AGLI

Recortes de Prensa   Sábado 31  Julio  2010

 

La casta política se encierra en su mundo
EDITORIAL Libertad Digital 31 Julio 2010

Por mucho que los socialistas de todos los partidos se empeñen en hacernos creer que una sociedad es más avanzada, próspera y libre cuanto más sometida está a los criterios de la mayoría, lo cierto es que la experiencia demuestra una y otra vez que para lo único que sirve el crecimiento del Estado es para crear una casta política que vive a costa del resto de la ciudadanía y que tiene sus propios intereses y su propia agenda para mantenerse en el poder.

Pocas veces habremos tenido los españoles una ocasión más propicia que la actual para darnos cuenta de ello. Desde hace años, nuestra clase política se ha dedicado a desmontar nuestro estado de derecho y a hundir nuestra economía con tal de perpetuar sus privilegios. El PSOE fue el artífice de esta demolición cada vez menos controlada de las instituciones durante su primera legislatura: la aritmética parlamentaria bien valió el pacto con partidos antisistema como ERC o IU, e incluso con la banda terrorista ETA. Iniciada la crisis económica, su hipoteca con los sindicatos y con diversos grupos de presión –por ejemplo, el mal llamado "mundo de la cultura"– lo llevaron a sacrificar nuestra prosperidad manteniendo todo tipo de privilegios y dispendios varios que nuestra economía no se podía permitir.

Pero el problema de estos últimos años no ha sido tanto que el PSOE haya continuado maquinando a la sombra de todos los españoles, sino que el PP, la única oposición que quedaba en este país, también haya terminado por claudicar. Ya sea por el absurdo miedo arriolista de no "crispar" a la izquierda, ya sea porque buscan tender puentes con los mismos nacionalistas antiespañoles con los que ha estado pactando el PSOE o simplemente porque en el nuevo PP tiene más cabida el populismo que el liberalismo, asuntos clave como la inconstitucionalidad del Estatut, la nueva negociación soterrada con ETA o la insuficiencia de las reformas económicas no han sido denunciados por el PP o en todo caso lo han sido con muy poca fortuna.

Ayer se hicieron públicos los dramáticos datos de la Encuesta de Población Activa donde, entre otras escalofriantes cifras, conocimos que el 62% de los jóvenes menores de 20 años no encuentra trabajo. Al mismo tiempo, las víctimas de la Tigresa seguían mostrando su más que justificada indignación por los beneficios penitenciarios que le ha concedido Rubalcaba. Y, pese a ello (o precisamente por ello), el PSOE ha continuado con su táctica de mentir de manera reiterada prometiendo que su confusa reforma laboral logrará volver a crear empleo o que las prebendas a los presos etarras nos acercarán a la paz.

Pero el PP, con Rajoy a la cabeza, tampoco ofrece ninguna alternativa real a estos y otros enormes problemas de los españoles. La denuncia genérica de la desastrosa política económica del Gobierno no sirve de mucho si no va acompañada de propuestas liberalizadoras; y, desde luego, olvidarse "en un acto de partido" de dar apoyo y esperanza a las víctimas de ETA ante las nuevas maniobras socialistas no contribuye a crear una imagen de firmeza frente a las mismas.

Claramente sufrimos una crisis económica a la que se le ha sumado una crisis institucional y los políticos que nos han conducido a ambas parecen estar dedicándose a pescar en estas aguas revueltas. Lejos de buscar solucionar o no empeorar alguno de los gravísimos problemas de los españoles, se empeñan en intensificarlos o en no combatirlos para así alcanzar y mantenerse en el poder. Veremos cuánto más van a poder tensar la cuerda. Como ya advertía Lincoln, "no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo".

La tragedia del paro
Editorial www.gaceta.es 31 Julio 2010

El paro vuelve a pulverizar un nuevo récord, esta vez en el trimestre que tradicionalmente servía de aliviadero a las listas del INEM incluso en tiempos de crisis.

32.800 desempleados nuevos entre abril y mayo que vienen a acrecentar la mayor tasa de paro de nuestra historia. En sólo treinta días, entre mayo y junio, un mes en el que da comienzo la temporada turística, el desempleo ha aumentado dos décimas.

A lo largo del último año el desempleo se ha disparado desde la tasa ya altísima del 18,1% que registraba la EPA el año pasado por estas mismas fechas. Los números son para echarse a temblar. 4.645.500 personas sin trabajo, el 20,1% de la población, tasa que duplica la media europea y cuadruplica la de países como Austria u Holanda; un paro juvenil que alcanza el 40,3%, un pavoroso 62% en la franja de edad que va de los 16 a los 19 años; un paro femenino que pasa ya de los dos millones, y que ha seguido aumentando en el último trimestre a pesar del inservible Ministerio de Igualdad –dedicado a otros menesteres más ideológicos– y de las continuas medidas correctoras de discriminación positiva implantadas por el Gobierno.

El desempleo es algo más que un problema económico, es un verdadero drama humano y la constatación del fracaso más absoluto de la política económica de Zapatero desde que revalidó su mayoría hace más de dos años. Los datos de la EPA muestran cómo la crisis se ha trasladado a los trabajadores con contrato indefinido. De los 373.400 empleos por cuenta ajena destruidos en el último año, 224.400 contaban con este tipo contrato, que indica estabilidad en las relaciones laborales. Las empresas siguen, por lo tanto, ajustando el factor trabajo, el único que puede ajustarse en una economía tan endeudada, rígida y expoliada fiscalmente como la española.

Capítulo aparte merece el desglose del desempleo por hogares. En 1.308.300 hogares españoles todos los miembros están parados. Una cifra realmente preocupante y de la que podrían derivarse imprevisibles consecuencias políticas y sociales. Teniendo en cuenta que ya hay casi dos millones de españoles que perdieron su empleo hace más de un año, el hambre y la exclusión aletean por encima de un número creciente de compatriotas.

Desde el punto vista puramente económico, la conclusión que puede sacarse de la última EPA es que la crisis, lejos de terminar, se encuentra en pleno apogeo y nadie ve la luz al final del túnel. El Gobierno no tiene, a efectos propagandísticos, un mal indicador al que agarrarse. Desde el comienzo de la crisis la economía española ha destruido más de dos millones de puestos de trabajo, un número disparatadamente alto para un país de 46 millones de habitantes en el que sólo trabajan 18 millones y medio.

Hoy por hoy España no es capaz de generar nuevo empleo más allá de algún repunte estacional como el del pasado trimestre, en el que se crearon 82.700 puestos de trabajo. Escarbando en los datos aparece la verdadera naturaleza de ese empleo del que el presidente del Gobierno se congratula públicamente como primer paso hacia la recuperación. Prácticamente todos los empleos generados en el trimestre son temporales y se localizan en el sector servicios. Un dato que lo dice todo: de los 110.200 contratos de trabajo firmados en los últimos tres meses, sólo 8.200 son indefinidos.

Si éstas son las mulas con las que Zapatero pretende seguir arando en lo que queda de crisis, que es mucho, haría bien en ir buscándose otras.

Respeto a las víctimas
Editoriales ABC 31 Julio 2010

LA política penitenciaria ha sido un elemento esencial de la lucha antiterrorista, sobre todo la dispersión de presos etarras, que dificultaba las decisiones de la banda en su frente carcelario. La aproximación de presos al País Vasco se venía realizando en casos convenientes para esa política contra ETA y en beneficio de quienes, de forma inequívoca y pública, condenaban o rechazaban la violencia. Lo mismo sucedía con los beneficios penitenciarios y las progresiones de grado. Sin embargo, tras la ruptura de la tregua en 1999 y a partir del pacto antiterrorista firmado por PP y PSOE, se acordó restringir estas medidas a favor de los presos que dieran muestras de arrepentimiento y resocialización. La reforma penal de 2003, que introdujo el cumplimiento íntegro de las condenas, también incluyó condiciones muy severas para los beneficios penitenciarios. Con estas premisas, es lógica la preocupación de las víctimas por las últimas decisiones que está tomando el Ministerio del Interior en relación con algunos presos etarras, a los que conceden beneficios penitenciarios o trasladan a cárceles del país Vasco. El caso de la sanguinaria Idoia López Riaño ha sido el detonante de todas las alarmas y ha provocado la creación por la Asociación de Víctimas del Terrorismo de una «comisión de seguimiento» del tratamiento penitenciario que reciben los presos etarras.

La falta de transparencia del Gobierno en esta materia resulta inaceptable después de los graves perjuicios que causó en la confianza ciudadana con la negociación que mantuvo con ETA entre 2005 y 2007. El respeto a las víctimas, el cumplimiento de la ley y la derrota de ETA son las únicas prioridades que acepta la sociedad española. El Gobierno tiene la autoridad para tomar las decisiones que crea adecuadas, pero no serán éticas ni válidas si no respetan la dignidad de las víctimas.

Deudas
Irene VILLA La Razón 31 Julio 2010

Hoy es la fecha que a algunos les interesó fijar como el día en el que nació la banda asesina ETA. Hace ya cincuenta y un años. Un grupo de sicarios al que ya va siendo hora de olvidar. De quienes nunca nos olvidamos es de todas las personas que han sufrido su zarpazo despiadado, totalmente absurdo y gratuito. Medio siglo de dolor en vano. Hay víctimas, que no tuvieron la suerte de seguir vivas, pero nuestro recuerdo las mantendrá siempre entre nosotros. Así lo siento cuando pienso en Esther y Miriam, sobrinas de F. José Alcaraz, asesinadas a los tres años de edad en su hermano Ángel; en Fabio Moreno, al que separaron de su hermano gemelo de dos años; en Silvia Martínez, asesinada en su sexto año de vida mientras jugaba en una casa cuartel… la lista es condenadamente larga, pero la memoria mantiene su dignidad. Ayer se cumplió un año del asesinato en Mallorca de los jóvenes guardias civiles Carlos y Salva, a cuyas familias y seres queridos mandamos un gran abrazo cargado de fuerza y valor. También queremos, es más, imploramos, justicia. Es lo mínimo que nuestra sociedad merece. Sin embargo, seguimos presenciando humillaciones como homenajes a asesinos y privilegios a presos etarras porque, según nos dicen, se han arrepentido. Esperamos que no se deba a compromisos con quienes han manchado de sangre nuestra historia.

Prohibición
¿Sólo los toros?
Pablo Molina Libertad Digital 31 Julio 2010

Ha resultado interesante leer y escuchar las agudas reflexiones de políticos, intelectuales y medios de comunicación acerca de la última andanada contra la libertad individual lanzada por el tripartito, es decir, por Zapatero, a cuenta de la fiesta de los toros.

Los calificativos han sido todo lo recios que permite el Código Penal, concluyendo prácticamente toda nuestra elite académica, mediática y política en que se trata de una injusticia intolerable que pone en peligro hasta las bases en que se sustenta la ex nación española.

Lo curioso es que toda esta oleada de indignación se haya producido por el hecho de prohibir en Cataluña un espectáculo en claro declive en aquella región al que sólo asiste una fracción marginal de sus habitantes. Se trata del mismo territorio en que la mitad de los ciudadanos no puede educar a sus hijos en su lengua materna, derecho reconocido hasta por la ONU (que ya es ponerse), en que la lengua común de todos los españoles está proscrita en el ámbito público, en que amenazan con multarte si llevas una bandera española en el vehículo con el que trabajas o en el que directamente te multan si no rotulas tu negocio en la lengua vernácula.

La comunidad autónoma que acaba de prohibir los toros es también la que cuenta con una clase dirigente declarada en rebeldía contra el ordenamiento jurídico español a cuenta del nuevo estatuto de autonomía, la misma región que en virtud de esa norma, inconstitucional a todas luces, somete a un vasallaje financiero al resto del país, expolia los recursos comunes a despecho de la solidaridad interterritorial y acaba con la igualdad de todos los españoles consagrada en la constitución.

Es, en fin, el mismo territorio al que un nefasto ex presidente del Gobierno, según el decadente periodista experto en conspiraciones republicanas "el mayor estadista español del siglo XX", y la actual ministra de Defensa han calificado de "nación sin Estado", sin que hasta el momento nadie (salvo esta casa) haya exigido la dimisión de la interfecta o su cese inmediato como ministra del Reino de España.

Todas estas fechorías no sólo han sido consentidas, sino saludadas con aplausos por muchos de los que ahora se declaran ofendidísimos ante el hecho de que José Tomás no pueda cortar sus dos rabos habituales en la Monumental de Barcelona, porque la "España plural" exige este catálogo infame de concesiones para no romper "el consenso". ¿Qué consenso? Desde luego a mí no me han preguntado. Que lo hagan. Que convoquen un referéndum para conocer la opinión de los que tenemos que financiar los caprichos del tripartito aguantando resignados y muy consensuadamente todos sus insultos, entre los cuales la prohibición taurina es tal vez el de menor entidad. Que lo convoquen mañana mismo. Muchos tenemos ya la respuesta preparada.

Pablo Molina es miembro del Instituto Juan de Mariana.

Cataluña
¿Por qué los nacionalistas hacen lo que quieren?
Maite Nolla Libertad Digital 31 Julio 2010

Porque gobiernan y cuando no gobiernan o gobiernan con otros, siguen teniendo mayoría. Y donde no tienen mayoría son decisivos. Así, mientras éstas sean las reglas que, como se suele decir, nos hemos dado, vayan haciéndose a la idea de que la cosa va a ir a peor, porque hace tiempo que rompieron la barrera psicológica, si es que alguna vez la tuvieron. Podemos tener la convicción de que los nacionalistas son minoría y que si el PSC sacara los resultados de las generales en las autonómicas la cosa sería diferente; o simplemente si el PSOE se presentara en Cataluña. También podemos reprochar que el PP a lo único que aspire sea a no perder los pocos escaños o los menos concejales que perdió en las anteriores elecciones, y que eran menos que los de otras anteriores y que les dé igual. Pero eso son conjeturas y opiniones, aunque basadas en indicios como el de la diputación de Lérida. Allí ERC gobierna con tres diputados porque los socialistas, que tienen más de diez, les han entregado el poder. Y cuando ERC gobierna, ¿qué es lo que hace? Pues quitar la bandera española de la fachada el día que se publica la sentencia del estatuto. Y saber que son una minoría que gobierna sin votos y sin diputados no les reprime lo más mínimo. Lo que les quiero decir es que lo que fomenta el independentismo no es recurrir al Constitucional, ni tampoco que se dicte una sentencia miedosa que se queda en una quinta parte de lo que debió ser. Lo que fomenta el independentismo es que el independentismo gobierne y apruebe normas cargadas con su ideario.

Respecto a la prohibición de las corridas de toros, es cierto que no es estrictamente un debate identitario, pero es que nada lo es. En el parlamento de Cataluña cuando se aprueba una regulación sobre algo tan poco identitario como la vivienda, le ponen la pegatina de "nacional" y ya lo es. Ni siquiera algo tan identitario como la lengua tendría por qué ser algo identitario. El catalán no es la lengua de los nacionalistas, el catalán es de todos los que lo hablamos, algo que no todos los nacionalistas pueden decir. Y prueba de que no siendo los toros una cuestión de identidad nacional los nacionalistas han querido prohibirlos más por lo español que por lo animal, es que han actuado como hacen con todo lo demás: con el rodillo. Tal y como está la sociedad en Cataluña hoy en día, los nacionalistas ya tienen el terreno ganado por la abstención bestial, el abandono socialista y la automarginación del PP. Así los nacionalistas no tendrían ninguna necesidad ni de prohibir los toros, ni de multar por rotular en castellano, ni de obligar al doblaje de películas; pero lo hacen. Y lo hacen porque pueden y porque les hemos dejado.

¿Para qué sirve el Tribunal Internacional de Justicia?
javier rupérez embajador de españa ABC 31 Julio 2010

EL mejor calificativo que puede recibir la «opinión consultiva» emitida recientemente por el Tribunal Internacional de Justicia sobre la declaración de independencia de Kosovo es, siguiendo la bien conocida tradición anticlerical del término, el de «jesuítica». Agarrándose a los términos estrictos de la pregunta formulada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, los diez miembros del Tribunal que comparten la tesis mayoritaria deciden, en cuarenta y cuatro farragosas páginas, que el tema no tiene nada que ver con el Derecho Internacional y sorprendentemente concluyen que la declaración de independencia no es incompatible con el mismo.

Como en el cuento clásico, afirman que el tema «no ha pasado» por las anchas mangas de los que en su tiempo fueron clérigos y ahora son jueces internacionales. Entre el chasco y la pifia, la gran disimulación aporta poco al prestigio del Tribunal y sus componentes y arroja graves dudas sobre su capacidad para delimitar el contenido y la aplicación de lo que se pueda entender por Derecho Internacional. Pretendiendo evitar las consecuencias políticas de su pronunciamiento consiguen justamente todo lo contrario: cargar con imprevisibles repercusiones la bobería pacata de su decisión.

La independencia de Kosovo fue decidida de manera unilateral por la población albanesa del territorio, recomendada por los enviados del secretario general de las Naciones Unidas y reconocida por sesenta y nueve miembros de los ciento noventa y ocho que componen el censo de las Naciones Unidas. No ha tenido el endoso del Consejo de Seguridad —única autoridad internacional jurídicamente autorizada para proceder a la aprobación de medida tan traumática— ni la aceptación por Serbia, de la que el territorio proclamado independiente era, y en términos estrictos sigue siendo, una provincia, y cuya secesión claramente viola el principio de la integridad territorial de los estados. Cuando en el año 1999 el Consejo de Seguridad se ocupa de la situación en el territorio, tras la intervención militar de la OTAN para evitar la catástrofe humana a la que se encaminaba la política de Milosevic, recuerda sistemáticamente que la situación final debe situarse en el contexto de la integridad territorial de Serbia. Una política de hechos consumados en la que activamente han participado niveles administrativos de la ONU, los Estados Unidos y una mayoría de estados miembros de la Unión Europea, y ahora endosada por el TIJ, ha contribuido a la consagración de una situación de hecho que violenta principios reconocidos y compromisos previamente contraídos. No sería la primera vez que la fuerza se impone sobre el derecho en la vida internacional de relación. Que amparándose en los recovecos formales de la pregunta el TIJ se preste a tal maniobra dice poco y malo sobre la institución.

Esquivar la sustancia del tema con pretextos superficiales desvía la atención sobre la raíz del problema, que tiene tanto que ver con la integridad territorial de un Estado miembro de Naciones Unidas como con las ondas expansivas de la decisión y de su peculiar cobertura metajurídica. Siguiendo la doctrina que torcidamente introduce ahora el Tribunal, los secesionistas de Transnistria, Abjasia, Osetia del Norte o Norte de Chipre podrían declarar sus deseos sin temer una reconvención del Derecho Internacional. Lo mismo podría ocurrir, y no cabe nuestro engaño ni escándalo, respecto a los que no ocultan su deseo separatista en Cataluña, el País Vasco e incluso Galicia. Por no hablar de Escocia, Flandes, Córcega o la Bretaña. Esas bien intencionadas y poco convincentes seguridades ofrecidas por los que dicen que de lo de Kosovo una vez y no más no pueden ocultar la cortedad de su alcance: basta la contemplación del regocijo con que los nacionalistas de cuño diverso han recibido la declaración del TIJ para darse cuenta de por dónde van los tiros. ¿Dónde está dicho que lo aplicable a Kosovo no sirve para otros casos en los que la demanda es la independencia? ¿No se han dado cuenta los beneméritos y jesuíticos magistrados del Alto Tribunal de la maligna capacidad expansiva de sus pronunciamientos? No hay un solo medio de comunicación en el mundo que, al recoger la noticia, no haya apuntado al peligro de contagio que la desdichada opinión consultiva encierra. ¿No era eso jugar a la política con la escoba del aprendiz de brujo?

Hará bien España en mantener su rechazo al reconocimiento de Kosovo como país independiente. Y hacerlo sin empacho a la hora de reconocer que frente a los secesionistas interiores y sus aliados objetivos —esos que sorprendentemente consideran «casposo» hablar de la unidad de España— conviene protegerse ante cualquier pretexto que el exterior pueda facilitar a aquellos que por todos los medios pretenden la «internacionalización» de su delirio. Fingir que no pasa nada es la mejor fórmula para que las cosas empiecen a pasar. El prurito de la púdica ocultación no tiene aquí cabida. Como tampoco debe abandonar España otras buenas razones para oponerse al desmembramiento de Serbia: este camino de la partenogénesis internacional a la que algunos se prestan con tanto entusiasmo como irresponsabilidad es un flaco servicio a la estabilidad y la construcción de sociedades plurales y democráticas.

Claro que la opinión del TIJ no es vinculante y cada uno, como suele ocurrir, hará lo que sus intereses nacionales le dicten. De poco sirvió en su momento la opinión del TIJ donde matizadamente negaba las pretensiones de Marruecos sobre el Sahara Occidental. Y de nada sirvió que la Asamblea General recordara a los británicos que la descolonización de Gibraltar se debía realizar sobre la base del respeto a la integridad territorial española. Aquí lo que cuenta, y el TIJ lo recuerda explícitamente, es el derecho constitucional interno y sus vinculaciones, las que en última instancia encarnan la capacidad de obligar. Leyendo las cuarenta y cuatro páginas se podría tener la malévola tentación de pensar que lo que de verdad sobra es el propio TIJ. O concluir en la inutilidad de someter cuestiones a su consideración cuando la experiencia nos dicta que los resultados habrán de estar marcados por la descomprometida cautela. Para ese viaje, mejor otras alforjas.

Porque, tribunal por tribunal y sentencia por sentencia, quedémonos con nuestro Constitucional. Frente a la incuria jurídica y casi festiva de la que el TIJ hace gala, el TC español, en un proceso tan agónico como lo eran las cuestiones planteadas, ha sabido colectiva e individualmente estar a la altura de los mandatos del texto de 1978. En cuyo contenido, según recuerda el TIJ a la hora de lavarse sus manos, está la respuesta negativa a la pregunta sobre la independencia. Los nacionalistas que por aquí nos gastamos no han sabido reparar en ese pequeño detalle.

Kosovo: Hechos y Derecho
LUIS SANZO. SOCIÓLOGO. El Correo 31 Julio 2010

Preguntada por la Asamblea General de la ONU sobre la legalidad de la declaración de independencia formulada por las instituciones provisionales de autogobierno de Kosovo, la Corte Internacional de Justicia sorprende al concluir que la declaración del 17 de febrero de 2008 no viola el derecho internacional.

Para llegar a esta conclusión, la Corte se apoya en dos tesis principales. La primera es que la declaración de independencia no es un acto de las instituciones de autogobierno de Kosovo. Según el tribunal, los autores de la declaración no habrían actuado como institución en el marco constitucional derivado de la Resolución 1244, sino en su condición de representantes del pueblo de Kosovo, al margen de dicho marco jurídico. Su objetivo era establecer un Estado soberano e independiente, con un significado y unos efectos de tal acción situados al margen del orden establecido por aquella resolución. La segunda tesis es que ni la ley internacional general ni las resoluciones del Consejo de Seguridad, entre ellas la 1244, prohíben de forma expresa una actuación de este tipo por parte de los líderes políticos albanokosovares.

Combinadas ambas tesis, la Corte sostiene que no existe prohibición específica alguna en la ley internacional que impida declarar la independencia a unos actores que, al actuar en tal sentido, lo hacen en una capacidad diferente a la de las instituciones provisionales de autogobierno. Al no estar los declarantes condicionados por el marco de poderes y responsabilidades que regula la conducta de estas instituciones, la declaración no viola el marco constitucional establecido por Naciones Unidas.

Aceptable o no esta conclusión, lo que resulta en todo caso criticable es que, en su afán por reducir su análisis a los aspectos formales de la declaración del 17 de febrero, la Corte no se pronuncie ante sus implicaciones más directas. Porque la consecuencia de ese acto es que los líderes albaneses del territorio, apropiándose de la representación del conjunto del pueblo de Kosovo, lejos de renunciar a las instituciones creadas por Naciones Unidas, las convierten en las instituciones de lo que pretende ser un nuevo Estado. Algunos no dudarían en definir este proceso como golpe o revolución institucional.

Para encontrar algo de lógica en la posición de la Corte resulta necesario recordar que la acción de los líderes albaneses de Kosovo no se produce en el vacío. Es el resultado del impulso de determinados Estados miembros de la ONU, unida a la inhibición demostrada por la Secretaría General de la organización. Lejos de reintegrar a los líderes kosovares a la administración internacional, Naciones Unidas renuncia en la práctica a su propio marco constitucional para actuar a partir de entonces como organización con vocación de neutralidad en el conflicto entre Serbia y Kosovo. Es en este marco de crisis de autoridad, con una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU en vigor, la 1244, y unas instituciones albanokosovares que se rigen en base a una Constitución ajena a la misma, en el que se hace pública la opinión de la Corte Internacional de Justicia. Ésta sólo puede ser interpretada como un intento de racionalizar el complejo escenario creado por la ONU y los Estados que han apostado por la secesión.

Es poco, sin embargo, lo que en la opinión de la Corte Internacional pueda incitar a cambiar la posición mantenida hasta ahora por Estados que, como España, persisten en su intención de respetar el conjunto del marco legal que regula su actuación. Tal y como señala la propia Corte, la actuación de los líderes albanokosovares no es sino un intento de parte de determinar el estatus final de Kosovo; un intento que se aborda de forma unilateral y al margen del marco constitucional establecido por la ONU. La Corte no introduce elemento alguno del que puedan derivarse de la declaración de independencia obligaciones legales para los Estados miembros. El contenido de esa opinión no exonera a éstos, en cambio, de la obligación de seguir actuando en sus relaciones con los demás Estados en términos de respeto al principio de integridad territorial.

La aceptación como hechos consumados de acciones como la de los líderes albanokosovares representaría, además, un precedente que podría afectar a la dinámica interna de un Estado como España. Supondría asociar consecuencias legales a actuaciones políticas que pretenden imponerse al margen del marco jurídico existente. Como refleja la Opinión de la Corte Suprema de Canadá sobre Quebec, incluso en un contexto de secesión, la salida a un conflicto de esta naturaleza pasa por un ajuste o revisión del marco constitucional, no por una actuación al margen de éste.

Sólo circunstancias extraordinarias justificarían que España actuara en contra de sus intereses, principios y obligaciones internacionales, dando validez jurídica a los hechos impuestos sobre el terreno. Consolidado el derecho de Kosovo a un marco de autogobierno en la resolución 1244, con una Serbia democrática abierta a la negociación y al pacto, estas circunstancias no existen. Antes al contrario, la mayor preocupación es la falta de voluntad de las autoridades albanesas de Kosovo para reparar los graves daños causados a la población serbia del territorio a partir de 1999 y alcanzar junto a ella un pacto que garantice su autonomía política.

No hay motivos por tanto para modificar una posición que hasta ahora ha contribuido al mantenimiento de la paz. Frente a la política de hechos consumados, impuestos unilateralmente, en el escenario kosovar conviene seguir apostando por la primacía del derecho y la negociación entre las partes.

Los catalanes prefieren el castellano para disfrutar de la cultura
 www.gaceta.es 31 Julio 2010

El castellano es claramente superior al catalán como idioma de elección para el disfrute de la cultura, especialmente en el caso del cine, donde alcanza el 92%, y en los libros, con un 71%.

El consumo de productos culturales ha aumentado en todas las áreas en Cataluña en los dos últimos años y el castellano es claramente superior al catalán como idioma de elección para su disfrute, especialmente en el caso del cine, donde alcanza el 92%, y en los libros, con un 71%.

Este es el resultado del análisis del consumo de libros, cine, música, videojuegos, conciertos, espectáculos y exposiciones realizado entre la población de más de 14 años de Cataluña, a partir de 31.000 encuestas hechas para el Barómetro de la Comunicación y la Cultura.

El informe señala que el 71% de los libros que se leen en Cataluña están publicados en castellano, el 24% en catalán y el 4% en otras lenguas.

Un porcentaje que aumenta en el caso del cine, ya que el 92% de las películas que se han visto en el cine son en castellano, el 4% en catalán y el 4% en otras lenguas, mientras que el 82% de los videojuegos se juegan en castellano, el 2% en catalán y el 16% en otras lenguas.

El 61% de la música que se escucha está en castellano, el 6% en catalán y el 33% en otras lenguas, sobre todo en inglés, mientras que el 45% de los conciertos se realizan en castellano, el 21% en catalán y el 34% en otras lenguas.

El catalán, sin embargo, es la lengua principal de consumo en exposiciones y espectáculos, ya que el 61% de las exposiciones se han hecho en esa lengua, el 27% en castellano y el 12% en otros idiomas, mientras que el 47% de los espectáculos han sido en catalán, el 46% en castellano y el 7% en otras lenguas.

En cuanto al consumo por productos, el de videojuegos, el menos extendido entre el público, es el que ha vivido un incremento más importante, ya que actualmente el 21,8% de la población los utiliza, un 21,3% más que hace dos años.

Los libros, comprados por un 57,6% de la población, han experimentado un incremento leve del 1,8%, un poco más que el 1,5% registrado por el cine, al que son aficionados un 35,8% de los catalanes.

Sin embargo, la música, a pesar de ser escuchada por casi nueve de cada diez personas, un 88,3% de la población, ha experimentado un incremento poco significativo del 0,1%.

Ese barómetro de consumo cultural de la fundación privada Fundacc (Fundació Audiències de la Comunicació y la Cultura) en cuyo patronazgo figuran entre otros representantes del gobierno catalán y del balear, se presenta por primera vez como "La dieta cultural de los catalanes".

"SI FRACASA, NO HAY OTRA OPORTUNIDAD"
Así ve The Economist a Zapatero: un "funambulista" de circo a punto de caer
Zapatero, antaño "mago de los juegos de manos políticos" ahora es un "funambulista" con serios problemas de equilibrio: bascula entre independentistas catalanes y vascos y los mercados. Un paso en falso, y España caerá a la incertidumbre. Así ve a Zapatero The Economist.
LIBERTAD DIGITAL 31 Julio 2010

A buen seguro que la nueva aparición en el semanario británico de Zapatero, no le ha provocado ni la más leve sonrisa al presidente del Gobierno. Y es que, el artículo que publica The Economist este jueves dibuja un panorama más que acertado de la situación que atraviesa el jefe del Ejecutivo español.

Según la publicación, el presidente ya no es el "mago" que acostumbraba a hacer "juegos de manos" para ocultar los problemas del país. La situación ha cambiado, y ya no vale con los trucos del Magia Borrás: para mantenerse al frente del Gobierno lo que Zapatero necesita saber son "trucos de equilibrismo".

"Aunque las vacaciones de verano, la victoria de España en el Mundial, y los resultados positivos de las pruebas de stres-test a los bancos han concedido un período de calma en la tormenta del país" hayan calmado las aguas, The Economist apunta a los dos grandes escollos que tendrá que superar Zapatero "si es que quiere perpetuarse hasta 2012, cuando acaba formalmente su mandato", asegura.

Por un lado, el inquilino de la Moncloa tiene a su derecha a los inversores extranjeros, a los que debe contentar "para que sobreviva la economía y presten dinero a España". Y, por la izquierda tiene la presión de contentar a independentistas catalanes y vascos para apuntalar los presupuestos en Otoño.

"Un paso en falso y España caerá en el abismo de la incertidumbre, con unas más que probables elecciones anticipadas en primavera" dice de The Economist, y "con todas las encuestas en contra".

Pero la publicación ve el panorama más que desolador, y pone el dedo en la llaga, preguntándose si Zapatero será capaz de sostenerse sobre el fino cable de funambulista, y contentar a PNV y CiU, con el plan de austeridad impuesto.

Además, el artículo señala dos "bamboleos futuros" que Zapatero no tiene visos de superar: el debate de los Presupuestos, con la retirada de apoyo de la izquierda y del partido de Artur Mas, dejando al presidente "a merced de los 6 diputados del PNV" que "consciente de su poder, está jugando duro" en sus demandas soberanistas.

Continuando con las metáforas circenses, The Economist señala el segundo "bamboleo" que tendrá que resistir Zapatero: las elecciones catalanas, en las que da por sentado la victoria de CiU, y el consiguiente reajuste de fuerzas y alianzas en el Congreso de los Diputados.

Con lo cual, apunta que si nuestro país cae de nuevo en recesión "los nacionalistas pueden abandonar al presidente, haciendo que en 2011 haya elecciones y perfilando un Gobierno "popular" plantea, aunque también expresa dudas sobre la gestión de Rajoy, a quien acusa de: "Promete reformas pero evita entrar en detalles".

Y el último párrafo que le dedica a nuestro presidente, es demoledor: "Los españoles se han habituado a los espectáculos de Zapatero. Se suponía que los primeros seis meses de este año, cuando España ejerció la presidencia rotatoria de la UE, iban a servir para que el presidente estuviera en primer plano. Pero no fue así. Si Zapatero fracasa esta vez a la hora de ejecutar su número de funambulismo, puede que no tenga otra oportunidad".


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La Tigresa
Alfonso Ussía La Razón 31 Julio 2010

Idoya López Riaño, terrorista sanguinaria amén de putón desorejado, ha sido «acercada» a las provincias vascas. Mas que «acercada», instalada, porque su nuevo domicilio es la prisión alavesa de Nanclares de Oca. Otra homínida etarra, Inés del Río Prada, condenada a tres mil años de cárcel, también disfruta de la bondad de nuestro Gobierno. De Murcia ha sido trasladada a Dueñas, en Palencia. Así no tendrán que hacer tantos kilómetros sus familiares para visitar a su víbora. Ayer, de vuelta de Madrid a los verdes montañeses, pasé por Dueñas y me vino a la nariz un arreón, una pestilencia cochambrosa de coño con cianuro. Veintitrés muertes sobre sus espaldas, que no sobre su conciencia. Y lo mismo se puede decir de la otra, la «Tigresa», una bestia asesina con rostro de actriz de película española que nadie conoce y está ahí porque mantiene relaciones con el productor, el director, el actor de la ceja, el iluminador, el encargado del vestuario y el maquillador.

Porque Idoya López Riaño, entre crimen y crimen, se cepilló a la mitad del Goyerri, e incluso a jóvenes guardias civiles que con posterioridad al fornicio, deseaba ardientemente asesinar. Le ponían los «chacurras», como llaman esos seres despreciables a los formidables y heroicos miembros de la Benemérita.

Los beneficios carcelarios de esta pareja de bestias no los entiende nadie, excepto el Gobierno. «Voces contra el terrorismo» y la AVT se muestran heridas y escandalizadas. El Partido Popular va a preguntar al Gobierno, y el PSOE, como siempre, mira hacia otro lado. No se trata de venganza, sino de justicia. Una y otra están empatadas a crímenes con un escalofriante resultado, 23-23. Lo que se mueva detrás de esta decisión gubernamental, es en principio, asqueroso. Inés del Río Prada e Idoya López Riaño tendrían que penar íntegramente sus condenas en la prisión más alejada de sus lugares de origen. Entre una y otra suman cuarenta y seis tragedias para cuarenta y seis familias. Una y otra podrían bailar una rítmica danza vasca saltando sobre cuarenta y seis tumbas. Zapatero llamó a Otegui «hombre de paz», y dispuso que uno de los más sanguinarios terroristas fuera puesto en libertad después de una huelga de hambre que le atemorizó. Zapatero es muy raro, y espero que se hayan dado cuenta de ello. Muy raro con sus simpatías y sus misericordias. De Juana Chaos anda por Irlanda, al amparo del IRA, y no alcanzo a vislumbrar la diferencia que se establece entre ese hijo de la gran puta y las dos asesinas beneficiadas –sobre todo la Tigresa–, en estos últimos días. ¿Se les busca el mismo destino que a De Juana?

No podrán, ni la una ni la otra, por mucha ayuda monetaria que reciban, montar el único negocio que entienden. Un puticlub de carretera. Tanto Idoya como Inés tienen ya más años que la viuda de Sabino Arana.

Las zorras están hechas unos zorros, y aquella belleza malvada de La Tigresa es hoy un canto a la consternación física. El homínido perverso se deteriora más por su maldad que por los años. Lo deseable es que se estropeen hasta que la Justicia, y no la Política, cumpla con su palabra y su condena. Lejos, muy lejos habrían de esperar esta pareja de serpientes la llegada de la libertad que no merecen. El acercamiento es un principio de libertad, y lo que ha motivado ese principio, carece de ellos. Huele mal. Nauseabundo. Este Gobierno sale de una pocilga para meterse en otra. De los toros a las zorras depredadoras. Han ganado las segundas.

Alfredo y «La Tigresa»

EDURNE URIARTE ABC 31 Julio 2010

Lo de Nanclares se parece cada vez más a una simulación etarra desplegada con la colaboración del ministro con el fin de eludir unos cuantos años de cárcel
Ahora que «la Tigresa» está en Nanclares habría que preguntar nuevamente a Rubalcaba por los presos etarras de esa prisión. Tengo la certeza de que este político es capaz de repetir aquello de que allí no hay etarras. ¿Y asesinos? En mi confianza en la desfachatez ilimitada del ministro, estoy segura de que también está perfectamente dotado para encontrar otra denominación incluso para una de las mayores asesinas de la historia de España como es Idoia López Riaño. No hay que olvidar que fue Rubalcaba quien cedió al chantaje de De Juana, lo sacó de la cárcel y lo envió a casa y aún tuvo el desparpajo de decir que era una decisión «justa, humanitaria, firme e inteligente».

Claro que entonces negociaba con ETA y ahora, dice, pretende acabar con ella. Suponiendo que esto último sea verdad, hay dos posibles finales de ETA. A través de la realización de la justicia o a través de la tomadura de pelo de los asesinos a sus víctimas y a toda la sociedad. Y lo de Nanclares se parece cada vez más a esto último. A una simulación etarra desplegada con la colaboración del ministro que tiene como fin eludir unos cuantos años de cárcel. O, lo que es lo mismo, dejar sin justicia a una buena parte de los asesinados.

Ya es grave que no nos conste el supuesto arrepentimiento de estos etarras. El colmo es que tampoco les conste a sus víctimas y eso parece a tenor de algunas declaraciones que ya conocemos. Es insólito que la autora probada de 23 crímenes como es López Riaño vaya a recibir beneficios penitenciarios sin que haya pedido perdón públicamente a los españoles. Y sin que tampoco nos conste cuándo y cómo va a comenzar a resarcir económicamente a sus víctimas.
Lo siguiente será encontrarla en Belfast junto a De Juana Chaos. Y lo siguiente, verla dando conferencias sobre el «conflicto» con otros criminales como ella.

¿Pueden los separatismos consolidar nuevas naciones en la península?
Pío Moa Libertad Digital 31 Julio 2010

Sobre Nueva historia de España (VIII)

P. ¿Pueden los separatismos consolidar nuevas naciones en la Península Ibérica?
R. Pueden, evidentemente. Llevan muchos años tratando de crear antagonismos, antipatías, sentimientos de superioridad y hostilidad, y algo han conseguido. Si, de un modo u otro, lograsen la secesión, y en Cataluña ya están al borde de ella, impondrán con todas las ventajas del poder su visión histórica, la transmitirán masivamente desde la escuela, de hecho llevan años haciéndolo, y ello creará un sentimiento difícil de revertir. Ya he dicho que las naciones son previas a los nacionalismos, pero a su vez los nacionalismos pueden crear nuevas naciones.

P. No obstante, las relaciones económicas, la integración en la UE, etc., impedirán que la secesión se produzca de forma traumática
R. La secesión sería un grave trauma, se produjera como se produjera. Y la economía tiene en estos asuntos mucha menos importancia de la que suele creerse. Las relaciones económicas entre las grandes potencias europeas antes de la I Guerra Mundial eran ya intensísimas, así como la interpenetración de capitales, y ello no impidió un intenso nacionalismo y la misma guerra. En España, la industria de Barcelona y la de Bilbao se desplegaron con la máxima ayuda de Madrid, que las protegió en exceso. Fue un fenómeno completamente ajeno a los nacionalistas vascos y catalanes, y sin embargo estos lo tomaron como signo y prueba de superioridad “racial” y nacional, y lograron meter esa idea en la cabeza a mucha gente. Claro que no lo habrían logrado sin el “desastre” psicológico del 98, como explico en Nueva historia y, con más detenimiento, en otros libros. Nunca han sido tan intensas como hoy las relaciones económicas entre las distintas regiones españolas, y nunca habían calado tanto los separatismos, ni flojeado tanto el patriotismo hispano, que apenas se expresa fuera del fútbol, debido a una actitud de los políticos que puede calificarse propiamente de traición.

P. ¿Y qué me dice de la UE?
R. Como habrá notado en el libro, soy bastante escéptico hacia la UE. Es una idea que en muchos sentidos va contra la propia historia de Europa, un intento de homogeneizarla cultural y políticamente, contra la tradición de diversidad tan típicamente europea y tan fructífera. También es el intento de descristianizarla, lo que supone cortar una de sus principales raíces culturales, por no decir la principal. El único argumento real es que así se impedirán nuevas guerras entre Alemania, Francia e Inglaterra, pero ese peligro desapareció, al menos por mucho tiempo, después de la II Guerra mundial. Con ese pretexto se ha elaborado un designio que quería hacer del continente una nueva superpotencia, y arrastrar a los demás países bajo la dirección de un eje París-Bonn al principio, y luego bajo la hegemonía cultural anglosajona, a pesar de que Inglaterra es uno de los países más euroescépticos. Observe, por lo demás, que aunque la UE se ha convertido en una superpotencia económica (con muchos problemas de difícil solución) ha perdido casi por completo, desde 1945, su potencia cultural, su originalidad, y eso es muy significativo.

Hay, además, un toque bastante ruin en todo ello. Europa occidental --excepto España, Portugal, Suecia y Suiza-- debe a Usa su democracia, la raíz de su prosperidad y su propia subsistencia frente a la URSS, y sin embargo hay en Europa un extendido sentimiento antiuseño. Supongo que es el resentimiento del deudor. En cuanto a España, naturalmente es un país europeo, con o sin UE, no tenemos esa deuda enorme con Usa, y menos aún con el resto de Europa, de cuyas guerras hemos estado afortunadamente ausentes. Y sin embargo domina en España un sentimiento realmente servil hacia lo que llaman “Europa”. Esto es un síntoma de decadencia y debilidad psicológica, que arrastramos también desde el 98. No, la UE no va a resolver nuestros problemas, puede incluso agravarlos, como ya hizo con Yugoslavia.
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****Abertzale: persona vasca con ideas antiespañolas a partir de una versión equivocada de la historia, que asesina a otros ciudadanos o simpatiza con los asesinos.
****No se entenderá nada de lo que pasa mientras no se entienda que el PSOE y la ETA, Zapo y De Juana, comparten el 90% de ideología.
****Zapatero dice que el traslado de presos es para "debilitar a ETA" Lo dice el mayor colaborador de la ETA.
***Y en Georgia se ha armado un pitote porque la ministra de Economía ha salido en una foto haciendo striptease en la barra de un bar.

Pero vamos a ver, ¿acaso es incompatible ser ministra de economía con actuar de prostituta en un bar? Si a la chica se lo pedía el cuerpo y es feliz así, pues allá ella, ¿no? Es algo que no acaban de aprender nuestros ministros y ministras, y mira que lo he dicho veces: tienen obligación moral, y hasta política, de “practicar sexo” en público, ante la tele, para acabar con tanto tabú reaccionario, como ellos dicen. Soraya dio un tímido, timidísimo paso en esa dirección, pero ahí ha quedado todo. ¡Qué gentes!, predican y no dan trigo.

Cataluña tiene un problema
José Antonio Zarzalejos. El Confidencial 31 Julio 2010

Si es cierto -que lo es- que “España tiene un problema” con Cataluña como escribió el padre de la Constitución, Miquel Roca, tras conocerse el fallo del TC sobre el Estatuto de 2006, también lo es que Cataluña, de puertas adentro, tiene otro no menor que consiste en el cuarteamiento del llamado catalanismo político y social. Una clase dirigente muy por debajo de los requerimientos del momento histórico que vive la Comunidad, está llevando la convivencia catalana a un enfrentamiento como nunca antes había sucedido. La proyección de una Cataluña homogénea y cohesionada ha saltado por los aires y el oasis catalán, tan publicitado, se ha convertido en un espacio político y social inusualmente convulso.

La prohibición de las corridas de toros en Cataluña -asunto tratado hasta la saciedad en su significación cultural y político- incorpora connotaciones hostiles hacia la simbología de la llamada “fiesta nacional” (dígase lo que se diga, la medida de interdicción conlleva un ánimo político e ideológico indudable, por más que no excluya otro tipo de motivaciones no estrictamente políticas), pero supone también, y de manera grave, una profunda escisión en la sociedad catalana como lo demuestra el hecho de que el Parlamento autonómico se quebrase en dos facciones: contra la tauromaquia, 69 votos, a favor, 58 y 9 abstenciones. Estos guarismos parlamentarios demuestran que los diputados catalanes –de diferente extracción socio-cultural y económica, incluidos tanto en el PSC como en la propia CiU- no son ya capaces de integrar mayorías rotundas en temas de carácter transversal, que era lo que distinguía al catalanismo.

La viva –incluso virulenta- polémica que ha seguido a la prohibición de las corridas de toros, afición ciertamente declinante allí, remite a un enfrentamiento subterráneo pero progresivamente visible en el que emergen catalanes con percepciones muy diferentes, alejadas algunas de la corrección política que tanto unifica el tono general de los pronunciamientos públicos en el Principado. Puede haber muchas razones para prohibir los toros, pero las hay más –y más contundentes- para prohibir el boxeo, si, como está ocurriendo con la clase política en España, se sucumbe al intervencionismo prohibicionista que atenta contra el principio de mínima intromisión de los poderes públicos en las actividades -sean cuales fueren- de los ciudadanos, en lo individual y en lo colectivo.

La tauromaquia, que con variantes, ha tenido históricamente una gran tradición en Cataluña aunque en progresivo abandono en las últimas décadas, no consiste sólo en la lidia sino en un universo de manifestaciones culturales, históricas y sentimentales que la acompañan. Hay una prosa taurina; una poesía de inspiración tauromáquica; una pintura imperecedera vinculada a una estética torista y torerista; un género periodístico específico protagonizado por grandes plumas y una economía en torno a la fiesta de los toros que no sólo propicia riqueza, trabajo y bienestar, sino que actúa también en la vertiente conservacionista de las especies y en la ecológica de las dehesas. En definitiva, la tauromaquia es espectáculo, es cultura, es tradición y es industria. Sea uno taurino o no lo sea -como es mi caso- simplificar como se ha hecho en Cataluña la fiesta taurina a una cuestión animalista, es un reduccionismo que no podía por menos enfrentar ácidamente a los catalanes entre sí y a una buena parte de sus elites culturales.El Parlament durante el debate de prohibición de las corridas de toros (Efe)

Pero la ruptura interna de la clase política catalana y con la ciudadanía no es cosa de ahora. Se vio ya cuando el Estatuto de 2006 fue refrendado por poco más de un tercio del censo electoral de Cataluña, contó con la negativa del PP y de ERC y sedujo lo justo a los nacionalistas de CiU. Luego, la desunión de las fuerzas políticas catalanistas en la defensa del texto autonómico –demostradamente inconstitucional en aspectos de gran importancia cualitativa- se acreditó con su incapacidad para sacar adelante una resolución conjunta en el debate sobre el estado de la Nación –ni siquiera la pactada por el PSOE y el PSE-, tras el magro logro de una declaración de mínimos en el Parlamento catalán que se limitaba a reiterarse en el preámbulo del Estatuto al que el TC, en lo referente al carácter nacional de Cataluña, ha privado de eficacia jurídico-interpretativa. La manifestación del 10-J, mal gestionada por los partidos, fue la expresión más extrema -fuese cual fuese el número de manifestantes- de la incapacidad de respuesta institucional y madura a un problema institucional de enorme envergadura. La Generalitat abdicó en la calle una respuesta que -por su trascendencia- debió tener una altura política y jurídica de la que, obviamente, careció. A tono, es cierto también, con la rasante del presidente del Gobierno y de su Gabinete.

El laberinto de desconcierto y enfrentamiento en el que se ha introducido la política catalana llega hasta el punto de la máxima discrepancia en el desarrollo estatutario. El Parlamento catalán -con el voto en contra de CiU y PP- ha aprobado la muy importante Ley de Veguerías que pretende una forma de sustitución de las provincias, al modo de tradición catalana. El texto, no sólo colisiona con la sentencia del TC, sino también con el dictamen del Consejo de Garantías Estatutarias, organismo consultivo autonómico de ámbito estrictamente catalán. Hay territorios catalanes -no es cuestión de entrar en detalles- en radical desacuerdo con la distribución comarcal que delimita esa norma que, con otras, está en el alero de la inconstitucionalidad.

¿Qué decir de la cohesión del tripartito? La mezcolanza de un PSC con una ERC independentista y el izquierdismo radical de ICV ha sido una fórmula más que para gobernar, para evitar que CiU lo hiciera, y como en todo Ejecutivo reactivo, en su seno se ha dado -y se siguen dando- todo tipo de incoherencias, desajustes y diferencias sustanciales de criterio. Esta extraña alianza entre organizaciones tan disímiles ha tensionado -y no sabemos hasta donde- la relación federada del PSC con el PSOE cuyo secretario general, Rodríguez Zapatero, purga ahora sus muchas responsabilidades en una política gubernamental hacia Cataluña errática y frívola.

Por fin -aunque el listado de graves problemas catalanes, puramente internos podría continuar- Cataluña es el escenario de episodios presuntos y probadamente claros de corrupción que afectan a su clase dirigente: los casos Millet y el llamado Pretoria, sin olvidar otros menores que afectan al Ayuntamiento de Barcelona, no son temas pequeños en el rebrote de la corrupción política por el que atraviesa nuestra democracia. Cataluña no se libra, en consecuencia, de aquellas lacras que sus dirigentes fustigan con tanta energía verbal desde los púlpitos de las instituciones centrales, mientras lo hacen tan quedamente desde las locales.

Es cierto lo que decía Miquel Roca: España tiene un problema con Cataluña porque no hemos resuelto definitivamente -¿será resoluble alguna vez?- su inserción en el conjunto nacional; pero Miquel Roca debería convenir –y como es un observador perspicaz lo hará- que Cataluña tiene un problema en el tratamiento de su propia cohesión interna, en el manejo de su pluralidad y en la ruptura –con extremosidades decisoras y políticas divisivas- de ese catalanismo que habiendo tenido siempre significaciones distintas, ahora ha quebrado hacia dentro y hacia fuera provocando una sensación de desconcierto y de enfrentamiento en la Comunidad como no se recuerda en décadas. Y ese guirigay cuyos ecos llegan a Madrid es de la íntegra responsabilidad de sus dirigentes. La prohibición de los toros no es más que el síntoma de una deriva de un catalanismo otrora amplio, liberal y cohesivo con vocación de proyectarse en España como elogió (“hay que catalanizar España”) el eximio Miguel de Unamuno. ¿Escribiría hoy lo mismo?

Paradoja de una España que sangra por sus cuatro costados
Federico Quevedo. El Confidencial 31 Julio 2010

‘Cerrado por vacaciones’. El cartel se ha colgado ya en la práctica totalidad del país. Nos vamos, señoras y señores, a disfrutar de unos días de asueto porque, para qué nos vamos a engañar, nos lo hemos merecido después de un año de sustos y disgustos. Bueno, permítanme un paréntesis para decirles que este que suscribe seguirá encontrándose todas las semanas con ustedes, aunque sea desde las costas de Pontevedra, allá donde se pone el sol y se hace poesía el ocaso. Nos vamos, digo, porque tanta aflicción tiene que tener la recompensa de un descanso, pero lo hacemos con la incertidumbre de la vuelta y la certeza de que, lejos de percibir una mejora, lo que se anuncia son las siete plagas de Egipto en forma de un auténtico vendaval de temores que asolan este país. Un país que se desangra por sus cuatro costados, por el costado económico, por el costado político, por el costado social y por el costado institucional.

“Ya está el catastrofista anunciando todos los males”, pensarán algunos de ustedes. Pero no, de verdad, qué más quisiera yo que equivocarme, pero todavía recuerdo en los primeros compases de la crisis, incluso mucho antes, cuando algunos alertábamos de los nubarrones que se veían en el horizonte mientras el país se entregaba al regocijo de un crecimiento entorno al 4% y una orgía de gasto y crédito sin límites, recuerdo a aquellos que nos llamaban de todo, antipatriotas incluido, y ponían en solfa nuestras predicciones que no eran más que las predicciones que tímidamente empezaban a hacer ya los organismos internacionales.

Eran los mismos que se reían cuando denunciábamos que la espiral de tensión nacionalista que había puesto en marcha Rodríguez amenazaba con engullir el espíritu de la Transición y acabar con el modelo de Estado. “España no se rompe”, decían. Pues vaya si se rompe. Eran los mismos que primero querían convencernos de que con ETA se podía negociar a cambio de nada y, después, de que nunca más habría otra negociación… y en ambos casos nos mintieron. Eran los mismos que se reían de nuestras advertencias sobre la grave crisis social y que ahora esconden la cabeza cuando asoma la cifra de los cuatro millones seiscientos y pico mil parados. Eran los mismos que se rasgaban las vestiduras ante las denuncias de dirigismo en las instituciones y ahora se convierten en repentinos intérpretes de las sentencias de los Tribunales, incluido el Constitucional…

Congoja por el futuro
Este país, España, está viviendo su crisis más grave desde la Transición, y lo es porque se ha puesto en entredicho precisamente eso, la Transición y el modelo de país que surgió de la misma, hasta el punto de que difícilmente hoy podemos reconocernos en aquel espíritu de concordia y consenso con que se alumbró este periodo democrático. No es solo la crisis económica, lo he dicho otras veces, pero quizás ahora lo estamos viviendo con una intensidad mayor: es todo el edificio constitucional el que se está descomponiendo a marchas forzadas. España se va de vacaciones, ponemos el cartel de cerrado en nuestras tiendas, empresas, comercios, bares y domicilios particulares, sin la seguridad de que cuando volvamos podamos volver a abrir las puertas de nuevo. Nos vamos, es cierto, pero reconozcámoslo, lo hacemos con una congoja por el futuro como nunca antes habíamos sentido.

Y no es para menos. Encerrados en la burbuja deportivo-vacacional hemos podido perder un poco la perspectiva de las cosas, pero lejos de esa alumbrada recuperación que pronostica incansable el presidente, la realidad es que a la vuelta de verano nos enfrentamos a una nueva recesión y mayor aumento de paro, y a una nueva crisis de deuda motivada por la cada vez mayor dependencia financiera de los bancos españoles del crédito externo mientras el grifo al consumo interno se cierra más y más. La caída en las ventas de coches es solo un anticipo de lo que está por venir, y el aumento del paro en el segundo trimestre la constatación de que, lejos de los brotes verdes, lo que hay es un erial de desempleo en el que lo más grave es ese 40% de paro juvenil y esos 1.300.000 hogares con todos sus miembros sin trabajo.

Esa es la realidad de España, le guste o no a este Gobierno incapaz de lograr un mínimo de seguridad y de confianza en la población, y que cada vez se encuentra mas solo y a la deriva. A la sangría económica se une la sangría política. La ciudadanía ha perdido por completo la fe en sus dirigentes y lejos de ver en ellos la solución, solo ve problemas por su incapacidad para solucionarnos los nuestros y por su habilidad para crearnos otros nuevos. Eso es lo que ha venido haciendo Rodríguez estos seis años y medio, y ahora se manifiesta en toda su crudeza su política de ruptura y confrontación provocando la mayor crisis política que haya vivido este país, y miren ustedes que hemos vividos unas cuantas.

Replanteamiento del modelo territorial
Por si no fuera suficiente, y cuando parecía que el conflicto territorial reculaba gracias a los vuelcos electorales de País Vasco y Galicia, de nuevo nos hemos visto sometidos a la tensión provocada por la sentencia del Constitucional sobre el estatuto catalán y el desacato a la misma promovido por la Generalitat y el Gobierno español. Y es un asunto grave, más allá de la provocación taurina, porque ha puesto en evidencia la debilidad del propio Estado en la medida que su fortaleza se basaba en el acuerdo de los dos partidos mayoritarios. Una vez roto ese acuerdo, para prácticamente todo, el desafío al Estado se produce desde todos los ámbitos y solo recuperando el consenso de la Transición se podría volver a recomponer parte de lo demolido por Rodríguez, pero a día de hoy lo veo bastante improbable, y eso nos conduce inevitablemente a un replanteamiento del modelo territorial.

¿Porqué? Pues básicamente porque en estos años el nacionalismo ha ganado en poder e influencia hasta un punto en el que va a ser muy difícil volver a dar marcha atrás para cualquiera de los dos partidos llamados a gobernar España. Y la certeza de esa inevitabilidad produce también un profundo descorazonamiento. Las instituciones están en entredicho, y ni siquiera la Corona parece tener la suficiente fuerza de voluntad para imponer su criterio, probablemente porque Ella misma se ha dejado engañar y llevar a una situación de extrema debilidad agravada por la edad del Rey y la dificultad para que la ciudadanía acepte a su hijo del mismo modo que lo aceptó a él. Aun así, incluso los que no somos monárquicos pero creemos en la España Constitucional, nos vemos obligados a recurrir a la institución como una de las últimas salvaguardas del modelo democrático que nos dimos en el 78.

Pero incluso eso viene cuestionado por una profunda crisis social. La nuestra es una sociedad adormecida, que ha visto cómo se la maneja, se la exprime, se la dirige, se le imponen las cosas y se le recortan libertades sin haber movido ni un músculo en la defensa de sus derechos fundamentales. Se ha violado el derecho a la vida, y nada. Se han cuestionado elementos esenciales que constituyen el núcleo de nuestra sociedad, como la familia, y nada. Se han antepuesto los derechos de un toro a los derechos de un niño, y nada. Se ha destruido la cultura de esfuerzo y mérito y favorecido la del subsidio y la subvención, y nada. Aquí seguimos, casi cinco millones de parados, y nada. No pasa nada, salvo la esperanza de que en las próximas elecciones al menos se le dé un pasaporte al frío témpano de la oposición a quien ha provocado todo esto, pero incluso después seguirá sin pasar nada porque este país ha perdido sus referentes y se ha olvidado de sus principios y de sus valores.

Pero sí, nos vamos de vacaciones, y eso al menos debería servirnos para aprovechar la circunstancia y reflexionar. Yo les prometo no ser tan puñetero en próximas entregas, y alegrarles un poco más la vida antes de la huelga general de otoño, pero mientras tanto les recomiendo que no pierdan la perspectiva de las cosas y no se dejen llevar por los cantos de sirena de un Gobierno que naufraga irremediablemente y amenaza con arrastrarnos por el torbellino de su incompetencia, su ineficacia y su relativismo.

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«No tiene valor para mirarme a los ojos»
Santiago Busqué sobrevivió a la matanza de doce guardias civiles en la que participó Idoia López Riaño
J. PAGOLA. ABC 31 Julio 2010

MADRID
El 14 de julio de 1986 Santiago Busqué era uno de los jóvenes guardias civiles ocupantes del microbús que, a su paso por la Plaza de la República Dominicana, de Madrid, un potente coche bomba estacionado por Idoia López Riaño, «Margarita», convirtió en infierno. Doce agentes resultaron muertos y otros muchos heridos de diversa gravedad. Veinticuatro años después, la sanguinaria pistolera del «comando Madrid» esgrime su «derecho» a abandonar ETA con la esperanza de acortar su vida entre rejas o, al menos, hacerla más llevadera. Veinticuatro años después, Santiago, como tantos otros, sigue con las secuelas de haber visto rondar la muerte muy cerca, sin opción a desmarcarse definitivamente de ellas.

«Idoia López Riaño no me ha llamado ni se ha dirigido a mí por carta para pedirme perdón», comenta decepcionado Santiago por el traslado de la etarra a la cárcel alavesa de Nanclares de Oca. «La verdad que a mí no me hubiera servido de nada, no hubiera mitigado el daño que me ha causado y, sobre todo, el dolor que siento por mis doce compañeros asesinados. Pero, si hubiera pedido expresamente perdón, al menos habría cumplido un requisito legal para disfrutar de beneficios».

Ojos de serpiente
Santiago está convencido de que «Margarita», como otros etarras que supuestamente se han desmarcado de la banda, no es sincera. «Me gustaría poder mirarla a los ojos para comprobar que miente. Pero ella nunca se atreverá a hacerlo, porque es una cobarde. ¿Cómo una etarra va a mirar a los ojos de una víctima después, si cuando asesinan lo hacen por la espalda o a distancia, porque no se atreven a ir de frente?». «Yo, en cambio, —prosigue— en el caso de tener la oportunidad, le miraría friamente a esos ojos de serpiente, como en su día, con motivo de un juicio en la Audiencia Nacional, lo hice con Soares Gamboa, que agachó la cabeza. Ahora bien, aparte de mirar, no sé qué otra cosa sería yo capaz de hacer, depende el pronto del momento».

En su opinión, «que los terroristas de ETA pidan perdón quizá sirva a los políticos, porque así se pueden lavar las manos, algo que a muchos tanto gusta». «¿Que hasta dónde estaría dispuesto a llegar si tuviera la certeza de que un “sí” de las víctimas a determinadas decisiones del Gobierno podría acabar con la banda? «Hasta donde hiciera falta —responde contundente—, siempre y cuando no se traicionara la memoria y la dignidad de las víctimas». «Pero es que —insiste— no son las víctimas las que se tienen que mover, sino los terroristas entregando las armas y poniéndose a disposición de la Justicia. Lo que no se nos puede pedir es que nos rindamos, porque si no, ¿para qué ha servido tanta sangre derramada, tanto dolor y sacrificio? Si al final hay que plegarse ante los etarras, ¿por qué no se ha hecho cuando llevaban dos, tres, seis... muertos, y se ha esperado al millar? No, quienes se tienen que rendir son los terroristas».

A Santiago no le sirve que el Gobierno alegue que «Margarita» va a seguir en primer grado y que simplemente se le ha trasladado al País Vasco. «Qué más me da que le concedan uno, dos o tres beneficios. A una asesina no se le tiene que dar ninguno», denuncia. «Entiendo que alguien que ha causado la muerte de alguna persona en un accidente puede tener derecho a pedir perdón, porque se supone que ha sido involuntario. Otra cosa es que la víctima se lo conceda. Pero los terroristas de ETA saben muy bien la matanza que pueden causar cuando aprietan el botón de un mando a distancia para hacer estallar un coche bomba, o cuando disparaban a discreción en la nuca y a bocajarro. Ya por esto no merecen el perdón pero es que, además, tras cometer una salvajada han reincidido hasta que las Fuerzas de Seguridad les han puesto a buen recaudo. Arrepentirse supuestamente cuando llevas ya años en la cárcel no tiene mérito», asegura contundente. De todas formas, «no creo en el arrepentimiento sincero de estos terroristas. Sobre todo en el arrepentimiento de aquellos que como López Riaño derramaron tanta sangre en aquellos años de plomo, en la década de los setenta u ochenta. Estaban sometidos a un fuerte adoctrinamiento, no como los etarras de última generación, y es muy difícil que gente así cambie, aunque sea con el transcurso de los años».

Con el traslado de «Margarita» al País Vasco, Santiago ha recibido el segundo mazazo a su dignidad de víctima. «El primero —recuerda—, me lo dieron con motivo de la excarcelación de De Juana Chaos, que también participó en el atentado que sufrí. El dolor fue mayor si cabe porque el terrorista recuperó la injusta libertad precisamente el día que yo celebraba mi cumpleaños». Está convencido de que los últimos beneficios a presos forman parte de una nueva negociación entre el Gobierno y ETA. «Zapatero les habrá prometido algo y ahora se le acaba los plazos y tiene que cumplir esas promesas», asegura.

Y mientras Idoia López Riaño está ya cerca de los suyos, Santiago tiene que convivir con las secuelas que le dejó su injusto paso en vida por el infierno. «Continuamente me vuelven recuerdos horribles, no puedo coger una infección en los oídos porque me quedaría sordo y soy incapaz de subir a un autobús en una gran ciudad».

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