AGLI

Recortes de Prensa   Jueves 7  Octubre  2010

 

Quién paga la fiesta
Jesús Fernández Briceño www.gaceta.es 7 Octubre 2010

MAFO se ha convertido en látigo de la estulticia de Zapatero. Por muy constitucional que sea el sistema, bien por nacionalidad histórica o por autonomía de base, las comunidades autónomas pueden acabar devorando al Estado. El sistema, lejos de acercar el Gobierno a los ciudadanos, ha multiplicado las instituciones, la burocracia, las empresas públicas, las televisiones y, en general, alimenta al monstruo del déficit. A pesar de que en 2011 las transferencias de los Presupuestos Generales del Estado a las autonomías serán menores, el volumen de dinero que van a administrar se va a duplicar respecto a 2010.

Las autonomías tienen ya cedidos totalmente los impuestos sobre transmisiones patrimoniales, hidrocarburos y el juego; el 50% del IRPF; el 50% del IVA; el 58% de alcohol y tabaco; y el 100% del impuesto sobre electricidad. Además, van a recibir el año próximo más de 25.000 millones en transferencias del Estado. Y otros dos fondos que se calculan al final del ejercicio, el Fondo de Garantía (5.200 millones) y el Fondo de Suficiencia Global (otros 8.000 millones de euros).

Pues bien, no es suficiente. Su deuda se ha disparado un 26,5% hasta junio, superando los 104.000 millones de euros, de los que más de la cuarta parte corresponden a Cataluña. Podemos añadir los más de 36.000 millones que deben los ayuntamientos, de los que un tercio corresponde a Madrid.
Si ya es difícil para el Estado apretarse el cinturón para cumplir la previsión de déficit del 6%, las autonomías gastan a manos llenas, con déficit que duplican el del Estado, como Cataluña (15,19%), Baleares (14,5%) o Castilla-La Mancha (13,7%). MAFO sólo ha puesto el dedo en la llaga al preguntar en voz alta ¿quién paga esta fiesta?, y recordar que de nada sirve la política de austeridad si con una mano derrochamos lo que ahorramos con la otra.

Apesar de que la legislatura está agotada, bien podrían Zapatero y Rajoy plantearse un pacto de Estado sobre el futuro de las comunidades autónomas, antes de que no tengan Estado que gobernar.

Estado con exceso de michelines
Editoriales ABC 7 Octubre 2010

AL margen de planes A ó B y de coyunturas políticas, el gobernador del Banco de España ha planteado con rigor el problema más grave que afecta al modelo territorial. Podría decirse que Fernández Ordóñez presenta una genuina «enmienda a la totalidad» de los Presupuestos Generales para poner el dedo en la llaga de las grandes cuestiones, a diferencia del Gobierno, que solo ofrece recortes para salir del paso. En efecto, el riesgo principal para el déficit público está en las cuentas autonómicas y locales, y la única manera de afrontarlo es fijar un techo de gasto y hacerlo cumplir con todos los instrumentos que permite el ordenamiento, en especial la ley de estabilidad presupuestaria. El Estado y los demás poderes públicos deben ser objeto de redimensión, porque su tamaño excesivo supone un lastre en tiempos de bonanza y resulta insostenible en la situación de emergencia que vive la economía española. Así pues, hay que diseñar una estructura eficaz y eficiente, incrementar la productividad del sector público y dirigir el gasto hacia sectores que ofrezcan un rendimiento razonable y no se consuman en nóminas y subvenciones.

Por todas partes sobran órganos sin competencias útiles a la vez que, en otras materias, se superponen instituciones de dos o tres entidades públicas para prestar el mismo servicio. La coordinación brilla por su ausencia en un contexto de recelos competenciales que perjudica a los ciudadanos y supera más de una vez los límites elementales del sentido común. El sistema se ha convertido en una fuente de gastos improductivos que consumen recursos limitados. Se trata de hacer frente al problema con el fin de racionalizar el gasto a medio plazo y no solo de ahorrar algunos miles de euros para cuadrar las cuentas «como sea». El PSOE y el PP deberían plantear un pacto de Estado al margen de los escarceos partidistas que ya se manifestaran esta semana en el Senado ante una razonable propuesta de la oposición, respondida por Rodríguez Zapatero con una oferta de diálogo poco creíble a la luz de los antecedentes. El objetivo debería ser no solo contribuir a la salida de la crisis, sino —sobre todo— situar las dimensiones y la estructura del Estado en las condiciones adecuadas para sacar provecho cuando lleguen tiempos mejores. El Gobierno debería responder al reto planteado por el gobernador.

No estaba muerto...
César VIDAL La Razón 7 Octubre 2010

De mis años de infancia recuerdo una cancioncilla de Peret que se basaba en el hecho de que un personaje al que habían dado por difunto con la consiguiente alarma, en realidad, no estaba muerto. No recuerdo todos los detalles del relato, pero no he podido evitar que me viniera a la mente al escuchar los comentarios últimos sobre la salud política de ZP. Me consta que ahora mismo es muy popular afirmar que, tras el resultado de las primarias del PSOE en Madrid, ZP ya es un cadáver, que el día menos pensado una revuelta palaciega va a acabar con él y que Rajoy va a llegar a La Moncloa con tanta seguridad como al día le sucede la noche.

Lo siento, pero yo no estoy tan seguro. El pasado fin de semana se celebraron primarias en casi una docena de puntos del territorio nacional. En todos y cada uno –salvo Madrid, que siempre ha tenido una federación un tanto rara– los zapateristas arrasaron con un porcentaje de votos casi búlgaro. Para no controlar el partido, no está mal. Por otro lado, no tengo yo la sensación de que Tomás Gómez vaya a ser una especie de Cromwell que se subleva contra el déspota, y no la tengo porque el PSOE no ha conocido una revuelta interna desde que Julián Besteiro y Wenceslao Carrillo se unieron al comité de Casado en 1939 en contra de Negrín, su siniestro compañero.

Justo es decir que a esas alturas el Frente popular había perdido la guerra civil española y la situación sólo podía ser calificada como desesperada y no menos justo es recordar que Besteiro y el padre de Santiago fueron una excepción. Desde entonces, sin embargo, el PSOE ha sido una balsa de aceite y los ejemplos son abundantes.

Nadie se sublevó contra Felipe González –ni siquiera los guerristas– cuando estaba hundiendo España y hacía peligrar los puestos de sus compañeros. Nadie se sublevó contra el pacto con ETA a pesar de haber acompañado al cementerio a los cadáveres de sus compañeros asesinados por la banda vasca. Nadie se sublevó contra el Estatuto de Cataluña a pesar de que en los pasillos eran docenas los diputados que decían que aquello no podía ser. Sí, no podría ser, pero fue. El PSOE tiene un alma específica que lleva a sus militantes, especialmente en momentos de crisis, a cogerse de la manita y a lanzarnos, que no a lanzarse, al abismo.

A día de hoy, ZP sigue controlando ese partido, es el que puede decidir los acomodos que recibirán los militantes –incluidos los que puedan perder la poltrona en las elecciones– y, sobre todo, cree que puede ganar las próximas elecciones y, por desgracia, esa eventualidad no se puede descartar. El PSOE con ZP, el SINTEL de Rubalcaba y la fiscalía de Caamaño es un adversario capaz de reducir distancias electorales en una semana. No digamos ya si ZP en el último momento es sustituido por un tercero. Entonces el PP que se ha empeñado en no dar la batalla ideológica sino sólo la anti-ZP se encontraría como aquel que, según contaba Brassens, fue a un entierro con flores y a la muerta le dio por resucitar. ¿Qué está muerto? No, como decía Peret, estaba de parranda, y lo malo es que la juerga la podemos pagar nosotros.

El FMI tampoco se lo cree
El Editorial La Razón 7 Octubre 2010

No le faltaban motivos al gobernador del Banco de España cuando anteayer, en el Congreso, le aconsejó al Gobierno que elaborara un Plan B por si sus previsiones presupuestarias no se cumplían. No han pasado ni 24 horas entre esa advertencia y el informe del Fondo Monetario Internacional para el año 2011, que augura para España un crecimiento del 0,7%, frente al 1,3% que el Gobierno contempla en los Presupuestos. El diferencial es tan acusado que de cumplirse los pronósticos del organismo internacional es muy improbable que España cumpla con el objetivo de reducir el déficit al 6%, como se ha comprometido ante la UE.

De hecho, el FMI asegura que nuestro país no logrará estabilizar su deuda hasta 2015. Y si esto fuera así, nuestra credibilidad financiera en los mercados internacionales podría sufrir nuevos reveses y encarecer la deuda, lo que a su vez lastraría la recuperación de las arcas públicas y frenaría la reactivación. El último eslabón de esta cadena fatal es la persistencia del altísimo desempleo, pues en 2011 el paro no bajará del 19,3%. Es discutible, naturalmente, qué cálculos son los más acertados y quién tiene razón, si la vicepresidenta Salgado o Strauss-Kahn. El Gobierno replica que el FMI se equivoca porque calcula muy a la baja el tirón del consumo y yerra con la tasa del ahorro de las familias. Es verdad que la institución monetaria suele corregirse con frecuencia, pero también es notorio que el Gobierno socialista suele pecar de optimista a la hora de presupuestar las cuentas públicas, a veces tan evanescentes como las cuentas de la lechera. Sea como fuere, lo cierto es que el cuadro general que el FMI pinta para España no es alentador. Sobre todo si se coloca al lado del de otros países europeos. Así, resulta ilustrativo que la media europea de crecimiento se sitúe en el 1,5% y que para los países avanzados, entre los que debería colocarse España, se eleve al 2,2%.

En resumidas cuentas, en 2011 nuestro país será el vecino de estadísticas de Grecia, pues hasta Irlanda, que está atravesando un 2010 especialmente duro, revivirá con un crecimiento del 2,3%. Todo ello viene a darle la razón a Fernández Ordóñez. Dicho de otro modo, es muy probable que el recorte realizado por el Gobierno sea insuficiente y que para cumplir con el objetivo de déficit sean necesarios esfuerzos adicionales de austeridad. Algo así barruntan los sindicatos, que ayer mismo volvieron a agitar el espantajo de las movilizaciones contra nuevos tijeretazos. Es lamentable que la burocracia sindical se limite a reiterar las consabidas amenazas en vez de proponer alternativas realistas y viables para hacer frente con éxito al estancamiento económico. Podría, por ejemplo, secundar al gobernador del Banco de España, en vez de mandarlo a «su puta casa» como gran aportación sindical al análisis de la crisis, y exigir un férreo control del gasto tanto de los gobiernos autonómicos como de los ayuntamientos. Aunque la deuda de estas instituciones sólo sea el 23,4% del conjunto del Estado, el gasto se ha disparado temerariamente en los últimos años, de modo que ha deteriorado la solvencia de España. Y ni en Europa ni en los mercados internacionales distinguen si la culpa es del Gobierno central o de los autonómicos.

El Plan B de Mafo, la regeneración de Aznar y los resignados a ZP
José Antonio Gundín El Semanal Digital 7 Octubre 2010

Zapatero está desaparecido en combate y Rajoy se ha camuflado hábilmente, así que Aznar y González dan vida en "prime time" a un cuerpo político en coma profundo.

Que Aznar y González sean noticia y chupen cámara en "prime time" en vez de decorar alguna tertulia nostálgica da una idea muy exacta de la depresión profunda en la que ha entrado el debate político. Zapatero ha abierto el paraguas a la espera de que escampe y Mariano Rajoy se recrea en ese perfil bajo que le recomiendan sus asesores con un argumento irrebatible: "no entretengas a tu enemigo cuando esté cavando su tumba".

Después de la huelguita y del tomatazo de Tomás, nada de lo que pueda suceder de aquí a las catalanas sacará a la clase política de esa modorra asténica en la que se ha sumido. Cada día se hace más palpable la sensación de asistir a un cambio de ciclo, como sucedió en 1995, cuando el régimen de González agonizaba entre estertores y 22% de paro. Dentro del PSOE se ha asumido con resignación que Zapatero no da más de sí; podrá surfear lo que le queda de Legislatura con mayor o menor decoro, pero en la playa le espera la derrota. Tampoco los organismos internacionales le creen y hasta el gobernador del Banco de España, el socialista de pedigrí Fernández Ordóñez, le niega el beneficio de la duda al reclamarle un Plan B ante el batacazo que barrunta de las cuentas públicas.

Tal vez quien ha formulado este final de ciclo con mayor rigor intelectual ha sido José María Aznar, el martes pasado en La Razón. Su esquema es impecable: a partir de 2004 se han ido rompiendo, uno tras otro, consensos básicos de las dos grandes fuerzas políticas (PP y PSOE), como la estructura territorial, el espíritu reconciliador de la Transición, la Justicia y la Política Exterior. Apenas si ha resistido el pacto contra los terroristas y aun así estuvo a punto de volar por los aires debido a la temeraria negociación con ETA. Otros pactos infames, como el del Tinell, o el suscrito con la extrema izquierda a propósito de la memoria histórica, se han erigido como símbolos de esa deriva sectaria y regresiva iniciada en 2004. ¿A qué ha llevado todo ello? A una desintegración emocional, legal y política de la empresa común. Las tensiones territoriales son más explícitas que nunca y jamás antes se propagaba con tanto desparpajo el mensaje independentista, rebautizado ahora como "soberanismo". Pero lo más grave de todo ha sido la deslegitimación de instituciones claves del Estado, como el Tribunal Constitucional y el Tribunal Supremo, sin que el Gobierno saliera en su defensa y diera ejemplo de lealtad institucional.

Bajo la profunda crisis económica, los casi cinco millones de parados y la pauperización progresiva de la sociedad late la ruptura de esos consensos básicos que permitieron a España salir de aquel atolladero histórico que fue la Transición. Han sido los dirigentes socialistas que emergieron en el año 2000 los que con osadía irresponsable y ayunos de audacia inteligente han destrozado concienzudamente los puentes que hubieran hecho posible el consenso en torno a grandes reformas estructurales, como la laboral, la de educación, la de Justicia y, sobre todo, el del encaje autonómico.

El aviso de Mafo sobre el desmadre financiero de las autonomías y ayuntamientos sólo es un tímido toque de alarma ante el cuarteamiento del mercado único. Estas desgarraduras no se aprecian de un día para otro, pero son inexorables si el tejido no se remienda a tiempo. El desprestigio de las instituciones del Estado nunca sale gratis. Y contra esa avería el PSOE no tiene Plan B. Sólo resignación a que el líder Zapatero se licúe por consunción.

Socialistas reaccionarios
Hay un socialismo nacional, político e intelectual, que también está en la percepción de que «España se arruina»
EDURNE URIARTE ABC 7 Octubre 2010

Si un político o intelectual de la derecha hubiera dicho lo que el gobernador del Banco de España sobre las autonomías, «reaccionario» es una de las perlas que le habrían caído desde las filas del zapaterismo. Pues toda crítica al sistema autonómico o toda propuesta de reforma, control o disminución del poder de las autonomías han sido rechazadas con virulencia por Zapatero y los suyos. Y lo dicho por Fernández Ordóñez, «si las autonomías nos fastidian a todos con su comportamiento, deberán admitir cierta vigilancia y monitorización» está en las antípodas del discurso y de la política de Zapatero.

Igual que lo está el artículo de ayer en «El país» de Juan Carlos Rodríguez Ibarra sobre la nación española y los nacionalismos («¿Cuántas naciones en la Nación de naciones?») en el que critica duramente al socialismo que se traviste en nacionalismo y llega a escribir que, después de 32 años, España ya no es lo que dice la Constitución que es. Lo que, escrito por otros, sería interpretado por los socialistas como un provocadora y extremista alerta sobre la ruptura de España. No es casualidad que ambas enmiendas a la totalidad a la política autonómica de Zapatero se produzcan justo tras la autodestrucción del líder en la batalla de Madrid.

Cuando se abren los debates para su sustitución y la superación del fallido zapaterismo. Y es posible que tengan continuación, especialmente tras el inevitable desastre socialista que se avecina en Cataluña. Pues si hay y ha habido desde el inicio un desacuerdo profundo con Zapatero en un sector significativo del socialismo es precisamente en su política autonómica y en su concepto de nación. Hay un socialismo nacional, político e intelectual, que también está en la percepción de que «España se rompe», o «España se arruina», en la línea de Ordóñez. Y en la misma línea de la derecha denostada por Zapatero.

Déficit
El sobrecoste de los ayuntamientos en cifras
Jaime de Piniés Libertad Digital 7 Octubre 2010

Los Grupos de Economía y de Administración Pública del partido Unión Progreso y Democracia (UPyD) acaban de presentar el segundo estudio sobre las Administraciones Publicas de España: las entidades locales. El estudio analiza, en primer lugar, el sobrecoste detectado entre las 40 principales ciudades españolas, basándose en las mismas técnicas que el estudio anterior sobre las comunidades autónomas y, en segundo lugar, la presencia de economías de escala en la provisión de servicios a los residentes de los 8.112 municipios de España.

Los resultados son reveladores y dignos de analizarse. En este artículo nos centraremos en las conclusiones de las 40 principales ciudades.

El estudio analiza los datos del año 2009, el último que ofrece estadísticas completas para analizar la eficiencia o, lo que es lo mismo, la relación entre los recursos que gasta la administración local para su propio funcionamiento en contraposición a los recursos que gestiona. Los autores analizan el gasto de los capítulos I (personal) y II (corriente) de los presupuestos de los 40 principales municipios en términos per cápita y en relación a las tres mejores ciudades, es decir, las más eficientes, inspirándose siempre en el Criterio de Maastricht de la Unión Europea Monetaria. Los autores concluyen que los españoles nos podríamos ahorrar cada año, y sin menoscabar el servicio prestado a los ciudadanos, la nada desdeñable cantidad de 6.211 millones de euros; es decir, aproximadamente el 0,6% del PIB nacional.

Los autores del estudio de UPyD subrayan que la eficiencia no es en modo alguno incompatible con la calidad del servicio prestado. Cruzando los indicadores de eficiencia del año 2009 que analizan con la clasificación ("ranking") de calidad de Mercociudad, observan que en muchas ocasiones las ciudades que mejor servicio prestan a sus residentes son también las más eficientes (por ejemplo, Gijón y Elche) y que hay muchas otras ciudades derrochadoras con muy baja clasificación de calidad (por ejemplo Getafe y Sevilla). Es especialmente interesante la observación en el estudio de que el indicador de eficiencia relacionado con el capítulo I muestra una ligera correlación negativa con la calidad; es decir, menos gasto en personal se asocia con mejor calidad.

Quizá el estudio de UPyD no sorprenda excesivamente en cifras, después de que los mismos autores hayan detectado un sobrecoste de 26.000 millones de euros en el anterior estudio sobre las comunidades autónomas la pasada primavera. En aquel trabajo, las tres comunidades más derrochadoras de España: Cataluña, Andalucía y Madrid, estaban más o menos equiparadas. Sin embargo, en el presente estudio sobre las entidades locales, Madrid por sí sola constituye un capítulo aparte. La ciudad capital de todos los españoles representa el 38% de todo el sobrecoste de las 40 principales ciudades de España. El sobrecoste de Madrid alcanza 2.388 millones de euros al año, es decir, seis veces más que Barcelona, aunque sólo tiene el doble de población. Como los autores indican, para poner esto en perspectiva, Madrid podría repagar anticipadamente toda su deuda de 7.145 millones de euros en sólo tres años con tal de seguir las prácticas más eficientes de las principales ciudades de nuestro país. El gráfico que se presenta a continuación es explícito sobre la situación extrema que vive Madrid.

Además de los capítulos I y II de los presupuestos municipales, el informe tiene en cuenta el capítulo IV en el que se incluyen las transferencias de ciertos servicios municipales externalizándolos a través de empresas, consorcios, etc. Así llegan a determinar que las tres ciudades más eficientes entre las 40 principales son Gijón, Vigo y Hospitalet de Llobergat. El caso de Madrid respecto a este capítulo de transferencias es también un punto y aparte. Sumando el coste asociado con los capítulos I, II y IV, solamente Madrid representa el 42% de todo el sobrecoste detectado entre el monto que constituyen las 40 principales ciudades de España.

Obviamente, las cifras de Madrid son excepcionalmente inusuales.

Pensiones
De vuelta a la pobreza
Emilio J. González Libertad Digital 7 Octubre 2010

En este país cada vez que los políticos se ponen de acuerdo en algo, lo mejor que puede hacer el ciudadano es echarse a temblar, sobre todo si se trata de cuestiones económicas porque el asunto, por norma, termina con alguna suerte de pérdida monetaria para el sufrido españolito de a pie. Es lo que va a suceder si la ponencia del Pacto de Toledo amplía finalmente de 15 a 20 años el periodo de computo para el cálculo de la pensión porque eso se va a traducir en una prestación futura sensiblemente inferior a la que percibirá cualquier persona que se retire hoy mismo de la vida laboral activa.

¿Por qué ocurre esto? Porque los políticos se han puesto de acuerdo para que sea de ese modo, amparándose en la consideración de que el Pacto de Toledo es algo así como la panacea para todos los males del sistema público de pensiones y en la pretensión de que los ciudadanos nos creamos, o nos tengamos que creer, que un acuerdo entre los socialistas, los ‘populares’ y los sindicatos es la solución a nuestros problemas y que no hay más alternativa que esa. Pues el que aquí firma niega la mayor. En primer lugar, el Pacto de Toledo es un pacto miserable desde su primer artículo hasta el último porque se empeña en mantener contra viento y marea el sistema de pensiones en manos del Estado, que es lo mismo que decir en las manos del Gobierno de turno al que siempre le gusta hacer política con él.

Esa obstinación en que una prestación tan importante como la que se percibe cuando llega la jubilación siga siendo estatal se debe tanto a razones ideológicas como de cobardía. Ideológicas, porque su origen es una ponencia socialista para uno de los congresos del PSOE y está trufada de ideología. Con razón los sindicatos la apoyaron. Y como muchos en el PP siguen pensando como en los tiempos de Cánovas, que mira que ya son pretéritos, que el Estado es una entidad moralmente superior al hombre, pues estamos en la que estamos. Ya lo decía en su momento Esperanza Aguirre cuando, refiriéndose a su partido, recordó aquello de Hayek de que hay socialistas de izquierdas y socialistas de derechas. Pero es que, además, en el PP, cuando estuvo en el Gobierno con José María Aznar, hubo personas en el ámbito económico y con responsabilidades de poder que preferían el paso a un sistema de capitalización, lo cual, si se hubiera hecho entonces, hubiera evitado muchos de los problemas de ahora con las pensiones. Sin embargo, cuando se les preguntaba por qué no lo hacían su respuesta era que no querían ‘problemas sociales’ que les pudieran costar votos, como si la nueva rebaja de la pensión que nos aguarda, conjugada con la ampliación de la edad de jubilación, no fuera un problema social. Y de primera magnitud, además.

La miserable actitud de los políticos españoles no concluye ahí, qué más quisiéramos. Ya que se empeñan en mantener el sistema en el ámbito de lo público, en lugar de ir hacia pensiones privadas, lo menos que podían hacer era una reordenación del gasto de todas las administraciones, con el fin de dar prioridad a la política de pensiones, en lugar de despilfarrar tanto dinero como despilfarran todas ellas. Ellos dicen que esos gastos son necesarios, pero lo cierto es que podemos prescindir tranquilamente de la mayor parte de ellos, empezando por los Ministerios de Igualdad y Vivienda, siguiendo por la Secretaría de Estado de Cooperación, continuando por las subvenciones a partidos, sindicatos, artistas de ‘La Zeja’ y allegados y concluyendo por coches oficiales, gastos de representación y un sinfín de políticas costosas que carecen de toda justificación que no sea otra que la ideológica o la del apego al poder. Políticas costosas que además se desarrollan en detrimento de las políticas sociales, como la de pensiones o la de prestaciones por desempleo, para las que no hay recursos suficientes y así estamos en la que estamos: con más de un millón de familias que ya no cuentan con ingreso alguno, con los jubilados actuales con la pensión congelada y con los futuros retirados que ven como van a tener que trabajar más años para luego cobrar menos. A esto, nuestros políticos lo llaman ‘Estado social’ y ‘Estado del bienestar’. Pues menos mal que es social y del bienestar.

Lo malo es que, además, esto ocurre cuando la inmensa mayoría de los españoles no tiene medios de defensa contra la que se avecina con sus pensiones. En otros tiempos uno diría algo así como "voy a ahorrar para la jubilación suscribiendo un plan de pensiones", "pensaré en contratar una hipoteca inversa para obtener una renta del banco a cambio de mi casa cuando llegue el momento del retiro"... El problema es que eso de ahorrar, hoy por hoy, se antoja un imposible para la clase media y, mucho menos aún, para los trabajadores. De entrada, unas familias endeudadas hasta las cejas a causa de la burbuja inmobiliaria ­­–que los políticos no se molestaron en detener a su tiempo porque generaba mucho crecimiento económico y mucho empleo, aunque no fuera sostenible en el tiempo–, se las ven y se las desean para pagar la letra del piso y llegar a fin de mes, con lo que eso de ahorrar para la pensión es algo así como un sueño, y eso suponiendo que uno de los dos cónyuges no esté en paro porque entonces la cosa es todavía peor. Y en este contexto tenemos a nuestro Zapatero, ese que se vanagloriaba de su sensibilidad social, ahogando todavía más a las economías domésticas con sus subidas de impuestos, su política energética que hace que el recibo de la luz esté por las nubes, etc. Así es que eso de ahorrar es imposible para tres cuartas partes de los ciudadanos. Además, muchos de ellos, que creían que con lo cara que habían comprado su casa se habían poco menos que garantizado el futuro, ahora ven o sospechan que su precio va a caer en picado y no va a volver a subir en años, perdiendo de esta forma en torno a la mitad del valor de ese patrimonio con el que contaban para el futuro. Y eso por no hablar de la situación económica, porque todo apunta a un largo periodo de crisis, con altas tasas de paro y, muy posiblemente, con reducciones de sueldo en más de un caso. Todo esto es el resultado de eso que se llama progresismo, o proceso por el cual todos avanzamos con firmeza hacia la pobreza general, en lugar de disfrutar de niveles adecuados de vida y bienestar, sobre todo cuando llegue el momento de la jubilación.

Evidentemente, las cosas cambiarían para muchos si se hiciera la verdadera reforma del sistema de pensiones, esto es, su privatización, asumiendo el Gobierno los compromisos que tuviera que asumir según el camino elegido para hacer la transición de un sistema a otro y cortando drásticamente tanto derroche de recursos públicos como se produce en nuestro país. En esto último, incluso, tendrían que poner un énfasis especial si se empeñan en que la Seguridad Social siga en manos del Estado. Lo que ya no puede ser es que sigan tirando como tiran a manos llenas el dinero de los contribuyentes y encima les reduzcan su pensión para poder seguir haciendo de las suyas con los presupuestos, porque ese es el camino de vuelta a la pobreza.

Guerra
Sí, sois de izquierdas
Alberto Gómez Corona Libertad Digital 7 Octubre 2010

Alfonso Guerra está molesto con ZP porque "a este partido no le conoce ni la madre que lo parió" a causa de los llamados "recortes sociales". Ante su pregunta sobre si "somos de izquierdas, ¿o no?", ¿qué se le podría decir? En el PSOE, y en general la izquierda, siempre ha habido dos almas, una socialdemócrata redistributiva –pero leal a ciertos principios– y otra radical. La primera se ha ido, en su mayoría, a UPyD. La radical se ha adueñado del PSOE, junto con los despistados y los oportunistas que se quedan con quien manda.

Por eso, actualmente, el PSOE es más de izquierdas que el PSOE de los años 30; la Pasionaria en muchas cosas sería una monja al lado de las feministas de Bibiana Aído. Largo Caballero sería un mocetón brutote pero casi noble al lado de Rubalcaba. Si esto parece exagerado, tengamos en cuenta que el PSOE, como toda la izquierda "transformaora", ni ha sido tan burdo antes ni es tan fino ahora.

Históricamente fue la izquierda quien comenzó a disimular la violencia. En el socialismo hay una ciencia del control y ocultación de la misma; porque la violencia directa y a la luz del día sería el suicidio de una ideología que se proclama liberadora de la humanidad. Sabemos que la Inquisición era terrible por la colección de aparatos de tortura que dejaron, por sus escritos y porque las penas eran públicas. De los nazis tenemos las cámaras de gas y su Mein Kampf, en el que Hitler no ocultaba nada. Pero no queda ni rastro de las chekas ni del Gulag. Aquí, y en Rusia, salvo algún despellejado vivo, las torturas no eran cruentas, ni usaban aparatos, ni dejaban cicatrices. La eliminación era limpia. Stalin no mataba, ¡por Dios!, era un abuelo entrañable que pagaba vacaciones reeducativas en Siberia con régimen de adelgazamiento incluido. Los rusos lloraron al abuelito y desconocían el Gulag.

Si los primeros revolucionarios se "vieron obligados" a matar a millones, los modernos regímenes socialistas no necesitan matar. Cuba tiene un sistema de terror aleatorio en el que la identidad del siguiente a detener, su barrio, su edad y el tiempo de aislamiento se decide por medio de un programa de ordenador. No es necesaria la violencia física... generalmente. En el régimen rubalcabil, las detenciones las dictan las necesidades mediáticas del partido. Aquí se enterraron con todos los honores y con todas las formalidades de la legalidad a doscientas víctimas de un atentado del que cada día sabemos menos. Jueces y acusados a tutiplén, faltaría más. Zapatero dijo en el Congreso después del 14-M que Pablo Iglesias les hubiera dado un notable alto. Yo creo que su fundador concedería al PSOE actual un sobresaliente muy a gusto.

Eso, en el terreno de la praxis. En el de la teoría, se te podría decir, amigo Guerra, que el programa de la izquierda, el de la izquierda de verdad, no consiste en nacionalizar el Olivar, en que el Estado multiplique por diez las pensiones o en regalar un puesto fijo y un Ferrari a cada trabajador. No. Si le preguntas a Robespierre, a Marx o a Gramsci, verás que el programa de la izquierda consiste en la destrucción de las instituciones nacionales, personales, morales, religiosas y económicas para que cada uno pueda librarse de lo que le moleste con solo desearlo. Y a eso se han dedicado en cuerpo y alma los socialistas de ZP desde que están en el Gobierno.

Alberto Gómez Corona es físico y creador de varios blogs sobre evolucionismo, como La nueva Ilustración evolucionista, Psicología evolucionista y Darwinismo Conservador.

La intencionalidad de la matanza del 11-m / Personajes y mitos de la Guerra Civil
Pío Moa Libertad Digital 7 Octubre 2010

En circunstancias normales, una matanza como la de Madrid del 2004 habría robustecido al gobierno y facilitado la victoria electoral del PP. Es decir, la habría facilitado si los autores pertenecían a la ETA. No tanto, en cambio, si pertenecían al terrorismo islámico, porque el PP había cometido el grave pecado, no de participar –políticamente— en el derrocamiento de Sadam, sino de no explicar adecuadamente la causa, batiéndose el cobre como hizo Tony Blair en Gran Bretaña, donde logró ganar a una masa de la opinión pública que en principio le era hostil. Aquí, el PP escondió la cabeza bajo el ala, y los telediarios de “su” televisión informaban como podía haberlo hecho el PSOE. Ese partido, demostrando una vez más su inconsistencia y corrupción moral, creyó que pasaría como con lo del chapapote: una vez superado, pasaría al olvido y la gente se dejaría sobornar con los buenos datos económicos, como había pasado con los pescadores y demás de Galicia, sobornados muy directamente. Y así parecía, porque Rajoy partió con una gran ventaja en las encuestas, que le situaban a muy poca distancia de la mayoría absoluta, aunque él se encargó de irla reduciendo a poco más que un empate técnico con su miserable discurso.

De ahí que, al suceder el atentado, el PP se volcase en culpar a la ETA, con pánico de que fuesen los islamistas, pues estaba convencido de que, en tal caso, la oposición invocaría el fantasma de Sadam (sin nombrarlo, obviamente) para presentar la matanza como una venganza más o menos justa de los islámicos. El trasfondo intelectual y socio-moral de todo ello merece los más cuidados análisis, que en parte se han hecho, pero aquí interesa otra cosa: la intencionalidad del atentado. ¿Tenía por objeto cambiar un resultado electoral que en aquellos momentos era ya dudoso, aunque las encuestas favorecían algo a Rajoy? Para que tuviera ese objetivo era indispensable que la acción se atribuyera primero a la ETA; que rápidamente (pues la jornada electoral estaba muy próxima) se descubrieran conexiones islámicas; y que Zapo y los suyos fueran capaces de reaccionar con máxima rapidez de reflejos para explotar a su favor la tesis islámica. Esto fue lo que pasó efectivamente, pero parece un tanto difícil y rebuscado que todo ello estuviera previamente en las previsiones de los planificadores del atentado. Los cuales debían saber, además, que Zapo y los suyos se mostrarían en extremo complacientes con los terrorismos, pues de otro modo la jugada podía salirles al revés, como ocurre con tantas conspiraciones.

Todo funcionó, sin embargo, como si los asesinos supieran que el PP iba a reaccionar al principio como lo hizo; que cuando salieron los indicios de autoría islámica iba a actuar con gran torpeza, indecisión y miedo; que el PSOE iba a reaccionar con extraordinaria energía y habilidad, lanzando acusaciones falsas, pero efectivas; y que la apuesta por Zapo estaba garantizada, pues este iba a beneficiar enseguida, por todos los medios, a los terroristas, como lo hizo indiscriminadamente, fueran los islámicos (retirada de Irak), fuera la ETA (“proceso de paz”).

Y esto es lo extraño: que una conspiración saliera tan a la perfección, derivando el poder en España desde una posición pro occidental, pro democrática, antiterrorista y pro unidad nacional, a otra pro terrorista, pro islámica, antioccidental y anti nacional española. ¿Estuvo el PSOE (algunos de sus elementos dirigentes, se entiende), mezclado desde el principio en el asunto, o simplemente supo aprovecharlo cazando la ocasión al vuelo?

Realmente no sabemos nada de la intencionalidad del atentado, pues según el juez Bermúdez -- pro socialista y amigo de explotar económicamente el caso--, se produjo “porque sí”, casualmente en aquellas fechas, sin verdadera conspiración, ni intencionalidad ni autor intelectual. Esto, por muy insatisfactorio que suene, no es tan imposible como parece. Hoy se tiende a creer que el incendio del Reichstag, que tan importantes consecuencia políticas tuvo, fue efectivamente la obra de un desequilibrado. Lo que sí puede decirse es que, tal como Hitler se lanzó sobre la ocasión que le deparó el destino, también Zapo y su gente supieron explotar a fondo la matanza, con absoluta inmoralidad. Dentro de la rapidísima reacción de los jefes del PSOE pudo estar la introducción de pistas falsas.

Otro elemento: no es necesario, como algunos arguyen, la complicidad de un número muy grande de personas. Para destruir las pruebas o aportar alguna otra falsa, por ejemplo, son suficientes un juez y muy pocos policías –y el PSOE mantiene en la policía a bastantes servidores desde la época del GAL, y también en la judicatura: tiene donde elegir--. El lavado y destrucción de los trenes pudo haber sido realizado por mucha gente, pero solo quien lo ordenó supo por qué lo hacía. De igual modo, el hecho de que varios de los supuestos implicados en la matanza fueran confidentes o controlados de la policía apunta a que algún alto cargo policial pudo estar al tanto y “dejar hacer”, suponiendo que los acusados hayan sido los verdaderos autores. Esta es una pista importantísima y que sin embargo no se ha seguido, lo que parece bastante significativo.

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Sobre Los Mitos de la Guerra civil

Como supone un amable bloguero, la estructura del libro Los mitos de la guerra civil sigue un orden más o menos cronológico, de modo que el lector salte de unos mitos a otros o bien los siga tal cual, haciéndose una idea del desarrollo de la contienda. No menos importante es la primera parte, con las semblanzas políticas de los principales personajes de la pre guerra, que permite, espero, hacerse una idea bastante clara de las ideas e ideologías y en parte de los rasgos personales que empujaron a la contienda. Generalmente esto no se trata en los libros sobre la guerra civil, y sin embargo lo considero fundamental. En El derrumbe de la república…dedico algunos capítulos al examen de las ideologías enfrentadas, que, insisto, en la mayoría o casi totalidad de los libros sobre la guerra están tratadas de forma demasiado sumaria o parcial, o no lo están en absoluto. Pero en Los mitos las refiero directamente a los personajes, lo que siempre hace más ameno el tema. Creo que la estructura del libro resulta, en este sentido, bastante original.

La extinción del mercado
Javier Benegas* El Confidencial 7 Octubre 2010

La mayor crisis de la Historia está condenada a cerrarse en falso. ¿Por qué? Porque a fin de cuentas el modelo económico mundial es básicamente intervencionista, sea cual sea el signo de los gobiernos, y la política, de acceso restringido, se ha convertido en la única llave con la que abrir el cajón de las soluciones. Y, en la práctica, lo que están haciendo los políticos y los grandes grupos de presión es acaparar recursos, distorsionar el mercado y poner barreras al libre acceso a la economía. Es decir, restringen la libertad de los “pequeños agentes”: PYMES, microempresas, autónomos, asalariados y demás gente de mal vivir.

Si unos pocos agentes acaparan la mayor parte de los recursos, la capacidad de crear riqueza se ve limitada. En primer lugar, porque la capacidad de generar riqueza está relacionada con el número de agentes que pueden intervenir en la economía. Si el acceso a la economía está restringido se producen dos efectos negativos: por un lado, quienes dominan el mercado acaparan la riqueza y tienen menos necesidad de innovar e invertir; por otro, se vuelven muy codiciosos, poco transparentes y, llegado el momento, pueden trasladar sus pérdidas al conjunto de la economía, lo que vulgarmente se llama “socializar las pérdidas”.

La dictadura de los “grandes agentes”
Por poner un ejemplo, el grueso del poder financiero está concentrado en las manos de unos pocos agentes. Y éstos, en connivencia con el poder político, están impidiendo que el precio de la vivienda se ajuste. Así no tienen que detraer gran parte de sus recursos para compensar las pérdidas. Por el contrario, el ciudadano de a pie ha de pagar un precio por su vivienda que no se corresponde con el valor de la misma y su valor patrimonial se reduce cada vez más, mientras que la cantidad de recursos que ha de destinar a pagar su hipoteca se mantiene inalterada. De esta forma, los bancos imputan una parte muy importante de sus pérdidas al consumidor final y, al impedir el ajuste del precio, el mercado se estanca y el sector de la construcción permanece bajo mínimos.

Todo esto tiene otro grave inconveniente. El valor de la vivienda es mucho menor que la deuda a la que respalda, lo que implica que la riqueza neta es menor que la riqueza aparente. En consecuencia, para que el banco mantenga sus beneficios, los consumidores se ven cada vez más endeudados. Y esa deuda termina por trasladarse al conjunto de la economía y, lejos de diluirse, vuelve como un bumerán y golpea a todo el sistema. Tarde o temprano, el delicado equilibrio entre endeudamiento y riqueza se rompe.

“Deudalismo”
Cuando los grandes agentes no son capaces por sí mismos de generar la riqueza necesaria para sostener el crecimiento económico, y el acceso al mismo de los pequeños agentes está seriamente comprometido, la deuda se convierte en el sucedáneo de la riqueza. Por ello, lo que hemos vivido en estos últimos años no ha sido más que el ajuste de un sistema económico cerrado basado en el endeudamiento: lo que yo llamo deudalismo. Un sistema de “deuda infinita” cuya viabilidad a medio plazo se ha sostenido con alfileres a base de hacer creíble que se podrían generar (y si fuera preciso, confiscar) los recursos necesarios para respaldar, ejercicio tras ejercicio, la cuota de deuda correspondiente. Es importante entender que “respaldar” no significa en modo alguno “pagar” la deuda, sino simplemente hacer frente a sus vencimientos a corto o, en todo caso, renovarla e ir abonando los intereses puntualmente. De ahí que la deuda tienda a ser infinita.

Cuando la deuda es tan elevada que pone en riesgo el sistema, el gran agente (en este caso el Estado) ha de hacer creer al resto de grandes agentes globales que pondrá en marcha reformas para generar más riqueza, aplicará medidas de reducción del gasto y confiscará nuevos recursos mediante una mayor presión tributaria. Con estas tres iniciativas, usadas de forma combinada, se puede influir en los agentes globales generando lo que se ha dado en llamar “confianza”. El objetivo es asegurar la capacidad de endeudamiento hasta que se produzca una reactivación económica. Pero ese milagro no se produce porque en sí mismas las soluciones aplicadas no están destinadas a liberar recursos sino a detraerlos y sostener el endeudamiento. Y lo que se produce es un mayor empobrecimiento de los pequeños agentes. La economía, lejos de reactivarse, se contrae aún más hasta tocar fondo y quedar estancada sine die.

La transferencia de la deuda a los “pequeños agentes”
Dentro de este sistema, cuando la riqueza no crece o se reduce, la deuda neta se incrementa, y con ella sus intereses, hasta hacer saltar por los aires el equilibrio presupuestario de particulares, empresas, administraciones públicas y Estados (por este orden). Entonces la maquinaría se pone en marcha y se da una nueva vuelta de tuerca al reparto tanto de la riqueza como del riesgo, trasladando la mayor parte del esfuerzo a aquellos agentes que no tienen los medios ni la fuerza suficiente como para defender sus legítimos intereses. Es decir, ustedes y yo mismo, para que nos entendamos.

No ha existido durante todos estos años un modelo capitalista dentro de una economía liberalizada, sino un modelo económico basado en la intervención del mercado, el secuestro de recursos y la destrucción de la libre competencia

En una economía de libre acceso el ajuste hace tiempo que habría concluido, y el reparto del esfuerzo habría sido más o menos equitativo. Pero en una economía de acceso restringido, donde los grandes agentes lejos de asumir sus pérdidas se dedican a transferir la deuda al resto, el ajuste se convierte en la cuadratura del círculo.

Los problemas se hacen evidentes al comprobar que la mayoría de las empresas sólo han sido capaces durante los últimos años de reducir costes, pero no de aumentar su facturación de forma significativa. Algunas de ellas anuncian beneficios. Pero, salvo contadas excepciones, éstos vienen en su mayor parte por la vía de la reducción de costes, no por el aumento de las ventas ya que el mercado sigue bajo mínimos. Se trata de estrategias para mejorar los márgenes de explotación en un mercado que se contrae de manera progresiva. Y para ello, las grandes empresas disponen de cuatro mecanismos: la deslocalización, la reducción de plantilla, la bajada de salarios y la subida de precios. El resultado: destrucción del tejido industrial, desempleo, deterioro del consumo e inflación. Y vuelta al principio del problema.

La falacia del empobrecimiento equitativo
Cuando oficialmente se dice que somos un 20% más pobres, se nos induce a aceptar con resignación nuestra mala situación, forzándonos a creer que hemos de pagar nuestra parte porque los demás agentes pagarán la suya. Pero esta forma de comunicar el ajuste es en sí una trampa y, por ende, una falacia. Al decir que “somos un 20% más pobres”, se traslada la idea de que todos nos hemos empobrecido en la misma proporción. Y eso en modo alguno es así, puesto que el reparto del esfuerzo en un mercado intervenido no es espontáneo y carece de equidad. Si en términos generales se calcula que nos hemos empobrecido un 20%, quiere decir que una parte muy importante de la sociedad habrá visto mermadas sus rentas y su patrimonio mucho más allá de una quinta parte, y otros muchos lo habrán perdido todo o casi todo.

Hay quien opina equivocadamente que esto es culpa del sistema capitalista, en el cual las desigualdades y la pobreza son el único horizonte posible para la gran mayoría de las personas. Pero nada más lejos de la realidad. No ha existido durante todos estos años un modelo capitalista dentro de una economía liberalizada, sino un modelo económico basado en la intervención del mercado, el secuestro de recursos y la destrucción de la libre competencia. Y cada vez resulta más difícil para el común crear riqueza y acceder a la economía y, por supuesto, a la política.

El mercado de acceso restringido
Nos encontramos dentro de un sistema cerrado, en el que el capital no circula libremente, sino que ha de transitar por circuitos cada vez más restringidos. Fuera de estos circuitos, la riqueza, las rentas de los ciudadanos de a pie, son sistemáticamente fiscalizadas, detraídas, confiscadas y, en general, saqueadas de diferentes maneras.

En un mercado en contracción, donde el endeudamiento se ha convertido en el sucedáneo de la riqueza dando lugar a una riqueza aparente cinco veces superior a la riqueza neta, los que se benefician de este sistema cerrado tratarán por todos los medios de mantener sus privilegios, trasladando el ajuste de la economía al resto.

Mientras los grandes agentes que controlan la economía pueden socializar sus pérdidas con diferentes mecanismos y argucias, la mayoría de los pequeños agentes no pueden salvo recurso de instalarse en la clandestinidad. Por lo que la crisis, lejos de desaparecer, da lugar a una larga y prolongada fase de empobrecimiento de la población, que, además de soportar los efectos inherentes a la contracción económica, debe pagar de su bolsillo las pérdidas de los grandes agentes y hacer que estos mantengan sus privilegios. Por eso la crisis se cerrará en falso y dará paso a un prolongado proceso de empobrecimiento generalizado en el que muchos caerán por debajo del umbral de la miseria, y otros tantos pasarán a ser pobres.

Si no se produce un salto a un sistema de libre acceso, la cuestión fundamental ya no será si esta crisis terminará algún día, sino cuánto queda para que el sistema se colapse. Y aún peor, cuánto tardarán los Estados en transformarse en sistemas sociales completamente cerrados, bajo la dictadura de los grandes agentes y certificar el fin de las democracias.

*Javier Benegas es experto en branding y comunicación

Wilders
Enjuiciado y gobernando, o viceversa
GEES Libertad Digital 7 Octubre 2010

La izquierda anda preocupada por la pérdida de todos sus baluartes en Europa. Los Países Bajos ya estaban gobernados por democristianos, pero en coalición con laboristas, de modo que su giro a la derecha en las elecciones de junio también ha encontrado el resentimiento del socialismo mediático.

Por tanto, dando el enésimo ejemplo de tolerancia, amor por la democracia y aprecio por las sociedades liberales, ha decidido deslegitimar, insultar y marginar a los vencedores. Hace ya mucho tiempo de la caída del Muro de Berlín como para que todavía estas nostalgias del totalitarismo se adviertan en la anulación civil del adversario que es visto, por los ojos enfermos de esta izquierda desorientada, como enemigo a batir y aniquilar.

Los partidos que mejor resultado han obtenido en las elecciones de junio eran el liberal y el partido por la Libertad, más conocido por ser el partido del activista contrario al islam Geert Wilders. Tras tres meses de negociaciones y tras descartarse todas las otras opciones posibles de gobierno, este estará formado por liberales, los más votados, y democristianos, con el apoyo parlamentario, pero sin ministros, del Partido de Wilders. Todo ello en aras de salvaguardar la imagen internacional de Holanda, porque, según entienden los bienpensantes de allá, queda feo que este señor se siente en el Gabinete. Bien, que el país libre de pecados tire la primera piedra, porque si Holanda tiene sus inexplicables tabúes, cada uno tiene los suyos.

Pero hete aquí que entretanto se celebra la vista oral de un extrañísimo juicio contra este mismo Wilders por incitación al odio y ofensa a un grupo –extrañísimos conceptos penales ya de por sí– por declaraciones genéricas del exitoso político contra el islam. Es obvio que este juicio no irá a ningún lado, pero haberlo abierto es ya algo inquietante. Los holandeses lo han hecho no para condenar a Wilders, sino con la mera, pero equivocada, intención de contentar a los más radicales de entre sus islámicos.

Sin embargo, el éxito de Wilders, convertido en líder del tercer grupo político de Holanda, debe mucho a sus predecesores. Y aún más a la sangre de estos regada entre los tulipanes. Pim Fortuyn comenzó a hacer fortuna política denunciando lo políticamente correcto en su país y eligiendo como tema favorito de sus invectivas el exceso de islamización. Paradójicamente, el que era calificado de peligroso resultó asesinado en 2002. Dos años más tarde, el cineasta Theo Van Gogh que había hecho un reportaje con texto de Hirsi Ali, una somalí acogida por Holanda muy crítica con el trato a la mujer en el islam, era degollado en Ámsterdam, mientras el islamista criminal depositaba sobre su cadáver amenazas contra Hirsi Ali y un entonces desconocido disidente del partido liberal Geert Wilders. Poco después Hirsi Ali resultaría puesta de patitas en la calle de su vivienda e, incluso, expulsada de Holanda y despojada de la nacionalidad por considerarse que había mentido a la hora de obtenerla.

Este es el espeluznante contexto en el que el partido de Wilders crece de 9 a 24 diputados. El holandés de a pie empieza a estar más que harto de la actitud de sus elites.

El nuevo gobierno tiene dos preocupaciones, que son las mismas que en el resto de Europa. Poner en orden las cuentas públicas, infinitamente más saneadas en los Países Bajos que en cualquier otro lugar de Europa, e integrar a la inmigración.

Toda esta historia puede, y de hecho debe, suscitar multitud de debates, pero es de esperar que la izquierda mediática y política europea se dé cuenta de una vez de dos cosas: la primera, que se está viviendo la segunda caída del Muro de Berlín. Cayó el socialismo real –los cien millones de muertos– y cae ahora el socialismo ficticio –la pobreza generada por la desmesura del Estado del Bienestar y la deuda. Y la segunda: que el multiculturalismo está volando por los aires allí mismo donde se inventó, no sólo por haber fracasado sino por haberlo hecho en los charcos de sangre de un par de personas cuyo único delito fue decir lo que pensaban.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

La Asociación de Militares Españoles advierte de “la amenaza del mundo islámico contra occidente”
Redacción Minuto Digital 7 Octubre 2010

El presidente de la Asociación de Militares Españoles (AME), Leopoldo Muñoz Sánchez, ha advertido de “la amenaza del mundo islámico contra occidente” en Europa, incluido en “sitios concretos y localizados como Ceuta y Melilla y que no están amparados por la OTAN”, y ha subrayado la necesidad de que se apliquen “cautelas tremendas” para los militares extranjeros y particularmente de religión musulmana y, ante todo, “evitar otra reconquista” musulmana del territorio español.

Tal como informa la web de España y Libertad, “Es un peligro real y cierto”, ha recalcado durante una conferencia en el Centro Cultural de los Ejércitos, preguntado por la supuesta existencia de “una quinta columna” en el Ejército español en las ciudades autónomas.

Muñoz Sánchez ha insistido en la necesidad de que los militares extranjeros sean destinados “donde deben ir” y “además con unas cautelas tremendas” para evitar que puedan “superponer la condición por sentimiento religioso a su obediencia a las leyes de la nación a la cual han prometido o jurado”. “Está claro que el conflicto que hay no va a ser de unidad de divisiones contra divisiones, sino de terrorismo”, ha explicado.

El presidente de la AME ha recordado que los islamistas radicales creen que “Al Andalus es toda la Península Ibérica” y por tanto la consideran “territorio ocupado”. “No es solamente Ceuta y Melilla, y cuando digo la Península Ibérica incluyo Portugal”, ha explicado en su intervención ante una veintena de militares. “Lo malo es otra reconquista. Hay que evitarlo”, ha insistido el militar.

Mario Vargas Llosa gana el Premio Nobel de Literatura 2010
La Academia sueca acaba de dar a conocer su nombre
CARMEN VILLAR MIR / CORRESPONSAL EN ESTOCOLMO ABC 7 Octubre 2010

El escritor peruano Mario Vargas Llosa ha ganado el Premio Nobel de Literatura 2010. Su nombre estaba en el último «top ten» de apuestas y los pronósticos se han cumplido.

Peter Englund, el flamante secretario permanente, abrió la famosa puerta de oro y marfil y pronunció ese nombre tan esperado: Mario Vargas Llosa. El impacto de un premio como el Nobel en la obra de un autor como Vargas Llosa, el eterno candidato, es enorme. Las ventas se multiplican durante semanas y se reimprimen sus obras puesto que alcanzan una popularidad excepcional. Pero la maquinaria debe ponerse a punto para que no existan retrasos en este esfuerzo.

Biografía
Mario Vargas Llosa nació en Arequipa, Perú, en 1936. Aunque había estrenado un drama en Piura y publicado un libro de relatos, «Los jefes», que obtuvo el Premio Leopoldo Alas, su carrera literaria cobró notoriedad con la publicación de «La ciudad y los perros», Premio Biblioteca Breve de 1962 y Premio de la Crítica en 1963.

En 1965 apareció su segunda novela, «La casa verde», que obtuvo el Premio de la Crítica y el Premio Internacional Rómulo Gallegos. Posteriormente ha publicado piezas teatrales («La señorita de Tacna», «Kathie y el hipopótamo», «La Chunga», «El loco de los balcones» y «Ojos bonitos, cuadros feos»), estudios y ensayos (como «La orgía perpetua», «La verdad de las mentiras» y «La tentación de lo imposible»), memorias («El pez en el agua), relatos («Los cachorros») y, sobre todo, novelas: «Conversación en La Catedral», «Pantaleón y las visitadoras», «La tía Julia y el escribidor», «La guerra del fin del mundo», «Historia de Mayta», «¿Quién mató a Palomino Molero?», «El hablador», «Elogio de la madrastra», «Lituma en los Andes», «Los cuadernos de don Rigoberto», «La Fiesta del Chivo», «El Paraíso en la otra esquina» y «Travesuras de la niña mala».

Ha obtenido los más importantes galardones literarios, desde los ya mencionados hasta el Premio Cervantes, el Príncipe de Asturias, el PEN/Nabokov y el Grinzane Cavour.

El Mundo: 'El juez cree que ETA y las FARC fabricaron armas en Venezuela'
La policía interrogará en Colombia a guerrilleros arrepentidos
 www.lavozlibre.com 7 Octubre 2010

Madrid.- El diario 'El Mundo', en su edición del 7 de octubre de 2010, lleva a portada que "el juez cree que ETA y las FARC fabricaron armas en Venezuela" como titular principal. La información aclara que "ordena una pericial para demostrar que desarrollaron juntos explosivos y lanzagranadas", y que "envía policías a Colombia a interrogar a guerrilleros arrepentidos". Dentro de esta misma información hay una llamada a otra información sobre el tema: "El Gobierno de Hugo Chávez investigará a Cubillas por formar a etarras en Venezuela".

La foto de portada tiene como protagonistas a dos reporteras, de brazos cruzados y sobre un colorido mural de fondo. Se trata de Luz Sosa y Sandra Rodríguez, que posan tras recibir un premio del rotativo madrileño. Una breve información se refiere a esto: "El Mundo' premia a dos reporteras de Ciudad Juárez y a 'El Universal' y 'El Nacional' de Caracas.

La segunda información de portada es para la información económica: "El FMI ve inverosímil el presupuesto de Zapatero". El diario especifica que el organismo internacional "rebaja a la mitad el crecimiento y dice que la deuda crecerá hasta 2015". 'El Mundo' hace notar que la declaración coincide con el criterio del Banco de España, que también pide "medida adicionales".

En la información superior, el diario de Pedro J. Ramírez informa de que "el palacio de Gallardón cuesta 3.000 euros al día sólo en limpieza y reparaciones.

Otras informaciones más breves se refieren a temas de nacional: "Un abogado de 'Malaya' acusa al 'superpolicía' de Rubalcaba de recibir de Roca 200.000 euros". También destacan en portada las declaraciones del ex dirigente socialista Alfonso Guerra. "Perdió la señorita Trini y los que la apoyaban", dice el titular.

UPYD ANALIZA EL DESPILFARRO MUNICIPAL
Fusionar el 90% de los municipios supondría un ahorro de 16.000 millones
El estudio sobre financiación municipal presentado por UPyD tiene una propuesta que podría cambiar la cara de la administración española, al menos en los ayuntamientos: reducir radicalmente el número de municipios fusionando hasta un 95% de ellos. El ahorro superaría los 16.000 millones de euros.
C.Jordá Libertad Digital 7 Octubre 2010

Muchos países de nuestro entorno como Alemania, Reino Unido, Francia, Bélgica o incluso Grecia han acometido profundas reformas en su estructura municipal de cara a reducir el número de ayuntamientos. Algunos, de hecho, han logrado reducciones radicales: en Gran Bretaña se pasó de unas 1.500 corporaciones locales a 400; en Alemania de 25.000 a 8.400; en Bélgica de 2.359 a 596; o en Grecia de 5.300 a poco más de 1.000.

Por el contrario, en España se ha seguido un proceso en sentido inverso: desde el año 96 se han segregado 32 nuevos municipios, algunos en lugares tan llamativos como ciudades del tamaño de Guadalajara o Albacete.

Una estructura hipertrofiada
Esto nos ha dejado con una estructura municipal básicamente irracional: tenemos nada más y nada menos que 8.112 ayuntamientos, casi tantos como Alemania con poco más de la mitad de su población, y en más del 80% de ellos viven menos de 5.000 personas, es decir, la mayoría son estructuras poco menos que minúsculas y, por lo tanto, muy poco eficientes a la hora de gestionar servicios.

Además, esta proliferación de mini-municipios es la principal razón por la que existe otra capa de la administración que contribuye al descomunal tamaño del aparato público en nuestro país: diputaciones, cabildos y consejos insulares que carecerían de sentido si los ayuntamientos tuviesen un tamaño que les permitiese alcanzar economías de escala y optimizar su gasto.

Del mismo modo, esta atomización también genera una cantidad de cargos y gastos en la propia administración local completamente fuera de lo que se podría considerar lógico; así, además de los más de 8.000 alcaldes en España "disfrutamos" de 65.347 concejales según la cifra de las últimas elecciones municipales.

¿Cuál es el tamaño ideal de un municipio?
El estudio de UPyD señala que el la inmensa mayoría de la población, un 80%, reside en los 785 municipios de más de 9.000 habitantes, pero estos ayuntamientos sólo representan el 74% de los ingresos municipales.

Además, según UPyD es en los ayuntamientos con unos 20.000 habitantes donde mayor es la diferencia entre el porcentaje de población que tienen y el de ingresos que reciben, es decir, que son esos municipios los que logran dar sus servicios gastando menos y, por lo tanto, son los más eficientes.

Por debajo de esa cifra de población resulta muy difícil practicar economías de escala en la prestación o en la contratación de servicios, pensemos en redes de alumbrado público, tratamiento de basuras, dotación de agua potable o tratamiento de aguas residuales...

La propuesta de UPyD, por tanto, marca ese tamaño como el mínimo que se tendría que buscar en un proceso político, impulsado por el estado, de reagrupamiento y ordenación municipal. Esto supondría fusionar en nuevas entidades aproximadamente el 90% de los ayuntamientos españoles, es decir, los 7.370 municipios que tienen menos de 10.000 habitantes.

En cualquier caso, como dijo Rosa Díez en la rueda de prensa de presentación del estudio, se trata de "una decisión política" y, por tanto, las cifras y los límites son negociables, lo importante sería avanzar en esa dirección.

De hecho, el propio estudio muestra distintos escenarios de concentración municipal y el efecto que podrían tener en cuanto a ahorro de dinero público: el mayor, lógicamente, se produciría marcando en los 20.000 habitantes el límite mínimo de tamaño de una corporación municipal y con ello se podrían ahorrar más de 16.142 millones de euros al año.

Para que tengamos una idea de lo que significa esta cantidad podemos decir que supondría un 60% más que el ahorro que va a suponer la congelación de las pensiones el próximo año.

Si la concentración municipal fuese algo menos ambiciosa y se limitase a un mínimo de 10.000 habitantes el ahorro tampoco sería despreciable: unos 8.125 millones de euros. Por último, si se agrupasen entidades de 5.000 habitantes también se ahorrarían casi 4.000 millones e incluso agrupando entidades de 2.000 el ahorro sería de 1.956 millones.

Servicios similares, menor gasto y... menor corrupción
Como ya hemos comentado la agrupación municipal permitirá ahorrar gastos municipales por varios frentes: estructuras más eficientes, disminución de cargos (y por tanto de dietas, coches oficiales y gastos varios) y de niveles en la administración, reducción del número de empresas públicas y fundaciones e incluso quedarían libres muchos edificios que se podrían vender...

Por supuesto, esto no implicaría disminuir la calidad de los servicios municipales, bien al contrario lo previsible sería que éstos mejorasen al estar gestionados por entidades municipales con mayor músculo financiero y económico.

Además, tal y como señalan los autores del informe otro efecto que podría tener esta política es reducir la corrupción, que en no pocas ocasiones se ampara en la proximidad y los círculos próximos (familiares y amistades) y que, además, sería más fácil de controlar al reducir el número de entidades cuyas cuentas y actos legales supervisar en entidades como el Tribunal de Cuentas.

En definitiva, un reto político complejo pero perfectamente legal, que podría impulsarse desde el Parlamento con la aprobación de una nueva Ley de Bases del Régimen Local que más tarde aplicarían con toda normalidad las comunidades autónomas, en coordinación con los municipios afectados y atendiendo a la especificad de cada caso.

El premio, hasta 16.000 millones.

Las cartas de extorsión
María Luisa G. Franco www.gaceta.es 7 Octubre 2010

El presidente de la patronal vasca, Miguel Lazpiur, recordó ayer que ETA sigue enviando cartas de extorsión a los empresarios, a pesar de que, según dijo, haya un “proceso iniciado” y se hayan producido declaraciones de ETA que, en su opinión, resultarían incompatibles con el mantenimiento del chantaje. La novedad no es que los terroristas sigan recaudando el llamado impuesto revolucionario, ya que en ningún teórico proceso de tregua anterior dejaron de hacerlo, sino que desde Confebask y desde las instituciones vascas se airee el problema.

Tras el alto el fuego de 2006, lo ocultaron hasta el extremo de descalificar al presidente de la Confederación de Empresarios de Navarra, José Manuel Ayesa, por denunciar una realidad que resultaba molesta para quienes habían apostado por un final dialogado de la banda terrorista ETA.
Hace unos días, el diputado general de Vizcaya, José Luis Bilbao, exhibía una de esas cartas de extorsión en las Juntas Generales de su territorio. Entonces me llamó la atención que alguien tan cercano a la dirección del PNV diera tal publicidad al mantenimiento de la actividad de ETA, en un momento en el que se especula con la voluntad de la organización terrorista de dejar las armas. Las declaraciones, ayer, del presidente de Confebask, van en la misma línea. Vienen a advertir que nadie debe creer que ETA está en retirada, porque sigue recaudando el dinero con el que financiar su actividad terrorista.

Entre el anuncio de tregua de 2006 y las declaraciones de encapuchados del pasado 5 de septiembre han pasado muchas cosas, pero parece que el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero se ha quedado políticamente anclado en el pasado. El combate policial a ETA avanza sin tregua, pero en términos de actitud política, el Gobierno se mantiene al margen, como si ni las cartas de extorsión denunciadas por Lazpiur, ni los entrenamientos a etarras en Venezuela fueran algo ante lo que sería necesario reaccionar con contundencia.

JUSTICIA | Campaña en prensa y radio
El CGPJ gasta 236.000 € en publicidad para mejorar la imagen de los jueces
María Peral | Madrid El Mundo 7 Octubre 2010

El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) va a destinar 236.000 euros a una campaña institucional que busca "acercar el trabajo de los jueces a la sociedad" y "fomentar entre la ciudadanía la confianza en la Administración de Justicia".

Es la primera vez que el órgano de gobierno de la carrera judicial lleva a cabo una campaña de propaganda que estará centrada no en el CGPJ sino en la actividad de los jueces como "encargados de solucionar los problemas y conflictos de los ciudadanos" y defender los valores constitucionales.

La campaña consistirá en la inserción de anuncios en prensa y radio durante tres semanas. Se ha descartado la televisión por el alto precio de su publicidad.

Fuentes del Consejo sostienen que "ya es hora" de hacer valer el trabajo de los jueces españoles y afirman que el coste de la iniciativa es razonable. "No es nada comparado con los 12 millones que gasta Defensa en la promoción de la imagen de las Fuerzas Armadas", dijeron.

Según ha explicado en rueda de prensa la portavoz del CGPJ, Gabriela Bravo, el objetivo es que los ciudadanos tengan una imagen más real del Poder Judicial y "poner en valor algo consustancial al Estado de Derecho, que es la gran labor que realizan los jueces para garantizar la convivencia pacífica de la ciudadanía", informa Efe.

"Que aquello que más queremos esté protegido, es de Justicia", "Que todos podamos vivir en libertad, es de Justicia", "Que todos seamos iguales ante la Ley, es de Justicia" y "Que nuestros hijos vivan en un lugar seguro, es de Justicia", son los lemas de esta campaña.

Bravo ha recordado que los ciudadanos en las encuestas se quejan de la lentitud de la Justicia, lo que, en su opinión, "no es culpa de los jueces", sino de la falta de medios. "En el último año se ha atacado a las instituciones del Poder Judicial y se ha puesto en duda su valor constitucional, por lo que creíamos esencial que los ciudadanos tengan claro que los jueces de su país están a su servicio", ha señalado.

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¿Qué sabe, qué tiene Hugo Chávez?
HERMANN TERTSCH ABC 7 Octubre 2010

ME perdonarán algunos esta pregunta maliciosa. Pero ando angustiado buscando una explicación a la conducta de nuestro Gobierno en cuestiones venezolanas y ya no se me ocurre otra cosa. No me creo ya que todo sea mera desidia o falta de dignidad. O temor a represalias contra intereses españoles. El principal interés de España es la vida de los españoles. Por encima de todos los demás. Y son vidas de españoles las que están en juego cuando grupos de etarras reciben adiestramiento para matar. ¿Qué no está probado porque Hugo Chávez lo niega o porque no nos han invitado a grabar un documental sobre la confraternización entre terroristas colombianos y españoles y quizás asesores venezolanos y cubanos? Cierto. ¿Qué eso explica la absoluta inactividad durante años de los ministerios de Interior y Exteriores? Bueno, pues esperamos a que Chávez reconozca ésta y todas las villanías que perpetra en Venezuela y fuera de allí. O esperamos a que la Guardia Civil detenga al jefe del Estado mayor del ejército venezolano entrando encapuchado en un bar en Hernani. Lo dicho, no hay explicación a la actitud del Gobierno español salvo el miedo a que de un conflicto diplomático —que en buena lógica debía ser inevitable—, surjan informaciones que puedan hacer mucho daño aquí. Más daño que la indignación que la actitud del Gobierno genera entre los españoles.

Resulta que tenemos ya la certeza de que al menos dos etarras se entrenaron hace tan sólo dos años en Venezuela. Recibieron adiestramiento militar para volver a España o Francia preparados para matar más y mejor. Presumiblemente a españoles. Sabemos que su contacto en Venezuela fue Arturo Cubillo, un etarra al que Hugo Chávez dio la nacionalidad venezolana para evitar su extradición. Cubillo trabaja en el Ministerio de Agricultura, dedicado a hostigar a los españoles propietarios de tierras. Vive allí con su mujer Goizeder Odriozola, portavoz del Ministerio, colaboradora del diario Gara y ex jefa del gabinete del propio Chávez.

Los etarras han dado cifras, datos, nombres, fechas y horas. Jueces y policía están de acuerdo en que dicen la verdad. El Ministerio del Interior tenía datos desde hace años. También había recibido pruebas a través de Colombia de reuniones de las FARC con ETA para colaborar en atentados contra dos presidentes colombianos, Andrés Pastrana y Álvaro Uribe, contra el actual vicepresidente, Pacho Santos que vivía en Madrid y contra la entonces embajadora Noemí Sanin. Miembros de las FARC ha declarado haber entrenado con etarras.

En fin, no les voy a aburrir más. Todos los datos son abrumadores y eran motivo suficiente para una iniciativa global de denuncia contra el régimen chavista por parte del Gobierno español. Sin escatimar recursos como intervenciones ante las Naciones Unidas y alianzas con otros países latinoamericanos para ejercer presión sobre Venezuela. Nada se ha hecho. Aparte de lloriquearle al caudillo que se porte bien dándonos la información que quiera. Que el Gobierno crea que así salva algo la cara revela hasta qué punto se ha convertido ya en un club de muertos vivientes. Ya está dicho todo. Quedan en el aire las preguntas. ¿Qué poder tiene Hugo Chávez sobre este Gobierno? ¿Qué es lo que sabe o tiene Hugo Chávez para que el Gobierno español no se atreva siquiera a salvar su propia cara ante la atónita opinión pública española? Algún día lo sabremos.

Harta del victimismo nacionalista
Regina Otaola Libertad Digital 7 Octubre 2010

La semana en Guipúzcoa se ha abierto con la celebración del Debate de Política General en las Juntas Generales (Parlamento foral), donde una vez más hemos asistido al discurso monolítico del diputado general Markel Olano, centrado como siempre en legitimar a los batasunos y en reclamar la separación de España mientras intercala las palabras "democracia" y "paz" para que no parezca definitivamente que es el primer defensor de ETA en la provincia. Para Olano, correa de transmisión de Joseba Eguíbar en la Diputación, todo se reduce a reiterar machaconamente lo mismo: "Los vascos queremos que el Estado español reconozca la existencia del pueblo vasco como sujeto político y queremos que se reconozca su derecho a decidir". Básicamente, es lo que demandan todos los nacionalistas (del PNV a ETA) para seguir manteniendo el chiringuito en pie.

Por esa misma razón, el pasado sábado presentaron una propuesta "Batu Gaitezen" en donde defienden la unión de los nacionalistas (Lizarra) y se reclama la derogación de la Ley de Partidos (algún día nos explicaran el porqué de este empecinamiento si sólo van a apostar por las vías democráticas) junto con la legalización de Batasuna. Documento que ahora el EBB, es decir la ejecutiva del PNV a nivel territorial, viene a decir que con ellos eso no va, que es algo del PNV guipuzcoano, del PNV eguibariano, ya que el PNV urkulluano solo habla de paz y normalización de la convivencia. En román paladino, "da lo mismo que lo mismo da". Aunque nos quieran vender por enésima vez y simultáneamente lo de "las dos almas" del PNV.

Es tremendamente aburrido, o más bien frustrante, como estrellarse una y otra vez contra una pared, tener que diseccionar las premisas falsas de los nacionalistas para mostrar sus objetivos anticonstitucionales. De forma que cada día cobra más fuerza en mí la idea de la pérdida de tiempo y trabajo que supone tratar de contentar a los nacionalistas. Es imposible. Son como un pozo sin fondo. Y es un diálogo de sordos, el famoso frontón contra el que rebota cualquier razonamiento lógico. Al final, "es un sentimiento", alegan. Siempre se vuelve al inicio: "España opresora"; vascos buenos, vascos malos; gobiernos "de aquí" (los nacionalistas) y gobiernos "del Estado" (el resto). Siempre ellos frente a los otros, siempre en la ruptura, nunca en un proyecto compartido.

¿Algún día habrá alguien con peso suficiente y sentido de la responsabilidad que enarbole la necesidad de reformar la Ley electoral para poner a cada fuerza en su sitio? ¿Cómo es posible que todavía les reconozcamos una representación proporcional en el Congreso de los diputados superior a la que tienen en realidad? ¿Qué son por ejemplo 303.246 votos del PNV a nivel de toda España? Prácticamente nada y sin embargo son los que mantienen en el poder al Gobierno de Zapatero a cambio de más y más prebendas. Mientras, la Nación se va haciendo el harakiri. Que los nacionalistas sigan defendiendo sus objetivos, que lo hagan, pero no a costa de la inmensa mayoría de los españoles, que ya han demostrado, y durante mucho tiempo, más paciencia, talante y generosidad con los nacionalistas de los que cabría razonablemente esperar.

La Generalitat también exige nivel C de catalán para las becas en el extranjero
Solo los que lo acrediten podrán optar a la beca de hasta 1.400 euros para ir a países como Francia, Alemania o Colombia
 www.lavozlibre.com 7 Octubre 2010

Madrid.- A falta de menos de dos meses para que se celebren las elecciones catalanas, siguen saliendo a la luz la cantidad de ámbitos de la vida en los que la Generalitat exige un nivel óptimo de catalán. Según publica ‘La Voz de Barcelona’, lo último necesario es el nivel C de catalán para optar a una serie de becas en el exterior.

Primero fue para los catedráticos universitarios, después para los profesionales de la medicina y, ahora, para aquellas personas que quieran optar a “becas para estancias en comunidades catalanas del exterior”. Así, el departamento de Vicepresidencia de la Generalitat, dirigido por Josep Lluís Carod-Rovira, pone esta condición para quienes quieran acudir a las casas regionales de Cataluña en el extranjero.

Los únicos dos requisitos que pone el departamento de Carod Rovira son lingüísticos. Por un lado, tener conocimiento de alguna de las lenguas oficiales que se hablen en el país elegido. Y, por otro, “tener conocimientos de la lengua catalana equivalentes al nivel C de la Secretaría de Política Lingüística”. Cabe recordar que este baremo es el segundo más alto en dificultad, y deberá ser acreditado por los estudiantes por medio de un certificado. Esto ya es habitual para becas en el extranjero.

Los destinatarios son los estudiantes universitarios. Pueden optar tanto chicos como chicas, aunque estas últimas tendrán preferencia en caso de igualdad de condiciones. Esto es así para “evitar o compensar desventajas en sus carreras profesionales”. Se les da una cantidad que ronda entre los 700 y los 1.400 euros mensuales, más otra cantidad para alojamiento, entre 500 y 800 euros, y una última dotación para viaje y traslados. Una ayuda a la que solo pueden acceder los que sepan hablar catalán.

Según informan desde el Gobierno autonómico, el objetivo de estas becas es "impulsar, implementar y hacer el seguimiento de actividades culturales, participativas, asociativas y de ocio, colaborar en su dinamización y la de las redes de comunidades catalanas, promover la enseñanza de la lengua catalana y difundir el sistema universitario catalán entre las personas que residen en el extranjero".

La Agencia de Gestión de Ayudas Universitarias (AGAUR) y el Consejo Interuniversitario de Cataluña (CIC) recibirán el presupuesto proyectado de 165.000 euros para este fin, la misma cantidad del año pasado. Aunque, en esta ocasión, no se podrá acudir a las delegaciones de la Generalitat en el extranjeros, conocidas como embajadas.

Mas reta a Montilla a que los debates sean exclusivamente en catalán
CiU cree que la intención del PSC es realizar un debate en castellano en la televisión privada y otro en catalán en la pública
 www.lavozlibre.com 7 Octubre 2010

Madrid.- El presidente de CiU y candidato a la Generalitat, Artur Mas, ha asegurado que no pone condiciones previas para celebrar un 'cara a cara' con el presidente José Montilla, aunque le ha recordado que ambos hablan en catalán en el Parlament.

En un acto institucional sobre balance de la legislatura en La Pedrera, Mas ha dejado en manos de los jefes de campaña las condiciones para celebrar estos debates a dos, después que de los socialistas propusieran que uno fuera en catalán y el otro en castellano.

Por ello, y dejando claro que no es una condición previa, ha querido recordar al presidente de la Generalitat que en el Parlament han hablado siempre en catalán, a diferencia de otros "que hablan en castellano" en la Cámara catalana.

“El señor Montilla y yo, cuando estamos en el Parlament hablamos en catalán, si no recuerdo mal. Estamos en un país que se llama Cataluña tenemos una lengua propia que es el catalán y en el Parlamento hablamos en catalán", declaró Mas.

Tras recordar que CiU ya propuso celebrar este tipo de debate en la campaña electoral de 2006 y que no fue posible, Mas ha dejado en manos de los socialistas explicar el motivo por el que prefieren determinados debates y formatos. Desde CiU creen que el PSC quiere un debate en catalán en una cadena pública y otro en castellano en una cadena privada.

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