AGLI

Recortes de Prensa   Miércoles 1 Diciembre  2010

 

28-N
Apuntes sobre las elecciones catalanas
Pío Moa Libertad Digital 1 Diciembre 2010

1. Así como en las Vascongadas las elecciones las ganan siempre los fascistas (pues todos los partidos son fascistas, según dicen sus contrarios o rivales), en Cataluña ganan siempre los nacionalistas-separatistas, pues la realidad es que el PSC ha demostrado ser más nacionalista que CiU, y el PP, pueden estar seguros, intentará aventajar a CiU en esa carrera. Debo insistir en que el nacionalismo implica secesionismo, lo plantee de golpe o progresivamente, mediante la creación de opinión pública, dominio de la enseñanza, etc.

2. Los observadores superficiales tienden a creer que este nacionalismo existió siempre. Nada más lejos de la realidad. Las primeras elecciones catalanas de la transición mostraron la gran debilidad del nacionalismo, pese a todas las facilidades que (como al PNV) le otorgó Suárez. En cierto sentido cabe decir que los partidos nacionales superan en separatismo, con respecto a Cataluña, a los propios nacionalistas regionales. No porque sean deliberadamente separatistas, sino porque ayudan cuanto pueden al nacionalismo. Fue Suárez, un político del estilo de Rodríguez (ver La Transiciónde cristal), quien inició esa nefasta tendencia, derrochando el capital político heredado para ofrecer a los nacionalistas –también a los vascos– más de lo que estos pedían. El PSOE, por supuesto, con su pésima idea de España, no solo contribuyó al proceso, sino que el PSC ha terminado por convertirse en un partido distinto del PSOE. El PP ha seguido el mismo camino. Incluso en tiempos de Aznar.

3. Pese a que Cataluña (y Andalucía) van a la cabeza en degradación de la política y en corrupción, bañándose ya en la pornopolítica, una gran masa de los catalanes sigue votando a semejantes partidos. Ello indica también la degradación moral que sufre el pueblo español tras decenas de años de ser "trabajado" en ese sentido.

4. Durante decenios, el nacionalismo fue vestido y sigue siéndolo, desde Barcelona y desde Madrid, con el manto de la "modernidad", la "europeidad", etc., por políticos e intelectuales ignorantes de su realidad histórica. Sin embargo el nacionalismo catalán, creador de leyendas históricas risibles, es uno de los grandes responsables de las convulsiones de Cataluña (y por carambola de toda España) en el siglo XX y hasta ahora. Esa propaganda ha creado mitos que se resisten a desaparecer, paralelos a aquel que hacía del PSOE el de "los cien años de honradez" o "defensor de los trabajadores". Nada cambiará, y seguiremos transitando un camino muy peligroso, si esos mitos no son echados abajo en aras de la racionalidad política y de la convivencia democrática. Nos va mucho a todos en ese esfuerzo.

´Impeachment´ contra Zapatero: las mentiras y la ruina
Alfonso Merlos El Semanal Digital 1 Diciembre 2010

Zapatero, cada vez más aislado de lo que sucede en la España real.
Una democracia fuerte, y la española no lo es, debería prever procedimientos para la destitución de sus gobernantes por graves cargos. Y son gravísimos los que pesan sobre Zapatero.

El severísimo castigo infligido por Zapatero a la nación española, en lo moral y en lo material, obliga a reflexionar sobre escenarios extremos. O no tanto. La situación de empobrecimiento y desánimo hasta la que el presidente del gobierno ha hundido al país es consecuencia de su impericia, su parálisis, su torpeza, sus frivolidades, sus imprecisiones y sus distracciones. Pero es el resultado además, y esto es lo alarmante, del uso de la mentira como arma estratégica para la acción política.

Una democracia asentada y robusta, con mecanismos para defenderse, siempre debería estar en condiciones de perdonar los errores de su clase dirigente. Después de haberle pasado factura en las urnas, naturalmente. Ésa es también su grandeza. Pero cosa distinta es pasar por alto la falsedad, el embuste, el engaño y hasta el perjurio.

El derecho anglosajón prevé para Estados Unidos y Reino Unido la figura del impeachment (traducido por "bochorno"), que permite procesar a altos cargos públicos, y que abre la vía a que sean condenados, destituidos e inhabilitados para funciones similares a las que han desempeñado de forma desastrosa, ilegal e inmoral. En Washington, el presidente Nixon interrumpió su impeachment al dimitir de su cargo. Lo sufrieron, aunque fueron absueltos, tanto Andrew Johnson en el siglo XIX como más recientemente Bill Clinton, acusado de obstrucción a la Justicia, abuso de poder y, precisamente, perjurio.

El mecanismo vendría al pelo sin duda para que las patrañas de Zapatero, después de habernos llevado al pozo al que nos han llevado, no quedasen sencillamente eso, en reprobables patrañas. Para que fuesen penalizadas, más allá del castigo electoral. Para que en el futuro no hubiese líderes ilusionistas o mendaces que las repitiesen dejando idénticas o más irreversibles secuelas.

Y es que las engañifas y el fraude del presidente parecen no cesar. Lo penúltimo ha sido asegurar que estamos no en el ´antes´ ni en el ´durante´ sino en el ´después´ de la crisis. ¿Alguien ve la luz al final del túnel al margen de su paniaguada camarilla? Lo último ha sido vaticinar que en poco tiempo vamos a consolidar nuestra recuperación. ¿Alguien en su sano juicio cree que España es hoy un enfermo que ha tomado su medicina, ha guardado cama, gozará en breve de estupenda salud y, por tanto, ya puede salir por piernas del hospital? ¿La Moncloa mantiene todavía su sede en la orilla de la carretera de La Coruña o se ha mudado a algún planeta lejano? ¿Tan despegado está Zapatero de la realidad que le rodea? No, sencillamente sigue instalado en la mentira. Con elecciones a la vista y sin ellas.

Algún día entenderá Zapatero que no ha causado críticas lesiones en el sistema de bienestar en España. Lo ha llevado a la tumba. Y para recuperarlo será necesario un milagro. No la recuperación sino la resurrección. Que vaya tomando nota Rajoy.

Quien hoy podría ser sometido sin tensar las leyes anglosajonas a un proceso de impeachment verá en el futuro que heredó una nación que creaba más puestos de trabajo que toda Europa junta. Y se preguntará qué ocurrió por el camino hasta que Bruselas le dijo, como le está diciendo ahora, que nuestra preparación para combatir el desempleo es más floja que la de Irlanda, Estonia, Letonia o Lituania (a la espera de que Azerbayán o Armenia ingresen en la Unión Europea).

Y lo que ha ocurrido ya lo explicó Alexander Pope, uno de los grandes poetas británicos del XVIII: "el que dice una mentira no sabe qué tarea ha asumido, porque estará obligado a inventar veinte más para sostener la certeza de la primera". El genio de León debe de andar cerca de la treintena.

Tres crisis en una
Editoriales ABC 1 Diciembre 2010

Si el PSOE no fuerza un debate sobre su liderazgo, no solo estará perjudicando sus expectativas electorales, sino agravando los problemas de todos

NUNCA hasta ahora los muchos y graves errores políticos de Rodríguez Zapatero han justificado tanto un urgente adelanto electoral. Desde la frívola negación inicial de la crisis hasta la incapacidad actual para acelerar las reformas que le han impuesto otros países, Zapatero no ha podido gestionar los intereses de España de modo más demoledor. El Ejecutivo es incapaz de transmitir con un mínimo de credibilidad la certidumbre necesaria para aliviar la tensión de los mercados. La solvencia de España vuelve a quedar en evidencia después de que la prima de riesgo superase ayer los 300 puntos y alentara más temores de un inminente contagio del virus griego. El riesgo de una intervención drástica de nuestra economía continúa sin ser conjurado, y si algo transmite el Gobierno en medio de tan preocupante inestabilidad es impotencia. España está inmersa en la tormenta perfecta por la confluencia de tres crisis en una: la económica; la política, derivada de un Gobierno sin crédito; y la personal, basada en el inagotable desprestigio de Zapatero.

En Cataluña, las pésimas previsiones iniciales del PSC se han visto corregidas y aumentadas. El varapalo sufrido por un socialismo catalán caótico y sin liderazgo ha impactado en el PSOE con una capacidad destructiva incalculable, y el temor a que la metástasis del fiasco se extienda por el resto de España se ha convertido en una seria preocupación. En el PSOE, se agranda la sombra de Zapatero como un político amortizado y sin margen para su recuperación. Los socialistas deben asumir que, llegados a este punto de deterioro, el mal menor para la «marca PSOE» —pero sobre todo para España— sería un adelanto electoral, porque fingir que la crisis económica no acarrea una profunda crisis política es una excusa para negar la evidencia. Si el PSOE no fuerza un debate imprescindible sobre su liderazgo, no solo estará perjudicando sus expectativas electorales en 2012, sino agravando los problemas de todos. La España de los cuatro millones de parados, incapaz de crecer y dominada por los números rojos y la amenaza implacable de los mercados, no está en condiciones de perder un año más alargando artificialmente una legislatura sin rumbo. El PSOE se engaña: en efecto, saber si el PP sacará a España de la crisis es hoy una incógnita. En cambio, asumir que Zapatero ya no lo hará es —para la Comisión Europea, el Banco Central Europeo, el FMI, la OCDE, las agencias de calificación...— una dramática certeza.

La culpa es del empedrado
Joaquín Leguina www.gaceta.es 1 Diciembre 2010

Por una vez, los resultados electorales en Cataluña se han parecido bastante a lo que auguraban las encuestas. Con una excepción: previeron una abstención cercana al 50% y ésta se quedó en el 40%.

En cualquier caso, el recuento conduce a resaltar algunas obviedades:
a) CiU ha ganado con autoridad (38,5% y 62 diputados), pero necesita en la votación de investidura, al menos, la abstención de uno o dos grupos (ERC y/o PP). Además, su porcentaje de voto sobre el censo es del 23,1%, así que menos lobos.

b) Los componentes del tripartito han recibido un varapalo de campeonato.

c) El PP sube casi 70.000 votos respecto a las autonómicas anteriores (12,3% frente a 10,7%) y se coloca en el Parlamento catalán con 18 diputados. Máximo histórico en escaños, pero no en porcentaje, que fue el 13,1% obtenido por Alejo Vidal-Quadras cuando fue cabeza de lista por Barcelona en 1995.

d) Una vez más, los dos partidos con presencia nacional (suponiendo que el PSC lo sea) pierden porcentaje respecto a las últimas generales: el PP pierde 4 puntos y el PSOE, ¡27!

También resulta obvio que el gran derrotado en las elecciones que aquí se comentan ha sido el PSC, que ha perdido 1.120.000 votos respecto a las elecciones generales de 2008 y, a estas alturas –con lo que está cayendo–, resulta impensable que los pueda recuperar cuando los catalanes vuelvan a votar otra vez en unas elecciones generales. Asimismo, conviene recordar que el porcentaje de votos del PSC respecto al censo se reduce al 11%... y, tal y como pinta el asunto, Zapatero (o quien lidere en ese próximo futuro al PSOE) tendría que multiplicar por tres estos resultados si quiere aspirar a seguir gobernando en España. Una derrota clara, casi tan clara como la cosechada por el Real Madrid al día siguiente de los comicios.

Como suele ser habitual, los partidos derrotados dijeron durante la noche electoral que iniciarían una “profunda reflexión” para analizar las causas de sus derrotas. Cosa que nunca suelen hacer y en este caso me temo que no será una excepción. Mas, sea como sea, escuchemos lo que dijeron, respectivamente, el PSOE y el PSC acerca de tan desagradable asunto:

PSOE: la derrota tiene, básicamente, dos causas: 1) la crisis económica, que siempre desgasta a quien está gobernando, y 2) el tripartito, que ha sido una forma de gobierno fallida y rechazada por la ciudadanía catalana.

PSC: tras un largo debate matutino, este partido explicó su derrota en torno (él también) a dos causas: 1) la crisis y bla, bla, bla y 2) las medidas tomadas por Zapatero en mayo, que han alejado de nosotros a “nuestros votantes naturales”.
Como se ve, ninguno se atribuye responsabilidad alguna en la catástrofe y, eso sí, los dos echan la culpa principal al empedrado (la crisis económica). Si éstas van a ser las bases para esa “reflexión en profundidad”, mejor apaga y vámonos.

A un servidor (y a cualquier persona normal) se le ocurren, sin embargo, otras líneas autocríticas. Por ejemplo, la ocurrencia de abrir el melón estatutario, cuyo itinerario fue de locos: a) una primera redacción en el Parlamento catalán absolutamente anticonstitucional que embarrancó allí mismo y que salió del barro gracias a los buenos oficios de ZP (¿por qué no lo dejó, como en la jota, “que se joda y se muera”? Ése es uno de los misterios que nunca desvelará la Historia). También lo sacó del barranco cuando estuvo a punto de naufragar en las Cortes; b) el texto definitivo del nuevo Estatuto (alcanzado sin consenso) estaba destinado a terminar en manos del TC y allí aparecieron Montilla y sus amigos con una actitud irresponsable y amenazadora contra el TC en defensa de un Estatuto que nadie quería y del que durante la campaña nadie se ha acordado.

Por su parte, el Gobierno tripartito se ha dedicado –casi en exclusiva– a meter ruido con sus disparates, desde las sinsorgadas lingüísticas e independentistas de ERC a los desmadres progres de Iniciativa, pasando por el particular neosoberanismo de personajes, dice que socialistas, como Toni Castells (Consejero de Hacienda). En fin, a mi juicio, lo que a la postre ha resultado letal para el PSC ha sido mirarse el ombligo, pues de tanta contemplación identitaria ha terminado por no tener identidad propia… y hoy no se sabe si es de izquierdas o es nacionalista ni si sube o baja la escalera. En cualquier caso, la cosa va a tener difícil arreglo. ¿Por qué? Porque el PSC es un partido pequeño y endogámico, dirigido con mano de hierro por una oligarquía compuesta por charnegos reciclados en catalanistas (Chacón, Zaragoza, De Madre, Montilla…).

El paradigma del dirigente actual del PSC se llama Miquel Iceta, un tipo que no ha trabajado jamás fuera de la política y es dueño de todos los trucos, navajeos, deslealtades y traiciones aprendidos a conciencia desde su joven militancia a las órdenes del gran maestro de esta generación: José María Sala. Un individuo –Iceta– del cual Narcís Serra (de quien fue jefe de Gabinete en Moncloa) decía que su lealtad tenía una fecha de caducidad más corta que la de los yogures.

Pues bien, con estos bueyes les va a ser muy difícil arar las hectáreas de tierra que acaban de perder.

*Joaquín Leguina es miembro del Consejo Consultivo de la CAM.

Cataluña / DECLARACIÓN EN FAVOR DEL REGLAMENTO LINGÜÍSTICO
ERC reta al TSJC con una alegato contra el castellano
Los republicanos expresan su respeto a la Justicia, pero en su texto, proclaman que «el catalán es la lengua propia de Cataluña y, como tal, es la lengua oficial y de uso normal del Ayuntamiento de Barcelona»
M. J. C. / BARCELONA ABC Cataluña 1 Diciembre 2010

ERC ha presentado en los diez distritos de Barcelona una declaración institucional para dar apoyo al reglamento de usos lingüísticos del Ayuntamiento, cuya aplicación ha sido suspendida cautelarmente por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) en respuesta a un recurso presentado por el PP. Pese a este pronunciamente, el reglamento fue ratificado en el Pleno Municipal el pasado 29 de octubre, con los votos contrarios del PP. En su resolución judicial, el TSJC invoca la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto, donde se advierte de que el catalán no puede considerarse lengua preminente en detrimento del castellano. Los republicanos expresan su respeto a la Justicia, pero en su texto, proclaman que «el catalán es la lengua propia de Cataluña y, como tal, es la lengua oficial y de uso normal del Ayuntamiento de Barcelona».

En su declaración, ERC propone que los consejos plenarios de distrito den apoyo «a las acciones legalmente previstas por el Ayuntamiento de Barcelona para restablecer con todos sus efectos, el reglamento de uso lingüístico del catalán». Añade que «la lengua catalana es un elemento de convivencia y no de confrontación. En este sentido, expresamos nuestra más rotunda condena al uso partidista y demagógico que se hace de la lengua propia de nuestro país».
El presidente del grupo municipal popular en el Consistorio, Alberto Fernánde, recordó que «el catalán ha estado presente en la administración municipal en los últimos 30 años sin necesidad de un reglamento lingüístico». A su juicio, «el problema reside en la aprobación de una normativa que excluye el castellano y no en que se fortalezca la presencia del catalán».

No discriminación
Fernández explicó que «nosotros defenderemos un modelo lingüístico que abogue la defensa de la Lengua catalana para fortalecer el uso del catalán también en el ámbito de la administración, siempre que no suponga una discriminación del castellano».
Según el dirigente popular, «las administraciones se deben de dirigir en todo momento en ambas lenguas, para que sean los ciudadanos que decidan con que idioma se relacionan con la administración».

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Del Segre al Sar
alfonso de la vega ABC Galicia 1 Diciembre 2010

El espectáculo ha terminado, gracias a Dios. Ha ganado una vez más la abstención, toda una manifestación de descrédito institucional. Montilla no ha conseguido una buena cosecha pese a sus mañas de vareador de <CF2>estatuts</CF>. Ha tenido que dimitir. La Camacho ha logrado un relativo buen resultado, gracias tanto a que otros aún son peores cuanto a la astuta táctica de las perdices y otras gallináceas en campo raso: mimetizarse, identificarse con el terreno para disimular su silueta. Ciudadanos resiste meritoriamente dado el ninguneo en el que se encuentra lo que queda del liberalismo español, sobre todo en zona carlista. La victoria global y con ella el botín futuro, si el tambaleante tinglado español aguanta, es para los separatistas puros en sus diversas facciones: la democristiana, la convergente, la de esquerra, la comunista y la laportiana.

Las cosas que ocurren en cada antiguo bastión carlista tienen consecuencias en los otros y en general para toda España. Mas pedirá más botín, que habrá de sacar quitándoselo a los que menos se puedan defender. Cuidado con la cartera. Pero será curioso ver cómo el PP defiende ahora la bondad del separatismo de CiU frente al del tripartito. Se observa como la coyunda contra natura entre socialistas y nacionalistas separatistas también ha fracasado en Cataluña, como ocurrió aquí. Y el socialismo ha resultado desprestigiado y castigado en ambos casos. En Galicia los mejores resultados electorales los obtenía el socialismo no conchabado con el nacionalismo, como es el ejemplo del antiguo bastión de La Coruña, único que resistía con éxito los embates del Fraga imitador de Pujol.

Que el socialismo que ha traicionado a España y sus ciudadanos se estrelle en las urnas debería ser cosa a celebrar, pero, por el contrario, que desaparezca la posibilidad y las funciones equilibrantes de un hipotético partido socialista decente, si tal cosa no es antinómica en España, no resulta nada bueno. Cada vez se aprecia más necesaria la refundación de un verdadero partido socialista. Visto lo ocurrido con la Esquerra, es posible que el Bloque termine explotando en pequeños grupúsculos separatistas radicalizados.

Confiemos en que la deriva separatista de la derecha catalana, ávida de más chantaje y más botín, no infecte a la gallega. La tentación de un PP confederal como la CEDA. Ya tenemos el caso de la normalización lingüística, copiada de la catalana. El PP «de» Galicia y no de «en» Galicia resulta una amalgama de gentes, ideologías e intereses muy diferentes, unidos para el disfrute del poder, y en la que se hace lo que convenga en cada momento. Si el presente proceso de devastación avanza puede aparecer algún otro grupo político. Se echa en falta un partido medio liberal en lo político, o al menos demócrata español sin complejos, como es el caso de Ciudadanos en Cataluña, que pueda actuar de bisagra.

¿Sólo debe terminar ETA?
«Se predica con ridícula simpleza que en política es aceptable sin más lo que no mata y tan sólo por no matar, que sin violencia cualquier proyecto, acción o palabra son legítimos»
AURELIO ARTETA El Correo 1 Diciembre 2010

CATEDRÁTICO DE FILOSOFÍA MORAL Y POLÍTICA DE LA UPV-EHU

Según los que saben de estas cosas, el final de ETA está próximo pero no es inminente. Y a uno le parece que ese retraso no sólo es bueno para que entretanto los partidos constitucionales se hagan fuertes en sus exigencias democráticas, sino sobre todo para que la ciudadanía más consciente fortalezca sus propias reflexiones. Pues importa entender la actual situación no sólo como momento final del terrorismo, sino más aún como momento determinante del futuro de nuestra convivencia y, por tanto, como ocasión de justicia.

En general los planteamientos de los partidos adolecen de puntos de vista limitados. Tienden a reducir las muchas dimensiones del problema a la sola jurídico-legal: la legalización o ilegalización de Batasuna, la precisa fórmula de condena de la violencia etarra, la situación judicial o carcelaria de sus líderes, etcétera. No hay lugar para una reflexión política y moral menos coyuntural y más honda. Descuidan asimismo calibrar las muy distintas exigencias que les corresponden a los protagonistas. Y eso es sumamente engañoso, porque difumina la especial responsabilidad que en esa violencia ha tenido el mundo abertzale en conjunto, tanto el radical como también el moderado; y porque, además, subestima el papel generalmente pasivo, cauteloso o complaciente desempeñado por la mayoría y la responsabilidad que por ello le incumbe.

El de ETA ha sido un terrorismo selectivo, que ha atentado principalmente contra quienes se les enfrentaban en razón de su profesión, cargo político o condena en el foro de la opinión. Semejante nota distintiva aconsejó a muchos acomodarse a lo que estaba mandado para evitar ser incluidos en esas categorías de riesgo. He ahí el consentimiento de tantos que se han conformado con ser simples 'espectadores' silenciosos. Ha sido también un terrorismo con significativo apoyo popular e indudable connivencia gubernamental. Y esto último obliga a señalar, junto a los asesinos, al círculo de sus colaboradores necesarios, a sus cómplices directos y a los más indirectos.

Se está hablando con acierto de que el final de esta pesadilla debe coincidir con una catarsis (o purificación) colectiva. Pero sería absurdo creer que pueda purificarse el mal como se dejen pervivir sus raíces. Por eso la reflexión no puede pasar por alto la amarga verdad de una sociedad enferma de creencias etnicistas, partida en dos mitades mutuamente recelosas (intolerante la una, blandamente tolerante la otra), sumida en la cobardía. No cabe pasar por alto el desdén nacionalista hacia el pluralismo político, el olvido durante décadas de víctimas, el relativismo cultural y moral de moda, la pregonada legitimidad de cualesquiera sentimientos públicos, etcétera. Habrá que subrayar en especial el clima imperante en el mundo abertzale, sobre todo el más arriscado, hecho de arrogancia tribal, ignorancia política, ideología reaccionaria, tiranía del grupo, xenofobia o racismo, matonismo, odio a lo español... Bastaría ojear el informe del Ararteko de 2008 para concluir que la nuestra tardará generaciones en rehacerse como sociedad de sujetos morales y de ciudadanos.

Toca desprenderse entonces de unos cuantos prejuicios teóricos que arrastran consigo muy serios riesgos prácticos. El primero, suponer que estamos ante un problema esencialmente criminal, y no político. Repitamos, pues, que los de ETA han sido crímenes políticos porque se han cometido en nombre de todos nosotros y con vistas a afectar nuestro futuro político, desde unos presupuestos ideológicos y con unas metas políticas. Por eso mismo el problema no se acaba con la simple disolución de la banda terrorista, sino que habrá de perdurar mientras sobrevivan esos presupuestos y esas metas que han llevado a la banda a matar. A esto se responderá que el final de ETA es algo referido nada más que a los medios violentos y no a los fines secesionistas. Es una torpe maniobra que prohíbe suspender todo juicio sobre los principios últimos y los objetivos del terrorismo, tal vez por lo mucho que coinciden con los propios. Pero resulta difícil esconder que los postulados y aspiraciones etnicistas han contribuido a animar, disculpar y hasta justificar esa violencia, a instalar la atmósfera acostumbrada de disimulo y miedo. De manera que se predica con ridícula simpleza que en política es aceptable sin más lo que no mata y tan sólo por no matar, que sin violencia cualquier proyecto, acción o palabra son legítimos. Esto es, como si aquí sólo estuviera en cuestión el derecho a la vida, y no también -en definitiva- el derecho a la igual libertad política de todos los ciudadanos. Defender la prevalencia (por razones raciales o lingüísticas) de una comunidad étnica particular sobre la ciudadana general o anteponer presuntos derechos colectivos a los individuales... es profundamente antidemocrático.

Con ello viene también la idea de que basta condenar la violencia para convertirse en un demócrata, así de fácil, que se puede querer lo mismo que ETA, pero sin ETA. Se pueden seguir invocando las mismas razones por las que ETA ha matado, pero sin matar. Y esto sólo se explica porque muchos entienden por democrático sencillamente todo lo que sea pacífico; y por democracia, una mera técnica de adoptar decisiones en los asuntos comunes, un conjunto de procedimientos para hacer las cosas públicas, pero sin principio alguno que fije qué cosas y cómo deben hacerse, desde qué condiciones y con qué limites... ¿O acaso creen que el fundamento, los requisitos y los límites del ejercicio del 'derecho a decidir', por ejemplo, son democráticamente indiscutibles?

Lo que ha durado cincuenta años no desaparecerá en uno. Pero aquellas actitudes y creencias, estos prejuicios y conductas, deben siquiera empezar a terminar a la vez que termina ETA.

¿Y cómo afecta a Galicia el resultado catalán?
Roberto Blanco Valdés La Voz 1 Diciembre 2010

Visto que a estas alturas ya han corrido ríos de tinta sobre cómo influirán en la política española las elecciones catalanas, me permitirán que me refiera hoy a algo de lo que casi nadie se ha ocupado: a cómo afectan a Galicia.

Además de la respuesta de Perogrullo -que los resultados afectan a Galicia porque lo hacen a España en general-, hay otra más, de no poca trascendencia: la debacle socialista -que es, junto a la victoria de CiU y el ascenso del PP, el dato más relevante de las elecciones catalanas- significa el hundimiento estrepitoso del modelo por el que apuestan desde hace años los socialistas gallegos: el de la connivencia política e ideológica con el nacionalismo.

Montilla se ha ido a pique como consecuencia de una delirante y suicida política identitarista que, rompiendo con la tradición federal de su partido, ha colocado de lleno al PSC en el campo de los nacionalistas. Con su increíble política lingüística -mucho más radical y sectaria que la practicada jamás por Convergència durante su etapa de Gobierno- y su apuesta por un texto estatutario de corte confederal, que superaba de largo los objetivos del nacionalismo pujolista, el PSC ha expulsado literalmente hacia la abstención y hacia el PP a decenas de miles de votantes, hartos de contemplar un Partido Socialista que les resultaba irreconocible.

Ese modelo -por el que apostó Zapatero desde su llegada a la Secretaría General como un medio oportunista de hacerse con el Gobierno en lugares (Galicia, Baleares o la misma Cataluña) donde eran otros quienes ganaban los comicios- fue también el que encandiló al PSdeG tras la llegada a la dirección de Touriño y sus amigos.

El resultado final de ambas apuestas puede verse ahora en la política de la dirección del PSdeG, que oscila entre reclamar un Estatuto igual al catalán (pese a que este haya sido declarado inconstitucional, de hecho o derecho, en varios de sus aspectos esenciales) o seguir a pies juntillas la política lingüística del Bloque y negar, al tiempo, la competencia de la Xunta para fijar una lista de genéricos en materia farmacéutica: un puro disparate.

Ha sido esa política disparatada la que, con la ayuda del desbarajuste que dirige Zapatero, ha llevado al PSC -al final, y tras su desesperado intento de rectificación, situado en tierra de nadie- al peor resultado de su historia. No es aventurado suponer que algo así podría sucederle al PSdeG si se empeña en no aplicarse el cuento: porque las rectificaciones no hay que hacerlas por puro oportunismo en mitad de la campaña (lo que ya intentó también Touriño, con el éxito sabido, en marzo del 2009), sino de forma sincera y rigurosa cuando se constata que se está anclado en el error. Ahora, por ejemplo.

ETA
Víctimas, unidad y mudez
Salvador Ulayar Libertad Digital 1 Diciembre 2010

Recientemente y a propuesta de la Fundación Víctimas del Terrorismo, la infinidad de entidades de víctimas que en España son, excepción hecha de Voces Contra el Terrorismo (VCT), firmaron un documento alrededor de los amenes de la ETA y la exigencia del asunto desde las víctimas.

VCT no quiso rubricar el texto puesto que a sus representantes se les negaba la posibilidad de un examen previo a la firma. Vamos, que se les presentó como las lentejas: si quieres las comes y si no las dejas, pues hay que mandarlo a los medios. Y es que estos de VCT –extremistas– tienen la peregrina idea de que antes de firmar nada uno ha de estudiarse lo que avala, valorar su idoneidad.

En cualquier caso hay que destacar que, al margen de lo inoportuno del momento de su presentación, el texto omite lo que VCT y decenas de miles de personas más decíamos en Colón pocos días antes: que ZP sigue en el mamoneo con la ETA. Es decir, aquella adhesión unitaria de colectivos procuraba la siguiente escenificación: la casi totalidad de asociaciones de la cosa están por firmar textos y ofrecer ruedas de prensa. Gente razonable, aseada, con las uñas siempre limpias. No como otros montaraces extremistas que clamábamos pocos días antes contra el apaño con los asesinos.

Porque, como es sabido, lo que Rubalcaba teme como al dolor de muelas son los documentos y las ruedas de prensa. Y si están surtidas de té y pastas ni les cuento. Poco hubo que esperar para recoger los tempranos y sin embargo maduros frutos de aquel trascendental texto de cuasi unánime rúbrica. ¡Por fin! A los dos días de la fotografía de la unidad de los colectivos, a los dos días de dejar claro que con un texto mu güeno que se calla lo que decíamos decenas de miles pocos días antes en la Plaza de Colón, digo, que a los dos días de ese acontecimiento de la constelación de colectivos estampando la firma conjunta, hermanados, en comunión... ¡tachán!, se conocían nuevos planes de Rubalcaba para seguir concediendo beneficios penitenciarios a sanguinarios etarras que tienen de arrepentidos lo que yo de top model.

Precisamente, amiguitos, contra estos enjuagues convocó VCT el 6 de noviembre en Colón. Total, que otro movimiento sospechoso de la factoría Rubalcaba y ¿qué hizo todo el predicho grupo de asociaciones abajo firmantes con la FVT de partera? Pues, por supuesto, callarse como puertas. ¿Y quién llamó la atención y elevó la voz sobre el asunto sin que los medios de comunicación, salvo las honrosísimas excepciones de siempre, lo destacaran? Pues hombre, ¿quiénes van a ser?: los extremistas de Voces Contra el Terrorismo. Fíjate tú, en vez de andar en la unidad pastueña que tanto mueve a simpatía entre nuestras dirigencias, en vez de dedicarse a firmar cucadas sin salirse del folio, se les ocurre zurrar la badana a don Alfredo por esos enjuagues y cariños que dispensa a los asesinos. Esos de los que afirmaba falsariamente que ya no son etarras, que han pedido perdón, que están muy arrepentidos... ¡Ay qué arrepentidos están mis niñoooos! ¡Ayyyy! Y nada, que todos los partidos políticos y la mayoría de medios de comunicación están encantados. La unidad a todo trance, no levantar la voz y no ver, tres asuntos que gozan últimamente de tan buenísima prensa en España que es como para salir corriendo. Oigan, la leche.
Salvador Ulayar es hijo de Jesús Ulayar, víctima del terrorismo.

La Generalidad premia con 310.848 euros a la Universidad Catalana de Verano
Originalmente creada para promover y difundir la lengua y cultura catalanas, se ha acabado convirtiendo en un centro de exaltación nacionalista, realizando homenajes a Lluís Maria Xirinacs (el “amigo de ETA”) o al acusado de terrorismo, Manuel Viusà.
Redacción www.vozbcn.com 1 Diciembre 2010

La Generalidad ha aprobado este martes conceder una nueva subvención, esta vez de 310.848 euros, a la Universidad Catalana de Verano para financiar la sede del Centro Transfronterizo de Estudios Pau Casals, situado en Prades (Francia). Las subvenciones recibidas por esta institución privada superan los 2 millones de euros en los últimos diez años.

‘El objetivo de este proyecto es adecuar una sede para ofrecer, durante todo el año, formación de carácter transfronterizo a estudiantes de educación secundaria y universitaria de los Países Catalanes‘, señala el comunicado del Gobierno autonómico.

La Universidad Catalana de Verano, creada durante el franquismo para promover y difundir la lengua y la cultura catalanas, se ha acabado convirtiendo en un centro de exaltación nacionalista veraniego -con poco más de una semana de actividad al año- donde se premia a personajes como Lluís Maria Xirinacs, condenado por declararse públicamente “enemigo del Estado español y amigo de ETA y de Batasuna”, o a Eliseu Climent, activista pancatalanista generosamente subvencionado por la Generalidad.

Ha contado con rectores como Jaume Sobrequés, histórico miembro del PSC y militante independentista y, en la última edición, un acusado de terrorismo, Manuel Viusà, fue el protagonista de dos homenajes.

Deja la primera línea política y no tomará posesión de su escaño
Benach cobrará 100.000 euros brutos durante 4 años
 La Razón 1 Diciembre 2010

El actual presidente del Parlament, Ernest Benach, que hoy ha anunciado su retirada de la primera línea de la política, cobrará 104.008,95 euros brutos al año durante los próximos cuatro años y una pensión vitalicia de 78.006,71 euros cuando cumpla los 65 años.

Benach, que tiene 51 años y que ha ejercido este cargo desde el 5 de diciembre de 2003, ha anunciado hoy que no recogerá su acta de diputado, por lo que se le aplicarán las compensaciones económicas previstas por ley para los ex presidentes de la Cámara catalana.

Dos normativas regulan esta cuestión: una de 1988 sobre asignaciones temporales y pensiones a los presidentes del Parlament y otra de 2003 sobre el estatuto de los ex presidentes de la Generalitat que introdujo algunos cambios en la primera normativa.

De acuerdo a la normativa vigente, Benach tiene derecho a percibir, "por un período equivalente a la mitad del tiempo que ha permanecido en el cargo y, como mínimo durante una legislatura", una asignación mensual equivalente al 80% de la retribución mensual que corresponde al presidente del Parlament.

Después de la rebaja del 15% aplicada este año, el sueldo anual para el presidente del Parlament es de 130.011,189 euros brutos.

Asimismo, Benach tendrá derecho cuando cumpla 65 años a una pensión vitalicia consistente en una asignación "igual al 60%" de la retribución que se le asigna al presidente del Parlament.

Los mismos porcentajes sobre asignación y pensión vitalicia se aplican a los presidentes de la Generalitat, cargo ejercido ahora en funciones por José Montilla a la espera de la investidura de Artur Mas, aunque los ex presidentes de la Generalitat tienen además derecho a una oficina con personal a su cargo.
 

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