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Recortes de Prensa   Viernes 10 Diciembre  2010

 

Viento en popa a toda vela… rumbo al abismo
Pepe Álvarez de las AsturiasEl Semanal Digital 10 Diciembre 2010

El Día de la Constitución es una fecha importante. Y una magnífica excusa para reflexionar sobre la salvación de este país, antes llamado España.

El barco que desgobierna Zapatero, el capitán sonado, navega a la deriva en medio de la tempestad. Y no es una metáfora.

El 26 de diciembre de 2008, en su último discurso del año, el capitán timonel que guía los pasos de los españolitos por las procelosas aguas de este mundo incierto, soltó una frase para la Historia: "La tempestad es fuerte, pero tenemos un barco sólido que conoce bien su rumbo". Y añadió, por si no cogíamos la metáfora: "Estamos en condiciones de superar la crisis. Confiar en España no es optimismo, es realismo". Hoy, dos años después, y tras habernos pasado cada semana por la quilla del realismo, no sólo no estamos en condiciones de superar la crisis, sino que ya no confía en el barco sólido ni España, ni Europa, ni el Mundo, ni el FMI, ni el Mercado, ni el Clan de la Zeja, ni los ´barones´ del PSOE ("mejor sin él", dicen). Ni Wikileaks, que ha sacado los colores (el rojo y todo el pantonero) a este Gobierno de mentirosos, facinerosos, felones, gritones e inmaduros. "No es un político de convicciones políticas"; "Lleva mal que le den clases de algo"; "Es cortoplacista y trasnochado" son algunas de las definiciones de nuestro iluminado presidente. Claro, que también aseguran los informes robados y filtrados que es "un político astuto con una asombrosa habilidad, como un felino en la jungla, para oler las oportunidades de peligro". Exacto, para oler las oportunidades de peligro y esconderse con agilidad felina, sí, pero al más puro estilo avestruz. Ésa es su especialidad, como acaba de demostrar una vez más con el exhibicionismo impúdico-militar de los descontrolados controladores (¡cómo le va el teatro al siniestro Rubalcaba! ¡Y cómo se les ha vuelto a ver el plumero totalitario! ¿Se imaginan la que se habría armado si, por ejemplo, Aznar hubiera solucionado un conflicto laboral de este porte por la vía militar? Habrían ardido las sedes del PP antes de acabar el puente. Fijo).

El caso es que el capitán -oh capitán mi capitán- Mister Paz, felino en la jungla y avestruz en la política, está llevando este barco antes llamado España viento en popa a toda vela… rumbo al abismo. El Iluminado de la Moncloa, ése que según sus propias palabras ha venido "a cambiar el orden mundial", el mismo que corrigió al propio Jesús con su "No es la verdad la que nos hace libres, es la libertad la que nos hace verdaderos" y que cada noche (según él mismo) le dice a su mujer "no sabes, Sonsoles, la cantidad de cientos de miles de españoles que podrían gobernar", este mesías cegado por su propia iluminancia, este grumete con ínfulas de Almirantísimo que hace footing en los mismos jardines de El Pardo donde el Generalísimo jugaba al golf, este peligro andante y gobernante que ha batido todos los records de mal gobierno, de mediocridad, de ruina económica y moral, de caída en picado en la escena internacional, de división civil, de infantilismo político… sigue ahí, en la cabina de mando, timón en mano, manejando los destinos de tantos millones de españoles. ¿Pero es que nadie puede hacer nada?

En el Motín del Caine, cuando el capitán Queeg se convierte en un neurótico peligroso y pierde el control de la nave USS Caine durante una tempestad, el segundo oficial Greenwald toma el mando, aunque luego es acusado de instigar el motín. El conflicto moral que plantea la novela de Herman Wouk (que adaptó al cine magníficamente Edward Dmytryk) es ¿qué deben hacer los oficiales cuando consideran que su capitán ha perdido la cordura? ¿Dónde queda la frontera entre la obediencia y la responsabilidad de velar por la tripulación y la nave? Los oficiales del USS Caine lo tienen claro y deciden relevar del mando al incapacitado que, consideran, les lleva inevitablemente al desastre. Y yo me pregunto ¿no es eso, exactamente, lo que está sucediendo ahora en España? ¿No tenemos acaso un incapacitado total que nos lleva inevitablemente al desastre a base de torpezas, frivolidades, neurosis y fanática ceguera? ¿Es que no existe en nuestra Constitución una fórmula que permita relevar del mando a un Presidente manifiestamente incapaz y sustituirlo, pongamos, por un Gobierno de Gestión hasta las próximas elecciones?

En Estados Unidos, que saben de democracia un rato más que nosotros, existe una figura de Derecho llamada "impeachment", que permite que los cargos públicos puedan ser condenados, destituidos e inhabilitados de las funciones que han desempeñado de forma desastrosa, ilegal o inmoral. Aquí tenemos la Moción de Censura, que el perenne opositor dueto Rajoy-Arriola no aplica por cálculos electorales. También se ha escuchado en los últimos tiempos el runrún de un Gobierno de Consenso o de Gestión, con la aquiescencia del Rey y bajo los auspicios del Informe Everis dirigido por Eduardo Serra, hombre muy cercano a Juan Carlos I. Y queda la posibilidad, apuntada por no pocas voces, de adelantar las elecciones generales haciéndolas coincidir con las municipales y autonómicas de 2011 (que además de ahorrarnos una pasta, nos ahorraría un año de zapaterismo, con todo lo que ello significa). El PP, confiado por las encuestas, espera la caída de Mister Ruina tumbado en la camita (Arriola dixit: "Tú, Mariano, métete en la cama y no salgas hasta las Generales"), y no va a hacer nada. Mientras, la nave en la que todos navegamos va inevitablemente a la deriva, con rumbo tambaleante y a merced de la tormenta, dirigida por un presidente que empezó por accidente y repitió por ineptitud del adversario, dejando a su paso una gruesa estela de desgobierno, descontento, desánimo, despropósitos, desconfianza y millones de desempleados.

Dice la sabiduría popular (la del pueblo, no la del PP) que cuando un tonto coge una vereda, la vereda se acaba, pero el tonto sigue. Pues ya es hora de pararle, antes de que la vereda nos lleve al desastre total. Como la tripulación del USS Caine, hay relevar al inútil capitán del mando, coger el timón y regresar a puerto. Y una vez allí, con serenidad, con cabeza, con sentido del Estado, con responsabilidad política y con una nueva tripulación, profesional, capaz y multipartidista, poner rumbo hacia la salida de la tempestad. Y entonces, sólo entonces, llegará la calma.

PD. No, no vale un relevo del PSOE por el PSOE. No vale quitar a Zapatero para colocar a Rubalcaba. En este caso, hay que relevar al cuerpo de mando completo, por aquello de la responsabilidad compartida. Todos son parte del problema. Todos dan el mismo miedo.

Humo en vez de explicaciones
Editorial www.gaceta.es 10 Diciembre 2010

Parafraseando a Rubalcaba, no nos merecemos a un Gobierno que en lugar de dar explicaciones, perpetúe la alarma nacional. Tampoco nos merecemos que quienes marcan la agenda desvíen la atención con cortinas de humo sólo aparentemente casuales. Porque eso, mucha cortina aparatosa copando mediáticamente la actualidad, y nuevas dosis de alarma es lo que recibió España ayer, el mismo día en que el ciudadano exigía cuentas al Gobierno, en el Parlamento, por la caótica crisis de los controladores. Lo que ha acaparado los titulares en las últimas horas es la detención por parte de la Guardia Civil de Marta Domínguez, campeona mundial de atletismo, en el curso de una operación antidopaje. Cada uno es libre de invocar al azar, ¿pero no es demasiada casualidad que la detención se practique el mismo día que Zapatero comparece en el Congreso y que además de icono del deporte femenino, la detenida por la Guardia Civil de Rubalcaba sea militante del PP? ¿No es demasiada casualidad que justo ayer la Audiencia Nacional absolviera del delito de enaltecimiento del terrorismo a Arnaldo Otegui, proetarra para todos menos para Zapatero que lo considera “hombre de paz”?

Cuando remodeló el Gabinete, Zapatero dijo que éste iba a ser el Gobierno de “la explicación”. Pero con un mago de la simulación como Rubalcaba tenemos justo lo contrario. Como si fuera una sucesión de muñecas rusas, un problema oculta a otro y éste a otro... El de los últimos ocho días es un ejemplo de libro. Primero fueron los nuevos tijeretazos económicos, harto impopulares; después el decreto-ley de los controladores; después la militarización de las torres de control y el estado de alarma; y ahora, dos episodios judiciales aparatosos.

La intervención de Zapatero en el hemiciclo nos dejó como estábamos... O peor aún, más alarmados si cabe. Mintió al decir que se vio obligado a adoptar medidas drásticas, porque ya había agotado sus posibilidades de actuación con los controladores. ¿Agotadas? ¿Por qué desde que se aprobó el decreto de febrero no resolvió la homologación de los controladores militares? ¿Por qué se esperó a octubre para convocar 150 plazas de controladores de torre que aún no estaban seleccionados? ¿Por qué se anunció en agosto un acuerdo del que nunca más se supo, como argumentó Rajoy?. El Gobierno ha tenido suficiente margen de maniobra (¡seis años!) para evitar que el conflicto le estallara en las manos y esperó hasta el puente de la Constitución provocando un doble atropello: contra los ciudadanos en los aeropuertos y contra la legalidad por las objeciones jurídicas que suscita tanto el estado de alarma como la militarización de los controladores.

Zapatero tampoco fue capaz de resolver estas últimas. No explicó por qué no recurrió al estado de excepción y sí al de alarma, que se refiere a catástrofes, calamidades, crisis sanitarias o de desabastecimiento. Tampoco fue capaz de dar razón de la militarización del control aéreo, que puede ser inconstitucional (ya que, según el art. 117.5 sólo se debe aplicar en el ámbito castrense o en supuestos del estado de sitio). Ni por qué movilizó al Ejército la noche del viernes, horas antes de que aprobara el decreto de militarización. Y lo más inquietante de todo: dejó en el aire la posibilidad de prorrogar el estado de alarma, algo muy discutible jurídicamente. En lugar de afrontar los hechos y gobernar, como le instaron los grandes empresarios, Zapatero huye hacia adelante acumulando crisis tras crisis, mientras se acumulan botes de humo para distraer la atención.

El círculo vicioso zapateril
Laura Marti El Semanal Digital 10 Diciembre 2010

Grecia e Irlanda no han sido más que ensayos. España puede ser "el gran golpe". Y en esa foto también saldrá Zapatero.

El 24 de noviembre de 2010 El Confidencial Digital alertaba de que España ya está en la diana de los mercados internacionales. Los operadores se saltarán Portugal y no esperarían seis meses, como han hecho con Grecia e Irlanda.

Con la misma velocidad se conocía la iniciativa de la Fundación Everis, firmada por un grupo de empresarios heterogéneo y presentada al rey, sin conocimiento ni consentimiento de Zapatero. Éste reaccionaba organizando una nueva operación de imagen de Moncloa, marca de la casa. Aquí lo importante es comunicar, aunque no haya nada racional que comunicar.

La cosa tiene más enjundia de lo que parece. Por un lado, es la primera vez que el manso y sufrido empresariado español toma una iniciativa de este tipo, buena muestra de que los empresarios están perdiendo el miedo y no quieren seguir callados ante una situación que va de mal en peor. Por otra parte, parece que el Presidente del Gobierno ha perdido definitivamente el poco crédito y respeto que le quedaba, pues todo el mundo le puentea y ningunea, como si ya nada de lo que pueda hacer o decidir pueda importarle a alguien.

Por lo demás, la convocatoria inicialmente fue a las 25 empresas —que luego se aumentó a 37— más importantes de España, lo que no pasa de ser un gesto más de cara a la galería, que es lo único que sabe hacer este individuo para salir de los muchos atolladeros en que él mismo se mete y, como presidente del Ejecutivo nos mete.

La "reunión-foto", bautizada por Eulogio López, ha sido "un más de lo mismo" que diría Aznar. Amén de muy bonitas palabras, cosa del protocolo, el Gobierno no ha ofrecido a los empresarios e inversores soluciones sino más problemas y engorrosos trámites que, lejos de ayudar a reconducir la situación reactivando la economía y la creación de empleo, desincentivan cualquier proyecto. Los profesionales de la política y la burocracia (que es fruto de la clientela que aquellos generan para mantenerse en el poder) son el verdadero mal de España. Funcionarios a dedo, burocracia y amiguismo, todo es la misma cosa.

Deseable sería más transparencia, menos sector público (principio de subsidiariedad, que deje espacio para actuar en libertad al ciudadano) y más agilidad administrativa a la hora de resolver las peticiones de los ciudadanos y la autorización de proyectos empresariales. La Administración no fomenta la actividad económica, sino todo lo contrario, aburriendo a los inversores y emprendedores, que ven cómo transcurren los años y se les va una fortuna antes de poner en marcha cualquier negocio a no ser que, cuando exista la posibilidad, opten por la vía rápida de "incentivar" al funcionario de turno para que mueva los papeles.

España es un país con muchas posibilidades, no sólo en el tradicional sector turístico y de servicios (hostelería y restauración por ejemplo) sino también en los sectores primario e industrial. Sin embargo, el obsoleto, sobredimensionado y anquilosado sector público que tenemos ralentiza hasta la desesperación, cuando no impide, que se inicien o concluyan con éxito la mayoría de los negocios promovidos por empresas y autónomos. Y si no hay actividad económica, no hay empleo ni ingresos públicos, y crece el déficit y aumenta la deuda, y los mercados pierden la confianza en España, y el país pierde la confianza en sí mismo.

Con todo lo que está cayendo, y lo que nos queda por ver de aquí a final de legislatura, está claro que no podemos seguir así. Por más que la ministra Salgado diga que no problem, que España no es Irlanda, que nuestro sistema bancario está saneado, mientras tengamos las tasas de paro y el nulo crecimiento económico actuales, nuestra economía es tremendamente débil y blanco fácil para los especuladores que se mueven en los mercados financieros. Grecia e Irlanda no han sido más que ensayos. Esperemos que España no sea el "gran golpe".

Por cierto, cada vez se escuchan más rumores de elecciones anticipadas ¿Caerá esa breva?

Crisis de sistema
Palabras mayores: los españoles han comenzado a mostrarse decepcionados del funcionamiento de la democracia
IGNACIO CAMACHO ABC 10 Diciembre 2010

DESPUÉS de dos años largos quejándose de los partidos y su burbuja endogámica hasta situarlos como el tercer problema nacional, los españoles han comenzado a expresar —casi cinco de cada diez en el último barómetro del CIS— su decepción por el funcionamiento de la democracia y del Parlamento. Ojo que se trata de palabras mayores: por esas grietas de desencanto se cuelan los populistas, los giles, los berlusconisy los salvapatrias. Que la gente se lamente del egoísmo o de la corrupción de la clase política no deja de ser un reflejo desengañado de angustia ante una crisis de desamparo, pero cuando la queja alcanza a las instituciones y al propio mecanismo democrático hay motivos para un auténtico estado de alarma y conviene llamar a los bomberos porque se está quemando la cocina del sistema.

El problema es que los bomberos son los mismos que le han prendido fuego a esta desesperanza, y sólo ellos pueden sofocar el incendio a riesgo de socarrarse en las brasas. Aquí se está incubando una crisis sistémica a consecuencia de la degradación de la actividad pública, y tienen que ser los protagonistas de la dirigencia quienes procedan a recomponer la confianza rota mediante una autodepuración de su credibilidad. No es asunto fácil; se han alejado demasiado de la calle y se han acostumbrado a circular por un carril propio con las ventanillas ahumadas. Precisamente por ahí hay que empezar, por un recorte de privilegios que aproxime la vida de los políticos a la sensibilidad de los ciudadanos, que ahora los ven como una casta que no desgasta sus zapatos porque sólo pisa moqueta. Luego es menester que los partidos vuelvan a reclutar a personas con prestigio social y experiencia profesional y abandonen la retroalimentación interna que hace de la militancia una carrera en sí misma. Y por último resulta imprescindible que quienes tienen responsabilidad institucional hagan un esfuerzo visible de acercamiento entre ellos; una de las causas patentes del recelo popular es la falta de acuerdo ante situaciones de evidente interés público, preteridas por el enfrentamiento sectario de una lucha por el poder en la que no se atisba vocación de servicio sino un vulgar tironeo por el reparto de prerrogativas.

Las larguísimas colas de horas para ver el Congreso durante el puente de la Constitución muestran que no es interés político lo que falta entre los ciudadanos. Pero la mayoría de los comentarios de los visitantes se referían a la necesidad de pactos sobre cuestiones de Estado. Muchos españoles se están cansando de ese cerrado debate para hooligansque constituye el núcleo de la vida parlamentaria. Están hartos de extremismos banderizos y desean que se escuche su voz sin suplantarla. En eso consiste la verdadera representatividad democrática a la que hay que volver antes de que el descreimiento arrase cualquier posibilidad regenerativa.

Tal para cual
Después de oír al presidente, queda más claras que nunca la cerrazón de los controladores y la imprevisión del Gobierno
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 10 Diciembre 2010

TANTO el caos de los aeropuertos el fin de semana como el debate de ayer en el Congreso nos confirman dos cosas que sabíamos de sobra: que los controladores son un minicolectivo privilegiado, insolidario y obtuso, y que el gobierno es otro de improvisadores erráticos y temerarios. Lo de los primeros veníamos sufriéndolo los españoles desde hace años. Lo del segundo, desde que ocupa el poder, como muestran la negociación con ETA, el estatuto catalán y la crisis económica. A irresponsabilidad, allá se irán ambos. No se puede ser más antisocial que dejando tiradas en los aeropuertos a cientos de miles de personas, como hicieron los controladores, ni más incapaz que permitiendo que se llegase esa situación, como hizo el gobierno. Y lo más grave es que continuará, al continuar ambos en sus puestos, unos en las torres de control, el otro al frente del país. Pues incluso si quisiéramos meter a los controladores en la cárcel, no podríamos al no haber nadie que pueda sustituirles. Reagan pudo enviar a sus controladores civiles a casa, donde siguen, porque tenía personal militar que los sustituyese. Zapatero, Rubalcaba y Blanco no pueden hacerlo por no haberse preocupado de adiestrar ese personal, pese a saber de sobra lo que se avecinaba.

Después de haber oído al presidente, queda más claro que nunca la cerrazón de los controladores y la imprevisión del gobierno. Si conocía la determinación de aquéllos de echarse al monte, ¿por qué aprobó el recorte de sus sueldos y el aumento de sus horas de trabajo justo el día que comenzaba el mayor puente del año? Si no era una torpeza, era una provocación. Y si fue una provocación, le salió el tiro por la culata, al desencadenar precisamente lo que quería evitar.

Por no hablar ya de cómo lo hizo. Echando mano del estado de alarma, esa bomba atómica del orden constitucional. Es más, la militarización de los controladores se decretó antes del estado de alarma, lo que arroja dudas sobre su legalidad. Con el agravante de que esa militarización se basa en una ley franquista, la de Movilización Nacional de 1969, superada por la Constitución de 1978, que sólo permite militarizaciones en estado de sitio, no decretado por el gobierno. ¿Porque el estado de sitio requiere la aprobación del Congreso, y el estado de alarma, no? Dada la forma temeraria e incompetente que tiene de actuar el gobierno, la pregunta es legítima.

La sesión de ayer en el Congreso no la respondió. Lo único claro que salió de ella es que el conflicto no ha terminado. Ni éste ni ninguno de los que tenemos planteados en tierra, mar y aire. Así, ya no extraña tanto que Rubalcaba, dicen que el más listo, se sienta en los últimos metros de su carrera. Aunque el listo fue Solbes.

Gentucismo
Llámenlo rufianismo, llámenlo gentucismo. Hemos conseguido que mande la calle, el callejón del gato. Por cojones
HERMANN TERTSCH ABC 10 Diciembre 2010

LES aseguro que pasé la tarde pensando en el título que al final no lleva esta columna. Me lo había regalado —impensable en bandeja, mejor en tartera sobre un hule—, la inefable ministra de Sanidad. Era el título ideal. Pero la venerable cabecera del ABC, el espíritu de los Luca de Tena, los más de cien años del diario, despertaron en mí un miedo reverencial que me han llevado a esconderlo aquí en el texto. Esta columna debía haberse llamado «Los cojones de Pajín». Y, no les voy a engañar, me ha dado no sé qué. Es un pudor irracional. Porque, al fin y al cabo, es puro lenguaje ministerial.

Pero vayamos a los antecedentes. Resulta que doña Leire Pajín, ministra responsable de nuestra salud gracias a su ineptitud para dirigir la organización socialista de Ferraz, nombró a una amiga —una tronca, que se supone diría ella— como delegada del Gobierno en el Plan Nacional contra la Droga. La amigota de tierras alicantinas no cumple con los requisitos. Al parecer para este cargo, director general u otros de rango similar, hay que ser funcionario en capacidad A o B. Y ella sólo es auxiliar administrativa. Eso, como comprenderán, a esta altura de la fiesta, ya no irrita a nadie. Con unas sólidas ideas socialistas y feministas uno —perdón, una— puede en este país ya dirigir y presidir lo que sea, por supuesto todo en la administración, y pronto también una orquesta filarmónica o un instituto de física cuántica. Lo importante es el progresismo creativo. Como dice Zapatero, «lo que no se estudia se retiene con más facilidad».

En una comida en la sede del ministerio que tan sabiamente dirige, doña Pajín presentó el 17 de noviembre a su nuevo fichaje, compañera de mil fiestas, a un grupo de diputados y senadores. Alguien debió ser tan descortés como para recordarle a Pajín la regla administrativa que no cumple su amiga que, si a alguien pudiera interesar, se llama Nuria Espí de Navas. La respuesta fue contundente. Doña Leire en estado puro: «Sólo faltaría que la ministra no pueda nombrar a quien le salga de los cojones». Y tiene razón doña Leire, con dos pelotas. Las reglas, los reglamentos, las leyes, las jerarquías, los escalafones, las normas, son trampas saduceas de la reacción, que es machista por mucho que se esconda tras el femenino. Y que intentan evitar que las chicas sencillas del pueblo asuman poder. Por eso los progresistas están dinamitando todas las estructuras funcionariales.

Resulta absolutamente contraproducente tener funcionarios que deben su cargo a sus cualificaciones y oposiciones. Porque pueden creerse a salvo de la voluntad política que a su vez es la voluntad del pueblo. La voluntad del pueblo español es que Pajín mande. Que ahora no nos vengan algunos estrechos con monsergas. La derecha lleva gobernando, según nos cuentan los magos de las ciencias sociales del progreso, unos cinco mil años. La izquierda auténtica, los herederos de la impoluta democracia de la II República, tan sólo siete. «Ahora nos toca.» Por eso hay que romper ahora todas las reglas y, cuando molestan, también las leyes. Por cojones. Por eso hay que convertir todas las carreras funcionariales, —judicatura o diplomacia, administración y policía— en un alegre gruyere por cuyos agujeros entren pizpiretas con el puño en alto las chicas del barrio, amigas para siempre, y los jóvenes y jóvenas libres de la intoxicación del estudio clasista. La resistencia ha sido menor de lo que temían los lozanos soldados del progreso. Han tenido ayuda de todos los que temen a la excelencia y de los que no han sabido defender la meritocracia. La selección negativa es un hecho. Llámenlo rufianismo, llámenlo gentucismo. Hemos conseguido que mande la calle, el callejón del gato. Por cojones.

ETA
La maldad de la Audiencia Nacional
Agapito Maestre Libertad Digital 10 Diciembre 2010

Estoy harto de oír hablar del mal. Abundan los discursos y las chácharas sobre las mil formas de comprender el mal. Las retóricas del mal se empeñan en buscarle razones. Causas. Pero resulta imposible justificar el mal sin caer en la impostura de negar lo obvio: si hay mal, y el terror de ETA es un mal, entonces hay alguien que lo padece. Existen víctimas. Cuando alguien juzga un delito sin referirse a las víctimas, algo grave está pasando en su "razonamiento". El sufrimiento es la barrera del pensamiento, incluidas las "razones" y "argumentaciones" que pudieran exhibirse en una sentencia judicial. El límite del derecho es el sufrimiento de las víctimas.

Es imposible delimitar el mal causado sin hablar de las víctimas que lo sufren en sus carnes, o sea, físicamente. Ahí reside el principal problema de la sentencia de la Audiencia Nacional que absuelve a tres individuos de enaltecimiento del terrorismo sin referirse jamás a las víctimas. ¿Por qué no le piden los magistrados a los procesados que hagan pública condena de los crímenes de ETA? Sería una prueba de buena fe del tribunal y, sobre todo, una manera de escuchar el sufrimiento de las víctimas. Es obvia, pues, la injusticia de la Audiencia Nacional al absolver del delito de enaltecimiento de terrorismo a tres individuos que han estado repetidas veces procesados, encausados y condenados, por defender el terrorismo o ejercerlo. Más aún, esas personas no han hecho otra cosa en su vida que justificar de múltiples formas el terror de ETA.

Los tres individuos absueltos por la Audiencia Nacional jamás han rectificado, criticado o, sencillamente, mostrado una señal de contrición sobre el dolor físico y moral, sufrimiento sin más, que ha provocado ETA y todo su famoso entorno a miles de seres inocentes; menos aún han pedido perdón a las víctimas del terrorismo. Por lo tanto, la sentencia absolutoria de la Audiencia Nacional se integra en esa trama política e intelectual, nacionalista y socialista, que se preocupa antes por justificar, razonar y darle "sentido" al mal terrorista que ayudar a la víctima del terrorismo.

La Audiencia Nacional, como el Gobierno de Zapatero, quiere acabar con el terrorismo no sólo sin prestarle ayuda alguna a la víctima, sino sobre todo justificando su sufrimiento, el dolor, el mal causado sobre seres inocentes. Acaten los políticos y ciudadanos, como he dicho otras veces, todas las sentencias judiciales, pero no habrá progreso jurídico ni democrático si esas mismas sentencias no son discutidas. En un sistema democrático nadie, y menos la justicia, está libre de ser cuestionada por los ciudadanos libres e independientes de cualquier dogma. Discutamos, discutamos y discutamos hasta el final las sentencias de los jueces porque en esa discusión nos va la vida democrática.

La sentencia de la Audiencia Nacional negando la calificación delito de enaltecimiento del terrorismo a estos tres individuos es una inmoralidad, entre otras razones, porque considera al derecho al margen de la argumentación ética, y, por supuesto, es muy discutible jurídicamente, porque considera que la lógica jurídica no tiene relación con el sentido común. Quienes consideren que en este fallo de la Audiencia Nacional existe alguna coherencia argumentativa, tendrán que demostrar esa afirmación, porque las inexistencias no se prueban.

Autocracia
Estado de Rubalcaba
Humberto Vadillo Libertad Digital 10 Diciembre 2010

Lunes 20 de septiembre. Por orden de Rubalcaba Juan Antonio González, comisario general de Policía Judicial, pasa a controlar todas las investigaciones que afecten a "cargos públicos y personas de relevancia". Juan Antonio González, cuyas iniciales coinciden con las del policía JAG, implicado en el caso Malaya, cuya persona agració la cacería Bermejo-Garzón tras la que este último lanzo Gürtel. La caza política es de altanería.

Jueves 21 de octubre. Rubalcaba toma posesión como vicepresidente primero del Gobierno, manteniendo la cartera de Interior y asumiendo además la Portavocía. Controlará Sitel, CNI y servicios de información de Policía y Guardia Civil. Según publica Antonio Rubio en El Mundo al poco espetará Rubalcaba a un Magistrado del Tribunal Supremo que le expresa un cierto desacuerdo procedimental: "Mi ventaja es que yo sé todo sobre todos". Ciertamente.

Martes 30 de noviembre. Rubalcaba se reúne con los editores y directores de los principales periódicos de España, encuadrados en la AEDE (Asociación de Editores de Diarios Españoles). Para la prensa el 2010 ha sido un año dificilísimo. De pérdidas. Sin excepciones. El peor de la última década. Rubalcaba confía en que "en las próximas semanas" se puedan avanzar una serie de medidas con el propósito de "ayudar" a la prensa. La prensa escrita es casi el único sector periodístico en España en el que todavía existe pluralidad. Salvo en Cataluña. El modelo catalán es el que quiere importar Rubalcaba a toda España. Una excelente relación entre un gobierno que paga y una prensa que nadie quiere leer. Un editorial conjunto cuando sea preciso.

Viernes 29 de octubre. Rubalcaba cena en el restaurante Currito con el presidente de la Audiencia Nacional, Ángel Juanes, el fiscal jefe, Javier Zaragoza y los magistrados Gómez Bermúdez, Grande Marlaska y Pedraz. Estos últimos han sido condecorados por el ministro. Condecoración con pensión. Cena a escote. A Carlos Dívar, presidente del Consejo General del Poder Judicial, le parece "perfectamente aceptable". Asisten también el secretario de estado de Seguridad, Antonio Camacho, y el director general de la Policía y la Guardia Civil, Francisco Javier Velázquez. El juez Pedraz es en estos momentos responsable de la investigación del caso Faisán, algunas de cuyas plumas pueden encontrarse todavía en las solapas de Rubalcaba. Silvestre se comió a piolín.

Sábado, 4 de diciembre. Se declara el estado de alarma para poner fin a la huelga de los controladores aéreos. Rubalcaba es quien toma decisiones, da explicaciones y atiende a los medios. La declaración del estado de alarma era consecuencia no necesaria de años de interesada negligencia en dotar a España de una Ley de Huelga, de la desidia dolosa de años de no formar y homologar a los suficientes controladores aéreos y de la incompetencia habitual y tontuna inoportuna de Pepiño Blanco en la gestión de Fomento.

Jamás se había decretado en la España democrática el estado de alarma. No durante el 23-F, no durante las horas largas que precedieron al asesinato de Miguel Ángel Blanco. No tras el 11-M: se declara con el Rey fuera del país, el todavía presidente Zapatero en el limbo de los nonatos y el jefe de la Oposición mirando cara a La Gomera. Gaspar Zarrías, secretario de estado de Política Institucional, insinúa connivencias del PP con los controladores. No hay respuesta oficial, cese o desmentido de estas palabras.

Rubalcaba se ha dotado estos últimos meses de una cómoda, conveniente, colección de precedentes. En el aire, colgadas de una finísima crin de caballo, oscilan de ahora en adelante y sobre nuestras cabezas las siguientes preguntas: ¿decretará Rubalcaba el estado de alarma en el caso de una eventual intervención de la Unión Europea o el FMI? ¿Lo hará en el caso de una eventual victoria del PP en las elecciones?

En contra de las apariencias, el peor legado que nos ha de dejar Zapatero no será la ruina económica sino la ruina política, institucional y aun moral en la que ha convertido a España. Queda también Rubalcaba de albacea. Anda Rajoy satisfecho con el unánime respaldo que muestran las encuestas al PP. Haría bien en considerar que heredará sólo si Rubalcaba quiere, cuando Rubalcaba quiera, en las condiciones en las que Rubalcaba quiera. La ventaja de éste es, como el mismo dice, que "lo sabe todo de todo el mundo".

Elecciones
La superioridad moral del soberanismo
Antonio Robles Libertad Digital 10 Diciembre 2010

Casi todos los análisis de los resultados electorales de las últimas elecciones autonómicas de Cataluña se han realizado desde el punto de vista partidista. Pocos se han atrevido a analizar el auge de la superioridad moral que el soberanismo ha logrado imponer después de años de escuela y medios de comunicación catalanistas.

En términos de procesos históricos, las elecciones no las perdió el PSC, ni las ganó CiU, mucho menos el PP, que ha recurrido a la euforia del record de diputados sin reparar que tuvo 27.733 votos menos de los que consiguió Vidal-Quadras en 1995. Las elecciones las perdió el Estado o, si quiere, las perdió la España constitucional de ciudadanos libres e iguales. Sería recomendable no engañarse más. Si bien los partidos expresamente independentistas (ERC, SI y RI: 360.165 votos, un 11,56%) bajan en número de votos y porcentaje respecto a las elecciones autonómicas del 2006 (entonces sólo los representaba ERC: 416.355 votos, un 14,32 %,) ganan los partidos soberanistas pacientes: CiU y ICV-EUiA que se han envalentonado, y se suman los socialcatalanistas del PSC, después de macerar durante 30 años a su militancia para entregarla definitivamente al nacionalismo. Hoy no ganarían un referéndum independentista, pero plasmado queda su triunfo moral soberanista. Todo es cuestión de tiempo, si escuela y medios siguen en manos de "los controladores".

Si sumamos a independentistas declarados (ERC, SI y RI: 11,56%) a soberanistas encubiertos (CiU y ICV-EUiA: 45,86%) y catalanistas macerados (PSC: 18,32%), el resultado no deja lugar a dudas: 2.358.521, un 75.74% de los votantes. Frente a ese bloque soberanista, sólo han sobrevivido dos partidos constitucionalistas: PPC: 384.019, (12,33 %) y C’s: 105.827 (3,40 %), un total de 489.846 (15,73%) de los votantes. Estodo lo que queda de España.

Es decir, ha ganado el catalanismo político, origen del soberanismo actual y concepto tramposo para despistar con una coartada engañosa a los responsables del Estado mientras desmoronan la soberanía nacional de manera incruenta. En las manifestaciones catalanistas de los años ochenta, los seguidores de CiU pacientemente repetían en sus círculos íntimos: "avui paciència, demà independència". La hoja de ruta estuvo hecha desde el principio. Han pasado 30 años, la excitación se acerca al climax. Ya no pueden disimular el placer y hasta Artur Mas se declara soberanista. Es verdad que hay un 40% que no ha votado, como verdad es que 500.000 de ese porcentaje abstencionista sí lo hacen en las generales. Pero hasta ahora nadie los mueve en las autonómicas. Esa es la única realidad; la abstención, con o sin voluntad, juega también a favor de la superioridad moral del soberanismo.

Habrá quien considere estas cavilaciones, alarmismo exagerado. Algunos estamos acostumbrados, pero todas y cada una de las advertencias que hemos dado desde los años ochenta se han cumplido con exactitud suiza. No hay más ciego que el que no quiere ver: a la luz de los números, los más instintivos se precipitarán a señalar el fracaso del independentismo, cuando el mal no es el independentismo declarado, sino su superioridad moral. Y es esta la que ha salido del armario y ha ganado las elecciones. La meta final sólo es cuestión de tiempo si la educación y los medios públicos de comunicación siguen en manos de quienes los usan para erosionar los lazos sentimentales con España y seguir creando generaciones de adeptos a la causa nacionalista.

No hay que engañarse; mientras en Cataluña Gobierno y oposición construyen un Estado a base de desmoronar otro, en España miran para otro lado. Mientras en Cataluña invierten millones de euros en crear una atmósfera nacionalista y revestir de soberanismo cualquier manifestación cultural, deportiva o social por nimia que sea (el Barça, las collas de castellets, las aulas de acogida para emigrantes, las excursiones infantiles, los premios literarios, la conquista del Everest, la ropa interior de fin de año, la misa de doce, o cualquier faceta imaginable de la vida), el Estado tiene abandonados a su suerte a los ciudadanos que creen en él. Con las debidas distancias, en Cataluña, España está vendida a su suerte, como vendidos hemos dejado a los saharauis. El Gobierno de la nación no tiene sentido de Estado, colabora con quien lo carcome y no invierte ni un euro en defender su existencia. Resulta esperpéntico que Rubalcaba declare ufano a propósito de la salvajada de los controladores aéreos, que "quien hecha un pulso al Estado, pierde". Pues ha de aclararnos cuándo ha metido en vereda a un Gobierno Tripartito y a un ejército de funcionarios que se declaran insumisos ante el Tribunal Constitucional e impiden el derecho a la libre elección lingüística en las escuelas de Cataluña. A este ritmo habremos de considerar declararnos minoría nacional o ciudadanos en tránsito.

Estas elecciones me han confirmado una fatalidad y me han enseñado hasta qué punto son necesarias las ideas expuestas por UPyD aunque no hayan sido votadas. Lo sabemos, como sabemos que han votado a Joan Laporta. La antítesis lo explica todo. Basta comprobar cómo la derecha mediática –de la izquierda mediática ni hablo– han preferido apoyar los intereses de clase, sean soberanistas o no (CiU, PPC y C’s), que defender al Estado. Su falta de patriotismo constitucional ha estado a la altura de su egoísmo.

Un ejemplo meridiano es el fracaso de un partido progresista como UPyD. Tuvo el valor de plantear cuestiones capitales para enderezar el rumbo de una nación quebrada económicamente por la inviabilidad de una estructura autonómica basada en duplicidades, redundancias y despilfarros injustificables y dar soluciones políticas eficientes para atajar el desmoronamiento del Estado, es decir, para defender la igualdad económica, fiscal, educativa, sanitaria y jurídica de todos los españoles, pero la apuesta fue ocultada con meditada alevosía.

Bien es cierto que la percepción interesada de que era el mismo espacio electoral que C’s, junto al temor justificado de que el corte electoral del 3% pudiera dejar sin representación a los dos partidos si se repartían los votos, decantó a los votantes potenciales de las dos formaciones, únicamente por C’s. Era evidente que no se repartirían los votos ante dicho temor. Quien saliese con ventaja en los medios acapararía la intersección común. A la luz de los resultados, el temor estaba fundamentado, pero la elección por C’s estuvo inducida por los medios. De golpe, una vez que UPyD dejó clara su determinación de ir a las elecciones autonómicas como partido nacional, una avalancha de medios, incluidos los que siempre le habían dado la espalda, promocionaron a C’s mientras ocultaban a UPyD. La encuesta de El País, el periódico que jamás había dado ni agua a C’s, otorgándole de 3 a 4 diputados y ninguno a UPyD, decidió la suerte del partido progresista, laico y nacional que representaba UPyD. Ya que no había unión, el electorado consciente no quiso arriesgar ni un voto. Nunca antes se había visto tan claramente cómo una encuesta sirve para inducir el voto, antes que plasmar tendencias. Alguien había decidido que C’s barrase el paso a UPyD. Pero esto no es lo importante, lo pertinente es saber por qué la derecha mediática se volcó con C’s y ocultó a UPyD. Nuevamente aquí, se prefería los intereses partidistas a la defensa del Estado.

Y es que UPyD pedía una reforma electoral que al PP y PSOE no le interesaba. Con ella perderían la hegemonía política. A ellos le cuesta un diputado 65.000 votos, a UPyD: 303.000 y a IU, 450.000. Los otros beneficiados, los nacionalistas, iban de los 50.000 votos que le cuesta cada diputado al PNV, a los 90.000 de ERC); exigía la devolución de las competencias de educación al Estado para salir del fracaso escolar y evitar su utilización para construir microestados, proponía cerrar el modelo territorial del Estado autonómico para evitar el chantaje permanente de los nacionalista y asegurar la igualdad de los ciudadanos, se negaba al concierto económico porque un derecho que no se puede garantizar a todos, no es un derecho, sino un privilegio; exigía la libertad de elección lingüística y el cumplimiento de la sentencia constitucional y disponía de un estudio económico para reducir el despilfarro del Estado autonómico y el sobrecoste de los entes locales que dejaría fuera del presupuesto del Estado la compraventa de votos y desmantelaría el clientelismo político de partidos y sindicatos. En fin, un sinfín de propuestas que no interesaban ni al PP, ni al PSOE ni a los nacionalistas. O sea, a los gestores actuales del poder.

Por todo ello, me impresiona menos la pérdida de 11 diputados de ERC que la incapacidad del constitucionalismo por ensanchar su espacio electoral. Si después del acoso e intento de derribo del Tribunal Constitucional, las bravatas contra el Estado y las amenazas de independencia unilateral del soberanismo catalanista, el constitucionalismo se reduce a menos de medio millón de votos, lo que nos debería preocupar es esa ínfima representación constitucional. Porque ese es el fracaso de España. O si quieren, esa es la epopeya que habrá que librar si no queremos ser los últimos de Cataluña.

Nada está perdido, porque todo está por hacer después de 30 años de dejadez. Pero para eso han de volver al Gobierno de la nación hombres de Estado. Y recuperar la educación y los medios de comunicación públicos para ponerlos al servicio de la igualdad, neutralidad y cohesión social de España. A eso se le llama pedagogía y autoestima nacional. Dicho de otro modo, lo que viene haciendo el catalanismo político desde hace treinta años en sentido contrario.

Otegui a casa por Navidad
Regina Otaola Libertad Digital 10 Diciembre 2010

Por mucha Audiencia Nacional que sea y con el debido respeto, debo decir que hay algunas de sus sentencias que crean dudas razonables en algunos ciudadanos y digo "dudas" por utilizar un término que no alarme al Ejecutivo, no vaya a ser que ahora le dé por militarizar a los blogueros. Sobre todo generan dudas cuando en los últimos tiempos hemos visto al estamento judicial, y por supuesto a los fiscales controlados por Conde-Pumpido, postrarse de manera vergonzosa ante los dictados del Gobierno "según lo aconseje la jugada" en relación a tantos y tantos expedientes sobre ETA: caso de ANV, Iniciativa Internacionalista, De Juana Chaos... y ahora Otegui en el mitin de Anoeta.

Decir que no está probado que los responsables del vídeo y demás hechos acaecidos en el velódromo donostiarra fueran Otegui, Permach, etc., es como decir que Zapatero no es responsable del Decretazo militarizante. ¿Hubo testigos en ese Consejo de Ministros? ¿Hubo Prensa? No. Sólo sabemos lo que nos contó Rubalcaba sobre lo que habían aprobado en dicha reunión. Es similar a lo sucedido en Anoeta. Sin la autorización de Otegui, Permach y demás mandamases de ETA-Batasuna, allí no se movía nadie. Además, ¿por qué expulsaron a la Prensa antes del acto?

Esta absolución de los cabecillas etarras a mí también me causa alarma, moral, y más cuando esta decisión, según se afirma, está basada en un informe mal elaborado por la Guardia Civil. Esto ya es el colmo. El Cuerpo que más ha trabajado en contra del Terror y más ha sufrido los atentados terroristas resulta que ahora, cuando lo correcto es buscar "como sea" la solución negociada al terrorismo etarra (¿verdad Zapatero, Rubalcaba, Jáuregui?), no ha hecho bien su trabajo.

Me gustaría pensar que al menos por vergüenza torera, de la que creo que carece por completo, el fiscal general recurrirá la sentencia y, además, reconocerá el buen trabajo profesional realizado por la Guardia Civil. Pero a estas alturas de la película y con las urgencias escénicas de los socialistas no se trataría más que de buenos pensamientos, confianza en una Fiscalía que, como digo, está absolutamente al servicio de los intereses por otra parte cambiantes y contradictorios de este Gobierno catastrófico. Lo lógico, conociendo el percal, es que pongan en libertad a Otegui y demás camaradas proetarras con aguinaldo incluido, que ya que estamos en Navidad... Y así podrá Jesús Eguiguren escribirle un christmas a Josu Ternera felicitándose por sus gestiones en pos de "la Paz".

Tenemos una sentencia más, un paso más encaminado hacia el objetivo de "paz a cambio de votos", un paso más en la dirección contraria a la aplicación del Estado de Derecho y a la protección y reparación de las víctimas del terrorismo. Sus palabras, sus deseos, sus reivindicaciones se las llevará el "espíritu navideño" de un Gobierno apuntalado ya tan sólo por el estado de alarma.

Una nueva vergüenza para todos los españoles, pero un nuevo motivo también para proseguir e intensificar la rebelión cívica. Negociación, en mi nombre, no.

ENTREVISTA CON CÉSAR VIDAL
Federico: "El régimen del 78 está muerto y nadie quiere levantar acta de defunción"
César Vidal recibió a Federico Jiménez Losantos en Es la noche de César para presentar el tercer volumen de Breve Historia de España, que recoge la sección de historia de Es la mañana de Federico. Abarca el periodo de la Restauración a la II República que para los autores tiene similitudes con la España actual.
Libertad Digital 10 Diciembre 2010

Federico Jiménez Losantos visitó Es la noche de César para hablar de Historia de España III (Planeta) que acaba de publicar junto a César Vidal, que abarca el final del siglo XIX y la agitada primera mitad del siglo XX. La serie está basada en la Breve historia de España que cada lunes abordan Federico y César en Es la mañana de Federico de esRadio.

Para Federico "lo que me parece mas terrible, es que el régimen de la Restauración se agota, tras un cuarto de sigo muy eficaz y haber establecido poder civil, cuando veníamos de varias guerras civiles" pero sucede "algo muy trágicamente español, eso de que los árboles se mueren de pie, que es que nadie reconoce que está muerta y sigue otros 25 años".

Esta es una de las grandes similitudes con el periodo actual ya que, en opinión de Jiménez Losantos, "el régimen constitucional está muerto y nadie quiere levantar acta de defunción". A la hora de señalar a los responsables Jiménez Losantos lo tiene claro: "el PSOE más el nacionalismo catalán" que unen sus fuerzas contra un régimen liberal español, y hoy en día "la izquierda antinacional y separatismo catalán son más fuertes que nunca".

Jiménez Losantos deja una puerta abierta al optimismo al subrayar que "en las generaciones jóvenes hay un sentimiento de reivindicación de lo español y de más libertades", y "en eso hemos ganado, hemos vuelto al 12", en referencia al liberalismo de la Cortes de la Cádiz.

En esa línea de cierto optimismo, Federico Jiménez Losantos añadió que en "los últimos años la Iglesia se ha disuelto, pero no los valores morales del bien y mal". En este sentido, explicó que "una cosa es que la gente no crea en la Iglesia, en Cataluña es imposible, pero sí cree en valores como la familia, propiedad, piedad, caridad... que están absolutamente anclados hasta en el refranero y en la mejor tradición española y eso sobrevive".

Como ejemplo recordó las movilizaciones en defensa de las víctimas del terrorismo de la pasada Legislatura, con grandes manifestaciones en las que "buena parte eran jóvenes".

HALAL: BRUTALIDAD CONTRA LOS ANIMALES
Marine Le Pen denuncia la realidad de las carnicerías musulmanas
 Minuto Digital 10 Diciembre 2010

La hija de Jean-Marie Le Pen, Marine, ha arremetido con fuerza contra las carnicerías musulmanas que inavaden Francia, y ha puesto sobre la mesa la discriminación en la contratación de trabajadores ya que los no musulmanes no pueden tocar la carne halal.

Marine Le Pen, la hija del histórico político francés y candidata a su sucesión, ha abierto una guerra contra las carnicerías musulmanas, ya que estas discriminan a los trabajadores no musulmanes porque “los no musulmanes no pueden tocar la carne ‘halal’”.

“En una carnicería ‘halal’ solo pueden trabajar musulmanes porque de lo contrario harían impura la carne para los musulmanes”, agregó.

El animal debe estar mirando a La Meca y sin que éste haya sido previamente anestesiado de ninguna forma debe ser degollado por un musulmán, que antes de hacerlo pronuncia el nombre de Alá.

El negocio crece, con la participación de un creciente número de grandes superficies, sabedoras del potencial de un mercado de seis millones de musulmanes y 5.500 millones de euros anuales.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
La impunidad que impulsa el proceso de paz
EDITORIAL Libertad Digital 10 Diciembre 2010

A la Justicia se la representa como una dama con los ojos vendados pretendiendo simbolizar la imparcialidad. Sin embargo, la ceguera que han exhibido los magistrados que han absuelto a Otegi de los delitos de enaltecimiento del terrorismo que se perpetraron en el velódromo de Anoeta el 14 de noviembre de 2004 no es otra que a la que hace referencia el refrán español que dice que "no hay más ciego que el que no quiere ver". Y es que no es imparcial, sino injusta y voluntariamente miope, una sentencia que basa la absolución de Otegi, Permach y Álvarez en "las serias dudas" de que fueran estos proetarras, personalmente, los encapuchados que durante el mitin exhibieron las fotos de los etarras, los que repartieron propaganda y boletines internos de la banda o los que coraron a la organización terrorista. Basar la causa en esto, ciertamente, sería tanto como tener la absolución "vista para sentencia" incluso antes de que se celebrara el juicio, tal y como ha venido a denunciar la presidenta de la AVT, Ángeles Pedraza.

La cuestión, por el contrario, era o debía haber sido la de dirimir si a los máximos representantes de Batasuna, como organizadores y participantes de "un acto ilegal de una formación ilegal y con un portavoz ilegal" –tal y como el propio Otegi se jactó aquel día ante los asistentes–, cabía exigirles responsabilidades penales por los incuestionables delitos de enaltecimiento del terrorismo que, con su probada condescendencia, en él se perpetraron.

Los magistrados de la Audiencia, sin embargo, han desechado las pruebas que, en este sentido, había aportado la Guardia Civil, y han preferido fijarse en la supuesta intención de ese acto ilegal como es "la conveniencia de un diálogo" para "resolver el conflicto". Vamos, como si referirse a la existencia del terrorismo como un "conflicto" no fuera ya una forma de enaltecerlo; como si pedir que el Gobierno y los terroristas dialoguen fuera contradictorio, y no coherente, con quien tiene y transmite una imagen positiva de estos criminales prófugos de la Justicia.

Por lo visto no ha sido bastante elocuente la imposibilidad de la defensa de los proetarras de aportar una sola condena del terrorismo hecha por quienes los magistrados han absuelto de enaltecerlo. Recuerden que Goirizelaia tuvo que recurrir a declaraciones de Eguiguren y del propio Zapatero para transmitir una imagen positiva de sus defendidos. Es más. Recuerden la amable definición que de ETA hacia un par de meses Otegi en El País como "una organización que ha suspendido sus acciones armadas y que expresa su voluntad de superación definitiva de la violencia". Pero claro, para los magistrados, eso tampoco debe ser considerado una forma de enaltecer a quienes en realidad no son más que una banda de criminales chantajistas.

No menos bochornosa ha sido la renuencia de los socialistas a criticar la sentencia absolutoria, a la que tanto ha contribuido el presidente del PSE en su condición de testigo de la defensa. Así, el portavoz socialista en el Parlamento Vasco, José Antonio Pastor, escudándose en el "respeto" a las decisiones judiciales ha manifestado que "no se pueden estimar las resoluciones judiciales como acertadas y justas cuando a uno le vienen bien y criticarlas cuando no coinciden con los intereses de cada uno". No. Lo que no se puede es estimar como acertadas y justas todas las sentencias, tanto si de verdad así nos lo parecen como si no. Eso, lejos de ser una muestra de respeto al Estado de Derecho, es un desprecio que, entre otras cosas, borraría del ordenamiento jurídico la figura del recurso de apelación.

Aunque sea obligado el acatamiento de todas ellas, en un Estado de Derecho se puede y se debe distinguir entre sentencias excepcionales, buenas, regulares, malas o tan pésimas como la que hoy nos ocupa. El memo y antijurídico papanatismo del que hace gala el portavoz socialista no es otra cosa que una forma de eludir una valoración de una sentencia que ponga en peligro –ella sí– los intereses de los socialistas en que prosiga, aun encubierto, el "proceso de paz" con los etarras. Y no hay mejor prueba de que prosigue que viendo como avanza la impunidad.

Se acabó lo de lengua preferente
Jesús Royo Arpón www.lavozlibre.es 10 Diciembre 2010

Cuando el Tribunal Constitucional rechazó el término 'preferente' para la lengua catalana, la lió bien liada. Sin alharacas, como dicho de paso y a media voz, pero lo dijo: el catalán no puede ser lengua preferente en el uso oficial. Fue un hecho histórico, que marcará un antes y un después en Cataluña, y de rebote en el resto de nacionalismos. Como suele pasar con muchos otros hechos históricos, no nos hemos dado cuenta cabal de su trascendencia. Ni siquiera los que lo vivimos de cerca, en primera fila, nos hemos percatado de su importancia. Es un hecho que nos desborda. Pasará tiempo antes de que lleguemos a comprenderlo en profundidad. Algo parecido a lo que explica Nietzsche acerca de la muerte de Dios ('La Gaya Ciencia', cito de memoria): "Acabamos de matar a Dios, tenemos las manos manchadas de su sangre y, sin embargo, somos incapaces de hacernos cargo de la importancia cabal de lo que hemos hecho. Solo, andando el tiempo, las futuras generaciones sabrán aquilatar la importancia de nuestra hazaña".

Dice el TC: "Las Adminstraciones públicas [...] no pueden tener preferencia por ninguna de las dos lenguas oficiales". Tal preferencia rompería el "equilibrio inexcusable entre dos lenguas igualmente oficiales y que, en ningún caso, deben tener un trato privilegiado". "Solo los particulares [...] pueden pueden preferir una u otra de ambas lenguas. Y hacerlo, además, en perfecta igualdad de condiciones [...], lo que excluye que [...] quienes prefieran el castellano hayan de pedirlo expresamente".

Quizá no es la mejor, pero sí la más trascendente deficinión del 'laicismo identitario' que reclamamos insistentemente todos los bilingüistas. Igual que el Estado no puede preferir una religión, ni una raza, ni un club de fútbol, tampoco puede preferir una lengua. El Estado no puede ser cristiano, ni judío, ni musulmán: precisamente para que los ciudadanos puedan ser cristianos, judíos o musulmanes, o nada, según su opción libre, y en igualdad de condiciones. El Estado en Cataluña, que incluye la Generalitat, no puede preferir el Barça, ni TV3, ni la lengua catalana: precisamente para que los particulares puedan optar libremente por el Barça o el Espanyol, por TV3 o TVE1, por el catalán o el castellano. Y en perfecta igualdad de condiciones, es decir, sin presión ni coacción ninguna, sin perder por su opción ni un gramo de catalanidad, de legitimidad catalana.

Si tan catalán es ser creyente como ateo, del Barça o del Espanyol, tan catalán debe ser hablar catalán como castellano. El Estado -es decir, la Generalitat y los Ayuntamientos- debe hablar ambas lenguas por igual, para que el ciudadano escoja la que prefiera. El Estado solo puede ser bilingüe. Para que los ciudadanos puedan ser lo que les dé la gana: bilingües, o monolingües en castellano o en catalán. Ah, y sin desgorrarse, sin significarse. El TC tiene la delicadeza de bajar al detalle de que "los que prefieran el castellano no tengan que pedirlo expresamente". Esa cláusula humillante estaba en el Estatut, y es la práctica habitual en la vida oficial catalana: si lo quieres en castellano, tienes derecho, sí, pero debes pedirlo expresamente, o debes justificarlo, o debes excusarte, o debes exhibir que eres pobre, o que eres de fuera, o recién llegado, o que practicas extrañas perversiones: preferir el castellano es una de ellas, al parecer.

Todo eso es ilegal, por inconstitucional. Esa 'perfecta igualdad de condiciones' para ejercer la opción del ciudadano excluye, por ejemplo, eso tan corriente -y tan triste- de la 'lengua por defecto', por la que, si no dices nada, te aplican el catalán. La página web oficial es en catalán, y si lo quieres en castellano, debes clicar en un icono remoto con la bandera española. Todo eso ya es ilegal: solo falta que alguien lo denuncie ante un tribunal. La práctica correcta debe ser presentar la opción 'català - castellano' antes de que corra el pograma, y que sea el ciudadano quien decida. Ojo: y que la presentación sea igualitaria. O sea que deberá ser también 'castellano-català', equitativamente. Fijaos en Bruselas.

Euskera, bilingüismo y fracaso en ciencias
Raúl González Zorrilla Periodista Digital 10 Diciembre 2010

La obligatoriedad del bilingüismo euskera-castellano hace fracasar a los estudiantes vascos en el estudio de las ciencias. Leer información
La obligatoriedad del bilingüismo euskera-castellano en las aulas vascas provoca que los estudiantes de Euskadi fracasen en el estudio de las ciencias
Euskadi Información Global. Redacción. Vitoria. Los datos del último informe Pisa, dedicado a la evaluación internacional de alumnos de varias decenas de países, indican que los escolares vascos se defienden relativamente bien en matemáticas y en lectura, pero fracasan en el aprendizaje de las ciencias. Adivinar a qué se debe este retroceso es una cuestión clave, ya que una formación científica adecuada de los ciudadanos más jóvenes es trascendental para el futuro de cualquier sociedad y, sobre todo, resulta fundamental para eliminar las muchas falsas creencias y mitos extraños con los que desde múltiples frentes se ataca al pensamiento moderno e ilustrado.

De hecho, el País Vasco es una de las comunidades españoles más azotada por los más variados movimientos irracionalistas, maquinistas y acientíficos que, en algunos casos avalados por la banda terrorista ETA, han conseguido que poner en marcha en esta región cualquier iniciativa de progreso y desarrollo (el tren de alta velocidad, una autovía, una incineradora, un puerto exterior, antenas de telefonía móvil, redes eléctricas, etc,) sea una auténtica tarea de héroes.

Isabel Celaá, consejera de Educación del Ejecutivo de Patxi López, parece ser consciente de esta grave carencia existente entre los estudiantes vascos y parece conocer también cuál es el motivo por el que los alumnos de esta comunidad ven mermadas sus competencias en biología, la física o la geología. En opinión de Celaá, "el sistema educativo bilingüe resta tiempo a la enseñanza de las ciencias y, por ello, en otras comunidades autónomas o en otros países no ocurre esto". De hecho, la consejera explica que la reflexión sobre la posibilidad de añadir tiempo escolar para potenciar las ciencias, sin quitar nada del calendario ya existente, "está sobre la mesa, pero es una decisión de calado". En este sentido, el menor tiempo que los chicos y chicas del País Vasco dedican al estudio de las ciencias, como consecuencia de la presión ejercida por la imposición de una educación bilingüe, se está tratando de compensar, según se apunta desde el Gobierno vasco, con actividades extraescolares, "como los campamentos científicos que este año se han puesto en marcha por primera vez", o con nuevas metodologías para el profesorado.

Lo que parece claro es que el Gobierno de Patxi López, con el apoyo del Partido Popular, no va a dar salida a la única solución que hay para paliar esta ignorancia científica de los estudiantes vascos, consecuencia de la exigencia nacionalista de educar en euskera: la libre elección de los padres del idioma en el que van a formarse sus hijos. Solamente de esta manera, con los niños formándose en su idioma materno, se conseguirá tiempo suficiente para la mejora de la formación en ciencias de los más jóvenes, para potenciar otras competencias también coartadas por la imposición bilingüe y para poner en marcha un programa serio y sólido de enseñanza de inglés en las aulas de Euskadi.

Además, y esto es lo más grave, el bilingüismo solamente es una obligación para la inmensa mayoría de estudiantes vascos que tiene el castellano como lengua materna. Éstos, lo quieran o no, han de estudiar, obligados, también en euskera. Por el contrario, los pocos chicos y chicas que tienen el euskera como su lengua materna pueden desempeñar la totalidad de su ciclo estudiantil (desde los 2 a los 18 años), íntegramente en este idioma, sin utilizar el español.
En cuanto a los resultados globales del informe PISA, los estudiantes vascos son superados por los alumnos de Castilla y León, La Rioja, Navarra, Madrid, Galicia y Aragón. Se encuentran al mismo nivel de conocimientos que los alumnos de Asturias, Cantabria, Cataluña y Murcia, y se colocan por delante de los chicos y chicas de Andalucía, Baleares, Canarias y Ceuta.

Cataluña
La política es sinónimo de corrupción para los catalanes
La Oficina Antifraude intenta justificar su continuidad con una encuesta
IVA ANGUERA DE SOJO / BARCELONA ABC Cataluña 10 Diciembre 2010

El 85% de los catalanes cree que la corrupción está especialmente extendida en los partidos políticos, institución que colocan en primer lugar del ránking sobre corrupción, seguidos por entidades financieras (69,4%), sindicatos (61,8%) y ayuntamientos (65,4%). Así se desprende del estudio realizado por el Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat (CEO) por encargo de la Oficina Antifraude de Cataluña (OAC) presentado ayer, día mundial contra la corrupción.

El estudio confirma la mala imagen de las instituciones políticas catalanas tras dos años de contínuas informaciones sobre escándalos de esta índole, desde la «operación Pretoria» de corrupción urbanística centrada en el Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramenet, que afectó a prebostes de Convergència y el PSC, o el «caso Palau» de desfalco del Palau de la Música y presunta financiación irregular de Convergència, a la trama «Gürtel», sin olvidar las presuntas irregularidades de Joan Laporta al frente del F. C. Barcelona, dado que el trabajo de campo de la encuesta coincide con la asamblea de socios del Barça en la que se acordó auditar las cuentas de Laporta.

Financiación ilegal
El director del CEO, Gabriel Colomé, destacó este contexto para explicar los resultados del sondeo, que confirma las peores sospechas sobre la desconfianza ciudadana en la «cosa pública». Así, el 52,7% de los encuestados cree que los partidos políticos se financian ilegalmente siempre o casi siempre y sólo el 30,6% confía en que los candidatos a unas elecciones lo sean para luchar por sus ideales de partido y para defender los intereses de los ciudadanos, frente al 21,7% convencido de que se presentan para enriquecerse y el 42,9% convencido de que lo hacen por «la influencia que se obtiene con el cargo». En resumidas cuentas, la mayoría de los catalanes (67,8%) cree que los políticos son poco y nada honestos.

Una visión que completa el 7,3% que está convencido de que los políticos no se esfuerzan suficientemente para luchar contra la corrupción o el 66% que defiende que los nombramientos en la administración no están basados en el mérito y la capacidad. Además, los catalanes están convencidos de que existen unos vínculos demasiado estrechos entre negocios y política e identifican perfectamente los ámbitos en los que estas estrechas relaciones desembocan más fácilmente en actitudes corruptas. Se trata de los ámbitos de obras públicas, urbanismo, justicia y vivienda. Por contra, la educación, desde guarderías a universidades, es el ámbito menos corrupto para los catalanes.

Los consultados están convencidos, además, de que el nepotismo sigue siendo la norma en el ámbito público y de que las administraciones dan un trato de favor a las personas y entidades afines al gobierno.

En cuanto al reparto de responsabilidades, el 59,4% cree que la principal responsabilidad de la corrupción es de la administración pública frente a un 17,5% que responsabiliza a la empresa privada y el 19,6% que la atribuye a los dos por igual. En este sentido, destaca que el 97,2% considera inaceptable que un funcionario acepte dinero para agilizar un trámite y el 95,1% ve injustificable pagar a un policía para evitar una multa pero el porcentaje cae al 57% cuando se trata de llamar a un médico amigo para evitar las listas de espera.

«Herencia franquista»
En este sentido, Colomé atribuyó la dureza de los resultados para los cargos públicos frente a la condescendencia con los comportamientos corruptos en el ámbito privado a los «estereotipos heredados del franquismo» que confió que se modificarán entre «los hijos de la democrácia». En este país, se lamentó Colomé, «ser servidor público está mal visto y en cambio el sector privado tiene barra libre», algo que a su juicio responde a la negativa visión de la política impuesta por la dictadura a partir de 1939. «La cultura política no se cambia en 30 años», concluyó.

El director de la OAC, David Martínez Madero, destacó también que «la corrupción no es exclusiva del ámbito público» y reclamó más fondos para luchar contra los comportamientos ilícitos, tras destacar que el 44,4% ha oído hablar de la OAC y el 72,7% la considera «muy o bastante postiva» según el sondeo encargado por la propia oficina. Madero anunció, en este sentido, que pedirá una ronda de entrevistas con los nuevos líderes parlamentarios cuando se constituya la Cámara catalana para proponer un nuevo «pacto por la integridad» que vaya más allá del acuerdo suscrito hace un año, cuando la OAC inició su andadura, para alcanzar «un compromiso real y no retórico» contra la corrupción. El director de la OAC reclamó un «cambio en la cultura política de los partidos», porque «los recursos públicos no pueden ser un botín para afines y militantes».

Críticos con los medios
El sondeo elaborado por el «CIS catalán» cuestiona también el papel de los medios de comunicación en la denuncia de los casos de corrupción. Así, el 67,1% considera que la información que ofrecen los medios sobre los casos de corrupción es poco objetiva, dato que destacó Martínez Madero para reclamar una mayor implicación del «cuarto poder» en la lucha contra los comportamientos ilícitos

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