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Recortes de Prensa    Lunes 31  Mayo  2010

 

Crisis
Oportunidad perdida para frenar el gasto autonómico
Jaime de Piniés Libertad Digital  31 Mayo 2010

Hace unos días la UPyD presentó una Moción en el Congreso para introducir un techo de gasto obligatorio a cada comunidad autónoma, junto con una serie de mecanismos de penalización para las infractoras. La moción también instaba al Estado a investigar tanto la existencia de duplicidades como solapamientos superfluos e ineficaces en las comunidades autónomas (CCAA). Planteamiento perfectamente lógico ya que la Administración Central del Estado sólo controla el 20% del gasto público, correspondiendo el 36% a las CCAA, el 30% a la Seguridad Social y el resto a las entidades locales.

Según la exposición de la moción, la actuación del Estado debería iniciarse con simples recortes dirigidos, por un lado, hacia las propias administraciones autonómicas: numero de consejerías y parlamentarios de las CCAA, personas de confianza y de libre designación, y oficinas como las llamadas "embajadas autonómicas"; y por otro lado, hacia las llamadas empresas del sector público: radios, televisiones, observatorios, agencias, consorcios y fundaciones. En definitiva, todo aquello cuya existencia no haya supuesto una aportación substancial a los servicios públicos de la región o que cuyas funciones sean la simple duplicidad de las agencias estatales activas. Estos gastos superfluos, excesivos o repetidos, según el único dato existente hasta la fecha y aportado por UPyD, podría alcanzar los 26.000 millones de euros anuales. Evidentemente, la cifra no es un asunto baladí para ni tan siquiera prestarla atención. La eliminación del sobrecoste acarreado por el descontrol autonómico facilitaría la recuperación económica y ayudaría a encauzar la economía española por una senda de crecimiento mayor y mejor. Es más, de aprovechar esa vía, se evitaba el ajuste anunciado por el Gobierno y que éste tuviera que recaer sobre, entre otros, pensionistas. Y todo ello sin modificar las competencias que la Constitución y los respectivos estatutos de autonomía atribuye a las CCAA y sin que el ciudadano pierda un solo servicio. ¡Ahí es nada!

El razonamiento expuesto es rotundo en lo que a cifras se refiere; y sin embargo, frente a toda lógica, el resultado de la referida moción presentada por UPyD obtuvo un solo voto, el de la propia UPyD y la abstención del Partido Popular. Éstos últimos, aun estando de acuerdo con el razonamiento presentado en la moción, a la hora de la verdad, en la votación, poner techo al gasto autonómico es harina de otro costal. La postura del Partido Popular en inglés lo denominan "fair weather friends", lo que podríamos traducir: amigos hasta que cuesta algo.

Igual de frustrante y falso fue la respuesta del vicepresidente Chávez a la diputada de UPyD, Rosa Díez: no se puede compeler a las CCAA a reducir su gasto dado que no existe relación jerárquica entre ellas y el Estado. Eso no es cierto, la Constitución Española en sus artículos 103, 128, 131, 150 y sobre todo el 149, sienta las bases para que el Estado ejerza, si tiene voluntad de hacerlo, la coordinación de la planificación general de la actividad económica y además, le otorga la competencia exclusiva sobre la Hacienda general y la deuda del Estado. Por citar un solo ejemplo de control eficaz: pongamos por caso que el Estado decide no avalar aquellas emisiones de deuda autonómica que sirvan para financiar un déficit superior al permitido. Si esto tiene lugar, ¿quién va avalar a las CCAA?, dicho de otra forma, sin el aval del Estado, no gastarían tanto.

En definitiva, el control sobre el gasto evitable y excesivo de las CCAA es en última instancia una materia de voluntad política. Y está claro, los dos grandes partidos nacionales son reacios a introducir controles efectivos. Cabría esperar, como único camino, a que la situación alcanzara a ser tan catastrófica que no les quedara más remedio que actuar a los dos partidos mayoritarios. Pero la realidad es que la situación en la que nos encontramos, a parte de denominarla con diferentes adjetivos, ya está bastante adentrada en lo que podríamos decir fase catastrófica, sirva para ello leer el informe del pasado 24 de mayo del Fondo Monetario Internacional. Efectivamente, en el punto 11 de dicho informe, el FMI insta a que se establezcan mecanismos sólidos para asegurar que no sólo el Estado sino que las CCAA también introduzcan medidas de ajuste, institucionalizando los procesos para revisar y controlar la calidad y durabilidad de los recortes del gasto autonómico. Precisamente lo que la moción de la UPyD pretendía hacer.

Por las buenas o por las malas nuestros socios dentro de la Unión Monetario Europea y el propio FMI, nos obligarán a doblegar el sobrecoste que hoy día reina en las CCAA y que nos asfixia. Por lo tanto, señoras y señores del PP y del PSOE, si Vds. no lo quieren reconocer, tengan lo claro: el despilfarro en las CCAA ya tiene fecha de caducidad. Aquí también se les acaba el tiempo.

Como el asunto es de vital importancia para España puesto que de ello depende la recuperación económica e institucional, en futuras columnas pasaremos a analizarlo con mayor detalle.

Plan de ajuste
La derecha sin remedio
José García Domínguez Libertad Digital  31 Mayo 2010

No hay nada que hacer. Este pobre país nuestro, tan bronco, tan cainita, tan frívolo, tan irresponsable siempre, no tiene remedio. Pueril, es igual que un niño obstinado en no querer saber de la verdad si la intuye dolorosa. De ahí que celebre, feliz, a cuantos lo engañan. Más que pedirlo, exige que le mientan. Por eso, nunca atiende a las razones de la razón, porque lo suyo, como en las tribus primitivas, es la magia. Así, igual que si no llueve da en pasear a la Virgen del pueblo de romería, cuando se sabe al borde de la bancarrota saca en hombros al primer chamán que le prometa cuadrar los círculos con apenas un chasquido de dedos.

¿A qué extrañarse, entonces, de que siempre se deje embaucar por pícaros, farsantes, charlatanes y trileros? Al cabo, quizá cargue con los gobernantes que merece. Y no sólo con los gobernantes, también con la oposición. Puro esperpento, la derecha toda, con sus escribidores a la cabeza, brinca hoy de júbilo viendo a Rajoy, Toxo y Méndez, al fin juntos y revueltos en el gran frente nacionalsindicalista contra el rigor fiscal y la Europa de los mercaderes, que rugiría el camarada Girón de Velasco. ¿Para qué perder el tiempo leyendo a Hayek –barruntan– mientras podamos disfrutar con la pornografía sentimental de González Pons? "Quiero mirarte a los ojos, papá...". Ni Evita ante los descamisados de la Plaza de Mayo. Ni ella.

Lo dicho, no hay nada que hacer. Se han subido al carro de la demagogia garbancera con tal de cortejar los oídos de las capas más acéfalas del censo. Y ahora, aunque quisieran, ya no podrán apearse. Ahí están ellos, pues, fieles guardianes de las esencias del zapaterismo, prestos a restaurar los grandes avances sociales del sexenio, vilmente traicionados por el revisionismo del Solemne. Y mientras tanto, los mercados mundiales de deuda, contemplando atónitos la comedia bufa. Mas dejémosles que sigan absortos en su cuento de la lechera particular. Y es que Zapatero va a regalarles el poder porque se lo exija un tertuliano de La Noria. Y si no, lo cederá cuando los chamarileros del Congreso, unánimes, le repudien los Presupuestos. Y si no, cuando lea la próxima encuesta del CIS. Y si no...
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

La traición a España
Pío Moa Libertad Digital  31 Mayo 2010

Un teniente coronel del ejército se ha declarado separatista en Cataluña. Es de suponer que este traidor habrá sido expulsado automáticamente del ejército. Mejor dicho, es de suponer que no lo haya sido, teniendo en cuenta que es de su cuerda la ministreja de la cosa, la rubianesca Chacó, a quien “se la suda (más bien se lo suda) la unidad de la puta España”. El militar botarate alega que el “centralismo español” ha perjudicado a Cataluña, y seguramente nadie le habrá replicado.

Ocurre con los nacionalismos regionales un curioso fenómeno: desde su origen no han cesado de disparatar en torno a la historia y la realidad política, no han cesado de insultar, de provocar, de atacar las libertades. Estas actitudes han provocado a menudo indignación, pero casi nunca una respuesta adecuada en el mismo plano, por lo que han terminado por convencer a mucha gente. Lo reconocía, muy suavemente, La voz de Guipúzcoa en 1923, en vísperas de que los separatismos, junto con el terrorismo anarquista y la ineptitud de los politicastros produjeran la ruina de la Restauración: “¿Qué otra cosa sino sonreír puede hacerse ante quienes se proclaman víctimas de la tiranía de un Estado que les consiente vejar el nombre de la patria y subvertir sus más fundamentales instituciones? A nuestra risa se mezcla un poco de dolor, porque pensamos en los payeses y en los caseros, en los hombres del agro y del taller a quienes se capta con apóstrofes, con sentimentalismos, con imprecaciones, con todo menos con argumentos. Y en ese aspecto nos parece reprobable la pasividad gubernamental ante los energúmenos que dan mueras a España” Parece de ahora mismo. Pero no es solo cuestión de pasividad gubernamental, sino social, y ante todo de los intelectuales, pues eran ellos quienes debieran haber orientado a la opinión pública dando respuesta a tales peligrosas botaratadas. Pero la intelectualidad de entonces, con un “regeneracionismo” no menos botaratesco que los separatismos, se volvió contra las libertades, dejó sin cobertura intelectual a la Restauración, régimen que, con todos sus defectos, “reanudó la historia de España” después de dos tercios de siglo de convulso estancamiento, y lo empujó hacia un derrumbe que sería causa de otros derrumbes, hasta la guerra civil.

Hoy, uno de los mayores peligros para España consiste en su profunda decadencia intelectual, el "páramo" que no existió en el franquismo y sí ahora.

Soldados de terracota
Luis del Pino Libertad Digital  31 Mayo 2010

Entradilla al programa Sin Complejos del 30/5/2010

La época comprendida entre el siglo V y el III a.C. se conoce, en la Historia china, como el período de los reinos combatientes, por las continuas contiendas entre los siete reinos en que China estaba dividida antes de la creación del Imperio.

La unificación de ese imperio correría a cargo del príncipe Zheng de Qin en el 221 a.C. En sólo diez años de campaña militar, logró conquistar los otros seis reinos chinos e implantar el estado centralizado. En la actualidad, a ese monarca se le conoce con el nombre de Qin Shihuang, que significa textualmente "El primer emperador". Para que se hagan una idea, Qin Shihuang es el equivalente chino al emperador romano Augusto, creador del Imperio Romano.

Qin Shihuang unificó las monedas, las medidas de capacidad y longitud y la escritura; construyó la red de carreteras imperiales y otra red de canales de irrigación y amplió considerablemente los límites del mundo chino.

Casi todos ustedes conocen, aunque no sean conscientes de ello, a Qin Shihuang, porque fue quien levantó la muralla china. Pero también lo conocerán por otra cosa: la tumba de Qin Shihuang tardó 36 años en ser construida, llegando a trabajar en ella 700.000 obreros y artesanos; y entre las maravillas que se construyeron para la última morada del emperador se encuentra ese famoso ejército de más de 8.000 guerreros de terracota, que seguro que muchos de ustedes han visto en directo o en algún reportaje televisivo: los famosos Guerreros de Xian.

Ayer, Libertad Digital informaba de dos noticias relativas a nuestro maltrecho ejército: la desmoralización que reina entre los miembros de nuestras Fuerzas Armadas y las declaraciones a "La voz de Barcelona" del teniente coronel Antoni Vila Aliana, que se ha manifestado partidario de la independencia de Cataluña.

Con respecto a esta segunda noticia, hay que recordar que el 6 de enero de 2006, el teniente general del Ejército de Tierra y general en jefe de la Fuerza Terrestre, José Mena Aguado, afirmó en Sevilla, durante el discurso de la Pascua militar, que si algún Estatuto de autonomía - en referencia al catalán - sobrepasara los límites de la Constitución, el Ejército tendría que intervenir, puesto que está obligado a ello por el artículo octavo de nuestra Carta Magna, que dice textualmente que "las fuerzas armadas tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad, y el ordenamiento constitucional".

Aquellas declaraciones del teniente general Mena fueron inmediatamente descalificadas por los representantes políticos de IU, ERC, CIU y el PNV. Uno de los portavoces de CIU, Joan Puig, llegó a decir que si los militares querían dedicarse a la política, deberían dejar las Fuerzas Armadas.

El entonces ministro de defensa José Bono, por su parte, destituyó al teniente general Mena, le sometió a arresto domiciliario y le pasó a la reserva.

Si a Mena se le pasó a la reserva por recordar que el Ejército tiene el deber de garantizar la unidad de España y el ordenamiento constitucional, ¿qué habría que hacer con un teniente coronel que se manifiesta partidario de la independencia de Cataluña? ¿A qué espera la ministra Carmen Chacón para expulsar de las Fuerzas Armadas a alguien que manifiesta estar en contra de esa unidad de España que nuestro ejército está constitucionalmente obligado a defender?

Con respecto a la primera noticia que comentábamos (la desmoralización existente en nuestras Fuerzas Armadas), una de las principales causas, según la revista Sanidad Militar es la sensación de “estar entregando la vida a unos ideales que se ven sistemáticamente ridiculizados por ciertos sectores de la población, de defender una bandera que algunos de sus propios conciudadanos se empeñan en sustituir y de ofrecer la vida por una patria de la que nadie parece querer hablar y que, en cambio, algunos aspiran a modificar".

¿Cómo sentirse útil cuando el propio presidente del Gobierno al que sirves es capaz de declarar que la Nación, esa nación por la que te juegas la vida, es un concepto discutido y discutible? ¿Cómo pensar que tu trabajo sirve para algo cuando el propio ministro de defensa te muestra a las claras que lo de servir a España hasta morir ya está periclitado? ¿Cómo no tener la sensación de estar perdiendo el tiempo cuando a ese ministro de defensa se le sustituye por otra ministra, Carme Chacón, que no tuvo reparo en manifestarse por las calles de Barcelona en solidaridad con Pepe Rubianes, aquel actor ya fallecido que nos recomendó a todos que "nos metiéramos a España ya por el puto culo a ver si nos explotaba dentro y nos quedaban los huevos colgando"?

Zapatero, como Qin Shihuang, también ha sabido crearse su ejército de piedra: guerreros congelados en una perpetua quietud ante las amenazas exteriores e interiores que afectan a nuestro país.

Pero, a diferencia de Qin Shihuang, que mandó construir esa réplica de su ejército victorioso para que le protegiera por toda la eternidad, Zapatero ha tomado un ejército vivo y lo ha reducido a la inmovilidad a base de humillarlo y ofenderlo, hasta convertir a cada soldado y a cada oficial en un muñeco roto.

Zapatero no cree en España. Su partido tampoco. Por eso es imposible que triunfe ningún proyecto colectivo para salir de la crisis, sin pasar antes por unas nuevas elecciones que lleven a La Moncloa a alguien dispuesto a devolver a España la ilusión de ser España.

Alguien que, entre otras cosas, restituya al Ejército la sensación de que sirve para algo. Alguien que rompa el maleficio y devuelva el movimiento a esos guerreros congelados, condenados, hoy por hoy, a guardar eternamente la tumba de su nación ya muerta.

El timonel
José María MARCO Libertad Digital  31 Mayo 2010

El pasado 7 de mayo España estuvo a punto de quebrar. La bolsa se hundió, hubo reuniones urgentes en los despachos de la Unión Europea y se desbloqueó un macrocrédito destinado a evitar el hundimiento. A cambio, Rodríguez Zapatero se comprometió a llevar a cabo algunas de las reformas a las que hasta ahí se había negado, atareado como andaba en la restauración del socialismo republicano. A partir de entonces se han sucedido movimientos que han cambiado de arriba abajo la política española. La extrema izquierda ha dejado de apoyar a Rodríguez Zapatero. Los partidos nacionalistas presumen de españolidad y avalan medidas impopulares ¡por el bien de la nación de todos!, y el discurso de austeridad que mantenía el Partido Popular ha quedado desbordado por las medidas gubernamentales. No han cambiado ni el talante de Rodríguez Zapatero ni su gestión política, igual de erráticos, de opacos y de arrogantes que antes.

En el calendario de las reformas que ahora se plantean está el gasto de las Comunidades Autónomas, del que no se habla, lo cual resulta bastante sospechoso, y, en el plazo más corto, inmediato ya, la reforma laboral. Es el gran tabú de la legislatura y, en realidad, de toda la democracia española. Felipe González sacó adelante una parte, aunque se estrelló en otra. Aznar, habiendo ganado la huelga que le hicieron por el mismo asunto, retrocedió luego. Quedó claro el inmenso poder de los sindicatos, sin la menor relación con la afiliación ni con su muy escasa implantación en la vida laboral española.

Este fin de semana Rodríguez Zapatero ha intentado forzar una reforma pactada. Sería el mejor resultado para él, aunque resultaría de dudosa utilidad, porque no se ve cómo los sindicatos aceptarían una reforma que afectaría necesariamente a la negociación colectiva, es decir a uno de los núcleos de su poder. Si no consigue un pacto, Rodríguez Zapatero podrá cargar la responsabilidad en los llamados «agentes sociales» y prepararse para el enfrentamiento. Y si Rodríguez Zapatero se envuelve en las vestiduras de Timonel, como quiere Leire Pajín, y si asume el papel de hombre fuerte y responsable que la sociedad española está pidiendo a gritos, tal vez podría empezar a recuperarse. Después de todo, se encontraría en el centro mismo del espacio político, que en el actual cataclismo quiere decir sobre todo orden, autoridad. Va a ser muy cómico de ver, sin duda, pero ojo con dar por amortizado a un Rodríguez Zapatero convertido en el timonel de pulso firme y aún más firme voluntad de sacrificio… por España. Todo sirve para todo, solían decir los clásicos postmodernos.

Otro escenario es que los sindicatos perciban la debilidad de Rodríguez Zapatero y le planten cara, como hicieron con los gobiernos laboristas en la Inglaterra de los años setenta. Así llegó Thatcher al poder, con el mandato de acabar con aquella influencia arcaica, desmedida y letal. En cualquier caso, la crisis ha abierto una brecha en la política española que no tiene por qué ser del todo negativa.

EL DISPARATE ECONÓMICO
Otra semana más hacia el abismo
Roberto Centeno El Confidencial  31 Mayo 2010

Enfrascados en la votación de las medidas de recorte de gasto, donde una vez más Rajoy ha mantenido un comportamiento irresponsable hasta decir basta, ¿tienen idea D.Mariano y sus secuaces de lo que hubiera ocurrido si el Gobierno, por muy miserable que este sea, hubiera perdido la votación? Habría sido la suspensión de pagos inmediata, máxime cuando Rajoy carecía de alternativa creíble excepto generalidades, que es incapaz de imponer en los lugares donde manda. En todo caso, ha pasado desapercibido un hecho fundamental: las cifras de ejecución del Presupuesto del Estado del primer cuatrimestre en términos de caja, lo que de verdad ha entrado en el cajón y lo que ha salido, han sido sencillamente desastrosas

El déficit del Estado registró hasta abril un déficit de 12.392 millones de euros, el 1,2% del PIB. El desequilibrio del Estado ha crecido un 46%, lo que compara con una caída del 41% en Grecia en el mismo periodo. Esta es la cifra real, y no el camelo de contabilidad nacional que ha dado el Gobierno, y que se manipula con el dedo meñique. Es cierto que los ingresos han crecido un 4%, pero los gastos han subido un 15%. Vamos a la ruina. Y así las cosas, estos irresponsables permiten que los ayuntamientos sigan endeudándose sin problemas con el aval del Estado, después de decir justo lo contrario. Y no digamos las autonomías, donde ni siquiera se ha planteado cortar los avales y las transferencias brutales que están llevando este país al desastre.

Los PGE de 2011
Los PGE 2011 son igual de falsos, igual de improvisados que los de 2009 y 2010. Por ello y para empezar, el cuadro macroeconómico en que esta panda de ineptos basa sus delirantes previsiones no merece ni comentarse, como tampoco merece comentarse la supuesta reducción del gasto en los distintos ministerios, un 7,7%. Y ello por dos razones, la primera porque los pagos por intereses de la deuda van a superar ampliamente cualquier previsión, igual que ocurrirá este año, donde se están pagando ya cada vez más emisiones al doble de lo previsto, porque los pagos por desempleo van a ser muy superiores y porque las transferencias a la Seguridad Social son cada vez mayores para evitar la quiebra.

Pero ante todo y sobre todo, las transferencias a CCAA y Ayuntamientos siguen a todo trapo, tan a todo trapo que de los 6.000 millones de euros entregados de más gracias al inútil de Solbes, que tenían que devolver este año, nunca más se supo. Más de 100.000 millones de euros de despilfarro puro y duro que no se tocan. Pongamos el ejemplo de la Generalitat, la de mayor presupuesto de gastos y la más endeudada de España, gracias a los avales que recibe del Gobierno, sin que éste controle nada. Pues resulta que se van a remangar, y a partir del año que viene piensan ahorrar ¡1.700 millones! Todavía no saben de dónde, pero se lo pensarán en los próximos meses. Eso sí, nada de reducir coches oficiales, nada de reducir viajes de lujo o estudios ridículos a los amigos, nada de reducir las decenas de miles de personal sobrante, todo lo reducirán de los servicios esenciales a los catalanes. Y así en todo lo demás, como Gallardón, mantiene las obras faraónicas y el lujo asiático y reducirá gastos de atención primaria.

De todas maneras, ya da lo mismo, esto no llega al otoño. El dato de abril de ventas minoristas ha vuelto a caer y toda la actividad manufacturera se está deshinchando, y eso que todavía no han entrado en vigor las subidas de impuestos.

Y ahora Fitch nos rebaja la calificación
Al cierre de las bolsas europeas el viernes -todo un detallazo-, la agencia de rating Fitch rebajó la calificación de la deuda española. No sé qué ocurrirá a partir de hoy lunes, pero sea lo que sea oscilará entre malo y desastroso. La bolsa norteamericana que estaba subiendo, entraría en barrena al conocerse el dato, y el euro se desplomó de nuevo. Nueva York está cerrado es el día de los veteranos, así que Europa tendrá que bandear sola este nuevo tsunami, que nos hace temer un remake del 7 de mayo. No sé qué pasará, si será esta semana o la que viene, pero PONGAN A SALVO SU DINERO, lo vengo recomendando desde hace meses, pero ahora el tiempo se acaba, y si las cuentas públicas están mal, las del sistema financiero ni les cuento.

Admoniciones desde el pesebre
JUAN GRANADOS ABC Galicia  31 Mayo 2010

Ahora que su patrón permanece temblón sobre el ring, en inevitable camino hacia el KO, Pepe Blanco, urgido por el instinto de supervivencia de quien ha de encomendarlo todo a su permanencia en la poltrona institucional, arremete contra Mariano Rajoy en particular y el Partido Popular en general, acusándolos de caminar en contra de la lógica histórica por negarse a sancionar el decretazo de Zapatero.

Uno va creyendo que, caso de sufrir la desgracia de tornar en cornudo, conviene que al menos no se le apalee. Sobre todo, si quien te afea la conducta posee la racionalidad y la coherencia del caballo de Calígula. José Blanco, que es una especie de Fouché agrario, fontanero principal de las añagazas del gobierno más errático de la historia reciente de España, no tiene ya crédito para decirnos a los españoles lo que está bien y lo que está mal.

Recuérdese que el gobierno de Rodríguez Zapatero se ha dedicado durante seis años a malgastar los dineros públicos en toda cuanta empresa se adecuase al progreso de una ideología cerril, subvencionando hasta al sunsum corda si éste se mostraba lo suficientemente festivo, utópico o «de género».

Cuando llegó el FMI y mandó parar, la camarilla zapateril se reunió a media tarde y elaboró un decreto que se ocupa en lo básico de jugar con las cosas del comer del común de los españoles.

Y a buenas horas, mangas verdes, sostiene Blanco que asumamos tan inmenso trágala, en posición de firmes, humillada la testuz y aplaudiendo con las orejas, en rendida sumisión al otrora líder de todas las civilizaciones. Es posible que aquellos que viven en lo básico del pesebre gubernamental, sindicatos incluidos, no vean otra que acatar lo que se manda en la esperanza de seguir percibiendo su modesta parte del óbolo gubernativo, pero la sociedad civil no tiene por qué reír las gracias de este gobierno de ágrafos.

¿Qué hubiese ocurrido si Zapatero hubiese perdido la votación del decretazo? Pues una de dos, o establecía otro más racional y menos punitivo con los que pagan siempre el pato o se tendría que marchar.

Es posible que entonces esas célebres agencias calificadoras, que nadie sabe muy bien quiénes son y lo que diablos pretenden, bajasen alguna «A» a la calificación de nuestra deuda y poco más. El beneficio hubiese sido probablemente mayor, al menos el pueblo soberano habría tenido la posibilidad de manifestar su opinión ante este estado de cosas.

No ha sido posible, los nacionalistas, una vez más, han decidido salvarnos a todos y aún tendremos que darles las gracias. Puesto que España como tal no les importa, habrá que pensar que habrán logrado reeditar nuevos distingos y privilegios que llevarse a la faltriquera. Sea en buena hora, la absurda aritmética de este país es así, y en tanto no cambie viviremos con el convencimiento de que los españoles continuamos sin ser iguales ante la ley.

En el ínterin alguien debería rogarle al señor Blanco que se guarde sus admoniciones y sermoneos para dirigirlos, por ejemplo, al «Basque Culinary Center Fundazioa», entidad desarrolladora de una cultura gastronómica sostenible, o a los gays y lesbianas de Zimbabue, también a los dictadores que alimenta a través de la cooperación exterior; por aquí no nos resta ya paciencia para soportarlo.

Brillante artículo de Aurelio Arteta
Raúl González Zorrilla Periodista Digital  31 Mayo 2010

"El resultado habitual de quien abandona el complaciente círculo de los que sólo miran y se enfrenta a los responsables del daño es la soledad"
Opinión invitada: Aurelio Arteta, filósofo y escritor

Violencia y miedo

Pocos tópicos políticos tan contrarios a la realidad como aquel según el cual la violencia es inútil, que la violencia no conduce a nada o que con la violencia no se consigue nada. Pues todo indica que infundir miedo mediante la violencia es de las conductas más rentables y, por eso, más tentadoras y recurrentes en la vida social y política a lo largo de la historia. Tan tentadora que el poder público no deja de reivindicar su monopolio y de someter la violencia privada y pública a toda suerte de restricciones. ¿Y de dónde ese atractivo y esa eficacia de la violencia física, si no fuera porque quien la ejerce da por segura la inyección de miedo en sus sujetos pacientes y, con bastante probabilidad, una reacción de cobardía entre sus observadores? Son palabras de Marc Twain: “El hombre común es un cobarde”.

La literatura y el pensamiento de todos los tiempos no hacen sino corroborarlo, como lo indican estas reflexiones de Stefan Zweig en Castellio contra Calvino (Acantilado. 2001). A su entender, el triunfo del agresor llegará por lo general a causa del miedo (y de la pereza que lo acompaña) de casi todos: “El empleo de la fuerza bruta produce sus frutos: como siempre, una pequeña pero activa minoría, desde el momento en que muestra arrojo y no hace economías con el terror, es capaz de intimidar a una gran mayoría...”. Lo que es peor, el miedo engendra su propio celo o emulación. El cobarde exagera su propio miedo y lo contagia a otros, al agigantar el objeto de su temor y así justificar una parálisis que ya nadie podrá reprocharle ante la enorme cuantía aparente del riesgo. Pero también le sirve para protegerse de él por medio de su exageración: “Un terror estatal forjado de manera sistemática y ejercido sistemáticamente paraliza la voluntad del individuo, disuelve y socava cualquier comunidad. Como una enfermedad consuntiva va corroyendo las almas. Y pronto -éste es su secreto último-, la cobardía general se convierte en su ayudante y alcahueta, pues al sentirse cada uno sospechoso hace que los demás también lo sean y, por culpa del miedo, los miedosos se adelantan a las órdenes y prohibiciones de sus tiranos aún con mayor solicitud”. O se abstienen de cualquier gesto crítico hacia ellas.

Pero ese miedo encierra aún otro y ambos se ayudan entre sí. El miedo al poder del autócrata o del terrorista se acompaña del miedo al poder de la sociedad misma. Lo que sabemos con certeza es que el resultado habitual de quien abandona el complaciente círculo de los que sólo miran y se enfrenta por fin a los responsables del daño... es la soledad. Según escribe Zweig, tal es el destino del que no soporta seguir callado y lucha solo por todos y contra todos. Y es que “debido a la inmortal cobardía del género humano, aquel que eleve la voz contra quienes detentan y administran el poder en cada momento, contará siempre con pocos adeptos”. En el mejor de los casos, tal vez con algunos secretos admiradores, pero con escasos seguidores públicos.

Hasta el punto de que, más que el miedo a la muerte o al dolor físico, se diría que lo que retiene al ciudadano común en su pasiva condición es el miedo a quedarse solo o a ingresar en un círculo (de resistentes, de inconformistas) muy poco habitado. Pues no puede olvidarse que requiere más valor enfrentarse a los amigos que a los enemigos, como otros han advertido: “Para defender lo Justo y lo Verdadero, a veces hay que afrontar grandes sufrimientos que pueden llegar hasta la muerte (aunque con el apoyo, continuo y profundo, de seguir siendo amigos de nuestros amigos). Un valor distinto es necesario cuando Verdad y Justicia exigen que nos enfrentemos también a nuestros amigos, nuestros camaradas, nuestros íntimos…”.

Hoy, como siempre, el "héroe" o simplemente el que se distingue por salirse de la fila tendrá que hacer frente al desprecio de la mayoría, al resentimiento de los "normales" que le harán pagar ese abandono que a ellos les denuncia. De suerte que se alinean, de un lado, la creciente soledad de los valientes y, del otro, la correlativa y creciente sociedad de los cobardes.

Harakiri municipal
JUAN MANUEL DE PRADA ABC  31 Mayo 2010

CON gran viveza y dramatismo nos describía Paloma Cervilla, en su crónica «Veinticuatro horas de infarto municipal», el miedo pánico que asaltó a los alcaldes cuando supieron que el Gobierno había decretado que los ayuntamientos no podrían solicitar créditos para financiar sus inversiones. La reacción municipal, muy similar al ajetreo desnortado que sacude a las hormigas cuando se les inunda el hormiguero, ha propiciado que el Gobierno, convertido ya en un gallo descabezado que en su carrera alocada en zigzag va regando de sangre la tierra, retrase hasta dentro de siete meses la medida. Y los alcaldes, nos cuenta Paloma Cervilla, se han relajado «tras la tensión vivida»; ahora cuentan con siete meses para afrontar el harakiri final.

Porque la dura realidad es que los municipios están quebrados. Durante años, sobrevivieron recalificando terrenos y concediendo licencias de construcción del modo más inescrupuloso; y, a la vez que recalificaban terrenos y concedían licencias (con la consiguiente plaga de corruptelas y estropicio del paisaje), aumentaban sus niveles de endeudamiento hasta extremos insoportables, en complicidad con una banca que los acompañada risueña en su huida hacia delante, mientras aprovisionaba sus reservas con cientos, miles, millones de pisos que ahora valen menos que una escombrera. Los ayuntamientos ya no pueden seguir recalificando ni concediendo licencias; y son incapaces de afrontar las deudas contraídas. Y la banca cuenta con cientos, miles, millones de pisos a los que se obstina en atribuir un valor del que carecen, en un intento desesperado por negar su bancarrota. El Estado, por su parte, asfixiado por el déficit, es incapaz de avalar la mastodóntica deuda municipal; y, en su angustia, decreta el cierre del grifo del crédito. Los alcaldes, encorajinados, patalean reclamando un aplazamiento de la medida; pero su pataleo es el del escarabajo panza arriba, que sabe que no hay modo de darse la vuelta pero persevera en el intento, para acompañar su agonía con un espejismo de vitalidad.

La situación que afrontan los municipios españoles en estos siete meses de prórroga agónica nos recuerda a la que el ejército alemán afrontaba en el invierno de 1942, con las divisiones Panzer desplegadas por el inmenso frente ruso. Para entonces los generales alemanes más lúcidos ya sabían que la guerra estaba perdida, porque carecían de combustible; y, careciendo de combustible, sus temibles tanques no eran sino chatarra oxidada atollada en la nieve, vulnerable a cualquier ataque enemigo. Hoy los ayuntamientos españoles son también chatarra oxidada, hundida en el atolladero de una deuda inverosímil; y ese aplazamiento de siete meses que el Gobierno les ha concedido es como los mensajes falaces de calma que Hitler lanzaba desde Berlín a sus generales en el frente ruso. Los alcaldes más lúcidos saben que se ha acabado la provisión de combustible; y se debaten en el atolladero de las deudas buscando debajo de las piedras un poco de liquidez, con la que siquiera pagar las nóminas de sus empleados. Las medidas de austeridad que aprueban en sus consistorios no son sino aspavientos desesperados, como el de los generales alemanes que ordenaban el racionamiento del rancho a sus oficiales. Algunos, incluso, ya planean suspender las fiestas patronales este verano, que es tanto como suprimir los permisos de la tropa (con el consiguiente peligro de sedición). Pero mientras falte el combustible, los ayuntamientos seguirán siendo chatarra oxidada; y el combustible no llegará nunca, por la sencilla razón de que no existe. Lo sabe el gobierno, ese gallo descabezado que riega de sangre la tierra en su carrera alocada en zigzag; lo saben los bancos que maquillan su bancarrota; lo saben los alcaldes, que preparan los instrumentos del harakiri final.
www.juanmanueldeprada.com

Pablo Yáñez: "Aragón es una víctima más de la absurda imposición lingüística"
Es lo que ha afirmado en la presentación oficial de la ANLL en Zaragoza
 www.lavozlibre.com  31 Mayo 2010

Madrid. La Ascoaciación Nacional por la Libertad Lingüística se presentó publicamente en Aragón para defender la libertad lingüística de los ciudadanos aragoneses y criticar duramente la actual ley de lenguas aragonesa.

Fuentes de la asociación explican en una nota que su presidente, Pablo Yáñez, que Aragón "es una nueva víctima de un mimetismo absurdo que trata de extender la imposición lingüística, sirviéndose de la libertad de los ciudadanos como precio para pagar futuros apoyos nacionalistas en la formación de mayorías de gobierno".

Ha agregado que "la Constitución, a la que azotan directamente las imposiciones lingüísticas, debe ser el punto de partida para quienes exigimos su cumplimiento y la puesta en práctica de las libertades que nos garantiza".

A su juicio, las lenguas deben ser reivindicadas como lo que son: elementos de comunicación y cohesión, "y jamás armas arrojadizas al servicio de los nacionalistas para conseguir unos fines políticos que pasan por destruir el sistema político y de convivencia que los españoles nos hemos dado libremente".

Con la aprobación de la Ley de Lenguas Aragón ha entrado "en el club de los territorios de nuestro país, donde se han puesto en marcha políticas encaminadas a la utilización de las lenguas como elementos de confrontación", ha denunciado.

La consideración del catalán como lengua propia de Aragón, estima la asociación, "responde únicamente a los intereses del nacionalismo catalán, que en un ejercicio de expansionismo napoleónico, pretender conseguir a través de la lengua única, un pueblo único ficticio, los Países Catalanes".

Finalmente, Yañez ha animado a los aragoneses y ha dicho que "resistir a la imposición es un ejercicio de dignidad que muchos aragoneses han adoptado ya".

La ANLL precisa, no obstante, que no son "negadores" ni "perseguidores de las lenguas minoritarias" y el hecho de que en determinadas partes de Aragón, o en determinadas partes de España se hablen lenguas diferentes al castellano, la lengua de todos, no es sino "una riqueza cultural envidiable".

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Frotar, hervir la deslegitimación
MAITE PAGAZAURTUNDÚA RUIZ El Correo  31 Mayo 2010

Podría ser una impresión sin fundamento, claro, pero durante muchos años me ha parecido que muchos se dolían por los sueños de la patria vasca y las lágrimas les emborronaban la visión descarnada de la estrategia terrorista etarra. Su voluntad de patriotas facilitó la asunción del 'conflicto' como factor de comprensión hacia los votantes que apoyaban la ideología asesina de ETA. Podría ser una impresión sin fundamento general, pero en los últimos veinte años me ha parecido observar que incomodaba ver la tortura cotidiana que sufrían los perseguidos por ETA por no ser nacionalistas y decirlo, o la de los ya destrozados física y moralmente por los atentados, como si fuera mejor abstraer y no ver a las viudas, y sobre todo no ver a los niños obligados a callar y disimular para no convertirse en apestados.

El 'conflicto' ha funcionado perfectamente para no expresar que la estrategia política de ETA es contra la pluralidad ideológica en el País Vasco y Navarra. Tal vez por ello se busca y rebusca en las palabras para desinfectar, frotar y hervir el concepto «deslegitimación del terrorismo».

El objetivo final de muchos es un final «digno» para ETA, y eso significa dejar muchas verdades ahogadas y ocultas. Las almas más puras consideran, sin duda, que los hijos pródigos necesitarán mucho amor, mucha reconciliación, un bálsamo que no les obligue a enfrentarse a la responsabilidad sobre el horror que han provocado voluntariamente.

El objetivo final con respecto a la sociedad vasca puede ser el de un final absolutorio que no haga perder un minuto mirando al pasado real. Un final digno para los estrategas de la noria del adoctrinamiento y reclutamiento de niños soldado para ETA. Absolutorio para los que les han votado por sentimentalismo político, banalizando la crueldad. Pero, sobre todo, laudatorio y honorífico para los vascos que no afearon jamás a un proetarra por su ideología asesina, pero que compartían chistes, pan, vino y las cocochas al pil pil.

La pulsión por rebajar, como sea, un grado la deslegitimación de ETA me parece la vocación inconfesable por cerrar con siete candados la puerta que lleva a asomarse a la verdad de que no comieron las cocochas con los perseguidos. Cerrar con siete llaves la puerta que les llevaría a asomarse a su imagen sonriente en las escenas cotidianas y en nuestras fiestas populares: tamborradas, carnavales, partidos de fútbol, partidos de pelota, concursos de bertsolaritza, korrikas... en las que casi nunca faltó la manipulación de los compañeros de los asesinos con sus pancartas y su buen rollo.

Sobre lenguas y viajes
«Que el uso del euskera no sea patrimonio exclusivo de quienes se dicen o se sienten nacionalistas objetivamente ayuda a superar uno de los factores de mayor carga sentimental entre vascos»
RAMÓN JÁUREGUI  31 Mayo 2010

DIPUTADO SOCIALISTA EN EL PARLAMENTO EUROPEO

Leo habitualmente a José María Ruiz Soroa con admiración. El día 27 lo hice con sorpresa por los comentarios que publicó sobre mi artículo 'Idioma y nación', (EL CORREO, 26-5-10). Sin ánimo de polémica, quiero hacerle tres precisiones.

Primera: Censura Soroa mi aprecio por el bilingüismo catalán, fruto, dice él, de una política dirigista e impositiva. Considera que Cataluña «disfruta del bilingüismo porque se reprime la libertad lingüística». Son comentarios que me resultan más propios de titulares de 'El Mundo' que de la moderación de juicio que caracteriza a mi interlocutor. Acepto que en la política lingüística ha habido errores y excesos muy propios de los fundamentalismos nacionalistas. Pero lo que hoy podemos valorar es que, en general, Cataluña ha conseguido que prácticamente la totalidad de la población catalana domine ambas lenguas.

Que el catalán y el castellano sean lenguas comunes y usadas libre e indistintamente en Cataluña me parece, efectivamente, una gran cosa. Lo mismo pienso de Galicia, o de Baleares, o de Valencia. Que los niños no se separen en los colegios en comunidades lingüísticas distintas en función del idioma que utilicen en la enseñanza me parece muy bueno. Que los hijos de los inmigrantes murcianos o andaluces en Cataluña hablen catalán y castellano indistintamente ha igualado en términos reales su condición de ciudadanos respecto a quienes esgrimían su condición de catalanohablantes para acceder al trabajo, o para ejercer funciones públicas, entre otras muchas cosas. Que en el mercado, en los despachos, en el trabajo, etcétera, la gente hable los dos idiomas con naturalidad y con el mismo afecto me resulta envidiable. A todo eso le llamo yo un bilingüismo integrador «que disfruta» la mayoría de la población catalana.

Segunda: Señala Ruiz Soroa que «(? no tiene ningún sentido exigir a los vascos monolingües que aprendan una segunda lengua común (se refiere al euskera), cuando ya poseen una primera que lo es». Lejos de mí cualquier exigencia, aunque reconozco -y me autocritico por ello- que en el sector docente la euskaldunización fue acelerada y produjimos injusticias personales. Pero de esa idea tan liberal se desprenden consecuencias conflictivas de alta tensión. De entrada, porque implica el rechazo a toda política de fomento del euskera, y por tanto se opone a todo lo que desde el comienzo de la Transición hemos hecho por consenso en esta materia.

Sobrarían así también todas las políticas lingüísticas en la educación, en la Administración, en la Universidad?¿Cómo resolver entonces los problemas derivados del ejercicio del derecho a usar una de las dos lenguas oficiales de la comunidad? ¿Cómo interpretar y atender entonces el deseo, muy mayoritario de los padres del País Vasco, de educar a sus hijos en el dominio de las dos lenguas?

Tercera: Por supuesto que entre Bélgica y el País Vasco hay enormes diferencias, pero la descripción de la crisis política belga enmarcaba la reflexión sobre bilingüismo, como un recurso literario sin más pretensiones. Extraer de ello mi supuesta ignorancia de las diferencias sociolingüísticas entre belgas y vascos me parece bastante injusto, por no decir oportunista.

Me sorprende, por último, que la reconocida erudición del señor Ruiz Soroa no aprecie la importancia de la integración lingüística en aquellas comunidades en las que el nacionalismo esgrime el idioma que llama propio como principal seña identitaria de un proyecto independentista. Siempre he pensado que quitar la etiqueta política -nacionalista, por supuesto- al euskera nos ayudará a la convivencia entre las identidades políticas vasca y española que conviven en Euskadi. Que el uso del euskera no sea patrimonio exclusivo de quienes se dicen o se sienten nacionalistas objetivamente ayuda a superar uno de los factores con mayor carga sentimental de división entre vascos. Que el euskera sea reivindicado como un idioma común, de todos, y como una lengua de España integra a Euskadi en España y consolida su vía autonomista.

Se despide el señor Soroa -desanimado, dice- porque interpreta que, al parecer, mis viajes no me han curado de localismos cegatos. Me gustaría tranquilizarle asegurándole que jamás he sufrido de tal mal. Mucho me temo, sin embargo, que quienes sí lo sufren van a empeorar gravemente leyendo sus opiniones sobre las lenguas en nuestro país.

Y dale con la trola
Nota del Editor  31 Mayo 2010

Como demostramos todos los días, desde hace más de veinte años, todo lo que dice este tipo es una trola, el bilingüismo es científicamente imposible, y por mucho que utilice las técnicas de intoxicación y de ataque al contrario aprendidas en la escuela de la izquierda, le sale la incongruencia por todos los poros.

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