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Recortes de Prensa   Miércoles 17  Noviembre  2010

 

Cuando Europa agoniza
De 1929 a 1948 duró la crisis. Diecinueve años.Una guerra mundial. Sesenta millones de muertos
GABRIEL ALBIAC ABC 17 Noviembre 2010

EN el París de 1931 un americano joven y marchito parlotea con el barman del desierto Hotel Ritz. Evoca el esplendor de antaño. No volverá aquella estación dorada. Ni para él, ni para quienes junto a él vivieron los años de la gran juerga: aquella nieve tan literaria del año 1929. Tan literaria que «si no querías que fuera nieve, bastaba con pagar lo necesario». Se pagó. Lo necesario. Sólo que los copos de nieve tienen el maleducada hábito de ser infinitos. Y el dinero, la pésima sobriedad de acabar por agotarse. Mala suerte. Al bueno del Charlie de Regreso a Babilonia nadie lo escucha. Ni siquiera el barman. Desde detrás de su barra impoluta, el camarero sabe cuantos de aquellos jóvenes dorados acabaron volando desde ventanas de Wall Street después del «martes negro». Y este que parlotea ante su copa no es distinto de otros alcohólicos supervivientes. Lo que Charlie no sabe, ni siquiera lo sabe el barman en ese atardecer de 1931, es que la tragedia no ha hecho más que empezar. Que acaba de llegar ahora a Centroeuropa. Que devastará en un fogonazo a Austria y Alemania. Que de ella nacerá una barbarie no prevista. Y una guerra para cuyas dimensiones no hay precedente. Y que sólo hacia 1948, el ciclo económico cambiará de sentido. Lo que hay en medio, mejor que los del Ritz no puedan ni imaginarlo.

Eso deberíamos reflexionar, ante lo que ya se nos vino encima. Aun cuando nuestros gobernantes sigan negando la horrible realidad de lo que es la más honda crisis económica desde el año 1929. La más honda, tal vez, en la historia del capitalismo. Fitzgerald debiera ser hoy lectura obligatoria en los colegios. Cartografía lo que espera a aquellos a quienes les quepa aún una cierta esperanza de vida.

Irlanda está a punto de caer. Grecia cayó y sólo por arte de ficción es presentada aún como parte de la UE. Portugal no es verosímil. Luego, venimos nosotros. Si Francia y Alemania dispusieran de dinero para ir sacando adelante el despilfarro de nuestros fatídicos gobiernos, lo harían. Pero no hay dinero para eso. Ni en Europa, ni probablemente en el mundo. Y nadie va a esperar que los países que aun malheridos pueden sobrevivir, vayan a irse a pique por salvarnos de nosotros mismos a nosotros. Lo específicamente irreparable de nuestra ruina es obra nuestra. Obra, esencialmente, de la banda de locos e incompetentes que gobernaron este país en los últimos seis años. El timón de la nave ha sido puesto en manos de aquellos dementes que, dice Platón, no pueden sino llevarla a la zozobra.

En un reciente libro que hace ceniza de todas nuestras nobles convicciones, Séneca en Auschwitz, Raúl Fernández Vítores reflexionaba sobre lo único acerca de lo cual debiera interesarnos entender el horror de los años más lúgubres del siglo XX. ¿Cuál es la lógica del Holocausto? ¿Qué llevó a la sociedad más culta de su tiempo a abrazarse al nazismo? Ninguna irracionalidad, responde Fernández Vítores. Sólo la percepción —en diverso grado formalizada— de que aquel exterminio era el «modelo alemán» para salir de la crisis. Auschwitz es el modo nazi del welfare state. De 1929 a 1948 duró la crisis. Diecinueve años. Una guerra mundial. Sesenta millones de muertos. Mejor mirar de frente a lo que viene.

Coros y danzas
Nuestra clase política está dispuesta a cualquier sacrificio —ajeno— antes que renunciar a su cuota de telediario casero
IGNACIO CAMACHO ABC 17 Noviembre 2010

EN este país tan raro que vive como un rico sin serlo hay docena y media de televisiones autonómicas y varios cientos de emisoras municipales que pierden más de mil quinientos millones de euros al año sin que nadie se plantee cerrarlas o al menos someterlas a un ajuste de mercado. Cuando Europa nos presiona para recortar gasto público les metemos antes mano a las pensiones y a los sueldos de los funcionarios que a ese sumidero a fondo perdido en el que los caciquillos territoriales organizan su particular autobombo. Nuestra clase política está dispuesta a cualquier sacrificio —ajeno, por supuesto— antes que renunciar a su cuota de telediario casero. Los virreyes que lloran la falta de presupuesto para la Ley de Dependencia firman sin pestañear las subvenciones con que tratan de enjugar el déficit de sus aparatos de propaganda. En algunas comunidades hay hasta tres cadenas porque con una no basta para satisfacer el ego de esa dirigencia ensimismada en el culto a la personalidad; la mayoría de ellas dedica el grueso de su programación a un peloteo sonrojante de los sultanes de turno y banaliza la cultura autóctona con un zafio desfile de tópicos que subvierte el carácter de servicio público al reducirlo a un folklorismo de vía estrecha. Son la versión catódica o digital de los coros y danzas, a la mayor gloria de regímenes clientelares que representan la actualización, el update, del caciquismo.

A la hora de manejar el mando a distancia con que ejecutan sus consignas, socialistas, populares y nacionalistas guardan escasas diferencias de talante. Ninguno renuncia al mangoneo sectario; se calcan los vicios, se apoderan de la pantalla y cometen idéntico abuso de poder pasándole la factura a los contribuyentes. Los matices son de estilo, no de concepto; algunas emisoras son más soeces en su vulgaridad populista, otras se parapetan en la singularidad lingüística y unas pocas afinan algo las formas para disimular la manipulación con cierto envoltorio profesional. Pero al final lo único que cuenta es su disponibilidad como instrumento al servicio de la hegemonía política; funcionan como canales privados de unas nomenclaturas regionales que entre las teles y sus hipertrofiados servicios de comunicación y prensa tienen más empleados que todos los medios independientes juntos. Ventajas de no responder ante el mercado.

Algunos barones territoriales del PP han tenido al menos la decencia retórica de sugerir la privatización de estos mastodontes mediáticos, a sabiendas de que se trata de una medida que no depende de ellos; es de las pocas competencias que han quedado fuera de la centrifugación autonómica. Éste es uno de los misterios de la Administración española y una de las causas de la ruina del sistema: puede gastar mucho más de lo que ingresa pero siempre hay una ley que dificulta la reducción del despilfarro.

Cuentas al límite y rescates
Editoriales ABC 17 Noviembre 2010

El mensaje de que España no es Grecia, Irlanda o Portugal ya resulta pueril porque no resuelve los problemas específicos de nuestra crisis particular

LA Europa del euro vuelve a jugarse su futuro con la situación de países como Irlanda y Portugal, poniendo a prueba sus mecanismos de rescate financiero y, sobre todo, la fortaleza de su proyecto político, amenazado por el distanciamiento evidente entre las grandes potencias económicas, especialmente Alemania, y el resto de países. La probabilidad de que Bruselas tenga que rescatar a ambos países demuestra que la crisis financiera sigue en estado grave y obliga al Gobierno español a actuar con mayor realismo frente a los riesgos que se mantienen sobre su deuda pública. Ayer, nuevamente, se encareció la colocación de deuda emitida por el Tesoro, lo que refleja la exposición de la economía española a las turbulencias del pelotón de cola en el que, quiera o no reconocerlo el Gobierno, aún nos hallamos.

El mensaje de que España no era Grecia, ni tampoco ahora es Irlanda o Portugal, ya resulta pueril porque no resuelve los problemas específicos de nuestra crisis. El mal de muchos —y en este caso no son tantos— ya se sabe a quién sirve, pero es un consuelo irresponsable conformarse con que otros tengan una situación peor. Por lo pronto, España se mantiene como líder en tasa de desempleo, y sin perspectivas sólidas de mejora a corto o medio plazo. La producción industrial ha vuelto a caer y el consumo privado se ha reducido. En el plano social, por mucho que se intenta rebajar el impacto del desempleo apelando a la economía sumergida, la crisis se mide por desahucios de las familias y por la extensión de la pobreza. Unicef hizo público ayer un informe sobre la infancia en España en el que alerta de que dos millones de menores están en riesgo de pobreza en nuestro país.

Mientras los mercados sitúen a España como el socio menos enfermo del club de los países en riesgo, los discursos de complacencia que lanza el Gobierno seguirán aumentando la desconfianza. Sigue sin ordenarse el sector financiero, que mantiene cerrado el grifo de la financiación, y sigue sin abordarse la reforma de las administraciones públicas. La reforma laboral pende de que el Gobierno quiera contentar a los sindicatos con una contrarreforma encubierta, mientras se veta —a medias— el debate de las pensiones y se aplaza al año que viene la revisión de su viabilidad. España, en efecto, no es Irlanda ni Portugal, como no era Grecia, pero no hay que acercarse siquiera a los niveles de crisis que padecen estos países para afrontar las reformas urgentes que hacen falta.

Insensibilidad e incompetencia
Editorial www.gaceta.es 17 Noviembre 2010

El Gobierno se dedica a cultivar dictadores y corruptos, a aplacar los ánimos de rivales potenciales.

En la crisis del Sáhara Occidental el único aliado con que cuenta el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero está precisamente en el Gobierno de Mohamed VI. Que en las primeras filas del PSOE y de su Gobierno se encuentren personas que actuaron en su día y de manera muy destacada en defensa de los saharauis, comenzando por la propia ministra de Asuntos Exteriores y Cooperación, Trinidad Jiménez, y que ahora no saben, no contestan, dicen vulgaridades y descubren su ignorancia, evidencia el penoso camino que han transitado unos políticos mendaces y apoltronados, con capacidad tan sólo para defender los intereses y el status quo, pero muy dados a olvidarse de valores, derechos humanos, doctrina internacional, resoluciones de las Naciones Unidas y un largo etcétera. De esta manera, el Gobierno Zapatero y sus ideólogos irrecuperables han conseguido todo lo malo que imaginarse pueda para sí mismos y, peor aún, para nuestro país.

Poseído de una especie de atracción fatal, con un insensato como Curro Moratinos creando escuela, durante años se ha dedicado ese Gobierno a cultivar dictadores y corruptos, a aplacar los ánimos de rivales potenciales, y no tanto, caso de Marruecos pero también de Venezuela, Cuba, etc., con quienes debería saberse que cualquier manifestación de condescendencia y comprensión nunca será interpretada de otra manera sino como signo de miedo y cobardía. El Gobierno español sólo se ha atrevido con los débiles, como con la Honduras golpista del verano de 2009.

Efectivamente, el Gobierno Zapatero ha logrado que la izquierda y la derecha se unan en la calle para denunciar su reacción, o ausencia de ella, a la crisis del Sáhara Occidental y los graves sucesos de El Aaiún, tanto en el Congreso como en el Senado, incluso en las filas del propio partido en el poder. Después del triunfo de Gómez contra Jiménez, las respuestas en las filas del que fue gran defensor de los derechos de los saharauis son otra bofetada contra Zapatero y confirman la existencia de un PSOE oficial y un PSOE real, que no se dirigen ya la palabra. También evidenciarían que el PSOE en el Gobierno ha perdido la noción del interés nacional español, acabando de malbaratar una diplomacia que contribuyó a destruir.

Así, España se encuentra con una verdadera comedia de enredos, con la ministra Jiménez que no sabe qué se trae entre manos, ni en qué país se encuentra de viaje, y que ayer mismo volvía a alegar desconocimiento para evitar condenar la actuación de Rabat y a la que “le quedan grande la chupa, la chilaba, el poncho y el Ministerio de Asuntos Exteriores”, como le dijo Van-Halen. A su lado, un ex ministro Moratinos que sigue zascandileando y un ministro Rubalcaba que daba por buena la versión de Rabat con una aparente audacia sólo comparable a la opacidad y los notorios interrogantes sobre sus resultados en las conversaciones con el ministro Taib Cherkaui. Este arguyó que Marruecos es un país “soberano” y su Gobierno justifica la censura de prensa e, incomprensiblemente, aseguró desconocer la querella que hay puesta contra él y otros dos ministros marroquíes en la Audiencia Nacional.

Una vez más, muchos cocineros estropean el caldo y en el caso de la crisis del Sáhara Occidental y de las frecuentes turbulencias entre España y Marruecos, nunca Rabat contó con tan serviles amigos; pero nunca nuestro país ha dispuesto de tal colección de frívolos, incompetentes, arbitristas e ignorantes, como los que para pesar de todos exhibe el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

Donde llega el cañón
J. M. RUIZ SOROA El Correo 17 Noviembre 2010

Allí donde termina el alcance del cañón allá termina la soberanía de las naciones, decía hace siglos Hugo Grocio. Nuestro Gobierno parece hoy remedarle cuando dice que allí donde terminan nuestras fronteras allí terminan nuestros principios éticos. Aunque suena a Groucho Marx ('Éstos son mis principios, si no le gustan tengo otros'), el presidente dice que a partir de allí lo que cuenta son nuestros intereses materiales.

Así de 'realista y pragmática' es la doctrina de un Gobierno que se dice progresista y socialista ante los abusos cometidos por el Gobierno marroquí contra los saharauis. O la que exhibe toda Europa (salvo el Parlamento) ante la dictadura y represión de los derechos humanos en China. ¡Están en juego los intereses del Estado/Europa, olvídense de los criterios morales! Los principios están muy bien para nosotros los españoles/europeos, los extranjeros allá ellos, no nos pasemos de altruistas o demócratas, a todos nos gustaría la justicia universal pero hay que ser pragmático, el gobernante se debe al realismo en política exterior?

Lo más patético de esta supuesta disyuntiva entre principios e intereses es... que es falsa de los pies a la cabeza. Sólo una concepción moralmente plana e intelectualmente roma de lo que son los intereses del ser humano puede llegar a proclamar que éstos pueden diferir radicalmente de los principios morales que orientan su acción. Una concepción ilustrada del propio interés (un egoísmo esclarecido) nos enseña que jamás podría ser de nuestro interés como personas el tolerar que otras sean tratadas como siervos o animales, porque, entonces, ¿cómo podríamos alegar contra ese mismo maltrato cuando nos lo aplicasen?

Defender que de aquí hasta Ceuta valen los principios de autogobierno popular y derechos constitucionales pero que de Ceuta para abajo hay que ponerles sordina y anteponer los intereses de España es tanto como pretender vivir en la esquizofrenia permanente: un criterio aquí, otro distinto ahí. No se puede proclamar el ideal de una sociedad decente para las personas y al tiempo tratar tan indecentemente a otras personas de cuya situación, además, España es históricamente responsable. Cierto, la política admite un alto grado de disimulo, ocultación y retórica, pero al final ese tipo de cinismo lo paga la opinión pública en moneda de desafección y desaliento ante un sistema que se muestra tan despreciable. ¿Es ello también de nuestro interés?

Fechas
Alfonso Ussía La Razón 17 Noviembre 2010

España, empujada por Marruecos, Francia y los Estados Unidos, abandonó el Sahara en 1976. Para el portavoz del PSOE, don Marcelino Iglesias, aquello sucedió en 1973 o 1974. Es decir, que Franco falleció en 1969 o1970, para ser exactos. El PSOE, en 1982, arrasó en las elecciones generales, si bien podría haberlo hecho en 1980 o 1981, según don Marcelino. Al portavoz de un partido político de la importancia del PSOE no se le puede pedir que aplique con precisión la fecha en la que Alfonso X El Sabio pernoctó por vez primera en el Puerto de Santa María. Tampoco que acierte –a pesar de ser aragonés–, el día en el que Agustina de Aragón merendó con sus padres en Calatayud, y menos aún que sepa con exactitud la fecha en la que Hernán Cortés se vio obligado a desprenderse de su armadura por los picores que le producía un extraño sarpullido epidérmico que le tuvo frito durante una semana en la llanura donde hoy se alza Jalisco o Xalisco, que con la jota y la equis los mejicanos o mexicanos llevan decenios confundiéndonos. El crítico y poeta Ricardo Bada se lo escribió al político Ordaz, que escribía «México» y pronunciaba «Méjico». «Señor licenciado Ordaz:/ si usted lo escribe con equis/ y lo pronuncia con jota,/ ¿por qué no me pide un taji/ a su manera ortodoja?». Presiento que me he ido por las ramas.

Decía que ignorar las fechas en las que se produjeron los anteriormente referidos hechos históricos, no puede ser motivo de crítica ni razón de acusación de incultura. Pero errar en dos y tres años la salida de España del Sahara, tan cercanita ella y con las repercusiones políticas y sociales que dicho abandono han arrastrado hasta la actualidad, merece la exhibición de unas enormes orejas de burro, como las que antaño se usaban en los colegios para burlarse de los alumnos torpes. Se trata de una fecha histórica triste y reciente, y recordarla es obligatorio para todo aquel que quiera presentarse como una persona bien informada, que en un portavoz de partido político se da por hecho, aunque esa responsabilidad venga heredada de Leire Pajín.

Lo que hoy sucede en el Sahara es consecuencia de aquella fecha trágica, el 14 de noviembre de 1975, cuando, con Franco en plena agonía, se firma el Acuerdo de Madrid, por el que España entrega a Marruecos y Mauritania sus territorios saharianos. Y es en 1976, cuando nuestros últimos soldados, arrían la bandera de España y embarcan rumbo a la península dejando una tierra querida que fue provincia española y a un pueblo, el saharaui, que pretendía crear un Estado independiente. Cierto que el Polisario hizo todo lo posible para perjudicar sus propios intereses, entregándose a la todavía URSS y al enemigo natural de Marruecos, Argelia. Por Madrid pululaban sus representantes y saltaban de Bogomolov a Khelladi, los embajadores de la URSS y Argelia, respectivamente, hecho que alarmó sobemanera a los franceses y americanos. El PSOE juró lealtad y ayuda a los saharauis, y en 14 años de gobiernos socialistas no llegó a los abandonados del Sahara ni ayuda ni lealtad. Pocos años atrás, con Zerolo de la mano, Trinidad Jiménez no paró de dar el tostón con la independencia del «Sahara Libre». Ahora está con Marruecos «por razones de Estado». Esta mujer es de lo que no hay. Todo sucedió antesdeayer, aunque Marcelino Iglesias nuble las fechas y se equivoque.

El Sahara les importa un bledo.

Razón de Estado y Sáhara Occidental
Editorial www.gaceta.es 17 Noviembre 2010

Un informe de la ONU señala que en el acuerdo de Madrid, España no transfirió la soberanía.

En sus orígenes, la filosofía de lo que hoy llamamos Estado de derecho pretendía ofrecer una solución al problema de los límites que el poder político no podía transgredir y, estos, según sus principales teóricos, no podían ser más que éticos.

Tras la Revolución Industrial y burguesa que culmina con la independencia de las 13 colonias y el fin del Absolutismo en Francia, con el ajusticiamiento de Luis XVI, el Estado de derecho liberal identifica estos límites con el respeto a los derechos del hombre y del ciudadano, y establece una serie de mecanismos que imponen frenos al ejercicio del poder estatal, tales como la división de poderes, el imperio de la ley o la independencia del poder judicial Estos límites, que en España nacieron viciados tras la Constitución de 1978 con una legislación especial como fue la ley antiterrorista que introdujo la excepción en la propia normalidad, fueron incapaces de evitar el GAL y los 26 asesinatos cometidos entre 1983 y 1987.

Aun así, cuando los hechos irremisiblemente fueron conocidos, desde un decrépito Gobierno desbordado por los problemas de corrupción y una crisis económica galopante, se intentaron justificar, como ahora sucede con la masacre del Sáhara, en la razón de Estado. Entonces la ciudadanía dejó constancia de su madurez democrática y lo demostró rechazando esta argumentación en las elecciones de 1996.

Sin embargo, ahora, cuando todos creíamos que el nuevo PSOE había aprendido la lección y estos episodios estaban asumidos, superados y por lo tanto eran irrepetibles en una democracia –si no avanzada, sí al menos madura–, las declaraciones del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, vertidas desde Seúl referidas a la masacre del Sáhara, producen perplejidad e inquietud. “Los intereses de España son los que el Gobierno tiene que poner por delante”, declaró el jefe del Ejecutivo.

Este sentimiento fue y sigue siendo tan poderoso que a nadie extrañó la ausencia del PSOE en la multitudinaria manifestación del sábado pasado en Madrid, que aglutinó a líderes políticos, como el vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons; el coordinador general de IU, Cayo Lara; la presidenta de UPyD, Rosa Díez, o los secretarios generales de UGT, Cándido Méndez, y CC OO, Ignacio Fernández Toxo. Además de a representantes del mundo de la cultura, como Pilar y Javier Bardem, y Rosa María Sardá, y de organizaciones humanitarias, como la Liga Pro Derechos Humanos, representada por su presidente, Francisco José Alonso.

Pero, repito, lo que realmente resultó lacerante para los demócratas, lo que es una vergüenza dolorosa para todos los españoles, no fue la esperada ausencia del PSOE, sino el pronunciamiento del presidente Zapatero evocando la siniestra “razón de Estado” para amparar crímenes de lesa humanidad contra la nación saharaui.

El Gobierno, a través del fiscal general del Estado, debería reaccionar con el imperio de la ley, impulsando con base en el principio de justicia universal los procedimientos judiciales oportunos, sin esperar a que sean las indefensas víctimas o asociaciones como la mencionada Liga Pro Derechos Humanos quienes lo hagan. Y no sólo porque alguno de los muertos tenga la nacionalidad española, sino por los especiales vínculos del Sáhara occidental con España.

Todos los saharauis son o han sido españoles real o potencialmente. Por otra parte, un informe de 2002 de Naciones Unidas señala que en el Acuerdo de Madrid (1975) España no transfirió la soberanía sobre el territorio ni confirió a ninguno de los signatarios la condición de potencia administradora. “España por sí sola no podía haber transferido unilateralmente”, de acuerdo a la Carta de Naciones Unidas, y al hacerlo ha incurrido en dejación de funciones.

La investigación que la querella exige es complicada, ya que no se refiere sólo a hechos pasados, sino a lo que ahora mismo está sucediendo. Por otra parte, la información es difusa, imprecisa y difícil de verificar, ya que no han sido admitidos observadores imparciales, lo que resta veracidad a la versión de los querellados. Sin embargo, no es imposible, ya que estamos en la sociedad de la información y mucho material de vídeo y audio está disponible a través de Internet.

Por otra parte, existen testigos presenciales, pero tienen miedo y se precisa una garantía de indemnidad para ellos y sus familias. Pero lo prioritario en estos momentos no es la investigación de la masacre y el intento de destruir la nación saharaui, sino que ésta se detenga y que se respete el estatus jurídico establecido por las Naciones Unidas.

Que esto sea posible algún día no es una cuestión de argumentos, sino de músculo. Es indispensable que una fuerza internacional evite esa masacre y haga aquello a lo que España renunció en su momento: tutelar a la nación saharaui hasta su emancipación.

Cómplices
Grandes sufrimientos
Miguel Durán www.gaceta.es 17 Noviembre 2010

Marruecos ya es dueño irreversible del Sáhara; la ONU es tan inútil como siempre.

Hace 35 años, con Franco agonizante, Kissinger, los franceses y todos los demás nos engañaron y, de rebote, nosotros engañamos a los saharauis. Los del Frente Polisario habían elegido mal a su enemigo y, queriendo echarnos de allí a los españoles, no se dieron cuenta de que se lo ponían en bandeja a Hassan II para que éste se apoderase del Sáhara Occidental.

Luego, todo lo demás vino por añadidura: una guerra desigual entre saharauis y marroquíes; Argelia apoyando, aunque poco, a nuestra ex colonia; España embebida en su transición hacia la democracia; norteamericanos y franceses respaldando a Hassan, y éste prometiendo referendos con la mano izquierda mientras que con la derecha acababa por adueñarse de todo. Y, a partir de ahí, promesas y más promesas, mentiras y más mentiras, un pueblo roto por el sufrimiento que no encuentra su lugar en la Tierra.

Hoy día ese pueblo sigue sufriendo; Marruecos ya es dueño irreversible del Sáhara; la ONU es tan inútil como siempre, o quizás más aún, con su vergonzante Plan Baker, que no se aplica ni se aplicará jamás; el Gobierno español haciendo el ridículo más absoluto; y todos mintiendo, a sabiendas de que nadie devolverá a los saharauis la soberanía sobre su tierra.

¿Es tan difícil abandonar la cobardía y llamar a las cosas por su nombre? Yo creo que no. El esparadrapo, si se arranca de un tirón, hace menos daño que si se levanta poco a poco. El Gobierno español, si tuviera dignidad y un mínimo de valentía, asumiría su responsabilidad histórica: cogería el toro por los cuernos, explicaría a los saharauis que de lo perdido hay que sacar lo que se pueda, convencería a Marruecos de que deben darle al Sáhara Occidental un estatus –por ejemplo de Estado federal– y, en suma, se le permitiría a ese pueblo empezar a encontrar su futuro, lejos de absurdos Planes Baker y de otras zarandajas.

No hacerlo así, seguirá siendo un quiero y no puedo, continuará potenciando el sufrimiento de toda esa gente y la gran mentira internacional.

Comparaciones inevitables
José Luis Abarca www.gaceta.es 17 Noviembre 2010

Es una crisis que se alarga y se emponzoña a manos de un pueblo desesperado.

Sin tener demasiado que ver entre sí, la crisis del Sáhara Occidental empieza a recordar al conflicto derivado de la partición de Cachemira y el que surge con la partición de Palestina: interminable y sin solución. Quizás lo que pueda suponer una exageración y una comparación odiosa, por mucho que sea inevitable, nos ayude a poner la venda antes de la herida y evitar otra situación que se alargue décadas. Desde 1975, y ya llevamos 35 años, tenemos pues una crisis que también hace sufrir a las poblaciones respectivas y ocasiona graves enfrentamientos internacionales entre Argelia y Marruecos, pero que a diferencia de las anteriores incide de manera muy directa en España.

El Gobierno Zapatero ha intentado con evidente torpeza salvar las relaciones con Marruecos a base de esconder la condena de la represión marroquí a los saharauis. De esta manera, no está garantizada la armonía futura con Rabat, ni por supuesto se protege a los saharauis. En 1975 hubo toda una fronda diplomática por el precipitado abandono del Sáhara. Pueden hablar al respecto Emilio Casinello, Francisco Villar, Fernando Arias Salgado, etc., que posiblemente se plantee de nuevo.

A partir de ahora, igualmente, cuando la ignorancia del Gobierno Zapatero en política exterior completa es la que ha exhibido en otros campos de su actuación, toda deriva es imaginable en una crisis que se alarga y se emponzoña, a manos de un pueblo castigado y desesperado, que es lo que el pueblo saharaui es, y de un Gobierno como el de Rabat, opaco e implacable en su locura irredentista. Más vale no considerar lejanas e improbables las amenazas de tipo yihadista y terrorista. Al Qaeda en el Magreb ya patrulla la zona; la ira de los imanes marroquíes residentes en España y sus rebaños respectivos; tensiones contra Ceuta y Melilla; oleadas de pateras, que no se alivian con cobardía sino con firmeza, para que en España no se olvide de quién manda en el país vecino y lo que de veras vale un peine marroquí.

La tragedia del Sáhara
Germán Yanke Estrella Digital 17 Noviembre 2010

La tragedia del Sahara es múltiple. La colonia fue abandonada por España en medio de aquella estrafalaria pero eficaz Marcha Verde y lo hizo, como hemos sabido, con la anuencia, la bendición y hasta el impulso de la diplomacia norteamericana. El hecho de que, no por defensa de las libertades sino por supervivencia del régimen, Marruecos suponga una contención a la extensión del islamismo es utilizado por Rabat para conseguir el apoyo occidental –que de paso faculita negocios- en contra de los derechos de los ciudadanos de ese país y de las pretensiones de autodeterminación del Sahara. Las resoluciones de la ONU sobre esta materia se incumplen reiteradamente pero, a pesar del trabajo de algunos funcionarios y representantes de Naciones Unidas, no encuentran el respaldo de los países del Consejo de Seguridad que, en todo caso, hacen retóricos llamamientos a un imposible acuerdo. Marruecos considera suyos esos territorios ocupados y nadie, en realidad mueve un dedo. Allí, para desgracia de los saharauis, reina la represión y la pobreza. Lo que está ocurriendo ahora, con una represión brutal, conmueve a los españoles, por las especiales y largas relaciones, pero no consigue, en el mejor de los casos, un par de párrafos en los principales periódicos del mundo.

Todo esto es una tragedia, no hay duda, para sus ciudadanos y para el Derecho Internacional. No hay que olvidar que Cristopher Ross, representante para el asunto del Sahara del secretario general de la ONU, elaboró este mismo año un informe confidencial en el que, sin ocultar las dificultades de ambas partes (Marruecos y Polisario), señalaba que este último había elaborado una propuesta para una “genuina” negociación que Rabat había declinado considerar y ponía en el meollo de la cuestión los derechos humanos. Hemos visto en qué ha quedado y como las versiones de Marruecos –como la que ahora nos traslada el Gobierno español- no aportan ni la necesaria credibilidad ni datos sustentados en investigaciones serias y mucho menos independientes de la clara intención del Gobierno de Rabat de aniquilar al Polisario y consolidar el dominio del territorio.

Todo ello revela, desde el punto de vista de España, que el asunto no es fácil, pero también que el asunto de los derechos humanos y de las libertades (vulnerado ahora directamente y afectando también a ciudadanos españoles) no puede ser soslayado por el Gobierno de Rodríguez Zapatero con una retórica que trata de disimular el desistimiento. Lo de menos es, aunque sea triste y llamativo, el desconcierto que nuestro Gobierno no logra, ciertamente, ocultar. Lo importante es la responsabilidad de España, sobre los acontecimientos recientes y sobre la cuestión de la autodeterminación y el Derecho Internacional que no compete directamente como antigua metrópoli. No se trata de pedir milagros, pero sí una cuota de dignidad –de dignidad diplomática también- que se está yendo a velocidad escandalosa por el sumidero.

La Sevilla más cobarde y sometida se postra ante el PP
Francisco Rubiales Periodista Digital 17 Noviembre 2010

El cineasta Visconti decía que las ciudades antiguas, sobre todo las barrocas, hacen de la cobardía un arte. Una parte de la sociedad sevillana ha ido más lejos y ha hecho de la cobardía y de la sumisión tambien un espectáculo. La sede del PP, en la calle San Fernando, se ha convertido en un lugar de peregrinación donde se postran cientos de cobardes y de pelotas que, tras haber lamido la bota socialista durante décadas, ahora acuden allí para posicionarse, convencidos de que el PP podría ganar las próximas elecciones. El espectáculo de la cobardía sumisa es tan lamentable como decepcionante en la hermosa ciudad de Sevilla.

Muchos que aseguraban hace sólo un par de años que "el PP jamás gobernará en Andalucía", ahora hablan de "la necesidad del cambio"; los que llamaban a Arenas "señorito" ahora le llaman "querido Javier". Miles de sevillanos que lamieron las botas del socialismo durante las últimas décadas y se atiborraron de favores del poder, subvenciones y contratos públicos, peregrinan ahora hacia la sede del PP para saludar a los futuros "nuevos amos" y congraciarse con ellos. Es el espectáculo de la sumisión cobarde de esa parte peor de Sevilla, obsesionada por posicionarse al lado del que manda, que no cree en otra cosa que en el dinero, que carece de sentido crítico y que está a años luz de la libertad y de la verdadera dignidad ciudadana.

Javier Arenas no tiene ya agenda para recibir hasta la primavera próxima, ni tampoco su segundo, Antonio Sanz. Ya reciben a la interminable marea de "peticionarios" hasta los terceros niveles del partido, incluyendo a las secretarias de los responsables políticos.

La gaviota del PP, a la que gran parte de los empresarios y poderosos de Andalucía han disparado con perdigón durante décadas, parece ahora un águila imperial en Sevilla.

Un periodista ha escrito un libro oportuno sobre Juan Ignacio Zoido, candidato a alcalde de Sevilla por el PP, que fue presentado hace pocos días. A las presentaciones de libros en Sevilla suelen acudir, como muchos, algunas decenas de personas inquietas y adictas a la cultura, pero ese día acudieron más de mil y había gente hasta en las escaleras y pasillos.

Parece increíble, pero el periódico más socialista de la ciudad, el Correo de Andalucía, acaba de invitar a Soraya Saénz de Santamaría para que pronuncie una conferencia.

Un alto dirigente del PP andaluz me confirma que están abrumados por las peticiones para que los líderes de su partido acudan a reuniones, coloquios y conferencias en foros, instituciones, asociaciones y hasta peñas culturales y deportivas.

Hace pocos días, el Foro Joly, el más prestigioso de la ciudad, acogió en su tribuna a Antonio Sanz, secretario general del PP de Andalucía, que fue presentado por Rajoy. Los organizadores, sorprendidos por la avalancha de peticiones, tuvieron que dejar fuera a cientos de aspirantes a invitados. El salón estaba abarrotado y entre los asistentes sorprendían decenas de ex altos cargos socialistas y numerosos empresarios, antes incondicionales "pro socialistas", expertos en cazar subvenciones y contratos públicos, que, sin rubor alguno, acudian para arrimarse al nuevo poder emergente.

Especialmente numerosos eran los del sector del ladrillo, cómplices del urbanismo insaciable y corrupto, motor de la economía andaluza en los últimos 15 años, maestros en recalificaciones y amigos del poder socialista, del que obtuvieron una pingüe cosecha de ayudas, favores y contratos públicos.

Cuando contemplé ese deprimente espectáculo del foro, transformado en un baboso besamanos donde todos querían conversar o hacerse una foto con Rajoy, Arenas, Montoro, Sanz y otros dirigentes del PP, descubrí que la indigna sumisión y el cambio de chaqueta eran ni más ni menos que el oportunista y escandaloso anticipo de una futura probable victoria de la derecha en las próximas elecciones autonómicas.

Dicen que los indios apaches tenían la mejor nariz de toda la raza humana, capaz de detectar al rostro pálido a más de un kilómetro de distancia, pero la nariz de la Sevilla sometida supera la del apache porque es capaz de detectar el poder con más de dos años de anticipación.

Al comentar el espectáculo del foro con un periodista independiente y lúcido, compañero de trabajo, me dijo que en modo alguno aquel era un espectáculo sorprendente y explicó: "Sevilla es una ciudad adicta a las subvenciones y al poder. Quizás la culpa sea de que es la sede de la Junta de Andalucía y de que el gobierno andaluz representa más del 50 por ciento de la economía de la ciudad. La primera empresa de Sevilla no es Abengoa, ni Sevillana-Endesa, sino el hospital público Virgen del Rocío. De cada diez grandes empresas sevillanas, ocho dependen del gobierno para sobrevivir. En el sector de la obra pública, la construcción y la promoción inmobiliaria, la dependencia es todavía mayor. Es lógico que se arrodillen ante los que serán pronto los nuevos administradores del dinero público".

Por desgracia, yo no puedo asumir con tanta normalidad el sucio fenómeno de la cobardía y de la sumisión sin principios en la ciudad donde vivo y crece mi familia. Creo que la cobardía y la sumisión son semillas intolerables de la esclavitud, la dictadura y la indecencia. Me cuesta mucho convivir con gente cuya principal obsesión es lamer el tobillo de los que mandan.

El psiquiatra Jaime Rodríguez Sacristán, autor del primer estudio sobre la personalidad del sevillano, los clasifica en cinco grupos, algunos de ellos esperanzadores, como el "crítico", el "raro" y el "independiente", capaces de abrirse al mundo, de ser críticos y de romper con la sumisión, la cobardía y el culto desmedido a las tradiciones, pero la ciudad sigue dominada por el sevillano "tradicional" y el "topico", donde se dan los comportamientos cerrados y los que, para triunfar, recurren a la lisonja, la sumisión, la cobardía y el figureo.

Sevilla, más que un "cambio" de gobierno necesita una regeneración y una poderosa inyección de ética, valentía, hidalguía y orgullo civico, que la mantengan libre de la mucha contaminación que irradia el inmenso poder político de la Junta, casi tan denso y asfixiante como el que saturaba la atmósfera de Moscú, en tiempos de Leónidas Breznev.

Voto en Blanco

Pensionistas
Esfuérzate tú, Valeriano
Pablo Molina Libertad Digital 17 Noviembre 2010

El nuevo ministro de Trabajo, de nombre tan relajante, ha ordenado a los pensionistas que hagan un esfuerzo más para salir de la crisis al igual que ya lo está haciendo el resto de la sociedad. Como buen socialista, Valeriano miente con toda sinceridad, porque no es cierto que todo el mundo se esté apretando el cinturón durante la crisis aunque él parezca convencido de que así es. Al contrario, ese sacrificio constante es el dudoso privilegio que Zapatero reserva a las clases medias y los trabajadores de forma exclusiva, haciendo honor a la tradición del socialismo en todo tiempo y lugar.

A pesar de que atravesamos una recesión sin precedentes, los grupos de presión que siguen la agenda socialista no han visto recortado su tren de vida, porque el jefe de Valeriano ha decidido que ellos no deben verse afectados por la feroz incompetencia del Gobierno en materia económica. En cambio, los pensionistas sí deben sufrir la humillación de verse expoliados de nuevo para financiar las francachelas de los cultureras y para que las ministras, por poner un ejemplo concreto, no anden borrachas por la calle a altas horas de la noche buscando un taxi.

Ser trabajador cuando gobiernan los socialistas es una desgracia, pero si eres pensionista el problema se agrava, porque, además de robarte, el socialismo tiene especial cuidado en cubrirte de ignominia. Es la sensación que deben experimentar los españoles sensatos que después de toda una vida de trabajo y esfuerzo perciben una pensión ridícula que aún ha de reducirse el año próximo, porque con lo que el Gobierno les ha afanado durante todos esos años, a los socialistas todavía no les alcanza.

A Valeriano no se le cae la cara de vergüenza cuando riñe a los pensionistas para que no protesten cuando les congelen la pensión, algo que entra dentro de lo normal porque por algo el tío es socialista. Lo raro es que los jubilados que van a ser nuevamente robados no convoquen una manifestación diaria ante el ministerio que ponga nervioso a Valeriano hasta provocarle una seria adicción a su femenino. No será porque no tienen tiempo libre.

Pablo Molina es miembro del Instituto Juan de Mariana.

Rajoy
La fortuna sin seso
Agapito Maestre Libertad Digital 17 Noviembre 2010

No es la audacia, tampoco su afán de trabajo por persuadir a los ciudadanos de las bondades políticas del programa del PP, virtudes que adornen a Rajoy. Este hombre común, sin embargo, empieza a rozar los límites de una digna mediocridad ciudadana. Política. Ha dicho Rajoy, en Guadalajara, que es mejor ver Teledeporte que tratar de informarse con un programa de información política. Si le dan a elegir entre el deporte y la política, es obvio que el jefe de la Oposición opta por el primero. Nada es para Rajoy comparable al deporte. El sentido deportivo de la vida, sin embargo, no es aplicado por Rajoy a la política; por el contrario, Rajoy no tiene vergüenza alguna al declarar que su trato con la profesión política es ejercida con desgana y dejadez: "María Dolores me ha liberado de hablar de los grandes temas políticos. Ella ya lo ha hecho con brillantez y profundidad. Yo sólo quiero hablar de deporte. Me apasiona Teledeporte".

Rajoy es a fuerza de sincero un hombre con fortuna, naturalmente, sin seso que exhibir. Su inteligencia política es inexistente. La Fortuna lo ha puesto ahí y, quién sabe, hasta puede llegar a presidir el Consejo de Gobierno. Pero no será porque aplique a la política su pasión por el deporte; al contrario, lejos de tomarse en serio el sentido deportivo de la vida para la política, separa como un vulgar gárrulo la política del deporte. Es incapaz de extraer una moraleja deportiva para la política. Por favor, señores del PP, que alguien le muestre a este hombre que el deporte enseña la necesidad de esforzarse, de entregarse apasionadamente a una tarea donde el ensayo o entrenamiento permanente es imprescindible para alcanzar un objetivo, en este caso la conquista del poder.

Rajoy, sin embargo, pasa del esfuerzo y del ensayo político continuo. Desconsidera permanentemente hablar de política, o sea, desprecia hacer política. Rehuye hablar de los grandes temas nacionales. No contesta a los medios de comunicación. Él es un político, pero le apetece más hablar y moverse en el mundo del deporte que tratar de asuntos políticos... Increíble. Para Rajoy el deporte es, pues, el ámbito más apropiado para que se desarrolle el ser humano. He ahí sintetizada su gran pasión y, de paso, su manifiesto testimonio del desprecio que este hombre tiene por la política. He ahí retratado de cuerpo entero el hombre que, seguramente, ganará las elecciones generales.

La fortuna de Rajoy quizá sea la ineptitud de Zapatero. O sea puede que el primero gane las próximas elecciones generales. Pero eso no significará jamás que Rajoy, después de sus declaraciones de Guadalajara, pueda ser considerado como un político normal. Rajoy es también una excepción. Es otra pieza de la excepcionalidad de España en Europa. La fortuna, como nos enseñó Maquiavelo, sólo asiste a los políticos atrevidos, a los impetuosos, en fin, a quienes, a falta de un conocimiento seguro de lo que los tiempos nos demandan, hacen como si fuesen propicios estos tiempos. No es el caso de Rajoy, porque jamás pierde el tiempo si se trata de ofender a la criada de la Fortuna: la Ocasión.

Rajoy, como tantas otras veces, perdió la Ocasión de decir algo sensato o, sencillamente, de callarse. Y es que, como dijera Quevedo, la "Ocasión es un hembra que me ofrezco a todos: muchos me hallan, pocos me gozan; soy Sansona femenina, que tengo la fuerza en el cabello. Quien sabe asirse a mis crines, sabe defenderse de los concorvos de mi ama (la Fortuna). Yo la dispongo, yo la reparto, y de lo que los hombres no saben recoger y gozar, me acusan".

EL CANDIDATO DE UPYD, EN ESRADIO
Antonio Robles: "Hay que restaurar de una puñetera vez la ley en Cataluña"
El candidato de UPyD a la Generalidad, Antonio Robles, ha asegurado en esRadio que en Cataluña se necesita un partido nacional que no se acompleje como, dice, hacen el PP y el PSOE. Por ello, apostó por la necesidad de defender el Estado y añadió que "hay que restaurar de una puñetera vez la ley en Cataluña".
LIBERTAD DIGITAL 17 Noviembre 2010

Apenas quedan 11 días para las elecciones catalanas y la campaña se ha convertido en una pasarela de personajes como la actriz porno fichada por Laporta, Carmen de Mairena o el personaje de videojuego encarnado ahora en Alicia Sánchez Camacho. En una entrevista en Es la Mañana de Federico, Antonio Robles, candidato de UPyD, afirmó que "nosotros tenemos un discurso racional, ilustrado, progresista hacia los intereses comunes y no vamos a salir de ahí, no vamos a hacer payasadas" por lo que indicó que su partido no se preocupa en perder el tiempo.

Robles indicó que Cataluña necesita "un partido claramente nacional que no se acompleje". En este sentido, el que fuera diputado por Ciudadanos dijo que UPyD "quiere una comunidad seria, digan lo que digan los nacionalistas y los acomplejados del PP y del PSOE, sin complejos". Su apuesta, asegura, es defender el Estado y la Ley.

Como ejemplo puso la sentencia del Tribunal Constitucional, que el Ejecutivo catalán "se pasa por el arco del triunfo. Hay que restaurar de una puñetera vez la ley en Cataluña". Por ello, afirmó que desea ver al Estado dentro del Parlamento autonómico.

Además, Antonio Robles denunció el silencio mediático en torno a su formación y su candidatura en Cataluña. Considera que "nos temen y por ello nos ocultan", hecho que se complementa con la ausencia en todas las encuestas. "No hemos gastado dinero en encuestas, aunque a nivel de otros medios que han hecho sondeos que no han publicado nos iría bien pudiendo sacar representación".

Sobre su programa, el candidato de UPyD explicó que buscan "un modelo nuevo de Estado, que hemos llamado federalismo cooperativo". Su apuesta pasa por "cerrar el modelo autonómico actual y dar las mismas competencias a todas las federaciones para acabar así con esta duplicidad de administraciones". Igualmente, criticó que cada autonomía pretenda hacer "su pequeño estado". En este mismo sentido, Robles apoyó el retorno de competencias al Estado así como la libertad de elección lingüística.

El Gobierno da 427.210 euros a los jubilados sindicales y 44.000 a la Fundación Alzheimer
En plena polémica por la congelación de las pensiones, el BOE publica más ayudas a los sindicatos.
Madrid - Andrés Bartolomé La Razón

La crisis va por barrios, pero no se pasea precisamente por el que habitan los sindicatos, como ha denunciado en varias ocasiones este periódico. Y es que, si es por el Gobierno, los sindicalistas pueden estar tranquilos en lo tocante a sus economías, incluso si han llegado a la jubilación. El último ejemplo lo hacía público ayer el Boletín Oficial del Estado, que daba a conocer ayudas por valor de 427.210 euros a pensionistas de Comisiones Obreras (CC OO) y de la Unión General de Trabajadores (UGT), además de los afiliados a Izquierda Unida que han terminado su ciclo laboral.

En concreto, las subvenciones se reparten entre la Federación Estatal de Pensionistas y Jubilados de CC OO (233.193 euros), la Unión Estatal de Pensionistas, Jubilados y Prejubilados de la UGT (162.978) y la Organización Social de Mayores Jubilados y Pensionistas de Izquierda Unida (31.039). Por contra, una entidad como la Fundación Alzheimer España (FAE) obtiene unos magros 44.000 euros de un total de 3.515.970 euros que el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad destina al «área de atención a personas mayores». Todavía menos –12.000 euros– percibe la Asociación Nacional del Alzheimer AFAL-Contigo, que presta también asesoramiento y apoyo a enfermos y familiares.

Las ayudas, que se distribuyen entre un total de 38 «entidades no gubernamentales en el área de atención a mayores», fueron aprobadas el pasado 25 de octubre, con cargo a los Presupuestos de 2010. Los jubilados de CC OO son los cuartos más beneficiados en la relación de entidades que perciben la ayuda estatal, mientras que los pensionistas de UGT aparecen en séptima posición. Cierra la lista la Hermandad Nacional de la División Azul, que recibe una subvención de 6.697 euros.

Los beneficios para los sindicalistas son tan significativos por parte del Ejecutivo socialista que, como publicó LA RAZÓN el pasado 13 de octubre, en apenas una quincena habían recibido subvenciones por valor de más de un millón de euros. Tras la huelga general del 29 de septiembre obtuvieron cerca de 850.000 euros, cantidad que aumentó hasta la fecha mencionada en otros 250.513 euros, aprobados esta vez por el Ministerio de Trabajo e Inmigración. Un suma y sigue que parece no tener fin y que se une a otras ayudas y a los fondos que los propios sindicatos reciben para sus tareas de gestión y funcionamiento cada año.

Beneficios que llaman poderosamente la atención si los datos se comparan con la tan contestada congelación de las pensiones. Más de 51,3 millones es lo que las centrales sindicales se han embolsado en lo que va de 2010. Y 1.500 son los millones que el Ejecutivo dice que se ahorrará congelando los subsidios a 6 de los 8,6 millones de pensionistas que hay en la actualidad en España, según el Ministerio de Trabajo. Los otros 2,6 millones –con pensiones mínimas o no contributivas– se salvan de perder aproximadamente un 1 por ciento del poder adquisitivo que tienen a día de hoy.

Con todas estas cifras puede afirmarse que las ayudas y subvenciones millonarias que reciben los sindicatos (principalmente CC OO y UGT) permitirían «descongelar», al menos, 205.000 pensiones. O lo que es lo mismo, el total de subsidios de los ciudadanos de Extremadura o casi todos los de Murcia, como publicaba este periódico el pasado 5 de noviembre. La crisis, está claro, no es igual para todos.

Las autonómicas cuestan 1.900 millones de euros... y eso que Telemadrid es la más barata
Se llevan dos tercios aproximadamente de los casi 3.000 millones que cuesta la televisión pública en España
 www.lavozlibre.es 17 Noviembre 2010

Madrid.- Las televisiones autonómicas cuestan 110 euros de media por hogar, aunque esta cifra varía según las regiones, hasta los 1.900 euros totales, según datos de las televisiones privadas, agrupadas en Uteca. A los madrileños les queda el consuelo de tener la más barata entre las autonómicas: Telemadrid costó 57 euros por hogar. Por contra, la televisión autonómica más cara es la balear, que costó 219 euros en 2009. Frente a las autonómicas, destaca TVE, que costó 34 euros por hogar el pasado año.

El total sin desglosar, la factura de la televisión pública en España durante 2009, fue de 2.953 millones de euros, lo que supone 187 euros por hogar. Las cifras son fruto de un informe elaborado por Deloitte para Uteca.

Las cadenas de comunidades autónomas con lengua propia salen algo más caras. Además de la balear, la televisión de Comunidad Valenciana costó 117 euros, la catalana 114 y la del País Vasco, 191 euros. También destaca por su elevado precio la aragonesa, que costó 145 euros por hogar y año en 2009. Uteca se pronunció en contra de la publicidad en las autonómicas. Alejandro Echevarría, presidente de Uteca y Telecinco, valoró el efecto de la eliminación de la publicidad en TVE: "Se ha eliminado la distorsión que producía en el mercado la competencia del operador público".

En la presentación del informe de Uteca se encontraba el vicepresidente del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, que recientemente anunció medidas de ayuda para la prensa escrita, y que parece interesado en mantener buenas relaciones con los medios, en un contexto de prioridad de la comunicación de las medidas del Gobierno.

Los empresarios televisivos aprovecharon la presencia del ministro para reclamarle la retirada de la publicidad de las autonómicas, y cesiones en el 'espectro radioléctico' que ocupan los entes públicos, algo que Rubalcaba tomó con un tono irónico, ya que contestó que "en materia de espectro" vale lo de "Santa Rita, Rita, Rita", en referencia a que no les va a quitar a las autonómicas un espacio que ya se les ha concedido.

En lo que va de año, las cadenas privadas han aumentado sus ingresos publicitarios un 30,9%, mientras que el dinero recaudado por la publicidad de las autonómicas cayó el 27%, con un incremento de las subvenciones del 26%, según los datos de Uteca, lo que supone unos 1.586 millones.

Los españoles de la lengua "impropia" mirando a otro lado
Nota del Editor 17 Noviembre 2010

Más de veinte años tratando de que los españoles de lengua "impropia" se enteren y nada. Al final voy a tener que cambiar de nación, no merece la pena
seguir luchando para tratar de sacar las castañas del fuego a un montón de adormecidos o indoctrinados sujetos.

No se quieren enterar que el "respeto" a las lenguas regionales pasa por encima de sus derechos humanos y constitucionales a ser ciudadanos normales en esas
regiones donde la lengua española es "impropia".

De todos estos mecanismos étnico-lingüísticos, se puede pensar que se trata de xenofobia de xeno- y fobia:  odio, repugnancia u hostilidad hacia los extranjeros, por la competencia que suponen para sus privilegios, o de hispanofobia odio, repugnancia u hostilidad hacia los españoles porque se ven frente a un espejo o símplemente de "filodenarius" de φίλος y denarius, que aman el dinero, especialmente si proviene de fastidiar a los demás.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Cesiones
La fortaleza de la ETA
Pío Moa Libertad Digital 17 Noviembre 2010

Evitemos el politiqués y digamos las cosas en román paladino:

* Legalizar las terminales de la ETA que habían sido justamente prohibidas es colaborar con la ETA.
* Aportar dinero público a dichas terminales a través de ayuntamientos y otras instituciones es colaborar con la ETA.
* Dar promoción internacional en Bruselas a los etarras como gente de paz es colaborar con la ETA.

* Tratar de silenciar a la AVT y, al no lograrlo, dividir y desacreditar a las asociaciones de víctimas, como ha hecho Peces Barba por orden de Rodríguez, y ha redondeado el PP, es colaborar con los asesinos.

* Negociar con la ETA en estos y parecidos términos es convertir al terrorismo en un modo de hacer política, y un modo privilegiado, por las concesiones obtenidas. Es atentar frontalmente contra el Estado de derecho.

* Procurar salvar a etarras de la persecución judicial es colaborar con el terrorismo.

* Y, sobre todo, inventar "estatutos de segunda generación" contra la Constitución y la unidad española, al margen del pueblo y por puro interés de la casta política, convirtiendo algunas autonomías en nuevas naciones en régimen de estado asociado, es tratar de satisfacer a la ETA en un 90% de sus aspiraciones.

* Digamos, en fin, que no es lo mismo detener a terroristas para que cumplan condena que para que salgan más o menos pronto convertidos en héroes populares.

Unos políticos que obran así son delincuentes, cómplices de los asesinos, dicho sea también en román paladino, y sujetos a la justicia igual que sus protegidos etarras

Ante los hechos, mucha gente se pregunta cómo pueden estos políticos haber llegado a tal abyección. Convencida de tener un gobierno democrático, no acaba de creer lo que ocurre ante sus ojos. Máxime cuando, al mismo tiempo que realiza tales actos, el Gobierno, secundado por Rajoy y su grupo, no se cansan de abominar retóricamente del terrorismo. Por lo que no hay más remedio que insistir en los hechos.

Ya he explicado la causa profunda de esa colaboración: PSOE y ETA comparten un 90% de ideología. En un libro de inmediata salida, La transición de cristal, detallo la evolución del PSOE desde el comienzo de la transición hasta el primer Gobierno de Felipe González. En resumen, la ETA y el actual gobierno se consideran socialistas, punto muy definitorio. Lo que hoy se entiende por socialismo es un tanto vago, pero Rodríguez ha afirmado la plena continuidad del PSOE de los cien años de honradez y planificación de la guerra civil. Solo los muy ingenuos lo creerán mera palabrería: en política, las palabras tienen siempre consecuencias.

Una de ellas es el antifranquismo visceral también común a ETA y PSOE. Aversión lógica, pues fue Franco quien venció la revolución totalitaria que la izquierda quiso imponer cuando se sintió con fuerzas. Ese antifranquismo irreconciliable tiene a su vez efectos políticos, manifiestos, a través de la ley llamada de memoria histórica, en la pretensión de legitimar un siniestro Frente Popular y de deslegitimar la transición democrática, ya que ella se hizo desde el franquismo y no contra el franquismo, como querían tanto el PSOE como la ETA.

Punto típico de esa ley son las altas "indemnizaciones" con dinero público a los etarras "víctimas del franquismo" a partir, vaya, de 1968. El antiespañolismo constituye otra afinidad fundamental. La ETA es radicalmente antiespañola, y para el PSOE la idea de España resulta más bien negativa, de "ultraderecha", con una historia lamentable, por no decir criminal. Son semejanzas fundamentales, nada secundarias, entre los dos grupos, y sin tomarlas en cuenta todo análisis queda en la superficie y lo anecdótico. Por supuesto, hay más: los dos defienden las dictaduras tercermundistas frente al "imperialismo" o como quieran llamarlo, son feministas, "progresistas", etc.

Sin estos rasgos comunes no habrían existido esas colaboraciones: seguramente no se habrían producido con un grupo asesino de carácter derechista. Tal es la clave inconfesada de la colaboración. Para dar a esta su justo valor obsérvese, además, que Rodríguez heredó de Aznar una ETA acosada e impotente, a la que pudo acabar de destruir con solo seguir la misma política.

Veamos ahora la historia de esa complicidad. La ETA era un grupillo extremista apenas conocido hasta que en 1968 empezó a asesinar. Fue hacerlo –y por hacerlo– cuando recibió masivo apoyo moral, propagandístico y político de gran parte del clero vasco y de otros cleros, del PNV, de la oposición antifranquista casi en pleno, de parte de la prensa española (lo explicaría muy bien Juan Tomás de Salas), de prensa y gobiernos extranjeros, en especial el francés, que ofreció a la ETA un santuario desde el cual reponerse de las desarticulaciones policiales y seguir golpeando en España. Fueron estos apoyos los que convirtieron a un pequeño grupo de pistoleros en una especie de potencia política. El apoyo, respeto y simpatía por los terroristas tuvo su ápice en el Juicio de Burgos, de 1970, transformándolo en una victoria política internacional para los terroristas; y más todavía en 1975, con las últimas ejecuciones del franquismo, cuando hasta los gobiernos progresistas europeos rivalizaron en respaldo de hecho a la ETA y en olvido despectivo de sus víctimas, mientras se sucedían las manifestaciones violentas por Europa, saqueo y quema de embajadas, bombas en centros españoles, etc. Así proporcionaron a la ETA una asombrosa victoria, facilitando su enraizamiento en una parte de la población vasca.

La razón de tan férvido afecto a la ETA tenía dos planos: las citadas afinidades ideológicas, y el cálculo de que los ingenuos jóvenes etarras harían el trabajo sucio a la oposición, para luego dejarle el terreno libre para la política, una vez acabado el franquismo. Lo segundo no ocurrió, pero la simpatía soterrada se mantuvo con una nueva forma: la "solución política", es decir, las negociaciones, auspiciadas por la izquierda y por el grupo PRISA, y aceptadas por la UCD.

Para entenderlo mejor, examinemos el término: una negociación implica ofertas y demandas de ambas partes, según ha recordado con toda lógica Salvador Ulayar. Como, entre otras cosas esa negociación suponía poner a la ETA al nivel del Estado democrático, reconociéndola, contra todo derecho, como una potencia política (el asesinato como forma de hacer política y a sus presos como políticos, aunque se dijera contradictoriamente lo contrario), y como la opinión pública rechazaba cada vez más esos manejos, los gobiernos mentían negando sostener tales tratos, o pretendían que solo negociaban la disolución de la ETA, sin contrapartidas. Esta farsa, naturalmente, tomaba a los españoles por idiotas y reflejaba la endeblez de nuestros políticos, pero continuó año tras año. Con Felipe González se completó mediante un terrorismo gubernamental que no se oponía a la negociación, sino que buscaba obligar a la ETA a limitar sus exigencias. En definitiva, la ETA ofrece dejar de matar y a cambio exige la secesión de "Euskadi". El Gobierno le ofrece, ya le ha dado, reconocimiento internacional, dinero, indemnizaciones, estatuto de nación o estado asociado, desmantelamiento de facto de la Constitución, etc. Probablemente también indulto general a plazo medio y anexión de Navarra.

Sólo Aznar, por influencia de Mayor Oreja y contra la opinión de gran parte del partido, adoptó, con algunos fallos, una postura más acorde con el estado de derecho y la democracia, con espléndidos resultados. Estos resultados valieron a Rodríguez para soñar con un premio Nobel de la Paz consiguiendo que la acorralada ETA dejase las pistolas a cambio de dichas concesiones –es decir, colaboración– exorbitantes. Y doblemente innecesarias, por cuanto los asesinos estaban en muy mala situación. Lo cual solo se explica por las mencionadas afinidades ideológicas: la ETA y el Gobierno contra España y la democracia.

En boca cerrada
AURELIO ARTETA El País  17 Noviembre 2010

Para ocupar espacios públicos de opinión como este, uno tiene que apoyarse en varios supuestos básicos. Que de ciertas áreas de la realidad solo cabe opinión, es decir, conocimiento capaz de persuasión y no de demostración rigurosa. Que lo opinable tiene que ver en especial con la acción o conducta humana, lo mismo individual que colectiva, y se encuadra así en el territorio de la ética y la política. Que las opiniones, y gracias a las emociones que suscitan, orientan el comportamiento humano en un sentido o en otro. Que ya solo por eso nos incumbe el deber de depurar nuestros prejuicios y apuntalar argumentalmente nuestras opiniones. Pero que no todas las opiniones son de igual valor y el sujeto cree que algunas de las suyas serían más valiosas que otras vigentes y por eso se decide a exponerlas al público. Y a dar este último paso le mueve asimismo la confianza de que sabrá escribirlas con cierta eficacia y, para qué ocultarlo, también la necesidad del aplauso ajeno.

Lo extraño es que entre nosotros tantas personas a quienes les sobra el saber preciso para enriquecer la opinión pública desdeñen esta tarea. O bien consideran que entrar en este terreno rebajaría enseguida la altura de sus ideas, forzadas a acomodarse al lector ordinario, o que sus reflexiones nada iban a alterar la conciencia de sus conciudadanos. O bien dan por sentado que conviene evitar los juicios en tribunas públicas para librarse de los diversos riesgos que ello podría acarrear (y entre esos riesgos, el de que "los suyos de toda la vida" comiencen a mirarles con recelo...). Lo cierto es que se contentan con cultivar para sí o entre muy pocos un saber que por su naturaleza es para muchos. Se limitan a contemplar su objeto de estudio desde todos los ángulos, menos desde ese en el que ese objeto muestra el sufrimiento que produce y demanda entonces una acción justa. Así llegan bastantes a tomar por teoría pura lo que es un conocimiento de y para la práctica o la acción. Aristóteles ya nos enseñó que en ética "no investigamos para saber qué es la virtud, sino para hacernos buenos".

Pues bien, déjenme indicarles qué clase de académicos y qué tipo de problemas públicos -entre tantos posibles- echo más en falta en la arena pública de la opinión. Para empezar por uno mismo y sus colegas, mal se comprende que los estudiosos de la democracia dejemos pasar como si tal cosa las palabras que los últimos Sumos Pontífices o las autoridades eclesiásticas de nuestro país suelen dedicar a esta forma de gobierno. En este asunto uno duda si tales palabras encierran una penosa confusión sobre su naturaleza o una dosis notable de cinismo interesado. Siempre desde la convicción de ser los depositarios de esa Verdad que ilumina incluso las instituciones públicas, las recientes encíclicas papales reprochan a la democracia que en ella la verdad sea dictada por la mayoría o varíe según los diversos equilibrios políticos. ¿No habrá que disipar cuanto antes tamaño disparate entre los católicos de este país que acogen esa enseñanza?

Cambiemos de tercio. Salvo los mismos pedagogos y titulados afines, me parece que no hay gremio asociado a la enseñanza en cualquiera de sus escalones que no acumule muy serios reparos contra el despotismo (tan poco ilustrado) de la pedagogía instalada entre nosotros durante los últimos 30 años. A decir verdad, no conozco a nadie que no comparta las críticas de sus dictámenes o, entre sus partidarios, a alguien que sea al menos capaz de replicar estas críticas con cierto fundamento. Y, sin embargo, estos juicios denegatorios por regla general eluden el pronunciamiento público y con él un debate que podría aclarar las cosas. De manera que prosigue boyante el blablablá didáctico, la jerga curricular, la pedantería de las "habilidades" y demás técnicas del vacío. Hace ya algún tiempo que esa marea alcanzó también a la Universidad a la hora de dictar métodos, evaluar méritos y medir rendimientos. Aliada con el proceso de Bolonia, pronto se harán notar aquí sus estragos.

Ítem más. Son legión los historiadores, sociólogos, filólogos o antropólogos locales que se han prestado a lo largo de todo este tiempo de nacionalismo obligatorio a recuperar las señas de identidad de sus respectivas regiones o directamente a su construcción nacional. Han fingido hacer ciencia cuando hacían política, y una política injustificable. De la historia han deducido presuntos derechos históricos, lo mismo que de la toponimia de su tierra han derivado políticas lingüísticas o del folclore en extinción derechos culturales. Pero ahí están también -unos más, otros menos- los que han consentido esos desafueros, pese a disponer de razones para ponerlos en la picota. Conozco a historiadores sabedores de falsas historias que, al no ser desmentidas, han acabado consagrando hitos nacionalistas creídos a pies juntillas; a sociólogos que se avergüenzan de la calidad de tantos sondeos cuyos increíbles resultados sustentan incuestionables derechos lingüísticos..., pero que tampoco chistan. Temen que su carrera profesional y hasta su sosiego personal saldrían malparados en cuanto asomaran la nariz fuera de sus clases universitarias.

Aún está caliente la sentencia sobre el Estatut catalán como para olvidarnos de que antes y después abundaron los comentarios despectivos y hasta amenazantes. Uno de los argumentos más voceados ha sido el de que el Tribunal Constitucional no debía recortar lo más mínimo de un proyecto de reforma estatutaria que había recibido los debidos plácets democráticos. Fue entonces cuando se notó la ausencia de filósofos jurídicos y constitucionalistas, siquiera de los contrarios a aquel argumento, que hubieran enseñado lo que el ciudadano común y políticos no tan comunes seguramente ignoran. En pocas palabras, que como la mera regla de la mayoría puede adoptar decisiones enfrentadas a los principios constitucionales de libertad e igualdad ciudadanas, una revisión judicial del máximo rango se encargará de reponer esos derechos conculcados. Como en tantos otros países, los redactores de nuestra Constitución establecieron que una institución minoritaria podría prevalecer sobre algunas decisiones mayoritarias..., justamente para asegurar entre nosotros la pervivencia del orden democrático. No consta que Cataluña quedara exenta de este cuidado constitucional.

Pero habrá que poner por ahora punto final. No se extrañen si incluyo en esta lista a los fonólogos, esos especialistas en los sonidos y entonación de nuestra lengua común. Lo entenderán a poco que reparen en el tono que han impuesto durante las tres últimas décadas los locutores sin rostro de las noticias en TV (pero también las azafatas de los vuelos e innumerables telefonistas) y lo comparen con el que todos empleamos en la vida diaria. Ha nacido una nueva entonación del español, exclusiva de aquellos profesionales, y nadie parece incomodarse por ello. Le dediqué un artículo en este mismo lugar en 1988 (Darse tono) que no tuvo más eco que el silencio. Que los signos de puntuación -con los ritmos y pausas que marcan- confieren su sentido a lo relatado, que no cabe improvisar altibajos musicales a voluntad y en cualquier lugar de la frase leída, todo ello se ha vuelto normas arcaicas. Mientras los demás hablamos, ellos "locutan", que es un modo de mostrarnos que están por encima del hablante ordinario. Y, puesto que tan horrísono sonsonete no ha podido pasar desapercibido a los oídos de fonólogos o académicos de la Lengua, ¿cómo es que alguno de ellos no levanta su autorizada voz para acabar con esas otras voces que desentonan?

Y así sucesivamente.

Aurelio Arteta es catedrático de Filosofía Moral y Política de la Universidad Politécnica de Valencia y autor de Mal consentido. La complicidad del espectador indiferente (Alianza, 2010).

Por qué no tenemos ni tendremos franquicias en Cataluña

Carlos Martínez Gorriarán carlosmartinezgorriaran.net/  17 Noviembre 2010

Uno de los éxitos más notables del nacionalismo catalán es haber logrado convencer a casi todo el mundo de que la excepción catalana abarca también a los no nacionalistas, e incluso a los catalanes de furibundo antinacionalismo. Por eso resulta tan costoso que se escuche allí, y a veces fuera de allí –pues la propaganda catalanista tiene muchos adeptos en la España cañí, donde se considera que un nacionalista como Durán i Lleida ¡es un gran estadista español!- un mensaje tan obvio como que un partido nacional en sentido ilustrado y laico no puede ni debe, precisamente porque lo es, aceptar que en Cataluña deba delegar su representación en otro partido de ámbito estrictamente catalán.

Ni siquiera en el País Vasco de mis aflicciones y aficiones hace falta explicar algo tan obvio: que un verdadero partido político español no puede renunciar a ser el mismo partido en todas partes de España, incluida Cataluña. Por eso los abertzales han acusado siempre de “españolismo” o “sucursalismo” a los vascos que, como nosotros, hemos rechazado activamente su pretensión de que Euskadi, Euskalherria o como queramos llamarlo no es un mundo aparte, sino una parte de España no menos rara ni especial que otras también no menos raras y especiales (con su otro idioma, sus costumbres y su peculiar historia), rareza y especificidad que no justifican que existan fuerzas políticas especiales para los vascos. Salvo si uno es nacionalista y por eso piensa lo contrario, naturalmente.

En cambio, en Cataluña los nacionalistas han convencido a quienes dicen no serlo, incluso siendo sus más furibundos detractores, de que lo suyo también es especial, de modo que los catalanes no nacionalistas deben ser representados por partidos catalanes no nacionalistas. ¿Y qué deben hacer los partidos nacionales como UPyD? Pues asociarse con una franquicia catalana al estilo de, por ejemplo, el PSUC y el PCE, o ahora el PSOE y el PSC. A nosotros nos tocaría Ciudadanos, claro. Sin duda, el éxito de este tópico merece un aplauso al nacionalismo catalán, que ha conseguido así anular o paralizar el pluralismo político de Cataluña. Porque, se mire por donde se mire, que los partidos nacionales no se atrevan a serlo en Cataluña y o se mimeticen con el paisaje –como el PP de ahora- o renuncien a ser ellos mismos –como el PSOE- es una gran victoria de la supuesta excepción nacional catalana: incluso los catalanes que quieren hacer política española deben hacerlo separados de sus conciudadanos y atados a sus nacionalistas, únicos autorizados a repartir patentes de corso.

Esta es la principal razón por la que nosotros, UPyD, hemos rechazado –tras pensarlo y debatirlo donde corresponde- ir en coalición con Ciudadanos, un partido que tras un prometedor arranque hizo una frenada de burro hasta convertirse en otro partido regional catalán sin más ideario que el antinacionalismo y sin otro proyecto político conocido que seguir en el Parlament de Cataluña, lo que explica tanto su coalición electoral en las elecciones europeas del 2009 con la alianza eurófoba y xenófoba de Libertas (tras declarar obsesivamente que “nos tendían la mano para ir juntos”), como el hecho de que haya renunciado a extenderse por el resto de España con un programa de reformas políticas nacionales. Y esto también explica -¡ay!- que los muchos interesados en que todo siga igual en Cataluña –allí y fuera de allí- hayan descubierto de repente que les interesa mucho que C’s siga en el Parlament de Cataluña y UPyD quede fuera. Espero –y trabajamos por- que se lleven una desagradable sorpresa, pero su interés es fácil de entender: nosotros ya somos una amenaza al establishment español y catalán porque somos una fuerza nacional en auge que cuenta cada día más en la política espñaola, y C’s es un pequeño partido regionalista catalán que molesta poco.

Lo que es más evidente: UPyD dejaría de ser un partido español transversal, laico y progresista, en ascenso y con un programa clarísimo de reformas políticas de fondo (Ley Electoral, Constitución y programa de regeneración democrática) cada vez más atendido, si aceptara que debe ausentarse de Cataluña para que se cumpla el tópico de que Catalonia is different. ¿Se entenderá que la única manera realista y coherente de hacer frente al nacionalismo y de superarlo es ofrecer alternativas políticas positivas (como un Estado federal), y no limitarse a deplorar sus defectos? ¿Comprenderán quienes rechazan al nacionalismo catalán que le hacen el juego cuando apoyan para Cataluña un sistema de partidos políticos distinto al del conjunto de España?

Queda la evidencia de que C’s se fundó antes que UPyD, y que quienes lo fundamos habríamos entrado muy a gusto en ese partido, que vimos con mucha simpatía, de haber creído que era nuestro proyecto. Y nos habríamos ahorrado un montón de problemas. Pero la verdad es que pronto quedó claro que no era así: nuestro proyecto nunca ha sido, como el suyo, crear un contrapeso al PSC para moderar su discurso, según expresa y reiterada confesión de Francesc de Carreras, el único de los promotores que sigue en ese partido, sin duda porque ha ido a dónde él quería que estuviera. Por si quedara alguna duda, nos la despejó el propio Albert Rivera en una reunión celebrada al efecto en San Sebastián la primavera del 2007: a ellos no les interesaba “Madrid”, sino una asociación de antinacionalistas periféricos catalanes, vascos y gallegos para influir en la política autonómica y española… Lo contrario que a nosotros, que desde el principio entendimos que el nuevo partido o era nacional o no sería nada, porque nuestro interés es el conjunto de España, no un trozo o dos.

Hay quien nos ha advertido hasta el aburrimiento de que no seremos un partido nacional de verdad si no entramos a la primera en el Parlament, naturalmente adoptando el sistema de franquicia del PSOE, pero ahora con C’s. Se equivocan: en ese caso sí que dejaríamos de ser un partido nacional, porque habríamos aceptado que Cataluña es coto de caza vedado para quien no sea catalanista o regionalista asimilado. Pero no lo será por mucho tiempo. Un partido serio, como nosotros, sabe tener paciencia y perseverar sin variar de principios al estilo Groucho Marx. Así son las cosas y así se las he contado.

DECLARACIONES DE UN EX ETARRA
Teo Uriarte (ex etarra): “Los terroristas se están dejando la vida para que los del PNV vivan como Dios”
Sandra Ferrusola Minuto Digital 17 Noviembre 2010

Maite Pagazaurtundúa ha proclamado que “el derecho a la Justicia no es negociable”, es decir, que las víctimas deben ser resarcidas, y ha señalado que “lo más fácil es olvidar a las víctimas”, que son “potenciales grandes perdedoras” en un proceso de final del terrorismo.

Pagaza se ha expresado así en la última mesa redonda de las IV Jornadas Internacionales sobre Terrorismo organizadas por la Fundación Manuel Giménez Abad, dedicadas al tema ‘Los finales del terrorismo’ y celebradas en el Palacio de La Aljafería, sede de las Cortes de Aragón.

La impunidad de los terroristas causaría “un grave quebranto” a la sociedad y afectaría especialmente a personas que han aportado “mucha luz” a la lucha contra ETA. Pagaza ha resaltado que, en España, las víctimas no se han vengado personalmente, “no han alimentado espirales de violencia”.

La presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo ha proseguido expresando “no hay fórmulas únicas que nos puedan ser útiles” para derrotar el terrorismo de ETA y que se hayan experimentado en otros países, “como si fueran recetas de cocina”, ha concluido.

También en el acto de clausura, antes que Pagazaurtundua, ha intervenido el profesor de la Universidad Carlos III de Madrid y director académico de las jornadas, el zaragozano Rogelio Alonso, quien ha aludido al caso del terrorismo de ETA, del que ha dicho que se ha quebrado un mito. La banda “reconoce ahora lo que no reconocía antes: que puede ser derrotada”.

En la última mesa redonda de las jornadas ha intervenido también el exmiembro de ETA, Teo Uriarte, junto con la víctima del terrorismo Ángel Altuna, también psicólogo del Colectivo de Víctimas del Terrorismo en el País Vasco (C OVITE) y el profesor de la Universidad del País Vasco (EHU/UPV), Aurelio Arteta.

Teo Uriarte, quien perteneció a la banda armada de 1965 a 1969 y llegó a ser parlamentario por Euskadiko Ezkerra y por el PSOE, así como concejal del Ayuntamiento de Bilbao.

Uriarte ha resumido el proceso de disolución de ETA (p-m) con el interrogante “¿Para qué servía la lucha armada si las cosas se podían hacer por la vía democrática?” y ha dicho que los terroristas se están dejando la vida “para que los del PNV vivan como dios”.

Teo Uriarte ha ensalzado “el descubrimiento de la importancia del encuentro democrático y que el Estado es el instrumento fundamental de la convivencia”.

educación
Los universitarios que cursen la carrera en euskera recibirán el EGA al licenciarse
El Gobierno vasco quiere convalidar con títulos oficiales el aprendizaje de la lengua en el sistema educativo a partir de 2012
AITOR ALONSO a.alonso@diario-elcorreo.com | VITORIA. El Correo 17 Noviembre 2010

Se pretende evitar que deban examinarse quienes han estudiado siempre en euskera
Junto al título universitario, el EGA; y al acabar la ESO, un perfil lingüístico intermedio. El Gobierno vasco trabaja -según desveló ayer la consejera de Cultura, Blanca Urgell-, en lograr que a partir del año 2012 los alumnos vascos que hayan desarrollado toda su etapa educativa en euskera vean su «esfuerzo» recompensado con un título oficial y homologado en cuanto a su conocimiento del idioma, de manera que no tengan que volver a examinarse para conseguirlo.

Aquellos que hayan cursado todas las etapas en lengua vasca, incluidas las enseñanzas superiores, recibirán junto a la licenciatura un documento que acredite su conocimiento avanzado, sea el EGA u otro análogo. El Ejecutivo pretende establecer también un título intermedio para aquellos estudiantes que acaban la etapa obligatoria después de haber cursado tanto Primaria como Secundaria en modelo D, íntegro en lengua vasca.

La consejera de Cultura apuntó ayer esta idea en una comisión parlamentaria en Vitoria. Según sus explicaciones, el Ejecutivo trabaja ya con el objetivo de «dar algún paso» en este sentido de cara al curso próximo, el 2011-2012. De momento, informó, hay tres entes implicados en diseñar el proceso y establecer las condiciones que serán necesarias para tener acceso a los títulos homologados: los departamentos de Cultura y Educación, por un lado, y la Universidad del País Vasco, por otro.

El plan, por lo que pudo transmitir ayer la consejera Urgell, apenas está esbozado en cuanto a los mecanismos necesarios para ponerlo en práctica, pero la reflexión que ha llevado a la decisión de poner a trabajar la maquinaria administrativa parece estar hecha. La intención del Gobierno vasco es evitar que aquellos estudiantes que han desarrollado la mayor parte de su vida educativa en euskera tengan que volver a presentarse a un examen -quizá previo paso por un euskaltegi o academia especializada- para obtener un título que le acredite una capacidad en el uso del idioma que «se le supone», dado que ha conseguido finalizar una carrera universitaria en esta lengua o terminar con éxito la ESO.

Dicho de otro modo, «si alguien es capaz de licenciarse en Físicas en euskera, se supone que tiene un manejo del idioma de alto nivel. Y, además, no solo hay que suponerlo, sino que a lo largo de su etapa educativa ese alumno ha sido examinado en multitud de ocasiones en las que, además de sus conocimientos en la materia específica del examen, se le ha valorado su destreza en la expresión escrita en euskera, y en ocasiones también en la oral», explicó Urgell a EL CORREO en los pasillos del Parlamento. «Todo ese esfuerzo de euskaldunización debe tener su traducción en un documento oficial, sin que el alumno tenga que volver a presentarse a más exámenes. La idea es facilitar las cosas a los ciudadanos».

Urgell admitió que todavía están por definir qué características deberán cumplir los alumnos para acceder a los títulos, aunque se trabaja en la línea de marcar un mínimo de horas lectivas o créditos cursados en euskera para poder ser beneficiario de la medida.

Magisterio y Filología
Por el momento, terminar una carrera en euskera no conlleva de forma automática la obtención de ningún título homologado, aunque hay varias excepciones: el EGA se consigue de forma directa cuando uno se licencia en Filología Vasca o al diplomarse de Magisterio en euskera en las facultades de la UPV de Bilbao o San Sebastián, y también en la Universidad Pública de Navarra en Pamplona.

La consejera del Gobierno de Patxi López sugirió que en el volumen de alumnos de los euskaltegis vascos hay personas que han desarrollado toda su vida académica en euskera y que deben volver a clase solo con vistas a presentarse al examen acreditativo. «No sabemos cuántas ciudadanos están en esa situación», admitió, «pero lo sensato es que no debieran volver a presentarse».

La iniciativa del Gobierno vasco se produce después de que la convalidación de los diferentes títulos de euskera haya sido motivo de conflicto en Euskadi. El Ejecutivo de López tuvo que convalidar hace apenas una semana los títulos de las escuelas de idiomas, después de que una sentencia anulara un decreto anterior de la Administración vasca y dejara en el aire la validez de las titulaciones. En su nueva regulación, el Gobierno aprovechó para ampliar el abanico de titulaciones y adaptarlas al Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas.

La xenofobia económica detras de la lengua regional
Nota del Editor 17 Noviembre 2010

Resulta que no deben andar muy duchos en el "bilingüismo" cuando les resulta ventajoso eludir un exámen para comprobar su conocimientos de la lengua
regional (en las regiones donde el español no es lengua impropia, su conocimiento se supone a todos incluso a los de las regiones donde éste es lengua
"impropia"), y que el único interés de los inoculadores y conversos de la lengua regional es la exclusión de los demás ciudadanos, por intereses economicos (mantenerse en el poder, ocupar todos los huecos de la burocracia autonómica y municipal y organizaciones afines dependientes de los recursos, mal llamados impuestos, que  extraen de nuestro bolsillo).

En vez de llamar impuestos a los recursos que detraen de nuestros bolsillos deberían llamarlos expodiezmos por lo de expolio y exponencial.

Elecciones Cataluña 2010
Moncloa hace campaña: da 500 millones para el Estatut y cede los trenes regionales
La comisión bilateral Gobierno-Generalitat cierra hoy el acuerdo, que lleva negociándose desde hace meses.
Promocionar el uso del catalán a golpe de ley, decreto o sanción
David J. Fernández La Razón 17 Noviembre 2010

Hace un tiempo que el president de la Generalitat, José Montilla, y el ministro de Fomento, José Blanco, pactaron una comisión bilateral, antes de las elecciones, para pulir las últimas transferencias y la cuantía económica que debía acompañarlas. Pues bien, hoy es el día escogido para celebrar una comisión que será poco más que una foto, dado que todo ya está atado y bien atado, eso sí, en plena campaña electoral. Cataluña pasará a gestionar los trenes regionales y engrosará sus arcas con 500 millones en virtud de la Disposición Adicional Tercera del Estatut.

Así lo anunció ayer la consejera de Justicia de la Generalitat, Montserrat Tura, tras la reunión semanal del ejecutivo. Según la Tura, la Generalitat está «muy satisfecha» con los acuerdos, especialmente tras el «rodaje» de más de 10 meses en la gestión de los trenes de Cercanías.

Tura calificó «muy buena noticia para Cataluña» el hecho de poder «incorporar a esta gestión los trenes regionales». La consejera, por otro lado, explicó que los 500 millones de euros corresponden a la liquidación pendiente que corresponde al año 2007, así como los importes necesarios para completar las inversiones en infraestructuras previstas en Cataluña en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2010 y reflejadas en el Estatut.

La Disposición Adicional Tercera del Estatut establece que, durante siete años, la inversión del Estado en Cataluña en materia de infraestructuras se tendrá que equiparar al peso de la economía catalana en el Producto Interior Bruto (PIB) del conjunto de España, con el objetivo de «corregir el déficit de inversión del Estado en Cataluña en esta materia».

La transferencia de los regionales, que previsiblemente se hará efectiva el 1 de enero del 2011, seguirá las pautas marcadas por el traspaso de Cercanías, transferida a Cataluña a comienzos de año. Es decir, la Generalitat gestionará el servicio de los trenes que enlazan Barcelona con Girona, Lleida y Tarragona, pero la titularidad, así como del resto de las infraestructuras ferroviarias (vías y estaciones) seguirá en manos del Estado.

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