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Recortes de Prensa   Miércoles 6  Octubre  2010

 

Solicitud de Educación Bilingüe en Cataluña
Convivencia Cívica Catalana 6 Octubre 2010

Estimados amigos,
El Tribunal Constitucional, en su reciente sentencia sobre el Estatuto de autonomía, ha declarado inconstitucional la exclusión del español de nuestro modelo educativo. La lengua española debe estar en situación de equilibrio con el catalán, no pudiendo otorgarse carácter de preferencia ni mucho menos de exclusividad al catalán en la enseñanza.

Es obvio que todo ello refuerza las posiciones de Convivencia Cívica Catalana a nivel jurídico orientadas a un equilibrio de nuestras dos lenguas cooficiales frente al monolingüismo del “sólo en catalán” que se pretende imponer desde el nacionalismo.

En base a las recomendaciones de nuestro departamento jurídico y atendiendo las peticiones que estamos recibiendo de algunos padres os hacemos llegar en
fichero adjunto un nuevo impreso actualizado que incorpora ya la referencia al Tribunal Constitucional para solicitar la enseñanza bilingüe para todos aquellos que seáis padres de hijos en edad escolar en Cataluña.

El impreso que os adjuntamos es válido para cualquier etapa de la enseñanza (infantil, primaria, secundaria o bachillerato), incorpora la referencia en el ámbito educativo a la reciente sentencia del Tribunal Constitucional y solicita "una enseñanza bilingüe, es decir, conjunta en los dos idiomas oficiales, de forma proporcionada y sin desequilibrio” para el/la hijo/a de quien firma y sus compañeros.

En definitiva, con este impreso el padre solicita que la enseñanza de su hijo y de todos los alumnos de su clase sea bilingüe en español y catalán.

Este impreso lo pueden firmar todos los padres que lo deseen, tanto si es la primera vez como si antes han firmado impresos anteriores y quieren reforzarlo con esta nueva solicitud.

La tramitación por parte de Convivencia Cívica Catalana ante la Consejería de Educación es, como siempre, totalmente gratuita, sin ningún coste para los padres.

Para hacernos llegar el impreso, podéis:
1) Descargaros el fichero WORD
2) Rellenar los datos (nombre, domicilio, ..)
3) Firmarlo
4) Escanearlo y enviarlo a esta misma dirección de correo electrónico o bien imprimirlo y enviarlo al Apartado de Correos 6142 CP 08080 BARCELONA.

5) Si lo deseáis, una persona de Convivencia Cívica Catalana puede desplazarse y asesoraros in situ.

Rellenar esta solicitud es un medio de hacer oír nuestra voz contra la imposición del catalán como única lengua de enseñanza. Sólo requiere unos minutos y no tiene absolutamente ningún coste.

Para cualquier duda o comentario, estamos a vuestra entera disposición en esta dirección electrónica o bien en el teléfono 626377683

Atentamente,
Convivencia Cívica Catalana

AL CONSEJERO DE EDUCACIÓN DEL GOBIERNO AUTONÓMICO CATALÁN

 D./Da………………………………………………………………………………………………………………
con DNI ……………………………….
con domicilio en …………………………………………………………………………………………………

comparece y como mejor proceda en términos de derecho, DICE:

 PRIMERO:
Que su hijo/a   …………………………………………………………………………………………………..
está cursando o va a cursar sus estudios en el centro ………………………………………………………….…
………………………………………………………………………………………………………………….
correspondiéndole en el año escolar 20..…/20….. el curso…………………………………………………….….. 

SEGUNDO:
Que toda la enseñanza es en catalán, de forma que sólo una de las dos lenguas cooficiales en Cataluña es
utilizada como lengua vehicular o de docencia.

 TERCERO:
Que esta situación es contraria a lo establecido en la Constitución Española de 1978, de acuerdo con la
 interpretación recogida en la STC 337/1994, de 23 de diciembre, reiterada en la reciente STC de 28 de junio de
 2010 sobre la constitucionalidad de Estatuto de Autonomía de Cataluña, que declara inconstitucional la
exclusión de cualquiera de las lenguas cooficiales como lengua vehicular o de docencia. 

CUARTO:
Que como consecuencia de este modelo lingüístico implantado por la administración educativa catalana
se produce un grave quebranto no sólo de lo dispuesto en el artículo 3 CE, sino una grave vulneración del
derecho a la educación y del principio de igualdad de los artículos 27 y 14 CE. 

QUINTO:
Que la administración educativa no puede invocar ninguna norma tanto autonómica como estatal para
fundamentar la legitimidad de este proceder, al constituir nuestra Carta Magna la norma suprema de nuestro ordenamiento jurídico. 

SEXTO:
Que todas las comunicaciones, circulares y demás documentación, tanto orales como escritas,
dirigidas por el centro escolar y la Consejería de Educación están exclusivamente en catalán.

 SÉPTIMO:
Que ello vulnera asimismo el principio de cooficialidad de las lenguas española y catalana,
dispuesto en el artículo 3 CE, por cuanto la administración autonómica está obligada al uso habitual de ambas lenguas.

 Por todo ello,

 SOLICITA: 
1º) Que declarando la ilegalidad de la exclusión del castellano como lengua vehicular o de docencia
en todos los niveles de la enseñanza en los centros sostenidos con fondos públicos, se reconozca
la situación jurídica individualizada del hijo/a del actor, esto es, su derecho a recibir, juntamente con
sus compañeros, una enseñanza bilingüe, esto es, una enseñanza conjunta en las dos lenguas oficiales,
de forma proporcionada y sin desequilibrio entre ellas
, adoptando las medidas adecuadas para el pleno restablecimiento de la misma. 

2º) Que todas las comunicaciones, circulares y cualquier otra documentación, tanto orales como
escritas, que le sean dirigidas por el centro escolar y la Consejería de Educación lo sean, también,
en la lengua oficial en todo el territorio del Estado: el español o castellano.

 En   …………………………………………., a   …....  de   …………………………….  del año ……………

 Firma:

Elecciones primarias y el tinglado de la farsa

Manuel Muela* El Confidencial 6 Octubre 2010

Las elecciones primarias de los socialistas de Madrid han puesto de manifiesto, entre otras cosas, algo que sospechábamos sobre la fragilidad de la estructura del PSOE: en una región de más de seis millones de habitantes, de las más desarrolladas de España, el número de militantes sobrepasa ligeramente los 17.000, de los que poco más de 14.000 han participado en la elección; datos que confirman la pobreza asociativa y que explican la ausencia de debates y la endogamia creciente de las organizaciones partidarias, en éste caso del PSOE. Por eso, más que de elecciones primarias cabría hablar de cooptación, dada la escasez de electores. Una representación teatral o farsa de las muchas a las que nos tienen acostumbrados los dueños y protagonistas de este modelo político agónico y ruinoso, que está en el origen de muchos de los males de España.

Ya se ha comentado en ocasiones anteriores que el sistema de partidos español padece la esclerosis que se deriva del poder omnímodo de su núcleo dirigente y de la comodidad de vivir al abrigo de los presupuestos públicos. Si a ello se unen la escasa tradición asociativa de los españoles y el descrédito creciente de la política, el resultado es que los partidos no ejercen la función de canalizar y ordenar las inquietudes y aspiraciones políticas de la sociedad, sino que convierten a ésta en rehén de sus apetencias de poder. Sus dirigentes saben que todo el tejido jurídico-constitucional, incluidas las leyes electorales, impide la autenticidad y la eficacia de la expresión de las diferentes libertades y derechos, no solo el del voto, que definen a la democracia. A causa de ello, los partidos políticos, que son necesarios en cualquier sistema democrático, son víctimas de la impostura de aquellos que los han convertido en patrimonio propio.

Crisis de poder
La enfermedad que aqueja a nuestro sistema de partidos adquiere relevancia especial cuando se convierten en partidos de gobierno. Si además de ello, son protagonistas y pilares fundamentales del orden constitucional, el problema se agranda ostensiblemente. Por eso importa mucho lo que sucede con el PSOE: su debilidad estructural, su escasa afiliación y su vacío doctrinal son terreno abonado para los profesionales del poder, que lo utilizan como arma disuasoria de la participación política. Es la materialización descarnada del sentimiento excluyente y patrimonial que domina todas las instituciones constitucionales. Cualquiera que ponga en duda esa realidad supone una amenaza. Es, en mi opinión, la explicación del interés suscitado por los devaneos internos de los escasos afiliados socialistas.

Importa mucho lo que sucede con el PSOE: su debilidad estructural, su escasa afiliación y su vacío doctrinal son terreno abonado para los profesionales del poder, que lo utilizan como arma disuasoria de la participación política

Pero hay algo más: la aparición de la discordia en el partido socialista no es producto de un debate ideológico, que sería saludable, sino la reiteración de la crisis de poder en que Felipe González, tras su derrota en 1996, dejó sumido al PSOE y que quedó aletargada con la azarosa llegada al gobierno en marzo de 2004 de Rodríguez Zapatero. En estos años de disfrute del poder público la unidad ha parecido granítica. El error de algunos ha sido pensar que eran ellos personalmente los artífices de tal unidad y que tenían bien amarrados los resortes de la obediencia y hasta de la sumisión; el fracaso del Gobierno y el temor a la pérdida del mismo ha reverdecido el instinto de conservación de los afiliados, algunos de los cuales, como ha sido el caso de Madrid, no dudan en hacer frente a quienes ya no solo no son garantía de poder, sino que son una clara amenaza a la propia organización.

Toda esta representación teatral se le brinda a la colmena española, huérfana de gobierno y de instituciones, que lucha cada día contra las consecuencias de la crisis que va depredando el trabajo y el patrimonio de familias y empresas. No se ofrece esperanza, los presupuestos del Estado para 2011 son buena prueba de ello, solo se pide resignación y esperar hasta 2012 como demostración de la incapacidad del sistema para procurar una salida al mal gobierno. Eso nos separa de los países serios y democráticos y nos convierte, mal que nos pese, en una referencia de incertidumbre para propios y extraños. Ni los analistas y politólogos más avezados se atreven a pronosticar qué sucederá con España. La ocultación y el disimulo son las únicas directrices claras desde que la tempestad económica tomó carta de naturaleza. Casi nada es de fiar.

No se sabe si lo sucedido en las primarias madrileñas es un accidente partidario o la premonición de la caída del tinglado de la farsa. De momento, como espectadores que somos con pocos derechos, solo nos queda esperar y para los que sean creyentes confiar en que Dios proveerá.

*Manuel Muela es economista.

Déficit
Nueva ronda de ajustes
Manuel Llamas Libertad Digital 6 Octubre 2010

El Banco de España ha resumido su visión sobre los Presupuestos Generales del Estado para 2011 en dos frases: "El mayor riesgo de desviaciones está en las administraciones territoriales" y, por ello, el Gobierno debe idear "medidas" adicionales ante tal escenario. ¿Qué ha dicho Miguel Ángel Fernández Ordóñez? Simplemente, que el desbocado gasto público de comunidades autónomas y ayuntamientos impedirá cumplir con el compromiso de reducir el déficit público al 6% del PIB el próximo año. Es decir, los recortes anunciados no serán suficientes y, por lo tanto, augura nuevas medidas de ajuste fiscal para alcanzar el objetivo previsto.

De este modo, el organismo monetario acaba de desmontar el último gran mensaje de Salgado, consistente en que el déficit del Estado había caído cerca de un 42% interanual hasta agosto. En realidad, la ejecución presupuestaria apenas muestra variaciones significativas en el primer semestre respecto al mismo período de 2009, y gran parte del desequilibrio se está trasladando ahora a la administración territorial. Los números rojos crecen a marchas forzadas en las cuentas autonómicas y municipales, muy acostumbradas al chorro interminable de recursos propio de épocas ya pasadas, en donde la recaudación de impuestos llegaba cual maná caído del cielo.

Los ayuntamientos acumulan pagos por valor de miles de millones de euros a los que ahora no pueden hacer frente, hasta el punto de que un tercio corre el riesgo de entrar en bancarrota este mismo año (2.700 consistorios). La situación de los gobiernos autonómicos no es muy diferente. El Gobierno central está cerrando el grifo de las transferencias como resultado de la menor recaudación, al tiempo que la austeridad brilla por su ausencia en la mayoría de las regiones.

Se trata, pues, de un peligroso cóctel que, unido al insuficiente recorte presupuestario del Gobierno central, convertirá el objetivo de déficit público en papel mojado. De ahí, precisamente, que el Banco de España recomiende al Ejecutivo un Plan B, consistente en nuevas medidas de ajuste, más allá de las anunciadas por Zapatero. Es decir, más subidas de impuestos, recortes adicionales de gasto o bien una combinación de ambas.

Por el momento, Ordóñez se ha limitado a señalar la necesidad de revisar la actual Ley de Estabilidad Presupuestaria para incluir un "límite de gasto" en las administraciones territoriales, al igual que ya existe un techo de gasto para la Administración Central del Estado. Y el Gobierno parece haber recogido el guante. El secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, ha señalado que se trata de "una buena idea", aunque ha recordado que eso depende de cada comunidad. ¿Solución? Zapatero está dispuesto a negociar con el PP un nuevo modelo de financiación local y de "sostenibilidad" sobre las cuentas autonómicas.

Por desgracia, servirá de poco. La clave no radica en imponer techos de gasto, cuyo incumplimiento será frecuente y arbitrario, o en evitar duplicidades administrativas que podrían ser derogadas de forma unilateral en cualquier momento, sino en reformar el actual sistema de reparto territorial de fondos por parte del Estado. El Gobierno central anticipa a autonomías y municipios la parte transferible de ingresos fiscales que prevé recaudar en ese ejercicio. La crisis y unas estimaciones presupuestarias irreales, basadas en un crecimiento económico inexistente, permitieron a ambas administraciones gastar mucho más de lo que les correspondía, algo más de 30.000 millones de euros entre 2008 y 2009 –casi el 3% del PIB. Un dinero que ahora no pueden devolver.

Es imprescindible clarificar el esquema de ingresos y gastos para que cada administración tan sólo pueda gastar lo que recauda, y en caso de pasarse responder ante sus contribuyentes. Más allá del regreso a un gobierno central único, poco probable en el caso de España, el federalismo o el foralismo son las únicas recetas posibles para poner fin a la actual locura de la financiación autonómica y local. Centralizar ingresos y descentralizar gastos es un modelo insostenible, ambas partidas deben ser unificadas.

Manuel Llamas es jefe de Economía de Libertad Digital y miembro del Instituto Juan de Mariana.

Primarias
Gómez es Zapatero
José Antonio Martínez-Abarca Libertad Digital 6 Octubre 2010

Me temo que el sobrevalorado "no" de Tomás Gómez a Zapatero no es ningún advenimiento del "tomasismo" ideológico que vaya a salvar al PSOE de Zapatero y de las encuestas de voto, porque el "tomasismo" ideológico no existe ni, con el nivel intelectual y moral del personaje, puede existir, y además gómeces insignificantes hay muchos por ahí. Gómez no es sino un zapaterista de carril más que tuvo un acceso de vanidad cuando Zapatero le pidió que se quitase, no un héroe, ni un estadista, ni un reformista, ni un portador de aire fresco, ni nada salvo el acostumbrado estafermo sociata aleccionado en cuatro prejuicios y sin ninguna respuesta útil, pero es que ninguna, para los problemas de la sociedad moderna. Es el clásico bromista de izquierdas que habla de "devolver el poder" (sic) en Madrid a la "mayoría social", como si la mayoría social, salvo que haya otra escondida en zulos y cuevas, no fuera ahora mismo feroz y abrumadoramente anti-PSOE. No es el hombre que le dijo que no a Zapatero, sino el hombre que le sigue diciendo que sí a Zapatero menos cuando éste quiso poner a una amiga suya y amenazar su futuro sueldo público. Parece olvidarlo la prensa.

La prensa presenta a Gómez estos días como si fuera una nueva vía ignota al socialismo, como una nueva idea aún desconocida, prácticamente como una instantánea regeneración desde dentro frente al zapaterismo decadente. Pero no. Esta mercancía que nos están vendiendo es de una grotesquería indescriptible. No hay ninguna diferencia ni programática ni de ningún otro tipo entre Tomás Gómez y Zapatero, entre Tomás Gómez y Trinidad Jiménez, entre Tomás Gómez y la chupa de Trinidad Jiménez, entre Tomás Gómez y Rubalcaba, entre cualquier cosa que ahora mismo lleve encima el baldón de las siglas PSOE y todo lo que está siendo negativo para el país. Todo es lo mismo dentro de ese partido, a efectos de que los españoles volvamos a caer en sus zarpas en cualesquiera elecciones, internas, externas, autonómicas, generales o mediopensionistas: comparten todos en el socialismo las nuevas ideas que no tienen, su única vía novedosa hacia el progresismo es idéntico callejón sin salida y la decadencia va en el carné. Detrás de Gómez se ve a Trini como detrás de Trini se trasluce Zapatero como detrás de Zapatero se echa de ver a Bono y más allá el desastre del socialismo como cosmovisión. No hay nada que hacer. Y, esperanzadoramente, esta mercancía que viene averiada de fábrica parece que tiene ya poco que hacer ni en Madrid ni en España.

Gómez no representa a lo peor del socialismo porque le hayan apoyado los felipistas, como editorializa subrepticiamente algún periódico, sino porque representa sencillamente al socialismo, algo tan capaz de solucionar los desafíos del hombre contemporáneo como una peña de casino decimonónica. Es una candidatura prematuramente fracasada porque su partido sólo merece el desalojo urgente de cualquier tarea gubernativa, y lo es porque la idea del mundo de los abonados de este partido es impracticable.
abarca@libertaddigital.tv

Sahara Occidental: Justicia incompleta
Carlos Ruiz Miguel Periodista Digital 6 Octubre 2010

No se ha hecho justicia con el Sahara Occidental. Quien lo dice no es un cualquiera. Quien lo dice ha sido antiguo representante especial de la ONU para el Sahara Occidental y Asesor del Secretario General de la ONU para el mantenimiento de la paz. Ahora es asesor principal del Instituto de Estudios Políticos Internacionales de Milán. Su nombre es Francesco Bastagli.

“Come stai…? Tutto bene…?” Estas eran las palabras de entrada del Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, desde los primeros días de nuestra relación profesional. Yo le había oído usar el saludo muchas veces mientras subía en el escalafón, recurriendo a él cuando se encontraba con un colega italiano (como yo). Sin embargo, esas palabras nunca llegaron a sonar cálidas en mi corazón. Caminando alrededor de su escritorio, Kofi sonrió, extendiendo la mano hacia el sofá de cuero negro. Fue a principios de septiembre de 2006. Tanto Annan como yo estábamos a punto de abandonar las Naciones Unidas por las buenas. Él se iba después de dos períodos en el cargo. Yo acababa de renunciar, en protesta, desde mi puesto como su representante especial en el Sáhara Occidental. Haciendo añicos cuanto pudiera quedar de esperanza, nuestra última conversación resultó ser emblemática en cuanto a la vaguedad y ambigüedades que caracterizan a la ONU en su compromiso con la última colonia de África. Desde entonces, he sido testigo de cómo la organización y sus líderes continúan perpetuando una grave injusticia en el Sáhara Occidental, en contra de sus propias promesas y obligaciones.

Con la mitad del tamaño de Francia, el Sáhara Occidental se encuentra en la costa atlántica de África, entre Marruecos y Mauritania. Una tierra desértica, ha estado habitada desde tiempos inmemoriales por tribus nómadas árabo-bereberes. Desde mediados de los años 60, las Naciones Unidas han emitido un asombroso número de resoluciones favorables al derecho inalienable de los saharauis a la autodeterminación en virtud de la Carta de las Naciones Unidas. Sin embargo, cuando España se retiró de lo que era entonces el Sahara español en 1976, fracasó en la organización de un referéndum para que sus habitantes pudieran elegir su futuro status. Y el territorio fue tragado muy pronto por un nuevo colonizador: el rey Hassan II de Marruecos.


Al invadir el Sáhara Occidental, el rey persiguió una antigua vision de un Marruecos más grande en busca de acceso a recursos naturales. Lanzó la llamada "Marcha Verde" de unos 350.000 marroquíes que cruzaron la frontera sin oposición por parte del ejército español. La operación militar posterior fue brutal. Bajo los bombardeos por la aviación marroquí, decenas de miles de saharauis comenzaron a huir de las pocas zonas urbanas hacia el interior del desierto. Marruecos inició un programa de asentamientos no muy distinto del de Israel en Gaza y Cisjordania después de la Guerra de los Seis Días. Así empezo una guerra sangrienta en el desierto entre el ocupante y el Frente Polisario, el movimiento independentista saharaui. Hasta 1991 las dos partes no acordaron un alto el fuego que debería ser seguido, en el plazo de nueve meses, por un referéndum de autodeterminación, facilitado por las Naciones Unidas. Sin embargo, debido a la resistencia de Marruecos con el apoyo de poderosos aliados como Francia y los Estados Unidos, el referéndum nunca tuvo lugar.

El precio de la inacción ha sido alto. Marruecos ha construido un muro de 2.500 km. de largo, que corta todo el territorio del Sáhara Occidental por la mitad. Una vista asombrosa, la berma separa el territorio bajo control marroquí, en la costa atlántica, de una zona fronteriza con Mauritania y Argelia, donde los combatientes del Frente POLISARIO vagan. Más de 120.000 refugiados que huyeron de la invasión viven una existencia miserable en cinco campamentos dispersos por un rincón imposible del desierto argelino. En el lado occidental de la brecha, los saharauis experimentan el punto débil de lo que el Occidente gusta de describir como un régimen marroquí benevolente. Las libertades de movimiento, expresión y reunión, se les niegan; la discriminación, las detenciones arbitrarias y las palizas están al orden del día. Amnistía Internacional, Human Rights Watch y el Centro Robert F. Kennedy para la Justicia han condenado en repetidas ocasiones las violaciones de derechos humanos por Marruecos.

Haciendo caso omiso de las normas internacionales sobre la explotación de recursos naturales en un territorio bajo ocupación, Marruecos también ha estado vendiendo las riquezas del Sáhara Occidental. Estas riquezas van desde el valioso fosfato hasta la arena del desierto, enviada en un flujo constante a las costas de las playas europeas. En un acuerdo muy rentable, Marruecos también ha concedido a las flotas de la Unión Europea acceso a las zonas de pesca del Sáhara Occidental, entre las más ricas del mundo. Y el petróleo pronto puede ser una gratificación adicional para el ocupante.

Lo que comenzó hace medio siglo como un simple caso de descolonización, se ha convertido en un laberinto político. La cuestión básica, sin embargo, es simple. El Frente Polisario busca un referéndum con tres opciones: la integración con Marruecos, la autonomía bajo el dominio marroquí o la independencia. Esta fue la esencia de un plan formulado en 2003 por el ex secretario de estado de EE.UU., James Baker, que entonces era el enviado del Secretario General para el Sáhara Occidental. La propuesta de Baker fue apoyada por unanimidad por el Consejo de Seguridad y aceptada por el Polisario. Sin embargo, en abril de 2004, Marruecos declaró que no estaba de acuerdo con cualquier fórmula que incluyera la independencia del Sáhara Occidental como un posible resultado. Los miembros del Consejo de Seguridad no reaccionaron ante este rechazo. Poco ha sucedido desde entonces, y Rabat sólo ha ofrecido conceder a los saharauis algún tipo de mal definida autonomía bajo soberanía marroquí.

No puede sostenerse de forma creíble que la opción de la independencia deba excluirse a priori en la autodeterminación post-colonial. Sin embargo, a lo largo de los años, patrones poderosos de Marruecos han antepuesto la conveniencia política a la legalidad internacional. Francia es tan incondicional en su apoyo a Marruecos como para bloquear cualquier referencia a los derechos humanos saharauis en las resoluciones del Cosejo de Seguridad. Otros miembros del Consejo oscilan entre la indiferencia y la colusión. Hillary Clinton, Secretaria de Estado de EE.UU, una vieja amiga de Marruecos, hasta el momento ha destrozado las esperanzas saharauis, a pesar de representar a la supuestamente honrada administración de Obama.

Los sucesivos secretarios generales han aprendido de sus amos gubernamentales. Averigüé esto de primera mano cuando actué como representante de Kofi Annan en el periodo comprendido entre 2005 y 2006. Después de la sangrienta represión de las manifestaciones en las calles de El Aaiún, capital del Sáhara Occidental, en diciembre de 2005, el entonces jefe del departamento de mantenimiento de la paz de la ONU ignoró mi recomendación para expresar a las autoridades marroquíes la preocupación de las Naciones Unidas. Cuando se ponían en marcha las negociaciones de los acuerdos de pesca UE-Marruecos, la ONU decidió no instar a Europa a evitar un acuerdo ilegal que violase ante las narices de la ONU un dictamen del mismo Asesor Legal de la Organizacion de las Naciones Unidas. La Carta de la ONU establece que, en espera de la autodeterminación, la comunidad internacional debe proteger los derechos de los habitantes de los territorios no autónomos. Ellos deben recibir prioritariamente asistencia económica y ser ayudados a desarrollar las instituciones políticas. Incluí una propuesta en este sentido en el proyecto de un informe que sería presentado por Kofi Annan al Consejo de Seguridad en el otoño de 2006, sólo para verla retirada del texto justo antes de su publicación.

Después de renunciar a mi puesto, vi al nuevo Secretario General, Ban Ki-moon, tomar una línea aún más oportunista. Su último informe al Consejo de Seguridad, publicado en abril de 2010, era tan sesgado que llevó al Presidente del POLISARIO Mohamed Abdelaziz a cuestionar abiertamente la imparcialidad del Secretario General.



En los últimos meses, la tensión ha ido creciendo de nuevo en el territorio ocupado y en los campamentos de refugiados, un recordatorio de que el abandono no es la solución para el Sáhara Occidental. De hecho, el estatuto del Sáhara Occidental ha sido una manzana de la discordia de tal entidad entre Argelia y Marruecos (enemigos durante la Guerra Fría que todavía compiten por la influencia sobre el territorio) que, hasta que el problema se resuelva, las relaciones diplomáticas se mantendrán congeladas, y no habrá cooperación de inteligencia para derrotar a la versión local de Al Qaeda. Así, mediante el cumplimiento de sus obligaciones con el pueblo saharaui, la comunidad internacional pondria en práctica su a menudo vacía retórica sobre la prevención de conflictos. Y lo que es más importante aún, los líderes de la ONU pondrían remedio a una injusticia histórica que perjudica tanto a ellos como a la organización.

NOTA:
El artículo original, "Justice undone" fue publicado en The New Republic el día 21 de septiembre de 2010.
La traducción española, de Fernando Gómez, corregida por el autor F. Bastagli y revisada por mí, se publicó el 1 de octubre de 2010 en la página web de Asociación para el Referéndum en el Sahara Occidental (ARSO).

Un peligro público
josé maría carrascal ABC 6 Octubre 2010

¡PERO si se lo ha dicho «El País» en primera página! «Zapatero pierde la batalla de Madrid». Y quieren hacernos creer que Zapatero no tiene nada que ver con la derrota de Trinidad Jiménez. Cuando la pobre chica, escarmentada por el revolcón sufrido en su anterior envite madrileño, no pensaba repetirlo. ¡Con lo bien que estaba ella en el Ministerio de Sanidad, donde no tenía que luchar más que con la gripe, que incluso a veces ni se presentaba! Otro tanto ocurre con lo de Tomás Gómez «candidato del partido». ¿Pero no había dicho Rubalcaba que era «el candidato de la derecha», cuyo «triunfo dañaría al partido»? Y por si ello fuera poco, el intento de hacernos creer que las primarias fueron una idea del presidente, cuando todos sabemos que Zapatero quería que Tomás Gómez se retirase, para dejar paso a su candidata. Ahora, sólo falta que nos digan que fue una jugada estratégica para hacer famoso al desconocido Gómez. Aunque tan inteligentes no son. Sus mentiras son más burdas.

Pocas veces habrá quedado más en evidencia en qué consiste el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero: en crear problemas para intentar luego resolverlos. Problemas, además, ociosos o, por lo menos, no prioritarios. Mientras los prioritarios se dejan al lado, hasta que por su propio peso, estallan. Le ocurrió con la negociación con ETA, que nos costó unos cuantos muertos, bastantes concejales próximos a la banda en los ayuntamientos vascos y varios años perdidos en la lucha contra ella. Le ocurrió con el Estatuto catalán, prometiendo lo que no debía ni podía prometer, lo que nos costó cuatro años de forcejeos en el Tribunal Constitucional, distanciamiento entre Cataluña y España y dejar descontentos a todos. Le ocurrió con la crisis, que empezó negando, pasó luego a tomar falsas medidas contra ella y nos condujo a una de las peores posiciones europeas para afrontarla. Y ahora, el sainete de las autonómicas madrileñas, que tratan de vendernos como una muestra de democracia y unidad del partido, cuando es público que, de haberse dejado al líder máximo, hubiese sido una muestra del designio a dedo y de ignorar las bases.

A estas alturas, Zapatero no es sólo un peligro para España. Es también un peligro para su partido, una carga, un lastre cada vez más pesado. Tiene a su lado aquellos y aquellas que le deben el cargo, que saben que, desaparecido él, volverán a la nada de donde salieron. Y tiene a los nacionalistas, que esperan sacarle todavía mucho provecho. Rodeado de ellos, como el Miramamolín en las Navas de Tolosa, espera poder resistir hasta 2012. Puede que aguante. Lo que no sabemos es si aguantará España y, por lo que empieza a verse, el PSOE.

Impunidad chavista
EDITORIAL El Correo 6 Octubre 2010

La discreta queja del Gobierno favorece el perverso juego de Venezuela con ETA

La constatación judicial de que los presuntos miembros de ETA Atristain y Besance, recientemente detenidos, recibieron un curso de adiestramiento en territorio venezolano en julio y agosto de 2008 a cargo de Arturo Cubillas, sobre quien desde hace siete meses pesa una orden internacional de detención, obliga al Gobierno español a algo más que pedir explicaciones, a exigir que Venezuela deje de servir, por activa o por pasiva, como retaguardia para el terrorismo etarra. Resulta sarcástico e inadmisible que el embajador de la república bolivariana en Madrid, Julián Isaías Rodríguez, manifestase ayer dudas sobre el carácter «totalmente voluntario» de las declaraciones de los detenidos, después de que el propio presidente, Hugo Chávez, desacreditara el testimonio de dos «criminales sanguinarios» por estar «desprovistos de calidad humana y moral».

Se trata de un juego cínico y perverso, por el que las autoridades venezolanas eluden toda responsabilidad sobre la estancia en aquel país de un grupo más o menos activo de personas relacionadas con ETA, convirtiéndola en factor de tensión y en baza de eventual trueque con España. La propia naturaleza del terrorismo etarra no precisaría de tales desplazamientos para realizar prácticas de tiro si al otro lado del Atlántico no encontrase un entorno seguro y atrayente, a lo que contribuiría el confuso espacio intermedio que se extiende entre la actuación del Estado venezolano y la actividad que desarrollan las bases militantes del chavismo. El Ejecutivo español debe hacer frente de inmediato a esta situación, aun a sabiendas de que el régimen de Chávez seguirá apurando las posibilidades de su descarado doble juego, que lejos de atenuarse tiende a afianzarse cada vez que el Gobierno español opta por evitar la denuncia internacional de lo que ocurre con la reserva etarra en Venezuela. No se trata de un reducto que, por sí mismo, pueda asegurar la perpetuación de la amenaza terrorista. Pero todo parece indicar que pudiera ser suficientemente importante como para alentar el inmovilismo entre las filas de los huidos de la Justicia y para procurar relevos puntuales en la operatividad del terror.

Justificar a los verdugos es humillar a las víctimas del terrorismo
Juan Carlos Olarra Estrella Digital 6 Octubre 2010

No descubro nada nuevo si digo que el comisario político de la República Bolivariana de Venezuela en España ha sugerido, de forma bastante explícita, que las declaraciones de los presuntos terroristas detenidos recientemente por las fuerzas de seguridad españolas y que apuntan a la implicación del aparato estatal venezolano en las actividades de dichos terroristas, fueron obtenidas mediante torturas. La actitud de Isaías Rodríguez es tan repugnante como previsible y su desprecio por las víctimas del terrorismo sólo es comparable con su perruna sumisión a los dictados de su atrabiliario líder.

Tampoco es del todo novedoso, aunque sí mucho más hiriente e indignante, que tanto el Ministro del Interior como la Vicepresidenta Primera del Gobierno se hayan apresurado, casi pisándose el uno a la otra, en exonerar al gobierno de Venezuela de cualquier responsabilidad en relación con las actividades de los terroristas etarras. Así mientras Rubalcaba manifestaba que “no hay ningún dato, ninguna afirmación de los dos presuntos etarras que permita inferir, colegir, ni tan siquiera sospechar de que el Gobierno venezolano tiene que ver con esto” María Teresa Fernández de la Vega, defendía que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ha expresado una declaración "muy clara de cooperación con el Gobierno español tras el auto del juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno”. Entendemos que a Rubalcaba no le parece relevante que el etarra Cubillas, señalado por los detenidos como responsable del entrenamiento de asesinos en Venezuela tenga un puesto en el Ministerio de Trabajo del país caribeño y que la firmeza que de la Vega aprecia en las autoridades bolivarianas se traduce en las dudas que su embajador siembra sobre la salud democrática de España. Es francamente inadmisible que el pago de no se sabe qué tributos de la errática política exterior de este gobierno traiga como consecuencia final la exculpación tácita de la posible cobertura internacional a las actividades de ETA.

Lo que sí es nuevo y absolutamente demoledor para la moral y la dignidad de las víctimas es que la propia Audiencia Nacional, llamada a ser el ariete judicial en la lucha contra los asesinos terroristas, presa de una especie de síndrome de Estocolmo, acabe por justificar o contextualizar actividades criminales y al mismo tiempo cuestione la legitimidad y legalidad de la spropias decisiones judiciales. En efecto, en el auto dictado el día 21 de mayo pasado por la Sección 2ª de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional (LA LEY 85137/2010), se contienen afirmaciones como la que sigue:

“No puede incardinarse en tal delito (enaltecimiento del terrorismo) el otorgamiento de la denominación a una calle y la colocación de una placa en memoria de un personaje con un iter vital complejo, sin duda singular y, en importantes aspectos, controvertido, pero enormemente condicionado por la convulsa historia reciente de España en el siglo pasado hasta la definitiva consolidación de la democracia a partir de la década de los ochenta”

De este modo la Sala, intenta una incomprensible extensión en el ámbito temporal y moral de las leyes de amnistía que justificaría la comisión de actos criminales en el contexto de la complejidad subjetiva del sujeto en cuestión así como en el marco de una realidad convulsa en la que la Sala retrasa unos cuantos años el inicio de la vigencia de nuestro sistema constitucional o de libertades, que al parecer no nació en 1978. Las piruetas morales sesentayochistas vinculadas con estereotipos del buen salvaje, a estas alturas, llevarían a la risa si no fuese porque sirven para justificar al verdugo y herir a la víctima. Y es que la resolución en cuestión dice a renglón seguido:

“…Por mucho que el hijo del empresario asesinado pueda considerarse profundamente afectado y pueda sentir las más extrema repulsa por dicho acto.”

Al parecer a la Audiencia Nacional le resulta comprensible que el hijo, y sólo el hijo del asesinado pueda considerarse afectado y sentir repulsa. Esto nos hace retroceder dos décadas en el tiempo y en los avances que las víctimas, casi siempre en solitario, han conseguido para extender el reproche social del terrorismo y de las actitudes que lo justifican, más allá del propio ámbito de la víctima. El auto nos retrotrae a esa década de los ochenta que cita, en la que las víctimas del terrorismo tenían que soportar la segunda muerte del frío olvido, de la ignorancia y del destierro. Comprendidas siempre que estuviesen dispuestas a sufrir en silencio y a asimilar la naturaleza puramente privada e individual de su malhadada circunstancia a la que, quien sabe, tal vez de algún modo contribuyeron con sus actos u omisiones. El oprobio y la vergüenza. Pero es que además la Audiencia Nacional se inmola en una línea argumentativa aún más sorprendente, cuestionando la propia sentencia que juzgó al asesino homenajeado:

“Es un hecho incontrovertido que la persona que da nombre a la calle fue condenado en sentencia firme y ejecutoria por el Tribunal Supremo; es una verdad jurídica incuestionable y de ninguna manera corresponde a esta Sala de la AN poner en duda la validez y legalidad de dicha resolución. Sin embargo, también lo es que, tanto por el momento histórico en que se enmarca el hecho enjuiciado, las características de la resolución que se dictó y el sistema de garantías procesales imperantes del momento (…) no resulta en absoluto ni disparatado ni ilegítimo el cuestionamiento o puesta en duda de la condena”

La sentencia penal dictada sigue formalmente vigente, pero las circunstancias concurrentes no impiden su legítimo cuestionamiento y hacen perfectamente admisible la revisión histórica de los hechos por encima de la verdad judicial formalmente establecida.

Es decir que la Audiencia Nacional establece como premisa que la sentencia condenatoria del Supremo es incuestionable y, sin solución de continuidad, siembra directamente la duda sobre la misma con un extraño circunloquio en el que la indigente lógica compite con la pobre sintaxis para derivar en una síntesis enormemente inmoral. La cúspide en tal línea de despropósitos viene en el siguiente párrafo:

“El homenaje público tributado al personaje (…) no tiene por qué significar un enaltecimiento del terrorismo o la humillación de las víctimas. Resulta plenamente admisible pasar a un segundo plano la condena por el terrible asesinato imputado y hacer prevalecer otros valores, como son el patriotismo catalán o el buen comportamiento ciudadano. Los distintos aspectos de la vida son escindibles y es perfectamente posible laurear algunos méritos y momentos de su biografía personal sin que los controvertidos tengan necesariamente que empañar el resto.”

Con los ejemplos propuestos por la Audiencia Nacional en su auto, deducimos que asesinar a una persona colocándole un explosivo adherido a su pecho no puede empañar méritos tan altos como la creación de una biblioteca o la impartición de conferencias y redacción de artículos (algunos de ellos probablemente relativos a hazañas como la anterior). Con esa lógica podríamos bautizar una calle como Avenida de Adolfo Hitler siempre y cuando quedase claro que lo hacíamos en función de la relevancia artística de sus acuarelas, la enorme difusión de Mein Kampf y el probado afecto por los animales, en especial los perros, que al parecer profesaba el sujeto. Escindiendo así los distintos aspectos de la vida de Hitler podría resultar plenamente admisible pasar a un segundo plano el exterminio de millones de seres humanos. Repugnante ¿no?

El puzzle de las FARC
Las memorias como ministro de Defensa del ahora presidente de Colombia recogen «documentos sobre la protección ofrecida por Hugo Chávez a los dirigentes de unas FARC a las que nunca atribuyó el carácter de terroristas», explica el autor
ANTONIO ELORZA El Correo 6 Octubre 2010

CATEDRÁTICO DE PENSAMIENTO POLÍTICO DE LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE

En estas dos últimas semanas, las FARC colombianas han sido noticia desde tres ángulos en apariencia muy lejanos entre sí. Primero fue el aldabonazo de la localización y muerte en el interior del país del 'Mono Jojoy', personaje que había alcanzado un prestigio mítico como jefe militar del movimiento guerrillero. Después llegó el turno de otros militantes de mucho menor relieve, detenidos en España e implicados en operaciones de narcotráfico. Por fin, la confesión de dos etarras sobre su entrenamiento en Venezuela devuelve actualidad al tema de las relaciones FARC-ETA.

El primer acontecimiento nos habla acerca de la dureza del enfrentamiento entre ejército y guerrilla, así como las extremas dificultades técnicas con que tropieza la acción militar: hicieron falta décadas de persecución, dos años de seguimiento y una espectacular concentración de medios aéreos y terrestres, 65 aviones, 800 hombres, amén de infiltrados y delaciones pagadas, para acabar con el 'Mono' y una veintena de sus acompañantes. El éxito es celebrado desde las esferas gubernamentales como principio del fin de las FARC, reducidas a 8.000 hombres. A fines de los 90 llegaron a controlar grandes áreas del país.

En cuanto al segundo episodio, cuenta ante todo para subrayar la vinculación entre guerrilla supuestamente revolucionaria y la globalización del tráfico de drogas. Remite de paso a una cuestión de fondo: la degeneración progresiva de los aparatos de violencia, desde sus propósitos primeros de emancipación a su configuración final como organizaciones de tipo mafioso, ocupadas ante todo en garantizar la propia supervivencia. Y a eso debería añadirse, en la vertiente opuesta, otra degeneración, la del aparato de poder estatal que con el tiempo asume la normalidad de las violaciones de derechos humanos, hasta grados increíbles, y recibe el contagio de las prácticas delictivas, orientadas al enriquecimiento de sus miembros y de las fuerzas paramilitares, actuantes bajo la cobertura del Estado.

Uno de los mejores libros publicados últimamente en Colombia sobre el tema, titulado 'Y refundaron la patria?', bajo coordinación de Claudia López Hernández y publicado por Debate, informa con gran precisión acerca de la convergencia de ambos procesos degenerativos: «El carácter contrainsurgente del paramilitarismo es más mito político que realidad militar. También el carácter social y revolucionario de la guerrilla es otro mito histórico. Los narcoparamilitares fueron muy eficaces para masacrar y desplazar a civiles inermes, pero débiles para enfrentar a los combatientes de la guerrilla. Lo mismo ocurre con la guerrilla: fue eficaz para secuestrar y asesinar a políticos y civiles inermes, para tomarse pueblos y sembrar minas antipersona, pero incapaz de releer la avanzada paramilitar y defender a la población campesina que decía representar. Curiosamente, tanto guerrillas como paramilitares nacieron como grupos de autodefensa, los primeros del campesinado y los segundos de terratenientes y ganaderos. El gran crecimiento de la guerrilla en los 90 desbordó su propia organización y disciplina interna y el narcotráfico transformó completamente sus propósitos y accionar. De igual forma, las autodefensas contrainsurgentes desaparecieron en los años 80, dando paso al narcoparamilitarismo».

Un cuadro al que sólo falta incluir la revolución técnica introducida por la presidencia de Álvaro Uribe en la acción militar y la ausencia de salidas que para sí misma creó la dirección de las FARC cuando tuvo sus negociaciones con el Gobierno en 2001, para entender cómo la inserción del paramilitarismo en las estructuras de poder político bajo Uribe acompañó eficazmente a la fase de recuperación estatal en la guerra civil. Más aún si entendemos, como hacen otros autores, que la actuación anti-FARC de los paramilitares distó de tener una importancia secundaria. Las piezas encajarían entonces, con el narcotráfico a modo de telón de fondo para unos y otros. La presidencia autoritaria de Álvaro Uribe encontró un amplísimo consenso en la opinión pública, tanto por la sucesión de victorias en la lucha antiguerrillera como por el apoyo sistemático a los intereses de los grupos dominantes en la sociedad colombiana, en cuya trama los paramilitares encontraron un lugar privilegiado, tanto en el plano económico como en el político. Tan útil como 'dar de baja' a un guerrillero podía ser expulsar a los campesinos de sus propiedades o eliminar a un adversario político de los intereses conservadores.

Esa cara oscura de la Política de Seguridad Democrática empaña la imagen brillante que transmite el hoy presidente Juan Manuel Santos en su libro 'Jaque al terror', memorias de sus tres años como ministro de Defensa con Uribe, avaladas por un prólogo de Carlos Fuentes, y que constituyen una precisa crónica de la estrategia desarrollada por las fuerzas gubernamentales contra las FARC, progresivamente arrinconadas y hoy, según los optimistas, en derrota técnica.
En 'Jaque al terror' son presentados documentos sobre la benevolencia del ecuatoriano Correa y la protección ofrecida por Chávez a los dirigentes de esas FARC a las que nunca atribuyó el carácter de terroristas, y de las que lamenta la pérdida en combate de sus líderes (caso reciente del 'Mono Jojoy'). Como ahora ante las declaraciones de dos etarras, en 2008 desestimó el informe de Interpol que validaba el memorando de dos reuniones entre dirigentes de las FARC y Chávez en el Palacio presidencial, donde éste ofrecía asilo a eventuales guerrilleros liberados -incluso para volver a la lucha-, santuarios junto a la frontera y apoyo a la representación internacional de las FARC como «actores políticos». En definitiva, para Chávez el terrorismo no es tal, sino un instrumento de lucha antiimperialista.

Fernández Ordóñez:
'La falta de control de las autonomías son el mayor riesgo para España'

El gobernador del banco de España avisa de la perdida de credibilidad en el exterior
Ep www.lavozlibre.com 6 Octubre 2010

Madrid.- “Las autonomía nos fastidian a todos”.Así de contundente se ha mostrado el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, que ha advertido del peligro que suponen la comunidades autónomas y las corporaciones locales para la necesaria consolidación fiscal.

"El mayor riesgo de desviaciones está en las administraciones territoriales", señaló Fernández Ordóñez en la Comisión de Presupuestos del Congreso, donde recomendó buscar fórmulas necesarias que refuercen el compromiso de las comunidades con la consolidación y que incentiven el cumplimiento de sus objetivos.

A su parecer, el éxito del programa de consolidación fiscal constituye una "pieza central" para la economía española, ya que la corrección del déficit público se ha convertido en una prioridad "ineludible" de la política económica en España.

Según el gobernador, los datos de ejecución presupuestaria permiten anticipar el cumplimiento de los objetivos marcados para el año 2010, al menos en cuanto a la Administración Central, mientras que los Presupuestos deben ser "completamente consistentes" con el cumplimiento del déficit público del 6% marcado para 2011. "Si hay desviaciones, el 6% es sagrado", ha indicado.

"La disponibilidad de planes contingentes diseñados con suficiente anticipación facilitaría mucho el éxito de estas actuaciones", señaló Fernández Ordóñez, quien recordó que los Presupuestos hacen descansar la mayor parte del ajuste en el gasto público, lo que aumenta la efectividad de la estrategia de consolidación fiscal.

PROPONE TECHOS DE GASTO PARA LAS CC.AA.
Fernández Ordóñez dijo que esta ley hace de la transparencia un elemento central para el logro de la disciplina fiscal, aunque esto no ocurre en las comunidades. "Es urgente subsanar estas carencias", ha subrayado tras considerar a las comunidades "muy pocos transparentes" y alertar de que la falta de transparencia puede redundar en una desconfianza en los mercados.

Según el gobernador, "ninguna" comunidad autónoma da datos de su ejecución presupuestaria mes a mes como lo hace el Estado central, algo que resulta "muy importante" para vigilar lo que se está haciendo.

Además, ha apostado hacer uso de todos los instrumentos disponibles para garantizar el cumplimiento de los objetivos, y ha considerado que podría plantearse el establecimiento de un límite de gasto para las administraciones territoriales porque es un elemento "enormemente útil" para fortalecer la disciplina presupuestaria del Estado.
 
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Más firmeza con Venezuela
El Editorial La Razón 6 Octubre 2010

Por primera vez en la historia de la banda, dos etarras, Xabier Atristain y Juan Carlos Besance –miembros del «Comando Imanol»– declararon ayer en la Audiencia Nacional que, en 2008, viajaron a Venezuela para recibir un cursillo de formación de desmontaje de armas y posiciones de tiro. Su contacto en el país caribeño fue el etarra Arturo Cubillas. Este asesino está bajo el amparo de Hugo Chávez, ya que en 2005 fue nombrado director adscrito a la Oficina de Administración y Servicios del Ministerio de Agricultura y Tierras de Venezuela, además de ocupar otros cargos públicos. Éstos, como se confirmó ayer por boca de dos miembros de la banda, le servían de pantalla para seguir vinculado a ETA, circunstancia que no paso inadvertida a la Justicia española. Prueba de ello es que, en marzo de este año la Fiscalía de la Audiencia Nacional presentó una querella contra Cubillas y otros miembros de ETA y las FARC y se solicitó su detención y extradición como presunto autor de tres asesinatos y responsable de la organización terrorista en Venezuela. Esta orden de detención se quedó en agua de borrajas gracias a la impunidad que goza Cubillas bajo el manto protector del régimen de Chávez.

La confesión de los dos etarras, recogida en el auto del juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno, viene a corroborar los indicios de que Venezuela se había convertido en los últimos años en el santuario de la banda, después de la «tolerancia cero» que se ha ejercido en los últimos años contra los etarras en Francia. Hasta ahora las únicas pruebas eran la documentación intervenida a la banda en Francia y los correos electrónicos que contenía el disco duro del ordenador del jefe de las FARC, Raúl Reyes. El testimonio de Atristain y Besance obliga al Gobierno a dar un paso más allá, puesto que de las conjeturas se ha pasado a las certezas. Le corresponde al Gobierno y al Ministerio de Exteriores mover ficha. Ya no es suficiente con pedir explicaciones al régimen de Chávez sobre su connivencia con los etarras en su país, donde tienen libertad de movimientos para seguir participando en la dinámica asesina de la banda. El Ejecutivo tiene que exigir al Gobierno venezolano la máxima colaboración para facilitar la extradición de los etarras que considere la Justicia, al tiempo que debe dejar de ser cómplice indirecto de sus actividades ilícitas en su país. Porque es intolerable que personajes con presuntos delitos de sangre como Cubillas tengan una relación tan privilegiada con el Gobierno bolivariano, hasta el punto de ser un interlocutor privilegiado con los mandos de la Guardia Nacional y de la Dirección de Inteligencia Militar.

Las relaciones con Venezuela, y más aún si está ETA por medio, deben desarrollarse desde la firmeza y la contundencia. Porque a la vista está que la cooperación en materia terrorista entre España y Venezuela es insuficiente, por más que el pasado 6 de marzo ambos gobiernos ratificasen su más enérgica condena al terrorismo. Es hora de que Chávez abandone su retórica baldía contra ETA y pase a los hechos, que pasan por ejercer todo el arsenal diplomático, político y judicial para que Venezuela deje de ser un exilio de lujo para los asesinos.

Humillado ante Chávez
Editoriales ABC 6 Octubre 2010

No hay intereses económicos en Venezuela que justifiquen esta humillación en la que se postra el Gobierno español ante Hugo Chávez

EL Gobierno español ha perdido el norte en su respuesta a las nuevas evidencias de que el régimen de Hugo Chávez ha convertido Venezuela en campo de entrenamiento, y no en mero refugio, de terroristas de ETA. Esas evidencias se amontonan en la Audiencia Nacional y no se limitan a las recientes declaraciones de los etarras Javier Aristain y Juan Carlos Besance Zugasti. Estos han confirmado las informaciones de terroristas de las FARC «desmovilizados» recabadas en Colombia por la Policía española; de los datos precisos que estaban almacenados en los ordenadores de Raúl Reyes, dirigente de las FARC muerto en un ataque del Ejército colombiano; y de documentos obtenidos en operaciones contra ETA en Francia. No se trata de dar o negar crédito a los etarras detenidos —el Gobierno de Zapatero se lo dio a la banda terrorista durante años de negociación—, sino de aceptar la existencia de pruebas que señalan directamente al régimen chavista como encubridor de terroristas.

El Gobierno manipula la realidad al dudar de los etarras que han declarado en la Audiencia Nacional y obviar el resto de antecedentes. Pero todavía es más grave que no respalde de forma inequívoca a la Justicia, la Fiscalía y la Policía, que son las instituciones que han contrastado, en el ejercicio de sus funciones, la veracidad de los datos que acreditan que ETA se ha entrenado con las FARC en Venezuela. En vez de respaldar la actuación de estas instituciones, el Gobierno ha vuelto a actuar temerosamente, llegando a compartir con Hugo Chávez la táctica de cuestionar la palabra de los etarras. Lástima que no lo hiciera cuando negociaban políticamente en la tregua de 2005-2007.

Lo que sabe es suficiente para responder con las medidas más severas que quepan en las relaciones diplomáticas. Los golpes de pecho de Chávez contra los etarras Aristain y Besance solo han convencido a la vicepresidenta De la Vega, dispuesta a elogiar la impostura del gerifalte bolivariano y a dar la espalda a los jueces, policías y fiscales que sostienen las pruebas de la colaboración de su régimen con ETA. Por si no fueran suficientes los datos que tiene la Audiencia Nacional para esperar una reacción digna del Gobierno español, el embajador venezolano en España se ha atrevido a cuestionar la legalidad de los interrogatorios a los etarras. No hay intereses económicos en Venezuela que justifiquen esta humillación en la que se postra el Gobierno español ante Hugo Chávez.

El pueblo de Egibar
LUIS HARANBURU ALTUNA El Correo 6 Octubre 2010

Es una de las obsesiones recurrentes de Joseba Egibar: la imputación de incredulidad en el pueblo vasco a sus adversarios políticos. «No cree en el Pueblo que representa», achaca al lehendakari Patxi Lopez y aún concreta más su tremenda acusación cuando se refiere al actual Gobierno vasco como el «Gobierno que orienta su estrategia a la desfiguración de la identidad del Pueblo Vasco, de su autogobierno y de su sistema institucional». Todo esto y más hemos podido leer en su último artículo publicado en estas páginas (EL CORREO, 2-10-10)

Cuando Egibar invoca a su 'pueblo vasco' se está refiriendo a una «mayoría social» que está integrada por el mosaico de formaciones nacionalistas que sí creen en el Pueblo Vasco. Se trata por lo tanto de la fe que una determinada ideología profesa y su formulación supone la imposibilidad de que quienes no compartimos su ideología podamos creer, amar o desear el bien de nuestro país.

Es grave la acusación que Egibar formula al actual Gobierno vasco y es insultante su presunción de negarnos a muchos vascos la posibilidad de creer en nuestro pueblo. Solo desde el sectarismo más zafio e incivil se puede condenar a sus conciudadanos a lo que Aristóteles consideraba como el mayor de los oprobios: la condición de apátrida. Y es que para Joseba Egibar amar y querer de una forma distinta a la suya, es no amar ni querer lo propio; es «negar la identidad» de lo vasco.

Parece mentira que en el otoño del año 2010 todavía resuenen voces, como la del líder jeltzale, negando la condición de vascos a la mitad de sus conciudadanos. Parece como si nada se hubiera cambiado desde que el fundador del nacionalismo vasco decretó la no vasquidad de cuantos no compartían su credo. Es penoso regresar a finales del siglo XIX y constatar que el nacionalismo sigue siendo lo que fue: un pensamiento excluyente que se mueve a impulsos de una fe sectaria. Poco importa que donde Sabino Arana habló de raza y apellidos, ahora se hable de ideologías políticas, lo auténticamente relevante es que el nacionalismo no acaba de asumir que todos los ciudadanos vascos que habitamos en este rincón del mundo poseemos la misma dignidad e igual condición.

Egibar se obstina hablando de Pueblo Vasco contraponiéndolo a Sociedad Vasca, y piensa que quienes apreciamos la cualidad ciudadana de los habitantes de este país lo hacemos con menoscabo de nuestra pertenencia a una cultura determinada. Pero se equivoca. Se equivoca de cabo a rabo. Se equivoca, sobre todo, en su trasnochada y arcaica idea del pueblo vasco étnicamente inamovible. Lo que en Sabino Arana pudo entenderse como una respuesta a la desaparición del Antiguo Régimen y sus privilegios, suena en sus actuales seguidores a pura y dura reacción.

Egibar es un hombre inteligente y sabe utilizar los conceptos con propiedad, pero en la cuestión de la identidad vasca su obnubilada fe le impide ver las cosas con realismo. Euskadi ya no es el trasunto de un colectivo étnico, ni es la reserva ideológica de las identidades telúricas. Euskadi, mal que les pese a algunos, es una sociedad democrática en la que cada ciudadano vale tanto como su vecino. Ni más, ni menos. Cada cual valemos por lo que nos constituye en ciudadanos. Ni el apellido, ni el conocimiento de un idioma ni, mucho menos, la profesión de una creencia política nos constituye en individuos políticos. Solo la democracia nos habilita como ciudadanos vascos. Negar esta obviedad supone renunciar al principio democrático de que cada hombre vale un voto.

Lo dijo en sede parlamentaria y lo ha vuelto decir en el artículo que he mencionado: Egibar niega al lehendakari la capacidad fundamental que lo habilita como representante de todos los vascos: le niega la capacidad de creer en su país. Lo inhabilita para defender los intereses de la ciudadanía vasca, porque no comparte la fe nacionalista que antepone los valores de una presunta etnia a los de la sociedad vasca real y objetiva.

Me causa una profunda desazón que Egibar lance su grito de 'Batu gaitezen' obcecado por su fe política. Considero que el nacionalismo vasco lesiona gravemente los principios democráticos cuando antepone la virtual existencia de unos númenes colectivos a los activos reales de la ciudadanía. Pienso que a tenor de las ideas formuladas por Egibar el nacionalismo vasco no ha superado el axioma del 'Euskaldun fededun' y sigue inmerso en su obtusa credulidad, aunque haya cambiado el objeto de su fe. Puede que la 'mayoría social' a la que Egibar apela se sienta cómoda en su condición de 'fededun', pero existe otra 'mayoría politica' vasca que se ha decantado por el adagio de 'euskaldun jakitun'. La eterna contradicción entre Fe y Razón, entre fededun y jakitun, ha cobrado hoy en la sociedad vasca la forma de una oposición entre pueblo y ciudadanía, entre pueblo y ciudad. No es casual que el nacionalismo sea una ideología minoritaria en la ciudades vascas.
Ya en la Edad Media los Parientes Mayores se arrogaron el derecho de disputar a las ciudades sus ordenanzas. Más tarde, en el siglo XIX, los carlistas acosaron a los liberales en las ciudades vascas. Finalmente, el nacionalismo étnico vasco pretende negar a la ciudadanía sus credenciales vascas. Para algunos es una cuestión de fe, para otros lo es de principio. Euskadi no equivale al Pueblo Vasco de Egibar. Euskadi lo constituyen sus ciudadanos.

Un informe remitido a la Audiencia revela que es el nuevo «santuario» etarra
 LA RAZÓN accede a la declaración íntegra del «comando Imanol»: «Cubillas mandaba sobre la Policía»
La Guardia Civil alerta: la cúpula de ETA se ha mudado a Venezuela
«Mandaba sobre los policías venezolanos. Era un vasco que trabaja para el Gobierno venezolano y cuyo nombre es Arturo Cubillas». Javier Atristain, «Golfo», del «comando Imanol», explicó a la Guardia Civil el papel del antiguo miembro del «comando Oker», que lo mismo les sacaba de un embrollo en Caracas, que les llevaba sin problemas, saltando controles con salvoconductos para personas y automóviles, hasta los lugares en los que iban a recibir un cursillo sobre armas y explosivos
Madrid - C Morodo La Razón 6 Octubre 2010

Los otros «alumnos» eran dos chilenos, pertenecientes a una banda terrorista con la que ETA ha llegado a un acuerdo, cuyo alcance se desconoce. Todo esto ocurría en agosto de 2008, al amparo del Gobierno de Hugo Chávez.

La Guardia Civil sostiene, en un informe entregado a la Audiencia Nacional, al que ha tenido acceso LA RAZÓN, que «parte de la infraestructura de formación de ETA se ha trasladado a Venezuela», con lo que ello conlleva de idas y venidas de pistoleros entre ese país y Francia o España.

Expertos antiterroristas consultados por este periódico van un poco más allá. Consideran que los órganos de dirección de la banda que, por sus cometidos, no requieren una presencia permanente en territorio galo (la «logística» que se ocupa de la adquisición de materiales, falsificaciones, etcétera) y los cabecillas encargados de tomar las grandes decisiones «estratégicas» («aparato político» y algunos del «militar») también se esconden en el país caribeño, convertido en el «santuario» que fue Francia hasta la década de los ochenta.

La operación de la Benemérita contra el «comando Imanol» ha revelado una serie de asuntos «inquietantes»: la realización de cursillos en Venezuela con aparente impunidad en los que, entre otras cosas, los etarras aprendieron a manejar un fusil de mira telescópica. Atristain, «Golfo» –por su afición al golf– y Juan Carlos Besance, «Fenómeno», dispararon, cada uno, 12 tiros con este tipo de arma, y 40 más con pistola. Y, si no lo hicieron más fue, según se quejaba el «adiestrador», José Lorenzo Ayestarán Legorburu, «Fanecas» y «Bigotes», porque no había suficiente munición. Para la banda, los atentados con fusil son más seguros y permiten asesinar a una persona que lleve escolta.

ETA ya había probado en Portugal, donde intentó montar una base logística, al constatar que Francia había pasado de «santuario a espacio prohibitivo para sus actividades». Tras ser descubiertos sus planes en territorio luso, optó por Venezuela, donde era más seguro hacer los cursillos y, sobre todo, donde no había presión policial, según reconoció el jefe del «aparato militar», Mikel Carrera, «Ata», a los miembros del «comando Imanol».

Fue este individuo el que dio las últimas instrucciones a «Golfo» y «Fenómeno», mientras les entregaba 2.000 euros para sus gastos. En sus declaraciones a la Guardia Civil, a las que ha tenido acceso LA RAZÓN, relataron lo que ocurrió a continuación:

- «Fenómeno»: «El 25 de julio de 2008, salí de Villabona a Madrid, donde tomé un avión a Caracas. Xabi (Atristain) me comentó con muy poca antelación que debíamos ir a Venezuela para realizar un cursillo de explosivos y armas. Además me comentó que resultaba mucho más seguro realizar el cursillo en Venezuela que en Francia. Me puso una cita en el Centro Comercial «El Recreo», de Caracas. Allí nos encontramos con un hombre de bigote, de unos 50 años (Ayestarán Legorburu), que no sabía quién era en ese momento, y que con posterioridad fue detenido en Francia, con otro chico. También estaba un hombre de esa misma edad, gordo, que vivía en Venezuela, y era vasco (Cubillas). Este último fue el que conducía el vehículo que nos recogió».

- «Golfo»: «En la primera cita no apareció nadie y me fui a un hotel cercano, pero al día siguiente, en el «El Recreo», establecí contacto con los que nos esperaban.

- «Fenómeno»: «El cursillo lo realizamos en un lugar ubicado en la selva, donde había una casa vieja. En dicha casa, están el «Bigotes», Xabi, yo y dos suramericanos. El «Bigotes» impartió un cursillo a los cuatro en el tiro con un fusil con mira telescópica y varias pistolas. Nos enseñó a hacer artefactos-trampa a Xabi y a mí en un piso».

- «Golfo»: «En los cursillos participaron dos venezolanos, que nos enseñaron a montar y desmontar armas largas y cortas. Eran bastante diestros». «En una ocasión, nos detuvo la Policía venezolana por llevar demasiado dinero encima. Nos querían retirar parte. Cubillas lo arregló».

- «Fenómeno» y «Golfo»: «No pagamos ningún gasto de alojamiento y manutención. Todo lo pagó Cubillas».

- «Fenómeno»: «Volvimos al País Vasco por separado, aunque antes nos juntamos en Caracas. Xabi se marchó a España en avión, y yo me quedé una semana más haciendo turismo por Venezuela, haciendo un tour de varios días en Canaima y El Salto del Ángel» .

La Generalitat se enfrenta a un recurso de inconstitucionalidad por imponer el catalán
Así lo ha queirdo Impulso Ciudadano por obligar a presentar los trabajos en ese idioma para la concesión de becas
 www.lavozlibre.com 6 Octubre 2010

Madrid.- Otro nuevo recurso va a tener que lidiar la Generalitat, a la que se le acumulan en los últimos tiempos. En este caso se trata de Impulso Ciudadano, la asociación del diputado autonómico José Domingo, que ha decidido presentar un recurso contencioso-administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. El motivo es la concesión de becas del Departamento de Justicia de la Generalitat para la investigación, estudio y análisis en los ámbitos de la ejecución penal, la mediación penal, la atención a la víctima, la Administración de justicia y el derecho civil catalán.

Según afirman las bases de la convocatoria, se obliga a presentar los trabajos en catalán. Para Impulso Ciudadano, esto es “discriminatorio por razón de lengua al vulnerarse el derecho de opción lingüística que consiste en la posibilidad de dirigirse a la Administración catalana en cualquiera de las tres lenguas oficiales”.

“Las bases de la convocatoria obligan a presentar en catalán el proyecto de investigación o la parte delimitada de éste (base 5.4 e) y el ejemplar del trabajo, tanto en formato DINA4 como en soporte informático (base 13)", rezan las bases.

Todo ello es considerado inconstitucional por la asociación que preside José Domingo. “Los términos de la convocatoria se consideran contrarios a la Constitución, al Estatuto de Autonomía, a la Ley de Política Lingüística y a la Ley del aranés”. La decisión de obligar a utilizar el catalán es “desproporcionada y no justificada”.

A modo de conclusión, Impulso Ciudadano recuerda que la Generalitar “fomenta la discriminación lingüística y vulnera los derechos lingüísticos de los catalanes y se sitúa, una vez más, al margen del contenido de la sentencia del Tribunal Constitucional que ha establecido que no cabe preferencia a favor de ninguna lengua oficial y que las lenguas oficiales deben ser utilizadas con normalidad por y ante la Administración autonómica”, concluye.

El PP resucita la guerra del topónimo en la apertura de la precampaña electoral
"Queremos que cada uno pueda usar el que más le guste", argumenta Negreira
PABLO LÓPEZ | A CORUÑA La Opinión 6 Octubre 2010

El Partido Popular ha retomado la batalla por el topónimo el mismo día en el que su candidato a la Alcaldía de la ciudad, Carlos Negreira, inició extraoficialmente la precampaña con un acto durante el que, al mismo tiempo que otros seis candidatos a la Alcaldía de urbes gallegas, mostró un cartel que pretende equiparar lo ocurrido en las pasadas elecciones autonómicas con lo que sucederá en las municipales. La incorporación de la L al nombre de la ciudad fue lo que más llamó la atención de un lema que reza: Ayer por Galicia, ahora por La Coruña.

La utilización del topónimo castellano como reclamo electoral obligó a Negreira a explicar de nuevo su opinión sobre el conflicto. El candidato popular aseguró haber recurrido a la L para demostrar su intención de que cada coruñés pueda usar indistintamente cualquiera de los dos nombres. "Lleva el mensaje de la normalidad. Queremos que cada uno pueda utilizar el que más le guste. La propuesta de hacer oficial el topónimo castellano es algo que nosotros ya hemos hecho", comentó Negreira.

El candidato del PP también aprovechó para criticar a sus rivales nacionalistas, que se muestran críticos cada vez que un político o institución oficial utiliza el topónimo castellano. Negreira recordó que los mismos que denuncian el uso del nombre no oficial de la ciudad son los que nombran a la comunidad autónoma por un topónimo que tampoco es normativo. "Yo no les he recriminado que utilicen el topónimo Galiza, que tampoco es el oficial", declaró.

Negreira, al margen de sus comentarios sobre el topónimo, destacó que la principal ventaja con la que parte el Partido Popular ante las próximas elecciones municipales es la unión que existe entre los diferentes candidatos y la similitud de los mensajes que transmiten. El popular comentó que esta cohesión es precisamente lo que les falta a PSOE y BNG, a los que considera desgastados por los gobiernos bipartitos. "Esta coordinación no la pueden tener otros con sus socios de gobierno", manifestó.

La Agrupación Socialista de A Coruña no opina lo mismo que Negreira sobre el topónimo y declara que el popular ha utilizado el nombre castellano de la ciudad de forma "oportunista y cobarde".

"Lo utiliza en su lema de campaña cuando ha sido incapaz de defender la modificación del mismo ante la Xunta, única administración competente para realizar un cambio en la denominación oficial de una ciudad", expresan los socialistas, que añaden que el cartel de los populares demuestra que, hasta ahora, el candidato del PP había estado más preocupado por la Xunta que por la ciudad.

educación
Estudiantes sordos reclaman a Educación que mantenga la exención en euskera e inglés
Una nueva orden del Gobierno vasco les obliga a examinarse de los dos idiomas en Bachillerato y selectividad
MARTA FDEZ. VALLEJO El Correo 6 Octubre 2010

BILBAO

Las familias de alumnos sordos del País Vasco han reclamado al Gobierno vasco que mantenga las exenciones de Inglés y Euskera en Bachillerato y selectividad para facilitarles el acceso a estudios superiores. Una reciente orden de Educación establece que los escolares con esta discapacidad deben examinarse de un programa adaptado de las dos asignaturas para obtener el título de Bachiller, cuando hasta ahora no se les calificaba en esas materias. También tendrán que superar ejercicios de esos dos idiomas en la prueba de acceso a la Universidad. Los padres se quejan de que las deficiencias auditivas de sus hijos ya hacen muy complicado que dominen la lengua materna y avancen en las asignaturas ordinarias como para que se les obligue a superar un segundo y tercer idioma.

Al colectivo de familiares de niños sordos les parece un «despropósito» que los responsables educativos pongan «obstáculos» a sus hijos. «Muchos niños sordos se comunican por el lenguaje de signos, hay muy pocos que pueden dominar la lengua materna y menos aún son los que consiguen llegar a Bachillerato. Ya es bastante esfuerzo para ellos superar el resto de asignaturas por su sordera... Exigirles euskera e inglés es una dificultad añadida que puede impedir que lleguen a la Universidad», dice una madre de un alumno integrada en la asociación de afectados Ulertuz.

Los padres recuerdan que son muy pocos los alumnos con esta discapacidad que consiguen completar estudios superiores. El fracaso escolar en este colectivo es muy alto. Este año, en Euskadi hay únicamente catorce alumnos sordos en Bachillerato y el año pasado había once. Sólo una joven llegó a la Universidad.
Hasta este curso los escolares sordos podían pedir la exención total o parcial en Bachillerato. En el segundo caso, cursaban un programa adaptado de euskera e inglés. Pero nunca se les ponía una calificación que contara para pasar de curso. Ni tampoco tenían que examinarse en selectividad de esas materias.

La orden aprobada en julio por el Gobierno vasco les complica su vida escolar. Aunque deja abierta la posibilidad de que los alumnos con sordera se acojan a exenciones, la aplicación de la normativa que hace el departamento ha sido la más restrictiva. La Inspección de Educación ha comunicado a los afectados que soliciten la exención parcial que deberán cursar un programa ajustado a sus limitaciones, tendrán que cumplir unos objetivos y aprobar un examen. Y las notas contarán para pasar de curso y en las calificaciones medias de acceso a la Universidad. De igual modo, estarán obligados a examinarse en la selectividad de los objetivos que les marque Educación para euskera e inglés.

«La solución no es adaptar un programa. ¿Qué objetivos, con qué criterios? ¿Y si suspenden? Para ellos es inalcanzable la fonética, la morfosintaxis de estas lenguas», critican las familias. «¿Alguien entendería que a un niño en silla de ruedas no se le dé el título de Bachillerato, sacando buenas notas en el resto de asignaturas, porque no salta el potro?», denuncia otra madre.

La opción de la exención total tampoco les vale. Podrían pedirla, pero la Inspección de Educación ya les ha adelantado que, si no cursan esos dos idiomas, el Gobierno vasco no les dará el título de Bachillerato.

Debate en el Parlamento
Las familias de escolares sordos se quejan de que el Ejecutivo autónomo es más exigente con ellos que con otros colectivos, como los alumnos de colegios extranjeros que se pasan a la red vasca de enseñanza en Bachillerato. «Los estudiantes del Colegio Francés, por ejemplo, cuando pasan a un instituto o a un centro concertado consiguen la exención en lengua vasca. Algunos están en clase con nuestros hijos y cuando hay euskera se van del aula, mientras que a los alumnos sordos se les obliga a seguir las clases, examinarse y aprobar», explican los afectados.

Los responsables de Educación defienden la opción de «ajustar los programas a la situación de alguien que no puede adquirir competencias orales», señalaron sus portavoces. El departamento asegura haberse comprometido a proporcionar a los centros educativos «modelos de adaptación de contenidos para propiciar una enseñanza que permita al alumno lograr las metas a su alcance». La consejería sostiene que sus actuaciones «se ajustarán paulatinamente a las diversas situaciones que puedan existir para que ningún alumno tenga problemas».

La agrupación vizcaína de afectados, Ulertuz, va a mantener una reunión con Educación la próxima semana con el fin de reclamar que no se exija a los estudiantes sordos superar pruebas de inglés y euskera en Bachillerato y selectividad. Por su parte, el Partido Popular ha llevado la queja de las familias al Parlamento vasco.

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XVI Premio a la Tolerancia
Asociación por la Tolerancia. 6 Octubre 2010

Aragón 335, Entlo. Tf. 93-4761158 Móvil: 675262986 08009 BCN
e-mail: asociacion.tolerancia@gmail.com Web: www.tolerancia.org

A Xavier Pericay
Marita Rodríguez. Asociación por la Tolerancia.6 Octubre 2010

Barcelona, 1 de octubre de 2010
Buenas tardes-noches. Agradecemos que hayan venido a arropar a Xavier Pericay en la entrega de este Premio a la Tolerancia que tanto merece.
Como buen filólogo, es disciplinado, organizado, sistemático, concienzudo, riguroso, e intelectualmente exigente, cualidades que proyecta en todos los ámbitos que toca, pero, además, es respetuoso con el adversario, de tono amable, de maneras exquisitas, reflexivo (exceptuando su época de adolescente en la que en alguna ocasión mostró formas muy expeditivas para resolver situaciones injustas; ¡vamos que un poco más y se carga el Liceo francés!, o cuando por su afán de ser poeta
se marchó de casa con 18 años recién cumplidos, sin trabajo y sin dinero. Desde muy joven, ha tenido un fondo inconformista que le hace cuestionar todo lo establecido. Huye del mimetismo y la irracionalidad de las masas. Parece que lo suyo ha sido ir un poco contracorriente, ¡con decir que nunca ha sido del Barça!

Durante un tiempo fue del Bilbao; le caía simpático porque todos sus jugadores eran de casa – ¡ay!, el discurso identitario acaba colándose por algún poro-, pero después se hizo del Español él solito, sin que nadie lo llevara, quizás, como dice él, por conmiseración, porque nadie quería a ese equipo; por singularizarse, pero nunca fue un fanático de un equipo ni contra otros. Siempre le fastidió la exaltación obscena de los bajos instintos que despierta el fútbol incluso en gente instruida y razonable, y se ha alejado de esa que fue una gran afición.

Los miembros del jurado han destacado su fuerte compromiso con la defensa de la libertad, hecho que le ha convertido irremediablemente en un disidente en la Cataluña oficial, su honestidad intelectual, su capacidad para el análisis y la crítica responsable, como reflejan sus libros y artículos. Su trayectoria es, en definitiva, la de un librepensador forjado en los ideales de la Ilustración.

En realidad, como recoge la tarjeta de invitación, creada por Antonio Roig, nosotros lo vemos como alguien que siempre ha ido haciendo puntería contra los ‘bolos’ del nacionalismo radical, que a día de hoy, en mayor o menor grado, ha contaminado a casi todos los partidos en Cataluña.

Aparece la bola de los manifiestos en los que ha participado Pericay. El 1º de ellos se ve empujado a redactarlo –junto con sus coautores– por la inquietud que le producen las maniobras del gobierno catalán para blindar el catalán normativo del Institut d’Estudis Catalans (el del Avui) de otras propuestas más en consonancia con el hablado en la calle. A los últimos conduce el divorcio observado entre los intereses ciudadanos y el de los políticos. Hoy y habitualmente, contamos con una buena representación de aquellos firmantes, entre los cuales ya hay 6 premios Tolerancia.

El afán uniformador del nacionalismo explícito se hizo evidente para él a través de la lengua. Con su amigo, también filólogo, Ferran Toutain, estudió a los clásicos catalanes y ambos vieron en los textos algunos precedentes de la lengua contemporánea que la normativa fabriana vetaba. Se dieron cuenta de que Fabra, cuya labor veían como muy meritoria, prescindió de todo el vocabulario y formas gramaticales próximas o comunes con el castellano, por antiguas que fueran, y privilegió todas las soluciones diferenciadas. Por si fuera poco, para la Secció Filológica de l’Institut d’Estudis Catalans, que había elevado a Fabra a la categoría de Maestro, ¡con mayúscula!, no existía nada que no recogiera su famoso diccionario, y aún iban más lejos al escoger, de entre 2 formas posibles aceptadas por él, como única o preferente la más cercana al francés y más alejada del castellano.

Como filólogos, se rebelaron contra ese normativismo impuesto por los gramáticos que ocupaban puestos de responsabilidad en la Institución, y que habían actuado más como políticos que como gramáticos. En 1986, propusieron un catalán más cercano a la realidad en su obra Verinosa Llengua, (2ª bola de la invitación) que los colocó, no ya como filólogos heterodoxos, sino prácticamente como enemigos de la patria, pero también les abrió algunas puertas (Toutain ya las tenía abiertas en TV3), por ejemplo, a Pericay, las del Diari de Barcelona; 1º como editor, responsable del Llibre d’estil del Diari, 2º como periodista redactor jefe de cultura. O sea, allí hizo el salto de la filología heterodoxa al periodismo. En esos 3 años creó e intentó con otros –entre ellos su buen amigo, desde entonces, Arcadi
Espada– hacer un periódico catalán no catalanista que, lamentablemente, no encontró suficiente mercado.

De cualquier forma sus tesis sirvieron para abrir el debate sobre el modelo de lengua literaria y de los medios de comunicación, y ha tenido la satisfacción de ver cómo algunas, a pesar de todas las trabas, han acabado imponiéndose.

Por cierto, ese 1er manifiesto o artículo del que hablaba antes, aparece en 1990 con el título: En defensa propia, firmado por Pericay, Toutain y otros 6 conocidos filólogos y escritores, contra el proyecto de CiU que pretendía convertir la normativa del catalán del Institut d’Estudis ¡¡en ley!!. Advertía del peligro de que fuera una estrategia para combatir al “infiel” e imponer una determinada estilística en los medios de comunicación en catalán. ¡Ya ven que no hay campo que escape al intervensionismo del nacionalismo! Durante la tramitación de la ley (nov. 90 – abril 91), envió un dossier a los diferentes grupos parlamentarios y comenzó el
contacto con el PSC, ese partido que siempre le había encendido una vela a Dios y otra al diablo. Así continúa, pero ahora una de ellas es considerablemente mayor que la otra... Total, que ahí empieza su colaboración política en la construcción nacional. Cierto que nunca fue partidario de la imposición del catalán, pero participó en su mal llamada normalització, que ha resultado ser sinónimo de imposición. Pasó por el Centre de normalització lingüística de l’Ajuntament de BCN, por la nomalització de RENFE, por el Servei Lingüistic del Consell de l’Il.lustre Col.legis d’Advocats de Catalunya, y 3 años por el Institut de Cultura, como director de Acció Cultural. Allí vio cómo con los dineros públicos se subvencionaba a toda una colección de parásitos, y cómo el nacionalismo se había hecho totalmente transversal y había alcanzado de pleno al PSC. En el 99, acaba su colaboración con el socialismo catalán y su apego a la izquierda.

También le fueron transformando sus experiencias como profesor de enseñanza media, primero, y como profesor de periodismo en la universidad, después. Xavier señala la destrucción de la enseñanza llevada a cabo por la izquierda española –en especial, la catalana– como uno de los factores de su transformación en otra persona.

Se considera como un Twice born porque “un buen día volví a nacer por convicción propia, como resultado de haber vuelto los ojos hacia atrás y haber decidido, en vista de la trayectoria seguida, que no quedaba más remedio que hacer otra vida”.

Aparece la última bola de la tarjeta: su libro Filologia Catalana, memòries d’un dissident, donde hace una nueva lectura de las experiencias vividas con la luz de la razón; bueno, siempre había sido así, pero, ahora, desprovista de sentimentalismo. Ya se sabe que es muy difícil sustraerse totalmente del ambiente imperante, pero él lo consigue con valentía y una gran honestidad, sin lugar para la autoindulgencia. «Los que teníamos que plantar cara no lo hicimos. Ese es el tema. O huimos de la realidad o hicimos la vista gorda. O, lo que es peor, colaboramos, militamos en la causa nacional. Yo, por ejemplo, hice un poco de todo. En especial huir. Tener la cabeza, cómodamente, en otra parte».

A propósito del caso de persecución ideológica del que fue objeto su amigo y entonces compañero en la UAB, Ivan Tubau: «¿Por qué reaccioné con el silencio, cobardemente, mirando para otro lado? Lo ignoro, aunque puedo imaginármelo: por miedo a poner en peligro mi trabajo, por simple comodidad y porque ni yo mismo, ¡ay!, estaba seguro de que Marín (decano) no hubiera hecho lo que tenía que hacer».

Hay un paralelismo ético entre esta postura y la de su admirado Manuel Chaves Nogales en su obra La agonía de Francia (en los tiempos de ocupación nazi). Es una obra reeditada hace unos meses, que prologa Pericay. Chaves: «Eso había que contarlo. Se trata de un imperativo moral, al que no puede ni debería sustraerse ningún periodista que se precie».

Pericay en dicho prólogo: «No quedaba más remedio que hacerles frente y derrotarlos si uno quería vivir en paz, en democracia y en libertad. Ahora bien, no todos veían las cosas con semejante lucidez. Mejor dicho, los clarividentes eran muy pocos. Y los que, viendo lo que había que ver, se atrevían a expresarlo públicamente y a denunciar cuanto hubiera que denunciar, todavía menos».

Hay otras bolas en este juego, que no aparecen en la tarjeta, que son sus intervenciones en debates y entrevistas, y sus artículos, donde siempre toca temas espinosos. Hay un artículo que yo quiero destacar y van a ver porqué. Se llamaba Canalladas (Abc,1-10-05) y en él difundía un caso que yo misma había relatado en el Boletín de la Asociación por la Tolerancia del mes anterior. Se refería a la dramática situación en la que se encontraba la familia Arrabal debido a que sus dos hijos sordos de nacimiento (de 10 y 5 años), con implantes cocleares, y de lengua familiar español o castellano, estaban escolarizados en catalán y recibían clases de
logopedia también en catalán. Estos logopedas los facilita el CREDAC, que es un servicio asistencial de la Generalitat para los deficientes auditivos. La inmersión en este caso toma tintes de crueldad porque para que estas personitas puedan llegar a verbalizar han de ser educadas, en casa y en la escuela, en una misma lengua, que no puede ser otra que la materna.

Los padres habían hecho lo indecible para que sus hijos fueran escolarizados y asistidos en castellano. A la madre, a la que habían concedido la invalidez permanente, debido a su estado de ansiedad, la Administración había llegado incluso a amenazar con retirarle la patria potestad de sus hijos si seguía con sus reclamaciones. Pero, además, y por si no bastara con lo anterior, el colegio, en consonancia con los criterios emanados del Departamento, consciente de que esos críos no podían con dos idiomas, les tacharon de la lista general de libros ¡el de lengua española! Por lo que a la Administración se refiere, o se resignaban al lenguaje de los signos (que encima es distinto en Cataluña que en el resto de España) o se iban de Cataluña...

Esa familia quería sumarse a este homenaje a Xavier Pericay pero, por desgracia, el 9 de octubre se cumple un año del fallecimiento de Héctor, el mayor de ellos, y la proximidad de la fecha los tiene absolutamente destruidos e incapacitados como para aguantar la emoción. Me han pedido expresamente que te haga llegar su agradecimiento y su enhorabuena. A la audiencia, perdón por la nota dramática; era un encargo, pero además, tenemos la obligación de mostrar las peores heridas que va dejando ese nacionalismo, supuestamente defensivo y romántico, que con tanta convicción combate nuestro premiado.

Que sigan las bolas, Xavier, hasta que se produzca el strike. Claro que el juego tiene su contrapartida... De momento, te ha tocado exiliarte a Mallorca; a cambio, mira consigues un premio sin dotación económica. ¡Esto es toda una carrera!

Gracias por estar ahí siempre, por haber escogido nuestra Asociación para la presentación de la versión en español de tu Filología catalana, por ayudarnos cuando te lo hemos pedido... Nuestro respeto, nuestro cariño y nuestra enhorabuena.

A Xavier Pericay
Eduardo López-Dóriga Asociación por la Tolerancia.6 Octubre 2010

Buenas tardes de nuevo

Barcelona, 1 de octubre de 2010

Como ya ha comentado Marita, Xavier Pericay sin lugar a dudas se ha hecho merecedor del Premio a la Tolerancia. ¿Sin lugar a dudas ?

Hay un punto que me gustaría aclarar antes de la entrega del Premio y que sinceramente al preparar estas palabras me ha hecho dudar de la idoneidad de darle el Premio a la Tolerancia. Sí, sí no me miren así. Y no me refiero al arrebato juvenil semi-anarquista con tintes incendiarios del que se confiesa Xavier autor en sus memorias. A fin de cuenta fue una minucia comparado con lo que ya estamos acostumbramos en esta Barcelona, capital mundial “anti-sistema”.

Mi duda viene por otro aspecto. Xavier, tú has escrito este libro titulado Progresa adecuadamente ¿todo el libro? ¿también la contraportada?

Paso a leerla: En las escuelas e institutos de hoy en día , el éxito académico es un accidente indeseable, y el fracaso, un noble consuelo. No en vano la corriente pedagógica que gobierna la enseñanza decretó, tiempo ha, que la ausencia de triunfadores convertía en todos los alumnos en laureados al por mayor, en ínfimos ganadores de una carrera sin obstáculos ni asignaturas pendientes…..”

Hasta aquí podríamos estar de acuerdo. El problema viene con lo que se dice a continuación El filólogo y periodista Xavier Pericay se rebela contra ese mundo feliz en que el igualitarismo ha relegado al afán de superación, Y LA RELAMIDA TOLERANCIA, al principio de autoridad. Tratándose de un filólogo nuestro premiado, que menos que hacer el esfuerzo de buscar en el diccionario la definición de relamido:

Afectado, excesivamente pulcro y aseado. Suele usarse en sentido despectivo. Que chico tan relamido, parece un maniquí. Y con los sinónimos de relamido la cosa no mejora : Remilgado, escrupuloso, delicado, afectado, finolis.

Hombre Xavier, convendrás que parece incongruente decir que la Tolerancia es “relamida” y luego aceptar el premio a la Tolerancia. Aunque me dirás que sería peor hacerlo al revés, es decir aceptar un premio y luego criticar a los que lo otorgan, como hizo Joan Coromines cuando aceptó a regañadientes el Premio Nacional de la Letras (seguramente porque el adjetivo nacional se aplicaba a España, lo cual no es nada habitual en Cataluña).

Pero si tú mismo afeaste esta actitud ingrata en tu artículo “Premis vingueren ..” lo que te valió el primer cariñoso apelativo de “Català de merda”.

Bueno Xavier, te perdonamos lo del adjetivo de “remilgada tolerancia” y sinceramente preferimos que hayas aceptado nuestro premio, aunque te parezca más digna la actitud de tu querido Joan Vinyoli que como relatas en tus memorias rechazó el Premio Nacional de Poesía.

Bromas aparte, sabemos que Xavier no sólo nos aprecia muchísimo y que en ese mismo libro aparecen varias menciones muy positivas de nuestra asociación, por lo que tal vez será que tiene razón y hay algo en el nombre de nuestra asociación que nos deberíamos replantear.

Y es que, tal vez a la luz del comentario de Xavier (o de su editor, no vamos a acusar a nadie) en la próxima asamblea que tengamos nos deberíamos plantear cambiar el nombre de “Asociación por la Tolerancia” por el de de “Asociación por la Tolerancia Cero” (y lo de Cero lo escribo con “C” y no con “Z” para que no digan que plagiamos la “Z” de la “Coca-Cola Zero”, o la Z de ZP.

¿Tolerancia cero con qué?
Tolerancia cero con el terrorismo y con la apología del terrorismo como la que se pretendía, durante las últimas fiestas de Gracia, con un homenaje a una terrorista recién salida de la cárcel, y del que nuestro ayuntamiento parecía no querer saber nada. Tolerancia Cero con esa indigna calle de Torrelles de Llobregat dedicada a un “patriota” catalán, eufemismo de “terrorista”.

Pero también Tolerancia Cero con la negociación con ETA como clamaban la semana pasada las asociaciones de víctimas que exigieron al Congreso de los Diputados que se incluyera en la Ley de Víctimas del Terrorismo la prohibición expresa de abrir procesos de diálogo con terroristas. Por cierto nuestra asociación ha sido invitada a una comparecencia en el Congreso de los Diputados para expresar nuestro parecer sobre el tema.

A estas alturas creo que a nadie mínimamente sensato le queda la menor duda de que no hay lugar para la negociación con ETA. Esperemos que el Gobierno de turno nunca vuelva a caer en la trampa de creer que esos asesinos van a entrar en razón algún día. Esperemos que ningún Gobierno sea tan iluso como para creer que mediante vergonzosas y humillantes contrapartidas como la derogación de la Ley de Partidos y la admisión en las elecciones de un partido político terrorista, esos salvajes van a cambiar lo más mínimo.

Hablando de terrorismo, aprovecho la ocasión para anunciaros que en el próximo Ciclo de Cine por la Tolerancia, en el que Gregorio y Susana, han trabajado tanto, que se celebrará los próximos 5 y 6 de Noviembre, contaremos con la presencia de Maite Pagazaurtundúa, presidenta de la FVT con Rogelio Alonso (autor del libro Vidas Rotas).

En otro orden de cosas, deberíamos mostrar Tolerancia Cero con esa falsa Cataluña monolítica, normalizada, uniformizada y por supuesto monolingüe en catalán, que nos quieren imponer precisamente aquellos que exigían, con razón, en la Transición el derecho a la enseñanza en la lengua materna (en catalán) y que ahora en cambio excluyen al castellano de las aulas.

Esos que sólo piden el respeto de la “diversidad”, la “pluralidad” y hasta la “multinacionalidad” del Estado Español. Esos que falseando la historia, quieren convencer a nuestros hijos que Cataluña es una verdadera nación, mientras que España es un estado impuesto a sangre y fuego. O, si no, cómo interpretan lo dicho por el exdiputado del PSC Xavier Rubert de Ventós, ilustre miembro del clan del Ampurdán de Maragall, que recientemente publicaba en el periódico que fue dirigido por tu admirado Gaziel, un artículo en el que marcaba una hoja de ruta para lograr el objetivo de la independencia.

Para ello indicaba que se debería convencer a unos y a otros “de que las fronteras no son sagradas y que sin duda son más democráticas las trazadas por la voluntad de los pueblos que las actuales, que resultaron de la turbia mezcla de la sangre del pueblo y el semen de sus príncipes.”

Aún esperamos respuesta de Mónica Terribas a quién le pedimos por Buro-fax que se emitiera un reportaje exactamente igual, pero en el sentido contrario, que el más que sesgado y proindependentista “Adeu Espanya ?” con el que nos obsequió esa televisión autonómica que pagamos todos los ciudadanos de Cataluña.

Debemos mostrar Tolerancia Cero con los que, mediante una legislación liberticida, pretenden hacer del castellano o español “un fenómeno coyuntural a liquidar” de la vida pública catalana, como detalla Xavier en su libro Filología Catalana. Efectivamente ya en 1977 se preguntaba en la revista “Taula de Canvi”, cercana al PSUC, si los escritores catalanes que escribían en castellano podrían ser considerados como eso, “un fenómeno coyuntural a liquidar”. Alguno de esos escritores como Juan Marsé se negó a contestar dicha encuesta y quizás por ello cuando recibió el premio Cervantes pronunció aquella frase “Soy un escritor catalán que escribe en castellano. Algunos consideran esto como algo anormal”.

Tolerancia Cero con los que desde las más altas instancias de la Generalitat y del Parlamento de Cataluña promueven y fomentan la insumisión respecto a las sentencias del Tribunal Supremo, como la que les obliga a incorporar las casillas en las hojas de inscripción de los colegios. Los mismos que promueven el desacato a la reciente sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto, contra la que arremetió al unísono el “cuatripartit”, liderados por un “patético converso” que tuvo que huir por piernas de la manifestación que él mismo había convocado, acosado por los cachorros independentistas de sus propios socios de gobierno.

Es curioso lo poco que han cambiado las cosas en algunos ámbitos desde la dictadura a nuestros días. Hemos pasado de la transversalidad opositora al régimen del PSUC, a la transversalidad nacionalista gobernante del cuatripartito o PUC (Partit Unificat de Catalunya). Yo creo que se podría escribir un libro con el título “Del PSUC al PUC”. Como ven en el camino sólo se ha perdido una letra la “S”. No sé si trata de la “S” de socialista, pero a buen seguro que han perdido la “S” de “Seny”.

Pero no nos engañemos el problema no está en Barcelona, o al menos no tiene solución en Barcelona, si no en Madrid, donde tenemos un presidente del Gobierno que está “bastante de acuerdo con la multas lingüísticas”, que considera el concepto de nación “discutido y discutible” y que para conseguir apoyos electorales está dispuesto a tratar de encontrar otras vías para que no se cumplan la sentencia del Constitucional.

Terrorismo y libertad de elección lingüística han sido los ejes de la actuación de nuestra asociación desde su fundación allá en el lejano 1992, y por desgracia siguen siendo principios absolutamente necesarios hoy en día.

Tal vez, puestos a hacer cambios como el nombre de la asociación, podríamos también plantear ampliar también el alcance de nuestra nueva “Asociación por la Tolerancia Cero” a otros aspectos que atacan directamente contra nuestra Constitución y contra nuestra democracia, como Xavier ha denunciado en repetidas ocasiones.

Porque el Revisionismo sesgado de la guerra civil que se ha emprendido desde hace unos años, supone un ataque contra la convivencia y contra la tolerancia entre todos los españoles, que dibujó de forma modélica nuestra Transición.

Como dice Xavier en sus memorias : “Hay otro problema vinculado a ese nuevo revisionismo. El problema de la democracia. El de saber quiénes son los demócratas o, es decir, quiénes son los buenos y quiénes los malos- o más aún: si hay buenos y malos. El peligro de esta operación emprendida por los gobiernos de España y Cataluña es falsear la historia. Y no una historia cualquiera: la historia sobre la que se ha construido la presente democracia.”

Y lo verdaderamente grave es que se esté llevando a cabo instigado por un presidente del gobierno que, como cita Xavier, “no había vivido, ni mucho ni poco, la Transición, que no se sentía heredero de sus principios y que si no bastara con ello, tenía una cuenta pendiente con la historia. Su abuelo.” Y es que todos tuvimos padres o abuelos en un bando o en otro, y también fueron muchos los que sufrieron la tragedia familiar en los dos bandos como nos relata el propio Xavier Pericay Hosta, cuyo padre Pere Pericay luchó en el bando republicano y al finalizar la guerra fue encerrado en un campo de concentración nacional durante un tiempo, hasta que alguien le avaló, mientras que su abuelo Alfons Hosta, fue encarcelado y asesinado por el bando republicano en 1936, por ser el presidente de la CEDA en Gerona.

Como prologaba Arturo Pérez-Reverte en el libro de Juan Eslava “Una historia de la guerra civil que no va a gustar a nadie”, en nuestra guerra civil se juntaron muchos factores : “Una república desventurada en manos de irresponsables, timoratos y asesinos, un ejército en manos de brutos y de matarifes, un pueblo despojado e inculto estaban condenados a empapar de sangre esta tierra. Pérez- Reverte ensalza el hecho de que ese libro que es una historia “por supuesto sin buenos ni malos” y añade “Las dos Españas mamaron la misma leche”.

Es triste comprobar que uno de nuestros anteriores premiados (muy merecido en su momento) haya buscado su dosis de insaciable protagonismo reavivando este fuego, y pidiendo a estas alturas hasta partidas de defunción.

Menos mal que la opinión de personas de la talla de Carmen Iglesias es muy clara cuando opinaba sobre la ley de amnistía de 1977, diciendo que “eso que se llama pacto de olvido más que pacto de olvido es precisamente el recuerdo de todo lo que había sido nuestra historia y la necesidad de no iniciar una espiral que nos llevase a principios de siglo y la guerra civil.

En cualquier caso, les aseguro que seguiremos esforzándonos para que nos vean como la “Asociación por la Tolerancia Cero” y en ningún caso como una “Asociación por la Tolerancia Light”, pero necesitamos de su ayuda humana y económica. Nosotros no recibimos, ni queremos recibir, la lluvia de millones del erario público con la que la Generalitat premia a “Omnium Cultural” o la “Plataforma per la Llengua” (por citar alguna de las más destacadas) Pero eso hace que juguemos con desventaja y por ello nuevamente les pido su apoyo para poder desarrollar nuevas actividades.

Necesitamos más socios.
Se van a reir, pero les aseguro que hace uno días le pedimos por escrito que se hiciera socio de Tolerancia al nuevo presidente del FCB, Sandro Rosell, que recientemente se ha hecho socio de Omnium Cultural, para que así pueda demostrar su neutralidad política de la que hace gala. Agotada la vía legal y hartos de escribir sin éxito a autoridades e instituciones, la verdad es que ya casi no sabríamos qué hacer, si no fuera por nuestro incansable y prolífico ‘donante’ de ideas Javier Toledano, que también es el padre de la campaña de Próculo Rótulo, “el rótulo forajido inmune a las multas lingüísticas” que tienen en sus mesas, por si quieren mandarle una postal cariñosa al Presidente Montilla, ahora que se le acaba el mandato.

Desde aquí queremos saludar a otras asociaciones que se hallan en la misma situación y que hoy nos acompañan como Cervantina, Impulso Ciudadano, Agora Socialista, Profesores por el Bilingüismo y otras que nos han mostrado su adhesión al premiado como Círculo Balear, Galicia Bilingüe, AVT, Convivencia Cívica.

Pero, lo que nos mantiene decididos a no cejar en nuestro empeño es que, detrás de nuestras asociaciones, hay muchas personas que han sufrido en sus propias carnes la exclusión de su lengua, que es tan propia, tan normal y tan oficial como la otra, y que hasta han sido multados por mantener sus convicciones y no someterse a ese atentado contra la libertad. Es el caso de Xurde Rocamundi, miembro de nuestro jurado de este año, que lideró en Enero la rebelión contra las multas lingüísticas en Arenys de Mar. Xurde no sólo ha luchado por defender sus derechos (que son los nuestros) sino que además ha defendido una unidad de acción en el terreno político, un mensaje que por desgracia aún no se ha sabido entender.

Y puesto que estamos a las puertas de una campaña electoral muy importante en Cataluña, queremos saludar a los representantes de los partidos que hasta ahora han defendido en la mayoría de las ocasiones (aunque no siempre) los valores constitucionales que todos compartimos, y que se unieron en el “otro Arenys”. Me refiero, claro está, al PP, C’s y UPyD.

Sea cual sea el resultado que les deparen las urnas, les rogamos encarecidamente que no se conviertan en partidos “light” dispuestos a pactar con el nacionalismo para conseguir sus objetivos de partido. Que tanto en Barcelona como en Madrid, no dejen tirado a más del 50 % de la población de Cataluña. Que mantengan esa “Tolerancia Cero” con los que recortan nuestras libertades y nuestros derechos, y nunca las utilicen como moneda de cambio para lograr el apoyo de los nacionalistas.

Porque, desgraciadamente, la política lingüística de los sucesivos gobiernos de la Generalitat va dando pasos progresivamente más grandes en el sentido de excluir nuestra lengua común. Debemos tratar de salvarla utilizando todos los medios a nuestro alcance. Por fin disponemos de una sentencia firme del Tribunal Constitucional sobre el nuevo Estatuto. A muchos esa sentencia puede parecernos insuficiente, pero tenemos que aprovechar la rendija (por pequeña que sea) de haber dejado claro que el catalán no puede ser ni la lengua preferente ni la única vehicular, lo que ha constituido el núcleo central del discurso de nuestra Asociación desde su fundación hace 18 años. Protestemos día a día en todos los lugares donde no se respete el bilingüismo institucional y se quiera excluir el español.

Reclamemos nuestros derechos. Nadie lo va a hacer por nosotros.

Antes de entregar el premio a Xavier querría dar las gracias a otras personas de nuestra Asociación además de las que ya he mencionado previamente, y que semana a semana han trabajado no sólo para que se celebre este acto sino muchas otras actividades de nuestra asociación como Elvira, Carmen, Antonio, Margaret, Ginés, José Antonio, Mª Antonia, Santi,.. y otros que espero me perdonen si no los he citado.

Discurso de recogida del premio
Xavier Pericay 6 Octubre 2010

Barcelona, 1 de octubre de 2010)
        Querida Marita, querido Eduardo, muchísimas gracias por vuestras palabras.
        Queridos amigos de la Asociación, queridos conciudadanos, muchas gracias también por vuestra compañía en un día como hoy, tan significativo para mí.

         Mirad, yo soy un hombre lento. Lo cual, como tantas cosas en la vida, tiene ventajas y tiene inconvenientes. Entre estos últimos está sin duda una cierta falta de reflejos. Yo suelo enterarme de las cosas algo tarde y, lo que es peor, cuando me entero, no reacciono enseguida, sino que me tomo mi tiempo. Y es esa misma falta de reflejos la que me incapacita para el cuerpo a cuerpo. Allí donde se impone el intercambio de golpes, yo llevo siempre las de perder. Por eso, en la medida de lo posible, trato de rehuir el encontronazo, de mantener en toda ocasión la imprescindible distancia.

        Pero, como os decía, esa lentitud congénita tiene también sus ventajas. Mi mujer, por ejemplo, acostumbra a recordarme que yo soy lento, sí, pero seguro. Y aun descontando que mi mujer es mi mujer —o sea, alguien que me quiere—, me da la impresión de que, en efecto, ese retraimiento mío favorece un cierto aplomo, una cierta seguridad. Como favorece, me temo, la tolerancia. Cuando la Asociación, por boca de su presidente, me comunicó que me habían concedido el premio en su decimosexta edición me llevé, claro está, una gran alegría. Pero luego, pasado el subidón —es decir, algo más tarde, ya sabéis que me tomo mi tiempo—, me pregunté por qué demonios me habían dado el premio precisamente a mí. O, lo que es lo mismo, qué tenía yo de tolerante. Y llegué a la conclusión de que mi tolerancia era en gran parte producto de mi lentitud.

        Sí, yo soy tolerante porque soy lento. Si no lo fuera, si reaccionara al punto ante cualquier estímulo, hoy no estaría con toda seguridad aquí arriba dándoos las gracias por este premio; estaría aquí abajo con todos vosotros —de permitírmelo el calendario— escuchando el discurso del premiado de este año. Y es que la tolerancia, a mi modo de ver, no consiste tanto en «respetar las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias» —que es lo que indica el diccionario—, no consiste tanto en esto como en respetar al ser humano que hay detrás. Dicho de otro modo: consiste en respetar el derecho de ese ser humano a expresar sus ideas y creencias, y a realizar esas prácticas, aun cuando sean distintas o contrarias a las propias. Lo cual no impide, por supuesto, que uno combata denodadamente con la palabra esas ideas, creencias o prácticas, en la medida en que las juzga erróneas, injustas o, simplemente, fuera de lugar. Y que hasta considere un deber combatirlas.

        Pues bien, así las cosas, es evidente que, si yo fuera más rápido en mis reacciones, sería un ser bastante intolerante. Dudo mucho que llegara al extremo de retorcer el pescuezo al causante de mi irritación, pero estoy convencido de que, en según qué casos al menos —y en según qué casos catalanes de forma particular—, ganas no me faltarían. En definitiva, que si bien no pecaría de obra, sí lo haría de palabra y pensamiento. De ahí que agradezca a la biología el haberme hecho algo lento. Gracias a ello, me he convertido en una persona tolerante. Y, con el tiempo, esa cualidad mía se ha acrecentado hasta tal punto que me he visto agraciado con el máximo premio a que puede aspirar alguien de mi naturaleza: el Premio a la Tolerancia. Como comprenderéis, más no se puede pedir.

        Ahora bien, del mismo modo que no me duelen prendas a la hora de reconocer el peso de la biología en el desarrollo de esa faceta de mi personalidad, también quiero creer que algo habré puesto yo de mi parte. Y quien dice yo, dice la voluntad. Porque en un país como el que nos ha tocado en suerte —me refiero, por supuesto, a Cataluña, pero también a la España en que esa Cataluña se inserta— no basta con dejarse arrastrar por la corriente. Si uno quiere llevar una vida más o menos digna, una vida llamémosle decente, tendrá por fuerza que ponerse a remar río arriba. Y eso es bastante duro. Porque supone, la mayoría de las veces, remar contra la exclusión, o sea, contra la intolerancia.

        La sociedad catalana —no os descubro nada nuevo— no es una sociedad como las demás. Al menos, no como las demás sociedades democráticas. En estas existen unas reglas del juego claramente establecidas, que garantizan —o deberían garantizar— lo que podríamos denominar la libre concurrencia. O, si queréis —suena mejor—, la igualdad de oportunidades. Esas reglas del juego son, en todo el mundo democrático, más o menos las mismas y, en lo tocante a los derechos y libertades, prescriben algo parecido a lo recogido en el artículo 14 de nuestra Constitución. Esto es, que somos todos iguales «ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social». Pues bien, en Cataluña ese precepto se cumple… hasta cierto punto. Y el punto a partir del cual deja de cumplirse no lo fija ninguna instancia superior —si la hubiere—, ningún mandato divino, sino algo tan pedestre, tan vulgar, tan aparentemente caduco —y, aun así, tan poderoso—, como el nacionalismo.

        El nacionalismo es básicamente una línea divisoria. O se es nacionalista o no se es. Pero, incluso el que no lo es, puede ahorrarse problemas si permanece quieto y callado. Lo que el nacionalismo no tolera es la contradicción. Retomando el símil de hace un momento, uno puede remar a favor de la corriente o incluso dejarse llevar por ella; nadie se lo reprochará. Ahora bien, si uno se revuelve contra el curso del río, si decide remar a contracorriente, entonces deberá atenerse a las consecuencias. En eso consiste, a grandes rasgos, esa discriminación añadida a la que aludía anteriormente: en penalizar al infractor, al contradictor, al disidente. Y en penalizarlo —social y económicamente— por no seguir unos preceptos —de base lingüística y cultural, la mayoría— que no guardan relación ninguna con los que cualquier sociedad moderna y civilizada tiene hoy en día sólidamente establecidos.

        Yo fui, durante un par de décadas, nacionalista. De baja intensidad, eso sí. Para entendernos: yo fui de los que se dejan llevar por la corriente, no de los que reman a favor. E incluso traté alguna vez de contener las aguas —sin éxito, sobra decirlo—. Pero, en fin, fui de los suyos, a qué engañarse. Hasta que llegó el día en que me harté. Aunque también podría ser que ese hartazgo fuera anterior a ese día y no se manifestara, en realidad, sino al cabo de un tiempo —ya sabéis que lo mío no es la rapidez—. Sea como sea, ese día llegó. Desde entonces, he intentado por todos los medios denunciar cuantos abusos he creído entrever en ese mundo en el que me formé y que, por desgracia, tan bien conozco. Y he procurado asimismo participar en cuantas iniciativas se me han propuesto y me han parecido al alcance de mis posibilidades. No ha sido fácil. Nunca es fácil ir a contracorriente. Y luego está lo que podríamos llamar el síndrome del disco rayado. Ronald Steel, el biógrafo del periodista Walter Lippmann, lo ha descrito muy bien: «Al igual que muchos otros disidentes, Lippmann comenzaba a tener la sensación de que sonaba como un disco rayado». Es verdad. Ese es uno de los peajes que hay que pagar. Como el nacionalismo es monocorde, su denuncia, en la medida en que se vuelve sistemática, acaba siendo también monocorde. Pero no queda más remedio que seguir. El silencio, al contrario de lo que ocurre con el silencio administrativo, da siempre la razón al «statu quo». Y en Cataluña no hay otro «statu quo» que el nacionalismo.

         Estimats amics:

        Fa cosa de cinc anys —cinc anys una mica llargs, ja que era a finals de maig de 2005—, vaig assistir per segona i, fins avui, última vegada a l’acte de concessió d’un premi a la Tolerancia. El donaven a un gran amic meu i, com se sol dir, no hi podia faltar. Però és que, a més a més, jo parava llavors bastant sovint per Catalunya. Hi parava més que ara, en tot cas. Aquell dia en concret —me’n recordo perfectament— jo no tenia veu. La poca que em quedava a l’arribar a l’hotel l’havia gastada al bar que hi ha arran de carrer, intervenint en una reunió que no era clandestina, però que, donat l’ambient en què es feia, poc se’n faltava perquè ho fos. Els assistents a la reunió, i algun més que no s’hi havia pogut afegir —una quinzena, en total—, havíem elaborat un manifest que s’havia de presentar al cap d’una setmana i ens trobàvem en plena recollida de firmes. Bé, el cas és que, una vegada enllestida la feina, uns quants vam baixar fins aquí, per assistir a l’acte d’entrega del premi i al sopar. Tot va anar com una seda. Vull dir que va ser un acte simpàtic i entranyable, com solen ser-ho tots els que organitza l’Associació. Ara, per mi va ser una tortura. No ho he passat mai tan malament. Em va tocar seure al costat d’una senyora magnífica, agradabilíssima, que tenia un munt de coses per preguntar-me sobre el que estava passant en aquells moments a Catalunya —ella era de Madrid—. Jo mirava de respondre a cada pregunta. Res. Impossible. De mi no en sortia cap fil de veu. Estava completament afònic i sense ni tan sols un trist llenguatge de signes a què recórrer. Com és natural, va arribar un moment en què es van acabar les preguntes. Però, curiosament, no la conversa. Aquella bona senyora, tot i el mut que tenia a la vora, va seguir parlant com si res, amb una educació i una professionalitat absolutament exemplars.

        Bé, si avui us conto tot això —ja us ho podeu imaginar— no és només perquè comproveu que he recuperat la veu. És també perquè en aquesta afonia meva de llavors no hi sé veure sinó el símbol d’una afonia més àmplia, més general. En aquells darrers dies de maig de 2005, i a pesar de les moltes veus que ja s’havien alçat per denunciar els abusos i les vulneracions de drets que havien tingut lloc a Catalunya al llarg d’un quart de segle de governs nacionalistes de tots colors, un nombre important de ciutadans seguia sense una força política que els representés. Aquest era, justament, el sentit últim d’aquell manifest que vam fer públic una setmana més tard. La creació d’un nou partit polític —que és com dir la impugnació de tots els que en aquell moment constituïen la classe política catalana—. El camí va ser llarg. I difícil. Sense diners, amb tots els mitjans de comunicació catalans en contra —és a dir, ignorant l’existència del fenomen—, amb els energúmens de sempre repartint garrotades i amb l’autoritat mirant cap a una altra banda, va ser ben bé un miracle que aquell moviment ciutadà arribés finalment a port. Però hi va arribar. No només es va constituir el partit, sinó que el partit en qüestió va treure tres diputats a les eleccions al Parlament. O sigui, va tenir veu, que d’això es tractava.

        Fa un moment us deia que la premsa única de Catalunya ni tan sols va dignar-se a parlar de tot allò. No és del tot cert. Algun columnista orgànic sí que ho va fer. I sempre per via de pronòstic apocalíptic. Llegits avui, aquests pronòstics, fan morir de riure. Perquè la realitat els ha desmentit sistemàticament. Primer va ser que el partit no s’arribaria a crear mai. Després, que no trauria mai representació al Parlament. I l’últim de tots, amb els tres representants electes com a única gran notícia electoral, que això seria flor d’un dia, que a aquest nou partit li passaria el mateix que a l’únic precedent conegut, aquell PSA de les primeres autonòmiques que va desaparèixer del mapa electoral al final d’aquella mateixa legislatura. És veritat que aquest últim pronòstic encara no ha passat la prova de la realitat. Falten un parell de mesos, aproximadament, perquè els vots ens treguin de dubte. Ara, el que és jo, estic absolutament convençut que aquest últim pronòstic seguirà el mateix camí que els anteriors. O sigui, el camí, tan higiènic, de la paperera. Un cop recuperada la veu, seria imperdonable tornar-la a perdre. I això, per moltes diferències que de vegades hàgim tingut, tinguem o puguem arribar a tenir, uns i altres, amb aquesta veu.

         Queridos amigos,

        No quisiera terminar mi intervención sin daros de nuevo las gracias por vuestra presencia aquí. Y sin darlas, muy en particular, a los miembros del jurado que me ha distinguido con la concesión del Premio a la Tolerancia en su decimosexta edición. El prestigio de un premio tiene mucho que ver con el nivel del jurado que lo otorga. Y, por supuesto, con el de quienes han merecido, a lo largo del tiempo, el galardón. Tanto en lo uno como en lo otro me siento, como comprenderéis, no sólo honrado, sino abrumado incluso. Y lo que es más importante, si cabe: enormemente feliz.

        Muchísimas gracias a todos.

Cataluña para los catalanes
Nota del Editor
 6 Octubre 2010

Afortunadamente no tuve la oportunidad de asistir a la entrega del XVI premio a la tolerancia, recibí la invitación, pero por importates razones ni siquiera me planteé asistir. Cuando alguien mezcla palabras de otro idioma, se puede pensar que lo hace porque está explicando un concepto nuevo del que no existe vocabulario en la lengua principal, o porque quiere mostrar a los demás que conoce mas o menos la otra lengua, o porque se dirige a gentes que como él tienen un conocimiento amplio de la otra lengua (en el sentido coloquial), y pretende que el mensaje sólo sea recibido por este grupo de gente, excluyendo tácitamente a los demás.

Yo soy de los que pienso que la mayoría de los que se consideran "bilingües" así como la mayoría de los que, bilingües o no, se consideran tolerantes, cuando un "bilingües" mezcla, intercala palabras y párrafos de la lengua regional lo hace para excluir a los que no aceptan sus postulados, la imposición de su bilingüismo.

Cada persona ve el mundo de acuerdo con un vocabulario adquirido a lo largo de su existencia y por tanto único y en constante desarrollo. Por ello, cuando cualquier persona trata de comunicar con otra, debe utilizar el vocabulario común que se irá ampliando según sea necesario para  introducir cualquier nueva palabra o concepto. Si alguien utiliza el vocabulario de una lengua regional, está imponiendo su visión del mundo bajo su vocabulario y por tanto creando una barrera a la comunicación, está confundiendo a su interlocutor, le está insultando por su desconocimiento de la lengua regional.

LAS MEMORIAS DEL DISIDENTE PERICAY
Ana Nuño  libros.libertaddigital.com 7 Mayo 2009

Filología catalana. Memorias de un disidente es el título del primer libro de memorias de Xavier Pericay, traducido por el autor al castellano y originalmente publicado en catalán, en 2007, con el título Filologia catalana. Memòries d’un dissident. A la vista salta, al comparar los dos títulos, que catalán y castellano son lenguas tan alejadas entre sí como pueden serlo el ruso y el inglés o el chino y el hebreo.

Recuerdo la primera vez que oí hablar del catalán. Fue en casa, en Caracas, y quien hablaba era mi padre, que contaba la sorpresa que se había llevado al recibir un libro de un colega suyo escrito en esa lengua. En la nota que acompañaba al ejemplar, el autor se había tomado la molestia de recomendar un par de gramáticas del catalán y un diccionario bilingüe catalán-castellano. Para que así mi padre pudiera descifrar el arduo tomito. Como debe ser, éste agradeció el envío y el consejo. Pero al acusarle recibo no pudo evitar la tentación de recordarle la reflexión que a Jorge Luis Borges, en una célebre y aguda reseña, le inspiraron en su día "las alarmas del doctor Américo Castro":

El idioma español adolece de varias imperfecciones (monótono predominio de las vocales, excesivo relieve de las palabras, ineptitud para formar palabras compuestas), pero no de la imperfección que sus torpes vindicadores le achacan: la dificultad. El español es facilísimo. Sólo los españoles lo juzgan arduo: tal vez porque los turban las atracciones del catalán, del bable, del mallorquín, del galaico, del vascuence y del valenciano; tal vez por un error de la vanidad; tal vez por cierta rudeza verbal: confunden acusativo y dativo, dicen le mató por lo mató, suelen ser incapaces de pronunciar Atlántico o Madrid...

Y concluía con esta nota irónica, no exenta de melancolía:

Veo que los catalanes, al fin, se rinden a la evidencia: han acabado siendo tan españoles como los que siempre se han enorgullecido de serlo.

Si mi padre viviera, no saldría de su asombro: podría constatar que los catalanes han pasado del prepotente y ridículo orgullo lingüístico a imponer el catalán y proscribir el castellano, y que hoy en Cataluña está prohibido dar clases en castellano, los funcionarios están obligados a demostrar que dominan el catalán y los comerciantes que llaman a su establecimiento, pongamos, El Rincón de Pepe en vez de El Racó d'en Pep se exponen a pagar multas de varios cientos de euros a la Generalitat.

Hace año y medio publiqué una reseña de la primera edición de las memorias de Pericay (que, por cierto, acabo de descubrir que ha desaparecido del catálogo de su editor, Destino, al menos en su portal web). Hace dos semanas tuve el placer de leer la versión al castellano, en la bella y cuidada edición de Barataria, que hace ocho días presentamos un grupo de amigos en Barcelona, en un acto que hizo posible la generosa hospitalidad de la Asociación por la Tolerancia. Reproduzco aquí lo esencial de mi presentación, y añado algún otro apunte.

No sólo sigo pensando de Filologia catalana lo que escribí en aquella reseña, sino que me parece igualmente aplicable a Filología catalana. ¿Cómo puede ser? Si la etnolingüística y algunas ramas de la sociolingüística tienen razón, el uso de una determinada lengua condiciona y define una determinada visión del mundo. Es decir, tendría forzosamente que haber leído no el mismo libro en dos lenguas diferentes, sino dos libros distintos. Es más, cada uno de esos libros debería evidenciar universos simbólicos claramente diferenciados.

Pero hay más. La lengua materna del autor no es el castellano, sino el catalán. Pues bien, Filologia catalana es un libro de memorias magníficamente bien escrito, pero resulta que de Filología catalana puede decirse exactamente lo mismo. ¿Qué pasa aquí? No puede ser, alguien está haciendo trampa. O el autor, o su editor en castellano, o ambos. Porque de no ser así va a resultar que otro de los pilares en los que reposa el imponente (más bien, impuesto) edificio del nacionalismo lingüístico amenaza venirse abajo. Por aquello, harto sabido, de que no se puede aprender y dominar bien dos lenguas, mucho menos simultáneamente, y no digamos ya si se está en edad escolar.

Las lenguas son entes de enorme complejidad. Como no puede ser de otro modo: además de cargar con su propia historia a cuestas, que sólo es posible descifrar después de años de estudio y a través del dominio de la etimología y de arduas disciplinas como la lingüística o la filología, resulta que las lenguas deberían tener por función primordial no la comunicación entre las personas, menuda ordinariez, sino la de contribuir a la construcción de la casa común, gran o petita, de la identidad colectiva. ¿Y dónde se ha visto que una casa se pueda construir con materiales destinados a la edificación de otra? ¿O que los mismos materiales sirvan para construir la una y la otra? ¿O no una casa, sino, qué sé yo, una sala de conciertos?

Pero hay todavía una razón añadida a mi perplejidad. Leyendo tanto Filologia como Filología he descubierto, ya con estupor rayano en sacro horror, que la lengua en la que el autor fue, de entrada, escolarizado no es ni una ni otra, ni el catalán ni el castellano, sino una tercera: ¡el francés!

Llegada a este punto, comprendí que lo mejor que podía hacer era tirar la toalla. Puesto que no podía hacer lo único que me hubiese permitido aliviar la conciencia: pedir audiencia con don José Montilla para advertirle del serio peligro que está haciendo correr a sus hijas al escolarizarlas en un establecimiento privado donde, a diferencia de lo que ocurre en los centros públicos, sí se imparten clases en castellano, y en el que, además de tener sus padres que dejarse la piel en matrículas, a ellas las están privando del mayor disfrute y óptima utilidad que derivarse pueda del aprendizaje de una lengua: la inmersión en los valores patrios. Las hijas de Montilla, a menos que sus padres reaccionen a tiempo (aunque me temo que ya sea tarde), vivirán el resto de sus días injustamente y para siempre privadas de acceso a universos simbólicos coherentes y unitarios y, sobre todo, nacionales, y mucho me temo que nunca aprenderán a construir correctamente una casa, gran o petita, o ningún otro albergue colectivo.

Aparte, quiero retomar una comparación que hice en mi primera reseña del libro de Pericay. Porque releyéndolo ahora (puesto que, en efecto, se trata del mismo libro) comprendo, no que había errado el tiro, sino que me había quedado corta. Después de mi primera lectura, comparé el método de composición de estas memorias del disidente Pericay con En busca del tiempo perdido de Proust. Por lo general, en una reseña, este tipo de comparaciones entre autores vivos y glorias de panteón son o gratuitas o, en el peor de los casos, halagos obsecuentes. Peloteo, vamos. Como no tengo motivos para hacerle la pelota a Pericay (con los amigos, como con los seres queridos, no hace falta cultivar este fatigoso deporte, visto que podemos hacerles trastadas, lo que es mucho más placentero), diré por qué me parece que la comparación no es gratuita.

La novela de Proust es lo que se considera un monumento. Lo que quiere decir, entre otras cosas, que casi nadie la lee, y que quienes sí la leen lo hacen buscando en sus páginas la estatua y el bronce literarios. Es una lástima, porque En busca del tiempo perdido es mucho más y mejor que una novela: una falsa novela. De hecho, probablemente la más inteligente y completa impugnación de este género. Porque lo que hizo Proust fue eliminar las barreras que separan a la novela de las memorias, a la ficción de la realidad, a la literatura de la vida. Y lo hizo introduciendo muy sutilmente en un relato que es, esencialmente, autobiográfico y que hubiese podido convertirse en sus memorias esas escorias y excrecencias que son la ficción y la imaginación. En suma, lo que se considera literatura.

Xavier Pericay, en estas memorias suyas que sí lo son, utiliza el mismo método, el método de patchwork, si se quiere, que utilizó Proust, pero no para hacer algo tan normalizado a estas alturas como instilar dosis variables de literatura en sus memorias, sino para dar a sus recuerdos, esa piel quebradiza, el punto exacto de hidratación para que pueda volver a respirar por todos sus poros. Esa crema restauradora de la memoria es el presente, desmenuzado y destilado en reflexión y análisis. En ensayo. Algo parecido, por cierto, hacía Montaigne en sus essais. Salvo que Pericay, porque es filólogo y no es un francés del siglo XVI, sabe que las palabras no significan por sí solas, que siempre hay que reconocer o reconstruir el contexto donde fueron utilizadas, y que sirven para comunicarse entre sí las personas, pero también pueden servir para fines políticos. El nacionalismo, en Cataluña y en otros rincones de España, tiene muy bien aprendida esta última lección.

Por último, además de por estas virtudes, hay que leer Filología catalana para comprender que es posible ser catalán, haber militado, más o menos fervorosamente, a la izquierda y en el centro o corazón del catalanismo, y ser honesto y, llegado a un punto, reconocer que es también posible salir de la caverna de las ilusiones colectivas sin traicionarse ni renegar del pasado. Es fácil decirlo, es terriblemente difícil vivirlo. Pericay nos cuenta, con la urbanidad que lo caracteriza, este largo y lento proceso de cambio de piel, que ha debido de ser doloroso. Hay que agradecerle, además, que nos haya ahorrado el dolor y nos regale el mejor libro de memorias, desde Josep Pla, escrito por un catalán.

XAVIER PERICAY: FILOLOGÍA CATALANA. MEMORIAS DE UN DISIDENTE. Barataria (Sevilla), 2009, 406 páginas.

Memòries d'un dissident, de Xavier Pericay
Ana Nuño www.letraslibres.com SEPTIEMBRE 2007

Nada hay en la tradición hispánica que pueda compararse al río de diarios y memorias que recorre la geografía literaria inglesa o el mapa de las letras francesas. No viene aquí al caso hurgar en las raíces de esa malquerencia española. El caso es que el “yo” autobiográfico ha sido durante siglos el convidado de piedra de las letras hispanas. Por las razones que fuere, al yermo autobiográfico español le han venido saliendo últimamente unos cuantos inquilinos. La nómina, cuantiosa y desigual, va de Goytisolo a Trapiello, de Jiménez Lozano a Llop, de Gimferrer a Sánchez Robayna, de Tubau a Espada. Con Filologia catalana. Memòries d'un dissident, Xavier Pericay ha logrado hacerse con una de las parcelas más amplias y ambiciosas de ese territorio.

Aclaro que las memorias de Pericay, escritas en catalán por un catalán, se integran en el ámbito señalado. Un ámbito en el que conviven las letras catalanas y la literatura en castellano, que es su otra lengua y mercado, si convenimos en que toda lengua posee, además de un ámbito de uso, otro de incidencia e influencia cultural, que suele ser más vasto. Por mucho que se empeñe la anatomopatología nacionalista, la producción literaria en lengua catalana no existe en el vacío de su propio ombligo, y tanto como la lengua catalana, las obras en ella escritas se integran desde hace siglos en un marco más amplio, donde conviven en estrecho comercio con la lengua castellana y sus autores y obras. Propiciar su divorcio es condenarlas a las dos, a la lengua y a la literatura catalanas, a la inanidad, la pobreza y el ridículo, que es lo que acontece desde hace casi seis lustros por mor de una tan esperpéntica cuan letal ilusión identitaria, principalmente basada en el rechazo de “lo español”.

Amplitud, pues, y ambición. El hilo con el que pespuntea Pericay sus memorias recorre una vida que desde la Transición ha sido testigo y partícipe de algunas de las aventuras intelectuales, culturales y políticas más señaladas de Cataluña. Trayectoria vital amarrada a la memoria de una familia: la madre y el padre y los respectivos abuelos adquieren una importancia que excede la de su eventual utilidad –evidente en el caso de la madre– como motivo unificador. Lo del pespunte es más que una metáfora: como en esta técnica de costura que obliga a la aguja a volver atrás antes de dar una nueva puntada, el autor no da un paso sin antes volver la vista para, como quería Eliot, set our lands in order. Por lo demás, Pericay lo aplica sistemáticamente a todos los sucesos y personas que han jalonado su trayectoria. Esta manera de avanzar demorándose y retomando el hilo, este festina lente, es el mejor homenaje que podía rendirle a la que ha sido y es su pasión primordial. Valga decir, la filología.

Y es que el autor ha dado con el estilo más pertinente para narrarse a sí mismo: aplicándose a establecer el sentido y contexto de su vida, exactamente como lo haría con un documento significativo de la lengua. Traslación narrativa de un método brillantemente expuesto en El malentès del noucentisme (1997), ensayo escrito al alimón con Ferran Toutain que resulta imprescindible para comprender la evolución de la prosa catalana del siglo XX y los malentendidos que han rodeado su recepción y transmisión. En Filologia catalana, Pericay logra el tour de force de convertir método filológico en estilo narrativo, en un gesto que no deja de evocar el que condujo a Proust de sus ensayos y crónicas al definitivo salto de la Recherche, obra integral en la que confluyen vida y reflexión sobre la vida, narración y ensayo, intencionalidad ética y programa estético. Lo que Barthes llamaba el ductus de la escritura –la voz narrativa en movimiento– respeta aquí fielmente el proyecto filológico caro a Pericay y Toutain. Leer Filologia catalana se convierte, así, entre otras felicidades, en una experiencia lingüística señalada por su radical honestidad.

He dejado para lo último lo que salta a la vista. Me refiero a una virtud que es hoy, hélas, el bien más escaso en tierras catalanas, desde que el nacionalismo impusiera su ley en todos los ámbitos de la vida pública. Una ley que amenaza de ostracismo a quien ose discrepar de un puñado de principios falsarios: que Cataluña y los catalanes nada tienen que ver con España y los españoles, que “Madrid” tiene la culpa de todos los problemas, que España es “facha” y Cataluña, “progresista”. Este falaz ideario, por absurdo que parezca, ha logrado abolir cualquier manifestación, no ya de disidencia, sino de democrático disenso en la sociedad catalana. Aun Barcelona, que llegó a encarnar cierta forma de apertura al mundo y de pluralidad, ha acabado, como certeramente diagnostica Pericay, “tiñéndose de ambivalencia identitaria y relativismo moral. O, lo que es lo mismo, de nacionalismo e izquierdismo”.

La rara virtud que cultiva Pericay, y que hace de la lectura de sus memorias un tonificante viaje por una comarca de la vida limpia de trampantojos, es el respeto de la realidad. Virtud en ausencia de la cual no sólo el intelectual, sino el ciudadano de a pie acaba renunciando a sus derechos, entre los cuales, y sobremanera, el de disentir de las falacias dominantes. “Bien mirado –concluye Pericay–, me habré pasado la vida llevando la contra. Como un adolescente”. Nada de eso: como un ciudadano inteligente y honesto. ~

De Marsé a Pericay
IVÁN TUBAU, EL MUNDO 7 Mayo 2009

Al catalán Juan Marsé le han dado por fin el Premio Cervantes, considerado el más importante de las letras españolas, y el catalán Xavier Pericay acaba de publicar la versión española de Filología catalana, donde además de contar su vida explica cómo fue cociéndose la dictadura blanca que hoy impera en Cataluña

Me cupo el riesgoso honor de presentar, con Ana Nuño y Arcadi Espada, Filología catalana, versión española -hecha por el propio autor en claro castellano- de la Filología catalana de Xavier Pericay. Para lo que quiero decir de ese libro, subtitulado Memorias de un disidente e indispensable para entender por qué Cataluña y sus lenguas han llegado a ser lo que son, el espacio de que dispongo aquí es insuficiente. Más aún teniendo en cuenta el espléndido prólogo de Jon Juaristi, imprescindible para comprender la grotesca tragedia etnolingüística y etarra del País Vasco.

Por fortuna, pocos días antes le habían entregado el Premio Cervantes, el más importante de las letras españolas, a Juan Marsé. Y Marsé me resuelve el problema hoy (otro día ya veremos). Acudo a Google y escucho su discurso de aceptación, que el titular de un periódico sintetizó muy bien: «Soy catalán y escribo en castellano. ¿Y qué?»

Oigo a Marsé y veo su cara mientras lee en Alcalá de Henares -no improvisa- ante reyes, presidentes y académicos: «Soy un catalán que escribe en lengua castellana. Yo nunca vi en ello nada anormal. Y aunque creo que la inmensa mayoría comparte mi opinión, hay sin embargo quien piensa que se trata de una anomalía.» La sobrina de Jaime Gil de Biedma, presidenta de la Comunidad de Madrid, sonríe -¿cuándo deja de sonreír esta mujer?- y asiente satisfecha.

Vuelvo a Pericay, una de las más límpidas prosas españolas que se puede (no «pueden») leer hoy, tan eficaz que incluso resiste el parangón con Quim Monzó y algún otro de los escritores catalanes que escriben hoy en los periódicos el mejor español del siglo. El segundo capítulo de la tercera parte, titulado «Un fenómeno coyuntural a liquidar», lo dedica Pericay entre otras cosas a explicitar e ilustrar ese escalofriante sintagma, parido en su número de julio-agosto de 1977 por la revista Taula de Canvi, próxima al PSUC y dirigida por Alfons (antes Alfonso-Carlos) Comín, católico comunista o comunista católico.

Ahí, hace más de 30 años, casi recién estrenada la monarquía democrática española (échale oxímoron, Espada) estaba ya el huevo de la serpiente que convertiría a Cataluña en la «dictadura blanca» que hoy es, que anunció por primera vez en 1982 el presidente Tarradellas en la larga entrevista que le hice y se publicó en Diario 16 el 15 de agosto de aquel año. Los barros de Taula de Canvi anunciaban ya los lodos de la intolerancia lingüística gubernamental que anegan la Cataluña de hoy y ningún otro lugar de la Unión Europea. Repito: ninguno. Lean, lean en Filología catalana qué insignes intelectuales formaban el consejo de redacción que concibió y parió este monstruo: «Los catalanes (de origen o de radicación) que se expresan literariamente en lengua castellana […] ¿deben ser considerados como fenómeno coyuntural a liquidar a medida que Cataluña asuma sus propios órganos de gestión política y cultural?». Lean las respuestas de insignes o no tan insignes escritores «de origen o de radicación», desde el patético charnego agradecido Candel al arrepentido cómplice Vázquez Montalbán, un chico de mi edad nacido como yo en el Chino de Barcelona, después rebautizado «Raval».

Quítense el sombrero ante Juan Marsé, único que se negó a contestar esa encuesta. Y quítense la barretina ante Maria Aurèlia Capmany, que pese a contestarla osó decir: «El cerebro que ha parido esta fórmula o bien está tétricamente deformado por la ideología nazi o fascista, o bien lleva peores intenciones que un interrogatorio de tercer grado.»
 ivan.tubau@uab.es

El castellano en Cataluña, historia de una infamia
Xavier Pericay Asociación por la Tolerancia. 30 Septiembre 2005.

(Una primera versión de este texto se publicó en el número 23 de El Noticiero de las Ideas, correspondiente a julio-septiembre de 2005, con el título «La depuración del castellano en Cataluña»)

Conferencia pronunciada en el marco del "I ciclo homenaje a J.R. Lodares" organizado por la Asociación por la Tolerancia. 30/9/2005.

Es muy probable que todo empezara con aquellos vientos. Sí, con aquel manifiesto titulado «Por la igualdad de derechos lingüísticos en Cataluña» que Diario 16 publicó el 12 de marzo de 1981 en su suplemento literario –cuyo nombre, «Disidencias», tan bien encajaba en la naturaleza y el propósito del escrito– y que pronto iba a ser conocido como «el manifiesto de los 2.300» o, simplemente, como «el manifiesto» por antonomasia. Leído hoy, el texto deja un regusto contradictorio. Por un lado, cierta sensación de déjà vu, cierto aroma de época –inevitable, por lo demás, si se repara en el tiempo transcurrido: casi un cuarto de siglo–, con sus referencias a la lengua como un «vehículo intelectual y afectivo que une al niño con sus padres y que, además, comporta toda una visión del mundo» o, en el caso de la lengua catalana, como «un excelente instrumento para desviar legítimas reivindicaciones sociales que la burguesía catalana no quiere o no puede satisfacer». Por otro lado, el asombro, el espanto incluso, de comprobar que lo que entonces se anunciaba como un peligro –a saber: que se estaba iniciando un proceso destinado a «convertir el catalán en la única lengua oficial de Cataluña»– ha adquirido ya la firme categoría de hecho contrastado. En otras palabras: advertidos estábamos y, sin embargo, de nada ha servido.

Por supuesto que el momento era malo. Malísimo. Unos días antes, la democracia española había estado a punto de saltar por los aires. En el prólogo a la segunda edición de Lo que queda de España Federico Jiménez Losantos, uno de los primeros firmantes de aquel manifiesto y corresponsable asimismo de su redacción, relata como el texto estaba ya listo –lleva fecha de 25 de enero de 1981– y la recogida de firmas terminada cuando se produjo el intento de golpe de Estado del 23 de febrero. Y como se demoró su publicación, para alejarla, en la medida de lo posible, del golpe y sus efectos, entre los cuales la LOAPA, la Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico. No fue posible, claro. Ni siquiera lo habría sido de haber dejado pasar los promotores del manifiesto unos cuantos meses entre una fecha y otra en vez de esos veinte días escasos. Y hasta me atrevo a decir –con la ventaja que da, sin duda, la proyección de una mirada retrospectiva– que, incluso sin golpe y sin efectos, la cosa habría tomado los derroteros que tomó. Y es que el momento también era malo por otros motivos. La persecución de la lengua catalana, la proscripción de su enseñanza, el franquismo, en definitiva, estaban todavía muy presentes. Si bien se mira, ¿qué son unos pocos años de provisionalidad autonómica y apenas uno de autonomía definitiva frente a casi cuarenta de prohibiciones y censuras? Pero no sólo el franquismo seguía vivo en muchas mentalidades. Esa argamasa que buena parte de la sociedad catalana había ido fabricando a modo de dique contra la dictadura, formada por algo de conservadurismo, algo más de izquierdismo y mucho nacionalismo, y a la que se convino en llamar antifranquismo, tampoco había desaparecido. Al contrario. Su propio carácter reactivo le aseguraba una larga vida. El pasado estaba allí, bajo tierra, es cierto, pero a un palmo tan sólo; bastaba con hurgar un poco para exhumarlo. Y no faltaban manos. Así las cosas, la aparición de aquel manifiesto venía que ni pintiparada. ¿O acaso el castellano, esa lengua que el manifiesto decía defender, no era la lengua del imperio?

Las primeras reacciones ya dieron el tono. El 14 de marzo, dos días después de la publicación del texto, La Vanguardia lo reproducía en sus páginas. Y le añadía un editorial. El editorial. Aunque mejor sería invertir el orden de los factores y decir que al editorial le añadía la reproducción del documento, puesto que, según el propio periódico, la inserción del manifiesto, más que a un criterio informativo, obedecía al interés de «que el lector juzgue y pueda interpretar este comentario editorial». El caso es que en aquel fondo titulado «Convivencia y libertad» estaban ya formuladas las tres impugnaciones mayores que, en lo sucesivo –y lo sucesivo, conviene no olvidarlo, significa casi un cuarto de siglo–, iban a servir de anatema contra cualquier amago de disidencia, lingüística o de otra índole. En primer lugar, lo extemporáneo del lugar y de la fecha de publicación: «Este documento se publica en un periódico de Madrid un mes y medio después de haber sido fechado y con el atentado a la Constitución sufrido en medio», lo cual equivalía a decir que había nacido en el extranjero y con alevosía, en plena convalecencia constitucional. Luego –por si no bastaba con el detalle de la datación del texto para destacar el carácter ajeno, impropio, sobrante, en una palabra, de sus redactores y suscriptores–, la alusión encomiástica a quienes, charnegos agradecidos o burgueses a su pesar, jamás se habían ni se habrían atrevido a levantar la voz por algo parecido: «Afortunadamente los grandes nombres de lengua castellana que hace años viven en Cataluña y son queridos y respetados por todos, no figuran en la parva selección de los firmantes del documento». Y, en fin, como signo inequívoco de las intenciones aviesas de estos firmantes y de la ideología que arrastraban, la acusación de haber resucitado con su iniciativa el «problema catalán», ya que «en estos momentos, atacar a la Generalitat de Cataluña es atacar a la Democracia, a la Corona y a la Constitución, porque son partes de un todo que es el Estado español».

A lo largo de los días y meses siguientes, los medios fueron recogiendo con prontitud los signos más visibles de la polémica: las declaraciones de los políticos, unánimemente contrarias a los hechos denunciados –mejor dicho: a la denuncia de estos hechos–; la respuesta de la Dirección General de Política Lingüística, una suerte de cuestionario, a medio camino entre lo didáctico y lo policial, dirigido a los firmantes del manifiesto; el acto celebrado en la Universidad de Barcelona por «intelectuales, profesionales y trabajadores de la cultura en general que sienten como patrimonio propio e irrenunciable la lengua y la cultura catalanas» en contra de lo que ya era designado como «el manifiesto de Madrid», y que dio nacimiento a la Crida a la Solidaritat en Defensa de la Llengua, la Cultura i la Nació Catalanes, más conocida como «la Crida» a secas; el atentado de que fue víctima Jiménez Losantos, cuando dos pistoleros le dispararon una bala en la rodilla, y que supuso otro nacimiento, el de la banda terrorista Terra Lliure; el acto multitudinario celebrado el día de la festividad de San Juan en el Estadio del FC Barcelona como continuación del de la universidad barcelonesa, y al que asistieron alrededor de 80.000 personas; y un sinfín de artículos y cartas al director para todos los gustos, donde lo que más abundó fueron los gustos opuestos al manifiesto y donde no faltó la aportación de insignes escritores barceloneses en castellano, como Jaime Gil de Biedma y Carlos Barral, que tildaron el texto de «profesional e intelectualmente vergonzoso» (Gil de Biedma) o afirmaron, en un espectacular ejercicio de anticipación dialéctica, que «negar la prioridad del catalán en Cataluña es majadería equivalente a negar a la comunidad catalana el título de nación por temor a los excesos de la reivindicación política» (Barral). Y, por si alguien dudaba todavía del desenlace de la polémica y del lugar en que se encontraba cada cual, en septiembre de aquel infausto 1981 el Ayuntamiento concedió el premio Ciudad de Barcelona en su modalidad de mejor aportación cultural a los responsables de la campaña «en defensa de la lengua, la cultura y la nación catalanas». Era la traca final.

A partir de entonces, excepto alguna apelación a los tribunales de justicia, ya nada ni nadie iba a oponerse al proceso de normalización de la lengua catalana. El campo estaba despejado. La mayoría de los disidentes fueron abandonando Cataluña –a los pocos días de la publicación del manifiesto, el propio consejero de Enseñanza de la Generalitat, Joan Guitart, reconocía que, sólo en la provincia de Barcelona, más de diez mil maestros habían solicitado el traslado a otra zona de España en los últimos tres años– y los que no pudieron o no quisieron irse tuvieron muy claro cuál iba a ser en adelante su papel: o aceptar la jerarquía lingüística imperante –lo que comportaba, indiscutiblemente, ir renunciando poco a poco al uso del castellano en el ámbito de lo público– o convertirse en un sujeto indeseable y asocial. En otras palabras: la integración forzosa o la marginación definitiva.

Había ocurrido, estaba ocurriendo, lo que el manifiesto ya advertía. El artículo 3 del Estatuto de Autonomía aprobado a finales de 1979 hablaba en su punto 1 del catalán como «lengua propia de Cataluña», y en su punto 2, del catalán y el castellano como lenguas oficiales en la Comunidad. Por este orden. Y el orden importaba, puesto que el Gobierno de la Generalitat únicamente parecía atender, en su política, al primero de los dos puntos, al que descansaba en consideraciones de carácter histórico o territorial. Un viejo asunto, éste de la propiedad. Tan viejo como el de la lengua.

Ya en la Segunda República, cuando la tramitación del Estatuto anterior, la cuestión de la lengua había provocado más de un tira y afloja entre las partes –es decir, entre los Gobiernos de Cataluña y de España–. Y aunque a lo largo de todo aquel proceso no se había hablado sino de la oficialidad de los idiomas –así se colige, cuando menos, de la lectura de las diferentes versiones del texto estatutario–, es muy probable, visto el desenlace, que el recurso a la propiedad estuviera ya en la recámara de los negociadores catalanes. Recordemos los hechos. Nada más proclamarse la República, una asamblea de diputados catalanes elaboró una propuesta de Estatuto que fue aprobada por el Gobierno de la Generalitat provisional el 14 de julio de 1931 y refrendada el 2 de agosto del mismo año por la inmensa mayoría de los ciudadanos de Cataluña con derecho a voto. Pero lo que debía ser un proceso relativamente breve de negociación –el color político era el mismo en Barcelona y en Madrid, e incluso Francesc Macià, presidente de la Generalitat, se había desplazado a la capital del Estado para hacer solemne entrega del texto del Estatuto al presidente del Gobierno provisional de la República, Niceto Alcalá Zamora– se vio obstruido, en primer lugar, por la elaboración en el Congreso de la Constitución republicana y, luego, por la dificultad de encajar aquel texto inicial, fruto de las ilusiones del momento, en la nueva realidad del Estado. Finalmente, tras muchos meses de disputas y desencuentros, las Cortes constituyentes aprobaron el 9 de septiembre de 1932 el Estatuto catalán. Pues bien, entre el texto final y el inicial, y en lo referente a la cuestión de la lengua, había no pocas diferencias. Por ceñirnos a lo esencial: lo que en la versión primigenia de 1931 rezaba de este modo: «La lengua catalana será la oficial en Cataluña, pero en sus relaciones con el Gobierno de la República será oficial la lengua castellana», adoptaba en la definitiva de 1932 la forma siguiente: «El idioma catalán es, como el castellano, lengua oficial en Cataluña. Para las relaciones oficiales de Cataluña con el resto de España, así como para la comunicación de las autoridades del Estado con las de Cataluña, la lengua oficial será el castellano».

Se trataba, qué duda cabe, de una modificación sustancial: nada menos que el paso de la oficialidad a la cooficialidad. Es decir, del sueño a la realidad. Pero la resignación con que las huestes de Macià, todopoderosas en Cataluña, habían aceptado los sucesivos recortes en éste y en otros artículos de su ley estatutaria no era sino aparente. Les quedaba una carta: el Estatuto Interior. Y la jugaron. El 25 de mayo de 1933, el Parlamento de Cataluña surgido de las primeras elecciones autonómicas de 20 de noviembre de 1932, aprobaba, con el voto en contra de los diputados de la Lliga de Cambó, un Estatuto Interior en cuyo artículo 3 podía leerse: «La lengua propia de Cataluña es la catalana». Y, como ejemplo de esta propiedad y del influjo de las teorías herderianas, un artículo 11 en el que se indicaba que «la enseñanza primaria será obligatoria, gratuita y catalana por la lengua y por su espíritu». En el texto aprobado por el Parlamento, el vocablo «castellano» no aparecía ni una sola vez.

En vista de la política lingüística practicada por los sucesivos gobiernos de la Generalitat durante la República, y especialmente en el ámbito de lo público, está claro que lo que mandó fue el Estatuto Interior y no el otro. O sea, el recurso a la propiedad. O aún: la consideración de que, por mucho que el marco legal hablara de dos lenguas oficiales, sólo una de estas dos lenguas, la propia, era realmente merecedora de los desvelos de quienes gobernaban en aquella parte de España. Ni que decir tiene que lo mismo ha ocurrido con el Estatuto de 1979, tal como denunciaban ya en marzo de 1981, en su manifiesto, aquellos catalanes circunstanciales que en su gran mayoría acabarían haciendo las maletas y abandonando la tierra donde habían vivido, trabajado y hasta puede que nacido. Con el agravante de que en la Cataluña de 1979 el número de castellanohablantes era infinitamente superior, pues equivalía a más del 50 por ciento de la población. Como infinitamente superior ha sido la vigencia del Estatuto actual, y sus efectos, en comparación con el de 1932.

Pero acaso lo más destacable de este doble proceso estatutario sea otro paralelismo, otra coincidencia, que no afecta ya a la letra de los artículos relacionados con la oficialidad o la propiedad de las lenguas, sino a los partidos responsables de su aplicación en el campo de la enseñanza pública. Y es que, si en los años treinta del pasado siglo fue la izquierda gobernante –republicana y de Cataluña– la valedora de una enseñanza «catalana por la lengua y por su espíritu», a comienzos de los ochenta fue también la izquierda –socialista y comunista, esta vez, y en la oposición– la que convenció a quienes gobernaban de que el sistema educativo catalán no podía permitirse, como el del País Vasco, una triple línea. Ni siquiera una doble. De haber optado por una de estas vías –sostenían los agoreros–, la sociedad catalana se habría resquebrajado. Y lo extraño no es que la izquierda, sin aportar prueba alguna, creyera entonces aquello y lo utilizara como un argumento de peso en sus tratos con el Gobierno nacionalista que acababa de alcanzar el poder: lo extraño es que, pasada más de una década, por ejemplo, y tras permanecer claveteada en los bancos de la oposición, esa izquierda siguiera defendiendo lo mismo, como lo prueban estas palabras de Jordi Solé Tura, un viejo comunista convertido al socialismo, publicadas el 24 de febrero de 1994 en el diario El País: «Incluso Convergència Democràtica de Catalunya coqueteó al principio con la propuesta de establecer líneas paralelas en la enseñanza, una en castellano y otra en catalán, y fueron las fuerzas de izquierda las que impidieron esta división lingüística, que habría conducido inevitablemente a una división social y a un enfrentamiento lingüístico en Cataluña». Y lo extraño, en fin, es que todavía hoy, con una enseñanza primaria y secundaria y un bachillerato catalanizados de arriba abajo, y una universidad que lleva años viéndole las orejas al lobo, si no algo más, los partidos de izquierda sigan poniéndose la medalla de haber evitado esta supuesta división y este supuesto enfrentamiento. Del precio pagado, claro, ni palabra. Será que no va con ellos.

Los sucesivos gobiernos de Convergència i Unió partieron, pues, con la indiscutible ventaja de saber que la oposición nunca ejercería como tal en estos asuntos –por no decir que nunca ejercería como tal en ningún asunto–. Existe incluso la posibilidad de que la renuncia inicial del nacionalismo a la doble línea lingüística tuviera mucho que ver con el convencimiento de que, dadas las circunstancias políticas, merecía la pena arriesgarse y no conformarse con la mitad del pastel. Aun así, en el campo propiamente educativo casi todo el trabajo estaba por hacer. A pesar de la gran cantidad de maestros y profesores castellanohablantes que habían ido emigrando desde finales de los setenta en vista de la que se avecinaba, todavía quedaban muchos en Cataluña. Y luego estaban los que se iban incorporando por entonces al mundo laboral, una vez terminados sus estudios. Aquellos primeros años fueron, por lo tanto, lo más parecido a una reconversión. Reciclaje, lo llamaban; cursos de reciclaje. Estos cursos consistían, como su nombre indica, en cambiarle el ciclo idiomático al maestro o profesor. Aunque el objetivo declarado era que aquel buen hombre o aquella buena mujer estuvieran en condiciones de ejercer su oficio en cualquiera de las dos lenguas oficiales en Cataluña, la consigna era, por supuesto, ganar adeptos para la causa. O sea, lograr que aquellos enseñantes que en su mayoría habían dado clase hasta entonces en castellano lo hicieran en adelante en catalán. Según un estudio hecho público en abril de 1981 por el Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad Autónoma de Barcelona, entre 1979 y 1980 habían sido sometidos a reciclaje diez mil maestros (un 26% del total existente en Cataluña) y, para el año en curso, la cifra alcanzaba ya los quince mil. Sobre los resultados de esta inmersión acelerada del profesorado –es decir, sobre el efecto que el proceso de reconversión tuvo en las aulas– no existen datos, aunque cabe imaginar que hubo de todo: desde el que se mantuvo en sus trece, sirviéndose en la docencia del único idioma en el que se sentía competente, hasta el que se alistó gozoso y agradecido en el ejército del proselitismo normalizador.

Del mismo modo, la penetración del catalán siguió ritmos distintos –de más a menos– según que se tratara de la Cataluña interior, del centro de Barcelona o de la periferia barcelonesa y el área metropolitana. Todo esto duró unos cuantos años, lo justo para comprobar algunas cosas esenciales: lo bien que se estaban portando en este terreno los sindicatos mayoritarios –tan bien, en el fondo, como sus primos hermanos, los partidos políticos de izquierdas–, pues apoyaban sin reservas el proceso de catalanización emprendido y sólo pedían a cambio las naturales prebendas para sus afiliados; lo importantes que iban a ser, en el futuro, el cuerpo de inspectores del Departamento y los equipos directivos de los centros, y lo inútil que era continuar por esta vía más o menos persuasiva si uno quería zamparse todo el pastel y no conformarse con la mitad.

Y entonces vino el milagro: la reforma educativa. El Gobierno de España, socialista, ponía en marcha la LOGSE, la Ley Orgánica General del Sistema Educativo. De nuevo la izquierda con sus ideas. El igualitarismo hecho ley. No era éste el sentir –ni el pensar– de los gobiernos de Convergència i Unió, mucho más partidarios, sin duda, de la meritocracia. Pero una reforma como aquélla, que iba a poner patas arriba la educación del país, constituía sin duda una oportunidad inmejorable para dar el empuje definitivo a la generalización del catalán en las aulas y a la consiguiente liquidación del castellano como lengua de enseñanza en Cataluña. El Gobierno de España necesitaba el apoyo de su homólogo regional para que su reforma prosperara –las competencias en Educación estaban ya traspasadas casi por completo a la Generalitat–, y el Gobierno de Cataluña precisaba de una coyuntura favorable para hacer bajo mano lo que la propia Ley de Normalización Lingüística de 1983 no le permitía hacer a plena luz.

Entre las muchas cosas que la ley no contemplaba estaba la inmersión. La inmersión lingüística. Nada nuevo. Las escuelas francesas, inglesas, alemanas o italianas radicadas en Cataluña llevaban muchos años ofreciendo este servicio. Se cogía a una criatura catalanohablante o castellanohablante, se la encerraba unos cuantos años en uno de estos centros y la criatura salía de allí con un dominio envidiable del idioma extranjero. Ni que decir tiene que los padres que podían permitírselo estaban encantados con el resultado. No, lo nuevo no era eso, en efecto. Lo nuevo era que la inmersión se hiciera con una criatura cuya lengua materna era siempre el castellano, en un idioma que era siempre el catalán, y que a los padres afectados ni siquiera se les pidiese su parecer. Lo nuevo en Cataluña, por supuesto. Porque en Québec, esa región autónoma de Canadá donde también existen dos lenguas oficiales y por la que los nacionalistas catalanes han sentido siempre una verdadera devoción, hacía tiempo que escolarizaban en francés a los niños anglohablantes. Y los peritos lingüísticos de la Generalitat habían cruzado ya el Atlántico unas cuantas veces para tomar cumplida nota del experimento. Total, que a finales de los ochenta, aprovechando que se empezaba a testar la nueva ley y que, en consecuencia, algunos centros docentes iban a convertirse en centros piloto, el Gobierno catalán decidió que había llegado el momento de comerse la otra mitad del pastel.

Para ello, claro está, había que contar con la colaboración de los sindicatos, con la ayuda de los equipos directivos y con la aquiescencia de las asociaciones de padres de alumnos. A todos se les dio lo que pedían. A los primeros, la igualación entre maestros y profesores, y unas oposiciones hechas a su medida; a los segundos, aparte del ejercicio del poder, la posibilidad de ir medrando en la administración pública; y a los terceros, en fin, la certeza de que sus hijos, con el nuevo sistema educativo, no tendrían la menor dificultad para superar cuantos obstáculos académicos fueran encontrando. El precio convenido con todos estos colectivos no era otro que el silencio, o la vista gorda, ante el proceso de descastellanización a ultranza de la enseñanza obligatoria. Se empezó por abajo, por los párvulos, y se fue subiendo. A mediados de los noventa, cuando la marea había alcanzado ya la secundaria, el Gobierno quiso arreglar la situación. No se trataba, por supuesto, de echar el freno y ajustar el uso de la lengua en las aulas al marco de la ley, sino de todo lo contrario: de ajustar el marco de la ley al uso ilegal que se estaba haciendo de la lengua en las aulas. Y se enterró el viejo código del 83 para dar paso a uno nuevo, que, aparte de blanquear las tropelías realizadas hasta entonces en la enseñanza, permitía a la Generalitat meter mano en los medios de comunicación privados y en el comercio. Así, el 30 de diciembre de 1997 el Parlamento catalán aprobaba la Ley de Política Lingüística con los votos del 80 por ciento de sus señorías. Aunque esta vez ERC no había dado el sí por encontrar el texto demasiado blando, el resto de la izquierda –socialistas y comunistas– no faltó a su cita habitual con el nacionalismo conservador.

Con todo, no habría que deducir de cuanto venimos diciendo que el proceso fue un camino de rosas para la administración. En absoluto. Pese a las bajas sufridas, seguía habiendo ciudadanos disconformes y dispuestos a plantar cara. Se presentaron denuncias contra la Generalitat. Se interpusieron recursos ante los tribunales. Hasta se publicaron sentencias favorables a los demandantes, que el departamento de Enseñanza ni siquiera se dignó tomar en consideración. También nacieron en aquellos años varias formas organizadas de resistencia: la Asociación por la Tolerancia, la Asociación de Profesores por el Bilingüismo, la Coordinadora de Asociaciones para la Defensa del Castellano, el Foro Babel o Convivencia Cívica Catalana. Pero todo ello, aunque engorroso para quienes gestionaban el poder, no paralizó en modo alguno lo que ya venía anunciado en aquel manifiesto de 1981. En efecto, a comienzos del siglo XXI no había en Cataluña otra lengua oficial que el catalán: en la enseñanza obligatoria, en el bachillerato y en la universidad; en todos los niveles de la administración autonómica; en todos los de la administración local, como prescriben los reglamentos de uso lingüístico de los ayuntamientos, así en Gerona como en Cornellà; y, en fin, en todos los medios de comunicación públicos. Sólo la administración de Justicia, demasiado pesada para caer tras los primeros envites, y la del Estado, por razones de Estado sin duda, parecían resistirse. Y al lado de este mundo oficial marcado por el monolingüismo, y como válvula de escape, el otro mundo, el de la calle, el de las relaciones humanas, el de las transacciones comerciales, donde el idioma no era más que un simple sistema de comunicación, un instrumento exento de valor simbólico, algo práctico, en suma, y donde, en consecuencia, catalán y castellano eran usados en toda circunstancia con absoluta libertad.

Así de negro estaba el panorama al empezar el siglo. Claro que siempre quedaba una esperanza: la esperanza de que en las elecciones de 2003, retirado Pujol, Pasqual Maragall alcanzara por fin la presidencia de la Generalitat. En vísperas de su anterior asalto de 1999, Maragall había dicho que en TV3, la televisión autonómica, debían utilizarse las dos lenguas oficiales. Y ahora, cuatro años más tarde, a un mes escaso de la celebración de los comicios, había afirmado ante una asamblea de notables de la cultura catalana que el castellano era «un patrimonio formidable», y que el futuro Estatuto debería incluir semejante afirmación en su articulado. Una promesa valiente, sin duda, porque llevaba implícito el reconocimiento de que el prestigio de Cataluña era deudor del prestigio que el castellano había dado a Cataluña. O lo que es lo mismo: que Cataluña sería muy poca cosa sin el castellano. Y el caso es que Maragall esta vez ganó. En fin, no ganó, pero gracias a los votos de ERC alcanzó la presidencia. Y la izquierda, con él al frente, se puso a gobernar.

Han pasado casi dos años desde entonces. Pues bien, en estos casi dos años este Gobierno no sólo no ha rectificado en absoluto la obra de los Gobiernos anteriores de Convergència i Unió, sino que encima ha mostrado una diligencia tal en la aplicación de la Ley de Política Lingüística que puede decirse, sin exagerar un ápice, que la ofensiva contra el uso social del castellano ha comenzado. No cabe imaginar, por supuesto, que sus efectos igualen los producidos en el ámbito de la enseñanza, o de la administración pública, o de los medios de comunicación dependientes de la Generalitat, donde no queda más que una lengua, la catalana. Pero sí cabe esperar, por desgracia, que la tan socorrida paz social por la que siempre ha asegurado luchar esta izquierda que hoy gobierna se enturbie en adelante muchísimo más. Porque, en aplicación de la mencionada ley, el Gobierno autonómico ha creado unas Oficinas de Garantías Lingüísticas para que todo ciudadano pueda presentar una denuncia contra un establecimiento cualquiera por no haber sido atendido en catalán o porque los rótulos o los impresos del establecimiento no están en este idioma. (Ni que decir tiene que la ley no prevé garantía ninguna para el ciudadano deseoso de denunciar un establecimiento donde la lengua ausente sea el castellano.) Porque las multas impuestas a toda clase de comercios o empresas por dicho motivo no paran de crecer desde principios de 2004. Porque en la propuesta de Estatuto aprobada por el Parlamento de Cataluña el 30 de septiembre de 2005 figura ya el deber de conocer el catalán. Y porque, en fin, el presidente Maragall, tras descubrir en Guadalajara (Méjico) que el catalán era el ADN de los ciudadanos de Cataluña, parece haber renunciado definitivamente a aquel otro patrimonio formidable que un día no muy lejano prometió preservar.

Lengua y poder. Una conversación con Xavier Pericay
Ramón González Férriz www.letraslibres.com OCTUBRE DE 2008

Probablemente nadie tenga mejores credenciales para hablar sobre las leyes lingüísticas en Cataluña que Xavier Pericay. En esta conversación, el filólogo habla sobre sus esfuerzos por promover el catalán y cómo topó con el nacionalismo, cuya preocupación no es la lengua, sino el poder.

Xavier Pericay (Barcelona, 1956) se ha pasado la mayor parte de su vida trabajando para la lengua catalana: estudió filología catalana –una disciplina tan vinculada a la lengua como a la política–, dio clases de catalán, trabajó en editoriales educativas, llevó la sección de cultura del fracasado periódico en catalán Diari de Barcelona, tradujo al catalán libros de Gide y Stendhal, y por encima de todo escribió junto a Ferran Toutain dos libros clave: Verinosa llengua y El malentès del noucentisme, en los que estudiaban el modelo lingüístico de la tradición literaria catalana y proponían una renovación y una modernización que les convirtió, a ojos del establishment de la lengua, y por lo tanto también de la patria, en dos sediciosos empeñados en desnaturalizar el catalán, y por lo tanto también Cataluña.

Desde entonces, Pericay no ha dejado de denunciar las injusticias de las leyes lingüísticas vigentes en Cataluña, que en la práctica han acabado impidiendo la enseñanza y la relación con la administración autonómica en castellano, y en 2005 participó en la redacción del manifiesto “Por un nuevo partido político en Cataluña”, con el que se pretendía no ya denunciar el nacionalismo, sino el práctico monopolio que éste tenía en la vida política –y lingüística– catalana. Y ha encarnado quizá como nadie aquello que el nacionalismo ha decidido que no existe o no debería existir: alguien profundamente implicado en el estudio y la mejora del catalán pero abiertamente contrario a conferirle una ideología monolítica y excluyente.~

¿Cómo cree que se resolvió el asunto de las lenguas en la Constitución y los primeros estatutos?
La Constitución es deliberadamente ambigua en el asunto de las lenguas. Y esa ambigüedad es la que provocó las cosas que después se hicieron mal en los estatutos. Basta con comparar la Constitución de 1978 con la de 1931: ésta, probablemente por reacción al Estatuto de Cataluña, cuyo anteproyecto ya se había presentado, era una Constitución absolutamente blindada. En materias lingüísticas y educativas, era clarísima: no podía aprobarse ninguna ley en todo el territorio español que impidiera el uso del castellano en la administración pública. Las otras lenguas, dice, se desarrollarán mediante leyes especiales, pero ninguna de estas leyes podrá ir en contra del uso del castellano en todo el territorio nacional. No se refiere, naturalmente, al uso social, sino al de la administración. Por lo que respecta a la enseñanza, la República no cedió todas las competencias y mantuvo su red de escuelas, lo cual creaba una doble red, es cierto, pero garantizaba la enseñanza en castellano y mantenía la homogeneidad en materia educativa. En el caso de 1978, ante el hecho de que el franquismo había convertido el castellano en la lengua del imperio y prohibido el uso público del catalán, el vasco y el gallego, se produjo un sentimiento de reparación, tanto en la izquierda como en la derecha. Y es cierto que, después de la dictadura, eran absolutamente lógicas y hasta necesarias políticas de fomento y también de enseñanza. Había muchos hablantes que a causa de la guerra y de la dictadura habían visto sus derechos completamente vulnerados.

Sin embargo, sucedió que gracias a esa ambigüedad constitucional, se crearon rangos distintos para las distintas lenguas. Es el caso del catalán, considerado “lengua propia” de Cataluña en el estatuto mientras el castellano queda como mera lengua oficial en el “Estado español”.

He documentado el primer uso en un texto jurídico de la fórmula “lengua propia” en el Estatuto Interior catalán de 1933, que era una especie de ley de desarrollo interno del Estatuto que debía llevar a cabo la Generalitat, y que acabó siendo una reacción a la Constitución de 1931. Ahí se dice que el catalán es la lengua propia de Cataluña en términos de Herder: la lengua, el espíritu… En ese momento, los nacionalistas catalanes estaban enormemente dolidos por no disponer de todas las competencias educativas. Cuando estalla la guerra, la Generalitat pasa a ser propietaria de toda la red escolar, tanto la propia como la estatal, y modifica la ley y establece una que hoy en día todos aceptaríamos: todo el mundo tiene derecho a cursar la enseñanza primaria, que en esa época llegaba a los diez años, en su lengua materna. Y en secundaria se estudiará además la otra lengua. Hoy nadie discutiría una ley así, es una de las grandes paradojas de la historia de la normalización lingüística. Nunca se impuso el monolingüismo de ahora, que en el fondo es lo que se pretende bajo la idea de preservar la “lengua propia”. Fue un error de los partidos mayoritarios aceptar esa fórmula, que da a entender que las lenguas no son de quienes las hablan, sino de un territorio, y que poseen determinados derechos. Eso acaba provocando que quienes hablan la “lengua propia” sean ciudadanos de primera y, los demás, de segunda.

Las leyes lingüísticas, las educativas, la cantidad de dinero gastada en preservar esas “lenguas propias” ¿No cree que, en el fondo, han sido un fracaso? Quiero decir, ¿no han convertido esas lenguas en algo burocrático, oficial, obligatorio, y por lo tanto antipático para mucha gente?
Por lo que respecta al habla de la lengua, el fracaso es seguro. Todas las políticas lingüísticas mantienen artificialmente con vida a un muerto. Ése es el caso, especialmente, del vasco, no del catalán. Y ello por una razón que la mayoría de los lingüistas catalanes consideran un gran drama: el catalán y el castellano son inmensamente parecidos. Y la permeabilidad de una lengua con otra es lo que ha permitido la generalización en el sistema de enseñanza de una sola lengua y permite que el catalán tenga un número de hablantes considerable. No es el caso del vasco.

Pero volviendo al fracaso de las políticas lingüísticas, a mí me parece que en realidad no es tal, porque hay que partir de algo: el nacionalismo no se mueve en función de la lengua, sino en función del poder. La lengua es una forma que el nacionalismo tiene de relacionarse con el poder, pero no es lo que le mueve. Hay muchos ejemplos de ello, pero el caso más elocuente tiene por protagonista a Jordi Pujol. Hubo un momento, durante las mayorías absolutas de los socialistas, en que Pujol estaba muy descontento con la línea editorial de La Vanguardia, que le parecía una especie de contrapoder en Cataluña. Así que le pidió a Lluís Prenafeta que buscara la forma de crear un periódico que le hiciera la competencia a La Vanguardia. Y lo logró, el empresariado puso el dinero. Se fundó El Observador, ¡en castellano! Esa es la demostración: no les importa la lengua. Les importa el poder. La primera les interesa sólo en tanto que sistema para mantener el poder.

Lo que sorprende más es hasta qué punto la izquierda catalana asumió todas las ideas lingüísticas del nacionalismo: que el catalán era la lengua que cohesionaba la sociedad, que no había relación entre lengua y clase, que la administración catalana debía ser monolingüe.
Si revisas el historial de la izquierda en Cataluña, te das cuenta de que el componente de izquierda siempre ha estado supeditado al catalanismo. El primer objetivo del PSUC, por ejemplo, fue poner freno a todo intento, digamos, obrerista españolista. Pero te pondré un ejemplo del mundo cultural: en 1977, la revista Taula de Calvi, cercana al PSUC –y en cuyo Consejo de Redacción había gente como Josep Ramoneda, Jordi Solé Tura o Manuel Vázquez Montalbán– llevó a cabo una encuesta entre intelectuales titulada “Escribir en castellano en Cataluña”. En referencia a los escritores catalanes en lengua castellana, preguntaba a los encuestados: “¿Hay que considerarles un fenómeno coyuntural a liquidar a medida que Cataluña cuente con sus propios órganos de gestión política y cultural?” ¡Un fenómeno a liquidar! ¡Planteado por intelectuales de la izquierda catalana! Y lo peor es que algunos responden que sí, que efectivamente los escritores catalanes en lengua española eran un fenómeno a liquidar: Salvador Espriu, Joaquim Molas, Manuel de Pedrolo.

Para el nacionalismo catalán, y tal vez en menor medida también para el vasco y el gallego, la identificación entre lengua, cultura y nación es absoluta. Pero ¿ha habido al menos proyectos culturales reales o han sido una mera herramienta de poder?

El Noucentisme de Prat de la Riba fue un movimiento cultural inequívoco. En esos tiempos, el nacionalismo tenía proyectos de alta cultura. En los años veinte y treinta hablamos de gente como Josep Carner, Carles Riba, la colección de traducciones de obras clásicas Bernat Metge, la red de bibliotecas de la Generalitat. Ahora bien, llega un momento en el que todo ese proyecto cultural se viene abajo: se trata del 6 de octubre de 1934, día en que Lluís Companys, presidente de la Generalitat, proclama el Estado catalán. A partir de ahí, la cultura está sometida a la política.

Ésa es la experiencia de mucha gente que, como usted mismo, ha desarrollado su escritura en catalán, ha creído importante que el catalán sea una lengua potente, pero que por no ser nacionalista se ha visto desplazada de la cultura oficial y de la universidad.

Hay una frontera importante en eso: los que son no nacionalistas y los que son antinacionalistas. Sin duda existe porque yo he sido las dos cosas y he notado mucho que he cruzado la frontera en mis relaciones personales, en lo que se ha escrito sobre mí, etcétera. Cuando yo era no nacionalista pero sí al menos catalanista, en los años ochenta, intenté cambiar las cosas desde dentro, porque creía que lo de la lengua no tenía que ser algo marcado ideológicamente: estudié filología catalana, trabajé en la educación, en la edición de libros de texto, escribí sobre el modelo catalán. El catalán era algo que había que defender. Pero si repasas la trayectoria de estos últimos años, cómo la historia oficial nos ha tratado a gente como a Ferran Toutain o a mí, te das cuenta de que no hay nada que hacer. Si alguien tan obediente como yo, que creé el Grup d’Estudis Catalans, que trabajé por la lengua, que hice todo aquello por lo que se te suele reconocer, lo único que conseguí fue estar vetado en las facultades de filología catalana, es que no hay nada que hacer.

Todo ello se debe, seguramente, a lo que usted decía, que no basta con utilizar la lengua o preocuparse por ella, sino que hay que ser nacionalista para ser aceptado. Lo cual sin duda distorsiona el panorama cultural en lengua catalana.

Cuando se murió Franco, cabía esperar que se pasara de una cultura de resistencia a otra propia de la existencia de las nuevas instituciones, pero no fue así. Nada cambió en la cultura catalana. Lo lógico habría sido volver a los hábitos culturales de principios de siglo. Pero la cultura siguió instalada en el antifranquismo. Y por lo tanto se ensalzó a todos aquellos escritores o cantantes que ponían su creación al servicio de la patria, lo cual siempre conduce a la mediocridad. Y es que, una vez recuperados los derechos lingüísticos, una vez existen instituciones públicas que utilizan una lengua distinta del castellano –aunque debieran utilizar también el castellano–, una vez la enseñanza es en catalán... A partir de esto, ¿qué más pretenden? En realidad, toda política nacionalista es una política totalitaria: es una política que parte de la necesidad de imponer a los ciudadanos una nueva situación de orden lingüístico, o de cualquier orden, basándose en unos supuestos derechos históricos.

La pregunta es qué pueden hacer estas reclamaciones constantes y estos supuestos derechos en el mundo actual, donde las lenguas son también mercancías que compiten en el mercado, en el que en muchos casos uno opta más por lo que le conviene y le puede beneficiar que por aquello suyo, por su “identidad”.
Por supuesto. Cuando entramos en el terreno del juego libre, todo eso se viene abajo. El ejemplo más evidente es el de la prensa: puedes subvencionar un periódico, pero luego habrá que ver si se vende o no. El caso del Avui es revelador: no sólo ha dispuesto de mucho dinero público en forma de subvenciones, sino que ahora un 20 por ciento de él es propiedad de la Generalitat. ¡Una institución pública con un periódico! Pero después hay que ver quién lo lee [Avui tiene una difusión media de 28.000 ejemplares]. Es un asunto que viene de lejos. En la época de la República, La Publicitat, que era un periódico de Acció Catalana, tiraba 30.000 ejemplares, y La Veu de Catalunya, 10.000, frente a los 200.000 de La Vanguardia, por ejemplo. La prensa en catalán siempre ha sido un desastre.

Ahora bien, hablando de la lengua y el mercado, en la relación de la política lingüística y el mundo empresarial, el nacionalismo ahí siempre ha jugado a tensar la cuerda y cuando ve que está a punto de romperse, la suelta. Porque claro, pueden gastarse montones de millones en políticas de fomento, y cuando se entrometen brutalmente con la actividad económica, como con esta ley de rotulación de los comercios –es todo un misterio, por cierto, que leyes como ésta pasen por el filtro del Tribunal Constitucional– el empresario no tiene más remedio que transigir por puro pragmatismo. Pero lo cierto es que hasta el nacionalismo tiene unos límites, y esos límites los impone la realidad. Otra cosa es que la gente esté dispuesta a enfrentarse a lo que representa, desde el punto de vista de la conculcación de los derechos de cualquier ciudadano, un régimen nacionalista.

El “Manifiesto por la lengua común” y la creación de nuevos partidos políticos es la última expresión de este enfrentamiento al orden nacionalista.

Los derechos lingüísticos de los ciudadanos, cifrados en el derecho a la educación en castellano en todo el país y el derecho de los ciudadanos a que la administración se dirija a ellos en castellano, han sido conculcados. Hay que decidir si renunciamos a ellos o no. El Manifiesto fue una buena iniciativa, hay que seguir moviéndolo. Ahora bien, la solución sólo puede proceder de un acuerdo entre los dos grandes partidos nacionales. Sin embargo, por la propia naturaleza de la organización del Estado, ninguno de los dos puede mostrarse abiertamente antinacionalista porque sabe que más pronto o más tarde, tendrá que pactar con los nacionalistas.

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Dudas y sospechas sobre Al Qaida del Magreb Islámico
Carlos Ruiz Miguel, http://www.gees.org 6 Octubre 2010

El largo secuestro de tres ciudadanos españoles en la región saheliana del desierto del Sahara ha proyectado sobre los medios de comunicación a un grupo de delincuentes calificado como terrorista y que se conoce se da en llamar “Al Qaida del Magreb Islámico” (AQMI). En este trabajo quiero argumentar que: I) existen numerosas razones para pensar que “AQMI” de “Al Qaida” apenas tiene el nombre; II) hay fundamento para considerar que no es lo que parece y que hay demasiadas cosas extrañas alrededor de este grupo; y III) como corolario hay indicios de que algunos de los hechos relacionados con el grupo pueden traducir nuevas modalidades de apoyo indirecto por un Estado a un grupo terrorista instrumentalizado a su servicio.

1. AQMI y Al Qaeda
Con ocasión de los atentados de 16 de mayo de 2003, en Casablanca, se planteó la cuestión de su autoría. Dos tesis se presentaron. De acuerdo con la primera, que yo defendí, los atentados obedecían a la dinámica interna de Marruecos[1]. De acuerdo con la segunda, los atentados tenían una inspiración externa, y en concreto, de un grupo supuestamente ligado a “Al Qaida”[2]. Se trataba del “Grupo Islamista Combatiente Marroquí” (GICM) que, pese a que no había cometido anteriormente ningún atentado, fue incluido el 10 de octubre de 2002, a instancias de Marruecos, en la lista de organizaciones terroristas abierta a raíz de la resolución 1333 (2000) del Consejo de Seguridad relativa a Al Qaida, los talibanes y sus asociados. Este supuesto GICM, cuya existencia era afirmada por el gobierno marroquí, fue poco después declarado “grupo terrorista” existente por los Gobiernos norteamericano[3] y británico antes de la producción de los atentados de Casablanca. Conviene advertir que cuando se produjeron esos atentados no se produjo ninguna reivindicación de aquellos atentados por el supuesto “GICM”.

Pero entonces, si “Al Qaida” ya tenía una presencia en el norte de África a través de ese supuesto GICM que, según algunos, ya estaba vinculado con la organización de Bin Laden,… ¿para qué fundar una “franquicia” para todo el Magreb con el nombre de “Al Qaida del Magreb Islámico? La cuestión es tanto más sorprendente cuando se considera el origen de esta supuesta “Al Qaida” es otro grupo (el GIA-GSPC) que, según la lista de organizaciones terroristas de la ONU, ya estaba vinculado a “Al Qaida”[4]. En efecto, después de que el Ejército argelino anulara en 1992 las elecciones que dieron el triunfo al FIS (Frente Islámico de Salvación), surgió un grupo terrorista islamista, el GIA (Grupo Islámico Armado) que emprendió una guerra, primero de guerrillas y luego terrorista contra el Ejército y la población. Este GIA se nutrió de guerrilleros que habían formado parte de las guerrillas islamistas anti-soviéticas que fueron financiadas y entrenadas por la CIA norteamericana y el ISI pakistaní. Una vez derribado el gobierno pro-soviético, estos guerrilleros constituían una fuente de desestabilización del país y la CIA presionó a Arabia Saudí y otros países del Golfo Pérsico para que proporcionaran pasaportes a los guerrilleros y los enviaran fuera de la zona. Se estima que 900 engrosaron las filas del GIA[5]. A partir de 1998 aparece una facción del GIA, el GSPC (Grupo Salafista de Predicación y Combate), que irá eclipsando al primero.

Este GSPC es el que en 2006, en extrañas circunstancias, decide cambiar su nombre por “Al Qaida del Magreb Islámico” (AQMI) y supuestamente prestar vasallaje a Osama Bin Laden. En una página web (Magharebia) patrocinada oficialmente por el mando del Ejército norteamericano sobre los asuntos norteafricanos (AFRICOM) se recordaban las extrañas circunstancias que gestaron esta "Al Qaida":

“Las relaciones entre (Abdelmalik) Drukdel[6] (el supuesto anterior jefe de AQMI) y (Abu Obeida) Yusef [7](el supuesto nuevo jefe de AQMI y anterior jefe del “consejo de notables” del grupo) se deterioraron desde el anuncio, en el año 2006, del vasallaje del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC) a la red internacional de Al Qaida. El consejo de notables fue apartado y jamás se le consultó por el nuevo jefe de la organización terrorista (Drukdel)”[8].

Esta forma tan rara de "asociarse" a Al Qaida ha hecho que un periódico argelino, La Nouvelle République, se pregunte: “La afiliación del GSPC a Al Qaida, ¿es creíble? Por qué no considerar que se trata de un anuncio suscitado, provocado, programado por quien nos considera como su enemigo estratégico en el espacio geopolítico al que las autoridades argelinas no dejan de declarar su pertenencia?”[9].

El hecho es que las dudas sobre la verdadera naturaleza “terrorista” de los grupos que operan en el Sahara y en el Sahel también ha sido puesta en duda por el profesor británico Jeremy Keenan[10].

2. ¿Es AQMI lo que parece?
Existen, igualmente, razones para pensar que “AQMI” no es exactamente lo que se quiere hacer pensar de él y puede estar instrumentalizado por algún o algunos Estados. Se han formulado varias tesis: algunos vinculan a “AQMI” con Mali; otros con Argelia; otros con el Frente Polisario y otras con Marruecos y Francia.

AQMI y Malí
La vinculación de “AQMI” con Mali, si bien no aparece originalmente, se ha denunciado como un hecho sobrevenido. La argumentación gira en torno a dos ideas. Por un lado, la sorprendente libertad de movimientos de AQMI en Mali, a tenor del testimonio de Mustafá Chafi (ciudadano mauritano asesor del presidente de Burkina que actuó de mediador para liberar a unos ciudadanos españoles secuestrados por “AQMI”), que ha reconocido en una entrevista al diario ABC que durante su mediación para que “AQMI” liberara a tres españoles secuestrados, se dirigió a las bases de “AQMI”, en el norte de Mali, al menos doce veces[11]. Por otro lado, se ha afirmado que “AQMI” se beneficia de la pasividad, o incluso de la complicidad de ciertos responsables malienses de las altas esferas del Estado[12] o al menos de esferas corruptas del Estado[13].

Una variante de esta tesis es la que vincula a “AQMI” con el personaje de Mustafá Chafi. Según la prensa argelina, durante el secuestro de ciudadanos españoles en 2009-2010, el gobierno mauritano intentó convencer al español de que los secuestros los programa el propio mediador, Chafi, que se lucra con un porcentaje de los rescates. No en vano Chafi medió en otros dos casos: el del secuestro de dos diplomáticos canadienses en 2009 y el del espía francés Pierre Camatte, que fueron liberados a cambio de la liberación de presos además de dinero[14].

AQMI y Argelia
La tesis de la vinculación de “AQMI” con Argelia y con los Estados Unidos, que tiene sus antecedentes en algunas acusaciones que vinculaban a la inteligencia argelina con el terrorismo islamista argelino antes de que apareciera “AQMI”, hoy en día tiene a su más destacado defensor en Jeremy Keenan.

Poco después de que se iniciaran los enfrentamientos del Ejército y la población civil contra la guerrilla y el terrorismo islamista (a partir de 1992) comenzó a circular la tesis de que detrás de los grupos terroristas islamistas estaban, en realidad, los servicios de inteligencia argelinos. Esta tesis, conocida como la del “Qui tue qui?” (“¿quién mata a quien?”) se formuló para acusar a los servicios secretos argelinos (DRS-Département de Renseignement et Sécurité) de ser quienes estaban alentando el terrorismo islamista que asoló el país principalmente en la década de los noventa. En mi opinión esa tesis debe ser considerada con muchas reservas por varios motivos. En primer lugar, las obras que sustentan esta tesis[15], han sido combatidas por los adversarios de la misma alegando que ofrecen datos que no son exactos[16]. En segundo lugar, debe constatarse que los elementos más activos en su difusión (Florence Aubenas yJosé Garçon (periodistas de Libération), Jean-Baptiste Rivoire (periodista en Canal+)y otros presentes en el mundo editorial, como François Gèze, dueño de la editorial La Découverte han sido acusados de tener vínculos con… la DGSE (Direction Générale de la Sécurité Extérieure), el servicio secreto exterior de la potencia hostil a Argelia por excelencia que es Francia[17]. En tercer lugar, y más grave, uno de los líderes terroristas de ese momento (Abelhaq Layada) ha declarado que Francia apoyaba a los terroristas islamistas[18]. Es sabido, en efecto, que después del inicio de la rebelión islamista en Argelia, los integristas argelinos gozaban de gran libertad de movimientos en Francia, país que no ocultaba su simpatía por el triunfo islamista en Argelia. En cuarto lugar, el análisis del que con seguridad es el crimen del GIA más investigado (el asesinato de los siete monjes trapenses franceses en Tibéhirine) dista mucho de confirmar la implicación en el mismo de la inteligencia argelina, a pesar de las acusaciones formuladas por los partidarios del “qui tue qui?” y antes bien permite defender tesis bien opuestas[19].

La investigación de este crimen llevó al periodista Didier Contant a desautorizar a varios de los más relevantes representantes de la tesis que acusaba a la inteligencia argelina de complicidad con el GIA, como Abdelkader Tigha y Jean-Baptiste Rivoire. Contant, que concluyó que no existía esa complicidad fue objeto de una campaña calumniosa y sufrió acoso por Rivoire. El resultado es que Contant acabó muriendo en circunstancias no aclaradas. El 26 de noviembre de 2009 Rivoire fue condenado por haber ejercido violencia premeditada contra Contant, dando el triunfo a la acción penal iniciada por la novia del difunto Constant[20].

Keenan, por su parte, ha desarrollado esta tesis añadiendo un nuevo argumento: que USA llegó a ser cómplice de secuestros de “AQMI” proporcionando inteligencia y cobertura política a las operaciones del servicio secreto argelino. El motivo que llevó a Washington a esta cooperación fue el intento de fabricar una amenaza terrorista en el corazón del Sahara para así luego poder justificar la expansión militar en África para controlar el petróleo y los recursos naturales del continente, especialmente del Sahara. Por su parte, Argelia se prestó a esta operación porque necesitaba moderno material militar para poner fin a las actividades armadas que surgieron después del golpe militar que impidió en 1992 el acceso al poder a los islamistas argelinos[21].

Ahora bien, la tesis de Keenan tiene algunas inconsistencias o puntos frágiles. En primer lugar, da por sentado que es cierta la tesis del “Quie tue qui?” sobre la que hay buenas razones que haya podido ser lanzada como una operación de desinformación. En segundo lugar, es difícil comprender por qué Argelia apoyaría la creación de una amenaza terrorista en el Sahara-Sahel para obtener armas modernas con las que combatir a un grupo ¡que ya constituye una amenaza en el interior del país! y que, para colmo, se dice que está creado o controlado por el propio servicio secreto argelino. En tercer lugar, no tiene mucho sentido que el creador de ese grupo terrorista pueda ser el país que, sin duda, más lo combate de hecho: sus líderes están juzgados y condenados en Argelia (y huidos para no ser encarcelados); el gobierno se opone al pago de rescates que financian al grupo; y, por último, es Argelia, sin duda, quien más terroristas ha eliminado.

No obstante, también es cierto que Keenan ha puesto de relieve algunos hechos muy relevantes. Quizá el más interesante es que ya en 2003 se intentó vincular al líder del GSPC (conocido como “El Para”) con Bin Laden, mediante un video si bien parece que ese video resultó fraudulento[22].

3. Los intentos por vincular AQMI y el Frente Polisario
La tesis menos creíble, pero más insidiosa, es la que vincula a AQMI con el Frente Polisario y que se ha hecho circular desde publicaciones o centros del entorno del servicio de inteligencia marroquí. La tesis empezó a circular a raíz del ataque atribuido aL GSPC en la guarnición mauritana de Lemgheity, cerca de la frontera de este país con Mali y posteriormente se reactivó con ocasión del secuestro de tres españoles en Mauritania en noviembre de 2009.

El 4 de junio de 2005, en el norte de Mauritania, en la guarnición de Lemgheity (situada cerca de la frontera de Mauritania con Mali y Argelia) y ¡a 400 Kilómetros de la frontera del Sahara Occidental! se produjo un ataque armado que provocó la muerte a 15 soldados mauritanos. Aquel atentado fue reivindicado por el GSPC ("Grupo Salafista de Predicación y Combate") que luego cambió su nombre por “AQMI” ("Al Qaida del Magreb Islámico). Muy pronto, la máquina de desinformación de los servicios secretos marroquíes se puso a funcionar y un diario, muy cercano a los altos círculos del majzén ("Aujourd'hui le Maroc"), apenas unos días después del atentado de Lemgheity, el 20 de junio de 2005, iniciaba la operación con un artículo titulado “La pista argelina se concreta”, en el que decía:

“(...) Uno de los heridos en el ataque a Lemgheity ha declarado que, durante el ataque, ha identificado dos vehículos "Land Rover" pertenecientes al Polisario. Los pasajeros de estos vehículos que estaban sobre el lugar en el momento del ataque han ayudado a los terroristas a transportar los equipos de comunicación y de armamento, ha afirmado el herido en una declaración a la oficina de la MAP (agencia oficial marroquí de noticias) en Nuakchott (capital mauritana). El herido, cuyo estado de salud ha mejorado, ha añadido que los primeros grupos de elementos armados del GSPC llegados al lugar del ataque hablaban con fluidez el dialecto "hassanía" lo que lleva a creer que eran "bidanis". Por otro lado, ha negado que estos hombres fueran mauritanos.”[23].

Esta tesis fue asumida por el "informe" que publicó en noviembre de 2005 un centro de estudios con sede en Bruselas (ESISC) para desacreditar al Frente Polisario, diciendo que "no se podía rechazar" la tesis de que el Polisario estaba implicado en ese ataque, habida cuenta de que "ciertos testigos" así lo dijeron[24]. Ahora bien, los únicos "testigos" son “uno”, el herido que mencionó “Aujourd'hui le Maroc”. Un herido cuya credibilidad es nula, no sólo por razones que veremos después, sino porque los "bidanis" que hablan "hassanía" son tanto los saharauis como los mauritanos no negros.

A las pocas semanas de la publicación de este informe del ESISC, destinado a desacreditar al Frente Polisario, en diciembre de 2005, el semanario crítico marroquí "Le Journal Hebdomadaire" publicó un número especial sobre el mismo[25]. En dicho número especial se reproducían numerosos fragmentos del informe para ilustrar las tesis del semanario que se vertebraban en tres artículos. En uno de ellos, se decía que el ESISC se financia mediante el pago por los encargos de estudios que se le hacen y que había motivos para sospechar que el informe había sido financiado directa o indirectamente por el poder marroquí. En otro se decía que el informe estaba "teleguiado" por Rabat. Y, finalmente, en un tercer artículo se entrevistaba a Bernabé López García, conocido defensor español de las tesis marroquíes que decía que el informe se había elaborado "para complacer a Marruecos".

Un hecho concurrente dio credibilidad a la denuncia de "Le Journal Hebdomadaire". El Frente Polisario envió al ESISC un escrito de réplica al "informe" el 29 de diciembre de 2005[26]. A esa respuesta oficial cabe añadir la elaboración de réplicas por miembros del Frente Polisaro a título personal[27]. El ESISC se ha negado a publicarlo. Hasta hoy. La parcialidad a favor del poder marroquí, desde ese momento, ya no es una cuestión subjetiva, sino objetiva.

El número especial de "Le Journal Hebdomadaire" fue un golpe durísimo para el majzén porque supuso la total pérdida de credibilidad del informe del ESISC que se pensaba que iba a desacreditar al Frente Polisario. De nada servía que se hubiera intentado silenciar al Frente Polisario negándole su derecho de réplica. "Le Journal Hebdomadaire", la publicación más prestigiosa en los medios diplomáticos acreditados en Rabat acababa de desmontar la operación de descrédito contra el Frente Polisario.

Ante el fracaso, la reacción no se hizo esperar: Claude Moniquet, responsable del ESISC, demandó a Le Journal por considerar que la afirmación de que el informe estaba "encargado" por Marruecos era una difamación[28]. Eso sí, le demandó ante los tribunales marroquíes. El abogado de Moniquet reconoció que “cuadros de origen marroquí que se hallan perfectamente integrados en los diferentes países europeos son quienes han suscitado el informe”. El juicio se celebró en un tiempo record y el resultado fue el previsible en un país como Marruecos donde la independencia judicial no existe: se condenó a "Le Journal" a una multa equivalente a 275.000 euros. La más alta impuesta en la historia de Marruecos. Pensemos que el sueldo medio en Marruecos ronda los 200 euros mensuales. El resultado final fue que Le Journal tuvo que cerrar porque no podía hacer frente a ese pago. La condena se produjo después de que Le Journal denunciara la mala fe por parte de Moniquet y de su abogado. Mala fe tanto más clara cuanto que Claude Moniquet no demandó a Bernabé López ante los tribunales españoles por haber dicho éste que el informe se hizo "para complacer a Marruecos".

Pero finalmente la justicia hizo su trabajo para poner fin a las especulaciones. El 13 de julio de 2009 el Tribunal de Apelación de Nuakchott, juzgó el caso Lemgheity. Determinó quienes habían llevado a cabo el ataque contra la guarnición de Lemgheity el 4 de junio de 2005, condenó a algunos detenidos y liberó a otros. Se demostró que no había habido absolutamente ninguna implicación del Frente Polisario[29]:

“Según el corresponsal de la ANI, el tribunal de apelación ha hecho público este lunes por la tarde su veredicto sobre el asunto de Lemgheity (…) Las condenas dictadas son las siguientes: condena de Taher Uld Biyé y de Teyeb Uld Salek por falsificación y uso de falsificaciones, pertenencia a un grupo armado contra Mauritania. La condena a ocho años de prisión firme, en lugar de a cinco años, contra el acusado Taher Uld Abdel Jelil Uld Biyé.
Siete años de prisión firme, enlugar de tres, para el acusado Teyeb Uld Salek.
El Tribunal ha confirmado la pena de prisión de tres años para el acusado Ely Cheij Uld Jaumani y la condena a dos años (con libertad condicional) de Mustafá Uld Abdel Kader.
Ha absuelto a Mohamed Salem Uld Mohamed Lemín, alias Al Mashlisi, Sidi Uld Sidina, Brahim Uld Hmeida.
Ha archivado, por motivo de su fallecimiento, la acusaciónn formulada contra Ahmed Uld Rahdi.
El Tribunal ha aplazado el pronunciamiento de su veredicto respecto a aquellos que son juzgados por contumacia, a saber, Mohamed Lamin, Uld Yeddu y Mohamed el Mustafá Uld Cheiguer Sidi Mohamed Uld Cheijani, a la espera de que puedan comparecer según las leyes en vigor”

No obstante, la prueba de que esta acusación está basada en una evidente mala fe es que, aun después de que esta sentencia probara la falsedad de las acusaciones contra el Frente Polisario, algunos la han seguido manteniendo, alimentando así la espiral de desinformación desencadenada por la inteligencia marroquí. Así, lo hizo el ESISC en un nuevo informe en el que reitera las acusaciones ya hechas en 2005, sin reconsideración alguna a pesar de los hechos[30]. Y así lo ha hecho también un periodista español añadiendo algún elemento nuevo:

“El ataque de 4 de junio de 2005 del GSPC contra un cuartel mauritano en Lemguiti, que acaba con la vida de quince soldados, parece anunciar que, más allá de labores logísticas, los saharauis también se implican directamente en los atentados terroristas. La participación de al menos un miembro del Frente Polisario, Muawía Uld Lamín Labied, es establecida por la investigación posterior. Además, según ésta, en el operativo se habrían utilizado vehículos todoterreno del Frente Polisario, y varios de los terroristas hablaban el dialecto árabe hassanía, propio de los saharauis”[31].

Adviértase que, habiéndose dictado sentencia por el Tribunal de Apelación de Nuakchott bastante antes de que se publicara el libro, el autor omite que, según la auténtica investigación judicial no hay ningún miembro del Frente Polisario llamado “Muawía Uld Lamín Labied” condenado, y ni siquiera encausado, por este asunto. Por otro lado, es muy sospechoso que un conocedor de la región utilice como argumento para acusar al Frente Polisario el hecho de que los terroristas “hablaban el dialecto hassanía, propio de los saharauis” cuando es notorio que ese mismo dialecto también es el que se habla en Mauritania. De hecho todos los condenados, precisamente por ser mauritanos, hablaban hassanía.

Más intentos por vincular AQMI con el Frente Polisario
Aunque fue después del ataque a Lemgheity la primera vez que se formula públicamente la acusación contra el Frente Polisario de estar públicamente vinculado con el terrorismo islamista, el “informe” del ESISC de noviembre de 2005 alude a conexiones previas en el año 2004. Así, en un momento dado atribuye, a un “un alto responsable marroquí conocedor del tema”, esta afirmación:

“en 1994 los servicios de seguridad argelinos capturaron, en manos de terroristas del GIA, algunas armas cuyo número de serie les mostró que habían sido suministradas por su propio Ejército… al Polisario. No hemos sabido nunca si estas armas han sido vendidas en un contexto de tráfico o han sido suministradas a los terroristas por simpatizantes dentro de los campamentos de Tinduf. Lo que es cierto, por otro lado, es que la seguridad militar argelina ha pedido explicaciones al Polisario y ha intensificado muy seriamente su control sobre los islamistas que pertenecen al Frente…”[32].

A pesar de que el informe del ESISC sólo hace una insinuación diciendo que “no hemos sabido nunca si estas armas han sido vendidas en un contexto de tráfico o han sido suministradas a los terroristas por simpatizantes dentro de los campamentos de Tinduf”, un periodista español cita este informe para decir algo mucho más grave y que ni siquiera el informe del ESISC se atrevió a decir:

“En algunos casos se establece una relación directa de los jóvenes del Frente Polisario con los terroristas del GIA. En 1994 los contactos entre ambas organizaciones quedan en evidencia cuando, (…), los servicios de seguridad incautan al GIA un arsenal de armas que el propio Ejército argelino había proporcionado previamente al Frente Polisario, quedando este hecho confirmado por el número de serie del arsenal aprehendido”[33].

La afirmación resulta increíble cuanto que, en los momentos de mayor violencia islamista en Argelia, el Frente Polisario fue objeto de atentados por el GIA[34]. Es más, un buen experto en la región debe saber que el “emir nacional” del GIA, Abdelhaq Layada, cuando fue juzgado en Argel en 1994 tras ser capturado, afirmó que, antes de ser extraditado desde Marruecos, altos responsables de ese Estado le pidieron que eliminara a algunos miembros de la oposición marroquí residentes en Argelia, así como al secretario general del Frente Polisario, Mohamed Abdelaziz[35].

Más sobre el Frente Polisario
El último intento, por ahora, de vincular al Frente Polisario con “AQMI” se produjo tras el secuestro de tres ciudadanos españoles en Mauritania el 29 de noviembre de 2009. Este secuestro se produjo apenas unos días después de que estallara la crisis del “asunto Haidar” que enfrentó a España con Marruecos. El día 14 de noviembre, Marruecos deportó ilegalmente a España a la ciudadana saharaui Aminatu Haidar que había aterrizado en El Aaiún. Las autoridades marroquíes quitaron su pasaporte a Haidar y la deportaron a España con la complicidad de las autoridades españolas. La deportada, entonces, inició una huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote hasta que le permitieran regresar a su país, el Sahara Occidental, cosa que sólo ocurrió el día 17 de diciembre de 2009.

Al día siguiente de producirse el secuestro de los españoles empezó la operación de desinformación. La oficina en Rabat de la agencia France Presse (AFP) transmitía un despacho según el cual “una fuente de la seguridad marroquí” les había confiado que “los tres cooperantes habrían sido abandonados entre el norte de Mauritania y el sur del Sahara Occidental” en la región de “Aguouimite” (Agwanit, en la parte del Sahara Occidental bajo el control de la RASD/Frente Polisario). El mismo despacho, sin embargo, decía que este dato había sido desmentido por un “responsable gubernamental marroquí”[36]. En otro despacho desde Rabat, la AFP sostenía que “uno de los secuestradores, que responde al nombre de Azzouzz -siempre según la fuente citada por AFP- habría tenido un cargo de responsabilidad en el Frente Polisario, grupo armado que reclama la independencia del Sahara Occidental”[37].

A pesar de la escasa consistencia de estos despachos, un medio digital próximo a las posiciones marroquíes el mismo día 1 de diciembre de 2009 se hacía eco de la información de AFP con dos artículos que alimentaban la idea de que el Frente Polisario estaba implicado. Por un lado, titulaba que “Nuevas informaciones apuntan a la posible liberación de los cooperantes” relegando a la letra pequeña la parte dedicada al desmentido de esa liberación que anunciaba el titular[38]. Y por otro lado, y esto es más grave, aparecía otro artículo con el título “Marruecos insinúa que tras el secuestro estaría el Frente Polisario”. En el texto del mismo se dice que

“En el secuestro de los tres españoles en Mauritania están implicados “varios grupos terroristas que operan en la región” y “personas que viven en los campamentos de Tinduf”, según un comunicado oficial hecho público este martes por el Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí”[39].

Este medio digital añade la referencia de AFP al tal “Azzouzz” para alinearse totalmente con la supuesta tesis marroquí al subtitular una sección de esta “información” así: “Las informaciones confirman que uno de los secuestradores pertenecía al Frente Polisario” (curiva mía). Apenas un día después, un medio digital cercano al Frente Polisario publicaba un artículo-sátira comentando la supuesta existencia de un tal “Azzouzz” en el Frente Polisario haciendo notar que nadie se llama así entre los saharauis[40].

Tras estas primeras escaramuzas, se produce una segunda ofensiva intoxicadora unas semanas después. El día 20 de febrero de 2010, el gobierno de Mali entregó a uno de sus ciudadanos (a quien poco antes había detenido) a Mauritania para que fuera juzgado por su participación en el secuestro de los españoles. El individuo, llamado Oma Uld Sidi Uld Ahmed empezó a recibir el apodo de “Omar Saharaui”, a pesar de ser un ciudadano de Mali[41]. A partir de ahí comenzó un nuevo proceso de intoxicación.

Una página web (Sahel “Intelligence”) a los dos días de la detención de Uld Hama comenzó la nueva campaña de intoxicación en un artículo firmado por un antiguo teniente coronel del Ejército israelí. Esta nueva campaña basda en supuestas “fuentes fiables próximas a los servicios de seguridad que operan en la región”, se articuló en dos ejes. Por un lado, lanzó, por primera vez, el alias de “Omar Saharaui” para designar a Uld Hama; por otro, lanzó, también por primera vez, la idea de que el recién llamado como “Omar Saharaui” era, nada más y nada menos que un “cuadro del Frente Polisario”. A partir de ahí, Benshimon sostiene que esta detención refuerza la tesis marroquí de que hay un “deslizamiento de ciertos cuadros del Polisario hacia los movimientos terroristas islamistas del Sahel”[42].

A partir de ahí continúa la campaña. El blog cercano al servicio de inteligencia marroquí llamado “Sahara-retos”, lanzó a principios de abril la idea de que tanto “Omar Saharaui” como otros implicados en el secuestro eran saharauis:

“Los cooperantes, dos de ellos siguen en manos de Mokhtar Belmokhtar, emir de AQMI en el Sahel, fueron secuestrados por Omar Ould Sid’Ahmed Ould Hamma alias Omar Saharaui, miembro del Polisario que acaba de ser imputado por la Justicia mauritana como autor principal del rapto y, por ello, ingresado en la Prisión Central de Nuakchot. Este dato se sigue sin conocer por la sociedad española.

Desde Mauritania se busca el suplicatorio a Argelia para los dirigentes del Polisario Mohamed Salem Mohamed Ali Ould Rguibi, militar perteneciente a la Cuarta Región del Polisario, M’hrez, así como Mohamed Salem Hamoud, militar guerrillero argelino, y Nafii Ould Mohamed M’Barek, que ejerció de militar en la Sépitima Región del Polisario y liberado en el contrabando y tráfico de toda índole entre Zouirat y Atar, en el norte de Mauritania”[43].

Apenas unos días después de que el blog “Sahara-retos” introdujera en España la intoxicación sobre Uld Hamma fue el diario ABC quien la dio difusión nacional. En un artículo publicado el 12 de abril de 2010 con el título “Mercenario de Al Qaida”, decía que “Saharaui, que según una fuente consultada por ABC ha formado parte del organigrama del Frente Polisario”[44]. El desmentido del Frente Polisario fue publicado el día 18 de abril en el mismo diario ABC, con estas palabras:

“En relación con la información publicada el pasado 12 de abril, relativa a Omar Sidamed Hama, alias «Saharaui», en la que ABC atribuye a fuentes mauritanas supuestos vínculos con el Frente Polisario, la Oficina del Frente Polisario en Bruselas hace la siguiente aclaración: «El llamado Omar Sidahmed Hama no sólo nunca fue miembro del Frente Polisario, sino que ni siquiera tiene ningún vínculo, ni de consanguinidad ni de ningún orden, con los saharauis. Se trata, segun sus propias declaraciones a la prensa mauritana, de un ciudadano de origen maliense, de la conocida tribu de Kinta, que ha vivido de siempre en los confines de la frontera este de Mauritania, en particular en las cercanías de la localidad fronteriza de Basouknou. Siempre según el mismo personaje, antes de su detención se encontraba en las cercanías de la ciudad maliense de Tumbuctu cuidando a sus rebaños de camellos. Ignoramos cuál es la veracidad de la fuente a la que se remite ABC, pero lo que sí hubiese sido recomendable es tener la precaución de saber que en Mauritania se encuentra una de las redes más profusas y activas de los servicios de espionaje marroquíes, por obvias razones de vecindad geográfica, y por las relaciones históricas con la zona del conflicto saharaui. Por otra parte, y para disipar toda duda al respecto, las autoridades mauritanas mantienen fluidas relaciones con el Frente Polisario, y hasta estos mismos momentos no hemos recibido ninguna comunicación oficial que acredite que el señor Omar Sidamed Hama tenga ningún tipo de relaciones con los saharauis. El hecho de relacionar al supuesto autor del secuestro de los tres cooperantes españoles con el Frente Polisario delata la clara intención de dañar el margen de simpatía de que tradicionalmente ha gozado la causa saharaui en amplios sectores de la opinión pública española».[45]

Era de suponer que tras este rotundo desmentido se pondría fin a la operación de intoxicación. Sin embargo, la prueba de lo mucho que vale el territorio en litigio la ofrece el encarnizamiento para imponer esta intoxicación. En efecto, después de este desmentido, la ofensiva intoxicadora se intensificó con la publicación en España de un libro por un periodista destinado en Marruecos y que en repetidas ocasiones ha defendido las posiciones oficiales del régimen marroquí. En ese libro (editado en mayo de 2010, insisto, después de publicado el desmentido del Frente Polisario), este periodista realiza afirmaciones que van más allá del artículo de Sahel Intelligence que cita para realizar sus afirmaciones. Así, por un lado, donde Benshimon habla de “un cuadro del Frente Polisario”, Alvarado habla de “un responsable militar del Frente Polisario”. Por otro lado, donde Benshimon habla de un “deslizamiento de ciertos cuadros del Polisario” hacia el terrorismo, Alvarado afirma que se está “confirmando” “estrechos lazos entre el Frente Polisario y AQMI”. Alvarado, por tanto, realiza una afirmación que no se contiene en el texto citado como fuente en la nota. Una afirmación que alimenta las tesis de la inteligencia marroquí. Este es el pasaje literal:

“A finales de febrero de este año (2010) se produce el arresto de Omar Uld Sidi Ahmed Hama, alias Omar Saharaui, un responsable militar de la organización independentista, confirmando las sospechas sobre la existencia de estrechos lazos entre el Frente Polisario y AQMI”[46].

La realidad, sin embargo, era diferente. Cuando los tribunales mauritanos abrieron el proceso por el secuestro de los españoles había once acusados, procedentes del Sahara Occidental, Mauritania, Argelia y Mali). La sentencia de primera instancia, el día 21 de julio de 2010, condenó a Uld Hama a 12 años de trabajos forzados, y a un pastor mauritano de 75 años, Boukhari Ould Issaoui, a un año de prisión con libertad condicional. Otros cuatro procesados (Mohamed Salem Ould Hmouda, Boukhary Ould Ayssaoui, El Id Ould Ehbouss Regragui et Kowriya Mint Issaoui) fueron absueltos[47].En esta primera instancia quedó definitivamente claro que Uld Hama, aunque fue apodado por algunos como “Saharaui”, no era saharaui, sino que era de Mali. Por lo demás, se precisó después que proviene de la tribu “Machdhuf” (presente en Mali y Mauritania)[48]. Esta sentencia fue recurrida y el tribunal de apelación pronunció, el día 11 de agosto su sentencia definitiva que confirmaba todos los pronunciamientos anteriores y añadía un pronunciamiento absolutorio a favor de otro implicado, Joumaâ Al Regraghi[49]. La conclusión está clara: ni Uld Hama era saharaui ni ningún saharaui había participado en este secuestro.

A pesar de los datos objetivos, se produjo aún una tercera ofensiva intoxicadora en este asunto. Un diario mauritano, publicó una nueva insidia el 14 de agosto, apenas unos días después de la sentencia de apelación. Según esa insidia, cuando el mismo día 14 de agosto Uld Hama fue sacado de la cárcel de Nuakchot, se lanzó la especie de que eso se hizo para entregarle a Mali… ¡o al Polisario![50]. Esta tercera intoxicación tuvo un corto recorrido puesto que el gobierno de Mali solicitó la entrega de su ciudadano poniendo rápido fin a esa especulación.

Apenas unos días después de la sentencia del tribunal de apelación, se produce una nueva ofensiva (la cuarta) en una doble dirección. Por un lado, Simon Benshimon desde “Sahel Intelligence” acusó a Sleima E’rguibi Mohammed Ali, de ser un miembro del Frente Polisario implicado en el secuestro[51]. Sin embargo, es notorio que ninguna de las dos sentencias del proceso daba credibilidad a sus insinuaciones. Por otro lado, de forma más tosca, en España un individuo hacía suya y publicaba la curiosa tesis de que la “prueba” de “los intereses comunes que unen el polisario (sic) a Al Qaeda” es “la ausencia de la mínima confrontación entre ambas partes y el tráfico de armas al cual se dedican los dirigentes del polisario (sic) que los vuelven a vender a los miembros de Al Qaeda”[52]. Dejando al margen que, como ya se ha documentado supra el grupo del que proviene AQMI sí atentó contra individuos del Frente Polisario en Argelia, resulta absurda la “prueba” desde el momento en que ambos grupos se encuentran en territorios diferentes. Como es notorio, “AQMI” actúa mayormente en el Sahel pero, como es igualmente notorio, el Sahara Occidental no forma parte del Sahel, que es la franja meridional del desierto del Sahara.

Esta cuarta ofensiva tuvo escaso eco, y la tercera cayó pronto por su base al ser entregado Uld Hama a su país, Mali. Entonces se desencadenó una quinta ofensiva intoxicadora. Consiste esta vez en una falsificación de un documento con el objetivo de dar crédito a la tesis de la “saharauidad” de Uld Hama. El día 18 de agosto, una página web albergada en Marruecos y cuyo nombre resulta bastante significativo (Maghreb Intelligence) lanzaba la especie de que a Uld Hamma “se le ha fabricado una identidad maliense sobre la marcha”[53]. Este tal Lamine, además de citar la extraña tesis de Gil Garre de que la “prueba” de la colusión entre el Frente Polisario y “”AQMI” era la ausencia de enfrentamientos entre ambos también citaba, una vez más, las insinuaciones del ESISC en el mismo sentido. En este contexto se abre una “polémica” sobre la verdadera identidad de Uld Hama. De acuerdo con esta nueva intoxicación:. Así, en una publicación mauritana (CRIDEM) generalmente muy receptiva con Rabat se lanzó, el día 28 de agosto, el nuevo mensaje transmitido por quien se hace llamar Mohamed Mohamed Lamine

“Fuentes marroquíes generalmente bien informadas han expresado recientemente su gran asombro a propósito de la extradición hacia Mali por las autoridades mauritanas de Omar Uld Si Ahmed Uld Hamma, más conocido bajo el nombre de ‘Omar Saharaui’.(…) Dichas fuentes han condenado igualmente la operación de extradición indicando que las informaciones dadas por Mauritania sobre la identidad maliense son inexactas, exhibiendo el acta de nacimiento de Omar Saharaui establecida por el Polisario”[54].

En un blog con título equívoco “Inteligencia y seguridad nacional”, se anunciaba el 9 de septiembre la publicación “en exclusiva” de los supuestos documentos “a los que hemos tenido acceso a través de un periplo digno de película”, dice el autor del blog, José María (Chema) Gil Garre. Los supuestos documentos aparecen como certificados emitidos por la RASD, un certificado de nacimiento y un certificado de paternidad. De acuerdo con el supuesto “certificado de nacimiento”, Omar, hijo Sidamed Hamma y Deina Embarec, nació en Farsia el 18 de marzo de 1957 y cuenta con DNI de la RASD número 79692146[55]. Al día siguiente, 10 de septiembre, el semanario Maroc Hebdo, próximo a la inteligencia militar marroquí también publicó el supuesto certificado de nacimiento[56] que, días más tarde, el 14, también reprodujo el diario marroquí Libération[57].

Sin embargo, hay varios indicios que llevan a concluir que estamos ante una burda falsificación. En primer lugar, y dado que aun antes de que se publicaran los documentos en “exclusiva” ya había una alerta de esta operación desde el día 18 de agosto, ya se denunció el intento de falsificación y se publicó que el DNI de la RASD número 79692146 corresponde a otro ciudadano, nacido también en Farsia un 18 de marzo, pero de 1978, concretamente a Elbu Salahi Moh-Moulud[58]. En segundo lugar, resulta difícilmente explicable que los documentos en “exclusiva” estén traducidos al español si, como se dicen en los mismos el original está en árabe. Y ello es así porque no se ve la utilidad de una tal traducción si, como se argumenta, esos documentos se expedieron para uso en Mauritania y Mali, países francófonos. En tercer lugar, resulta completamente absurdo el llamado “certificado de paternidad” emitido a petición de los supuestos padres de Uld Hamma[59], que supuestamente viven en los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf. ¿Para qué iban a pedir los supuestos propios padres de Uld Hamma un certificado que acredite que ellos son sus padres? En cuarto lugar llama la atención que mientras el supuesto certificado de paternidad esté datado, no lo esté (cosa asombrosa) el supuesto certificado de nacimiento. Teniendo en cuenta lo anterior creo que podemos hacernos una idea de la credibilidad que merece la publicación en “exclusiva” de estos “documentos”.

Lo más asombroso, sin embargo, es comprobar como algún profesor norteamericano se llega a prestar a estas intoxicaciones. Me refiero a Peter Pham. Este profesor, como digo, se ha prestado a poner su firma a afirmaciones como la de que Uld Hama es un “ex alto responsable” del Frente Polisario y que con el dinero de los rescates, “AQMI” recluta “a los combatientes mercenarios del Polisario, que son generalmente más experimentados que los reclutados ordinarios de Al Qaeda en el Magreb Islámico”[60]. El mismo profesor norteamericano, igualmente, está prestando su nombre a otras afirmaciones que, con los datos disponibles, sólo pueden calificarse como falsas. Es el caso, por ejemplo, de su afirmación de que Mohamed Salem Mohamed Ali Ould Rguibi, Mohamed Salem Hamoud, y Nafii Uld Mohamed M’Barek son “elementos del Frente Polisario” que han “participado en el secuestro” de los españoles y que han sido “condenados” por la justicia mauritana[61]. Pham repite, como vemos, lo que ya se hizo circular desde el blog “Sahara-retos” (cfr. Supra nº 2). Sin embargo, mientras que “Sahara-retos” lanzó esa intoxicación cuando aún no se habían dictado las sentencias de la justicia mauritana, Pham llega a afirmar, después de que estas sentencias hayan sido pronunciadas, que estos tres individuos han sido “condenados”.

La tesis marroquí de la vinculación del Frente Polisario y el terrorismo islamista tiene en uno de sus defensores otros dos “argumentos”, a mi juicio aún más inconsistentes. De acuerdo con el primero, el 22 de diciembre de 2005 la policía marroquí arrestó en el El Aaiún ocupado a un saharaui “en posesión de trece cohetes”. Este individuo, que había residido en los campamentos de refugiados del Frente Polisario, sin embargo, se unió a Marruecos lo que explica que fuera detenido en El Aaiún ocupado[62]. Para Alvarado, con este hecho se

“abrió el debate sobre un eventual giro terrorista del Frente Polisario y la presunta alianza con el entonces GSPC, en un momento en que el grupo argelino empieza a concretar su acercamiento a Al Qaeda”[63].

Sin embargo, ocurre todo lo contrario. Es evidente que este hecho no demuestra nada por varias razones. La primera es que esta detención no fue seguida de ningún juicio ni condena, ni siquiera de acuerdo con la “práctica” procesal marroquí que incluso dentro de Marruecos no se reconoce como muy ortodoxa para los estándares de un Estado de Derecho. La segunda porque, como ya se ha dicho, el GSPC tenía al Frente Polisario entre sus objetivos de ataque. Y la tercera razón es que precisamente este individuo abandonó los campamentos de Tinduf para aceptar la oferta marroquí[64] lo que si algo demuestra es que el Frente Polisario no tiene nada que ver en esto.

El segundo “argumento” es bastante parecido al anterior. Es la detención en El Aaiún ocupado de una “trama terrorista” que recibió el nombre de “Fath Al Andalus” (conquista de Al Andalus) y que fue “desmantelada” a finales de 2008. Según la policía marroquí, entre los quince detenidos había “varios saharauis” que “mantienen vínculos con AQMI tras haber recibido entrenamiento del GSPC argelino”. A partir de aquí Alvarado concluye:

“Éste es un hecho que a casi nadie pasa desapercibido en Marruecos, llegándose a barajar que el centro de mando de la trama estuviera ubicado en El Aaiún, capital administrativa de la ex colonia española. Tras un análisis detallado de las trayectorias personales de los implicados en Fatha al Andalus se llegó a señalar que la estrategia de infilitración de AQMI en el país de Mohamed VI se efectuaba a través del Sahara, erigiéndose presuntamente los saharauis como vanguardia de la organización de Droukdel en el Reino Cherifiano. Varios factores podrían favorecer la implicación del independentismo saharaui en la particular yihad de AQMI. Primeramente, la aparente complementariedad entre la rama magrebí de Al Qaeda y el Frente Polisario. Los yihadistas necesitan gente que conozca el terreno y extender sus redes hacia el sur. (….) Ambas organizaciones compaten el objetivo común de desestabilizar a Marruecos y Mauritania, lo que los podría hacer aliados estratégicos en la zona”[65].

Pero hay problemas desde este punto de vista. En primer lugar, como antes, sorprende que a finales de 2010 no se haya dictado la sentencia sobre este caso a pesar de la celeridad de la práctica procesal marroquí y sus escasos escrúpulos a la hora de obtener confesiones mediante la tortura, teniendo en cuenta que el caso fue llevado al juez en septiembre de 2008[66], algo especialmente llamativo si lo comparamos, por ejemplo, con el caso Belliraj[67]. Por tanto, razonando en términos propios del Estado de Derecho una detención no prueba nada, absolutamente nada, en un país no democrático. En segundo lugar, la vinculación con el GSPC sigue siendo difícil de creer cuando se tiene en cuenta que el GSPC consideraba al Frente Polisario como enemigo. En tercer lugar, no queda demostrado que los detenidos tengan vínculos con el Frente Polisario: es más, se trata de individuos que ni siquiera han vivido en los campamentos, por lo que hablar de “infiltración” es una afirmación sin ninguna prueba. En cuarto lugar, resulta difícil aceptar el argumento del conocimiento del terreno porque el terreno del Sahara ocupado es igual de conocido para los saharauis que para los colonos marroquíes que lo ocupan. Y finalmente, en quinto lugar, es claramente inadmisible que a Mauritania le pueda interesar la desestabilización de Mauritania. La razón es extremadamente simple: Mauritania es un Estado que reconoce a la RASD. Por tanto, si hay alguien interesado en la desestabilización de Mauritania no es precisamente el Frente Polisario, sino Marruecos. Y, de hecho, es notorio que el golpe de Estado que el 6 de agosto de 2008 derribó al presidente Sidi Mohamed Uld Cheif Abdalahi, elegido tras un proceso electoral democrático en 2007 (la elección presidencial más impecablemente democrática del norte de África), fue apoyado por Marruecos.

Pero, por si lo anterior no fuera suficiente, resulta que los datos que ofrece Alvarado no concuerdan plenamente con los que ofreció Marruecos. Así, en primer lugar, los especialistas en terrorismo contactados en un primer momento por la prensa marroquí indicaron que la denominación y la existencia del grupo era desconocida para los expertos y que el nombre era una creación policial[68]. En segundo lugar, se apuntaba que el objetivo de este supuesto grupo era atacar “intereses españoles”[69]. En tercer lugar, la mayor parte de los detenidos eran “simples comerciantes”[70].

Debe advertirse, finalmente, que “AQMI” opera fundamentalmente en dos escenarios; en Argelia y en el Sahel. Sin embargo, el Sahara Occidental es un espacio que no forma parte del Sahel (que es la franja sur del desierto del Sahara) y el hecho es que ni en la zona del Sahara Occidental controlada por el Frente Polisario ni en los campamentos de refugiados se ha producido ninguna acción terrorista. Por este motivo incluir los territorios de los campamentos de refugiados saharauis y los territorios liberados de la RASD en un mapa sobre el “área de influencia terrorista en el Magreb y el Sahel”, como hace Alvarado[71] resulta injustificado.

4. Las dudas sobre la relación entre AQMI y Marruecos
A la hora de plantearse la verdadera naturaleza de “AQMI”, la tesis más sólida, a mi juicio, es la de una posible conexión con Marruecos y Francia, como se va a a tratar de argumentar. En primer lugar contamos con el testimonio concordante de dos personajes centrales: Abdelhak Layada (“emir nacional” hasta 1994 de uno de los grupos islamistas terroristas argelinos antecedentes de este llamado “AQMI”, el Grupo Islámico Armado-GIA) y Dris Basri (ministro del Interior marroquí hasta 1999). Por lo que hace al primero, Layada, ha confesado que había recibido ayuda del gobierno marroquí y que se entrevistó con Driss Basri, ministro del Interior y mano derecha del rey y con el mismísimo Hassán II. Sobre su entrevista con el rey sólo ha revelado que fue chantajeado en relación con el Sahara Occidental[72] y que incluso el gobierno marroquí le sugirió que reclutara miembros del Frente Polisario para luego poder incriminarles por la comisión de actos de terrorismo. El 8 de junio de 2009, la emisora de la BBC en árabe interrogó al actual ministro de Exteriores marroquí, Taieb Fassi-Fihri sobre las declaraciones de Layada sin que el ministro marroquí las desmintiera, lo que llevó a su entrevistador a decir que entonces las mismas debían entenderse como ciertas[73]. Abdelhaq Layada también ha confesado que recibió apoyo de Francia, haciendo gravísimas afirmaciones, como que Francia ayudó al GIA a dar un golpe de Estado que fue abortado, que suministró armas al GIA[74] y que los servicios secretos franceses estaban detrás del secuestro por el GIA de un Airbus el 24 de diciembre de 1994[75].

Por lo que respecta al segundo, Dris Basri, contamos con el testimonio que ofreció en una de sus últimas entrevistas donde dijo que el gobierno marroquí no sólo estaba al corriente de que los terroristas islamistas que operaban en Argelia se refugiaban en Marruecos, sino que no pensaron intervenir para impedirlo[76]. En 1999, el propio presidente argelino Buteflika acusó públicamente a Marruecos, en un mitin en Bechar (cerca de la frontera marroquí) de dar cobijo a los terroristas islamistas[77].

En segundo lugar, a pesar de que AQMI es un grupo que se nutre de individuos procedentes de Marruecos, Argelia, Mauritania y Mali[78], su actividad criminal se centra sólo en Argelia y, más recientemente, en Mauritania. A pesar de la presencia de marroquíes en sus filas, nunca actúa en Marruecos. Y esto es sorprendente porque, según un comunicado suyo, uno de sus objetivos es España porque es “aliada de la OTAN y los EE.UU. en la guerra contra el Islam”[79]. Lo que no cuadra entonces es que no actúe contra Marruecos, siendo este el país que pasa por ser el mejor aliado de USA en la región y que, además, cuenta con las mejores relaciones con la OTAN hasta el punto de que según declaración de un alto responsable de la organización atlántica, recogida por la propia agencia oficial de prensa marroquí, Marruecos es un “socio estratégico” de la OTAN[80].

En tercer lugar, existen acusaciones aparecidas en la prensa francesa dedicada a asuntos africanos sobre la colusión de AQMI con el servicio secreto marroquí. En este sentido, el semanario francés “Jeune Afrique” (por lo demás, claramente favorable a la monarquía marroquí), contiene esta afirmación:

“Otra incertidumbre que, desde el punto de vista maliense, pesa sobre el arreglo de la cuestión salafista: las tensiones entre Argelia y Marruecos. "Es evidente que los grupos islamistas se benefician de ciertos apoyos de Marruecos", acusa un miembro de los servicios de inteligencia de Mali. Según este último, se trataría de una respuesta a los numerosos vínculos que Mali mantiene con el Polisario”[81].

En cuarto lugar, resulta revelador que el mediador que más ha trabajado en casos de secuestros de “AQMI” (son al menos tres, sus trabajos de “mediador” con “AQMI”), es un ciudadano mauritano que era un enemigo declarado del depuesto presidente mauritano Mauya Uld Ahmed Uld Taya contra quien conspiró apoyando un golpe que fracasó[82]. Chafi, pese a ser mauritano, es consejero especial del presidente de Burkina Faso, Blaise Campaoré y ha intervenido en las crisis de Guinea Conakry y Costa de Marfil[83]. Lo interesante es que Burkina es uno de los más firmes aliados de Francia y Marruecos en África y que sus gestiones en Guinea Conakry y Costa de Marfil han sido a favor de los aliados de estos países en la región. La hipótesis aparece reforzada por una información según la cual Chafi era un agente de los servicios de inteligencia marroquíes (en concreto, de la Dirección General de Estudios y Documentación-DGED) desde la época en que Driss Basri era ministro del Interior y “número 2” en Marruecos[84].

En quinto lugar, el grupo “AQMI”, objetivamente, dirige el grueso de sus ataques contra Argelia, debilitando al gran enemigo estratégico de Francia y de su principal protegido, Marruecos.

En sexto lugar, conviene advertir que una parte de las acciones de “AQMI” tienen lugar en Mauritania, en el oeste de Argelia y en el noroeste de Mali, que son zonas reivindicadas por Marruecos en el marco del programa expansionista del “Gran Marruecos” que está consagrado en el artículo 19 de la “Constitución” marroquí.

Finalmente, en séptimo lugar, la prensa española ha atribuido a fuentes de la inteligencia española la idea de que hay una “insistente coincidencia”: “La inteligencia española ha hecho ver al Gobierno una insistente coincidencia: cuando España tiene una crisis con Marruecos, se incrementan las amenazas en las redes yihadistas”[85].

Aunque la tesis marroquí o franco-marroquí es sin duda la más sólida, ello no excluye otras tesis entre las que encuentra apoyos objetivos la de que en realidad “AQMI” no sería una organización, sino un conjunto de dos o más grupos manipulados o instrumentalizados por distintos actores a la vista de ciertos elementos creíbles.

En este contexto, el caso del secuestro de Pierre Camatte posteriormente liberado el 23 de febrero de 2010 mediante el pago de rescate permite alimentar la posibilidad de una nueva vía de relación. El ciudadano Pierre Camatte era públicamente considerado como un “cooperante” presente en un Estado del Sahel africano, Mali. Sin embargo, como luego se descubrió, era en realidad un agente de la inteligencia francesa. Camatte fue secuestrado por “AQMI” curiosamente el mismo día en que también fueron secuestrados los tres españoles. Su liberación se produjo, como se ha dicho, el 23 de febrero y, según los hechos posteriores, la misma se realizó después de que, tras fuertes presiones francesas, Mali liberara a cuatro terroristas que se hallaban presos en ese país y se pagara un rescate[86]. que se ha calculado en 5 millones de dólares[87]. El hecho es que, apenas unos días después de su liberación, la prensa francesa examinado las actas de la comparecencia ante la Asamblea Nacional, el 27 de enero de 2010, del coordinador nacional de los servicios de inteligencia en la Presidencia de la República, Bernard Bajolet[88] extrajo la conclusión de que Camatte era, en realidad, un agente del servicio francés de inteligencia exterior (DGSE)[89].
Esta circunstancia da pie para alimentar algunas sospechas que, no obstante, son de difícil prueba. En primer lugar, habría que preguntarse si el secuestro de este agente francés fue realmente tal. La pregunta es pertinente porque, de aceptar que puede haber una relación entre la inteligencia francesa y “AQMI” o algunos grupos que se cobijan en esas siglas, este supuesto “secuestro” sería la vía ideal de transmisión de mensajes sin que hubiera ningún tipo de sospecha. En segundo lugar, habría que preguntarse si este rescate fuer realmente tal. La duda que se suscita, si se acepta que puede haber algún tipo de relación entre la inteligencia francesa y “AQMI” es si este supuesto pago de un “rescate” no constituiría una forma de financiar “legalmente” un grupo del que se sospecha que sirve a los intereses estratégicos de Francia en la región. En tercer y último lugar, el hecho de que nada más y nada menos que una gran potencia como Francia se viera “obligada” a “ceder” ante los terroristas constituye un elemento de presión difícil de resistir a la hora de exigir a un tercer Estado (Mali, en este caso) que también “coopere”, liberando a terroristas presos en sus cárceles. En definitiva, si la hipótesis de la conexión entre la inteligencia francesa y “AQMI” fuera cierta, la escenificación de un “secuestro” podría constituir un nuevo medio para que un Estado financie “legalmente” un grupo terrorista que, eventualmente, sirve a sus intereses.

En un análisis sobre el desarrollo de la contienda acerca del Sahara Occidental, advertía, el día 2 de junio de 2010, “es previsible que Marruecos trate de recuperar la iniciativa utilizando la carta terrorista. Dado que el Frente Polisario no está implicado en actividades terroristas, es previsible que haya círculos cercanos a Marruecos, o del propio poder marroquí, que fabriquen amenazas terroristas con el objetivo de imputar la responsabilidad al Frente Polisario”[90]. Hay muchas cosas que se ignoran sobre “AQMI”. Pero empiezan a ser cada vez más las cosas que ya se sabe que no son ciertas.

Carlos Ruiz Miguel es Analista del GEES en el área de Magreb y en temas de Derecho Constitucional

Notas
[1] Carlos Ruiz Miguel, “Integrismo y crisis política en Marruecos”, Análisis del Real Instituto Elcano (3-VI-2003). Cfr.
http://www.realinstitutoelcano.org/analisis/298/ARI-82-2003-E.pdf
[2] Así lo afirman, por ejemplo: Miguel Hernando de Larramendi, “Las relaciones con Marruecos tras los atentados del 11 de marzo”, Análisis del Real Instituto Elcano (5-IV-2004). Cfr.
http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/terrorismo+internacional/ari+61-2004
[3] Declaración de 5 de diciembre de 2002, Federal Register: December 17, 2002 (Volume 67, Number 242, p. 77311). La declaración norteamericana sólo dice que este grupo “has committed, or poses a significant risk of committing, acts of terrorism”.
[4] http://www.un.org/sc/committees/1267/pdf/consolidatedlist.pdf
[5] Harclerode, Fighting dirty, cit., p. 574-575.
[6] También conocido por el “alias” de “Abu Mussaab Abdelwadud”.
[7] “Abu Obeida Yusef” o “Yusef el Annabí” son los alias de Yassid Embarek.
[8]http://www.magharebia.com/cocoon/awi/xhtml1/fr/features/awi/features/2010/03/15/feature-01
[9] La Nouvelle République (16-III-2010):
[http://www.lnr-dz.com/actualite/lire.php?ida=87410&idc=126&date_insert=20100316] (último acceso el 13 de septiembre de 2010).
[10] “The way in which this terrorism was fabricated is a very long narrative, (…) It was this operation that provided the pretext for the launch of a new front on the War on Terror in Africa: the Sahara-Sahelian front.)”, en ACAS Bulletin 85: US militarization of the Sahara-Sahel: Security, Space & Imperialism (2010)
Cfr.: http://concernedafricascholars.org/bulletin/85/keenan/
[11] “Mustafa Chafi relata a ABC cómo fueron las gestiones para liberar a los dos cooperantes”, ABC (24-VIII-2010). En dicho reportaje se atribuye al mediador esta frase textual: “Chafi ha subido durante los nueve meses de secuestro al menos una docena de veces a los campamentos de Al Qaida del Magreb Islámico y en todas ellas negoció cara a cara con Mojtar Belmojtar, el responsable de la célula que retenía a los españoles”. Cfr. http://www.abc.es/20100824/espana/liberacion-201008240111.html
[12] Así lo afirma el diario argelino “Liberté” en su edición del 31-VIII-2010 en un artículo titulado “Le Mali, une fausse note dans la lutte antiterroriste: ce pays est devenu une base arrière de l'islamisme armé”. En dicho artículo se afirma que “todo se hace con la planificación del Estado lo cual aprovecha a los intermediarios que gravitan en torno al poder maliense” según personas cercanas al líder de “AQMI” que secuestró a los españoles llamado Belmojtar. El diario añade que un antiguo compañero de Belmojtar ha revelado haber visto a los responsables del gobierno de Mali tomar el té en los campamentos de Aqmi en el desierto con ocasión de visitas de cortesía a un dirigente del grupo”. Cfr. http://www.liberte-algerie.com/edit_archive.php?id=141783
[13] Reuters, “Al Qaeda gets help from Mali officials - ex-rebel” (12-VIII-2010)
Cfr. http://af.reuters.com/article/worldNews/idAFTRE67B3BD20100812
[14] Liberté, “Révélations du principal médiateur burkinabais: Comment j'ai négocié avec belmokhtar pour libérer les espagnols", (29-VIII-2010). Cfr.:
http://www.liberte-algerie.com/edit_archive.php?id=141646
[15] La más conocida es la de Habib Souaïdïa, La sale guerre, La Découverte, Paris, 2002; Lounis Aggoun y Jean-Baptiste Rivoire, Françalgérie, Crimes et mensonges d’États. Histoire sécréte, de la guerre d'indépendance à la "troisième guerre" d'Algérie, La Découverte, París, 2004; Abdelkader Tigha y Philippe Lobjois, Contre-espionnage algérien: Notre guerre contre les islamistes: la mémoire traquée, Nouveau Monde, París, 2008.
[16] Le Coauteur de “La sale guerre”: pourquoi m’a-t-on manipulé?,Marianne2 (19-II-2001); Cfr.: http://www.marianne2.fr/LE-COAUTEUR-DE-LA-SALE-GUERRE-POURQUOI-M-A-T-ON-MANIPULE_a133543.html
[17] La Nouvelle République, “Terrorisme : la France et le jeu d’équilibre”, (4-VIII-2010); Cfr.:
http://www.lnr-dz.com/pdflnr/2010/08/05/lnr.pdf?PHPSESSID=30b13635aed80cd1ca7ceb2ec0dd90af
La Nouvelle République, «Qui tue qui ?» : une invention des services français (31-VIII-2010); Cfr.:
http://www.lnr-dz.com/pdflnr/2010/09/01/lnr.pdf?PHPSESSID=9aaaed1863a7ad95581d7768bf329275
[18] Le Jour d’Algérie, 12-VII-2009 [http://www.lejourdalgerie.com/Editions/120709/une/Lejour.htm]
[19] Carlos Ruiz Miguel, Crímenes islamistas en Argelia y servicios secretos: una clarificación necesaria, GEES (21-VII-2009); Cfr.:
http://www.gees.org/articulos/crimenes_islamistas_en_argelia_y_servicios_secretos_una_clarificacion_necesaria_6627
[20] La sentencia se puede consultar aquí:
http://www.ovahimba.info/8e%20mort/rivoirejustice.pdf
[21] “Although the name has changed from GSPC (Groupe salafiste pour le prédication et le combat) to AQIM (Al Qaeda in the Islamic Magreb), it is essentially the same organisation, heavily infiltrated by the Algerian secret intelligence service (DRS [Département du Renseignement et de la Sécurité, Department of Intelligence and Security, i.e., military intelligence]) and with its key leaders (emirs) linked to the DRS”.
“The origins of AFRICOM: the Obama administration, the Sahara-Sahel and US Militarization of Africa (Part Three)”, en ACAS Bulletin 85: US militarization of the Sahara-Sahel: Security, Space & Imperialism (2010) Cfr. http://concernedafricascholars.org/bulletin/85/keenan/.
Estas tesis las ha expuesto Keenan en varios otros trabajos: Jeremy Keenan,; “Conspiracy theories and ‘terrorists’”, Anthropology Today, vol. 22 (2006), p. 4 ss., Cfr.: http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1467-8322.2006.00470.x/pdf; ID., The Dark Sahara: America's War on Terror in Africa, Pluto Press, Londres, 2009; Entrevista a J. Keenan, “British Anthropologist Jeremy Keenan on "The Dark Sahara: America’s War on Terror in Africa" (6-IX-2010), Cfr. http://www.democracynow.org/2009/8/6/keenan; J. Keenan, “'Secret hand' in French Sahel raid”, in http://english.aljazeera.net/focus/2010/08/201085183329292214.html [29-VIII-2010]
[22] Jeremy Keenan,; “Conspiracy theories and ‘terrorists’”, cit., p. 5-6.
[23] http://www.aujourdhui.ma/international-details36896.html
[24] ESISC, The Polisario Front, credible negotiations partner or after-effect of the cold war and obstace to a political solution in Western Sahara? (noviembre 2005). Cfr..: http://www.esisc.org/documents/pdf/en/the-polisario-front.pdf (página 73 del informe).
[25] Le Journal Hebdomadaire tenía una página en internet. Tras el cierre de este periódico por la presión de las autoridades marroquíes esa página desapareció. No obstante, los artículos que publicó sobre esa cuestión se pueden consultar aquí:
http://es.groups.yahoo.com/group/sahara-info/message/4105
[26] http://www.arso.org/esiscpf.pdf
[27] Son dignas de mención la de Khatry Beirouk, Qué hay detrás del informe del ESISC (1-VI-2006); cfr.:
http://www.arso.org/opinions/kbESISCs.htm;
y Sidi Omar, Review of the ESISC Report on the POLISARIO Front (22-XII-2005) Cfr.:
http://www.arso.org/opinions/sidiomaresics.pdf
http://www.arso.org/opinions/sidiomaresics.htm
[28] Un completo dossier sobre este proceso se puede consultar en esta dirección:
http://www.arso.org/esiscpf.pdf
[29] Agence Nouakchott Info (ANI), “La Cour d'Appel prononce son verdict dans le dossier Lemgheithy” (17-VII-2009). Cfr.:
http://www.ani.mr/?menuLink=9bf31c7ff062936a96d3c8bd1f8f2ff3&idNews=5977
[30] ESISC, The Polisario Front and the development of terrorism in the Sahel, mayo 2010, p. 15. Cfr.:
http://www.esisc.eu/documents/pdf/en/the-polisario-front-and-the-development-of-terrorism-in-the-sahel-469.pdf
Este nuevo “informe” fue objeto de una réplica por Lih Beiruk, Las frívolas y vanas elucubraciones del ESISC. Cfr.:
http://www.arso.org/lasfrivolasESISC.pdf
[31] David Alvarado, La yihad a nuestras puertas. La amenaza de Al Qaeda en el Magreb Islámico, Foca-Akal, Madrid, 2010, p. 178. El autor añade a ese texto una nota a pie de página (nota 81) diciendo que “un soldado mauritano que sobrevive al ataque declara ante los encargados de la investigación que en el convoy terrorista iban vehículos todoterreno del Frente Polisario”. Adviértase que el autor prácticamente reproduce lo que dijo Aujourd’hui le Maroc el 20 de junio de 2005.
[32] ESISC, The Polisario Front, credible negotiations partner or after-effect of the cold war and obstace to a political solution in Western Sahara? (noviembre 2005). Cfr..: http://www.esisc.org/documents/pdf/en/the-polisario-front.pdf (página 71 del informe).
El informe, en nota a pie número 139 dice que la fuente es una “entrevista a un alto responsable marroquí, Rabat, 8 de agosto de 2005”.
[33] David Alvarado, La yihad a nuestras puertas. La amenaza de Al Qaeda en el Magreb Islámico, cit., p. 175. El autor pone en ese texto una nota a pie de página (la nota 77) citando como fuente el informe del ESISC, pero sin citar página del mismo.

[35] The Middle East and North Africa, vol. 50, Routledge, Londres, 2003, p. 839. Sobre este asunto, en España, ya antes, cfr. Manuel de Unciti, Sangre en Argelia, PPC, Madrid, 1996.
[36] AFP (30-XI-2009), No contact with Spanish hostages in Mauritania: ambassador, Cfr.:
http://www.google.com/hostednews/afp/article/ALeqM5injxi4NSE7VVSTMfnPa2MrdgB90w
[37] AFP (1-XII-2010), Los españoles secuestrados en Mauritania habrían sido liberados, según AFP; Cfr.:
http://www.abc.es/20091201/nacional-asuntos-exteriores/tres-espanoles-secuestrados-mauritania-200912012037.html
[38] Pedro Canales, El Imparcial (1-XII-2010), Nuevas informaciones apuntan a la posible liberación de los cooperantes, Cfr.:
http://www.elimparcial.es/nacional/localizados-los-tres-cooperantes-espanoles-secuestrados-en-mauritania-52884.html
[39] Pedro Canales, El Imparcial (1-XII-2010), Marruecos insinúa que tras el secuestro estaría el Frente Polisario, Cfr.:
http://www.elimparcial.es/nacional/marruecos-insinua-que-detras-del-secuestro-de-los-tres-espanoles-estaria-el-frente-polisario-52908.html
No he podido localizar el comunicado oficial hecho público por el Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí por lo que no puedo confirmar que el mismo exista realmente.
[40] Jatri Beiruk, “¿AZZOUZZ?”, (2-XII-2010); Cfr.:
http://saharaopinions.blogspot.com/2009/12/azzouzz.html
[41] ANI (20-II-2010), L’«argentier» des enlèvements d’otages européens en Mauritanie entre les mains de la DGSN; Cfr.:
http://ani.mr/?menuLink=9bf31c7ff062936a96d3c8bd1f8f2ff3&idNews=8357
[42] Samuel Benshimon, Sahel Intelligence (22-II-2010), L’auteur du rapt des 3 humanitaires en Mauritanie serait un cadre du Front Polisario. Cfr.:
http://sahel-intelligence.com/fr/index.php?option=com_content&task=view&id=96
[43] Blog “Sahara-Retos” (7-IV-2010), Apagón informativo en Madrid por el papel del Polisario en el secuestro de cooperantes catalanes; Cfr.:
http://sahara-retos.blogspot.com/2010/04/apagon-informativo-en-madrid-por-el.html
[44] Luis de Vega, ABC (12-IV-2010), Mercenario de Al Qaida; Cfr.:
http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/2010/04/12/023.html
[45] ABC (18-IV-2010), ABC y sus lectores; Cfr.:
http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/2010/04/18/016.html
[46] David Alvarado, La yihad a nuestras puertas. La amenaza de Al Qaeda en el Magreb Islámico, cit., p. 178. El autor cita el artículo de “Sahel Intelligence” de 22-II-2010, pero realiza afirmaciones que
[47] Agénce Nouakchott Info (21-VII-2010), Procès des auteurs du rapt des espagnols: 12 ans fermes pour Omar Sahraoui et un an avec sursis pour Issaoui; Cfr.:
http://www.ani.mr/?menuLink=9bf31c7ff062936a96d3c8bd1f8f2ff3&idNews=10115
Emjad (22-VII-2010), Enlèvement de trois Espagnols en Mauritanie : douze ans de prison pour Omar le Sarhaoui; Cfr.:
http://www.emjad.net/fr/spip.php?article1029
Résau Mauritanien d'Informations (24-VII-2010), Affaire des otages espagnols: Verdict clément; Cfr.:
http://www.rmibiladi.com/fr/index.php?option=com_content&view=article&id=1089:affaire-des-otages-espagnolsverdict-clement&catid=1:actualites&Itemid=2
[48] Points Chauds (16-VIII-2010), Un mensonge grossier et une tentative insidieuse d'impliquer les sahraouis dans une affaire mauritano-malienne; Cfr.:
http://www.pointschauds.info/fr/modules.php?name=News&file=article&sid=3381
[49] Agénce Nouakchott Info (11-VIII-2010), La Cour d’appel confirme la peine de 12 ans avec travaux forcés requise contre «Oumar Sahraoui»; Cfr.:
http://www.ani.mr/?menuLink=9bf31c7ff062936a96d3c8bd1f8f2ff3&idNews=10342
Résau Mauritanien d'Informations (24-VII-2010), Affaire Omar Sahraoui: Un verdict très attendu; Cfr.:
http://www.rmibiladi.com/fr/index.php?option=com_content&view=article&id=1176:affaire-omar-sahraouiun-verdict-tres-attendu&catid=1:actualites&Itemid=2
PANA (12-VIII-2010), Confirmation en appel de la condamnation pour terrorisme d'un Malien; Cfr.:
http://www.mauritanie-web.com/actualite_7550_1_confirmation-en-appel-de-la-condamnation-pour-terrorisme-d-un-malien.htm
[50] Tahalil (14-VIII-2010), Libération-expulsion de Omar Sahraoui sur fond de menaces contre les otages. Reproducido en.:
http://www.cridem.org/C_Info.php?article=46364
[51] Samuel Benshimon, Sahel Intelligence (27-VIII-2010), Otages espagnols : l’hypothèse du troisième homme. Cfr.:
http://sahel-intelligence.com/anti-terrorisme/133-otages-espagnols--lhypothese-du-troisieme-homme
[52] José María (Chema) Gil Garre, Vegamediapress (26-VIII-2010), El Polisario: treinta años abusando de los derechos de los saharauis (II Parte); Cfr.:
http://www.vegamediapress.es/noticias/index.php?option=com_content&task=view&id=13790&Itemid=1
[53] Maghreb Intelligence (18-VIII-2010), Omar Ould Hamma « Sahraoui », le <cadeau> <algérien> à l'Espagne; Cfr.:
http://www.maghreb-intelligence.com/articles-gratuits/386-omar-ould-hamma-l-sahraoui-r-le-cadeau-algerien-a-lespagne
[54] Mohamed Mohamed Lamine, CRIDEM (28-VIII-2010), Polémique sur l’identité d’Omar Sahraoui; Cfr.:
http://www.cridem.org/C_Info.php?article=46794
[55] José María (Chema) Gil Garre, blog Inteligencia y Seguridad internacional (9-IX-2010), EXCLUSIVA: El Secuestrador de los cooperantes españoles era un saharaui de los campamentos del Frente Polisario, estos son sus papeles; Cfr.:
http://analisisdeinteligencia.blogspot.com/2010/09/exclusiva-el-secuestrador-de-los.html
[56] Maroc Hebdo (10/17-IX-2010), Omar Sahraoui: Le lien entre le Polisario et Al Qaïda; Cfr.:
http://www.maroc-hebdo.press.ma/MHinternet/Archives_898/pdf_898/page4a9.pdf
[57] Said Ouchen, Libération (14-IX-2010), Les liaisons suspectes du Polisario ne font plus de doute: Un terroriste malien se fait livrer son acte de naissance depuis Tindouf; Cfr.:
http://www.libe.ma/Les-liaisons-suspectes-du-Polisario-ne-font-plus-de-doute-Un-terroriste-malien-se-fait-livrer-son-acte-de-naissance_a13925.html
[58] Identité d'Omar Ould Hamma : Les manipulations des services secrets marocains, Diaspora Saharaui (31-VIII-2010); Cfr.:
http://diasporasaharaui.blogspot.com/2010/08/identite-domar-ould-hamma-les.html
[59]http://2.bp.blogspot.com/_RjqZ8k09nRY/TIk205CznJI/AAAAAAAAAFA/LD1ycF2__PY/s1600/doc+3+omar.jpg
[60] Declaraciones de Peter Pham, recogidas por MAP (25-VIII-2010), Con el dinero de los rescates, AQMI recurre a los mercenarios del Polisario para intensificar sus actividades (Experto US); Cfr.:
http://www.map.ma/es/sections/politica/con_el_dinero_de_los/view
[61] Declaraciones de Peter Pham recogidas por Le Quotidien de Nouackchott (29-IX-2010), Mercenaires à la solde de Aqmi: Un chercheur américain confirme le recrutement des «vétérans » du Polisario; Cfr.:
http://www.quotidien-nouakchott.com/mercenaires-solde-aqmi-un-chercheur-americain-confirme-le-recrutement-des-veterans-polisario
y MAP (30-IX-2010), Al Qaeda a recruté des <mercenaires> du Polisario pour bénéficier de leur expérience militaire (Peter Pham); Cfr.:
http://www.map.ma/fr/sections/politique/al_qaeda_a_recrute_d/view
[62] Marruecos ofrece diversas ventajas económicas a los saharauis que abandonen los campamentos de refugiados en Tinduf y acepten vivir en el territorio ocupado.
[63] Alvarado, La yihad a nuestras puertas, cit., p. 178.
[64] Sobre las ventajas económicas que ofrece Marruecos a quienes abandonen los campamentos de refugiados para trasladarse al territorio ocupado del Sahara Occidental, puede consultarse un buen análisis, elaborado con un enfoque marroquí: Houda Filali-Ansary, Comment les ralliés du Polisario vivent leur retour au Maroc, La Vie Économique (12-IV-2010); Cfr.:
http://www.lavieeco.com/politique/16319-comment-les-rallies-du-polisario-vivent-leur-retour-au-maroc.html
[65] Alvarado, La yihad a nuestras puertas, cit., p. 179.
[66] Aujourd’hui le Maroc (10-IX-2008), Les membres de la cellule Fath Al-Andalus déférés devant le tribunal de Salé; Cfr.:
http://www.aujourdhui.ma/couverture-details63813.html
[67] En el “caso Belliraj” la supuesta célula terrorista fue detenida bastante antes (en febrero de 2008) y, sin embargo, ya se han dictado tanto la sentencia de primera instancia como la de apelación.
[68] Libération (1-IX-2010), "Fath Al Andalouss" se dévoile. 40 individus recherchés; Cfr.:
http://liberation.press.ma/default.asp?id=29400
[69] Aujourd’hui le Maroc (1-IX-2008), La cellule «Fath Al Andalus» visait des intérêts espagnols; Cfr.:
http://www.aujourdhui.ma/couverture-details63647.html
[70] Cfr. las noticias de prensa en los medios citados en las notas anteriores.
[71] Alvarado, La yihad a nuestras puertas, cit., p. 13. Por esta y por las razones antes expuestas resulta difícil de comprender que el diputado Gustavo de Arístegui haya escrito un prólogo a este libro (p. 15-19) y que lo haya hecho con frases como “uno de los más jóvenes y sólidos expertos que tenemos en España” o “este joven pero sólido investigador”.
[72] Declaraciones de Abddelhak Layada al diario marroquí Al Massae (25-XII-2008), recogidas por el diario argelino El Khabar (27-XII-2008). En parte traducidas del francés por mí y publicadas en mi blog Desde el Atlántico. Cfr.
http://blogs.periodistadigital.com/desdeelatlantico.php/2008/12/31/al-qaida-del-magreb-islamico-genealogia-
[73] Sobre esta entrevista, vid. Le Jour d’Algérie, “Layada, drogue, Sahara Occidental et terrorisme. Les graves dérapages de Taïb Fassi sur BBC” (10-VI-2009). Cfr.:
http://www.lejourdalgerie.com/Editions/100609/une/Lejour.htm
[74] vid. Le Jour d’Algérie, “Graves révélations de Abdelhak Layada: «La France nous aidait à fomenter un coup d’Etat»” (12-VII-2009). Cfr.:
http://www.lejourdalgerie.com/Editions/120709/Rubriques/evenement.htm#1
[75] La Nouvelle République, “Révélations du fondateur des GIA, Abdelhak Layada: «Les services secrets français sont derrière le détournement de l’Airbus en 1995»” (09-VII-2009). Cfr.:
http://www.lnr-dz.com/pdflnr/2009/07/10/lnr.pdf
[76] Entrevista a Driss Basri en el diario ABC (30-V-2004): “P.: Cuando Argelia ardía por el terrorismo, el gobierno de Argel acusó a Marruecos de dejar pasar a su territorio a los terroristas para descansar después de cometer sus atentados en suelo argelino. ¿Era cierto aquello? R.: Sí, estábamos al corriente, pero no podíamos hacer nada. Esos maquis atraviesan la frontera para ver a sus parientes, y no siempre sabíamos quienes eran. Aun si lo hubiéramos sabido, si no cometían ningún acto delictivo en nuestro territorio no teníamos motivo para intervenir” (cursivas mías).
Cfr.:
http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/2004/05/30/011.html
[77] Le Monde, 3-IX-1999.
[78] Como prueba, el ataque franco-mauritano contra una base de AQMI el 22 de julio de 2010 se saldó con la muerte de varios medios del grupo. Según información de la Radio France Internationale, de 29 de julio, varios de los fallecidos fueron identificados, entre los que había un mauritano, un argelino y un marroquí (Béchir El-Maghrebi). Cfr.: http://www.rfi.fr/afrique/20100729-certains-djihadistes-tues-lors-raid-franco-mauritanien-auraient-ete-identifies
[79] Comunicado sobre el que informa Ignacio Cembrero, El País, 13 de marzo de 2010.
[80] Maghreb Arabe Presse (MAP), “Marruecos, ‘socio estratégico’ para estabilidad en la región sur del Mediterráneo (responsable OTAN) (12-III-2010). Cfr.
http://noticias.marweb.com/marruecos/politica/portada-marruecos-socio-estrategico-para-estabilidad-en-la-r.html [Último acceso, 29 de agosto 2010]
[81] Pierre-Franois Naudé, “Mali: lutte contre le terrorisme: le calme avant la têmpete?”, Jeune Afrique nº 2524 (24-V-2009). Cfr
http://www.jeuneafrique.com/img/sommaire/sommaire_2524.pdf
[82] Por la razón dicha en el texto considero que no está en lo cierto Ignacio Cembrero cuando afirma que Chafi es “un acérrimo adversario de Abdelaziz, a que el presidente mauritano no estaba dispuesto a hacer ningún favor liberando a presos” (El País, 24-VIII-2010). Cfr.:
http://www.elpais.com/articulo/espana/amenaza/intervencion/militar/francesa/provoco/roces/Espana/elpepiesp/20100824elpepinac_5/Tes
[83] La Lettre du Continent (No. 594), 2-IX-2010. Cfr.:
http://www.africaintelligence.fr/C/modules/login/DetailArt/LoginDetailArt.asp?rub=login&lang=FRA&service=ART&context=BOI&doc_i_id=85195636
(acceso de pago).
[84] Ennahar (23-IX-2010), Echafi’i, un agent des services marocains à El Qaïda; Cfr.:
http://ennaharonline.com/fr/news/5549.html
[85] El Mundo (26-IX-2010), Protesta oficial de EE.UU. por pagar el rescate a Al Qaeda; Cfr.:
http://elmundo.orbyt.es/2010/09/25/elmundo_en_orbyt/1285442610.html
[86] El País (27-VIII-2010), Sarkozy felicitó a Zapatero dos días antes de criticar el pago de rescates. París ha negociado desde los años ochenta por sus ciudadanos secuestrados; Cfr.:
http://www.elpais.com/articulo/espana/Sarkozy/felicito/Zapatero/dias/criticar/pago/rescates/elpepiesp/20100827elpepinac_6/Tes?print=1
[87] La Tribune (11-III-2010), L’Espagne a-t-elle cédé aux exigences des terroristes ?; Cfr.:
http://www.latribune-online.com/divers/30850.html?print
[88] Commission de la défense nationale et des forces armées. Mercredi 27 janvier 2010. Séance de 10 heures. Compte rendu n° 20. Cfr.:
http://www.assemblee-nationale.fr/13/cr-cdef/09-10/c0910020.asp
[89] Es la conclusión de Backchich.info (26-II-2010), Le M. Espionnage de Sarko grille son agent; Cfr.:
http://www.bakchich.info/Le-M-Espionnage-de-Sarko-grille,10165.html
Le Monde (25-II-2010); Cfr.:
http://www.lemonde.fr/afrique/article/2010/02/25/l-otage-libere-pierre-camatte-est-il-un-agent-de-la-dgse_1311494_3212.html

[90] Carlos Ruiz Miguel, Sahara Occidental: la ONU de espaldas a la realidad ¿hasta cuando?, GEES (2-VI-2010); Cfr.:
http://www.gees.org/articulos/sahara_occidental_la_onu_de_espaldas_a_la_realidad_hasta_cuando_7838
 

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