AGLI

Recortes de Prensa   Viernes 15  Octubre  2010

 

Crisis institucional
No es la economía
Humberto Vadillo Libertad Digital 15 Octubre 2010

Todo comenzó con una llamada de teléfono. Casi todo comienza siempre con una llamada de teléfono. Obama llama a Zapatero una tarde de mayo, cuando hace la calor, cuando encañan los trigos y están los campos en flor y mátale a este pobre la avecica: se acabó la fiesta del chivo y España pasa a Protectorado Internacional al cuidado de Angela Rottenmerkel. Hay que hacer reformas. Zapatero se ve obligado a reconocer que España atraviesa una importante crisis económica de la que no se puede salir sin considerables sacrificios.

A partir de ese momento se crea un nuevo consenso que dice "la economía es lo único importante" al que se aferran tanto Zapatero como Rajoy. Zapatero porque no le queda otro remedio y Rajoy porque queda convencido de que el incompetente desempeño económico de aquél bastará para que las olas le lleven al buen puerto monclovita tan incólume como a Jack Sparrow/ Johny Depp en la primera parte de Piratas del Caribe.

Ocurre que no es así. Ocurre que, pese a todas las apariencias, el económico con ser grave no es el principal problema que tiene España y su eventual curación mediante reformas más o menos atinadas no resolvería la mayoría de nuestras preocupaciones, ni mucho menos. Supongamos que mañana un probo labriego castellano descubre en sus campos vastas, si finitas, reservas de algún mineral valioso. El labriego alcanza fama y fortuna y España alcanza a reducir su deuda y déficit de manera significativa. Obviemos en nuestro ejemplo las consecuencias inflacionarias de tal descubrimiento y limitémonos a constatar que cuando despertásemos de la heroica borrachera nacional, la mayoría de nuestros dinosaurios seguirían allí, esperándonos. De hecho el Estado habría aumentado su tamaño, los políticos su esfera de poder, las demandas de los nacionalistas serían todavía más grotescas y, en resumen, las cosas seguirían siendo muy parecidas a como son ahora.

Y es que el principal problema que tiene planteado España no es económico sino institucional. España vive una situación de fin de régimen que a lo que más recuerda es a los años que precedieron al final de la Restauración con la diferencia de que el Error Berenguer se ha convertido en la Catástrofe Zapatero. A saber, la Constitución ha quedado derogada de hecho en una porción substancial de España en un proceso que se ha llevado por delante de paso al Tribunal Constitucional, la Monarquía ha vuelto al borboneo, la clase política es señalada en las encuestas como uno de los principales problemas de España, los sindicatos se han convertido en una mafia apandadora rechazada por la ciudadanía, el Poder Judicial va de Bermejo a Caamaño y de Garzón a Bermúdez, desde el Ministerio del Interior se recrean policías de partido y no halla el español porción alguna de España oficial donde poner los ojos que le ofrezca dignidad, confianza o apenas decencia. La casa española, amancillada, de anciana habitación es despojos y esto no se soluciona bajando el diferencial de la deuda o ampliando el periodo de cotización.

Prohibido abuchear
José Antonio VERA La Razón 15 Octubre 2010

Vale que no es de recibo abuchear mientras se celebra el acto solemne de homenaje a los Caídos. Está mal y debemos crear un clima de respeto para este tipo de ceremonias, que son de Estado y van más allá del partidismo. Pero eso no justifica el Protocolo que propone la ministra de Defensa para prohibir los abucheos a Zapatero.

No sabemos muy bien cómo piensa alcanzar semejante objetivo Chacón. ¿Multando, quizás, a los que piten? ¿Cobrando un peaje a los asistentes a los desfiles? ¿Pagándoles sólo por aplaudir? El planteamiento es peregrino. Igual que no se pueden poner puertas al campo, es imposible llevar a la gente con bozal a los desfiles, salvo que los prohíba. No lo creo, aunque a los socialistas les va lo de prohibir. Prohíben rotular en español en Cataluña y multan a los que vulneran las cuotas de catalán y persiguen a los taxistas de Barcelona que lucen en sus coches la rojigualda. Prohíben la Misa en los actos castrenses, rendir honores a la Custodia en el Corpus de Toledo y que Legión desfile en la Semana Santa malagueña. Y prohíben hasta los Toros en la Monumental. Salgado quiso cargarse por decreto el consumo de vino y de hamburguesas grandes, y Jiménez está empeñada en la prohibición total del tabaco y la bollería industrial. Nada comparado, ciertamente, con lo que pretende Chacón: prohibir los abucheos. Claro que no todos. Se refiere en particular a los abucheos a Zapatero, pues nada ha dicho de prohibir los pitidos al Rey en la final de la Copa, ni la quema de retratos del monarca en Gerona, ni las agresiones físicas al otrora vicepresidente Rato en Barcelona, ni las amenazas a Aznar llamándole asesino tras el 11-M. Todo esto se ve que seguirá estando permitido, incluidas las quemas de banderas nacionales y de la Constitución a las que nos tienen acostumbrados algunos ultras izquierdistas. Lo único que quiere prohibir Chacón son los abucheos de la ultra derecha a ZP, entendiendo que son ultraderechistas cuantos reclaman su dimisión, aunque no sabemos si incluirá aquí a los delegados de CC.OO y UGT que pidieron la cabeza de Zeta en un acto previo a la ultima huelga general.

En vez de preguntarse por que cada vez son más los pitidos al presidente, insisten en la manía de prohibir. Lo que debería hacer Carme Chacón es averiguar por qué a Rodríguez Zapatero le abuchean tanto. Con sus predecesores no pasaba, y no dice la verdad González cuando afirma que a él le abucheaban exactamente los mismos. No señor, Felipe González tuvo la suerte durante años de ser un presidente respetado, y sólo al final de su mandato se encontró a sus detractores en la calle.

El problema es que igual Zapatero no lo esta haciendo tan bien como piensa. O que se ha dedicado más a crispar que a integrar. Los aplausos, como los desaires, se los gana uno por sus obras. No se pueden eliminar por decreto. Puede usted prohibirlos si quiere, pero la gente aplaudirá o abucheara según en cada momento considere. Por ejemplo, el otro día le gritaron sin piedad al jefe del Gobierno, pero aplaudieron a rabiar al Rey Don Juan Carlos, a la Guardia Civil y a las Fuerzas Armadas en general. Por algo sería una cosa y también la otra. ¿O no?

José Montilla vs Artur Mas
Joaquín Leguina www.gaceta.es 15 Octubre 2010

Es tarde para ponerse a ser coherentes con los intereses de quienes dicen representar

Ha bastado con que las encuestas empezaran a apretarle las tuercas electorales al PSC para que José Montilla se viera dotado del don de lenguas y de inmediato se pusiera a hablar en español (su lengua materna, de la que venía renegando). Una vez comprobado que puestos a votar nacionalismo los ciudadanos prefieren hacerlo a favor del original, rechazando las fotocopias, los del PSC se acuerdan ahora de que existe en Cataluña un 60% de electores cuya lengua materna es, precisamente, el español o castellano.

Una caída del caballo –la de Montilla– que no hará olvidar los desarreglos perpetrados desde el tripartito, gobierno que no ha hecho otra cosa que bailarle el agua al pujolismo, dueño y señor del discurso político desde las primeras elecciones autonómicas (1980) hasta hoy, incluyendo la desgraciada aventura del Estatuto. En efecto, Pujol puede presumir –y con razón– de haber sido mejor que el Cid, ganando muchas batallas tras su retirada e imponiendo una cultura política endogámica, nefasta para Cataluña, pero de una indudable eficacia… Y en esa consagración urbi et orbe del pujolismo ha tenido gran responsabilidad un PSC cuyos votos provienen en gran parte de la inmigración, mientras sus discursos responden a otra tradición (digámoslo así).

Vamos, que a los dirigentes del PSC (charnegos reciclados y aparatchiks que viven de la política desde su primera comunión) les gusta ejercer de teros, unos pájaros que, según se lee en Martín Fierro, “en un lao pegan los gritos y en otro ponen los huevos”. Lo malo en este caso proviene de un hecho: se les ven las plumas… y ya es tarde para ponerse a ser coherentes con los intereses (también los lingüísticos) de aquéllos a quienes dicen representar.

Y ahora, cuando Montilla “reta” a Mas a dos debates televisivos, uno en catalán y otro en español, el pujolista auténtico le ha contestado que lo del debate en español “es una provocación”. Y quien no ha hecho nada a favor del bilingüismo consagrado por el artículo 3 de la Constitución… tendrá que envainársela.

La austeridad sindical
La opinión de Cefas La Razón 15 Octubre 2010

No hay semana que los sindicatos no reciban alguna nueva subvención de un Gobierno que se caracteriza por su prodigalidad en el uso del erario público. Las decenas de millones de euros se amontonan en las cuentas de UGT y CCOO, aunque les molestan las críticas. Ni siquiera necesitan ser unos pedigüeños, porque el Gobierno se adelanta y con el BOE en la mano les reparte unas dádivas que explican su colaboracionismo. La huelga fue un paripé. Un espectáculo de cara a la galería con el fin de lavar su mala conciencia por haber sido cómplices en la pésima política económica de los últimos años. Una vez completado el trámite de la huelga, vuelven a ser los dóciles sindicalistas que tienen mala conciencia por las incomodidades que le han causado a Zapatero. Es un espectáculo poco edificante ver cómo reciben estas subvenciones millonarias en estos tiempos de penalidades para millones de trabajadores. La crisis no afecta a la economía de los sindicatos, sus dirigentes y los liberados sindicales.

Persona no grata
IGNACIO CAMACHO ABC 15 Octubre 2010

EL Gobierno ha decidido victimarse para tratar de rentabilizar los abucheos —incívicos, irrespetuosos, faltones— del 12 de octubre. Invoca a la extrema derecha, al creciente tea party madrileño —algo de eso hay, pero no lo explica todo— en busca de argumentos-amenaza con los que conmover a la izquierda para que vuelva en socorro del presunto campeón de las libertades, que está noqueado en un rincón del ring sin atreverse a levantarse para no recibir más castigo. Zapatero sabe que en Madrid es persona non grata, porque la mayoría de los madrileños siente sus políticas de desestructuración territorial como un ataque al concepto de nación que simboliza la capital del Estado. La derecha lo detesta desde el minuto uno, y ahora sus propios militantes de izquierda lo han abofeteado en las primarias. No tiene dónde ir que no lo reciban de mal grado porque hasta los suyos rechazan ahora una foto que les comprometa el resultado de las autonómicas y municipales.

El presidente ha mandado a Chacón para que trate de poner pie en pared a las broncas de los desfiles, y la ministra ha patinado al proponer un ordenancismo absurdo que equivale a poner puertas al campo de la libertad, que es sagrada incluso para dar muestras de mala crianza como hicieron los energúmenos que no respetaron el homenaje a los militares caídos, ahora llamados piadosamente ausentescomo si hubiesen ido a hacer un recado. La propuesta ha ido a parar en saco roto, provocando indiferencia y hasta un cierto ridículo, y sólo ha servido para acusar el castigo; si Zapatero quiere evitar los silbidos tendrá que celebrar el próximo desfile —muy probablemente el último de su doble mandato— bajo una carpa. Este año quiso llegar a cencerros tapados, por detrás y sin megafonía, y sólo logró que los exaltados irritasen al Rey con su falta de respeto. No se puede esconder y acaso le empieza a faltar bizarría para aguantar la bronca y los exabruptos porque jamás ha llevado bien el trámite de no sentirse querido.

La cuestión es que antes lo abucheaban sólo los adversarios, lo que le permitía pasar el mal trago sintiéndose paladín del progresismo, y ahora él mismo teme el rechazo de sus huestes y no se atreve a ir a Rodiezmo ni a dar la cara a campo abierto. Lo que daría por una foto con los mineros como la del chileno Piñera. A su pesar encarna para la izquierda social el rostro de un abandono, y para colmo ha tenido que soportar que la derecha le salvase la huelga general por una cuestión de principios. El malestar madrileño lo puede focalizar con retórica victimista y un par de excusas sobre la crecida del extremismo conservador, pero la realidad es mucho más dura: una impopularidad devastadora. Cuando un gobernante pierde la calle está a punto de volver a ella. Pero sin cargo.

Incapacidad para comprender
FERNANDO FERNÁNDEZ ABC 15 Octubre 2010

LA economía sigue siendo la principal preocupación de los españoles. Más ahora, que cualquier atisbo de recuperación ha sido barrido por las lluvias de otoño. El Gobierno anda desconcertado y se divide entre los partidarios de un mayor ajuste que harían extensivo a las Comunidades Autónomas y los que critican la conversión capitalista de Zapatero y le reprochan haber abandonado todo discurso progresista. Entre estos últimos cunde la idea de restablecer puentes con los sindicatos, se necesitan sus votos y su cobertura ideológica, retirando el retraso en la edad de jubilación. De hacerlo coincidiendo con la colocación de bonos de la Generalitat entre particulares sería la peor campaña de relaciones públicas posible, porque recordaríamos a nuestros acreedores que tenemos un Gobierno débil y un problema fiscal sin resolver.

En estas vacilaciones, los ministros creen haber encontrado un filón en los abucheos al presidente y se lanzan como sabuesos a por una derecha para la que todo vale. Hay hasta a quien se le ha ocurrido un protocolo de fiestas que reservaría un tiempo y un espacio para los pitidos. Algo así como de 10:00 a 10:15 pitidos en el Campo del Moro, mientras las autoridades degustan un ágape. Tendría gracia, y sería digno de una película de Berlanga, si no hubiera cuatro millones y medio de parados que requieren atención.

El ministro Corbacho apura sus últimos minutos de sufrimiento y como siempre fue una buena persona a la que el cargo le vino grande, aprovecha para sincerarse. Se va orgulloso porque durante su mandato se ha alcanzado un elevadísimo nivel de cobertura del desempleo. Y con esa frase desvela, inconscientemente, el problema fundamental de este Gobierno a la hora de encarar la crisis. No les preocupa crear empleo, sino que los parados no sufran y dejen de votarles. No creen en la capacidad del tejido productivo privado para crear empleo, y como se les ha agotado el presupuesto, solo confían en que el subsidio aguante. Porque tampoco se atreven a tocar instituciones obsoletas del mercado de trabajo para no lesionar derechos adquiridos. Esta misma filosofía impregna el debate del cambio de modelo productivo.

No creen en la capacidad del emprendedor español para buscarse la vida, identificar oportunidades, aprovecharlas, y al hacerlo generar empleo y riqueza. Prefieren al empresario clientelar, buscador de rentas, subsidios y desgravaciones. Al que pueden someter con una partida presupuestaria convenientemente amañada, como hacen con los partidos políticos cuando necesitan sus votos, como han hecho con el PNV, que se ha llevado siete de cada diez euros de investigación y desarrollo.

Prefieren empresarios a los que puedan encerrar como a los manifestantes en un lugar secundario y permitirles que se desahoguen. Pero sin molestar a las altas instituciones del país que están pensando Han estado a punto de conseguirlo en la CEOE. Por eso no pueden entender la globalización ni la revolución tecnológica, porque sus expertos planificadores han analizado el modelo de negocio y han llegado a la conclusión de que será un fracaso. Les hace falta un gobierno mundial. Si no entendieron la mano invisible cómo van a entender el bit virtual o que la divisas puedan flotar libremente sin que alguien intervenga. Recuerden aquella frase del primer Zapatero. No puede ser que no haya dinero, para esto hemos ganado las elecciones. Volverán a oírla muchas veces en versiones más sofisticadas ahora que se ha abierto el año electoral.

Abucheos
Adriano y Zapatero
Agapito Maestre Libertad Digital 15 Octubre 2010

Resulta ridícula, casi patética, la pequeña discusión generada por los grititos del Gobierno contra el grito ciudadano del 12 de octubre, el día de la Fiesta Nacional. Penosos son todos los programas y columnas que discuten los "ideologemas" de Bono y la ministra del Ejército, de Zapatero o de la señora Pajín, sobre el momento más o menos oportuno y correcto para expresar una protesta contra el régimen político de Zapatero. Es tan anecdótico que el grito surgido del pueblo, de las bases de la ciudadanía, tuviera lugar en un determinado momento de la celebración del 12 de octubre como buscar "verdad" en las palabras de unos políticos que han hecho del engaño y, sobre todo, del sueldo que reciben del Estado su principal base de poder.

Lo decisivo, pues, fue la protesta surgida del pueblo. Recogida en un gran eslogan democrático que tanto me recordó la crítica de una ciudadana romana al emperador Adriano. Cuentan que el emperador Adriano paseaba un día por Roma de incógnito. Quería disfrutar del anonimato y de una mañana soleada de día de fiesta. Pretendía gozar de la calle como cualquier mortal sin poder. Pero, muy pronto, fue descubierto por una honrada ciudadana. Se trataba de una anciana que quería saber de los proyectos y soluciones de Adriano para mejorar la vida ciudadana. La buena mujer le preguntaba por todo, pero Adriano no le prestaba atención; el emperador quería ser sólo un ciudadano normalito.

Harto de las preguntas de la señora, y sin saber cómo quitársela de encima, Adriano exclamó: "¡Por favor, déjeme en paz; no tengo tiempo para usted!". A lo que contestó la vieja dama con no menos precisión: "Entonces, Adriano, no gobiernes". Pues esa, en efecto, es la respuesta que debemos darle a los ideólogos del PSOE: "Si ustedes no están dispuestos a escuchar a los ciudadanos, entonces no gobiernen". Lárguense. Eso es todo. Pero, si por el contrario, ustedes persisten en quedarse en el poder con la vieja cantinela de que son cuatro gatos los que protestan contra Zapatero, será menester que insistamos en lo sucedido el día de la Fiesta Nacional. Ese día surgió un grito de protesta de carácter democrático. No estaba organizado por ningún grupo político. Era un grito nacional, o sea, una forma de dignificar la ciudadanía.

Nadie dude de lo que quedará registrado de ese día en los anales del régimen político actual. Un historiador futuro de esta alevosa "democracia" escribirá:

El día 12 de octubre de 2010 la gente gritó: "Zapatero, dimisión". Allí por donde pasó ese día el presidente del Gobierno, ya fuera en la Plaza de Lima o por la Gran Vía de Madrid, el pueblo gritaba: "Zapatero, dimisión". Fue el eslogan de la protesta del día de la Fiesta Nacional. El resto es gana de perder el tiempo. O peor, mentir y ocultar la realidad.

Elecciones
Otro engaño del PSC, ¡no!
Antonio Robles Libertad Digital 15 Octubre 2010

Si hay algo detestable en las relaciones humanas donde el compromiso forma parte de ellas es la impostura y la falta de coherencia. Por eso en política, donde tales comportamientos rompen toda confianza entre administrador y administrado, son especialmente insoportables.

La desafección del ciudadano por la res publica tiene mucho que ver con este abuso. Sin embargo, forma parte de la práctica diaria de algunos políticos y sus formaciones. En algunos casos es su verdadera naturaleza. Como en el PSC, meridiano caso de tocomocho político perpetrado a lo largo de estos últimos 30 años en Cataluña con el ritmo y cadencia que le dictaba el interés coyuntural de cada momento. Quizás José Montilla acabe de rebasar el cinismo de esa impostura acudiendo a los actos de celebración del día de la Fiesta Nacional. Después de dos años sin acudir, después de dos años arremetiendo contra el Tribunal Constitucional, después de planificar y alentar una manifestación soberanista por el "derecho a decidir" en clara confrontación con la soberanía nacional de España, después de presidir un gobierno donde el independentismo ha logrado condicionar toda la legislatura y ha convertido a su partido en mera comparsa de uno más de los partidos soberanistas, ¿ahora, a dos meses escasos de unas elecciones autonómicas, quiere aparentar una normalidad española a la que tanto ayudó a deslegitimar?

No soy de los que piensa que está bien por sistema lo que bien acaba. Entre otras cosas porque esto no ha acabado, ni es una rectificación de los errores pasados, sino el camuflaje españolista que saca ante las autonómicas para volver a confundir a "su" electorado metropolitano muy alejado del nacionalismo, generalmente castellanohablante, y tradicionalmente partidario del socialismo felipista.

Mucho se ha escrito contra el nacionalismo como causa primera de la deriva soberanista de Cataluña y de quiebra de la igualdad de todos los españoles en derechos y obligaciones, pero no es culpa del alacrán comportarse como tal, al fin y al cabo es su naturaleza, sino de quien teniendo la responsabilidad del Estado, lo vende a retales sin importarle las consecuencias.

En todas las sociedades habrá siempre un grupo social que intente escamotear sus obligaciones con Hacienda. El mundo nunca será perfecto, pero es imperdonable que el Gobierno lo permita o pacte ventajas con los defraudadores para sacar ventajas compartidas contra el bien común del Estado.

Si alguien es culpable en Cataluña de la insolaridad y la exclusión, ése es el PSC y cada uno de sus dirigentes, empezando por Montilla. No por ser de origen cordobés, sino por no tener el coraje de defender los derechos de todos los catalanes en concordancia con los intereses constitucionales comunes de todos los españoles.

En el colmo del cinismo, exige ahora al señor Artur Mas que la lengua de uno de los dos debates cara a cara previstos entre ellos ha de ser en castellano. ¿Cómo se atreve a exigir ese derecho ahora, cuando ha sido su Gobierno y el de su antecesor, Pascual Maragall, quienes comenzaron a aplicar las multas lingüísticas por rotular en castellano? ¿Cómo se atreve a exigir ese derecho si cuando se presentó una Iniciativa Legislativa Popular a favor del bilingüismo, ni siquiera tuvo la decencia de asistir al debate? ¿Cómo se atreve a exigir ese derecho, cuando nunca lo ha ejercido en toda la legislatura sin que nadie se lo impidiera?

El dirigente de CiU Felip Puig le ha acusado de "insultar la inteligencia" de los electores y provocar un "ataque a la convivencia lingüística y social" de Cataluña por pedir un debate en castellano. Cada uno con su partitura. Todo comedia.

El PSC es culpable de que en Cataluña haya un 12,3% de ciudadanos que se abstienen cuando las elecciones son autonómicas, pero no cuando son generales. Y la mayor parte de esa abstención se concentra entre sus votantes tradicionales y las poblaciones propicias. No se puede pedir el voto a todos ellos para abandonar la defensa de sus derechos un día después de las elecciones. El PSC debe ser castigado por ese sufrido electorado. Si esta vez logra volver a confundirle, voy a comenzar a pensar que las sociedades se comportan como algunas de esas mujeres maltratadas empeñadas en engañarse: un ramo de flores, una sonrisa... y hasta la próxima bofetada.

¿Levantará Rajoy las alfombras? El PP y sus bases así lo anhelan
Ricardo RodríguezEl Semanal Digital 15 Octubre 2010

El discurso del líder popular debe pasar por un proyecto ilusionante, cargado de ideas frescas y apuestas claras. Pero, una vez alcanzado el Poder, nadie entendería que olvidase el pasado.

Poner la oreja, escuchar la voz de la calle, brindar alternativas, adaptarse a los desafíos de la realidad, ofrecer esperanza. Es el guión de Mariano Rajoy para alcanzar el éxito. La huida del voto socialista provocada por el cúmulo de deméritos de José Luis Rodríguez Zapatero lleva camino de otorgar al Partido Popular el trono de La Moncloa en 2012.

Algunos de los devastadores daños causados por Zapatero tendrán un muy complicado arreglo. Tocará a Rajoy remendar el desaguisado con el norte puesto en hacer realidad una España abierta, próspera y también apta para recuperar su papel en el mundo. El líder del PP parece ir por buen camino para quienes aspiran a ser representados por un centro-derecha moderno, abanderado de reformas, y todo lo demás.

Todo lo cual no debería implicar una renuncia de Mariano Rajoy al pasado y, una vez hecha realidad la reconquista del Poder, caer en los mismos errores de José María Aznar en 1996. Un Gobierno del PP no puede permitirse el lujo de volver a pasar a la Historia como un tonto útil. Aznar llegó a La Moncloa expresando un controvertido deseo de "pasar página" del felipismo, excusa utilizada para esconder grandes crímenes y secretos de Estado.

Al propio entorno de Rajoy, y por ende a sus bases, les chirriaría que su primer espada mirase hacia otro lado y guardase el polvo bajo las alfombras. Como si no llevasen una Legislatura sometidos al uso partidista por Zapatero de los mecanismos del Estado de Derecho en su contra. La mera mención de Juan Antonio González –JAG-, el supercomisario de Alfredo Pérez Rubalcaba, desata los deseos de los cargos populares de ir a por todas. Es de pura lógica.
Cuesta digerir así como así los agravios de una conspiración político-judicial-mediática perfectamente diseñada para desprestigiar al principal partido de la Oposición y llevada a cabo por los mismos responsables que en su día concibieron y perpetraron otras operaciones de Estado. No dejan de ser ciertos casos como Gürtel y sus efectos tóxicos sobre los de la Gaviota. Es evidente que los escándalos achican el campo a Rajoy, haciendo encerrarse en su área al PP.

Y ya verán la que les viene encima. Según se acerquen las elecciones, a algunos nos vence la sospecha de que lloverán espectaculares detenciones de populares a lo largo y ancho de España. Enseñarán las malas artes y habrá que mirar a La Moncloa, la lucecita que decía Felipe González acordándose de Franco. Todo medido para hacer el mayor daño a la Oposición cuando José Luis Rodríguez Zapatero necesite salir de algún cerco.

Por eso mismo, Mariano Rajoy no podría asentar las bases de un futurible Gobierno sobre los centros neurálgicos del régimen zapateril. No cabrá cerrar los ojos sobre el cubo de la basura nacional, hacer borrones y cuentas nuevas sobre los muchos abusos ordenados desde el puente de mando por Alfredo Pérez Rubalcaba, Cándido Conde-Pumpido y cia, sino ser exigentes en pos de una regeneración democrática.

Nada de eso fue un error
Luis del Pino Libertad Digital 15 Octubre 2010

A eso de las 21:30 de la noche del 11-M, José Luis Rodríguez Zapatero comenzaba una ronda de llamadas a los directores de los medios de comunicación, para decirles que su partido tenía información sobre la aparición de dos suicidas en los trenes, información que el gobierno del PP estaría ocultando. La conversación ya fue contada con detalle en su día por Pedro J. Ramírez en El Mundo.

Aquella ronda de llamadas de Zapatero marcaría el inicio de la ofensiva mediática del PSOE de cara al 14-M, articulada en torno a dos ideas fundamentales: una de ellas para consumo exclusivamente interno ("vuestra guerra, nuestros muertos") y otra para consumo tanto de la opinión pública española, como de la internacional ("el PP miente conscientemente, por interés electoral, al intentar achacar la autoría del atentado a ETA").

En realidad, quien mentía clamorosamente era Zapatero, puesto que tales suicidas no existían, pero la consigna tuvo una rápida difusión y una profunda influencia en los electores. En esa difusión y en esa influencia jugaría un papel destacado la Cadena Ser, que actuó como punta de lanza de aquella ofensiva mediática.

A las 22:00 de aquella noche, la Cadena Ser, por boca de Ana Terradillos, difunde la noticia de la falsa existencia de suicidas: "Tres fuentes distintas de la lucha antiterrorista han confirmado a la cadena SER que en el primer vagón del tren que explotaba antes de llegar a Atocha iba un terrorista suicida. Interior no lo confirma". Unos minutos después, personas vinculadas a los servicios de información comienzan a propagar esa tesis entre otros medios de comunicación. Rubalcaba, una hora y media después, acusaba veladamente a Acebes, en los micrófonos de la Ser, de haber dado información falsa y achacaba a eso las condenas de ETA que el PSOE había realizado a lo largo de la mañana.

A las 23:45, la Cadena Ser difunde el bulo de que el Gobierno español habría solicitado a Israel ayuda para identificar los restos de las víctimas mortales del atentado (lo que vendría a avalar la posible existencia de suicidas). Aquella sucesión de intoxicaciones tenía por objeto, evidentemente, vincular el atentado del 11-M con la guerra de Irak.

Con lo que no contaban quienes de forma tan entusiasta se dedicaron a propalar esa serie de bulos era con que las autopsias se finalizaran en un tiempo récord esa misma noche. Las autopsias, en efecto, terminaron a la 1:30 de la madrugada en IFEMA por el empeño personal de la doctora Carmen Baladía, sin encontrar ninguna evidencia de ningún terrorista suicida. Pero eso no iba a detener a quienes estaban dispuestos a todo con tal de provocar un vuelco en el resultado de las elecciones.

A las 6:00 de la mañana, en el programa matinal dirigido por Iñaki Gabilondo, no sólo se repitió la noticia de Ana Terradillos (a pesar de que ya estaba desmentida por las autopsias), sino que se la añadieron los elementos accesorios suficientes como para que nadie pudiera dudar de la veracidad de lo contado: no sólo había aparecido un suicida, sino que el cuerpo estaba depilado y con tres capas de ropa interior.

Hoy, Iñaki Gabilondo ha declarado, en un chat celebrado en el periódico ABC, que "esa noticia... fue un error. Nuestro redactor dio fiabilidad a una fuente que consideraba solvente."

¡Caramba! ¡Un error!
No me parece que fuera un error, señor Gabilondo. En mi opinión, fue una mentira consciente y conscientemente difundida, con el objeto de influir en unas elecciones. Por cierto, señor Gabilondo, lo que ustedes citaban en su noticia eran "tres fuentes de la lucha antiterrorista". ¿Dice usted ahora que se equivocaron al dar fiabilidad a una fuente? ¿Y qué pasa con las otras dos? ¿Han desaparecido por el camino?

Aunque en realidad, señor Gabilondo, reconozco que es hasta cierto punto irrelevante si cometió usted un error o difundió una mentira a sabiendas de que era mentira. Al fin y al cabo, usted no es otra cosa que un mandado; un mandado de lujo, pero mandado al fin.

Lo que sí es relevante, señor Gabilondo, es que la persona o personas que le transmitieron a ustedes esa información forman parte de la trama dura de intoxicación que volcó unas elecciones manipulando pruebas y creó una versión oficial falsa con la que, más allá de la mera coyuntura electoral, se ha impedido que los españoles sepamos quién atentó en España a tres días de unas elecciones.

¿Quiénes eran las tres fuentes a las que ustedes dieron credibilidad, señor Gabilondo? ¿No cree usted que tiene la obligación moral, si no legal, de contárnoslo, dado que esas fuentes podrían haber tenido una intención delictiva al difundir esas intoxicaciones?

¿Era Zapatero una de esas fuentes o fueron ustedes (o sus fuentes comunes) quienes informaron a Zapatero? ¿Pertenecía alguna de esas fuentes a nuestros servicios de información? ¿Quiénes fueron los que parieron la mentira y se la transmitieron a ustedes? ¿O la mentira era de cosecha propia y esas fuentes no existen?

Venga, señor Gabilondo, cuéntenoslo. A lo mejor nosotros no nos merecemos que nos lo cuente, pero las víctimas del atentado sí.

Y si no lo cuenta usted, señor Gabilondo, no nos venga con monsergas. Porque seguiremos teniendo el convencimiento de que, como dice la canción, nada de eso fue un error. Y de que usted participó conscientemente en el golpe mediático que ha conducido a la situación en la que ahora nos encontramos.

Chávez y ETA
Germán Yanke Estrella Digital 15 Octubre 2010

Quizá las delicadezas del Gobierno con algunos regímenes sospechosos, desde unos cuantos de la famosa Alianza de Civilizaciones hasta los populismos iberoamericanos, se deben a la pretensión de ofrecer a los aliados occidentales un flanco de diálogo con países que suscitan cada día reacciones recelosas o claramente adversas. La diplomacia se hace más que explicarse pero hay que reconocer que la nuestra no ha desplegado una estrategia muy acertada, hasta el punto de parecer (véase, por no citar más ejemplos, los casos de Cuba y Venezuela) los amigos de estos particulares gobiernos ante los aliados más próximos que los amigos de estos ante aquellos. En el caso de Venezuela las delicadezas, respondidas siempre con un atrabiliario comportamiento, se han encontrado ahora con el caso de ETA. A decir verdad, el “caso Cubillas” que ahora ocupa las páginas de los periódicos, tiene ya 25 años, los años en los que el imputado se ha ido labrando una posición al amparo de Chávez y en favor de sus compañeros de la banda. Si hay cosas con las que no se juega –y menos los diplomáticos-, una de las principales es la tolerancia cero con los terroristas, sus secuaces y sus apoyos y, tras tanto favor, bien habría estado una exigencia formal y material ante Caracas para que colabore verdaderamente en la lucha contra ETA.

Ante las demandas de la Justicia española y las sugerencias del Gobierno, después de reiteradas declaraciones retóricas, Chávez sale de nuevo con eso de que es perseguido por la extrema derecha norteamericana y europea, especialmente la española (que estaría encarnada en su falsaria exculpación) en el Gobierno y en la Audiencia Nacional, a tenor de sus palabras mientras viaja por el mundo estableciendo lazos –militares en la mayor parte de los casos- con otros regímenes autoritarios o dictatoriales. Mientras, los terroristas de ETA que estaban en otros países americanos viajan raudos al hogar venezolano, sigue la cooperación con el entorno de la banda, se protege a los que son reclamados por la Justicia española y se van conociendo datos y datos del entrenamiento allí desarrollado y de la cooperación con las FARC, otro bicho masajeado por el bolivariano con más cara que espalda.

Ha llegado el momento, por tanto, para que las exigencias judiciales y diplomáticas vayan acompañadas de una acción exterior de firmeza porque, si todos los asuntos bilaterales son importantes (y la suerte de los venezolanos maltratados por Chávez también), el tema de ETA es de una sensibilidad especial en la defensa de las libertades y los derechos humanos.

Quienes quieren seguir sin ver las cosas tal y como son insisten ahora, incluso por encima de los insultos del presidente venezolano, en que hay que demostrar que sabe lo que ocurre o que es el protector iberoamericano de la banda. Hay ya tantas evidencias que lo que hay que demostrar, y parece difícil, es que está dispuesto a combatirla y colaborar con España en la lucha contra el terrorismo.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

ETA-Chávez
La ofrenda de ZP a los caídos por España
Guillermo Dupuy Libertad Digital 15 Octubre 2010

Vaya por delante que yo no abuchearía a Zapatero durante una ofrenda a los caídos por España o en el momento de escuchar el himno nacional. Entre otras cosas porque tendría que recuperarme so pena de quedarme afónico y no poder seguir haciéndolo ya una vez pasados tan litúrgicos trances. Pero, sobre todo, porque considero que en esos solemnes momentos, el respeto a los españoles, tanto a los vivos como a los caídos, que quiero expresar con mis pitidos y abucheos al más incompetente y felón presidente de Gobierno de nuestra historia, debe tornarse en un profundo silencio.

Nada más lejos de mi intención, por tanto, que reprochar nada a los que no han distinguido los momentos para hacer una cosa y otra; entre otros motivos porque me consta que muchísimos de ellos desconocían lo que estaba sucediendo en el momento en el que inoportunamente pitaban. Y es que Defensa ha alejado tanto al público de la ceremonia que la ha hecho, en la práctica, invisible.

Por el contrario, lo que quiero denunciar en este artículo es la falta de respeto a los caídos por España que ha vuelto a mostrar Zapatero al pretender utilizarlos como parapeto frente a una más que merecida protesta contra él. Vamos, como si quienes silbaban a destiempo en esos momentos lo hicieran contra el himno nacional y contra quienes han dado su vida por lo que Zapatero llamó "concepto discutido y discutible". El inmenso caradura que nos gobierna los debe confundir con sus separatistas socios de Gobierno.

No es esta, sin embargo, la última muestra de desprecio a los españoles y a sus libertades que nos ha brindado quien, en su día, no tuvo empacho en prometer a ETA que "todo tendrá cabida, tenga el alcance que tenga" por "una tregua cuanto antes". Me refiero al nuevo y clamoroso abandono que Zapatero ha inflingido a nuestra administración de Justicia en sus vanos intentos de que el etarra Cubillas sea juzgado, ya sea en Venezuela, ya sea en España. Este jueves, el caudillo venezolano, en una nueva muestra de su protección a los terroristas, ha calificado este lógico y elemental requerimiento judicial como "una necedad a la que hay que hacer oídos sordos", al tiempo que la ha atribuido a una "conspiración internacional" orquestada principalmente por la "extrema derecha española". Eso, mientras su disciplinada televisión estatal calificaba a los terroristas de "refugiados vascos" y reiteraba las calumnias de su embajador en las que se acusaba a la guardia civil de practicar torturas.

¿Y cuál ha sido la reacción de nuestro presidente de Gobierno? Ninguna. El único que ha salido a la palestra ha sido el ministro de Justicia, Francisco Caamaño, pero no para defender a nuestras instituciones judiciales o a nuestra policía, sino para pedirnos "no polemizar en exceso con Venezuela".

Este es el respeto y la ofrenda a los caídos por España, especialmente a manos de la ETA, del presidente y de su Gobierno. Vamos, como para no abuchearlo.


Del zapaterismo al poszapaterismo
MANUEL MONTERO El Correo 15 Octubre 2010

La moda resulta fatal para el Gobierno y su partido. Todo el mundo habla del zapaterismo, para describir el tipo de política que encabeza ZP. Es una novedad conceptual, súbitamente de uso común. No hace muchos meses el apelativo era muy excepcional, apenas una ironía. Lo habitual era referirse al 'Gobierno socialista', al 'Gobierno de Zapatero'. De pronto, zapaterismo, la etiqueta que llega para quedarse. Constituye el principal síntoma de que su tiempo ha pasado: como si hubiese quedado sopesado, juzgado y sentenciado, ya ha recibido nombre. Al bautizarlo se sobreentiende que ha dado de sí todo lo que llevaba dentro, que no dará más sorpresas, o que serán las de antes. Podría sobrevivirse a sí mismo, pero como variaciones sobre el mismo tema, dentro de unos límites ya agotados.
Afloran las definiciones del zapaterismo -inconsistencia ideológica, gusto por la improvisación, voluntarismo, tez izquierdista...-. Serán más o menos precisas, pero todo el mundo entiende de qué se habla al mentar zapaterismo, una forma de hacer política no siempre inserta en la realidad. Hay consenso sobre su contenido y sobre que es un raro sistema de gobierno y de buscar votos. Viene a convertirse en una de las variantes de la socialdemocracia, cuyos axiomas, de por sí tenues, ha contribuido a volatilizar.

Zapaterismo: al enunciarlo, el epígrafe deviene en epitafio. Suena a juicio final. El nombre se impone sobre socialista, de izquierdas, progresista (sin negarlos). Se usa con saña, porque se ve como un sistema político cerrado, sin capacidad de renovarse, con todos sus tics definidos y gastados. Y, lo peor, ahora sin poder practicar la caridad. Le es atroz, pues ha sido uno de sus ingredientes su habilidad para escenificar imágenes benefactoras, vía subvenciones, devoluciones de impuestos o la conversión del Estado en ONG. Como la beneficencia sostenible ya no es sostenible, el zapaterismo se queda coagulado. Al igual que sucede con la sangre, el sistema pierde liquidez y se va solidificando sin cambiar de estado.

Curiosamente, el término zapaterismo ha irrumpido con fuerza en la opinión pública asociado a poszapaterismo. El debate actual gira en torno a si éste está al caer. El Gobierno se indigna y dice que nanay, que el jefe goza de buena salud política, que es insustituible, el mejor activo. No dicen que resurgirá de sus cenizas cual ave fénix porque para los próceres zapateristas el líder ZP siempre ha sido águila sin yerro, siempre al vuelo de la buena voluntad, pues en esta doctrina las buenas intenciones lo justifican todo.

El zapaterismo, como todos lo ismos que en el poder han sido, se revuelve cuando se siente cuestionado, en peligro o menospreciado. Y sobreactúa, otra de sus tónicas. A veces llega a extremos místicos, como cuando Guerra dijo lo de «Señorita Trini». Entraron al trapo una vicepresidenta y tres ministras. Nada menos. Se conoce que Guerra manda mucho más de lo que se creía, cuando con una sola palabra consigue tal movilización gubernamental. Más que la huelga general, la crisis o los avatares del Estatut.

Cuando la vicepresidenta de autos dice que «de poszapaterismo, nada» o en el PP Sáenz de Santamaría asegura que «el poszapaterismo es Rajoy», cometen un error de concepto. Pues la idea del 'pos' no remite necesariamente a lo que viene después de Zapatero. No suele ser una acotación cronológica. El uso normal del prefijo no anula al sustantivo. Alude más bien a una suerte de prolongación terminal, más allá de su ciclo vital. Posfranquistas no son los políticos que vinieron después de Franco, sino sus nostálgicos. El 'pos' no alude a borrón y cuenta nueva, como parece suponerse, sino a una vida después de la vida, incluso agónica.
Si pasa como con otros casos, el poszapaterismo constituirá una prolongación del zapaterismo 'aprés la lettre'. Sería su estilización, que ahondase en los mecanismos básicos de su forma de hacer política (el politicocorrectismo verbal, el buenismo, cierto gauchismo sinsorgo), sobre todo los que le han llevado al desastre. Lo contrario, que el poszapaterismo enmendase las formas y el fondo, sería contra natura, una especie de milagro. Los políticos tienen capacidad de rectificar -otra seña de identidad de la etapa-, pero no de rectificarse. Los sistemas políticos no suelen cambiar sus fundamentos. Las metamorfosis les suelen venir inducidas desde fuera, cuando salen del poder y llegan unos nuevos a matar al padre. Mientras están en el mando suelen insistir en sus comportamientos definitorios, que piensan son los que les han llevado a la gloria, por lo que profundizan en ellos y se hunden en las arenas movedizas.

¿El poszapaterismo ha empezado ya? ¿Lo lidera el propio Zapatero? Seguramente, pues el zapaterismo ha dado también en organización política, con tendencia a fosilizarse rápidamente: no abundan las disensiones y hay tendencia a hundirse todos juntos asidos del brazo, quizás pensando (optimismo antropológico) que así se flota, por el bulto. Si a alguno se le ocurre decir que esto va mal -si lo dice en público, en privado nadie parece dudarlo- le caen admoniciones hasta que, humilde, rectifica y entona el 'Yo pecador'. En estas condiciones las posibilidades de enmendalla y no sostenella son nulas.

Es probable que hayamos entrado ya en el poszapaterismo, por agotamiento de sus energías y recursos, y que el 'remake' lo esté dirigiendo el propio ZP, nada mejor que el padre de la criatura para criarla o malcriarla. En tales condiciones podría durar varios años, pero por la breada que ha cogido da la impresión de que esto va a ser rápido.

¡Catalanes, la patria está en peligro!
Carlos Sánchez. El Confidencial 15 Octubre 2010

Antoni Castells i Oliveres es un hombre serio y sin duda cabal. Habla tranquilo y escucha, lo cual se agradece en un mundo en el que los políticos suelen estar pagados de sí mismos y hablan y hablan sin parar (casi como los periodistas).

Castells, sin embargo, es algo circunspecto. Probablemente porque desde hace muchos años escudriña las tripas del sistema autonómico, y eso obliga a tentarse la ropa antes de proferir palabra alguna. Sobre todo teniendo en cuenta que la financiación de las regiones ha acabado por convertirse en un arcano.

Conocí a un prestigioso economista autor de media docena de libros sobre la financiación autonómica -tochos de aquí te espero- que reconocía en privado su incapacidad para descifrar el sistema y sus consecuencias. Y algo similar sostiene el profesor Carlos Monasterio, otro prohombre de la financiación autonómica. Como recuerda este artículo, el reparto de los recursos públicos entre las 17 comunidades autónomas es lo más parecido a un laberinto. Pero lo peor es que cada vez que se retoca, el cambio consiste en añadir un pasillo más al laberinto previo. Haciéndolo más complicado e ininteligible para el común de los mortales.

Esa complejidad del sistema puede explicar por qué Castells ha acabado por tirar por la calle de en medio y sin vacilar ha propuesto una imaginativa -y sencilla- fórmula para financiar parte del abultado déficit fiscal de Cataluña. Va a poner en circulación una especie de ‘bono patriótico’ que se distribuirá entre los particulares. A 1.000 euros la pieza y con un 4,75% de interés a un año. Una auténtica bicoca, dicen algunos.

Lo que no dice Castells es que ofrece esa rentabilidad porque Cataluña anda escasa de cariño, se entiende que por parte de los mercados. Y no es de extrañar tal frialdad a la vista de cómo ha funcionado la economía catalana desde que el señor Castells es conseller de Economía y Finanzas. No son ganas de fastidiar, pero algunos datos pueden ilustrar lo que se está hablando.

Cataluña, según datos de la propia Generalitat, mantiene un endeudamiento de 33.776,45 millones de euros, de los que ‘sólo’ 25.724 millones computan a efectos de la Unión Europea. Hay, por lo tanto, una partida importante que está fuera del circuito ‘oficial’, y que corresponde a las deudas generadas por las empresas públicas que no computan en términos SEC 95. No se trata de una cantidad pequeña. Nada menos que 7.840 millones están fuera del control de Eurostat, lo que da idea del tamaño del problema. Pero si se suman otros 2.480 millones que deben las empresas públicas en términos de protocolo de déficit excesivo (SEC 95) estamos ante una cantidad verdaderamente importante. Las empresas públicas catalanas debían hasta el pasado 31 de marzo, 10.320 millones de euros.

Un considerable agujero
¿Para qué quiere ese dinero el gobierno catalán? No para afrontar una ambiciosa política de inversiones capaz de ensanchar el potencial de crecimiento económico. Muy al contrario, ese dinero se destinará a financiar gasto corriente

¿Mucho o poco? Desde luego si se confronta con otras comunidades es una cantidad abultada. Incluso si se compara con lo que debe España, que como se sabe es algo mayor que Cataluña, estamos ante un agujero considerable. La deuda de las empresas públicas estatales alcanza los 27.327 millones de euros, pero en esta cantidad se incluyen los números rojos de Renfe, Adif o Aena, que alguna presencia tienen en Cataluña.

Probablemente para el señor Castells aquella es una cifra poco importante, y eso justifica que el gobierno del señor Montilla pida más dinero a los contribuyentes-ahorradores.

Se dirá que no hay problema siempre y cuando el gobierno catalán tenga capacidad de devolver el dinero que pide prestado a los ciudadanos. Y es verdad que hoy por hoy no parece que la Generalitat vaya a entrar en bancarrota. Surge entonces otra duda. ¿Para qué quiere ese dinero el gobierno catalán? No vayan a creer que para afrontar una ambiciosa política de inversiones capaz de ensanchar el potencial de crecimiento económico.

Muy al contrario, ese dinero -entre 1.500 y 2.500 millones de euros- se destinará a financiar gasto corriente. O lo que es lo mismo. El objetivo es mantener un modelo de política económica que simplemente ha fracasado, como ponen de relieve algunos datos dignos de tenerse en cuenta. La economía catalana crece menos que la media de España desde hace al menos una década. Y, lo que es todavía más relevante, no parece que haya sabido aprovechar la recuperación de la economía que se ha producido en los países exportadores en 2010 después del derrumbe del año pasado. Este año, Cataluña volverá a crecer menos que España.

No sería un problema si a cambio de tan cuantioso endeudamiento se hubiera creado empleo, pero lo cierto es que esta ingente cantidad de dinero ha servido para muy poco.Es decir, que ni hay puestos de trabajo ni hacienda pública solvente.

Son unos magros resultados económicos que se producen después de casi dos décadas en los que los distintos gobiernos catalanes (antes de CiU y ahora del tripartito) han condicionado la financiación autonómica del país de forma determinante, hasta el punto de que puede decirse que el proceso de transferencias se ha culminado gracias a la capacidad de presión de los diputados catalanistas en el Congreso de los Diputados. O por decirlo de una manera más clara: el modelo se ha hecho a imagen y semejanza de lo que ha querido Cataluña.

A la vista de la experiencia, no parece que los distintos sistemas hayan funcionado muy bien. Sin duda que Castells, que ha anunciado que abandonará el Govern -gane o pierda el tripartito- tras las elecciones catalanas, tendrá tiempo para pensar como salir del laberinto. Desde luego que como economista era mejor que como político.

Galicia
La lengua como excusa
alfredo aycart ABC Galicia 15 Octubre 2010

Toda dictadura necesita sus cuerpos coercitivos, capaces de imponer por cierto tiempo la voluntad de la oligarquía dominante frente a los deseos, intenciones y ambiciones de unos administrados a quienes se niega la capacidad de decidir por sí mismos. Son los esbirros del totalitarismo, claves para la alienación de los súbditos y elemento fundamental para asegurar la pervivencia del régimen.

También la dictadura de la lengua, el intento irracional de excluir una de las lenguas oficiales de la Comunidad de las aulas gallegas cuenta con su policía propia, plenamente dogmatizada, encuadrada en algunos de los llamados equipos de Normalización que proliferan en los centros públicos y financiada por la administración autonómica a través de la secretaría general de Política Lingüística, la institución desde la que se canalizaron buena parte de las jugosas y aún insuficientemente explicadas subvenciones recibidas por la Mesa por la Normalización durante el bipartito.

Algunos de los guardianes de la lengua, convencidos quizás de que la letra con sangre entra, han trascendido al parecer de su objetivo fundacional para convertirse también en instrumentos de adoctrinamiento ideológico. De hecho, una de sus páginas web mostraba imágenes del denominado «Briga» un grupúsculo filoterrorista con raigambre en el independentismo gallego, según la denuncia formulada por «Galicia Bilingüe» la asociación defensora de la educación en los dos idiomas oficiales, que ha sido víctima ya de varios atentados de los talibanes del idioma.

Abona la veracidad de la denuncia formulada ante la Consellería de Educación la vacua réplica de la coordinadora de los equipos de normalización y dinamización. La portavoz, Valentina Formoso, señalada como responsable de la mencionada web, ha obviado la existencia de las imágenes para acusar a Galicia Bilingüe de difamar e intentar criminalizar a los equipos de Normalización.

El problema es que los hechos son tozudos. Tanto como la aparición en la página web de otro de los equipos de normalización, el del CPI Marcelino Aurelio Rey, de Cuntis, de un video en el que se ensalza y se exige la liberación de los dos independentistas gallegos condenados por colocar un artefacto explosivo en una entidad bancaria. Al margen de esos hechos puntuales, hay que entender, en principio, que la mayor parte de los equipos de Normalización y Dinamización se limitan a cumplir estrictamente las funciones para las que fueron creados, ya que en caso contrario se entiende que las autoridades educativas de la Xunta habrían actuado con contundencia. Es de esperar que esa sea la actitud de una Consellería de Educación que permanece bajo la lupa de muchos de los votantes que contribuyeron a llevar a Alberto Núñez Feijóo a la presidencia.

De Tegra, Trega y Tecla
ANDRÉS FREIRE ABC Galicia 15 Octubre 2010

La ley lo exige. La única forma admitida oficialmente de nuestros topónimos es la gallega. Y por eso, quien pasa por La Guardia (ya ven qué respeto le tengo a esa ley) comprende, tras su sorpresa inicial, que los carteles que anuncian la cercanía del monte Santa Tegra se refieren a lo que solemos llamar Tecla. Los visitantes no avisados pasan de largo confundidos. Es sabido que, desde hace tiempo, tanto la hospitalidad al visitante como el respeto al turista son subordinados al altar de la normalización da nosa lingua.

Lo curioso es que los normativistas tienen razón en esta ocasión con la forma «propia» escogida. Tegra es el topónimo que podría haber sido. Es una palabra documentada en la Edad Media («mons Teurega» dicen que dice un documento en Tuy), que debería haber evolucionado a Trega. Ocurre, empero, que nadie encuentra sentido a Trega, de modo que los hablantes se apropiaron pronto para el topónimo de una santa de nombre reconocible: Tecla. Nada raro, por otro lado. La toponimia española está plena de santos que no lo eran y de topónimos surgidos del error. Por ejemplo, hoy llamamos la Mancha a un canal que, en puridad, deberíamos llamar la Manga. Cosas de la lengua viva y de unos hablantes imperitos en filología.

Pero los comités que diseñan el neogallego no simpatizan con las imperfecciones de la lengua común, sobre todo si estos «errores» suenan a castellano. La cercana Rosal nos remite a un antiguo pero menos noble nombre (Rozal, como en Las Rozas de Madrid), pero Rosal es palabra gallega y no es preciso aquí corregir a los nativos. En cambio, Santa Tecla parece castellano. Por consiguiente, el normativismo apela al mito del origen y a los sacrosantos textos antiguos. Tegra habemus, que es topónimo gallego.

El tópico nos dice que el objetivo es preservar los «nombre verdaderos». Un análisis más sincero nos muestra que se trata de purificar el nomenclátor galaico de miasmas castellanistas. Tan es así que, si una villa ha sido bautizada en castellano, es preciso galleguizarla. Véase las Pueblas fundadas hace siglos con tal nombre y que se han dado en llamar Pobra, un vulgarismo improbable que los locales han de acatar.

Que los nativos de La Guardia andan confundidos con su nombre «propio» lo prueba la vacilación en los carteles, donde Tegra y Trega se alternan casi al azar, mientras Tecla está proscrito del vocabulario oficial. Los guardeses, según parece, ignoran el nombre verdadero de sus cosas y lugares. Un comité, que es muy sabio y conocedor, se arroga el derecho a decidir por ellos cómo han de decirlos. No se limita a constatarlos, como hace la Academia española. Para este comité, la lengua no es un hecho social vivo y cambiante, sino un tótem incorruptible. Y como la lengua es suya y no del pueblo, corrigen con leyes y diccionarios las torpes palabras de los hablantes.

“La negociación es para ETA lo que una inyección de adrenalina para un corazón agotado”
“El gobierno de Zapatero no ha modificado su política antiterrorista de negociación, sólo ha cambiado la forma de presentarla a la sociedad”
“Egunkaria ha sido (y volverá a ser) una tapadera económica de ETA”
 Foro Ermua 15 Octubre 2010

Entrevista a Inma Castilla de Cortázar, presidenta del Foro Ermua
Parcialmente publicada en La Razón el pasado sábado 2 de octubre de 2010

¿Qué opina el Foro Ermua del reciente comunicado de la banda terrorista?
El comunicado de ETA es un eslabón más en la escenificación de ese acuerdo que el Gobierno de Zapatero tiene con ETA de llegar a un final “dialogado”. Por medio del cual, los terroristas volverán a las Instituciones (bueno, continuarán porque ahí siguen en 42 Ayuntamientos) a cambio de un vago compromiso de condena del terrorismo, que se considere “suficiente” de cara a la opinión pública. Es decir, el gobierno de Zapatero no ha modificado su política antiterrorista de negociación y cesión, sólo ha cambiado la forma de presentarla a la sociedad. Hay cesiones a ETA, como venimos viendo y denunciando, camufladas en unas declaraciones en general “impecables” del Ministro de Interior.

El Gobierno dice que se mantiene escéptico ante el comunicado de la banda, pero no ha dado una respuesta. ¿Cómo interpreta ese silencio? ¿Cuál cree que va a ser la decisión que tome el Ejecutivo?
Evidentemente el Gobierno “le está comprando a ETA” un comunicado presentable, algo que pueda venderse electoralmente como la escenificación de su derrota. Y ETA está echando un pulso al Gobierno para obtener más ventajas. Sólo así son comprensibles las declaraciones de Rodolfo Ares, Consejero de Interior del Gobierno vasco, que habla de la “insuficiencia” y las del presidente del PSE, Jesús Eguiguren, de considerar el comunicado “una buena noticia”. El Ministro de Interior, que es un inteligente bruñidor de estrategias inconfesables, se limita a decir que no se modificará para nada la política antiterrorista: eso es lo malo, porque con la apariencia de firmeza policial, ha habido en los pasados meses cesiones incomprensibles en materia de política penitencial y en decisiones judiciales, que sólo son inteligibles por la presión de un Gobierno débil a las instituciones correspondientes, extralimitándose evidentemente en sus competencias. Me refiero a la liberación de Diez Usobiaga, de Iñaki de Renteria, al acercamiento de otros muchos,… a la “absolución colectiva” de varios etarras por el propio Ministro de Interior que renunciaba a llamarlos ETARRA por un “supuesto” arrepentimiento en la cárcel,… Por no referirme a la decisión del Juez Bermúdez de absolver a los máximos responsables de Egunkaria, cuando está más que acreditado (por el juez Del Olmo, entre otros) que ha sido (y volverá a ser) una tapadera económica de ETA.

El comunicado a quién cree que ha sorprendido más, al Gobierno o a la izquierda abertzale?
Evidentemente, no hay sorpresa para ninguno de ellos. El más decepcionado es el Gobierno porque ETA no sólo mata y extorsiona, sino que humilla, y sistemáticamente se chulea de las instituciones y en ese caso, una vez más del Gobierno del presidente Zapatero, que incomprensible se muestra incapaz de entender que a ETA se le puede derrotar sólo con la ley, limpiamente. Estamos ante una chapuza de primer orden que además de indecente es contraproducente.

El Foro Ermua ha insistido en que se estaban dando los pasos de una negociación encubierta con el Gobierno. ¿Sigue pensando lo mismo?
Desde el Foro Ermua sostenemos que el gobierno de Zapatero viene preparando la escenificación de la derrota de ETA pactada con ETA. Y este comunicado no es más que la puesta en escena de ETA como interlocutor “legitimado” de un gobierno penosamente débil. Evidentemente, ETA quiere estar en las Instituciones y a partir de ahora vamos a ver “el forcejeo” de ambas partes. Mucho nos tememos que ETA lo conseguirá, si no abortamos entre todos este intento.

¿En qué se basa?
En los hechos (algunos de los que ya he enumerado) y en las declaraciones que se convierten en realidades. La hoja de ruta la ha descrito pormenorizadamente Jesús Eguiguren, al que descalifican pero no le cesan como presidente del PSE. Esa hoja de ruta es sospechosamente coincidente con la de la propia ETA-Batasuna y es la que se va cumpliendo, incluso en la modulación de las declaraciones del Ministro Rubalcaba.

Tengo entendido que desde el Foro Ermua trasladaron a Ares sus preocupaciones sobre la estrategia de negociación, ¿qué le dijo?
Personalmente tenemos una buena relación de respeto mutuo. Nos trasladaron básicamente que “no pusiéramos palos en las ruedas” para lograr el fin de ETA cuanto antes. Saben que nuestra desconfianza es absoluta hacia el Gobierno de Zapatero y hacia su Ministro de Interior, y que toda negociación reduce a pavesas la credibilidad de la alternativa constitucionalista en el País Vasco. Lo saben pero piensan que en política es justificable cualquier estrategia y que la ética es sólo un añadido si conviene electoralmente.

¿Por qué no ha retirado Zapatero todavía la Resolución del Congreso de 2005 para dialogar con ETA después de tantas negociaciones fracasadas, espera alguna negociación más?
Porque el presidente Zapatero no contempla la derrota de ETA, sino el acuerdo con ETA, “la solución dialogada”, por eso nunca se han interrumpido los contactos con la banda, ni se ha derogado esta Resolución de 2005, ni se ha disuelto los 42 Ayuntamientos pobernados por ANV, … etc, etc. Jaime Mayor Oreja habló que estamos en la segunda parte de un partido y es un símil acertado. Para el Foro Ermua es sospechosamente incomprensible esta obstinación del Gobierno en la negociación, que el propio Zapatero reconoce en su convicción de dejar las puertas siempre abiertas.

Esta tregua encierra alguna novedad que la distinga de otras anteriores?
Ésta es “un aperitivo” del golpe de efecto que el gobierno busca. Ésta es más obscena que otras porque a ETA hace tiempo que la podríamos haber derrotado con los instrumentos de los que el Estado de Derecho dispone gracias a los gobiernos del Presidente José María Aznar. Ni Adolfo Suarez, ni Felipe González tenían esos procedimientos legales habilitados a su disposición. Por eso lo que hace Rodriguez Zapatero es un destrozo para la democracia española.

Ante el “flojo” apoyo que ETA proporciona en su comunicado a la izquierda abertzale ¿romperá de una vez con la banda?
ETA a lo largo de su historia ha estado desunida. No hay que preocuparse de lo que haga ETA y su entorno, sino de lo que tiene que hacer un Gobierno que se precie de su dignidad, que es el tiene obligación de representarnos a los ciudadanos y particularmente a los que han sufrido más directamente el terrorismo.

¿Se pueden dar las condiciones de una izquierda abertzale light?
(Me sonrío) El lenguaje tramposo es un gran peligro, en esto como en todo. Si ETA y su entorno, con sus objetivos de siempre, se pretende que pasen -sin solución de continuidad- con ventajas penitenciales y políticas a unas condiciones de “normalidad” en las instituciones es una injusticia intolerable. Sólo la justicia es la antesala de la convivencia.

Con los datos que ustedes maneja, ¿cree que se puede decir que ETA está debilitada?
Indudablemente. Pero si un Gobierno en lugar de terminar de derrotarlos, los legitima como interlocutor se fortalecen automáticamente: la negociación es para ETA lo que una inyección de adrenalina es para un corazón insuficiente. Por otra parte y simultáneamente, el Gobierno que legitima a los terroristas nos discrimina al hacerlo a los ciudadanos que respetamos la ley. Si además ocurre como es el caso de España, único en el mundo, que jamás una víctima del terrorismo se ha tomado la justicia por su mano sino que, cívicamente, han delegado en el Estado de Derecho la aplicación de la justicia, toda negociación, acuerdo, o trapicheo con los terroristas es un fraude indecente.

Si el Gobierno les niega ahora el diálogo que exigen, que estrategia utilizarán ahora para colarse en las municipales vascas y forales? ¿Cree que se colarán finalmente?
Estamos en un “forcejeo” para lograr que la opinión pública acepte la presencia de los “antes etarras” en las instituciones. Y sino se repetirán las estrategias que fueron diseñadas con PCTV (decir que no había datos para no dejarlos concurrir a las elecciones) o la de ANV que fue un esperpento, un atentado al sentido común.

El Ejecutivo de Zapatero está negociando los presupuestos con el PNV. Esto añadiría un riesgo más a la permanencia del pacto PP-PSE en el Gobierno vasco?
El presidente Zapatero hace lo que “le conviene” a corto plazo y no tiene reparos en contradecir sus hechos o sus palabras a las 24 horas. Negociar con el PNV es una contradicción y un desprestigio para el Gobierno Patxi López, pero es que con una política antiterrorista de acuerdo con ETA el actual Gobierno vasco es una farsa. Esto es así, aunque el PP se resista a reconocerlo y a actuar en consecuencia.

¿Le sorprende que entre los objetivos de la hoja de ruta de la banda terrorista esté la del desgaste electoral del PNV y la destrucción de Aralar?
No, no me sorprende. ETA está más cómoda negociando con un partido socialista que con el PNV. El gran descubrimiento de ETA es que es más rentable tener como aliado al PSOE, que desde antes de llegar al poder (antes del 14-M de 2004) está haciendo lo que siempre ha hecho el nacionalismo: negociar con ETA y sacar ventajas de de ese entendimiento.

¿Tienen previsto hacer algo desde el Foro Ermua?
Tenemos previstas unas Jornadas sobre “La negociación con terroristas” el próximo 1 (viernes por la tarde) y 2 (sábado por la mañana) de octubre en el Hotel Velázquez de Madrid. Y seguiremos diciendo claramente lo que desgraciadamente los hechos nos confirman. Seguiremos diciéndolo en público y en privado a Mariano Rajoy, a Rodolfo Ares, a la vicepresidenta Fernández de la Vega,… Esto último si quieren recibirnos.
 

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