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Recortes de Prensa   Jueves 16 Diciembre  2010

 

El inexistente subdesarrollo
César VIDAL La Razón 16 Diciembre 2010

Recuerdo la cantinela como si fuera una especie de mantra indisolublemente ligado a mis años de infancia. «España es un país subdesarrollado», decía mi abuelo Antonio que, por supuesto, le echaba la culpa de todo al Gobierno. Que mi abuelo era antifranquista decidido lo sabíamos todos, siquiera por la frecuencia con que se defecaba en la madre de Franco. Incluso teníamos idea de que abogaba por la coronación de Don Juan como manera de echar al general. Lo que ignorábamos era su carnet de la UGT con un número de afiliación bajísimo y mucho menos podíamos imaginar que durante la Transición la gente del PSOE auténtico, no el de Felipe, vendría a verlo desde Francia para incluirlo en las listas al Congreso, pero no nos desviemos. Mi abuelo no decía nada que no fuera de conocimiento público porque los gobiernos de los tecnócratas no paraban de dar la tabarra con la realización de los Planes de desarrollo que, a fin de cuentas, no fueron para tanto.

Aquella insistencia en que España estaba subdesarrollada y que había que luchar contra semejante situación se nos debió de quedar en lo más profundo de las neuronas porque ha continuado arrojando su sombra sobre nuestras vidas como si se tratara de un mal karma. «El problema de España», se nos dice sotto voce, «es que sigue siendo un país subdesarrollado». No es que me complazca especialmente en llevar la contraria, pero yo tengo la convicción de que si España se caracteriza por algo no es, precisamente, por el subdesarrollo. Una nación que ha dado a Cervantes, a Lope de Vega, a Velázquez o a Goya y que ha creado arquetipos como la Celestina, Don Juan o el Quijote difícilmente puede ser considerada subdesarrollada desde una perspectiva cultural. Lo digo porque el gran problema de España es, en realidad, su hiperdesarrollo. Los ejemplos son numerosísimos y nefastos. Por ejemplo, tenemos unos sindicatos hiperdesarrollados. No representan ni al diez por ciento de los trabajadores y, sin embargo, cuentan con centenares de miles de liberados y unos presupuestos superiores a los de no pocas naciones.

Algo semejante sucede con las administraciones públicas. Aunque no todos tienen a su frente a un megalómano como Gallardón, los ayuntamientos están hiperdesarrollados como si fueran una suma de ministerios suecos de la época socialdemócrata. En cuanto a las Comunidades autónomas están hiperdesarrolladas con planes de gobiernos absurdos, funcionarios de utilidad real inexistente y gastos injustificables. Semejante elefantiasis existe también en la universidad. Ninguna está entre las ciento cincuenta primeras del mundo –que ya es decir– pero se encuentran en ciudades con menos de cien mil habitantes y dotadas de disparatados departamentos de profesorado innecesario. Incluso se ha hiperdesarrollado artificialmente el peso social de lenguas extraordinariamente minoritarias –desde luego, mucho menos extendidas que las de ciertas tribus africanas– con un hiperdesarrollo del control social y del gasto. Todo ello por no hablar del hiperdesarrollo de las pretensiones –y subvenciones– de colectivos como el feminista, el gay, el titiriceja y un largo etcétera. No, esta nación no padece de subdesarrollo. Lo que sufre realmente es un hiperdesarrollo de tantas instancias que tiene como consecuencia directa también el de la deuda, el déficit y la corrupción. Vamos que, al final, lo que va a dar al traste con todo no va a ser el subdesarrollo sino todo lo contrario.

El Estado de Alarma como gran contribución al Estado del bienestar
José Antonio GundínEl Semanal Digital 16 Diciembre 2010
Curiosa paradoja de Zapatero: empezó retirando a los militares de Irak y termina enviándolos a las torres de control de su país

Salvo que a última hora se lo piense mejor, que no parece, tampoco hoy comparecerá el presidente del Gobierno ante el Congreso para defender la prórroga del Estado de Alarma hasta el 15 de enero. Como todo el mundo sabe, eso de declarar el Estado de Alarma es algo muy habitual en los gobiernos democráticos, que para entretener a los ciudadanos los fines de semana se dedican a desplegar a los militares por dependencias civiles, ora en una torre de control, ora en una guardería o en el hogar del jubilado. El viernes que no hay Estado de Alarma es como si cerraran el bar de la esquina o suspendieran el partido de fútbol en abierto. Nada justifica, por tanto, que el presidente Zapatero distraiga un par de horas de su impoluta agenda para atender un tedioso trámite burocrático que José Blanco puede despachar con su sutileza habitual.

Han tenido que pasar 32 años de balbuciente democracia para que un Gobierno socialista, campeón del talante y de los derechos sociales, de las libertades y del diálogo, decretara un reparador Estado de Alarma durante las Navidades, bálsamo que los 4,5 millones de parados han recibido como maná caído del cielo. La gente va mucho más feliz por la calle, los pájaros cantan, las nubes se levantan y si no nos quitan la deuda soberana de las manos es porque Angela Merkel, que nos envidia porque en Alemania lo de la militarización parece que no trae buenos recuerdos, ha azuzado contra Zapatero a las agencias de calificación. Desde luego, no hay nada más entrañable que cantar villancicos en torno al belén militarizado porque da mucha tranquilidad. Como dijo Zapatero en el Consejo de Ministros extraordinario: ante todo, mucha calma.

Con decir que Carme Chacón, la ministra de los militares, no dudó en ausentarse de ese Consejo de Ministros para volar rauda al otro lado del Atlántico y proclamar en Nueva York la buena nueva progresista: El Estado de Alarma como gran hallazgo de la izquierda para mejorar el Estado del Bienestar. En aquella "cumbre" progresista, a la que acudió lo más granado, desde Clinton y Blair hasta Felipe González, la presencia de Chacón fue recibida con enorme emoción: ante la insistencia general tuvo que explicar cómo el despliegue militar y la limitación de los derechos sindicales es la base del nuevo socialismo cívico.

Dicho todo lo cual, bien pudiera ser que esto de vivir en alarma no fuera más que otra invención maquiavélica de Rubalcaba, al que ya le atribuyen diez conspiraciones por minuto. Dicen las malas lenguas que merodean por Ferraz que todo este follón es una habilísima maniobra del vicepresidente primero para descabezar a Blanco, que vuelve a ser Pepiño, y tener las manos libres en el PSOE para dirigir la sucesión de Zapatero. Según esta teoría, el ministro del Interior estaba al cabo de la calle de que el conflicto de los controladores estallaría en el momentro más inoportuno, pues no en vano maneja todos los resortes de información e inteligencia del Estado. Pero nada hizo para adelantarse al estallido y dejó que su rival el ministro de Fomento se macerara en su propia incompetencia para llegar a un acuerdo con los técnicos de vuelo.

Seguramente sea una versión demasiado interesada, pero lo cierto es que Zapatero está seriamente disgustado con la gestión de Blanco y le ha encarecido a Rubalcaba que le sustituya también en este trance de dar la cara, que él no quiere pasar a la historia como el primer presidente que para resolver un conflicto laboral mendigó al Congreso la declaración del Estado de Alarma. Cruel vengaza de la historia para un presidente que nada más llegar a La Moncloa retiró a los militares de Irak y ahora los envía a las torres de control de su propio país.

España rechaza a sus políticos corruptos
Francisco Rubiales Periodista Digital 16 Diciembre 2010

Los resultados del último Barómetro Global de la Corrupción 2010, recientemente publicado por la organización Transparencia Internacional, son estremecedores y demuestran que la inmensa mayoría de los ciudadanos españoles creen que están siendo gobernados por corruptos y delincuentes.

La democracia es un sistema político basado en la confianza en los líderes. Si esa confianza falla, no hay democracia sino tiranía, por mucho que se recurra a las urnas para nombrar dirigentes. Trasladado a la realidad, ese principio básico significa que cuando nada menos que el 80 por ciento los ciudadanos de un país creen que los partidos políticos que pueblan el Parlamento español son corruptos o muy corruptos, puede afirmarse que no existe democracia en España sino una tiranía desprestigiada y rechazada por el pueblo, que es el soberano teórico del sistema. Si a eso se agrega que la "clase política" siempre aparece en las encuestas como el tercer problema más grave del país, por delante, incluso, del terrorismo y de la inseguridad ciudadana, entonces ocurre que el sistema está en bancarrota y que quienes nos gobiernan lo hacen contra la voluntad popular, lo que equivale a tiranía.

Los resultados del último último Barómetro Global de la Corrupción 2010, recientemente publicado por la organización Transparencia Internacional, son sobrecogedores y muestran la radiografía de un país que se siente gobernado por delincuentes.

Ese sentimiento profundo de rechazo a los partidos políticos y a los gobernantes, ya enraizado en la sociedad española, es un síntoma terrible de enfermedad y revela que la crisis política es en España todavía más grave que la económica y la moral.

Pero lo realmente grave en España, lo que convierte a este país en una cloaca, es que la "casta" política ni siquiera reaccione ante el masivo rechazo popular. Deberían sentirse avergonzados y tendrían que abandonar sus responsabilidades ante el desprecio y el rechazo de aquellos a los que dicen servir, pero no lo hacen y la única razón que explica esa indiferencia ante la voluntad popular, que es sagrada en democracia, es que son arrogantes opresores sin un gramo de democracia en sus venas.

El Barómetro de Transparencia Internacional, una organización sin énimo de lucro e independiente que está acumulando méritos cada año para ser galardonada con el Nobel de la Paz, revela que los ciudadanos españoles perciben un alto grado de corrupción en los partidos políticos, que resulta el sector peor valorado de la sociedad. Asimismo, un 73% cree que la corrupción ha aumentado en los últimos tres años, la misma media que Europa.

El informe destaca que la percepción que tienen los ciudadanos sobre la corrupción de los partidos políticos es de 4,4 sobre una puntuación que va desde el nada corrupto, que se sitúa en 1, hasta el muy corrupto, que llega al 5. El fenómeno del rechazo a los partidos no es exclusivo de España y afecta a Europa y buena parte del mundo, aunque el gobierno de Zapatero es, con gran diferencia, el más impopular y rechazado de toda la Europa democrática.

Tanto la valoración española como europea de los partidos ha empeorado considerablemente respecto al anterior Barómetro Global de la Corrupción, ya que en aquel informe la percepción de corrupción de los partidos españoles se situaba en 3,6.

En cualquier caso, el patrono vitalicio de la Fundación Ortega y Gasset, Antonio Garrigues Walker, ha destacado que los "ciudadanos no creen en los líderes, ya sean políticos, económicos o eclesiásticos", por lo que éstos "están cada vez peor valorados".

A juicio de Garrigues Walker, el sistema judicial español "es lento y no tiene capacidad de reacción" por lo que si se dilatan los procesos de lucha contra la corrupción, ésta se "complica de manera especial".

Según los datos globales del Informe, de cada diez personas, ocho sostienen que los partidos políticos son corruptos o sumamente corruptos y la mitad de las personas entrevistadas creen que las medidas tomadas por su gobierno para contrarrestar la corrupción son ineficaces".

El panorama es desolador y, si existiera decencia y razón en España, debería provocar la refundación de una "democracia" española que ya no existe porque ha sido sustituida por una ilegítima e indecente dictadura de partidos y de políticos profesionales, claramente rechazada por los ciudadanos.

Voto en Blanco

Signos degenerativos
«Cuando la inmensa mayoría está de acuerdo en algo es cuando más imprescindibles son los límites del Estado de Derecho. Es cuando comienzan a peligrar los derechos de la ínfima minoría, sobre todo si es una minoría despreciable»
J. M. RUIZ SOROA El Correo 16 Diciembre 2010

Si algo resulta en verdad preocupante de todo este turbio asunto del estado de alarma que han aprobado (y se disponen a prorrogar) el Gobierno y el Congreso para los controladores aéreos es la falta de reacción por parte de la sociedad civil. Qué digo falta de reacción, ni siquiera la más mínima preocupación o signo de inquietud ante un hecho que, aunque solo fuera por lo extraordinario y anómalo, debiera disparar las campanas de alarma en cualquier sociedad democrática adulta.

A lo que parece, y según lo explicaba un diputado vasco para justificar su voto favorable a la prórroga del estado de alarma, el único interés a tener en cuenta es el general de los ciudadanos a desplazarse sin incomodidad en navidades, el derecho de todos a viajar y disfrutar de sus vacaciones. La garantía de ese derecho, según nuestros gobernantes y diputados, justificaría nada menos que privar de sus derechos fundamentales a los trabajadores del control aéreo. Una curiosa y desde luego inconstitucional forma de ponderar el valor de los respectivos derechos.

En efecto, parece que no se quiere reconocer algo que es bastante obvio: que los controladores son trabajadores civiles de una empresa mercantil sometida en sus relaciones laborales al Derecho común, y que no puede privárseles salvo declaración del estado de sitio o de excepción de sus derechos fundamentales. No es legalmente posible -salvo declaración del estado de sitio- convertir en militares sujetos a disciplina castrense a unos civiles (artículo 117-5º); no es posible -salvo declaración del estado de excepción o sitio (artículo 55)- suspender el derecho de huelga de los trabajadores.

Y, sin embargo, los controladores están privados del derecho de huelga desde el momento en que han sido convertidos en militares forzosos, pues los militares no disfrutan de ese derecho. Afirmar, como lo ha hecho el Gobierno, que los controladores «pretendían echarle un pulso al Estado», es tanto como confundir al Estado con una de sus empresas y aplicar sus poderes coactivos de defensa del orden público a la defensa de los intereses de AENA, que no son en absoluto lo mismo.

Naturalmente que la conducta de los controladores ha sido repugnante; naturalmente que a la inmensa mayoría de la sociedad española le parece muy bien que se militarice a esos sujetos y que se les prive de sus derechos; naturalmente que a todos nos interesa la garantía de poder viajar normalmente. Pero sin pasarse, por favor. Porque, precisamente cuando la inmensa mayoría es la que está de acuerdo en algo es cuando más necesarios e imprescindibles son los límites que establece el Estado de Derecho. Porque cuando todos tienen el mismo interés es cuando comienzan a peligrar los derechos de la ínfima minoría, sobre todo si es una minoría despreciable. Respetar los derechos de los muchos y de los justos no tiene mucho mérito, lo difícil es respetar los de los poquísimos y antipáticos.

Resulta en verdad una experiencia alucinatoria para quienes en tiempos de Franco combatimos la legislación penal y disciplinaria especial de los trabajadores del mar y del aire ver que, hoy en día, bajo una Constitución democrático liberal, se resucita el delito de sedición para coaccionar y acusar a unos trabajadores por una huelga ilegal. Resulta estremecedor escuchar a autoridades y fiscales afirmar con estólida arrogancia que los trabajadores que colectivamente abandonaron su puesto de trabajo (pero sin poner en riesgo la seguridad de aeronaves o personas) cometieron un delito de rebelión castigado con años de cárcel porque ? así lo dice una Ley de 1964 cuya sola cita debiera avergonzar en democracia.

Hablan incluso de «cabecillas» e «instigadores» de la rebelión. Nadie se para a reflexionar sobre lo insólito del caso de que el abandono ilegal de su puesto de trabajo por unos maquinistas del metro, o unos camioneros, o unos recogedores de basura, sea solo un ilícito laboral, mientras que el de unos trabajadores aéreos lo sería criminal. ¿Cómo podría suceder tan flagrante diferencia de trato o discriminación, se preguntaría cualquiera que se tome en serio el principio de igualdad de todos ante la ley? ¿Sólo porque tenemos por ahí una ley de Franco todavía no derogada? ¿Ése es todo el ponderado argumento de nuestros actuales demócratas para mandar a la cárcel a unos huelguistas?

La degeneración de nuestras democracias no vendrá -dicen los expertos- por el lado de los golpes de estado, sino por el populismo difuso. Por el avance imparable de un estado de opinión en el que el sentir ciudadano tomado en bruto, sin reflexión ni educación, se imponga a la acción de gobierno. Lo que sucede hoy es un síntoma preocupante de la bondad del pronóstico.

Don de lenguas
http://antoniomuñozmolina.es  16 Diciembre 2010

En muchos aspectos, y sin que ninguna ordenanza lo haya regulado, Nueva York es una ciudad bilingüe. Cuando llama uno por teléfono a muchos centros oficiales, o a la compañía telefónica, o a la del gas y la electricidad, o a la de la tv por cable, o al banco, después de la voz grabada en inglés viene otra en español: “para continuar en español, pulse 1″. Por supuesto, todos los trámites del censo y de la Seguridad Social se pueden hacer en español. Muchos avisos y carteles publicitarios en el metro están en los dos idiomas. Algunos, los de las telenovelas, sólo están en español. También están sólo en español muchas veces los carteles en las puertas de los restaurantes solicitando fregaplatos. Cuidado, también en las tiendas de lujo suele aparecer alguien que habla español cuando conviene. Cuando trabajaba en el Cervantes me reuní con banqueros a los que les organizábamos cursos de español para los ejecutivos. Lo digo por la broma despectiva que se escucha a veces de que el español en Estados Unidos sólo lo habla el personal de servicio.

En Nueva York aprende uno, con considerable alivio, y bastante agradecimiento, que el español es una lengua tan poco nacional como el inglés. También aprende que el español de España no es la norma, ni la versión mayoritaria, sino una variante entre otras muchas, con las que se encuentra cada día: uno aprende a distinguir acentos de países, sus músicas tan variadas, y a apreciar las diferencias que enriquecen la lengua común, sin impedir su casi perfecta transparencia para todos sus hablantes. En el aula donde yo volveré a dar clases a partir de enero habrá seguro gente que venga de casi cualquier país de América Latina, y de España. Instintivamente, todos rebajamos un poco al comunicarnos lo más local y específico y subrayamos lo común. Los chistes son inevitables, y consabidos: a los chilenos les da tanta risa que haya en España una cordillera que se llama los Picos de Europa como a nosotros que en Chile alguien compre un billete de lotería y se saque la polla, y por razones parecidas. Por no hablar del inextinguible jolgorio rioplatense con la Bahía de la Concha o el segundo apellido del director de la Academia, o con la costumbre española de tener relaciones sexuales con los autobuses, o con los resfriados.

Por razones de cortesía, y de comprensión mutua, en una reunión en la que hay personas que tienen distintos idiomas de origen, la conversación se establece con naturalidad en el que domina todo el mundo: si hay cuatro hispanoparlantes y un anglo, y éste sólo habla inglés, el inglés será el idioma en el que hablemos todos. O viceversa. Cuando las lenguas se cargan de demasiados significados políticos se olvida de que existen para entenderse, no para ponerse barreras.

A la secretaria que yo tenía en el Cervantes, una neoyorquina hija de padres dominicanos, perfectamente bilingüe y admirablemente llamada Nairoby Peña, me costaba mucho explicarle el motivo de que los impresos que a veces tenía ella que rellenar para hacer trámites con la Generalitat de Cataluña sólo estuvieran en catalán o en inglés.

En el Instituto ofrecíamos clases de catalán y de euskera, y el día 23 de abril se leía en público el Quijote y a quien participaba en la lectura se le regalaba una rosa de Sant Jordi.También había la opción de leer el Tirant lo Blanc, al que era tan aficionado Cervantes. Con la Alianza Francesa, el Instituto Goethe, el Italiano y el Checo, fundamos una jornada de la literatura europea. El segundo año, quien leyó en representación de España fue Quim Monzó y lo hizo en catalán. Este tipo de actividades son normales en cualquiera de los Cervantes que hay por el mundo, aunque curiosamente no se reflejen mucho aquí. Quiero decir que no hay por qué siempre afirmar negando.

Que el español sea una lengua desvinculada de España puede desconcertar lo mismo a los nacionalistas españoles que a los antiespañoles, y debería tranquilizarlos, creo yo: el idioma no corre ningún peligro, como claman los unos, por el hecho de que tenga que compartir espacios con otras lenguas dentro de nuestro país. El porvenir del español no depende de España. Y si los otros comprendieran esa anacionalidad o supranacionalidad lo verían como una ventaja, y no como una especie de lacra o una torva emanación del centralismo de Madrid. Cada vez habrá más gente que hable español sabiendo poco o nada de España.

Irán y las falsas esperanzas
*Antonio Rubio www.gaceta.es 16 Diciembre 2010

Podríamos objetar que Irán está gobernado por una ideocracia, dotada de poca flexibilidad.

Pasan los años y no cesan las negociaciones entre los cinco miembros del Consejo de Seguridad, a los que se añadió Alemania, e Irán con el objetivo de controlar un programa nuclear susceptible de ser utilizado para fines militares. Las ilusiones diplomáticas volvieron a florecer en Ginebra desde el pasado 6 de diciembre, pero las posibilidades de un resultado que permita supervisar el proceso de enriquecimiento de uranio siguen siendo escasas. El planteamiento inicial de la Administración Obama, que el paso del tiempo tiende a cuestionar, ha sido confiar en un supuesto pragmatismo de los iraníes, en que el ayatolá Jamenei y el presidente Ahmadineyad valoren racionalmente los daños causados por las sanciones a su país.

Éste es el punto débil de las expectativas americanas: confiar en que Irán tomará sus decisiones en función del análisis coste-beneficio. Es un método que compartiría un influyente politólogo americano como Fareed Zakaria, capaz de recomendar a Obama, en un libro sobre el mundo posamericano, la elección de una diplomacia realista al estilo de Bismarck. El declive americano sólo puede detenerse si se abandona el idealismo o el excepcionalismo en política exterior, si se renuncia a esfuerzos militares que pueden ser agotadores y se hacen mayores esfuerzos en la dimensión económica y tecnológica, indispensables en un mundo globalizado. El enfoque bismarckiano pasa por buscar intereses comunes, por mínimos que estos sean. Es un realismo en relaciones exteriores que se ha ensayado con Rusia y que intenta aplicarse a Irán.

Podríamos objetar que Irán está gobernado por una ideocracia, dotada de poca flexibilidad en sus postulados ideológico-religiosos, pero siempre encontraríamos en Washington alguien capaz de respondernos que el comunismo maoísta también era una ideocracia y que, sin embargo, optó por el pragmatismo, tras el viaje de Nixon en 1972. Pero Obama no es Nixon, ni tampoco Jamenei es Mao. La fe secular del comunismo podía tornarse pragmática, como también demostraron Lenin y Stalin, pero el caso no es comparable con el de la república islámica de Irán, cuyo enfrentamiento con EE UU es percibido como un choque de civilizaciones entre el islam y Occidente, incompatibles por naturaleza y en el que todo apaciguamiento no deja de ser una tregua hasta alcanzar los objetivos deseados. Unos piensan en la utilidad de la técnica del palo y la zanahoria, y otros se autoafirman en sus dogmas políticos-religiosos. Ese discurso ideológico no ha sido arrinconado ni en las relaciones con países rivales del Gran Satán americano, como pudo comprobarse en la carta a Gorbachov del ayatolá Jomeini en 1989, pocos meses antes de su muerte, y en la que el clérigo recomendaba al político el estudio del Islam para superar la crisis del sistema soviético.

John Limbert, un diplomático americano que formó parte de los rehenes retenidos en la embajada de Teherán en 1979, ha asesorado en los últimos meses a la Administración Obama sobre cómo negociar con Irán. Sus consejos eran muy simples: todos los problemas de EE UU partían de juicios negativos preconcebidos. Por tanto, la relación con Irán se habría deteriorado por las sospechas mutuas, la ineptitud política, los malentendidos y la fuerza de la inercia. Bastaría un cambio de actitud por parte americana. Por su parte, el periodista americano Robert Dreyfuss sugería a los negociadores de su país que proclamaran expresamente el derecho de Irán a enriquecer uranio para fines pacíficos, pero eso lo hizo Obama en su discurso de El Cairo, sin que los gobernantes iraníes se impresionaran demasiado.

Tampoco podía conmover a Teherán que el presidente citara a Saadi, un poeta medieval iraní, en un mensaje de 2009, porque era un escritor místico sufí que afirmaba que todos los hijos de Adán están hechos de la misma esencia. Ningún nacionalista autoritario ni ningún revolucionario del mundo, incluidos los islamistas iraníes, podría estar de acuerdo con él. Algunos aforismos de Saadi fueron citados por el escritor ruso Pushkin y el filósofo americano Emerson, y éste último se identificaba con aquellos versos en los que el iraní negaba la calificación de seres humanos a aquellos que no se cuidaban de los sufrimientos ajenos. Pero las citas en abstracto sobre el bien y la justicia sirven de poco frente a quienes contemplan todo, incluido un programa nuclear, desde su propio contexto religioso.

En esta diplomacia de falsas esperanzas, otra opción sería la de los intereses compartidos. EE UU quiere estabilidad para Irak y Afganistán, países fronterizos de Irán, y esto ofrecería una oportunidad para trabajar juntos. Hay algo de simplismo en estas especulaciones, pues aunque la mayoría de la población de Irak sea chií, ésta no se identifica con las ambiciones persas, si bien su Gobierno busca una relación constructiva con Irán, no incompatible con sus vínculos con Estados Unidos. ¿Y qué decir de Afganistán? A Pakistán no le entusiasma que crezca la influencia iraní.

*Antonio Rubio es analista internacional.

Educación
El TC prohíbe a unos padres educar a sus hijos sin escolarizarlos
La Sala Primera del Tribunal Constitucional (TC) ha denegado a unos padres la posibilidad de formar a sus hijos en su propio domicilio sin escolarizarlos en un centro oficial.
Madrid - Efe La Razón 16 Diciembre 2010

La sentencia, publicada hoy, indica que la Constitución no prohíbe que el legislador configure un sistema de enseñanza básica obligatoria "como un periodo de escolarización de duración determinada".

Durante éste, prosigue, queda "excluida" la posibilidad de enseñar a los hijos en el domicilio familiar en lugar de proceder a escolarizarlos, según informa el TC.

El caso es el de un matrimonio de la provincia de Málaga que argumentaba que sus hijos, menores de edad, tenían en casa una educación mejor que en colegios públicos con 30 ó 40 alumnos por clase, y que los niños hablaban cinco idiomas y recibían clases de música, lengua, ciencias, matemáticas y una formación ética bastante completa.

Para los magistrados del TC, es claro que la facultad de los padres de elegir una formación ajena al sistema de enseñanza obligatoria por motivos de orden pedagógico "no está comprendida", ni siquiera a simple vista, en ninguna de la libertades educativas del artículo 27 de la Constitución, invocadas por los demandantes en un recurso de amparo.

Precisan que la libertad de enseñanza se circunscribe a la facultad de enseñar "libremente" fuera del horario escolar, pero sin "perjuicio" del deber de escolarización y la facultad de crear un centro docente cuyo proyecto educativo se ajuste mejor a "sus preferencias pedagógicas o de otro orden".

El fallo precisa también que la opción de escolarización obligatoria no viene requerida por la propia Constitución, sino que es una opción legislativa que la Carta Magna no prohíbe.

Así, recuerda que el legislador (las Cortes Generales) ya resolvió sobre la escolarización obligatoria con la Ley Orgánica de Calidad de la Educación (vigente cuando se presentó el recurso de amparo, en 2005), donde se establecía que la enseñanza, además de gratuita y obligatoria, incluía 10 años de escolaridad: de los 6 a los 16.

No obstante, el TC matiza que "no cabe descartar otras opciones legislativas que incorporen una cierta flexibilidad al sistema educativo y, en particular, a la enseñanza básica" a la vista del artículo 27 de la Constitución.

La sentencia, de la que ha sido ponente la presidenta del TC, María Emilia Casas, también explica los motivos por los que se rechaza el supuesto de que la negativa a escolarizar fuera por razones morales o religiosas:

"La imposición del deber de escolarización de los niños entre 6 y 16 años (...) constituye un límite incorporado por el legislador que resulta constitucionalmente viable por encontrar justificación en otras determinaciones constitucionales".

También señala que la configuración de la enseñanza básica obligatoria como un periodo de escolarización determinada no afecta a los derechos constitucionales de los padres.

"Incluso en el caso de que así lo hiciera -precisa-, habría de considerarse una medida proporcionada que encuentra justificación en la satisfacción de otros principios y derechos constitucionales".

No obstante, los magistrados insisten en que la Constitución no consagra "directamente" el deber de escolarización ni otros aspectos más concretos de su régimen jurídico.

En un primer momento, la fiscalía reclamó en el juzgado de Coín (Málaga) la escolarización inmediata de los niños.

El juzgado ordenó en 2003 que los niños en edad escolar obligatoria fueran a clase porque el artículo citado de la Constitución no permite a los padres negar el derecho y la obligación de participar en el sistema oficial de educación, sin valorar la calidad de la enseñanza que recibían.

De forma parecida se manifestó la Audiencia Provincial de Málaga ante el recurso de los padres, al subrayar que la escolarización estaba integrada en el concepto básico del derecho a la educación.

Kosovo no funciona
Opinión ABC 16 Diciembre 2010

Más allá del debate sobre la oportunidad y legitimidad de la independencia, Kosovo se está convirtiendo en un problema que la dejadez de la Unión Europea contribuye a agravar. El panorama de corrupción que se ha puesto de manifiesto en las elecciones de este fin de semana, sumado al fracaso económico , junto a las investigaciones sobre el horripilante pasado del actual primer ministro Hashim Thaçi, trazan un perfil que no permite mirar para otro lado a las instituciones europeas. Es imprescindible un gesto firme e inequívoco para erconducir las cosas antes de que sea demasiado tarde.

Joaquín Leguina: 'La España plural es insostenible políticamente'
El ex presidente de Madrid asegura que 'no se puede ser socialista y nacionalista'
 www.lavozlibre.es  16 Diciembre 2010

Madrid.- "No se puede ser socialista y nacionalista". Lo dice Joaquín Leguina, ex presidente de la Comunidad de Madrid, que anda de promoción con su libro 'El duelo y la revancha' (La Esfera de los Libros), donde arremete contra el "socialismo sectario" del presidente del Gobierno y secretario general del partido, José Luis Rodríguez Zapatero.

En una entrevista con Amilibia en 'La Razón', critica varios de los emblemas de Zapatero. De la Ley de Memoria Histórica, dice que "es innecesaria"; sobre el feminismo radical, lamenta que el presidente se haya entregado a ese pensamiento; de algunas de las ministras, afirma que nunca debieron serlo... "Zapatero y la buena selección del personal son términos contradictorios", explica.

Preguntado por su alejamiento del PSOE, responde que sigue siendo socialista y de izquierdas, "pero estoy en un socialismo no sectario". ¿Venganza? "No soy revanchista. La venganza, dicen, es un plato que se sirve frío, pero resulta indigesto".

La España plural "es insostenible políticamente" para Leguina. "Lo de la nación de naciones no puede funcionar, no puede ser". Coincide con José Bono en que, "hoy y siempre", lo progresista es defender la unidad de España.

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ETA y el aval a Batasuna
El Editorial La Razón 16 Diciembre 2010

De acuerdo con la información que hoy publicamos en LA RAZÓN, es muy posible que la banda terrorista ETA despache este fin de semana un comunicado para anunciar un «alto el fuego permanente, verificable» e, incluso, «unilateral». Parece ser que a los terroristas les urge transmitir este mensaje y no perder más tiempo en facilitar a Batasuna que pueda presentarse a las elecciones locales y forales de mayo sin la ominosa sombra de las pistolas apuntando. De hecho, la publicación del comunicado habría sido retrasada a causa de la declaración del Estado de Alarma el pasado día 4, pues no sólo le restaba protagonismo mediático, sino que además dificultaba una acogida benévola por parte de un Gobierno demasiado atareado en decretar medidas excepcionales por un conflicto laboral. Ahora, sin embargo, todo apunta a que la banda y su brazo político desean acelerar los trámites para alcanzar sus propósitos electorales.

Sería estéril y cansino especular con el alcance real de este nuevo panfleto, si la «medida de gracia» incluye la extorsión y el chantaje a los empresarios o si la «kale borroka» queda fuera del «alto el fuego». Nada de lo que pueda decir o prometer la banda terrorista tiene valor alguno. Sólo su disolución y la entrega a la Justicia de sus integrantes es aceptable en un Estado de Derecho. Todo lo demás no son más que maniobras para eludir la derrota inexorable y para colarse de nuevo en las instituciones democráticas con el objeto de financiarse y de perpetuar desde dentro su entramado terrorista. Sin su presencia en los ayuntamientos y las diputaciones, el brazo político de ETA sólo es un cadáver que se arrastra por el filo de la legalidad y termina dando con sus huesos en la cárcel. Sus líderes, empezando por Otegi, lo saben por experiencia propia.

De ahí que les vaya la vida en cambiar de estrategia y en que ETA escenifique una suerte de «gesto de buena voluntad». Es de suponer que el Gobierno no caerá otra vez en una trampa tan burda y que de ningún modo aceptará el «alto el fuego» como aval a la candidatura de Batasuna. Después de medio siglo de terrorismo y de casi mil asesinatos, todos los demócratas deberíamos tener muy claro que la cuestión central no es debatir las decisiones de ETA, sino trabajar para su rendición y erradicación. No vale que la partida termine en tablas ni que los pistoleros acuerden tomarse vacaciones: su final sólo puede ser la derrota sin resquicios para que no quepa la más leve duda de que el terrorismo es ineficaz y no sirve para arrancarle cesiones al Estado de Derecho. Que la banda desaparezca pronto es muy importante, pero también lo es la forma en que lo haga: ha de haber vencedores (los demócratas) y vencidos (los pistoleros y sus servidores políticos). La derrota de ETA no es una exigencia vana o un primitivo deseo de venganza, sino una exigencia ética que reafirma la superioridad de la sociedad democrática sobre los pistoleros y dinamiteros. Que ahora éstos, acorralados policial y judicialmente, busquen un respiro para sí y para Batasuna con un «alto el fuego», el enésimo en su sangrienta historia, sólo pueden engañar a los que deseen ser engañados.

Quieren negociar
José Antonio VERA La Razón 16 Diciembre 2010

La banda lleva tiempo fuera de juego y pretende entrar en el campo por la vía de la negociación. Otras veces le dio el resultado apetecido, cayendo en la trampa del diálogo abierto y oficial tanto gobiernos socialistas como populares. Cada vez que los etarras se encuentran acosados por las Fuerzas de Seguridad, plantean sus cabecillas la misma estrategia negociadora. Ahora son conscientes de que la sociedad española no ve al terrorismo como primer problema, y por eso quieren reasumir un protagonismo que añoran. Se supone que el Ejecutivo y su estratega principal, el ministro Pérez Rubalcaba, no picarán el anzuelo ni caerán en el error de reeditar la negociación con los asesinos.

Al mundo batasuno le urge un acuerdo «como sea» para seguir a toda costa en las instituciones. Al fin y al cabo, ésa es una cuota que ETA no quiere perder y de ahí las prisas con nuevas proclamas y comunicados anunciando otra vez más de lo mismo.

El Gobierno ha de afrontar el embate que viene con la autoridad que le proporciona la unidad de acción con el PP en la estrategia antiterrorista. Han sido demasiados los errores cometidos como para meterse en más vericuetos de mesas y foros de diálogos, por mucho que personajes pintorescos como el surafricano Brian Currin aprieten queriendo equiparar a una simple banda de asesinos con el Estado democrático y de Derecho.

La juerga de las televisiones
Javier Nart www.gaceta.es 16 Diciembre 2010

Los sindicatos blindan a sus plantillas hipertrofiadas y duplicadas.

He compartido mesa y mantel con un viejo amigo con el que hace dos decenios también conjugué plató y cámaras. Hablamos de aquellos tiempos, que siempre se idealizan cuando se contemplan a través del tamiz de la distancia, y examinamos los presentes. Lamentamos el bajísimo nivel del actual producto televisivo, la zafiedad como artículo de éxito y beneficio seguro para las cadenas. Y cuando llegamos a las públicas su denuncia fue tan descarnada como profesional: las televisiones públicas son un escándalo. Económicamente irrecuperables, sus contenidos son predecibles y están predeterminados por el poder local; además de tener una plantilla ingestionable.

Todas las televisiones públicas son enfermos terminales con respiración asistida mediante generosísimas partidas presupuestarias aprobadas un año sí y al otro también por los diferentes parlamentos.

El problema es tan diáfano como irresoluble: han sido creadas para difundir en la ciudadanía el mensaje del poder, de modo que su teórico referente de “servicio público” está directamente afectado por la necesidad de alta cuota de pantalla. Razón por la que se emiten programas ajenos a cualquier criterio de utilidad social… y sí de audiencia. Euskal Telebista 2 es un caso paradigmático. Si la ETB se creó fue precisamente para mantener una televisión en euskera… hasta que en Ajuria Enea cayeron en la cuenta de que la audiencia mayoritariamente prefería programas en castellano. Por ello, tragándose la ideología, practicaron lo necesario: ante todo la cuota de pantalla, aunque fuera en la lengua de Cervantes. Los sindicatos blindan sus plantillas hipertrofiadas duplicadas y triplicadas, para el mismo trabajo que las privadas… mientras su productividad es mínima manteniendo unos privilegios inconcebibles que imposibilitan un trabajo necesariamente ágil.
Realizar programas en directo en día festivo es hazaña comparable a la vuelta al mundo de Juan Sebastián Elcano. ¿Y el servicio público? (mal, gracias).

redada desplegada en Euskadi, Navarra, Madrid y Canarias
La Policía detiene a seis miembros de Segi y a dos abogados de presos de ETA
Las fuerzas de seguridad sospechan que los letrados son dirigentes nuevos de la rama juvenil de la izquierda abertzale
AGENCIAS | MADRID/BILBAO. El Correo 16 Diciembre 2010

Efectivos del Cuerpo Nacional de Policía detuvieron anoche a seis presuntos miembros de la ilegalizada Segi, la rama juvenil de la izquierda abertzale, y a dos abogados de presos de ETA en una redada desplegada en Euskadi, Navarra, Madrid y Canarias, según indicaron fuentes de la lucha antiterrorista. Las fuerzas de seguridad sospechan que los letrados son dos de los nuevos dirigentes de esta organización radical, descabezada tras las dos operaciones que se llevaron a cabo hace un año y el pasado mes de octubre.

Los agentes arrestaron a Saioa Zubiaur Urraza en Bilbao, a Ainhoa Villaverde Barriatiabengoa en Vitoria y a Ahiana López Sestao, Eneko Villegas Amezketa, Izaskun Goñi Juárez y Garatzi Autor Pueyo, esta última hija de la dirigente abertzale Mariné Pueyo, en Pamplona.

En la misma operación fueron capturados los abogados Haritz Escudero, que se encontraba de vacaciones en Lanzarote y fue localizado sobre las nueve de la noche en su hotel, y Haizea Ziluaga, detenida a las puertas de la cárcel madrileña de Aranjuez, a donde había acudido para visitar a un recluso.

Tanto Escudero como Ziluaga -hija del histórico líder abertzale Txomin Ziluaga- trabajan en el despacho de Arantza Zulueta, en Bilbao. Esta última y los también abogados Jon Enparantza e Iker Sarriegi fueron capturados el pasado abril acusados de servir de correos entre la cúpula y miembros de ETA y gestionar la huida de activistas de la banda. Los tres quedaron en libertad a principios de este mes de diciembre tras abonar una fianza.

Registros
Los agentes registraron esta madrugada el despacho de Zulueta en una céntrica calle de la capital vizcaína. Testigos del despliegue precisaron que en torno a la 1.20 horas se personaron en el lugar siete vehículos de la Policía y dos furgones. Minutos después llegaron agentes con la abogada detenida en Aranjuez. Tras derribar la puerta accedieron al bufete, donde permanecieron más de media hora. Al mismo tiempo, las fuerzas de seguridad también inspeccionaban los domicilios del resto de los arrestados.

Se trata del tercer gran dispositivo en un año contra Segi, tras los arrestos de 35 personas en noviembre de 2009 y de otras 14 hace dos meses. Las tres han sido dirigidas por el juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska. En el auto de la operación del año pasado, el magistrado consideraba que la organización juvenil no era más que «un tentáculo de ETA» y una «auténtica academia terrorista» para la continuación de la lucha armada.

Tras aquellas detenciones, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, advirtió que el objetivo del Gobierno estribaba en no consentir que la banda renueve su semillero y aseguró que «cada vez que ETA rehaga su cantera, la Policía actuará y esa cantera nunca podrá llegar al equipo titular».

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