AGLI

Recortes de Prensa   Domingo 28  Noviembre  2010

 

Tampoco se fían
EDITORIAL www.gaceta.es 28 Noviembre 2010

No fue ZP quien tomó la iniciativa... los empresarios le instaron a ponerse las pilas. Después de una ‘semana horribilis’ todo lo que el presidente es capaz de ofrecer es una foto. Ya no convence ni a la prensa internacional, ni a los españoles, ni siquiera a sus votantes.

La versión que ofreció ayer TVE sobre el encuentro de Zapatero con los 37 responsables de las grandes corporaciones poco tiene que ver con la realidad. Tras los flashes sonrientes o las declaraciones, entre balsámicas y voluntaristas, del optimista patológico (“estoy muy satisfecho por resultado de la reunión”) se ocultaba un panorama más bien desolador.

No fue Zapatero quien tomó la iniciativa, aunque trate de vender esa mula, con la vista puesta en una prensa internacional que le mira con lupa. Ése es el enésimo cuento que el embaucador compulsivo ha tratado de colarnos. Fueron los grandes empresarios los que, alarmados ante la “situación de emergencia que vive España” le forzaron a adoptar medidas y a mover ficha, tal como cuenta hoy LA GACETA.

La farsa arranca, de hecho, de más lejos. Zapatero se vio obligado a montar la cita del sábado, porque los empresarios habían acudido al Rey con sus alarmantes cuitas. Aunque haya sido el presidente socialista el que haya querido capitalizar el encuentro, para dar la sensación de que se mueve y de que no está cruzado de brazos ante la hecatombe. Pero no ha colado.

El gobernante que imitaba a la cigarra mientras venía la crisis, que no reaccionó hasta que en mayo Obama y Merkel le dieron un tirón de orejas, y que ha dejado en agua de borraja el recorte de las pensiones o la reforma laboral, ha tratado de tomar el pelo a los empresarios... sin éxito. Habla ahora de llevar a cabo esa cirugía de hierro en el primer trimestre de 2011; habla de crear una Comisión Nacional de la Competitividad; y de pedir un informe al Pacto de Toledo para acelerar la reforma de las pensiones. A lo que los directivos de las grandes compañías replican que puede ser tarde (en línea con las sospechas expresadas desde Bruselas por Joaquín Almunia); que la “dramática situación” no admite dilaciones; y que además no se lo pueden creer, porque dejar las medidas para marzo sería imposible para el partido del Gobierno, justo en vísperas de las elecciones municipales y autonómicas.

Es lógico que los empresarios duden del compromiso de Zapatero. Por eso, le urgieron a ponerse las pilas en cuestión de días, para evitar que España siga los pasos de Irlanda. El líder socialista se tuvo que oír de labios de la crema del empresariado lo que ya es un clamor popular: “Gobierne usted de una vez”, lo cual es una forma de decirle que es un perfecto incompetente.

Después de una semana horribilis, con la prima de riesgo disparada hasta niveles no vistos desde 1996, y la espada de Damocles de la intervención de nuestra economía, todo lo que es capaz de ofrecer Zapatero es una foto. El charlatán de feria no tiene otro recurso que trucos escenográficos más bien cutres. En la cita de ayer con los empresarios se ha autorretratado al dar más importancia a los imágenes que a los contenidos... lo que deja en evidencia su falta de ideas y su irresponsable frivolidad. Así, a cada empresario convocado le obligaron a hacer un paseíllo por los jardines de La Moncloa, desde donde les dejaba el coche, hasta llegar a la entrada del edificio del Consejo de Ministros. La prueba de que Zapatero buscaba más un superficial impacto mediático es el formato del encuentro: sólo tres horas que no daba más margen de intervención que unos tres minutos para cada uno de los grandes empresarios. No había más tiempo. Como en televisión, había que dar paso a la publicidad. Y la publicidad que buscaba el presidente era el eco mediático en la prensa internacional.

Pero ni la economía nacional es un reality show ni la política un gigantesco plató. La prueba es que los mensajes que Zapatero trata de enviar a los medios internacionales caen en saco roto.

Lo sentenciaba, categórico, el Financial Times: “Zapatero es o muy valiente o muy tonto”. La biblia del periodismo económico destaca que para algunos inversores “España es Irlanda pero con cifras más grandes”, y le baja los humos al presidente socialista, al espetarle que lo que debe hacer no son declaraciones “sino demostrar que España puede funcionar por su cuenta” sin necesidad de ayuda exterior. Hace unos días era The New York Times el que expresaba sus dudas; y antes, la prensa alemana. ¿Y mañana?

Hace tiempo que el prestidigitador ha agotado los trucos. No convence ni a sus propios votantes, ni al conjunto de los ciudadanos, ni a los mercados, ni a la prensa internacional y, ahora, ni siquiera a los empresarios. Por no fiarse, ya no se fían de Zapatero ni los domesticados sindicatos (Toxo insinuando el adelanto electoral).

Lo venimos diciendo en LA GACETA desde hace meses. El problema es él. Si la economía nacional ha perdido la credibilidad es, en buena medida, porque va indisolublemente asociada a dos apellidos: Rodríguez Zapatero. Por eso, como apuntan algunos de los expertos consultados el viernes por este diario, su marcha de La Moncloa sería recibida por los mercados como un cambio de rumbo que abriría posibilidades de restaurar la confianza. El paripé fotográfico de ayer y la réplica en forma de ultimátum lanzado por los propios empresarios demuestra que el irresponsable no debería seguir ni cinco minutos más al timón de la nave.

Figurantes
Los invitados de La Moncloa saben cómo combatir la crisis mejor que Zapatero, que no ha ganado un euro fuera de la política
IGNACIO CAMACHO ABC 28 Noviembre 2010

CUALQUIERA de los empresarios que acudieron ayer a La Moncloa sabe cómo luchar contra la crisis mejor que Zapatero. Para empezar, la mayoría conoce por su nombre a los tipos que mandan en eso que ahora se llaman «los mercados»; han almorzado con ellos, han compartido riesgos y beneficios y también han sufrido sus dentelladas en la cuenta de resultados. Muchos de ellos han palmado millones en esta semana de turbulencias bursátiles. Pero además, toda esa gente sabe lo que significa despedir empleados, ajustar costes, buscar financiación, diseñar estrategias competitivas y jugarse su dinero en un mundo donde el más torpe es capaz de birlarle la cartera a un retrato. El presidente, descontada su breve estadía universitaria de profesor asociado, no ha ganado jamás un euro fuera del paraguas del Partido Socialista y apenas si ha despedido a una docena de ministros, eventuales por definición; no ha tenido que salir en busca de créditos imposibles y desconoce la presión de los balances. Su facturación se mide en votos y esos se consiguen en un mercado donde siempre se dispara con la pólvora del Rey del presupuesto público.

Por eso resulta un poco extravagante que tanto capitán de empresa dedicase la mañana del sábado a trabajar de modelos y figurantes en una foto coral y a escuchar la admonición de un gobernante al que casi todos consideran un perfecto incompetente. Ocurre que muchos de ellos son contratistas del Gobierno o aspiran a serlo, y no está la situación como para negar favores. Pero oír cómo Zapatero les pedía que mejorasen la imagen exterior del país debió de parecerles un trago excesivo; es por culpa del presidente y sus políticas por lo que se han desmoronado los valores financieros y se han desplomado los valores de sus compañías. Es el Gobierno es el que crea dudas que repercuten en la confianza de sus inversiones, y es al el anfitrión del encuentro a quien corresponde despejarlas. Si la imagen de España goza aún de alguna credibilidad en el extranjero es gracias al esfuerzo y la eficacia de una empresas que, a diferencia de los políticos, trabajan poniendo en riesgo el dinero y las propiedades de sus accionistas.

Quizá por eso alguno de los presentes se atrevió a leerle la cartilla. A pedirle que acelere las reformas que viene congelando por estrategia electoral. A demandarle coraje para continuar el programa de ajuste y tranquilizar a los acreedores que están triturando la cotización de sus marcas. El presidente dijo sí, pero su palabra es tan elástica y tiene tan poco crédito como su propia política; hace exactamente una semana declaró lo contrario en una entrevista. En su trivial forma de destilar las ideas, todo se resume en una fotografía. Se lo dijo a Mohamed VI: lo importante es la foto. Ayer se la hizo con la cúpula del Ibex y aparentó escuchar a cambio sus demandas. Otra cosa es que las oyese.

La democracia podrida de Zapatero apesta
Francisco Rubiales Periodista Digital 28 Noviembre 2010

La crisis, que ha puesto de rodillas a media España, con pensiones congeladas, descensos de sueldos, subidas de impuestos y caída en picado de las prestaciones sociales, no afecta a los partidos políticos y a los sindicatos, los auténticos privilegiados del "Zapaterismo", ni a los políticos y sindicalistas, los auténticos "sátrapas" del sistema, cuyos privilegios y ventajas en la España arruinada de Zapatero siguen siendo intocables.

Dedicar a los partidos políticos españoles 82.3 millones de euros de dinero público, una subvención pública record, en estos tiempos de crisis, como ha hecho Zapatero en sus recientes presupuestos para 2011, es una "fechoría" antidemocrática intolerable. Ante los ojos de los españoles, los políticos y los sindicalistas aparecen como parásitos, no como serrvidores públicos,. De ahí el notable hundimiento de su prestigio social e imagen pública.

Cuando la sociedad española, cansada de privilegios, corrupciones y chapuzas, exige a los políticos que los partidos y los sindicatos dejen de recibir subvenciones millonarias y vivan de las cuotas de sus afiliados, el insensible y provocador Zapatero opta, de manera incomprensible, por entregarles una subvención record.

Los sindicatos, una institución bajo sospecha, con su imagen por los suelos y cuya utilidad está cuestionada por la ciudadanía española, también recibe dinero a chorros de unos presupuestos públicos que son casi de guerra y de sacrificio para todos, menos para los políticos y los sindicatos, un escándalo bochornoso e intolerable para cualquier ciudadano ético y decente.

Cuando España está estancada y no puede crecer porque se ve obligada a dedicar más de 4 euros de cada diez a pagar los intereses de su monstruosa deuda y a subvencionar a los parados, el socialismo de Zapatero opta por provocar a los ciudadanos con injusticias lacerantes como la de incrementar hasta niveles inéditos la financiación de unos partidos políticos claramente despreciados y devaluados por la ciudadanía.

Mientras que los partidos y los sindicatos sigan ordeñando al Estado y se financien con dinero público, España será un coto de caza para la casta de los sátrapas. La democracia exige que partidos y sindicatos se financien con las aportaciones de sus propios afiliados.

Voto en Blanco

Cataluña como síntoma
Todavía no se ha llegado a un punto de no retorno en la secesión
Gustavo Bueno www.gaceta.es 28 Noviembre 2010

Tras una campaña que ha demostrado la triste consideración que los partidos tienen de sus potenciales electores, a quienes dirigen su propaganda como si buscasen votos entre débiles mentales, con la consiguiente cosecha de indiferencia y abstención, en muchos casos cercana al asco, se procurará hoy aparentar una normalidad que no existe y un formalismo técnico electoral impecable que sólo podrá satisfacer a los muy contagiados de fundamentalismo democrático. Una realidad política asentada sobre pactos vergonzosos como el del Tinell y que impulsa el castigo público de quienes hablan en español, lengua que quieren erradicar por completo, es una anomalía totalitaria fruto de una corrupción política incompatible con cualquier forma democrática de ciudadanos libres.

La crisis ya no permite seguir disimulando que el llamado Estado de las Autonomías es política y económicamente insostenible y que Europa no supone ninguna solución, máxime cuando ya quiere cobrarse con creces los fondos adormidera recibidos durante tantos años de bienestar subvencionado. Otros poderes, hasta ahora anestesiados de panfilismo, han de asumir su responsabilidad, y parece que ya se van despertando.

Desde la perspectiva global de la Hispanidad, la secesión de Cataluña supondría una pérdida inapreciable, incluso una ventaja para otras regiones y naciones que recibirían con gusto las industrias culturales todavía potentes que en torno al español allí operan y que acabarían abandonando del todo ese entorno hostil.
Porque cientos de miles de españoles, también en Cataluña, dan más importancia al partido de fútbol que enfrentará mañana a los equipos insignia de las dos ciudades más populosas de España, cabe suponer que todavía no se ha llegado a un punto de no retorno en la secesión, y que se está a tiempo de una enérgica reeducación capaz de hacer posible que a España le interesase mantener a Cataluña formando parte suya.

ZP y mis sensaciones univalentes
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 28 Noviembre 2010

Hubo un tiempo, hace años, a comienzos de la gobernanza de ZP, en que tras ver que este personaje sentaba las bases de su acción de gobierno sobre la mentira multifuncional y plurisectorial, se apoderó de mi una panoplia de sensaciones ambivalentes. Por un lado intuía que este mentiroso prodigioso podría hacernos mucho daño, que sería capaz de destrozar el “juguete” que le habían regalado las urnas y una masacre con doscientos asesinados, solo por el prurito de demostrar que era capaz de convertirlo en otra cosa acorde con sus fantasmagorías ideológicas insustanciales. Pero por otro lado tenía la sensación de que por más que se esforzase, el juguete era tan enorme, complejo y tan cargado de inercias varias que la resistencia natural del conjunto de esta nación le impediría llevarnos a la hecatombe.

Pero este ZP de nuestras desdichas se esfuerza aleatoriamente algunas veces y dio con una fisura en nuestros cimientos poniéndose con fruición a hurgar en ella y consiguiendo agrandarla cada vez más, la fisura de la crisis que para él no era tal sino una maniobra de la derecha antipatriota para asustar al electorado y pillar votos, para él Jauja seguiría siendo Jauja mil años, 950 gracias a sus habilidades y la fisura se convirtió en grieta cada vez más y más aterradora.

Zapatero I el Munífico se convenció de que encabezando la lucha para salvar el planeta de la destrucción que decían que provocaría el CO2 y repartiendo dinero a troche y moche, no solo evitaría la crisis que no existía pero que él de todos modos solucionaría, sino que de paso conseguiría pasar a la historia como el mejor gobernante tras la reina Juana la loca. Ha ido haciendo lo contrario de lo conveniente una y otra vez estando a día de hoy la cosa plena de negritud.

Mis sensaciones ambivalentes de antaño se han tornado penosamente univalentes hogaño, y no se trata de pesimismo, que no consiento que me invada ni una miaja, sino de certeza en la gran verdad que arrastra ZP tras sí. Sé que con este hombre al mando acabaremos en el abismo de los estertores dando boqueadas mientras nos preguntamos cómo hemos podido llegar a esto. ZP es un fantasma, un trilero que ya no coordina sus movimientos y se le ven las mendacidades en toda su desnudez, pero no obstante son tantos los que creen que pacen gracias a sus dineros que le queda cuerda para rato, puede que no mucho, pero mi sensación dominante es que incluso disponiendo de solo cuatro meses más es capaz de estrellar este barco contra las rompientes porque no solo no sabe como cambiar el rumbo del barco sino que ni siquiera sabe qué es una brújula y menos para qué sirve un timón.

Mañana o pasado, en cuanto tenga coche, iré a revisar un puente que tengo visto hace unos años, con agua y aire corriente, y que tiene buenas protecciones contra la lluvia porque hay que prepararse para lo que se nos viene encima. Lo que siento es que ninguna operadora pone ADSL en un sitio así.

Cada día que pasa estamos más cerca de la noticia terrible, la que dirá “Este mes el gobierno no tiene dinero para pagar pensiones ni sueldos de funcionarios, nadie le presta”. Si eso llega, no me deprimiré, seguro, no me alegraré ni lloraré, tan solo me mudaré bajo mi puente con vistas, aire y agua corriente y a tirar adelante.

El descrédito de Cataluña
Pedro de Hoyos Periodista Digital 28 Noviembre 2010

El descrédito de Cataluña no es sino una parte del descrédito de España, el de una clase política dedicada a mirarse el ombligo y a curarse sus propias frustraciones en la cabeza y el bolsillo del ciudadano, el de una clase política muy alejada de sus ciudadanos, que en aquella región arrastran justificada fama de trabajadores y emprendedores.

Nadie conoce pero todos sospechamos la decisión que hoy va a tomar el electorado catalán, la mitad del electorado catalán, quiero decir, actuando en nombre de todos los votantes. Tal es la decepción que el pueblo catalán siente que en las elecciones que más de cerca le tocan va a volver la espalda a sus políticos, incluidos quienes con más energía reivindican el nombre sacrosanto de Cataluña, incluidos quienes se llenan la boca hablando en nombre de Cataluña, incluidos quienes se creen Cataluña.

El fanatismo del que han hecho gala algunos, fanatismo nacionalista con esas multas por rotular de las que ahora se desdice Montilla, fanatismo anticlerical con aquella foto de Carod en Jerusalén riéndose a mandíbula batiente con una corona de espinas sobre la cabeza, fanatismo financiero con las referencias a que en Andalucía no paga ni Dios, y fanatismo erótico-ridículo con los vídeos electorales, les ha llevado a olvidar los auténticos problemas de la población a la que se supone debían defender, proteger y promocionar: paro, crisis financiera o falta de control de la emigración.

Ese olvido es la mejor manera de alejar a los votantes de las urnas, el mejor caldo de cultivo de posturas extremas y alejadas de soluciones equilibradas y prácticas, la mejor salsa con la que aderezar posturas de enfrentamiento. Los políticos deben estar a servicio del pueblo y no de sus obsesiones particulares, para eso están los divanes de los siquiatras. La versión catalana del frentismo, del revisionismo y de la vaciedad política zapateriles lleva a esto.

A nivel español nos ha enfrentado al abismo de la crisis sin reconocer su existencia hasta ayer por la tarde, sin tomar decisiones difíciles que por su tardanza ahora habrán de ser sacrificios mucho más duros. Mientras las dificultades económicas nos han comido por los pies hemos regalado dinero a espuertas, creyéndonos campeones económicos de Europa, tomando el pelo a los ciudadanos con brotes verdes o despistándonos con celebradísimos campeonatos deportivos que sólo servían para esconder temporalmente la gravedad de nuestra decisión. Hoy Cataluña puede empezar a poner soluciones a sus problemas eligiendo, esperemos que acertadamente, a los nuevos gestores que la lleven a un crecimiento económico. La pregunta que queda en el aire es cuándo podremos hacerlo todos los españoles.

Uno de los cánceres que nos está llevando a estado terminal es la multiplicación de gastos autonómicos. Hay que reducir gastos en todos los niveles reduciendo el tamaño de la Administración, para ello los expertos coinciden en reducir el número de autonomías y de funcionarios autonómicos. ¿Qué tal reunir a todas las autonomías castellanas en una sola? No sólo se reducirían los cargos políticos, coches, despachos, secretarios y el gasto en protocolo, sino también el número de funcionarios. ¿Acaso Madrid no es Castilla, acaso el castellano no nació en lo que hoy se llama La Rioja, acaso Santander no fue el puerto de Castilla, acaso Guadalajara o Toledo no son Castilla?

El descrédito de Cataluña, de los políticos catalanes, es sólo una esquina del descrédito de España, de los políticos españoles.

Las circunstancias imprevistas
Luis del Pino Libertad Digital 28 Noviembre 2010

Editorial del programa Sin Complejos del domingo 28/11/2010

Raúl Capablanca fue un jugador de ajedrez cubano, que aprendió a jugar por si solo a la edad de cuatro años, sin más que observar las partidas entre su padre y sus amigos. En realidad, nació español, puesto que vino al mundo en Cuba en 1888, hijo de un oficial del ejército español, cuando la isla era aún parte de nuestro país.

Campeón del mundo de ajedrez entre 1921 y 1927, fue un jugador genial, conocido por sus finales de partida extraordinarios y por la rapidez de su juego. También era famoso por su tremenda simpatía, por su extrovertido carácter y por su éxito con las mujeres, entre las que causaba furor.

En 1929, Capablanca se había desplazado a la ciudad de Carlsbad para jugar un torneo. Le acompañaba en el viaje su amante y el cubano estaba disfrutando del torneo de lo lindo. Después de las primeras quince rondas, no había perdido ni una sola partida y lideraba la clasificación. Pero todo cambió en la ronda decimosexta.

Aquella mañana, Capablanca se enfrentaba al alemán Samisch, mucho peor jugador que él y que además no estaba en su mejor momento. Imagínense ustedes la escena y el humor excelente que debía de tener Capablanca: el entorno era maravilloso, el público lo adoraba, iba primero en la clasificación, se enfrentaba a un rival muy fácil y su atractiva y joven amante lo esperaba en la habitación para cuando terminara de machacar a su oponente.

Y, sin embargo, todos sus planes del día se vinieron abajo, cuando de repente se presentó por sorpresa en la sala de juego la mujer de Capablanca. Su mujer legítima.

El jugador cubano, que tanto estaba disfrutando de su viaje y del torneo, se encontró de buenas a primeras con su mujer en la sala, con su amante esperándole en la habitación y con una partida que jugar. Con los nervios, cometió un error infantil, perdió la partida y terminó perdiendo el torneo unos días después.

Como ven, hasta el mejor de los planes se puede venir abajo por una circunstancia inesperada y hasta el más grande maestro comete errores si la presión externa es suficientemente fuerte.

El Partido Socialista es experto a la hora de manejar los tiempos. Lo ha demostrado por activa y por pasiva en el gobierno y en la oposición, sabiendo coordinar casi siempre de forma magistral sus iniciativas políticas con las ofensivas mediáticas, con las actuaciones judiciales, con las citas electorales y con los calendarios de actos de gobierno y de partido.

El PSOE domina - siempre lo ha hecho - el arte de sincronizar los distintos instrumentos de la acción política, formando una orquesta perfectamente armónica y que interpreta su partitura con un único objetivo: conseguir y mantener el poder a toda costa.

De no haber mediado ninguna circunstancia imprevista, el PSOE no habría tenido excesivos problemas en llevar a término todos sus planes: su hoja de ruta de negociación con ETA, su calendario de demolición constitucional y su pretensión de revalidar en 2012 la victoria electoral.

Pero hete aquí que, de repente, ha hecho su aparición - en esa sala llamada España donde se juega la partida - doña Economía, esa mujer legítima del Gobierno, que no soporta ni las mentiras, ni las infidelidades. Y doña Economía se ha presentado además con las del Beri, harta ya de que su marido el Gobierno dilapide la fortuna familiar en amantes y en lujos, y dispuesta a montar un escándalo y a cruzarle la cara en el momento más inoportuno. Desde que hiciera su aparición la buena señora con cara de crisis, todo se le vuelven pulgas a ese perro flaco llamado Zapatero.

Los problemas se le acumulan al PSOE encima de la mesa, sin que atine a pergeñar ninguna jugada ganadora. Y cada nueva circunstancia inesperada, aunque sea de carácter menor, provoca en el PSOE reacciones casi espasmódicas, como si hubiera perdido toda capacidad de manipulación y control de la opinión pública.

Las partidas, por supuesto, no se terminan hasta que alguien tira la toalla, hasta que se acaba el tiempo o hasta que se producen el jaque mate o las tablas. Así que el PSOE no ha perdido aún la partida, ni el torneo.

Pero las cosas pintan mal para ese Partido Socialista que no hace tanto parecía imbatible. Veremos cómo responde Zapatero si hoy, en las elecciones catalanas, la ciudadanía le da jaque, como prevén las encuestas.

No todas son iguales
«El dolor iguala a los sufrientes en su consideración biológica, pero no les iguala en su condición moral. Ni tampoco iguala el juicio que merecen los causantes de ese dolor. Los que sufren no son todos víctimas iguales»
J. M. RUIZ SOROA El Correo 28 Noviembre 2010

La reciente discusión en torno a la prohibición de las corridas de toros en Cataluña ha mostrado la fuerza social que posee la idea de tomar el dato bruto del sufrimiento de los seres vivos como criterio para el enjuiciamiento del valor moral de un acto. En efecto, los prohibicionistas han argüido que causar sufrimiento a un ser vivo de manera gratuita infringe la -según ellos- regla de comportamiento más obvia, la de que el ser humano debe evitar causar sufrimiento inmerecido a otros (humanos o no, ésa es otra cuestión). Sin querer terciar en aquella discusión concreta, sí deseo señalar que una ética fundada solo en la evitación del sufrimiento plantea serios problemas y disfunciones para el enjuiciamiento de la realidad como otros ejemplos de actualidad, lejanos al de las corridas de toros, ponen de manifiesto.

Véase si no lo que está sucediendo en el País Vasco, donde el argumento más frecuente (y más impactante para la opinión) entre quienes reclaman un final digno y ordenado (y por tanto concesivo) para el terrorismo etnonacionalista es precisamente el de que todos hemos sufrido durante estas décadas. Han sufrido las víctimas del terrorismo, cierto, pero también han sufrido las víctimas de los GAL, y han sufrido los padres de los presos, y han sufrido los allegados de tantos y tantos muertos, de uno y otro lado. Y sufrirán más si no se le pone un fin pactado. ¡Ya está bien, evitemos más dolor humano, cedamos todos algo para ello! Potente idea ésta, porque apela a la piedad espontánea. Pero peligrosa idea, porque la piedad puede ser fácilmente engañada: el del sufrimiento es el rasero más igualador que cabe, difumina todo criterio de distinción.

Otro ejemplo: el historiador Giles MacDonogh ha traído a la actualidad los padecimientos y sufrimientos en la posguerra de millones de alemanes, sometidos a tratos que -según dicho historiador- eran parecidos a los utilizados por los nacionalsocialistas en los campos de Buchenwald o Dachau. Y, ciertamente, ante el relato de esos padecimientos, o ante la muerte atroz en Dresde de los civiles bombardeados por el mariscal-carnicero Harris, se nos rebela la emoción y podemos llegar a pensar que no existe diferencia alguna entre nazis y aliados, que todos generaron sufrimiento humano a mansalva. Pero, ¿es realmente así? ¿Es igual Auschwitz que Dresde a todos los efectos? ¿Todas las víctimas sufrientes son iguales? No lo creo: la cuestión moral no es tan sencilla.

Tomar el sufrimiento como criterio de enjuiciamiento moral de la acción es en último término pura doctrina utilitarista, un tipo de enjuiciamiento de la acción por sus consecuencias que nos retrotrae a Jeremy Bentham. 'Bueno' sería una forma alambicada de decir 'placentero', 'malo' lo sería de decir 'sufrimiento'. Pues bien, a pesar de que el utilitarismo es la actitud más difundida en nuestras sociedades occidentales, hasta el punto de que tiende a permear nuestra actitud moral general, el utilitarista es un criterio ético insuficiente porque no permite distinguir las cualidades propias de la acción humana y, sobre todo, no permite establecer que existen unos sufrimientos justos y otros injustos, placeres banales y placeres más valiosos, y que el dolor iguala a los sufrientes en su consideración biológica, pero no les iguala en su condición moral. Ni tampoco iguala el juicio que merecen los causantes de ese dolor. O, dicho de otra manera, que los que sufren no son todos víctimas iguales, ni todos pueden ser dignos del mismo lugar ante la conciencia moral.

Es oportuno recordar que una crítica tradicional dirigida contra Bentham fue la de que su filosofía no permitía distinguir entre la humanidad y una piara de cerdos desde el punto de vista del trato que merecían ambos (y efectivamente, era ferviente partidario de prohibir las corridas de toros). Pero ése de igualar animales y personas es nuestro menor problema hoy, aunque sea el más publicitado. Nuestro mayor problema es que empezamos a no distinguir que la vida humana es efectivamente un valor supremo, pero no tanto por ser vida, como por ser humana. Es decir, dotada de conciencia y libertad. Por lo que el criterio ético para enjuiciar las conductas que lastiman a otro exige tener en cuenta el daño que sufren estas facultades y posibilidades humanas y no solo el que sufre la vida biológica sin más. Si la vida fuera el bien supremo, lo congruente habría sido tirar las armas hace mucho. Si no lo hacemos es porque no se trata de salvar la vida, sino de salvar cierta clase de vida, ésa que merece la pena vivirse.

Por eso no son iguales los juicios que merecen todas las violencias ni todos los sufrimientos humanos, por mucho que la compasión instintiva tienda a emborronar el juicio. Y por mucho que existan auténticos especialistas dedicados a tiempo completo a fomentar tal emborronamiento, sobre todo en lo que se refiere a la historia de los sufrimientos de algunos vascos de los últimos treinta años.

Compás de espera
«Los políticos se sientan en mesas solo para comer. Cuando quieren hacer el trabajo van al Parlamento»
FERNANDO SAVATER EL Correo 28 Noviembre 2010

Desde luego, se hace largo el tiempo cuando lo que estamos esperando es la buena noticia del final de la violencia terrorista. Y eso justifica que muchos pierdan los nervios, sea por las prisas o por recelo a que las instituciones democráticas vayan a caer en alguna trampa de ETA. A mí me parece que es un momento en que tanto las gesticulaciones indignadas como los saltos precipitados de alegría resultan de escaso provecho general (aunque satisfagan eventualmente algunos intereses particulares, en eso no me meto). El núcleo del asunto no es si se está 'hablando' con ETA o no, porque seguro que a un nivel o a otro los mensajes van y vienen. Lo que importa es saber de qué se está hablando en tales comunicaciones.

Y es que con ETA solo se puede hablar de ETA, o sea, de cuando y cómo abandona las armas, pero no de nuestro sistema político o de cuál va a ser el futuro del País Vasco. Ya sabemos que las instituciones actuales no son del gusto de los terroristas ni de quienes les justifican o les han justificado hasta ayer por la tarde. Pero tales instituciones no están en cuestión: quienes deseen participar en el juego democrático tienen como primer paso que aceptarlas sin esperar que se modifiquen o pongan en entredicho para complacerles.

Por eso sobra hablar de 'mesas' políticas, sean tuteladas por ETA o que nazcan como consecuencia del abandono por k.o. de la banda. En un Estado democrático, y España lo es, los políticos se sientan en mesas solo para comer: cuando quieren hacer el trabajo para el que fueron elegidos van al Parlamento, que para eso está. Es ahí donde tienen que explicar de manera convincente sus proyectos y justificar las reformas a las que aspiran. Y si no consiguen la mayoría suficiente para llevarlas a cabo, no les queda sino resignarse y seguir trabajando en pro de lo que consideran deseable. Entrar en la legalidad implica no solo la renuncia al uso de la fuerza sino aceptar la legalidad y por tanto que el Estado tiene derecho en cambio a emplear fuerzas de seguridad contra quienes la violan. No va a haber un comienzo desde cero solo porque quienes tienen cero en conducta decidan que ahora les conviene portarse mejor?

En una reciente entrevista en 'Deia', un periodista irlandés aficionado a nuestro contencioso decía que hay fuerzas a derecha e izquierda que temen que el final de la violencia haga surgir un fuerte movimiento favorable a la autodeterminación. Por el contrario, sospecho que el temor de muchos nacionalistas es que la ausencia de violencia revele que el sentimiento independentista no está tan extendido ni es tan perentorio como a lo largo de estos años se nos ha intentado hacer creer. Hay indicios muy reveladores. Por ejemplo, las actuales tensiones dentro de EiTB. Durante décadas, los no nacionalistas hemos padecido informativos frecuentemente sesgados y sectarios en nuestra televisión pública. Que yo sepa, no han abundado los plantes de profesionales ante tal manipulación. Como por casualidad, es ahora, al ver que tal tendencia se va corrigiendo, cuando surgen periodistas ofendidos. ¿No será porque hay quien teme que cuando la información deje de ofrecer una imagen distorsionada de la realidad empecemos a ver que 'el pueblo vasco' no piensa al paso de la oca, como algunos han pretendido hacernos creer? Y con la educación pasa lo mismo, aunque ese tema lo dejaremos para otro día. Por el momento, sigamos a la espera?

El complejo del Sahara
¿Qué ha pasado para que el Gobierno socialista haga suyo el argumento franquista de que la administración de la zona saharaui corresponde a Rabat?
florentino portero ABC 28 Noviembre 2010

Los recientes sucesos ocurridos en un campo de refugiados saharauis situado a las afueras de El Aaiún han provocado una tormenta mediática así como una fuerte crítica ciudadana contra el comportamiento seguido por el Gobierno. La violencia desatada por las autoridades marroquíes ha carecido de justificación alguna. Los argumentos esgrimidos han resultado insultantes. El silencio primero y la negativa a condenar esos hechos después ha escandalizado a la opinión pública nacional que no puede entender cómo una democracia se pliega ante una dictadura en una cuestión relativa a la defensa de los derechos humanos, cuando la razón de fondo, el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui, está reconocido por Naciones Unidas ¿Qué ha pasado para que el Partido Socialista, autoproclamado quintaesencia del progresismo y el multilateralismo, haga suyo el argumento franquista de que la administración del Sahara corresponde a Marruecos y dé la espalda a la doctrina de Naciones Unidas sobre nuestra responsabilidad en ese territorio y sobre los derechos del pueblo saharaui? Este debate ha puesto de nuevo sobre el tapete el siempre delicado asunto de nuestras relaciones con Marruecos, así como los argumentos que a favor y en contra se vienen manejando desde hace décadas.

Un vecino incómodo
La política exterior no es cuestión de gustos sino de realidades e intereses. Marruecos, como Portugal o Francia, es nuestro vecino y tenemos que llegar al mejor nivel de entendimiento posible para mutuo beneficio. A diferencia de lo que ocurre con los otros dos estados, con Marruecos nos encontramos con problemas objetivos que no ayudan a establecer ese necesario entendimiento. Tres son evidentes.

1 Marruecos reclama como territorios de soberanía Ceuta, Melilla y el resto de enclaves españoles en el Norte de África, con la sola excepción de las Islas Canarias. La continuidad territorial y una supuesta historia común están en la base de su argumentación. La presencia española es antigua y bien documentada, pero el creciente peso de la población musulmana en estas ciudades despierta dudas sobre su comportamiento en el futuro, a pesar de su nacionalidad española, de su fidelidad demostrada en muchas ocasiones y del evidente interés en seguir disfrutando de las ventajas de un «estado de bienestar» en el marco de la Unión Europea.

2.El que los Acuerdos de Madrid fueran a todas luces ilegales no impide que Marruecos nos exija no sólo reconocer su derecho a administrar el Sahara sino también su soberanía sobre este territorio y población.

3 El Estrecho de Gibraltar no sólo separa países, también culturas y sociedades. El diferencial de renta entre ambas orillas es de los más altos del mundo, lo que lleva a una continua corriente migratoria en dirección hacia Europa, con todos los problemas que ello implica.

Estabilidad regional
Junto a estos problemas nos encontramos intereses comunes que deberían ayudar a fortalecer la colaboración. Españoles y marroquíes estamos estratégicamente interesados en garantizar la estabilidad regional, lo que implica favorecer el desarrollo socio-económico y combatir el islamismo. Sin embargo, a menudo parece que los vecinos europeos, entre ellos España, están más interesados que las autoridades marroquíes en el fomento de su economía y en la modernización social.

No nos resulta fácil entender por qué la Monarquía ampara tanta corrupción e incompetencia administrativa, ni cómo es posible tanta confusión entre lo público y lo privado. Aún así es verdad que, en comparación con otros estados árabes, Marruecos es el que más ha avanzado hacia un marco institucional solvente, en la representación de la sociedad, en el imperio de la ley y en la libertad de prensa. La denuncia de la arbitrariedad no puede cegarnos hasta el punto de negar los importantes avances logrados en el camino hacia la democracia. El problema es que lo positivo y lo negativo se entrelazan en el Majzén, el entorno del Rey, tal y como ocurría en las monarquías predemocráticas europeas de los siglos XVIII y XIX. La sociedad marroquí puede no estar preparada para vivir en un régimen democrático, pero es sensible al escándalo de la corrupción y de la incompetencia y eso provoca alarma en Europa por sus efectos en el crecimiento del islamismo.

Campo de cultivo
España está preocupada por la estabilidad de Marruecos y es nuestro interés nacional garantizarla. Nuestro bienestar depende de que ese país se trasforme en una sociedad desarrollada, con un alto nivel de educación y una economía capaz de absorber la demanda de trabajo de las nuevas generaciones, con unos servicios sociales suficientes… porque sólo entonces se convertirá en el vehículo apropiado para que la sociedad marroquí afronte un futuro inevitablemente global y competitivo. De no conseguirlo acabará siendo campo de cultivo del radicalismo fundamentalista, generador de odio e incomprensión entre culturas, exportador de mano de obra desesperada y desarraigada.

Los españoles estamos dispuestos a comprometernos, junto con otros estados europeos y con Estados Unidos, en una estrategia a largo plazo para modernizar Marruecos. No creo que sobre este tema haya diferencias entre populares y socialistas. En teoría este compromiso debería establecer un marco de diálogo entre ambos gobiernos que facilitara la resolución o gestión de otros problemas, como son el futuro de Ceuta y Melilla, la cuestión del Sahara, la emigración ilegal, el tráfico de drogas y el islamismo. Sin embargo, este marco no ha acabado de funcionar y buena parte de la culpa nos corresponde.

Chantaje desde el desierto
Una estrategia a largo plazo requiere de políticas sólidas y de gobiernos firmes, dos circunstancias que no se dan en la España de hoy. El Majzén sabe de nuestra debilidad y prefiere maniobrar en el corto plazo, porque nuestro apoyo para asegurar el desarrollo económico y social ya lo tiene. Mohamed VI es consciente de que nuestro presidente de Gobierno es un cadáver político y que lo que le reste en La Moncloa va a resultar agónico. Además es muy consciente del miedo cerval que nuestros socialistas tienen a un ataque terrorista semejante al ocurrido el 11-M. No me refiero al hecho en sí del atentado, sino a sus consecuencias políticas.

Ellos negaron la existencia de una amenaza terrorista de carácter islamista y se mofaron del trabajo policial con aquel «Comando Dixán» del que hicieron uso y abuso. Cuando la amenaza se convirtió en realidad echaron la culpa a José María Aznar, por su actuación durante la crisis de Iraq. España no era el objetivo, fue la actuación gubernamental la que forzó un cambio de miras. Si algo ocurriera ahora tendrían difícil explicar a sus votantes que mintieron cuando ridiculizaban al «Comando Dixán», como mintieron y utilizaron un acto terrorista para hacer oposición y dar la vuelta a unas elecciones que iban a perder.

Las «estrategias de pacificación» son una garantía de fracaso. Ceder ante el chantaje no satisface demandas sino que alienta nuevas exigencias. Marruecos nos presiona porque sabe que cedemos, porque es consciente de la debilidad parlamentaria y política de nuestro Gobierno. Una situación paradójica porque allí donde Marruecos es vulnerable —no pasó toda la información oportuna antes del 11-M— es donde se ha hecho fuerte, gestionando un tráfico de datos del que nuestro Gobierno se ha hecho drogodependiente.

España necesita recuperar su dignidad y restablecer las relaciones con Marruecos basadas en el mutuo respeto. La colaboración en materia antiterrorista no puede condicionar el resto de temas de la agenda bilateral ni nos puede abocar a una tensión permanente con Argelia. Para nosotros tan importante es un país como el otro y, junto con Estados Unidos y Francia, debemos trabajar para que las relaciones entre los dos grandes estados del Magreb mejoren. De nada nos valdría la estabilización de Marruecos sin la de Argelia y tan amenazada está la una como la otra.

Firmeza
Necesitamos un gobierno fuerte. Marruecos es un estado regido por una elite inteligente y capaz, que jugará sus bazas de una manera u otra en función de la situación internacional. De la misma forma que aprovechan nuestra debilidad cuando pueden, respetan nuestra posición cuando deben. Nosotros les necesitamos como ellos nos necesitan. El «buenismo» tontorrón y cobarde, la dejación de principios y valores, el encubrimiento de atrocidades policiales, el brindarse a censurar el trabajo de nuestros medios de comunicación en beneficio de una dictadura es la vía hacia el fracaso. La colaboración con Marruecos debe fundamentarse en una defensa clara de nuestros intereses. La firmeza no sólo no es un impedimento para llegar a un buen entendimiento, es la condición sin la cual Marruecos no nos tomará en serio.¿Por qué negociar si es posible extorsionar?

La yihad, en casa
Mientras Occidente se desangra económicamente, los saudíes prosiguen en su estrategia de conquistar para el Islam nuestra parte del mundo
RAMÓN PÉREZ-MAURA ABC 28 Noviembre 2010

Uno de los datos más estremecedores tras los atentados yihadistas en Londres en julio de 2005, fue descubrir que la mayor parte de los terroristas tenían nacionalidad británica. Eran parte de la comunidad. Un lustro después, su yihad sigue en expansión. Según se contaba esta semana en el programa de la BBC «Panorama» una red de cuarenta escuelas de fin de semana dependientes de la Embajada saudí en Londres, adoctrinan a 5.000 estudiantes en materias tan relevantes como las distintas escuelas de pensamiento sobre la forma más adecuada para ejecutar homosexuales: lapidación, despeñamiento por un acantilado o prendiéndoles fuego. Sería muy conveniente saber si la Federación española de gays, lesbianas y demás ha dado su opinión al respecto a la Embajada saudí.
En otro libro se adoctrina a los adolescentes en las características del castigo por robo: la amputación de la mano para los que no tienen antecedentes y de un pie para los reincidentes. En un afán de rigor digno de mejor causa, «Panorama» mostraba fotos en los libros explicando exactamente a qué altura debe quedar el muñón.

La Embajada saudí en Londres ha negado toda conexión con los cuarenta «Colegios y Clubs de Estudiantes Saudíes» en los que se imparten estas enseñanzas, pero el director de estos centros reconoció a la BBC que el «Saudi Central Bureau», integrado en la Embada saudí, tiene autoridad sobre la red de escuelas y los libros son publicados por el Ministerio saudí de Educación. Detalles menores, claro.Mientras Occidente se desangra económicamente, los saudíes prosiguen en su estrategia de conquistar para el Islam nuestra parte del mundo y es más fácil no querer ver. Pero es el Rey Abdalá, quien convalece en el muy cristiano Hospital Presbiteriano de Nueva York, el que ampara ese adoctrinamiento.

Chacolí
El nacionalismo vasco solo acepta jugar en eltablero de la asimetría y el privilegio
JON JUARISTI ABC 28 Noviembre 2010

ENTRE las transferencias pecuniarias prometidas por el Gobierno al PNV a cambio del apoyo de éste a la Ley de Presupuestos, figura una cantidad destinada, como ustedes saben, a la construcción de sendos museos del Chacolí y del Carro Chillón. Lo divertido del asunto es que dicha cantidad —treinta y siete millones de euros— coincide con la cuantía acumulada de la multa que deberemos pagar a la Unión Europea si prospera la denuncia contra España por incumplimiento de la sentencia de 2006 que obligaba a recuperar las ayudas ilegales a empresas, anteriores al año 2000, concedidas por las Diputaciones vascas en forma de deducciones y exenciones del impuesto de sociedades. Como ustedes recordarán, cuando la Comisión Europea advirtió sobre la ilegalidad de las vacaciones fiscales vascas, las Diputaciones forales argumentaron que la capacidad que asiste a sus respectivas haciendas para aplicar este tipo de privilegios deriva de la Constitución española y, por tanto, las responsabilidades se deben exigir al Estado. Tal fue la tesis que prevaleció y que nos obligará a pagar la sanción por demora si así lo decide el Tribunal de Justicia de la UE.

Fueron las Comunidades Autónomas limítrofes con la vasca las más perjudicadas por una política que favorecía la migración de las empresas hacia la única región que podía concederles incentivos fiscales a discreción. Hoy, evidentemente, la situación no es la misma que antes de 2000, pero el nacionalismo vasco sigue resistiéndose a jugar en otro tablero que no sea el de la asimetría. Lo del Museo del Chacolí parece responder a la necesidad de blindar un monopolio regional de la denominación genérica de los caldos frente a la competencia de los elaboradores de chacolí de Burgos y Cantabria. El chacolí, en efecto, ha estado singularmente vinculado a la genealogía del nacionalismo vasco, movimiento que nació en los chacolíes (merenderos que expedían este tipo de vino) de los alrededores de Bilbao, pero se venía produciendo chacolí, desde tiempo inmemorial, en la montaña burgalesa. Es cierto que el PNV no habría sido posible sin la ingesta masiva de mares de chacolí por sus padres fundadores, los hermanos Arana Goiri.

Todavía hoy, las Comisiones de la Denominación de Origen del chacolí están controladas por nacionalistas (un hijo de Xabier Arzalluz ha presidido la más importante, la vizcaína, hasta el año pasado). Pero eso no basta para negar legitimidad al chacolí de Burgos. Ni siquiera sobre la base de una indemostrable oriundez lingüística. Chacolí es palabra tan vasca como castellana. Mi amigo Belosticalle, nick del bilbaíno más sabio que conozco, recuerda en su más que recomendable blog que la edición del Diccionario de la Real Academia de 1726 recoge ya la voz chacolí —«Vino de baxa calidad y poca substancia»— con la indicación de que «En España solo se halla en las Provincias de Vizcaya y Montañas de Burgos». Sugiere Belosticalle que probablemente la palabra chacolí proceda del hebreo shehakol, nombre de una de las berajot o bendiciones judías que se efectúan sobre los alimentos, con el sufijo adjetival arabizante en -í. O sea, sh(e)akolí. No sé qué pensarán ustedes sobre el particular. A mí, me convence.

Días contados para la pesca en el Sahara ocupado
Carlos Ruiz Miguel Periodista Digital 28 Noviembre 2010

Galicia tiene razones para preocuparse por el Sahara Occidental ocupado. Sobre esto el Parlamento Europeo acaba de aprobar una resolución el 25 de noviembre que es el anuncio de acontecimientos importantes. Y especialmente en relación con la explotación de los recursos naturales del territorio.

La ocupación marroquí del Sahara Occidental se intentó justificar con los ilegales «acuerdos de Madrid» en 1975. Nuestra sonriente ministra de Asuntos Exteriores (la que se gastó 330 millones de euros en combatir una «pandemia» inexistente) finge no saberlo, pero las resoluciones de la ONU califican la presencia de Marruecos en el territorio como «ocupación». También finge que España no es la «potencia administradora» del Sahara Occidental a pesar de que la ONU diga lo contrario. Ya se sabe cual es el modus operandi de este gobierno: si sus tesis no concuerdan con la realidad… ¡peor para la realidad!

Los gobiernos españoles desde 1976 tratan de ocultar estos datos importantes. En unos casos, por vergüenza y en otros, como ahora, por complicidad. Y es que la ocupación del Sahara Occidental terminaría rapidísimamente en el momento en que el Gobierno Español asumiera sus responsabilidades como «potencia administradora» del territorio. ¿A quien le conviene que eso no se haga? Creo que está claro…

La cuestión es que las aguas del Sahara Occidental cuentan con un banco pesquero riquísimo y Galicia con un sector pesquero muy importante. Y esto puede ser una «tentación» o una oportunidad.

La «tentación» fue negociar con el ocupante ilegal. Y así se firmaron una serie de acuerdos (el último en vigor desde marzo de 2007) pagando dinero a Marruecos para pescar en aguas ¡que no son «marroquíes»! Beneficios de los que las autoridades marroquíes no han dado participación a la población saharaui (dueña de los caladeros). Esta fórmula es la que satisface los intereses del gobierno marroquí. El resultado de esta política lo acabamos de ver: los saharauis, en el campamento de Akdaim Izik se reunieron para protestar contra el expolio de sus recursos y su protesta fue ahogada en sangre por Marruecos.

La «oportunidad» fue la de denunciar el acuerdo de Madrid y decidir que España podía seguir pescando en esas aguas sin pedir permiso a Marruecos porque España es la «potencia administradora». Una parte de esos beneficios podría luego transferirse a la población saharaui autóctona. Esta fórmula respondía al interés de España. Pero se prefirió primar el interés de Marruecos.

Ahora el Parlamento Europeo ha pedido a la UE «que inste al Reino de Marruecos a que acate el Derecho internacional en lo que se refiere a la explotación de los recursos naturales del Sáhara Occidental». Se acaban las «tentaciones». Y quizás es tarde para las «oportunidades». Es lo que tiene no hacer las cosas bien.

NOTA:
Este artículo de publicó en el diario ABC en su edición de Galicia el día 27 de noviembre de 2010.
 
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Vamos, ¡para no ir a votar!
Carlos Dávila www.gaceta.es 28 Noviembre 2010

¿Mejorará el nivel de vida de los catalanes con la promesa de Artur Mas de que seguirá multando a quien se atreva a rotular su pequeño comercio en español?

El descubrimiento –en esta ocasión no fue una exclusiva– que hizo LA GACETA el pasado martes no digo yo que causara sensación: causó sencillamente hilaridad. Téngase en cuenta que, desde el pasado mes de mayo, la economía y las finanzas de España no habían tenido un día tan agitado, tan escalofriante como este martes día 23 de noviembre, en que, por lo menos, sucedieron las tres siguientes cosas: que la Bolsa se desplomó un 3%, que nuestra prima de riesgo alcanzó máximos (después ya superados) de 237 puntos básicos, que el gobernador del Banco de España, siempre tan prudente y sumiso él, se echó la manta a la cabeza y exigió una urgente reforma del sistema de pensiones, y finalmente, que el mundo entero, aparte de por la monumental crisis financiera universal, contuvo el aliento porque dos enemigos clásicos, las Coreas del Norte y del Sur, se liaron a tiros por un simple quíteme esas pajas.
Los que se van

Pues bien, ese día de marras en nuestra Redacción nos quedamos prácticamente sin habla cuando descubrimos que la Generalitat de Cataluña, su Gobierno, en una de sus últimas sesiones de trabajo, es un decir, había tomado un acuerdo trascendental: obligar por decreto a que los hoteles de cuatro y cinco estrellas colocaran el muy apetitoso (no digo ya si le añades el “pernil”) pa amb tomaca en el desayuno. Parecía una chanza de la finada Codorniz, pero, ¡ca!: era verdad. Lo más delicioso, y a la vez más desternillante, es que los sesudos consellers de ese Gobierno absolutamente nefasto justificaban la medida “para proteger los productos catalanes”. Ahora va a resultar que el tomate lo inventó el Carod y el pan el Montilla. O sea, la risa nacional, que en este caso es la risa de toda España.

Y bien: ése es el Gobierno tripartito que, según aventan todos los sondeos, se va esta misma noche con viento fresco. Hoy es día de elecciones en Cataluña, donde desde la primera victoria, entonces impensada, de Pujol hasta ahora han mandado siempre los nacionalistas; unas veces más o menos templados, probablemente por una elemental cautela política, y otras veces absolutamente rabiosos, como los que hoy al parecer se despiden de la poltrona. El socialismo siempre ha sido minoritario en los comicios autonómicos y mayoritarios en los generales. Ésa es una característica paradójica que distingue a un electorado que nunca, nunca –eso hay que recalcarlo– se ha distinguido por su afición a acudir a las urnas. Puede hacerse una excepción con los primeros tiempos de la democracia, pero en las últimas convocatorias (una de ellas, nada menos que la del referéndum del Estatuto) la población se largó a la playa, al monte o a coger setas, afición muy extendida en la sociedad civil catalana, sin hacer caso a las proclamas de unos políticos en los que muy pocos creen todavía.
Desapego a los políticos

¿Y por qué no creen? Julián Santamaría, presidente del instituto demoscópico que realiza encuestas para La Vanguardia (lo mejor y más comprensible del periódico que durante decenios llevó el adjetivo de “Española”) tiene dicho que esa postura, absentista –incluso más que abstencionista, porque revela un desdén inmenso por la clase dirigente– de la ciudadanía catalana viene dada, sobre todo, por la desconexión entre los problemas reales de esa sociedad y los conflictos que desatan los políticos. Curiosamente, en ninguna otra región de España la reacción contra los Ejecutivos públicos es tan notable como en Cataluña. Y es que los analistas catalanes más autónomos (todavía existen algunos de ellos) insisten en que los inventos del nacionalindependentismo importan algo menos de un bledo a los sufridos vecinos de infantería, los que han visto cómo durante todos estos años de intoxicación segregacionista el prestigio interior y exterior de Cataluña ha bajado considerablemente.

Con más crudeza y mayor entendimiento: a gran parte de los catalanes les importa una higa todo lo que el prolijo Estatuto encierra; lo demostraron el día de la consulta, pero los políticos que han ocupado y ocuparán el poder ahora tras las elecciones están en otro registro. ¿Mejorará el nivel de vida de los habitantes de Hospitalet, Olot o El Vendrell con la promesa de Mas de que seguirá multando, como si fuera un dictador caribeño cualquiera, a quien se atreva a rotular su pequeño negocio en la lengua general de España? Pero ¿cómo aguantan los catalanes una chulería así? Estos demócratas de pacotilla que tanto recuerdan la persecución de su lengua durante el franquismo vierten la oración por pasiva y ahora ejecutan a todo el desgraciado que tenga por ocurrencia llamar a su bar “Mesón Casa Pepe”.

Sería para el firmante una auténtica sorpresa que hoy los pobladores de la región se lanzaran en tromba a los colegios electorales a refrendar con sus votos o a un penoso socialista, acomplejado por su nacimiento y preso de la furia de los conversos, o a un segregacionista catapultado por el marketing, que ha hecho del victimismo su única política de prosperidad. Pase lo que pase, vuelva a gobernar el depravado tripartido PSC-ERC-IU o regrese al poder Convergència, las posibilidades de que en los próximos años exista una convivencia feliz entre España y uno de sus territorios está negada; seguiremos con la cantinela bochornosa del “nos roban” o la monserga estúpida del “no nos entienden”. Y pregunto de nuevo: ¿qué le importa eso a un parado de Badalona o de Valls?, ¿es que la independencia soñada con la que se pasan el día amenazando a los españoles los posibles vencedores va a arreglar la vida a sus votantes?
Campaña miserable

En toda la patética campaña –plagada, como mayor ingenio, de referencias erótico-festivas de retrete– no se ha escuchado una sola referencia a las tres grandes preguntas que cualquier elector de cualquier país avanzado se plantea cuando se le llama a votar: ¿es usted más rico o más pobre que hace cuatro años?, ¿está usted más seguro o más inseguro que entonces?, ¿se siente más o menos libre que en las anteriores elecciones? Aquí no: unos se han presentado en pelota viva para llamar la atención; otros bailando una sardana que ejecutan (en el peor sentido del término) como indoctos bailarines; los de más allá advirtiendo de que la letra (o sea, el catalán) con sangre entra; y los de siempre, como mayor hazaña, estrechando la mano de los pescaderos de La Boquería con un gesto de asco absolutamente indisimulable. Más o menos esto ha sido un campaña en la que, a mayor abundamiento, el todavía presidente, el que se ha pasado cuatro años rodeado de furiosos independentistas, se ha acordado de España para encoñar a socialistas charnegos, y el aspirante, ya sin disimulo alguno, ha avisado de que si no plantea una consulta para terminar con España es simplemente –¡oh, qué generoso!– porque ahora no la va a ganar. Vamos, ¡para no ir a votar!

Tan mal como el resto
Cataluña ha perdido no solo riqueza, estima, prestigio y protagonismo, sino también lo más precioso: el tiempo
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 28 Noviembre 2010

No todo ha sido malo en la campaña electoral catalana, aunque lo parezca. Su propia inanidad y pestilencia ha descubierto los secretos mejor guardados de aquella comunidad desde que empezó a autogobernarse: la engolada vaciedad de la política catalanista. La ínfima talla de sus políticos. El fracaso de sus planes. El terreno que han perdido. Hace 40, 30, 20 años, Cataluña era un modelo para el resto de España. Su parte más rica, culta, internacional y abierta, hacia donde se dirigían torrentes de españoles. Hoy, muy pocos lo hacen por saber que Cataluña ya no es la tierra de las oportunidades. Tres décadas de catalanismo excluyente la han encogido hasta el punto de que los catalanes más innovadores están fuera de Cataluña. Y lo más grave es que esto ocurre precisamente cuando el mundo se convierte en un escenario global. Siguiendo al flautista nacionalista, Cataluña ha perdido no sólo riqueza, estima, prestigio y protagonismo, sino también lo más precioso: el tiempo. La traca final de esa deriva contra corriente estuvo a cargo del tripartito, una alianza antinatural de socialistas e independentistas, que hoy repudian todos, empezando por sus propios componentes.

Pero no ha sido sólo el fracaso de un pacto contra natura. Ha sido el fracaso de una política inviable, que ha terminado tragándose a sus protagonistas y dejado al descubierto las deficiencias catalanas. Miquel Roca ha pedido al próximo Gobierno «recuperar el respeto que Catalunya tenía». O sea, que ha perdido. Artur Mas ha prometido «devolver a Catalunya su orgullo». O sea, que ya no tiene. ¿Por qué? Esa es la pregunta que no se atreven a hacer los catalanes, aunque su respuesta es bien sencilla, si bien dolorosa: porque han dedicado su tiempo, sus esfuerzos, sus recursos a la creación de un Estado catalán, que en las circunstancias actuales no es viable, y mañana lo será posiblemente menos.

¿Han aprendido la lección? Como son gente sensata, sospecho que la mayoría, sí, aunque no lo reconozcan. Por eso van a votar mayoritariamente a CiU. ¿Y han aprendido los líderes de CiU la lección? Me temo que sólo a medias. Mas ya no pide la independencia, «cuyo momento no ha llegado», dice. Se contenta con un «concierto económico» similar al vasco, por el que Cataluña recaudará todos los impuestos en su territorio, para ceder al Estado español lo que crea gasta allí. O sea, la independencia económica. Sigue, por tanto, con la idea, aunque sabe que la Constitución no lo permite y Zapatero no puede dárselo, aunque quisiera.

Pero al menos el tripartito se ha acabado y han sido los propios catalanes quienes le han puesto fin. Eso sí, tras sufrir un mandato miserable y una campaña electoral cutre. ¿Quieren una prueba mejor de que son españoles?

Otra vez las dos Galicias
FERNANDO GONZÁLEZ MACÍAS La Opinión 28 Noviembre 2010

Cuidado, que las apariencias engañan. La guerra idiomática sigue estando ahí. No hay tregua, ni armisticio. Si acaso, calma chicha. Ya no se convocan manifestaciones multitudinarias, ni se plantean insumisiones académicas en masa, pero menudean los gestos con los que unos y otros dejan claro al de enfrente que no han depuesto las armas, ni tienen la más mínima intención de firmar la paz definitiva.

Por lo visto en los últimos meses, retrocedemos a los tiempos de la Transición y a los albores de la autonomía. En el plano político e institucional, estamos volviendo a las dos Galicias. La de derechas, al menos la oficialista, que se atrinchera en el castellano, y la de izquierdas y nacionalista, que se agarra al gallego como algo suyo, un patrimonio que sólo ella defiende de verdad. Y nadie acepta las posturas intermedias. Quienes aún se atreven a defenderlas son denostados por los dos bandos.

Eso no pasaba hace tres o cuatro años. Fraga había conseguido durante su largo mandato que la lengua no fuera objeto de confrontación partidista. Hasta sus más acendrados enemigos de entonces reconocen hoy que don Manuel aprovechó el clima de sosiego político, construido sobre sucesivas mayorías absolutas, para articular un (por lo menos en apariencia) amplio consenso lingüístico. Ese acuerdo se quebró en 2007, con el bipartito, cuando Pesedegá y Benegá dieron la vuelta de tuerca del decreto del 50% y los herederos del fraguismo encontraron un filón electoral en los sectores sociales más recelosos con el avance de la normalización.

Las posturas llegaron a tal enconamiento, que socialistas y frentistas son incapaces de reconocer que, con el llamado decreto del bilingüismo, los populares recularon considerablemente respeto a sus compromisos electorales: que se lo pregunten a Galicia Bilingüe, que se considera vilmente traicionada y muestra un grado de insatisfacción semejante o proporcional al que, por el otro extremo, evidencia la Mesa pola Normalización.

Resulta alarmante ver cómo crece el número de cargos del Gobierno Feijóo y del PPdeG que emplean habitualmente el castellano. Lo hacen como teniéndolo a gala, con una cierta actitud de rebeldía frente a las indicaciones que al parecer se le dan, en San Caetano o desde el partido, para que procuren hablar gallego en público, en el Parlamento o ante los medios. Según parece, los más radicales en su resistencia son precisamente los bilingües de verdad, los que se manejan sin problemas en la lengua gallega. La mayoría de los no nacidos en Galicia y castellanoparlantes se esfuerzan en emplear el idioma de Rosalía y se les nota.

Aunque parezca mentira, en la otra trinchera no faltan quienes se alegran de esta como de otras derivas del PPdeG albertista, en tanto en cuanto se entiende que suponen un alejamiento del centro político, que, visto lo visto, es el sector que otorga o deniega la exigua mayoría parlamentaria con la que se gobierna este país. Al menos mientras estén en la oposición, ni el PSOE de Pachi ni el Bloque de Guillerme y Aymerich están dispuestos a deponer esa actitud beligerante en lo lingüístico.

O sea que por el lado político nadie piensa en dar facilidades para intentar un gran acuerdo que saque el idioma de la pugna partidaria en la que entre todos lo metieron y garantice su futuro. Es posible que una segunda mayoría popular en 2013, si encima se amplía, obligase a los perdedores a asumir que en esto no tienen toda y ni siquiera la mitad de la razón. El efecto sería similar si los de Feijóo pierden la Xunta, aunque sea por la mínima. Lo malo es que entre tanto las espadas siguen en alto y la presencia real del gallego, muy a la baja.

fernandomacias@terra.es

Compromiso insuficiente
EDITORIAL El Correo 28 Noviembre 2010

La formación heredera de la izquierda abertzale rechazará la violencia si lo hace expresamente contra el terrorismo etarra

La izquierda abertzale confirmó ayer en Pamplona que impulsará «un nuevo proyecto político y organizativo», inscribiendo una nueva formación en el registro de partidos cuyos estatutos se ajustarán a la Ley de Partidos, aun cuestionando ésta por antidemocrática. La única novedad que aportó esta enésima entrega es que el documento presentado establece que la nueva formación «deberá rechazar el uso de la violencia, o la amenaza de su utilización para el logro de objetivos políticos».

Resulta elocuente que los significados dirigentes de la izquierda abertzale ilegalizada que ayer se personaron en el acto de Pamplona encomienden al partido que próximamente presentarán algo a lo que ellos se han negado hasta la fecha. Ni siquiera tan medidos términos pueden soslayar la persistencia de una violencia real y amenazante, la que ejerce ETA con su propia existencia, con el mantenimiento de su coacción y con la extorsión empleada para recabar fondos. De nada servirá que el «nuevo proyecto político y organizativo» incluya en sus estatutos el rechazo a la violencia y a la amenaza de utilizarla si, en ese mismo momento, no rechaza expresamente el terrorismo físico y latente que representa ETA.

Por otra parte, que la izquierda abertzale necesite conjurar sus propias reservas mentales encomendando a sus herederos la responsabilidad de desentenderse de la cobertura que ha prestado a la violencia de persecución en ningún caso concierne a la sociedad y al Estado de Derecho, cuyos criterios están recogidos en la Ley de Partidos, pero también en las sucesivas sentencias dictadas por el Supremo y el Constitucional. La izquierda abertzale trata de volver a la legalidad realizando el mínimo esfuerzo, intentando salvar su trayectoria del severo juicio histórico que merece. Quienes ayer posaron en Pamplona continúan ofreciendo un discurso sin garantías, porque se niegan a admitir que el proyecto que anuncian solo será nuevo y democráticamente válido si rompe expresamente con el legado etarra y deja de empeñarse en reivindicarlo.

La Xunta tendrá que retirar un vídeo que ensalza el nacionalismo del 'blog' de un colegio
En la pieza audiovisual está en el 'blog' del equipo de 'normalización' de un centro de Cuntis (Pontevedra)
www.lavozlibre.es 28 Noviembre 2010

Santiago de Compostela.- El Valedor del Pueblo de Galicia ha emitido recomendaciones para que la Consellería de Educación retire el enlace digital a un vídeo de corte radical difundido a través del ‘blog’ del equipo de normalización de un centro de Cuntis, y para que reforme las normas de uso de su servicio de alojamiento 'web' reflejando con claridad su responsabilidad y potestad en la supervisión de sus contenidos.

La institución asume de esta forma buena parte de la filosofía de la denuncia realizada en septiembre por Galicia Bilingüe ante la Xunta sobre la ideologización que se ejerce desde numerosos centros escolares gallegos a través de los ENDL (Equipo de 'Normalización' y Dinamización Lingüística), denuncia que la asociación sustentó en su día aportando como pruebas múltiples capturas y direcciones de blogs a disposición de los estudiantes.

Ante la nula respuesta al caso específico del enlace con el vídeo del grupo Skarnio, sobre cuya retirada Galicia Bilingüe había solicitado medidas cautelares, la asociación optó por recurrir al Valedor, que acaba de pronunciarse especificando que la Consellería de Educación tiene la obligación de supervisar los contenidos de sus webs “para que sean acordes con las funciones de las administraciones públicas, de la citada citada Consellería y del sistema educativo”.

Sobre el vídeo en concreto señala que “un contenido del blog 'Na lingua de tod@s' es ilícito, inapropiado e inadecuado para las finalidades que debe perseguir una administración pública y un sistema educativo democrático”.

“Un link, con el mismo título del 'blog' ubicado en la dirección electrónica http://centros.edu.xunta.es/cuntiscpi, da acceso al mencionado blog. Esta web es de titularidad pública por lo que debe estar sujeta a la supervisión de la administración titular de esa dirección electrónica que aloja tal hipervínculo. Y como Ya dijimos, el control de contenidos también debe extenderse a los hipervínculos”,añade el Valedor.

CONTENIDO DEL VÍDEO
El vídeo de Skarnio parece ensalzar a dos independentistas gallegos que fueron condenados por su participación en la colocación de un artefacto explosivo en una entidad bancaria en Santiago de Compostela. Se muestra la imagen de ambos y se pide su libertad, mientras suena una canción en la que no sólo se les aplaude, sino que se invita a su liberación e incluso a “luchar como ellos luchan”.

Ante estos contenidos, el Valedor decidió ir más allá del caso del enlace del vídeo y optó, en el marco de la investigación abierta a raíz de la queja de Galicia Bilingüe, por analizar las normas de uso del servicio de alojamiento 'web' de la Consellería, donde entiende que se debería hacer constar la responsabilidad de la Administración sobre los referidos contenidos y por lo tanto eliminarse determinadas exoneraciones de parte de esa responsabilidad que hoy se especifican.

Galicia Bilingüe, que espera desde el 14 de septiembre una respuesta de la Xunta a su denuncia sobre la persistencia del adoctrinamiento nacionalista en los centros de enseñanza y sobre el uso politizado por parte de numerosos equipos de normalización a la mayoría de sus acciones referidas al idioma, confía en que "la resolución del Valedor haga consciente a la Consellería de la gravedad de esos hechos y de la importancia de actuar con la mayor diligencia".

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