes de patriotismo, uno está preparado hasta para verle jurar hoy la bandera en Badajoz. ¡Y luego dicen que no tiene sentido de Estado!

Los problemas de España
Pío Moa Libertad Digital  30 Mayo 2010

Hoy, en Época:

Las pésimas perspectivas de la crisis económica, después de habernos endeudado de forma desmesurada e imprevisora, es sin duda uno de nuestros grandes problemas actuales; una crisis mundial, aunque aquí agravada por el cretinismo demagógico de un gobierno que, aferrado al poder, se presenta ahora como la solución. Pero es solo uno de los problemas que afronta el país, y no el más grave, a mi juicio.

El más decisivo consiste, seguramente en una crisis política con muchas facetas que no cesan de empeorar, afectando en profundidad tanto a la democracia como a la propia integridad nacional: los movimientos hacia la balcanización de España, propiciados por los políticos de izquierda y por los de derecha; la silenciosa invasión islámica y la cuestión de Ceuta y Melilla; la pérdida de soberanía y asimismo de influencia en Europa; la degradación del poder judicial; la corrosión de las libertades; la eliminación de la oposición a manos de un partido que solo parece creer en la economía; la degradación de la democracia en partitocracia; la falsificación sistemática de la historia con propósitos políticos actuales (¡el rey ha firmado su propia deslegitimación!); el terrorismo legitimado como forma, y privilegiada, de hacer política. Y otros hechos parejos. Cabría resumir todo ello en un progresivo desmoronamiento de la ley, del estado de derecho, de la democracia; una grave involución política por relación a la convivencia alcanzada en la transición.

Son todos ellos problemas de fondo, que inciden en otros derivados, menos directamente políticos, manifiestos en una decadencia cultural y moral casi generalizada: sustitución de la educación familiar por la que proporciona la televisión-basura y otros medios por el estilo; alto índice de fracaso escolar; desplazamiento del español por el inglés como lengua de cultura; anquilosamiento de la universidad; expansión de la droga, del fracaso matrimonial y familiar, etc. Estos datos pueden describirse como signos de impotencia cultural del país en todos o casi todos los planos.

Gran parte de los problemas han venido enmascarados o atenuados por la aparente bonanza económica, que ahora parece haber terminado por un buen período; pero, debe insistirse, la crisis política y social es más grave y de mayores consecuencias a la larga. Basta reflexionar mínimamente y sin prejuicios sobre la realidad presente para entender que el país marcha aceleradamente cuesta abajo y que será muy difícil enderezar el rumbo, porque parece como si cada factor de degradación o decadencia tirase de los demás en la misma dirección. Vivimos una época de descomposición social, la más grave desde la república, que presenció fenómenos parecidos. ¿Quiere esto decir que marchamos hacia una nueva guerra civil? Me parece harto improbable –si bien el historiador sabe bien que lo improbable, incluso lo muy improbable, llega a suceder a veces--, y la historia no se repite nunca tal cual.

Aunque esta serie de problemas está muy interrelacionada, cada uno de ellos debe ser analizado en sí mismo, con vistas a darles una solución coherente. La deriva solo puede ser cortada mediante la creación de numerosas asociaciones que afronten una parcela de la crisis, y finalmente por un partido con un programa regenerador y convincente. Esto puede ocurrir y puede no ocurrir. Examinando el período actual, mi Nueva historia de España concluye: “Es imposible saber hasta dónde seguirá esta orientación o si surgirá alguna reacción efectiva. Hoy por hoy, España carece de ímpetu cultural para orientar una evolución creativa (…) La potencia espiritual demostrada por España en otros tiempos podría servir de acicate para un renacimiento en los actuales. Los indicios no son muy alentadores, pero (…) todo reto puede encontrar su respuesta, toda crisis encierra los factores de superación, y el futuro nunca está escrito”.

¿Zapatero o el caos?
«En lugar de buscar una estrategia acordada frente a la crisis, el presidente pretende refugiarse en un discurso victimista por lo mucho que le hace sufrir la oposición»
JAVIER ZARZALEJOS El Correo  30 Mayo 2010

Ala vista de lo que viene ocurriendo, semana tras semana, tal vez el problema del Gobierno Zapatero no sea únicamente la llamativa dimensión de sus mentiras sino más bien la instantánea caducidad de sus verdades.

Seguro que era verdad que el Gobierno quería prohibir a los ayuntamientos el recurso al crédito con efectos inmediatos. Pero esa verdad caducó unas horas después, en forma de una insólita, ilegal y falsa corrección de erratas del decreto-ley que contenía aquella medida, como si seis meses de endeudamiento municipal de más o de menos fueran cuestión de un quítame allá esa tilde.

Seguro también -¿quién lo dudaría?- que la vicepresidenta económica creía con sinceridad que se había tratado de un desliz tipográfico. Pero de nuevo la verdad de Salgado caducó estruendosamente cuando Zapatero -más arrogante aún cuando se desdice- aclaró que era una rectificación lisa y llana porque, además, rectificar es muy sano. Antes de que todo esto ocurriera, 2.000 alcaldes socialistas fueron convocados en Elche con la única misión de aplaudir al presidente del Gobierno, que, por una elemental delicadeza, se cuidó mucho de informarles de sus planes de estrangulamiento financiero, luego revocados.

En esta deriva caótico-marxiana en la que el Gobierno de la nación está precipitándose -los ejemplos sobran-, las enfáticas apelaciones a la «responsabilidad» de la oposición esconden con demasiada frecuencia una retórica oportunista, pretendidamente patriótica y muy cuestionable desde el punto de vista democrático.

Los que advertían de la crisis a la que ya España no escapaba en 2008 eran profetas de la catástrofe. Ahora son, cuando menos, egoístas e irresponsables. Algo no encaja. Ante esta sucesión de verdades perecederas hay que aclarar qué habría sido lo responsable: apoyar la prohibición del recurso al crédito por parte de los ayuntamientos o su rectificación posterior. ¿Qué sería más patriótico, sumarse a la idea de reflexionar sobre el copago de prestaciones sanitarias manifestada por la ministra de Sanidad un martes, o alinearse con esa misma ministra cuando el miércoles nos intenta convencer de que somos los demás los que hemos entendido mal y que de copago, nada?

Es perfectamente razonable discutir si Rajoy tenía que haberse abstenido o hizo bien al rechazar el decretazo de Zapatero. Se puede pedir a Rajoy que olvide que quien recorta ahora el sueldo de los empleados públicos no haya dejado de descalificarle recordándole que él era el ministro del ramo cuando el primer Gobierno Aznar tuvo que congelar las retribuciones de los funcionarios. Se puede, incluso, pedir al PP que no repare en que el PSOE, que ahora decide congelar las pensiones -una medida injusta y evitable-, mantiene en su manual de campaña propagar entre los jubilados la especie de que si el PP gana, peligra su sustento.

Ésas serían querellas menores ante la necesidad de afianzar el rumbo del país para la superación de la crisis.

Pero el piloto -Rodríguez Zapatero- no está por la labor. Y en lugar de buscar una estrategia acordada frente a la crisis, pretende refugiarse en un discurso victimista por lo mucho que le hace sufrir la oposición, mientras él somete al país, al sistema democrático y a su propio partido a una suerte de chantaje político como el que tan claramente se ha enunciado estos días: 'O yo, o el caos'.

Visto el resultado, Rodríguez Zapatero volverá a apuntar al abismo cada vez que lo necesite, evocará el espectro de la Grecia quebrada para exigir adhesiones en vez de ganar apoyos, y acusará de no arrimar el hombro, o de algo peor, a los que no le firmen en blanco.

Duran i Lleida puede dar por sentenciada la legislatura pero, con esta lógica de 'Zapatero o el caos', nadie garantiza que el escenario económico en otoño sea menos apremiante que el actual para permitir una disolución anticipada, tres meses de provisionalidad y la prórroga de unos Presupuestos como los aprobados en su día para 2010 que son, sencillamente, una broma.

Con ese discurso de 'lo menos malo' que Zapatero representaría, se convierte en imprescindible a un mal gobernante, que se sabe que lo es y que la única confianza que puede inspirar ahora radica en su nueva condición de instrumento disciplinado de los dictados económicos externos.

El problema es que, rota la lógica democrática, el argumento se puede reproducir indefinidamente. Por eso el discurso de Duran no fue pragmático sino contradictorio. Salva el día, pero no explica por qué ese imperativo de responsabilidad que se alega para el decretazo no regirá para los Presupuestos de 2011.
Lo paradójico es que Rajoy no está menos preocupado que Merkel por el gasto público y la deuda españoles, ni el PP abandera nuevos keynesianismos tan celebrados hasta ayer mismo por la izquierda que se reencontraba con sus viejas adicciones al déficit público.

Y, sin embargo, el presidente del Gobierno no ha aceptado ni una coma del principal partido de la oposición, que, además del PSOE, es el único que puede gobernar.

Es seguro que ni Merkel ni Sarkozy ni Obama le han dicho a Zapatero nada que éste no hubiera escuchado antes. Pero ha despreciado el acuerdo nacional para plegarse a la presión externa y parece convencido de que son las palmaditas en la espalda que reciba de Merkel y no el consenso realmente buscado lo que legitima su política. De hecho, Zapatero ni se molestó en subir a la tribuna del Congreso para explicar el decretazo. Debió de pensar que sus contradictores no lo merecían.

El momento de Rajoy
Editorial www.gaceta.es 30 Mayo 2010

¿Alguno de ustedes entregaría su limosna a un indigente que se va a gastar su dinero en colipoterras, en porros o en alcohol del baratillo?

Desde siempre, la consigna del Partido Socialista ha sido ésta: “Cuando se mete la pata, se saca y en paz”. Más de un preboste de este partido me ha dicho, también más de una vez: “Nosotros tenemos más bula en esto que la derecha; a nosotros se nos permite equivocarnos más”. Y es cierto. De esa certeza y de esa consigna vive ahora José Luis Rodríguez Zapatero pero, sin embargo y últimamente, ya en esta etapa absoluta de desesperación, ambas, la seguridad y la especie aprovechona, han aumentado en desahogo y en frescura, de tal modo que el Gobierno se permite llamar “errata” a una rectificación: nada más y nada menos que el cortocircuito de todo el crédito de los ayuntamientos. O sea, la mentira y la ocultación que, por lo demás, es la moneda de curso legal dentro del PSOE.
Colección de patas

Ahora ya no es la pata; es una colección de patas, es el Gobierno “del no da una”. La patética sesión parlamentaria del pasado jueves ni siquiera tiene parangón con aquéllas que, obscenamente, le montó el PSOE a Adolfo Suárez en los primeros tiempos de la Transición. A estas horas, ya nadie ofrece un maravedí por Zapatero; es agua pasada, es un residuo indeseable al que hay que encontrar solución. Y ésta puede llegar por dos, tres caminos a lo sumo. El primero, la dimisión personal, al estilo también de Suárez, y la entrega del testigo a un político medianamente sensato (la gente ya ni siquiera pide más que eso) del PSOE. Pero, ¡olvídense!: este individuo no va a resignar su cargo. Me decía el pasado viernes un analista de enorme envergadura y nada desafecto, de entrada, a la socialdemocracia: “Zapatero tiene tres características personales: es un memo, es un soberbio y es un malvado”. Aseguro que nadie fuera del entorno socialista hubiera sido capaz de calificarle de forma tan cruel. ¿Qué puede significar ello? Si fuera así Zapatero, que tampoco este firmante le conoce tanto, diríase, que ninguna de las calificaciones le empuja precisamente a entregar el poder.

¿A quién? A Javier Solana, por ejemplo, que es el socialista-prototipo que comienzan a empujar los proclives del Grupo Prisa, de El País concretamente, para la sustitución. Pero, que descansen nuestros colegas: Zapatero no está en esa labor.

El segundo camino, ¡cómo no! es el de la archinombrada moción de censura. Sobre él, curiosamente, el Partido Popular guarda un error de entendimiento; a saber –dice– este artilugio parlamentario sólo tiene una vuelta, únicamente puede presentarse una vez por legislatura. Y no es verdad. El Artículo 113, apartado 4 de la Constitución, dice así: “Si la moción de censura no fuere aprobada por el Congreso, sus signatarios no podrán presentar otra durante el mismo periodo de sesiones”.

El PP esgrime –y es lógico que lo haga así– una razón de conveniencia política para no arriesgarse a que, personajes de plastilina como Duran i Lleida (una especie de Capitán Araña que convoca a todo el mundo a la fiesta, pero que cuando ésta se celebra nunca está) le pongan los cuernos en el instante de votar la salida inmediata de Zapatero, pero su razón constitucional no existe: de aquí a las próximas elecciones si este indigente multisectorial (Zapatero) agota sus cuatro años, ¡Dios no lo quiera!, Rajoy tiene derecho a plantearle tres o cuatro mociones de esta índole.
Ha llegado el momento

Hará bien en pensarse Rajoy qué le conviene más. Lo cierto y acreditado es esto: no hay un solo objetivo que le importe más al PSOE que la destrucción del PP. Y, claro está, la de su líder Mariano Rajoy. Los voceros socialistas pueden ser zoquetes irredentos, caso Leire Pajín, o atrevidos simulalotodo como el eficaz Pepe Blanco, pero ninguno alberga dudas a la hora de repetir los eslóganes: “El PP es el fascismo franquista más peligroso y el pobre Rajoy es un tarambaina vago que ha nacido para perder”. Junto a este menester, en los próximos meses, y constatada que la gestión zapaterista no es capaz de defenderla lacayo alguno, ahora de lo que se trata es de hacer todas las piruetas necesarias para reunificar la izquierda: que hay que atacar sin piedad a la Iglesia pues, pese a los Bono y a los Paco Vázquez, a por ella que vamos; que hay que mentir o montar campañas depredadoras, ni una sola duda: lo dicho, a por ellos que vamos.

Dicho esto, es el momento de Rajoy. ¡Ojo!, su momento debe coincidir con el de España. En su piel, es comprensible, es arriesgado, decidirse por una de estas hipótesis: el perfil bajo, el “no vamos a significarnos demasiado” porque al final, como sostienen algunos asesores del presidente del PP, “nos terminarán votando” , o la acción directa, el cuerpo a cuerpo y a toda velocidad con el contrario, porque hay que correr riesgos y porque el país ya no soporta ni una sola estupidez más de Zapatero.

Si las noticias de este cronista son buenas, y no tienen por qué ser de otra forma diferente, por primera vez el PP ha optado por apostar por una nueva forma de oposición. Como diría mi amigo, ya muerto, Fernando Vizcaíno Casas, con el que tantas diferencias políticas tuve y tantas cordialidades personales acumulé: “Más viril”. Y ya ha empezado Rajoy a deambular por este ferrocarril que encierra mil trampas. Estos mismos días, los politólogos trascendentes, los capaces de averiguar el futuro con mayor énfasis que el entrañable Rappel, han dictaminado: “Rajoy fue un irresponsable votando contra las medidas antidéficit de Zapatero, ¿qué hubiera ocurrido –preguntan– si éstas no hubieran salido, gracias al indudable sentido de Estado de Duran i Lleida?” ¡Qué tontería! Este cronista pregunta a su vez: ¿alguno de ustedes entregaría su limosna a un indigente que, con seguridad, sabe que se lo va a gastar en colipoterras, en porros o en alcohol de baratillo? Pues eso: ¿cómo es conveniente depositar confianza en un Zapatero que malgastará nuevamente nuestros dineros? A éste, a Zapatero, cualquier templado responde: ni agua.

Todas las salidas
De lo que se deduce: Rajoy ha obrado perfectamente negándole el pan y la sal al enorme derrochador que es Zapatero. Y ahora, hay que construir. Por ejemplo y, aparte de más leña al mono que no entiende ni el inglés, acreditando el nuevo liderazgo del opositor, contraponiendo la solvencia contra la incapacidad patológica y sin embargo ufana de Zapatero, ofreciendo salidas para el callejón criminal en que nos ha introducido este Capone de la política, ilusionando con perspectivas de futuro... Todo esto nada tiene que ver ni con la inanidad del aquí me las den todas, ni con la torpe esperanza de que un bobo nunca se repite. Es imprescindible la acción, la agitación social de un país derrumbado que contempla irritado, pero aún en casa, cómo se forran los Bardenes y cómo se insulta a los curas. Dicho esto desde una inequívoca posición liberal, no se vayan a creer. Y el que se crea otra cosa, pues qué quiere que le diga: me trae por una higa.

Menos mentira y más verdad
Editorial www.gaceta.es  30 Mayo 2010

¿No es un sarcasmo intolerable, un desprecio a buena la fe de la ciudadanía, una contradicción que insulta cualquier inteligencia que en nombre de la responsabilidad se prorrogue el gobierno de un irresponsable?

Pues eso, en síntesis, es lo que ha ocurrido en nuestro Congreso de los Diputados. Por “responsabilidad” con la patología de las cuentas públicas españolas es el argumento básico con que han justificado su abstención Convergencia i Unió y también Unión del Pueblo Navarro y Coalición Canaria. Con esa abstención tan “responsable” se consigue que continúe el gobierno más irresponsable o, si se prefiere, el más “responsable o culpable” del desastre. El argumento de los abstemios es, como toda “media verdad”, una mentira ladina que introduce más corrupción en nuestro sistema político y más desconfianza, división y desaliento entre la ciudadanía. Lo que oculta Durán i LLeida, aunque es secreto a voces, es que tienen previsto un argumentario electoral para la próxima campaña autonómica a la que viene de perlas tener al desacreditado Zapatero en la Moncloa y que, esperando ganarlas aunque no saben por cuanto, prefieren un Gobierno español débil, necesitado de oxigeno, dispuesto a dar lo que CIU exija: montillas, dineros y Estatut. Lo que no dicen los de UPN –aunque tiene explicación y sentido si se conoce la situación navarra- es que allí gobierna el centro derecha gracias al consentimiento de los socialistas locales, en evitación de que éstos pacten una mayoría parlamentaria con Nafarroa Bai e IU y les echen del gobierno foral. En fin, para evitarlo, UPN rompió con el PP y hace algunos favores en el Congreso al gobierno Zapatero. Lo de Coalición Canaria es tan pobretón como el chocolate del loro. Y esa es la cera que nos arde.

Sabiéndolo como lo sabe – y disponiendo de la confirmación necesaria horas antes- es por lo que Rajoy pudo hacer oídos sordos a los múltiples consejos –internos y exteriores- a favor de que se abstuviera y, con gran tranquilidad, optó por oponerse. ¿Por qué? Porque nadie quiere asumir el terrible marrón en que se ha convertido la escena económica y social española. Que los escombros se los trague Zapatero, Y entre los marrones más peligrosos, el de la urgentísima y perentoria reforma del mercado laboral. Que sea Zapatero, tan ufano de ser de izquierda radical y adalid progresista, quien se las entienda con los actuales sindicatos y sus dirigentes, tan “modernos” de ideas y métodos, y con su amenaza de incendiar la paz social. Hay que reconocerle, sin duda, a Durán i Lleida una insólita lucidez y una atractiva retórica. Váyase –le dijo a Zapatero-, que su tiempo como Presidente ha terminado, pero no “ahora”, sino a comienzos del próximo año…, una vez hechos ciertos “deberes”, es decir, tras la reforma del mercado de trabajo y una vez CIU –sin Montilla y compañía- esté instalada en la Generalitat. Hechos esos deberes, si es que los hace como queremos, CIU verá si le conviene aprobar sus presupuestos generales del Estado. Te tenemos cogido por los dídimos: de rodillas o te echamos al despuntar 2011. Más claro el agua.

Vengo diagnosticando desde hace mucho tiempo –no soy el único por fortuna- que el cáncer mortal que aqueja a España es la entronización de la mentira, como concepto y método de la res publica, como atmósfera a la que se obliga a respirar a la ciudadanía. Podemos valernos de un ejemplo. España es como un paciente, aquejado de una muy grave enfermedad, en manos de un matasanos con su equipo de curanderos e intrusos. El matasanos, que obviamente es Zapatero, nunca tuvo los conocimientos médicos oportunos para hacerse cargo del paciente. Pero, tan inepto como ambicioso de poder, suple su incompetencia con ideología y propaganda, es decir, con ese tipo de artimañas con las que Rasputín, por ejemplo, tenía seducidos a los Romanov. ¿Dimitirá o adelantará elecciones? Ni lo sueñen.

Ese tipo de matasanos curanderos viven de engañar al paciente, siempre con falsas esperanzas de curación en un próximo futuro. Ni siquiera la salud –que no pueden conseguir- les interesa. Lo que buscan es mantenerse vampirizando psicología y bolsillo del perpetuo enfermo. ¿Cómo lo consiguen? Introduciendo al paciente en una atmósfera mágico-ideológica, con fraseología autónoma y dogmática, apartándole así de la percepción normal de la realidad, aislándole de quienes podrían abrirle los ojos, falsificándole los síntomas. En suma, mintiéndole por sistema. Con todo rigor puede decirse que el peor legado de Zapatero no es su abrumadora incompetencia y frivolidad, sino su natural mendaz y falso. Esa mentira sistemática, instalada en la cúspide del poder y del sistema político, es corrupción en estado químicamente puro y causa un efecto corruptor no sólo en el sistema político, sino en todas las áreas de la vida social.

El paciente –España y su sociedad civil- tiene su cuota de responsabilidad en esta corrupción. La instalación sistemática de la mentira en la res publica no la inaugura Zapatero. Se la hemos consentido a gobiernos de izquierda y de derecha, a González y a Aznar, aunque –es justo reconocerlo- su mayor aptitud alivió la atmósfera de mentira que en Zapatero es naturaleza y curriculum. Pero, como pacientes, también nosotros nos hemos mentido. Nos hemos mentido en los negocios, en la codicia y frivolidad de vivir por encima de nuestras posibilidades, en la idolatría del dinero, en el desprecio a la excelencia moral, al esfuerzo y disciplina profesionales con rentabilidades más justas. Hemos tentado a nuestros políticos y nos hemos dejado tentar por ellos. Nos ha sido más cómodo dejar de atender, con tiempo y más tiempo, las necesidades de la educación de nuestros hijos. Hemos perdido autoridad moral y ascendiente sobre ellos por omisión o por nuestra vida inconfesable. Somos cómplices de un sistema educativo débil, sin exigencia, sin valores y virtudes, tan neutro que no obligue a mirarnos al espejo. Nos hemos mentido en el escándalo y tragedia del aborto. Nos hemos falseado al consentirnos, como avance, la fractura de tantos matrimonios y familias, diciéndonos que no pasa nada. El paciente ha acabado por preferir curanderos, videntes y echadores de cartas, falsos profetas de una progresía vacía, porque le era más cómoda esa caterva que la medicina realista y, en caso necesario, la cirugía. Estamos en una encrucijada. Es más profunda que la sustitución de Zapatero. El paciente –que somos todos nosotros- debe elegir entre la cultura de la verdad o la de la mentira. Y si, por ser la única vía para curarse, opta por más verdad, entonces la sociedad civil española debe gritárselo y exigírselo alto claro a sus representantes políticos.

Final de aquel sueño de una noche de verano…
Paco Sande Periodista Digital  30 Mayo 2010

Lo que Duran i Lleida, dijo el otro día, para explicar el por que él tenia que dejar que se aprobase el “decretazo” de Zapatero, aunque él lo hiciera no tanto pensado en España, como en su beneficio propio, es la pura verdad.

De haber fallado Zapatero en su intención de que se aprobase su “decretazo”, al día siguiente nos hubiésemos encontrado con un panorama desolador. El Ibex por los suelos y el Banco Europeo amenazándonos con intervenirnos o expulsarnos del sistema euro.

Así que, al parecer, se hizo lo que se debía.
Pero había otro camino, mas difícil y tortuoso quizás, pero lo había.

Se podría haber echado abajo el “decretazo” y obligar a Zapatero a pedir un voto de confianza o, en su defecto, presentarle una moción de censura y, haciéndolo perder, obligarle a convocar elecciones.

Elecciones que tendría que ganar el PP y así comenzar de nuevo con un gobierno de derechas que presentase un viable, pero drástico plan de recorte del gasto público.

-Este plan pasaría por recortar los consabidos e inútiles ministerios y vicepresidencias, así como todas las subvenciones que se dan inútilmente a oeneges varias, el recorte de funcionarios, -no menos sueldo, sino menos funcionarios- y un recorte drástico de las empresas publicas.

Pero también, ponerle las pilas a las diferentes cajas de ahorros, -nadie sabe el inmenso capital que llevamos despilfarrado en estas entidades, para que luego, a la hora de fusionarse para que sean rentables, venga el cacique local y trate de impedirlo alegando que Vigo o Villa Conejos de Arriba, tienen que tener su caja local-
Y por ultimo dos entes que se llevan el mayor tajo de nuestra economía, las diputaciones y las autonomías. ¿Para que se necesitan las dos?
Una de las dos debe desaparecer ya.

Y si, como se supone, nos quedáramos con las autonomías, estas deberían ser recortadas hasta rabadilla. Pues que alguien me diga: ¿Para que necesitamos 17 presidentes, mas el del Gobierno de la nación, que hacen 18, con sus respetivos 18 ministros y ministerios de todo? Además de un ejército de asesores y otros enchufes, amigotes y parientes varios, junto con el consabido clientelismo.

Esto en tiempos de bonanza representa un despilfarro increíble, en tiempos de una crisis, como la que estamos pasando, es un suicido para el país que lo permite.
Y esa, más o menos, seria la forma de devolver a los europeos su confianza en nosotros y poder salir al fin de este atolladero.

Pero esperar tal cosa, es como esperar que a nuestro lado caiga una bomba atómica que, en vez de matarnos, por efectos de la radiación nos convierta en Superman.

Así que, visto lo visto, lo que uno espera que vaya a suceder es que, este incapaz que tenemos como presidente siga parcheando y, a trancas y barrancas, llegue a las elecciones, que, visto el ojo clínico que los españoles tenemos a la hora de votar, ganará y ahí comenzara el principio del fin.
O seremos intervenidos por la Unión Europea, con todas la consecuencias que eso conlleva o seremos expulsados del euro y ese será el final de aquel sueño de una noche de verano en que España fue la octava potencia financiera mundial.

Escándalo: el Gobierno financia la anexión del Sahara por Marruecos
Carlos Ruiz Miguel Periodista Digital  30 Mayo 2010

Un hecho no es una opinión. Lo que significa que la falsificación de los hechos no puede ampararse como un ejercicio de la "libertad de expresión" y, mucho menos, como libertad de investigación científica. Se acaba de celebrar en Madrid un seminario organizado por tres universidades españolas y financiación del Ministerio de Ciencia e Innovación; un seminario que, falseando la realidad actual del Sahara Occidental, avala en su tríptico de presentación a favor de la anexión marroquí del Sahara Occidental. Si no hubiera financiación del Gobierno sería una vergüenza en sí, pero existiendo esa financiación estamos ante un gravísimo escándalo.

I. UN SEMINARIO SOBRE EL MARRUECOS "PLURAL"
En la página internet del "Taller de Estudios Internacionales Mediterráneos" de la Universidad Autónoma de Madrid se encuentra esta información:

Seminrio sobre “El Marruecos plural: estado, regiones e identidades” publicado a la?(s)? 14/05/2010 08:40 por Bernabé López García
[ actualizado el 14/05/2010 08:58 ] Los días 27 y 28 de mayo tendrá lugar en la Universidad Autónoma de Madrid, organizado por el TEIM, un seminario internacional que reunirá a estudiosos, expertos y actores de la política local en Marruecos para reflexionar sobre sobre el tema de la regionalización en Marruecos. Las sesiones serán abiertas y se concederá u crédito a los universitarios interesados que se inscriban y participen en el mismo. Las inscripciones pueden hacerse en administracion.earabes@uam.es. El programa se adjunta como archivo.

II. UNA EXTRAÑA COINCIDENCIA DE FECHAS
Este curso, según se dice en el tríptico de presentación, está Organizado en el marco del proyecto de investigación “España y la integración euromediterránea: memoria y futuro de las relaciones con el mundo arabo-islámico”, coordinado entre las Universidades Autónomas Madrid y Barcelona y la de Castilla-La Mancha

Curiosamente, desde hace cuatro años, por estas fechas, las Universidades madrileñas organizan unas Jornadas sobre el Sahara Occidental. Este años se celebran, del 26 al 29 de mayo, las IV Jornadas Universidades Públicas Madrileñas Sobre el Sahara Occidental.
En esta, como en otras ocasiones, Bernabé López García fue invitado a presentar en las Jornadas sobre el Sahara Occidental sus posiciones favorables a la anexión ilegal marroquí del Sahara Occidental.

Pero la lectura del programa del seminario organizado por Bernabé López García permite comprobar que, pese a que allí se pretende hablar del Sahara Occidental, no se ha invitado a exponer sus posiciones a ningún profesor defensor de la legalidad internacional que rige la cuestión.

Es difícil creer en las casualidades, máxime cuando Bernabé López ha estado este año, y otros, invitado a estas Jornadas de las Universidades madrileñas sobre el Sahara Occidental. Todo parece indicar que el lobby pro-marroquí en España ha pretendido, con este seminario, "contraprogramar" las IV jornadas.

III. UN SEMINARIO "CIENTÍFICO" MUY MAL INFORMADO
El programa de las jornadas, en su presentación, contiene un "Argumentario" en el que se dice esto:

En este contexto de revisión y de reconocimiento de su pluralidad, Marruecos ha abierto un período de reflexión sobre su identidad durante el primer semestre del año 2010. La creación de una Comisión Consultiva para la Regionalización el 4 de enero de este año, bajo la presidencia de Omar Azziman, antiguo ministro de Derechos Humanos y de Justicia, expresidente del Consejo Consultivo de los Derechos Humanos y último embajador en España, con un plazo para presentar el resultado del trabajo de reflexión pluridisciplinar que vence el 30 de junio de 2010 (...)

Sin embargo, como los lectores de este blog saben perfectamente, resulta que ese plazo no vence el 30 de junio. En su momento en este blog reproduje una información de ¡18 de febrero de este año! según la cual: el Rey accede a petición de CCR de prorrogar hasta fin año plazo de conclusión de sus trabajos

No parece que, partiendo de un "Argumentario" así los trabajos puedan desarrollarse con el rigor científico necesario.

IV. UN SEMINARIO QUE FALSEA LA REALIDAD DEL SAHARA OCCIDENTAL Y AVALA LA ANEXIÓN
Pero la falta de rigor científico va más allá.
El programa está presentado con un mapa de "Marruecos" que incluye, como parte del territorio marroquí, la integridad del Sahara Occidental.
No sólo eso. Es que además, pese a presentarse en español, utiliza topónimos que no son los originales, sino los establecidos por el ocupante. Así, por ejemplo, en lugar de designar a la capital del Sahara Occidental por su nombre "El Aaiún" (transcripción fiel en español del nombre de la ciudad en árabe), la denomina "Laayun". En lugar de designar a la capital espiritual del Sahara por su nombre español y árabe de "Smara", la denomina "Semara", como pretende el ocupante.
Pero es que ocurre que el mapa que se presenta no sólo es lingüísticamente impresentable, sino que además es falso e ilegal.

1. Un seminario universitario con un mapa falso.
La realidad actual del Sahara Occidental es la de un territorio dividido por un muro. Así lo refleja el mapa de la Misión de Naciones Unidas para el Sahara Occidental (MINURSO). Esto significa que las zonas al oeste del muro se hallan bajo el control de Marruecos y las zonas al este del mismo están bajo el control de la República Saharaui.
Nada de esto se refleja en el mapa del Sahara que preside el programa de este encuentro "científico" que, más bien, reproduce los mapas que difunde la propaganda oficial oficial marroquí haciendo creer que todo el Sahara Occidental está controlado por Marruecos.

2. Un seminario universitario con un mapa ilegal.
Pero si la realidad es la de un Sahara Occidental dividido, la legalidad internacional es la de que el Sahara Occidental NO FORMA PARTE DEL TERRITORIO MARROQUÍ. Cualquiera lo puede comprobar en los mapas que edita la ONU, bien sean del mundo o bien de África.

Es evidente que el mapa preside el programa del seminario dirigido por Bernabé López García es falso e ilegal. Muchos se extrañarán de que un profesor pueda falsear los datos objetivos y asumir la violación de la legalidad. Quizás se extrañarían menos si supieran que el citado Bernabé López fue condecorado en 2007 por el embajador de Marruecos en España con el "wissam alauita". El "wissam alauita" es una medallita que, como su nombre indica, premia a los amigos de la corrupta y criminal dinastía alauita.

V. Y EL GOBIERNO DE RODRÍGUEZ ZAPATERO FINANCIANDO LA FALSEDAD E ILEGALIDAD
Como he mencionado, según el programa este seminario se halla

Organizado en el marco del proyecto de investigación “España y la integración euromediterránea: memoria y futuro de las relaciones con el mundo arabo-islámico”, coordinado entre las Universidades Autónomas Madrid y Barcelona y la de Castilla-La Mancha

Resulta, ciertamente revelador del estado de la ciencia en España que tres Universidades ¡tres! presenten un seminario con un mapa de estas características y un "Argumentario" con datos erróneos.
Pero si lo anterior es penoso, lo que resulta escandaloso es que, según el propio programa, ese seminario está financiado por el MICINN

¿Y qué es el MICINN? Pues el MICINN no es otra cosa que el Ministerio de Ciencia e Innovación dirigido por Doña Cristina Garmendia.
Dicho de otra manera: el Gobierno español está financiando un seminario que asume la anexión ilegal del Sahara Occidental por Marruecos.
El hecho es de una gravedad extraordinaria.

Cristina Garmendia debe dar una explicación convincente:
- ¿sabía cuando dio el dinero que ese seminario iba a asumir la anexión ilegal del Sahara occidental?
- si no lo sabía, ¿qué medidas piensa adoptar ante el uso que se ha hecho del dinero público?
Urge una explicación.

El fin de ETA, última bala de Zapatero
CASIMIRO GARCÍA-ABADILLO – EL MUNDO  30 Mayo 2010

Una encuesta es una foto fija de intención de voto. Esa instantánea nos da hoy un descalabro monumental del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Si se celebrasen ahora elecciones, el Partido Popular (PP) ganaría cómodamente con mayoría absoluta. Esa situación se da por primera vez en la serie de encuestas que Sigma Dos ha hecho para EL MUNDO desde que, en marzo de 2004, Zapatero logró su inesperado triunfo.

No hacía falta ser un genio para darse cuenta de que los recortes del gasto, que afectarán en una primera fase a funcionarios y pensionistas, iban a tener un elevado coste para el Gobierno. Lo relevante de este sondeo es la dimensión del castigo.

Afortunadamente para el PSOE, quedan 22 meses para las próximas elecciones, lo que le da un margen de tiempo más que suficiente para recuperarse. La cuestión, por tanto, es si el Gobierno va a tener argumentos (no tiempo) para llegar a 2012 en condiciones de ganar.

Lo peor para Zapatero es que ya no tiene margen de maniobra para el artificio. El examen al que ahora se enfrenta no tiene que ver con el dinero que va a gastar en más pensiones, más sanidad, más ayudas sociales, más financiación autonómica, más infraestructuras, etcétera.

Este Gobierno ha acostumbrado a los ciudadanos y ha cebado a sus votantes con el discurso facilón de que había dinero para todo y para todos. Ahora Zapatero tiene que argumentar justo lo contrario. Al presidente y a su Gobierno se les juzgará por los recortes, por su capacidad para hacer el mayor ajuste presupuestario de la historia de la democracia. Esa labor de poda, que implicará más sacrificios, no es cuestión de semanas o meses, sino de años.

En el mejor de los escenarios, España afrontará 2012 con un 18% de paro, un crecimiento ramplón y la necesidad de tener que seguir reduciendo el déficit público en un porcentaje similar al que debe hacerlo este año y el próximo.

En medio de esa situación tan poco alentadora, el escenario electoral no ofrece respiro para el PSOE. En otoño, hay elecciones en Cataluña y todo hace pensar que Convergència i Unió (CiU) desplazará de la Generalitat al tripartito, con especial castigo para el Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC). La próxima primavera, las elecciones municipales y autonómicas pueden suponer el mayor revés electoral para los socialistas, ya que se producirán justo en los que se presumen como los meses más duros de esta larga travesía de amarguras.

De aquí a 2012, además, el PSOE tendrá que hacer virguerías para que su geometría variable en el Parlamento le vaya salvando del acoso al que le va a someter el PP. Los socialistas no tienen ya esa generosa chequera de la que tirar, como han hecho hasta ahora y, por si eso fuera poco, sus socios puntuales están ya escaldados de los bandazos que ha dado el Gobierno. La izquierda no le perdonará los recortes, el Partido Nacionalista Vasco (PNV) se va a tomar la revancha por el desplazamiento del poder en el País Vasco y, por tanto, todo va a depender de la voluntad de CiU. Una situación muy similar a la que vivió este país en 1995.

Otro motivo de zozobra para Zapatero es la complicación de su relación con los sindicatos, el riesgo del fin de la paz social. El presidente, consciente de ese peligro, ha decidido implicarse personalmente en la recta final del diálogo social para tratar de sacar adelante una reforma laboral antes del 11 de junio.

La dificultad para lograr ese pacto es ahora mucho mayor que hace un año, porque la Unión General de Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras (CCOO) tienen que dar respuesta a los recortes a pensionistas y funcionarios y, como el Gobierno ha aprobado el decreto de medidas de ajuste, han endurecido al máximo su posición en la negociación. Ahora mismo estamos en un punto en el que Zapatero debe elegir entre la efectividad o la paz social. Es decir, si saca adelante la reforma con la firma de UGT y CCOO, ésta no servirá para el fin que se pretende: creación de empleo. Si, presionado por la Unión Europea (UE) y todos los organismos internacionales, la reforma plasma una reducción del coste del despido y mayor flexibilidad salarial, entonces los sindicatos le van a poner las cosas muy difíciles al presidente en los próximos meses. Este año no podrá acudir a Rodiezmo, como hace habitualmente, a prometer subidas de pensiones y cosas por el estilo, pañuelo rojo al cuello y rodeado de mineros subvencionados de la UGT y viejos socialistas aún con la añoranza de una revolución pendiente.

Y todo eso suponiendo que se hacen las cosas medianamente bien. Es decir, que la reforma del sistema financiero concluya (ya veremos a qué coste) sin grandes descalabros, que el euro logre estabilizarse y los mercados dejen de atacar a nuestra deuda y a los valores que llevan la marca España.

Sí. El sueño feliz de Zapatero (que ha tenido que suspender la asistencia a la cumbre de su inventada Alianza de Civilizaciones) ha devenido en un súbito despertar a la cruda realidad. Su imagen, ese valor que los socialistas creían sustento perpetuo del poder de la izquierda, se ha venido abajo en sólo unas semanas. Ahora, el ninguneado y aburrido Rajoy aparece más valorado por los ciudadanos que el rutilante y sonriente Zapatero.

La gente no se fía de él. Ni siquiera muchos de sus votantes. Creen que es un improvisador nato, alguien de poco fiar cuya gestión ha empeorado las cosas.

Con todo ello, la pregunta sigue en pie. ¿Puede Zapatero recuperarse con ese horizonte a dos años vista? ¿A qué puede aferrarse para que los votantes le perdonen el brusco empobrecimiento al que los ha castigado?

El presidente sólo tiene una bala en su recámara electoral: la derrota de ETA.
Los máximos responsables de la lucha antiterrorista creen que el final de ETA está cerca. «Si la legislatura durase hasta 2012, podría decir casi con total seguridad que ETA sería vencida antes de las elecciones», dice una fuente próxima al Ministerio del Interior.

La organización terrorista nunca ha estado tan débil, tan infiltrada por la Policía, tan falta de apoyos y tan quebrada financieramente. La eficacia de las fuerzas antiterroristas ha conseguido que ETA sea incapaz de tener en su cúpula a un jefe que no sea detenido a las pocas semanas de alcanzar el liderazgo. La situación en las cárceles es cada vez más proclive al abandono de las armas. La mayoría de Batasuna se encamina hacia las vías pacíficas... Aunque todavía existe el peligro de un golpe sangriento, a la desesperada.

Con esa esperanza (el fin de ETA), Zapatero hará lo que sea para prolongar su agónica segunda legislatura. ¿Lo logrará?

casimiro.g.abadillo@elmundo.es

ETA comunicó al PSE que va a 'parar' la lucha armada
ÁNGELES ESCRIVÁ – EL MUNDO 30 Mayo 2010

ETA hizo llegar al PSE-PSOE a través de intermediarios su intención de «parar». El mensaje fue remitido hace semanas por un miembro de la dirección de la banda junto al anuncio de que esa intención iba a ser formalizada aproximadamente a mediados de mayo. Posteriormente la fecha de esta escenificación, en la que se comunicaría el inicio de una tregua indefinida y unilateral -aunque según las fuentes consultadas la banda no piensa emplear los términos tradicionales para definir su iniciativa-, fue retrasada hasta finales de julio.

El envío del mensaje y la comunicación de las circunstancias en las que iba a ser ejecutado se produjeron antes de la detención del aparato militar de ETA.

También se produjo antes de que estallara la polémica entre el PP y el PSOE sobre la existencia o no de una negociación, cuyo origen fue el conocimiento de un documento en el que la banda terrorista aseguraba que continuaba abierta la denominada vía Txusito, en referencia al presidente de los socialistas vascos, Jesús Eguiguren. Este anuncio, sin embargo, no tendría por qué haberse visto afectado ni por las detenciones, ni por las polémicas, dado que los arrestados formaban parte del sector más irreductible de ETA.

La izquierda abertzale ha venido sugiriendo que la organización terrorista, si finalmente realiza este anuncio, lo haría porque está dispuesta sinceramente a abandonar la violencia de manera definitiva. Sin embargo, según las fuentes consultadas, los socialistas, dadas las experiencias anteriores, asisten a tales manifestaciones con la máxima cautela -ni siquiera descartan un atentado cuya pretensión sea maquillar su debilidad-, aunque calculan que los partidos democráticos pueden establecer medidas para impedir que, una vez anunciada la tregua, pudiese producirse alguna regresión.

Del mismo modo consideran que, una vez tomada la decisión de parar por parte de ETA, la debilidad de la propia organización y, sobre todo, el temor de los posibilistas de la izquierda abertzale -ganadores del último debate interno- a desaparecer y a verse derrotados, impedirán de facto que la dirección de la banda pueda volver a atentar.

La supuesta intención de la banda de anunciar un parón en su actividad -en realidad, lleva sin atentar de manera planificada desde agosto del pasado año- llegó hasta los socialistas vascos después de múltiples contactos en diversos sentidos. Desde principios de 2009, el mediador internacional simpatizante de la izquierda abertzale Brian Currin ha mantenido reuniones. En principio, con dirigentes del PSE; y hace escasas jornadas, con representantes del PNV y de Aralar. Fue Currin -un experto en el sistema de resolución de conflictos como el irlandés o el sudafricano, que nada tienen que ver con el terrorismo vasco- quien aglutinó las firmas de varios premios Nobel para presentar en Bruselas hace un mes su solicitud a ETA para que hiciese pública una tregua. A título personal, en aquel mismo acto deslizó su petición al Gobierno para que, a cambio, hiciese un gesto y permitiese el acceso de la izquierda abertzale a las instituciones.

Los socialistas también han hecho llegar mensajes a la izquierda abertzale -que sin duda han llegado a la organización- sobre su disposición a llevar al Parlamento vasco las eventuales medidas para impedir regresiones -el regreso de la izquierda abertzale a las instituciones o una hipotética solución escalonada y futura para determinados presos- en caso de que se dieran ciertos pasos.

Pero resulta dudoso que ETA o la izquierda abertzale se conformen con que el resultado de sus 50 años de terrorismo fuera volver al Parlamento donde estaban hace un año o a los ayuntamientos donde todavía están; o que asuman una solución siquiera relativa para sus presos. Por eso, intentan provocar otro proceso con ayuda de las fuerzas nacionalistas democráticas. Su pretensión es obligar al estado a negociar otro escenario soberanista utilizando la presión de Eusko Alkartasuna (EA), Aralar e incluso una parte del PNV.

Para el reto más inmediato, que es el de los próximos comicios municipales, la izquierda abertzale está intentando asegurar su presencia con maniobras realizadas desde Adierazi y la plataforma Independentistak. La primera tiene escasas posibilidades de prosperar legalmente dado su vínculo directo y sin disimulos con Batasuna. Independentistak, sin embargo, es una plataforma formada con simpatizantes abertzales y de EA, en la que se han querido introducir a referentes sociales y de la que podría salir la formación para las próximas elecciones.

La definición de 'nacionalidad' establecida por la RAE enciende a los políticos
La institución finalmente ha dado marcha atrás y asegura que antes de verano la cambiará
Efe www.lavozlibre.com  30 Mayo 2010

Madrid.- La Real Academia de la Lengua Española ha reconocido un error en la definición de 'nacionalidad' que aparece en el diccionario de su página 'web', lo que ha provocado las críticas nacionalistas por apreciar una intencionalidad política, y ha asegurado que lo corregirá en breve.

De acuerdo con la actual edición del Diccionario de la Lengua Española, como primera definición de 'nacionalidad' figura "condición y carácter peculiar de los pueblos y habitantes de una nación", acepción que se suprime en el avance de la vigésimo tercera edición, aún no impresa pero que sí aparece en la página 'web' de la RAE.

Además, en la edición aún vigente se dice que "nacionalidad" es también el "Estado propio de la persona nacida o naturalizada en una nación"; "Comunidad Autónoma a la que, en su Estatuto, se le reconoce una especial identidad histórica y cultural"; y "denominación oficial de algunas comunidades autónomas".

En la enmienda ya no figura la primera acepción, y de las tres que se pueden leer, la primera es "condición de pertenencia a un Estado por razón de nacimiento o naturalización".

La segunda dice que se trata del "vínculo jurídico de una persona con un Estado, que le atribuye la condición de ciudadano de ese Estado en función del lugar en que ha nacido, de la nacionalidad de sus padres o del hecho de habérsele concedido la naturalización".

Y la última es "comunidad autónoma a la que, en su Estatuto, se le reconoce una especial identidad histórica y cultural".

Las modificaciones introducidas en la versión electrónica no han gustado nada a las fuerzas políticas nacionalistas y así, el portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran i Lleida, ha dicho que con este cambio lo que está haciendo la Real Academia "es hacer política".

El portavoz de Educación y Cultura del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, ha lamentado lo que para él es una "intencionalidad política" por parte de la Academia, la cual, a su juicio, debería permanecer "absolutamente inmune" a cualquier presión política.

Según el diputado, "todo el mundo sabe" que Nación y Estado "no es lo mismo" y hay "muchísimos" ejemplos en el ámbito internacional que lo corroboran.

Tampoco ERC está conforme con el cambio, y para su portavoz parlamentario, Joan Ridao, la institución lingüística quiere eliminar así cualquier vestigio de "concomitancia" entre nación y nacionalidad.

Ha explicado que el vocablo "nacionalidad" surge como un "híbrido" en la Constitución para no impedir su aprobación y en términos políticos expresa la idea de que existen naciones, que "no son políticas porque no disponen de Estado", pero que lo son por razones históricas, lingüísticas y culturales y manifiestan su voluntad de "afirmarse y autogobernarse".

Igualmente contraria ha sido la opinión del portavoz adjunto en el Senado de la Entesa Catalana de Progrés, Carles Bonet, quien ha dicho que la RAE vuelve a "inmiscuirse" en debates constitucionales, como, según el senador, ya hizo al intentar que en la Constitución se definiera al castellano como español y no como una de las lenguas españolas.

Ahora, ha señalado, parece que la Real Academia "toma partido" y quiera ayudar a los que se oponen a que en el preámbulo del Estatuto catalán, pendiente desde hace casi cuatro años de la sentencia del Tribunal Constitucional, se hable de "nación catalana".

La presidenta del PP catalán y senadora, Alicia Sánchez Camacho, tampoco se ha mostrado favorable a la modificación que figura en la web y cree que se debería mantener la primera definición que se puede leer en la edición actual.

Gaspar Llamazares, representante de IU, ha afirmado que la nueva interpretación "niega" el hecho plurinacional del Estado y ha asegurado, al igual que Bonet, que este cambio tiene que ver con la polémica en torno al preámbulo del Estatut.

Sin embargo, el diputado más veterano de la Cámara Baja, Alfonso Guerra, del PSOE, ha defendido que la enmienda es "más práctica" y acorde con el siglo XXI y no aprecia, en absoluto, que haya intencionalidad política. Y si alguien la ve, ha señalado, "será porque quiere buscar dieciocho pies al gato".

Por su parte lla RAE, a través de un portavoz, ha asegurado que se trata de un fallo que quedará corregido en la 'web' antes del verano y que la próxima edición impresa mantendrá como primera definición la que figura en la actual.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Reconstruir la normalidad
GERMÁN YANKE ABC  30 Mayo 2010

Que todo es un desastre resulta evidente. Si hemos estado a punto de caer en el abismo, seguimos frente a la catástrofe y ya no hay tiempo, ni tienen sentido las sonrisas gubernamentales por haber salvado el jueves la papeleta por un voto ni se puede seguir como hasta ahora.

No sólo padecemos una crisis económica pavorosa, que va a exigir sacrificios que hoy ni imaginamos, sino también una gravísima crisis política que coloca al presidente en una posición por el momento imposible.

No es que el Gobierno esté solo, que es algo que podría soportarse si contara con la mayoría parlamentaria para lo que se avecina y un programa serio para enfrentarse a ello. Pero no hay nada de eso. Hasta CiU, que salvó la aprobación del decreto de recorte con su abstención, le pide al presidente que convoque elecciones porque no va a poder sacar los Presupuestos de 2011. Y cada día se oyen más voces, en los sectores tradicionalmente proclives a Zapatero y en seno de su partido, que consideran que sería una buena opción, o que sugieren el anuncio adelantado de que el PSOE presentará un candidato distinto, o que claman por un cambio radical en el Gobierno y el intento de reconstruir una mayoría estable para estos dos años.

El presidente está hundido en sus contradicciones y no consigue explicar ni el destino ni el rumbo ni la nave en que habrá de embarcarse si sigue al frente del Gobierno. El espectáculo de estas últimas semanas, poniendo en marcha un ajuste que supone la negación de si mismo y de los fundamentos de su liderazgo sin ningún ensayo previo de negociación es patético.

Mientras, la Generalitat y el Parlamento de Cataluña piden, en una pirueta esperpéntica pero de inusitada gravedad, que el TC se declare incompetente para dictar sentencia sobre la constitucionalidad del Estatuto de esa comunidad. Asustados por el previsible contenido de esta, el PSOE propone el imposible absurdo de renovar inmediatamente los magistrados del Tribunal sin añadir un nuevo criterio de elección que termine con un desprestigio causado por los políticos.

Se perdió la oportunidad de hacerlo con el CGPJ, se ha echado en saco roto la insistencia en asegurar la independencia de los organismos reguladores y, ahora, repara hasta el más despistado en que la voracidad de las instituciones autonómicas son una traba para la recuperación de la economía.

Subrayo la paradoja: la crisis, según la versión oficial, estaba causada por los depredadores de «los mercados» y, en nuestro país, el sistema financiero ha terminado revelándose viciado por los ocupantes de los despachos públicos. También está pendiente la renovación de consejeros de RTVE y... tantas otras cosas que suponen estabilidad institucional y sacar del debate el funcionamiento ordenado del Estado de Derecho.

El PP parece abonado a la idea de que no hay otra salida que la sustitución del presidente del Gobierno. Esta estrategia tiene sus riesgos. Es evidente, como dijo Rajoy en su intervención en el Congreso, que no van a hacer nada para «salvar» a Zapatero. Está muy bien, se lo tiene merecido y no ha querido realmente pactar un remedio con ellos. Pero la situación ha llegado a un extremo en que cada día hay más ciudadanos que buscan alguien que les salve y no todos lo tienen y identificado. Que les salve del desastre económico y de la crisis institucional que impide cualquier solución razonable.

Hoy faltan treinta días para otra renovación importante, la del Defensor del Pueblo. Hay dos opciones: o nos sumimos en ese itinerario alocado que se dibuja (Bono, dinamitado desde dentro, a Roma: Vázquez a Madrid, quizá más adelante la vicepresidente a encabezar el Congreso) o se renueva de inmediato a Múgica, que ha demostrado tanto respeto institucional como independencia en sus funciones. Sería un buen comienzo para reconstruir entre todos la normalidad del Estado de Derecho.

La decadencia de la izquierda
PEDRO ARIAS ABC Galicia  30 Mayo 2010

Se han quedado sin líderes, el capital humano de la izquierda se sitúa en mínimos históricos. Ya no es lo que era. Atenazada por la pesada losa de una reiterada incompetencia económica, vaga por los foros públicos como alma en pena, exhibiendo la agresiva impotencia de quien no tiene más razones que los argumentarios agit-prop de los fundamentalistas internos; hoy ya secos de ideas y desinflada moral.

En la democracia española la izquierda siempre termina dejando como herencia una crisis económica de imposible ocultamiento. El desmentido manifiesto de sus promesas y programas, la refutación permanente de sí misma. Ocurrió ya en 1996 y está repitiéndose ahora, con el añadido del ridículo político como antesala del esperpento general. Al igual que en la Galicia del 2005-2009, donde bastó un cuatrienio para evidenciar la mezcla de parálisis, descoordinación, sectarismo y despilfarro que caracterizó la gestión bipartita.

Y lo que hace más estridentes sus fracasos es el hecho de que Zapatero, como el Bipartito PSOE-BNG, recibieron como herencia unas finanzas públicas saneadas y un tejido socioeconómico en crecimiento, generando empleo y a toda vela. Nunca en la democracia española se había producido un cambio electoral en un momento de tal prosperidad. La Izquierda fue privilegiada por una herencia que ella misma no dejó; nunca abandonó el poder dejando unas finanzas públicas y un país saneados.

Y cuando solo tenían que mantener la prosperidad, consolidarla y administrarla con seriedad, se abandonaron al exceso, a la desmesura general. Todo lo estragaron y, retornando a su pasado, la Izquierda vuelve a legar a los ciudadanos una crisis económica y el desmentido factual de su orgullosa identidad proclamada. Los partidos de izquierda que se arrogaron el monopolio de la defensa de los trabajadores, baten récords con el paro de los obreros; quienes se erigían como los estandartes de la liberación de la mujer rompen los techos del desempleo femenino; los adalides de la juventud condenan a los jóvenes más suficientemente preparados a la sala de espera de una primera oportunidad; los orgullosos guerreros de la España de las autonomías y la España diversa, la unifican por el paro extendido y la austeridad impuesta; quienes se autoproclamaban abanderados de la autonomía local, congelan el desarrollo inversor de pueblos y ciudades; aquellos que proclamaron la solidaridad intergeneracional congelan las aquilatadas pensiones de quienes ya no pueden defenderse en la selva laboral. Todo es naufragio.

Del talante ya solo queda lo peor, su cara ronca, el ataque manifiesto y la zafiedad soterrada frente al adversario. Memoria histórica de los tiempos en los que se defendía al Estado desde las alcantarillas; ahora se propaga por los más variados conductos. Con añoranza de los tiempos en los que se ofertaba barra libre para todos, el paraíso redivivo, las técnicas sexuales sex-shop desde la televisión pública, el botellón a la carta y las liberaciones de los cuerpos y almas reprimidos. Aunque la Delegada de la mujer sigue elaborando mapas de la genitalidad femenina, sufragados con fondos públicos -no entra en el decreto de austeridad-, para llegar al climax de la ingeniería sexual y la miseria amorosa.

La máquina de la propaganda ya no funciona como antes. Hay demasiada pluralidad en medios de comunicación cívicos y otra cualificación cultural en el pueblo. Hay que cambiar el chip, retomar la tarea de Sísifo. La Izquierda sabe que la interpretación de la crisis como la importación de una tormenta financiera internacional, no basta para volver a ganar las próximas citas electorales.

El victimismo económico no es suficiente. Hoy no llega con culpar a los extranjeros que manipularon la moneda y el crédito, a los que se lanzaron al electoralismo del ladrillo con subprime, al complejo financiero y gubernamental que permitió los colaterales, el default soberano y la ingeniería del fraude masivo, ni el diferenciarse de los más osados que falsearon sistemáticamente las cuentas públicas.

Tampoco resuelve atribuir nuestros males al capitalismo, al ciclo anónimo del sistema de la ambición avariciosa legitimada. Porque todos se lanzaron al electoralismo del gasto público unilateral sin el contrapeso del aumento de la carga impositiva que delata las imposturas políticas.

En España la crisis se reviste de una particular intensidad, es más profunda. Y esta diferencialidad hay que explicarla a la ciudadanía; ay, ahí está el problema. Porque aquí los excesos se elevaron a cumbres insospechadas. Tal ha sido la peculiaridad española, compartida a su vez por el anterior gobierno gallego.

Mas nuestra izquierda infravalora a los adversarios, se oculta ante los problemas y sigue soñando con una congénita e infundada superioridad. Saldremos airosos, se dicen, no tenemos oposición, son pan comido. Están acomplejados, los noquearemos a pancartazos, con telediarios y oficios de tinieblas por las alcantarillas. La crisis económica en sí misma no importa, lo que cuenta es su interpretación, a quien se le echa la culpa. Y que no falte el culpabilizar al PP; eso es lo más importante. No debe haber alternativa económica, ni tampoco política y electoral.

Un guión tan arcaico solo es sostenible para una Izquierda obsolescente, de dirigentes con currículum de aparato. No para las viejas glorias que, más o menos, sufrieron persecución o leves molestias a cambio de sus ideas y convicciones. La represión templa como la forja el hierro, aviva el ingenio y provoca cierta selección.

Pero nuestra élite de izquierda lo ha tenido todo muy fácil. El PSOE volvió por accidente en 2004 después de un atentado con suicidas retardados, pelanas y confidentes controlados; accedió a la Xunta en Galicia por la acción de la ley natural del tiempo en su competidor, y repitió por los pelos en la España del 2008 debido al fair play del adversario y el retardo estadístico en la emergencia de la crisis. Por lo que no ha encajado la derrota del 2009 en Galicia e involuciona a ritmo acelerado.

Por su parte, el BNG vuelve con nostalgia a su pasado más remoto. Se preparó para su nueva travesía en la oposición eligiendo como líder a un varón extraparlamentario, sin voz en el foro más representativo, dejando como portavoz al minoritario derrotado. No vota ahora los planes económicos del PSOE -como antes votaba sus presupuestos del maná del gasto- porque solo está para lo bueno, para mandar y gobernar ayuntamientos o diputaciones; no para lo malo, para los duros tiempos de la austeridad. Que una alianza política no es un matrimonio por amor.

Y así les va, exasperando al país y hundiéndose en las encuestas, despilfarrando y endeudándonos hasta las generaciones por nacer. De papelón en papelón sin que se atisbe el final de la opereta.

Por imperativo democrático corresponde al pueblo el remediarlo. Solo su ¡basta ya! puede crear las condiciones del anticipo electoral que desencadene la imprescindible catarsis de una izquierda en agonía interminable.
 

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