AGLI

Recortes de Prensa   Jueves 9 Diciembre  2010

 

Treinta y dos años
César VIDAL La Razón 9 Diciembre 2010

Durante el proceso de redacción de la Constitución de Estados Unidos, se plantearon de manera extraordinariamente lúcida los problemas que han ido aquejando a otras constituciones posteriores sin excluir el de la interpretación. Fue precisamente James Madison el que tuvo el mérito de dictar, al respecto, una regla de notable brillantez: «No separéis el texto de su trasfondo histórico. Si lo hacéis, habréis pervertido y subvertido la Constitución, lo que sólo puede acabar en una forma distorsionada y bastarda de gobierno ilegítimo». He reflexionado mucho sobre esta afirmación de Madison al ver la manera tibia –este periódico es una excepción– en que se ha recordado el trigésimo segundo cumpleaños de nuestra ley máxima.

La Constitución de 1978 fue la coronación de un proyecto político de éxito como la Transición. Nacida del consenso y abriendo la posibilidad de gobernar tanto a las derechas como a las izquierdas, debía proporcionar las bases para una convivencia democrática y en paz como no lo había logrado ningún texto constitucional previo. Sin embargo, ha cumplido treinta y dos años envuelta en la sensación de que es un texto agotado si es que no inútil y contraproducente. Mucho me temo que la razón se halla en haber olvidado el consejo de Madison. En los últimos años, lejos de respetar la voluntad de los padres de la Constitución, ZP y los nacionalistas la han ido violentando hasta límites impensables.

Cuando se redactó, nadie pensó que Cataluña fuera una nación o que el poder central se vería vaciado de competencias en favor de las comunidades autónomas. Sin embargo, eso es lo que hemos visto antes y después del nuevo Estatuto catalán. Tampoco nadie tenía en la cabeza la idea de que el matrimonio pudiera ser algo distinto a la unión de un hombre y una mujer o que el aborto fuera un derecho. Sin embargo, ambos aspectos han alcanzado la categoría de norma gracias a ZP y a sus aliados. Igualmente, la Constitución pretendió solventar las tensiones entre el poder religioso y el civil no mediante el laicismo sino mediante un sistema pactista abierto a la iglesia católica y a las otras confesiones religiosas. Todas y cada una de esas metas, incluso las más innobles, podían haber sido abordadas, pero siguiendo el camino legal que es el de la reforma constitucional.

No ha sido así. Por el contrario, lo que se ha producido es una reinterpretación de la Constitución aparte de su contexto histórico concreto y en ella no sólo no ha tenido parte el pueblo sino que ha sido pilotada y aprovechada por castas privilegiadas que se han convertido en las verdaderas beneficiarias de un sistema subvertido. El resultado es que, a estas alturas, la Constitución no sólo está herida sino que además ha dejado de interesar a los ciudadanos que la consideran, en mayor o menor medida, obsoleta. Para colmo, esa conducta nos ha arrastrado a las terribles consecuencias que en su día ya supo prever Madison: la existencia de una forma de gobierno distorsionada, subversiva e ilegítima. Para salir de esa situación existe un camino más fácil que el de la reforma constitucional. Bastaría, siguiendo a Madison, con que la Constitución se interpretara como era cuando la votaron en referéndum hace ya treinta y dos años. Ni más ni menos y antes de que, esta vez sí, se muera.

Jacobinos y confederales
Javier Nart www.gaceta.es 9 Diciembre 2010

Lo que tenemos en España es el disparate de 17 nuevos reinos de Taifas.

Fallecido Franco, España pasó del centralismo a la descentralización sacralizando las “nacionalidades históricas”. De este modo se virtualizó Galicia, País Vasco y Cataluña… negando idéntica condición a reinos como Aragón, Valencia, Mallorca (Baleares), y admitiendo que el de Castilla y León se confundía con España.

Aburre que sigamos ensimismados en la freudiana angustia de establecer quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos. Algunos le llaman “reconstrucción nacional”.

Nada tengo contra una España federal. Como tampoco contra el jacobinismo. Viviría con la misma paz y confianza en la República Francesa, en la Federal Alemania o en la confederal Suiza… porque en todas ellas lo que impera no es el cacicato sino una Administración fiable y resolutoria. Pero en España lo que tenemos es el disparate de 17 nuevos reinos de Taifas en los que lo trascendente es el órgano, que no la función.

Mientras el despilfarro de la juerga autonómica nos cuesta 24.000 millones de euros al año, cada uno de los Gobiernos (históricos o historificables) reproduce en menor escala la misma estructura de la Administración central. Y lo mismo se puede decir de los neoministerios, reconfigurados en Consejerías, segmentando la unidad de mercado que ya únicamente encontramos en la UE… mientras desaparece de Pirineos para abajo. Pero nada es gratis recayendo tanto dispendio sobre el bolsillo de los contribuyentes que son (somos) los paganos.

Este país precisa, y ya sin excusas, entender que la primera exigencia para restablecernos de nuestra gravísima enfermedad es establecer nuestro modelo productivo y reconfigurar la primera empresa (el rubro mayor de gastos) que es la Administración. La cuestión no es ni el falaz centralismo ni el santísimo Estado autonómico, sino la capacidad de financiar una Administración que tenga la eficacia como norte (que no la mística-mítica).

Un horizonte utópico, quizás inalcanzable. Pero irrenunciable.

Los ineptos necesitan la "violencia" para gobernar
Francisco Rubiales Periodista Digital 9 Diciembre 2010

Toda medida excepcional encierra violencia y fuerza el sistema. La tendencia de Zapatero a utilizarlas es preocupante y dudosamente democrática.

El gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero, además de ser el más inepto e ineficaz de la Historia moderna de España, ya es también el que más veces ha recurrido a la excepcionalidad y a la violencia. Es el primero que utiliza una medida excepcional extrema como el "Estado de Alarma", pero también es el que más veces ha recurrido al "veto" parlamentario, una medida excepcional y dudosamente democrática mediante la cual el gobierno impide un debate en el Congreso. Zapatero utilizó ese recurso nada menos que 79 veces, mientras que Felipe González lo utilizó cuatro veces y Aznar ninguna.

Hay razones y argumentos históricos y científicos para afirmar que cuanto más torpe e inepto es un gobierno, más tiene que recurrir a medidas excepcionales. Incapaces de solucionar los problemas con los recursos ordinarios, los gobiernos poco inteligentes tienen que recurrir a la violencia o a medidas extremas para gobernar. Por eso, numerosos pensadores, psicólogos y expertos en política creen que todos los dictadores de la historia, sin excepción, han sido poco inteligentes. La Historia demuestra hasta la saciedad que cuando un gobernante recurre a la fuerza para controlar a su pueblo no lo hace tanto por poseer un espíritu tirano como por torpeza, por incapacidad para gobernar con los recursos ordinarios, sin recurrir a la fuerza. Existe otra sentencia sabia, apoyada en la Historia, según la cual "cuanta más fuerza exhibe un gobernante, más debilidad esconde".

Hay muchos juristas en España que opinan que la declaración del "Estado de Alarma" no estaba justificada y que recurrir a ella podría haber sido un abuso. Es cierto que hay otros que la justifican. Al final, serán los tribunales los que resuelvan. Pero lo que está fuera de duda es que quien recurre a medidas excepcionales en democracia siempre es un impotente y, muchas veces, tambien un desquiciado.

Toda medida excepcional es violenta y genera violencia. Obligar a trabajar a los controladores con militares armados en su entorno es un recurso extremo, poco adecuado en democracia, del mismo modo que es violento y poco democrático impedir un debate en el Congreso, sólo porque no le gusta a los que gobiernan. De alguna manera, es como matar moscas a cañonazos, o como acabar con ETA despoblando las Vascongadas.

Los controladores aéreos, torpes e incautos, al descargar torpemente sobre la población su odio al gobierno que les estaba acosando, han facilitado a Zapatero una victoria inesperada. Al abandonar sus puestos en las torres de control, han generado un conflicto que ha dejado en segundo plano la supresión de las ayudas a los parados de larga duración, un drama de la que hoy ya nadie habla, más grave, impopular y de mayor alcance que el caos aéreo. Su mala estrategia y sus nervios han permitido al gobierno acorrarlarlos, llevarlos a una emboscada y obtener una victoria fácil y popular.

Sin embargo, la militarización y el estado de alarma constituyen medidas de dudosa legalidad, excesivas para solucionar el conflicto que les ha servido de pretexto. Mas que para derrotar a los controladores, esas medidas representan una exhibición de firmeza ante el capital financiero internacional y el Fondo Monetario Internacional. Los acreedores de España, nerviosos por el pésimo gobierno de Zapatero, toman nota de que existe ahora en España un “hombre fuerte” (Rubalcaba), a quien no le temblará el pulso en la ejecución de cuantas medidas de ajuste deban acompañar a nuestra quiebra y colonización.

Los ciudadanos españoles, rehenes y víctimas de todo este nefasto liderazgo, deben tener encuenta que lo excepcional es siempre peligroso, especialmente para los torpes, que tienden a recurrir a ella con frecuencia, para lograr lo que son incapaces de conseguir dentro de la normalidad.

La democracia es, precisamente, lo opuesto a la excepcionalidad e incompatible con la violencia. La democracia es un un conjunto de leyes, normas y comportamientos ideados para que la sociedad funcione en armonía, incluso dentro de la discrepancia y el conflicto.

Por eso, no hay pensador o filósofo democrático que no crea que resolver los problemas con la fuerza y con medidas excepcionales es siempre un deslizamiento hacia la tiranía.

El gran riesgo que entrañan las medidas excepcionales de Zapatero es que el inepto se acostumbre a ellas y que las utilice para aplastar a sus adversarios. Hoy han sido los controladores, cuyo problema habría podido resolverse hace meses, contratando controladores extranjeros, formando a nuevos controladores o negociando con habilidad y firmeza. Pero ¿A quien le tocará mañana trabajar bajo la amenaza de las armas? ¿Contra quien emplearán después la violencia Zapatero, Rubalcaba y Pepiño?

España se enfrenta a un nuevo y terrible riesgo que, por desgracia, las masas, cargadas de odio contra los controladores y arrastradas por la envidia y el rencor ante los elevados sueldos de ese colectivo privilegiado, pasiones bajas alimentadas desde los medios de comunicación sometidos al poder, son incapaces de percibir.

Voto en Blanco

ETA
Por qué el Gobierno es delincuente
Pío Moa Libertad Digital 9 Diciembre 2010

Como mucha gente considera excesivo tildar al Gobierno de colaborador con el terrorismo, expondré el argumento de otro modo:

Si usted dona diez mil euros a la ETA se hace reo de colaboración con banda armada. Si unos políticos regalan a sus terminales cientos de miles de euros de dinero público (obligándonos a pagarlo a todos), siguen tan campantes en sus puestos y privilegios.

Si usted indica a la ETA el domicilio de algún posible "objetivo", puede ir a la cárcel. Si unos políticos facilitan a la ETA, tras legalizar sus terminales, el censo de ciudadanos en el cual pueden investigar los terroristas en busca de víctimas, la ley no se aplica. Si llegan incluso al chivatazo directo a los etarras, jueces prevaricadores pueden boicotear el curso de la ley para mantener a los políticos a salvo de esta.

Si usted escribe un artículo ultrajando a las víctimas más directas de la ETA, puede ser procesado. Si unos políticos como Peces-Barba, por órdenes de Rodríguez, tratan de intimidar, silenciar, dividir y desacreditar a la AVT, algo cien veces más grave que un escrito ultrajante, siguen en sus puestos sin ningún problema.

Si usted escribe un artículo elogiando a la ETA, le puede caer una querella por apología del terrorismo. Si unos políticos llevan a los representantes etarras a Bruselas para darles proyección internacional, los presentan como inclinados a la "paz" mientras presentan como lo contrario a las víctimas, cosas de gravedad incalculablemente mayor que un escrito de un particular, nuevamente la ley no cuenta para ellos.

Si usted, en un ayuntamiento o un parlamento regional, facilita la actuación de los etarras o pisotea la ley hasta el punto de nombrar a un asesino múltiple encargado de los "derechos humanos"... quizá le pase algo. O nada, porque en este caso usted será un político y no un particular, con lo que la ley no se le aplica, o solo de forma muy distinta que a los ciudadanos corrientes. Pero si un Gobierno, por complacer a los asesinos, inventa unos "estatutos de nueva generación" que dejan en residual el Estado español –un desmán infinitamente más grave que cualquiera de los demás–, es presentado por los medios de comunicación como un esfuerzo por "el entendimiento", y los jueces callan.

Y así sucesivamente. La colaboración del Gobierno con la ETA, enmascarada como "proceso de paz" y "diálogo", convierte a ese Gobierno en delincuente y degenera el Estado de derecho y la democracia. Y la no aplicación de la ley, permitiendo a los políticos situarse por encima de ella, revela que la justicia en España está a su vez envilecida por los enemigos de Montesquieu, incluido el PP. Como incluye al PP la responsabilidad por todo este proceso, ya que ese partido no ha ejercido de oposición ("la economía lo es todo", dice su líder-pensador). Nos encontramos con una democracia en plena involución, dirigida pura y simplemente por políticos corruptos que han convertido su profesión en una forma de delincuencia.

Crisis del euro
No al consenso socialista
GEES Libertad Digital 9 Diciembre 2010

El consenso socialdemócrata, todavía dominante en el mundo de las ideas, la ha emprendido con Alemania. Argumenta que su negativa a ampliar el fondo de rescate y a emitir eurobonos –medida que exigiría reformar los tratados– equivale a dejar caer el euro. Se le achaca falta de liderazgo, estrechez de miras, y frenar la construcción europea. ¡Hace falta valor!

¿Dónde está dicho que todos han de disfrutar del esfuerzo y el crédito de unos pocos? Está en el catecismo socialista. Pero no, ¡ay!, en los libros de economía ni en los tratados de diplomacia.

Con independencia de que fuera o no imprescindible salir en ayuda de los bancos de negocios americanos al principio de esta crisis, hemos tenido dos años para darnos cuenta de lo inútil de las medidas de gasto, "estímulo" y otras inversiones públicas. El único razonamiento usado por quienes aún los defienden es que fueron demasiado escasas. Cuando se piensa en los ochocientos mil millones del plan americano, en los innumerables planes E, en los avales a la banca en España y Europa, en el mismo fondo de rescate de setecientos cincuenta mil millones, o en las cantidades ya planificadas para las ayudas a Grecia –cien mil millones–, o Irlanda –ochenta y cinco mil millones–, no es difícil caer en la cuenta de que esta conclusión no es racional, y que tiene mucho de fanática adhesión a una ideología "manque pierda".

No obstante, esta idea –fruto de ese consenso socialdemócrata– sigue abriéndose paso por las rendijas del sistema. Así la monetización –transformación de la deuda en dinero y viceversa– emprendida por Bernanke nada más terminado el recuento de las elecciones americanas de medio mandato, o la decisión del Banco Central Europeo –en manera más modesta–, de seguir comprando bonos con dinero artificial, es buen ejemplo de esto.

Lo fundamental, según el consenso socialista, es pues continuar negando la realidad y postergando el día del juicio. Juicio, de momento, meramente laico y crediticio. Alemania, preocupada por los niveles de endeudamiento alcanzados, pretende llegar con la conciencia ligerita al momento de la verdad. Por su parte, los países pequeños o con un déficit recientemente disparado, cual las cigarras de la fábula, le piden ayuda a la hormiga germana sin resistir la tentación de insultarle a cambio.

Pero, lo que son las cosas, el juicio ya ha llegado a las economías del Norte, tampoco exentas de cifras preocupantes de deuda. Así, los sistemas de pensiones y, sobre todo, los seguros sanitarios de estas naciones llevan años sufriendo recortes y reformas que, haciéndolos vagamente viables, los dejan en niveles desconocidos para españoles. Tratan así, ya sea torpemente, de recuperar la responsabilidad individual y racionalizar el Estado del bienestar.

Sin embargo, el hecho de que se haya insistido tanto en la reducción del dispendio público ha hecho perder de vista lo único en lo que el consenso socialista acierta. A saber, que disminuir el déficit depende, sí, de la limitación del gasto –imprescindible, exigible y normativamente fijada en los textos europeos–, pero también de la capacidad de ahorrar, invertir y crecer –generar ingresos– de los países europeos. Para lograrlo, los Estados Unidos, de donde vienen en los últimos sesenta años todas las tendencias para bien y para mal, ya han mostrado el camino. Obama, apremiado por el éxito republicano alzado sobre las alas del Tea Party, se ha visto obligado a prorrogar los recortes impositivos de Bush. Hace bien poco, Arthur Laffer –que demostró en su día que se recaudaba más imponiendo menos– hacía una serie de recomendaciones válidas para las economías endeudadas de Occidente: la abolición del impuesto progresivo, con la aprobación del tipo único para renta individual y empresas –para que puedan promover proyectos que generen empleo y riqueza–, la supresión de las subvenciones a lo improductivo y del castigo a lo productivo, la insistencia en que la única preocupación del BCE sea la estabilidad de los precios, la limitación constitucional –como en Alemania– del déficit presupuestario y, la más compleja pero estimulante y merecedora de atención, vincular el sueldo de los políticos a sus éxitos, por ejemplo al porcentaje de crecimiento.

Hay una solución a la crisis que no es un plan –palabra maldita– definido por las elites dominantes, sino una devolución de los recursos a la sociedad. Es un remedio ideológico, y pasa por la derrota del consenso socialdemócrata. Viendo las elecciones y las encuestas en los países occidentales, parece que sólo habita ciertas burocracias y las aristocracias del siglo XXI. Visto lo visto, ahí también sobra.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Una universidad excelente
Serafín Fanjul Libertad Digital 9 Diciembre 2010

Hace unos días, la delegada del Gobierno en Madrid, Amparo Valcárcel, se portó como digna socialista advirtiendo al cardenal-arzobispo de la capital, Rouco Varela, del riesgo de presentarse en la Universidad Autónoma de Madrid y aconsejándole no asistir a un acto que tenía allí programado. El supuesto Estado de Derecho, una vez más, hizo agua por el mismo sitio de siempre: la izquierda ni reconoce los derechos ajenos ni está dispuesta a garantizarlos cuando gobierna. Y cuando no lo hace –caso de los ultrarrojos de la UAM y demás compadres– se encarga de poner los medios coercitivos y de chantaje para que la izquierda legal termine de perpetrar la faena.

En realidad, son todos miembros de la misma panda, con un esmerado reparto de papeles. La Sra. Valcárcel no garantiza el ejercicio de los derechos de movimiento y expresión (¿en concepto de qué cobra el sueldo y para qué está la Policía?) y las bandas de salvajes cumplen su función de acallar al discrepante mediante coacciones. Con lo cual los interesados en oír al cardenal y éste mismo perciben en carne propia –si hasta ahora abrigaban alguna duda– el significado de la palabra "libertad" en boca de los progres. Recientemente, ha habido incidentes similares (y peores) con diversas personalidades políticas en la Universidad Complutense. Y no digamos en las catalanas o en Vascongadas. Todos iguales: batasunización general. Enhorabuena.

En este contexto de bestialidad desatada, el Rectorado de la UAM continúa con sus hilarantes pretensiones de lograr la "excelencia" para la institución, a base de cronogramas, guías docentes, avalanchas de estadillos electrónicos, declaraciones, publicidad y regodeo en los índices, baremos, estadísticas científicas, etc., ignorando la realidad del corruptísimo sistema de selección del profesorado y del material humano que hay en las aulas y entreteniéndose –y adornándose– con boberías carísimas como consumir papel reciclado o negarse a suscribir y promover proyectos susceptibles de utilización militar. Y, a propósito, ¿se les ha ocurrido que la mejor promoción de la violencia (y del militarismo, de otros, claro) es autorizar y auspiciar actos descaradamente políticos, por ejemplo contra Israel o Estados Unidos? Como en el caso de Rouco y la libertad de expresión, ya se sabe: violencia sólo es la de unos, la de los otros es "la justa causa de los pueblos por su liberación y bla, bla...".

Llueve sobre mojado. La UAM está politizada hasta las cachas desde hace muchos años y los sucesivos rectores no han hecho sino favorecer la demagogia, aunque eso perjudicara a la larga el funcionamiento académico. Se llenan la boca con la palabra "excelencia", pero el invento se tambalea con sólo darse un paseo por los corredores centrales de las facultades o, meramente, exhumando, el folletico que editaron hace un par de años para proclamar la tal excelencia: en la portadilla, dos hermosas faltas de ortografía, equitativamente repartidas, una en español y otra en inglés, porque a fuer de modelnos no paran de marear con el inglés, aun a costa de remover y trasladar a personal cualificado con ese pretexto. Bingo.

Sobre muy mojado. En la universidad que invistió doctor honoris causa a Santiago Carrillo puede suceder de todo. Por ejemplo, el curso pasado, agresión a técnicos israelíes cuya seguridad tampoco garantizaron las autoridades académicas, pese a que venían a perorar sobre medio ambiente. En fin, amigo lector, si sus opiniones no son de izquierda, guárdese de expresarlas en la UAM, o tan siquiera de intentarlo, es territorio comanche. Como para salir corriendo.

El sultanato de Zapatero: de León a Rabat
Alfonso MerlosEl Semanal Digital 9 Diciembre 2010

¿Hasta cuándo, tras cada bofetada de Mohamed VI, el presidente del gobierno seguirá invitando a los españoles a que le pongan la otra mejilla al marroquí?

La cesión permanente de Zapatero ante Mohamed VI no ha contenido a éste sino todo lo contrario.

El golpe de Estado aéreo que han dado este puente los controladores no prueba, como exclamaban desesperados algunos pasajeros desde las terminales, que "España es un país sin ley". En realidad "España es un país en el que hay ley pero no un gobierno que la haga cumplir". Falta autoridad, coraje y dignidad; y falta el aprecio al concepto de ´interés nacional´.

La ignorancia patológica y el miserable desdén que siente Zapatero respecto del principio de interés nacional explica muchos de los males que nos sacuden. Y sin duda es una de las piedras angulares para entender el apaciguamiento que ejerce el zapaterismo en la relación con el vecino del sur.

Son cada día más los españoles que están hasta la coronilla de ver a un gobierno y a una troupe de socialistas arrugados y apocados en cada una de las ocasiones en las que el sátrapa decide ponernos las peras al cuarto. Y en esta segunda mitad del año lo ha intentado sin parar. El matonismo ha sido incesante. Y lo que nos queda si nos seguimos dejando.

Mohamed VI y su variopinta camarilla de esbirros (políticos forrados y desgraciados que se mueren de hambre en las calles de Casablanca) nos han pegado hasta en el DNI. Han comparado con el estiércol a las mujeres que en Ceuta y Melilla sirven al Cuerpo Nacional de Policía, de las que luego se han burlado por ser unas fulanas, según exponían en creativos fotomontajes; han acusado a nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado de torturadoras; han perseguido con saña a la prensa (véanse los casos de Luis de Vega y Ana Romero); han marchado masivamente por las calles de medio país contra el Partido Popular por considerarlo un nido de fascistas; han mantenido vacía durante meses su embajada en Madrid al tiempo que bloqueaban y causaban trastornos en la frontera de las dos principales posiciones españolas en el norte de África; han protagonizado sistemáticos actos de intimidación en la embajada española de Rabat; se han manifestado de forma grotesca, como el pasado sábado, en la sede del Instituto Cervantes de la capital de Marruecos precisamente para reivindicar la conquista de Ceuta y Melilla. Y así ad infinitum.

Con este currículum de agresiones, con una ´marcha de liberación´ convocada sin fecha contra ceutíes y melillenses, y con una ofensiva genocida en el Sáhara por esclarecer, ¿a qué viene mantener la genuflexión ante el sultán?, ¿qué le debemos?, ¿todo lo explica aquella insinuación de Moratinos según la cual si se torcía la cooperación podíamos tener otro 11-M?, ¿todo tiene su raíz en las filias árabes, mahometanas y alauitas de Zapatero? Y en última instancia, ¿le ha contagiado el genio de León esas pasiones a sus colaboradores?

Los mimos y las caricias dispensadas a nuestro macarra vecino, en efecto, retratan a la guardia pretoriana del inquilino de La Moncloa. ¿Con qué cara puede asegurar el ministro Jauregui que nunca ha sido intención del PSOE condenar lo que los marroquíes han perpetrado en El Aaiún?, ¿le parece poco? ¿Qué quiere decir Elena Valenciano cuando asegura que los socialistas, a diferencia del PP en Perejil, no van a cañonazo limpio (sic) por el mundo? ¿No siente rubor la ministra Jiménez cuando machaca hasta la nausea que lo más relevante es "preservar la interlocución privilegiada", "el respeto mutuo" y "el clima adecuado en las relaciones"? ¿Es un privilegio tener al otro lado del tabique a un maltratador? ¿Hay consideración y buenas formas al otro lado? ¿Se contribuye a enfriar o a calentar el ambiente detrás de la valla?

Es un hecho que la izquierda europea, en ocasiones con el silencio de la derecha, está llevando a cabo sistemáticos ataques contra las tradiciones, los valores y los fundamentos espirituales de Occidente. En esta estrategia ocupa un lugar preliminar el menoscabo y, más frecuentemente, el empuje contra la cultura judeocristiana y la propia religión católica. Aquí Zapatero está a la cabeza. Pero ser víctima de un profundo relativismo moral es una cosa, y entregarse con armas y bagajes a un déspota pendenciero y facineroso es otra.

Mientras llega la respuesta a algunas de las preguntas arriba planteadas, y mientras piensa qué tiene que pasar para que haya reacción a los coscorrones de los musulmanes, que no pida Zapatero más cautela, más prudencia, más mesura y más silencios a los españoles. ¡Basta ya! Tenemos las rodillas demasiado marcadas. Y no es fácil reaccionar de forma pausada o meliflua ante las atrocidades de una dictadura. Ya dijo Hannah Arendt que "describir los campos de concentración nazis sin ira no es ser objetivo, es indultarlos".

www.twitter.com/alfonsomerlos

Descontrol educativo
El Editorial La Razón 9 Diciembre 2010

El informe PISA, que desde el año 2000 mide la calidad educativa de los países pertenecientes a la OCDE, es demoledor con España. Los datos publicados ayer ponen de manifiesto la deplorable mediocridad de la escuela española, que se sitúa a 12 puntos de la media en conocimientos matemáticos, científicos y literarios. Es decir, en todo. A lo largo de esta década, la preparación de los jóvenes españoles ha caído en picado y ni siquiera el maquillaje estadístico aplicado por el Gobierno socialista ha servido para lavar su imagen entre los países desarrollados. Si hace diez años la calificación española alcanzaba los 493 puntos, en 2010 ha bajado a los 481, un retroceso muy por encima de la media de la OCDE.

Al parecer, la causa del bajón radica en el alto porcentaje de alumnos repetidores, que en nuestro país se sitúa en el 36%, uno de los más altos del mundo. Sea como fuere, resulta sarcástico que el Ministerio de Educación hablara ayer de «estabilidad» de la educación española. Efectivamente, no hay nada más estable que algo muerto e inerte. Y lo que muestra este tercer informe PISA es el encefalograma de un cadáver.

Ése es el fruto de una ley, la Logse, que pusieron en marcha los gobiernos socialistas de Felipe González y que recuperó el primer Gobierno de Zapatero por motivos estrictamente ideológicos y partidistas. Aznar impulsó, aunque algo tarde, una ambiciosa reforma que se plasmó en la Ley de Calidad de la Educación, pero que jamás vio la luz debido a la victoria del PSOE en 2004. La conclusión está a la vista de todos y no ofrece dudas: España ha perdido una década no sólo para ascender en el ránking de calidad, sino que además ha bajado hasta situarse a la cola de las naciones desarrolladas.

La gran «aportación» de la era Zapatero a la escuela española es la imposición de una nueva asignatura, Educación para la Ciudadanía, cuyos propósitos de adoctrinamiento, al estilo de la FEN franquista, han suscitado una amplia oposición y objeción de conciencia entre los padres de los alumnos. Los tres ministros de Educación que se han sucedido en los últimos seis años han sido incapaces de liderar una reforma profunda, rigurosa y responsable para devolver a la escuela la calidad y excelencia perdidas.

La hipoteca ideológica, típica de una izquierda que pefiere adoctrinar antes que formar, ha lastrado el consenso básico que necesita España en este terreno. El ministro Gabilondo, que llegó al cargo con la firme voluntad de enderezar un sistema educativo fabricante de mediocridades, se ha desvanecido en discursos diletantes y estériles. Ha fracasado. Tal vez no haya percibido en toda su dimensión lo que la sociedad española se juega en el envite. Ya no se trata de que las agencias o los informes de calificación internacionales nos dejen en ridículo. Lo realmente importante es que en la escuela nos jugamos el futuro de la nación, la formación de las nuevas generaciones y la competitividad de un mercado de trabajo que no tiene otra salida que el valor añadido aportado por el conocimiento. Sin embargo, la realidad que refleja el informe PISA es muy otra: una indigencia educativa que es consecuencia de la estulticia del Gobierno socialista.

La mala educación
Editorial www.gaceta.es 9 Diciembre 2010

La radiografía que sobre los alumnos de 15 años traza PISA es para deprimirse. El nivel de España es menor que el de la media de los 65 países de la OCDE, tanto en comprensión lectora, como en competencia matemática y competencia científica.

A la tormenta perfecta de nuestro presente económico se suma ahora el inquietante futuro educativo, que dibuja el informe PISA. No es que esto no dé ni para una cerveza, como bromeaba Rubalcaba, es que, además, hemos hipotecado el porvenir, al privar a toda una generación del conocimiento y condenarla a la mediocridad.

La radiografía que sobre los alumnos de 15 años traza PISA es para deprimirse. El nivel de España es menor que el de la media de los 65 países de la OCDE, tanto en comprensión lectora, como en competencia matemática y competencia científica. Lo cual evidencia el fracaso del sistema educativo. Aunque, haciendo honor a su estilo, el Gobierno se las apaña para encontrar culpables: la llegada masiva de inmigrantes, ha dicho el secretario de Estado de Educación. Primero son los pérfidos mercados, después los inmigrantes que bajan el nivel... el caso es no afrontar jamás la realidad y asumir los errores de base de un sistema educativo que nos ha llevado al pelotón de los torpes del mundo desarrollado. La prueba es que España tiene uno de los porcentajes más altos de alumnos repetidores de la OCDE. Algo no funciona.

En realidad, no funciona desde hace casi 30 años, cuando, tras la llegada de González al Gobierno, los socialistas impulsaron unas leyes educativas que iban a modernizar la enseñanza, pero que se tradujeron en elevadas dosis de ignorancia para el alumno y desmotivación para el profesor. La Logse, y la LOE sustituyeron la excelencia por la mediocridad, borraron del mapa las palabras mérito y afán de superación y ahondaron en la división de España con la atomización educativa de las autonomías (que el informe PISA refleja con la brecha entre las del norte y las del sur). Todo ello generó el caldo de cultivo para que, ya en el zapaterismo, los Gobiernos socialistas hicieran ingeniería social sustituyendo la enseñanza por el adoctrinamiento. Porque nada hay más manipulable que una sociedad privada de conocimiento y de los resortes culturales y morales que proporciona una educación integral.

Como en materia económica –los paralelismos son inquietantes–, los socialistas han creído que la solución era negar el problema o minimizarlo. Eso explica que bajaran el nivel y regalaran notas, paso de curso y títulos. Pero el contraproducente maquillaje no ha colado ante un tribunal como el del informe PISA y el resultado es que estamos peor que hace 10 años. Nada permite suponer que la tendencia vaya a cambiar. En educación, los daños infligidos a una generación tardan décadas en recuperarse. No va a resultar sencillo corregir la falta de disciplina (el informe revela que los estudiantes no escuchan al profesor) o el analfabetismo funcional o cultural del alumno (PISA muestra la escasa afición a la lectura de los estudiantes).

Joaquín Costa pedía, en la España atrasada y decadente de hace cien años, escuela y despensa. Un siglo después, la fachada de progreso ha resultado ser de cartón piedra, porque ciertos gobernantes han esquilmado la despensa y la escuela hace aguas con un modelo educativo que nos conduce al subdesarrollo a marchas forzadas. No es casualidad que los universitarios españoles sean los que más dificultades tengan para encontrar trabajo.

El suspenso de PISA exigiría un verdadero Pacto de Estado y una autocrítica por parte de los poderes públicos. Pero, ¿qué cabe esperar de un ministro sectario bajo su capa de filosofo socrático o de un todopoderoso vicepresidente que fue uno de los artífices del desaguisado desde sus cargos en Educación?

Bélgica como modelo
FRANCISCO SOSA WAGNER  EL MUNDO  9 Diciembre 2010

BÉLGICA ES un país de extremado interés. Solo el hecho de poder contemplar en sus museos la pintura del Siglo de Oro, al Bosco, a Rubens, a Rembrandt o al deslumbrante -porque las luces de sus cuadros deslumbran- Vermeer, es suficiente para quedar atrapado en sus encantos. La obra de Magritte tiene ya casa propia abierta en Bruselas y el teatro La Monnaie acoge óperas y otros espectáculos musicales bien seleccionados. Y si de Bruselas viajamos a Gante, a Amberes o a Lieja encontramos similares -o incluso mayores- atractivos para los sentidos. ¿Pues qué decir de los grandes del cómic como Hergé y, para los aficionados a la novela policiaca, de un Simenon? Y Bélgica fue además tierra de acogida para quienes huían de los furiosos: para Baudelaire, para Hugo...

Se ganó -tras la Segunda Guerra Mundial- con esfuerzo diplomático y plena legitimidad ser el corazón de Europa. Y el albergue de unas instituciones que, con todos sus defectos, sus pasos adelante y atrás e incluso sus desesperantes desfallecimientos, nos permiten contar ya con varios decenios de paz entre pueblos que se habían atizado de lo lindo a lo largo de la Historia y, ya con especial dedicación y furia destructora, en la primera mitad del siglo XX. Cambiar lanzagranadas por directivas, reglamentos y sentencias no es mal canje.

Otra cosa es Bélgica cuando la contemplamos en su intimidad política e institucional. En este terreno el político belga ha perdido en los últimos tiempos, lisa y llanamente, el sentido de la medida. Su capacidad para producir embrollos se ha desparramado de tal manera que nadie parece ser capaz de poner límite a una inventiva que se está revelando tan fecunda. Se comprenderá que a cualquier observador le produzca alarma abrir un periódico como Le Soir -el más importante de Bruselas- y leer en él un reportaje minucioso acerca de los trozos en que quedaría dividido el país - Valonia (la Wallonie), Flandes, la comunidad germánica, la región de Bruselas- si no se logra resolver la crisis actual y cómo se repartirían las fuentes de riqueza o las instituciones culturales y educativas e incluso qué pasaría con la figura del rey -rey «de los belgas», que no «de Bélgica»-. Porque resulta ser este un escenario que se hace posible a medida que transcurren los meses, lo que se constata hablando con políticos belgas de las más diversas tendencias ideológicas, como es fácil hacer cuando se viven varios días de la semana en el Parlamento europeo.

Desde la proclamación de la independencia en 1830 y la entronización de un príncipe de la casa Sajonia-Coburgo-Gotha, cuna de donde procede el actual monarca Alberto II, el sistema político belga ha conocido cuatro grandes momentos: el bipartidismo entre el año fundacional y 1893; la práctica de un multipartidismo limitado entre 1894 y 1945; el establecimiento de un bipartidismo que podríamos llamar imperfecto entre 1945 y 1965; y un multipartidismo extremo desde esa fecha hasta hoy. Complicado el escenario por la escisión de los partidos nacionales, el desgaste de los mayoritarios y la aparición en la escena política de nuevos protagonistas (verdes, extrema derecha...).

Es lógico que el paisaje político se haya ido transformando a tenor de los cambios institucionales más destacados, entre los que merecen citarse el reconocimiento del sufragio universal masculino, el paso de un sistema electoral mayoritario a otro proporcional (1899), el voto de la mujer (1948), la conversión de un Estado de corte centralista en el actual federal con reformas que empiezan en los años 70 del pasado siglo XX y que continúan en los 80, los 90 y ya ahora, en el siglo XXI, momento en que sigue dando vueltas la noria de la reforma del Estado, de la financiación, de las competencias...

De momento, el actual Estado federal de Bélgica se halla compuesto por seis entidades federadas, tres regiones (la flamenca, la valona y la bruselense) y tres comunidades (de nuevo la flamenca y la valona más la de habla alemana).

Las regiones disponen cada una de ellas de un parlamento del que sale el Gobierno. No tienen poder judicial pero las demarcaciones judiciales han de reflejar la diversidad lingüística del territorio. Las comunidades, con su aparato político y administrativo propio, se ocupan en especial de los asuntos culturales. Por debajo se encuentran las provincias -10- y los municipios que, tras diversos e interesantes procesos de fusión, son hoy 589. La población no llega a los 11 millones de habitantes: unos hombres y unas mujeres que caminan con un peso político a sus espaldas que han de financiar lógicamente, y es ésta una de las causas del endeudamiento público del país.

El hecho de que los límites territoriales de las regiones y las comunidades se superpongan ha originado algunas singularidades. Así, por ejemplo, la germanoparlante está dentro de la francófona. Y el territorio de la región de Bruselas-capital está incluido tanto en la comunidad francesa como en la flamenca. Se diferencia de las otras dos por su bilingüismo oficial: el francés y el flamenco o neerlandés son de uso obligado en todos los servicios públicos (administraciones, hospitales, policía...) aunque, de hecho, el francés es mayoritario en la población. Se compone Bruselas-región de 19 municipios, una atomización que crea problemas innumerables especialmente para la gestión de los servicios municipales y así lo puede verificar a diario cualquier habitante de la ciudad (incluidos los que ostentamos la condición de transeúntes). No es extraño que organizaciones poderosas bruselenses, como la que aglutina a los más relevantes empresarios, defiendan la unificación de este caótico mapa municipal.

Como guinda, existen los municipios con facilidades, que se caracterizan por el unilingüismo de sus servicios internos -la Administración trabaja en una sola lengua- y el bilingüismo externo ya que en las relaciones con el público se pueden emplear las dos lenguas. Tales municipios están diseminados por las distintas fronteras lingüísticas de Bélgica.

Los grandes partidos son, a partir de la reforma federal, representantes de su comunidad lingüística, por lo que hay partidos francófonos y flamencos (más los alemanes citados). No hay pues en Bélgica un solo partido liberal ni socialista, ni verde ni cristiano-demócrata. Una situación óptima para complicar cualquier asunto por liviana que sea su textura.

CON ESTOS mimbres no es extraño que la crisis política se haya convertido en endémica, de suerte que puede decirse que no se apaga sino que se renueva en cuanto salta cualquier chispa conociendo nuevos y emocionantes episodios. Uno bien cercano fue el vivido a partir de junio de 2007, otro es el actual que arranca en abril de este año 2010, cuando los enfrentamientos entre francófonos y flamencos por cuestiones lingüísticas relacionadas con la organización judicial y con la circunscripción electoral de Bruselas-Halle-Vilvoorde han desembocado en nuevas elecciones -pasado mes de junio- que han contribuido a enredar hasta extremos pavorosos el panorama, preludio de un magno incendio que afecta al corazón mismo de las instituciones políticas y administrativas.

El caso de la circunscripción electoral que acabo de citar, la de Bruselas-Halle-Vilvoorde, es bien significativo y un ejemplo único pues está a caballo entre dos regiones. Hay en ella 35 municipios flamencos situados alrededor de la capital belga. Pues bien, en ella los habitantes francófonos pueden votar por candidaturas francófonas, lo que no ocurre en ninguna otra parte de Flandes. Los partidos flamencos consideran que esta anomalía atenta contra el unilingüismo de la región de Flandes y además les discrimina al beneficiar a los partidos francófonos que pueden adicionar los votos obtenidos en el distrito de Halle-Vilvoorde a los procedentes de Bruselas. Este distrito electoral se ha convertido por todo ello en un casus belli, origen de la actual crisis política.

A todo ello hay que añadir la polémica de la financiación de las regiones pues, como es frecuente, los ricos se resisten a pagar a los pobres. Sobre ella se discute en estos momentos con tan buenos argumentos como perversas maneras. Y en medio está Bruselas que, con tales querellas, padece un acusado déficit que se hace bien visible en la escasa calidad de muchos de sus servicios públicos.

Explicado este laberinto, pongamos un corolario hispano: a los partidos nacionalistas que pueblan el paisaje español (gallegos, vascos o catalanes), es decir, esos con los que han pactado, pactan y pactarán -sin especiales escrúpulos- los dos partidos mayoritarios, les hemos oído en muchas ocasiones citar, como modelo de organización política para la España plural, el ejemplo belga. No es extraño que, ante tal referencia, un sudor frío se apodere de las entretelas de las personas sensatas. Pero así es y así nos va.

(Francisco Sosa Wagner es catedrático y eurodiputado por UPyD. Su último libro es Juristas en la Segunda República [Marcial Pons, 2009])


NACE EN CATALUÑA CON PROYECCIÓN A TODA ESPAÑA
Pablo Barranco liderará un nueva formación política de próxima aparición
 Minuto Digital 9 Diciembre 2010

Será en tres o cuatro semanas: los catalanes están a punto de ser testigos de la aparición de una nueva fuerza política. Según ha podido saber MinutoDigital, Pablo Barranco, antiguo secretario general de PxC, liderará un nuevo proyecto político identitario “de carácter nacional”. Con presencia en toda España, dará sus primeros pasos en las próximas elecciones municipales de Cataluña y algunas capitales de provincia españolas, afianzando el carácter municipalista de la formación.

Un robusto equipo de colaboradores ya tendrían ultimado el programa del nuevo proyecto político y la estrategia a seguir durante los primeros meses de vida del partido. Personas cercanas a la nueva formación confirman que el nuevo proyecto “crecerá apoyado en la honestidad, en la claridad de ideas que se transmitirán a los ciudadanos y en una forma diferente de hacer política alejada de caudillismos estériles que hipotecan la acción política”.

La formación tendría ya redactados los documentos programàticos básicos sobre los que pivotará su programa electoral de cara a las elecciones municipales: “Habrá una denuncia clara de la inmigración descontrolada, de la inseguridad ciudadana y del avance islámico, sin olvidar otros temas que están preocupando a los ciudadanos en momentos de crisis como los que vivimos”.

Todo parece indicar que el nuevo partido buscará formas de desarrollo político ya experimentadas con éxito en Europa. Según afirman las mismas fuentes “la UDC suiza es un referente por su inteligentísima foma de crear nuevos espacios políticos desde posiciones identitarias y absolutamente democráticas”. Esta referencia no es baladí: Pablo Barranco, un joven empresario catalán de éxito que domina perfectamente seis idiomas, mantiene, gracias a su amistad personal con Ueli Maurer, excelentes relaciones con la UDC, impulsora de referendos contra las mezquitas y a favor de la expulsión de delincuentes inmigrantes de Suiza.

El liderazgo que ejercerá Barranco en el nuevo partido vendrá apoyado por un nutrido grupo de ciudadanos que, en su mayoría, ya habrían tenido puestos de responsabilidad política anterior.

El proximo día 20 se celebrará en Barcelona, en un conocido y céntrico hotel, lo que será el Congreso Constituyente de la formación.

La pusilanimidad alienta nuevas provocaciones
EDITORIAL Libertad Digital 9 Diciembre 2010

Se atribuye a Lenin la máxima de "pincha y si notas blando, sigue profundizando". Esta es, en cualquier caso, la pauta del régimen marroquí, ante la pasividad y condescendencia que nuestro Gobierno brinda a cada una de sus provocaciones. La última ha sido la que ha protagonizado un grupo de marroquíes, encabezado por el alcalde de la localidad de Beni Enzar, el también senador Yahyia Yahyia, y el regidor de Beni-Chicar Mohamed Aurag, que han intentado apoderarse de dos manantiales que abastecen a la ciudad autónoma de Melilla como forma de protesta por que el parlamento español condenara la violación marroquí de los derechos humanos en el Sahara. Se trata de las fuentes de Trara y Yasinen, que surten de agua del Monte Gurugú a la ciudad autónoma desde hace por lo menos medio siglo, en tiempos del Protectorado español. Aunque los bravucones mandatarios marroquíes no consiguieran su propósito de cortar un suministro tan esencial gracias a que los guardas españoles que vigilan las citadas fuentes no se marcharan nunca de allí, es bochornoso que nuestro Gobierno no haya elevado la menor queja ante unas amenazas como las proferidas por estos cargos públicos de Marruecos.

La pasividad española ante esta nueva provocación marroquí es aun más deplorable cuando esta última se suma a las que grupos marroquíes han venido haciendo desde hace unos días al convocar una marcha "por la liberación" de Melilla para este sábado o la reciente declaración del propio parlamento marroquí instando a su Gobierno a que exija la soberanía de Ceuta y Melilla.

Naturalmente, ante es último incidente, no exigimos al nuestro que mate moscas a cañonazos, pero sí, desde luego, que impida que estas se conviertan en halcones animados a llevar las cosas a más por falta de una respuesta mínimamente firme por nuestra parte. Precisamente para evitar males mayores, el Gobierno español debería no sólo hacer una protesta pública sino incrementar las dotaciones policiales, incluso militares, en una zona donde las tensiones pueden ir a más en los próximos días.

En cualquier caso, lo que es evidente es que la indigna renuencia del Ejecutivo español a condenar actos tan execrables como los perpetrados por Marruecos hace escasas semanas en el Sahara no se borra con la tibia y tardía condena que finalmente tuvo que suscribir el PSOE para no quedarse solo en el Congreso. Y, desde luego, esa pusilanimidad, como ha quedado por enésima vez en evidencia, lejos de aplacar las provocaciones de Rabat, no hace otra cosa que alentarlas. Esperemos que el Gobierno español no prosiga haciendo el avestruz con Marruecos ni espere a reaccionar, tal y como es su costumbre, a que el problema se haya hecho tan grande que difícilmente tenga solución.

Marruecos, un tigre de papel
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital

¿De verdad Marruecos es tan temible como los miembros del lobby promarroquí nos lo pintan? Puesto que prosiguen las provocaciones marroquíes, que incumplen varios tratados internacionales, os dejo una columna que he publicado sobre este asunto.

Los papeles difundidos por Wikileaks han llenado de asombro a quienes satisfacen sus necesidades culturales con los debates de La Noria: ¡los diplomáticos de Estados Unidos envían informes a su Ministerio! Parece que los redactores de El País, así como muchos periodistas y tertulianos más, desconocen que, entre las fuentes de investigación de los historiadores, destacan las correspondencias que mantenían los embajadores de Venecia, del Papa y de los reyes de España con sus señores.

Junto con el torrente de datos y cotilleos intrascendentes, flotan, como en una riada, verdaderas joyas, por cuyo rescate merece la pena mojarse. Un amigo, que es seguramente uno de los mayores expertos en el asunto del Sáhara Occidental, me ha llamado la atención sobre los informes escritos por los diplomáticos destinados en Marruecos.

Cada vez que se produce una crisis con Marruecos, como la que estamos atravesando desde el ataque de los ocupantes marroquíes al campamento levantado por los saharauis en las cercanías de El Aaiún, los amigos de Marruecos y los que se las dan de conocedores del mundo militar nos advierten de la amenaza que suponen las Fuerzas Armadas Reales y el terrorismo islamista; otros, más sutiles, incluso pontifican sobre la teoría del colchón de intereses y las ochocientas empresas españolas establecidas . "Sí, el sultán es un dictador, pero es un dictador que nos conviene", es su conclusión. Los documentos del Departamento de Estado de EEUU nos muestran un paisaje muy distinto.

En agosto de 2008, el embajador en Marruecos envió un informe de nueve folios sobre las Fuerzas Armadas Reales. Sus conclusiones, así como las de sus consejeros de Defensa y de Seguridad fueron las siguientes: poco operativas, corruptas y controladas por el rey, ya que perpetraron dos golpes de Estado contra su padre. Los diplomáticos también transmitieron el rumor de que el general Benanni, inspector general del Ejército y comandante en jefe del sector sur, se aprovechaba de su posición para apropiarse de dinero de los contratos militares y que, además, poseía una gran porción de las pesquerías en el Sáhara Occidental (cuya explotación por Marruecos la ONU considera ilegal). El verdadero riesgo para el trono no proviene del desencanto que causaría en el pueblo marroquí el abandono del Sáhara, sino del propio Ejército, que es la única administración del país y donde se producen brotes de integrismo, hasta el punto de que se han suprimido las mezquitas en los cuarteles.

Las FAR marroquíes, por tanto, parecen más próximas en capacidad combativa a las argentinas que desencadenaron la guerra de las Malvinas en 1982. La incompetencia de los mandos argentinos llegó a tal punto que la armada no minó el estrecho que separaba las dos islas.

Por otro lado, los diplomáticos estadounidenses no conceden ningún crédito a las proclamas marroquíes de que el Frente Polisario y los saharauis puedan ser captados por el huracán islamista y dedicarse a poner bombas. Recientemente, el corresponsal de ABC en Washington consiguió unas declaraciones del coordinador del Departamento de Estado para la lucha contra el terrorismo, Daniel Benjamin, en las que segura que su Gobierno no ha encontrado indicios de que los terroristas de Al Qaeda del Magreb Islámico se estén estableciendo en el territorio del Sáhara Occidental no controlado por Marruecos.

En el cable de agosto de 2008 ya citado, la embajada también había comunicado que esa amenaza a la que recurría Rabat era un espantajo:

The POLISARIO has generally refrained from classic terrorist bombings, etc. Although the specter is sometimes raised, there is no indication of any Salafist/Al Qaeda activity among the indigenous Sahrawi population.

Traducimos la parte más importante: "no hay ningún indicio de actividad salafista o de Al Qaeda entre la población saharaui".

Merece la pena recordar que, mientras no hay saharauis implicados en atentados islamistas, por el contrario hay marroquíes en casi todo gran acto terrorista de carácter islámico e incluso pequeño, como el asesinato del cineasta holandés Theo van Gogh.

Marruecos es un tigre, pero de papel. De hacer la papiroflexia se encargan sus amigos en España. Y dada la corrupción inmensa que reina en el vecino del sur, suponemos que sus servicios no son gratis.

CODA: Más revelaciones de los documentos secretos norteamericanos: 1) el Estado creado por el Frente Polisario es un gobierno abierto y tolerante; 2) el Frente Polisario, lejos de ser un Estado fallido garantiza bien la seguridad en el Sahara Occidental bajo su control; 3) El Frente Polisario no sólo no está implicado en "tráficos" con terroristas sino que los persigue; 4) El Frente Polisario no sólo NO es un aliado de los islamistas, como pretende la propaganda marroquí, sino que éstos lo consideran como enemigo a batir porque ha creado una sociedad tolerante.

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28-N
La rebelión de los nacional-"socialistas"
Clemente Polo Libertad Digital 9 Diciembre 2010

El estrepitoso fracaso cosechado por el president Montilla y el Partit dels Socialistas de Catalunya (PSC) en las elecciones del 28N –228.542 votos menos que en 2006– ha desencadenado, además de la renuncia del primero a liderar su grupo parlamentario, una oleada de reacciones en el seno del partido. Por lo miopes, llaman especialmente la atención las interpretaciones del Sr. Castells, el todavía consejero de Economía cuya falta de coraje quedó patente al no afrontar el veredicto de las urnas sobre su gestión de la crisis, y del Sr. Maragall, consejero de Educación. Ambos avanzan la peregrina idea de que ha sido la excesiva sumisión del PSC al PSOE la causa principal del desaguisado electoral y proponen para evitar el hundimiento del Titanic un tratamiento de choque consistente en pasar de lo que podríamos denominar nacional–"socialismo" de la era Montilla al nacional–"socialismo" de una nueva era liderada por estos dos consejeros y otros distinguidos miembros del PSC, entre los que figuran las consejeras Tura y Geli y el ex consejero Mascarell, el mismo que hace ya algunos meses declaró que "los voluntariosos federalistas... tenemos que desplazarnos hacia la opción de la independencia".

Al entender de estos nacionalistas hipertrofiados, "socialistas" del terruño y aguerridos defensores de los derechos de los territorios, para devolver al PSC su perdida pujanza, el partido tiene que defender con más ardor e independencia los intereses de Cataluña, constituyendo con ese fin un grupo parlamentario propio en el Congreso que condicione las políticas del PSOE. Resulta cuando menos paradójico que los mismos consejeros del PSC cuyas actitudes y políticas –muy cercanas a las de sus socios de gobierno de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC)– han conformado la agenda de Montilla y propiciado los continuos enfrentamientos del Gobierno catalán con los Gobiernos de Rodríguez Zapatero pretendan eludir ahora su enorme responsabilidad en la debacle electoral y achacarla al seguidismo de Montilla.

A finales de 2006, el Gobierno español aprobó el Real Decreto (1513/2006, de 7 de diciembre) de enseñanzas mínimas que imponía la obligatoriedad de dedicar aproximadamente tres horas semanales a la enseñanza de la lengua y literatura castellana en los ciclos de la enseñanza primaria en todo el territorio del Estado. Pues bien, el Sr. Maragall declaró unilateralmente una moratoria para impedir su aplicación en Cataluña durante el curso 2007-08, aduciendo como excusa la dificultad de adaptar los proyectos docentes de los centros a la normativa estatal; y la prorrogó en el curso 2008-09. Entretanto, el consejero se puso manos a la obra para tramitar con celeridad una Ley de Educación de Cataluña (LEC 12/2009) con el fin de desactivar el Real Decreto y proporcionar impunidad a los centros que incumplieran la normativa estatal. Montilla avaló (si no impulsó) las iniciativas del Sr. Maragall y a día de hoy los niños catalanes no tienen garantizada la enseñanza de lengua y literatura castellana ni siquiera durante tres horas a la semana. Esta es la forma generosa de los nacionalistas catalanes de entender las relaciones entre "las instituciones de la nación catalana" y "los pueblos de España en un marco de libre solidaridad".

El Sr. Castells protagonizó también un duro enfrentamiento con el gobierno de Rodríguez Zapatero que se saldó con la salida del gobierno del Sr. Solbes, vicepresidente y ministro de Economía, el 7 abril de 2009. No hace falta decir que Solbes resistió durante tres años todas las presiones del PSC y se opuso a negociar bilateralmente un nuevo modelo de financiación autonómica que proporcionara al gobierno catalán una financiación privilegiada. La salida de Solbes del gobierno desatascó las negociaciones y apenas tres meses después, el 9 de julio, se filtraba a bombo y platillo la consecución de un acuerdo entre su sustituta, la Sra. Salgado, y el Sr. Castells, que satisfacía plenamente las demandas de Castells y del Sr. Puigcercós, líder de ERC. Salgado trasladó el texto acordado con Castells y Puigcercós el 12 de julio al resto de comunidades autónomas y éste fue finalmente aprobado en el Consejo de Política Fiscal y Financiera dos días después, con la abstención de las comunidades gobernadas por el PP. También en este caso, Montilla asumió las tensiones sin cuento que el asunto provocó entre los gobiernos catalán y español desde la aprobación del Estatut hasta la consecución del acuerdo.

Como acabamos de ver, si de seguidismo se puede acusar a Montilla, es de haber seguido y avalado las políticas de Maragall y Castell. ¿Qué ha cambiado desde entonces para que ahora se desmarquen del moribundo Montilla? El Sr. Castells "no entiende, por ejemplo, cómo después de la sentencia del Constitucional sobre el Estatut, no hay una reacción de los diputados del PSC en Madrid". No me sorprende nada que se exprese en estos términos el Sr. Castells que encuentra, en cambio, normal que esos mismos "diputados del PSC en Madrid" –y el resto de los diputados del PSOE– no reaccionen cuando el Gobierno catalán incumple reiteradamente el Real Decreto de enseñanzas mínimas durante varios años. El ejemplo del Estatut ilustra las dos varas de medir de los nacional–"socialistas" del PSC: el Gobierno catalán puede llevar (y lleva) ante el Constitucional todas las normas que considera invaden sus competencias, pero cuando otros partidos, Gobiernos de comunidades autónomas, Gobierno de España, etc., hacen lo propio, se rasgan las vestiduras. Conviene, además, recordar que Montilla ha mantenido sobre este asunto posiciones tan radicales como las de sus consejeros más nacionalistas: cuestionó una y otra vez la capacidad del Constitucional para ver los recursos presentados contra el Estatut; promovió una intensa campaña dirigida a deslegitimar a los miembros del Tribunal; les instó a declararse incompetentes; y, finalmente, aceptó ir a la picota y encabezar la marcha del pasado 10 de julio convocada por una organización independentista para reclamar el derecho a la secesión, camuflado bajo de la expresión "derecho a decidir".

A los distinguidos representantes de la corriente nacional–"socialista" del PSC, cuyo lenguaje y objetivos de "país" resultan indistinguibles del egoísmo tribal y xenófobo que fluye por las venas de Convergencia Democrática de Catalunya y ERC, sólo cabe pedirles que no pierdan un minuto más haciendo amagos y aspavientos, y refunden de una vez el PSC para independizarlo plenamente del PSOE. Somos muchos los ciudadanos que saltaremos de alegría si lo hacen, y aguardaremos ansiosos el momento de comprobar el respaldo con que cuentan en las urnas.
Clemente Polo es catedrático de Fundamentos del Análisis Económico en la Universidad Autónoma de Barcelona. Escribe regularmente en su blog.

La hora de Catalunya
Después del anuncio de retirada de Montilla, «Zapatero debería saber que la democracia interna es el único cauce para abordar una crisis desde el pluralismo. No es lo suyo. Más a favor de la hegemonía nacionalista en Catalunya»
ANTONIO ELORZA El Correo  9 Diciembre 2010

CATEDRÁTICO DE PENSAMIENTO POLÍTICO UNIVERSIDAD COMPLUTENSE

En contra de lo que parecían presagiar las grandes manifestaciones contra la sentencia del Constitucional, las elecciones del día 28 se desarrollaron a partir de un debate político plenamente normal donde fueron sometidas a juicio las actuaciones pasadas, tanto del tripartito como de la oposición, no despuntó en el horizonte el salto a la independencia, salvo para el grupo minoritario de Laporta, y el buen juicio de los catalanes les llevó incluso a incrementar la participación, lo que significa que les importaba ante todo la fórmula de gobierno que había de administrarles en los próximos cuatro años. Todo ello, lógicamente, en el marco de una acentuación del sesgo catalanista en el mapa político resultante del voto.

Para CiU llegó el momento de superar las frustraciones producidas por dos consultas electorales donde, a pesar de contar con el mayor número de escaños, hubo de conformarse con permanecer al margen del gobierno. Sin duda ha sido premiada por su capacidad para hacer política desde una oposición incómoda, mucho menos estridente que el PNV en un caso comparable, tanto a la hora de colaborar sin recompensa con Zapatero para sacar adelante el Estatut como por la excelente labor parlamentaria desarrollada en el Congreso, con Duran i Lleida como portavoz. Frente a los vaivenes socialistas y al radicalismo inseguro de Esquerra, Artur Mas acertó, no sin una sobrecarga de engolamiento, a cabalgar la ola de la presión catalanista frente al Constitucional, preservando el pragmatismo tradicional en su partido. Independentista a título personal, se atiene a la prioridad habitual en su grupo: maximizar los logros en el terreno de los intereses económicos, con el privilegio supremo, el Concierto Económico a la vasca, por norte.

El presidente Zapatero y, en su seguimiento -y en el de Pasqual Maragall- el PSC, han recibido la recompensa merecida por el papel de aprendices de brujo que conscientemente asumieron desde 2003. La jugada parecía fácil, y además descansaba sobre la utopía maragalliana del catalanismo al tiempo arcaizante (recuerdo de la Corona de Aragón) y modernizador (Catalunya en Europa). Al tomar la bandera de una reforma sustancial del Estatuto en nombre de la nación catalana, resultaba posible soñar con una nueva forma de hegemonía en manos del PSC. Sólo que una vez lanzado el proceso, e iniciada la puja entre los grupos catalanes, se alzaba el obstáculo de la Constitución, cosa que al curioso jurista que es Zapatero le preocupaba poco, pero que primero estuvo a punto de dar al traste con la elaboración del texto y luego con su supervivencia tras el recurso del PP. Resulta asombroso que en todos estos años Zapatero y sus asesores se mostraran incapaces de emitir un solo juicio razonado o de aportar algo constructivo al debate sobre la nueva norma reguladora de la autonomía. Cabe pensar que en cambio bajo cuerda, en la larga discusión sobre el recurso, se movieron tanto como los documentos Wikileaks muestran para otras cuestiones. En la esfera de las ideas, con insistir en que el nuevo Estatuto era constitucional, bastaba y sobraba. Luego hubo que apuntarse a la cabecera del movimiento masivo de rechazo a la sentencia impulsado desde los partidos nacionalistas y por la prensa barcelonesa, para finalmente, en la campaña, recuperar el sentido de Estado, siempre por razones de marketing político ante la anunciada derrota. En tales circunstancias, más que la pérdida de votos y de escaños, ha sido la credibilidad del PSC lo puesto en entredicho por toda la secuencia anterior.

Lo sucedido es una llamada de atención sobre el coste a medio plazo de un estilo de elaboración política atento sólo a resolver las dificultades inmediatas, que se proyecta sobre otros planos de actuación gubernamentales. Así, los documentos del Departamento de Estado arrojan nueva luz sobre un personaje clave en la persecución de Garzón, el fiscal Zaragoza, no porque éste deseara procesarle como Manos Limpias y Varela, sino porque, de acuerdo con la postura adoptada por Zapatero por los mismos días del otoño de 2008, había que frenar a toda costa su pretensión de aclarar para siempre el significado genocida del franquismo. Zaragoza respondía a tal exigencia, dada su contrastada disponibilidad para asumir relaciones peligrosas favorecidas por instancias superiores -la impresentable con la Embajada de EE UU sobre el 'caso Guantánamo' frente a Garzón- y su visión abiertamente desfavorable del juez hoy encausado. Había que atender a las víctimas y olvidar a los verdugos, explicó Zapatero en el Congreso. El recurso de Zaragoza respondió a esa propuesta, de forma tan agresiva que sentó las bases de la posterior ofensiva ultra de Manos Limpias. Nueva jugada del aprendiz de brujo.

Los documentos 'hackerizados' prueban además la vocación del presidente hacia el doble juego, ostensible en los temas relacionados con la violación de derechos humanos por Washington. En la misma línea, el discurso oficial hablará de fidelidad a las resoluciones internacionales, e incluso de simpatía por los saharauis, cuando en la práctica se ha optado a fondo por el reverencialismo, con la vana esperanza de obtener benevolencia, cuando día a día Mohamed VI se sirve de la presión sobre España como instrumento de afirmación nacionalista. De ahí el regreso de Moratinos, 'la voz de su amo', ante los atisbos de cambio apuntados por Trinidad Jiménez. Jugamos como perdedores.

Y para conjurar tensiones, hacia el interior, autocracia. Montilla dimite, pero sin duda por disposición superior, rehúye el Congreso extraordinario y delega la dirección en dos fieles, Nadal e Iceta. Resultado: ya salen los primeros brotes de disidencia (Castells). Zapatero debería saber que la democracia interna es el único cauce para abordar una crisis desde el pluralismo. No es lo suyo. Más a favor de la hegemonía nacionalista en Catalunya.

La ciudad de la locura
La Ciudad de la Cultura, presupuestada en 108 millones de euros, ronda hoy un gasto de 500
PEPA ANTÓN ABC Galicia 9 Diciembre 2010

NÚÑEZ Feijó afirmó en mayo de 2009: «A cidade da cultura e a réplica do seculo XXl da catedral de Santiago». Todo un cierre de filas hiperbólico a la política de su señor don Manuel. Pero, ¿a quién le va a importar, afianzado en el poder, aquella dulce milonga de renovar al PP?

La Ciudad de la Cultura, presupuestada en 108 millones de euros, ronda hoy un gasto de 500 millones de euros. En la Comunidad que tiene el triste honor de encabezar el ranking de las pensiones más bajas de toda la nación. 443.927 gallegos perciben una pensión de jubilación de 653,49 euros, 128 euros menos que la pensión media estatal. Descuenten la proporción en pensiones tales como la de viudedad (572,53 euros al mes), incapacidad permanente (851,33 euros) u orfandad (350,83) y díganme, por favor, si tenemos derecho los españoles a que se nos tome el pelo permanentemente y se dilapide en estas orgías de gasto descabellado el tan necesario dinero de nuestros impuestos.

Y eso que hoy no voy a centrarme en los sueldos de Leire ni Cospedal, y solo voy a apuntar que mientras la pensión de jubilación máxima en España ronda los 32.000 euros al año, nuestras cabezas políticas tienen pensiones vitalicias de 74.000 euros, también al año, compatibles con otros sueldos de la administración o con otras actividades económicas. Del mismo modo que diputados y senadores con siete años en el escaño podrán optar a la pensión máxima de 32.000 euros año, frente a los treinta y cinco exigidos al resto de los españoles, y que las retenciones de sus señorías son solo del 5%. ¿Sabe que usted les paga las multas que Tráfico les impone? ¿Y que se pagan con recargo? ¿Y que Zapatero es el único presidente de la Unión Europea que carga sus gastos de vacaciones a los Presupuestos Generales del Estado? ¿Y que sesenta congresistas pidieron irse a Canarias para estudiar el cultivo del plátano? ¿Y que los sueldos de los políticos electos nos cuestan a los ciudadanos 720 millones de euros al año, más que el presupuesto anual de toda la red ferroviaria? ¿Y que los ex ministros mantienen durante dos años una pensión por cese de 58.000 euros anuales, cifra seis veces superior a la pensión media española? Y aún queda por saber tanto...

Multipliquemos el gasto y echémonos a temblar. Diecisiete autonomías, parlamentos y gobiernos, asesores, televisiones autonómicas, chiringuitos con forma de fundaciones... Y la gestora del Gaias, de esa ciudad sinónimo de demencia, se gasta 429.748 euros, 71 millones de pesetas, en muebles de biblioteca. ¡Vendan ya San Caetano y arriando su bandera, múdense al Monte Gaiás, financiando esa locura con tal suculenta venta y empiecen a gobernar con cabeza y con vergüenza!

Los proetarras instan a la “conversión a la grafía euskérica” de los apellidos españoles
Utilizan fondos públicos para informar e iniciar los trámites. Los nacidos después del año 1977 pueden realizar el cambio con una simple asistencia al juzgado
E. Morales. www.gaceta.es 9 Diciembre 2010

Los ediles Acción Nacionalista Vasca (ANV) han abierto un nuevo frente en su intento de acabar con todo lo que suene español en la comunidad autónoma vasca.

A las subvenciones y ayudas partidarias al euskera y a la prohibición de rotular o etiquetar en castellano –medidas que penalizan fundamentalmente a las empresarios castellanohablantes– se une ahora una campaña con el objetivo de que los ciudadanos empadronados en el País Vasco cambien sus apellidos a la “grafía euskérica”.

A esta singular iniciativa de los ediles proetarras se han unido otros municipios con alcalde del Partido Nacionalista Vasco (PNV), como Elgoibar, y consistorios gobernados por ediles independientes, como el de Echevarri, que desde principios de los noventa dirige la agrupación La Voz del Pueblo.

A través de cartas, campañas institucionales y en las web oficiales de los consistorios se insta a los empadronados a inscribir sus nombres y apellidos en euskera.

Algunos, como el de Anoeta, de apenas 2.000 habitantes, cuelgan en su portal oficial un llamativo díptico propagandístico en el que aparece la imagen de un pájaro de nombre Kuku Choricavi Eguzquiza, que cambia sus apellidos en el Documento Nacional de Identidad por Txorikabi Eguzkitza.

Los trámites, aseguran en sus hojas informativas los responsables de ayuntamientos guipuzcoanos gobernados por ANV, como el Escoriaza o Vergara, son muy sencillos: un empadronado nacido después de 1977 puede hacer el cambio con una simple visita al juzgado.

De esta forma, los García, un apellido que tienen 25 de cada mil residentes en el País Vasco y 30 de cada mil españoles, pasaría en unos minutos a ser Gartzia.

Mientras, el González, segundo apellido mayoritario en Álava, sólo puede ser cambiado –de momento– cuando es compuesto. Así González Chávarri o González de Vicuña pasarían a ser González Txabarri y González Bikuñako.

En la página web del Ayuntamiento de Escoriaza, una localidad guipuzcoana de más de 4.000 habitantes gobernada por Pedro Lasagabaster Armendáriz, de ANV, se insta a los Aguiriano, Arregui, Cortazar, Eceiza, Esquibel, Iregui, Ochoa-aizpurua, Oyanguren, Pagalday, Urivecheverria o Viteri (apellidos mayoritarios en la localidad) a cambiarlos por su grafía euskera.

Todos los ayuntamientos que participan en la campaña remiten a la Real Academia Vasca para conocer cuáles son los apellidos susceptibles de modificación –los implantados en la comunidad autónoma– y por cuál se pueden cambiar. La lista, aseguran, será ampliada progresivamente.
Caos registral

Además de la intencionalidad política y separatista de la iniciativa, las consecuencias inmediatas de la conversión pueden ser devastadoras e incluso provocar un caos registral de primera magnitud.

La campaña de ANV ya ha conseguido captar a los más próximos a la formación proeterra y ya son varios miles los que en los últimos meses han optado por la grafía en euskera. La decisión ha llevado a que muchos padres no tengan el mismo apellido que sus hijos en el DNI y que hayan sido necesarios cambios en miles de registros judiciales, administrativos y bancarios.
Obsesión de ANV

La obsesión por el euskera de los nacionalistas proetarras provoca que cada año un 30% del presupuesto de los ayuntamientos que gobiernan se destine a cursillos específicos en esa lengua, a los que no pueden acceder el resto de los ciudadanos, y al pago de los viajes de familiares de etarras a las cárceles. Es el caso de Lezo o Elorrio, que destinó en 2010 un total de 47.000 euros a ese fin.

Las familias de los etarras pueden obtener, en el mejor de los casos, hasta 700 euros mensuales para los traslados a cárceles.

Otras cuantiosas partidas van destinadas a lo que los nacionalistas consideran causas justas: Palestina, Nicaragua, Sáhara o Cuba.

VALENCIA PROTESTA POR LAS SUBVENCIONES CATALANAS
Carod da cuatro millones a un colegio en Francia mientras en Barcelona estudian en barracones
@Antonio Fernández. Barcelona. El Confidencial 9 Diciembre 2010

Durante la última semana de noviembre, madres y padres de media docena de escuelas públicas de Barcelona iniciaron un movimiento organizativo para exigir instalaciones adecuadas para sus hijos. Dos de estos colegios, Mediterrània y Fluvià, llevan cuatro cursos acogiendo a los estudiantes en barracones provisionales porque las obras de acondicionamiento no acaban de realizarse. Las protestas de los padres se han encontrado siempre con la insalvable barrera burocrática y la temida disculpa de que “no hay dinero”. La empresa pública Gisa, que depende de la Generalitat de Cataluña, ha de financiar las obras, pero ni siquiera las ha adjudicado y en el Ayuntamiento no saben cuándo podrán comenzar, pese a que tienen el terreno a punto.

Sin embargo, la disculpa monetaria no es del todo cierta. Paralelamente a la movilización de los padres, el departamento de Vicepresidencia de la Generalitat, que encabeza el republicano Josep Lluís Carod-Rovira, hacía públicas las subvenciones de su consejería durante los nueve primeros meses de este año. Y ahí saltó la sorpresa: la principal partida, como casi siempre desde que Carod tiene poder y mando, fue a parar a La Bressola, una escuela de Perpignan, en Francia. La Associació d’Amics de la Bressola se embolsó nada menos que 594.510 euros en el 2010. Su mejor amigo, por supuesto, parece ser el vicepresidente catalán, que en estos años lleva enterrados en este proyecto varios millones de euros: en el 2007, le concedió 2,6 millones de una tacada para la amortización del crédito con el que construía su principal centro; en el 2008, le regaló 625.800 euros; en el 2009, otra cantidad igual; y, en este año, casi 600.000 euros. A cambio, tuvo el privilegio de desplazarse hasta el país vecino un mes de agosto para poner la primera piedra de la sede y, más tarde, volvió para inaugurarla. Mientras tanto, un gran mural que los 160 alumnos de la escuela Mediterrània han pintado en la Barceloneta recoge los desesperados lamentos de los pequeños: “Que el nuevo colegio esté construido el año que viene”, escribió uno de ellos hace escasos días. Desde el Consorcio de Educación de Barcelona, se dice que no tienen dinero. Desde Vicepresidencia, los euros se envían a Francia.

La manga ancha de Carod es selectiva. Lo suyo son los deportes minoritarios, la expansión de la cultura a todo el territorio de los Països Catalans (es decir, Valencia, Baleares, sur de Francia, Andorra, Franja con Aragón y el Alguer), la internacionalización de la lengua (en realidad, Vicepresidencia tiene entre sus cometidos las subvenciones fuera de Cataluña y las de las entidades catalanas que se proyectan hacia el exterior) y el amiguismo. Por algo, la Plataforma Sobirania i Progrés ha recibido este año 40.000 euros por un concepto tan etéreo como Soberanía contra la crisis. Esta plataforma fue creada por dirigentes de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), entre ellos el eurodiputado Oriol Junqueras, la diputada Maria Mercè Roca, el actor Joel Joan, el catedrático Héctor López Bofill, Elisenda Paluzie, el empresario Xavier Vinyals o Miquel Strubell. Este último huyó recientemente hacia Solidaritat Catalana, el partido de Joan Laporta, y fue elegido diputado por Gerona en las últimas autonómicas.

Sobirania i Progrés se ha embolsado casi 350.000 euros en los últimos años: en 2007, se llevó 125.000 euros de Vicepresidencia por su “plan de acción”. En 2008, Cultura le concedió 120.000 euros para el documental Catalonia is different y Vicepresidencia otros 50.000 para el “plan de crecimiento de la red territorial”. Y en el 2009, recibió 50.000 euros por las jornadas ¿Sabías que...? y 4.000 euros más para la financiación “de los gastos derivados del proyecto Lengua y ciudadanía: el catalán como vehículo de integración”.

El amigo valenciano
Otro amigo beneficiado es el editor valenciano Eliseu Climent, factotum de Acció Cultural del País Valencià (ACPV) y dueño de la revista El Temps, donde trabajan su mujer y sus dos hijos. La asociación de Climent recibió en el 2010 un total de 295.000 euros para la “organización de las actividades relacionadas con la promoción del patrimonio cultural, artístico y natural del País Valenciano (sic) para el año 2010”. Un curioso eufemismo, ya que hasta este año siempre se le había subvencionado para la difusión de la cultura y la lengua catalanas.

Climent comenzó con buen pie en el año 2004, cuando recibió de la consejería de Educación de la Generalitat (entonces en manos de ERC) 120.000 euros para ACPV, pero al mismo tiempo firmó un convenio por el que el Gobierno de Pasqual Maragall se comprometía a pagarle 1.465.000 euros en varios años. De esa cifra, 480.000 euros se los ingresaron en sus cuentas el mismo año. Por si fuera poco, su semanario El Temps recibió otros 305.000 euros para fomentar la lengua y la cultura catalanas y el Casal Jaume I de Fraga (Huesca), que Climent controla, se embolsó paralelamente 16.200 euros por el mismo concepto. En el año 2005, en diferentes subvenciones, Climent recibió 200.000 euros. En 2006, un total de 151.200 euros de Vicepresidencia, más 23.000 euros del departamento de Bienestar y Familia, también de ERC, por un concepto tan vago como “extraordinarias secretaría general”. Y en 2007, Presidencia de la Generalitat le dio 130.000 euros para ACPV, 430.000 euros para su semanario El Temps y 120.000 euros más para la “Campaña 25 de abril. Concierto 300 años. Programación política lingüística”. Ese mismo año, creó una sociedad limitada junto a su esposa, Octubre Gestió, dedicada a dar servicios logísticos en los aspectos administrativos, contables, de auditoría e incluso de asesoría fiscal y actividades jurídicas. Y es que sus redes llegan a controlar, al menos, una quincena de asociaciones, fundaciones o empresas radicadas en tierras valencianas.

Su gran momento, sin embargo, llegó en el año 2008, cuando el Gobierno de la Generalitat le concedió una subvención de 3.220.732 euros a abonar entre 2008 y 2011, para ayudarle a pagar un edificio de Valencia que había comprado y donde instaló gran parte de su imperio. Ese mismo año, ACPV recibió 495.000 euros para la difusión de la cultura y la lengua catalana mientras que otra de las asociaciones que controla recibieron 70.000 euros “para el mantenimiento y mejora de la red de repetidores que hacen llegar al País Valenciano (sic) la señal de TV3”. Sin embargo, hay más: la Diputación de Tarragona le dio en el 2003 casi 1,3 millones para adquirir el su nueva sede valenciana y distintos ayuntamientos firmaron convenios con sus asociaciones (controla al menos una quincena de asociaciones, fundaciones o empresas). Desde el 2004, pues, el amigo valenciano recibió nada más ni nada menos que más de 8 millones de euros en subvenciones públicas, aparte de las de ayuntamientos o Diputaciones. De ellas, 4,5 millones fueron directamente para la compra del emblemático edifico de los almacenes El Siglo, una operación redonda, puesto que el inmueble le costó alrededor de 10 millones de euros (la primera previsión era de 6 millones), gastos de rehabilitación incluidos. Es decir, recibió de las arcas catalanas el 45% del gasto total y un porcentaje muy superior si no tenemos en cuenta la rehabilitación. Un verdadero chollo.

El derroche de dinero en época de vacas flacas no concuerda con los austeros planes que deberían guiar los gastos públicos. Porque la Fundació Escola Valenciana, otra de las niñas bonitas de Carod, recibió este año 297.000 euros, una cifra ligeramente superior a los 290.000 euros que lleva recibiendo año tras año. ¿Y para qué? “Para la organización de las actividades relacionadas con la promoción del valenciano en la enseñanza y el uso social”. Tanta amabilidad escama a la Generalitat valenciana, cuya portavoz, Paula Sánchez de León, ya protestó públicamente por lo que considera subvenciones “manifiestamente ilegales”, ya que patrocinan actividades que van en contra de su Estatuto de autonomía y el “sentir del pueblo valenciano”. Sánchez, que calificó las subvenciones de “regalo de despedida” de Carod, afirmó también que estas medidas pretenden la “catalanización de la Comunidad Valenciana”. Y, por ejemplo, el propio diario oficial de la Generalitat de Cataluña se refiere a Valencia como el País Valencià, término incorrecto, ya que ni es su nombre oficial ni fue elegido por sus ciudadanos: su nombre correcto es Comunidad Valenciana, aunque éste es un término rechazado por los independentistas catalanes.

Además, ACPV y la Fundación Escola Valenciana están consideradas la punta de lanza del pancatalanismo de Carod, cuyas principales tesis se articulan en torno a la defensa de que la cultura valenciana es catalana, que el idioma valenciano no existe como tal, sino que es el catalán, y que esta comunidad forma parte de los Països Catalans. Se critica, pues, que las dos organizaciones son agentes de los imperialistas catalanes que quieren poner una pica en el último confín de Alicante. Y el Gobierno de Camps no está dispuesto a que un extranjero alimente al enemigo dentro de su propia casa.

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