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Recortes de Prensa   Viernes 1 Octubre  2010

 

Un presupuesto irreal y ruinoso
Editorial www.gaceta.es 1 Octubre 2010

La vicepresidenta económica, Elena Salgado, presentó ayer los PGE para 2011 en plena resaca de la huelga general y en medio de una avalancha de malos datos que no presagian nada bueno para la economía española.

La vicepresidenta económica, Elena Salgado, presentó ayer los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2011 en plena resaca de la huelga general y en medio de una avalancha de malos datos que no presagian nada bueno para la economía española. El Banco de España afirmaba ayer mismo que la actividad se ha debilitado en el tercer trimestre del año como consecuencia de la finalización de las medidas de apoyo público a la demanda. Al mismo tiempo, la agencia Moody’s rebajaba la calificación de la deuda soberana española por la debilidad de las perspectivas de crecimiento económico, el abultado déficit y el elevado endeudamiento de nuestro país. España, a juicio de la agencia, es más vulnerable que nunca. Y en este clima el Gobierno presenta unos Presupuestos irreales que despiertan la misma confianza que la política económica de Zapatero de los últimos años. Es decir, ninguna.

El Ejecutivo, lejos de buscar apoyos a los Presupuestos mediante la adopción de políticas adecuadas para la recuperación económica y del empleo, ha optado una vez más por echarse en manos de los nacionalistas del PNV y tirar de chequera: transferirá 472 millones de euros al País Vasco haciendo saltar por los aires la caja única de la Seguridad Social. Este apaño con el PNV servirá para sacar adelante unas cuentas que arrastrarán a España a un mayor paro, un mayor endeudamiento y, probablemente, un mayor déficit.

El Gobierno admite ya que el paro de este año y el siguiente será mayor que el previsto y el FMI lo corroboraba al advertir de que un punto de PIB menos de déficit son tres décimas más de paro. Además, los Presupuestos prevén emitir 192.000 millones de nueva deuda pública en 2011 para financiar el déficit, pero con un peaje muy importante, ya que el grueso de las emisiones –148.700 millones– se destinará a refinanciar la deuda que vencerá el próximo año. Es más, sólo el pago de intereses ascenderá a 27.400 millones, alrededor del 2,5% del PIB español.

El Gobierno, en lugar de poner coto al despilfarro de las Administraciones Públicas, pretende equilibrar las cuentas con nuevas subidas de impuestos. De hecho, la ministra de Economía acaba de plantear una demagógica y contraproducente subida del IRPF para las rentas superiores a los 120.000 euros que tendrá insignificantes efectos recaudatorios y que no es más que la antesala de una generalizada subida de impuestos, tal y como ya han advertido las cajas de ahorros y como se empieza a justificar desde el Ejecutivo amparándose en las “circunstancias”.

Y lo peor de todo es que el equipo de Zapatero sigue repitiendo el ejercicio de autoengaño que tan caro ha salido a la economía española: inflar ingresos para no tener que recortar los despilfarros derivados del clientelismo político. El Ejecutivo asume que en 2011 la economía española crecerá un 1,3%, más del doble que la siguiente previsión más optimista de todos analistas. Siendo así, los ingresos serán de nuevo mucho menores de lo presupuestado y el déficit, en consecuencia, acabará siendo muy superior a esos 60.000 millones previstos. Y es que cuando un Gobierno no está dispuesto a reducir más los gastos de las distintas Administraciones ni tampoco a acometer ninguna reforma estructural, la única salida que tiene para equilibrar sus cuentas es subir los impuestos. Una medida que, por su efecto negativo sobre el crecimiento económico, no minorará el déficit. Y en estas estamos, con un Gobierno que sigue hipotecado por los nacionalistas haciendo transferencias injustas para sacar adelante unos Presupuestos que abocarán a los españoles a una mayor presión fiscal sin evitarles más paro y un mayor endeudamiento. Lo que sea por perpetuarse en el poder.

La contrarreforma que viene después de la huelga
José Antonio Gundín El Semanal Digital 1 Octubre 2010

Para mantener sus respectivas cuotas de poder, el PSOE necesita a los sindicatos tanto como éstos a un Gobierno socialista, y eso es más poderoso que cualquier reforma laboral.

Un hecho muy ilustrativo de lo que fue el 29-S, el día en que la torres gemelas del sindicalismo se desplomaron ante los ciudadanos, fue el que se produjo en las calles de León. A eso de las cinco de la tarde, en el corazón del viejo reino, coincidieron dos comitivas: la de los mineros y la de la huelga. La primera llevaba una semana peregrinando desde las cuencas del El Bierzo y su meta era la plaza de San Marcos, a la que llegaría a la misma hora en que Bruselas le tenía reservada la satisfación de aprobar el decreto del carbón. La segunda comitiva estaba encabezada por la burocracia provincial de UGT y CC OO, deseosa de ganarse en un día el jornal de todo el año.

Como era previsible, ambas comitivas confluyeron en el centro urbano, pero sólo por unos segundos: los mineros se giraron hacia la alegre comparsa que tremolaba pancartas y banderas, y con gran expresividad corporal, adobada con un par de blasfemias, hicieron virar en redondo a los esforzados huelguistas y marchar por donde habían venido. Es decir, los mineros hicieron lo que la mayoría de los ciudadanos habría querido hacer ese día: poner a los dirigentes sindicales en su sitio y pararle los pies a sus piquetes de violentos y matones. La "guerra" de la gente corriente no tiene nada que ver con las batallitas de la burocracia sindical, del mismo modo que la lucha de los mineros merece un respeto al que los burócratas de la pancarta no pueden aspirar.

Los efectos dañinos que el 29-S tendrá sobre los sindicatos no aflorarán repentinamente ni de un día para otro, pero acabarán pasando factura y será muy onerosa para estas organizaciones alejadas de la vida real. No es descabellado aventurar la muerte de un sindicalismo que se ha quedado anclado en la sociedad industrial y es incapaz de reinventarse en la era de la revolución tecnológica. Como es natural, la vieja guardia se aferrará a todos las salvavidas que le lance la izquierda política, empezando por el Gobierno socialista. Lo cual nos remite a la pregunta clave de la semana: ¿Cómo recompondrá Zapatero los lazos con los sindicatos?

Desde luego, no retirando a la luz del día una sola coma de la reforma laboral aprobada en el Congreso. Pero sí consensuando los reglamentos con Méndez y Toxo, amén de la darle una vuelta a las pensiones. Zapatero quiere aplicar la "doctrina Romanones", sintetizada en la célebre frase: "Ustedes hagan las leyes que yo haré los reglamentos". Es decir, déjenme a mi la letra pequeña que le dará la vuelta a la ley como a un calcetín.

Es notorio qye Zapatero es un consumado experto en esta doctrina, como lo demuestra el enredo del Estatuto catalán, con el que primero pretendió reformar la Constitución por la puerta de atrás y ahora pretende neutralizar la sentencia del Tribunal Constitucional mediante leyes que satisfagan a los nacionalistas.

No hay razón, por tanto, para que, una vez pasado el calentón de la UE y EE UU que obligó al Gobierno a realizar fuertes recortes sociales, Zapatero le busque las vueltas en connivencia sindical para dejar la reforma en aguas de borrajas o más disminuida aún. De quienes se hacen trampas hasta en el solitario cabe esperar ésto y más. Los movimientos que se den en los próximos días, con cruce de "embajadas" entre ambas partes, serán muy reveladores. El PSOE necesita tanto a UGT y CC OO como los sindicatos a un Gobierno socialista para mantener sus cuotas de poder y el engrase de las subvenciones. Esta lucha por la supervivencia es más fuerte y perentoria que la reforma laboral.

Punto final
Alfonso USSÍA La Razón 1 Octubre 2010

Punto final al tostón de la presumible y ficticia huelga general. Un fracaso absoluto. «Democrática y constitucional» según Méndez y Toxo. Si esta cosa con pretensión de huelga ha triunfado en algún sector, ha sido gracias a los piquetes violentos, a los matones, a los contratados para impedir el derecho al trabajo. Y eso no es democrático y menos aún, constitucional. Analfabetismo puro o cinismo polisémico. En donde no han llegado los piquetes, total normalidad. Por todo ello, un chasco de fiesta. ¿Quién ha pagado los gastos? ¿De qué caja han salido los millones que han cobrado los piqueteros? ¿Y los carteles, los altavoces, el montaje final y demás vainas? Los que no hemos hecho huelga. Es decir, el ochenta por ciento de los contribuyentes.

He paseado con parsimonia por mi barrio. Ningún comercio cerrado. A un grupillo de piqueteros la gente los ha insultado. No con crudeza ni grosería. Simplemente han sido señalados como vagos, gandules, carotas y otras pequeñas lindezas. La propietaria de un comercio ha firmado una inteligente síntesis: «Estos vagos sólo trabajan un día cada tres o cuatro años para impedir que trabajen los demás».

Para mí que Méndez y Toxo, por mucho que celebren la gamberrada, se sienten hundidos. No se puede convocar una huelga general contra los suministradores del dinero. Y lo lamento profundamente por Rubalcaba. De haber puesto algo más de interés, los piquetes madrugadores no hubieran conseguido sus nada democráticos ni constitucionales objetivos. Sucede que el Gobierno y los sindicatos son familiares, y contra la familia no se actúa. Ha dicho el Presidente del Gobierno que deseaba respetar el derecho a la huelga y el derecho al trabajo. El segundo derecho no se ha respetado ni en la industria, ni en el transporte urbano colectivo.

Y al final, a la Puerta del Sol, qué casualidad. Allí se ubica la presidencia de la Comunidad de Madrid, qué casualidad. Y la presidenta de la Comunidad de Madrid, democrática y constitucionalmente elegida, ahora sí, por los madrileños, se llama Esperanza Aguirre, qué casualidad. Todo muy casual, muy coincidente, muy sospechoso. Pero los manifestantes estaban cansados. Eran los mismos, reunidos, que formaron los piquetes. Muchos de ellos, cansados y con un sobre agradecido en el bolsillo. El cansancio se nota, como la desilusión. Méndez y Toxo, los grandes responsables del fracaso, los cómplices callados –¡Tres años sin decir ni mú!–, de la desastrosa política social y económica del Gobierno, se sabían vencidos mientras soltaban las bobadas de siempre. Se han gastado por nada y para nada. En UGT y en Comisiones Obreras ya han principiado las conspiraciones. Sus puestos son muy apetecidos y apetecibles. Y cuando pase la falsa euforia, llegarán las críticas sinceras y las amarguras propias del chasco. Punto final a la huelga general. ¡Qué rollo!

Después del 29-S
Joaquín MARCO La Razón 1 Octubre 2010

En la tan compleja vida pública y administrativa en la que sobrevivimos, cada actor social tiene o cree tener su papel. Como Calderón de la Barca, quien definió ya el gran teatro del mundo (ahora, además, global) cada individuo, grupo, sindicato o partido representa un papel y, en la vida real, tras él, podemos advertir también inciertos intereses. La misión imposible del periodista, escritor al fin, sería la de dar un testimonio objetivo, imparcial y neutro del fenómeno. Pero también el observador forma parte del juego. Pasó el 29-S de este feliz año de 2010 y, tras las medidas, que aplicó un converso Zapatero a la fe neoliberal, sin duda obligado, las fuerzas sindicales se creyeron también en la obligación de disparar toda la artillería: nada menos que una huelga general que evoca aires revolucionarios, ecos del siglo, del milenio pasado, tan infelices en sus utopías. Sucedió como era de prever, horas después nos rebajaron la calificación de la deuda, y dos días después, tras la efervescencia y las probables continuidades del malestar explícito, nos encontramos poco más o menos donde estábamos. Seguimos observados atentamente por los mercados, por la UE de primera velocidad, por los EE.UU. y, a la intemperie, con nuestros parados, nuestra debacle en el ámbito de la construcción, con las dificultades naturales de las instituciones financieras, sin poder huir de un laberinto del que no se advierte salida. No creceremos en 2011 lo suficiente para generar empleo.

Hemos destruido una generación de profesionales y nuestro futuro parece contemplarse, incluso, por un retrovisor. Habrá que añadir ahora el distanciamiento entre sindicatos y Gobierno, los desacuerdos, y una patronal que debería también renovarse. Y, sin embargo, la solución parece simple. Las fuerzas sociales que dicen representarnos deberían plantearse ya seriamente un pacto de Estado. Y abordar, desde él, las reformas fundamentales, ya sean las económicas, pero también la posibilidad de organizar de forma más ágil las administraciones. Tendrían que ponerse también las pilas los sindicatos, alejados de una sociedad que requiere algo más que la posibilidad tradicional de organizar mítines y manifestaciones, piquetes y acordar servicios mínimos. No parece que las circunstancias sean más favorables tras la huelga, que han calificado como un éxito. Tendrán que volver a dialogar, mal les pese. Los mercados se interrogarán por la fortaleza de un gobierno socialdemócrata necesitado de acometer reformas más propias de conservadores. El pacto de Estado, que ya se propuso desde las más altas instancias, supone generosidad, altura de miras y sacrificios múltiples. No vale sólo ya con arrimar el hombro, como tantas veces se ha reclamado, sino andar al mismo paso, pensando antes en los ciudadanos que en los intereses partidarios o de gremios. Es lo que, desde hace ya mucho tiempo, desea este pueblo, para poder contradecir aquellos proféticos versos del poeta en los que se decía que nuestra historia siempre termina mal. Pero, dadas las circunstancias, no podemos abrigar muchas esperanzas. Resuenan aún en nuestra cabeza aquellos otros versos de Antonio Machado en los que condenaba la mitad de una España capaz de helarle el corazón. Y bien que se lo heló, puesto que sus huesos quedaron en Colliure, testigos de la imposibilidad de reconciliación. Ingenuos, creímos haberlo ya superado. ¿Descubriremos alguna vez el camino?

Pero las fuerzas que se movilizaron en torno al 29-S, ya fueran trabajadores en activo y en huelga o parados, autónomos en quiebra o pequeños empresarios que huyen de sus empresas, jóvenes sin esperanza de empleo o inmigrantes que acabarán abandonando este país, de retorno a sus tierras o una Europa más acogedora manifestaron, con sus protestas, que debe encontrarse ya alguna solución. No bastan los discursos parlamentarios más o menos floridos ni las promesas que acaban no cumpliéndose. Si algo ha demostrado esta huelga, además de la marginación de algunos que manifestaron su rabia con cierta violencia, es que las medidas anticrisis que deben tomarse han de acompañarse de otras que pongan remedio a un descontento generalizado, al desencanto. Porque esta es también la hora de los desaprensivos –que los hay– que hacen sus mejores negocios al amparo de la crisis, contra los que han de soportar siempre lo peor. No conviene, ni podemos regresar a las dos Españas, ni a las autonomías que miran con displicencia lo que sucede al otro lado. Un pacto de Estado, generoso, capaz de rechazar cualquier corrupción, el regreso a la integridad, que nunca hubiera debido de abandonar a nuestra clase política, constituye la única salida del laberinto. Tales medidas sólo pueden darse cuando un país se encuentra al borde del colapso. Pero en este pacto deben participar todas las formaciones sin excepción, incluidos los nacionalistas.

Y emplearse a fondo en barrer incluso bajo las alfombras. El Gobierno propone retomar el diálogo con los sindicatos. Es lo menos y suena a muy poco. Porque no importa tanto el número moderado de huelguistas, de activistas, de manifestantes, como el aldabonazo que supone sobre las conciencias de los dirigentes europeos, no sólo españoles el reprimido malestar. El descontento social es como un reguero de pólvora. Tan sólo hace falta prender la mecha y el Estado del Bienestar puede ir a parar a las alcantarillas.

Patética legión
Javier Orrico Periodista Digital 1 Octubre 2010

En la huelga del 88, Madrid parecía la ciudad de Antonio López, una quietud de luz y cemento, una suerte de anticipación del silencio que sólo volvería a encontrar, un año después, en el agonizante y aplastado Berlín oriental anterior a la caída del Muro. Me acerqué hasta Sol. No hay huelga general en España sin Corte Inglés cerrado. El Felipe triunfante del referéndum OTAN, que nos había ganado, iba a sufrir ese día su primera gran derrota y seguramente la más dolorosa. El compañero Redondo, que le había cedido muchos años atrás el cargo de Secretario General del PSOE que terminaría por llevarle a la Moncloa y a crear un Régimen -ese a cuyos estertores asistimos gracias a la mano mórbida de otro socialista, ZP-, acababa de darle una lección de coraje, decencia y lealtad a unas siglas y a unas ideas que a él habían comenzado a marchársele por el sumidero casi desde su misma llegada al poder. Aquella fue una huelga histórica, un día que no olvidaremos los que lo vivimos, sin duda la última jornada que aún sabía a aquellas tantas en que habíamos corrido ante los 'grises' durante el último franquismo y la Transición. Ningún parecido con lo de ayer.

Si a Felipe, en la plenitud de su éxito y dominio de su partido y de España, se le organzó aquello, ¿qué habría que haberle montado a este Zascandil insensato y fariseo, entregado a la banca y los poderes financieros del peor capitalismo, lacayo de los especuladores, a los que nos ha vendido con su brillante gestión de la ruina a que previamente él mismo y sus señoritas con mechas nos condujeron?

Pero, "caló el chapeo, requirió la espada/ y fuese, y no hubo nada", como en el soneto cervantino (cito de memoria). Lo de ayer, la representación barroca de los sindicalistas amigos y el ministro compungido, ha de decirse con gongorino verso, fue un acto fallido que terminó "en sombra, en humo, en tierra, en polvo, en nada".

Ayer Murcia era la misma ciudad de todos los días. Menos tránsito de autobuses y ya está. Sobre las 11 pasó el piquete informativo -varios cientos- por la Gran Vía Salzilo, la calle principal de la ciudad, correcto en todo momento, y más parecido a una marcha de carnaval que a una revolución en marcha. Iban en él los liberados y, en general, esa izquierda religiosa y pertinaz de los foros ciudadanos y sociales, profesores, funcionarios y algún obrero, supongo. La izquierda caviar y los irreductibles; muchos, viejos amigos y conocidos, unos que me tacharon de la sociedad cuando me mostré desafecto e inicié mis críticas a Zapatero hace ya muchos años, y otros que ahora se muestran muy beligerantes contra un presidente "amortizado", y sobre el que me reconocen que llevaba razón. A buenas horas. Entretanto, han colaborado a que el julandrón haya hundido España.

Luego, se dirigieron a le Delegación del Gobierno, seguramente a saludar al Delegado, Rafael González Tovar, capitoste socialista amigo de muchos de ellos, y con el que se tomarían algo, pues la "lucha final" ha llegado, en efecto, a su final. Ya no habrá otra. No sé si habrán caído en la cuenta de que no se puede derribar el Régimen cuando eres el Régimen.

Ahora, sobre su patético despliegue de revolucionarios amaestrados a los que ya nadie cree, los amos del mundo y su siervo Zapatero nos afanarán las pensiones, nos tendrán trabajando, si no nos ponen en la puta calle mucho antes, hasta que el cuerpo y la Sanidad aguanten. No hay otra. Aún no nos hemos enterado de que los chinos trabajan como chinos y están comprando los pagarés que a nosotros nos permiten alimentar sindicatos.

Depués vendrá la melancolía, el recuerdo de aquella juventud que cerró Madrid en el 88 y "fuese y no hubo nada".

29-S
Sindicatos caducados
Julio Pomés Libertad Digital  1 Octubre 2010

Vergüenza ajena. Eso es lo que seguramente sentirían los sufridos fundadores del movimiento sindical si levantasen la cabeza y contemplaran el desarrollo de la huelga general del 29-S. Seguramente aquellos grandes hombres, que no vivían del sindicalismo sino para el sindicalismo, serían los primeros en reconocer que lo que en el argot político del Gobierno se expresa como paros "desiguales y moderados", se traduce en lenguaje común como fracaso rotundo. UGT y CCOO han utilizado la máxima medida de reivindicación, una huelga general, sabiendo que la reforma laboral era un motivo insuficiente. Si la razón de la huelga era pobre, más injustificable resulta la violencia que han ejercido algunos piquetes ‘informativos’. Muchos somos los que pensamos que sin la existencia de estos grupos de coacción, verbal o física, la huelga habría pasado inadvertida. Más allá de estos hechos, esta huelga ha revelado algunas cuestiones de fondo sobre el papel de los sindicatos en la España de hoy.

De entrada, la protesta que enarbolaba la huelga carece de sentido porque la reforma laboral es una medida ya aprobada, que no puede derogarse por ser imprescindible. Antaño, las huelgas constituían el principal brazo ejecutor de unos sindicatos que sí defendían a sus trabajadores ante los abusos de la Administración y de los empresarios, y lograban mejorar las condiciones de sus afiliados. Hoy, si algo sabemos todos los españoles, es que Zapatero no va a dar marcha atrás en un asunto necesario que viene exigido tanto por la crisis económica como por la Unión Europea. Mucho menos cuando ya ha ‘descontado’ el vendaval que la medida ha generado y tiene resuelta la aprobación de los próximos presupuestos generales. Así pues, conscientes de la ineficacia de los paros del 29-S, parece más bien que los sindicalistas han salido a la calle a ganarse el pan, a que se vea que siguen organizándose y protestando, para que se justifique su existencia y el dinero que cuestan. Después de todo, la docilidad que han demostrado desde que empezó la peor crisis económica desde el crack del 29 empezaba a resultar sospechosa.

Pero es demasiado tarde. Lejos quedan los tiempos en los que los trabajadores percibían a los sindicatos como mejor garante de sus derechos. La gente sabe que está sola a la hora de encontrar empleo y abrirse camino en el terreno laboral, y por eso no sorprende que la única guerra de números que preocupa ya en España sea la de una tasa de paro que crece sin parar. Así pues, convocando esta huelga los sindicatos se han disparado en el pie mostrando la realidad de su ineficacia.

De todas formas, y para consuelo de ellos, no sólo ha contribuido a este descalabro su torpeza. La pérdida de influencia social de los sindicatos en España va en la línea de lo que está ocurriendo en otros países. Una referencia ineludible es el caso de las centrales sindicales en Estados Unidos: su popularidad va en caída libre a pesar de la gravedad de la crisis económica y del un cierto apoyo del presidente Obama.

Si los sindicatos no quieren ser vistos como instituciones caducadas deben renovarse completamente e ilusionar de nuevo. Les conviene tener un buen debate interno para recuperar su utilidad en las relaciones laborales en el siglo XXI. No en vano, la economía es cada vez más terciaria, y ya no se trabaja en grandes fábricas, por lo que no resulta tan fácil que los intereses de muchos den forma a movimientos sindicales como hemos conocido hasta ahora.

Y, a la hora de proponer nuevos modelos, sería justo proponerles que estuvieran más cerca de la sociedad civil y más lejos del estatus de una casposa institución paragubernamental. Los sindicatos debieran darse cuenta que la fuerza de la opinión pública reside cada vez más en el carácter participativo y emular el modo de funcionar de las redes sociales. El 29-S los términos ‘spanish strike’ y ‘strike spain’ estaban entre los más buscados en Google. Hoy el poder de las redes sociales puede ser más eficaz para quebrar una empresa que utilice mano de obra infantil de un país subdesarrollado, que una enorme manifestación callejera que intente impedir las importaciones de esa nación. Tal vez haya llegado el momento de que se le otorgue a la sociedad el protagonismo que se merece, y de que se reconozca su madurez democrática. La legitimidad de los sindicatos está cuestionada y no la tendrán mientras les falta la cualidad esencial para ser valorados: la autonomía que supone dejar de depender de las subvenciones del gobierno de turno.
Julio Pomés es presidente de Civismo.

Izquierda
Lecciones de talante
Pablo Molina Libertad Digital 1 Octubre 2010

Lo realmente sustantivo de la escena protagonizada en una cafetería de Sevilla por un progresista, suponemos de la rama sindical, es que no se trata de una acción aislada sino el tono habitual que los socialistas utilizan cuando deciden tomar las calles y, de paso, los negocios ajenos.

Unos proletarios concienciados de la subespecie okupa roban pantalones –de marca, por supuesto–, otros queman contenedores, algunos otros apalean a policías y viandantes y, en fin, los hay que subliman su frustración y su envidia con alaridos insultantes como el camarada sevillano, al que seguramente todos en su agrupación lo habrán felicitado efusivamente e invitado a unas rondas, agravando así las consecuencias previsibles de hábitos pocos saludables a los que el personaje parece tener cierta afición.

El energúmeno que agrede al hostelero sevillano por tener sintonizada esRadio lo hace porque sinceramente cree que esa emisora, que él odia profundamente por seguramente escucharla a diario, debería estar proscrita. Es normal por tanto, dentro de la locura sectaria de esos ambientes, el considerar a los oyentes de nuestra emisora enemigos de la humanidad a los que se puede vejar en público. Y eso si el marxista justiciero actúa sólo, porque, de ir acompañado por otros camaradas igual de comprometidos, la cosa podría haber desembocado en una ración de talante como las que hemos visto aplicar en las algaradas sindicales de esta semana.

La izquierda es totalitaria por definición o no es izquierda. Las libertades de los regímenes demoliberales tienen para los socialistas tan sólo un carácter instrumental que aceptan mientras les permitan ocupar el poder y mantener en silencio a los que se oponen a su dictado. En caso contrario, la izquierda se considera legitimada hasta para suspender las garantías constitucionales, como hemos visto en la fracasada intentona huelguista del pasado miércoles.

Lo ocurrido en esa cafetería sevillana no es sólo la acción aislada de un exaltado. Es una prueba más de que los sectores "más dinámicos" de la izquierda son irrecuperables para la democracia y la libertad. Cuanto antes lo entendamos, mejor para todos.

Pablo Molina es miembro del Instituto Juan de Mariana.

Reescribir la historia

CEFAS La Razón 1 Octubre 2010

En la izquierda hay muchos historiadores aficionados a los que les gusta reescribir la historia o reinterpretarla a su gusto. Ha sido algo muy común en la interpretación marxista de la Historia, que dio algunos pocos especialistas interesantes, cuando trataban sobre los movimientos sociales, pero sobre todo una buena colección de mediocres que acumulaban honores académicos y libros de escaso interés. La denominada memoria histórica es su resultado más reciente. A los políticos de izquierdas les ha dado por borrar cualquier signo que consideren franquista. En Cataluña han recopilado 7.700 símbolos que consideran que es imprescindible retirar. La izquierda nos ha permitido descubrir que la República fue un régimen idílico, donde los asesinatos masivos fueron cometidos por descontrolados; que la represión fue una invención de la derecha; que los comunistas y anarquistas eran buenos; que Franco fue un militar mediocre y no descarto que en breve descubramos que perdió la guerra.

La jauría humana en la huelga general
Pepe Álvarez de las Asturias El Semanal Digital  

Tenía pensado hacer huelga sobre la huelga, la verdad. Pero la muerte de Arthur Penn y el recuerdo de su película "La jauría humana", me han obligado a cambiar de opinión.

Ha muerto Arthur Penn, el director de la mítica y violenta Bonnie & Clyde, de obras magistrales como El milagro de Anna Sullivan, Pequeño Gran Hombre o El Restaurante de Alicia o la desmitificadora El Zurdo, su debut. Pero, sobre todo, el director que supo retratar como nadie la violencia gratuita del ciudadano medio, convertido en turba impensante por simple sinrazón, en implacable cazador del hombre por el hombre, a muerte, como una jauría de lobos plautianos; y con una excusa cualquiera, llámese racismo, miedo, alcohol, frustración, aburrimiento, miseria moral, demostración de poder… o simple deseo de violencia. La película, claro, La jauría humana (The Chase, 1966), uno de los más impresionantes repartos de la historia del cine (Marlon Brando, Angie Dickinson, Robert Redford, Jane Fonda, E.G. Marshall, James Fox, Robert Duvall, todos en verdadero estado de gracia) y un retrato implacable de la degradación moral de un pueblo presuntamente pacífico y adormecido al que le basta (y le sobra) un chispazo para estallar en una orgía de salvaje violencia persecutoria: un negro falsamente acusado, un fugitivo que vuelve a casa, unos cuernos, unos celos, unos litros de whisky, un extraño con una pistola y la fiesta acaba en tragedia, con paliza casi mortal al sheriff y con caza mortal al hijo pródigo. Y luego, de la violencia inconsciente del sábado noche a la resaca de culpa y conciencia el domingo por la mañana. Hasta que otro chispazo, otra excusa, vuelva a sacar a la jauría humana a la calle, a la caza.

Dos días después de la muerte de Arthur Penn, el sindicalismo patrio ha rendido devoto homenaje a La jauría humana. Fue ayer, en Sevilla, en Barcelona, en Gijón, en Valencia. Y especialmente en Madrid ("vamos a parar Madrid por las buenas o por las malas"). Es preocupante el odio visceral que estos representantes (en fin) de los trabajadores le profesan a la presidenta de la Comunidad Autónoma que más puestos de trabajo ha creado en los últimos años. Curioso que crucifiquen a Esperanza Aguirre por decretar unos servicios mínimos más suaves que, por ejemplo, Patxi López. Paradójico que la califiquen de "excesivamente agresiva" los mismos que revientan escaparates, lapidan esquiroles o queman coches patrulla. Como la jauría humana de Arthur Penn.

La huelga ´general´ de ayer no fue más que eso. Una demostración de matonismo sindical, de violencia gratuita (aunque nos ha costado nosecuántos millones de euros), de turba descerebrada, de acoso criminal (contemplado en la Ley y castigado con prisión) y persecución implacable al abuelo, al escolar y al trabajador que quería ejercer su derecho al trabajo, pero se lo impedían los representantes del trabajador. Fue la dictadura de estos demócratas del palo, la silicona, la pedrada y la amenaza disuasoria estilo ´naranja mecánica´. Piquetes informativos o cognitivos o convencitivos o como quieran que los llamen ahora, que no son más que matones a sueldo de la subvención. "Sois el piquete de la libertad (…) Esparcid la simiente de la libertad, el antídoto contra la resignación (…) Somos los garantes de la libertad" declamaron sin asomo de vergüenza unas horas antes de la huelga. Los ´garantes de la libertad´, dicen. Eso suena tan cruelmente paradójico como aquel "El trabajo os hará libres" que se leía, forjado en siniestro hierro, a las puertas de Auschwitz.

Hola trabajador, yo te defiendo, soy el garante de tu libertad, pero si trabajas hoy te rompo la crisma, o el negocio, o el camión, o la dignidad. Hola parado, yo te defiendo, soy el garante de tu libertad, pero en 3 años de crisis galopante no he movido un dedo para que conserves tu puesto de trabajo, ni tu dignidad. Eso sí, he garantizado el puesto del maître y los camareros de El Chaflán, el Tse-Yang y demás lujosos templos gastronómicos pagando con tarjeta a cargo de vuestras cuentas corrientes y menguantes.

Leo en un periódico que el lamentable Gobierno y los anacrónicos Sindicatos han empatado en la huelga, que todos contentos, al cincuenta por ciento y así. Puede ser. Lo que sí es seguro al cien por cien es que hemos perdido todos los demás. Como siempre. Y lo que nos queda por perder, al menos hasta que nuestros gobernantes y nuestros apoltronados sindicales hagan huelga indefinida. Pero de hambre.

Mientras, nos seguiremos viendo reflejados en el Robert Redford perseguido y cazado por la sinrazón de la jauría humana. Democracia, la llaman. 

El Foro de Ermua: Impediremos que Zapatero "escenifique" como un logro electoral la "derrota pactada" de ETA
 www.gaceta.es 1 Octubre 2010

La presidenta del Foro Ermua, Inma Castilla de Cortázar, alerta de que esta posible "escaramuza electoral" de Zapatero supondría "destrozar" el que considera "mayor logro de la democracia", la unidad de los demócratas encarnado en el "espíritu de Ermua".

La presidenta del Foro Ermua, Inma Castilla de Cortázar, ha reconocido hoy que "la única razón" que justifica la pervivencia de su asociación es impedir que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, "escenifique" como un logro electoral la "derrota pactada" de ETA.

En su intervención en las IV Jornadas del Foro Ermua bajo el lema "Derrotar a ETA sin pactar con ETA", Castilla de Cortázar ha alertado de que esta posible "escaramuza electoral" de Zapatero supondría "destrozar" el que considera "mayor logro de la democracia", la unidad de los demócratas encarnado en el "espíritu de Ermua".

"La única razón que justifica nuestra pervivencia como asociación es la de dar la batalla definitiva: oponernos a las más que probable pretensión de Rodríguez Zapatero de escenificar, como logro electoral, la derrota de ETA, pactada con ETA", ha advertido.

Para el Foro Ermua, "lo más verosímil" es que ya se esté produciendo algún tipo de negociación entre el Gobierno y ETA-Batasuna.

Sólo así se explicaría, según la asociación, la "liberación" del ex secretario general de LAB Rafael Díez Usabiaga, el "acercamiento" del líder de la ilegalizada Batasuna, Arnaldo Otegi, o la "actividad" de los mediadores internacionales.

Según Castilla de Cortázar, el Gobierno no ha cambiado realmente su política antiterrorista que se basa, a su juicio, en un juego "a tres bandas".

La jugada "más amable" estaría representada por el Gobierno constitucionalista de Patxi López en el País Vasco, logrado gracias al apoyo "generoso" y "acrítico" del PP.

"La más explícita" pero también "la más veraz", según el Foro Ermua sería la protagonizada por el presidente del PSE-EE, Jesús Eguiguren, que marca una hoja de ruta "sospechosamente coincidente" con la de ETA.

Por último estaría la postura "más cínica", la desarrollada por el Ministerio del Interior que, por un lado detiene a los terroristas y, por otro, "modula" su discurso, confirmando, a su juicio, que no se ha abandonado "la senda" del diálogo con la banda terrorista.
 

Los catalanes prefieren masivamente el castellano en el consumo de cultura
El español es preferido como idioma en todos los ámbitos: prensa, radio, televisión, cine, Internet
 www.lavozlibre.com  1 Octubre 2010

Madrid.- El ocio y la cultura se siguen recibiendo, escribiendo y manifestando en castellano en Cataluña. Eso es lo que se desprende de la cuarta oleada del Barómetro de la Comunicación y la Cultura de la Fundación Audiencias de la Comunicación y la Cultura (FUNDACC), del que se ha hecho eco ‘La Voz de Barcelona’. Los resultados y conclusiones de las 31.316 entrevistas personales que se han realizado en el último año en toda la comunidad autónoma demuestran que el castellano continúa por delante del catalán en las preferencias de los ciudadanos de la región.

La conclusión general y más importante es que el 57,8% de los preguntados afirma que utiliza el castellano como lengua habitual. El 38,5% contrapone que su lengua normal es el catalán. Un 3,7% habla principalmente otros idiomas. Por lo tanto, se trata de 19 puntos porcentuales de diferencia a favor del castellano.

Tiempo atrás, el Departamento de Política Lingüística de la Generalitat también publicó unos datos, relativos a 2008, en el que los porcentajes eran bastante similares: el 45,9% de los catalanes tiene por lengua habitual el español; el 35,6%, el catalán; el 12% dice ser bilingüe; y el 6,5%, otras lenguas.

Donde más se dispara la diferencia entre el castellano y el catalán, a favor del primero, es en el consumo de cultura y ocio. Es decir, cine, música, medios de comunicación, etc. La distancia entre ambas se mantiene respecto a la anterior oleada de julio.

Así, el 84,5% de los entrevistados prefiere leer diarios en español, frente al 28,4% que dice hacerlo en catalán (la suma supera el 100% ya que las opciones no son excluyentes). El porcentaje es parecido en los suplementos: 73,8% en castellano y el 42,8% en catalán. En radio sigue siendo superior el castellano, pero las cifras son más parejas: el 61% escucha programas en castellano, frente al 50,6% que lo hace en catalán. El 91,6% de los entrevistados navega por Internet en español y el 48,4% lo hace en catalán. La cifra se eleva al doble a la hora de redactar SMS: el 82% escribe en castellano y el 46,2% lo hace en catalán. La diferencia más alta aparece a la hora de ir al cine, pues el 91,9% va a ver películas en castellano, frente al 3,9% que lo hace en catalán.

Sí hay elementos de la encuesta que han presentado variaciones en los últimos 18 meses en cuanto al uso de la lengua que hacen los catalanes. Han sufrido variaciones las revistas y la televisión. El número de catalanes que leen revistas ha subido un 5%, hasta el 43,5%. En castellano se ha reducido ligeramente, del 75,3% al 73,9%.

En cambio, donde el español ha aumentado significativamente es en el consumo televisivo. Ya en los anteriores datos, un 76% veía la televisión en castellano. Un año y medio después, la cifra se ha elevado hasta el 85,5%. En catalán la cifra se mantiene en un 52,3%.

Lo que no escapa a la crisis es la constante reducción del número de personas que cada mañana acude al quiosco a comprar prensa escrita. Otro punto porcentual ha perdido, del 43,6% al 41,1% actual. La radio también desciende del 55,6% de hace un año al 53,8%. La televisión y el cine se mantienen en sus guarismos del 91 y el 36% y quien si aumenta considerablemente es Internet, del 39,7% se dispara hasta el 44,8%.

El ránking de prensa escrita lo encabeza El Periódico, el más leído de Cataluña, 10,2%, y La Vanguardia, que está muy cerca, 9,9%. Las revistas líderes son las del corazón: Pronto (9%), Hola (6,4%) y Lecturas (4,3%).

Las audiencias radiofónicas ponen a las locales en primer lugar y las generalistas después. Catalunya Rádio (7,4%), RAC1 (6,5%), la SER (5,8%), Onda Cero (2,5%), RNE (2%), COPE (1,3%), Punto Radio (1%) y COMRàdio (0,7%). Mientras que las televisivas seguirían lideradas por TV3 (17,6%), Telecinco (15%), Antena 3 (13,4%), La 1 (13,3%), Cuatro (6,9%), La Sexta (6,9%), 8TV (3,2%), Canal 33 (2%) y La 2 (1,8%).

No Hablamos Catalán protesta este fin de semana contra la Ley de Lenguas
Repartirán 2.500 folletos explicando que el catalán impuesto destruirá las pequeñas modalidades lingüísticas aragonesas
 www.lavozlibre.com 1 Octubre 2010

Madrid.- La Plataforma No Hablamos Catalán llevará a cabo este fin de semana unas jornadas de protestas contra la Ley de Lenguas. Así instalará en la mañana del sábado una mesa informativa en la Plaza de la Sasera en Zaragoza, desde las 11 hasta la 13 horas. El objetivo es informar de los puntos de la Ley con los que la asociación no está de acuerdo.

De este modo, durante la mañana se colocará un gran cartel dónde se recogerán los contenidos de la Ley de Lenguas que la Plataforma No Hablamos Catalán considera antiautonómicos e inconstitucionales. A todos los ciudadanos y ciudadanas que se acerquen a la mesa informativa se les describirá “la obligación que tendrá Aragón y todos los aragoneses de promocionar el catalán en la Administración, en los medios de comunicación e, incluso, en el sector privado”.

Otra de las medidas será el reparto de 2.500 folletos en los que se desarrollará el caso de la zona oriental de Aragón. En ella, existen modalidades lingüísticas propias aragonesas que se van a ver amenazadas por la nueva Ley de Lenguas, que llevará el catalán a todas estas zonas, según aseguran desde la plataforma.

De igual manera, otra de las ideas que se explicarán en la mesa informativa es su rechazo a que Aragón sea incluido dentro de los Países Catalanes. Concretamente, quieren mostrar su rechazo al partido independentista catalanista que se presentará en la zona oriental de Aragón a las próximas elecciones.

La jornada continuará por la tarde con la reunión de los diversos partidos minoritarios que conforman la Plataforma para decidir si se presentan de forma conjunta a las próximas elecciones autonómicas catalanas.

Por último, la PNHC ha recordado que seguirá “periódicamente realizando actos, mesas informativas y conferencias hasta conseguir la dignificación del aragonés oriental y la retirada de la imposición del catalán en Aragón”.

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¿Tea Party a la gallega?
ALFONSO DE LA VEGA ABC Galicia 1 Octubre 2010

El llamado Tea Party con luces y sombras, y quizás algún exceso, influye significativamente en la presente Política norteamericana, especialmente del partido republicano. Cuestión que es vista como una amenaza por entidades tan cerradas como los partidos políticos. También de algún modo indican o son síntomas de un fracaso institucional. Su fracaso. De ahí sus intentos de descalificación global como extrema derecha, fanáticos, racistas, ultras, etc…

El Tea Party forma parte del movimiento ciudadano y puede considerarse un núcleo de condensación de la opinión pública organizado en torno a un debate, a ideas fuerza, sin desdeñar los nuevos instrumentos informáticos, que pretende influir en los partidos para lograr cambiar la vieja Política del déficit y la deuda insostenibles. Los Tea Party que empezaron como una sublevación fiscal están logrando éxitos en las primarias republicanas. Con tres objetivos principales: el gobierno limitado, la responsabilidad fiscal y el libre mercado. Tres cuestiones que forman parte de la gran tradición liberal republicana de EEUU pero cuya lógica resulta una amenaza estratégica para la permanencia de la política actual de España, especialmente de la autonómica.

El sistema político norteamericano es muy diferente del español pero acaso la idea de unos Tea Party a la española, y a la gallega en particular, debería contemplarse y acogerse con cierta simpatía por una sociedad casi huérfana a la que sus instituciones ningunean cuando no traicionan una y otra vez. Especialmente por los que han llegado a la conclusión que nuestro sistema político debería modificarse para que no sea un obstáculo a la propia y necesaria regeneración moral, intelectual y económica de la sociedad. Pues debería ser evidencia de razón que la actual organización e hipertrofia del Estado autonómico atenta contra la sociedad abierta, contra la Nación.

Así lo entendieron también algunos grupos pro derechos civiles gallegos que intentaron mantener su condición de ciudadanos libres durante la noite da pedra del bipartito. En este caso la sublevación más que fiscal era contra los abusos de la autonomía en cuestiones tales como la imposición del gallego. Lamentablemente ya perfilada por la administración Fraga pero exacerbada durante la etapa nacionalista. Y es que no deja de ser paradójico que el sistema autonómico emplee impuestos que obtiene de la ciudadanía española para menoscabar sus derechos. Pero hay un cierto fondo despótico común entre los presupuestos con ámbitos y déficit crecientes y las imposiciones contra los derechos civiles. Por ello, la lucha contra el exceso de reglamentaciones y por la libertad del empleo del español en la Administración y la enseñanza son variantes de la acción liberal.

El PP hizo como que recogía las protestas ciudadanas para ganar votos pero luego… existe una orwelliana Secretaría general de Política lingüística. Y es que tanto los intentos de limitar el poder de la clase política para que no se introduzca en y mangonee nuestras vidas (poder limitado), no arruine la nación para varias generaciones (responsabilidad fiscal) y no manipule la actividad económica y social con subvenciones o causando fragmentación del mercado (libertad de mercado) característicos de los Tea Party no dejan de ser cuestiones de aplicación en esta tierra.

Así, aquí en La Coruña cabe resaltar algunas entidades no oficiales ni oficialistas que como Poder Limitado participan de ideales regeneracionistas liberales. Institución independiente que busca promover los principios que fundan a las sociedades abiertas y tolerantes. Organiza actos y Jornadas liberales con la presencia de diferentes autores y personalidades. Dispone de una sugestiva web de igual nombre. Forma parte de la red de think tanks liberales europea Stockholm Network. Pero aún es una pequeña isla en el mar rojo. Un modesto testimonio de esperanza… para intentar recuperar el futuro.

había tres bombas lapa
ETA ocultaba 70 kilos de explosivos en un trastero de San Sebastián
Se encontraban ocultos tras una pared falsa construida con pladur en un sótano del barrio donostiarra de Morlans
VASCO PRESS | SAN SEBASTIÁN El Correo 1 Octubre 2010

La Guardia Civil ha localizado esta tarde 70 kilos de cloratita perteneciente al desarticulado 'comando Imanol' de ETA que estaban ocultos en un trastero de San Sebastián, según fuentes de la lucha antiterrorista. El explosivo se encontraba oculto tras una pared falsa construida con pladur en un trastero ubicado en un sótano del inmueble número 9 de la calle Katalina Eleizegi, del barrio donostiarra de Morlans. Además de la cloratita, en el zulo había tres bombas lapa, media docena de detonadores, un telemando, munición y numerosas herramientas y material para la fabricación de artefactos explosivos.

El presunto miembro del 'comando Imanol' Javier Atristain, 'Golfo', fue trasladado en helicóptero desde Madrid para ser testigo del registro. El aparato llegó a la Comandancia de Intxaurrondo a las tres de la tarde y poco después Atristain ha sido conducido hasta el sótano de la calle Katalina Eleizegi para ubicar el escondite. El zulo estaba oculto en un trastero de pequeñas dimensiones tras una pared construida de obra con pladur que simulaba ser parte de la habitación.

El escondite tenía una puerta secreta con un sistema de apertura disimulado. Para abrirla, había que retirar unos objetos que ocultaban varios tornillos. Después había que desenroscar los tornillos y sólo entonces se abría la portezuela que daba acceso al agujero disimulado detrás de la pared.

Tras confirmar la existencia del material explosivo, los agentes de los Tedax y los de la policía científica trabajaron conjuntamente para buscar huellas y pruebas que pueda haber en el escondite y, al mismo tiempo, retirar el material con garantías de seguridad. Esta operación se ha prolongado a lo largo de más de cuatro horas.

170 kilos en dos días
El hallazgo de estos 70 kilos de explosivo se añade a los 100 kilos de nitrato amónico y de polvo de aluminio, además de una pistola, que fueron localizados el miércoles en un garaje de la localidad de Villabona.

La existencia de dos escondites con explosivos se conocía desde el pasado mes de febrero, a raíz de la captura del presunto miembro 'liberado' (clandestino) de ETA Ibai Beobide que tenía a sus órdenes al 'comando Imanol'. El etarra declaró a la Guardia Civil que la célula que dirigía tenía dos locales con material explosivo, pero no proporcionó datos para su localización.

Los agentes del Instituto Armado han tenido que trabajar durante los últimos siete meses para identificar a los supuestos integrantes del 'comando Imanol' y también para ubicar los dos escondites que los etarras tenían con material explosivo.

España
El Constitucional rechaza el recurso de Murcia contra el Estatuto de Cataluña
Sólo quedan por resolver dos recursos presentados contra la constitucionalidad de la norma. El de Murcia se centraba en la gestión del agua y obras hidráulicas por parte del «Govern»
agencias / madrid ABC 1 Octubre 2010

El Pleno del Tribunal Constitucional (TC) ha rechazado el recurso de inconstitucionalidad presentado por la Región de Murcia contra el "Estatut" catalán, avalando así que la Generalitat pueda participar en la gestión del Ebro.

La decisión ha contado con los voto particulares de los magistrados considerados del sector conservador Vicente Conde, Javier Delgado, Jorge Rodríguez-Zapata y Ramón Rodríguez Arriba, según el fallo adelantado por el alto tribunal, que dará a conocer la sentencia en los próximos días.

El recurso presentado por Murcia es uno de los siete que se presentaron contra el Estatuto catalán y se centraba en la gestión del agua y obras hidráulicas por parte del Gobierno de Cataluña, recogida en el artículo 117 del Estatut.

No obstante, el TC ya rechazó el pasado 9 de septiembre los recursos interpuestos por los Gobiernos de Aragón, Islas Baleares y la Comunidad Valenciana contra el Estatut, y aún tiene que resolver los planteados por La Rioja y el Defensor del Pueblo.

 

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