AGLI

Recortes de Prensa    Martes 6  Julio  2010

 

Europa a la espera
Si no salvamos al euro de las turbulencias provocadas por las deudas soberanas, el proyecto europeo entrará en barrena
FLORENTINO PORTERO ABC 6 Julio 2010

Los europeos inician sus vacaciones conscientes, en mayor o menor medida, de que la situación económica es muy grave y de que a la vuelta del estío habrá que adoptar medidas radicales para tratar de encauzar la situación. Tras años perdidos en un debate pseudoconstitucional, la crisis económica nos ha situado ante la realidad y no hemos necesitado ni seis meses para tener que reconocer, por boca del Presidente de la Unión, que el Tratado de Lisboa no es el mejor instrumento para hacerle frente.

Las diferencias entre los que apuestan por el control del déficit y el aumento de la productividad, encabezados por Alemania, y los que están dispuestos a hacer del gasto el motor del desarrollo bloquean la posibilidad de una estrategia económica común. Atrás han quedado los debates sobre la dimensión exterior o de seguridad europea. Pero como los europeos nunca hemos tenido ni una política económica común ni una dimensión exterior y de seguridad podemos seguir durante un tiempo más sin ellas.

Lo que urge, donde nos jugamos nuestro inmediato futuro, es en la eurozona. Si no somos capaces de salvar la moneda común de las turbulencias provocadas por las deudas soberanas, por la insolvencia, el proyecto europeo entrará en barrena con consecuencias difíciles de imaginar. El euro es el logro más importante de los últimos años, es un hito en un proceso sin consolidar. Con la vuelta de las vacaciones llegará el momento de las decisiones, que afectarán al número de miembros que compondrán el Eurogrupo, a las reglas de funcionamiento y a la posible intervención de las cuentas de algún estado que, por un comportamiento irresponsable, no sólo ha puesto en peligro el bienestar de sus ciudadanos sino también la estabilidad de la moneda común.

Retorno al pujolismo
Zapatero le ofrece el caramelo a Montilla, pero está mirando de reojo a Mas, que será el que se coma la golosina
IGNACIO CAMACHO ABC 6 Julio 2010

CUANDO emprendió su incontrolable juego de aprendiz de brujo con el Estatuto de Cataluña, Zapatero buscaba una alianza de poder que le permitiese asentar su ventaja electoral en Cataluña a costa de reformar de tapadillo una Constitución en la que no cree porque la considera una reliquia de un tiempo superado. En ésas sigue después de varios años de enredos cada vez más pertinaces, dispuesto ahora a lograr por la vía de las leyes orgánicas estatales lo que el Tribunal Constitucional le ha vetado hacer a través de una norma de rango autonómico aunque de corte confederalista. La pregunta que queda en el aire es si para ese viaje de ida y vuelta se necesitaban las cargantes alforjas de una reforma estatutaria, que ha complicado de manera sensible una cuestión tan delicada y antigua como el encaje catalán, que ya Ortega consideraba en 1932 imposible de solventar más que a través de una relativa «conllevancia».

La estrategia de concesiones competenciales continuas sin tocar el Estatuto de Sau la desarrolló con habilidad Jordi Pujol en sucesivos pactos con González primero y con Aznar después. Fue Zapatero el que, subido en su frívola carroza de irresponsabilidad, otorgó al proyecto delirante de Maragall unas alas que luego hubo de cortar de mala manera porque había propiciado una escalada soberanista que se le escapaba de las manos. Su intención era mantenerse en el poder a través de un pacto que asentase el tripartito en Cataluña y proporcionase al PSOE los escaños necesarios para consolidar una ventaja electoral decisiva. Pero la torpeza de Montilla, la incompetencia del Gobierno en la crisis económica y la sentencia del TC han reventado ese statu quo y propiciado una crecida del nacionalismo convergente al que también engañó ZP cuando se trajinó a Artur Mas en el pacto del tabaco. Mas se perfila al fin como nuevo presidente de la Generalitat y está al caer un nuevo chivo expiatorio: la cabeza de Montilla pende de un débil hilo que el Maquiavelo de León cortará en cuanto le convenga para volver a los acuerdos que satisfagan la reclamación nacionalista a cambio de apuntalar la precaria mayoría del PSOE hasta el final de la legislatura.

Eso es lo que hay detrás de la promesa presidencial de desarrollar mediante leyes orgánicas los aspectos del Estatuto revocados por el TC. Zapatero le ofrece el caramelo compensatorio al rebotado Montilla pero está mirando de reojo a Mas, que será el que se acabe comiendo la golosina. Sólo que Mas ya se dejó engañar una vez y como ahora no se fía mantiene la posibilidad de entenderse con Rajoy en la recámara. Al final, después de tantas vueltas, tantos experimentos y tantas traiciones, todo vuelve al principio: el egoísmo nacionalista en el eje de la estabilidad del Estado. Pero sin Pujol y con ZP, menuda diferencia.

Estatuto por las buenas y por las malas
La que sale perdiendo es, otra vez, España. Hay que plantearse en qué situación nos deja
Regina Otaola www.gaceta.es 6 Julio 2010

No cabe duda de que, gracias al recurso interpuesto por el PP, el Estatuto del tripartito catalán ha visto rebajadas algo sus aspiraciones, pero descorazona un tanto que, tras la sentencia del Tribunal Constitucional, lo primero que nos ha llegado a los españoles es el concepto del “Yo gano: tú pierdes”, con el torticero recurso al porcentaje de artículos que han sido retocados.

Yo de verdad creo que quien sale perdiendo, una vez más, es España. Que lo que hay que plantearse es en qué situación nos deja a todos los españoles, en qué situación deja a nuestra Nación. No se trata de una cuestión que atañe sólo a una comunidad sino que afecta al conjunto de España porque, hoy por hoy, Cataluña es España aunque algunos se empecinen en lo contrario. Y el preámbulo aprobado del nuevo Estatuto catalán cuestiona esa unidad, que lo es de la Soberanía Nacional, no sólo territorial, de la Nación española.

Por supuesto que la sentencia hay que acatarla y respetarla, pero eso no quita para que podamos expresar nuestro parecer. La Democracia es lo que tiene, el respeto a una serie de derechos de los ciudadanos, como el de la libre expresión. Y con esta libertad tengo que decir que todo el proceso ha estado jalonado por trámites de muy dudosa constitucionalidad, comenzando por el hecho cierto de que lo que debía ser aprobado como reforma de Ley Orgánica en el Congreso fue presentado de manera sibilina como “reforma” del anterior Estatuto de Autonomía, que sólo requería de mayoría absoluta simple y no cualificada para pasar el trámite de “la comisión Guerra” y ser devuelto a Cataluña para su aprobación en referéndum.

Veamos, además, los datos de los que disponemos a fecha de hoy, ya que, entre otras cosas, el TC ha dado por bueno el artículo 2.4, donde se dice que “los poderes de la Generalitat emanan del pueblo de Cataluña y se ejercen de acuerdo con lo establecido en el presente Estatuto y la Constitución”. Que yo sepa, los poderes del Estado emanan de la soberanía nacional que reside en el pueblo español y, por tanto, los poderes de la Generalitat emanan también del mismo pueblo.

Asimismo, hasta 29 artículos de esa norma han sido declarados “interpretables”. Esto es, que el TC ha dejado abierta la caja de Pandora de los recursos contra éste y aquel artículo, algunos de los cuales regulan minuciosamente aspectos muy concretos de la actividad económica de la Comunidad y otros, materias no menos relevantes como la Educación. Un cacao monumental y una puerta abierta para seguir “mercadeando” en el Parlamento.

Ya hemos podido comprobar cómo el radicalismo del tripartito ha venido ejecutando algunas de las premisas estatutarias: con un desdén hacia las libertades y derechos de los catalanes cada vez más agresivo. Como Nación, hemos vuelto a asistir al éxito de la propaganda y la presión del separatismo. Como ciudadanos, hoy somos menos libres y, desde luego, mucho menos soberanos.

*Regina Otaola es alcaldesa de Lizarza.

Cataluña a través del espejo
Sin el sueño de Zapatero, ¡zas!, el señor Mas se extinguiría igual que un pabilo
TOMÁS CUESTA ABC 6 Julio 2010

ARTUR Mas, anteayer en La Vanguardia, daba fe de cómo el zapateriano «pensamiento Alicia» del cual Gustavo Bueno hiciera mofa antaño, se ha universalizado hogaño. Su artículo se titula «El espejo roto». Y contiene hallazgos prodigiosos y volatines estilísticos notables. Por ejemplo, o sea, verbigracia: que «el TC ha roto un espejo de cristal fino y delicado… El espejo era el espíritu y la letra del pacto constitucional de 1978… Un pacto que tuvo como reto fundamental reflejar e incorporar la realidad nacional de Catalunya, Euskadi y Galicia, para lo cual se diseñó un marco constitucional abierto y flexible».

Sobre la enjundia lírica del cristal «fino y delicado» —y dando por supuesto que se refería al vidrio nuestro vidrioso licenciado—, la piedad aconseja no encelarse.

Pero eso de que la Constitución de 1978 tuviera como objeto constituir a tres regiones en naciones, sobrepasa lo cursi y encalla en la humorada. El texto del 78 está al alcance de cualquiera que sepa leer; con el señor Mas delante, para que no se espante. Título Preliminar, Artículo 1.2: «La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado». Y Artículo 2: «La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles». Si para el señor Mas proclamar sujeto constituyente al pueblo español y afirmar la «indisoluble unidad» de la Nación española es sentar los cimientos de las naciones catalana, gallega y vasca, allá él con sus alucinaciones, sus delirios, sus chifladuras y sus raptos. Vale la pena acompañarle a través del espejo para saborear a su costa aquel lúcido homenaje a quienes pierden la cabeza y toman no ya el sueño propio sino la pesadilla ajena por realidad incontestable: «Ahora sueña. ¿Y qué crees que está soñando?... Te sueña a ti… Y, si dejase de soñarte, ¿dónde supones que estarías…? No estarías en ninguna parte. No eres más que un cosa en su sueño. Si ese rey despertara, te apagarías, ¡zas!, como una vela». Sin el sueño de Zapatero, ¡zas!, el señor Mas se extinguiría igual que un pabilo.

Al final, las metáforas las carga el diablo. Narciso se ahoga en la fuente. «Espejo, espejito mágico…». Y a Blancanieves se la zampan los enanos. Zapatero se esfuma como el fantasma de un fantasma. Como un trasunto mínimo del minino de Cheshire que deambula desde la risa floja a la mueca pasmada: «He visto muchos gatos sin sonrisa, pero nunca vi una sonrisa sin gato». En medio de semejante gatuperio, lo que queda de España es la liturgia del «nonsense», es un tejer y destejer el manto de Penélope a beneficio de una horda de arrebatacapas. Es estar en las mismas que el aturdido personaje del reverendo Carroll: «Sabía quién era esta mañana, pero ahora, la verdad, no lo tengo muy claro. Resulta difícil conservar la identidad cuando se cambia tantas veces de tamaño». Habrá algunos, sin duda, que no se acaben de creer lo que está pasando. Pero creer en lo imposible —tal cual asegura, más allá del azogue, la gentil Reina Blanca— es sólo cuestión de práctica.

«De joven yo entrenaba media hora diaria y antes de despachar el desayuno ya me había creído a pie juntillas media docena de imposibilidades».
¿Espejo roto? «Bien supo lo que se hizo / quien te echó donde te ves. /Señoras si aquesto propio / os llegare a suceder / arrojar la cara importa, / que el espejo no hay por qué», romanceaba la mujeruca quevedesca que tropezó en un muladar con el reflejo de su insignificancia. Hoy, la consigna es recoger y, en el espejismo del oasis, medran los usureros y los arrojados callan.

O miente el uno o el otro o lo hacen los dos
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 6 Julio 2010

Al paso que lleva Zapatero acaba manifestando al lado de los independentistas catalanes el próximo día 10 y lanzando improperios contra España, su Constitución y sus tribunales. Porque no es mucho menor que ese el auténtico disparate de pretender que a través de trampas se consiga meter por la puerta de atrás lo que el Constitucional ha dejado fuera . Que sea el presidente del Gobierno quien cabildee con el de Cataluña esa vergonzosa artimaña y que los dos compartan siglas socialistas aunque más que partidos hermanos parezcan hermanos partidos . Por la mitad.

Resulta también toda una prueba de cinismo o de esquizofrenia, porque uno ya no sabe si encima se lo creen, que mientras Zapatero clame por todos los lados, que el Tribunal no ha tocado apenas un comita y dos letritas, Montilla se rasgue las vestiduras y se arroje ceniza por la cabeza dando grandes alaridos de dolor por lo que supone según el un destrozo y un recorte brutales. O miente el uno o miente el otro. O tal vez mientan los dos.

Lo único que parece cierto es que el presidente del Gobierno de España parece mucho más interesado en algún calculo electoral y personalista que en defender como era su deber y obligación , tanto las sentencias como las instituciones del Estado. Es incomprensible que parezca estar pidiendo perdón al nacionalismo porque quien es competente para ello haya sentenciado que solo hay una Nación, que se llama España y que la soberanía reside en el conjunto del pueblo español y no se reparte en cachitos. A lo que se ve y parece, Zapatero sigue sin tener claro el asunto y vuelve por las rodadas. Hacer trampas al Constitucional y hacernos trampas a todos. Lo que ahora pasa es que ya ha jugado así demasiadas veces como para seguir engañándonos a todos.

La brújula moral
Cada vez está más claro que peor que la incompetencia de este Gobierno es que no tiene brújula moral
HERMANN TERTSCH ABC 6 Julio 2010

¿POR qué les gustará tanto a nuestros gobernantes socialistas erigirse en abogados defensores de las peores causas? ¿Qué fallo tienen en su brújula moral todos los que desde nuestro Gobierno siempre están dispuestos a defender a tiranías frente a las exigencias de las democracias «normales»? Más aún: ¿tienen siquiera brújula moral quienes, más allá de su fracaso económico y gestor, sólo tienen en la agenda una cultura de la muerte, de exaltación del aborto y la eutanasia, la agitación del odio de unos españoles contra otros y la defensa a ultranza de las peores dictaduras de la tierra? Preguntas pertinentes. Busquemos respuestas. La cultura de la muerte quiere imponer a la sociedad un desprecio a la trascendencia del ser humano que nos despoje a todos de nuestro carácter único como personas, de nuestra percepción de nosotros mismos como criaturas sagradas a los ojos de Dios y de los hombres. Esa es la guerra fundamental, no los crucifijos aquí o allá, contra los principios religiosos y culturales del cristianismo y del judaísmo que nos quieren extirpar. Una sociedad que cree prescindible a todo ser humano que pueda causar una molestia —y lo liquida— es una sociedad de cerviz quebrada. El Estado regala derechos para matar a los más débiles, nonatos o ancianos. Y despoja a sus súbditos de la fuerza moral para exigir el respeto al individuo por su carácter único y sagrado. El aborto puede ser admisible para evitar un drama humano. No la aceptación de la muerte como método anticonceptivo.

Otros hechos dicen mucho de la brújula moral de nuestro Gobierno. El presidente del Gobierno recibía como amigo del alma al presidente de Siria, Bassar el Assad, quien hace unas semanas formó con el venezolano Hugo Chávez una alianza para combatir a EE.UU. e Israel y apoyar al radicalismo antioccidental del presidente de Irán, Ahmadineyad. Como ven, buena compañía. Ayer se quejaban nuestros servicios secretos porque Israel ha dejado de suministrar a España datos para la lucha
contra el terrorismo islámico. Cabe pensar que Israel no tiene excesivo interés en compartir los datos con los amigos de España, dictaduras enemigas declaradas de su existencia. Y el ministro Moratinos se nos fue a Cuba. En su vergonzoso papel de abogado de la dictadura ha logrado que la UE le dé tres meses de plazo antes de renovar la política de sanciones —leves— cuyo objetivo es recordar que Europa diferencia entre dictadura y democracia. Que tiene brújula moral. Zapatero y Moratinos están en contra. Moratinos ha anunciado que no visitará al preso Fariñas, que agoniza en huelga de hambre, para evitar «fotografías oportunistas». Náuseas produce la excusa. Allá va Moratinos a ver si se puede apuntar como propio un posible éxito de la Iglesia Católica en negociar la liberación de algunos presos. Más náuseas. Cada vez está más claro que peor que la incompetencia de este Gobierno es que no tiene brújula moral. Y quiere romper la de todos nosotros.

La sátira
El Estatuto no es inconstitucional
Fray Josepho Libertad Digital 6 Julio 2010

¿Inconstitucional? ¡Qué disparate!
¡Qué va! ¡De ningún modo! ¡Se lo niego!
Y todo el que lo diga, desde luego,
es un idiota, un memo o un orate.

¡Hay mucho columnista botarate,
enredador, retrógrado y borrego!
¡Hay mucho demagogo procharnego
y mucho majadero de remate!

¡Hay mucho antidemócrata que miente,
con un catastrofismo delincuente,
estúpido, malévolo e hirsuto!

¡Que ya está bien de cháchara insensata!
¡Que es la Constitución la que no acata
la superioridad del Estatuto!

El español en el mundo
Para la Real Academia de la Lengua, el idioma es “la lengua de un pueblo o nación, o común a varios”.
Santiago Velo de Antelo. www.gaceta.es 6 Julio 2010

Puede ser tanto de un pueblo, entendiendo como tal a un conjunto de personas de un lugar, grande o pequeño, como de una nación. Pero nunca ha de utilizarse para dividir, sino para unir.

Viene esto al caso por el Mundial de Fútbol. Hasta siete países, de los 32 que juegan en el Mundial, hablan en español. Por cuatro en inglés y dos en portugués. Un orgullo para todos los españoles. El español es en este momento la lengua más hablada del mundo como lengua materna, tras el chino mandarín y por delante del inglés. En total casi 500 millones de personas la utilizan. Es el segundo idioma más estudiado del mundo tras el inglés, el tercero más utilizado en Internet y el primero hablado en mayor número de países diferentes.

Se habla de manera oficial o principal en cinco territorios de África, incluido una ciudad de Gabón, además de en Guinea Ecuatorial; en 21 países de América, con 40 millones de hispanohablantes en EE UU; además de en Oceanía (en la Isla de Pascua) o en Asia (en Filipinas), donde dejó de ser oficial en 1971 pero se sigue usando y reconocido por la Constitución. Se utiliza de manera oficial en 18 organismos internacionales, desde la ONU hasta la Unión Africana o la Unión Europea.

Hay reconocidos hasta 47 dialectos del español. Desde el madrileño hasta el chilote, el andino, el rioplatense, el filipino o el saharaui. Del español o castellano, término utilizado como referencia a Castilla, dónde empezó la expansión del idioma más universal del mundo, también han surgido nuevas lenguas como el palenquero, el haquetía en Marruecos o el sefardí, entre otros. Y mientras el mundo se comunica en español, hay regiones en España donde la gente lucha para poder estudiar y trabajar en su propio idioma. Que resistan y continúen su lucha.

El nacimiento de un ‘nazión’
Gabriela Bustelo www.gaceta.es 6 Julio 2010

La comunidad catalana se aferra al mismo apelativo que la Nación española.

Lo primero que hace España en la Constitución es definirse como una Nación. Ya en el artículo segundo reconoce las regiones que la componen, garantizándoles el derecho a una autonomía de amplio espectro. Algo similar sucede con la nación belga y sus comunidades, la nación suiza y sus cantones, la nación estadounidense y sus estados, o la nación holandesa y sus provincias.

Estas grandes naciones han pasado por complicados procesos históricos, algunos sangrientos, hasta llegar a su configuración actual. En el caso español, el proceso no se puede considerar terminado, puesto que nuestras divisiones administrativas, influidas unas por otras, hacen continuas reivindicaciones al Gobierno central respecto de su estatus. Tanto es así que esta insatisfacción permanente parece dar, hasta cierto punto, un sentido a su existencia. La última gran imposición de la comunidad catalana es la de arrogarse el mismo apelativo de nación que la Nación española a la que pertenece. Lejos de intentar apaciguar los ánimos de un país como el español, sometido a constantes guerras y fricciones internas que han producido un triste retraso en su desarrollo histórico y económico, el presidente Zapatero se propuso desde su arribada al poder algo ciertamente insólito en un presidente democrático: plantearse el concepto mismo de la nación que le había tocado gobernar.

Con la reciente aprobación del Estatuto catalán ha avanzado en ese pasmoso objetivo, logrando sacar de la nación española otra nación, cual si fuese por partenogénesis o mitosis. Para explicarlo con una metáfora bíblica diríamos que ese Hacedor que es el presidente ZP ha sacado de la costilla de la Nación española otra nación a su imagen y semejanza. Ha sido éste un caso de concepción maculada, sin embargo, porque el ente neonato se llama nación, pero no puede comportarse como tal. Por tanto, sugiero llamarlo nazión. En cuanto al género, démosle su merecido igualitarista. Un nazión. Un señor Nazión, qué demonios.

Explosión de denuncias de padres cuyos hijos no pueden estudiar en castellano en Valencia
Algunos de ellos se han dirigido a la ANLL para que les ofrezcan asesoramiento jurídico
 www.lavozlibre.es 6 Julio 2010

Madrid.- El caso de Isabel Aracil, la madre alicantina que no puede escoralizar a su hijo en castellano, parece que ha servido de impulso para otros padres en la Comunidad Valenciana que se han sumado a su causa.

Hasta 20 solicitudes de otros tantos padres han recibido en la Asociación Nacional para la Libertad Lingüística (ANLL) desde que saliera a la luz el caso de Isabel en Biar (Alicante) hace una semana. Las peticiones han llegado desde todos los puntos de la geografía valenciana como, por ejemplo, Xátiva, Silla, Alzira, Muro de Alcoy y Concentaina. Todas ellas tienen en común que, al igual que Biar, son consideradas poblaciones valencianoparlantes. Desde la asociación lo tienen claro: “Ha sido una explosión”.

Ahora, en la ANLL quieren estudiar cada caso detenidamente. Algunos de los padres se han puesto en contacto con la asociación para que les ofrezcan asistencia o cobertura jurídica. En declaraciones de la ANLL que recoge el periódico 'Las Provincias', se advierte a los padres sobre “los pros y los contras que supone lanzarse a un proceso judicial. Tenemos el caso de Paolo, que está soportando una presión muy fuerte”.

Al hilo de este tema, el consejero de Educación, Alejandro Font de Mora, aseguró que desde su departamento se trabaja “para favorecer en la medida de lo posible la libertad de opción de las familias”. Aunque dejó claro que la solución del problema será a largo plazo, “porque no es un asunto que se pueda conseguir en un año o en dos”.

Font de Mora reconoció que es posible la existencia “de ciertos conflictos entre el valenciano y el castellano. Por ello es necesario que nos apoyemos en el esfuerzo y en la capacidad de diálogo para conectar con todas las posiciones y construir un sistema plurilingüe que satisfaga todas las necesidades”.

Finalizó lanzando un mensaje de convivencia entre las dos lenguas: “Ambas, lejos de convertirse en motivo de cuestión, han de sumar y transformarse en punto de unión, en puentes de comunicación, el entendimiento y el crecimiento de la sociedad valenciana”.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
El arte de perder el tiempo

Rodríguez Zapatero es un virtuoso del aplazamiento y la dilación. No pierde el tiempo, lo despilfarra
M. MARTÍN FERRAND ABC 6 Julio 2010

UN hombre de provecho, cabal y responsable, no debe perder el tiempo y ha de tratar de sacarle partido, en el disfrute de sus devociones y en el cumplimiento de sus obligaciones, a todos los minutos del día. Tan sabio principio tiene su excepción en la política, donde nada suele ser lo que parece y todo tiende a parecer lo que no es. José Luis Rodríguez Zapatero, por ejemplo, es un virtuoso del aplazamiento y la dilación. No pierde el tiempo, lo despilfarra, y esa es la principal herramienta con que construye su permanencia en La Moncloa. Cualquier otro menos dotado para esas mañas ya tendría en la pechera la marca del ex, no hubiera renovado su condición presidencial en las últimas legislativas y estaría hoy, si creyente, en el Císter o, si agnóstico, en el ostracismo.

Estos últimos días han sido fatales para Zapatero. El final de su semestre como presidente de la UE, al que la iluminación de una devota profesional auguró como éxito planetario, aportó el ridículo de un paupérrimo balance y, a mayor abundamiento, coincidió con él la sentencia del TC sobre el Estatut que le pone en evidencia como promotor del problema y elemento disociador del todo histórico del PSOE en, por lo menos, dos fracciones de difícil recomposición. No importa. El prometedor futuro de la Selección Española de Fútbol acudió en su ayuda y, en su condición de «ministro del Deporte», atrajo hacia su propia imagen parte de la gloria que les corresponde a Vicente del Bosque y a sus animosos muchachos.

El aplazamiento del debate político sobre la difícil situación por la que atravesamos, a la que no son ajenos la torpeza gubernamental, su incapacidad para haberla prevenido y su desconcierto para atajarla, le presta al presidente un alivio hasta, por lo menos, el debate sobre el estado de la Nación. Una semana de calma es una eternidad en el proceloso ambiente que, sometido a tensiones centrífugas y huelguistas, marca la situación. Zapatero, que tiende a creer sus propias mentiras, parece estar convencido de que tenemos en marcha, además de una remodelación del sistema de pensiones, una reforma laboral y otra del sistema financiero. Con eso espera salir adelante en su debate pendiente. Como contraste, en cabildeo con los suyos, Mariano Rajoy nos ofrece «sentido de Estado» frente a la «frivolidad» del presidente del Gobierno. Eso está muy bien; pero alguien de su proximidad, de su confianza no parece posible, debiera recordarle que, puestos a perder el tiempo con declaraciones evanescentes, sale ganando —como en el boxeo— el defensor del título. El aspirante ha de esforzarse un poco más.

Estatuto
Caamaño cuenta palabras
Cristina Losada Libertad Digital 6 Julio 2010

El currículo del ministro Caamaño nos lo presenta como doctor en Derecho, pero hasta ahora desconocíamos que su habilidad jurídica es del mismo tenor que la de aquellos empleados de Correos que contaban las palabras de un telegrama. La tecnología ha puesto esa tarea al alcance de cualquiera que disponga de ordenador y sabemos que el ministro tiene uno, por lo menos. Así, cuando salió el fallo del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña, don Francisco no tuvo que realizar mayor esfuerzo que acudir al contador de palabras a fin de hacerse con una valoración científica. Contando palabras como quien cuenta calorías, calculó que el texto era constitucional en un 99 por ciento. De 39.000 palabras aprobadas por las Cortes, sólo 350 habían merecido algún reproche, se ufanaba.

Con esa capacidad innovadora que ha demostrado el titular de Justicia a la hora de evaluar leyes y sentencias, parece increíble que no obtuviera la cátedra de Derecho Constitucional en la Universidad de Santiago de Compostela, cuando se postuló para la plaza. Fueron más sensibles a sus destrezas en la de Valencia. Y fue también sensible, cómo no, Zapatero. Le designó para cepillar al Estatut de cierta cantidad de palabras, contenidas, tal vez, en los 47 folios que ocupan las 62 enmiendas que el grupo parlamentario socialista, Montilla incluido, presentó al texto evacuado por el parlamento de Cataluña.

Caamaño, sin embargo, no sólo es perito en el arte del recuento y se ha atrevido con una interpretación cualitativa de la sentencia. El núcleo de su tesis es que el TC ha dictaminado que no cabe en la Constitución la "visión aznariana" de España. Díganos entonces el ministro cuál era la "visión" a la que respondía el anterior Estatuto catalán, porque nos tememos lo peor. Y es que se deduce de su cogitación, que hasta el instante germinal de este nuevo Estatuto, vivíamos dentro de la visión de España de Aznar –incluso cuando no gobernaba– y fuera de la Constitución. De hacerle caso a Caamaño, tampoco la "visión felipista" de España cabía en la Carta Magna.

Alegrémonos, no obstante, ya que el ministro acaba de dar libertad a los gallegos para expresar sus sentimientos en el preámbulo de un nuevo Estatuto. Si es cuestión sentimental, tenemos la morriña identitaria. Si se trata de definirse, podemos hacerlo como nos dé la real gana. La "nazón de Breogán" que los socialistas proponen, aconsejados por el finísimo Caamaño, es una intolerable limitación a la fantasía galaica. Total, sólo serán palabras.
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Atajos de Moncloa
Es inaudito y alarmante que un presidente de Gobierno se ofrezca a buscar atajos a una sentencia
VALENTÍ PUIG ABC 6 Julio 2010

UNA de las gestas más asombrosas en el periplo del Zapatero gobernante habrá sido ofrecerle a la Generalitat un redondeo de la sentencia del Tribunal Constitucional. A diferencia del cotidiano redondeo del euro, que cuenta con el euro, ese otro redondeo tiene que hacerse totalmente al margen del Tribunal Constitucional. Es decir, al margen de todo. Es inaudito, alarmante y descorazonador que un presidente de Gobierno se ofrezca a buscar atajos a una sentencia que en realidad no tiene que ser sino acatada. Tras la sentencia, la instrumentalización por ley orgánica es como practicarle la cirugía estética a la estatua de Colón.

¿Cómo es posible que Zapatero pueda pensar en vías alternativas que incumplirían los fundamentos de la arquitectura constitucional? Sencillamente: se lo reclama Montilla, al tiempo que se suma a una manifestación de repudio a la sentencia, después de haber ejercido todo tipo de presión para que el Tribunal Constitucional simplemente dijera que sí a todo, a todo lo que quería el tripartito que preside Montilla.

Existe un emocionalismo ciertamente previsible en la respuesta de la política catalana a la sentencia del «Estatut». En el nacionalismo catalán las dosis de sentimentalidad son agitadas periódicamente, incluso en detrimento de aquella racionalidad que es el rasero mínimo del pluralismo. Según la circunstancia histórica, eso luego resultan ser falsas expectativas, brotes fugaces, chascos que se disimulan y un desgaste cuantioso del posibilismo histórico.

Uno de los mitos de tanto emocionalismo es la «unidad de las fuerzas políticas catalanas». Ya se verá que estos estados de ánimo colectivo presuntamente insatisfecho duran lo que duran. Los derrames de emocionalismo, por estricto sentido de la realidad, topan al final con el quehacer de las cosas, con el instinto de estabilidad que en fases de máxima tensión ha acabado por imponerse en virtud de la naturaleza histórica de la sociedad catalana. Esta vez topan con la coyuntura económica, con un deterioro quizás terminal del «Establishment» político catalán, la tentación abstencionista, la pérdida de autoestima y un cierto abandonismo de la capacidad crítica de la opinión pública, singularmente aguzada cuando se trata de España y tan roma cuando lo que falla es la Cataluña política.

De hecho, ¿para qué esperar tanto la sentencia del TC si al final todo podía resolverse con un atajo? Por el camino se han gastado reservas impensables de energía colectiva. La dinamo de la vida pública catalana va a tardar mucho en funcionar como en sus buenos tiempos. Todo eso lleva a pensar que, una vez más, estamos ante un amago, ante una escenificación. Aunque hemos visto de casi todo, las aguas acaban por calmarse. Claro que eso no reduce la irresponsabilidad ingente con que Zapatero ha rematado su faena del «Estatut». La posibilidad de extraviarse en un atajo tiene muchos precedentes. Para evitar eso han existido y existirán las sendas constitucionales. A saber si en uso de esos atajos no acabará Zapatero viendo hundido el socialismo en Cataluña.
www.valentipuig.com

El interés por la legalidad
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 6 Julio 2010

En el debate político de las últimas semanas han sido varias las opiniones que han puesto sobre la mesa la idea de la conveniencia de la legalización de Batasuna. El argumento principal que se esgrime para facilitarle la vuelta a la legalidad es que entonces tendría más posibilidades de actuar y de convencer a ETA para que abandone definitivamente las armas. Al cerrarle la puerta de la legalidad, dicen algunos, se estaría alimentando la radicalidad y se darían justificaciones para la continuidad del terrorismo.

Ante ese argumento, como cuestión previa, habría que recordar que Batasuna operó en la legalidad durante casi veinticinco años sin que esa circunstancia fuera utilizada para persuadir a ETA de que renunciara al terrorismo. Todo lo contrario: la acción en la legalidad se convirtió en un complemento inseparable de la acción terrorista en el marco de una estrategia conjunta aplicada al alimón por ETA y Batasuna. Se podrá alegar que en los últimos meses eso ha cambiado y que Batasuna dice apostar sólo por vías políticas. Habrá que preguntarse qué es lo que ha llevado a Batasuna a dar ese cambio, si la generosidad y la tolerancia de tres lustros o la dureza legal de los últimos siete años. Más bien parece que es lo último lo que le ha hecho comenzar a dar pasos que nunca había dado.

Al volver a plantear la legalización como una ayuda a la evolución de ETA hacia el desarme se obvia que ese planteamiento no es nuevo. Estuvo presente en el proceso de diálogo con ETA y Batasuna del año 2006. Los representantes del PSOE y del Gobierno insistieron por activa y por pasiva a sus interlocutores de Batasuna y de la banda terrorista para que los primeros buscaran la legalización. Incluso se llegó a dar por hecho, en agosto de 2006, que Batasuna iba a pasar por la ventanilla con unas nuevas siglas. Pero no ocurrió así.

ETA rechazó las presiones del Gobierno para que Batasuna aceptara legalizarse con un nuevo nombre: «Que quede claro: desde nuestro punto de vista, la izquierda abertzale no tiene que dar en este momento ningún paso con la intención de crear un partido», escribió ETA entonces. En respuesta a las invitaciones a pasar por ventanilla, la banda terrorista exigió la derogación de la Ley de Partidos. «Tenemos que salir victoriosos de esta batalla», señaló ETA. La banda consideró -y Batasuna aceptó- que era un problema del Gobierno que Batasuna volviera a la legalidad y que, por tanto, no les correspondía a ellos acatar la ley ni dar pasos.

Visto que cuando se les hace una oferta generosa -como se les hizo en 2006- ETA y los suyos reaccionan elevando su listón de exigencias, lo que procede es invertir la lógica: que sea Batasuna la que pida la legalización, que diga el precio que está dispuesto a pagar por ella y ya se verá si es suficiente. Ya que no valoran lo que se les ofrece, es mejor que les cueste conseguirla para que la consideren deseable.

Estatuto
Y ahora, la nación de Breogán
José García Domínguez Libertad Digital 6 Julio 2010

Si de mí, que soy hijo y nieto de gallegos, dependiera, el inminente Estatuto de Galicia incorporaría a modo de preámbulo aquella canción que Brassens dedicó a todos los idiotas que son felices por haber nacido en algún lugar. Pero los socialistas, que como es fama descienden de André Breton, preferirían consagrar el preambuliño a la gloriosa "nazón de Breogán". Y así lo acaba de manifestar su nuevo cuadillo pedáneo, un Pachi Vázquez al que Dios confunda. De tal guisa, fulminantes, los efectos secundarios de la sentencia del Estatut ya amenazan con desplazan el foco de la acción del drama a la comedia bufa.

Y es que ese asunto podría tener viabilidad lógica como marca de algún sucedáneo del lacón con grelos, al modo de ciertas fabadas asturianas en conserva. Pero en tanto que fuente de legitimidad tribal, la nación de Breogán posee idénticas credenciales históricas que la flauta de Bartolo, la navaja de Ockham o la trompa de Eustaquio. Unamuno, que tan bien conocía el percal celtíbero, solía repetir que el galleguismo es como uno de esos trajes regionales que cuando van desapareciendo los visten los señoritos en Carnavales. E indicio de que no andaría muy equivocado es el apoyo en las urnas que cosechó el primer Estatuto, el de 1936. Un noventa por ciento de los hijos putativos de Breogán optó entonces por abstenerse; al punto de que Avelino Pousa, histórico dirigente del Partido Galleguista, confiesa en sus memorias que recurrieron al "santo pucherazo" con tal de poder alumbrar la autonomía.

Después, en 1980, arribaría un segundo referéndum, el de la anhelada recuperación del autogobierno. Resultado: el setenta por cien de la "nazón" se volvió a quedar en casa. Entusiasmo particularista no muy lejano al actual, por cierto. De ahí que, tozudas, todas las encuestas del CIS certifiquen que más de tres cuartas partes de los gallegos se consideran una simple región de España. Aunque, puestos a aberrar, mejor que transcriban en el BOE lo que el genuino padre del invento, Castelao, sentenciara en Sempre en Galiza: "La teoría de Stalin sobre el problema nacional concuerda, en absoluto, con los sentimientos permanentes de Galicia, traducidos en palabras que el pueblo gallego supo pronunciar por boca de los galleguistas". Sea.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Recortes de Prensa   Página Inicial