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Recortes de Prensa   Miércoles 13  Octubre  2010

 

La Fiesta de lo discutido y discutible
EDITORIAL Libertad Digital 13 Octubre 2010

Se supone que el Día de la Hispanidad, Día del Pilar, debería de ser una jornada de celebración en la que los españoles festejáramos lo que nos une, también con el resto de los miembros de la comunidad hispana, y en la que el Ejército y nuestra bandera acapararan un lógico y merecido protagonismo. Tristemente, sin embargo, el auténtico protagonista en la celebración de nuestra Fiesta Nacional ha sido el clamoroso abucheo recibido por Zapatero –con seguridad el mayor que el presidente haya sufrido en todos sus años de Gobierno–, seguido de la no menos comentada ausencia del representante venezolano entre los abanderados de los nueve países de Hispanoamérica que cumplen el bicentenario de su independencia entre 2009 y 2011.

Respecto a lo primero, hay que empezar por señalar que lo auténticamente lamentable no son los pitidos y los reiterados gritos de dimisión dirigidos contra Zapatero, sino el desastroso balance de Gobierno que los ha provocado. Y es que por mucho que el Ministerio de Defensa haya atribuido indecentemente el abucheo a grupos organizados desde internet y ligados a la extrema derecha, las protestas de la gente entran lamentablemente en el terreno de lo normal, de lo lógico y de lo espontáneo, a la vista de un Gobierno que considera la nación como un "concepto discutido y discutible", que tiene como socios a quienes califican a la española como "la bandera del enemigo" o que ha impulsado la quiebra de nuestra nación como Estado de Derecho mediante estatutos soberanistas. Eso, por no hablar de una crisis económica a la que el Ejecutivo socialista no sabe hacer frente y que nos ha conducido a los cuatro millones y medio de parados.

A la vista de este panorama, considerar esta reacción de hartazgo y de protesta de la ciudadanía como una especie de conspiración de minorías altamente organizadas es tanto como negarse a ver la realidad. Aquí lo único organizado y premeditado han sido los esfuerzos del Gobierno por mantener a Zapatero lo más lejos posible de los espectadores del desfile, tratando estérilmente de que su presencia pasara desapercibida.

En cuanto a la ausencia del representante venezolano, parece que el embajador de ese país nos toma por tontos al darnos como excusa del plantón a una "indisposición" sobrevenida de su abanderado. Vamos, como si no hubiera en Madrid una sola persona, venezolana o no, que pudiera portar la bandera de ese país durante el desfile.

No vamos a negar que las protestas contra Zapatero se hubieran podido extender al paso de la bandera de un país cuyo gobierno acusa a nuestra policía de torturar a los etarras, que tiene entre sus altos funcionarios a uno de ellos o que ampara en su territorio las prácticas y entrenamientos de ETA y otras organizaciones terroristas como las FARC.

Sin embargo, ya sea una "espantada", ya sea un "plantón" o, más bien, ambas cosas a la vez, la bochornosa actitud del Gobierno venezolano no hace más que recordarnos las lamentables alianzas que, para desprestigio de España, mantiene Zapatero en el ámbito internacional. Al igual que a los socios nacionalistas del PSOE, a Hugo Chávez esto del 12 de Octubre y del Dia de la Hispanidad le suena a "genocidio" y "colonialismo", por lo que, al igual que ocurre con los nacionalistas, no nos tiene que sorprender su ausencia.

Lo que resulta lamentable, en definitiva, es que, por culpa de un Gobierno cainita e incompetente, que nos ha conducido a la mayor crisis económica, nacional e institucional que haya padecido España en nuestra historia democrática, quede poco que celebrar y festejar el día de nuestra, todavía, Fiesta Nacional.

¡Vaya meneo!
Alfonso USSÍA La Razón 13 Octubre 2010

Todos esperábamos una pitada a Zapatero. Pero lo del desfile más que una pitada ha sido un broncazo. ¡Vaya meneo! Y lo malo para Zapatero es que no ha hecho más que empezar su merecido calvario ululado. Pocos ministros se han salvado del desafecto popular. Acostumbra a decir Zapatero que los pitos en el desfile de la Fiesta Nacional son un rito, una desagradable costumbre pasajera. No caiga en el error. Lo de ayer superó cualquier expectativa. La gente no lo soporta. El pueblo no lo aguanta. Y no intuyo en el Presidente del Gobierno el cuajo necesario para oír, un día sí y el otro también, la regañina constante de la ciudadanía.


Estaba previsto que desfilaran nueve abanderados hispanoamericanos. Afortunadamente, sólo lo hicieron ocho. Se bajó del carro a última hora la bandera de Venezuela. Todo mi respeto a esa bandera. Pero no al botarate que está llevando a ese gran país al desastre.

Escribí ayer que los militares desfilan al paso de la decencia y del honor. Entre la decencia y el honor no tiene sitio ni lugar el representante militar de un Gobierno que ampara a la ETA y a las FARC. Se dice que el abanderado venezolano se puso malito. Ese, al menos, es el argumento diplomático venezolano. Mejor. La bandera de Venezuela no tiene la culpa de representar un régimen corrupto y tirano que cobija terroristas. Ya desfilará por la Castellana cuando Venezuela y los venezolanos se libren del millonario primate. No millonario de nacimiento o trabajo sino como consecuencia de su sentido de la distribución marxista del dinero del petróleo. Casi todo para mí y un poquito para los que estén de mi lado.

Con independencia de la repentina enfermedad del abanderado venezolano, hay que volver al meneo. Rafael «El Gallo» protagonizó una horrible tarde en la plaza de toros de Madrid. Recién llegado al hotel, un aficionado se interesó por su suerte. «División de opiniones», comentó el genial torero. «Pues he oído que la bronca ha sido de órdago, maestro». Y Rafael aclaró su punto de vista. «Ha sido división de opiniones. Unos se lo han hecho en mi padre y otros en mi madre. ¿Está clarito?». Ninguna culpa tienen los padres del señor Zapatero. Y ayer, el pueblo no se dividió en la opinión. No se acordaron de sus progenitores. Fue una bronca unánime, clamorosa, insistente y creciente dedicada exclusivamente a él. El Gobierno se llevó lo suyo por ser su Gobierno. Se le fue agriando el semblante durante el transcurso del desfile de la crisis, que así lo han llamado. Al principio sonreía. Al final, ni con cosquillas. Las pitadas de años pasados pueden ser consideradas caricias comparadas con el broncazo de ayer.

Algo le afectará, aunque manifieste lo contrario. No se metió en la maleta del coche al terminar el desfile porque no queda airoso ni bonito, pero ganas de hacerlo le sobraron. ¡Qué zipizape, qué marimonera, qué pelotera, qué trapatiesta, qué ridículo! Sus medios afines dirán hoy que el público era de derechas. Era el pueblo, monines. Todo consecuencia de las mentiras, del desgobierno, de la errática y funesta política social y económica. Bronca a la inutilidad, a la incompetencia, a la falsedad y al resentimiento. No se engañen. Las ovaciones a los Reyes demostraron que el pueblo sabe establecer diferencias. ¡Qué meneo!

Desfile de despropósitos
El Editorial La Razón 13 Octubre 2010

No caben más errores, despropósitos e inoportunidades en lo que se supone que es el acto central de la Fiesta Nacional. El desfile militar de ayer en el Paseo de la Castellana se convirtió en una pasarela política donde cada cual dio rienda suelta a sus humores. En lugar de prevalecer el espíritu festivo y de celebración en torno a nuestros Ejércitos y a lo que significa España como nación, este 12 de octubre ha sido devorado por la anécdota, la bronca y los desplantes. Deplorable.

El primer despropósito ha sido el protocolario y organizativo, que, pretendiendo blindar al presidente del Gobierno de los abucheos, puso tierra de por medio entre el público y la tribuna central. No satisfecho con esto, se intentó ocultar la llegada de Zapatero introduciéndolo por la parte de atrás de las gradas y no anunciándolo por megafonía, como sí se hizo cuando llegó el Rey.

Para remate, los mismos responsables de la megafonía trataron de tapar con música a todo volumen los abucheos para que no llegaran a las televisiones. Esfuerzos todos ellos que, además de inútiles, resultaron ridículos, como atribuir a una conjura por internet los gritos de «Zapatero, dimisión». No estamos de acuerdo con que se abuchee al presidente del Gobierno ni a ninguna otra autoridad del Estado en la fecha más señalada de España. Días y oportunidades hay en todo el año para expresar, con todo motivo, el descontento, el rechazo, la irritación o el hartazgo que provoca el Gobierno.

No es cuestión de razón, sino de oportunidad, y ayer no era la ocasión oportuna para los pitos y el pataleo, porque con ellos se degrada una celebración que es de todos y que está por encima de las disensiones partidistas o las discrepancias políticas. De la misma forma que en 2003 criticamos duramente a Zapatero por no levantarse al paso de la bandera de EE UU y politizar una celebración de todos los españoles, insistimos ahora en que los actos institucionales, en los que el desfile del 12 de octubre está entre los primeros, son para el homenaje, la honra y la concordia, y han de quedar al margen de consideraciones que instiguen la división. En este punto, los gestores deben dar ejemplo de responsabilidad, empezando por el Ministerio de Defensa, al cual compete organizar la parada militar sin causar tensiones políticas, sin incurrir en mezquindades o buscar subterfugios ridículos.

Por otra parte, no era el momento ni el lugar para que los gobernantes diriman en público sus diferencias o debatan cuestiones pendientes. Zapatero y Gallardón se enzarzaron ayer, a la vista de todos, en una discusión calificada de «áspera» por Aguirre, testigo presencial, en la que le pidió que no discrimine a los ayuntamientos y que les dé el mismo trato financiero que reciben las comunidades autónomas y la Administración General del Estado. Al margen del lugar elegido, hay que reconocer que el alcalde tiene razón en las causas de su malestar, ya que no quiere aumentar el endeudamiento sino refinanciarlo. Por lo demás, el desfile tuvo la virtud de congregar a una gran multitud ciudadana que lo siguió entregada y con gran emoción. Las jóvenes repúblicas hispanas que este año celebran el bicentenario honraron la fiesta con su presencia, salvo la Venezuela de Chávez, cuya espantada es indigna del pueblo de ese país.

Razón y oportunidad
Nota del Editor 13 Octubre 2010

Ayer tuve dos despistes, había preparado un trípode para poder hacer fotos del desfile (utilizado como periscopio), en previsión de que resultaría imposible verlo a una distancia y en unas condiciones normales, y por el camino no encontré ningún comercio chino para comprar un silbato (para no estropear las cuerdas vocales). Dos despistes serios a la vistra de los hechos: en la Avda del General Perón, (C/ Orense ?), a mucha distancia del Paseo de la Castellana, el tráfico había sido cortado, todos los laterales ocupados por coches de alta gama de esos que disfrutan los políticos a costa de nuestro sudor y dinero.

Muy optimistas seguimos por la acera, como enjaulados, pero en el cruce siguiente (C/ Capitán Haya ?), el paso peatonal ya estaba cerrado, impidiendo acercarnos a las fastuosas tribunas de autoridades, que según había podido ven antes, habían montado con todo lujo, moquetas, estructura cubierta con costosas telas y fibras adhesivas, asientos ergonómicos. Después de lanzar al aire Unos cuantos "Zapatero traidor" para dejar constancia, Vuelta atrás, y calles cercanas igualmente cerradas al tráfico y peatones, y zonas de estacionamiento reservadas para todo tipo de chupósteros profesionales de la política.

Apelotonados a falta de espacio y sitio para ver el desfile, todos, todos los asistentes, lanzábamos de cuando en cuando "Zapatero dimisión" y otras por el estilo, manteniendo el silencio requerido en los momentos adecuados. Los periodistas tienen todos los días la posibilidad de escribir y manifestarse en contra del gobierno, aunque muchos no lo hacen porque les compensa más estar a su lado. Los ciudadanos, fálsamente llamados ciudadanos de una democracia, sólo tenemos un instante cada cuatro años, para depositar un papelito previametne marcado (por los partidos políticos) para indicar nuestro descontento, por tanto resulta inadmisible que estos periodistas critiquen que nosotros, los ciudadanos, los que pagamos, a los que nos roban nuestras propiedades (poco a poco sin parar), no podamos mostrar nuestro desacuerdo con la tribu de profesionales de la política que han transformado un sistema político en principio el mejor posible en una burda trampa para seguir viviendo como verdaderos rajás, del mismo cuento. Ah, y no olviden que todos somos iguales ante la ley y por tanto la monarquía es inaceptable desde cualquier punto de vista.

Contra la superdestructiva arma de las cuerdas vocales, la megafonía, las televisiones, la prensa, los sindicatos, los enchufados, los chupópteros, y por si acaso, al otro lado de las vallas, un policía nacional cada 10 metros, mirándonos, por si acaso pretendíamos hacernos con algún lanzamisiles (rotulados "de entrenamiento"),
para hacer desaparecer a la casta que nos somete y explota.

Desesperanza con el PP
Nota del Editor 13 Octubre 2010

Anda por ahí mucha gente pensando que el PP puede solucionar algo, y desgraciadamente andan muy despistados. Como ejemplo les recomiendo que echen un vistazo al vídeo de la entrevista en la TV3 del tal Núñez, el del bilingüismo armónico y otras gilipolleces (eso con suma suavidad, después de ver el vídeo, Vd mismos utilizarán adjetivos mucho más fuertes, y nada insultantes, hechos duros).

http://www.youtube.com/watch?v=lvS9TXbi0Jc&feature=player_embedded#!

Si alguien consigue la transcripción del texto, lo añadiremos para que quede constancia por escrito del hedor hiitleriano de algunos sujetos impresentables del PP.

Otra fiesta del 12-O con bronca
Editoriales ABC 13 Octubre 2010

INDUDABLEMENTE, la de ayer no es la forma idónea de celebrar la Fiesta Nacional. Las legítimas expresiones de rechazo popular a la gestión del Gobierno nunca deben nublar el respeto que merecen las instituciones, la bandera y el merecido homenaje a quienes dieron su vida por España. Sin embargo, la realidad es incontestable. Una vez más Rodríguez Zapatero recibió una sonora pitada durante el desfile militar celebrado en Madrid con motivo de la Fiesta Nacional. Ni el alejamiento del público respecto de las tribunas principales ni la disminución del número de invitados impidieron ayer que cientos de ciudadanos expresaran de forma ruidosa su discrepancia con el presidente. De hecho, este ha sido el año en que más arrecieron los gritos de «Zapatero, dimisión», incluso en momentos en los que, por un elemental sentido del respeto, procedían más el silencio y el recogimiento de un homenaje a las Fuerzas Armadas que los signos de desaprobación.

Sin embargo, sería absurdo ocultar que la confianza en el líder del PSOE está bajo mínimos y que el propio presidente ofrece la imagen de un político sin rumbo, sostenido a base de maniobras partidistas. El PSOE pretendió eludir la crudeza de los hechos con explicaciones para consumo interno sobre los sonoros abucheos de ayer. «Forman parte del guión», dijo Zapatero resignándose a lo que se ha convertido en una costumbre. Pero el desplome de su partido en las encuestas y la crisis interna no se arreglan culpando de sus males a «extremistas» supuestamente organizados a través de redes sociales. La Fiesta Nacional, presidida por Sus Majestades los Reyes, se celebra al más alto nivel con una parada militar y una recepción en el Palacio Real. La brillantez de estos actos no debe quedar empañada por cuestiones partidistas. Fue el propio Zapatero quien, siendo líder de la oposición, politizó el 12 de octubre y comenzó a buscar protagonismo al no levantarse al paso de la bandera de Estados Unidos, y ayer otra bandera —la venezolana— jugó una mala pasada a un Gobierno incapaz de gestionar con eficacia estas celebraciones. No es justo que, año tras año, la Fiesta Nacional sea noticia por los abucheos a un presidente. Pero tampoco lo es que, año tras año, ese presidente no haga absolutamente nada por evitarlos. Los gritos de «Zapatero, dimisión» ni son nuevos para él ni plantean nada diferente a lo que las encuestas configuran hoy como un deseo mayoritario.

El presidente non grato
Editorial www.gaceta.es 13 Octubre 2010

Ni siquiera la continuada serie de habilidosas artimañas urdidas por los Gobiernos de Zapatero ha sido capaz de evitar que el desfile militar con motivo de la Fiesta Nacional se convierta en una oportunidad para que el pueblo manifieste su admiración, su gratitud y su entusiasmo por las Fuerzas Armadas españolas. En ese ambiente emocional el pueblo nunca se engaña; sabe que el Rey, la bandera y nuestros soldados son su última protección frente a la barbarie.

Representan la seguridad, nuestra libertad, la posibilidad de vivir en paz y en igualdad bajo el dominio de la ley. Precisamente por esa certeza más allá de cualquier idea política, los españoles que asistieron ayer al desfile prorrumpieron continuadamente en gritos contra Zapatero, en silbidos, en peticiones de dimisión, una protesta que, aunque lo intentó, ni siquiera la sumisa y manipulada TVE consiguió disimular del todo.
Durante sus años de Gobierno, Zapatero se ha empeñado sañudamente en poner en sordina los sentimientos que ayer se desbordaron al paso de nuestros soldados. Ha intentado desmilitarizar al Ejército convirtiéndolo en un grupo de hermanitas de la caridad paradójicamente armado.

Ha herido profundamente el patriotismo de los españoles escondiendo los símbolos nacionales y azuzando las querellas territoriales y los enfrentamientos; se ha sostenido en el Gobierno gracias al amparo de quienes llaman genocidio a la hispanización de América; ha sometido a tensiones insoportables la unidad política de España, encarnada en la Constitución; ha promovido un pacifismo tan necio como cobarde, que equipara inicuamente a las víctimas con sus verdugos; ha negociado con quienes nos quieren destruir; ha pagado rescates a secuestradores y terroristas que han atentado contra la vida y los intereses de los españoles y ha impedido cobardemente que nuestras tropas, perfectamente capaces, les suministrasen castigo, la única vía disuasoria conocida.

Por si fueran pocas tales hazañas, el Gobierno de Zapatero nos ha conducido habilísimamente a la ruina más absoluta, y nos sigue tratando como a necios mintiendo de manera continua sobre medidas que va a tomar y que no toma porque no le convienen políticamente. Un Zapatero aparentemente feliz y sonriente junto al Rey, las tropas y la bandera es más de lo que puede tolerar la sensibilidad de los ciudadanos que saben que mientras este personaje siga al frente del Ejecutivo no habrá esperanza alguna, tal es su infinita capacidad para la martingala y el engaño. El griterío de los asistentes ha ensombrecido en ocasiones la solemnidad de los actos, como en el momento de homenaje a los caídos, por ejemplo.

Pero el descontento popular no expresa ninguna falta de respeto hacia la memoria de esos españoles heroicos, sino un desagrado profundo de que el presidente menos gallardo de nuestra historia, el personaje más alejado de las virtudes que se celebran, como el patriotismo, el heroísmo, la generosidad, o el sacrificio por los demás, se luzca en esos escenarios de los que no es digno.

Sería deseable que esa clase de contrastes entre la solemnidad de los actos y la indignación popular no se produjesen, pero seguirán mientras Zapatero siga comportándose como si ser español le pareciese un baldón difícil de sobrellevar, como si defender nuestra dignidad no fuese su obligación, también frente a sus amigachos, como ese personaje bufonesco que tiraniza a Venezuela y que ayer no permitió que la bandera de esa república desfilase ante la nuestra y ante el Rey.

Desafecto
IGNACIO CAMACHO ABC 13 Octubre 2010

DE todos los abucheos que puede recibir Zapatero, el que menos le importa es del desfile del Pilar, tan tradicional que pronto habrá que incluirlo en el programa de actos. Esa bronca molesta al Rey, incomoda al Príncipe y pone en aprietos a las Fuerzas Armadas, testigos forzosos de un maleducado ajuste de cuentas que no va con ellos, pero al presidente lo reafirma en el papel que más le gusta, el de líder progre y pacifista repudiado por la derecha radical; desde su punto de vista es un ingrato gaje de oficio que no le compromete un solo voto y en cambio lo retrata por el perfil amable de víctima de los exaltados. La pitada de cada Doce de Octubre ofrece una imagen ruda de lo español como carácter pendenciero y destemplado, como país civilmente dividido, aficionado a la escandalera y al pateo e incapaz de celebrar su fiesta nacional en una mínima concordia en torno a su ejército y su bandera; un pueblo dispuesto siempre a zarandearse con pasión intransigente, ofuscado en faccionalismos sin tregua. La recurrencia ha convertido a la protesta en un áspero rito más de la efemérides, como el homenaje a los caídos o la presencia del carnero de la Legión; pero no sirve más que para sacar una foto desfavorecida de nosotros mismos porque el destinatario de la pitada la tiene desde hace años descontada de sus preocupaciones.

Lo que de verdad inquieta a Zapatero no es que le silben en la Castellana sino que lo hagan en Rodiezmo, y eso ya le ha empezado a suceder hasta el punto de haber tenido que quitarse de en medio. La impopularidad le ha achicado los espacios a los que puede ir sin recibir un abucheo, confinándolo en Moncloa para no sufrir muestras generalizadas de repudio. Mientras los pitos provenían del público del desfile se sentía incluso confortado como eventual mártir del progreso, pero ahora le abroncan los suyos allá donde se ponga al descubierto. Vaya por donde vaya encuentra desafecto; la izquierda le reprocha abandono y en la derecha no halla una pizca de comprensión porque desde el primer momento la hostigó con políticas de rechazo y aislamiento. Ayer no se privó ni Gallardón de encararse con él en público. No puede ir a la Universidad, ni salir a la calle, ni presidir inauguraciones a campo abierto; sólo se desplaza a mítines de adictos y actos institucionales blindados, procurando que la comitiva aparque lo más cerca posible de la entrada. Y al tradicional aislamiento del poder ha empezado a sumar la soledad del fracaso político. Con tanto como le gusta que le quieran está encerrado en el círculo de tiza de un creciente rechazo.

Los pitos de la parada militar nunca le impidieron ganar elecciones. Su verdadero problema es que ahora no sólo le gritan en cualquier parte, sino que le dobla el brazo cualquiera capaz de decirle que no incluso en voz baja.

La gran pitada
Miguel Durán www.gaceta.es 13 Octubre 2010

Que nadie confunda: la gran pitada es la que los madrileños dieron ayer a Zapatero en el desfile militar; pero si la “i” de pitada la cambiásemos por una “u”, eso es lo que Zapatero –interpretamos muchos españoles– viene haciendo desde hace ya tiempo; y no nos falta razón. Un desfile militar es un montón de cosas en una sola: celebración, afirmación patriótica, homenaje a los caídos, muestra de poderío militar y, naturalmente, un poco de fasto-fiesta.

Es un acto público, enormemente público; más aún, sin público no tendría sentido. Tiene, por tanto, varios protagonistas: los que desfilan y las autoridades, de un lado y, de otro, los destinatarios, es decir, el pueblo. Y el pueblo soberano, en esta interacción, en este viaje de ida y vuelta, no puede estar condenado a sólo mirar y aplaudir; también tiene derecho a protestar.

Zapatero entró por detrás de la tribuna, subrepticio y oblicuo, como queriendo eludir protagonismo, pero el pueblo, cuando supo que había llegado, vació sobre él su legítima bilis. Sé que muchos dirán que no es cívico, que no es adecuado, que no es educado pitarle al presidente en un acto así. Que me digan esos abogados de las buenas formas cuándo, si no es ahí (y luego en las urnas), puede el pueblo manifestar su malestar. Ningún dirigente elude los aplausos y los vítores. De igual forma, nadie debe rasgarse las vestiduras cuando las cañas se vuelven lanzas y el pueblo, harto como está de tanta ineptitud, de tanta mentira y de tanta ruina, se derrama en protestas y pide lo que le sale de los pulmones.

Si el pueblo soberano lo es para todo, si puede poner y quitar reyes, presidentes y demás, ¿quién puede discutirle el mínimo desahogo de gritarle “fuera, fuera” a quien ya debiera haber desaparecido de la gobernanza española hace mucho tiempo? Si estamos hartos, si hay un responsable máximo de nuestro hartazgo –con sus cómplices–, déjennos gritarlo alto y claro, y más aún si es la fiesta de España, una España en la que Zapatero ha demostrado no creer demasiado.

Hoy, mejor que mañana
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 13 Octubre 2010

MIENTRAS escuchábamos los abucheos a Zapatero en el desfile de ayer, un amigo me decía: «No entiendo por qué Rajoy se empeña en que Zapatero convoque elecciones. ¿No se da cuenta de que cuanto más las retrase peor estará? El presidente ha agotado su prestigio y sus fórmulas. La situación no hará más que deteriorarse y al final serán los suyos quienes le echen, para no hundirse con él. ¿No lo ve Rajoy?».

Le escuché con interés y me tomé tiempo para contestar, pues habíamos topado con el principal problema de España hoy.

«No se trata —dije— de unas elecciones ni de quien va a ganarlas, con ser fundamental. Tienes razón al decir que Zapatero está quemado, que su gestión ha sido una cadena de planteamientos equivocados y de falsas decisiones, que han arruinado su prestigio y a España, por lo que las cosas irán de mal en peor. El problema, sin embargo, es precisamente ése: lo que puede empeorar de aquí en adelante, las decisiones que puede tomar en esta última fase de su mandato, los daños que puede aún causar al país en este año y medio que le queda de agonía política. El más inmediato: las concesiones que haga para mantenerse en el poder. Ya has visto los cientos de millones de euros que pagó al PNV por su apoyo en los próximos presupuestos generales del Estado, y está por ver si no puso en peligro la caja única de la Seguridad Social, a más de minar el prestigio de Patxi López y su labor de recuperar trabajosamente la seguridad, normalidad, libertad, decencia y justicia en el País Vasco. En Cataluña, ya oíste lo que dijo en Gavá para congraciarse con los catalanes: que sigue dispuesto a recuperar algunos de los artículos del Estatut, declarados anticonstitucionales por el Tribunal Constitucional. Lo que nos devolvería a la situación anterior, de si es constitucional o no».

Hice aquí una pausa para contemplar a mi interlocutor. Su semblante mostraba preocupación, pero no toda la que deseaba. Así que reanudé la perorata.
«Y no es sólo eso. ¿Qué va a hacer para congraciarse de nuevo con los sindicatos, tras el fracaso de su huelga? ¿Va a aflojar las medidas de ajuste, como le piden? Sabe que Bruselas y los mercados le vigilan, pero a él sólo le interesa el problema que tiene delante, los otros, ya veremos. Puede, por tanto, dar marcha atrás, como llevarse por delante lo que sea, si sigue gobernando. Estamos ante alguien que, por retener el poder, es capaz de acabar con España. Y si esperamos a que su partido le eche, mejor que nos sentemos. ¿Dónde se van a ir todos ellos y ellas? Así que mejor que salga hoy que mañana».

Los gritos de «¡Dimisión!» continuaban. El destinatario, como si no fuesen con él.

La cosecha del desprecio
EDURNE URIARTE ABC 13 Octubre 2010

«Un facherío rencoroso», escribía ayer un periodista de quienes abuchean a Zapatero en el desfile de la Fiesta Nacional. Y, además, «impune», añadía, como si hubiera que procesar a los autores de los abucheos. Y es que no pensaba precisamente el periodista en el debate sobre la oportunidad o no de utilizar la Fiesta Nacional como momento para la crítica al presidente del Gobierno o sobre la libertad de expresión y sus límites. Lo suyo, que es lo de esta izquierda irrecuperable para los símbolos y la adhesión a la nación, es otra cosa. Es el atávico y anquilosado rechazo al nacionalismo español, se le llame patriotismo constitucional o patriotismo a secas. Es la incapacidad para integrarse en la nación española democrática, la incontrolable aversión a su celebración. Y a quienes la celebran. He ahí la actitud que explica los abucheos a Zapatero el día de la Fiesta Nacional. No se trata tanto del rechazo a su gestión de Gobierno. Se trata más bien de su rechazo a la nación. De la figura de un presidente que, en el desfile de la Fiesta Nacional, se sitúa allí donde nunca quiso estar, en el homenaje a la nación española, al Ejército.

De un presidente que proclamó desde el inicio de su primer mandato su voluntad de construir otra España, de naciones diversas, alejada del patriotismo de la derecha. El patriotismo que para él representan la Fiesta Nacional y sus símbolos. De la misma forma que lo representan quienes acuden a celebrarla, el «facherío», que diría el periodista. Y que dirían los políticos como Zapatero tan anclados en el franquismo y sus categorías. Casi cuarenta años después del final de la dictadura, la Fiesta Nacional está cuestionada en nuestro país como no lo está en ninguna democracia. Y lo más extraordinario, con nuestro presidente al frente de ese cuestionamiento. Y aún esperan algunos que los ciudadanos se callen.

La "marca", ZP, amenaza a la "fábrica", el PSOE
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 13 Octubre 2010

La marca ZP fue un éxito y vendió. Hoy su descrédito amenaza a la “fabrica” madre: el PSOE. Las encuestas, como eco multiplicado del abucheo en la Castellana, señalan de manera unánime que la sociedad española no se fía del presidente Zapatero: más de un 80 por 100. La intención de voto se desploma por debajo del 30, lo que en términos absolutos significa que unos 3,4 millones no piensan votar esas siglas y a ese candidato. De ellos la mitad optan hoy por la abstención. Quizás sean recuperables, pero la otra mitad, mas de 900.000 al PP, han decidido hacerlo a otros partidos. A ellos será más difícil volverlos al redil.
La cuestión es que el voto en las generales queda aún lejos, aunque pudiera adelantarse a octubre del próximo año, pero antes se van a examinar las siglas, los alcaldes y los presidentes autonómicos. Y hay miedo de que ese desprestigio suponga una catástrofe. Lo ha dicho Barreda, que de ello no se ha desdicho, porque además la sensación se exprese o se oculte es generalizado. La “fabrica” está en peligro. Lo estan comunidades autónomas, lo están capitales, lo está un poder desde donde se han cimentado los éxitos pero que también ha servido para capear los temporales cuando se ha perdido la Moncloa.

Tocas antes. Eso es lo malo del calendario. Primero Cataluña y después en primavera casi todo lo demás. No es la “agenda personal” de Zapatero y de una hipotética y cada vez más difícil remontada de su “marca” en el 2012. Es la “agenda del partido”. ¿Pero que queda cuando se ha hecho de la “marca” un todo y todo ha sido puesto al servicio de la marca?. Pueden quedar cascotes donde antes había muros.

Los socialistas piensan y temen hoy en lo que pueden perder sin expectativas de los que pudieran ganar. Baleares, Extremadura, Asturias, Castilla-La Mancha, Barcelona o Sevilla son bastiones amenazados mientras que el sueño de reconquistar alguna almena aparece cada vez como una quimera imposible.

El ejemplo máximo es Madrid, el deseado Madrid. Durante un tiempo ha vivido el socialismo un espejismo con sus primarias. Parecía que la batalla Tribu-Gomez era algo trascendente. Y puede serlo por su resultado internamente como detonante de un proceso. Pero en la realidad exterior muy pronto ha resonado el dato demoledor de otro sondeo demoledor. Esperanza Aguirre no sólo se mantiene sino que avanza en su cómoda mayoría absoluta y el PSOE, con el efecto Gómez en plena efervescencia se hunde en cifras históricas de intención de voto.

En Madrid se dan además factores a tener en cuenta. No sólo es el descrédito de marca y de referencia nacional (Zapatero en la valoración de los madrileños está incluso por debajo de la de Cayo Lara, el lider de IU) que también, sino que los ciudadanos expresan una valoración positiva de la dirigente del PP, que encabeza esa percepción entre los habitantes de su comunidad y a la que une la de su gestión: mas de un 44% la considera buena o muy buena, un 20% regular y un 35% que la considera mala o muy mala. Cuando la nota negativa para ZP es de un 83% y la de Rajoy de un 78”% a niveles nacionales el dato es realmente bueno. Conclusión y pronóstico: 77 escaños para Aguirre, 41 para Gómez. Si se confirma en urnas, la catástrofe que decía el manchego.

Desde Moncloa se cierran filas y Blanco sigue diciendo “cosas”, que ya no le rien ni los suyos. Zapatero guarda silencio sobre su futuro. Convocará algún sanedrín de reafirmación donde ahí si que no rechistará nadie, y el que menos ahora Barreda. Pero hasta dentro de un año- esa es su “agenda”- no despejará la incógnita de si se atreve a presentarse, le obligan a hacerlo o se lo impiden. Que no todo, aunque el lo piense, depende de su voluntad. Pero para entonces puede que tras el queden, mas que nada, escombros.

P.D. Ha muerto un buen amigo y mejor actor Manuel Alexandre. Durante años compartí tertulia en el Café Gijón.
PD 2 He comentado, por primera vez en mi vida, un desfile militar. Me he divertido. Emocionado tambien con "La muerte no es el final". Los abucheos de ritual a ZP se comprenden muy bien pero no cuando cuando sonaba el toque de oración por los muertos en acto de servicio. Impresentable Chavez retirando la bandera de Venezuela una hora antes. La excusa es ridícula. Un insulto. En Venezuela, desde luego, no se la creen. ¿Pero y nuestro Gobierno?.
Hablaba uno precisamente de descrédito exterior por "amigos" como este.

PD 3. Parece que se ha convocado a los partidos a una reunión para tratar el asunto de lo sucedido ayer en el Desfile. El gran problema nacional es para el Gobierno que Zapatero sea abucheado en la Castellana. Tiene razón Rajoy que ha definido con un "¡surrealista!" la convocatoria. Eso si que es ya sacar las cosas de todos los quicios ...o agarrarse a un clavo que ni siquiera quema, es que ni existe.

¿Cómo saben que todos los que gritan contra Zapatero son de ultraderecha?
Javier Orrico Periodista Digital 13 Octubre 2010

Cada día se parecen más a lo que recuerdo del franquismo, la excomunión de los discrepantes, la atribución de intenciones oscuras y 'subversivas' a cualquiera que criticara la infalibilidad del Caudillo o el encanallamiento que había ido floreciendo a su alrededor, recubierto siempre de 'ideales' y retórica obscenamente hueca. Se habían convertido ya en la carcasa de sí mismos, un decorado institucional que se caía a pedazos a la misma velocidad que el envejecimiento del General.

Y será porque buenas parte de los jerarcas del Régimen Socialista son descendientes de aquellos que medraron al amparo de Franco, pero sus gestos, sus conspitraciones permanentes, su uso de los medios bajo control, su intento de ordenar la vida y, sobre todo, su descalificación de cuantos manifiestan el rechazo a Zapatero bajo la especie de 'ultraderecha', recuerdan en todo a aquellos ultras recalcitrantes que llamaban 'rojo' a cualquier muchacho que se manifestara por la democracia.

Entonces considerábamos un honor que nos llamaran rojos, en la medida en que suponía amar y defender la libertad. No sé si a este paso los socialistas conseguirán que los muchachos de hoy se honren de ser llamados 'de extrema derecha', si eso conlleva sostener la libertad de discrepar. Como en aquellos años, otra vez el carnet de buen ciudadano te lo dan el Gobierno y sus secuaces, en este caso ZP y su izquierda adinerada y presta a la defensa de los privilegios. Es el franquismo derrière-la-lettre. ¿Vivimos otra vez bajo vigilancia, en un sistema en el que a los disidentes no les espera otra cosa que la muerte civil? Los que ayer se pronunciaron en las calles de Madrid contra ZP podían ser de lo que les diera la gana, para empezar. Motivos no faltan a cualquier español, tantos son los agravios sembrados, la cizaña. No deberían olvidar que hasta sus propios conmilitones han empezado a abuchearlo, desde los ex-llamazaristas a Barreda.

Bastaría con recordar, en un día semejante, la aniquilación nacional llevada a cabo por Zapatero, las reformas en el Ejército que sólo han producido descontento, el trato a la Guardia Civil, que también debe de ser de ultraderecha a tenor de los silbidos a Rubalcaba -perfecto mandarín de cualquier régimen, al que más vale no imaginar con el mismo poder en una dictadura-, o el modo miserable de seguir negando que Afganistán es una guerra y, con ello, privar a los soldados allí caídos de los honores y recompensas por la muerte en combate. Eso sólo en cuanto a los ciudadanos más próximos a quienes hoy desfilaban, que seguramente tampoco olvidan la ofensa que les supone ver de Ministra de Defensa a una nacionalista catalana, como Chacón, que en su día no se privó de solidarizarse con aquel Rubianes que insultaba y vomitaba su odio hacia España. Extraño país que ensalza a quien lo niega, y condena a quien se dice español.

También es posible que estuvieran presentes, y expresando su satisfacción con el Gobierno ZP, algunos de los cinco millones de parados a los que ahora quieren llamar ofertantes, en una de las burlas más zafias y grotescas que hemos conocido. Sería para tirarse de la risa si la gente parada no se estuviera quedando sin su vida y enfrentándose cada día a la desesperación. Es la neolengua orwelliana propia de los totalitarios, más burda incluso que aquella lengua franquista que llamaba 'productores' a los obreros.

Todos el que se oponga a Z es, por consiguiente, un facha de extrema derecha o de derecha extrema. Casi toda España, salvo los afectos de la Zeja o los que lo critican desde la seguridad del progresismo revelado. Otra vez los adversarios políticos y los ciudadanos libres vuelven a estar poseídos por el demonio. Desdichada España, siempre circular, siempre igual a sí misma.

Rajoy debe viajar urgentemente a la Habana
Francisco Rubiales Periodista Digital 13 Octubre 2010

Si Zapatero pierde las próximas elecciones generales, ¿Que hará el PP con el inmenso "Ejército Superfluo" de enchufados del PSOE, que hoy cobra del erario público? En la Habana puede encontrar la sulución.

Rajoy debería viajar con urgencia a Cuba para aprender. Allí, Raul Castro está poniendo en la calle a 500.000 trabajadores (el plan es que el Estado cubano se libre de más de 1 millón del total de 4,2 millones de haraganes que tiene en sus nóminas), a los que les ofrece convertirse en cuentapropistas y, como medio de subsistencia, trabajar de cuidadores de baños públicos, cuidadores de parques, limpiabotas, masajistas y vendedores ambulantes, entre otras ocupaciones (la lista aprobada ofrece la posibilidad de escoger entre 178 "pequeños negocios").

En España, la cifra de amigos del partido colocados en las distintas administraciones públicas socialistas es, curiosamente, muy parecido. Los expertos calculan en unos 500.000 los enchufados innecesarios colocados en el sector público español por el PSOE, sólo porque son amigos del partido o de alguno de sus dirigentes. Ese personal, completamente prescindible, no aporta en realidad nada al bien común y sólo convierte al Estado en más monstruoso, insostenible e imposible de financiar.

El ejército superfluo de enchufados está integrado por asesores, secretarios, adjuntos, contratados temporales, sustitutos y personal contratado por empresas públicas, fundaciones, organismos y ONGs que viven de las sunvenciones públicas. Ese ya enorme tropa innecesaria y muchas veces ociosa es como un inmensa "sobredosis" para el aparato del Estado, que ya ha sido atiborrado por los socialistas, durante los últimos años, por los cientos de miles que han conseguido puestos fijos en la administración gracias al enchufe del partido o a la ayuda de jefes políticos o sindicales, gracias a concursos trucados, información privilegiada o, simplemente, por trucos que alteran las prioridades y la igualdad de oportunidades.

La Cuba de los Castro no era, como se ha afirmado hasta ahora, el único país del mundo donde se cobraba sin trabajar. La España de Zapatero, con legiones de enchufados del partido en el poder colocados en el Estado, muchos de ellos sin acudir al puesto de trabajo y otros muchos sin trabajo real que desempeñar en las instituciones y empresas públicas donde acuden, no le va a la zaga.

En Andalucía, donde las encuestas vaticinan ya una derrota del POE y la entrada en la Junta de la derecha, después de tres décadas de dominio socialista, los jerifaltes del PSOE quieren hacer fijos a 20.000 contratados por la Junta, muchos de ellos inútiles y recomendados del partido, sugún denuncias del PP.

Tengo en mi poder un estudio que, según me aseguran, fue elaborado por orden de la Confederación de Empresarios de Andalucía, aunque no puedo demostrarlo porque los papeles carecen de membrete, según el cual si Arenas ganase las próximas elecciones andaluzas y se produjera un relevo en el poder, el costo de ese cambio oscilaría entre los 10.000 y los 12.000 millones de euros (casi dos billones de las antiguas pesetas), una cantidad fabulosa, suficiente para arruinar por si sola al ya postrado y deficitario Estado español. El grueso de ese dinero sería necesario para echar a los superfluos miles de enchufados del PSOE, colocados en el sector público, para indemnizar a los que tengan derecho a ello y para "colocar" a los miles de militantes del PP que llevan tres décadas esperando su oportunidad para poder vivir del erario público.

Pensándolo bien, Arenas debería viajar a la habana, acompañando a Rajoy, para estudiar la forma como Raul Castro va a reconvertir a los haraganes mantenidos por el Estado en trabajadores por cuenta propia ("cuentapropistas" le llaman allí). Como no hay dinero en las arcas públicas, quizás tenga que convertir en cuentapropistas no sólo a los superfluos del PSOE, sino también a los miles de los suyos que esperan una colocación pública.

Por si sirve, le brindo a Arenas una idea gratis: como Andalucía no tiene otra riqueza que las subvenciones públicas, que ya no funcionan, y el turismo, quizás fuera conveniente hacer un travase y convertir a los subvencionados en trabajadores del turismo. Para ello habría que convertir las ciudadades y pueblos andaluces en un gigantesco parque temático para turistas extranjeros, donde los hoy enchufados del partido animaran las calles y plazas, cada mañana, vestidos de toreros, picadores, bandoleros, garrochistas y folclóricos, todo un ejército atractivo y cargado de tipismo que haría las delicias del turismo mundial.

Voto en Blanco

Abucheos
El taxi de Rajoy
José Antonio Martínez-Abarca Libertad Digital 13 Octubre 2010

Tras las elecciones locales que se celebrarán próximamente en algunos territorios de España, y ante los más que previsibles resultados, el Régimen de Zapatero quedará al menos tan descompuesto, deslegitimado y a la deriva como la monarquía de Alfonso XIII tras las municipales de abril del 31. Sería el momento para que Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal tomaran un taxi, como los republicanos Maura y Azaña hace casi ochenta años, y se plantaran en el despacho del presidente del Gobierno como aquellos dos lo hicieron ante el subsecretario de Gobernación, parafraseando lo mismo que entonces se dijo para escenificar, a viva voz, el cambio en el Poder y sobre todo el cambio en el país:

– Señor subsecretario, deseo que se ausente usted en el acto.
–Me doy por enterado.

Dicen los cronicones que el subsecretario salió por una puerta falsa. Los españoles le están diciendo a Zapatero, no sólo durante el desfile militar del Día de la Hispanidad sino a diario, que desean que se ausente en el acto y desaparezca por la puerta falsa de la Historia, que su mandato tiene legalidad pero ya no legitimidad, que su época ha pasado hace mucho de moda y de milenio, que el país ya va por otro lado, que la "mayoría social" ya no es suya y no tiene autoridad para emplear su nombre en vano. Pero el presidente del Gobierno, al contrario que aquel subsecretario de Gobernación, aún no se da por enterado de nada, porque sigue en sus mundos de "Yupi". Debe de andar duro de oído, y eso que los abrumadores pitos y abucheos del desfile de la Hispanidad eran de los que mataban pájaros en pleno vuelo. ¿Qué más hay que hacer para que Zapatero capte, por fin, que la albergada pretensión de que su destartalada ideología sea salvada en el último momento increíblemente por las encuestas, en lo que Hollywood llamaría un "twist ending", es más dudoso aún que del poner a cocer los huesos del hombre de Orce salga buen caldo?

Ya no es su momento porque nunca lo fue, porque engañó a todos presentándose como un socialdemócrata que le robaba a la derecha su discurso cuando en realidad se lo llevaba crudo del decálogo de los "okupas", porque luego dijo tener su corazón junto al rupestre de los sindicatos cuando en realidad lo compartía, en todo, con el de esos hijos desoficiados de multimillonarios que, con las perras de papá (en su caso, con las de España), se dedican al turismo global para hacer la revolución subvencionada. Me imagino que Mariano Rajoy "El Aplaciente", al que le han dicho que no tiene que hacer nada, no tendrá ninguna gana de montarse en ese taxi para ir a formalizar un cambio de régimen que se está pidiendo a gritos y a masas llenas, como Azaña, aquel día en que Maura lo obligó a ir a Gobernación, iba sudando de miedo en el suyo por si los ametrallaban. Pero alguien tendrá que hacerlo, alguien tendrá que desatascarle las entendederas a Zapatero, porque los españoles, y no sólo los que acudieron al desfile de las fuerzas armadas, están emitiendo bien claro el mensaje: "señor presidente, deseamos que se ausente usted en el acto". Y rapidito.
abarca@libertaddigital.tv

Carta de libertad
EDITORIAL El Correo 13 Octubre 2010

La renuncia pública de quien fue secretario general de los empresarios guipuzcoanos, José María Ruiz Urchegui, a llevar escolta constituye toda una declaración de rebeldía tras catorce años soportando los perjuicios del acoso etarra a la espera de un final definitivo de la violencia. La fuerza con la que condena el terrorismo se hace patente en el dolor que su carta refleja por el asesinato de Joxe Mari Korta y por el irreparable daño causado a Santiago Lezeta al explotarle una bomba-lapa dirigida contra el propio Urchegui. Es una misiva formalmente dirigida al consejero de Interior, pero cuyos destinatarios últimos son quienes hace poco más de un mes notificaron la suspensión de sus «acciones armadas ofensivas». Aunque representa también un aldabonazo para el conjunto de la sociedad vasca, dado que la amenaza persiste, y quienes se ven obligados a convertir el miedo en parte de su rutina diaria no siempre han encontrado entre sus vecinos un gesto solidario, una frase cómplice o cuando menos una mirada de compasión. Como le habrá ocurrido a Ruiz Urchegui, en demasiadas ocasiones la escolta se percibe como un atributo molesto en una sociedad que prefiere soslayar sus propias sombras. Por eso es necesario recordar que la protección forma parte del sacrificio que los señalados por ETA se ven obligados a asumir por una violencia que trata de someter a todos los vascos.

El valor de los gestos
TONIA ETXARRI El Correo 13 Octubre 2010

El empresario José María Ruiz Urchegui ya no aguanta más viviendo escoltado, prisionero de quienes le protegen de la amenaza terrorista de ETA. Así lo ha expresado por escrito. Si en lugar de solicitar que se le libere del marcaje policial de una forma privada y directa ha preferido dejar constancia a través de una carta manuscrita dirigida al consejero vasco de Interior, es porque quiere marcar un punto de inflexión en la rutina callada de quienes no han tenido más remedio que delegar el destino de sus movimientos en los expertos en seguridad para protegerse del peligro de los violentos. Otros muchos como el ex secretario de la patronal guipuzcoana de Adegi, empresarios, políticos, jueces y representantes de otros sectores de la sociedad vasca, también son víctimas de la limitación de movimientos que supone vivir con la asignación de guardaespaldas, que son quienes acaban decidiendo dónde, cuándo y con quienes pueden almorzar o pasear . Durante decenas de años ha sido así. Y muchos han tenido que callar, aguantarse o terminar marchándose de Euskadi para poder vivir y educar a sus hijos con ciertos márgenes de libertad. Por eso ahora, la decisión de Ruiz Urchegui tiene especial importancia simbólica. Independientemente de que el empresario guipuzcoano, que fue víctima de ETA en 1996 en un atentado del que salió gravemente herido su primo, tenga o no datos para saber si puede tomar una decisión de tan hondo calado, su renuncia a vivir escoltado es un enérgico gesto cívico en medio del confuso proceso que vive la sociedad vasca para salir de la pegajosa telaraña del terror. Y si genera un efecto de emulación en otros sectores de la ciudadanía, tendrá un valor más contundente que el de un comunicado contra ETA o de la mayor manifestación en la calle.

Quizás a partir de ahora otros amenazados y escoltados se empiecen a preguntar si ellos no deberían también dar un paso adelante y reforzar con su gesto el hartazgo de un hombre emprendedor y libre. Porque también supone un 'plante', un rechazo a vivir condicionado por una mafia que decide presionar, robar o amenazar al entorno familiar de quien han elegido como centro de sus campañas. Hasta ahora hemos ido conociendo a empresarios valientes que un buen día decidieron no doblegarse ante el chantaje del impuesto terrorista, como Korta o Benedí, que puede vivir para contarlo, o algunos de los representantes municipales que acabaron por renunciar a su cargo para evitar vivir con escolta.

Pero el rechazo de un empresario como Urchegi que, después de 14 años, dice que ya no aguanta más supone la ruptura de una diabólica inercia. Del sufrimiento en silencio, de la presión difícilmente sostenible, del marcaje de una rutina como si fuera la maldición de la piedra de Sísifo. El «basta ya» de este empresario dejará una estela entre los emprededores de la comunidad vasca. «Los verdaderos patriotas somos nosotros», le emplazó el desaparecido José María Vizcaíno al representante de Batasuna Arnaldo Otegi en una reunión entre los empresarios vascos y los interlocutores de ETA durante la tregua trampa del 98. Con Urchegi se rompe una tradición que pedía a gritos un gesto de rebelión.

Como el que se necesita ahora, desde el Gobierno español, con el trato que dispensa el Ejecutivo de Hugo Chávez a nuestro pais. El 'feo' del Gobierno bolivariano al no presentarse en el desfile de las fuerzas armadas debería merecer algo más que una explicación oficial. Porque hasta ahora las exigidas por el cuerpo diplomático a Caracas no son siquiera tenidas en cuenta por el equipo de Chávez. Cómo interpretar, sino , que el 'intocable' Cubillas, reclamado por la Justicia española, se permita pedir a la Fiscalía de su país que investigue si los etarras que le denunciaron fueron torturados? Ministro Moratinos, ¿está usted ahí?.

El presidente se lleva una monumental pitada antes, durante y después del desfile / Los gritos de «dimisión» empañan el homenaje a los Caídos
La Fiesta más amarga de Zapatero
Ya sabía lo que le esperaba. Para él es ya la «tónica» de cada 12 de octubre. Y ayer, como era lógico, no fue una excepción. Al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, parece que no le afectan los abucheos ni los pitos ni las peticiones de dimisión ni nada. Durante la aproximadamente hora y media que duró el desfile de la Fiesta Nacional, el presidente del Gobierno apenas cambió el semblante. Estuvo serio, apagado en ocasiones, tratando de quitarse un protagonismo que le acabaría acompañando a lo largo de toda la parada militar.
Fernando Cancio/Maribel CasadoFernando Cancio / Maribel Casado La Razón 13 Octubre 2010

No lo consiguió, pese a que la organización se había esforzado en minimizar a toda costa los gritos contra el presidente. No se anunció su llegada por megafonía –únicamente la de los miembros de la Familia Real–, los espacios reservados para los ciudadanos distaban demasiado de la tribuna de autoridades, sólo se colocó una pantalla casi «invisible» para que éstos pudieran seguir el acto, y la música aumentaba de volumen cuando entraba y salía el jefe del Ejecutivo. Aun así, hubo abucheos. En un desfile marcado por la crisis y los recortes, los asistentes no escatimaron en gritos y silbidos.

Zapatero llegó a la explanada del Santiago Bernabéu sobre las 10:15 horas. Pocos se enteraron y pudo disfrutar de unos 10-15 minutos de tregua hasta que salió a recibir a Sus Majestades los Reyes y a los Príncipes de Asturias. Fue entrar en escena y comenzaron los primeros gritos. «¡Zapatero, dimisión!», coreaban casi al unísono desde ambos lados del madrileño paseo de la Castellana. Fue el comienzo de la amarga fiesta del presidente. Se quitó entonces de en medio y dejó al Rey Don Juan Carlos y al Jefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad) pasar revista a las tropas, tras lo que llegó uno de los momentos más esperados del desfile, el descenso de dos miembros de la Patrulla Paracaidista Acrobática del Ejército del Aire con la bandera nacional.

Los aplausos del público y los «vivas» a España duraron lo justo y se transformaron de nuevo en gritos de «¡dimisión!» y «¡fuera, fuera!». Eso sí, apenas hubo variedad en las consignas coreadas por los asistentes.

Muestras de afecto
Tras izarse la enseña nacional, se produjo el momento más emotivo de cada 12 de octubre: El homenaje a los soldados caídos en acto de servicio al son de «La muerte no es el final». Un momento éste que, pese a lo solemne del mismo, se vio empañado por quienes desde el público no paraban de abuchear al presidente exigiendo su dimisión. Mientras, los familiares de los ocho fallecidos aguantaban estoicamente ante el mástil con una corona de flores y recibían el afecto de Don Juan Carlos que, uno a uno, los saludó.

Y de nuevo todos al palco de autoridades y, una vez más, pitos y abucheos. Daba igual que comenzara la parada, muchos siguieron con los gritos que, prácticamente, se silenciaban con el paso de los vehículos y los carros blindados por la Castellana. A partir de ahí, arrancó un desfile, que contó con unos 3.000 efectivos (casi mil menos que en 2009), 153 vehículos (frente a 209) y 50 aeronaves (58 el año anterior). Pero poco importaba la crisis. Los asistentes regresaron a sus casas entusiasmados.

La sección de motos de la Guardia Real abrió el desfile. Entre las novedades hay que destacar que, por primera vez, el desfile aéreo se intercaló con el terrestre. Así, tras el paso de los aviones volvieron a marchar las unidades de a pie, con los ya clásicos y aplaudidos legionarios, su cabra y su característico paso. En este grupo estaban también las enseñas de los ocho países iberoamericanos participantes (a falta de Venezuela). Las unidades a caballo de la Guardia Real y el Escuadrón de Sables de la Guardia Civil. El desfile se dio por concluido con el arriado de la bandera.

Era la hora de decir adiós a Zapatero, por lo que volvieron las marchas militares a todo volumen, gritos, muchos gritos, y un cantar que podría definirse como la banda sonora del 12-O: «¡Zapatero, dimisión!».

«Enjaulados» y a 500 metros de la tribuna
- La imagen es dantesca. Como si de criminales se tratara, ayer, muchos ciudadanos tuvieron que ver el desfile tras unas rejas. Pero esto no es todo, ya que, en su afán por evitar el bochorno al Gobierno han situado al público a más de 500 metros de las tribunas. Y como ellos, los medios de comunicación también son alejados de las autoridades, lo que complica, cada año más, la cobertura de este acontecimiento.

El español gana posiciones por todo el mundo
La lengua hispana avanza con un aumento del 12 por ciento de alumnos en el Cervantes
EFE / MADRID ABC 13 Octubre 2010

El idioma español avanza imparable, tal y como confirma un incremento del 12 por ciento registrado en el número de matriculas para aprender esta lengua en cualquiera de los centros que el Instituto Cervantes tiene repartidos por todo el mundo.

La directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, aseguró hoy en la rueda de prensa previa a la reunión del Patronato que en este curso académico se han superado las 210.000 matrículas.

La reunión del Patronato, que se celebra en el Palacio del Pardo, estará presidida por los Reyes y a la misma asistirán también la infanta Elena, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero; y los ministros de Exteriores, Cultura y Educación, Miguel Ángel Moratinos, Ángeles González Sinde y Ángel Gabilondo, respectivamente.

La escritora chilena Isabel Allende se incorpora como nueva patrona del Cervantes, órgano del que también forman parte, entre otros destacados representantes del mundo del Cultura, Sergio Pitol, Antonio Gamoneda, Mario Vargas Llosa, Ana María Matute, Víctor García de la Concha o Álex de la Iglesia.

En tiempos de crisis, el español se confirma, según Caffarel, como "una lengua de futuro", cuyo conocimiento puede servir para abrir las puertas del mercado laboral. En el balance de gestión del Instituto Cervantes, su directora explicó, sin embargo, que la crisis hará que el próximo ejercicio no se inicien trámites para abrir nuevos centros de la institución, aunque sí se inaugurarán los que ya estaban en funcionamiento en Hamburgo (Alemania) y Cracovia (Polonia), así como las Aulas Cervantes de Boston y Dakar.

La disminución del 0,6 por ciento del presupuesto de la institución -103 millones de euros- para el próximo ejercicio tampoco impedirá que antes de finales de año se inaugure la futura sede del Cervantes de Gibraltar, del que ya han comenzado las obras de acondicionamiento. Según Caffarel, antes de que acabe el año se inaugurará el centro de Gibraltar, aunque aún se desconoce quien asistirá al acto oficial de inauguración.

Moscú, con 5.200 matriculaciones, se convierte en el primer centro del Cervantes en número de alumnos matriculados en cursos de español. De las 210.000 matrículas registradas este curso, 133.000 correspondieron a los alumnos presenciales, mientras que en el Aula Virtual de Español se dieron de alta casi 60.000 alumnos, y las restantes (17.700) corresponden a profesores que participaron en los cursos de formación.

Además, el número de aspirantes a la obtención del Diploma de Español como Lengua Extranjera (DELE) roza los 57.000, mientras que la red de centros de examen creció más de un 18 por ciento, al pasar de 607 a un total de 718 repartidos por 107 países de todo el mundo.

El último centro inaugurado este año por el Cervantes ha sido el de Nueva Delhi, así como las nuevas sedes de Chicago, Rabat y Atenas, mientras que también se han puesto en marcha las nuevas Aulas Cervantes de Boston y Dakar. Entre las novedades, Caffarel citó la próxima inauguración de la biblioteca del Instituto en Madrid en la calle Barquillo, anexa a la sede central, con una gran colección de obras españolas en otros idiomas y en la que el libro más demandado es El Quijote en chino.

Carmen Caffarel felicitó públicamente a Mario Vargas Llosa, miembro del Patronato del Cervantes y último Premio Nobel, quien hoy no podrá asistir a la reunión por encontrarse en EE.UU., y señaló que también se echará de menos a otros tres miembros ya fallecidos: Francisco Ayala, Tomás Eloy y Miguel Delibes. La directora de la institución agradeció la "sensibilidad" del Ministerio de Exteriores por disminuir el presupuesto de la institución sólo un 0,6 por ciento, "una disminución menor que la de otras instituciones y ministerios", ante el convencimiento -dijo- de que el Cervantes es capaz de generar ingresos propios y de auto-financiarse en un treinta por ciento. Además, anunció la celebración la próxima primavera del I Congreso Virtual de Profesores de Español, en el que participarán 1.500 docentes e hispanistas.

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La lección trágica de Clangor
Roberto Blanco Valdés La Voz 13 Octubre 2010

Galicia ha mejorado mucho en los veinte años transcurridos desde que miembros del Exército Guerrilheiro do Pobo Galego Ceive pusieron una bomba en la discoteca Clangor de Santiago con el dramático balance de tres muertos y medio centenar de heridos. Pero ninguno de esos cambios a mejor -ni siquiera la lucha contra el narcotráfico, supuesto destinatario de la bomba- se ha debido ni de lejos a la actividad de aquel grupo criminal de infausta memoria para todos.

En realidad, como acontece siempre con el terrorismo, ha ocurrido justamente lo contrario: que el país ha mejorado pese a los brutales intentos de los grupos armados de meterlo en la dinámica estéril e infernal de la violencia.

Es posible que incluso los antiguos terroristas hayan llegado a estas alturas a esa evidente conclusión, pero nadie podrá ya devolverle la vida a aquellos a quienes se la arrebataron, ni nadie evitar los muchos sufrimientos que causaron. Por eso es ahora, tras el funesto inicio de un nuevo ciclo violento, con grupos que afirman defender los intereses del país atentando contra quienes expresan su opinión, contra jueces que aseguran nuestras libertades o contra partidos democráticos, cuando hay que parar esa locura: ahora, antes de que nos encontremos ante un nuevo fenómeno terrorista fuera de control.

Sin duda, la principal responsabilidad a este respecto compete a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, que deben romper el huevo de la serpiente para evitar así que esta tenga posibilidad de crecer y hacerse definitivamente escurridiza. Pero la responsabilidad de abortar la nueva tentativa violenta compete también al conjunto de la sociedad, de manera muy especial a sus partidos y, entre estos, de un modo primordial, a aquellos que están más cerca de las reivindicaciones que los violentos afirman defender. Es ahora, y no más tarde, el momento de proclamar solemnemente que en Galicia no hay más enemigos del país que los que se consideran con derecho a decidir a quién debe ponérsele una bomba y a quien no, que no hay más enemigos de la lengua gallega que los que dicen protegerla atentando contra quienes no piensan como ellos y que ninguna supuesta idea, sea la que fuere, puede defenderse a través de la violencia.

Nada de esto está de más, ahora que nuevos grupos violentos retoman una actividad que tiene el mismo seguro destino que la del Exército Guerrilheiro de hace veinte años: que algunos chavales fanatizados por el nacionalismo destrocen sus vidas y las de sus familias y den más pronto o más tarde con sus huesos en la cárcel, pero no sin antes haber causado sufrimiento y daños que podrían acabar por ser irreparables. Evitarlo es hoy uno de los grandes desafíos de nuestra sociedad.

Un racismo antirracista
Jesús Royo Arpón www.lavozlibre.es 13 Octubre 2010

El catalanismo es racista porque establece una relación entre una característica social, la lengua y el acceso a los bienes sociales. Eso es lo típico de todo racismo: si tienes la característica equis, pasas, y si no, no. En Cataluña la lengua es crucial no para entenderse, que la gente se entiende en castellano, sino para situarse arriba o abajo, cerca o lejos del poder.

Pero el catalanismo no es racista, y encima presume de ser antirracista, porque permite la adquisición del rasgo discriminante, la lengua catalana, y hasta la distribuye universalmente, a todos y gratis, via inmersión forzosa y monolingüismo oficial. De esta manera, todos los ciudadanos tienen la posibilidad de acceder a la esfera reservada, al piso de arriba. Es lo que suele decir Pujol (y también Herrera, de Iniciativa): que en Cataluña funciona el ascensor social. Aquí, si adoptas el catalán, si te haces catalán, puedes llegar a presidente de la Generalitat. No somos racistas.

Aquí hemos inventado el racismo perfecto. El racismo antirracista. Un racismo sano, saludable, que no se nota ni se mueve, como las compresas con alas. Un racismo que puede presentarse como una oportunidad de promoción para el discriminado. Es tan presentable, que hasta lo reivindican los igualitaristas de izquierda, en el PSC y en Iniciativa. Hasta en SOS-racisme se acepta la tesis oficial: el catalán es la llave que abrirá a los inmigrantes el camino del éxito social. Aprender catalán y hacerse del Barça era la receta infalible de un alcalde de izquierdas: él mismo, por ser charnego, era un ejemplo vivo. Es lo que se suele llamar 'el sistema catalán de integración'. De ahí se pasa a decir que Cataluña es esencialmente mestiza (¡qué diría el doctor Robert, el medidor de cráneos!), que "som un país d'acollida", y toda esa serie de tópicos ridículos que sólo sirven para el autobombo, lo que llamamos el cofoisme.

El 'sistema catalán' es un montaje muy ingenioso que "consigue el efecto sin que se advierta el cuidado", tal como se recomendaba que había que aplicar el decreto de Nueva Planta, año 1714. Y el efecto final es la discriminación del forastero frente al nativo. Hay toda una serie de cláusulas sociales que remarcan esa relación entre poder y lengua, y suelen ser tan invisibles como eficaces. La pirámide social se catalaniza a medida que se sube por ella: el bachillerato es más catalanófono que la ESO, la Universidad más que la Secundaria, los oficiales más que los peones, los trabajadores de cuello blanco más que los de cuello azul, etcétera. No hay barreras, pero sí atmósferas más o menos cargadas...

Aceptar el 'ascensor social de la lengua' no es burlar la discriminación, como dicen los catalanistas de izquierda: es enfatizarla todavía más. No se trata de decir "aprende catalán, así subirás al piso de arriba". Se trata de que no haya pisos de arriba. Que hablar o no hablar catalán sea irrelevante, como lo es si vas o no vas a misa. Que no haya dos colas, una rápida para los que hablen catalán y otra lenta para los que no. Que haya una sola cola, homogénea, igual para todos, en base únicamente a los méritos personales. El catalán es un derecho, no es la condición para tener derechos.

En el catalanismo es difícil hablar de racismo: sería un racismo abierto, elástico, poroso y melifluo. Un racismo blando, como tantas otras cosas del país. No se trata del racismo germánico o anglosajón, de infausta memoria. Se trata más bien de algo muy enraizado en la historia catalana: la sociedad estamental, asimétrica, de 'proms i ciutadans honrats' frente a los 'remences', de los 'braços' que conformaban las Corts y el Consell de Cent, y a los que no hicieron ascos las Bases de Manresa de 1892: más de cien años después de la revolución francesa. Quizá al catalanismo no se le pueda calificar de racista sin más. Lo que está claro es que es discriminatorio. Y, blanda o dura, la discriminación es incompatible con la democracia.

La Defensora del Pueblo: No es mejor catalán quien habla la lengua
 www.gaceta.es 13 Octubre 2010

La Defensora del Pueblo en funciones, María Luisa Cava de Llano, considera que "no es mejor catalán el que habla catalán que el que habla castellano" y "no se puede tolerar que se sancione cuando se deja de hablar" una de las dos, "por muy propia que sea" de ese territorio, conforme ha explicado en declaraciones a Europa Press en el Congreso, tras presentar ante el Pleno el informe anual de actividades de la institución.

Cava de Llano se ha expresado de este modo tras seguir desde la tribuna de invitados por sugerencia del presidente del Congreso, José Bono, la deliberación de los grupos parlamentarios sobre su informe. Durante las intervenciones, ERC, CiU y PNV, han criticado a la institución por "catalanofobia", han puesto en duda su "legitimidad" para interponer recursos ante el Tribunal Constitucional y han dicho que "no representa" a los catalanes porque analiza y recurre cada una de sus leyes.

Para Cava de Llano, "una comunidad que tiene dos lenguas y que tiene esa suerte que no tienen otras comunidades autónomas ha de estar muy orgullosa de que se hablen las dos, lo que no se puede tolerar es que se sancione cuando se deja de hablar una lengua por muy propia que sea la lengua catalana de Cataluña".

En cuanto a las acusaciones de "catalanofobia" y "nacionalismo excluyente" vertidas por el diputado de ERC Joan Tardá en su intervención, la defensora ha recordado su "amor entrañable a Cataluña", el lugar donde, según ha dicho, nació, vivió, estudió y tiene casa. "Es absurdo", ha añadido, para incidir en que ella misma habla la lengua catalana.
"Virulencia" de ERC

Respecto al tono general de las intervenciones, ha señalado que salvo "una virulencia de ERC motivada por la interposición en su día de un recurso contra el Estatuto de Cataluña", la actitud de los grupos parlamentarios podría tildarse de "normal", aunque le ha "llamado la atención" que se hayan producido alusiones al nuevo Código de Consum de Cataluña por la posibilidad de que la institución presente un nuevo recurso de inconstitucionalidad, extremo que aún no se ha decidido.

"Esta es una decisión que vamos a tomar pronto, lo que me llama la atención es que con este desconocimiento del tema haya un grupo parlamentario que hable de que voy a interponer también un recurso contra la abolición de las corridas de toros y contra la ley de consumo cuando todavía no he tomado ninguna determinación: Saben más que la defensora en este tema", ha señalado.

Por último, se ha referido a las palabras del diputado del PNV Emilio Olabarría, quien ha cuestionado la legitimidad de la institución para interponer recursos de oficio contra leyes aprobadas en parlamentos autonómicos, y ha afirmado que "nadie mejor que el Defensor del Pueblo desde su independencia para la interposición de recursos de amparo o inconstitucionalidad, porque esta desvinculado de los movimientos políticos que pueden tener otros".

Conflicto
La Ley del Cine que impone el catalán, en el punto de mira del Defensor del Pueblo
'Recurrimos la norma porque es inconstitucional imponer sanciones lingüísticas en el ámbito privado', afirman desde Ciudadanos
 www.lavozlibre.es 13 Octubre 2010

Madrid.- Debido a la buena experiencia que han tenido últimamente con las últimas decisiones del Defensor del Pueblo, Ciudadanos ha decidido llevar también a esta institución la Ley del Cine de Cataluña que aprobó el Parlamento de Cataluña y que tanta polémica ha despertado en los últimos meses por la obligación de traducir al catalán el 50% de las copias que se emiten en la Comunidad.

Así, Albert Rivera, presidente del partido, lo confirmó durante el programa de TV3 'Ágora'. “Recurrimos la ley porque, con la sentencia del Tribunal Constitucional en la mano, es inconstitucional imponer sanciones lingüísticas en el ámbito privado”. El partido defiende que, según la sentencia del organismo judicial, en el ámbito público debe imperar un bilingüismo efectivo y en el ámbito privado libertad lingüística.

Es algo que desde la dirección del Partido de Ciudadanos se quiere cambiar. Por ello, han incluido en su programa electoral “la digitalización de las salas de cine para que sea el distribuidor quien decida su oferta en función de la demanda”. Rivera lo explica así: “La digitalización de las salas es la solución para adaptar la oferta lingüística de las salas en función de la demanda de los consumidores. La Generalitat no puede multar a los exhibidores por adecuar su oferta a la demanda del público. Estas sanciones únicamente conseguirán salas vacías, pérdidas en el sector y que las mayors no distribuyan películas en Cataluña. Ahora los ciudadanos de Cataluña tendremos que ir a ver las películas a Fraga o Castellón”.

Posteriormente, el líder de Ciudadanos ha criticado la actitud del presidente de la Generalitat, que en vísperas electorales ha decidido acudir al desfiles de las Fuerzas Armadas el día 12 de octubre: “Montilla, cuando entra el periodo electoral recurre a todo tipo de artimañas, para volver a estafar al electorado no nacionalista, pero no engaña a nadie, Montilla ha sido el presidente de los independentistas. La ley de consultas, las sanciones lingüísticas, y su desacato al Tribunal Constitucional son pruebas suficientes para tildar a Montilla como el presidente de unos pocos nacionalistas”, continuó.

Por último, destacó que su partido pondrá fin a estos problemas si sale elegido: “Ciudadanos está siendo la alternativa de muchos de esos votantes estafados por el PSC, por ello, será la clave para que en la próxima legislatura, Cataluña tenga un gobierno para todos”, concluyó Rivera.

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