AGLI

Recortes de Prensa   Jueves 2 Diciembre  2010

 

La vida sigue igual
César VIDAL La Razón 2 Diciembre 2010

Confieso que no consigo contagiarme del entusiasmo que ha invadido a algunas personas tras los resultados de las últimas elecciones en Cataluña. Sé que se ha popularizado la idea de que la victoria ha sido del centro-derecha y que todo esto indica que el cambio ha comenzado, pero, con el corazón en la mano, no puedo compartir ese análisis.

Vayamos por partes.
¿Ha disminuido el peso del nacionalismo en el nuevo parlamento catalán? No. A decir verdad, ha experimentado un incremento en el número de escaños.

¿Ha aumentado el nacionalismo moderado? El nacionalismo moderado no existe salvo en la mente de aquellos que se lo quieren creer, pero, en cualquier caso, de existir no es el de Artur Mas –no digo ya Puigcercós o Laporta– que habla del referéndum de independencia a medio plazo, que anda mareando la perdiz con un nuevo pufo catalán, al estilo del vasco y del navarro y que va a continuar con la política lingüística y educativa de los gobiernos anteriores.

¿Acaso no ha tenido un triunfo espectacular el PP? Esto va a doler a los fieles del Concilio Valenciano I de Rajoy, pero no. En número de escaños ha obtenido uno más, pero en lo que se refiere a los votos sigue por detrás de los que obtuvo Vidal-Quadras hace ya década y media. Por añadidura, ni sumado a Ciudadanos puede controlar a CiU. ¿No implica todo esto la caída de Montilla? Sí, pero no hay más que echar un ojo a los que pueden recoger su testigo –comenzando por la Chacón de «Todos somos Rubianes»– para darse cuenta de que no cabe tener mucha esperanza en que el PSC vuelva al redil de la Constitución.

¿No ha perjudicado el resultado a ZP? Pues a lo mejor, pero él no parece darse cuenta. De entrada, unas horas antes de las elecciones catalanas se reunía con una cuarentena –en el mejor sentido del término– de empresarios de los que apenas media docena le pusieron objeciones a su manera de gobernar. En otras palabras, ZP podía afirmar a la salida –y sin mentir– que la mayoría de los grandes empresarios no se habían opuesto a su política. Pero, por si fuera poco, Montilla era el adoquín que obstaculizaba el camino de encuentro entre Mas y ZP. Desalojado el mojón que representaba el cordobés, ZP se siente ahora más seguro que nunca de contar con el apoyo de CiU para concluir la legislatura.

¿No piensa entonces dimitir ZP? Aquí me permito ser yo el que formule una pregunta: ¿por qué habría de hacerlo? Los resultados de Cataluña han sido dañinos para el PSC, pero no para él. Los empresarios no le han leído la cartilla. Los sindicatos están más que domesticados. Un porcentaje significativo de los medios de comunicación apoyará al PSOE aunque decrete el asesinato masivo de ancianos. Es cierto que las elecciones municipales y autonómicas se perfilan con muy mal cariz, pero, una vez más, esa circunstancia no tiene por qué ser mala para ZP. A decir verdad, hasta podría facilitar la tarea de movilizar al electorado de izquierdas bajo el grito de que el fascismo regresa a La Moncloa. En fin, que lo siento por los que están eufóricos, pero, tal y como yo veo las cosas, la vida sigue igual. ¡Vamos! Si hasta lo cantaría Julio Iglesias…

Más remiendos
El Editorial La Razón 2 Diciembre 2010

Casi al mismo tiempo que llegaba a Madrid un alto representante del Tesoro norteamericano, enviado por Obama para evaluar la política económica del Gobierno español, Zapatero sorprendía en el Congreso a propios y extraños con el anuncio de una serie de medidas para reducir el déficit e incentivar la actividad empresarial, que serán aprobadas en el Consejo de Ministros de mañana. Tan repentina ha sido la decisión del presidente que incluso ha tenido que alterar su agenda oficial y suspender la visita a Argentina y Bolivia con motivo de la Cumbre Iberoamericana, cita obligada de todo presidente español. Es obvio que la caída en picado de la confianza internacional en nuestra economía registrada el martes, tras desautorizar Bruselas las previsiones del Gobierno, ha forzado a Zapatero a adelantar medidas adicionales, parte de las cuales forman parte de la Ley de Economía Sostenible, que languidece en un interminable trámite parlamentario. Es decir, se vuelve a repetir la misma secuencia que en mayo obligó al presidente socialista a anunciar un drástico recorte del déficit, después de que Obama, Merkel y Sarkozy le presionaran en esa dirección. Habría sido mucho mejor que Zapatero se hubiera adelantado a los mercados, en vez de ir a su rebufo, con una batería de reformas sólida, coherente y contundente.

Pero al actuar como lo ha hecho, la imagen que ofrece es la de un gobernante que improvisa, que reacciona a trompicones y que sólo acierta a dar respuestas fragmentarias. No es, desde luego, lo más adecuado para aplacar a los mercados y acallar a sus críticos. Sin embargo, las medidas adelantadas ayer son en su conjunto positivas y van en la dirección correcta, por más que algunas de ellas puedan resultar impopulares. Así, resulta razonable la privatización de los aeropuertos de Madrid y Barcelona, del 49% de AENA y del 30% de las Loterías del Estado, operaciones que allegarán unos 14.000 millones a las arcas públicas. También resulta comprensible la supresión del subsidio de 426 euros para los desempleados sin prestación, medida adoptada hace año y medio por motivos electorales, pero de dudosa eficacia y nulo control, que se había convertido en una rémora para reducir el déficit.

En cuanto a la batería destinada a aliviar a las empresas, sobre todo a las pymes, no es oro todo lo que reluce. Es positivo la generalización de amortización en el impuesto de sociedades hasta 2015, la eliminación del canon a las cámaras de Comercio y la simplificación de la burocracia para crear una empresa. Pero no está claro que la rebaja fiscal a las empresas que facturan menos de 10 millones sea significativa, ni siquiera apreciable; el enunciado suena bien, no obstante su eficacia parece muy limitada. Por lo demás, las reformas en el ámbito laboral (agencias privadas de colocación, orientadores de empleo e integración de los nuevos funcionarios en la Seguridad Social) son pequeños pasos para redondear un paquete que aun siendo plausible es insuficiente. España tiene bastantes resortes para salir con fuerza de la crisis, pero si el Gobierno se limita a bailar al son de los mercados y a remendar el traje, en vez de confeccionar un plan de choque sin resquicios ni trucos, la agonía será interminable.

ELECCIONES EN CATALUÑA
Las elecciones catalanas, una última reflexión
Pablo Barranco. Minuto Digital 2 Diciembre 2010

Como que se supone que los ciudadanos están megainformados de todos los detalles cuantitativos y de muchos de los cualitativos de los comicios catalanes, vaya aquí una meditación susceptible de ser compartida por los lectores; y permítaseme que la jerarquice en diez breves parasilogismos ad hoc.

1. La gente está harta de harta de sinvergüenzas tan descarados como los socialistas; por eso los ha expulsado del sistema; les queda una larga travesía del desierto, como mínimo de dos o tres legislaturas.

2. Lo sucedido en el 28N sí es un preludio de lo que pasará en las municipales de mayo; el Pueblo quiere castigar severamente a esa pandilla de iletrados manipuladores de mentes; van a sufrir más.

3. Lo sucedido el 28N sí es, también, el preámbulo del fin del zapaterismo huero e inútil –elecciones generales-; el centroderecha lo hará desaparecer fulminantemente del mapa gubernamental excepto en algunos feudos clientelares que viven del socorro y de la subvención; la regeneración vendrá a partir de este hecho y de que:

4. Aparecerán nuevos partidos o alianzas de formaciones pequeñas que serán las soluciones y ‘bisagras’ del momento, sobre todo a escala estatal; la gente decente está agotada de ver siempre los mismos vividores de la política; no habrá espacio vital para ellos en ningún lado, ni menos en la empresa privada, si es que no empapelan a algunos de ellos por las presuntas fechorías y connivencias que todos conocemos.

5. Los nuevos medios de comunicación, dentro del nuevo paradigma centrado en la Red, serán más libres y fomentarán mejor el análisis ecuánime de la situación; los subvencionados, sectarios y dogmáticos grupos tipo Prisa -SER-cuatro, etc.-, se descompondrán al no poder engañar más al espectador; el ciudadano, el votante potencial, dispondrá de alternativas informativas y podrá compartir sus hallazgos con sus redes relacionales… 100% libertad intelectual transmitida víricamente merced a la bendita www.

6. La ciudadanía perderá el miedo a posicionarse ideológicamente ante terceros, ya que las cartas marcadas se han descubierto y se ha comprobado la miseria que escondía el falso progresismo y el marxismo-leninismo que inspira a los socialistas y a sus socios de tropelías; la Prensa de centro derecha y derecha, liberal en sus formas y contenidos, sustituirá el magma actual de voceros de la mentira y de la manipulación; las buenas personas tendrán en dónde capturar las noticias y los datos que ayudan a formarse una opinión sosegada y veraz sobre lo que sucede aquí y en el resto del planeta.

7. Se acabará con el tabú de no poder tratar el problema inmigratorio y su derivada islamista: las caretas caerán; se renovará la normalidad demográfica consustancial y proporcionada a nuestra sociedad, y su incidencia en nuestra calidad de vida; se dirán las cosas por su nombre y si se ha de manifestar que no pueden haber seis millones de extracomunitarios en España, se dirá y se actuará en consecuencia.

8. Se neutralizarán las tropelías revanchistas de la izquierda que perdió la guerra que comenzó; las personas de buena fe tiemblan de pavor ante las provocaciones, el nihilismo y el revisionismo unidireccional que impelen las huestes frentepopulistas que atacan los valores de la mayoría de españoles; se reconocerán retroactivamente los abusos cometidos por los que cantan ‘la internacional’, aplicando la memoria histórica si es necesario y, sobre todo, analizando cada una de las actuaciones que se llevaron a cabo desde el poder de las izquierdas.

9. Se dará prioridad a la formación estudiantil de calidad y basada en nuestros valores europeos, occidentales y cristianos en su acepción histórica y moral; se premiará el esfuerzo y la generosidad, a la vez que se estimularán los buenos sentimientos y el orden y la armonía social; se dará prioridad a la búsqueda y encuentro de la felicidad a través de la libertad, la justicia y la honradez.

10. Se limitarán los excesos en materia de chantajes terroristas, secesionismo y traición a las reglas del juego (la Constitución); se protegerá el sentimiento patriota, al igual que se hace lo propio en todos los países nobles del mundo; el enemigo de los españoles no son los españoles, lo es la premeditada voladura controlada de nuestra Nación y de sus Historia, patrimonio cultural y tradiciones.

Así es, si así os parece.

El señorito se queda en casa
Editorial www.gaceta.es 2 Diciembre 2010

Si algo se le da bien a este Gobierno es, sin duda, improvisar, el arte de sacar conejos de la chistera para aparentar que sabe manejar unos acontecimientos que le superan por entero.

Incapaz de aprobar un plan serio, ambicioso y global de reformas económicas –que vayan desde la auténtica liberalización del mercado laboral a la decidida reducción del gasto público, pasando por una rápida y transparente privatización de las cajas de ahorros–, prefiere ir añadiendo parches a un tejido económico con cada vez más descosidos.

Decía este martes el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, que el Gobierno no puede tomar sus decisiones a partir de las fluctuaciones de uno o dos días de los mercados; pero en eso precisamente se resume toda la parte de política económica de Zapatero, que viene marcada por su oportunismo adaptativo ante unos sucesos externos que amenazan con tumbar a la economía española y, lo que le preocupa más, a su Gobierno. Tal vez por ello ha suspendido su viaje previsto para hoy a Bolivia y Argentina.

En mayo, el presidente ya se vio presionado por Merkel y Obama para que imprimiera algún rumbo a este barco a la deriva que era España. De la noche a la mañana pasó de acusar al PP de querer recortar “derechos sociales” a salir al atril parlamentario con las tijeras en mano a cebarse con los funcionarios, pensionistas, autónomos y dependientes, pero no con las castas políticas y sindicales que abrevan del presupuesto. A los pocos días, incluso anunció que el Gobierno aprobaría su propia reforma laboral sin diálogo social alguno. Toda una fingida posición de dureza que impresionó a los mercados y permitió rebajar el coste de nuestro endeudamiento hasta que Zapatero se fue desdiciendo de casi todos sus improvisados compromisos al volver a inflar el gasto público y descafeinar por entero la reforma laboral.

Ahora, tras una de las peores semanas que nuestra economía recuerda, el presidente del Gobierno vuelve a intentar maquillar nuestra muy complicada coyuntura anunciando la supresión de la ayuda de los 426 euros para los desempleados, una rebaja fiscal para las pymes y la privatización del 33% de Loterías del Estado y del 49% de AENA. Unas medidas con mucha privatización de algunos sectores públicos, que en su día ya propuso el PP, y con las que ahora ZP traiciona una vez más su trasnochado socialismo de boquilla.

Por supuesto, deben ser bienvenidas todas las medidas destinadas a facilitar la supervivencia de nuestras empresas con impuestos menos onerosos o a reducir nuestro insostenible déficit público merced a reducciones del gasto y privatización de empresas públicas. Ahora bien, en el actual contexto de escalada de la desconfianza hacia nuestra solvencia, tan cicatero y deshilvanado paquete de medidas se antoja del todo insuficiente, no ya para lograr que nos recuperemos y volvamos a generar empleo, sino siquiera para que los mercados vuelvan a confiar durante unas semanas más en nosotros. Es cierto que el diferencial con el bono alemán se ha reducido unas décimas, pero, aparte de que la causa del cambio se encuentra en las maniobras del BCE para monetizar deuda pública europea, continúa muy por encima de los niveles alcanzados en el crítico mes de mayo pasado.

Al final, pues, la única tabla de salvación que nos queda es aprobar todas las reformas que tenemos pendientes desde hace dos décadas para demostrar que, liberada del yugo político, la economía española sí puede ser competitiva y pagar sus deudas. Todo lo demás es sólo lanzarle un hueso a los inversores extranjeros para que se distraigan momentáneamente de los auténticos problemas sin resolver los que padece nuestro sistema productivo y financiero.

Más empresas y menos burocracia
El sector público español adolece de tres problemas básicos: nepotismo, burocratización y, sobre todo, hipertrofia.
Juan Ramón Rallo www.gaceta.es 2 Diciembre 2010

Durante los últimos 30 años se ha convertido en un armatoste carísimo que no cumple con sus funciones esenciales debido al intenso proceso de politización al que ha sido sometido desde todas las instancias; sólo hay que observar el colapso de los juzgados, la permanente degradación de los estándares educativos o el parsimonioso funcionamiento de la Administración. Parafraseando a Winston Churchill, el mejor argumento contra nuestro sector público es una conversación de cinco minutos con el ciudadano medio.

Hasta 2008, la falsa burbuja de prosperidad en la que vivía inmersa la economía española todavía permitía sufragar semejantes despilfarros. El Estado cabalgaba sobre unos ingresos inflados por el ladrillo y, por mucho que dilapidara nuestra burbujeante riqueza, continuábamos creciendo sin un límite aparente. Sin embargo, con el estallido de la crisis y el enorme déficit presupuestario que ha pasado a exhibir España, la fiesta se ha terminado para todos; también para el sector público, aun cuando nuestros políticos sólo lo admitan por lo bajini tras cada achuchón de los inversores internacionales. Ahora, de hecho, sería un buen momento para hacer semejante acto de constricción.

Hasta el momento han surgido algunas sugerentes propuestas como la del presidente de Mango y del Instituto de Empresa Familiar, Isak Andic, destinada a ligar los salarios de los funcionarios a su productividad. Es un primer paso para comenzar a desburocratizar la Administración y someterla a algunos de los mecanismos de gestión más propios de las compañías privadas. Nuestro sector público requiere de una perspectiva mucho más empresarial que lo enfoque hacia sus clientes –la totalidad de los contribuyentes– y no hacia las correspondientes élites políticas; y una de las herramientas que permitiría lograrlo sería ligar los salarios de los empleados públicos a la eficiencia –rapidez y calidad del servicio– con la que realicen sus tareas.

El Gobierno español, tan presto siempre a suscribir las recomendaciones inteligentes como a inaplicarlas un segundo después, ha asegurado, por boca del ministro del ramo, Manuel Chaves, que ve con buenos ojos la propuesta. Sin embargo, los sindicatos y su portavoz dentro del Ejecutivo, el ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, no han tardado nada en mostrar su oposición a una idea que incluso han calificado de “provocación”. Una vez más, parece que la medida se aprobará durante las calendas griegas, justo en la misma fecha en la que se piensa ajustar el gasto público, liberalizar el mercado de trabajo y concluir la privatización de las cajas de ahorros.

Ahora bien, más allá de la inteligente propuesta de desburocratización y de la negativa gubernamental a ejecutar cualquier idea sensata, debemos ser conscientes de que los problemas que conlleva nuestro sector público no se solucionan en lo fundamental buscando que sea más eficiente. Ni siquiera se remediarían poniendo coto a esa lacra del nepotismo que ha terminado por corromper el tuétano de todas nuestras Administraciones hasta convertirlas en un mero apéndice de las familias de nuestros mandamases políticos, de las sus subalternos y de las de los subalternos de sus subalternos.

Por un lado, la eficiencia de una Administración Pública sólo puede calcularse comparando su desempeño con el de otra Administración Pública; o dicho de otra manera, si todas son catastróficas, la menos desastrosa se llevará los honores por muy nociva o innecesaria que sea su actividad. Por otro, que nuestro sector público esté infestado de enchufados no significa que todos ellos deban ser sustituidos por otros individuos seleccionados bajo los tradicionales principios de igualdad, mérito y capacidad; también cabe la posibilidad de que los puestos directamente desaparezcan.

Al cabo, el problema de fondo del sector público español es el de haber secuestrado partes enteras de nuestra economía que deberían de regirse, no ya por mecanismos de gestión similares a los del mercado, sino por el propio mercado. Sólo así podremos determinar qué partes del Estado son necesarias, cuáles excedentarias y cuáles deben reorganizarse por entero; es decir, sólo así podremos dar un uso económico a nuestros escasísimos recursos materiales. Es sencillamente inadmisible e –lo que es peor– insostenible que en los últimos 35 años el número de funcionarios haya aumentado más de tres veces de lo que lo ha hecho el número de trabajadores en el sector privado; faltan empresas y sobra burocracia.

La reforma del sector público es, pues, imprescindible y pasa, primero, por podarlo; segundo por podarlo; tercero por podarlo y, finalmente, hecho lo anterior, por revertir todo el nepotismo y toda la insufrible burocratización en torno a los cuales ha medrado. El Estado debe reducirse tanto como sea posible y sus funciones deben ser desempeñadas sólo por personas con acreditada valía y formación dirigidas por criterios de gestión con una visión mucho más empresarial. Toca adelgazarlo y profesionalizarlo; pero, repito, sobre todo adelgazarlo. Sólo así lograremos modernizar nuestra Administración y racionalizar sus insostenibles costes actuales.

*Juan Ramón Rallo es director del Observatorio de Coyuntura Económica del Instituto Juan de Mariana.

¿Un castigo de Dios?
Francisco José de la Cigoña www.gaceta.es 2 Diciembre 2010

A Zapatero le quedan tres telediarios, mejor para todos, socialistas incluidos. Un mediocre rodeado de mediocres sólo podía llevarnos a la ruina.

Era un optimista compulsivo dispuesto a cambiar España. Se rodeó de quienes era imposible que le hicieran sombra. Nunca España tuvo un Gobierno más indigente: Bibiana, Pajín, ‘Maleni’, Corbacho, Montilla, ‘Pepiño’, Valeriano, ‘De la Vogue’, ‘Desatinos’, Sinde, Chaves... Todo empezó mal. Desde el gesto impresentable y maleducado de la bandera USA, que jamás le perdonaron por mucho que se esforzó, a la nunca explicada voladura de los trenes que le llevaron al Gobierno, pasando por la negociación con ETA y los alientos al separatismo catalán, todo ello adobado con una permanente hostilidad a la religión católica y el intento absurdo y ucrónico de ganar una guerra que perdieron hace 71 años, mucho antes de que Zapatero hubiera nacido, y de la que hoy nadie se acordaría, como tampoco de su fusilado abuelo, si no fuera por su cainita empeño.

Por algún tiempo se vivió de las rentas del Gobierno anterior y de la guerra de Irak, sin otro rumbo que una sectaria y parcialísima Memoria Histórica, un tocar permanentemente las narices a los católicos, exhibir como amistades a lo peor del mundo y derrochar a manos llenas el dinero público convencidos sin duda de que no era de nadie.

Un mediocre rodeado de mediocres tenía que llevarnos a la ruina y así aconteció. Entonces se recurrió a la mentira. Estábamos en el mejor de los mundos. No había paro, no había crisis… Lo que no había era nada. Y así nos vimos en la ruina.

¿Qué nos ha dejado? El matrimonio homosexual, el aborto en cifras aterradoras, la próxima eutanasia, una Educación para la Ciudadanía que hace enrojecer hasta a las prostitutas, la familia pulverizada incluso en los apellidos, el Ejército insultado en sus tradiciones inmemoriales, la libertad religiosa herida en el Valle…

Hasta que todo se le hunde. Ya no le cree nadie en España ni fuera de ella. Si va a apoyar a un candidato en unas elecciones, éste se hunde hasta unos extremos que no se creían posibles ni con Montilla. El PSOE corre el riesgo, no de perder, que eso lo dan por cierto todos, incluso frente a la inanidad de Rajoy, sino hasta de desaparecer. Y a él no hay más que verle su ya permanente cara de funeral, sus ojeras que parecen las bolsas de todos los desastres y el fracaso del peluquero incapaz de seguir disimulando los estragos de la calvicie precoz.

El tremendo batacazo que ha sufrido en Cataluña sólo indica un camino sin retorno. Que cuando antes lo concluyan los socialistas mejor les irá. Éste les lleva a la ruina. Le quedan tres telediarios. Mejor que fueran sólo dos. Para España, para la Iglesia, para todos. Socialistas incluidos.

El fin del Tinell
La economía española se desmorona por minutos y la política nacional sigue inexorable su curso. Zapatero cada día más muerto, Rajoy tocando ya el poder.
EL conciso www.gaceta.es 2 Diciembre 2010

Hace ahora siete años, en diciembre de 2003, se firmó el Pacto del Tinell. El acuerdo para alcanzar un Gobierno “catalanista y de izquierdas” fue la llave para que Maragall llegase al Gobierno de la Generalitat y Zapatero, con el mismo respaldo parlamentario, al de España. El inconstitucional Estatut fue el alto precio pagado a los nacionalistas. Desde entonces no se han podido acumular más errores, destruir más consensos. La enloquecida carrera parece que, al fin, llega a su término. Lo que ahora nos espera es todavía muy incierto.

El conocido pragmatismo de CiU podría ser un bálsamo, pero sería ingenuo ignorar que en estos años la formación nacionalista ha ido extremando su pensamiento y su mensaje. Mientras Pujol mantuvo la dirección política de Cataluña se acataron las reglas y nunca se reclamó un nuevo Estatuto, pero ahora sus sucesores llegan al poder clamando contra el Tribunal Constitucional y aupados en la reclamación de un concierto económico similar al vasco.

Los catalanes se han movilizado por el cambio; no se cumplieron los presagios que anunciaban una gran abstención. El sentido común de muchos ha hecho posible la alternancia, pero las urnas han mostrado que el independentismo descarnado también se abre paso allí. Los jóvenes convergentes miran con admiración y envidia el descaro de los recién llegados, aunque éstos se parezcan más a Jesús Gil que a Garibaldi. Sus mayores lo ven y se preocupan. Artur Mas afronta una gran responsabilidad: o intenta recuperar Cataluña con sentido común o toma el camino incierto del soberanismo que le reclaman algunos de sus colaboradores más cercanos.

La economía española se desmorona por minutos y la política nacional sigue inexorable su curso. Zapatero cada día más muerto, Rajoy tocando ya el poder. En el Derecho Civil las herencias se aceptan “a beneficio de inventario”, es decir, a expensas de conocer la valoración completa de activos y deudas; ni Mas ni Rajoy podrán hacerlo.

De Cataluña al País Vasco
Los resultados de las elecciones autonómicas catalanas han desatado la euforia en el PNV, que se ve ya de vuelta en Ajuria Enea.
Mª Luisa García-Franco www.gaceta.es 2 Diciembre 2010

Los resultados de las elecciones autonómicas catalanas han desatado la euforia en el PNV, que se ve ya de vuelta en Ajuria Enea, a pesar de que es más fácil encontrar diferencias que coincidencias entre el centro-derecha nacionalista catalán y el vasco, y a pesar de que el gobierno de Patxi López no ha seguido la senda del tripartito liderado por José Montilla. El Gobierno socialista vasco tenía vocación de jugar a ser más nacionalista que los nacionalistas, pero se vio forzado a tomar otro rumbo desde sus primeros pasos. Patxi López llegó a Ajuria Enea gracias al PP y ha tenido que acondicionar su política a esa realidad, que en principio le costó asumir, pero que ha hecho ya marca de la casa.

Si las circunstancias hubieran sido otras, los socialistas habrían gobernado el País Vasco de otra manera. Al inicio de la legislatura les hubiera gustado pactar con el PNV, pero hubo un tiempo en el que también diseñaron una estrategia para llegar a Ajuria Enea de la mano de un nacionalismo radical que se hubiera alejado de ETA. Aquel plan se diseñó en 2003, a raíz del Pacto del Tinell, que desplazó a Jordi Pujol de la presidencia de la Generalidad.

El PSE veía entonces más factible la evolución que, siete años después, no ha consumado el entorno político de ETA, que un acuerdo de colaboración con el PP.

La realidad ahora es que la mayoría de los vascos no tiene nada que reprochar a un Gobierno que no hace política al margen de la sociedad y que se preocupa, con mayor o menor éxito, de capear la crisis. Al margen del efecto Zapatero, los socialistas han naufragado en Cataluña porque quienes les votaron estaban asqueados de la imposición de la identidad y de la lengua. Hicieron la vida imposible a los suyos y no tuvieron en cuenta que cualquier intento de contentar a los nacionalistas, si no llega hasta la independencia, está abocado al fracaso. Las circunstancia en el País Vasco son muy distintas, así que, tal vez, el PNV no tenga tan fácil la vuelta a Ajuria Enea.

*María Luisa García-Franco es periodista.

Se busca responsable
Javier Quero www.gaceta.es 2 Diciembre 2010

España, el único país en el que la culpa no es de los culpables. Nada es lo que parece y cada vez nos parecemos más a nada.

En España, si uno avisa a un peatón del riesgo que corre al cruzar una calle por un lugar indebido, y a pesar de eso, el insensato insiste en su actitud y lo atropella un coche, la culpa es del que ha avisado. En España, si un médico previene a un enfermo de que debe operarse con urgencia y éste hace caso omiso de los consejos del facultativo y muere, la culpa es del médico. En España, si alguien advierte de la inminente llegada de una crisis, y la crisis llega, la culpa es del que lo advirtió. En España, si una persona se esfuerza en evidenciar la necesidad de adoptar medidas urgentes que nos salven de la debacle económica, y esa debacle finalmente nos alcanza, la culpa es del que lo aventuró. Esto es España, el único país del mundo en el que la culpa no es de los culpables, sino de las víctimas. Será que a este Gobierno sin sentido tampoco le quedan sentimientos, y menos de culpa.

Hemos asumido como normal un mundo al revés en el que celebramos que esto se hunde doblando el sueldo a la ex vicepresidenta.

Cualquiera diría que a De la Vega se la quitaron de en medio porque su elevada eficacia desentonaba del resto del Gabinete. Pues, ahí la tienen, elaborando informes, de los que ayer LA GACETA decía que “EN contenido de esos dictámenes no es público”. Este extraño manejo del “en” y el “el” es frecuente en los usos y costumbres ferrazinas. Es común que, cuando alguien del Gobierno hace el ridículo EN público, el aparato se encargue de propagar que quien ha hecho el ridículo es EL público.

La misión de esta mujer –cesada en el Gobierno y censada en Beneixida, aunque no esté en ninguno de los dos sitios– es asesorar al Gabinete de Zapatero. O sea, que por confundir al Gobierno desde fuera le vamos a pagar el doble de lo que le dábamos cuando le confundía desde dentro. La señora De la Vega percibirá durante dos años los 83.500 euros anuales que le corresponden por el cargo y, además, el 80% de su salario como vicepresidenta. Éstos son los caras más caros de la historia. El propio lenguaje político es definitorio: ocupar, tomar posesión... En lugar de referirnos a servidores públicos parece que hablemos de invasores.

Y mientras, aquí no hay un responsable de nada. Nadie asume un solo error. Nada es lo que parece y cada vez nos parecemos más a nada. Tenemos a los responsables más irresponsables que jamás existieron. Zapatero insiste en dar lecciones cuando se le piden elecciones. Se busca responsable. Incorporación inmediata.

Menos es nada
El común denominador de las nuevas medidas reside en el aumento de ingresos para el Estado
M. MARTÍN FERRAND ABC 2 Diciembre 2010

HABRÁ que mirarlas con detalle; pero, en principio, es bueno que el Gobierno anuncie un manojo de medidas, diz que liberalizadoras, para atajar los problemas sociales y económicos que nos angustian. Sigue sin ofrecer un plan integral, un programa que vaya mucho más allá de lo previsto en la Ley de Presupuestos, con el que buscar soluciones duraderas y eso, dada la situación, no es bastante. Es insuficiente y podría ser, además, contradictorio. El común denominador de las nuevas medidas gubernamentales, con excepción de la que se refiere a la Cámara de Comercio —uno de los muchos anacronismos que nos chupa la sangre desde tiempos remotos—, reside en el aumento de ingresos para el Estado. Incluso con la privatización —la venta— de porciones de algunos aeropuertos y de las loterías. Eso, en principio, está muy bien aunque privatizar sin liberalizar al mismo tiempo es vender las joyas de la abuelita, no establecer supuestos firmes para la continuidad de los ingresos. Lo prioritario, aunque políticamente conflictivo, es la reducción de los gastos públicos. Sin grandes traumas se pueden recortar, en las tres Administraciones, más de un 15 por ciento en las partidas actuales y, además, establecer con ello un foco de ejemplaridad en la conducta del poder que, sobre su valor de bálsamo para la opinión pública, puede producir efectos didácticos que conduzcan también a una racionalización del gasto privado y al incremento del ahorro de las personas, la más eficaz de las vías de financiación de las empresas.

Entre las medidas que se nos anuncian hay una que puede crear una gran tensión social: la no renovación de la ayuda de 426 euros que viene recibiendo un buen número de parados de larga duración. Es algo necesario y, además, conveniente; pero no se deben descuidar los mecanismos asistenciales complementarios que alivien el problema que ello generará. Hasta ahora es la familia, la más sólida y profunda de todas las instituciones españolas, la que viene atemperando los rigores económicos del paro; pero esa institución familiar tiene sus límites, económicos y de resistencia, y no abarca del mismo modo a los españoles que a los inmigrantes sin empleo.

Es de celebrar que, por fin, el Gobierno apunte una mínima capacidad de reacción frente a las circunstancias adversas; pero conviene insistir en que los parches, como los que se anuncian, son meros paliativos. No son el cimiento de una solución honda y duradera. De ahí la gran inquietud: ¿El Gobierno Zapatero está en condiciones políticas, psicológicas y técnicas de ir más allá, de atacar las raíces del problema y reconducir la situación?

Carcajadas impúdicas
Francisco Rubiales Periodista Digital 2 Diciembre 2010

(foto del rey, zp, rac, et)
¿De qué se ríen a carcajadas? No es comprensible que, perdiendo popularidad y rechazados por su pueblo, sigan riendo. Sus risas son antidemocráticas porque colisionan con el sentimiento mayoritario de la nación, que es de llanto por nuestro país, conducido a la ruina por su mal gobierno. Son risas que contrastan amargamente con el dolor de los españoles y son una constatación visible y dramática del bajo nivel de la clase gobernante española.

Ríen, probablemente, porque sus vidas están resueltas, pase lo que pase, algo que no pueden decir millones de españoles sufrientes y aterrorizados ante el presente y el futuro. Ríen mientras Europa entera les pide medidas urgentes que eviten la catástrofe. Nadie se fía ya de ellos en el mundo desarrollado. Algunos de ellos han mentido tanto que ya nadie les cree. Son un verdadero castigo para España.

Sus carcajadas son impúdicas y carecen de sensibilidad y tacto. No es momento para risas en España, sino para tomar decisiones acertadas y, seguramente, amargas. Sus risas estridentes encierran una injusticia hiriente porque ellos son los principales responsables del desastre español. Deberían estar llorando por el daño que han causado a su pueblo. ¿Quién puede sentirse representado por esta gente? La existencia en España de un foso inmenso que separa a la "casta" política de la ciudadanía es uno de los mayores escándalos de nuestra Historia moderna y una vergüenza para la democracia. El foso que separa a los ciudadanos de los "nuevos amos" está formado por dinero abundante, impunidad, seguridad, privilegios, poder sin control y otras muchas injusticias insoportables para un pueblo, que, en democracia, siempre debe ser el "soberano".

La soberanía del pueblo español es una quimera. Nos la han arrebatado nuestros dirigentes y ellos se la han quedado toda. Tienen más fueros y privilegios que la nobleza y el clero en tiempos del Absolutismo. Las carcajadas de los prebostes en tiempos dramáticos, con cinco millones de parados y diez millones de pobres en las calles de España, con una juventud sin futuro ni esperanza, con una Fiscalía que a veces mira hacia otra parte cuando detecta corrupción en la "casta", son una vergüenza en estos momentos y constituyen un escándalo que no deberíamos soportar. Esta gente se merece una jubilación cargada de oprobio. Se la han ganado a pulso, a costa de nuestro futuro, comportándose como predadores, olvidando que el liderazgo exige ejemplaridad, anteponiendo sus intereses al bien común, traicionando al ciudadano.

Todos ellos tienen motivos para llorar, más que para reir.
El Rey porque no puede seguir en silencio después de haber recibido un documento, firmado por los 61 empresarios más importantes del país, que representa una de las descalificaciones más contundentes a un presidente de gobierno español en toda la historia moderna. Hace mucho tiempo que el monarca debió captar el clamor de los españoles contra Zapatero y reaccionar en consecuencia, pero no lo ha hecho y, al no hacerlo, ha contraido graves responsabilidades con su pueblo y con la Historia. Es cierto que el rey se siente amigo del presidente, pero esa amistad no beneficia a España, ni debe impedirle sus obligaciones como jefe del Estado y árbitro supremo. Su papel constitucional es de segundo plano y de prudencia, pero cuando la patria arde (y ahora está ardiendo por culpa de la persistente ineficiencia frívola de Zapatero), su deber es llenar el horrendo vacío y actuar en el primer plano, de algún modo, al menos con presiones institucionales, para evitar la culminación del desastre.

Muchas menos razones para reir tiene Zapatero, un político fracasado, con uno de los índices de popularidad y aceptación más bajos de todo el Occidente desarrollado, que ha perdido la confianza, que es rechazado por su pueblo y que hoy constituye el mayor estorbo y el peor problema de España. Si hubiera sido demócrata y digno, habría asumido su fracaso y se habría marchado, convocando elecciones anticipadas, pero está demostrando ser un peligroso ventajista, un insensible y brutal dirigente político que, ignorando el bien común, renunciando a la grandeza y anteponiendo su interés al de la nación, ha decidido apalancarse en el poder "caiga quien caiga".

Los demás presentes en la foto tienen una responsabilidad menor que su presidente porque únicamente son seguidores del inepto. Sin embargo, todos ellos tienen el deber de anteponer el bien común a sus propios intereses, lo que equivale a abandonar un gobierno que causa estragos a la patria. Todos ellos deberían, al menos, a presionar a su líder para que deje de castigar a España, para que se marche y entregue al pueblo su derecho a decidir en las urnas sobre un futuro que Zapatero y su corte han teñido de negro.

Voto en Blanco

Reformas
¿Por qué vamos a creer a Zapatero?
Emilio J. González Libertad Digital 2 Diciembre 2010

El presidente del Gobierno acaba de anunciar una minibatería de medidas para combatir la crisis, entre las cuales destacan una rebaja de impuestos a las pymes, la supresión de la ayuda de 420 euros a los parados que hayan perdido el derecho a la prestación por desempleo y la privatización parcial de Aena y Loterías del Estado. Con ello Zapatero pretende dar la idea de que está haciendo todo cuanto se halla en su mano para superar los graves problemas que sufre nuestra economía. ¿Por qué vamos a creerle?

Lo que acaba de anunciar Zapatero, de entrada, es algo que podía haber dicho y hecho hace mucho tiempo. Sin embargo, hemos tenido que esperar hasta que la evolución de la prima de riesgo ha puesto a la economía española al borde del colapso para hacerlo. ¿Qué revela esto? Pues que ZP sigue jugando con Bruselas, con el BCE y con los mercados y no está dispuesto a tomar ninguna decisión hasta que las cosas ya son insostenibles. Su estrategia es guardarse estos conejos en la chistera para sacarlos cuando la economía española está al borde del precipicio y, con ello, tratar de ganar un poco más de tiempo. Se trata de dar satisfacción a los mercados cuando las cosas ya están al límite y a las autoridades europeas cuando éstas exigen medidas a cambio de su intervención a favor de nuestro país. Porque, no nos llamemos a engaño, la reducción del diferencial de tipos con Alemania que se inició desde que ayer llegó a los tres puntos porcentuales no es, precisamente, un ejercicio de confianza en Moncloa y su inquilino, sino el resultado de las intervenciones del Banco Central Europeo comprando deuda española para evitar la crisis definitiva del euro. A eso, y no a otra cosa, obedece que los mercados hoy estén un poco más tranquilos. Y Zapatero, cómo no, paga el precio de la ayuda con este anuncio que podría haber realizado hace mucho tiempo, pero que se había guardado para una ocasión como ésta. Con esta forma de gobernar, no es de extrañar que la economía española vaya a la deriva y camino de estrellarse contra las rocas.

Además, como dice el refrán, una cosa es el dicho y otra el hecho, lo cual viene que ni pintado con relación a Zapatero. Porque desde que se desencadenó la crisis hace ya más de tres largos años, el presidente del Gobierno ha dicho y anunciado muchas cosas pero no ha hecho ninguna de ellas. No hay que olvidar que a principios de este año, cuando los mercados dieron a España su primer gran aviso, Zapatero prometió reformar el sistema de pensiones. Sin embargo, todavía no ha empezado a hacerlo ni, por lo que parece, tiene la menor intención de llevarlo a cabo. La Comisión Europea, no obstante, se lo exige, no tanto porque las pensiones sean el origen de nuestros graves problemas presupuestarios, que no lo son, sino porque, como ZP lo anunció, se ha convertido en la vara de medir la verdadera disposición del Ejecutivo a hacer lo que hay que hacer, a tomar las duras decisiones que hay que tomar, para salir de la crisis. Y como en Moncloa y en el Consejo de Ministros no hacen más que marear la perdiz con este asunto, aquí nadie confía en que Zapatero de verdad tenga la más mínima voluntad de apechugar con lo que tiene que apechugar para que salgamos de ésta.

Las cosas no van a cambiar porque el Gobierno, en esta ocasión, de verdad ponga en marcha las medidas que ha anunciado, en parte porque algunas de ellas no tienen coste político, como la rebaja de impuestos a las pymes o la privatización parcial de Aena y Loterías del Estado; en parte porque necesita dinero desesperadamente y la única forma de conseguirlo es empezando a vender los pocos muebles que quedan en la casa y dejando de pagar esa ayuda de 420 euros a los parados que han perdido el derecho a la prestación por desempleo (un programa que, en última instancia, no es más que el chocolate del loro en medio de tanta orgía de gasto público como hay en España).

Zapatero probablemente va a hacer todo lo que ha dicho. El problema es que, con ello, no entra en las verdaderas raíces de nuestros problemas, que son las que hay que atacar. De clarificar de una vez por todas las condiciones para que las empresas puedan acogerse al despido de 20 días por año trabajado, nada de nada. De auténticos recortes drásticos en el gasto estatal y autonómico para reducir de verdad el déficit presupuestario, ni palabra. Es más, esta misma semana el Gobierno ha vuelto a tirar otros 25 millones de euros con programas de ayudas como el de apoyo a los gays de Perú. De clarificar las cuentas de las entidades financieras dejando de sostener artificialmente los precios del suelo y la vivienda, aunque ello implique más de una quiebra de cajas de ahorros y de promotores inmobiliarios, ni la menor mención, pese a que, mientras no se aclaren estas cosas, los mercados financieros van a seguir cerrados para nuestra economía. ¿Por qué vamos a creer, entonces, en Zapatero y su voluntad de hacer lo que tiene que hacer para salir de la crisis? Porque mientras no aborde de verdad la reforma laboral, la del sector financiero, la del gasto público y la de las pensiones no hay nada que hacer.

Zapatero
Tonto no, sólo primitivo e ignorante
Alberto Gómez Libertad Digital 2 Diciembre 2010

ZP se niega a hacer los recortes necesarios para la recuperación, mientras reparte subvenciones como si la riqueza saliera de fuentes inagotables. Al mismo tiempo, para sujetos como él, el mundo se acaba por escasez de espacio, alimentos o materias primas. Estos y otros aspectos hacen a muchos preguntarse si ZP es tonto. No exactamente.

Zapatero es primitivo e ignorante, como todos los socialistas. Sus ideas económicas reflejan unas intuiciones tan primitivas como los primeros homínidos, adaptados a una vida en la que los bienes los produce la naturaleza. Esta situación empezó a cambiar apenas hace unos miles de años, cuando se inventó la agricultura y la vida urbana y, especialmente, cuando surgió la revolución industrial y tecnológica. A partir de entonces, los bienes no se extraen en bruto de la naturaleza, sino que los producimos nosotros, con lo que empieza una revolución económica para la que la intuición con la que venimos "de fábrica" no sirve. Heredamos de nuestros antepasados los genes que intervienen en la arquitectura y funcionamiento del cerebro y, por tanto, heredamos la mente y las percepciones mentales, incluidas nuestras intuiciones. A la vista de esto, ¿qué intuiciones económicas traemos "de fábrica"?

Los homínidos no fabricaban nada, excepto piedras cortantes. Los únicos bienes, la carne y los frutos de animales y plantas salvajes, los producía la naturaleza. Estos se apropiaban y consumían casi inmediatamente. De ahí heredamos la intuición primitiva de considerar que cualquier cosa apetecible que aparece ante nuestros ojos constituye un objeto de legítima apropiación... o de reparto a regañadientes. Para darse cuenta de ello basta observar a los niños. La noción primitiva de propiedad existía y existe, pero con respecto a lo de uno mismo, no con respecto a lo que es de los demás. La propiedad de otros era y es algo discutible para los primitivos, los niños y los no educados.

Ya que los recursos no se fabricaban sino que estaban dados por las circunstancias naturales y se agotaban localmente –de ahí la vida nómada de los hombres primitivos–, hemos heredado la intuición de que tener más significa que otros tienen menos. Por tanto, para lo más profundo de la psique de un hombre ignorante como ZP, los humanos no producen ni crean, sino que explotan, ya sea la naturaleza o a otros humanos.

Pero si situamos a un hombre primitivo en el mundo actual, y le mantenemos fuera de contacto con el mercado –por ejemplo dándole un asiento en el Congreso–, para él resultaría evidente que vivimos es una época con superabundancia de bienes y de riqueza a la vista de la publicidad y los escaparates que produce el sistema de incentivos del mercado, del cual él es ignorante. En el mundo actual de relaciones anónimas, ese hombre no conocerá los méritos que ha hecho cada uno para poseer algo más que él. Tampoco conoce ni reconoce el esfuerzo que han hecho los que han fabricado ese bien tan caro que le venden. Para ese hombre, las percepciones primitivas de superabundancia y de "injusticia distributiva" son inevitables en el mundo actual.

Por resumir, es lógico que un hombre como ZP, ignorante e improductivo, secuestrado por sus intuiciones económicas primitivas, crea que los bienes, "los puestos de trabajo" y la riqueza vengan y vayan, como los frutos de los árboles o las manadas de animales o el mineral de la tierra. Para él es evidente que los ricos son ricos porque los pobres son pobres. Piensa que las cosas están mal repartidas y su sentido de justicia le dicta que hay que repartir esa riqueza. Ni por asomo se le ocurre que ese reparto reduzca lo más mínimo el total de riqueza disponible en el futuro. Ahora bien, por mucho que tenga, sus cosas son suyas y solo suyas. Y piensa que se merece aún más. Su plan para la superación de una mala racha es esperar a que llegue el buen tiempo y regrese la riqueza igual que se fue. En el fondo cree que la crisis es un signo de agotamiento, ya que la abundancia y el consumo de Occidente indica de que estamos acabando con "lo que hay", o sea la naturaleza, y que dentro de un tiempo no nos quedarán recursos, ni siquiera comida, por lo que, como en las tribus primitivas, hay que empezar a liquidar niños y ancianos, porque a la larga no va a haber para todos.

Alberto Gómez Corona es físico y creador de varios blogs sobre evolucionismo, como La nueva Ilustración evolucionista, Psicología evolucionista y Darwinismo Conservador.

"LIBELO CONTRA LA SECTA"
Hermann Tertsch: "Zapatero es una amenaza constante para nuestra libertad"
Esperanza Aguirre y Santiago González han presentado en Madrid el último libro de Hermann Tertsch, Libelo contra la secta, un libro apasionado, de alto voltaje, una crónica personal de los años negros del zapaterismo.
FERNANDO DÍAZ VILLANUEVA Libertad Digital 2 Diciembre 2010

Libelo contra la secta es el título del último libro del periodista Hermann Tertsch. Es, a juicio de los que lo han leído, un libro duro, indignado y sumamente brillante, un libro que hay que leer de la primera a la última página. Tertsch, que fue durante mucho tiempo el enfant terrible de El País, se desmelena y ofrece a sus lectores 250 páginas de puro nervio con un estilo literario peculiar y personalísimo. Tal vez por eso la presentación del libro en Madrid ha sido un éxito de público a pesar de la verdadera tarde de perros que hacía en la capital.

Han escoltado al periodista su colega y amigo Santiago González, del diario El Mundo, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. González, autor de una de las bitácoras políticas más concurridas de Internet, no se ha limitado a hacer el elogio al autor y pedir a la concurrencia que saliese a comprarlo –que también–, ha entrado en materia y, con gran sentido del humor, ha practicado una autopsia en vivo al zapaterismo.

Ha hecho un paralelismo entre la crispada situación que se vive hoy en España con la que se vivía en la Alemania anterior al nazismo, un mundo de desconfianzas y querellas mutuas que Sebastián Haffner "refleja a la perfección en Historia de un alemán". Para González, el presidente del Gobierno "mantiene tal indiferencia ante los hechos que defiende una cosa y la contraria con la misma convicción", porque una de las características del zapaterismo –quizá la peor– es su perverso uso del lenguaje. Ahí reside, a juicio del periodista, la clave del zapaterismo, que ha puesto las palabras al servicio de la política y no al contrario

Aguirre: "Zapatero se ha creído el Mesías"
Esperanza Aguirre, parafraseando a Camilo José Cela, ha asegurado que Libelo contra la secta es una "auténtica purga del corazón" del autor, un hombre que ha padecido con especial virulencia los desmanes ideológicos del Gobierno y los satélites mediáticos que lo soportan. Para Aguirre la obra de Tertsch es la "crítica más viva, apasionada y fundamentada que hasta ahora he leído". Tras enlazar el libro de Tertsch con el que recientemente ha presentado el ex presidente Joaquín Leguina, Aguirre ha insistido en que el meollo de Libelo contra la secta es la obsesión de Zapatero por "dividir y enfrentar a unos españoles contra otros".

Para la presidenta de la comunidad de Madrid, Zapatero "se ha creído un Mesías llamado a resolver el presunto déficit de legitimidad de nuestro sistema". Todo porque ha comprado de la extrema izquierda la idea de que la "transición no fue verdaderamente democrática". El problema de Zapatero es, según Aguirre, que no conoce bien la historia de España, algo que tuvieron bien presente los políticos que hicieron la Transición. Para Aguirre lo más grave que ha hecho Zapatero ha sido querer cambiar aquel marco desde su exigua representación parlamentaria.

El origen de todo está, según la presidenta, en el pacto del Tinell, auténtica "acta de defunción del consenso constitucional". Aguirre ha recordado que, aunque ahora Zapatero se queje de no contar con apoyos para superar la crisis económica, él fue el principal motor de este pacto que aspiraba a dejar fuera de la vida pública al Partido Popular.

Para Esperanza Aguirre, España atraviesa una "profundísima crisis económica que está poniendo de manifiesto otras crisis como la política, la cultural y la de valores". La única manera de salir bien librado de una situación crítica como la actual es que el país apueste por "un líder capaz de aunar voluntades, un líder que propugne una profunda regeneración moral".

Tertsch: "¿Cómo nos pudo pasar esto?"
El autor, que ha querido ser breve porque todo lo que tenía que decir ya lo ha dicho en su libro, se hizo una cadena de preguntas, que son, en última instancia, las que trata de responder "con vehemencia", el libro. "¿Cómo ha sido posible todo esto?, ¿qué hemos hecho para merecerlo?, ¿qué ha pasado en un país que había entrado en una senda de normalización y de éxito para que nos veamos ahora así?, ¿cómo nos pudo pasar esto?, ¿qué constelación maldita nos ha llevado a tener un Gobierno que yo considero el peor de la democracia?, ¿cómo es posible hacer tanto daño en tan poco tiempo?".

Para Tertsch, "todo lo que Zapatero y los suyos han tocado lo han dañado", "se han metido en un proyecto de intimidación colectiva", un proyecto que, en palabras del autor, no ha sido casual ni "tontiloco" sino de poder, porque, tras la cortina del zapaterismo reside una fortísima "voluntad de poder". A Tertsch no le cuesta encontrar peros a la gestión del Gobierno en casi todo. "Son una amenaza para nuestra libertad" ha afirmado, "nos han hecho menos libres, más pobres y nos ha creado una situación de marginalidad en Europa" ha concluido recordando que, además de la economía, hay que recuperar los valores extraviados en los últimos siete años.

ERC
El vía crucis de Benach
José García Domínguez Libertad Digital 2 Diciembre 2010

Con el preceptivo alivio, acuso recibo de que Ernest Benach no quedará expuesto a la cruda intemperie después del descalabro de la Esquerra tal como temíamos los no avisados. Así, la Generalidad, siempre previsora por ventura, tiene establecido de antiguo un estipendio de 104.000 euros anuales en atención a los servicios prestados por los ex presidentes de la asamblea doméstica. Una cortesía de la que Benach habrá de disfrutar a lo largo de los próximos cuatro ejercicios. Aunque no concluirá ahí el agradecimiento de los contribuyentes a su ímproba labor por Cataluña. Pues, como no podía ser menos, a través del oportuno decreto igual se habilitó una pensión vitalicia de 78.000 euros al año, compatible con cualquier otra renta pública o privada, que recaerá en el mentado una vez alcanzada la edad de jubilación.

Magra paga, si bien se mira. Sobre todo, considerando el trajín padecido por ese varón de formación platónica –como el filósofo de Atenas, Benach elaboró su pensamiento en un jardín–. Y es que, por imperativo de la alta responsabilidad caída sobre sus espaldas, se vería forzado a emprender setenta viajes internacionales a los más remotos confines del planeta. En agotador promedio, 1,6 desplazamientos fuera de España al mes. Una obligación extenuante para cualquiera, por mucho que en el empeño Benach se hiciera auxiliar, como es natural, por una nutrida comitiva de asistentes, secretarios, voceras, traductores, cocheros, pajes, ayudas de cámara et altri.

De Italia a Japón, de Australia a Polonia, de París a México, de Corea del Sur a Toronto, de California a Bulgaria, de Argentina a Nueva York, no hubo rincón del globo que pudiera rehuir visitar junto a su innúmera escolta. Tal ha sido el vía crucis del que acaba de ser exonerado por los electores. Un sacrificio, el suyo, que encima chocó con la incomprensión del común. Repárese en el sentido de profundis que no ha mucho publicó en su blog. "Mis tareas como presidente del Parlament exigen el uso de determinadas infraestructuras que en ningún caso pueden ser consideradas un capricho personal", escribiría, dolido, tras instalar en la infraestructura Audi A8 un reposapiés, una tele extraplana, y una mesita plegable donde poder merendar como un señor. Lo dicho, un vía crucis.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Sahara occidental, la raíz podrida de un problema
Romualdo Bermejo García (*) y Carlos Ruiz Miguel (**) Periodista Digital 2 Diciembre 2010

La operación brutal arrasando el campamento "Dignidad" en Akdaim Izik ha suscitado numerosos análisis sobre la cuestión. Pero no todos han ido a la raíz del problema. En un artículo firmado conjuntamente con el Catedrático de Derecho Internacional Público de las Univeridades de León y Navarra, Romualdo Bermejo, apuntamos a la causa última del conflicto: los acuerdos ilegales de Madrid de 14 de noviembre de 1975. Por eso, la única manera de solucionar este conflicto es denunciando esos acuerdos.

La violencia marroquí contra el pueblo saharaui tiene muchas causas, pero dos pueden considerarse fundamentales. La primera tiene que ver con la causa del conflicto y la segunda con su gestión. Una buena gestión del gestión puede ayudar a paliar el conflicto, pero su solución definitiva no se conseguirá mientras no se aborde su causa última. El problema del gobierno de Rodríguez Zapatero es que ni aborda la causa del conflicto ni lo sabe gestionar.

Se dice por no quienes no tienen interés en encarar la causa verdadera del conflicto del Sahara Occidental que éste es "artificial" o “complejo”. Pero no es ni lo uno ni lo otro. El conflicto del Sahara es un conflicto muy real producido por una causa muy simple: porque no se ha querido aplicar el Derecho Internacional vigente. Y este intento de eludir el Derecho Internacional para satisfacer una pretensión política tiene su causa última en los acuerdos de Madrid del día 14 de Noviembre de 1975. Esos acuerdos se firmaron por tres gobiernos no democráticos, ni más ni menos, para impedir la celebración del referéndum de autodeterminación del pueblo saharaui cuyo censo ya estaba confeccionado. Se pretendía dar satisfacción a las pretensiones marroquíes de anexionar el territorio, pero sin respetar el Derecho Internacional que exige que esa anexión solo pueda llevarse a cabo si el pueblo saharaui así lo desea, pero no contra su voluntad. Esta es una de las varias razones por la que estos acuerdos son nulos. Y por eso, en última instancia, solo la denuncia de esos acuerdos, como nulos que son, puede sentar las bases de una solución al conflicto que sea civilizada, pacifica y democrática.

Todo lo acontecido desde 1975 ha sido un intento de gestionar una situación viciada de ilegalidad producida después de aquellos infaustos acuerdos. Esa gestión, tanto por España como por la comunidad internacional ha tenido protagonistas que unas veces han sido más hábiles y otros otras menos. Los más hábiles han intentado y casi conseguido superar la causa que desde el origen ha viciado este problema. Los más torpes, lejos de intentar y lograr superar las consecuencias del vicio de origen no han hecho sino ahondar en el mismo.

En España, apenas unos tres meses después de la firma de los acuerdos de Madrid, el primer gobierno de la monarquía dio un primer paso para intentar solucionar el problema. El 26 de febrero de 1976, el representante español en Naciones Unidas dejó sentada la posición oficial del Gobierno, a saber, que estamos ante un conflicto de descolonización y que la misma sólo se producirá cuando la población decida su futuro libremente en un referéndum. Es decir, cuando se aplique el Derecho Internacional que prescribe, de forma inequívoca, y tal como afirmó el Tribunal Internacional de Justicia que la descolonización del Sahara Occidental debe realizarse mediante un referéndum de autodeterminación entre las poblaciones originarias del territorio. Aquel gobierno no se atrevió a denunciar los acuerdos de Madrid, entre otras cosas porque el firmante de los mismos seguía presidiéndolo, pero dio un paso para corregir una dirección equivocada.

En esa dirección finalmente se decidió a marchar el Consejo de Seguridad cuando en su resolución 690, de 1991, aprobó por unanimidad un Plan de Paz en el que mediante un referéndum de autodeterminación las dos partes podían buscar la satisfacción de sus pretensiones políticas de un modo legal, democrático y civilizado. Aquel plan de paz fue boicoteado por Marruecos. A pesar de ello, James Baker consiguió sacar adelante el plan de paz en 1997 con los acuerdos de Houston, aprobados por unanimidad del Consejo de Seguridad, pero en el año 2000, Marruecos volvió a boicotear el proceso. Y todo ello sin que el Gobierno de España ni las Naciones Unidas condenaran el obstruccionismo marroquí.

En el año 2003, España revitalizó el proceso al conseguir que el Consejo de Seguridad aprobara por unanimidad en su resolución 1495 el "Plan Baker". Sin embargo, la ministra de Exteriores Ana Palacio disparó en el pie al Presidente de su Gobierno, Aznar, al acceder a la pretensión marroquí de rebajar el tono de la resolución del Consejo de Seguridad que, de "endosarlo" con fuerza ejecutiva, paso a "apoyarlo" sin fuerza coactiva.

Después, todo ha ido a peor. La llegada de Rodríguez Zapatero a la presidencia del Gobierno y el nombramiento de Moratinos como ministro de Exteriores ha supuesto un retroceso en este proceso de solución. Para ello, se ha desmontado la política del Gobierno de Aznar y se ha obstaculizado el esfuerzo de Naciones Unidas para buscar una solución legal, civilizada, pacífica y democrática, la del referéndum de autodeterminación en la que el pueblo saharaui pueda decidir si quiere ser marroquí (con o sin una supuesta autonomía) o quiere ser lo que fue, libre e independiente. Para decirlo claramente, el gobierno de Rodríguez Zapatero quiere volver a la política del último gobierno de Franco, un gobierno no democrático, para quiere volver a los acuerdos de Madrid. No es casual que Moratinos invocara esos acuerdos para justificar la firma del acuerdo pesquero de la UE con Marruecos englobando las aguas del Sahara Occidental. Y no es casual que la tragedia actual se haya desencadenado precisamente a partir de una protesta por el expolio marroquí de las riquezas naturales del Sahara Occidental en violación de lo dispuesto en el Derecho Internacional. Los sangrientos resultados de esta política están a la vista.

Romualdo Bermejo García (*) es Catedrático de Derecho Internacional Publico de la Universidad de León
Carlos Ruiz Miguel (**) es Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Santiago de Compostela

Educación
El TC estudiará si Ciudadanía vulnera la Constitución
Admite a trámite los recursos de dos familias objetoras
Carmen Hidalgo y Ricardo Alonso han recurrido al Constitucional
Rocío Ruiz La Razón 2 Diciembre 2010

MADRID- La polémica asignatura de Educación para la Ciudadanía vuelve a estar en los tribunales. Esta vez es el Tribunal Constitucional (TC) el que, por primera vez, admite a trámite los recursos de dos familias de Salamanca que se oponían a que sus hijos cursaran la asignatura. «Es un paso muy importante porque supone que el TC va a estudiar a fondo cómo está configurada la asignatura y si vulnera preceptos constitucionales», explicó Francisco José Ramos, abogado de la familia.
En los recursos presentados por las familias se alude a la vulneración de los artículos 16 y 27.3 de la Constitución, que se refieren a la libertad ideológica, religiosa y de conciencia y el derecho de los padres a que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus convicciones.

Las familias afectadas han atravesado un largo itinerario judicial hasta llegar a este punto. Primero objetaron a la asignatura y la Consejería de Educación de Castilla y León rechazó la posibilidad. Los padres no se quedaron conformes y recurrieron al Tribunal Superior de Justicia de esta comunidad, que les dio la razón y reconoció el derecho de los alumnos a no acudir a clase ni a ser evaluados. El abogado del Estado y el fiscal recurrieron y el Supremo revocó la sentencia que les daba la razón. Ahora el caso está en manos del Constitucional. Ricardo Alonso, uno de los padres que ha recurrido (tiene dos hijos objetores de 13 y 15 años) aseguró ayer que «estamos luchando contra una asignatura que en su concepción actual nos genera un problema de conciencia y limita nuestros derechos a educar a nuestros hijos conforme a nuestras convicciones, porque se impone una ideología».

Colegio Luis de Morales: un niño obligado a estar bajo la lluvia por no cursar Educación para la Ciudadanía
Mientras sus compañeros tienen clases de esta materia, él tiene que estar en el patio del colegio solo
 www.lavozlibre.es 2 Diciembre 2010

Madrid.- Aunque llueva o haga frío, Andrés, de 11 años, tiene que permanecer en el patio del colegio Luis de Morales (Badajoz) durante 45 minutos todos los lunes y los viernes. Mientras, sus compañeros dan clase de Educación para la Ciudadanía, él, que es el único objetor de esta asignatura, no puede ni siquiera utilizar la biblioteca del centro cuando se imparten las clases de la materia.

Los padres del pequeño ya han ha pedido que si no cursa la asignatura pueda pasar el tiempo que dure la clase en la biblioteca, pero el centro pacense ha considerado que deben permanecer a la intemperie, según informa el diario Actualidad Extremadura.

Como cuenta ese mismo diario, “en otros centros extremeños los objetores pueden permanecer en la biblioteca", algo a lo que el centro se ha negado en rotundo "a pesar de que expresamente se ha solicitado a la dirección por parte de una madre el acceso a la misma".

Ante esta situación, el Observatorio Extremeño para Educación en Libertad está estudiando el inicio de acciones legales para poner fin a esta situación

Este capítulo se suma al que protagonizó un colegio de Almendralejo, cuando retiraron un crucifijo de las aulas ante la petición de un solo padre, portavoz del PSOE, a pesar de la oposición del resto, que llegaron a manifestarse en contra de esta medida.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

ETA, los movimientos en la oscuridad y el señor X
Melchor Miralles. El Confidencial 2 Diciembre 2010

La actualidad devora noticias y fija el foco cada día en diferentes objetivos. Ahora todo lo inundan la formidable crisis económica y el pavor a que España siga los pasos de Grecia e Irlanda, los movimientos políticos relacionados con citas electorales, las filtraciones de Wikileaks acerca de documentos clasificados de la Administración norteamericana y la manita que el Barça le endosó el lunes al Real Madrid.

Pero hay otras cosas importantes que están sucediendo de las que debemos ir informando y que hemos de analizar en su contexto. En las dos últimas semanas he podido hablar con algunos políticos y diversos funcionarios policiales y de los servicios de información y me parece evidente que las aguas se están moviendo más de lo que parece. Hay un optimismo controlado en todas las personas con las que he hablado. Los movimientos siguen y es posible, y me atrevo a decir que más que probable, que falte menos de lo que parece para que sucedan cosas importantes en relación con el posible final de la actividad terrorista de ETA.

En primer lugar, hay coincidencia generalizada en el PSOE y el mundo de los servicios de información que están al tanto de las cosas en que el Partido Popular está informado de todo lo que está sucediendo con bastante detalle, y se percibe un clima de satisfacción que lleva a decir a un miembro del equipo de Presidencia del Gobierno que “si el PP se comportara con la misma lealtad en todos los asuntos, las cosas nos irían mejor”. Él se refería a España, yo me temo que sería a ellos, a los dirigentes del PSOE que están en la pomada. Y añaden que el único punto de fricción “tiene nombre y apellido, Jaime Mayor Oreja, que no deja de hablar tratando de torpedear el proceso en marcha”.

Los responsables del PP de la calle Génova de Madrid, cuando les preguntas al respecto, a veces sonríen, otras tuercen el gesto y siempre dicen que de esto, “cuanto menos se hable, mejor, pero estamos satisfechos del nivel de comunicación y colaboración del Gobierno en esta materia”. Cada cual que lo interprete como desee.

Se ha avanzado mucho de cara a un eventual final
Los movimientos de presos y otras actuaciones no conocidas en el terreno de la política penitenciaria están siendo claves para que el proceso avance. Los expertos están convencidos de que es el “aparato de makos” el que está condicionando buena parte de las cosas que están sucediendo, y me apuntan que se ha avanzado mucho de cara a un eventual final de la actividad terrorista respecto a las cosas que se pueden hacer en la búsqueda de salidas para los terroristas encarcelados.

Hay coincidencia en considerar que, de consumarse una decisión de la dirección de ETA de cesar de modo definitivo y verificable su actividad terrorista, cabría un riesgo de que quedara descolgado algún grupúsculo que entrara en un proceso de grapización; un mal menor para Gobierno y oposición que “puede asumirse”.

Existe una voluntad del Ejecutivo de encontrar una salida para que una parte de la izquierda abertzale pueda presentarse a las elecciones de mayo en una lista blanca que reciba el visto bueno judicial

Me apuntan tres personas que conocen los detalles de la operación en marcha que las polémicas palabras de Felipe González, en la entrevista que concedió a Juan José Millás en El País, responderían a algún acuerdo alcanzado en las conversaciones con ETA respecto a que era condición sine qua non que alguien que hubiera tenido responsabilidades de alto nivel en la guerra sucia asumiera públicamente de algún modo lo que se hizo.

El etarra Josu Ternera y el abogado donostiarra Iñigo Iruin, defensor habitual de miembros de la banda, siguen jugando “un papel clave en el proceso”, y mis fuentes califican a ambos, a día de hoy, de “convencidos de que ha llegado el final, y no va a haber otra oportunidad para encontrar una salida”.

Hay que hablar lo menos posible del asunto
En el CNI existe el convencimiento de que “el presidente Rodríguez Zapatero está jugando con fuego, pero no va a cometer de nuevo ni el error de lanzarse a la piscina si no es de la mano del PP, ni el error de anunciar nada antes de lo que pase”.

Desde Presidencia se han cursado ordenes estrictas al Gobierno y al PSOE para extremar las cautelas en las manifestaciones públicas y no hacer declaraciones en los medios que puedan generar otro problema de opinión pública: “No hay que mostrar optimismo, hay que negar que se esté avanzando, hay que insistir en que hasta que no abandonen las armas no hay nada que hacer y hay que tratar de hablar lo menos posible de asunto”.

Existe una voluntad del Ejecutivo, y este es el único punto de fricción con el Partido Popular, de encontrar una salida para que al menos una parte de la izquierda abertzale pueda presentarse a las elecciones de mayo en una lista blanca que reciba el visto bueno judicial y que posibilite cumplir algunas de las condiciones que pone ETA.

Jueces y fiscales de la Audiencia Nacional están al tanto de todo lo que sucede y participan activamente del proceso. Mayoritariamente están de acuerdo y le han hecho saber al Gobierno y al Partido Popular que ellos pueden acompasar su actividad en función de cómo avance el proceso. Como lo leen.

Y por último, el Gobierno ha conseguido abrir una brecha entre las víctimas del terrorismo y ya hay una asociación que le ha garantizado al Ejecutivo que no va a dar batalla “siempre y cuando hagan las cosas bien y no se venda la piel del oso antes de cazarlo, pero si se acaba con esta barbarie nosotros estamos dispuestos a ser generosos”, me decía el dirigente de una de ellas. Entre las víctimas que no comparten este criterio se habla de “alta traición a los muertos” y de “un proceso equivocado que generará mas muertes”.

En fin. Que el barco de la negociación se mueve y en la oscuridad de la crisis que nos acecha se está gestando una operación de mucha envergadura que si sale bien le dará oxígeno al presidente y, si sale mal, será la guinda de un pastel que se nos atraganta cada día. Atentos y oído al parche.

Habla el biznieto del president Companys
Jesús Royo Arpón  www.lavozlibre.es 2 Diciembre 2010

Lluís Companys, presidente legítimo de la Generalitat, fusilado miserablemente por Franco, tuvo un hijo, Lluïset, enfermo mental, que murió en Francia sin descendencia, y Maria, que acabó en el exilio mexicano. Ésta tuvo tres hijos, uno de ellos María Luisa, que a su vez tuvo a Ricardo, residente en Madrid. Los hermanos y primos de Ricardo son la única descendencia del 'president màrtir'. Sònia Subirats le entrevistó en 2006 para un estudio sobre descendientes de republicanos españoles. Una entrevista suculenta:

"Una cosa era la reivindicación nacionalista en la dictadura, porque el catalán estaba prohibido y se perseguía activamente esa cultura... Creo que hay nacionalismos reactivos a otros más grandes que podían tener algún sentido y, digamos, la España nacionalista españolista era una gota de presión sobre las culturas periféricas o laterales. Entonces el nacionalismo tenía algún sentido, pero eso es muy distinto a la España actual. Yo creo que España es un país plenamente próspero, democrático, que encontró un buen acomodo con la España de las autonomías y en donde, si uno quiere ser catalán en Cataluña, lo puede ser plenamente, y si uno quiere educar en catalán a sus hijos lo puede hacer.

Lo que es más difícil es ser español en Cataluña, porque acaba uno en ámbitos marginales o fuera de las instituciones, o con problemas para educar a sus hijos y, en este sentido, para mí es muy fuerte y muy doloroso ver que la figura de mi bisabuelo es el fetiche de los nacionalistas actuales, un poco el ídolo, el mártir, cuando se ha perdido un poco la correlación entre lo que él hizo en su época y lo que es nuestra época. Dicho de otra forma, creo que Companys no sería un nacionalista furibundo en la España actual, porque él tenía una enorme vocación de izquierda, sindicalista, campesina: viene de la huerta de Lérida. En mi familia no nos enseñaron el mito de la Cataluña independiente. Para mí es muy doloroso ver a mi bisabuelo convertido en fetiche, en camiseta, en pósters, en slogan. Lo único que se hace, además, es empobrecer su figura frente al resto de los españoles, que cada día lo odian más, porque es la bandera de Carod Rovira y compañía. Por lo tanto, no hay forma de explicar al resto de España que fue un republicano leal y que murió honestamente".

"No me gusta que una parte de los catalanes miren por arriba a España, como si España fuera la barbarie, cuando yo creo que para nada, basta viajar un poco por España para ver la enorme riqueza monumental y artística de todo el conjunto y no sólo de Cataluña, o la sabiduría vital de los andaluces... La mitad de los catalanes son de origen no catalán, son de origen andaluz la inmensa mayoría de ellos, pero también hay muchos gallegos, aragoneses, de distintas oleadas de inmigración, y la cultura oficial catalana los obliga a traicionar u olvidar su cultura heredada y eso no me gusta, porque yo creo que Cataluña sería más rica si aceptara su propia pluralidad interna.

Cataluña pide pluralidad a España y no acepta su realidad interna, y eso es muy triste, porque en la sociedad está, por ejemplo, el flamenco catalán, que es extraordinario, con la rumba, la cultura andaluza de Cataluña musicalmente es imbatible, de Kiko Veneno a los Ojos de Brujo y, sin embargo, institucionalmente eso no se reconoce, no se apoya y casi diría que se combate... Y los conversos, los hijos y nietos de andaluces, que traicionan a sus abuelos, su sangre y su lengua, para convertirse en unos furibundos catalanistas. La cultura catalana es interesante, pero es más interesante la cultura de la lengua española, es decir, una cosa son 6 millones y otra cosa son 300, es una cuestión numérica. Se me hace absurdo que renuncien al español, a la lengua del bolero, del tango, de las rancheras... a la lengua de Cortázar, de Borges, de Octavio Paz, Carpentier. Es un suicidio cultural, que no tiene explicación".

"Es algo inverosímil el daño psicológico que están haciendo a esas nuevas generaciones. Entiendo el respetar, apoyar y conservar el catalán, pero no a costa del español, porque entonces te suicidas culturalmente. El español es la segunda lengua de Occidente, es lengua oficial en 22 países, es la cuarta lengua en Internet, es la segunda lengua en Estados Unidos, por favor... y, además, tiene un legado cultural imbatible. El catalán es una interesante, curiosa, lengua mediterránea, que qué bueno que existe, pero si me dan a escoger me quedo con el castellano, como una cosa de sentido común".

Lo dice con la simplicidad de las cosas evidentes. Ricardo Cayuela, descendiente de Lluís Companys, es un 'home de seny'.

Rajoy defiende ahora los 'bonos patrióticos' de Camps tras criticar a Montilla
El líder del PP calificó las condiciones de la deuda emitida por la Generalitat de Gataluña de 'completamente extremas'
Agencias  www.lavozlibre.es 2 Diciembre 2010

Valencia.- El líder del PP, Mariano Rajoy, defendió este miércoles la emisión de 'bonos patrióticos' de la Generalitat Valenciana, con las condiciones idénticas a las de la emisión de la deuda de la Generalitat catalana (rentabilidad de 4,75% y una comisión para las entidades de 3%). Tal es la gravedad de la deuda autonómica.

Deste este jueves y hasta el 17 de diciembre, cerca de 20 entidades bancarias ofrecerán estos bonos con un vencimiento a doce meses por un importe de 1.000 millones, que puede ampliarse a otros 500 "si hay demanda". Los bonos tendrán un valor nominal de 1.000 euros, con un límite de adquisición de 2.000 títulos por inversor.

Durante la campaña electoral, Rajoy cargó varias veces contra la emisión de bonos por parte de la Generalitat. El pasado 15 de noviembre, Rajoy puso en duda las condiciones financieras de la deuda emitida por la Generalitat, que llegó a calificar de "compleramente extremas". El líder popular consideraba entonces que se estaba hipotecando el futuro de la Generalitat, por el alto interés al que se han emitido los bonos de la deuda catalana.

En otras ocasiones, Rajoy fue más irónico y calificó de "patrióticos" los bonos. También la candidata popular, Alicia Sánchez-Camacho, fue entonces muy crítica con esta operación financiera de la Generalitat, que ahora ha sido imitada por el Gobierno de Francisco Camps Ambos lamentaron que serán los catalanes los que tendrán que hacerse cargo del coste de los altos intereses provocados por la pésima gestión del tripartito.

ZAPATERO, CULPABLE
Rajoy trató de justificar en Barcelona este aval indicando que la emisión de bonos del Ejecutivo valenciano, como del catalán, refleja la mala política económica del presidente Zapatero. "La situación es tan grave que hay algunas comunidades autónomas que no pueden financiarse en los bonos o mercados y deben emitir bonos al 7,75% del tipo de interés", resaltó Rajoy, tras participar en una reunión de la ejecutiva y el comité electoral del PP catalán.

Rajoy destacó ahora que él "nunca" se opuso a la emisión de bonos de la Generalitat. "He dicho y reiterado que la prioridad es reducir el déficit, generar confianza, y si no te prestan es porque no hay confianza, y éste es el problema", expuso Rajoy.

La misma Generalitat Valenciana ya fue muy crítica en su momento con la emisión de 2.500 millones de euros a particulares presentada por el Ejecutivo de José Montilla. No obstante, el éxito de la operación en Cataluña y la presunta mala situación de las finanzas valencianas han hecho a muchos cambiar de opinión.

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