AGLI

Recortes de Prensa   Jueves 21  Octubre  2010

 

Del chute de ‘rubalcabaina’ que puso en marcha a la muchachada de Prisa
Editorial www.gaceta.es 21 Octubre 2010

A última hora será Alfredo Pérez Rubalcaba quien, como diría Spengler, salvará el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Ésa es la conclusión que podía extraerse de algunos análisis de los chicos de la zurda tras meterse una dósis de ‘rubalcabaina’ en vena. Al final, oigan, tanta historia para acabar echando mano del felipismo, como recordaba Enric Juliana en ‘La Vanguardia’: “Ha tenido que llamar a los séniors del PSOE para que apuntalen al Gobierno”.

Esto huele a fin de ciclo. Lo decía el otro día alguien en ‘El País’, aunque el diario de Prisa se haya volcado con su protegido –”nuevo hombre fuerte”– al que, ¿recuerdan?, promocionaban el pasado mes de junio con un publirreportaje a toda pastilla en ‘El País Semanal’ firmado por Juan José Millás. ¡Cómo no sería la inmensa alegría de los muchachos –es un decir, porque algunos tienen más años que la tos– que hasta Antonio San José en CNN+ parecía hacerle la competencia en el ‘yupi-yupi’ al recién nombrado “hombre fuerte”! Según San José, a Zapatero le había cambiado hasta la cara, había rejuvenecido, etc. ¡Qué entusiasmo tan desbordante! ¡Qué alharaca! ¡Qué alboroto!
ETA, al fondo

Es normal que por las verdes praderas del grupo del difunto camarada Jesús Polanco (¡presente!) echaran las campanas al vuelo. Apareció Rubalcaba y a ellos sólo les faltó entonar una versión de aquel ‘Y en eso llegó Fidel’ de Carlos Puebla. Luis R. Aizpeolea, en la edición digital de ‘El País’, afirmaba que su nombramiento, junto con el de Ramón Jauregui, “certifica que el presidente coloca como objetivo fundamental del tramo final de su segunda legislatura el proceso terminal de ETA”. Y no será porque no lo habíamos dicho...

Desgranaba Fernando Garea, también en el mismo soporte y en el mismo medio, algunas claves de la crisis de Gobierno. De nuestra perseguidora de periodistas favorita, María Teresa Fernández de la Vega, aseguraba que “estaba quemada también en lo personal”. ¿Iría por lo del palacete de Beneixida? ¿Continuará echando mano de la Abogacía del Estado para intentar empurar al director y a la directora adjunta de este papel? ¡Cuántas preguntas! Pero al lío, que me pierdo.

“Los perdedores de las primarias de Madrid salen reforzados” (ándate con ojo, Tomás), lo que equivaldría a dar por hecho que el propio Zapatero ha sido uno de ellos, por más que digan. Otra cosa es cómo queda el PSOE, porque “el partido no funcionaba”, y eso se lo achacaban a Leire Pajín: “Zapatero no podía dejarla fuera, aunque admita implícitamente que no fue un acierto hacerla ‘número tres’ del partido”.

Por ‘Público’ (edición digital) se ve que les pilló más a contramano. A Ignacio Escolar tan sólo se le ocurría resaltar lo del gabinete “más político y menos técnico, para bien y para mal” y enchufar el discurso victimista de la ‘damnificada’ Bibiana Aído, puesto que la absorción de Igualdad por Sanidad era “una cesión a la derecha que ha criminalizado un ministerio necesario hasta convertirlo en un problema de imagen”.
Nada nuevo

Por lo demás, la ‘vuvuzela’ de papel de Jaume Roures seguía con lo esperable. El mismo Escolar describía a Mariano Rajoy como un “opni”, “objeto político no identificado”, al que le echaba en cara “la táctica irresponsable que está siguiendo la derecha estos días, con su respuesta ante el acuerdo del PSOE con esos tradicionales socios del PP, con PNV y CC”. Ya les advertí que no había novedad alguna. Quizá alguna voz más alta que la otra.

Isaac Rosa abogaba, con reminiscencias de boletín ‘prochino’, por meter en un tren hacia Francia “a periodistas y tertulianos, pero también a Aguirre, a los sindicatos amarillos revientahuelgas y a uso cuantos empresarios de ésos que saben mantener prietas las filas entre sus trabajadores”. Por cierto, que utilizaba como ariete descalificador eso de “nuestros legionarios”, como si eso fuera insultante para algunos. Incluido él, que no tuvo empacho en recibir el premio de una fundación que honra la memoria de un legionario metido a editor.

¡Ay, qué cosas! Hasta Manuel Rico escribiendo que “es de justicia reconocer que la ruptura del pacto que el PP mantenía con CC es un acto de coherencia”.
Otros a lo suyo

Por rellenar un poco más la página, cuarto y mitad de empanada mental de Enric Sopena en su singular digital, con un titular-hojaldre, transcribo literalmente: “¿Por qué Rajoy, quien dice cómo acabar la crisis no auxilia a Sarkozy?” y un relleno del tipo “el toque quijotesco ennoblecería aún más las propuestas contra la crisis del presidente popular, a punto de que le premien con el Nobel de Economía, una vez se conozca la eficacia enorme de su bálsamo”. ¿Era una ironía? ¿Un sarcasmo quizá? Vaya humor...

Tampoco era el único, porque Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, juntos pero no revueltos, firmaban sendos artículos de opinión en ‘El País’ poniendo de vuelta y media los Presupuestos Generales del Estado. Habrá que ver qué dicen de los ‘nuevos’ ministros del Gobierno.
En fin, pásenlo bien si les dejan. Que nosotros nos vamos a celebrar nuestro ‘cumple’, pese a quien pese.

Apuesta final por la negociación
Editorial www.gaceta.es 21 Octubre 2010

El presidente del Gobierno ha encumbrado a Alfredo Pérez Rubalcaba, convirtiéndole en el alma y la imagen del Ejecutivo.

José Luis Rodríguez Zapatero ha decidido apostar su supervivencia política a la negociación con ETA. Inmediatamente después de que el PNV le instara a “aprovechar” el “año y pico” que le ha “dado” para avanzar en la “pacificación”, el presidente del Gobierno ha encumbrado a Alfredo Pérez Rubalcaba, convirtiéndole en el alma y la imagen del Ejecutivo.

El ministro del Interior y nuevo vicepresidente primero ha jugado todo tipo de papeles en relación con ETA. Empezó diciendo, en nombre del Gobierno de Felipe González, que “el GAL no existe”, y ha terminado negándose a investigar el “chivatazo policial” a la banda terrorista que se produjo como “gesto de buena voluntad” durante el fracasado proceso de paz que impulsó José Luis Rodríguez Zapatero en su primera legislatura.

Es la persona perfecta para reanudar el diálogo con ETA, con el que el presidente tiene todo que ganar y nada que perder, porque ya no le queda crédito político. Su interés, no obstante, no tiene nada que ver con el del resto de los españoles que, con otro proceso de paz fracasado, perderían, quizás durante años, la oportunidad de que las Fuerzas de Seguridad y los jueces rematen el trabajo que ha conseguido colocar a ETA en la situación de extrema debilidad en la que se encuentra.

El escenario para el nuevo proceso está preparado. Se ha vuelto a sacar a la palestra a Arnaldo Otegi, quien durante el primer diálogo impulsado por Rodríguez Zapatero fue calificado por el propio presidente del Gobierno como un “hombre de paz” y, a continuación, el PNV se ha ofrecido para intermediar entre el Gobierno y la izquierda abertzale, porque, a su juicio, es necesario actuar ante “los pasos en la correcta dirección” que está dando el mundo político de ETA.

El propio Rodríguez Zapatero explicó ayer que Alfredo Pérez Rubalcaba no abandona el Ministerio del Interior al asumir la vicepresidencia primera del Gobierno “por el momento tan decisivo que tenemos para avanzar hacia el final de la banda terrorista”. Independientemente de lo que ocurra, el nuevo portavoz del Ejecutivo de Zapatero seguro que tendrá nuevas oportunidades de negar lo que haya que negar.

El repliegue
Editorial www.gaceta.es 21 Octubre 2010

La remodelación del Gobierno que ha llevado a cabo Rodríguez Zapatero supone, en la práctica, que el presidente distingue entre lo que le puede ser útil para intentar llegar a la reelección y lo que estaba claramente de más. Se trata de una crisis dura, a su modo, bastante radical. La primera de las víctimas ha sido la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, quien, habitualmente ocupada en demostrar que aquí no pasaba nada impropio del reino de Jauja, seguramente no se enteró de nada hasta que tuvo que empezar a recoger su fondo de armario.

Al prescindir de ella y de Moratinos, Zapatero se distancia cuanto puede, aunque no es mucho, de un modo de hacer política tan ineficaz como reiterativo y pretencioso. Zapatero ha deshecho completamente su Gobierno del 2008 y, aunque no lo admita jamás, reconoce indirectamente los errores de su política, la mala calidad de los ejecutantes.

La crisis tiene, por el contrario, un triunfador neto en la figura del inquietante ministro del Interior, el casi incombustible Alfredo Pérez Rubalcaba, que se hace con la cartera de la vice y la portavocía del Gobierno, conservando sus nada escasos poderes en el Ministerio del Interior. Además del significado que pueda tener este ascenso de uno de los políticos más correosos y peligrosos de la democracia, es irresistible la tendencia a pensar que Zapatero quiere regalarnos el final de legislatura con alguna magna operación de pacificación en Euskadi, con alguna forma de final de ETA que pueda mover a los corazones agradecidos y cándidos a votar de nuevo al PSOE al final de esta legislatura tan desbaratada.

Da la impresión, desde luego, de que, lejos de arrojar la toalla, Zapatero se dispone a llegar a 2012 con fuerzas suficientes para presentarse, y ganar, si fuere posible el milagro. Aunque queda bastante para comprobar hasta qué punto vaya a encabezar las listas, lo que es evidente es que en este repliegue frente a la adversidad, Zapatero no ha tenido duda y se ha guarecido tras las habilidades y la experiencia de tres tipos de la vieja guardia, Alfredo Pérez Rubalcaba, Ramón Jáuregui y Marcelino Iglesias.

Se acabaron los guiños a la modernidad y al feminismo zapateril, porque del quinteto con mayores poderes políticos, que incluye, evidentemente, a José Blanco, han desaparecido las féminas. Queda, eso sí, la vicepresidenta Salgado, a la que Zapatero confía, como si de un anestesista se tratase, que mantenga en estado de sedación a la economía española tomando las medidas que puedan dictarnos los mercados, la Unión Europea, o cualquier otra clase de necesidad. Se trata, por tanto, de un Gobierno de rearme político, con la economía reducida a vigilar las constantes vitales, a la espera de que algún milagro, y no, desde luego, la acción de este Gobierno, produzca una reanimación en condiciones que nos permita salir de la crisis.

“¡Es la política idiota!”, podía ser la advertencia que hubiese hecho salir a Zapatero de su estado de zombi. Con este Gobierno parece que se intentará acabar con las decisiones geniales e improvisadas, con los gestos caros e inútiles, con el electoralismo poco avisado. Como se trata de actitudes que han venido siendo consustanciales con la política del Maquiavelo leonés, creo que asistiremos a una representación en la que, o bien Zapatero aparecerá como reo de una guardia de hierro, o presenciaremos enredos memorables.

Muy significativa es también la elección del ministro de Trabajo, que ha venido a recaer en Valeriano Gómez, un ugetista con pedigrí, lo que puede interpretarse con facilidad como un intento del presidente de restaurar a la mayor brevedad los lazos políticos y cordiales con los dos grandes sindicatos. No es una tarea difícil: lo que es difícil es poner freno al paro, pero ya queda dicho que Zapatero piensa, diga lo que diga, que se trata de un objetivo que este Gobierno no está para abordarlo de manera directa, sino para esperar el milagro.

Siempre atento a los gestos, Zapatero ha aprovechado no ya para cambiar caras, sino para suprimir dos ministerios, el de Vivienda e Igualdad, tragándose el sapo de que fueron, en su momento, dos de sus grandes invenciones. Esta clase de ahorros, sin exagerar, puede formar parte de las medidas que tome el nuevo Gobierno de manera inmediata, porque una cosa es no hacer nada en política económica, y otra permitir la sensación de que nada se hace.

Si el problema de Zapatero consistiese en apañar bien las fuerzas disponibles y emplear a los menos malos, esta crisis sería un éxito, pero es obvio que no se trata de eso. El presidente tiene por delante una misión imposible que es la de recuperar un crédito perdido de manera persistente, algo que sólo sería posible dándole la vuelta a la situación económica, pero ni hay tiempo para ello ni el nuevo Gobierno se va a entregar decididamente a la tarea, ocupado como va a estar en otras cosas; sin duda, de importancia, pero enteramente estériles para recuperar el favor perdido de los electores.

El entierro de la posmodernidad
Se acabó la política líquida y juvenil del zapaterismo. El perfil del Gobierno se vuelve sesentón, grave y masculino
IGNACIO CAMACHO ABC 21 Octubre 2010

ZAPATERO se ha hecho postzapaterista y le ha entregado el futuro a un hombre del pasado, el último superviviente del tardofelipismo, el eslabón perdido de la vieja guardia. Igual que hace quince años, cuando González le confió las llaves del felipatopara que amortiguara su declive, Rubalcaba ha recibido de otro presidente el encargo de frenar su imparable cuesta abajo y, llegado el caso, organizarle un funeral digno. No hay otro mejor para esa tarea: inteligente, sinuoso, estajanovista, manipulador, correoso, resbaladizo, poliédrico. Mitad Richelieu, mitad Fouché. Un profesional del poder, un maestro de la simulación, un experto en sombras, un conspirador nato que conoce como nadie las cañerías secretas del Estado. Y un pata negra del PSOE cuya legitimidad política garantiza el anclaje con la tradición del partido.

Situado al frente del cuadro de mandos, Rubalcaba deja de ser el vicepresidente de factopara convertirse en el co-presidente virtual y quizá en el albacea del zapaterismo. Su misión es detener la caída de la socialdemocracia, impedir o al menos atenuar la previsible derrota y, llegado el caso, pilotar la transición de un partido que Zapatero está a punto de llevar al barranco. El presidente, que ya había declinado su discurso proteccionista, renuncia ahora a sus últimas señas de identidad, las de la política líquida, posmoderna y juvenil, y se encomienda al pragmatismo de la generación que quiso jubilar hace una década y que probablemente sea la única capaz de sobrevivirle. Desaparecen los ministerios ingrávidos, los rostros femeninos, los gestos banales, el infantilismo adanista. Con Rubalcaba, Jáuregui y Marcelino Iglesias, el mensaje del Gobierno y del PSOE adopta un perfil maduro, grave y masculino, formulado por tipos casi sesentones y con toda la barba. Como Rajoy, a quien ante su crecida tratan de oponer un espejo de responsabilidad que devuelva confianza a un electorado asustado en plena crisis por las frivolidades zapateristas.

El ascenso del ministro del Interior tiene que ver también con la última apuesta de Zapatero, que fue también la primera: el fin de ETA. La pacificación del País Vasco es la obsesión terminal del presidente, bien como legado político o como baza electoral que podría rentabilizar el nuevo valido. La oscuridad del reciente pacto con el PNV sugiere posibles cláusulas secretas para hacerle al PP una envolvente a tres bandas, en la que Rubalcaba será el encargado de manejar los hilos. Sabe componer gestos exactos, interpretar roles complejos y mover a su conveniencia la maquinaria del poder sin pillarse los dedos en el engranaje. Controla bien los medios, administra con pericia las filtraciones, dispone de información reservada y es mal adversario en un debate. Un genio tenebroso, que diría Zweig, capaz de enterrar el zapaterismo aparentando que trata de resucitarlo.

El caballero oscuro
Su trabajo en las sombras hace de Rubalcaba uno de los políticos más temidos en este país
EDURNE URIARTE ABC 21 Octubre 2010

ZAPATERO llegó al poder con aquello del republicanismo cívico, un divertimento académico de escaso contenido que sus asesores convirtieron en un mensaje de regeneración democrática basado en la participación ciudadana, en la transparencia, en la limpieza y en el control democrático de los políticos. Poco importó entonces que presumiera de republicanismo cívico, justamente después de la movilización ciudadana contra el PP comandada por los suyos tras el atentado del 11-M. Allí estaba Rubalcaba, el caballero oscuro que dirigía la agitación de las calles en las vísperas del triunfo electoral de Zapatero. Y aquí está de nuevo Rubalcaba, el caballero oscuro al que Zapatero se aferra en las vísperas de su anunciada derrota electoral.

Ahora como entonces y a lo largo de las dos legislaturas, Rubalcaba ha sabido convertirse en el perfecto complemento de Zapatero. En el hacedor del trabajo oscuro que facilitaba el camino al líder de la sonrisa y el talante, en el agente en las sombras que se encargaba de los asuntos poco presentables mientras el líder alardeaba de republicanismo cívico. Primero en la agitación post 11-M, después en la negociación con ETA, y después y ahora en la dirección de los aparatos del Estado en la investigación de los casos de corrupción protagonizados por el PP.

Su trabajo en las sombras hace de Rubalcaba uno de los políticos más temidos en este país, lo que explica parte de su impresionante capacidad de supervivencia. Pero también es uno de los más admirados, sobre todo por sus excelentes dotes comunicativas, que, en un gabinete de mediocres en el que incluso la ministra de Economía tiene problemas para expresarse en público, han hecho de él el ministro más valorado por los ciudadanos. Algo en lo que también le ha ayudado la posesión de la cartera de Interior, la más gratificada por la opinión pública, junto a la de Defensa.

Todas esas fortalezas de Rubalcaba serán, sin embargo, impotentes en el epílogo de Zapatero. El rotundo fracaso del caballero oscuro en la operación de Tomás Gómez es un síntoma de los nuevos tiempos. Y eso dentro de su partido. Fuera de él, en la calle, nada tiene que ver el humor de la España actual con el de aquella nación asustada y rabiosa del 11-M. Ni la mejor oratoria desviará la atención de la crisis, del fracaso, de la mentira, de la ineficacia, del derrumbe. Ni el más brillante trabajo en las sombras movilizará a unos ciudadanos que ahora tan sólo quieren manifestarse contra el Gobierno. Contra Zapatero. Contra el propio Rubalcaba. Comenzó su colaboración con Zapatero dirigiendo la agitación. Y puede acabar víctima de otra agitación.

Todo el poder a los soviets de Fouché
Zapatero relega la gestión a un segundo plano y convierte en su principal objetivo la guerra contra la oposición
HERMANN TERTSCH ABC 21 Octubre 2010

LO que parece haber disfrutado el presidente con la sorpresa. Como un niño. Con falsa modestia nos decía ayer que el «suspense» no se daba porque se había conocido toda la amplitud del cambio antes de que él compareciera ante los medios para comunicarnos la buena nueva a los españoles. Pero no podía enfadarse, ya que todos sospechan por dónde llegó al principal diario socialista la filtración de los cambios de gobierno. Todos conocen en Madrid las prácticas consuetudinarias del gran triunfador de la jornada, definitivamente el Gran Fouché, el superpolicía y maestro de la intriga convertido en el hombre fuerte de la deteriorada democracia española. Alfredo Pérez Rubalcaba, de trayectoria perfectamente conocida, es desde hoy el amo del aparato del Estado sin contrapoder que pueda tomarse en serio.

Debimos sospechar que algo serio y grave se cocía cuando el domingo el presidente del Gobierno aseguró que no haría una crisis amplia. Cuando dice una cosa, hay que dar por hecho la contraria. La compulsión de Zapatero a decir lo que sabe que no es cierto es ya legendaria. Raya en lo infantil. Parece sentir placer al propagar una falsedad que horas o días después desmiente la realidad. Diríase que disfruta con el engaño. Pero dejemos el peligroso análisis de una mente y un carácter tan complicados como los del presidente. Y vayamos a lo que importa. Tenemos un nuevo Gobierno. Y es un Gobierno para el combate. Se acabaron las tonterías.

Zapatero nos revela que ya no espera ganar las elecciones gracias a una recuperación económica. Porque hasta él sabe ya que no va a llegar en mucho tiempo y en todo caso no para ser utilizada en lo que a él le importa. Ya se arreglará la economía. Ahora hay que evitar la victoria del PP, a toda costa. Hay que impedir la alternancia pese a la evidencia de las encuestas de que la mayoría de la ciudadanía la quiere. Por eso, lo que ayer presentó no es ya un Gobierno para aplicar reformas y buscar consensos y acuerdos dentro y fuera de nuestro país para superar la crisis. Es un comando político de intervención para ganar las elecciones a pesar de la crisis y sus efectos.

Zapatero relega la gestión a un segundo plano y convierte en su principal objetivo la guerra contra la oposición. A movilizar los soviets bajo mando de Fouché. Rescata los planes de marginar al PP e integrar a todos los aliados posibles en una política de izquierdismo reforzado y hostigamiento e intimidación de la discrepancia. Entre los amigos potenciales estarán también la izquierda abertzale porque capítulo prioritario en este guión para año y medio es el final de ETA, pactado con ETA.

Paradójicamente, dada la ineptitud de los cuadros del zapaterismo, ha tenido que recurrir a bragados políticos del felipismo. Pérez Rubalcaba, es ya el todopoderoso vicepresidente de este Gobierno —como ya lo llamaban ayer sus socios periodistas—. Será el encargado de utilizar todos los resortes del aparato del Estado para derrotar a la oposición e impedir —como sea— la alternancia. No es descabellado el temor a que se haya dado la puntilla a la ya malherida seguridad jurídica en España.

El PP y su líder Rajoy deberían entender que se han acabado las bromas. Y que la parsimonia de su líder y sus políticos funcionarios ya no vale. Que no esperen a que el cadáver del Gobierno pase por delante de Génova, porque el moribundo sólo ha cogido fuerzas para ir a por ellos. Este gobierno no va a resolver ninguno de los problemas reales de los españoles. No está hecho para eso. Es un zombie diseñado para destruir la alternativa. Con alguna cara amable para vender al público la guerra política implacable que comienza.

Un Gobierno malo para España con dos tipos muy peligrosos
Pascual Tamburri El Semanal Digital 21 Octubre 2010

Zapatero ha diseñado un Gobierno bueno para el PSOE y malo para España. Como Rubalcaba, están dispuestos a todo por poder. Como Jáuregui, no son enemigos del nacionalismo.

España no tiene Gobierno; el PSOE gestiona la Administración de lo que aún sobrevive del país. José Luis Rodríguez Zapatero lo ha dejado muy claro, porque las altas y bajas en su remodelación del Ejecutivo no responden a las necesidades de la nación sino a su conveniencia personal y a los intereses políticos de su partido. Lo que tampoco es una novedad.

Según Zapatero es un "gobierno renovado y políticamente reforzado" formado por "personas con un perfil político muy claro, dirigentes con gran experiencia de gestión (...), gran capacidad de comunicación explicar qué estamos haciendo". En el capítulo de bajas no se le puede discutir el acierto ahora: es seguro en 2010, pero también lo fue en 2008, que España no se merece un Gobierno cuyo rostro sea María Teresa Fernández de la Vega, cuyo embajador sea Miguel Ángel Moratinos, que dedique tiempo, dinero y propaganda a lo que sea que hiciesen (nunca lo supimos) Bibiana Aído, Elena Espinosa y Beatriz Corredor. La verdad es que procede cesarlos por la misma razón que nunca debieron ser nombrados: eran, y se ha demostrado que siguen siendo, pésimos servidores del interés público. Como lo es el hombre del paro, Celestino Corbacho.

¿Es malo para España que este Gobierno aparente mejorar? Sí, por desgracia. Zapatero no cambia su equipo porque haya interiorizado sus errores, sino porque quiere optar a alguna forma de poder también después de 2012. Y eso, sin duda, es un mal, aunque nos libremos de las extravagancias de los ministros salientes. Es un mal para el conjunto del país y lo es para Navarra en particular.

No es consuelo saber que De la Vega acabará en el Consejo de Estado o que Moratinos será premiado con alguna embajada de su gusto. No lo es porque Zapatero, responsable con sus políticas de la crisis, seguirá gobernando, y porque Alfredo Pérez Rubalcaba y Ramón Jáuregui ascienden a su vera colocándose en una posición de influencia que es peligrosa para los navarros y sus libertades.

Rosa Aguilar por fin es ministra, lo que nunca pudo ser en IU. Es una mujer capaz, y capaz también de poner su ambición sobre sus principios. Es sin embargo una señal de que Zapatero quiere mantener un electorado de amplio espectro, desde el centro a la extrema izquierda, y como las políticas posmarxistas en lo económico están vedadas hay que esperar una nueva ofensiva ideológica, que es barata.

Ramón Jáuregui, santo varón de moderado verbo, es un hombre peligroso. Ha estado en todos los enjuagues entre PSOE y ETA desde tiempos de Argel, y en un bienio electoral donde la política antiterrorista, o coterrorista, puede ser una de las bazas socialistas, Jáuregui será un hombre importante. Al que el destino de Navarra nunca le ha importado, lógicamente, nada.

Pero el hombre realmente peligroso es Alfredo Pérez Rubalcaba. No discutiremos aquí ni su formación, ni sus méritos ni su capacidad. Ha conseguido acumular el mismo poder que Alfonso Guerra en su época, más en realidad porque él es ministro del Interior, vicepresidente y portavoz. Ya ha sido uno de los protagonistas de tres décadas de cambio radical en España. Ahora opta a ser o el apoyo decisivo para una remontada de ZP o el sustituto de éste. El hombre del diálogo y del Faisán.

Rubalcaba, perro de presa del "Zapaterismo" agonizante y momificado
Francisco Rubiales Periodista Digital 21 Octubre 2010

Alfredo Pérez Rubalcaba, el único socialista de la vieja guardia presente en el anterior gobierno de Zapatero, ha sido promovido a vicepresidente primero, sustituyéndo a María Teresa Fernández de la Vega, cuyas discrepancias con Zapatero eran cada día más difíciles de ocultar. Rubalcaba ha sido promocionado para que controle el partido, atraiga a los felipista, neutralice a los guerristas e inspire miedo a los críticos y disidentes. Con Rubalcaba, Zapatero quiere garantizarse el sometimiento de su partido en el periodo crítico que va desde hoy a las elecciones generales de 2012.

El actual ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, será vicepresidente primero y portavoz, Ramón Jáuregui (Presidencia), Valeriano Gómez (Trabajo), Leire Pajín (Sanidad) y Rosa Aguilar (Medio Ambiente). Trinidad Jiménez cambia Sanidad por Exteriores. Desaparecen Vivienda e Igualdad. De la Vega y Moratinos salen del Gobierno.

Zapatero ha demostrado otra vez que es un mentiroso compulsivo al realizar una remodelación amplia de su gobierno, algo que había negado varias veces, la última de las cuales el pasado domingo, en Ponferrada.

La remodelación, demuestra que Zapatero se resiste a ser tratado como una momia embalsamada, ya preparada para el entierro. Se ha desembarazado sin piedad de los ministros críticos, de los menos entusiastas y de los que habían perdido prestigio e imagen. Ha querido soltar lastre y, al mismo tiempo, fortalecer la disciplina a través de un Rubalcaba que ejercerá como perro de presa del "zapaterismo" agonizante y ya momificado.

Rubalcaba tiene la misión de controlar y someter a todo lo que se mueva en el entorno del PSOE y del gobierno. Por eso mantiene el ministerio del Interior. Pepiño Blanco, el otro vencedor de la crisis, tiene la misión de controlar al partido. Los dos actuaran como los guardaespaldas políticos de un Zapatero que, aunque parezca increíble, piensa ya en presentarse de nuevo como candidato en 2012, toda una bofetada para la decencia, la democracia y la esperanza de España.

La presencia de Rubalcaba en el nuevo gobierno, con las máximas responsabilidades, es también una noticia inquietante para los demócratas españoles, muchos de los cuales creen que los derechos individuales y el sistema jurídico de protección personal podrían quedar en peligro.

Pero, a pesar de todo, ahí va un vaticinio: la remodelación no le servirá de nada al inepto Zapatero porque los españoles han captado ya su escasa valía como gobernante y su pobre calidad política y moral. Se ha equivocado con su golpe de fuerza porque los cadáveres como él no tienen ya autoridad suficiente para imponer grandes cambios. Los rebeldes y los ciudadanos dignos de España seguirán alzandose y muchos de los que hoy han sido expulsados y otros muchos que no han sido elegidos se convertirán en enemigos y trabajarán desde la trastienda para que la momia del inepto faraón fracasado sea enterrada lo antes posible y no siga destruyendo el socialismo y el futuro de los españoles.

Voto en Blanco

Crisis de Gobierno
Cuando Rubalcaba es la renovación
Pablo Molina Libertad Digital 21 Octubre 2010

Gran tipo, este Alfredo Pérez Rubalcaba, perejil de todas las salsas y co-protagonista de los acontecimientos políticos más bizarros a que ha debido enfrentarse con gran bochorno la sociedad española, desde el GAL hasta el Faisán, pasando por el 11-M. Superviviente nato, tuvo la habilidad de salir del fárrago del felipismo sin tener que lamentar daños de importancia, cosa que no se presentaba a priori nada fácil en un tiempo en que los escándalos de todo tipo salpicaban a diario al gobierno del que era portavoz. Oiga, pues ni un arañazo, cosa que pueden decir muy pocos compañeros suyos de la época en que el PSOE jugaba a la gallinita ciega a las puertas de Alcalá Meco.

Zapatero asegura que su nuevo Ejecutivo forma un gabinete "renovado" (sic), y para demostrarlo no sólo mantiene a Rubalcaba sino que lo convierte en el personaje de mayor peso político del Consejo de Ministros. Se conoce que la negociación final con la ETA no está nada clara y en el terreno de la incertidumbre es donde con más brillantez se desenvuelve D. Alfredo, pues recursos para ello no le faltan.

Y para confirmar este aire fresco que Zapatero ha querido insuflar a su equipo de ministros, y probablemente para que un bisoño Rubalcaba no se sienta sólo, aquí tenemos también al gestor de las cooperativas de viviendas de la UGT en la época de la PSV, al vicelehendakari vasco en los años ochenta, a una comunista irredenta que encontró en la casa común un cargo público a la altura de sus merecimientos y a la última gran promesa del socialismo, la "señorita Trini", felipista de pro y recién recuperada de un batacazo en las primarias madrileñas como para haberse quedado en el sitio políticamente hablando.

Zapatero les ha elegido a todos ellos no precisamente para la gloria, sino para administrar la hecatombe que heredan de sus antecesores, evitando que la figura del presidente acabe disolviéndose en el ácido del desprecio colectivo de una sociedad que ya no lo soporta. Un ramillete de auténticos triunfadores, estos miembros y miembras, a los que sólo les falta una alfombra roja para desfilar bajo una lluvia de flashes el día de su toma de posesión, saludando al respetable con la mejor de sus sonrisas y firmando algún que otro autógrafo. ¿No es una pena que no permitan la presencia del público?

Pablo Molina es miembro del Instituto Juan de Mariana.

Recarte cabalga de nuevo
César Vidal La Razón 21 Octubre 2010

No suele ser habitual que un texto de economía disfrute de una repercusión sobre el conjunto de los ciudadanos y, todavía menos, que escale con una extraordinaria rapidez las listas de libros más vendidos. Por eso, cuando hace unos meses, el economista Alberto Recarte escribió el famoso «Informe Recarte» y, explicando la crisis económica, se encaramó a la cima de libros de mayor venta no pocos pensaron que se trataba de un fenómeno efímero. La verdad es que muchos recordarán que aquel libro causó una enorme impresión entre los lectores de a pie, recibió críticas extraordinarias por parte de los técnicos y se vendió magníficamente, pero ¿era posible repetir ese episodio? La respuesta a semejante cuestión ha demostrado ser rotundamente afirmativa con la aparición de «El desmoronamiento de España: el informe Recarte II», donde el mismo autor realiza un análisis profundo, documentado y riguroso de nuestra economía a la vez que ahonda en las causas de nuestra nada envidiable situación. En contra de lo que piensan aquellos que atribuyen a la economía la capacidad de erosionar nuestro sistema político, Recarte sostiene, de manera difícil de refutar, exactamente lo opuesto. Es precisamente nuestro sistema –y, sobre todo, la acción de los partidos– la que ha arrastrado a la economía al lugar donde se encuentra. La Constitución española se basaba, entre otras circunstancias, en el patriotismo de los partidos políticos y en un sistema autonómico que no desbordaría el orden legal sino que se mantendría un peldaño al menos por debajo del Estado federal. Sin embargo, semejante presunción de buena fe se ha visto desmentida, vez tras vez, por la realidad. Los partidos políticos –en especial a partir del período crepuscular de Felipe González– aceptaron pactar con los nacionalistas desventrando el Estado y –lo que es peor– se vieron contaminados por una visión política propia del nacionalismo catalán consistente en utilizar el victimismo político como instrumento privilegiado para obtener recursos de todos los españoles. Para colmo de males, sobre los recursos de todos, el Gobierno central no ejercía fiscalización alguna llegándose así a un punto en el que no resulta nada fácil saber qué gastan y cómo las más de las comunidades autónomas, aunque en algunos casos como Cataluña es obvio que su endeudamiento es intolerable. El resultado final de esta conducta es la suma de la crisis institucional con la inoperancia de un Gobierno central sin recursos y rendido a los nacionalistas, más a la consolidación de baronías autonómicas que no responden ante nadie salvo sus deseos de populismo electoralista. A nadie puede sorprender así que padezcamos un agujero económico que amenaza con hipotecarnos por generaciones. La crisis económica no ha causado el desgaste político. Es el malhacer de los partidos –y de otras instituciones– el responsable de la penuria que vivimos y, peor aún, que nos espera. ¿Resulta posible emerger de esa situación a la que, entre unos y otros, se ha visto arrastrada España? Recarte cree que sí aunque no es tarea fácil. Las reformas –mercado de trabajo, cajas, sistema de pensiones…– en el fondo las conocen todos aunque casi nadie quiere hacerlas. Sobre todo, rehúyen una indispensable reforma constitucional que frene el dispendio suicida del actual sistema autonómico. Pero o España opta por el camino doloroso de la reforma o tendrá que aceptar el no menos terrible de ver consumado su desmoronamiento.

El increíble hombre quemado
Alejo Vidal-Quadras www.gaceta.es 21 Octubre 2010

La Generalidad de Cataluña ha lanzado al mercado una emisión de bonos por un montante de dos mil millones de euros que ninguna entidad financiera seria ha aceptado suscribir ni tampoco, lo que ya es más grave, colocar. Al final, bajo tremenda presión política, algunas cajas catalanas se han prestado a auxiliar al náufrago desesperado que es hoy el gobierno tripartito y se disponen a intentar que sus clientes piquen en el anzuelo de este regalo envenenado. No cabe duda que un interés del 4.75% a un plazo de un año es muy atractivo para un impositor en la actual coyuntura y que una comisión del 3% para el intermediario es asimismo suculenta. Sin embargo, ¿es prudente prestar dinero a una Administración cuya deuda se situará al final de este año en 40000 millones de euros, es decir, un 20% del PIB catalán, y que no va a emplear estos recursos en iniciativas productivas sino en pagar nóminas y en seguir manteniendo una burocracia hipertrofiada e ineficaz?

Hay que tener presente que durante la presidencia de Montilla el déficit de la Generalidad se ha multiplicado por ¡nueve!, pasando de unos quinientos millones a cuatro mil setecientos en paralelo al incremento de la deuda, que se ha duplicado. Si se examinan fríamente las cifras, la gestión del trío Montilla-Carod-Saura provoca una mezcla de incredulidad e indignación realmente perjudicial para la salud.

El delirio de contrataciones de empleados públicos innecesarios, de creación de empresas inútiles y de fomento obsesivo de una identidad artificial ha generado un despilfarro sin precedentes en la historia de la democracia española. Lujosas pseudoembajadas, subvenciones a chorro, clientelismo desatado, exhibición megalómana de poderío, saqueo corrupto del erario, han definido un comportamiento de nuevos ricos horteras incompatible con la austeridad, la discreción y la elegancia tradicionales de la sociedad catalana.

La permanente apelación a las esencias patrias por parte de una cuadrilla de parásitos codiciosos que actúan en total oposición al verdadero carácter catalán, produce náuseas. El ridículo eslogan acuñado por las juventudes del PSC para describir a su mediocre candidato debería ser sustituido por el que da título a este texto. Cataluña, en efecto, está en quiebra, y a la vista de los desmanes que la han puesto en tan triste situación no resulta descabellado empezar a reflexionar seriamente sobre la necesidad de una ley que posibilite sentar en el banquillo a gobernantes que de forma irresponsable y venal arrastran a la ruina a las colectividades que las urnas les han confiado.

La libertad es una droga adictiva
Jesús Royo Arpón www.lavozlibre.es 21 Octubre 2010

¿Por qué escribo siempre del mismo tema, siempre la lengua en Cataluña, que parece que sea un obseso, quizá un resentido? Nada de eso, no soy ni un obseso ni un resentido. Además, me gustaría poder dejar esta militancia que me he autoimpuesto, por ingrata y por palizas. Y porque en Cataluña te deja marcado para siempre con el estigma de la Bestia, cuernos y rabo incluidos.

Pues bien, lo hago por higiene mental, y para sentirme a mí mismo entero y libre: quiero decir no esclavo castrado, eunuco de oasis, este Jardín de las Delicias que dicen que es Cataluña. Mi historia es parecida a la de Xavier Pericay, el último premio de la Tolerancia, pero en tono menor. Soy licenciado en Filología catalana y estaba en lo de la normalización lingüística desde antes de la muerte de Franco. Pero a medida que se endurecía el discurso nacionalista, años 90, cuando se abandonó el bilingüismo y la doctrina de la lengua materna, me iba encontrando más y más incómodo. Lo que más me escandalizaba era la docilidad con que el personal de mi gremio, los profesores de catalán, tragaban, cambiaban de discurso al compás de lo que dictaban los políticos. Eso significaba que el aparato teórico era pura bazofia justificativa, instrumental y oportunista. Nada que ver con la justicia, la igualdad, la libertad, el entendimiento entre gentes de hablas diversas. Todo no era más que puro poder, pura hegemonía social, puro cinismo.

Empecé a acudir al bar Mogambo, de donde saldría luego el foro Babel, y sentía que era el único espacio libre de toda Cataluña. Una tertulia quizá de perdedores, pero no sometidos al 'Gran Mamón' dispensador de valores patrios y pedigrís de catalanidad. Cada semana venía gente nueva: y es que la libertad es una droga adictiva. Robles, Carreras, Tubau, Espada, Jackson, Marita, Pepe Domingo, Álvaro Alonso, Julio Villacorta, y muchos más me enseñaron el placer inmenso de la honradez intelectual. Un placer caro, por otra parte, porque el precio que se paga en Cataluña por pensar libremente es la muerte civil: se te expulsa a las tinieblas exteriores, se te considera un apestado 'de ideas peligrosas', como me dijo un compañero profesor de Filosofía, tan peligrosas que sostenerlas llega a ser temerario.

Algunos amigos dejan de serlo, otros te perdonan la vida, otros te compadecen por ser víctima de alguna ofuscación mental. En cierta manera, entiendes el fenómeno de 'olor a muerto': la gente que se aparta del que va a ser víctima de un pistolero, lo mismo en el Oeste que en el País Vasco, con lo que al pistolero o al terrorista se le deja el blanco perfecto. El cobarde retirándose es su cómplice necesario. Lo valiente y lo noble sería hacer piña con la víctima, hacerlo irreconocible para la mirilla telescópica, ¿no? La gente encuentra lógico que seas objeto de broncas, gritos y golpes: por ser, nos dicen, españoles, o sea fachas. ¿'Cómor'?

En esta Cataluña de nuestros pecados, se echa en falta la dignidad mínima exigible a la gente honrada: denunciar la exclusión del discrepante. Cuando se impide la expresión de unas ideas, por muy contrarias que sean a las tuyas, lo único moralmente honroso es oponerte a la exclusión y amparar el derecho del discrepante. Disimular, como hacen tantos presuntos intelectuales, mirar hacia otra parte, justificarlo por bajini con 'él se lo ha buscado', callar para que no me tomen por españolista, es sencillamente obsceno. Pero eso es lo que hay, así es el país. Esto no es oasis: es una ciénaga, un lodazal. Eso sí, tibio, calentito. Y da un gustirrinín...

* Educación
El TSJ andaluz considera «adoctrinador» un manual de la asignatura de la ESO
Apoyo judicial a la objeción a Ciudadanía
El debate sobre la polémica materia de Educación para la Ciudadanía no se agota. Una nueva sentencia del TSJ de Andalucía del 15 de octubre ha reconocido el carácter adoctrinador de un libro de la asignatura editado por McGrawhill que había sido adoptado como libro de texto de 3º de la ESO por el IES «Delgado Hernández» de la localidad onubense de Bollullos Par del Condado.
Madrid - Rocío Ruiz La Razón 21 Octubre 2010

El Alto Tribunal considera que el manual «vulnera los artículos 16.1 y 27.3 de la Constitución» y es por esto por lo que el niño «no está obligado a asistir a las clases de esta asignatura ni a ser evaluado mientras se imparta con el libro citado», expone el fallo.

La batalla jurídica contra la asignatura la cerró el Tribunal Supremo al negar la objeción de conciencia sobre la materia en varias sentencias de 2009. Sin embargo, sí permitía objetar sobre los contenidos que se imparten cuando no respeten la neutralidad ideológica. Y es precisamente la premisa a la que se han acogido los padres. El abogado que ha defendido el caso, Abel Martínez, aseguró que el manual es una «imposición total de la ideología de género, tanto en la antropología humana como en la sexualidad y, además, ridiculiza el sentido religioso».

Para el presidente del Foro Español de la Familia, Benigno Blanco, la sentencia «es un triunfo de la libertad de los padres de Bollullos Par del Condado, que han conseguido que se reafirme el derecho de todos los padres españoles a que no se adoctrine en las escuelas a sus hijos contra las convicciones morales de la familia». Y no sólo eso, «tiene una inmensa trascendencia, ya que aplicando la doctrina del TSJ de Andalucía, los padres podrán negarse a que haya adoctrinamiento en materia de sexualidad en las escuelas».

Ahora queda por ver si otros manuales serán llevados a los tribunales por su contenido. Sin embargo, el abogado de la familia aseguró que, de momento, no hay previsto ningún otro recurso.

Más demanda de colegios concertados
Los padres prefieren llevar a sus hijos a centros concertados. De hecho, el presidente de la CECE, la patronal de la enseñanza privada concertada, Antonio Rodríguez-Campra, aseguró ayer que «hay un clamor social enorme por intentar meter a los hijos en colegios concertados». Según Rodríguez Campra, «si hace años había listas de espera, ahora se han incrementado aún más». El presidente de la CECE se quejó ayer de que los presupuestos de Educación para el año que viene reduzcan en un 1,67% la asignación para los gastos de funcionamiento de estos centros (luz, agua, limpieza, conserje, administración...). Y más teniendo en cuenta que el puesto escolar en la concertada cuesta la mitad que en la pública.

Según un estudio de la patronal de la enseñanza privada y concertada, mientras que en Andalucía que un niño estudie en un colegio público le cuesta a la Administración 5.060 euros al año, en la concertada le supone un desembolso de 2.394 euros.

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De Guatemala a Guatepeor
Editorial www.gaceta.es 21 Octubre 2010

No hay mal que cien años dure, ni siquiera la pesadilla de la última legislatura y media que tanto daño ha hecho a España y a la democracia. La baza del nuevo Gobierno es la falsa paz con ETA a cambio de su blanqueamiento

Como en un chiste clásico, la crisis del Gobierno supone una noticia buena y otra mala. La buena es que Zapatero y lo más frívolo y demagógico del zapaterismo tiene puesta desde ayer fecha de caducidad. No hay mal que cien años dure, ni siquiera la pesadilla de la última legislatura y media que tanto daño ha hecho a España y a la democracia (gracias en buena medida a la Inquisidora María Teresa Fernández de la Vega, la gran perdedora de la remodelación).

Pero todo ello queda eclipsado por la noticia mala: y es que quien toma el relevo del frikismo es el lado más tenebroso del felipismo, con Rubalcaba como director de orquesta, y José Enrique Serrano, como apuntador entre los bastidores de Moncloa. La eminencia gris que aupó a Zapatero al poder, entre los días 11 y 14 de marzo de 2004, a golpe de insidias y sms, oficia ahora de enterrador de ese peculiar régimen y se perfila como posible sucesor.

A Zapatero le queda grande el jubón de Maquiavelo leonés (espionaje contra Bono incluido) al lado del maquiavelo de los GAL y Faisán. Aunque parezca imposible mayor infortunio, España puede pasar de Guatemala a guatepeor. Por más que, en un enésimo ejercicio de estupidez adolescente, Zapatero presumiera ayer ante Rajoy de haber salido indemne del bache de las primarias, salvado los presupuestos gracias a los pactos con PNV y CC y renacido con la remodelación del Gabinete, no estamos ante un Ave Fénix sino más bien ante un zombi, que se dispone a transitar por el peligroso último tramo de la legislatura con la respiración asistida de Rubalcaba.

La baraka de Zapatero ha durado tanto como la paciencia de la vieja guardia, harta de ver como Bambi les ponía en ridículo y conducía a España al desastre de los casi cinco millones de parados y al descrédito internacional, y arrastraba al PSOE a un waterloo electoral. Ésa es la verdadera lectura de la crisis y no las patéticas explicaciones dadas por Zapatero.

De hecho, el guión no va firmado con la Z del zapaterismo, sino con la F del felipismo. Así cae un ministerio ideológicamente tan emblemático como Igualdad o una ministra tan frívola e ineficaz como Corredor. Aunque el Gobierno conserva otra cartera no menos ideológica e inútil como Cultura; y asciende a un personaje tan sectario e inane como Leire Pajín. Pero se acabaron las concesiones. La mano felipista apuesta por la seriedad con Ramón Jáuregui, un histórico del PSOE solvente y respetado, al frente del Ministerio de la Presidencia, o con la comunista Rosa Aguilar, que incorporada al Gabinete, en un claro guiño a la izquierda, podría restar votos a una IU crecida frente al declive socialista.

También en esa partitura se inscribe la gran asignatura pendiente del Gobierno: la lucha contra la crisis y el paro. Aunque en este campo los socialistas tienen ya escasa credibilidad. Por un lado proclama Zapatero que “hace falta un Gobierno políticamente reforzado para superar la crisis” pero deja en Economía a Salgado; y por otro, apuesta en Trabajo por el ugetista Valeriano Gómez que –reflejo de las contradicciones socialistas–, debe defender la reforma laboral después de haberse manifestado en contra el 29-S.

La verdadera baza del Gobierno tiene más que ver con una falsa paz de ETA a cambio de su blanqueamiento político. Lo dio a entender el propio Zapatero al decir que los movimientos de Batasuna y la izquierda abertzale “no caerán en balde”. Y sobre todo lo ha dejado gráficamente de relieve al entregar el peso del Gobierno a Rubalcaba, el bombero pirómano, el maestro de la simulación y la maniobra, que dirige por un lado la lucha contra ETA y por otro permite el chivatazo del bar Faisán.

La historia se repite: en abril de 2006, nada más declararse la tregua-trampa de ETA, Zapatero le llamó para que se encargara de Interior; en 2010 y con la perspectiva del desembarco de Batasuna en los próximos comicios municipales, lo convierte en triministro. Nadie más hábil y mejor conocedor de las cloacas del Estado para “avanzar en el final de ETA”. El problema es a cambio de qué.
Repasando la trayectoria de Rubalcaba nos tememos lo peor. ¿Qué se puede esperar del portavoz con los GAL, el Fouché de las escuchas de Sitel, o de la policía política que, bajo el mando del controvertido supercomisario Juan Antonio González, acosa al primer partido de la oposición? ¿Qué papel jugará ante el deseo de los proetarras por cambiar la metralleta por la moqueta uno de los muñidores principales de los acuerdos del Gobierno con el PNV?

Todo indica que la coda rubalquista puede ser peor aún que el zapaterismo. Sobre el papel, Rubalcaba es uno de los políticos más hábiles y de los que mejor valorados están en las encuestas. Pero es dudoso que sea beneficioso para España, dadas sus siniestras credenciales. Y está por ver, incluso, que el giro felipista vaya a salvar al barco a la deriva del Gobierno.

En primer lugar porque nada permite augurar que la tragedia del paro vaya a remitir. Cierto que Zapatero trata de contrarrestar la foto de la interminable cola en el Inem con la foto de una falsa paz de ETA. Pero aún en el hipotético caso de que la consiguiera, su efecto electoral sería muy relativo: ¿permitirá llegar a fin de mes a los españoles que están con el agua al cuello? ¿Devolverá el trabajo a los cinco millones que están mano sobre mano?

Y en segundo lugar, porque pese al balón de oxígeno, el PSOE se enfrenta en este curso a una durísima pista americana electoral, con previsibles batacazos en las catalanas de noviembre y en las municipales y autonómicas de mayo.

Las FSE y el CNI, "preocupados y alerta" ante los movimientos de Zapatero
Melchor Miralles. El Confidencial 21 Octubre 2010

Cualificados altos mandos de las Fuerzas de Seguridad del Estado, tanto de la Guardia Civil como de la Policía Nacional expertos y destinados en lucha antiterrorista e información, así como mandos intermedios del Centro Nacional de Inteligencia están “preocupados y alerta” ante la posibilidad de que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero pueda plantearse la posibilidad de reiniciar un proceso de negociación con ETA antes de las próximas elecciones generales.

La remodelación ministerial llevada a cabo por el presidente, ha situado al ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, como hombre fuerte del Ejecutivo, al asumir además la vicepresidencia primera y la portavocía, y ha colocado a Ramón Jáuregui en el Ministerio de la Presidencia. Dos especialistas en materia terrorista.

Este movimiento de Zapatero ha despertado los temores en cualificados miembros de las FSE y el CNI, que lo interpretan, a partir de informaciones y datos que obran en su poder, como “una evidencia de que Zapatero piensa repetir como candidato y una de las cartas que va a intentar jugar para poder ganar las próximas elecciones es un posible final de la actividad terrorista de ETA. Y si no piensa repetir, ya sabemos que Rubalcaba es su apuesta para la sucesión”.

Previsible batacazo electoral y descomposición interna
Aunque es cierto que hasta la fecha, y conocidos los antecedentes, se tiene la certeza de que el Ejecutivo y el Partido Socialista se han limitado a lo que en el argot se denomina “tomar la temperatura” sin ceder a tentación alguna de reabrir un proceso, y aunque incluso los máximos dirigentes del Partido Popular se muestran “absolutamente convencidos” de que el Gobierno está “manteniéndose en su sitio”, cualificados especialistas antiterroristas se encuentran “con las antenas desplegadas”.

Altos mandos disponen de información respecto a algunos documentos que han llegado a Presidencia en los que se contempla reabrir un proceso de negociación con ETA

¿Por qué esa preocupación si de verdad están convencidos de que no se ha traspasado ninguna línea roja por el momento? Porque todos ellos manejan información de primera mano respecto a la hondura de la crisis que afecta al presidente y al PSOE, con la intención de voto por los suelos, con enormes probabilidades de afrontar un batacazo electoral en Comunidades Autónomas y Ayuntamientos considerados “claves” y con un elevado grado de descomposición interna. Y algún canto de sirena ha llegado a sus oídos.

En el seno del PSOE y del PSE hay quien considera que el presidente Rodríguez Zapatero, una vez resuelta la remodelación de Gobierno con la incorporación de personas de mayor perfil y peso político, sólo podría remontar las encuestas y aspirar a repetir una victoria en las próximas elecciones generales, “si tiene suerte y la crisis remonta y comienza a generarse empleo, y dando un golpe de efecto con algún asunto de envergadura que le permita presentarse ante el electorado como un ave fénix que ha sido capaz de dar un golpe de timón y cosechar un éxito incuestionable”.

Hasta la fecha se sabe que en el entorno civil de ETA cada día son más los partidarios de forzar a la dirección terrorista a abandonar las armas; se conocen además los esfuerzos denodados del Gobierno por tender puentes a quienes disienten de la dirección etarra; la actividad del frente internacional cuyo mascarón de proa es el inefable abogado sudafricano Brian Currin está avalada por el Ejecutivo, que le ha abierto muchas puertas; y siguen en marcha múltiples gestiones con países amigos que estarían dispuestos a acoger a los etarras que en un escenario de disolución tendrían que buscar un acomodo fuera de nuestras fronteras.

Análisis de situación y escenarios posibles
Por más que les hago ver que no es discutible que la actividad policial antiterrorista que dirige Alfredo Pérez Rubalcaba desde Interior no cesa, incluso que está en plena forma, estos mandos policiales insisten en mostrarse “cautelosos” y en advertir de que los profesionales “están alerta” porque a la vez disponen de información respecto a algunos documentos que han llegado a Presidencia del Gobierno en los que se contempla reabrir un proceso de negociación “con máxima reserva como hipótesis de trabajo, no recomendable a día de hoy”, una hipótesis “no despreciable en absoluto” si se dieran determinados pasos en el entorno etarra.

En esos documentos clasificados que contienen “análisis de situación y escenarios” que pueden producirse, se valoran también datos de encuestas históricas y recientes, valoraciones de escenarios si no iguales sí con algunas equivalencias que se han dado en otros países en relación con el cese de grupos terroristas y estudios de especialistas” que no dan por descartado al cien por cien que “pueda ser recomendable” iniciar una vía de diálogo que posibilite un escenario de “desaparición definitiva e indubitada de la actividad terrorista de ETA”, lo que se consideraría un factor “determinante” de cara a poder modificar el actual escenario político y remontar una derrota electoral socialista que a día de hoy vaticinan todos los estudios demoscópicos.

Todos los especialistas y analistas coinciden, a la vez, en que es “imprescindible mantener al máximo la actividad policial frente a ETA, aprovechar el que quizá es el momento más débil de la banda terrorista en su historia, golpearles en sus estructuras operativas, cercarles políticamente cegando sus vías de financiación y evitar que en esta fase de tregua se rearmen” para que esa debilidad les lleve a un proceso autodestructivo que posibilite que siga acelerándose la descomposición interna de ETA y su aparato civil.

“Nosotros hacemos nuestro trabajo”, me explican los mandos policiales y del CNI, “y entre nuestras obligaciones se encuentra la de estar vigilantes para que quien ha de adoptar las decisiones políticas no se equivoque y si lo hace sea después de haber sido advertido de los riesgos formidables que para todos los ciudadanos tendría repetir el mismo error en tan corto espacio de tiempo. Cada uno que asuma sus responsabilidades”.

PS 1.- Las antenas del CNI en Venezuela y Cuba están en máxima actividad controlando el denominado “puente aéreo” entre Caracas y La Habana, donde en los últimos meses han detectado incesante actividad de interés para los servicios de información españoles.

PS 2.- Tomás Gómez suspendió la semana pasada un encuentro digital en elmundo.es, la web del diario El Mundo, como consecuencia del formidable cabreo que se agarró el dirigente socialista al leer en el suplemento ‘Crónica’ que publica los sábados el diario de la Avenida de San Luis, elaborado por el equipo de Miguel Ángel Mellado, un amplio reportaje sobre Eva Pérez, la novia de Gómez, en el que se mencionaban aspectos de su vida privada y sobre su actividad como consejera de Educación del Gobierno de Extremadura. A Gómez le indignó leer, además, en un destacado que había sido novio de Leire Pajín. Una persona próxima a Gómez me comentó: “Y después hacen editoriales criticando la telebasura, ellos que se alimentan de ella en ese mismo suplemento”. Fernando Baeta, director de elmundo.es, negocia con el entorno de Gómez su presencia en el chat.

Verificación de unilateralidad
«Lo que necesitamos es saber si Otegi dice la verdad cuando afirma que las decisiones de ETA no esperan contraprestación»
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ El Correo 21 Octubre 2010

Tras manifestarse ETA desde sus escondites lo hace Otegi desde la cárcel. Entre la declaración 'bietan jarrai' de ETA en la BBC y la entrevista de Otegi en un diario español de difusión global hemos ido asistiendo a distintas piezas servidas como mensajes desde el escenario abertzale, que podemos resumir en dos: la izquierda abertzale no es tan dependiente de ETA, hasta el punto de llevarla paulatinamente a aceptar la vía política; y la mediación internacional logrará de ETA un alto el fuego definitivo.

Entidades independientes... una de las cuales (Batasuna) ha llegado a la conclusión, después de un proceso reflexivo, de que la mítica Euskal Herria debe alcanzarse sin violencia, y otra de las cuales (ETA) ha llegado a la misma conclusión a través de otro proceso, asimismo reflexivo, en paralelo. Es como si ambas entidades supuestamente independientes hubieran llegado al mismo diagnóstico, eso sí, por separado. Y, sin embargo, Otegi no es militante de ETA, pero estuvo como «responsable de la delegación» de la izquierda abertzale en las negociaciones en Ginebra.

Además de la presunta independencia entre las entidades ETA y Batasuna, Otegi nos transmite el mensaje de la «práctica imposibilidad» de atentados y de una eventual «tregua unilateral, permanente y verificable por la comunidad internacional». Todo, tanto los procesos reflexivos de la izquierda abertzale y de ETA como la decisión de congelar los atentados, lo plantea Otegi como una opción completamente unilateral, fruto del diagnóstico evolutivo y evolucionado del escenario que hacen los independentistas, incluso sin importarles que el Estado continúe ejerciendo una dinámica que ellos siguen calificando como represiva. O sea, que a pesar de la conducta del Estado, tanto ETA como Batasuna han llegado a la misma conclusión, que es avanzar hacia el independentismo sin violencia, sin importarles que la izquierda abertzale sea legal o que se llegue a una componenda con los presos de ETA. Eso sí, ambas, legalización y componenda con presos, recomienda Otegi que se aborden más o menos cuanto antes. No obstante, se afana en subrayar que la concurrencia de listas electorales no es un apriorismo que haya condicionado la apuesta de la izquierda abertzale por la no violencia, puesto que lo relevante es el apoyo social que el independentismo pudiera cosechar cuando llegara el momento.

En definitiva, el Otegi que no es militante de ETA nos traslada un mensaje enlatado que se compone de la siguientes piezas: 1) Euskadi es un pueblo donde se han venido ejerciendo dos violencias, una de opresión por parte del Estado y otra de liberación independentista por parte de ETA; 2) ETA y la izquierda abertzale son dos componentes independientes del movimiento soberanista vasco; 3) ambos componentes han decidido apostar por la no violencia de manera unilateral, al mismo tiempo, a pesar de que uno de ellos (Batasuna) no era violento y era independiente de ETA; 4) no esperan nada del Estado, ni liberación de presos ni legalización, aunque entienden que ambas son consecuencias naturales de su decisión unilateral; 5) ETA declarará un cese definitivo de sus actividades, con «verificación» internacional.

La entrevista es fantástica y lo mejor que puede hacerse es tomarle la palabra a Otegi, una palabra literalmente: unilateralidad. Imaginemos, caso de que nuestras mentes permitan tal nivel de hipotetización, que Otegi sí que es militante de ETA (eso es al menos lo que viene a concluir por extensión el Tribunal Supremo en la ilegalización de Batasuna... y la gente del Supremo no es que sea proclive a la imaginación). O imaginemos todavía más allá... que en realidad Batasuna y ETA no existen de manera diferenciada y lo que sí que existe es la percepción pública del artificio de que lo son, artificio construido en parte por la propia ETA-Batasuna para diversificar sus actividades e infiltrar los poderes públicos, y reforzada en parte por la estrategia antiterrorista en la última época para facilitar el camino de la disolución etarra sin que se 'sientan' del todo derrotados. Imaginemos, por imaginar, que cuando habla Otegi es ETA la que habla... o sea, no ETA en realidad, sino un conglomerado complejo autodenominado movimiento vasco de liberación nacional (MLNV) donde cada pieza cumple una función hacia la independencia.

Si obviamos el cansino relato doctrinario de la represión del pueblo vasco, lo que afirma Otegi es que ETA se terminará después de varias fases. En la primera están ahora, que es la decisión aparentemente unilateral de dejar de lado la violencia, no porque les moleste mucho, sino porque es ineficiente en este momento histórico. El terrorismo ha cumplido su función pero ya no sirve. Y no sirve porque el Estado ha sabido elevar tremendamente el coste de practicarlo con una política antiterrorista integrada y, sobre todo, sostenidamente integrada a lo largo de más de una década... sin visos de cambiar, afortunadamente. Deteniéndonos ahí, el mensaje enlatado de Otegi es una buena noticia. Ahora bien, nos quedan las siguientes fases.

Las siguientes fases del proceso en las que Otegi se extiende poco están alojadas de lleno en el mito de la negociación entre las fuerzas políticas vascas y españolas para la normalización de Euskadi. Otegi nos dice que ETA respetará ese proceso pero nosotros, aplicando el escenario imaginativo que hemos desarrollado, podemos intuir que ¡claro que lo respetará porque estará involucrada! Es decir, que ETA respetará lo que sea capaz de acordar disfrazada de izquierda abertzale, casi todavía sin quitarse la careta y mostrar al MLNV que ya habíamos olvidado. Y aquí es donde debería situarse la verdadera verificación del supuesto proceso unilateral de pacificación independentista a dos bandas ETA-Batasuna. La verificación real no tiene por qué ser internacional, sino el fruto de seguir aplicando el Estado de Derecho sin articular ningún tipo de negociación y esperar... esperar a comprobar si el rechazo a la violencia es realmente unilateral como Otegi no se cansa de subrayar. Lo que necesitamos saber es si Otegi dice la verdad cuando afirma que las decisiones de ETA son unilaterales, que no esperan contraprestación. La mejor garantía no es la mediación noruega, sino que continúe aplicándose el Estado de Derecho sobre la unilateralidad etarra.

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