AGLI

Recortes de Prensa    Lunes 19  Julio  2010

 

Rehenes del nacionalismo
Editorial www.gaceta.es 19 Julio 2010

Zapatero ya ha manifestado, con todo descaro, su voluntad de desacatar la sentencia del Alto Tribunal para restituir el Estatuto a su integridad, mediante componendas con Montilla.

Tras la sentencia del Constitucional sobre el nuevo Estatuto catalán, el comportamiento de parte sustancial de la clase política está sometiendo al país a una espiral de degradación institucional e incertidumbre social. Dada la actitud reactiva y victimista de nuestros nacionalismos, y dada también la irresponsabilidad del PSOE en política territorial, eran de esperar declaraciones altisonantes y movimientos disruptivos, en un conjunto agravado por la inminencia de las elecciones catalanas. Sin embargo, lo que está sucediendo va mucho más allá de lo esperado, y conforma un momento de la vida de la nación en el que nuestro régimen constitucional se ve sometido a una tensión sin precedentes. Y los principales culpables de esta tensión son precisamente algunas autoridades del Estado, Zapatero y Montilla de modo sobresaliente, que están pervirtiendo su papel institucional de defender las leyes y gobernar para todos. Lo que menos necesitábamos los españoles es que los gobernantes socialistas, con su actitud tras la sentencia, abrazaran las posiciones más violentamente nacionalistas. No es la primera vez que lo hacen, pero, sin embargo, sí es la más grave.

Zapatero, de hecho, ya ha manifestado, con todo descaro, su voluntad de desacatar la sentencia del Alto Tribunal para restituir el Estatuto a su integridad, mediante componendas con Montilla. Éste, Montilla, en una pésima situación política, intenta salvarse del desastre alentando no sólo el desacato de Zapatero, sino irresponsabilidades colectivas como la manifestación proindependencia de días pasados, o diversos pronunciamientos del Parlamento catalán. Con todo, si es grave la indeterminación jurídica y política de los manejos estatutarios de Zapatero y Montilla, más grave aún es que, con las actitudes de rebeldía de ambos mandatarios, hayan contribuido del modo más práctico a dar alas en Cataluña a una posición, hasta ahora marcadamente minoritaria, como es el desapego o la desafección al conjunto de España. Así, Zapatero y Montilla demuestran su voluntad de salvar sus propias cuotas de poder a costa de instar no al cumplimiento de la ley y a la responsabilidad, sino insuflando vida al separatismo antiespañol. Y es que no por responder al calor del momento, las encuestas son menos graves.

En estas circunstancias, el PSC consagra no ya su independencia del PSOE sino el papel ancilar que tiene el PSOE frente al socialismo catalán. Cabe preguntarse, por tanto, cómo van a reaccionar los barones socialistas: algunos de ellos, Barreda, Vara o Areces, han mostrado una tibia oposición interna al solapamiento nacionalista del PSOE. Con todo, hay más que serias dudas –porque hay bastante experiencia acumulada– en torno a si harán lo que tienen que hacer, esto es, plantarse y exigir a los insumisos Zapatero y Montilla una rectificación del rumbo: al fin y al cabo, no pocos de ellos van a pagar las facturas del desastre zapaterista en sus respectivas autonomías.

Lamentablemente, las intenciones de Zapatero y Montilla están más que claras y, contra lo que dijo el presidente, tanto a él como al conjunto del PSOE, les importa más el partido que la nación. Con la nación, precisamente, Zapatero y Montilla han jugado a aprendices de brujo, sin molestarse, por cierto, en mirar a su propio electorado, tanto en Cataluña como en el resto de España. Pese a su entreguismo de rehenes de los nacionalistas, serán ellos, Zapatero y Montilla, las primeras víctimas de su propia irresponsabilidad. Esperemos que no lo sea también la propia nación.

Y ahora, ¿qué toca?
Regina Otaola. www.gaceta.es 19 Julio 2010

Finalizado el Debate sobre el Estado de la Nación, la pregunta que deberíamos hacernos es: y ahora, ¿qué toca?

Está claro que al Gobierno le corresponde preparar unos presupuestos y buscar los apoyos necesarios para su aprobación. Prácticamente lo tiene hecho porque el PNV, fiel a su identidad victimista-mercantilista, le apoyará a cambio de un “esfuerzo ímprobo”, como anunció su portavoz Josu Erkoreka, el mismo que anunciaba “hemos sacada tajada” después de apoyar los últimos, falaces y contraproducentes presupuestos en 2009. Ahora el voto de los nacionalistas vascos se ha revalorizado, es la lógica del zoco parlamentario: a menos España, más nacionalismo. De forma que, para mantener a un presidente un tanto noqueado, se va a pagar más en moneda de curso no tan legal: “más autogobierno”, “más competencias”, más y más. Y así hasta el infinito. Los nacionalistas nunca van a darse por satisfechos, nunca. Es algo consustancial con el victimismo. Aquel que va de víctima por la vida jamás se siente satisfecho, siempre buscará otra excusa, otro enemigo o chivo expiatorio para explotar su victimismo a cambio de prebendas y réditos políticos, claramente económicos en los últimos tiempos. Es el coste que tan claro dejó el presidente en el debate. Él se va a mantener en el poder “cueste lo que cueste” a los españoles. No a él, por supuesto, sino a la misma sociedad de España, que es lo que a él le importa realmente un bledo, como lo está demostrando cada día. Poder sí, nacionalismo sí, un Estado interventor cada vez más y una España de ciudadanos libres e iguales cada vez menos.

De nuevo Zapatero instalado en la complacencia que otorga no tener que responder de sus mentiras, porque tiene el respaldo de todos los grupos minoritarios aparte de esos 11 millones de votos que le echaba de manera sectaria en cara a la diputada Rosa Díez.

Una vez más el Gobierno ha vuelto a intentar cuadrar el círculo como con los anteriores presupuestos, que rebasaban el 100% del gasto asignado a las comunidades porque todavía los había que querían más del reparto. Tal vez pretendía Zapatero salir a lomos de los señores diputados por prometer que hará cumplir la sentencia del Estatuto, cuando es su deber cumplir y hacer cumplir la Ley, y cuando además de manera casi simultánea daba a entender a los miembros de su propio partido que haría de su capa un sayo a través de nuevas leyes que parezcan dotar de constitucionalidad a lo que no la tiene. Está claro que Montilla y Rodríguez Zapatero, aunque jueguen al despiste de cara a la galería, están encantados de haberse conocido. Es el hoy por ti, mañana por mí; como ha venido siendo estos últimos seis años. Hoy por ti me carcajeo del TC, mañana por mí me mantienes en el poder.

Y veremos cómo trata de llevarlo adelante “como sea”. Lo hemos visto ya reiteradas veces con este presidente: con la negociación con ETA, el Estatuto, la ley proabortista, sus peligrosas relaciones exteriores, su desprecio mayúsculo por el Estado de derecho… Menudos dos años nos esperan.

El maestro pensador
La «nación política» supone una síntesis del Derecho Constitucional que supera el magisterio weberiano
IGNACIO camacho ABC 19 Julio 2010

CON apenas una breve experiencia como profesor asociado en la Universidad de León, Zapatero ha emprendido una revolución del Derecho Constitucional que puede superar el magisterio weberiano y convertir a Duverger, Sartori o Dahl en rancias reliquias de talento agostado. Su innovadora definición de la «nación política», evolución natural de la teoría de lo discutido y lo discutible, supera y arrincona la doctrina de los maestros pensadores con una síntesis decisiva fruto de la depuración del republicanismo cívico. En su impulso adanista ha alcanzado un estado de creatividad experimental en el que se siente lo bastante iluminado para reinventar con arrojo un orden jurídico. Si Alfonso Décimo escribió de su puño y letra una sustantiva porción de Las Siete Partidas y Napoleón fue capaz de dictar por sí solo un código civil y hasta otro de comercio, por qué no ha de poder nuestro audaz presidente alumbrar una solución posmoderna para el viejo problema de las identidades nacionales. Ingeniería conceptual, deconstrucción y reconstrucción: grandes hombres para grandes ideas.

El método politológico presidencial se basa en un mecanismo tan simple que sorprende que a nadie se le haya ocurrido antes. Todo consiste en sustituir el significado de los conceptos por el significante de las palabras, otorgando a éstas un poder demiúrgico. El principio fundamental, la piedra filosofal del pensamiento zapaterista, está escrito en los albores de su fecundo mandato: «las palabras han de estar al servicio de la política y no la política al servicio de las palabras». Y al fin y al cabo, qué es el Derecho sino un conjunto de palabras herméticas interpretadas por una casta de chamanes. La cuestión primordial es arrebatarles a esos oscuros taumaturgos el poder de la interpretación y ponerlo al servicio de una causa progresista.

Así, si la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña establece que no hay otra nación jurídica posible que la española, basta con crear un término nuevo que dé cabida a las aspiraciones soberanistas. ¿Estado, nación, nacionalidad? «Palabras, palabras, palabras», que decía Hamlet. Tanto experto devanándose los sesos y se trataba del huevo de Colón; creatividad es lo requería este enredo de juristas doctrinarios. Voilà: la nación política, que se le ha escapado a las minervas del TC. El arriscado preámbulo estatutario podrá no tener efectos jurídicos, pero los puede tener políticos si hay un gobernante dispuesto a otorgárselos. Y como el veredicto sí admite de hecho la existencia de una «nación económica», con privilegios de desigualdad competencial, el resto consiste, como decía Pujol, en el uniforme de los guardias y el idioma de los letreros. Maldita la falta que hace la juridicidad cuando existe una imaginación tan esclarecida.

¿Quién manda aquí?
Resulta brutal decirlo pero ZP se está salvando gracias a la destrucción de la casa común que es España
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 19 Julio 2010

ZP supo lo que hacía cuando definió el «bloque de progreso» de socialistas y nacionalistas en los comienzos de su liderazgo. Si ya venía funcionando con González iba a tener más sentido al proponer la conquista de los «autogobiernos» en las nacionalidades. De hecho, gracias a este pacto el Gobierno está sorteando la terrible crisis económica. Resulta brutal decirlo pero ZP se está salvando gracias a la destrucción de la casa común que es España.

Ante este hecho a los ideólogos del PSOE les gustaría alejarse de los compromisos siniestros a los que les llevan los nacionalismos y en ese intento acusan a la derecha de haber planteado la polémica sobre el esencialismo español. Así, hace unos días José María Ridao aludía en «El país» al noventayochismo sin darse cuenta de que el retorno al debate sobre España en los términos del primer tercio del siglo XX ha surgido como reacción frente a las defensas de los «hechos diferenciales». No al revés. Ha sido el despertar de los nacionalismos en el último franquismo lo que iba a provocar la necesidad de defender la unidad y los valores españoles. Han sido las recuperaciones en Cataluña de las tesis de Rovira i Virgili y Prat de la Riba o en Galicia de Brañas y en el País Vasco de Arana… las que han llevado a un rescate de los planeamientos nacionales basados en Unamuno, Maeztu, Baroja, Menéndez Pidal, Ortega, Marañón, Azaña... ¡Qué diferencia de tamaño intelectual entre aquellos y estos! Ojalá la articulación del pensamiento de la derecha hubiera terminado siendo el producto depurado de las generaciones del 98 y el 14.

El «bloque de progreso» ha denunciado la traición que el fallo del TC ha supuesto para el pacto político que inspiró la redacción de la Constitución. Para recuperarlo cuenta con el Gobierno mismo dispuesto a crear leyes ad hoc o incluso a cambiar la propia Constitución. Porque, en definitiva, ¿quién manda aquí?

Razones de ser de un tribunal
César Vidal La Razón 19 Julio 2010

Después de la última sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña y de la resolución rechazando suspender la aplicación de la ley del aborto no son pocos los que se preguntan, incluso con indignación, por las razones de ser de semejante organismo. Personalmente, estoy convencido de que pocas instituciones son más necesarias en una Historia como la española que un tribunal de garantías constitucionales. A diferencia de otras naciones, España no ha tenido nunca una tradición verdaderamente democrática. O se han contemplado las urnas como el lugar desde el que se perpetra el pucherazo, o se han considerado, especialmente desde la izquierda, como un engorro por el que hay que pasar para acometer lo que se desee, resulte o no legal, o incluso se ha afirmado que su mejor destino es que las rompan. Por todo ello, el tribunal de garantías constitucionales se convierte en un órgano indispensable para evitar que la mera partitocracia viole la ley apelando a un mandato derivado de la mayoría parlamentaria. Un tribunal así impediría, por ejemplo, que una mayoría en las cámaras privara de sus derechos a los judíos o desactivara normas que chocan directamente con los derechos fundamentales.

Desgraciadamente, en España, el Tribunal Constitucional se ha convertido en una cáscara vacía de sustancia en la que existe la forma y falta el contenido. No hace falta decir que tan lamentable andadura comenzó con la famosa sentencia del caso Rumasa que llevó a su presidente a zanjar la votación con un voto de calidad y, acto seguido, a regresar al exilio del que había venido colmado de ilusiones. Sin embargo, los años de ZP constituyen la culminación de su descrédito. ZP –y con él personajes como Montilla o los próceres nacionalistas– parte de un punto de vista jurídico profundamente antidemocrático que enlaza con las cosmovisiones de los años veinte del siglo pasado, que afirmaban que una mayoría parlamentaria estaba legitimada para pisotear la ley sin que debiera ponérsele frenos. Esa conducta se ha visto en relación con la ley de matrimonios homosexuales, con el Estatuto de Cataluña, con la nueva regulación del aborto y con otros temas. En situaciones como ésas, el TC debía haber sido el valladar de la legalidad constitucional contra el despotismo partitocrático. Ha cumplido el papel diametralmente opuesto. Ignoro si María Emilia Casas es creyente y en qué, pero no me cabe la menor duda de que Dios le va a pedir cuentas por haber convertido la garantía de nuestras libertades en una mera caja de resonancia de un ejercicio despótico del poder.

En lugar de defender a los ciudadanos de la acción de una casta política decidida a liquidar la existencia de una nación de ciudadanos libres e iguales, ha preferido inclinarse genuflexa ante sus órdenes recurriendo a métodos que, de no ser tan vergonzosos, provocarían la carcajada por su descaro. En su mano ha estado quizá más que nunca el proporcionar una justificación a la existencia del TC y lo que ha hecho ha sido resolver que para el Tribunal Constitucional es más importante paralizar el derribo de unas viviendas en ruinas que el asesinato en masa de millares de «nascituri» inocentes. Difícilmente se puede caer más bajo, pero, a fin de cuentas, es un retrato fidedigno de la miseria a la que ha quedado reducido el Tribunal Constitucional.

¡"España no se rompe"! grita quien la está rasgando
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 19 Julio 2010

“Cueste lo que cueste y me cueste lo que me cueste”. España antes que su partido, por España y sólo por España. Esa fue la proclama de Zapatero, autoerigido en nuevo protomartir nacional. El malo era Rajoy que sólo quiere ganar las elecciones. Ese es el mensaje, el nuevo spot publicitario que ya repiten como consigna desde sus vices (“El proyecto de Zapatero es España y el de Rajoy, la Moncloa”, De la Vega dixit) y los pertinaces voceros encargados de apoyar al lider diga una cosa o la contraria.
Pero no han pasado horas 24 cuando toda la tramoya se viene con todo el estrépito abajo. Porque ya desde el mismo momento en que pronunciaba sus palabras las acompañaba con otros hechos que significan lo diametralemnte opuesto a lo que predica. Zapatero, para salvarse o ganar una brizna de tiempo, esta dispuesto a entregar lo que sea de España al neonacionalista Montilla y a los nacionalistas de siempre. En un suspiro hemos comprendido. Para Zapatero España es él mismo.

De todas las genuflexas y melifluas intervenciones del Presidente del Gobierno de España ante los diferentes líderes nacionalistas y separatistas se desprendía una sumisa petición de disculpas. El gesto contrito venía a remarcar la petición de perdón por no haber podido, debido a las circunstancias circunstanciales de su cargo, asistir e incluso encabezar la manifestación contra el Tribunal Constitucional y contra España. Todas sus palabras rezumaban comprensión por la protesta, simpatía por la causa y complicidad por reparar el daño causado a esa “nación” catalana en la que ya no solo creen los nacionalistas catalanes sino también el PSC y de la que ahora es también es adalid, siempre lo ha sido, el señor Rodríguez Zapatero. Diga lo que diga la Constitución, diga lo que diga el conjunto del pueblo español.

Es el clavo ardiendo parlamentario al que ha de agarrarse para mantenerse en el poder y esa la tecla electoral que supone le puede sonar bien en las próximas elecciones catalanas. La verdadera catadura de nuestro autonombrado mayor de los patriotas ha quedado de inmediato reflejada en este espejo.

Porque lo que ha venido a prometer Zapatero, el garante de nuestra Nación, nuestro máximo gobernante, aunque con las habituales y ambiguas palabras para que esos humildes votantes socialistas que si creen en España y en la izquierda sigan uncidos a los bueyes de unas siglas que los utilizan sentimentalmente y los traicionan en sus principios esenciales, es que haría las trampas legales necesarias hasta desguazar si es preciso la Ley de Leyes de los españoles y convertirla en papel mojado. Zapatero se entrega y entrega maniatado al PSOE a quienes, con Montilla de “tonto útil” y CiU de avispado recogedor de las peras, pretenden violar las leyes, incumplir las sentencias y despreciar como si con ellos no fueran las instituciones del Estado. Por la puerta falsa, claro. Haciendo trampas, por supuesto. Al mejor estilo Zapatero, que en eso es maestro. Y para más adelante cambiar la propia Carta Magna al dictado de los nacionalistas, para que quepan sus ideas separatistas.

Ha sido lo más grave que nos ha dejado este ultimo debate. Nuestro presidente entregado al nacionalismo, dispuesto a vendernos, por “su” plato de lentejas pagadas en oro y patria, envuelto eso sí, en la bandera de España, a quienes la rechazan y a quienes pretenden descoserla y en cuanto puedan rasgarla. Pero en el colmo del delirio o del cinismo, es nuestro propio Presidente , mientras ayuda a agrandar los “sietes” , quien va dando grandes voces con los trozos en la mano : “Pero ven ¡ España no se rompe!”.

Y ha sido tan procaz la escena que hasta el muy domesticado Comité Federal, sin llegar a plantarle cara, ha habido un atisbo de alarma. Los barones regionales han elevado la voz ante esa sumisión de ZP a los dictados del PSC y a los nacionalistas. Saben que los cascotes caerán sobre ellos y que por salvar a Montilla, que no hay quien lo salve, lo que se está perdiendo es una seña de identidad que puede resultar letal para el futuro. Alardear, como se hace, de ser el partido que vertebra España presidiendo manifestación contra ella no se lo tragan ni los más conspicuos brazos de madera del PSOE. Sobre todo porque saben que a los primeros que se los van a cortar en las urnas es a ellos.

P.D.Hoy comienzo el curso en la UNED en su sede de Guadalajara de literatura de viajes. Esta tarde comienzan las sesiones Juan Luis Arsuaga y Cristina Morató. Yo estaré allí toda la semana. Les propondré su intervención via blog en la seleccón de algunos libros y autores. Pueden ver el desarrollo completo de la semana en una entrada que colgué hace unos días.

Albiol como coartada
Enrique de Diego. Minuto Digital 19 Julio 2010

Ha dicho Josep Anglada, presidente de Plataforma per Catalunya y candidato a la presidencia de la Generalitat, que “yo soy el original y Albiol es la copia”, refiriéndose al dirigente del PP en dicha ciudad. En realidad, Albiol no sólo es la copia, también es una coartada. Tal hecho se puso en evidencia cuando los populares pidieron perdón al día siguiente de repartir un díptico que ni tan siquiera debían haber leído, si se me permite la ironía, pues alucinante es pasar en veinticuatro horas de una postura a otra.

Albiol, apoyado por los hermanos Fernández, a los que muchos exmilitantes del PP culpan de los males de ese partido en Cataluña, por haber convertido a esa formación en su cortijo particular, actúa de coartada. Es decir, proclama en Badalona lo que hay que decir ahí, pero su partido rechaza en el resto de la nación.

Más allá incluso, si se rasca un poco se ve que en casi todos los grandes males de la sociedad española y, dentro de ella, de la catalana, hay errores tanto socialistas como populares, y en dimensiones parejas. El primer gran caos inmigratorio, por ejemplo, lo montaron Aznar, Rajoy como ministro de Interior y Alicia Sánchez-Camacho. La islamización de Cataluña proviene de esa época en la que Alicia Sánchez-Camacho llevaba las cuestiones de inmigración en su partido. Luego, es altamente responsable. Sus actuales mociones contra el burka carecen de autoridad moral, son oportunistas, tratan de frenar el “efecto Anglada”. Como dice un dirigente de ese partido, “Ciudadanos nos quitó el discurso de la libertad lingüística, no vamos a permitir que Anglada nos arrebate el de la inmigración”. Pero en esa materia el PP nunca ha dicho nada ni ha hecho nada (ni tan siquiera lo ha citado Mariano Rajoy en el debate del estado de la nación). Cuando se le avisó del caos a Aznar, respondió con megalomanía y pérdida del sentido de la realidad, que España había pasado a tener “problemas de país rico”.

La primera regulación masiva la aprobaron el PSOE y CiU. Por tanto, la responsabilidad de estos partidos es muy alta. Pero el PP, ya con mayoría absoluta, no la modificó, sino que la llevó a la práctica, incluso la empeoró en su desarrollo, con Aznar, Rajoy y Alicia Sánchez-Camacho.

De hecho, si en hipótesis, no existieran Anglada y Plataforma per Catalunya se puede afirmar sin duda que ni Alicia Sánchez-Camacho ni el PP hubieran presentado moción alguna contra el burka. Y también que donde gobierne el PP no hará nada, por la sencilla razón de que donde gobierna ya de hecho nada o lo hace muy mal. En la Comunidad Valenciana y en Murcia, por ejemplo, se financia a las asociaciones islamistas más integristas, se cede suelo público para mezquitas. En Murcia, la principal asociación islamista, generosa y suicidamente financiada por el PP de Murcia, por el gobierno murciano, está controlada por el movimiento ‘Justicia y Caridad’, que es tan integrista que está prohibido en Marruecos. En Madrid, el Ayuntamiento del PP ha entregado el emblemático edificio de las Escuelas Aguirre al integrismo más radical, bajo el nombre de ‘Casa Árabe’.

El aborto ni lo tocó el PP cuando gobernaba; las cajas han sido destruidas al alimón por PSOE y PP. Éste, en ocho años, nada hizo a favor de la independencia del Poder Judicial. La deuda en las autonomías es descomunal, también en las del PP. Y todos sabemos que está deseando pactar con CiU, aunque ahora lo niegue.

El único discurso coherente que existe contra la islamización es el de Anglada y Plataforma per Catalunya. Y el único que se sabe que no se quedará en la teoría, que no será flor de campaña electoral, sino que se llevará a la práctica.

Zapatero
La prensa y la política
Agapito Maestre Libertad Digital 19 Julio 2010

Leo la prensa. Leo casi toda la prensa al servicio de Zapatero, pues que leerla toda sería imposible. Leo los periódicos de la derecha dirigidos por muchachotes de izquierda. Leo también los periódicos digitales. Leo y leo todo lo que puedo. Es imposible hallar una sola idea para iluminar las sombras de un régimen político en almoneda. La confusión lo domina todo. Zapatero está en todas partes. Si la realidad siempre es percibida como fragmento, entonces España no puede verse sin Zapatero. La confusión política es total. Zapatero ha conseguido algo inédito en la historia de España: el malestar espiritual de los españoles está generalizado. La esperanza política ha desaparecido. Todos están confusos. Aturdidos.

Ni los propios votantes socialistas, me refiero a los normales no a los fanáticos, ven viabilidad alguna a la España de Zapatero. No es capaz de poner de acuerdo ni a los de su clan; por ejemplo, Zapatero se enfrenta a Montilla, en Cataluña, y a Griñán, en Andalucía, le quita CajaSur para entregársela a los nacionalistas vascos. La vida pública va de dislate en dislate, de confusión en confusión, hacia la nada. Esto no es un sueño. Ojalá. Aquí no hay exigencia de realidad. Vivimos una pesadilla. Imposible salir de la confusión a través de las confundidas instituciones públicas. Los gobiernos de Zapatero han caminado hacia el abismo. Nos conducen a la negación general de cualquier norma moral, es decir, de toda prescripción ética valida universalmente. Apenas si se reconoce ya una diferencia genuina entre el bien y el mal.

Toda la vida pública española es un disparate, incluso se nos quiere hacer creer, en medio de tanta estulticia y maldad, que este hombre podría abandonar el gobierno por un problema familiar. No, hombre no, si Zapatero se larga, será sólo y exclusivamente porque las instituciones son inviables. A ello vamos, porque la lucha es total: todos contra todos, e incluso del poder contra el poder. Un observador imparcial de España no dejará de reconocer la imposibilidad de hallar una solución que no perjudique a algún interés legítimo, ni frustre un deseo más o menos razonable. Aquí ya han desaparecido los intereses legítimos y los deseos razonables. Para Zapatero es lo mismo un independentista que un ciudadano español. No hay estado de derecho, pues que para el Gobierno de Zapatero un "derecho" se opone a otro "derecho".

Las condiciones de vida en común empiezan a ser insoportables, porque hoy por hoy ni el poderoso Zapatero ni la oposición, ni tampoco los medios de comunicación, son capaces de atisbar una posibilidad de vida pública basada en la justicia y el desinterés. Estas virtudes han desaparecido arrolladas por la casta política y sus brazos ideológicos. Y, lo que es aún peor, muchos son todavía los que cierran los ojos para no ver tragedia de España, es decir, aún estamos lejos de la catarsis.

El kuroko
Luis del Pino. Libertad Digital 19 Julio 2010

Editorial del programa Sin Complejos del sábado 17 de julio de 2010

El kabuki es una peculiar forma de teatro japonés, muy estilizado y dramatizado, que posee una enorme fuerza expresiva. Originalmente, el kabuki lo realizaban mujeres, que se encargaban de interpretar los papeles tanto masculinos como femeninos, pero en 1629 el imperio japonés prohibió las compañías femeninas de kabuki porque atentaban contra la moral y ese tipo de obra de teatro pasó a ser realizado por hombres.

Para los japoneses, el kabuki - que puede tener temática heroica, doméstica o de danza - está lleno de sentido, de connotaciones y de referencias de todo tipo. Cada gesto y cada entonación de los actores tiene su porqué. Pero para nosotros, para los occidentales que nos asomamos por vez primera a una de estas obras de teatro, el conjunto resulta incomprensible. Ni el lenguaje, ni los gestos, ni las poses, ni la escenografía nos dicen nada de nada.

Esta semana, se ha celebrado en nuestro país el debate sobre el estado de la Nación. Y todavía ha habido medios, bien es verdad que con un entusiasmo perfectamente descriptible, que se preguntan quién lo ha ganado, si Zapatero o Rajoy. Como si, a estas alturas, a alguien le importara un bledo quién haya ganado o dejado de ganar ese debate sin sentido.

El debate sobre el estado de la Nación se ha convertido en una liturgia que a nadie interesa y que todo el mundo, incluidos sus protagonistas, sabe que no sirve para nada. Ni en él se discute realmente sobre los problemas de los ciudadanos o de la Nación, ni de él sale ningún tipo de iniciativa que redunde en ningún cambio para la Nación o para los ciudadanos.

Es el mismo tipo de liturgia gastada y aburrida que el debate de presupuestos, en el que se discute también sobre conceptos huecos, se adoptan posturas previamente decididas y se aprueban unas cuentas que todo el mundo sabe que no se van a cumplir.

Cuando Zapatero accedió al poder - ¿lo recuerdan? - se le llenaba la boca diciendo esa memez de que iba a construir una "democracia deliberativa", una democracia en la que el Parlamento fuera el centro del debate político. En lugar de ello, por supuesto, lo que ha hecho - con el inestimable concurso del resto de las fuerzas políticas - es terminar de matar al Parlamento, terminar de convertirlo en una institución hueca y sin sentido. El Parlamento está muerto en España, como lo están otras instituciones. La única institución todavía viva que existe en nuestro país es el Boletín Oficial del Estado.

Para comprobar que el Parlamento está muerto, basta con hacerse una pregunta: si enviáramos a sus señorías a su casa y los jefes de los distintos grupos parlamentarios se limitaran a reunirse en un despacho para discutir a puerta cerrada y tomar decisiones utilizando un mecanismo de voto ponderado, ¿cambiaría algo? ¿Verdad que no?

Si jubiláramos a los diputados y dejáramos sólo a los dirigentes de cada grupo parlamentario, la utilidad del Parlamento no sufriría merma ninguna, por la sencilla razón de que, en la práctica, así es como se funciona ahora: las posturas de los parlamentarios están previamente acordadas y nada de lo que se dice o se deja de decir en el Congreso sirve para variar los equilibrios de votos. Cada parlamentario vota lo que su jefe de filas ha decidido de manera previa a los debates. Todas las decisiones, todas las negociaciones, todo el juego de alianzas, se decide en los despachos, antes de que los parlamentarios ocupen sus escaños.

Lo cual indica, por supuesto, que la labor de los parlamentarios - y, por tanto, del propio Parlamento - es perfectamente prescindible.

En esas circunstancias, el debate sobre el estado de la Nación se ha convertido en un auténtico kabuki político, que podrá ser muy importante para sus protagonistas y para esos espectadores iniciados que forman la casta política, pero que para nosotros, los ciudadanos, no tiene sentido ninguno. Ni los políticos hablan en un lenguaje que la gente de la calle pueda comprender, ni los gestos, las poses o la escenografía nos dicen ya nada a quienes no vivimos de la política.

A diferencia de lo que sucede en las obras de teatro occidentales, en las que los cambios de escenario entre un acto y otro se suelen realizar con el telón bajado, en el kabuki muchos de los cambios de escenario se realizan a la vista de todo el público, mientras los actores continúan interpretando.

Los encargados de llevar a cabo esos cambios de escenario son conocidos con el nombre de kuroko y tanto los actores como el público los consideran invisibles. Aunque un kuroko se encuentre en mitad del escenario, trabajando, todo el mundo se comporta como si allí no hubiera nadie.

También ese peculiar kabuki político nuestro - el Parlamento - tiene su kuroko. Sobrevolando el debate; presente siempre, a pesar de los pesares, detrás de la contienda política, el sufrido pueblo español continúa trabajando para que los actores del teatro puedan seguir con la función. Nadie le dedicará nunca un aplauso, que estará reservado a quienes viven de la interpretación, a quienes han hecho del teatro su medio de vida. Nadie le prestará nunca atención, porque todos han adoptado el convenio de considerarlo invisible.

Pero el kuroko - el pueblo español - está ahí, aunque todos quieran hacer como que no lo ven. Y sin él, sin su trabajo y su esfuerzo, el kabuki político no podría funcionar.

Antes o después, llegará el momento en que el kuroko se rebele contra ese ninguneo sistemático a que la clase política lo somete. Antes o después, el kuroko se plantará en mitad del escenario y le preguntará al público a bocajarro si no va siendo ya hora de que en la obra se hable, también, de sus problemas.

Porque hasta el kuroko más paciente termina, supongo yo, hartándose de que todo el mundo lo trate como si fuera invisible.

PP
La ilusión política
Pedro de Tena Libertad Digital 19 Julio 2010

Todo cambio político es promovido por la ilusión de mejorar. Así fue en la Transición cuando Adolfo Suárez supo ilusionar a los españoles con un cambio tranquilo hacia la democracia. Así fue cuando Felipe González logró convencer a millones de ciudadanos de que el verdadero cambio era el representado por él y su partido. Si mi memoria no me falla, son los dos únicos momentos de ilusión política que he vivido en la vida democrática española. Ciertamente, la palabra ilusión se refiere también a un poso de sinrazón, de engaño o de desvarío, no en vano las palabras iluso e ilusorio tienen estrecha relación con ella. Y la ilusión, como la fe, mueve montañas y, desde luego, gana elecciones.

Habitualmente la ilusión está al comienzo de una fase política, no al final. Sería extraño que hubiera ilusión en un sistema o régimen político con décadas de funcionamiento. Tras la ilusión de los primeros balbuceos, viene el recuento de las habas, esto es, la constatación empírica de cuánto hemos mejorado individual y colectivamente o cuánto hemos perdido en el intento.

El PP nunca ha provocado ilusión entre los españoles. No hablo de místicas, no hablo de entusiasmos extremos, no hablo de histerismos. Hablo de ilusiones racionales con fundamento en la experiencia y en el análisis. Se dirá que no es misión de la política cabal crear ilusiones sino gestionar adecuadamente los recursos públicos para mejorar. Y es cierto. En un pueblo cabal, de ciudadanos ilustrados e ideales, sólo deberían caber los programas, no las ilusiones. Pero es un hecho reconocible por esos ciudadanos ilustrados e ideales, que la ilusión es un motor del cambio político.

En 1996, ¿había ilusión entre los ciudadanos o había una jartura manifiesta hacia una decepción histórica, la mayor hasta ahora, que un partido había propinado a sus votantes, creyentes y capillitas? Aznar ganó por una exigua minoría tras 13 años de gobiernos socialistas con traca final de corrupción y desmadres en medio de una crisis económica. Y lo hizo bien, pero no generó ilusión sino lo contrario. Aquella boda escurialense y algunos extravíos de la moderación y del sentido del equilibrio hicieron que de nuevo los ciudadanos volvieran a pensar en el PSOE. La manipulación de un atentado miserable y memorable para siempre jamás hizo el resto.

Ahora, tras el desastre del huracán Zapatero que amenaza con dejarnos como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando, el PP sigue sin ilusionar. Dos pruebas últimas son definitiva: el Debate del Estado de la Nación y el barómetro autonómico del CIS. En el primero, Rajoy ha seguido anclado en la crítica pero no en la propuesta explícita y clara. Esto es, nadie sabe lo que va a hacer si llega a gobernar dentro de dos años. Ni con la unidad de España, ni con el equilibrio y la cohesión social de sus territorios, ni con la unidad de mercado, ni con la reforma laboral, ni con la cultura, ni con la educación... En el segundo, casi la mitad de los andaluces desconfían de su actual presidente, Griñán, que arroja una imagen patética. Pero el PP andaluz, admirable por otros conceptos, tampoco logra niveles de aceptación adecuados en un régimen que dura ya casi tanto como el de Franco.

El PSOE y la izquierda en general han dejado en las manos del PP no sólo la tradición nacional, como recordaba Menéndez Pidal, sino la idea de nación española heredera de las Cortes de Cádiz y La Pepa; la idea de igualdad de oportunidades y solidaridad entre pueblos y territorios de España en la unidad nacional; la idea de que la única economía aceptable es la que procura para todos, cuando menos, un empleo digno y que es esa economía la que permite o no el bienestar requerido, y la idea de una Administración neutral, profesional y al servicio de los ciudadanos y no de los partidos. Además, ha puesto en su punto de penalti valores como la vida, la honradez, la necesidad de controlar el poder mediante la resurrección de Montesquieu y otros muchos.

En Andalucía, a esas mismas ideas y valores, el PSOE le ha puesto a PP en bandeja la idea de una Andalucía libre, de ciudadanos libres, desencadenada de un régimen de intereses manifiestos, y rica, tras 30 años de incapacidad y de ineficacia para hacer de Andalucía una de las grandes comunidades de España en régimen de competencia leal y no desleal como pretenden los nacionalismos catalán y vasco, sobre todo. Es decir, el PSOE ha situado en manos del PP las grandes banderas de la transición.

¿Cómo es que el PP, en España y en Andalucía, es incapaz de elaborar un discurso inteligente y al tiempo emocional capaz de generar la ilusión política capaz de alcanzar mayorías suficientes en ambos procesos cuyos resultados, de ser esos, podrían ser por sí mismos instrumentos de cambio de la historia de España? ¿Cómo es que no se percibe la ilusión de unos ciudadanos y sí se advierte, en cambio, el escepticismo y la propensión al abandono?

La ilusión política es como la energía, ni se crea ni se destruye, sino que se transforma, va y viene, reside aquí o allí. Está ahí, pero nadie parce ser capaz de encarnarla y de representarla. Una pena en esa hora mágica de España donde se concentran todos los hijos de la madeja que luego llamaremos, para eximirnos de responsabilidad, destino.

¿A qué esperan en el PSOE?
Federico Quevedo www.gaceta.es 19 Julio 2010

Sé que habrá quien no lo comparta pero pocas veces nos encontraremos ante un acierto tan claro como el que llevó a Rajoy el pasado miércoles a no responder a la provocación de Rodríguez sobre el Estatuto catalán.

Si hubiera entrado al trapo, estos días tendríamos fijada la atención del debate en la actitud del PP y en la acusación de anticatalanismo que permanentemente le hace la izquierda. Eso fue lo que buscó Rodríguez, la reedición del Pacto del Tinell y el cordón sanitario, pero ya no cuela.

El mantenerse al margen ha permitido que la sociedad española visualice en toda su amplitud la grave crisis que atraviesa el Gobierno y el PSOE por culpa del melón que un día abrió Rodríguez y que ahora no sólo no sabe cómo cerrar, sino que, además, está provocando heridas considerables en el seno de su propio partido, como se ha puesto de manifiesto en el último Comité Federal socialista. Los barones no catalanes le dijeron de todo a Rodríguez, en público y en privado, y no sólo sobre su comportamiento hacia Cataluña, sino, en general, sobre su querencia a pactar con el nacionalismo a costa de ir reduciendo la presencia del Estado en algunas comunidades.

En ese sentido fue muy explícito Patxi López, que no está dispuesto a que Rodríguez ponga en peligro su pacto con el PP a cambio del apoyo del PNV a los presupuestos. Lejos queda ya aquella manifestación de unidad y cierre de filas en el aniversario de Pablo Iglesias. Rodríguez está consiguiendo que en su propio partido tengan ganas de darle la puntilla, y en privado se escuchan reflexiones muy duras que aún no se atreven muchos a expresar en público. Lo cierto es que en el PSOE se está abriendo una fractura muy importante entre el partido y su secretario general, aunque no sé a qué esperan para tomar una decisión que impida que esa fractura se convierta en un insalvable abismo.

La prensa como actor perverso del actual conflicto mundial
George Chaya. http://espanaisrael.blogspot.com/2010/07/la-prensa-como-actor-perverso-del.html 19 Julio 2010

La tercera y gran guerra mundial ha comenzado hace tiempo. Pocos la perciben porque trae nuevas formas a las guerras conocidas, pero ella está entre nosotros. Esta nueva guerra es diferente y de momento se libra sin fusiles, misiles ni artillería. El campo de batalla no es el clásico y conocido en el pasado, una de sus características principales es que no está a la vista o en el exterior, se ubica “dentro de la cabeza” de la opinión pública, aunque esa misma opinión pública no tome conciencia que ello es así.

Las operaciones ya no se trazan a partir de estrategias militares para controlar un territorio, sino desde planificadas acciones que apuntan a lo mental para controlar las sociedades occidentales. Los soldados de esta guerra no son militares; son expertos comunicacionales en operaciones mediáticas que suplen las acciones militares tradicionalmente conocidas por operaciones psicológicas y propagandísticas. La munición militar ha sido sustituida por consignas mediáticas que no destruyen el cuerpo de las personas, sino que anulan su capacidad racional de decidir por ellas. El bombardeo y las consignas comunicacionales llevan como objetivo la destrucción del pensamiento reflexivo para sustituirlo por una sucesión de imágenes sin resolución de tiempo y espacio. Estos bombardeos mediáticos operan sobre la inteligencia racional de las personas, son dirigidos hacia su psicología y así manipulan su conciencia, sus deseos y sus temores.

Usted debe saberlo, a diario hay un ejército invisible que le apunta a su cabeza como lector. Ese ejército no utiliza carros de combate, aviones no tripulados, ni cohetes; contrario a ello, se sirve de información direccionada y manipulada por medio de imágenes y titulares generalmente sesgados para captar incautos o personas que simplemente pretenden conocer sobre un escenario puntual de conflicto. Los guerreros mediáticos-psicológicos no quieren que usted “piense información”, su objetivo es que usted consuma información, noticias, titulares e imágenes que exciten y exacerben sus sentidos y su curiosidad aun sin que ella tenga conexión entre sí. De este modo, se pretende que el cerebro de las personas este sometido a la lógica maquiavélica del divide y reinarás. Cuando la mente se fragmenta con titulares desconectados entre sí, deja de analizar lo relevante en cuanto a los elementos que configuran la piedra angular de los medios de comunicación y el fundamento mismo de su existencia; es decir lo referente al “qué, al porqué y al para qué” de cada información y se convierte en consumista de órdenes psicológicas direccionadas a través de consignas.

Así pues, los titulares y las imágenes son los sistemas de armas y bombas de última generación que la prensa dispara con demoledora precisión sobre la mente de una opinión pública convertida en teatro de operaciones de la guerra mediática moderna. El ejemplo mas acabado y perfecto de este escenario ha sido el reciente incidente de la flotilla encabezada por el buque turco Mavi Marmara interceptado por fuerzas israelíes en aguas bajo su jurisdicción, pero todavía hoy hay quienes hablan de aguas internacionales y de la brutalidad israelí, o la operación maquillada por la SEBIN (Servicio Bolivariano de Informaciones) días pasados al montar de manera descarada la detención del opositor político al régimen chavista, el Sr. Alejandro Peña Esclusa, cuya amplia cobertura en periódicos y agencias internacionales adictas al régimen fue encabezada por el ministerio del interior venezolano, a cargo de uno de los principales soportes del acceso del terrorismo yihadista en Latinoamérica, el Sr. Tarek Al Aissami (1), en tanto que las declaraciones de la esposa del detenido solo obtuvieron algunas breves líneas en escasos medios de prensa para denunciar que fueron plantados explosivos y detonadores en su finca por hombres de la propia seguridad chavista; y hay un sinfín de etcéteras de similares situaciones que la prensa manipula en función de sus intereses económicos e ideológicos entre otros.

En otras palabras, cuando usted consume prensa sesgada que se proclama democrática, popular, latinoamericanista, antiimperialista y antisionista, usted esta consumiendo, los intereses del mas rancio fascismo antidemocrático, antisemita y antijudeocristiano que se mueve detrás de cada noticia o información periodística con pautas y libertades que solo Occidente puede brindar, pues un periodismo responsable, serio y veraz jamás podría expresarse en ámbitos como Damasco, Teherán, la Habana, Islamabad, etc.; donde los enemigos jurados de las democracias y las libertades gobiernan con puño de hierro. Aun así, estas dictaduras odiosas disponen en Occidente de un ámbito propicio generado por las propias democracias a las que denuestan y pretenden destruir.

Esta es la guerra de tercera generación que Occidente ha decidido no librar y la que llevará a profundizar su decadencia al punto de poner en peligro no sólo la seguridad y las libertades de sus ciudadanos, sino la existencia misma de las instituciones democráticas que ha caracterizado y fortalecido la ilustración ante la barbarie.

(1) ¿Quien es Tarek Al Aissami? http://www.soberania.org/Articulos/articulo_4768.htm

Reclusos de Nanclares esperaban una tregua o el cese definitivo de la violencia
Los presos críticos con ETA están ya al tanto de que la banda seguirá adelante
Madrid - J. M. Zuloaga La Razón 19 Julio 2010

«Las cosas no marchan bien». Los reclusos que cumplen condena en la cárcel alavesa de Nanclares de Oca y que han sido expulsados de ETA, o la han abandonado por voluntad propia, son los que más desean que la organización a la que pertenecieron desaparezca de una vez por todas. Sin embargo, en las últimas semanas el pesimismo es patente entre ellos.

Las informaciones que les llegan del exterior indican que esa posibilidad se aleja en el tiempo si es que alguna vez estuvo cerca. La banda se reorganiza para seguir y no se ha planteado abandonar.

Según han informado a LA RAZÓN fuentes antiterroristas, comentarios como el que abre esta crónica se han escuchado entre los presos de Nanclares de Oca, que muestran una cierta impaciencia ante la falta de noticias sobre una tregua de ETA, que el Gobierno ha dejado claro que no sería suficiente, o algún gesto similar que haga pensar en el fin de las actividades criminales. Su situación y, en especial la de sus familiares, es bastante peliaguada. Entrar en la banda es relativamente fácil pero salir, sea por expulsión o decisión propia, coloca al individuo en una posición complicada.

La desaparición de ETA les vendría a dar la razón y, llegado el momento, podrían volver a sus lugares de origen con el «escudo» de que fueron unos adelantados, que se anticiparon a una situación que tarde o temprano tendría que llegar. Sería una salida «honrosa» para ellos y sus familias, sometidas al acoso del entramado proetarra que se hace agobiante en los pueblos pequeños.

También en Zuera
Por ello, los expertos que siguen de cerca lo que ocurre en el colectivo de presos valoran de forma especial los comentarios, fruto de las informaciones que les llegan del exterior, de los reclusos de Nanclares y los que se escuchan entre los internos de la cárcel aragonesa de Zuera, a la que han sido trasladados internos que se han apartado de la línea dura que marca ETA. Estos comentarios coinciden con las informaciones de las que disponen los expertos antiterroristas de las Fuerzas de Seguridad españolas y francesas, que llevaron al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, a advertir de que ETA suele cometer atentados en verano, por la mayor repercusión que en esta época tienen las acciones criminales.

Las fuentes consultadas insisten es que la aparente inactividad de la banda se debe a que se encuentra en un proceso de reestructuración después de los golpes policiales recibidos a lo largo del último año. «ETA carece en estos momentos de una “dirección” definida. No sabemos quién manda porque, probablemente, estén en la fase de decidir a quién colocan en la cúpula para que pueda permanecer un cierto tiempo, sin que al poco sea detenido. Si logran reorganizarse, cometerán atentados como los que tenían planeados desde la “base logística” descubierta en Portugal o la que iban a montar en Cataluña este mismo año», agregaron.

En esta situación, las noticias que se filtran desde el seno de la banda terrorista, y que son las que han llegado ahora a los presos de Nanclares de Oca, son las de la continuidad de las actividades de la banda criminal. En el citado centro penitenciario se encuentran, entre otros, Fernando de Luis Astarloa, Josu García Corporales, Luis María Lizarralde Izagirre, Andoni Altza Hernández, José Manuel Fernández de Nanclares y José Antonio Hernández Velasco, que, según trascendió en su momento, abandonaron ETA por voluntad propia.

También cumplen condena en la cárcel alavesa Iñaki Rekarte, Andoni Muñoz y Jorge Urruñuela, que han sido expulsados recientemente del Colectivo de Presos (EPPK). En una carta, los citados internos aseguraban que no habían sido expulsados, sino que dejaban la banda por voluntad propia, como en su día lo hicieron José Luis Álvarez Santacristina, «Txelis»; Pedro Picabea Ugalde, «Kepa de Hernani»; Joseba Urrusolo Sistiaga, «Langile», y Carmen Guisasola Solozábal.

El terrorismo sí debe preocupar a los españoles
Las últimas encuestas del CIS no colocan al terrorismo entre los problemas que más preocupan a los españoles. Expertos consultados por LA RAZÓN subrayan que la eficacia de las Fuerzas de Seguridad ha evitado que ETA cometa varios atentados en los últimos meses (por ejemplo, con el desmantelamiento en febrero de una «base logística» en Portugal para lanzar su «campaña de verano»), algo que «los ciudadanos parece que han olvidado, pues tienden a pensar que el terrorismo es un asunto acabado». Estos expertos señalan que ETA trabaja a contrarreloj para reorganizarse, aunque su problema es que, en cuanto da un paso o un pistolero se hace cargo de uno de los «aparatos», no pasan muchas semanas sin que las Fuerzas de Seguridad desbaraten sus planes.

Directores del Instituto Cervantes debatirán sobre los retos de la lengua española
La financiación, los nuevos usos de Internet o la labor del profesorado serán algunos de los temas tratados
 www.lavozlibre.es 19 Julio 2010

Madrid.- Este lunes comienza uno de los debates más interesantes que pueden producirse en torno al castellano. Más de 70 directores del Instituto Cervantes se reúnen en Alcázar de San Juan, Ciudad Real, para tratar diferentes temas relacionados con la promoción de la lengua española y la cultura hispanohablante. Serán cuatro las sesiones en las que se debatirá sobre asuntos como la financiación del Instituto Cervantes, las nuevas plataformas de Internet, la labor del profesorado español o las relaciones institucionales en el exterior.

La cita es de tal importancia que a lo largo de estas jornadas participarán múltiples personalidades. En la última sesión, la clausura correrá a cargo de los príncipes de Asturias. Será el próximo jueves y tratarán de poner el broche de oro a estas jornadas. También participarán en una sesión de trabajo en el Ayuntamiento en el que abordarán tres cuestiones: se presentará el nuevo Círculo de Amigos del Instituto Cervantes y se informará sobre la aportación del Instituto a la conmemoración de los Bicentenarios de las Independencias de Hispanoamérica y sobre la contribución del Cervantes en la recién concluida Presidencia semestral de España de la Unión Europea.

Además, el Gobierno también estará representado en esta cita anual con varios ministros. Ángel Gabilondo, titular de Educación, es el encargado de inaugurar las jornadas con su ponencia este lunes. Ese mismo día, Ángeles González-Sinde, ministra de Cultura, se dirigirá a las decenas de directores del Instituto Cervantes durante el almuerzo que compartirán todos ellos al mediodía. Él último de los ministros que participarán será Miguel Ángel Moratinos, ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, que compartirá el jueves con los presentes sus experiencias con el castellano fuera de nuestras fronteras.

Otras personalidades que también participarán serán la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, y el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda. Ambos participarán en el acto de clausura junto a los Príncipes y Miguel Ángel Moratinos. Alcázar de San Juan reemplazará a La Coruña (2005), León (2006), Córdoba (2007), Soria (2008) y Comillas (Cantabria, 2009), donde se celebraron estas reuniones en anteriores ocasiones.

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Respeto constitucional
El Editorial La Razón 19 Julio 2010

José Luis Rodríguez Zapatero y José Montilla se reunirán este miércoles para escenificar un consenso sobre cómo afrontar la crisis del Estatut. Ambos comparten la estrategia a seguir tras la sentencia del Tribunal Constitucional. El presidente del Gobierno lo avanzó en el Debate sobre el Estado de la Nación y José Montilla lo refrendó después. Entonces, Zapatero se comprometió a abordar por vías legislativas los aspectos inconstitucionales de la norma estatutaria, porque, según dijo, «el Gobierno no recela del autogobierno, sino que lo reconoce, y no teme la fuerte identidad política de Cataluña, sino que la respeta». Era un guiño especialmente dirigido a los socialistas catalanes, pero también a los grupos nacionalistas que han sostenido al Ejecutivo en el Parlamento y cuyos votos podrían ser decisivos en trámites cruciales como los Presupuestos Generales del Estado. Otro gesto de complicidad fue la resolución que el grupo socialista registró en el Congreso «reafirmando» la «realidad nacional catalana tal y como se expresa en el preámbulo del Estatut», y que tiene «perfecta» cabida en el marco político y jurídico definido por la Carta Magna. No hay duda de que el presidente, consciente de lo que se juegan los socialistas en esa comunidad, de su peso en la vida nacional y en las elecciones y de la trascendencia de no abrir más frentes a un Ejecutivo vulnerable, parece decidido a colar por la puerta de atrás el Estatut original sin los recortes del TC.

LA RAZÓN adelanta hoy que Montilla reclamará el miércoles intervenciones legislativas en una docena de campos, con un peso principal para el Poder Judicial en Cataluña y lo referido al Preámbulo y a la nación catalana, que fueron los apartados más afectados por la sentencia.

La pirueta socialista no casa con el respeto debido a las resoluciones de los tribunales en un Estado de Derecho. Nos parece aún más grave cuando el órgano implicado es el máximo intérprete de la Carta Magna. El todo vale para cumplir los objetivos de partido es un mensaje muy negativo para la sociedad. Los responsables políticos no pueden instalarse en la desobediencia hacia los tribunales ni pueden declararse en rebeldía cuando un fallo no conviene a sus intereses. El deber de las administraciones no pasa por actitudes irredentas o por manipular las reglas de juego con una política de hechos consumados, como aquí se propone, sino en dar ejemplo a una sociedad que demanda líderes en los que se pueda confiar en tiempos de adversidad. Entendemos y defendemos el derecho del presidente de la Generalitat y de los políticos nacionalistas a pedir un cambio en la Constitución, porque ésta no encaje en sus proyectos; no lo compartimos, aunque defendemos que puedan hacerlo, pero sortear y ningunear el dictamen del Tribunal Constitucional es confundir la democracia con otra cosa.

Existe un fallo que todos debemos acatar, guste más o guste menos, y que las administraciones están obligadas a cumplir con el consiguiente efecto sobre leyes ya aprobadas emanadas del Estatut y que tendrán que ser revisadas. Eso es lo que dicta el rigor y el sentido de Estado. Lo otro es que las instituciones se echen al monte, y ese tránsito nunca sale gratis.

Estatut
Zapatero obedeció al Tinell
José García Domínguez Libertad Digital 19 Julio 2010

Sin duda, el rasgo intrínseco más llamativo de las naciones es que no existen. Así, en el orden natural, digamos espontáneo, abundan las piedras, los ríos, los valles, las montañas, la gente, los idiomas, los usos, las costumbres, las tradiciones... Como en botica hay de todo; de todo, excepto naciones. Por algo, antes de que irrumpiera en el mundo el primer nacionalista, allá a principios del siglo XIX, no había una sola sobre la faz de la Tierra. De ahí, por cierto, que el nacionalismo no se defina por el objetivo político expreso que persigue, sino por la muy peculiar forma de su discurso, por ese extraviado modo de argumentar tan suyo. Y es que la genuina diferencia entre los nacionalistas y los seres racionales reside en que los primeros juran real la existencia de un sujeto colectivo –la nación– que sólo habita dentro de sus propias cabezas.

Porque es él, el nacionalismo, quien engendra a las naciones y no viceversa. Y para inventarlas requiere de un instrumento imprescindible: el Estado. Nada más peregrino, entonces, que sostener, como predican los catalanistas entre otros creyentes, la existencia de naciones sin Estado. No cabe imaginar ninguna nación sin Estado por la muy prosaica razón de que todas las que en el mundo han sido fueron creación suya, de los Estados. Todas. Sin excepción. Pues, para escarnio de los píos devotos de la fe identitaria, aquí y en Lima, resultan ser esos "artificios" jurídicos, los Estados, quienes fabrican con metódico celo administrativo las comunidades en apariencia tan "naturales" y espontáneas que hemos dado en llamar naciones.

A ese propósito, y al margen de que el célebre preludio lírico sueñe a Cataluña nación, imperio, confederación intergaláctica, pista de circo o pabellón psiquiátrico, cabe conceder que el riesgo cierto del Estatut, su inequívoca vocación de Estado, ha sido conjurado por el Constitucional. De momento. Repárese al respecto, igual que un consternado Santos Juliá acaba de recordar en El País, en el que el pacto del Tinell establecía como primero de sus fines programáticos. A saber, que se llegara a alcanzar "la consideración constitucional de la Generalitat como un Estado". Ellos lo saben mejor que nadie: el país que ansían destruir sólo pervivirá si consigue mantenerse como Estado. Veremos.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Zapatero busca que más presos etarras se acerquen a la libertad
Raúl González Zorrilla Periodista Digital 19 Julio 2010

El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero comienza a aplicar a los presos etarras la estrategia de redención de penas diseñada por Jesús Eguiguren

Tal y como ya publicamos en Euskadi Información Global a comienzos del pasado mes de mayo, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha decidido seguir fielmente la agenda de acercamientos y contactos al mundo etarra marcada por Jesús Eguiguren. Esta estrategia contempla a medio plazo que la práctica totalidad de los reclusos etarras podría quedar en libertad si la organización criminal acepta la propuesta que el Ejecutivo, a través del presidente de los socialistas vascos, ha hecho llegar al colectivo de presos y que, a cambio de un cese definitivo de la violencia, contempla la puesta en marcha de un proceso de reinserción social que se extendería a la mayor parte de los terroristas.

En estos momentos, y según publica el diario "El País", presos destacados de la banda terrorista ETA, algunos de ellos con varias decenas de asesinatos en su haber, están disfrutando ya de medidas penitenciarias de gracia, que les permiten, por ejemplo, acceder regularmente a permisos y aspirar a entrar en régimen de prisión atenuada. Entre estos terroristas se encuentran algunos como Iñaki Rekarte, Andoni Muñoz de Vivar, José Luis Álvarez Santacristina -Txelis-, Kepa Pikabea, Jorge Uruñuela, José Manuel Fernández Pérez de Nanclares, Luis María Lizarralde, Andoni Alza o Fernando de Luis Astarloa, aunque también se podrían sumar al grupo psicópatas como Valentín Lasarte, condenado a varias décadas de encarcelamiento por los asesinatos del policía Enrique Nieto, jefe de lucha terrorista; del dirigente socialista vasco Fernando Múgica o del concejal del PP en San Sebastián Gregorio Ordóñez.

Paralelamente, el Gobierno, a través de Instituciones Penitenciarias, sigue con su política de acercamiento a cárceles próximas del País Vasco de aquellos etarras que se sitúen en la órbita crítica con la banda criminal. Solamente hace unos días fueron trasladados a la prisión de Zuera (en la fotografía), en Zaragoza, Asier Uribarri, Mikel Egibar Mitxelena, Josetxo Etxeberria y Jesús Bollada.

En un documento hecho público por Jesús Eguiguren hace algunas semanas, éste reflexionaba sobre la estrategia a seguir en relación con los presos de la banda terrorista ETA y explicaba que "hay unas realidades que no debemos olvidar: el número de presos, el de detenidos, el de familiares o amigos afectados, las adhesiones que se mantienen a la causa, el rechazo frontal del sistema que está detrás de todo esto. Es un problema de unas raíces y unas dimensiones que seguro es imposible afrontar desde la mera inacción”.

Hay que hablar de "políticas penitenciarias y de reinserción social", dice Jesús Eguiguren
El presidente del PSE, en ese mismo texto, especulaba sobre cómo será el final de ETA y sobre el futuro de la "izquierda abertzale": “Habrá que hablar de qué vamos a hacer desde las instituciones, si ellos rechazan el terrorismo o ETA decide parar. Y eso, hoy significa hablar de compromisos para la vuelta a la legalidad y a las instituciones de la izquierda abertzale, significa hablar de políticas penitenciarias y de reinserción social, y otras tantas cuestiones que todos tenemos en mente y pueden inclinar la balanza a favor de la paz. "

Jesús Eguiguren, en lo que hace referencia al mantenimiento de contactos con el mundo proetarra, opera con delegación absoluta del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y su labor es totalmente independiente de la acción de gobierno del lehendakari Patxi López. En este sentido, según las informaciones que maneja Euskadi Información Global, el presidente de los socialistas vascos habría hecho llegar al colectivo de presos de ETA en las cárceles españolas un ofrecimiento de redención de penas que, en el caso de que ETA abandonara las armas, incluiría la puesta en libertad casi inmediata de aquellos terroristas que no tienen delitos de sangre. A partir de ese punto, se diseña una estructura piramidal de excarcelaciones en la que se contempla una condonación gradual de las condenas que sería inversamente proporcional a la gravedad de las sentencias recibidas. Es decir, a mayor condena, mayor lentitud en el proceso de salida de prisión, pero teniendo siempre en cuenta que incluso los asesinos con más muertes a sus espaldas podrían verse en la calle en un plazo de tiempo no superior a los cinco años.

Las fuentes penitenciarias que han transmitido a Euskadi Información Global estos datos revelan también que el propio colectivo de presos etarras en las cárceles españolas ha realizado ya una estimación de futuro de cómo pueden ir las cosas y ha calculado que apenas el 5% de los terroristas en prisión rechazaría de plano estas medidas de gracia y apoyaría que ETA continuara con su actividad criminal. Las mismas fuentes aseguran que entre los presos de ETA que conocen esta propuesta, fruto de los continuos contactos y encuentros entre miembros de los socialistas vascos y destacados representantes de la ilegalizada Batasuna, reina un gran optimismo que, hasta ahora, nunca había sido tan evidente. Tanto es así que algunos reclusos aseguran que, definitivamente, este año se acabará todo, asumiendo que la puesta en marcha de este proceso de excarcelaciones graduales podría comenzar a producirse tras las elecciones municipales del mes de mayo de 2011.

Galicia / ENTRE BRUMAS
Pobres, pero confederados
JUAN GRANADOS ABC Galicia  22 Julio 2010

«La Revolución ha tenido dos fases totalmente distintas: la primera, aquella en que los franceses parecían querer abolir todo el pasado; la segunda, en la cual quisieron restaurar parte de él» (Alexis de Tocqueville: «El Antiguo Régimen y la Revolución»)

Dos o tres sucesos recientes y algún recuerdo malsano me hacen tirar de la clarividencia de Tocqueville una vez más. Tal vez porque asistimos sin mucho entusiasmo a hechos y posturas llamadas políticas que suenan demasiado a rancio y conocido. Tal parece que la puesta en valor del negocio nacionalista lleva a sesudos intelectuales revenidos en dispensadores de doctrina, como los reunidos en torno al Instituto Galego de Estudos Europeos que preside Anxo Quintana, a prorrumpir asertos como que ahora, con el pandemónium estatutario, se podrá cumplir en España el sueño de Francisco Pi i Margall, dando a luz un «Estado», no se lo pierdan, con una «estructuración plurinacional en red» a medio camino, nos dicen, «entre técnicas federativas y confederativas».

Supongo que tan alto sanedrín tomará como referencia a la España federal aquella que terminó como el rosario de la aurora, en medio del absurdo movimiento cantonal de 1873 que reivindicaba como independientes, entre otros, los muy nobles cantones de Vinaroz, Castellón, Valencia, Alicante, Torrevieja, Alcoy, Murcia, Loja, Cartagena, Jaén, Málaga, Sevilla, Utrera, Cádiz, Coria, Salamanca, Toledo y, en Galicia, Betanzos, en beligerancia declarada con La Coruña. Se despertaron entonces hechos gloriosos como la célebre guerra entre Utrera y Sevilla, llevadas, supongo, hasta el éxtasis patrio por un curiosísimo proyecto de constitución que en su artículo primero proclamaba: «Componen la Nación Española los Estados de Andalucía Alta, Andalucía Baja, Aragón, Asturias, Baleares, Canarias, Castilla la Nueva, Castilla la Vieja, Cataluña, Cuba, Extremadura, Galicia, Murcia, Navarra, Puerto Rico, Valencia y Regiones Vascongadas». Nada menos que 17 estados, dotado cada uno de su propia constitución.

Un provincianismo exasperante que terminó con la paciencia y buena parte del pelo de los bigotes de Don Emilio Castelar. Se habla en este último informe del IGAE de «ampliar até o máximo posíbel o marco competencial estatutario, garantindo as mínimas inmisións estatais» además de «definirmos unha relación bilateral co Estado». Es decir, que en cuanto se pueda, los gallegos nos encontraremos, por ejemplo, con un comité para la salvaguarda de la pureza ideológica del audiovisual, al estilo del siniestro CAC catalán o con una policía vernácula vestida de colorado o de celeste, que patrulle bien atenta a cualquier infracción al modo en que han de rotularse las razones comerciales. Todo ello muy necesario en medio de la que está cayendo.

En el ínterin Mr. Chance-Zapatero en su providencial sagacidad, no tiene más remedio que aparentar que confía en la buena voluntad de aquellos que defienden poco más que sus propios privilegios. Tengo para mí que no es buena idea entregar el gobierno del navío a un piloto cuyo fin último es hundirlo por la muy directa vía del desguace. Ya lo avisaba sagazmente Cervantes en los trabajos de Persiles y Segismunda: «Nunca los tan desiguales casamientos se gozan, ni duran mucho en aquel gusto con que se comienzan»

La Generalitat de Cataluña compra el apoyo de los sindicatos por 31 millones de euros
 www.gaceta.es 19 Julio 2010

El Gobierno catalán tiene ahora dificultades para asumir el coste de las nóminas de sus empleados públicos. CC OO y UGT no faltaron a la marcha independentista que organizó Montilla contra el TC.

Los problemas financieros que atenazan a la Generalitat catalana no van a afectar a las dos grandes centrales sindicales, UGT y CC OO, a pesar de que la mayor parte de los ingresos de ambas organizaciones dependen de la Administración. Durante el año 2009, el Gobierno autonómico que preside José Montilla concedió a los sindicatos mayoritarios más de 31 millones de euros en subvenciones para la formación de trabajadores en activo.

Montilla mantuvo en Cataluña durante 2009 una política muy similar a la que desarrolló José Luis Rodríguez Zapatero en el mismo ejercicio en materia de ayudas a los sindicatos. El año pasado, el Gobierno del PSOE concedió subvenciones a los dos grandes sindicatos por valor de 192,3 millones de euros: 96.183.980,70 euros para CC OO y, algo menos, 96.117.904,59 euros para UGT.

Y, a pesar del delicado estado de la tesorería de la Generalitat, el Ejecutivo de José Montilla ha seguido concediendo ayudas a los dos grandes sindicatos. La banca se ha negado a conceder un crédito sindicado de 1.000 millones de euros a la Generalitat en las últimas semanas ante las dificultades financieras por las que atraviesa el Gobierno tripartito que preside Montilla. Además, el principal grupo de la oposición catalán, Convergència i Unió (CiU), hizo público la semana pasada un correo electrónico de un alto cargo que fija un escenario dramático de falta de liquidez: sólo queda dinero en las arcas para pagar las nóminas de los próximos dos meses. Aun así, CC OO y UGT ya han recibido de la Generalitat catalana en lo que va de 2010 subvenciones por valor de 175.180,14 de euros.

El pasado 9 de junio, apenas tres semanas antes de que se conociera el fallo del Tribunal Constitucional sobre el Estatut de Cataluña, el Diario Oficial de la Generalitat de Cataluña (DOGC) publicó las subvenciones concedidas a ambos sindicatos durante el ejercicio pasado. Comisiones Obreras (CC OO) percibió del Servicio de Ocupación de la Generalitat un total de 15.941.453,14 euros. Aunque la cantidad recibida por UGT es ligeramente inferior, es muy parecida: 15.770.528,68 euros.

La publicación de la resolución en una fecha tan cercana al fallo del Constitucional parecía presagiar el sentido de la sentencia y la necesidad del Gobierno de Montilla de recabar adhesiones a su postura sobre el Estatut.

Según consta en la resolución publicada por el DOGC, todas las ayudas de 2009 corresponden a la “Ejecución de planes de formación sectoriales para la mejora de las competencias y cualificaciones, así como la actualización y la especialización profesional de los trabajadores/oras prioritariamente ocupados/adas”.

Los conceptos de las subvenciones concedidas durante este año son mucho más nebulosos. Incluyen partidas para una “escuela de formación para monitores juveniles en derechos laborales y sindicales” (13.810 euros); “iniciativas para la incorporación de la perspectiva de género en las acciones” (9.384 euros), o una “herramienta formativa on line sobre Planes de Igualdad en las empresas” (12.000 euros).

Las partidas publicadas por el Diario Oficial de la Generalitat de Cataluña no tienen por qué ser las únicas concedidas a los sindicatos mayoritarios. El propio Boletín Oficial deja claro en el texto que el Gobierno autonómico sólo está obligado a dar publicidad a las ayudas que superen los 3.000 euros. Pero no hace mención a las partidas que hubieran podido quedar por debajo de esa cantidad.

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