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Recortes de Prensa   Domingo 21  Noviembre  2010

 

Política Alzhéimer
Zapatero y Rubalcaba están llevando esa jibarización de la política social a extremos indignantes
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 21 Noviembre 2010

¿QUÉ tiene que ver la «patria potestad» con el paro? ¿O la «muerte digna» con la crisis? Lo pregunto porque el Gobierno se dispone a engolfarse —que no viene de golfo sino de llevar una embarcación tan lejos que no pueda divisarse desde tierra— en un torrente legislativo que regulará ámbitos tan variopintos como las comunicaciones, el juego, la policía, el medio urbano, los residuos, el comercio, los servicios profesionales, el Museo Reina Sofía y así, hasta 26. Y como no puede dejar de ser él, intenta meternos de contrabando la descentralización de la justicia y la cooficialidad de las lenguas, para restaurar dos de los artículos del Estatut rechazados por el Tribunal Constitucional, tal como Zapatero ha prometido a los catalanes. Esto, al día siguiente de haber anunciado en el Congreso, con esa solemnidad reiterativa que se gasta en las grandes ocasiones, que su prioridad preferente es combatir el paro, a lo que dedicará todo su tiempo, esfuerzos y atención.

Este es nuestro hombre, capaz de arrancarse por bulerías en pleno funeral o de tragarse un sable como si fuera un espagueti. El que convierte sus palabras en humo y sus promesas en otras promesas. El inventor de la «política alzhéimer», que se va borrando conforme se ha enunciando. Y encima, quiere que le creamos.


Que la izquierda, sin programa económico desde hace décadas, ha hecho de unos temas que llama sociales y son sólo personales —el divorcio exprés, el matrimonio homosexual, el aborto, la legalización de las drogas— el sustituto de una política social colectiva, lo sabíamos e incluso lo aceptábamos, pues algo tenía que hacer al quedarse en pelotas, y el sexo era lo más a mano. Pero embarcarse en esos temas con la crisis que tenemos encima resulta de una frivolidad, o malicia, que asusta. Con Zapatero y Rubalcaba llevando esa jibarización de la política social a extremos indignantes. ¿Es que piensan que los parados olvidarán su triste situación al enterarse de que los maltratadores perderán la patria potestad sobre sus hijos? ¿O que les consolará saber que tendrán una «muerte digna», cuando se mueren a diario moralmente? ¿Lo piensan de verdad? Al menos lo intentan, poniéndose a producir leyes como si fueran churros, para no dejarnos respirar con tal diarrea legislativa. Y si encima buscan boicotear la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut, el escamoteo se convierte en sarcasmo intolerable.

Dan ganas de decirle aquello de «Zapatero a tus zapatos», es decir, a la crisis, que debería de ser su primera, segunda y tercera preocupación, como él mismo dijo. Pero recordarle sus palabras es tan inútil como contemplar la campaña electoral catalana sin soltar la carcajada.

Realismo socialista
«En la política exterior española actual concurren la doble moral, el prejuicio ideológico y la debilidad de una posición hacia el exterior rodeada de prevenciones que la inmovilizan»
JAVIER ZARZALEJOS El Correo 21 Noviembre 2010

No hay nada de sorprendente en la posición que ha adoptado el Gobierno socialista ante la represión marroquí en El Aaiún. Todo lo contrario. Semejante actitud guarda una coherencia impecable con lo que el Gobierno entiende que es la política exterior que debe seguir España. El Gobierno que calla ante la represión marroquí alegando razones de interés nacional es el mismo que emplea sus energías en el empeño frustrado de convencer a la Unión Europea de que proporcione oxígeno a la dictadura cubana. Es el mismo que ignora a la oposición democrática en Venezuela, y que arrastra los pies para emitir tarde y mal un comunicado de reconocimiento de Liu Xiaobo, disidente chino y último premio Nobel de la Paz.

En la política exterior española actual concurren la doble moral, el prejuicio ideológico y la debilidad de una posición hacia el exterior rodeada de prevenciones que la inmovilizan. El pretendido realismo no es otra cosa que un truco argumental para justificar posiciones insostenibles. Cuanto más se dice defender los intereses españoles, peor resultan servidos esos intereses.

Superadas las dictaduras militares en el último tercio del siglo pasado contra las que no dejó de movilizarse, hoy la izquierda ignora tanto los restos del comunismo como otras formas vigentes de autocracias teocráticas o populistas. Con este sesgo los más radicales en la izquierda rinden tributo a las expresiones políticas que niegan los valores de la democracia liberal. Pero en la mayoría de los casos se trata de esa hemiplejia política y moral que considera aceptable e incluso aconsejable para otros lo que a nosotros nos resultaría insoportable. Esa fascinación por Cuba, ese atractivo que Chávez ejerce es el legado de aquellos hijos de la burguesía que proclamaban lo de 'prohibido prohibir' en las calles de París mientras jaleaban a Mao y su 'revolución cultural', de la que con seguridad habrían sido víctimas si en vez de vivir en la Francia de los derechos del hombre hubieran vivido en la China que sufría las atrocidades de los guardias rojos.

Desde esta doble moral, la izquierda en el Gobierno ha desplegado su prejuicio ideológico hasta límites autodestructivos de su credibilidad. Para que nadie pudiera acusarles de influencias 'neocon', han eliminado de su discurso y su política exterior todo rastro de promoción de los valores democráticos, de universalización de los derechos humanos o de sensibilidad hacia el esfuerzo de la oposición a tantos regímenes autocráticos que no merece un gesto de solidaridad de una izquierda que, sin embargo, tanto cultiva la memoria histórica antifranquista. Para que no haya duda, con la Alianza de Civilizaciones como único marco doctrinal identificable, el Gobierno ha incorporado a nuestra política exterior el paradigma multicultural. De este modo, regímenes muy poco recomendables quedan a cubierto de cualquier reproche en nombre del respeto a todas las culturas y desde la equivalencia de todas las supuestas civilizaciones llamadas a ser partes en esta alianza.

Lo que demuestran los casos de Cuba, Venezuela y Marruecos es que el Gobierno, queriendo evitar la sartén, ha caído en el fuego. Alegar que le falta información para pronunciarse sobre lo acontecido en El Aaiún y al mismo tiempo avalar la versión de Marruecos es algo más que ridículo.

El problema, con todo, no es el descrédito en que incurre el Gobierno sino la incapacidad para promover y defender la posición internacional de España. Ante cualquier crisis, llámese la protección del régimen chavista a etarras o el expolio a propietarios españoles, sea la presión marroquí en la frontera de Melilla, o la represión en el Sáhara, el mensaje es siempre el mismo: nada se puede hacer y lo que podría hacerse sería perjudicial para los intereses españoles y los de nuestras empresas. Curioso mensaje éste cuando procede de una izquierda que no deja de exhibir la pretendida superioridad moral de su idealismo frente a esa derecha siempre retratada como cautiva de los intereses de 'los poderosos'.

El Gobierno está dedicado a achicar el agua que le entra por los muchos agujeros de una política exterior irreversiblemente colapsada. El apaciguamiento ineficaz, la tendencia irrefrenable a la propaganda, la expulsión de los valores democráticos del discurso exterior del Gobierno se unen a la centrifugación de España del núcleo de la Unión Europea, el repliegue de la política mediterránea limitada de hecho al monocultivo marroquí y una relación con Estados Unidos en la que nada sustenta ese relato oficial que se empeña en hablar de la cercanía entre Obama y Zapatero. Iberoamérica merecería un capítulo aparte.

El dilema que contrapone valores con intereses en política exterior no solo es falso sino que encubre una debilidad de la que Marruecos parece haber tomado buena nota. ¿O es que acaso sirve a los intereses españoles que Marruecos tenga campo libre para avanzar en sus pretensiones anexionistas cuando se trata de un país que sostiene una reivindicación de alcance estratégico sobre territorio español? ¿Es que la relación con Argelia, degradada para satisfacer a Marruecos, carece de interés para nosotros? A partir de ahora toca aplicarse para prevenir que lo peor ocurra al otro lado del Estrecho. Un buen motivo para no olvidar que en este juego de poder - de 'hard power' y de 'soft power'- que se ventila en el tablero internacional nada hay más provocador que la debilidad.

Uno
Alfonso Ussía La Razón 21 Noviembre 2010

El Gobierno de Marruecos ha reaccionado después de los enérgicos rapapolvos de Rubalcaba y Trini. Y para demostrar su respeto al derecho de información, opinión y expresión, ha autorizado a dos periodistas españoles a entrar en el Sáhara. Rubalcaba ha aplaudido la medida calificándola de «un primer paso» hacia la normalidad informativa. Sólo dos periodistas de medios españoles. En realidad, uno. Porque el corresponsal de «El País», por lógica, será un corresponsal de Rubalcaba. No lo escribo con ánimo de crítica, sino como consecuencia de la trayectoria del periódico gubernamental, último clavo con el que cuenta el Gobierno socialista para esquivar el desastre que se le viene encima. Mi respeto al sentido de la libertad del diario «El Mundo» es absoluto. Pero por muy buena corresponsal que sea Ana Romero, le van a faltar ojos, y manos y sensaciones para conseguir cubrir en soledad la tragedia sahariana y saharaui.

Póngase en otro escenario. En similares circunstancias, un Gobierno del Partido Popular se humilla ante Marruecos. Su ministro de Asuntos Exteriores aguanta una rueda de prensa en la que su colega de una dictadura coronada insulta a los medios de comunicación españoles sin replicar al cónsul del tirano. Posteriormente, otro enviado de Mohamed convence al ministro del Interior de que todo lo que se ha dicho y escrito es mentira, y que en prueba de buena voluntad, se va a permitir la entrada en el Sáhara a dos periodistas españoles. Uno de «El Mundo», y otro de LA RAZÓN o «ABC» o «La Vanguardia». Y para colmo, el ministro califica esa media con optimismo y satisfacción, considerándola un «primer paso». ¿Se figuran los lectores la reacción de los de Prisa?

«El Mundo» ha criticado la medida, y a pesar de la indignación del resto de los medios, enviará a su corresponsal. Entiendo su decisión. Al menos llegará a España la noticia diaria del Sáhara de la prensa independiente, no sólo de la prensa independiente de la mañana, que en palabras del inolvidable Santiago Amón no es más que eso, la prensa que se independiza de la mañana. Para el resto de los periódicos, con LA RAZÓN en primera fila, «el primer paso» es una burla más del Gobierno marroquí al «acojonaíto» Gobierno de España, además de un lacerante agravio comparativo. Ni Fidel Castro se hubiera atrevido a tan ridícula propuesta. «De acuerdo, que informen, pero sólo un periodista», en el caso que nos ocupa, una periodista del diario «El Mundo». Trabajo tiene por delante. Y además se sentirá continuamente vigilada, molestada y trampeada por el rígido sistema policial impuesto por el que convence a Rubalcaba. Mejor uno que ninguno, y en ésas estamos.

Pero considerar tamaña desfachatez como «un primer paso» se me antoja una desfachatez mayor. Este Gobierno nuestro ha perdido completamente los fondos y las formas. No estamos lejos de las depuraciones. El Gobierno cuenta con el apoyo incondicional de poderosos medios de comunicación que se dedican a señalar a periodistas libres con el dedo acusador del poder establecido. Medios castristas dirigidos por el ultracapitalismo de izquierdas, que ya me dirán ustedes en qué consiste.

Feliz estancia a Ana Romero, de «El Mundo», en El Aaiún. En su soledad, no podrá con todo. Bastante tendrá con intentar esquivar a quienes estarán las veinticuatro horas del día siguiendo sus pasos o sus sueños. Pero mejor algo que nada. La libertad, en manos de una periodista. El «primer paso».

De la irresponsabilidad a la complicidad con Marruecos
EDITORIAL Libertad Digital 21 Noviembre 2010

La increíble inacción del actual Gobierno de España ante las agresiones intolerables de Marruecos contra la población de un territorio sometido a nuestra tutela por mandato de la ONU, está convirtiendo a nuestro país en cómplice necesario de los delitos contra la legalidad internacional y los derechos humanos que Mohamed VI está llevando a cabo impunemente fuera de sus fronteras.

El papelón de los socialistas en este trágico episodio que está cubriendo de vergüenza a nuestro país no tiene parangón en la izquierda de cualquier otro país civilizado, donde hasta los socialistas anteponen la dignidad nacional a su perversa ideología.

En España, lamentablemente, tenemos a la izquierda más propensa a la traición del panorama occidental, como están comprobando en sus carnes los españoles de origen saharaui que, para mayor escarnio, todavía deben recordar a los mismos que ahora les entregan a las armas marroquíes bramando en la plaza pública por sus derechos cuando estaban en la oposición.

Con una contumacia que entra ya directamente en el terreno de lo delictivo, el Gobierno de Zapatero se niega siquiera a denunciar a un país que agrede a los ciudadanos de un territorio sobre el que, en contra de lo que afirman los socialistas de todo pelaje repitiendo la consigna promarroquí, España sí tiene una clarísima responsabilidad en tanto nación comisionada por la ONU para hacer cumplir su mandato descolonizador.

Trinidad Jiménez, que se está revelando para asombro de todos como muy capaz de superar a su aturdido predecesor en el terreno del ridículo, debería defender la necesidad de hacer cumplir las resoluciones de la ONU que obligan a España a convocar un referéndum de autodeterminación en el Sáhara. Hasta tanto no se sustancie ese proceso democrático, la obligación de nuestro país es impedir que Marruecos utilice ese territorio como una posesión más en la que imponer el totalitarismo propio de esa dictadura.

Si el Presidente del Gobierno u otras altas instituciones tienen algún peaje que pagar al sátrapa norteafricano es su problema. Que encuentren algún otro modo de agradecer lo que hayan recibido de aquél régimen, pero, por dignidad, que terminen ya de mercadear con la sangre de unas personas que, hasta hace muy poco, eran tan españoles como Zapatero y su ministra de exteriores.

ELECCIONES CATALUÑA
¿Y si voto en blanco porque no quiero dar soporte a nadie y sí deseo participar en las elecciones?
PABLO BARRANCO Minuto Digital 21 Noviembre 2010

Gran dilema testimonial, aunque fácil de resolver.

Veamos. La partidocracia actual en España tiene pánico al voto en blanco, ya que se contabiliza y podría manifestar el desprecio de los ciudadanos por las infinitas tropelías que cometen los gobernantes actuales.

Es por dicho motivo por lo que los políticos amarrados a sus poltronas no explican jamás como ejercer dicha opción, de forma que quede flotando en un limbo de dudas la manera de infligirles un castigo tan evidente. En una palabra, casi nadie sabe cómo votar en blanco porque no se informa del procedimiento.

Personalmente, aunque es notorio que participé hasta hace un mes en un proyecto político que al final descubrí que era puro engaño, motivo por el que dimití y no lo votaré ni creo que lo haga gente que inicialmente simpatizaba con los puntos esenciales de su programa que trataban el problema de la inmigración en España; digo que sí voy a votar, claro que sí… en blanco, por esta vez.

Como que me refiero a las elecciones que me corresponden ahora, las del Parlamento catalán del 28 de noviembre, en principio, si por mi fuera votaría a un partido que coincidiera con mi sensibilidad y mis valores personales, pero no lo sé encontrar, a excepción del testimonial y bien intencionado ‘Familia y Vida’ que defiende un modelo de sociedad que ampare, eso, la familia y el derecho a la vida, dos principios indiscutibles para mí.

En mi opinión, la derecha encarnada por el PP o por CiU, a pesar que está a años luz de las propuestas nihilistas de origen marxista que colisionan con todo en lo que creo y me interesa, no cumplen las expectativas que debieran cubrir en función de su pretendido liberalismo y respeto por la tradición y el orden; eso si no mencionamos su propensión a la corrupción, su querencia por el cambalache, y sus erráticos cambios de rumbo ideológico.

Es esta circunstancia, por su potencial utilidad, puede que valga la pena leerme un poco más.

¿Y el voto en blanco?

Permitiéndome parafrasear en parte al excelente periodista Francisco Rubiales (Rubianes N.d.E.), les diré que el voto en blanco es una abstención activa voluntaria y, por lo demás, legítima. Es un voto que se emite desde una concepción de cumplimiento de un deber ciudadano, y hasta puede llegar a tener un componente de apoyo o identificación con el régimen político (o, incluso, con la democracia). Pero, al mismo tiempo, también es un voto que se emite desde la no preferencia o el rechazo por las opciones electorales concurrentes.

Votar en blanco, además, del voto válido o válidamente emitido de conformidad con el ordenamiento (que algunos análisis electorales confunden con el sufragio válidamente expresado a favor de alguna de las opciones electorales), tiene que ser incluido cuando se calculan porcentajes sobre el voto válido.

Y ¿cuál es la diferencia entre voto en blanco y la abstención?

Los votos en blanco se contabilizan y hasta pueden ganar, aunque la partidocracia no otorga representación a esos votos [o sea, dramáticos escaños vacíos], como debiera, si los políticos realmente gestionaran una democracia auténtica.

Los técnicos y expertos simplifican la cuestión afirmando que los que se abstienen rechazan el sistema y le dan la espalda a la democracia, mientras que los que votan en blanco aceptan la democracia y consideran el sufragio universal como un logro de la civilización, pero rechazan de manera activa los programas electorales, o los partidos políticos, o los candidatos, o la corrupción o el abuso de poder o todo eso al mismo tiempo, en un momento dado o regularmente. Ambas son posturas críticas, pero una rechaza el sistema, en su totalidad, y otra acepta el sistema, pero critica a sus gestores, a sus propuestas y a la democracia en su actual versión degradada y degenerada.

Votar en blanco es rechazar a los políticos y a sus programas y comportamientos, mientras que abstenerse se entiende siempre como un rechazo al sistema o no formar parte de él.

¿Y el voto nulo?

El voto es nulo cuando en el sobre que se introduce en la urna se mete una papeleta con alguna anotación o un trozo de servilleta o una foto dedicada, por ejemplo; mientras que el voto es en blanco cuando en el sobre no se mete nada; es decir, cuando en la urna se introduce un sobre vacío. En el caso de las elecciones al Senado es diferente: para que el voto sea en blanco hay que introducir la papeleta en el sobre, pero sin marcar ninguna casilla.

En resumen, el voto en blanco cuenta y el voto nulo no. El voto en blanco no va para la mayoría. El voto nulo no se tiene en cuenta ni siquiera para las estadísticas: no vale nada. El voto en blanco es la aceptación del sistema democrático. El voto nulo es la negación del sistema, siendo de dos tipos: voluntario, por ejemplo para los anarquistas, los antisistema y los vagos y marginados; o involuntario, como si por error metes dos papeletas de distinto partido o la papeleta que incluyes está pintada o rota, o bien incluyes papeles no utilizables legalmente.

En una palabra, por lo que a mí concierne, pienso que si muchos votan en blanco los políticos se implicarán más en su trabajo y no harán lo que les dé la gana, ya que al darse cuenta de que a la gente sí le interesa la política y lo que hacen los políticos, serán los primeros interesados en hacerlo bien, habida cuenta de que los votos en blanco de hoy se puedan convertir en votos a su partido en las próximas elecciones.

Ya saben: si quieren lanzar un aviso contundente a los que hasta ahora han ostentado el poder, en estos momentos, más que nunca, voten en blanco: sobre vacío sin nada dentro.

¡Que no le manipulen más!
Así de fácil.

Después de treinta y cinco años
Carlos Dávila  La Razón 21 Noviembre 2010

“Treinta y cinco años después, ¿a qué coño estamos jugando?, ¿quién es este estúpido que, para tapar sus vergüenzas, está irritando a mucho más que medio país?”

Cuenta El Semanal Digital, el periódico dirigido por nuestro colaborador Antonio Martín Beaumont, que la ex vicepresidenta Fernández de la Vega, hoy sentada para los restos en el Consejo de Estado, tenía preparado “su particular desquite” en el Congreso de los Diputados “cinco minutos antes de ser relevada”. Lean literalmente: “De la Vega quería informar de las actuaciones del Gobierno por las que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas a favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y la dictadura, EN RELACIÓN AL VALLE DE LOS CAÍDOS”. Textual. De la Vega, hija de un distinguido funcionario que llegó a ser delegado de Trabajo en Zaragoza en tiempos de Franco, o sea, de la tal dictadura, no ha podido cumplir sus deseos; Zapatero la ha enviado al limbo de las viejas (y bien pagadas) glorias. La pregunta es ahora, por tanto, la siguiente: ¿retomará la iniciativa su sucesor en la Vicepresidencia, Pérez Rubalcaba? Habrá que planteárselo al astuto hijo de un piloto, antes mecánico en la Guerra Civil, del citado general Franco. Personalmente, dudo que el ministro multiusos se meta en ese jardín.

Pero el jardín está más pisoteado que nunca. En el periódico de la izquierda radical republicana y otras hierbas, Público, firmaba el pasado jueves un artículo Vicenç Navarro, catedrático de Ciencias Políticas de la Pompeu Fabra de Barcelona. Reproduzco unas frases del largo exordio porque no tienen desperdicio. Escribía el citado profesor: “Pero aun cuando la dictadura murió en la calle, la Transición se hizo bajo la nomenclatura del régimen anterior...”. Y sigue: “El hecho de que el Tribunal Supremo quiera enjuiciar –a propuesta del partido fascista– al único juez que se atrevió a llevar a los tribunales a los responsables de los desaparecidos es una muestra de ello”.

En la cama y no en la calle
Vayamos por partes, que diría Jack el Destripador, distinguido maestro: ¿está usted seguro de que “la dictadura murió en la calle”? En los monumentales documentos que hoy, en rigurosa e histórica exclusiva, publicamos en LA GACETA, se demuestra, por si a estas alturas cupiera duda alguna, que el general Franco falleció en la cama, no en ninguna “calle”, y menos la que no ocupaba nunca el Partido Socialista de Zapatero, que estuvo (salvo excepciones como Múgica, que entonces era comunista) guarecido para no pasar problemas. Este afán de los izquierdistas, más o menos de salón, de violentar la Historia es, sobre todo, ridículo. Ahora, además, tienen otro desvelo: el de adjetivar de “fascistas” a todos los que, porque no les da la gana, no piensan como ellos, lo cual es directamente un insulto que no hay por qué soportar sin que se lleven una respuesta. El propio Navarro hace en su mencionado artículo la distinción más maniquea, más totalitaria, que se pueda realizar entre “buenos” y “malos”. Léase: “Los que lucharon por la democracia eran los buenos. Y los golpistas eran los malos”. Con un par, pero, hombre de Dios (con perdón), ¿se puede tildar de demócrata y bueno al pertinaz golpista y afanador de la Guerra Civil, Francisco Largo Caballero?

Extraordinarios documentos
Entre ayer, 20 de noviembre, y mañana, 22 de este mismo mes, están transcurriendo, ¡faltaría más que no fuera así!, las mismas horas que entre los mismos días de hace treinta y cinco años, entre la muerte (repito, en la cama) del general y la proclamación de Don Juan Carlos Rey. Por primera vez se publican documentos extraordinarios de un valor incalculable, y, por primera vez –y no pedimos perdón por ello– los publicamos en LA GACETA. Lo hacemos sin otro fin que el informativo, sin colocar un adarme de nuestra cosecha. Después de haber trabajado concienzudamente en estas fechas sobre estos inéditos pasajes de nuestra historia, personalmente he llegado a dos conclusiones: la primera, que Don Juan Carlos hizo muy bien cuando se negó con contundencia a tomar las riendas del país sólo a título provisional como exigía el presidente del Gobierno, Carlos Arias Navarro; la segunda, que los historiadores que han venido sosteniendo durante todo este tiempo que al Rey se lo daban todo hecho, que él no era más que “lector” de los textos o discursos que fue pronunciando desde la primera enfermedad de Franco (1974) hasta su proclamación (noviembre del 76), han estado profundamente equivocados. Los documentos que publicamos hoy y que ven la luz por primerísima vez así lo atestiguan. El Rey fue su propio redactor. Apartir de aquí, ojo con presentar a Don Juan Carlos como un simple vocero de la trama urdida por sus asesores para llevarle al Trono. El Rey sabía lo que hacía, lo escribía, y eso da muy buena cuenta de su importancia histórica.

La cantinela del franquismo
Han pasado treinta y cinco años y, curiosamente, los que quieren resucitar a Franco son los que dicen aborrecerle. Curiosamente, también la derecha política, mediática y social de España está callada como un difunto. Tolera que se le agravie llamándola fascista y se ve en la obligación de emplear latiguillos tópicos para demostrar su escaso aprecio al franquismo. Esa pertinaz cantinela del “Yo, que nunca fui franquista”, ¿a qué viene ahora? En 1936 ni la República era democrática ni el franquismo tampoco, y ya está, esto es lo que hay.

La desgraciada gobernación de Zapatero y su deplorable Ley de Memoria Histórica –ahora parece que arrumbada por un Gobierno en el que ya no está, ¡Dios sea loado!, la persecutora contumaz de periodistas Fernández de la Vega– nos han retrotraído a una de las etapas más infelices de toda nuestra biografía como país. Zapatero ha despertado a los muertos y los muertos, como réplica paradójica, como un retruécano cruel, nos están intentando degollar. El estúpido y descortés comportamiento del presidente del Gobierno con el Papa de Roma no lo mejoraría en su tiempo ni el más perverso comecuras de León. La revancha de los “buenos” (Zapatero y sus epígonos) contra los “malos” (todo sujeto que se atreva a pensar de distinta forma) ha rescatado no ya el enfrentamiento entre dos bandos sino cosa incluso peor: el abigarramiento en sus reductos de los individuos menos listos de cada facción en maniobras peligrosísimas que no auguran un buen entendimiento general. En su discurso ante las Cortes Generales del 22 de noviembre de 1975, cuyo original reproducimos excepcionalmente, el ya Rey termina diciendo esto: “Si todos permanecemos unidos, habremos ganado el futuro”. O sea, exactamente lo contrario a lo que estamos haciendo.

¿A qué coño estamos jugando?
Treinta y cinco años después, ¿a qué coño estamos jugando en España? El Gobierno que nos ha arruinado no tiene mejor ocurrencia (las “ocurrencias” de Zapatero que denuncia hasta Peces Barba) de cerrar una basílica al culto e impedir que los fieles oigan misa dentro. Claro está que esta barrabasada no es lo mismo que el incendio de las iglesias apenas proclamada la II República, pero ¿quién es este estúpido que, para tapar sus vergüenzas, está irritando a mucho más que medio país? Los documentos de valor incalculable que hoy publicamos en exclusiva nos devuelven al inicio de una época de reconciliación, incompatible con venganzas y enfrentamientos como los que ahora mismo estamos ya padeciendo. Es de higiene pública terminar democráticamente, no hay otra forma, con el fautor de este descomunal desastre.

El terrorista suicida
La capacidad de destrucción de quien no le importa morir matando es inmensa. No pretende ganar una guerra, sino que las democracias renuncien a la gran conquista de las libertades
MARIO VARGAS LLOSA El País 21 Noviembre 2010

Al final de la Segunda Guerra Mundial, un suspiro de alivio recorrió el Occidente: la contienda había sido feroz pero la humanidad se había librado del nazismo y la tiranía de Hitler. El mundo aprendería la lección, los países no se dejarían seducir por caudillos fanáticos y renunciarían a ideologías aberrantes como el nacionalismo y el racismo que habían provocado la reciente catástrofe. Se abría un período de paz y convivencia en el que prosperarían la democracia y la cultura de la libertad.

Era un optimismo precipitado. Entre los vencedores, estaba la Unión Soviética y Stalin no tenía la menor intención de renunciar a su propia versión del totalitarismo y a conquistar el mundo para el comunismo. Muy pronto comenzó la Guerra Fría que, por 40 años, mantendría al planeta en vilo, bajo la amenaza de una confrontación atómica que acabara con la civilización y acaso con toda forma de vida en el planeta.

El desplome de la URSS por putrefacción interna y la conversión de China en un país capitalista (pero vertical y autoritario) despertaron, a fines de los ochenta, un nuevo entusiasmo en todos los amantes de la libertad. El enemigo más enconado, junto con el fascismo, de la libertad se desplomaba por efecto de su fracaso económico y social, sus injusticias y sus crímenes. Una vez más la democracia aparecía como el único modelo capaz de generar la coexistencia en la diversidad en el seno de las sociedades y de producir desarrollo, riqueza y oportunidades dentro de un sistema de respeto a los derechos humanos, legalidad y libertad. Francis Fukuyama encarnó ese espíritu hablando de "el fin de la historia", una etapa en que, superadas las grandes contradicciones entre países e ideologías, poco a poco se establecería un consenso general a favor de la democracia que no se vería perturbado por los fanáticos de izquierda o de derecha, reducidos a minorías insignificantes.

Era pecar de optimismo una vez más. Al mismo tiempo que esta irreal profecía provocaba una polémica internacional, en el Próximo y el Extremo Oriente un nuevo desafío implacable contra la cultura de la libertad se hacía presente encarnado en el integrismo islamista que llevaría su mensaje de odio al corazón mismo de los Estados Unidos, Londres, Madrid y otras ciudades europeas, llenando las calles de millares de muertos inocentes e inaugurando un período de terrorismo internacional que tomó por sorpresa a todo el Occidente. Los atentados se extendieron luego por el África, el Oriente Próximo y el Asia, dejando en ciudades como Nairobi, Dar Es Saalam, Yebra, Mombasa, Casablanca, Sharm el-Sheij, Dahab, Kampala, Bali, Islamabad y prácticamente todas las ciudades de Irak y Afganistán, montañas de cadáveres. (Conviene precisar que el número de víctimas del integrismo islamista ha sido mucho mayor entre los musulmanes que entre los cultores de otras religiones y en los no creyentes).

Pronto el mundo libre descubriría que los tentáculos de Al Qaeda y los grupúsculos afines tenían infiltrados en sus propias comunidades y contaban con cómplices en el seno de familias inmigrantes, a veces de segunda y hasta tercera generación. Los antiguos monstruos estaban vivos y coleando, aunque ahora no dispusieran de grandes ejércitos. No los necesitaban. Su estrategia de acoso y derribo de la democracia contaba con un arma novedosa y dificilísima de combatir: el terrorista suicida.

Ha existido desde la noche de los tiempos, pero, incluso en el Japón, donde morir matando en honor del Emperador fue practicado por muchos japoneses durante la Segunda Guerra Mundial, se trató por lo común de casos aislados, incapaces de hacer variar por sí mismos el curso de una guerra. El terrorista suicida moderno, tal como lo hemos visto operar en Irak luego de la invasión que derrocó al régimen de Sadam Hussein y lo estamos viendo actuar ahora en Pakistán y Afganistán, es algo sin precedentes: un instrumento central de la estrategia diseñada por Bin Laden y sus aliados. No consiste en infligir una derrota militar al Gran Satán (Estados Unidos) sino en irlo socavando mediante atentados contra víctimas inocentes y locales civiles, que siembran la inseguridad y el pánico, desordenan el funcionamiento de las instituciones y llevan a los gobiernos, desconcertados ante esa guerra solapada, hecha de golpes súbitos a blancos inesperados, a tomar medidas de seguridad que a veces contradicen de manera flagrante los más caros principios democráticos y violan una de las mayores conquistas de la cultura de la libertad como son los derechos humanos. Lo ocurrido en Guantánamo o en la cárcel de Abu Ghraib en Irak con los prisioneros sospechosos de colaborar con el terror son sólo dos ominosos ejemplos, entre muchos otros, de cómo la estrategia de Osama Bin Laden va dando resultados.

El terrorista suicida es un arma muy difícil de combatir en una sociedad abierta, donde las leyes se respetan, así como las garantías individuales y los derechos humanos, y donde críticas, doctrinas e ideas se expresan libremente. Puede permanecer desapercibido, infiltrarse y desaparecer entre las gentes comunes y corrientes, preparar sus atentados con una infraestructura mínima y escoger su blanco y su momento con comodidad. La capacidad de destrucción de quien no le importa morir matando es inmensa, ya que esta disposición, insólita para sus adversarios, lo hace poco menos que invisible para éstos hasta el instante mismo de provocar el cataclismo. Por lo pronto, puede moverse con facilidad por los lugares donde va a cometer su inmolación, lugares que jamás podrían estar protegidos en su totalidad. No hay manera de que un gobierno esté en condiciones de rodear de vigilancia estricta todos los lugares públicos de un país o una ciudad entera.

De otro lado, el desarrollo espectacular de la tecnología bélica, que permite en nuestros días que artefactos pequeños y manuables causen más estragos que antaño toda una unidad de artillería, facilita enormemente la tarea del terrorista. Hemos visto casos tan sorprendentes como materiales inflamables capaces de incendiar un avión, escondidos en el polvo de los zapatos de un suicida potencial. Dentro de la loca carrera de la especie humana hacia la muerte no es imposible que lleguemos pronto a la aparición de armas atómicas portátiles.

El blanco del terrorista suicida no es por lo común un objetivo militar, que suele contar con sistemas de protección avanzados. Son objetivos civiles, que concentran gran número de personas, edificios públicos, estaciones de metro o de tren, aviones de pasajeros, mercados, centros deportivos. El terrorista suicida no pretende ganar una guerra, ni siquiera debilitar el aparato militar de su enemigo. Quiere aterrorizar a la población civil, sembrar la confusión y el caos, de manera que, presionados por una opinión pública insegura y encolerizada, que exige mano firme a sus gobiernos, éstos conviertan a la seguridad en la primera de sus obligaciones, sacrificándole las otras. Esto ha significado, para las instituciones públicas y las compañías privadas, una multiplicación vertiginosa de gastos y de personal en sistemas de detección de armas y metales, en lugares de trabajo y reunión, almacenes, bibliotecas, estadios, lugares de diversión, dificultando el transporte y perturbando la vida cotidiana a extremos a veces de pesadilla para la mayoría de la población.

La consecuencia más grave de la amenaza del terrorismo suicida que planea hoy sobre el Occidente democrático y liberal, es que éste, en sus esfuerzos por defenderse contra la repetición de matanzas como las de las Torres Gemelas de Manhattan o la Estación de Atocha de Madrid, va renunciando a las grandes conquistas de la cultura de la libertad, reduciendo o aboliendo los derechos que garantizan la privacidad, el principio de que nadie es culpable mientras no se demuestre judicialmente que lo es, la prohibición de la tortura, el habeas corpus, el secreto bancario, el derecho de crítica, la libertad de expresión, y confiriendo a los cuerpos militares y policiales de inteligencia, especializados en la lucha antiterrorista, un poder que escapa parcial o totalmente al control de los órganos representativos del Estado de derecho como el Parlamento y el Poder Judicial. Mediante amenazas y chantajes, el terrorismo pretende, y por desgracia a menudo consigue, intimidar a autoridades y órganos de prensa para que renuncien a su libertad de información y de crítica y a veces a la simple verdad a fin de no ser víctimas de represalias, como se vio con el episodio de las caricaturas de Mahoma publicadas en un periódico de Dinamarca.

¡Qué extraordinaria victoria para los líderes integristas que lanzan a sus fanáticos enfardelados de explosivos contra muchedumbres inermes ver cómo las democracias van dejando de ser demócratas con el argumento de que la única manera de defender la libertad es conculcándola y dando pasos que las acercan cada día más a los regímenes autoritarios!

© Mario Vargas Llosa, 2010. © Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2010.

El Gobierno pide a la Fiscalía que investigue ‘las tarjetas del 11-M’
LA GACETA demostró que las SIM prepago siguen vendiéndose sin pedir identificación. La AVT lo denunció ante Industria e Interior. La ley obliga a mostrar el documento de identidad.
Roberto R. Ballesteros. Madrid www.gaceta.es 21 Noviembre 2010

El Ministerio de Industria anunció el pasado 2 de noviembre que trasladará a la Fiscalía la denuncia efectuada el 20 de septiembre por la Asociación Víctimas del Terrorismo. La AVT alertaba entonces de que en algunos locutorios de Madrid y Barcelona se podían comprar tarjetas telefónicas prepago sin necesidad de mostrar el documento de identidad. Este modus operandi contraviene la Ley 25/2007 de conservación de datos, que desde el 9 de noviembre de 2009 obliga a todos los usuarios de una SIM prepago a identificarse ante las operadoras.

La AVT puso la denuncia ante los ministerios de Industria e Interior después de que LA GACETA mostrara a través de un vídeo, emitido por Intereconomía TV, cómo estas tarjetas continúan vendiéndose sin control, exactamente igual que antes de que entrara en vigor la normativa. El vídeo hizo la comprobación en los madrileños barrios de Lavapiés y Villaverde y en la barcelonesa zona de El Raval.

La denuncia de las víctimas servirá también para que el Gobierno se ponga las pilas. “Los hechos denunciados serán considerados en el desarrollo de las actuaciones de control e inspección que esta Subdirección (de Inspección y Atención al Usuario) realice sobre el cumplimiento de las obligaciones de la Ley 25/2007 por parte de los operadores de telecomunicaciones”, informó Industria a la AVT.

El vídeo mostraba cómo un periodista con cámara oculta entraba en los locutorios y pedía una tarjeta prepago diciendo explícitamente que no tenía intención de identificarse. En la mayoría de los casos, no había problema para adquirir la SIM. “Tengo Movistar, tengo Vodafone, tengo Orange, tengo todo”, explica amablemente uno de los dependientes. “Pero éstas las cojo, las meto en el móvil y ya puedo hablar. ¿No? Porque yo no quiero líos de registros”, respondemos. “No, no, la metes y ya está”, contesta con seguridad. “¿Pero luego no me llamarán y me dirán que si no me registro me cortan el teléfono? ¿No me pedirán documentos ni nada? Es que ése es mi problema”, insistimos. “No, no, tú no te preocupes”, nos tranquiliza desde el otro lado del mostrador.

En ocasiones, la respuesta no era tan tajante. El vendedor asegura que en ese momento no tiene tarjetas prepago para vender sin identificar, pero que podría conseguirlas en unas horas. “Pásate a las dos”, dijo uno. “Si te vienes a las seis, ya la tendremos”, afirmó otro.

Otras veces era especialmente llamativo el procedimiento utilizado. El dependiente nos pedía que le disculpásemos un minuto, se iba con la tarjeta oficial a un establecimiento cercano, hablaba con alguien, manipulaba el ordenador y volvía a los pocos segundos. “Ya está activa”, aseguraba a su vuelta sin haber recabado un sólo dato nuestro.

Las tarjetas prepago fueron utilizadas para explosionar las bombas colocadas en los trenes el 11 de marzo de 2004.

Los ataques y boicots a España no han impedido que Marruecos haya recibido este año al menos 11 millones
El «amigo» Mohamed VI
Ante las críticas continuadas, silencio. Ante los ataques, inactividad. Y ante las provocaciones, mutismo. Marruecos tiene en España el perfecto amigo que no se queja pese a los ya incontables incidentes y que, además, no duda en seguir concediéndole fondos para proyectos de todo tipo
Madrid - F. Cancio La Razón 21 Noviembre 2010

De ahí que, tras la última reunión entre los ministros de Interior de ambos países, desde Rabat se jactaran de las buenas relaciones existentes sin hacer la más mínima referencia a Ceuta y Melilla, al Sáhara, a la retención y expulsión de periodistas españoles... Todo buenas palabras para no enfadar, al menos cara a cara, a España, un amigo que este año le ha donado almenos 11 millones de euros y en los últimos 15 meses, cerca de 16. Y otro dato: sólo en 2009, Marruecos obtuvo más de 205 millones en subvenciones europeas.

Pero a España parece no importarle que Marruecos sea más amigo todavía de avivar las tensiones y generar polémica. Unas escuetas respuestas tras cada incidente para evitar cualquier tipo de enfrentamiento bastan. Hasta los helicópteros españoles que viajaban a Alhucemas tuvieron que suspender temporalmente sus vuelos porque no dejaban descansar al rey Mohamed VI, que se encontraba en su yate. La Unión Europea, incluso, ha preferido evitar cualquier tipo de conflicto con el reino alauí. Así, ha pedido tranquilidad y no duda en calificarlo como un «socio muy importante».

En lo que se refiere a lo que «gasta» España en Marruecos, los últimos fondos destinados a Rabat los hizo públicos este mismo mes la Agencia Española de Cooperacción Internacional para el Desarrollo (Aecid). Se trata de la segunda concesión a las Organizaciones No Gubernamentales de Desarrollo, para la realización de proyectos de cooperación. Veinticinco millones, de los que más de 1,5 son para trabajos en Marruecos. Unos millones, además, extra, pues el presupuesto inicial de estas ayudas era de 35,3 millones, pero «la mayor recaudación del IRPF 2008 en concepto de “otros fines de interés social”» permitió, en época de crisis, recortes y congelaciones, ampliar esos fondos.

Son cinco los proyectos patrocinados, de los cuales el más beneficiado es el «Programa Al Mutamid 10/11», un festival de música, danza o teatro que obtiene 550.000 euros, la misma cantidad que obtuvo el pasado año y más del triple de lo que, por ejemplo, recibe Intermon Oxfam para mejorar las condiciones de seguridad alimentaria en Haití, afectada ahora por una epidemia de cólera. O casi siete veces más que un programa para personas afectadas por el sida en Guatemala. O quince más que lo que se donará para crear una microempresa ganadera en Etiopía...

El segundo regalo más cuantioso de los que figuran en la lista asciende a 380.000 euros y va destinado a «acortar la brecha de desigualdad de género» en el país. También hay que hacer mención a otros 350.000 euros que se dedicarán a integrar a agentes privados y públicos en el desarrollo rural del norte de Marruecos. Una cantidad cuatro veces superior que la invertida por el Ejecutivo español para luchar contra la desnutrición infantil en Perú.

«Compromisos ambientales»
Por otra parte, hay que apuntar otros 203.000 euros cuya finalidad es fortalecer «la gobernanza y la ciudadanía en el norte de Marruecos». Los últimos 79.300 concedidos al reino alauí durante este año servirán para cumplir los «compromisos ambientales de Marruecos» a través de la Sociedad Española de Ornitología.

Pero con los cerca de 11 millones de este año, además, se han patrocinado otros estudios y trabajos de cooperación chocantes en medio de la actual situación económica del país. A principios de año se invirtieron 500.000 euros en un curso de artesanía y el pasado mes de septiembre se destinó un millón para un foro de juristas o la edición de 3 CD resumen del Festival de Laúd Árabe de Tetuán.

“El mito de la Transición existe, pero se encuentra en declive”
Pío Moa, historiador, analiza lo ocurrido tras la muerte de Franco en ‘La Transición de cristal’ (Libros Libres). Revisa un pasado “del que ha surgido lo que hay ahora”.
Ignacio Peyró. Madrid www.gaceta.es 21 Noviembre 2010

El trabajo intelectual de Pío Moa (Vigo, 1948), ante todo con los 150.000 ejemplares vendidos de Los mitos de la Guerra Civil, ha ejercido una influencia indudable a la hora de poner en duda las versiones oficiales de la historia contada. Ahora, con La Transición de cristal (Libros Libres), somete a análisis otra época clave de la Historia de España.

-¿No se ha convertido a la Transición en un mito al que no se puede someter a crítica racional?
-El mito existe, pero en declive. Este libro continúa en cierto modo otro, Nueva Historia de España, cuya próxima edición pienso dedicar “a los políticos, para que aprendan algo de la historia de su propio país”, porque se empeñan en mirar al futuro, sin aprender nada del pasado. Era preciso abordar la Transición, una etapa histórica de la que ha surgido casi todo lo que ha venido hasta ahora.

-¿En qué falla la historiografía de la Transición?
-La bibliografía existente es buena en la relación de hechos, pero suele flojear en el análisis. Explica el franquismo con tópicos simples, sin distinguir entre dictadura autoritaria y totalitaria. O cree democrática a la oposición antifranquista, cuando era de orientación totalitaria. Pocos mencionan las tres reformas democráticas: la de Fraga, la de Torcuato Fernández-Miranda y la de Suárez. Fraga diseñó una reforma razonable, que se aplicó en parte, pero fue sustituida por la de Torcuato, que a su vez sería desvirtuada por Suárez. Tampoco suele valorarse la herencia franquista, es decir, un país próspero y un pueblo moderado y reconciliado, un capital político que contrapesó muchas demagogias y errores. El influjo del terrorismo casi nunca es sopesado adecuadamente. Estos fallos impiden pasar de la superficie de la Transición.

-Con la Memoria Histórica, parece haberse olvidado que muchos de los exiliados republicanos aceptaron al rey como instancia de reconciliación...
-Los republicanos del exilio procedían del Frente Popular, que aniquiló la legalidad republicana y causó la guerra. Muchos pensaron en Don Juan y luego en Juan Carlos como transición hacia otra república extremista. Y la reconciliación se hizo en el franquismo. Los votantes del Frente Popular vieron las atrocidades de sus políticos, a quienes Marañón, ¡y el mismo Azaña!, llaman botarates y gentes de rapiña. Tras la guerra, pocos querían volver a lo anterior, por dura que fuese al principio la represión franquista. De ahí la reconciliación, que impidió, por ejemplo, que el maquis triunfara. El maquis pretendía volver a la Guerra Civil, recuérdese esto.

-De la terna Fraga-Fernández Miranda-Suárez, éste último era, con diferencia, el menos preparado, pero ha sido quien se llevó los honores de la historia...
-Un capítulo del libro trata de los protagonistas y su destino. Fraga y Torcuato eran muy cultos y conocedores de la historia, Suárez ambicioso, pero ignorante y superficial. Propició una Constitución defectuosa, con él subieron en vertical el paro y el terrorismo, trató de ocultar el origen franquista de la Transición y de él mismo... Su gestión llevó al 23-F. Sólo la posterior reacción ante el felipismo y ante sus desgracias personales lo han revalorizado. Tuvo aciertos como la legalización del PCE, pero muchos más errores, a mi juicio.

-¿Queda algo del famoso “espíritu de la Transición” o ni siquiera hubo tal espíritu?
-Lo hubo, pero ha sido arruinado por el Gobierno actual, que ha desmantelado la Constitución y, mediante la Ley de Memoria Histórica, intenta legitimar al Frente Popular y deslegitimar el franquismo y, por tanto, la democracia y la monarquía.

-¿Por qué la izquierda española afirma que la Transición quedó incompleta y, por tanto, es necesaria una segunda transición?
-Porque una parte de la izquierda, que sólo se resignó pasajeramente a la reforma democrática, se cree ahora lo bastante fuerte para volver al rupturismo.

-¿Hasta qué punto el antifranquismo fue un invento posterior a Franco?
-Éramos pocos los que combatíamos al franquismo. Pero ahora los antifranquistas se han multiplicado. Es grotesco. Ese antifranquismo barato encubre el ataque a la democracia y a la unidad de España.

-Los complejos de la derecha española, ¿vienen de la Transición?
-Vienen de Suárez, que aceptó la presunción de que los antifranquistas tenían legitimidad democrática y procuró ocultar su propia carrera, desviando los ataques de franquista hacia Fraga. Y éste caería en la misma trampa.

-¿No fue uno de los peores errores la prima dada a los nacionalismos?
-Un error gravísimo, que abrió un proceso de balcanización de España. Claro que España no es Yugoslavia y, por ello, difícilmente se impondrá. Pero difícil no significa imposible y todo depende de la reacción a ese proceso.

-¿El calificativo de “revisionista” es una manera de descalificarle?
-Los comunistas llamaban “revisionistas” a quienes osaban revisar los dogmas de Marx y en España hay mucho dogmatismo. Pero la revisión es clave en la historiografía seria.

Atentado contra la libertad de culto
El abad del Valle: “Me niego a creer que quieran repetir lo de 1936”
“La cruz en la cultura de todo el mundo es símbolo de perdón”, afirma el padre Álvarez. “Se está atentando contra la propia Ley de Memoria Histórica”. “El argumento de cerrar por obras es absurdo porque aquíno ha habido ninguna obra”.
Santiago Mata. Abadía de la Santa Cruz www.gaceta.es 21 Noviembre 2010

Los benedictinos del Valle de los Caídos celebraron ayer, por primera vez, el funeral por las almas de “Francisco, José Antonio y los caídos” a puerta cerrada. Les acompañábamos los niños de la Escolanía y quienes estábamos alojados en la hospedería interna del monasterio.

El sectarismo de Zapatero se apunta un tanto contra la Ley de Memoria Histórica –que reconoce el Valle como lugar de culto– contra toda lógica, porque se cierra por obras un lugar sin obras y, sobre todo, dice el abad, contra el deseo de convivencia de los españoles.

Insensatez
Poco antes de descender 60 metros hasta la basílica por el ascensor, preguntábamos al padre Anselmo Álvarez qué diría a las personas congregadas en la puerta del Valle para pedir la demolición de la cruz y la marcha de los monjes. “Es un lenguaje y una propuesta que viene ya del pasado”, que repiten quienes quieren “demoler de la memoria común cosas que están en contradicción con su ideología y han encontrado en la cruz un signo que representa esas actitudes políticas o ideológicas que se oponen a las suyas”.

Ese “volver al pasado” se hace, según el abad, “con la voluntad aparente de repetir hechos del pasado. Es casi imposible no recordar hechos parecidos que tuvieron lugar en 1936, como la voladura del Cerro de los Ángeles. Me niego a pensar que realmente la voluntad vaya en esa dirección, porque para todos, incluidos ellos, fue uno de los gestos más inútiles y estúpidos de aquella contienda”.

Cruz, no espada
“Cuando se habla de la cruz como de una espada clavada en el corazón de España –recuerda el padre Anselmo– parecen recuperar, no sé si de manera consciente, una expresión literal que recuerdo haber leído hacia 1956 en una revista francesa, a la que tenían acceso bastantes exiliados españoles, que con ocasión de concluirse las obras de la cruz expresaron exactamente esta idea”.

Una idea sectaria, según el abad, ya que “ellos saben que si para unos puede tener ese significado, para una gran mayoría de la sociedad española representa algo exactamente inverso. No es ninguna espada, sino un símbolo de victoria sobre la muerte, sobre el pecado; de perdón. Es una pena que hacia un símbolo que no solamente dentro del mundo cristiano, sino en la cultura universal, ha sido asumido como el símbolo por excelencia del perdón, de la reconciliación, de la paz y de la vida, confluyan tal cantidad de odios”.

Entiende el padre benedictino que no es la cruz el auténtico objeto de odio: “La quieren tomar como símbolo de un momento, de una persona, o de un grupo de pensamiento, pero esto no responde a la verdad. La cruz es símbolo de Cristo y sigue siendo el elemento que contiene el mayor potencial de libertad, de paz y de futuro”.

Abrir las puertas
En cuanto a su compromiso de celebrar misa los domingos en el exterior, el abad desea que “vengan muchas personas para unirse con nosotros en esa celebración. Será un símbolo de la unidad de la Iglesia y de esa unidad que ha tenido su base junto a la cruz como símbolo de vida espiritual, de vida humana auténtica y profunda”.

Al pedirle que se dirija a los responsables del cierre, el padre Anselmo recuerda que “se está atentando contra la propia Ley de Memoria Histórica, que define al Valle como lugar de culto” y que “se argumentaba con las obras que estaban teniendo lugar, pero esas obras nunca han tenido lugar hasta este momento”.

La normalidad volverá, afirma por último el abad, cuando “queden abiertas la puerta principal de la basílica y la puerta principal del Valle. De nada serviría abrir una mientras la otra esté cerrada”.

El Gobierno subvenciona otra vez con más de un millón de euros a los sindicatos
La ayuda se destinará a las centrales que representan a los funcionarios. El objetivo es fomentar las “relaciones” entre los empleados públicos y los agentes sociales. Desde 2004, Presidencia ha aumentado un 736% este gasto. El PP ya propuso reducir el volumen de estas partidas.
M. L. A. www.gaceta.es 21 Noviembre 2010

Suma y sigue. La concesión de ayudas públicas a las organizaciones sindicales parece no tener fin. El Boletín Oficial del Estado de ayer recoge de nuevo una subvención del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero a los sindicatos.

En esta ocasión la partida asciende a más de 1,2 millones de euros que estarán destinados a “subvencionar acciones sindicales dirigidas al fomento de las relaciones con las Organizaciones Sindicales de los empleados públicos”.

La distribución de estas nuevas partidas se realizará en función de la representatividad de cada organización, de modo que la mayoría de las ayudas beneficiarán a las centrales que dirigen Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez (CC OO y UGT). Esta concesión viene a confirmar que la crisis económica y el plan de austeridad propuesto por el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero no afectará al desarrollo de las actuaciones de los sindicatos.

Esta concesión viene a confirmar que la crisis económica y el plan de austeridad propuesto por el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero no afectará al desarrollo de las actuaciones de los sindicatos.

Como ya publicó LA GACETA, el Ministerio de la Presidencia ha acumulado un aumento del 736% en subvenciones a las centrales que representan a los trabajadores de la Administración pública. Ese porcentaje tan abultado responde a una comparación, la del presupuesto destinado por el Gobierno de José María Aznar en 2004 al “apoyo instrumental a la negociación colectiva” en la Función Pública –153.260 euros–, y la partida del Gobierno actual de Zapatero a ese mismo fin: más de 1,2 millones de euros.

Ese montante será gestionado por los más de 10.000 delegados sindicales existentes en las administraciones públicas españolas. Pero las centrales sindicales no sólo recibirán este año este millón de euros por sus relaciones con los empleados públicos. Además de estas partidas, los sindicatos también optarán a las convocatorias de ayudas que cada comunidad autónoma organiza para el mismo fin.

Este dilatado presupuesto no sienta demasiado bien a los propios funcionarios a los que indirectamente van dirigidas estas partidas. Los empleados públicos han visto como el Gobierno socialista ha decidido recortarles el sueldo en lugar de reducir las subvenciones destinadas a las organizaciones sindicales. Así, mientras las ayudas que fomentan las “relaciones” con los agentes sociales aumentan más de un 700% en apenas seis años, los funcionarios han comenzado ya a sufrir recortes del 5% de media en sus salarios porque “deben arrimar el hombro en tiempos de crisis”, tal y como les ha solicitado el jefe del Ejecutivo en numerosas ocasiones.

Este incremento de la partida destinada a las organizaciones sindicales que desarrollan su labor en las Administraciones públicas, además, contrasta con el anuncio del Gobierno de Zapatero de recortar hasta en 11.000 los puestos de trabajo estatales.

La decisión de incrementar nuevamente el presupuesto que reciben las centrales procedente de las arcas públicas no es novedosa, pues en los peores años de la crisis Zapatero se ha gastado en las organizaciones sindicales más de 500 millones de euros.
Reducción

Desde el PP, Mariano Rajoy ya propuso en el debate de los Presupuestos Generales del Estado una reducción drástica de las subvenciones destinadas a los sindicatos.

A través de un paquete de 507 enmiendas a las cuentas nacionales, los populares aconsejaron al Ejecutivo que acometiera recortes por un valor total de 750 millones de euros. Esta cantidad permitiría, según el PP, evitar la congelación de las pensiones.

La Diputación de Barcelona gasta más de 340.000 euros en 14 coches
La Administración provincial, presidida por el PSC, tiene 32 vehículos oficiales a su disposición. Todos ellos han sido adquiridos en arrendamiento por cuatro años.
M. L. Alonso. Madrid www.gaceta.es 21 Noviembre 2010

La Diputación de Barcelona se gastará en los próximos cuatros años más de 50 millones de pesetas (343.265 euros) en alquilar 14 vehículos.

Los coches irán directos al Parque Móvil adscrito a la Subdirección de Logística de la Diputación provincial que preside el socialista Antoni Fogué Moya.

El sucesor de Celestino Corbacho al frente de la Administración barcelonesa ha aprobado recientemente la contratación de un servicio de renting –arrendamiento– de dos lotes más de coches oficiales. Cada vehículo costará a los ciudadanos catalanes una media de 6.000 euros anuales; en total, más de 24.500 por coche.

Lejos de recortar gastos ante la situación de crisis, Antoni Fogué –miembro de la Ejecutiva del PSC en Santa Coloma de Gramanet y concejal de Política Social de ese municipio– ha decidido incrementar el gasto en vehículos de la Administración que dirige desde que Corbacho entrara a formar parte del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en 2008.

Este nuevo lote de 14 coches se suma a los 18 que ya están al servicio de la Diputación barcelonesa. En 2008, también siguiendo un sistema de arrendamiento, se contrataron para el uso y disfrute de los empleados públicos de la Administración provincial casi una veintena de coches. El acuerdo alcanzado entonces también tenía una duración de cuatro años y su coste fue todavía más elevado que el del actual alquiler. En total, 552.240 euros desembolsó la Diputación por los vehículos.

Según fuentes de la Diputación de Barcelona, la nueva contratación de un servicio de renting de vehículos no ha supuesto la rescisión del anterior contrato, de modo que, actualmente, la Administración catalana cuenta en su haber con 32.

La gestión realizada por el sucesor de Corbacho en la Diputación catalana dista mucho de la que en materia de recortes superfluos ha venido llevando a cabo la presidenta de la Comunidad de Madrid. Esperanza Aguirre anunció en marzo la eliminación de uno de cada tres coches oficiales del Gobierno regional y animó a los altos cargos dependientes de la Administración madrileña a coger el transporte público.

Por contra, la Junta de Extremadura, presidida por el socialista Guillermo Fernández Vara, cuenta, según ha denunciado el Partido Popular, con 1.637 vehículos a disposición de sus consejeros, asesores, directores generales y demás altos cargos. Es decir, que los directivos de la Administración extremeña disfrutan de más coches oficiales que el propio Parque Móvil del Estado, que cuenta con 490 automóviles.

La fiebre por los coches oficiales que prueba el alquiler de 14 automóviles por parte de la Diputación de Barcelona no es nada nuevo, aunque en contadas ocasiones acaba teniendo consecuencias políticas. Uno de los casos más polémicos fue el protagonizado por la consejera de Economía extremeña, Dolores Aguilar, en 2008, cuando la Junta adquirió para su uso un lujoso coche Lexus, valorado en más de 68.000 euros, que obligó a la consejera a devolver el vehículo y pedir disculpas.

EL JUEZ LO DECLARA IMPROCEDENTE
ERC despidió al gerente del Palacio de Congresos por no ser "sensible" al catalán
Tal y como informa El Mundo el presidente de la Empresa Municipal de Desarrollo Económico de Tarragona, Pau Ricoma, de ERC, destituyó el 21 de junio al gerente del Palacio de Congresos, Alfred Montoro.
LIBERTAD DIGITAL 21 Noviembre 2010

El motivo se recoge en el borrador del informe de despido: desobedecer "instrucciones claras de no firmar ningún convenio con la candidatura Tarragona 2017 si no son capaces de hacernos llegar una copia en catalán del contrato".

El citado documento fue aportado por Montoro al Juzgado, para demostrar que se le despedía por "causas políticas" y el juez le ha dado la razón y ha considerado el despido improcedente.

El gerente considera todo lo sucedido como "surrealista" porque es normal que se hagan en castellano las gestiones de unos Juegos Mediterráneos, avalados por el Comité Olímpico Español, en los que Tarragona representa a España.

En un escrito Ricomà recrimina al ya ex gerente que "más allá de que usted comparta o no los criterios lingüísticos de Presidencia, desobedece las instrucciones recibidas y lo esconde a Presidencia, que se entera por el personal del Palacio". Un incumplimiento "grave" que además transgrede la "buena fe" del contrato y que justifica el despido.

Tanto Ricomà como el líder de ERC en Tarragona, Segi de los Ríos, explicaron tras la destitución que se trataba de una "decisión puramente profesional y que en ningún momento se pone en duda su honorabilidad". Ricomà rehusó hacer cualquier tipo de aclaración a El Mundo, "sobre un escrito que no lleva mi firma", aunque no desmintió ser el autor del mismo.

"Utilizaron ese documento, con un argumento tan peregrino y absurdo como que yo no era sensible al tema del catalán, que además es mentira, para amedrentarme y que pasara por el aro con unas condiciones de despido injustas; se les giró la tortilla, porque yo lo presenté en el Juzgado para demostrar su ineptitud en la gestión y que me despedían por causas política, explica Montoro al diario. "El juez lo ha declarado improcedente y me han pagado lo que me correspondía".

Internacional
Corea del Norte dispone de un potente programa de armas nucleares
Desde 2009 ha construido nuevas instalaciones dedicadas al enriquecimiento de uranio, según ha asegurado el científico estadounidense Siegfried S. Hecker, invitado al país por las autoridades norcoreanas
EP / NUEVA YORK ABC 21 Noviembre 2010

Corea del Norte dispone de unas nuevas instalaciones nucleares dedicadas al enriquecimiento de uranio que contienen "cientos de centrifugadoras", según ha asegurado el científico estadounidense Siegfried S. Hecker, quien fue invitado al país por las autoridades norcoreanas para participar en una visita guiada a la planta nuclear.

El científico estadounidense Siegfried Hecker
Hecker, profesor de la Universidad de Stanford que previamente había dirigido el Laboratorio Nacional de Los Alamos, dijo en una entrevista recogida por el diario 'The New York Times' que se quedó "atónito" por la sofisticación de las instalaciones, en las que vio "cientos y cientos" de centrifugadoras que acababan de ser instaladas y que eran operadas desde "una sala de control ultra-moderna".

Las instalaciones a las que hace referencia Hecker no existían en abril de 2009 cuando los últimos inspectores internacionales fueron expulsados del país. La velocidad con la que se ha construido podría sugerir, según han señalado a este diario fuentes gubernamentales, que Corea del Norte ha recibido ayuda extranjera para eludir las nuevas sanciones que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas impuso a Pyongyang por negarse a someterse a los controles internacionales.

Sin imágenes
Corea del Norte asegura que unas 2.000 centrifugadoras están instaladas, operativas y funcionando, añadió el científico, que explicó que durante su visita guiada, tenía prohibido tomar imágenes y no le estaba permitido verificar si esto era cierto. "Hay razones para dudar si esto es cierto", dijo Hecker, quien añadió que tenía dudas de que Corea del Norte disponga de la tecnología necesaria para completar su reactor.

El responsable estadounidense de las cuestiones relacionadas con Corea del Norte, Stephen Bosworth, visitará Seúl, Tokio y Pekín la próxima semana para debatir éstas y otras cuestiones acerca del país asiático, informó este sábado el Departamento de Estado.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Compromisos redundantes
España necesita, para subsistir como Estado, partidos nacionales potentes.
Gustavo Bueno www.gaceta.es 21 Noviembre 2010

Hace una semana, los presidentes de tres partidos autonómicos españoles, el PP de Catalunya, el Partido Popular Galego y Euskal Herriko Alderdi Popularra –que así figura en el texto del Bartzelonako Konpromisoa–, firmaron un documento que muchos, con voluntarismo ciego, vienen celebrando sin advertir que es síntoma precisamente de una situación insostenible, pues de poco sirve ya recurrir sin más a la agotada Constitución de 1978, como si nada hubiera sucedido en España tras las reformas de los Estatutos.

Si “la experiencia del Estado de las Autonomías” fuese tan armoniosa y estupenda como se pinta desde el panfilismo, ¿qué necesidad tendrían entonces esas formaciones, que se supone ejercen como delegaciones regionales de un mismo partido nacional, de suscribir unos compromisos redundantes que habría que dar por supuestos?

Si, al reunirse, esos dirigentes hablaron en español, ¿por qué ofrecer versiones en cuatro lenguas del texto suscrito?

¿Fue simplemente una broma la advertencia de Feijóo de que hablaría sólo en gallego si Camacho persistía en hablarle sólo en catalán?

España necesita, para subsistir como Estado, partidos nacionales potentes. Cristalizada ya nuestra democracia partitocrática, no cabe improvisar partidos nuevos con fuerza efectiva. Salvo que se rompa el equilibrio actual y se produzca un colapso, quizá no tan lejano. El “Compromiso de Barcelona” debería servir al PP para reconocer la situación a la que ha llegado y tratar, en sus próximas convenciones y congresos, de superar el caos ideológico, político y doctrinal del que está preso.

Un acumulado de partiditos autonómicos nunca podrá conformar una alternativa para España. Fuera la trampa de los complejos localistas, al servicio del secesionismo. Prepárese una campaña electoral única para toda España y sólo en español. Conviértase el PP en un partido nacional de verdad. Pues el PPC, el PPG y el PPPV, aunque pacten entre ellos, no son el PP.

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