AGLI

Recortes de Prensa   Martes 9 Noviembre  2010

 

La herencia de Felipe
Olvidamos la calamitosa situación en que se hallaba este país cuando González dejó el Gobierno en 1996
HERMANN TERTSCH ABC 9 Noviembre 2010

«ALGUIEN llegará que bueno le hará». Viejo dicho. Eso es probablemente lo que muchos españoles creen que se hizo realidad para Felipe González con la llegada al poder, ocho años después de su partida, de Zapatero. El absoluto disparate en que éste ha embarcado a España desde el primer momento tiene tales dimensiones que es comprensible que muchos recuerden hoy a González como un político de talla, estadista, culto y versado en el escenario internacional. Ante la ramplonería torpe y zafia de la tropa sectaria que asumió el poder en el PSOE en aquel congreso trampeado del año 2000, la generación de Felipe se antoja ya una especie de sanedrín socialdemócrata de lujo, repleto de gente con brillante historial académico, extensas lecturas y mundano saber estar. No deja de ser cierta en gran parte esta apreciación, como siempre nos demuestran miembros de esa generación cuando se manifiestan.

Salvo Rubalcaba, el incombustible político, comodín para cualquier gobierno que requiera insidia, trifulca y guerra sucia, se han acomodado en su mayoría en la empresa pública y privada y no hacen mucho ruido. Casi todos demuestran que no sólo el tiempo y la experiencia los ha hecho razonables y menos sectarios. Que, incluso en bruto, tenían más categoría profesional, solvencia intelectual e incluso calidad personal que todos esos jenízaros y jenízaras que pululan en torno al Gran Timonel, todos aproximadamente de la categoría, solvencia y calidad de su líder.

D Porque el daño que los actuales gobernantes han hecho a España es tan inmenso y general, olvidamos la calamitosa situación en que se hallaba este país cuando González dejó el Gobierno en 1996 tras catorce años en su dirección. El paro venía a ser el que tenemos y nuestro desenganche de las economías de la Comunidad Europea parecía irreversible. Las tropelías contra el estado de Derecho, que comenzaron con la nacionalización y el saqueo de Rumasa, se habían extendido por doquier, desde la arrogancia del despotismo ilustrado que —vuelve a verse en la entrevista de marras— es la forma de gobierno en la que González cree. Mucho del lodazal actual es herencia suya. Sus chicos para todo en el aparato del Estado —esos que le preguntaron si volaban o no a la cúpula de ETA— siguieron allí más o menos tapados hasta el 11-M. Pringaron cuatro. Quedaron bien colocados mil. González gozó de impunidad hasta su final en las urnas, en una derrota ante José María Aznar que le infligió aquella humillación que siempre aflora tras su cinismo y su desprecio.

Tuvo inmunidad gracias a la cobertura intelectual y moral de un aparato mediático que llegó a ser práctico monopolio de la verdad revelada del felipismo. Ahora, en ese mismo medio que le proporcionó coartadas para todo lo bueno y lo malo, González ha decidido confesarse un poquitín. Y para decepción de quienes aún le guarden cierto respeto, dice más de lo que cree. Si le quedaba algún ápice de grandeza a este hombre inteligente, se basaba en su silencio. Lo ha tirado por la borda. Debió hacer como su alma gemela francesa, Mitterrand, que se llevó a la tumba a sus cadáveres. A veces no es la opción ante un dilema moral la que define al hombre. Sino el dilema mismo. ¿Cuántas veces lo tuvo? Ordenó no matar en una ocasión. ¿Y en otras? Arrogancia incombustible es lo que refleja la entrevista. Y tristeza lo que infunde. Está claro. Fue él quien rompió aquí la brújula moral. Definitivamente, el despotismo ilustrado y cínico del «estadista» fue el nido envenenado para las camadas del despotismo encanallado que nos gobiernan.

Perdonavidas
Encapsulado en no se sabe qué remordimientos, González tiene cicatrices en el alma
IGNACIO CAMACHO ABC 9 Noviembre 2010

EL debate sobre los GAL está superado por la sociedad española, está políticamente depurado en las urnas, pero no está prescrito en el Código Penal. Felipe González debería recordarlo cuando hace escabrosas confesiones implícitas que sugieren su responsabilidad en la autorización de la guerra sucia, y más ahora que ya no conserva inmunidad parlamentaria. Pero el veterano «jarrón chino» continúa sin encontrar su sitio en las estanterías de su propia posteridad. González tiene cicatrices en el alma y guarda una amarga melancolía del poder. Le puede la tentación de concederse protagonismo, aunque sea a base de miradas retroactivas sobre la bruma de un pasado que ya sólo le puede importar a algún juez deseoso de abrir los armarios polvorientos donde se almacenan —literalmente— los cadáveres de la razón de Estado.

Ese Felipe perdonavidas encapsulado en no se sabe qué remordimientos —¿le duele de veras no haber mandado asesinar a la cúpula terrorista? ¿Puede un gobernante democrático confundir un secuestro con una detención?— se ha colado con sus rencores tardíos en una escena pública obligada a trascender los resquemores de un exdirigente amortizado. Sus reflexiones tienen interés histórico y morbo político, pero el debate nacional no puede enrocarse en esos viejos demonios que forman parte de páginas pasadas. Por sugestivo que resulte ese material para el memorialismo de una época, de nada sirve convertirlo ahora en el centro de una polémica política y mediática que distorsiona el enfoque de otros problemas mucho más aflictivos y urgentes. Ninguna nación ha solventado su futuro a base de ajustes de cuentas —dudosos, por otra parte— con estatuas de sal momificadas en el retrovisor de la Historia.

No es probable que González, en sus displicentes incursiones por la memoria borrosa de episodios que no le convendría resucitar, estuviese pensando en levantar cortinas de humo sobre la actualidad incierta de un país atribulado por el estancamiento económico y la quiebra social. Es demasiado soberbio para esa estrategia; más bien parece dominado por un ensimismamiento de arrogancia, embalsamado en la historicidad que se confiere a sí mismo. Por eso es inconveniente concederle a su nostalgia la capacidad de determinar una agenda que necesita de otras prioridades. Incluso para hacerle justicia objetiva; el fracaso del zapaterismo ha engrandecido por contraste el recuerdo de aquella etapa de gobernanza, pero las luces que prevalecen del felipatoson las de su inicial impulso de modernización estructural y las del pragmatismo con que supo arrinconar la adolescencia ideológica, no las de la turbia degradación de abusos de poder, corrupción institucional y terrorismo de Estado. Si hubiese que escoger entre esa ciénaga final y esta amenazadora ineptitud, al menos los de ahora siempre podrán presumir de tener las manos limpias

En los tiempos de los GAL
Antonio Pérez Henares  Periodista Digital 9 Noviembre 2010

Los GAL fueron terrorismo de Estado, “guerra sucia”, un crimen organizado, un robo a las arcas públicas y una chapuza. Además, lejos de mejorar la lucha contra ETA dieron a los terroristas argumentos y el pretendido atajo significó alargar más el penoso camino. Los GAL fueron todo ello. Pero en aquellos tiempos y en principio fuimos muy pocos, porque ahí está la hemeroteca lo digo, los que lo denunciamos, nos opusimos y señalamos el error y el terror. ETA asesinaba a mansalva, Francia era un santuario por el que campaban a sus anchas y alardeaban incluso de sus crímenes y no poca parte de la sociedad española estaba dispuesta a mirar para otro lado ante aquella estrategia de utilizar sus mismos métodos. Eso también hay que decirlo.

Los errores tremendos, la contratación de mafiosos, las chapuzas generalizadas matando o secuestrando personas ajenas a la organización así como algunos rocambolescos fiascos y ,a la postre, el que los “cerebros” de aquellas operaciones se llenaran los bolsillos hicieron que la opinión publica se avergonzara y repudiara todo aquello. El descubrimiento de la trama y sus alcances, lo conchambroso y chulesco de sus protagonistas culminaron en el descrédito más total y en que los crímenes emergieran como lo que realmente eran. Al final acabaron en la cárcel el ministro de Interior y el secretario de Estado, amen de muchos de sus subordinados. Faltó la famosa X. Cuando cruzaron las puertas de la prisión de Guadalajara Barrionuevo y Vera fueron despedidos por Gónzalez y los suyos como héroes de la libertad, como si aquello fuera el Carabanchel donde llevaban a los presos políticos durante el franquismo. En realidad nadie de los presentes había pisado aquellas cárceles jamás y estos si entraban no era por luchar por las libertades sino por secuestro, el de Segundo Marey y , en el caso de Vera, por llenarse los bolsillos y dedicarse a comprar fincas con ello.

Pero los GAL no fueron los que acabaron con González. Con Felipe acabó la corrupción generalizada, el desplome económico y el galopante ascenso del paro. Eso también debe saberse. El expresidente de entonces y el presidente de ahora no querrán recordarlo pero el gobierno PSOE dejó al país en una situación terrible con un índice de desempleo que superaba el 20 por 100.

Felipe González se ha reaparecido en carne mortal para darnos a todos lecciones y, en cierto modo, justificarse de algunas cosas que parecen corroerlo. Lo que ha contado sobre la “guerra sucia” es la constatación de una evidencia. ¿cómo no iba a estar al tanto?. Y si quizás no dio su visto bueno para volar, como confesaba, a la cúpula de ETA es porque tal vez temió que los chicos de Amedo acabaran haciendo saltar por los aires fuera a un grupo de señoras esotéricas que se habían reunido para concitar al espíritu de Maria Antonieta. Que parecidas las hicieron.

Pero pienso que aquellos tiempos del GAL han quedado en el pasado y para siempre. Aunque del pasado, del presente y del futuro, si algún pronostico se cumple, emerge siempre la figura de Rubalcaba, que por allí navegaba, siempre claro en coche de ministro. Como ahora. Y como entonces, aquí el personal en lo que está es en el paro

Fin de etapa
La dictadura castrista se desmorona tras años de arbitrariedad e incompetencia
FLORENTINO PORTERO ABC 9 Noviembre 2010

La dictadura castrista se desmorona tras años de arbitrariedad e incompetencia. Mientras el resto de América Latina ha disfrutado de un largo período de prosperidad y modernización, el «paraíso» comunista impuesto en la bella isla de Cuba se ha hundido en la miseria. El problema es que ya ni socializando la pobreza llegan a fin de mes. Es el resultado de organizar una sociedad a partir de prejuicios ideológicos e intereses personales en vez de guiarse por criterios profesionales y en defensa del bien común.

El gobierno de La Habana necesita de la inversión extranjera, pero tanto EE.UU. como la UE exigen gestos reales de que está en marcha un proceso de transición hacia la democracia. Los Castro saben que una muestra de flaqueza llevará a más y más exigencias hasta acabar con su finca y que la mayoría de los gobiernos occidentales no están dispuestos a amparar una dictadura criminal en quiebra. Ese cometido lo ha asumido libremente el Gobierno español para vergüenza nacional y desprecio de nuestros vecinos.

Las Damas de Blanco denuncian el incumplimiento de un acuerdo logrado por la mediación de la Iglesia Católica. ¿Alguien esperaba que lo cumplieran? Se nos ha querido vender que la expulsión de territorio nacional de un grupo de disidentes era un gesto de buena voluntad, un paso decidido hacia el respeto de los derechos humanos. Librarse de la oposición supone un alivio para el castrismo. Los retenidos son aquellos que no están dispuestos a abandonar su patria, los que todavía se sienten con fuerzas para seguir denunciando que Cuba sufre una dictadura criminal, disguste o no a la siempre complaciente diplomacia española. Los Castro se resisten, para tratar de doblegar su voluntad y con la intención de enviar un mensaje de firmeza al resto del mundo, pero el tiempo y su desastrosa gestión económica corren en su contra.

¿Sabotaje?
Francisco Rubiales  Periodista Digital 9 Noviembre 2010

Los funcionarios se han convertido en el principal "dolor de cabeza" para la Junta de Andalucía. Sus protestas públicas, sus abucheos a los altos cargos políticos y sus pitadas están reventando muchos actos públicos, hasta el punto de que la agenda de los políticos está quedando seriamente alterada. Las comparecencias del presidente y de los consejeros son cada vez más escasas, por miedo a las protestas de esos funcionarios, a los que se unen muchos ciudadanos.

El hecho de que la "rebeldía" contra el persistente y agobiante gobierno socialista andaluz la inicien los funcionarios ha sido una sorpresa para muchos expertos y para el mismo PSOE. La Junta de Andalucía está desconcertada ante la importante ola de irregularidades, errores, desapariciones y otros incidentes que algunos expertos consideran como posibles sabotajes de funcionarios cabreados por la reciente bajada de los sueldos, por el despilfarro que sigue vigente en la Administración, por el amiguismo, el enchufismo y, en general, por el insoportable nivel de corrupción que reina en las administraciones públicas andaluzas.

La intención del gobierno andaluz de hacer fijos a casi 20.000 contratados, muchos de los cuales son enchufados políticos, es otro importante motivo de la indignación de muchos funcionarios de carrera, que interpretan ese movimiento como un intento de "blindar" a los "a,igos" del partido ante la posible llegada del Partido Popular al poder.

Desaparecen papeles, se cambian de lugar los expedientes, se sustraen documentos y hasta se han falsificado firmas, todo para manifestar el enfado y para fastidiar a los políticos en consejerías, diputaciones, ayuntamientos y organismos públicos, tanto de la Junta como del gobierno central, donde ha descendido la productividad de manera significativa y crecido notablemente el absentismo. El fenómeno empieza a adquirir proporciones preocupantes, hasta el punto de que algunos organismos y dependencias oficiales están contratando empresas especializadas en reducir el absentismo e incrementar la productividad, de esas que utilizan llamadas telefónicas, detectives privados y visitas médicas sorpresivas para amedrentar a los que se dan de baja.

El malestar de los funcionarios tiene también reflejo en los medios de comunicación andaluces, que están recibiendo en las últimas semanas numerosos envíos anónimos de documentos oficiales, facturas y contratos, con toda probabilidad substraídos de los archivos de la Administración y enviados a la prensa para que se publiquen irregularidades y escándalos.

Hay cierto olor a descomposición en muchas oficinas del gobierno andaluz, como si se hubiera asumido ya que las próximas elecciones las perderá el PSOE. Es más que probable que la posible llegada del PP al gobierno andaluz esté también influyendo en el extraño comportamiento de algunos sectores del funcionariado.

Voto en Blanco

¿Qué necesidad?
Carmen GURRUCHAGA La Razón 9 Noviembre 2010

El ex presidente González ha reaparecido con formato de entrevista para hablar de los GAL, los fondos reservados, las cloacas del Estado... Y la primera pregunta es: ¿qué necesidad acuciante le obliga a protagonizar unas declaraciones en las que muestra un enorme relativismo moral y un cinismo escalofriante? Algo debe haber removido sus «adentros» para opinar sobre los crímenes de Estado y aledaños llevados a cabo durante su mandato. Me parece impensable que el móvil sea desactivar la amenaza de Amedo sobre un documento enviado a la judicatura que el ex policía hará público próximamente si la Audiencia Nacional continúa ignorándolo.

Mi espacio en este rincón es pequeño como para matizar todas las verdades a medias (mentiras) que González cuela en esa «conversación». Quizás la más elocuente sea la relativa a que él dijo «no» a la posibilidad de volar a la cúpula de ETA. «No te estoy planteando un problema moral», le aclara al entrevistador. Está claro que no le frenaron sus escrúpulos; pero si la filtración se produce en la época que asegura, año 1989, la realidad es que él estaba negociando con ETA en Argel y que tres años antes se había comprometido con el Gobierno francés a desactivar a los GAL a cambio de que el país vecino actuara enérgicamente contra la banda terrorista vasca. De hecho, la cúpula que rompió la negociación de Argel y quería boicotear los fastos del 92 («Txelis» y Múgica Garmendia y Erostarbe) sí fue detenida. Si él no tenía nada que ver con los crímenes de Estado, ¿por qué le piden permiso para «volar» a la dirección de la banda?

Benedicto XVI
Volverá
GEES Libertad Digital 9 Noviembre 2010

La visita de Benedicto XVI no ha supuesto un fiasco, pero casi. Hay varias razones que explican que la visita no pueda ser celebrada como debiera haber sido.

En primer lugar, la visita ha quedado desvirtuada por el provincianismo de los gobiernos autonómicos catalán y gallego, que la han convertido en algo sin fuerza ni ímpetu, limitada al ámbito local. Sin proyección nacional, la visita ha mostrado la avanzada ruptura espiritual de la comunidad española: el resto de España se ha sentido poco interesada en la visita papal, y se ha mostrado apática y aburrida. El fracaso en términos de asistencia y movilización ha estado íntimamente relacionada con esta aproximación localista y provinciana. Ha sido la constatación religiosa del grave problema autonómico.

En segundo lugar, la visita ha quedado desvirtuada por la clase política, que ha acaparado zafiamente los actos. Causaba pavor ver a cristófobos convencidos atosigar al Papa para salir en la foto o en la televisión, y casi tanto observar a la derecha que lo consiente en silencio asistir a los actos como si les importase. Lejos de una visita del Papa al pueblo español, la visita se convirtió en un intento de la clase política por monopolizar su imagen. Incluso en un último acto, el propio Zapatero quiso sumarse al carrusel mediático, a última hora y casi en la pista del aeropuerto. Ante el Santo Padre, sólo pudo balbucear excusas y justificaciones sobre la laicidad. Pero lo importante, ya lo saben, es la foto. Por la que se pegaron todos los políticos, de todos los partidos.

En tercer lugar, está el ambiente enrarecido creado por el secesionismo catalán a propósito de la visita, así como el desaire del Gobierno. Zapatero huyó a Afganistán no porque le interese el trabajo de nuestras tropas allí, sino porque no había otro sitio más lejano al que escapar. La visita ha sido recibida por los poderes públicos a regañadientes, y a veces con un odio poco disimulado. Benedicto venía a un país con una clase política y mediática hostil al catolicismo, que ejerce una fuerte presión social. En Cataluña y Galicia, además, el nacionalismo ha supuesto un duro golpe para el catolicismo.

En cuarto lugar, se vendió la visita en términos de puro utilitarismo y mercantilismo, como si lo importante de la llegada de Benedicto XVI no fuese traer apoyo a los católicos, sino vender llaveros o comer marisco... la reducción de la visita papal a puro materialismo –en la que ha caído parte de la derecha acomplejada– enfrió el genuino ánimo cristiano que otras veces ha acompañado las visitas papales. Lo que a España le faltan son principios y valores, no souvenirs. Y estos han quedado supeditados en esta visita.

Pero ha habido también buenas noticias. Sobre todo, la lección de valentía moral y de rigor intelectual del Papa. Los tres temas que Benedicto XVI ha puesto sobre la mesa son los tres asuntos que laten en la crisis española actual. En primer lugar, el de la progresiva descristianización de España de manos de minorías radicalmente anticristianas, profundamente hostiles a la religión de los españoles y a sus tradiciones. La segunda, la denuncia de la política de ingeniería social y control humano que subyace a las políticas abortistas, homosexualistas y eutanásicas que Benedicto XVI denunció en Barcelona, el centro del laboratorio progresista-despótico español. En tercer lugar, la referencia a la Virgen y a la unidad española, cuya maltrecha situación es cada vez más evidente desde el exterior de nuestro país.

Tras el fracaso de la visita papal a la España autonómica, política, relativista y desmoralizada, la próxima cita, la buena, aquella a la que está convocada la nación española en cuanto tal, sin provincianismos, sin interferencias políticas, por principios y valores, y en relación directa de los españoles con el Sumo Pontífice, es en agosto de 2011. Ahí debe dar el cristianismo español su verdadera imagen ante el Santo Padre, su fortaleza o debilidad social y su capacidad de movilización. Ahí se volcará y se deben volcar la Iglesia y todos aquellos que creen en la unidad de una España respetuosa con la vida, la tradición y el pasado, así como todos los que defienden su derecho y su deber de ejercer como cristianos en la vida pública. Lo bueno tras el fiasco de la visita papal es que habrá otra oportunidad. Benedicto XVI volverá.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Inoperancia y sumisión ante Marruecos en el Sáhara
EDITORIAL Libertad Digital 9 Noviembre 2010

La violencia desatada en El Aaiún por el ejército marroquí a lo largo del día de ayer con el resultado de varias víctimas mortales vuelve a traer al primer plano de la actualidad un problema internacional totalmente enquistado –el del Sáhara Occidental­–, que seguirá empeorando hasta que no se alcance un acuerdo final entre las partes interesadas. Y entre éstas figura, aunque pueda parecernos sorprendente habida cuenta de la actitud de su Gobierno, la propia España.

El territorio del Sáhara Occidental fue abandonado unilateralmente por el primer Ejecutivo de la monarquía hace casi 35 años, tras el éxito de la marcha verde convocada por Hassan II. Desde entonces la ex provincia española vive en estado de guerra permanente, ocupada de un modo ilegal por Marruecos y con parte de su población exiliada forzosamente en campos de refugiados repartidos por el desierto. La comunidad internacional, con España a su cabeza, ha decidido mirar hacia otro lado dejando que el asunto fuese pudriéndose hasta llegar al bloqueo actual.

El hecho es que, mientras no se dirima la soberanía del Sáhara Occidental, España es la administradora oficial de este territorio y la responsable última de todo lo que ha sucedido allí desde que la última unidad de nuestro ejército abandonó El Aaiún en 1976. Otra cosa es que los sucesivos Gobiernos lleven más de tres décadas haciendo dejación de sus funciones, y hoy nos encontremos frente a un problema acrecentado y con Marruecos haciendo de su capa un sayo en un país que tiene por propio y cuya anexión se ha tomado muy en serio.

Si la política española en el Sáhara ha sido, cuando menos, desconcertante por su inacción, la de los Gobiernos socialistas –tanto del de González como del de Zapatero– puede calificarse de vergonzosa. Traicionándose a sí mismos y a sus bases, los socialistas españoles han sido los mejores agentes internacionales que Rabat jamás soñó tener. Con Moratinos el asunto del Sáhara simplemente se abandonó. El ex ministro, entregado a Marruecos como nunca antes lo había estado un titular de Exteriores, dejó hacer a Mohamed VI y su política adoptó en todo momento un sesgo abiertamente promarroquí. Lo cierto es que de Moratinos poco más se podía esperar. Este de Marruecos fue uno de los muchos manchones que dejó en su historial de servicio.

Con Trinidad Jiménez, más inteligente que su predecesor, cabría haber esperado que, como mínimo, recuperase parte de la dignidad perdida por la diplomacia española en el norte de África durante los últimos seis años. Pero parece que no va a ser así. Agasajar a los que mandan en Marruecos va escrito en el código genético del zapaterismo. No cabe, pues, esperar firmeza en el Sáhara por parte del equipo que gobierna Exteriores, más interesado en estar a buenas con la autocracia marroquí a cualquier coste, que en exigir que se repare una injusticia histórica como la del Sáhara Occidental.

Pero por mucho que traten Zapatero y sus ministros de esconder la cabeza, el problema va a persistir y se envenena conforme pasan los años. Más tarde o más temprano este u otro Gobierno tendrá que fijar entre sus prioridades acabar con la descolonización del que fuese Sáhara español. Es algo más que un asunto de preferencias políticas o de intereses coyunturales, es una cuestión de Estado.

Mohamed VI prende El Aaiún
Editorial www.gaceta.es 9 Noviembre 2010

El asalto a un campamento en Gdaim Izik, a ocho kilómetros de El Aaiún, (donde vivían 20.000 saharauis) hace retroceder el conflicto del Sáhara Occidental a un pozo de represión y violaciones de los derechos humanos.

El Sáhara Occidental está viviendo la situación más crítica desde que en 1975 Marruecos ocupó la antigua posesión española, sin obtener la soberanía del territorio ni el pleno reconocimiento internacional. Precisamente cuando iban a celebrarse reuniones en Manhaset, Nueva York, auspiciadas por la ONU, con representantes de Marruecos y el Polisario, el asalto a un campamento en Gdaim Izik, a ocho kilómetros de El Aaiún, (donde vivían 20.000 saharauis) hace retroceder el conflicto a un pozo de represión y violaciones de los derechos humanos.

La protesta de los saharauis desencandenó una batalla campal en la capital de la ex colonia española mientras el Gobierno de Rabat imponía la censura, impidiendo la entrada de periodistas españoles. Fiel a su estilo, no quiere testigos de sus represiones de civiles. Urge la intervención de la ONU y la reactivación del censo y del referéndum en la zona, con la esperanza de que se aborde un problema que, desde 1975, ha hecho que el status quo sea imposible de mantener en sus términos actuales.

Rabat no ha conseguido hacerse por completo con el territorio ni con lo que queda de la población saharaui; durante más de 30 años tampoco ha logrado el consentimiento internacional a su política de asimilación. Por el contrario, y por la desgracia del Sáhara irredento, no han podido normalizarse las relaciones entre Marruecos y Argelia, constituyendo el Sáhara respecto a España un obstáculo recurrente.

El Sáhara Occidental, como Marruecos puede constatar con amargura, no era el territorio vacío que debía ocuparse con facilidad ni estaba habitado por una población dócil, cosas que probablemente se creyó Hassan II y todavía habría llegado a creer Mohamed VI. Parecidas ilusiones, con similares fracasos como consecuencia, se hicieron en su día respecto a Palestina. El Grupo de Amigos del Sáhara Occidental (Rusia, Francia, España y EE UU) debería reunirse y recabar la colaboración de Argelia, para detener una crisis que no sirve más que para que se fastidien recíprocamente Marruecos y Argelia y para perjudicar al peón de ambas capitales, que no es sino el pueblo saharaui.

El viejo contencioso está siendo alimentado por la misma terquedad de Rabat en aferrase al sueño del Sáhara Occidental como nueva provincia alauí, con consecuencias muy perjudiciales para todo el Norte de Africa y un foco con tensiones crecientes que permanece sin clara posibilidad de extinción en El Aaiún. Pero también está siendo alimentado por parte de agentes gubernamentales y no gubernamentales, con destacada presencia en España, como la izquierda pancartera. Nuestro país no puede ser ajeno a un tema que de manera recurrente aparece en las agendas internacionales, pero que, a la vista de la actitud que Madrid adopte, puede ser manejado por Rabat en contra de nuestros intereses en otros ámbitos, véase la presión de las pateras.

Efectivamente, todo se conecta entre España y Marruecos cuando se refiere al Sáhara Occidental, (cuestiones tan inflamables como la inmigración, la amenaza yihadista o la presión alauí contra la españolidad de Ceuta y Melilla). Lo cual exige por nuestra parte una delicadeza exquisita. Madrid debe tener la habilidad suficiente para mantener la amistad con el vecino del sur y, al propio tiempo, mostrarse contundente ante los atropellos de los más elementales derechos humanos. La crisis del Aaiún parece un caso claro. Eso sería “diplomacia inteligente” y no la que exhibió Moratinos cuando la frontera de Melilla fue asaltada el pasado verano.

Otro grave error de Mohamed VI
Editoriales ABC 9 Noviembre 2010

Rabat solo ha conseguido larvar el conflicto con el Sahara y demostrar que los saharauis al menos merecen ser escuchados, y no aplastados

MOHAMED VI ha cometido un grave error al ordenar el desalojo violento del campamento de protesta levantado en los alrededores de El Aaiún. En su último discurso había puesto muy difícil cualquier salida negociada al conflicto, pero al utilizar la fuerza contra la población saharaui ha demostrado con los hechos dónde se encuentra el verdadero obstáculo, que no es otro que la intransigencia ciega de su régimen. Las víctimas de este asalto, tanto los policías que cumplían órdenes como los civiles saharauis, deben ser atribuidas a la falta de visión de los responsables marroquíes, incapaces de calcular las dimensiones del malestar de la población saharaui que vive en la antigua colonia española. Con esta decisión errónea en vísperas de una ronda de negociaciones organizada por la ONU, Mohamed VI ha dañado gravemente la reputación de su país en este proceso, que espera desde hace 35 años una solución razonable. En estas tres décadas, ningún país ha reconocido la ocupación por parte de Marruecos de un territorio que jurídicamente no le pertenece, y después de que se hayan producido estos graves incidentes en El Aaiún, lo único que ha conseguido Rabat es recordar al mundo que esa disputa existe y demostrar que los saharauis merecen ser escuchados, o al menos no ser aplastados por el Ejército marroquí. El Gobierno socialista, que dio un bandazo en la posición española para pasar a apoyar sin disimulos a Rabat, debería reflexionar a la vista de su fracaso.

La disputa entre Marruecos y el Frente Polisario es de muy difícil solución, y no hace falta recordar las razones de unos y otros para comprenderlo. La opción con la que las dos partes podrían haber salido ganando era una cierta autonomía flexible, encajada de forma específica con Marruecos. Para ello, Mohamed VI debía haberse centrado en la edificación de un Marruecos democrático y abierto que hubiera hecho creíble esa oferta, y sin embargo se ha empeñado en perpetuar las viejas estructuras heredadas de su padre, adaptándolas a los tiempos en lo externo, pero manteniendo las bases de una sociedad sometida a la que se exige fidelidad ciega. Con esta política no logrará jamás atraerse la simpatía de los saharauis, ni tampoco el desarrollo de sus súbditos marroquíes.

Error táctico de Marruecos
EDITORIAL El Correo 9 Noviembre 2010

La demostración de fuerza en El Aaiún debilita su imagen y su posición negociadora

Como era fácil prever, el Gobierno marroquí decidió desmantelar sin más el campamento que unos cuantos miles de saharauis habían montado en Gdaim Izik para mostrar su protesta por lo que consideran un completo abandono material de la Administración marroquí del Sáhara Occidental y su discriminación frente a los colonos llegados del norte. Un número no precisado de muertos -entre ellos varios agentes marroquíes- ha costado una operación que se extendió al cercano El Aaiún, donde se produjeron serios disturbios. Todo esto solo 48 horas después del clásico discurso del rey Mohamed VI en el aniversario de la Marcha Verde y coincidiendo con la reanudación de la negociación con el Frente Polisario, lo que permite interrogarse sobre la genuina intención de apostar por los procedimientos exclusivamente diplomáticos.

Es probable que la aparente protesta social fuera, en realidad, una operación montada por los independentistas saharahuis. Pero incluso así lo sucedido cuestiona la conducta de la parte más fuerte en el conflicto. Marruecos, no solo ha protagonizado un acto reprobable al lanzar sus fuerzas contra una multitud de civiles desarmados, sino que ha cometido un serio error táctico, que no cambia el fondo del asunto -la soberanía de un territorio en disputa desde la descolonización española- pero sí la visión del hecho en su relación con la negociación que prácticamente a la misma hora comenzaba, en su tercera fase oficial, en las cercanías de Nueva York. El ataque tenía una única explicación aparente: era una exhibición de fuerza con la que contrarrestar la imagen positiva de la pacífica protesta saharahui y las críticas de la prensa española; pero Rabat solo ha conseguido deteriorar su imagen y, en contra de lo que seguramente pretendía, debilitar su posición negociadora.

El despilfarro del Estado de las autonomías cuesta 24.000 millones al año
Editorial www.gaceta.es 9 Noviembre 2010

Los excesos de los organismos públicos son cada día “más sangrantes”, advierten los expertos. La red de clientelas surgida alrededor de los Gobiernos regionales es uno de los graves problemas del sistema.

El actual sistema autonómico es cada día más insostenible. “Estamos al borde de la bancarrota”. Así de alarmante describen la situación actual del Estado numerosos catedráticos, economistas y la práctica totalidad de los políticos pero, por el momento, sólo Mariano Rajoy ha prometido abordar una revisión en profundidad del Estado autonómico.

La propuesta, dicen en el Partido Popular, no la desvelarán hasta el programa electoral de 2012, pero ya han avanzado que el objetivo principal será delimitar competencias entre comunidades, ayuntamientos, Estado y diputaciones provinciales para acabar con los excesos del sistema.

Según un estudio realizado por el economista y dirigente de Unión, Progreso y Democracia, Luis de Velasco, las duplicidades actuales del Estado de las autonomías nos cuestan anualmente entre un 0,7% y un 2,3% del PIB nacional. Es decir, que si se acabara con esos excesos la Administración central se podría ahorrar un mínimo de 24.000 millones de euros. Esa cifra equivale, por ejemplo, a la deuda pública emitida por España en este año.

El sillón de consejera de Estado que ocupará la recientemente cesada vicepresidenta primera María Teresa Fernández de la Vega es un ejemplo claro de ese despilfarro del Estado descentralizado español. Prácticamente, todos los Gobiernos regionales han creado sus propios Consejos de Estado, algunos, incluso, tienen hasta dos consejos consultivos, como Cataluña.

Defensores del pueblo, del menor, sindicaturas de cuentas, agencias de protección de datos y un sinfín de observatorios sin competencias pero presupuestos abultados engrosan la lista de organismos públicos “poco eficaces y nada eficientes”, explica el catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad Complutense de Madrid, Rafael Bañón.

El mismo profesor resume a la perfección las tres vertientes de este elefante administrativo en el que se ha convertido el Estado de las Autonomías. “Por un lado, está el problema político. Hemos creado un sistema asimétrico en el que unas comunidades autónomas tienen un régimen privativo, es decir, que la seguridad en Madrid o en el País Vasco corre a cargo de la Bescam en un caso y la Ertzaintza en otro. La segunda vertiente es la económica. Un Estado de las Autonomías como el que tenemos montado es un despilfarro. La redundancia de gastos lo hace insostenible y, además, no se controla a dónde va el gasto público. El tercer problema es la descoordinación. Hemos traspasado la educación y la sanidad a las comunidades autónomas y eso supone la ruptura de la caja única y crear un problema de justicia, de vulneración de los derechos por el hecho de haber nacido en una u otra comunidad”.

Bajo esa maraña de traspasos económicos y competenciales está el verdadero anclaje que impide avanzar al barco. Según Bañón, el problema político y económico se resolvería si los dos grandes partidos se pusieran de acuerdo en hacerlo, pero esto supondría “romper las clientelas creadas por las comunidades”.

Una prueba de esas clientelas a las que se refiere el catedrático de la Universidad Complutense es que la mitad de los funcionarios existentes en toda España dependen de las Administraciones autonómicas, sin embargo, los Gobiernos regionales sólo gestionan el 30% de los presupuestos generales.

El informe elaborado por Luis de Velasco, por su parte, pone también de manifiesto el gasto desproporcionado de los parlamentos autonómicos. Según los datos denunciados en varias ocasiones por el partido de Rosa Díez, cada diputado regional catalán cuesta a las arcas públicas más de 505.000 euros, mientras que un parlamentario nacional supone un gasto de 280.000 euros. Esa desproporción surge de la división entre el número de representantes y el presupuesto de las cámaras. En este caso, el Parlamento catalán tiene una partida de 68 millones de euros y 135 diputados, mientras que el Congreso cuenta con un presupuesto de 98 millones y 350 parlamentarios.

Además de la duplicidad de organismos y ventanillas existente a consecuencia de la descentralización, otro de los problemas a los que se enfrenta el Estado, especialmente en la actual situación de crisis que se está viviendo, es la desproporcionada creación de empresas públicas. Entre esas compañías se encuentran las cajas de ahorros, cuya gestión ha quedado en evidencia y que, de acuerdo a la opinión de los expertos, son “reinos de taifas” contaminados políticamente.

En esta lista de despilfarro por triplicado se encuentran también las subvenciones otorgadas por cada una de las Administraciones que han dado lugar a entidades que viven única y exclusivamente de las ayudas públicas a pesar de su falta de actividad.

Otro de los problemas es la desigualdad entre territorios. Lo que ha dado lugar a un gran malestar entre los ciudadanos que apelan a las distintas clases de votantes, los de primera y los de segunda. En este sentido, lo más peligroso, según advierten los expertos, son las desigualdades relacionadas con la sanidad y la educación, que han provocado que los conocimientos de historia que adquieren los niños extremeños no tengan nada que ver con los gallegos, por ejemplo.

El caso de las embajadas autonómicas supone también, además de un despilfarro autonómico, un problema para la imagen que el país da en el exterior. Vender nuestro producto dividido en 17 piezas es poco operativo y menos competitivo.
Más rémoras

Según el último estudio de Deloitte para UTECA, la asociación que agrupa a las grandes cadenas privadas de televisión, actualmente los canales autonómicos acumulan una deuda de 1.480 millones de euros.

Trece de las 17 comunidades autónomas cuentan con su propia televisión pública y dan trabajo a unos 10.000 trabajadores. Según los datos facilitados por las propias cadenas regionales, cada ciudadano vasco paga unos 140 euros al año por sintonizar en su televisor la EiTB; los madrileños, por su parte, abonan cada uno 15,5 euros por ver Telemadrid. A pesar de que el coste de la televisión de la Comunidad madrileña no es de los más elevados, la primera presidenta autonómica que ha levantado la voz para plantear la posibilidad de privatizar la cadena pública de su región ha sido Esperanza Aguirre.

Últimamente, también la secretaria general del PP y presidenta del partido en Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, se ha sumado a esa petición, pero la propia legislación existente es bastante restrictiva y determina que debe ser el Gobierno central el que debería abordar este asunto en coordinación con los Ejecutivos regionales.

El ejemplo de las cadenas regionales, que con la llegada de la TDT han incrementado el número de sus canales, es uno más dentro de una larguísima lista. Suma y sigue. El Estado pierde dinero por cada agujero de los bolsillos autonómicos mientras el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero se empeña en intercambiar transferencias a cambio de votos parlamentarios.

Sanidad
Galicia financiará sólo los fármacos más baratos de cada principio activo
Andalucía estudia sacar a subasta el suministro de medicinas
Las autonomías burlan a Sanidad con leyes propias contra la quiebra
Las comunidades autónomas no aguantan más. A menos de dos meses para que concluya el año, los drásticos ahorros derivados del tijeretazo sanitario parecen haberse diluido en el entramado administrativo y sus arcas sanitarias se encuentran literalmente vacías
Madrid - Sergio Alonso La Razón 9 Noviembre 2010

Tanto que, por ejemplo, en numerosos feudos autonómicos no hay ya fondos para pagar las nóminas de los profesionales sanitarios, contratar a pediatras o saldar en plazos razonables las deudas contraídas con los fabricantes de productos sanitarios y de medicamentos para hospitales.

Dentro de esta espiral de angustioso déficit sanitario, que supera ya en toda España los 11.000 millones de euros, las Consejerías han puesto sus miras en el gasto farmacéutico, pese a situarse en crecimientos negativos por primera vez en muchos años.
Ya intentaron hacerlo de forma tímida en el último trimestre del año 2009, y ahora vuelven a la carga, al margen del Ministerio de Sanidad y Política Social, encabezadas por tres territorios que se han situado en el centro de la polémica en el sector: Galicia, Cantabria y Andalucía.

«Empleo racional»
La primera comunidad ya amagó a principios de este año con la creación de un observatorio para dirigir el «empleo racional» de los fármacos en su territorio. Ahora, ha ido más allá al impulsar desde el Parlamento autonómico una iniciativa para financiar con dinero público sólo los medicamentos más baratos de cada principio activo. El malestar de Farmaindustria, la patronal de los laboratorios farmacéuticos, y del Ministerio de Sanidad, que ha pedido explicaciones por escrito a la consejera de Salud, Pilar Farjas, de cara a interponer más adelante un posible recurso ante la Jurisdicción Contencioso-Administrativa, ha llevado al propio presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, a pronunciarse al respecto.

Facturas en los cajones
El antiguo presidente ejecutivo del Insalud, en la época de José Manuel Romay como ministro de Sanidad, ha asegurado que el nuevo catálogo de fármacos financiados responde a un compromiso con el «mantenimiento» del sistema público.

Núñez Feijóo, que cuenta con el apoyo de los médicos y de buena parte de los farmacéuticos, pide al Ministerio de Sanidad que explique a las comunidades cómo atender las facturas sanitarias «que están escondidas en los cajones», en alusión a la bancarrota que azota al Sistema Nacional de Salud.

El segundo foco de la polémica es Cantabria. En esta comunidad, el Colegio de Médicos ha adoptado una iniciativa insólita: denunciar ante la Fiscalía al gerente del Servicio Cántabro de Salud por cambiar de forma deliberada los medicamentos consignados en las historias clínicas de los pacientes. A su juicio, se trata de una violación de la sacrosanta libertad de prescripción que rige para los facultativos.

Implicaciones penales
El Colegio Oficial de Médicos añade, además, que la decisión autonómica «supone una vulneración de la seguridad y la confidencialidad de la historia clínica y de la ley básica reguladora de la autonomía del paciente», y podría tener implicaciones penales «al suponer una usurpación de las funciones del médico responsable del paciente y una alteración de un documento administrativo». Argumentos todos ellos que el Servicio Cántabro de Salud niega.

El tercer territorio que está a punto de legislar contra el gasto farmacéutico por su cuenta y riesgo, al margen del Ministerio, es Andalucía. Según informa El Global, la intención de la Junta es sacar pronto a subasta el suministro de medicamentos en las oficinas de farmacia, lo que implicaría la fijación de un precio andaluz para los productos afectados, que podría ser diferente al trazado por el departamento que dirige Leire Pajín.

De acuerdo con este periódico especializado, la vía que ha elegido la Consejería de Salud de María Jesús Montero para emprender la reforma es el nuevo concierto que está negociando con el Consejo Andaluz de Colegios Oficiales de Farmacéuticos.

Llueve sobre mojado
En el caso de esta comunidad ya llueve sobre mojado. En 1997, decidió mantener bajo financiación pública los fármacos de utilidad terapéutica baja excluidos por el ministro José Manuel Romay, en el primer Gobierno del PP, a través del famoso y polémico «medicamentazo». Lo hizo a través del llamado «contramedicamentazo».

Desde entonces, ha puesto en marcha todo tipo de planes de política farmacéutica al margen del Estado, como, por ejemplo, el impulso de la prescripción por principio activo –el componente básico de cada medicina– a cargo de los médicos, o el proyecto de establecer una financiación selectiva de algunos productos, con el fin de dejar de pagar algunas indicaciones de los mismos.

Además de estos territorios, durante los últimos doce meses ha habido otros que han actuado también al margen del Ministerio de Sanidad en materia de medicamentos. Los casos más sonoros han sido los de Castilla-La Mancha y el País Vasco: los planes de choque de sus consejerías de Sanidad guardan cierto parecido con el aplicado en Cantabria, al obstaculizar de forma tácita la prescripción de algunas marcas por parte de los facultativos.

A ellos, hay que añadir las actuaciones de Aragón, que llegó a planear una criba de los fármacos antes de autorizar su utilización en los hospitales públicos; Madrid, que cuenta con un Consejo Asesor de Farmacia pensado para contrarrestar la visita médica de los laboratorios, y Valencia, que avisará a los pacientes que superen la media de consumo de medicamentos mediante una especie de «factura sombra».

Heridos en la «guerra» de los pañales
- Las autonomías están aprovechando también la pasividad del Ministerio de Sanidad en lo tocante a la política farmacéutica para obtener ingresos extra a costa de los pañales. Como informó LA RAZÓN, muchas de ellas intentan arañar de las boticas descuentos extra al aplicado por el Ministerio del 20 por ciento, lo que lleva a los farmacéuticos a vender a pérdidas. Cataluña, por ejemplo, ha apalabrado un descuento adicional del 6,3 por ciento, aunque otros feudos, como Andalucía, pretenden aplicar un 12.

- Las Consejerías se valen de la indefinición de Sanidad. En una nota, el director general de Farmacia, Alfonso Jiménez Palacios, se limita a rogar que Las farmacias de numerosas partes de España han tenido que vender a pérdidas los pañales por culpa del doble descuento que les aplican el Gobierno y las autonomías.

ANÁLISIS: Iniciativas que bordean la legalidad
- ¿Son ilegales las normativas autonómicas?
–Las dudas son razonables en algunos casos. A pesar de ello, Sanidad sólo ha mostrado su intención de actuar contra una comunidad del PP, Galicia. En concreto, le ha pedido por carta que explique su iniciativa con los fármacos, como paso previo a la posible interposición de un recurso ante la Jurisdicción Contencioso-Administrativa. En el resto de los casos, el departamento que hoy dirige Leire Pajín ha preferido mirar hacia otro lado y no intervenir.

- ¿Por qué actúan por su cuenta las autonomías al margen de Sanidad?
–Básicamente, porque las medidas de ahorro aprobadas por el Gobierno no han generado un impacto suficientemente positivo en sus arcas. A día de hoy, y pese al tijeretazo, subsisten los problemas en los pagos sanitarios más elementales.

UN 21,13%, SEGÚN EL MERCADO DE CDS
España entra en el 'top ten' de países con mayor probabilidad de quiebra
La prima de riesgo país de España superó este martes los 208 puntos, un nuevo máximo histórico. España acaba de entrar oficialmente en la lista de los 10 países con mayor probabilidad de quiebra. En concreto, los inversores estiman esta posibilidad en un 21,13%.
J.C. Barba / M. Llamas Libertad Digital 9 Noviembre 2010

La tercera bofetada ya está aquí, tal y como avanzó Libertad Digital. No han pasado ni dos meses desde que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunciara en Washington el fin de la crisis de deuda pública en el seno de la zona euro. Y hoy, más que nunca, la sombra del default (suspensión de pagos) se cierne como una amenaza real y creciente sobre Irlanda y Portugal, tras el rescate del Gobierno griego por parte de Bruselas y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

España, por desgracia, es el siguiente país en la lista. La prima de riesgo país, que se mide con el diferencial entre el bono español a diez años y el alemán del mismo plazo, seguía subiendo a media sesión de este martes y se situaba en 208,7 puntos básicos, por encima del máximo que alcanzó el pasado junio (207,3), cuando España sorteó por segunda vez la suspensión de pagos (la primera aconteció el pasado mayo).

La rentabilidad del bono español a diez años llegaba al 4,43%, la más elevada desde mediados de julio, días antes de publicarse los test de estrés realizados a los bancos europeos que tranquilizaron a inversores y analistas sobre la solvencia española y rebajaron la rentabilidad (tipo de interés) de los bonos. Desde entonces, numerosos analistas y políticos coincidieron en que la zona euro ya estaba fuera de peligro, y más concretamente, la supuesta solvencia de España estaba ya fuera de toda duda.

La realidad, sin embargo, difiere de tales declaraciones. Poco después de los fallidos (por maquillados) stress test a la banca europea, las tensiones en el mercado de deuda pública regresaron con fuerza al seno de la Unión, siendo en esta ocasión Irlanda y Portugal los países en que los inversores centraron sus mayores preocupaciones. Pese a todo, España parecía haberse quedado al margen de esta nueva ronda de desconfiaza.

Pero tan sólo ha sido cuestión de tiempo. La deuda pública española comienza también a ser castigada por el mercado. La prima de riesgo país marca nuevos máximos, tras superar la barrera de los 208 puntos básicos respecto al bono alemán (el tipo de interés adicional que tiene que ofrecer el Gobierno para colocar sus bonos, elevando así el coste de la financiación), mientras que sus CDS (credit default swaps), un seguro para cubrir inversiones en deuda pública y privada en caso de quiebra, se disparaban en la apertura hasta los 273 puntos. Este indicador suele ser empleado por los analistas financieros para estimar el riesgo real de default, tanto de empresas como de países.

Tal y como revela la firma CMA, en la mañana del martes España entró oficialmente, por primera vez y tras superar a Iraq, en la lista de los 10 países con mayor probabilidad de quiebra del mundo, con un 21,13%, por delante del estado de Illinois (EEUU), Dubai y Ucrania.

El top ten es liderado por Grecia, cuyos CDS superan los 873 puntos (probabilidad de quiebra del 53%), Venezuela (casi 50%) e Irlanda (40,7%).

Las dudas sobre la posibilidad de una quiebra en Irlanda y las reticencias del Gobierno alemán sobre un posible rescate han terminado por disparar hasta nuevos máximos los indicadores de riesgo soberano de los países periféricos europeos. Así, el diferencial entre el bono griego y el alemán alcanzaba este martes los 912 puntos básicos, y la distancia del bono irlandés y el germano era de 572 a media sesión.

sintió "vergüenza" al escuchar a eguiguren
Rosa Alcaraz: "No vamos a parar hasta que los políticos hagan justicia"
Las dos hijas y el hermano pequeño de Rosa Alcaraz fueron asesinados por Josu Ternera en el atentado de la casa cuartel de Zaragoza. Tras escuchar a Eguiguren presumir de haberse reunido con el asesino de su familia dice: "Me lleva doliendo durante 22 años. Esto ahonda más en el dolor".
 Libertad Digital 9 Noviembre 2010

Rosa Alcaraz, hermana de José Alcaraz, nunca había hablado con los medios de comunicación, pero ha querido romper su silencio es esRadio después de la bochornosa entrevista en la que Eguiguren alardeaba de sus buenas relaciones con el asesino de su familia, Josu Ternera.

Dice haber sentido "vergüenza" al escuchar a Eguiguren. "He sentido vergüenza del Gobierno que tenemos. Decir que se ha reunido con Josu Ternera sabiendo que está buscado por la justicia es vergonzoso, y el Gobierno lo sabe. Hago un llamamiento a Zapatero, que tome cartas en el asunto y destituya a este señor". Alcaraz no concibe que haya un país en el que un dirigente socialista se reúna con asesinos y presuma de ello.

"Me lleva doliendo durante 22 años. Esto ahonda más en el dolor". Rosa Alcaraz sólo pide justicia. "Es un asesino, que está por ahí, huido y saben dónde está".

Rosa Alcaraz hace mucho tiempo que dejó de creer en los gobiernos, los políticos y la Justicia, pero ella y su familia se van a personar en la causa contra Josu Ternera para que el juez llame a declarar a Eguiguren "y que diga dónde y cuándo se ha reunido" con el sanguinario asesino.

"Yo esto no lo voy a perdonar, eso que se está tramando de que ya se ha olvidado todo y vamos a la paz. La paz cuando entreguen las armas, metan en la cárcel a los asesinos. No queremos dirigir la política, sino que los políticos se encarguen de hacer justicia. Mi familia y yo no vamos a parar"

Loquillo: 'Si vives en Cataluña y no estás por el chanchullismo, eres un facha'
'Para los políticos catalanes, la cultura es sólo la que se hace en catalán', afirma el artista
 www.lavozlibre.es 9 Noviembre 2010

Madrid.- El artista de rock español José María Sanz Roldán, conocido en todo el país como ‘Loquillo’, no se explica la facilidad con la que se utilizan términos como 'facha' o 'anticatalán': “En España, actualmente, todo aquel que manifieste su desacuerdo es un facha. Si vives en Cataluña y no estás por la labor del chanchullismo, eres un facha. Y anticatalán ya es todo aquel que vive en España. Deberían leer historia, porque se ha vendido a los chavales que los españoles invadieron Cataluña. Y parece que en Cataluña jamás hubo franquistas, ni el Tercio de Montserrat, ni esas imágenes de brazos alzados”.

El artista, originario de Barcelona, afirma que tuvo que abandonar Cataluña porque estaba harto de los nacionalistas. Lo ha dejado claro en una entrevista concedida a la revista ‘Época’.

La entrevista comienza con el momento actual que vive la música en general, y el rock en particular. Sin embargo, cuando a Loquillo le preguntaron por las elecciones catalanas salió a relucir la indignación del cantante con los políticos y la política de Cataluña. En primer lugar, deja claro que no piensa ejercer su derecho a voto: “No voy a votar a un partido para que administre mi voto otro”.

Las razones para no votar son los políticos catalanes, quienes para Loquillo “merecen una temporada en el infierno todos. El 51% de la población, entre la que me incluyo, no votamos el Estatuto. No fuimos a votarlo. Eso tendría que hacer pensar a la clase política. ¿Cómo estamos tan lejos del electorado? Les importa una mierda. Ellos a la suya”.

El cantante considera que esta actitud ha acabado provocando una diáspora de los artistas catalanes a otros puntos de España: “De mi generación se ha ido todo el mundo. En una cena, creo que Loles León dijo: ‘A mí me echó Pujol de Barcelona’. Salió mi compañero Sabino Méndez y dijo: ‘Nosotros resistimos a Pujol, nos ha echado el Tripartito’. Las bandas más importantes de Barcelona de aquella época nos fuimos todas”. Loquillo tiene claro cuál es la razón de que se marchen los artistas: “Los políticos tienen claro que cultura catalana es la que se hace en catalán. Punto. Eso te dicen”.

A pesar, de todo, Loquillo cree que esta situación cambiará algún día, pero para entonces habrá tenido una serie de costes: “Esto va a tener que petar un día. Pero entretanto te has cargado una generación. El nacionalismo ahora mismo en Cataluña es un negocio muy rentable. A mí me sabe muy mal que un sentimiento que puede ser muy digno, respetable, de ciudadano que quiere sus símbolos y tradiciones, se haya convertido en el chollo de vida de mucha gente. Es comercializar un sentimiento muy íntimo. En Cataluña se ha creado el funcionariado cultural”.

Otras de las cosas que no comparte el artista catalán es el sistema electoral catalán: “Son capaces de gobernar con el 20% de los votos. Es lo primero que tiene que cambiar. Un hombre, un voto. Una mujer, un voto. ¿Por qué mi voto vale la mitad que el de uno que vive en Vic? Los partidos políticos viven aún de ideologías políticas del siglo XIX”, concluye el artista.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Tras el exitazo imprevisto del 6-N, hay que trabajar más y mejor
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 9 Noviembre 2010

El primer balance de la convocatoria de Voces contra el Terrorismo el pasado sábado en Colón tiene que ser, necesariamente, jubiloso y emocionado. La inmensa mayoría de los que hemos dedicado nuestro esfuerzo y nuestros escasos medios a impedir que no fuera un fracaso esperábamos semejante éxito. Ahora bien, si queremos honrar a los presentes y a los ausentes, a los que ayer participaban en manifestaciones de este tipo y el sábado no estuvieron en Colón, hay que analizar lo que pasó, cómo pasó y qué debemos hacer para mejorar la forma de movilización con los mismos fines que la de este sábado. Porque nadie puede dudar de la voluntad del PSOE de encamarse de nuevo con la ETA –de hecho, como dijo Teresa Jiménez Becerril, los presos etarras que han soltado son las mejores pruebas de esa negociación– y es archievidente la voluntad de la dirección del PP, especialmente el vasco, de sumarse a la foto de la Pax Etarra.

No ha cambiado el fin último de las convocatorias de las víctimas del terrorismo, que sólo puede ser la lucha contra la banda por todos los medios legales y la denuncia de todas las fechorías ilegales de unos políticos que buscan votos vendiendo un final del terrorismo que, así, no terminaría nunca. Pero sí ha cambiado el número y la identidad de esos políticos, que hoy incluye a una parte del PP, con Rajoy a la cabeza, aunque la inmensa mayoría del partido esté con las víctimas y no con los que templan gaitas con Rubalcaba y Eguiguren. No tenemos dudas de sus simpatías, pero hay que conseguir de nuevo su movilización. Tampoco estaba en Colón Rosa Díez, pese a que mantiene en el Parlamento una postura muy clara contra la negociación del Gobierno y la ETA, tendría que haber estado y hay que conseguir que esté. No rogándoles, sino forzándoles. El animal político es un marrajo de embestida incierta que sólo mediante el palo se resigna a probar la zanahoria de la virtud. Pero mucha gente seguirá este movimiento de apoyo a las víctimas y rechazo al Gobierno y sus cómplices cuanto antes se desactive esa mezcla de cobardía y vagancia que ha caracterizado esta vez a los líderes del PP y a la líder de UPyD. Ni olvido ni perdón, pero aprovechemos el éxito para mejorar nuestra posición.

Lo fundamental es crear una estructura de movilización que ya no puede contar con el PP, ni falta que le hace, pero que sólo ha funcionado esta vez gracias a la férrea voluntad y al espíritu de sacrificio de nuestros connacionales, y con bastante suerte. Pero por respeto a esa gente que se ha tirado diez horas de autobús para llegar a Madrid sin saber si iba a encontrar a alguien en la Plaza de Colón, hay que mejorar la capacidad de convocatoria y la estructura de acogida. Por supuesto, en esRadio y Libertad Digital TV podemos presumir –ya lo hemos hecho bastante– de haber sido los únicos que hemos puesto todos nuestros medios, absolutamente todos, al servicio de esta causa. También Intereconomía dedicó una parte de ellos, porque la mayoría los empleó en la cobertura a la deslucida visita del Papa, pero La Gaceta y su voluntad también quedaron de manifiesto. Pero lo más delicado es la recuperación de la gente que en El Mundo, ABC y La Razón, amén de unos pocos medios de internet, ha estado siempre a favor de las víctimas pero se han quedado fuera del éxito del 6-N por decisión de la empresa, por seguidismo del PP o por falta de valor para colar informaciones y publicar opiniones al margen de la postura del periódico. Hay excepciones como la de Fernando Lázaro informando en El Mundo pese al vacío empresarial –faldón en página par el viernes, crónica en elmundo.es el sábado, portada e información el domingo– que prueban la voluntad moral de algunos periodistas y la forzada rectificación de la inmoralidad de otros.

Yo creo que la clave de que, siquiera por interés, algunos medios vuelvan a apoyar la llamada rebelión cívica –a mí me gusta más Resistencia, pero no es cosa de discutir– contra el terrorismo etarra y los políticos amancebados con él es hacerles entender que Rubalcaba, que es el que manda, no es Zapatero sino algo peor. Con Zapatero, el desastre era seguro. Con Rubalcaba, también, pero después de una enorme confusión. Tratemos de limitarla en el tiempo y el espacio, mejoremos la organización, recupérese si es posible la AVT y si no abandónese, créese una red informativa de informadores y de informados no burocrática pero sí permanente y multipliquemos las iniciativas de denuncia hacia fuera –la querella de VCT contra Eguiguren– y de reagrupamiento en los medios y en toda la sociedad. Con humildad, porque hay que rehacer de nueva planta un edificio que se derrumbó en Bulgaria, capital Valencia, pero a la vista está que sobra piedra de sillería y madera de primera para volver a edificar.

Eso sí, para no perder la costumbre, habrá que hacerlo sobre la marcha, porque seguramente Rubalcaba anunciará pronto la tregua de respuesta de ETA a la tregua infecta de su Gobierno. Habrá, pues, que volver a Colón las veces que haga falta pero multiplicados por diez. Es posible y hay que hacerlo posible. El que quiera hacer política de partido, que funde un partido. El que crea que lo más urgente y eficaz es reconstruir esta base civil de la defensa nacional que es el movimiento de apoyo a las víctimas del terrorismo, a trabajar. No estamos solos pero podemos estar mucho más acompañados. La causa, por justa, exige modestia y ambición. No faltará jamás la segunda. No sobrará nunca la primera.

¡España y Libertad!

¿Puede desinflarse la rebelión cívica?
Pío Moa Libertad Digital 9 Noviembre 2010

¿Es posible la disolución de la ETA a finales de año? A mi juicio es posible. En tiempos de Aznar y gracias a la “solución policial”, que no política, recibió tales golpes que estaba literalmente contra las cuerdas, fracasando una y otra vez sus atentados. Esta situación sin precedentes en la lucha anti terrorista la heredó Zapo, que ideó entonces el plan de quedar como el definitivo “pacificador” y muy posiblemente recibir el desacreditado Nobel de la Paz a base de concesiones a los asesinos. A este respecto me parecen muy significativas las palabras de Zapo afirmando con su habitual desvergüenza que nunca había utilizado el terrorismo con propósitos partidistas. Sospecho que detrás de ello hay una oferta a Rajoy y sus cuates para aparecer todos juntos en la foto de la disolución de la ETA, que ya no sería una tregua trampa como las demás. Entonces quedarían justificadas ante la opinión pública las “negociaciones”; y sus contrarios podrían ser pintados convincentemente como vengativos, irreconciliables y contrarios a la “paz”.

La rebelión cívica, hasta ahora, ha caído en parte en la trampa del lenguaje venenoso del gobierno: “No a la negociación”, “No a la rendición ante la ETA”, “No a las treguas trampa”. Como he explicado en otras ocasiones, esas consignas se basaban en un análisis superficial de los hechos. El gobierno no se rendía ante la ETA, sino que colaboraba con ella, porque su ideología básica es la misma; y el contenido de la negociación era, precisamente, la colaboración. Nunca estuve seguro de que la ETA sustituyese las treguas por la disolución, pero hoy, sin darlo por seguro, lo creo posible, después de varios años de fracasos en sus atentados y de detenciones (al contrario que en el caso de Aznar, detenciones no con la perspectiva de cumplir las condenas, sino de salir libres en poco tiempo como héroes populares).

El propio hecho de la situación actual de la ETA, que reproduce la que sufría en el último período de Aznar, muestra que las negociaciones no eran necesarias, y mucho menos las concesiones. Estas concesiones han girado en torno a la demolición de la Constitución mediante los “estatutos de segunda generación”, que dejan en “residual” la unidad de España y deshacen el principio de la soberanía española al crear nuevas “naciones”. Debe señalarse que tanto la ETA como el gobierno consideran la Constitución como producto de una transición rechazable, ilegítima, por proceder de, y no contra, el franquismo: la ley de memoria histórica consiste precisamente en eso: en la pretensión de ilegitimar el franquismo y lo que procede de él. En torno a este punto central han girado la legalización de las terminales políticas de los terroristas, con afluencia de dinero público a las mismas, la justificación, por lo menos para el pasado, del asesinato como forma ¡y muy exitosa! de hacer política (los etarras o sus familiares tienen derecho a cuantiosas indemnizaciones de la “memoria histórica” desde 1968, el año en que empezaron a matar, hasta 1975), proyección y buena imagen internacional a los pistoleros, intento de acallar, dividir y desprestigiar a las víctimas del terrorismo que no cedían a tales chanchullos, posibilidad de integración de Navarra en “Euskadi”, etc. Todo esto es colaboración con la banda armada, no simple negociación y menos rendición ante ella.

Desde luego, podría ocurrir también que en lugar de disolución de la banda asistiéramos a una nueva tregua trampa. Eso debilitaría al gobierno y al PP, pero no fortalecería mucho a la rebelión cívica si esta no presta atención, ante todo, a la colaboración entre las dos bandas armadas, el gobierno y la ETA, y a su tremendo coste para la democracia.

Por ello insisto en que la rebelión debe transformarse en un movimiento de afirmación que, denunciando las fechorías de la casta política, la desborde con una orientación clara cuyos dos ejes deben ser la unidad y soberanía nacionales y la regeneración democrática

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****La ofensiva talibán-choriza del gobierno contra el Valle de los Caídos parece ir por partes. De forma ilegal, esos sujetos han impedido el culto, han causado graves perjuicios económicos al Patrimonio Nacional (una tradición en ellos, desde el Frente Popular) y están ahora tanteando la posibilidad de trasladar de allí los restos de Franco y de José Antonio. Pero da la casualidad de que la iniciativa y promoción del monumento fue de Franco, y de este la decisión de sepultar allí a José Antonio, mientras que fue el rey quien acordó enterrar allí a Franco. ¿Qué derecho tienen estos corrompidos mandamases a desvirtuar el carácter del monumento? Ninguno. Todos estos actos son seguramente materia penal, y por ahí debía ir, en parte, la contraofensiva contra los liberticidas, aparte de suministrar la máxima publicidad a la sucesión de desmanes que ya han perpetrado estos colaboradores de la ETA.

****Espinosa Maestre es un historiador, llamémosle así, típicamente lisenkiano, abiertamente stalinista, que analiza la historia en clave de “lucha de clases”, sin entenderla demasiado (el marxismo español siempre ha sido de chicha y nabo), y que expuso en su día la brillante idea, muy en su línea, de proponer a la autoridad (in)competente la prohibición de mis libros. Así es esta gente. Por mucho que disimule, le salen esos impulsos de quemar libros, prohibirlos, censurarlos y hasta de fusilar a sus autores, como la escritora pornógrafa del miliciano sudoroso Almudena Grandes, Cristina Almeida, etc. Aquí, un comentario sobre el último panfleto de Espinosa: http://historiademonesterio.blogspot.com/2010/11/francisco-espinosa-maestre-no-se-atreve.html

****Dice Eguiguren que se entendía muy bien con Josu Ternera. Naturalmente. Y con Zapo, y con Rubalcaba y con De Juana Chaos, de haber tenido ocasión.

****Confiesa Rubalcaba que quiere a Felipe González. Es que fueron a medias en lo de la corrupción y del GAL. Se ve que el chico del Faisán es agradecido. Eso le honra. A su manera.

****Para el ignaro, pero aprovechado Bono, Felipe es el mejor presidente de la A la X. Sobre todo de la X.

****Sabemos que el PP rajoyano apoya a Zapo y su colaboración con la ETA. Pero la Cospedal afirma que ningún español pone en duda el apoyo del PP a las víctimas del terrorismo. Ningún español idiota, se sobreentiende.

****Los musulmanes sostienen que en España no hay laicismo radical. Y tienen algo de razón, porque el laicismo español se dirige contra el cristianismo, y fomenta el islam.

****La multa a Alcaraz podría ascender a 350.000 euros Los corruptos imponen multas. Será para regalar el dinero a la ong ETA. O para aumentar los ingresos y dismiuir así la deuda pública creada por ellos. Buena ocasión para denunciarlos y desenmascararlos doblemente

¿Dónde estabais el sábado?
Gabriela Bustelo www.gaceta.es 9 Noviembre 2010

Gallardón ni siquiera cortó el tráfico para garantizar la seguridad de los asistentes.

Confiesa ahora Felipe González que pudo haber acabado con la médula de ETA y no lo hizo. Prefirió avergonzarnos con un GAL chapucero cuyo resultado fue el de varios inocentes muertos y una cadena de acólitos encarcelados o damnificados. Por eso en España se abandonó la solución alemana al estilo Baader-Meinhof y se optó por la negociación a la irlandesa.

De momento, vamos camino de mil muertos. Tal vez fuera entonces cuando nuestros políticos empezaron a relativizar la muerte. Churchill tenía razón al decir que un político puede morir y resucitar sucesivamente. Pero hay muchos ciudadanos españoles que han muerto una sola vez, masacrados por una supuesta causa nacionalista, y cuya matanza es cruelmente ignorada por nuestros Gobiernos y líderes.

Acabamos de sufrir otra afrenta a la inteligencia al oír decir a Zapatero que él “jamás, jamás” se ha valido del terrorismo con fines políticos. Por eso es insólito que cuando la Asociación de Víctimas del Terrorismo convoca una manifestación como la del 6 de noviembre en Madrid, no acudan varios altos cargos del Gobierno y representantes de todos los partidos. Y la visita del Papa no vale de excusa, pues las audiencias empezaban por la tarde. Inexplicablemente, los únicos medios que han apoyado la convocatoria son Intereconomía y Libertad Digital.

Como yo sí estuve, otra vez más, en la manifestación de la AVT, sé que el alcalde Gallardón ni siquiera cortó el tráfico para garantizar la seguridad de la gente que bajaba en tromba por Génova, Goya y la Castellana hacia la plaza de Colón. Como yo sí estuve, fui una de las miles de personas que aplaudían a los organizadores. Que gritaban contra los asesinos etarras. Que pedían a voces la dimisión de Zapatero y Rubalcaba.

También fui una de las miles de personas que tarareaban el himno español al que somos incapaces de poner letra. Como yo sí estuve en la manifestación, vi que hacía un día espléndido, porque lo único que funciona en España es el clima.

GAL
Felipe González, un vegetariano caníbal
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital 9 Noviembre 2010

No soy caníbal. Aunque me ofreciesen un muslo de Charlize Theron o un brazo de Rafa Nadal para probar lo que me estoy perdiendo, lo rechazaría. Supongo que el ex presidente Felipe González tampoco es caníbal. Al menos no he oído nada al respecto, como esos rumores que corrían por Madrid en los años 20 de que todos los días se mataba a un soldado en Palacio para dar de beber su sangre al príncipe de Asturias hemofílico. Toda norma general, sea legal u ortográfica, tiene alguna que otra excepción. Si Felipe y yo viajásemos juntos en avión, como en esos chistes de "Van un francés, un inglés y un español juntos...", el avión se estrellase en los Andes y el superviviente, sea quien fuese, tuviera que comer algunos trozos del cuerpo del muerto, no creo que eso nos convertiría a él o a mí en émulos del doctor Aníbal Lecter ni mereceríamos una sentencia de cárcel. De ser yo el muerto, no le reprocharía que le diese un bocado a mi cuerpo.

No, Felipe González no es caníbal; pero yo creía que estaba contra la pena de muerte. Entre toda la demagogia que nos tuvimos que tragar los niños y adolescentes en la Santa Transición destacaban las soflamas progresistas, y hasta comunistas, contra la pena de muerte. El Estado no podía matar a los delincuentes más sanguinarios, porque era ponerse a su altura. Eso se decía mientras la ETA, el GRAPO y Terra Lliure mataban a docenas de españoles con bomba, con pistola o con metralleta.

En los debates constitucionales, González pronunció una de esas frases que construyeron su fama de hombre justo y bueno y que hizo que todavía más mujeres suspirasen por él: "La única manera de ser eficaces en la abolición de la pena de muerte es estar firmemente, como principio y en conciencia, contra la pena de muerte". Años más tarde, cuando ya estaba en La Moncloa, aparecieron los GAL, como apareció la corrupción: como por generación espontánea.

En su entrevista-masaje con Juan José Millás, Felipe nos regala con una duda que se le planteó a él, vegetariano, cuando le ofrecieron servirle una rabadilla humana. En 1989 ó 1990, alguien se enteró de que los miembros de la cúpula de ETA se iban a reunir en una casa y le ofreció eliminarlos mediante una bomba, al estilo israelí o francés. ¡Y a otra cosa, mariposa! El vegetariano olfateó la carne, removió la salsa espesa con una cuchara de madera, preguntó por las especias que se habían echado al guiso, empuñó el tenedor... y luego ordenó que le retirasen el plato.¡Qué duro es gobernar! No lo sabemos bien los contribuyentes. Al vegetariano González le ofrecen probar la sangre humana y a Rodríguez, de profesión diputado, le ponen en la mesa los planos del AVE para que escoja el trazado, como si fuera un ingeniero.

Más tarde, cuando el plato estaba frío o se había tirado a la basura, Felipe se preguntó cómo habría estado el asado de haberlo probado. Las mismas dudas que podía haber tenido Franco cuando firmó los indultos a los etarras condenados en el Consejo de Burgos o las que conmueven a Barack Obama después de firmar la orden presidencial que autoriza el asesinato de un ciudadano de su país.

La pena de muerte que aplican los gobernantes hipócritas que han abolido la pena de muerte legal es mucho peor que ésta: no hay juicio, no hay acusación, no hay pruebas, no hay defensa, no hay deliberaciones, no hay peticiones de gracia, no hay indulto... ¿Qué verían los cocineros de La Moncloa en los ojos de Felipe o qué oirían de su boca para servirle un plato de carne humana? ¿Y por qué nos cuenta lo apetitoso que le pareció éste? ¿Para que elogiemos su fuerza de voluntad o para que nos apuntemos al menú?

González y el GAL
El puritano que se iba de putas
Guillermo Dupuy Libertad Digital 9 Noviembre 2010

No les falta razón a quienes, a raíz de las declaraciones de Felipe González en El País, señalan que "él mismo se está poniendo en situación de decir que la famosa X de los GAL era él". Sin embargo, no les voy a hablar de algo que, como la responsabilidad del ex presidente del Gobierno socialista en la guerra sucia contra ETA, doy por descontado, sino del enorme ejercicio de hipocresía que siempre me pareció su práctica por parte de quienes, de forma paralela, se rasgaban las vestiduras ante cualquier requerimiento de endurecimiento legítimo del Estado de Derecho en la persecución de ETA y de su entorno.

Aquella orgía criminal, en la que se malversaron fondos públicos y en la que se asesinó, torturó y secuestró a miembros de ETA y a otras personas que nada tenían que ver con la organización terrorista, fue autorizada por quienes, al mismo tiempo y de cara a la galería, denigraban como una rémora franquista o una muestra de fascismo, no ya la aplicación con todas las garantías jurídicas de la pena de muerte, sino la mera exigencia de la aplicación íntegra de las penas de reclusión a los terroristas con delitos de sangre. Eran los mismos que también ponían a caldo a Manuel Fraga por atreverse a pedir algo como la ilegalización de la entonces Herri Batasuna. Con complejo de "nuevo demócrata", González y los suyos mantenían al Estado de Derecho al ralentí y daban una imagen papanata e impotente de la democracia que la presentaba como incompatible con el aumento de la represión del delito, en general, y del terrorismo en particular.

González ha recordado ahora la nula colaboración antiterrorista que efectivamente en aquella época cabía esperar del Gobierno francés. Pero, al margen de las nulas iniciativas legislativas de su propio Ejecutivo para endurecer la lucha legal contra ETA y su entorno, ¿cuántos reproches, quejas o protestas, dentro o fuera de nuestras fronteras, hizo públicamente el Ejecutivo de González contra el Gobierno socialista de François Mitterrand por su nula colaboración? Ninguna. Y es que entonces lo "progre" era despotricar contra un Reagan o contra una Thatcher pero no contra un Ejecutivo socialista.

A este respecto recuerdo también que, en una operación antiterrorista, los servicios secretos británicos abatieron a tres miembros del IRA en Gibraltar, y que la primera ministra zanjó el asunto diciendo en el Parlamento su célebre "he sido yo". Claro que esa operación antiterrorista nada tiene que ver con el latrocinio y la orgía criminal que se montaron aquí nuestros fariseos.

El caso es que aquel papanatismo estúpido, aquellas erradas y suicidas constricciones de quienes se negaban a poner la ley a pleno rendimiento contra ETA detonaron aquellos estallidos criminales. A mí siempre me evocó la imagen de un puritano fanático que, tras censurar el sexo, incluso en el seno del matrimonio, si no es con el objetivo exclusivo de engendrar un hijo, lo hubieran pillado en un burdel.

En el fondo lo que evidencia el GAL es un profundo nihilismo, una falta de respeto al imperio de la ley y una desconfianza hacia sus enormes posibilidades. No nos extrañe que González autorizara aquella guerra sucia contra ETA tanto como ahora ha avalado la "paz sucia" de ZP.

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