AGLI

Recortes de Prensa   Domingo 26 Septiembre  2010

 

Soberanía temporal
MANUEL MONTERO El Correo 26 Septiembre 2010

El comienzo fue, pongamos por fábula, la decisión gallega de cambiar su hora oficial: una hora menos. No era un truco identitario, se alegó, sino la consecuencia lógica de que el meridiano de Galicia cae más al oeste y así se ajusta mejor su hora al paso del Sol, además de coincidir con la de Portugal, con mayor sintonía lingüística y en lo sucesivo cronológica. El estribillo cotidiano al abrir las noticias -«una hora menos en Galicia y Canarias»- sugirió las posibilidades publicitarias de tener una hora propia, que además permitía visualizar la existencia de nacionalidades sojuzgadas. Después de todo, argumentaron socialistas y nacionalistas catalanes, el Sol pasa antes por Barcelona que por Madrid, por lo que no había razón para seguir sometidos al tiempo centralista. La hora catalana sería treinta minutos anterior, fue la conclusión.

El pueblo vasco, milenario, ha tenido siempre su propio sentido del tiempo: forma parte de su identidad colectiva, tan diferente de la española, advirtieron los antropólogos locales. Siendo el vasco de natural madrugador y el más antiguo, no extrañó que, como expresión de su forma de sentir, se fijase que la hora vasca precediese en 60 minutos a cualquier otra que rigiese en el Estado, como pactó la Mesa de Partidos convocada al efecto, previo diálogo y negociación. Invitó el País Vasco a Navarra a que la adoptase, pero los navarros, aun entendiendo la conveniencia de alguna especificidad, decidieron diferenciarse en media hora de la hora vasca, para evitar el asimilacionismo. La kale borroka dio en apedrear los relojes de los campanarios navarros.

Extremadura decidió retrasar su hora y que fuese siempre una menos que la de cualquier otra autonomía peninsular, para que se visualizase el atraso histórico de la región, como denuncia permanente del abandono. Los canarios, acostumbrados al sonsonete «una hora menos en Canarias», aprobaron que siguiera una menos que la más tardía de las horas peninsulares, manteniéndose así la tradición y singularidad.

Mayores complicaciones se plantearon en Andalucía, por su mayor distancia este-oeste. La Junta ajustó la hora andaluza al meridiano de Sevilla, que no es exactamente el de Greenwich. No gustó la iniciativa en la Andalucía oriental, que fijó su propia hora, medida en el meridiano que pasa por la Alhambra -¡que los sevillanos nos manden la Guardia Civil para movernos los relojes!, retaron los granadinos-. Andalucía se convirtió en la única autonomía con dos husos horarios.

El PP convocó una conferencia de sus presidentes regionales, con el patriótico propósito de mantener sus horas al unísono -hora nacional u hora popular, empezó a decirse-, con la excepción de Galicia, que tenía ya la suya. Su manifiesto, furibundo, mostró su repudio a la frivolidad socialista y nacionalista, pero no fue eficaz. En Baleares la adelantaron, alegando que el sol llega allí antes que a Cataluña. También los valencianos se hicieron con la suya: no habían de ser menos que los catalanes. Adoptaron una intermedia entre la de Barcelona y la de Madrid que también reajustó unos minutos la suya, distinta a la de Greenwich, que mantuvo Aragón.

-No politicemos el tiempo-, declaró el presidente del Gobierno, que hizo ver que las diferencias de hora eran una expresión de la riqueza cultural de España y que otros países como Estados Unidos y Rusia tienen distintos husos horarios, lo que no les impide ser grandes potencias.

Para entonces, cada autonomía tenía ya su hora propia, fijada con los criterios de profundizar en su identidad y diferenciarse del resto, sobre todo de los vecinos.

Hubo algunas excepciones (La Rioja, Murcia), pero resolvieron cambiarla cada cuatro meses para hacerla coincidir sucesivamente con las autonomías próximas. Como algunas decidieron seguir con el adelanto de la hora en verano, otras mantener siempre la misma y algunas retrasarla (pues la España plural exige creatividad), se producían algunas distorsiones por las dificultades de retener la compleja configuración interna de la sensibilidad nacional.

El Gobierno convocó una conferencia para solventar tales problemas. Fue recibido con recelo por las autonomías, que vieron en la iniciativa un intento por homogeneizar de nuevo el Estado. Se rechazó la idea de que era necesario regularizar la pluralidad, así como el peregrino argumento de que resultaba chocante de que un avión saliese de Bilbao a las 10 y llegase a las 8 a Madrid.

-¿Y qué problema hay?-, dijeron los vascos, argumentando que quienes viajasen a Euskadi tendrían que adaptarse a su idiosincrasia.

A ver, si no.
Pero la conferencia fue un éxito rotundo. Se elaboró un sofisticado cronómetro que mostraba, para el general conocimiento, los distintos husos horarios vigentes en España en cada momento, a insertar en móviles, ordenadores y relojes callejeros.

-La innovación tecnológica permite la pluralidad sostenible-, se felicitó el presidente. La hora oficial sería la de Madrid, u hora estatal, vigente allí y en Ceuta y Melilla.

El uso de la soberanía temporal mejoró el atractivo internacional de España. Las ofertas turísticas aseguraban que era el lugar de los distintos tiempos. Aunque en algunas autonomías los ciudadanos habían de levantarse en noche cerrada y acostarse de día y en otras sucedía lo contrario -algunas autonomías se levantaban cuando otras se iban a la cama-, el resultado reveló la vitalidad interna. Además, propició extraordinarios programas de Nochevieja, con la retrasmisión consecutiva de las campanadas y las uvas en las 17 autonomías, un programa de seis horas de alegría autonómica.

Zapatero y la campaña catalana
JAVIER ZARZALEJOS El Correo 26 Septiembre 2010

Faltan dos meses para las elecciones en Cataluña y Rodríguez Zapatero ya se ha metido en campaña. El hecho produce una fundada inquietud teniendo en cuenta que las siembras electorales del presidente del Gobierno han traído luego cosechas tormentosas y abundantes en problemas. Fue en una campaña electoral en Cataluña cuando Zapatero se comprometió a apoyar la reforma del Estatuto que saliera del Parlamento catalán y la broma casi nos cuesta el Estado de las Autonomías. Años después, en 2008, basó su campaña para la reelección en negar la crisis o más bien en negar la posibilidad de que España la sufriera. Él era la diferencia. Por si hubiera duda y para demostrar lo cenizos que eran los que se atrevían a advertir de alguna sombra, se sacó la deducción universal de los 400 euros y el cheque-bebé. Ahora podemos apreciar lo caro que hemos pagado todos los ciudadanos la suma de triunfalismo despreocupado, ocultación y uso partidista del dinero público de aquella campaña electoral. Porque -todo hay que decirlo- Zapatero ganó las elecciones en 2008 y Maragall, aunque no ganó, alcanzó la presidencia de la Generalitat poniendo la cifra en aquel cheque en blanco que el secretario general del PSOE le había extendido.

Los precedentes de Zapatero en campaña no son precisamente tranquilizadores. Tranquiliza, eso sí, saber que el rendimiento electoral de sus reclamos disminuye a medida que mengua su credibilidad como gobernante. El público al que tantos buenos ratos ha hecho pasar como eficaz intérprete de comedia de enredo no lo ve recitando a Shakespeare.

Lo que ha demostrado Zapatero en su primer acto electoral en Cataluña es que todavía le quedan esencias incendiarias en el tarro. Y el pasado domingo lo destapó en Barcelona. Allí se fue a colocar tres mensajes. El primero, que la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el nuevo Estatuto catalán le da exactamente igual porque la va a eludir según sus conveniencias. El segundo, que si los catalanes no votan a Montilla serán unos desagradecidos porque ha conseguido una financiación estupenda para Cataluña, no como otros. El tercero, que lo que toca, también ahora, es seguir atizando el debate identitario sobre lo que es y no es ser catalán en todas su variantes, llegando al esperpento al reprochar a Rajoy que no quiera entrar en ese debate. El mitin, como bien puede adivinarse, lo dedicó Zapatero a las relaciones «entre Cataluña y España», poniendo un cuidado meticuloso en mantener esa idea de una Cataluña ajena que en boca de un presidente del Gobierno es mucho peor que una frívola mimetización con el paisaje.

Zapatero ha empezado la campaña en Cataluña con el bidón de gasolina. Aunque lo sabe se niega a reconocer que el artefacto estatutario no ha conseguido flotar. Bajo la apariencia insistente de su retórica mitinera se esconde el temor a la derrota que le auguran todas las encuestas y la perplejidad ante ese naufragio. Si el presidente del Gobierno atiza el debate identitario, no puede sorprender que el representante ordinario del Estado en Cataluña encabece una manifestación contra el Tribunal Constitucional, ni que la respuesta de Felipe González a la sentencia consista en definir a Cataluña como una nación sin Estado y volver sobre eso de España como «nación de naciones», ese agarradero sentimentalón de la izquierda para disimular la adopción vergonzante de las obsesiones identitarias de los nacionalistas.

Lo de Zapatero en Cataluña no es ni siquiera una huida hacia adelante sino hacia atrás. Cuando se compromete a eludir la sentencia del Constitucional con fabricaciones jurídicas espurias, cuando apuesta por que la identidad sea lo que preocupe a los catalanes y se jacta del mucho dinero que ha dado a Montilla, Zapatero pide el voto para el pasado. Pero, al hacerlo, confirma que no tiene salidas que proponer al atolladero en el que ha metido a Cataluña y al futuro político de España en su conjunto.

Contra lo que se podría esperar, el futuro, el qué hacer ahora, parece el tema a evitar en esta campaña electoral. Las cosas son más complicadas cuando las airadas reacciones a la sentencia del Tribunal Constitucional tienen que convertirse en programa político. Tampoco sirve, como pretende el nacionalismo, con creer que se navega a favor de un desencuentro que llegado al punto de no retorno abre el futuro a un proceso secesionista de Cataluña.

Zapatero busca reciclar los restos de su estrategia en Cataluña. Otros quisieran saltarse sus responsabilidades de hoy presentando el futuro como una inevitable ruptura entre Cataluña y el resto de España. Pero ambas expresiones de la confusión y de la ausencia de respuestas reales a los problemas de Cataluña son maneras equivalentes de retomar ese viaje a ninguna parte de años perdidos que Francesc de Carreras resumía como «una aventura irresponsable instrumentada a través de inconsistentes técnicas jurídicas».

En vez de ofenderse tanto por la sentencia sobre el Estatuto con la que el Tribunal Constitucional restablece conceptos juridico-políticos elementales, mejor sería aprovecharla para poner entre paréntesis debates sin salida y contener el frenesí identitario; para articular un diálogo que sólo es posible si se reconoce el terreno en que tiene que producirse, que es el de la Constitución y las reglas del juego constitucional, Tribunal incluido. Después de esos años perdidos, habría que seguir la apelación de Ortega a los españoles y proponer: ¡Catalanes, a las cosas!

Agujero negro autonómico
El Editorial La Razón 26 Septiembre 2010

El alarmante aumento de la deuda de las comunidades autónomas, que se ha disparado un 26,5% respecto al segundo trimestre de 2009, alcanza la cifra récord de los 104.083 millones de euros, el 9,8% del PIB. Son diversas las causas de esta pésima situación, pero la más paradigmática la ofrecen las televisiones autonómicas.

La radiografía de las trece corporaciones regionales, que LA RAZÓN publica hoy, es un argumento de peso para que las administraciones emprendan un cambio radical. Según los datos disponibles, los canales regionales costarán al erario público casi 2.000 millones de euros este año. Si se evaluaran como compañías privadas, sus balances obligarían a echar el cierre. La deuda alcanza los 1.480 millones, sin contar las aportaciones de los gobiernos respectivos para compensar las pérdidas. Las subvenciones supusieron 698 millones de euros en 2008 –último año con cifras oficiales–, más del doble que el ejercicio anterior, lo que demuestra la incontinencia del gasto en el sostenimiento de estas TV. Otro dato que pone en tela de juicio su viabilidad es que los gastos de explotación son hasta tres veces superiores a las de los televisiones privadas. Y todo ello, a pesar de beneficiarse del privilegio que supone recibir subvenciones por un lado e ingresos publicitarios por otro, en competencia desleal con las demás empresas.

Si económicamente constituyen un lastre, tampoco parece que la condición de servicio público justifique su existencia en un país con varios canales públicos de cobertura nacional. También la aparición de la TDT, con la avalancha de nuevas emisoras, ha dado respuesta a la demanda de esa televisión más cercana. Desde los gobiernos de comunidades con lenguas cooficiales, el argumento recurrente a favor de las televisiones propias ha sido precisamente el desarrollo y protección de ese hecho diferencial. Pero la oferta de TVE, con sus múltiples canales, y de algunas privadas es lo suficientemente amplia como para cubrir esa necesidad sin caer en más dispendios.

La realidad, más allá de falsas excusas o justificaciones inverosímiles, es que las televisiones autonómicas no son más que instrumentos de poder al servicio de los gobiernos de turno, que las utilizan para defender sus intereses, porque si las emplearan en beneficio general lo primero que deberían hacer es cerrarlas o privatizarlas. Los canales regionales, su instrumentalización y su extraordinario endeudamiento constituyen un escandaloso despilfarro, tanto más hiriente en un país con casi cinco millones de parados y una deuda desbocada. Escándalo que mancha a todos los partidos con responsabilidades de gobierno. Si acaso, sería justo reseñar que Esperanza Aguirre fue la pionera en defender la privatización de las TV regionales, y que Mariano Rajoy se posicionó a favor de cambiar la legislación nacional para que ese tránsito fuera posible, mientras el PSOE se opone férreamente. La catarsis televisiva enviaría un mensaje ejemplar para una sociedad a la que se le piden demasiados sacrificios, además de un elemento regenerador para el juego democrático. Habrá que confiar en que el PP no olvide su compromiso cuando esté de su mano modificar la legislación.

Negociaciones secretas, desde la debilidad y la confusión
JOSÉ ANTONIO PORTERO MOLINA La Opinión

JOSÉ ANTONIO PORTERO MOLINA ES CATEDRÁTICO DE DERECHO CONSTITUCIONAL DE LA UNIVERSIDAD DE A CORUÑA

Ya estamos una vez más, y no será la última porque está en los genes de nuestra frustrante idea de la política, envueltos en el griterío y la confusión a causa, ahora, de la caja única y las negociaciones del gobierno de Zapatero, que no del PSOE, con la oposición vasca, que no con el gobierno de allí. Es un enredo de los que llenan páginas en este país y que, al cabo, se olvidan sin una solución clara y razonada, convincente. Se parchea el asunto y hasta el próximo. No son nuestros dirigentes capaces de otra acción política que la del cambalache y no es, por eso, extraño que reciban la política y sus actores un tan alto reproche de los ciudadanos.

Con rotundidad ha negado el gobierno que no se rompe la caja y el PP, que comenzó subiéndose por las paredes, pasó en horas a matizar su protesta dejando en posibilidad lo que al principio daba por absolutamente seguro. Ocurre que sus barones autonómicos quieren lo mismo que se traspase al País Vasco. Lo querrán todos los barones de todos los partidos. Por lo leído estos días a gentes entendidas en la materia y habitualmente comedidas en sus opiniones, parece que no cabe hablar de una quiebra. Ocurre que, como en todo lo que afecta a esa comunidad, el privilegio del concierto económico le proporciona ventajas que no aprovechan a las demás; pero eso, desde el principio, es una anomalía más y de las más enojosas por injustas de nuestro federalismo descoyuntado y a la conveniencia del que manda en cada momento. Así las cosas, lo probable es que, como en otras ocasiones, después del revuelo y de forma desordenada el asunto se resuelva según el irracional principio del café para todos, sin estudiar las necesidades y las posibilidades de cada autonomía. No creo que se inste la intervención del TC porque a estas alturas nuestro Alto Tribunal podría dejar la solución para dentro de unos años mientras profundiza en el arte de la interpretación.

Lo importante es, a mi juicio, el aspecto político de la negociación entera, urgente y secreta. Una negociación desesperante para los demás y corrosiva para el pacto PSE/PP. Humillante para Pachi López. Una negociación cuya única utilidad es la que obtiene personalmente Zapatero al salvar con los presupuestos su presidencia.

Decididamente, no es con negociaciones como esta como mejor se construye y desenvuelve un modelo federal. Ni asimétrico, ni igualitario, ni dual, ni cooperativo, ni competitivo. Federalizar un Estado centralizado es una técnica jurídica y financiera, racional y transparente, para descentralizar su poder, no para arrebatárselo por las buenas o por las malas. Pero esta técnica descentralizadora se ve perturbada muy seriamente cuando interviene el factor nacionalista en su extrema versión independentista, la dominante en el PNV desde 1978 hasta hoy. Una versión para la que federalizar no es organizar de otro modo el Estado, sino de fraccionarlo para construir el propio. Por eso cada negociación con los nacionalistas provoca un conflicto político de envergadura, como en este caso. Pero hay otro factor de perturbación en la construcción de un modelo federal y no es otro que la debilidad o la ausencia de una clara concepción de lo que ese modelo sea en quienes gobiernan en el Estado. Zapatero encabeza un gobierno débil de cuya debilidad es la fuente y un gobierno sin la necesaria claridad de ideas porque él mismo irradia confusión. Reunidas ambas, debilidad y confusión, la secreta negociación de Zapatero con Urkullu pone los pelos de punta al PP, al PSOE, a IU, a CiU y a tutti quanti. Y en medio Pachi López queriendo convencernos de que le alegra ver al PNV negociando competencias del Estatuto de Guernica, porque eso es que vuelve a aceptarlo como marco de integración en el Estado. ¡Enternecedor!

“Who’s Zapatero?”
Carlos Dávila www.gaceta.es 26 Septiembre 2010

En su momento, tiempos del primer felipismo, el presidente español por la mediación del secretario general de Presidencia, Julio Feo, contrató los servicios de un lobby norteamericano para que el primer viaje de su jefe a Estados Unidos tuviera algún eco en los medios de comunicación de aquel país. Intento inútil: la visita de González apenas cosechó un sueltecillo en algún periódico importante pero, eso sí, la agencia en cuestión se llevó un buen dinero. Ignoro si la estancia del sucesor correligionario de Felipe, Rodríguez Zapatero, se ha engrasado con alguna compra del estilo que relato; si ha sido así, aliento a los servicios correspondientes del Gobierno a que no le paguen un dólar a los presuntos intermediarios porque el todavía presidente, en su ruta yanqui, lo más que ha almacenado para su memoria es este estruendoso y patético titular de Wall Street: “Who’s Zapatero?”. En el lenguaje tosco y comercial de los tiburones financieros el mensaje no era más que éste: “Pero, ¿quién es este tío?”.
Los inversores no tragan

También, es la verdad, ha recibido una piadosa advocación: “Rezamos por España”, pero es de pensar que ésta no sea para Zapatero la mejor recomendación. Nadie en realidad se ha creído sus optimistas soflamas sobre la recuperación económica de España y ninguno de los tiburones de la inversión que le escucharon en Nueva York (¡y con qué caras, madre mía!) salió del opíparo desayuno preparado al efecto con la certeza de que, como en los tiempos de la euforia española, meter dinero y empresas en nuestro país fuera una excelente operación.

El optimismo presuntuoso de Zapatero suele consistir en dictaminar que o los demás son memos del haba o que es tanto su poder de convencimiento que hasta el dueño de Helados La Ibicenca llevaría sus polos a la Antártida después de escuchar los argumentos zapateristas. Los inversores que, mal o bien, le escuchaban en Nueva York no se han tragado ni la especie de que nuestro déficit va para abajo que enciende, ni que nuestra deuda ya se ha parado. Nada de nada. El Citigroup, sin ir más lejos, no anduvo por las ramas: “España no cumplirá los objetivos de reducción del déficit”. Otro de los llamados y famosos hedge funds de Wall Street sentenciaba por su lado: “Nadie ha variado sus expectativas después de escuchar a Zapatero”. Y es que estos bribones no están para bobadas del tipo: “La tierra no es de nadie, es del viento” o “La cuestión no es qué puede hacer Obama por nosotros, sino qué podemos hacer nosotros por Obama”. Éstos se juegan su dinero y no están para las florituras mentecatas de simuladores de cultura.
Sin crédito

Claro está que si los interlocutores neoyorkinos del aún presidente se pasaran un par de días en España conocerían hasta qué punto la catarata de buenas intenciones vertidas por Zapatero no se compadece con la más mínima realidad. Se conocería también de primera mano de qué es capaz este hombre con tal de permanecer en La Moncloa. Lo último, la voladura de la Seguridad Social. Aquí no damos crédito. Ya hemos venido explicando desde el jueves pasado las consecuencias económicas y sociales que implica el acuerdo de Zapatero con Urkullu –dos políticos que producen miedo manejando los millones de nuestras cotizaciones y pensiones–; por tanto, lo preciso es averiguar cómo ha encajado de verdad el presidente vasco, Patxi López, el pacto entre su jefe y el PNV. De entrada, pongámonos en este contrasentido: ¿en qué país normal se ha visto que el jefe del Gobierno nacional se ponga de acuerdo con la oposición para ningunear a un presidente regional de su mismo partido? ¿Hay quien dé más? ¿Se imaginan ustedes a Angela Merkel pactando con el SPD de, por ejemplo Baviera, a espaldas del presidente socialcristiano de ese Estado federal? Pues eso ha sucedido en España. A López le ha tratado Zapatero como a un conserje al que a última hora de la última reunión se le pide el último café del día. Está por ver qué ocurrirá de ahora en adelante con la efectiva coalición que el PSOE mantiene en el País Vasco con el Partido Popular. Es de esperar, aunque en España se puede esperar de todo, que el PP de Rajoy y Basagoiti no se avengan a aceptar en el Parlamento vasco la ruptura de la caja única de la Seguridad Social. Si así fuera, el próximo programa electoral de Rajoy no habría quien lo leyera.
Puro bochorno

Zapatero va de desmán en desmán y de chapuza en chapuza, cuando no de bochorno en bochorno como ha sucedido con dos de los acontecimientos que ha protagonizado su partido en estos días: Benidorm y Valencia. En la vicecapital del turismo español (la otra es Marbella) un tránsfuga socialista que hace un año se alió con un sujeto reprobable procedente del PP para robar a este partido la alcaldía local, ha vuelto al PSOE para, después de mil promesas y cientos de desmentidos, reencabezar la lista municipal para el próximo mayo. El desvergonzado ha contado en la repugnante pirueta con el apoyo de Leire Pajín, padrina de aquella ceremonia miserable de transfuguismo. En Valencia, a Antonio Asunción, que a estas horas estará ya arrepentido de haber regresado fugazmente a la política, le han madrugado los votos, le han pegado un pucherazo a la venezolana y le han enviado a casa con la conciencia de que nada se puede hacer contra los tramposos que toman un partido como si fuera el huerto privado de sus papás.

Este partido de Zapatero, el PSOE, es, naturalmente, trasunto exacto de la personalidad de su líder: relativismos, mezquindad, profesionalismo político de la peor especie y mantenimiento en el poder al precio que sea o “como sea”, términos en los que él se ha expresado con intolerable frecuencia. Para gentes como Teresa Fernández de la Vega cuando una realidad no gusta, se modifica y en paz. Y además se miente. Sin reparo, sin pudor alguno. En este mismo número encontrará información completa de la fidelidad que guarda la vicepresidenta al pueblo, Beneixida, donde de una forma irregular (por no añadir otro adjetivo que excite aún más a la Fiscalía contra la directora adjunta de este periódico y yo mismo) votó en las elecciones de 2008. Ni una sola vez ha vuelto por allí. Nada de nada de nada. Aún queda pendiente de aclarar –y hay que aclararlo sin duda– los detalles de la destitución de la ex directora general del Centro de Investigaciones Socialistas, antes Sociológicas, que en un alarde de honradez (“honestidad” es otra cosa señora De la Vega) se negó a manipular una encuesta oficial sobre intención de voto. De la Vega, con su simpatía habitual y su desparpajo falaz, trató de engañar en el Congreso. Nada nuevo bajo el sol.
Esto es lo que hay

Así son las cosas ahora mismo. Éste es el Zapatero y la compañía que todavía nos gobierna, o cosa así. En unos días tendrán que producirse, digo yo, cambios en el Gobierno. Pero en fin, da igual: ¿o es que Zapatero cuenta con alguien mejor que Corbacho?, ¿o es que Zapatero relevará a su protegida Trini si ésta resulta derrotada en Madrid? Puede estallar una bomba a su lado que él preguntará: “¿Se ha caído algo?”. Ya lo avisó hace tiempo con una declaración fatua, pretenciosa, una auténtica patraña. Lean para terminar: “Estoy a gusto conmigo mismo... Créanme, soy completamente transparente. Esto es lo que hay”. Sólo queda añadir: por la transcripción; no me queda aliento para más. ¡Uff!

Zapatero y el síndrome de Eróstrato
Manuel Cerdán, www.gaceta.es 26 Septiembre 2010

Era el 27 de julio y viajaba en un autobús turístico desde el puerto de Kusadasi a Éfeso. Una guía explicaba con gran esfuerzo a los viajeros el entorno histórico cultural de esa región turca tan rica en restos arqueológicos.

“Éfeso fue una de las doce ciudades jónicas a orillas del mar Egeo” [...] “San Pablo permaneció más de dos años en Éfeso” […] “Según Herodoto, se la llamó Éfeso por el nombre de una reina amazonas” […] “Éfeso fue conocida en la antigüedad por el templo de Artemisa, una de las siete maravillas del mundo”[…] Bla, bla, bla… Y entonces la guía se entretuvo un largo rato hablando del templo de la diosa Artemisa y enfatizó: “En el año 357 a C fue incendiado por un loco zapatero…”. Las palabras de la guía fueron enmudecidas por una sonora carcajada. La joven se ruborizó y retomó su relato: “Bueno, no sean perversos, sé que andan mal en España pero no hablaba de su presidente”. La joven turca se refería a Eróstrato, un anónimo zapatero que quiso pasar a la historia bajo cualquier precio, atreviéndose a incendiar una de las maravillas del mundo. Y, desde entonces, en el campo de la Psicología se conoce como “síndrome de Eróstrato” al trastorno según el cual determinados personajes luchan por ser el centro de atención y sobresalir entre los demás, a cualquier precio.

Y la anécdota turca –sin pasión– de aquel pirómano zapatero remendón nos lleva a las llamas que socarran Ferraz y La Moncloa. A los dones de la contradicción, la improvisación y la confusión Zapatero suma ahora el de la incongruencia. El líder socialista, que cuando ganó las primarias en 2000 se presentó ante sus correligionarios como el candidato más democrático y progresista del partido, con algunas de sus medidas laborales y sociales ha adelantado a José María Aznar por la derecha. Eso es, al menos, lo que comentan muchos militantes del PSOE. “No es el mismo. La Moncloa lo ha cambiado”. Aquel ZP que dedicó su primera legislatura a promover iniciativas legales que no eran perentorias y desdeñó el fin de la burbuja inmobiliaria, ahora pretende remediar sus errores subiéndose al otro extremo del péndulo. El mismo Zapatero que perdió dos valiosísimos años negando la evidencia de la peor crisis económica de España, ocultando lo que se nos venía encima durante la campaña electoral de 2008, pretende ahora sacar a España del caos. Como un Eróstrato sujeta una pira en la mano y una manguera de bombero en la otra.

¿Qué ha sido de los logros mitineros de la primera legislatura? No hay un duro para hacer valer la Ley de la Dependencia. Incluso, se ha congelado a los jubilados las pensiones. La Ley de la Memoria Histórica ha servido para abrir nuevas heridas entre los españoles. La asignatura de la educación para la Ciudadanía ha pasado sin pena ni gloria. El proyecto de la Ley del Laicismo y la Libertad Religiosa era un brindis al sol para quitarle votos a Izquierda Unida. La negociación con ETA acabó en el chivatazo a la banda terrorista para encubrir a un alto cargo del PNV que participaba en una red del cobro de la extorsión a empresarios vascos y así poder seguir disponiendo del apoyo nacionalista. Como ahora lo ha necesitado para aprobar los presupuestos del año próximo, colocando el pacto PSE/PP en el aire.

La antorcha de Zapatero no sólo no ilumina el camino para salir de la crisis sino que nos ha llevado a una huelga general para el próximo día 29. Sus compañeros de viaje durante seis años, UGT y CC OO, piden ahora a gritos su dimisión, a la que también se unen los mineros de Asturias y León, pero Fomento se doblega a las exigencias de los sindicatos a la hora de pactar los servicios mínimos. No cuadra tanta camaradería. Es todo un misterio como en una película de Alfred Hitchcock. Pero a un par de kilómetros de Fomento los líderes sindicales extreman su discurso cuando se sientan a negociar los mismos extremos con los representantes de la Comunidad de Madrid.

Jamás un Gobierno en los años que llevamos de democracia había mostrado tantas incongruencias. La última: la vicepresidenta De la Vega afirma que después de la huelga el Gobierno piensa sentarse con los sindicatos y Zapatero desde Nueva York, rodeado de unos cuantos Soros, enfatiza que la huelga no le va a hacer frenar bajo ningún concepto las reformas laborales y la liberalización de la economía. Como Eróstrato, Zapatero quería salir en la foto –así también se lo confesó a Mohamed VI– aunque fuera abrazado por los mayores especuladores de Wall Street. Pero ha llegado el momento en el que uno ya no sabe si Zapatero miente o dice la verdad cuando abre la boca. Como decía aquel: cuando un político comienza a parecerse a su guiñol, y no al revés, es hora de replantearse su continuidad. Cuando los ciudadanos comienzan a tener dudas sobre si un dirigente político es pirómano o bombero, lo tienen crudo. Y lo peor: está en juego su hacienda y también su futuro.

Y con estos mimbres surge la pregunta del millón: ¿Está Zapatero capacitado para presentarse como cabeza de lista del PSOE a las elecciones generales de 2012? Desde Ferraz me contestarán que esa decisión sólo compete a los militantes del PSOE y que serán las bases de ese partido quienes lo decidan. Pero claro las bases socialistas sólo alcanzan la cifra de 360.000 votos y para gobernar Zapatero necesitó el apoyo de once millones de españoles. Las encuestas sentencian abrumadoramente que más de la mitad de los votantes depositaron la papeleta a favor de Zapatero –y entre ellos un buen número de socialistas– han perdido la confianza en el presidente del Gobierno. El próximo 3 de octubre ZP tiene su primera prueba en ese largo camino hasta las generales del 2012: las primarias en Madrid. Si Trinidad Jiménez, la candidata oficial de Ferraz y de La Moncloa, pierde ante Tomás Goméz, será un primer revés para ZP. Después se enfrenta a las elecciones catalanas y a las municipales y autonómicas para las que las encuestas no le auguran buenos resultados. ¿Seguirá noqueado o convocará elecciones anticipadas? Eróstrato, mientras el templo de Artemisa era pasto de las llamas, se hacía el despistado.

Explicaciones y soluciones
José Luis Roig. www.gaceta.es 26 Septiembre 2010

Si algo hay que regenerar en España es la clase política, una más que otra, pero sin olvidar a nadie.

Vivir hoy en España es duro para cualquiera. Aunque poseas salud, dinero y amor, sientes que algo importante te falta y, sobre todo, que algo vital te falla. Y de repente te das cuenta que esa buena dosis de confianza y ese buen pedazo de optimismo se están convirtiendo/se han convertido en pura desconfianza y en duro pesimismo. Y la culpa de este mal rollo vital y social que nos amarga la existencia más que los pepinos, es de los políticos, de esos tipos de escasa formación profesional e intelectual, que entienden la honestidad como un juego de conveniencias, y que son capaces de mentir y engañar a toda una nación con tal de seguir o de conseguir el poder. Es duro, pero es así. Y si algo hay que regenerar en España es la clase política, una más que otra, pero sin olvidar a nadie.

Por enésima vez el Gobierno socialista, ahora por boca de la ministra de Economía, Elena Salgado, admitió el viernes en la presentación de los Presupuestos Generales del Estado de 2011 que “la recuperación del empleo está yendo más lenta de lo que esperaba el Gobierno”. No sólo no descenderá el paro, sino que aumentará en 2011. En enero el Ejecutivo estimaba una tasa de desempleo del 18,9%; seis meses después, el mismo Ejecutivo admite que esta será del 19,3%, cuatro décimas más de lo previsto. El lunes pasado, Zapatero, en Nueva York –qué peligro tiene este hombre dentro y fuera de España, Dios mío–, decía que la crisis que ha afectado a España había terminado. Y todo el mundo sabe, incluidos socialistas no ciegos, que es pura mentira; que lo único cierto es que esta semana el gobierno de ZP ha decidido imponernos más sacrificios para seguir sufriendo la misma crisis.

El Gobierno socialista lleva equivocándose y mintiéndonos desde hace más de dos años, y aquí no pasa nada. Pensaba que los españoles del siglo XXI éramos un poco tontos, ahora estoy convencido de que somos idiotas. Nos chulean, nos mangonean desde el poder, y seguimos idiotizados viendo la tele, sin escenificar un mínimo cabreo. Una inofensiva pero ruidosa cacerolada nocturna, o ante La Moncloa, al menos, para que ZP se entere –quizá aún no lo sabe– que hay crisis y los españoles cada día están peor, por dentro y por fuera.

Nos atracan vilmente con más y más impuestos, y nada, nosotros saboreando nuestra idiotez. Lo del paro es la última mentira del Gobierno, pero te vas a Cataluña y la tomadura de pelo con lo de los correbous es como para embolarlos a ellos por las Ramblas con la barretina ardiendo. De vergüenza. Y lo del PNV con el Gobierno es de Expediente-X, un enigma que quien lo resuelva se muere al descubrir lo que pactan con total oscuridad e impunidad, sin olvidar el transfondo terrorista de ETA.

Esto va de mal en peor. Gracias a las malas decisiones de los políticos, una década de prosperidad se ha ido al garete, y debemos asumir que somos –¡todos!– un 30% más pobres y lo seremos durante muuuucho tiempo. Va siendo hora de que el español cabreado salga de su letargo y pida explicaciones y, sobre todo, busque soluciones.

El tomate
Alfonso Ussía La Razón 26 Septiembre 2010

Se descubrió el tomate. No era previsible, sino obligado. El Gobierno pacta la huelga con UGT y CCOO. La pacta y se suma a ella. ¿Es lógico que un Gobierno aplauda una huelga supuestamente convocada contra su política social? ¿Entra en cabeza humana elementalmente habitada que unos sindicatos convoquen una huelga contra sus financieros? ¿Contra quién la huelga? Contra Esperanza Aguirre, la Comunidad de Madrid y el Partido Popular. Entonces sí es lógica la colaboración del Gobierno y queda asegurada, para el futuro, la financiación al estilo soviético de los monstruosos gastos sindicales. Y Esperanza Aguirre, que preside la única Comunidad que genera empleo, que se fastidie. Y no sólo eso. También los madrileños, que votan masivamente a favor del Partido Popular.

Y aún más. Con amenazas de violencia, que ya se sabe que en España no puede triunfar una huelga si no hay amenazas y actos violentos de por medio por parte de los piquetes «informativos». Democrática y respetuosa manera de informar. Desde el insulto soez a la información que recibe una cabeza de una informativa barra de hierro. O unas costillas de unos informativos puñetazos. O una persona que desea trabajar de unas informativas patadas en el suelo, ya derribada informativamente. O de las informativas roturas de cristales en los escaparates de los comercios que deciden abrir, o de los informativos grupos de vándalos que cortan las carreteras y las siembran de clavos. A los que no van a informar de nada y para nada, porque no les interesan, son a los casi cinco millones de parados que se hallan en situación angustiosa por culpa del Gobierno y de la complicidad de los sindicatos.

Un sindicato tiene que garantizar el derecho al trabajo, no boicotearlo con violencia. Un sindicato tiene todo el derecho de convocar una huelga, respetando a los que no quieren sumarse a ella. Un sindicato no puede cimentar el éxito de su huelga en el uso de la violencia, verbal o física. A eso se le llama terrorismo callejero. Sucede que las Fuerzas de Seguridad del Estado, dependientes del Ministerio del Interior del Gobierno socialista, recibirán órdenes de bizquera e inmovilidad. Un sindicato del siglo XXI no puede tener como enemigo a los empresarios, que son los que se juegan su dinero, pagan las nóminas y arriesgan sus bienes para crear puestos de trabajo. Sucede que los sindicatos mayoritarios en España están en los albores del siglo XX, cuando no en los estertores del XIX, y odian a la fuente de la riqueza y del empleo.

No se engañen. La carísima farsa subvencionada que han montado los sindicatos para estrenar el próximo 29 no se llama «Huelga», sino «Política». Está pactada con el Gobierno y así lo ha demostrado el ministro Blanco, al que le ha faltado un empujoncito para besar a Toxo y a Méndez como Iker Casillas hiciera con Sara Carbonero minutos más tarde del triunfo en Suráfrica. Un Estado de Derecho, una democracia moderna, no puede tener unos sindicatos anclados en los totalitarismos de la izquierda del peor recuerdo. Señor Rubalcaba. Se la juega el 29 de septiembre. O actúa contra los piquetes o puede ocurrir cualquier tragedia. Roja de sangre, no de tomate.

El problema no está en Marruecos/La estupidez del facha.
Pío Moa. Libertad Digital 26 Septiembre 2010

En Época:
EL PROBLEMA NO ESTÁ EN MARRUECOS/

En una charla con amigos surgió la cuestión de Ceuta y Melilla, sobre las que Mohamed VI está acentuando las presiones últimamente. Pronto llegamos a la conclusión de que el peligro no está en Marruecos, sino en España. En realidad, Rabat lleva presionando desde hace decenios, con alternativas de mayor o menor intensidad según la percepción que tenga de la fortaleza o la flaqueza española. Actualmente debe de considerar –acertadamente por lo demás—que España se encuentra débil: coinciden las tensiones separatistas, la conculcación casi sistemática de la Constitución por unos y otros, una crisis económica a la que no acaba de verse el final, y un gobierno que en el fondo simpatiza con los puntos de vista de Marruecos, al que ha dado ya señales tan significativas como la reducción de las guarniciones militares en las dos ciudades españolas. En una entrevista, Pedro J. Ramírez preguntaba al presidente Rodríguez qué habría hecho él ante la invasión de Perejil. El interpelado afirmó que a él no le habría ocurrido nada semejante. La respuesta era estúpida (Rodríguez es estúpido en un grado que cabría calificar de diabólico), pero el periodista la aceptó en lugar de replicar: “¿Quiere decir que habría cedido de inmediato ante Rabat?”. Pregunta contestada de antemano si recordamos que, con ocasión de aquel conflicto, Rodríguez viajó a Rabat para ofrecer a Mohamed VI sus buenos oficios contra el gobierno de su propio país.

Ahora, las presiones han ido hasta declarar “provocación” la presencia de Rajoy en Melilla, y animar a los marroquíes a “expresar sus sentimientos” contra las dos ciudades españolas, actitud que recuerda la previa a la “marcha verde” sobre el Sahara. Marruecos sabe que en medios políticos españoles muy influyentes hay tendencia a olvidarse de las dos ciudades y a crear las condiciones para su entrega. No es casual la permisividad a la entrada y permanencia de una población marroquí que tiende a hacerse mayoritaria, y la ausencia de medidas que den confianza a la población hispana, por lo que muchos ceutíes y melillenses han abandonado sus ciudades. Y ahora Rodríguez se entrevista de nuevo con su despótico amigo. Es difícil evitar la idea de que su negocio será, en definitiva, la traición.

El problema, pues, no está en la tiranía alauita, cuyas ambiciones conocemos de sobra, pues nunca las han ocultado, sino en los políticos y el gobierno españoles, cuyas decisiones e ideas al respecto resultan oscuras. Asistimos ya, a partir de El País, al comienzo de una campaña a favor de la entrega. Este periódico, particularmente su inspirador, Cebrián, ha sido también, desde la transición, el gran promotor de la llamada “solución política” frente a la ETA, que tantas ventajas ha reportado a los terroristas, justificando el asesinato como forma de hacer política y corroyendo el estado de derecho; fue él también quien, entre muchas otras hazañas, dinamitó en su momento el acuerdo entre el PP y el PSOE contra los nacionalistas.

Cebrián pertenece, como Felipe González, a la camarilla pro marroquí, en la que probablemente existen intereses más prácticos que la mera fantasía histórica. Y, al igual que el PSOE, tiene una idea negativa del pasado español, considera una desgracia la Reconquista y, en general, todo lo que España ha hecho de significativo, y apoya la ley de memoria histórica que por algo quiere presentar como legítimo el régimen de marxistas, golpistas y racistas que sometió la mitad del país a los dictados soviéticos y estuvo muy cerca de balcanizarlo.

Hace poco escribí en Libertad Digital el artículo “¿Se rompe España?”, precisamente sobre cómo una percepción distorsionada de la historia tiene consecuencias políticas actuales. Se trata de una clave esencial. No podríamos entender la política del actual gobierno sin conocer cuáles son sus puntos de vista sobre nuestro pasado.

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**** La palabra “facha” se ha usado con tan gratuita abundancia que ya no significa realmente nada. No obstante una de sus variantes sigue siendo reconocible. Como algún anglómano facha no ha entendido la estupidez del facha del vídeo de ayer, vamos a aclararlo en sucesivos comentarios, porque la cosa tiene bastante enjundia. Grosso modo podríamos definir al facha como el que se opone a la democracia pretextando que “el pueblo no está preparado” y cosas así. En particular no está preparado “el pueblo español”, al que desprecian de modo especial, aunque se declaran patriotas. Esto es estúpido, en primer lugar porque dan toda la munición posible a la izquierda, que es igual de facha en el sentido de antidemócrata, pero no cesa de ondear la bandera de la libertad y el "pueblo".

En el vídeo, el personaje afirma que “El pueblo español no está en condiciones de dirigir su destino”, “ha estado acostumbrado siempre a que le dirijan”, “En cuanto se encuentran dueños de la situación no hacen más que echar las patas por el aire”: droga, invertidos, prostitutas…. Aparte de la estupidez anterior, aquí hay otra nueva: al progre le será muy fácil replicar que esos fenómenos, aunque puedan ser males, responden a una situación de libertad, y que al lado de ellos hay otros mucho más importantes y positivos: hay millones de familias más o menos normales que tienen uno o dos coches, a menudo segunda residencia, más gente profesionalmente preparada, que vive con más medios que nunca, incluso a pesar de la crisis, con una seguridad social en conjunto aceptable, y con más libertad de expresión, como demuestra el hecho de que ese facha que niega a los españoles el derecho a dirigirse a sí mismos pueda sin embargo expresarse a su vez libremente, Planteadas así las cosas, no solo el facha queda en completa vergüenza, sino que el progre se presenta como abanderado y autor (sus partidos) de todos los bienes enumerados y enumerables. El progre siempre tendrá las de ganar contra semejantes lumbreras.

Por lo demás, la idea misma expuesta es estúpida. Ningún pueblo ni ninguna persona dirige su destino más que en cierta proporción: el destino escapa en gran medida a las previsiones y deseos humanos, y si pudiéramos dirigirlo, dejaría de existir. Y todos los pueblos, no solo el español, son más o menos dirigidos por minorías u oligarquías. La diferencia está en que, en las democracias, esas oligarquías son elegidas, su gestión es públicamente discutida y han de rendir cuentas. Lo que quiere decir el facha (y a lo que, hipócritamente aspira el progre) es que tendría que gobernar una oligarquía de personas como él, sin necesidad de ser elegida ni investigada ni de rendir cuentas. Porque fachas y progres tienen la convicción de poseer la verdad absoluta.

****Durante un breve período, con Aznar, se habló de “soberanía conjunta” sobre Gibraltar, lo que y de por sí es un camelo y un retroceso. Blair pareció por un momento favorable al embrollo, pero enseguida las instituciones inglesas le hicieron entrar en razón, y no hubo nada. El argumento principal para la vuelta de Gibraltar a España, en una época en la que Gran Bretaña va mal económicamente, es hacerle la colonia lo más onerosa posible. El cierre de la verja --levantada por los ingleses-- sería, en fin, parte de la presión.

****Los artistas, a la huelga. Lo malo es que después vuelven a trabajar. Jorge Bosso, jerifalte de la Unión de Actores de Madrid: “estamos en contra de la situación en que la cultura se encuentra en Madrid" ¡Quieren más dinero! Por favor, que se lo den y que sigan en huelga.

****http://historiademonesterio.blogspot.com/2009/10/la-aplicacion-de-la-ley-de-vagos-y.html

****Blog: el nivel de la mayor parte de los comentaristas del blog es alto, y las discusiones ganarían mucho si se centrasen en los temas que tratan y prescindiesen de ataques personales. Los sonetos y similares de Katakrok son ejercicios literarios y no creo que nadie pueda sentirse ofendido por ellos. Lástima que no salga por aquí nadie más con facilidad para versificar a la contra.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Sin más evasivas
EDITORIAL El Correo 26 Septiembre 2010

ETA debe dejar las armas sin escudarse en la justificación sobrevenida de su trayectoria

El documento que la izquierda abertzale y otras formaciones nacionalistas presentaron ayer en Gernika guarda una correspondencia entre cómplice y equívoca con los mensajes que está transmitiendo ETA estas últimas semanas. Pero es evidente que las declaraciones etarras continúan respondiendo con dilaciones y evasivas a los requerimientos de la sociedad. El texto de Gernika señala la necesidad de una «declaración de ETA de un alto el fuego permanente, unilateral y verificable».

Pero al no emplazar directamente a la banda terrorista ni presentar tal condición como requisito previo y fundamental para, por ejemplo, dar paso a la legalización de la izquierda abertzale, la literalidad de la declaración concede a ETA el amplio margen de maniobra del que se aprovecha en sus manifestaciones de hoy. Aunque el aspecto más criticable del texto acordado entre la izquierda abertzale, EA y Aralar es que establece un paralelismo inadmisible entre la responsabilidad que atañe a la banda terrorista para acceder a un «escenario de paz y soluciones democráticas» y las renuncias a las que, según los firmantes, debería proceder el Estado de Derecho.

El cinismo etarra que dice aspirar a una «verdadera situación democrática» encuentra su correlato cuando el documento de Gernika describe el presente como si los derechos y las libertades no estuviesen garantizados por la democracia, abona el consabido victimismo de los apologistas y soslaya de tal forma el daño causado por los terroristas que llega a fijar la amnistía como consecuencia última del proceso que tratarían de impulsar la izquierda abertzale y sus aliados. La referencia a la «participación de agentes internacionales» para verificar la situación de los derechos humanos forma también parte de la carga deslegitimadora que el documento contiene respecto al sistema constitucional, y que tanto gusta a ETA. No hacen falta ni observadores extranjeros ni 'principios Mitchell' para que la amenaza terrorista desaparezca de una vez y para siempre. Solo se precisa que ETA deponga las armas sin rodeos. Los patrocinadores del documento de Gernika brindan al activismo etarra una tabla de reivindicaciones que se convierte en justificación sobrevenida de su trayectoria, especialmente cuando su texto sepulta la memoria de las víctimas.

Salinas
Ciertos socialistas propagan que en el pacto con el PNV hay una cláusula oculta relacionada con el fin de ETA
IGNACIO CAMACHO ABC 26 Septiembre 2010

SI fuera entrenador de fútbol, Zapatero sería un resultadista como Mourinho, Capello o Clemente; un tipo atento sólo al marcador y a sus intereses, pero adornado con el verbo florido y la retórica de principios de un Valdano o un Guardiola. Si fuese jugador sería Julio Salinas, aquel torpón delantero bilbaíno que se metía en el área a la buena de Dios y a base de rebotes, codazos y trompicones acababa marcando goles por un tubo. La política del presidente es así: carece de plan, de proyecto y de estrategia, pero dispone de infinidad de recursos tácticos de corto alcance que le permiten sostenerse en una provisionalidad perpetua. Cuando se vaya va a dejar tal maraña de líos que el que le suceda tendrá que pasarse todo un mandato deshaciendo nudos para poder aclararse. Y no lo conseguirá del todo porque algunos de esos gatuperios son prácticamente irreversibles.

El último, por ahora, de esos enredos —el penúltimo son las primarias de Madrid, en las que el PSOE acaso obtenga beneficio de un error presidencial si Tomás Gómez sale catapultado de la encerrona— lo acaba de tramar con el PNV. El pacto presupuestario complica el ya embarullado diseño territorial del Estado con un troceo de la Seguridad Social que compromete de nuevo el mapa de las autonomías, pero además lleva en sus cláusulas ocultas un acuerdo para que los nacionalistas puedan gobernar las diputaciones forales, lo que supone un incremento de las dificultades de lendakari Patxi López y terminará poniendo en solfa su acuerdo de estabilidad con el PP, del que el presidente ya parece estar arrepentido. Ciertos socialistas van propagando por ahí en voz baja que existe una tercera estipulación secreta relacionada con el final del terrorismo etarra, aspecto que de ser cierto revelaría la existencia de un plan negociador desmentido con terquedad por el Gobierno. En plena descomposición de su liderazgo, Zapatero se ha apuntalado en el poder mediante un compromiso que arriesga aspectos fundamentales de la política de Estado, subordinada al objetivo esencial de completar el mandato. Si el convenio incluye en efecto alguna clase de arreglo subterfugial sobre el futuro de ETA y el independentismo radical estaríamos ante un asunto mucho más grave: la violación flagrante del pacto antiterrorista con una oposición relegada al papel de comparsa mientras cumple su deber moral de aliado constitucionalista en el escenario vasco.

Pero Zapatero-Salinas ha entrado en el área de peligro con la determinación de salirse con la suya. Se le ha metido en la cabeza culminar la legislatura y proyectarse a sí mismo en la historia como El Pacificador, y en objetivos cortos posee una osadía indesmayable. La oposición, concentrada en el debate sobre la caja única, se va a comer el amago porque está defendiendo la jugada por el flanco equivocado.

Las ikastolas piden «autonomía» a Celaá frente a sus planes lingüísticos
La consejera de Educación defiende el testimonio de las víctimas en las aulas en la apertura de curso de los centros euskaldunes
BEATRIZ CORRAL | VITORIA. El Correo 26 Septiembre 2010

Un homenaje con sabor a reivindicación. Los responsables de las ikastolas vascas no desaprovecharon ayer la ocasión en el acto formal de inicio de curso y recordaron a la consejera del Gobierno vasco, Isabel Celaá, que los centros euskaldunes reclaman conservar su «autonomía» frente a las directrices lingüísticas del Gobierno vasco para «preservar mejor el valor identitario del euskera». El responsable de la patronal de las ikastolas, Koldo Tellitu, dirigió estas palabras directamente a la titular del área, presente en el acto. Y fue más allá. Admitió que cuatro de los centros de su organización se han sumado al ensayo del marco trilingüe impulsado por Celaá este curso, pero recordó que mientras «entran en vigor currículums de otro tipo de inspiración» y se anuncian «nuevos marcos plurilingües, nosotros tenemos el nuestro propio», que pretenden conservar pues siempre ha dado buenos resultados.

El presidente de las ikastolas tuvo palabras de cierto reconocimiento hacia el Ejecutivo de Patxi López al señalar que «no siempre» se han confirmado «los prejuicios generales que se vaticinaban» teniendo en cuenta «de qué acuerdo político es resultado» la línea educativa, que como es sabido ha sido pactado en sus trazos generales por los socialistas con sus aliados parlamentarios del PP. Tellitu alabó el hecho de que han tenido una «interlocución accesible» en Lakua y que en el diseño de los planes educativos «se han tenido en cuenta algunas» de sus reclamaciones. Pero de inmediato deslizó que, si con los socialistas se han encontrado puntos de consenso, en «cualquier otro contexto político» quizá podrían haber alcanzado «acuerdos de mayor calado».

Educación «en valores»
Tellitu -quien llamó la atención sobre las dificultades que encuentran las ikastolas tanto en Navarra como en Francia por culpa de sus respectivas administraciones- aprovechó la ocasión para reclamar la creación de una ley para la escuela vasca que supere la «dicotomía» entre la red pública y la concertada y, de paso, denunciar que las ikastolas carecen de representanción en el Consejo Escolar del País Vasco. Por último, y aunque declaró que en estos tiempos de crisis «toca apretarse el cinturón», mostró su miedo «a la unilateralidad» y al «efectismo» de la Administración. Algo que a su juicio ha sido moneda corriente «en los últimos tiempos».

Fueron reclamos que a buen seguro se mantendrán la próxima semana, cuando se celebre la fiesta de las ikastolas de Guipúzcoa, el Kilometroak 2010, y que ayer recogió la consejera Celaá. La responsable de Educación también advirtió de que sus palabras podían resultar «duras por su carácter crítico». «Como las de Koldo», apostilló.

Por ello, y tras valorar el «enorme» esfuerzo que la escuela ha hecho por ampliar el conocimiento del euskera, incidió en que la educación «debe adaptarse a su tiempo». Defendió la obligación de impulsar la modernización lingüística «en un marco trilingüe», así como la ciencia, la investigación y la tecnología, base del programa Eskola 2.0. Celaá tampoco eludió un asunto espinoso para el colectivo de ikastolas, la presencia de testimonios de las víctimas del terrorismo en las aulas dentro del plan de educación en valores que pretende desplegar en Gobierno vasco en los colegios de Euskadi. «La intolerancia no tiene cabida en nuestro modelo», dijo Celaá y reiteró su apuesta para que en las aulas se conozca el testimonio del sufrimiento de las víctimas del terrorismo. «Es», dijo, «un recurso pedagógico valioso para el desarrollo de los jóvenes».

Es el siguiente paso del «proceso» diseñado por la banda terrorista
Batasuna, EA y Aralar piden que se le dé a la banda todo por lo que ha asesinado
El acuerdo que Batasuna, Eusko Alkartasuna y Aralar hicieron público ayer, en la localidad vizcaína de Guernica, contiene una batería de peticiones, dirigidas a las autoridades españolas, a cambio de que ETA anuncie un «alto el fuego permanente, unilateral y verificable por la comunidad internacional como expresión de voluntad para un definitivo abandono de su actividad armada»
25 Septiembre 10 - Madrid - J. M. Zuloaga La Razón 26 Septiembre 2010

Si se analizan dichas peticiones y las exigencias que ha planteado la banda a lo largo de su siniestra historia, se observa que el final de esta organización criminal se supedita, prácticamente, a que se le conceda lo que ha venido pidiendo y por lo que ha asesinado a más de ochocientas personas. En una palabra, que se le dé la razón.

INDEPENDENCIA
Reconocimiento de la realidad nacional vasca, del derecho a decidir y el respeto a la voluntad popular democrática sobre el modelo jurídico-institucional interno y sobre el tipo de relación con los estados, incluida la independencia.

AMNISTÍA
Cese de la política penitenciaria que se sigue contra los presos políticos vascos, como primer paso del camino hacia la amnistía, que conduzca a la ausencia total de reclusos a consecuencia del conflicto político. Mientras, traslado de los presos a Euskal Herria finalizando la práctica de la dispersión; liberación de internos con graves enfermedades; concesión de libertades provisionales y condicionales; aplicación sin restricciones ni arbitrariedades de todos los beneficios penitenciarios; y derogación de la legislación que impone cuarenta años de condena (doctrina Parot).

LEGALIZACIÓN
Derogación de la Ley de Partidos Políticos al constituir un instrumento jurídico sobre el que se sustentan las vulneraciones de derechos fundamentales. Revisión de los procesos judiciales contra personas y estructuras organizativas derivados de su actividad política. Levantamiento de las medidas restrictivas y/o prohibitivas en su actividad política impuestas a militantes y organizaciones independentistas.

AUDIENCIA NACIONAL
Derogación de jurisdicciones, de tribunales especiales (Audiencia Nacional), de toda legislación de excepción y con ella la desaparición de la incomunicación.

OBSERVADORES
Participación de agentes internacionales a fin de verificar que no se produce ninguna vulneración de derechos humanos.

DETENCIONES
Desaparición de todo tipo de amenazas, presiones, persecuciones, detenciones y torturas, contra toda persona por razón de su actividad o ideología política.

NEGOCIACIÓN
Llamamiento al Gobierno y ETA para que activen espacios de dialogo y negociación política para abordar en su integridad las causas y consecuencias del conflicto, dialogo y negociación que se regirán por los «Principios Mitchell» (uso de medios exclusivamente democráticos y pacíficos para resolver las cuestiones políticas).

VÍCTIMAS PROPIAS
Reconocimiento, reconciliación y reparación de todas (incluidos los etarras muertos) las víctimas, originadas por el conflicto político y la realidad de las múltiples violencias.
 

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