AGLI

Recortes de Prensa    Martes 20  Julio  2010

 

Con las horas contadas
Manuel Muela* El Confidencial 20 Julio 2010

El último debate de política general en el Congreso de los Diputados ha puesto de manifiesto, una vez más, que España no solo esta mal gobernada, sino que carece de respuesta institucional a tal circunstancia: es una nación que se sostiene por las inercias casi mecánicas de una economía medianamente desarrollada, arropadas por la superestructura política y mediática, que se empeña en transmitir a la sociedad mensajes simplistas, de película de buenos y malos, para encubrir las carencias y las amenazas que se ciernen sobre la vida y el bienestar de los españoles. No sabemos cuándo se bajará el telón de la farsa, aunque cada día que pasa parece más claro que el final se aproxima: la desconfianza, fundada, crece y no se barrunta siquiera el rumor de un cambio de signo.

El debate ha coincidido, además, con la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña que, en su afán por atenuar la crisis constitucional, ha dejado a la norma catalana sumida en el caos interpretativo que, además de esterilizante, resulta letal para crear las condiciones mínimas de seguridad jurídica, que permitan sacar a Cataluña de su aguda crisis económica y de sus problemas de cohesión social. Las consecuencias de ello no solo son malas para esa región, también lo son, y mucho, para el resto de España. El Estatuto fue una aventura o divertimento emprendido en tiempos de bonanza económica y, al final, ha quedado convertido con la crisis y la sentencia en algo parecido a esas promociones inmobiliarias inacabadas que siembran nuestra geografía. Un monumento más de la desmesura. Frente a esa triste realidad poco o nada puede hacer la retórica; aunque parezca prosaico lo que se juega en los días y meses venideros es que la Generalidad, también otras administraciones españolas, puedan seguir atendiendo sus obligaciones con proveedores y empleados públicos.

Caída del negocio bancario
La tutela de la Unión Monetaria sobre España, iniciada el pasado mes de mayo, no es el pasaporte para traspasar la frontera de nuestros problemas: las potencias europeas, alarmadas, han dado un serio toque de atención al gobierno, pero carecen de medios y capacidad suficiente para ordenar nuestros quebrantos. Porque, con independencia de otras consideraciones, la propia Unión Monetaria se enfrenta al problema de su supervivencia con su configuración actual: puede que varíe el número de sus integrantes y que el euro se acomode a esa nueva circunstancia. Demasiadas incertidumbres para ejercer una tutela eficaz sobre los socios menesterosos.

En materia económico-financiera, los datos disponibles sobre actividad, inversión en bienes de equipo y empleo son de estancamiento. Seguimos en la deriva de las incertidumbres, pendientes de otro hito, o mito, que son las traídas y llevadas pruebas de esfuerzo de las entidades crediticias. No llegará la sangre al río por la cuenta que les tiene a los gobiernos y a las autoridades supervisoras; todos procuraran ganar tiempo proponiendo algunas capitalizaciones selectivas a cargo del erario público. Creo que se continuará bordeando el problema que, en el caso de España, se resume en conocer la magnitud de los activos dañados o irrecuperables de las entidades crediticias, más de 300.000 millones de euros en crédito promotor y alrededor de 150.000 millones en deuda pública. Eso, unido a la alarmante caída del negocio bancario, es nuestra prueba de esfuerzo. Que cada cual saque sus conclusiones.

Ya son tres años de resistencia los que lleva el sistema crediticio echando mano de la despensa y no se esperan nuevas viandas, salvo las que lleguen de las exhaustas arcas públicas. El alargamiento de los problemas va estrechando el margen de maniobra, incluso el de los administradores más experimentados. Por eso, debería tomar cuerpo el proyecto de sacar de los balances todo el lastre acumulado para recuperar la viabilidad de las entidades. En mi opinión, poco se gana parcheando con dinero bueno los balances dañados.

Los que mandan en España, que son los de siempre y que han sido los grandes beneficiarios de las políticas especulativas, practican la abstención en el esfuerzo fiscal y se sienten aparentemente cómodos con unos gobernantes que, salvo alguna proclamación retórica, recurren a las carteras de empleados públicos y pensionistas, intentándoles convencer de que sus nietos se lo agradecerán, versión laica del Dios se lo pagará de los cristianos. Eso sí, la exigencia y la moderación para los responsables del desaguisado todavía no toca. La cuerda se seguirá estirando; mientras, los patrimonios importantes continuarán a buen recaudo en otras latitudes.

La nación con un Estado decrépito y mal administrado asiste, no se si perpleja o confiada, a la sobreactuación de sus diputados, aplaudiéndose a si mismos o, mejor dicho, a quienes hacen posible sus prebendas. Nada nuevo en nuestra historia, aunque es lamentable y desazonador comprobar la fortaleza del sentimiento oligárquico, ya en la política ya en la economía y las finanzas patrias. El pulso parece tan débil que ni siquiera se teme la ira de los justos.

El espejismo del verano
El Gobierno, dispuesto a hacer lo que le mandan sin molestar a los mandantes, aunque sea a trancas y barrancas, se siente aparentemente cómodo con la lealtad casi granítica de su afición. Al menos de momento. Por su parte, la leal oposición denuncia algunos males, pero no utiliza los instrumentos parlamentarios, en este caso la moción de censura, porque, según una perversión que ha tomado estado de naturaleza en esta democracia singular, la censura solo se presenta cuando se puede ganar. En resumen, indolencia, mistificación democrática y a verlas venir. Mal para España y tranquilidad añadida para el Gobierno.

No obstante, sabe el Gobierno que hay pocas bazas positivas en el futuro inmediato, y pudiera ser que, si no aparecen problemas especiales, aproveche el espejismo del verano para lanzarse a una convocatoria electoral en otoño, haciendo coincidir las elecciones catalanas con las generales y puede que también las andaluzas. Es posible que eso fuera bueno para el Gobierno y su partido. Para España es dudoso. Ya expresé mi opinión en un comentario anterior. De todas formas, habrá quienes piensen que a falta de pan, un gobierno serio de gestión, buenas son tortas, las elecciones anticipadas.

Creo que la sociedad española va adquiriendo conciencia de que tiene inoculado un veneno mortal para su porvenir. Como Edmond O’Brien, el protagonista de la película que da título a este comentario, la cuestión es saber encontrar el antídoto en éste cálido verano.

*Manuel Muela es economista

El daño que los políticos han hecho a España
Francisco Rubiales Periodista Digital 20 Julio 2010

Han destrozado su prosperidad; han tenido que permitir una "intervención" externa que convierte a España en un "protectorado"; han dilapidado y arruinado el prestigio que los españoles se ganaron como protagonistas de uno de los milagros económicos más sorprendentes del siglo XX; han convertido la "democracia" española en una pocilga sin ciudadanos, donde los partidos políticos, los políticos profesionales y la corrupción tienen el control absoluto; han hecho de España un líder mundial en prostitución, tráfico y consumo de drogas, desempleo, bandas de delincuentes internacionales, avance de la pobreza, blanqueo de dinero, baja calidad de la enseñanza, fracaso escolar, coches oficiales, privilegios para los poderosos, desigualdad, presión fiscal, población encarcelada y otras muchas basuras.

España es hoy un país destrozado por su casta política, la peor del continente europeo y una de las más ineficaces y corruptas del mundo desarrollado.

La destrucción perpetrada por los políticos españoles es tan intensa que una parte destacada de Europa no se cree que España sea un Estado de Derecho.

El drama actual de España se forjo en la Transición, cuando la democracia fue instaurada como simple sustituta del Franquismo, sin el imprescindible debate sobre lo que esa democracia significaba, suplantándose el Movimiento Nacional por un cóctel de partidos políticos sedientos de poder, sin que el espíritu de la verdadera democracia fuera previamente entendido y asumido ni por los políticos ni por los ciudadanos. El drama se consumó cuando los políticos olvidaron que en democracia el liderazgo conlleva el deber de ser ejemplares. Muchos políticos españoles (no todos, pero s´´i los suficientes para que el sistema quedara seriamente dañado), en lugar de constituirse en el ejemplo a seguir por la ciudadanía, actuaron como portaestandartes de la corrupción, el abuso y la sinvergonzonería.

De todos los daños causados a España por su casta dirigente quizás el peor haya sido el de la corrupción, cuyo capítulo urbanístico ha alcanzado niveles asombrosos, transformando el país en un gigantesco vertedero, lleno de políticos ilegalmente enriquecidos, de promotores catetos circulando en Mercedes y BMW, mientras sus mujeres e hijos cobran el paro, viviendo en chalets de lujo y corrompiendo con su negocio putrefacto a notarios, despachos de abogados, registradores, consultores y, sobre todo, a los partidos políticos, que se han acostumbrado a practicar tres vicios profundamente antidemocráticos: la financiación ilegal, la opresión sobre el ciudadano y la sociedad civil y la aniquilación de los controles y cautelas que la democracia exige para limitar el poder político.

La sociedad española, portadora de valores forjados en los tiempos de la pobreza y de la lucha por la libertad, como la honradez, el respeto, el esfuerzo, la austeridad y la decencia, se ha corrompido al convivir con los políticos y ha comenzado a correr, alocada, en dirección a los paraísos corruptos del planeta: Cuba, Venezuela, Maruecos y algunos países desgraciados de África, Oriente Medio y Asia.

En España no se cumple el axioma de que el país tiene los políticos que se merece porque han sido los políticos los que han empujado a la sociedad hacia el estiércol y la vergüenza. Cuando los españoles, en tiempo de Felipe González, vieron como el gobierno le robaba RUMASA a Ruiz Mateos y como Roldán, jefe de la prestigiosa Guardia Civil, robaba a los huérfanos del cuerpo, entendieron que robar era una consigna pública. Mas tarde, con Aznar, nadie reaccionó cuando el PP y el PSOE pactaron intervenir en la Justicia y acabar con la independencia del Poder Judicial, ni nadie protesta hoy cuando la Fiscalía no actúa contra los socialistas, mientras detiene ante las cámaras de la televisión a los políticos de la derecha, ni nadie vomita cuando el presidente del gobierno promueve, personalmente, leyes anticonstitucionales, como el Estatuto de Cataluña y, probablemente, la ley del aborto..

Es posible que ahora los españoles sí merezcamos los gobiernos sucios que padecemos, pero que conste que no hace mucho, los españoles, masivamente, éramos infinitamente más honrados, decentes, dignos y virtuosos que su mediocre, deleznable y corrupta casta dirigente.

El pasado día 6 de julio, en el Parlamento de Estrasburgo, en la sesión dedicada a hacer balance de la presidencia rotatoria española, una diputada británica preguntó a Zapatero si España se disponía a confiscar las propiedades costeras que los ciudadanos británicos han adquirido, como en su día hizo el régimen de Zimbabwe. Era una pregunta absurda, pero, lamentablemente, demuestra el escaso nivel de confianza que la España de Zapatero despierta en Europa.

Zapatero, indignado, respondió que España no se merece ser comparada con Zimbabwe. El presidente español tenía razón, pero solo en parte porque es evidente que los abusos cometidos por él mismo, por sus insaciables socios nacionalistas y también por una oposición casi tan minada por el autoritarismo y la corrupción como el socialismo, están conduciendo a España, con mano firme y alma antidemocrática, hacia los ámbitos políticos y éticos que hoy ocupan en el planeta Zimbabwe, Cuba, Venezuela, Marruecos y otros muchos países malolientes.

Voto en Blanco

Artur Mas
Absurdos de los nacionalismos periféricos
Pío Moa Libertad Digital 20 Julio 2010

Dice Artur Mas que si España quiere ser una sola nación tendrá muchos problemas. Y si quiere ser "varias naciones", un oxímoron, tendrá muchos más. La nación es la base de la soberanía, es decir, del Estado, y el nacionalismo la doctrina que mantiene esa tesis frente a la soberanía personificada en el monarca del antiguo régimen. Por eso los nacionalistas catalanes reclaman sin tregua el título de nación, que, contra la absurda palabrería del Tribunal Anticonstitucional, sí tiene efectos de todas clases, jurídicos y políticos. Si se admiten varias naciones, una de ellas debe quedar en retórica, y no es difícil ver cuál lo es, quizá no en la intención del tribunal, pero sí en una dinámica secesionista que lleva mucho tiempo conculcando leyes y compromisos.

Así, de ser Cataluña una nación, se sentirá naturalmente oprimida al carecer de su propia soberanía y Estado. Lo mismo vale para Vascongadas, Galicia, Andalucía, Canarias o cualquiera nación que vaya surgiendo. Pero en la realidad histórica la nación española existe políticamente desde Leovigildo, y jamás han existidos esas otras naciones pretendidas por diversas castas de políticos ambiciosos y en general corruptos. Cierto que podrían llegar a existir, en caso de que la nación española entrase en tal decadencia que permitiese su disgregación a manos de tales castas políticas. Pues bastantes naciones han sido creadas por los nacionalismos, en lugar de la inversa.

Los nacionalistas periféricos no parten, pues, de la existencia histórica de las respectivas naciones, sino que aspiran a crearlas. Para ello tratan de crear opinión pública y arrastrar a la población mediante una literatura mezcla de victimismo, narcisismo y odio al supuesto opresor. La masiva propaganda desplegada sobre esas bases enfermizas, durante largos años, en rigor desde la quiebra de 1898, asombra por lo falsaria, injuriosa, sentimentalista y cargada de mala fe. Algo de ella he estudiado en Una historia chocante y en Nueva historia de España, pero sigue siendo básicamente desconocida para el gran público, por insuficiente atención política.

Hay cierta diferencia entre el nacionalismo vasco y el catalán, los dos más típicos. El vasco nace sobre un racismo exaltado y aspira a la separación total de la "inferior" España; el catalán, también de fondo racista, vacila entre tres opciones: la secesión radical de Cataluña, la permanencia en un "Estado español" como nación hegemónica, y la orientación hacia unos països catalans también hegemonizados por Barcelona, como ya indica el nombre.

Pese a su extremo narcisismo, estos nacionalismos entrañan un desprecio radical hacia los respectivos pueblos. Pues afirman que estos no solo han soportado siglos de opresión vergonzosa, sino que la han ayudado abyectamente al sentirse y considerarse españoles durante esos mismos siglos. Sentimiento que por lo demás expresa el hecho evidente de que siempre han formado parte, y voluntariamente, de España.

Esos movimientos suelen proclamarse demócratas, pero han traído convulsiones y ayudado a derrumbar los regímenes de liberalismo o democracia en España. Y después de haber contribuido así a traer dos dictaduras, perdieron en ellas toda su agresividad. Han sido una verdadera plaga para España, y en primer lugar para sus regiones.

Estos nacionalismos han disfrutado durante demasiados años de bula para propagar sus distorsiones históricas y políticas, y no cabe duda de que han creado un considerable ambiente antiespañol en varias regiones, a menudo en combinación directa o indirecta con el terrorismo. Pero han llegado a límites peligrosos, que hacen precisa una contraofensiva muy amplia y sin mayor pérdida de tiempo.

Los nacionalistas están crecidos.
Cayetano González. Periodista Digital 20 Julio 2010

Y no es para menos. La sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña supone, en la práctica, la liquidación de la España Constitucional de 1978. La frase de Zapatero, "objetivo cumplido" pronunciada hace unos días cuando se le preguntó por su valoración acerca de la citada sentencia, resume de una manera perfecta lo que ha sucedido. El presidente del Gobierno, desde que llegó a la Moncloa en el 2004, e incluso desde antes, puso en marcha su proyecto político cuya columna vertebral era llevar a cabo la "segunda transición" en España. De ahí que a los pocos meses de alcanzar el poder dijera en el Senado eso de que el concepto de nación es "discutido y discutible"; o que prometiera a Pasqual Maragall apoyar en Madrid el texto del Estatuto que saliera del Parlamento de Cataluña; o que intentara en la anterior legislatura su mal llamado "proceso de paz" con ETA, que tuvo que congelar, que no suspender, debido al atentado de la T-4 de Barajas.

Los nacionalistas catalanes -y aquí hay que incluir al PSC que no deja de ser una mala copia del nacionalismo auténtico- han mostrado su indignación contra la sentencia, profiriendo todo tipo de amenazas y desafíos al Estado de Derecho. Unos, ERC, piden directamente un referéndum para la independencia; otros, CIU, dicen que la Constitución ya no les vale; Montilla y el PSC plantean reformar la Carta Magna y Zapatero, en un intento, sumamente irresponsable, de querer contentar a todos promete que procederá por la puerta de atrás a enmendar la plana al Tribunal Constitucional, haciendo los cambios que sean necesarios en las leyes para restituir los preceptos del Estatuto que han sido declarados inconstitucionales por el TC.

Visto lo visto, otros nacionalistas, en este caso, los del PNV, no quieren quedarse atrás. Y vuelven a desenterrar algunas de sus viejas aspiraciones soberanistas incluidas en lo que se conoció como Plan Ibarretxe. Además, el partido que actualmente preside Iñigo Urkullu es consciente de la necesidad que Zapatero tiene de ellos, de sus votos, sin ir más lejos, en el próximo mes de octubre para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado del año que viene. Y los nacionalistas gallegos y canarios, lo mismo. España está en subasta, deben de pensar.

Pero la colaboración necesaria que los nacionalistas han encontrado en el presidente Zapatero, siendo importante, no es la única. Tienen otra ayuda nada desdeñable en el líder de la oposición, que obsesionado con la estrategia de no molestar, de pasar de puntillas por las cuestiones que crean polémica, de no querer enfrentarse a la grave crisis institucional que vive España, prefiere centrarse sólo en las cuestiones económicas. Y claro, si el PP abandona el discurso de la defensa de la nación española -que en la actualidad solo enarbola la líder de UPyD, Rosa Díez- los nacionalistas están mas que crecidos. Están que se frotan las manos ante el botín que tienen delante. Ya se sabe que si en algo se distinguen los nacionalistas de quienes no lo son es que todo les parece poco. Son insaciables.

La farsa del Estatuto
José Luis González Quirós* El Confidencial 20 Julio 2010

La democracia se inició en España cuando Adolfo Suárez se propuso, con el apoyo de todos, hacer políticamente normal lo que en la calle era normal. Pronto comenzaron los políticos a olvidarse de un propósito tan sensato y, en consecuencia, hay de nuevo dos Españas, la de la calle y la de los políticos. El caso más obvio es el de la política territorial. Las autonomías no han evolucionado como la gente deseaba, para acercar el poder a los ciudadanos, para evitar el centralismo y la burocracia; su desarrollo ha supuesto exactamente lo contrario, más burocracia, nuevos centralismos y mayores dificultades para la vida común, para gestiones y negocios.

La actualidad política debería estar centrada en los esfuerzos de todos para superar una gravísima crisis que afecta a nuestro modo de vivir, a nuestras expectativas, pero, gracias al estupefaciente caso del Estatuto catalán, estamos todos en otra cosa. Son muchas las razones del desencuentro entre los intereses de los políticos y las inquietudes de la gente, pero la raíz de todas ellas está en que los políticos se olviden de quienes representan, y se dediquen exclusivamente a manejar en su propio beneficio los resortes del poder que les conferimos.

El caso del Estatuto es ejemplar. El Estatuto no ha nacido, como se empeñan en repetir, de un mayor deseo de autonomía de los catalanes. Los catalanes de verdad no habían manifestado nunca el más ligero descontento con el Estatuto vigente desde 1979. Su modificación fue una ocurrencia de ZP para desmarcarse del PP y romper las reglas del juego que habían permitido las dos victorias electorales de Aznar en 1996 y 2000. Para algunos socialistas, si la democracia permite el triunfo de la derecha es que algo está mal, y Zapatero se propuso arreglar ese algo, “cuestelo que cueste”, como dice ahora. Naturalmente, los políticos catalanistas vieron el cielo abierto y no acababan de creer el regalo que llovía del cielo: un presidente, español y socialista, dispuesto a pasarles por la derecha en su nacionalismo, y pensaron, naturalmente, que quien ríe el último ríe mejor.

Una vez instalados en este escenario surrealista, las anomalías no han dejado de multiplicarse. Muchos barones regionales de ambos partidos decidieron sumarse al festín y se lanzaron a promover absurdos estatutos de segunda generación, justamente cuando la mayoría de los españoles ya estaban pensando que, de ser necesaria una reforma, habría de ser en el sentido de dotar al Estado de mayores medios de control y de coordinación en infinidad de materias en las que el ámbito territorial adecuado era el nacional, y no el de los nuevos territorios regidos por señoritos deseosos de blindaje, boato y embajada.

Leyes de nueva planta
La farsa del Estatuto bien puede terminar en tragedia porque nunca acaban bien los intentos de los políticos por ir más allá de lo que razonable. Una vez que el Tribunal Constitucional declarase inconstitucionales varios aspectos esenciales de un Estatuto antiliberal, megalómano e innecesario, los disparates han alcanzado el delirio. Montilla, que pretende engañar a no se sabe quién tratando de ser más catalán que la butifarra, se pone al frente de una manifestación contra la sentencia, es decir contra la ley. Zapatero que, al parecer ama a Cataluña sobre todas las cosas, promete corregir la sentencia, que ya es suficientemente chapucera debido a las impúdicas presiones de su gobierno, por la vía de hecho y se une al preámbulo inconstitucional del estatuto al proclamar que Cataluña es una nación política, un nuevo concepto surgido de su inagotable verborrea. Hay que reconocerle que está a punto de lograr un milagro: ahora que no tiene dinero para comprar a los insaciables, ha conseguido ofrecerles leyes de nueva planta a medida de sus intereses.

Todo esto es absurdo, y también desastroso. Es normal que muchos políticos parezcan no inmutarse mientras haya garantías de que puedan seguir en su puesto; lo que no es normal es que les sigan votando los que son preteridos a mayor honra, por ejemplo, de los políticos catalanes y vascos. Lo realmente anómalo, lo verdaderamente misterioso, es que los votantes no tomen nota de lo que están haciendo en su nombre, que siga habiendo andaluces, extremeños y cántabros, por no agotar la enumeración, que vuelvan a depositar su voto en un personaje entregado a los intereses de los nacionalistas, de quienes están haciendo de la democracia una caricatura, a quienes han instaurado una nueva religión civil que incluye mandatos tales como impedir que los niños de un albergue puedan ver la final del campeonato del mundo ¡porque juega la selección española! Pues bien, quienes votan a Zapatero votan también a quienes más odian a los españoles, a quienes nos desprecian, a quienes cobran el sueldo a nuestra costa para levantar murallas de incomprensión y desigualdad, algo que no interesa lo más mínimo a los ciudadanos de Cataluña, ni, desde luego, al resto de los españoles.

*José Luis González Quirós es analista político.

Los que están ya no son, y los que son ya no están.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 20 Julio 2010

Por si había alguna duda de la recuperación de las negociaciones con ETA, solo hay que oír las declaraciones del Ministro de Interior Sr. Pérez Rubalcaba y su nueva faceta de distribuidor del carnet de ETA. Ya le conocíamos en su anterior trabajo de verificador, cuando certificó sin ninguna duda el "alto el fuego de ETA". Aunque quizás la labor que mejor se le da, además de la de mentir con desparpajo, es la de hacer una lectura muy benévola y "sui géneris" de la Ley Penitenciaria a la hora de conceder permisos, y concesiones a determinados presos.

Creo que sería bueno recordar que gracias a actuaciones como las del juez Garzón de la Audiencia Nacional, el etarra Díez Usabiaga sigue en libertad sin que se hayan aportado los documentos válidos que se adujeron para esa concesión, basada en el cumplimiento ineludible de labores de ayuda a la dependencia de su madre. Un hecho que se ha verificado falso, al igual que los documentos validados por el juez para concederle la libertad. También sería bueno recordar que sigue en libertad y en paradero desconocido, en situación de busca y captura, el etarra de Juana Chaos, cuya excarcelación fue promovida y defendida por el propio Sr. Rubalcaba.

Pero ¿cual es la confianza que despierta este singular personaje, cuya trayectoria en la lucha anti terrorista ha pasado por etapas que van desde la negación sistemática del terrorismo de Estado del GAL, hasta su entusiasta participación en el "proceso de paz", cuyas actuaciones he relatado someramente en el párrafo anterior? Pues personalmente ninguna. Nada de lo que diga merece la calificación de veraz, ni de bien intencionado, sino todo lo contrario. Su único objetivo es controlar que el proceso llegue a buen puerto, por lo que no duda en decir que "hablar de estos temas no favorece la situación".

La verdad es que hay que reconocer la habilidad del Sr. Rubalcaba en la manipulación de los conceptos. Para él, los presos de ETA que están en la prisión de Nanclares de Oca en Álava no son de ETA porque ya no están en ETA. Y además lo justifica en que "han pedido perdón". Lo malo es que no aclara aspectos importantes como: 1) De qué forma fehaciente han declarado que ya no pertenecen a ETA, que condenan los atentados y las inútiles y miserables muertes y piden su disolución y rendición inmediata. 2) ¿A quienes han pedido perdón?¿De qué forma?¿Han escrito un manifiesto público donde reconocen sus crímenes y piden perdón a sus víctimas y familiares?

Según Rubalcaba se está aplicando a esos presos la política penitenciaria de siempre, obviando que estos presos no son presos comunes, sino terroristas arrepentidos o no, cosa harto difícil de verificar salvo para los sociólogos y comités de evaluación de las prisiones. Claro que el clarividente del Sr. Rubalcaba tiene constancia de ese arrepentimiento y de la buena conducta y cambio moral e ideológico de los presos etarras. Un don que le debe venir de su época lejana de portavoz del Gobierno del GAL.

Ya le conocemos en sus actuaciones y en sus "razones humanitarias" que aplica con la celeridad y generosidad que "aconseje la jugada", como diría el ex Ministro Sr. Bermejo. Por mi parte, creo que el PPV debería estar muy atento a los próximos movimientos coordinados del Gobierno y del PSE, ya que razones de partido obligan a una estrategia de reconsideración de las alianzas en el País Vasco y sentar las bases del acercamiento de posiciones, para conseguir el objetivo original y nunca abandonado en el olvido del "proceso de paz".

Los que están ya no son y los que son ya no están donde deberían, en la cárcel. ¿Por cierto Sr. Rubalcaba, a cuantos de los que ya no son ha beneficiado usted con sus medidas de gracia?.

Nuestros presos buenos
Todos los etarras condenados que están internos en Nanclares dejan de ser de ETA cuando se lo proponen
HERMANN TERTSCH ABC 20 Julio 2010

AYER lunes nos desayunamos con la noticia de que no son dos, sino siete —de momento—, los presos de ETA que gozan de una situación penitenciaria privilegiada. Nos informa de ello, no por casualidad, el medio favorito del ministerio del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. La «garganta profunda» de nuestro Fouché carpetovetónico nos viene a decir que estos etarras son tratados tan bien porque ya no son etarras. En la cárcel se han arrepentido, reniegan de su militancia en ETA y abogan por una solución pacífica al «conflicto vasco». En este grupo están Txelis y Picabea, dos históricos de la banda terrorista que llevan tiempo al margen de los colectivos de presos y parecen buscar una solución a su situación personal haciendo de banderín de enganche para animar a más presos a desmarcarse de la disciplina etarra en las prisiones. Esto en principio no puede molestar a nadie si se cumplen leyes y reglamento. Si los presos han cumplido la mayor parte de sus condenas, rechazan el terrorismo y están pagando sus responsabilidades civiles a sus víctimas, las autoridades penitenciarias pueden tomar medidas para desmovilizar y desmoralizar a la banda dentro y fuera de las cárceles.

Pero como siempre que está Rubalcaba en el ajo, algo huele a podrido y no precisamente en Dinamarca. Las víctimas de estos etarras se han enterado por los periódicos de que éstos son ya buenos y de que se los pueden encontrar cualquier día enfrente de su casa tomando chiquitos. Por el otro lado, esta generosa disposición del Ministerio del Interior hacia quienes están en la cárcel por crímenes cometidos por Eta, es decir, como etarras todos ellos, choca frontalmente con la voluntad tantas veces expresada por las víctimas y la sociedad de que los terroristas cumplan la totalidad de sus penas. El arrepentimiento los honra, pero no los convierte en inocentes ni los redime de sus penas.

Muy sospechosa es la afirmación tan contundente como tramposa del ministro del Interior al asegurar que «en Nanclares de Oca no hay presos de ETA». Con lo que nos viene a decir que todos los etarras condenados que están de hecho internos en Nanclares dejan de ser de ETA en el momento en el que se lo proponen. Automáticamente. Y que, por este mero hecho, pueden aspirar a situaciones de privilegio que hacen que su pena a prisión no sea tal. Lo primero que debe exigirse a estos presos es un reconocimiento de su culpa, público; la demanda de perdón a todas sus víctimas y al pueblo español, pública y con publicidad, por supuesto; además de un llamamiento a ETA y sus organizaciones anejas a disolverse y entregar las armas. Si la manifestación del mero arrepentimiento hiciera de un criminal confeso un ciudadano integrado, las cárceles estarían vacías. De ahí que quienes no nos fiamos de Zapatero ni de Rubalcaba sospechemos que los presos de vacaciones de Nanclares son otro indicio de que, ante el desastre generalizado de la política gubernamental en todos los frentes, nos estén preparando una sorpresa de armonía pacifista en el último año de legislatura.

La modernidad constitucional
«La sentencia del Estatuto de Cataluña es un duro golpe no sólo para los partidos catalanes, sino para el Gobierno y el PP, cómplices también en otros desarrollos autonómicos en los que ha prevalecido siempre el interés particular sobre el general»
JOSU DE MIGUEL BÁRCENA El Correo 20 Julio 2010

DOCTOR Y LICENCIADO EN CIENCIAS POLÍTICAS Y DERECHO

Con motivo de la reciente Sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña, políticos y profesores provenientes del derecho, la historia o la ciencia política han venido señalando que el problema del Estado español y su Constitución es que no contienen la suficiente dosis de modernidad para incluir las exigencias cada vez más pronunciadas del pluralismo territorial. Se establece así un extraño dualismo, en el que los 'modernos' serían los defensores de una mayor descentralización política asentada en una reinterpretación de los estatutos de autonomía, y los 'antiguos' los valedores del centralismo democrático que representaría la actual Constitución española y por supuesto el órgano encargado de defenderla, el Tribunal Constitucional.

A este respecto, es importante recordar que la modernidad constitucional nace con los procesos revolucionarios que tienen lugar a finales del siglo XVIII, y que precisamente tenían como objetivo la superación de los privilegios que en los diferentes órdenes mantenía el absolutismo. El revolucionarismo francés trató de construir un nuevo orden basado en el igualitarismo democrático y en los derechos del ciudadano. La revolución norteamericana, más inclinada a pensar la sociedad en términos de libertad, aportó desde un principio varios elementos que han perdurado en el constitucionalismo contemporáneo, y del que seguramente merece la pena destacar uno: la idea de que la Constitución es una norma jurídica suprema, precisamente porque es expresión de un poder constituyente democrático que hay que proteger.

Que nadie se lleve a engaño. La consecución de los principios de la ilustración jurídica ha sido y es una tarea inacabada. La democracia constitucional de la que hoy disfrutan tanto franceses como norteamericanos, y que tantos países han imitado, ha sido el producto de una larga historia de luchas ciudadanas, un proceso de continuo progreso moral en el que las instituciones políticas han tenido que atraer voluntades y renovar las creencias en su legitimidad. Algo de eso sabemos en España, pues, desde que Napoleón nos otorgó el Estatuto de Bayona de 1808, la lucha principal ha sido precisamente la contraria: la de mantener a raya cualquier forma de constitucionalismo moderno, que permitiese afirmar la dignidad democrática del pueblo desde los principios de libertad e igualdad.

Desde esta perspectiva, la Constitución de 1978 resulta una disonancia, una ruptura histórica, fundamentalmente por institucionalizar una democracia constitucional que, a pesar de sus errores y fallos, puede converger perfectamente en el estándar normativo formulado por la ilustración jurídica. Básicamente, éste es el estándar normativo que el TC ha afirmado en su sentencia sobre el Estatuto catalán: porque la Constitución española sigue siendo obra del poder constituyente democrático, no parece conveniente que ninguno de los poderes constituidos, bien sea una Asamblea autonómica o las Cortes Generales en connivencia con aquélla, puedan superarla mediante el mero expediente de una ley orgánica. Para superar los límites establecidos por la Constitución, no basta entonces con hacer alusión a una nueva doctrina 'moderna', de la que parece tendrían que haberse dado por enterados los magistrados del Alto Tribunal, al margen de su propia jurisprudencia y del parámetro constitucional dominante enseñado en las facultades de derecho españolas.

Y es que cuando se señala que la Constitución de 1978 o el TC no son 'modernos' con respecto a los nuevos estatutos, lo que en realidad se quiere decir es que no han sido pragmáticos, pues sólo desde el pragmatismo y desde la fuerza normativa de los hechos podría llegarse a la conclusión de que resulta adecuado atender las pretensiones de una parte de la sociedad mediante la imposición de límites jurídicos a la igualdad. Porque, al día de hoy, resulta difícil encajar en la modernidad constitucional los derechos históricos, los límites a la solidaridad establecidos en las cláusulas de financiación, la tendencia a la bilateralidad entre instituciones de naturaleza personalista o la progresiva conformación de ciudadanías sociales duales, elementos que pueden encontrarse de una u otra forma en los estatutos que se han ido reformando en la última década en nuestro país. A nadie le puede caber duda, en este sentido, de que lo dicho por el TC con respecto al Estatuto de Cataluña deja sin efecto muchas de las disposiciones que habían inspirado a otras asambleas autonómicas (y al legislador orgánico) al reformar sus propios estatutos.

Así pues, la sentencia del Estatuto de Cataluña es un duro golpe no sólo para los partidos catalanes, sino para el Gobierno y el PP, cómplices también en otros desarrollos autonómicos en los que ha prevalecido siempre el interés particular sobre el general. Implícitamente, el TC ha venido a señalar que el Estado autonómico tiene límites desde el punto de vista de la interpretación política, y que ulteriores avances, y parte de los ya realizados, requieren de una reforma constitucional. Reforma en la que nuestros representantes deberían reflexionar entre otros asuntos sobre el escándalo de algunas cajas de ahorro intervenidas, el porqué ahora hay que limitar la Ley de Costas para evitar la destrucción de miles de casas construidas ilegalmente y el origen de la corrupción institucional que aflora sin descanso.

Plantear si el actual modelo de Estado autonómico ha podido tener algo que ver en tales fenómenos es una cuestión ineludible. Mientras tanto, los políticos no deberían ponerse nerviosos y sí tomar una actitud verdaderamente moderna: la de respetar el Estado de Derecho. No se puede ser el zar y a la vez pretender asaltar el Palacio de Invierno.

Falacias
Habrá que homenajear al PP por los servicios como chivo expiatorio de «todos» los males de la democracia española
EDUARDO SAN MARTÍN ABC 20 Julio 2010

Incapaces de asumir cualquier responsabilidad por el desenlace del proceso estatutario catalán y las secuelas que pueda dejar en la política española, quienes han jaleado durante años un disparate jurídico a sabiendas de que lo era se suman ahora a la cofradía del santo agravio y culpan del desaguisado al de siempre; casualmente, al único a quien no dejaron poner ni una coma en el texto expurgado por el Tribunal Constitucional. Alguna vez habrá que rendir homenaje público al PP por los servicios prestados como chivo expiatorio de «todos» los males de la democracia española.

El argumento reza como sigue: por recurrir al Constitucional, el PP es responsable de la ruptura del pacto constitucional que supone el rechazo al estatuto en los términos en que fue aprobado. Así, como suena. Se trata de una lógica tan extravagante y malintencionada que no merecería mayor comentario si no fuera porque incluye las dos falacias sobre las que se sostiene la rebelión a la que convocan los defensores del estatuto original.

La primera da por supuesta la ruptura del pacto fundacional del Estado de las autonomías. Ningún pacto se ha roto por ahora (toquemos madera), pero si así hubiera ocurrido, los dinamiteros no habrían sido quienes solicitaron (con o sin razón) la aplicación de la ley, sino quienes pactaron un texto que violentaba prescripciones básicas de la Constitución. A sabiendas, insistimos. Es el estatuto aprobado el que rompía el pacto, no el fallo del Tribunal Constitucional.

La segunda falacia establece que los acuerdos políticos están por encima de las leyes. El Tribunal Constitucional, dicen, no tenía un pito que tocar y sólo el recurso del Partido Popular le ha obligado a salir a escena. Pero de esa manera hemos sabido que lo que se había pactado era ilegal. ¿O es que ese minúsculo detalle era lo que menos importaba? Eso sospechábamos; ahora estamos seguros.

¿Nos dejarán votar a los españoles la nueva Constitución?
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 20 Julio 2010

Por lo visto los nacionalistas catalanes quieren una nueva Constitución Española para poderse hacerse independientes sin serlo o ser independientes sin hacerse, que no me aclaro en esto mucho. Su encendido “tonto util” , el tal Montilla, hace de ello su bandera y el “gran patriota” Zapatero les dice que con tal que lo dejen seguir en la Moncloa que de acuerdo, que puede verse y que por el no hay pegas. Y digo yo: ¿Nos dejaran a todos los españoles decir algo en esto?. ¿Podremos votar nuestra Constitución o ya nos la dejan aviada a su gusto y conveniencia?.

Según nuestras leyes es que sí. Pero ¿valen de algo nuestras leyes delante de sus deseos y pretensiones?. Porque a la luz de los últimos sucesos no parece que las sentencias sirvan de mucho. Si CiU así lo quiere, Montilla a tal se convierte y ZP se lo otorga es de temer que los demás poco pintamos. Sobre todo si ese gran partido que según el mismo vertebra y une a España decide que ese es el toque de corneta ante el que hay que ponerse firmes y en línea de combate porque si no vuelven “los fachas”. Y en el PSOE, ZP da la orden y nadie, no se equivoquen, rechista en las filas. Como mucho un murmullito por atrás y procurando que no se les vea.

Escribo un esperpento. Ya lo se. Pero es que todo lo que está sucediendo no puede describirse de ninguna otra manera. La astracanada y la insensatez son tan repetidas y continuas que nos empiezan a parecer cosas normales.
Las últimas semanas de este julio hirviente parecen que nos tienen reblandecida de tal manera la mollera y tan saturado el nivel de alucinación que el disparate ya no solo ni escandaliza, es que ni sorprende. Aunque hacerles una Constitución a su medida a los nacionalistas catalanes es un dislate de tal calibre que uno todavía confía, aunque sin demasiada esperanza, que alguno, aún siendo del Gobierno y del PSOE, se oponga a tal engendro. Pero la reciente experiencia lleva a suponer que de esta cama y este embarazo si que acaba por salir un parto. Un mal parto. Un aborto, vamos.

Nota:
Ha comenzado el curso de “PERIODISMO, VIAJE Y LITERATURA”. En el transcurso del mismo y amen de las conferencias y coloquios, vamos a “elegir”: A) Los diez mejores libros de este género. B) Los diez autores C)Los diez más grandes viajeros de la historia. Del mundo y hasta el día de hoy. Sus listas y sus votos serán computados. No hace falta dar listas completas.)

11-M
El pasado día once, sólo once personas
Gabriel Moris Libertad Digital 20 Julio 2010

Por primera vez en la historia del fútbol profesional español hemos tenido la satisfacción de saborear el máximo galardón. La celebración del éxito de nuestros futbolistas ha sido objeto de todo tipo de informaciones. Quisiera resaltar sobre este gran evento algunas reflexiones que a mi juicio son más importantes que los tópicos en los que todos hemos caído.

Después del partido fue entrevistado el seleccionador nacional. Me resultó chocante, a la vez que gratificante, el destacar ante todo la paz vivida por los seleccionados durante los cincuenta días de concentración. Sin un buen ambiente en la concentración, sin unos buenos perfiles humanos y profesionales de sus componentes y sin una buena dirección técnica, el éxito no habría sido posible. No obstante, todos los acontecimientos posteriores, más o menos espontáneos, más o menos preparados, si no nos ayudan a sacar enseñanzas para nuestra vida personal y colectiva, probablemente queden en el terreno de la anécdota y por tanto resulten inútiles para nuestro futuro.

La fecha del triunfo, día 11, coincidió con el día de nuestra gran derrota, la del 11-M. En Alcalá de Henares y organizado por algunas víctimas del mayor atentado de nuestra historia, apoyadas por un grupo de personas sensibilizadas por el atentado, se ha celebrado por cuadragésimo noveno mes consecutivo un acto en recuerdo y homenaje a las víctimas del terrorismo. En esta ocasión, al estar prevista la instalación de una pantalla gigante en el lugar y hora de la concentración, decidimos cambiar la hora y el contenido de la misma. Ello dio lugar a que muchas de las personas habituales a este acto llegaran después de la hora prevista. Entre víctimas y organizadores fuimos ocho personas y a este grupo se unió un padre con dos hijos de corta edad. En total fuimos once las personas que formamos el conjunto del número "mágico" de ese día. El acto se redujo a realizar una ofrenda floral y a mantener un minuto de silencio. La ofrenda floral fue realizada por los niños a petición de su padre.

Al hilo de los hechos descritos me vienen a la mente algunas reflexiones:

* Los triunfos y las derrotas son fruto del comportamiento humano.
* Sin unos principios que guíen los actos del hombre, creo que los triunfos individuales y colectivos no pueden realizarse.
* Sin esfuerzo, tesón y perseverancia, tampoco se puede alcanzar el éxito de una empresa.

* La explotación del éxito, bien conocida en táctica militar, puede y de hecho se utiliza en la vida real en algunas ocasiones. El éxito de la selección nacional podría utilizarse para afrontar la grave situación por la que atraviesa la España derivada del 11-M. Todo lo ocurrido en nuestro país desde aquella inolvidable fecha no parece más que la explotación del éxito de un crimen de lesa humanidad por parte de los que tienen el deber delegado del pueblo para investigarlo, clarificarlo, prevenirlo y castigarlo.

* La escasa participación en la conmemoración del 11-M, me hace pensar que a veces las cifras no son más que un elemento de la aritmética. La presencia y participación de un padre con sus dos pequeños me llenó el alma de alegría y me hizo recordar, como en Sodoma y Gomorra, que Dios no enviará fuego sobre los que provocaron, olvidan y ocultan el 11-M.

* Igualmente pensé en la idea de suspender totalmente la parafernalia de la Educación para la Ciudadanía. Esta familia me hizo comprender fácilmente, que "con buenos mimbres se fabrican buenos cestos". Solamente hace falta cultivar los buenos mimbres. Seguro que no yerro al afirmar que este padre no cursó la asignatura impuesta por nuestros gobernantes. Si la suspensión fuera una realidad, este coste se podría aplicar en ayudar a los más desfavorecidos.

* Por último, sólo desear que los éxitos que en algunos campos del deporte, la ciencia, la tecnología y las relaciones humanas se prodigan en nuestro país sirvan para cambiar los problemas que encabezan las preocupaciones de los españoles, paro, crisis económica, clase política y terrorismo.

Televisión islamista
Han venido para quedarse
GEES Libertad Digital 20 Julio 2010

El yihadismo es un tipo de guerra total: el terrorismo –las bombas, los ataques suicidas, los secuestros, las degollinas– es sólo uno de sus instrumentos. Más allá de éste hay otros, entre los que destaca la propaganda. Primero, la ejercida sobre las sociedades musulmanas, para radicalizarlas, por un lado, y hacerlas dóciles por otro. Segundo, la ejercida sobre las sociedades no musulmanas, para introducir poco a poco prácticas que con el tiempo acaban convirtiéndose en obligatorias. Así es como el islamismo se está extendiendo por países africanos y asiáticos, entre bombas y propaganda.

En el caso de las sociedades occidentales, las libertades públicas constituyen un magnífico caldo de cultivo para el islamismo y el fundamentalismo. A favor de las leyes, o aprovechando sus resquicios, se asientan prácticas que atentan profundamente contra el estado de derecho y contra sus principios antropológicos y cívicos fundamentales: es el caso del burka, aberración inhumana que es la negación misma de la sociabilidad humana, al menos tal y como se entiende en Occidente. Que la ministro Aído diga que prohibirlo no tiene sentido porque hay pocos casos en España es como decir que no hay que perseguir las violaciones porque no son muchas las mujeres violadas. Pero además está el hecho de que en toda sociedad islamizada, el burka era al principio minoritario, nadie hizo nada por erradicarlo y al final se hizo obligatorio para todos.

Para lo cual la propaganda juega un papel fundamental. A veces llamativo, como ocurre con dos casos recientes. El primer caso es el de la construcción de la megamezquita junto a los restos del World Trade Center. Pagada con dinero saudí, está destinada a propagar el wahabismo sobre los cadáveres de 3000 personas –ateos, musulmanes, católicos, evangelistas, musulmanes, hindúes– asesinadas por esa misma ideología wahabista el 11-S. La construcción del centro es una muestra de fortaleza y de orgullo ante el gigante americano. El nombre, la "Iniciativa Córdoba", deja poco lugar a la duda.

El islamismo utiliza el término "Córdoba" en sentido reivindicador y expansionista: el mitificado califato ibérico, que asentó su mezquita sobre la profanada y destruida iglesia de san Vicente, recuerda el anhelo islamista en conquistar de nuevo España u otros territorios. Córdoba representa la gloria máxima del islamismo conquistador, sometiendo otras tierras. Lo cual a nosotros nos parecerá ridículo, pero no es esa la cuestión, sino lo que les parece a ellos y lo que están ellos dispuestos a hacer por defender esa idea.

De ahí lo peligroso de la puesta en marcha en Tres Cantos (Madrid), de un canal islamista llamado precisamente "Córdoba", cuya finalidad es la defensa del islamismo y de su carácter expansionista y agresivo, por España, Marruecos e Hispanoamérica. Más vale no engañarse: no existe en el mundo una sola emisora árabe que se considere a sí misma musulmana, que no justifique, disculpe e incluso defienda el terrorismo. Ni una. Y siempre con Arabia Saudí detrás: el jeque Al Fawzan, promotor de la televisión islamista española, pasa por ser uno de los más importantes representantes del wahabismo radical y violento, y aquí se incluye: primero, la defensa que realiza de la instauración de la Sharía en los países árabes; segundo, la visión demonizadora de los Estados Unidos, Israel y Occidente en general; tercero, la defensa del terrorismo en Líbano, Irak y Afganistán, donde por cierto la ideología por él defendida se ha llevado por delante la vida de no pocos españoles.

Y sobre todo, la defensa de Al-Andalus como territorio islámico, y por tanto tierra de conquista para el islam. Como en el caso de Manhattan, la denominación de "Córdoba" para la nueva televisión no es casual ni inocente: muestra a las claras las intenciones del islamismo para nuestro país. Lo peor es que ni siquiera se ve en la necesidad de disimular, pues encuentra territorio abonado en mitos como el de la convivencia de culturas pasadas o el multiculturalismo presente. Ya están aquí. Han venido para quedarse.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

MANEJADA POR ARABIA SAUDÍ
Alarma ante el nacimiento de una televisión islámica en Madrid
La próxima apertura de una televisión islámica que emitirá en castellano para toda España y Sudamérica ha despertado una seria preocupación ya que, al estar patrocinada desde Arabia Saudí, podría promover la visión extremista del Islam del reino wahhabita.
LIBERTAD DIGITAL 20 Julio 2010

Emitirá desde la madrileña localidad de Tres Cantos para toda España y también para Sudamérica, se trata del primer canal islámico en español y se llamará Córdoba, pero lo peor es que, tal y como cuenta ABC en una noticia publicada este lunes, el gran promotor de la operación es el jeque Saleh Al Fawzan, un saudí conocido por su radicalidad y cuyas prédicas se rezan en Irak en los llamamientos a la Yihad.

Al Fawzan es uno de los líderes de la facción más radical del wahhabismo, ya de por sí una interpretación extremista del Islam y, siempre según la información de ABC, ha elegido nuestro país como primera fase de un proyecto de expansión del wahhabismo que más tarde se llevará también a Francia, Reino Unido y China.

El canal será usado como una herramienta para captar prosélitos a este ala radical del islamismo, además de lanzar mensajes como la "recuperación de Al Andalus, el paraíso perdido de los musulmanes que fue ocupado por los españoles".

Problemas de puesta en marcha
La idea original era poner en marcha el canal en el mes de agosto, coincidiendo con la celebración de este año del Ramadán, no obstante diversos problemas han llevado a que la fecha de inicio de emisiones a octubre.

Uno de estos problemas ha sido el enfrentamiento entre las distintas facciones de la comunidad musulmana en España, sobre todo entre la Federación de Entidades Religiosos Islámica en España (Feeri) y la Unión de Comunidades Islámicas de España, (Ucide), ambas implicadas en el proyecto por Al Fawzan pero cuyas rivalidades han tenido una incidencia muy negativa en su desarrollo

Marruecos dijo no
Otro aspecto curioso de esta historia es que en un principio la idea de los promotores era que el canal realizase sus emisiones desde Marruecos, pero el sultán Mohamed VI acabó negando el permiso, entre otras razones por temor a que sirviese como un generador de fundamentalistas.

Tras el no marroquí los Fawzan (el hijo del jeque es el verdadero gestor del proyecto) pensaron en instalarlo en ciudades con un profundo significado para los islamistas como Granada o Córdoba, pero tampoco lograron solucionar los problemas, por lo que finalmente el lugar elegido han sido las cercanías de Madrid.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

La Confederación Catañola y la izquierda (y III)
Javier Orrico Periodista Digital 20 Julio 2010

La Constitución es hoy papel de liar y hace demasiado calor en esta Murcia africana. Sólo queda la cansera, esa fatiga del espíritu que siempre devoró a los hijos de España que se atrevieron a soñarla civilizada, democrática, libre de caciques y de fanáticos capaces de gritar ¡Vivan las caenas!, el lema que nuestro Fernando VII de bolsillo, el ZerPiente, ha recuperado para estos días aciagos. Trescientos años intentando dotarnos de un Estado moderno, que a nadie benefició tanto como a Cataluña, para regresar ahora a la España austriaca, la confederación de estados de la Monarquía Hispánica, la injusta unión en la que Castilla ponía el dinero y los soldados, y a la que entre Maragall , Rodríguez y su TC nos han devuelto.

No otra cosa es lo que resulta de la esperpéntica sentencia del Constitucional: una confederación difusa, que no es legal, pero tampoco ilegal. Podríamos decir que a partir de ahora España es un estado alegal, pues ya no está sujeto a la propia Ley en que se fundamenta, motivo por el cual el presidente de su Gobierno dice que se la saltará, y uno de sus virreyes regionales, el catalán, afirma que la incumplirá. Que nadie se altere. Sólo hemos vuelto al barroco.


Durante estos años zapateros, además de la degradación de España, como nación y como estado, lo que en verdad más estupor me ha producido es la actitud de la izquierda, su apoyo a quien ha conducido al Partido Socialista Obrero Español (escribirlo entero y compararlo con lo que hoy es ya produce ese estupor) al envilecimiento, a la más absoluta desnaturalización, a la completa traición a aquello que nos vendieron en la remota juventud como su seña de identidad esencial: la igualdad.
Lo que estos días acaba de confirmar su Zapatero profeta ¡en sede parlamentaria! es que Cataluña es una nación política y que él es procatalán. O sea, que tenemos un presidente socialista del Gobierno que no es proespañol, sostenedor de la igualdad de los españoles ante la ley, sino partidario –y nunca mejor dicho- de una parte, a la que considera otra nación, con lo que nos sitúa ante dos soberanías enfrentadas.

Ese es el conflicto que ha hecho ya irresoluble con la única intención de perpetuarse. Y decía que venía a unir España, el desalmado. Así, tras afirmar que esa nación política no tiene efectos jurídicos, dislate TC donde los haya, afirma a renglón seguido que él va a encargarse de que sí los tenga. Ya lo he dicho: España es hoy alegal ante sí misma, la han dejado fuera de la Ley.

¿Es posible que cientos de miles de militantes y millones de votantes puedan aceptar un engaño semejante? ¿Es su sectarismo mucho más poderoso que la fidelidad a lo que dijeron defender siempre? ¿Antes rota que azul? Sólo tienen que ir a cualquier diccionario y aprenderán que el federalismo, que supuestamente constituye su idea de Estado para España, es lo contrario de la Confederación Catañola de ZP. El estado autonómico fue una obra de filigrana para introducir precisamente el federalismo (que es una solución para naciones nuevas) en la más vieja nación de Europa.

Se establecieron velocidades distintas, pero un mismo horizonte de llegada en el que todas las comunidades serían esencialmente iguales, pues no de otra forma podía sostenerse la igualdad de los españoles ante la ley. Y es ese federalismo, por igualitario, el que jamás aceptaron los nazionalistas, que lo que piden, lo que está en este Estatut, es precisamente el estatus diferencial, la desigualdad, el privilegio: estar siempre en un escalón superior a los demás. La asimetría, que decía Maragall.

Lo que ha hecho ZP con el Estatut es, por tanto, meternos de dobladillo una Confederación, una estructura para la unión de naciones preexistentes, las cuales conservan su soberanía y sus diferencias legales. Una Confederación en la que Cataluña y Vasconavarrilandia (camino de unirse bajo el poder del nacionalismo vasco, que es la próxima estación zapaterista) se reinventan como naciones ajenas a España con algunos servicios compartidos. Se acabó, pues, la soberanía del pueblo español, sometido a partir de ahora, para mayor infamia, a los vetos y las voluntades de las otras 'naciones', que no sólo nos imponen la confederación sino el conjunto de privilegios que Fueros y Estatut configuran. En resumidas cuentas, que ellos tienen derecho a decidir cómo se asocian con nosotros, pero nosotros no podemos ni pronunciarnos sobre las condiciones de esa asociación. Ellos votan, nosotros no.

Ahora sí que es cierto que España se parece al PSOE. Zapatero se ha encargado de ello. Porque desde 1977, hay que recordarlo, el PSOE dejó de estar presente en Cataluña tras regalarles “el cinturón rojo” a los señoritos catalanistas del Boccaccio, los Serra, Reventós, Rubert, Obiols, etc. El PSC es un partido soberano que hoy, paradójicamente, dirigido por andaluces y extremeños conversos (Montilla, Chacón, Corbacho...), ha comenzado a actuar como tal. Con una relación de privilegio mucho más que confederal con el PSOE: los socialistas catalanes ocupan puestos por cuota en todos los órganos del PSOE, votan y deciden. Pero el PSOE no tiene presencia legal ni capacidad de decisión en el PSC (un partido que ha hecho de Cataluña la nueva Polonia, y no es un chiste, sino el resultado de la reedición del pacto entre comunistas y nazionalsocialistas, el famoso Molotov-Ribbentrop).

Eso es lo que significa para España, y contra la Constitución, el Estatut: que nos tienen cogidos por los huevos.

Hace treinta y tres años, pues, que el PSOE dejó de ser español. Zapatero ha resuelto ese desfase. Ha desgajado Cataluña de España y así Partido y Estado ya son lo mismo. En fin, tampoco es tan raro: ese fue siempre el proyecto socialista.


Concierto
La nueva bandera de los catalanistas
José García Domínguez Libertad Digital 20 Julio 2010

Quién nos iba a decir que la más celebrada consigna libertaria del mayo francés, aquel "sed realistas, pedid lo imposible", también se la acabarían apropiando algún día los catalanistas. Pero, en fin, desde que se formuló la segunda ley de la termodinámica es sabido que todo en este mundo tiende a degenerar al inevitable modo. Nadie se extrañe, entonces, de que los convergentes ya anden vindicando un concierto económico similar a los del País Vasco y Navarra. Así, tras acusar recibo del fiasco estatutario, no han tardado ni una semana en ingeniar otra cantinela victimista con tal de seguir lloriqueando ad calendas grecas. Nada nuevo, por lo demás. Y es que, para existir, requieren del agravio permanente frente al Estado. A fin de cuentas, el movimiento catalanista es como una bicicleta: o quien la conduce pedalea sin pausa o fatal, irremisiblemente la máquina se cae al suelo.

Por cierto, el dichoso concierto era el muy tangible fin que perseguían al colar esos telúricos derechos históricos de Cataluña en el Estatut. Al cabo, el "histórico" cupo, fuente última del eterno zafarrancho que emponzoña la financiación de las comunidades autónomas, procede de un periodo tan lejano en la noche de los tiempos como la Restauración. En concreto, el caramelo fiscal vasco data del mes de julio de 1876. Tal día, un decreto firmado por Cánovas del Castillo resucitó ese anacrónico privilegio medieval "para que las provincias de Vizcaya, Guipúzcoa y Álava contribuyan, con arreglo a la Constitución del Estado, a los gastos de la Nación y al servicio de armas", según reza su prólogo.

Fue el precio que entonces hubo de pagar la lógica jurídica para poder saldar la Tercera Guerra Carlista. El mismo que los constituyentes de 1978 creyeron que igual debíamos soportar con tal de que acabase la Cuarta. Un Estado, el español, que renuncia de grado a recaudar los tributos dentro de determinados territorios sometidos a su entera soberanía: una extravagancia administrativa sin parangón en el mundo entero. ¿Cómo comprender semejante sinsentido al margen de la larga sombra de ETA? Un sinsentido que sólo la insignificancia relativa de la economía vasca evita que empuje a la quiebra cierta del Estado. Y ahora llegan los otros exigiendo su parte del botín. Dispongámonos, pues, para el tedio.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Mecanos de la política
abel veiga ABC Galicia 20 Julio 2010

Tiempos frágiles, tiempos de incertidumbre y fuerte sensación de deriva. Quiebra el liderazgo, ausentes de referentes. La política se envilece en un hondo y propio fango. No es culpa de ellos, es de los políticos, hacedores de controversia y discrepancia. La palabra al servicio de la política. Esta es la panacea del presidente del gobierno. Pasarán años y volveremos la vista hacia atrás, y en el camino una sensación y una pregunta, ¿cómo ha sido posible? España a diez años vista puede ser bien distinta a ésta. Y el actual presidente del gobierno no estará exento de una gran dosis de responsabilidad. Para bien y para mal, más bien lo segundo.

Pide el presidente de la Xunta que se anticipen a mayo las elecciones legislativas con autonómicas —donde corresponda— y locales. Al margen de ser una medida sin duda ahorrativa el trasfondo es sin embargo político. No vaya a ser que este país que jamás se ha tomado en serio a su clase política, rompa su apatía frente al presidente y vuelva a ganar. Rajoy por su parte hace campaña de perfil bajo en Sitges. Pide mirar hacia el futuro y prefiere no hablar del Estatut. No debe tener complejos, pero sin embargo le pesa y mucho la posible pérdida de rédito electoral en Cataluña, feudo necesario para los socialistas en Madrid y que perderán a favor de CiU el próximo otoño.

Hay nerviosismo en las filas socialistas, mucho, tal vez demasiado, al margen de la coreografía impetuosa y lastimosa que brindan en las Cortes a propósito de un debate que quiere ser de la nación y acaba siendo de todo y nada a la vez. Su nuevo concepto eufemístico y ambiguo es el de «nación política», él quien se tuvo una vez como asociado de Derecho Político más que de Constitucional. Se juega con los conceptos, con su indefinición, desde la vaguedad de los principios jurídicos. Se trivializa la norma fundamental y se ningunea al Tribunal Constitucional. Es indefectible que tarde o temprano hay que reformar y aggiornar la Constitución. Adaptarla a una realidad cambiante y bien diferente a la de fines de los setenta.

Pero la realidad es la que es y no la impostura que socialistas y catalanes pretende. Sorprendente el disimulo de Montilla y su tergiversación de hechos y realidades.

No menor que la de displicentes plumas, académicas o no, pero en todo caso politizadas, que apelan a una identidad secesionista, diferente, a unos derechos en retroceso y una apelación inmisericorde a la España plural, en la que no creen, pero que es el siguiente mojón de un camino hacia el soberanismo. Relaciones bilaterales como si fueran de igual a igual, cuando la mera parte se quiere equiparar al todo. Estrategia mezquina también la añagaza socialista de culpar de todo este lío al partido popular con su recurso de constitucionalidad, el tiempo les ha dado la razón, por mucho que ahora estos apelan a mirar al futuro y no querer remover una aguas demasiado turbias y que van a suponer un cambio de horizontes y mentalidades.

El victimismo no es una enfermedad, tampoco un síntoma, es el diagnóstico de los nacionalistas que lo tienen todo pero que aún sufren más voracidad de poder. Incluso el nacionalismo gallego apela a diluir aún más las competencias del Estado a favor de la autonomía. Y la cuadriga de los diecisiete caballos lleva tiempo desbocada, donde cada uno tira hacia su propio interés, el que es distinto a los demás. Porque nación política, toda vez que no se ha anulado la de nación catalana, en preámbulo o no, es la nueva trampa. Sí, demasiados mecanos de la política. Y en el camino una España cada vez más desabrida y amenazada de ruptura.

El dedo en el ojo
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 20 Julio 2010

El PNV ha planteado un listado de exigencias para negociar con el presidente del Gobierno que resultan maximalistas, incluso teniendo en cuenta la posición de debilidad parlamentaria de José Luis Rodríguez Zapatero y la necesidad acuciante de apoyos que requiere para poder sacar adelante los presupuestos del próximo año.
Los nacionalistas vascos, además, han destacado deliberadamente la radicalidad política de sus exigencias al señalar, como hizo el portavoz del PNV, Joseba Egibar, que sus demandas estaban basadas en el Estatuto elaborado por Ibarretxe y rechazado por el Congreso de los Diputados y, en lo que se negoció en Loyola con Batasuna durante la tregua del año 2006 para tratar de conseguir el final de ETA.

Durante el tiempo de los diálogos de Loyola el PNV actuó con lealtad con los socialistas, pero esa lealtad desaparece cuando se esgrime lo hablado en aquellas conversaciones como justificación de las demandas nacionalistas. Reaparece en cambio la actitud interesada de considerar que cualquier cosa ofrecida es ya cosa conquistada aunque no se haya cerrado el trato y aunque no se hayan pagado las contrapartidas que se reclamaban a cambio.

Además de plantear reclamaciones maximalistas, el PNV ha elegido la opción de regodearse del PSE y del Gobierno vasco al considerar que cualquier acuerdo que alcance con Zapatero tendrá que ser aceptado con resignación por el Ejecutivo que preside Patxi López. Quiere transmitir una imagen de los socialistas vascos supeditados al PSOE, sin personalidad propia, presentarlos ante los ciudadanos como los «sucursalistas» que según los nacionalistas siempre han sido.

La verdad es que el PNV tiene a favor de esa imagen la historia reciente, el último acuerdo alcanzado con el presidente del Gobierno para apoyarle los presupuestos del pasado año a cambio de ningunear al Ejecutivo de Patxi López y torpedear sus negociaciones para conseguir la transferencia de las políticas de empleo. El presidente Zapatero incurrió con aquel acuerdo en una seria deslealtad ante sus compañeros vascos y ante el lehendakari.

Sin embargo, en esta ocasión el PNV ha puesto tanto afán en meter el dedo en los ojos de Patxi López y sus compañeros, y que además se note, que puede conseguir lo contrario. De momento ha logrado que el PSE reaccione y esté preparado para intervenir en las negociaciones del PSOE con el PNV para evitar ser víctimas del fuego amigo.

El TC ha asumido y convalidado la legislación de la Generalitat
Cataluña: la discriminación del español en la enseñanza y el comercio
La ley obliga a atender y rotular en catalán so pena de elevadas multas
Redacción Periodista Digital 20 Julio 2010

La cuestión lingüística era, junto al término nación, lo más delicado que tenía entre las manos el Tribunal Constitucional.

El denodado empeño de la mayoría de los magistrados por evitar una declaración de inconstitucionalidad que hubiera puesto en cuestión las leyes que imponen el catalán como lengua vehicular en la enseñanza supone una escandalosa dejación de responsabilidades por parte del TC.

Aunque no ha tenido más remedio que eliminar la calificación de «preferente» dada por el artículo 6.1 del texto al uso del catalán en las administraciones, lo cierto es que a continuación asume y convalida la legislación de la Generalitat.

Así, en la interpretación conforme del artículo 35, se señala que todas las personas «tienen derecho a recibir la enseñanza en catalán como lengua vehicular» y que «los alumnos no pueden ser separados en centros ni en grupos por razón de su lengua».

Esto es precisamente lo que impide que los niños catalanes puedan recibir la educación en español, por mucho que el TC sostenga, con evidente desprecio hacia la realidad, que «no puede entenderse que el silencio del Estatut» sobre el castellano como lengua vehicular «obedezca a un propósito deliberado de exclusión».

Igual cabe decir de la interpretación conforme del artículo 34 sobre el uso del catalán en los comercios que «queda sujeto al deber de disponibilidad lingüística en los términos establecidos por ley».

Es decir, la ley que obliga a atender y rotular en catalán so pena de elevadas multas. ¡Qué vergüenza!

Cataluña
La sentencia del TC da munición a la lucha por el bilingüismo educativo
El fallo cuestiona la inmersión del conseller Maragall, que impone la lengua catalana en las aulas
ESTHER ARMORA / BARCELONA ABC Cataluña 20 Julio 2010

El fallo del Tribunal Constitucional sobre el Estatut ha puesto en la cuerda floja al modelo educativo de inmersión lingüística, que blinda al catalán como única lengua en la enseñanza y exime al sistema del cumplimiento de la tercera hora de castellano. Pese a que en los apartados 1 y 2 del artículo 35, que se ocupan de los derechos lingüísticos en la escuela, la sentencia avala el modelo educativo que sitúa el catalán como lengua vehicular, reconoce también la misma consideración para el castellano, la otra lengua oficial de Cataluña.

De este modo, el Alto Tribunal estatal abre la puerta a que el derecho a ser escolarizado en castellano «sea eficaz». A la práctica eso podría suponer el pleno derecho de cualquier ciudadano de Cataluña a elegir, de manera «eficaz» —así lo defne la sentencia—, que la enseñanza de sus hijos se produzca en cualquiera de las dos lenguas oficiales, en igual consideración, ya sea el catalán o el castellano.

Los juristas, sorprendidos
Esa «radicalidad» de los magistrados al establecer la igualdad de las dos lenguas en el ámbito educativo sorprende a los juristas, quienes ven «posibles matizaciones» en el redactado. De este modo, la reinterpretación del artículo 35 puede cuestionar el modelo vigente en las escuelas de Cataluña, según expertos consultados por este diario, y reabrir el debate sobre el modelo lingüístico educativo.

Así lo cree también el diputado del Grupo Mixto y presidente de Impulso Ciudadano, José Domingo, que en declaraciones a ABC avanza que «el fallo supone una auténtica revolución», ya que, segun afirma, «constata la inconstitucionalidad de la inmersión lingüistica, que impone el catalán como única lengua vehicular en la enseñanza».

«A la práctica, eso supone que se reconoce el derecho a recibir más clases en castellano, es decir, que al margen de la de la propia asignatura de lengua española se pueden recibir otras materias en esta lengua, rompiendo con la hegemonía actual del catalán en las aulas», explica el diputado. En esta misma línea el presidente de Convivencia Cívica Catalana (CCC), Francisco Caja, vaticina una auténtica revolución en el sistema educativo, amparada por el nuevo marco normativo que establece el Constitucional.

Avala la tercera hora
A su entender, el fallo refrenda el concepto de conjunción lingüística. «Simplemente constata que el bilinguismo es constitucional y el actual modelo de inmersión en la enseñanza no, porque impone una lengua (el catalán) por encima de la otra (castellano)». Otra de las consecuencias del pronunciaminento del TC es que se reconoce el derecho a la tercera hora, una de las reivindicaciones históricas de las asociaciones de defensa del bilinguismo en la escuela. En base a este nuevo marco normativo que establece el Constitucional, Convivencia Cívica ha anunciado que denunciará a finales de julio ante la Alta Inspección Educativa el actual modelo linguístico en los colegios, ya que «según el fallo no es constitucional». Si en tres meses no hay respuesta de la Administración educativa, CCC presentará ante la Audiencia Nacional una querella por prevaricación.

«La autoridad estatal debe velar por el cumplimiento de la sentencia en materia educativa», afirma Francisco Caja. Al margen de esta vía, el presidente de Convivencia asegura que mantendrán todos los recursos individuales interpuestos por los padres ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) y el Tribunal Supremo (TS). «Es posible que ahora que la sentencia nos ampara más padres se atrevan a reclamar sus derechos», afirma Caja.

De forma muy distinta lo ven los grupos nacionalistas (ERC, CiU e ICV-EUiA). La diputada, Irene Rigau, responsable de educación ha advertido en declaraciones a Ep de que ninguna interpretación podrá cambiar que el catalán sea la lengua obligatoria vehicular en la enseñanza: «El catalán está supeditado a la realidad nacional de Cataluña y ninguna ley lo modificará».

«Repasa la jurisprudencia»
Se apuntan así a la interpretación que ha hecho del fallo el conseller de Educación, Ernest Maragall. A su juicio la sentencia confirma en todos sus extremos «la plena constitucionalidad del actual sistema; no anula ni una sola coma de ningún artículo del Estatut referido a la educación y, por tanto, no será necesario modificar ni una coma ni del Estatuto ni de la Ley de Educación de Cataluña». Maragall considera que lo hace el fallo del TC es repasar la jurisprudencia existente para recordar el castellano como lengua oficial de todo el Estado y, por lo tanto, la obligación de conocerlo y el derecho a usarlo, «hechos que ya protegen las leyes actuales vigentes en Cataluña».

Sindicatos como Ustec, con mayoría en la enseñanza pública y defensores incondicionales del sistema de inmersión, reconocen, sin embargo, que la sentencia del Constitucional «abre el camino a que los alumnos pueda escolarizarse en castellano y pone sobre la mesa la polémica tercera hora de castellano». Una vez más, la política linguística vuelve a ser objeto de discusión, aunque esta vez los defensores de la causa bilingüe combaten con más artillería.

Conflicto
'Toy Story 3' también esquiva la Ley del Cine catalán
La película, como ya ocurre con 'Shrek 4', solo podrá ser vista en 3D en castellano
 www.lavozlibre.es 20 Julio 2010

Madrid.- La Ley del Cine sigue estancada en su aplicación definitiva en Cataluña. Esta nueva norma, por la que al menos el 50% de las copias deben ser dobladas al catalán, está encontrándose con un camino de obstáculos, especialmente en lo que a emisión de películas en 3D se refiere. 'Toy Story 3', como ya ocurre con 'Shrek 4', tampoco podrá verse en este formato en catalán.

'Toy Story 3' solo podrá verse en los cines catalanes en castellano, mientras que en formato analógico sí se han realizado las copias para emitirla en catalán.

'Toy Story 3' llega a las pantallas este miércoles 21 con doce copias en catalán pero ninguna en 3D. Y es que a pesar de que, según el Gobierno catalán, los estudios habían cerrado un acuerdo con la Generalitat para poder ofrecerla en este nuevo formato, “razones económicas” hacen imposible su emisión.

La Ley del Cine se aprobó hace tres semanas y establecía multas de hasta 75.000 a todas aquellas salas que no proyecten, al menos, el 50% de las películas en catalán. Surgió entonces un enfrentamiento con las patronales del sector, ya que esta ley podría significar una reducción del número de películas que se distribuirían en Cataluña. Además, esta norma ha quedado en tela de juicio por la sentencia del Tribunal Constitucional en relación al asunto de las multas lingüísticas.

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