AGLI

Recortes de Prensa   Martes 23  Noviembre  2010

 

Los intelectuales y periodistas deben denunciar el mal, el engaño y la opresión
Francisco Rubiales Periodista Digital 23 Noviembre 2010

Sin la ayuda de intelectuales y periodistas, nunca será posible erradicar a la casta política actual, principal culpable de que la sociedad esté infectada de corrupción y plagada de sinvergüenzas y canallas.

Muchos creen que el Imperio del Mal es un concepto lejano que afecta a Irán, Cuba y otros países marcados por la opresión y el mal gobierno, o tal vez encarnado en personajes como Sadám Hussein, Pol Pot o el cruel Mao Tse tung, pero la verdad es que está entre nosotros, en nuestras propias sociedades occidentales aparentemente democráticas, presente y activo en un sistema que promueve el egoísmo y las bajas pasiones y que impide a la inmensa mayoría de la población practicar los valores y desarrollar sus capacidades y talentos.

El mal gobierno, ejercido por el liderazgo mediocre y miserable que anida en muchos partidos políticos, cada día más numeroso en nuestro mundo, es el culpable principal de que nuestra sociedad esté infectada de corrupción y plagada de sinvergüenzas y canallas que promueven la envidia, la avaricia, la división, la insolidaridad y el enfrentamiento entre los humanos.

Frente a la nefasta y poderosa cofradía del poder, dueña de los recursos del Estado y decidida a atrincherarse en los privilegios, incluso en contra de la voluntad popular, el ciudadano libre y decente está indefenso, hasta el punto de que sólo podrá cambiar la situación y regenerar la sociedad con la ayuda de intelectuales y periodistas, cuya influencia en la opinión pública es crucial y decisiva para acabar con le deriva sucia de la política mundial, a principios del siglo XXI.

La esencia del drama que nos envuelve consiste en que las élites que controlan el poder, en especial los partidos políticos, aliadas con quienes se benefician económicamente del sistema, están deformados y corrompidos por un poder que les convierte en monstruos morales que promueven en su entorno todo tipo de miserias, desde la incultura a la insolidaridad, sin olvidar la envidia, la mentira y el miedo, con el único fin de mantenerse en el poder y seguir disfrutando de sus privilegios.

Ante esa situación, la responsabilidad de los intelectuales y de los periodistas, los únicos sectores que tienen capacidad de influir en la opinión pública más que los mismos políticos, es proporcionar información plena y veraz para que los individuos tengan acceso a la verdad y puedan formarse sus propios criterios.

¿Cómo e posible que intelectuales y periodistas, en países como España, por ejemplo, se nieguen a denunciar la corrupción galopante que inunda los poderes públicos, y la incomprensible ineficacia del Estado, incapaz de soluciones los problemas de la sociedad, cuando hasta un niño puede detecta, a simple vista, el favoritismo, el clientelismo, la arbitrariedad, la arrogancia y los manejos antidemocráticos de las autoridades?

La culpabilidad de los intelectuales y periodistas es palpable e indiscutible, sobre todo en el Occidente libre, donde ellos gozan de la libertad suficiente para conocer y difundir la verdad.

El intelectual y el periodista, que tienen la responsabilidad de decir la verdad política a los ciudadanos, se resisten a hacerlo por temor a perder privilegios y recompensas. Para seguir disfrutando de la "protección" del poder sin perder sus ventajas, han desarrollado toda una batería de trucos y recursos fraudulentos, como aparentar objetividad, decir verdades a medias, eludir las acusaciones graves, evitar las verdades que ofenden al núcleo del poder, como denunciar la inexistencia de democracia o culpar a los partidos políticos de ser los mayores obstáculos para la regeneración.

Cientos de periodistas bien entrenados para confundir y diseminar niebla y confusión están actuando en las tertulias como "perros del poder", adscritos siempre a un partido u otro, difundiendo las verdades de los poderosos, que son muy diferentes de las verdades reales, que son las que exige la democracia e interesan al ciudadano.

La clave es hacer ver a la población que los problemas son muy complejos y que su solución está en manos de unas élites que controlan el poder, cuando la verdad es que los problemas son simples y que la solución está en cualquier lugar, menos en las élites, que son las culpables principales de que esos problemas existan y se enquisten.

Actuando de ese modo, operan más como policías del pensamiento, de manera más o menos voluntaria, sirviendo al poder como cómplices, situándose en los espacios del engaño y la propaganda, promoviendo en definitiva la confusión mental y el control ideológico de los ciudadanos.

Si los intelectuales y periodistas dejaran de dar cobertura a la mentira y tuvieran el valor necesario para denunciar la corrupción, las traiciones a la democracia y las arbitrariedades y manejos del poder, la partitocracia tendría que retroceder cubierta de vergüenza y la regeneración se abriría paso, empujada por los ciudadanos libres y decentes, abriendo las puertas a una democracia distinta, donde los ciudadanos, verdaderos soberanos del sistema, pudieran controlar al poder e imponer la ética y la eficacia en los representantes públicos.

Voto en Blanco

Un programa de regeneración
España ha retrocedido más de una década en términos de valor-país por la degradación del sistema público
IGNACIO CAMACHO ABC 23 Noviembre 2010

SI Zapatero quiere reunirse con los principales empresarios del país para algo más que hacerse una foto que avale su maltrecho crédito puede empezar leyendo el informe que la Fundación Everis acaba de evacuar sobre los males que afligen a la patria. Si no lo tiene aún debería pedirle una copia a Eduardo Serra, que se la enviará de mil amores, o a la Zarzuela, que tiene la suya desde el martes pasado. En ese documento la cúpula productiva de la nación —el 90 por ciento del Ibex, 61 altos directivos de empresa en vez de los 25 que pretende llamar Moncloa— emite su demoledor diagnóstico sobre la deriva política que ha empobrecido a España haciéndola retroceder no cuatro años, como el presidente sostiene en su incurable optimismo, sino más de una década en términos de valor-paíscomo media de indicativos de bienestar acumulado. No le va a gustar; se trata de un alegato tenebroso que en buena medida supone un espejo de sus principales errores y de los de una clase política ensimismada en el interior de su burbuja de esclerosis. Pero sería un comienzo para demostrar si su voluntad de regeneración va más allá de la cosmética electoralista.

Lo que propone ese heterogéneo y plural grupo de personas sensatas y expertas en la economía real es un programa de saneamiento social y político que pasa por la refundación de hecho de nuestro degradado sistema. Cualificar la menoscabada nomenclatura pública mediante la selección de méritos de sus miembros; reajustar el modelo autonómico y su insostenible tren de gasto; reforzar la separación de poderes para devolver la imprescindible seguridad jurídica; formular pactos estables sobre asuntos estratégicos como la educación o la energía. En suma, todo lo que no se ha hecho o se ha dejado de hacer en los últimos años, pongamos los últimos diez para no descargar toda la responsabilidad sobre este Gobierno aunque sea a él al que corresponde la mayor parte de esta concienzuda desarticulación de la solvencia del Estado.

Por supuesto que es demasiada tarea para un presidente en fase terminal, y quizá también para su bostezante alternativa. Pero o se empieza pronto a reformular nuestro modelo de gobernanza o la involución socioeconómica se convertirá en irreversible como consecuencia del deterioro de la función política y de la gestión administrativa. Estamos ante un desafío estructural de gran escala, un compromiso regenerativo del que depende al cabo la competitividad de la marca España en un momento en que, tras el rescate de Irlanda, los mercados financieros miran hacia nuestro país con enorme desconfianza. Eso es lo que preocupa de veras a los grandes empresarios y lo que dicen cuando se les pregunta a tumba abierta y con garantía de anonimato. Que se lo digan a la cara a Zapatero, con contratos y favores pendientes, es otra historia, tan improbable como que éste se muestre dispuesto a escucharlos.

España puede ser la siguiente
Editorial www.gaceta.es 23 Noviembre 2010

Cuando hace apenas unos meses el Estado griego fue rescatado por la Unión Europea de su propio despilfarro, todos los Gobiernos se apresuraron a proclamar que ellos no eran como Grecia. Con tal de avalar las enormes diferencias existentes entre los helenos y el resto de vigorosas economías europeas, incluso llegaron a publicarse unos célebres test de estrés en los que se demostraba, tras enormes dosis de contabilidad creativa que dejaban a los gestores de Enron en meros aprendices de brujo, que toda la banca europea –incluida la irlandesa– era sólida. Sin embargo, el rescate de Irlanda ha venido a demostrar que todo este discurso no era más que un castillo de naipes y que, como tal, estaba condenado a derrumbarse. Ahora, los mismos que juraban que no eran como Grecia nos prometen no ser como Irlanda. El problema lo tendremos cuando todos los políticos europeos anden prometiendo no ser como España. Y es que, si bien los problemas económicos de España e Irlanda son en apariencia muy distintos, en el fondo son el mismo: dificultad, casi imposibilidad, de hacer frente a todo su enorme endeudamiento.

Hasta la fecha, Irlanda era para muchos un ejemplo de milagro económico. Todos los defensores del libre mercado apelaban con orgullo al tigre celta como ejemplo de los enormes beneficios que proporcionaban los impuestos bajos y los presupuestos austeros. Motivos los había sobrados: entre 1990 y el año 2000, Irlanda prácticamente duplicó su renta per cápita en términos reales mientras que España, otro supuesto ejemplo de milagro económico, apenas la aumentaba un 30%. No obstante, mientras los mercados libres se encargaban de enriquecer a los irlandeses, el intervencionismo monetario del Banco Central Europeo se empeñaba en empobrecerlos: a partir de 2002, su política de tipos de interés artificialmente bajos cebó –como también le sucedió a España– su burbuja inmobiliaria y la hipertrofia de su sistema bancario, con el terrible pero inexorable resultado de que cuando la burbuja pinchó, su banca también se vino abajo. Por consiguiente, si Irlanda y España han vivido situaciones parecidas durante la última década, parece lógico que también deban enfrentarse a problemas y retos similares. La única ventaja de la que dispone nuestro país en esta comparativa es que el tamaño de su sistema financiero en relación con el PIB no es ni mucho menos tan desproporcionado como en el caso de Irlanda –los activos de la banca irlandesa son 10 veces superiores a su PIB, mientras que los de la banca española, sólo tres–. Pero, en contrapartida, tiene innumerables desventajas: nuestra economía es mucho menos competitiva, nuestros mercados son notablemente más rígidos y nuestras obligaciones implícitas en materia de pensiones son del todo inasumibles.

Si España no quiere convertirse en la nueva Grecia o en la nueva Irlanda dentro de unos meses, resulta del todo urgente que el Gobierno aplique ya ese plan B que de manera unánime le llevan exigiendo desde hace tiempo los economistas de mayor prestigio: un nuevo y más enérgico ajuste del gasto público, una auténtica liberalización laboral que permita crear empleo, una racionalización del sistema de Seguridad Social y una rápida consolidación y privatización de las cajas de ahorros.

La única alternativa a apretarnos el cinturón de verdad es el caos y la ruina económica; aunque precisamente por ello puede que sea iluso siquiera sugerirle a un partido socialista que haga algo con tal de no generalizar la miseria absoluta entre la población. A la historia nos remitimos.

Los 2.446 días
Gabriela Bustelo www.gaceta.es 23 Noviembre 2010

Cada vez resulta más difícil hacer un comentario razonable sobre la situación.

Atención, pregunta. ¿A alguien se le ocurre una sola cosa que este Gobierno haya hecho bien en los últimos dos días? ¿Dos meses? ¿Dos años…? Que no opine nadie que no sea experto, nos dicen ellos mismos. Que no haya pronunciamientos sin datos, nos ordenan. Lo inverosímil es que no haya rebeliones populares todos los días, dada la sobreabundancia de datos. Por ejemplo, en seis años España ha caído al puesto cuadragésimo segundo en la jerarquía de competitividad mundial. Cada vez resulta más difícil hacer un comentario razonable sobre la situación en que estamos sumidos. En cuanto a las escenas que hemos visto estas últimas semanas, sobran los calificativos. El Gobierno nuevo, prácticamente abandonado en manos de un solo hombre, ya apenas menciona la crisis económica mientras en todas las calles españolas se ven personas escarbando en los cubos de basura.

La política exterior está en manos de unos incompetentes que nos abochornan por el mundo entero. Entre tanto, los políticos autonómicos, inmersos en su cotidianeidad, parecen incapaces de considerar la situación en conjunto. España se ha convertido en una entelequia que sólo existe en la cabeza de nuestro enajenado presidente. La realidad española parece irse difuminando día tras día. Entre tanto, la población se anestesia el cerebro con programas de televisión sobre los secretos de los famosos y el estilo de vida de los millonarios. El público lector también ha optado por la ficción como evasión, haciendo disminuir notablemente las ventas de ensayo. Es decir, que ante el desastre nacional, la gente elige el escapismo como medio de supervivencia. Hoy llevamos 2.446 días con Zapatero al frente de nuestras vidas. Cada día que pasa, la situación no hace sino empeorar. La idea de tener que seguir así hasta marzo de 2012 se hace intolerable. El único consuelo posible lo daba un espectador de una tertulia política en un mensaje enviado al programa: “Un buen día despertaremos y esta pesadilla habrá terminado”.

Repensar Europa
JOSÉ MARTÍN Y PÉREZ DE NANCLARES El Correo 23 Noviembre 2010

CATEDRÁTICO DE DERECHO INTERNACIONAL DE LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA.

Europa se parece cada vez más a esas familias aristocráticas de rancio abolengo que, acostumbradas durante generaciones a dar por sobreentendidos los oropeles de la riqueza, se niegan a aceptar que si gastan más de lo que ingresan su declive está asegurado. Nos guste o no, la finca familiar ya no produce lo necesario para mantener el acostumbrado nivel de gasto -y de deudas- y los valores que antaño sustentaban el proceso de integración europea se han difuminado en la bruma del éxito.

Es cierto que existen elementos exógenos a la voluntad europea que también coadyuvan a esta decadencia. Es indudable que, por muy diferentes motivos, el epicentro del mundo se está alejando de Europa y ello coincide además con un momento de cambio de modelo hacia una economía global con reglas radicalmente diferentes a las que hemos conocido en los últimos cincuenta años. Pero la causa principal de la preocupante pérdida de protagonismo europeo hay que buscarla más dentro que fuera.

Hemos dedicado casi dos décadas a disquisiciones institucionales y constitucionales (Tratado de Niza, Convención, Constitución europea, Tratado de Lisboa�) desaprovechando un tiempo precioso en el que otros aspirantes más aplicados (China, India o Brasil) han dado pasos de gigante. Igualmente hemos ido aplazando al modo del avestruz retos que demandaban una decidida acción conjunta. Una política energética propia, un modelo de defensa común, una armonización de la fiscalidad, alternativas al envejecimiento de la población y, sobre todo, mantener una competitividad suficiente para poder seguir financiando un Estado de bienestar que no es precisamente barato -incluido el sostenimiento de las pensiones futuras- son los principales y más obvios. Pero no son los únicos. En realidad, son ya pocos los problemas de entidad que puedan ser afrontados por los Estados individualmente.

Puestos a buscar culpables no resultaría excesivamente complicado aducir que nuestros líderes nacionales han actuado en los últimos años con un desdén y una ligereza que rozan lo temerario. Pero, más allá de este tópico, también las elites intelectuales y la propia sociedad civil hemos hecho dejación de nuestro deber de compromiso. Hemos vivido un ensimismamiento injustificado en el que el único referente moral para articular un vínculo colectivo ha sido la búsqueda del interés material inmediato. Valores imprescindibles para la integración han sido desplazados en la Unión Europea por decisiones basadas tan sólo en un análisis coste-beneficio; tanto doy, tanto recibo. No es, pues, de extrañar que mencionar hoy en público el sueño europeo como ideal de construcción colectiva suene más a sorna que a compromiso común de futuro. Sin embargo, la amenaza para nuestros intereses más primarios es tan patente que no queda mucho margen para más titubeos. Salvo que nos resignemos a asumir sin más el papel de 'parque temático' para los turistas de los nuevos países ricos, la salida no es otra que más Europa. Pero una Europa diferente.

Para empezar no estaría de más que los jefes de Estado y gobierno desempolvaran el 'Informe sobre el futuro de la UE en 2030', que ellos mismos encargaron a un grupo de reflexión, y leyeran con sosiego sus conclusiones y propuestas de actuación. La Europa del futuro precisa instrumentos más flexibles, más eficaces y más intensos tanto para actuar como un verdadero actor único en materia internacional como para dotarse de una política económica propia. Y el problema no es que el nuevo Tratado de Lisboa no sirva. El problema radica en que los Estados -todos los Estados-, con sus posiciones nacionalistas y cortoplacistas, se empeñan en que sus potencialidades no desplieguen plenos efectos. Basta ver los nombres por los que se han decantado los líderes europeos para ocupar los tres sillones institucionales básicos (Van Rumpuy, Barroso y Alsthon) para hacernos una idea cabal de qué tipo de Unión desean: un intergubernamentalismo controlado por los Estados; una Unión débil que no haga sombra a los egos nacionales. Incluso hay algunos Estados -no sólo Reino Unido- que denuestan el proyecto mismo.

Hora es, pues, de que aquéllos que sí confíen aún en las virtudes del blasón familiar europeo se unan con firmeza para afrontar en común el difícil futuro. Es necesario avanzar en la gobernanza económica, como propone Alemania, pero también en la integración política y social. No obstante, el vínculo de unión no puede basarse solo en la suma de intereses individuales ni siquiera en la exigencia inmediata de afrontar en común la actual crisis económica. De alguna forma habrá que buscar un renovado pacto entre las fuerzas políticas principales -al estilo del hecho por socialdemócratas y democristianos al inicio del proceso de integración- que sirva además para cerrar el paso a una ultraderecha en ascenso que, precisamente en los países que más ejemplares parecían (Suecia, Países Bajos, Suecia�), ha convertido en espejismo el supuesto éxito de una sociedad integradora. Habrá que encontrar, en suma, un 'relato de lo colectivo' ambicioso que resulte convincente para las opiniones públicas (nacionales).

Si, como parece, es imposible a 27 habrá que hacerlo entre los que realmente lo deseen. Mecanismos jurídicos inventados no faltan y los de posible invención son tan variados como lo permita la voluntad política real de los Estados. Pero tal voluntad no llegará si no la reclamamos antes desde la sociedad civil quienes, con nuestros votos y opiniones, sustentamos a los gobiernos. Nada hay peor para avalar acciones tan escandalosas como las expulsiones de Sarkozy que el silencio permisivo de la sociedad.

Hay que repensar Europa; y hay que hacerlo pronto.

Frente a inmersión, libertad de elección
EDITORIAL Libertad Digital 23 Noviembre 2010

Tras más de dos décadas de inmersión forzosa, los catalanes no conciben otro modelo educativo. Al menos eso es lo que se desprende de sendas encuestas realizadas por los diarios ABC y El Mundo con motivo de las elecciones autonómicas. Si bien la mayor parte de encuestados censura que la administración obligue a los comerciantes a rotular sus negocios en catalán, o que se imponga una cuota de películas dobladas al catalán en las salas de cine, el plato único lingüístico en la educación discurre por derroteros muy distintos.

La conclusión que puede extraerse de los datos demoscópicos es que la sociedad catalana ha terminado por desensibilizarse en este último tema, y asume como buena la disparatada y liberticida política de inmersión lingüística que se practica en Cataluña desde los años ochenta. En aquel entonces, cuando se empezó a aplicar contra pronóstico –los catalanistas hasta aquel momento decían defender el bilingüismo– la imposición del catalán en la escuela, se levantaron algunas voces críticas dentro y fuera de la propia Cataluña. Los padres castellanohablantes se encontraron ante la disyuntiva de escolarizar a sus hijos en un idioma que, aunque cooficial, no era el suyo o abandonar el principado si pretendían que sus hijos estudiasen en su lengua madre.

La polémica en torno a la inmersión duró bastante tiempo, luego fue diluyéndose y hoy sólo unos pocos mantienen viva la denuncia. La lección es simple. Si el nacionalismo dispone de suficiente tiempo y de los múltiples resortes del poder político, puede conseguir casi cualquier cosa que se proponga. Porque, no nos engañemos, esta misma encuesta hubiera sido impensable hace solo treinta años, cuando el uso del catalán era incluso mayor que ahora. Entonces, ¿por qué los mismos que aplauden la inmersión en la escuela desaprueban la rotulación o el doblaje obligatorios? Sencillamente porque estas dos últimas leyes son muy recientes y su intromisión en asuntos que en nada competen al Estado aún chocan en la conciencia de la población.

Pasado un tiempo, diez o veinte años como en el caso de la legislación educativa, los catalanes se habrán acostumbrado a coerciones hoy tan injustificables y a una mayoría le parecerá bien que existan. La excusa será la misma que ahora y que hace treinta años: la presunta debilidad de la lengua catalana frente al imperialismo lingüístico de la española. Una coartada que se cae por su propio peso cuando lo que vemos y oímos es justo lo contrario. La mayor parte de los catalanes prefiere que sus hijos se eduquen en catalán, luego ¿dónde está esa debilidad? En la educación la débil ahora es la española, una lengua tan poco atractiva que sólo el 4,4% de los padres quieren que sea la lengua vehicular en la enseñanza de sus hijos.

De cualquier modo, ya sean muchos o pocos los catalanes que estén a favor de la inmersión lingüística, el hecho es que esta ley vulnera el principio de libertad de elección de los padres y consagra el monolingüismo de curso obligatorio. La cuestión no es imponer el castellano o el catalán sino algo tan elemental como dejar elegir a los padres en cuál de las dos lenguas cooficiales quieren que se eduquen sus hijos. Si luego el 100% decide que prefiere el catalán, bienvenido sea. Lo importante es que esta unanimidad no se deba a la coacción estatal, sino a la decisión libre y soberana de los individuos, en este caso de los principales responsables de la educación de los niños, que no deben nunca ser los políticos, sino sus padres.

Cataluña
Esquizofrenia lingüística
Guillermo Dupuy Libertad Digital 23 Noviembre 2010

Si, a la vista de algunos videos electorales, uno podría llevarse la impresión de que los catalanes están hechos unos salidos, a la luz de las encuestas que este lunes publicaban ABC y El Mundo, parecería que nuestros compatriotas padecen una profunda "esquizofrenia" en materia lingüística. Juzguen ustedes: aun pareciéndome elevado el porcentaje, sólo al 19,8 por ciento de los encuestados en el sondeo de El Mundo le parece "bien" o "muy bien" que se multe a los empresarios que no rotulen en catalán sus negocios. Así mismo, sólo el 14,6 por ciento prefiere ver una película doblada en catalán. Otro tanto podríamos decir del porcentaje de encuestados que prefieren recibir la documentación de su ayuntamiento exclusivamente en catalán, que sólo alcanza el 26,2 por ciento.

Sin embargo, a la pregunta "¿qué le parece que el 90 por ciento de las asignaturas en las escuelas se imparta en catalán?", un 65,6 por ciento les parece "bien" o "muy bien". Otro tanto podríamos decir de los encuestados por ABC, aun teniendo en cuenta que la manera de recabar la información es muy distinta: así, el 51,6 por ciento defiende que la totalidad o la mayoría de las asignaturas se impartan en catalán.

Aunque deducir respaldo a coactivas inmersiones lingüisticas a partir de las preferencias de los encuestados pueda ser una contradicción en los términos, y por mucho que ambos sondeos sean algo chapuceros a la hora de recabar información respecto a las escuelas, por cuanto excluyen la opción de dar libertad de elección a los padres, me parece que las dos encuestas reflejan cierta incoherencia ciudadana: en los cines y en los comercios, los catalanes todavía se muestran bastante liberales, mientras que en las escuelas uno podría pensar que están mayoritariamente a favor de que sus preferencias no sean eso, una opción, sino una obligación para todos.

Claro que las "normalizaciones lingüísticas" y las "ingenierías sociales" para mayor gloria de la "construcción nacional" vuelven a muchos un poco tarumbas. Un buen ejemplo de ello nos lo daba recientemente Alicia Sánchez Camacho a raíz de sus declaraciones en el Avui, en las que decía que reñía a su hijo si le hablaba en castellano. Mucho se ha dicho –y con razón– de lo poco creíble que fue su posterior desmentido, en el que la dirigente del PP catalán aseguraba que lo que dijo en realidad era que reñía al niño cuando "mezclaba palabras". Por increíble que resulte ese desmentido si tenemos en cuenta que Avui ni ha corregido ni se le ha obligado a corregir nada, no menos increíble es que Sánchez-Camacho haya seguido manteniendo en todo momento que su hijo "tiene como lengua materna el catalán" cuando la madre del niño es ella, Alicia Sánchez-Camacho, una catalana hija de emigrantes de Ciudad Real y Andalucía que tiene como lengua materna el castellano.

Claro que, ¿qué mayor esquizofrenia que esa que proclama al catalán como única "lengua propia" de los catalanes, excluyendo así a la que más de la mitad de ellos tiene como lengua materna y que todos ellos comparten con el resto de los españoles?

El perdonavidas
Arcadi Espada  El Mundo 23 Noviembre 2010

Artur Mas hace grandes esfuerzos de autocontrol. Mucho más ahora que cree que tiene las elecciones ganadas. Todo iba bien, la otra noche en la televisión, hasta que Albert Rivera, empezó a hablar en castellano. Se tompió. A veces, cuando un producto del marketing, la telegenia y los argumentarios frigorificados (es decir, un político de nuestro tiempo) se rompe el resultado es agradable y humano. Pero lo que se vio debajo de las costuras de alambre del líder de Convergencia resultó francamente desagradable: «Fíjese si somos tolerantes que usted habla en castellano en la televisión nacional de Cataluña y no pasa nada.» Eso dijo.

Si la televisión nacional de Cataluña se rigiera por criterios periodísticos habría encadenado de inmediato un diálogo de planos dramáticos entre Mas y Rivera que tal vez le hubiera permitido a éste último replicarle: «¿Qué castigo es, exactamente, el que ha impedido su suma y basta tolerancia?»

Si en Cataluña hubiese una opinión pública, estas palabras del candidato Mas habrían tenido sobre sus posibilidades electorales un impacto similar al sudor de Nixon en su debate con Kennedy.

Si los recién estrenados propósitos críticos contra el nacionalismo de don José Montilla tuviesen algún crédito, él mismo habría salido a afearle a Mas su comentario.

Por si todo fuera poco está el régimen disciplinario de TV3 que en su libro de estilo (elaborado por iniciativa y mérito del socialista Joan Majó) alecciona a los periodistas a preferir una mentira en catalán antes que una verdad en castellano. Dudo, pues, que al candidato Mas le vaya a pasar poco más que esta columna, a cuya salmodia anafórica creo que será capaz de sobreponerse.

Si Cataluña fuese una nación, y no un proyecto nacionalista repetidamente fracasado desde hace cinco siglos, tendría una televisión, una administración y una escuela bilingües.

Si Cataluña fuese, no tendría un protopresidente que perdona la vida a la mayoría de sus ciudadanos, cuya lengua materna es el castellano.

Si Cataluña, sus políticos, sus intelectuales y sus periódicos escribirían un relato veraz donde la presencia del castellano no habría sido el fruto de “una antigua violencia” (para recuperar las inolvidables palabras del Gran Estadista y Español del Año) sino del comercio y la ambición cultural.

Las dudas profundas sobre el carácter nacional de Cataluña surgen, paradójicamente, de esta suma de impotencias antes que de los alambiques del constitucionalismo español. El gran problema del nacionalismo catalán no es España, sino los catalanes: ninguna nación exitosa se ha construido contra sus ciudadanos.

El Sáhara, una herida abierta
«Los problemas no resueltos siempre reaparecen. Así le está ocurriendo al PSOE, que con su actitud sumisa ante Marruecos abre una nueva vía de fuga al voto más comprometido»
JAVIER MADRAZO LAVÍN El Corrreo 23 Noviembre 2010

Quién dijo que se terminó la guerra. Quizá para los muertos. Sobrevivir a la guerra es llevar a cuestas el cuerpo ausente y el corazón emboscado en una batalla llena de gritos que me congelan el alma». La primera vez que escuché este poema, escrito por Mohamed Salem Abdelfatah, fue en el transcurso de una visita humanitaria a los campamentos saharauis, sitos en Tinduf, Argelia. Pude constatar ya entonces todo el dolor y el sufrimiento generados por años de éxodo, exilio y guerra, que la población saharaui ha sabido sobrellevar con dignidad, buscando refugio en sus tradiciones, su cultura ancestral y la fuerza interior de quienes saben, aunque les sirva de poco, que la razón, la historia y el derecho están de su parte.

Este poema, que hoy releo, despierta en mí sentimientos cruzados de solidaridad con el pueblo saharaui y profunda decepción ante el silencio cómplice de la comunidad internacional, que ha decidido conscientemente abandonar a su suerte a una población inocente, víctima de la prepotencia de un Gobierno sin conciencia democrática. No deja de ser una ironía que la nueva generación de poetas saharauis, criados y educados fuera de su tierra, haya encontrado en el castellano una seña de identidad y un vehículo de comunicación frente a la imposición del francés, mientras nuestro país les da la espalda y opta por anteponer los intereses diplomáticos y comerciales a los principios éticos y a los derechos humanos.

Hablamos de una población oprimida, que suma muertos, heridos y desaparecidos, ante la equidistancia del Gobierno Zapatero que ha decidido eludir su responsabilidad en el caso del Sáhara y desentenderse de sus habitantes. Es posible que, como todos sus predecesores, haya confiado en el olvido de una causa más de las muchas que persisten en el continente africano, sin que nadie se ocupe de ellas porque no hay nada que ganar, más allá de la supervivencia de un pueblo. Sin embargo, la realidad es tozuda y los problemas no resueltos siempre reaparecen, poniendo en evidencia nuestras dejaciones. Así le está ocurriendo al PSOE, que con su actitud sumisa ante Marruecos abre una nueva vía de fuga por la cual amenaza con escapar el voto socialista más comprometido.

La complicidad de los sucesivos ejecutivos españoles con el régimen de Rabat ha estado íntimamente ligada a la amistad entre Juan Carlos I y Hassán II, por un lado, y a la pesca y al control de la inmigración ilegal, por otro. Más allá de la posición interesada que en la actualidad mantiene el Partido Popular en relación con el ataque perpetrado contra el Campamento de la Dignidad, en las proximidades de El Aaiún, las dos fuerzas mayoritarias de nuestro país se han inclinado por la contención ante Marruecos, en lugar de hacerlo por la contundencia ante agresiones que están provocando muertes indiscriminadas, detenciones arbitrarias y operaciones militares contrarias a la legislación internacional.

La Liga Española Pro-Derechos Humanos ha presentado una querella ante la Audiencia Nacional, en la que acusa a tres ministros marroquíes de genocidio, crímenes de lesa humanidad, torturas y secuestro, al tiempo que pide una investigación que clarifique las circunstancias en las que perdió la vida el ciudadano español Baby Hamday Buyema, interceptado por las fuerzas de seguridad mientras se dirigía a su trabajo en El Aaiún. Una vez más, una organización social ejerce el papel que corresponde al Gobierno, que, pese a la presión ciudadana cada vez más acuciante, incluso en el seno de su militancia y una parte de su dirección, rechaza condenar una masacre, perpetrada a dos horas de avión de Madrid.

Marruecos no solo impone una mordaza a los medios de comunicación para ocultar al mundo sus actuaciones en el Sáhara; también detiene, retiene y expulsa a representantes políticos, institucionales y ONG, en un alarde de soberbia inaceptable. Y, por si todo ello no fuera suficiente, sus máximos responsables mienten, al negar la evidencia. El ministro de Interior, Taib Cherkaoui, sostiene que el campamento Agdaim Izik fue desmantelado sin un solo disparo e imputa lo ocurrido a «milicias armadas» saharauis, a las que vincula con grupos terroristas. Todo un ejemplo de transparencia, justicia, democracia y compromiso con los derechos humanos, que Alfredo Pérez Rubalcaba respalda al recibir a este personaje con todos los honores.

Al analizar lo que ahora está ocurriendo en el Sáhara debemos mirar hacia atrás y recordar que este territorio fue una colonia española hasta 1975, fecha de la llamada Marcha Verde, con la que Marruecos respondió a un dictamen de la Corte Internacional de Justicia, que avalaba la celebración de un referéndum para la autodeterminación, impulsado por nuestro país en 1974. El régimen de Franco agonizaba en aquellos momentos y la dictadura decidió mirar hacia otro lado, y aceptar la cesión del Sáhara a Hassán II y a Mauritania. Nos encontramos, por tanto, ante una dejación clara que dio lugar a una guerra, que se prolongo hasta 1991 cuando Marruecos y el Frente Polisario suscribieron un alto el fuego, auspiciado por Naciones Unidas, cuya letra el reino alauí ha incumplido desde entonces.
Hassán II, en una de sus últimas entrevistas, resumía así la situación: «Nos hemos hecho con el Sáhara, pero no con el corazón de los saharauis». Una gran verdad.

Las nuevas generaciones de saharauis, lejos de distanciarse de los deseos de independencia de sus padres, los viven aún con mayor intensidad. No confían en Mohamed VI porque les prometió una gran autonomía y ha incumplido su palabra. Además, se sienten discriminados social y económicamente en su tierra, y así Marruecos no se ganará nunca su afecto sino su odio. Los jóvenes en Tinduf, en El Aaiún y en el exilio llaman a la guerra, pero los líderes del Frente Polisario prefieren el diálogo bajo el auspicio de Naciones Unidas. Saben que sin dinero no hay armas y saben también que si el mundo se ha sometido ante Marruecos ellos no serán la excepción.

Del Sáhara y la izquierda (con Franco por ahí) y nueva 'cortafuegos' en Ferraz
'El Siglo' daba ejemplo del debate que pulula en los medios 'zurdos' por el Gobierno y la cuestión saharaui. García Abad criticaba la postura del Ejecutivo y Aguilar recordaba el terrorismo contra españoles del Polisario. En 'El País' daban noticia de nuevos cambios en las funciones de la plana mayor del PSOE.
El Trasgo www.gaceta.es 23 Noviembre 2010

Damas y caballeros, el debate está servido. La izquierda todavía no sabe bien por dónde manejarse con la cuestión saharaui después de que el Gobierno se haya puesto a silbar mirando hacia otro lado mientras Rabat hacía la colada en El Aaiún. Si acaso, podría decirse que el fiel de la balanza cae del lado prosaharaui, que ha sido lo tradicional en ese sector. Aunque el promarroquí cuenta con argumentos –y defensores– de peso. Pasen y vean.

Para muestra, un botón
Tomemos como ejemplo el ecosistema propio de ‘El Siglo’, cuyo director, José García Abad, evocaba la agonía de Francisco Franco y un envío protocolario de Hassan II: “Se hizo cargo de las flores, cien rosas rojas, el capitán de la guardia de Franco, Diego Camacho […] El capitán Camacho tuvo entonces el valor de situar el detalle en su verdadero contexto: ‘Bien barato le ha salido a Hassan II hacerse con el Sáhara español”. Tomen nota de ese capitán citado, porque volveremos a él.

García Abad formaba en el bando crítico –con el Gobierno– y sólo bastaba con leer este párrafo para comprobarlo: “Marruecos se ha valido de este fantasma denunciando la rebelión saharaui como un frente armado de Al Qaeda, con argumentos un tanto ridículos al calificar de armamento las navajas, palos y bombonas de butano de las que se han valido los saharauis desalojados del campamento de Agdaym Izik”.

Terrorismo polisario
En el otro extremo del cuadrilátero, Miguel Ángel Aguilar se plantaba con un artículo con claras similitudes al publicado la semana pasada en ‘El País’. ¡Es lo que tiene tanta colaboración, que al final hay que reciclar para dar abasto! En esta ocasión el ex director de ‘Diario 16’ y ‘El Sol’ aparcaba lo de la penetración de Al Qaeda y apelaba a las críticas contra la “prensa patriótica” de 1975 que predicó, según él, el abandono del Sáhara, y la actual, que critica al Gobierno por su postura de callar y mirar a otro lado. Una reducción –sí, reducción, que no deducción– más que discutible, porque entonces resultaría que ‘Público’, por ejemplo, sería parte de esa “prensa patriótica”, denominación empleada por Aguilar para tildar a la prensa conservadora.

En fin, no nos liemos. En esta ocasión el periodista recordaba cómo “en 1975 los ahora aclamados ‘polisarios’ nos combatían abiertamente”. Afirmación muy cierta, y por eso, después de narrar muchas de las tropelías del Frente Polisario, señalaba cómo “siguió después con prácticas terroristas hasta finales de los años ochenta que causaron numerosas víctimas, sobre todo de canarios, tanto en las explotaciones mineras de los fosfatos de Fosbucrá como en los asaltos a pesqueros”. Lo que también es cierto y por eso hace tan complicado emitir un veredicto a negro o blanco sobre el asunto. Por otra parte, habría que preguntarse cuál ha sido la situación de las víctimas de esos atentados y cómo se comportaron los Gobiernos de aquel entonces.

El rey, Felipe y los 'lobbies'
También en el citado seminario firmaba artículo Diego Camacho, escuetamente presentado como “coronel diplomado en Operaciones Especiales”, corto título para quien, además, fue uno de los grandes agentes del Cesid, y es de suponer que, también, el mismo Diego Camacho, oficial de la escolta de Franco, al que hacía mención García Abad en su artículo. Como reza aquello de “por ser vos quien sois”, sus palabras cobraban mayor aliciente: “El interés de nuestro pueblo es, sobre todo, la estabilidad regional, no los negocios en Marruecos del Rey de España o el chalé en Tánger de Felipe González. Para defenderse de un vecino expansionista hay que empezar, en el propio país, por controlar a los ‘lobbies’ que trabajan en su beneficio”. Que siempre ha habido, por otra parte, y han hecho gala de transversalidad, desde José Solís, ‘la sonrisa del Régimen’, a Manuel Chaves, pasando por empresarios, ‘culturetas’ y faranduleros varios, entre otros.

Camacho también incluía su correspondiente ración de jarabe de palo (escrito) a “las personas mencionadas que cuando estaban en la oposición fueron tan sensibles a la opinión pública cuando Aznar nos introdujo en la guerra de Irak, deberían saber que muchos ciudadanos de este país no consideramos de recibo que otros paguen con su sangre o su dolor la incompetencia de Gobiernos anteriores o del actual”.

Y Franco, al fondo
La culpa, al final, va a ser del extinto general, y eso que estaba a punto de irse al otro barrio cuando tuvieron lugar los acontecimientos. Sólo a Joan Tardá se le podía ocurrir, como recogía ‘Público’ con cierto alborozo, pedir cuentas 35 años después y reclamar por la desaparición del independentista Mohamed Sidi Brahim Basir Bassiri a estas alturas del partido. En el archipiélago canario funciona una Asociación Canaria de Víctimas del Terrorismo, creada en el año 2006, y a la que Tardá no ha hecho mucho caso, quizá porque deja en muy mal lugar al Polisario. Aunque tal vez sería mejor responderle con una astracanada de las suyas: ¿para cuándo pedimos responsabilidades por los miles de soldados españoles muertos en Cuba para defender los negocios de los empresarios catalanes en la isla?

Nueva 'cortafuegos'
Por lo demás, el panorama mediático parecía seguir con la tensión baja. En ‘El País’, aparte de su enviado especial, Tomás Bárbulo, que en su crónica no se creía la versión oficial marroquí –sólo el Gobierno es capaz de creérsela a pies juntillas–, Anabel Díez contaba que el PSOE tiene previsto colocar a una de sus secretarias, Elena Valenciano, como portavoz. Una nueva ‘cortafuegos’ en Ferraz, vaya.

Socialismo Racista
Teresa Puerto Ferre  Minuto Digital 23 Noviembre 2010

Según las últimas cifras estimadas hemos pasado de los 300.000 inmigrantes en 1996 a más 5 millones de foráneos en 2010 de los que más de 1 millón son ilegales. La magnitud de la cifra es altamente preocupante.

Digo lo de preocupante porque, sin ser España un país poseedor de imperio colonial , ni tener ninguna deuda moral con sus colonizados (como la tienen Francia o Gran Bretaña) , prácticamente, nos hemos igualado en cifras de inmigración con dichos paises pero a un ritmo mucho más acelerado : ni el Reino Unido de los años ´50 -durante la descolonización del imperio británico- tuvo que acoger a dichas masas. Inevitablemente esa multitud de gente descontrolada sin contrato de trabajo ,ni permiso de permanencia, ha tenido mucho que ver con la explosión de delincuencia por droga y ajustes de cuentas mafiosas que se ya se dispararon en la costa mediterránea desde la caída del Muro de la Vergüenza Socialista del Este de Europa y la ampliación de la UE.

La Ex-paña ZaPaterina, como en todo lo referente a orden público y tráfico humano, ha perdido la partida en los dos principios democráticos básicos -ley y orden- y está resultando claramente incompetente para equilibrar estos desbordados flujos humanos. Esta es la lógica consecuencia de tres causas : 1º el rotundo fracaso de la ineficaz Ley de Extranjería del PSOE y de las tres reformas peperas . 2º el rotundo fracaso de las políticas de control del gobierno ZaPaterino ( papeles para todos!) y de su “desactivada” policia de manos atadas. 3º las actitudes farisaícas de muchos colectivos irresponsables de la izquierda reaccionaria y anarcoide que practican la vieja táctica leninista del “cuanto peor, mejor”. Cuando más caos y descontrol social, mejor. Así se llega, por reacción, a los totalitarismos, que es adonde vamos..

¿Está el pais en condiciones de poder dar cobertura social (educación+ sanidad+ salarios asistenciales+ vivienda) a semejante masa humana sin grave deterioro para los nacionales que llevan años cotizando los beneficios asistenciales con el sudor de sus impuestos ? . ¿Se puede improvisar, de repente, cobertura básica para esos más de 5 millones que, en un plazo breve -vista la experiencia de otros paises- , se multiplicarán por tres por la norma aceptada de reagrupación familiar?.

Sencillamente no. Es racionalmente imposible. Países ricos como Inglaterra, Alemania , Francia o Italia , que otrora abrieron generosamente la mano a la inmigración , han adoptado medidas muy serias ante los graves problemas y explosión de violencia que algunas ciudades -convertidas en verdaderos guetos de hacinamiento tercermundista- están viviendo. Los casos repetidos de Francia , Alemania , Italia o Inglaterra cuyos Ministerios de Interior, tras la aprobación de nuevas Leyes de Inmigración, están decididos a expulsar a sus ilegales clandestinos y ponerlos fuera de sus fronteras….
La “acogedora” España ZaPaterina del “papeles para todos” siempre ha sido y será el destino favorito de esos expulsados una vez atravesada la frágil barrera de los Pirineos.

Y me surge una pregunta ¿por qué no ocurre este descontrol inmigratorio en la casa-cuna del socialismo “cañí” ?. Nada como haber sido sufrido inmigrante en un Pais Socialista del Este de Europa para poder entender la hipocresía demagógica y farisaica de nuestra reaccionaria izquierda española que hace, en sus casas-cuna del socialismo-patrio, todo lo contrario de lo que practica en las frágiles democracias de la Europa nuestra: allí expulsa masivamente a sus gitanos centroeuropeos, allí monta inexpugnables barreras de acceso, aquí nos las derriba todas : la Europa del Socialismo Real fue y es un bunker infranqueable para desheredados de la fortuna , pero a la Europa capitalista la ha convertido en el portillo abierto a sus mafias esclavistas.

Hace ya alguna fechas, la conocida revista “The Economist” publicaba un impresionante artículo (“ Slovakia ´s unloved ones”, 4/4/2000) en el que el entonces primer ministro eslovaco , Mikulas Dzurinda, reflexionaba sobre las graves consecuencias que podría traer para Europa la expulsión de los gitanos rumanos de Eslovaquia, Rumania y Hungría . Denunciaba Dzurinda la tremenda discriminación racista padecida por estos colectivos gitanos durante los más de 40 años del Socialismo Real y totalitario que los condenó a la miseria cuando el paro, el analfabetismo, la tuberculosis , sus limitaciones lingüísticas , su denigrante escolarización en colegios para enfermos mentales, su separación del resto de la sociedad en guetos amurallados, su delincuencia, etc.. los convirtió en primer objetivo de odio del resto de la población rumana de cuyas bocas solían salir las nada ejemplares soflamas : “¡ Envíenlos a las cámaras de gas!, ¡ devuélvanlos a la India! , ¡mátenlos! “…

Políticas socialistas de inmigración: Modélicas.
www.teresafreedom.com

¿España y Libertad como partido político?
YOLANDA COUCEIRO MORÍN  Minuto Digital 23 Noviembre 2010

Últimamente se ha comentado mucho sobre la posibilidad de hacer de España y Libertad un partido político. Pues bien, España y Libertad no es un partido político ni lo va a ser.

Quienes formamos España y Libertad no tenemos demasiadas ganas de involucrarnos en guerritas de mini partidos ni de hacer nuestra la máxima aquella de ir de derrota en derrota hasta la derrota final. Es cierto que las siglas de España y Libertad están legalizadas como partido político, pero simplemente para que no puedan ser utilizadas por otros.

La política requiere grandes esfuerzos, y nosotros tenemos cosas más importantes a las que dedicarnos, más satisfactorias y con más futuro. No, protagonizar el impulso de una nueva opción política no es para nosotros, no queremos perder el tiempo. Hasta ahora hemos perdido mucho apoyando a personas que considerábamos serias y honestas. Resultaron ser más de lo mismo, nos decepcionaron y se aprovecharon de nosotros. No lo vamos a hacer más.

Sobre el movimiento cívico, más de lo mismo. Es un micro cosmos plagado de envidias, protagonismos y, en muchos casos, un simple decorado tras el que se mueve mucho dinero. España y Libertad, como asociación, también tiene que pensar cual es su futuro. Todos aquellos que pertenecemos a este movimiento cívico debemos analizar seriamente si merece la pena mantener viva una organización que por su independencia, claridad de ideas y posicionamientos políticos contra la casta política, el Islam o la inmigración masiva tiene cada día más puertas cerradas y más enemigos.

Eso sí, espero con ilusión que alguien nos invite a participar en algún proyecto serio. España precisa de una verdadera regeneración que no puede estar capitaneada por mediocres. Abrimos nuestras puertas a aquel que quiera llamarnos y pedirnos colaboración. Siempre va a tener espacio en nuestro periódico.

Sopena tendrá que pagar 2.300 euros a Alcaraz por no contrastar datos
El Semanal Digital 23 Noviembre 2010

La Justicia ha dado la razón al ex presidente de la AVT y su mujer, después de que El Plural soltara varias perlas que habrían ocasionado "daños morales en los demandantes".

Semana "horribilis" la del director de El Plural y polémico tertuliano de La Noria, Enric Sopena. Después de la que se montó con los comentarios obscenos publicados por algunos lectores sobre el hijo de María Dolores de Cospedal en el diario online, este lunes trascendía que Sopena tendrá que pagar 2.700 euros al ex presidente de la AVT Francisco José Alcaraz y su esposa, Carmen Álvarez.

Y es que la Audiencia Provincial de Jaén ha desestimado el recurso de apelación interpuesto por el director de El Plural contra la sentencia que le condenó por intromisión al honor de Alcaraz y Álvarez.

La sentencia confirma que los demandantes sufrieron intromisión ilegítima en sus derechos a la imagen y el honor por la publicación de los reportajes El Crisol. Viajes Alcaraz y Escabroso pasado y polémico presente del presidente de la AVT.

En los artículos se acusaba a Alcaraz de cobrar 6.000 euros mensuales de la AVT y a su mujer 3.000.

En declaraciones a Periodista Digital, Alcaraz se mostró satisfechó con el fallo y fue aún más lejos al señalar que "Sopena es el responsable de un panfleto digital donde se da cobertura a la apología del terrorismo".

Aunque el ex presidente de la AVT cree que el castigo es mínimo se alegra porque "demuestra que Sopena no ha sido escrupuloso en su información, que no contrasta lo que publica y que ha difundido mentiras, rumores y calumnias".

A su juicio, "la sentencia marca un precedente que puede servir de referencia para el resto de medios de comunicación".

Por lo demás, el fallo sentencia que El Plural "ha ocasionado daños morales a los demandantes" y que no empleó "la mínima diligencia para contrastar tales datos".

Poco tiempo tardó Sopena en salir a la palestra para amenazar con que, aunque acata la sentencia, "la vamos a recurrir ante el Tribunal Supremo porque no estamos de acuerdo. Y si no nos parece bien iremos al Tribunal Constitucional". Asimismo, respondió a Alcaraz señalando que "ni El Plural es un panfleto ni nos dedicamos a dar cobertura a la apología del terrorismo".

LIBERADA ASIA BIBI
Asia Bibi en libertad
 Minuto Digital 23 Noviembre 2010

Para salvar a la mujer se movilizó Benedicto XVI, así como buena parte de la comunidad internacional

Asia Bibi, de 37 años, ha estado encerrada en la cárcel durante muchos meses sin haber sido procesada y hoy ha sido declarada “inocente” por el ministro de las Minorías de Pakistán, Shahbaz Bhatti, que también es cristiano.

Bhatti había pedido al presidente Zardari que la mujer, madre de cuatro hijos, fuera liberada por “no haber cometido actos blasfemos”.

Bibi había sido condenada a muerte por un juez del distrito paquistaní de Nankana, en la provincia central de Punjab. La condena fue dictada por hechos que se remontan a junio de 2009, cuando la mujer había sido denunciada con la acusación de haber ofendido al profeta Mahoma durante una discusión con unas musulmanas.

Asia Bibi, según fuentes locales, ha sido llevada a una localidad no revelada por su seguridad, pues en el pasado personas que han sido declaradas inocentes de acusaciones de blasfemia han sido asesinadas por la población.

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Cataluña fuera de su órbita
Hay que reivindicar la españolidad de Cataluña desde movimientos cívicos.
Javier López www.gaceta.es 23 Noviembre 2010

A propósito del actual frenesí nacionalista puesto de nuevo en máxima ebullición con las elecciones catalanas del próximo 28 de noviembre, encuentro en los diarios de Manuel Azaña un pasaje que merece ser resaltado: “Si estas gentes (se refiere al nacionalismo vasco y catalán) van a descuartizar España, prefiero a Franco. Con Franco ya nos las entenderíamos nosotros o nuestros hijos o quien fuese. Pero estos hombres son inaguantables. Y mientras, venga a pedir dinero y más dinero”. ¿Ha cambiado algo? Recientemente, ya en precampaña electoral, le preguntaban al candidato de CiU, Artur Mas, cuando acabaría lo que Jordi Pujol definió como “el ciclo reivindicativo” del Gobierno de la Generalitat. Su respuesta no deja lugar a dudas: “Eso no termina nunca, es como un universo en continua expansión”.

Y, sin embargo, se diga lo que se diga desde los intereses del entramado nacionalista catalán, desde CiU hasta ERC pasando por un socialismo en indisimulada competencia por colocarse la barretina más honda que los demás partidos, el pueblo catalán está en otra órbita. No lo olvidemos nunca: la participación en el referéndum sobre el último Estatut no llegó a la mitad del censo de personas con derecho al voto. Un resultado ridículo y no sé hasta qué punto legitimador de la tropelía que supone para la continuidad de España como nación soberana. Lo mismo ha ocurrido con los pobres resultados de participación (menos del 10% del censo) en las consultas por la independencia planteadas en varios municipios catalanes. Esta escasísima participación indica muy a las claras que el nacionalismo catalán, tan sagaz como incoherente, está vendiendo a los ciudadanos españoles un producto que no existe, virtual: las supuestas ansias de independencia de un pueblo incómodo con el marco de convivencia en el que está inserto.

Así es realmente la vida catalana, pero pase lo que pase en las elecciones los representantes no nacionalistas no llegarán al 15% de la Cámara. Cataluña manifiesta mejor que ningún otro lugar de España la traición perpetrada legislatura tras legislatura de los representantes hacia los representados, la traición, en fin, a la esencia misma de la democracia. ¿O es que alguien piensa que la mayoría del electorado socialista catalán se identifica con el mensaje ultranacionalista reivindicado por Montilla durante los últimos años? Las encuestas sonríen a Artur Mas, representante del nacionalismo de toda la vida, el que entronca con Pujol, el “auténtico”, y Mas ya ha dicho que con la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut “Cataluña no puede estar cómoda en la España constitucional”. ¿Qué pretende? Ya lo ha anunciado: lograr para Cataluña un concierto económico similar al vasco, si bien corregido y ampliado. Dinero y más dinero, que diría Manuel Azaña. Más de lo mismo.

El nuevo Gobierno catalán utilizará el supuesto agravio del Tribunal Constitucional para prolongar hasta el infinito el ciclo reivindicativo, esta vez haciendo uso de la relación bilateral con España que el TC no quiso anular, una auténtica aberración, un dislate histórico, una humillación para los españoles, catalanes o no, que consideramos que España sin Cataluña no es España, pero que Catalunya sin España también pierde su razón de ser. ¿Acaso ese sentimiento no debe ser respetado?

Los que así pensamos y sentimos no tenemos demasiadas esperanzas ante el poder desplegado por la casta política catalana, ejercido a veces con un fanatismo talibán limítrofe con un aldeanismo que provoca el sonrojo de cualquier espíritu medianamente abierto. Ciertamente sonrojados estuvimos con las ridículas “proclamas nacionales” enviadas al Vaticano con motivo de la visita a Barcelona del Papa Benedicto XVI y más sonrojo aún produce la publicación en Il Corriere della Sera, el periódico de más difusión en Italia, de un manifiesto de bienvenida al Papa.

Y a nuestro pesar, como digo, el armazón nacionalista volverá a quedar muy bien trazado en el próximo Parlamento catalán, un lugar donde algunos entraron y salieron carcomidos por el sopor que produce estar parloteando ininterrumpidamente sobre las supuestas esencias y querencias de la nación catalana “en construcción”. Frente a ello, no hay otra salida que reivindicar la españolidad de Cataluña desde movimientos cívicos que proclamen la sacrosanta libertad de los individuos para expresar sus sentimientos sin ser multados, ninguneados o acobardados. La libertad de sentir y entender que una nación es algo más que una lengua, un paisaje entrañable o un olor familiar porque, en palabras de Ortega, “lo importante es movilizar a todos los pueblos españoles en una gran empresa común”.

Afortunadamente hay catalanes que comienzan a perder el miedo y ya engalanan sus balcones con todas sus banderas. La Senyera, por cierto, es una de las primeras banderas españolas y en ella se inspira la bandera nacional de España. Irremediablemente formamos parte del mismo proyecto histórico.

*Javier López es periodista.

Corrupción de CiU
Això no toca
José García Domínguez Libertad Digital 23 Noviembre 2010

Parece que los periodistas domésticos presentes en el debate de TV3, unánimes, prorrumpieron en una cerrada ovación a Artur Mas cuando dio en increpar al candidato de Ciudadanos, tildándolo de "maleducado". Un testimonio de inquebrantable adhesión al mando que viene a corroborar la vigencia de la psicología de Pávlov más allá del ámbito estrictamente canino. Por cierto, la ordinariez de Rivera llegaría al extremo de mentar el desfalco del Palau. Vulgaridad a la que tanto ese antiguo empleado de Prenafeta que responde por Mas como el cesante don José darían la callada por respuesta. Y es que muñidores de informes sobre las codornices japonesas, veteranos promotores de la candidatura de Javier de la Rosa al olimpo de los empresarios ejemplares, aventajados discípulos del filántropo Josep Maria Sala, y atildados costaleros de la Cofradía del Tres por Ciento, todos, juntos y revueltos, han convenido obviar el asunto Millet durante la campaña.

"Això no toca", que diría Pujol. Con exquisita elegancia, pues, nadie ha incurrido en salidas de tono, como la de inquirir por los seis millones de euros ingresados en las arcas de Convergència, vía Palau de la Música, por la empresa concesionaria de la Línea 9 del Metro. Igual que nadie parece extrañarse ante las peculiares amistades que cultiva Àngel Colom, el antiguo seminarista, hoy monaguillo en nómina de CiU, que fundara junto a Pilar Rahora el difunto Partit per la Independència. "Fui a ver al señor Millet porque unos amigos me dijeron que era un mecenas. Y él me pagó porque me avalaba mi trayectoria nacionalista", depondría el angelito ante la comisión parlamentaria del caso.

Así de sencillo. Millet, viendo que el chico era un buen patriota, le regaló un talón al portador que cubría todas las deudas impagadas de aquel chiringuito, el PI. Es lástima que la concejal Itziar González no gastara un alma tan cándida como la del patriota Colom. Millet, pedagógico, le explicó que había que recalificar un solar, por lo del hotel. Sus compañeros del Ayuntamiento de Barcelona se lo volvieron a explicar. Era muy sencillo, solo tenía que firmar un papel. Apenas eso. Pero no lo entendía. Ahora ya no es concejal: el PSC se ha deshecho de ella. No obstante, continúa llevando escolta: todavía hoy está amenazada de muerte. Y el servicio, batiendo palmas.

José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Peajes de entrada
Cuesta atraer talentos foráneos si les fuerzas a usar un lenguaje regional. O lo que es peor, si les fuerzas a que sus hijos se escolaricen en una lengua que no usan
andrés freire ABC Galicia 23 Noviembre 2010

CONTABA Monserrat Caballé en estas mismas páginas (ABC, 21-X-2010) las razones de un conseller catalán de cultura para tumbar un ambicioso proyecto de escuela de música para la ciudad de Barcelona. El Conseller le explicó a la Caballé que «en el plan había demasiados artistas extranjeros, es decir, no catalanes». Unas semanas antes, pudimos leer en otro periódico un largo artículo de un intelectual latinoamericano que había estado buscando residencia en España. Su primera opción era Barcelona, hasta que descubrió que allí no podía educar a su hija en español. Lógicamente, escogió otra ciudad.

Estas anécdotas podrían multiplicarse hasta el infinito. Todas nos hablan de cómo una sociedad pierde sus oportunidades al preferir cerrarse sobre sí misma. A pesar de eso, y a pesar de la constante angustia catalana ante la pérdida de su liderazgo económico, el factor «nacionalismo introspectivo» no aparece en los cálculos de sus analistas. Prefieren echar balones fuera, y culpar de los problemas a hechos exógenos como el famoso «Madrid nos roba», al que añaden ahora que «en Andalucía no paga los impuestos ni dios».

En consecuencia, el peaje de entrada permanece. El peaje de la lengua, el peaje de la sumisión intelectual al catalanismo ortodoxo. Y que este peaje tiene un precio económico es una obviedad que el nacionalismo se resiste a aceptar. En Galicia lo sabemos bien.

Es natural: cuesta atraer talentos foráneos si les fuerzas a usar un lenguaje regional. O lo que es peor, si les fuerzas a que sus hijos se escolaricen en una lengua que no usan. Aquí en Galicia, el nacionalismo se indignó ante las quejas empresariales por el decreto de educación. No admitían la obviedad de la que alertaban los empresarios: no es fácil convencer a un ingeniero de que venga a Galicia si tiene tres hijos que van a ser escolarizados en una lengua que no usan ni ellos, ni —¿para qué engañarnos?— sus compañeros de clase. A pesar de todo, el proceso continúa: estos días vemos a nuestras universidades jactarse de sus esfuerzos de «galleguización». Y luego se preguntan por qué no atraen más estudiantes de fuera...

La apertura social, recordemos, es fuente de riqueza y progreso. Las organizaciones eficientes siempre han buscado el talento allí donde estaba, sin importarles su origen. La Iglesia más pujante, la medieval, no constreñía a sus obispos a las tierras nativas, tal como ahora pretenden algunos. La Historia Compostellana, por ejemplo, fue escrita por clérigos franceses. Hoy en día, Nokia no pide el finlandés a sus trabajadores, les basta con el inglés. Extraigan, pues, su propia conclusión de esta paradoja: mientras las universidades catalanas exigen el dominio del catalán a sus profesores, nadie le pide lo mismo ni a Messi ni a Iniesta.

Para hoteles de 4 estrellas o más
La Generalitat obliga por decreto a ofrecer productos catalanes y pan con tomate en los desayunos
 www.gaceta.es 23 Noviembre 2010

El intervencionismo de algunos políticos no tiene límites y ya llega hasta el desayuno. En Catalulña, el decreto de alojamientos turísticos que aprobará hoy el Consejo de Gobierno obligará a los hoteles de cuatro o más estrellas ofrecer en sus desayunos productos catalanes y pan con tomate.
Los hoteles de 4 estrellas o más deberán incluir el pan con tomate y otros productos catalanes, como los embutidos, entre la oferta de desayuno. Esta es una de las novedades del decreto de alojamientos turísticos que aprobará hoy el Consejo de Gobierno. Por primera vez se valorará la calidad de los servicios, y no sólo los metros cuadrados, para decidir la categoría del hotel.

Otra novedad es que las pensiones deberán tener baño en cada habitación. Por otra parte, la Generalitat también aprobará hoy un decreto que obligará a revisar las viviendas de más de 45 años y, si se detectan problemas estructurales, hacer reformas urgentes. El examen se deberá repetir a los 10 años.

La calidad de los servicios se tendrá en cuenta por primera vez para determinar la categoría de un hotel, que hasta ahora se calculaba por la amplitud de las habitaciones. Los criterios nuevos valorarán aspectos como si ofrecen acceso a Internet, secador de pelo, productos de higiene personal o dos tipos de almohadas en las habitaciones.

También habrá requisitos indispensables para alcanzar una categoría de 4 estrellas o superior, como ofrecer productos de catalanes en el desayuno. Así, por ejemplo, será necesario que ofrezcan pan con tomate o embutidos de la región.

La normativa regula por primera vez las categorías cuatro estrellas superior y gran lujo, que hasta ahora sólo existían "de facto". El decreto también prevé el reconocimiento de los establecimientos de turismo familiar, con habitaciones de cuatro plazas, y unifica las categorías de las pensiones, que a partir de ahora deberán tener un baño en cada habitación.

Inspección obligatoria para los pisos de más de 45 años
La Generalitat también aprobará hoy un decreto que obligará a los bloques de pisos con más de 45 años de antigüedad a pasar una inspección técnica obligatoria. La revisión tendrán que pedir los propietarios y el objetivo es evitar que los edificios se degraden.

El técnico que haga la inspección deberá determinar si el edificio tiene deficiencias y, si es así, establecer la gravedad. Si detecta de muy graves, que representen un peligro para la seguridad de las personas, el propietario deberá hacer reformas urgentes. A partir del informe técnico, el gobierno emitirá un certificado que califique el edificio de apto. La inspección se deberá volver a pasar a los 10 años.

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