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Recortes de Prensa    Sábado 17  Julio  2010

 

Han perdido, como siempre, los ciudadanos
Enrique de DiegoEl Semanal Digital 17 Julio 2010

Resulta tan lamentable como descorazonador observar a los medios, destinados a una sociedad que ha perdido el sentido crítico y de ilustración como objetivo de maduración, debatir sobre quién ha ganado el debate del desastroso estado de la nación. Para que no falte de nada en la farsa habitual, es perfectamente previsible predeterminar quien ha ganado para cada uno de los medios, dependiendo de quién les financia, de dónde obtienen las prebendas que salen del desarmado contribuyente.

Esa técnica de la negrita, del análisis de un debate parlamentario en términos pugilísticos es, además, repetitiva. Es una traslación al campo serio de la res publica de los esquemas de la telebasura. Dice muy poco de los medios, pero también de la sociedad, aunque en descargo de ésta hay que precisar que apenas tiene alternativas.

Por seguir en los usos pugilísticos habituales, por de pronto no estamos ante dos pesos pesados, aunque el sopor y el aburrimiento han sido tónicas como nunca antes, sino ante dos pesos plumas. No hay esa visión de altura, ni esa fuerza de convicción que se dan en los estadistas, sino el fajarse en corto de los políticos profesionales.

En realidad, quienes han perdido han sido los ciudadanos, porque no ha habido nada nuevo, ni ideas, sino simples latiguillos y aplausos de estómagos agradecidos. Los ciudadanos han perdido porque lo van a tener de ahora en adelante mucho peor. Es más imperdonable la insoportable levedad del presidente y su supina incompetencia. Carece por completo de proyecto, salvo vivir al día. No tiene ni idea del funcionamiento de la sociedad, ni de los mecanismos de generación de riqueza, de forma que plantea la más estricta cuadratura del círculo: pretende ingresar más para seguir gastando, y además a través de subidas de impuestos. El esquema es delirante y gravemente lesivo para una economía en creciente estado catatónico.

Zapatero es el peor de los presidentes posibles y aún de los imaginables, y esa es la ventaja de Mariano Rajoy, suficiente en la crítica pero nulo en la alternativa. Dicen sus corifeos que en un debate del estado de la nación no se trata de eso, pero resulta que el estado de la nación es de emergencia y no se deben desaprovechar oportunidades de elevarse sobre la mediocridad de este zapaterismo decadente y de este socialismo degradado.

Han perdido los ciudadanos, indefensos ante las cupulocracias de la casta parasitaria, porque ni se abren perspectivas de elecciones anticipadas ni se anuncia la necesaria moción de censura. Incluso los nacionalistas, tanto PNV como CiU, se muestran dispuestos a mantener a este Zapatero comatoso y apayasado todo el tiempo que sea posible, pues en cuanto destructor de la sociedad y de la Patria, en cuanto siempre dispuesto a la cesión, incluso pasándose por el Arco del Triunfo al Tribunal Constitucional, les resulta especialmente conveniente.

Tendrán que ser los ciudadanos en las urnas catalanas y la sociedad civil de toda España con su movilización la que pare esta deriva suicida que conduce a las clases medias a la indigencia y al hambre.

ZP y el Tribunal Prostitucional
Javier Quero www.gaceta.es 17 Julio 2010

LA GACETA citaba ayer la opinión de varios juristas que alucinan con las cosas del presidente del desgobierno. Una de estas argumentaciones rezaba así: “La declaración de Zapatero es una desvergüenza jurídica, política y humana que haya utilizado la sede del Parlamento para querer borrar la sentencia del TC”.

Me da que se han entremezclado dos frases distintas que evidencian dos verdades: tanto la declaración de Zapatero como el hecho de que haya utilizado la sede del Parlamento para querer borrar la sentencia del Tribunal Constitucional, es una desvergüenza política y humana. El mensaje del jefe del Ejecutivo es claro: Que el Constitucional diga lo que quiera, que yo haré lo que me dé la gana.

Hace tiempo que ZP dejó a un lado las ideas para entregarse a las ocurrencias. En otra declaración de un jurista sobre el hombre este que vive en La Moncloa, se citaba una frase pero dotándola sólo de comillas al inicio de la misma: “Respeta la literalidad del fallo del Estatut, pero no su espíritu. Sobre todo en dos materias como la justicia y la fiscalidad. Y ahí terminaba. La inexistencia de comillas de salida, simboliza que ZP está dispuesto a dar salida a un Estatut que el TC ha puesto entre comillas.

Las erratas de LA GACETA son criptogramas que revelan la verdad de la actualidad. ZP es un presidente entre comillas y sin salida. El Estatut es una norma que choca con la Constitución. ¿Qué hacer ante esta eventualidad? El método socialista es contundente: Quitemos la Constitución de en medio, que no hace más que estorbar. Antes que adaptarse él a la ley, Zapatero es capaz de adaptar la ley a él. Así el Maquiavelo de León puede pasar a la Historia como el presidente que transformó el Tribunal Constitucional en Tribunal Prostitucional.

Si saca adelante la propuesta legal para prohibir los anuncios de sexo de pago en los periódicos, los rotativos siempre pueden cambiarlos por otros en los que el Gobierno ofrezca “todas las posturas, todas tus fantasías, todos tus deseos”. Esta barbaridad ya existe, pregúntenle a Montilla. Lo llaman “ronda de contactos”, pero en realidad significa “trata de leyes”. El Gobierno no entiende de valores, sólo de precios, convencido de que el fin justifica los medios.

Nos miramos en el espejo del humor para comentar nuestras erratas, “los microbios de las imprentas”, según Jardiel Poncela, una manera sana de aprender de los yerros propios.

CiU es el problema

Enrique de Diego www.gaceta.es 17 Julio 2010

La coalición de nacionalistas catalanes no puede renunciar a su falaz utopía

Visto el romo agotamiento de ideas de Zapatero en el anodino Debate del Estado desastroso de la Nación, con el Estado y el sistema bancario endeudados y girándose la deuda entre ambos, nuestra doliente y querida España –esa que ha redescubierto un patriotismo banal a través del fútbol– depende de las urnas catalanas para proceder al desalojo democrático del inútil de La Moncloa, el mayor y más urgente problema con el que nos encontramos.

Ante la acumulación de conflictos latentes y patentes en la sociedad y ante el catastrófico balance del tripartito catalán –con un inmigrante andaluz encabezando manifestación secesionista, ¡comedia bufa!- se está generando un clima que considera a Convergència el mal menor y el voto útil. Se tiende a considerar que el programa económico de CiU es más sensato.
Esto es muy cuestionable. El tripartido es el problema, pero CiU también. El problema en sí, de fondo, es el nacionalismo, que tiende por naturaleza al intervencionismo y al despilfarro en aras de sus ensoñaciones y quimeras. El tripartito es el hijo bastardo de CiU, que es la madre del problema, el foco de la legitimidad nacionalista.

¿Cerraría CiU las embajadas? ¿Dejaría de financiar el cine en catalán? ¿Variará la política de imposición lingüística? ¿Dejará de multar a los comerciantes que rotulen en castellano? ¿Privatizará TV3? La respuesta negativa a toda esta serie de preguntas decisivas, que afectan al gasto de una autonomía que está literalmente en quiebra, casi sin dinero para pagar las nóminas, nos indica que CiU no representa el cambio, sino la continuidad.

De hecho, Esquerra resurgió de las entrañas de CiU mediante la radicalización del mensaje común. Mas y su partido son secesionistas. Eso es grave, pero además, con esa coartada y bajo esa pulsión, no hay forma de articular una política económica racional ni competitiva, pues hacer país –como dicen los nacionalistas– precisa apesebrar a sectores crecientes de la población. No hay ya margen de maniobra para tales delirios, pero el nacionalista no puede renunciar a su falaz utopía.

CiU, por tanto, es también el problema, el mal mayor y su voto no es nada útil, salvo para el separatista recalcitrante. Además, hacer depender el Gobierno de la nación de CiU a través de pactos con el PP no es alternativa, es otra forma de suicidio colectivo. Otrosí: Fin del sistema de cajas sin ningún responsable, sin ninguna dimisión. Lamentable.

ZP, presidente de Cataluña
EDURNE URIARTE ABC 17 Julio 2010

Zapatero parecía el presidente de Cataluña y no el presidente de todos los españoles, resumió un oyente de Punto Radio el debate del Estado de la Nación. Resumen muy atinado al que añadiría un matiz. Zapatero parecía el presidente de los nacionalistas catalanes, ni siquiera de Cataluña.

Es la otra cara de la insumisión socialista a la sentencia del Constitucional. La que da una idea más clara aún de la grave degradación de nuestro sistema democrático en manos de este presidente. No sólo está dispuesto a encontrar maneras de sortear una sentencia. Pretende hacerlo, además, con el fin de contentar a una minoría de españoles, los nacionalistas catalanes, ahora ampliados con los dirigentes del PSC. Con lo que el gobierno de las mayorías, esencia de la democracia, se convierte en gobierno de las minorías. Y no en la protección de los derechos de las minorías, propia también de una democracia, sino en imposición a las mayorías de las exigencias de las minorías.

El fondo del asunto, una gobernación nacional condicionada por los nacionalistas, no es un problema nuevo de nuestra democracia. Pero sí es nuevo que un presidente asuma como mensaje político central en el debate sobre el Estado de la Nación una oferta a los nacionalistas catalanes para darles aquello que les ha negado una sentencia del Constitucional. De espaldas y en contra de la inmensa mayoría de los españoles. Y en un abierto fomento de la insumisión a toda nueva sentencia del Constitucional. ¿Por qué no van a poder burlar una sentencia los demás españoles si el presidente fomenta que lo hagan los nacionalistas catalanes?

No contento con todo esto, Zapatero remata la maniobra con un disparate político y constitucional asegurando que Cataluña es una nación política, exactamente lo que es España y únicamente puede ser España. Una profunda ignorancia corona la insumisión y la desfachatez.

La Cataluña real
El Editorial La Razón 17 Julio 2010

El Parlamento de Cataluña acogió ayer un pleno extraordinario sobre el Estatut, en el que los grupos del Tripartito y CiU apenas pudieron ponerse de acuerdo a última hora en presentar como resolución conjunta contra la sentencia del Tribunal Constitucional el preámbulo de la norma estatutaria que define a Cataluña como nación. Sin embargo, el apaño no tapó el desencuentro que quedó patente el día anterior cuando la reunión de estos líderes catalanes fue la expresión de sus diferencias. El desacuerdo entre los avalistas de la norma estatutaria está marcado por el horizonte electoral, del mismo modo que la abrupta toma de posiciones es imposible interpretarla al margen de la cita con las urnas. Del pleno en el Parlament quedó claro que los grupos catalanes insisten, por una u otra vía, en la necesidad de cambiar las reglas de juego con el propósito de que el orden constitucional se adapte al Estatut y no al contrario. Suena a despropósito, porque lo es.

José Montilla reclamó una reforma profunda de la Constitución que reconozca la pluralidad nacional de España y las reformas de las leyes necesarias para que el Estatut no se resienta, mientras que CiU aspira a un gran salto adelante soberanista y ERC proclama la ruptura y el independentismo. El objetivo es arañar votos o no perderlos. Montilla es muy libre de entender que lo mejor para los intereses de Cataluña sea realizar una catarsis constitucional, pero abrir ese melón es una temeridad que no compartimos y que nos parece injustificada. La clase política catalana se ha embarcado en un bucle melancólico del que los problemas reales de los ciudadanos –la crisis, el paro, la vivienda, la inseguridad– no forman parte. La verdad es que el Estatut nunca fue una demanda de la ciudadanía ni una inquietud general, sino un proyecto de los políticos para los políticos.

Lo cierto es que las prioridades de la ciudadanía son otras y que su concepto de Cataluña y de España tiene poco que ver con el que expresan una parte de esos dirigentes. Los resultados del último barómetro del CIS, publicados ayer, son esclarecedores y confirman la secuencia de otros estudios de opinión. El 65,7 por ciento de los catalanes está orgulloso de ser español, mientras que, cuando se les pregunta qué significa España para ellos, la respuesta mayoritaria es la de que es su país. Tan sólo un ínfimo 7% siente a España como un «Estado ajeno». Ésa es la Cataluña real, la de la calle.

La consecuencia de ello es la desafección de la sociedad catalana hacia sus dirigentes. Es llamativo y censurable cómo los partidos no han dedicado el mínimo esfuerzo a interpretar la creciente abstención en las citas electorales en Cataluña, cuyo máximo exponente fue el referéndum sobre el Estatut, por no citar el de las denominadas consultas soberanistas. Este desapego es peligroso. Las sociedades necesitan políticos responsables y sensatos, que solucionen problemas y no que los creen o los alimenten. Que PSOE y PSC, por ejemplo, hayan pactado hacer una «fuerte acción política» para desarrollar el Estatut no sólo supone desafiar la autoridad del Tribunal Constitucional, sino que es el mensaje de que los intereses partidistas están muy por encima de los de las familias catalanas.

'Frankenstein' en Cataluña
Alfonso Basallo www.gaceta.es 17 Julio 2010

Si se sentara en el diván, pondría autogobierno en lugar de libido

“Para hablar con Dios utilizo el castellano; para las mujeres, el francés, y el alemán, para dar órdenes a los caballos”. En el peculiar catálogo lingüístico de Carlos V faltaba el catalán. ¿Para qué podría utilizar la lengua de Serrat? Si el césar volviera –¡Dios qué buen rey...!– no tardaría en comprobar la utilidad que hoy en día se le da.

Sirve para dividir a los españoles, inventarse una “nación política” y un bodrio de Estatut, impermeable a la sentencia del Constitucional. Sirve para legitimar, por la vía de las presiones y la “guerra sucia” legislativa al nacionalismo como árbitro de la política española. Si en la primera legislatura, el soberanismo vasco, era la mano que mecía la cuna de Zapatero y ahí está la tregua trampa; en la actual se trata del soberanismo catalán quien gobierna a su marioneta de La Moncloa, y ahí está la resistencia del presidente del Gobierno al Constitucional. Zapatero está prisionero del avispero electoral de Cataluña, de la esquizofrenia entre PSOE y PSC, prisionero de sí mismo.

Por eso necesitan retorcer la realidad, hacer lifting interpretativo de las leyes, ingeniería lingüística: hace treinta años fue lo de “nacionalidad” y ahora lo de “nación política”. Pero el nacionalismo es una criatura voraz que tiende al obesidad y nunca se conforma. Le das un Estatut y te cogen el brazo; le haces una sentencia a la medida y te confeccionan un frankenstein leguleyo, para pedir más “autogobierno”. Si la Cataluña montillesca se sentara en el diván del psicoanalista, Freud pondría autogobierno en lugar de libido. Con una diferencia, este paciente no quiere matar al padre y acostarse con la madre, sino algo más sórdido: pasta. Es todo. Dinero.

La lengua sirve para tender puentes… pero deviene en Babel cuando los políticos tratan de instrumentalizarla para sus fines. En Cataluña, los nacionalistas y sus rehenes socialistas del Tripartito la han convertido en instrumento de división y espoleta del odio.

Montilla se cabrea con España dándole patadas a la aritmética.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 17 Julio 2010

Montilla está cabreado, muy cabreado, tan cabreado que hasta parece que está cabreado en serio, pero no es un cabreo cualquiera, es un cabreo con falta de precisión, es un cabreo mal concretado, es sin duda un cabreo aritméticamente mal planteado. Él dice estar cabreado con España, pero la España a la que se refiere es un nuevo ente muy extraño, ya que esa España es lo que era España descontando Cataluña, porque podemos afirmar que es seguro que Montilla no está cabreado con Cataluña, por tanto de la España con la que está cabreado hay que quitar a Cataluña para ser exactos.

Como nadie ha definido aun un término para el concepto España – Cataluña, de momento lo llamaremos X y trataré de aportar precisión al cabreo de Montilla. A nivel poblacional es fácil calcular que X es el 87,02909204% de la antigua España y desde el punto de vista territorial X supone el 93,68415842% de la España que sale aun en las enciclopedias. Podemos ya precisarle a Montilla y decir que cuando dice estar cabreado con España, o que Cataluña siente un hondo malestar y desapego hacia España, lo que está realmente diciendo es que el bachiller Montilla está cabreado con el 87,02% de la población de España y con el 93,68% de su superficie.

Se ha apoderado de mis adentros la insana curiosidad por descubrir como leches se cabrea uno con un kilómetro cuadrado o mejor con 473.105 Km2. Respecto a las personas, Montilla tiene otro problema, porque estoy seguro que entre los 40.861.492 de españoles que no son catalanes habrá bastantes con los que Montilla no esté cabreado, exijo al señor Montilla que concrete con quien está cabreado y con quien no, no sea que se cabreen con él los españoles no catalanes que defienden las tesis de los nacionalistas catalanes, por ejemplo ZP y eso sería un lío morrocotudo tanto para Montilla como para Cataluña y no digamos para X.

En un artículo que ha escrito Montilla en El País y que titula “Catalunya y España en la encrucijada”, además de manifestar ese cabreo suyo tan aritméticamente incorrecto, nos lloriquea y amenaza con lo de siempre, que si no le damos a los nacionalistas catalanes lo que quieren, dejaran de querer al 87,02 % de los españoles, dejarán de amar a 473.105 Km2 y hasta es probable que decidan irse por fin de la vieja España. Entra en su artículo en algunas contradicciones, la más llamativa es su extraña forma de defender la constitucionalidad del estatuto. Hablando de la sentencia dice:

“ha suscitado el enérgico rechazo de una gran mayoría de la ciudadanía catalana, que la considera una falta de respeto por el resultado del proceso democrático e impecablemente constitucional de tramitación del Estatuto.”

Como ven afirma que el proceso de tramitación del Estatuto es impecablemente constitucional, pero no admite que el órgano constitucionalmente encargado de ello dictamine si su contenido lo es o no lo es, la Constitución está bien si les hace el juego, cuando no les hace el juego se cabrean y la Constitución no vale un adarme.

Terminaré comentando lo más importante que queda por venir, tanto para los nacionalistas catalanes como para ZP y su gobierno, según estos últimos han afirmado muchas veces tras la sentencia, lo importante no es que el estatuto tenga cosas inconstitucionales o no las tenga, lo importante es que los nacionalistas catalanes pactaron con ZP una cosa y esa cosa debe cumplirse porque el pacto con Zapatero va a misa sea o no sea constitucional.

“Otros, los que creemos en la España plural, nos preocupamos de cómo aplicar el Estatuto a partir de ahora y cómo recuperar el cumplimiento de lo pactado”.

Traducido, ZP está por encima de la Constitución, lo que ZP dice es constitucional porque ZP lo dice y lo pacta, y si algo es declarado anticonstitucional ZP lo hará constitucional porque él tiene poder para eso y para más y vale ya.

El del bombo y el bombero
TOMÁS cuesta ABC 17 Julio 2010

DETRÁS del torpe aliño indumentario que envuelve a la retórica de Rodríguez Zapatero hay más alevosía de lo que se supone y menos incuria de lo que parece. El presidente del Gobierno ha convertido la política en un rito incivil, en una migración perpetua, en un ir y venir continuo de la insignificancia a la delicuescencia. Su hábitat no es la «polis» —la ciudad construida sobre las normas y las leyes— sino el inabarcable desarraigo de la estepa. Zapatero es un nómada, un líder huidizo, un fortín sin cimientos. Es, dando curso a lo cursi a efectos de endulzar lo trascendente, una estrella fugaz (¿una furtiva lágrima?) que centellea en el hondón de las tinieblas. Aun así, ni se extingue ni flojea y, aunque le echen el alto con palabras gruesas, hasta la fecha nadie le ha parado los pies o le ha afeitado en seco. «Sólo lo fugitivo permanece y dura». En eso, aunque lo ignore, es un trasunto de Quevedo.

Dicho lo cual —redicho si se quiere—, no hay que escamotear la paradoja impertinente. La estólida solidez de Zapatero tal vez radique en la completa ausencia de bagaje intelectual que lleva consigo en sus vagabundeos. No es demasiado probable que el presidente del Gobierno haya leído (leído de verdad, purgando el sudor del alma al que hace alusión Steiner) más allá de dos o tres libros completos en su no corta existencia. Y, de los que ha leído, no ha extraído lección alguna, ni en lo conceptual, ni en lo sintáctico, ni en lo estético. Pero puede que, en política, la inopia no sea un defecto. Al menos, en la política regida por el gran espectáculo de masas que es la de nuestro tiempo.

Atrincherado en el mostrenco empeño de sobrevivirse cueste lo que cueste, al necio le presta alas el torbellino identificador que los televisores vierten sobre la abotargada sensibilidad del ciudadano medio. Y es que, a fin de cuentas, la fuerza del resentimiento, que Nietzsche calibró como la maldición más degradante de la especie, se manifiesta en tales trapicheos: tener a un perfecto ignaro pavoneándose en la estratosfera, hace que nos sintamos un poco menos berzas de lo que nos sabemos: «¡pues, anda tú que ése…!»

Una vez más, el debate enfrentó al señorón solemne y al trilero risueño. Al pedernal adusto y al liviano zoquete. A la estrategia con las estratagemas. Y, una vez más, el escapista salió indemne. Evasión y victoria. De nuevo el señor Rajoy ha disparado a bulto (con postas, bien es cierto) y la pieza, de nuevo, ha vuelto a escabullirse como el agua de un cesto. Vamos, que, el otro día, ocurrió lo de siempre: que al vivo le faltó fuelle y que al muerto le sobró aliento. A Mariano el del Bombo —¡aúpa!— no le llovieron nueces y el Bombero Torero no perdió la cabeza. ¡Un catorce de julio! Mira que estaba a huevo.

No obstante, según los oidores de las berreas dialécticas, Rodríguez Zapatero ya es un púgil sonado, una titubeante marioneta. ¿Sonado? Pudiera ser. El son cubano, al menos, lo interpreta de muerte. Lo de la marioneta, en cambio, no cae por su propio peso. El títere, en este caso, es quien mueve los hilos del titiritero y el ventrílocuo ejerce de muñeco del muñeco. O sea, el «delirium tremens». Pero Pinocho ahí sigue, embaucando a Gepeto. Y ahí se las den todas. Y lo que te rondaré, morena.

Montilla se echa al monte
Editoriales ABC 17 Julio 2010

Montilla optó ayer por liderar un movimiento catalanista de quiebra de relaciones con el resto de España, que sitúa a los socialistas catalanes en la vanguardia más radical del soberanismo

EL discurso de ruptura y confrontación que pronunció ayer el presidente de la Generalidad de Cataluña, José Montilla, abre una brecha en el socialismo español y pone a Rodríguez Zapatero en la disyuntiva de apoyar la deriva soberanista de los socialistas catalanes o de rechazarla con el riesgo de un cisma. Lo que Montilla propuso ayer en el Parlamento catalán es una estrategia de pura insumisión anticonstitucional, basada en la contradicción de amenazar al Estado por la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto y afirmar a continuación que «el Estatuto sigue plenamente operativo». En todo caso, su compromiso de acatar la sentencia es una declaración engañosa, porque no va seguida del compromiso realmente importante, que es el de cumplirla. Por lo pronto, Montilla ha decidido no darse por enterado sobre la interpretación del Estatuto en materia de competencias y del uso del castellano en la enseñanza. La fórmula de «se acata, pero no se cumple» es inaceptable en un Estado de Derecho que tiene en la Constitución el fundamento único del ordenamiento jurídico e institucional. En definitiva, Montilla optó ayer por liderar un movimiento catalanista de quiebra de relaciones con el resto de España, que sitúa a los socialistas catalanes en la vanguardia más radical del soberanismo.

La inminencia de las elecciones autonómicas no disculpa estos mensajes extremistas en quien ostenta la máxima representación del Estado en la Comunidad Autónoma de Cataluña, ni los reduce a un exabrupto pasajero. Por el contrario, suponen la concreción de una posición política con pretensión de liderazgo, con vocación frentista y cuyo resultado sería el afianzamiento de un régimen de monopolio soberanista. Además, Montilla no tiene duda sobre el alcance inconstitucional de su discurso nacional, porque pidió incluso la reforma de la Constitución para que sea ésta la que se ajuste al Estatuto revisado por el TC.

La indolencia del Gobierno central ante estas embestidas desleales del tripartito catalán y del nacionalismo, bajo la insólita batuta de un socialista, no debería provocar equívocos sobre la trascendencia de lo que está sucediendo. Zapatero se fijó como objetivo hacer que «Cataluña se sienta cómoda en España» y transigió sobre el orden constitucional para impulsar un Estado confederal, que ahora, mal que bien, el TC ha frenado. Quien dijo llegar al Gobierno para traer la paz territorial, alcanza la mitad de su segundo mandato con la crisis autonómica más grave de la democracia, y con el agravante de que no es un partido nacionalista, sino uno socialista el que lidera, agita y empuja el enfrentamiento de Cataluña con el resto de España.

Terroristas sufragados
HERMANN TERTSCH ABC 17 Julio 2010

Hugo Chávez se ha enfadado con Colombia. Ha llamado a consultas a su embajador en protesta porque Bogotá ha hecho públicas imágenes y fotografías que demuestran una vez más, la presencia de terroristas de las FARC en Venezuela. En su día ya tuvimos pruebas concluyentes de que las FARC también cuentan con bases en Ecuador, otro aliado de Chavez en el llamado Socialismo del Siglo XXI. Tan rimbombante nombre solo soslaya precariamente un proyecto del izquierdismo totalitario que, como es evidente, se sirve del terrorismo allá donde puede. Habrá quien piense que eso no nos afecta. Para salir del error recomiendo la lectura del libro «Las conexiones de ETA en America Latina» de Florencio Domínguez, presentado hace unos días en Bilbao. El territorio de Venezuela, Nicaragua y Cuba ha servido y sirven de bases operativas y puntos de repliegue para diversos grupos terroristas. Con sufragio, apoyo y cobertura de los respectivos Gobiernos.

Al Gobierno español no parece importarle. Al Gobierno de Colombia sí. Por fuertes razones. El próximo día 7 de agosto asume la presidencia José Manuel Santos que releva al que sin duda ha sido el mejor presidente de la historia de Colombia. Con su firmeza democrática ha librado una guerra inteligente contra el terrorismo de las FARC y el ELN al que infligido serias derrotas. Santos era el ministro de defensa de Uribe. Su solidez política queda reflejada en el más de 65% de los votos que logró en las pasadas elecciones. Cierto, Santos ha hablado de su voluntad de limar asperezas y evitar una escalada de la tensión con su vecina Venezuela. Para que esto sea posible ciertas «anomalías» han de corregirse de inmediato. La principal está en el apoyo estratégico y logístico de Venezolano al terrorismo colombiano. Y su cooperación en el narcotráfico tan útil para financiar armas y favores. Es probable por tanto que, antes de mejorar, las relaciones empeoren. Esperemos que no demasiado.

¿Defender la nación o defender la calle?
«Nadie, y menos el Gobierno, precisa de salir a la calle para defender unas ideas que nadie reprime»
J. M. RUIZ SOROA El Correo 17 Julio 2010

La cruda realidad ha puesto de manifiesto, con una irónica coincidencia, el absurdo implícito en la crítica de Aralar al lehendakari, al que ha acusado de no ser capaz de defender en la calle a la nación vasca como defendió Montilla en Barcelona a la catalana. Porque justo al mismo tiempo que se reclamaba al lehendakari salir a la calle para defender una entelequia, unos ciudadanos de carne y hueso eran agredidos en esa misma calle por el espantoso delito de exhibir su alegría ante otros que, a su particular manera violenta, ellos sí, defendían su nación vasca. Pero para los agredidos no hay mención en el discurso de Ezenarro, seguramente porque sólo son eso, simples personas. Y ella habla de seres trascendentes, nada menos que de naciones.

¿Defender la nación en la calle? ¿De quién? ¿Contra qué? ¿Sobre quién? ¿Cómo? ¿Para qué? Quienes necesitan ser defendidos en la calle no son las naciones, sino las personas que utilizan ese ámbito público para dar rienda libre a sus sentimientos legítimos. Y que son agredidos por otros a golpe de nación, o a golpe de cualquier otra de esas abstracciones totalizantes de turno que no toleran que existan individuos diversos. Quien precisa de ser defendida en la calle es la pluralidad social y su manifestación lícita, y precisa serlo, sobre todo y ante todo, contra la tentación de homogeneizarla que alienta en todos aquellos que sólo piensan, sienten y razonan en términos de nación.

A estas alturas de los tiempos debería estar claro para todos que la patria y la nación de los ciudadanos no están en la metafísica de la historia ni en unas sublimes culturas, sino en la libertad. En la humilde y sencilla libertad de ser y de manifestarse. «Donde está la libertad, allí está mi patria», decían los ilustrados hace dos siglos, estableciendo un programa de desarrollo humano y social que todavía hoy cuesta a muchos entender y aceptar.

Nadie, y menos aún el Gobierno, precisa de salir a la calle para defender unas ideas que nadie amenaza ni reprime. La manifestación de los sentimientos nacionales vascos no precisa de ser defendida cuando, precisamente, está garantizada por las leyes vigentes. El Gobierno debe en cambio, eso sí, salir a la calle para defender a los hombres y mujeres de carne y hueso que ejercen su libertad, que intentan vivir a su manera en la patria de los seres humanos. Pedir lo contrario, pedir que salgamos a la calle a defender la nación, la que sea, la vasca, la española o la circunfleja, es siempre lo contrario. Es lo que no debe hacerse porque la calle es precisamente el mejor ejemplo de lo que no es una nación. La calle es variopinta, plural, diversa, conflictiva, rica y alegre. Es el ámbito propio y constituyente de la ciudad donde queremos vivir en paz. Las naciones guárdenlas en su almario los que quieran cultivarlas, pero la calle déjenla para la libertad.

La prostitución del Congreso contra la Constitución.
Vicente A.C.M. Periodista Digital 17 Julio 2010

No hay ninguna meta que los socialistas vean inalcanzable, aunque esa meta sea la de ir contra la propia Constitución de España que les da legitimidad como fuerza política. Pero una vez en el poder, nunca dudarán de hacer uso y abuso de cuantas armas y resquicios legales les deje el sistema para ir imponiendo su sectaria visión. Mientras por un lado dicen "acatar" y respetar las sentencias de los Tribunales, por el otro, no dudarán en hacer valer sus mayorías parlamentarias, solos o en complicidad con otros, para crear o aprobar leyes que dinamitan la esencia misma del Estado, es decir de España.

Alguien podría ilusamente pensar que la sigla "E" de PSOE significa "español", pero hace tiempo que su actual Secretario General y Presidente del Gobierno de España, dejó claro que el concepto de Nación es discutido y discutible, reconociendo a Cataluña como "Nación política". ¿Y qué otra cosa es una nación sino un concepto político con consecuencias jurídicas? De ahí la importancia que ha tenido en la sentencia del Tribunal Constitucional la alusión clara y sin interpretación de que la única Nación es España y que Cataluña es una nacionalidad y aún en eso, se cometió un exceso de calificación cuando se introdujo en la Constitución.

Pero el Sr. Zapatero ha tenido la desvergüenza de querer interpretar de la sentencia del TC incluso aquello que el propio TC no ha dado lugar a interpretación. Ante el enfado generalizado de los partidos políticos con representación en el Congreso, no dudó en afirmar que haría todo lo que estuviera en sus manos para devolver al Estatuto de Cataluña a su verdadera esencia mediante la aprobación de leyes que interpreten lo que el TC quiso interpretar en su sentencia. Es decir, se va a usar al Congreso como Órgano Supremo de Justicia enmendando al TC, en unas atribuciones que no le competen y por tanto, son inconstitucionales.

El Sr. Zapatero con la complicidad de los Diputados del PSOE y de los grupos nacionalistas secesionistas va a aprovechar el Congreso como sectario e ilegal intérprete de una sentencia Judicial, en vez de limitarse a hacerla cumplir, por ejemplo anulando leyes tan inconstitucionales como la de "inmersión lingüística" y la de creación de Organismos como el CAC, o el tema de las enseñas nacionales y su nulo acatamiento en cuanto a la bandera de España, la libertad para la elección de la enseñanza en español. En fin, acabar con más de 30 años de dictadura nacionalista y la violación constante de la Constitución.

Las mayorías parlamentarias nunca podrán sustituir a la legalidad ni acallar a otros poderes del Estado, aunque estos sean pretendidamente independientes como el TC. El que una ley se apruebe por una mayoría, solo significa que esa mayoría aprovecha su momento para imponer su voluntad. Una situación que puede cambiar en cuanto haya un vuelco en esas mayorías. Pero intentar hacer un uso pervertido de las Instituciones, solo puede ser calificado como miserable, y propio de delincuentes.

El Sr. Zapatero se enroca en una posición ilegítima de la que es plenamente consciente y por eso, su actitud puede interpretarse como un absoluto desprecio por la voluntad de los españoles. Escudarse en los resultados de unas elecciones lejanas en el tiempo y cuyos resultados fueron influenciados mediante la manipulación descarada de la información, promesas inasumibles económicamente y la cínica negación de la realidad de la Nación, solo se puede calificar de cobarde, rastrero y totalitario. Intentar agotar el plazo de una legislatura deslegitimada por la dura realidad y mantenerse "cueste lo que cueste" a España y los españoles, es simplemente propio de traidores.

La actitud de insumisión respecto a la sentencia del TC sobre el Estatuto de Cataluña, solo puede llevar a un enfrentamiento social cuyas consecuencias solo pueden ser desastrosas para toda España. Y eso, Sr. Zapatero no se va a consentir. ni aunque ustedes en compañía de traidores a España aprueben en el Congreso cuantas leyes se le ocurran. Porque la Ley que está por encima de todos y de todo sigue siendo la Constitución de España y el Tribunal Constitucional su exclusivo intérprete.

Si tiene valor, proponga un referéndum para modificar la Constitución. No pida a otros que le monten una moción de censura, sino sométase a la confianza de los españoles y convoque elecciones generales. Me temo que su valor político es el mismo que el de su definición de Cataluña como Nación política", es decir ninguno y que usted seguirá escondido tras las cortinas de los salones de Moncloa.

Estatut
Entre la prevaricación y el fraude de ley
Pablo Molina Libertad Digital 17 Julio 2010

Supongamos que un concejal de urbanismo tiene la brillante idea de colocar un vertedero justo al lado de un colegio público. Es una barbaridad, claro, pero resulta que los dueños de esa empresa de tratamientos de basuras mandan mucho en el partido del concejal, y de su apoyo depende que en la próxima legislatura siga apareciendo en las listas electorales. El expediente para la construcción se inicia, los padres de los alumnos acuden lógicamente a los jueces y obtienen una sentencia que declara la ilegalidad de construir ese tipo de industrias junto a un centro de enseñanza en virtud de la legislación actual sobre urbanismo e industria. Los padres de los niños correrían al concejal a gorrazos por las calles del pueblo, el tipo no volvería a presentarse a las elecciones y aquí acabaría la historia.

Acabaría ahí, en efecto, salvo que en lugar de un concejal y un juzgado ordinario se trate de Zapatero y el Tribunal Constitucional, en cuyo caso se procede a cambiar la legislación todo lo necesario para llevar a cabo la instalación declarada inicialmente ilegal, aunque la consecuencia sea la indefensión de todos los afectados.

La gravísima responsabilidad de José Luis Rodríguez Zapatero en el enjuague legislativo que el PSOE tiene previsto realizar a cuenta del estatuto de Cataluña no debería pasar inadvertida para los españoles. Se trata, ni más ni menos, de que el presidente del Gobierno está dispuesto a cometer un enorme fraude de ley, por más que el juego de las mayorías parlamentarias avale el despropósito.

El deterioro de la imagen de España en el exterior no puede ser muy profundo porque ya está suficientemente dañada en todos los órdenes, pero es evidente que muy pocos inversores van a confiar su dinero a un país cuyo principal mandatario vulnera los principios constitucionales que ha jurado cumplir y hacer cumplir. Sin seguridad jurídica no hay confianza y sin ésta, pocas posibilidades de contar con dinero de fuera. A ver cómo consigue Zapatero, después de consumar su operación del Estatut, que nos llegue un solo euro a un precio no demasiado astronómico.

Pablo Molina es miembro del Instituto Juan de Mariana.

Zapatero
No hay quien lo crea
José T. Raga Libertad Digital 17 Julio 2010

Les puedo asegurar que he hecho todo lo que he podido para confiar en él, para creer cuanto comunica, al menos cuanto comunica de forma oficial, y no he conseguido mi propósito; me es imposible. Lo malo es que pienso que no soy el único, por lo que si mi enfermedad es una epidemia que ha hecho presa de nuestra sociedad, la labor de un gobernante la veo difícil cuando los gobernados no le creen; no creen en sus postulados, tampoco en sus objetivos, por lo que aquellos slogans de "todos juntos podemos", "arrimando todos el hombro lo conseguiremos" suenan a frases vacías, carentes de sentido, o a ofensas directas a los ciudadanos que se sienten vapuleados, como pelotas de ping pon, golpeados hasta el remate por gobernantes sin escrúpulos.

El Debate sobre el Estado de la Nación del pasado miércoles día catorce de julio –la verdad es que no sé por qué le llamo así, porque de debate tuvo muy poco, y en cuanto al Estado de la Nación, como de costumbre, brilló por su ausencia– no pudo ser más deprimente. Un rifirrafe de descalificaciones mutuas, que en nada aclaran los temas que el pueblo español siente como apremiantes y que, si me apuran, ni siquiera consiguen interesar a los propios parlamentarios; las ausencias son más elocuentes que las presencias.

La cosa es tan grave que no pocos grupos y grupúsculos políticos en la Cámara Baja, después de poner a caldo al señor presidente del Gobierno, siguen ofreciéndole el cauce para el pacto –un pacto por interés de grupo, que no por bien común– sin que ello les avergüence ante sí mismos y ante la sociedad en su conjunto. Por eso, la tragicomedia de cada miércoles es cada vez más difícil de soportar.

Cuando la clase política, en general, carece de vergüenza, cuando la estima personal está por los suelos en busca de una utilidad próxima, cuando la dignidad no se considera el mayor patrimonio de la persona, la estructura toda del sistema político está montada sobre arenas movedizas, careciendo de consistencia y de solidez. El Estado de Derecho se resquebraja dando lugar a la confusión e interferencia de los poderes –como bien pronosticó Alfonso Guerra "Montesquieu ha muerto"– y el Ejecutivo, que es quien maneja los cuartos aunque los maneje mal, tiene el privilegio de condicionar al resto de los poderes del Estado de Derecho, que sólo lo será en la medida de su independencia.

Por eso, la mentira profusamente difundida, la falsedad incluso ante los tribunales y bajo juramento, es decir, el perjurio, y el engaño, como quiera que se le llame, se han convertido en simples datos de un historial de vida que tienen tanto más valor cuanto con mayor frecuencia se hayan practicado. El presidente es un simple eslabón de esa cadena triste que estoy describiendo. Hoy blanco y mañana negro, con el mismo aplomo, sin parpadeo. Es más, en no pocos casos hoy por la mañana en Madrid, blanco y, hoy mismo por la tarde, en Bruselas, negro; y aquí no ha pasado nada.

Como serán las cosas que ahora el señor ZP se nos presenta como paladín de la energía nuclear, dispuesto a prolongar la vida de tales centrales tras las repetidas amenazas y hasta decisiones de su cierre. Reducir las ayudas a las energías verdes es también uno de sus objetivos, después de haber engañado a no pocos para desarrollar su producción acumulando un buen número de inversiones de cuantías apreciables. También considera ahora que sólo flexibilizando el mercado de trabajo se podrá recuperar la economía y fomentar el empleo, cuando por activa y por pasiva había advertido que esas medidas, propias de un capitalismo salvaje, nunca se establecerían en España. Hasta lo más garantizado en el escenario socioeconómico español, que eran las pensiones, están ahora ya en proceso de reforma, para desgarantizar lo que estaba garantizado. Y todo eso, sin que se le mueva un músculo, sin reconocer ante el pueblo español que su gestión ha sido nefasta, que su prodigalidad, haciendo regalos innecesarios y a gentes que ningún atributo tenían para ello, le han obligado ahora a negar derechos adquiridos por los españoles mediante el sacrificio de muchos años en sus vidas laborales.

Su torpeza es tal que, tras promulgar la reducción salarial de los funcionarios, un tribunal ha declarado tal norma contraria a derecho. Una reducción que, además, se incluía en el paquete de medidas para afrontar el déficit público, presentado a la Unión Europea, por lo que si su imagen parecía que no podía deteriorarse más en el exterior, este es un nuevo golpe inesperado que desmorona un artesonado de ficción, cogido con alfileres y sólo sostenido por la propaganda irresponsable.

Nuestro endeudamiento alcanza niveles insoportables, y la capacidad del Estado para colocar la deuda pública en el exterior es cada vez menor y a tipos de interés que ya sobrepasan el cinco por ciento; más de dos puntos porcentuales por encima del bono alemán. Si en el exterior no, acude a los bancos españoles para que se endeuden ellos con el Banco Central Europeo y con los préstamos obtenidos compren la deuda que no puede vender fuera; unos préstamos que en junio superaron los 126.000 millones de euros, mientras siguen con dificultad de financiación la mayor parte de las empresas productivas españolas. Pero el presidente, impertérrito, como si la cosa no fuera con él, lanzando su palabrería, amenazando a los españoles que cada día les cuesta más vivir, confrontando con las fuerzas políticas y sociales, y prometiendo ahora que va a gobernar. ¡A buenas horas mangas verdes!

Frente a todos estos sufrimientos, su corte celestial o, mejor, infernal de ministros, ministras, ministrucos y ministrucas, ahí siguen sin saber por qué, mandando y disponiendo en un constante prohibir, puesto que hacer es mucho más complicado, reduciendo la libertad de los españoles a niveles que muchos pensábamos ya olvidados. Y el examinador, Comisión Europea y ECOFIN, diciéndole que no es suficiente, que tiene que hacer más, lo que no significa hablar más, sino concretar más medidas eficaces para equilibrar las cuentas públicas.

Por este camino, queridos conciudadanos, lo peor aún no ha llegado, así que no sonrían que no hay motivos para la alegría, porque él hará lo que quiera, y nosotros a sufrir hasta que Dios quiera.

Estatut
Rajoy se escapa
Maite Nolla Libertad Digital 17 Julio 2010

¿Sabían ustedes que en tevetrés al Debate sobre el Estado de la Nación lo llaman el "debate de política general"? Y ¿saben por qué? Pues para evitar utilizar el término "nación" referido a España. Es decir, la televisión pública resulta que tiene línea editorial; eso sí, inconstitucional, nacionalista y minoritaria. Urge una casilla junto a la de la Iglesia Católica, sin descartar otras medidas de fomento del ahorro. Tevetrés, la tele favorita de Alicia Sánchez Camacho, por si se les había olvidado.

La verdad es que la fórmula nacionalista pagada tiene parte de razón. Es cierto que de política general no se ha hablado nada y también lo es que de la única nación de la que se HA hablado ha sido de la catalana. El debate era previsible en todo y así sucedió. Zapatero nos atizó un discurso que ni entiende, ni sabe de qué va, ni le importa. Luego llegó el club de los ofendidos, insultando al prójimo en general y al PP en particular. Zapatero les dio la razón, declarándose también insumiso de la Constitución, porque éste es su estatuto; aunque segundos antes había prometido cumplir y hacer cumplir la sentencia. Y la escapada de Rajoy dejó el campo libre a Rosa Díez. Por cierto, alguien le tendrá que decir a Zapatero que Rosa Díez se presenta a las elecciones y los del editorial conjunto a lo único que se presentan es a la convocatoria de subvenciones.

Volviendo al tema, el PSOE es coherente: aprobó el estatuto y lo defiende. Seguramente Zapatero acabará engañando a Montilla y se saltará la sentencia con Mas o con Duran; lo que más le convenga. Pero el PP no. El PP obtuvo más de diez millones de votos, consiguió cuatro millones de firmas y presentó el recurso. Ahora que la sentencia deja las cosas como estaban, desaparecen. Decía una oyente de esRadio que si lo llega a saber no hubiera pasado frío pidiendo firmas. Y es que ésa es la nueva postura: "No vamos a dar batalla", "deje eso en paz", "¡cuidado con el Estatut!" o "¡sólo fútbol!". Pero aceptando que a sus señorías no les queda otra que someterse al líder, bajo el riesgo y la amenaza de que su nombre se suprima de las listas, me pregunto si a los señores diputados del PP les molesta o no que Durán, Ridao o Joan Herrera insulten al PP por presentar el recurso y nadie les conteste.

Dice Soraya que Zapatero está agotado. Puede ser, pero los que alguna vez han votado al PP empiezan a estar agotados, hartos, de su líder.

Victoria…
César Vidal Libertad Digital 17 Julio 2010

(Hoy concluyo mi primera temporada en esRadio. Como siempre Federico ha sido el mejor. Me siento extraordinariamente feliz por lo que ha sido un inicio mejor de lo que esperábamos incluso los más optimistas. Ha sido una victoria sin endeudarnos y contando sólo con el talento y el esfuerzo de los comunicadores y los trabajadores de la casa. Incluyo mi último editorial de la temporada. Dios mediante, nos reencontraremos en septiembre cuando, una vez más, como decía Oliver Cromwell, elevaremos nuestras oraciones al Señor y mantendremos seca la pólvora).

Cuenta la Historia que, a mediados del s. I, un cautivo estaba esperando la ejecución en las cárceles del emperador romano Nerón. Lejos de sentirse inquieto por el trágico destino que le aguardaba, el recluso comenzó a redactar una serie de cartas en griego dirigidas a amigos y colaboradores. Precisamente en la última de ellas, al recapitular su vida de las últimas décadas, el preso escribió: “Ton agona ton kalón egónismai, ton drómon tetéleka, ten pístin tetéreka”, lo que podría traducirse como “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe." Lejos de llevarse invadir por el pesimismo, el condenado a muerte manifestaba en sus palabras una inmensa alegría. Su vida no había resultado anodina ni inútil. No había perdido en ella el tiempo ni tampoco había desperdiciado los años. Por el contrario, se había entregado en cuerpo y alma a la fe que sostenía de todo corazón y ahora, en el umbral de la muerte, a pesar de los errores y de las carencias, podía realizar un balance positivo de su existencia e incluso esperar una recepción gloriosa en el más allá. Dios quiera concedernos a todos que, de la misma manera, al final de cada una de las etapas de nuestra y, por supuesto, en la conclusión definitiva, podamos decir con sincero corazón que el combate que libramos fue el bueno, que llegamos a las metas que deseábamos alcanzar y que no perdimos la fe en el intento. Por cierto, el preso de las cárceles neronianas se llamaba Pablo de Tarso.

Hoy es el último programa de Es la noche de César que realizaré en el curso de la presente temporada. Sin intención de agotar el tema, los hechos son los siguientes:

1. El año pasado, al anunciar la cadena COPE la decisión de echar a su más brillante comunicador Federico Jiménez Losantos, rechacé la posibilidad de permanecer en ese medio por coherencia moral, por lealtad personal y por decencia humana.

2. Fue así como inicié junto a Federico Jiménez Losantos y Luis Herrero la aventura de Es. Radio, una radio independiente y veraz con voluntad de informar y entretener en la lucha por la libertad.

3. En el curso de este año, los resultados obtenidos por Es. Radio a pesar de su modestia de medios sólo pueden ser calificados como espectaculares. Mientras que Federico Jiménez Losantos conseguía que la parte televisada de su tertulia se convirtiera en la tertulia televisada más vista por los españoles por las mañanas, Es la noche de César, en TDT, superaba el millón de telespectadores.

4. En paralelo, los programas que habíamos dirigido hasta entonces en COPE se desplomaban. Así, la Linterna perdía más del 50% de su audiencia y La Mañana perdía más del 45% de su audiencia protagonizando el mayor desplome de la historia de la radio española.

5. Puestos al trabajo, a lo largo de esta temporada, desde estos micrófonos hemos defendido la cultura de la vida frente a los embates de la cultura de la muerte dispuesta a desproteger de sus derechos al nasciturus o a legalizar la eutanasia.

6. Desde estos micrófonos, hemos defendido a las víctimas del terrorismo exigiendo memoria, dignidad y justicia a un gobierno no sólo dispuesto a pactar con los terroristas sino empeñado a obstruir la acción de la justicia en el caso Faisán.

7. Desde estos micrófonos, hemos defendido el derecho de los padres a educar a sus hijos en la lengua oficial del Estado y en general a todos aquellos que sufren día a día el gobierno opresor de los nacionalistas porque creemos en una nación de ciudadanos libres e iguales.

8. Desde estos micrófonos, no hemos dejado de buscar la verdad sobre el 11-M a pesar de todos aquellos que han pretendido cerrar el camino a la justicia propalando una falaz versión oficial.

9. Desde estos micrófonos hemos defendido continuamente a la familia frente a los ataques continuados de la ideología del género y de los intereses del lobby gay que, últimamente, ha conseguido que llegue a sancionarse a medios de comunicación no complacientes.

10. Desde estos micrófonos, hemos defendido de forma incansable la unidad de España como nación de ciudadanos libres e iguales frente a la codicia desmedida de los nacionalistas y a la traición de las fuerzas que colaboran con ellos.

11. Desde estos micrófonos, hemos intentado se ha tratado de acercar la información y la cultura a los ciudadanos.

12. No ha sido una tarea solitaria. Tampoco puede atribuírseme a mi el mérito de su éxito. Corresponde también a mi subdirector Mariano Alonso y a los redactores Lucía Prieto, Lorenzo Ramírez, Silvia Riveiro, Francisco Martín, Luis Fernando Quintero, Natalia Acosta, Alba Garavito y Gema Lizcano; al productor Asier Rivera; a la labor en Internet de Gala Kalinnikova; a la realización de Isaac Vizcaíno, Pedro Pablo Lendínez y Lourdes Belén Millán; al contacto que con oyentes y telespectadores establece Miquel Roselló; al sonido de Diego Cardeña; a la iluminación de Pilar Fernández; a la edición de Óscar Sanz, María Jesús Navarro, Juan Manuel Bonaque e Iván Martínez; al grafismo de José Gallardo; al trabajo de documentación de Felipe Couselo; al trabajo en mezclas y cámaras de Guiomar Domenech; Raúl Delgado, Borja Suárez, Laura Fermosel, Sonia Barajas, Elena Elguezábal y Alejandro González; y a la labor en maquillaje y vestuario de Rita Ruiz, Marta Calatayud y Eva Sánchez. Sin ellos, nunca hubiéramos podido emitir un solo programa a lo largo de esta temporada.

13. También debo agradecer a los centenares de miles de oyentes y millones de espectadores su fidelidad cotidiana e inquebrantable y su afecto continuo y sugestivo manifestados también a través de Internet y de instrumentos como Facebook y

14. Finalmente, debo dar las gracias a Dios que nos ha dado generosamente Su amor, fuerza y alegría para llevar a cabo esta labor sin perder el ánimo ni el buen humor.

Hoy es el último programa de Es la noche de César por esta temporada en la que, modestamente y parodiando las palabras de Pablo de Tarso, hemos peleado la buena batalla, hemos acabado la carrera y hemos conservado la fe. A partir de mañana, se encargará Mariano Alonso de mantenerlos informados y entretenidos. Sin embargo, nuestra separación será breve. El 6 de septiembre a las 6, Federico Jiménez Losantos reanudará su nueva temporada y Luis Herrero por la tarde y un servidor de ustedes por la noche estaremos secundándolo. En mi – lo saben ustedes - seguirán teniendo un amigo. Disfruten de nuestro programa de esta noche y hasta nuestro reencuentro que Dios los bendiga.

Estrategias
Fin de ETA
GEES Libertad Digital 17 Julio 2010

A grandes rasgos, hay tres formas de enfrentarse al terrorismo nacionalista vasco. El primer modelo es la negociación en términos políticos con la banda terrorista. Se parte de la base de que es imposible vencer a la banda con métodos policiales, porque es expresión de un conflicto político, y hasta que no se aborden las causas de éste, el terrorismo no desaparecerá. Al fondo está la convicción de que la Constitución de 1978 y el ordenamiento democrático son imperfectos, porque no dieron solución a as exigencias de los terroristas y quienes les apoyan. Habría, pues, que negociar con ETA el tema de la independencia vasca y la anexión de Navarra.

El segundo modelo es la negociación con ETA de las condiciones necesarias para que la banda deje de matar. Se trata de ofrecer algo que la banda considere aceptable; en términos políticos, pero sobre todo legales, económicos, penitenciarios etc. Una modalidad de este tipo de negociación con los terroristas es la de la rendición: pactar con los terroristas las condiciones que el Estado debe cumplir para satisfacer las exigencias etarras para que éstos abandonen las armas y se reinserten. Evidentemente, este modelo parte de una premisa ideológica –cabe negociar con terroristas si con ello dejan de serlo–, y una premisa estratégica –es imposible acabar con el terrorismo si los terroristas no dan su visto bueno y abandonan el crimen.

El tercer modelo consiste en la negación de cualquier tipo de negociación con ETA, del tipo que sea. Parte de la consideración de que es bueno y deseable tratar a los etarras como a una banda de delincuentes a combatir desde la eficacia policial, el aislamiento social y la deslegitimación política, y de que esa es la única manera de hacer desaparecer el terrorismo.

Grosso modo, los tres modelos han sido puestos en práctica en España en los últimos decenios. El primero, la negociación política con la banda de aquello que ésta exige –básicamente, la autodeterminación y la anexión de Navarra– es la vía defendida por quienes comparten con ETA sus fines, los nacionalistas vascos y catalanes, que siempre han defendido que la mejor forma de acabar con el terrorismo era dar a la banda lo que pedía, que es lo mismo que piden ellos, tanto en el País Vasco como en Cataluña. Por eso el nacionalismo, desde Txillarde hasta Lizarra o Perpignan, siempre ha tenido abierta una vía de colaboración con la banda. También la discusión política con ETA fue entablada por Zapatero con ocasión de la tregua etarra de 2006, aunque las negociaciones sobre Navarra y la ruptura estatutaria estaban maduras antes. Las actas de Loyola confirman esta tendencia de Zapatero a aceptar la discusión política con ETA.

La negociación sobre las "condiciones" necesarias para que ETA deje de matar se llevó a cabo con ETA (pm), los polimilis a principios de los años ochenta. Estas condiciones se trataron en los contactos de Felipe González con la banda en Argel: cómo estructurar una mesa de negociación, con qué garantías, de qué manera. En este caso, gobierno y terroristas jugaron al gato y al ratón, tratando de averiguar hasta dónde se podría llegar. La negociación de las "dos mesas" va también por aquí: mientras se negocia políticamente con el brazo político, se afrontan con los dirigentes privilegios penitenciarios o libertades futuras.

La posibilidad de la extinción por inanición de ETA fue la que se abrió aproximadamente en el año 2000, cuando las medidas puestas en marcha por Aznar desde cuatro años antes comenzaron a funcionar. Por primera vez en la historia se abría la posibilidad de una derrota total de ETA, que ni siquiera exigiera sentarse a negociar con ETA su rendición o la entrega de las armas. Sólo con la fortaleza del Estado de Derecho (FCSE y Justicia) y de la sociedad, el acoso a las estructuras de ETA acabaría con la banda.

Desde luego hay razones morales para no entablar trato alguno con los terroristas: desde luego son las principales. Pero estratégicamente, desde hace unos años, lo que ha quedado demostrado es que la simple acción policial puede reducir a ETA a la nada. No es que hoy en día no sea necesario hablar de política con ETA: es que no es necesario ni siquiera hablar con la banda. De nada: la acción policial y judicial la extinguirá, como una cerilla. Zapatero no lo sabe, desde luego, como pocos lo saben en el PSOE. Pero, ¿lo saben todos en el PP?
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Ikea y el idioma español
Nota del Editor 17 Julio 2010

La multinacional de propiedad sueca se vanagloria de que la información de su nueva tienda en La Coruña está exclusivamente en lengua regional (www.ikea.com/es/es/store/acoruna/storeInfo).

! Cómo han cambiado los tiempos ¡, ahora todo es trabajar contra el sentido común para "favorecer" a unos pocos (evitarles el deber constitucional de conocer el español) a costa de todos los demás. No hace muchos años, grandes empresas suecas, ante el problema lingüístico que se planteaba al trabajar en varios países, dada la situación minoritaria del sueco, decidieron establecer el inglés como lengua franca, con la consiguiente simplificación de procedimientos, ahorro de costes, y aumento de la potencial cartera de empleados y clientes (los empleados debían dominar el inglés y de paso la lengua nacional para atender los negocios locales).

Ahora, en el colmo del despropósito, se gastan el dinero en estas estupideces de las lenguas regionales. Su pretendido modelo de negocio basado en calidad acorde con precios bajos, repartiendo el trabajo entre ellos (diseño y fabricación, embalaje y transporte subcontratados) y el cliente (acarreo, transporte, desembalaje y montaje), pierde sentido cuando una parte importante de los costes se despilfarra potenciando la barrera idiomática.

Se han juntado el hambre y las ganas de comer, dentro de nada la lengua regional se verá aumentada con todas las palabras suecas de su catálogo, pues las traducciones no incluyen los nombres de sus productos, ellos también quieren inocular su idioma.

A los pólíticos se les llena la boca con los puestos de trabajo creados en la zona pero no hacen el balance global, con cientos de comercios e industrias abocadas al cierre, piensan que como ellos, los obligados sufridos ciudadanos y contribuyentes podemos aumentar los impuestos o la deuda para aumentar el consumo.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
PP y PSOE ceden de nuevo al chantaje nacionalista
EDITORIAL Libertad Digital 17 Julio 2010

Desde que el célebre "café para todos" inspirara la redacción de la Constitución y de los distintos estatutos de autonomía, la vertebración nacional de nuestro país ha consistido en una continua búsqueda del encaje de las "sensibilidades nacionalistas" dentro de España a través de una cesión permanente ante sus reivindicaciones. Se creía, de manera tremendamente ingenua, que si se satisfacían sus exigencias de mayor autogobierno, su insaciable apetito podría contentarse y todos, en última instancia, compartiríamos una cierta idea de España en torno a la cual convivir.

Sin embargo, tras 30 años de democracia, el error no ha podido mostrarse mayor. Desde luego, resultaba absurdo pensar que diluyendo la idea de España hasta volverla irreconocible se conseguiría agrupar a todos los ciudadanos y políticos en torno a ella. Pero el disparate convenció a unos mandatarios siempre dispuestos a traficar con los escaños del Congreso a cambio de seguir desmembrando lo que quedaba de España.

Pocos políticos, por no decir ninguno, se libraron de esta tentación de desarmar la nación a cambio de conservar el poder sobre sus escombros. El último, y probablemente el más escandaloso, ha sido José Luis Rodríguez Zapatero, quien desde un principio prometió a la casta política catalana otorgarle el estatuto de autonomía que aprobara el parlamento catalán, por muy abiertamente inconstitucional que éste fuera. Más tarde, atascadas las negociaciones en Cataluña, fue Zapatero quien se tomó la norma como un proyecto personal a impulsar de la mano de Artur Mas.

Una vez aprobado en las Cortes españolas un texto estatutario que socavaba la Constitución de la que éstas obtenían la legitimidad para aprobarlo, Zapatero se dedicó a presionar al Tribunal Constitucional para que simplemente cerrara sus ojos a la realidad y declarara conforme con nuestra Carta Magna la mayor parte del Estatut. Pero ni semejante concesión ha servido para contentar a la plutocracia nacionalista de Cataluña que, después de la manifestación del pasado sábado contra el Estado de Derecho, se dedicó el miércoles a exigir a Zapatero una ley orgánica para subvertir la sentencia del Constitucional y ayer viernes aprobó en el Parlamento catalán una resolución contra la soberanía nacional de los españoles y, por ende, contra las instituciones democráticas.

La respuesta del PSOE a esta escalada en el desafío no es que haya sido timorata, sino que en todo momento ha tratado de legitimarla e impulsarla. Zapatero, de este modo, vuelve a situarse deliberadamente fuera de la Constitución; motivo más que suficiente para que, si tuviéramos una democracia que se respeta a sí misma y que, sobre todo, respeta a los ciudadanos, se instara y aprobara de inmediato una moción de censura que lo apartara del poder.

Debería ser el PP quien, al margen de la gravísima crisis económica, liderara esta iniciativa, así como la oposición frontal a las amenazas soberanistas de Cataluña, en la que no debería rechazarse ninguna opción, incluyendo el recurso al artículo 155 de la Constitución. Sin embargo, como en tantos otros asuntos, en buena medida el PP no es parte de la solución, sino del problema. Después de la loable iniciativa de promover la inconstitucionalidad del Estatut recabando millones de firmas entre los españoles, el PP ha eliminado de su discurso la denuncia de la flagrante incompatibilidad del texto con las instituciones democráticas. Parece que Rajoy, al igual que hiciera Zapatero, busca llegar a La Moncloa –o a lo que quede de ella– a hombros del nacionalismo catalán y ello implica pagar ciertos peajes demasiado onerosos para el conjunto de los españoles.

Nuestra democracia no resistirá mucho más el proceso de balcanización que los nacionalistas llevan impulsando desde hace tres décadas. Fracasada la ingenua vía de la pacificación del independentismo, parece que, si queremos conservar nuestras instituciones y nuestras libertades, ha llegado el momento de reestructurar el estado de las autonomías, blindándolo de la extorsión sistemática a la que lo someten los secesionistas y oportunistas de todos los partidos. El problema es que ni el PP ni el PSOE parecen ni dipuestos ni capacitados para hacerlo.

La demolición del Estatut
Luis Miguez MachoEl Semanal Digital 17 Julio 2010

Ya sé que es un entretenimiento un poco extraño para una tarde de verano, pero me he estado leyendo los 234 folios de fundamentos jurídicos de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el nuevo Estatuto de Autonomía de Cataluña (con antecedentes y votos particulares son en total 881 folios), y creo que es hora de explicar al lector por qué los nacionalistas catalanes (entre los que incluyo al PSC de Montilla) se han puesto como hidras pese a que, según cierta prensa de Madrid, "la sentencia avala la mayor parte del Estatut".

Un Estatuto de Autonomía no puede darle órdenes al Estado
En un artículo anterior, escrito cuando sólo se conocía el fallo y no el contenido íntegro de la sentencia, ya había adelantado la trascendencia que tiene ésta al negar que, en el plano constitucional, pueda haber más nación que la española, lo que le llevaba a privar de todo valor jurídico, incluso el meramente interpretativo, a las referencias del nuevo Estatuto al supuesto carácter nacional de Cataluña. Ahora tengo que añadir que la sentencia deja claro que el autogobierno catalán no tiene otro fundamento que la Constitución y desmonta por completo el intento de convertir el Estatuto de Autonomía en una norma materialmente constitucional que determinaría no sólo las competencias de la Comunidad autónoma, sino también las estatales, y que impondría concretos compromisos y obligaciones jurídicas al Estado sobre cómo tiene que ejercer sus competencias, sobre la composición y funcionamiento de sus órganos e instituciones y hasta sobre el contenido de las leyes de presupuestos generales.

Así, todos los artículos del nuevo Estatuto catalán que intentan "blindar" las competencias de la Comunidad autónoma imponiendo límites a las competencias estatales son reinterpretados por el Tribunal Constitucional en el sentido de que esos límites carecen de cualquier eficacia frente al legítimo ejercicio por el Estado de las competencias que le atribuye directamente la Constitución. Y cada una de las cláusulas estatutarias que intentan decirle al Estado cómo tiene que ejercer sus competencias, cómo tiene que organizar sus instituciones o cuánta financiación le tiene que destinar a la Comunidad autónoma de Cataluña quedan igualmente privadas de fuerza jurídica vinculante.

De ahí la nueva estrategia planteada por los nacionalistas catalanes y que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se acaba de comprometer a acatar en el debate sobre el estado de la nación, consistente en promover las reformas legislativas necesarias para acoger esas cláusulas del Estatuto privadas de fuerza vinculante por el Tribunal Constitucional. Sobre esto son necesarias dos precisiones.

La primera es que será muy difícil formular esas reformas sólo para la Comunidad autónoma de Cataluña. Al tratarse de leyes estatales, como la Ley orgánica del Poder judicial, si se modifican, se tendrán que modificar para todas las Comunidades autónomas, a no ser que se pretenda supeditar las innovaciones que se introduzcan a la existencia de cláusulas estatutarias que las prevean, pero esa discriminación entre Comunidades autónomas podría dar lugar a un conflicto territorial de dimensiones inasumibles.

La segunda precisión es que, mientras el Estado no puede modificar unilateralmente un Estatuto de Autonomía, sí puede cambiar cuando le parece oportuno las leyes que él mismo dicta. Por tanto, todo lo que haga Rodríguez Zapatero para sortear la sentencia podrá ser revertido por el PP (que, no lo olvidemos, no fue invitado al pacto político que dio lugar al nuevo Estatuto catalán) cuando vuelva al poder, si tiene la fuerza parlamentaria suficiente.

Los catalanes tienen los mismo derechos y deberes que el resto de los españoles, incluidos los lingüísticos

Pero la sentencia no se limita sólo a salvaguardar la posición del Estado en nuestro sistema autonómico. También desmonta la pretensión de convertir el Estatuto en una Constitución encubierta por la vía de establecer un régimen de derechos, deberes y libertades para los catalanes distintos al del resto de los españoles, con un fantasmal "Consejo de Garantías Estatutarias" como remedo de Tribunal Constitucional.

Los derechos recogidos en el nuevo Estatuto son reinterpretados de tal manera que sólo vinculan al legislador autonómico, y de una manera muy poco efectiva, porque no hay medio alguno de enjuiciar una ley autonómica por vulneración del Estatuto de Autonomía, salvo en los aspectos competenciales. El dictamen vinculante del Consejo de Garantías Estatutarias al que las iniciativas legislativas autonómicas quedaban supeditados en ciertos casos es declarado inconstitucional y anulado, con lo que ese órgano queda reducido a funciones puramente consultivas.

Con todo, lo más importante es la reconstrucción del régimen lingüístico que lleva a cabo la sentencia, en tres puntos esenciales. Primero, el Tribunal Constitucional reafirma su jurisprudencia según la cual no se puede imponer el deber de conocimiento de las lenguas regionales cooficiales como deber jurídico exigible individualmente a los ciudadanos, lo que conlleva que no es posible obligar desde el Estatuto a comerciantes y empresarios a atender a los clientes en catalán. Segundo, declara inconstitucional el intento de convertir el catalán en lengua de uso "preferente" en la Administración y reinterpreta las referencias a su uso "normal" en el sentido de que no puede suponer, como ahora ocurre (y no sólo en Cataluña), la limitación del uso del castellano a supuestos totalmente excepcionales. Tercero, sobre el carácter vehicular del catalán en la enseñanza señala que "es constitucionalmente obligado que las dos lenguas cooficiales sean reconocidas por los poderes públicos competentes como vehiculares, siendo en tales términos los particulares titulares del derecho a recibir la enseñanza en cualquiera de ellas" (fundamento jurídico 24).

Sólo falta que tan encomiable doctrina se aplique con todo rigor y coherencia cuando llegue el momento de dictar sentencia sobre la nueva ley de educación catalana, recurrida ante el Tribunal Constitucional por el PP.

El verdadero alcance de la sentencia y el papel de la presidenta del Tribunal Constitucional
Hay otros puntos de la sentencia que se podrían mencionar, como el freno al enésimo intento de los nacionalistas catalanes de suprimir la provincia como entidad local, esta vez sustituyéndola por "veguerías", pero creo que no es necesario extenderse más para que el lector entienda que el resultado es la demolición del nuevo Estatuto, que queda convertido, por vía de reinterpretación de buena parte de sus artículos, en una cáscara vacía, en un documento de carácter esencialmente programático privado de fuerza jurídica vinculante.

En el fallo se anulan parcialmente 16 preceptos y se someten a interpretación unos 30, pero en realidad son más de cien los artículos reinterpretados por el Tribunal: casi todos los impugnados por el PP, que bien podría estar celebrando con champán la sentencia, sino fuera porque hay que ser discretos y dejar que se cuezan en su salsa los nacionalistas promotores del disparate y el insensato de La Moncloa que lo avaló, junto con los que le ríen las gracias.

Un último comentario en relación con esto. La sentencia, a mi entender, no es mala, ni mucho menos, pero la presidenta del Tribunal Constitucional, María Emilia Casas Baamonde, es responsable de una granujada política que no se puede pasar por alto: la ocultación deliberada en el fallo de la sentencia del verdadero alcance de la misma, para salvar la cara al gobierno. Es inaceptable y arbitrario que no se hayan llevado al fallo todos y cada uno de los preceptos del Estatuto que han sido objeto de reinterpretación y que, como ya he dicho, son muchísimos más que los recogidos expresamente en aquél. ¿Qué les queda ahora a los nacionalistas catalanes? Todas sus ridículas proclamas se han quedado en una manifestación que ya ha pasado y pronto se desvanecerá en el olvido. Podrían provocar la caída del gobierno, pero no lo harán. Si por una vez actuasen leal y abiertamente, deberían proponer la reforma constitucional, pero tampoco lo harán: preferirán seguir enredando por detrás. En definitiva, volvemos al punto de partida, después de cuatro años de inútil convulsión territorial dirigida en exclusiva a dar satisfacción a una oligarquía insaciable que sólo piensa en acrecentar sus privilegios clientelares y de la que la mayoría de los españoles estamos sencillamente hartos.

Zapatero y presidente
El PNV trata de enredar al Gobierno con las mismas artes que éste ha utilizado para procurarse apoyos de legislatura
KEPA AULESTIA El Correo 17 Julio 2010

El brusco giro que el presidente se vio obligado a dar en su política económica a finales de mayo resultó tan sorprendente que dejó en el aire la pregunta de si Zapatero iba a cambiar de actitud, de manera de entender la política y de desempeñar su papel al frente del Gobierno. El desarrollo del debate sobre el estado de la nación ha confirmado que el presidente ha cambiado su política, pero que Zapatero se resiste a dejar de ser el mismo de los últimos seis años. En la tribuna de oradores el presidente se mostraba abatido por momentos, aunque a continuación Zapatero se sobreponía hasta el engreimiento. La soledad política, la carencia de una mayoría segura para culminar la legislatura, no podría amilanar a un espíritu tan solitario. La suficiencia de Zapatero quedó demostrada cuando explicó su cambio de política como un viraje coincidente con el resto de los países de la Unión y cuando justificó la 'geometría variable' de sus cambiantes alianzas como un imperativo político contrario a su voluntad. La debilidad del presidente y la capacidad embaucadora de Zapatero se evidenciaron en su comprensión hacia la contestación catalana y en el coqueteo que quiso mantener con el PNV.

Resulta abusivo que el presidente defienda su ejecutoria como una línea de actuación acordada al unísono en el seno de la UE. Esta podría ser la conclusión a la que llegase un observador que viajara en una órbita muy alejada de la tierra. Pero la resistencia mostrada a las reformas estructurales de la economía española por Zapatero, combinada con su querencia por los cheques sociales, nada tenía que ver con la tónica mantenida por el resto de la Unión. Tampoco es verdad que su opción por la 'geometría variable' haya sido un imponderable durante su mandato. Todo lo contrario, él apostó por garantizar la gobernabilidad de su primera legislatura mediante una mayoría cambiante en función de las inclinaciones del Gobierno, en la esperanza de que no precisaría apoyo alguno tras los comicios de 2008. Y cuando esto no le fue posible decidió continuar sorteando las dificultades mediante alianzas puntuales a las que se prestó el PNV.

Pero Zapatero continúa siendo el mismo, y sigue creyendo en la fuerza demiúrgica de sus designios que hoy presenta como sacrificio personal. Cree firmemente en que puede remover unas condiciones políticas que le son adversas a base de empecinamiento, mientras anuncia que será riguroso y hasta expeditivo en cuanto a reformas y recortes. Se trata de una conducta muy particular, pero también de la privatización a la que él y Rajoy han sometido a la vida pública como si todo girara en torno a su liza para mantenerse uno y acceder el otro a la presidencia del Gobierno en las próximas elecciones generales. Si el líder del PP decidió el jueves transmitir el mensaje de indolencia de que tenía algo más importante que hacer que asistir a la segunda jornada del debate sobre el estado de la nación fue porque ambos contendientes han construido una realidad a su medida. A la medida de la terquedad de uno y de la impasibilidad del otro.

La construcción de realidades propias es, por otra parte, contagiosa. Es tan precipitado como incongruente que CiU continúe distanciándose respecto a Zapatero a cuenta del Estatut. No porque merezcan mayor consideración las promesas del presidente de modificar leyes básicas y orgánicas para atenuar los efectos políticos acarreados por la sentencia sobre el Estatut, o que se adentre de nuevo en las procelosas aguas de la identidad nacional. Sobre todo porque la participación convergente en el agotamiento final de la era Zapatero dejaría el futuro inmediato de la autonomía catalana a merced de Rajoy. Aunque Durán i Lleida insista en dibujar una realidad inspirada en la desconfianza hacia Zapatero, CiU no podría acceder ni acomodarse en el gobierno de la Generalitat arremetiendo contra la sentencia del Constitucional y, al mismo tiempo, disponiéndose al acuerdo con el PP.

Por su parte, si nos remitimos a la literalidad de la invitación pública del presidente a un entendimiento estable con el PNV, la respuesta que éste le ha dado con sus propuestas de resolución constituye un reto imposible de superar en su totalidad ni por el más osado Zapatero. Hasta ayer los jeltzales se mostraban entre interesados y precavidos. Interesados por comprometer así al gobierno de Patxi López y al apoyo que recibe de los populares. Precavidos porque temían que pudieran verse, al final, abocados a sostener a Zapatero a cambio únicamente del desdoro que ello supondría para el socialismo vasco. Como resultado de sus propias dudas y, por supuesto, de sus equilibrios internos, el PNV ha decidido recrear su particular realidad sometiendo a prueba al presidente.

Pero ha empleado para ello las mismas artes esgrimidas por éste a la hora de congraciarse 'nacionalmente' con los catalanes. Es probable que Zapatero trate de sortear el desafío nacionalista atendiendo a medias las exigencias jeltzales, porque no se puede permitir que el PNV le niegue ya su voto a los presupuestos generales del próximo año. De igual modo que el alma pragmática del partido de Urkullu concibe las resoluciones presentadas como un gesto necesario, una demostración de entereza abertzale, que les ayude a plantearse después del verano la eventualidad de apoyar a Zapatero.

Socialistas y nacionalistas catalanes se unen para revelarse contra el Constitucional

El Parlamento catalán aprueba un pacto de mínimos basado en refrendar que Cataluña es una nación
Efe www.lavozlibre.es 17 Julio 2010

Madrid.- El presidente de la Generalitat, José Montilla, y sus socios, han sumado a CiU en una resolución en el resolución de mínimos consistente en la transcripción de un párrafo del preámbulo del texto estatutario según el cual, "el Parlamento de Cataluña, recogiendo el sentimiento y la voluntad de la ciudadanía de Cataluña, ha definido de forma ampliamente mayoritaria a Cataluña como nación" rechazado por el Tribunal Constitucional.

CiU, PSC, ERC e ICV-EUiA han aprobado el pacto que salvaguarda la precaria unidad catalana en defensa de todo el Estatut y de rechazo de la sentencia del Constitucional, pacto de mínimos avalado por el 87% de la cámara basado en el preámbulo del Estatut que define Cataluña como nación.

La resolución ha sido apoyada con 115 votos de CiU, PSC, ERC e ICV-EUiA y han votado en contra 18 diputados del PPC y Ciudadanos.

El presidente de CiU, Artur Mas, ha indicado por su parte que la "Cataluña autonómica y constitucional de los últimos 30 años no tiene continuidad eficaz", ha dado por imposible rehacer el Estatuto catalán y ha defendido que Cataluña emprenda "un nuevo camino sin límites", hacia la independencia y el autogobierno.

Según Mas, la sentencia ha evidenciado un "encarnizamiento" con los "órganos vitales" del Estatut, y ha reivindicado el "derecho a decidir" de los catalanes, además de defender el "cambio de rumbo" porque: "tenemos que forjar nuestro propio camino de futuro, independientemente de si al Estado le gusta esto más o menos".

El pacto ha sido posible gracias a la iniciativa del presidente de la Generalitat, José Montilla, que ha acordado la resolución con ERC e ICV para comunicarlo posteriormente e in extremis, dentro del hemiciclo, al líder de CiU, Artur Mas, abierto en todo momento a avalar lo que presentase el Tripartito.

El ambiente preelectoral ha sobrevolado no obstante durante todo el pleno extraordinario, en el que los partidos han marcado perfil pensando en las autonómicas de otoño, y la resolución mayoritaria finalmente no ha sido firmada en el registro por CiU y ERC, que sin embargo la han votado en la cámara.

Un ejemplo de la debilidad de la unidad catalana es que la resolución no será presentada, al estar fuera de tiempo, en el debate del estado de la nación, en el que los partidos catalanes han presentado por separado sus resoluciones para ser votadas el martes, día 20.

Al día siguiente, Montilla se reunirá en la Moncloa con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, cita a la que acude desde la "exigencia, el diálogo y la negociación", con el objetivo de "proponer otras vías para dar cumplimiento al contenido del pacto suscrito" entre las Cortes y el Parlament con el Estatut refrendado por el pueblo catalán en 2006.

En la sesión matinal, Montilla ha realizado un discurso de profundidad en el que ha abogado "por el pacto" y el diálogo con el Estado, pero ha avisado de que España debe cambiar y hacer posible una relación de confianza, que pasa por una reforma constitucional.

Según Montilla, en el futuro, y "cuando se den las condiciones favorables", habrá que "recuperar las garantías jurídicas" del Estatut, "muy probablemente por medio de una reforma de la Constitución que reconozca explícitamente nuestra realidad nacional", ha señalado.

"Si España quiere dar una solución al secular problema catalán, debe estar dispuesta a cambiar", ha advertido el presidente, que cree que debe comenzar por admitir que se trata "de un problema constitutivo de su propia esencia".

El líder de ERC, Joan Puigcercós, ha dicho que la manifestación del 10-J ha marcado un final de etapa y el comienzo de otra en la que el "debate ya no es si tripartito sí o no", sino decidir entre el autonomismo de CiU y PSC o bien la independencia.

Después de advertir que la sentencia ha incrementado la "fatiga" de los catalanes respecto a su encaje en España, Puigcercós ha defendido una "nueva transición en Cataluña" hacia la independencia, una propuesta que ha formalizado por la tarde con una resolución que únicamente ha contado con los votos de ERC y la abstención de CiU.

RECHAZO DE PP
Por motivos distintos, las críticas sobre la resolución también llegaron desde el PP y C's, insistiendo en que el Govern lo que debe hacer es acatar y aplicar la sentencia.

La portavoz popular en el Parlament, Dolors Montserrat, ha criticado a Montilla porque "pide la España plural y no reconoce la Cataluña plural" que acepta la sentencia, porque a su juicio el presidente abandera el rechazo al fallo sin tener en cuenta que una parte de la sociedad catalana lo comparte y lo defiende. Le ha acusado también de utilizar la norma como "una cortina de humo para tapar la incompetencia del Govern para solucionar los problemas de los catalanes en su día a día".

LA RESPUESTA DE CIUDADANOS
Por su parte, el presidente de C's, Albert Rivera, ha emplazado a Montilla a concretar si opta por el independentismo o por el sistema autonómico. Le ha instado a convocar elecciones si no acata el fallo del TC, y ha reiterado que el Govern debe modificar o retirar las leyes desarrolladas a partir del Estatut que sean anticonstitucionales porque "es lo que hay que hacer en un Estado de Derecho".

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