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Recortes de Prensa   Lunes 23 Agosto  2010

 

Marruecos está preparado
Antonio Pérez Omister Minuto Digital 23 Agosto 2010

Según el ministro de Fomento (del desempleo), José Blanco, que el ex presidente Aznar decida viajar a Melilla, una ciudad tan española como cualquier otra, es “un acto de deslealtad”. Suponemos que este disléxico currutaco se refiere a un “acto de deslealtad hacia Marruecos”, en cuyo caso debemos estar de acuerdo con él. Nadie podrá acusar al PSOE de no haberse comportado “lealmente” con Marruecos. Tanta es su “lealtad” que cuando los reyes viajan a Ceuta y Melilla, el siempre inoportuno ministro de Exteriores habla del “viaje a Marruecos de Sus Majestades”. Como si hablásemos de los Reyes Magos de Oriente. También podemos evocar las repugnantes imágenes del señor Moratinos proclamando a voz en cuello que “Marruecos es Europa” y otros muchos actos de “lealtad” hacia ese país africano (nunca europeo) protagonizados por la chusma del GAL. Pero, sin duda, uno de los mayores actos de “lealtad” hacia Marruecos, sea que Mister X haya elegido vivir en ese país y gastar allí la pensión que generosamente le pagamos todos los españoles.

Con cinco millones de parados, y al borde de la bancarrota, hemos de admitir que el sultán de Rabat se burle en nuestra cara y ponga un anuncio en la televisión pública diciendo que “Marruecos está preparado” y reclame más inversiones del mismo país al que odia y desafía constantemente. Por algo “sultán” es nombre de perro, y como cualquier perro desagradecido, “sultán” muerde la mano que le da de comer.

¿Para qué está preparado Marruecos? Pues para ocupar “pacíficamente” Ceuta y Melilla. La jugada le salió bien en el antiguo Sáhara español y cada vez son más los indicios que sugieren que la estratagema podría funcionar en las ciudades y posesiones españolas del norte de África. El momento nunca ha sido tan propicio: el actual gobierno hermafrodita es el más débil e insignificante que ha tenido España desde los lejanos tiempos de Fernando VII, otro Borbón de infausto recuerdo.

Como si se hubiesen envalentonado al comprobar la blandengue reacción de la sociedad española tras los atentados del 11 de marzo de 2004, perpetrados también por “activistas” marroquíes, como el bloqueo de la frontera de Melilla, la actitud de la morisma desde entonces ha sido de franca hostilidad hacia nuestro país.

No obstante, el PSOE ha actuado siempre “lealmente” como encubridor y aliado de los moros, tachando de xenófobos a los pocos que nos hemos atrevido a denunciar la actitud beligerante del gobierno de Rabat hacia España y cuáles son las auténticas intenciones que anidan en la retorcida mente del sátrapa Mohamed VI.

Durante la crisis del islote de Perejil en 2002, el PSOE no dudó ni por un instante del lado de quién debía estar: del de Marruecos. Eso es “lealtad”. Tras los brutales atentados del 11 de marzo de 2004, perpetrados por “camellos” y confidentes marroquíes según la versión oficial, el PSOE no dudó en culpar al PP haciéndole responsable de los mismos. Poco después de acceder al Gobierno, gracias precisamente al efecto demoledor de esas acciones terroristas en una sociedad tan timorata como desinformada y maleable, el señor Zapatero viajó a Marruecos para garantizar al sultán alauita que en España no se iba a criminalizar a la colonia marroquí, la más numerosa, conflictiva e innecesaria de cuantas se han afincado en nuestro país. Eso también es “lealtad”… a Marruecos. ¡Nunca a España!

Se nos negaba así a los españoles el derecho a sentirnos molestos con los marroquíes. Ellos podían venir aquí y asesinar en nombre del islam, y a nosotros nos tocaba callarnos, mordernos la lengua y apretar los puños. Podían asesinar a turistas españoles en su país, o poner bombas en la Casa de España en Casablanca. Estos sucesos debían ser silenciados para no poner en riesgo el turismo español en Marruecos. ¡Todo en aras del negocio que unos cuantos empresarios de aquí hacen allí! Un negocio sucio y manchado de sangre. Pero un negocio a fin de cuentas. Y en el actual sistema mercantilista lo único que importa es el negocio.

En los últimos años se ha detectado la actuación violenta de una especie de “policía islámica” contra las mujeres marroquíes que intentan integrarse en la sociedad española y deciden no llevar el pañuelo o el velo islámico en las calles de nuestras ciudades. Los fanáticos les han propinado palizas en público y ya se ha producido algún asesinato por degollamiento. Estos brutales crímenes también se han silenciado. Si el maltratador es español, los medios de propaganda y desinformación hablan de violencia machista y de un delincuente. Si el maltratador es marroquí, se trata de una particularidad cultural y debemos ser comprensivos y tolerantes. Hay que evitar a toda costa la alarma social y criminalizar a la colonia marroquí. Pero de lo que se trata, sobre todo, es de ocultar la verdad. Como con los atentados del Once de Marzo.

Así, para seguir complaciendo al tirano de Rabat, los moros “chocolateros” pueden organizar intifadas en la Cañada Real, y mientras a los humildes habitantes del Chovito en Tenerife se les desaloja sin contemplaciones de sus viviendas en base a la ley de costas, los “moracos cabreados” pueden levantarlas a su conveniencia en la Cañada. Y mientras a los españoles se les echa de sus viviendas legales cuando no pueden pagar el alquiler o la hipoteca, no hay bemoles para desahuciar a los okupas magrebíes que siguen haciendo lo que les viene en gana en nuestro país, porque ellos consideran que es suyo y saben que dando cuatro gritos, los andróginos politicastros de aquí harán lo que ellos quieran.

Saben que pueden asesinar en El Ejido impunemente, y que si alguien osa protestar será inmediatamente tachado de xenófobo. Saben que pueden defecar y orinar en nuestros templos y que estamos obligados a entenderlo porque se trata de una particularidad cultural, cuando en realidad se trata de una gamberrada jaleada por la progresía asexuada, antiespañola y anticatólica que de momento manda en este país.

La morería sabe que puede invadir la vía pública para practicar sus rezos cuando la mezquita está abarrotada: nadie hará nada para impedirlo. Y de acuerdo con ese discurso disléxico y pastoso, hemos de aceptar que un puñado de zarrapastrosos marroquíes insulten a las policías españolas en la frontera de Melilla y que les dediquen epítetos como “basura” y “asesinas” sólo por el hecho de ser mujeres y españolas: nadie hará nada para impedirlo. La “lealtad” de nuestros gobernantes está con la morisma.

En la enfermiza y machista sociedad islámica no es entendible que una mujer sea policía, médico o arquitecto. Pero, sobre todo, lo que no es de recibo es que una mujer pueda ejercer algún derecho, y mucho menos detentar cualquier forma de autoridad, ya sea como ejecutiva en una empresa, o como oficial de policía en la frontera. Y los mismos que aquí se proclaman abanderados de la igualdad, y crean incluso ministerios para garantizarla (según ellos), callan cobardemente y miran hacia otro lado cuando el machismo islámico agrede (de momento sólo verbalmente) a nuestras agentes de policía en la frontera.

Muchos hemos echado en falta unas declaraciones de apoyo a esas mujeres españolas que trabajan en la frontera como agentes de policía. Pero ni el señor Rubalcaba, titular de Interior, ni la señora Aido, que sostiene que prohibir el burka penaliza a las mujeres, han abierto la boca. Tal vez sea mejor así. En boca cerrada no entran moscas.

Somos una sociedad laica sólo a efectos de nuestra propia religión: la católica, de la que algunos han renegado por seguir la moda de lo políticamente correcto, o por simple cobardía. Sin embargo, cualquier barbaridad que se cometa en nombre del islam, sí es políticamente correcta.

El cristianismo es nuestra religión desde mucho antes de que existiese el islam, el profeta Mahoma y la madre que lo parió. Pero ahora resulta que hemos de pedir perdón por haber expulsado de nuestro país a los descendientes de los moros que lo invadieron en el 711 asesinando, robando, violando, mutilando y convirtiendo en esclavos a los cristianos que vivían pacíficamente en sus tierras. La única invasión justificable de la Historia es la España por parte de los moros y su posterior islamización por la fuerza. Todas las demás conquistas, especialmente la de América y su evangelización, fueron actos de genocidio. Y resulta además que los moros, un puñado de nómadas que vivían del pastoreo en el desierto, fueron los que nos enseñaron a regar los campos, a cultivarlos y a disfrutar de las excelencias de los baños públicos. Por lo visto los romanos nunca estuvieron en Hispania.

No importa lo que digan Zapatero o Rubalcaba, o lo que intenten balbucir con manifiesta dificultad el disléxico Blanco o el tartaja Moratinos, hay un puñado de españoles que jamás nos rendiremos. Jamás aceptaremos que el islam se imponga en nuestra Patria. No importa lo que digan los burócratas de la Unión Europea, y que sus lacayos del PSOE pretenden borrar de un plumazo nuestra Historia, negándola y haciéndonos comulgar con ruedas de molino como la “alianza de civilizaciones” en la que todas las religiones serán proscritas menos la musulmana. Puede que algunos argumenten que sólo pensamos así unos pocos: con muchos menos puso en marcha Don Pelayo la Reconquista.

Por obra y gracia de una oligarquía de políticos, burócratas y empresarios, tan políticamente correcta como deleznable, hemos de aceptar que el “sultán” bípedo de Marruecos bloquee a su conveniencia la frontera en Melilla, pero no podemos pagarle con la misma moneda cerrando las demás fronteras e impidiendo la entrada de productos marroquíes o el regreso de los inmigrantes que trabajan en Europa. Hemos de tragar y callarnos. Hemos de dar trabajo a la morisma en nuestra Patria por obligación, aunque no sean los mejores trabajadores, aunque no estén cualificados, aunque no hablen nuestro idioma ni respeten nuestras costumbres. Aunque desfallezcan en el campo porque están ayunando como consecuencia del Ramadán. No importa, hemos de seguir contratándoles, porque así lo dispone la Unión Europea. Hemos de consumir sus frutas y hortalizas, aunque los tengamos mejores en Murcia. Debemos trasladar allí nuestras fábricas porque cuatro empresarios miserables prefieren pagar un poco menos por producir allí lo que luego vienen a vender aquí. Porque el meollo del negocio está en vender aquí, no allí. Allí no hay nada, salvo mugre y miseria por doquier.

Es un hecho constatable que el actual gobierno del Partido Socialista ¿Obrero? ¿Español?, es el gran aliado de Marruecos contra los propios intereses de España. Ciertamente, su “lealtad” hacia el país africano es incuestionable. Tan incuestionable que bien podemos decir que tenemos al enemigo en casa. El islam es la punta de lanza que está utilizando la UE para destruir el sentimiento nacional de los españoles. Nuestro país debe dejar de ser una Nación, grande y libre, para convertirse en una insignificante región euromagrebí de libre comercio y de servicios.

No más diálogos, no más llamadas al rey, no más pamplinas y besuqueos, basta ya de patochadas borbónicas y charlotadas de salón. No hay nada que hablar sobre Ceuta y Melilla: son españolas y punto. Lo que debe hacer Marruecos es celebrar el dichoso referendo en el Sáhara occidental. ¿Por qué no lo ha hecho? Está pendiente desde 1976. ¿Acaso esperan a que hayan muerto de viejos todos los ciudadanos saharauis que vivían cuando España se retiró del territorio?

Hay que hablar alto y claro, y decirle a Estados Unidos, a Francia y a la propia Unión Europea, que deben elegir entre España y Marruecos. Que miren en qué cesta tienen más huevos. No se puede poner una vela a Dios y otra al diablo. O están con nosotros o contra nosotros. Debemos utilizar el mismo lenguaje binario que emplean los norteamericanos cuando desean que sus aliados les apoyen incondicionalmente en sus guerras por petróleo en Iraq, o en sus campañas en Afganistán para controlar el tráfico del opio. Lo dije en otro artículo: en esos confines no se nos ha perdido nada, nuestro enemigo está al otro lado del Estrecho.

La táctica del parloteo, del vamos a llevarnos bien, del no provocar a los provocadores, nos está conduciendo a un peligroso callejón sin salida. ¿Hasta dónde llegarán las reivindicaciones de los marroquíes en España? ¿Hasta dónde está dispuesto a ceder Zapatero para que cuatro empresarios viles sigan haciendo allí sus negocios? ¿Qué deuda secreta e ignominiosa mantiene el PSOE con el tirano de Rabat para transigir más allá de la infamia y al borde de la traición? ¡Queremos saber en qué consiste esa “lealtad” debida a Marruecos!

Mientras en las provincias catalanas se proscriben las corridas de toros, la Fiesta Nacional de España por excelencia, amparándose en la excusa del maltrato a los animales, se fomentan las bárbaras celebraciones propias del rito musulmán, como el Sacrificio del Cordero, en la que los animales son cruelmente degollados. Más o menos como las mujeres musulmanas que deciden abandonar a sus maridos. Porque el degollamiento de las mujeres por cuestiones de honor, está ampliamente tolerado en el mundo islámico. Tome nota (suponiendo que sepa hacerlo) señora Aido.

Y si un grupo de simpáticos moritos provoca un incendio en el monte mientras se zampan entre eructos el cordero ritual, hemos de ser tolerantes y comprensivos: ha sido un accidente. Una cuestión cultural. Cubramos el asunto con un piadoso manto de silencio, y procuremos comprenderles ya que ellos no hacen nada por comportarse civilizadamente en nuestro país. ¡Sigamos comportándonos como cobardes y miremos hacia otro lado!

Al tiempo que se destierra el idioma español de las escuelas públicas en varias CCAA, muchas de ellas gobernadas por el PP, los caciques del separatismo proponen, obedeciendo a las exigencias de los clérigos musulmanes, que una parte de la enseñanza sea impartida en árabe, para que los niños no pierdan sus raíces culturales. ¿Cómo se integrarán entonces en nuestra sociedad? Mientras se prohíbe cualquier tipo de enseñanza católica, aunque sea el catecismo para los niños más pequeños, se está estudiando la posibilidad de incluir la enseñanza del islam en esas mismas escuelas públicas. En árabe, por supuesto. Mientras se retiran los crucifijos de las aulas, se tolera y fomenta que las niñas musulmanas acudan a la escuela cubiertas con los tradicionales pañuelos islámicos. En el paroxismo de este vergonzoso entreguismo, en algunas regiones de España se han prohibido las celebraciones navideñas en las escuelas públicas y las representaciones que incluyan la interpretación de villancicos, cómo no, para no ofender la finísima sensibilidad de los musulmanes.

Mientras el PSOE alardea de su progresismo, consiente que una religión sanguinaria, primitiva y cruel, en la que se puede lapidar a una mujer adúltera hasta matarla, cortar la mano al que roba una hogaza de pan o ahorcar a un homosexual, se vaya introduciendo en nuestra sociedad como un nocivo virus. El islam es un hongo maligno que acabará destruyendo el tejido sano de nuestra sociedad hasta convertirla en un cuerpo canceroso y putrefacto.

¿Qué más podemos hacer para tener contentos a los marroquíes? Pues lo que podríamos hacer es marcharnos nosotros para que ellos se instalasen cómodamente en nuestro país. A fin de cuentas, se trata de eso: de echarnos de nuestra Patria.

El Gobierno debería recordar que su obligación ineludible es la de anteponer los intereses de España sobre cualquier otra consideración, y con el islam, en cuyo nombre se asesina, secuestra y tortura, tolerancia cero. Si los cobardes que nos gobiernan temen a esos fanáticos y no se atreven a enfrentarse a ellos, que dimitan y dejen su puesto a otros más dotados de atributos. No será difícil encontrarlos.

El islam no ha aportado nada positivo a la Humanidad. Sus cacareados logros culturales fueron robados al Imperio Bizantino, o plagiados del legado grecorromano en los países cristianos que ocuparon, expoliaron y martirizaron.

Islam significa “sometimiento” y esto es siempre sinónimo de esclavitud. Claro que lo más cómodo es dejarse llevar, asimilar el discurso falsario de la “alianza de civilizaciones” y otras bazofias parecidas regurgitadas por los chamanes del progresismo más trasnochado y gazmoño. Lo más fácil siempre es ceder, como se hará con Marruecos a propósito del conflicto de Melilla. Como se viene haciendo desde aquel fatídico 11 de marzo de 2004. Pero no podemos rendirnos. Hemos de seguir oponiéndonos al avance de esa barbarie llamada islam con todas nuestras fuerzas.

Los mayores logros al bienestar de la Humanidad han surgido en la cristiana Europa. De norte a sur y de este a oeste. Los que nos oponemos a la consolidación de la Unión Europea como una realidad supranacional, no lo hacemos por un sentimiento antieuropeo, todo lo contrario. Nos oponemos porque creemos en el pasado y en el futuro de las Naciones de Europa como tales, no como simples zonas de libre comercio.

De la síntesis entre la herencia clásica grecorromana y las culturas célticas y germánicas, nació una nueva realidad en Occidente: la Cristiandad, que acabó transformándose en lo que hoy conocemos como Europa. Europa es una realidad histórica, no una región de libre comercio para uso y abuso de una patulea de mercachifles, usureros y especuladores.

Cuando se repasa la Historia de España se glosa y exagera la aportación de los musulmanes, pero se habla poco de lo que contribuyeron los pueblos germánicos que se instalaron en nuestro territorio. Los visigodos constituyeron un reino unificado tras expulsar a los vándalos al otro lado del Estrecho. De ese reino germánico que se formó en España y perduró tres siglos, hoy apenas se habla en las escuelas. Pero debemos más a los romanos y a los visigodos, incluso a los bizantinos, que a toda la morisma que nos invadió en los siglos posteriores.

Hasta bien entrado el siglo XVII, al grito de “¡Moros en la costa!” se alertaba a las indefensas poblaciones del Levante español de la presencia de piratas berberiscos que se dedicaban a asesinar, robar, violar y convertir en esclavos a mujeres y niños para venderlos en los mercados sarracenos. Lo que no se suele contar cuando se narra la beatífica historia de los bondadosos moriscos expulsados de España por esas fechas, es que esos miserables actuaban como cómplices de los piratas norteafricanos, avisándoles mediante señales luminosas del momento idóneo para lanzar el ataque sobre las desprevenidas aldeas de pescadores. Esa fue una de las razones por las que echaron a esos rufianes de España.

¿Es a esa chusma, supuestos descendientes de los moriscos, a la que quiere ahora indemnizar el señor Zapatero por haber sido expulsados de España? Y ¿quién indemnizará a los descendientes de los que perdieron la vida o la libertad a manos de los piratas y traficantes de esclavos norteafricanos?

En la desatinada y repugnante lógica de Zapatero y sus secuaces, plantear lo primero, es políticamente correcto. Plantear lo segundo, no lo es. Asimismo, se puede estar orgulloso de ser homosexual (“Orgullo Gay”) pero no de no serlo. Estar “orgulloso de no ser gay” es un delito y una provocación. Matar a un toro de lidia en una plaza de toros es un asesinato; matar y descuartizar a un ser vivo en el vientre de su madre, no lo es.

Que un ciudadano español (llámese Pérez o Aznar) pasee por las calles de Melilla, es una “deslealtad”. ¿Hacia quién, señor Blanco? ¿Con qué sórdido secreto les tiene atenazados el “sultán” de Marruecos? Yo también pienso que Ceuta y Melilla son españolas ¿cometeré un acto de “deslealtad” si viajo allí?

Aviso a navegantes a modo de posdata:
El conflicto en Melilla está muy lejos de haberse solucionado. Los “activistas” han establecido una tregua para no poner en peligro el regreso de los inmigrantes marroquíes a sus puestos de trabajo en Europa, a través de territorio español. Cuando termine el Ramadán, y muy probablemente coincidiendo con una fecha tan emblemática para el islam como la del 11 de septiembre, van a reanudar las acciones de bloqueo y no se descarta que puedan intentar ocupar “pacíficamente” Melilla.

¡Viva España!

Ceuta y Melilla; es decir, España
Joaquín Calomarde Minuto Digital 23 Agosto 2010

Que Ceuta y Melilla son históricamente parte de España lo saben,sobre todo ,los marroquies. Y más concretamente Mohamed VI,como lo sabía Hassan II y la Monarquía Halauita. Un problema distinto es que lo sepan los españoles, y lo sientan de un modo especial y concreto como parte inexcusable e ineludible de nuestra historia común, la historia de España.

Treinta años de parcelación nacionalista de la enseñanza de la Historia ha hecho casí irreconocible la misma por parte de amplías generaciones de españoles. La Historia de España se desconoce porque así se ha querido por parte de todos los gobiernos y partidos de la democracia. Dejo de ser una asignatura básica en los estudios obligatorios, y sólo es de nuevo atendida,en lo que se refiere a la contempóranea en segundo de bachillerato. Con semejante “historia”,¿cómo van los jóvenes españoles a conocer su historia ? Para colmo,en el País Vasco,en Cataluña, en parte en Galicia etc…se les ha hurtado ese derecho narrándoles las metopías de las historias antiespañolas; lo importante era la génesis del euskaldun,del catalán o del celta, que por supuesto no fueron romanizados y no han sido nunca parte de España. ¿ Qué se puede esperar ,de ese modo, del conocimiento que nuestras jóvenes generaciones tengan de la españolidad de Ceuta y Melilla?: Nada.

Marruecos tiene intereses. Logicamente. De dos tipos historicos con respecto a nuestras plazas de soberanía en el norte de Africa. Por un lado,anexionistas, por otro netamente económicos. Es más, si son satisfechos los intereses crematísticos de la Monarquía Halauita, la anexión forma parte ya más lejana de su imaginario simbólico. Como ocurre con Canarias,donde Mohamed VI tiene importantísimos intereses económicos.

La dejación de sus responsabilidades por parte de todos los gobiernos de la democracia hacia Ceuta y Melilla, ha hecho que la españolidad de nuestras plazas caiga en el olvido poco a poco: no así,logicamente, para sus habitantes,ceutíes o melillenses,pero sí para el resto de sus compatriotas.

La política de paños calientes, diplomáticos,con nuestro vecino magrebí ha hecho el resto. Marruecos siempre hace lo mismo cuando puede; es decir, en momentos de debilidad internacional de los gobiernos españoles. O de enfado monumental con el “Premier” como ocurrió,precisamente con Aznar, en el asunto de Perejil. Pero claro,era Aznar, y entonces Powell, Rice y la administración republicana de EEUU hicieron más que lo que se cuenta por la resolución del conflicto.

Ha la Obama Administration no le interesa para nada este asunto. Al contrario,estaría mucho más cercana, lo mismo que el gobierno Zapatero a las tesis marroquíes sobre Ceuta y Melilla: es mucho más politicamente correcto,en el caso de Zapatero o Moratinos ( que han implicado hasta el Rey sin mojarse ellos lo más mínimo en el conflicto actual,cosa insólita en un Presidente del gobierno español ) que la clara vindicación,sin fisuras y con nítida claridad ,de la españolidad de nuestras dos ciudades.

La asociación que,consciente o inconscientemente ,ha hecho siempre la izquierda española de Ceuta y Melilla con el franquismo es patética. Como si fuera Franco quien las hubiese declarado parte de España.

Por último, la errática política internacional del Gobierno Zapatero que ha dejado a España fuera de la órbita de los paises naturales de su entorno; las democracias occidentales, ha hecho el resto. Y por último, la extrema endeblez de nuestro gobierno, y desgraciadamente hoy de nuestro país, en la OTAN y en la Unión Europea han contribuido al desastre.

Un presidente del Gobierno que no se levantó al paso de la bandera de EEUU el día de las Fuerzas Armadas,porque Busch era el presidente americano,confundiendo sus diferencias con la administración,,con la debida deferencia y respeto a un país amigo y aliado, y su constante idilio con dictaduras bananeras como Castro,Chavez,Morales, Ruanda, o su “buenismo” con organizaciones terroristas internacionales con Hezbolla en Líbano, Hamas y su condescendencia ,casí reverencial,con regímenes que apoyan y estimulan decididamente el terrorismo internacional como Siria, Libia o Irán han hecho el resto: contribuir a que la posición de España en el mundo,hoy, sea irrelevante. Y de eso, logicamente, se aprovecha Mohamed VI cuándo le interesa y para lo que le parece oportuno: reivindicar Ceuta o Melilla, o permitir el paso incontrolado de mafias y pateras a lo largo del Estrecho de Gibraltar.

Yo he tenido familia directa en Melilla. Y conozco su opinión respecto a la españolidad de la ciudad autónoma. Y tengo amigos en Ceuta y sé lo que piensan al respecto.

Tampoco vendría mal,en el momento procesal oportuno, un pronunciamiento al respecto del Parlamento Europeo, idea que me permito sugerir desde estas páginas, a Alejo Vidal-Quadras.

Y, sobre todo, los españoles tenemos que sobreponernos a estos años de eliminación de nuestra memoria histórica colectiva. Y recuperarla con amor ,con determinación y con voluntad clara de futuro nacional para todo el pueblo español.

Al final de su prólogo,de 1947, a su obra ESPAÑA EN SU HISTORIA, Americo Castro escribía: “ (….) No cabía,en efecto, ni decir que lo español era lo europeo ni que era lo oriental , y hubo por tanto que idear una especial caterogía, la de HISPANIDAD, para hacer el problema de España inteligible “.

Esto es lo que toca replantear y vivir con plenitud : nuestra indeleble españolidad, nuestra hispanidad.
Joaquín Calomarde fue diputado del Partido Popular.

Justicia prevaricadora
Manuel Molares do Val  Periodista Digital 23 Agosto 2010

A pesar de la sentencia del Tribunal Constitucional en contra, Zapatero insiste en darle al nacionalismo catalán disfrazado de socialismo un nuevo poder judicial que se distinga del estatal en la creación e interpretación de la legalidad haciendo ajenos a ese sistema al resto de los españoles.

Más desbarajustes legales en la ya colapsada justicia, con nuevas superestructuras amontonándose sobre una base frágil y hendida. Más aún: la creación de un poder judicial semiindependiente en Cataluña hará imposible negárselo a otras CC.AA.

Pues no salga usted de su región de nacimiento, porque van a martirizarlo las leyes de cada región o comunidad ajenas. Hasta le llegarán oficios o denuncias en catalán, gallego o vasco.

Pues lo justo es que quien hable otras lenguas españolas exija trato equivalente en sus ámbitos culturales, como que las denuncias vayan en bable o en romaní.

Hubo un tiempo en el que los grandes jurisconsultos recomendaban que los jueces trabajaran en destinos lejos de su origen para evitar que se vieran forzados a favorecer a alguien cercano, cumplir un compromiso o devolver un favor.

Un ejemplo de la justicia que nos espera es el de Pascual Estevill, un superjuez que chantajeaba a media Cataluña mientras Jordi Pujol lo presentaba como ejemplo de payés honesto hecho a sí mismo porque había empezado como humilde cabrero.

Fue hallado culpable de cohecho, extorsión, prevaricación y detenciones ilegales, y condenado a nueve años de prisión, sentencia dictada por un Tribunal Superior de Justicia catalán con magistrados de diferentes zonas de España.

Con el proyecto Zapatero tendremos muchos admirables y endogámicos Pascual Estevill juzgándose entre ellos y protegiendo a sus jefes políticos: la justicia cercana no tiene nada que ver con el juez cercano del posible delincuente.

Caeremos bajo los caciques locales, bajo señores feudales de la justicia al servicio de poderes supuestamente cercanos al pueblo, pero que realmente es la corrupta aristocracia política localista que los nombra.

Por qué Melilla es España
María José Roca www.gaceta.es 23 Agosto 2010

No hay razones históricas que justifiquen la pertenencia de Melilla a Marruecos.

Cuentan que un anciano decrépito decía a sus hijos cuando iban a visitarle al lecho del dolor: “Si me muero en Cuspedriños de Arriba, quiero que me entierren en Cuspedriños de Abaixo, y si me muero en Cuspedriños de Abaixo, quiero que me entierren en Cuspedriños de Arriba”. Como insistiera en demasía en el encargo, uno de los hijos se atrevió a preguntarle por qué, a lo que respondió: “Para fastidiar”.

No son conocidas –o al menos no nos las han explicado– las causas por las que se ha desencadenado la crisis de Melilla. Algún columnista ha escrito que ésta es la particular forma que tiene Mohamed VI de “buscar cariño”. Y ciertamente ésa parece, después de todo, la razón más lógica. Ésa o la misma que la del anciano moribundo antes anotada. Parafraseando a León Tolstói –“todas las familias felices se parecen; en cambio, las familias infelices, lo son cada una a su manera” (Ana Karenina)–, cabe apuntar que todos los buenos gobernantes se parecen; en cambio, los no tan buenos lo son cada uno a su manera. Y esta crisis de Melilla parece la particular manera de ser infelices de los gobernantes de ambos Estados.

Desde luego, no hay razones históricas que justifiquen la pertenencia de Melilla a Marruecos. Me permito recordar algunos datos conocidos. Melilla fue conquistada en 1496 por Pedro Estropiñán, y se incorporó al ducado de Medina-Sidonia. Desde entonces, es decir desde hace más de cinco siglos, nunca ha dejado de ser España. Quizá no sería superfluo que en la página web de la Ciudad Autónoma de Melilla se incluyera expresamente una referencia a su historia. Llama un poco la atención que habiendo informaciones tan completas como la memoria sobre la Semana del Libro, o sobre las exposiciones que ha habido en el Hospital del Rey, la sección de cultura de su página oficial no recoja su historia. Aunque a esta plaza hayamos tenido que auxiliarla en los siglos XVIII –en 1774, Carlos III tuvo que declarar la guerra– y XIX, la necesidad de defenderla no constituye ningún título jurídico en favor del Reino de Marruecos. Al contrario, el Reino alauí está obligado a respetar los límites fronterizos de la Ciudad establecidos en 1860 mediante un tratado firmado por el Sultanato y España.

Si la pertenencia ininterrumpida de Melilla a España desde 1496 no es suficiente para que Marruecos lo acepte, entonces, ¿puede el presidente de la República Federal de Alemania reclamar que Suiza sea ahora parte integrante de su territorio federal? Después de todo, sólo a partir de la Paz de Westfalia (1648) la Confederación Helvética dejó de pertenecer al Sacro Imperio Romano Germánico. Se dirá que Suiza y Alemania son limítrofes, mientras que España y Melilla están en continentes distintos. Bien, pero este ejemplo es mencionado aquí con objeto de resaltar que la pertenencia de Melilla a España supera en más de dos siglos el tiempo de independencia de la Confederación Helvética.

Y Salzburgo, ¿quién puede reclamar Salzburgo? ¿Italia, Alemania o Francia quizá? Lo que hoy es el Estado federado de Salzburgo pertenece a la República federal de Austria definitivamente sólo desde 1816. Hasta comienzos del año 1803 era un principado eclesiástico dependiente directamente del Imperio Alemán. La Paz de Luneville (1801) secularizó el territorio de Salzburgo. Un tratado adicional, celebrado entre Francia y Austria (1802), determinó que, entre otros territorios, el Arzobispado de Salzburgo debía pasar a pertenecer en reparación al Gran Ducado de Toscana. Poco después (1805), antes de que las tropas francesas ocupasen nuevamente la ciudad de Salzburgo, Napoleón le asignó este territorio al emperador Francisco I de Austria, quien lo incluyó como una circunscripción más de la Alta Austria. Así perdió Salzburgo definitivamente su autonomía. Sin embargo, la pertenencia a Austria no sería definitiva hasta después del Congreso de Viena (1816). Entre 1809 y 1816, perteneció a Baviera, como consecuencia de la guerra franco-austriaca. Vamos, que los famosos bombones de Mozart ya no se sabe si son típicos de Austria, de Francia, de Italia, o de Baviera…. Tan absurdo como esto, es la pretensión de que Melilla no es España.

Tal vez los conocimientos históricos serían más útiles a las Fuerzas Armadas que el estudio de la Alianza de Civilizaciones. Desde luego que el buen conocimiento de la ideología de género poco ha servido para evitar las agresiones a las mujeres de las fuerzas de seguridad destinadas en Melilla. Aunque, pensándolo bien, el problema quizá sea que los marroquíes no conocen bien estas disciplinas.

*María José Roca es catedrática de la Universidad Complutense de Madrid.

Estatuto
Desacato y democracia
Agapito Maestre Libertad Digital 23 Agosto 2010

La reacción del Gobierno contra la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña es propia de un régimen despótico. Bajo formas sedicentemente democráticas, puestas en valor por casi todos los medios de comunicación al servicio del "institucionalismo" socialista o popular, asistimos al desmontaje socialista de la Constitución sin que el PP parezca enterarse de lo que sucede. La democracia, en verdad, muere lentamente en España con la colaboración de las principales agencias de socialización política, pero su principal guía es Zapatero.

Las declaraciones sistemáticas del presidente del Gobierno sobre cómo encajar y alojar las leyes orgánicas, e incluso la propia Constitución, en la parte del Estatuto declarado inconstitucional por el Alto Tribunal reflejan de modo explícito la baja, casi nula, calidad de nuestra democracia. El problema es gravísimo, entre otros motivos, porque la oposición, el PP, denuncia con la boca chica tal proceso; es cierto que Rajoy ha reiterado que las sentencias de los tribunales hay que respetarlas, pero eso no es suficiente para detener la estrategia resentida y revolucionaria de Zapatero para desmontar el "régimen democrático".

La desatención, el descomedimiento y la falta de respeto que el Gobierno de Zapatero presta a las reglas de la democracia en general, y al acatamiento de la sentencia del Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña en particular, es de tal envergadura que parece haber llegado la hora de que el PP ponga en funcionamiento todos los recursos que aún alberga el mortecino sistema democrático español para parar al "Robespierre" de La Moncloa, que nos anunció en el último Consejo de Gobierno la decisión firme de reformar el Poder Judicial para adoptarlo a los deseos de los socialistas y nacionalitas catalanes. Ya no se trata de falta de respeto a las leyes, sino de convertir la ley en el derecho del más fuerte, es decir, la ley es lo que dice y hace el Gobierno.

Porque esa decisión traspasa todos los límites permitidos por una democracia basada en el Estado de Derecho, o mejor, en la división de poderes, es menester que la oposición, el PP, haga pedagogía política. O este partido se moviliza para explicar cómo se está destruyendo la democracia o tendremos que aceptar que es un partido colaboracionista del resentido Zapatero. O el PP se suma y pone el altavoz a las críticas formuladas por la Defensora del Pueblo sobre las pretensiones de Zapatero de adoptar la Constitución al inconstitucional Estatuto de Cataluña o tendremos que sospechar que sólo está interesado en el Poder. O el PP pone pronto en funcionamiento político la figura jurídica del desacato, e incluso trata de procesar por alta traición a los principios democráticos a Zapatero, o pensaremos que está de acuerdo con los socialistas para reformar la ley orgánica de la Institución del Defensor del Pueblo, o sea, que está de acuerdo con eliminar cualquier atisbo crítico del Defensor del Pueblo contra el antidemocrático gobierno de Zapatero.

La justicia olvidada
Enrique LÓPEZ La Razón 23 Agosto 2010

El Consejo de Ministros encargó al Ministerio de Justicia iniciar la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial para que contemple la delegación de competencias de los consejos autonómicos de Justicia y para evitar la inconstitucionalidad del Estatuto catalán en este capítulo, anulado por la sentencia del Alto Tribunal. Se dice que uno de los fines es «dar satisfacción a las aspiraciones de los ciudadanos de Cataluña de más autogobierno y dar también canalización a sus sentimientos identitarios».

Con ello se pretende analizar las competencias que puede delegar el Consejo General del Poder Judicial a los consejos de justicia que se establecen en los nuevos estatutos de autonomía, no sólo el catalán, y «una posible reforma» de la casación. Esto es, parece claro, que se haga lo que se haga, no sólo se van a satisfacer aquellas pretendidas aspiraciones, sino que obviamente tendrá repercusión en todas las autonomías cuyo estatuto prevea la existencia de consejos de justicia en el ámbito autonómico...

La conocida sentencia sobre el Estatuto de Cataluña expresa que «La estructura territorial del Estado es indiferente, por principio, para el Judicial como Poder del Estado. Siendo así que el Poder Judicial (cuya organización y funcionamiento están basados en el principio de unidad ex art. 117.5 CE)», y se añade que no puede tener «más órgano de gobierno que el Consejo General del Poder Judicial, cuyo estatuto y funciones quedan expresamente reservados al legislador orgánico (art. 122.2 CE)».
De ello se desprende que el legislador ordinario es el único competente para regular el estatuto y funciones del Consejo Judicial, pero respetando la Constitución y la doctrina sentada por el Tribunal Constitucional. Pero la cuestión que quiero tratar no es si esa posible reforma respeta o no estos parámetros, puesto que para ello habrá que conocer el texto y en última instancia a quien le corresponderá enfrentarse a ello será al Tribunal Constitucional. Otra cuestión diferente, y no menos importante, es si más allá de las urgencias políticas es necesaria y positiva esta reforma, y si realmente puede servir al fin pretendido satisfacer aspiraciones identitarias y de autogobierno.

Habrá que plantearse además si, a la postre, tiene algún beneficio para la organización y funcionamiento del Poder Judicial y para el propio ciudadano; esto es, si la existencia de estos nuevos órganos, respeten o no la Constitución en su configuración, va dirigida a un mejor funcionamiento del Poder Judicial, va a mejorar la calidad de nuestra justicia, y en última instancia, si esta reforma busca el bien común, pensando en el ciudadano. Yo creo que esta reforma está más cerca de necesidades políticas que las de los ciudadanos. Para ello resulta capital conocer que es el Consejo General del Poder Judicial, y así el art. 122.2 de la CE establece que «El Consejo General del Poder Judicial es el órgano de gobierno del mismo. La ley orgánica establecerá su estatuto y el régimen de incompatibilidades de sus miembros y sus funciones, en particular en materia de nombramientos, ascensos, inspección y régimen disciplinario».

Esto es, lo concibe como el órgano de gobierno del Poder Judicial, poder encargado de administrar la justicia emanada del pueblo, a través de jueces y magistrados, unos 4.600 en estos momentos. Las funciones principales del Consejo son las de nombrar jueces, regular sus ascensos, la inspección de su trabajo y su régimen disciplinario. La pregunta es ¿dónde caben en estas funciones los sentimientos identitarios de los ciudadanos y el autogobierno de una Comunidad Autónoma? Nos recordaba la sentencia 108/1986 que las funciones que obligadamente ha de asumir el Consejo son aquellas que más pueden servir al Gobierno para intentar influir sobre los tribunales: de un lado, el posible favorecimiento de algunos jueces por medio de nombramientos y ascensos; de otra parte, las eventuales molestias y perjuicios que podrían sufrir con la inspección y la imposición de sanciones. La finalidad del Consejo es, pues, privar al Gobierno de esas funciones y transferirlas a un órgano autónomo y separado.

Nada más y nada menos, para esto existe el Consejo General del Poder judicial, que para gobernar en estos ámbitos a jueces y magistrados. En nuestro sistema la inmensa mayoría de los jueces, a excepción de los jueces de paz y los sustitutos, son de carrera y forman, como dice la Constitución, un cuerpo único. La cuestión es, ¿qué sentido tiene crear unos órganos con el fin de dar más autogobierno a las comunidades autónomas y canalizar sentimientos identitarios cuando tales fines son tan ajenos a las funciones del propio Consejo General, gobernar el poder judicial sin intromisiones del poder ejecutivo, tanto nacional como autonómico? Parece que sobre nuestra justicia se cierne de nuevo otra suerte de polémica que va a concentrar esfuerzos en la misma, cuando en estos momentos, todos los esfuerzos son pocos para la tarea fundamental: modernizar nuestro modelo de justicia, pensando fundamentalmente en las necesidades de los ciudadanos y no en las de los políticos.

El espíritu de Rota
POR PEDRO GONZÁLEZ-TREVIJANO ABC 23 Agosto 2010

HE pasado unos días de vacaciones en la hermosa tierra gaditana. Una tierra vinculada a los orígenes y a la historia del constitucionalismo español. Aquí se constituyeron las Cortes de Cádiz, y en estos territorios se promulgaba nuestra primera Constitución en sentido moderno, ya que el Estatuto de Bayona de 1808 no pasó de ser una Carta otorgada del Antiguo Régimen. Un Texto, el de 1808, que a consecuencia de la Guerra de la Independencia y la derrota de las tropas francesas en Bailén, disfrutó además de discontinua vigencia y de escasa eficacia. Y así los españoles de ambos hemisferios —tal y como disponía pormenorizadamente la Constitución de 1812— acordaban darse una ejemplar Norma de convivencia política que regulara sus derechos y libertades, y ordenara los poderes del Estado; sobre todo, los de las Cortes y el Rey. En Cádiz tomaba pues cuerpo político una Nación que estaba en armas desde 1808. Una Nación que se hacía carne, y que sintetizaba jurídicamente, tras la aprobación de La Pepa un 13 de marzo de 1812, el más avanzado constitucionalismo europeo de la época. Unos padres fundadores gaditanos que fijaban por tanto los derroteros de un constitucionalismo liberal, democrático e igualitario. Cádiz inaugura una incipiente pero comprometida democracia, y el arranque de un esperanzador sistema parlamentario. Unos tiempos que viven con intensidad en la memoria histórica de tantos españoles gracias seguramente a la pintura de historia del siglo XIX.

Me refiero, de forma especial, a las dos obras realizadas por el pintor palentino José Casado del Alisal: La capitulación de Bailén y El juramento de las Cortes constituyentes en la iglesia mayor parroquial de la Isla de León. Y asimismo al lienzo del artista gaditano Salvador de Viniegra La proclamación de la Constitución de Cádiz. Este último formula plásticamente toda una pormenorizada declaración política, que sitúa Vinagra en la plaza de san Felipe, a la puerta del Oratorio donde habían tenido lugar las sesiones constituyentes. Se recrea de esta suerte la alegría, entre redecillas, peinetas y capas varias, y la justificada solemnidad del momento, entre manos elevadas al cielo y sombreros en alto, mientras se plasma la presencia hermanada de los representantes parlamentarios y de su mandante pueblo soberano. Con un compromiso cierto: sobre el muro que encierra la escena se reproducen los distintos territorios de España y el lema de «Patria y Libertad». Y a su lado, para que nada faltare, unas guirnaldas que invocan las emblemáticas fechas de 1808 y 1812. Francisco de Goya, el mejor reportero gráfico nacional, participaría también del momento gozoso con su pintura titulada, precisamente, La exaltación de la Constitución de 1812, del Museo de Estocolmo. Al lado de dos personajes, el Tiempo y la Historia, se muestra un personaje femenino, representante diríamos de la España constitucional, ataviada con un cetro (por la idea de la soberanía popular) y un texto (el de la Constitución de 1812).

Pero no deseo hablar más de la Constitución de 1812, pues ya habrá tiempo al aproximarnos a la conmemoración de su bicentenario, sino de un benefactor espíritu constitucional gaditano, que no se agota en 1812. El espíritu constitucional gaditano se extiende a lo largo y ancho de su provincia, más allá de aquellos ejemplares españoles que se reunieron hace doscientos años en la Isla de León. Un espíritu constitucional gaditano que revive hoy sus más logrados perfiles en la Carta Magna de 1978. La Constitución de 1978 aparece como la heredera de la Constitución de 1812, la adelantada pupila de aquel venerable Texto de 1812. Lo que tuve ocasión de constatar, para agradable sorpresa, una tarde de agosto al acercarme a la marinera ciudad de Rota.

En efecto, tras llegar Rota, pregunté a uno de sus vecinos dónde se hallaba el centro de la ciudad, con su Ayuntamiento, y en este caso el castillo de Luna. La contestación del buen hombre me dejó perplejo: «Diríjase usted a la Plaza de Bartolomé Pérez, y allí cerca encontrará el Consistorio y la escultura de la Señora». Lo del Ayuntamiento estaba claro, y no suscitaba dudas; pero otra cosa era lo de la Señora. ¿A qué Señora se refería? ¿Quién sería la mentada Señora? Así las cosas, me encaminé presto a la reseñada plaza, desde donde volví a requerir, ahora a una mujer, y ya de forma más concreta, por la enigmática Señora. Ésta me contestó: «Allí, pegada al castillo de Luna, la tiene usted». Y hasta allí me puse en marcha, sin saber todavía con qué iba a encontrarme. Mi asombro fue mayúsculo, cuando al aproximarme, me di cuenta de que se trataba de una ¡escultura conmemorativa de la Constitución de 1978! La Señora representaba a la Constitución española. Cádiz se mostraba, de nuevo, como referente inequívoco del constitucionalismo nacional. Cádiz capital, pero también su provincia, exaltaban un patrimonio constitucional que hemos de respetar, preservar y transmitir. El profesor Manuel Ramírez lo recordaba inteligentemente desde estas páginas: «El patriotismo se nos transmite por nuestros antepasados, por nuestras familias y, por supuesto, debería serlo siempre por nuestras escuelas y, en fin, por todos aquellos medios que nos socializan y educan». Cádiz, otra vez, aparecía como leal territorio del constitucionalismo liberal, igualitario y democrático. Gracias a él, ya no nos identificamos con las desencantadas palabras de Pérez Galdós: el drama del español «es que dejó su casa en 1808 y todavía no ha hallado otra a la que regresar». La casa de esta España constitucional está firmemente asentada en su Constitución de 1978, ¡aunque ojo con sus violaciones espurias y encubiertas!, y en el espíritu gaditano desde 1812.

La escultura representa una bella mujer, con el texto de la Constitución de 1978 acunado en su mano derecha, mientras reproduce en su basamento dos de las principales ideas fuerzas de nuestra Carta Magna. Primera, la idea de soberanía. Una soberanía que recae en exclusividad en el pueblo español en su conjunto: «La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado» (artículo 1.2). Segunda, el principio de igualdad: «Los españoles son iguales ante la ley sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social» (artículo 14).

Estos dos principios, el de la soberanía nacional y el de igualdad, son los que ha refrendado, a pesar de su discutible argumentación y tardanza en su resolución, nuestro Tribunal Constitucional en la sentencia sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña. Una sentencia, es verdad, que ha dejado abierta la puerta, como indicaba hace días el excelente jurista que es el profesor José Acosta, al desafortunado totum revolutumde elementos centrifugadores, pero que ha establecido límites a imposibles pretensiones autonómicas confederalizantes. Los apuntados principios de la soberanía nacional y de la igualdad, acogidos por la Señora, no permitían otra recta lectura de la Constitución. Una Constitución que ha de acomodarse a los tiempos, y dar respuesta a las exigencias presentes, pero que no puede interpretarse interesada o fraudulentamente a la conveniencia partidista. No caben cosoberanías ni relaciones paritarias entre la Nación española y sus Comunidades Autónomas. Los Estatutos de Autonomía no son constituciones complementarias ni alternativas a la Constitución de 1978. La autonomía, señalaba ya la Sentencia 4/81 del Tribunal Constitucional, no es soberanía.

En suma, hablamos del espíritu de Cádiz. Del espíritu de la España constitucional. Del espíritu de Rota. Del de su Señora: el de la Constitución de 1978.

Autodeterminación interminable
MIRA MILOSEVICH ABC 23 Agosto 2010

LA sentencia del Tribunal Internacional de Justicia (TIJ) del pasado 22 de julio sobre la legalidad de la declaración unilateral de los albaneses de la independencia de Kosovo, en contra de la Resolución 1244 de la ONU (1999), que garantizaba explícitamente la integridad territorial de Serbia, ha demostrado que el llamado «derecho internacional» sirve de muy poco frente a las fuerzas atávicas de las mayorías étnicas, tan poco como el propio TIJ, según nos explicaba recientemente en este periódico Javier Rupérez. Todos sabemos, incluidos los nacionalistas, que el caso de Kosovo es distinto de los de los nacionalismos vasco y catalán, lo que no implica en absoluto que estos se vayan a abstener de esgrimirlo para justificar sus aspiraciones independentistas.

D Sin embargo, en los Balcanes, el de Kosovo no es un caso excepcional en relación con los otros nacionalismos de la zona. La sentencia del TIJ ha desencadenado una preocupante serie de acontecimientos:

1) Una autodenominada Asociación de los Ayuntamientos de Kosovo (entidad hasta ahora desconocida) ha proclamado la independencia del norte de la región, de población mayoritariamente serbia, y el texto de una declaración en tal sentido, cuya autoría despierta dudas, está circulando profusamente entre los serbios, aunque ha sido desautorizada a un tiempo por los gobiernos de Belgrado y Prístina. El ministro kosovar de Interior, Bajram Redzepi, aseguró que Kosovo defendería su integridad territorial con las armas, aunque luego desmintiera tales palabras.

2) El primer ministro de Kosovo, Hashim Thaçi, ha informado a Peter Feith, representante especial de EULEX (misión estabilizadora de la UE en Kosovo) de que su Gobierno ha prohibido las visitas de políticos serbios a Kosovo porque «constituyen una provocación», lo que no contribuye a relajar las tensiones.

3) El representante del Partido Demócrata Albanés, que agrupa a unos 47.000 albaneses del sur de Serbia, Ragmija Mustafa, ha anunciado que, acogiéndose al referéndum del 1 y 2 de marzo de 1992 y la Plataforma Política del 14 de enero de 2006, tres Ayuntamientos de sur de Serbia —Bujanovac, Presevo y Medvedje— exigirán «su autonomía política, cultural y territorial y el derecho a la unión con Kosovo», ofreciendo un «intercambio de territorios», el sur de Serbia por el norte de Kosovo.

4) El serbio Nikola Spiric, actual presidente del Consejo de Ministros de Bosnia, señaló que la sentencia del TIJ abre camino a la independencia de la República Serbia de Bosnia, así como que los serbios de Bosnia no tendrían nada en contra de que la Federación Croata de Bosnia se uniera con Croacia y la Bosnia musulmana con Sandzak, región serbia de población islámica.

5) El próximo 9 de septiembre, el Consejo General de la ONU votará una nueva propuesta serbia de Resolución sobre Kosovo, que condena la declaración unilateral de independencia y exige volver a las negociaciones sobre el estatuto de la región, esto es, a la situación anterior al Plan Ahtisari (2007). A los albaneses no les conviene que el asunto vuelva a la ONU, pero la propuesta tiene muy pocas posibilidades —por no decir ninguna— de ser aprobada. No es del agrado de la UE ni de los EE.UU., de los que dependen las posibilidades de integración euroatlántica a la que Serbia supuestamente aspira. La más que probable derrota de su propuesta en la ONU será un revés definitivo para Belgrado.

El nacionalismo albanés no es muy diferente de los nacionalismos de los pueblos de la antigua Yugoslavia, porque se forjaron en regímenes totalitarios que explotaban en su provecho las pequeñas diferencias narcisistas. Los serbios expulsados de la Krajina croata en 1995, los musulmanes de Bosnia y Sandzak, los croatas de Bosnia, los albaneses de sur de Serbia y los de Macedonia difícilmente aceptarán que no se apliquen a sus reclamaciones irredentistas los mismos criterios que favorecieron la independencia de Kosovo. El resultado de la intervención internacional en las últimas guerras yugoslavas ha sido la derrota del nacionalismo étnico serbio en provecho de los nacionalismos étnicos croata y albanés y la creación de territorios étnicamente homogéneos en Bosnia y Kosovo.

El derecho de autodeterminación, pócima milagrosa del presidente norteamericano Woodrow Wilson para solucionar los problemas interétnicos de la Europa Central y los Balcanes, contribuyó en gran medida al estallido de la Segunda Guerra Mundial. La autodeterminación de Kosovo no ha traído estabilidad a la región. Quizá no provoque nuevas guerras, pero la creación de Estados sobre el principio del nacionalismo étnico retrasa el ingreso en la UE de Croacia y Bosnia y se lo impide directamente a Serbia y Kosovo. Las élites políticas de los Balcanes siguen preocupándose más de cómo pasarán a los libros escolares de historia nacional que de los ciudadanos de sus países, cuya vida mejoraría sin duda si fueran miembros de la Europa contemporánea en ámbitos más decisivos que los festivales de Eurovisión.
MIRA MILOSEVICH ES ESCRITORA Y DOCTORA EN ESTUDIOS EUROPEOS

El Corán en la Zona Cero
Alejo Vidal-Quadras Minuto Digital 23 Agosto 2010

La polémica sobre la construcción de una gigantesca mezquita junto a la Zona Cero transcurre llena de pasión, pero sobre bases equivocadas. El principio de libertad de culto, uno de los grandes logros de las sociedades abiertas, no está en discusión y, por consiguiente, el argumento de que oponerse a un monumental templo islámico en una determinada ubicación de Manhattan significa una falta de respeto a la libertad religiosa carece de rigor. Aquí se trata de si ese concreto emplazamiento, exactamente en el espacio físico y simbólico del más atroz atentado suicida del fundamentalismo islámico, resulta apropiado en términos políticos, morales y psicológicos.

Dentro del escrupuloso cumplimiento del principio de libertad de creencias, habrá cosas cuya realización sea adecuada y otras que no. Pues bien, este proyecto concreto es pura y llanamente un disparate. El terrorismo suicida es una modalidad específica de este tipo de crimen que obedece a motivaciones muy especiales. Los etarras, sin ir más lejos, también asesinan a gente inocente e indefensa, pero jamás arriesgan su propia vida. De hecho, han renunciado a determinados ataques porque no ofrecían la suficiente seguridad para ellos. Los miles de suicidas que han muerto en nombre de Alá en mercados, embajadas, discotecas, hoteles o cualquier punto en el que el daño causado fuera lo bastante espectacular y extenso, buscaban la muerte y su sacrificio es invariablemente un componente esencial de la operación.

La explicación es, obviamente, de orden religioso. Un terrorista agnóstico o ateo, como es el caso de los miembros de ETA, persigue con sus horribles delitos objetivos de este mundo, la independencia del País Vasco, el socialismo igualitario, u otros absurdos de gran calibre, y su horizonte temporal se circunscribe al calendario de su existencia terrenal. El integrante de Al-Qaeda que hace volar su cuerpo transformado en bomba rodeado de mujeres, niños y pacíficos viandantes, trabaja en otra escala de percepciones y de valores, la que dimana de un Libro Sagrado en virtud del cual se le exigirán cuentas durante toda la eternidad. Su inmolación no tiene como causa principal la pobreza, la injusticia, el odio o la demencia, sin negar que alguna o varias de estas circunstancias pueden jugar un papel en ciertos individuos.

No debemos olvidar que una mayoría de terroristas suicidas islamistas son gente acomodada, de familias estables, con estudios secundarios o superiores y emocionalmente equilibrados, tal como han demostrado las numerosas investigaciones sobre este colectivo por parte de los servicios de inteligencia occidentales o por departamentos de psiquiatría de máxima solvencia científica. La maldad de sus acciones no es tal para sus autores que, imbuidos de su fe en un futuro trascendente y luminoso, detonan los explosivos con el fin de sumergirse para siempre en una felicidad sin fin. Pues bien, si el origen de uno de los peores horrores que hoy padece la humanidad está en las enseñanzas de un ardiente profeta que predicó en Arabia hace catorce siglos, facilitar que su voz resuene precisamente en el escenario de una de sus masacres más apocalípticas no parece la forma más indicada de respetar a las víctimas y a sus deudos ni la señal más inteligente hacia nuestro más implacable enemigo.

Alejo Vidal-Quadras es Vicepresidente del Parlamento Europeo
Más en http://alejoresponde.com/

Autodeterminación interminable
MIRA MILOSEVICH ABC 23 Agosto 2010

LA sentencia del Tribunal Internacional de Justicia (TIJ) del pasado 22 de julio sobre la legalidad de la declaración unilateral de los albaneses de la independencia de Kosovo, en contra de la Resolución 1244 de la ONU (1999), que garantizaba explícitamente la integridad territorial de Serbia, ha demostrado que el llamado «derecho internacional» sirve de muy poco frente a las fuerzas atávicas de las mayorías étnicas, tan poco como el propio TIJ, según nos explicaba recientemente en este periódico Javier Rupérez. Todos sabemos, incluidos los nacionalistas, que el caso de Kosovo es distinto de los de los nacionalismos vasco y catalán, lo que no implica en absoluto que estos se vayan a abstener de esgrimirlo para justificar sus aspiraciones independentistas.

D Sin embargo, en los Balcanes, el de Kosovo no es un caso excepcional en relación con los otros nacionalismos de la zona. La sentencia del TIJ ha desencadenado una preocupante serie de acontecimientos:

1) Una autodenominada Asociación de los Ayuntamientos de Kosovo (entidad hasta ahora desconocida) ha proclamado la independencia del norte de la región, de población mayoritariamente serbia, y el texto de una declaración en tal sentido, cuya autoría despierta dudas, está circulando profusamente entre los serbios, aunque ha sido desautorizada a un tiempo por los gobiernos de Belgrado y Prístina. El ministro kosovar de Interior, Bajram Redzepi, aseguró que Kosovo defendería su integridad territorial con las armas, aunque luego desmintiera tales palabras.

2) El primer ministro de Kosovo, Hashim Thaçi, ha informado a Peter Feith, representante especial de EULEX (misión estabilizadora de la UE en Kosovo) de que su Gobierno ha prohibido las visitas de políticos serbios a Kosovo porque «constituyen una provocación», lo que no contribuye a relajar las tensiones.

3) El representante del Partido Demócrata Albanés, que agrupa a unos 47.000 albaneses del sur de Serbia, Ragmija Mustafa, ha anunciado que, acogiéndose al referéndum del 1 y 2 de marzo de 1992 y la Plataforma Política del 14 de enero de 2006, tres Ayuntamientos de sur de Serbia —Bujanovac, Presevo y Medvedje— exigirán «su autonomía política, cultural y territorial y el derecho a la unión con Kosovo», ofreciendo un «intercambio de territorios», el sur de Serbia por el norte de Kosovo.

4) El serbio Nikola Spiric, actual presidente del Consejo de Ministros de Bosnia, señaló que la sentencia del TIJ abre camino a la independencia de la República Serbia de Bosnia, así como que los serbios de Bosnia no tendrían nada en contra de que la Federación Croata de Bosnia se uniera con Croacia y la Bosnia musulmana con Sandzak, región serbia de población islámica.

5) El próximo 9 de septiembre, el Consejo General de la ONU votará una nueva propuesta serbia de Resolución sobre Kosovo, que condena la declaración unilateral de independencia y exige volver a las negociaciones sobre el estatuto de la región, esto es, a la situación anterior al Plan Ahtisari (2007). A los albaneses no les conviene que el asunto vuelva a la ONU, pero la propuesta tiene muy pocas posibilidades —por no decir ninguna— de ser aprobada. No es del agrado de la UE ni de los EE.UU., de los que dependen las posibilidades de integración euroatlántica a la que Serbia supuestamente aspira. La más que probable derrota de su propuesta en la ONU será un revés definitivo para Belgrado.

El nacionalismo albanés no es muy diferente de los nacionalismos de los pueblos de la antigua Yugoslavia, porque se forjaron en regímenes totalitarios que explotaban en su provecho las pequeñas diferencias narcisistas. Los serbios expulsados de la Krajina croata en 1995, los musulmanes de Bosnia y Sandzak, los croatas de Bosnia, los albaneses de sur de Serbia y los de Macedonia difícilmente aceptarán que no se apliquen a sus reclamaciones irredentistas los mismos criterios que favorecieron la independencia de Kosovo. El resultado de la intervención internacional en las últimas guerras yugoslavas ha sido la derrota del nacionalismo étnico serbio en provecho de los nacionalismos étnicos croata y albanés y la creación de territorios étnicamente homogéneos en Bosnia y Kosovo.

El derecho de autodeterminación, pócima milagrosa del presidente norteamericano Woodrow Wilson para solucionar los problemas interétnicos de la Europa Central y los Balcanes, contribuyó en gran medida al estallido de la Segunda Guerra Mundial. La autodeterminación de Kosovo no ha traído estabilidad a la región. Quizá no provoque nuevas guerras, pero la creación de Estados sobre el principio del nacionalismo étnico retrasa el ingreso en la UE de Croacia y Bosnia y se lo impide directamente a Serbia y Kosovo. Las élites políticas de los Balcanes siguen preocupándose más de cómo pasarán a los libros escolares de historia nacional que de los ciudadanos de sus países, cuya vida mejoraría sin duda si fueran miembros de la Europa contemporánea en ámbitos más decisivos que los festivales de Eurovisión.
MIRA MILOSEVICH ES ESCRITORA Y DOCTORA EN ESTUDIOS EUROPEOS

Se cumplió la ley
Editoriales ABC 23 Agosto 2010

EN un Estado de Derecho, lo lógico y natural es cumplir y hacer cumplir las leyes y las resoluciones judiciales. Así ha ocurrido en el barrio barcelonés de Gracia, donde —en ejecución de la orden dictada por la Audiencia Nacional— los Mossos y la Guardia Urbana han actuado con eficacia para impedir el homenaje organizado por grupos radicales a la terrorista Laura Riera. Cuando cada uno hace lo que debe, las cosas funcionan de forma razonable: el fiscal solicitó la suspensión del acto, el juez Pablo Ruz la acordó con argumentos bien fundados y las fuerzas de seguridad ejercieron sus funciones en los términos legalmente establecidos. En efecto, impedir la concentración de los grupos antisistema —que ayer todavía pretendían reclamar la libertad del único detenido— era la fórmula más adecuada para que no se produjera un acto de enaltecimiento del terrorismo y para permitir a los ciudadanos disfrutar de las fiestas de su barrio en paz y libertad.

Lo sucedido estos días en la capital catalana debería mover a una seria reflexión a las autoridades autonómicas y municipales. El presidente José Montilla estuvo muy desafortunado con su afirmación de que «no le constaba» la existencia de tal homenaje a la activista de ETA, cuando todo el mundo sabía que estaba en marcha. A su vez, el alcalde Jordi Hereu se lavó las manos hasta el último momento, dejando toda la responsabilidad en manos del juez y adoptando una postura de inaceptable «neutralidad». Hay que dejar de lado extraños complejos y ejercer la autoridad democrática con absoluta normalidad y al servicio del Estado de derecho, que no puede ser alterado por la imposición de grupos antisistema. Menos mal que al final cada cual estuvo en su sitio, la ley se aplicó con absoluta normalidad y, sobre todo, se impuso el sentido común.

¿Hablará Rubalcaba sobre los abusos marroquíes contra españoles?
Carlos Ruiz Miguel Periodista Digital 23 Agosto 2010

El ministro del Interior, Pérez Rubalcaba, viaja hoy a Rabat para hablar con su homólogo marroquí sobre lo que los marroquíes llaman crisis pero que Moratinos califica como "excelente" relación. ¿Hablará de los malos tratos policiales marroquíes a ciudadanos españoles en el territorio ocupado del Sahara Occidental?

I. UNA CRISIS PROVOCADA POR MARRUECOS CON CALUMNIAS
El origen de la crisis, como aquí se ha dicho, vino anunciado por la prensa del majzén. Creo que fui el primero en avisar de ello el 22 de junio.

En síntesis, la crisis tiene estos elementos:
1. Agentes del majzén provocan a la policía española, en particular a las mujeres policía, en el territorio nacional (en Melilla) desobedeciendo sus órdenes.
2. Los agentes españoles actúan de acuerdo con los estándares más correctos que existen en situaciones similares en el mundo.
3. Se produce una diarrea de comunicados oficiales marroquíes contra España que, por un lado, atentan gravemente a la legalidad calificando a Melilla como ciudad "ocupada" y, por otro lado, calumnian a las fuerzas policiales españolas llamándolas "racistas".

II. UNA CRISIS EN LA QUE EL GOBIERNO ESPAÑOL NO DA LA TALLA
Ante la crisis, el Gobierno:
1. No rechaza oficialmente las INADMISIBLES notas marroquíes calificando a Melilla como ciudad "ocupada".
2. No visita Melilla para apoyar a las fuerzas de seguridad.
3. En el colmo del cinismo, ataca a ciudadanos españoles que, en el ejercicio del derecho constitucional a la libertad de movimientos en el territorio nacional (artículo 19 de la Constitución) viajan a una parte del territorio español para apoyar a sus compatriotas.

Es más, se programa para hoy, día 23 de agosto, una visita del ministro del Interior a Rabat, sin que previamente haya viajado a Melilla a informarse y apoyar en persona al personal directamente dependiente de él.

III. MARRUECOS AÑADE UNA HUMILLACIÓN ADICIONAL A LA VISITA DE RUBALCABA
En este contexto, se produce un elemento provocado por Marruecos, deliberadamente, para humillar a Rubalcaba en su visita a Rabat.

Hoy, 23 de junio, de madrugada, un grupo de defensores saharauis de los derechos humanos, que había viajado a Argelia, volvió a El Aaiún, la capital del Sahara Occidental ocupado por Marruecos. Y al volver se produce la tragedia.
La información proviene de CODAPSO (Comité para la Defensa de la Autodeterminación del Pueblo del Sahara Occidental):

02 H 20 GMT/AM:
Una intervención brutal fue llevada a cabo por la policía marroquí delante del domicilio de la familia Hamad, tras la llegada de un grupo de militantes saharauis que han participado en las jornadas organizadas por la Universidad de Bumerdés en Argelia.
Llegó al aeropuerto de la ciudad de El Aaiún, este grupo compuesto por los militantes Sultana Jaya, Hmad Hamad, Hmada Isamili, Naama Asfari y Brahim Sabar
Estos militantes fueron víctimas de una agresión de envergadura a causa de sus posiciones hacia la causa saharaui, que han expresado en Argelia, donde han dicho que el pueblo del Sahara Occidental va a proseguir su lucha pacífica por la independencia de su país.

"la lucha pacífica en los territorios saharauis ocupados por Marruecos va a continuar hasta la obtención de la independencia", han declarado estos militantes saharauis ante los presentes en el marco de la universidad de verano de formación de cuadros de la RASD, que se celebra desde principios de agosto en la provincia de Bumerdés.

La agresión se produce también a causa de su condena de las "graves violaciones de derechos humanos cometidas a diario por las fuerzas de ocupación marroquíes contra el pueblo saharaui en los territorios ocupados".

Esta intervención arroja el siguiente balance de heridos:
-Hmad Hamad: gravemente herido.
-Antonio Velásquez Díaz, periodista mexicano: Herida en la cara y en la cabeza.
- Tbayn Aba Telba, Joven: herida en la espalda y en la cara.
- Mohamed Fadel Jaya: herida en la espalda.
- Brahim Sabar: herida en la cara.
-Hamada Ismaili: heridas en la espalda.

El domicilio de la familia Hamad se halla aún bajo asedio policial marroquí y hay un gran número de militantes saharauis y de observadores internacionales encerrados allí:

- Emma Tomar Lax.
- Pilar Almudena Foctuno Aguiran.
- Isabel Terrraza Rebollo.

Otra fuente, confidencial, me informa de que: las españolas han sido agredidas. Cuentan que les han tirado al suelo, pateado y escupido.
También había un mexicano con ellos y está grave, igual que otros saharauis.

IV. ¿QUÉ VA A HACER RUBALCABA?

1. El Sahara Occidental es un territorio
- ocupado por Marruecos
- del que España es legalmente potencia administradora

2. Las víctimas son:
- ciudadanos de nacionalidad española
- ciudadanos saharauis de los que España es responsable como potencia administradora.

Marruecos denunció unas inexistentes agresiones "racistas" en una inexistente ciudad "ocupada".
Ahora, Marruecos comete unas agresiones muy reales en un territorio realmente ocupado.

¿Tiene algo que decir el Gobierno?


******************* Sección "bilingüe" ***********************

Errores comunes sobre los separatismos
Pío Moa Libertad Digital 23 Agosto 2010

En Época

El problema más grave de los separatismos son las ideas falsas, cuando no la radical ignorancia sobre ellos, extendidas por el país empezando por unos políticos irresponsables. Ello es grave, porque un problema mal enfocado no tiene solución. Veamos algunas de esas ideas falsas, tan extendidas.

a) No es lo mismo nacionalismo que secesionismo. Desde el momento en que unos políticos intentan transformar una región en “nación” (la penúltima, Andalucía), la tendencia inevitable es el separatismo. Porque, desde principios del siglo XIX, la soberanía pasó del monarca a la nación propiamente dicha. La nación aspira al estado, y una nación sin ella carece de soberanía y se considera oprimida.

b) Cataluña, Galicia y Euskadi son, en todo caso, naciones culturales. Cada región española (o de cualquier otro país) tiene diversos rasgos propios, desde la gastronomía a la literatura, a veces la arquitectura, o el modo de hablar, más raramente en la religión. Las diferencias regionales, al revés que las nacionales, son en general poco relevantes e integradas en un acervo cultural común mucho más amplio. En toda España los rasgos comunes (lengua, literatura, religión, historia, costumbres, etc.), tienen incomparablemente más peso que las diferencias.

c) El idioma es fundamental en la formación de los nacionalismos regionales. Más apropiado sería decir que los políticos separatistas han usado el idioma como factor de división y de creación artificial de odios. En Vascongadas, Cataluña o Galicia existen lenguas autóctonas, pero también en Valencia o Baleares, donde no ha surgido ningún problema, aunque algunos se empeñan ahora en crearlos. Prácticamente todos los habitantes de esas regiones saben hablar el español común o castellano, lengua de importancia mundial, y solo una minoría de ellos se expresa permanentemente en la lengua autóctona, de utilidad inevitablemente menor. La literatura catalana, gallega, no digamos la vasca, en español común es también muy superior a la literatura en los idiomas autóctonos.

d) Los separatismos reflejan ideas e intereses de las respectivas burguesías. Este es un tópico de origen marxista, tan extendido a derecha e izquierda como perfectamente falso. Los nacionalismos regionales surgieron de medios eclesiásticos e intelectuales añorantes de sociedades pre industrializadas y no liberales. La industria de Barcelona y Vizcaya surgió por completo al margen de los nacionalistas y muy vinculada al mercado español, garantizado un tanto excesivamente por la política muy proteccionista de Madrid. A los empresarios, en general, no les apetecía una secesión evidentemente ruinosa.

e) Los nacionalismos regionales han jugado un papel progresista. Por el contrario, siempre han querido la vuelta a edades y situaciones superadas por la historia, oponiéndose a la modernización del estado y de España en conjunto. Para las regiones afectadas y para el resto del país han sido factores de convulsión, de insolidaridad, de odios gratuitos, también de terrorismo. Han sido una plaga para los regímenes de libertades (la Restauración, en parte la II República, la democracia actual) ayudando a precipitar las soluciones dictatoriales, a las que no han ofrecido resistencia, salvo la tardía y terrorista de la ETA. Su balance es muy negativo para la libertad, la paz y la concordia de los españoles.

f) El origen de los nacionalismos se encuentra en los reinos de la Edad Media. Aparte lo inapropiado del término “Edad Media”, ni Cataluña ni las Vascongadas fueron reinos. Cataluña se integró como conjunto de condados o Principado en la corona de Aragón, donde sí existieron los reinos de Aragón, Valencia y Mallorca. Cada provincia vascongada tenía un fuero distinto, en lengua castellana y bajo el rey de Castilla. Por lo demás, aquellas formas de organizar el estado quedan hoy tan desfasadas como las espadas o los arados de entonces.

**** Un viejo artículo: http://www.libertaddigital.com/opinion/pio-moa/calidad-de-vida-6246/

Claudicar es más fácil
Tenemos un Gobierno incapaz de defender aquello que representa o debiera representar, que no es otra cosa que nuestra nación, España.
Regina Otaola. www.gaceta.es 23 Agosto 2010

Un Gobierno timorato frente a los terroristas, frente a los nacionalistas que violan la Constitución, frente a los Castro y el gorila bolivariano, frente a Marruecos; incapaz de aplicar sólo el Estado de derecho frente a los etarras porque prefiere vestirse con las galas del pacifismo y entablar negociaciones con la organización criminal en la sombra o al sol, según sirva a sus intereses particulares. Incapaz de aplicar la firmeza necesaria para defender frente a Marruecos nuestro territorio, caso de Ceuta y Melilla. Y tan es así que el propio portavoz de ese comité de liberación de ambas ciudades dice que con el presidente del Gobierno de España se puede llegar a acuerdos; acuerdos vejatorios para España, seguro.

Porque Rodríguez Zapatero ni siquiera sabe negociar: sólo sabe ceder, ceder y ceder. Cuando no puede directamente imponer, claro. Tiene un complejo de inferioridad tal, aunque lo disimule, que siempre reconoce previamente a su interlocutor el derecho a obtener todo lo que le pida, aunque luego de todas formas se vea sometido a chantaje. Alardea de talante y carece de tal porque tener talante no significa ceder ante todos sino saber escuchar, saber discernir y saber elegir con responsabilidad. Pero claro, si a defender la soberanía de España y los derechos de los españoles se le denomina “ardor guerrero”, ¡cómo no vamos a ir en todos los asuntos sin frenos y cuesta abajo!

De forma que, a estas alturas, ¿puede alguien creer en lo que diga cualquier ministro o ministra de este Gobierno? ¿Podemos las mujeres creer en la ministra de Igualdad y demás mujeres cuota del Gobierno cuando han sido incapaces de defender a las policías a quienes han apartado del paso fronterizo cediendo al chantaje marroquí? No he visto, ni leído, ni escuchado a ninguna mujer de este Gobierno que se dice español salir en defensa de estas profesionales españolas que realizaban su trabajo al igual que los hombres en el paso fronterizo, y resulta que por exigencias de un régimen despótico que no reconoce los derechos fundamentales de nadie, pero menos los de las mujeres, van los de este Gobierno vergonzante y claudican ante sus exigencias. ¿Alianza de Civilizaciones? Puro servilismo.

¿Dónde queda el mismo derecho al trabajo “en igualdad” que tantas veces he escuchado reivindicar a las ministras, machaconamente e incluso sin venir a cuento, por mera propaganda ideológica? Defienden el “derecho” de las mujeres a abortar, contra el derecho de los más indefensos, los nasciturus, pero cuando se trata de defender los derechos reales de las mujeres, como en el caso que nos ocupa, se ponen de perfil, a la sombra del chiringuito, que con ellas no va la cosa ésa de sacar la cara a unas mujeres policía frente a los deseos trasnochados del régimen vecino. ¿Gobierno de talante? No, de ninguna manera: Gobierno de cobardes, servil, claudicante.

Desafío educativo
EDITORIAL El Correo 23 Agosto 2010

Centros de enseñanza, docentes y padres están llamados a inaugurar la nueva etapa de enseñanza por la libertad

El inicio del próximo curso escolar va a trasladar la aplicación del Plan de Convivencia Democrática al ámbito de responsabilidad de los centros educativos y al de los propios docentes. Cada instituto o colegio decidirá sobre el curso de la ESO en el que implantará la nueva asignatura, y sobre la presencia que el testimonio de las víctimas del terrorismo vaya a tener en su desarrollo. Pero, sobre todo, serán los profesores que impartan la materia quienes deberán conciliar su libertad de cátedra con el programa que establezca el departamento de Educación. La sociedad vasca y sus instituciones han reaccionado de manera tardía frente a la extrema conculcación de los derechos y libertades que representa el terrorismo.

El reconocimiento de sus víctimas y el compromiso por su dignidad son todavía muy recientes. De ahí que resulte lógico albergar dudas sobre la capacidad que la sociedad en general y el sistema educativo en particular tengan para transmitir a los más jóvenes las enseñanzas extraídas de una injusticia extrema, como es la práctica cotidiana del terror y la coacción, y los principios que adviertan sobre los efectos últimos de la intolerancia. El esperanzador declive de la amenaza etarra contribuye, paradójicamente, a dificultar el recuerdo de un pasado escalofriante y la toma de conciencia frente a su empeño por perpetuarse. El departamento de Educación del Gobierno vasco ha desempeñado la tarea que le competía al introducir la materia en el currículo escolar y ofrecer un relato inequívoco que traza una línea nítida de separación entre los principios de la convivencia y la vasta y retorcida serie de argumentos con la que la inercia terrorista se ha venido acomodando en la conciencia social.

Pero la principal carencia que presentan los centros educativos y los docentes a la hora de impartir la nueva materia no estriba en que les falte información, criterios o materiales didácticos. El verdadero desafío es que sean capaces de asumir un compromiso que les sitúe en primera línea de la educación para la paz sin dobleces; reto que ineludiblemente deberán compartir con los padres en la transmisión de valores que dejen atrás, pero no en el olvido, el ejercicio de la violencia en nombre de los derechos del pueblo vasco.

A gusto del tripartito
Javier Quero www.gaceta.es 23 Agosto 2010

Los ministros de Zapatero son como la Familia Real, cada uno va por su lado. Los reporteros gráficos que ansiaban una foto conjunta de la realeza, se han tenido que conformar con retratar a Don Juan Carlos Primero, y a Doña Sofía Después.

Al informar sobre las veraniegas peripecias borbónicas, incluíamos ayer la opinión de uno de los periodistas que siguen a la monarquía española en Mallorca. La queja de este informador no se basaba en que ahora, para realizar ese trabajo, son necesarios tantos reporteros como miembros tiene la Familia Real, sino que exponía cómo “el negocio de LAS REGATA se acaba con la mala relación con la prensa”. Vamos, que los Borbones, todos salvo Doña Sofía, más que a LAS REGATA, se ha dedicado al regate a los medios de comunicación en el último mes. Las malas lenguas se inflaman con comentarios que inciden en las tensas relaciones entre la princesa Leticia y sus cuñadas. A mí me parece que si las cuñadas no se soportan, al tiempo que nuera y suegra se limitan a sobrellevar su mala relación, esta Familia Real se aproxima bastante a una familia real española.

Vuelvo al inicio del texto. Hay tantos Gobiernos como ministros. Uno de los pocos que parece guardar fidelidad a la voz de su amo es el de Justicia. Pero la lealtad al pendular Zapatero puede conllevar deslealtad a la Judicatura, o a la misma Justicia. Caamaño está dispuesto a complacer a su jefe despedazando el Poder Judicial en tantos trozos como comunidades autónomas soportamos. Y todo para que el Estatut de Montilla y sus secuaces pase por encima del Tribunal Constitucional. Un portavoz de la Asociación Profesional de la Magistratura analizaba ayer en LA GACETA esta operación de casquería gubernativa y comentaba que para el Ejecutivo “lo prioritario ahora es esquivar al Constitucional para darles EN el gusto a los nacionalistas”. Confío en que la errata no dificulte la correcta compresión del texto. La prioridad del desgobierno de Zapatero es, evidentemente, darles el gusto a los nacionalistas del tripartito catalán. Por el contrario, darles en el gusto, significaría darles en el culo, que es donde la mayoría de estos sujetos tienen el gusto. Y eso, no. Hay cosas que ZP no está dispuesto a dar sino a ofrecer.

Nos miramos en el espejo del humor para comentar nuestras erratas, “los microbios de las imprentas”, según Jardiel Poncela, una manera sana de aprender de los yerros propios.

ETA – Batasuna no quiere a Rubalcaba de verificador.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 23 Agosto 2010

Son ya muchos meses los que llevan los interesados de siempre calentando la cama suiza para la segunda parte del encamamiento público de ZP (por poderes) con la ETA. Da la impresión de que se han quedado sin ideas y ya están publicitando lo mismo de la otra vez. ZP, vía Rubalcaba, predica a todo el que les quiera oír que dejará a ETA presentarse a las elecciones con su departamento político conocido como Batasuna unas veces e izquierda abertzale otras, si consigue que ETA deje la violencia o bien la condena expresamente. La verdad es que se lo han puesto chupao, tanto que ETA – Batasuna ya anda haciendo sus pinitos en ese sentido.

Público, en un artículo que titula “Batasuna y ETA: La hora de la verdad”, nos quiere ablandar el corazón, pero en realidad me revuelve las tripas, contándonos todo lo que han hecho y están dispuestos a hacer los buenos y pacíficos chicos de ETA – Batasuna. Como la originalidad no es lo suyo, para el truco que les permita presentarse a las elecciones y que pueda utilizar ZP para hacernos tragar tal cosa dicen que ETA hará una tregua verificable e irreversible, lo mismito de la otra vez. La única cosa que varían para darle un toque de novedad es que esta vez el verificador no será Rubalcaba sino “una comisión independiente”.

No entiendo porqué le quitan a Rubalcaba el papel de verificador que no se entera, porque la otra vez lo hizo a las mil maravillas no viendo la reversibilidad de la tregua falsa. Igual es que prefieren internacionalizar el chanchullo de la tregua para darle más verosimilitud y por eso se quitan de en medio al gran verificador de irreversibilidades reversibles Rubalcaba.

En el artículo publicitario de la tregua falsa de ETA fase II, Público nos enternece con los grandes esfuerzos que está haciendo ETA – Batasuna para cumplir los requisitos ZP para ir a las elecciones.

“Esta misma semana, un comunicado calificaba la última cadena de ataques de la kale borroka en diferentes puntos de Euskadi como actos que rompen su "estrategia". No hubo condena formal, pero en el calculado lenguaje de la izquierda abertzale un distanciamiento expreso de la dinámica veraniega de la quema de contenedores se considera un importante avance.”

Dan ganas de llorar de emoción, estos tipos terroristas de ETA – Batasuna queman los contenedores y luego se “distancian” de la quema y eso de distanciarse de los contenedores que ellos han quemado se considera un importante avance para que les dejen ir a las elecciones.

Se ve ahí, en lo del distanciamiento, un leve ramalazo de originalidad, aunque le da a uno la risa triste por tanta farfolla sangrienta.

La campaña de agitprop hace ya un tiempo que comenzó, El País y Público van aquí de la mano, están inmersos en el proceso de santificación de ETA – Batasuna y simultáneamente en el de beatificación de ETA a secas. Que están a favor de colarnos un nuevo encamamiento de ZP (por poderes) con la ETA se les nota en cada artículo que publican al respecto, ya que en ninguno de ellos asumen que Batasuna (alias izquierda abertzale) es la propia ETA según sentencia del Tribunal Supremo. Y es que si así lo hiciesen sus artículos serían súper hilarantes.

Es fácil hacer un ejercicio de clarificación, basta coger el artículo de Público y donde dice Batasuna o izquierda abertzale (el otro nombre de ETA- Batasuna) ponga ETA y vuelva a leerlo, la martingala sale a la luz de una forma tan deslumbrante que uno se pregunta cómo es posible que cuelen esa triquiñuela sangrienta.

El Defensor del Pueblo catalán negocia con Cava de Llano recortes del Estatut
M. S. La Razón 23 Agosto 2010

BARCELONA- Desde que se hizo pública la sentencia del Tribunal Constitucional (TC) sobre el Estatut, la Generalitat se ha puesto manos a la obra para intentar salvar el texto. De momento, el Ejecutivo catalán ya ha arrancado del Gobierno un compromiso para modificar la Ley orgánica del Consejo General del Poder Judicial y permitir que Cataluña pueda crear su propio Consejo de Justicia, al margen del estatal, un precepto que fue recortado por el Constitucional.
Más allá de esta vía, el Síndic de Greuges –el Defensor del Pueblo catalán–, Rafael Ribó, reconoció ayer que también se ha puesto manos a la obra para intentar minimizar la sentencia del Alto Tribunal. Por este motivo, está negociando con la Defensora del Pueblo en funciones, María Luisa Cava de Llano, para tratar de recuperar las competencias mermadas por la sentencia del TC.

De todas formas, Ribó reconoció que los contactos mantenidos son «discretos» y que el proceso de negociación se encuentra en una fase inicial. Por este motivo, el Síndic reclamó «voluntad de cooperación» por parte del Defensor del Pueblo. Para Ribó, ésta es al única posibilidad de alcanzar un acuerdo positivo para sus aspiraciones.

Cabe recordar que las relaciones entre ambas instituciones no pasan por su mejor momento. En los últimos años, el ex Defensor del Pueblo Enrique Múgica ha interpuesto un recurso en el TC contra el Estatut y otro contra la Ley del Síndic de Greuges. Múgica no veía con buenos ojos que el Síndic de Greuges tuviera competencia exclusiva en Cataluña en todo lo que se refiere a las tareas del Defensor del Pueblo. Sin embargo, para Ribó el único problema que tenía el ex Defensor era una «fijación con las leyes catalanas».

Montilla miente tras asegurar que el catalán es 'voluntario' para los inmigrantes
La norma establece que ésta 'es la lengua común para la gestión de las políticas de acogida e integración'
Ep www.lavozlibre.es 23 Agosto 2010

Madrid.- El presidente de la Generalitat, José Montilla, ha asegurado que el recurso de la Defensora del Pueblo contra la Ley de Acogida no paraliza la norma y ha constatado que los inmigrantes pueden aprender catalán y castellano. "Pero si sólo aprenden castellano, luego no aprenderán catalán", coimenta Montilla.

En una entrevista a 'La Razón', Montilla ha señalado que una vez tengan unos conocimientos de catalán, pueden aprender castellano. "Y sin ningún género de duda, les será más fácil", ha afirmado, tras recordar que la inmensa mayoría de los inmigrantes que hay en Cataluña son latinoamericanos y dominan ya el castellano.

El asunto más controvertido de la entrevista se produjo cuando José Montilla afirmó que el conocimiento del catalán para los inmigrantes "es voluntario". Como señala ‘La Voz de Barcelona’, el artículo de la norma no deja lugar a dudas. Sus cinco puntos dejan de manifiesto la obligatoriedad de conocer el catalán a los inmigrantes que residan en Cataluña.

Precisamente en ese aspecto, la obligatoriedad, es en el que se ha basado la Defensora del Pueblo para interponer su recurso de inconstitucionalidad. La Ley, en su artículo 9.4, especifica que:

“El catalán, como lengua propia de Cataluña, es la lengua común para la gestión de las políticas de acogida e integración. También es la lengua vehicular de la formación y la información, instrumento básico para la plena integración en el país. A tal fin, el aprendizaje lingüístico ofrecido por los servicios de primera acogida empieza por la adquisición de las competencias básicas en lengua catalana”.

Una vez que deja claro que el catalán es la lengua predominante, ya en el siguiente punto, artículo 9.5, establece el aprendizaje del español, este sí siendo voluntario:

“El servicio de primera acogida, terminada la formación en lengua catalana, debe ofrecer la formación para adquirir las competencias básicas en lengua castellana a las personas que hayan alcanzado la adquisición de competencias básicas en lengua catalana y que lo soliciten o lo requieran”.

Sobre la decisión de la Defensora del Pueblo, María Luisa Cava de Llano, de presentar el recurso de la ley al Constitucional, el presidente de la Generalitat ha lamentando que lo haga una persona que está en funciones y con una legitimidad "cuestionable". "Debería dimitir", ha sostenido.

"Además fue diputada del PP, lo que demuestra una vez más la absoluta hostilidad de este partido hacia el autogobierno de Catalunya. Si quieren recurrir una ley que den la cara y lo hagan 50 diputados y 50 senadores".

Por razones como esta, son por las que Montilla descarta alianzas con el PP en las autonómicas del próximo otoño: "Descartamos alianzas con el PP porque ni estamos de acuerdo en las políticas sociales a aplicar, ni en todo aquello que tiene que ver con el autogobierno. Con el resto, no descartamos acuerdos, pero eso no quiere decir que apostemos por la sociovergencia, ni por pactos necesariamente de gobierno".

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