AGLI

Recortes de Prensa   Lunes 16 Agosto  2010

 

Absurdo lingüístico
Editorial www.gaceta.es 16 Agosto 2010

No es extraño que nos consideren el hazmerreír del mundo occidental.

Las denuncias contenidas en el informe anual sobre derechos humanos del Departamento de Estado norteamericano en relación a las imposiciones lingüísticas que los nacionalistas infligen a sus ciudadanos en Cataluña y Baleares han levantado gran polvareda y ahora tanto los totalitarios del tri y del pentapartito como sus víctimas anuncian la presentación de nuevos materiales que contribuyan a aclarar el asunto. La verdad es muy sencilla y por mucho que en España nos hayamos acostumbrado a soportarla, no deja de ser escandalosa: somos el único Estado del planeta en el que existen territorios en los que una familia no puede escolarizar a sus hijos en la lengua oficial de ese mismo Estado, y este absurdo inconcebible ha sido tolerado por todos los Gobiernos nacionales de uno u otro signo a lo largo de los últimos 30 años.

Cuando uno piensa que las leyes de normalización lingüística vigentes en Galicia y Baleares fueron aprobadas por unanimidad en comunidades que en ese momento tenían parlamentos con mayoría del Partido Popular, el problema queda perfectamente encuadrado. La dificultad no estriba en que los nacionalistas pisoteen las libertades civiles, al fin y al cabo son coherentes con su siniestra ideología, sino en que los dos grandes partidos se hayan prestado a este juego. La educación es el caso más llamativo y más cruel porque afecta a niños y jóvenes a los que se priva de futuras oportunidades en la vida, pero no debemos olvidar que la maniobra es general y consiste en la expulsión completa de la lengua común del espacio oficial y público. Multas a comerciantes por la rotulación, concursos de funcionarios con escalas de méritos delirantes, obligaciones de doblaje, señalización de carreteras y discriminaciones de diversos tipos por razón de lengua proliferan sin que las instancias centrales del Estado muevan un párpado.

No es extraño que desde otras latitudes nos saquen los colores y nos consideren el hazmerreír del mundo occidental.

Autonomías
César VIDAL La Razón 16 Agosto 2010

A pesar de que intento evitar el tema mis contertulios de este lado del Atlántico se hallan fascinados por el asunto de la crisis económica en España. Un pueblo tan práctico como el estadounidense no comprende que suframos un veinte por ciento de paro –más del doble de la cifra que padecen aquí y que los tiene de los nervios– y un desplome económico general y que la nación no sea testigo de un levantamiento generalizado contra ZP al estilo de los Tea Party que quitan el sueño a Obama. Pero lo que les resulta más enigmático, casi digno de un relato de Poe, es cómo hemos podido pasar de la floreciente situación económica de la Era Aznar a este desastre.

Hoy me han arrinconado y no he podido eludir el tema. «Podría darles muchas razones», he comenzado, «pero la principal es el sistema autonómico actual. Gracias a la alianza de Zapatero con los nacionalistas significa tal gasto que o acabamos con él o él acaba con nosotros». «Pero, ¿ustedes no son un estado federal?», me pregunta sorprendida una señora. «Sí y no», le respondo. «Verá, durante la Transición, se pretendió dar una solución al problema del terrorismo, tendiendo la mano a los nacionalistas vascos y catalanes. El resultado fue un sistema autonómico que negaba ser federal, pero que, en la práctica, iba mucho más allá del federalismo». «No sé si le entiendo...», dice perpleja la mujer. «Es sencillo», continúo, «las diferentes autonomías, gracias a la insistencia del nacionalismo catalán, quedaron configuradas como entes que podían ir vaciando de competencias al estado y que, sobre todo, carecían de un control superior financiero. Eso significaba en la práctica una independencia económica total. Por ejemplo, el poder federal de ustedes tiene una parte del presupuesto global mayor que el nuestro». «Increíble. ¿Y se puede gobernar con esa cantidad?», me pregunta el economista. «La verdad», respondo, «es que no tiene la menor posibilidad de hacer frente a los problemas nacionales porque las autonomías absorben la mayor parte del dinero». «Pero algunos problemas solucionarán...», se atreve a sugerir. «No», contesto, «y por varias razones.

La primera es que los grandes problemas son nacionales y no pueden ser solventados autonómicamente y la segunda es que una parte considerable del dinero autonómico se va a asegurar los votos locales. En Andalucía, se intenta mantener sometido al PSOE el voto agrario; en Cataluña, donde se ha preferido expandir el catalán por el extranjero a aplicar la ley de dependencia, se encargan informes absurdos a los amigos que pagamos todos; etc, etc. El caso es que se dilapida el dinero y cuando no queda más para gastar se culpa al gobierno nacional de centralista». «Si yo no lo entiendo mal», dice el economista, «al final hay ciento treinta instancias reclamando lo que sólo da para cien». «Más bien trescientas para lo que sólo llega a setenta», respondo. «¿Y el PP cambiaría la situación si ganara las elecciones?», me pregunta próxima al paroxismo la señora. «Le voy a ser sincero», respondo, «el día que Javier Arenas anuncie que va a liquidar el PER en Andalucía creeré que existe alguna posibilidad de cambio, pero, de momento, no se vislumbra». «¿Quién es Arenas? ¿Qué es el PER?», indaga sumida en la angustia la dama sureña. «Mire», respondo, «si le parece, de eso hablamos otro día».

La historia se repite
Enrique LÓPEZ La Razón 16 Agosto 2010

España necesita más reformas estructurales dirigidas a dotar nuestro modelo de mayor competitividad y, sobre todo, a crear empleo

Frente al vigoroso crecimiento germano se extiende por nuestra lánguida economía un temor a su posible empeoramiento. Como siempre, las dudas que existen sobre la economía global se acrecientan en España por nuestros propios problemas. A la buena noticia de que se encadenó un segundo trimestre de crecimiento de un 0,2%, se nos advierte de que, si bien según el Gobierno «están dadas las condiciones» de la recuperación, habrá una caída en el próximo trimestre, explicando esta premonición con que «siempre ha sido así». Nos enfrentamos a una permanente paradoja, el crecimiento del segundo trimestre no es estacional (turismo, servicios, contrataciones) y, por el contrario, la caída del tercer trimestre sí es estacional (fin del verano, fin de los contratos, etc.), esto es, una suerte de estrés post-vacacional. Lo que sí es cierto es que el crecimiento germano ha sido el doble que el británico o el sueco, casi cuadruplicó al francés, sextuplicó al italiano y multiplicó por once al español y al portugués.

Algunos expertos vaticinan que la economía española caerá un 0,7% en 2010 y no pasará de un crecimiento cero (+0,02%) en 2011. Estos creen que la economía ha encallado en la crisis y no perciben que se vaya a producir una salida en el medio plazo. Por el contrario, el Banco Central Europeo cree que la economía española ha iniciado ya la consolidación de su recuperación, aunque advierte de que para mantenerla es necesaria la «pronta y firme» instrumentación y puesta en práctica de los planes de consolidación fiscal comprometidos y de las reformas estructurales aprobada o anunciada. En cualquier caso, en lo que sí parecen coincidir todos es que España necesita más reformas estructurales dirigidas a dotar nuestro modelo de mayor competitividad, sobre todo a crear empleo, y que la conviertan en menos sensible a las coyunturas cortoplacistas. Algo estarán haciendo bien los alemanes y no tan bien en España. La mayor parte de los estudios sobre nuestra economía entienden urgente y necesario abordar una transformación sustantiva de las administraciones y de sus procesos de gestión para hacerla más eficientes, algo que con nuestro actual modelo de Estado, que algunos quieren mantener permanentemente abierto, va a resultar muy difícil. Conviene recordar la reforma constitucional llevada a cabo en Alemania a tal efecto, de la cual distan mucho iniciativas legislativas habidas en España. Son dos formas diferentes de hacer las cosas; quizá la explicación es que allí se piensa más en el bien común y menos en los votos.

Pero lo más triste es comprobar cómo una y otra vez se repite la historia en España, salvando, claro está, las diferentes coyunturas sociales, económicas y, sobre todo, políticas. Parece que en nuestra economía, como en casi todo, hay un factor propio que nos persigue a lo largo de los siglos. Por ejemplo, la España más rica conocida hasta ahora, la de los Austrias, se ahogó como consecuencia de una pesada administración, con una burocracia extensa, localista y sin visión de estado, así como unos gastos incontrolados para sostener las permanentes guerras. Además, las crisis económicas solían conllevar procesos políticos de desmembración interna. Con Felipe IV, su válido intentó con una devaluación y reajustes de la paridad de los metales aliviar la economía, tratando de implantar una política fiscal de reducción de gastos y deudas, no obstante lo cual la maquinaria del Estado, poco a poco, acabó con la tímida recuperación económica. El peso y la ineficiencia de nuestra Administración, a pesar de sus múltiples intentos de modernización, nos ha vendido lastrando durante años y años, a lo cual hay que unir los constantes movimientos centrífugos, e involuciones centrípetas a las que se ha sometido España en los últimos trescientos años. Parece que no encontramos nuestro sitio en el campo de juego.

Es curioso leer a ilustrados de la época de Carlos III, Campomanes o Jovellanos, y comprobar cómo salvando el tiempo transcurrido y el progreso habido, los problemas de España y la búsqueda de soluciones son muy análogos. Proponían para aquellos tiempos un mercado unificado, unas comunicaciones modernas, liberalizar las compras en el interior y perfeccionar la organización de los recursos, pero la conclusión final era la necesaria modernización del Estado. Surgió en este momento una verdadera obsesión en estos intelectuales, heredada por Larra, de adaptar los aparatos administrativos a las circunstancias, la necesidad de unificar las leyes, utilizar una sola lengua en la administración y sustituir la multiplicidad de impuestos por una sola en toda la nación. Pusieron un especial énfasis en la instrucción publica, en invertir en cultura y en educación para el pueblo. Llama poderosamente la atención la similitud de algunas de estas propuestas con las que hoy se están haciendo. No cabe duda de nuestros progresos, de nuestras flamantes infraestructuras –los caminos hacen nación, se decía–, pero queda tanto por hacer. ¡Tenemos tantos gastos de ricos y tan limitados recursos!

La España plural
José María MARCO La Razón 16 Agosto 2010

Las ciudades autónomas de Melilla y de Ceuta son dos modelos para las sociedades europeas. Se habla mucho de multiculturalismo y de tolerancia, y ahí están los dos enclaves, españoles desde hace más de quinientos años –sin contar con los que Melilla perteneció al califato de Córdoba–, que nos dan ejemplo de cómo se organiza una sociedad pluralista. La población de Melilla está formada en su mayoría, con un 45 por ciento cada una, por dos comunidades, una de origen español (y tradición católica) y la otra de origen marroquí (y tradición musulmana). Son ciudades arquetípicamente mediterráneas, de las pocas, al menos en la parte occidental, que niegan el corte entre el norte «cristiano» y el sur «musulmán».

El experimento es posible porque está sostenido por una urdimbre liberal, es decir democrática. La convivencia entre culturas y religiones, la libertad individual, los derechos de las personas no se dan fuera de esa tradición. Macarena Gutiérrez y Luis Díaz, nuestros dos periodistas retenidos durante más de cinco horas por querer informar de lo que ocurre del otro lado de la frontera, lo saben por experiencia. Un intento por exportar los usos democráticos y liberales fuera del recinto de la ciudad de Melilla ha acabado en comisaría.

Melilla y Ceuta resultan útiles al régimen de Marruecos porque permiten aliviar las tensiones internas: tal vez la escalada de tensión del último mes se pueda comprender así. También constituyen un problema porque la cercanía de dos enclaves democráticos –y mucho más prósperos– resulta un ejemplo demasiado llamativo de sociedad liberal. Por eso Melilla y Ceuta están sometidas a una presión constante, aunque no siempre ejercida de la misma manera, por parte del régimen autoritario de Marruecos. Prioridad número uno del Gobierno español es defender las dos ciudades: por españolas y –lo que es lo mismo– por democráticas, libres y pluralistas.

Es cierto que el Gobierno español, sea cual sea su color político, tiene que tener en cuenta la complejidad de las relaciones con nuestro vecino. En Marruecos se juega buena parte de la seguridad de los españoles, porque el terrorismo islamista está dando allí una batalla sorda pero crucial. Marruecos es crucial también en el tráfico de drogas y en la inmigración. En los tres asuntos, en particular en el primero, el régimen marroquí adopta la posición de garante de una cierta estabilidad. Aun así, por muy grande que sea el poder del régimen marroquí, los intereses de los españoles no son exactamente los de Mohamed VI y su régimen. No lo son en estos tres aspectos y mucho menos en cuanto a Melilla y a Ceuta. Lo que para el régimen marroquí es una palanca y una válvula de escape, para nosotros es una prioridad absoluta. Para defenderlas tenemos muchos recursos, desde los intereses económicos y los flujos de población hasta las Fuerzas Armadas y la Unión Europea, por muy alejada que parezca la UE en este asunto. La impresión que transmite el Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero es muy otra, por desgracia.

A casa
Alfonso USSÍA La Razón 16 Agosto 2010

Mi distancia de los partidos políticos y su funcionamiento interior me impide conocer los secretos de sus reglamentos internos. Me figuro que existirá alguna comisión encargada de analizar actuaciones oscuras y poco edificantes. He leído que en el Partido Popular hay una comisión de disciplina, pero me temo que muy sosegada y proclive a la inactividad. De lo contrario, ya hubiera sido enviada a su casa la señora alcaldesa de Elda, doña Adela Pedrosa, por haber denegado mediante un largo silencio administrativo bautizar una calle de su ciudad con el nombre de un guardia civil asesinado por la ETA.

En 1983, febrero negro y frío, el guardia civil y vecino de Elda don Miguel Mateo Pastor fue asesinado por los terroristas cuando patrullaba por las cercanías de Villafranca de Ordicia. La idea, feliz y justa idea, de recordar con una calle a su nombre a don Miguel Mateo Pastor ha sido de UPyD, motivo fundamental para que los «populares» de Elda se hayan pasado la gloriosa memoria del guardia civil por los aledaños de sus entrepiernas, tanto los de ellos como los de ellas, que no hay que hacer distinciones al respecto. Es decir, que el PP de Elda se ha comportado con una víctima del terrorismo etarra de la misma manera que el PNV, Izquierda Unida, EA, ANV, ERC, o los esbirros de Batasuna. Ejemplar y edificante.

La señora Alcaldesa, que fue elegida por sus ciudadanos por encabezar la lista del Partido Popular no admite lecciones de UPy D, y ha respondido con el silencio a la petición de un acto de justicia obligado. Esta señora se tiene que ir a su casa, y si no encuentra el camino, señalárselo desde la estancia donde se supone que se reúne la comisión de disciplina interna del Partido Popular. Y si los componentes de la referida comisión disfrutan de vacaciones, el señor Rajoy, o el señor Arenas, o la señora Cospedal, harían muy bien en convocarlos de urgencia para que juntos analizaran el inadmisible desprecio que una alcaldesa del Partido Popular ha demostrado hacia una víctima del terrorismo. En el Partido Popular, esa señora no cabe ni sirve. Y si sirve y cabe, el Partido Popular habrá perdido uno de sus principales y más firmes fundamentos. Apoyar a quienes han muerto por España a manos del terrorismo separatista y comunista de la ETA, honrar su memoria y velar por sus familias.

Si el hecho de que otro partido, en el caso que nos ocupa, la UPyD, haya sido la impulsora del homenaje al guardia civil de Elda asesinado, es motivo razonable para no bautizar una calle con su nombre, todo se hace añicos y el respeto desaparece por completo. No se trata de un asunto menor. Es una cuestión de principios y de valores. Esto no se arregla con una sanción o una regañina a la gallega, a la andaluza o a lo castellano-manchego. Esto no tiene otra salida que la inmediata expulsión de quienes han cometido semejante tropelía. Y si el PP de Elda pierde el control del Ayuntamiento, que lo pierda. Y si los ediles cobardes deciden formar un grupo municipal siguiendo el cercano modelo de la mamá de Leire Pejín o Pajín, que lo formen bajo el paraguas de la ignominia. Mucho más que el Ayuntamiento de Elda vale la memoria de un guardia civil asesinado. Dudo mucho de que haya un solo votante del PP en Elda que aplauda el silencio de su alcaldesa. Y los ciudadanos son los que mandan. Todos, uno del otro en pos, y en fila india, a su casa.

Un obrero anda suelto
Carlos Sánchez. El Confidencial 16 Agosto 2010

Cuentan que una ocasión Pablo Castellano estaba lanzando una soflama izquierdista a sus compañeros de partido en medio de una tumultuosa reunión de la Agrupación socialista de Chamartín. Como se sabe, este distrito madrileño es uno de los de mayor renta per cápita de la capital y de toda España, y eso explica la escasa presencia de obreros en la reunión. La asamblea, eso sí, congregaba mucha celebrity socialista. Solana, Solchaga, Maravall o Almunia, integrantes del llamado clan de Chamartín.

Castellano hablaba y hablaba con el desparpajo que le dan sus años de militancia antifranquista, y ante tanta perorata izquierdista de medio pelo hubo un afiliado que no pudo aguantar más tanta patraña. Se levantó de la silla y de forma un tanto airada le espetó: ‘Pero Pablo, ¿sabes cuántos obreros tenemos en la agrupación?, le dijo con cierta sorna. ‘Exactamente, uno’. El socialista herido en su honor era el ex ministro Enrique Barón, que de esta forma tan contundente desmontó los argumentos de Castellano, lo más parecido a eso que se llama un izquierdista de salón.

La anécdota la recuerda estos días una dirigente socialista, y pone de relieve hasta qué punto el discurso político tiende a alejarse de la realidad. Básicamente por una razón. La existencia de partidos con escasa afiliación que construyen estrategias y discursos al margen del contexto socio económico. Y lo que es todavía peor. Con un fuerte componente endogámico ante la ausencia de aire fresco que entre en las agrupaciones y centros de poder.

Se conforman de esta manera organizaciones cerradas -con estructuras propias de los cartel económicos- poco representativas que sólo generan oligarquías que tienden de manera innata a conservar el statu quo. Poco receptivas a las demandas sociales, lo que provoca una enorme desafección entre los votantes. Y que dan prioridad a la necesidad de supervivencia de la organización antes que a la doctrina política. Antes que al poder de la ideología, que en última instancia es lo que determina la acción política..

Para ilustrar este envilecimiento de la cosa pública, algunos politólogos suelen recordar lo que le sucedió hace un siglo al Partido Socialdemócrata alemán, por entonces orgullo de la izquierda europea, y que se presentaba ante el mundo como el defensor de la paz internacional por su oposición al Kaiser. El SPD llegó a amenazar, incluso, con una gran huelga general en caso de que se declarase la guerra. Pese a este discurso, los socialdemócratas alemanes apoyaron finalmente la Gran Guerra inmediatamente después de declararse, año 1914. Había vencido el principio de supervivencia del partido antes que los intereses de las clases trabajadoras a las que decía defender.

Pero Pablo [Castellano], ¿sabes cuántos obreros tenemos en la Agrupación?, le dijo con cierta sorna. ‘Exactamente, uno’. El socialista herido en su honor era el ex ministro Enrique Barón

Algo parecido sucedió años después con la revolución rusa. Un grupo de dirigentes políticos reemplazó a los anteriores gobernantes, pero no democratizó la vida política.

Baja la afiliacion
Este principio de supervivencia del partido-guía frente a los intereses de la sociedad explica en buena medida por qué la afiliación tiende a decrecer en ausencia de grandes tensiones sociales. Algo que sucede en particular en las formaciones de izquierda, en teoría más sensibles a los cambios sociales y más permeables a la democracia.

La realidad, sin embargo, dista mucho de esos principios. El último ejemplo se vive estos días en el Partido Socialista de Madrid, donde 17.800 afiliados -los simpatizantes no votan- van a elegir el próximo 3 de octubre quien será su candidato a la Comunidad.

El hecho de que sólo 17.800 cotizantes vayan a ser los que participen en la votación -apenas el 0,4% del último censo electoral de Madrid- pone de manifiesto la escasa afiliación de los partidos (en este caso el socialista), pero sobre todo pone de relieve la escasa representatividad de sus afiliados respecto del cuerpo electoral. Los que van a participar en la votación son -en un porcentaje muy significativo- fruto de la endogamia política (hijos y padres unidos por una misma ideología) y de los intereses creados alrededor de la cosa pública. Casi 500 afiliados tienen algún cargo público en el PSM. Ni unos ni otros, por relevante que sea su presencia, en nada reflejan el cuerpo social de una Comunidad con casi 6,5 millones de habitantes que vive completamente al margen del proceso de primarias.

La causa de este desfase tiene que ver necesariamente con un sistema de representación política propio del siglo anterior que desprecia los cambios sociales -los grandes partidos ya no representan los intereses de clase como en el pasado- y que sigue articulada a través de instituciones que funcionan como un cuerpo cerrado. Cuando precisamente lo que define hoy a las sociedades es su fragmentación ideológica ante el ensanchamiento de las clases medias. El propio modelo de primarias que ha diseñado el Partido Socialista (el Partido Popular ni siquiera ha avanzado en esta idea) restringe esta democratización del poder político. Aunque el sistema de primarias es para muchos el paradigma de la participación política, lo cierto es que tal como está planteado todo el proceso tiene muy poco que ver con la democracia.

El antecedente histórico de las primarias hay que buscarlo hace poco más de un siglo en EEUU, en los tiempos de Theodore Roosevelt. Aquel animal político sobre quien su vicepresidente Marshall dijo tras morir mientras dormía: ‘La muerte tenía que llevárselo dormido, porque si Roosevelt hubiera estado despierto, habría habido pelea’.

'Compañeros de viaje'
Pero en EEUU, y aquí está la diferencia, no sólo participan los afiliados, sino también los simpatizantes y lo que un día se llamó compañeros de viaje. Algo que ensancha su valor como representación política de la sociedad. Cualquier ciudadano sólo tiene que apuntarse al proceso de primarías para poder participar en la votación, lo que significa un enriquecimiento del debate político con nuevas aportaciones. En el modelo de primarias del PSOE sólo participan los afiliados (ni siquiera los simpatizantes) lo que empobrece el debate y convierte todo el proceso en un juego de presiones políticas y hasta económicas sobre el cuerpo electoral (los 17.800 afiliados). Una presión que se articula a través de la dirección federal del partido o a través de los dirigentes regionales, con lo que ello supone de alteración del sentido original del voto. Sólo unos pocos son capaces de superar este planteamiento al o depender su status de la correlación de fuerzas en el partido.Y que normalmente son los menos activos en la acción política.

Obama nunca habría sido candidato a nada en España. Si gana Jiménez se lo deberá a la capacidad de influir de Ferraz, y si gana Gómez, será consecuencia de la presión que haga sobre los afiliados a través del aparato del PSM

El asunto se complica todavía más si se tiene en cuenta que los posibles candidatos están atados de pies y manos por falta de financiación y recursos. Ni la organización pone medios para que un militante de base pueda enfrentarse a la dirección por razones obvias, ni el afiliado puede lanzar su propia campaña con medios económicos ajenos al partido obtenidos lícitamente mediante donaciones de voluntarios. Obama nunca habría sido candidato a nada en España. Por eso parece fuera de toda duda que si gana Trinidad Jiménez se lo deberá a la capacidad de influir del aparato de Ferraz, y si gana Gómez, será consecuencia de la presión que haga sobre los afiliados a través del aparato del PSM. Ni en uno ni en otro caso será debido al respaldo de su teórico cuerpo electoral. Los 982.234 madrileños que votaron a los socialistas en las últimas autonómicas. Estamos simplemente ante un simple ajuste de cuentas dentro del PSM que no tiene nada que ver con un proceso abierto a la sociedad.

El descrédito de este modelo es tal que ni siquiera el duelo se puede plantear en términos ideológicos. Si Gómez ataca a Jiménez por la política sanitaria o por la estrategia de España con Cuba, en realidad estaría lanzado piedras contra su jefe político -el presidente Zapatero- por lo que los debates ante los electores no son más que una burda manipulación política o una formidable campaña de marketing político. Y si Jiménez critica a Gómez en realidad a quien estaría atacando es también al presidente del Gobierno, que es quien lo sacó de Parla para dirigir el PSM.

Al contrario de lo que sucedió durante el duelo Obama-Hillary Clinton, estamos, por lo tanto, ante una especie de ‘tongo político’ que sólo se podría resolver cuando las primarias sean procesos electorales abiertos en los que puedan participar los ciudadanos. Pero para ello también serían necesarias listas abiertas en las elecciones municipales en las grandes ciudades (con circunscripciones por distrito) que den visibilidad pública a los posibles candidatos (sean afiliados o no). De esta manera los partidos representarían a la sociedad y no a grupos oligárquicos que convierten a la política es cosa de unos pocos.

Afinidades ETA-PSOE
Pío Moa Libertad Digital 16 Agosto 2010

En Época:

No deja de causar asombro la aparente disposición de muchos analistas políticos a caer en las trampas más burdas, de lenguaje y de concepto, tendidas por un personaje de tan escasa enjundia intelectual como Rodríguez. Este definió su actitud hacia la ETA como “diálogo”, “negociación” y “proceso de paz”, tres expresiones muy positivas para una fechoría cuya única calificación posible es la de colaboración con banda armada… y la mayoría de los comentaristas y políticos le siguió el juego. Casi ninguno definió la operación como lo que realmente era, y casi todos se dejaron llevar del ronzal, de la perversión totalitaria del lenguaje, por el gobierno. Además se hablaba, con elogio o con disgusto, de una inexistente “política antiterrorista” de Rodríguez. Solo con eso, la crítica perdía de entrada muchos enteros, pues ¿qué tiene de malo un proceso de paz? ¿O el diálogo? ¿O la negociación? El crítico a tales maravillas se situaba sin más en el campo de la intolerancia y el belicismo ante la opinión de millones de personas embrutecidas por una televisión basura muy mayoritaria. Y que no es solo ni principalmente la del cotilleo.

La política gubernamental con la ETA consiste en colaborar con ella: le ha dado imagen “razonable”, ha intentado silenciar –y lo ha logrado, con la colaboración del PP— a las víctimas directas, ha legalizado sus terminales “políticas”, abasteciéndolas con dinero público, ha dado a los asesinos proyección internacional, les ha ofrecido en bandeja el cadáver de la Constitución y del estado de derecho, ha llegado hasta el chivatazo directo frente a la persecución policial, previamente reducida a un nivel simbólico… En un régimen medianamente serio, esos políticos estarían ante los jueces por comisión de delitos mucho más graves que la simple corrupción, que también.

La primera etapa de esa colaboración terminó mal para el gobierno -- mucho peor para el estado de derecho y la integridad de España-- porque la ETA creyó que podía conseguir la secesión completa. Asombrosamente, Rodríguez, con todas sus limitaciones intelectuales, volvió a engañar al PP y a la opinión pública poniéndose “duro” con la ETA. Podía hacerlo porque heredó de Aznar una eficacia policial e infiltración que le permitía frustrar la mayor parte de sus atentados. Pero la colaboración persistió: permanecieron la autorización para seguir con ella por parte de un Congreso cómplice y degenerado, y la legalización de las terminales políticas terroristas. Y ahora el gobierno vuelve a las andadas.

Tampoco acaban de entender muchos la causa profunda de estas conductas delictivas. Está, por supuesto, el interés electoralista de Rodríguez por la imagen de “pacificador”, incluso su aspiración a un premio Nobel de la “paz”. Pero cuenta aun más la afinidad ideológica profunda entre la ETA y el PSOE. Ambos coinciden en lo esencial, y sin verlo no se entenderá nada. Ambos son socialistas, favorables a las dictaduras del tercer mundo, feministas, y desprecian a España. La ETA busca a la secesión y el PSOE tiene una pésima idea del país y su historia, que aspira mesiánicamente a remodelar a su imagen (la imagen de la corrupción, en suma). A Rodríguez, la unidad de España solo le importa en la medida en que pueda afectar a su poder.

Y, ante todo, ETA y PSOE son visceralmente antifranquistas. El antifranquismo actual, debo insistir, es solo una cobertura para atacar a la democracia. Nuestra democracia, lo que queda de ella, viene del franquismo, guste o no, y entender la colaboración socialista con la ETA exige prestar atención a la ley –totalitaria-- de memoria histórica, cuyo sentido real consiste en deslegitimar por completo el franquismo y, por tanto, lo que viene de él. Es la vuelta al rupturismo, felizmente vencido en la transición, y al que la ETA nunca se plegó, al revés que un PSOE entonces muy débil, pero que ahora se siente fuerte.
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****El Ayuntamiento de Barcelona cede una plaza para homenajear a un etarra Nada más natural. Separatistas y socialistas catalanes siempre han sido admiradores de la ETA, siempre que no atenten en sus cacicatos.
****Elorza reclama al PSE que negocie con ETA. Quiere decir que siga colaborando. Reclamación por lo demás innecesaria.

Hipocresía en Barcelona
Germán Yanke Estrella Digital 16 Agosto 2010

El homenaje de bienvenida a Laura Riera, condenada por colaboración con ETA, es uno de los casos más lacerantes de la vida política de este verano de 2010. No sólo por el carácter fascista de todo reconocimiento a quienes dan tan evidentes muestras de totalitarismo terrorista, sino por la actitud de las autoridades que se ha convertido en todo un síntoma de cómo la política puede convertirse en el refugio virtual de los cobardes.

No se trata solamente de que el Ayuntamiento de Barcelona no quiera prohibirlo o negarse a autorizar que los organizadores de las “fiestas alternativas” del barrio de Gràcia aprovechen los espacios públicos para un homenaje tan extravagante como impresentable. Se trata, además, del “argumento” por llamar de alguna manera a la justificación de la parálisis. El Ayuntamiento encabezado por el señor Hereu asegura que no tiene constancia de que el acto esté previsto para el próximo día 21 y, para más escarnio, que, cuando se trataron los actos más importantes con la llamada Coordinadora Popular de Fiestas nadie habló del recibimiento a la colaboradora de la banda terrorista que está a punto de abandonar la prisión. Todo el mundo sabe que el acto está previsto, aparece en el programa, se puede comprobar en Internet, se discute sobre la iniciativa y sus detalles pero el Ayuntamiento no tiene constancia oficial de que se pretenda celebrar.

Si el señor Hereu toma las decisiones municipales con igual criterio de información no es de extrañar que los votantes, como ha ocurrido en reciente referéndum, le den con la urna en las narices. Pero, evidentemente, no es un caso de falta de información sino de vergonzosa hipocresía fundamentada en la trampa de dar naturaleza de real no a lo que realmente existe sino a lo que se elige de la realidad. Nada tiene que ver la política para los responsables municipales de instrumento para cambiar la realidad, ni incluso desde una torpe concepción utópica, sino de fijación de la realidad misma. Existe, ha ocurrido o va a ocurrir, sólo lo que Hereu decide. Da tanta vergüenza que ofende, y no sólo a la memoria de las víctimas.

Libertad y respeto en la Zona Cero
EDITORIAL Libertad Digital 16 Agosto 2010

En parte tapado por muchos otros asuntos de mayor actualidad y urgencia, el debate sobre la construcción de un centro religioso, cultural y comunitario musulmán a pocos metros de la Zona Cero, llamado Casa Córdoba, ha alcanzado la primera plana tras un discurso con motivo del Ramadán en el que Obama entró en el debate reafirmando el derecho de los musulmanes a rezar donde quieran, como no podía ser de otro modo. No obstante, el presidente de los Estados Unidos rebajó al día siguiente las expectativas de quienes defienden la mezquita afirmando que eso no significaba que apoyase su construcción o dejara de hacerlo. Y es esa, en apariencia, pequeña diferencia la que marca un mundo de diferencia.

Cándido Azpiazu, el asesino de Ramón Baglietto, tiene un derecho legal a montar una cristalería enfrente de la casa en la que vive su viuda, Pilar Elías. Pero sólo una sabandija apoyaría semejante decisión. Es un problema de respeto a las víctimas, no de libertad de establecimiento. Del mismo modo, los promotores de la mezquita tienen derecho a construirla al lado de la Zona Cero, derribando para ello un edificio dañado por fragmentos de unos de los aviones del 11-S. Pero no es precisamente una idea que respete la sensibilidad del prójimo ni facilita el objetivo de "tender puentes", que es la razón que públicamente se ha dado para su construcción.

Es por eso que una mayoría de los estadounidenses y los neoyorquinos se opone a la Casa Córdoba. Cerca de un centenar de mezquitas funcionaban antes del 11-S en Manhattan y lo siguieron haciendo después con plena normalidad y sin provocar ninguna protesta. Pero este proyecto en particular ha levantado ampollas entre las víctimas y sus compatriotas. "Nadie que haya vivido la historia del 11-S y sentido el aguijón de la pérdida para nuestro país de aquel día puede creer sinceramente que someter a nuestras familias a más dolor pueda suponer un acto de paz", ha declarado Debra Burlingame, víctima del 11-S, mujer del piloto del avión que estrellaron contra el Pentágono.

Burlingame saltó a la fama como portavoz de la oposición de las víctimas a la construcción de un museo en la Zona Cero, financiado entre otros por George Soros, en el que se "contextualizaba" el ataque con referencias a la política exterior norteamericana y el viejo y falso eslogan progresista de enlazar pobreza y terrorismo. Como la responsabilidad sobre el antiguo emplazamiento de las Torres Gemelas era pública, el gobernador del estado pudo prohibir el museo. No es el caso, y aunque ha habido peticiones de convertir el edificio que se derruirá en un monumento público han fracasado, y con razón, porque no lo es.

Muchos temen que edificar la Casa Córdoba tan cerca de la Zona Cero se convierta en un símbolo para los islamistas, un acicate para seguir con su lucha. Pero es un peligro hipotético, y quizá no muy realista. Sin embargo, lo que sí es una realidad innegable es que para las víctimas esta mezquita supone un sacrilegio que viola el suelo sagrado en el que mataron a los suyos. Y que tienen la sensación de que en Estados Unidos se respeta más el derecho de los musulmanes a rezar donde quieran que el suyo a honrar a sus muertos ahí donde cayeron.

Es probable que las palabras de Obama sobre este asunto no sean más que política de la mala, la de quien dice sin decir y se niega a tomar postura. Pero sirven para recordarnos la gran diferencia entre ley y moral; que no todo lo que está permitido es bueno, y que tener derecho a algo no significa que debamos hacerlo. Si el imán Feisal Abdul Rauf, promotor de Casa Córdoba, logra entender esta diferencia y acepta la oferta de trasladarla, habrá cumplido de verdad con su publicitado objetivo de tender puentes.

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Contrasentidos festivos
Ni las corridas de toros podrán recibir las banderillas negras de la prohibición en Euskadi ni las comparsas son ya las que eran
TONIA ETXARRI El Correo 16 Agosto 2010

Entre contenedores quemados por quienes quieren resucitar el terrorismo callejero y la manifestación realizada en San Sebastián para mantener la llama identitaria, los focos de lucidez democrática se van distinguiendo con progresiva claridad. Ni la fiesta de los toros podrá recibir las banderillas negras de la prohibición en Euskadi con la ligereza y facilidad de Cataluña, por mucho que se empeñe a última hora del curso los grupos minoritarios en el Parlamento vasco, ni las comparsas de Bilbao son ya las que eran cuando hacían de su actitud victimista una manera de torpedear el ánimo de la fiesta. «Gozar, disfrutar y dar rienda suelta a los sentimientos», una necesidad normal de expresión en cualquier sociedad sana ha tenido que formularse, en Bilbao, por los críticos de la comparsa Txomin Barullo, como una consigna propia de quienes se han cansado de hacer de la fiesta una barricada de protesta y enfrentamiento con las autoridades competentes.

Treinta y dos años después de las primeras fiestas de la democracia ha habido muchos cambios a pesar de la resistencia que han intentado mantener los más inmovilistas de nuestra sociedad. Muchas transformaciones aunque los manifestantes de San Sebastián se empeñaran, el pasado sábado, en sostener que la vida sigue igual. Tan igual que corearon gritos en defensa de la ikurriña (¿quién la ataca?). Los comparseros críticos de Bilbao dieron , sin embargo, con la clave en su reflexión pública al decir que «lo que ayer se veía como natural, hoy puede estar injustificado, ser inoportuno, dañino o rechazable y en un espacio público compartido nadie tiene el derecho a imponerlo». O cuando advertían que los límites los ponen las leyes y las propias normas de convivencia dentro de la fiesta.

Unas declaraciones que, de momento, han levantado ampollas en el mundo de las comparsas por haber roto con la inercia de la bronca en la que se habían asentado quienes querían seguir dando publicidad a ETA. La voz crítica de estos comparseros es un paso adelante. Como el que ha dado un ex escolta de Maite Pagazaurtundua que necesitó salir al escaparate para manifestar, a través de una carta pública, su cariño y admiración por la familia que perdió a Joseba, asesinado por ETA. Una misiva que nadie se habría atrevido a escribir hace tan sólo unos años, llena de coraje y sentido común, que pasó desapercibida en medio de la tormenta originada por las maniobras de Brian Currin, de profesión mediador de conflictos.

Ha bastado una declaración del abogado sudafricano sobre la necesidad de que los terroristas aceleren la comunicación sobre su alto el fuego permanente para que hayan vuelto a saltar las alarmas sobre una posible negociación encubierta entre el Gobierno y los interlocutores de ETA.

A favor. En contra. Sospechas larvadas sobre el silencio de Eguiguren. O sobre sus palabras, cuando las pronuncia. Opiniones divididas entre quienes creen al ministro Rubalcaba cuando dice que no piensa volver a incurrir en los errores de la pasada tregua y los que no se creen a los socialistas por definición, a pesar de su corrección en política antiterrorista.

Tenemos tal capacidad en este país para organizar referendums virtuales que el delegado del Gobierno, Mikel Cabieces, tuvo que salir a los medios para aclarar que no hay negociación entre ETA y el Ejecutivo. Sus palabras venían a reforzar la actitud del ministro del Interior. El propio Rubalcaba llegó a despreciar el papel de Currin como «mediador» porque su cometido, según reconoció en conversaciones privadas, es más bien «de parte» (sic). Parece, pues, de lógica deductiva que si el abogado en cuestión tiene que mediar sería entre Batasuna y ETA, que son los dos mundos que deberían entrar en conflicto.

Mientras los culebrones de verano se entretienen para dar espacio a los políticos que se han quedado de guardia agosteña, las fiestas siguen su curso. Pasacalles, conciertos, teatro y, por supuesto, toros. Las colas en Bilbao para adquirir los abonos de feria el primer día que se pusieron a la venta en taquilla indicaron que la afición taurina en el coso de Vista Alegre no parece que haya entrado en crisis a pesar de la moda prohibicionista. En Pamplona y Vitoria el rechazo a la lidia ha quedado reducido a una anécdota. En Estella, el nacimiento de la 'Peña del Niño del Kirol' para apoyar a un torero novel, integrada por 150 seguidores jóvenes, apunta a que en este rincón del mapa la fiesta del toro sigue gozando de buena salud.

Dado que el planteamiento «animalista» ha conducido a debates con matices tan puntillosos, hemos llegado a enterarnos de que las gallinas son los animales más torturados del planeta y de que los catalanes que se escandalizan con las corridas de toros no tienen ningún empacho en comerse los caracoles asados vivos en la plancha. Del planteamiento político orientado hacia la fiesta nacional o la tradición rancia tampoco se puede hacer una causa mayoritaria en el País Vasco. O en Navarra.

Si los socialistas no quieren hacer el ridículo como Montilla, se cuidarán de cometer errores porque a la mayoría de ellos les gusta la lidia. Los populares no tienen fisuras en este negociado. Y los nacionalistas han vivido divididos entre sus reparos a una fiesta que ellos han considerado más alineada con el folclore español, y su afición. Que la han tenido hasta ahora. No hay más que revisar los archivos. Las fotos no engañan.

Marcha proetarra
Cinismo asumido o cobardía
Agapito Maestre Libertad Digital 16 Agosto 2010

Mientras existan jueces en la Audiencia Nacional que permitan manifestaciones de carácter "abertzale", ETA seguirá viva, presente en las calles y, por supuesto, legitimada para negociar su actualización en las instituciones democráticas. ETA, los criminales de la banda terrorista más vieja de Europa, cuenta para su supervivencia con el cinismo asumido o cobarde de formales "razonamientos" jurídicos, que lejos de desarrollar el Estado de Derecho, lo hunden en las miserias de un "supuesto" derecho, o peor, en una concepción de la ley como algo estático. Pura formalidad.

Para empezar a nadie formado en una mentalidad democrática se le ocurre tomarse en serio a una asociación que reivindica "derechos" de territorios; los derechos son de los individuos, de las personas, o no son derechos. Una asociación que pide permiso para manifestarse "por los derechos de Euskal Herria" no sólo es sospechosa de ilegalidad, sino que está poniendo en cuestión el mismo Estado de Derecho. Sólo por eso, sí, la manifestación del sábado en San Sebastián debería haber sido prohibida.

Esa marcha proterrorista deja claro tres asuntos. Primero: Un individuo que ha delinquido puede volver a delinquir, sobre todo, cuando se reafirma en los principios que fundamenta su delito. El terrorista o sus amigos tienden a ratificarse en sus principios. Este tipo de asociaciones en el límite con la legalidad acaba violándola, como así ocurrido; así lo razonaba la policía y el fiscal, pero el juez de turno de la Audiencia Nacional les enmendaba la plana balbuceando que "no puede inferirse de los informes policiales la existencia de ilícito penal, pues en ningún momento hasta la fecha ( de solicitud de manifestación) se hace referencia a que en el acto convocado se vayan a realizar actos de enaltecimiento a personas, grupos o elementos terroristas o menospreciar a sus víctimas."

Cínico no es el nombre que tiene ese "razonamiento"; menos todavía podemos llamarle "garantista", pues que el fondo de la garantía, o sea, no llevar a cabo actos a favor de ETA, según el mismo juez, tiene que ser preservada por los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Todos, en fin, sabemos cómo se llama la conducta del juez que ha permitido la manifestación de ETA a favor de ETA; sí, digo ETA, porque estos criminales saben manejar perfectamente los formalismos para pasar desapercibidos con otros nombres, por ejemplo, "asociación de ciudadanos" o lo que sea. Y es que el cobarde y el terrorista tienen muchas cosas en común, segunda gran conclusión del aquelarre del sábado en San Sebastián, pero, por encima de todas, predomina su respeto escrupuloso a las formalidades, especialmente jurídicas.

Tercero: el razonamiento formal contenido en la resolución del juez para autorizar la manifestación proetarra no sólo pone en cuestión el Estado de Derecho sino la propia figura del juez. Si el juez autorizó la manifestación, pero a su vez ordenó al Ministerio del Interior que impidiera actos de apoyo a ETA y a su entorno, así como "la utilización de pancartas, lemas o eslóganes", es decir, si la esencia de la garantía de legalidad de la manifestación es delegada por el juez en la policía, ¿qué pinta la figura del juez? Nada; o peor, es una figura formalista que, indirectamente, contribuye a seguir "legitimando" a criminales que manejan las formalidades, sin duda alguna, muchísimo mejor que los débiles argumentos de jueces incapaces de entender que el Estado de Derecho no es algo dado de una vez por todas, sino una tarea en permanente creación.

¿Cuál es la gran aportación intelectual y jurídica de este juez al desarrollo del Estado de Derecho?

Galicia: ¿toros o bueyes?
Carlos Ruiz Miguel Periodista Digital 16 Agosto 2010

Tras Cataluña, parece que algunos quieren traer el debate de los toros a Galicia. La abolición, probablemente inconstitucional (para variar), de las corridas de toros por los nacionalistas catalanes ha tenido su imitación (para variar) en los nacionalistas gallegos. Y ello nos pone de relieve, una vez más, no sólo la falta de imaginación de nuestros nacionalistas que parece que no son capaces de pensar sin el guión establecido en Barcelona, sino que la verdad y la lógica no son el fuerte del galleguismo.

El sábado 31 de julio, unos dizque ecologistas junto a grupos galleguistas radicales, convocaron una manifestación en Pontevedra contra las corridas de toros bajo varios lemas entre los que se encontraban los de “fóra as festas españolas” y “na Galiza sen touradas”. Lo primero que llama la atención es la cuantificación de los asistentes. Así, el diario galleguista “Xornal de Galicia” cuantificaba la asistencia en “preto de un milleiro” de personas que “La Voz de Galicia” dejaba en “cerca de trescientas”. Hubiese sido más que útil que la empresa “Lynce” hubiese hecho una medición científica como sucedió en la manifestación nacionalista de Barcelona donde los nacionalistas exageraron a gusto la cifra de asistentes. Así sabríamos quien de los dos periódicos miente. Porque lo que está claro es que uno de los dos no dice la verdad.

La abolición tiene dos patrocinadores: los ecolo-animalistas y los galleguistas. No podemos tomar en serio a los primeros, al menos mientras no actúen de la misma forma contra la caza del jabalí. Los “ecolo-animalistas” no son sino un adorno, cuando no un velo, del otro patrocinador.

Muchos dicen que es un error analizar la cuestión en clave de odio a España. Pero esto no es verdad. Es cierto que la fiesta nacional no es patrimonio exclusivo de España: en otros países europeos (Francia y Portugal) y americanos se celebran corridas de toros. Pero no es menos cierto que donde más y profundamente ha sido sentida y comprendida la fiesta de los toros (por pintores, poetas o filósofos) ha sido en España. Y esa, y no otra, es la razón de que se busque la abolición de las corridas de toros: el atacar a España aun a sabiendas de la grandeza mistérica que tienen los toros.

El diario galleguista que dedicó una página entera a la manifestación que, según ellos, reunió a “preto de un milleiro” de personas contra los toros, para dejar las cosas claras empieza el artículo con una cita de Rodríguez Castelao: “os Galegos somos a antítese das touradas”. Es lógico que se cite al ideólogo galleguista cuando de lo que se trata es de atacar a España. Y es que este mismo Rodríguez rianxeiro dijo aquello de que “las vacas y los bueyes merecen más amor que los toros bravos”. Pero eso sí, al manipular la historia reciente dice que “los Reyes Católicos domaron a la nobleza y castraron al pueblo para cambiar de este modo una fuerza de toros en fuerza de bueyes”.

El galleguismo, en ese camino de abandono de la racionalidad que Andrés Freire ha expresado tan claramente, debiera empezar a aclararse: ¿toros o bueyes?

Derechos ciudadanos y sentencias ambiguas.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 16 Agosto 2010

Nadie puede poner en duda el derecho a manifestarse que tienen los ciudadanos amparados por la Constitución. Sin embargo, ese derecho debe ser limitado cuando objetivamente se hace un uso inadecuado para exaltar, como en el caso de la manifestación de ayer en San Sebastián, al terrorismo o la violencia. No importa si la manifestación es pacífica, sino lo que con ella se persigue. La exaltación del terrorismo viene dada por los propios lemas de apoyo explícito a ETA.

Pero la pregunta es si alguien que debe velar por el cumplimiento de la Ley puede coartar el derecho a manifestarse basándose en la aportación de especulaciones sobre lo que puede pasar, por muy fundamentadas en experiencias anteriores que estén. Y eso fue lo que tuvo que sopesar el juez de la Audiencia Nacional Sr. Andreu. Por una parte los informes policiales y el informe de la Fiscalía aconsejando la denegación del permiso. Por el otro lado el silencio de los responsables del Gobierno Vasco y el derecho que ampara la Constitución.

Está claro que el juez Andreu actuó conforme a derecho y se limitó a dar unas instrucciones de vigilancia para que durante la manifestación no se produjera lo que al final se produjo. Entonces eso qué significa exactamente, porque vigilar es una cosa e impedirlo mediante el uso de medios coactivos, es otra. En realidad si no hubo incidentes y la manifestación fue "pacífica" fue porque siguiendo instrucciones, la Ertzaintza o las fuerzas policiales, si estuvieron, se limitaron a vigilar y supongo que a controlar a esos díscolos proetarras que gritaban las consignas de siempre.

Creo que sigue habiendo mucha hipocresía en la lucha integral anti terrorista. Creo que en una manifestación cuyo lema es "Por los derechos de Euskal Herria" es evidente que las reivindicaciones irán en consonancia con ese lema y que habrá grupos de ciudadanos cuyo apoyo a ETA es más que evidente y que nunca condenarán la violencia como medio de obtener su objetivo independentista. Así que o se cambia la Ley, o se toman medidas más drásticas en esa vigilancia de que se cumple. Aunque ya se sabe que la violencia suele acabar en una espiral imprevisible. La experiencia ya la tenemos de múltiples ocasiones.

Podemos aceptar que existan este tipo de manifestaciones de caracter político, pero lo que nunca debería aprobarse ni concederse permisos es a las manifestaciones de exaltación de terroristas como la que se prevé en Barcelona. Pienso que no se debe demonizar al juez Andreu por haber adoptado una decisión ambigua en su interpretación, aunque escrupulosamente legal. El problema no es quien debe juzgar, sino si la Ley que debe interpretar es lo suficientemente explícita y no viola derechos constitucionales.

Mi recomendación es intervenir cuando haya causa justificada y detener, si se identifican, a los ciudadanos que incumplen la Ley con las arengas a la comisión de atentados terroristas o incitar a la violencia. El uso de la fuerza siempre debe ser proporcionado y justificado.

El país subtitulado
Carlos Salas Estrella Digital 16 Agosto 2010

Tómenlo como una visión muy personal y festiva de las vacaciones.

Estaba viendo la televisión y como siempre, me encanta hacer comentarios en voz alta sobre las cosas que veo.

Salían los incendios de Galicia, y luego, las imágenes del presidente de la comunidad gallega (del PP) quien decía que estaban haciendo todo lo posible para apagar “la lume”. Hablaba en gallego y aparecían subtítulos que traducían su mensaje.

Luego, salían unas imágenes de la comunidad Valenciana, donde una representante del PSOE arremetía contra alguien supongo que del PP. Hablaba en valenciano. Claro, con subtítulos.

Y por último, salían las imágenes de Melilla, donde ha habido incidentes entre la comunidad melillense y los marroquíes. Los mercados de pescado, verduras y carne de la ciudad habían estado desabastecidos unos días por un pequeño boicot. Los periodistas entrevistaban a un comerciante, que explicaba que todo se estaba normalizando. Era un comerciante de origen árabe. Hablaba español.

Y me eché a reír.

Pensé: si hoy están viendo este telediario un montón de extranjeros que han venido a España, se preguntarán cómo es posible que, en este telediario, el único que habla español, es un árabe en Melilla.

El resto, subtitulado.
Bienvenido al país subtitulado.

España / ES DE NAFARROA BAI
El alcalde de Berriozar disfrazó de comida popular el homenaje a un etarra
GORKA MORENO / PAMPLONA ABC 16 Agosto 2010

Los concejales de UPN, Sergio Sayas (c) y Moises Ayerra (d) colocan en sus escaños varias banderas de España en presencia del alcalde Xavier Lasa (i)
El alcalde de la localidad navarra de Berriozar, Xabier Lasa, de Nafarroa Bai (NaBai), recurrió a diversas tretas para autorizar el homenaje al etarra Zigor Larredonda el pasado 8 de julio en el frontón de la escuela municipal sin llamar la atención del resto de partidos. Tanto la instancia de la solicitante como el permiso de Lasa, a los que tuvo acceso ABC, definían el acto como una «comida popular» y «una comida», respectivamente, y no se referían en ningún momento al verdadero motivo de la celebración: dar la bienvenida a Larredonda tras su salida de la cárcel. El terrorista fue condenado en 2004 a nueve años de prisión por colaborar con el «comando Barcelona», al que se atribuyen cuatro asesinatos.

Cada movimiento estaba calculado. La solicitud, redactada por una mujer cuya identidad responde a las iniciales O.R.F. en representación del colectivo de apoyo a los presos de ETA Etxerat, se selló el 24 de mayo, pero el primer edil no dio su visto bueno hasta el 2 de julio, tan sólo seis días antes del homenaje. Una buena manera de evitar que UPN, PSN y CDN tuvieran constancia del consentimiento.

La autorización se tramitó mediante un edicto en el que no consta que el Ayuntamiento exigiera a los proetarras el pago de la tasa por usar las instalaciones. Un documento que sustituyó a la habitual resolución de Alcaldía, mucho más accesible a cualquier ciudadano. «Le comunico que no existe inconveniente al efecto, por lo que se le concede el permiso solicitado», apunta el texto.

Así pasaron quince días hasta que la oposición tuvo constancia de lo sucedido. Los tres partidos conocieron la noticia de casualidad gracias a las fotografías publicadas en un portal de internet de marcado signo abertzale.

Los desaires de Lasa, que gobierna gracias al apoyo de los ediles no adscritos de ANV y de la edil de IU, van más allá. El pasado día 9 no acudió al homenaje por el X aniversario del asesinato del subteniente Casanova a manos de ETA. Dijo que estaba de vacaciones.
El pasado junio, permitió que los tres ediles de ANV se encerraran en el consistorio junto a familiares y amigos en señal de protesta por su procesamiento ante la Audiencia por un presunto delito de enaltecimiento del terrorismo, del que saldrían absueltos.
 

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