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Recortes de Prensa   Martes 30  Noviembre  2010

 

Elecciones catalanas: los demócratas no tienen motivos para alegrarse
Francisco Rubiales Periodista Digital 30 Noviembre 2010

Es cierto que los demócratas deberían alegrarse de que Zapatero, culpable en gran medida de la deriva independentistas e insolidaria de Cataluña en los últimos años, haya sido castigado en las urnas y su representante, José Motilla, humillado y expulsado del poder, junto con sus aliados de Izquierda Republicana e Izquierda Unida, pero esa victoria es pírrica y en modo alguno debe proporcionar satisfacción a los demócratas.

Desgraciadamente, los resultados de las elecciones catalanas han sido frustrantes para la democracia, la ética y la esperanza.

Han sido decepcionantes porque los ciudadanos no han recurrido a ningún tipo de voto de castigo al sistema, ni a los políticos, ni a nada de nada. Hasta la participación ha crecido. Los borregos siguen gozando en Cataluña de buena salud y hacen fila, disciplinadamente, ante el matadero.

Han sido desoladores, sobre todo porque ha sido elegido como presidente, con el apoyo masivo de los ciudadanos, un individuo cuyo partido se llevaba el 3% de las concesiones y su familia mantiene ocultos a la hacienda pública sus bienes. La sociedad catalana, al elegir como presidente a un personaje como Artur Mas, ha demostrado su profundo deterioro político y moral y la enorme distancia que le separa de la democracia y de la ética ciudadana.

Si a la elección como presidente del jefe de una banda de políticos bajo sospecha se agrega el éxito de un cretino como Laporta, acusado de apropiación indebida de bienes del Fútbol clun Barcelona, heredero del puesto de payaso que ejercía con tanto éxito Carod Rovira, los resultados son para llorar.

La mayor victoria en las elecciones catalanas ha sido para los que insultan a España, para los que difunden la infamia de que los españoles estamos expoliando a los catalanes y para los que, desde un nacionalismo disgregador e hipócrita, han crecido alimentando el odio, el revanchismo y el victimismo.

Hay muchos ilusos en España que han interpretado los resultados catalanes como un cambio positivo de rumbo, cuando la verdad es que reflejan el crecimiento del rechazo a España y el éxito de las políticas que estimulan el odio, la disgregación y la revancha.

El electorado catalán parece haber sido "abducido" por la política de baja estofa. En sus votos no se percibe apuesta alguna por la regeneración, ni por los cambios y reformas que España necesita para mejorar la calidad de su democracia. Parece que han aprendido a convivir sin traumas con la corrupción, el abuso de poder y los privilegios de una casta que está acabando con la prosperidad y la decencia. Como siempre, han funcionado el clientelismo, el nacionalismo, el victimismo, la revancha y un deseo extraño de cambio que se ha limitado a sustituir a un corrupto por otro, a un sátrapa por otro sátrapa.

La conclusión principal del proceso electoral es que ciudadanía no aprende y sigue apoyando con su voto a gente que ningún ciudadano decente dejaría entrar en su hogar y a las que ni siquiera debería atreverse a presentar a su esposa e hijos. De ese modo, la fosa que enterrará a España, cada día mayor, sigue ensanchando sus fauces, dispuesta a engullir a este país desgraciado, poblado por gente esclava, infectada de cobardia e inmoralidad.

Voto en Blanco

El padre de todas las derrotas
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 30 Noviembre 2010

Montilla no es el primero de la lista. Es el tercero. El primero fue Touriño y la primera comunidad en caer Galicia. A López Aguilar le tocó el segundo y las europeas. Cataluña, con estrépito, ha sido la tercera ficha en caer en el dominó del poder socialista. Los barones socialistas con mando en plaza, en comunidades y en ayuntamientos, tienen hoy sus barbas remojadas y en lenguaje llano, más allá de lo que declare, el triste Iglesias, que lo era de Aragón, no les llega la camisa al cuerpo.

Los resultados del PSC son peores aún que las peores previsiones. Ha sido una verdadera hecatombe, por debajo del 20 por ciento, apenas un exiguo 18 por ciento, nueve puntos y nueve escaños menos. Un resultado catastrófico para un partido con marchamo de hegemónico y que para peor se encuentra con que el enemigo el PP, saca el mejor resultado de su historia, se le pone a menos de seis puntos y alcanza los 18 diputados.

No son extrapolables, dicen, ni a las municipales ni a las autonómicas. No hay peor ciego que el que no quiere ver. Porque resulta que este es el peor resultado de la historia, porque no les ha votado ni un tercio de quienes le votaron en las generales, porque en Barcelona capital, el PP se les ha arrimado tanto que le supera en votos si a ellos se unen los de Ciudadanos.

Cierto que al PSC sus votantes le han seguido abandonando de manera masiva, ya lo hicieron en las anteriores, al sentirse traicionados en sus esencias y principios. En sus raíces y sentimientos y hasta en su lengua por un Montilla que ha sido el tonto útil del nacionalismo, que encabezaba manifestaciones contra la Constitución y sus instituciones, que multaba por rotular en su propia lengua materna y se hacia traducir en el Senado para hablar con su paisano Chaves. Su conversión in extremis a la "españolidad" yendo a la fiesta nacional y prometiendo que ya no haría lo que hizo cuando sí podía haberlo evitado no sólo no han convencido sino que le han desvirtuado aún más.

Pero esto es el zapaterismo. El rumbo nacionalista con tintes radicales es el que ZP aceptó en pago al apoyo de Maragall que le dio el triunfo en el congreso, el del Estatut innecesario y descabellado que descosía España y descolocaba a las bases trabajadores del socialismo. El mismo zapaterismo que pacto con el BNG en Galicia con los resultados conocidos.

La derrota tiene un padre. El socialismo español un terrible problema y el poder municipal y autonómico de la izquierda un abismo al que le asomaron ayer con toda crudeza los votantes catalanes. Por catalanes, sí, pero también por ser parte de España golpeada de manera inmisericorde por una crisis que un gobierno inane no ha sabido ni reconocer ni tiene cuajo ni capacidad de afrontar.

Porque aunque el señor presidente hará como que con él no va y querrá que sigamos con el spot que rodó el sábado con los empresarios en Moncloa, con él va mucho. Con él va casi todo. Por eso se escondió ayer mientras en Ferraz no podía disimularse el batacazo. ¿O es que si los resultados hubieran sido buenos o al menos mínimamente aceptables no se hubiera aparecido a sus huestes? ¿Alguien lo duda? Pero anoche, una vez más se escabullo de sus responsabilidades. En este caso de las de su liderazgo de su partido y ante sus propios militantes.

ZP es un lastre, una verdadera losa para su propia organización. Por mucho que sus adláteres se desgañiten diciendo lo contrario. Blanco, Leire, el triste Iglesias pueden enfatizar lo que les venga en gana y Rubalcaba refrotarse las manos mientras lo niega con voz convincente y aire trascendente. Lo que les dé la gana. La gente no le cree ya nada. Pero nada. Les ha defraudado demasiadas veces.

Los resultados han empezado a ser minimizados en un intento de "limitación de daños". Pero los hechos son tozudos y los plazos se cumplen y se acaban. La sentencia del domingo ha sido muy dura. En Ferraz y en Moncloa dirán lo que se les ocurra para quitarse el muerto de encima, pero en las organizaciones territoriales y en los ayuntamientos los presidentes autonómicos y los alcaldes saben que el siguiente muerto es el suyo. Que son ellos, vamos, a los que están cortando el traje, que es sudario.

¿Qué celebran en el PP?
José García Domínguez Libertad Digital 30 Noviembre 2010

Por muy curado de espanto que se pretenda, a uno no deja de sorprenderle ese entusiasmo rayano en la euforia que la victoria de los tribalistas de aquí ha suscitado entre alguna derecha de allí. Así, diríase que para esas señoras y caballeros a quienes tanto duele España, el triunfo de Artur Mas ha supuesto un efecto balsámico, terapéutico.

Cómo entender si no que en apenas veinticuatro horas se nos hayan repuesto de aquel angustioso tormento metafísico que les causaba la suerte de los castellanohablantes de Cataluña. Recuérdese su santa ira contra las multas a los tenderos. Y su frontal repudio a la inmersión preceptiva, guinda de la exhaustiva institucionalización del monolingüismo vernáculo. Y su inquebrantable afán por clausurar las embajadas de la Señorita Pepys. Y su muy vívido escándalo, en fin, ante los dislates todos del Tripartito, esos mismos que CiU se ha comprometido a mantener cuando no a ampliar elevados al cubo.

Bien, pues ni en los archivos de Fátima resta constancia de sanaciones tan milagrosamente súbitas. Al punto de que las negras miasmas de sus escribidores orgánicos se han tornado en gozosos aleluyas. De ahí que ya los tengamos a todos celebrando gozosos el testimonio de suprema moderación que supone vindicar un dizque concierto económico, la quimera hoy prioritaria para CiU. Otra prueba del célebre "seny" que nadie ha conocido jamás por la prosaica razón de que nunca ha existido tal entelequia. Y es que esos catalanistas tan atildados, tan modernos y tan tibios solo reclaman renegociar por la vía de urgencia las capitulaciones de la Tercera Guerra Carlista. Un afán de lo más sensato, como se ve.

Postergada –de momento– la revocación formal del Compromiso de Caspe, ahora toca el cupo. Que, por cierto, no era otro el propósito que en su día los llevó a colar en el articulado Estatut unos arcanos "derechos históricos" cuya naturaleza nadie ha acertado a concretar. Aunque, a fin de cuentas, únicamente se trataba de plantar el germen de la enésima afrenta mítica; de seguir alargando hasta el infinito la tensión dramática con Madrit bajo la coartada del "expolio fiscal"; y de envenenar –todavía más– la riña entre las comunidades, abriendo el frente aún inexplorado de la asimetría financiera. Y Génova, riéndoles las gracias.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Cataluña
Cambio, ¿qué cambio?
Guillermo Dupuy Libertad Digital 30 Noviembre 2010

El que no se consuela es porque no quiere. Y prueba de ello son los fantásticos titulares y editoriales de la prensa supuestamente nacional de centro derecha respecto a los resultados electorales en Cataluña del pasado domingo. Que si "el centro derecha arrasa en Cataluña", que si "cambio de ciclo", que si "el cambio comienza en Cataluña". Eso, por no hablar de los editoriales que con insuperable optimismo hablan de "giro a la moderación" o del "perfil moderado y posibilista" de CiU.

Evidente si nos fijamos simplemente en las siglas y en los escaños hay cambios innegables: los partidos que conformaban el tripartito se desploman; CiU consolida su liderazgo con 14 escaños más; una nueva formación separatista, la liderada por Laporta, irrumpe en escena con 4 escaños, mientras que el PP pasa a ser la tercera formación política en la comunidad autónoma, más por el desplome de Esquerra, que por un avance propio. Sin embargo, nada de esto supone un cambio real respecto al predominio nacionalista en Cataluña, ni respecto a los delirios identitarios, asfixiante intervencionismo y el enquiste de la corrupción que caracteriza a su clase política.

Especialmente patética si no fuera preocupante es la euforia en el PP, que no deja de ser reflejo de la de sus medios de comunicación. Se supone que los populares iban a "moderar" a Mas, el Ibarretxe catalán, un dirigente nacionalista radicalizado que ha hecho explícitas sus pretensiones soberanistas y su deseo de proseguir con un concierto económico que haga trizas lo que todavía no ha demolido el estatuto. El partido que encabeza Alicia Sánchez-Camacho, sin embargo, apenas ha logrado 67.800 votos más que en 2006, sin todavía recuperar el número de votos que logró Vidal-Quadras hace 15 años. La pretensión de Sánchez-Camacho de ser determinante para que CiU pudiera formar Gobierno (aspiraba incluso a alguna consejería) se queda, así, con un palmo de narices. CiU tiene margen para gobernar en solitario por mucho que no haya alcanzado mayoría absoluta. Pero el PP sólo tiene ojos para el desplome del PSC, por mucho que este no se haya traducido en un avance del constitucionalismo. Mientras tanto, la prensa de Madrid se pone patéticamente a presentar como a un moderado a quien, como Mas, los resultados electorales no le van a obligar en modo alguno a moderarse.

Total, que nada ha cambiado que no sea para que Cataluña prosiga en su proceso paulatino de ruptura y decadencia, mientras casi la mitad de su población sigue instalada en un no menos inmovilista abstencionismo. En esto va a consistir el supuesto "giro a la moderación" y "el cambio que comienza en Cataluña", con el concurso de una oposición que lo aplaude como comparsa.

Crisis
ZP, el problema de Europa
Emilio J. González Libertad Digital 30 Noviembre 2010

Una vez aprobado este fin de semana el paquete de rescate a Irlanda, por un montante total de 85.000 millones de euros, cabría esperar que los mercados financieros se tranquilizaran en relación con la zona euro. Lejos de ello, este lunes hemos asistido a un nuevo desplome de las bolsas europeas y a un nuevo hundimiento de la moneda única respecto al dólar. ¿Por qué? Porque los mercados ya están mirando más allá de Irlanda y están poniendo la vista en la nación que, al final, es el verdadero problema y puede provocar que todo salte por los aires. Un país que, para desgracia nuestra, no es otro que España. ¿La prueba? Que el diferencial de tipos con Alemania ha crecido hasta casi 2,7 puntos porcentuales, con un tipo de interés del bono español que ya se sitúa por encima del 5,4% mientras que el germano sigue anclado en el entorno del 2,75% y el francés en el del 3,2%. De esta manera, nos vamos acercando poco a poco al nivel de tipos a partir del cual los mercados van a considerar que España no podrá afrontar su deuda y entonces, le guste al Gobierno o no, tendremos que suspender pagos y acudir a la ayuda internacional. Vamos, que estamos al borde del desastre mientras Zapatero sigue esperando a que se produzca un milagro que lo salve.

Y es Zapatero la verdadera causa de nuestros males en estos momentos. El pasado sábado, el presidente del Gobierno se reunió con 37 grandes empresas y entidades financieras, como consecuencia de la petición que realizaron al Rey las cien mayores empresas de nuestro país para que, como jefe del Estado, impulsará tanto una reforma de la ley electoral que nos libre de la infame casta política que nos ha tocado sufrir, como para que el Ejecutivo se ponga de una vez por todas a hacer lo que tiene que hacer para evitar la quiebra de España porque, todo sea dicho, puede evitarse. Con un presidente del Gobierno medianamente normal y sensato, de esa reunión habría salido el impulso definitivo a las medidas que hay que tomar en nuestro país y se hubiera anunciado, si no el mismo sábado, este lunes a más tardar. ZP, por desgracia, sigue negándose a tomar la menor decisión al respecto, tanto por razones ideológicas como por incapacidad psicológica para hacerlo. Los mercados han tomado buena nota de ello y, como es lógico, se preparan para lo peor, sobre todo después de que Alemania dejara claro que no va a poner dinero para salvar a España y de que si nuestra economía cae, habrá una quita de la deuda española. Así no vamos a salir de la crisis en años.

Además, la reunión del sábado vino precedida de un cruce de acusaciones entre el Gobierno español y el comisario europeo de Competencia, Joaquín Almunia, que antes estuvo al cargo de los asuntos económicos en el Ejecutivo comunitario. El pasado jueves, Almunia manifestó sus dudas sobre la capacidad de España, o sea, de ZP, de tomar las medias que tiene que tomar y sobre si nuestras estadísticas no tiene encima tantas toneladas de maquillaje que ocultan algo más que todavía no se conoce. Zapatero respondió que, según él, Bruselas ha respaldado públicamente las reformas en España y Almunia volvió a contestar que hay dudas sobre la determinación de España para hacer lo que hay que hacer y esas dudas no se han despejado. Lo cual, dicho por un comisario europeo, español y socialista –por una persona que estaba harta de ver cómo un día el Gobierno les presentaba un plan de ajuste y al día siguiente lo retiraba porque a la UGT no le gustaba y a estas alturas de la película sigue sin hacer nada–, es mucho decir. Y, como es lógico y para desgracia nuestra, los mercados han tomado buena nota de ello y están actuando en consecuencia. Aún así, el presidente sigue en sus trece y ni por esas se consigue ni que se deje de una vez por todas de mentiras y se ponga a hacer lo que tiene que hacer, ni que se vaya a su casa si no quiere hacerlo.

Porque ésa es otra, la de irse a su casa. El hundimiento de los socialistas catalanes en las elecciones del domingo ha sido un duro castigo a la política del tripartito, pero también a la de Zapatero y todo apunta a que el próximo mes de junio el PSOE puede volver a llevarse una buena somanta de palos electorales en las próximas autonómicas y municipales. Lo cual deja bien a las claras que ZP está políticamente muerto, que no tiene capacidad de liderazgo alguno y, ni mucho menos, la menor credibilidad. Por supuesto, aquí, hasta que los españoles no votemos, no hay nada definitivo, pero las tendencias están ahí y todo el mundo, mercados incluidos, saben cómo interpretarlas. En estas circunstancias, y teniendo en cuenta como están castigando los mercados a España, lo lógico es que, si no este fin de semana, este mismo lunes el presidente del Gobierno hubiera anunciado un verdadero plan de medidas de ajuste o un adelanto de las elecciones generales. Sin embargo, no ha hecho ni lo uno ni lo otro a la espera de que ocurra un milagro que le mantenga en el poder como sea, que es lo único que le importa, aunque sea a costa de terminar de hundir a España, o lo que queda de ella. No nos llamemos a engaño, España es el problema de Europa y como Zapatero es el problema de España, la conclusión es que ZP es el problema de Europa.

Ni los suyos le quieren
Editorial www.gaceta.es 30 Noviembre 2010

En la campaña catalana, Zapatero echaba mano del espantajo laicista (“¿Por qué quieren que hagamos las leyes que quiere el Papa”) y añadía, “haremos las leyes que quiere el ciudadano”. Pues bien, dos semanas después y en ese mismo escenario se ha dejado oír la voz del ciudadano que ha expresado en las urnas lo que quiere del partido de Zapatero en Cataluña: que deje el poder y se vaya.

Nada más lógico, por tanto, que los barones del Partido quieran desembarazarse de un líder que conduce a la formación directamente al precipicio. Como revela hoy LA GACETA algunos reclamaban en la Ejecutiva de ayer, sotto voce, que Zapatero aclare el futuro y “si es sin él, mejor”. Son conscientes de que Cataluña va a ser el aperitivo de lo que le espera al PSOE en las municipales y autonómicas, en las que pueden perder de golpe y porrazo Castilla-La Mancha, Asturias, Aragón y Baleares y en las que hasta Extremadura estaría en el aire, en tanto que el PP reforzaría su posición en las comunidades donde gobierna. Los socialistas pueden quedarse sin el Ayuntamiento de Barcelona, que ha sido feudo suyo desde el comienzo de la democracia, ya que Jordi Hereu es otra víctima colateral del batacazo de Montilla. Éste, entre tanto, ya ha anunciado que deja el escaño y renuncia a ser líder de la oposición del PSC, mientras la ministra Chacón se resiste a coger las riendas antes de las generales de 2012.

Ayer, abrieron la caja de los truenos barones como el andaluz Griñán o el extremeño Fernández Vara, criticando a Zapatero por persona interpuesta (Montilla), mientras el impávido secretario de Organización Marcelino Iglesias pedía un “periodo de reflexión profunda”. Significativamente en su reproche al experimento soberanista de Montilla, la portavoz de los socialistas extremeños dijo que el PSC había perdido “su señas de identidad” desempolvando la terminología de Felipe González. Precisamente la vieja guardia es la que está más molesta con el impresentable que lleva al partido al desastre. Por eso, todas las miradas están puestas en Rubalcaba: piensan que el problema no son las siglas (PSOE) sino el capitán y que, si le relevan del mando, el barco podría enderezar el rumbo. Nada mejor que el superministro que, según algunas hipótesis, parece contar con el plácet de casi todos para sustituir a Zapatero, tras las elecciones de 2011 y enfrentarse a Rajoy en las generales.

Son conscientes de que el desaguisado ya no tiene arreglo y de que el líder ha perdido irremediablemente todo su crédito. La penúltima muestra fue la escena que le montaron los empresarios el sábado en La Moncloa, llegando a echarle en cara su incompetencia: “Si no actúa, lo haremos nosotros”. Y la última muestra, ayer mismo, cuando la Comisión Europea contradijo al Gobierno, augurando más paro, más déficit y menos crecimiento y dejó en evidencia la insuficiencia de las medidas de ajuste previstas por el Ejecutivo. También son conscientes de que la oposición ha tomado nota del desastre catalán y de que Rajoy se reivindica como alternativa a Zapatero.

Por una humorada del destino, ha coincidido el Waterloo de Zapatero en Cataluña con la muerte de Leslie Nielsen, el cómico protagonista de Aterriza como puedas. El presidente cada vez recuerda más al capitán de la nave que, con los motores ardiendo, pide calma, pero lo único que consigue es provocar el pánico en el pasaje. No hay más que ver cómo cayó la Bolsa ayer, después del fin de semana de la debacle catalana y de las palabras de Zapatero prometiendo a los empresarios que iba a actuar.

Pero ¿a alguien le importa ya la política catalana?
Luis Miguez MachoEl Semanal Digital 30 Noviembre 2010

Cataluña es, después de Andalucía, la Comunidad autónoma más poblada y, por tanto, con mayor cuerpo electoral. En unas elecciones generales, lo que votan los catalanes y los andaluces es normalmente decisivo. Así ocurrió en las últimas, que el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero ganó gracias a sus buenos resultados en esas dos regiones, ya que en el resto de España quedó globalmente por debajo del PP.

Desde el punto de vista de la política nacional, ésa y no otra es la trascendencia que tienen las elecciones autonómicas catalanas que se acaban de celebrar: mostrar en las urnas el imparable declive del PSOE que todas las encuestas pronostican y, al mismo tiempo, el buen momento del PP, todo ello en una Comunidad autónoma que, como he dicho, es fundamental para los socialistas, mientras que para los populares resulta particularmente adversa, al tener comido el espacio político por el centroderecha nacionalista.

En lo demás, ¿a alguien le importa ya la política catalana? Los siete años del tripartito han sido demoledores para la imagen de Cataluña, que de ejemplo y meca de los nacionalistas y regionalistas de "todo el Estado", como ellos mismos dicen, de faro y guía del Estado autonómico, ha pasado a ser el hazmerreír nacional. No sólo es que la gestión del tripartito haya sido calamitosa; es que, además, ha estado rodeada, sobre todo por parte de los dirigentes de ERC, de gestos que van desde lo ofensivo a lo simplemente grotesco.

Pero la oposición de CiU, ahora triunfadora, no está exenta de culpa en esa progresión hacia el esperpento, que ha tenido su culminación en la propia campaña de estas elecciones autonómicas. ¿Quién, sino Artur Mas, pactó con Rodríguez Zapatero el nuevo Estatuto de Autonomía de Cataluña, que ha resultado ser el mayor fiasco de la breve historia del Estado de las Autonomías?

Ciertamente, tras la sentencia del Tribunal Constitucional, ya nadie se acuerda de un texto convertido en papel mojado, pero los convergentes no se arredran y ahora se plantean como principal objetivo político de la nueva legislatura en la que ocuparán el gobierno autonómico ¡el concierto económico!, con el poderoso argumento de que en Andalucía nadie paga impuestos (y en Cataluña sí). Lo mejor de todo es que esto lo dice un señor, próximo presidente de la Generalidad de Cataluña, cuyo padre se acaba de librar de graves responsabilidades en materia tributaria gracias a la prescripción de los hechos que se le imputaban, y que consistían, justamente, en una evasión fiscal de grandes dimensiones. Se ve que para él la fiesta no ha acabado.

¿Es una anécdota menor o un símbolo del estado de degeneración al que ha llegado un sistema político, el autonómico catalán, donde los partidos de gobierno y los partidos de la oposición con opciones de gobernar compiten por ver quién dice y hace los mayores disparates? Al final, ése es el nivel de la política catalana: una clase política corrompida hasta la médula que se dedica a agitar los peores instintos del electorado -ese complejo de superioridad de campanario sobre el resto de los españoles, triste pervivencia de la España negra del atraso y la ignorancia que los demás ya hemos superado hace tiempo.

No es de extrañar que el independentismo folclórico de un tal Laporta haya entrado triunfalmente en el Parlamento catalán, arañando algunos escaños a la no menos folclórica ERC. Que, en cambio, Plataforma por Cataluña se haya quedado fuera es algo que debería hacer reflexionar a cuantos la han apoyado desde la derecha mediática, sin querer entender que en España es imposible que movimientos de ese tipo tengan hueco debido al problema nacionalista.

¿Saben ustedes dónde está en nuestro país la potencial clientela de la derecha populista? Pues unos en los partidos nacionalistas, dedicados a cultivar la superioridad de campanario sobre los andaluces de la que antes hablaba y favorables a subvencionar a cualquier radical dispuesto a inmolarnos a todos, con tal de que lo haga en catalán, y otros en los partidos antinacionalistas, sea el PP, sea UPyD o Ciudadanos, más preocupados por los nacionalistas y la unidad nacional que por el minarete de la esquina. Así lo demuestran los resultados de las elecciones autonómicas catalanas.

El Waterloo de Zapatero
José Luis González Quirós www.gaceta.es 30 Noviembre 2010

La economía española va irremediablemente al despeñadero con este capitán al mando.

Las elecciones catalanas marcan de manera inequívoca el final definitivo de una estrategia que ha condicionado desde 2004 el conjunto de la política española. Los resultados del domingo muestran con toda claridad que los catalanes han dado la espalda a una política basada en dos ideas complementarias, un catalanismo impostado y absurdo, y una política netamente izquierdista, unas ideas que han llevado a Cataluña a su peor situación en los últimos ocho años.

Con ser eso importante, hay todavía más: el triunfo del PSOE en las generales de 2004 hubiese sido imposible sin los votos catalanes, los de esos electores que aún no se habían dado cumplida cuenta del chantaje político al que estaban sometidos. Es extremadamente improbable, al menos en el medio plazo, que pueda volver a darse un triunfo nacional del PSOE apoyado en el nacionalismo catalán de izquierdas.

El socialismo ha hundido Cataluña y lo peor es que lo ha hecho a lomos de una mentira burda, pero políticamente eficaz, como se ha visto. El PSC gobernaba administrando el descontento y los agravios frente a las regiones en que se dilapidan los fondos públicos que esos mismos catalanes creían pagar en exclusiva.

Lo chusco de la situación es que el PSOE ha sido el responsable de ambas políticas, de irritar a los nacionalistas con España (esa fue la idea directriz del fallido Estatuto), y de extorsionar a Cataluña, pero también a Madrid, con lo que ellos venden como solidaridad en Andalucía y Extremadura, por ejemplo, y que en realidad es un manejo irresponsable de los caudales públicos para mantener a los electores en situación de dependencia. Esta mentira parece haber agotado su poder, y bien haría el PP en no recrearla cuando le llegue el momento.

No se trata de que a Zapatero se le haya descuajaringado su estrategia de fondo en unas elecciones regionales. Se trata de que este descalabro colma un vaso ya bien repleto de sinsabores y decepciones para cualquier buen socialista. Zapatero lleva una racha que derribaría de su sitial a cualquier político con un mínimo sentido de la realidad. En política hay una ley inexorable: los plazos se cumplen y las hipotecas se pagan. Zapatero ha pretendido torear la crisis negando su existencia e insultando soezmente a quienes se atreven a contravenir sus delirios. Ahora está empezando a sentir en sus carnes el precio de una actuación sin otro sentido posible que un cortoplacismo extremo y el empeño en sobrevivir a toda costa. Sus aliados pueden pretender que mantener la calma y la estrategia del disimulo sirva para algo, pero es suicida hacerlo. El periódico de cabecera del viejo PSOE incurrió ayer en ese feo vicio relegando la noticia de los resultados catalanes a una leve esquina de su portada, como si se tratase de un suceso curioso acontecido en las antípodas.

El todavía líder acaba de comprobar el caso que le hacen en Madrid, cuna y cabeza del socialismo español, ha pactado su continuidad por unos meses con quien está cercando al más digno de sus Gobiernos, el de Patxi López, y continúa mareando la perdiz con las medidas necesarias para atajar el desastre, como si su figura política fuese susceptible de un arreglo. Se parapeta detrás de Rubalcaba o de Salgado como si él estuviese dedicado a fabricar la piedra filosofal, fuera del día a día de un Gobierno que no acierta ni cuando rectifica y contempla, aparentemente impávido, como hasta en su propio partido le pierden el mínimo respeto.

¿Qué dirá ahora de estas elecciones, él que se atrevió a echar en cara al Partido Popular y a Convergència i Unió el conjunto de los males que afligen a los catalanes? ¿A dónde irá que pueda esconderse? ¿Qué viajes emprenderá para que nos olvidemos de su mala sombra? Si tuviera algún amigo sincero le podría aconsejar que se fuese, ahora que todavía puede hacerlo, y que buscase una fórmula alternativa de Gobierno o que, mejor aún, convocase elecciones de manera inmediata. Serían medidas que habría que agradecerle y que despejarían de manera inmediata el panorama, porque cada vez está más claro que la economía española va irremediablemente al despeñadero con este capitán al mando.

Zapatero es un tipo tan aventado que es posible que no haya caído en la cuenta de que no le queda ningún as en la manga para seguir jugando esta absurda partida contra el interés de todos. Los catalanes han despachado con claridad a un tipo que se ha travestido de catalanista, que ha derrochado el dinero para ganar adeptos, que se ha sometido al vasallaje indigno de los independentistas de ERC, que también se ha llevado lo suyo. No es de extrañar en un personaje que ha pisoteado la dignidad nacional, que ha pagado a piratas, que se ha escondido siempre que ha habido un problema con el moro, que está destrozando por dentro al partido que, insensatamente, le sigue apoyando. Es la hora del PSOE, de que su instinto de supervivencia le indique que en política es siempre mejor prescindir de quien yerra con tanta gravedad que perecer todos en su infausto nombre.

* José Luis González Quirós es analista político.

Alfa y omega del Zapaterismo
En Cataluña han hecho crisis los fundamentos del «zapaterato». Montilla y Zapatero se han arrastrado mutuamente al abismo
IGNACIO CAMACHO ABC 30 Noviembre 2010

EL harakiri de Montilla es un gesto convencional de cortesía política tras un descalabro electoral, pero no va a servir de cortafuegos para el incendio que empieza a devorar la estructura del zapaterismo. El aparato socialista ha repartido consignas exculpatorias que descargan su responsabilidad en los errores del tripartito, como si éste hubiese brotado por generación espontánea y no como laboratorio de las políticas que han definido el mandato del presidente del Gobierno. Ahora parece que la alianza con Esquerra Republicana, vigente desde 2003, fue una extravagancia montillista en vez de un diseño conjunto de Maragall y Zapatero que dio soporte a la espiral de desparrame estatutario. Ni aun así bastaría para explicar una derrota cuyas dimensiones sólo se entienden a partir del desgaste abrasador de la marca zapaterista, que ha provocado una fuga masiva de electores en el cinturón trabajador de Barcelona. El PSC ha perdido un tercio de sus votos en la capital, en Badalona, en Cornellá, en Hospitalet, donde los hijos de la inmigración, los nuevos catalanes, han ido a refugiarse en Convergencia y hasta en el PP, y eso no se puede achacar sólo a las veleidades soberanistas del tripartito. Es también la primera factura de castigo al fracaso de la respuesta socialista a una crisis que el tejido de la izquierda social.

Montilla es un político mediocre y anodino que cometió, en efecto, el descomunal error de dejarse llevar por el delirio identitario de sus socios a una impostura de soberanismo extremo que no respaldaban los votos del tradicional catalanismo federalista del PSC. Pero en su pesada caída ha cargado con el lastre de la imagen pulverizada de Zapatero. Ambos se han arrastrado mutuamente al abismo; como mínimo han de compartir responsabilidades. La hecatombe de Cataluña ha encendido de nuevo las alarmas de los barones territoriales, que se ven reflejados en el espejo montillista y temen que les espere suerte similar en mayo. La conclusión interna de los dirigentes socialistas es la de que Zapatero se ha convertido en una marca perdedora, lóbrega, capaz de tumbar todo lo que tenga alrededor. Temen que el presidente se autoengañe aplicando a su análisis la distorsión del particular escenario catalán. El clamor de relevo se va a hacer insostenible, aunque todavía son pocos los que se atreven a pedirlo en voz alta.

En las elecciones catalanas han hecho crisis los fundamentos del zapaterato. El resultado no deja lugar a dudas al configurar una mayoría social de centro derecha moderada. El avance del PP —queda a siete puntos de los socialistas en su feudo más fuerte—resulta significativo de lo que puede pasar en territorios donde no existe el factor nacionalista. El proyecto que empezó a fraguar en Cataluña ha comenzado en Cataluña su desplome.

28-N
El mañana me pertenece
Alejandro Campoy Libertad Digital 30 Noviembre 2010

Puede haber sido una noche de celebraciones, de hecho mucha gente todavía sigue celebrándolo: el mayor y más grave problema de España, el actual Gobierno socialista, inicia el principio de su fin. Pero un ánimo cada vez más sombrío se extiende sobre los más despiertos a medida que avanza la noche electoral catalana.

El discurso identitario va arrasando hora a hora, pese a la abstención que no es más que un colaboracionismo encubierto, y se constituye definitivamente en la fuerza hegemónica, dominante e irreversible ya en Cataluña. Ese discurso identitario que ya es un viejo conocido en Europa. La reclamación de una "identidad que ha sido agredida", única base de todo discurso nacionalista, es la raíz sobre la que se articula el resto del discurso.

Victimismo, identificación y señalamiento de los "enemigos", tanto internos como externos: el PP dentro de casa, la "puñalada por la espalda" y España desde el exterior. El judío y las "democracias" vencedoras en 1918. Una queja permanente: "Somos las víctimas, dejadnos en paz, sólo queremos ser nosotros mismos". Todo se ve como agresión, agresión al catalán, agresión a la economía doméstica a través del "robo" del Estat espanyol, agresión al bienestar y confort de la sociedad catalana, agresión a sus legítimos derechos...

Hay que negociar. Chamberlain baja del avión y es recibido en olor de multitudes, pues trae con él "la paz". El Partido Popular no cabe en sí de gozo, ya no son los "malos" en Cataluña, ahora caen simpáticos y les han permitido existir por un tiempo más, gracias a lo cual podrán volver a La Moncloa. En la soledad, un hombre barrunta el desastre y proclama: "Entre el deshonor y la guerra habéis elegido lo primero, y además tendréis también la guerra". Sabe que la bestia no se sacia nunca.

¡Pero si quieren ser independientes!, ¿por qué no les dejamos?, clama la masa pardilla y analfabeta. Los discursos identitarios no se agotan ahí, necesitan para su supervivencia la reivindicación constante, tal y como nuestro "gran amigo del sur" manifiesta en su eterna reclamación de Ceuta, Melilla, Canarias. ¡Pero dádselo de una vez, así nos dejarán en paz! Suicidio ignorante, jamás se detiene. Independencia, un nuevo Marruecos mediterráneo reclamando para toda la eternidad Valencia y las Baleares. Y la legión de memos que seguirán clamando por satisfacerles para que "nos dejen en paz". Ahora Checoslovaquia, luego Polonia.

Pero hoy es fiesta, hoy hay que aclamar a Chamberlain que vuelve de Múnich con "la paz", hoy hay que aclamar al ya triunfante Rajoy que vuelve a La Moncloa, hoy Arriola ha triunfado definitivamente en Génova 13. Algunos, sin embargo, preferimos ir a acompañar al solitario político del puro en la boca que ve el horizonte negro en su bienio de ostracismo. No hay en absoluto nada que celebrar ni ningún motivo para la alegría. La sombra de Hitler es demasiado pavorosa como para permitirnos banalidades, y encoje el ánimo hasta de los corazones más templados.

Y hoy miles de jóvenes catalanes ven abrirse ante ellos un horizonte de promesas y esperanzas, un futuro cercano de recuperación del orgullo patrio y prosperidad alcanzada mediante la toma de las riendas de su propio destino, que será una realidad en breve. No importa que los argumentos sobre los que se sustentan estos sueños sean todos falsos, desde las balanzas fiscales hasta los recuerdos históricos de un golpista al que hoy quieren elevar a los altares del martirio.

Hoy, cualquier joven catalán educado en las madrasas del fundamentalismo identitario puede alzarse henchido de emoción y cantar sin ningún rubor "el mañana me pertenece". Mientras escucha, el viejo judío siente como una pesada losa cae lentamente sobre él preanunciando el futuro inmediato.

Sobre España y Libertad
ÓSCAR RIVAS Minuto Digital 30 Noviembre 2010

Asegura Yolanda Morín en su último y sentido artículo, ¿España y Libertad como partido político?, que posicionarse contra la casta política, el islam y la inmigración, cierra puertas y genera enemigos, que es lo que le ha sucedido a España y Libertad. Esto al ciudadano de a pie no puede sino sorprenderle, toda vez que tales planteamientos los suscribiría cualquiera que, ya sea de derechas, de centro o de izquierdas, sienta cierto apego por el país en el que vive. Sencillamente porque manifestarse contra el islam equivale a movilizarse en favor de la libertad; posicionarse contra la inmigración masiva significa apostar por el sentido común; y oponerse al estamento político es el un rasgo de virtud democrática, que marca la frontera entre la ciudadanía y el vasallaje.

Las ideas de España y Libertad atacan a la yugular del sistema feudal que los nuevos señores han instaurado; van directas al corazón de una ciudadanía que, si bien hoy ha perdido sus latidos vitales, en cualquier momento puede recuperarlos. Su discurso, apela al sentido común; de ahí que resulte subversivo para quienes antes subvirtieron la democracia, y lo hicieron en su nombre. En cuanto al Islam y la inmigración, son el 2×1 que la casta política ha impuesto a la sociedad española a modo de ingeniería social. Para que España desaparezca, basta con que deje de haber españoles. Si hoy en España coexisten siete millones de extranjeros -islamistas o no- que no dejan de reproducirse, no es porque lo quisiera la sociedad española –nada más lejos- sino porque así lo tramaron sus elites dirigentes, que son quienes parten el bacalao que luego los españoles se comen a horcajadas.

Seamos claros, el feudalismo exige acatamiento, mientras que España y Libertad, sugiere rebelión cívica. El uno es el veneno que paraliza el corazón; la otra el antídoto que busca avivarlo. Es lógico que quienes expanden el veneno en España no estén interesados en comprar el antídoto; que tampoco tengan demasiado interés en que los enfermos lo conozcan; y que si pueden, no duden en destruirlo.

Esta realidad, mi amiga Yolanda Morín, que es muy perspicaz la conocía perfectamente; no ignoraba que los terrenos que pisaba eran pantanosos; pero ello no le impidió emprender el camino cívico, cuando la mayoría desconocía de su existencia. Quienes pergeñaron el proyecto lo bautizaron como España y libertad. Con dos ovarios. Ambas palabras sintetizan a la perfección el sentido de su proyecto, pero también lo que pensamos millones de españoles. España exige libertad, al igual que la libertad, pierde su sentido si le falta España. La cosa es que tanto la una como la otra permanecen secuestradas.

El mencionado artículo de la presidenta de España y Libertad, qué duda cabe, define el sentimiento que asiste a quienes, ven con impotencia como su voz es apagada por el calculado ruido que generan los fanáticos. Habrá quien se pregunte quién me ha dado vela en este entierro. Y tendrá razón. Simplemente me parecía justo poner el punto sobre unas letras que creo inacabadas. Eso es todo.

Hombres sinceros
Gabriela Bustelo www.gaceta.es 30 Noviembre 2010

Oír a un separatista arrepentido decir que “no hay negociación posible” es un bálsamo.

Tengo que agradecer a la Fundación Rafael del Pino el darme la oportunidad de escuchar a un terrorista irlandés arrepentido, en la cuarta edición del congreso “Lo que de verdad importa”, organizado el viernes en Madrid por la sociedad Además. Shane O’Doherty fue reclutado como freedom fighter, o soldado de la libertad, a los 15 años en su ciudad natal de Derry y a los 16 ya era jefe de explosivos en el IRA Provisional, la facción del terrorismo irlandés conocida popularmente como los Provos. Hace años pasé horas hablando con otro terrorista arrepentido, el vasco Mikel Azurmendi, un hombre cabal e inteligente que entonces estaba oculto en la población almeriense de El Ejido y que hoy vive en Estados Unidos huido de las amenazas de una ETA que conoce como nadie.

Ambos hombres tienen cosas en común, como es obvio, pero tal vez la más impactante sea su cruda sinceridad a la hora de hablar de sí mismos y de su pasado. En cuanto a sus diferencias, también son abundantes. Los orígenes históricos del IRA no son los de la ETA, como explica O’Doherty, pues la base ideológica del terrorismo irlandés procede de una intelectualidad católica de clase media, un grupo de profesores, médicos e historiadores que a principios del siglo XX decidió rebelarse contra el menosprecio del Gobierno británico de tendencia protestante. Pero en los años setenta, cuando O’Doherty se hizo terrorista, el IRA ya era semejante a la ETA de hoy, una guerrilla asesina sin ideología cuyos jóvenes miembros entraban, como él entonces, para “saber lo que es el poder” y para llevar una vida “emocionante, con glamour”.

En España, donde las versiones espurias del nacionalismo son infinitas, oír a un separatista arrepentido decir que “no hay negociación posible”, que “el idioma de la tregua es falso” y que “el arrepentimiento hay que demostrarlo” es un bálsamo para los tímpanos. La sinceridad cuesta mucho, decía Azorín. Pero la mentira, por desgracia, nos cuesta mucho más.

Sancionemos todos, y yo el primero
Arcadi Espada El Mundo 30 Noviembre 2010

Secondat, né Manuel Jiménez de Parga, escribe hoy una muy pertinente apreciación en su Brevete.

«¿Pero no se editan en castellano los grandes periódicos que diariamente lee la inmensa mayoría? Se castiga a los modestos comerciantes que rotulan en español uno de sus productos pero nadie se atreve a sancionar a las empresas que editan sus periódicos en español y, en el mismo ididoma español, comentan —y algunos alaban— las multas impuestas al que se atreve a poner un pequeño anuncio comercial en esa lengua.»

En efecto, ésa ha sido siempre la actitud del nacionalismo: déspota con los débiles y sumiso con los poderosos. Y la misma, por cierto y en justa correspondencia, de muchos empresarios catalanes, empezando por Godó y acabando por Lara, sumamente sumisos con el nacionalismo, a condición de que el nacionalismo respetara sus negocios.

Hace más de treinta años la directora general de Política Lingüística, Aïna Moll, le propuso a Godó convertir La Vanguardia en un diario escrito en catalán. El hombre se negó. Por el negocio. Por el mismo negocio con que justifica su actitud servil ante el nacionalismo. Uno de los grandes placeres que me reportaría una discusión social seria (tan improbable) sobre el independentismo sería el de ver en acción a esos tipos, y oírles. Sus gallardos marquesados y su tremolina.

EL MOVIMIENTO CÍVICO EN MARCHA
Más de 30 asociaciones se reúnen en Madrid para constituir un “tea party” a la española
 Minuto Digital 30 Noviembre 2010

Cerca de 30 asociaciones de toda España se reunieron el domingo en Madrid con un único objetivo: mantener una primera toma de contacto para poner en marcha un movimiento cívico independiente que impulse el descontento de los españoles.

La jornada, cargada de optimismo, ha permitido a todos los representantes de las asociaciones presentarse y presentar el ideario de sus respectivas organizaciones. No se buscaban acuerdos en esta primera primera reunión, pero durante los próximos días aumentarán los contactos para centrar iniciativas que puedan ir organizando el futuro movimiento.

Lo cierto es que los ciudadanos están cansados de sus políticos, y en base a ésto se articula este joven movimiento que ha encontrado su reflejo en el ‘Tea Party’ americano a pesar de que los asistentes apuntaban las diferencias con el movimiento de protesta liderado por Sarah Palin en USA.

Pasqual Maragall y Jordi Pujol ya se están beneficiando de esos chollos
Montilla se consolará con un pensionazo de 120.000 euros
De acuerdo con el estatuto de los ex presidentes de la Generalitat, va a recibir el 80% de su sueldo y luego una pensión de jubilación que ya quisiéramos el 98% de los españoles
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 30 Noviembre 2010

¡De menuda pensión va a disfrutar Montilla! ¡Más de 250.000 euros brutos en dos años! Y luego los catalanes se atreven a hablar de que los demás españoles les expoliamos. ¿De verdad Montilla se merece esa pasta?

José Montilla ha engañado a mucha gente en su larga carrera política, y lo sigue haciendo. Aunque unos cuantos catalanes le han votado para que sea su representante en el parlamento regional, Montilla ha decidido no recoger el acta de diputado.

Sí, su PSC ha perdido las elecciones, pero él se podrá consolar con la pasta que va a cobrar como ex presidente de la Generalidad. De acuerdo con el estatuto de los ex presidentes de la Generalitat, va a recibir el 80% de su sueldo y luego una pensión de jubilación que ya quisiéramos el 98% de los españoles.

Artículo 2. Asignación mensual.
Las personas que han ejercido el cargo de presidente o presidenta de la Generalidad tienen derecho a percibir, por un período equivalente a la mitad del tiempo que han permanecido en el cargo y, como mínimo, por una legislatura, una asignación mensual equivalente al 80% de la retribución mensual que corresponde al ejercicio del cargo de presidente o presidenta de la Generalidad.

Artículo 3. Pensión vitalicia.
Los ex presidentes de la Generalidad, cuando llegan a la edad de 65 años, tienen derecho a percibir una pensión vitalicia consistente en una asignación mensual igual al 60% de la retribución mensual que corresponde al ejercicio del cargo de presidente o presidenta de la Generalidad. Esta pensión es incompatible con la asignación establecida por el artículo 2.

Es decir, que durante dos añitos, Montilla va a cobrar más de 120.000 euros brutos por ejercicio. Pasqual Maragall y Jordi Pujol ya se están beneficiando de esos chollos. ¿Se habrán bajado estos dos ancianos sus pensiones como las de los jubilados catalanes? En serio: ¿para esto pagamos impuestos?

Al dineral anterior hay que sumar lo que aporta a su modesta casa su esposa, Anna Hernández Bonancia, que está presente en dieciocho consejos de administración, como los banqueros del franquismo.

El socialismo es cosa de ricos. Y el socialismo catalán de sinvergüenzas, porque ya hay que ser sinvergüenza para hacer la política del nazionalismo catalanista...

CODA: Me temo que Estepaís, o sea Expaña, no tiene remedio. No sólo porque más de un millón de catalanes han votado al partido del 3% y de Millet, CiU, y a un candidato, Laporta, implicados en casos de corrupción, sino, también, porque todavía hay 570.000 moscas que siguen votando a los socialistas.

Galicia plantea mañana en el Congreso que su costa y sus capitanías sólo lleven la toponimia gallega y no la castellana
Europa Press www.lavozlibre.es 30 Noviembre 2010

MADRID, 29 (EUROPA PRESS) El Parlamento gallego defenderá este martes ante el Pleno del Congreso una proposición de ley para que sus capitanías marítimas, sus distritos marítimos y los accidentes geográficos de su costa sólo se nombren en gallego y no en castellano. La iniciativa recuerda las normativas que se han venido aprobando desde 1983 sobre la toponimia oficial de Galicia hasta concluir que queda pendiente la reforma de la legislación estatal sobre puertos y marina mercante para incorporar esos nombres gallegos.

En ese sentido, su propuesta es modificar la ley de Puertos de 1992 para adecuar las capitanías y los distritos marítimos a la toponimia oficial de la Galicia. "En el desarrollo reglamentario de la presente ley, los topónimos oficiales de las capitanías marítimas, los distritos marítimos y los accidentes geográficos que los limitan" ubicados en el territorio de Galicia tendrán la forma establecida en su ley autonómica de 1983, en la que única toponimia oficial es la gallega.

UNANIMIDAD EN GALICIA
La propuesta, aprobada en Santiago de Compostela por unanimidad en junio de 2008, será defendida por una delegación del Parlamento gallego compuesta por Agustín Baamonde Díaz (PPdeG), Francisco Cerviño González (PSdeG) y Bieito Lobeira (BNG). Después el Pleno del Congreso deberá decidir si toma o no en consideración esta propuesta gallega y, en caso afirmativo, se iniciará un procedimiento parlamentario sujeto a discusión y modificación mediante la presentación y votación de enmiendas.

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28-N
Malas noticias desde Cataluña
Carmelo Jordá Libertad Digital 30 Noviembre 2010

Observando los todavía calientes resultados de las elecciones catalanas, he de decir que el recuento nos trae, sobre todo, malas noticias. No digo esto por la victoria de CiU ni por el importante descalabro del PSC, que es de lo poco bueno de la noche, sino por el panorama final que se dibuja en el parlamento catalán y que les confieso que no me gusta nada.

En primer lugar, por supuesto, porque la CiU más radical de los últimos años, con candidato y portavoz que se declaran abiertamente partidarios de la independencia, han logrado una importante mayoría.

Sólo esto ya es preocupante, pero si a sus escaños les sumamos los de la desplomada ERC, la golpeada ICV y el triunfante Laporta nos encontramos con un Parlamento en el que los nacionalistas son 86 de 135, y eso asumiendo, y es mucho asumir, que los 28 diputados del PSC no son nacionalistas.

Es un panorama más que sombrío y que nos acerca otro paso a un escenario que nos parecía imposible hace ocho años: el día en el que Cataluña dejará de ser una parte de España como lo ha sido legalmente en los últimos 500 años y en la conciencia colectiva durante más de 2.000.

La entrada de Laporta en la cámara autonómica catalana con cuatro escaños es otra mala noticia, no sólo porque represente a un partido independentista, sino porque supone que se ha radicalizado todavía más una parte del electorado para la que ya ni ERC es suficiente. Como muestra un botón: según contaba la corresponsal de TVE, los militantes gritaban "Visca Terra Lliure" en la fiesta electoral de SI, de modo que el terrorismo como forma de hacer política gana adeptos en Cataluña.

Y aunque finalmente no haya entrado en el Parlamento, tampoco es buena cosa que 75.000 catalanes hayan apoyado el proyecto de Anglada, que recoge con orgullo lo peor y lo más cateto de una sociedad que en el fondo puede que se identifique más con este político de lo que nos/les gustaría pensar: como prueba, esas decenas de miles que no han tenido empacho en dar su voto a ese catalanismo (más) racista y (más) clasista.

Lo del PP, si me permiten, tampoco puede entrar en el capítulo de las buenas noticias: después de cuatro años horribles y con una candidata que es un auténtico desastre, los populares suben, sí, y consiguen un resultado razonable. Pero además de que se quedan a casi 40.000 votos y un 0,8% de su mejor resultado (en el 95, con Vidal-Quadras) vuelven a demostrar que el extremo centro no sirve para robarle votos al PSOE, en este caso el PSC, ni siquiera cuando los socialistas logran un resultado paupérrimo perdiendo más de 7 puntos y unos 220.000 votos.

Ese descalabro montillesco es, por cierto, de lo poco para alegrarse de la noche: la debacle no tiene ni paliativos ni precedentes y, sobre todo, huele a previa de lo que podría pasarle al PSOE en las autonómicas del año que viene y en unas hipotéticas generales que hoy se antojan un poco más cerca.

Es de suponer que las sirenas de alarma suenan ya en Ferraz y, sobre todo, en las sedes de los 13 barones socialistas que se enfrentan a las urnas en menos de medio año, y ya saben ustedes que acuciado por ese sonido estridente y por una encuesta negativa un político es capaz de casi cualquier cosa.

Por último, también me parece una buena noticia lo de Ciutadans, un partido que hace poco más de un año estaba muerto y enterrado y que ha resucitado justo a tiempo de seguir dando guerra en el Parlamento con tres escaños. Son los mismos que ya tenían y alguna encuesta les daba el cuarto, pero los logran con más votos (superan los 105.000) y subiendo unas décimas su porcentaje.

Es, como digo, una buena noticia y una pieza para la reflexión en el PP, que ha renunciado a ese electorado y a cambio ha obtenido lo que me parece una magra recompensa, esos 70.000 votos más que tampoco le servirán para ser decisivo y que no garantizan el apoyo de CiU para llegar a la tan ansiada Moncloa.
Carmelo Jordá es redactor jefe de Libertad Digital.

28-N
Derrotados
Clemente Polo Libertad Digital 30 Noviembre 2010

Los resultados de las elecciones del 28-N han confirmado los negros pronósticos que hice el pasado 27 de junio sobre el porvenir que aguardaba a los dos principales partidos, PSC y ERC, que han sostenido los Gobiernos tripartitos en Cataluña desde 2003.

A los aparceros (ERC), les advertía sobre la escasa consistencia de su peculiar versión del cuento de la lechera. Extrapolando al conjunto del censo los 550.000 votos logrados en las consultas independentistas, los valientes hombres de ERC se veían ya liderando el movimiento independentista que, con un millón de votos, pasaba a ser la primera fuerza política de Cataluña. "En lugar del millón de votos –pronosticaba– lo que espera a ERC en las próximas elecciones es un desplome histórico. ¿Dónde está la urna con el millón de votos se preguntarán incrédulos dentro de unos meses los apóstoles de la independencia?". Y concluía: "La organización de los referéndums puede que haya servido a ERC para fortalecer sus redes de activistas que... llevan traza de convertirse más que en un partido de Gobierno en la reencarnación de la brigada político-social de la dictadura franquista". La pérdida de 11 de los 21 escaños logrados en 2006 constituye una prueba inequívoca de que ERC equivocó completamente su estrategia.

Igualmente sombrío era el porvenir que dibujaba para los convidados de piedra (PSC). "El PSC –decía– será el gran perdedor en las próximas elecciones autonómicas y pienso que una vez desalojado de la Generalitat no levantará cabeza en una o dos décadas". También el PSC erró de lleno en su estrategia. El primer yerro de Maragall y del PSC fue hacerle "el trabajo sucio a CiU liderando la elaboración del proyecto de Estatut aprobado en el Parlament el 30 de septiembre de 2005 y convirtiéndose en el abanderado de una concepción bilateral de las relaciones entre Cataluña y España". Luego, Montilla se empecinó en sostener que el"Estatut [aprobado en el Congreso] es un pacto político", exigió al Tribunal Constitucional que no lo tratara "como un simple texto jurídico" y hasta le pidió que se declarara incompetente para resolver los recursos de inconstitucionalidad planteados por el PP, otras comunidades autónomas y el Defensor del Pueblo. Su miopía política le llevó incluso a encabezar la manifestación del 10 de julio, una cita histórica que Montilla tuvo que abandonar por piernas entre abucheos e insultos de los manifestantes para mayor regocijo de Pujol, Mas y Cía. "Se equivocan de nuevo –les decía también en mi artículo– si creen que estos gestos dirigidos a los votantes nacionalistas van a reforzar su reputación. Lo que sí es seguro es que se han alienado a buena parte de sus votantes naturales". La pérdida de 9 escaños en las elecciones confirma que los guiños de última hora a su electorado tradicional –incluida la actuación estelar de El Cid González para animar su mitin central– no han logrado enmendar tantos años de azarosos peregrinajes en la dirección marcada por los partidos independentistas (CDC, ERC e ICV-EUiA). Montilla es ya un cadáver político, el PSC un barco que hace agua y el compromiso de los socialistas catalanes con el proyecto "nacional" un lastre que amenaza con hundir también al PSOE.
Clemente Polo es catedrático de Fundamentos del Análisis Económico en la Universidad Autónoma de Barcelona. Escribe regularmente en su blog.

La caída de la masía Usher
A partir de ahora, gobierna CiU. No en Barcelona, que por supuesto. Gobierna en Madrid
TOMÁS CUESTA ABC 30 Noviembre 2010

LA derrota del socialismo en Cataluña ha sido tan rotunda y tan atrabiliaria que puede darse el caso de que los árboles caídos enmascaren la jungla que arraiga a sus espaldas. Es obvio que las exequias de Montilla son el primer capítulo de un funeral de Estado y todo el mundo sabe a ciencia cierta por qué y por quién doblan las campanas. Pero es verdad, también, que, cuando se disipe el entusiasmo, habrá que aquilatar hasta qué punto los resultados del domingo despejan la ecuación del conjunto de España, o si, por el contrario, el futuro del común se encuentra ya definitivamente hipotecado.

Sus 62 diputados dan a CiU el mayor éxito político de su historia. Que es la historia de la corrupción en Cataluña. Éxito, no sólo por el cómputo global; no ha habido un rincón de Cataluña en el cual los de Durán y Mas no hayan ganado. ¿No es mayoría absoluta? ¿Y qué más da? Con los 62 escaños se puede gobernar holgadamente y, además, no cargar con la imagen abusiva que dan las mayorías absolutas. No existe literalmente ningún terreno o anécdota en el cual el resto de los parlamentarios catalanes pueda ponerse de acuerdo contra esa fuerza mayoritaria. Pero la gran partida de CiU se juega en Madrid. El primer síntoma de ello fue la noche de triunfo en el Majestic. A la hora de los discursos, ante lo que hubiera debido ser estupor de los devotos, no fue Mas sino Durán y Lleida quien llevó la voz cantante. Pocos dudan que sobre él recaerá la tarea decisiva: imponer la política de CiU a un Presidente del Gobierno español en estado de postración mental y política terminal.

El PP puede felicitarse de la mejor cifra de escaños de su historia catalana. Es cierto. De haberse, incluso, acercado bastante a las cifras de los socialistas. Es cierto que no le aportará mucha ventaja política en Cataluña, pero la extrapolación podría ser decisiva en unas generales. Y, aunque tal vez no lo formulen sus dirigentes explícitamente, asume el PP además un éxito importante: gracias a su final toma en consideración del problema inmigratorio, ha podido frenarse la temida irrupción de una extrema derecha xenófoba, representada por Plataforma per Catalunya.

Esquerra retornó a sus orígenes de rencillas e intereses personales. Devolvió a CiU un parte de los votos que le arrebató en anteriores comicios. La otra parte se fue por el desaguadero del histrionismo populista que representa Laporta. Los de Rosa Díez sirvieron para lo que estaba previsto: no sacar escaño alguno, pero sí, con sus pocos votos, privar a Ciudadanos de un par de escaños decisivos. Una elemental fidelidad a sus principios hubiera debido llamar a los de Díez a desistir en favor de los dos únicos partidos que en Cataluña representaban su misma defensa de España, a ambos lados del arco ideológico: PP o Ciudadanos. Será difícil para UPyD dar una justificación del favor hecho a los nacionalistas catalanes.

A partir de ahora, gobierna CiU. No en Barcelona, que por supuesto. Gobierna en Madrid. Mientras todo el edificio no se les acabe por caer encima. A ellos y a nosotros, a todos. Cuando la realidad aquí comienza a parecerse tanto a aquella fantasmal casa Usher del relato de Edgar Allan Poe. Sólo que ahora en versión masía.

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