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Feijoo ganó las elecciones, pero perdió la
dignidad
JUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital 3 Enero 2010
Feijoo al ganar las elecciones por un solo escaño y con menos votos
que la oposición (no lo olvidemos), perdió su dignidad y decidió
enterrar sus promesas electorales. Digamos que vendió su dignidad
por nada, pues el poder no dura eternamente y su imagen quedará
manchada para el resto de sus días. Me he enterado de su maniobra
vergonzosa muy lejos de Galicia, en una comunidad monolingüe y
acogedora donde no saben absolutamente nada de la desgracia que
supone tener dos lenguas.
Pues lo que podía ser una riqueza cultural se ha transformado en una
fuente de tensiones, falsedades, incumplimientos, discriminaciones,
malestar y, sobre todo, sufrimiento para los estudiantes y sus
familias, y para todos los gallegos que tenemos como lengua propia
el español, aunque algunos hablemos el gallego como lengua aprendida
y lo hagamos con sumo gusto con quien se lo merece, no con
oportunistas, impositores y chupópteros como nuestro actual
presidente.
Nada más llegar a casa, me compré el Faro de Vigo y leí la carta de
Gloria Lago. Os ruego la leáis detenidamente y le deis la máxima
difusión. El presidente que tenemos no merece serlo y, por mi parte,
haré lo posible para que se vaya cuanto antes por falso y mentiroso.
Lo que hizo no se lo hace ningún político honrado a sus votantes.
Sr. Feijoo, no tenía usted la obligación de prometer nada. Si lo
hizo fue para sacar más votos y traicionar después a su electorado.
Eso es lo que nos ha dejado bien claro a todos. Usted nunca fue
sincero ni honrado.
Sr. Feijoo, para otra vez (si la hubiere, que no creo) no prometa lo
que no está dispuesto a cumplir. Y si pierde las elecciones, al
menos no habrá perdido la dignidad. Usted, al faltar a su palabra,
ha prolongado «sine die» el sufrimiento de muchos alumnos y sus
familias que pusieron en usted su confianza y le dieron su voto con
toda la ilusión y la ingenuidad del mundo. Su respuesta, una vez en
la poltrona, ha sido traicionar a todos los gallegos que tenemos el
español como lengua propia y hacer que ahora todos estén
descontentos, los que le votaron y aquellos ante los que usted se
arrodilló por cobardía perdiendo su dignidad de político y de
persona.
El día que deje el poder y se vaya de Galicia para vivir en ese
pueblo del Brasil donde tan a gusto se encuentra por lo bien que le
doran la píldora, lo celebraré con mis amigos por todo lo alto.
Galicia no paga a traidores.
Juan Julio Alfaya
La paz de Rodríguez. Gobierno ilegítimo
Pío Moa Libertad Digital 3 Enero 2010
(ambos artículos, en Época)
LA PAZ DE RODRÍGUEZ
Dije en otra ocasión que el "rojo" presidente del gobierno actual
tiene bastantes cosas en común con Hitler. Por los años 20 y 30, los
rojos trataban de asaltar las democracias "burguesas" para instaurar
dictaduras de izquierda. Lo intentaron en muchos países, entre ellos
España, en 1934. Los nacionalsocialistas o nazis, al contrario,
utilizaron el sistema de libertades para alcanzar el poder y, una
vez en él, demoler la democracia. En 1934, el PSOE combinó el asalto
armado a la república con algunas tácticas nazis, y lo hizo
deliberadamente, como sabrá quien haya leído Los orígenes de la
guerra civil. Pero es evidente que el ensayo más completo ha sido el
actual. Desde el poder, Rodríguez y los suyos se han aplicado a
liquidar la legalidad, vaciando de toda sustancia las instituciones,
hundiendo el espíritu de reconciliación que caracterizó el comienzo
de la actual democracia y poniendo en riesgo creciente la unidad de
España. Proceso cuyos frutos envenenados percibe cada día todo aquel
que no quiera cerrar los ojos y sobre el que he hablado
abundantemente, por lo que no voy a extenderme ahora. Esta forma de
ejercer el poder ilegitima tanto a Hitler como a Rodríguez, pese a
haber llegado al gobierno de modo formalmente legal.
Otra semejanza entre los dos personajes es su afición a llenarse la
boca con la palabra "paz". Pues las agresiones de Hitler se
perpetraron bajo el lema y cobertura de la paz, la autodeterminación
y similares, y los desmanes del actual presidente siguen la misma
tónica.
Hay una tendencia inconsciente a creer que las palabras invocadas
por los políticos reflejan la verdad de sus creencias y prácticas,
pero en muchos casos la verdad es la contraria. Ya en la oposición
patrocinó Rodríguez el Rojo la toma, a menudo violenta, de la calle,
con destrozos de mobiliario urbano, asalto a supermercados y a sedes
del PP, etc. Su llegada al poder vino inmediatamente precedida de
una explotación indecente, violenta, embustera y golpista de la
matanza del 11-m. Y seguida de la recompensa a los presuntos autores
de la masacre mediante la retirada de tropas que en Irak ayudaban a
los irakíes contra asesinos parecidos a los de Madrid, fueran estos
islamistas o no.
Con motivo de los chanchullos del gobierno en el caso del Alakrana,
Rodríguez ha acusado a sus críticos de querer resolver los
conflictos por medio de la fuerza y no de la negociación. Pero hay
formas legítimas e ilegítimas de emplear la fuerza, y negociaciones
legítimas y otras que pueden ser criminales. Así, por ejemplo, la
negociación con los asesinos de la ETA a costa de la legalidad, de
las víctimas, de la unidad de España, es solo una criminal
colaboración con el terrorismo que justifica y premia el asesinato
como forma de hacer política. ¿Dónde está ahí el carácter pacífico
de la política del Rojo? Y sin embargo, en el colmo de la infamia,
ha bautizado esa colaboración como "proceso de paz".
Así, la política de subvencionar generosamente el desenterramiento
de viejos odios a base de falsificar la historia, ¿qué tiene que ver
con la paz? Tanto como el propio gobierno con la honestidad o la
libertad. Nada de pacífica tiene, asimismo, su "alianza de
civilizaciones", como bautiza su apoyo a tiranías como la de Castro
y muchas otras de izquierdas. Y nada de pacífica, sino de muy
alarmante para el futuro, tiene su apoyo tácito a las infracciones
legales de los nacionalistas catalanes, que, como en verano de 1934,
se han situado ya al margen de la ley, o del residuo de ella.
Una sociedad, compuesta de tendencias, intereses e ideas
contradictorias, se mantiene en pie gracias a la ley. En 1934 y
1936, las izquierdas destruyeron la legalidad de la república y ello
ocasionó la guerra civil. Hoy asistimos a un proceso similar, cuyo
desenlace ignoramos, pero que solo puede ser desastroso. Si no es
detenido a tiempo, algo que el PP ha renunciado a hacer.
ANTE UN GOBIERNO ILEGÍTIMO
Recordaré los puntos que hacen ilegítimo al gobierno español actual.
Para empezar, su origen está estrechamente ligado a la mayor matanza
terrorista perpetrada en Europa. Y no porque ella aumentase la
votación a su favor (Rajoy había perdido gran parte de la ventaja
con que había emprendido la campaña electoral), sino por la
explotación violenta, calumniosa y demagógica que hizo el PSOE de la
matanza y el premio que a continuación dio al terrorismo islámico,
supuesto perpetrador de la misma. Pero en el ejercicio del gobierno,
Rodríguez y los suyos han ido mucho más allá. Su llamado "diálogo"
con los asesinos etarras ya era de por sí ilegal, y aumentaba su
ilegalidad al convertirse en franca colaboración con la ETA, a la
cual entregó reconocimiento nacional e internacional, dinero,
sabotaje a la persecución judicial, reducción drástica de la
persecución policial, silenciamiento de las víctimas y, sobre todo,
el estatuto catalán, clamorosamente contrario a la Constitución.
Solo estas fechorías –coherentes con el nefasto historial del PSOE,
causante principal de la Guerra Civil– muestran la clase de partido
que está en el poder, y lo deslegitiman. Pero ha ido aún más allá
con su ley llamada de memoria histórica, en realidad de exaltación
de la cheka. Dicha ley tiene un doble objeto: por una parte,
legitima a los asesinos del terror izquierdista antes y durante la
guerra civil, y también, cómo no, a los etarras, presentando a unos
y otros como "víctimas", igualándolos a los inocentes que también
cayeron en la represión de derechas. Es difícil imaginar una ley más
infame, amparadora del crimen, una ley contra el más elemental
sentido de la justicia, que califica plenamente a sus promotores.
El segundo objetivo de la ley es la deslegitimación radical del
franquismo, y por ello de cuanto procede de él, es decir, la
democracia y la monarquía. Esa ley anula el espíritu y la letra de
la transición, así como la reconciliación alcanzada bajo aquel
régimen, que permitió, precisamente, la evolución relativamente
tranquila a una relativa democracia. Esa ley pesa como la mayor
amenaza involutiva sobre nuestra convivencia en libertad, unida a la
corrosión de la independencia judicial y al arruinamiento de la
Constitución por medio de hechos consumados. Ruina en la que
colabora el PP de Rajoy.
Durante años, la mayor parte de la gente ha preferido cerrar los
ojos ante estos desmanes o buscarles atenuantes. Pero admitirlos es
admitir la bananización de la democracia alcanzada en la transición,
democracia defectuosa pero en vías de enmendarse por el Pacto por
las Libertades y contra el Terrorismo. Es admitir que la política se
convierta en una especie de patio de Monipodio, en el que la ley
solo sirva como motivo de irrisión.
¿Qué puede hacer el ciudadano? Un gobierno ilegítimo, en vías de
transformarse en régimen gracias a una seudo oposición, puede y debe
ser resistido por aquellos para quienes la libertad política
significa algo. José Alcaraz, presidente de la AVT antes de que el
PP de Rajoy la redujera a la impotencia, habla a menudo de "rebelión
cívica". Esbozos de tal rebelión fueron las masivas manifestaciones
de hace unos años, que Rajoy, una vez más, se encargó de anular. Los
ciudadanos tienen dos vías: o someterse quejumbrosamente u
organizarse a distintos niveles y con objetivos parciales. Pero
además es preciso pasar de la mera crítica y elaborar un programa de
regeneración democrática que oponga a la demagogia y confusionismo
hoy reinantes un análisis preciso de la situación y unas medidas
claras y sencillas para corregir las derivas de estos años. Como
dije, el mayor delito del actual gobierno fue transformar el Pacto
por las Libertades y contra el Terrorismo en pacto con el terrorismo
y los separatismos contra las libertades y la integridad nacional.
Aquel Pacto marca la orientación general, y debe desarrollarse.
Temblor en Europa
Alfonso USSÍA La Razón 3 Enero 2010
Tiembla Europa, nieve aparte. El turno semestral ha llegado a La
Moncloa. Lo intuí cuando veía el Concierto de la Filarmónica de
Viena. Aparente alegría pero hondas miradas de preocupación en los
miembros de la orquesta. Los del oboe tenían la mirada perdida. No
es fácil ser austriaco, alemán o luxemburgués y amanecer de golpe
presididos por Zapatero. Menos mal que le han puesto dos ejecutivos,
presumiblemente competentes, y que la presidencia de España nace
devaluada. Dicen que lo más divertido que puede suceder en un
dormitorio noruego es que se caiga el edredón. Todos cayeron en la
noche de entreaños, pero no de diversión, sino de susto. Y nadie
sabía aún de las intenciones del desajustado español. Hoy las ha
confirmado: «Acepto el reto de sacar a Europa de la crisis». No es
capaz de sacar a España y acepta el reto de sacar a Europa, que es
reto sencillo, por cuanto la mayoría de las naciones ya están en
plena recuperación. Europa es muy suya, pero de ahí a maltratarla,
resta un largo trecho. He pensado en lo que habrán experimentado al
leer las manifestaciones de Zapatero las familias de la potente
clase media europea. Los Williams en Londres, los Mc Intosh en
Edimburgo, los Lambert en París, los Moronesi en Roma, los Rodrigues
en Lisboa y los Braun en Berlín, por no seguir con todos. Estupor.
«Zapatero nos quiere sacar de la crisis. Que Dios nos ampare». Hasta
los Braun de Berlín, nada religiosos, se han amparado en Dios al
leer las palabras de Zapatero.
Para mí, que nada entiendo de política europea y menos si la
economía anda de por medio, que el principal objetivo de Zapatero
tendría que ser sacar a España de la crisis. Imposible consecución
mientras se dedique a despilfarrar el dinero público y endeudar a
España hasta las orejas. Zapatero, por lo que está demostrando, no
está dotado ni para presidir una comunidad de propietarios. Y no lo
escribo con desprecio, porque quien firma este artículo, de presidir
una comunidad de propietarios acabaría con todo, con la comunidad y
los propietarios. Zapatero es una calamidad pública, y sólo cuando
la calamidad ha invadido los hogares de millones de españoles, sus
votantes se han apercibido del error de sus votos. Zapatero y una
mayoría abrumadora de los miembros de su Gobierno, no son una broma.
Ni una mala broma. Constituyen una tragedia, un despropósito y un
sonriente camino hacia la quiebra total, no sólo la económica, sino
la moral, la ética y la social. Zapatero no puede sacar a Europa de
crisis alguna, porque ha metido a España en un áspero pozo de
desesperanza y resentimiento. Zapatero no puede representar
internacionalmente a Europa, porque Zapatero es partidario de
sostener tiranías y dictaduras insoportables para cualquier amante
de la libertad. Zapatero no puede moverse por Europa porque para
decir «yes» necesita tres intérpretes. Zapatero es un desconsuelo
encadenado, una ristra de improvisaciones y frivolidades, un barco a
la deriva siempre a babor. Aquí estamos obligados por respeto
democrático a soportarlo. Europa no se merece esta amenaza. Menos
mal que le han puesto dos ejecutivos para restarle poder. De no ser
así, ay de la vieja y puta Europa, pobrecita ella.
Desde París (II)
César VIDAL La Razón 3 Enero 2010
Me refería en mi anterior entrega a ese sentimiento de patria que
caracteriza a Francia. Debo ahora detenerme en otra de las claves
innegables de su éxito, esa circunstancia que Napoleón definió como
la «centralización». Uno de los méritos innegables de la Revolución
francesa fue convertir a todos los franceses en términos legales en
ciudadanos libres e iguales. Eso implicaba una igualdad de leyes
para todos, una lengua nacional para todos –durante la Revolución
fue común que se clavara en las puertas de los domicilios un cartel
que afirmaba «en esta casa estamos orgullosos de hablar francés»– y
una educación igual para todos en la que el esfuerzo resultaba
esencial.
Es revelador que entre las inscripciones que circundan la tumba de
Napoleón en los Inválidos, se hayan conservado de manera especial
las referentes a estas tres cuestiones y que se recuerde cómo el
emperador insistió en que su mayor legado había sido el acabar con
la maraña de normas civiles de las distintas regiones para promulgar
un código que, muy pronto, copió casi todo el mundo civilizado. Para
demostrar hasta qué punto la solución francesa es adecuada bastaría
con recordar que en territorio francés hay vascos y catalanes, pero
ni por aproximación se han producido problemas como los que ahora
amenazan con liquidar nuestro orden constitucional. Incluso los
corsos –los más agresivos– no pasan de ser un grupo folclórico
comparado con lo que padecemos en España por culpa de los
denominados nacionalismos periféricos. Por añadidura, el Estado
francés –excesivo desde no pocos puntos de vista– cuenta con
recursos simplemente porque lleva a cabo una política nacional que
no se ve desangrada por las regiones. A su vez, éstas prosperan
porque no dilapidan ni tiempo ni recursos en «construcciones
nacionales».
El resultado de esa situación es verdaderamente espectacular. Los
museos franceses pueden tener un contenido inferior a los españoles
–desde luego, el Louvre como pinacoteca no tiene punto de
comparación con el Prado– pero el cuidado, el impulso y las visitas
suelen ser muy superiores porque no existe una Córcega gastándose el
dinero de todos los franceses en embajadas en el extranjero ni una
Bretaña derrochando recursos públicos en el cine bretón ni una
Normandía con un concierto económico privilegiado. En el terreno de
la sanidad, el español siente verdaderas ganas de llorar al comparar
con Francia, pero es que allí no existe el turismo sanitario ni hay
diferencias de trato entre regiones. Y, por supuesto, el Código
Civil es la ley de todos los franceses siquiera porque no existen
esos residuos medievales resucitados por Franco a impulso de los
carlistas que son las recopilaciones forales. El Estado francés se
puede permitir, con izquierdas y con derechas, tener una inmensa
cobertura social porque desde la Revolución captó que los
regionalismos –no digamos ya los nacionalismos– son un cáncer letal
para una democracia dispuesta a avanzar y lo son porque siempre
anteponen miras mezquinas y aldeanas a un gran proyecto nacional.
Quizá por eso Francia mantiene un imperio– hablaré de ello en mi
próxima entrega– mientras que nosotros nos deslizamos peligrosamente
hacia una crisis institucional provocada como siempre por la
existencia de dañinas taifas defendidas por dos partidos
entusiasmados de sus logros –un PSOE enloquecido y un PP que no
tiene reparos en traicionar a su electorado– pero sin capacidad para
frenar la codicia de los nacionalistas.
El fallo del Constitucional sobre el
Estatuto catalán fijará como única nación a España
Progresistas y conservadores negocian vaciar de contenido el
artículo de los símbolos nacionales
JULIO M. LÁZARO - Madrid El País 3 Enero 2010
La única nación es la española. Cataluña no lo es ni puede tener
símbolos nacionales, salvo que se vinculen a la nacionalidad
catalana y no al término nación. Estas son las premisas que inspiran
las últimas deliberaciones entre magistrados progresistas y
conservadores del Tribunal Constitucional, que buscan conformar una
mayoría suficiente para desatascar la sentencia más esperada de los
últimos tiempos, de la cual depende el Estatuto de Cataluña.
El próximo pleno es el 11 de enero pero antes se sucederán las
reuniones
Por primera vez empieza a vislumbrarse entre los dos bloques
ideológicos la voluntad de cerrar de una vez las deliberaciones y
alumbrar la decisión sobre el recurso del PP, que lleva más de tres
años en el Tribunal. Al Constitucional le han "dado las uvas"
también este año, pese a que su presidenta, María Emilia Casas,
descartara esa posibilidad en junio. Traspasada la barrera
psicológica del 31 de diciembre sin la sentencia, los magistrados
intentan cerrar un acuerdo a ser posible este mismo mes de enero.
La próxima convocatoria del pleno, según el calendario
preestablecido de "semanas jurisdiccionales" es para el 11 de enero,
pero antes se celebrarán reuniones de despacho para aproximar y
quizá cerrar acuerdos.
En las últimas semanas, María Emilia Casas ha intentado liderar una
mayoría de magistrados de los dos sectores, que si bien podría
rebajar las aspiraciones nacionalistas sobre la "nacionalidad" de
algunos enunciados del Título Preliminar y sobre el Consejo de
Justicia de Cataluña, trataría de salvar el núcleo central de las
competencias y de la financiación.
Durante todo diciembre y pese a no haberse habilitado las fechas de
Navidad para reuniones del pleno, los magistrados han trabajado
incesantemente y los que no están fuera de Madrid han intensificado
las reuniones durante la última semana y las retomarán a partir de
mañana.
Entre las hipótesis de cierre que se están explorando se estudia la
posibilidad de superar el problema del término "nación", -con el que
llevan a vueltas desde el pasado verano-, de manera que permita
concitar una mayoría que retocase lo menos posible el Título
Preliminar del Estatuto catalán pero dejando claro que la única
"nación" es la española.
En esa línea, se intentarían mantener la literalidad de que los
"símbolos nacionales" de Cataluña del artículo 8.1 del Estatuto son
la bandera, la fiesta y el himno, pero dejando claro que se trata de
símbolos de una "nacionalidad", tal como se define a Cataluña en el
artículo 1 del propio Estatuto y en la referencia que hace el
artículo 2 de la Constitución a "la autonomía de las nacionalidades
y regiones" que integran la Nación española.
Paralelamente, y aunque los Preámbulos no tiene valor normativo ni
jurídico según tiene declarada la jurisprudencia constitucional, el
texto haría hincapié en que la referencia a "Cataluña como nación",
tal como la ha definido de forma ampliamente mayoritaria el
Parlamento catalán, no implicaría en ningún caso la equiparación a
la nación española, en tanto titular y depositaria de la soberanía.
La hipótesis contemplaría llevar al fallo una declaración en ese
sentido.
Por ahora se trata de estudios a los que se sigue dando vueltas para
salvar el Estatuto en lo posible, pero sin perder de vista que
algunos magistrados del bloque progresista se muestran reticentes a
la operación y esperan a conocer el texto final para decantar su
voto. Tampoco está clara la postura del conservador Jorge Rodríguez
Zapata y de algún otro magistrado conservador, ni que el conjunto de
los magistrados estén lo suficientemente "centrados" como para
abordar una votación, más allá de las habituales "prospecciones" que
el pasado octubre les llevaron a constatar que estaban en un
callejón sin salida.
EL SUDOKU CATALÁN
Una nueva filtración apunta a un pacto en
los debates del TC
El Semanal Digital 3 Enero 2010
La noticia más esperada del 2010 todavía se cuece a fuego lento con
sorprendentes filtraciones que tratarían de comprobar las reacciones
a cómo se teje y desteje la sentencia definitiva.
En el ámbito judicial -como ha destacado El Semanal Digital-, sin
duda la noticia más esperada de este 2010 que acaba de empezar es la
sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña.
Esta resolución tendrá una importancia esencial en las elecciones
autonómicas catalanas que se celebrarán en otoño.
Sobre las filtraciones que se están prodiciendo, la secretaria
general del PP, María Dolores de Cospedal, ha subrayado que la
Constitución es el marco de convivencia de los españoles señalando
que si a alguien no le gusta la Carta Magna o el Tribunal
Constitucional que la salvaguarda, entonces deberá plantear una
reforma de la Constitución. "Lo que no se puede hacer", ha señalado
Cospedal, es "tratar de vulnerar" por "la puerta de atrás" el
ordenamiento que han aprobado todos los españoles. "Y tengo que
recordar que en Cataluña, los catalanes votaron a favor de nuestra
Constitución, porque también es la Constitución de Cataluña. Porque
esto se suele olvidar", hizo hincapié Cospedal.
Las recientes palabras de Cospedal han sido recordadas en el momento
en que llega una nueva filtración de los debates este domingo a
través de El País. ¿Alguien querría utilizar el diario de Prisa para
comprobar las diferentes reacciones a lo que se está cociendo bajo
la presidencia de María Emilia Casas? En algunas fuentes judiciales
hay sorpresa por estas filtraciones que no están ayudando a que
exista un clima de serenidad sobre todo en los círculos políticos
catalanes. En esta nueva entrega de El País se subraya que hay
avances en las deliberaciones, y que el fallo del Estatuto catalán
fijará como única nación a España a la vez que se asegura que los
jueces negocian un acuerdo para evitar cambiar el preámbulo.
Las nuevas novedades girarían sobre tres pasos dados: la única
nación es la española; Cataluña no lo es ni puede tener símbolos
nacionales, salvo que se vinculen a la nacionalidad catalana; y se
descarta la utilización del término nación. Éstas serían las
premisas, según el diario de Prisa, que inspiran las últimas
deliberaciones entre magistrados progresistas y conservadores del
Tribunal Constitucional que buscan una mayoría suficiente para
desatascar la sentencia sobre el Estatuto de Cataluña.
En esta línea, se intentaría mantener la literalidad de que los
"símbolos nacionales" de Cataluña del artículo 8.1 del Estatuto son
la bandera, la fiesta y el himno, pero dejando claro que se trata de
símbolos de una "nacionalidad", tal como se define a Cataluña en el
Estatuto y en la Constitución. El texto también haría hincapié en
que la referencia a "Cataluña como nación" no implicaría en ningún
caso la equiparación a la nación española
GLOBALIZACIÓN
Sobre la subversión ideológica: cómo se ha
fabricado nuestro mundo
Eduardo Arroyo Semanal Digital 3 Enero 2010
Dos décadas atrás un antiguo agente de los servicios soviéticos
contó la forma en que se había llevado a cabo una de las mayores
operaciones de éstos. Tanto que hasta hubo sorpresas.
Al hilo de lo expuesto en esta misma columna la semana anterior
acerca de la manera en que se subvierte un país, me viene a la
memoria una entrevista realizada por un antiguo oficial del KGB
soviético, que se hizo famoso allá por los años 80 hablando de la
"subversión ideológica". El mencionado oficial atendía por el nombre
de Yuri Bezmenov pero su verdadero nombre era Thomas David Schuman y
nació en la URSS en 1939. Su trabajo en la agencia de noticias
comunista Novosti le permitía dedicarse a sus tareas como espía de
la URSS en los EEUU. La cuestión no es que espiara sino que, como
contó a Ed Griffin en 1984, su tarea no tenía nada que ver con el
espionaje. La "subversión ideológica" era algo mucho más complejo
que, en su opinión, de acuerdo con la información aportada por otros
espías del KGB de su mismo calibre, también desertores en Occidente,
acaparaba más del 80% de los recursos del KGB, algo muy distante de
las tareas de inteligencia a lo James Bond.
¿En qué consistía la "subversión ideológica"? Se trataba de un
proceso lento consistente en "transformar la percepción de la
realidad de cada norteamericano de modo que, prescindiendo de la
abundancia de información, nadie fuera capaz de alcanzar
conclusiones significativas interesantes para la defensa de sí
mismos, sus familias, su comunidad y su país". Schuman añadía que se
trataba de "un gran lavado de cerebro que procede lentamente y que
se divide en cuatro fases". La primera de ellas es la
"desmoralización", que dura entre 15 y 20 años porque este lapso de
tiempo es el mínimo requerido para educar a una generación de
estudiantes en el territorio enemigo, de manera que la "ideología
marxista leninista es insuflada en el interior de los maleables
cerebros (soft heads) de por lo menos tres generaciones de
estudiantes… sin que sea contrarrestada por los valores americanos
básicos".
El resultado es una generación de intelectuales que "están
programados para pensar y reaccionar a ciertos estímulos de acuerdo
con un cierto patrón. No puedes cambiar su mentalidad incluso si les
presentas información auténtica. Incluso cuando les demuestras que
el blanco es blanco y el negro es negro, tampoco puedes cambiar la
percepción básica y la lógica del comportamiento". Para una persona
sometida al proceso "desmoralizador", "la exposición a información
auténtica ya no importa" porque por que el sujeto "es incapaz de
valorar la información verdadera… los hechos no significan nada para
él incluso si recibiera una ducha de información con pruebas
auténticas, con documentales y fotos… él rehusará creerlo. Esta es
la tragedia de la situación de desmoralización".
Llegados a este punto el proceso de "desmoralización es
irreversible" y se necesitan otros 15 o 20 años para educar a otra
generación en un sentido opuesto. Según Schuman (a) Bezmenov, el
proceso de desmoralización había finalizado a mediados de los años
80 en los EEUU y había alcanzado, gracias a la "perdida de
estándares morales", esferas que ni siquiera el por entonces
director del KGB Yuri Andropov y sus expertos hubieran podido
sospechar.
El paso siguiente es la "desestabilización", otro proceso de entre 2
y 5 años de duración, que afecta básicamente a la economía, las
relaciones exteriores y la defensa. Bezmenov o Schuman, como se
quiera, se asombra de la enorme influencia que alcanzaban por aquél
entonces las ideas marxistas en los EEUU y es aquí donde su profecía
verdaderamente truena: "La mayoría de los políticos americanos,
periodistas y educadores enseñan a otra generación de gente que
creen que viven una época de paz. Falso. Los EEUU se hallan en
estado de guerra, una guerra no declarada y total contra los
principios básicos y fundadores de su sistema. Y el que ha iniciado
esta guerra no es el camarada Andropov, por supuesto, sino el
sistema".
Finalmente, en la fase siguiente de "crisis", que se prolonga por un
período de unos 2 o 3 meses, se alteran de manera crítica la
concepción y la propia situación de relaciones económicas, de
política exterior o de defensa. En opinión del experto soviético,
puede llevar el tiempo señalado conducir a un país a la "crisis",
pero ésta desemboca finalmente en la última fase de "normalización",
un cínico concepto acuñado por la propaganda comunista cuando el
aplastamiento de Checoslovaquia por los tanques, que puede durar
indefinidamente y que hace que una situación que violenta
radicalmente los intereses y la propia supervivencia de un país se
enquiste como si fuera algo "normal".
Es posible que el entrevistador de Schuman-Bezmenov fuera una
persona controvertida e incluso dudosa. G. Edward Griffin era
miembro de la John Birch Society, una organización de "extrema
derecha" a la que se culpó del mismísimo asesinato de JFK, pero ese
tipo de descalificación es irrelevante para un espíritu crítico
sensato porque lo que de verdad importa es si lo expuesto por
Schuman era o no cierto y si el KGB llegó a poner a punto técnicas
para actuar a largo plazo, sobre generaciones enteras.
A nuestro juicio no es de extrañar. Quienes vimos por aquellas
fechas la propaganda "pacifista" que solicitaba abiertamente el
"desarme unilateral" de Occidente y pedía el desmantelamiento de los
misiles Pershing mientras Europa era apuntada por infinidad de
misiles balísticos SS-20, no podemos dejar de pensar que Schuman
tenía razón. Además, observe ahora el lector crítico e inteligente
–o sea, los que no leen prensa- y desmenuce este proceso tetrafásico
para intentar explicar cómo se ha transformado la realidad española
a golpe de "desmoralización" y subsiguientes. ¿Es que hay un agente
del KGB debajo de la cama? Sin duda no. Pero sí que existen varias
generaciones de personas educadas por la propaganda prosoviética y
marxista en los 60 y 70 que ocupan ahora cargos respetables, sin
rendir en absoluto cuentas de su pasado oscuro. Además, posiblemente
este proceso de "desmoralización" sea el mejor que pueda idearse
para transformar la mentalidad de una sociedad al punto de que
llegue a aplaudir todo lo que le envenena, mina y reconcome hasta su
destrucción.
Es posible que los plazos aquí expuestos deban modificarse y
matizarse pero sin duda cuestiones como el invierno demográfico, la
inmigración masiva, el aborto, el capitalismo global, la
desmoralización absoluta o todo lo que fomenta el odio al propio
país han llegado por medio de estrategias muy parecidas a las que
aquí describe Bezmenov. La "memoria histérica" o la "educación para
la majadería" que propone el gobierno son ejemplos paradigmáticos de
técnicas soviéticas de educación de la población general. Sirva este
modesto artículo para poner en guardia a nuestros compatriotas de
qué es lo que realmente nuestro país enfrenta.
Ante la 'Gramática'
La aportación más novedosa de la 'Nueva gramática de la lengua
española' que acaban de publicar la Academia española y las
americanas es que intenta dar una perspectiva en todas sus
manifestaciones geográficas
JOSÉ ANTONIO MILLÁN El País 3 Enero 2010
"Pocos habrá que nieguen la utilidad de la Gramática si se considera
como medio para aprender alguna lengua estraña; pero muchos dudarán
que sea necesaria para la propia, pareciéndoles que basta el uso".
Así decía el prólogo de la primera Gramática de la Academia (1771).
A pesar de los casi dos siglos y medio transcurridos, la afirmación
podría mantenerse. De hecho, una de las no pequeñas sorpresas que
tendrá un lego en la materia al ver la voluminosa Nueva gramática
académica es pensar: ¿toda esta gramática tiene el español? Y la
respuesta es sorprendente: "Sí: y usted la domina prácticamente
toda...".
La sorpresa es pensar: ¿toda esta gramática tiene el español? Sí: y
usted la domina
Es básico que esta obra esté disponible lo más pronto posible en
Internet
¿Qué hay en una gramática? La descripción de los sonidos de una
lengua (fonética y fonología), de la estructura interna de las
palabras y sus constituyentes (morfología) y de las relaciones entre
palabras (sintaxis). Así, el diccionario proporcionaría las piezas,
y la gramática la forma de modificarlas y combinarlas.
La Nueva gramática de la lengua española que acaban de publicar la
Academia española y las americanas se propone al tiempo ser una obra
descriptiva (contar cómo funciona la lengua) y tener valor normativo
(por ejemplo: resolver si "se la cayó un diente" es una expresión
correcta). Tampoco quiere perder de vista el aspecto didáctico, para
hispanohablantes y para quienes tienen el español como segunda
lengua.
El plan general de la obra comprende tres diferentes versiones, que
facilitarán la adaptación a uno u otro de sus fines. Los dos
volúmenes aparecidos, con sus casi 4.000 páginas (más el futuro tomo
tercero, la Fonética), se presentan como una obra de consulta
general y al tiempo como texto de estudio de nivel universitario:
explorar la anáfora o leer 30 páginas sobre las oraciones
impersonales es algo que no va a hacer un hablante común. A ella
seguirán un Manual de unas 750 páginas, para profesores y
estudiantes de español de niveles no universitarios, e
hispanohablantes cultos no profesionales de la lengua, y por fin una
Gramática básica para gran público y el ámbito escolar.
Hace casi 80 años que no aparecía una gramática de la Academia:
exactamente desde 1931. En 1973 se publicó un Esbozo de una nueva
gramática de la lengua española, que, como el propio nombre indica,
quería ser un avance de una nueva obra, pero que nunca se completó.
Mientras tanto, y fuera del ámbito de la Academia (aunque ésta la
auspiciara), el mayor acontecimiento en el área fue la aparición en
1999 de la Gramática descriptiva de la lengua española, dirigida por
Ignacio Bosque y Violeta Demonte. Con sus 5.500 páginas, fue la
primera obra que, con un criterio científico y moderno, realizó una
descripción general del español (cosa que ya existía para otras
lenguas de nuestro entorno). Sin este prodigioso esfuerzo de
síntesis no habría sido posible elaborar la actual obra académica, y
de hecho, ha sido su mismo codirector, Ignacio Bosque, quien ha
tenido la responsabilidad de la Nueva gramática. Su sabia
intervención ha servido para sortear otro de los escollos que se
yerguen en el camino de una obra científica sobre la lengua: la
"multitud de opiniones y de disputas que reynan entre los
Gramáticos", como ya decía la Academia en 1771 y no ha hecho más que
complicarse desde entonces.
La nueva gramática académica no rehuye señalar que hay temas
debatidos: en ese sentido no habla ex cátedra, sino como una obra
científica (aunque este aspecto quede lamentablemente mermado por no
incluir bibliografía). Tampoco aporta, como las antiguas gramáticas,
un elenco de usos dignos de imitación: las numerosas citas de
autores y artículos de prensa, españoles y americanos, ya no
constituyen "un canon de excelencia", sino en muchas ocasiones la
simple documentación del uso. Pero quizás su aportación más novedosa
sea el intento de dar una perspectiva de la lengua española en todas
sus manifestaciones geográficas. La asunción implícita de otras
obras (académicas o no) era muchas veces que lo que se habla y
escribe en España es el español, y el resto son "variantes". Pero,
aunque fuera el lugar donde nació nuestra lengua, España tiene sólo
la décima parte de los hispanohablantes del mundo, y si lo
consideramos políticamente, constituye sólo una vigésima parte de
los Estados donde el español se habla como lengua oficial o
cooficial.
La Nueva gramática da un gran salto científico y político al
distinguir sistemáticamente por un lado el "español general", común
a todo el ámbito de nuestra lengua (que tiene un notable grado de
unidad, sobre todo en la sintaxis y en su registro escrito y culto),
y por otro, y en plano de igualdad, los españoles específicos: el
"europeo", de Canarias o de Valladolid, o el "español americano" de
México o Chile. Cuando se describe un uso, se asigna sencillamente a
las zonas donde se produce: los diminutivos en -ito se dan en todo
el mundo hispanohablante, pero ande por "donde" se usa en el español
dominicano y en el andaluz. A veces se añade un juicio: ande es una
"variante desprestigiada".
Repárese en que el lema académico desde el XVIII, "Limpia, fija y da
esplendor", se refería únicamente a esta tarea normativa. Sin haber
abdicado de ella, la Academia actual, desde la dirección de Fernando
Lázaro, ha abordado también la construcción de un gran corpus
científico sobre el español, del que esta Nueva gramática es parte.
Siguiendo un uso inaugurado en 1999 con la Ortografía, la Nueva
gramática aparece avalada por las academias de la lengua de los
países hispanohablantes, por cuya intervención tanto ha hecho la
dirección de García de la Concha. Parte de la labor que ha provocado
que esta obra sea tan compleja y de elaboración tan costosa ha sido
la recopilación de modalidades (y de normas) de todos esos lugares.
Una muestra de la riqueza que puede alcanzar: construcciones como
"estaba media dormida" (en vez de "medio dormida") se dan "en la
lengua popular de México, parte de Centroamérica, Venezuela, Chile y
del Río de la Plata, así como en el noroeste de España y en las
islas Canarias". Pero se recomienda la variante "medio dormida".
De todas formas, es necesario señalar que los contenidos
descriptivos son los que priman a lo largo de toda la obra, sólo
salpicada aquí y allí por recomendaciones. Por ejemplo: se
desaconseja el verbo haber impersonal concordado ("hubieron
dificultades", en vez de "hubo dificultades"), a pesar de que es
frecuente en el este de España y de uso creciente en América y en
periódicos de ambas orillas. Estas notas normativas no aparecen
justificadas (son juicios de valor, que emanan de la institución
académica), a diferencia de las observaciones gramaticales, que lo
que hacen es recoger la producción científica de los últimos años.
Por cierto: es básico que la Nueva gramática esté disponible lo más
pronto posible en Internet, aunque carezca de entrada de todas las
mejoras de indización y referencia de las que sin duda puede
dotarse. La obra es tan rica e importante que su simple texto
buscable prestaría un valioso servicio a consultantes de todo el
mundo. La versión electrónica debería incluir urgentemente las
numerosísimas referencias bibliográficas que han debido de servir
para su redacción, y de las que la edición en papel ha prescindido,
sin duda para no alargar la obra.
Si añadimos a los seis años que duró la elaboración de la Gramática
descriptiva los 11 años de la Nueva Gramática, podemos concluir que
ahora culminan casi dos décadas de investigación sobre el español.
Además de los esfuerzos institucionales, y de los patrocinios de
entidades públicas y privadas, es justo reconocer un esfuerzo
individual: el del lingüista y académico Ignacio Bosque. Su aguda
mirada gramatical y su fruición de la lengua convierten con
frecuencia estas páginas (que muchos cometerían el error de
considerar a priori áridas) en un auténtico festín intelectual.
José Antonio Millán es lingüista y editor digital.
LA AUDIENCIA NACIONAL PERMITE UNA MANIFESTACIóN IDéNTICA A OTRA QUE
HABíA PROHIBIDO
Los jaleadores de ETA se burlan de la
Justicia
IMPRESIONES El Mundo 3 Enero 2010
MILES de personas participaron ayer en Bilbao en una manifestación
en favor de los presos de ETA. La marcha, además de un nuevo
escarnio para las víctimas de la banda y para el conjunto de la
sociedad, supuso una auténtica burla para la Justicia. Porque la
Audiencia Nacional había prohibido una manifestación idéntica para
evitar que se produjera un acto de exaltación del terrorismo. Y, sin
embargo, la misma Audiencia permitió la concentración de ayer con el
argumento de que estaba convocada por varios partidos y que se
trataba de una manifestación distinta a la anterior, convocada por
la asociación de familiares de presos etarras Etxerat. Pues bien,
bastó que arrancara la marcha para que se produjera lo que todo el
mundo sabía: Etxerat se hizo con el protagonismo, y una gran
pancarta con sus reivindicaciones encabezó todo el recorrido. Si
inaceptable es que partidos como EA o Aralar sigan respaldando y
ofreciendo su altavoz a Batasuna y al entorno etarrra, resulta más
que frustrante la candidez de la Justicia, que no acaba de entender
que acabar con ETA pasa por terminar con su impunidad en las calles.
Apelan con palabras huecas a la importancia de una sentencia de
consenso
El Tribunal Constitucional no cumple con su
deber
Los últimos rumores señalan un plazo que va desde hoy mismo hasta el
15 de enero
Periodista Digital 3 Enero 2010
Encuesta¿Cree que habría que celebrar referéndums y preguntar a
vascos y catalanes si quieren ser independientes de España?
Si, porque hay que respetar el derecho de autodeterminación de los
pueblos Sólo en el caso de que se consultara al conjunto de la
población española No, porque va contra la Constitución y
contribuiría a hacer más profundo el caos Quizá, pero Alava tendría
que poder independizarse del País Vasco
En un nuevo ejercicio de pueril irresponsabilidad, hasta altas
autoridades del Gobierno se dedican últimamente al bonito juego de
hacer quinielas con la fecha de la sentencia del Tribunal
Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña, vaticinando además si
será una "sentencia interpretativa" o no.
El presidente y demás miembros del Gobierno sabrán lo que dicen y
por qué lo dicen: si no lo saben, son unos inconscientes indignos de
ostentar los cargos que ocupan; si lo saben, tendrían que explicar
cómo lo han sabido y qué clase de contactos turbios hay con un
organismo que necesita vitalmente ser independiente del Ejecutivo so
pena de hundirse en el descrédito.
Ahora parece que los últimos rumores señalan un plazo que va desde
hoy mismo hasta el 15 de enero. No vamos a entrar en este juego
estúpido. Pero creemos que este lamentable asunto contiene algunas
enseñanzas que queremos destacar.
Es evidente que tanto los autores del proyecto de Estatuto como los
políticos que lo alentaron y los parlamentarios que lo retocaron han
sido plenamente conscientes, desde el primer día, de que se trata de
un texto plagado de preceptos inconstitucionales, empezando por la
idea inspiradora de la totalidad del documento.
De no ser así, carecerían de sentido todas las abiertas presiones y
amenazas de los nacionalistas y socialistas de Cataluña, desde el
presidente de la Generalidad hasta el último chiquilicuatro de
Esquerra Republicana. Todos ellos son los principales responsables
de este engendro.
Sentado esto, los propios magistrados del TC, con su presidenta a la
cabeza, no están tampoco exentos de responsabilidad, ni mucho menos.
Han incumplido su deber de forma clamorosa, y no sólo por la
vulneración de los plazos establecidos por la Ley que regula la
Institución, sino por otras razones de más fondo, entre las cuales
no es la menor el haber sido tan impúdicamente sensibles a las
presiones políticas y mediáticas.
Se suponía que el cargo de magistrado constitucional debería recaer
en personas con la entereza personal y moral suficiente para
resistir estas presiones; si no son capaces de eso, deberían haberse
ido a sus casas cuanto antes.
No vale apelar con grandes palabras huecas a la importancia de una
sentencia de consenso o usar cualesquiera otros artificios verbales
para escabullirse de su responsabilidad.
Está perfectamente previsto qué hay que hacer si no hay consenso: se
vota. Y si hay empate, el presidente tiene voto de calidad. No lo
han hecho. Han incumplido su deber. No han querido hacerse
responsables de sus actos.
Han querido escurrir el bulto, como gráficamente reza la expresión
popular. Unos magistrados así no merecen serlo. Y su presidente,
menos que nadie.
El Rey ha pedido respeto a las instituciones. Bien estaría si sus
componentes fueran los primeros en dar ejemplo.
Y si tratan de esconderse tras el burladero de la sentencia
interpretativa (que es lo mismo que dar luz verde para cualquier
cosa, renunciando a establecer lo que es y lo que no es
constitucional), a la indignidad moral añadirán la responsabilidad
política de propiciar la descomposición de nuestra democracia por la
vía de haber reducido la Constitución a puro papel mojado.
Porque no es cierto que esta sentencia sea técnicamente difícil:
sólo requiere magistrados a la altura de lo que se esperaba de
ellos, gusten o no sus decisiones: capaces de defender sus puntos de
vista y de asumir su responsabilidad.
El sistema político español sigue comandado
por personajes de medio pelo
La hidra de siete cabezas que es este Estado insaciable
No quieren mejorar la educación, porque, así, entre mediocres, ellos
parecen más listos
Miguel Durán Periodista Digital 3 Enero 2010
En este día grisote, invernal, se hace difícil preguntarle al
Creador por motivos de alegría, puesto que ganan en el balance los
de la tristeza: ya sólo pueden volar sin miedo los pájaros (salvo
tiro al desgaire inesperado); el ministro del Interior nos dice que
los de ETA, -esos criminales a los que él y Zapatero les dieron una
preciosa tregua de más de dos años- están dispuestos a secuestrar o
matar a alguien muy notorio; el Estado, -o sea, nosotros-, seguimos
palmando pasta por un tubo, porque quienes nos gobiernan gastan un
78% más de lo que ingresan y siguen viviendo como si nada; hay
muchos niños que, cuando miren sus zapatos el Día de Reyes, sólo
verán suelas vacías, eso, si alguien no se los ha robado antes (no
me extraña que aumenten los republicanos). Se cargaron el ladrillo,
pero nos matan a ladrillazos; hablan del medio ambiente, pero dan
subvenciones para el sector del automóvil, cambiando euros por
chatarra.
La hidra de siete cabezas que es este Estado insaciable que chupa y
chupa sin medida para engordar él solo, sigue comandada por
personajes de medio pelo que no quieren mejorar la educación,
porque, así, entre mediocres, ellos parecen más listos, sobresalen
más; estamos en manos de controladores aéreos que ganan un millón de
euros al año; cantamos villancicos porque eso es lo que se lleva,
pero no porque la gente crea en el Nacimiento del Hijo de Dios; te
dicen que hagas fiestas, pero, si bebes, te arrean unas que tiembla
el Misterio y te quitan los puntos y la pasta.
El mundo sigue en manos de fanáticos y de asesinos, nutridos por
quienes obtienen pingües beneficios vendiéndoles armas; los que
dicen defender la vida, la asesinan en el vientre de las madres.
Si tienes con qué, tendrás por dónde, pero, si no, te darán por
donde...
¡Niño nuestro que bajas del Cielo! Échanos una mano en serio,
porque, a veces, te confieso que es difícil encontrar la luz, dar
con el buen camino.
ETA pro nobis
Ernesto Ladrón de Guevara Minuto Digital 3 Enero 2010
El título de este artículo es como el del excelente libro de Iñaki
Ezkerra de 2002, de necesaria lectura para entender la complicidad
de la Iglesia vasca con el nacionalismo, y en muchos casos con ETA
hasta el punto de que la Banda surgió en determinados rincones
tenebrosos muy ligados al ámbito eclesial.
En su capítulo “El pecado de omisión. El pueblo elegido y la
comparación palestina” Iñaki Ezkerra dice: “El pecado de omisión se
encuentra tan penalizado en el catecismo como el de comisión y la
práctica demuestra que alguna razón había para ello. Si en el
discurso de la Iglesia vasca nada es inocente, lo son menos sus
omisiones. ¿Por qué esa institución nunca se ha pronunciado sobre
ETA de un modo no ligado a la inmediata comisión de un atentado y
para condenar a la banda terrorista por sí misma al margen de que
lleve meses matando mucho, matando poco o no matando nada? […] ¿No
merecía un fenómeno semejante un diagnóstico sosegado y detallado de
los representantes de las diócesis vascas?[…] Otra de las omisiones
constantes de la Iglesia vasca es la preocupación de carácter
social. Perderá el tiempo quien trate de rastrear en los textos de
los obispos reivindicaciones que no sean nacionalistas […]” Etc.
Etc.
No dejen de leer ese texto si quieren conocer de verdad el papel de
la Iglesia en el fortalecimiento del nacionalismo desde hace
décadas. Por ello no debe asombrarnos la reacción de la mayoría del
clero guipuzcoano, tan entrelazado con el régimen nacionalista como
lo estuvo en su día con el franquista, oponiéndose de forma
indisciplinada y descarada al nombramiento por la jerarquía
eclesiástica de un nuevo obispo que anuncia nuevas formas.
Pero no tendrán ninguna sanción. No sucederá ahora lo que ocurrió
cuando un pequeño grupo de curas y fieles católicos lanzó a la
opinión pública un manifiesto titulado MANIFIESTO POR LA VERDAD, LA
JUSTICIA Y EL PERDÓN EN EUSKADI. FORO DE EL SALVADOR, digno del más
exigente requerimiento moral, que terminaba con el siguiente
párrafo: “Como cristianos y personas libres, nos sentimos alarmados
por la grave hegemonía del nacionalismo en la Iglesia vasca y el uso
perverso que hoy se hace de la doctrina de la caridad y del perdón
para amparar al fascismo de ETA y a sus cómplices políticos.
Lamentamos lo desatendidos que hoy se encuentran por nuestra Iglesia
los fieles que no son de ideología nacionalista y las propias
víctimas del terrorismo. Y reclamamos con urgencia de esa misma
Iglesia, a la que pertenecemos, un discurso que por fin concilie los
valores cristianos con los derechos ciudadanos”. Recuerdo
perfectamente, porque yo fui uno de los firmantes de aquel
manifiesto, las presiones, más bien coacciones, sufridas por algún
sacerdote para que retirara su firma de aquella declaración
conjunta, hasta el punto de tener que rectificar en público para no
ser trasladado a otra diócesis. No puedo dar el dato concreto para
no perjudicar al afectado. Ahora me gustaría, como persona
convencida de que fuera de la civilización cristiana no hay más que
desolación y deshumanización, que se hiciera lo mismo con esos curas
díscolos que no respetan a la jerarquía. Al menos así se
desagravaría a don Jaime Larrínaga, excura de Maruri, al que se le
impidió el ejercicio de sus funciones espirituales en su tierra
natal simplemente por condenar el asesinato como práctica política y
la persecución a los no nacionalistas.
Sin duda hay mucha gente que, como me ha ocurrido a mí mismo, ha
debilitado su fe en la Iglesia institucional, aunque no así sus
creencias humanistas de carácter cristiano, ante el testimonio
evangélico tan débil de demasiados clérigos vascos que han arruinado
los principios más esencialmente sustantivos del mensaje de Jesús.
No se puede sustituir la doctrina evangélica por los postulados
ideológicos del credo nacionalista, de la misma forma que Sabino
Arana ultrajó el legado apostólico al mezclarlo con una
caracterización nítidamente racista y excluyente, con grandes dosis
de odio y de impiedad, en su diseño doctrinal bajo el lema “Jaunkoa
eta lege zaharrak” (Dios y fueros)
Desconozco al nuevo obispo designado para dirigir la Diócesis
guipuzcoana, pero me parece haber percibido una nueva forma de hacer
las cosas donde lo políticamente ideológico queda al margen de los
muros de las iglesias para centrarse más en el mensaje de Jesús de
Nazaret, que no tenía nada de nacionalista pues el objeto de su
mensaje de salvación se centra en el amor y en la no diferenciación
entre hombres, mujeres, razas, lenguas, orígenes territoriales y
creencias políticas. Un cuerpo doctrinal antropocéntrico que nada
tiene que ver con una cosmovisión tan cerrada y limitada como es la
nacionalista de corte totalitario y excluyente.
Bienvenido Monseñor Munilla. Tiene en mí un cristiano dispuesto a
volver a pisar el recinto de mi Parroquia si cambian las formas y se
transmite un nuevo catecumenado más abierto y universal. ¿No es por
eso por lo que la Iglesia se llama Católica?
Una buena reflexión para estos momentos de Adviento.
******************* Sección "bilingüe"
***********************
¿Cataluña, nación? ¿Y yo qué?
Pedro de Hoyos Periodista Digital 3 Enero 2010
Aparte de preguntarme para qué sirve el Tribunal Constitucional si
tarda tres años en sacar adelante una sentencia de la máxima
importancia me pregunto si como adelanta hoy “El País” no van a
dejar que Cataluña se erija en nación. ¿Por qué no?
A mí no me importa que Cataluña sea o no sea una nación. No sé si
España es necesariamente una unidad de destino en lo universal, me
gustaría creer que sí, pero eso es algo que se puede defender
simplemente si la Constitución hablara de la indisolubilidad del
Estado Español. Que Cataluña sea una nación no perjudica a nadie, ni
a España ni a ningún ciudadano español.
Lo que sí perjudicaría a España y a la mayoría de los ciudadanos
españoles sería si a partir de la aceptación de Cataluña como nación
se pudieran derivar determinadas discriminaciones, si hubiera
españoles de primera y de segunda. Por cierto, ¿eso no existe ya
actualmente?
Porque si Cataluña es una nación ¿por qué no lo es Castilla? ¿Qué
tienen las llamadas autonomías históricas que no tenga Castilla?
¿Historia? ¿Territorio? ¿Tradiciones, fueros y leyes de siglos?
¿Idioma propio, acaso Castilla no tiene un idioma propio? La
indisolubilidad del Estado se puede defender aún aceptando que
España está formada por varias naciones que confluyen por razones de
la Historia en un solo Estado.
Pero de esa aceptación no pueden surgir privilegios, si naciones son
Euskadi y Cataluña, iguales o mayores razones tienen Castilla o
Aragón para serlo, sin que aceptarlo suponga la ruina del Estado ni
la desaparición de España. Sin embargo a Castilla se le ha troceado
en cinco autonomías de la señorita Pepis, buscando interesadamente
su ruina y la pérdida de su influencia demográfica y territorial en
la actual España constitucional.
¿Dónde nació este idioma que usted, lector, y yo estamos manejando?
(¿dónde se aceptaba hasta ahora que estaba la cuna de este idioma?)
¿Por qué, entonces, se le llamó castellano y no riojano? Puestos a
dividir a Castilla, inventándose una Castilla-La Mancha, ¿por qué no
inventaron también una Castilla-La Tierra de Campos? ¿O por qué a
nadie se le ocurrió inventar una Cataluña-El Valle de Arán con su
autonomía correspondiente?
A nadie perjudica que Cataluña sea una nación si de ello no se
obtienen discriminaciones económicas, sociales o legales. Por
cierto, eso ya está ocurriendo ahora, eso ya ocurría en pleno
franquismo, ¿cómo es que las guías telefónicas de Cataluña están
llenas de apellidos como Fernández, García o Martínez mientras las
de Castilla no están llenas de Fortuny, por poner un elemental
ejemplo? Y esas discriminaciones vienen ocurriendo desde la
dictadura, en Castilla faltan tres millones de ciudadanos, y sus
descendientes, que se vieron obligados a emigrar porque las fábricas
se ponían donde no había población, obligando así a grandes
movimientos de población que ahora producen riqueza y pagan
impuestos fuera de su lugar original.
Y luego nos vienen a contar esa memez supina de “Espanya ens roba”
¿Acaso los ciudadanos de Cataluña pagan más impuestos que los de
Palencia? Que España nos devuelva esos tres millones de ciudadanos,
sus hijos y sus nietos. Ya, que es tarde.
NUEVAS FILTRACIONES SOBRE EL FALLO
El TC estudia que el Estatut hable de
"símbolos de una nacionalidad"
La inminente, según se apuntaba, sentencia del Estatuto sigue sin
llegar tres años después. Mientras, desde diarios como El País se
siguen filtrando algunas de las últimas deliberaciones de los
magistrados, que tratan de hacer encajar, como pueden, el texto en
la Constitución.
LIBERTAD DIGITAL 3 Enero 2010
Según el diario, la estrategia ahora es vaciar de contenido el
artículo que habla de los símbolos nacionales y superar el escollo
del término "nación" tratando así de superar el bloqueo en el
tribunal. Así, en el artículo 8.1, referido a los símbolos
nacionales de Cataluña, pretenderían dejar claro que la bandera, la
fiesta y el himno son símbolos de una "nacionalidad", el mismo
término que sí acoge la Carta Magna.
Mientras, para el preámbulo, que establece que el Parlamento catalán
ha definido Cataluña como una nación, se establecería en el fallo
que dicha referencia no implica equiparar a Cataluña a la nación
española.
El objetivo, según El País, es salvar el Estatuto en lo posible y
para ello, dice, los magistrados han trabajado "incesantemente"
también en Navidad. No han logrado, como se apuntaba, que el fallo
llegara en 2009 y la fecha que ahora baraja el diario es el mes de
enero. La próxima convocatoria del pleno se celebrará el día once
pero antes, según El País, habrá también "reuniones de despacho"
para acercar posiciones.
María Emilia Casas, presidenta del tribunal, quiere liderar una
mayoría de los sectores conservador y de izquierdas capaz de
consensuar una sentencia que, apunta el diario, retocaría alrededor
de un tercio de los artículos recurridos pero salvaría el núcleo
central de las competencias y de la financiación.
Entrevista | alberto núñez feijoo presidente de la xunta de galicia
«Es falso que el gallego vaya a tener menos horas que el castellano»
El jefe del Ejecutivo defiende el esquema trilingüe que abre el
nuevo decreto educativo y asegura que será copiado por otras
comunidades autónomas
Domingos Sampedro La Voz 3 Enero 2010
El Gobierno gallego cerró el pasado miércoles el curso político
aprobando el nuevo borrador de decreto que regulará el uso del
gallego en las aulas. Es rechazado por la oposición, pero Feijoo
augura que será copiado por otras comunidades autónomas.
-¿Qué cosas cambia el nuevo decreto?
-Volvemos a un equilibrio de las lenguas e iniciamos una nueva senda
para poner a Galicia en la educación europea, con la extensión de la
enseñanza del inglés. Por primera vez, además, los padres tienen
mucho que decir y los alumnos, margen para expresarse en clase, así
que lo que hacemos es archivar la estéril discusión sobre los dos
idiomas de Galicia e introducimos una nueva ambición colectiva que
es la del plurilingüismo.
-¿Plurilingüismo a costa de qué? ¿De sacrificar el espacio de
lenguas oficiales?
-No podemos formar a personas que van a ser los líderes de Galicia
en los próximos años sin un componente básico, que es el
conocimiento del inglés. Con las tres lenguas estamos conociendo los
idiomas más importantes del mundo, a excepción del mandarín, porque
el gallego nos acerca a los 200 millones que hablan portugués,
mientras que tanto el español como el inglés lo hablan más de 500
millones de personas cada uno; así que creo que estamos incorporando
a Galicia a la sociedad del siglo XXI.
-Aún así, el rechazo de la oposición no se hizo esperar...
-Sí, pero hay que distinguir entre un rechazo premeditado de uno
racional y argumentado. Es la primera vez en democracia que hay
manifestaciones en contra de un Gobierno que no ha tomado posesión y
en contra de un texto que no ha sido aprobado. Realmente, el
consenso entre el gallego y el castellano está en la calle y me
gustaría trasladarlo a la clase política.
-¿Y qué tiene que ocurrir para llevarlo a la política?
-Creo que hace falta altura de miras de los dirigentes. Teníamos un
consenso de un decreto en el 2007 que se rompió con un informe del
Consello Consultivo advirtiendo de indicios de inconstitucionalidad,
al que después se sumó un programa electoral avalado por las urnas y
la consulta a los padres. La realidad ahora es otra, pero me
gustaría dejar claro que nadie puede decir que el gallego vaya a
tener menos horas que el castellano, porque es falso, ni que no
hemos abierto un abanico para consultar a los padres.
-Las consultas de la Xunta también son selectivas. ¿Por qué en la
educación y no en otros ámbitos?
-Ahora se nos criticará que nosotros consultamos a los padres o
también se nos puede criticar que los consultamos poco, pero la
verdad es que nunca han sido consultados como ahora. Y eso no es
malo, porque la Administración quiere colaborar con las familias en
la educación de los hijos.
-¿Estaría dispuesto a retocar el decreto para ampliar su respaldo
político?
-Aquí están planteadas unas bases, pero no me gustaría que las
alegaciones fueran una cosa y su contraria, me gustarían propuestas
de modificación consensuadas entre los proponentes. Pero si no las
hay, lógicamente el Gobierno tiene que gobernar.
-¿Y aplicarlo tal cual?
-Con el decreto anterior no fue consultada ni la Real Academia ni el
Consello da Cultura, y nosotros no le tenemos miedo a lo que puedan
decir, he leído discursos de los académicos y siempre escuché un
término que es el multilingüismo. Ahora bien, el Consello y la RAG
pueden decir lo que consideren oportuno, como es natural.
-¿No cree que algunos elementos del decreto pueden chocar con la
opinión del Consello da Cultura?
-¿Por qué?
-La falta de consenso, aspectos como el derecho a la alfabetización
en la lengua materna...
-El Consello siempre ha hablado de plurilingüismo y de equidad entre
gallego y castellano. Este texto respeta la Lei de Normalización que
defiende el Consello y la RAG, ahora bien, nosotros estamos
dispuestos a hacer otras cosas siempre que se explique el qué.
Propone que las materias se impartan en español, gallego y lengua
extranjera
Feijóo plantea un «decreto trilingüe» para
recuperar el castellano en las aulas
La Razón 3 Enero 2010
Alberto Núñez Feijóo busca establecer un «equilibrio» entre el
gallego y el castellano en la educación primaria y secundaria a
partir del próximo curso escolar y, junto con ello, la incorporación
de una tercera lengua. Son las intenciones del presidente de la
Xunta de Galicia tras anunciar un nuevo decreto cuyo objetivo
inmediato es establecer la paridad entre ambas lenguas oficiales e
incorporar el inglés u otra lengua en el currículo escolar.
Un anuncio que hizo un día antes de presentar el balance de sus
primeros nueve meses en el Gobierno gallego, en el que señaló que «
la Xunta ha cumplido su papel de gobernar sin derrotismo con el
único interés de acertar para que cada gallego tenga más confianza,
más bienestar y más libertad», informa Ep.
Feijóo indicó que su intención es que las materias escolares se
impartan a razón de un tercio en gallego, un tercio en castellano y
un tercio en inglés u otra lengua extranjera, y que los padres
puedan elegir el predominio de una sobre otra, una medida esta que
ha tenido mucho protagonismo en el poco tiempo que Feijóo lleva al
frente del Ejecutivo regional y que fue presentada en el último
Consejo de la Xunta de 2009.
Ese día indicó que pretende que los padres de los alumnos puedan
elegir la lengua de sus hijos en educación infantil, decidir en
primaria que matemáticas sea en gallego y conocimiento del medio en
castellano o viceversa, y que ambas sean en uno u otro idioma en
secundaria. Junto a esto, afirmó que el «decreto trilingüe» que
quiere adoptar tiene como «objetivo final» el conocimiento por parte
de los alumnos de tres lenguas, aunque sin incrementar los recursos
actuales, si bien el consejero de Educación, Jesús Vázquez, que le
acompañó, anunció que aumentará los cursos de formación del
profesorado y fomentará la movilidad entre centros.
Su deseo, subrayó, es que los alumnos pasen del «monolingüismo al
trilingüismo».
El decreto «plurilingüe» levanta ampollas
E. P. RODRÍGUEZ-SOMOZA, SANTIAGO. ABC 3 Enero 2010
Libertad de elección para la enseñanza de sus hijos. A viva voz, los
padres de los estudiantes gallegos exigían acabar con la imposición
que el bipartito aplicó en las aulas al poco de tomar las riendas de
la Xunta. Con la llegada de elecciones, el PP arrasaba en las urnas
con la promesa, bajo el brazo, de un cambio en esta dirección. En su
programa, los populares garantizaban dar respuesta a una de las
demandas más clamorosas a la sociedad creada entre socialistas y
nacionalistas.
Nueve meses al frente de la Administración gallega, el tiempo que
lleva el equipo de Alberto Núñez Feijóo, y el nuevo decreto del
gallego en la enseñanza ha pasado del papel a la realidad, si bien
no ha estado exento de polémica. A todas miras la normativa avala un
equilibrio real y blindado entre lenguas, que permite por primera
vez la elección a los padres y alumnos, al tiempo que cumple con la
Constitución, el Estatuto de Autonomía y la Ley de Normalización
Lingüística. Si bien, la celeridad y agilidad con la que el
Ejecutivo autonómico ha querido responder a su promesa electoral ha
levantado ampollas entre más de un colectivo, que cita entre sus
argumentos que la medida supone un «retroceso y una involución».
En este sentido se pronunció ayer el Movimiento de Renovación
Pedagógica Nova Escola Galega, que ha pedido recuperar el
entendimiento para lograr acuerdos y consenso a partir de lo
previsto en el Plan General de Normalización Lingüística (PNL) de
2004. A su juicio, el texto presentado por la Xunta «desconsidera
los preocupantes datos sobre la salud del idioma al renunciar a la
adopción de medidas realmente efectivas de protección y promoción
del gallego».
Al igual que este movimiento pedagógico, pero mucho más crítico y
duro en su reacción, el presidente de A Mesa pola Normalización
Lingüística, Carlos Callón, tildó la norma «galegófoba» e
«inaplicable», al tiempo que anunció que acudirá a la vía de las
«denuncias internacionales» para echar abajo el decreto.
«Una decisión política»
Similar visión aportan las declaraciones vertidas por la
Coordinadora Galega de Equipos de Normalización e Dinamización
Lingüística, al considerar «clara» la discriminación del gallego en
el borrador presentado por la Xunta, atribuyendo ésta a «una
decisión política y no pedagógica».
No obstante, desde el Ejecutivo autonómico mantienen que la
intención es la de llegar a equiparar ambas lenguas cooficiales, sin
que predomine una sobre otra, muy lejos de la exclusión -en uno u
otro sentido- a la que se refieren las diferentes plataformas. En
este sentido, el planteamiento inicial contempla dividir a medio
plazo las horas lectivas, «con un tercio en gallego, un tercio en
castellano y otro tercio en lengua extranjera, predominantemente en
inglés», tal y como indicó ayer el presidente, Alberto Núñez Feijóo,
en su intervención en una entrevista en Radio Galega.
Así, contra la normativa antigua que supuso una inmersión
lingüística que rompió el equilibrio, el Gobierno propone ahora a
los alumnos que elijan el idioma que consideren oportuno -tanto en
expresión oral como escrita-, para dirigirse a sus profesores.
Periodismo profesional en ABC
Nota del Editor 3 Enero 2010
Ya no hay que preguntar de qué lado está ABC, en la noticia
precedente lo aclara vehementemente: está a un lado, el de los
normalizadores de los anormales que tenemos el español como lengua
materna.
A ver cuando se fijan en la constitución y se percatan de que las
lenguas regionales no pueden equipararse, que sólo existe el deber
de conocer la lengua española.
El nuevo reglamento lingüístico del Ayuntamiento excluye el español
de la vida pública
Barcelona arrincona el castellano
Hoy acaba el periodo de alegaciones de la normativa municipal
aprobada el pasado 18 de noviembre.
3 Enero 10 - M. Espanyol La Razón 3 Enero 2010
El PP no se rinde. Hace ya un mes y medio que el Ayuntamiento de
Barcelona aprobó inicialmente el Reglamento del Uso del Catalán, la
nueva normativa lingüística que, según el presidente del grupo
municipal popular, Alberto Fernández, «excluye al castellano de la
vida pública municipal». Y aunque el texto salió adelante con el
apoyo de todos los grupos municipales, a excepción del PP, los
populares han impugnado con un texto alternativo el reglamento
lingüístico del Ayuntamiento de Barcelona.
Hoy termina el periodo de alegaciones y exposición pública de la
nueva normativa. Ahora, sólo le queda un paso para entrar en vigor,
que el pleno municipal la ratifique. Sin embargo, los populares
albergan la esperanza de que se tengan en cuenta algunas de sus
propuestas. No están dispuestos a aceptar, y menos si haber luchado
antes, que las notificaciones que se envían a los ciudadanos, las
invitaciones públicas, la publicidad municipal e incluso el idioma
«preferente» que los trabajadores del Consistorio deben usar a la
hora de relacionarse sea el catalán.
«Té un missatge nou»
El nuevo reglamento, incluso, establece que el catalán es el idioma
de los teléfonos móviles de los empleados municipales. Para el PP
este detalle es una muestra clara de cómo el Ayuntamiento «no
apuesta por una Barcelona bilingüe». Fernández insiste en que el
nuevo reglamento «discrimina al castellano del ámbito público con el
pretexto de potenciar el catalán». La normativa, elaborada por el
Instituto de Estudios del Consistorio, establece que «el catalán es
la lengua oficial y de uso preferente y normal del Ayuntamiento de
Barcelona y debe ser usada de manera preferente en tareas y
relaciones».
Por ejemplo, el artículo 6 dice que «los impresos se han de ofrecer
en catalán, sin prejuicio del derecho a rellenarlo en castellano» y
añade que «la versión en castellano estará a disposición de los
interesados que hagan la petición –expresamente–». Para Fernández,
«este ejemplo es la muestra de que la nueva normativa consagra el
monolingüismo». En contra del nuevo reglamento, el PP propone que
«la organización municipal use tanto el castellano como el catalán
en su actuación, garantizando el derecho de los ciudadanos a ser
atendidos en la lengua oficial que elijan, así como que todos los
documentos se redacten en ambas lenguas».
El PP quiere que el bilingüismo de la sociedad se traslade al
Consistorio. Y no quiere que ERC se salga con la suya. Los
republicanos están detrás del nuevo reglamento. Lanzaron la
propuesta tras hartarse de la dejadez lingüística del gobierno
municipal. «Aparecían faltas en la documentación en catalán y cada
vez había más escritos en castellano», argumentaron en favor del
cambio.
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