AGLI

Recortes de Prensa    Domingo 25  Julio  2010

 

Contra la resignación
Santiago Rey Fernández-Latorre La Voz 25 Julio 2010

Artículo del Presidente y editor de La Voz de Galicia

Despojados de toda confianza en los políticos, muchos españoles viven hoy amargas horas, presas de una difícil situación que ni han creado ni se merecen. Por todas partes aumenta la desafección colectiva, al tiempo que sube cada día el número de ciudadanos que sufren de manera real y directa en sus propias casas y en sus propias cuentas los efectos de una grave situación económica de la que no son causantes, aunque se vean obligados a pagar la factura.

No es ya solo ineptitud lo que puede reprocharse a los responsables -unos y otros- de haber vuelto del revés el futuro del pueblo español, sino también vicios imperdonables, como la deslealtad que se oculta en el continuo enmascaramiento de la angustiosa situación real, o la bajeza que practican cada día a la vista de todos, cuando dan prioridad a sus intereses partidistas -embriagados en las luchas de poder- y desatienden el deber de cooperación al que están obligados.

Son estos tres defectos -ineptitud, deslealtad con los ciudadanos y bajeza partidista- los que han generado la brecha más enorme que se recuerda en democracia entre el poder y la población civil. La desconfianza es tan grande que difícilmente se podrá reparar si la sociedad se resigna. Por eso es hora de llamar a las cosas por su nombre y exigir responsabilidades a quienes, en su locura, nos han conducido hasta aquí.

El descrédito internacional que hoy abruma a España tiene, desde luego, responsables. Son aquellos que hace solo siete meses, cuando iba a comenzar la presidencia de turno de la Unión Europea, pretendían engañarnos hablándonos de deslumbrantes conjunciones planetarias, pese a saber que la propia supervivencia económica del país estaba en peligro. El elevado déficit público y la multimillonaria deuda con terceros nos colocaban cerca de la bancarrota colectiva, pero desde los Gobiernos proseguía el despilfarro y se seguía denostando como antipatriotas a los que advertíamos del abismo.

A pie de calle, la situación era y es todavía más dramática, con el pulso económico prácticamente detenido. Tocada ya la bárbara cifra de cuatro millones de desempleados, el país camina inexorablemente hacia un aumento más preocupante del paro; la economía productiva se desangra día a día con recortes, quiebras y suspensiones de pagos; empresas antes bien sólidas entran en pérdidas por la drástica retracción del consumo, y en todas las ciudades millares de pequeños negocios echan el cierre hasta dejar desolados barrios enteros.

Mientras todo esto sucede a la vista de la España real, la llamada España oficial se esfuerza en negarlo y en vender una imagen ilusoria de país rico, hecho para codearse con los grandes del mundo. Tuvieron que surgir advertencias desde primeras instancias internacionales para que, en menos de veinticuatro horas, el Gobierno diese un vuelco de 180 grados a su discurso. Y así lo hemos visto pasar del funambulismo irresponsable a inútiles palos de ciego.

La principal conclusión que puede obtenerse de semejante vaivén es que en España falta programa y sobra incoherencia.

Se habla, por ejemplo, de repartir esfuerzos para afrontar la difícil situación económica, pero vemos a las entidades financieras presumiendo de ganar millones cada mes, al tiempo que reclaman el auxilio de los fondos estatales, mientras se abandona al sector lácteo y se congelan las flacas nóminas de los pensionistas. Se habla de sinergias, pero Galicia despilfarra recursos en tres aeropuertos y tres universidades que se hacen la competencia con el único resultado de empobrecerse más en sus minifundios.

Y se habla insistentemente de austeridad, pero la Administración engorda hasta hacerse obesa, mantiene instituciones tan ineficientes como el Senado y las diputaciones provinciales o permite la inusitada deriva de las comunidades autónomas.

A la vista está que el Estado de las Autonomías, que nació constitucionalmente para vertebrar España, se ha hipertrofiado de tal forma que ha llegado a convertirse en uno de nuestros mayores problemas. Porque, desgraciadamente, esta aportación democrática a la convivencia de los españoles solo destaca hoy por los aspectos más negativos que ha ido exacerbando.

Tres son especialmente preocupantes: uno, las graves tensiones disgregadoras que han introducido algunos -nacionalistas o no- con su rechazo a la idea de España, como se ha visto en la negativa a acatar la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña; dos, la proliferación de la corrupción política, y tres, el despilfarro de recursos, que ya recuerda más el estilo de los virreinatos bananeros.

¿Cómo puede entenderse, si no, que las trece corporaciones de televisiones públicas creadas por las autonomías cuesten más de cinco millones de euros diarios, que viene a ser, traducido, un dispendio de 847 millones de pesetas cada día del año? Dado que la finalidad de muchos de estos canales es el boato para sus gobiernos, ¿está España en condiciones de permitirse tales derroches?

Mientras crecen y crecen los desmanes de los virreinatos, agonizan en la inanición centenares de ayuntamientos que ya no pueden atender las cuestiones básicas de sus municipios.

El despropósito no puede ser mayor. O sí. Porque la clase política, lejos de proponerse afrontar el problema con seriedad prefiere dejar que el desbarajuste vaya agrandándose antes que perder votos por tomar medidas que puedan disgustar a sus fieles electores.

El cortoplacismo que domina la actividad política no solo ha dado al traste con las grandes ideas de eficacia y servicio, sino que ha generado una nueva forma de actuación que consiste en dedicar la mayor parte de los esfuerzos a cuidar la imagen y la apariencia propias, y el resto, a denostar a los rivales. El objeto de la política no es ya acometer proyectos troncales, sino mantener el poder para el clan a toda costa.

Tal planteamiento, propio de las democracias viciadas o inmaduras, trae como consecuencia la pérdida de principios. Y lo que es peor: la crisis de valores que ha hecho mella en la sociedad española. Basta ver, para corroborarlo, las graves discordias y deficiencias que sacuden ámbitos tan importantes como la educación, la justicia y las propias reglas de juego de la convivencia, empezando por la propia ley electoral, que no da en la práctica el mismo valor a unos votos y a otros.

A empeorarlo ayuda, sin duda, el guerracivilismo en que se han instalado algunos grupos de comunicación, que se comportan como jaleadores, creados a su medida por los poderes políticos y sostenidos según la obediencia que profesen a sus jefes. Así resisten, atrincherados, al menos mientras los agujeros negros en que se han convertido sus finanzas no se traguen tantos delirios de grandeza.

No son, ciertamente, los únicos gigantes con pies de barro que vienen a añadir más elementos de preocupación a la alarmante fotografía que hoy puede obtenerse de España. A las quiebras de grandes imperios económicos construidos con defectuosos ladrillos puede sumarse la enorme deuda de los clubes de fútbol que hasta ahora vinieron tratando de engañar a los aficionados haciéndoles ver -para beneficio de unos pocos- que podían convertir humo en dinero. Así han llegado a deber nada menos que 3.526 millones de euros; es decir: 586.000 millones de pesetas.

Ahora, cuando esa imposible alquimia ya no funciona, miran por tercera vez a las ubres del Estado esperando que de ellas mane el dinero que los salve de la debacle, y que la conmiseración con estos grandes gestores lleve a Hacienda a perdonarles todo lo que nos deben. Algo que, evidentemente, las arcas públicas no pueden hacer.

Y mientras este es el patético panorama que se observa hoy de España con un mínimo de perspectiva, en nuestra comunidad, más despistados aún, continúan las tradicionales y entrañables peleas domésticas. Desde las internas de algunos partidos, que buscan destrozarse con camaradería, a las de quienes se afanan en disparar al aire insidias de papel, ya que saben que no pueden ganar en el cuerpo a cuerpo. Sorprende, por ejemplo, ver convertidos en adalides de la fusión de las cajas a quienes estuvieron prohibiéndola y zancadilleándola a diario.

Sobre todo, enoja ver a los políticos malgastando el tiempo en denuncias cruzadas de presuntas corruptelas pasadas y actuales, mientras en la calle crecen las preocupaciones laborales, los problemas económicos y el desánimo colectivo.

Pero el desánimo es estéril y no podemos entregarnos a él.

El 25 de julio, día de Galicia y del patrón de España, es una fecha solemne en la que todo pide iniciar algo nuevo. Hoy, sin duda, en este preciso instante de la historia, es el momento de recuperar la energía y plantearnos salir del pozo. El momento de reclamar, ya, un cambio de rumbo a quienes tienen la responsabilidad de poner fin a este callejón sin salida.

El presidente soberanista
Los españoles que creen que el Constitucional ha sido benévolo con el Estatuto carecen de voz política
IGNACIO CAMACHO ABC 25 Julio 2010

LA operación del Estatuto le ha salido tan bien a Zapatero que después de haberle otorgado a Cataluña más autogobierno que nunca ha logrado que se dispare el índice de insatisfacción nacionalista y aumenten, aunque sea por impulso visceral, los partidarios de la independencia. He ahí una estrategia sobresaliente propia de una minerva del Estado. Los catalanes tienen un régimen semiconfederal y lo único que se oyen son protestas y manifestaciones de victimismo, ante las que el presidente se pone de rodillas. Su incapacidad para manejar la iniciativa tras la sentencia del Tribunal Constitucional y su mala conciencia a la hora de defender a las instituciones del Estado han provocado una crecida inédita del soberanismo, experto en sacar partido de contrariedades artificiales. La alianza de soberanistas en que se ha convertido la política catalana ha inoculado con facilidad en la opinión pública un mensaje de agitación pesimista a favor de corriente, generando un cabreo popular que estimula la visceralidad y aumenta la temperatura social en unos grados de desafecto hacia España. Éxito completo de ZP, que camina de victoria en victoria hasta la derrota final.

Pero mientras en Cataluña estalla la irritación sobreactuada y el lamento ventajista de su montaraz dirigencia pública, en el resto de España falta representación política del malestar por la desigualdad que representa un modelo asimétrico del mapa de las autonomías. Ni el Gobierno por egoísmo, ni el PSOE por obediencia, ni el PP por vergonzante conveniencia oportunista, son capaces de asumir la voz —mayoritaria según las encuestas— de los españoles que creen que el Constitucional ha sido benévolo con el Estatuto al consagrar sus principales premisas desigualitarias. Españoles que por cierto siguen constituyendo, a día de hoy y mientras no se reforme la Constitución, el único sujeto posible de soberanía nacional. Españoles a los que su Gobierno ni pregunta ni escucha lo que piensan de un conflicto que parece afectar sólo a Cataluña, que es precisamente lo que niega el veredicto del TC al establecer la preminencia de la nación española. Pero Zapatero ha vuelto la espalda a esa esencial doctrina de Estado y se ha avenido, con complicidad irresponsable y apocada, a propiciar el modo de desobecederla. Se ha arrugado ante la presión nacionalista y le ha cedido la iniciativa del pataleo.

El resultado de esa brillante gestión zapaterista es que el problema catalán sigue más abierto que nunca después de un Estatuto de máximos que revienta las débiles costuras del Estado. Y que el presidente de España permite que sólo se oiga la expresión del malestar de Cataluña, concediéndole de facto el rango de nación que ha venido a negarle la sentencia. Esto no se había visto nunca: un Gobierno volcado de parte de quienes pretenden achicarle su propia soberanía.

Zapatero, Fernando VII y el libro de Historia
Luis Peral* www.gaceta.es 25 Julio 2010

Seis años después de su llegada a La Moncloa, en trágicas circunstancias, el presidente estaba muy preocupado. Recordando sus estudios de una Historia de España no devaluada por las leyes educativas socialistas, no podía quitarse de la cabeza a quien le antecedió al frente del poder ejecutivo de España doscientos años antes. Un nefasto personaje que –recibido como El Deseado por los españoles que ignoraban su cobarde sumisión a Napoleón– traicionó y decepcionó a unos y otros para acabar alcanzando el final más indigno de un gobernante: quedar mal en el libro de Historia.

La verdad es que Fernando VII se lo ganó a pulso. Tras regalar –en collera con su padre– la Corona de España a Napoleón, al que llegó a felicitar por sus victorias contra los españoles, volvió a España para abolir la Constitución de 1812 y la obra legislativa de las Cortes de Cádiz. Tras afirmar en 1820 “Marchemos juntos, y yo el primero, por la senda constitucional”, recibió en 1823 al duque de Angulema, jefe militar de los 100.000 Hijos de San Luis que restauraron el absolutismo, con las palabras: “¡Que gran servicio me habéis prestado, primo!”. En su reinado se perdieron las posesiones españolas en la América continental y, para rematar la faena, a su muerte se inició una terrible guerra civil, la primera Guerra Carlista.

Esta conducta mereció juicios tan severos como los de Fernando Díaz-Plaja para quien “Fernando VII no tuvo más objetivo que el de sobrevivir y reinar como fuere”.

Vaya por delante que no considero que sea justo hacer un exacto paralelismo entre El Deseado y Zapatero, salvo en lo referente a que éste tiene todas las papeletas para quedar mal en el libro de Historia y convertirse así en el Fernando VII del siglo XXI. No es Zapatero un mero oportunista al que sólo interesa alcanzar y conservar el poder, sino, más bien, un impulsor mesiánico de una ideología radical-socialista basada en la ingeniería social y en el revisionismo histórico. Por supuesto, que para mantenerse en el poder está dispuesto a pactar con quien sea, sin importarle su deslealtad a la Constitución, a devaluar el concepto de Nación, a desdecirse de su política social –solemnemente proclamada– y, lo que es aún más grave, a comprometer seriamente para el futuro el modelo de Estado y los grandes consensos alcanzados por los españoles en la Transición y que culminaron en nuestra Constitución de 1978.

No le ha importado fomentar la división entre los españoles sobre todo tipo de cuestiones decisivas para la convivencia nacional: el modelo de Estado, la memoria histórica, el uso de las lenguas oficiales, la política exterior, la libertad religiosa, la educación, el derecho a la vida, el sectarismo excluyente con la oposición e, incluso, asuntos en principio técnicos como los trasvases de agua y la energía nuclear. Y en esto si nos recuerda a Fernando VII en cuyo reinado surgieron los gérmenes de divisiones sociales y guerras civiles que ensombrecieron la vida de tantos españoles.

Ahora Zapatero apela a pensar primero en España. Algo que no hizo, aparentemente, al hablar de la Nación como concepto discutido y discutible, al aceptar de antemano cualquier Estatuto que viniese de Cataluña (sin considerar que podría no ser conforme con la Constitución), al intentar una negociación política con ETA, felizmente fracasada, y al dañar seriamente el prestigio internacional de España y de sus Fuerzas Armadas con la ignominiosa retirada de Irak sin esperar, como había prometido en su programa electoral, a una nueva resolución de la ONU. Tampoco pensó primero en España al negar la crisis económica en el año 2008 y no adoptar las medidas adecuadas; o al promover una política internacional que nos ha convertido en el amigo europeo de todo caudillo populista iberoamericano que aspira a perpetuarse en el poder, al tiempo que no criticamos con la energía necesaria los atentados a los derechos humanos que se producen en Irán, Cuba o Venezuela. Se ha perdido en pocos años un prestigio internacional que costó décadas alcanzar.

Bien es verdad que en las relaciones exteriores siempre es mejor la grotesca sumisión ante el poderoso –“No es una cuestión de lo que Obama puede hacer por nosotros, sino de lo que nosotros podemos por Obama”– que la abyecta traición de quien, como Fernando VII, escribió a Napoleón: “Doy muy sinceramente… la enhorabuena de la satisfacción de ver instalado a su querido hermano José en el trono de España”.

En todo caso, y si no cambian mucho las cosas, Zapatero tiene ya, como Fernando VII, un lugar reservado en el libro de Historia de España como uno de los gobernantes que más dividieron y perjudicaron a sus conciudadanos y que éstos no merecieron.

*Luis Peral es senador por la Comunidad de Madrid.

Las deudas de la señora Cataluña y de sus cajas
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 25 Julio 2010

¡Qué caros nos cuestan los catalanes a los demás españoles! Caixa Catalunya, que está dirigida por el ex vicepresidente de Glez Narcís Serra, tiene un agujero descomunal.

[Narcís Serra]

Según el mito inventado por los nazionalisats y aceptado en Madrid, donde los tópicos arraigan con la misma fuerzas que las acacias (tal como dijo Manuel Azaña), los catalanes son más listos, más europeos, más inteligentes, más altos, más amables que el resto de los peninsulares e isleños.

Así describió Albert Boadella a esos catalanes:

«Je, je, queda claro que no tenemos nada que ver con ellos, je, je, nosotros somos dialogantes, pacifistas, y naturalmente, más cultos, je, je, je, más sensatos, más honrados, más higiénicos, más modernos, je, je, si no hemos llegado mas lejos, je, je, ya sabemos quienes son los culpables, je, je, je».

Leí hace tiempo un artículo de Carlos Sentís, ex secretario de un ministro de Franco, en el que nos reñía a los expañoles porque no mostrábamos suficiente generosidad con la señora Cataluña, que nos daba de comer y hasta nos vestía y abrigaba con sus camisas y mantas, que bien caras nos hacía comprar.

Los hechos son tercos. En Cataluña hay una corrupción desbocada y casi impune, como prueba el caso Millet a la que hay que añadir una gran incompetencia en la gestión de los fondos públicos, para lo que basta comprobar el estado de la red de metro de Barcelona y el crecimiento de las autopistas de peaje concedidas por la Generalidad.

Las pruebas de resistencia hechas a la banca española muestran que los gestores catalanes son un desastre:

Los suspendidos en el examen han sido Diada (la unión de Caixa Catalunya, Caixa Tarragona y Caixa Manresa), que necesitará una inyección de capital de 1.032 millones de euros; Espiga (la unión de Caja Duero y España), que necesitará fondos adicionales por 127 millones; Banca Cívica (la integración de Caja Navarra, CajaCanarias y Burgos) que requerirá 406 millones; y Unnim (la fusión de Caixa Sabadell, Terrassa y Manlleu), que deberá buscar 270 millones adicionales de capital. También suspende el examen CajaSur, que según las pruebas necesitaría 208 millones de capital nuevo.

Es decir, las cajas catalanas han causado un agujero de 1.302 millones de euros.

¡Menos mal que los señoritos catalanes tienen a ZParo para que les dé dinero de todos nosotros, incluso de los idiotas de Hospitalet que votan al PSC!

Señora Cataluña, cuando se vaya, llévese sus deudas.

OTRA MENTIRA DE ZPARO

¿Recordáis que el Bobo Solemne afirmó en Nueva York que teníamos el sistema financiero más sólido del mundo?

Pues por si acaso, el 90% de ese sistema se ha sometido a las pruebas de marras, cuando en otros países de la zona euro ha sido el 50%. ¿Por qué? ¿Por falta de confianza en el extranjero? Si los bancos españoles son sólidos y las cajas de ahorro se disponen a corregir sus deficiencias, ¿por qué tenemos que pagar un diferencial de deuda mayor que los demás?

De los siete suspensos, cinco corresponden a Expaña. Ya sabéis, la octava potencia económica del mundo.

Los diez años de Zapatero han hecho de España un país más maduro para el fascismo
Francisco Rubiales Periodista Digital

Es duro pero cierto: después de "padecer" el mandato de Zapatero, la sociedad española está más preparada que antes para acoger cualquier tipo de fascismo. El desprestigio de los políticos y el divorcio de la sociedad con sus dirigentes, dos rasgos preocupantes de la España actual, suelen ser la antesala de aventuras totalitarias. Los socialistas, al celebrar los 10 años de Zapatero, han ocultado en su balance la gran verdad trágica de una España actual que, moldeada por ZP, con la política, los políticos y hasta el sistema desprestigiados, está mucho más lejos de la democracia y más cerca del fascismo que cuando ZP asumió el poder.

Celebrar la bancarrota y el fracaso como hizo ayer el PSOE en el décimo aniversario del "zapaterismo", es obsceno y, además, cínico. El peor dirigente político de la España moderna, en el parcial y falso balance de sus diez años al frente del socialismo español, habló de conquistas sociales que no existen y de éxitos invisibles, ignorando la gran verdad de su herencia, que la España que él ha construido está más cerca del fracaso y del fascismo que cuando él asumió el poder.

Diez años de Zapatero han sido suficientes para debilitar tanto la política y la democracia y para decepcionar tanto a los ciudadanos que el país ha aprendido a odiar a los "políticos" y a desconfiar tanto del sistema que empieza a estar preparado para recibir con los brazos abiertos a cualquier salvapatrias que se presente ante la sociedad como "antipolítico" y sea portador de una "escoba" que barra los abusos, los privilegios injustos y la arrogancia de la actual casta afincada en el poder.

Es duro pero cierto. El divorcio entre políticos y ciudadanos se ha consumado durante el mandato de Zapatero, como queda reflejado en las encuestas, que señalan al político como el tercer gran problema del país. Sin la habitual "cocina" del poder, esas encuestas revelarían la amarga verdad de que los políticos profesionales actuales son el principal y mayor problema de España.

Zapatero, con sus mentiras, engaños, arbitrariedades y trampas, tras haber arruinado el país, dividido la sociedad y despertado el fantasma de las dos Españas, ha esquilmado el panorama político y democrático español, hasta lograr que el político sea percibido como el carcelero de un pueblo al que el poder teme porque un día podría despertar y descubrir que está siendo oprimido y engañado hasta el abuso.

En su balance falso y arbitrario, los socialistas olvidaron reconocer que la principal herencia de Zapatero ni siquiera es el desempleo, el avance de la pobreza y la destrucción de la confianza y de la riqueza, sino la destrucción del prestigio de la política y la degradación de la democracia, un sistema que en sus manos se ha revelado como una dictadura del partido en el poder, sin controles ni cautelas y con un poder desmedido y peligroso.

La España que dejará Zapatero estará más madura para el fascismo porque la democracia y el prestigio de la política, que son los principales frenos al totalitarismo, han sido degradados por el torpe y arbitrario dirigente socialista. gracias al cual los ciudadanos españoles perden cada día más la confianza en el poder democrático, la esperanza en el futuro y el respeto a la democracia.

La práctica continuada del clientelismo, el nepotismo, el amiguismo, el despilfarro, la arbitrariedad, la ineficacia, la arrogancia y la parcialidad han colmado de oprobio al gobierno y estimulado el desprecio a lo público en millones de españoles, disconformes con el comportamiento de Zapatero y con su labor demoledora del país y de sus riquezas y valores.

El socialismo de Zapatero ha demostrado que nos acerca mas que cualquier otro sistema, incluido el liberalismo salvaje, al mundo esclavo de Orwell, donde la libertad se limita porque unos tienen más derechos que otros y la ley se aplica con rigor al enemigo y d manera magnánima al amigo.

Al igual que los abusos de la II República abrieron las puertas al "Franquismo", los errores, las mentiras y los abusos de Zapatero están abriendo las puertas de España a cualquier futura aventura totalitaria, con tal de que se presente como limpia y enemiga de los "políticastros" y "aprovechados".

Al margen de lo interpretable, ateniéndonos a los puros hechos y estadísticas, la España que puede exhibir Zapatero como balance es triste y preocupante: avance de la pobreza, desempleo masivo, pérdida de confianza en el poder, desprestigio de los políticos y del sistema y un liderazgo despreciable que ha convertido a España en país campeón en ámbitos y sectores como la baja calidad de la enseñanza, el fracaso escolar, la delincuencia de bandas internacionales, el despilfarro público, el endeudamiento atroz, el tráfico y el consumo de drogas, el blanqueo de dinero, la prostitución, la trata de blancas, la violencia de género, el alcoholismo, los privilegios de la "casta" política, el crecimiento insostenible del Estado,y otras muchas lacras que son reflejo y causa, al mismo tiempo, de la decadencia de la sociedad española, de la convivencia y del bienestar general.

Celebrar como un éxito estas desgracias, como acaban de hacer los socialistas, es una verdadera desvergüenza y una ofensa a la verdad y a la decencia.

El precio de la independencia
Editorial www.gaceta.es 25 Julio 2010

La independencia le costaría a Cataluña un verdadero descalabro en términos de generación de riqueza y PIB per cápita. Cataluña se convertiría en el Estado más deficitario del mundo.

Decíamos ayer que es discutible que los nacionalistas pretendan, de verdad, la independencia. Entre otras razones, porque Cataluña, por ejemplo, no iría a ninguna parte desgajada del resto de España. Y no hablamos de principios, sino de números. No sería el paraíso económico que los nacionalistas utilizan para apuntalar la propaganda separatista. Según se desprende de un estudio realizado por el economista Mikel Buesa, esa región tendría mucho que perder. El estudio, elaborado por el mismo autor de Los costes de la ‘No-España’ en el País Vasco, (2003) que obtuvo gran repercusión, es concluyente al respecto. Si Cataluña se independizase se empobrecería notablemente, tendría que vivir durante varios años fuera de la Unión Europea y la zona euro, y sufriría una fuga de capitales, empresas y cerebros.

La independencia le costaría a Cataluña un verdadero descalabro en términos de generación de riqueza y PIB per cápita. De ser una de las regiones más ricas de España y de disfrutar los catalanes de una de las rentas por habitante más altas, pasaría a niveles próximos a los de Ceuta. Las razones de semejante batacazo, según el autor, habría que buscarlas en la salida de la unión aduanera y el mercado común europeos, en la necesidad que tendría Cataluña de dotarse de una nueva moneda y en los efectos nocivos que, sobre la industria catalana, tendría la separación de su mercado principal, que hoy por hoy es el español.

No existe posibilidad de que Cataluña permaneciera en la UE, al menos durante los primeros años. Tendría que salir primero y luego iniciar las negociaciones de entrada. Para que vuelva a ser aceptada en el seno de la UE es necesario que los 27 miembros estén de acuerdo. Para reincorporarse a la moneda única habría de esperar en torno a 10 años, y eso si hace los deberes y su economía doméstica está saneada. Demasiado tiempo para una economía sumida en un coma profundo del que se derivarían incalculables consecuencias políticas.

Cataluña se convertiría en el Estado más deficitario del mundo. Las exportaciones, fuertemente erosionadas por la tarifa exterior común que tendrían que enfrentar fuera de la UE, no podrían compensar las importaciones, lo que se traduciría en una insostenible balanza de pagos. Y eso por no hablar de imponderables tales como deslocalizaciones empresariales, fuga de cerebros o pérdida de parte de la población que, aparte de catalana, se siente española y es presumible que quiera seguir viviendo en su propio país, y no como una minoría marginada en una nación extranjera. Muchas empresas catalanas se encontrarían ante una difícil disyuntiva. Las principales corporaciones del Principado tienen su mercado primario en el resto de España, por lo que tendrían que trasladar su sede a una ciudad española o exponerse a la más que probable hostilidad por parte de los consumidores y asumir por anticipado la bancarrota. El desastre llegaría en un momento delicado para la autonomía catalana, una de las más endeudadas de España y con la economía regional en caída libre desde hace dos años.

La independencia llegaría cargada de veneno, problemas sociales y ruina del tejido productivo. Y encima, no sería popular (el 75% de los catalanes, y por lo tanto de los votantes, se sienten españoles). Lo saben perfectamente CiU, ERC y por supuesto el PSC, de suerte que los órdagos que lanzan sobre la Moncloa no son otra cosa que variaciones de la vieja técnica del sablazo.

Las respuestas de Rajoy
Editoriales ABC 25 Julio 2010

UNA de las valoraciones más contundentes que realiza Mariano Rajoy en la entrevista que hoy publica ABC se refiere a la actitud de Zapatero respecto a la sentencia del TC sobre el Estatuto: «No hay democracia donde un Gobierno ponga en tela de juicio las sentencias de los tribunales». Este juicio tan crítico del líder de la oposición es coherente con el insólito emparejamiento que protagonizaron Zapatero y Montilla para hacer duelo por la identidad «nacional» de Cataluña. Que un presidente autonómico, máximo representante del Estado en su comunidad autónoma, se presente en La Moncloa para exigirle al presidente del Gobierno la reparación de los daños causados por el TC es algo que solo es posible ver gracias a Zapatero. Sin duda tiene razón Rajoy cuando pide mirar al futuro en este conflicto, pero sin olvidar que ese futuro está lastrado por una estrategia común de nacionalistas y socialistas para insistir en la sustitución del Estado autonómico por un modelo confederal; y que al Partido Popular le seguirá correspondiendo el papel de abogado de la Constitución, después de que la izquierda española se haya confirmado en su nuevo papel histórico como caballo de Troya de los nacionalismos en el Estado. Si el PSOE ha renunciado a la lealtad constitucional, el PP debe asumir la defensa de la Constitución, como lo hizo frente al Estatuto de Cataluña.

Rajoy no incurre en el error de centrar su discurso en los terrenos que pretende marcarle el PSOE y por eso defiende el derecho de su partido a hablar con el PNV y CiU. Cuestión distinta es la elaboración de una posible agenda común con los nacionalismos para facilitar un cambio de gobierno, asunto que Rajoy zanja con una rotunda defensa de la autonomía del PP frente a la conveniencia de ir preparando futuras alianzas. Esta opción es la que mejor entiende el electorado popular, consciente de que, llegado el caso, será necesario pactar con nacionalistas, pero también de que, en este momento, el PP tiene que optar a gobernar en solitario para poder realizar, entre otras reformas, un plan imprescindible de reforzamiento del Estado y de las políticas de cohesión nacional.

La prudencia y la coherencia son las características de la actitud de Rajoy ante las diversas cuestiones de la situación actual. Pero, si en algo manifiesta una cierta novedad, es acerca de la nueva ley del aborto, que Rajoy derogará si gana para mantener la legislación anterior, un compromiso que demuestra que la crisis de España no es solo económica.

Es decisión de ETA
«No es asumible lanzar el mensaje de que ETA y su entorno han dado un paso y ahora nos toca mover ficha a los demás»
ISABEL URKIJO El Correo 25 Julio 2010

GESTO POR LA PAZ

La crisis financiera que terminarán pagando los que no se beneficiaron de la bonanza económica, 'La Roja', el verano� y, sobre todo, el silencio de ETA están creando la sensación de que el terrorismo es agua pasada, algo superado y que, por arte de magia, estamos en eso que a algunos les encanta: un proceso de paz. En ocasiones leemos los periódicos y parece que algo ha pasado realmente cuando, en realidad y por desgracia, no ha pasado nada donde tiene que pasar: ETA sigue en silencio y Batasuna, preocupada porque no se presentan a las elecciones. Vaya por delante mi sincero deseo de que se pueda votar a Batasuna y mi pena por que la preocupación de Batasuna sea poder presentarse o no a las elecciones y no cómo desembarazarse del peso de ETA, que les está arrastrando irremediablemente hasta el fondo del pantano.

Los que sí se han movido son los fans del proceso de paz. Es comprensible que después de casi 50 años de dolor y más dolor suspiremos por asirnos a cualquier cosa para pensar que este horror está terminando. Sin embargo, lo que ya no es tan comprensible y menos asumible es el hecho de lanzar mensajes que nos sitúan en un escenario distinto al que es; esto es, dibujar un paisaje en el que se da por hecho que el entorno de ETA y la propia banda terrorista han dado un paso firme hacia el abandono de las armas y que, por lo tanto, ahora nos toca mover ficha a todos los demás. En mi opinión, estos mensajes no sólo dificultan la desaparición de la violencia terrorista, sino que pueden distorsionar posibles debates internos y favorecer la prolongación de la vida de ETA.

Me explico: si ante determinadas suposiciones de un posible cambio en la actitud de ETA y su entorno respecto al uso y apoyo de la violencia se reclaman pasos que supuestamente pudieran favorecer el abandono de las armas, nos podríamos encontrar en un escenario en el que ETA, sin haberse movido un ápice, pasaría de ser una mera espectadora a dirigir la obra indicando a cada sector de la sociedad lo que tiene que hacer para satisfacer sus necesidades. Nunca deberíamos olvidar que la decisión de dejar las armas es una decisión que concierne exclusivamente a quienes libremente han elegido utilizarlas. ETA tiene que tomar la decisión y no puede trasladar al resto de la sociedad esa responsabilidad que sólo le compete a ella.

Por otra parte, situarnos en este espejismo en el que se pretende que seamos ahora el resto de la sociedad quienes tenemos que 'hacer algo' otorga al terrorismo la capacidad de relacionarse con el sistema democrático como entre iguales. Pero, ¿qué es 'eso' que tenemos que hacer? Sin duda alguna, hasta no comprobar que la decisión de abandonar las armas es inequívoca y definitiva, nada. A partir de entonces, y sólo desde entonces, se deberán dar los pasos necesarios para tratar cuestiones que incumben a quienes han ejercido y colaborado con el terrorismo. Y, en relación a la participación en política, cabe recordar que el rechazo al uso de la violencia les abriría la puerta de la participación en política, como ya les ha ocurrido a otros.

Es posible que estemos acercándonos al final de ETA -¡ojalá!-, pero la impaciencia y las prisas no son buenas consejeras. Entiendo que alguien pueda pensar que esto significa 'quedarnos de brazos cruzados', pero no es así porque, insisto, la decisión sólo le compete a ETA. El resto debemos continuar luchando en defensa del Estado de Derecho y contra el terrorismo en todos sus frentes, sin olvidar en ningún momento las reglas éticas que nos marcan los derechos de cada ser humano ni la importancia de conseguir la absoluta deslegitimación del terrorismo. Éste puede que sea un camino más largo o no y puede que produzca más dolor o no, pero sin duda será el camino más firme y más justo para todos y en especial para quienes han sido convertidas en víctimas en todos estos años.

Cataluña no quiere ser Holanda
Jorge de Esteban El Mundo 25 Julio 2010

Holanda no acepta la victoria de España en la final del Campeonato Mundial de fútbol, y trata de que la Copa se la entreguen a ella, reconociendo así -para los holandeses- su merecida victoria. Para conseguir tal fin, los dirigentes holandeses estuvieron antes del partido, durante el partido y después del partido, amenazando al árbitro y a sus tres colaboradores, amedrentándolos continuamente con sus bravatas.

Las razones que ofrecen para reivindicar su ansiada victoria sobre España, son esencialmente dos. Por una parte, esgrimen motivos históricos, pues como explica la letra de su himno nacional, en su primera estrofa: 'De Orange mi blasón, al Rey señor de España, rendí yo siempre honor'.

Esto es, al que se le hace hablar así es a Guillermo de Nassau, súbdito de nuestro Felipe II, pero que lideró una lucha infructuosa contra la dominación de España en los Países Bajos. Por eso, en las últimas estrofas del himno se acaba expresando un canto a la esperanza, con estas palabras: 'Finalmente la prueba amarga, cederá al dulzor, que mi noble alma aguarda, de Dios nuestro Señor, conocer la ventura, de morir con honor, gozando eterna gloria, cual héroe vencedor'.

En suma, Holanda reivindica la victoria futbolística sobre España, en razón de un pasado en que sufrió la humillación de la potencia mundial que era entonces la Corona de Felipe II.

El segundo argumento que emplean los holandeses para reivindicar su victoria, se centra esencialmente en la incompetencia del árbitro y de sus ayudantes. Señalan que todos ellos no sólo no tenían la preparación debida para arbitrar la final de un Campeonato del Mundo, sino incluso que habían sobrepasado, alguno de ellos, por unos días, la edad reglamentaria que se exige para participar en una final de esta categoría. En consecuencia, piden que se anule la victoria de España y que se reconozca a Holanda el título de Campeona del Mundo, después de haber jugado ya tres finales en su historia.

Ahora bien, como parece que no ha surtido efectos hasta ahora sus protestas, el entrenador de los holandeses se ha dirigido directamente al presidente de la FIFA, y éste, que espera ser reelegido para un próximo mandato con los votos de los holandeses, les ha respondido de forma muy favorable, prometiéndoles que por caminos tortuosos y no totalmente legales, acabarán quitando el título a los españoles para concedérselo por fin a ellos.

Por supuesto, esto que acabo de narrar es pura ciencia ficción, y pido, por tanto, a los holandeses que me perdonen por utilizar el simil de la final del reciente Campeonato del Mundo. Pero si fuese cierto, si realmente hubiera ocurrido como he contado en este relato, qué es lo que diríamos entonces. Se trataría, en ese caso, de algo intolerable, de un escándalo monumental, que situaría a los holandeses fuera de la legalidad internacional, y que demostraria que los dirigentes de su fútbol eran unos perfectos amorales, aunque luchasen por la 'dignidad' de Holanda.

Pues bien, eso que era ciencia-ficción en el supuesto del fútbol, es absolutamente verídico en el caso de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el 'Estatut', ya que el modus operandi de los nacionalistas catalanes y, en especial, del presidente Montilla, está siendo muy semejante a lo que he expuesto con respecto a los holandeses.

En efecto, de acuerdo con la Constitución española, aprobada también mayoritariamente por los catalanes en 1978, se creó un Tribunal Constitucional para que enjuiciase, cuando fuese recurrida, cualquier tipo de ley, incluso las aprobadas en referéndum, a fin de verificar si violaba o no la Norma Fundamental,

Había, por tanto, unas reglas de juego y un árbitro que las aplicaba, discutidas muchas veces, pero siempre acatadas por todos, hasta que se dictó la sentencia sobre el 'Estatut', señalando que varios artículos, por lo menos, no se ajustan a la Constitución. De inmediato, se han producido unas reacciones gubernamentales que sobre todo a cualquier jurista, pero también a todo demócrata, no tienen más remedio que escandalizarlos y que producen que nos preguntemos qué clase de Estado de Derecho tenemos.

Como dice al artículo 38. 1, de la LOTC, “las sentencias recaidas en procedimientos de inconstitucionalidad tendrán el valor de cosa juzgada, vincularán a todos los Poderes Públicos, y producirán efectos generales desde la fecha de su publicación en el BOE”, desarrollando así lo que ya expone el artículo 164 .1, de la propia Constitución.

Sin embargo, da la impresión de que el Gobierno catalán no se siente obligado por este mandato, comportándose como si el “derecho de sobrecarta”, típico del Reino de Navarra y de las provincias vascas, durante los siglos XV al XIX, según el cual, se declaraban nulas las órdenes emanadas de la Monarquía española, porque atentaban contra sus Fueros, estuviese vigente en la actualidad para Cataluña.

No es otra la conclusión que se puede deducir de todas las manifestaciones que el presidente Montilla y otros nacionalistas han pronunciado, alineándose así en una especie de insumisión legislativa, cuando, por una parte, afirman que seguirán aprobándose leyes en el Parlamento catalán aunque vayan en contra de lo manifestado por el Tribunal Constitucional.

Y, por otra, Montilla ha visitado al presidente Zapatero para que “enderece” lo que el Tribunal Constitucional ha echado abajo con toda la razón. Es más: el presidente del Gobierno español, máximo responsable del cumplimiento de las leyes y sentencias del Estado de Derecho, se ha comprometido ( es un decir) a abordar por vías legislativas los aspectos inconstitucionales del 'Estatut', porque, según él, “el Gobierno no recela del autogobierno, sino que lo reconoce, y no teme la fuerte identidad política de Cataluña, sino que la respeta.

Sin embargo, debería recelar, porque “profundizar en el autogobierno”, fuera de los cauces de la Constitución, no es sino “profundizar en la autodeterminación”.

Y, para acabar, copio la carta de un lector catalán a un periódico, Jordi S. Berenguer, que lo explica muy bien : “ El problema de Cataluña no son ni los catalanes ni los que no lo son. El verdadero problema de Cataluña son los políticos mediocres que se empeñan en crear problemas donde no los hay, inventando historias que nunca fueron, sometiendo a los ciudadanos a un lavado de cerebro, a través de los medios que dominan y a favor de sus intereses partidistas…”.

Esto es, para ellos Cataluña no puede ser Holanda y no pueden aceptar la derrota ante el Tribunal Constitucional.

Menos coñas, Caperucita
Carlos Dávila www.gaceta.es 25 Julio 2010

No tengo la menor intención de cansarles con citas aparentemente cultas o pedagógicamente históricas. Sólo quiero recordar que Antonio Maura (uno de los pocos políticos españoles cuya biografía se reconoce con un “don” inicial) afirmó en alguna ocasión en el Congreso de los Diputados que “en política lo que no se recobran nunca son las oportunidades”. Y eso que fue cinco veces presidente del Gobierno, soportó con entereza y no muy buena mano, la Guerra de Marruecos, tuvo que reprimir revueltas durísimas y al fin, si hay que hacer caso a su hijo Miguel, hubiera servido a la República en caso de no haberse muerto antes de 1931. Maura, desde luego, sabía bastante de oportunidades y de méritos; tantos acumulaba que de ser, en principio, un deplorable hablador del castellano cuando llegó a Madrid para estudiar más Ciencias que Derecho, terminó por convertirse en uno de los mejores, si no el mejor, orador de su tiempo.

De haber existido ahora, Maura estaría escudriñando, con certeza, las oportunidades que tiene el Partido Popular, un trasunto, más o menos, del suyo, de derrotar a Zapatero dentro de un par de años. Si ganara, Rajoy hubiera aprovechado su tercera oportunidad ante un individuo al que considera, con todas las luces de la razón, que es un perfecto indocumentado. Pero no está tan claro, porque no es seguro –más bien, lo contrario– que este personaje, Zapatero, que es el crisol más repugnante de todas las falacias posibles, vuelva a presentarse. Se lo contábamos en exclusiva hace días en LA GACETA: la inestabilidad familiar no le induce precisamente a seguir ocupándose (es un decir) de asuntos públicos, y, a mayor abundamiento, porque, es aún más discutible que los auténticos dueños del poder europeo sigan soportando sus destrozos, destrozos que, al fin, se resisten a pagar ellos. En suma, que Rajoy se puede encontrar sin su tercera oportunidad ante Zapatero.
El perfil bajo

Pero, claro está, en caso de que gozara de ella, lo cual es absolutamente deseable. ¿La está aprovechando?, ¿está haciéndolo de tal forma que tal oportunidad se convierta en un triunfo? Aquí comienza el debate. Su último paso por el pastoso e inútil Debate sobre el Estado de la Nación, el trance que se inventó Peces-Barba para equipararlo al discurso anual del presidente norteamericano, se ha saldado, por primera vez según las encuestas fiables (la del CIS es un apaño miserable), con una victoria por los pelos del líder popular. Es curioso: por utilizar un léxico futbolístico tan querido en estos días en España, a Rajoy lo que le sobró fue la prórroga, justo lo contrario que a la Selección del gran hombre tranquilo de España: Vicente del Bosque. En la sesión regular, batió en todos los órdenes a ese Zapatero mentiroso, contradictorio, agónico, que repetía sin parar monsergas en las que nunca había creído. En la prórroga, Zapatero se convirtió en un De Jong cualquiera o en un Van Bommel de prisión de alta seguridad; sacó la navaja de la faldriquera y Rajoy se arrugó. Ese mismo día, un político muy cercano al presidente del PP me confesaba: “Rajoy no quiso meterse en ese terreno; nosotros no somos de ésos”.

O sea, es algo así como la enésima apuesta por el perfil bajo que tanto cuesta (al parecer seiscientos mil euros anuales) al Partido Popular. El low profit (dicho en inglés, los sociólogos le sacan aún más partido) que consiste sólo en esto: en la vagancia de sus propaladores que, de esta forma, no se tienen nada que inventar, que así trabajan mucho menos, que, con ese diseño, apenas se ven en la tesitura de encontrar respuestas para las invectivas del contrario. Los aludidos, nada zoquetes, tienen contestación para todo y dicen: “Hasta para estar callados hay que ser inteligentes, ¿o es que queréis que nos vayamos de la lengua?, ¿o es que queréis que hagamos promesas sin cuento para que al día siguiente de llegar a La Moncloa, no las podamos cumplir?”. Ése es su razonamiento. Y para ello, hay una réplica precisa: ¿se está dando cuenta el PP de qué resistencias está creando en su electorado la tibia actitud que está adoptando en asuntos como el del aborto? Y más aún. ¿Se sabe a ciencia cierta cuál es la posición del partido respecto a las consecuencias de la sentencia sobre el Estatuto de Cataluña? ¿O les hablamos de Bono?
Ganar sin hacer nada

Los hay que no tienen duda: el PP está en un error, no remata sus ataques y, encima, está dejando que el rival se recupere. Quedan dos años por delante y sólo hay la constancia cierta de que Zapatero no tiene la menor intención de convocar elecciones anticipadas. A uno de estos especialistas electorales le preguntaba reiteradamente esta pasada semana: “¿Y todavía puede perder el PP?”. Sin dudarlo un solo momento, respondió: “El PSOE lo tiene francamente mal, pero el PP aún no ha ganado las elecciones; es más, si sigue así, el PP puede dejarse el triunfo en el camino”. Una actitud prudente por parte de la dirección popular sería, al menos, reflexionar sobre estos pronósticos. Pero, al parecer, la doctrina oficial es que una nueva derrota está descartada de antemano. Lo peor que he escuchado hace tiempo es la ufana postura de un directo colaborador de Mariano Rajoy: “Hay que dejarlos que se cuezan en su propia salsa; van a perder, todo está sentenciado”. Tengo que suponer que cuando Rajoy oiga también una tal estupidez enviará (si todavía no lo ha hecho) a su voluntarioso asesor a hacer puñetas, ¡para qué andarse con más complicaciones! Existen otro tipo de consejeros áulicos (especie de personajes que siempre presumen de trabajar por amor, pero que al final siempre terminan cobrando) que empeoran incluso las apreciaciones de los técnicos profesionales y proclaman con un bigote que ni se les mueve: “¿Para qué vamos a trabajar si es indudable que vamos a vencer?”.

Hagámosle menos caso a estos estrafalarios bucaneros del pacifismo del jefe y vayamos directamente a lo que importa. Va ya para dos años que apareció por Madrid un reputado consultor que traía alguna bibliografía presentada como fautor de los grandes momentos de Obama y que, en consecuencia, se presentaba (o era presentado por mejor decir)como un gurú indubitable de “todo lo que hay que hacer para llevarse el triunfo”. Aseguraba el hombre, hombrecillo, cosas que, de entrada, y para los recién llegados, resultaban necesariamente atractivas. Decía por ejemplo: “Hay que poner a la sociedad en permanente estado de paranoia”. El interlocutor que me contaba el episodio parecía dispuesto, a continuación, a escribir un tratado de expectativas políticas sobre una sola frase. ¿Paranoia? ¿qué es la paranoia? El intérprete me definía así la definición del conspicuo avistador de victorias: demostrar a la sociedad electoral que “nosotros nunca nos vamos a confiar”, que “nosotros siempre estaremos alerta” y que “nosotros siempre estaremos atentos a los retos”. La conversación prácticamente acabó cuando, con la humildad franciscana que me caracteriza, pregunté: “¿Y por decir eso, ¿cuánto cobráis?”.
La suerte, cuestión de talento

O sea, que menos coñas, Caperucita. Aquí de lo que se trata es de saber qué tiene que hacer Rajoy para ganar ya, antes que esto, como dice el poema clásico que casi nadie conoce: “Esto se derrumba, Tony, pronto dejarás la pista, que la gente ya no ríe como antaño se reía...”, no se sostiene en pie con un personaje de opereta bufa como Zapatero, al que Rajoy tiene que oponerle, al menos, tres finales consideraciones: una, es su oportunidad, porque para España es imprescindible que gane; dos, tiene que ser el artífice, no puede ser de otra forma, de una derecha decente; tres, al tancredo no le mata el cuerno del toro, le asesina el aburrimiento de los espectadores. Al final la suerte no es que te las vengan dadas; es cuestión de talento. Creo que lo escribió Benavente.

Liderato ZP: España grave y el PSOE al borde de una hecatombe
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 25 Julio 2010

El optimismo patológico de Zapatero en la celebración del X aniversario de su ascenso al poder en el PSOE ha sido una vez más la nota predominante de los discursos y las actitudes. El ciego que no quiere ver sigue pronosticando vino y rosas pero el horizonte sigue encapotado de tormentas y pedriscos. José Luis Rodríguez Zapatero, aunque a el no le de la gana de darse por enterado, ha conducido a España a una situación muy grave y de penosa salida y puede llevar a su propio partido a la hecatombe. Porque el PSOE puede llegar a convertirse tras su paso por el liderazgo en un partido desnaturalizado, hundido electoralmente y hasta dividido y desquiciado.

Reconoce ZP su error en la crisis (¡a buenas horas mangas verdes y después de que le han tirado del burro a varazos!) que perdió mucho el tiempo en enrocarse en que era desaceleración, que no pasaba nada y cuando pasaba es que ya estaba también pasado lo peor. No ha sido convencimiento. Es que le han obligado a convencerse a puros palos. Hace ahora, y hasta lo predica, lo contrario de lo que hizo durante dos desaprovechados y malgastados años.

Ese, ni siquiera los más entregados a la “causa” lo niega, ha sido el detonante del hundimiento de su imagen. Pero cual ha sido el resultado de sus otros grandes empeños. Su delirio de unir separando ha conducido a la actual situación que tan bien refleja lo sucedido en Cataluña. El independentismo avanza y su propio partido o partido hermano se apunta con frenesí a ser más nacionalista que nadie y hasta encabeza manifestaciones contra España. Y luego proclama ZP que son el partido que vertebra España.

Saca pecho el presidente por la debilidad de ETA. ¡Y lo achaca a que su “proceso de paz” fue la causa!. O sea, que aquel estrepitoso fracaso volado por los aires por los terroristas y el hecho evidente de que hubiera de retornarse a la política anterior, de firmeza y sin concesiones, ha sido el talismán , cuando en realidad fue un penoso parón. Es evidente que el retorno a la firmeza y el pacto PSOE-PP en el País Vasco son los que han vuelto a poner a ETA contra las cuerda y no precisamente sus balones de oxígeno. Pero al oírlo uno se vuelve a preocupar. Puede volver a las andadas.

España está mucho peor que cuando el llego al Gobierno en 2004. Parte es cosa del mundo pero otra muy importante es culpa y responsabilidad suya y muy suya. De la que huye y que solo afronta cuando es obligado a la fuerza a hacerlo. Si por el fuera seguiríamos haciendo pajareras de plan E.

Pero si España es cosa de todos y nos la tiene hecha una pena, el PSOE es cosa de sus militantes y ZP se lo puede dejar hecho unos zorros. La hecatombe que empieza a amenazar a ese partido no quiere ni verse por parte de sus dirigentes pero puede llegar a la hecatombe. Primero esta lo de Cataluña y ese PSC con el que ya no saben ni que hacer ni decir. El PSC dirige la política territorial, para toda España, del PSOE y Zapatero pero el, PSOE no puede ni rechistar ni hacer ni un mohin de desagrado. Y mucho menos opinar sobre algo que pase en Cataluña. Más que hermanos es cosa de ser “primos”.

La perdida de poder en Cataluña, a pesar de pasarse al ultranacionalismo, es más que previsible. Pero después están las municipales y autonómicas. Lo que cantan y siguen cantando los sondeos se acerca cada vez más a la catástrofe. Si ella, y sólo aspiran a que no sea muy grande, se confirma ¿Seguirán los barones haciéndole la ola a quien los ha arrojado a las tinieblas exteriores mientras el , trapiecheo con PNV hoy y mañana pasteleo con CiU, sigue en la Moncloa? ¿Y tendrá una mínima posibilidad de seguir en ella cuando lleguen al fin las elecciones?. Porque, aunque ahora nos parezca una eternidad, el 2012 llegará y ZP habrá de responder en urna. Si es que se presenta a filas. O si le dejan presentarse.

P.D. Me dí una buena costalada en el itinerario a caballo por las riberas del Henares. Se encabritó el de delante, al mio le contagió el nervio, yo iba descuidado y acabe en el rastrojo. Nada serio excepto lo sufrido por mi ego y alguna magulladura. Pero volví a montar y acabé el recorrido. Volvimos entre las choperas y los cortados rojizos del rio con la luna llena señoreando el cielo.
P.D 1 El martes he de salir con urgencia para un viaje de trabajp, más bien una faena de las gordas, rumbo a Chile. La temperatura en Santiago es de bajo cero. ¡Que alegría!. Y la "singladura es de ida y vuelta o casi. Vamos que estaré más tiempo en el avión que en la tierra.

El malentendido
Zapatero presenta la sentencia del Estatuto como un malentendido que él se propone resolver
GERMÁN YANKE ABC 25 Julio 2010

El presidente Zapatero pretende presentar la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña como una suerte de malentendido que él se propone resolver. Comenzó, de un modo un poco altivo, recomendando su lectura atenta para terminar de ese modo con la enfadada interpretación de los nacionalistas catalanes a la que José Montilla se había sumado con un patético desconcierto que augura poco éxito en las próximas elecciones autonómicas. Pronto se vio que la lectura detallada que acabaría con las polémicas no era exactamente la del texto de la sentencia, sino la de la interpretación que el propio presidente se aprestaba a hacer: quien se enfade es presa del malentendido, lo que el Constitucional ratifica es un éxito ante los malvados recurrentes y lo que señala que no se ajusta a la Carta Magna no es por su contenido, sino por estar precisamente en el Estatuto. Búsquese otro camino y termínese con el malentendido.

Es difícil saber, a estas alturas, si resulta más lamentable desde el punto de vista de la estabilidad institucional despreciar el papel del Tribunal Constitucional por ser desafecto a lo «catalán», como hacen los nacionalistas tras su paradójica interpretación de lo catalán, o por este camino del malentendido y la búsqueda, para lo mismo, de otro procedimiento. El presidente se comporta como el comensal que pide sopa para empezar y, cuando el camarero le dice que no hay, sonríe y aclara: «ningún problema, entonces verduras de primero y, de segundo, sopa». Como si su voluntad valiera más que la realidad misma.

Precisamente por ello, porque la voluntad del presidente no puede con la realidad, habría que resolver el verdadero malentendido: el problema principal no es, como algunos piensan, la supervivencia del débil Gobierno mediante apaños y cesiones, aunque sean meras estratagemas, sino el concepto de la arquitectura constitucional que el señor Rodríguez Zapatero tiene en la cabeza. Si piensa que se puede dar carta de naturaleza a la «bilateralidad» entre el Estado y algunas comunidades autónomas, si cree que se pueden compartimentar los poderes del Estado o que los poderes regionales pueden decidir sobre competencias estatales, si está convencido de que la formulación de autonomías como nación les otorga un cierto poder constituyente, si piensa que España es una suma heterogénea y coyuntural en vez de un Estado organizado autonómicamente, estaremos verdaderamente apañados. El malentendido verdadero es pensar que el riesgo es su supervivencia; el peligro cierto sería que la pluralidad se confundiera con ese puré antidemocrático.

Nuestros Kosovos
Manuel Molares do Val Periodista Digital

Esta semana seguramente terminó la Historia como la conocemos. Entramos en un mundo nuevo en el que nacerán nuevas naciones, se multiplicarán las guerras regionales y las limpiezas étnicas.

Todo se deberá a que este jueves la Corte Internacional de Justicia setenció que la declaración unilateral de independencia de Kosovo no violó la legislación internacional.

Aunque este fallo es sólo una opinión del tribunal, invita a que multitud de poderes locales o de provincias y regiones declaren también su independencia.

Kosovo nació de forma parecida al resto de las repúblicas exyugoslavas, como reacción a los crímenes del líder serbio Slobodan Milosevic, que trataba de evitar brutalmente la ruptura del país.

Como el más fuerte, Milosevic fue el que más mató. Los demás líderes regionales y religiosos, porque el país está dividido prácticamente por las religiones ortodoxa, católica y musulmana, asesinaron algo menos porque carecían de las armas y del ejército heredero del mariscal Tito

Los serbios quedaron como malos, cuando creían que el mundo occidental recordaría que fueron grandes luchadores antinazis, mientras las otras minorías se aliaban con Hitler.

Kosovo es casi igual en extensión a Asturias, 10.887 kilómetros cuadrados. Tiene 1,9 millones de habitantes, la mayoría musulmanes. Es el centro del tráfico de heroína en Europa. Su economía está controlada por mafias.

En el norte, en Mitrovica, viven 100.00 serbios que quieren que su provincia se integre en la fronteriza Serbia. El nuevo país, Kosovo, no les dejará: para esto no acepta el fallo de la Corte.

En España, veremos si los independentistas catalanes, gallegos, vascos, que creen que la Corte Internacional les ha dado un triunfo, proponen seguir el ejemplo kosovar. Aparte de ETA, sus vanguardias maltratan, persiguen y amenazan a los no nacionalistas.

Este es el verdadero fin de la Historia que conocíamos. Se ha abierto la veda para crear naciones. Cualquiera de nosotros debería declararse un Kosovo independiente de todo y de todos, y como país independiente tendrá derecho a montar un ejército para defender su territorio

Kosovo, Cataluña... y Zapatero
EDITORIAL Libertad Digital

La decisión de la Corte Internacional de Justicia declarando legal la independencia de Kosovo proclamada unilateralmente en febrero de 2008, pone de nuevo al ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero en una difícil situación, consecuencia de su alocada trayectoria en todo lo que se refiere al papel de España en la crisis de los Balcanes.

Dejando a un lado lo asombroso de una decisión del Tribunal de la Haya que contradice los usos, tratados y jurisprudencia anteriores en materia de derecho internacional, lo cierto es que el gobierno de Zapatero se encuentra ante un problema de origen exterior que siempre ha gestionado en función de intereses partidistas para consumo interno.

Tras la proclamación unilateral de la independencia de una región, que a mayor abundamiento ni siquiera fue una de las repúblicas integrantes de Yugoslavia, el Gobierno español decidió que nuestras tropas permanecieran en el territorio formando parte de la fuerza conjunta internacional, a pesar de que, expresamente, España no reconoció esa decisión secesionista de un parlamento regional. ¿Para qué permanecieron un año más nuestros soldados allí? No lo sabemos, porque ni Zapatero ni sus ministros dieron una explicación convincente.

Como tampoco aclararon por qué también de forma imprevista, un año más tarde, la ministra Chacón anunció abruptamente que nuestras tropas abandonaban Kosovo sin que hubiera habido ninguna modificación sustancial en el estatus jurídico-político de ese nuevo miniestado al que la Corte Internacional ha otorgado ahora una estrambótica carta de naturaleza.

Que la gestión de la OTAN y la UE en los Balcanes no cumplió ninguno de los objetivos previstos en cuanto a la estabilización de la zona es ya un hecho compartido por todos los países serios. Se trató únicamente de contener las matanzas étnicas castigando a los serbios de forma brutal mientras se contemporizaba con el surgimiento de nuevas entidades políticas de corte étnico, cuyas represalias contra la población civil no tuvieron nada que envidiar a los sufrimientos padecidos bajo la bota del desaparecido Milosevic.

Siendo esto último cierto, no lo es menos que el papel de un país que se respete a sí mismo debe ser siempre apostar por la defensa de los mismos principios que mantiene en su propio territorio que, como en el caso de España, no está ayuno de intentonas secesionistas en algunas de sus regiones.

Si cuando surge una rebelión institucional fuera de nuestras fronteras el gobierno actúa de forma tan insustancial como lo ha hecho el ejecutivo de Zapatero en el caso de Kosovo, es fácil suponer cuál puede ser su reacción si alguno de sus socios políticos decide seguir el ejemplo de los dirigentes de ese narcoestado de corte étnico dentro de nuestras fronteras. ¿Preguntamos a la ministra Chacón?

Luchadora incansable
Pilar Elías es una mujer valiente. Desde que su marido, Ramón Baglietto, fuera asesinado por el mismo niño al que un día salvó de ser atropellado, Elías quiso seguir sus pasos como concejala. Le duele reconocer que si quiere pasear «tenemos que ir protegidos. No podemos sacar la basura, ni coger correspondencia, ni abrir la puerta» con libertad. Tiene que soportar casi a diario la presencia de Azpiazu, el asesino de su marido, que abrió una cristalería debajo de su casa.


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La solución final del Sr. Zapatero.
Vicente A.C.M. Periodista Digital 25 Julio 2010

Es de auténtica náusea escuchar las declaraciones a dos bandas que hacen el Sr. Zapatero, el abanderado del "proceso de paz" y los etarras desde su antiguo santuario en Francia. Para ETA, "Euskal Herria está a las puertas de vivir un periodo de cambio". Para Zapatero, en el proceso de negociación que llevó a cabo y que cubrió una de las etapas más mezquinas de la Historia de España, " se sembró una solución definitiva". Una curiosa forma de referirse al periodo de terrorismo que llevamos soportando cuarenta años y su especial forma de negociar. También los nazis llamaron "solución final" (Endlösung) al gaseamiento de millones de judíos.

Nadie que mantenga un mínimo de análisis crítico sobre las formas que ha tenido el Sr. Zapatero para imponer "su solución" al tema de ETA, puede obviar que desde hace meses todos los movimientos y acciones van encaminadas a lanzar el mensaje a ETA de "dispuestos para la negociación". Pero además, esta vez con la premura que impone una crisis económica inmanejable por su demostrada incompetencia y la cercanía de las elecciones autonómicas de Cataluña, donde ya ha prometido devolver las aguas a su cauce y "reparar" el daño que la sentencia del TC ha ocasionado. Hasta el charnego y despatriado de Montilla se atreve a alzar su voz con arengas miserables de ver la Unidad de España como algo "casposo".

La verdad es que España nunca ha estado en una situación de riesgo de desintegración tan alta como la que ha provocado con su política el Sr. Zapatero. Esto que en cualquier dirigente o representante sería objeto de destitución fulminante, sin embargo, con Zapatero se observa con estupor e impotencia ante el blindaje y los apoyos que tiene. Porque buscar la paz no es un delito, sino una obligación, pero pierde cualquier legitimidad cuando no importan los medios para conseguir los fines, ni si el resultado final es la destrucción de la Nación.

El Sr. Zapatero anda muy necesitado desde hace tiempo de un logro sonado que ofrecer a su fiel electorado, capaz de secundar ese discurso disgregador y aceptar lo de "paz por territorios". De ahí que la euforia de los etarras sea indisimulada. El Sr. Zapatero sigue usando los resquicios que le da la Ley Penal para otorgar a su criterio, vía Rubalcaba como fiel ejecutor, tratos de favor, excarcelaciones y disminuciones de penas a presos etarras. No estará lejos el día en que Eguiguren vuelva a los salones de Loyola a sentarse a hablar de paz con Diéz Usabiaga o incluso el mismo Otegi.

¿Y mientras, qué hace el PP y qué debemos hacer los ciudadanos?. Ya ni siquiera las Asociaciones de Víctimas están lideradas por personas que puedan o quieran promover y encabezar aquellas manifestaciones multitudinarias con lemas como "EN MI NOMBRE NO" y "NO A LA NEGOCIACIÓN CON ETA". Como mucho, el PP amenazará con abandonar el apoyo al gobierno de Patxi López, sabiendo que el PNV estará ahí dispuesto para recobrar su lugar como interlocutor en esa mesa de negociación y postularse como alternativa a un cambio de Gobierno en el País Vasco.

Hay que tener muchas tragaderas y ninguna moral para aceptar de nuevo que el Sr. zapatero y su ralea de cómplices nos lleven a la indignidad de una negociación con los terroristas de ETA. Hay que tener la "sangre de horchata" y mucha cobardía, para permanecer en silencio y no exteriorizar, cuantas veces sea preciso, que seguimos manteniendo el lema y la bandera de "EN MI NOMBRE NO" y volver a llenar las calles de las ciudades de España.

De existir algo casposo es la actitud ridícula del Sr. Montilla. Y de existir algo indigno, mezquino y felón, es la actitud del Sr. zapatero y sus secuaces. No dejemos que se salgan con la suya.

Los diez años del monstruo
Jesús Cacho. El Confidencial 25 Julio 2010

El 7 de marzo de 2003, cuando aún faltaba un año para las elecciones generales de 2004, buena parte de la redacción de este diario digital fue recibida por José Luis Rodriguez Zapatero en su despacho de la calle Ferraz. El candidato a la presidencia del Gobierno por el PSOE, verbalmente triturado un día sí y otro también por la soberbia insolente de José María Aznar, era un hombre cuyas posibilidades de llegar a la Moncloa no hubieran logrado un euro en una casa de apuestas. Aquel día, sin embargo, y ante la cara de asombro de mis colegas del Confi, se mostró convencido de ganar las próximas generales. Nos cayó simpático. Nos envolvió con su verborrea fácil, posibilista, sin estridencias, apta para el consumo de lactantes. Durante dos horas largas nos vendió talante para parar un tren. Frente al entonces endiosado Aznar, nos pareció el chico next door dispuesto a mover montañas a base de sonrisas. Saben muy bien lo que ocurrió el 11-M de 2004, y la importancia que los atentados tuvieron para hacer de él un “presidente por accidente”, como malévolamente lo calificó el WSJ. A primeros de marzo de 2005, coincidiendo con el segundo aniversario de aquella visita, le escribí una carta recordándole su firme promesa de volver a recibirnos si un día llegara al Olimpo. “Estimado Jesús: Muchas gracias por enviarme noticias sobre el avance de elconfidencial.com. Como tú, recuerdo bien aquel encuentro de hace dos años […] Os deseo lo mejor para esta nueva etapa de la publicación y confío en que podamos encontrarnos en cuanto despeje algo la apretada agenda que ahora tengo por delante”. Firmado, J. Zapatero.

Como dicen en mi pueblo, si te he visto no me acuerdo. Nunca más se supo. Tampoco se ha sabido de sus vicepresidentes/as y ministros/as de Economía. Para un medio como este, básicamente orientado desde su nacimiento hacia la información económico-financiera, mantener relaciones fluidas con el ministerio del ramo era y es una cuestión que rebasa lo anecdótico. De todo punto imposible. Estamos inscritos en la lista negra de los espíritus libres y, por tanto, escasamente fiables. Tratados como enemigos. Y lo ocurrido con Zapatero, en la economía y en la política, ha sucedido también con el resto de ministros de sus Gobiernos, excepción hecha de Don José Blanco, que hace escasas fecha visitó nuestra redacción. Todo lo anterior viene a cuento para enmarcar mi idea, ahora que el monstruo (En sentido hiperbólico, aplicado a la persona que tiene dotes excepcionales para algo, incluso para el mal) acaba de cumplir una década de liderazgo, de que 70 años después de terminada la Guerra Civil y 35 años después de muerto Franco, Zapatero ha venido a consolidar y otorgar savia nueva al pérfido y evanescente, o eso parecía, fantasma de las dos Españas, la izquierda y la derecha, los buenos y los malos, los amigos y los enemigos, nosotros y ellos…

Zapatero está muy lejos de ser el “bobo solemne” que algunos creyeron ver en él al inicio de su mandato..

Todo lo tenía el personaje para haber sanado heridas, aplicado ungüento a las viejas luchas fratricidas, liberado tensión a los desplantes acumulados por Aznar en los dos últimos años de su Gobierno. Para desgracia nuestra, el sujeto prefirió la vía de la confrontación, con el objetivo puesto en aislar a la derecha política y colocarla extramuros del Sistema, pretensión suicida más que vana, en tanto en cuanto suponía dejar a media España en las alcantarillas del juego democrático. En contra del tipo banal que parece sugerir la simpleza de su discurso, plagado de obviedades y cursilerías, Zapatero está muy lejos de ser el “bobo solemne” que algunos creyeron ver en él al inicio de su mandato. Obligado a gestionar las contradicciones del capitalismo tardío muchos años después de la caída del Muro de Berlín y de la muerte de “la revolución” en el altar del consumo, el de León se planteó un rearme ideológico capaz de asentar al PSOE en el poder por tiempo indefinido sobre la base de la emancipación de los grupos sociales más o menos marginados por el Sistema: mujeres, inmigrantes del tercer mundo, minorías sexuales, etnias y culturas oprimidas, movimientos con vocación transversal (ecologismo y pacifismo) y así sucesivamente.

Hacia una hegemonía socialista duradera
La “revolución” de Zapatero se ha llevado a cabo mediante una intensa actividad legislativa que a duras penas ha conseguido disfrazar los perfiles de lo que a todas luces parecía una gran operación de ingeniería social destinada a dislocar el tradicional sistema de valores del español medio, sobre la base de una sociedad sin jerarquía y una ciudadanía con más derechos que obligaciones. Y con el punto de mira puesto en la promoción de un nuevo tipo de individuo despersonalizado, desideologizado, igualitario, acrítico, incluso idiotizado. Primando la igualdad sobre la libertad. La masa sobre la persona. El pueblo sobre el ciudadano. El todo sobre cada una de sus partes. “De lo que se trata es de la producción de otro individuo, un individuo que ya no sea más construido a partir de la matriz del individuo posesivo” (Hegemonía y estrategia socialista: hacia una radicalización de la democracia. Ernesto Laclau y Chantal Mouffe). Todas y cada una de esas decisiones legislativas conseguían poner contra las cuerdas a una derecha atemorizada y bobalicona, mal preparada para aceptar el envite (el último, la posibilidad de abortar a chicas menores de 16 años sin el consentimiento de los padres), aunque ningún rebote en el PP ha sido comparable al producido por el intento, realizado en paralelo, de reescribir la reciente Historia de España procediendo a desenterrar, nunca mejor dicho, los viejos demonios familiares históricos hispanos.

Todas y cada una de esas decisiones legislativas conseguían poner contra las cuerdas a una derecha atemorizada y bobalicona.

El terremoto no ha sido menor en lo que al horizonte político e institucional se refiere, como corresponde a un personaje para quien la nación es “un concepto discutido y discutible”. En la antípodas de lo que gente como Gustavo Bueno entiende por el término (“Y digo la Nación española; no el pueblo. El pueblo no puede disponer de la Nación, el pueblo está sometido a la Nación. El pueblo es el viviente, pero la Nación contiene a nuestros muertos y a nuestros hijos”), Zapatero ha abierto en canal, sin la menor idea sobre cómo cerrarlos, melones de importancia capital en la estructura territorial del Estado, graves puñaladas a la Constitución del 78 por la puerta de atrás de los Estatutos de autonomía. Su “omnipresente esperanza fue pasar a la historia como el gran Pacificador” (Churchill sobre el incauto de Chamberlain), le llevó a intentar pactar con ETA, y con idéntica desenvoltura regaló al nacionalismo catalán un Estatut que una mayoría de catalanes sensatos ni reclamaban ni necesitaban. El resultado de tanta frivolidad a la vista está.

Estado cuarteado y españoles empobrecidos
Las consecuencias de los dislates de Zapatero serán perdurables y, al contrario de lo que ocurre con la crisis económica, puede que no tengan vuelta atrás. El Estado, tal como lo consagra la vigente Constitución, cuarteado y abocado a acontecimientos tal vez traumáticos, y los españoles empobrecidos para muchos años. No hay hoy un solo empresario o financiero importante en el país que no abomine del personaje y de su pobre gestión de la Economía. Vale la frase formulada hace unas semanas por un norteamericano de visita en España: “¿Pero no disponen ustedes de filtros capaces de impedir que un tipo como este pueda llegar a la presidencia del Gobierno?”. Impasible el alemán, el personaje ha seguido, no obstante, dedicándonos la mejor de sus sonrisas -a menudo trufadas de embustes- incluso en plena tormenta. De su boca es capaz de salir cualquier extravagancia, cualquier provocación propia de líder universitario de los sesenta, cualquier boutade sin sentido, sin que se le quiebre la sonrisa, convencido de que todo se lo perdonará la hedonista, anestesiada sociedad española actual. Sonriendo a media caña dijo el jueves, con motivo de la celebración de sus 10 años como Gran Jefe Sioux, que “estamos mucho mejor de lo que parece y lo vais a vivir”. Es posible que su entorno más cercano esté mejor de lo que parece; la realidad es que para una gran mayoría de españoles las cosas están bastante peor de lo que parecen.

“¿Es que tiene algo mejor que hacer…? A menos que se vaya de penene a León, no sabe hacer otra cosa”.

Cuando aún quedan casi 20 meses para el final de la Legislatura, el interés dentro y fuera del Partido Socialista está ahora centrado en saber, adivinar más bien, si Rodríguez Zapatero encabezará la lista socialista a las generales de marzo de 2012, en el supuesto, que es mucho suponer, de que la fiesta aguante hasta entonces. Las opiniones entre la propia nomenklatura socialista están divididas. Hay quien opina con rotundidad que por supuesto que sí. “¿Es que tiene algo mejor que hacer…? A menos que se vaya de penene a León, no sabe hacer otra cosa”, asegura un alto cargo de Moncloa, que lo define como “un duro disfrazado de blando, un tipo que jamás pega un puñetazo en la mesa, que te mata a besos, pero que tiene el virus de la política en sangre”. Cada día son más, sin embargo, los que piensan que ZP no será candidato por tercera vez, lo que aboca a los socialistas a la celebración de un Congreso para nombrar nuevo secretario general y candidato a la presidencia del Gobierno. “Es la reflexión que se están haciendo en el seno del PSOE”, asegura un destacado militante. “El problema es saber quién; es encontrar una alternativa con posibilidades de volver a ganar, porque éste optimista irredento va a dejar el partido como un sembrado”. Plagado de minas, además.

La crisis se contagia
«La cosecha de tanta banalidad y tanto oportunismo como los sembrados por Zapatero no ha hecho más que empezar, pero los daños de una política de deconstrucción del Estado y de sus instituciones son ya estructurales»
JAVIER ZARZALEJOS El Correo 25 Julio 2010

Al término de un debate sobre el estado de la nación dominado por la descalificación soberanista de la sentencia sobre el Estatuto de Cataluña, el PNV plantea a Rodríguez Zapatero exigencias políticas extraídas del archivado plan Ibarretxe y de las concesiones ofrecidas por el Gobierno a ETA-Batasuna en la negociación de Loyola en la legislatura anterior. Con ello, los nacionalistas vascos tantean el precio que el Gobierno socialista en minoría habrá de pagar para asegurarse su permanencia en el poder hasta el final de su mandato en 2012.

Con las propuestas de resolución presentadas en el Congreso después del debate, el PNV ha conseguido ofrecernos una síntesis insuperable del destrozo que Rodríguez Zapatero ha causado con las iniciativas políticas en las que ha querido identificarse como gobernante. La cosecha de tanta banalidad y tanto oportunismo como los sembrados por Zapatero no ha hecho más que empezar, pero los daños de una política de deconstrucción del Estado y de sus instituciones son ya estructurales. La quiebra de la política en su sentido cívico y democrático queda plasmada en esa imagen del presidente del Gobierno con José Montilla sellando un pacto para eludir con fraude la sentencia del Tribunal Constitucional, sin explicar por qué habría que buscar formas de 'rescatar' el Estatuto catalán si la sentencia lo ha avalado plenamente, como el propio Zapatero y todos sus portavoces han repetido una y otra vez. ¡Gran pedagogía!

Pero no habría que olvidar que para que todo esto ocurra ha sido necesario que el discurso identitario alcance el paroxismo y se adueñe de la política. Lo singular del caso es que este paroxismo identitario de territorios agraviados, derechos colectivos de creación arbitraria, ultimatos secesionistas y ciudadanía subordinada a la adhesión exigida por la hegemonía nacionalista no sólo cuente con el beneplácito de la izquierda española, el PSOE, sino que este partido lo cultiva como contenido ideológico y como estrategia electoral.

Una de las cosas más extravagantes que se ha podido escuchar en estos días es que el presidente de la Generalitat catalana, el socialista José Montilla, exija, entre otras, una «reparación», así con todas la letras, por los daños morales y el perjuicio a la dignidad de Cataluña que, según él, ha causado la sentencia del Tribunal Constitucional.

Aparte de la consagración de Cataluña como personaje animado -síntoma habitual de la fiebre identitaria-, ante semejante exigencia hay que preguntarse qué ha dicho el Tribunal para que una comunidad autónoma se sienta agraviada hasta el punto de exigir compensación por daños morales. Y la respuesta es que nada hay en la sentencia que resulte insultante. Porque el Tribunal ha dicho cosas bastante elementales que sólo pueden molestar u ofender a los que creían que, como dijo Maragall, la Constitución no era más que una gran disposición transitoria y a ellos correspondía el derecho a fijar el plazo de caducidad de aquélla.

El Tribunal explica que España es la única nación que la Constitución reconoce, que es lo que se dice literalmente en su artículo 2º. Tampoco debería ser ofensivo recordar, como hace el Constitucional, que sólo hay una ciudadanía -la española- que nos ampara e iguala a todos y que, por tanto, no hay, como tales, 'ciudadanos catalanes' sino ciudadanos españoles en Cataluña. No se entiende por qué tanto escándalo en que el Tribunal sitúe al castellano en pie de igualdad con el catalán, negando a éste su condición de lengua 'preferente', que no su carácter vehicular, que se mantiene plenamente reconocido. Sorprende mucho que en un modelo que se dice de armónica convivencia lingüística se olvide que el castellano no sólo es lengua oficial de -toda- España sino la lengua común de todos sus ciudadanos que tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla, también en Cataluña. No es ofensivo, a pesar de las sensibilidades de Montilla, que la sentencia recuerde que el Poder Judicial es único en todo el Estado y que el Estatuto no es quién para despojar al Tribunal Supremo de sus potestades jurisdiccionales en Cataluña o marcarle hasta dónde alcanza. Tiene también bastante lógica que al hablar de bilateralidad en la relación 'Cataluña-España', el Constitucional precise que no puede ser 'bilateral' y en plano de igualdad la relación entre la parte y el todo en que se integra. En cuanto al llamado 'blindaje competencial', resulta exorbitante la pretensión catalanista de dictarle al Estado cómo y hasta dónde tiene que ejercer sus propias competencias tampoco es razonable que el Estatuto afecte a las competencias del Tribunal Constitucional.

De lo anterior se deduce que en el nacionalismo catalán, con los socialistas a la cabeza de la manifestación, el agravio es inversamente proporcional a la autocrítica. Y como autocrítica no hay ninguna, el agravio tiende al infinito, propulsado por el sonrojante apuro de un Rodríguez Zapatero que insiste en que él es muy 'procatalán', sea lo que sea lo que eso signifique.

En suma, dos nuevas crisis de la factoría Zapatero al precio de una. La catalana, para eludir la sentencia constitucional y la otra, la que Zapatero ya ha extendido al País Vasco para intentar mantenerse en el poder con el apoyo del PNV. El problema para los socialistas, de aquí y de Madrid, es que al presidente del Gobierno ya lo conocen y piden el pago por adelantado.

Con su permiso, Señor Rubalcaba.
Teresa JIMÉNEZ-BECERRIL La Razón 25 Julio 2010

A estas alturas no voy a decir nada nuevo si recuerdo que la mayoría de las víctimas del terrorismo no se fían de Zapatero ni de todos aquellos que siguen sus órdenes. Por tanto las declaraciones de Rubalcaba, en las que declara con toda la desvergüenza, que los terroristas que están en Nanclares de Oca no son de ETA no nos han cogido por sorpresa. ¿Pero usted se cree que los españoles son tontos? ¿Ha pensado en cómo se les habrá quedado el cuerpo y el alma a los familiares de los asesinados por los etarras que hoy, de la noche a la mañana, han quedado absueltos de sus culpas por obra y gracia de nuestro ministro del Interior? No quiero ni pensar cuando me llegue la hora de escuchar a mí que el terrorista que disparó contra mi hermano y su mujer no es de ETA. Si seguimos así nuestros mártires que derramaron su sangre por España y por la libertad habrán muerto por un fatal destino.

No Sr. Rubalcaba, los presos que usted y su Gobierno están excarcelando para satisfacer a ETA mataron por la independencia del País Vasco y eligieron cuidadosamente a quienes defendían su patria, esa que ustedes desprecian. Y no es sacando a los presos etarras a la calle y despojándolos de su verdadera identidad como se les derrota. ¿A quién creen que engañan? Lo que estamos viendo es una componenda. No se olvide Zapatero y compañía que los españoles no queremos componendas con asesinos de niños. A ver si tiene valor Rubalcaba de ir el 4 de agosto a celebrar el aniversario del asesinato de Silvia, la niña que mataron en Santa Pola, y decirle a Toñi, su madre, que si los etarras que asesinaron a su hija firman un papel de falso arrepentimiento, tendrán grandes beneficios porque han pedido perdón y por tanto ya no son etarras. ¿Qué beneficio tuvo esa chiquilla cuya única culpa era que su padre eligiese servir a España?

Nada es lo que parece
Creo que en este país donde nada es lo que parece, la inseguridad es total; los etarras no son etarras, las naciones no se sabe lo que son, la crisis no es una verdadera crisis... lo único que es seguro es que quienes nos gobiernan son capaces de vender su alma al diablo por seguir en el poder. O si no que me expliquen por qué Zapatero sigue empeñado en negociar con ETA con el aplauso de quienes mercadean por Europa con la sangre de nuestros seres queridos y lo que es más repugnante, dicen hacerlo en nombre de la Paz.

VEO7
La delincuencia educada
Pío Moa Libertad Digital 25 Julio 2010

En el accidentado debate de hace unos días en VEO7, Isabel San Sebastián comentó que la única virtud del actual jefe de Gobierno era su buena educación. Yo siempre creí que las buenas maneras se llaman hipocresía cuando acompañan a acciones como las de ese personaje. Así, cuando me tocó el turno, hice un pequeño balance de gobierno.

Ante todo, Rodríguez transformó arteramente el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo en Pacto con los terroristas contra las libertades, convirtiéndose en el mayor colaborador que la ETA haya tenido en su historia. Él se encontró con una ETA acosada e infiltrada, que llevaba un año y medio fracasando en sus intentos asesinos, y pensó que podía aprovechar el trabajo del gobierno anterior para convencer a los etarras de dejar las pistolas a cambio de enormes concesiones. De este modo aparecería como "pacificador" y, quién sabe, hasta ganaría el premio Nobel, como le sugerían los propios etarras. Las concesiones se hacían, lógicamente, a costa del estado de derecho, de las normas más elementales de la democracia, de las víctimas directas a quienes pretendía acallar mafiosamente, y de la unidad de España. Así, proporcionó a la ETA legalización de sus terminales, dinero público, proyección internacional, entorpecimiento de la acción judicial, chivateo, etc. La clave política era el estatuto de Cataluña, un modelo para las Vascongadas quizá con Navarra, que creaba una nueva nación y por tanto una nueva soberanía, dejaba el estado español en residual, etc. Esta política la llamó él "diálogo" y "proceso de paz", pero, con más realismo, la calificó de alta traición Cristina Alberdi, y como mínimo podemos dejarla en "colaboración con banda armada". La oposición, lejos de denunciar la inaudita fechoría por su nombre, terminó imitando el estatut en Valencia y ayudando a montar una nueva "realidad nacional" en Andalucía.

Afirman algunos que luego Rodríguez ha cambiado. Pero, aparte de no ser así, porque todas las bases de la colaboración siguen en pie, ese cambio no repara los enormes daños causados. Es como si un estafador, después de desvalijar a incontables personas, dijese que ya no pensaba estafar más, y ahí quedara todo.

Señalé otras dos fechorías fundamentales de Rodríguez: sustituir en la política internacional el acuerdo con las democracias por la colaboración con las dictaduras, a las que, con su típica perversión del lenguaje, llama "civilizaciones", con las que busca alianza. ¿Alianza contra quién? No es difícil verlo.

Otro desmán decisivo ha sido imponer la ley totalitaria de "memoria histórica", que falsea la historia y tira de la alfombra bajo los pies de la transición y la democracia. Porque su objetivo es deslegitimar al franquismo, del cual viene precisamente la democracia, mientras que de los antifranquistas retroactivos vienen todas las amenazas a ella: el terrorismo, las oleadas de corrupción, los separatismos, el entierro de Montesquieu, etc. Se entiende que el personaje se permita con tanta alegría colaborar con la ETA, pues en definitiva comparte con ella el 80 ó 90% de ideología.

Por no extenderme sobre otras muchas tropelías, como la parodia del matrimonio homosexual, la negativa a tomar a tiempo medidas contra la crisis económica, el aborto, el ataque al Valle de los Caídos, etc.

Casi todas las acciones y conductas de Rodríguez conculcan las leyes, la Constitución, los derechos y libertades ciudadanos y el interés nacional de España. Son hechos delictivos.

En VEO7, un periodista formado en la SER dijo no tolerar que al jefe de Gobierno de su país se le llamase "delincuente". Como no tiene ni idea de la democracia, no sabe que un jefe de Gobierno debe estar sujeto a la ley y puede delinquir, como ha pasado no pocas veces. Pero él pretende que el cargo le hace irresponsable. Así se está descomponiendo y latinoamericanizando la democracia en España.

Pero la evidencia no puede ocultarse: tenemos un Gobierno ilegítimo que no respeta la Constitución ni los integridad de España. Si la democracia se mantiene, sus personajes tendrán que dar cuentas algún día de sus abusos ante los jueces. Como ya pasó con unos cuantos altos cargos del felipismo.

Despilfarro socialista
Zapatero dilapida en siete meses 360 millones en subvenciones ‘ideológicas’
 www.gaceta.es 25 Julio 2010

La supresión de estas ayudas podría haber evitado la eliminación del régimen transitorio para la jubilación parcial. El cheque bebé costó en 2007 una cifra similar. El jefe del Ejecutivo no cree en el ahorro de estas partidas. Fundaciones progresistas y sindicatos, los que más reciben.

El Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero ha desembolsado en lo que va de año sólo en subvenciones prescindibles, aunque –eso sí– de marcado carácter ideológico, 360 millones de euros. Todas ellas guardan un denominador común: contentar a colectivos teóricamente afines y garantizar así futuros apoyos para evitar una debacle electoral. Aquí se aglutinan sindicatos, fundaciones y editoriales afines, grupos de presión, colectivos homosexuales y feministas, asociaciones pro Memoria Histórica, organizaciones no gubernamentales con actuación en Cuba, abortistas, cineastas titiriteros...

Pese a que el jefe del Ejecutivo ha repetido por activa y por pasiva que la aplicación de recortes en este tipo de partidas presupuestarias no iba a suponer un alivio reseñable para las cuentas de la Administración, LA GACETA ha realizado un compendio de esas ayudas que las maltrechas arcas estatales se podrían haber ahorrado. La suma de todas ellas no es, en absoluto, insignificante. Máxime cuando el actual Gobierno ha pasado a la historia de la política española en este semestre como el ejecutor del mayor recorte de derechos sociales desde la Transición.

Así, la cifra de casi 400 millones de euros cobra resonancia si se compara con otras magnitudes consecuencia de la improvisación que ha impregnado cada paso de Rodríguez Zapatero en materia económica. Precisamente, una de las medidas del tijeretazo, con aplicación a partir del 31 de diciembre de 2011, es la supresión del cheque bebé (ayuda directa de 2.500 euros por hijo nacido o adoptado a las madres españolas o inmigrantes con más de dos años de residencia). Esta iniciativa estrella –ya existían fórmulas similares a nivel regional– que el presidente del Gobierno se sacó de la chistera para sorprender al arco parlamentario en el Debate sobre el Estado de la Nación de hace tres años provocó que el Estado soportara hasta finales de 2007 el coste de este regalo a más de 150.000 niños: 400 millones de euros.

Por otro lado, a través también del citado decretazo social, el Ejecutivo ha decidido acometer la eliminación, de golpe, del régimen transitorio para la jubilación parcial. Es decir, ha establecido que, a partir de ahora, sólo podrán acogerse a esta modalidad los mayores de 61 años que tengan un mínimo de 30 años cotizados y al menos seis de antigüedad en la empresa, con un máximo de reducción de jornada del 75%. El ahorro de esta idea, prevé el Gobierno, será de 400 millones, 250 este año y otros 150 más en el próximo ejercicio.

El recorte del sueldo de los funcionarios que prestan servicio a la Administración General del Estado forma parte igualmente del recetario con que los socialistas pretenden reducir el déficit, tras la llamada de atención de la Unión Europea. Dicha medida no se ha quedado ahí, pues las comunidades autónomas se han visto obligadas a aminorar el bolsillo de sus empleados públicos, tratando de evitar el “agravio comparativo” con los primeros. La Comunidad de Madrid, en concreto, acordó el pasado junio rebajar un 5% la nómina de cerca de 200.000 trabajadores. Además, la presidenta Esperanza Aguirre cobrará casi un 17% menos del salario fijado en el presupuesto autonómico de 2008, y los vicepresidentes y consejeros regionales, por su parte, un 12%. Todo ello, calculan, les permitirá dejar de asumir 400 millones de euros anuales. Y éstas son sólo algunas de las muchas contrariedades que parecen escapar a los fontaneros de Moncloa.

"zapatero se agota y los grupos se están moviendo"
Rajoy defiende los pactos con los nacionalistas para llegar al poder
En una entrevista en ABC, Rajoy vuelve a eludir entrar en el fondo de la sentencia del Estatuto y la deriva independentista de Cataluña. Se limita a repetir que respeta las sentencias, que hay que "mirar al futuro" y defiende abiertamente los acuerdos con los nacionalistas para llegar al poder.
agencias Libertad Digital 25 Julio 2010

El presidente del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, pide al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que se posicione del lado de la Constitución tras haber actuado con "una mezcla de engaño, de frivolidad y de jugar con las cosas que afectan al interés de todos", al haber cuestionado la sentencia del Tribunal Constitucional (TC) sobre el Estatut de Cataluña. "No hay democracia donde un Gobierno pone en tela de juicio las sentencias de los tribunales. Eso es una selva", ha explicado el líder de los 'populares', en una entrevista concedida a ABC.

Por ello, a su juicio, el presidente del Ejecutivo debería "hacer pedagogía a favor de las instituciones y a favor del Tribunal Constitucional" acatando las sentencias emitidas por éste, tal y como han hecho su partido al guardar silencio desde que la resolución se conociera. "Ahora toca acatar la sentencia", ha aseverado. Pero él sigue sin opinar en la cuestión de fondo y se limita al ya clásico "mirar al futuro", como si nada pasara.

Es más, Rajoy dice que detrás de la silencio del PP ante dicha sentencia no se esconde "en absoluto" la necesidad de llevarse bien con CiU de cara al futuro. Aunque dice que hay cosas en las que ambos partidos "nunca" van a coincidir, como es el caso del Estatut, defiende abiertamente los acuerdos con los soberanistas con tal de llegar el poder: "Existe un convencimiento general de que el ciclo político de Zapatero se está agotando y todos los grupos se están moviendo en virtud de esa circunstancias", ha argumentado.

Por otra parte, el presidente del PP ha reconocido que a su partido no le gusta lo que está pasando en los últimos días en torno a los permisos penitenciarios concedidos a presos de ETA y así se lo ha trasladado al Gobierno, al que ha recordado que les gusta "menos aún" enterarse por los medios de comunicación de estos hechos. "El Gobierno conoce perfectamente nuestro malestar", ha asegurado.

Por último, Rajoy ha defendido al ex ministro Francisco Álvarez Cascos, cuyo futuro al frente del partido en Asturias dependerá "de sus compañeros" y del que dijo tener una "magnífica opinión", al tiempo que ha trasladado el "apoyo total" de la dirección nacional del partido al presidente de la Comunidad Valenciana, Francisco Camps. También ha mostrado su apoyo al presidente de la Diputación de Alicante, Carlos Fabra, imputado por presuntos delitos de cohecho, tráfico de influencias y contra la administración pública.

Catalanes
«No es éste el país con el que soñábamos cuando teníamos la bota del dictador sobre nuestra conciencia»
ROSA REGÀS El Correo 25 Julio 2010

La mayoría de los catalanes que vivimos más o menos pendientes de la política, estamos profundamente decepcionados de nuestros líderes, no como ideólogos o gestores sino como mentes incapaces de llegar a un acuerdo para presentar una voz única ante el Parlamento de la nación. Ellos sin embargo, los políticos, no parecen haberse dado cuenta y siguen con su discurso como si cada uno fuera el representante único del pueblo de Catalunya, lo cual resulta todavía más incomprensible y bochornoso que la propia incapacidad de llegar a un acuerdo.

Ya se va definiendo nuestro modelo de hacer política que consiste en el 'yo primero aunque sea a costa de cargármelo todo', como ocurre también en el hacer de los líderes políticos de la península -en especial los representantes del pueblo en el Parlamento-, un modelo que deja al margen a la ciudadanía hasta el punto de acabar confundiéndose con una estrategia pensada y elaborada precisamente para que el pueblo se dedique únicamente a votar una vez cada cuatro años que es lo único que les hace falta para legalizar sus ansias de poder, aunque cada día sean menos los que votan y más los que votan descorazonados. A ellos, esos políticos codiciosos, ¿qué más les da? Con ganar aunque sea con el 20% de los votos ya basta, porque el juego político se ha reducido drásticamente a eso, a ganar, como el juego económico, financiero y comercial (público o privado) se ha reducido a obtener beneficio.

Y si la política es esto, si ningún líder quiere unirse a los demás por el infantil terror a que no se vea qué es lo que exige, engullido en una pancarta unitaria que reivindica el bien común por leve, por mísero, por humilde que sea, ¿de qué sirve luchar por un país independiente que habría de estar forzosamente en manos de quienes hoy mismo no tienen más pensamiento que ganar las elecciones, cargados de orgullo por lo propio y desprecio por lo ajeno e incapaces de dialogar y pactar a fin de que en una exigencia comunitaria estén representados no sólo sus secuaces, sino todos los ciudadanos de un país?

No es éste el país con el que soñábamos cuando teníamos la bota del dictador sobre nuestra conciencia, nuestra vida. Nunca hubiéramos querido ver el espectáculo que dieron nuestros representantes decididos a morir antes que unirse al contrincante. Pero así es nuestra patria, así somos todos puesto que también los políticos han salido del pueblo. Y a pesar de todo aquí estamos, dispuestos a seguir para que cambie la mediocridad de nuestro panorama político. Porque, como dice Salvador Espriu, «aunque anhelamos huir a climas más benévolos, nunca seguiremos nuestro sueño, y nos quedaremos aquí hasta la muerte. Porque también nosotros somos cobardes y salvajes. Y amamos con desesperado dolor esta pobre, sucia, triste y desgraciada patria».

Rubalcaba y sus etarras
Román Cendoya www.gaceta.es 25 Julio 2010

Después de haber padecido la prepotencia de los nazionalistas, que se han arrogado la potestad de otorgar el carné de vasco, y de los rojos, que se dedican a repartir el carné de demócrata, he llegado al límite de mi capacidad de sorpresa al ver que es el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien quita y da el carné de etarra.

Rubalcaba ha descubierto el mecanismo perfecto para adecuar su verdad a su propia realidad inventada. Así, cuando negocia con los etarras no lo hace con ETA, porque él ha decidido que los etarras no son etarras. Rubalcaba, el hombre que miente con más sinceridad de España, el que dijo el 1 de enero de 2007: “ETA ha roto, liquidado y acabado el proceso”, sigue hoy en un proceso de resolución de conflictos, que no es otra cosa que seguir negociando con los terroristas. Aunque lo niegue, blandos o duros, cansados de la cárcel o persistentes en su lucha, siguen siendo etarras.

Rubalcaba en vez de hacer política contra terrorista hace política con los terroristas, es el ministro de las detenciones selectivas. El que siendo tan diligente para detener a unos es incapaz de detener a Ternera, probablemente porque lo pactaron para que no contara las cesiones políticas del Gobierno a ETA. Utiliza la violencia terrorista o el abandono de ella por parte de terroristas que están en la cárcel, por ser terroristas, con fines de rentabilidad política y electoral. Rubalcaba es el que sigue entorpeciendo que se sepa quiénes son los que cometieron el delito de colaboración con banda armada en Behobia y además es el que dice quién es etarra y quién no.

¿Tanto poder tiene Alfredo Pérez, alias Rubalcaba, en la banda terrorista? Como reza una pintada en Aragón “Rubalcaba y ETA fueron felices y comieron faisán”. Él es el responsable de que las víctimas del terrorismo en España sufran el olvido, la indignidad y la injusticia. España no se merece un ministro como Rubalcaba. Es que miente.

Cataluña
Cataluña-España, primer round
El miércoles se vota en el Parlament sobre la prohibición de los toros, trasunto de referéndum por la independencia, de España sí o no
P. PLANAS / BARCELONA ABC Cataluña 25 Julio 2010

El nacionalismo se dispone a darse un último homenaje antes de las vacaciones con la prohibición, salvo sorpresa de última hora, de las corridas de toros en Cataluña. El voto, que se verificará en el pleno del próximo miércoles, será libre —en conciencia, se dice—, «formato» inédito con el que el PSC, en plena fuga hacia adelante, pretendía desactivar el flanco más peligroso de la cuestión, la conversión del choque entre los antitaurinos y los partidarios de no prohibir la Fiesta en un transunto de referéndum independentista en el Parlament en el que los primeros entonan el «adèu Espanya» y los segundos encarnan el espíritu de los defensores de «El Álamo». Habrá quien considere más propia la comparación con el Alcázar de Toledo, lo que demuestra a las claras que la votación del miércoles es una partida con las cartas marcadas en la que ser abolicionista significa militar del lado del catalanismo y el progreso mientras que los otros ondean banderas caducas, españolas y, por tanto, fachas. A esa clase de reducciones ha llegado la política en Cataluña.

La realidad es más compleja y rica, pero las diferentes interpretaciones de la realidad abocan al mismo conflicto identitario, a la colisión entre dos «sujetos» incompatibles y, según las teorías más extendidas, irreconciliables: Cataluña y España. No es necesaria mucha imaginación para predecir que una victoria de los antitaurinos renovaría los ánimos de quienes han declarado el principio del fin mientras que lo contrario, caso de darse, se atribuiría a la inmadurez política de los representantes del PSC y de CiU que tengan la ocurrencia de oponerse al desiderátum nacionalista, a la falta de unidad, al espíritu «botifler» y medroso de quienes se resisten a aceptar sin más que se debe borrar cualquier vestigio español de Cataluña, sea en la educación de los niños, en el correo comercial o en la agenda de espectáculos.

Que una votación de este fuste sea el colofón de la legislatura muestra el éxito de la presión del independentismo no sólo en la calle sino desde los centros de poder en los que ejerce de llave maestra. Sin embargo, este primer asalto contra España en la carrera hacia la independencia tiene otras implicaciones también profundas. Demuestra hasta qué punto se ha perdido el norte y la defensa de los verdaderos derechos —vivienda, trabajo, el propio derecho a decidir...— ha mutado en un guateque ecologista que no sólo pone en riesgo lo que queda de España en Cataluña sino la Cataluña mítica del nacionalismo.

Téngase en cuenta que el mismo Parlament que puede acabar con los toros es incapaz no ya de votar, sino de debatir de los derechos de las mujeres musulmanas. A la vista del rezo del viernes en Lérida, Puigcercòs debe de estar en lo cierto cuando «bendice» que en 20 años pueda haber un presidente de la Generalitat de religión islámica. Pero en ese caso, la sociedad ya no tendrá que preocuparse por la «tortura» animal. Tal vez el debate entonces sea cómo se castiga el adulterio: lapidación o ablación.

Ni el humo ni las sentencias arreglarán las cosas
JOSÉ ANTONIO PORTERO MOLINA ES CATEDRÁTICO DE DERECHO CONSTITUCIONAL DE LA UNIVERSIDAD DE A CORUÑA
JOSÉ ANTONIO PORTERO MOLINA La Opinión 25 Julio 2010

En Madrid dice Zapatero a los altos directivos de su corporación que no estamos tan mal, que estamos mejor de lo que parece y en Cataluña traslada a Montilla su comprensión en momentos de aflicción y su arrebatada disposición, cueste lo que cueste, a recuperar el Estatut y los afectos mutuos de otros tiempos. Humo. Un repaso a la prensa catalana muestra estos días que el disgusto allí es notable y que voces solventes, no sólo de políticos en activo, apuntan hacia un camino que no por largo y empinado esconde su meta. Nos parezca o no justificado el enfado, lo cierto es que la opinión de que la sentencia ha frustrado una propuesta razonable de convivencia en España es real en Cataluña. Es real aunque la opinión tenga soportes distintos, sea en la pura emoción sea en el convencimiento más racional y documentado. La manifestación multitudinaria de hace unos días, las palabras de Montilla, Mas o Saura o el artículo de un intelectual de tanto peso como Manuel Castells de hoy en La Vanguardia no traen causa de docena y media de artículos o términos de imposible encaje constitucional y desbordan, de largo, las mañas del prestidigitador de la Moncloa que asegura, un truco más, no tener ninguna responsabilidad en la sentencia pero si con sus consecuencias. No es con una visita fugaz y unas declaraciones juveniles de comprensión y cariño como van a arreglarse las cosas. Ni siquiera aunque el tripartito volviese a repetir en octubre. Es otra cosa. Los socialistas tienen la responsabilidad de hacer comprender al catalanismo que tiene que haber límites a sus aspiraciones de autogobierno, para bien de las dos partes en la controversia antes de que vaya a más. La sentencia sobre Kosovo, sin teatralidad alguna, no debe perderse de vista.

Y si los socialistas no han hecho bien las cosas, el PP tampoco. Fue correcta la decisión de interponer el recurso como lo demuestran las inconstitucionalidades declaradas y las escondidas bajo las interpretaciones del TC. De acuerdo, pero ya estamos en otra cosa y la dirección popular tiene que asumir que el asunto no se ha resuelto, que apenas ha resuelto nada importante porque una sentencia resuelve si un despido es o no procedente, si se cometió o no un crimen, si hay o no que repetir un concurso, pero no anula una voluntad colectiva y potente de cambio político. La responsabilidad de la dirección del PP es de otro contenido que la del PSOE, pero de similar densidad. El PP no tiene espacio natural en Cataluña, como sí lo tiene el socialismo, y por eso no puede asumir la tarea de convencer a nadie allí del interés de no extremar las reivindicaciones. Es un esfuerzo inútil. No lo es en cambio todo el que haga para moderar el casposo discurso centralista y uniformizador que, decididamente, carece de respaldo constitucional y que no ha entendido aún el lúcido aserto, marxiano o de Diógenes, de que así vamos de victoria en victoria hasta la derrota final. No se trata de que el PP se vista con las plumas que le son ajenas, se trata, simplemente, de respeto a la diferencia. Si no por convencimento, al menos por conveniencia. Si socialistas y populares no son capaces de acometer en serio la necesaria reforma constitucional, cuando menos que contribuyan a apaciguar los ánimos y a clarificar la situación.

Cuando lean esta columna los partidos gallegos estarán celebrando el día de Galicia, de la patria o de la nación. No hay aquí, nunca lo hubo, un malestar como el que acabo de comentar y sería deseable que no llegara a instalarse con dimensiones ni siquiera parecidas. Al respecto creo que la posición de los populares, coincidente con la de la gran mayoría, es, por muchas razones, la correcta. El PSdeG debería tomar nota de lo que hoy sucede en Cataluña, y no ayudar al BNG en la siembra de vientos que acaban provocando tempestades de las que nadie se hace responsable.

Casposo discurso centralista y uniformizado
Nota del Editor 25 Julio 2010

Ya hemos escrito algunas veces de la inutilidad de las cátedras de derecho constitucional, como si el TC utilizara el texto de la constitución española
para algo más que para tergiversarlo en sus ignominiosas sentencias interpretativas o claras contra los derechos constitucionales, humanos y del
sentido común de los españoles especialmente niños español-hablantes.

Pero que a estas alturas del aterrador estado de España, vengan defendiendo las autonomías con sus despilfarros y la multiplicidad de sus ineficacias,
no tiene sentido.

Pilar Elías: «Nunca se van a arrepentir esos sinvergüenzas»
C. S. Macías La Razón 25 Julio 2010

Las víctimas del terrorismo lamentan que se concedan permisos a los etarras con delitos de sangre

MADRID- «Esos sinvergüenzas no se van a arrepentir nunca. A mí no me han pedido perdón, y no lo van a hacer». Quien habla es Pilar Elías, viuda de Ramón Baglietto, asesinado en 1980 por la banda terrorista ETA. Ha tenido que soportar cómo uno de los asesinos de su marido instalaba una cristalería debajo de su casa ahora, otro de ellos disfruta de permisos penitenciarios.

La noticia de que siete internos de la banda terrorista ETA acceden a permisos regulares y aspiran a la prisión atenuada ha causado estupor entre las víctimas. El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, aseguraba esta semana que en la prisión de Nanclares de Oca ya «no hay presos de ETA». Según indicó el titular de Interior, en dicha cárcel, «se cumple con la ley» y no hay «ningún preso» de la banda que disfrute de esos permisos penitenciarios porque los que lo tienen, han renunciado a la violencia o pedido perdón a las víctimas. Pero ese perdón no ha llegado nunca, ni en público ni en privado, por eso, las víctimas no han salido de su asombro con las palabras del ministro. «Rubalcaba es un mentiroso patológico, está jugando y quiere que toda esta gente vuelva a las instituciones. Es otra artimaña del Gobierno», asegura la viuda de Baglietto. «Nos están haciendo un daño impresionante. No han parado de humillarnos».

Pilar Elías lleva ya quince años como concejala en el ayuntamiento de Azkoitia, un municipio donde aún permanecen cinco concejales de ANV en las instituciones. «Estoy viviendo este ambiente todos los días y sé que no se arrepienten de nada. Tengo que soportar cómo el Ayuntamiento les da una partida para que los familiares de los asesinatos vayan a visitarlos a las cárceles, pero a mi no me dan ni para ponerle flores a mi marido en el cementerio».

Pedro Ricondo es el padre de Antonio Ricondo, un estudiante de Santander que fue alcanzado por la onda expansiva de un coche bomba en 1992 cuando tenía 27 años. Estos días ha vuelto a revivir el dolor, cansado de repetir una y otra vez lo mismo que ya dijo en enero: «Ninguno de ETA se merece perdón cuando hay víctimas por medio, sobre todo, en mi caso, que soy una persona ofendida y maltratada directamente por esos canallas».

Desde la AVT no descartan movilizar a la ciudadanía si lo consideran necesario en el caso de que «esta injusticia» continúe. Según indicaron en un comunicado «no admitirán eufemismos para designar a quienes tan sólo son asesinos y terroristas condenados por la Justicia por pertenecer a ETA», no admitirán que se mienta «en nombre de las víctimas», «ni tratos de favor» con los terroristas porque «el dolor de una víctima no prescribe».

Algunos piensan que se trata de una estrategia de Interior y el Gobierno para medir la opinión pública y ver cómo determinados «gestos» o «movimientos» con los terroristas o su entorno son recibidos por la sociedad y las víctimas y si son o no tolerados.

Para el eurodiputado del Partido Popular, Jaime Mayor Oreja, no hay duda e insiste, como ha hecho desde mayo, en que el Gobierno de Zapatero mantiene con la organización terrorista ETA un «proyecto de resolución de conflictos» que se lleva a la práctica «cada semana» y que está en «fase avanzada». Según Mayor Oreja la gestión de Instituciones Penitenciarias no pretende «dividir» a ETA sino «dar satisfacción» a los mediadores internacionales que guían al Gobierno en este momento.

Etarras con permisos penitenciarios
 La Razón 25 Julio 2010

Kepa Pikabea
Condenado a 192 años
Implicado en cerca de una veintena de asesinatos, Pikabea fue expulsado del colectivo de presos de la banda a mediados de febrero de 2008. El etarra fue condenado a casi 200 años de prisión por su participación en el atentado frustrado contra una patrulla de los Grupos Antiterroristas Rurales (GAR) de la Guardia Civil.

Luis María Lizarralde
Condenado a 74 años
Nacido en Azkoitia (Guipúzcoa) hace 54 años, Lizarralde fue condenado por varios asesinatos, entre ellos el de un coronel mutilado en Irún y el de un guardia civil en el municipio de Lezo.

Jorge Uruñuela
Condenado a 16 años
Uruñuela, de 31 años, permanece en prisión desde hace cuatro por haber atacado un concesionario de coches y un banco en 2001. Mantiene un activo rechazo a la violencia.

J. Luis Álvarez «Txelis»
Condenado a 59 años
Ex jefe del aparato político de ETA, ordenó el asesinato de Manuel Broseta en 1992, año en que fue detenido, y por su relación con el cobro del impuesto revolucionario.

Andoni Alza
Condenado a 30 años
Detenido en 1984, formó parte de un comando de información. Lleva actualmente 19 años en prisión por pertenencia a ETA y tenencia de armas y explosivos.

J.F. Pérez de Nanclares
Condenado a 41 años
Cómplice de asesinato de un guardia civil, fue detenido en 1992 por integrar el comando Vizcaya y se encontró en su chalé de Barrika (Vizcaya) un zulo para albergar secuestrados.

Fernando de L. Astarloa
Condenado a 65 años
Detenido en 1987, miembro del comando Orbaiceta y acusado de particpar en dos asesinatos, entre ellos el de un comisario de Policía y atentados con explosivos.
 

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