AGLI

Recortes de Prensa   Martes 16  Noviembre  2010

 

Pasar a la historia
Zapatero es el principal problema, no sólo de España, sino de su propio partido, para volver a ganar en marzo del 2012
Javier G. FERRARI La Razón 16 Noviembre 2010

Este Gobierno no pasará a la historia por muchas cosas. Desde luego no por haberle dicho la verdad a los ciudadanos cuando la crisis se nos venía encima como un alud y Zapatero llamaba anti patriotas a la oposición y a los analistas que advertían que venía el lobo. Tampoco por actuar con transparencia en sus contactos con el entorno de la banda terrorista ETA cuyo final se ha convertido en una obsesión, en una especie de talismán para conjurar los malos augurios electorales. Pero seguramente será la errática política exterior la que nos marcará como país durante más tiempo. La imagen de Miguel Ángel Moratinos muerto de risa junto al ministro de Exteriores marroquí, mientras en el Sáhara la represión del régimen de Rabat provoca el rechazo de todas las democracias del mundo, se ha convertido en el máximo exponente de la frivolidad con la que se han abordado en estos años de zapaterismo los asuntos internacionales. Moratinos, que apenas hace un mes lloraba como una magdalena tras su inesperado cese como ministro, se ha bajado al moro no se sabe muy bien para qué mientras su sustituta volvía de hacerle el caldo gordo al régimen no menos impresentable de Evo Morales en Bolivia.

Y para compensar, Zapatero se vistió de seleccionador nacional de fútbol en Seúl para hacerse la foto junta al premier británico, David Cameron, que parecía no enterarse de la presencia de su homólogo español. Todo de sainete, si no fuera porque en El Aaiún la gente está muriendo a manos de la Policía y el Ejército de Mohamed VI cuyo mandato esta haciendo palidecer al de su padre, Hassan II, que organizó la Marcha Verde de la que acaban de cumplirse 35 años y que consistió en mandar a sus súbditos a hacer de carne de cañón. El silencio del propio Zapatero ante los insultos del ministro de Comunicación alahuí insultando gravemente a la prensa libre española a la que no se le permite informar de lo que está ocurriendo en la antigua colonia, ha merecido el reproche hasta de sus más incondicionales, con la familia Bardem a la cabeza.

Eso sí, la demagogia a cuenta de la reciente visita del Papa sí tuvo su sitio en el mitin al que asistió junto a Montilla. Cada día parece más claro que Zapatero es el principal problema, no sólo de España, sino de su propio partido para volver a ganar en marzo del 2012. En el PSOE hay nervios a flor de piel. Se nota sobre todo en aquellos lugares en los que los barones se la juegan la próxima primavera. Intentan disimularlo, pero en privado a más de uno le hemos escuchado decir que lo mejor que puede hacer ZP es quedarse en casa y que se nombre otro candidato. Para eso ha tomado las riendas Rubalcaba que, como el Bautista, tiene que preparar la llegada de otro señor que no provoque el rechazo, y sobre todo el recelo, que provoca Zapatero en amplias capas de la sociedad española. El vicepresidente ya ha realizado algunos movimientos muy significativos para que esa preparación tenga el eco mediático adecuado. En el mismo sentido hay que enmarcar la resurrección política de Felipe González con sus declaraciones, entre enigmáticas y surrealistas, de las que cabe sacar al menos una conclusión clara, y es que Isidoro, su nombre en clave durante los años de cómoda clandestinidad, en realidad se escribe IXidoro.

Diplomacia caótica
Editoriales ABC 16 Noviembre 2010

La ausencia de condena de este Gobierno a la brutalidad empleada contra los saharauis y al trato dispensado a los periodistas es inaceptable

EL Gobierno de la «comunicación» tampoco ha funcionado con la crisis del Sahara, mostrando nuevamente que el problema de fondo del Ejecutivo es la ausencia de dirección y de proyecto políticos. Mientras Marruecos arrasaba el campamento saharaui en Ggeim Izik, el Gobierno español no sabía si reconocer la soberanía marroquí sobre el Sahara, como hizo el ministro de presidencia en el Congreso, o limitarse a «constatar» que Marruecos ejercía su autoridad en esta región. Mientras la ministra de Asuntos Exteriores hacía gira por Bolivia y Ecuador, en una primera salida al extranjero de dudosa oportunidad, Rodríguez Zapatero rescataba al recién destituido Miguel Ángel Moratinos para que viajara a Argel a interponer sus buenos oficios. Mientras algunos miembros del Gobierno negaban que este hubiera sido avisado por Marruecos de la operación policial contra el campamento saharaui, otros lo admitían.

En medio de este caos diplomático, la titular de Exteriores, Trinidad Jiménez, se afanó ayer en retomar la posición tradicional de los gobiernos españoles, reconociendo el apoyo a la autodeterminación del pueblo saharaui. Pero lo hizo intentando recomponer a toda prisa un equilibrio roto y con argumentos que demuestran que la actitud del Gobierno español está bajo un síndrome de alienación, revestido de interés estratégico, por las consecuencias que puede tener una reacción hostil de Marruecos en materia de lucha antiterrorista, narcotráfico e inmigración. La ausencia de condena explícita a la brutalidad empleada contra los saharauis y al trato dispensado a los periodistas españoles es inaceptable en un Gobierno que siempre ha querido ser visto como abanderado de la ética frente al pragmatismo. Todo el discurso buenista que construyó Zapatero para salir de Irak e invitar a los aliados a que desertaran de la coalición liderada por Estados Unidos, y toda la propaganda pacifista de la Alianza de Civilizaciones, no ha aguantado el tirón de Marruecos.

España tiene un compromiso con el Sahara que es de naturaleza moral, histórica y jurídica, en virtud de los tratados de 1975 y de las resoluciones de Naciones Unidas. Todos los gobiernos, hasta que llegó Zapatero, habían comprendido que la suerte del pueblo saharaui forma parte de la responsabilidad histórica de España. Responsabilidad que este Gobierno ha abdicado por no saber defender los intereses de España con firmeza y diplomacia.

Una nueva política
Germán Yanke Estrella Digital 16 Noviembre 2010

El contencioso con Marruecos, ahora agravado por el asalto al campamento saharaui, estaba presente antes del cambio de Gobierno. La necesidad de profundas reformas económicas, más allá de las primeras obligaciones impuestas por la Unión Europea, era un tema permanentemente sobre la mesa antes del protagonismo excepcional de Pérez Rubalcaba. El paro era ya el problema principal de los españoles. El hartazgo del modo en que se hace política aparecía en los sondeos como una preocupación creciente. El desbordamiento de la voracidad autonómica, hasta el punto de complicar y en ocasiones imposibilitar las políticas generales, estaba siempre presente y siempre aparcado. La maniobra para que, subrepticiamente, se ofrezca algo a Batasuna, era un constante engaño y una tentación lamentable. La búsqueda de un papel internacional serio seguía siendo una asignatura pendiente.

Esta relación, que se podría evidentemente ampliar hasta la totalidad del catálogo de nuestras cuestiones pendientes, revela que, hasta el momento, el nuevo Gobierno no ha supuesto una nueva política, o un modo renovado de afrontarla. El empeño por las explicaciones, como si el problema fuese de retórica y no de política, ofrece, según va pasando el tiempo, la sospecha de que se trata de buscar el modo menos dañino de no enfrentarse con los problema reales del modo en que las circunstancias demandan. Muy bien explicado todo, si se me permite la ironía, el Gobierno está desbordado por la crisis del Sahara, en el fondo y en la forma, intentando reformular el modo en que se puedan rehuir los compromisos. Se va a encontrar ahora, como se podía prever, con el riesgo añadido a nuestra endeble situación económica del arrastre de las crisis en Irlanda y Portugal y, al menos en las primeras horas, parece haber más desconcierto que un programa concreto de actuación. La coordinación precisa de las administraciones, y la conexión quebrada con las organizaciones del partido, se intentó saldar con una declaración voluntariosa sobre las políticas de empleo que suena, con el paro existente y la falta de crecimiento, a un salto espectacular sobre la realidad.

Este Gobierno es, sin duda, más poderoso y más político que el anterior. Hay en él algunas extravagancias, de las que ha desplegado el presidente desde que llegó a La Moncloa, pero la preparación y la conexión con las bases del partido es sin duda mejor. Si Rodríguez Zapatero necesitaba –que ciertamente necesitaba- protección, con este equipo puede acercarse a ella, lo que con el anterior era imposible. Sin embargo, nada vale, más allá de los fuegos artificiales de unos minutos, si no es capaz de elaborar una nueva política. No una nueva política para una nueva situación, sino una nueva política para una situación lamentablemente vieja que hasta el momento no se ha afrontado. Y no hacerlo lleva a complicar más los problemas y a vaciar el discurso.

Camisas grises
ERC ha calcado el discurso xenófobo de la Liga italiana sobre los vagos del Sur. un compromiso para el andaluz Montilla
IGNACIO CAMACHO ABC 16 Noviembre 2010

EN Italia hay un partido —la Liga Norte—que dice desde hace tiempo las mismas simplezas demagógicas que Puigcercós pero al menos no se adorna con el rollo de progresismo sedicente de los camisas grises de Esquerra Republicana: allí todo el mundo sabe que Bossi, Maroni y demás minervas del separatismo padano son vulgares racistas envenenados de xenofobia y ensoberbecidos por un arrogante complejo de superioridad que sueñan con un imaginario de independencia para no tener que mantener a quienes consideran agitanados haraganes del Sur que viven de la prosperidad ajena encantados de ser pobres. Sin embargo este rancio discurso de ultraderecha insolidaria lo enarbolan en España los aliados de un Partido Socialista que gobierna Cataluña con los votos de los emigrantes andaluces y extremeños y bajo la presidencia de un señor nacido en Córdoba que se ha tragado durante años la despectiva etiqueta de charnego. La política catalana se ha vuelto tan ensimismada que constituye un extraño caso de anormalidad democrática en el que el concepto de igualdad ha desaparecido bajo un manto de paroxismo particularista en el que han confluido intereses contrapuestos amalgamados por la ambición de poder. Y ahora que en campaña nadie conoce a nadie queda de manifiesto que el socialismo se ha apoyado en un partido xenófobo al que no puede desenmascarar sin dejarse en evidencia a sí mismo. Así que a callar y a disimular a ver si queda alguien que no se dé cuenta del truco.

Pero no queda porque los puigcercós de turno necesitan armar ruido y están a gusto en ese independentismo psicológico de brocha gorda. Las milongas de las balanzas fiscales y de los perezosos andaluces que no pagan impuestos y dilapidan cantando como cigarras el esfuerzo de las hormiguitas catalanas, les vienen muy bien para excitar a esa pequeña burguesía cabreada que suele constituir la base electoral del fascismo. Es la típica retórica falsaria de agitación populista. Está muy visto. Pero seguramente funciona porque el nacionalismo viaja poco y es un sentimiento de tribu pancista que se estimula con el miedo en épocas de incertidumbre económica. No merece la pena discutir; el mero hecho de hacerlo equivale a otorgarle un fundamento de realidad a ese planteamiento desquiciado y torcido que parte de la base embustera de que los impuestos los pagan y los cobran los territorios y no las personas. A los agitadores de la insolidaridad les viene bien para blindar su burbuja. Pero los socialistas que han gobernado con ellos sí tendrían que decirles algo a quienes les votaron creyendo que apoyaban otra política: a los andaluces de Hospitalet, Badalona o Cornellá, a los parientes emigrados de esos vagos indolentes que no le dan un palo al agua y viven a costa de los demás y tal y tal. Como presidente suyo que es, que diría el difunto Berlanga, Montilla les debe una explicación y esa explicación no se la va a dar.

Galeuzca sin fronteras
Este pacto de Barcelona es la mejor representación simbólica de cómo el PP actual ningunea a la inmensa mayoría de sus militantes y electores españoles
alfonso de la vega ABC Galicia 16 Noviembre 2010

REMEDANDO el viejo engendro de Castelao, tres prohombres del PP, Feijóo, Basagoiti y la Camacho, representantes simbólicos de tres naciones o nacionalidades oprimidas por el malvado Estado español han firmado un tratado internacional para prometernos ser buenos chicos solidarios. Al menos mientras dure la campaña electoral catalana. Este pacto de Barcelona es la mejor representación simbólica de cómo el PP actual ningunea a la inmensa mayoría de sus militantes y electores españoles para convertirse en un oportunista tinglado confederal. Una especie de nueva CEDA. Confederación Española de Derechas Autónomas o, mejor, Autonómicas. Con perdón por lo de «españolas» y acaso también en su actual indefinición y ambigüedad centristas por lo de «derechas». Constatación de que no existe un PP de España que quiere pero no puede, sino un, por ejemplo, PP de Galicia con prestada mayoría absoluta que puede pero no quiere.

Unamuno, maestro y amigo de paradojas y propugnador del «¡que inventen ellos!» mientras confeccionaba sus pajaritas con papel de periódico hubiera disfrutado de lo lindo con tanto invento como tenemos que ver. Y los que no vemos, ni veremos. Como el cumplimiento de las promesas electorales de Feijóo en asuntos sensibles para los derechos civiles como son el uso del español en la educación, los topónimos o la administración. Promesas con menos vuelo que las criaturas papirofléxicas del rector. Las piruetas de Basagoiti apoyando a un tal López, ahora ninguneado por su jefe, ZP, quien ha llegado a un acuerdo contra natura con su otrora enemigo no ya político sino de religión, el PNV, para mantenerse en la poltrona mientras sigue arruinando España a cambio, tente mientras cobro, de que no dejen de mandar en las Vascongadas, su tradicional coto de caza. La madre de los Pagaza, reducto de lo poco que queda de la dignidad socialista, ya lo explicó en su momento: «No tenéis vergüenza».

Pero lo de la Camacho es un puro vivo sin vivir en mí. Un disimulo, una maña tartufesca. Sosteniendo con bizarro desparpajo zapateresco una cosa y su contraria. Plena de sacra unción lo mismo lleva flores al heroico desertor Casanova, elevado a héroe nacionalista catalán, que nos trata de convencer que es más española que nadie. Lo que no le impediría cohabitar pecaminosamente con Más. Paradójicamente, el éxito electoral de Camacho, mascarón de proa de Mariano en los procelosos mares de la política catalana, consistiría al cabo en entronizar en la poltrona a los separatistas de Convergencia y Unión. Y su fracaso un aviso. Quizás la Camacho se estrelle en las urnas catalanas y con ella la estrategia arriolesco-marianil de contubernio con los separatistas. De ese «Hoy por ti, mañana por mí». Pero no por España, los españoles iguales ante la Ley ni la libertad.

Solo lo callarán las urnas
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 16 Noviembre 2010

A Zapatero le gusta el mitín. Es su escenario ideal. Parroquia entregada, ausencia de réplica, afirmaciones grandilocuentes y mensajes de humo. Está en su salsa y en su ambiente. Lo estamos viendo ya en la campaña catalana y me parece que lo vamos a seguir teniendo que verlo. Hasta que hablen las urnas. Me parece que entonces va a callarse un poco.
Después de la remodelación de Gobierno al presidente parece haberle dado un subidón, casi como una fiebre. Oyéndolo se diría que va sobrado, que vamos sobrados todos, que lo está haciendo genial y que los problemas están resuelto. Trasmite una sensación de satisfacción consigo mismo y de la marcha de las cosas que resulta inaudita. Pero puede que hasta se la crea. Si, es posible que Zapatero se crea lo que dice. Lo cual resulta verdaderamente alucinante.

Porque me temo que salvo los militantes entregados, carne de mitin y brazo de madera, deben ser ya los únicos que pueden creerlo. Sus soflamas, la recurrencia al truco de “comecuras” que ahora ha elegido para hacerse el “progre”, sus énfasis engolados y el echar la culpa de todo a cualquiera (o sea y siempre en primer lugar al PP) antes de asumir la mas mínima responsabilidad están tan fuera de la realidad y de la racionalidad que el discurso es cada vez más increíble y más patético. ZP es ya una caricatura de su propia imagen. El quizás no lo sepa, pero ya no vende.

Las urnas catalanas van a ser la primera de las contestaciones populares a sus ilusas ilusiones. En un territorio tan favorable a las siglas socialistas va a escenificarse el principio de un fin que culminara en 2012. Si es que llega, si es que se presenta, si es que le hacen presentarse. El PSC ya está allí en horas muy bajas. Aunque con el pacto con ERC y con IC consiguiera mantenerse en el Gobierno en realidad había cosechado bajísimos resultados electorales. Y ahora todo indica que va a seguir rompiendo ese suelo electoral y hasta puede que bajar a cifras de representación inéditas en la historia del socialismo catalán. Lo que Montilla ha hecho contra su propio electorado, con esa entrega al nacionalismo, es algo que pasará a los anales entre las grandes traiciones ideológicas de esta presunta izquierda. Ponerse ahora a toda prisa a “hacer el español” y a prometer que hará exactamente lo contrario de lo que cuando gobernaba ha impuesto (por ejemplo las multas por rotular en castellano) resulta un esperpento.

Y los esperpentos valen para un mitín. Pero el personal no está ni para lo uno ni para lo otro. Ni siquiera para que por echar culpas, se las echen ya hasta al Papa. Ya no cuela

Libelo contra la secta
«Montecassino» pretende ser un homenaje a los valores de Occidente. «Libelo contra la secta» no pretende otra cosa
HERMANN TERTSCH ABC 16 Noviembre 2010

CUANDO se termina de escribir un libro, al menos a mí me pasa, está uno tan aburrido y harto del libro como de sí mismo. Y sin embargo es cuando se espera que uno empiece a hablar de él. Lo haré hoy y prometo dejarles después en paz aunque vaya por delante que se trata de un compendio de reflexiones que tiene mucho que ver con «Montecassino», ese refugio o bastión de papel desde el que escribo para los lectores de ABC. Mi columna no se llama así por casualidad. En Montecassino, al sur de Roma, estableció Benito de Nursia su primer monasterio en el año 529. Aunque muchos no estemos hoy muy de acuerdo con el arrebato inicial de San Benito de hacer pedazos una estatua de Apolo en el templo a ese dios que se alzaba en la cumbre que eligió para asentarse y fundar su primer monasterio, entendemos que entonces venía a cuento. Y su afán destructor de aquel momento fue compensado infinitamente con la fundación allí de la orden benedictina y la redacción de la Regla de San Benito que se convirtió en el principio fundador de la práctica monástica en Occidente. Desde el siglo VI a nuestros días pasaron allí muchas cosas, interesantes y magníficas. Allí se atesoraron joyas pictóricas y libros que contenían gran parte de la sabiduría de Occidente y desde allí se difundieron en siglos de asaltos, acosos y persecución. La identidad europea tiene una raíz profunda en aquel monte sagrado.

Quince siglos después de su fundación volvió a convertirse en símbolo del drama continuo de la historia de Europa. Allí se libró una terrible batalla en el año 1944 que fue fundamental para la liberación semanas más tarde de la ciudad de Roma. Entre los capítulos más gloriosos de la gesta de la toma de Montecassino, una fortaleza del ejército nazi que se antojaba inexpugnable, está sin duda el asalto de las unidades de voluntarios polacos que, con infinitas bajas, protagonizaron un avance insólito bajo el fuego alemán por las empinadas faldas del monte. Los polacos, tras los judíos las principales víctimas de la brutalidad nazi, despojados de su patria una vez más bajo Hitler y Stalin, se erigieron en los héroes y vengadores de sus desdichas nacionales, firmes en su fe, en su patriotismo y su anhelo de libertad. La columna «Montecassino» pretende por ello ser un homenaje continuo a los valores de Occidente, al pensamiento y la libertad.

Y el libro «Libelo contra la secta» no pretende otra cosa. Tras su título guasón, que reivindica el libelo como escrito de combate o condena de lo intolerable, se encuentra un esfuerzo por explicar parte de los avatares de la sociedad española en estos últimos años y las numerosas tropelías de sus gobernantes actuales. No es un libro periodístico, sino un escrito tan reflexivo como airado que busca explicaciones y denuncia las amenazas a la libertad de pensamiento, las mentiras como instrumento principal de Gobierno, la mediocridad prepotente, la falsificación de la historia, la vocación intimidatoria y los intentos de convertir la sumisión en virtud y la cobardía en prudencia. Es un intento modesto pero abiertamente indignado de poner pie en pared ante tanto desmán. Y de recordar que para recuperar los valores de Occidente, el primero a recuperar es el valor en sí mismo. No ya el coraje heroico de los benedictinos y de los soldados polacos, ni más ni menos que el valor justo para hacer frente a la mentira, al matonismo y a la vileza.

Zapatero, el dirigente peor valorado en las democracias del mundo
Francisco Rubiales Periodista Digital 16 Noviembre 2010

Pocos españoles son conscientes de la baja calidad del gobierno que soportan. Zapatero es hoy el dirigente político peor valorado del Occidente democrático y, con mucha diferencia, el más rechazado por sus ciudadanos, con el agravante de que ese rechazo parece no afectarle lo más mínimo.

Las encuestas revelan que Zapatero es rechazado por el 88 por ciento de los españoles y que su actual índice de popularidad es del 12 por ciento, el más bajo en todo el mundo occidental. Bush, cuando finalizó su mandato, lo hizo con un 32 por ciento de popularidad. Sarkozy, después de una oleada de huelgas generales y de tumultos callejeros en toda Francia, tiene hoy una popularidad del 30 por ciento y ha tenido que cambiar a todo su gobierno.

Zapatero reune todas las condiciones y características para ser considerado un fracasado y un perdedor. Ha tirado por la borda la aceptación que tuvo al ser elegido y ha arrastrado con él a su partido, que perderá las elecciones generales y que, cuando la sociedad española tome conciencia del enorme drama que representó el mandato de Zapatero, permanecerá apartado del poder por muchos años, hasta que la infausta memoria de ZP sea sepultada en el olvido.

Zapatero sólo se mantiene en el poder porque dirige los destinos de la sociedad española, una de las más cobardes y sometidas entre las democracias mundiales, capaz de soportar a un individuo que sólo es aceptado por uno de cada diez ciudadanos y que está llevando a España hasta la ruina, el dolor y el fracaso.

Si no fuera un insensible caradura, sin alma democrática, las encuestas serían argumento suficiente para hacerle dimitir y convocar elecciones anticipadas. El rechazo de nueve de cada diez ciudadanos le trae sin cuidado, lo que demuestra que detrás de su sonrisa se oculta un sátrapa sin un gramo de democracia en sus venas.

Si a su casi nula aceptación se agrega su aterrador balance como gobernante, su dimisión, justificada hasta el hartazgo, debería haber ocurrido hace años, cuando quedó demostrado que era incapaz de decir la verdad a su pueblo o cuando quedó claro que no sabía hacer frente a la crisis.

El rechazo popular que sufre y su pésimo balance como gobernante no sólo justifican su dimisión sino también la necesidad de que se marche de España y no vuelva jamás.

Ha arruinado un país próspero y ejemplo mundial de crecimiento, ha destruido más del 30 por ciento del tejido productivo español, ha logrado que nuestras calles estén pobladas por 5 millones de desempleados y por casi 10 millones de pobres, ha perdido la confianza de los ciudadanos en el liderazgo, en la política y hasta en la misma democracia, ha deteriorado la democracia hasta límites peligrosos, ha instaurado la mentira y el engaño como políticas de Estado, ha utilizado el dinero público para comprar votos y mantenerse en el poder, ha convivido con la mas sucia corrupción sin mover un músculo de su rostro, ha introducido la desmoralización y la tristeza en su pueblo, ha ensanchado el foso que separa a los ricos de los pobres, ha dividido y enfrentado a la sociedad española y ha envilecido y fanatizado a las masas todo lo que ha podido.

El presidente del gobierno de España, tras seis años de mandato, ha convertido la economía española en una de las 9 más amenazadas de quiebra en el mundo desarrollado y ha afianzado a su país en el liderazgo internacional de asuntos tan sucios y degradantes como la prostitución, la trata de blancas, el tráfico y consumo de drogas, el blanqueo de dinero sucio, el desempleo masivo, el avance de la pobreza, el deterioro de la democracia, la falta de esperanza y horizontes para los jóvenes, el fracaso escolar, la baja calidad de la enseñanza, el desprecio a la "casta" política, el desprestigio internacional y otras muchas lacras, entre las que sobresalen la corrupción pública, el Estado hipertrofiado e insostenible, preñado de enchufados y parásitos amigos del poder, la justicia polítizada, la marginación de los ciudadanos, la muerte de la sociedad civil y un largo etcétera.

Cada día aparece una nueva lacra capaz de avergonzar a los españoles. La penúltima ha sido el comportamiento cobarde ante un Marruecos que está aplastando a los saharauis y violando los derechos fundamentales en la antigua provincia española. La última, las revelaciones sobre el comportamiento de sus ministras, desde una María Teresa Fernández de la Vega que circula por las carreteras, en coche oficial, a 190 kilómetros por hora, hasta una Elena Salgado que utiliza el coche para ir a la peluquería o para que le recojan bombones y una Bibiana Aido a la que los chóferes tenían que recoger en la madrugada, en los bares de copas.

Todas estas miserias, carencias, atentados contra la democracia y malgobierno generalizado justifican con creces el rechazo masivo de su pueblo y reclaman una dimisión cargada de oprobio y vergüenza, seguida de un exilio voluntario que aleje al verdugo del país que ha destrozado.

Voto en Blanco

Marruecos
Hurgar en la herida
GEES Libertad Digital 16 Noviembre 2010

Es ley de hierro de las relaciones internacionales: una nación enferma, debilitada y con problemas internos es presa fácil de rivales y enemigos. También de aliados, pero éstos, por su propia condición, hacen poco daño o procuran que sea el justo. En el caso de España, dos son los problemas que la corroen. En primer lugar, la crisis institucional, el progresivo mal funcionamiento o parálisis institucional que se debe y es causa al mismo tiempo de la debilidad económica española. El Gobierno se muestra incapaz de solucionar cualquiera de los problemas institucionales a los que se enfrenta, y no es difícil observar que la crisis afecta también a la Monarquía, dando una imagen de España cara al exterior de parálisis, descomposición y desorientación.

En segundo lugar, España se caracteriza por la ruptura progresiva desde 2004 de todos los consensos nacionales, especialmente los que afectan a las instituciones básicas como la política exterior y la lucha antiterrorista. España está dando una imagen de desunión que nunca en las últimas décadas había dado. Nuestros vecinos, aliados o rivales, son perfectamente conscientes de la situación de creciente crispación interior de que da muestra España, y del hecho de que el Gobierno está más centrado en crear tensión dentro que en cualquier asunto exterior.

Ambos problemas, el de la incapacidad institucional y el de la ruptura de la unidad nacional, muestran al exterior un país débil y con una voluntad enferma y quebradiza. Lo cual tiene una enorme trascendencia: la mejor forma de forzar a un país a adoptar decisiones y posiciones en política exteriores ahondando en las divisiones internas, debilitando los consensos y agudizando rivalidades intestinas. Es lo que está ocurriendo con España y su relación con Marruecos y con el Sahara. El régimen alauita es lo más parecido a un "Estado gamberro" que hay a nuestro alrededor: genera inestabilidad y vulnera derechos humanos básicos de saharauis, pero también de los propios marroquíes. Como dictadura enfrentada a una democracia, aprovecha las debilidades de ésta para presionar; como régimen despótico, utiliza el terror para controlar a los saharauis. Lo primero lo hemos podido ver en el caso de Ceuta y Melilla, y lo segundo en los sucesos de El Aaiún. Es el país desestabilizador por excelencia de la zona. En relación con España, que para el imperialismo alauita debe permanecer sujeta férreamente e incapacitada, los marroquíes ponen su granito de arena en la política interior nacional.

En primer lugar, los marroquíes están salvaguardando de las críticasy justifican al Gobierno español, que estaría atosigado por la supuesta presión que ejercerían sobre él partes importantes de la opinión pública, que serían las verdaderas culpables del enfrentamiento diplomático. La crisis con Marruecos se caracteriza porque éste no dirige sus críticas al Gobierno español, sino a sus rivales internos. Contra quien lanzan su campaña los marroquíes –en segundo lugar– es contra la oposición al Gobierno, pese a que no tiene ninguna responsabilidadd en él; lo hacen alertando sobre la extrema derecha, en la misma línea que el propio Partido Socialista lo hace en los mítines, situando una nítida división entre el Gobierno y los populares en el que sólo éstos están frente a Marruecos. En tercer lugar, los marroquíes centran también sus ataques a la prensa española, a la que por libre no comprenden, pero de la que intuyen –con razón– que quita margen de actuación a la posición promarroquí –o prochavista– de Zapatero. La prensa contra la que el Gobierno y los socialistas llevan cargando tiempo acusándola de crispar la vida política.

Lo que caracteriza la crisis del Sahara es que Marruecos ha elegido como enemigo no al Gobierno español, sino a los enemigos internos del Gobierno español, partidos políticos y medios de comunicación. Su actitud hacia éstos contrasta con su apoyo al Ejecutivo de Zapatero, y la agresividad de éste hacia éstos contrasta con su comprensión hacia el régimen de Mohamed VI. Entre uno y otro, la vida política española se va encanallando, y su diplomacia paralizando cada día. Como en 1975, Marruecos aprovecha nuestras debilidades institucionales, y además empuja a la división. Simplemente está hurgando en la herida nacional, ahondando en la división interna y debilitando nuestra acción exterior.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Luz que agoniza
José Luis González Quirós* El Confidencial 16 Noviembre 2010

Estos días se ha podido ver en Televisión la espléndida película de Cukor en la que una hermosísima Ingrid Bergman soporta de manera resignada las mentiras de Charles Boyer, un criminal disfrazado de amante esposo. Lo que es políticamente interesante en Luz que agoniza es la apabullante capacidad que tiene el poder, en este caso la admiración y el sometimiento que la protagonista siente por su marido, para convertir la mentira en realidad, hasta el punto de poner en grave riesgo la salud mental de la víctima.

Que me perdonen los socialistas por si la comparación les parece hiriente, pero viendo la disertación de Zapatero en los actos de las elecciones catalanas no he tenido otro remedio que acordarme de la película de Cukor, de la retórica con la que se ocultan los hechos y se promueve lo contrario de lo que se aparenta. Resulta que Zapatero habla como si nada de lo que ha ocurrido en estos últimos cuatro años en Cataluña fuese de su responsabilidad, porque, según sus palabras, lo único que han hecho él y los socialistas catalanes es procurar la grandeza de Cataluña, el respeto del resto de los españoles, una financiación justa y sacar adelante un Estatuto que no debiera molestar a nadie. Frente a esa magnífica imagen que Zapatero promueve de sí mismo y de los suyos, el propio líder se queja amargamente de la pequeñez de Convergencia, y de lo que considera más insoportable, del anticatalanismo del PP y, en especial, de las insidias continuas que comete su líder con la aviesa atención de ganar así adeptos en el resto de España. Creo que lo único que le ha faltado a Zapatero es pedir a sus rivales que, por patriotismo catalán, se retiren de las elecciones para que Montilla pueda gobernar como solo él sabe hacerlo.

De vez en cuando hay que decir la verdad por dura que sea, incluso en política, y resistirse a hacerlo es un mal principio porque perpetúa la inmadurez emocional de la víctima

Zapatero, dotado de una prodigiosa capacidad para la memoria selectiva, olvida por completo el desastre de la economía y el paro en Cataluña, el régimen de corrupción en el que se ha instalado, el desastre de la emigración fuera de cualquier control, por no enumerar más que los daños estructurales, que son claramente causas en las que su responsabilidad no puede ampararse en ninguna maniobra de los convergentes ni en maldad alguna del PP, pero se cree todavía con la autoridad moral suficiente como para ponerles límites a sus aspiraciones, por no mencionar la insufrible eventualidad de que pudieran pactar algo en contra de sus intereses que, en cuanto cruza el Ebro, se convierten en los sacros intereses de Cataluña.

Nueva agenda social
De cualquier manera lo que resulta por completo de película es el hecho de que Zapatero se considere en condiciones de hacer nuevas promesas sociales, lo que él llama su nueva agenda. Olvida, o desconoce, ya no se sabe qué pensar, que el increíble deterioro de la economía española se debe en exclusiva a sus años de gobierno, que ha conseguido pasar del superávit presupuestario a un déficit insoportable sin que nadie pueda explicar con un mínimo de coherencia los beneficios que el país haya obtenido de tan insensato sacrificio. Relega a la insignificancia la dramática situación en que todavía nos encontramos, pese a las medidas de choque, enormemente injustas pero imprescindibles, decisiones no valientes sino inevitables, puesto que no ha tenido otro remedio que tomarlas, estando como estaba bajo la mayor amenaza a la que nunca haya estado expuesto un gobernante español. Y en esta situación se atreve, lo que realmente es digno del mayor de los cinismos, a hablar de nueva agenda social, a sugerir que subirá las pensiones mínimas y que acabará con las limitaciones, a profetizar la creación de millones de puestos de trabajo con las energías limpias que están desangrando las arcas de la hacienda española. Es obvio que trata de que olvidemos lo que se nos viene encima para llegar como sea a las próximas elecciones, a una situación en la que sus votantes incondicionales, esos que debieran mirarse en el espejo del personaje de Ingrid Bergman, le liberen de sus responsabilidades y le dejen en franquía para acometer nuevas fantasías surrealistas.

En la película de Cukor un diligente y apuesto policía, Joseph Cotten, sospecha siempre de las verdaderas intenciones del marido traidor, lo desenmascara ante su esposa, y se lo acaba llevando por delante. Desgraciadamente, la política es ligeramente más compleja que un caso policíaco. Lo que debe preocupar a los electores no es que Zapatero, o cualquiera de sus posibles ersatzs, incluyendo a Rubalcaba, pueda volver a ganar, sino que al policía le diera por seguir tentando a la Bergman con historias similares, por miedo a que pudiera preferir, con todo, a su marido mentiroso. De vez en cuando hay que decir la verdad por dura que sea, incluso en política, y resistirse a hacerlo es un mal principio porque perpetúa la inmadurez emocional de la víctima. Quien no se atreva a decir a los españoles que nos esperan años de sacrificio y de dolor, precisamente por haber endosado las bravatas de un demente político, se arriesga a no merecer la fidelidad de sus electores.

*José Luis González Quirós es analista político

La lengua viva
Retóricas renovadas
Amando de Miguel Libertad Digital 16 Noviembre 2010

Me fascina la continua renovación del habla, sobre todo la que afecta a los hombres públicos (incluyendo las mujeres públicas, claro está). Por ejemplo, asegura el valido del Gobierno, el gran visir montañés: "Hay aroma final de ETA". Tenemos que congratularnos todos de esa impresión general de que oteamos (u "oteguiamos") el fin de la ETA, su autodisolución. Claro que ese acto final no puede consistir solo en la "entrega de las armas". Entre otras razones, porque siempre se pueden comprar otras más nuevas. Ni siquiera basta con la declaración simbólica de que los terroristas "abandonan las armas" para recurrir a la vía pacífica de las elecciones. Todo eso es retórica de la mala si no se completa con la conducta coherente. La cual es, para empezar, estrictamente económica. El cálculo es muy sencillo. Hay que estimar cuánto vale en euros el conjunto de estragos que ha ocasionado la ETA durante medio siglo. Se incluye el aparcamiento de Barajas que destruyeron con una bomba. Añádase la suma de todo el dinero que han obtenido los asesinos a través de extorsiones, es decir, robos a mano armada (nunca mejor dicho). No para ahí la cosa. Por cada una de las 900 víctimas mortales de la ETA estímese la compensación económica que determinan las leyes. Hágase la suma de todo y empiecen a pagar. Hasta que no terminen de hacerlo los terroristas y sus secuaces tendrán que residir en la cárcel. Eso es el auténtico "fin de la ETA"; todo lo demás, macanas.

Lo de la desmesurada retórica oficial a veces es simple ridículo. Por ejemplo, Zapatero se plantea ahora una economía "medioambientalmente sostenible", con un millón de "empleos verdes". De momento, nos comparamos con la pobre Grecia y respiramos. En España hemos llegado al "crecimiento del 0,0%" del pastel económico. Así que esos eran los "brotes verdes" de hace un año. Antes lo "verde" era despreciativo: viejo verde, chiste verde, ponerle verde a uno. Ahora lo verde es lo taumatúrgico.

En ocasiones las modas retóricas son más inocentes. Por ejemplo, José Antonio Martínez Pons anota que ahora se repite mucho lo de "democracia" y derivados, muchas veces sin venir a cuento. Tiene razón el mallorquín. Resulta sospechoso lo de "nosotros, los demócratas", sobre todo, cuando se repite tanto. Más curiosa es la apelación continua a los "ciudadanos". No se sabe si incluye a los niños, a los turistas extranjeros o a los españoles residentes en otros países. Hay, incluso, un valiente partido de "Ciudadanos de Cataluña", que se escribe C's. Me pregunto si los que votan a los otros partidos de Cataluña no son también "ciudadanos".
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Sin proyecto de país
Lo único que preocupa en La Moncloa y sus aledaños de Ferraz es mantenerse en el poder y continuar en una tercera Legislatura.
Cátedra Jean Monnet - Ramón Tamames La Razón 16 Noviembre 2010

Pasadas las emociones, expectativas mediatizadas, sofismas, soflamas, y vituperaciones varias y recíprocas interpartidistas sobre el cambio de ministros del pasado día 21 de octubre, parece llegado el momento de reflexionar sobre su significado, ya sin las prisas de las inmediateces enardecidas. Empezando por apreciar la circunstancia de que el renovado gabinete de ZP, ni siquiera ha formulado una declaración programática para lo que queda de Legislatura, como era de esperar con tantas insinuaciones como se hicieron sobre su altísima relevancia. Y si tal cosa no ha sucedido, es porque, en línea con el título de este escrito, no hay proyecto de país. Fundamentalmente, porque a estas alturas de la película del «Maquiavelo de León», el arte de gobernar por estos sufridos pagos, ya no es otra cosa que «el conjunto de acciones y mixtificaciones para no perder el poder». Y para ello se recurre a cualquier expediente: criterios que se consideraban inmodificables, se cambian sin más; principios que eran inconmovibles, se precipitan al vacío; y así se acaba en una única regla, «todo vale si en algo sirve para perpetuarse en La Moncloa».

Pero como tantas veces se ha dicho, no cabe engañar a tanta gente durante tanto tiempo, y con tantas incoherencias y deficiencias como las que día a día emergen de un gobierno, cuya incapacidad de gestión va haciéndose tristemente proverbial.

En ese sentido, la circunstancia de que Pérez Rubalcaba haya sido designado delfín, siendo más talludo y experimentado que su mentor, no deja de resultar sorprendente. Todos compartimos la idea de que Don Alfredo es persona inteligente, pero la verdad es que la emplea a fin de enredar cualquier tema, hasta límites casi increíbles; para ulteriormente optar a ser el desenredador mayor del reino.

Al flamante vicepresidente primero habría que hacerle unas pocas preguntas, previendo su posible candidatura alternativa a la de un ZP que cada día luce más en declive. Esas cuestiones no deberían ser sobre el posible pacto con ETA y sus parientes, sino sobre cuestiones de verdadero interés general para el futuro del país: ¿qué opina Vd. de la PAC y la penosa situación de la agricultura española? ¿Qué proyecto de política industrial tiene el Gobierno, si es que tiene alguno? ¿No le parece que la emisión de deuda por el sector público está generando un overcrowding destructor de centenares de miles de pymes? ¿Qué significan para España las negociaciones internacionales en curso en la OMC, G-20, FMI, Ecofin, BCE, etc.? ¿Los mercados de deuda, hasta cuándo nos darán credibilidad con el masivo hispano-endeudamiento que está produciéndose? ¿Cómo cambiar la actual ineficiencia del gasto público a que sirva para impulsar la recuperación? En suma: ¿qué criterios de desarrollo tiene el Gobierno que Vd. vicepreside para salir de una crisis grave y cuya gestión por los sucesivos gobiernos desde el 2008 ha rayado en lo deleznable?

Ahí está el problema: de aquí a marzo del 2012 lo único que preocupa en La Moncloa y sus aledaños de Ferraz y otros reductos políticos, repito, es mantenerse en el poder; y continuar en una tercera Legislatura. En vez de recomponer un país lacerado por la crisis que va a la deriva, todo se polariza en un permanente duelo con el mayor partido de la oposición, en un Parlamento en el que lo importante es ver quién resulta más ocurrente o vitriólico, en vez de resolver los problemas pendientes.

Y así las cosas, llegamos al meollo de la dinámica actual del PSOE y su Gobierno: agarrarse a un clavo ardiendo para evitar el colapso electoral 2011/12. Y ese clavo ardiente no es otra cosa que un pacto con ETA, a fin de presentarse el Sr. Rubalcaba como el «gran pacificador»; emulando a Alfonso XII, a quien se aplicó ese título al terminarse la Tercera Guerra Carlista, por lo cual se le dedicó el gran monumento que abraza el estanque del Parque del Retiro de Madrid.

Y aquí viene la cuestión más de fondo: para la problemática paz con ETA, el Sr. Rubalcaba y otros genios de la negociación algo habrán de ofrecer a la banda terrorista «para que se rindan». Y uno se pregunta: ¿qué va a ponérseles en la bandeja? ¿Un referéndum para la independencia del País Vasco? ¿La anexión de Navarra a lo que sabinariamente llaman Euskadi? ¿La desembocadura del Ebro por el Golfo de Vizcaya, en vez de por su célebre delta? Todo eso carece de sentido, sería la claudicación del Estado y de la Nación ante quienes no presentan ninguna opción política creíble, de lo que hasta Batasuna está empezando a darse cuenta.

Es un sueño irrealizable: la paz con ETA gestionada por el Sr. Rubalcaba en plan Iber-Superman y manejada mediáticamente con las artes más sinuosas. De tal gatuperio no cabe esperar nada. Al tiempo.

Bajo amenaza
«No, no estamos en otro escenario cuando miles de personas aún tienen su vida amenazada y la tienen que proteger limitando su libertad, o tienen que pagar por conservar su vida y la de su familia»
ISABEL URKIJO El Correo 16 Noviembre 2010

GESTO POR LA PAZ

Hoy es el Día Internacional por la Tolerancia. Tolerancia es la capacidad de vivir y dejar vivir mejor a los demás, la capacidad de tener sus propias convicciones aceptando que los otros tengan las suyas, la capacidad de gozar de sus derechos y libertades sin vulnerar los del prójimo. Significa una actitud activa de reconocimiento de los derechos humanos universales y las libertades fundamentales de los demás. Tras leer esta definición, es fácil deducir que en Euskal Herria el nivel de tolerancia es bastante bajo sobre todo por la persistencia de ETA, porque la banda terrorista comete la mayor de las intolerancias que un ser humano puede ocasionar a otro: su eliminación, su asesinato. Quizás algunos estén pensando que no es momento de hablar de esto porque ETA ha decidido no realizar «acciones armadas ofensivas», que estamos en otro escenario, pero, de momento y por desgracia, no hemos cambiado de decorado y ETA nos sigue amenazando exactamente igual que siempre: 'Si no se cumplen nuestros anhelos, volveremos a asesinar'.

Más de 50 años conviviendo con el terrorismo han tenido unas claras consecuencias en muchos ámbitos de nuestra vida. Nuestras relaciones familiares, entre vecinos y amigos han estado y están mediatizadas por la existencia de ETA. El apoyo al terrorismo crea fanáticos en torno a esa causa; fanáticos que dividen al resto de la sociedad entre compañeros del alma y enemigos que hasta pierden su derecho a la vida, si la causa lo requiere. No, no estamos en otro escenario cuando miles de personas aún tienen su vida amenazada y la tienen que proteger limitando absolutamente su libertad o tienen que pagar un dinero por conservar su vida y la de su familia. Y no es cuestión de solidaridad hacia quienes ETA y su entorno han colocado en el centro de la diana porque en la diana estamos todos. No hace falta pertenecer a un grupo concreto de perseguidos para sufrir, aunque sea de manera inconsciente, la amenaza de ETA.

Un claro ejemplo de la distorsión que ha introducido el terrorismo es lo que ocurre en el ámbito de la política: el terrorismo ha dificultado su desarrollo normalizado porque ha tratado de impedir -hasta el asesinato- que quienes defienden determinados posicionamientos políticos lo hagan libremente. Además, ETA ha contribuido a que se establezca una perversa unión entre política y violencia; una unión de la que tenemos que desembarazarnos lo antes posible. Y no olvidemos que ETA continúa obviando la voluntad democrática de los ciudadanos al seguir empecinada en imponer sus ambiciones políticas.

Una de las mayores evidencias de la deformación moral que ha introducido ETA es que parte de nuestra sociedad haya considerado y considere que la vida humana pueda ser utilizada como instrumento para la consecución de un proyecto político. De esta manera, el asesinato no lo perciben como tal, sino como un medio para la consecución de ese proyecto político que consideran sublime. Esto significa que quienes ejercen la violencia depositan la responsabilidad de sus actos en ese proyecto superior y sólo entienden de exigir derechos, anulando su capacidad de asumir responsabilidades personales y colectivas. Puro fanatismo. Sin duda alguna, la persistencia del terrorismo ha producido una gravísima degeneración de valores y actitudes sustentadores del principio de la tolerancia que debe regir y mantener una convivencia sana y saludable para cualquier sociedad.

Estamos en el mismo escenario, ya que seguimos viviendo bajo la amenaza de ETA porque sigue extorsionando a nuestros conciudadanos, porque continúa intimidándonos cuando trata de imponer sus tesis a través de la coerción y la violencia, porque chantajea a todo el sistema democrático cuando exige que, para dejar las armas, haya que satisfacer sus aspiraciones políticas. Es absolutamente imprescindible que finalice esta amenaza que provoca ETA. Como dice Gesto por la Paz, la propia existencia de ETA es una amenaza. Debemos exigirle que desaparezca de todos los ámbitos de nuestra vida, que ponga fin a su intromisión en la convivencia de los ciudadanos de este país y en la voluntad democrática de cada uno de nosotros. No podemos vivir bajo la amenaza de ETA. Es una necesidad para todos.

ETA
Eguiguren al CGPJ
Guillermo Dupuy Libertad Digital 16 Noviembre 2010

Me parece que ya está bien. Que lo importante del día de hoy son las víctimas, es el arrope, es el no olvidar. Y que hoy haya gente que se dedique a perseguir a un hombre bueno, me parece, francamente, demencial. Me parece que gente, a la que no he visto nunca aquí, ni siquiera para dar una palmada en la espalda cuando enterramos gente, se dedique a linchar públicamente a Jesús Eguiguren me parece indecente. Y no lo voy a permitir de ninguna de las maneras. Podrá estar más acertado o más equivocado, pero ha dedicado toda su vida a defender la libertad y la paz en este país. Toda su vida. Y no voy a permitir ningún tipo de persecución para anular a un hombre bueno. Vale.

Con estas cínicas y desafiantes palabras, el lehendakari Patxi López ha salido en defensa del presidente del PSE, Jesús Eguiguren, y de sus bochornosas declaraciones respecto del imputado por la matanza de la Casa Cuartel de Zaragoza y célebre prófugo de ETA, Josu Ternera. Tal vez las afables palabras que Eguiguren ha dedicado a esa bestia, con la que se reunía y comía, no lleguen a ser constitutivas de un delito de enaltecimiento del terrorismo; pero sí son, desde luego, una intolerable humillación para las víctimas. Y, desde luego, hay que tener mucha caradura para hablar de "no olvidar" a las víctimas al tiempo que se sale en defensa de quien, precisamente, se escuda en el olvido para justificar las negociaciones con los verdugos.

Pero el cinismo de López es aun mayor que el de Eguiguren: fue el lehendakari socialista el que, después de "helar la sangre" de la madre del asesinado Joseba Pagazaurtundúa, tuvo la hipocresía de pronunciar, en su discurso de investidura, estas hermosas palabras del escritor Fernando Aramburu: "Escribí contra el olvido calculado tras el cual acecha el futuro revisionista, borrador profesional de huellas, el manipulador de datos, el negador venidero de cuanto ocurrió". Pues bien, si hay aun "escrito contra el olvido calculado" es precisamente la querella que Voces contra el Terrorismo ha dirigido contra Eguiguren, contra el mismo que confiesa que "te olvidas de todo cuando estás negociando".

Pero para Patxi López, como para Rubalcaba, esa apelación a la justicia y esa crítica a Eguiguren que ampara la libertad de expresión y que obliga moralmente el más elemental sentido de la decencia es un "linchamiento". Acusan de linchar a quienes, como las víctimas, jamás se han tomado la justicia por su mano, a pesar de la justificada desconfianza que les causa la que les procura el Estado. Y estas acusaciones de "linchamiento" las hacen quienes, como Rubalcaba, encubrieron las "ejecuciones" sin proceso de los GAL.

Con todo no nos extraña que la Fiscalía haya rechazado la querella de Voces contra el terrorismo. Si nuestra justicia no ve en Zapatero indicios de comisión de un delito de omisión del deber de perseguir delincuentes, ¿ha de verlos en quien, como Eguiguren, no era más que su mensajero? Lo lógico era esperar que la humillación del presidente del PSE a las víctimas quedase tan impune como las amables palabras que Zapatero dirigió a Otegui o al mismísimo Iñaqui de Juana Chaos.

Las víctimas aun se pueden consolar con que el gobierno no haya propuesto a Eguiguren como vocal del CGPJ, aprovechando su condición de jurista. Y lo digo sin la menor ironía ni exageración. Eso mismo se hizo con otro emisario de Zapatero, Manuel Gómez Benitez, quien presuntamente llegó al extremo de poner en valor el chivatazo policial a ETA como muestra de la voluntad negociadora del Gobierno.

Yo no sé si Eguiguren es un hombre bueno. Lo que sé es que de buenas intenciones no sólo está empedrado el infierno.

Etarras que abandonan
¿Qué razones son las que conducen a algunos militantes a renunciar definitivamente al uso de las pistolas? Si entienden que hay perspectivas de negociación política, su disposición a dejar la banda se debilita
FERNANDO REINARES El País  16 Noviembre 2010

A lo largo de su historia, son centenares los militantes de ETA que han dejado de ser terroristas de pasamontañas y txapela. Centenares los etarras que abandonaron tanto las actividades de terrorismo en que hasta entonces se encontraban inmersos como la pertenencia misma a aquella banda armada. Desde luego que, en algunos casos, se debió a su fallecimiento en el curso de tiroteos con las fuerzas de seguridad, como consecuencia de episodios atribuibles a la llamada guerra sucia contra la organización terrorista o al estallarles los artefactos explosivos que manipulaban con el propósito de acabar con la vida de otros, por ejemplo. Pero la gran mayoría de quienes dejaron de ser pistoleros de ETA o de estar encuadrados en alguna de sus partidas de asesinos etnonacionalistas optaron por ello de manera consciente y voluntaria.

Ahora bien, dejar consciente y voluntariamente la organización terrorista no siempre fue ni va acompañado de una modificación en el parecer que se tiene del terrorismo. Puede abandonarse la militancia en ETA sin que ello implique un rechazo de la ideología de la violencia que inspira tanto a los componentes de esta banda armada como a los de su entorno cómplice y encubridor. Incluso es posible dejar de ser pistolero para incorporarse a alguna de las entidades que articulan el minoritario pero significativo apoyo social del que se ha beneficiado durante tanto tiempo la organización terrorista. Ahí están los antiguos etarras que, tras dejar de ser miembros activos de esta, se integraron en Herri Batasuna o sus sucesivas denominaciones.

En esos supuestos, estamos ante un desenganche respecto a ETA pero no ante el término de un proceso de desradicalización. Se pone fin al compromiso etarra, pero no se reniega ni abjura de la violencia, lo que explica que tras la salida de la banda armada se desarrollen actividades no clandestinas en entidades del nacionalismo vasco radical cercanas a la misma. Pero, con todo, son igualmente muy numerosos los otrora militantes de dicha organización terrorista que, a lo largo de más de cuatro décadas, la abandonaron tras haber dejado de dar por buenas las justificaciones de la violencia como medio para alcanzar objetivos políticos. Entonces es cuando la salida de la banda armada coincide con una efectiva desradicalización de los hasta ese momento integrantes de la misma.

A menudo, la decisión de dar por concluida la militancia en ETA se ha adoptado mientras los todavía miembros de la organización terrorista cumplían condenas más o menos largas en prisión, tanto en centros penitenciarios españoles como franceses, alejados de la vida en clandestinidad. Pero el itinerario que conduce desde el compromiso con la banda armada hasta la opción de abandonar sus filas puede ocurrir también fuera de las cárceles, mientras los etarras se encuentran huidos o establecidos en algún país extranjero. Incluso cabe que decidan disociarse de la organización terrorista cuando aún son miembros activos de la misma, aunque esta circunstancia no es la más frecuente. Si bien suele tratarse de una decisión individual, a veces la adoptan conjuntamente varios individuos allegados.

Pero, ¿qué lleva a los etarras a renunciar a la militancia terrorista? ¿Cuáles son los motivos que les conducen al abandono de ETA? Un estudio empírico que he podido realizar, basado en entrevistas con más de 50 antiguos militantes que dejaron de serlo entre inicios de los setenta y finales de los noventa, permite discernir tres tipos. En primer lugar, se encuentran aquellos cuya salida obedeció sobre todo a la percepción de cambios políticos y sociales. En segundo lugar, quienes abandonaron a raíz de desacuerdos con el funcionamiento interno o con las prácticas operativas de la banda armada a la cual pertenecían. En tercer y último lugar, entre cuantos fueron terroristas de pasamontañas y txapela hay individuos cuya renuncia se explica fundamentalmente como resultado de alteraciones sustanciales en sus respectivos órdenes personales de preferencias.

En general, el abandono basado en la percepción de transformaciones estructurales implica revertir el marco ideológico y las motivaciones de racionalidad instrumental presentes en la decisión de unirse a ETA. La salida que deriva de un malestar con la organización terrorista supone una quiebra de, entre otros, los incentivos selectivos y las motivaciones identitarias que favorecieron en su día el reclutamiento. Renunciar por razones personales presupone una disolución de las emociones y los estímulos afectivos que incidieron al ingreso o simplemente un momento diferente del ciclo vital. Estos tres tipos de motivos para dejar atrás la militancia terrorista pueden combinarse de modo variable según individuos concretos, aun cuando en distintos periodos de tiempo predomine uno de ellos sobre los otros dos.

Así, hasta aproximadamente mediados los años ochenta del pasado siglo, la opción individual de abandonar la militancia en ETA estuvo sobre todo relacionada con la percepción de los procesos de democratización y descentralización territorial que culminaron con la aprobación del Estatuto de Autonomía para el País Vasco y las primeras elecciones al Parlamento de Vitoria, aunque también con sucesos como el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Entre quienes por entonces dejaron la organización terrorista, en su mayoría pero no exclusivamente integrantes de la facción denominada político militar, son recurrentes las alusiones a que "habían cambiado objetivamente las condiciones", a que "continuar con la lucha armada sería contraproducente" o a que se veía una "sociedad contraria".

Desde mediada la década de los ochenta, lo habitual entre quienes han puesto fin voluntariamente a su pertenencia a ETA es que, antes de tomar la decisión del abandono, estuviesen muy descontentos con la banda armada. Unas veces, debido al funcionamiento interno o al liderazgo. En este sentido, los militantes que se han disociado a partir de esos años suelen referirse a "los derroteros que estaba cogiendo la organización", a que se preguntaban "¿a quién tenemos al mando?" e incluso a que empezaban a "tener miedo a la organización". Otras veces, el malestar con ETA obedecía a un desacuerdo con sus pautas de victimación. No son pocos, por ejemplo, los antiguos pistoleros que se cuestionaron el compromiso militante tras "circunstancias como fue lo de Yoyes, el tema Hipercor o el tema Zaragoza".

Empero, siempre hay una pequeña pero sin lugar a dudas significativa proporción de militantes etarras que deciden abandonar su implicación en actividades de terrorismo principalmente como resultado de alteraciones en su orden personal de preferencias. Puede tratarse de que, como indica uno de ellos: "Me estaba cuestionando mi vida"; de que, en palabras de otro, se interrogaba a sí mismo por "cuándo podría ser una persona normal", o simplemente, según dos más, de estar "cansada" o de "que ya tienes otra edad". También hay quien se planteó "no poder seguir así por la vida, haciendo daño a la gente que tengo al lado" o quien ha reflexionado sobre su militancia en ETA tras haber sido padre. En algún caso, la decisión de dejar la organización terrorista vino precedida de una "conversión" religiosa.

De cualquier manera, abandonar ETA no ha sido ni es sencillo y los dirigentes de la banda armada obstaculizan la salida o tratan de impedirla si no responde a situaciones toleradas. A menudo, es más fácil decidir abandonar cuando la decisión se adopta en compañía de otros que cuando se toma de modo aislado, cuando se cuenta con el beneplácito de familiares y amigos que en ausencia de ese respaldo, cuando no se otorga credibilidad a la amenaza de represalias que si son tenidas por verosímiles. Dados los costes que implica, la disposición individual a disociarse de la organización terrorista tiende a retraerse si los militantes entienden que hay expectativas de negociación política con el Gobierno y, por el contrario, a verse estimulada mediante posibilidades de reinserción social. Estas últimas deben ser condicionadas, como de hecho lo son, para que operen fomentando la desradicalización y reduciendo el coste del abandono, pero no como un factor que atenúe el coste de incorporarse a ETA.

Fernando Reinares es catedrático de Ciencia Política en la Universidad Rey Juan Carlos. Dirige el Seminario Permanente de Estudios sobre Terrorismo en la Fundación Ortega-Marañón.

Elecciones Cataluña 2010
Educación: una legislatura convulsa por una ley contestada con 4 huelgas
Ernest Maragall acabó con la concordia en una etapa marcada por los recortes y por el alto fracaso escolar
Noelia Ramírez La Razón 16 Noviembre 2010

«Nos preocupa el estado anímico que está dejando el tripartito entre maestros y profesores; éste ha sido el periodo en el que los docentes están más estresados y desanimados». La declaración de la portavoz educativa de CiU, Irene Rigau, no llega en balde. Si algo ha marcado la última legislatura educativa ha sido la dura batalla que los docentes han protagonizado contra la consejería de Educación, liderada por Ernest Maragall. ¿El motivo? La aprobación y despliegue de la Ley de Educación de Cataluña (LEC), la primera norma catalana en este ámbito, que se aprobó en julio de 2009, y los duros recortes que ha padecido el sector.
Hasta seis manifestaciones y cuatro huelgas generales se convocaron en sólo dos años para tratar de frenar algunos aspectos controvertidos de la norma, que relega el castellano en las aulas.

A los docentes tampoco se les escapaban los recortes: en 2010, el departamento educativo ha sido el que menos ha crecido de todos los que conforman la Generalitat y el gasto por alumno se estancaba en sólo un aumento de 24 euros. Un frenazo presupuestario que no da respuestas a la alta concentración de inmigrantes en la red pública –hay más de un 85% en sus aulas–, el repunte de los barracones escolares –este curso empezó con 1.057, más del doble que en la época de CiU–, o el alto índice de fracaso escolar.

Los «Ni-Nis» entran en escena
El panorama los próximos cuatro años no es esperanzador: uno de cada cuatro alumnos de Primaria no está capacitado para pasar a ESO, tres de cada diez no superan la Secundaria y cuatro de cada diez jóvenes están en paro por falta de formación. Unas cifras que delatan las carencias del sistema en pleno auge de la denostada «generación Ni-Ni», adolescentes que ni estudian ni trabajan. Ya suman 125.000 y se han convertido en toda una porción apetitosa del pastel electoral con vistas al 28-N. A ninguna formación se le escapa su poder en las urnas y ya forman parte de los programas políticos. Una situación impensable en 2006.

El fiscal del País Vasco dice que Batasuna tiene "posibilidades" de volver a las urnas
Juan Calparsoro defiende los beneficios penitenciarios a terroristas ‘arrepentidos’. Reclama al entramado etarra un “gesto claro, más allá de un simple alto el fuego”.
Alberto Lardiés. Madrid www.gaceta.es 16 Noviembre 2010

Juan Calparsoro toma posesión hoy como fiscal superior del País Vasco. Y llega a su puesto contagiado por el ambiente de tregua-trampa de ETA y el probable aterrizaje electoral de su brazo político. Sólo así se explica que ayer declarase que Batasuna tiene “posibilidades” de estar en las urnas “si ETA desaparece”. Un discurso calcado al que repite machaconamente desde hace meses el vicepresidente primero y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.

Asimismo, declaró que “también se combate a ETA reinsertando a los presos que renuncian a la violencia” y exigió que se impulsen los beneficios penitenciarios a los reclusos etarras que no sigan las directrices de la banda asesina. Es decir, Calparsoro también asume como válida la política penitenciaria de premios y castigos que Interior emplea desde hace un par de años.

En una entrevista concedida a El Correo, Calparsoro también comentó que “la ley hay que interpretarla en función de la realidad”. “Si la realidad social es una u otra, la interpretación de la ley puede ser una u otra. El mismo precepto se puede ver de forma diferente por las circunstancias especiales que rodean un hecho. Si hay una alarma porque existe una amenaza o sensación de inseguridad igual hay que aplicar la ley de una forma más estricta. Si, por contra, no existe la actividad criminal, la interpretación puede ser más benigna”.

En cuanto a la posible legalización de Batasuna –deseo de ETA, probable peaje que pague el Gobierno para el fin de la banda y petición expresa de los mediadores internacionales–, Calparsoro tiene muy clara su interpretación.

“Si sacan un comunicado y se contrasta que desaparece la violencia, desaparece el motivo por el que Batasuna está declarada ilegal, que es no oponerse a la violencia terrorista. En ese escenario tendría posibilidades de recuperar la legalidad. Pero debería ser un gesto claro, más allá de un simple alto el fuego”, explicó el fiscal que hoy estrena cargo.

En cambio, a Calparsoro le parece “complicado” que los batasunos puedan concurrir en las elecciones municipales del próximo 22 de mayo porque “falta poco tiempo”. “Lo que yo no sé es si se les puede exigir que critiquen o se posicionen en contra de la historia de ETA”, culminó.

ENALTECIMIENTO DEL TERRORISMO
Un año de cárcel para un edil de Gernika que colocó fotos de etarras en el programa festivo
La Audiencia Nacional estima que el concejal, de ANV, y el autor del montaje cometieron un delito de enaltecimiento del terrorismo
M. B. | MADRID. El Correo 16 Noviembre 2010

La Audiencia Nacional condenó ayer a un año de prisión al concejal de Fiestas del Ayuntamiento de Gernika por publicar fotografías de presos de ETA en el programa de los festejos patronales de la localidad vizcaína. El tribunal consideró que el edil Jesús María Alberdi, perteneciente al grupo de la izquierda abertzale Acción Nacionalista Vasca, cometió un delito de enaltecimiento del terrorismo, por el que también le impuso siete años de inhabilitación para ejercer cargos públicos. Por los mismos hechos también ha sido considerado culpable, y condenado con idéntico castigo, a Francisco Javier Etayo, encargado de confeccionar los 6.000 folletines que se repartieron durante las fiestas del pasado año.

El fallo estima probado que los dos acusados «decidieron colocar en el programa de fiestas de 2009 del municipio, para difusión pública, imágenes de nueve presos» de ETA bajo el lema 'No podemos ser nada sin ellos'. El montaje incluía a Jon Anza, desaparecido y hallado muerto en Francia, con interrogantes como «¿secuestrado? ¿torturado? ¿asesinado?». El fiscal había solicitado un año y medio de prisión para los dos, pero el tribunal lo rebajó a uno porque ambos carecen de antecedentes penales y tampoco les prohíbe residir en el citado municipio, tal y como reclamaba el Ministerio Público.

Durante el juicio, celebrado el día 4 , el concejal intentó eludir responsabilidades al asegurar que era la comisión de fiestas del pueblo la encargada de los actos y no el propio Ayuntamiento. Por su parte, la defensa de los imputados pidió su absolución porque con la publicación de las fotografías sólo pretendían quejarse por la dispersión de los presos de la banda terrorista.

El «Manual del torturador español» de Batasuna está en 30 bibliotecas públicas vascas
El PP ha pedido la retirada del libro, que figura en la biblioteca de un ayuntamiento gobernado por el PSE
Servimedia La Razón 16 Noviembre 2010

Una treintena de bibliotecas de organismos e instituciones vascas tienen en sus estanterías el libro “Manual del torturador español”, editado por el entorno de Batasuna y que sostiene que los malos tratos son generalizados en cárceles y comisarías.

Según fuentes documentales del Gobierno vasco consultadas por Servimedia, entre las bibliotecas que cuentan con este libro están las de algunos municipios gobernados por ANV y por el PNV, aunque también consta un consistorio regido por el PSE, en concreto el de Basauri (Vizcaya).

El “Manual del torturador español” es obra de Xabier Makazaga, que lo publicó en 2009 en la editorial Txalaparta. Esta empresa editora está ligada a la izquierda abertzale, que suele promocionar de esta forma tesis afines a sus postulados.

En este sentido, el diputado del PP Carmelo Urquijo ha presentado una pregunta en el Parlamento vasco, en la que solicita información a la consejera de Cultura sobre cuántas bibliotecas públicas vascas disponen de este libro.

Según Urquijo, este libro es un “libelo”, ya que en el mismo se sostiene que “la tortura y los malos tratos son una práctica generalizada en España”. Este parlamentario pide al gabinete de Patxi López que aclare si piensa adoptar alguna medida "para favorecer, por razones obvias” la retirada de este libro de las bibliotecas públicas.

En este sentido, de acuerdo con las fuentes consultadas, el “Manual del torturador español” está presente en 28 bibliotecas de municipios vascos, entre los que están los de Bermeo, Berriz y Beasain, gobernados por el PNV; Basauri, gobernado por el PSE; y Mallabia, Lezo y Solaruze, donde el alcalde es de ANV.

Además, según la información del Gobierno vasco, el libro también se encuentra en la Biblioteca Pública de Vitoria, que depende de la Diputación de Álava, así como en los estantes de Euskaltzaindia, que es la academia de la lengua vasca.

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