AGLI

Recortes de Prensa   Viernes 31 Diciembre  2010

 

Sentencias del Tribunal Supremo
Nota del Editor 31 Diciembre 2010

Ayer por la tarde en la Sala de Prensa de la Fundación Caixa Galicia (Cantón Grande, La Coruña) Paco Caja, Presidente de Convivencia Cívica Catalana (CCC), ante un numeroso público y asociaciones (Mesa Por la Libertad Lingüística (organizadora del acto), Poder Limitado, Coruña Liberal, Fundación Porlier, algunos de Galicia Bilingüe (imaginamos que a título personal), y nosotros), pudimos disfrutar de una fundada disertación sobre las tres sentencias en las que el Tribunal Supremo ha fallado en contra de la inmersión lingüística y por las que obliga a la Generalidad de Cataluña (y por extensión a  cualquier otra autoridad autonómica que haya provocado problemas semejantes) a arbitrar procedimientos para que la lengua española vuelva a ser lengua de docencia en la enseñanza.

Y esto es sólo el principio, hay más en curso y una vez abierto el camino, no hay que dormise en los laureles, pues ya hemos visto como los impresentables responsables de la Generalidad y sus adláteres de nóminas y prebendas ya han anunciado que no las vas a cumplir. Hay que resaltar que a los magistrados del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña les va a resultar más difícil "ignorar" los hechos puesto que CCC ha conseguido que la Generalidad haya tenido que aportar todos los programas educativos de todos los centros dependientes de ayudas públicas.

Estas sentencias son muy oportunas y prácticamente no podían ser de otra manera al disponer de la reciente sentencia (infumable) del Tribunal Constitucional, que han aplicado en su totalidad, y utilizando términos "propios" de gentes que han sido "normalizadas" (la ponente trabajó, estudió en la universidad catalana, y pasó también por el TSJC).

En el origen, en las escuelas el idioma docente era el español, los niños aprendían la lengua regional en la calle y todos tan contentos; vinieron los nacionalistas y pasito a pasito, expulsaron el idioma español como idioma docente, en Cataluña limitado a dos horas de clase (en general en catalán) a la semana, ahora pierden medio paso y se queda al 50%, idioma español y lengua regional, sigue siendo contrario a la letra y el espíritu de la constitución y de los derechos humanos, pero en ello estamos.

Estos fallos abren una vía importante para que el TSJG deje de importunarnos con sentencias impertinentes, inoportunas, ilógicas e inconstitucionales y encima pretenda que paguemos las costas.

Si alguno de los lectores, cree que tiene un compromiso con España, puede ponerse en contacto con cualquiera de las asociaciones para aportar su apoyo, ayuda financiera, nuevos socios, ideas, y si anda muy mal, cualquiera de las asociaciones puede asesorarle en la defensa de sus derechos lingüísticos educativo-constitucionales.

Feliz año 2011 si ello fuera posible, y por lo menos, feliz año de la desaparición del PSOE (mejor, de todos los partidos políticos, pues no hay que olvidar que hemos llegado a esta situación porque el PP vendió los derechos lingüísticos por un plato de lentejas, aún peor, Aznar impidió que el Defensor del Pueblo presentase recurso de inconstitucionalidad contra la ley de inmersión lingüística de la Generalidad).

Años muy difíciles
Editorial www.gaceta.es 31 Diciembre 2010

El margen para que nuestra imaginación dibuje un 2011 algo mejor es realmente estrecho

Es imposible encontrar en la memoria de los años recientes un año tan repleto de disparates políticos y malas noticias como el 2010 que termina esta noche. Hay, apenas, dos excepciones que anotar en este panorama tan escasamente estimulante: los éxitos deportivos, y en especial el Campeonato del Mundo de fútbol, brillantísimamente logrado por la Selección nacional, y la muy escasa actividad terrorista, muestra evidente de la agonía inaplazable en la que se encuentra ETA.

La gestión política del Gobierno ha sido realmente penosa, hasta el punto de que se haya producido el hecho, absolutamente insólito en la tradición socialista, de que un estado de opinión largamente compartido por los militantes del PSOE impida que el presidente del Gobierno se atreva a manifestar la mínima determinación de volver a ser cabeza de cartel en las próximas elecciones generales.

2010 ha sido un año pródigo en malas noticias para todo el mundo. Congelación de pensiones, bajonazo en los ingresos de los funcionarios, alza del IVA, subidas de impuestos, incremento del paro, parálisis crediticia, parálisis económica, coste desmesurado de la deuda, etc. Nuestra imagen internacional, la marca España, ha descendido a las cotas más bajas de la democracia y nuestra economía se encuentra en la UVI y bajo la vigilancia de doctores ajenos. Pero si el año ha sido malo para todos, no ha sido mejor para los socialistas ni para el propio presidente. Los socialistas han sufrido una humillante derrota en las elecciones catalanas y su posición en las encuestas sigue bajando; Zapatero ya no es capaz de imponer su criterio y tiene que comprobar cómo un líder regional vapulea en las primarias a Trinidad Jiménez, una de las estrellas de la corte del talante.

Zapatero ha hecho tan mal las cosas que ha debido producirse un hecho muy anómalo en la política de un país soberano, a saber, que los principales dirigentes del mundo, desde Obama hasta Sarkozy, y desde Merkel al líder chino, hayan decidido presionar al presidente para que rectificase con urgencia el rumbo de su Gobierno. Zapatero ha reaccionado con toda celeridad, pero sin ninguna convicción, de modo que hay en esta peripecia razones más que suficientes para que no pueda estar contento con su gestión, para que se sienta invadido por una melancolía progresiva y de difícil cura. El año 2010 ha demostrado que el modo de gobernar de Zapatero estaba siendo no sólo inútil sino perjudicial y la llamada conjunta al orden desde los poderes más importantes de un mundo cada vez más interrelacionado ha obligado al presidente a convertirse en gestor desganado de decisiones extrañas a sus peculiares creencias. Es llamativo que Zapatero esté haciendo mal y a desgana lo que podría hacer bien, si realmente tuviese la cintura política de la que ha presumido en tantas ocasiones.

Lo peor de nuestra situación es que el margen para que nuestra imaginación dibuje un año 2011 algo mejor es realmente estrecho, por decir algo. Ninguna de las causas básicas de nuestro deterioro económico ha sido sometida a un tratamiento eficiente y decidido, de manera que nos enfrentamos a un año en el que, para empezar, los vencimientos de la deuda en el primer cuatrimestre, que suponen cifras mareantes, nos van a conducir de nuevo a escenarios que nada tienen que envidiar a lo que se conoce como “tormenta perfecta”. No podemos afirmar con certeza si seremos capaces, desde luego con ayudas de otros, de superar ese trance tan rudo, pero tanto si se supera como si no, las circunstancias internacionales van a seguir siendo muy duras, casi insoportables. La única solución a esta crisis que no cesa sería la dimisión de Zapatero, pero no hay grandes esperanzas que poner en esa eventualidad, que sería lógica en cualquier primer ministro capaz de anteponer los intereses generales a los propios. La agonía de Zapatero va a continuar porque nadie puede esperar que se resuelvan milagrosamente los problemas que no se quieren abordar de manera correcta. Tal vez un batacazo descomunal del PSOE en las elecciones del próximo mayo, con significativas pérdidas de poder territorial y con un índice de desafección muy alto, cambie ligeramente el panorama y adelante un tanto el final de tan largo suplicio.

Desde el punto de vista de los ciudadanos, 2011 se presenta como un año temible sobre la base de las mismas causas. Vamos a comenzarlo con una subida generalizada de precios, en algunos casos sin precedentes: la electricidad, el gas, los transportes, el carburante,… y la cascada de aumentos de costes y de precios que ello va a traer consigo. La escasez de crédito no se va a resolver porque, como todo el mundo sabe, la banca no está en condiciones de dejar lo que no tiene, ni de dejar lo poco que tiene ante un panorama tan dramáticamente oscuro. El empleo seguirá bajando, lo que tal vez invite a los que suelen hacerlo a tratar de disfrazar las cifras metiendo a más personas en el saco sin fondo del empleo público, una de las causas de nuestra galopante ruina.

Entre las pocas cosas que pudieren, en su caso, hacernos sonreír está un posible final de las actividades de ETA, aunque existe el peligro de que este Gobierno trate de vender como tal algo que no se le parezca, o de apuntarse el tanto de un éxito en el que, en puridad, el único mérito que le cabe es el de haber retrasado efectivamente la fecha debido al tiempo perdido años atrás acariciando el Nobel de la Paz para Zapatero.

Es duro enfrentarse a un año nuevo ante el que, contra lo que manda la tradición y contra lo que establecen los buenos deseos, no sea sensato hacer pronósticos halagüeños, pero en las dificultades se crecen las personas y maduran las sociedades. Lo terrible no sería que lo vayamos a seguir pasando mal, sino que no fuésemos capaces de aprender las lecciones.

Las falsas esperanzas de PP y PSOE
EDITORIAL Libertad Digital 31 Diciembre 2010

Es costumbre que al termina un año se haga balance del ejercicio y se formulen los deseos para el curso próximo. En el caso de España, sin embargo, esta tradición bien podría tener efectos lacrimógenos. A la postre, 2010 ha sido el año en el que todos los graves desequilibrios económicos, políticos, sociales e institucionales que veníamos acumulando desde hacía tiempo se han precipitado en forma de crisis nacional; y lo peor de todo es que las perspectivas para 2011 no son, en absoluto, nada alentadoras.

Así, en los últimos doce meses hemos asistido a una bancarrota económica de facto, a un creciente desmantelamiento del Estado de derecho a favor de las plutocracias partitocráticas y nacionalistas y a un progresivo pero imparable incremento de la conflictividad social derivado en gran parte del desencanto con los organismos que deben hacer cumplir la ley.

Sin duda, la configuración de nuestro marco institucional requiere de muy intensas reformas para atajar todas las crisis que nos atenazan como nación. Zapatero, en su cansino arte por tratar de engañar a la ciudadanía, ha prometido una nueva ronda de liberalizaciones y reformas en los más variados ámbitos: pensiones, mercado laboral, energía... Pero por necesarias que pudieran ser –y son– todas ellas, el obstáculo esencial a nuestra normalización como democracia pasa por que nuestros políticos se niegan por principio –ideológico, electoral o de mercadotecnia– ora a aprobarlas ora a aplicarlas con la profundidad necesaria. Es decir, todas ellas se quedan en papel mojado.

Del Gobierno, como es obvio a la luz de su muy mendaz currículum vitae, no cabe esperar otra cosa. De hecho, ni cabe esperarla para 2011 ni cabía hacerlo en ninguno de los años que lo han precedido. El socialismo siempre ha sido profundamente liberticida y en las últimas dos legislaturas sólo ha actuado en correspondencia.

Caso distinto es, o debería de ser, el del PP. Presunto depositario del voto liberal-conservador, en estos momentos de tragedia nacional debería de posicionarse con claridad a favor de un programa reformista que flexibilizara nuestra economía y reforzara nuestra arquitectura institucional en torno a una idea sólida de España. Sin embargo, el estado de extrema podredumbre del Ejecutivo de Zapatero, unido al oportunismo arrioliano de Rajoy, ha propiciado que durante este año, más que en ningún otro si cabe, el PP haya renunciado a su labor de oposición a la espera de suceder al PSOE sin entrar en la arena política.

No obstante, o bien el PP ya ha renunciado desde un principio a sacar adelante las reformas que necesita nuestro país o bien confía en que, cuando llegue el momento de aplicarlas, obtendrá por generación espontánea el respaldo ciudadano a unas propuestas que ahora los propios populares o critican, o ningunean o ignoran.

No debería el PP, con todo, dormirse en los laureles. 2011 será el último curso político antes de las generales de 2012 –si es que se cumplen todos los plazos–, de modo que en un año podríamos ver al PP o al frente de un Ejecutivo tan inmovilista y suicida como el actual o al frente de otro que se olvida de todas sus admoniciones presentes para enmendarse la plana a sí mismo.

Nada de esto necesita España: ni una oposición pusilánime, ni un Gobierno entre ignorante y malvado que nos ha abocado a la bancarrota. Por desgracia, todo apunta a que en 2011 padeceremos las mismas lacras que en 2010, motivo por el cual el año nuevo no podrá ser mucho mejor que el año que concluye.

Los años no tienen la culpa
España tiene un severo problema de dirigencia, una crisis política superpuesta a la crisis económica
IGNACIO CAMACHO ABC 31 Diciembre 2010

«Vendrán más años malos
y nos harán más ciegos»
(Rafael S. Ferlosio)

CUANDO acabó de pasar 2009 con su aciago equipaje de desempleo y recesión, el veinte diez apareció como un resquicio de esperanza. Hoy contemplamos el año que rinde como una demostración empírica de las funestas leyes de Murphy: toda situación negativa es susceptible de deteriorarse más, sobre todo si se aplican con eficacia las medidas necesarias para que empeore. En ese sentido hemos hecho de forma concienzuda los deberes, de tal manera que para el próximo ejercicio cabe esperar fracasos accesorios y nuevas calamidades; el tránsito de 2010 nos ha vacunado contra el optimismo.

La crisis ha mutado como un virus con cepas nuevas que atacan las cada vez más débiles defensas del sistema. Al desplome inmobiliario, la zozobra financiera y el estancamiento económico ha seguido un desajuste fiscal y un grave apuro de deuda pública que han situado al Estado al borde de la quiebra. La frívola minusvaloración política del carácter estructural de la recesión ha desembocado en un colapso; simplemente el Gobierno no comprendió el alcance de la situación que tenía delante y ha quedado desbordado por la crudeza de los hechos. Ahora que acaso la haya entendido carece de autoridad y de liderazgo para afrontarla. La opinión pública permanece instalada en un clima de pesimismo y de desconfianza una vez que se ha dado cuenta de que, además de las dificultades estructurales, el país tiene un severo problema de dirigencia.

Los años no son por sí mismos felices ni funestos, afortunados ni lúgubres; son como nosotros hacemos que sean. Si el 2011 se presenta sombrío es porque a los aprietos socioeconómicos se superpone en España una penosa crisis política que complica sobremanera el hallazgo de salidas viables. El escenario institucional está agrietado por el sectarismo, la clase dirigente permanece enrocada en un desencuentro estéril, el Gobierno ha perdido la autoridad moral y la sociedad civil no encuentra impulso. La estructura de liderazgo ha quedado resquebrajada después de siete años de parálisis funcional y amenaza con venirse abajo por simple efecto de atrofia. Falta pujanza social, eficacia administrativa, competitividad empresarial y generosidad política. Las instituciones se han desarrollado con una hipertrofia inversamente proporcional a su capacidad de respuesta. Y el tejido de dirección pública está desgastado, descosido, raído por la inercia de una mentalidad inadaptada a este tiempo de desafíos que obliga a una profunda revisión de conceptos, de estilos y de ideas.

El desengaño de 2010 y el halo pesimista que envuelve al 2011 no proceden de un signo astral adverso; son la consecuencia inexorable de un largo desfase de estructuras y organización que aboca a España a sufrimientos añadidos. Los años no tienen la culpa, excepto del tiempo que hemos pasado sin afrontarlos con coraje.

Y nosotros, despreciándolo
Los españoles estamos locos al olvidarnos de uno de los escasísimos instrumentos universales que tenemos
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 31 Diciembre 2010

IBA a hablarles del recibo de la luz, pero lo dejo para el domingo, pues al abrir el New York Times esta mañana me encuentro con un artículo de Nicholas D. Kristof con el título, en nuestro idioma, de «Primero hay que aprender español», que también nos concierne, aunque para ello tenga que compartir con el columnista del NYTbuena parte de lo que ABC me pague por está mía, ya que voy a fusilar la suya excepto en el principio y final.

«Aunque soy un fervoroso partidario de que los niños norteamericanos aprendan chino —escribe Kristof, que habla ese idioma, como su esposa—, la lengua que va a ser necesaria para nosotros y tendrá más aplicaciones diarias será el español. Todo niño norteamericano debe aprender español ya desde la escuela elemental.

El español tal vez no tenga tanto prestigio como el chino mandarín, pero está presente en la vida cotidiana de los Estados Unidos y lo estará cada vez más. Los hispanos representan hoy el 16 por ciento de nuestra población y se calcula que en el 2050 serán el 29 por ciento. Por otra parte, la integración económica de los Estados Unidos con Latinoamérica hace su idioma crucial en nuestra vida, como el hecho de que cada vez haya más norteamericanos que pasan allí sus vacaciones o se retiran en aquellos países debido a los menores costes. A mayor abundamiento, el español es bastante más fácil que el chino y quien lo sabe al terminar el bachillerato puede retenerlo por vida, mientras el mandarín exige por lo menos cuatro veces de más tiempo. El chino es una carrera. El español, un instrumento para la vida diaria, no importa la carrera que se elija, sea la de mecánico o la de presidente», termina Kristof, cuyas palabras quedaron rubricadas por el concierto de la filarmónica de Los Ángeles, dirigida por el venezolano Gustavo Dudamel, retransmitido anoche a todo el país por la única cadena semiestatal PBS, con un programa que iba desde Rossini a Agustín Lara y otros autores hispanos. El tenor peruano Juan Diego Flórez fue un digno acompañante de una noche que, sin la menor exageración, puede calificarse de triunfal.

¿Qué diría el periodista norteamericano si supiera que las autoridades catalanas están dispuestas, con el apoyo de los socialistas, a que sus niños aprendan la menor cantidad posible de español en la escuela y que en el resto de España es una de las disciplinas más olvidadas por una razón u otra? Imagino que diría que los españoles estamos locos, por no decir que somos tontos, al olvidarnos de uno de los escasísimos instrumentos universales que tenemos. Yo voy más allá: diría que no me extraña lo más mínimo lo que hemos retrocedido en todos los terrenos, los problemas económicos que tenemos y los gobernantes que elegimos.

Naufragio del PSOE en 2010
Editoriales ABC 31 Diciembre 2010

Zapatero cierra el año reincidiendo en los vicios de diagnóstico y comunicación que explican el descrédito acumulado por su Gobierno en estos años de errática gestión

LA habitual comparecencia de Rodríguez Zapatero en fin de año ha servido para comprobar que el presidente del Gobierno comenzará 2011 con una estrategia política a la defensiva y un mensaje de optimismo para consumo electoral. Según Zapatero, su Gobierno «es el que más ha mejorado las políticas sociales» y ha cumplido «el objetivo de salir de la recesión».

Lo primero es una confusión conceptual interesada que Zapatero tendrá que despejar concretando qué entiende por mejorar y por política social. Lo cierto es que se ha gastado mucho, lo que no es sinónimo de mejora —ahí está el informe PISA sobre la educación en España— ni de bienestar, porque se gasta más en desempleo, cuya tasa alcanza el 20 por ciento de la población activa.

Lo segundo es, simplemente, propaganda: salir o no salir de la recesión depende de una décima. Zapatero no ha dicho lo que realmente importa: cuándo crecerá España lo suficiente para crear empleo. Zapatero cierra el año reincidiendo en los vicios de diagnóstico y comunicación que explican el descrédito acumulado por su Gobierno en estos años de errática gestión de la crisis, al que se han sumado otros episodios no menos decisivos para su desgaste político.

La intervención de su política económica por parte de Bruselas y los organismos internacionales demostró en mayo que el Gobierno socialista había llegado tarde a todo: a reconocer la crisis, a evaluarla correctamente y a tomar medidas adecuadas. La descomposición de su imagen internacional aceleró la desconfianza interna en la capacidad colectiva del Ejecutivo para liderar la recuperación, agravando su falta de aptitud con contradicciones insólitas protagonizadas por el propio presidente del Gobierno y varios de sus ministros, que pasaban de negar una cosa —como el recorte drástico del gasto público— a aceptarla sin solución de continuidad.

También se arruinó el proyecto territorial de Zapatero, primero con la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto catalán, y luego, con la derrota socialista en las autonómicas de Cataluña. Su aventurerismo confederal se topó con la Constitución y quedó al descubierto como lo que realmente era, una revisión ilegal del modelo constitucional de 1978. La combinación de crisis económica y fracaso político explica también que en 2010 el PSOE haya empezado a plantearse el relevo de Zapatero. Los comicios autonómicos están a cinco meses vista y muchos barones socialistas saben que ya no hay votos cautivos ni en Andalucía, ni en Extremadura, y que las expectativas del PP no descansan sólo en la abstención de la izquierda, sino también en el trasvase de votos desde las filas socialistas. El problema político de Zapatero en 2011 no será tanto la crisis como la ansiedad de su propio partido.

Y después de mayo, ¿qué?
Roberto Blanco Valdés La Voz 31 Diciembre 2010

Como en política -aunque no solo en política- todo corre a gran velocidad, es difícil recordar, ahora que acaba el 2010, la situación en que se cerraba el 2009. Permítanme, por ello, que, a afectos de un balance sumarísimo, rememore solo un par de datos: que el Gobierno mantenía, todavía entonces, que la economía mejoraría de forma sustancial a lo largo del año que hoy termina; y que, según el CIS, el PP aventajaba al PSOE, a comienzos de febrero, aún no por cuatro puntos, después de una situación de empate técnico que se había mantenido, durante meses, hasta mediados del año 2009.

Basta contrastar tales datos con los que hoy conoce todo el mundo, para observar el viraje espectacular que se ha producido en el 2010: el Gobierno ha reconocido, finalmente, que la cosa va para largo y que necesitaremos al menos un lustro para corregir los graves desequilibrios de nuestra economía; esta muestra de realismo, que contrasta con el previo optimismo berroqueño del presidente Zapatero, tiene que ver sin duda con el cambio de las expectativas electorales del PSOE y el PP: y es que la corta ventaja de hace un año es ahora de entre 15 y 20 puntos. Por si había alguna duda a ese respecto, el desastre del PSC en las elecciones catalanas ha confirmado las peores hipótesis para las maltrechas esperanzas socialistas.

Es este panorama el que permite adelantar, con sólidas razones, que el desarrollo político del año que comienza dependerá en grandísima medida del resultado de las elecciones municipales y autonómicas de mayo. Si en esos comicios se produjera la debacle socialista que pronostican casi todas las encuestas, es lógico pensar que el presidente del Gobierno no tendrá ya entonces otra opción que tirar la toalla y anticipar las elecciones generales.

El motivo es muy sencillo: ese eventual hundimiento electoral, que llevaría al PSOE a perder una parte sustancial de su muy notable poder autonómico y local, abriría entre los socialistas un auténtico clamor contra el Gobierno, que no podría ya recurrir para acallarlo al patriotismo de partido. De hecho, han sido las constantes apelaciones a tal patriotismo las que han mantenido cerrada la boca de cientos de dirigentes y cuadros medios socialistas, dispuestos al silencio pese a contemplar con dolorosa claridad que su rey está desnudo.

De marchar así las cosas -algo que hoy parece muy probable- habríamos asistido, nuevamente, al trágico espectáculo que ofrecen los partidos una y otra vez, sin que casi ninguno aprenda ni en cabeza ajena ni en la propia: que el momento para decir la verdad y criticar a quien conduce a una organización política al abismo no es el posterior a la catástrofe sino el previo, cuando aquella puede aún evitarse.

La peor política
José Antonio VERA La Razón 31 Diciembre 2010

Empezamos 2010 con una política mala y lo acabamos con la peor política. Que no es otra que la de hacer recaer sobre los ciudadanos el coste de la crisis. Aquí se han empeñado en tomar siempre decisiones equivocadas, y cuando caen en la cuenta del error, entonces deciden que sean los contribuyentes quienes carguemos con la responsabilidad. Cuando comenzó el año ya la recesión era feroz, pero aun así el Gobierno se empeñó en mantener una política de aguinaldos que era insostenible. El cheque bebé, los 400 euros de regalo o la prórroga del subsidio de paro fueron decisiones que nunca se tenían que haber tomado. No sirvieron más que para ahondar en la crisis incrementando una deuda que ahora nos persigue poniendo en solfa el buen nombre del país. La prueba evidente de que fueron equivocadas está en que transcurrido un año hemos tenido que suprimirlas por decreto. Como tantas otras cosas, por supuesto. No sólo nos eliminan este tipo de ayudas sociales sino que además nos congelan o bajan el sueldo, suben los impuestos, anuncian el recorte de las pensiones por las que venimos cotizando desde hace años, y además nos endosan subidas generalizadas en casi todos los productos básicos muy por encima del IPC. Resultado: somos cada vez más pobres, nuestro sueldo vale menos, y aun así hay que dar gracias porque tenemos empleo.

La cuestión es si esta política es la única posible o realmente las cosas podrían ser de otra manera. Claro que hay que apretarse el cinturón en momentos de vacas flacas. Lo aceptamos como inevitable porque es lo que corresponde. Pero sienta mal que tengamos siempre que ser los ciudadanos los abrasados cuando habría otros ámbitos en los que actuar y no se hace. Por ejemplo, la subida de la luz. La tarifa eléctrica ha crecido en los últimos cuatro años casi un 50 por ciento. Ya sabemos la historia del déficit de tarifa que debemos compensar porque la electricidad que consumimos está subvencionada. Pero lo está porque los políticos tomaron una serie de decisiones contrarias al sentido común. En la tarifa eléctrica no solo está incluido el precio de la luz, sino la insularidad de Canarias, la moratoria nuclear, las primas al carbón y las ayudas a las renovables. Si no subvencionáramos absurdamente al carbón o dejáramos que el precio de las energías renovables se ajustara a su coste real, el problema sería menor. Aunque lo más grave de todo sea el tema nuclear. Como a Zapatero no le gusta la energía nuclear, hemos ido tomando decisiones erróneas una tras otra. No ya solo por el hecho de no construir ni una sola central nueva, sino por haber decidido el cierre de centrales que, bien mantenidas y remozadas, podrían haber prorrogado su vida operativa sin problema aportando al sistema eléctrico una energía que de otra manera tenemos que comprar en el exterior o pagar a precio de renovables, es decir, demasiado cara. La consecuencia, siempre la misma: los errores del Gobierno acabamos pagándolos los ciudadanos.

Balance negativo
El Editorial La Razón 31 Diciembre 2010

La experiencia confirma que la norma del presidente del Gobierno no es ceñirse a la realidad en sus balances, sino reinterpretar las circunstancias hasta transfigurar la situación. Cuesta trabajo encontrar en Rodríguez Zapatero un atisbo de autocrítica o la asunción de errores en la obra del Gobierno. Sus reflexiones sobre 2010 no fueron una excepción. Puso ayer especial énfasis en las políticas sociales y el «avance significativo» del Estado del Bienestar, así como el cumplimiento del compromiso de que 2010 sería el año de la recuperación. Los recortes sociales decididos para sostener el ajuste fiscal supusieron un volantazo en el discurso de la izquierda y, en buena medida, la más incómoda de las decisiones del presidente por lo que supuso de cambio radical en su trayectoria. Zapatero anunció que comparecerá en el Congreso con un informe que demuestre los supuestos progresos sociales de su mandato. El problema es que, más allá de las palabras, la realidad sostiene lo contrario.

Hablar hoy de recuperación, con más paro y más deuda y una creciente valoración negativa de los españoles sobre la situación económica, no es lo que se espera del jefe del Ejecutivo. Zapatero ha sido el presidente que congeló las pensiones por primera vez, recortó el sueldo a los funcionarios, suprimió el cheque-bebé, subió los impuestos a las rentas más bajas, finiquitó el subsidio para los parados de larga duración y está a un paso de reducir considerablemente las jubilaciones, con la confirmación de que se trabajará hasta los 67 años. Y todo ello mientras fomentaba las alegrías y los dispendios de las administraciones y de lo público y daba rienda suelta al clientelismo y las subvenciones. No dudamos de que el PSOE dedicó ingentes partidas de los Presupuestos a gastos sociales, algunos cuestionados por innecesarios o contraindicados, pero el resultado ha sido negativo: somos más pobres. En concreto, la riqueza de las familias españolas se redujo un 6,1% entre 2005 y 2009, con Zapatero en La Moncloa. Que el presidente asegure que el panorama es mejor que en 2004 con los gobiernos de Aznar resulta un sarcasmo.

En lo positivo, Zapatero reiteró que «mantendrá» la política antiterrorista y proclamó su voluntad de sacar adelante una ley que evite las descargas ilegales y garantice la propiedad intelectual. Es de esperar que el Gobierno no repita los errores del pasado y sea capaz de articular un consenso político con urgencia para proteger los derechos de autor y castigar la delincuencia.

Mariano Rajoy hizo también balance y fue para describir un 2010 como «otro año perdido» por culpa de Zapatero. El tono constructivo de sus palabras y sus ofrecimientos al Gobierno para hablar en asuntos en los que es preciso el consenso son la enésima prueba de que la exigencia y la contundencia de la labor de oposición no están reñidas con la moderación y, sobre todo, con el sentido de Estado y la más alta responsabilidad que cabe exigir a un político. «El PP va a apoyar todo lo que sea bueno para el interés general de los españoles», dijo Rajoy. La salida más conveniente a la encrucijada nacional que vivimos serían las elecciones, pero, como aseguró el presidente del PP, el objetivo debe ser que la factura que deje el PSOE «sea la menor posible».

Zapatero y Rajoy
El año de la pulga
Emilio Campmany Libertad Digital 31 Diciembre 2010

Zapatero y Rajoy han comparecido ante los medios casi simultáneamente para comunicar urbi et orbi cómo afrontan 2011. Éste será en China el año del conejo. Aquí en España podría ser el año del perro, naturalmente, del perro flaco, al que todo serán pulgas. Pero ya que todo serán pulgas, ¿por qué no inaugurar directamente el año de la pulga? De momento, el presidente del Gobierno y el líder de la oposición ya se han vestido de tales. Jesús, qué sarta de vaguedades, generalidades, obviedades y sinsustancias. Nos han endilgado dos clases magistrales de hablar y no decir nada, dos conferencias vacías. La imagen que sugieren nuestros dos líderes, el que está al cargo y el que aspira a sustituirle, es la del campo yermo, la del páramo en el que apenas son visibles ellos como dos pulgas escandalosamente irrelevantes.

Y cuando han dicho algo inteligible lo han hecho para engañar. Zapatero ha dicho que su Gobierno ha sido el de las políticas sociales, siendo como es el suyo el que está demoliendo a base de despilfarro el Estado de bienestar. Y Rajoy, que apoyará al Gobierno en lo que convenga a España, cuando lo que ha hecho hasta ahora es votar las medidas populistas y despilfarradoras que adoptó Zapatero en los comienzos de la crisis y se le ha opuesto siempre a partir del momento en que empezó a tomar unas pocas de las muchas necesarias que nos van imponiendo desde fuera.

Es verdad que de Zapatero nada bueno podemos esperar ya. Y también lo es que cabe la posibilidad de que Rajoy, aunque ahora no lo parezca, sea un gobernante serio y haga todo lo que hay que hacer para superar las crisis económica y política que nos atenaza. Pero el que sea posible no lo hace probable.

Aznar no pudo con los sindicatos y tuvo que envainarse una tibia reforma laboral por no enfrentarse a ellos. ¿Creen que será Rajoy quien se atreva a hacerlo? Aznar no tuvo valor para meter en cintura a las comunidades autónomas díscolas. ¿Lo hará Rajoy ahora que algunos de sus Gobiernos, especialmente el de Cataluña, se colocan abiertamente al margen de la ley y la Constitución? Aznar no quiso acometer la reforma política más urgente que necesita España, más aun que la de la reforma de la organización territorial, que es la de la justicia para que ésta sea de una vez por todas un poder independiente. ¿Está Rajoy en la idea de acometerla y renunciar a influir en los jueces?

Vivimos gobernados por políticos que no respetan las leyes, revestidos de privilegios económicos y legales, que no tienen empacho en tratarnos con el desprecio que no merecen ni los esclavos, que reparten el dinero que nos esquilman con los impuestos entre sus amigos, parientes y compañeros de militancia en forma de subvenciones y empleos públicos. Y no rechistamos. A lo más que aspiramos es a ser uno de ellos y, si eso no fuera posible, a entrar en el afortunado club de los perceptores de alguna subvención.

Es triste reconocerlo, pero probablemente tengamos lo que nos merecemos, dos irrelevantes pulgas entre las que elegir. Mientras España se desangra por un oscuro sumidero, nuestros dos líderes no paran de largarnos banalidades. Y lo peor no es eso, lo peor es que los demás nos quedamos embobados escuchándolas. País.

Zapatero y Rajoy
Adiós a la honestidad
Agapito Maestre Libertad Digital 31 Diciembre 2010

Dos mundos radicalmente diferentes hemos visto en las comparecencias de Zapatero y Rajoy. Mientras que el primero hace política, propone e impone criterios, el segundo espera tranquilamente que le llegue el poder por "ciencia infusa", es decir, por simple desgaste del Gobierno socialista. ¿Qué ha dicho Rajoy en su comparecencia? Que Zapatero ha perdido un año. Punto. Las críticas, los matices, la pedagogía política, en fin, el programa alternativo de Gobierno que algunos esperábamos no han aparecido por ninguna parte. Rajoy se ha presentado ya como ganador de unas futuras elecciones. No trata de convencer a nadie. Él simplemente da por hecho que la gente lo votará, porque Zapatero es un desastre. Tengo la sensación de que Rajoy trata a su electorado como menor de edad. Se presenta como un ganador, cuando en realidad lo que queremos es un trabajador que nos diga cómo salir del atolladero socialista.

Por el contrario, la comparecencia de Zapatero ante los medios de comunicación ha sido, como casi siempre, larga y prolija. No se cansa jamás de hablar. Trata de explicar lo inexplicable. Engaña, hace quiebros a los suyos y requiebros a los periodistas. Rectifica y propone. Miente con descaro, pero jamás da nada por perdido. No aparece como un tipo sobrado. Huye de la altanería ante los medios de comunicación. Da titulares y sigue llevando la delantera en todo. En la despedida de 2010, ha narrado, e incluso ha explicado con todo tipo de detalles, los pasos que dará su Gobierno en el año próximo.

En verdad, un espectador imparcial de estas comparecencias tiene la sensación de que se encuentra entre un pillo y un altanero. Mientras que Zapatero da titulares, Rajoy se oculta en la nadería centrista. Creo que es difícil sustraerse a la sensación melancólica de la pérdida de una elemental decencia para hacer política. La decencia, o mejor, la honradez, en nuestro tiempo, es antes un concepto que una tradición. La abstracción está por encima de una conducta ejemplar. He ahí una prueba del fracaso de la honradez. Pensamos lo que anhelamos. Nuestros coetáneos aplauden más, muchísimo más, a quienes los narcotizan con sonrisas y halagos lisonjeros, que a los hombres rigurosos que los salvan con gestos adustos. El honrado está borrado por el pillo del mapa de las buenas costumbres. Acaso por eso, por la desaparición de la escena pública del hombre honesto, la honradez es antes un discurso que la precisa narración de una biografía.

La honradez parece algo sin correspondencia inmediata con la realidad. No vemos sin esfuerzo mental, sin complicados rodeos intelectuales, la tangible honradez del hombre de principios. La pregunta es inmediata: ¿Quién tiene más principios Rajoy o Zapatero?

Por el desgobierno
En 2011 sigamos el ejemplo de Bélgica
Jorge Valín Libertad Digital 31 Diciembre 2010

Pues no empieza bien el año... Nuevo código penal donde nuestra propiedad queda a expensas del Estado; la ley Sinde que podría aprobarse el mes que viene; entrada en vigor de los pornoescarner en breve, es decir, de esos aparatos que nos desnudan en los aeropuertos y se han hecho tristemente populares en Estados Unidos por sus funcionarios, que manosean a los pasajeros antes de entrar al avión; nos suben el gas, el butano y la luz y Sebastián afirma que la luz volverá a subir el año que viene... ¿qué se juega a que es después de las elecciones municipales?; el Instituto Juan de Mariana desmiente a Blanco y demás amantes de la represión fiscal afirmando que pagamos impuestos como nadie en Europa, pero lo peor es que el año que viene van a subir más para que el los políticos paguen sus excesos y favores a los grupos de presión.

Todo ello gracias a nuestra casta política. A propósito, si se quiere poner colérico con algunos ejemplos de los privilegios de la clase política española, dese un vistazo a la nota de mi blog (y a los gastos del mes de los políticos). Cuántos disgustos y desilusiones nos dan los políticos. Pero ¿qué pasaría si el Gobierno no hiciera nada? No digo que no existiera, sino que no hiciera nada de nada. ¿Estaríamos peor?

Aunque parezca mentira, Bélgica tiene una situación política –que no económica– peor que la española. Lleva 200 días sin Gobierno. Es un record histórico. ¿Se imagina? Más de medio año sin nuevas leyes intrusivas, sin que los políticos creen nuevas empresas públicas para sus amigos. Sin nuevos funcionarios en la administración. 200 días sin comités ni subcomités inútiles que sólo saben que restar nuestro dinero a expensas de los burócratas. Medio año sin promesas estúpidas, mentiras o cánticos de sirena que todo político sabe que no realizará.

¡200 días y Bélgica aún existe! No hay disturbios, ni asesinatos, los negocios funcionan, no hay más impuestos, no hay recortes "sociales". Tal vez el único problema serio que tenemos ahora es el Gobierno y su intervención. Los dolores de cabeza de la sociedad civil han de ser resueltos por ésta y no por burócratas con nuestro dinero. Ellos en realidad se sirven de nuestro dinero para hacer nada o dejarnos peor. ¿Por qué no ahorrarnos a este incómodo y nefasto intermediario?

Por ejemplo, la ley Sinde. ¿Qué derecho tiene el Estado en defender un sector empresarial en contra del ciudadano? Es un problema del sector. Que se las apañe él con su dinero, no con el nuestro. ¿Qué derecho tiene el Gobierno a tomar la cultura como monopolio y arrebatársela así a la sociedad civil? Si el Gobierno nacionaliza la cultura, como ha hecho, convertirá a los artistas en funcionarios que solo vivirán de nuestro dinero. El mismo derecho tiene el Gobierno a crear la prohibición contra el tabaco que entra en vigor el año que viene. ¿Cree que el Gobierno tiene derecho a ordenarle qué hacer en su casa porque a mí me moleste? El "humo" es un problema de la sociedad civil. Ningún político tiene derecho a imponer su visión partidista en la propiedad de otra persona. No puede obligar al amo de un bar o restaurante a hacer aquello que va contra su establecimiento. Cuando lo hace, se vuelve un tirano. El Gobierno no es amo de nuestra propiedad ni de nuestra vida, en caso contrario nos convertiríamos en esclavos. En prisioneros de su campo de concentración. No tiene derecho a convertir nuestro entorno en un campo de concentración según su criterio e intereses, en un Guantánamo fiscal.

El ejemplo de Bélgica nos dice que si domina el desgobierno, las cosas siguen funcionando y mejor porque los políticos no se meten en nuestras vidas. Imagínese que desde julio no se hubiese aprobado ninguna ley nacional importante (como ha ocurrido en Bélgica). Ni habría habido una huelga general, ni habrían entrado nuevos funcionarios en la administración, ni habría subido la luz, ni los impuestos, ni el Estado tendría la potestad de robarnos el coche por sus leyes partidistas con el nuevo código penal, ni nada de eso.

Ya sabe que pedir para reyes, un Gobierno a la belga. Las cosas funcionarían mejor. Y cuanto más se erosionase el Gobierno, más autónoma sería la población. Estaría menos aborregada y al final el Gobierno sólo sería testimonial porque la gente habría sacado adelante su vida sin una oligarquía política que, día tras día, solo hace que minar el trabajo, libertad y vida de los ciudadanos. La anarquía puede llegar a ser orden, y el Gobierno siempre es caos.
Jorge Valín es miembro del Instituto Juan de Mariana

DE MEDIOCRE PARA ARRIBA
Socialista arrepentido deja el partido cargando duramente contra ZP
El Semanal Digital 31 Diciembre 2010

Ángel Gimeno deja la militancia del PSOE, pero antes ha decidido saldar cuentas pendientes.
El militante que intentó competir sin éxito en las Primarias del PSM ha lanzado un comunicado en el que no deja títere con cabeza e insta a "cualquiera" a desalojar al presidente de Moncloa.

Ya a principios de diciembre el militante de la Agrupación Socialista de Fuencarral que intentó competir en las primarias del PSM (pero no logró los avales necesarios para lidiarse con Tomás Gómez y Trinidad Jiménez), Angel Gimeno, anunció en su blog que se daba de baja como afiliado del PSOE.

Ahora, a escasos días de terminar el año, Gimeno arremete a golpe de comunicado contra el que hasta hace muy poco era su partido del alma. Y no ha ahorrado en ataques. Vamos, que se ha quedado a gusto repartiendo a diestro y siniestro, no sólo contra la cúpula del PSM, sino de la dirección nacional del PSOE y, sobre todo, contra el presidente del Gobierno.

Asegura Gimeno que "fue un deseo utópico intentar cambiar el Partido Socialista de Madrid de los Zerolo, Segovia, Tomás Gómez, Barranco, Trinidad Rollán, Lissavetsky, etc., al igual que el PSOE de Zapatero, Alonso, Pajín, Valenciano, Aído y tantos otros, pero mereció la pena".

Más aún, hoy en día se posiciona de parte del PP, UPyD o IU. A saber, de cualquiera "que pueda sacar a Zapatero de La Moncloa". Se marcha asegurando que ha intentado aportar "catarsis" a un partido en el que se ha instalado la "mediocridad" y en el que nadie denuncia "que Zapatero se ha cargado el trabajo de los españoles a lo largo de 40 años". Acusa al presidente del Gobierno de que "el sistema político español" haya entrado en "quiebra" en todas y cada una de sus instituciones, de cargarse "el modelo productivo y el Estado de las Autonomías, la educación" y hasta "el estado del bienestar".

Por eso insta a "empezar un nuevo ciclo de nuestra vida política y económica antes de que sea demasiado tarde" y a "someter a Zapatero a un proceso de impeachment, con mayores motivos que los aducidos en EEUU contra Nixon".

Y ya que estaba, se despacha a gusto contra Zapatero al que acusa de estar "enfermo" o presentar "graves síntomas de estar enfermo", por lo que asegura que "no puede continuar al frente del Gobierno". Más aún, le culpa de haber "debilitado la unidad nacional", de hacer "el ridículo con su política exterior" y de provocar el "desprestigio de España".

Gimeno llama a salir a las calles en manifestaciones pacíficas porque "el PSOE debe entrar en el cementerio de los Partidos Políticos cuanto antes". No en vano, "todas las ideas que un día pudo tener el PSOE han muerto tras el terremoto de la mundialización. Como lo único que entienden sus cargos, es vivir de la política sin querer ver la destrucción de España como nación y el inicio de otro largo periodo de decadencia, hay que reducir su presencia en la vida política aprovechando todos los procesos electorales".

El ex socialista se pregunta "¿Qué quedará del PSOE tras la dirección de Zapatero? Nada de nada. Ni tan siquiera el recuerdo".

Y ya que estaba, Gimeno tira de tono apocalíptico para augurar que "lo peor es que se está incubando un volcán de ira y violencia en la sociedad española al igual que sucedió hace noventa años".

Después de un breve repaso histórico en el que resume todos los errores del socialismo actual acusa a los dirigentes socialistas de priorizar el "deseo de enriquecerse lo antes posible", "conservar su puesto y vivir a costa del Partido o los Presupuestos".

Conclusión: "España necesita un proceso de regeneración total, una nueva Constitución, un nuevo modelo productivo y un nuevo Estado del Bienestar" y "la mediocridad de los dirigentes actuales del PSOE, con honrosas excepciones, les inhabilita para dirigir este proceso de transformaciones globales".

Vamos, que "continuar en el PSOE actual, es lastrar cualquier posibilidad de colaborar en la transformación de España".

Menos mal que se marcha "sin acritud", pero eso sí, "con la conciencia tranquila" y "dejando a muchos amigos que desgraciadamente me comprenden, pero no están por librar esta dura y próxima batalla. Lo siento por ellos".

Portazo turco
JOSÉ M. DE AREILZA ABC 31 Diciembre 2010

Turquía lleva tantos años llamando a la puerta de la Unión Europea que sin ser miembro del club ya se comporta como un Estado miembro de nuestros días, euro-escéptico y solo dispuesto a aceptar las normas que le convienen. Su poco interés por los ideales europeos imita en la distancia al de los grandes Estados miembros. El orgullo nacionalista es ahora el discurso preferente de Ankara, frente a la visión cosmopolita y civilizadora que hace atractivo el proceso de integración del continente. Tal desencantamiento es una mala noticia para los turcos y para la Unión.

El gobierno de Erdogan no acaba de explicar qué entiende por un islamismo moderado compatible con la identidad europea. Por su parte, a mitad de este partido, Francia, Alemania y Austria quieren cambiar las reglas del juego, en lugar de exigir su cumplimiento estricto. España sigue siendo pro turca pero no sabe explicar bien por qué después de un desenfocado sexenio de política exterior a cargo del tándem Zapatero-Moratinos, una etapa de la que nos costará recuperarnos. El Reino Unido e Italia apoyan a Turquía, pero su ingreso queda cada vez más lejos.

El último informe presentado por la Comisión en diciembre, aunque señala algunos avances, alerta sobre el bloqueo turco de Chipre y la discriminación en el país candidato de periodistas, mujeres y homosexuales. La respuesta al informe ha sido contundente y retumba como un portazo. El negociador principal turco ha acusado a la Unión de no hacer lo suficiente por los turco-chipriotas, debido a la creciente «islamofobia» y derechización de las sociedades europeas. El primer ministro Erdogan ha declarado que sin Turquía la Unión no será nunca un actor global y su embajador en Viena ha dicho que los austriacos consideran a los turcos como un «virus». Woody Allen en estado puro: se come fatal en ese restaurante —y además sirven cantidades muy pequeñas.

Marruecos, con 4,1 millones, es el segundo cliente de España en el primer semestre del año
El Gobierno duplica la venta de armas a países que violan derechos humanos
Sólo el 42 por ciento de las ventas totales acaba en países de la Unión Europea o la OTAN.
M. Gutiérrez La Razón 31 Diciembre 2010

MADRID- Sólo en el primer semestre de este año, España vendió armas a Marruecos por valor de más de cuatro millones de euros. Una agrupación de ONG, entre ellas Amnistía Internacional e Intermón Oxfam, se han adelantado a la publicación de los datos por el Gobierno (que tendrá lugar a principios de enero) y han denunciado que nuestra industria armamentística cada vez vende más y peor.

El informe de la campaña «Armas bajo control», basado en los datos estadísticos de la Agencia Tributaria, revela que España ha duplicado la venta de armas durante el primer semestre de 2010 en comparación con el mismo periodo de 2009. Los destinos del material son, en muchos casos, países que violan los derechos humanos de forma flagrante, como es el caso de Marruecos o Arabia Saudí. Las citadas organizaciones consideran que el Ejecutivo de Zapatero puede estar violando el artículo 8 de la Ley de Venta de Armas (53/2007), que establece limitaciones al comercio con países o territorios donde el material puede ser empleado para violar los derechos humanos o ser empleado en acciones que perturben la paz, la estabilidad o la seguridad y exacerbar tensiones o conflictos. Éste sería el caso de Marruecos, donde el pasado ocho de noviembre las Fuerzas de Seguridad desalojaron por la fuerza el campamento de protesta saharaui situado a 14 kilómetros de El Aaiún.

El reino alauí es el segundo cliente de España en el primer semestre del año que hoy acaba. El primero fue Turquía, que compró material armamentístico por valor de 38,9 millones de euros.

En declaraciones a LA RAZÓN, el portavoz de la campaña de Amnistía Internacional, Francisco Ortego, señaló que «desde 2000 el aumento es sostenido y sigue un criterio economicista» que resulta «preocupante» porque no se atiene a la ley promulgada en 2007. Para la plataforma «Armas Bajo Control», la actual crisis financiera ha contribuido a generar una «clara tensión» entre los intereses de la industria española de Defensa y la legislación que la regula.

En 2011 también puede concretarse una de las operaciones más voluminosas de la historia y será con el Reino de Arabia Saudí, un habitual en los primeros puestos de las listas de países enemigos de las libertades. Está en juego la entrega de 200 carros de combate Leopard por valor de 3.000 millones de euros y el Gobierno no ha dado señales de que vaya a impedir la transacción tal y como manda la ley.

Actualmente también está en marcha en la Audiencia Nacional una investigación sobre la venta de armas a Marruecos en 2009, que reportó a España casi 30 millones de euros de beneficios. Siete organismos defensores de los saharauis, entre los que destaca la Asociación Internacional de Juristas para el Sáhara, presentaron en abril una demanda ante el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio por considerar que se está violando la norma 53/2007. En su denuncia, los demandantes aseguran que entre 2007 y 2010 se vendió al Reino alauí productos por valor de 330 millones de euros.

La abogada Inés Miranda, que representó a la activista saharaui Aminatu Haidar durante su huelga de hambre en Lanzarote, asegura que las armas que se venden a Rabat «no son sólo tanques sino también armas cortas, grilletes e incluso nuevas tecnologías».

Según Francisco Ortego, pese a la enorme sensibilidad de la opinión pública con el conflicto del Sáhara Occidental, nada indica que el Gobierno vaya a ceder en su empeño de dotar a Marruecos de material de doble uso, sobre todo munición, camiones, carros de combate, escopetas y un buque en lo que va de año. Más bien al contrario. Sin embargo, el portavoz de Amnistía sí ha observado una creciente «receptividad a nuestros mensajes» entre los diputados en el Congreso «a mucho de lo que proponemos». De hecho, asegura, «la Comisión de Defensa recoge muchas de nuestras demandas».

Por qué hay que aprender español antes que chino, según The New York Times
Anna Grau ABC 31 Diciembre 2010

¿Se acuerdan ustedes de Nicholas D. Kristof, el columnista de The New York Times, ganador de dos Premios Pulitzer? Es aquel que reveló que, en plena campaña presidencial americana en 2008, José Luis Rodríguez Zapatero le había dicho que temía que una victoria de John McCain significara una nueva Guerra Fría entre Estados Unidos y Rusia. Zapatero habría dicho esto en un off-the-record con la dirección del Times que Kristof se cargó alegremente. Un pionero de Wikileaks, a ver quién lava más blanco.

Ahora Kristof vuelve a ocuparse de España en un artículo que a nadie dejará indiferente. Lo titula medio en nuestro idioma: "Primero hay que aprender español. Ranhou Zai Xue Zhongwen". La parte que no se entiende significa "y después aprender chino", y está en ídem.

El punto de partida del artículo de Kristof es, una vez más, veraz al cien por cien (doy fe): entre la élite neoyorquina ilustrada se está poniendo de moda estudiar mandarín como símbolo de estatus social y cultural. Prácticamente no hay escuela progresista y fina que no lo ofrezca y que no incite a los niños a hacer el enorme esfuerzo que exige ni siquiera empezar a familiarizarse con una lengua de gramática indiscernible y pronunciación endemoniada donde, según nos aclara el mismo Kristof -además de aclararnos que él personalmente sí habla chino, que también lo habla su mujer y que sus hijos están en ello-, puede llevarte a pedir que te dén un beso cuando tú te creías que estabas pidiendo la hora o cualquier otra cosa la mar de inocente. ¿A lo mejor por eso son tan difíciles las relaciones económicas entre ambas potencias?, se permite bromear.

Sostiene Kristof que aunque el dominio del mandarín es sin duda muy interesante y estimulante, le parece del género absurdo que la chiquillería neoyorquina aprenda este idioma antes que el español, mucho más necesario y mucho más urgente.

Lo que dice Kristof no puede ser más sensato: menos jugar a ser Marco Polo para disimular la pertinaz sequía idiomática americana y más entender que el plurilingüismo bien entendido empieza en casa. Claro que lo mejor es la panoplia de argumentos prácticos que el columnista del Times despliega a favor de su tesis. Vamos a ofrecer aquí una selección de los mejores:

"El español puede no ser tan prestigioso como el mandarín, pero es una presencia diaria en Estados Unidos, donde los hispanos pasarán de ser un 16 por ciento de la población en 2009 a un 29 por ciento en 2050".

"A medida que Estados Unidos se integre económicamente más y más con la América Latina, el español va a ser más crucial en nuestras vidas. Más americanos se irán de vacaciones a la América Latina, harán negocios en español y eventualmente se jubilarán en estos países donde el coste de la vida es bastante más barato".

"De todas las regiones del mundo, América Latina es con mucho la que está lidiando mejor con la crisis. Eso significa que el estudio del español va a servir para algo más que para pedir piñas coladas en la playa de Cozumel. Será un lenguaje de oportunidad de negocio. Tenemos que volver nuestras mentes competitivas no sólo hacia el Este, también hacia el Sur"

"Además el español es lo bastante fácil como para que los niños salgan del instituto con un dominio útil del lenguaje que pueden retener toda su vida, mientras que el mandarín requiere cuatro veces más tiempo para hacer los mismos progresos"

¿Halagados? ¿Ofendidos? ¿O vamos a lo práctico, como Kristof?

Círculo Balear carga contra los 'radicales nacionalistas' tras homenajear al rey Jaime I
El presidente, Jorge Campos, lamenta los incidentes violentos en la manifestación independentista
 www.lavozlibre.com 31 Diciembre 2010

Madrid.- La Fundación Nacional Círculo Balear (FNCB) ha agradecido a la Policía Nacional el "excelente despliegue realizado para garantizar la seguridad de los miembros y seguidores del Círculo Balear" en el homenaje que hicieron al rey Jaime I ayer jueves en Palma de Mallorca. "Su impecable trabajo ha servido, también, para demostrar el escaso apoyo que tienen en Mallorca los intolerantes y radicales nacionalistas que ayer se manifestaron", destaca el presidente de FNCB, Jorge Campos.

"Desgraciadamente, los incidentes violentos se produjeron, un año más, por los hechos delictivos acaecidos durante el transcurso de la manifestación independentista, de la que formaron parte miembros de los partidos políticos que componen el actual Gobierno balear presidido por el socialista Francesc Antich", lamenta Campos.

Círculo Balear también denuncia que en estas manifestaciones con altercados violentos participan el sindicato nacionalista STEI o la entidad pancatalanista Obra Cultural Balear (OCB), que recibe millonarias subvenciones con las que dan cobertura a los radicales. "La OCB ha recibido, en los 3 últimos años, más de 4,3 millones de euros públicos provenientes del Gobierno de Antich y Rodríguez Zapatero. No existe ninguna democracia occidental que financie con fondos públicos a entidades que organizan actos anticonstitucionales contrarios a nuestro sistema democrático como la manifestación de ayer", asevera Campos.

"Desde la Fundación Círculo Balear ya no solicitamos a Antich que condene los actos violentos de grupos independentistas, porque su gobierno los financia, y porque es evidente que el PSIB-PSOE comparte el discurso nacionalista, gobernando con partidos que no condenan estos actos, y que, incluso, participan en ellos año tras año", añaden.

"Solicitamos a los partidos constitucionalistas de la oposición (UPyD ya lo ha hecho), principalmente al partido con mayor representación parlamentaria, el PP balear, que condene los hechos y garantice públicamente que, en el caso de que gobiernen, no seguirán subvencionando entidades contrarias a nuestro sistema democrático-constitucional", rematan desde Círculo Balear.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
La España de Zapatero viola los derechos humanos fundamentales (reflexiones para recibir el año 2011)
Francisco Rubiales Periodista Digital 31 Diciembre 2010

También para los derechos humanos fundamentales, el año 2010 ha sido catastrófico en España. El Departamento de Estado norteamericano puso el dedo en la llaga al señalar a España como uno de los países del mundo donde se violan los derechos humanos fundamentales. En cualquier democracia mundial, esa acusación habría causado dimisiones e investigaciones públicas, pero en la corrupta y podrida democracia española no ha ocurrido nada y la noticia se disolvió en el verano, sin dejar rastro. La violación señalada es la persecución del idioma español en Cataluña y Baleares, donde miles de padres no encuentran un colegio en el que educar a sus hijos en el idioma común de los españoles, donde muchos no pueden acceder a puestos de trabajo por causa de la lengua que hablan y donde comerciantes y empresarios son multados por rotular sus negocios y marcas en castellano. Para vergüenza de los españoles, la marginación del idioma común sigue vigente, a pesar de que hay sentencias inapelables de los tribunales Supremo y Constitucional, unas sentencias que el nuevo gobierno catalán, presidido por Artur Mas, ha decidido ignorar, convirtiéndose en insumiso, con la ayuda del PSOE, un partido que parece dispuesto siempre a arrojar tierra sobre la tumba de España.

Sin embargo, las acusaciones sobre el acoso al idioma, aunque ciertas y graves, son ridículas si se las compara con el enorme mar de abusos, irregularidades y violaciones de derechos que la sociedad española tiene que padecer. Hay muchas otras violaciones no señaladas que convierten a España en una democracia falsa y podrida, que desprecia al ser humano.

Zapatero, ante la evidencia, podría haber asumido la acusación, que es cierta y comprobada, pero ha reaccionado como es habitual en él, mintiendo y prometiendo un informe contrario, que demuestre que los dos idiomas conviven en armonía, en Cataluña y Baleares.

Pero hay miles de ciudadanos españoles con su derechos pisoteados que se han sentido más representados y apoyados por Estados Unidos que por el propio gobierno socialista de Zapatero y que han reaccionado aportando pruebas de violaciones y atropellos ante la embajada de Estados Unidos.

Nosotros queremos contribuir a levantar las alfombras de silencio ignominioso que cubren la lamentable verdad de una España donde los derechos humanos fundamentales son violados frecuentemente por el gobierno. Los grandes medios de comunicación españoles son los que colaboran estrechamente con el gobierno en la ocultación de esa verdad cargada de vergüenza. La clave del silencio mediático que cubre la ignominia del poder está en el dinero y en los favores que el poder político hace llegar a los medios para mantenerlos vivos y para que silencien las vergüenzas del sistema corrupto e injusto que rige los destinos de España.

Además de la violación de los derechos lingüisticos en Cataluña y Baleares, España padece "listas negras" de personas y empresas que sufren represalias por parte de los gobiernos y partidos políticos, por causa de sus ideas. Esas empresas y personas son vetadas a la hora de recibir subvenciones o ser adjudicatarias de contratos públicos. Algunas personas han sido represariadas, incluso, en sus derechos laborales y otras han sidos vigiladas por las fuerzas de seguridad o sufrido duras inspecciones fiscales como represalia por sus ideas críticas.

Pero la mayor violación de los derechos humanos que padece la sociedad española es que cinco millones de ciudadanos han sido desposeídos de uno de los derechos fundamentales básicos: el derecho a trabajar. Muchos de esos españoles también han perdido sus viviendas, por causa del desahucio, y tienen que comer en instituciones de caridad.

A esto hay que agregar el comportamiento mentiroso injusto del gobierno, que oculta y tergiversa la verdad y que, a través de la Fiscalía, aplica una doble vara de medir a la hora de juzgar los comportamientos delictivos. Los adversarios sufren el peso de la ley con todo rigor, mientras que los amigos del poder escapan con impunidad a los castigos que merecen. José Bono ha sido superficialmente investigado por los fiscales por su enriquecimiento ráoido e inexplicable, mientras que muchos militantes del Partido Popular sufren todo el rigor de la Fiscalía del Estado. Convergencia y Unió, cuya corrupción está archidemostrada, es más que probable que no sufra castigo alguno por su financiación ilegal, únicamente porque Zapatero necesita su apoyo y votos. Los etarras son mejor tratados por el sistema penitenciario español que muchos delincuentes de poca monta que solamente han robado algo de chacina, por hambre.

Olvidando su deber ejemplarizante, numerosos miembros del poder político son líderes en mentiras, engaños, abusos e irregularidades, sin que les ocurra nada. El derecho ciudadano a conocer la verdad, violado a diario con total impunidad, es uno de los derechos humanos fundamentales que la España oficial desprecia con mayor saña y desvergüenza.

La degradada democracia española es conocida en todo el mundo por la resistencia a dimitir de sus altos cargos, un rasgo inequívoco de la baja calidad de la democracia y de la pésima calidad ética y humana de la casta dirigente. Los ayuntamientos están obligando a cerrar a miles de empresas, a las que no pagan sus deudas, mientras que otras se ven obligadas a aplazar sus deudas sin poder aplicar los intereses legales, bajo pena de ser represaliadas. Las violaciones económicas del poder político no son excepciones y son tantas que pueden calificarse de "condacta generalizada", todo un verdadero escándalo del que los medios de comunicación, comprados y sometidos, nunca hablan.

La impunidad del poder es otro gran escándalo que viola el principio de igualdad y demuestra que muchos poderosos son arrogantes, impunes e indeseables en esta España de Zapatero, que tras ser lider internacional en trata de blancas, drogas, alcoholismo, blanqueo de dinero, enchufismo, desprestigio de la casta política, abuso de poder y otras muchas lacras, ha sufrido últimamente la vergonzosa humillación de figurar ya entre los países que violan los derechos humanos fundamentales.

Voto en Blanco
2010, Final de trayecto
«Revisa tus proyectos, querido lector. ¿Los míos? Unos van mejor y otros peor. ¿Un deseo? Que se cumplan las palabras del Rey en Nochebuena: aquí y ahora, está prohibido ser egoísta o irresponsable. ¿Pronóstico? Reservado»
POR BENIGNO PENDÁS ABC 31 Diciembre 2010

NO, claro que no ha sido un buen año. Casi cinco millones de parados. Un par de veces al borde del abismo financiero. Secuelas políticas. El presidente deshoja la margarita. El vicepresidente manda demasiado. El Gobierno funciona con respiración asistida. Maniobras oportunistas con resultado desigual. La oposición, a la expectativa. Rajoy, camino de La Moncloa: basta comprobar cómo se arriman esos «amigos» que siempre confiaron en el triunfo del sentido común… Los empresarios están confusos. Los sindicatos, tocados. Aquella falsa huelga general, un triste empate a nada. Desilusión política. Sociedad sin pulso, aunque con ganas de hacer cosas. Autonomías bajo escrutinio público: el sistema resulta caro e ineficaz en tiempos de bonanza y es insostenible en época de crisis. Claroscuros en la sentencia del Estatuto, tal vez la menos mala entre las posibles. Cambio anunciado en Cataluña, pero CiU empieza mal. Resiste por ahora el pacto constitucional en el País Vasco. El régimen andaluz se tambalea. Puede haber debacle socialista en las municipales y autonómicas. En tal caso, adiós a Zapatero. Es fácil adivinar el recambio de emergencia para salvar los restos del naufragio. La solución democrática se llama elecciones generales, pero ustedes y yo sabemos que no habrá convocatoria anticipada.

¿Tregua de ETA?
Somos más y somos mejores. Hemos ganado la batalla jurídica y policial. Ojalá no prevalezca otra vez la tentación de aprovechar las eventuales bazas partidistas. ¿Próximo comunicado? Lo siento por la legión de glosadores con las plumas afiladas, pero a la gente de bien no le importan los matices. Sólo la derrota final de los terroristas y la satisfacción moral de las víctimas. Seguimos con noticias preocupantes. Controladores irresponsables toman a los viajeros como rehenes. El Gobierno sobreactúa. Vivimos en estado de alarma y parece que nadie se acuerda. Hablemos de economía, qué remedio. Bienestar en peligro: no sirven lamentos ni ocurrencias. Es urgente plantear un Estado eficiente; detener la sangría del gasto público; eliminar subvenciones a los afines y gastos improductivos. Triste final del Plan E, paisaje de carteles abandonados. Brotes verdes arrancados de cuajo. Pensiones a la baja. Impuestos al alza. También los precios. Jóvenes sin expectativas. Mayores sin sosiego. Populismo fiscal y reformas con poca convicción. Discurso plano: mercados culpables y especuladores malvados. Triste final de trayecto.

Una ventana al exterior.
Terminó el idilio: gane o pierda las elecciones futuras, Barack Obama tampoco nos dejará un mundo feliz. Dicho de otro modo: la sociedad de masas rompe los juguetes antes de usarlos. Conjunción planetaria, ¿recuerdan? Apenas una reunión anodina en la Casa Blanca. Geopolítica de verdad: el Pacífico golea al Atlántico. Europa, ni sí, ni no. Manda Merkel. Pelea Sarkozy. Arriesga Cameron. Maniobra Berlusconi. Nimia presidencia española. El euro pierde la inocencia. Grecia exhibe sus miserias y hay lista de espera… Rusia sigue atrapada por viejos fantasmas. Irak y Afganistán, ¿guerras de nuestros antepasados? Oriente Próximo, las dos Coreas, Irán, Pakistán…: la prehistoria nunca muere. China a tope, pero avergonzada por un Nobel ausente y por un mar de pipas de girasol en la Tate Modern. Emergentes a lo suyo y «dragones» por doquier. Marruecos, al descubierto. África en el olvido. Nuestros amigos de Iberoamérica, cal y arena. Haití, imágenes del infierno. ¿Wikileaks? «Big deal», como dicen los anglosajones. Lo más grave no es el contenido, sino la forma: somos muy vulnerables.

Cultura y sociedad.
Tampoco sobran los buenos recuerdos. Imposible pacto educativo. Crece otra generación de alumnos y son náufragos del tiempo-eje: habrá que insistir en este asunto capital. Bolonia: la Universidad en la encrucijada y ya nos abruman los primeros arrepentidos. Por si faltan problemas serios, cruzada contra los fumadores. Penosa imagen de una subasta sobre «basura» nuclear. Hipocresía antitaurina en Cataluña. Ni siquiera se aprueba la ley Sinde, acaso porque a este Gobierno ya nada le sale bien. Algo más que anécdotas: reaparecen los atavismos de la España negra. O sea, de posmodernos a premodernos, el camino al revés. Mitos y cultura «kitsch», medio siglo después. Algún esperpento multicultural. Violencia espantosa, dentro y fuera del hogar. Fiebre helenística y epígonos sin rumbo: la fiesta se acabó y nadie sabe exactamente qué debemos hacer mañana.

Algún signo de esperanza, por favor. Existen, gracias a Dios. La Constitución: todavía y a pesar de sus achaques. Como siempre, el Rey, el Príncipe, la Familia Real. La sociedad civil empieza a hablar. Proliferan informes y documentos. Asociaciones y fundaciones patrocinan análisis rigurosos, acaso con un punto del viejo arbitrismo hispánico: ¿qué tal si nos quedamos sin cenar un día a la semana? De vez en cuando escuchamos la voz de los mejores. Diagnóstico convincente. Tratamiento discutible. Más cosas buenas. Respuesta social a favor de la vida y la familia. Las tropas en el exterior, a la altura de cualquier ejército del mundo. La conmemoración de «la Pepa»: liberales contra serviles de todos los partidos. El AVE entre Madrid y Valencia. El Año Xacobeo. Los premios Príncipe de Asturias. El centenario de la Gran Vía, mucho más que una calle. El cuidado de nuestra lengua universal, con la Real Academia al frente, aunque discutamos la Ortografía. Vargas Llosa, el mejor Nobel de la década. Soltamos lastre. ¿Alguien recuerda a Baltasar Garzón? Adiós al juez-hércules. ¿Qué fue de la Alianza de Civilizaciones? El éxito del año: Del Bosque y los suyos, Casillas, Xavi, Iniesta… Orgullo de ser españoles. La bandera y el himno, con naturalidad y sin doble sentido. Durante unos días fuimos un poco felices… ¿Inconsciencia? Piensen ustedes que el deporte es el escaparate universal de nuestro tiempo.

Un recuerdo para los ausentes: «Tu vives siempre en tus actos», dice bien Pedro Salinas. Don Guillermo Luca de Tena, una trayectoria ejemplar. Lo mismo que Fontán, Delibes o Samaranch. También Camacho o Berlanga, en sus quehaceres respectivos. Bienvenida para los nuevos. Son bastante pocos, porque la demografía no da más de sí. Algunos vuelven a nacer: el rescate de los mineros de Atacama demuestra que los milagros existen. Muchas acciones meritorias: a veces salen en los medios; otras muchas, los héroes son anónimos. ¿Estado de ánimo? Existe algo más que la política. El ser humano es un animal que disfruta. De vez en cuando también piensa. Mis amigos están contentos lejos de la oficina: «campo y genial», me cuentan. La vida sigue. «Ves, muchacho; sólo importa la última pincelada»: Balzac recrea la escena, en «La obra maestra desconocida». ¿Y 2011? Revisa tus proyectos, querido lector. ¿Los míos? Unos van mejor y otros peor. ¿Un deseo? Que se cumplan las palabras del Rey en Nochebuena: aquí y ahora, está prohibido ser egoísta o irresponsable. ¿Pronóstico? Reservado. Así no me equivoco. Esta noche, un himno efímero a la Alegría, «hermoso destello de los dioses», al decir de Schiller/Beethoven. Mucha suerte, amigos.
BENIGNO PENDÁS ES CATEDRÁTICO DE CIENCIA POLÍTICA. UNIVERSIDAD CEU SAN PABLO

Cataluña
El oasis de CiU
Antonio Robles Libertad Digital 31 Diciembre 2010

Jugada maestra de Artur Mas. Ni sociovergencia ni gaitas, ciuvergencia a secas. Gobierno sin oposición por muchos años. Tres novias solícitas y celosas: PPC, PSC y ERC. Todas quieren quedar en el reservado con el galán y todas recelan de las otras. Mientras, Artur Mas le hace una carantoña a una para pasar el trámite de la investidura y sonriese a las otras dos para mantenerlas entretenidas en sus esperanzas. Las sacará a bailar según medida. Como la elección de los palos de Gol, uno para cada golpe.

Es la hegemonía de la derecha soberanista catalana, paciente y astuta que amamanta a los futuros soberanistas impacientes con el presupuesto de la Generalitat a través de las subvenciones, la escuela, la lengua, y el reparto de licencias de medios de comunicación. Una hegemonía compartida con ERC y PSC, pero gestionada sin estridencias por el pujolismo. De nuevo el pujolismo, esa filosofía paciente de ir socavando los cimientos de la nación española poco a poco en espera de una mayoría social que la hunda de forma natural e irreversible.

Por eso no ha pactado con el PPC. Primera jugada maestra. Los 62 escaños le permitían pactar con cualquiera y eso le daba la oportunidad de lanzar a su electorado el primer guiño: no pactaremos con "los traidores a Cataluña", a lo sumo pactaremos cuestiones de intendencia, cosa que el electorado de CiU siempre perdonará e incluso aplaudirá porque la pela es la pela. La batalla hoy no está entre derechas e izquierdas, sino entre constitucionalistas y nacionalistas. Duro escarmiento para la derecha mediática española.

Tampoco con ERC. CiU prefiere el chantaje permanente del soberanismo infinito al órdago del independentismo que hoy por hoy perdería. Y lo sabe. Sería como matar a la gallina de los huevos de oro. Mientras sea una amenaza, el chantaje servirá; una apuesta perdida acabaría con el negocio nacional.

Artur Mas, sin embargo, sí ha preferido pactar puntualmente la investidura con el PSC, un sucedáneo ansioso de pedigrí catalanista y que nunca hará sombra a la hegemonía de los auténticos nacionalistas, porque la gente sabe reconocer entre imitaciones y original. El PSC ha sido la víctima propiciatoria, con el valor añadido de arrebatarles a Ferrán Mascarell sin costo alguno por traspaso. Ha sido el PSC durante estos 30 años quien ha traicionado a su electorado y abandonado su espacio electoral socialdemócrata y antinacionalista para jugar en el espacio catalanista. Eso lo ha hecho él solito, culpar ahora a Artur Mas de torearlo en plaza y espacio propio sería ridículo. Es la naturaleza del alacrán.

Esta es la foto fija de los próximos cuatro años. Tres novias peleadas entre sí mientras el mozo más apuesto del lugar las saca a bailar según convenga en casa caso y momento. Sin compromiso por medio. Al menos visiblemente. Es CiU en estado puro, la versión más camaleónica del pujolismo, la que ha logrado inyectar el egoísmo nacionalista en vena a la mayoría social de Cataluña, la que sabe marcar los tiempos para sacarle el máximo jugo al chantaje sin romper el invento. Por eso CiU es mucho más peligrosa que ERC o Solidaridad Catalana: nunca convocará un referéndum si no tiene la seguridad de ganarlo; mientras tanto, negociará conciertos económicos, pactos fiscales, jugará con la evocación sentimental del soberanismo, entretendrá y mantendrá agitada a la clientela. Una casta ideológica muy difícil de desenmascarar. Es el inicio de la casa común catalanista de Artur Más. Cuando se quieran dar cuenta les habrá laminado a todos y aparecerá el PRI mexicano o el peronismo argentino en versión catalanista.

Este teatro de operaciones tan lesivo para la cohesión institucional, política y social de España, paradójicamente, es el ideal soñado por Rodríguez Zapatero. Quien lo entienda, que lo explique. A no ser que no haya nada que entender y menos que explicar.

¿Resucita la "sociovergencia" o es que nunca estuvo muerta?
Luis Miguez Macho El Semanal Digital 31 Diciembre 2010

A los medios de comunicación nacionales, con sede en Madrid, les cuesta un enorme esfuerzo entender algunas realidades básicas de nuestro Estado autonómico que, en cambio, los que vivimos en provincias comprendemos fácilmente porque forman parte de la atmósfera que nos rodea. El último ejemplo es la resurrección de la llamada "sociovergencia" en Cataluña, que algunos habían creído muerta tras el reciente enfrentamiento electoral entre el PSC y CiU.

Tal resurrección vendría señalada por hechos en apariencia tan sorprendentes como la abstención del PSC para permitir la investidura de Artur Mas como nuevo presidente de la Generalidad (con lo que el PP catalán se ha quedado compuesto y sin novia) o la inclusión de un socialista en el nuevo gobierno autonómico convergente, por no hablar del frente común que socialistas y convergentes han hecho contra las sentencias del Tribunal Supremo que, por primera vez, cuestionan el modelo de inmersión lingüística que se practica en Cataluña en la educación.

En realidad, no hay resurrección alguna, porque la "sociovergencia" nunca estuvo muerta. Parece mentira que se haya olvidado tan pronto, por ejemplo, que el nuevo Estatuto de Autonomía de Cataluña que tanta polémica ha provocado y que ha acabado siendo neutralizado por el Tribunal Constitucional mediante una sentencia cuyas consecuencias se empiezan a apreciar ahora, cuando otros tribunales aplican la jurisprudencia que sienta, fue promovido, aprobado y defendido al alimón por socialistas (tanto catalanes como nacionales) y convergentes.

Y es que ésa es la esencia del régimen político que gobierna Cataluña desde la Transición: el pacto de una oligarquía política, social y económica, distribuida en dos grupos, pero de acuerdo en las cuestiones esenciales y en el reparto del poder, para establecer una estructura clientelar y cerrada que se proyecta de manera determinante sobre la política nacional en los periodos en los que no hay mayoría absoluta, e incluso cuando la hay y se encuentran enfrente a gobernantes con complejo de "centralistas", "nacionalistas españoles", "separadores" y otras majaderías parecidas, en un país donde no hay otros nacionalistas que los periféricos, insolidarios y disgregadores.

Por debajo de la farsa del enfrentamiento electoral y la alternancia en el poder, PSC y CiU hacen causa común siempre que se ponen en cuestión las bases del régimen neocaciquil que han montado: la ocurrencia del nuevo Estatuto, que si se hubiera consolidado habría dado rango cuasiconstitucional a esa estructura de poder, o ahora la inmersión lingüística e ideológica en la educación, pieza esencial para construir una sociedad cerrada, pues obliga a los de fuera a pedir permiso a la oligarquía dominante para entrar y hace que los de dentro cada vez tengan más difícil "votar con los pies", como dicen los norteamericanos, estableciéndose en otras partes.

Durante muchos años, este modelo ha sido el faro y la envidia de los grupos nacionalistas, regionalistas o sencillamente neocaciquiles de otras regiones. ¿A qué oligarquía provinciana no le gustaría ser una "sociovergencia" o tener algo parecido a su servicio? Sin embargo, la fea costumbre que los "sociovergentes" han adoptado últimamente de declararse en rebeldía frente a las resoluciones judiciales que no les gustan les puede llevar a encontrarse con la horma de su zapato. Como ya he dicho en alguna otra ocasión, no se puede desdeñar la fuerza que tiene una sentencia en un Estado de Derecho.

Así se acabó con el régimen de segregación racial en la educación en los Estados Unidos: mediante sentencias judiciales que las autoridades de los Estados se negaban a aplicar, pero cuyo cumplimiento fue impuesto por el Poder ejecutivo federal cuando dos presidentes de diferentes partidos, Dwight D. Eisenhower y John F. Kennedy, decidieron enviar al ejército. Aquí no creo que hiciese falta mandar la Unidad Militar de Emergencias creada por Rodríguez Zapatero; bastaría una pareja de la Guardia Civil, o, ya que últimamente estamos estrenando artículos constitucionales inéditos, como el del estado de alarma, se podría también probar a aplicar el artículo 155 de la Constitución y colocar temporalmente el sistema educativo catalán bajo la competencia de la Administración del Estado.

Por cierto, para los más timoratos: si así se hiciese, pasaría lo mismo que cuando se ilegalizó Batasuna, es decir, nada malo. Son las ventajas que tiene vivir en un Estado democrático de Derecho avanzado y muy acomodado.

No ver para creer
«En la primavera de 1945, lo que desde luego no hicieron los aliados fue emplazar a las víctimas de Auschwitz a que perdonaran a sus victimarios para hacer posible la paz. La paz se asentó sobre la primacía del Estado de Derecho»
JAVIER ZARZALEJOS El Correo 31 Diciembre 2010

Está por investigar qué clase de alucinación colectiva nos lleva a seguir alimentando la expectativa en un comunicado del que todos hablan, excepto ETA, hasta la fecha, que es la que se supone que tiene que emitirlo. Habría que considerar con más detenimiento qué es lo que hace tan irresistible para muchos sectores de la opinión publicada ese espejismo de una ETA decidida a desaparecer cuando hace unos días la banda terrorista atracaba un empresa de material informático en Francia para reconstruir su aparato de falsificación. Días antes, la Policía francesa alertaba de robos de vehículos por ETA, mientras los empresarios vascos acaban de reiterar su denuncia de la extorsión a la que siguen sometidos por una organización terrorista de la que se dice que está dispuesta a abandonar la violencia.

Los relatos sobre el fin de ETA vuelven a blindarse frente a la realidad. Inmunes a cualquier refutación, se ignora o minimiza como irrelevante todo hecho que no encaje con la versión canónica de un final de ETA a la vuelta de la esquina, por convencimiento de la banda y/o por la presión que ejercería su brazo político para volver a la legalidad. No se trata solo de que se desprecie la experiencia pasada, sino que se pasa por encima de la realidad presente. Y de nuevo, en torno al supuesto final de ETA se está tejiendo un monumental enredo ya conocido. Para Egibar, «ésta es la buena» -¿por qué? y ¿cuál es 'ésta'?- mientras Otegi habla en nombre de ETA en el 'Wall Street Journal' después de intentar convencernos de que no tiene nada que ver con ETA. Y no pocos de los que venían afirmando rotundamente que el único comunicado que importa es aquel en el que la banda anuncie su disolución se aprestan ahora a escudriñar las piruetas semánticas que los terroristas puedan ingeniar para poder decir que estamos ante 'un nuevo escenario'.

ETA, es cierto, puede hacer público un comunicado en el que declare una tregua tan indefinida, permanente, definitiva, unilateral, incondicional, general, o verificable como cualquiera de las otras que ha declarado. Pero parece igualmente claro que ETA no va a asumir su desaparición, ni va a desmentir su trayectoria criminal, ni va a renunciar por voluntad propia ni por la conveniencia de sus cómplices a la negociación política como exigencia que acompañe a cualquier movimiento de la banda. Otegi, de manera muy esclarecedora, lo recordaba en sus mencionadas declaraciones al 'Wall Street Journal'. Porque, además, de que ETA no esté dispuesta a desaparecer por decisión propia, la desaparición de la organización terrorista tampoco forma parte del guión de la izquierda abertzale. ETA y la violencia terrorista puede ser disfuncional para Batasuna en estas circunstancias, pero solo eso, es decir, la violencia como una estrategia que necesita ser reubicada en el entramado abertzale para que no obstaculice las pretensiones de volver a la legalidad de su brazo político. Pero ETA y la violencia terrorista sigue formando parte de la ecuación política de la izquierda abertzale. Su proyecto político es el que ETA ha definido y lidera. Su visión de la sociedad vasca y de su historia es la misma que ha alimentado el fanatismo criminal de los pistoleros. La negación de la pluralidad vasca y de las libertades fundamentales de cientos de miles de vascos forma parte de la esencia de ETA tanto como del proyecto político que Otegi y los suyos dicen ahora querer defender por medios pacíficos, como si todo lo que se defiende por medios pacíficos -por ejemplo, la negación del Holocausto, la supremacía de la raza blanca o la inferioridad de la mujer- fuese legítimo, legal y admisible en el juego democrático.

Si, en la primavera de 1945, Hitler, enterrado en el búnker de la Cancillería, con los rusos en las calles de Berlín, hubiera declarado una tregua 'permanente y verificable' o u alto en fuego 'definitivo', los aliados lo habrían interpretado como el último desvarío de un sanguinario fanático derrotado. De hecho, lo que los aliados hicieron fue asegurar su victoria militar completa, prevenir los sabotajes de los restos del nazismo, depurar la sociedad alemana de la contaminación totalitaria de este, e impedir que el proyecto político de Hitler sobreviviera a su derrota militar. Lo que no hicieron fue establecer la regla de que cuanto menor fuera la fuerza militar nazi, mayor presencia política podría tener el nazismo; tampoco admitieron que quienes habían llevado a semejante desastre pudieran repetirlo o construir un relato legitimador del nazismo ensalzando, por ejemplo, los sacrificios que las SS habrían hecho 'por la supervivencia de la nación alemana'". Los aliados impidieron que el asesinato masivo, el genocidio, el exterminio sistemático fuera explicado como consecuencia de un conflicto en el que Alemania había sido la víctima de la humillación de Versalles o cualquier otra excusa. Y lo que, desde luego no hicieron los aliados fue emplazar a las víctimas de Auschwitz a que perdonaran a sus victimarios para hacer posible la paz. No descargaron sobre las víctimas inocentes del genocidio la obligación de una generosidad inmerecida hacia sus verdugos porque estos sí sabían lo que hacían.

La paz se asentó sobre la primacía del Estado de Derecho, sobre el reconocimiento del daño y su reparación, sobre la erradicación de las semillas del totalitarismo y sobre una democracia vigilante que no fió su pervivencia a la voluntad de sus enemigos.

Imposición autonómica y autonomía local
César López Arribas Secretario general del Ayuntamiento de Lalín La Voz 31 Diciembre 2010

La imposición indirecta autonómica ha estado ajena al campo municipal desde que el Estado transfirió las competencias que la rigen a la Xunta de Galicia. Ello ha sido así porque, deseosa esta Administración de preservar sus propios ingresos, ha considerado estos tributos como su propia casa particular. Me estoy refiriendo a los impuestos de transmisiones patrimoniales, operaciones societarias y actos jurídicos documentados, junto con los de sucesiones y donaciones.

Cuando esto pasó con la ley del año 1983 y los correspondientes decretos, la Xunta de Galicia entró en la gestión de estos tributos como un elefante en una cacharrería, quizás porque nunca antes había tenido competencias en este campo y también porque la potestad tributaria daba juego a muchas posibilidades: modificar el hecho imponible, los sujetos pasivos; exenciones, bonificaciones, etcétera, sobre la normativa, e incluso permitir su supresión.

Conviene recordar que la base física sobre la que se asienta el hecho imponible de estos tributos es principalmente la de los inmuebles. En este campo, la Xunta hizo de su capa un sayo y acometió cambios como el de las valoraciones de los inmuebles sobre los que se produce el hecho imponible, los que se transmiten, se heredan, se aportan a una sociedad, etcétera.

En la imposición directa, la Administración central venía y viene aplicando una normativa que establece derechos y garantías, con notificaciones, publicaciones y ponencias para revisar y fijar las valoraciones catastrales de los bienes inmuebles. Se trata de una normativa muy perfeccionada a lo largo del tiempo y técnicamente difícil de superar. En estos tributos, el contribuyente y el ayuntamiento respectivo tienen audiencia y dan su opinión sobre los nuevos valores catastrales. La razón es que estos valores se utilizan para un impuesto local directo: el IBI.

¿Qué hizo la Xunta de Galicia? Estableció y fijó de nuevo los valores de estos bienes para utilizarlos en las liquidaciones de sus tributos transferidos, acudiendo a un procedimiento tan simple como sorprendente, pero ocasionando con ello un retroceso en las garantías de los contribuyentes: contrató los trabajos de valoración mediante asistencias técnicas, sin participación alguna del contribuyente ni de la Administración local.

Fruto de ello es que cuando se produce una valoración excesiva, errónea o incorrecta en la liquidación de alguno de estos impuestos, la respuesta de la Administración autonómica es que corresponde al administrado recurrir y demostrar el exceso de valoración, la improcedencia o los errores que pueda haber. El ayuntamiento donde se ubican esos inmuebles carece de legitimación activa para participar en ese procedimiento administrativo y si el contribuyente acude a las oficinas municipales disconforme con las referidas liquidaciones, desde el ayuntamiento no se le puede ayudar.

La Administración local tiene algo que decir. Y lo debe decir, porque estos valores fiscales también se utilizan en otro campo: la fijación del justiprecio en los expedientes expropiatorios. Se emplean en vía administrativa por los ayuntamientos y diputaciones como expropiantes o como beneficiarios, por los jurados provinciales de expropiación o por el Jurado de Expropiación de Galicia, y en vía jurisdiccional, por los juzgados de lo contencioso-administrativo y por las salas correspondientes del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia. En estos expedientes sí son parte directamente interesada los entes locales.

Aun siendo conocedores del problema, los sucesivos gobiernos de la Xunta no lo han abordado. Desde aquí quiero recordar que para las administraciones locales es importante participar en la valoración de los inmuebles situados en su término municipal, haciendo valer su criterio sobre su valoración en relación con la calificación urbanística y el valor de mercado.

Desde la Fegamp debiera reclamarse este cambio. Así se respetaría la autonomía local que se recoge en el artículo 137 de la Constitución y se recobrarían en parte las garantías que el contribuyente, con la transferencia de la imposición indirecta del Estado a las comunidades autónomas, nunca debió perder.

¿Ha cambiado algo en Cataluña, después del 28-N y el nuevo equipo de Mas, en lo concerniente a inmigración?
Pablo Barranco  Minuto Digital 31 Diciembre 2010

Aunque he leído por ahí que las formas de Mas parecen ser más pulidas que las de los patanes anteriores, la esencia del nuevo presidente catalán no varía en su componente nacionalista y filosoberanista, mientras que, lo que es peor, se reafirma en su vertiente cobarde ante el hecho inmigratorio extracomunitario, que es de lo que quiero hablar, porque de solucionar el desempleo (la gran bomba de relojería que tenemos entre manos), desde la Generalitat o el Ayuntamiento poco se puede hacer: el problema es global, europeo y estatal.

Más, como señaló MinutoDigital y mostró con fotos, repartió folletos monolingües en árabe para captar el voto del millón de inmigrantes que leen y escriben en dicho alfabeto, todo un detalle de deslealtad a sus postulados en pro del (y ‘lo’) catalán. ¿En árabe sí y en castellano no? ¿Un voto es un voto? ¿Tan lejos llega la ignominia insultante de un partido de centroderecha y de supuesta inspiración cristianodemócrata?

Señor Mas: ¡los que Vd. ronda y saca a bailar son los mismos que penetraron a la fuerza y estuvieron ocupando la Iglesia del Pi (y la Catedral y otros templos), del 20 de enero al 7 de marzo de 2001 [por cierto, ¿no le apetece montar un aniversario por todo lo alto?]!

Eran 700 coléricos sijs (musulmano-hindúes), pakistaníes, africanos y demás islamistas, por los que toda la izquierda, y algún cura desorientado, salió a la calle en su apoyo bajo el lema Papeles para todos; algo que condujo a que meses después, la mayoría fueran regularizados, después de defecar y orinar en los símbolos cristianos del interior y romper sagrarios e imágenes consagradas para los católicos. Y entonces mandaba CiU en la Generalitat y Vd. era conseller en cap o algo así, o sea que tenía mando sobre los Mossos d’Esquadra, la Policía, a la que, como siempre, se la coartó en sus funciones.

Recuerdo a Joan Clos afirmando que si no fuera alcalde (socialista) se sumaría a la lucha de los inmigrantes, recuerdo a Pascual Maragall visitando a los encerrados, y me acuerdo de las manifestaciones convocadas de apoyo a los recluidos en las iglesias con el soporte los párrocos, de los sindicatos y partidos de izquierda, y con la asistencia de políticos como Joan Saura (IC) y Jordi Portabella (ERC), los traidores que abominan de España y de todo lo que se sustenta en el Cristianismo.

¡Qué repugnante connivencia! ¡Cuánta hedionda prevaricación! ¡Qué nivel de incompetencia!

Y en estas seguimos, porque ya se está preparando la campaña de las elecciones municipales españolas (y autonómicas fuera de Cataluña) y todo indica que va a haber más de lo mismo: acudir a la bolsa de pútridos votos de la inmigración inadaptada y enemiga de nuestra sociedad, la islamista en su conjunto sobre todo, para marcar la diferencia cuantitativa que permita vencer en los comicios.

Pues no. Aunque quizás pueda ocurrir un resultado de esa índole merced al juego sucio relacionado con esta trampa electoral, hay más propuestas electorales que quizás sorprenderán y pondrán las cosas en su sitio.

Una de ellas es la que emana del neonato partido político Vía Democrática, que me honro en presidir, que sustenta su discurso y su razón de ser en una lucha sin cuartel contra semejante guerra encubierta: la inmigración salvaje y el terror que nos causa a los ciudadanos autóctonos.

Porque efectivamente, Vía Democrática, que también incidirá con fuerza en materia de inseguridad ciudadana, crisis económica y ayuda al desempleado catalán-español, o en áreas de protección de nuestras empresas, nuestros valores y modelos tradicionales de familia, educación de los hijos, derecho a la vida, y lucha contra la corrupción política, va a aflorar los nombres y apellidos, las siglas y las connivencias antinatura de todos los que nos manipulan y nos están vendiendo al enemigo.

Porque, ¿no es un casus belli que el impresentable alcalde Hereu, el dilapidador, el nefasto gestor de la ciudad, apruebe la construcción de una gran mezquita en Barcelona… mientras no puedes transitar por la calle ni vivir en tu casa o trabajar en tu empresa sin correr el riesgo de verte asaltado, herido o asesinado por la horda infame que se ha apoderado de nuestro país?

Y ¿está en esa longitud de onda, de entender la gravedad del desastre, el Molt Honorable president Mas? ¿Sabe y contesta? No, que va.

Porque, de todo lo que ha soltado en esos últimos días de gloria mediática, que yo sepa, no ha mencionado para nada aspecto alguno de lo que acabo de exponer como calamidades en las que estamos envueltos. No las considera; para él, no existen más que en la mente de los fascistas, xenófobos y racistas.

¿Cree que un 70% de la población está equivocada, cuando expresa que no quiere tantos inmigrantes en su tierra? ¿No toma nota de lo que pide el pueblo?

¿No será que lo ha cambiado todo para que nada cambie? ¿No será que son los mismos perros con distintos collares?

¡Señor Mas…! ¿Qué escucha?
Me temo que no. Por esto hemos de actuar los que no tragamos con piedras de molino.
Puesto que usted, querido lector, ¿se dejará engañar por enésima vez? ¿No le preocupa lo que acontece a su alrededor? ¿No ve próximo el fin de nuestra historia como comunidad vertebrada y convivencial?

No se deje manipular de nuevo: hay luz al final del camino. Hay una vía.

Por la independencia de los Países Catalanes
Altercados en una marcha en Palma tras el intento de quema de una bandera de España
 Minuto Digital 31 Diciembre 2010

Más de 1.500 personas se han manifestado esta tarde en el centro de Palma a favor de la independencia de los Países Catalanes, coincidiendo con la conmemoración de la Diada de Mallorca, y, también, han expresado su “irrenunciable” voluntad de preservar su existencia como nación.

En esta manifestación, que ha empezado en el paseo del Borne, han participado, entre otros políticos, el secretario general del PSM, Biel Barceló, el presidente de Esquerra, Joan Lladó, el diputado del PSM, Antoni Alorda, y la portavoz de Esquerra en el Parlament de Cataluña, Ana Simó. Todos estos han encabezado la manifestación sujetando una pancarta que rezaba el lema ‘Som una nació. Autodeterminació’.

A su paso por la calle San Miguel, dos miembros de Joves de l’Esquerra Independentista de Mallorca (Cajei) y Maulets han desplegado una pancarta sobre un andamio que rezaba ‘Contra la reforma laboral, la juventud unida’.

Disturbios por la quema de la bandera
Minutos después, a su paso por la calle Olmos en el cruce con la calle Unión, se han producido disturbios entre la Policía Nacional y un grupo de manifestantes de estas mismas organizaciones independentistas tras el intento de quema de una bandera de España por uno de sus miembros.

Cuando los agentes han corrido para evitar que se produjera este hecho, un grupo de manifestantes que estaban apoyando al joven que la había prendido fuego han agarrado las sillas de la terraza de un bar cercano y han golpeado a los agentes. Tras ello, otro grupo de policías ha aparecido y ha empezado a aporrear a los alborotadores hasta disolver los disturbios. Como consecuencia, un hombre mayor, ajeno a la manifestación, ha resultado herido con una brecha en la frente y, también, dos agentes con heridas de carácter leve.

Al finalizar la marcha, varios jóvenes saharauis de Escola de Pau han leído un manifiesto en el que han reclamando el derecho de los Países Catalanes a la autodeterminación, para lo cual utilizan como “estandarte” “la palabra, el civismo y la democracia”.

Cabe señalar que la plataforma 31-D cuenta con la adhesión de Asema, Bloc, Comité de solidaridad con Euskal-herria, Grup Blanquerna, ERC, Entesa per Mallorca, PSM, Lobby per la Independència, Joventuts de ERC, JEN-PSM, UOB y STEI.
 

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