AGLI

Recortes de Prensa   Lunes 29  Noviembre  2010

 

Salir de «ésta»
César VIDAL La Razón 29 Noviembre 2010

Si tuviera que señalar la pregunta que más me han formulado en las últimas semanas no tendría duda alguna a la hora de responder: «¿Saldremos de “ésta”?». Se la he escuchado a los invitados de la radio y la televisión, a la gente que hacía cola conmigo ante la taquilla del teatro, al peluquero de toda la vida, a los vecinos con los que me cruzo en la escalera, a los tenderos y a un largo etcétera demasiado prolijo para detallarlo. Si hay algo que preocupa a la inmensa mayoría de los españoles no es la crisis del Sáhara, ni la agresión de Corea del Norte, ni siquiera la marcha interna de los partidos. Lo que todos quieren saber es si saldremos de esta crisis económica que ZP y los suyos negaron durante años y que amenaza con arruinar todos los logros conseguidos en décadas. Puede que la gente no haya leído a Alberto Recarte, no haya escuchado a Roberto Centeno o no haya visto a Lorenzo Ramírez, pero todos saben que la economía va muy mal y que, como si fuera la marabunta, la crisis avanza devorando todo a su paso.

¿Saldremos de «ésta»? Voy a responder lo mismo que digo a esas personas. Sí, podemos salir de «ésta», pero cada vez nos queda menos tiempo y, si no lo hacemos ahora, perderemos un par de generaciones en el intento. La razón es obvia. Nuestros gobernantes –llámense Gallardón, Montilla o ZP – en una inquietante proporción han gastado lo que no teníamos y ahora hay que pagar la factura y lo grave es que no tenemos dinero para hacerlo. ¿Podemos pedirlo prestado? Llevamos haciéndolo también demasiado tiempo y el día menos pensado podemos encontrarnos con que nos venza un nuevo plazo y nos resulte imposible saldar cuentas. Llegados a ese punto, estaríamos en quiebra y sólo Dios sabe qué consecuencias tendría esa circunstancia para empresas, ahorros y pensiones. Pero ¿podemos o no salir? Sí, pero a condición de que recortemos drásticamente los gastos ahora mismo y, si es necesario, comencemos a vender algunos de los muebles para evitar que nos echen de la casa.

En otras palabras, si, en las próximas semanas, ZP no recorta drásticamente el gasto salvaje de autonomías y ayuntamientos exigiéndoles por primera vez en la Historia de la democracia que rindan cuentas; si no liquida las empresas públicas inútiles que albergan a medio millón de espectrales empleados; si no suprime las subvenciones a los titiricejas, a los sindicatos, a los partidos y a la patronal; si no elimina las generosas donaciones y créditos que otorga a dictaduras como la marroquí o la venezolana; si no sanea unas cajas de ahorros corrompidas por la presencia de políticos y sindicalistas; si no aborda la venta de bienes públicos para equilibrar las cuentas, sinceramente, la respuesta es que no, no saldremos de «ésta». Tan clara es nuestra situación que tampoco Rajoy y el PP por mucho que ganen las elecciones y lleguen a crear confianza podrán hacer casi nada si no adoptan esas mismas medidas. Ésa es la realidad y o los políticos comienzan a actuar en consecuencia o ya podemos ir aceptando que el mayor bienestar de nuestras vidas no está por venir, como cantaba Sinatra, sino que se quedó en algún lugar previo a la llegada de ZP a La Moncloa.

En ausencia de Constitución
La abstención de la mitad del electorado habla bien a las claras de lo que espera el ciudadano de sus electos
GABRIEL ALBIAC ABC 29 Noviembre 2010

LA sombra de la Gran Depresión del año 1929 no debiera ser tomada ahora como una metáfora. Es un modelo. Que responde a la lógica del ciclo largo en las economías de mercado. No hay magia ni misterio en la capacidad de ajuste de esa mano oculta que Adam Smith describe en el equilibrio de la ley del valor: sólo el automatismo de la ganancia, sin el cual la ruina estaría garantizada. En el mercado, los capitales buscan sectores rentables, se retiran de ellos cuando dejan de serlo; la ley de la oferta y la demanda regula ese juego de entradas y salidas. No hay voluntades, ni buenas ni malas, en sus desplazamientos; hay un automatismo de salvaguarda, sin el cual la economía de reproducción ampliada que es el capitalismo se colapsaría. Es un reloj, si se quiere jugar con las metáforas, no una decisión deliberada. Y aun la más fina máquina suiza acaba, en el curso del tiempo, acumulando desajustes mínimos, que, en el largo plazo y de no ser regularmente corregidos, la inutilizan. Hay que parar entonces la máquina y recomponer sus piezas, desechar las definitivamente inoperantes. Cargar con el enorme coste —social como económico— de amputar lo muerto, que pesa sobre nosotros aún más que lo vivo.

1929 abrió un vacío constituyente. Que, si arrancó de Wall Street, tuvo su desenlace crítico en Europa. En el año 1931 se abre la quiebra general de los bancos austriacos y alemanes; como consecuencia, el cierre masivo de empresas y el paro obrero en masa. Coincidiendo milimétricamente con su ascenso, el socialismo nacionalista de Adolf Hitler irrumpe como sucedáneo del viejo internacionalismo revolucionario masacrado en la revolución de 1919. No es específica locura alemana. Es Europa la que vive un estado de guerra civil larvada, con estallidos brutales en el 1934 de París y de Asturias, con la guerra civil española dos años más tarde, con la definitiva segunda guerra mundial —y la mayor mortandad de la historia—, de inmediato. La descomposición constitucional de Europa, como la económica, sólo se cerrará en 1948 con la definición de dos modelos excluyentes, bajo respectivo protectorado de las dos grandes potencias vencedoras.

De todos los países europeos a los que la onda ampliada de la depresión amenaza esta vez llevarse por delante, España es el constitucionalmente más frágil. Un Gobierno que no gobierna, una ciudadanía hastiada de los políticos que deberían ser sus representantes, una corrupción atrincherada en los opacos recovecos de la administración de un Estado que es uno más diecisiete… Al riesgo común de la crisis, se añade aquí la descomposición completa del Estado y la certeza de que la Constitución dejó de existir eficazmente hace mucho. Que haya sido precisa el sábado una acción directa de los altos rectores de la economía española sobre el Gobierno para marcar líneas de salvamento básicas, indica hasta qué punto hoy el Estado carece de mando político, y toda la nave va al garete. Que ayer se haya jugado en Cataluña el destino futuro del Gobierno de España con la abstención de la mitad del electorado, habla bien a las claras de lo que espera el ciudadano de sus electos.
1929 ha vuelto a suceder. Esperemos, al menos, poder parar lo que vino luego.

El buen independentismo
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 29 Noviembre 2010

Después del triunfo electoral de ayer el independentismo gradualista de CiU planteará su objetivo: dotar a Cataluña de un concierto económico como el que disfrutan los vascos. O sea, la excepción, el privilegio. Como corresponde a quien se considera «hecho diferencial». Artur Mas no reclama la separación inmediata de Cataluña tal como ha venido haciendo Puigcercós. ¡Todos tranquilos! Unicamente, la ampliación de la soberanía. Un independentismo matizado, más llevadero que el «separatismo» del que se hablaba en tiempos de Franco y que, siendo lo mismo, parecía distinto. Esa es la gran diferencia entre Mas y la figura de Puigcercós y otras esperpénticas.

Lo que marca las distancias entre los líderes independentistas en un momento histórico decisivo, como el actual, es lo que va del salto al proceso. No quiere Artur Mas que se hable de un cambio cualitativo sino cuantitativo, esto es, seguro, y en absoluto escandaloso. Mas es gran creación de Pujol, de aquel que supo «hacer país» sin que pareciera que por ello deshacía España, y de ese modo fue engañando a quienes quisieron ser engañados. Como los socialistas por ejemplo. Con esta promesa de conseguir el «concierto» Mas calmó las exigencias de la inmediatez separatista y rehuyó la demagogia insoportable que ha caracterizado el discurso de Puigcercós. Ni pagado por Artur Mas, lo habría hecho mejor el líder de ERC. Mas es el independentismo de la sensatez. Tanto que la emergencia de Cataluña como un pequeño futuro Estado mediterráneo, aunque no por ello menos volcado al anexionismo, será tolerado por la derecha españolista. A Mas se le soporta porque tiene la elegancia de no contraponer la creatividad catalana a la zanganería y la picaresca de andaluces o madrileños. Mas es respetuoso. Tanto que ha llegado a merecer el apoyo de ZP. El resultado de las elecciones de ayer es la consolidación del «hecho diferencial» catalán en la historia de España del que hablaba Rovira i Virgili. La realización del sueño.

Victoria de ZP, el PSOE catalán machaca al PP.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 29 Noviembre 2010

Gran victoria de ZP sobre Rajoy, el PSOE catalán ha machacado a la derecha extrema del PP en las elecciones catalanas, 28 diputados ha conseguido la izquierda de progreso frente a los pobres y míseros 18 escaños autonómicos del PP. La alegría en Ferraz por esta victoria histórica sobre el PP era anoche desbordante.

Este triunfo brillante de ZP sobre los ultraderechistas peperos seguro que la bajará los humos a Rajoy y a todos los que llevan meses frotándose las manos al creer falsamente que el cadáver de Zapatero pasaría pronto ante la fachada de Génova 13 y en cambio ahora están en el nido de la gaviota anonadados por el resultado actual y por su negro futuro.

Extrapolando lo ocurrido en las catalanas, queda claro que la victoria del PSOE está garantizada en las próximas generales en las que probablemente sacará 60 o 70 diputados más que el PP. Este balón de oxigeno permitirá a ZP el pensar en arrebatar el puesto de delfín de Zapatero a Rubalcaba de forma que a partir de ahora será público y notorio que ZP pasa a ser el delfín de Zapatero con todas sus consecuencias.

Esta es una lectura no triunfalista del resultado de las elecciones catalanas, porque si nos centrásemos en el número de votos la paliza que le ha dado el PSOE al PP se vería aun más apabullante.

Desde aquí quiero felicitar a Zapatero por su victoria merecida y meritoria.

El resultado de las catalanas
Luis del Pino Libertad Digital 29 Noviembre 2010

Comencemos con un par de obviedades. El resultado de las elecciones catalanas ha seguido, con matices, el guión de las encuestas. Se preveía un aumento de CIU, aunque Artur Mas se ha quedado a más escaños de la mayoría absoluta de lo que en general se vaticinaba. Se preveía también la caída del PSC y sus socios del tripartito, aunque al final esa caída ha sido mayor de lo anunciado. Las encuestas predecían también el mantenimiento de Ciudadanos y la posible entrada de Laporta en el Parlamento, que al final ha tenido lugar.

En lo que las encuestas han fallado clamorosamente es a la hora de predecir los resultados del Partido Popular, que consigue una excelente cosecha de escaños. Por primera vez desde la instauración de la democracia, los votantes no nacionalistas superan la barrera de los 20 diputados autonómicos (18 del PP, 3 de Ciudadanos), batiendo la marca que en 1980 consiguieran la UCD (18 diputados) y el PSA (2). El PP se coloca, además, como tercera fuerza política, superando a ERC con holgura, lo cual tiene su importancia psicológica: "Señor Puigcercós, el PP representa a muchos más catalanes que usted".

Vamos ahora al análisis. Estos resultados tienen dos lecturas posibles: una nacional, de carácter estratégico, y otra más táctica.

Desde el punto de vista estratégico, entramos en una fase de consolidación de lo "avanzado" durante estos seis años de zapaterismo. Lo de Cataluña era una turnancia necesaria y anunciada, mediante la cual CIU profundizará ahora, de forma más tranquila, en las imposiciones nacionalistas en el terreno lingüístico y social, al mismo tiempo que aprieta el acelerador en las reivindicaciones de carácter económico. Se trata de consolidar el Estatut, después del apaño de sentencia del Tribunal Constitucional.

Esa nueva vuelta de tuerca confederal se producirá, además, en un contexto en el que el PP buscará el acercamiento a los convergentes, con lo que no cabe esperar que actúe de freno de ninguna reivindicación: el PP juega a necesitar a CIU para gobernar en Madrid, mientras que los convergentes, desde el punto de vista de la aritmética parlamentaria, no necesitan a los populares para gobernar en Cataluña.

Malos resultados, por tanto, para la Nación en el corto y medio plazo, a pesar del avance en el número de votos de los no nacionalistas. Los resultados de Ciudadanos, siendo buenos (hace sólo un año, al partido se le daba por difunto), no son suficientes para frenar la tendencia pactista del PP, que "venderá" los resultados de Cataluña como una confirmación de que la estrategia arriolista de Rajoy es la correcta.

Desde el punto de vista táctico, sin embargo, se plantea un escenario mucho más complejo e interesante. El desastre del PSC es de tal magnitud, que las tensiones internas en el PSOE se van a intensificar hasta extremos insospechados. El "efecto Rubalcaba" no existe más que en la imaginación de algunos, por lo que se ha visto en Cataluña. Y los alcaldes y presidentes autonómicos socialistas se enfrentan a una catastrófica pérdida de poder territorial, arrastrados por un Zapatero que lleva ya tras de sí, de forma permanente, la marca de la derrota.

De modo que los intereses personales en juego (y la propia estabilidad del sistema) obligan a hacer algún movimiento que evite la toma total del poder autonómico y local por parte de los populares. Y aquí viene el problema: los movimientos posibles para evitar esa "barrida popular" son muy limitados.

Para entender por qué, volvamos a Cataluña y hagamos un sencillo cálculo aritmético: sumen ustedes los votos de Ciudadanos, de Laporta, de Reagrupament y de Plataforma por Cataluña y se encontrarán con que hay ya un 10% de electores que se han situado extramuros del sistema de turnancia. Es decir, el cambio de gobierno en Cataluña sólo ha podido llevarse a cabo a costa de un desgaste notable del conjunto de los partidos tradicionales, lo que abre peligrosamente la puerta a la aparición y consolidación de nuevos partidos que no forman parte del club. La extrema derecha catalanista, por ejemplo, se ha quedado a sólo 15.000 votos de superar en Barcelona la barrera del 3% y entrar en el parlamento con dos diputados, lo cual augura unas elecciones municipales muy movidas en aquella comunidad autónoma.

Si trasladan ustedes esas consideraciones al ámbito nacional, entenderán perfectamente cuál es el problema de carácter táctico: cualquier intento de evitar que el Partido Popular rentabilice de modo completo la debacle socialista en las municipales y autonómicas (o cualquier intento por equilibrar la balanza de cara a las generales, con el fin de impedir una victoria por mayoría absoluta del PP) conduce, indefectiblemente, a una fuga de votos hacia fuera del sistema.

Así, por ejemplo, si se recurriera a la guerra de dosieres para tratar de atenuar la subida del PP en las autonómicas o en las generales, esos votos restados a los populares ya no se refugiarían necesariamente en la abstención, porque los electores comienzan ya a optar, en un porcentaje nada despreciable, por el voto alternativo, con los peligros correspondientes.

El sistema de turnancia (con su hoja de ruta confederal) tiene todavía margen de maniobra, como se ha demostrado en Cataluña, pero ese margen es ya muy escaso. Y se irá estrechando cada vez más a medida que las consecuencias de la crisis económica se intensifiquen, cosa que sucederá en los próximos meses. Si estuviéramos hablando de ajedrez, diríamos que estamos ante un caso típico de "zugzwang": se llama así a aquellas situaciones en las que todas las jugadas que tiene a su disposición el jugador al que le toca mover son malas.

Nos espera, por tanto, un panorama político de lo más interesante.

Unas elecciones cicciolinas.
Pío Moa Libertad Digital 29 Noviembre 2010

Recordarán ustedes que Cicciolina marcó un hito. He sostenido que la corrupción intelectual que predomina en España a su nivel más chabacano (la trola), la corrupción económica de la que los casos Malaya o Gürtel son solo el pico del iceberg (el choriceo), y la corrupción sexual manifiesta en la corrosión de la familia, el aborto, la pederastia, el auge de la prostitución, etc., (el puterío) van siempre juntas, aunque predomine una u otra según las circunstancias. En estos años se han invertido los valores, de tal modo que la trola, el choriceo y el puterío se han convertido en virtudes, y el respeto a la verdad, la honradez y la fidelidad en vicios “fascistas” o cosa así.

Como el nacionalismo catalán va a menudo en cabeza de estas cosas –ya lo ha dicho Rajoy, el pensador: Cataluña (se refiere al nacionalismo catalán, que comparte el PPC) encabeza el cambio--, las elecciones han sido también una competencia en puterío, lo que no está nada mal para poner la situación en su punto. Aunque hay mucho que avanzar todavía, ya he dicho que los políticos deben salir en la televisión actuando como estrellas del porno --lo que son, en definitiva--, y no entiendo por qué a estas alturas quieren disimularlo. En fin, un gran paso en ese sentido: la política cicciolina en acción.

En lo principal, no ha pasado nada en Cataluña, donde todos los partidos son separatistas en uno u otro grado, excepto Ciudadanos. Con unos o con otros, se trata del mismo embuste sistemático sobre el pasado y el presente, la misma corrupción económica, la misma política de burdel. Con el PSC y el PSOE, el separatismo no fue contenido, sino fomentado al máximo, y seguramente pasaría lo mismo con el PP, mangoneado por una señora repulsiva que riñe a su hijo por hablar en castellano. Ahora, aunque CiU tiene necesidad de algún apoyo, puede jugar con la Esquerra y con el PP, obligando a este a tragar todo lo que haga falta, un deporte al que el PP está ya muy acostumbrado y dispuesto.

El funcionamiento de los partidos en democracia viene a ser una lucha por ganar a la opinión pública. Ante los desaguisados y la degradación de la política en toda España, partidos como Ciudadanos tienen las mejores condiciones para avanzar sustancialmente. Pero ocurre a menudo en política que las buenas ideas no encuentran buenos argumentos ni liderazgo, mientras que las malas disponen de hábiles sofistas y dirigentes resueltos y sin escrúpulos.

En cualquier caso, el descontento, amorfo y sin cauces claros, está bien a la vista. Se trata de elaborar un programa para darle salida, cuya clave debe ser la regeneración democrática en la unidad nacional. Para ello es preciso desprenderse de la inútil extrema derecha que opone la democracia a la nación, y no hace más que “enredar” y confundir. Habrá que abordar más a fondo la cuestión de la democracia, tan confusa en la España de hoy.

Zapatero empieza a cosechar lo sembrado
Jesús Cacho. El Confidencial 29 Noviembre 2010

Quien siembra vientos, recoge tempestades. Así reza uno de los refranes más populares del imaginario español, y eso es exactamente lo que le ha ocurrido a José Luis Rodríguez Zapatero. La franquicia catalana del PSOE recibió ayer un varapalo de los que dejan huella, un castigo del que el PSC tardará mucho tiempo en recuperarse -si es que con tiempo, sudor y lágrimas lo consigue-, porque el daño infligido a la idea de la España constitucional y la traición a sus votantes ha sido tan grande, tan obscena, a lo largo de ocho años de soberanismo radical como los que ha deparado la presidencia de Maragall, primero, y de Montilla, después, que difícilmente los hijos de los hijos de aquellos inmigrantes de Andalucía, de Extremadura, de Murcia, de Galicia, podrán olvidar la afrenta.

En Cataluña hace tiempo que hay oferta nacionalista, en sus distintos grados de radicalidad, en abundancia, de modo que la deriva del socialismo catalán hacia posiciones cercanas al nacionalismo más que un error ha sido un crimen para los descendientes de aquellos emigrantes que en los años sesenta llegaron a la Estación de Francia con su maleta de cuerdas, el corazón rebosando zozobra y la firme voluntad de dejarse el alma trabajando duro para prosperar y hacer prosperar a la tierra que les daba acogida. El síndrome catalanista, mitad trauma mitad complejo, que siempre acompañó a esa burguesía del ensanche barcelonés que se hizo con las riendas del PSC, soltó por fin amarras y se hizo realidad cuando a la Moncloa arribó un tipo sin una idea clara de España (“concepto discutido y discutible”), un pirómano dispuesto a incendiar la convivencia (“apoyaré la reforma del Estatut que apruebe el Parlamento de Cataluña”) tan duramente labrada tras el fin de la dictadura.

De modo que, en mi modesta opinión, la derrota de ayer no es José Montilla, un político hace tiempo amortizado, sino del bombero pirómano que nos preside desde 2004 y que alentó el viaje hacia ninguna parte de un PSOE que, traicionando su condición de partido “nacional”, alentó el aventurerismo de su filial catalana, dispuesta a embarcarse en la misma nave que el nacionalismo más radical, ergo defendiendo un Estatut que nadie reclamaba y que de inmediato se reveló de imposible encaje en la Constitución de 1978 a cuenta de su alocada deriva soberanista. El PSC ha ido más lejos: en lugar de rectificar, ha encabezado la revuelta contra la sentencia del Tribunal Constitucional, alentado de nuevo por un Zapatero que sencillamente prometió buscar fórmulas para burlar la sentencia y complacer las ensoñaciones nacionalistas.

De modo que el gran derrotado de ayer es Rodríguez Zapatero. Su debilidad, crónica desde que estallara la crisis económica que ahora mismo tiene a España contra las cuerdas, se agudiza hasta extremos insoportables. No parece posible que este hombre pueda llegar políticamente vivo hasta las municipales y autonómicas de mayo, sabiendo que el partido que le respalda perdería con estrépito unas generales a nivel del Estado como ayer perdió las autonómicas en Cataluña. Este hombre lleva plomo en las alas y no tiene credibilidad para dirigir un país que se enfrenta al reto más importante de su historia, tras ocho años de Gobierno socialista que se han llevado por delante, además del bienestar de los españoles, los afanes de concordia civil que presidieron la transición.

Gran triunfo de CiU y Artur Mas y notable éxito del Partido Popular. Los electores catalanes han rechazado de manera abrumadora el experimento del tripartito, razón por la cual quienes a estas horas intenten sumas imposibles con el metro del nacionalismo por medida yerran de forma clara. Más que la ideología, en Cataluña voto ayer “la pela”, es decir, la crisis económica que arrambla con el bienestar presente y plantea un futuro sin esperanza. De modo que los votantes han optado por una opción de centro derecha (CiU más PP suman el 50,5% de los votos, y 80 diputados de una cámara de 135), capaz de gestionar una crisis que la izquierda se demostrado incapaz de llevar a cabo.
Los españoles conscientes hace mucho tiempo que sabemos que España tiene un problema llamado José Luis Rodríguez Zapatero. El Partido Socialista, su cúpula al menos, ha tardado mucho más en darse cuenta. Ahora ellos y nosotros nos hemos percatado de la dimensión del drama y hemos llegado a la conclusión de que es imposible seguir adelante sin cambiar de caballo. Este hombre se tiene que ir cuanto antes y, como dije en mi Con Lupa (“Otra de gambas en Moncloa”) de ayer, si al Partido Socialista le queda un átomo de sentido común y patriotismo debería hacer lo pertinente para ahorrar a este hombre el sufrimiento que su propia incapacidad le depara y a los españoles el coste altísimo de su presencia al frente del Gobierno de la nación. Cuanto antes, mejor.

¿Actor o espectador?
Regina Otaola www.gaceta.es 29 Noviembre 2010

No podemos ser cómplices ante el hecho, creíble, de que ETA acceda a las urnas.

El lunes asistí a la presentación del estupendo libro titulado Mal consentido. La complicidad del espectador indiferente, del catedrático de Filosofía Moral y Política Aurelio Arteta. En él se diserta sobre la clase de responsabilidad que la complicidad encierra. Arteta afirma: “A diferencia de los males de naturaleza privada, los públicos no sólo los causan unos pocos y los sufren bastantes, sino que requieren a muchos más que los consientan. Estos son quienes colaboran en aquellos daños mediante su abstención, adquiera ésta la forma de silencio, disimulo o cualquier otra”. El profesor Arteta indaga sobre “la responsabilidad de la dejación”, es decir, sobre ese comportamiento del individuo que “en lugar de clamar contra la injusticia que observa o conoce, se calla.” “Si hay responsabilidad por no hacer algo, será porque hay responsabilidad (deber) de hacerlo” y ¿por qué? Porque por mucho que nos quieran inculcar que el bienestar radica en que el Estado actúe y piense por nosotros, la realidad, se mire por donde se mire, radica en que “El hombre es un ser responsable. Ser razonables y libres implica tener que responder –ante la conciencia y ante los otros– del uso de esa razón y libertad…”

Se preguntarán por qué traigo a colación este libro en estos momentos. La verdad es que tengo dos razones fundamentales. La primera, que merece la pena leerlo sólo por el hecho de recapacitar qué somos cada uno de nosotros: ¿actores o espectadores indiferentes? Y la segunda razón es para que de una vez por todas asumamos nuestra responsabilidad activa como ciudadanos en todos y cada uno de los asuntos públicos que nos afectan.

No podemos ser cómplices por indiferencia ante el hecho, creíble, de que ETA acceda a las instituciones sólo por decir que lo va a hacer de forma pacífica, sin condenar la violencia, sin pedir perdón a las víctimas y sin cumplir las penas que les han sido impuestas. Seremos cómplices si aceptamos que no haya vencedores ni vencidos.

No podemos ser cómplices por indiferencia ante una situación económica que lleva, prácticamente seis años en caída libre porque se ha permitido que un presidente y su Ejecutivo siguieran al mando sin mover un dedo para conseguir su destitución. Aquí casi todos somos responsables por no haber antepuesto el bien común de la sociedad a los intereses partidistas de cada uno. Considero que hemos llegado a un punto sin retorno si Zapatero y su Ejecutivo siguen el frente, porque como bien se afirma, ha dilapidado la poca confianza que le quedaba. Ya no hay ni un pequeño atisbo de ese factor clave en la economía global como es la confianza.

No valen fotos con empresarios o advertencias severas de estos sobre la pésima gestión del Ejecutivo. Nadie, ni dentro ni fuera de España confía en este Ejecutivo. Es necesario un Gobierno responsable y de confianza y para ello es imprescindible la convocatoria de elecciones anticipadas. Este Gobierno no tiene tiempo para recuperar la confianza perdida ni España para seguir deslizándose por el tobogán de la irresponsabilidad.

*Regina Otaola es alcaldesa de Lizarza.

Madrid, la culpa de todo
Mariano R. www.gaceta.es 29 Noviembre 2010

La columna de Mariano
Decía ‘La Vanguardia’ (del poder) ayer en su portada con su habitual grandilocuencia vacua: “Las urnas darán su veredicto a la sentencia del TC sobre el Estatut”. Gran chorrada, la montaña vuelve a parir un ratón. Estaban los catalanes como para pensar en el dichoso Estatut, ¡pero si no comemos madre! La mitad de los catalanes han vuelto a hacerle una butifarra a su clase política. El cuarenta por ciento del cincuenta por ciento, es decir, una minoría del veinte por ciento se hace con todo el poder. ¡Votad vosotros y vuestros parientes y amigos y enchufados y turiferarios y repartíos las pocas migajas del próximo presupuesto de ruina que ha dejado vuestra falta de previsión!

¡Votad para renovarle a ‘La Vanguardia’ sus millones de euros en suscripciones para mantener los derroches del señor conde, para que en TV3 ninguno de los pelotas deje de chupar de la ‘mamella’, para pagar las embajadas de los hermanos Dalton Carod, o los tuneados del analfabeto Benach!

Pues ya está, ya tenéis a Mas, que os explicará con mejor acento que Montilla que Madrid tiene la culpa de todo, cómo, con la mayor autonomía de Europa, puede no ser uno responsable de nada. Ya tenéis 135 escaños papeando a dos carrillos para que en casa de los Pujol-Ferrusola lo decidan todo como siempre de forma desinteresada. Pero tranquis, que ya el director del IESE, o de Foment o de la Cámara de Comerç o cualquiera de los firmantes del maragallismo estarán ya poniendo su sólido patriotismo al servicio de la nueva y noble causa convergente. ‘Nihil novum sub sole’, en esta tierra catalana todo lo hemos visto ya, sólo que ahora los pobres son demasiado pobres para seguir mucho tiempo callados y los ricos han enseñado definitivamente sus vergüenzas y egoísmos.

Algo muy importante ha cambiado ayer en Cataluña, y el tiempo va a pasar muy rápido para los que ahora saltan alborozados por el botín. M. R.

Triunfó la abstención
Los 'abstemios' serían mayoría absoluta si les sumáramos los que votan por inercia.
Amando de Miguel www.gaceta.es 29 Noviembre 2010

La tradición política de los países mediterráneos es la de una baja tasa de abstención electoral; muchas veces no supera el 20%. Cataluña es una excepción por lo que respecta a las elecciones regionales. En los años de democracia la abstención ha oscilado entre el 37% (1995) y el 44% (2006). Ahora se ha superado incluso ese último techo. Uno de cada dos catalanes adultos no ha ido a votar.

Las razones para esa escandalosa abstención son varias. En Cataluña se ha instalado la hegemonía nacionalista, gobierne quien gobierne. En consecuencia, muchos catalanes que votan al PP o al PSOE en las elecciones nacionales no acuden a los comicios regionales. Hay otras razones que se añaden en esta ocasión. El Gobierno tripartito (de confusa orientación nacionalista) ha sido un desastre. La campaña electoral ha sido esta vez particularmente inane, cuando no, chocarrera. La mitad de los posibles votantes han nacido fuera de Cataluña, pero observan que los candidatos destacados han nacido en Cataluña. Por tanto, la principal línea de fricción política no es derecha-izquierda (como en cualquier democracia) sino la de más o menos nacionalismo. La prueba de lo anterior está en que casi todos los dirigentes dicen “Cataluña y España” (cuando no, “Cataluña y el Estado”), en lugar de la lógica expresión “Cataluña y el resto de España”.

Lógicamente, ningún candidato ha propugnado la abstención, pero el conjunto de los que no han ido a votar es más nutrido que el de los votantes de Convergencia. Los abstemios llegarían a ser mayoría absoluta del censo si les sumáramos los que votan sin entusiasmo, por inercia. A la base está el fatalismo de que la política catalana va a seguir siendo nacionalista. Todavía se podría añadir lo que podríamos llamar el “voto genético”, esto es, los que votan a “los suyos” sin considerar si los elegidos van a comportarse como Dios manda.

*Amando de Miguel es sociólogo.

Zapatero
Ni muy tonto ni muy valiente
Gabriel Calzada Libertad Digital 29 Noviembre 2010

Está claro que Financial Times aún no conoce a Zapatero. El viernes el diario británico publicaba un artículo en el que planteaba que las declaraciones del presidente español, afirmando que los inversores perderían hasta la camisa si tomaban posiciones contra la deuda del Gobierno español, eran desconcertantes. En el titular se planteaba el editor que ZP debe de ser muy tonto o muy valiente.

Zapatero y su Gobierno han puesto a España al borde de la quiebra con las medidas de despilfarro público implementadas desde el comienzo de la crisis. Ahora vemos cómo otros países cuyos gobernantes siguieron las mismas recetas keynesianas han tenido que pedir auxilio y ser rescatados o están sufriendo para poder cumplir con sus compromisos de pago. Tras el hundimiento de Grecia e Irlanda todos los inversores y analistas miran a España y Portugal. Por eso Financial Times piensa que lo lógico después de lo que le ha pasado a Irlanda sería que Zapatero saliera a declarar que va a cumplir las promesas de mayo, que ampliará los recortes y que presentará nuevas reformas estructurales en cuestión de horas.

Pero Zapatero no es ni tonto ni valiente. Es un especulador temerario. No es tonto. Él sabe perfectamente que España está al borde de la suspensión de pagos. Lo que ocurre es que piensa que si lo reconociera se vería obligado a realizar verdaderos recortes del gasto público y del tamaño del Estado, e incluso a liberalizar mercados. Así que piensa que con este farol quizá logre mantener intacto el elefantiásico gasto e incluso le sirva de excusa para nuevas subidas de impuestos.

Tampoco es valiente. Alguien es valiente cuando realiza una acción en la que arriesga algo que aprecia mucho y que le pertenece. Zapatero, en cambio, arriesga el dinero del contribuyente presente y futuro, no el suyo. Está especulando de manera alocada con el crédito de las empresas, con el empleo de los trabajadores que aún tienen la suerte de conservarlo, con el sistema eléctrico, con las pensiones y con el tejido empresarial de todo el país.

Su objetivo no es otro que poder salir de esta crisis sin renunciar a la etiqueta de presidente "rojo" que el mismo se puso al llegar a Moncloa. Piensa que puede escapar en esta huida hace adelante soltando mensajes contradictorios para calmar a todos y seguir haciendo lo mismo: intervenir y gastar. Lo que parece tontura o valor no es más que temeridad y cobardía.
Gabriel Calzada Álvarez es doctor en Economía y presidente del Instituto Juan de Mariana

'Barbarians at the gate' y los 37 del picnic
@Roberto Centeno. El Confidencial 29 Noviembre 2010

“O es muy valiente o es muy estúpido” dice Financial Times de Zapatero. Con su diplomacia habitual, planteándolo en forma de alternativa, el mensaje a sus lectores en general y a los mercados en particular, es inequívoco: Zapatero es algo que todos sabemos, incluidos los 37 grandes empresarios, que se han prestado a su última bufonada, con las honrosas excepciones de Amancio Ortega (Inditex), Juan Roig (Mercadona) y Dominique de Riberolles (Cepsa). Y esto ocurre con “los bárbaros a las puertas”, con los hedge fund atacando el sistema monetario europeo con gran éxito, porque ni gobiernos ni BCE están a la altura.

En EEUU, cuando tras la caída de Lehman todo el sistema financiero se tambaleaba, el Tesoro y la FED decidieron mandar un mensaje claro y nítido a los mercados: no iban a permitir que ningún hijo de su madre hiciera caer el sistema financiero norteamericano. Paulson, Secretario del Tesoro a la sazón y ex presidente de Goldman el mayor banco de inversión del mundo, más o menos como la Sra Salgado, mandó calcular la cantidad de dinero que sería necesaria para recapitalizar el sistema, su gente le calculó la cifra y entonces decidió poner el doble, un aviso de que los especuladores no prevalecerían, que los hedge fund jamás podrían desafiar al gobierno de los Estados Unidos e irse de rositas. En pocas semanas la especulación desapareció.

Desgraciadamente, en Europa no existe nada parecido, gobiernos inconexos y timoratos, y burócratas incapaces de estar a la altura del desafío. En el caso de Grecia, esperaron hasta el último minuto para actuar, en el caso de Irlanda, dudaron durante semanas, calcularon el mínimo para salir de la crisis y los “hedge fund” se los están comiendo con patatas. Y cuando hayan acabado con Irlanda, irán a por Portugal y a por España, donde la deuda e incluso los bancos más sólidos pueden perder la mitad de su valor en 48 horas si los inversores internacionales se proponen ir en serio a por ellos.

El caos europeo resulta patético. “La banda (The gang) dispara en todas direcciones sin acertar una”, afirma el último The Economist. Hace cuatro días algunos se han puesto en plan Paulson, “pondremos todo el dinero lo que haga falta”, pero a la vez, la señora Merkel y el gobernador del Bundesbank disparan en sentido contrario: habrá quitas importantes para los tenedores de deuda, “no van pagarlo todo los contribuyentes”, con lo que la deuda soberana se está hundiendo, y además nos cuentan que han preparado un plan de “quiebras ordenadas” para 2011, donde España obviamente encabeza la lista. Justo lo que necesitan los mercados para tranquilizarse, y ello con independencia de que la dirigente alemana tenga o no razón, y la tiene, pero el momento no puede ser más desafortunado.

España no es Irlanda
Desgraciadamente, es cierto. Irlanda posee una economía competitiva, innovadora y dinámica. Gracias a su “dumping fiscal”, un impuesto de sociedades del 12,5 % que no será tocado en el ajuste, ha conseguido atraer a numerosas empresas, fundamentalmente norteamericanas, la mayoría de alta tecnología como Google y otras similares. Consecuencia de ello, la industria representa el 46% del PIB, frente al 15% en España. Hasta septiembre, el saldo de la balanza comercial arrojaba un superávit de 55.200 millones de dólares, frente a un déficit de 70.700 España. El PIB “per cápita” es más de un 30 % superior al de España y el paro casi la mitad. Es cierto que su PIB ha caído más que el nuestro en 2008 y 2009, pero es que la cifra oficial no sólo es falsa, es que la diferencia con la realidad es brutal, es sólo la cuarta parte de lo hemos caído realmente.

Y entonces, si son tan dinámicos y competitivos, ¿qué es lo que ha pasado? Muy sencillo. El gobernador del Banco de Irlanda permitió a la banca privada irlandesa endeudarse sin límite, con lo que financiaron la burbuja inmobiliaria e innumerables disparates más. Llegado el momento de devolver, y al igual que está sucediendo con las Cajas en España, como era imposible reintegrar nada porque su dinero se había evaporado, lo refinanciaron, pero para ello era necesario el aval del Estado. Y un gobierno insensato, que perderá las elecciones en enero, y donde varios de sus miembros pueden acabar procesados, de ahí su resistencia numantina a ser rescatados, avaló a unos bancos insensatos, convirtiendo una gigantesca deuda privada en deuda pública. El dinero ya no lo deben los bancos lo deben los irlandeses, 23.000 euros por ciudadano. La deuda de Irlanda procede del sistema financiero, no de la economía real.

Irlanda recibirá cerca de 100.000 millones de euros, que es el agujero dejado por unos bancos irresponsables, cuyos ejecutivos afortunadamente están en el paro y a la espera de responder de sus tropelías, al contrario que en España, donde nadie responde de nada, todos siguen en sus poltronas y tirando de Visa Oro, a pesar de que el Estado les ha refinanciado ya con su aval más de 180.000 millones de euros, y tendría que refinanciarles (el condicional es porque antes suspenderemos pagos), porque no tienen un euro para devolver 200.000 millones en los próximos dos años. Es una broma que se afirme como un gran logro que “las fusiones estarán completadas antes del 24 de diciembre”. Ese no es el problema, el problema es que tienen que devolver cientos de miles de millones y la mayoría están quebradas.

La farsa de los 37
¿Cómo pueden “debatirse los retos de la economía española” en tres horas y con 37 personas a la vez? ¿Qué clase de broma es esa? Algunos tenían motivos para acudir, pero otros muchos no. ¿Por qué se han prestado a una farsa que no ha ocurrido en ningún país civilizado? Decir que “no se puede rechazar la invitación del Presidente” es una pobre excusa, porque se puede, pero aceptando que fuera así, ¿por qué no le han exigido lo más importante, lo único que daría una oportunidad a España, si es que aún existe, su dimisión inmediata?

Varios han filtrado a los medios sus “valerosas” intervenciones y advertencias. No se si exageran o no, pero aún así da lo mismo y por dos razones. La primera, porque es demasiado poco y demasiado tarde, un brindis al sol. La segunda, porque lo importante es lo que dijo el baranda, prometer vagamente que “si es necesario acelerar las reformas -que prometimos y no hicimos- lo haremos”, pero de momento se va de excursión toda la semana, luego vienen los puentes y luego pensará si es necesario o no, pero ¡tranquilos!, porque se va a crear una Comisión Nacional de Productividad. Un insulto a los españoles.

Zapatero pide a los empresarios “ayuda para salvar la imagen de España”, y como he dicho antes, éstos no han tenido el cuajo de decirle a la cara lo obvio: que lo primero para salvar la imagen de España es su dimisión y su sustitución por alguien creíble y capaz. Lo ideal sería obviamente un Gobierno de coalición que abordara todos los problemas de la nación, empezando por los económicos y terminando por una nueva Ley Electoral, antes de la convocatoria de elecciones, que hasta podría ganar una nueva ejecutiva socialista, si en el PP siguen los mismos.

Esto es tan claro, tan indiscutible y tan urgente, que los empresarios y los políticos no tienen perdón de Dios sino lo exigen. Ya no hay tiempo para convocar elecciones. Se necesitan acciones contundentes en días. España puede quebrar en cuestión de semanas, meses como máximo, y además su posible alternancia, Rajoy, si es incapaz de arreglar su propia casa, con Valencia y Madrid, la CCAA y el Ayuntamiento más despilfarradores y peor gestionados del país, ¿cómo arreglará España? Muchas administraciones territoriales y cajas están en quiebra técnica. El problema es inmediato.

Los recientes cambios en los diferenciales del bono español a dos años con Alemania y el de diez años, significan que el mercado contempla el riesgo de impago de España como inminente. Nuestro rescate costaría, según varios analistas consultados por Bloomberg, 750.000 millones de euros, pero para empezar el BCE tendría que poner 100.000 millones para comprar bonos españoles las próximas semanas, más que todo el rescate de Irlanda. Y si no lo pone estamos muertos. Zapatero ha destruido ya a esta gran nación y puede acabar destruyendo al euro, pero en todo caso, en las próximas semanas-meses se juega nuestro destino.

Terrorismo islámico
Ceremonia de la confusión
GEES Libertad Digital 29 Noviembre 2010

En momentos como los actuales se solapan de forma frenética toda una serie de conflictos diferentes entre sí, pero que en ocasiones comparten escenario geográfico. Es cuando más cuidadoso hay que ser para evitar caer en la confusión, sobre todo si ésta trata, algunas veces, de ser inducida por algunos actores interesados.

En el Magreb, y apurando un poco en el Sahel, se superponen hoy el conflicto del Sahara Occidental y la amenaza yihadista salafista representada por Al Qaeda en las Tierras del Magreb Islámico (AQMI). Aunque Marruecos está desbordado por unos acontecimientos que nos obligan a tratar de desentrañar arcanos varios sobre su gestión del conflicto en este territorio ocupado, no pierde ocasión para intentar aprovecharse de la adversidad y tratar de convencer al mundo de que AQMI está detrás de la violencia de días pasados, con sus consabidos cuchillos y acciones macabras de diversa índole.

Pese a sus esfuerzos aún no ha conseguido que su mensaje manipulador cuaje, aunque sí ha logrado que muchas plumas, algunas de ellas supuestamente bien informadas, empiecen a elucubrar sobre la inconveniencia de que nazca algún día un país frágil en la región –léase la República Árabe Saharaui Democrática (RASD)–. Según algunos maliciosos y otros despistados, como Estado supuestamente fallido, la RASD caería irremisiblemente en las garras de Al Qaeda. Afirman tal cosa gentes que nunca antes habían concedido la menor atención a AQMI, pero que ahora hacen el juego –sin saberlo o sabiéndolo– a las interesadas estrategias de un Marruecos que no pierde ocasión para pescar en río revuelto, que él mismo ha embarrado.

Otros abundan en confusas teorías conspiratorias que hacen de AQMI un juguete en manos de los servicios de inteligencia argelinos, enlazándolo con las viejas teorías que en los noventa situaban al Grupo Islámico Armado (GIA) y al Grupo Salafista de Predicación y Combate (GSPC) –o al menos a sectores de ellos–, bajo los designios de dichos servicios. Tales tesis no hacen sino distraer a muchas personas de la cuestión central que aquí está en juego: la necesidad de identificar a un siniestro grupo o red terrorista que cada vez es más rico e influyente, dentro y fuera del noroeste de África.

Todo esto ocurre en paralelo a una gran redada desarrollada en Alemania, Bélgica y Holanda contra una red yihadista desde hace largo tiempo investigada y con ramificaciones en Chechenia: terrorismo en estado puro para las fuerzas de seguridad germanas. También ocurre cuando esos mismos servicios policiales alemanes se confiesan desbordados ante las crecientes necesidades que hay que atender frente a la amenaza terrorista, y piden el auxilio del ejército. O cuando en el Cuerno de África y en Yemen arrecia una amenaza que cada vez está más desterritorializada. Yemen avanza hacia el colapso –el 24 de noviembre eran 17 los chiíes asesinados por Al Qaeda en el norte del país, enmarcable este atentado en su imparable intento de destruir el Estado– y el vecino conflicto somalí muestra cada vez más su ósmosis con las canteras terroristas en los EEUU y en Europa. Con dos millones de somalíes viviendo en la diáspora y la habilidad reclutadora de Al Shabab en el extranjero, no nos sorprende que a mediados de 2009 más de 20 de ellos procedentes de Minnesota marcharan a Somalia a combatir. O que alrededor de un centenar de somalíes del Reino Unido o una veintena de Suecia se hayan incorporado a sus filas. También lo habrían hecho otros procedentes de lugares tan variados como Alemania, Australia, Canadá o Noruega. Por otro lado, el asalto por tropas somalíes de un refugio de Al Shabab en Mogadiscio en agosto, mostraba una interesante radiografía de lo que estamos tratando de mostrar: entre los diez terroristas muertos tres eran paquistaníes, dos indios, uno afgano y uno argelino, y este último seguro que no era un miembro de los servicios de inteligencia de su país.

Es hora ya pues de despertar a la realidad, por dramática que esta sea, y no dejarse engatusar por retorcidas explicaciones que tienen más que ver con la pequeña –y a veces miserable– política de rincones como el marroquí en el Magreb, que con las grandes y evidentes corrientes reclutadoras del terrorismo yihadista globalizada. Quienes hacen el caldo gordo a la intoxicación de Rabat hacen flaco favor y distraen la atención de grupos y lugares donde Al Qaeda sí es un problema.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

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El Tripartito se va, su calamitoso legado estatutario permanece
EDITORIAL Libertad Digital 29 Noviembre 2010

El resultado de las elecciones catalanas consolida la hegemonía de un nacionalismo cada vez más radicalizado. Después de que tanto PP y PSOE, cada uno en su momento, liquidaran su discurso nacional y se echaran en manos de aquellos grupos nacionalistas catalanes –ora CiU, ora ERC– que estuvieran dispuestos a prestarles temporalmente sus diputados en el parlamento nacional, el separatismo ganó por simple incomparecencia de la oposición constitucionalista; incomparecencia que viene teniendo su reflejo en la altísima abstención que comicio tras comicio hace acto de presencia como la opción mayoritaria del electorado catalán.

A la liquidación de los partidos nacionales en Cataluña le siguió la desmembración de lo poco que quedaba de España en la región de la mano de ese Estatut que ha sido la principal obra política del mismo Tripartito que fue reducido a escombros en las elecciones de ayer. El hundimiento del PSC (los peores resultados de su historia) y, sobre todo, de ERC (que ha perdido más de la mitad de los escaños) atestigua el fracaso de la política del nacionalismo radical antiespañol a la hora de mejorar el nivel de vida de los catalanes y apaciguar las aguas del oasis. Mas, pese a ello, el diagnóstico al que acríticamente se ha sumado una mayoría de los electores catalanes es que necesitan más secesionismo pero con las nuevas caras de viejo pujolismo. Es decir, volver a una versión más radicalizada del régimen cleptocrático anterior, cuya degeneración lógica e inevitable fue el mismo Tripartito del que ahora aborrecen.

Por supuesto, sería difícil no encontrar también entre los resultados un fuerte voto de rechazo a Zapatero, padrino político del Tripartito desde su misma formación; al cabo, fue Zapatero el principal responsable de que el inconstitucional Estatut que ha sumido a Cataluña en la mediocridad viera la luz y pudiera ser desarrollado sin cortapisas parlamentarias o jurídicas por el Ejecutivo catalán, aun en contra de la Constitución y de la nación española.

Sin embargo, precisamente porque el voto de castigo ha estado muy presente en los comicios, sería deseable que el PP no echara las campanas al vuelo repitiendo que ha cosechado los mejores resultados –en escaños, no en votos– de su historia. O, al menos, sería deseable que no lo hiciera si su objetivo va más allá de sentar a Rajoy en La Moncloa sobre las ruinas del edificio nacional y constitucional. Porque al margen de la exigua representación que sigue exhibiendo en Cataluña el partido que aspira a gobernar España –precisamente por abortar en 1996 el discurso regenerador de Vidal-Quadras–, incluso Zapatero y la crisis económica pasarán algún día, y en ese momento el PP, si no cambia drásticamente, se encontrará sin ningún discurso que capitalizar y con una hegemonía nacionalista aun mayor que la actual y que dejará el Tinell en un pacto de aficionados.

Así, la nueva composición del parlamento regional no puede ser más inquietante, por mucho que circunstancialmente pueda dar lugar –y está por ver– a un menor intervencionismo en materia económica y, por tanto, a una mejoraría de la situación. La prueba más palpable del fracaso de nuestras instituciones es que siendo el nacionalismo y la política de odio hacia España los principales causantes de la parálisis social, económica y moral de Cataluña, el nacionalismo continúa creciendo y expandiéndose simplemente cambiándose los collares. Inquietante, y no sólo para Cataluña, sino también para los restos de España. 

El socialismo se hunde
Editoriales ABC 29 Noviembre 2010

El batacazo electoral sufrido ayer por los socialistas catalanes no es otra cosa que el detonante definitivo para el fin del zapaterismo. El triunfo de CiU —y del PP— certifica el proceso irreversible de cambio en España

SI Cataluña significó en la historia política de Rodríguez Zapatero su plataforma de lanzamiento personal y el laboratorio de ideas extremistas contra la derecha y contra el pacto constitucional de 1978, la debacle electoral sufrida ayer por los socialistas catalanes no es otra cosa que el detonante definitivo para el fin del zapaterismo. Únicamente la prerrogativa presidencial de disolver el Parlamento mantiene con vida política al presidente del Gobierno, pero la derrota de Montilla, la peor de la historia del socialismo catalán, certifica el proceso irreversible de cambio en España. Y este cambio arranca, aunque parezca un contrasentido, con un Parlamento catalán más nacionalista que nunca, cosecha propia de la política territorial y de pactos con la que Zapatero puso en jaque el orden constitucional y pervirtió el papel propio de la izquierda catalana como fuerza de contención del nacionalismo. Los electores catalanes han preferido el original nacionalista de Artur Mas a la fotocopia soberanista —y borrosa— de José Montilla. El «pacto del Tinell» y la aventura anticonstitucional del Estatuto de 2006 han puesto al socialismo fuera de juego en Cataluña, pero con una responsabilidad directa en Rodríguez Zapatero.

D La participación sirve de poca excusa porque ha sido superior a la de 2006, y esto supone, por un lado, que ha habido un voto de castigo —tanto como una abstención de castigo— contra los socialistas; y, por otro lado, un valor especial al aumento experimentado por el PP en diputados y votos. Mariano Rajoy, con el gran resultado de su partido, que ha pasado de 14 a 18, está hoy más legitimado que ayer para pedir a Rodríguez Zapatero que ponga fin a la agonía política en la que tiene sumida a España y disuelva el Parlamento. El resultado de las elecciones autonómicas en Cataluña desmiente cualquier atisbo de remontada tras la remodelación del Ejecutivo central y confirma que la opinión pública, incluso una tan condescendiente con el PSOE como es la catalana, ha llegado a un punto de no retorno en su rechazo a Rodríguez Zapatero. Como sugirió Montilla, los resultados catalanes no iban ser ajenos al presidente del Gobierno porque están marcados por todos los errores de esta legislatura, incluyendo con carácter principal la nefasta gestión de la crisis económica.

El discurso del PP ha sido eficaz en la delimitación de un espacio político propio, para lo que fue esencial su apuesta por la impugnación del Estatuto y el discurso constitucionalista, que habrá convencido a muchos votantes del PSC. La defensa de una Cataluña bien situada en España, de una política bilingüística real y de una atención a los problemas prioritarios de la sociedad, como la inmigración, han permitido al PP mantener su voto y captar otro nuevo hasta dejar de ser una fuerza marginal. Los populares han marcado un hito histórico al convertirse en la tercera fuerza política y presentarse como factor relevante para la composición de gobiernos municipales y locales después de las elecciones de 2011. Además, estos resultados significan, con vistas a unas elecciones generales, que Cataluña dejaría hoy de ser el granero fijo de votos de los socialistas. Rajoy ha recibido un aval con esa exigua diferencia de menos de siete puntos que separó ayer al PP de los socialistas catalanes, dato con una dimensión política de gran calado.

No hay duda de que el ganador indiscutible es Artur Mas, cuya victoria arrasadora ha finiquitado el tripartito y ha hecho pagar a los socialistas catalanes su errática transición de izquierda federalista a soberanistas de última hora. Gracias a los errores del socialismo, CiU recupera el poder autonómico con una fortaleza propia de los mejores tiempos del pujolismo. Su victoria le permite gobernar en solitario, aunque sería un error que descartara la posibilidad de mayorías en contra. El PP es el interlocutor más lógico para esta nueva etapa. Ahora bien, a CiU su victoria lo deja sin excusas para responsabilizarse íntegramente de la dirección política que imprima a Cataluña desde el momento en que Artur Mas sea investido como presidente de la Generalitat.

La deriva soberanista que lideraron Maragall y Montilla, con el padrinazgo de Zapatero, ha salido cara a Cataluña. Artur Mas tendrá que decidir si ha recibido un mandato para agravar la política de desafío constitucional de su predecesor, con reivindicaciones tan fuera de lugar como la de un concierto económico como el vasco, o para encauzar Cataluña por un camino de pragmatismo y equilibrio, tanto más necesario en un período de crisis económica. No se le puede exigir a Mas que no sea nacionalista cuando empiece a gobernar Cataluña, pero sí que aprenda de los perjuicios que provocó el tripartito con propuestas que CiU nunca se atrevió a ejecutar en los muchos años en que gobernó con mayoría absoluta. Nuevamente, Cataluña puede ser decisiva para España.

El despiste del PP
Nota del Editor

Si en el PP piensan (por un decir) que un aumento de cuatro escaños es una gran victoria, los tres de Laporta son un milagro divino.
Si con todo lo que ha salido en los medios sobre las formas y maneras de mangonear de los politicos del "oasis" catalán, los votantes catalanes no han votado al PP, al contrario, han votado a los nacionalistas, el problema es grave porque entre el nacionalismo catalan del PP y el de CiU prefieren el de CiU. En cuanto a eso del bilingüismo real, o sea, Cataluña para los catalanes, está muy bien, xenófobamente correcto. Pues eso, Cataluña para los catalanes y que nos dejen tranquilos en España, por lo menos nos ahorraremos los traductores del senado.

El PP se va a llevar otra sorpresa desagradable en las próximas elecciones generales.

Crema catalana
Martín PRIETO La Razón

Los gerentes de campaña de las elecciones catalanas llevan días consultando al servicio meteorológico para comprobar si ayer se confirmaban lluvias en el noroeste mediterráneo. Los catalanes son reyes de la abstención y en un país con tanta emigración no puede ser achacable a algún factor genético sino de una clase política experta en multiplicar problemas.

Que Convergencia i Unió repita la tercera mayoría minoritaria no es consuelo para nadie y continúa la derecha nacionalista con su independencia a plazos frente a los republicanos y sedicentes comunistas de la secesión al contado, junto al Berlusconi de Laporta. La derecha española es cainita y Artur Mas (que tampoco sabe si ser Bismarck o Bolívar ) gobernará con el PP cuando las ranas críen pelos, pese a que los populares apoyen al socialismo vasco gratis total. El tripartito ha sido uno más de los disparates porque a Zapatero le encantan estos experimentos y Montilla un hombre débil que ha de hacerse perdonar hasta la nascencia.

La ministra Carme Chacón tiene alfombra roja para Barcelona. Nacionalista moderada, estudiosa del quebequismo, difuminada en Defensa y con intereses familiares en Cataluña, cuenta también con el carácter mujeriego del presidente. El paro, el despilfarro, la emisión de bonos fantasmas por falta de caja, la inmigración islamista, la corrupción, habrán engordado la abstención con lluvias o días soleados. Pan amb tamatet para el socialismo catalán que sólo puede interpretar como grave censura al PSOE.

Por elecciones anteriores se sabía que los socialistas votan mucho en las generales y se abstienen bastante en las autonómicas. Pese a esa evidencia ha ido sacando pecho, nacionalizándose y amenazando veladamente con hacer grupo parlamentario propio en el Congreso. No se han adaptado al papel sucursalista que les atribuía buena parte del electorado, emigrante o no, y hasta un hombre tímido como Montilla se ha cansado de repetir que el PSC es autónomo; lo será por las siglas pero no por los sufragios. Zapatero, al que le gusta conceder, les ha dejado a su aire con unos independentistas que caben en un autobús, para luego traicionarlos (como ha hecho con Patxi López y el socialismo vasco ) negociando un nuevo Estatut con Artur Mas, ése hombre manchado por dudas fiscales razonables por vía paterna, que se suma a la histórica política de comisiones denunciadas por Pascual Maragall.

El llamado problema catalán viene de la muerte sin sucesor de Fernando el Católico, al que debieron matar dándole bebedizos de testículos de toro por ver si podía engendrar. Es el hastío de la política española. El 6 de julio de 1932 el Congreso debatía el Estatuto de Autonomía catalán. Royo Villanova ( minoría agraria ) decía que pese a ser catedrático de Derecho no entendía el deslinde de competencias entre la República y la Generalitat. El catalanista Joan Puig i Ferrater le soltó un sonoro: «¡Burro¡ y protesta en nombre de la minoría catalana, la República, España, Cataluña y el Parlamento». El General Fanjul, otro agrario, le increpa: «¡ De España, no. Traidores!». La dicotomía entre separatistas y separadores. En aquel debate que ganó Manuel Azaña, Ortega y Gasset advirtió que Cataluña no tenía solución.

CiU puede navegar ahora como una fragata, a media tracción, o parar máquinas ante la alucinación nacionalista que le ha dado votos hasta a Laporta y su pornoestrella. Seamos optimistas. CiU ha dado gobernabilidad a España con el PSOE y el PP, cierto que a buen precio. El PSOE no tiene tiempo para volver a ser creíble y puede que Rajoy necesite a Mas para gobernar a la vuelta de la esquina. La crema catalana se le ha indigestado a Zapatero.

El triunfo del separatismo a plazos
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 29 Noviembre 2010

Ante la indiferencia de casi la mitad del censo electoral, que suele renunciar a la democracia y a la política, el separatismo catalán ha conseguido un triunfo sin discusión. Porque separatista sin prisa es Artur Mas, que quiere negociar antes la independencia económica, vulgo cupo, para que la pague España. Separatista con karaoke es Herrera. Separatista con corona de espinas es Puigcercós. Separatista piafante es Laporta. Y de Montilla nunca sabremos si fue separatista con el Estatuto o dejó de serlo al perder el poder. Probablemente, el "increíble hombre normal" es exactamente eso: un tipo de lo más corriente en Cataluña: que no se mete en política y que aceptará lo que decidan los que mandan. Y los que mandan, por mayoría creciente, camino de aplastante, son los separatistas.

Enfrente, Ciudadanos, que sube votos y mantiene escaños pero que tendrá que invitar a Mourinho al Grupo Mixto para frenar a Laporta. Y también se supone que enfrente, el PP. Cuatro más que ahora aunque sólo uno más que Vidal Quadras en el 95, que con los 3 de C´s y la docena menos nacionalista de las dos y media del PSC, juntarán cuarenta. De 135, los separatistas sacan casi cien. Aun si el PSC se hiciera todo español y Durán se separase de Lleida, los doblan. Con mucho menos apoyo en las urnas, Maciá y Companys proclamaron dos veces el Estat Catalá. Por las bravas, claro, y así les fue. Pero si Mas no lo ha hecho es porque le conviene esperar y porque, como ha dicho con absoluta claridad durante la campaña, la mayoría de los catalanes no lo votaría hoy en referéndum. En pocos años lo harán. Sólo la impaciencia podría arruinarles y los separatistas viven así muy bien. Nunca se jugarán la última copa, esa que en los USA llaman "para el camino". El suyo está claro: que la independencia la pague –y negocie– España.

El problema es que España, como institución legal, ha dejado de existir gracias a la partitocracia PSOE-PP y a un estatuto catalán que aparentemente frena el separatismo pero que en realidad lo legitima y lo asegura en cómodos plazos. El dilema al que se enfrentan ahora los españoles con vocación de ciudadanos sólo está claro en Cataluña: resistir a la tiranía, porque la tiranía es separatista. En el resto del aún Estado, en liquidación política sobre ruina económica, y de la Nación, soberanamente asolada, la tarea es complicada: resistir a un sablazo separatista que sin duda aceptaría un ZP al borde de la fosa política y con el que Rajoy podría sentirse "muy cómodo". Mucho más lo estará el separatista Mas. Pero con el cambio de inquilino monclovita en Madrid se nos volverá a olvidar el desahucio en Barcelona. Así llevamos desde 1977. Y así vamos: de cráneo.

Mas de lo mismo
José García Domínguez Libertad Digital 29 Noviembre 2010

Como viene ocurriendo sin solución de continuidad desde el año 80 del siglo pasado, CiU ha vuelto a ganar las elecciones domésticas en Cataluña. La principal novedad a reseñar, pues, es que no hay novedad alguna en las preferencias mayoritarias de la parroquia local. Así, para supremo goce de la derecha tonta de la Villa y Corte, por primera vez desde que Lluís Companys proclamase el Estat català un independentista convicto y confeso ostentará la máxima representación del Estado en la plaza. Dispongámonos sin más demora entonces para escuchar el estruendo de los cohetes lanzados desde Génova, amén de la vistosa pirotecnia retórica que, a no dudar, nos preparan sus esforzados escribidores de guardia.

Por lo demás, la votación se ha desarrollado según el guión previsto en todas las encuestas. Esto es, con el Partido de la Desafección, el que agrupa a esa mayoría absoluta de la población, ya por completo ajena al juego político, imponiendo su hegemonía en las urnas desiertas. Y ello pese al tan celebrado como raquítico incremento de la participación. Una abstención crónica, estructural, la que retrata a los catalanes, que ha dado en adoptar aquel tinte negro y fatalista que caracterizó en tiempos a la Galicia dominada por el caciquismo rural. Similar tono sombrío al que a estas horas deja traslucir la mirada del pobre don José una vez recibida la extremaunción política, solo a la espera de conocer el nombre del Judas que habrá de comunicarle su inminente cese en la secretaría general. Momento procesal, ése, en que comenzará la lucha entre Montserrat Tura, pretendiente del sector catalanista que siempre ha visto a Montilla y sus capitanes como unos toscos parvenús del extrarradio, y el tapado del aparato, llámese Corbacho o Chacón, que entre ellos andará el juego.

En cuanto al PPC, pese a obtener 38.000 votos menos que Alejo Vidal-Quadras, el súbito desplome de sus competidores lo ha convertido en la tercera fuerza. Óptimo escenario que va a colocar a la ecléctica Sánchez Camacho en el brete de poner a prueba la fortaleza de sus principios, empezando por el repudio a la inmersión, siguiendo por las multas contra los tenderos, y acabando por el célebre concierto económico que tanto ansía Mas. Veremos. A su vez, los rústicos de la Esquerra acaban de descubrir, quizá con alguna perplejidad, que el separatismo desacomplejado ha pasado a ser un asunto de tipos con corbatas de Hermès que saben utilizar la paleta del pescado.

Quién iba a decirles que su gran seña de identidad, acaso la única genuina, esto es el irredentismo secesionista, acabaría siendo patrimonio de la gente bien. Ellos sí pueden presumir de haber muerto de éxito. Al contrario de Ciudadanos, que ha sobrevivido de milagro. Y es que solo la perentoria necesidad de una voz no catalanista en el Parlament explica la pervivencia de un partido que se ha conducido con semejante afán cainita. Joan Laporta, en fin, habrá logrado dotarse de inmunidad parlamentaria gracias a un acta de diputado, el móvil más que probable que debía latir tras tanto ardor patriótico. Resumiendo, Mas de lo mismo.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

La Grandeza de la lengua catalana
ÁNGEL BOYA BALET /www.lostertulianos.com 29 Noviembre 2010

Por idioma catalán se identifica una doble realidad.
De un lado, una serie de dialectos autóctonos que junto con los del occitano forman parte de una lengua que se extendió por la orilla occidental del Mediterráneo. Dialectos que no vieron la hegemonía de ninguno de ellos.

En el siglo XV eso dialectos fueron totalmente barridos por la calidad del que se había convertido en lengua franca no sólo peninsular, sino europea, es decir mundial, por lo que no pudieron incorporar los términos y expresiones que surgieron en las edades moderna y contemporánea, lo que sí hizo el castellano.

Por lo tanto el catalán es un muerto (siglo XV) que se mueve (siglo XX) luego es algo parecido a un muerto viviente, un zombi.

Se trata de un idioma en vías de extinción porque tarde o temprano los fascistas catalanes que imponen a su zombi en la reserva biológica, en que se ha convertido Cataluña, tendrán que incorporarse al mercado de de 500 millones de hispano hablantes, para ampliar el suyo de uno o dos millones.

La otra acepción de catalán es el catalán “normalizado” por Pompeu Fabra. Idioma construido arbitrariamente tomando como base el barceloní, uno de esos dialectos autóctonos, consiguiendo un idioma de plástico, puesto que no es un idioma producido por un pueblo sino que salió de un laboratorio y salió lo que Fabra pretendía.

Los residentes en Cataluña para los quehaceres diarios (requieren tecnología rudimentaria) podían y pueden servirse de los dialectos, lo mismo que para las profesiones de bajo contenido tecnológico, pesca, agricultura, carpintería, etc. etc.

Cuando en el siglo XX los nacionalistas catalanes quisieron crear la nación catalana con su imprescindible lengua se encontraron con un idioma petrificado, al que le faltaban pies, brazos y orejas.

Para suplir tales carencias se vieron obligados a añadirle una serie de prótesis que lo hicieran utilizable.

Las prótesis las consiguen del español, idioma que desde hace cinco siglos los catalanes utilizan cuando no van en zapatillas.

Del español las extraen por tres procedimientos o bien por adopción de las mismas palabras españolas (¡Cariño! ¡Mi amor! ¡Corazón! ¡Te quiero! ¡Besos! ¡Hola! Y así miles de palabras más). Aquí se incluye la inmensa mayoría de los giros y frases hechas o refranes.

Otro procedimiento es por adaptación de las palabras españolas aplicando unas pocas reglas de conversión, que luego expondré a modo de ejemplo. Existen muy pocas expresiones, aunque haylas, originarias de Cataluña.

El tercer procedimiento es la improvisación, cuando no se conoce la autorizada lo adecuado es inventarla. En esos casos los inventos prosperan porque nadie sabe cuál es la palabra correcta.

Respecto de la cacofonía, altísima en todo momento, su cénit lo alcanza cuando se pronuncia el borreguil adeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeu.

Para que el zombi se mueva hacen falta algunas acciones.

Una es la obligación de todos los catalanes de hablar compulsivamente en catalán, llegando a la falta de respeto. Creen que hablando compulsivamente catalán, no sólo Cataluña existe, sino que por ello se convierten en buenos catalanes.

Otra, es convertir a Cataluña en reserva biológica de algunos dialectos, mediante el exterminio del gigante, el español (inmersión lingüística).

Otra, es la adoración del catalán por encima de cualquier consideración. Como decía la cucaracha a sus crías: “Venid aquí mis flores”.

Por otra parte se observa que los escritores catalanes de calidad escriben en español, mientras que los que no venden, para vivir (con subvenciones) utilizan el catalán normalizado.

Algunas reglas de adaptación de las palabras españolas al catalán
Las terminadas en ……. Se convierten en ………

ción= ció.
Colección , colecció; aprobación, aprobació; interrogación, interrogació.

ismo=isme,
Turismo, turisme; absolutismo, absolutisme; reformismo, reformisme;

ivo = iu
Obsesivo, obsesiu; comprensivo, comprensiu; representativo, representatiu.

ico= ic
Mecánico, mecanic; alérgico, alergic; monárquico, monarquic.

Y así siguiendo …………………………………………………………

CARRETERO, ANGLADA, NEBRERA Y UPYD QUEDAN FUERA DEL PARLAMENT
El separatismo de Laporta gana por cuatro a tres al castellano de Ciutadans
@Alberto Mendoza. El Confidencial 29 Noviembre 2010

Hubo partido hasta el último minuto. Joan Laporta irrumpió en el Parlament con cuatro escaños, desafiando las encuestas previas y superando el buen desempeño de Ciutadans. La lucha de los grupos minoritarios se saldó con la sopresa del llamado Jesús Gil catalán, el aumento en número de votos que experimentó el partido de Albert Rivera y la exclusión de Reagrupament, Plataforma per Catalunya (PxC), UpyD y Montserrat Nebrara. La fragmentación de la Cámara catalana quedó así reducida a la entrada de Solidaritat Catalana per la Independència (SI), mientras que el castellano ganó peso con la subida del PP, la consolidación de Ciutadans y el derrumbe de ERC.

Laporta acarició la posibilidad de crear un grupo parlamentario propio, pese a que el aumento de la participación y el escrutinio inicial no le auguraban más que un exiguo escaño por Girona. Con ese resultado provisional, el ex presidnete azulgrana quedaba fuera del Parlament, ya que ocupa el primer puesto de la lista por Barcelona. Sin embargo, superado el 90% del recuento, SI alcanzó los 4 diputados que le sitúan lejos de su rival natural, Joan Carretero, y que amenazan el perfil independentista de ERC, malherida con solo 10 escaños.

Ciutadans batió en votos a Laporta, pero su dificultad para obtener representación fuera de la circunscripción de Barcelona impidió que superara los tres escaños de 2006. SI también obtuvo tres representantes por el municipio barcelonés, pero arrancó otro en Girona, provincia más proclive al nacionalismo. La debacle de ERC, que bajó de 21 a 10 diputados, así como los separatistas descolgados de CiU abrieron la puerta del Parlament al controvertido ex presidente del Barça. Fiel a su estilo, Laporta adivirtió que “por primera vez entra en el Parlament una propuesta de inmediata independencia”. Ni siquiera las denuncias por su gestión al frente del F.C. Barcelona o su contencioso con una actriz porno minaron sus resultados.

Rivera subrayó la consolidación de su partido, aunque cierta decepción impregnó a los militantes ciudadanos. Los sondeos habían previsto hasta cuatro escaños, y en el partido se soñaba incluso con formar grupo parlamentaio, con cinco. La campaña de Ciutadans fue una de las más afinadas, sus spots volvieron a triunfar en Youtube y Rivera detacó en el debate televisado entre candidatos. Ese esfuerzo sirvió para resistir el histórico aumento del PP, así como la aparición de otras formaciones de perfil similar, pero no fue suficiente para crecer en el Parlament. Con todo, Rivera logró pasar de 89.840 votos a 105.680. “Nadie pensaba que nos íbamos a consolidar y que íbamos a crecer. Ahora toca consolidarse en todas las localidades”, afirmó el líder de Ciutadans.

Anglada crece con su discurso anti-inmigración
Por su parte, PxC, tildada de xenófoba por pedir la expulsión de inmigrantes, amenazó durante buena parte del escrutinio con obtener tres diputados. Finalmente, superado el 60% del recuento, desapareció del mapa parlamentario para alivio de muchos. No obstante, el resultado de Josep Anglada, verdadero protagonista del voto oculto, fue notable: más de 75.000 votos en toda Cataluña, pese a que el PP se posicionó firmemente en el campo de la inmigración para cortar su progresión. En su valoración de la noche electoral, Anglada se fijó como objetivo lograr la alcaldía de Vic en 2011 y luchar para que “el Islam no se apodere del país”.

El resto de formaciones, desde las más serias a las más freaks, han quedado muy lejos de obtener representación. Carretero obtuvo el 1,28% para su partido separatista; UPyD, un 0,17%; y Nebrera, un 0,07%, video porno incluido. La desafección acuñada para la política catalana quedó patente en los resultados del Partido Antitaurino, el Partido Pirata o la formación de Carmen de Mairena. Los tres superaron a las candidaturas de Nebrera y Antonio Robles (UPyD). El espectáculo quedará, pues, en manos de Laporta.

Negociación
El mundo al revés
Salvador Ulayar Libertad Digital 29 Noviembre 2010

El jefe etarra Ternera ordenó el atentado de la casa cuartel de Zaragoza de 1987. Murieron cinco niños y seis adultos. Antes de ser juzgado huyó y permanece impune. Ha sido, si no sigue siendo, negociador protagonista entre la banda y el gobierno de ZP. Recientemente Jesús Eguiguren contaba en una entrevista televisiva que se citó con el asesino Ternera en varias ocasiones, que comían y que llegaron a "conectar". Fíjate tú qué bonito, el presidente del PSE con un asesino prófugo de la justicia conectando. Estuvieron reunidos largo y tendido varias veces y sin embargo no puso su localización a disposición de la justicia.

De los once asesinados en el referido atentado, tres eran de la familia Alcaraz: dos pequeñas y un joven de diecisiete años. Esta familia ha denunciado los hechos ante la Audiencia Nacional. ¿Resultado? El juez ha afeado la conducta a los Alcaraz porque resulta que están criminalizando al pobre Jesús Eguiguren. El mundo al revés. Aquello de que la justicia en España es un cachondeo queda pequeño. Cuanto ronda mi sesera en relación a este apestoso asunto, si lo hago verbo, me lleva frente a otro juez con toda seguridad.

Ternera sigue por ahí, localizado y sin que nadie le eche el guante. ¿A quién le importa? Busque el lector alguna referencia al tema entre nuestras brillantes dirigencias políticas y ciertas asociaciones domesticadas. Nada. Este negro asunto tiene que ver con la negociación con la ETA, que persiste. Hay reparto de papeles, y así Pérez Rubalcaba es el sensato, el contrario a Eguiguren y que, además, orienta por mejor ruta a ZP. Manejan todas las barajas en previsión de cualquier resultado. Oiga, y ese juego hay quien se lo cree. O se lo quiere creer. ¡Cómo dudar de quienes vienen simulando y mintiendo desde hace años! Nuevamente el mundo al revés. Supongo que España seguirá mereciéndose un gobierno que no mienta, digo yo. Incluso una oposición. Pero hay lo que hay.

El 17 de noviembre tuve la oportunidad de hablar en el Parlamento Europeo, junto con víctimas europeas, así como expertos y parlamentarios, en una jornada organizada por Teresa Jiménez-Becerril. Pues, pásmese el lector, hace semanas que el peneuvista señor Urkullu había pasado por allí solicitando fondos para los etarras que previsiblemente serán excarcelados en el marco de la negociación que, naturalmente, niega Pérez Rubalcaba. Como en 2005, claro. Es decir, se planifica la impunidad.

Es bien complicado decir ciertas cosas. Son recibidas a contrapelo, cuando no atacadas, porque minan la unidad de los demócratas y bla bla. Pues a mí que no me busquen en la unidad para no ver, para no saber, para la impunidad. La unidad en sí misma no es un valor, sino un instrumento que pretende un fin. Sólo la calidad del fin pretendido determina la bondad o la maldad de esa unidad. Se levanta la indiferencia, incluso la hostilidad frente a quienes disentimos.

Como ocurrió con la espléndida concentración del día 6 de noviembre en Colón convocada por Voces Contra el Terrorismo y que llenó la plaza, así como las calles aledañas. Contra aquella riada ciudadana, como tantas veces, se lanzó el "facha" de turno y arreglado. Incluso aderezado con unas fotos en las que unas personas, supuestamente, hacían el saludo fascista. Una manipulación consistente en detener la cámara en el fotograma adecuado mientras alguien mueve su brazo. Allí nada de eso se vio, pero para algunos todo vale y alguien, incluso de buena fe, puede llegar a creerlo. Difama que algo queda. Durante muchos años España ha maltratado minuciosamente a sus víctimas. En esas estamos. En mi nombre no.
Salvador Ulayar es hijo de Jesús Ulayar, víctima del terrorismo.


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