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Recortes de Prensa   Viernes 27 Agosto  2010

 

Antes de la refriega
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 27 Agosto 2010

En vísperas de la refriega electoral, que va a capturarnos durante año y medio, sería conveniente mantener algunos recursos para tratar de escapar del sueño de la razón al que nos van a llevar las luchas partidarias. Por mi parte creo que, en tales condiciones, sería importante que los ciudadanos tuviéramos conciencia de que la superación del odio entre los dos grandes partidos es absolutamente necesaria para que podamos enfrentarnos con seriedad a los dos grandes problemas que tiene España: por un lado, la necesidad de un nuevo modelo productivo (incluida la educación) ; por otro, la revisión radical del proceso territorial.

¿Debo decir que el odio no tiene que ver con la definición y defensa de los programas de cada uno de los dos partidos? Por el contrario tratándose de liberales y progresistas ¿por qué no habrían de estar de acuerdo unos y otros en que el peor enemigo de la conquista de un nuevo modelo productivo sería (es) la organización de liberados sindicales que está preparando clandestinamente una huelga general? González echó abajo la vieja historia del carnet único de los socialistas. Hecho impagable. ¿No debería tener ahora Zapatero el mismo coraje para poner en su sitio a las direcciones de UGT y CC.OO?

Por lo que se refiere a la otra gran cuestión —La territorial— ¿sería demasiado exigir al PP que no se deje arrastrar por el oportunismo «regional» y de ese modo no repitan la defección de los socialistas a la Patria? Y por tanto a la lengua, a la historia, a los mitos nacionales, a la solidaridad … Porque ¿qué futuro le queda a este pobre promontorio del sur de Europa si, tras haber perdido a la izquierda para la causa «española», pierde también a los conservadores? Tan mal tenemos las cosas que los teóricos dedicados al Estado no acaban de encontrar en sus libros el modelo al que debería ajustarse «esto» que estamos haciendo en España.

Una amenaza para las democracias
EDITORIAL Libertad Digital

No cabe duda de que la política exterior de este Gobierno es una auténtica catástrofe para todos los españoles. En los últimos seis años la imagen internacional de nuestro país se ha degradado hasta límites inimaginables, situándonos en muchos casos en la órbita de tiranías bananeras del estilo venezolano o cubano.

No podía ser de otra forma cuando la primera decisión que adoptó Rodríguez Zapatero al llegar a La Moncloa fue retirar las tropas de Irak y animar al resto de naciones a que hicieran lo mismo. Allí se comprobó que España no podía ser un aliado de fiar, pues la agenda exterior y el cumplimiento de los compromisos adquiridos dependían de que Aznar ocupara la presidencia del Gobierno. Es decir, si la sociedad española era tan maleable como para sustituir a Aznar por Zapatero y dar un giro de 180 grados en la política exterior, entonces ninguna nación medianamente sensata podía arriesgarse a alcanzar con nosotros acuerdos a largo plazo que podían ser violados en cualquier momento.

Y así ha sido desde entonces: conscientes del peligro que corrían si entablaban relaciones demasiado serias con nuestro Gobierno, nos hemos quedado arrinconados y sólo hemos podido relacionarnos con países en muchos casos contrarios a los derechos humanos más básicos. A las únicas cumbres internacionales que se nos ha invitado, como las del G-20, hemos acudido más en calidad de amenaza para el resto de naciones que de interlocutor en pie de igualdad.

En principio, pues, parecería que si Occidente nos marginaba como gente poco de fiar, no deberían tener demasiado que temer por nuestro errático rumbo. Pero, según se ha visto, ni siquiera aislándonos logran otras naciones evitar que la política exterior de Zapatero les salpique. El caso del rescate de los cooperantes no puede ser más claro: mientras Sarkozy se esfuerzaba por hacer lo correcto –perseguir y dar caza a los terroristas–, Zapatero se empecinaba en lo incorrecto –ceder al chantaje de los terroristas entregándoles todo aquello que piden sin ni siquiera tratar de combatirlos. Y, obviamente, la irresponsable y cortoplacista estrategia de nuestro presidente ha afectado de lleno al éxito de los loables empeños del francés.

No sólo porque entregar dinero a los terroristas equivale a financiar sus actividades de extorsión, de modo que más recursos presentes previsiblemente implicarán más secuestros y atentados futuros. Se trata también de que si todos los gobiernos occidentales no mantienen un discurso único frente al terrorismo –que sólo puede ser, claro está, el de que los únicos responsables de los crímenes que cometen los terroristas son los propios terroristas–, la opinión pública interna de nuestras democracias comenzará a fragmentarse y a exigir soluciones efectistas a corto plazo y suicidas a largo: si el buenismo zapateril se generaliza, si todos los gobiernos pasan a solucionar los secuestros comprando a los terroristas, entonces el número y la gravedad de sus crímenes sólo hará que crecer exponencialmente.

No es de recibo que al tiempo que Sarkozy fracasa tras haber tomado una difícil pero correcta decisión como es la de rescatar al rehén francés, Zapatero se pliegue a las exigencias de los terroristas para adoctrinar a la opinión pública extranjera (en paralelo con la propia Al Qaeda) de que el camino a seguir si no quieren más muertos es el de la cesión permanente.

A Sarkozy no le queda otra que arremeter duramente contra la demagogia y la irresponsabilidad de nuestro Ejecutivo. Pero el mal ya está hecho: gracias a Zapatero, desde hace unos días los terroristas cuentan con unos argumentos más para seguir aterrorizando a Occidente y Occidente cuenta con unos argumentos menos para defenderse.

Todo lo cual, por supuesto, sólo terminará pasándonos una factura mucho mayor de la que esperamos. Como tantas veces durante los últimos años, la frase de Churchill ante Chamberlain resume perfectamente la situación actual: "Os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra, elegisteis el deshonor, y además tendréis la guerra". El problema es que algunos parecen sentirse muy cómodos en el deshonor dejando la guerra para los políticos de mañana.

La ceguera occidental
EDURNE URIARTE ABC 27 Agosto 2010

LA gravedad alcanzada por la ceguera occidental frente al fundamentalismo islámico era puesta de relieve ayer por un documentado artículo de Nat Hentoff, investigador del Instituto Cato, en www.realclearpolitics.com sobre el impulsor de la mezquita en la zona cero, el imán Rauf. Resulta que ni siquiera es cierto que Rauf sea un representante del Islam moderado. Y lo más increíble es que nadie entre los defensores de la mezquita, empezando por el propio Obama, se haya molestado en investigar datos que estaban al alcance de cualquiera. Sobre todo, esa entrevista en la CBS poco después del 11-S y transcrita por Hentoff en la que Rauf, a preguntas del periodista Ed Bradley sobre el atentado y sus sentimientos como musulmán, no se limitó a condenar el atentado sino que, todo lo contrario, lo enmarcó en las consecuencias de la política exterior americana y remachó diciendo que Estados Unidos y su responsabilidad en las muertes de muchos inocentes en el mundo habían sido cómplices de ese crimen. Si lo anterior no fuera suficiente, el imán Rauf es un firme partidario de la Sharia, como lo dejó bien claro el 9 de diciembre de 2007 en el periódico árabe Hadi el-Islam.

La misma ceguera tiene lugar en los debates europeos sobre las nuevas mezquitas, el velo o el burka. Con una doble negativa a reconocer que ni estamos ante un debate sobre libertad religiosa ni éste es el camino para fortalecer la alianza con el Islam moderado frente al fundamentalismo, como han argumentado los defensores de la mezquita en la zona cero. El Islam es una religión, obviamente, pero es, además, el elemento esencial de una ideología política que no sólo está en el corazón del terrorismo fundamentalista sino también en amplios movimientos políticos a lo largo del mundo, no violentos, pero sí antidemocráticos y antiliberales. No está en juego el respeto de Estados Unidos o de Europa a la libertad religiosa sino su capacidad para hacer prevalecer los principios liberales y democráticos frente a una ofensiva ideológica que los cuestiona.

La ceguera occidental se compone, además, de un segundo elemento, la idea de que la mejor manera de aislar a los musulmanes radicales es el acercamiento a los musulmanes moderados. Lo que sería un principio correcto siempre que localizáramos en primer lugar a esos musulmanes verdaderamente democráticos y estableciéramos las alianzas con ellos. Pero no son esos musulmanes los que están detrás de la mezquita de la zona zero o de la defensa del velo en Europa. Si lo fueran, ni siquiera tendríamos estos debates pues no habría entre nosotros defensores del velo, de la Sharia o de la mezquita en la zona cero.
Y los musulmanes verdaderamente moderados no tendrían miedo a hablar, como ahora les ocurre. Por un radicalismo que campa a sus anchas, protegido por la ceguera de quienes no quieren ver conflicto alguno, de quienes se empeñan, como escribió hace unos días Ayaan Hirsi Ali, en ver el mundo como les gustaría que fuera y no como en realidad es.

El fin de la guerra fría dio paso a la fantasía del fin de los conflictos, del fin de las ideologías, escribió André Glucksmann en Dostoievski en Manhattan. La política de una buena parte de las democracias frente al fundamentalismo islámico, empezando por la de nuestro Gobierno, se basa en esa fantasía. En su negación, en la ceguera total.

Perder en Afganistán
IGNACIO CAMACHO ABC 27 Agosto 2010

EN Afganistán no sólo estamos en una guerra, sino que además resulta bastante probable que la vayamos perdiendo. Una guerra se empieza a perder cuando a uno de los bandos le entra la duda sobre su presencia o su papel en ella, y se pierde casi del todo cuando se le intenta poner fecha al final por adelantado, como ha hecho Obama —el comandante en jefe de la misión internacional— presionado por las reticencias de la opinión pública y las ciberfiltraciones del horror bélico. Si le dices al enemigo cuándo te vas a retirar, le estás poniendo a su resistencia un horizonte de esperanza. Y en los conflictos de la democracia contra la barbarie ésta tiene la ventaja de que nunca titubea.

Perder en Afganistán no significa abandonar a los afganos bajo un régimen de opresión medieval que a lo peor hasta desean. Significa sacar bandera blanca en el combate contra el terrorismo islámico y entregarle una gigantesca base de entrenamiento y operaciones en un territorio estratégico, a un paso de una potencia nuclear —Pakistán— muy permeable y a otro del polvorín de los «tanes» exsoviéticos. Perder en Afganistán supone aceptar que la libertad es una causa restringida a Occidente, volver a derribar las Torres Gemelas y a reventar el Metro de Londres y los trenes de Atocha. Perder en Afganistán es un revés militar, un fracaso político y una derrota moral del mundo libre ante el salvajismo teocrático. Perder en Afganistán es una tragedia, pero una tragedia factible y hasta probable.

Para evitarlo se necesita algo más que pericia militar y superioridad tecnológica. Es menester una determinación que sólo puede surgir de la convicción ideológica, de la conciencia de que esa guerra no es un ataque preventivo ni un ejercicio de intervencionismo caprichoso sino un acto de defensa de la sociedad abierta. Y se requiere un liderazgo colectivo incólume capaz de articular la fortaleza colectiva imprescindible para resistir el desafío. Ni Atenas ni Europa habrían resistido a la barbarie sin el coraje de un Pericles o un Churchill. Pero, eso sí, ellos supieron explicar a su gente por qué tenían que seguir luchando.

En Afganistán se pierde cada vez que se duda. Cada vez que el Gobierno de un país participante flaquea ante el luto por las bajas, autolimita su capacidad de maniobra, minimiza la crudeza del conflicto, despista a sus ciudadanos con evasivas o no encuentra razones para argumentar el sacrificio. Cada vez que se replantea el debate político desde el cálculo electoral, desde la pusilanimidad contemporizadora o desde el egoísmo tacticista. Cada vez que vacila el pulso de la coalición ante los golpes sufridos y la sangre derramada. Los talibanes no flaquean, no se contradicen, no debaten. Desprecian y reprimen la libertad en sus dominios pero se aprovechan de la del adversario para debilitar su fuerza. Y aunque sean analfabetos saben que en la Historia las guerras las ganan siempre los que saben por qué hacerlas.

¿Morir por Afganistán?
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 27 Agosto 2010

LA única diferencia entre Irak y Afganistán son los actores, Bush y Aznar por un lado, Obama y Zapatero por el otro. En el resto, estamos ante el mismo conflicto: el Oeste batiéndose con el radicalismo islámico, con el propósito de establecer la democracia en ambos países, desde hace ya más tiempo que se batió con la Alemania nazi. Y con peores perspectivas. Podría alegarse que la intervención en Afganistán se hizo bajo el paraguas de la ONU, y la de Irak, no. Pero a estas alturas ambas tienen igual cobertura, aunque de poco les sirve.

Para el Gobierno español, sin embargo, se trata de situaciones totalmente distintas. Estamos ante otro de esos espejismos con los que nuestro presidente intenta sustituir la realidad por la ficción, como fue traer la paz al País Vasco negociando con ETA, articular territorialmente España con nuevos estatutos de autonomía o resolver la crisis económica negando su existencia. En Afganistán, se trata de llamar a aquella guerra «misión humanitaria». Las víctimas vienen a ser algo así como accidentados de tráfico, las condecoraciones, cruces de beneficencia. La guinda la puso el anterior ministro de Defensa: «Nuestro soldados sólo dispararán si son agredidos». Mientras la ministra actual, calla.

El caso es demostrar que no estamos en una guerra y ahí tienen al ministro de Interior anunciándonos, de riguroso luto, las dos últimas bajas, como horas antes daba por cerrada la crisis con Marruecos por Melilla. Si lo cree, es un ingenuo. Si no lo cree, un cínico.

Seguimos sin debate sobre nuestra participación en Afganistán, que es lo menos que puede pedirse en una democracia, sin saber por tanto si los costes compensan los beneficios. Todo por el maniqueísmo de un gobierno que hace la misma guerra que el anterior, y al que criticó hasta la saciedad por ello.

Lo de Afganistán, como el resto de las crisis en que anda metido, no hará más que empeorar. Es aquél un conflicto demasiado complejo para abarcarlo en una «postal», por lo que lo dejo para una próxima «Tercera». Pero adelanto tres cosas: que aquello es una guerra. Que se está perdiendo. Y que el Gobierno español seguirá mintiendo hasta el final, por más que los hechos le contradigan, como está haciendo con la crisis económica. Y es que ya no sabe hacer otra cosa. El mundo ficticio donde se ha instalado se lo impide e incluso tiene que mentir en aquello que debiera enorgullecerle, como es defender la democracia en la otra esquina del mundo. A tal extremo le ha llevado la ignorancia, el sectarismo y la obstinación.

Mientras a los españoles sólo parece preocuparnos la Liga que empieza. Claro que puede ser más real que nuestra política. Y menos peligrosa.

Cooperantes
De los vivos y de los muertos
Emilio Campmany Libertad Digital 27 Agosto 2010

Nuestro Rey dijo en una ocasión que Zapatero sabía muy bien en qué dirección iba. Y ¿en qué dirección va, Majestad?

Activistas alauitas nos humillan en Melilla y el Gobierno y el Rey (sí, el Rey) se apresuran a pedir perdón al sátrapa magrebí. El Gobierno fuerza la liberación del peligroso terrorista que secuestró a dos españoles y le paga ocho millones de euros para que los libere. Luego, el terrorista nos humilla diciendo al resto de países occidentales que tomen ejemplo de España, que paga y se pliega a los deseos de los criminales. Mientras estos insensatos cooperantes, que viajaron libremente a un área extraordinariamente peligrosa, celebran su liberación gracias al dinero y a la humillación del resto de sus compatriotas, en Afganistán mueren dos guardias civiles que fueron allí cumpliendo órdenes del Gobierno. Unas órdenes dictadas con el fin de demostrar que allí no hay guerra y que lo que hay que hacer es reconstruir el país enseñando, entre otras cosas, a la policía afgana a modernizarse, que para eso fueron enviados los guardias civiles al país centroasiático. Para completar la cadena de desgracias, sólo falta que el Gobierno forme consejo de guerra a los soldados que abatieron al terrorista que acabó con la vida de los guardias civiles por no haber empleado el celo suficiente en intentar arrestarlo con vida, que ya se sabe que, para este Gobierno, la vida de los terroristas vale tanto como la de los soldados y policías encargados de perseguirles.

¿Qué pueden decirle las familias de los cooperantes liberados a la de Miguel Ángel Blanco en el improbable caso de que se encuentren? ¿Que aquellos eran otros tiempos y que el responsable de la muerte de Miguel Ángel la tiene el tío del bigote por no hacer lo que Zapatero hace tan bien, que es rendirse ante las exigencias de los terroristas? ¿Que aquel sacrificio fue estúpido porque al final hemos terminado por hacer lo que cualquier secuestrador exija? ¿Que valen más las vidas de dos cooperantes insensatos que la de un concejal del PP?

¿Y qué pueden decirle a las familias de los guardias civiles asesinados? ¿Que ellos tienen más derecho a vivir porque se dedican a hacer solidaridad mientras que el riesgo de muerte en los guardias es inherente a su profesión? ¿Que aunque los ocho millones de euros se hubieran gastado en reunir inteligencia en el área de las bases españolas en Afganistán, habría sido inútil y que lo más seguro es que el CNI jamás hubiera detectado la presencia de un talibán entre las personas con acceso franco a la base? ¿Que en el caso de haber sido ellos los muertos y el CNI haber evitado con el dinero de su rescate el atentado en Qala-i-Naw, la opinión pública española habría castigado el fracaso en el Magreb e ignorado el éxito en Afganistán? ¿Que valen más las vidas de dos ciudadanos solidarios que las de dos guardias civiles disciplinados?

¿Y qué les dirán esas mismas familias a las de quienes secuestren Omar Saharui y sus hombres en el futuro con el dinero que les proporcionó el rescate pagado para liberar a los españoles? ¿Les dirán que su gobierno tiene que hacer lo que el nuestro, pagar y humillarse, él y la nación a la que representan, ante los terroristas? Y, si fueran españoles, ¿qué dirán? ¿Que hay que volver a pagar? ¿Hasta cuándo y cuánto más?

¿Oenegés?
Alfonso USSÍA La Razón 27 Agosto 2010

No todas las llamadas ONG pueden meterse en el mismo saco. El saco de la gran mentira. Las hay admirables. No obstante, creo que en la inclusión de la «n» la mayoría de ellas mienten. Se ha demostrado ahora con la liberación de esta osada pareja de tontorrones. Me siento feliz por su libertad y la tranquilidad de sus familias, y escandalizado por la humillación de un Estado, el español, ante los terroristas. Ignoro qué porcentaje del dinero del rescate me habrá correspondido como contribuyente. Quizá el 0,0001 por ciento. Lo doy por bien empleado por sus vidas. Y lo doy por muy mal empleado por la mía. No me gusta pertenecer a una sociedad cuyos gobernantes colaboran con el delito. Y menos aún, para liberar a dos conciudadanos que se ríen de quienes han aportado el dinero para terminar felizmente con su tontería solidaria. El de las muletas se olvidó de que han sido los españoles, incluidos los catalanes, claro, los que hemos regalado a los terroristas de Al Qaida el dinero que ha puesto fin a su secuestro. Lo hemos puesto sin que nos hayan consultado, pero se trata de dinero público, y el dinero público a todos los ciudadanos nos pertenece.

A ver quién es el guapo del Gobierno que dificulta a los familiares de un secuestrado por la ETA el pago de su rescate. Y se trataría de dinero privado, que no público. De ahí la negativa del guapo del Gobierno a no admitir preguntas en su comparecencia ante la Prensa para anunciar con sobreactuada emoción que los dos cooperantes españoles –¿cooperantes de qué y para quién?– habían sido liberados. ¿Liberados por un comando de la heroica Guardia Civil? ¿Liberados por un batallón de valientes legionarios? ¿Liberados por una diplomacia fuerte e inflexible? Nada de eso. Liberados por los millones de euros que el Gobierno de España ha entregado a los terroristas. Se podía haber ahorrado el más guapo del Gobierno su comparecencia ante los medios de comunicación acompañado por las más estilista del mismo Gobierno. Con cualquier pregunta se les habría caído a los dos la cara de vergüenza. Horas más tarde, los cooperantes de no se sabe qué llegaron a Cataluña y se olvidaron del resto de España. De la nación que ha rescatado sus vidas del perverso capricho de los terroristas. Como ha escito el extraordinario nacionalista Salvador Sostres, unos niñatos. Estas «Oenegés» tendrían que denominarse «osigés». Organizaciones Si Gubernativas. Sin dinero público –y no me refiero a las organizaciones ejemplares y admirables–, estos bandarras en caravana no habrían llegado ni a Sitges, que es localidad muy preferida por mi ánimo, no por el orgullo «gay», sino por constituir la cuna de Antonio Mingote, ese catalán-aragonés-madrileño-andaluz inalcanzable, y por cuya vida el Gobierno jamás pagaría un rescate, entre otras razones porque nunca Antonio Mingote cometería la insensata estupidez de jugar a hacerse el bueno con los terroristas islámicos.

Me propongo fundar una ONG que sea bastante OSG. No ando bien de dinero. Y me comprometo a no hacer bobadas para que nadie tenga que pagar por mi rescate. La ONG bastante OSG se llamará «Caravana a Mónaco. Salvemos a los monegascos». Con el dinero que reciba del Gobierno para salvar a los monegascos podré vivir sin trabajar y sólo una vez al año, viajaré a Mónaco para ver si los he salvado. Y es que, aunque esté mal decirlo de uno mismo, yo también soy buenísimo y solidario.

Las cosas, por su nombre
EDITORIALES www.gaceta.es 27 Agosto 2010

Si preguntáramos a cualquier ciudadano qué pinta España en Afganistán, muchos no sabrían qué responder: ¿misión de paz?, ¿operación humanitaria? Lo inquietante es que esa misma pregunta se la hace uno de los actores de este drama, que el miércoles se convirtió en tragedia: la Guardia Civil.

La Unión General de la Benemérita pedía ayer que alguien, a ser posible Rubalcaba, tuviera la bondad de explicarles el galimatías: ¿qué pinta una fuerza pacificadora, policial, en medio de una guerra?

Tampoco Zapatero contribuye mucho a aclarar el papel de España en un conflicto sangriento y difícil de entender para la ciudadanía. El mismo Zapatero que clamó hasta la náusea en contra de la intervención en Irak y que se escuda ahora en los compromisos adquiridos con la OTAN para enviar españoles a la muerte (95 hasta la fecha), tratando de eludir la cruda realidad con eufemismos que, a estas alturas, nadie se cree. Pero lo que menos aclara las cosas es la actitud evasiva con la que el Gobierno delata su complejo de culpa cada vez que tiene que dar la cara ante las esposas e hijos de los militares. Es el caso del presidente, que recibió ayer en Torrejón los restos mortales de los guardias civiles, pero se escabulló hábilmente de los funerales en Logroño. No debe de ser fácil mirar a los ojos a la viuda del capitán Galera (un año escaso de casados) y a la madre del alférez Bravo y seguir sosteniendo que técnicamente estamos en “misión de paz”. O el caso de la ministra Chacón, desaparecida en combate –nunca mejor dicho– la mañana del ataque a Qala-i-Naw y dejando que se quemara el incombustible Rubalcaba. Un mutismo que contrasta con la elocuencia que ellos mismos y la izquierda (acólitos de la farándula incluidos) gastaron cuando la guerra era otra (Irak); un mutismo que deja en evidencia que sus apelaciones a la paz eran bastardas, por interesadas y partidistas.

Así las cosas, con casi un centenar de féretros sobre la mesa y un conflicto que no tiene trazas de resolverse, lo primero que debería hacer el Gobierno es hablar con claridad sobre el papel de España en Afganistán, con una comparecencia en el Congreso, y acabar de una vez con los paripés. El ciudadano se siente estafado cuando el Gobierno trata de tomarle el pelo con subterfugios tan burdos como conceder la cruz con distintivo amarillo a la soldado Idoia Rodríguez, alegando que la acción en la que murió no era un “hecho de armas”, cuando la propia OTAN certificó que se trataba de “una acción de combate”. Atrapado en su propio juego, el zapaterismo tiene alergia a llamar a las cosas por su nombre, la misma alergia que le llevó a marear la perdiz con la crisis que disfrazó de “aceleración desacelerada”, y que le empuja a seguir hablando de “misión de paz” mientras se acumulan los féretros.

Paralelamente, tampoco sería una herejía replantearse si compensa que España continúe en el avispero afgano, al menos como hipótesis. Máxime cuando ni siquiera el mando aliado tiene clara qué estrategia adoptar (como demuestran los bandazos de Obama y su baile de generales, McChrystal, Petraeus); y las dudas alcanzan a países tradicionalmente tan comprometidos con la OTAN como Holanda, cuyo contingente se ha replegado. Todos estamos de acuerdo en que la estrategia contra el terrorismo islámico precisa de respuestas coordinadas y contundentes de Occidente, pero está por ver que la operación en Afganistán sea la panacea. Así lo percibe una abrumadora mayoría de lectores (90%), que, en la encuesta de nuestra edición online, cree que las Fuerzas españolas deberían volver a casa.

Estados Musulmanes de América
Barack Hussein Obama ya no oculta su segundo nombre, como hizo en su carrera presidencial.
Rafael Bardají. www.gaceta.es 27 Agosto 2010

Que el actual presidente norteamericano diga con total tranquilidad que ha viajado por los 57 estados de la Unión, cuando sólo hay 50, se le puede perdonar. Al fin y al cabo tampoco creo que Rodríguez Zapatero sepa cuántas provincias componen España. Pero lo que no se le puede permitir es que afirme que América es uno de los principales países de población musulmana o que crea que el islam ha desempeñado un papel esencial en la creación e historia de Norteamérica. No es verdad. Pero más que ignorancia, sus opiniones ponen al descubierto sus creencias. Erróneas y peligrosas.

La última de Obama respecto al islam ha sido su defensa, durante la celebración del iftar –la primera comida del día durante el Ramadán, ofrecida en la Casa Blanca el pasado día 10– de la construcción de una mezquita a pocos pasos del ground zero, el punto donde los aviones de los yihadistas de Bin Laden destruyeron las Torres Gemelas y asesinaron a 3.000 personas aquel infame 11 de septiembre de 2001 en lo que fue y sigue siendo el mayor ataque terrorista de la Historia.

Barack Hussein Obama –ahora que ya no oculta su segundo nombre, como hizo durante su carrera presidencial– ha justificado su apoyo al centro Córdoba en Manhattan por su profundo respeto a la libertad de culto en América y porque considera que quienes se oponen a este nuevo centro de oración y culto lo hacen por sentimientos de dolor, traumáticos, y, por tanto, irracionales. Pero su argumentación responde a sentimientos personales y valores muchos más profundos en la psique del presidente americano.

Según sus propias palabras, Obama cree que el islam es una religión pacífica y tolerante. Lo dijo en su discurso en El Cairo en junio de 2009. Sorprende que sus palabras fueran que él era testigo directo de ello cuando en su juventud en Indonesia los cristianos “podían rezar libremente”. Llamativo que un presidente cristiano practicante, como él mismo se definió en la campaña electoral de 2008, se refiera a los cristianos en tercera persona, pasando a formar parte de lo que en realidad era por aquel entonces: un joven formado en el islam, como su padre.

Pero creer de verdad que el islam es una religión tolerante y pacífica es un acto de fe ciega que no se corresponde con la realidad pasada o presente. En todas las religiones hay extremismos, pero en ningún sitio son tan importantes como en el islam. Más del 75% de los inmigrantes musulmanes en la España de 2010, por poner un ejemplo, considera que su religión es superior a las demás, según un estudio del ministerio de Rubalcaba. Y el Corán siempre ha divido a la Humanidad en dos: los creyentes del islam y los infieles, cuyo futuro sólo puede ser la dominación, la conversión o la muerte. Ninguna otra religión se entiende de manera excluyente hoy en día.

Tampoco tiene muchos más visos de realidad la afirmación de Obama a una televisión francesa de que Estados Unidos es, por número, una de las mayores naciones con población musulmana. En contra de todas las estadísticas al uso, el inquilino de la Casa Blanca cree que en América viven más de seis millones de musulmanes, cuando todo apunta a que no superan los tres. Pero con todo, aun si tuviera razón, su desconocimiento es enorme. Con seis millones de musulmanes, América ocuparía el puesto 34 en el mundo, muy alejada de los casi 200 de Indonesia, los 160 de Pakistán, los 154 de India, los 72 de Turquía, los 70 de Egipto, los 60 de Irán o los 30 de Marruecos, por citar unos pocos. Incluso estaría por debajo de los ocho de Francia.

Si Obama estuviera equivocado, simplemente no habría mayor problema. Alguien acabaría por corregirle, pero su persistencia en el error lleva a pensar que confunde sus deseos con la realidad. Y eso es mucho más grave.

Defender la construcción en un solar arruinado por unos islamistas suicidas de un centro de culto musulmán como una mera cuestión de libertad de culto, es un grave error moral, humano y estratégico. Ni siquiera es una simple cuestión de sensibilidad hacia las víctimas del 11-S y sus familiares. Responde a una mala interpretación de lo que está en juego. Obama ha impuesto que en la terminología oficial un atentado terrorista pase a ser llamado “un acontecimiento de destrucción por causas humanas”, asimilando la ideología a las fuerzas naturales de un tornado cualquiera. Y el pasado día 10 se refirió a los ataques del 11-S como “un acontecimiento traumático”, todo menos nombrar lo que fueron: un acto de guerra contra América, sus valores y su naturaleza.

Obama no puede creer en la guerra contra el terror yihadista porque eso es incompatible con su visión de que el islam ha jugado un gran papel en la Historia americana. El único gran papel que en realidad ha jugado ha sido el 11-S, desgraciadamente.

El pueblo americano sabrá, pero yo no creo que los Estados Unidos de América sean los Estados Musulmanes de América. Al menos no todavía. Pero todo apunta a que si por Barack Hussein Obama fuera, que llegasen a serlo no sería un grave problema.

*Rafael L. Bardají es director de Política Internacional de la Fundación FAES.


ABORTADA A TIEMPO
ETA instruyó a las FARC para atentar en la toma de posesión de Santos
El Semanal Digital 27 Agosto 2010

La guerrilla colombiana así lo reconoce en unos documentos internos incautados. Pretendían disparar cinco cañones contra la Plaza Bolívar el día de la puesta de largo del nuevo presidente.

Las fuerzas de seguridad colombiana abortaron un atentado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) contra la toma de posesión del presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, celebrada el pasado día 7 de agosto, según informó el canal de noticias Caracol Radio.

Esta cadena se hizo con documentos internos de la guerrila en que se asegura que las FARC contaron con el asesoramiento de ETA, que habría trasladado "instructores" hasta bases de la guerrilla.

Las FARC planeaban atentar contra la toma de posesión de Santos con cinco cañones que abrirían fuego contra la Plaza Bolívar, donde tuvo lugar el acto. Estos cañones pensaban emplazarlos en un piso cercano que había alquilado la guerrilla a tal efecto.

Según estos documentos, el intento de magnicidio de las FARC habría contado también con el apoyo de "países vecinos y "personalidades políticas" sin identificar, que les habrían pasado información sobre los itinerarios de ese día. También se menciona que uno de los que prepararon el dispositivo era un ingeniero de sistemas enviado "por la hermana república", si bien no se especifica el país en concreto.

Caracol Noticias exhibió la primera referencia escrita sobre el atentado, que data del 14 de abril de 2010. "Contamos con el apoyo de nuestros países vecinos, el apoyo económico y armamentístico, el respaldo de personalidades políticas que ya nos entregaron documentación de compromisos".

"Instrucciones que nos dio la ETA"
Es en el siguiente documento, fechado el 17 de mayo de 2010, cuando se hace la mención expresa a ETA. "Los instructores que nos dio la ETA ya están en el campo dando instrucciones, el personal ya fue seleccionado. Son 250 unidades que reciben las instrucciones y los simulacros debidamente establecidos, perfeccionados y con tecnología de punta".

De hecho, en los bocetos de las FARC sobre los cañones que se iban a usar en el atentado, se ven dibujos que guardan cierto parecido con los lanzamisiles Jotake, unos artefactos de gran poder destructivo usadaos en alguna ocasión por ETA para atentar contra cuarteles de la Guardia Civil.

"Este armamento es para llevar a cabo la ´Operación U´ -Unidos Como Debe Ser- en el Capitolio Nacional el día 7 de agosto de 2010 en la posesión del nuevo mandatario, que como ya sabemos será ´Chucky´ (en referencia a Santos), ex presidentes, congresistas y demás mandatarios", se puede leer en otro documento interno de las FARC fechado el 17 de julio de 2010.

"Debemos examinar el problema del punto estratégico de donde se lanzarán los proyectiles, que son cinco y ya están en la capital", se podía leer en un documento interno de las FARC fechado el 18 de junio. En este mismo documento se informa de que un guerrillero al que se refiere como "comandante Toño" adquirió un piso en el barrio bogotano de Las Cruces. "Están muy cerca del objetivo. Los topógrafos y el ingeniero civil ya están sacando los datos para ingresarlos en el sistema", se añade.

Se afirma además que los cañones han de ser incrustados en el suelo, para que cuando abran fuego el retroceso no provoque una variación de coordenadas. Es entonces cuando se habla de que el ingenieron de sistemas "de la hermana república" está realizando las instalaciones correspondientes, ya que "los disparos se harán secuenciales y a control remoto".

En los documentos había marcados en la Plaza de Bolívar, donde tuvo lugar la toma de posesión, los cinco lugares donde estaba pensado que caerían los proyectiles. Según Caracol Noticias, el plan pudo abortarse tres días antes de la toma de posesión gracias al testimonio a las fuerzas de seguridad de un informante, y según la cadena en la operación no hubo detenidos.

Brutal ataque de 200 musulmanes contra policías españoles en Ceuta
Redacción Minuto Digital 27 Agosto 2010

Un grupo “organizado” de más de 200 varones de entre 14 y 20 años protagonizaron este miércoles un “brutal ataque” contra efectivos de la Jefatura Superior de la Policía Nacional de Ceuta después de que estos arrestasen a un ciudadano marroquí de 43 años como presunto responsable del robo, minutos antes, de un vehículo a una pareja de franceses.

Según informó la Jefatura a través de un comunicado de prensa, cuando parte de los agentes actuantes procedían a informar al detenido, cuya identidad responde a las iniciales M.M., de sus derechos y asistían a las víctimas del robo sus compañeros fueron rodeados por vecinos de la barriada del Príncipe Alfonso, anexa a la frontera del Tarajal, mientras eran incitados por el arrestado.

“Inmediatamente tales personas, sin cesar de proferir insultos y amenazas, comenzaron a lanzar piedras sobre los policías, que se vieron en la necesidad de solicitar la colaboración de otras dotaciones policiales”, prosiguió el relato policial. Cuando estas llegaron al lugar de los hechos el grupo, repartido en grupos pequeños y ocultando algunos sus rostros con pasamontañas y otras prendas de vestir, superaba ya las 200 personas.

La Policía detectó signos evidentes de “organización” entre los atacantes y constató la presencia de personas “que impartían instrucciones a los agresores”. Entre estos cabecillas fue reconocido uno de los autores del robo inicial acompañado “de individuos que habitualmente forman grupo con él”.

“El ataque fue especialmente violento”, según denunció la Jefatura, que explicó que dos patrullas y tres agentes de los 20 desplazados fueron alcanzadas por las pedradas de los agresores durante la media hora que duró la refriega, de la que las dotaciones no pudieron zafarse hasta hacer uso de material antidisturbio.

SEGUNDA EMBOSCADA
Cinco horas después de este primer incidente, que tuvo lugar a las 19,30 horas, varias dotaciones de la Policía Nacional y la Local fueron víctimas de otra emboscada en los polígonos del Tarajal, ubicados junto a la frontera y al Príncipe Felipe.

Los agentes, que se habían desplazado hasta la zona para proteger a los bomberos requeridos para apagar el incendio de un automóvil, fueron apedreados desde alturas próximas por un grupo de alborotadores que causaron daños en un vehículo policial. “Como en el caso anterior fue preciso el empleo de material antidisturbios para repeler la agresión y disolver a los atacantes”, detalló la Jefatura.


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ETA
Prenegociación o negociación
Gabriel Moris y Mª Jesús González Libertad Digital 27 Agosto 2010

Las víctimas del terrorismo no adquirimos esta condición de forma voluntaria. Si en España hay algún colectivo de personas que pueda hacer gala de respetar nuestro ordenamiento jurídico y de no hacer manifestaciones de odio y revancha hacia los que nos impusieron nuestra condición de víctimas –o incluso mercadean con ella–, somos precisamente los que hemos padecido directa o indirectamente el zarpazo de los que cultivan, practican y justifican el asesinato, el secuestro, el atentado, la manipulación e incluso el engaño en el trato que recibimos de algunos estamentos sociales, políticos y judiciales.

Las víctimas sentimos que los sectores sociales antes aludidos nos someten con frecuencia al olvido, al mercadeo político y, lo que es más grave, al alejamiento de nuestro derecho a ser entes políticos, no en el sentido partidista del término, sino en el de tener derechos inalienables a participar en la actividad política (pues dichos derechos los hemos pagado a un alto precio). Resulta incomprensible, desde un análisis racional de los hechos, que los terroristas, sus organizaciones y sus terminales mediáticas, sean interlocutores de pleno derecho ante los órganos del Estado y, sin embargo, las víctimas y nuestros colectivos sólo seamos objeto de división o de exhibición "según convenga a la jugada"; pero nunca interlocutores con pleno derecho de representación en cualquier actividad relacionada con la legislación, la justicia o la política terrorista elaborada por el Ejecutivo.

Recientemente, a raíz de unas declaraciones del señor Mayor Oreja, se ha suscitado una controversia sobre la negociación del Gobierno con la banda terrorista ETA o sus representantes. Por parte del Gobierno no se ha producido ningún desmentido oficial, aunque sí ha habido una negativa casi unánime de sus portavoces y de los medios de comunicación que lo apoyan incondicionalmente.

Creo que si en España se puede hablar de lucha contra el terrorismo y de eficacia en la lucha, cualquier persona sin intereses partidistas y cualquier víctima de la banda terrorista ETA han de pensar en el Ministerio del Interior dirigido por el señor Mayor Oreja. Si, en cambio, hablamos de un Gobierno que en plena negociación con la banda terrorista negaba la evidencia, creo que cualquier mente, con memoria reciente, puede identificarlo con el Ministerio del Interior del señor Zapatero. Negar, sin pruebas, estas dos afirmaciones sería como negar un axioma.

Podríamos hacer un listado de hechos a favor de la existencia de negociaciones entre el Gobierno o sus portavoces con los de la banda terrorista ETA:

* El mandato de negociación parlamentaria sigue en vigor.

* El proceso judicial del chivatazo relativo al bar Faisán sigue entorpecido desde el Ministerio del Interior y sus terminales mediáticas.

* Los terroristas excarcelados o acercados (De Juana, Otegui, Díez Usabiaga, etc.), perseguidos y no capturados (Josu Ternera), los presos de la cárcel de Nanclares de Oca con beneficios penitenciarios... son concesiones incomprensibles si no hay una negociación en marcha o una voluntad de iniciarla.

* Recientes informaciones aseguran la existencia de contactos con un mediador como Brian Currin, que no creemos que esté actuando por iniciativa propia.

* La noticia del arrepentimiento y la petición de perdón a las víctimas de algunos terroristas de la antes citada cárcel, y anunciada por el Ministro del Interior, ha sido desmentida por las propias víctimas. De cualquier forma, resulta incomprensible que el ministro del ramo se convierta en portavoz de los terroristas.

Con seguridad podríamos completar el listado de razones que nos hacen pensar –fundadamente– en la vigencia de una negociación Estado-entorno etarra, pero la polémica no serviría para fortalecer la unidad de los que deseamos el fin del terrorismo de ETA.

Refiriéndose a los GAL, un ex presidente de Gobierno sentenció: "No hay pruebas ni las habrá". Todos recordamos cómo se resolvió judicialmente el caso GAL. Recientemente, un ex presidente de la AVT, refiriéndose a las declaraciones de Mayor Oreja, afirmó: "Si están seguros de que hay conversaciones, que presenten pruebas".

La anécdota que acabamos de referir nos lleva a hacer una doble lectura. Por una parte, la coincidencia del juicio del máximo representante de las víctimas con el Ministerio del Interior. Por otra parte, nos trae al recuerdo la información dada por el señor Rubalcaba cuando al descubrir un zulo de ETA afirmó que se trataba de un pre-zulo.

Hace unos días el mismo ministro –aquel que en la jornada de reflexión del 2004 salió en los medios para decir: "no nos merecemos un gobierno que nos mienta"–, afirmó que en la cárcel de Nanclares de Oca no había ningún preso de ETA, ya que según él los terroristas encarcelados, al arrepentirse, ya no son terroristas y su pasado queda borrado como si nada hubiera ocurrido

La pregunta que nos viene a la mente es la siguiente: si con los indicios de negociación existentes se niega que haya negociación, al menos rogamos que se admita que se está realizando una prenegociación.

En cualquier caso, el trato hacia los terroristas parece exquisito frente al ninguneo que los poderes públicos mantienen para con las víctimas. "Obras son amores y no buenas razones".

Gabriel Moris y María Jesús Gonzalez son víctimas del terrorismo.

…y el Gobierno hizo su agosto
Regina Otaola Libertad Digital 27 Agosto 2010

Un año más desde que desgobierna Rodríguez Zapatero hemos podido asistir en agosto a un cúmulo de jugarretas por parte de su ministro del Interior, el tristemente célebre Alfredo Pérez Rubalcaba, que cuando no excarcela "por motivos humanitarios" a un De Juana se atreve a aseverar que "en Nanclares no hay presos de ETA" porque a lo sumo han firmado un papelito en el que dicen que ya no quieren saber nada de la organización criminal.

A su vez, en el último Consejo de ministros se ha decidido soslayar la legalidad constitucional, una vez más, respecto al texto de la discordia del Estatuto catalán, mostrándose el Gobierno descarnadamente partidario de saltarse la Ley para favorecer sus intereses electorales de cara a los próximos comicios catalanes.

Por no reiterar que la actitud claudicante de los socialistas frente a todo terrorismo ha vuelto a escribir un nuevo capítulo de la historia de la infamia al ceder al chantaje de Al Qaeda en el Magreb, al igual que ha cedido al chantaje del régimen marroquí al retirar a las policías de sus puestos por la presión pancartera de los lacayos de Mohamed VI.

Es evidente que todas estas cesiones guardan estrecha relación con la estrategia que nos depara Rodríguez Zapatero para los dos siguientes años: la convalidación del Estatuto por encima de la Ley, con vistas a imitar la jugada después de las municipales vascas; mucho pacifismo de los cementerios en el exterior como en el interior, donde los "mediadores internacionales" pasan a constituir una de las industrias más rentables del momento; y una sonada traca final para cuando ETA anuncie su enésima "tregua" y Rubalcaba pueda verificarla con bien para solaz regocijo de propios y ajenos.

Porque ya advertía hace poco de que, en la hora actual, a muy pocos españoles les preocupa ya el terrorismo y todo parece estar a punto para "la solución dialogada". Curiosamente, la mayoría de los ciudadanos que dicen ansiar "la Paz" nunca han estado amenazados directamente por los terroristas, así que para ellos la presencia asfixiante de ETA-Batasuna en la vida pública debe ser algo así como un engorro o algo que impide abandonarse a la diversión perpetua en una sociedad endeudada hasta los topes y sin mayor futuro para millones de desempleados y las nuevas generaciones.

La última es que se va a permitir un "acto político" de los batasunos para este viernes en Bilbao. Y aquí nadie parece reparar en que la proscripción de las actividades de Batasuna según la Ley de Partidos, refrendada por el mismo Tribunal de Estrasburgo, se extiende no sólo a las manifestaciones en las que invariablemente se corea "Gora ETA", sino también a sus declaraciones públicas.

Después de las últimas semanas de ataques terroristas en las que nada nuevo se ha podido oír de los proetarras, porque precisamente son pro y no anti etarras, cabe preguntarse si es que los socialistas vascos esperan una declaración especial que dé pábulo a las expectativas de los Eguiguren, Elorza y demás.

Sería el colofón más adecuado a sus intereses a juzgar por lo que hemos visto y oído a lo largo de todo el verano, qué duda cabe.

Estatut
El cinismo de José Montilla
Antonio Robles Libertad Digital 27 Agosto 2010

En una sociedad pasiva como la que vivimos, cabe casi todo, desde la libertad condicional de ese monstruo apodado "Rafita" al incumplimiento de las sentencias de los Tribunales por parte de nuestros máximos representantes.

España como estructura de Estado tiene hoy serios problemas de autoridad. No es posible que el poder judicial como uno de los tres poderes del Estado sea puesto en cuestión como institución y sus sentencias incumplidas. Es explicable que el delincuente trate de esquivarlas, por eso son delincuentes, pero es inadmisible que representantes de otros poderes del Estado hagan lo propio parapetados tras cuestiones ideológicas, supuestos agravios históricos o filibusterismo jurídico. Este es el caso del presidente de la Generalitat, José Montilla, que no pierde ocasión para mostrar su sumisión ante el nacionalismo en cuantas ocasiones tiene para demostrarlo. La última, en una larga entrevista de TV3. La persistencia de su insumisión debería ser ya tema de la Fiscalía del Estado. Y lo debería ser porque su insumisión sirve de coartada legitimadora a la sociedad catalana interesada en creerse lo que no le interesa aceptar de la sentencia constitucional. La pedagogía del odio contra lo español que denunció Félix de Azúa, se le suma ahora la pedagogía prevaricadora. A sabiendas, incumplen. Y esto es altamente peligroso para la estabilidad institucional del Estado.

Preguntado en dicha entrevista por la "Ley de acogida de los inmigrantes" –donde se hace de la lengua catalana la única lengua de acogida como lengua propia y común (o sea preferente) frente a la subsidiaria del castellano, incumpliendo la sentencia del Constitucional que ha considerado el uso preferente del catalán de su artículo 6.1 como inconstitucional–, el presidente de la Generalitat ha contestado: "No entra en conflicto ni entrará en conflicto con el Estatuto y de hecho se basaba en una Ley de Política Lingüística que es plenamente constitucional, la ha avalado el Tribunal Constitucional como lo recuerda la sentencia sobre el Estatuto". Impresiona la naturalidad con la que miente.

Es preciso recordar que la Ley de acogida ha estado aprobada bajo el actual Estatuto. Y queda afectada de raíz porque el Constitucional no ha admitido el uso preferente del catalán, que en su artículo 9.4 y 9.5 hace efectivo la ley de acogida. Por otra parte, el Constitucional nunca pudo avalar la Ley de política lingüística, sencillamente porque nunca se pronunció sobre ello ya que nadie presentó un recurso de inconstitucionalidad. El PP de Aznar, necesitado del apoyo de CiU, que tenía los 50 diputados para hacerlo, no lo presentó y maniobró para que tampoco lo hiciera el defensor del Pueblo. Esa ley de política lingüística, a la luz de la sentencia Constitucional, va en contra de la Carta Magna en varios artículos, entre ellos los dedicados a la sanciones lingüísticas que habilitan el Código de Consumo para multar por rotular sólo en castellano.

Sigue el Honorable: "La ley de acogida es una ley vigente, y lo que cabe hacer es aplicarla y desarrollarla, es lo que haremos y eso no es insumisión, como ha dicho alguno, sino todo lo contrario. No estaríamos cumpliendo las leyes si no aplicáramos esta ley, eso es preciso recordarlo; los recursos no invalidan la aplicación de las leyes, ya veremos cuando el Constitucional decida sobre esta ley dentro de 4, 5, 7 u 8 años, pero mientras tanto, mientras el Tribunal no diga lo contrario, y tardará años en pronunciarse, es una ley vigente y nuestra obligación es aplicarla. Y es lo que haremos".

Mayor cinismo, imposible. Se acoge al truco legal del recurso para no cumplir lo evidente en espera de la decisión de los tribunales, pero se olvida de la actual sentencia del Constitucional sobre el Estatuto que afecta directamente a la ley recurrida. Su responsabilidad como representante del Estado debería bastar para adecuarse a la ley.

Muy al contrario, se pavonea cínicamente de la necesidad de cumplir las leyes al mismo tiempo que las incumple. No es la primera vez. Su mala fe quedó retratada cuando decidió acelerar la aprobación de esta ley de acogida de la inmigración para evitar la sentencia constitucional, a sabiendas de que no entraba en la Constitución.

Es un imperativo moral, no sólo político, desenmascarar a estos trileros de la política. La limitación de mandato es un sistema de seguridad en espera de una Fuenteovejuna electoral.

La joya del tripartito
MIGUEL ESCUDERO El Correo 27 Agosto 2010

Creo que los socialistas catalanes tienen una extraña fascinación por Esquerra Republicana de Catalunya; y, si no ando equivocado, así les irá.
Cuando hace años el alcalde de los Juegos Olímpicos no necesitaba numéricamente del apoyo de ERC, decidió satisfacer con toda amabilidad la 'exigencia' de una de sus dirigentes (al poco tránsfuga y hoy día cantora de Mas en sus frecuentes apariciones en los medios de comunicación). Se trataba de cambiar el escudo de la Ciudad Condal. Algo totalmente superfluo que costó dinero, y que además hubo que rectificar, una vez efectuado, por un asunto de forma. Nadie pasó factura de aquel absurdo, ni la pasará; mejor olvidarlo. Pero todo cala. El actual alcalde de Barcelona, quien sí necesita el apoyo de ERC, aceptó la propuesta de éstos de un referéndum sobre la Diagonal, con tres opciones. Apenas votó un 10% de la ciudadanía, y con numerosos errores en el procedimiento electrónico, además, la propuesta oficial fue rechazada; en actitud desleal y cutre, un dirigente de ERC celebró que las consultas independentistas hubiesen tenido mayor afluencia. Nadie duda de que el PSC ha sido el gran dañado por este fiasco ante la opinión pública.

'Siempre' los autobuses de Barcelona han llevado el día de la Constitución un banderín rojigualdo junto al de la ciudad, pero desde hace un tiempo aquél ha sido sustituido ese día por una 'senyera'. No hay ocasión que desperdiciar. Con el Gobierno Montilla, el área cultural de la Generalitat está dirigida por ERC, partido que gasta dinero en carteles que identifican 'España' con 'Crisis' y con gente carcamal, tosca, feroz y reaccionaria. Sólo gentes españolas pueden ser tan cerrilmente antiespañolas. Nadie hace caso de eso, y quienes lo denuncian acaban mostrando un rostro anticatalán, esto es, completan el juego.

Leí que el director de Servicios de la Agencia Catalana de la Juventud, miembro de ERC, dio instrucciones por 'email' para que ninguno de los casi 4.000 jóvenes alojados en albergues catalanes pudiera ver el 11 de julio la final de la Copa del Mundo. Se recordó, fuera de correo, que incumplir esa orden de «las más altas instancias» conllevaba «graves consecuencias laborales». Todo se acaba sabiendo. Temían la España mejor, la que ganó. ¿Por qué?

RECURSO CONTRA LA LEY DE COMERCIO
Rivera: "Nunca apoyaremos a los que sancionen por no rotular en catalán"
El presidente de Ciutadans (C's), Albert Rivera, ha advertido este viernes al presidente catalán, José Montilla, y al líder de CiU, Artur Mas, que desde su partido no se apoyará nunca un Gobierno que no derogue sanciones como las referidas a los comerciantes que no rotulan en catalán.
EFE Libertad Digital 27 Agosto 2010

Rivera ha hecho estas declaraciones a los medios tras presentar ante el Defensor del Pueblo un escrito en el que denuncia una serie de artículos del nuevo Código de Consumo de Cataluña, que prevé multas a los comercios por no rotular en catalán y sanciones a los comerciantes que no atiendan oralmente y por escrito en catalán, en caso de que el cliente lo solicite.

De esta forma, el dirigente de Ciutadans ha instado a la institución a que recurra el Código de Consumo ante el Tribunal Constitucional, en línea con el recurso presentado recientemente por la defensora del Pueblo en funciones, Luisa Cava, contra la Ley de Acogida de Inmigrantes por dar preferencia al catalán a la hora de integrar a los extranjeros.

La insumisión "no vale"
El líder de Ciutadans ha dicho a Montilla que "no vale la insumisión" y le ha criticado por "vanagloriarse" de no cumplir la sentencia del Constitucional sobre el Estatuto, en la que se afirma que la definición del catalán como lengua propia de Cataluña "no puede suponer un desequilibrio del régimen constitucional de la cooficialidad de ambas lenguas en perjuicio del castellano".

Rivera se ha mostrado esperanzado de que la defensora del Pueblo lleve la solicitud al Constitucional y ha recordado que la iniciativa se ha presentado con una sentencia "en la mano", que diferencia el ámbito público y privado, y habla también de la libertad de empresa.

El dirigente de C's ha informado de que la defensora tiene de plazo hasta noviembre para tomar una decisión pero ha remarcado que "hay fundamentos jurídicos de sobra, como la doctrina del propio Defensor y su recurso al propio Estatuto".

También ha recordado que es posible presentar esta solicitud ante el Defensor gracias a la sentencia del Constitucional que les ha "devuelto un derecho", ya que el Estatuto consolidaba la exclusividad del Síndic de Greugues por lo que el Defensor del Pueblo no hubiera podido atenderles.

Ya se está multando
El presidente de C's ha resaltado que las multas ya se están produciendo y ha puesto de ejemplo un escrito sancionador de la Agencia catalana de consumo que multa a un frutero por poner en su establecimientos frutas y verduras con el nombre del comercio y por poner zanahoria, en lugar de pastanga, su nombre en catalán, en un rótulo.

Por ello, Rivera ha comparado estos hechos con las sanciones impuestas por el régimen franquista por los anuncios no redactados en castellano. Rivera ha pedido una reflexión y ha recordado que una cosa es fomentar el catalán y otra imponer, "y la imposición -ha dicho- es el peor enemigo de cualquier lengua".

El también diputado de C's en el Parlament ha estimado que este es un "mal camino" para la política lingüística de la Generalidad que ha calificado de "nefasta" y que está convirtiendo al catalán en una lengua "oficialista, antipática y de menos uso social".

Finalmente, Rivera ha recordado que Ciutadans ha recurrido al Defensor del Pueblo porque el PSOE y el PP son los únicos partidos que tienen vía directa al Constitucional, ya que tienen más de 50 escaños, y ha precisado que si los populares todavía no lo han hecho "habrá que preguntarles a ellos" porque no han ejercido este derecho.

El director de Acción Solidaria ocupa tres cargos públicos catalanes
 www.gaceta.es 27 Agosto 2010

Uno de los secuestrados es consejero de Gecoinsa, empresa relacionada con el 'caso Pretoria'. La mujer del alcalde de Barcelona viajó con la caravana pese a no ser cooperante.

La mayor parte de los miembros que acompañaron a la caravana solidaria en la que fueron secuestrados los tres cooperantes españoles son funcionarios o trabajan en empresas participadas por la Generalitat. Es el caso de Albert Vilalta, hijo del ex consejero de Medio Ambiente durante la etapa de Jordi Pujol y ahora colocado como director general de Tabasa, empresa encargada de la explotación y conservación de los túneles y accesos a la Ciudad Condal.

Por su parte, el cooperante Roque Pascual, residente en Santa Coloma de Gramanet y del que poco más se ha dicho aparte de que es empresario, ocupa nada menos que el puesto de consejero delegado en la constructora Gecoinsa, empresa centrada en proyectos urbanos en el cinturón rojo de Barcelona. La empresa fue favorecida por Greenpark, sociedad implicada en el caso de corrupción Pretoria. Tras la auditoría realizada por Deloitte se supo que le fue adjudicada la construcción de un garaje por 1,7 millones de euros por un procedimiento negociado que excede lo legalmente previsto. Además, Gecoinsa no paga a sus proveedores desde 2008 y hace poco menos de un mes convocó un concurso de acreedores.

El director de la ONG, Francesc Osán i Tort, también es un hombre de la casa y ostenta los cargos de Asesor para la Diplomacia de las Ciudades de la Diputación de Barcelona, Asesor del Regidor de Participación y Solidaridad del Ayuntamiento de Barcelona y Director de Participación Ciudadana del mismo Ayuntamiento; sus objetivos, el propio lector los puede adivinar. Además, Osán también revela en su Facebook que sus principales intereses son “viajar, los juegos de aventura y el no hacer nada”; todo un aventurero, aunque ya no se le pueda ver con el pendiente de corsario y los brazos llenos de pulseras que lucía antes de todo lo sucedido. Alicia Gámez, la primera en ser liberada, lleva 20 años como funcionaria en el juzgado de Primera Instancia de Hospitalet de Llobregat, otro municipio del extrarradio de la ciudad, y feudo socialista. En él se encuentra también la ONG Asomobe, principal beneficiaria de estas caravanas solidarias.

Pero en esta travesía no sólo iban cooperantes, sino también acompañantes como Belén Cosín, mujer del alcalde de Barcelona, Jordi Hereu. A pesar de que aparece en fotografías junto a otros voluntarios y de que Hereu lo confirmó el pasado 30 de diciembre, la ONG ha negado a LA GACETA que Cosín “trabaje” con ellos. Lo que sí es obvio es que disfrutó de un viaje pagado por África Occidental. A ella le acompañó la mujer del delegado de Presidencia de la Generalitat, Ignasi Cardelús. Se sumaron, también, el coordinador del Área de Deportes del Ayuntamiento, Toni Camps; trabajadores de Transportes Metropolitanos de Barcelona y dos bomberos, entre otros. Todo ello fue pagado con dinero público y de grandes empresas, muchas de ellas con intereses en licencias municipales. Uno de los principales patrocinadores de la caravana es Cespa, filial de Ferrovial Servicios, que se dedica a la prestación de servicios medio ambientales y a la gestión y tratamiento de residuos.

Como ya adelantó LA GACETA en su edición de ayer, son muchos los chats de medios de comunicación catalanes en los que los internautas reclaman transparencia para esta ONG especializada en el transporte de ayudas que dependen de otras asociaciones sin ánimo de lucro.

Las denuncias se centran en preguntar por el origen de los fondos de esta entidad y su cuantía. La última memoria publicada en su página web es la del ejercicio de 2008. Con el presunto objetivo de contribuir al desarrollo económico de zonas de Senegal, Acción Solidaria oferta estancias en casas para “apreciar el ritmo de vida de la población local”.

 

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