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Recortes de Prensa   Martes 7 Diciembre  2010

 

Un Gobierno a remolque
José Luis González Quirós. El Confidencial 7 Diciembre 2010

El espectáculo que hemos dado al mundo en el último fin de semana es de los que no se pagan con dinero. Incluso si se convocase un concurso internacional destinado a imaginar cuál sería el conflicto ideal para poner nuestro nombre por los suelos, sería muy difícil que nadie fuese capaz de sugerir una combinación más deletérea de improvisación, chulería, desprecio del bien público, insolidaridad y daños incalculables a terceros.

El Ejecutivo se jacta ahora de que el conflicto no volverá a repetirse, pero su verdadera obligación habría sido evitarlo sin dejarse llevar por la tentación de echar un pulso al sindicato de controladores para mostrar el músculo que todavía le queda. Así pues, la declaración del estado de alarma les pareció a los españoles lo más normal del mundo, visto que vivimos en medio del despropósito cotidiano, haciendo lo contrario de lo que se decía haríamos, y dejando de hacer de manera inexplicable lo que se acaba de proponer con sorpresa general.

¿Cuál es la raíz de esta insólita cadena de adversidades, del incomprensible afán por correr alocadamente hacia el abismo que caracteriza la conducta de este Gobierno? Muchos de entre quienes no le votaron han llegado hace tiempo a la conclusión de que el señor Rodríguez Zapatero es el responsable último de tanta desdicha. Se trata de una creencia que es casi inevitable cuando se le escucha. Un personaje que combate el pesimismo general con la afirmación de que nos acercamos a toda velocidad al paraíso, y que apenas quedan un par de cosillas que resolver y unas semanas escasas de dificultades, es un candidato ideal para encarnar el prototipo del insensato, pero ni siquiera esa habilidad para el disparate puede considerarse causa suficiente de los patinazos del Ejecutivo. Personas de apariencia más cuerda, como Rubalcaba o Blanco, que seguramente escuchan a su líder como quien oye llover, no consiguen, sin embargo, zafarse del vendaval de encontronazos, desmentidos, resbalones y bufonadas en los que se ve envuelto nuestro Gobierno.

Se trata del equipaje intelectual óptimo para justificar la carencia de cualquier plan, de modo que gobernar consista en una improvisación constante

A mi modo de ver, la verdadera causa de tanto desaguisado reside, sobre todo, en una creencia de este Ejecutivo, y de muchos que, en el fondo, le apoyan todavía aunque aparenten negarlo, y que se puede resumir en cuatro tesis: nuestros problemas vienen de fuera, son comunes a países con gobiernos de derechas y de izquierdas, no se les conoce solución indiscutible y, en último término, se deben a conjuras de gente perversa, a personas que, no contentas con el derribo del Muro, buscan arruinar por completo el pensamiento de izquierdas.

Poseídos plenamente por una convicción tan nítida, los socialistas y sus secuaces siempre encuentran ejemplos y analogías para explicar las razones por las que hacen lo que hacen, y los motivos por los que, en realidad, no hacen nada. Están convencidos de que en algún momento llegará la calma, saldrá de nuevo el sol y se limitan a procurar que el nuevo amanecer les pille gobernando. Se trata del equipaje intelectual óptimo para justificar la carencia de cualquier plan, de modo que gobernar consista en una improvisación constante. ¿Qué hay que decir hoy? Esta es la única preocupación, y, ante tal actitud, hacer previsiones parece algo así como poner la venda antes de la herida.

Gobierno es una vieja palabra que deriva etimológicamente del término griego con que se designaba al timón, al instrumento que maneja el capitán de la nave para conseguir llegar a puerto, pero este Gobierno hace tiempo que camina hacia el país de nunca jamás, hacia ninguna parte, de modo que le resulta difícil trazar el rumbo y ha perdido por completo la capacidad de prever, el arte de adelantarse a los acontecimientos. Va a la deriva, zarandeado por vientos que desconoce y golpeado por olas que le desconciertan. Hace tiempo que no tiene otra finalidad que mantenerse a flote y teme porque se le rebele la marinería, que el personal devoto que le dio su confianza se la retire por completo a la vista del rumbo contrario a la singladura prometida.

Que sus promesas resuenen hoy como fantasías ridículas lesiona menos su prestigio que su incapacidad, por ejemplo, para evitar que el diferencial de la deuda se dispare, o la imprevisión elemental de que los piratas que se ocupan del control aéreo aprovecharían el momento propicio para ciscarse en el bien común e imponer sus sádicas pretensiones.

Este Gobierno, en el que Zapatero ha puesto lo mejor de que disponía, carece de un plan coherente para cualquiera de los asuntos que sus antecesores se han encargado de empeorar, sea las relaciones con ETA, el desempleo descomunal que nos aflige, la amenaza de default, las tarifas eléctricas o el arreglo de la situación de nuestras instituciones financieras. Es un Ejecutivo sin norte, sin otro objetivo que el de salvar los muebles, y que parece empeñado en apurar el tiempo de que dispone sin comprender que es imposible que su gestión le reste siquiera unas décimas a la fiebre que padecemos.

*José Luis González Quirós es analista político

Restos de un tiempo pasado
FLORENTINO PORTERO ABC 7 Diciembre 2010

Un régimen de no proliferación no se establece sobre la base de que todos los firmantes van a cumplir sus compromisos, lo que sería una ingenuidad imperdonable en hombres de estado, sino en que siendo altamente probable que alguno tratará de violarlo habrá que actuar de forma eficaz para impedirlo.

Irán violó sus compromisos y puso de manifiesto hasta qué punto el régimen de no proliferación era una entelequia. China y Rusia se negaron a facilitar la imposición de sanciones contundentes desde el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Ambos estados tienen importantes negocios con Irán que quieren preservar. Los europeos parecían más preocupados por la reacción de Estados Unidos e Israel que por la amenaza nuclear iraní. Los árabes pedían en privado un ataque militar que negaban en público, cómo hicieron en las campañas israelíes contra Líbano y Gaza. Para ellos la mentira tiene menos importancia que para un católico y ya es decir. Por último, Estados Unidos se encontraba en una posición complicada.

Hoy en día, con la estabilidad de Irak en precario y la Guerra de Afganistán en un momento crítico, no hay estómago para atacar las instalaciones nucleares iraníes. Las dificultades económicas, el cansancio de la opinión pública, los problemas de Obama para reconciliarse con su base electoral y, sobre todo, el hecho de ser la potencia más distante de Irán… todo ello lleva a la elite norteamericana a asumir como inevitable un Irán nuclear.

El régimen de no proliferación, como la OTAN y otras herencias de la Guerra Fría, es un resto de una época superada y se encuentra abocado a reformarse en profundidad o desaparecer. Estados Unidos sufrirá otra merma de credibilidad en su liderazgo, pero sería injusto señalarle como el responsable del fracaso. La culpa es colectiva.




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el espíritu de las leyes
Las elecciones catalanas y el futuro del Estado
RAMÓN PUNSET La Opinión 7 Diciembre 2010

RAMÓN PUNSET ES CATEDRÁTICO DE DERECHO CONSTITUCIONAL

Entre 2005 y 2010 Cataluña se empeñó en una cruenta batalla por sacar adelante un Estatuto de Autonomía contrario a la Constitución. Fracasó en el intento, pero dejó un Tribunal Constitucional herido y tambaleante a consecuencia de los golpes, empujones y zarandeos sufridos. Además, tanto el gobierno autonómico como las fuerzas políticas y sociales propugnadoras del desafortunado texto estatutario evidenciaron, con las peores maneras, su muy escasa lealtad constitucional: descalificando la legitimidad del Tribunal, amenazando con incumplir su sentencia, arrogándose la interpretación suprema de la Constitución y proclamando al final del proceso el difícil, cuando no imposible, "encaje" de Cataluña en el Estado español. El resultado de tantos esfuerzos y violencias verbales es ciertamente baldío: Cataluña posee sustancialmente la misma capacidad de autogobierno ahora que bajo el Estatuto de 1979, si bien Zapatero se ha comprometido a rescatar a través de la modificación de determinadas leyes orgánicas algunas competencias indebidamente asumidas estatutariamente. Era esto lo que, hasta poco antes de las elecciones del 28 de noviembre, un aterrado Montilla pedía desesperadamente en Madrid invocando el espantajo de la desafección catalana hacia España supuestamente generada por la resolución del TC.

Por su parte, el Alto Tribunal, aun salvando tras un largo y accidentado litigio los muebles del Estado autonómico, configurado por el constituyente y la propia jurisprudencia constitucional -con lo cual se ha ganado las iras del catalanismo más demagógico-, se empecinó en salvar también el mayor número posible de normas recurridas alterando el significado literal de éstas, lo que deja para el futuro aplicador de las mismas, envueltas en la confusión, una tarea de dificultad notable.

En fin, la fuerza política electoralmente triunfante, Convergència i Unió, sin saber muy claramente, en medio de una crisis económica tan grave, por qué vía institucional tirar, si por la del cuarteado Estatuto o por la incierta y peligrosa del independentismo, hizo de la reivindicación para Cataluña del Concierto económico con el País Vasco y del Convenio económico con Navarra el eje de su campaña electoral. Nuevamente resurgió en unos comicios el fantasma, tan antiguo, del pretendido agravio fiscal y financiero, sentido desde siempre por los catalanes de a pie y de a caballo, todos convencidos de que mientras ellos trabajan duramente los castellanos holgazanean y viven a su costa. No obstante, la contienda electoral fue bastante ligera, incluso sosa, siendo únicamente destacable, junto a la irrupción de una plataforma xenofóbica que obtuvo más de 75.000 votos, una participación global inferior al 60% del electorado. Hubo, pues, más de dos millones de abstenciones y cerca de 100.000 votos en blanco. Recuérdese que la abstención en el referéndum del mitificado Estatuto superó el 50%.

¿Qué cabe esperar, en todo caso, de Artur Mas al frente de la Generalidad? Por lo pronto ya se ha dado cuenta de que lo del Concierto es constitucionalmente inviable y ahora habla de "pacto fiscal en la línea del Concierto", aunque se le escape asimismo la expresión "soberanía fiscal", que es más inviable todavía. Esto quiere decir, en realidad, y nominalismos aparte, que todos los tributos los recaudaría Cataluña, reembolsando al Estado por sus gastos en el territorio catalán más un porcentaje destinado a la solidaridad interterritorial. Su meta es que, tras las próximas elecciones generales, el partido ganador (PP o PSOE) dependa para acceder al Gobierno del apoyo de los convergentes, que se lo prestarán a cambio de una reforma en tal sentido de la financiación autonómica. Lo que Mas no dice es cómo puede adoptarse semejante solución, típica del egoísmo de los ricos, respetando las previsiones constitucionales, que no contemplan de ningún modo ese absoluto desarme estatal.

Por consiguiente, las metas institucionales de Artur Mas parecen ahora claras: desarrollar al máximo el Estatuto con la colaboración estatal reclamada por Montilla y asimilar lo más posible la financiación catalana al régimen del Concierto. En cuanto a lo primero, se trataría de disponer de un Consejo de Justicia de Cataluña y de participar en la designación de los miembros de toda suerte de órganos estatales, desde el Tribunal Constitucional hasta el Banco de España pasando por la Comisión Nacional de la Energía. Puede apostarse a que tal participación -en principio deseable y recomendable, la verdad sea dicha, para todas las Comunidades Autónomas- se llevará a cabo con pocos escrúpulos constitucionales, como ha ocurrido en la regulación de la intervención de las Asambleas autonómicas en el proceso de selección de los Magistrados del Tribunal Constitucional que la ley Fundamental atribuye al Senado, aunque un complaciente TC la haya dado por buena. También es de prever que la legislación catalana de desarrollo del Estatuto se desentienda de la interpretación de éste efectuada por el Tribunal en su sentencia del pasado 28 de junio (así ha ocurrido recientemente en materia lingüística). El órdago nacionalista al Estado continuará, por tanto, bajo el liderazgo de Mas y su socio Durán i Lleida.

En muchos medios de opinión, y hasta en foros académicos, se discute a veces la idea de reformar la ley Electoral para, sobre todo mediante el aumento del número de diputados al Congreso hasta el tope de 400 que permite la Constitución, aminorar el peso específico de la representación nacionalista. De esta forma, se arguye, el chantaje que sufren los Gobiernos centrales minoritarios por obra de esos grupos de presión, más que partidos, que son CiU, PNV, CC? se debilitaría o desaparecería. Pero, sin capacidad de influir en Madrid, ¿qué otro camino sino el del secesionismo les quedaría a estas fuerzas políticas? Sería, pues, un grave error de perspectiva y supondría una completa falta de lucidez cortar los lazos que vinculan a los partidos nacionalistas con la gobernación del Estado.

Ahora bien, ¿es que las cosas van a seguir así indefinidamente? ¿Tocará aguantar en los siguientes años la cantinela del Concierto catalán como antes soportamos la batalla del Estatuto de 2006 y primero la murga del Plan Ibarretxe? En un importante documento del pasado mes de octubre, una prestigiosa institución social catalana, el Cercle d´Economía, reclamaba "un nuevo Pacto Constitucional que favorezca? un mejor encaje de Cataluña con España y aporte estabilidad institucional a las próximas décadas". Para ello, añadía el documento, "es preciso que se considere a la Constitución como un marco dinámico al servicio de la convivencia de los ciudadanos españoles. No como un marco que, en sí mismo, sacralice lo que hace más de 30 años representaba la apuesta por la moderación y el buen sentido en las circunstancias de aquel momento. Después de tanto tiempo de buen servicio, la pervivencia del espíritu constitucional aconseja ciertas actualizaciones a fin de dar adecuada respuesta a nuevos requerimientos de una sociedad más compleja". Esto resulta bien cierto, pues la Constitución, que está permanentemente a disposición de los ciudadanos como norma suya que es, requiere su puesta al día, muy señaladamente en lo que respecta a la organización territorial del Estado. Sin embargo, la Constitución es una casa, no un solar. Hacer reformas en la casa es muy a menudo indispensable, pero requiere que a sus moradores les guste vivir en ella. ¿Es ése el caso de los nacionalistas? Cabe dudarlo. De ahí que el impulso de la conveniente reforma constitucional haya de proceder de los dos grandes partidos nacionales, cosa que en el presente, y por desgracia, parece difícil de imaginar.

rpunset@gmail.com

Matemática política sin ETA
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ El Correo 7 Diciembre 2010

De nuevo ha tenido que ser Navarra donde ezker abertzalea se manifestara. Allí han asegurado que no hay cabida para acción violenta o coacción algunas en el nuevo proyecto de la izquierda abertzale para la independencia de Euskal Herria. También que los estatutos de su nueva marca electoral se ajustarán a la Ley de Partidos.

Tal vez Basagoiti tenga razón cuando afirma que es mezquino calcular resultados electorales en función de ETA� pero es real. Ningún partido político es ahora mismo ajeno a los cálculos a medio y largo plazo. Ni el PSE, ni el PNV, ni por supuesto el PP, sin olvidarnos de EA, Aralar y la todavía sin marca electoral izquierda abertzale. Ahora realmente ha llegado el momento de los cálculos. Todo el mundo está calculando.

El Partido Popular está calculando si la configuración planetaria entre el final de ETA y el comienzo de la recuperación económica beneficiará a Zapatero electoralmente. Los cálculos deben de ser de tal magnitud que Rajoy ha advertido a los suyos de que no se confíen, que queda mucho tiempo para las elecciones a pesar de los excelentes augurios que les otorgan las encuestas. Tal nivel de matemática política tiene que estar cocinándose en la sede central del PP que incluso nos podemos encontrar con la ecuación Rajoy-Gallardón como cartel electoral, anatema herético para muchos la pasada legislatura pero escenario pleno de probabilidades en 2012. Si Zapatero remonta en la intención de voto, apalancándose en una memoria de votante encapsulada a ocho meses antes de la convocatoria electoral, los estrategas de Rajoy tienen claro que quien fue delfín de Aznar es un candidato poco competitivo electoralmente. Algunos incluso continuarán pensando que habría sido mejor aprovechar la erosión de Zapatero renovando el PP a medio camino en 2010, para situar un candidato con 'punch' que definitivamente noqueara a Zapatero en 2012. La ecuación Rajoy-Gallardón podría ser la cuadratura del círculo estratégico, colocando a un candidato de refresco sin realmente colocarlo, dejando a Rajoy de candidato pero situando a Gallardón como encantador de serpientes para los electores. A Gallardón la jugada le convendría, dejando Madrid para ocupar el cielo de la vicepresidencia en La Moncloa una vez ganada de nuevo, como probablemente ocurrirá, la plaza de la capital de España en las locales de 2011 y dimitiendo hacia la carrera electoral nacional para dejar de alcaldesa a la esposa de quien Rajoy fue delfín. Lo radicalmente importante para Rajoy es no perder de nuevo ante un Zapatero más que sonado por los golpes de la economía� y es de suponer que aceptará los cálculos que lleguen al límite de lo necesario.

El PNV también calcula. Estará calculando, desde luego, cómo recuperar el poder en Euskadi. Y en el cómo no sólo entran los cálculos del cuándo o de los modos y maneras, sino en este caso principalmente sobre qué configuraciones futuras pivotará ese poder. Es muy probable que a medio plazo Euskadi sea un territorio de tripartitos y que a largo plazo sea un territorio en donde las dos correlaciones de fuerzas políticas sean abertzales, por un lado, e izquierda-progresista, por el otro. El PNV tenderá a encontrarse en las posiciones abertzales y tal vez el partido bisagra sea la nueva marca de Batasuna, a la que será muy probable ver en (casi) todas las configuraciones de gobernabilidad en la Lehendakaritza. La disquisición parece un trabalenguas, pero tal vez tiene sentido. Ocurra lo que ocurra con el ritmo de desactivación de ETA, ya sea en esta Navidad como anticipa Eguiguren o en las siguientes de las siguientes, el paisanaje no variará mucho a corto plazo. Lo significativo comenzará a visibilizarse tras las generales de 2012, con el horizonte puesto en las autonómicas de 2013. En esa ruta Batasuna ya estará legalizada y plenamente operacional. Y aquí es donde comienzan los cálculos, de aguas más o menos menores o mayores.

Si ETA se desactiva en Navidad 2010 y Batasuna concurre a las locales de 2011 con marca propia, la tendremos con profusión en los ayuntamientos. En ese escenario llegan otros cálculos, los de Eusko Alkartasuna, que saldría básicamente perdiendo con esta opción. La base social de la izquierda abertzale madrugaría si es necesario para ir a ejercer su opción de voto sobre la nueva marca (ya) ex etarra por entonces, esperanzada con el camino hacia el independentismo, imaginando un futuro sin españoles logrado por una política antecedida por treinta años de bombas. Ese cálculo dejaría a EA en el espacio que hay entre los votantes del PNV, los de 'BatasunaNewAge' y los resquicios de Aralar� es decir, con poca cosa. Por el contrario, si ETA se demora algo más, es muy probable que los batasunos estén ahora calculando si les interesa hipotecarse con EA a corto o esperar y rebautizarse hacia el renacimiento a medio plazo. Es de intuir que EA esté buscando espacio de juego. Llámenme loco, pero no es improbable una fusión entre EA y Batasuna.

Como decíamos, en Euskadi se divisan la ecuación abertzale y la ecuación de izquierda-progresista en un escenario post-etarra. En la primera tendríamos un gobierno abertzale con el PNV como marca principal, y 'BatasunaNewAge', EA y Aralar enrutados hacia la independencia. Imaginen a Otegi como vicelehendakari y a Rufi Etxeberría como consejero de Interior. En la segunda, al PSE en alianza (¡¡sí, en alianza!!) con 'BatasunaNewAge', EA si no está ya coaligada con Batasuna, Aralar y algún partido verde. Tanto al PNV como al PSE les interesa capitalizar el primer tramo post-ETA, de manera que pregúntese hasta dónde llegan los cálculos. Y todavía no hemos hablado de las víctimas tras décadas de violencia de ETA� ¿Entran las víctimas en los cálculos de alguien? ¿De qué manera?

La lengua de Pompeu Fabra
ÁNGEL BOYA BALET. www.tolerancia.org 7 Diciembre 2010

Decía Pompeu Fabra i Poch, ingeniero industrial por la Universidad de Barcelona que queriendo escribir una carta a sus sobrinos, se dio cuenta de que no sabía escribir el idioma que hablaba, es decir que no sabía escribir en ninguna de las lenguas, distintas del castellano, habladas por entonces (principios del siglo XX) en Cataluña

Ante la situación en la que se encontró, el luego famosísimo, Pompeu Fabra, debemos preguntarnos

¿En qué lengua estaban escritos los libros en los que estudió Pompeu Fabra para conseguir su título de ingeniero industrial?

¿En qué lengua estaban escritos los libros necesarios para alcanzar los diversos títulos universitarios o de otro nivel que utilizaron los coetáneos de Pompeu Fabra?

Lo que es evidente es que no estaban escritos en ninguna de las lenguas derivadas de las lenguas romances que surgieron en el occidente del Mediterráneo y que por entonces se hablaban en el territorio de la región catalana.

La respuesta nos la proporciona Enric Prat de la Riba.
“Nuestros clásicos son los clásicos castellanos, la lengua castellana es nuestra lengua, nuestra historia es la historia de España, los reyes castellanos son nuestros reyes, Covadonga es el primer grito de nuestra reconquista”.

Volviendo a Pompeu Fabra debe saberse que, no existiendo la posibilidad para él de escribir en catalán tuvo que inventarse partiendo del barceloní, una de las diversas lenguas derivadas del ibero y del latín vulgar, el catalán oficial.

Utilizó el barceloní, maquillándolo para modernizarlo, del mismo modo que pudo utilizar el lleidatá o el eivissenç.

Prat de la Riba:
“Así se ha encontrado la lengua catalana en la situación de tener que formular su gramática, depurar y completar su léxico, fijar su ortografía, cuando ya todas las otras lenguas tenían cumplida esta tarea; y en circunstancias tan desfavorables como la actual situación política de la raza que deja a nuestra lengua desarmada”

“La tarea que las otras lenguas pudieron cumplir reposadamente sin apresurarse, es por lo tanto para nosotros, de la más extremada urgencia.”

Tarea que, todavía en pleno siglo XXI, sigue desempeñando el Institut d’Estudis Catalans, sin duda porque la sociedad catalana, a diferencia de la española, sigue sin generar léxico, probablemente por tratarse de unos dialectos irremisiblemente muertos.

Prat pretendía sustituir la evolución natural de las otras lenguas, por una actualización artificial y caprichosa de la que se encargó Pompeu Fabra i Poch.

Pompeu Fabra tuvo que inventarse una “Gramática catalana” (1918) (escrita en lengua castellana), y unas Normes ortogràfiques (1913), escritas en barceloní.

De manera que el “catalán escrito y normalizado” es un invento artificial de Pompeu Fabra, cuyas normas, si a Pompeu Fabra le hubiera apetecido, podrían haber sido otras.

Como RESUMEN de lo comentado sobre la diversidad de lenguas habladas desde Murcia hasta Limoges y desde Provenza a Aqjuitania, se deduce que deberían aglutinarse todas ellas, bajo un común denominador, que podría ser como propone Pío Moa: “Lenguas Levantinas” o bien “Idioma Levantino”.

La paranoia sobre la existencia de la lengua catalana, el odio y la pobreza de espíritu de los independentistas surgieron cuando las alucinaciones de Enrique Prat de la Riba se plasmaron en escritos y conferencias a fines del siglo XIX y principios del siglo XX.

A los literatos de los Juegos Florales de mediados a finales del XIX, el creador de la paranoia, Enrique Prat de la Riba, les reprochaba que en los Juegos Florales hacían bellas composiciones en catalán, pero cuando estaban en sus casas hablaban en castellano.

Francisco Cambó en sus Memories cuenta que cuando los independentistas, que por entonces su estrategia les llevaba a presentarse como regionalistas, salían de sus cenáculos y comentaban con sus conciudadanos la idea de la existencia de una nación catalana, la respuesta habitual entre sus oyentes, era la carcajada.

La crisis de 1898, causa principalísima del surgimiento del sentimiento nacionalista catalán, fue debida en parte a la presión que en Madrid ejercían los políticos e industriales catalanes que se oponían a cualquier tipo de autonomía en Cuba, incluida la supresión de la esclavitud.

Antes de la crisis del 98 no se había desarrollado la paranoia de la lengua ni de la nación catalana. Lo demuestra el siguiente ejemplo.

Sobre la cima del Pirine, un día
posó su vuelo el águila francesa
y, al mirar en redor con vista aviesa,
contempló el león de España, que dormía”

Ahora es tiempo-exclamó- ¡España es mía!
Y echándole sus garras de tigresa,
de su trono y de su tierra hizo la presa,
que con uñas voraces retenía.

El férreo catalán que estaba alerta,
su madre patria al contemplar cautiva,
exclamó: -Aquí estoy yo para guardarte;
mientras el león de España se despierta,
yo, alzándome en tu contra, águila altiva,
en las peñas del Bruch voy a esperarte.

De esta bella estrofa, traducida del barceloní, es autor mosén Jacinto Verdaguer.


Educación
Las autonomías llevan el flamenco y las Fallas a la escuela
Después de que el flamenco haya sido reconocido Patrimonio de la Humanidad, Andalucía pretende que sea una asignatura escolar
La Razón 7 Diciembre 2010

Dentro de poco, puede que los niños andaluces no sólo se vean bailando, sino también recitando la historia del flamenco. La directora de la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco, María de los Angeles Carrasco, ha informado de que el grupo de trabajo que estudiará la inclusión del flamenco en el curriculum escolar se presentará «antes de finales de año», después de que el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, anunciara su creación con motivo del reconocimiento de este arte como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por parte de la Unesco.

Carrasco informó a Ep de que que la propuesta ahora «es más ambiciosa», y no se limita a incluir el flamenco como asignatura sino incluirlo en el currículum escolar.

Y si Andalucía mete el flamenco en las aulas, Valencia cuela las Fallas. El próximo curso académico estará ya en vigor el título de Formación Profesional de artista fallero y foguerer. El director general de Formación Profesional del Ministerio de Educación, Miguel Soler, aseguró recientemente que el decreto de creación de estos títulos se podrá ofrecer en los centros en el curso 2012-2013.
 

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