AGLI

Recortes de Prensa   Sábado 20  Noviembre  2010

 

Zapatero
Nada, que no se entera
José T. Raga Libertad Digital 20 Noviembre 2010

Si fuera toro de lidia, eso que está prohibido en Cataluña, tiempo ha que le habrían mandado al corral, pues los avisos superaron con mucho los tres y, aunque siguen produciéndose, no vaya a creerse el presidente del Gobierno que no tienen límite. No es fácil suponer que a estas alturas el señor Zapatero aún no se haya enterado de la gravedad de la situación económica de nuestro país, aunque él prefiera desplazar la atención al efecto arrastre de la situación de Irlanda y de Portugal.

Tanto la Comisión Europea como el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional han advertido al Gobierno español, es decir al señor ZP –los demás, incluso el señor Rubalcaba, sólo pintan en la medida en que él esté dispuesto a darles ceras para pintar–, por activa y por pasiva, en no pocas ocasiones con apremios para su cumplimiento y siempre con desasosiego ante la reiteración, acerca de la urgencia de las medidas de reforma que precisa la economía española.

Hay que reconocer que, al comienzo, tales advertencias desencadenaron corridas por los pasillos de los equipos técnicos y de los equipos políticos para tratar de dar satisfacción a las peticiones de Bruselas. Tan así que las prisas llevaron a enviar informes que se corregían apenas pasadas unas horas para enmendar incluso argumentaciones sustantivas.

Pero como bien tiene confirmado la teología moral, a todo se acostumbra uno. El pecador, y aquí se trataría de un pecado económico, político y social, se siente perturbado la primera vez que peca, incluso las primeras veces, sin embargo, el pecador empedernido deja de sentir zozobra alguna ante su conducta, acabando por considerarla normal y justificada para el bien de la comunidad. Así, es de apreciar en estos momentos una actitud del presidente ajena por completo a cualquier conflicto con la Unión Europea y ausente a las reclamaciones que le llueven casi a diario. Cuando se refiere a los problemas de la economía española, se limita a situarlos en esa perversa institución que se identifica con los mercados.

Pues no, señor presidente. El responsable de su inacción es usted y sólo usted. Sus veleidades, quitando importancia a lo que la tiene –los graves problemas de la economía española– y mostrando al mundo entero su falta de decisión para afrontarlos, están creando dificultades adicionales al desenvolvimiento económico de nuestra nación. Esas recientes declaraciones de algunos empresarios, afirmando que la marca España, o lo que es lo mismo, la referencia española en el mundo hoy, es un verdadero lastre para la iniciativa en el desarrollo de las actividades económicas son una muestra de lo que se consigue con su talante y con su capacidad de elusión de las responsabilidades exigibles a un gobernante.

Tres eran los bloques de medidas que le exigía Bruselas para su inmediata puesta en marcha, y que cada una de ellas era parte de un objetivo último: la reducción del déficit público. Los tres bloques eran: la reforma del mercado laboral para dotarlo de mayor flexibilidad, a fin de ser un instrumento eficaz para la creación de empleo; la reforma del sistema de pensiones, pues su viabilidad financiera está más que cuestionada, tanto por la relación entre cotizantes y beneficiarios, como por la forma de establecer la base reguladora para el cálculo de la pensión, sin olvidar la relación actual entre años de actividad y años de supervivencia como pensionista; y, finalmente, el tercer bloque estaba constituido por la reforma del sector público –reducción del gasto público de forma acusada– y reforma también del sistema financiero, tanto en cajas de ahorro como en bancos.

Cuando Bruselas le conminaba a estas reformas, que calificaba de urgentes, no era para que usted dictara algunas normas que no pensaba cumplir ni hacer cumplir, sino para que pusiera en marcha medidas efectivas en todas estas materias, repito, en todas ellas, para que conjuntamente tuvieran el efecto que de las mismas se podía esperar.

¿Qué ha hecho usted señor presidente? Nada. Publicó el Real Decreto-ley 10/2010, de 16 de junio para la reforma del mercado de trabajo que, en lo que a flexibilidad se refiere, no ha tenido efecto alguno porque, usted, adalid de la izquierda, no puede tolerar que se flexibilice el mercado de trabajo; sí puede aceptar que haya cinco millones de parados, pero no que éstos disminuyan si para ello hay que flexibilizar. Las pensiones le producen un pánico pavoroso, con lo que ya se va deslizando que empezará a hablar de ello a mediados del año que viene, a ver si, con un poco de suerte –a cualquier cosa le llaman suerte–, se desplaza para la próxima legislatura, en la que quizá no esté ya al frente del Gobierno

La estructura del sector público, por su parte, sigue creciendo con más empleados públicos, con ese afán de reducir a cualquier coste las estadísticas de desempleados –tanto las reales como las oficiales, que no se las cree nadie–. Finalmente, el sistema financiero lo tiene usted hecho trizas, dedicado a comprar deuda pública que usted emite para financiar su mala administración, a la vez que ha despreciado una oportunidad histórica para reformar la legislación de las cajas de ahorros, de lo que espero que la historia le pida cuentas.

Por el momento, quien le sigue pidiendo cuentas y lanzando nuevos avisos es la Comisión Europea y las instituciones financieras europeas e internacionales. ¿Les quiere engañar como a los españoles? Aunque así fuera, a los que no engañará serán a esos malditos mercados que parece que le tienen declarada la guerra. ¡Ah! Por cierto, que a los españoles no nos engaña; lo que ocurre es que no tenemos otra alternativa que sufrir y aguantar.

Franco sigue muy vivo en España, 35 años después de su muerte
Francisco Rubiales Periodista Digital 20 Noviembre 2010

Hoy se cumple el 35 aniversario de la muerte de Francisco Franco, un personaje que debería haber caído en el olvido pero al que la deficiente y fracasada democracia española está resucitando, cada día con más vigor, dotando a su figura de un prestigio que ni siquiera tuvo cuando estaba vivo. Aunque no lo haya pretendido, nadie ha hecho más por la memoria de Franco que José Luis Rodríguez Zapatero, artífice de la ruina actual de España.

El diario prosocialista "El País" decía con razón, en su edición del 19 de noviembre, que Franco sigue vivo en España, 35 años después de su muerte. Para demostrarlo, cita tres argumentos: el peso de la Iglesia, las fosas y la débil sociedad civil. Lo que ese diario ocultaba es que la verdadera razón de que el dictador siga vivo y presente en la sociedad española es el fracaso de la democracia en su tarea de construir una sociedad mejor.

Aunque todos los gobiernos han contribuido, de alguna manera, al fracaso de la democracia, ha sido el último, el que preside Zapatero, el que más daño ha causado al sistema, hoy desprestigiado ante los ojos de los ciudadanos, que están descubriendo con sorpresa que fueron engañados tras la muerte del dictador, cuando los políticos, en lugar de construir, como dijeron, una democracia, pusieron las bases de una sucia partitocracia donde los ciudadanos han sido marginados y son los partidos y los políticos los que han acaparado todo el poder, las ventajas y los privilegios.

Si al menos la democracia hubiera alcanzado logros en la convivencia, incrementado la cohesión, la justicia y los valores, logrado estrechar el foso que separa a ricos y pobres, creado un Estado racional y eficiente y garantizado la seguridad y la limpieza en los asuntos públicos, la aventura habría merecido la pena y no habría provocado la profunda decepción que atraviesa hoy a España, de parte a parte. Pero el balance de la mal llamada "democracia" es sobrecogedor, acumulando fracasos en educación, cohesión, unidad, seguridad, justicia, igualdad y en otros muchos capítulos.

La imagen dominante de España, 35 años después de la muerte de Franco, es la de un país con casi 5 millones de desempleados, donde avanza cada día más la pobreza, que ha perdido la confianza en sus gobernantes y que se asoma al futuro con miedo. Si a esa imagen lamentable se agregan el desprestigio de la casta política, la existencia de un Estado enfermo de obesidad mórbida y el preocupante avance de la corrupción, con cientos de miles de enchufados y amigos del poder, que parasitan al Estado sin aportar nada a cambio, y el lugar destacado que España ocupa en el ranking mundial del desempleo, la desconfianza ciudadana, el abandono de los jóvenes, la destrucción del tejido productivo, la prostitución, el tráfico y consumo de drogas, el blanqueo de dinero sucio, los abusos y privilegios de la casta política y otras lacras, puede afirmarse que la falsa democracia española, 35 años después de la desaparición del caudillo, lo ha resucitado y ha convertido la nostalgia en algo posible y creciente en algunos sectores del país que se sienten maltratados.

La inexistencia de una sociedad civil no es un fenómeno exclusivo del Franquismo. Hoy, en plena "democracia", la sociedad civil española está estrangulada y casi en estado de coma, tras haber sido ocupada sin misericordia por unos partidos políticos que carecen de control y que han entrado en todos los rincones y santuarios que les están vedados en democracia: religiones, medios de comunicación, universidades, sindicatos, cajas de ahorro, colegios profesionales, asociaciones, fundaciones, instituciones, empresas, cofradías y cientos de espacios que deberían ser independientes y servir de fermento a la sociedad civil.

Los logros más destacados de la democracia española son la ampliación de determinados derechos, la libertad de expresión, parcialmente neutralizada por el férreo control que el poder político ejerce sobre la opinión pública a través de sus aparatos de propaganda y del antidemocrático uso de los medios de comunicación, y la prosperidad, un fenómeno que fascinó a los españoles y al mundo entero durante las décadas de los 80 y los 90, pero que hoy, después de la desastrosa gestión de la crisis por parte de Zapatero y su gobierno, se está esfumando con una velocidad de vértigo.

A 35 años de distancia de la muerte de Franco, el verdadero debate en España debería ser el de la refundación de una democracia que ha resultado frustrante y fracasada y la firme voluntad de crear ahora una nueva, esta vez auténtica, en la que los políticos y sus partidos estén controlados por los ciudadanos, que son los soberanos del sistema, y en la que la corrupción, el abuso y la iniquidad estén castigados por las leyes, dictadas con consenso ciudadano y aplicadas por jueces independientes, ecuánimes y libres de politización.

Voto en Blanco

20-N, episodios de una guerra interminable
José Antonio Zarzalejos. El Confidencial 20 Noviembre 2010

Almudena Grandes es una notable escritora que acaba de publicar Inés y la alegría, una novela en la que narra la invasión del Valle de Arán por el Ejército de Franco en octubre de 1944 para conjurar el supuesto peligro de que allí se proclamase una especie de República en miniatura. Pero lo llamativo es que la autora -que milita en el izquierdismo más activo- nos promete hasta cinco novelas más bajo el epígrafe de Episodios de una guerra interminable. Y ciertamente, para los que no la vivimos y éramos unos jóvenes universitarios cuando Franco falleció, hoy hace 35 años, la guerra, y sobre todo el franquismo, nos parece una historia interminable. Porque para la literatura -en ocasiones, de magnífica factura-, el régimen del dictador se ha convertido en argumento o en contexto para obras de ficción, y para la izquierda, en una suerte de coartada que transforma el antifranquismo en una ideología reactiva cuando los socialismos -como en el caso español- no han sabido reformularse. También una extrema derecha xenófoba, emboscada en grupos de música metálica y explosiva, se enrola en la engañosa nostalgia del 20-N español para buscar su minuto de gloria.

La guerra primero, y el franquismo después, pueden considerarse la fuente de inspiración de muchos jóvenes y maduros literatos españoles de nuestros días. Además de Almudena Grandes, un veterano editor que falleció sin conocer el enorme éxito de su único libro, Alberto Méndez, escribió en 2004 Los girasoles ciegos, cuatro relatos de guerra y posguerra que conmovieron al mundo cultural español. Méndez obtuvo el Premio Nacional de Narrativa y el de la Crítica, aunque no pudo disfrutarlos. De aquellos relatos salió una discreta película que mezcla los argumentos que Méndez reunió en un libro de amor, odio, compasión, memoria y olvido. Anagrama, la editorial, vendió la considerable cifra de 250.000 ejemplares, que seguramente superó Javier Cercas en 2001 con Soldados de Salamina, una extraordinaria novela -Cercas es quizás, hoy por hoy, uno de los mejores autores españoles, dueño de una prosa tan expresiva como las cimeras de la literatura española- en la que se cuenta cómo el ideólogo falangista Rafael Sánchez Mazas es salvado del fusilamiento por un miliciano. También hubo versión fílmica que, ni de lejos, llegó a la fuerza de la novela.

Son la militancia de este socialismo banal en el antifranquismo y la catarata de literatura que exprime el régimen de Franco y la guerra civil, los factores que frenan el desenvolvimiento dinámico de la sociedad española

Tiempo entre costuras, de María Dueñas, ha sido el gran éxito editorial de este año: una historia amena y humanísima durante el franquismo, siempre ambientalmente presente. Antonio Muñoz Molina ha ambientado también su última obra en esos humores de la guerra y la posguerra, lo mismo que Julia Navarro y tantos otros que merecerían mención. Y Eduardo Mendoza, el gran autor catalán que retrató la capital del Principado en La ciudad de los prodigios, irrumpe de nuevo ganando el Premio Planeta con Riña de Gatos. Madrid 1936. Es decir, en el escenario prebélico fratricida.

Muchas de esas obras son literariamente buenas y han obtenido rotundos éxitos. Pero todas se enmarcan en una época histórica y, desde la ficción o desde recreaciones de hechos reales, nos mantienen anclados en aquellos años fomentando, queriéndolo o no, una particular memoria histórica que es obviamente la de los perdedores del conflicto. Incluso, como cuando ahora se edita la obra de Agustín de Foxá (Nostalgia, intimidad y aristocracia), un autor fervientemente adherido a los primeros años del régimen franquista a través del falangismo y autor de la notabilísima Madrid de corte a checa, la memoria histórica -la de los ganadores- entra en una liza que ha sido aprovechada por el socialismo de Rodríguez Zapatero con la Ley memorial e inútil de 2007, que despierta a los españoles de la voluntaria amnesia acordada en la Transición. Y así nos reconduce a una suerte de sutil discriminación entre “vencedores” y “vencidos”, cuando de unos y de otros quedan los justos en la España que este PSOE impulsó en los años ochenta y ha frenado y retrotraído al pasado en la primera década del siglo XXI con Zapatero al frente.

Y España claudica de nuevo
Pero no son sólo la Ley de Memoria Histórica, la militancia de este socialismo banal en el antifranquismo y la catarata de literatura que exprime el régimen de Franco y la guerra civil con reiteración, los factores que frenan el desenvolvimiento dinámico de la sociedad española. Son los propios acontecimientos presentes, mal gestionados por nuestra clase política dirigente, los que decoran la vida nacional como hace exactamente 35 años. Valgan dos ejemplos: Sáhara Occidental y el Valle de los Caídos.

El 6 de Noviembre de 1975, con el dictador agonizante y víctima ya de un ensañamiento terapéutico brutal, Hassan II puso en pie a 350.000 civiles marroquíes y a 25.000 soldados de su ejército para invadir el Sáhara Occidental español. Tuvimos que ceder -evito detalles que están en los libros de la reciente historia- de manera claudicante, pero no muy diferente a como lo está haciendo el actual Gobierno de Zapatero. Entonces nos retiramos y suscribimos los acuerdos tripartitos de Madrid (España, Mauritania y Marruecos), pero ahora el Ejecutivo de izquierdas -esa izquierda que se hizo prosaharaui por su pulsión antifranquista más que por ninguna otra razón- se calla y asiente a lo que ha podido ser un episodio bochornoso de avasallamiento de los derechos humanos. La ministra Jiménez aduce la realpolitik con la que debemos conducirnos con el reino alauita, pero semejante ataque de pragmatismo no parece compatible con el arrogante Zapatero que no se levantó al paso de la bandera de los EEUU en el Paseo de la Castellana de Madrid en octubre de 2003, ni tampoco con la retirada insolidaria y precipitada de nuestras tropas, en misión humanitaria, de Iraq. Poco le importó al Gobierno que España se indispusiese con la primera potencia mundial y, sin embargo, unos años después, Mohamed VI intimida al presidente y al Consejo de Ministros. ¿Qué diferencia, en lo esencial, cabe deducir entre aquella ominosa retirada del Sáhara de hace tres décadas y media y el silencio sepulcral del Gobierno ante lo que ahora allí ocurre? Alguna existirá, pero de matiz.

Así nos reconduce a una suerte de sutil discriminación entre “vencedores” y “vencidos”, cuando de unos y de otros quedan los justos en la España que este PSOE impulsó en los años ochenta y ha frenado y retrotraído al pasado en la primera década del siglo XXI

El 23 de Noviembre de 1975 se sellaba en el Valle de los Caídos la tumba de Francisco Franco, próxima a la de José Antonio Primo de Rivera. La abadía benedictina y la enorme Basílica de la Santa Cruz se convertían entonces en un gélido panteón. Creímos haber olvidado aquella magnificencia constructiva de dudosísimo gusto -a salvo de las esculturas de Ávalos-, transformándola en un lugar de culto católico y de inocua nostalgia franquista. No parecía dar para más. Sin embargo, de nuevo el abrupto despertar que propició Zapatero con la militancia antifranquista, devolvió el Valle de los Caídos a una actualidad desasosegante. El Gobierno, por razones un tanto confusas, impide el culto en la Basílica y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica se ha dirigido al Presidente para preguntarle “hasta cuándo el Estado va a seguir obligando a las víctimas del franquismo a financiar con sus impuestos la tumba del dictador”, mientras la Federación Estatal de Foros por la Memoria ha convocado una concentración allí. En los periódicos ha aparecido la propuesta -se comenta sola- de “volar” la cruz que señorea el Valle de los Caídos, al tiempo que el Arzobispado de Madrid, en una nota oficial, aduce los acuerdos de 1958 y 1979 -el primero con la Orden Benedictina y el segundo entre el Estado y la Santa Sede-, para que de inmediato los monjes puedan oficiar las misas en el interior de la inmensa basílica.

Sí, han pasado 35 años de la muerte de Franco (¿por qué su familia y la de Primo de Rivera no retiran sus restos y los inhuman en sus panteones familiares para circunscribir el Valle de los Caídos a una mera referencia religiosa como además prevé la Ley de Memoria Histórica?) pero parece que el tiempo se ha detenido. O lo han detenido quienes -generacionalmente vírgenes de las experiencias calamitosas de la guerra civil y de la durísima posguerra- zarandean la Transición con el recuerdo del dictador, obviando desde la Ley de Amnistía a la Constitución de 1978, y, por supuesto, el desarrollo jurídico-político de un pleno Estado de Derecho. Por no faltar, no ha faltado un magistrado que ha solicitado -siete lustros después- la acreditación certificada de la muerte del general; ni siquiera ha faltado tampoco el trance amargo de perder a Luis Berlanga que durante el franquismo dirigió el mejor cine español del siglo pasado -El Verdugo, Plácido- y hubiera podido retratar ahora en clave de astracanada lo que sucede en la España que acaba de dejar para siempre. Como ha escrito el catedrático Francesc de Carreras en referencia a las películas del valenciano: “Eso sí que es memoria histórica de verdad, con todos sus tonos, luces y sombras, y no la película de buenos y malos con la que pretenden adoctrinarnos ahora los grandes simplificadores, aquellos que pretenden sacar réditos políticos de las tragedias humanas”.

Sabias palabras para un pueblo, el español, cansado de que sus dirigentes se encelen con sus fracasos históricos en vez de con sus aspiraciones de éxitos futuros. Pero ésta es la coyuntura de España: hoy los franquistas, cuando griten “¡¡Franco!!” y se contesten “¡¡Presente!!”, puede que tengan razón. Es la consecuencia de las políticas que se practican bajo el epígrafe “episodios de una guerra interminable”.

Costes
EDUARDO SAN MARTÍN ABC 20 Noviembre 2010

Hoy puede que ya sea demasiado tarde. Las amenazas que penden detrás de cada alerta internacional sobre una economía sitiada como la española devoran las hojas del almanaque político. Hemos perdido un tiempo precioso, sobre todo si el desarrollo previsible de los acontecimientos no era muy distinto del que en realidad ha sido. Es muy probable que, en las actuales circunstancias, el horno no esté para elecciones. Pero quienes hace ahora un año desecharon esa solución como demasiado costosa deberían reconocer ahora, como algunos aventuramos entonces, que podría ser mucho mayor el coste de mantener un gobierno vacilante, ineficaz y rehén de sus conservadores aliados sindicales y de sus propios miedos.

Superamos las acechanzas de la crisis de la deuda griega, pagando el precio humillante de un ajuste de caballo que no era exactamente el que necesitaba nuestra economía, y ahora, seis meses después, nos encontramos de nuevo al borde del abismo por cortesía de la deuda irlandesa. ¿Y después? Hasta el propio presidente del Gobierno reconoce que, rebus sic stantibus, la recuperación de la economía española, que anunciaban las trompetas triunfales de la propaganda gubernamental hace sólo unas semanas, no es irreversible, y que tardaremos casi otros dos años en crear empleo neto. Unos pronósticos que suenan aún mucho más sombríos por cuanto los formula alguien que se define como «optimista antropológico».

Las peticiones de Rajoy rebotan, pues, en un escenario de plomo. El calendario electoral (catalanas, municipales y autonómicas) apenas deja ya espacio para unas legislativas y para cuando se produzca un hueco la suerte ya estará casi echada. Pero el líder del PP podría esgrimir argumentos más eficaces contra la acusación socialista de que no ayuda al país porque sólo quiere elecciones. Respondiendo, por ejemplo, que una forma de servir al país y ayudar a nuestra economía es desalojando cuanto antes del poder a un gobierno manifiestamente mejorable.

La casta política, el gran problema económico
Emilio J. González Libertad Digital 20 Noviembre 2010

No es muy normal ver a los empresarios meterse en política porque lo suyo es ganar dinero y no suele convenir a los negocios el meterse con el poder. Es más, hay empresas que buscan acercarse a los aledaños del mismo y medrar en él en beneficio propio. Además, en un país como el nuestro, enfrentarse a quien tiene en sus manos un arma tan poderosa como el BOE, y que no suele tener muchos escrúpulos a la hora de utilizarlo, puede ser bastante arriesgado. Por ello sorprende que las grandes empresas españolas hayan pedido al Rey un cambio de sistema electoral, cuando lo suyo no es eso, sino hacer negocios. ¿Qué les ha llevado a realizar semejante demanda, sabiendo que con ello no sólo se enfrentan al Gobierno, sino también a la oposición? Pues, evidentemente, que la crisis política e institucional que asola nuestro país impide que se solucione la grave crisis económica y social que está arrasando todo cuanto se le pone por delante y que podría desembocar en un desastre de dimensiones inimaginables, con la suspensión de pagos de España y, quién sabe, una posible ruptura de la unión monetaria europea, o con una salida de nuestro país del euro, con todos los desastres que ello implica. Vamos, que sería como un descenso a los infiernos. Pero analicemos con detenimiento lo que piden las grandes empresas y por qué.

Lo primero que demandan es un cambio de sistema electoral, y creo que tienen toda la razón. El modelo actual, basado en la ley d’Hont, impide con frecuencia la formación de mayorías parlamentarias estables, lo que deja al partido ganador de las elecciones en manos de las minorías nacionalistas, las cuales, lejos de pensar en el interés de España, en cuanto tienen la menor ocasión aprovechan para saquearla en un ejercicio de egoísmo sin límites y de deslealtad institucional sin precedentes. Lo cual, dicho sea de paso, se debe también al odio profundo que se profesan socialistas y populares y que les incapacita para ponerse de acuerdo en nada aunque con ello contribuyan a destruir lo poco que ya queda de este país.

A España le sale muy caro que los nacionalistas respalden a un Gobierno, sea del partido que sea, porque la factura que pasan por sus votos es cada vez más onerosa y siempre termina en lo mismo: en que el conjunto de los españoles acaben vampirizados por los intereses nacionalistas y por quien detenta el poder. Lo cual, si ya es de por sí grave, lo es mucho más cuando se tiene una casta política como la actual cuyo único interés es el ejercicio del poder por el poder en sí mismo, sin el menor principio, sentido de Estado ni nada que se le parezca. Pero es que, además, las medidas económicas que tiene que tomar este país necesitan mayorías fuertes y estables que las respalden, incluso en contra de unos agentes sociales que, como critican los propios empresarios, ya no representan a nadie, que no son más que parte del modelo socialista corporativista en parte heredado del franquismo y en parte impuesto por la izquierda en las negociaciones constitucionales que hoy hace aguas por todas partes. Lo que se tiene que hacer, que es mucho y muy importante, se tiene que hacer, sin que los nacionalistas o los agentes sociales tengan la menor capacidad de impedirlo porque ellos son parte del problema, no de la solución. Por ello hay que cambiar el modelo electoral.

El modelo electoral también es clave para contar con mejores y más preparados políticos. Personalmente, tengo serias dudas de que, con un sistema de listas abiertas como el británico, con unos diputados que se deban realmente a sus votantes, a su circunscripción electoral, en lugar de tener que obedecer a quien hace las listas, hoy Zapatero pudiera seguir en el poder. Es más, creo que hace tiempo, viendo su actitud ante la crisis, los propios socialistas ya lo hubieran desalojado de La Moncloa, como hicieron en su momento los conservadores británicos con Margaret Thatcher, o los laboristas con Tony Blair, cuando consideraron que ya no daban más de sí y que podían poner en peligro su reelección. Y lo mismo, probablemente, cabe decir del principal partido de la oposición, que tiene un líder elegido en un congreso a la búlgara y cuyo aparato no permite que surjan en el seno del PP alternativas al mismo que puedan poner en peligro sus privilegios y su poder. Ese es el quid de la cuestión, que explica por qué, con la que está cayendo, no hay elecciones anticipadas ni personas con credibilidad capaces de liderar la salida de la crisis con ese discurso de sangre, sudor y lágrimas que es necesario teniendo en cuenta tal y como están las cosas en nuestra economía. Es el defecto de nuestra democracia enferma, que elimina a los mejores a causa de un sistema electoral perverso; el precio que estamos pagando por ello es el de un paro que se acerca a los cinco millones de personas y el de una crisis que se adivina larga en el tiempo, sin esperanzas de que las cosas vayan a cambiar a medio plazo.

Nada de cuanto está ocurriendo con la situación política e institucional es neutral para las empresas y, por tanto, para la sociedad, porque son las empresas las que crean empleo y bienestar para todos, las que generan la riqueza necesaria que aporta los impuestos para que podamos tener pensiones, educación, sanidad, transporte público, etc. Es el empresario, en definitiva, quien saca adelante a este país, no el político, pero hay que ayudarle a hacer su trabajo y lo que no puede suceder es lo que está sucediendo en estos momentos: que la empresa española no encuentra financiación en el exterior porque los mercados no confían en nuestro país, con independencia de que nuestras grandes compañías sean multinacionales, entidades globales cuya solvencia económica no depende de la del Reino de España, sino del conjunto de sus negocios a nivel mundial. Pese a ello, los mercados, que se han cerrado para nuestro país, las castigan porque tienen pasaporte español y no se fían ni de un presidente del Gobierno que habla mucho, hace poco y siempre trata de engañar a todos, ni de un líder de la oposición que no trasmite la confianza necesaria acerca de su capacidad para sacarnos del pozo tan negro y profundo en que se encuentra hundida nuestra economía. Ya lo decía hace unas semanas The Economist: en este país ganará las elecciones el partido que se dé cuenta antes de que tiene que cambiar de líder. Eso, sin embargo, hoy por hoy no parece posible con nuestro sistema electoral, que se encuentra en el origen de nuestra enorme crisis política e institucional, la cual impide que se solucione la crisis económica. Todo va relacionado y la última se explica, en gran medida, por la primera.

Crisis y renovación de la judicatura
La reciente propuesta de los nuevos presidentes de algunos TSJ ha vuelto a levantar las suspicacias
Alfonso Villagómez www.gaceta.es 20 Noviembre 2010

La judicatura está en crisis en España: dos huelgas de jueces en menos de un año –y una tercera a la vista–, una imagen muy deteriorada de los jueces ante los ciudadanos y la desmoralización creciente en el seno de la carrera judicial por un trabajo cada vez más frustrante, son algunos de los síntomas más relevantes de esta crisis judicial. Una crisis que se une a la del órgano de gobierno judicial, el CGPJ, definitivamente dejado de lado por la inmensa mayoría de los jueces y magistrados de este país, desde el momento en que todos sabemos muy bien lo que del consejo se puede esperar. Un consejo que concentra el fracaso de un órgano innovado en la Constitución pero que, sin embargo, está pidiendo a gritos un replanteamiento sobre el mantenimiento de su misma existencia constitucional. La reciente propuesta de los nuevos presidentes de ciertos Tribunales Superiores de Justicia ha vuelto a levantar las suspicacias y los temores de que los elegidos por el pleno del CGPJ no lo hayan sido por estrictos criterios de mérito y capacidad para el cargo. Quizá –y mientras llega el Godot de la reforma constitucional– haya que ir resituando el papel y funciones de las asociaciones profesionales, a partir del cuestionamiento de los mismos mecanismos internos para la selección y promoción de los asociados. El asociacionismo judicial, reconocido también en nuestro texto constitucional, lamentablemente está perdiendo en estos últimos años todo el bagaje de aspiraciones y valores que alentaron a los primeros magistrados que lucharon en España, y en tiempos mucho mas difíciles, por la democratización de la justicia.

Ahora bien, la asignatura pendiente en el proceso en marcha hacia la modernización de la justicia española no es otra que la del cambio y renovación en la carrera judicial. En la Constitución de 1978, una vez más muy atento el constituyente a la problemática judicial, se recogió el criterio de carrera funcionarial a la hora de ordenar la judicatura; un principio que no era en absoluto novedoso pues había venido rigiendo entre nosotros desde el año 1870. Lo que sí fue novedoso son los principios y valores constitucionales sobre los que este cuerpo de jueces tenían que operar, a partir de entonces nada más y nada menos, que como garantes de los derechos, la libertad, la igualdad el pluralismo y, en fin, de la justicia, entre los ciudadanos. Por esta razón, se imponía la renovación, al menos, en el sistema tradicional de acceso a la carrera judicial para que, reforzando su configuración como un auténtico cursus honorum, se lograran superar los arcaicos esquemas de una oposición de base exclusivamente memorística que sólo consigue fomentar una selección corporativa y disfuncional de los nuevos jueces.

En el Ministerio de Justicia se diseñó en el año 2004 una hoja de ruta para renovar radicalmente el sistema de acceso a la carrera judicial, a partir de los principios de la excelencia y capacidad de los nuevos jueces. Un nuevo sistema que debía trasmitir a la sociedad la idea del ofrecimiento a los mejores licenciados en Derecho de un nuevo método moderno y estimulante para el acceso a la carrera judicial en el que se apostara por la capacidad y por el reclutamiento de los mejores con un claro reconocimiento al talento. Es decir, un sistema de selección de los jueces a partir de unos novedosos presupuestos pedagógicos progresivamente competitivos, inspirados en el sistema de los máster de postgrado y complementado con un posterior muy exigente examen.

Sin embargo, no ha habido noticia desde entonces de dicho plan. Un plan de renovación que no parece que ahora se encuentre entre las prioridades del actual titular del departamento de Justicia en el Gobierno de la nación. Por lo que corresponde hacer un llamamiento para, al memos, estudiar la idea de requerir el título de máster a los nuevos aspirantes a juez, a los que exigirá, en esta línea, la necesidad de sumar dos años más a los cuatro que actualmente constituyen el grado en Derecho. Lo que, sin duda, nos encaminará en la buena dirección de superar definitivamente el opositor endogámico a judicaturas. Porque, no se pude desconocer por más tiempo que el modelo de justicia depende directamente del modelo de juez que tengamos.

*Alfonso Villagómez Cebrián es magistrado de lo contencioso-administrativo.

Cartas marruecas
Alfonso Basallo www.gaceta.es 20 Noviembre 2010

Bajo sus modales de niño pijo maleducado, Hassan II castiga con penas de mazmorra.

España viene perdiendo la Guerra de África desde que los moros nos engañaron como a chinos en el Desastre de Annual (1921). España viene cayendo una y otra vez en los trampas que le tiende el vecino del sur, porque hace tiempo que éste nos tomó la medida. El nuevo Régimen, que cumple ahora 35 años, se inauguró con la pérdida del Sáhara, con una Marcha Verde que la propaganda de Hassan II comparó con la Anábasis de Jenofonte; y el final del ciclo zapaterista (Váyase, señor González II) se está liquidando con la tomadura de pelo de El Aaiún.

Llevamos peleándonos con Muza y Tarik desde el tiempo de los godos y todavía no hemos aprendido. La primera lección que no hemos asimilado es que el vecino del sur no ha salido aún de la Edad Media, y siempre vuelve a la carga. Lo que traducido al siglo XXI son armas territoriales (la reivindicación de Ceuta y Melilla, a las que el primer ministro llama “ciudades ocupadas”, sic) y armas sociales (la inmigración ilegal y la bomba de relojería demográfica). La segunda lección es que bajo los modales de niño pijo mal educado, Mohamed VI castiga con la mazmorra a quien piensa por libre y que utiliza los conflictos fronterizos siguiendo el manual del perfecto sátrapa: no hay nada como inventarse un enemigo exterior para aplacar el gallinero interior y mantener prendida con alfileres la cohesión en un país marcado por el atraso y la desigualdad.

Y la tercera lección es que su fortaleza es nuestra debilidad. Para Rabat es un chollo que Exteriores practique la doctrina Cuba, consistente en regalar millones a quienes te insultan (es lo que hizo Moratinos con Castro y Mohamed VI; y es el guión que seguirá Trinidad Jiménez, cuya no-actuación ante la crisis saharaui no precisa más comentarios). El rey moro debe estar frotándose las manos ante la rendición preventiva del apóstol de la Alianza de Civilizaciones. Porque España tiene con los alauíes la peor de las estrategias posibles: llevar una rama de olivo en el pico.

Historia
España, el Sahara Occidental y Marruecos
Pío Moa Libertad Digital 20 Noviembre 2010

La tesis de que España tiene una responsabilidad directa con los saharauis y en la aplicación de la resolución de la ONU de celebrar un referéndum, sin ser del todo falsa, exagera bastante. Cuando el problema alcanzó su punto álgido, en 1975, hubo algo en lo que coincidían Marruecos, Argelia, Mauritania y el Frente Polisario, y era en la salida de España cuanto antes. Los polisarios, no debe olvidarse, atacaron, mataron y secuestraron a españoles, y actuaban como punta de lanza del régimen prosoviético de Argel. Usa no podía aceptar un Sahara pro argelino, que desestabilizaría y envolvería estratégicamente por tierra a Marruecos, único país pro occidental del norte de África en tiempos de fuerte expansión soviética por el continente. Por ello, ante la hostilidad general hacia España y la debilidad de esta, Washington sólo podía apoyar a Rabat.

La debilidad política de España fue entonces el factor clave. ¿Podía Madrid, en aquellas circunstancias, garantizar el referéndum? Sólo si se hallaba en posición fuerte. Es probable que un Franco en pleno vigor hubiera frustrado la amenaza marroquí y afirmado el compromiso internacional de la autodeterminación pero, justamente, estaba enfermo y a punto de entrar en la agonía. Además, la situación general del país parecía insegura, con un Rey sin excesivas simpatías en el propio régimen y al que la oposición amenazaba con un reinado muy corto. Desconocedores de la realidad social creada por el franquismo –que garantizaría una transición bastante segura y de la ley a la ley, contra peligrosas aventuras rupturistas–, la gran mayoría de los analistas fuera de España, y aun dentro, preveía la entrada del país en una crisis de incierta salida, quizá similar a la portuguesa. Y esta debilidad española pesaba en las expectativas y cálculos estratégicos de unos y de otros, desde luego en los de Usa, cuya prioridad consistía en impedir la desestabilización y la expansión pro soviética de la URSS en una zona tan sensible.

El problema se agravaba porque un referéndum daría casi con seguridad la victoria a un Polisario pro argelino, por tanto pro soviético. El franquismo había previsto una solución mucho mejor organizando el PUNS, un partido saharaui pro español que permitiese el control y explotación de los fosfatos y un territorio amigo como protección de las islas Canarias. Pero Rabat compró a varios jefes del PUNS y el plan naufragó, sin que hubiera tiempo para otra cosa, cuando, por la enfermedad y luego agonía del Caudillo, Madrid daba sensación de fragilidad a todo el mundo.

La influencia useña siempre tiene, desde luego, mucho peso, pero no debe creerse, con las habituales fantasías conspiranoicas, que su Gobierno es todopoderoso y que su CIA controla todos los movimientos políticos en la zona o en cualquier otra región del mundo. Washington sólo puede influir contando con las fuerzas reales de cada región del planeta, que la mayoría de las veces no puede controlar, o sólo muy a medias. De mantenerse una España políticamente fuerte, capaz de articular un mayoritario partido proespañol en el Sahara, Usa se inclinaría muy probablemente por esa solución –no le quedaría otro remedio–. Al no ser así, su interés a favor de Marruecos estaba claro.

El historiador Jesús Palacios acaba de publicar en El Mundo un brillante relato sobre la intervención de Kissinger y de Juan Carlos, y las maniobras y engaños implicados. El resultado, como él señala, fue humillante para España. Quizá la cosa habría podido ser más digna, pero siempre sobre la base de la retirada a favor de Marruecos. Todos querían expulsar a España, y allí se quedaron los poderes regionales, ellos solos, para "arreglar" el embrollo. Ya sabemos cómo lo solucionaron: mediante una guerra muy prolongada que costó a Marruecos ingentes sacrificios y arruinó a Mauritania.

El problema se relaciona con lo que representa para España nuestro vecino del sur, es decir, la única amenaza a nuestra integridad nacional. Y no sólo porque aspira a arrebatarnos Ceuta y Melilla, sino porque su Gran Estrategia parte del recuerdo de los imperios magrebíes de hace siglos, de los que se considera heredero, y que llegaron a ocupar gran parte de la Península Ibérica; sin contar la idea, muy extendida en el islam, de que Al Ándalus podría volver, si Alá lo quiere. La política española, aun buscando la concordia y la relación económica, debe tomar muy en cuenta estas realidades, junto con el hecho desagradable, pero imposible de evitar, de que nuestros aliados Usa y Francia lo son también del Marruecos alauita.

En cambio, vivimos bajo un Gobierno de demagogos baratos e ignorantes, sin idea de los intereses españoles. El PSOE, cuando simpatizaba con el Polisario –debido a su carácter izquierdista–, y creía poder explotarlo para socavar a la derecha, hacía discursos como este de Felipe González en Argelia: "No se trata ya de derechos de autodeterminación, sino de acompañaros en vuestra lucha hasta la victoria final"; "Nuestro pueblo (español) también lucha contra ese Gobierno que dejó al pueblo saharaui en manos de Gobiernos reaccionarios"; "Nuestro partido está con vosotros hasta la victoria". Las solemnes promesas de los centenarios en honradez se multiplicaron cuando el PSOE no gobernaba. Cuando llegó al poder, el partido cambió de disco, y hoy tenemos a individuos como Felipe González, Moratinos o Rodríguez, a partir un piñón con el tirano de Marruecos que, repito, es nuestro único enemigo potencial. El desvergonzado cambio no refleja realismo político, sino algo bastante más turbio, en lo que probablemente tiene algo que ver el dinero de Rabat y posiblemente asuntos más oscuros. Ahora, los saharauis son masacrados ante la mirada cómplice de aquellos que se comprometían a acompañarles hasta la victoria final.

La posición internacional de España es, desde ese punto de vista, mucho más débil que en 1975. El peligro no está en Rabat, sino en Madrid.

Sahara Occidental
España sí es responsable
Carlos Ruiz Miguel Libertad Digital 20 Noviembre 2010

La crisis actual en el Sahara Occidental tiene un primer responsable directo: el Gobierno marroquí. Pero eso no exime de investigar qué otras responsabilidades existen.

La nueva ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, ha dicho que "España no tiene responsabilidades en el Sahara Occidental". Lamento decir que miente. España sí, tiene responsabilidades.

El primer dato que conviene tomar en consideración es que desde 1960 España empezó a informar a Naciones Unidas sobre el Sahara Occidental. Antes de que Argelia fuera independiente. A partir de 1966, las Naciones Unidas han exigido a España, como potencia administradora del Sahara Occidental, que celebre un referéndum de autodeterminación. Antes de que naciera el Frente Polisario en 1973.

España confeccionó en 1974 un censo para celebrar el referéndum exigido. Ese referéndum se suspendió a petición de Naciones Unidas hasta que el Tribunal Internacional de Justicia decidiera si este procedimiento era el exigible o si bien habría que proceder a una entrega del territorio a Marruecos y Mauritania. El Tribunal Internacional de Justicia dejó claro como el agua que la descolonización del Sahara Occidental debía hacerse mediante un referéndum de autodeterminación entre las poblaciones originarias del territorio. Por tanto, no dicen la verdad Moratinos antes y Trinidad Jiménez ahora cuando afirman que la autodeterminación puede hacerse "de otra manera" si así lo aprueban las partes.

Una vez pronunciado el Tribunal, no había excusas para que España celebrara el referéndum. Sin embargo, Marruecos chantajeó a España y, mediante los acuerdos de Madrid, el Gobierno español quiso desligarse de sus responsabilidades. Ese intento no ha sido reconocido por Naciones Unidas. El dictamen del asesor jurídico de Naciones Unidas de 29 de enero de 2002 no deja lugar a dudas: "El Acuerdo de Madrid no transfirió la soberanía sobre el Territorio niconfirió a ninguno de los signatarios la condición de Potencia administradora, condición que España, por sí sola, no podía haber transferido unilateralmente". O sea, que España sigue siendo potencia administradora aunque no tenga el control efectivo del territorio.

La situación no es nueva ni tampoco presenta problemas insolubles. Lo mismo le aconteció a Portugal cuando Indonesia invadió su colonia de Timor Este. Cuando Portugal decidió asumir las responsabilidades que le incumbían como potencia administradora la descolonización de Timor Este se aceleró y hoy es un Estado independiente miembro de Naciones Unidas. Indonesia, Naciones Unidas y Portugal, cada uno por su parte, tenía responsabilidades. Pero la responsabilidad mayor fue la de Portugal. Y el haberla asumido dio a Portugal respetabilidad como Estado.

España es la potencia administradora del Sahara Occidental. España es responsable. Y precisamente por eso, España debe exigir un referéndum de autodeterminación del territorio; y precisamente por eso, España debe condenar cualquier atentado al bienestar de una población sobre la que la Carta de las Naciones Unidas le hace responsable; y precisamente por eso, España no puede firmar acuerdos pesqueros que supongan un expolio de la riqueza de la colonia en beneficio del ocupante; y precisamente por eso, el Gobierno de España no puede permitir que empresas españolas (como FMC Foret con los fosfatos o Jealsa con la pesca) expolien los recursos naturales.

Es cierto que al no tener la presencia efectiva en el territorio, España hay cosas que no puede hacer. Pero hay muchas cosas que sí puede hacer. Y el Gobierno de España es responsable si no hace lo que puede y debe hacer.

El traductor de Nuremberg afirma que los nazis no se arrepintieron
Siegfried Ramler, intérprete de Hermann Göring y otros jerarcas, lo atribuye a su antisemitismo, que les simpedía ver a sus víctimas como seres humanos
EFE / VIENA ABC 20 Noviembre 2010

Siegfried Ramler, intérprete de Hermann Göring y otros jerarcas nazis en el histórico Juicio de Nuremberg, afirma que los acusados de ese proceso no dieron muestra alguna de arrepentimiento, algo que atribuye, entre otros factores, a un antisemitismo que les impedía ver a sus víctimas como seres humanos.

A sus 85 años, Ramler, judío de origen austríaco, es uno de los muy escasos testigos directos aún vivos de ese juicio, abierto hace hoy 65 años y sobre el cual se inaugura mañana un museo en la ciudad alemana en la que se celebró. En declaraciones al diario vienés "Der Standard", el traductor asegura que los acusados nunca mostraron arrepentimiento, sino que "sólo querían explicar cuál no era su función".

"Se trataba de decir: yo no tenía nada que ver, no era mi competencia, no firmé eso, y si lo firmé, entonces lo hice de forma automática", señala. Ramler, uno de los primeros intérpretes simultáneos en procesos jurídicos y luego pedagogo en Hawaii, la raíz de esa aparentemente indiferencia hacia los crímenes cometidos radica en la educación y el antisemitismo, pues daban pie a que "las víctimas no fueran vistas como seres humanos".

"Eso cambió las perspectivas. Matar a seres inferiores era algo diferente", explicó. Asevera que la necesidad que él tenía entonces, a los 22 años, de concentrarse en su trabajo como intérprete simultáneo le facilitó estar presente en el juicio sin sentirse entonces afectado por las atrocidades de las que se hablaba.

El único de los imputados que asumió su posición fue el ministro de Armamento
El Mariscal del III Reich, Hermann Göring, el ministro de Asuntos Exteriores, Joachim von Ribbentrop, militares como Wilhelm Keitel o Alfred Jodl eran "seres humanos comunes y corrientes" que "revelaron sus debilidades en el banquillo de los acusados", comenta el octogenario pedagogo, que acaba de publicar un libro sobre sus recuerdos del juicio, celebrado entre 1945 y 1946.

Ramler destaca que el único de los imputados que asumió su posición fue Albert Speer, el ministro de Armamento de Hitler y "el más inteligente de los acusados principales", condenado a 20 años de cárcel, a pesar de que la Unión Soviética pedía la pena de muerte. "Los demás rechazaban su responsabilidad en todas las atrocidades así: 'toda Alemania se ha hecho culpable, pero yo no puedo hacer nada'", cuenta el intérprete.

Speer, en cambio, respondía: "yo también soy culpable", y fue capaz de desobedecer a Hitler en una de sus últimas órdenes, la de destruir toda la infraestructura de Alemania, algo que de haberse cumplido hubiese atrasado por decenios la reconstrucción del país, añade.

Respecto a Göring, Ramler lo recuerda como un hombre "sobre todo orgulloso y vanidoso", que sí se sintió afectado cuando le reprocharon su estilo lujoso de vida, pero no mostró emoción alguna ante la acusación de haber lanzado una guerra. "Göring se veía como el líder del banquillo de los acusados. Escribía notas a todos los defensores diciéndoles a quién tenían que citar como testigos. Algo que luego se le prohibió hacer", comenta.

Condenado a la pena capital, Göring se suicidó con una cápsula de cianuro de potasio para, según Ramler, evitar la horca, una forma de ejecución que los militares nazis consideraban deshonrosa.

El terrorismo islamista planea atentar contra el Parlamento alemán
El edificio del Reichtag está en el punto de mira de Al Qaeda, según asegura en su edición de la próxima semana «Der Spiegel»
EFE / BERLÍN ABC 20 Noviembre 2010

El edificio del Reichtag, sede del Parlamento alemán, está en el punto de mira de terroristas islámicos, asegura en su edición de la próxima semana la revista "Der Spiegel" que cita informaciones de los organismos de seguridad.

Durante el ataque, que planifican Al Qaeda y otros grupos, deberían tomarse rehenes y perpetrar una masacre con armas de fuego. Las informaciones provienen de una persona que quiere abandonar el mundo del terrorismo islamista y que se ha puesto en contacto telefónicamente en los últimos días con la Oficina Federal de lo Criminal (BKA) alemana.

Según ese informante, el atentado debería ser cometido por un comando de seis personas, dos de las cuales estarían en Berlín desde hace seis u ocho semanas. Otros cuatro terroristas -un turco, un alemán, un africano del norte y otro hombre cuya identidad desconoce el informante- esperan la orden para viajar a Alemania.
El atentado al Reichtag, según ese informante, estaría planeado para febrero o marzo. La semana pasada el ministro alemán de Interior, Thomas Maiziere, anunció que existen indicios concretos de que grupos terroristas planifican un atentado en Alemania par finales de este mes.

"Der Spiegel" asegura que De Maiziere se apoya en una comunicación enviada por la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) de EEUU a la BKA según la cual un grupo chii indio, autodenominado "Saif" (espada) ha sellado un pacto con Al Qaeda y enviarán dos hombres a Alemania para cometer un atentado.

Los planes terroristas
Los dos terroristas, según la revista, deben llegar a los Emiratos Árabes el 22 de noviembre donde recibirán nuevos documentos de identidad con los que continuarán su viaje hacia Alemania. Los dos hombres tendrían un visado par entrar en la zona Schengen. El cerebro del plan, según la comunicación del FBI, es Mushttaq Altaf Bin-Khadri y el encargado de la logística del viaje de los dos hombres sería el traficante de armas Dawood Ibrahim, considerado como uno de los autores intelectuales del atentado de finales de noviembre de 2008 en Bombay (India).

Según "Der Spiegel", mientras que el FBI y la BKA le dan gran importancia a esas informaciones, la CIA y los servicios secretos alemanes, el Servicio Federal de Inteligencia (BND) y la Oficina para la Protección de la Constitución, han mostrado cierto escepticismo.

Según la revista "Focus", De Maiziere, durante su reunión con los ministros de Interior de los 16 estados federados, mencionó a Berlín como una de las ciudades más susceptibles de ser objeto de atentados. Otros blancos terroristas podrían ser Múnich, Hamburgo, Bonn, Colonia o Fráncfort.

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Pornoelecciones y cleptomanía en Cataluña
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 20 Noviembre 2010

El anuncio más obsceno de las elecciones catalanas no es el de Alicia Croft, ni el de su antigua rival en el PP Montserrat Nebrera, con aullido orgásmico y toalla de adúltera de los años 70 en hotel por horas, ni la aparición de profesionales del sexo como la pornoactriz María Lapiedra en la escudería de Laporta o Carmen de Mairena en el papel de Carmen de Mairena, que ha encontrado en la universidad barcelonesa el escenario adecuado a su talento sin que ningún porrista del separatismo haya tratado de impedir, como a Rosa Díez, Savater, Aznar y demás su educado verbo. Ni siquiera el orgasmo a través de la urna dispensado por el Supernormal Montilla a una desprevenida votante, que a lo mejor pensaba estar votando a Albert Rivera. Total, si el jerarca madrileño de Esquerra Republicana, un tal Ridao –que no sé si es el de PRISA o el de presa- se pimpla y se morrea con una reportera y si Durán y Lleida, aquel que tronaba contra la COPE en la tribuna del Congreso y en nombre de la religión, le pregunta a otra reportera ebúrnea si lleva sujetador y si le excita su calva, está claro que el sexo es una de las dos religiones laicas y transversales de Cataluña.

La otra religión en el sentido estricto del término (re-ligare, que cabe entender como la vuelta al vínculo con Dios mediante el arrepentimiento y, allá en el Otro Mundo, a la víspera sin vípera del Pecado Original) es el robo a cuenta de la construcción nacional de un Estat Catalá Cleptocràtic y Social, la cleptomanía como rito iniciático en la tribu y costumbre siempre imputada a otros. A esa advocación responde el anuncio más explícito de la pornocampaña: el de las juventudes de CiU -siempre sensibles, siempre pidiendo "respeto", a lo Corleone- cuyo protagonista es un ladrón vestido de bandera española empeñado en robar a los catalanes, cosa que logra en un cajero automático aunque un patriota reduce al carterista y tiene el detalle de no quemarlo vivo por su atuendo (o sí, pero esa parte del vídeo no la autorizaron Mas y Menos para evitarse el lío de Alicia Croft). Lo que no se ve es si el cajero está en una pared del Palau de Millet, en el mausoleo de Filesa, en la oficina de los cursos de formación pagados por la UE y redestinados a la lúdica reflexión democristiana, en la Caixa B de Narcís Serra, en el paredón del Tres por Ciento del Parlamento Catalán, donde Maragall y Mas pactaron silencio y Estatuto, o en la primera piedra de Banca Catalana, visionaria anticipación del trinque por la Sagrada Causa. Pero culpar a toda una nación, España, de robar a otra subsumida en ella, "rica, desvetllada i feliç" pero inédita en la Historia, o sea, Cataluña, me parece más pornopolítico que los orgasmos amontillados. Como la cleptocracia politico-mediática, abanderada y cleptómana, disfrazada de cleptofobia, está allí tan asentada que supongo que ni se comentará.

terrorismo
Confebask confirma que se han recibido cartas de extorsión de ETA recientemente
El secretario general de la confederación empresarial vasca, José Guillermo Zubia, considera un "sarcasmo" que se hable de "suspensión de actividades" de la banda
EFE | BILBAO El Correo 20 Noviembre 2010

El secretario general de la confederación empresarial vasca (Confebask), José Guillermo Zubia, ha confirmado hoy que empresarios vascos han recibido cartas de extorsión de ETA "en fechas recientes".

En una entrevista en Radio Euskadi, Zubia ha considerado que es un "sarcasmo" que se hable de "suspensión de actividades" de ETA y del inicio de un "proceso" para el final del terrorismo cuando los empresarios siguen recibiendo cartas de extorsión.

"Es absolutamente incompatible" el chantaje y la amenaza a los empresarios con el inicio de un "proceso" de pacificación, ha recalcado.
El secretario general de Confebask ha subrayado que si hay una persona amenazada "está amenazada el conjunto de la sociedad" y ha reclamado que se sea "extremadamente sensible" con la vulneración de los derechos de la persona que eso supone.

Vacaciones fiscales
Por otra parte, Zubía ha dicho que las empresas "están en una situación muy delicada si tuvieran que devolver" las ayudas por las llamadas 'vacaciones fiscales', y ha adelantado que "por eso mismo ni van a estar calladas ni entiendo que vayan a estar quietas" ante la Comisión Europea (CE).

El secretario general de Confebask ha denunciado que, en este asunto, a su entender hay una "clara extralimitación" de la Comisión Europea y ha afirmado que las empresas vascas "seguramente tengan que acudir a los tribunales ordinarios, con el alcance que sea" y "a instancias europeas". "Dado que no pueden ir frente a la CE, tendrán que recurrir posiblemente al defensor del pueblo europeo", ha precisado.

El secretario general de la patronal vasca se ha lamentado de que "el problema es que las empresas son las que pagan el pato pero no son interlocutores de la CE" ya que ésta "no tiene relación más que con los Gobiernos". "Y sin embargo--ha añadido-- altera y exige la devolución por parte de las empresas; pero no exige la devolución de lo que debiera, sino de bastante más de lo que debiera".

A su juicio, el "drama" en este asunto es "que las empresas cumplimos hasta el último renglón lo que se nos exigía con arreglo a la legislación vigente".
Por otra parte, Zubía ha augurado que será "muy difícil" que la economía vasca vuelva a tener niveles de crecimiento similares al periodo anterior a la crisis económica antes de 2013, aunque ha subrayado que el año próximo, "si la serie de medidas que se han adoptado, fundamentalmente en EE.UU., tienen impacto, creo que se producirá una recuperación mayor de la que tenemos en estos momentos, e incluso que empecemos a generar empleo neto".

También se ha mostrado "absolutamente convencido" de que si el próximo patrón de crecimiento de la economía mundial vuelve a ser la expansión del crédito, "la caída será mucho mayor y desde luego a mucho más corto plazo".

Por ello, ha insistido en la necesidad de "ir de nuevo a factores de crecimiento sustentados en el trabajo bien hecho, en el ahorro, en la inversión, etc", lo que a su modo de ver "implicará, entre otras cosas, que la economía tenga que desplazarse hacia zonas donde haya capacidad de demanda", fundamentalmente a los países emergentes.

Con respecto a la situación de la economía española, ha asegurado que está "bastante mejor" que la de Irlanda o Grecia, aunque ha alertado de que "podemos igualarnos si los impulsos de reforma los detenemos". "Hay un aviso claro de que la economía española tiene que ponerse a tono con las economías más desarrolladas en cuanto a competitividad y en cuanto a disciplina del gasto público, si no, iremos mal", ha concluido.

Batasuna admite por primera vez que «por desgracia» hay «kale borroka»
La formación ilegalizada explica a sus dirigentes cómo desmarcarse sin condenar
EP / MADRID ABC 20 Noviembre 2010

Así se desprende del último boletín interno de la formación ilegalizada al que en el que, además de llegar a esta conclusión, consideran que este tipo de acciones son una "desgracia" por lo que reparten un argumentario base para que sus dirigentes sepan como desmarcarse, aunque sin llegar a condenarlos.

Se trata de un documento interno fechado en el mes de noviembre en el que se fija posición acerca de varias cuestiones de actualidad y en uno de los apartados se aborda por primera vez sin tapujos ni eufemismos las "acciones de kale borroka en Bilbo, Donostia, Gasteiz, Arrazua-Ubarrundia". "Por desgracia este asunto tampoco es nuevo", comienza explicando el escrito en relación a los actos de sabotaje conocidos en los últimos días.

En ese sentido asegura que "la izquierda abertzale considera que la utilización de determinados instrumentos de lucha neutraliza la utilización de otros". "Nuestra apuesta es nítida: planteamos la acumulación continua de fuerzas para la creación de nuevas mayorías sociales, de modo que, el proceso democrático avance de forma irreversible. Por supuesto, en consonancia con ese análisis debemos decir que dichos actos de sabotaje están fuera de nuestra estrategia", zanja el argumentario oficial.

Esta estrategia de medida ambigüedad ya ha sido escenificada en público por dirigentes de la izquierda abertzale para salir al paso del repunte de actos de 'kale borroka' experimentado desde el verano. Sin llegar a condenar estas acciones, aseguran que se sitúan "fuera" de su apuesta por las vías "exclusivamente políticas".

En concreto, tras una serie de actos de terrorismo callejero en Vitoria y varias localidades de Guipúzcoa como Andoain, Azkoitia o Zarautz en el mes de agosto
Batasuna emitió un comunicado en el que manifestaba su "apuesta inequívoca por un Proceso Democrático con la utilización de vías exclusivamente políticas y democráticas por lo que cualquier acto que rompe esta estrategia se sitúa fuera de la misma".

Eso sí, a partir de ese discurso oficial, los miembros de la izquierda abertzale hasta ahora habían esquivado el término 'kale borroka' para referirse a la quema de contenedores y ataques a cajeros y otras instalaciones en el País Vasco. El 19 de agosto, en una entrevista para Onda Vasca, el alcalde de la localidad vizcaína de Elorrio, Nico Moreno (ANV) evitó el término al hablar de "hechos cuyo origen se desconoce y además no se sabe muy bien a qué pueden responder"

 

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