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Feijóo
El culo y las temporas
José Vilas Nogueira Libertad Digital 11 Enero 2010
En la campaña electoral el actual presidente de la Comunidad
Autónoma de Galicia prometió que los padres podrían elegir la
lengua, entre español y gallego, en que sus hijos recibirían la
enseñanza. Tal promesa suscitó la reacción enfurecida de los
nacionalistas (y compañeros de viaje), que son pocos pero chillan
mucho, y están colocados por los dos grandes partidos,
sedicentemente nacionales, en puestos clave de la comunicación y la
política cultural. La posibilidad de esta libertad de elección fue
calificada como un ataque a la lengua gallega por esta gente,
sabedores de que de llevarse a cabo les privaría de su principal
bandera legitimadora y de los beneficios económicos y de todo tipo
que el régimen de imposición del gallego en la escuela les
garantiza.
Pero aquella promesa desafiaba la línea adoptada por el Partido
Popular, al menos en los últimos seis años, de hacer "poquita"
oposición, y de concentrarla en un solo tema, actualmente la crisis
económica donde los continuos disparates del Gobierno de Zapatero se
lo ponen particularmente fácil. Así, entre los insultos de los
nacionalistas y la incomodidad de Rajoy y sus niñas ante posiciones
tan "radicales", desde su victoria electoral Núñez Feijóo ha hecho
todo lo posible por desnaturalizar sus promesas de la campaña. El
primer paso fue el nombramiento de un nacionalista (cuando menos,
"nacionalista cultural") como secretario de Política Lingüística. El
segundo y más conocido ha sido la propuesta de articular la lengua
vehicular del sistema de enseñanza en tres tercios: español, gallego
e inglés.
Para mi sorpresa, incluso algún comentarista independiente y de
indudable competencia jurídica ha saludado con alborozo tal
propuesta. Pero, dicho brevemente, esta iniciativa confunde el culo
con las témporas, y dice bien poco de la competencia profesional del
famoso secretario lingüístico de Núñez Feijóo. En un futuro
previsible, el inglés nunca será en Galicia una lengua equiparable
al español o al gallego. Para la inmensa mayoría de la población
será sólo (lo que, desde luego, no es poco) una herramienta de
trabajo. Quizá inconscientemente influidos por la extrema proximidad
entre el español y el gallego actual, nuestros menguados gobernantes
creen que para hablar inglés basta con proponérselo. Olvidan que,
dada la escasa competencia en inglés de los profesionales gallegos
(y españoles, en general), decretar que, de la noche a la mañana,
hayan de dar sus clases en inglés es una tomadura de pelo. Lo menos
malo será que nadie se tome en serio el decreto, porque es para
echarse a temblar pensar en la caricatura de inglés en que se
impartirían esas clases, con los consiguientes vicios que
comportarían para un correcto aprendizaje del inglés.
La maniobra de Feijóo no le ahorrará los insultos de los
nacionalistas. En cambio, si es posible que Rajoy, sus niñas, y
algunos de sus barones territoriales celebren su huida del
"radicalismo".
José Vilas Nogueira es profesor emérito de la Universidad de
Santiago de Compostela
Feijóo
Intervencionismo salomónico en la lengua
Javier Pereda Libertad Digital 11 Enero 2010
En la comunidad autónoma de Galicia, Alberto Núñez Feijóo,
incumpliendo las promesas electorales por las que le votaron muchos
ciudadanos gallegos, ha adoptado una solución salomónica en lo que a
política lingüística se refiere, al imponer el aparente criterio
equitativo de que se imparta la enseñanza en las lenguas a partes
iguales para agradar a todos y que no haya conflictos. De tal forma
que las asignaturas se estudiarán un tercio en castellano, otro en
gallego, y otro, en este caso inédito, en inglés. Y así, pensará,
todos contentos. Pero la polémica ya está servida.
Las soluciones salomónicas no siempre son los más justas. De hecho,
Salomón, el día de autos en que tuvo que impartir justicia, sabia y
equitativamente, lo que planteó a las dos madres que se disputaban
al niño fue un ardid con su solución "salomónica", es decir,
disparatada; se trataba de plantearles la trampa de que lo
dividiesen por la mitad, al objeto de descubrir la verdadera madre.
El resultado lo sabemos: la madre verdadera como quiere que no le
pase nada a su hijo, cede ante las reivindicaciones de propiedad de
la falsa, y entonces el Rey descubre a quién ha de otorgar la razón.
El presidente de la comunidad autónoma gallega ha pretendido
contentar a los que sustentan que el castellano es la lengua oficial
del Estado, y a los que preconizan el gallego como la lengua oficial
de esta comunidad autónoma. Ambas dos cooficiales, según la
Constitución española y el Estatuto de Autonomía gallego, pero de
distinto rango e importancia, como lo tienen estas dos normas
jurídicas, que se complementan y no se contraponen –o no deberían–
con un régimen de prioridad e importancia distinto. Lo particular,
lo local, no puede prevalecer sobre lo nacional y estatal. Salvo que
queramos equiparar en rango a estos dos órdenes distintos,
convirtiendo lo autonómico en nacional, pretensión natural de los
nacionalistas para dejar vacía de contenido nuestra Constitución.
Se ha adoptado una solución salomónica, que no necesariamente justa.
Aunque, dicho sea de paso, ha mejorado algo el anterior sistema de
inmersión lingüística en gallego del nacionalismo exacerbado –sin
que esto sirva de consuelo– que pretendía excluir en esta comunidad
autónoma, de forma inconstitucional, cualquier atisbo de presencia
del castellano. Llegando, como ocurre con los nacionalismos, a
situaciones demenciales –incluso jocosas si no fuera por la
importancia del asunto– dentro de su desesperación totalitaria, como
la de imponer la rotulación en gallego en las lápidas de los
cementerios.
El actual Gobierno autonómico gallego, siguiendo la nueva deriva que
ha orquestado su jefe de filas, el también gallego Rajoy –que ha
pecado, una vez más, de timorato– pretende trasladar este modelo
trilingüe al resto de las comunidades autónomas como Cataluña,
Valencia, Baleares, y País Vasco. Ya estamos con las equidistancias,
los complejos, querer contentar a todos –sobre todo a la presión de
los nacionalistas– a base de ir cediendo, y dejar desamparada a la
gran mayoría social de su partido, para al fin y a la postre
vulnerar el art. 3 de la Constitución Española, estableciendo que el
castellano es la lengua española oficial del Estado, y que todos los
españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla. A
partir de ahora tendrá que ser a razón de un tercio, al diluir
incluso su importancia con el inglés, como de forma experimental se
quiso hacer en la Comunidad Valenciana con Educación para la
Ciudadanía; ya saben, un fracaso.
Las tentaciones intervencionistas de los gobernantes a imponernos
todo tipo de ideas liberticidas, que poco o nada tienen que ver con
los intereses de los ciudadanos, y en este caso de la lengua en que
se ha de hablar en los centros de enseñanza, son manifiestas e
inevitables en los nacionalistas y socialistas. Lo que sorprende es
que el Gobierno del Sr. Núñez Feijóo, teóricamente inserta su
política en la de un partido liberal conservador, en vez de dejar
libertad a los padres que decidan en qué lengua quieren que se
eduquen sus hijos, preservando a su vez la cooficialidad del
castellano y gallego, dictamine salomónicamente, partiendo "al niño"
en tres trozos. Eso sí, iguales, o aparentemente iguales, porque
habrá que saber, está por ver, quién se lleva la mejor parte, es
decir, las asignaturas troncales.
Lo que ocurre en estos casos, como ya se tiene experiencia en otras
Comunidades Autónomas, es que al final los estudiantes no sepan
hablar y escribir correctamente la lengua española oficial del
Estado, ni ninguna otra. Al menos, no se les va a obligar con
castigos, como en Cataluña, por hablar en castellano en los recreos;
y podrán expresarse en clase y en los exámenes en la lengua que
deseen, pero eso son pequeños remiendos para no resolver de lleno el
fondo del asunto. ¿Tan difícil es que los padres, y no el estatismo
asfixiante, sean quienes elijan en qué lengua quieren que sean
educados sus hijos? De tal forma que quienes prefieran recibir la
enseñanza en gallego sean respetados; y los que deseen que las
asignaturas se les imparta en castellano puedan acceder a este
derecho y deber constitucional, sin que se tenga que diluir y mermar
su derecho por los poderes públicos, con un aparente sentido de la
igualdad, a costa de ceder a las imposiciones nacionalistas, y, en
detrimento, una vez más, de la libertad.
Degeneración
El PP, un partido antiespañol
Pío Moa Libertad Digital 11 Enero 2010
De la degeneración del PP de Rajoy en partido antidemocrático ya
hemos tenido muestras muy abundantes en relación con los estatutos
balcanizantes, la colaboración del Gobierno con la ETA, la "memoria
histórica", el aborto y similares fechorías, con respecto a las
cuales el PP ha practicado una inhibición o seudo oposición "de bajo
perfil" que equivale a un apoyo práctico al Gobierno y engaño a los
electores. Por no hablar de sus presiones para silenciar a Jiménez
Losantos y a César Vidal, sus ataques a la libertad de expresión y
otros desmanes típicos. O de su propio antidemocrático
funcionamiento interno. O de su conducta en cuanto al caso Gürtel...
Por lo que se refiere a la unidad de España, uno de los mayores
desmanes rajoyanos ha sido su incorporación a la tendencia
disgregadora de separatistas y socialistas, mediante unos estatutos
de autonomía no reivindicados por nadie más que por las pandillas
políticas organizadas en las regiones. Y el PP acaba de redondear la
jugada: durante la transición se cometió el error monumental de
dejar la enseñanza en manos de los energúmenos separatistas, que la
han aprovechado a fondo para atacar la cultura y el idioma común, y
ahora el PP está tratando de oficializar el inglés, por la vía de
los hechos consumados, al mismo nivel que el español común.
"Normalización" anticonstitucional que ataca en profundidad las
bases de la cultura española.
Conviene explicar esto, porque muchos malintencionados gustan
confundir las cosas. El inglés es, sin duda, un idioma muy útil no
sólo por ser el de la primera potencia mundial, con la proyección y
prestigio que ello supone, como, sobre todo, porque en él se publica
hoy por hoy la mayor parte del material interesante sobre una gran
variedad de temas desde la ciencia al arte, el pensamiento o la
política. Por ello es conveniente conocerlo: como idioma extranjero,
naturalmente, no en el mismo plano que el español. Este es también
un idioma internacional, pero mucho menos útil, tanto porque no
existe hogaño ningún país hispanohablante fuerte o respetable
políticamente, como, más aún, porque las contribuciones actuales a
la alta cultura en nuestro idioma tienen escaso relieve. Esta
tendencia puede invertirse, pero de momento va a peor. Además, una
porción creciente de las no abundantes contribuciones intelectuales
hispanas se expresa o publica en inglés: congresos, tesis
universitarias, artículos en revistas especializadas y demás, ¡hasta
la filología hispánica se escribe cada vez más en inglés!; inventos
e ideas españoles se titulan en ese idioma, en el que también se
producen películas sufragadas con dinero público, etc. Se trata de
una invasión que va expulsando al español, de forma acelerada, como
idioma de alta cultura. Encontramos así dos tendencias
complementarias: una calidad a la baja en la producción cultural del
ámbito hispanohablante, y un desplazamiento del idioma propio por el
inglés. No hace falta explicar por qué una cosa va con la otra.
Y no sólo se produce ese desplazamiento en la alta cultura. El
periodismo y el habla popular están cada vez más plagados de
spanglish, y uno sólo tiene que andar por la calle o mirar la
televisión para percibir la proliferación en aumento de anuncios,
rótulos, informaciones, canciones, fondo musical de cualquier
programa de radio o televisión, en inglés, incluso en frases
escritas en las mochilas o las ropas de los niños, hasta de los
bebés...
Todo esto parece satisfacer mucho a los líderes del PP, tan ignaros
despreciadores de la cultura hispana como activos y entusiastas
agentes de una intrusión que la convierte en simple apéndice de la
anglosajona.
Pero ocurre que España, los países hispanohablantes, heredan una
historia y una cultura propias que abarca a un considerable ámbito
de la humanidad, legado de inmenso valor cuyos beneficiarios tienen
el derecho y el deber de defender y desarrollar frente a políticos y
gentes faltos del menor sentimiento o conocimiento cultural propio.
El peligro es muchísimo mayor que el de los separatismos. Estos
suponen una amenaza política, pero culturalmente son
insignificantes. Es correcta la defensa y estudio de los idiomas
regionales, el problema radica en el empleo de ellos contra el
español común, una lengua tan propia de Galicia, Vascongadas o
Cataluña como dichas lenguas regionales, e incomparablemente más
fuerte y útil, y en el que está escrita la mayor parte de la
literatura vasca, gallega o catalana. Además, ante los atentados
lingüísticos separatistas existe una reacción cada vez mayor. En
cambio se aceptan con total inconsciencia actitudes como las de los
anglómanos peperos, incomparablemente más peligrosas desde el punto
de vista cultural. Alguno dirá: "¿Y qué se puede hacer contra eso?".
Pues ante todo tomar conciencia de ello. De ahí saldrán las medidas
oportunas. Una de las cuales, e inmediata, consiste en poner en la
picota y negar el voto a partidos de ese estilo.
PSC
Entre guerras y montillas
Agapito Maestre Libertad Digital 11 Enero 2010
El periodismo estúpido se extraña de que José Montilla, presidente
pro-secesionista de Cataluña, no haya respondido a las críticas que
Alfonso Guerra, presidente de la Comisión Constitucional de un
parlamento suicida, ha dirigido a la estrategia de presión del PSC
sobre el Tribunal Constitucional para que declare legal el Estatuto
más secesionista de la historia de España. Montilla, dicen los
indocumentados de pastorear la "opinión pública", evita responder a
Guerra. Falso. Montilla no comete error alguno, quien cae en las
peores contradicciones de la política socialista es, sin duda
alguna, Alfonso Guerra, que pretende vendernos su traición a la
nación española con una defensa de boquilla, o sea, cínica de la
institución más degradada de España: el Tribunal Constitucional.
¿Por qué tendría que enzarzarse Montilla, delegado de Zapatero en
Cataluña, en una discusión con Guerra, delegado del mismo jefe del
PSOE en el Congreso de los Diputados, sobre el Estatuto de Cataluña?
Montilla desprecia a Guerra, pues que éste, una vez que le dio el
visto bueno al Estatuto en el Congreso, perdió su fuerza política...
Guerra ya no es nada. Un adorno ajado en el museo de las traiciones
socialistas a su nación. Montilla ha superado el cinismo de Guerra y
arremete contra el PP; Montilla sirve a su amo Zapatero con
coherencia, honestidad, humildad e, incluso, pudor político al
atacar al PP por recurrir el articulado del Estatuto ante al
Tribunal Constitucional, mientras que Guerra es incoherente,
deshonesto, orgulloso y sin pudor alguno a la hora de mostrar al
público sus vergüenzas.
Montilla representa, sí, a un partido menor y así se comporta; por
el contrario, Guerra refleja las más graves contradicciones de un
partido que ha roto de modo salvaje el bien más preciado que tenía
que conservar: la nación española. El Estado-nacional. El PSC es un
partido secesionista sin coraje para reconocerlo. A sus dirigentes
les falta tanta valentía como jindama les sobra al pensar un futuro
en soledad, es decir, sin la ayuda de un González, natural de
Sevilla, o un Rodríguez Zapatero de Valladolid. Los avispados del
PSC intuyen su mal, pero lo ocultan haciéndose las víctimas del
Estado-nación, España. Son nacionalistas vergonzantes, es decir,
doblemente cobardes: mientras son parásitos la nación española,
intentar robar el botín que esconden las alimañas que despedazan a
la nación, sus socios de gobierno en Cataluña.
Gentes como Montilla, presidente de la Generalidad de Cataluña, o
Isidre Molas, vicepresidente del Senado, no estarían en esos puestos
sin Zapatero, en la presidencia del Consejo del Gobierno, ni Rojo,
en la presidencia del Senado, respectivamente. Tristes ensoñaciones,
pesadillas, serían Montilla y Molas sin las instituciones de España.
En otras palabras, el PSC, a pesar de ser un partido diferente del
PSOE, sigue siendo vicario, o peor, esclavo de los dictados del
partido que gobierna España. El PSC también depende de Zapatero.
Son, pues, los socialistas del PSOE quienes legalizan y "legitiman"
esa cobardía estructural de los dirigentes, militantes y votantes
del PSC.
Por eso, precisamente, Montilla nunca entrará en un cuerpo a cuerpo
con Guerra. Tampoco éste lo hará de forma directa o con
argumentaciones genuinamente políticas con los burócratas del PSC.
Todos son taimados. Tribales. No se matarán entre ellos.
Sobrevivirán. Todos están colocados en las empresas públicas. Sí,
sí, todos seguirán arrastrándose por los lodazales socialistas,
porque se sienten antes miembros de una tribu que de un partido
político. La responsabilidad para esta gente es filfa ante la mera
supervivencia individual. Ocultan su trivialidad tribal al ritmo que
les impone un "castellano con mortaja" y unas aleves cancioncillas
de Serrat y Llac. Consuelos, tristes, para conllevar la tragedia del
PSC: este partidito nunca será nada sin la ayuda tribal del PSOE. El
Estatuto de Cataluña, que es la principal baza política de este gris
partido, no es obra del PSC sino del PSOE. De Zapatero.
¿Que dónde quedan Guerra y sus seguidores, el 90 % de los militantes
del PSOE al parecer de Leguina? Dicho con la garrulería de Guerra,
todos están en la estratosfera; su única dedicación es la
construcción de diques lingüísticos en que cada frase, o
declaración, no tenga otra función que hacernos olvidar a la
anterior. La prensa obtusa, ésa que no entiende el silencio de
Montilla ante las críticas de Guerra, colabora diligentemente con
esa esforzada tarea de olvido: de mentir sobre la mentira.
La inconstitucionalidad del "Preámbulo" del
nuevo Estatuto catalán
Carlos Ruiz Miguel Periodista Digital 11 Enero 2010
Hoy día 11 de enero parece que el TC se vuelve a reunir para debatir
sobre el nuevo Estatuto catalán. Quizás haya suerte y en este año
2010 por fin se dicte sentencia. Uno de los puntos más importantes
del debate es la referencia a la "nación" catalana en el "Preámbulo"
del Estatuto. Lo que quiero argumentar aquí es que el TC no sólo
debe declarar inconstitucional esa referencia, sino todo el
"Preámbulo" porque, sea cual sea su contenido, una ley no puede
tener un "Preámbulo" sino como mucho, una "Exposición de Motivos".
I. "PREÁMBULO" NO ES LO MISMO QUE "EXPOSICIÓN DE MOTIVOS"
Las Constituciones tienen "Preámbulos" y las leyes tienen
"Exposiciones de motivos".
Un "Preámbulo" contiene un pronunciamientos sobre el PRESUPUESTO
POLÍTICO que LEGITIMA el articulado.
Ejemplo: la Constitución Española tiene en su Preámbulo esta
afirmación:
La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y
la seguridad y promover el bien de cuantos
la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de
Una "Exposición de motivos" no contiene tanto un un pronunciamiento
sobre el "presupuesto político que legitima el articulado" sino una
explicación didáctica de las razones que justifican la aprobación o
el cambio de una ley y una síntesis o resumen de lo que esa ley
dispone.
No todas las Constituciones tienen "Preámbulos", pero en los Estados
constitucionales sólo las "Constituciones" tienen "Preámbulos" (cfr.
Fernando Santaolla, "Exposiciones de motivos de las leyes: motivos
para su elminación", Revista Española de Derecho Constitucional nº
33, 1991, p. 47 ss., p. 54 y 55-56).
Precisamente porque el nuevo Estatuto catalán no es ni debe ser una
Constitución, no puede tener "Preámbulo".
La Constitución Española dice en su artículo 88, en referencia a los
"Proyectos de ley" que
Los proyectos de Ley serán aprobados en Consejo de Ministros, que
los someterá al Congreso, acompañados de una exposición de motivos y
de los antecedentes necesarios para pronunciarse sobre ellos.
Por tanto, los "proyectos de ley" tienen una "exposición de
motivos".
Nada se dice, en la Constitución acerca de las "proposiciones de
ley". Pero la Constitución Española está presidida por un Preámbulo.
II. EL TC HA DICHO QUE LAS "EXPOSICIONES DE MOTIVOS" NO TIENEN VALOR
JURÍDICO
Quienes defienden la constitucionalidad del nuevo Estatuto catalán
aluden a una sentencia, la sentencia del Tribunal Constitucional
150/1990, de 4 de octubre que dice, con razón, que las "exposiciones
de motivos" no tienen valor jurídico.
Esta sentencia se dictó para resolver un recurso de
inconstitucionalidad contra la ley 15/1984, de la Comunidad de
Madrid, que regula el Fondo de solidaridad municipal de Madrid.
Esta ley se antecede de una "exposición de motivos".
En el recurso de inconstitucionalidad que se presentó contra esta
ley se recurrieron varios artículos y además se recurrió la
"Exposición de motivos" (Antecedentes de Hecho, I.1.i.).
En su sentencia, el Tribunal Constitucional dijo en su Fundamento
Jurídico 2º, textualmente, que:
en la demanda de los Diputados se solicita incluso la declaración de
inconstitucionalidad y nulidad de determinados párrafos o
apartados de la Exposición de Motivos de la Ley, pretensión ésta que
debe ser rechazada a limite, pues los preámbulos o exposiciones de
motivos de las leyes carecen de valor normativo y no pueden ser
objeto de un recurso de inconstitucionalidad.
Este pronunciamiento, que como se puede comprobar es un
pronunciamiento brevísimo y de pasada, se utiliza como el "gran
argumento" para convalidar el "Preámbulo" del nuevo Estatuto
catalán.
Pero para comprender correctamente, la sentencia 150/1990, hay que
dejar claro que:
1º. Lo que contenía la ley recurrida (ley 15/1984 de la Comunidad de
Madrid) era una "Exposición de motivos", no un "Preámbulo".
2º. El Tribunal Constitucional dice que las "Exposiciones de
motivos" no tienen valor normativo.
3º. La referencia al "Preámbulo" de las leyes es una inclusión
AÑADIDA Y QUE NO TIENE QUE VER CON EL RECURSO PLANTEADO por lo que
no tiene valor de jurisprudencia. Es lo que se llama una referencia
"obiter dictum" o "de pasada".
4º. El Tribunal Constitucional, por tanto, lo que ha juzgado en esa
sentencia es una "Exposición de motivos". No ha juzgado ningún
"Preámbulo".
III. EL NUEVO ESTATUTO CATALÁN INCLUYE UN "PREÁMBULO", NO UNA
EXPOSICIÓN DE MOTIVOS.
El nuevo Estatuto catalán, aprobado mediante ley orgánica 6/2006, no
aparece precedido por una "Exposición de motivos", sino de un texto
llamado "Preámbulo".
La utilización de esa palabra no es casual.
Basta leer cualquier "Exposición de motivos" de cualquier ley y
luego el "Preámbulo" del nuevo Estatuto catalán para darse cuenta de
que lo que el nuevo Estatuto quiere tener no es una "Exposición de
motivos", sino un "Preámbulo".
El problema radica, precisamente, en que el Estatuto de Cataluña de
1979, aprobado mediante la Ley Orgánica 4/1979, TAMBIÉN incluía un
Preámbulo que, a mi juicio, tampoco era conforme con la
Constitución.
No era la única disposición del Estatuto de 1979 que no era conforme
con la Constitución, a mi juicio, pero se produjo un acuerdo tácito
de no recurrir al Tribunal Constitucional las inconstitucionalidades
del Estatuto a cambio de que los nacionalistas cooperaran para
consolidar el nuevo Estado.
Como es notorio, ese pacto se rompió por los nacionalistas. Algunos
dicen que a partir del Pacto de Estella, aunque a mi juicio esa
ruptura formal se produjo cuando en 1989 y 1990
El 12 de diciembre de 1989, la Comisión de Organización y
Administración de la Generalidad y Gobierno Local del Parlamento de
Cataluña adoptó la Resolución 98/111 sobre el derecho de
autodeterminación de la nación catalana y poco después el 15 de
febrero de 1990 el Pleno del Parlamento Vasco aprobó la proposición
no de ley sobre el derecho de autodeterminación del pueblo vasco.
De aquellos polvos vienen estos lodos. Ahora ya no se puede mirar a
otro lado.
La Nación en nuestra Constitución
MANUEL JIMÉNEZ DE PARGA, de la Real Academia de Ciencias Morales y
Políticas ABC 11 Enero 2010
Desde el día en el que se afirmó, desde una tribuna oficial, que la
Nación era algo cuestionado y cuestionable, han proliferado los
debates políticos en torno a ese elemento básico de nuestro
ordenamiento constitucional. ¿Qué es una Nación? ¿Qué valor tiene la
Nación en la arquitectura jurídico-política diseñada para España en
1978?
Si queremos responder a esas preguntas debemos recordar que la cuna
del nacionalismo español se encuentra en las Cortes Generales y
Extraordinarias que se reunieron, primero en la asediada Isla de
León, el 24 de septiembre de 1810, y se trasladaron luego, el 24 de
febrero de 1811, a Cádiz, en cuyo templo de San Felipe Neri
terminaron de elaborar la Constitución que lleva fecha 19 de marzo
de 1812, festividad de San José.
La España que vivimos arranca en Cádiz, donde el Pueblo se hizo
Nación y soberano, y la Monarquía dejó de ser absoluta para, siendo
ya constitucional, terminar en el siglo XX siendo parlamentaria. De
las Cortes de Cádiz surge una nueva idea de España, que será la
continuación de las nociones previas, acompasadas ya al nuevo ritmo
de la Historia. La singularidad del episodio gaditano, lo que hace
de él algo tan distinto frente a otros procesos de redefinición de
la idea de España en el pasado, es que aquél fue un proceso que
consta en acta. Un proceso parlamentario en el que se discutió -y se
discutió de raíz- sobre el ser de España y su mejor gobierno,
concurriendo en el debate toda suerte de opiniones e ideologías. El
resultado fue un proyecto de Estado y de Nación del que todavía
somos tributarios.
Fue en el Cádiz de las Cortes, además, donde el patriotismo brota y
se convierte, como dijera el poeta Quintana, en «una fuente eterna
de heroísmo y prodigios políticos». «Patria» y «amor a la patria»
eran vocablos que venían de la Antigüedad clásica, pero
«patriotismo», novedad del siglo XVIII, hacía referencia a la
predisposición para sacrificarse por la colectividad. El
patriotismo, así entendido, recibe un impulso decisivo de los
constitucionalistas gaditanos.
En Cádiz se forja una idea de España, pero en la fragua se fundieron
las ideas precedentes, dándose así continuidad a un proceso que
todavía no ha podido detenerse. En aquellos debates parlamentarios
confluyeron -dije antes- sensibilidades muy diversas, que es
costumbre agrupar alrededor de las distintas filiaciones ideológicas
de los Diputados: realistas, americanos y liberales. Sería esta
última la orientación ideológica dominante en nuestro primer texto
constitucional, pero son evidentes los vestigios debidos a quienes
no lograron imponer sus planteamientos. Y, por encima de todo, es
llamativa la terca voluntad liberal en presentar como simple
actualización de la tradición y de la Historia lo que constituían
verdaderas innovaciones revolucionarias. Hasta tal punto se era
consciente de que no se trabajaba sobre el vacío o desde la nada,
sino a partir de una entidad histórica que reclamaba una nueva
formulación política.
Y tal sería la Constitución de 1812. Un texto constitucional, el
primero auténticamente español, de tantos méritos como trágico
destino. Su vigencia fue en verdad pequeña, pero su influjo se ha
hecho notar hasta nuestros días, y desde el principio disfrutó del
mejor predicamento más allá de nuestras fronteras. Se inserta, sin
duda, en la escogida tradición de las Constituciones que han marcado
la senda del constitucionalismo universal, que arranca con la de los
Estados Unidos y, pasando por Cádiz, recorre México y continúa por
Weimar y Bonn, trazando un mapa constitucional que tiene aquí en
España una de sus capitales. Para nosotros, particularmente, supuso
el inicio de la modernidad, el nacimiento de la España que
conocemos. Una España cuyos contornos enseguida hubo que revisar a
raíz de la emancipación americana, pero que en lo sustantivo se ha
demostrado capaz de llegar a los doscientos años.
Se crea así una España que es Estado; y Estado constitucional,
unitario, descentralizado y liberal. En verdad sólo puede hablarse
del proyecto de una España así definida, pues en Cádiz apenas se
inició un proceso que, en esa línea, tardaría muchos años en
realizarse. Quizás tantos como los que median hasta la Constitución
que nos dimos en 1978. Pero el proyecto ya estaba entonces trazado y
los primeros pasos pudieron comenzar a andarse.
El punto de partida fue la soberanía de la Nación española,
fundamento primero de un Estado que trae causa de la voluntad
soberana formalizada en la Constitución. El arranque no podía ser
más radical ni, tampoco, más extemporáneo, demasiado adelantado en
el contexto de una Europa de Cartas otorgadas que se movía al ritmo
desacompasado del Congreso de Viena. De allí la causa de su
perdición a manos de los Hijos de San Luis. Tardaría en recuperarse
aquel axioma, pero ya era un dogma irrenunciable de nuestra
incipiente tradición constitucional. Soberanía de la Nación, del
Pueblo, concebido como sujeto unitario al que no cabe oponer otros
sujetos de su misma calidad. Se admitirían, a lo sumo, unos sujetos
subordinados y constitutivos de la Nación, a los que no puede
corresponder otra cosa que una autonomía que, por definición, no es
soberanía.
Preguntarse por la idea de España en la Constitución de Cádiz es
hacerlo por la España que hoy vivimos. No es, por supuesto, la
definitiva. Si algún día alcanzáramos una España perfectamente
acabada habríamos dado con una España moribunda, desprovista del
genio que ha hecho posible su continuada reinvención, necesaria para
su acomodamiento en cada tiempo histórico. Pasados ya casi
doscientos años cabría preguntarse si el modelo gaditano muestra ya
signos de agotamiento; si, como sus predecesores, ha cumplido un
ciclo y se impone volver a comenzar. No lo creo.
La España de principios del siglo XXI apenas recuerda en lo
económico, social y jurídico a la España de 1812, pero la abrumadora
distancia que media entre una y otra se ha recorrido con el Estado
nacional inaugurado en Cádiz y sucesivamente perfilado en las
Constituciones que jalonan nuestra accidentada tradición
constitucional.
El viaje ha sido difícil, demasiadas veces penoso y hasta trágico,
pero la nave botada en San Fernando no ha hecho agua y mantiene el
rumbo de la singladura que entonces emprendimos y que en la Historia
cuenta los días por centurias.
Quizás Europa, se dirá, acabe siendo el trance histórico que imponga
una nueva idea de España. Acaso así ocurra, pero no debe olvidarse
que la construcción europea es obra, ante todo, de los Estados y
España es uno de los más antiguos y de mayor peso histórico. En la
futura organización de Europa la realidad profunda de España
encontrará, sin duda, la manera de traducirse en una idea acompasada
con esa nueva organización. Casi dos mil años son prueba fehaciente
de que en esta Península hay una Nación que pugna por manifestarse
como una unidad protagonista de la Historia.
Como afirmara Muñoz Torrero en las Cortes Generales y
Extraordinarias, y consta en la página 1745 del Diario, «yo quiero
que nos acordemos que formamos una sola Nación, y no un agregado de
varias Naciones».
Así se dijo, así se sintió en aquel templo del constitucionalismo
mejor: «Una Nación verdaderamente una; donde todos sean iguales en
derechos y obligaciones, iguales en cargas». «Aquí no hay provincia,
aquí no hay más que la Nación, no hay más que España», leemos en el
Diario de las Cortes.
En espera de la sentencia
Editorial ABC 11 Enero 2010
ARRECIAN las presiones sobre el TC por parte del tripartito catalán,
con José Montilla al frente de la manifestación. Parece que llega la
hora de la sentencia sobre el estatuto y todo apunta a un serio
recorte del soberanismo que inspira el texto. La referencia a
Cataluña como nación y a sus «símbolos nacionales», las relaciones
bilaterales con el Estado, la financiación privilegiada o la
regulación de la Justicia son cuestiones de máxima trascendencia
para el modelo de organización territorial. La mayoría de los
ciudadanos y los juristas más prestigiosos coinciden en la
percepción de que la norma es inconstitucional porque diluye la
soberanía del pueblo español en favor de unos supuestos derechos
históricos de Cataluña. La imposición del catalán como lengua propia
es otra de las consecuencias de este planteamiento, que desborda los
principios constitucionales para desembocar en una fórmula
confederal. En las últimas semanas se aprecian ciertas tensiones
entre PSOE y PSC, pero conviene recordar que -al margen de estos
fuegos de artificios- varios ministros han expresado sin pudor su
criterio de que el TC no puede vulnerar la voluntad del pueblo
catalán.
Está claro que todo vale con tal de sacar provecho en las próximas
elecciones autonómicas de una posible sentencia negativa para el
estatuto. El objetivo es echar la culpa al PP, presentándolo
falsamente como partido «anticatalán», cuando lo único que pretende
su recurso es defender la letra y el espíritu de la Constitución.
Zapatero impulsó en su día de forma irresponsable este proceso y
ahora intenta obtener ventajas partidistas aunque moleste a algunos
sectores de la «vieja guardia» socialista. En todo caso, los
ciudadanos saben quién es el responsable de un desafío al concepto
de España como nación de ciudadanos que no admite privilegios
territoriales. Es hora de que el TC culmine una tarea que le ha
llevado demasiado tiempo, prolongando una situación de interinidad
que le perjudica gravemente. Las reglas del juego deben respetarse y
Montilla y sus socios tienen el deber de acatar la sentencia. La
movilización de una sedicente sociedad civil esconde en buena medida
a un conjunto de entidades debidamente subvencionadas por la
Generalitat, que pagan ahora la «generosidad» de un poder político
que actúa como un régimen al margen de la democracia pluralista.
Las dudas hamletianas del TC
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 11 Enero 2010
COMO un Hamlet con toga, el Tribunal Constitucional lleva tres años
sumido en la duda de si aprueba o no el nuevo estatuto catalán. En
realidad, es una duda sobre sí mismo, sobre su naturaleza y papel en
el ordenamiento democrático español, sobre sus deberes y derechos,
funciones y responsabilidades. En otras palabras: sobre el espacio a
que pertenece, el político o el jurídico. Los otros tribunales lo
tienen muy claro, aunque no lo practiquen siempre: forman parte del
tercer poder del Estado, independiente de los otros dos.
El Constitucional, en cambio, se mueve en esa zona fronteriza donde
confluyen política y judicatura, los imperativos del hoy con los de
siempre, nunca fáciles de encajar, y en ocasiones, imposible. Por
ejemplo: hacer constitucional lo que no lo es. Durante tres años, la
presidenta del tribunal, doña María Antonia Casas, con la ponente
del caso, doña Elisa Pérez Vera, vienen tratando de resolver esa
cuadratura del círculo. Creyeron encontrarla en una sentencia
«abierta», es decir que pudiera interpretarse tanto en un sentido
como en otro. Pero pronto se encontraron con el muro de la realidad,
contra el que no hay interpretación que valga. Si la soberanía
nacional reside «en el pueblo español» (Art. 1), no puede haber
soberanías de una parte de ese pueblo. Si la Constitución se funda
en «la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e
indivisible de todos los españoles» (Art. 2), no puede haber otras
naciones en España. Si el castellano es «la lengua oficial del
Estado, que todos los españoles tienen el deber de conocer y el
derecho a usar» (Art. 3), no puede ser desplazada en ninguna
comunidad.
«Lo que no puede ser, no puede ser, y además, es imposible».
Creíamos que esta máxima del torero había sido adoptada por el TC,
al emerger allí una mayoría dispuesta a atenerse más a los
principios que a las circunstancias, y que esta semana tendríamos
sentencia.
Pero parece que las dos señoras siguen dispuestas a encontrar una
salida más acorde con las circunstancias políticas, y habrá que
seguir esperando. Como se retrasen un poco más, se nos echan encima
las elecciones catalanas, y entonces sí que sería cuestión de no
mezclar el fuego con la gasolina. Aunque puestos ya a esperar, ¿por
qué no dejarlo para 2013, tras las próximas elecciones generales? ¿
O «ad kalendas graecas»? A fin de cuentas, ¿qué necesidad hay de ese
fallo? El nuevo estatuto catalán ya se está desarrollando y
aplicando sin que nadie se alarme ni se ofenda. Y si se ofende, que
se aguante. Claro que alguien podría también preguntarse: ¿para qué
necesitamos entonces el Tribunal Constitucional? ¿Para que se
aplique la Constitución o para impedir que se aplique?
En tales condiciones, tan malas o peores que las meteorológicas,
sólo nos queda esperar lo mejor y estar preparados para lo peor.
El PP cierra el año traicionando a sus
votantes
JUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital 11 Enero 2010
Al PP le ha salido un granito en el culo con las malas artes de
Alberto Núñez Feijoo. Nadie se esperaba que este señor fuera a
pasarse cobardemente a las tesis nacionalistas y a traicionar de
forma tan vergonzosa a sus propios votantes. El análisis que hace
Libertad Digital en su editorial del último día de 2009 me parece
que explica de forma clara, breve y concisa el proceso de traición
de Feijoo a sus votantes. Léanlo, no tiene desperdicio.
EDITORIAL DE LIBERTAD DIGITAL
Núñez Feijoo devolvió la Xunta de Galicia al PP el pasado 1 de marzo
entre promesas de regeneración democrática y, sobre todo, de
extensión de las libertades civiles y lingüísticas a todos los
ámbitos de la sociedad y especialmente al educativo. Los escándalos
de gastos suntuarios con cargo al erario público por parte de los
altos dirigentes socialistas y nacionalistas crearon el caldo de
cultivo para lo primero y la rebelión ciudadana encabezada por
Galicia Bilingüe –y personificada en la figura de Gloria Lago–, para
lo segundo.
Pocas veces un compromiso electoral se formuló de manera tan clara,
explícita y reiterada por parte de un político: derogación del
decreto de política lingüística del PSOE-BNG durante los primeros
100 días de Gobierno y libertad de elección de la lengua en la
enseñanza obligatoria. Promesas que repitió a los pocos días de
ganar las elecciones al declarar que su objetivo era "promocionar y
proteger el gallego bajo un marco de libertad lingüística, y no de
imposición" y anunciar el fin de las galescolas bajo la premisa de
que no quería "imposición lingüística de ningún tipo"; y a
principios de abril, cuando reafirmó sus compromisos bajo la
proclama de que iba a "restaurar los derechos civiles de los
gallegos" y de que ajustaría su política lingüística "a la opinión
de los padres".
Pero ni a los 100 días derogó el decreto de política lingüística
(más bien pervirtió su promesa nombrando a un conocido defensor de
la imposición del gallego, Anxo Lorenzo, como responsable de
Política Lingüística de la Xunta), ni el nuevo decreto que debía
restaurar la libertad de elección de la lengua ha sido otra cosa que
un enjuague con el que camuflar su flagrante y masivo engaño a los
electores gallegos.
De las tres medidas en que debía concretarse esa liberalización
educativa –autonomía parental para escoger la lengua en las
troncales, casilla vinculante en el sobre de matrícula y libre
expresión del alumno en clase– sólo la tercera aparece de una manera
difuminada en el borrador del nuevo decreto (ya que no habrá
libertad para utilizar los libros de texto en el idioma preferido
por el alumno). En su lugar, Feijoo ha optado por imponer una
enseñanza trilingüe en castellano, gallego e inglés como señal de
pluralismo y diversidad: se ha trocado la libertad de elección por
la coacción de un "equilibrio" precocinado.
Parece que en el nuevo PP no han terminado de entender que libertad
consiste en no coaccionar a los individuos a la hora de adoptar sus
decisiones y no en imponerles el menú lingüístico que el
planificador de turno considera óptimo para una determinada
sociedad. Así de simple: de lo que se trataba era de ampliar el
rango de opciones de los padres y de los alumnos, no de
predeterminarlo a una única opción donde todas las lenguas estén
proporcionalmente representadas.
No sabemos si Feijoo mintió deliberadamente a sus votantes cuando
realizó las promesas anteriores o si ha sido incapaz de resistir a
las presiones de los nacionalistas. Pero en cualquiera de los dos
casos, por falta de voluntad y de capacidad, ha incumplido la que
sin lugar a dudas fue su principal promesa electoral. Tal y como ha
declarado Gloria Lago sobre Feijoo en esRadio: "Este señor nos ha
engañado y se ha aprovechado de la ilusión de unos padres que han
trabajado y se han arriesgado".
Así cierra el año el PP, renunciando a una de las principales
señalas de identidad de todo partido liberal-conservador: la defensa
de la libertad como principio rector de una sociedad, también en la
enseñanza. Lo peor es que no parece haber sido un error, sino una
consolidada estrategia dentro de la formación política. Desde Elche,
liberales y conservadores sobran; de ahí que Rajoy desee para el año
que viene la misma deslealtad que ha ofrecido a sus bases en 2009.
EDITORIAL, Libertad Digital,
2009-12-31
http://www.libertaddigital.com/opinion/editorial/el-pp-cierra-el-ano-traicionando-a-sus-votantes-52570/
Las promesas incumplidas de Feijoo
Las frases entrecomilladas son palabras textuales de
Núñez Feijoo pronunciadas antes de ganar las elecciones.
“Y de entrada a nosotros nos parece que las asignaturas troncales
deberían ser elegidas por los padres. El idioma en el que se den las
asignaturas troncales, que son las de los textos, las del material
didáctico, las asignaturas más importantes, deberían de elegirlas
los padres, y por eso en ese primer sobre de matrícula les vamos a
hacer esa pregunta y esa pregunta va a vincular al gobierno”.
Transcripción de otra de las grabaciones:
“Darle libertad a todos los alumnos para que puedan dirigirse en
clase al profesor en el idioma que quieran, para que puedan comprar
los libros en el idioma que quieran, y esa libertad conllevará la
última medida que adoptaré, que es solicitar a los padres en los
impresos de matrícula del próximo curso escolar una casilla donde me
digan cómo quieren que se den las asignaturas troncales; es decir,
las asignaturas con textos; si quieren que se den en castellano o
quieren que se den en gallego”.
Resumiendo, Núñez Feijoo hizo tres promesas fundamentales que no
cumplió:
* Los padres elegirán el idioma de las asignaturas troncales.
* Habrá una casilla con la pregunta vinculante en el sobre de
matrícula.
* Los alumnos tendrán libertad para utilizar oralmente y por escrito
cualquiera de las dos lenguas en el aula.
Doble frenazo psicológico y operativo a ETA
EDITORIAL El Mundo 11 Enero 2010
LAS DOS OPERACIONES, sin conexión aparente, llevadas a cabo en
Francia y Portugal en las que fueron detenidos cuatro miembros de
ETA, han asestado un duro golpe a la banda terrorista, tanto desde
el punto de vista operativo como psicológico. Sus acciones
criminales son frenadas en seco, en un momento en el que existe una
evidente tensión interna en la llamada izquierda abertzale a
propósito de la continuidad de la violencia. La eficacia de las
Fuerzas de Seguridad del Estado y la colaboración antiterrorista de
los gobiernos francés y portugués han posibilitado estas detenciones
de gran impacto, que se producen después de que el ministro del
Interior alertara sobre la posibilidad de un atentado de grandes
proporciones o un secuestro por parte de la banda. En Francia, una
acción conjunta de la policía gala y la Guardia Civil llevó a la
captura cerca de Clermont-Ferrand de dos de los terroristas más
buscados del aparato logístico de ETA que fueron sorprendidos cuando
salían de un zulo en cuyo interior guardaban dinero y documentación.
La operación llevada a cabo en suelo francés pone en evidencia no
sólo que la eficacia de la colaboración entre ambos países pasa por
su mejor momento, sino que la infiltración de las Fuerzas de
Seguridad, y del CNI, en ETA está dando resultados muy concretos.
Aunque en un combate tan difícil no se puede garantizar el éxito al
cien por cien -en Mallorca, este verano, no se pudieron evitar los
atentados- sí tenemos suficientes pruebas de que muchos de los
movimientos de los etarras son controlados por los efectivos
antiterroristas. De forma que la advertencia del ministro del
Interior -«cuando vayan al zulo se encontrarán con las Fuerzas de
Seguridad y cuando vayan por la carretera estarán esperándoles, y
así hasta que esto acabe»- es mucho más que una brillante frase de
guerra psicológica contra el enemigo. Es la constatación de que,
como también dijo Rubalcaba, «sabemos en lo que está ETA y ETA sabe
en lo que estamos nosotros».
Las dos detenciones de Portugal, que parecen producto del azar de un
control rutinario en una carretera rural de Zamora, no son menos
importantes, puesto que los etarras conducían una furgoneta cargada
con explosivos y materiales para hacer zulos y fabricar bombas. Ello
lleva a los expertos de la lucha antiterrorista a concluir que ETA
intenta montar una base operativa en Portugal, ante el acoso de la
policía francesa. No es la primera vez que los etarras miran al país
luso, aunque la colaboración con el Gobierno de José Sócrates
también ha funcionado a la perfección. El ministro portugués del
Interior se mostró dispuesto a acelerar la extradición de Garikoitz
García e Iratxe Yáñez, quien al parecer participó en los atentados
del pasado verano en Burgos y en Mallorca.
Hay que felicitarse pues, como ayer hicieron todas las fuerzas
políticas democráticas y las asociaciones de víctimas, de que el
Gobierno -con el impulso decisivo de un político experimentado,
astuto y tenaz como Rubalcaba- esté combatiendo a la banda criminal
con la mayor eficacia que se recuerda, después de las barbaridades
que se hicieron en la primera legislatura durante el proceso de paz
de Zapatero. Un combate que se produce en todos los ámbitos
-policial, judicial y político- y que debería llevar a los que de
verdad apuesten por vías pacíficas dentro de la llamada izquierda
abertzale a tomar buena nota y a abominar definitivamente de la
violencia.
Regeneración democrática / Carta de un
militar a Carmen Chacó
Pío Moa Libertad Digital 11 Enero 2010
La semana pasada hablamos de la necesidad de formar asociaciones con
diversos objetivos concretos, al estilo de la AVT, Hazte oír,
Galicia bilingüe, etc., aunque se hizo evidente que muchos prefieren
el noble ejercicio de la cháchara gimoteante y el descubrimiento de
la masonería detrás de cada movimiento político del mundo a derecha
o a izquierda.
Bien. Contra un gobierno ilegítimo como el actual es legítima la
violencia, pues de no ser así viviríamos eternamente bajo el
despotismo. Pero que sea legítima no significa que sea siempre
acertada, y menos en circunstancias como las actuales, cuando
vivimos en una involución no concluida, en la que siguen existiendo
elementos importantes de libertad.
Resumamos la situación: toda dictadura es por su naturaleza un
régimen transitorio. El franquismo, o parte de él, el propio Franco,
creyó por un período que estaba asentando un régimen estable y a
largo plazo, pero a partir de 1969 una mayoría se inclinaba por una
evolución que solo podía marchar en el sentido de las democracias
occidentales. De ahí la importancia de la transición.
La transición se hizo en dos etapas: en la primera, las tendencias
rupturistas fueron vencidas, el cambio se hizo a partir de la
legitimidad franquista, y la reforma ocurrió sin grandes traumas,
que habrían sido inevitables de imponerse la ruptura. En la segunda
etapa, los reformistas echaron a perder en gran medida su ventaja
inicial, como se manifestó en las excesivas concesiones a una
oposición que nunca había sido democrática, error plasmado en una
Constitución sumamente defectuosa y contradictoria, aunque por otra
parte tenía el valor de ser la primera en la historia de España
realizada por consenso, lo que le daba una autoridad mayor que a
cualquier otra. En todo caso, ella ha definido la legalidad y
contenido la anarquía o la involución hasta hace muy poco.
Tres rasgos decisivos de la evolución posterior fueron la renuncia
de una parte de la derecha a la defensa de sus orígenes y a la
batalla de las ideas, mientras otra parte soñaba con el golpismo y
en alguna medida lo intentó, e incluso practicó un poco de
terrorismo; en segundo lugar, la izquierda y los separatismos
procedieron a socavar los principios de la democracia en la medida
en que les era posible, dadas las circunstancias, lo que facilitó en
un momento dado el poder de la derecha y una oportunidad de
rectificación o regeneración del sistema; en tercer lugar, la
izquierda y los separatismos procedieron a ilegitimar al franquismo,
falsificando la historia, como medio de ilegitimar solapadamente la
democracia y la monarquía surgidas del franquismo.
Hoy puede afirmarse que vivimos en plena involución: la separación
de poderes es ficticia; la mayor parte de los medios de comunicación
están degradados y no cumplen su función crítica, informativa y
vigilante sobre los excesos del poder, al contrario; la oposición ha
sido liquidada por la camarilla de Rajoy.
¿Qué queda, entonces, de la democracia? En primer lugar, los
procesos involutivos, aunque cada vez más peligrosos y dañinos,
distan de haber alcanzado su fin y despiertan una creciente
resistencia; en segundo lugar, permanecen las libertades, y todavía
no fusilan ni meten en la cárcel a los discrepantes: existe aún
libertad de expresión, de asociación, etc., y hay cada vez más
ciudadanos conscientes de que "hay que hacer algo" y no solo
lloriquear; aunque dichas libertades sean todavía poco y a menudo
mal empleadas por los ciudadanos, y algunos sigan soñando con golpes
y dictaduras; y subsisten algunos jueces que son algo más que meros
funcionarios al servicio del poder. Esto queda, que es mucho y muy
aprovechable, salvo para quienes añoran otra dictadura o no piensan
pasar de quejarse.
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**** Rubalcaba dice que las detenciones demuestran "en qué está ETA"
Vaya, parece que después de treinta años de asesinatos el listillo
se ha enterado. Y después de años de colaboración de Rubalcaba y del
gobierno con los asesinos, colaboración en toda regla que ha
avanzado enormemente el proceso de involución política en España. En
fin, entre la ETA y el gobierno hay muy pocas diferencias
ideológicas y, por ello, posibilidades de "diálogo". Pero hasta en
las mejores familias se producen disgustos, y ahí tienen a Rubalcaba
descubriéndonos no sé qué.
**** Un blog que suele dar información sobre el islamismo:
http://www.martinito.blogspot.com/
****
Hace tres, dos, un año:
http://blogs.libertaddigital.com/presente-y-pasado/debieran-leerlo-todos-los-universitarios-1755/
http://blogs.libertaddigital.com/presente-y-pasado/que-hara-rajoy-en-el-poder-2767/
http://blogs.libertaddigital.com/presente-y-pasado/la-cristianizacion-de-europa-4274/
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Barcelona 20 de Noviembre de 2009
Sra. Dña, Carmen Chacón
Ministra de Defensa
Señora Chacón:
Cuando el presidente Rodríguez decidió nombrar a la primera mujer de
la Historia de España como ministra de Defensa, ya sabe, de ese país
que está al sur de Andorra, no actuó de la misma forma que el hoy
archimillonario González cuando decidió nombrar al primer civil como
Director General de la Guardia Civil: entonces eligió al primero que
pasaba por allí, y los resultados ya son historia del choriceo a
niveles institucionales. En su caso, el señor Rodríguez decidió
nombrar a la primera mujer como ministra de Defensa, no con el
criterio de un presidente de verdad, sino con la clara y decidida
intención de culminar la tarea emprendida desde hace tiempo, y a la
que él pone la guinda, de convertir al Ejército español en un
ectoplasma de muy difícil definición y objetivos. Y para conseguir
eso, la eligió a usted, sectaria de segunda fila del PSOE,
nacionalista catalana, antimilitarista del clan "¡yo también soy
Rufianes", pero obediente a su amo para quitarle a los militares
hasta la última brizna de dignidad.
Le diré que su andadura es como la del caballo o la yegua de Atila.
Cada paso que da es, no ya una ofensa a la inteligencia y a la
dignidad, sino una deliberada intención de arrancar hasta las raíces
los sentimientos, los ideales, la Historia, los recuerdos...que
conforman el espíritu de una colectividad humana: la gran familia
militar.
La destrucción ordenada, ejecutada y cumplida casi a rajatabla por
los disciplinados Mandos, de todo vestigio de la Historia de la
España reciente, de la Historia del Ejército, de sus hombres de sus
héroes y hasta de sus mártires, se culminará, y antes de que usted
deje con un "¡ahí queda eso!" y se largue a sus labores de telonera
política, la tarea encomendada por el peor presidente que ha tenido
España, será llevada con éxito hasta sus últimas consecuencias.
Usted nació cuando yo llevaba ya dos años al mando de una Batería de
Costa en Gerona, feliz con mis artilleros, con mi destino, con la
vecindad de mis amigos catalanes de aquel pueblecito de la costa,
feliz con la España a la que servía y en la que vivíamos... Hoy, que
ya es mayorcita, después de pasearse por el mundo acumulando títulos
que sorprendentemente no han mejorado en un ápice su parco nivel
intelectual, estamos todos inmersos en tiempos de ignominia, y hemos
de soportar, porque los Mandos militares lo permiten, que escupa
sobre nuestras Hojas de Servicios (y las suyas), sobre nuestros
ideales, sentimientos, Historia..., sin que a usted, encantada de
haberse conocido, le importe una higa, ardite, rábano o pepino el
daño que pueda hacer a tantos españoles.
España es un país extraño. Al asistir en Barcelona a la misa por
Franco y José Antonio en este último 20 de noviembre, he comprobado
el espectacular éxito de la apisonadora zapatera. Un par de
centenares mal contados oímos misa en la Iglesia de la Merced,
aquella que destruyeron los suyos en julio de 1936 y que se
reconstruyó muy poco después de acabada la guerra, habiéndose
reinstalado la Virgen Patrona de Cataluña que había sido derribada
de la cúpula de la iglesia. Hoy, los homínidos y los androides
campan por sus respetos encaramados en el poder...
No puede España soportar por mucho más tiempo a tanta piraña. A lo
largo de la Historia, ha salido de situaciones que parecían de
muerte por enfermedad o por suicidio, incluso cuando el enemigo
estaba dentro; sin embargo, observamos que el actual horizonte, con
tanta cobardía instalada en las instituciones, incluida la que usted
manipula a su antojo, nos hace temer que, por nuestros propios
pecados, estamos abandonados de la mano de Dios y que ya empezamos a
rozar el fin de nuestra Historia.
Mientras se hace fotos con los soldados que se divierten haciendo el
ganso como si la fotografiada fuera una cabaretera de visita al
regimiento; mientras hace la inútil sideral en temas como el
"Alakrana", ya sabe, el pesquero sin bandera; mientras se saca leyes
del flequillo para encabronar la Carrera Militar, usted aun tiene
tiempo para empujar al Mando sumiso para que destruya hoy una
vidriera, al día siguiente un escudo de España que las ratas
aborrecen, otro día arrasarán una Cruz, una lápida que recuerde a
mártires que fabricaron los suyos, o algún cementerio que
molesta...; se cambiarán los libros, las enciclopedias, y en las
escuelas, además de enseñar a masturbarse a los niños, ejercicio de
indudable sabor progresista, se les envenenará con mentiras sus
pobres cerebros...
Usted no leerá esta carta, pero puede tener la completa seguridad de
que va a correr por Internet como lo que en esta tierra llaman
"correcamas", que a mucha pezuña política va a chamuscar. Y no me
lance a los jueces por culpa de esta carta, porque ya sabe que al
rey, a la Bandera o al Himno Nacional se les puede insultar por
aquello de la sacrosanta libertad de expresión, y yo no la insulto,
sólo valoro su siniestro paso por encima del cadáver de España. En
todo caso, si tiene ese capricho, hable con ese amiguete que
entiende de soluciones finales tipo "Paracuellos".
Sólo me queda, para despedirme, no mandarla al infierno como me lo
pide el cuerpo, porque tratándose de una mujer (ya sabe, la
educación "franquista", etc, etc...) me lo impide, sencillamente la
mandaré a hacer compañía a Moratinos en el Limbo, lugar que se cerró
hace tiempo pero que por obvias razones tuvo que abrirse para
instalar a esa lumbrera apagada de la presunta diplomacia.
Jesús Flores Thies
Coronel de Artillería-retirado
Barcelona
Sin tregua
EDITORIAL El Correo 11 Enero 2010
La confirmación de que ETA sigue activa medirá el coraje de la
izquierda abertzale para desmarcarse de la violencia
La detención el sábado por la noche de cuatro presuntos miembros de
ETA, dos de ellos junto a un zulo en Francia y los otros dos en
Portugal -adonde supuestamente se dirigían en un coche y una
furgoneta con armas y explosivos-, certifica la trascendencia de la
cooperación internacional en la lucha contra el terrorismo. Pero si
algo demuestran los arrestos en este momento es, por una parte, que
la banda etarra prosigue con sus movimientos delictivos sin que en
su comportamiento quepa atisbar ningún viso de renuncia a la
violencia; y, por otra, que las Fuerzas de Seguridad del Estado
actúan conforme a esa convicción, cuya expresión más cruda fue la
advertencia lanzada en Navidad por el ministro de Interior sobre la
posibilidad de que los terroristas tengan en mente cometer un
atentado de gran repercusión e, incluso, un secuestro. Alfredo Pérez
Rubalcaba quiso hacer hincapié ayer tanto en el escepticismo sobre
eventuales cambios en el seno de ETA y en su entorno, como, sobre
todo, en su debilidad operativa, al asegurar que el Gobierno «sabe
en lo que está» la organización terrorista y que la persecución
seguirá llegando a zulos, carreteras y domicilios «hasta que esto
acabe». Ese discurso apunta al final de la violencia como algo
inevitable por efecto de los reiterados golpes infligidos a la banda
por el Estado de Derecho, al tiempo que constituye el reverso del
ultimátum dado a la izquierda abertzale para que se decante por la
política o por las bombas.
La constatación de que ETA sigue activa y de que las últimas
detenciones han podido evitar nuevos atentados sitúa el debate
abierto en la izquierda abertzale en sus términos más precisos, que
no son verificar o no si el terror está dispuesto a facilitar esa
reflexión interna, sino si quienes no se han desmarcado de la
violencia hasta ahora tienen el coraje definitivo de hacerlo. Pero
también coloca a esa misma izquierda abertzale ante la certidumbre
de que el tiempo se le acaba; de que el progresivo e irremediable
debilitamiento de ETA puede acabar convirtiendo en estéril, en tanto
que tardío, cualquier paso de condena o rechazo de las armas. En
este sentido, es particularmente elocuente que Arnaldo Otegi haya
desmentido, dos semanas después de su publicación, la autoría de una
carta desde la cárcel contraria a la persistencia de la violencia;
pero no por el desmentido en sí, sino porque ello cuestiona el
mensaje principal -su apuesta por las vías exclusivamente políticas-
que lleva años atribuyéndosele.
De previsiones y mentiras
Roberto Centeno El Confidencial 11 Enero 2010
Esta época del año es siempre tiempo de previsiones, con muchos
datos anuales conocidos y con toda una serie de medidas de efecto
económico significativo ya en marcha. Previsiones, que como es
habitual en la España de Zapatero, nada tienen que ver con las
mentiras oficiales. “Estamos a punto de superar la crisis si no es
que la hemos superado ya”, afirma el personaje, defendiéndose del
pitorreo generalizado que ha producido su nombramiento como
presidente europeo de turno: un inepto incapaz de arreglar su propia
economía, promete arreglar la de Europa en seis meses.
Le recuerdan el paro, particularmente el juvenil y el femenino, en
que somos líderes europeos, o un sector de la construcción, el único
que sigue aún en caída libre, y se preguntan como el editorial del
Times “¿cómo esta España tambaleante puede guiar a Europa?”. Pero yo
les doy otro dato, más representativo si cabe de la realidad
económica actual, e imposible de ocultar por los palmeros del INE y
del Banco de España: el consumo de electricidad lleva quince meses
cayendo, algo que no había ocurrido ¡desde la posguerra! Pero es que
en noviembre, cuando el BdE con datos sesgados afirma con total
desvergüenza que las cosas van mejor, resulta que frente al mismo
mes del año anterior la caída del consumo ha sido del 5,4%, peor que
octubre sobre octubre, -2,8 %, y peor que la media anual, -4,4 %.
Los agentes económicos, y no digamos la gente, no parecen todavía
conscientes del desastre que se avecina, y creen o quieren seguir
creyendo a un Gobierno para quien la mentira es su única estrategia.
Las previsiones oficiales sobre 2009, tanto del BdE como del
Gobierno fueron de una mendacidad absoluta. Según el BdE, la tasa de
paro bajaría del 10,2% al 9,2%, mientras que el PIB, que había caído
ya al 1,8% interanual, subiría al 2,1 %. Y don Miguel Ángel se quedó
tan ancho. En los PGE 2009, PIB, 1%; tasa de paro, 12,5%;
necesidades netas de financiación del Estado, 28.500 millones de
euros.
Realidad oficial con datos a noviembre: PIB, -4%; tasa de paro,
19,4% (Eurostat); necesidades netas financiación Estado, 126.000
millones de euros. Jamás en la larga historia de la hacienda
española y del BdE, se había mentido tan masivamente. Realidad pura
y dura: PIB, -7%, estimado por la variación del consumo de gasóleo
automoción y por los componentes de la oferta y la demanda; tasa de
paro, añadiendo los colectivos excluidos, a mayor gloria de
Zapatero, 22,6%.
Problemas específicos
Aparte la crisis general, en España existen problemas específicos
sin cuya solución previa cualquier recuperación es imposible.
Ningún país del planeta tiene un modelo de Estado donde la parte del
gasto de gobierno sea sólo la tercera parte del resto de
administraciones; donde se haya fragmentado el mercado interior de
tal forma que existen más barreras interiores que exteriores; donde
exista un funcionario o similar por cada cinco ocupados – uno por
cada 15 en la UE o por cada 36 en EEUU-; donde un volumen de gasto
público, equivalente al 7% del PIB, sea puro despilfarro, y donde la
corrupción institucional y personal haya alcanzado niveles tan
escandalosos.
Ningún país civilizado tiene un sistema bancario con la mitad de los
activos en manos de políticos regionales y sus amigos, que lo
utilizan a su antojo. Un modelo esencialmente corrupto e
incompatible con el mundo actual, pero que increíblemente va a más y
no a menos. Tampoco existe sistema bancario alguno cuya deuda supere
en 50 veces sus beneficios anuales oficiales, y no digamos los
reales.
En ningún país desarrollado el nivel de endeudamiento de familias y
empresas alcanza más del doble del PIB, y supera en un 40% a todo su
ahorro, y lo que es peor, mientras el proceso de desapalancamiento
está casi terminado en la mayoría de países, en España apenas ha
comenzado. Tampoco ningún país tiene el sistema energético en manos
monopolios privados –la electricidad y el gas van a subir más de un
20%, no la ridícula cifra que proclama el Gobierno- ni un sistema de
distribución que multiplica por cinco o más el precio de los
productos agropecuarios desde el origen, ni tampoco un mercado
laboral tan rígido y profundamente injusto.
Previsiones 2010
En la economía real, los hechos esenciales cara a 2010 son:
crecimiento imparable del gasto de las AAPP y reducción de la renta
disponible de las familias, devastada por el paro, los incremento
brutales de tasas e impuestos de todo tipo, y por la subida
desbocada de todos los servicios esenciales. En la financiera, la
incapacidad del sistema bancario para amortizar su deuda, casi
90.000 millones en 2010; para absorber una morosidad creciente, más
del doble de la oficial, y para seguir ocultando mucho tiempo más
una situación de quiebra. Resulta inaudito que el BdE haya permitido
dar beneficios de más de 16.000 millones en 2009 al sector, y en
lugar repagar deuda, han refinanciado más de 80.000 millones con
aval del Estado. En varios bancos cotizados, los especuladores están
apostando por su hundimiento.
¿Y cuál es la situación de partida? Mucho peor que hace un año,
primero por el hundimiento de las cuentas públicas y la nula
voluntad de CCAA y Ayuntamientos a reducir su despilfarro; luego
porque la industria y los servicios, después del atisbo de
recuperación durante el verano, han vuelto a caer, particularmente
en noviembre, y no muestran signo alguno de recuperación, y
finalmente, por un nivel de endeudamiento de familias y empresas que
supera todo lo imaginable.
¿Y las cifras? Las necesidades netas de endeudamiento, que son las
que miden el agujero real de las cuentas públicas, ascendieron en
2009 a 172.000 millones de euros o el 16,6% del PIB, 126.000 del
Estado. En 2010, la estimación del Estado, dada la infravaloración
de numerosas partidas, como subsidios de desempleo o intereses de la
deuda, y la sobrevaloración de ingresos, basada en previsiones
delirantes del consumo y la inversión, es de 200.000 millones, y lo
realmente demoledor, casi todo estructural, ¡la mitad del gasto se
financia ya con deuda! Para el resto de AAPP y empresas públicas, si
el próximo día 28 el Gobierno no logra un compromiso real de
reducción de gastos y sigue autorizando sin mirar todas las
peticiones de endeudamiento que se le presentan, éste superará los
60.000 millones –46.000 en 2009-, en conjunto unas necesidades de
financiación netas de 260.000 millones o el 25,1% del PIB, que
llevarán el ratio deuda/PIB al 93% a fin de año, lo que supondrá
rebajas de “rating”, y dificultades graves para financiar tan enorme
masa de gasto estructural, consecuencia de un modelo de Estado
inviable e intrínsicamente corrupto.
Y en cuanto al paro, está creciendo en más 180.000 personas mes, y
ello sin tener en cuenta las trampas del efecto Caldera y otras
varias. El paro registrado ha sido de más de 50.000 personas, en
noviembre y diciembre, pero han sido suprimidos de las listas de
demandantes de empleo los parados inscritos en el Programa Temporal
de Protección por Desempleo, más de 100.000 al mes, 368.000 hasta
final de noviembre, aparte 15.000 autónomos/mes que tampoco figuran
como parados. Da igual cuantos parados oculte la EPA clasificando a
más de 500.000 jóvenes como inactivos, la realidad es un paro actual
superior al 22% y al 27% a fin 2010, más de 6 millones de parados.
Enero será particularmente dramático, con un paro registrado que
superará probablemente los 150.000, o 250.000 sumándole los parados
eliminados del Programa Temporal.
Y termino, no hay espacio para valoraciones sectoriales, pero si
mencionar el desplome de la construcción. Con cifras oficiales
manipuladas, el número de viviendas iniciadas cayó un 47,2% en el
tercer trimestre respecto al segundo, lo que significa que en 2010
se iniciaran menos de 100.000, algo realmente inaudito. Al contrario
que en el resto de países, la situación es dramática. Los precios de
la vivienda deben bajar entre un 30% y un 50 % adicional, algo que
los bancos con la permisividad del BdE están impidiendo.
El resumen, aunque la cifras y previsiones del INE y el BdE se
ajustarán como siempre a las necesidades de Zapatero, apoyando, como
antes de las elecciones generales, sus afirmaciones más delirantes,
e ignorando que la caída del PIB del cuarto trimestre es superior a
la del tercero, lo peor está por llegar. A fin de 2010, la situación
económica será insostenible y al borde de la suspensión de pagos, y
con una distribución de la riqueza escandalosamente desigual, que
nos acerca cada día más a una sociedad dual, con la clase media en
proceso de liquidación.
(*) Catedrático de Economía de la Escuela de Minas de la UPM
España sin esperanza
Francisco Rubiales Periodista Digital 11 Enero 2010
El número real de parados se acerca a lo cinco millones y al 60 por
ciento de las familias españolas no les llega el dinero a final de
mes, mientras que las colas son cada día más largas en los comedores
de caridad y se incrementa el número de los sin techo que habitan en
rincones de las ciudades, bajo cartones y plásticos. El déficit del
Estado se ha quintuplicado en apenas un año y la deuda española es
ya considerada "basura" en los mercados monetarios. El Estado se
niega a adelgazar y desprecia la austeridad obligada contratando a
muchos nuevos altos cargos. Todo un drama, doloroso, antidemocrático
y caústico.
El tejido empresarial español, envidia de muchos países hasta hace
pocos años y la única esperanza para la recuperación económica, se
destruye cada día más, abandonado por el gobierno, que sólo cree en
el funcionariado y en el poder del Estado. Hay 127.000 empresas
desaparecidas, decenas de miles de autónomos expulsados del mercado
y el 80 por ciento de las pymes que sobreviven están asfixiadas y en
peligro de quiebra.
Esta España descoyuntada es la obra maestra de Zapatero, el peor
dirigente posible, todo un drama para España, un tipo taimado,
arrogante y autoritario que oculta sus propias carencias y
vergüenzas detrás de una sonrisa falsa y de un talante maquillado.
Los datos económicos y el imparable proceso de destrucción de la
prosperidad y la decencia que él está pilotando convierten a
Zapatero en un verdadero tumor. Las encuestas reflejan que cada día
son más los que rechazan a Zapatero y lo responsabilizan de los
enormes daños que está sufriendo España. Muchos analistas y
comentaristas lo califican ya como el peor gobernante de España
desde Fernando VII. Pero el proceso de rechazo al cáncer es
desesperadamente lento, tan lento que quizás alcancemos el colapso
antes de que millones de españoles salgan a las calles para exigir
elecciones anticipadas.
Se niega, por pura soberbia, a hacer lo que le aconsejan el FMI, la
Unión Europea, otras instituciones internaciones y miles de expertos
y es tan soberbio que cree que él tiene razón y todos los demás
están equivocados. Un tipo así es como dormir con una víbora en la
cama, pero España está llena de drogatas, borrachos, puteros,
narcotizados, fanáticos y esclavos, impotentes para distinguir entre
el bien y el mal, incapaces de percibir la tragedia que se avecina.
A Zapatero todo le sale mal. Contamina lo que toca. Algunos dicen
que es "gafe", pero es más bien un inepto con poder, lo que es
muchos peor.
Zapatero, a pesar de sus fracasos y del inexorable hundimiento de su
prestigio e imagen, se niega a convocar nuevas elecciones y se
mantiene en el mando practicando lo que mejor sabe hacer: la compra
de voluntades.
No hace mucho compró el apoyo del PNV y de Coalición Canaria para
que apoyen unos Presupuestos Generales para el año 2010 que los
economístas y analistas políticos califican, con una unanimidad casi
plena, como nefastos. Antes ya cerró pactos, a cambio de favores y
concesiones, con los nacionalistas vascos, catalanes y gallegos,
gente que, por sus ideas y por su odio a la España constitucional,
deberían ser sus adversarios.
Zapatero se sostiene como jefe del gobierno de la maltrecha España,
un país que llegó a ser próspero y al que el liderazgo torpe y
mediocre de Zapatero le ha arrebatado la tranquilidad, la esperanza
y el respeto, porque tiene enfrente a una sociedad envilecida y
cobarde, que es capaz de votar en las urnas a su verdugo, y porque
la oposición política, representada por el Partido Popular, es una
auténtica vergüenza, plena de debilidad, de falta de ideas, de
incapacidad para ilusionar y sin un liderazgo solvente que sea capaz
de echar sobre el cadáver político de Zapatero las tres paladas que
necesita.
Existe en la sociedad española un intenso malestar de fondo contra
el gobierno y la oposición. El drama envuelve ya a toda la "casta"
política, que, fracasada, aparece ya en las encuestas como el tercer
gran problema de España. Si no fuera tan inútil e inepta, la
oposición de derecha lo tendría "a huevo". Es tan innútil la
oposición y el "Zapaterismo" está causando tanto daño a la nación
que si existiera una alternativa política atractiva, ya habría sido
obligado a dimitir.
Pero el peor drama de España es que, para desgracia de los
españoles, han coincidido en esta etapa histórica el peor gobierno,
la peor oposición y la sociedad más envilecida y cobarde.
La solución, nos guste o no, sólo está en manos de los ciudadanos
porque nuestros políticos son un verdadero fracaso y un lastre para
nuestro futuro.
Voto en Blanco
No me cabe duda, no creo que llegue a
gobernar.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 11 Enero 2010
¡Largo me lo fiá D. Mariano! si esperamos a que gobierne usted para
que baje el paro. Aún está por ver que como candidato gane unas
elecciones generales. Porque si nos fiamos de las encuestas, ni
siquiera en la etapa más desastrosa del PSOE y del Sr. Zapatero
logra usted superar en más de 3,5 puntos las expectativas de votos.
Si usted gana no será por una abrumadora mayoría, como hizo la Sra.
Aguirre en Madrid, sino “por los pelos” y obligado a pactar hasta
con el diablo si quiere formar Gobierno. Así que menos promesas y
más realidades.
No sé quien le seguirá a usted con cantos de sirena diciéndole que
“esto está ganado”, pero del dicho al hecho hay mucho trecho y aún
quedan dos años de travesía en el desierto. Que se sepa, usted ya
lleva más de seis años desde que perdió las elecciones del 2004 y se
vio a sí mismo como el único salvavidas del PP. La pena es que los
acontecimientos no le han dado la razón y su discurso es un caos
incomprensible de entender incluso por sus incondicionales. Claro
que de estos, como a Zapatero, ya le van quedando menos.
Usted afirma que está dispuesto a “congelar” el sueldo de los
funcionarios. Sin embargo, la medida correcta aunque impopular en
ese colectivo, es la de adelgazar la Administración Pública. Un País
como España no puede permitirse tantos funcionarios como parados en
la actualidad y que el esfuerzo impositivo recaiga sobre un
colectivo de trabajadores insuficiente para soportarlo. Su demagogia
no se diferencia en nada de la del Sr. Zapatero, porque no tiene una
voluntad real de acabar con el grave problema de
sobredimensionamiento de funcionarios.
También reniega de bajar el IRPF, cuando no hace ni un mes decía
todo lo contrario. Eso demuestra lo vacío de su discurso y la
tremenda hipocresía oportunista. Si usted tuviera fe en la economía
Liberal desde luego que su apuesta debería ser por la bajada de
impuestos, sobre todo el del IRPF que grava directamente las rentas
del trabajo. Por supuesto que también se debe rebajar el IVA que
actúa de un modo indiscriminado sobre todas las economías con
independencia de su nivel de ingresos.
La ideología es algo esencial y no demagogia, salvo que usted Sr.
Rajoy, carezca de ideología, lo cual es una certeza que tengo desde
hace tiempo. Su demagogia no se diferencia tampoco de la que
practican desde el PSOE y el Gobierno. De hecho, no existen
diferencias entre el PP y el PSOE a la hora de hacer políticas,
salvo matices secundarios o excepciones populistas como las
promocionadas por el Sr. Zapatero como la ampliación de la Ley del
Aborto, la Ley de la Memoria Histórica, etc.
Por último, quiero dejar constancia de que me ha parecido
oportunista y manipulador dejarse fotografiar ante una de las
oficinas del INEM donde un grupo de parados hacían cola. Su imagen
de ciudadano acomodado económicamente y su atuendo con un lujoso
tres cuartos de piel, resulta fuera de lugar y transmite la
sensación de ser un mero espectador, de alguien que pasa como el que
pasa ante uno de los muchos mendigos que se adivinan bajo los
cartones y mantas en un soportal .
Lamentablemente no le creo Sr. Rajoy, no creo en sus promesas, ni
creo en sus medidas que considero insuficientes y demagógicas.
España necesita líderes que tengan fe en sus ideales y en el logro
de sus objetivos para vencer la crisis.
¡Cataluña, ¡Esa gran Nación!
Ángel Boya Minuto Digital 11 Enero 2010
Una gran nación que, según su clase política y sus adláteres, existe
desde el 2º milenio antes Cristo.
¡Pero hay! La historia la ignora. Ni, griegos, ni romanos, ni
fenicios, ni visigodos la identificaron. Sólo se reconoce su
existencia desde 1359.
No sólo eso, Cataluña jamás ha sido un país independiente.
¡Cataluña esa gran nación! ¡Que no tiene historia militar! Su gran
genio militar, parece que fue, un tal Roger de Flor, un alemán
nacido en Italia, que jamás pisó Cataluña.
Cataluña, esa gran nación, cuya clase política en sus crisis pierde
el sentido de la dignidad y ofrece su soberanía al que la quiera
aceptar.
¡Cataluña, esa gran nación! ¡Que no tiene hombres de letras a lo
largo de su historia!
¡Salvo los que su clase dirigente roba a sus vecinos, franceses,
baleáricos y valencianos! Ramon LLull, Joanot Martorell, Luis Vives,
el papa Calixto III, etc. etc.!
Cataluña esa gran nación sin artistas de relevancia ni plásticos, ni
musicales, ni, ni, etc. etc.
El único artista catalán de repercusión mundial, Salvador Dalí se
fiaba tanto de los políticos de su tierra que dejó su sustanciosa
fortuna como herencia, no a su pueblo natal, Cadaqués, no a la
Generalitat de Catalunya, no. Al Estado Español. ¿Intuía el genial
pintor la existencia de los Millet, Prenafeta y similares?
Cataluña esa gran nación sin lengua propia. La que tiene la comparte
con sus vecinos, las gentes de Languedoc y con otros vecinos
españoles.
Cataluña cuyos mejores escritores actuales escriben en castellano y
sólo escriben en el
catalán-fabrino los que precisan de las subvenciones para poder
vivir.
¡Cataluña, esa nación, cuya población no quiere seguir los mensajes
independentistas de su clase política, a pesar del uso fascista que
hace de los medios de comunicación.
¡Con menos presión mediática el general Franco ganaba con mucha
mayor holgura sus referéndums!
Cataluña esa gran nación, gobernada por una minoría, que para
mantenerse en el poder amordaza a la prensa, de manera fascista, con
subvenciones de más de 90 millones de euros al año ¡No se publica lo
que pueda molestar al tripartito o a CIU!
Cataluña esa gran nación, cuya clase política cuando tiene autonomía
(gobierno de Lluis Companys (1936-1939) y Constitución de 1978) la
utiliza para hacer asesinar a más de 8200 personas y/o vulnerar los
derechos fundamentales de parte de su población, al mejor estilo
estalinista o fascista.
Cataluña esa gran nación, cuya clase dirigente se justifica
difundiendo el odio a España. Odio que fomenta basándolo en el
engaño.
Mentira es la información que sobre la historia de Cataluña y España
imparte a su población escolarizada a todos los niveles.
“Cataluña no es una más de la tropa del café para todos, es algo
distinto” dice Artur Mas. Lo que no aclara es ¿Qué tiene Cataluña
que no tenga Jaén o Zamora?
Respecto a la autonomía económica de Cataluña del resto de las
comunidades autónomas españolas, reflejada en los intercambios
económicos relativos al año 2005, cito al profesor Roberto Centeno.
Balanzas financieras. En cifras absolutas Cataluña aportó al resto
de comunidades españolas 5069 millones de euros.
Balanzas comerciales. Cataluña exportó 30 000 millones de euros más
que los que importó del resto de España. Cataluña exporta al resto
de España dos tercios de lo que produce.
Balanzas de ahorro-inversión. El 70% de las inversiones realizadas
en Cataluña se efectúa con ahorro obtenido en otras regiones
españolas, de donde desaparece ese ahorro. La forma de quitar el
ahorro de otras regiones españolas es por medio de la red de Cajas
de Ahorro catalanas.
Como concluye el profesor Roberto Centeno el “España nos roba, no
sólo es una memez, es un insulto insoportable”
¿Qué rasgos de nación existen en Cataluña? Respuesta. ¡Ninguno!
Matonismo golpista…¡Y socialista!
Teresa Puerto Ferre Minuto Digital 11 Enero 2010
Los afortunados españolitos que no vivimos el espantoso drama de la
Guerra inCivil Española del ´36, vamos entendiendo cada día , más y
mejor, la intemporal genética GOLPISTA y ANTIDEMOCRÁTICA de la
izquierda española, verdadera causante de aquel colosal desastre.
Y para entenderlo basta observar las actitudes fascistas de la
actual Casta Política NacionalSocialista catalana. El matonismo
golpista de esta izquierda carodmontillesca contra la Constitución
de la Concordia que nos dimos los españoles en 1978. Sus
irresponsables gestos de hooliganismo matón contra el Tribunal
Constitucional , son vil copia del GOLPISMO ANTIDEMOCRÁTICO de la
triple Revolución Socialista de Ocubre de 1934.
Y es que a la izquierda española nunca le han gustado las leyes, ni
la legalidad ni las normas constitucionales . Sus propias fuentes le
delatan. Releyendo el ensayo histórico “España” de Salvador de
Madariaga (tio-abuelo del socialista Javier Solana ) descubrimos con
todo detalle cómo en octubre de 1934 el Presidente de la República
Alcalá-Zamora tras encargar formar gobierno a su Jefe de Gobierno
Alejandro Lerroux logra que su Partido Radical se fortalezca con 3
ministros de derechas. La izquierda entonces, tan democrática ella,
no acepta la legítima alternancia política y hace GOLPISMO
revolucionario que el historiador Madariaga define como el
“Triangulo Revolucionario de Octubre del ´34”, cuyos tres vértices
eran:
1º- la “revolución desde abajo”: con la rebelión armada de los
mineros y la toma violenta de Oviedo con 100 muertos. Revuelta
dirigida por el diputado socialista González Peña quien siguió en
Asturias las órdenes del socialista Indalecio Prieto y proclamó una
“Republica Comunista y Libertaria” ….
2º – la “revolución desde arriba”, con el anarco-sindicalista
catalán Lluis Company que se hizo golpista y se burló de la
Constitución de 1931,declarándose INDEPEN DIENTE ( “l´Estat Catalá”
) e impuso el “federalismo” unilateralmente con la ayuda de las
masas anarco-sindicalistas. Un matón anarquista este Company pues,
pese a que , por su cargo de President de la Generalitat Catalana
era el garante de la Republica Española en Cataluña, se declaró en
rebeldía contra la Constitución … (¿les suena la música?)
3º -la “revolucion socialista en Madrid” : el socialista Largo
Caballero se levantó en armas en Madrid porque no aceptó el gobierno
legítimo de derechas y anunció la “dictadura del proletariado” como
“único remedio de los males de España”. Alguien tan poco demócrata,
este socialista Largo Caballero que, cuando a fines de diciembre del
´36, le escribe el mismísimo genocida Josep Stalin para que, de cara
al exterior, mantuviese al menos una apariencia de régimen
parlamentario , le responde el 6 de enero´37, diciendo que “en
España nadie deseaba ni la sombra de un parlamento” …, y, de hecho,
la zona republicana se gobernó desde principio a fin EN RÉGIMEN
TOTALITARIO pues no hubo reunión de cortes, tan solo un par de
encuentros propagandísticos entre unos cuantos amiguetes.
Eso es la izquierda .
Todos estos acontecimientos , tan ocultados por la golpista
izquierda española, provocaron aquellas famosas y rotundas palabras
de condena de don Salvador de Madariaga: “con la rebelión de 1934 la
izquierda española perdio hasta la sombra de autoridad moral para
condenar la rebelion de julio del 36”…………: alguien que había sido
TRES VECES golpista carecía de legitimidad moral para, luego ,
condenar las revuelta civil que surgió del 18 de julio.
El NacionalSocialismo carodmontillesco del 2010, con su estela de
disparates bravucones , es la perfecta réplica de aquella
ANTIDEMOCRÁTICA izquierda que vuelve revestida de sus eternos VICIOS
. Y el peor de todos: su GENETICA GOLPISTA
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El TC deberá resolver además «cuestiones
técnicas» antes de sacar la sentencia
Los magistrados se reunirán en Pleno esta semana. Elisa Pérez Vera
tiene que presentar el quinto borrador de su ponencia
El TC deberá resolver además «cuestiones técnicas» antes de sacar la
sentencia
NIEVES COLLI | MADRID ABC 11 Enero 2010
«Estamos trabajando con el objeto de llegar a un acuerdo lo más
amplio posible». Es la frase que fuentes del Pleno del Tribunal
Constitucional repiten hasta la saciedad cuando se les pregunta por
la fecha en que verá la luz la sentencia que determinará el encaje
del Estatuto catalán en la Carta Magna. Ese amplio acuerdo, o el
ansiado consenso, que todos consideran conveniente en una resolución
de tanto calado y trascendencia, se ha demostrado muy complicado en
los tres años y medio que el recurso del PP lleva en el TC y, a día
de hoy, sigue siendo «difícil». No obstante, se buscan todas las
fórmulas posibles para el acercamiento.
Trabajo pendiente
Las fuentes citadas explican que son varias las cuestiones
pendientes de resolver por el Pleno, y que no se limitan a los
artículos referidos a la financiación, al Poder Judicial ni a la
definición de nación contenida en el preámbulo del Estatuto. Junto a
esas cuestiones, «hay otros aspectos técnicos que no están del todo
resueltos y respecto de los cuales, por lo tanto, las deliberaciones
siguen abiertas».
Entre esos otros asuntos sin resolver, las citadas fuentes
mencionan, con carácter general, aspectos relacionados con la
declaración de derechos de los ciudadanos, el blindaje de las
competencias o las relaciones internacionales.
Los magistrados trabajan pues con la idea de acercar sus posiciones,
aunque las fuentes consultadas por ABC aseguran que el margen de
maniobra «no es muy amplio», y menos después de tres años de
deliberaciones. Además, cada uno de ellos ya ha expuesto de forma
clara sus posiciones en la sentencia del Estatuto valenciano. Esa
resolución, que es el precedente de la que tiene ahora entre manos
el Pleno, contó con el voto particular de Javier Delgado, Ramón
Rodríguez Arribas, Vicente Conde, Jorge Rodríguez Zapata y el
fallecido Roberto García Calvo.
Así las cosas, esta semana comienza una etapa que podría ser clave
para las deliberaciones y para el resultado de las mismas. Después
de numerosas reuniones informales durante todo el mes de diciembre,
en estos días habrá Pleno y la ponente, Elisa Pérez Vera, debería
presentar un nuevo borrador de sentencia -el quinto- con las ideas y
aportaciones extraídas de los encuentros de despacho.
Votar la sentencia
La opinión mayoritariamente compartida en el seno del Tribunal pasa
por que la resolución sobre el recurso del PP (de los siete
presentados el más amplio, al cuestionar 114 artículos del Estatuto
catalán) se vote y notifique entre lo que queda del mes de enero y
febrero. No más allá. Y así se lo han comunicado varios magistrados
a la presidenta, María Emilia Casas, a quien han puesto de
manifiesto la conveniencia de que el texto sea sometido a votación
sin más dilaciones. «Está todo tan discutido ya -indican algunas
fuentes- que la sentencia debería salir, esté como esté y cuente con
los apoyos que cuente, antes de principios de marzo».
******************* Sección "bilingüe"
***********************
Una sola Nación: España
JORGE DE ESTEBAN El Mundo 11 Enero 2010
DIGÁMOSLO DE UNA VEZ: toda la calamitosa peripecia del Tribunal
Constitucional, en busca de una sentencia justa sobre la
constitucionalidad del Estatut de Cataluña, oculta una única
cuestión. En efecto, no se trata ni más ni menos que de dar por
buena la mención a una Nación catalana en su Preámbulo, porque lo
demás son destellos que derivan de esa
afirmación.
Si Cataluña es una Nación, hay que reconocer en consecuencia sus
símbolos nacionales; si se reconocen sus símbolos nacionales, hay
que aceptar la soberanía del pueblo catalán; si se establece que el
pueblo catalán es soberano, hay que adoptar la bilateralidad en sus
relaciones con el Estado español; si se acepta la bilateralidad hay
que respetar que las competencias que reconoce el Estatut están
blindadas y no se pueden modificar; si se blindan las competencias
de la Generalitat hay que asumir que la Constitución no es ya la
primera norma en Cataluña; y si la Constitución no rige ya en este
territorio, hay que reconocer también como válidos unos órganos
propios, diferenciados de los españoles, tales como otro Defensor
del Pueblo y otro Tribunal Constitucional. En otras palabras: la
independencia está ya al alcance de los nacionalistas catalanes, que
en puridad no representan, en su versión radical, ni la mitad de la
población.
Como se ve, pues, la quintaesencia que envuelve al Estatut no es ni
más ni menos que la que trasmite el concepto de Nación, pues si se
reconoce éste, todo lo demás se dará por añadidura. No es extraño,
por tanto, que los nacionalistas catalanes lleven dando la matraca
durante varios meses con que Cataluña es una Nación, incluido el
cordobés Montilla, hoy, paradójicamente, presidente sobrevenido de
la Generalitat, aunque su catalán esté todavía en mantillas. De esta
forma, se demuestra una vez más que el pánico de que el Tribunal
Constitucional eche abajo, todo o parte, del Estatut, es algo que
les preocupa sólo a los dirigentes nacionalistas, que intentan
convecernos a todos los demás españoles de que es una aspiración
general de la población catalana, cuando basta para desmentirlo el
mero hecho de comprobar la cifra de los que votaron en el referéndum
sobre su aprobación -no alcanzó ni siquiera el 50%-, demostrándose
así que Cataluña es un territorio, como otros muchos de España,
empezando por Madrid, plural en su composición en razón de sus
orígenes variopintos. En consecuencia, para aclarar semejante
aspiración de los nacionalistas, incluidos los conversos u
oportunistas, vamos a analizar tres cuestiones.
En primer lugar, aun con el riesgo de ser algo esquemático, cabría
distinguir tres vertientes distintas del concepto de Nación, desde
que el término, sobre todo a partir de la Revolución francesa, se
populariza en los siglos XIX y XX. La primera vertiente sería el
concepto sociocultural de Nación, concebida ésta como la
consecuencia necesaria de una serie de elementos objetivos como la
geografía, la lengua, la religión, la etnia, la historia o las
tradiciones. Fichte en Alemania y Mancini en Italia -ejemplos
privilegiados de esta corriente- elaboraron doctrinas similares en
aras de conseguir la unidad de sus países respectivos. En suma,
cuando existen factores como los señalados se puede mantener que un
grupo humano homogéneo es una nación, culturalmente hablando, aunque
no tiene por qué deducirse ninguna consecuencia jurídica. Una
segunda vertiente es la del concepto político de Nación, en el que
priman, a diferencia del anterior, elementos subjetivos
especialmente, concepción que está representada por la llamada
escuela francesa que encabeza Renán o la doctrina suiza, que se basa
en un Willensnation (deseo de ser Nación), descansando ambas en un
claro voluntarismo, es decir, en la voluntad de querer vivir juntos
y de afrontar un futuro común, con independencia de que haya uno o
varios grupos culturales diferenciados en un mismo territorio.
Y, por último, la tercera vertiente, que es la que más nos interesa
aquí, es lo que podríamos llamar el concepto jurídico de Nación. En
este supuesto, se define por ser el sujeto de la soberanía, esto es,
identificada con lo que llamamos pueblo, es el conjunto de
ciudadanos que se ha dado una Constitución, que posee un derecho
común, una igualdad de derechos, de deberes y de oportunidades, con
unos símbolos comunes y una solidaridad entre todos.
Por supuesto, cuando las tres vertientes señaladas concurren en un
grupo humano, la Nación resultante, convertida en un Estado único,
será mucho mas sólida, cohesionada y solidaria. Sin embargo, eso no
significa, como ocurre en Suiza o en la España actual, que no pueda
existir un Estado único con varias naciones culturales en su seno,
pudiéndose hablar así de una Nación (jurídico-política) de Naciones
(culturales). Por consiguiente, desde el punto de vista jurídico, no
cabe reconocer, en un Estado desencentralizado como es el español,
más que una Nación, que arropa al único sujeto de la soberanía,
dueño de su destino en la doble faceta de poder constituyente
originario (el que aprueba la Constitución) y de poder constituyente
constituido (el que modifica la Constitución). En consecuencia, una
vez aprobada la Carta Magna por todos los españoles, sólo puede
modificarse en el caso de la secesión de un territorio por el
conjunto de los españoles, que es en donde reside la soberanía, lo
cual significa que la mención de Cataluña como Nación, jurídicamente
hablando, en el Estatut es una ruptura de la unidad constitucional
de España.
Sin embargo, se ha mantenido, en segundo lugar, por parte de muchos,
que al incluirse la palabra Nación en el Preámbulo y no tener éste
valor jurídico inmediato es irrelevante dicha mención. Afirmación
que no es cierta, porque el propio Tribunal Constitucional ha
mantenido (sentencias TC 36/81, 64/82 y 82/86) que el Preámbulo de
la propia Constitución posee una importancia innegable, puesto que
lo que se afirma en él es después desarrollado por otros artículos
de la Constitución. En el mismo sentido, cabría decir, como ha
señalado certeramente Javier Tajadura, que los preámbulos
constitucionales tienen un claro valor normativo indirecto, porque
sus disposiciones pueden ser utilizadas por el intérprete, en unión
de lo dispuesto en otros artículos, para extraer normas jurídicas
vinculantes. Sostener, como afirman muchos, que los preámbulos de
las constituciones o estatutos son anodinas formulaciones
semánticas, es la demostración de una miopía política y jurídica que
no quiere ver la realidad.
Porque, además, en tercer lugar, en el caso español actual se da
otra circunstancia que agrava el hecho de que se defina a Cataluña
como Nación en el Preámbulo del Estatut, salvo que lo eche abajo el
Tribunal Constitucional. Me refiero a la curiosa doctrina que se ha
afirmado en nuestro derecho, respecto al llamado bloque de la
constitucionalidad. Esta idea, copiada mal de la doctrina
constitucional francesa, que se refiere a otro supuesto diferente,
venía originada por la peculiar redacción del Título VIII de la
Constitución. Lo que no decía la Carta Magna en él, o lo decía
confusamente, tenía que completarse o aclararse con lo que dijesen
otras leyes posteriores para delimitar de una vez lo que era propio
del Estado y lo que correspondía a las Comunidades Autónomas.
POR ELLO, se incluyó en la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional
el artículo 28, que establece que «para apreciar la conformidad o
disconformidad con la Constitución de una ley, disposición o acto
con fuerza de Ley del Estado o de las Comunidades Autónomas, el
Tribunal considerará, además de los preceptos constitucionales, las
leyes que, dentro del marco constitucional, se hubieran dictado para
delimitar las competencias del Estado y las diferentes Comunidades
Autónomas o para regular o armonizar el ejercicio de las
competencias de éstas».
Todo da a entender que, en la mente del legislador, lo que se
contemplaba era una especie de leyes constitucionales, como podrían
ser las indicadas en el artículo 150, que completasen las lagunas de
la Constitución y que, por tanto, sirviesen también de parámetro
para evaluar la legitimidad constitucional de las leyes. Sin
embargo, a través de una doctrina, a mi juicio equivocada, y de la
propia jurisprudencia constitucional (ver, por todas, STC 149/91),
se ha ido consolidando la teoría de que el bloque de la
constitucionalidad está formado por varias normas, entre ellas «muy
destacadamente», los estatutos de autonomía. Con ello se ponía a
éstos en régimen de igualdad con la Constitución, puesto que una
norma puede ser declarada inconstitucional por contrariar lo que
mantenga un Estatuto de Autonomía, algo que no debiera haber
ocurrido nunca, porque los estatutos no pueden tener el mismo rango
que la primera de la normas del Estado.
Pero, sea lo que fuere, el caso es que es así y en la actualidad,
ante esta situación jurídica, el Tribunal Constitucional debería ser
muy prudente al pronunciarse sobre el Estatut, porque de no anular
la mención a la Nación en su Preámbulo, en ese bloque de la
constitucionalidad ya no habrá una sola Nación, España, sino otra
más, Cataluña, con todo lo que eso comporta. Porque aunque Cataluña
pudiese ser considerada una Nación en sentido cultural, nunca lo
podría ser en sentido político, porque no existe un acuerdo
generalizado sobre la secesión y hasta ahora, salvo que el Tribunal
lo permita, tampoco es una Nación en sentido jurídico, según lo que
he expuesto.
Jorge de Esteban es catedrático de Derecho Constitucional y
presidente del Consejo Editorial de EL MUNDO.
Eusko Batasuna
«La que está diseñando la estrategia de salida es ETA. Ya no
interesa la violencia porque ha dejado de ser rentable. Lo que
pretende ahora ETA con su nueva estrategia es recoger dividendos
políticos de los años dedicados al terrorismo»
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ El Correo 11 Enero 2010
Zapatero tiene fe en el futuro, sobre todo en dos eventuales
expresiones del futuro. Quisiera llegar a la campaña para las
elecciones generales de 2012 habiendo superado la crisis económica y
habiendo certificado que ETA ha decidido, finalmente, disolverse. La
vinculación de ambas expectativas es incluso evidente para la propia
banda terrorista, que en su propaganda interna divaga sobre la
necesidad que tiene Zapatero de negociar con los etarras para no
perder potencia electoral, por si acaso la recuperación económica no
llegara a tiempo. Esta conciencia terrorista de oportunidad es
perfectamente racional en el entorno de ETA, es espeluznante para la
opinión pública, pero también es ventajosa para la política
antiterrorista... si es que se sabe aprovechar.
Negociar con ETA no es sólo inconveniente, sino imposible. Tras
medio siglo asesinando con la vista puesta en la negociación, ETA
nunca ha sido capaz de negociar. Y ha sido incapaz porque sus
presupuestos de partida, las reivindicaciones políticas, son
intraducibles a la realidad. De manera que la negociación jamás
llegará a producirse.
Los hechos han sido tercos en demostrar que la estrategia
antiterrorista más efectiva contra ETA es desmontar a la banda en
todos y cada uno de sus frentes, cerrando incluso la posibilidad de
negociar 'técnicamente' sobre los presos (otra cosa serán las
reinserciones individuales). Es decir, la experiencia dicta no
dialogar con ETA antes de que haya decidido abandonar el terrorismo.
De esa manera, si ahora ETA tiene expectativas de negociar porque
sus estrategas tienen el presentimiento de que Zapatero les necesita
electoralmente (ya es tremendo pensarlo), es justo el momento para
incrementar la ofensiva del Estado de Derecho.
Noviembre de 2009 fue testigo de una amplia operación contra Segi,
la que se denomina 'organización juvenil' de ETA que ya estaba
ilegalizada por el Tribunal Supremo. Esas detenciones y algunas
previas en 2005 (Jarrai) y 2008 (Segi) revelaron algo que cualquier
amenazado en Euskadi conoce íntima y dolorosamente... el grado de
penetración de ETA en la Universidad y el sector cultural vascos.
Quién iba a decirlo, la cultura y la educación representan dos de
los caladeros porcentualmente más activos de ETA. También una parte
sustantiva de los mecanismos de financiación terrorista a través de
iniciativas o empresas culturales.
Es difícil argumentar en público sobre la necesidad de limpiar de
infección etarra la Universidad vasca. Tampoco es sencillo articular
la limpieza después de decirlo. Y no tiene que ver con los alumnos
etarras matriculados en la UPV-EHU, esa nota es anecdótica. Hace
poco, a mediados de diciembre, un grupo de profesores se manifestaba
en la UPV-EHU a favor del retorno de presos etarras a las matrículas
universitarias. La escena recordaba ligeramente a la estrategia de
Arnaldo Otegi de rodearse de personas significadas de la cultura
vasca (los 'babes taldeak', los grupos de abrigo) para apoyar su vía
'alternativa' a ETA. La propaganda es una dimensión antiquísima de
los conflictos, en función de la cual se disfraza de Y lo que en
realidad es X. Pues igual pueden contemplarse esas manifestaciones
supuestamente vestidas con el uniforme de los derechos académicos de
los presos etarras. Es inconcebible creerse a estas alturas que la
penetración de los cimientos etarras en la Universidad vasca no esté
por debajo de la generación de una sostenida narrativa de propaganda
al servicio de la causa, de la causa etarra por supuesto.
La pregunta mágica respecto de esa porción de la Universidad o del
sector cultural vascos o del sindical, como elementos de fondo, o
con el periplo de Otegi o la refundación política de Batasuna, como
capítulos coyunturales, es si ETA está tras el gran diseño de
elementos de una misma estrategia... y la respuesta es afirmativa.
ETA está detrás de todo ello. Otra cosa es probarlo.
Y no hay que equivocarse. Cuando se menciona a ETA, sobre todo
actualmente, no hay que pensar únicamente en atentados. La primera
que es consciente de que el ciclo del terrorismo está agotado es
ETA. La que está diseñando la estrategia de salida del terrorismo es
también ETA. Un error común, voluntarista pero equivocado, es pensar
que hay una parte de la izquierda abertzale significativa e
independiente de ETA, que desea que la banda abandone la violencia.
Es cierto que existen individuos, algunos históricos etarras, que
apuestan por el fin de la violencia. Sin embargo, tanto éstos, como
algunos grupúsculos abertzales, como la propia ETA están en la misma
sintonía: ya no interesa la violencia porque ha dejado de ser
rentable. Lo que pretende ahora ETA con su nueva estrategia es
rentabilizar la violencia, recoger dividendos políticos de los años
dedicados al terrorismo.
El objetivo de ETA en el frente político es tener presencia en las
elecciones locales y forales de 2011. En cualquier estrategia contra
ETA, conocer ese objetivo anticipadamente es ideal, pues permite
diseñar acciones para evitar a ETA un beneficio o, si es posible,
ocasionarle un perjuicio. De eso tratan las estrategias
antiterroristas efectivas. Es posible que Otegi haya descompasado en
cierta medida el ritmo impuesto por ETA y también puede que Otegi
sea una (o la) pieza valiosa en el camino de salida etarra. Sin
embargo, esta estrategia está diseñada por ETA. ¿Hay que facilitar a
ETA su salida de la violencia o continuar debilitándola todavía con
mayor intensidad para reducir sus expectativas de rentabilidad?
"Euskadi, nación en construcción" y tal.
Carlos Salvador Armendáriz Periodista Digital 11 Enero 2010
Ayer, el Presidente del PNV, Íñigo Urkullu, escribía un artículo en
DEIA, con el título "Euskadi, una nación en construcción"
El artículo (no) tiene desperdicio, pero como viene de quien viene
no podíamos dejar de leerlo.
Hay que reconocer que el cacao mental de los nacionalistas vascos en
torno al concepto de su propia nación es más que notable. Si la
nación está en construcción, como reza el título del artículo,
díficilmente se puede afirmar que Euskadi sea a la vez una nación
fuerte como hace el Sr. Urkullu a lo largo del artículo. O está
construida o está en construcción.
Dos reflexiones menores sobre el artículo de marras (bastante
plúmbeo por otra parte):
Una la referencia al terrorismo de Eta cuando dice: "La paz... es
una parte de nuestro desafío, es desde hace unos años ya un desafío
europeo, porque sólo nosotros sufrimos el azote de un terrorismo
caduco y sin ningún horizonte" Imagino que con la expresión "sólo
nosotros" no se habrá querido referir a los militantes de su
partido, o a los ciudadanos vascos en general. Si fuera ese el
significado alguien tendrá que decirle a este señor que el PNV, que
gobernó en el País Vasco demasiado tiempo mirando para otro lado
(eso él ya lo conoce), no es el más indicado para ir ahora de
víctima de la violencia de eta.
Quiero pensar que el "sólo nosotros" se quiere referir a los
espñoles como única nación que soporta un terroristo organizado
dentro de Europa. En fín, allá él. A mí no me van a engañar
Dos, el texto del artículo -dos hojas- incluye 19 referencias a
Euskadi, como nación construida o en construcción (?) La pregunta
evidente es: ¿porqué en unos foros pretenden defender la existencia
de Euskadi como nación, y en otros (como el currículo vasco) ocultan
esta misma denominación y la sustituyen por la más genérica
Euskalherria? ¿es una nación con dos nombres? ¿se construyen a la
vez dos naciones distintas? ¿se puede pertenecer a una nación cuyos
presuntos nacionales ni siquiera se ponen de acuerdo en como
denominarla?
Lo dicho, un auténtico cacao
Nota: Yo soy navarro y español, básicamente, por si no estaba claro.
Gloria Lago: 'Se impondrá la verdad'
'En septiembre la realidad será que la imposición lingüística
permanecerá, disfrazada entre consultas sobre una o dos asignaturas,
pero ahí seguirá'
GLORIA LAGO www.lavozlibre.com 11 Enero 2010
Madrid.- Por su interés, recogemos el artículo publicado por Gloria
Lago, presidenta de 'Galicia Bilingüe' en 'La Voz de Galicia', sobre
el proyecto de utilización de lenguas en la enseñanza en esa
comunidad autónoma elaborada por la Xunta:
Era difícil, pero valía la pena. Para unos ciudadanos de la calle,
darle vida a un movimiento que surge con firme voluntad de
independencia, era arriesgado. Con sus 100.000 firmas lograron la
primera meta: la palabra imposición dejó de ser un tabú llenando los
labios de libertad. Después llegaron el reconocimiento, las
promesas, las elecciones, pero el verdadero reto llega ahora, al
enfrentarse a la impostura; no a la de quienes pintan un corazón en
la mesa para simular que donde antes se comía hoy tan solo se ama,
sino a la de quien hace malabarismos con sus propias palabras para
intentar ocultar un engaño. Lejos de su despacho, de sus asesores y
de sus fabricantes de argumentos y eufemismos, la calle continúa
viviendo la realidad.
Quienes no tienen otro interés que el beneficio de los escolares y
la libertad de todos seguirán informando; es, pues, un esfuerzo
estéril ocultar que en las otras democracias a los padres se les ve
capacitados para elegir la lengua en la enseñanza, que allí
cooficialidad no implica bilingüismo individual obligatorio, que la
enseñanza bilingüe es voluntaria en los países número uno en
educación, pues el esfuerzo añadido requiere motivación, que la
pirueta trilingüe sin profesores disponibles ni alumnos capaces de
aprovecharla es una inviable maniobra de distracción para tapar un
incumplimiento. No cumplió. Le habían pedido un sistema europeo de
elección de lengua vehicular; él prometió elegir las asignaturas
troncales y potenciar la otra lengua en las demás. Pero no cumplió.
De nada sirven los sucesivos intentos de falsear sentencias y
contenidos constitucionales, pues chocan con la realidad de que, con
la misma legislación, en otras autonomías eligen los padres; de nada
servirá recurrir ahora al Estatuto o a la ley, los conocía muy bien
cuando hizo sus promesas.
En septiembre la realidad será que la imposición lingüística
permanecerá, disfrazada entre consultas sobre una o dos asignaturas,
pero ahí seguirá. La preservación de una lengua mantendrá su estatus
por encima de la educación de los niños. Y él habrá dilapidado la
ilusión de quienes esperaban un derecho que en el futuro sería muy
difícil retirar, la ilusión generada por quien había enarbolado una
bandera no por convencimiento, sino por estrategia. ¿Por qué no
podemos aspirar a un presidente que diga la verdad?
La Carta Europea deja a las familias la
elección de lengua para sus hijos
Vázquez: «Con este modelo no se forma a futuros militantes»
POR A. PUERTA ABC Galicia 11 Enero 2010
La Mesa por la Normalización Lingüística de Galicia vaticina una
«contundente condena internacional», porque, a su juicio, el decreto
que propone la Xunta para la enseñanza vulnera tanto la ley gallega
de normalización como diversos tratados internacionales, entre ellos
la Carta Europea de las Lenguas Regionales y Minoritarias, cosa que,
con una simple lectura de la Carta, parece totalmente falso.
En primer lugar, a nadie se le escapa a estas alturas que detrás de
los nacionalismos se esconden tentaciones separatistas o
autodeterministas. Pues bien, para empezar, el propio preámbulo de
la mencionada Carta Europea de la Lenguas aclara que entre sus
principales objetivos están conseguir la «unión más estrecha» entre
los miembros de la Unión Europea para salvaguardar su patrimonio
común.
Por eso considera necesaria «la protección de las lenguas regionales
o minoritarias históricas de Europa, de las que algunas corren el
riesgo de desaparecer con el tiempo». Aboga por el derecho a
utilizarlas en la vida pública y privada. Subraya el «valor de lo
intercultural y del plurilingüísmo» y que todo ello «representa una
contribución importante a la construcción de una Europa basada en
los principios de la democracia y de la diversidad cultural». Hasta
ahí una de las tesis que interesan a los nacionalistas, pero a
continuación, la Carta subraya que todo esto debe hacerse «en el
ámbito de la soberanía nacional y de la integridad territorial».
Y en este mismo aspecto incide el texto de la Carta en su artículo
5, al indicar que nada de esto «podrá ser interpretado en el sentido
de que lleve consigo el derecho de emprender cualquier actividad o
de realizar cualquier acción que contradiga los fines de la Carta de
las Naciones Unidas u otras obligaciones del Derecho Internacional,
incluido el principio de soberanía y de integridad territorial de
los Estados».
Las familias deciden
Después de apelar al «respeto, la comprensión y la tolerancia», la
Carta, en su Artículo 8, dedicado a la enseñanza, en su apartado
primero advierte que las medidas deben tomarse «...sin perjuicio de
la(s) lengua(s) oficial(es) del Estado» y, en el resto de apartados
añade que la enseñanza en las lenguas regionales o minoritarias
deben estar garantizadas para «los alumnos cuyas familias lo deseen
y cuyo número se considere suficiente». Es decir, la Carta no sólo
no se las impone a nadie, sino que, además deja a las familias la
potestad de elegir la lengua en la que quieren que sean educados sus
hijos y que todo ello se haga sin perjuicio para la lengua oficial
de los Estados.
Equilibrio
A la vista de la Carta Europea de las Lenguas Regionales y
Minoritarias, no parece pues que la propuesta educativa del
presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, vulnere su articulado,
sino más bien todo lo contrario, ya que, fiel a la recomendación
europea de «respeto, comprensión y tolerancia», viene a proponer que
los niños gallegos puedan estudiar en cualquiera de las dos lenguas
oficiales de la Comunidad gallega, buscando el «equilibrio» como
«antídoto contra los extremismos». Feijóo, afirma que ha recibido
presiones tanto de los grupos nacionalistas que le acusan de «no
respetar» el gallego, como de Galicia Bilingüe. «Unos dicen una cosa
y otros la contraria -afirmaba el pasado jueves Feijóo- pero lo
único que hace el decreto es trasladar la cordialidad de la calle a
las aulas», O sea, trasladar a las aulas el espíritu de respeto,
comprensión y tolerancia que recomienda la Carta Europea de las
Lenguas Regionales, traducido al derecho que tienen los padres de
gozar de la libertad para elegir la lengua en la que quieren que
sean educados sus hijos.
Suscrita por el PSOE
Por su parte los socialistas acusan al presidente de la Xunta de
«traicionar el galleguismo» si sigue adelante con el decreto, pero
hay que recordar que la Carta Europea de las Lenguas Regionales o
Minoritarias, fue suscrita por el Gobierno socialista de Felipe
González en Estrasburgo el 5 de noviembre de 1992 y ratificada el 2
de febrero de 2001 por el gobierno popular de José María Aznar.
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