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Recortes de Prensa   Lunes 15  Noviembre  2010

 

Cataluña... ¡A votar!
César VIDAL La Razón 15 Noviembre 2010

Acaba de dar inicio la campaña electoral de Cataluña y todo parece indicar que más del cincuenta por ciento de los votantes no acudirá a las urnas y preferirá quedarse en su casa o irse de campo. Si he de ser sincero no puedo reprochárselo teniendo en cuenta que el posible ganador fue una calamidad empresarial que se atrevió a decir al Papa que Cataluña era una nación y no una región meridional mediterránea sin personalidad; que el actual presidente es un zote sin preparación alguna para gobernar que ha dejado la región como un erial, y que la cabeza de lista del PP regaña a su hijo cuando habla en castellano por lo que es de extrañar que se prevea que no ganará un solo escaño nuevo para su partido.

Las razones se multiplican si a esto se le añade que además concurre un antiguo presidente del Barcelona que ha fichado a una actriz porno; Carmen de Mairena y un tal Anglada al que defiende un contertulio barbudo del que nunca consigo entender más de dos frases seguidas no sé si porque se ha tomado la pastilla equivocada o porque se le mete el pelo en la boca. Incluso Ciudadanos –que parece la opción más seria y constitucional– ha lanzado un anuncio publicitario en el que para votar hay que quedarse como tu madre te trajo al mundo lo que, en algunos casos, tiene su aquel, pero en otros constituye un verdadero pecado contra la estética más elemental. Sin embargo, a pesar de este panorama, yo creo que los catalanes deberían ir a votar en masa y las razones son numerosas. Por ejemplo, Cataluña es, según las agencias internacionales de calificación, la comunidad autónoma más insolvente de España, incluso más que Extremadura, Asturias o Andalucía.

Su deuda pública –los «bonos patrióticos» del bachiller Montilla– no valen ni para envolver chopped y la prueba está en que ni un solo banco o caja que no sea catalán los ha comprado y menos aún lo han hecho los propios políticos catalanes. Además, Cataluña tiene, a pesar de las gigantescas transferencias de recursos que recibe a costa de otras partes de España, el 26,5% de la deuda de las comunidades autónomas, pese a no representar la cuarta parte de la población española y mucho menos la de su PIB. El nacionalismo catalán ha conseguido en tres décadas que el alumno más espabilado de una clase atrasada se haya convertido en el primero, pero del pelotón de los torpes y con amplias posibilidades de acabar en un reformatorio. Sé que son muchos, muchísimos los catalanes que se ponen enfermos contemplando este panorama y que luego echan pestes de sus paisanos. Pues menos protestar y más movilizarse. Por todo lo señalado y más, los catalanes no pueden abstenerse en las próximas elecciones.

Del resultado de las mismas depende no sólo su bienestar y el de sus hijos sino el si podrán seguir siendo parte de España y no porque los nacionalistas vayan hacia la independencia –¿dónde irían que pudieran sacar tanto dinero?– sino porque hay creciente peligro de que el resto de España se harte y llegue a la conclusión de que, como los hijos vagos y gorrones, es mejor que agarren la puerta y se vayan. De modo, que menos quejarse y más actuar. Cataluña, ¡a votar!

Fin de ciclo
José María MARCO La Razón 15 Noviembre 2010

Las elecciones catalanas presentan, como bien decía ayer el editorial de LA RAZÓN, los rasgos propios de un cambio de ciclo. Son, efectivamente, un nuevo ejemplo de agotamiento de esa forma de gobernar España que ha caracterizado estos años de socialismo, con Rodríguez Zapatero a la cabeza. En el proyecto político de Rodríguez Zapatero estaba la creación de una nueva coalición social cuya forma política era la alianza del PSOE con la extrema izquierda nacionalista.

Al llegar al poder en 2004, puso en marcha la nueva estrategia, la misma que le había llevado a negociar con los etarras en tiempos de Aznar, cuando promovía y negociaba con el Gobierno del PP el Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo del año 2000. Esa misma estrategia llevó al Partido Socialista catalán a firmar el infame Pacto del Tinell. Luego vino el experimento gallego en el que los socialistas aplicaban un modelo parecido, esta vez con la extrema izquierda nacionalista gallega. Como en Galicia no existe una tradición de nacionalismo conservador y éste está naturalmente integrado en el conservadurismo español, la acción de aquel Gobierno, aunque de menor alcance que en Cataluña, resultó aún más lacerante. Quedó claro que el Partido Socialista estaba promoviendo la batasunización de la sociedad gallega, tolerando elementos de intransigencia hasta ahí ausentes de la vida en Galicia. Los gallegos dieron un ejemplo de madurez sacando a los antisistema del poder en la primera oportunidad que tuvieron, que fue en 2008.

Eso no impidió que el proyecto haya seguido vigente a escala nacional, como lo han demostrado las relaciones con los etarras, nunca cortadas del todo, y que no afectan sólo al País Vasco… Llega la hora de Cataluña y, si los sondeos se cumplen, también aquí, como en Galicia, el experimento habrá llegado a su fin. Lo que ha traído a España, y más especialmente a Cataluña, ha sido un atraso económico como los catalanes no vivían desde hace decenas de años. Políticamente, ha traído crispación, envuelta en maniobras de deslealtad a las que no ha sido ajeno el propio Rodríguez Zapatero. Culturalmente, la fijación en el motivo identitario está teniendo consecuencias nefastas de todo tipo y está enajenando a los socialistas su propia base social.

Así que parece haber llegado la hora de poner fin a estos años extraños, irregulares, de la vida catalana. Hay algunas preguntas pendientes. Esta etapa tan distorsionada, tan aparentemente excepcional, ¿no habrá sido también consecuencia de la obsesión identitaria en la que ha vivido la clase dirigente de Cataluña desde muchos años atrás? ¿No habrá sido la acción de gobierno del tripartito una deriva previsible de una cierta manera de comprender el nacionalismo? Muchos de los que en estos años se han horrorizado de lo que estaba pasando, ¿no lo podían haber anticipado y haber evitado mucho antes? Convendría hacerse estas preguntas y, sin necesidad de renegar de nada, y mucho menos del amor a Cataluña, intentar contestar honradamente, con sinceridad y algo –algo al menos– de generosidad.

La dimensión cobarde y salvaje de la izquierda
Francisco Rubiales Periodista Digital 15 Noviembre 2010

El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, está avergonzando una vez más a su pueblo, más honrado y digno que él, al guardar un silencio cobarde ante los abusos de Marruecos en el antiguo Sahara Español, donde el sultán sátrapa y dictador está empleando la fuerza y violando los derechos humanos fundamentales para aplastar a los saharauis y anexionarse ese territorio. Zapatero justifica su cobardía afirmando que así salvaguarda los intereses de España, pero olvida que, para todo demócrata, la defensa de los derechos humanos y de los grandes valores es siempre prioritaria.

¿Qué le pasa a la izquierda mundial que es incapaz de condenar abiertamente a criminales como Stalin, Mao, Pol Pot, el "Che" Guevara y otros muchos? ¿Por qué regímenes totalitarios que aplastan a sus súbditos, cometen crímenes y desprecian los derechos humanos son admirados por la izquierda, que no se atreve a condenarlos?¿Es que el odio al liberalismo y a la libertad pesan más que en la izquierda que aquellos ideales que tuvo un día, como la humanidad, la justicia, la paz, la solidaridad y la igualdad?

Mis raíces de izquierda me han llevado a investigar intensamente ese drama y la fuerte paradoja que conlleva y creo haber descubierto una de las claves, aunque no la única: El nazismo y el fascismo perdieron la II Guerra Mundial y fueron condenados universalmente en Nüremberg, pero todavía no ha sido públicamente condenado el salvajismo criminal de países como la URSS, China, Corea del Norte, Camboya y otros, todos ellos encuadrados en lo que se llama "la izquierda", a pesar de que sus crímenes y prácticas antihumanas y totalitarias superaron con creces a las nazis y fascistas juntas.

Mao Zedogn es el primero del ranking mundial del crimen, seguido de Stalin. Hitler es el tercero, seguido por el camboyano Pol Pot.

Hoy, el ranking de las dictaduras opresoras, aquellas que oprimen y hasta liquidan a sus disidentes, está encabezado por países como China, Irán, Corea del Norte, Cuba, Siria, Birmania, Rusia y otros casi todos ellos respetados por la izquierda y sin que sus abusos y crímenes totalitarios hayan sido condenados por los líderes de la izquierda mundial, incluso por aquellos que han llegado al poder mediante elecciones más o menos democráticas.

Nuestra tesis es que hasta que la izquierda no rinda cuentas ante la humanidad por sus crímenes y por haber sucumbido al totalitarismo asesino, no tendrá la legitimidad necesaria para liderar gobiernos auténticamente democráticos, ni para capitanear el verdadero progreso, que, desde luego, tiene que alejarse del crimen y del delito contra la Humanidad.

Pocos saben, quizás porque la prensa y los intelectuales de izquierdas lo ocultan cuidadosamente, que en China, durante la Revolución Cultural, se practicó el canibalismo contra los "enemigos del pueblo" en provincias enteras y que, por ejemplo, los alumnos de un colegio se comieron a su profesor a bocados porque decían que era reaccionario.

A ese nivel de brutalidad, quizás insuperable, sólo se llega cuando el despotismo y el salvajismo del poder político han cruzado la línea de la indignidad suprema, anulado a la persona y sustituyendo la humanidad por la barbarie.

Mientras la izquierda siga considerando el análisis del pasado como un tabú, mientras sea incapaz de asumir errores y siga culpando a la derecha de todos los dramas y crímenes, incluso de los propios, no habrá esperanza y cada día será más difícil que los seres honrados y decentes militen en sus filas.

Voto en Blanco

Agonía de Gobierno
La clave del cambio de Gobierno es la mera supervivencia, el deseo de no perder el poder.
Ignacio Sánchez Cámara Libertad Digital 15 Noviembre 2010

Han pasado ya algunas semanas, y no pocas cosas, desde la crisis de Gobierno. Aún no han cesado análisis y comentarios. La última encuesta del CIS, muy favorable al PP, era un poco anterior al cambio. No creo que la crisis (de Gobierno, no la otra) haya variado sustancialmente los datos.

Una primera consideración es que, una vez más, el presidente del Gobierno anunció una cosa (que sólo sustituiría al ministro de Trabajo) e hizo otra muy distinta (cambiar casi un tercio de su Gabinete). Un nuevo atentado contra la veracidad y, por ello, contra la moral pública.

En realidad, no se trata tanto de una crisis como de una agonía o, si se prefiere, de una crisis agónica. “Crisis” significa, en su etimología griega, cambio. Por eso hay crisis de crecimiento y de mengua, de juventud y de vejez, beneficiosas y nocivas. “Agonía”, también en su sentido etimológico griego, significa lucha.

En este sentido, se aplica al estado terminal de un moribundo que lucha con la muerte. Pero una lucha puede acabar con triunfo o derrota. No toda agonía preludia la muerte y el fracaso. El Gobierno de Zapatero, éste y el anterior, lucha contra la previsible derrota electoral, contra su pérdida del poder. Ésta es, me parece, la clave del cambio de Gobierno: la mera supervivencia, el deseo frenético de no perder el poder (el duro deseo de durar, que dijo Paul Éluard). Instinto de supervivencia, pues, y nada o muy poco más. Por este motivo, es tan poco (bueno) lo que cabe esperar del cambio. Al menos, lo que espero yo. En este sentido, cabe repasar algunos de los principales problemas políticos que tenemos planteados y los males que nos aquejan. Y examinemos qué cabe esperar del cambio de Gobierno. Sobre la necesaria regeneración moral e institucional, me temo que habrá que aguardar (y, tal vez, en vano). No está, al parecer, en la agenda socialista. El nuevo Gobierno no ha anunciado nuevas medidas contra la corrupción (debe bastar con las que ya hay) ni nuevas maneras de renovar órganos institucionales, como el CGPJ o el Tribunal Constitucional. La Ley Electoral parece óptima, y nada hay que reformar en el Estado de las autonomías. La Constitución goza de una salud insultante y adolescente.

El proyecto ideológico de Zapatero (la transformación de la sociedad desde el poder; no el ejercicio del poder en beneficio de la sociedad) continuará muy previsiblemente su deplorable curso (aborto, Memoria Histórica, laicismo, eutanasia...), aunque quizá con un poco menos de ruido. Incluso no cabe destacar una nueva oleada para generar mayor tensión (recuerden el desliz televisivo de Zapatero en vísperas electorales) y movilizar al electorado más radical.

Nada nuevo tampoco sobre economía: sacar el paraguas y esperar que escampe; y, mientras tanto, echar la culpa al PP, a Wall Street o al empedrado. De lo que quizá se trate sea de hablar de la crisis lo menos posible. Pero si es el problema principal, siguen al frente los mismos: Zapatero y Salgado. Nada nuevo ni bueno cabe esperar sobre el fortalecimiento de la unidad y vertebración nacionales ni sobre la recuperación de la fortaleza de la Constitución y del espíritu de concordia de la Transición.

Si no me equivoco, las dos bazas del Gobierno (aparte del inexorable paso del tiempo que, a pesar del dicho, no todo lo cura) son el final (real o ficticio) de ETA y el acoso al PP. Sobre lo primero, hay más que indicios, pero mucho me temo que, si se produce, habrá venido precedido de muchas concesiones políticas. Si esto fuera así, el terror habría rendido beneficios. Las reivindicaciones nacionalistas no se han colmado, pues sólo terminan realmente con la independencia, pero el federalismo de hecho (más aún, la confederación) y las competencias transferidas, así como el ejemplo del caso catalán, bien pueden convencer a los terroristas de que es posible renunciar al crimen, sin renunciar a sus objetivos. Sobre lo segundo, el acoso a la oposición, la cosa ya ha comenzado, y no ha hecho sino empezar. Por todo esto, me parece que el cambio se reduce al aspecto propagandístico. No se trata tanto de resolver los problemas de los ciudadanos como de ganar tiempo y aliviar los del Gobierno. Es una crisis de supervivencia: más que una crisis, una agonía de Gobierno.

No faltan los síntomas de descomposición. Conocemos bien la marcial disciplina de los partidos cuando ocupan el poder. Pero cuando se avista la derrota, y ahí están las elecciones autonómicas y municipales, el patio se revuelve, y el coro deja de ser armónico y unánime. Zapatero tiene las armas de la decisión de la convocatoria electoral y de la discrecionalidad para presentarse o no a la reelección. Pero si ha habido crisis en el Gobierno, no falta la inquietud en el partido. Los ambiciosos olfatean muy bien cuándo alguien deja de tener poder o está a punto de dejar de tenerlo. Quizá ignoran que se les nota demasiado. El poder de los grandes hombres es efímero. Cómo no lo será el de los pequeños.

*Ignacio Sánchez Cámara es catedrático de Filosofía del Derecho.

Aniquilar la oposición
Regina Otaola Libertad Digital 15 Noviembre 2010

La política del Gobierno respecto a ETA no puede denominarse como “antiterrorista”.

Podría empezar este artículo afirmando que cada día entiendo menos lo que ocurre en mi país, pero no estaría siendo totalmente honesta porque la verdad es que sí lo entiendo aunque esté en total desacuerdo con lo que sucede.

Hace una semana Voces contra el Terrorismo convocó una concentración cuyo objetivo no era otro que exigir al Gobierno socialista justicia para las víctimas de ETA en vez de las componendas que se preparan para blanquear a los criminales, lo que conlleva posicionarse en contra de una negociación con los terroristas. No había consignas raras ni pancartas acusando de cómplices de asesinato a nadie. Sin embargo, ningún partido, sindicato o actor secundó esa concentración, ninguno. Lamentable pero cierto.

¿Hace falta ser palestino o saharaui para gozar del marchamo de lo políticamente correcto? Porque resulta cuando menos curioso ver acudir a la Puerta del Sol para reivindicar los derechos del Sáhara y mostrar pancartas acusando a Obama, Sarkozy y Rodríguez Zapatero de “cómplices del asesino y torturador” rey marroquí a personajes tan variopintos como Pilar Bardem, Rosa Díez, Iñaki Oyarzábal o Esteban González Pons. Es evidente que el Sáhara sí merece un apoyo explícito pero las víctimas del sábado anterior, las víctimas de ETA que lo son por antonomasia del terrorismo antiespañol, ésas no.

Esto no lo puedo compartir de ninguna de las maneras porque me parece muy injusto. Seguro que los manifestantes tendrán razones tanto para la acción como para la omisión, pero no nos las han dado. Se me ocurren dos: una, que como la iniciativa (una vez más) partió de un hombre que no se doblega ante las necesidades coyunturales del poder como José Alcaraz, había que boicotearla; y la segunda, que todos los que no estuvieron en el acto de rebelión cívica del 6-N consideran, de alguna manera, que la política antiterrorista del Gobierno es la correcta.

Entiéndanme bien. No me refiero a la continua labor antiterrorista de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, sino a la política gubernamental propiamente conocida como “antiterrorista”, sin ser tal. Porque no puede decirse tal una política que asume de entrada las tesis del conflicto para pasar inmediatamente a excarcelar a etarras mediante la dudosa fórmula de validez de un papelillo que atestigua un arrepentimiento, cuando no finge desconocer dónde se encuentra el sanguinario Josu Ternera, o busca volver las tornas de modo que verdugos y víctimas queden equiparados por el expediente de dejar a tablas una siniestra partida entre el Partido Socialista y ETA. Tan siniestra que el Gobierno se ve obligado a echar tierra sobre el caso Faisán en que está implicado el mismo Ministerio de Interior, mientras el PSOE reconoce su responsabilidad en los GAL y Eguiguren declara a favor del vocero de ETA. Realmente, no es una política que cabalmente se pueda denominar como “antiterrorista”. Y por eso muchos de los que sufrimos el terrorismo echamos tanto de menos los tiempos de Aznar y Mayor Oreja.

*Regina Otaola es alcaldesa de Lizarza.

Reaparece el ilusionista
Ana Samboal Libertad Digital 15 Noviembre 2010

Cada vez que Zapatero abre la boca en una cumbre mundial nos sube el pan.

El próximo jueves, después de que el pleno haya debatido el dictamen al proyecto de ley de Presupuestos Generales durante tres días, Zapatero subirá a la tribuna en un pleno monográfico dedicado a las políticas de empleo. O, mejor dicho –aunque no lo dirá–, al desempleo. ¡Qué lastima que se nos haya ido García Berlanga! Con su genio, con su ácida ironía, Bienvenido Mr. Marshall se habría quedado en nada al lado de la película que podría haber hecho con los dislates de nuestro presidente. La nueva edición grabada y montada en Moncloa será la de la promoción y venta de esa que han denominado “agenda social”. Sería para estallar en carcajadas si no fuera por el drama que estamos viviendo.

Con la tasa de paro más alta entre los países desarrollados, sólo se le ocurre a Zapatero presentarse en el G-20 presumiendo de tener en su mano la clave para crear un millón de puestos de trabajo. Y es que este hombre no tiene remedio. Lo malo es que cada vez que abre la boca en una cumbre mundial nos sube el pan, el riesgo de la deuda española se dispara y eso significa una financiación más cara que reduce el margen presupuestario para hacer políticas de empleo de verdad.

Claro, que él se gastaría lo que le ha quedado en financiar los votos de PNV y CC, que tampoco es mucho, en subvenciones sindicales, ayudas al cine o créditos de todo tipo para los amigos dictadores. Antes, cuando estalló la crisis, siendo benevolentes podríamos tacharle de ignorante, pero ahora sabe lo que se trae entre manos: estamos en campaña, no de las catalanas, sino de las autonómicas y municipales, y su tarea ahora, mientras gobierna Rubalcaba, consiste en sacar un conejo tras otro de la chistera a ver si hay suerte y los electores siguen picando. Después de la cita con las urnas, vendrán de nuevo las rebajas en forma de recorte de salarios o de subidas de impuestos. Pero eso será después, a menos que le obliguen antes los mercados. Lo menos que pueden hacer los inversores es intentar ponernos a prueba. Teniendo en cuenta que ya ha dicho en Seúl de forma tajante que España no tiene problemas de solvencia, no deberíamos descartarlo.

EL REINO DE LA CONFUSIÓN
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 15 Noviembre 2010

Con la muerte de Berlanga todos los comentaristas se han puesto estupendos: ácratas a la par que burgueses, falleros al tiempo que snobs, rijosos a la vez que cándidos, divisionarios sin dejar de ser republicanos… Como si el reconocimiento de alguien que defiende éticas y estéticas distintas a las de uno tuviera que pasar por la renuncia al lenguaje propio.

Pero este comportamiento de salamandras (en el estilo y en los principios) no se limita a la cultura. Ved, si no, las fotos de la manifestación del sábado en contra del silencio complaciente del gobierno de Zapatero en relación con la barbarie del régimen marroquí en El Aaiún: González Pons e Iñaki Oyarzábal codo a codo con los Bardem, Méndez, Toxo, Elorza y Sardá… Siendo tan dispares unos y otros, enemigos casi ¿se juntaron por razones humanitarias y justicieras? ¿No les importó a los «populares», dirigentes de un partido liberal/conservador mezclarse con los de la «ceja» que les tienen por fascistas? Porque, aunque la represión criminal nunca pueda ser justificada por objetivos respetables ¿no habría sido mejor que las condenas a Marruecos no hubieran llevado a esta algarabía ideológica? En el caso del Sahara los dirigentes del PP habrían debido tener en cuenta la política común de Washington y Madrid, empeñada obviamente en crear con Marruecos un muro de contención de la yihad que avanza hacia Algeciras.

Provocadora de confusiones sin cuento son también las relaciones de CiU y el PP. «Españolistas» los unos se ofrecen a apoyar el gobierno de los soberanistas mientras no llegue la hora de la independencia. Pero la perplejidad roza lo insuperable cuando uno sigue los movimientos de Eguiguren empeñado en legalizar Batasuna como medio de acabar con ETA. Varias páginas le dediqué inútilmente hace doce años en «La izquierda y la nación» como aspirante al oficio de traicionar a España. Ha ganado.

La medida frivolidad
Enrique LÓPEZ La Razón

En estos momentos, no sé si siquiera atreverme a recordar que sólo con firmeza y unidad y desde la ley, aplicándola en toda su magnitud, se puede acabar con el terrorismo, y en cualquier caso aunque tengamos que convivir todavía con el mismo, resulta el único medio para luchar contra la barbarie terrorista, cualquier otro es ilegal, inmoral e inaceptable en una Democracia. La lucha contra ETA ha de estar presidida, no sólo por el uso de la ley, aserto cuya dicción hace a uno sonrojarse por lo que tiene de perogrullo, sino y además, por el ejercicio de la ética, ética que determina responsabilidad, unidad, coherencia, que hace descartar cualquier atajo (ni Gal, ni negociación). Con los miembros de ETA sólo se debe hablar ante los Tribunales y con la ley como límite. Decir esto, es como recordar las leyes físicas, es recordar que cualquier objeto arrojado cae hacia una superficie como consecuencia de la ley de gravedad.

Pero la pregunta es, cómo algunos insisten en creer que la ley de la gravedad es disponible, que podemos elegir a nuestra conveniencia que los objetos pueden caer o ascender. Y lo más despreciable, es que lo dicen sin ningún tipo de complejo, sencillamente dudan sobre si la mejor manera de plantarle cara a un fenómeno terrorista, es el camino de la ley o seguir su ejemplo, y utilizar sus métodos.

Un enemigo no sólo gana cuando nos gana, sino también cuando hace que actuemos como él mismo, y eso fue lo que ocurrió en España, no porque lo diga yo, sino porque lo han dicho los Tribunales. Un secuestro es un secuestro, y un asesinato es un asesinato, y no se puede denominarlos de otra forma. Algunos no se dan cuenta, no sólo de su tremenda irresponsabilidad, sino de su medida frivolidad, que a buen seguro tiene una clave política, por cierto, conocida por todos, no nos engañan; pero lo patético es que jueguen y manoseen la lucha antiterrorista.

Pero lo más dramático, es la cara que nos queda a todos aquellos que hacemos de nuestro trabajo un ejercicio permanente de estricto cumplimento de la ley en la lucha contra el fenómeno terrorista, estos personajes, nos pueden hacer pensar que perdemos el tiempo, puesto que si se puede acabar con el terrorismo de una forma tan fácil, aunque sea trasgrediendo todo nuestro ordenamiento jurídico, para qué seguimos trabajando.

En una democracia, y creo que algunos ya ni siquiera saben lo que es eso, no hay opción, no se puede dudar, sólo con la ley se puede acabar con la delincuencia. No se puede justificar todo, porque acabaríamos enfermos y sobre alguno no cabe duda de que los está, y deberían hacérselo mirar. La auténtica esperanza es que a pasar de que algunos utilizaron el delito para intentar acabar con ETA, otros el miserable diálogo, los demás seguiremos utilizando el instrumento más sagrado en una democracia, la ley, con su máximo rigor, pero también con todas las garantías que un Estado de Derecho despliega.

Debemos expulsar de nuestra sistema no sólo a los que delinquen sino a los que quieren abusar del mismo, poniéndolo a sus pies; nunca en un país tan aconfesional, como se dice, ha habido tantos mesiánicos; Dios nos libre de ellos. Los que ejercen violencia y los que con actos de cobertura asumen un papel de complicidad, merecen además de la estricta aplicación de la ley y todas sus consecuencias, el mayor de los desprecios. La violencia y en especial la terrorista requiere una plena deslegitimación permanente, y no sólo oportuna, los terroristas tienen que perder toda esperanza de que en algún momento se vaya a abrir o encubrir cualquier tipo de negociación o diálogo, más que aquel cuyo objeto sea cuando se rinden y abandonan su actividad delincuencial. Los terroristas con sus acciones generan víctimas directas, aquellos a quienes directamente asesinan, lesionan, extorsionan, dañan, etc., pero a la vez nos hacen víctimas a toda la sociedad.

Cuándo se entenderá, que ni cabe la guerra sucia ni diálogo, sólo la estricta aplicación de la ley, aunque en su administración se puede ser muy generoso. Por eso la Justicia debe estar cercana a las víctimas y detrás del agresor, ayudando y reparando a las primeras, y conduciendo al segundo a las consecuencias legales de sus actos La lucha contra ETA es una lucha contra delincuentes y nada más que eso, y así se debe tratar. Por eso la sociedad, y sobre todo los responsables políticos, deben estar al lado y junto a las víctimas, y dejar a los delincuentes solos frente a las consecuencias legales de sus actos. No se puede llorar junto a las víctimas, y a la vez defender la estrategia política de sus agresores, es inmoral. Cuando se está del lado de la ley, nunca nos equivocamos y además la ley da margen para la generosidad.

Columnas
El desfase catalán
Los catalanes empiezan a percibir que Cataluña está desfasada respecto no ya del resto de España, sino del mundo
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 15 Noviembre 2010

¿Es la casa de tócame Roque? ¿El rosario de la aurora? ¿O una olla de grillos? No. Son las próximas elecciones catalanas. Una mezcla de fiesta mayor y de verbena popular, en la que no faltan el ritual litúrgico y los tiovivos, en el doble sentido de la palabra. Pero siendo decisivas, son las que menos entusiasmo despiertan. Ojeen la prensa barcelonesa —que está ofreciendo una excelente cobertura de las mismas— y encontrarán un tono más de velatorio que de bautizo: desesperanza, escepticismo, indiferencia. Un comentarista lo define así: «Tres días de campaña hubieran bastado y todos firmarían para que no fueran cuatro.» Hasta han tenido que aplazar el Barça-Madrid para que no les resten protagonismo.

¿Por qué? Pues porque todo está dicho y nada se ha cumplido. No es que los candidatos prometan lo que no van a cumplir, es que prometen lo contrario que practican. Montilla alerta contra «los riesgos de nacionalismo» después de haber pactado con los nacionalistas más furibundos. Mas no incluye en su programa la independencia, pero asegura que en un referéndum votaría por ella. Puigcercos hace campaña contra «la política que se hace en Cataluña», habiéndola hecho él últimamente. Herrera se presenta como la izquierda verdadera cuando la izquierda está incluso peor vista que la derecha. Sánchez Camacho se presenta como el valladar frente a Mas, cuando está condenada a entenderse con él. Albert Rivera presume de cintura para arriba de derechas y de cintura para debajo de izquierdas.

Laporta denuncia el «expolio fiscal» con una denuncia por su gestión en el Barça. De la crisis, del paro, del cierre de empresas, de lo que de verdad interesa a los catalanes, ni palabra. Su clase política sigue en la burbuja autista de las última décadas: la identidad, la «nació», el «hecho diferencial», sin darse cuenta de que ese tiempo ha pasado. Lo envió al desván de la historia, no la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el estatut, sino la gran crisis económica, donde las prioridades son otras: la competitividad, la preparación, la interacción con propios y extraños. Los catalanes han perdido treinta años en una batalla del ayer, y sólo ahora se dan cuenta de que tras haber sido la comunidad más abierta, más emprendedora,

Eso es lo que trae la apatía, la desilusión y el abatimiento entre el electorado. Los catalanes empiezan a percibir que Cataluña está desfasada respecto no ya del resto de España, sino del mundo. Retroceden en vez de avanzar, como venía ocurriendo. La culpa: una clase política peor incluso que la española, lo que ya es decir, y no les pongo ejemplos pues están a la vista.

El imperio de la lengua
‘Ante la lengua no hay ley que valga. Y es que hay un imperio que vale más que el imperio de la ley: el imperio de la lengua. Y él es el que se proclama el representante de ese nuevo dios en la tierra. ¡Viva el nuevo dios y Vilert su profeta!’.
Francisco Caja www.vozbcn.com  15 Noviembre 2010

Yo de mayor quiero ser como el presidente de la Diputación de Gerona. Me explico: no es que yo apetezca bienes materiales. No. Que el presidente autonómico cobre un sueldo superior al del presidente del Gobierno (98.000 euros del ala) ça m’indiffère. Pues no sólo de pan vive el hombre.

Veamos: el señor Vilert, que esta es la gracia del interfecto, acaba de sorprendernos al proclamar en relación a la posible suspensión cautelar del Reglamento de uso de la lengua catalana de la Diputación gerundense que “sea cual sea la decisión del juez no supondrá ningún cambio” y que “todos los escritos se hacen en catalán y continuará exactamente igual”. Eso es poderío primigenio y no el de la alquimia.

Enric Vilert, durante una rueda de prensa en la Diputación de Gerona (foto: ddgi.cat).

Yo de mayor quiero ser como el presidente de la Diputación de Gerona. Sí. Yo quiero tener ese poderío. Como decimos aquí: a mí la ley me la repampinfla. ¡Qué bonito es tener un presidente de la Diputación acratón! ¡La cuadratura del círculo! Bakunin, el príncipe Kropotkin, unos aprendices comparados al noble Vilert. Y es que nos sale muy barato. Habría que pagarle aún más a este singular adalid del imperio de la anarquía de Occidente.

Pero soy injusto con Vilert. Porque nuestro capitán de almogávares tiene sus razones. Razones que la razón no comprende. ¡Vilert es un creyente! “Si no defendemos nosotros nuestra lengua. ¿Quién lo hará?”, se ha preguntado. Eso está bien. Ante la lengua no hay ley que valga. Y es que hay un imperio que vale más que el imperio de la ley: el imperio de la lengua. Y él es el que se proclama el representante de ese nuevo dios en la tierra. ¡Viva el nuevo dios y Vilert su profeta!

¡Qué gran hombre este Vilert! Somos injustos con él al remunerarlo tan cicateramente. Como creador de una nueva religión se merece aún más. Es él, el que ha logrado el milagro de que cuando hablemos recemos. Él, el que ha convertido ya no las piedras en peces sino la lengua en la ley. La ley de la lengua. Una ley que está por encima de las leyes. Él, el que ha restaurado el imperio de la lengua. Siempre estaremos en deuda con él.

Francisco Caja es presidente de Convivencia Cívica Catalana

Andalucía
Lecciones del 23 de Brumario
Pedro de Tena Libertad Digital 15 Noviembre 2010

La Revolución Francesa intentó incluso cambiar el calendario. Los meses ya no se llamaron noviembre, diciembre o enero, por ejemplo, sino Vendimiario, Brumario y Frimario, por ejemplo. Nuestro día 13 de noviembre equivaldría, de haber prosperado la iniciativa, al 23 de Brumario de aquel calendario. Hace mucho, Marx escribió un famoso 18 Brumario de Luis Bonaparte en el que analizaba la ascensión al poder de Napoleón, el tercero, y consideró caricaturesca la repetición del pasado (refiriéndose a Napoleón I). El pasado sábado, Andalucía vivió un 23 Brumario, día de la "rubia roja" (Garance, una de las verduras y frutas que daban nombre a los días), que nada tiene que ver con el panfleto del alemán. Más bien al contrario. Fue el 23 Brumario de un régimen que toca a su fin.

En el capítulo VII de esa obra, Marx se refiere a la decadencia económica, política y moral de la sociedad de Napoleón III en estos términos: "En la corte, en los ministerios, en la cumbre de la administración y del ejército, se amontona un tropel de bribones, del mejor de los cuales puede decirse que no sabe de dónde viene, una bohème estrepitosa, sospechosa y ávida de saqueo, que se arrastra en sus casacas galoneadas con la misma grotesca dignidad que los grandes dignatarios...". No hace falta llamarse "Bonaparte" para tratar de instaurar un régimen despótico lleno de desprecio por la ciudadanía. Tampoco hace falta de Marx para describir sus ridículos.

Miles de empleados públicos, funcionarios y laborales, entre 30.000 y 50.000 –ninguna autoridad quiso cuantificar la asistencia, razón de sobre para sospechar que fue colosal–, desfilaron alegremente por las calles de Sevilla hasta el parlamento andaluz en protesta por un real decreto ley que pretende convertir en empleados públicos a quienes no son más que empleados de una administración paralela, oscura y sin controles (empresas públicas, fundaciones, entes instrumentales y demás sociedades e inventos). Pero en las calles latía, además, el deseo del fin de un régimen edificado en nombre de la democracia y el socialismo habiendo devenido, al final, en un régimen de amiguetes y sectarios varios incapaces de superar el marxismo leninismo original del que muchos proceden, confundiendo partido con Gobierno y Gobierno con Estado (Junta de Andalucía, en este caso) en un proceso creciente de dominación de todos los resortes del poder.

¿Cuáles son las principales lecciones del 23 Brumario del régimen andaluz? La primera, que Andalucía no está muerta. Anestesiada durante mucho tiempo por la propaganda pseudo-igualitaria y pseudo-pública de un PSOE todopoderoso y atemorizada por el sambenito elaborado ad hoc según el cual quien no es socialista es fascista o algo peor, los ciudadanos andaluces están perdiendo el miedo, un miedo incubado en las entrañas durante tres décadas, miedo real por cuanto de oponerse al estado de cosas diseñado por el PSOE a nadie le había ido bien. Esto es, fuera del PSOE ha hecho frío, mucho frío.

La segunda, es que un Gobierno que se dice democrático, sea el que sea, no puede gobernar por decreto, ignorando los más mínimos requisitos del acuerdo. No se podía ignorar a las decenas de miles de empleados públicos que han visto cómo se deterioraba la cosa pública en estos años ni se podía ignorar a sus representantes reales, unas organizaciones que han sido marginados dando paso a la auto-organización espontánea de los afectados en nuevas plataformas que darán sin duda que hablar en el inmediato futuro.

La tercera es que el prestigio de los llamados sindicatos de clase, esto es, de la peor clase, de los que suplantan a sus representados y forjan pactos injustos y lesivos para los trabajadores de la Administración ha tocado suelo. No sólo han tratado de colocar a los propios en los puestos a dedo consolidando de ese modo una Administración no neutral ni profesional sino partidaria, sino que, encima, insultan la inteligencia de todos los andaluces exclamando que todos los que se manifestaron el sábado son o de derechas o de extrema derecha.

Lo del sábado en Sevilla, el 23 Brumario del Gobierno Griñán y del régimen chavista heredado, fue el principio del cambio. Se perdió el miedo. Se ha perdido el miedo, un miedo que jamás debió haber sido el ingrediente de la cultura política andaluza y que, sin embargo, ha sido el sostén del régimen que empezó hace casi 30 años. Por vez primera, ya hay muchos que creemos que el cambio es posible y que nada está escrito.

Cómplices de Marruecos
Editorial Libertad Digital 15 Noviembre 2010

Mohamed VI se envalentona ante la debilidad de Zapatero.

Si algo ha puesto de relieve la crisis del Sáhara, es que Rabat le tiene cogida la medida a la España de Zapatero y se permite el lujo de aplicar la mordaza informativa (o incluso de retener periodistas) al tiempo que tilda a la prensa de “racista” (¿?), lo cual es una forma como otra cualquiera de insultarnos. Lo hace muy conscientemente porque no le interesa que haya testigos de sus desmanes en el Sáhara Occidental. Y la atención de la opinión pública se fija en esa parte del Magreb porque Marruecos, una vez más, ha decidido recurrir a la fuerza contra un pueblo indefenso y cuyo único recurso consiste en exponer su caso ante los medios de comunicación para que reaccionen primero la opinión pública mundial y luego los políticos. Los medios son la salvación posible del pueblo saharaui. Por eso Marruecos los cercena.

Pero la actuación de Rabat ha sido tan brutal que, a pesar del bloqueo informativo, hemos podido enterarnos con bastante detalle de la matanza de El Aaiún, entre cuyos muertos se encuentra un español. No hace falta recurrir a la palabra “genocidio” para mostrar que el Gobierno marroquí no teme incurrir en el crimen para conseguir sus objetivos. Está dispuesto a ocupar el Sáhara Occidental y someterlo a sus intereses, y ante ello no podrá oponerse ni el derecho a la vida de los saharauis ni ninguno otro que se le pueda plantear. Por eso no cabe recurrir a la razón. La única estrategia posible ante Marruecos es la oposición de una fuerza más poderosa; una fuerza moral respaldada por todos los recursos legítimos del Estado.

El problema es que el primer país que tiene que velar porque se resuelva ordenada y pacíficamente el conflicto del Sáhara es España, y está gobernado por un Gabinete que ha optado por la rendición de antemano frente a Mohamed VI. Los graves atentados contra la vida y contra la libertad de expresión no son suficientes para que el Gobierno condene la actuación de Marruecos. Trinidad Jiménez, la titular del Ministerio de Exteriores (el ministro parece seguir siendo Moratinos), sólo “lamenta” lo ocurrido, sin atreverse siquiera a señalar que el Gobierno marroquí pueda tener algo de culpa. Qué lejos queda aquella manifestación en 2003 en que Jiménez decía defender los derechos del pueblo del Sáhara Occidental. Es más, vendemos armas al país que nos invadió recientemente y, como informa LA GACETA, colmamos de millones a los tentáculos del régimen en nuestro país, como ha hecho la Junta de Andalucía.

Marruecos, claro está, tiene sus bazas y juega con ellas. EE UU opta por mirar hacia otro lado porque Mohamed VI ha prometido mantener a su país al margen de los designios de Al Qaeda. También la Unión Europea, que prefiere tener en Marruecos a un policía de frontera que a la red de terrorismo islámico al otro lado del Mediterráneo. Por lo que se refiere a España, son conocidas las pretensiones alauíes sobre parte de nuestro territorio: Ceuta y Melilla y las aguas, al menos, de las islas Canarias. Pero en todos los casos la baza de juego se la proporcionan los demás. La comunidad internacional porque debería mostrarle a la oligarquía reinante que frenar a Al Qaeda es el único modo en que se le va a permitir su privilegiada existencia. Y España, porque si tuviese una actitud firme en la defensa de sus ciudadanos y su territorio, no temería ninguna provocación de Marruecos y, en consecuencia, tampoco la favorecería. La actitud envalentonada y agresiva de Mohamed VI es inversamente proporcional a la debilidad de Zapatero.

CASACAS AZULES
La sensibilidad prosaharaui de los españoles no es ideológica sino emotiva: simpatía humanitaria por un pueblo abandonado
IGNACIO CAMACHO ABC 15 Noviembre 2010

MASACRE, limpieza étnica y ley del silencio. Brutalidad intimidadora, desproporción de medios, violencia metódica y expulsión de periodistas y observadores. Marruecos ha actuado en El Aaiún como los federales yanquis contra los cheyennes de «Soldado azul»: un raid expeditivo y feroz, de una crueldad gratuita, con voluntad expresa de dominancia abusiva y el tinte autoritario de un hermético blindaje ante posibles testigos incómodos. Ha expulsado a corresponsales, ha ejercido la censura y ha desoído las protestas. Ha arrasado un campamento civil a punta de metralleta. Ha desmantelado tiendas a culatazos, ha pisoteado familias y ha efectuado violentas detenciones aleatorias. Y todo ello en un territorio de cuyo control se ha apoderado mediante hechos consumados que incluyen la condescendencia pasiva de la ONU, la anuencia de Estados Unidos y la inhibición culpable del Gobierno español. El Gobierno del «ansia infinita de paz», el que tiene a una ministra pacifista al frente del Ejército, el adalid orgulloso de la legalidad internacional, no ha tenido el coraje de levantar una mala palabra de condena de ese flagrante atropello. Por vergonzante conveniencia estratégica ha dejado a los saharauis indefensos bajo las botas del sultán, y ha olvidado que ya no se trata de un asunto político, sino de una mera cuestión humanitaria.

De ahí la sacudida de indignación de la opinión pública. En España existe una manifiesta simpatía prosaharaui que no tiene que ver tanto con la causa polisaria como con motivaciones de humanitarismo solidario. Cientos de familias acogen cada verano en sus casas a niños desnutridos procedentes de Tinduf y del Sáhara en cuya mirada late el desconsuelo de un pueblo abandonado a su (mala) suerte. Hay una memoria histórica empapada de mala conciencia por el desafuero de la retirada colonial, y una indisimulada afinidad sentimental con el drama de unas gentes sin patria condenadas a un nomadismo indigno. La sensibilidad española no es ideológica sino emotiva, y está relacionada también con el rechazo popular hacia el régimen feudal marroquí. A grandes rasgos, los ciudadanos ven en el Sáhara el drama de una claudicación indecorosa: un territorio entregado de hecho por España al sultanato para mantener el statu quo de intereses geoestratégicos bajo el patrocinio francés y norteamericano. Y consideran a los saharauis víctimas inocentes de una partida de ajedrez siniestro.

El Gobierno zapaterista ha cometido un enorme error al plegarse con tan sumisa evidencia a esta arbitraria tropelía. Ha renunciado a su papel de referencia, ha ninguneado a su propia ministra de Exteriores recién nombrada, ha dejado una sensación de sometimiento medroso ante el vecino agresivo. Y, sobre todo, ha despreciado la dignidad moral de una nación que no se siente representada en su apocado, indecoroso y pusilánime pragmatismo.

SAHARA: PECADO ORIGINAL
España está en la línea de las trincheras sobre las cuales se jugaron los movimientos finales de la Guerra Fría
GABRIEL ALBIAC ABC 15 Noviembre 2010

TODO tiene un precio. También la democracia, de la cual decía Robespierre que sólo puede asentarse sobre dos pilares: o la corrupción o el terror, o el mercadeo o la guerra. Ambos dejan cicatrices.

En el otoño de 1975, no sólo el General Franco se moría largamente. También la Guerra Fría entraba en una fase resolutoria aún más larga. Y más cruenta. Que afectaba a la totalidad del planeta, pero, de un modo especialísimo, a los países del tercer mundo, sobre cuyo suelo se había venido librando durante tres decenios la más larga y probablemente la más mortífera de las tres guerras mundiales, la que se inicia en 1948, apenas consumada la victoria aliada frente al nazismo, la que confrontará, sobre campos de batalla dispersos, a los Estados Unidos de América y la URSS, hasta el desmoronamiento completo de los soviéticos en el otoño de 1989.

Esa tercera mundial, que fue irónicamente llamada Guerra Fría, enmarañó por completo las políticas nacionales e internacionales de todos los países. Porque nadie podía pretender quedar a su abrigo. No hubo «no alineados», esa fórmula casi burlesca que adoptaron algunos de los aliados vergonzantes de Moscú en la ONU. Tampoco hubo piedad por parte de estadounidense allá donde fue preciso sostener dictaduras, en diverso grado horribles, para evitar el avance de algún peón prosoviético sobre el tablero. Era la guerra, la guerra. Como el fuego real se veía sólo en Latinoamérica, en África y en el sur de Asia, era fácil construirnos la ilusión de que aquí guerra se decía sólo por modo metafórico. No era verdad.

España estaba —está— en la línea misma de las trincheras sobre las cuales se jugaron los movimientos finales de la Guerra Fría. Portugal, en el 74, fue el envite más osado de los soviéticos desde la construcción del muro berlinés: un golpe de jóvenes oficiales, con el objetivo inmediato de fundar un régimen de «democracia popular», idéntico a los puestos en pie como coraza geopolítica en torno a la URSS en los años cuarenta. Y, al otro lado del estrecho, un despotismo anacrónico: el régimen semifeudal del Sultán de Marruecos. En la terminología soviética, Rabat era el eslabón frágil. Un doble movimiento desde el Sahara —con retaguardia en la Argelia «socialista»— y desde la España que saliera del fin del franquismo, pondría en quiebra al aliado clave de los Estados Unidos en la zona: Hassán IIº. La jugada era tanto más sencilla cuanto que la ONU había dado mandato a la potencia colonial, España, de garantizar una descolonización que pasases a través de referéndum autodeterminativo. El resultado era más que previsible: nacería una República Saharaui bajo protección argelina y, por tanto, soviética. La monarquía marroquí viviría una crisis a la cual difícilmente sobreviviría.

A nadie le interesaba. Salvo a la URSS. Estados Unidos dio carta blanca a Marruecos para ocupar el Sahara. En España, las cabezas del Régimen que maquinaban ya los términos de la Transición percibieron los peligros de un conflicto militar tras la muerte de Franco. El ejemplo portugués fue decisivo. Se apostó por salvar un tránsito indoloro en España. Y que pagasen el precio los saharauis. Siguen pagándolo. Cada vez más al borde de ser aniquilados.

HIPERTROFIA EN LA ADMINISTRACIÓN
Las empresas públicas ocultan medio millón de funcionarios 'fantasma'

Según el Registro Central de Personal de la Administración, en España hay 2.698.628 empleados públicos. Sin embargo, según la EPA, hay 3.175.000 personas que declaran trabajar en el sector público. Es una diferencia de casi medio millón de personas: ¿qué hacen estos funcionarios 'fantasma'?
D. SORIANO Libertad Digital 15 Noviembre 2010

En España hay dos maneras de medir cuántas personas trabajan para la Administración. En primer lugar, está el Boletín Estadístico del personal al servicio de las Administraciones Públicas, que desde la última remodelación del Gobierno está en manos del Ministerio de la Presidencia. Ésta es una gran herramienta, de libre acceso y muy completa, puesto que no sólo indica el número total de trabajadores, sino también la administración para la que trabajan (estatal, autonómica, local o universitaria), su posición laboral (si son funcionarios, personal laboral u otro personal), su sexo, edad, categoría profesional, etc...

La segunda forma de conocer este número es acudir a la Encuesta de Población Activa (EPA), que distribuye a los ocupados españoles en diferentes categorías en función de su empleador. La tabla 1.3 de la EPA muestra a los trabajadores divididos según su "situación profesional": empresario, miembro de cooperativa, ayuda familiar, asalariado del sector privado y asalariado del sector público.

La lógica dice que la cifra de esta última categoría debería coincidir con el total que refleja el Boletín Estadístico del Registro Central de Personal (RCP). Podría haber una ligera diferencia, por un error estadístico o porque algún entrevistado se equivocase (por ejemplo, que una persona que trabaje en una contrata de un ayuntamiento diga que es empleado público sin serlo).

Empleados Públicos según el Registro Central de Personal
Sin embargo, la discrepancia entre los dos datos es realmente grande y no puede atribuirse a ninguno de los anteriores factores. Así, según el RCP en España hay 2.698.628 empleados públicos. Mientras, la EPA nos dice que las personas que cobran de alguna administración superan ya los 3.175.000. Son más de 476.000 personas de diferencia entre una lista y otra. Y la pregunta que cualquiera se hace es: ¿dónde trabaja ese medio millón de funcionarios fantasma?

Lo primero que hay que explicar es que esas personas no son funcionarios. Es decir, no han pasado por una oposición. Ésta es una distinción que hay que hacer. Cuando se critica el tamaño del sector público, una salvedad que es necesario realizar, es que sólo la mitad, aproximadamente de sus empleados han aprobado una oposición. Quizás también haya demasiados funcionarios de carrera, pero al menos estos han tenido que pasar un examen, seguir unas normas para entrar en el cuerpo, se conoce su sueldo, se sabe dónde trabaja cada uno, etc...

Los funcionarios fantasma
El RGP registra a todo el personal al servicio de las administraciones: tanto funcionarios, como el personal laboral y el otro personal. Incluso, incluye a los empleados de diversas entidades públicas empresariales que dependen de la administración central como AENA, FEVE, Renfe o el ICO, entre otras muchas (ver anexo IV del documento adjunto).

Por lo tanto, no sólo es que no sean funcionarios, es que ese medio millón de trabajadores tampoco pertenecen a esas otras categorías de "personal laboral y otro personal" que muchas veces se critican, porque no tienen el mismo grado de control que la función pública tradicional.

Esas 476.000 personas son, en su inmensa mayoría, empleados de empresas públicas autonómicas y municipales, que son las que no están recogidas en ese RGP. Evidentemente, estos trabajadores sienten que su jefe es el "sector público", por se eso se incluyen en esa categoría cuando les pregunta la EPA. De hecho, su sueldo sale de los Presupuestos Generales de la comunidad autónoma o el ayuntamiento donde residen. Sin embargo, no están en el RGP, hay mucho menos control sobre su contratación que sobre cualquier empleado de la administración (sea funcionario o personal laboral) y, además, su número ha crecido enormemente en la última década. Ahora, la pregunta es otra ¿por qué tenemos que pagar los contribuyentes españoles el sueldo de todos estos trabajadores públicos de los que se podría prescindir, puesto que no ocupan ninguna función esencial de las reservadas al Estado (educación, sanidad, etc...)?

Las empresas públicas
Los 4.000 entes que se agrupan bajo el epígrafe de Empresas Públicas están en el centro del debate en las últimas horas. Mariano Rajoy aseguró hace unos días que habría que eliminar al menos "la mitad de la mitad" de las empresas públicas: "Es ridículo congelar las pensiones, por ahorrarse 1.500 millones de euros, cuando en España existen 3.800 empresas públicas y entes públicos fundacionales, que deben el 4,8 por ciento del PIB". Y Esperanza Aguirre anunció el pasado jueves que dentro del Plan de Ajuste de la Comunidad de Madrid, suprimirá 19 entidades y 83 órganos colegiados, entre las que destacan la sociedad Campus de la Justicia, el Imade o Naturalcalá.

El número de empresas públicas se ha multiplicado en los últimos años, especialmente entre comunidades autónomas y ayuntamientos. En 2002 había 335 entidades estatales (empresas, fundaciones y consorcios) y en 2006 habían crecido hasta las 348, un aumento moderado. Mientras, las autonómicas pasaban de 589 a 1690 -¡una subida del 186% en cuatro años!- y las municipales de 712 a 1.628 –incremento del 128%-.

La deuda de estos entes también se ha descontrolado, pasando del 2,3% del PIB en 2004, a más del 5% en la actualidad. Y la mayor parte de la culpa de este crecimiento de los números rojos vuelve a estar en manos de ayuntamientos y comunidades autónomas.

La denuncia
Uno de los problemas cuando se habla de empresas públicas es que éstas cubren una infinidad de formas, tamaños, funciones, recursos y situaciones. Hay corporaciones, empresas, fundaciones, agencias, etc.; las hay rentables, deficitarias, grandes, pequeñas, conocidas, ignoradas, etc. El propio Estado central, aunque no ha aumentado su número en los últimos años, sigue manteniendo compañías dedicadas a actividades tan peculiarescomo la "producción de corcho" o la organización de "carreras de caballos".

El problema es que la situación en las autonomías es mucho peor, desde una óptica de reducción del gasto público. Libertad Digital ya ha publicado que Andalucía ya tiene más contratados en estas empresas que su número de funcionarios. Y esta comunidad autónoma, aunque es de las que encabeza el ranking de número de empresas y deuda, no es una excepción.

De hecho, en los últimos años, lo anormal es lo anunciado por la Comunidad de Madrid el pasado jueves. Entre los entes que se suprimieron estaban el Mercado Puerta de Toledo, S.A., el Consorcio Escuela de Hostelería La Barranca o la Agencia Financiera de Madrid. Viendo sus nombres, cualquiera puede preguntarse ¿por qué estas entidades formaban parte de la administración regional hasta ahora? Y, ¿cómo estarán las otras regiones, en las que nadie ha tomado ninguna medida similar a la propuesta por Aguirre?

La respuesta a todas estas cuestiones quizás esté en las declaraciones de Rafael Coloma, portavoz de Fedeca, que hace sólo unos días aseguraba a LD que "Estamos volviendo a una administración pública propia del siglo XIX en la que cada vez que llega un partido mete a todo el mundo a trabajar".

Por eso, su denuncia sobre las empresas públicas era muy clara: "Se están creando empresas a nivel local o regional que no tendrían por qué existir, puesto que su función la puede desarrollar el sector privado. Un político lo que quiere es volver a salir elegido. Y lo más fácil para crear empleo, en un nivel territorial reducido, es crear una empresa pública. Das trabajo a 30-40-50 personas y sales a los medios diciendo ‘yo creo trabajo’. Son entes sujetos a derecho privado en los que se ficha al personal bajo un contrato privado puro y duro. Luego, claro, nos encontramos todo lo que está ahí. Buscan satisfacer todo tipo de objetivos políticos fuera de control. Las empresas de las CCAA han crecido de 2.100 a 2.800 en los últimos ocho años. Sólo el número de fundaciones en la administración local ha crecido un 1.475% entre 2002 y 2006".

Es decir, que los políticos locales y regionales que contrataron a esos 476.000 empleados públicos escondidos buscaban crear una red clientelar a su servicio. Es una malla empresarial fuera del control de los funcionarios de carrera, pero que se financia a través de los Presupuestos públicos. Y, además, supone una manera fácil y discreta de colocar a amigos, miembros del partido y familiares.

Si la realidad es así, y todos los números apuntan en esa dirección, es normal que los contribuyentes españoles tengan mucho miedo a estos fantasmas.

 
******************* Sección "bilingüe" ***********************
El compromiso de Barcelona
Editoriales ABC 15 Noviembre 2010

Nos acercamos al final de la etapa del Tripartito. Alicia Sánchez Camacho está en condiciones de jugar un papel relevante en Cataluña

ANTE una amplia representación de la sociedad civil, ayer se celebró en el Salón del Tinell de Barcelona un acto emblemático para el PP catalán, cuya presidenta y candidata, Alicia Sánchez Camacho, fue arropada por los líderes populares en Galicia, Alberto Núñez Feijóo y en el País Vasco, Antonio Basagoiti. En ese mismo lugar se firmó hace años el pacto de exclusión de los populares apartados de la política autonómica bajo la falaz acusación de ser un partido «anticatalán». Todavía el vicepresidente Pérez Rubalcaba habla en esta campaña electoral de «catalanofobia», una acusación falsa e interesada cuyo objetivo es impedir al PP cualquier pacto político y sitúar en la marginalidad social a sus muchos miles de votantes. El llamado «compromiso» de Barcelona se contrapone a aquella «declaración» de Galeusca, una forma heterogénea de cooperación entre partidos nacionalistas de la que se derivan con frecuencia desafíos al modelo terrritorial que establece la Constitución. Resulta insólito que el PSOE asuma con toda naturalidad esos planteamientos soberanistas y pretenda, en cambio, arrinconar al PP cuya apuesta por el Estado autonómico basado en los principios constitucionales resulta inequívoca.

El PP catalán se alinea de este modo con los planteamientos moderados que Mariano Rajoy alienta en el País Vasco y en Galicia, con resultados muy positivos para el protagonismo del centro derecha en la política territorial. La defensa de los principios, incluido el legítimo orgullo por España, es plenamente compatible con la flexibilidad estratégica que busca el acuerdo y no la confrontación. Todos los indicios apuntan a que nos acercamos al final de la larga etapa del Tripartito. La candidatura que lidera Alicia Sánchez Camacho está en condiciones de jugar un papel decisivo en Cataluña, actuando como bisagra para reconducir los excesos nacionalistas que Artur Mas proclama sin rodeos. Ciertamente, el líder de CiU no está ya en condiciones de «ir al notario», si bien un hipotético acuerdo pasa —sin lugar a dudas— por un respeto absoluto a la Constitución y a la sentencia del TC sobre el Estatuto impulsado por Rodríguez Zapatero. Tampoco hay que hacer demasiado caso a las declaraciones de algunos en plena campaña electoral, como ayer recordaba Basagoiti respecto a la actitud de Patxi López antes de las elecciones. En democracia, las urnas deciden y los partidos deben estar preparados para gestionar con sentido común el mandato de los ciudadanos al servicio de los intereses generales.

UN ACTO CARGADO DE SIMBOLISMO
Camacho da una vuelta de tuerca estratégica a la imagen del PPC
El Semanaldigital 15 Noviembre 2010

La candidata popular se valió de la ayuda de Feijóo y Basagoiti para deshacerse del sambenito que lleva colgado desde hace años por culpa del PSC, ERC e ICV y su famoso Pacto del Tinell.

Alicia Sánchez Camacho dio este domingo una vuelta de tuerca estratégica a la campaña catalana, ayudada por Alberto Núñez Feijóo y Antonio Basagoiti. Los tres quisieron que el PPC se deshiciera del sambenito de que es un partido excluido y marginado, y para ello eligieron un lugar y un modo cargados de simbolismo.

La candidata de Mariano Rajoy se llevó a sus compañeros de partido al famoso salón del Tinell de Barcelona, donde en 2003 el PSC, ERC y ICV suscribieron el acuerdo que dio origen al primer tripartito y que incluía el compromiso de los tres partidos de no pactar con el PPC bajo ninguna circunstancia y en ningún lugar.

En contraposición a aquel acuerdo "de exclusión", Sánchez Camacho, Feijóo y Basagoiti firmaron el Compromiso de Barcelona, con el que quisieron demostrar que se puede ser vasco, gallego o catalán y a la vez estar orgulloso de ser español. Además de apostar por el desarrollo del Estado de las Autonomías y por la libertad lingüística.

"No firmamos en contra de nadie, sino a favor de unas ideas y unos principios que queremos compartir con todos", señaló el presidente de la Xunta gallega. Pese a que el acto pretendía contrarrestar la firma del Pacto del Tinell, la candidata popular a la Generalitat lo contrapuso también con la Declaración de Barcelona que rubricaron en 1998 CiU, PNV y BNG y que dio lugar al ´Galeusca´.

Ante las limitaciones del espacio, los populares apostaron por un tipo de formato más íntimo, con los tres barones autonómicos del PP sentados en taburetes y dirigiéndose a los presentes con un micrófono con auricular.

Sánchez Camacho calificó de "histórica" la jornada, por ser ésa en la que se acaba "la historia negra, y el desprestigio que han querido hacer con siete años de tripartito", y dio por iniciada una etapa en la que el PP quiere ser decisivo para formar el próximo gobierno de la Generalitat. No en vano, las últimas encuestas pronostican una amplia victoria de CiU, pero lejos de la mayoría absoluta. Ello obligaría a Artur Mas a contar con el PPC, que es lo que más parece escocer al PSC de José Montilla.

"Si el PP desequilibra la balanza y decide, a Cataluña le irá mejor", afirmó Basagoiti, cuyos votos fueron indispensables hace un año para que Patxi López se convirtiera en el primer lendakari socialista de la democracia reciente. El líder de los populares vascos le aconsejó a Sánchez Camacho que haga oídos sordos a las críticas que está recibiendo de CiU. Porque también López aseguró en campaña que nunca pactaría con el PP y poco después se instaló en Ajuria Enea.

La "libertad de idioma" del PP: falsedad absoluta.
Nota del Editor 15 Noviembre 2010

Si Vd. va a un comercio o una peluquería gestionada por chinos, tan abundantes en algunas ciudades españolas, Vd. tiene la libertad de hablar español,
y el chino le sonreirá o hablará chino, por lo que sin duda ambos tienen "ibertad de idioma", pero hablar de libertad en esas condiciones es una absoluta idiotez, propia del PP.

Y no cambia nada si en vez de chino, lo hacemos con cualquier idioma regional, Vd. habla en español y su interlocutor utiliza el idioma regional aupado por las
autonomías a lengua "propia", ambos tienen "ibertad populariana" para hablar pero claro, para no comunicarse.

La pretendida y estúpida libertad de idioma del PP es una absoluta falsedad, de lo que realmente se trata es de la imposición pura y dura de la lengua regional
para tener sujetos falsamente bilingües, y su Vd. no es un sujeto de esos, queda excluído de la sociedad donde el español es lengua impropia y Vd. un ciudadano de cuarta clase.

Por eso, si piensa dejar que su papeleta de voto apoye esta xenofobia populariana, no venga después diciendo que Vd. pensaba o no sabía, como
muchos dicen ahora de Rodríguez (Zapatero), también fueron avisados oportunamente y no hicieron caso.

Recuerde que Núñez (Feijóo), el del "bilingüismo armónico", como máxima expresión de libertad "lingüística" dice que los alumnos podrán dirigirse al
profesor con absoluta libertad en español o en la lengua regional, no dice en que idioma deberá contestar el profesor ni aclara que los libros de texto
no es posible conseguirlos en español, y que si el alumno no sabe la lengua regional, no se va a enterar de nada, por lo tanto es una imposición pura y dura
al estilo nazi, xenofobia sobre los alumnos que no conocen la lengua "propia", que son hablantes de la lengua "impropia", el español.

Cuando me entere de algún grupo político que defienda claramente el art. 3º de la C.E., ya les avisaré, de momento, mantengan su voto en blanco, a pesar
de que con Rodríguez y el PSOE estamos en la ruina y cayendo aún más bajo, está claro que la única solución pasa por desmantelar el tinglado de las autonomías,
y unificar el mercado y España con la la lengua común.

ELECCIONES CATALANAS | El mercado electoral catalán (II)
Educación: entre la escuela pública y la privada y a tortas por el modelo lingüístico
Eva Belmonte | Barcelona El Mundo 15 Noviembre 2010

El enemigo es común, pero las armas para darle estocada bien distintas. Todos los partidos establecen como prioridad en su programa la lucha contra el fracaso escolar, pero el camino al éxito varía. El próximo gobierno catalán heredará las cuotas de fracaso escolar. En 2008, el 33,2% de jóvenes de 18 a 24 años había abandonado los estudios sin terminar secundaria, el doble que la media europea.

También está en el 'testamento' la herencia de la Llei d'Educació de Catalunya (LEC), uno de tantos puntos de fricción entre los socios del tripartito. Ahora que buscan marcar diferencias entre ellos, la dinámica de gobierno se esfuma. ERC y el PSC, que se turnaron al mando del departamento de Educació, defienden su parcela de gestión y cargan contra el corralillo del otro. ICV repite, como ya lo hizo durante la legislatura, que a la ley le falta una ración potente de izquierdas.

Y la oposición, claro, la usa como modelo de lo que no hay que hacer. Para CiU porque le sobran medidas homogeneizadoras del alumnado y le falta apoyo a la concertada. El PP va en paralelo, pero coloca la diana en el uso del catalán como lengua vehicular, lo mismo que le motivó a recurrir la norma ante el Tribunal Constitucional (TC). Los tiros en Ciutadans también van a intentar tumbar el modelo de inmersión lingüística, pero se distingue de los populares dando prioridad absoluta a la escuela pública.

De la pública a la concertada
ICV lo tiene claro: el eje vertebrador de su política es el impulso de la escuela pública. Por encima de todo. Por eso propone establecer contratos-programa con las concertadas con obligaciones rígidas para estos centros. Toca acabar con la "segregación surgida de 23 años de gobiernos de CiU", dicen. Ciutadans y ERC también son de la opinión de que la concertada, que recibe y gasta dinero público, debe cumplir ciertos requisitos. Si no, se cierra el grifo. Pero los ecosocialistas, que lideran esta batalla, van más allá: proponen congelar la adjudicación de nuevos conciertos.

El PP y CiU, en la otra orilla, ponen la libertad de elección de centro por encima de la dualidad público/privado. Por eso coinciden en que los padres puedan elegir guardería, por ejemplo, desde el nacimiento del retoño, para que la administración tenga más tiempo para planificar las plazas. Hay más coincidencias: ambos quieren equiparar el sueldo de los profesores de la concertada con los de la pública. Los populares, que creen que la educación privada y la pública son complementarias, añaden que Cataluña debería ser una zona única para que los niños puedan elegir centro independientemente de donde vivan. Y, además, que la plaza de las concertadas sea 100% gratuita, una política que se erige némesis de la ecosocialista.

Todos los partidos coinciden en una cosa: son necesarias más plazas de guardería. La diferencia aquí también está en el modelo.

Religión, identidad y género
En paralelo al frentes público/privado discurre la relación iglesia-escuela. Ciutadans quiere una escuela aconfesional e ICV va más allá y además pide que se exija, desde Cataluña, la renuncia a los acuerdos entre el Vaticano y el Estado en materia educativa.

ERC pasa de religiones, pero quiere que se potencien los valores nacionalistas desde la escuela. El PP le responde y pide que se reste a la educación catalana "el carrácter ideológico e identitario", pero reclama que regrese la formación religiosa. En su cruzada global contra 'Educación para la ciudadanía', además, promete que si tiene peso en el futuro Govern esta asignatura podrá ser sustituída por prácticas en entidades y que los centros privados y concertados la podrán adaptar "para que no vaya en contra de sus principios".

CiU engloba partes de los discursos republicanos -identitario- y popular -religioso- en su declaración de inteciones: "Debemos promover entre los alumnos la búsqueda de la propia vida, el descubrimiento de la espiritualidad, del compromiso social y del sentido de pertenencia a la nación catalana".

PSC e ICV apuntan, además, a otras enseñanzas extracurriculares, como la perspectiva de género. Los socialistas proponen mejorar la presencia de las chicas en itinerarios tradicionalmente masculinos y sus ex-socios de Govern que se impartan contenidos de mujer en materias como la ciencia, donde se ha marginado el peso de las féminas. También reclama más presentcia de mujeres en cargos directivos y el cuidado del lenguaje para evitar ramalazos sexistas.

La lengua, caballo de batalla
Sobre el modelo lingüístico de las escuelas, tema sobado durante estos siete años, no hay sorpresas. El PSC, en su nuevo giro de no confrontación -ahora dice que las multas no son buenas pero presidió el Govern que las impuso-, repite el mantra de que castellano y catalán son complementarios y se coloca, como Suiza, entre ERC, CiU e ICV, a un lado; y PP y Ciutadans, al otro. Desde Esquerra, que cree que el sistema educativo es un factor clave para el desarrollo del catalán como lengua de relación y quiere extender la inmersión lingüística a toda la enseñanza; pasando por CiU, que defiende que "normalmente" sea lengua vehicular en todas las etapas y centros hasta ICV, que opta por una continuidad del modelo educativo de "conjunción lingüística". Muchas maneras de decir lo mismo: el catalán como lengua vehicular. No es nuevo. Pero ICV, además, introduce el aprendizaje de las lenguas primeras de las comunidades migradas más numerosas en cada ámbito del territorio.

El PP también quiere que los niños puedan iniciar su educación en su lengua materna, pero no introduce nuevos idiomas, sino que reclama que los padres puedan elegir que sus hijos reciban las clases en castellano. Además de insistir en que la solicitud de preinscripción debe incluir la casilla de elección de lengua, los populares proponen que se instituya un 'Régimen lingüístico del centro' en el que las escuelas dejarán claro cuáles son sus intenciones. Así, las familias pueden elegir el centro que les suene mejor. Su modelo pasa por impartir entre 1/5 y 1/3 de la educación en inglés y, el resto, a partes iguales, entre catalán y castellano. Para Ciutadans, que insiste en que la LEC cumpla la sentencia del Estatut y el catalán no sea única lengua vehicular, la aritmética es 40% para catalán, lo mismo para castellano y 20% para el inglés.

Las políticas para los alumnos recién llegados giran etorno a los EBE (Espais de Benvinguda Educativa). ICV reclama su cierre por segregadores. Ciutadans, por ejemplo, los critica en cambio por su ración de "adoctrinamiento identitario". [LEA EL ANÁLISIS DE LOS PROGRAMAS SOBRE INMIGRACIÓN]

Los ni-ni. Recetas contra el fracaso escolar
El PSC calentó la precampaña prometiendo becas-contrato para los 'Ni-ni', los jóvenes que ni estudian ni trabajan. CiU, que también incluye ese concepto de nuevo cuño en su programa, propone para ellos contratos de aprendizaje que ICV tilda de "esclavistas". Más allá de los lemas de campaña, las soluciones al fracaso escolar plasmadas en los programas se enfrentan al programa desde distintos flancos.

CiU empieza embistiendo: las medidas que tienen a igualar todo no son positivas. Y promete reforzar el inglés, las matemáticas y la competencia lectora. Ésta última, con un Plan Nacional de Lectura. Añade la convocatoria de la Olimpiada del Saber y la creación de un programa de 'escuelas palanca' en entornos difíciles, que podrán abrir en verano y fines de semana. ICV cree que la política de escuelas abiertas se debe generalizar y añade objetivs prácticos contra el fracaso escolar: reducir el ratio alumno/clase/profesor; conseguir que el 85% de la población cuente con la educación secundaria, reforzar la labor del tutor y cambiar el modelo hacia una educación más equitativa e inclusiva, en consonancia con las propuestas del PSC, que también pone la mirada en la lectoescritura (un 90% debería tener esta competencia más que superada). Ciutadans va un paso más allá en la importancia del tutor y reclama, además, que los alumnos cuenten con "psicólogos-coaching" para "guiarles hacia el éxito". El partido de Albert Rivera también propone eliminar el facilismo y la promoción automática, como el PP, que cree que se debería imponer la cultura del esfuerzo.

¿Cómo se paga esto? CiU mantiene su mensaje de austeridad, eliminando burocracia. ICV propone un plan que garantice que el 6,3% del PIB se destina a educación no universitaria. El PP, por su parte, lo coloca en un 5%. El PSC habla -sin cifras- de alcanzar la media de los países europeos más avanzados y tanto ICV como Ciutadans como el PP coinciden en que libros y ordenadores deberían ser gratuitos. El PP se desmarca apostando porque la financiación de las escuelas esté condicionada por los resultados de las evaluaciones externas. A mejores resultados, más ddnero para seguir siendo los mejores. Y tres partidos: ICV, ERC y el PP coinciden en incluir en sus programas una reclamación: el traspaso de las becas a la Generalitat.

La autonomía de los centros y el papel de los profesores
En plena campaña, el Govern da el visto bueno a la jornada intensiva en junio. Días antes, aprueba el decreto que permite a cada escuela abrir sus puertas para conseguir fondos y otorga mayores poderes al director. Esta mayor autonomía de los centros forma parte, también, de las promesas electorales de PP -pide menos intervencionismo-, CiU -menos burocracia administrativa-, ERC -menos reglamentos y normativas- Ciutadans -más autonomía para conseguir más ingresos-, ICV -independencia económica, organizativa y curricular-.

Todos de acuerdo. Aunque el modelo, una vez más, difiere. El PP pide la "profesionalización" del director y CiU propone un máster para serlo que dará puntos a quien se postule. Para ambos, los padres deben ejercer una mayor responsabilidad en los estudios de sus hijos, con una carta de compromiso educativo para los convergentes y la introducción de la posibilidad de estudiar en casa de los populares. ICV también cree que los padres deben participar más, por eso quiere darle mayores competencias al consejo escolar e implantar permisos laborales rettribuídos para asistir a ellos e ir a las tutorías de sus hijos.

Esa independencia de las escuelas se tiene que ver reflejada, también, en los horarios. ERC, ICV, CiU y Ciutadans, que reclama una adaptación a la Asociación para la Racionalización de los Horarios españoles, exigen un debate en profundidad de la agenda escolar. El PP concreta: que cada centro elija si prefiere turno partido o intensivo, pero siempre con el consenso de los padres. En cuanto a las vacaciones, el abanico es variado: el PP quiere eliminar la semana blanca, CiU cambiarla por días de libre disposición y recuperar el día después de Reyes como festivo y ERC que los centros abran del 1 de septiembre al 31 de julio.

En cuanto a la labor de los profesores, todos sin excepción reclaman que se debe fomentar el respeto a la autoridad, aunque el camino para el PP sea otorgarles rango de autoridad pública como hizo Esperanza Aguirre en Madrid y para los convergentes sea establecer una nota de conducta que sume o reste al expediente. El PSC, por su parte, añade que los profesores jubilados aporten su saber como refuerzo a los nuevos maestros.

Educación para toda una vida
En estudios postobligatorios, ICV es tajante: "La educación es un derecho que no prescribe". Por eso promete un impulso a la escuela de adultos, el bachillerato nocturno y la FP. ERC se suma y Ciutadans también, que además aporta la creación de centros multifunción que alíe a la tercera edad con la primera infancia. El partido de Albert Rivera propone unas universidades más especializadas y la reducción de plazas en las carreras con menos salida.

El modelo universitario es bien diferente para unos y otros. A un lado, el PP quiere la entrada de mayores aportaciones de fondos privados y, como en secundaria, más dinero para las universidades que obtengan mejores resultados. Al otro, ICV quiere alejarse del "modelo neoliberal de la privatización y las lógicas mercantiles de la LOU" y frenar el peso -y la subvención pública- de las privadas. Mientras, Ciutadans reclama la armonización de contenidos con el resto de España en todos los niveles, ERC y CiU utilizan la FP para establecer un modelo catalán diferenciado, adaptado a las necesidades de las empresas de Cataluña.

Algunas promesas se cumplirán, la mayoría serán absorbidas por la amnesia postelectoral, pero todas dejan ver a través de ellas el modelo educativo ideal para cada partido.

RIVERA: "LA REBELIÓN HA EMPEZADO"
Un ex diputado del PP se pasa a C's para no ser "cómplice" de lo que ocurre en Cataluña
El ex diputado y ex concejal del PP en Mataró Joan López ha manifestado este domingo su intención de votar a C's porque considera a su ex partido cómplice del "sistema al que el tripartito ha sometido" a Cataluña.
EFE Libertad Digital 15 Noviembre 2010

Acompañado por el presidente de C's y candidato a la Generalidad, Albert Rivera, quien ha dicho que esto demuestra que la "rebelión" ha empezado, López ha asegurando que se opone a un sistema que denuncia a quien tiene la tarjeta de visita en castellano, que obliga a estudiar una sola lengua y en el que las banderas españolas "desaparecen".

Con esta acción, C's le devuelve el guante a los populares, que hace un mes consiguieron que la que fuera candidata a la alcaldía de Barcelona, Esperanza García, pasara a formar parte de las filas del PP. Ahora, Joan López "se ha rebelado", asegura C's.

En el acto, Rivera ha asegurado que el PSC gobierna en un "país imaginario", cosa que, a su juicio, hace necesario el voto en favor de su partido. Después del mitin, Rivera se ha dirigido al Centre Mataroní para ver la última carrera de Fórmula 1, haciendo hincapié en la necesidad de "ir todos con la marca española" ya que, según su parecer, hace a la sociedad más fuerte.

"Queremos que los nuestros ganen, aunque a algunos les moleste, porque es bueno para Cataluña y para el conjunto de España", ha sostenido Rivera, que considera que "no tiene sentido dividir en 17 la selección española".

Premio al vago… castigo al aplicado
Pablo Barranco Minuto Digital 15 Noviembre 2010

Montilla, que no sabe hacer la O con un canuto, pasó de ser concejal a alcalde y a efímero ministro ¡de Industria! [en línea con la Pajín y Sanidad], y de ahí a presidente de la Generalitat. Una carrera meteórica harto sospechosa, si además consideramos la incapacidad absoluta de liderazgo y la incompetencia para todo que muestra desde que asumió la máxima autoridad oficial de Cataluña.

Como él, paniaguados, mediopensionistas e iletrados se han ido colocando, cooptados desde sus propios apparatchik, en toda clase de cargos y puestos de confianza a expensas del erario público y la subvención. Ya saben: institutos de cooperación, ONGs, fundaciones, asociaciones y empresas públicas o ‘de interés público’… o chollos ‘de confianza’ de todo pelaje.

Hablamos de gente que nunca ha pisado la empresa privada. Lo más cerca que han estado de ella es el endogámico entorno del funcionariado; o sea que no saben lo que es luchar por un objetivo, esforzarse y sentir como su silla puede zarandearse y que es posible perder un empleo.

Pues bien, los montillocorbachos quinquis del Baix Llobregat, junto con otros diplomados, licenciados y doctorados o masters en el simulacro y la manipulación, por boca de su macho alfa José I de Iznájar, han decidido soltar la pasta a los jóvenes que ni estudian ni trabajan, lo que se ha venido a denominar ‘ninis’; o sea, embriones de futuros ninjas (en la acepción del insigne Leopoldo Abadía). ¡Están premiando a la gente joven que no estudia y que no trabaja!, retribuyéndolos con dinero público, claro.

¿A qué obedece semejante disparate y agravio comparativo contra -sí, contra- el resto de la misma generación que se ha dejado las cejas aprendiendo y buscando trabajo con ahínco y perseverancia? ¿Qué se está comprando con esta limosna? Es muy fácil deducirlo.

Las personas de menos de treinta años que se han preocupado de cumplir su parte del compromiso social que se adquiere por el hecho de ser estudiante [a cuenta de los padres, el Estado o ambos], aprovechando el tiempo, asistiendo y atendiendo en las aulas, respetando las reglas del juego y aspirando a alcanzar un mínimo estado de dignidad personal a través del trabajo y la independencia económica, es muy difícil que se dediquen al botellón, al pastilleo politoxicómano poligonero, a la camorra callejera y a holgazanear en sus hogares paternos… y a exprimir a sus progenitores. Es más: seguro que no perroflautean ni okupan ni guarrean con greñas, piercings y ropa de uniformidad antisistema, aspecto de ese que garantiza, por la parte de las narices, quedar en el nº 1 de un proceso de selección de personal.

Esos que actúan así, por descontado no votan o si lo hacen es para dar su apoyo al socialismo y al comunismo, en cualquiera de sus camuflajes verdes; o apuestan por proposiciones extremistas de corte secesionista, llámese ERC aquí o cualquier sigla del entramado batasuno en el País Vasco.

Ajá, y aquí llegamos al meollo de la cuestión. Como que este amplio universo de votantes no aspiran a nada más que a vegetar sin dar un palo al agua, pero se apuntan a un bombardeo cuando hay movida vandálica rompeescaparates, saqueo de tiendas, quema de mobiliario urbano o de coches de la Policía; como que esas tribus no se cansan laborando y asumiendo la jerarquía y el orden establecido, los montillocorbachos alfa en el gobierno los compran para anestesiarlos y neutralizarlos ante posibles reacciones de ira, cuyo reloj temporizador está agotando los dígitos previos a una revolución general.

Porque. Si hubiera justicia, toda esa gente que ha mal terminado su etapa escolar con pésimas cualificaciones se las debería obligar a trabajar en cometidos proporcionados a su ‘nivel’, o bien a realizar trabajos manuales o sociales que, como es sabido “tienen-que-llevar-a-cabo-los-inmigrantes-porque-aquí-nadie-quiere-hacerlos”.

Ya está bien de tanta estulticia, si acaso, a quienes se debería premiar con un estímulo económico es a aquellos que cumplen su cometido social y están dispuestos a formar parte de plantillas de empleados o, por su cuenta, a emprender pequeños negocios en solitario o juntándose con compañeros de confianza.

En definitiva, los ninis van de sinvergüenzas e inadaptados transeúntes de la miseria humana; porque las buenas personas de la misma edad que están sin trabajo y lo buscan, a la vez que mejoran su formación o llevan a cabo faenas alejadas de su especialidad, estos son dignos de todo respeto y protección. No nos confundamos.

Pero en el fondo: ¿qué se puede esperar de alguien que se peinaba como si llevara una escarola en la cabeza cuando era hippie –si es que sabe lo que significa-?

EN CATALUÑA "NO CABE TODO EL MUNDO"
Artur Mas: "El catalán está amenazado porque es la lengua débil"
El candidato de CIU a la Generalidad reconoce en ABC que en Cataluña matricular a un niño en castellano es casi imposible. "Es exactamente así", dice Artur Mas, que tras defender ese modelo educativo considera que el catalán "es la lengua débil" y que está amenazada su supervivencia.
LIBERTAD DIGITAL 15 Noviembre 2010

Artur Mas habla del catalán y se presenta como víctima de una persecución contra esta lengua. Sin embargo, durante su entrevista en ABC no duda en reconocer que matricular en castellano a los niños en Cataluña es una tarea casi imposible. "Es exactamente así, porque si no fuera así no podríamos hablar de un modelo educativo con inmersión lingüística. La inmersión quiere decir que al niño o a la niña en los primeros años de la escolarización se le enseña más en un idioma que en los otros, en el idioma de la inmersión, en este caso el catalán", afirma el líder nacionalista.

El entrevistador le pregunta por si el catalán esta amenazado y fue en este momento donde apareció el victimismo nacionalista de CIU. Mas dijo que "en su supervivencia sí". Así, añade que "es la lengua débil. Para mí la vía principal no es la imposición, sino la seducción y el encanto. Pero las leyes tienen apartados sancionadores. Y la ley de política lingüística también".

Igualmente, el candidato de CIU para la Generalidad habló del contrato de integración para inmigrantes propuesto para el PPC. "Nosotros lo hemos defendido siempre", espetó, para añadir que "es un país no cabe todo el mundo. No puede ser que aquí venga todo el mundo sin papeles y sin contrato de trabajo. Desgraciadamente, eso es lo que ha ocurrido en diez años, con gobiernos del PP y del PSOE. No ha habido una política de inmigración con controles y con selección en origen, y ahora ya tenemos los 4 ó 5 millones de inmigrantes".

También habló de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto. En este aspecto, Artur Mas indicó "Cataluña no puede renunciar a seguir su camino fuera del Estado español. No renunciamos a ello. Y no moriremos en el intento".

Los guiños de Plataforma per Catalunya al separatimo: votaron a favor del Estatut
Javier Muñoz Minuto Digital 15 Noviembre 2010

La indefinición de Josep Anglada está creando numerosos problemas en el seno de su proyecto político. A las diversas denuncias que demostraban la presencia de delincuentes en las listas electorales de PxC, se suman ahora informaciones relativas al posicionamiento político de un proyecto empeñado en venderse fuera de Cataluña.

Son muchos los que vienen denunciando el inexplicable posicionamiento de PxC en temas tan importantes como el Estatut. Si ha quedado demostrado que Anglada apoyó, en un pleno del Ayuntamiento de Vic, el desmantelamiento del Archivo de Salamanca, ahora se vienen haciendo fuertes las informaciones de numerosos ciudadanos que denuncian el apoyo de PxC al Estatut separatista de Cataluña.

Una de las localidades en las que PxC apoyó el Estatut separatista fue El Vendrell. Según recogía el diario El Punt, el regidor de PxC, el único en aquel momento en el Ayuntamiento, daba a conocer su posición sobre el Estatut, anunciando que votaría a favor de la moción de apoyo al documento porque “es positivo que se den derechos lingüísticos al catalán”. También votaba a favor a pesar de afirmar que el documento no hacía alguna mención especial a Sant Jordi

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