AGLI

Recortes de Prensa   Sábado 9  Octubre  2010

 

Discutido y discutible
Editorial La Gaceta 9 Octubre 2010

Los finales de ciclo político tienen algo de sarcásticos. Quien supeditó el bienestar general a su errático proyecto se ve ahora supeditado por quienes se disputan los despojos del poszapaterismo; quien se rió de España diciendo que la nación era un concepto discutido y discutible ve ahora cuestionado su propio liderazgo, tras unas primarias que marcan el principio del fin. Tanto es así, que el propio Zapatero ha confesado a su entorno que abandonará en 2012 si no remonta en las encuestas, como cuenta hoy LALA GACETA. Difícil lo tiene, porque la tendencia de los sondeos es preocupante y lo va a ser más, dado que tiene el viento de la tormenta económica en contra.

Si tira la toalla será un alivio para los españoles, ya que resulta difícil hacerlo peor que él. Pero el espectáculo de barones, fontaneros, presuntos sucesores e irritados antecesores arremetiendo contra él resulta un tanto patético. No les falta razón, porque Zapatero se ha convertido en un lastre más tóxico que el de Hungría para unos (Barreda) y en una fuente de vergüenza y bochorno para otros (Felipe González). Pero es sintomático que a quienes se disputan ahora el poder dentro del PSOE no parezca importarles los millones de parados o la débil política exterior. Los despachos socialistas han participado en la sórdida kermés del zapaterismo, deshaciéndose durante años en halagos al maquiavelo de León, repartiéndose las abultadas bolsas de las subvenciones y los sueldos públicos.

Sólo ahora, cuando las encuestas vaticinan un descalabro sin precedentes, corren a distanciarse del triste y solo ZP. Es cierto que no debe exigirse lealtad hacia la estupidez, pero las crecientes críticas no se pueden atribuir a repentinas caídas del caballo, sino al miedo por perder los sillones forrados con la piel del contribuyente.

Vistas las declaraciones de Barreda, de Guerra, incluso de Felipe González, parece que el poszapaterismo va ser una merienda de negros. Sólo así se explica que el presidente castellanomanchego se atreva a exhibir el ejemplo del odiadísimo Aznar respecto a la limitación de mandatos, y que los socialistas catalanes –tan mimados y consentidos en Ferraz– prefieran
ahora el padrinazgo de Felipe en las temidas próximas elecciones. Motivos para excusar su deserción no les van a faltar, que hay quien se atreverá a decir que no sabían que el presidente se encaramó a la Secretaría General espiando a su adversario Bono – sólo se han enterado tras desvelarlo LA GACETA–, o que la victoria de Tomás Gómez hace evidente que las bases desean una renovación.

Puede que sea justo que el personalismo patológico de ZP pague un peaje más alto en el repudio de todos, pero sería absurdo pensar que el fracaso del proyecto socialista se debe a la ceguera y la soberbia de un solo hombre, exonerando de responsabilidad al resto del socialismo y sus satélites.

El fracaso del zapaterismo hay que atribuirlo a quien le ha dado nombre, pero también a los sindicatos, a la cuadrilla subvencionada de la zeja, a la izquierda radical que le ha jaleado, a los nacionalismos que a cambio de transferencias le han sostenido en el parlamento, y al oneroso apoyo de algunos medios, que han hecho tantos y tan buenos negocios con el régimen. Todos ellos ya se alejan del desastre silbando disimuladamente, y por eso en el PSOE se alzan las voces críticas, preparando el terreno para el nuevo camuflaje de un proyecto que –de Filesa al Faisán–, siempre ha sido, con escasas y honrosas variaciones, el mismo.

Cuesta abajo
El desconcierto socialista surge cuando, lejos de propiciar grandes transformaciones, Zapatero se ve incapacitado para mantener el Estado del bienestar que heredó
KEPA AULESTIA El Correo 9 Octubre 2010

El resultado de las primarias de Madrid ha obligado a los socialistas a un cierre de filas forzado por el temor compartido a las consecuencias de la división. El pasado domingo los afiliados del PSOE madrileño se alinearon respecto al pulso que mantenían dos aparatos, el federal y el regional. El veredicto militante certificó que la rebelión y ascenso de Tomás Gómez era más el efecto que la causa del descenso de Rodríguez Zapatero. Todo indica que el ciclo socialista iniciado en marzo de 2004 puede expirar al final de este su segundo mandato. Ocho años que fueron precedidos de la llegada de Pasqual Maragall a la presidencia de la Generalitat tenderían, así, a marchitarse tras el previsible desalojo de José Montilla del poder autonómico catalán.

Los socialistas necesitan pensar en ganar las próximas y sucesivas elecciones -autonómicas, locales y generales- si quieren minimizar la debacle anunciada. Pero la mentalización competitiva resulta difícil, y la inclinación a tomar posiciones para después de la derrota es casi imposible de evitar. Los conjurados tratan de que no se exterioricen las tensiones internas. Inevitables por otra parte, toda vez que el PSOE no está en condiciones de designar su candidato para las generales de 2012 antes de que se proceda al escrutinio de las municipales y regionales del próximo mes de mayo, de modo que, aunque ZP sea «el mejor activo», no se sabe en torno a quién debe cerrarse filas.

Los socialistas tampoco pueden contrarrestar el declive de Zapatero porque los 'barones' territoriales y sus alcaldes no están precisamente sobrados de fuerzas. De manera que los comicios de la próxima primavera, lejos de atenuar la cuesta abajo, es probable que la hagan más pronunciada. Lo cual sólo tiene una ventaja: que ningún candidato parece en condiciones de pedir a Zapatero que se aparte porque molesta. Es lo que alimenta esa extraña solidaridad que se esfuerzan en representar los socialistas al compartir un mismo destino, mientras las desavenencias e incomodidades son expresadas con medias palabras y silencios cuya elocuencia solo sirve para confortar a quienes así proceden.

Pero si las elecciones de mayo apean a los socialistas de gobiernos autonómicos o locales clave -Castilla-La Mancha, Barcelona y Sevilla, por poner tres casos dispares- podrían encontrarse en una situación inédita, abocados a afrontar las generales con la angustia añadida de contar con menos poder territorial que nunca. En el plazo de año y medio el socialismo podría verse desplazado a una posición que no conoció entre 1996 y 2004; ocho años en los que la desazón por su paso a la oposición y la retirada de Felipe González de la secretaría general fueron compensados por una presencia más que sólida en varias comunidades y muchos ayuntamientos. En términos de poder institucional, el socialismo se retrotraería a la etapa entre 1979 y 1982, pero con la salvedad de que esta vez le resultaría muy difícil enarbolar la bandera del cambio.

El desconcierto socialista no obedece únicamente a una carencia más o menos pasajera de recursos públicos que impide la realización del ideal igualitario, como Rodríguez Zapatero ha tratado de explicar esta misma semana. El problema es que la socialdemocracia se ha visto obligada no sólo a dejar de lado propuestas de transformación social y extensión de derechos, sino a reconocer que se siente incapaz de gestionar el capitalismo garantizando el mantenimiento de los derechos existentes. La izquierda socialdemócrata no representa el cambio porque ni siquiera es capaz de asegurar la continuidad del Estado del bienestar heredado, porque las transformaciones económicas y sociales se lo impiden, concediendo clara ventaja a las opciones de centro-derecha en toda Europa. La particular 'vía' improvisada por Zapatero, con su querencia por adelantar la distribución de los remanentes del Estado social, ha hecho aguas. El problema de esta versión española de la socialdemocracia es que, antes de perder el favor del sindicalismo y desconcertar a su izquierda al atender al requerimiento de los mercados, ya se había desacreditado ante la opinión pública por su obcecado optimismo frente a la crisis.

En este contexto el 'barón' López aparece, a la vez, como el más solvente y el más endeble de los líderes territoriales socialistas. Es el único dirigente del PSOE que ha obtenido éxito en los dos últimos años, por lo que despierta simpatía entre sus filas. Pero el cambio político que encarna en Euskadi, aparte de obedecer a indudables valores democráticos, se sostiene en el apoyo que le presta el PP. Además, se trata de un cambio que se ha abierto paso aceleradamente, y con logros tan irreversibles que ni siquiera podrán capitalizar los socialistas vascos. Aunque el partido de Basagoiti no se eche atrás respecto a la designación del lehendakari, el PSE-EE tampoco puede ofrecer a Euskadi un horizonte distinto al que la socialdemocracia pretenda en el resto de España y de Europa: salvar cuanto se pueda del Estado del bienestar reformándolo. Objetivo que sitúa al Gobierno de Zapatero en desventaja frente a la callada ambigüedad de Mariano Rajoy, y que a los socialistas vascos les resultará aun más complicado rentabilizar porque no podrán competir con los jeltzales en socialdemocracia. Claro que faltan dos años y medio para que termine la legislatura autonómica, y aguantar ya será un triunfo.

Zapatero y las maniobras sexuales en la oscuridad
Pedro de Hoyos Periodista Digital 9 Octubre 2010

Ahora que a Zapa le han salido respondones su propios compañeros, empezando por Alfonso Guerra, ahora que no le quieren ni en los mítines socialistas de Castilla La Mancha de la próxima campaña electoral, ahora que se ha convertido en una rémora para los suyos, ahora que por fin todo el mundo, incluidos algunos incondicionales, se han dado cuenta del gran error que el zapaterismo supone, ahora Zapa debe pedir perdón y explicar sus errores.

A Zapa le ha ganado Tomás Gómez por la izquierda, lo que significa tanto que a Zapa le rechazan por ser vos quien sois (o sea, por meter mano donde no debe) como por sus errores políticos y económicos “antisocialistas”. Por la izquierda le han superado, recalco, señalo y advierto. Lo que indica con gravedad por dónde, y con cuánto despiste, trascurre la vida en el PSOE. Zapatero, rojo sedicente, ha tenido que cambiar su conducta política y reconvertirse al realismo de la realidad, la redundancia es voluntaria, y ahora le ganan por la izquierda, coño con su rojez, coño con su radicalismo, coño con la trasformación social y económica que ha acometido en España.

Así que Zapatero tiene una deuda con su partido y España: debe explicarse, clarificar por qué ha cambiado de conducta desde mayo y pedir perdón por sus errores que ahora pretende rectificar. Debe decirnos por qué se empeñó, don erre que erre, en negar la crisis, manteniendo una política suicida de subvenciones a todo lo que se movía, subvención por tener hijos, por ser joven, por ser homosexual, por ser homosexual en Zimbabwe, por editar carteles feministas, por realizar horrendas pelis que no veía ni el autor, por realizar talleres de maniobras sexuales en la oscuridad y por tantas otras cosas estúpidas hasta el hartazgo que suponían una sangría de las arcas públicas mientras la economía se hundía a niveles de 1929. Y todo ello a pesar de los avisos de grandes socialistas, no menos socialistas que él y desde luego bastante más capacitados, como Miguel Ángel Fernández Ordóñez o Almunia.

Debe aclararnos, pidiendo perdón en la plaza mayor de todos los pueblos de España, por qué todavía a finales del año pasado aprobó unos presupuestos generales del Estado tan absurdos, fuera de lugar e improcedentes como los actuales, que hicieron manifestar a quienes los apoyaron “Éstos son unos malos presupuestos para España pero buenos para Canarias” (Anda que no tienen delito los nacionalistas canarios). Y después de cubrirse la cabeza y los hombros de ceniza y de recorrer de rodillas todos los caminos de España, debe decirnos por qué aquella crisis que a nosotros no nos iba a afectar, dado que estábamos en la “Champions ligue” esa, nos produce tantos parados como al resto de los países de la Unión Europea juntos.

Sólo entonces debe retirarse de la vida pública, consagrarse al servicio divino en un monasterio trapense o, si su alma laica le pide otra cosa, dedicarse por entero a una ONG que cuide leprosos en Filipinas. O más lejos.

NOTA: En mi blog he incluido una encuesta sobre el valor de Zapatero para el PSOE. Pinche aquí, por favor http://pedrodehoyos.blogspot.com/

Del ‘buenismo’ al ‘cobardismo’: sobre la moral de Zapatero
Federico Quevedo. El Confidencial 9 Octubre 2010

Así es, sobre todo cuando se trata de derechos humanos y de la defensa de los más débiles, de los marginados sociales, o cuando hay que hacer gala de dignidad nacional y orgullo frente al insulto y al ensañamiento de un analfabeto funcional como Hugo Chávez, o cuando hay que defender la libertad frente al totalitarismo como en el caso del disidente chino Liu Xiaobo. Nuestro presidente muestra siempre su peor cara, su rostro más inhumano, su moral más abyecta, su obsceno relativismo. Le da igual blanco que negro, si hoy toca defender la vida, la defiende, y si mañana toca hacer una ley que convierte en un derecho matar a los ‘non natos’, la hace.

Resulta francamente descorazonador tener como presidente del Gobierno a semejante personaje, a un tipo sin principios al que todo le resbala y al que no le importan las consecuencias de sus actos siempre que a el no le afecten. A esta política según la cual todo es relativo, que Rodríguez lleva poniendo en práctica desde siempre, al principio se le llamó buenismo en un afán propagandístico de hacernos creer que Rodríguez era una especie de apóstol de la paz y el entendimiento entre los pueblos, o sea, un iluminado llamado a convertirse en el nuevo Mahatma Ghandi del siglo XXI.

El buenismo consistía, básicamente, en aceptarlo todo como bueno, en comprender siempre las razones y los motivos que mueven a los enemigos de la libertad y de los derechos fundamentales del hombre antes de censurarlos e, incluso, condenarlos. Pero, inevitablemente, ese buenismo se acababa convirtiendo en un aliado de primer orden de todo aquel enemigo del bien común y de la libertad que campara por el ancho mundo. Dicho de otro modo, lo que de verdad escondía aquel buenismo no era más que puro cobardismo, fruto a su vez de ese pensamiento relativista que invade la falsa moral de Rodríguez. Sólo en una semana hemos visto tres singulares ejemplos de lo que les estoy relatando. Déjenme que empiece por el que me parece más denigrante desde el punto de vista de nuestra dignidad como país, y no es otro que el modo en que este Gobierno se baja los pantalones ante el Gorila Rojo, ante el caudillo Chávez, ante el rostro más feroz del totalitarismo y el odio, ante el digno sucesor de lo peor que ha conocido el hombre, desde Hitler a Stalin pasando por los más sangrientos secuaces de la autarquía a lo largo de la Historia. La nuestra es una gran Nación; España es un gran país que no debería permitir ni el más mínimo insulto de un enano mental, pero a sus continuas bravatas, a sus amenazas, a sus acusaciones humillantes nuestro Gobierno responde agachando la cabeza y bajándose los pantalones en un acto infame de sodomía política.

Toma buenismo. Este tío se permite decir, a través de su embajador, que en España se tortura, y nos quedamos tan panchos. Pone en tela de juicio la labor de nuestros magistrados, y nadie le responde. Niega evidencias que solo hace falta que aparezcan publicadas en el Gara, y encima le damos la razón. Pero, ¿somos tontos o qué? ¿Por qué razón hay que bailarle el agua a este tipejo? ¿Porque nos va a comprar más armas, es que esa es la razón de fondo? Entonces, ¿dónde está el puñetero pacifismo del que tanto presume usted, señor Rodríguez? Y esas armas, ¿valen este ejercicio de humillación colectiva a manos de un sátrapa, de un dictador bananero, de un terrorista disfrazado de vendeburras?

El derecho a la vida es el primero y más importante de todos los derechos fundamentales del ser humano, y éste existe desde el momento mismo de su concepción en el seno materno

Segundo ejemplo, y no menos importante que el primero, si acaso más porque están en juego cientos de miles de vidas humanas, y que pone en evidencia lo que siempre he llamado la Gran Mentira de la izquierda, su absoluta desfachatez moral: “La pena de muerte no es una pena, es un espanto. El derecho a la vida, el valor de la vida es el principio fundamental de la concepción y del despliegue de los Derechos Humanos”. Al margen de que, literariamente, parece que el discurso se lo haya escrito un niño de Primero de Primaria, hay que tener bemoles para afirmar eso en un acto sobre la Pena de Muerte, y que lo haga el mismo tío que ha sentenciado a morir a miles de personas antes de nacer. Pues sí, en efecto, el derecho a la vida es el primero y más importante de todos los derechos fundamentales del ser humano, y éste existe desde el momento mismo de su concepción en el seno materno, algo que ya no discute ningún científico, y la única que lo pone en duda es la indocumentada de la ministra Aído, de la cual podríamos decir que por la misma razón por la que un ser vivo fecundado en el seno materno no es un ser humano, tampoco lo es ella: porque no existe ninguna base científica que permita afirmarlo… En este asunto no hay dobles interpretaciones, ni lenguajes falsos tendentes a confundir al personal: la interrupción voluntaria del embarazo no es lo que con ese título eufemístico se quiere hacer creer, sino que se trata de la muerte violenta de un ser humano vivo en el seno materno, permitida y alentada por una izquierda que practica el culto a la muerte como su dogma moral.

Con esos mimbres, no cabía esperar otra reacción del Gobierno de Rodríguez a la elección de Liu Xiaobo como Premio Nóbel de la Paz. El disidente chino lleva once años en prisión por exigir democracia en su país. Tengo que decir que resultan sorprendentes las dos últimas decisiones de la Academia Sueca, siempre tan oportuna a la hora de premiar a destacados defensores del progresismo totalitario, pero que este año ha descansado su elección en dos figuras emblemáticas de la lucha por la libertad: Mario Vargas Llosa y Liu Xiaobo. El disidente chino personifica la batalla de tantos disidentes políticos encarcelados en nombre de la libertad, en China, en Corea, en Cuba… ¿Y que hace nuestro Gobierno? La callada por respuesta. Mientras Francia y Alemania aprovechan el premio para exigir apertura a las autoridades chinas, España se limita a mirar para otro lado. Esto es lo que le gusta hacer a Rodríguez, esa es la esencia de su política: ponerse de perfil, mirar para otro lado, nunca comprometerse con nada que signifique o pueda significar tener algún problema, aunque ese compromiso sea con la libertad y con los más débiles, con los que sufren persecución y acoso por sus ideas o, simplemente, son exterminados porque su voz no puede escucharse por encontrarse dentro del seno materno. Rodríguez es lo peor que la naturaleza humana ha podido dar a la política, porque ni siquiera tiene los arrestos que tuvieron otros antes que el para imponer sus tesis y sus políticas dando la cara, sino que utiliza siempre subterfugios, engaños, medias verdades y burdas mentiras, retorcida demagogia y descarado propagandismo que, por suerte, han dejado de ser útiles a su causa, aunque aún nos va a tocar soportarle unos cuantos meses.

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PSOE
Gallardón les da vidilla
Maite Nolla Libertad Digital 9 Octubre 2010

Parece que las advertencias de Aznar sobre el hecho de que en España es tan grave la crisis económica como la institucional no calan en Rajoy. Y la verdad es que las encuestas le dan razón. El PP sin hacer prácticamente nada, suma dos o tres puntos de más en cada encuesta, porque a Zapatero le ha venido a ver monsieur Mazó; el tío del Mazo, que dice Perico, un concepto que seguro conoce y domina Rajoy, y que es de lo poco que a mí se me ha pegado del ciclismo. Está claro que el PP está atacando únicamente por la cuestión económica, aunque los expertos de esta casa me dirán que ni eso. El PP está, como se dice en su campaña para las catalanas, por los problemas reales, aunque no los identifique. Por cierto, hago un inciso y aprovechando que el Nobel pasa por Vargas Llosa, de repente se ha creado un problemón para el PP de Cataluña, ya que a cincuenta días de las elecciones es difícil explicar por qué su candidata no firmó por considerarlo "inútil", el manifiesto en defensa de la lengua común, promovido, nada más y nada menos, que por todo un premio Nobel. Además, si Rosa Díez no tenía candidato o, mejor dicho, ninguno era de su gusto, ya lo tiene.

Volviendo al tema, como les decía, convendrán conmigo que de lo poco que habla el PP es de economía. Y ahí, el PP, como es normal, debería presentarnos algún modelo. No vale decir que esto se hunde y que estamos en los minutos de la basura y qué mal está todo, sino que en el PP deben decirnos qué modelo van a aplicar cuando lleguen a gobernar y si se parece a alguno de los que están siguiendo en los lugares donde gobiernan. Y en eso la cuestión se reduce a dos: el modelo Aguirre y el modelo Gallardón. Y, como en todo lo demás, en realidad Rajoy no dice nada de ninguno de los dos. Los tolera; un problema, si tenemos en cuenta que son incompatibles entre sí.

La cuestión es que no decidirse por ninguno de los dos no tiene sólo consecuencias electorales; se te puede volver en contra, y así ha sido. El Gobierno ha utilizado a Gallardón como arma arrojadiza contra el PP. Zapatero lo tuvo fácil en el Senado ante Pío García Escudero y hasta un peso pluma como la señora Salgado, un caso de desahucio político, la peor ministra de Economía de la democracia, recurrió a Gallardón para salir airosa de una pregunta parlamentaria. Y tenían razón; si el PP quiere que se controle el gasto y el despilfarro debe empezar por el ayuntamiento de Madrid y allí no gobierna Zapatero. No siempre dejar los temas en remojo funciona.

De todas formas, el que debe estar triste y desolado es el propio alcalde de Madrid, que ve cómo después de tantos años intentando caer bien a la izquierda, después de tanto esfuerzo para aparecer como un verso suelto, un pajarillo libre en el mundo de la política, el PSOE le utiliza, a él, a todo un alcalde faraónico, para responder dos miserables preguntas parlamentarias. Qué ingratitud.

Andalucía y el hecho diferencial
*Serafín Fanjul www.gaceta.es

Andalucía y el hecho diferencial Al-Ándalus en árabe no significa “Andalucía”, sino la Hispania musulmana

Empezaremos por el final: en 1833 Javier de Burgos, ministro de Fomento de Fernando VII, diseñó la división provincial de España, hasta ahora subsistente, así como la de regiones, que , en gran medida, ha perdurado también, incluso tras el paso arrasador de la apisonadora autonómica. En esa distribución territorial se agregaron a Andalucía (es decir, la Occidental y Valle del Guadalquivir: Jaén, Córdoba, Sevilla, Cádiz y Huelva) unas zonas que con anterioridad no le habían pertenecido y que si se relacionaban con ella, era por formar parte todas de “los reinos de España”, de la Hispania visigótica, de la romana, etc. Esos nuevos territorios proclamados andaluces por decreto administrativo eran Granada, Málaga y Almería, o sea, el Reino de Granada. Toda la documentación anterior –y aun posterior durante el siglo XIX– es inequívoca al distinguir entre “Andalucía”, así, a secas, y el Reino de Granada.

Así pues, de una redistribución administrativa surge, o más bien se inventa a posteriori, una identidad común y una nacionalidad diferenciada de la española. El andalucismo disparatado de Blas Infante remata la faena a principios del XX como coartada política, por escaso eco que alcanzaran sus pretensiones en su tiempo. En nuestros días, auténticos indocumentados, bien subvencionados por la Junta de Andalucía, insisten en cimentar la nación andaluza buscando hechos diferenciales que avalen el invento, comenzando por el idioma andalú y confundiendo habla con lengua. Pero a estos profetas semejantes precisiones les tienen al fresco, mientras culpan a Castilla del subdesarrollo y la preterición social de Andalucía, como si otras regiones españolas (numerosas) no lo hubieran sufrido también, Castilla incluida.

La ausencia en Andalucía de una burguesía local nacionalista, de una lengua independiente de la española y de una economía capaz de subsistir por sí sola induce a los muy folclóricos independentistas andaluces a escarbar en el pasado para dar con el hecho diferencial perdido. Y como el elemento más extraño y ajeno en la historia de Andalucía (y de toda la Península) es la presencia de una sociedad musulmana, por ahí marchan los hallazgos: la verdadera Andalucía sería la árabe, careciendo de importancia todo lo anterior y, lo que es más grave, todo lo posterior. Si a esto añadimos la similitud en las denominaciones, el pastel está servido. Pero al-Ándalus en árabe no significa “Andalucía”, sino la Hispania musulmana, fuese cual fuese su extensión: frontera en el Duero, siglo X; frontera en Algeciras, siglo XIV. Eso era al-Ándalus, un país islámico de religión, de tolerancia más que dudosa y cultura árabe dominante. Lo demás es poesía mala y ganas de enredar de políticos y aspirantes a subvenciones. Américo Castro, un entusiasta del mudejarismo hispano y santo adorado con gran fervor por laicos y ateos militantes, define bien el asunto: “La civilización de al-Ándalus, un país del todo distinto de la actual Andalucía. No se explica, por consiguiente que se llame andaluza una poesía que, correctamente, debiera denominarse andalusí” (La realidad histórica de España, p. 34). Mal obsequio hace en ese párrafo a sus beatos feligreses andalucistas y andalusistas, repetidores sordos de la insostenible pretensión de continuidad entre al-Ándalus y Andalucía en todos los órdenes.

Alguna vez hemos escrito que los españoles presentes debemos a al-Ándalus un recuerdo amable y un estudio riguroso, como parte que es de la historia de la Península Ibérica. Bienvenido el estudio y la difusión de sus resultados, pero no hasta el punto de convertirnos en lotófagos y perder la memoria de quiénes somos realmente, reemplazando realidades históricas y antropológicas bien conocidas por inacabables festolines de moros y cristianos, muy correctos políticamente y, por tanto, con los cristianos llevándose todas las tundas y con la Virgen María corrida del pueblo a cantazos por imperialista. Pero no se trata de cerrar, tizonas y coladas en mano, contra el enemigo, sino de hacer valer nuestra realidad inmediata e incontestable: fenotipo latino, lengua neolatina, cultura grecolatina, derecho romano y germánico, religión cristiana, pertenencia política a Europa desde hace un milenio, respeto al individuo como tal, orígenes históricos romanos…, más unas gotitas de folclore islámico que sirven, como el poquito de limón que se echa en Andalucía al pescado, para desvirtuar la verdad del sabor, o para enmascararlo cuando está más que pasado.

Desde los escritores románticos franceses del XIX se juega con el equívoco de las denominaciones, aunque las diferencias, enormes, que hay entre andalusí y andaluz no arredran a los propagandistas de la neomorería: para fomentar la imagen de similitudes y hermandades inexistentes viene al pelo insistir en la confusión. Y tampoco parece aceptable el mito del “espíritu abierto y de integración” de al-Ándalus, proyectando lemas progres del momento sobre una sociedad del pasado que desconocía semejantes chascarrillos publicitarios y que nos ha legado testimonios abrumadores de su brutalidad, como era inevitable en el tiempo.

*Serafín Fanjul es catedrático de literatura árabe.

Fouché, ‘touché’
No hay nada como ser policía para tener controlado a todo el mundo.
Alfonso Basallo www.gaceta.es 9 Octubre 2010

Que Juan Antonio González, supercomisario de Rubalcaba, esté tocado, presuntamente, no quiere decir nada. Es lo que tienen los émulos de Fouché (1759-1820), siempre al borde del abismo y siempre saliendo a flote, a golpe de astucia, mentiras, y cintas de vídeo (toneladas de información comprometedora). Nada como ser policía para tener controlado a todo el mundo. Y Fouché era el rey de la policía. La Gestapo a su lado era un aperitivo. Fue el único que mangoneó a Napoleón, y sobrevivió a varios regímenes, desde la Revolución a los Borbones.

J. A. G. empezó con el felipismo y llegó vivo al zapaterismo, después de sobrevivir en la cúpula policial con los pardillos del PP. Y pese a estar siempre en la cuerda floja, salía siempre bien librado (los papeles de Laos, la cacería con Bermejo y Garzón mientras los lebreles policiales acechaban al PP por Gürtel; e incluso su supuesta implicación en el caso Malaya, en la que el juez instructor no quiso investigar las sospechosas iniciales).

Igual que el propio Rubalcaba, su mentor, capaz de flotar en todas las borrascas, de mojar en todas las conspiraciones (incluyendo la madre de todas las tramas: el 14-M), gracias a su habilidad para hacer de la mentira una de las bellas artes. Ha sido el cancerbero del PSOE, primero lavando las cabezas de los españolitos mediante la Policía educativa (la Logse); y luego administrando el ventilador de la mierda (la Policía Judicial). Y sin dejar huellas, que para eso es químico, como recuerda Pablo Castellano.

Tanto el Fouché menor, comisario González, acusado de ser presuntamente sobornado, como el Fouché mayor, Rubalcaba, que pierde pie frente a las bases en la batalla del poszapaterismo, parecen ahora tocados. ¿Seguro? A quienes venden la piel del oso sin haberlo cazado habría que darles a leer Fouché, el genio tenebroso de Stefan Zweig. Aunque a media España le dejará indiferente el nombre de Zweig, por culpa de la Logse de Alfredo el Químico.

Rubalcasaurius
Ignacio Cosidó Libertad Digital 9 Octubre 2010

Alfredo Pérez Rubalcaba se ha convertido en el gran dinosaurio de la política española. Pasará a la historia como el gran depredador político de nuestra democracia. No hay un asunto turbio en nuestro pasado reciente, desde el GAL hasta la negociación política con ETA, pasando por el 11-M, con el que Rubalcaba no haya tenido relación directa. El actual ministro del Interior es el prototipo de político sin principios y sin escrúpulos, que ha hecho de la conquista del poder y su conservación el único objetivo de su interminable carrera política. Lo peor es que tener a un político de esta naturaleza en el Ministerio del Interior es un verdadero riesgo para nuestra libertad.

Rubalcaba es el único representante en el poder del socialismo felipista. Camina por la arena política como un Tyranusaurius, único superviviente socialista de era glacial en la oposición, al que no se sabe bien si temen más los propios compañeros de partido o sus adversarios. Un dinosaurio camaleónico que después de apoyar a Bono se convierte en el más fiel zapaterista, hasta que llegue el momento de darle la última dentellada. Cuando hay un mínimo de democracia, pierde siempre, como le ha ocurrido ahora en las primarias de Madrid. Pero siempre la cara la pone otro, en este caso Trinidad Jiménez, para conservar intacta la suya. Y ya veremos si Tomás Gómez no es objeto de alguna "vendetta" interna como le ocurrió a Borrell.

Rubalcaba prefiere moverse en las sombras del poder, que a la luz del debate público. Su especialidad son las negociaciones secretas, la última con el PNV para salvar el presupuesto, pero hay que reconocer que es también un genio de la manipulación y la propaganda. Acude sólo a los medios amigos, eludiendo contestar a los que le critican. Ha hecho de la estadística de delincuencia una obra de arte de la falsificación en ingeniería contable, haciendo que cuanto más crecen los delitos en nuestro país más parezca que bajan. De la Comisión de Interior del Congreso simplemente ha huido.

La mentira es de hecho su principal arma política. Nunca he visto a nadie mentir con semejante aplomo y convicción. Justifica en el Parlamento una condecoración de un policía por una operación que ocurrió dos años después de ser condecorado. Las cartas de extorsión de ETA a los empresarios durante la pasada tregua en realidad eran para él amables peticiones a favor de la paz. El robo de armas por los terroristas venía a confirmar que su voluntad de paz era absoluta, definitiva e inquebrantable. Ha llevado el relativismo moral hasta tal extremo que ya no es capaz de distinguir entre la verdad y la mentira. Su único criterio en la conveniencia política de cada momento.

Encaramado en el poder resulta siempre amenazante. Su estrategia es criminalizar a la oposición para tratar de aniquilar políticamente al adversario. Como en la vida de los otros, alardea de oír todo lo que dices y ver todo lo que haces. Cualquier crítica de sus subordinados la acalla expeditivamente aplicando el régimen disciplinario. Utiliza a un puñado de incondicionales para las operaciones más comprometidas, a los que luego colma con todo tipo de prebendas y los protege de cualquier abuso. Filtra sistemática y oportunamente a los medios afines aquella información que puede resultar dañina para sus adversarios, tanto dentro como fuera de su propio partido. Organiza verdaderos espectáculos mediáticos cuando hay que detener a un concejal del PP, mientras que otras operaciones se realizan con la máxima discreción o incluso se paralizan.

El Ministerio del Interior es sin duda el puesto más sensible y delicado de toda la estructura de poder de cualquier Estado. El mando de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y la información de la que se dispone otorga un enorme poder a quién tiene esa responsabilidad. Es un poder necesario para luchar contra los delincuentes y los enemigos de la democracia. Pero cuando ese poder se pervierte y se utiliza de forma partidista e interesada, constituye un claro peligro para la democracia misma.

Si hay un responsable público al que por encima de todo le es exigible unos principios morales firmes es a un ministro del Interior. Alfredo Pérez Rubalcaba nunca debía hacer sido nombrado titular de esta cartera. Por sus antecedentes como portavoz del Gobierno más corrupto de la historia reciente de España. Por ser el político que de forma más indecente ha utilizado terrorismo con fines electorales. Y por ser el arquetipo del político sin principios para el que moral y política son realidades incompatibles. Su extinción política, que estoy convencido está próxima, será una excelente noticia para la libertad.
Ignacio Cosidó es diputado del Partido Popular por Palencia.

Guaridas terroristas
No hay dudas de que por los países del bloque parasoviético de América Latina hay que buscar a ETA
HERMANN TERTSCH ABC 9 Octubre 2010

En los años ochenta, el terrorismo nacional en Europa no era un monopolio de España como ahora. Terroristas de ultraizquierda mataban aun con asiduidad. En Alemania, la Baader-Meinhof, ya sin líderes, reaparecía con terrible efectividad. En Italia actuaban las Brigadas Rojas en una estrategia difícil de entender. Y en puntos muy diferentes de Europa aparecían grupos fantasmales en actuaciones puntuales, a veces vagamente relacionadas con el terrorista Carlos. En 1979, un terrorista turco, Ali Agca, había intentado matar al Papa Juan Pablo II. La pista dirigía al Este. Ya por entonces, expertos advertían que el terrorismo europeo ya no era espontáneo. Que estaba controlado por el KGB y otros servicios secretos orientales. Quienes defendían esta tesis fueron descalificados como adalides de la guerra fría o fascistas por la prensa del bloque soviético, pero también por la izquierdista occidental. Acudí con frecuencia en aquellos años a Sofía a escuchar la letanía oficial de que Bulgaria no tenía nada que ver con el atentado contra el Papa. Tuvo que caer el Muro para que los archivos de los regímenes del Este revelaran que era cierto. Budapest, Sofía, Berlín Este, Bucarest y Moscú habían sido guarida y puesto de mando del terrorismo en Europa. Carlos tenía su refugio en Budapest y los terroristas alemanes en la RDA. Una vez más los anticomunistas tenían razón.

Ahora tenemos en Latinoamérica un intento de crear un bloque parasoviético bajo el lema del «socialismo siglo XXI». Lo dirigen Cuba y Venezuela, y pertenecen al mismo Nicaragua, Ecuador y Bolivia. Nadie debiera albergar dudas de que por allí hay que buscar al terrorismo europeo existente, ETA. Chávez lo niega. Llama fascistas a quien no le cree. Como hacía Bulgaria. Lo preocupante es que aquí un Gobierno niegue la evidencia. Y no sepamos los motivos.

¿Cuántas naciones en la Nación de naciones?
JUAN CARLOS RODRÍGUEZ IBARRA El País 6 Octubre 2010

No siempre he coincidido con Felipe González, pero siempre hemos mantenido una lealtad personal y política a prueba de bomba. En la última conferencia que di en Madrid antes de abandonar la presidencia de la Junta de Extremadura, Felipe tuvo unas palabras llenas de sentido y afecto hacia quien había colaborado con él, desde mis responsabilidades institucionales y partidarias, en las que afirmó, a propósito de una infundada limpieza de la vieja guardia, que la única persona que habría tenido razones para excluirme de los núcleos de dirección del PSOE, habría sido él cuando, como secretario general, aguantaba mis discrepancias con la línea política que él representaba.

No lo hizo, porque Felipe siempre fue capaz de convivir con la disidencia y la crítica a su tarea en el PSOE y en la dirección del Gobierno de España. También, añado, porque sabía, y sabe, que mis posiciones respondían y responden a una forma de entender el socialismo desde un territorio que históricamente había sufrido la marginación como ninguno, y porque mi lealtad a su figura, a lo que representaba y a lo que significaba para España y para el socialismo, era y es indeclinable.

Siempre pensé que Felipe fue un revolucionario, porque revolución fue dar pensiones a tanta gente que no las tenía, después de años trabajando en condiciones lamentables sin que nadie hubiera cotizado por ese trabajo a la Seguridad Social. Revolución fue impedir que los niños, sobre todo los de las zonas rurales, abandonaran la escuela a los 11 años de edad para meterse en el campo o marchar a la emigración. Revolucionario fue acabar con la beneficencia en la sanidad y apostar por un sistema sanitario universal, gratuito y de calidad para todos los españoles fuera cual fuera su nivel de renta o su ubicación territorial. Solo los habitantes de los núcleos rurales saben lo que ha significado abandonar la cola de la casa del médico para estar integrado en áreas sanitarias y atendidos en centros de salud. Y revolucionario fue desarrollar, definitivamente, la España diversa y descentralizada como jamás nadie había imaginado desde que la identidad territorial hizo acto de presencia en la escena política nacional.

Sé y conozco el pensamiento político de Felipe González en esa última materia y por eso me ha sorprendido sobremanera leer en un artículo publicado en estas páginas, en el mes de julio, firmado por él y por la ministra Chacón, que España es una Nación de naciones. Confieso que mi sorpresa fue equiparable a la que podría haber experimentado un cristiano al que, después de creer toda la vida en la existencia de un dios único y verdadero, el Papa de Roma le anunciara que todo era mentira y que ese dios no existe. No era esa idea de España la que yo había elaborado desde mi experiencia, mis lecturas y mis conversaciones con otros españoles, y fundamentalmente con Felipe.

No sé las razones ni los motivos que llevaron a Felipe a escribir eso. Tiene derecho a decir lo que piensa y, sobre todo, a cambiar de opinión si ese fuera el caso. Y se puede estar o no de acuerdo con ese pensamiento, a condición de que se explicite y se debata en el seno del PSOE, porque no estamos hablando de un asunto baladí. En mi opinión, España, después del recorrido de 32 años, no es lo que era ni loque dice la Constitución que es. No sé si será algo mejor o peor, pero es algo indefinible en estos momentos. A las definiciones de España que tengo anotadas, se añade ahora lo de Nación de naciones que, como mínimo exige discutirse, razonarse y explicitar.

¿Cuántas naciones dentro de la Nación española? Los nacionalistas gallegos ya han tomado buena nota de la nación política catalana y se prestan a levantar la bandera de la nación gallega. Imagino que no pasarán dos meses sin que los nacionalistas vascos reclamen el mismo concepto para lo que ya es un país. Y a partir de ahí, y vista la experiencia, casi todos querrán emular la definición, como ocurrió con lo de región y nacionalidad.

Yo no temo a ese nuevo definitorio nacional y territorial, a condición de que se explicite en qué consiste el todo y cuál es el papel de las partes. En definitiva, que se tenga el coraje suficiente de definir el modelo que cada cual defienda y que se diga si el resultado final es federalismo, federalismo asimétrico, confederalismo o cualquier otro modelo que se desee. Pero, ¡que se explicite clara y rotundamente!, y así tendremos los demás la oportunidad de acatarlo o combatirlo.

Lo que no resulta pertinente es que se vayan dando pasos en no se sabe qué dirección y en función de la coyuntura porque, además de desconcertar, seguimos perdiendo energías en un debate interminable que acaba por aburrir, si no fuera porque estamos jugando con algo tan serio como intentar saber qué demonios somos en este santo país.

Sigo defendiendo que cada cual se sienta español como le dé la gana, o si quiere, que no se sienta español de ninguna manera. Ese no es mi problema.

Mi preocupación radica en saber si cada uno está dispuesto a mantenerse en las premisas que hacen reconocible la opción política en la que milita o con la que se identifica electoralmente. Mientras el PSOE ha mantenido sus señas de identidad en el modelo territorial, es decir, en la identificación del modelo que marca la Constitución, los nacionalistas han podido ocupar su espacio sin necesidad de tener que buscar nuevas posiciones, porque las suyas no las ocupaba nadie.

El problema territorial español se ha agravado cuando, en determinadas zonas, los socialistas han pretendido ocupar el papel de los nacionalistas, cosa que se aprecia nítidamente en la Cataluña pospujolista.

Tanto Maragall como Montilla han pretendido ocupar el espacio que corresponde a Convergència i Unió y a Esquerra Republicana de Cataluña. El resultado ha sido el previsible: cuando a alguien se le ocupa su espacio, ese alguien no tiene más remedio que buscarse otro. Y los nacionalistas que, en la Transición, aceptaron el sistema autonómico y el juego de nacionalidades y regiones, ahora se han escorado a posiciones más radicales, porque su espacio se confunde con el de los socialistas, que ya no se definen por socialistas, sino por catalanistas. Los nacionalistas han roto el pacto de la Transición y, ahora, apuestan por la nación, la capacidad de decidir y la autodeterminación.

Si el resultado de esa operación de ocupación del espacio nacionalista tuviera un resultado electoral brillante para el PSC, yo seguiría estando en contra de esa estrategia que difumina al socialismo. Pero, encima, no parece que ese travestismo político vaya a ofrecer una ventaja electoral, ya que el electorado nacionalista, puesto a elegir entre el original y la fotocopia, no tiene dudas, se queda con el original, mientras que el electorado socialista se desconcierta y se abstiene.

Así que se pierde identidad y se pierden votos, no solo allí donde se confunde el socialismo con el nacionalismo, sino, también, en el resto de España, donde parte del electorado se decanta hacia una opción de derechas en la creencia de que el PP mantendrá mejor la unidad de España. No estaría mal repasar la Declaración de Mérida y Los acuerdos de Santillana para saber por dónde deberíamos circular los socialistas en este diabólico conflicto territorial, que sería más llevadero si cada cual se dedicara a lo suyo.

Juan Carlos Rodríguez Ibarra fue presidente de la Junta de Extremadura durante 24 años.

Para dejar constancia
Nota del Editor 9 Octubre 2010

Este artículo es un resúmen del socialismo: credo en el mito, "redistribución" de la riqueza de los demás. Así que como decía el cubano, la bicicleta no, camarada, que tengo una, yo sólo pongo a disposición de los demás lo que no es mío, lo que es de otros que han conseguido tenerlo a base de trabajo, dedicación, esfuerzo y algo de suerte y que de todos modos no van a votarme.

revolución fue dar pensiones a tanta gente que no las tenía, después de años trabajando en condiciones lamentables sin que nadie hubiera cotizado por ese trabajo a la Seguridad Social....los socialistas llaman revolución al cualquier cosa. La Seguridad está quebrada y es un fraude piramidal por esta razón: el socialismo ha desvalijado nuestras aportaciones para la jubilación para dárselas a otros que nada aportaron. Si el socialismo quiso comprar votos y hacer beneficencia regalando pagas mensuales, debió hacerlo a cargo de los impuestos, en caso alguno a cargo del capital de las pensiones futuras.

Revolución fue impedir que los niños, sobre todo los de las zonas rurales, abandonaran la escuela a los 11 años de edad para meterse en el campo o marchar a la emigración. Vaya, yo que quise ir un verano a recoger fresas a Inglaterra para aprender inglés (con muchos más años) y sin enterarme de que a partir de los 11 años se podía abandonar la escuela y emigrar (la primera vez que salí solo de casa con 11 años, en tren al pueblo de al lado, fuí en sentido contrario y gracias a un revisor sensato me dejó regresar sin pagar, como para emigrar a Australia). El bachillerato elemental se terminaba hacia los 14+ años, los buenos estudiantes que pasaban la reválida, luego el superior a los 16+ con la reválida, y a partir de ahí, según, vida en ciudad, preuniversitario o trabajo (casi inexistente); en las zonas rurales, agrícolas e industrailes, bachillerato laboral, universidades laborales y a trabajar en lo que hubiera.

Revolucionario fue acabar con la beneficencia en la sanidad y apostar por un sistema sanitario universal, gratuito y de calidad para todos los españoles fuera cual fuera su nivel de renta o su ubicación territorial. Si un servicio es gratuito quiere decir que no cuesta nada, lo que no es el caso, pues lo pagamos dos veces, el sistema público y el sistema privado. Es gratuíto para quienes no pagan nada, ppor lo que sigue siendo beneficencia a costa de los demás, total proyecto básico socialista.

Y revolucionario fue desarrollar, definitivamente, la España diversa y descentralizada como jamás nadie había imaginado desde que la identidad territorial hizo acto de presencia en la escena política nacional. ¡ Toma ya ! La España Una y Grande ahora en la España nada y 17. Cada vez que algún descerebrado utiliza la pluralidad y la diversidad me sube la adrenalina. Tienen que ser absolutamente idiotas para no ser capaces de ver la diversidad y la pluralidad de cualquier minúscula parte de su cuerpo humano o divino (mente).

Juan Carlos Rodríguez Ibarra fue presidente de la Junta de Extremadura durante 24 años. Esto parece un tango, toda una vida viviendo y para vivir después del cuento.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Catalanismo a 1.000 euros por cabeza
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 9 Octubre 2010

Uno de los grandes misterios del nacionalismo catalán se ha solucionado. Cumpliendo el tópico, todo tiene un precio para los catalanistas: patria a 1.000 euros por cabeza.

¡Qué mal tiene estar las finanzas de la Generalidad! Montilla, que ahora nos dice que España se rompe si no se le vota a él, no tiene dinero para pagar las nóminas, ni los servicios ni los cercanías de Renfe, ni las clases de catalán a los inmigrantes, ni los correbous.

¿Y cómo van a obtener dinero? Han tenido una idea que les alabo: en vez de asaltarnos a los demás españoles por medio del Bobo Solemne, han recurrido a un método más civilizado: pedir dinero a los buenos catalanes, o sea, a los catalanistas. A esta noticia dedica su portada La Vanguardia de hoy.

La Generalitat apelará al sentido patriótico de la ciudadanía pidiendo prestados entre 1.000 y 2.000 millones de euros en forma de bonos de 1.000 euros cada uno a cambio de un generoso tipo de interés, un 4,75%, y a un plazo razonable, un año.

Así, no se tendrán que cerrar las embajadas catalanas, ni adelgazar la Corporación de TV 3, ni prescindir de los coches oficiales, ni paralizar las veguerías, ni suspender los doblajes de películas al catalán.

Supongo que los separatistas, los catalanistas, los socialistas del PSC, los que han participado en los referendos de autodeterminación, los hinchas del Barça, Félix Millet y sus socios y demás tribus correrán a las oficinas de La Caixa a comprar esos bonos, y de este modo dejarán de sacarnos los cuartos. Así sabremos cuántos patriotas hay en Cataluña.

Supongo que cuando el director de una sucursal de La Caixa vea entrar a Joan Laporta le dirá, en voz alta, para que le oigan el personal y los clientes, algo así como:

Buenos días, don Joan. ¿Cuántos bonos patrióticos de la Generalitat le ponemos?, ¿cincuenta, cien? ¿Quiere un préstamo para pagarlos?

Para garantizar el éxito de la emisión sugiero que la Generalitat acepte el recibo de la suscripción de un bono como sustituto del diploma del nivel C de catalán para las oposiciones.

(¿Alguien sabe a cuánto cotiza el patriotismo catalán en Moody's?)

CODA: Lo que el PSOE de ZParo va a dar al PNV para que éste apruebe sus Presupuestos.

Con esos 472 millones anuales, los 109 800 parados vascos tocan a 4 298 euros cada uno para las políticas activas que fomenten su recolocación. Los 7 749.77 millones de la partida nacional, repartidos entre 4 645 500 parados, indican que el parado español medio dispondrá de 1 668 euros para los mismos fines.

¿Cómo puede tener todavía el PSOE siete u ocho millones de votos?

El catalán se utilizará en las reuniones de los parlamentos regionales europeos

Detrás del acuerdo ha estado Ernest Benach
Ep www.lavozlibre.com 9 Octubre 2010

Madrid.- La Conferencia de Presidentes de las Asambleas Legislativas Regionales Europeas (Calre) ha aprobado equiparar el catalán al resto de lenguas de la Unión Europea durante las reuniones plenarias de este organismo, que agrupa a más de 70 presidentes de parlamentos de regiones de la Unión Europea y que representan a más de 200 millones de habitantes.

El acuerdo ha sido posible después que el presidente del Parlamento de Cataluña, Ernest Benach, defendiera ante la asamblea de la conferencia una enmienda a uno de los artículos de funcionamiento de la Calre.

La propuesta aprobada recoge que "las lenguas utilizadas durante las conferencias de la Calre son las que pidan las regiones presentes" y que los documentos de trabajo se podrán redactar en la lengua de la región que los proponga, acompañados de una traducción al ingles.

Hasta este momento las lenguas oficiales de la Calre eran el español, el alemán, el italiano, el francés, el portugués, el neerlandés y el sueco, y solo se podían utilizar las otras lenguas si la conferencia estaba presidida por una región con lengua propia.

Esto permitió que Benach utilizará el catalán durante su presidencia en 2005, que se concluyó con una reunión del plenario en el Parlament de Cataluña.

 

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