AGLI

Recortes de Prensa   Domingo 27 Junio  2010

 

Otra vez, morro a morro con ETA
Opinión www.gaceta.es 27 Junio 2010

Enfrascados como estamos en la salida a las múltiples pifias económicas de Zapatero y su cuadrilla, las encuestas más o menos fiables (algunas resultan sencillamente risibles) relegan –¡quién lo iba a decir!– hasta el cuarto asunto en la preocupación nacional el terrorismo, y ni siquiera recogen en la lista aleatoria de nuestros desvelos la inquietud por el porvenir de España como Nación, la deriva imparable de lo que ahora se denomina “deconstrucción” territorial. El Centro de Investigaciones Socialistas (antes Sociológicas) no se atreve todavía a preguntarnos a los españoles nuestra opinión sobre el futuro del denominado “Estado de las Autonomías”, no vaya a ser que, mayorita-riamente, opinemos que esa supraestructura política y económica ya no la podemos pagar.

Por lo demás, es tanto el hartazgo que sufrimos ante el debate sobre la constitucionalidad del Estatuto de Cataluña que parió Zapatero acompañado en la ocasión por un independentista, Artur Mas, (éste aún se hace cruces de lo que consiguió en aquella noche de café y tabacos) que despreciamos lo que está ocurriendo en la propia Cataluña y, desde luego, lo que sucede en el País Vasco, un asunto que increíblemente nos ha dejado de interesar. Y, ¿quién es el beneficiario de este desinterés? Desde luego los nacionalistas de ambas regiones, que aspiran a metérnosla doblada mientras los españoles sólo nos estremecemos –y con razón, no cabe duda alguna– con, por ejemplo, la próxima subida del IVA.

Todos los detalles
Pero, claro, no se apuren, no les voy a cansar con el enésimo pronóstico sobre lo que puede suceder mañana lunes en otra de las interminables reuniones que van a mantener los magistrados del Constitucional, enfermos, aburridos y enfrentados como porteras los unos contra los otros; no, les hablo del que siempre se ha llamado históricamente en nuestro país “el problema vasco”. Y nuevamente, lo comprendo, ustedes dirán: “¡****, otra vez con esa monserga!” Por tanto, me apresto a decirles que esto que les cuento les va a interesar.

Verán, casi desde nuestra refundación del periódico: 21 de octubre de 2009 (hemos cumplido ocho meses) venimos insistiendo castizamente en que el Gobierno de Rodríguez Zapatero andaba de nuevo dándose el morro con ETA. Hasta les hemos dado detalles geográficos del lugar de sus entrevistas sabatinas: casi siempre un caserío de Elgoíbar, Guipúzcoa, y les hemos insistido en que Jesús Eguiguren y su cuñado, del que siempre lamentamos no recordar ni el nombre, ni el apellido (mejor para él, porque le íbamos a poner a caldo) eran los interlocutores pertinaces de los bandidos.

En nuestra última aportación, muy reciente (jueves día 24), les ofrecíamos información además sobre el encuentro de París en el pasado abril. Por parte de los facinerosos participaron Jone Goiricelaya, la abogada de todas las causas terroristas, Iñaki Olalde y Jon Gorrochategui. Allí, con seguridad, se fraguó el documento que Jesús Eguiguren ha presentado al PSOE, su partido, esta pasada semana y que ha sido bendecido directamente por el periódico de la banda terrorista: el Gara. Con este libelo (quizá, otra vez, ¿no se lo parece, señor Rubalcaba?), Eguiguren quiere “construir una política de paz” y legalizar Batasuna, o sea, ETA.

Ni más, ni menos. Aún hay estúpidos en España que se mesan los cabellos cada vez que identificamos ambas organizaciones: ETA y Batasuna. “Pero, hombre, por Dios –dicen–, así no se puede avanzar”. Y aquí está la clave de la cuestión, una cuestión que es doble: primera, son lo mismo porque el Supremo lo dictaminó así y porque, además, lo ratificó el Tribunal de Estrasburgo; y segunda, por lo mismo, porque las dos son culpables de casi mil asesinatos en España.

“… otras tantas cuestiones”
Y ahora que los asesinos directos de la organización están más rodeados que los resistentes de El Álamo, quieren llevarse el santo de la independencia y la limosna de nuestro dinero, consiguiendo todo lo que ya estuvieron a punto de lograr en Loyola, el santuario que devotamente prestaron los jesuitas para que los etarras se entendieran con el abogado de Garzón, hoy consejero del Poder Judicial, Gómez Benítez, Javier Moscoso y demás cuates al servicio de la obsesión megalómana de Zapatero. En Loyola hablaron, como ahora refiere Eguiguren, de “políticas penitenciarias” y de “reinserción social”. Pero atención: ¿de qué hablaron también? Aquí ETA y Eguiguren no se cortan un pelo, se retratan claramente y dicen textualmente: “... y otras tantas cuestiones que todos tenemos en mente”.

Sin plural: no hay “otras tantas cuestiones”, sólo hay una: Navarra. En Loyola, Zapatero consintió en que el Viejo Reino fuera anexionado al País Vasco. Ni más, ni menos. ¿Qué le importaba entonces y qué le importa en este momento a este hombre Navarra si ni siquiera sabe dónde está? Consintió en ello pero, en un alarde de artificial fortaleza democrática, se puso firme y gritó: “Vale, vale, pero no me empujen”. ETA quería a Navarra ya, y Zapatero pidió tiempo. Ahora Eguiguren ha resuelto el problema y se lo ha planteado así a su patrocinador, el presidente del Gobierno: “Hay que tomar iniciativas para no verse superado por los acontecimientos”. Más claro que el caldo de un asilo. Todo está atado y bien atado, como en los tiempos del general.

Sólo falta la oportunidad, o mejor dicho, el momento oportuno, el oportunismo que se dicte para sacar partido del pacto con ETA. Zapatero cree que éste será su momento para la gloria universal, el acuerdo que encubra su esperpéntica y miserable gobernación, y le coloque en situación de nuevo, otra vez, en la terrible posición (para los demás, que no para él) de seguir destrozando a este país.

El PSOE, de perfil
Por denunciar esta indignidad, Mayor Oreja y nosotros mismos hemos sido obsequiados con los peores vituperios. Igual nos da: el tiempo nos ha deparado razones. Y todavía engordará más nuestra denuncia. Estamos –Eguiguren lo ha confirmado, según alerta el periódico etarra que tan bien le considera– en los prolegómenos de una cesión histórica ante los asesinos que llenará directamente de **** toda nuestra historia más reciente.

Fíjense que ya el Gobierno socialista ni siquiera se emplea en la tarea, por otra parte inútil, de desmentir las revelaciones de Gara, tampoco ha descalificado el revelador documento de Eguiguren, sencillamente ha esquivado la cuestión con una revolera tras la cual ha quedado claro, por lo menos algo muy evidente: que las “cosas de Eguiguren” tampoco le parecen tan mal. Pues, ¿cómo le van a parecer mal?, ¿es que acaso alguien cree que este antiguo maltratador de mujeres hace algo por su cuenta sin consultar con Zapatero?

Después del fiasco de la primera y bochornosa negociación ETA-Gobierno, Rubalcaba se cansó de gritar que en lo sucesivo nada se haría sin contar con él, nunca se dejaría al albur del presidente del PSE, Jesús Eguiguren, no ya un repuesto intento de negociación, ni siquiera un contacto informal en un café. Lo dicho: Loyola se ha reabierto, Zapatero vuelve a las andadas y esta vez con una sola intención: que el presunto éxito le sirva para permanecer en el poder. Éste es nuestro hombre de Estado que fía todo por su porvenir a que los pistoleros, matarifes que han destrozado a media España, se avengan esta vez a salvarle de la guerra, ¡cuánta indignidad!

Utopía de coalición
Si Rajoy considera necesario un Gobierno de unidad tendrá que esperar a formarlo él mismo
IGNACIO CAMACHO ABC 27 Junio 2010

EL Gobierno de coalición, o de concentración, es un bucle melancólico que permanece vivo en la memoria de la política española desde los tiempos de la Transición a la democracia, pese a que también en aquella época se convirtió en un mantra abstracto que nunca acabó de tomar cuerpo, ni siquiera en los momentos de deriva más dramática. La unidad de los partidos, al menos de los dos grandes, frente a las situaciones de emergencia nacional o de crisis profunda constituye un desiderátum de muchos ciudadanos que jamás ha sido escuchado por los agentes decisivos de la escena pública, enfrascados en una confrontación a cara de perro con el poder como objetivo fundamental y casi único de la acción política. Tampoco ahora parecen existir condiciones o elementos objetivos para que cuaje esta bienintencionada aspiración colectiva, toda vez que el enconado enfrentamiento partidista impide incluso la más elemental fórmula de los pactos de Estado. Seis años de zapaterismo no sólo han roto los frágiles puentes que unían las dos orillas de nuestra partitocracia, sino que han consagrado el divisionismo como estrategia de marketing electoral y ahondado las diferencias entre derecha e izquierda a base de una intensa demagogia retórica.

La sugerencia efectuada por Javier Arenas en las páginas de ABC parece más bien fruto de una lucubración voluntarista, una reflexión teórica sobre la necesidad de volver a un entendimiento juicioso basado en el interés general tras el fracaso del sectarismo zapaterista. El propio Rajoy se apresuró a aclarar que la figura misma del presidente bloquea en la actualidad cualquier hipótesis de acercamiento. Como no hay en el seno del Partido Socialista, pese a los recelos que ya despierta Zapatero en su dirigencia más sensata, voluntad alguna de revocar su liderazgo, la posibilidad de un Gabinete de convergencia anticrisis no pasa de ser una mera cavilación contemplativa, un escenario intelectual, un ejercicio de especulación utópica. Ya sería un paso adelante, un auténtico salto cualitativo, la avenencia parcial parcial de PSOE y PP en torno a algunos de los problemas inmediatos —energía, sector financiero, pensiones— que acucian a la política española en una delicada coyuntura de amenazas de desequilibrio social y quiebra del Estado.

Ni siquiera existen indicios de probabilidad para una coalición entre la socialdemocracia y el nacionalismo catalán, alianza que en varias ocasiones históricas ha estado a punto de tomar cuerpo para acabar descarrilada por unas u otras razones. Zapatero está solo, aislado, preso de sus errores y de su vacuo dogmatismo, y en esa soledad tendrá que transitar por lo que quede de legislatura. Por conveniente que pudiera resultar para una gobernanza razonable, si Rajoy considera necesario un Gobierno de unidad tendrá que esperar a formarlo él mismo... ganando previamente las elecciones.

Víctimas, liderazgo moral
El Editorial La Razón 27 Junio 2010

En más de medio siglo de actividad terrorista, el papel de las víctimas en nuestra sociedad ha cambiado radicalmente. Por el camino se quedaron las vidas de 856 inocentes y muchas más familias destrozadas. La democracia contrajo una deuda con un colectivo que durante una gran parte de este tiempo fue olvidado, ninguneado y marginado. Poco a poco, los poderes públicos, en particular, y la sociedad, en general, han tomado conciencia de lo que suponían esos ciudadanos que lo habían dado todo por la libertad y la seguridad de los demás. En los últimos años la reparación y el reconocimiento públicos les han devuelto una parte de lo que ellos entregaron.

En el marco de esa determinación por lograr que el colectivo ocupe el lugar que se merece, el Congreso celebra hoy por primera vez el día de homenaje a las Víctimas del Terrorismo. La fecha coincide con el 50 aniversario del que se considera el primer asesinato de ETA: la muerte de la niña Begoña Urroz, fallecida en la estación donostiarra de Amara el 27 de junio de 1960. Un acto importante que simboliza el tributo de la nación hacia estas familias y que les otorga los honores que merecen. En ese contexto, hay que celebrar que las dos principales fuerzas políticas hayan sido capaces de consensuar la esperada Ley Integral de Víctimas del Terrorismo, que está llamada a ser un punto de inflexión en el tratamiento a este colectivo. La norma establece novedades esenciales como un baremo de indemnizaciones idéntico para todas las víctimas, de forma que se acabe con los agravios comparativos, o su efecto retroactivo desde el 1 de enero de 1960, en especial en el cobro de ayudas. En defensa de su dignidad, el texto prohíbe de forma expresa la existencia en lugares públicos de monumentos, escudos, insignias o placas de enaltecimiento individual o colectivo del terrorismo o de los terroristas, lo que supone, sobre todo, un acto de justicia.

Pese a todo, entendemos que el Estado de Derecho no ha saldado por completo la deuda contraída ni mucho menos. Esta misma semana conocíamos, gracias a la Fundación de Víctimas del Terrorismo y no a la Administración, que cerca de 300 asesinatos de ETA podrían no haber sido juzgados aún desde el año 1978, y que cerca de un centenar de ellos estaba a punto de prescribir. Que un crimen quede sin castigo y las víctimas no sean reparadas con un acto de justicia es inasumible. Que sean 300 resulta escandaloso.

Si asistimos a esta circunstancia insólita en el ámbito jurídico, en el político hay situaciones igualmente rechazables. El Gobierno y los partidos que en su día le apoyaron, que fueron todos menos el PP, están obligados a explicar a las víctimas por qué amparan aún la moción del Congreso que apoya y permite una negociación con la banda terrorista. La existencia de esa iniciativa supone una deslealtad.

El PSOE debe rectificar y perseverar en una política antiterrorista que ha dado resultados extraordinarios. Las víctimas constituyen lo mejor de nuestra sociedad, su liderazgo y autoridad morales son incuestionables, y los políticos tienen el deber de atenderlas y escucharlas. Se equivocarán mucho menos.

Dos trampas sobre ETA
La primera trampa es comportarse como si ETA no existiese ya
GERMÁN YANKE ABC 27 Junio 2010

La primera trampa es comportarse (elucubrar, establece alianzas, tomar decisiones) como si ETA no existiese ya o como si sólo quedara esperar su desaparición, que estaría a la vuelta de la esquina. Sin embargo, ETA sigue activa, dañada pero activa. Se rearma, se descubren escondites de explosivos, se conocen por documentos y detenciones sus movimientos y algunos de sus planes. Las Fuerzas de Seguridad, en consecuencia, están vigilantes. Y todo coincide con una constatación política de que no hay en la banda los resortes más elementales para disolverse y terminar con una violencia que no es sólo una estrategia sino parte de la entraña de una bárbara y totalitaria ideología.

Queremos que desaparezca y tratamos de ver una esperanza en cada gesto de quienes aparecen como su versión política. El fracaso permanente, la insuficiencia de todos ellos, revela aquella constatación y la experiencia enseña que sólo la tolerancia cero ayuda a que el final de ETA se aproxime. No hay modo de convencer ni a sus pistoleros ni a sus adláteres y sólo queda, con los instrumentos del Estado de Derecho, destruirla.

La respuesta al terrorismo nunca puede ser esperar pero la segunda trampa es pensar que, ahora, lo que hay que hacer es explicar a los violentos cómo se les puede tratar cuando ocurra lo que sólo es un deseo y no una posibilidad razonable. Sólo sirve para alimentar la esperanza, en ETA y sus aledaños, de que lo que parecía imposible ayer puede resultar posible mañana: nada más y nada menos que la consecución de sus objetivos si se da con la estrategia adecuada, la que compagina la banda terrorista con las vías políticas, los tontos útiles y la desvergüenza moral.

Es una estrategia en la larga historia de los frentes de ETA que ahora adopta modos particulares. El primer paso es, sorteando una política eficaz que les llevaba a final, sobrevivir. El segundo, seguir la marcha. No sería un peligro si no se observara que son muchos los que caen, incluso encantados, en
las dos trampas.

En gallego también se hace ciencia
Juan Ramón Vidal Romaní La Voz 27 Junio 2010

Llevo muchos años haciendo ciencia, evidentemente geológica, y siempre me preocupó crear conocimiento y transmitirlo más que el idioma empleado, pero últimamente nos presionan con que todo debe ser en gallego. Y, claro, «Houston, tenemos un problema». Hacer ciencia en gallego como lo entienden nuestros dirigentes no es difícil. Cualquier deuvedé comercial de una película puede escucharse?/?leerse en todas las lenguas del planeta; en la versión electrónica de este periódico, con solo pulsar en el ángulo superior izquierdo se puede leer en gallego. Si, por ejemplo, el Instituto da Lingua Galega distribuyera gratuitamente un traductor automático al gallego para ordenador (los hay en todas las lenguas estables) se podría leer?/?escuchar?/?escribir cualquier texto en el idioma preferido.

Cuando en mi universidad se planteó la normalización lingüística, o sea, todo en gallego, se votó también el baremo de producción científica que sirve para evaluar a sus investigadores. Solo hice una pregunta: «Rector magnífico, ¿la normalización lingüística es que V.?M. valorará más un buen artículo científico escrito en gallego que un mal artículo escrito en inglés?». La respuesta: «No, porque el gallego no tiene la misma difusión que el inglés». O sea, que la calidad de un trabajo no es la de la ciencia que contiene sino la del idioma en que esté escrito.

Enseñar en gallego es algo esquizofrénico. Me explico: los alumnos reciben docencia en una lengua modificada genéticamente, pero la bibliografía que se les recomienda está en cualquier idioma menos gallego. Por pura racionalidad, los alumnos se pasan al código lingüístico con mayor información y más actualizada. Para mí, hacer ciencia en gallego es hacerla desde Galicia, para Galicia, mostrar al mundo científico lo específico de aquí que no se puede encontrar en otras partes del mundo o los avances conseguidos por científicos gallegos. Pero si queremos enseñar a nuestros estudiantes en gallego para que una vez formados se dirijan a otros idiomas, tendríamos que editar revistas o libros de texto en gallego, podría ser en formato electrónico, que fueran adecuadamente valorados y respetados por nuestros Tres Magníficos. Y estabilizar la lengua para no tener que corregir cada año los textos a la última versión. O desarrollar traductores automáticos que hicieran el trabajo mecánicamente. Ciencia en Galicia, ciencia en gallego, es la hecha en Galicia por gallegos, o no, en el idioma que sea.

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España / el estatut, estancado
Un magistrado conservador tacha de inconstitucional la prórroga de Casas
El Pleno del TC confirma su competencia porque mantiene la «imparcialidad». El juez Rodríguez-Zapata disiente
abc | agencias / MADRID ABC 27 Junio 2010

El magistrado del Tribunal Constitucional Jorge Rodríguez-Zapata, adscrito al sector conservador, considera "inconstitucional" la reforma de la ley orgánica de este tribunal (LOTC) aprobada en 2008 y que permitió la prórroga del mandato como presidenta de María Emilia Casas.

Rodríguez-Zapata se expresa así en un voto particular a los autos en los que el pleno del Constitucional ha rechazado hoy los recursos de súplica de la Generalitat y el Parlamento de Cataluña contra la decisión del tribunal de no declararse incompetente para dictar sentencia sobre el Estatut.

Aunque está de acuerdo con sus compañeros en que el tribunal no debe inhibirse en este asunto, el magistrado ha aprovechado la ocasión para pronunciarse sobre la reforma de la LOTC, ya que no tuvo ocasión de hacerlo en el recurso que el PP presentó contra la misma, ya que fue recusado por el Gobierno por las críticas que había dirigido anteriormente a la misma.

"A mi juicio, dicha reforma resulta inconstitucional, por no respetar la duración de ese mandato -tres años- que se establece de forma taxativa por el artículo 160 de la Constitución Española, así como por sustraer al pleno la competencia de elegirla (a la presidenta), sin que pueda encontrarse algún fin constitucionalmente atendible que lo justifique", dice Rodríguez-Zapata.

La reforma, que afectó al artículo 16 de la LOTC, estableció que si el fin del mandato de tres años para el que son designados el presidente y el vicepresidente del tribunal "no coincidiera con la renovación" del mismo, "tal mandato quedará prorrogado para que finalice en el momento en que dicha renovación se produzca y tomen posesión los nuevos magistrados".

Renovación pendiente desde 2007
La renovación del Constitucional debió producirse a finales de 2007, cuando concluyó el mandato de los cuatro magistrados designados por el Senado, entre ellos la propia Casas, pero como sigue pendiente desde entonces ésta continúa ejerciendo como presidenta y Guillermo Jiménez como vicepresidente.

Rodríguez-Zapata argumenta que, en cualquier caso, la reforma debería aplicarse a las futuras elecciones, "pero nunca al caso de la actual presidenta, que había sido elegida bajo el imperio de una ley anterior, que no preveía un automatismo en la prórroga de su mandato". El magistrado, por último, sostiene en su voto particular que la prórroga del mandato de Casas vulnera el derecho al juez ordinario predeterminado por la ley que establece la Constitución.

El TC confirma su competencia porque mantiene la «imparcialidad»
AGENCIAS MADRID ABC 27 Junio 2010

El Pleno del Tribunal Constitucional confirmó hoy su competencia para pronunciarse sobre los recursos contra el Estatut de Cataluña con los argumentos de que mantiene su "imparcialidad" para abordar esta cuestión y no corresponde a esta institución abordar la renovación de sus integrantes, un tercio de los cuales, entre ellos su presidenta, María Emilia Casas, concluyeron su mandato en diciembre de 2007.

En siete autos notificados hoy, el Alto Tribunal rechaza los recursos de súplica interpuestos por la Generalitat y el Parlamento catalanes relativos a la competencia de este órgano para dictar sentencia sobre el Estatut, confirmando así su legitimidad para seguir deliberando sobre este asunto y dando carpetazo definitivo a todas las iniciativas presentadas por el Gobierno catalán para evitar la aprobación de una sentencia.

Las resoluciones dictadas hoy por el Constitucional rechazan la existencia de "circunstancias" que hayan provocado "una pérdida de la apariencia de imparcialidad" del tribunal, como alegaban los recurrentes, al entender que cualquier apreciación en este sentido debería aplicarse a "sus miembros individualmente considerados" a través del trámite de la recusación.

A juicio del Constitucional, la supuesta pérdida de imparcialidad "en ningún caso puede predicarse del tribunal en cuanto órgano llamado a ejercer su función de control de constitucionalidad de la ley, y sin que, desde luego, pueda extraerse del sentido del voto de cada magistrado en los asuntos ya sometidos al enjuiciamiento del tribunal". De esta forma, concluye que su continuidad en el ejercicio de su jurisdicción sobre el Estatut "no es cuestionable" ni afecta al derecho al juez predeterminado por la ley, como alegaron las instituciones catalanas.

En relación con el argumento de que el tribunal no ha cumplido su "mandato constitucional" de renovar a los miembros de la institución, el TC recuerda que esta circunstancia "en modo alguno es imputable a este tribunal ni a sus miembros, ni puede afectar al deber institucional del tribunal de ejercer la jurisdicción que tiene atribuida, ni a la continuidad de ese ejercicio".

Heráclito en el Arenal
«El lehendakari ha asegurado que él no va a construir ninguna pista de aterrizaje para ETA y Batasuna. Una vez aclarado esto, convendría que cuidara de que tampoco se les facilite ninguna pista de despegue, que es en lo que ahora están»
JAVIER ZARZALEJOS EL Correo 27 Junio 2010

Nadie se baña dos veces en el mismo río». La frase es de Heráclito y ha sido incluida -sin ánimo alguno de apropiación, que conste- por el presidente del Partido Socialista de Euskadi en su reciente epístola al lehendakari con exhortaciones sobre el tratamiento que debería recibir el brazo político de ETA en las actuales circunstancias. El poeta Ángel González en sus 'Glosas' al filósofo presocrático reescribió la observación: «Nadie se mete dos veces en el mismo lío/ (Excepto los marxistas-leninistas)». De vivir aún, tal vez ese gran poeta habría ampliado la nómina de los reincidentes. En todo caso, la glosa cáustica del poeta asturiano parece un adecuado contrapunto al documento de Jesús Eguiguren. Cita por cita.

A la vista de lo ocurrido después de que se hiciera público el documento en cuestión, habría que concluir que, o bien los socialistas tienen un problema realmente serio de cohesión sobre la estrategia antiterrorista en un periodo crucial como el que atravesamos, o que, por el contrario, el único problema que les plantea la propuesta de Eguiguren es de dosificación. En vez de seguir administrando en dosis medidas y ocasionales sus propuestas, a Eguiguren se le habría ido la mano -o el teclado- rompiendo la pacífica convivencia de sus tesis con la política de los gobiernos central y autonómico después de la rectificación forzada por el fracaso del proceso de negociación política -ahora se llama 'agenda amplia'- con ETA-Batasuna. En esos términos medidos, la posición del presidente del PSE como 'poli bueno' no sólo ha sido digerible para el conjunto de los socialistas. Ha sido también funcional para un partido como el PSOE que aquí y en Cataluña ha cultivado referencias aparentemente heterodoxas de las que echar mano para hacer permeables las fronteras electorales con el nacionalismo de izquierda más radical. El presidente del PSE es una de estas referencias, y bien sobresaliente además, y va a mantenerse como cabeza de puente hacia esos sectores con los que el PSOE quiere mantener un pasillo de acceso. Se trata sólo de recuperar los equilibrios internos.

Traer a colación a Heráclito no ofrece nuevas garantías de no reincidir en lo fallido. Lo que resulta del documento es que, si bien uno no se baña dos veces en el río, sí puede hacerlo en otro tan parecido, tan parecido que termina siendo indistinguible de aquella corriente añorada que ya es imposible recuperar.

Porque el razonamiento presente en el documento está impulsado por dos observaciones que se presentan como certezas necesarias, reiteradamente expresadas por el autor en sus declaraciones públicas, pero que no son más que conjeturas improbables. Por un lado, la seguridad de que la izquierda abertzale se ha hecho demócrata, aunque tenga algunas dificultades para exteriorizar su transformación, ha sido explícitamente desautorizada por el ministro de Interior, para quien esa supuesta evolución de, digamos, Batasuna está 'mucho más verde' de lo que quieren hacer creer. Por otra parte, la presunción de que las tesis del documento responden al sentir unánime de la sociedad vasca queda desmentida por datos demoscópicos, no por impresiones subjetivas. El último Euskobarómetro publicado, noviembre 2009, confirmaba la desconfianza mayoritaria en la voluntad de ETA y de su entorno social de poner fin a la violencia (72%) y de la izquierda abertzale para aceptar las reglas del juego democrático (77%).

Esta creencia mayoritaria es cierto que no refleja las expectativas tan alegremente publicitadas, pero encaja bien con un hecho cierto: nada de lo que está ocurriendo contradice la estrategia de ETA para hacer frente a su estado de debilidad y al hecho de que sus marcas electorales han sido ilegalizadas y se encuentran fuera de las instituciones. Ni las maniobras con EA para burlar la legalidad, ni el 'polo soberanista', ni una eventual tregua asociada a éste contradicen la posición de ETA.

Como confesión de parte, ahí quedan las declaraciones de Tasio Erkizia (EL CORREO, 16-6-10) afirmando que «hay más razones que nunca para la lucha armada». Lo que Erkizia critica de la 'lucha armada' es que no sea lo suficientemente sangrienta y desestabilizadora para «poner patas arriba al Estado». Erkizia no sólo justifica por adelantado el próximo atentado que ETA pueda cometer, con tanto mayor entusiasmo cuanto más destructivo resulte, sino que ofrece todas las razones para persistir en la política que ETA y sus cómplices -él mismo entre ellos- reconocen que nunca creyeron que podría prevalecer. Habría que precisar que el portavoz abertzale decía estas cosas en la presentación en Barakaldo de la propuesta 'Zutik Euskal Herria', la alternativa 'pacífica' a la ponencia 'Mugarri' de ETA. ¡Y dicen que éstos son los buenos!

El lehendakari Patxi López ha asegurado que él no va a construir ninguna pista de aterrizaje para ETA y Batasuna. Una vez aclarado esto, convendría que cuidara de que tampoco se les facilite ninguna pista de despegue, que es en lo que ahora están. Porque una organización ilegal y disuelta como Batasuna se está reconstituyendo bajo la denominación de 'izquierda abertzale' y vuelve a actuar como organización política sin limitación alguna en su presencia pública, como se hizo evidente el pasado domingo en Bilbao. Teniendo en cuenta que Otegi está en la cárcel acusado del intento de recomponer Batasuna, la pregunta es obligada: ¿Sabe esto el fiscal general del Estado?

 

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