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Pacto escolar
Serafín Fanjul Libertad Digital 14 Enero 2010
Desde que Villar Palasí tuvo –allá por 1970– la feliz idea de
entregar el Ministerio de Educación a los pedagogos, la enseñanza en
nuestro país no ha hecho sino deteriorarse y pudrirse. No ahora,
hace ya muchos años que la situación es insostenible y cualquiera
que trabaje o se relacione con nuestro sistema educativo sabe que la
catástrofe ha adquirido tintes de irreversible. El PSOE de González,
junto con el calamitoso sistema de las taifas autonómicas, nos ha
fabricado alumnos desmotivados, masas de analfabetos funcionales y
unos resultados globales que nos sacan los colores en cuanto se
coteja a un joven español con otro de Armenia o Kazakistán. Y no
digamos de Bulgaria o Rumania. Cuando llega septiembre asistimos al
ritual de los partidos y de "las altas magistraturas del Estado"
haciendo votos por la mejora de la enseñanza española y repitiendo
aquello tan original de que el primer capital de un país es el
capital humano y la enseñanza, bla, bla... Hasta el año que viene.
El único intento serio que se ha hecho, desde la muerte del general
Franco, por reconducir la situación y enderezar el entuerto
fabricado por Galino, García Hoz, Marta Mata, Marchesi, Rubalcaba y
otros sabios del mismo porte, fue el proyecto de ley que Esperanza
Aguirre trató de convertir en algo más que palabras y que Rubalcaba
y sus navajeros asociados en el Congreso se encargaron de echar
abajo, durante el primer Gobierno de Aznar: no se podía permitir que
viniera el PP a corregir cuanto ellos habían arrasado, con tanto
tesón y resultados tan evidentes.
La deseducación es suya, así pues sabotean lo que a una escala mucho
menor pretende Esperanza en la Comunidad de Madrid: conseguir que,
al menos, los alumnos no insulten y peguen a los profesores. Y
aunque se posponga para tiempos más felices el utópico logro de que
los estudiantes universitarios –y de Filología– no endilguen cinco
faltas de Ortografía por folio de examen. Oigan, que no exagero: a
los profesores universitarios nos produce repelús pensar en los
exámenes escritos. No a todos, los hay encantados con el río
revuelto por razones fáciles de colegir y algunos hasta llegan a
ministros. El que tenemos ahora, lo consiguió por ese método tan
español de presentarse voluntario a todo y no hacer nada en ninguna
parte, para no soliviantar a fuerzas incómodas, estudiantiles o
políticas, y en seis años de Rectorado no fue capaz de resolver ni
el problema del aparcamiento en la UAM, aunque sólo se necesitaba
activar una barrera para la cual se nos habían repartido tarjetas
electrónicas. La demagogia ante todo y a ese tenor el resto.
En la actualidad, el digno sucesor de ministros egregios como
Maravall, Rubalcaba o Suárez (¿se acuerda alguien de que hubo un
ministro de Educación con ese apellido?) propone un pacto escolar.
La dirección del PP finge morder el anzuelo (más vale que sólo esté
simulando) aunque les importe un bledo la indigencia intelectual de
nuestros jóvenes; el copo de plazas universitarias por pandas de
amiguetes que han suplantado las arbitrariedades de las antiguas
oposiciones por las presiones sindicales o de cuadrilla; el caos
universal de los programas, con su adoctrinamiento progre aparejado;
o la persecución del castellano como lengua de la enseñanza entre un
tercio de nuestra población (Felicidades, Feijóo: te has lucido). Es
dudoso que de algo procedente de Rodríguez-Gabilondo salga nada de
nada, salvo fotos y declaraciones, pero si sale, todos al suelo,
porque significará que el PP se hace corresponsable de la hecatombe.
Ellos verán.
El coste de los derechos
Aleix Vidal-Quadras www.gaceta.es 14 Enero 2010
Fracasado el intento de utilización de las lenguas cooficiales
españolas en el pleno del Parlamento Europeo por ser financiera,
política y logísticamente inviable, los nacionalistas vuelven a la
carga en el Senado. Un grupo de veinticuatro senadores
pertenecientes a formaciones de este signo, acompañados curiosamente
de sus diez colegas socialistas catalanes, han presentado una
proposición de modificación del reglamento de la Cámara Alta que en
caso de prosperar transformaría a la Asamblea de la Plaza de la
Marina Española en un sucedáneo de las Naciones Unidas.
El despropósito es de grueso calibre porque forzar a un colectivo de
ciudadanos españoles que representan a la soberanía nacional en un
cuerpo legislativo asimismo nacional y que, como es lógico, dominan
a la perfección su lengua común, a entenderse entre sí mediante
interpretación simultánea, entra de lleno en el esperpento. En el
Parlamento de Cataluña o en los municipios catalanes el idioma
mayoritariamente empleado es el catalán, dado que éste es su ámbito
natural de aplicación, y nadie protesta por ello. ¿En virtud de qué
extraño razonamiento el criterio que vale para Cataluña no es bueno
para España en su conjunto? Aparte del absurdo de esta pretensión,
el coste de la misma sería considerable.
El multilingüismo integral de un Senado en cuatro idiomas implicaría
un gasto anual del orden de unos diez millones de euros, aparte de
la inversión inicial en cabinas de interpretación, material
electrónico y confección de software. Por supuesto, el único
objetivo de una operación tan cara como inútil no es otro que
debilitar la unidad nacional y visualizar la progresiva desaparición
de España como proyecto común, tan deseada por los secesionistas. La
senadora del PNV Miren Leanizbarrutia ha afirmado en el transcurso
de la polémica generada por esta iniciativa que "los derechos no se
pueden cuantificar y no tienen coste". Si esta buena mujer tuviera
un mínimo conocimiento de lo que representan los modernos Estados
del Bienestar sabría que hay dos tipos de derechos, unos que,
efectivamente, son gratuitos en términos económicos directos, como
el derecho a la libertad de expresión, a la libre asociación o a la
libertad de culto, y otros que requieren recursos billonarios, como
el derecho a la sanidad, a la educación o a las pensiones. Mira por
dónde el derecho a hablar en vascuence en el Senado -lo que
requeriría por cierto que algunos senadores nacionalistas vascos lo
aprendieran previamente- sí tiene coste, y muy elevado.
La portavoz del PSOE ha declarado que cualquier medida en este campo
requiere un consenso muy amplio y, en particular, la conformidad del
Partido Popular. Si es así, estamos presumiblemente salvados.
El orgullo de ser llamado "antisistema" en
España
Francisco Rubiales Periodista Digital 14 Enero 2010
Cuando criticas sus errores y fracasos, algunos políticos y sus
partidarios fanatizados y sometidos pretenden excluirte y
desprestigiarte llamándote "antisistema", pero ignoran que, para un
demócrata, cuando el oprobio procede de "la casta", ese oprobio es
puro honor. Ellos son los verdaderos antisistema porque han
degradado y envilecido nuestra democracia.
Desde el gobierno, desde el PSOE y a veces también desde el PP, te
llaman "antisistema" si criticas sus errores y abusos. Algunos
incautos se sienten cohibidos ante la acusación, sin darse cuenta
que ser llamado "antisistema" en estos momentos, cuando el sistema
es injusto, corrupto y nos lleva al desastre, es todo un honor.
Ser denominado "antisistema" en la España actual significa,
probablemente, ser demócrata, ya que el sistema que nos rige es
cualquier cosa menos una democracia verdadera. Un sistema que no
respeta los principios básicos de la democracia ni los valores
fundamentales para la convivencia no merece respeto, ni adhesión por
parte de la gente honrada y decente.
Las elecciones no son libres porque no es el ciudadano el que elige
sino los partidos políticos, que son los que confeccionan las listas
electorales. La separación de poderes no existe porque los partidos
los dominan y someten. El Parlamento, que debería ser el templo de
la palabra y del criterio libre, es poco menos que un barracón de
esclavos, que sólo pueden hablar cuando reciben permiso de su jefe
de filas y sólo pueden defender lo que dice el partido, sin lugar
alguno para la conciencia o para defender lo que quieren los
votantes. La Justicia está politizada, es ineficiente y suele ser
parcial y arbitraria en muchas ocasiones. La ley no es igual para
todos y los partidos tienen la desfachatez de nombrar a los
magistrados de los grandes tribunales. Gran parte de los concursos
públicos están amañados. Las subvenciones las dan los gobiernos a
sus amigos y afinnes, mientras se margina delictivamente a los
adversarios e indiferentes. La sociedad civil está casi en estado de
coma, sometida y ocupada por el poder político, sin que pueda servir
de contrapeso al poder del gobierno, como establecen las reglas de
la democracia. La corrupción ha penetrado en el tuétano del sistema.
El ciudadano está marginado. La defensa a ultranza de los derechos
fundamentales no está garantizada. La prensa crítica y libre, capaz
de fiscalizar a los grandes poderes, ha sido diezmada y encontrarla
hoy en la mal llamada "democracia española" es casi un milagro. Si a
esos defectos y carencias fundamentales se agregan el despilfarro,
el amiguismo, la arbitrariedad, la desconfianza en el poder, la
hipertrofia del Estado y la marginación casi total del ciudadano,
que es, en teoría, el soberano y el mandante en democracia, es
obligado llegar a la conclusión de que "el sistema" es una basofia
que no merece respeto ni adhesión.
El "sistema" no ha sido capaz de solucionar ni uno de nuestros
grandes problemas y retos, a pesar de contar con nuestros impuestos,
con todo el poder, con el monopolio de la violencia y con legiones
de servidores pagados con el erario público. En España cada día hay
más desempleo, pobreza, hambre, inseguridad, injusticia, diferencias
escandalosas entre ricos y pobres, desconfianza y desencanto. El
sistema ha impulsado el desencuentro entre regiones y pueblos de
España y la caída generalizada de los valores que garantizan la
convivencia y hacen felices a los humanos. Gracias al "sistema",
España ocupa hoy la cabeza de la clasificación europea y occidental
en desempleo, fracaso escolar, baja calidad de la enseñanza,
prostitución, tráfico y consumo de drogas, crecimiento de la
población encarcelada, incremento de la delincuencia, uso de coches
oficiales, despilfarro público, endeudamiento y crecimiento
espeluznante de la corrupción, entre otras miserias y dramas.
El balance del "sistema" es desolador. Defender un sistema así sería
casi un crimen para un demócrata o para cualquier ciudadano honrado.
Los verdaderos "antisistemas" en España son los que gobiernan y
fracasan, los que alimentan la desigualdad y se benefician de las
ventajas públicas, los que han convertido la noble democracia en una
sucia oligocracia de partidos, sin ciudadanos y sin decencia.
Ser tachado de "antisistema" en España es todo un orgullo y un honor
porque un demócrata debe enfrentarse pacíficamente a ese sistema,
degradado y sucio, aplicando el sabio principio de que "todos los
problemas de la democracia se resuelven con más democracia".
Así que si te llaman un día "antisistema" porque no te gusta el
triste e injusto mundo que están construyendo a tu alrededor o
porque desprecias a los malos políticos que nos están llevando hacia
el abismo, a esa gente que es incapaz de percibir los dramas del
ciudadano desde sus coches oficiales y sus sueldos y pensiones de
20.000 euros mensuales, sientete orgulloso y sigue despreciándolos y
haciéndoles sentir todo la ignominia que transportan sobres su
hombros.
Muchos ya lo hacen. Las encuestas del CIS, probablemente
maquilladas, ya señalan a los políticos como la tercera preocupación
de los españoles, por delante, incluso, del terrorismo. Sin
maquillaje, quizás los políticos ocuparan la primera plaza, pues no
en vano son los principales culpables de los grandes problemas: la
crisis económica, el paro, la inseguridad, la injusticia, etc.
Voto en Blanco
La confusión de Babel
M. MARTÍN FERRAND ABC 14 Enero 2010
UNO de los muchos encantos que ofrece el ser español, compensador
del sufrimiento político que conlleva tal condición, reside en la
diversidad. España tiene la variedad geográfica, climatológica,
monumental, cultural y lingüística... de todo un Continente. Aquí
caben montañas de más de 3.700 metros de altura, huertas feraces y
páramos inmensos, cálidos o fríos según los gustos. Reconforta
pensar que al mismo tiempo que se levantaba el Pórtico de la Gloria
de la catedral compostelana crecía la altura de la Giralda de
Sevilla y que aquí, avenidos o enfrentados, hemos crecido moros,
judíos y cristianos, poetas inmensos y bobos de solemnidad,
liberales grandiosos y tiranos despreciables... Se supone que todo
ello debiera conducir a nuestro gozo y satisfacción; pero,
últimamente, los fervores nacionalistas vienen utilizando la
diversidad como una maza hostil.
Diez senadores del poliédrico PSC y los veinticuatro que componen en
la Cámara Alta el mosaico inequívocamente nacionalista han unido sus
fuerzas para -¡otra vez más!- promover la posibilidad de que,
mediante la traducción simultánea, los inútiles debates de la Cámara
superflua puedan celebrarse en castellano, catalán, gallego y
vascuence, a elegir por el interesado. Es otra muestra más del
síndrome babélico que nos acosa. Como enseña el Génesis, cuando la
humanidad quiso revelarse contra los designios de Yavé y, en lugar
de repartirse por todo el planea, pretendió construir una torre que
los llevara hasta el cielo, el Señor los confundió y de hablar todos
una misma lengua pasaron a no entenderse los unos con los otros. En
eso parece que, en una ridícula pirueta anacrónica, estamos ahora.
Lejos de utilizar la abundancia como potencialidad, no faltan
mentecatos que quieren convertirla en limitación y, en ejercicio del
más clásico caciquismo, aspiran a jefes de tribu y poblado mejor que
a líderes de un Estado fuerte, alma de una Nación poderosa y,
expresado sin nostalgia alguna, motor de una Patria que almacena,
entre otros, el tesoro del plurilingüismo. Arrastran tal confusión
de ideas que confunden idioma con Estado y que, al hacerlo,
empequeñecen el territorio que tratan de engrandecer. Es, y más
todavía en tiempos tan difíciles como los que atravesamos, un
desvarío culpable del encanijamiento nacional que ya cansa y asfixia
y que no hará más prósperas a las partes con el empobrecimiento del
todo.
Pinta de delincuente
Román Cendoya www.gaceta.es 14 Enero 2010
El 'nazionalismo' mafioso ha rentabilizado con creces el daño que ha
hecho.
Las imágenes de Pello Olano, el transportista de explosivos y
lanzamisiles marca ACME, por suerte para Aznar y para todos, permite
comprobar que los etarras, lejos de ser aguerridos gudaris, son
delincuentes. El desprecio que los nazionalistas instalan en los
paisanos con un ínfimo nivel intelectual les impide verse como son
gracias a una ceguera secular. Olano podía protagonizar, sin ningún
problema, la matanza de Puerto Urraco. Observando a otros miembros
de la banda terrorista uno se da cuenta de que, si hubieran vivido o
nacido unos kilómetros más al sur, habrían sido el Vaquilla.
La pregunta es: ¿quién ha organizado esta estructura delictiva que
hace terrorista a todo aquel que en otro lugar sería delincuente
habitual? Obviamente, un nazionalismo mafioso que ha rentabilizado
con creces el daño que ha hecho. Pello Olano, sin ETA, estaría
robando ovejas o asesinando con una guadaña a su vecino. Pero el
nazionalismo vasco le ha facilitado un entorno en el que poder
trasladar lanzamisiles y explosivos que guardaba en un local
municipal. Eso que en Chachapoyas, de la mano de García Márquez,
sería una historia propia del realismo fantástico, en la España
democrática es realidad delictiva. Y no debería haber ayuntamientos
al servicio del terror.
Visto lo visto, el Gobierno debería demostrar su verdadera voluntad
de terminar con el terrorismo y con estas sorpresas promoviendo la
disolución de todos los ayuntamientos gobernados o con presencia de
listas terroristas. Tiene que hacerlo, por mucho que le moleste al
nazionalismo vasco que, calculadora en mano, intenta seguir
manteniendo en las instituciones a esta gente para recuperar el
poder que tanto rendimiento económico y privilegios políticos les ha
dado durante los últimos 30 años. Gobierno central y vasco están en
las mismas manos y tienen el apoyo del principal partido de la
oposición. ¿Qué razones oscuras hay para que esto no suceda?
Despilfarro e identidad
Javier Nart www.gaceta.es 14 Enero 2010
Cuando las cosas vienen mal dadas lo primero es adecuar el gasto al
ingreso.
Que el sentido común es el menos común de los sentidos es una verdad
de Perogrullo que, en el caso de la hiperatrofiada Administración
Pública española, no deja de ser subversiva. Que en este país
llueven (diluvia) chuzos de punta ya no lo niega ni el presidente
José Luis Rodríguez Zapatero. Para el común de los mortales cuando
las cosas vienen mal dadas la primera e inmediata reacción es la de
adecuar lo que se gasta a lo que se ingresa.
Por el contrario, nuestra Administración Pública no solamente no
adelgaza sino que engorda. A título de ejemplo, la zona de España
con mayor depresión económica, Andalucía, ha incrementado en 70.000
funcionarios su nómina en el último quinquenio. Pues bien,
trasladémonos a una de las economías más boyantes, a Cataluña donde
lo prioritario sigue siendo profundizar en la “identidad nacional”.
Así, el vicepresidente Josep Lluis Carod-Rovira mantiene
“inasequible al desaliento e impasible al ademán” su particular y
peculiar lucha identitaria derrochando el presupuesto de los
catalanes en embajadas de nulo resultado (excepto para los
beneficiados de ellas, entre los cuales se encuentra su hermano en
la de París) o en carajadas en favor de selecciones deportivas como
las de fistball, pitch and putt o baile deportivo, cuya virtud se
encuentra no en el microscópico número de participantes en Cataluña,
sino en que han admitido como miembro en sus “federaciones
internacionales” a la “selección catalana”.
Incluso financiamos a la ¡¡Confederación Sudamericana del patín!! ya
que en la competición americana… permite la presencia de la
selección catalana. Además el dinero sobra en Cataluña, financiamos
escuelas de catalán en el Rosellón francés. Así como pagamos las
placas en catalán de las calles en la también ciudad francesa de
Perpiñán.
Como dicen los franceses “el ridículo no mata”. Ciertamente, pero
nos sale por un ojo de la cara. Evidentemente, no paga el señor
Carod-Rovira.
Islamismo
Ni rabia ni orgullo
Raúl Vilas Libertad Digital 14 Enero 2010
La misma humillación que empujó a Oriana Fallaci a regalarnos La
rabia y el orgullo, el ensayo más estremecedor de cuantos se han
escrito en la última década, es algo tristemente cotidiano en
Europa, diez años después del ataque a las Torres Gemelas que
despertó el genio de la irrepetible periodista italiana.
"¡Me emocioné tanto viendo a esos operarios apretando el puño y
enarbolando las banderitas mientras rugían USA, USA, USA, sin que
nadie se lo mandase! Y sentí también una especie de humillación.
Porque no me puedo imaginar a los operarios italianos enarbolando la
bandera tricolor y rugiendo Italia, Italia, Italia", cuenta la
Fallaci. Ya somos dos. Igualmente inverosímil, triste pero real, si
cambiamos Italia por España, o cualquier otro país del tan viejo
como, hoy, pacato continente.
Rabia que debió ser generalizada en 2005 cuando las turbas de
bárbaros quemaban embajadas porque Kurt Westergaard osó representar
al profeta del odio; o sólo hace unos días, cuando un malnacido
somalí entró en el domicilio del caricaturista danés para intentar
matarle a hachazos. Orgullo que todos tendríamos que sentir por
nuestro origen cristiano, germen de la civilización, esta sí, más
libre y próspera que la humanidad ha conocido nunca.
Pero no, frente a eso, lo que tenemos es pusilanimidad y vergüenza.
Westergaard cosechó tantas críticas, si no más, como apoyos de sus
conciudadanos europeos. Él tiene que vivir escondido; quienes
predican el odio campan a sus anchas. Muy pocos periódicos, entre
ellos Libertad Digital, hemos publicado, de nuevo, la viñeta tras el
reciente atentado fallido. Un gesto mínimo de solidaridad con el
dibujante y, más importante, de reafirmación cultural y moral.
Detrás de todo hay una mezcla de cobardía, ignorancia y maldad.
Aunque, al cabo, no debe sorprendernos que los liberticidas de
siempre renieguen de nuestro acervo cristiano. Prostituyen la
palabra laicidad para perseguir los crucifijos que simbolizan, entre
otras cosas, precisamente eso; mientras se muestran compresivos con
unos salvajes que tratan a sus mujeres –cuando puedan lo harán con
las de aquí– peor que a las bestias.
Vuelvo a la Fallaci: "No le niego a nadie el derecho a tener miedo.
El que no tiene miedo a la guerra es un cretino. (...) Pero en la
vida y en la historia hay casos en los que no es lícito tener miedo.
Casos en los que tener miedo es inmoral e incivil". No es una guerra
de religión, ni un choque de civilizaciones, no. Ni tampoco una
guerra clásica. Es la razón frente a la barbarie, la libertad contra
la tiranía –Wafa Sultan lo explica mucho mejor que yo. Eso nos
jugamos. Y, mucho ojo, también nos concierne, incluso más, a quienes
somos laicos o ateos.
"EL FUNDAMENTALISMO DEMOCRÁTICO"
Gustavo Bueno arremete contra Zapatero y
Zerolo en la presentación de su último libro
El filósofo Gustavo Bueno presentó este miércoles en Madrid su
último libro "El fundamentalismo democrático", en el que critica
duramente a los políticos. En especial se llevaron su peores
zarpazos Zapatero
y Zerolo.
libertad digital 14 Enero 2010
En más de 400 páginas Gustavo Bueno somete a examen a la democracia
española. "Hay más corrupción en la ley del aborto que en el caso
Gürtel o en Filesa", dijo.
Preguntado por la periodista de LDTV Paloma Cuevas por si la
corrupción es inseparable de la política, el filósofo afirmó que
"las posibilidades de que estén asociadas son muy grandes". Gustavo
Bueno puso el PER como ejemplo de corrupción. "Se está pagando a los
jornaleros para que voten al PSOE".
Pero la peor parte de sus críticas se las llevó Zapatero. "No lo
conozco ni quiero conocerlo y además me importa un pimiento. No le
tengo la menor aversión, le tengo desprecio absoluto por las cosas
que dice". Recordó cuando el presidente le dijo a Fernández de la
Vega que estaba en un "estado de felicidad democrática". "Esto es
muy difícil llegar a entender cómo lo puede decir de verdad".
Tampoco Zerolo se libró de sus ironías en relación a los "orgasmos
democráticos". "Es muy difícil creer que esto lo dice sinceramente.
Es un hombre que tiene la maquinaria lógica desengrasada y entonces
quiere hacer una metáfora y dice eso".
ENSAYO | Filosofía y política
Gustavo Bueno y ZP, el reencuentro
El libro compara las doctrinas del presidente con las de la religión
Álvaro Cortina | Madrid ABC 14 Enero 2010
La democracia de Zapatero, la de hoy, la de ahora, no pasa el examen
de Gustavo Bueno en 'El fundamentalismo democrático' (Temas de hoy).
El título es una mezcla de confusión terminológica y corrupción
moral (terminal, casi): el sistema es ya cadáver. Bueno echa mano
del símil de lo religioso. "La fe del ateo", como escribió en un
libro anterior. "La soberanía es una noción tan oscura como la de
Dios".
Así, el demócrata fundamentalista (Zapatero, en este caso) se mueve
en la nebulosa de las creencias. Cuando invoca al "pueblo", por
ejemplo, hace religión. "Es una palabra que llena la boca de la
gente, cuando no sabe ni qué dice.
Bueno le sacude al proyecto de ley a plazos del aborto, a los
estatutos de autonomía, a las leyes de memoria histórica, a la de
matrimonios homosexuales, a la de violencia de género, y a Garzón.
Dice del juez de la Audiencia Nacional que tiene "complejo de
Jesucristo", redentor universal.
La desvinculación de las fronteras nacionales ha fomentado esta
enfermedad (o asesinato) de los nuevos fundamentalismos. "La
ciudadanía cosmopolita es un absurdo", explica el filósofo. Los
independentistas, vascos y catalanes son, según cuenta, nocivamente
incluidos dentro de una idea global de democracia, cuando son
"enemigos" del sistema.
Estado de Derecho y de No Derecho
Es un punto capital en esta "perversión" de fondo que contempla el
autor. "Las democracias nos consideramos una alianza universal
frente a los totalitarismos, y es una ficción. La ciudadanía siempre
ha venido unida a la nación política. Nos llamamos Estado de Derecho
frente a los otros de No Derecho". La nueva Ley del aborto es, según
cuenta, más producto de una insania y desbarajuste de este "gobierno
de ignorantes" que otra cosa.
"Este libro quiere alertar sobre la gran probabilidad de que, si en
situaciones de agravamiento de la corrupción (de la enfermedad)
aplicamos la receta "más democracia", la corrupción se agravará
también y conducirá acaso a la muerte del propio sistema", razona
Bueno.
"Es como con la Iglesia: sus individuos son los corruptos, no la
institución". ¿Queda claro el símil? Diagnóstico: la democracia está
corrompida, ¿quién la descorromperá?
LE RETIRA LA INVITACIÓN A UN DEBATE
Aragón Televisión censura a un filólogo
crítico con la imposición del catalán
Aragón Televisión ha censurado a un filólogo crítico con la Ley de
Lenguas que ha impuesto el PSOE en la región. Héctor Castro estaba
invitado a un programa de debate en el que al final no se le dejó
intervenir.
Libertad Digital 14 Enero 2010
Héctor Castro Ariño, licenciado en Filología Románica y en
Periodismo y, secretario de la Asociación-Academia de la Lengua
Aragonesa (ACALA), no intervino finalmente ayer en un debate
lingüístico en Aragón Televisión tras retirarle la invitación el
ente público que prefirió finalmente no contar con la participación
de filólogos críticos con la Ley de Lenguas y que defienden que en
la zona oriental de Aragón se hablan modalidades propias aragonesas.
Castro denuncia que “la Televisión Autonómica de Aragón no ha
querido realizar un debate sino que lo que ha pretendido es hacerles
una encerrona política a Partido Aragonés y a Partido Popular. Está
claro que han llegado órdenes desde arriba para que no hubiera
presencia de filólogos que defendemos las modalidades lingüísticas
del Aragón oriental. Esto es censura”.
El lingüista asegura que “la semana pasada me llamaron del ente
público para invitarme al debate como filólogo. Incluso me enviaron
los horarios de tren necesarios para poderme desplazar hasta
Zaragoza. Todo estaba cerrado y, la víspera del programa, me llaman
para decirme que ya no era necesaria mi presencia porque habían
cambiado el formato del programa. Me explicaron que en el programa
intervendrían dos filólogos y varios periodistas. Les dije que yo
era filólogo y periodista; pero mi participación ya no interesaba.
Llegué a proponer como alternativa a otros filólogos de nuestra
corriente, sin embargo, la decisión estaba tomada. Está claro que no
querían que hubiera lingüistas con argumentos científicos que
echaran por tierra los razonamientos de PSOE y CHA”.
Héctor Castro explica que “llamé por teléfono a Pepe Quílez,
director de la Televisión de Aragón, y a Ramón Tejedor, director
general de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión y les dejé
sendos mensajes, pero no obtuve llamada ni respuesta alguna”.
Castro se muestra muy dolido con lo sucedido y acusa al ente público
de “no querer organizar un debate donde filólogos de distintas
corrientes opinen sino de pretender hacer un programa para lavarles
la cara a PSOE y CHA respecto a la Ley de Lenguas que tantas
críticas está suscitando y que la inmensa mayoría de aragoneses
rechaza frontalmente. Querían hacer creer a los telespectadores que
la Filología avala los posicionamientos de PSOE y CHA cuando la
realidad es otra. Hay una división total respecto a la lengua que se
habla en el Aragón oriental. Muchos lingüistas y profesores de
diferentes Universidades argumentan que en la zona oriental hablamos
aragonés”.
Este lingüista, que ha publicado diversos trabajos sobre la lengua
aragonesa del este de la Comunidad, ha sido copartícipe en la
elaboración de la Ortografía del aragonés oriental y que ha
efectuado un gran número de conferencias sobre Lingüística y Lenguas
Minoritarias, quiere agradecer a título personal y en nombre de la
Academia de la Lengua Aragonesa (ACALA) a la cual pertenece, el
ofrecimiento que el Canal 44 le ha hecho para participar
próximamente en un debate sobre la Ley de Lenguas en el que también
participará un destacado filólogo perteneciente a la corriente
opuesta. Según Castro, “esto sí será debatir entre filólogos, puesto
que habrá posicionamientos distintos en torno a una misma mesa”.
Finalmente, Castro asegura que otra televisión local aragonesa le ha
hecho sendo ofrecimiento para participar en otro debate y que anima
a todos los medios de comunicación libres a organizar otros tantos
coloquios sobre el tema en el que haya participación de ambas
corrientes lingüísticas. “Tanto otros lingüistas con los que
colaboro como yo mismo estamos dispuestos a debatir públicamente con
filólogos que opinen diferente a nosotros. Lo importante es que la
sociedad aragonesa pueda escuchar todas las voces y, a partir de
ahí, formarse su propia opinión. Esto es el principio básico de toda
democracia”, apuntilla.
******************* Sección "bilingüe"
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Cueste lo que cueste
IGNACIO CAMACHO ABC 14 Enero 2010
EN la Roma clásica distinguía a los miembros del Senado la virtud de
la sensatez y la prudencia, pero en nuestra empobrecida democracia
los senadores son en su mayoría mediocres políticos a medio
amortizar a los que todavía deben algún favor los aparatos de sus
respectivos partidos. Sin mayor operatividad a falta de una reforma
constitucional que le dé algún sentido, la Cámara Alta languidece
como presunto ámbito de un debate territorial que suele derivar,
ante la indefinición de competencias, en refugio de extravagancias a
la mayor gloria de un nacionalismo indesmayable para el que no hay
detalle que carezca de importancia si refuerza su imaginario
simbólico de la nación de naciones. La última de ellas, por ahora,
ha sido la iniciativa de contratar un servicio de traducción
permanente para las lenguas cooficiales con el objeto de que sus
señorías periféricas puedan a todas horas expresarse en ellas... y
el resto entenderlas en el único idioma común que todos comparten.
Habida cuenta de que tal Babel lingüística, propia del Parlamento
Europeo, ocasionará un notable gasto suplementario, los proponentes
-todos ellos nacionalistas y miembros del PSC, que viene a ser una
redundancia- arguyen que se trata de un derecho y que los derechos
«no tienen costes» (sic), por lo que exigen no reparar en ellos;
incluso una representante vasca se ha mostrado partidaria de llevar
adelante el expediente «cueste lo que cueste». Cuestión -o coste- de
principios, pues, aunque principio por principio quizá conviniese
hablar un poco del principio de austeridad pública, y derecho por
derecho podría la brillante minerva euskaldun considerar también el
derecho de los contribuyentes a que no se dilapide su siempre escaso
dinero.
En la actualidad, el Senado ya cuenta con traducción vernácula en
varios debates de política autonómica (al precio aproximado de 7.000
euros por sesión), algún discurso del presidente y los escritos de
los ciudadanos, por lo que no puede decirse que se trate de un
derecho laminado en la Cámara. Ocurre que existe en España una
lengua común en la que todos los españoles pueden entenderse, y con
arreglo a tal principio y al de la economía pública no cabe
considerar la inversión en un servicio de interpretación universal y
permanente sino como un despilfarro. Pero qué sentido tiene hablar
de derroche a quienes han hecho del dispendio un sistema, gastando
en políticas identitarias caprichosas y a menudo excluyentes
millones de euros que detraen sin remordimiento de los servicios
básicos para apuntalar su obsesivo designio de «construcción
nacional». Se trata de los derechos, ya saben. Y en la España
pseudofederal del zapaterismo rigen unos derechos para los
nacionalistas y otros para el resto de los ciudadanos. Incluido, por
supuesto, el derecho a priorizar lo superfluo. Cueste lo que cueste.
La hidra etarra
Editorial ABC 14 Enero 2010
EL etarra Pedro María Olano sólo era conocido por haber amenazado de
muerte a la brava alcaldesa de Lizarza, Regina Otaola, delito por el
que fue condenado. Olano era, hasta ahora, otro matón más de la red
social proetarra, integrada por esas cuadrillas de chivatos,
colaboradores, correos y palmeros que tan eficazmente han
contribuido con la estrategia de ETA de «socializar el miedo». Desde
luego lo consiguieron.
El descubrimiento de que Olano fue pieza clave de los tres atentados
frustrados con misil contra el ex presidente del Gobierno, José
María Aznar, ha confirmado que ETA siempre está detrás de cualquier
forma e intensidad de violencia en el País Vasco contra los no
nacionalistas y que todo batasuno encierra, en potencia, a un
terrorista dispuesto a pasar de la algarada callejera al misil
SAM-7, como hizo Olano. Afortunadamente, ETA falló en su triple
intento de asesinar a Aznar y a sus acompañantes durante la campaña
electoral de 2001. Cuatro intentos, en total, sumando el de 1995, de
acabar con la vida de quien ETA siempre ha considerado su bestia
negra, aun antes de que fuera presidente de Gobierno. Por eso no fue
oportuno ayer Felipe González al afirmar -en relación con la causa
contra Ibarretxe y López por sus conversaciones con Batasuna,
cerrada ya por Supremo- que él, Aznar y Zapatero ordenaron hablar
con ETA. Tampoco dijo toda la verdad, porque tanto él como Zapatero
hicieron con ETA mucho más que «hablar» y porque Aznar creó los
instrumentos legales que ahora están derrotando a ETA.
Mejor que reescribir la propia historia es asegurarse de que en el
futuro no se cometan los errores del pasado. Las andanzas de Olano,
bajo apariencia de «borroka» bravucón, son fruto en buena medida de
no haber aplicado la ley siempre con rigor, y aunque ahora los
resultados policiales de la lucha contra ETA son excelentes, el
Gobierno sigue instalado en la pasividad legislativa. Y hay cosas
que mejorar en la lucha contra ETA, como los flecos de las
ilegalizaciones de partidos y candidaturas. La trama etarra de ANV
aún tiene ayuntamientos bajo su control: o se disuelven estos
consistorios o se expulsa a los electos de la lista ilegalizada,
pero no se pueden dejar las cosas como están. No habrá reforma como
esta que cuente con mayor respaldo social y parlamentario, con
suficiente base constitucional -la defensa de la sociedad
democrática- y con mejores credenciales de eficacia para acabar con
ETA.
Munilla y la herencia de Setién
Lorenzo Contreras Estrella Digital 14 Enero 2010
La "instalación" de José Ignacio Munilla en la sede episcopal de San
Sebastián ha sido evidentemente conflictiva y su futuro no parece
prometedor. El panorama político y la relación de fuerzas en Euskadi
parece más bien garantía de que el enrarecido clima en torno al
nuevo prelado de la diócesis, una diócesis que en realidad prima
sobre todo el territorio como factor eclesiástico, e incluso
político, irá en aumento. Munilla es un contra-Setién, es su
antítesis, y nadie negará que el famoso obispo nacionalista
determinó, siempre en yuxtaposición institucional con Ibarretxe,
bastante de lo que llegó a ser la trayectoria nacionalista en
general dentro del País Vasco. Setién era un factor de
radicalización. Ya hizo todo lo que pudo, y pudo bastante, para que
Munilla, conocido párroco de Zumárraga, acabara aterrizando en
territorio "español", es decir en la España de siempre, con la sede
de Palencia como destino en este caso.
Pero las circunstancias fueron cambiando. El PNV perdió el poder
frente a la coalición de facto acordada por el PSE y el PP. Patxi
López y Basagoiti dejaban sentir su peso Y además Munilla es vasco
de pura cepa y habla perfectamente el euskera. Una de sus primeras
manifestaciones, si no la primera, ha sido prometer apoyo a las
víctimas de ETA, justo en una coyuntura caracterizada por la
ofensiva nacionalista y, por supuesto etarra, en pro de los presos
vascos y en medio de una atmósfera de victimismo creciente.
Puede que en todo este proceso de cambio en la cúpula eclesial de
Euskadi sea conveniente conceder algún significado previo a la
sustitución del nuncio Monteiro, portugués, por otro italiano, muy
cercano desde luego a la Curia y patrocinado por Rouco Varela,
presidente de la Conferencia Episcopal Española, afectivamente
ligado en lo personal al papa Benedicto XVI.
La situación en la Iglesia vasca, y más concretamente en la
donostiarra, es en principio de crisis a largo plazo. Allí se habla
de "olla a presión". El claro guipuzcoano, radicalizado en su tiempo
con Setién, aparentemente moderado por Uriarte, y ahora, con toda
evidencia, contrarrestado en clave no nacionalista y supuestamente
"preconciliar" por Munilla, ya hizo saber en su comunicado de
rechazo al "intruso" que su soledad iba a ser completa. Munilla se
ha defendido frente a los párrocos desertores argumentando que sus
correspondientes ceses forman parte de una normativa canónica cuando
un titular, en este caso Uriarte, causa baja en la sede por
jubilación.
Aunque ahora resulta que Uriarte ha decepcionado también a los
sacerdotes nacionalistas, lo cierto es que inicialmente, cuando al
"advenimiento" de Munilla se hacía oficial, el obispo saliente
admitió que "el perfil de Munilla no es conveniente para la
diócesis". Por mucho que Uriarte intente moderar su propia imagen en
un aparente intento de templar los ánimos revueltos, pocos olvidan
que en su día pidió inoportunamente el acercamiento de los presos de
ETA durante el funeral de López de Lacalle, militante de "Basta Ya"
asesinado por la banda.
La etapa que se abre tiene que resultar complicada para Patxi López
y su Gobierno. También bastante incómoda para el zapaterismo en la
medida en que el nacionalismo vasco, hoy por hoy en retroceso como
poder ejerciente para unos cuantos años, puede haber encontrado en
el conflicto diocesano de Guipúzcoa elementos aprovechables para
determinados incordios políticos. La idea de que en Guipúzcoa se ha
asentado el nacionalcatolicismo puede con el abono propagandístico
correspondiente, trasladar hacia los actuales gobernantes, en Madrid
y en Euskadi, una cuota de congratulación indemostrable. Por otra
parte, alguna que otra euforia "españolista" tendría su efecto
ambiental. Y no se olvide que Setién es Setién y su herencia sigue
viva.
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