AGLI

Recortes de Prensa   Lunes 13 Septiembre  2010

 

La palabra líquida
El único principio de Zapatero es el poder. Ha traicionado sus palabras, pero éstas sólo obligan a quien se las haya creído
IGNACIO CAMACHO ABC 13 Septiembre 2010

BIEN puede tener razón Zapatero cuando dice que con la reforma laboral y el ajuste económico no ha traicionado sus principios. No consta que los tenga, más allá del principio de supervivencia en el poder. Sí consta que ha traicionado sus palabras, pero éstas sólo obligan a quienes se las hayan creído, como decía Mitterrand de las promesas electorales. En esa refinada escuela de cinismo político, la misma que llevaba a Tierno Galván a afirmar que los programas están para incumplirlos, el presidente dejó clara su filosofía (?) desde el comienzo de mandato: las palabras están al servicio de la política, no la política al servicio de las palabras. He ahí, bajo la inocente fórmula de un aparente retruécano, una de sus escasas manifestaciones de sinceridad, a la luz de la cual no cabe llamarse a engaño. Simplemente, dice lo que en cada momento le conviene. Por tanto, la responsabilidad de creerle pertenece en exclusiva a quien le conceda crédito. Que cada vez es menos gente, por cierto.

La larga y creciente lista de quienes se consideran engañados por el presidente del Gobierno está compuesta por personas y colectivos que olvidaron o desoyeron esta advertencia primigenia que constituye la principal clave interpretativa del personaje. Artur Mas, Rajoy, Maragall, Montilla, Chaves, Solbes, las víctimas del terrorismo, los sindicatos, un montón de ministros actuales y pasados y varios millones de votantes pasaron por alto en algún momento la única declaración con la que Zapatero no ha dejado de resultar coherente. Bueno casi la única. También está aquella de que cientos de miles de españoles podrían ocupar su puesto, siempre que se le añada un criterio interpretativo que acaso no estuviese en su ánimo: con el mismo grado de (in)competencia. El resto de su producción discursiva y/o programática pertenece con mayor o menos carga tautológica a la retórica de oportunismo explícita en el enunciado fundamental. Las palabras al servicio de la política. Sus palabras. Su política.

Así pues, contra lo que proclama el más célebre eslogan de sus críticos, Zapatero no es exactamente un embustero. Se ha mostrado camaleónico, tornadizo, imprevisible, inconstante, voluble, cínico, brutalmente pragmático, pero no resulta embustero quien te advierte de que no te puedes fiar de su palabra; apurando, incluso ha habido pocos políticos tan explícitamente sinceros. La frase de marras está ahí clavada desde hace años como sobre un frontispicio, grabada y escrita, publicada y reproducida. Muchos de quienes se sienten traicionados le creyeron por conveniencia, y también por conveniencia él se deshizo de ellos. No ha lugar a decepciones jeremíacas; este hombre es exactamente y desde el principio tal como parecía que era.

Los principios de Zapatero
Lo que distingue a Zapatero es que sus fines son mucho más ambiciosos, resueltos e inquebrantables
JUAN MANUEL DE PRADA ABC 13 Septiembre 2010

AFIRMA Zapatero que no ha traicionado sus principios; en lo que dice verdad, pues nunca los tuvo. Predicar de Zapatero que es traidor de sus principios es tan rocambolesco e ilógico como predicar de un perro sin pedigrí que es traidor de su raza. Zapatero, como la inmensa mayoría de los politiquillos de hogaño, sólo tiene fines; lo que en verdad distingue a Zapatero es que sus fines son mucho más ambiciosos, resueltos e inquebrantables que los de la mayoría de politiquillos de hogaño. Los escolásticos tenían muy clara la distinción entre principios y fines, que nuestra época tiende a confundir y embrollar (síntoma inequívoco de su ofuscación moral); y también entre acciones buenas, que eran las impulsadas por un principio, y acciones malas, que eran las guiadas por un fin. El «finalista» por antonomasia, según esta ordenación escolástica, es el Maligno, que guía todas sus acciones por un mismo fin —la perdición del género humano—, hasta hacer de ese fin su único principio; y así mitiga la conciencia de «horror vacui» que guía su labor insomne, convirtiendo el fin en principio, en una rueda o círculo vicioso que, a medida que gira, engendra más males, hasta atrapar a los hombres en su remolino.

Los politiquillos de hogaño maquillan o edulcoran esta conversión fraudulenta de los fines en principios mediante la «fabricación» de falsos principios que adecenten —siquiera en apariencia— sus fines. Así es como los politiquillos acuñan consignas, que el cretinismo ambiental confunde con principios, porque proporcionan percha o asidero a los fines que los poliquillos pretenden alcanzar, a la vez que nutren a sus adeptos de una alfalfa ideológica que actúa sobre sus glándulas más emotivas o sentimentables como una suerte de ensalmo, igual que la campanilla actuaba sobre las glándulas salivales del perro de Paulov. El hombre de principios ordena su acción desde la inteligencia, que asciende desde el plano de los «fenómenos» hasta el plano originario de las primeras causas; y una vez alcanzadas, esas primeras causas son el motor de su acción. El hombre sin principios localiza sus fines en el plano de los «fenómenos»; y, para conseguirlos, instrumenta consignas que los camuflen o adecenten, a la vez que colman las pasiones más turbias o primarias de sus adeptos. Y, una vez colmadas dichas pasiones, el hombre sin principios puede incluso permitirse el lujo de zaherir, golpear y aun arrancar libras de carne a sus adeptos, que se dejarán sangrar tan ricamente, con tal de que el hombre sin principios siga enarbolando las consignas a las que —irracionalmente— prestaron su adhesión.

Zapatero, que nos arranca libras de carne con crueldad impávida, no ha traicionado sin embargo sus consignas, que hoy enarbola con mayor ahínco que nunca. Y, puesto que tales consignas ya han logrado permear mayoritariamente la conciencia colectiva, a modo de implantes emocionales, puede dedicarse a la consecución de sus fines. Que, a diferencia de lo que ocurre con la mayoría de los politiquillos de hogaño, no son de mera permanencia en la poltrona, sino fines más ambiciosos que anhelan una sociedad sin principios, modelando a su gusto y conveniencia la esfera interior de los individuos, su alma o su conciencia o como queramos llamarla. A esto los escolásticos lo llamaban una mala acción; y las malas acciones no hacen sino engendrar más males, engolfadas en la rueda o círculo vicioso del «horror vacui».

Atasco institucional
Editorial www.gaceta.es 13 Septiembre 2010

El bloqueo del Tribunal Constitucional, el más sangrante de todos.

En una democracia madura, las instituciones del Estado están muy por encima de los gobernantes, muy por encima de los partidos y de quienes los personifican, muy por encima de las ideologías y del cambalache político. Las instituciones son organismos que, por decirlo de algún modo, viven al margen de la política ya que en ellas se encarna el poder del Estado que, emanado del pueblo soberano, a él se debe bajo el paraguas del Imperio de la Ley que esas mismas instituciones representan. Esta, claro, es la teoría. En la práctica, en España, las instituciones se han convertido en moneda de cambio de los poderosos.

Nunca antes en la historia de nuestra democracia habíamos asistido a un bloqueo institucional del calibre del que se vive en estos días. Varias son las instituciones clave que se encuentran literalmente inmovilizadas de manos y pies por la acción –o inacción– de los políticos responsables de mantenerlas en funcionamiento. ¿La razón? La falta de acuerdo entre los dos partidos mayoritarios, que han provocado al alimón e intencionadamente que se llegue a esta preocupante situación.

Algunos miembros del consejo de RTVE, por ejemplo, están en funciones desde hace 10 meses, cuando debieron cesar algunos consejeros que por sorteo sólo tienen un mandato, ya cumplido, de tres años. La renovación de los miembros del consejo implicaría otro acuerdo y el refrendo de dos tercios de las Cortes. Algo semejante sucede en el consejo de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT), donde sus consejeros llevan casi dos años en funciones por culpa de que el Gobierno aún no ha aprobado la Ley de Economía Sostenible. En otra comisión, la de Energía, el escenario es muy similar. Los retrasos en esta ley han provocado que tres de sus nueve consejeros se encuentren en funciones. Nadie, salvo Zapatero, sabe cuándo se desbloquearán ambas comisiones de capital importancia para dos mercados estratégicos como son el de las telecomunicaciones y el de la energía. El 30 de junio cesó Enrique Múgica tras 10 años al frente de la oficina del Defensor del Pueblo. A falta de acuerdo entre PSOE y PP le ha sucedido María Luisa Cava de Llano, antigua adjunta a Múgica, que fue elegida como tal por unanimidad. Tanto socialistas como comunistas y nacionalistas quieren renovar al defensor y poner a uno de su cuerda para que esta prestigiosa Institución retire el recurso contra el nuevo Estatuto de Cataluña que interpuso Múgica en septiembre de 2006. Elegir un nuevo defensor del Pueblo es complejo, requiere un consenso muy amplio tanto en el Senado como el Congreso, por eso está paralizada la renovación.

La marea alta del Estatuto catalán afecta de lleno al caso de más sangrante de todos: el del Tribunal Constitucional. Este órgano, intérprete supremo de la Carta Magna, se encuentra en estado de parálisis permanente desde que Zapatero lanzase hace más de cuatro años el órdago de un Estatuto soberanista y, por lo tanto, abiertamente inconstitucional. Los magistrados del Tribunal Constitucional se han transformado en peones que se mueven al capricho de conservadores y socialistas, empezando por la propia presidenta del Tribunal, María Emilia Casas, que se encuentra en funciones desde 2007 y ha hecho lo imposible por decantar la sentencia del lado que interesa al Gobierno.

El resultado final de las continuas maniobras del Gobierno y la oposición por manejar las Instituciones a su antojo se ha traducido en un bloqueo sin precedentes. Urge que los dos partidos mayoritarios tomen cartas en el asunto y, por interés nacional, procedan a deshacer un intolerable atasco provocado por intereses políticos y cálculos electorales.

Maltratando las instituciones
EDMUNDO RODRÍGUEZ ACHÚTEGUI (MAGISTRADO) El Correo 13 Septiembre 2010

Alguien imagina que un gobierno decida retrasar las elecciones varios meses porque no le conviene su celebración? ¿Cómo reaccionaríamos si se anunciara que por el momento no se celebrarán elecciones, aunque corresponda hacerlo? ¿Qué calificativos merecerían quienes pretendieran prolongar su mandato más allá del plazo que disponen las normas? Seguramente una situación como ésa se tacharía de escandalosa, antidemocrática e incluso de golpe de Estado. Si algo no se entiende en los sistemas democráticos es que no se respeten el procedimiento y, por lo tanto, los plazos para los que se designa el poder legislativo o el gobierno.

Una situación así sería, afortunadamente, impensable en democracia. Las reglas y plazos que se disponen en las normas electorales deber respetarse y atenderse cumplidamente, y es la soberanía popular la que decide, cada cuatro años, quién gobierna en el Estado, las comunidades autónomas, diputaciones y ayuntamientos. No pretenden alcaldes, diputados o presidentes mantener su mandato más allá del tiempo que viene establecido por el ordenamiento jurídico, sometiéndose al veredicto de las urnas cuando corresponde.

Sin embargo no sucede lo mismo cuando hablamos de otras instituciones que conforman el régimen de división de poderes, garantías y contrapesos que persiguen evitar que el poder ejecutivo, el legislativo o el judicial actúen de forma arbitraria y antidemocrática. En un ejercicio ya reiterado de irresponsabilidad, quienes están obligados a renovar los órganos constitucionales de nuestro entramado institucional deciden postergar su conformación o renovación, utilizando los tempos políticos en detrimento de la calidad democrática de nuestra sociedad, la legitimidad de las instituciones y su credibilidad.

El Consejo General del Poder Judicial es un ejemplo permanente de estas prácticas inaceptables. Cada vez es mayor el término en que se mantiene de modo interino su mandato, que el artículo 122.3 de la Constitución limita a 5 años. Sin embargo el anterior extendió su actividad a 7 años, superando anteriores récords de interinidad que son una de las causas -aunque no la exclusiva- de la limitadísima credibilidad del órgano de gobierno del poder judicial. Nadie ha asumido la responsabilidad de semejante dilación, que propició, quizá por la mala conciencia de los responsables de su renovación, su actual conformación con muy discutibles criterios.

Últimamente sucede otro tanto con el Tribunal Constitucional. La coyuntura de este o aquel recurso, pendiente de resolución, propicia que quienes deben asegurar su renovación la impidan con subterfugios de diverso tipo. Con ello padece el funcionamiento de la máxima institución encargada de garantizar los derechos fundamentales del ciudadano, del árbitro que resuelve los conflictos competenciales entre Estado y comunidades autónomas y éstas entre sí, y de un órgano que, recién estrenada la democracia, actuó con prudencia, altura de miras y calidad jurídica incuestionable. Algo bien distinto de lo que ahora acontece, pues todo el proceso de recusaciones, presiones partidistas y maliciosas demoras en el nombramiento de sus integrantes ha arrojado por la borda aquel prestigio, convirtiendo al árbitro constitucional en un órgano de legitimidad cuestionada.

El artículo 159.3 de la Constitución dispone con claridad el término de los mandatos de cada magistrado del Constitucional, que han de renovarse por terceras partes cada tres años. Es la misma Constitución que proclama, sin que hasta la fecha se haya incumplido, que «el Congreso es elegido por cuatro años». Ojalá que la abusiva e intencionada demora en la renovación de las instituciones, el desgaste a que se somete a este y otros órganos constitucionales, acabe pronto. Ya se ha hecho mucho daño maltratando de esta forma unas instituciones básicas para la democracia. Seamos responsables y no prosigamos por ese camino.

EL DISPARATE ECONÓMICO, Roberto Centeno
La insostenibilidad del sistema nacional de salud
@Roberto Centeno. El Confidencial  13 Septiembre 2010

El Sistema Nacional de Salud, las Pensiones, y la Enseñanza Pública, los tres grandes pilares del Estado de Bienestar, están en fase de liquidación por Zapatero y Cía. El Sistema de Pensiones, del que los socialistas detrajeron más de 250.000 millones de euros en los años 80 para financiar la reconversión industrial, inversiones como el AVE a Sevilla y el gasto corriente, está quebrado. Ya se han realizado quiebras parciales –los que trabajen menos de 15 años no tienen pensión, las viudas sólo podrán cobrar el 50%, siete CCAA se encuentran en suspensión de pagos, etcétera– y hay que reformarlo de urgencia, porque ni aun así se sostiene.

Para empezar, las pensiones serán recortadas en un 5%, según propone Corbacho, porcentaje que llegará hasta el 30%. Y los que estén en activo pagaran más. ¡Que tomen nota los 8 millones de pensionistas de cómo Zapatero y los socialistas les están llevando a la miseria: les reducen las pensiones, mientras les suben los impuestos y los servicios esenciales, como la luz o el gas!

La enseñanza pública la han degradado hasta situarla a la cola del mundo civilizado, tanto que si una familia no dispone de los medios para enviar a sus hijos a un colegio y a una universidad privados, su posibilidad de progreso en la vida equivale a la existente en el siglo XIX. Este será uno de los grandes legados del socialismo en general y de Zapatero en particular.

Pero hoy hablaré de la insostenibilidad del Sistema Nacional de Salud (SNS) que, con unos profesionales en general excelentes, sufren de una gestión política administrativa desastrosa, que les impide realizar su trabajo con eficacia. Tienen una asignación disparatada y los recursos más reducidos (6,4% del PIB, según la ministra Jiménez) de la OCDE (12,4% del PIB), todo lo cual está llevando a la ruina a la Sanidad.

El sistema se inicia con el seguro obligatorio de enfermedad en 1942 (antes solo existía la beneficencia). En 1963 daba cobertura a un 50% de la población, y a un 70% en 1967. El resto recibía asistencia a través de mutuas laborales o de funcionarios. En los años 60 es cuando se construyen casi todos los grandes hospitales de España.

El traspaso de la sanidad a las CCAA ha sido un desastre sin paliativos, que ha incrementado a límites inasumibles la estructura política administrativa del SNS y los liberados sindicales que no le dan un palo al agua, de forma que el coste de personal supone ya más del 50% del coste total. Para hablar de ello, nada mejor que resumirles el análisis realizado sobre estos temas por uno de los grandes profesionales de la medicina que ejerce su trabajo en un gran hospital de Madrid.

La asignación de los recursos, ya de por sí escasos, es disparatada. “Se produce un pésimo aprovechamiento de instalaciones y medios, los grandes hospitales funcionan solo de mañanas, por las tardes están desiertos, hay decenas de miles de metros cuadrados de consultas y salas vacías por la tarde, así como miles de millones en aparatos sin utilizar” y en lugar optimizar los recursos existentes, se construyen otros nuevos porque políticamente hay que inaugurar hospitales, y cuanto más lujosos y llenos de mármoles mejor.

“Se crean nuevas áreas sanitarias, en Madrid dos, con Hospitales de referencia (Infanta Sofía e Infanta Elena), que no tienen ni de lejos los servicios que ofrecen los demás hospitales de cabecera. “Tengo grandes dudas que la gestión de los nuevos hospitales pueda ser similar a la de los viejos. Asimismo resulta chocante que cuando se tiende a la informatización sanitaria, el sistema que se va a utilizar en los nuevos hospitales sea diferente al ya establecido en los demás centros”.

Adicionalmente, de acuerdo con el espíritu de la Transición en general y socialista en particular, “las plazas se asignan a dedo y el sistema es absolutamente desincentivador; se trata igual al diligente que al vago, al que está y cumple sus obligaciones que al que llega tarde, se marcha pronto, y se va a casa con los periódicos leídos”. Se han incrementado la discriminación y las diferencias de calidad, por mucho que las leyes digan lo contrario, las remuneraciones de los profesionales pueden diferenciarse hasta un 50% de una comunidad a otra, y el resultado final es un sistema profundamente insolidario y al borde de la quiebra, que debe ya más de 15.000 millones de euros a proveedores y recibe menos de lo que gasta, y eso no se sostiene.

El gasto farmacéutico y la manirrota ministra Jiménez
Luego está la farmacia, entre el 25 y el 28% del gasto total, otra partida de gasto inasumible, y aquí la responsabilidad es en primer lugar del Ministerio de Sanidad, donde prácticamente la única función que le queda es la de la Dirección General de Farmacia, que es quien negocia los precios de los medicamentos con los laboratorios, y lo hace tan chapuceramente que “estamos pagando más que nadie en muchos preparados, algunos muy caros y de dudosa eficacia”. La ministra Jiménez prometió en mayo revisar la fórmula de cálculo de precios, que según ella ahorraría 2.000 millones de euros, y al final no hizo nada, como su indigno jefe, dando marcha atrás a todos sus compromisos de reducción de gasto. Luego los médicos, donde algunos mal pagados, pero mimados por los laboratorios con viajes y congresos, recetan sin freno.

Todo el sector está en pie de guerra: los suministradores de material (a quienes no les pagan), los laboratorios, los farmacéuticos, e incluso las Entidades de Seguro Libre, según las cuales la quiebra de MUFACE, la Mutualidad de Funcionarios, que está a punto de producirse, dejaría sin sanidad privada a más de 30 provincias. Mientras tanto, las CCAA piden a gritos un dinero inexistente, pero nada de reducir personal político administrativo y liberados sindicales, excepto Madrid, donde van a reducirlos en cerca de mil, por lo que esta panda de vagos no para de pedir la cabeza de Esperanza Aguirre, o asignar unos recursos escasos con criterios económicos y no políticos. La ministra Jiménez solo ha hecho promesas y no ha cumplido nada, y menos ahora que está en campaña y solo le importan sus primarias. El SNS está hoy en manos de los dioses.

Y por si todo esto fuera poco, hay un tema esencial, tan inexplicable como insultante, algo inexistente en el resto del planeta. Al hatajo de irresponsables e insensatos, que se hizo cargo de la gobernación de este país a partir de la inconmensurable desgracia de la Transición, no se les ocurrió otra cosa que hacer obligatorio en la Ley General de Sanidad de 1986 tratar a cualquier persona que demande asistencia, con papeles o sin ellos, residente o no residente.

Realmente estamos en manos de locos peligrosos. Cada vez es mayor el número, no ya de sin papeles viviendo en España, que ésos todos, sino de extranjeros que viven en sus países con patologías graves y de tratamiento muy costoso, a los que las mafias organizadas, del Este, de Latinoamérica, de Africa, mandan en un avión a Madrid, Barcelona, Valencia, y colocan en las urgencias de los grandes hospitales públicos, que están colapsadas, pero donde exigen y consiguen prioridad absoluta, bajo la amenaza de denunciar al hospital por xenofobia o lo que se tercie.

Un chollo para los extranjeros
Nada mejor para entender el disparate gigantesco, que un ejemplo entre miles, en un gran hospital de Madrid: “Hace unos meses, aunque esto ocurre todos los día y en todos los grandes centros, un rumano de 35 años alcohólico activo, sufre una fuerte hemorragia y es internado en su país. Una mafia local, le mete en un avión a Barajas, y de ahí lo dejan en Urgencias de este gran hospital, el tipo amenaza con denunciarles si no es tratado de inmediato, y ante la cobardía generalizada de los responsables de nuestros hospitales, se le trata, y a los pocos días, saltándose todas las listas de espera, se le hace un trasplante de hígado en el Ramón y Cajal. A un español, alcohólico activo, jamás le hubieran transplantado un hígado, y menos aún se habría saltado las listas de espera”.

“Las parturientas extranjeras, reciben todas al finalizar la preparación al parto, una caja con los elementos básicos para el bebé, biberones, chupetes, ropita, etcétera, a las españolas, normalmente ni agua”. En conjunto, los inmigrantes, que suponen el 10% de la población, representan el 20% de la asistencia sanitaria y consumen tres veces más medicamentos por familia que los españoles. “En los MIR, médicos internos residentes, un 10% de las plazas está reservada exclusivamente para inmigrantes, que además tienen derecho a optar al 90% restante, mientras existen miles de médicos españoles, parados o subempleados, que tienen que emigrar”.

“Por otro lado, cada vez acuden más enfermos de otros países de la UE de renta muy superior, pero donde determinados actos médicos, caso de las prótesis de articulaciones, tienen limitaciones de edad y no las implantan, y aquí sin problemas y gratis. También cada vez más familias de extranjeros afincados en España, acuden a ver a sus hijos y casualmente se ponen enfermos, muchos con patologías crónicas que requieren costosos tratamientos o intervenciones… y todo ello gratis total. Los imbéciles de los españoles lo pagan con sus impuestos. No hay palabras para explicar ésta locura izquierdista-progresista, y que el PP no cambió cuando tuvo mayoría absoluta, y mientras tanto el sistema va directo a la quiebra, ante la incompetencia, la cobardía y la iniquidad de nuestra clase política.

La ciencia de resolver conflictos
JOSÉ MARÍA RIDAO. El País  13 Septiembre 2010

La principal característica de la tregua declarada por los etarras no es que sea unilateral; es que se trata de una tregua sin contenido, puesto que se comprometen a no hacer aquello que no han podido hacer durante meses. Es probable que la esperanzadora reacción de los partidos democráticos tenga que ver con la intuición de que los terroristas pretenden presentar como concesión algo que, en el fondo, le ha venido impuesto por la política antiterrorista. La presión policial y judicial ha mermado su capacidad de cometer atentados, por más que la combinación de un fanático y una pistola siempre pueda provocar una tragedia. Y la ilegalización de Batasuna, por su parte, ha convertido en contradictorios los intereses de los de las pistolas y los de las buenas palabras, acentuando la parálisis tanto de unos como de otros. Si, como se dice, una de las causas más determinantes de la tregua responde a este conflicto interno, es difícil entender por qué el Estado debería dar pasos para ayudar a resolverlo. Sobre todo cuando cualquiera de sus posibles desenlaces le beneficia: si los terroristas mantienen la tregua, porque la mantienen, y si la rompen de nuevo, porque, según el axioma admitido, saldrán aún más debilitados.

Entre las muchas simplezas a las que nos van acostumbrando estos tiempos de política basura, hay una particularmente extravagante que es la de proclamar que existe una ciencia de resolver conflictos. Semejante buena nueva no pasaría de ser una variante de la charlatanería si, para desgracia de quienes los padecen, no estuviera contribuyendo a desenfocar el análisis sobre los pasos a seguir en la lucha antiterrorista. A juzgar por las declaraciones de algunos gurúes de la ciencia de resolver conflictos, el punto en que se encuentra el terrorismo etarra exige ajustar su eventual final a alguno de los modelos teóricos que, como los antiguos viajantes de comercio, llevan en el maletín. Así, pues, aquí tenemos la vía sudafricana o, si se prefiere, la irlandesa, por no hablar de la ingente variedad de las latinoamericanas, todas ellas coronadas por el éxito y todas ellas formuladas como ecuaciones abstractas en las que basta introducir los datos de un caso concreto para obtener el resultado apetecido.

El desenfoque en el análisis que está propiciando la supuesta ciencia de resolver conflictos consiste en eso, en que antepone el valor de los modelos al de los datos, lo que es tanto como dejar la política antiterrorista en manos de especulaciones elaboradas con regla y compás, junto a unas gotitas de historia, en lugar de formularla a partir de la comprensión de realidades que son distintas y singulares.

En virtud de esas especulaciones, y no de la realidad que atraviesa el terrorismo etarra, parecería que la prioridad política del momento consiste en determinar las condiciones para que Batasuna regrese a la legalidad. Difícilmente puede ser prioritario determinar algo que ya está determinado, y que Batasuna conoce tan bien que, justo por eso, está intentando que los terroristas se muevan en la dirección en que lo han hecho. Pero no es este el mayor desenfoque del análisis que está propiciando la supuesta ciencia de resolver conflictos. A fuerza de especular sobre el papel que podría desempeñar Batasuna, o la izquierda abertzale, en alguno de los modelos teóricos que ofrece para el País Vasco, se está dando a entender que se trata de un ente colectivo, en el que si hay ciudadanos concretos es de un modo, por así decir, pirandelliano, gente varada en un escenario político en el que no comparece su partido. Parecería que, sin él, no son ciudadanos, como tampoco serían personajes los de Pirandello por el simple hecho de representar una farsa en la que fingen buscar a su autor.

El problema al que se enfrenta el Estado no es qué hacer con Batasuna, o con la izquierda abertzale, para que ocupe su lugar en el guión prefabricado que propone la ciencia de resolver conflictos; el problema del Estado es cómo impedir que los terroristas dispongan otra vez de un partido sin mermar, al mismo tiempo, los derechos de unos ciudadanos que se inclinaron por esa opción mientras fue legal, pero que no por ello pasaron a ser de su propiedad ni se encuentran, por tanto, políticamente desamparados. Cuando los de las buenas palabras soliciten dentro de poco legalizar un partido no estarán erigiéndose en portavoces de un ente colectivo al que desean facilitar una representación en las instituciones; por el contrario, estarán intentando capitanear de nuevo un proyecto político que, hasta ahora al menos, necesitaba de la complicidad de los de las pistolas. Los gurúes de la ciencia para resolver conflictos deberían aterrizar de sus ecuaciones abstractas, y prestar más atención a los datos.

¿Islam o Al Qaeda?
Al Qaeda sola tal vez hubiera logrado consumar el atentado de 2001. Sin la mitología-Islam, hubiera sido aniquilada de inmediato
GABRIEL ALBIAC ABC 13 Septiembre 2010

EN su sutil reflexión sobre el islamismo, Allan M. Dershowitz se planteaba la pregunta tras cuya elusión se pudre la impotencia europea: «¿Qué habría sucedido si la comunidad internacional hubiera respondido a los actos terroristas iniciales con una condena universal y un rechazo absoluto a reconocer a la OLP y su causa?». La respuesta es obvia. Europa capituló ante las amenazas terroristas: secuestros y voladuras de aviones fueron, junto al asesinato en masa de los Juegos Olímpicos de Munich, el detonante que impuso el chantaje. Se trocó a los asesinos en héroes y en villanos a los asesinados. Israel fue anatemizado como nación diabólica. Y los asesinos de la OLP fueron elevados al altar progresista. Alemania, la Alemania socialdemócrata de Brandt, fue la primera en rendirse. Siguió luego toda Europa. Y se acabó la posibilidad de vencer en esa guerra. Porque saben los terroristas —lo sabe cualquiera que no sea un europeo humanitario—, «que si son apresados en un país que capitula, serán liberados rápidamente, aunque pida su extradición un país que no capitula». Y su aniquilación será imposible.

El 11 de septiembre de 2001 marcó un salto en la lógica militar del islamismo. La que venía ya forjándose desde la formación del régimen de los ayatollahsen Irán y cuya coartada retórica fue, desde un primer momento, la «causa palestina»: Estados Unidos e Israel, el Gran Satán y el Pequeño Satán, eran exterminables, según mandato del Misericordioso. Así fue proclamado, sin equívocos, por parte de Jomeini, de sus sucesores iraníes, pero también de la OLP y sus escisiones; y de Hamás luego, como de toda el área difusa del Islam político en el mundo. Los carteles con aviones estrellándose contra retratos de dirigentes americanos e israelíes, son parte añeja de la iconografía palestina.

La aseveración de Obama en este noveno aniversario —«nos atacó, no el Islam, sino AlQaeda»— es síntoma de que ese desconcierto ha llegado a los Estados Unidos. Y de que la pulsión autodestructiva, analizada por Dershowitz, va camino de triunfar. Porque la alternativa es falsa. AlQaeda, por sí sola, es apenas nada. El mejor documentado de los estudios sobre el grupo de Bin Laden, el de J. Burke, traza un mapa que está muy alejado de lo que Occidente entiende como organización terrorista. Nada hay en Al Qaeda de la red piramidal que define el terrorismo moderno. Sencillamente, porque el modelo de éste es el Estado, a cuya estructura disciplinaria se ajusta como un calco el terror revolucionario. Pero el Estado es una abominación vetada por un Islam que no reconoce otra red de identificación que la ummah, la comunidad universal de los creyentes bajo el mandato del Libro. Al Qaeda no necesitó nunca organización, porque su logística la ponían la red de las mezquitas, el clero wahabí y la obediencia coránica.

¿Al Qaeda o Islam? Al Qaeda sola, tal vez hubiera logrado consumar el atentado de 2001; aunque no lo juzgo muy probable. Sin la mitología-Islam, hubiera sido aniquilada de inmediato. Y es más consolador, desde luego, soñar que es un grupúsculo mínimo de millonarios saudíes tu enemigo. En vez de la segunda religión del planeta. Pero el consuelo, en la guerra, es antesala de la derrota.

Islamismo
Zapatero en la COPE
Agapito Maestre Libertad Digital 13 Septiembre 2010

Ayer oí la entrevista que le hicieron a Zapatero en la COPE. ¿Zapatero en la COPE? Sí, sí, así es. Zapatero concedió, por fin, una entrevista a un periodista de la cadena COPE. Escuché la emisión por pura casualidad. Estaba desvelado por los gritos de la chusma que celebraba la cutrez de la Noche en Blanco de Madrid. Qué horror. La madrugada del sábado al domingo en Madrid fue, ciertamente, para olvidar. Cientos de miles de ociosos estaban tirados en las calles del distrito centro, que es donde yo vivo, para celebrar ese engañabobos de "cultureta" para patanes que se ha sacado de la manga y de los impuestos de los madrileños el alcalde Ruíz-Gallardón, y yo tratando de conciliar el sueño con una radio en mi oreja. Imposible.

La vela se me presentaba larga. Estaba jugando con el dial de mi transistor y de repente me encontré con la voz Zapatero. Me detuve, encendí la luz y comprobé que el presidente del Gobierno hablaba para los micrófonos de la Cadena COPE. En efecto, tras seis años de ausencia de esta radio, informa la página web de esta empresa de comunicación, el presidente del Gobierno ha sido entrevistado en un programa de madrugada. ¿De madrugada? Sí, sí, es como si Zapatero quisiera cambiar lentamente los hábitos de los sufridos oyentes de este importante medio de comunicación. Mejor, dirá Zapatero, entrar de noche y a hurtadillas, o sea a altas horas de la madrugada, que de día y con todas las emisoras a pleno rendimiento. La verdad es que este inicio de temporada de los medios de comunicación promete algunas sorpresas. ¿Sólo sorpresas? Sí, aunque quizá alguna de ellas nos deje estupefactos.

Pero volvamos a la entrevista. Era, como casi todas las que ofrece el presidente del Gobierno, campanuda, empalagosa y vacía. Era, una vez más, la negación de la comunicación política. Oía al Zapatero más genuino, al político, seguramente, más perseverante de toda Europa, como decía en mi última columna, que ha conseguido vaciar de sentido el acto democrático por excelencia, a saber, dar cuenta, explicar cuál es el significado de su política. Su obsesión es convertir la comunicación política en mera cháchara. Ruido para ocultar lo decisivo. Tópicos y naderías para enmascarar sus verdaderos propósitos, supuesto que a estas alturas de la legislatura sean otros que mantener el país en un permanente marasmo.

La interpretación de Zapatero del 11-S, que era el asunto central de la entrevista, se movía en esa nebulosa ambigua y tercermundista del "todo mundo es bueno", y el terrorismo es la consecuencia de la pobreza. Falsedades fácilmente desmontables de un discurso melifluo y falsamente pacifista. Sin embargo, cuando Zapatero defendió la construcción de una mezquita en la zona cero de Nueva York, es decir, allí donde los terroristas islamistas han golpeado con mayor dureza a Occidente, dejó ver con nitidez sus verdaderos propósitos. Más aún, nos puso sobre aviso de quienes son sus socios preferentes en la escena internacional, a saber, Irán y Turquía. ¿O es que acaso la alianza de civilizaciones de Zapatero difiere en algo a la ideología defendida por los presidentes de Irán y Turquía?

Zapatero está a favor de que se construya una mezquita en la zona cero, naturalmente, recalca el presidente, siempre que sea un lugar de culto. ¿Qué otra cosa podría ser una mezquita que un lugar de culto? Terrible. En fin, detrás de la perorata sobre la mezquita en la zona cero hay, en mi opinión, una defensa exagerada del islam que hace evidente, por un lado, cuáles son los principales socios de Zapatero en la política internacional y, por otro lado, cuestiona la crítica a la violencia, o sea, al terrorismo surgido de mundo islamista.

La guardia del cardenal
El beneficio al ciudadano que puede reportar la transferencia del Tráfico parece más que cuestionable
juan granados ABC Galicia 13 Septiembre 2010

Mientras los länder alemanes, acuciados por la crisis, se afanan en devolver todas las competencias que pueden al Estado Central, nosotros que vamos sobrados de dinero público perseveramos en el camino de la atomización de los recursos. Un imperativo punto menos que indiscutible, planteado machaconamente bajo presupuestos siempre más ideológicos que económicos. La enésima es la demanda para Galicia de la gestión integral del servicio de Tráfico, policía autonómica incluida. El beneficio al ciudadano que puede reportar tal medida, teniendo en cuenta la experiencia vasca o catalana, parece más que cuestionable; no se trata de cambiar de uniforme a la Benemérita, vistiéndola de colorado o de azul celeste, hay muchos más elementos en la trastienda, más bien fáciles de adivinar, que parecen querer conducir a que los gallegos tengamos más que ver con un quebequés o un alentejano que con los naturales de Murcia, póngase por caso.
Y de eso se va tratando.

El clamor por el regreso en masa de la Guardia Civil al paraíso catalán, tras los episodios de ataques salvajes a los chalets de sus clases pudientes, parece una buena muestra de cómo pervive la intuición del común situado frente al peligro. No es asunto nuevo, cualquier amante de la historia sabe que la gran separación, el principal distingo entre unos súbditos y otros no eran siquiera los fueros que les asistían, sino la condición realenga o señorial de la población que les acogía.

Pese a que se suele decir que el poder fragmentario y localizado, por cercano; resulta más justo, más cómodo, más eficaz, lo cierto es que no siempre es así. Aunque habría que matizar mucho esta opinión, parece estadísticamente evidente que las villas y ciudades que realmente prosperaron en nuestro Antiguo Régimen fueron aquellas consideradas de realengo. Es decir, las sometidas a la administración directa del rey, con su corregidor, sus alguaciles y sus impuestos ordinarios. Al fin, su rey vivía bien lejos y desde luego no era probable que se dejase caer por allí.

Por el contrario, las que sufrían el señorío, cualquiera que fuese la naturaleza de éste, laico o eclesiástico, padecían cotidianamente la molesta presencia del aliento de su amo tras el cogote. Esto significaba, cuando menos, más impuestos, más cargas señoriales a añadir al diezmo y a lo debido a la bolsa del rey. Todo ello a la vez que se permanecía bajo el férreo control de las justicias señoriales, proclives en general a defender las posturas de su señor frente a los villanos que denunciaban sus excesos. No pretendo señalar analogías fáciles, pero cada vez me parece más claro que no hay nada nuevo bajo el sol. Dicho de otra manera, después de haber visionado más road-movies de las que necesito, siempre preferiré que, metido en problemas, me asista el FBI antes que la oficina del Sheriff de Malpaso. Será influjo de Dumas, pero personalmente siempre he preferido la presencia de los mosqueteros a vivir bajo la inquietante custodia de la guardia del cardenal.

España es el país que más dinero ha desembolsado en pagos a Al Qaeda
El Gobierno de Zapatero ha aportado el 16% de todo lo que recaudan en rescates
 www.lavozlibre.es 13 Septiembre 2010

Madrid.- España lidera el listado de países que más dinero ha desembolsado en los pagos al grupo terrorista Al Qaeda, tal y como informa 'El Mundo', que además asegura que el Gobierno de Zapatero aporta el 16% de todo lo que recauda en rescates el grupo armado.

En este sentido, pagos como el efectuado por el Ejecutivo español a cambio de los cooperantes de Acció Solidaria, sitúan a España como el país que más dinero paga a los terroristas de Al Qaeda, un 16% de todo lo que recaudan.

Así lo aseguran las cifras que maneja el Gobierno argelino, que lo denunció en un discurso pronunciado en Nueva York y al que ha tenido acceso 'El Mundo'. En él, el consejero de Terrorismo de la Presidencia de Argelia, Kamel Rezag Bara, presentó las cifras que sitúan a nuestro país como líder de pagos a los terroristas.

Al desembolso español de 8 millones de euros, le siguen los 3,6 que pagó Italia por dos de sus ciudadanos y los 2,5 y 2 millones de Austria y Canadá, respectivamente. Así lo expuso Rezag Bara en un coloquio organizado por el Instituto Internacional para la Paz y la Task Force antiterrorista de la ONU titulado El rescate como medio de financiación de los terroristas.

Las cifras globales que recoge 'El Mundo' aseguran que, en toda su historia, Al Qaeda en el Magreb Islámico ha logrado 50 millones de euros, sólo gracias a los rescates que pagan los gobiernos occidentales. Un 16% de ese total, lo aporta España.

El gobierno argelino ha emprendido una estrategia muy marcial contra estas medidas: llevará a la ONU una resolución que impida a los países con ciudadanos secuestrados efectuar pagos a los terroristas.

Sobre la situación española, el embajador argelino, Mourad Benmhehidi, asegura que: "una cosa está clara y es que, si España paga rescates, Al Qaeda secuestrará más ciudadanos de su país. Los cooperantes españoles fueron secuestrados porque no se hizo el trabajo previo en la Comunidad Internacional. Si hace 10 años hubiéramos zanjado que no hay que pagar rescates, no habría secuestros. Seguro que los secuestradores actuales no hacen ya transferencias bancarias porque ya hay un trabajo realizado hace tiempo en la Comunidad Internacional que controla este tipo de transacciones. Ahora hay que hacer lo mismo con los rescates."

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El enemigo en casa
El PSE padece la gangrena nacionalista incluso en la persona de su Presidente
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 13 Septiembre 2010

El hecho de que la aprobación de los Presupuestos vaya a ser posible gracias a unos cuantos miles de votos del PNV es un castigo que conocen bien los españoles. No son tantos, sin embargo, los que saben que el PSE padece la gangrena nacionalista incluso en la persona de su Presidente. El caso de Eguiguren es quizá más grave que el de Montilla. El fue quien eliminó a Nicolás Redondo y quien ahora controla sin tapujos a Patxi López. Sus disparatadas declaraciones tienen la seducción del entreguismo a las tesis del nacionalismo. Considera que el problema vasco es un conflicto «familiar» que puede y debe ser resuelto en el ámbito de Euskadi. Por lo mismo defiende que el lendakari no debe expresarse en términos de lucha antiterrorista sino de construcción de la paz. Porque aun hablando de ETA se pregunta en qué medida es necesario Rubalcaba cuando existe un consejero tan competente como el del gobierno vasco.

De acuerdo con la forma de pensar de Eguiguren, las Fuerzas de Seguridad del Estado, la Audiencia Nacional y la Ley de partidos o nunca fueron necesarias o deberían haber dejado de serlo hace tiempo. De pensamientos como el de Eguiguren cabe deducir que las víctimas no vascas habrían sido el producto de una injerencia «española» . Y ¿acaso piensa Eguiguren que las tensiones actuales entre Batasuna y ETA responden a un contexto exclusivamente vasco? Es posible que si los periodistas que entrevistan a Eguiguren le hicieran consideraciones de este porte difícilmente podría negar que el terrorismo etarra es una agresión criminal a todos los españoles, que afecta a la Nación como tal y debe ser resuelta en el contexto del Estado. Por ir a la actualidad ¿habría impedido la ertzaintza las manifestaciones de los abertzales de izquierda, el domingo, si no lo hubiera ordenado la Audiencia Nacional? A causa de la Ley Electoral y de la extrema debilidad de nuestra conciencia nacional el «enemigo» se nos ha apoderado de la casa.

Último año en Lizarza
Regina Otaola www.gaceta.es 13 Septiembre 2010

Menos mal que la Iglesia es mucho más que sus representantes en Lizarza.

Este miércoles 8 de septiembre, como todos los años desde 2007 cuando accedimos al Ayuntamiento de Lizarza, los concejales populares acudimos a la misa que se celebra en la ermita en honor a la Virgen del Sagrario. Debo aclarar, para quien erróneamente piensa que ya me he ido, que acudí como alcaldesa porque sigo ejerciendo la responsabilidad que asumí y lo seguiré haciendo hasta fin de legislatura. Pero éste era el último año que acudía como representante municipal y, por tanto, es necesario hacer balance de lo que ha ocurrido cada 8 de septiembre desde 2007.

Ese año, acudir a la celebración fue tremendo por las amenazas proferidas por ETA-Batasuna contra la Corporación y contra el que pensara ir a la misa. Nosotros y muchos vecinos acudimos a pesar de los pesares. La presencia de la Ertzaintza y de la Guardia Civil permitió que asistiéramos sin salir trasquilados. Los de siempre gritaron y amenazaron; el resto celebramos la tradición.

En 2008 y 2009 la situación se dulcificó un poco. Acudían batasunos, pero menos, y lanzaban improperios a menor volumen. Estaban, pero no bramaban. La misa, en el interior de la ermita, seguía celebrándose como el primer año: no se da la paz en esa misa para no verse el cura obligado a darnos la mano. Es inaudito, pero es así. La Iglesia en Lizarza no quiere desear la paz a la Corporación democráticamente constituida por miembros de un partido político democrático como es el PP. Sigue en esto los postulados de ETA-Batasuna: al PP ni agua. Menos mal que la Iglesia es mucho más que sus representantes en Lizarza.

Este año, 2010, la novedad fue que ningún batasuno se presentó. Ni pancartas ni chillidos. Calma total. A tres días del publirreportaje etarra en la BBC y de los intercambios de “mínimos democráticos” que se exigen unos a otros, Gobierno a Batasuna y ésta al Gobierno, tocaba no dar la vara. No mostrar su cara totalitaria.

Reflexionando sobre ese día y segura de que los proetarras siguen pensando que la verdadera “democracia” es la que imponen en sus feudos, me preguntaba: ¿ha servido de algo nuestro Gobierno municipal? La respuesta es clara: sí; no sólo por lo que dejemos hecho, sino por demostrar que hemos gobernado desde la libertad y por la libertad de todos los vecinos. Porque un político primero y ante todo debe defender la democracia, el ejercicio sin fisuras de los derechos fundamentales de todos, sobre todo allí donde son conculcados, y debe hacerlo a pesar de las amenazas, a pesar de los ninguneos. Y si esto ha calado en algunos de los vecinos, de lo que también estoy segura, me alegro infinitamente.

Pero me asaltan otras preguntas: ¿qué sucederá en las próximas elecciones en Lizarza? ¿Quién será la careta democrática de los batasunos en el pueblo? ¿EA, Aralar, una lista blanqueada con los buenos? ¿Qué va a pesar más, ¿el ponerse la medalla del hipotético fin (pactado) del terrorismo, o la defensa de la libertad y del Estado de derecho? Yo lo tengo claro, desgraciadamente.

*Regina Otaola es alcaldesa de Lizarza.

Diada
Fahrenheit 451

José García Domínguez Libertad Digital 13 Septiembre 2010

Un Jordi Fàbrega, usufructuario al parecer de alguno de esos grandilocuentes carguitos que adornan las pedreas autonómicas, acaba de reclamar los cinco minutos de fama que Andy Warhol prometiera a todos los don nadie de la Tierra. Así, al modo de su igual Jimmy Jump, el delegado del Gobierno de la Generalidad en la Cataluña Central, que no otro dice ser el tal Fàbrega, dio en quemar los Decretos de Nueva Planta de Felipe V durante la Diada para entusiasta jolgorio de la afición doméstica.

De ese modo, entre admiradas loas a los genitales del patriota Fàbrega, el fuego purificador ha calcinado regios mandatos como éste: "He juzgado conveniente, por mi deseo de reducir todos mis reinos de España a la uniformidad de unas mismas leyes, usos, costumbres y Tribunales [...] sin diferencia alguna en nada; pudiendo obtener por esta razón mis fidelísimos vasallos los castellanos oficios y empleos en Aragón y Valencia, de la misma manera que los aragoneses y valencianos han de poder en adelante gozarlos en Castilla sin ninguna distinción".

Huelga decir que el patriota Fàbrega jamás ha desperdiciado su tiempo en leer tostones semejantes. La santa ignorancia, pues, evitará que descubra esa afrenta borbónica contra los idílicos grilletes de la edad media catalana. Y es que, por culpa de aquella malhadada norma, los españoles comenzaríamos a ostentar de parejos derechos en cualquier rincón de la Península. Los barceloneses ya no requerirían de un salvoconducto diplomático con tal de viajar a Burgos o Valladolid, ni tampoco a un gaditano se les exigiría pasaporte alguno a fin de recalar en Zaragoza.

Aunque no terminaban ahí las nuevas impresas en aquel aciago pliego. Porque, merced a la catalanofobia de Felipe V, los mercaderes locales vieron como se les abrían las puertas al comercio con las colonias. Un riesgo, ése de adentrarse en el proceloso Atlántico, del que la Casa de Austria, siempre tan previsora, había resguardado a los ancestros del patriota Fàbrega excluyéndolos de todo trato con América. Por no mentar, en fin, el más hiriente de los reales agravios: la célebre prohibición de utilizar la escritura propia de las Cortes catalanas, esto es, el latín de Cicerón, en los documentos oficiales. Por mucho menos, Nerón le plantó fuego a Roma. ¡Salve, Fàbrega!
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Carnaza para construir la nación
Antonio Robles www.vozbcn.com 13 Septiembre 2010

CiU ha incluido en su programa electoral la exclusividad de todas las competencias en materia de inmigración. Y su cabeza de lista, Artur Mas quiere crear un movimiento de voluntarios para el arraigo de inmigrantes.

Carnaza para la construcción nacional. A eso se reduce toda la preocupación por el destino de la inmigración por parte del nacionalismo. Soldaditos, nuevos votantes adiestrados como animales de compañía para autoafirmación del amo.

No me sorprende Artur Mas ni su partido. Formé parte de la ponencia del Pacto Nacional por la Inmigración y del proyecto de Ley de Acogida de las personas inmigradas del Parlamento de Cataluña. No era solo Convergència, lo era ICV-EUiA, ERC y tragaba PSC. Lo de menos en la Ley de Acogida, finalmente aprobada, es la cuestión lingüística. Solo es un instrumento más para conseguir el fin. Lo inaceptable es el conjunto de medidas diluidas en toda la ley para convertir a la inmigración en carnaza de la construcción nacional. Ya que no somos bastantes, merendémosles el tarro y alistémoslos. El racismo latente en las cloacas educadas de la sociedad invisible catalana, calcula y opta por el mal menor. ¿Quién mejor para asumir la identidad nacional que un senegalés que no tiene ni pajolera idea de la historia de España? Pues eso, amueblar a la necesidad con el arraigo de la nación.

Una cita de Carod-Rovira del 27 de abril de 2005 resume la voluntad domesticadora que Mas pretende ahora:

“La inmigración, más que un problema puede ser una oportunidad: la nuestra. [....] Si los nuevos catalanes no se integran a la nación catalana, cívica y plural, lo harán a otra nación, con otro modelo de convivencia que, hasta ahora, nunca ha sido ni cívico ni plural. Si la nueva inmigración está con nosotros, el futuro será nuestro. Si no es así, no habrá para nosotros un futuro como pueblo”.

Viví igualmente el manoseo y manipulación de las entidades de inmigrantes, las que habían creado ellos y subvencionaban, y las que les habían creado como granjas para controlar su crecimiento. Los manifiestos de los últimos días de todas ellas contra el recurso de inscontitucional del Defendor del Pueblo ante el Tribunal Constitucional me han recordado la bajeza humana en estado puro. Viví en primera persona cómo consiguieron las firmas que muchas organizaciones se resistían a plasmar en el Pacto Nacional por la Inmigración. Y, también, cómo personas inteligentes, libres y decentes cedían al final como todos los demás. Más cornadas da el hambre, así titulaba la mezcla de necesidad, chantaje, abuso y cobardía.

Antonio Robles es portavoz de UPyD en Cataluña

Galicia
El BNG, o un partido contra una ley
La formación política anticipa una «reacción social» si hay profesores castigados, mientras la Mesa asegura que incumplir el decreto es civismo
M. PEDROSA / SANTIAGO ABC Galicia 13 Septiembre 2010

Si la Consellería de Educación tiene el «descaro» de castigar vía expediente a los profesores que atiendan el —machacón— llamamiento del BNG auspiciando la rebelión contra el decreto del plurilingüismo, habrá «reacción social». Es el aviso de un irascible y rebelde Guillerme Vázquez, portavoz nacional de esta acción política y partidario de que el cuadro docente continúe impartiendo las clases en gallego a pesar de la entrada en vigor de esta paritaria norma, aplicable únicamente a la enseñanza no universitaria. «El PP se empeña en imponerla, eso sí que es una imposición», censuró. Acusó a los de Alberto Núñez Feijóo de «aplicar el rodillo matemático de su mayoría parlamentaria» para la aprobación de un texto legislativo con voces contrarias, «hasta la de la Real Academia Galega», subrayó, presidida por el independentista ourensano Xosé Luis Méndez Ferrín.

Hecho este apunte, y ante los constantes avisos de distintos dirigentes populares acerca de que «hay que cumplir la ley», el líder frentista replicó a esta fuerza que «no puede dar lecciones a los demás porque el PP no es un ejemplo, y espero que no caigan en la tentación de seguir imponiendo esto por la vía de la represión», alertó. Aclaró que no se sumará a la propuesta del PSdeG de Manuel Vázquez por un cambio en el modelo educativo de la Xunta, aunque dio la bienvenida a esta encomienda. «Cada partido político tiene dinámicas propias, y el BNG no se suma a las de los demás; pero bienvenido sea el PSdeG si se decide por la defensa del idioma», alegó. A otro socialista se dirigió Carlos Callón, presidente de la Mesa por la Normalización, el apéndice lingüístico del Bloque. Su glosa estuvo destinada al ministro de Justicia, Francisco Caamaño, un gallego de Cee que recomendó «cumplir con la legalidad».

«Todos los profesores y profesoras que estén en contra de la prohibición de enseñar en gallego (hay un colectivo organizado llamado “Profes co Galego”) o de recomendar libros en gallego, estarán dando ejemplo de civismo y cimentando el futuro de nuestra cultura y, además, defendiendo activamente el cumplimiento de la legalidad», puntualizó. El secretario general del PP, Alfonso Rueda, consideró que el profesorado gallego es «más sensato» que los dirigentes del BNG y, por ello, entendió que la aplicación del decreto será ejemplar.

Un centenar de catalanes expone sus quejas sobre el tripartito
El tema estrella fue el de la imposición lingüística y sus consecuentes multas por no rotular en catalán
 www.lavozlibre.es 13 Septiembre 2010

Madrid.- En el plató de televisión de Intereconomía y durante el desarrollo del programa ‘Más se perdió en Cuba’, un centenar de catalanes mostraron en televisión su postura política. Así, los participantes en el especial reflejaron su rechazo a la política del tripartito, con la que no se sienten identificados.

Son 100 testimonios con algo en común: una crítica al Gobierno tripartito que dirige José Montilla. Las quejas ciudadanas abarcaron un amplio abanicos de asuntos; los más utilizados fueron las limitaciones a las libertades personales y las actuales y polémicas leyes del Gobierno sobre consumo y educación. Otros temas fueron el incumplimiento de la ley por parte de las instituciones catalanas o su negativa a ondear la bandera española en sus edificios. Y, cómo no, las multas lingüísticas.

Varios ciudadanos mostraron su indignación por tener que pagar hasta 3.000 euros de multa por no rotular su negocio en catalán y por no poder escolarizar a sus hijos en castellano. Los catalanes participantes no se lo explican, pero anuncian que seguirán peleando hasta cambiarlo. Algunos pusieron el ejemplo de sus propios hijos, a los que han tenido que educarlos por sí mismos o acogerse al trato personalizado de la Generalitat tras sacarlos de los centros públicos.

En el tema de las multas están casos como el de Feliciano: “Me han multado con 1.200 euros por rotular en español”. “Me multan con 1.125 euros por pegar carteles de Ciudadanos”, lamenta Gerardo. Joan añade otro ejemplo: “Si no se hacen las facturas en catalán, recibes una multa". Uno de los más afectados es Benito, que recibió una multa de 3.001 euros “por tenerlo todo en castellano".

El tema de la lengua fue la estrella del programa, con opiniones como las de Jordi: “En Cataluña hay una imposición lingüística”. “No hay los mismos derechos si hablas en catalán o castellano”, opina Esperanza. Fernando cree que el idioma “no se puede imponer”. Eduardo refleja la inexistencia de “libros en castellano”. Una ciudadana de fuera, Krstin, califica como “una pena que no se vea al bilingüisimo como una riqueza”. Y Enrique concluye definiendo la situación como “una dictadura lingüística sin precedentes”.

Sobre la falta de libertad se queja Antonio: “El tripartito atenta contra la libertad personal”. O Francisco, que define a Cataluña como “tierra de prohibiciones e imposiciones”. Mariano pone el ejemplo de Pals, “donde no ondea la bandera española”.

En el asunto de la educación, un ejemplo lo cuenta Juan Carlos: “Tuve que sacar a mis hijos del sistema público de educación”. O Xurde, que ve a los niños como “víctimas a la que se los está manipulando”. “El sistema educativo catalán lleva a la incultura general”, concluye Carlos.

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