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Recuerdo de Cambó para evitar otro
enfrentamiento nacional
José Antonio Zarzalejos El Confidencial 16 Enero 2010
Los expertos coinciden en que la sentencia del TC sobre el Estatuto
de Cataluña, sea cual sea su sentido, va a determinar el modelo de
Estado. Porque si el Tribunal avala la ley orgánica, otras
autonomías emularán a la autonomía catalana tanto en lo simbólico
como en lo competencial; y si no lo hace, el catalanismo
transversal, de CiU al PSC, pasando por el secesionismo de ERC,
entrará en una dinámica de difícil control para el propio Estado, y
el Gobierno de la Nación quedará lesionado en su credibilidad porque
en su momento apoyó el texto legislativo ahora impugnado. La
resolución del TC se espera para el mes de febrero. Es inmediata la
convocatoria por María Emilia Casas de una sesión plenaria que
resultará prácticamente definitiva.
Joan Puigcercós ha mostrado, desde este momento, su discurso más
radical: “El TC va a reforzar nuestras tesis independentistas”
porque el dirigente de ERC asume que “la sentencia no será positiva.
Zapatero no ha cumplido sus compromisos (…) Ahora tocarán elementos
simbólicos o la arquitectura institucional. ERC ya tiene otro
camino, pero para el PSC la sentencia marca un punto final, la pared
definitiva del camino autonómico, el hasta aquí.” (Diario Público de
10 de enero de 2010).
Así las cosas, y con los artículos que se están escribiendo en la
prensa catalana (“La rara unidad catalana” de Francesc-Marc Álvaro y
“Nación, Estado, proyecto” de Ferran Mascarell, ambos en La
Vanguardia) es preciso enfriar el ambiente y racionalizarlo al
máximo para evitar un, al parecer inevitable, choque de trenes. El
catedrático emérito de Sociología de la Universidad de Barcelona y
presidente del instituto de Estudios Catalanes, Salvador Giner, ya
ha comenzado a lanzar criterios de conciliación en su artículo
“Orígenes del pactismo republicano” (El País de 13 de enero pasado).
Ni política asimilista ni separatista
Pero el texto que adquiere auténtica y renovada vigencia es el de
Francisco Cambó titulado “Por la concordia”. He releído una edición
publicada en 1927 –valía entonces cuatro pesetas—editada en Madrid.
El texto del político catalán, máximo representante del regionalismo
catalanista materializado en la Lliga, regresa con fuerza, por su
lucida sensatez.
En “Por la concordia”, Cambó diagnostica el problema catalán como un
“hecho diferencial inconfundible e indestructible”, cuya solución no
está ni en una política asimilista practicada por el resto de
España, ni en una política separatista. Ambas soluciones no lo son
porque el “asimilismo quiere destruir el hecho diferencial catalán”
y el separatismo quiere “suprimir el hecho de la unidad española de
la manera más radical en lo que afecta a Cataluña: separándola de
España”.
El dirigente de la Lliga considera que el “separatismo es en
Cataluña más un sentimiento que una convicción, y es, esencialmente,
un sentimiento reflejo”. Y añade: “Una Cataluña independiente no
subsistiría mucho tiempo. Habría de acabar siendo francesa o
española y entre esas dos eventualidades el interés de Cataluña
estaría a favor de una Cataluña española.”
Cambó, sin embargo, reivindica lo que podría denominarse un amplio
autogobierno, pero hace un llamamiento para encontrar un clima
político y social que favorezca una solución pacífica y cívica. Él
lo llama concordia. A tal fin apela a la acción de los
“intelectuales castellanos y catalanes para hacerla posible y
fácil”. Y lo escribe así: “A ellos digo que un deber de patriotismo
les obliga a colaborar en la acción de hacer armoniosamente
compatible el hecho definitivo de una personalidad catalana con el
ideal de una gran España, sentida por todos con igual efusión. Hablo
también a aquellos catalanes en quienes la pasión está subordinada a
la reflexión.”
El líder catalán cree en la fuerza decisiva de la Monarquía (“el rey
no es de algunos solamente, es de todos; no es el instrumento de una
hegemonía sino el lazo de una concordia. Es él quien hace que la
unidad política pierda la frialdad y la esterilidad de un pacto
bilateral y tenga una base sentimental, efusiva”), y advierte que
debe imponerse “el reconocimiento sincero del derecho que tienen los
catalanes a conservar su personalidad colectiva y a elegir su vida
interior en plenitud de atribuciones y responsabilidades, de
derechos y obligaciones. Esto puede lograrse dentro de una España
unitaria y dentro de una España federal o puede ser pieza de un
sistema aplicado a todo el Estado español. No hemos de ser los
catalanes quienes hagamos la opción: son lo no catalanes quienes han
de decir la solución que les resulte más grata y fácil”.
Para Cambó, “las bases de una gran concordia son dos: la
consagración de la unidad de Cataluña mediante la creación de
organismos centrales que engloben directamente todo el territorio
catalán y el reconocimiento definitivo de que la lengua catalana es
la lengua propia de los catalanes con derecho a otorgarle las
máximas consagraciones y los máximos honores en la vida interior de
Cataluña”. El libro “Por la concordia” se cierra con esta frase: “Yo
no puedo admitir que en España la inconsciencia pueda ser general y
pueda ser eterna”.
Estatuto para la discordia
Desde que se escribiera este libro, la evolución histórica de la
España democrática ha reintegrado a Cataluña su Generalidad secular;
ha amparado la lengua catalana hasta lograr casi el bilingüismo;
Cataluña dispone de todas las competencias que precisa para su más
amplio autogobierno (enseñanza, sanidad, infraestructuras, medios
públicos de comunicación); puede proyectarse en el exterior con su
propia personalidad en tanto que nacionalidad, dándose así las
condiciones de la concordia que Francisco Cambó reclamaba en la
década de 1920-30. Pero no es posible avanzar más sin romper el
Estado y la estructura constitucional de 1978. Nación es la
española; los símbolos nacionales son los de España que a todos
acogen; el poder judicial es único y la soberanía reside en el
conjunto del pueblo español.
En la conservación de todos estos valores e intereses, entre sí
compatibles y complementarios, se encuentra la emergencia de la
concordia a la que Cambó convocaba y que involucra en el presente a
intelectuales, a instituciones, a medios de comunicación y al
conjunto de la sociedad. La ley –en este caso la Constitución— no
puede quedar postergada, subordinada o adaptada a la conveniencia de
éstos o de aquéllos. La concordia consiste en un sistema emocional y
político de equilibrios, comprensiones y compensaciones recíprocos,
en conllevar personalidades colectivas diferentes en una unidad
básica –nacional— que no debe quebrarse por implosión por la
intransigencia de los radicalismos.
En Cataluña hay mucha gente y muchos dirigentes políticos y sociales
que piensa como Cambó; y en el resto de España, otros tantos
dispuestos a recoger el guante que por la concordia preconizaba el
dirigente de la Lliga. Ese es ahora el desafío que consiste en la
aceptación de las reglas de juego –las leyes y la jurisdicción de
los Tribunales que las aplican— sin cuyo cumplimiento no hay
concordia posible. Vamos a instalarlos en el asunto catalán –allí y
fuera de allí— en la moderación de la concordia y en el acatamiento
a la ley, una vez que la historia ha hecho posible aquella y
democrática ésta. De lo contrario, lo vamos a pasar mal. Porque,
como bien sospecha Puigcercós, el TC no va dictar una sentencia
“positiva” para un Estatuto que pareció hecho para justamente lo
contrario de lo que Cambó quería: la discordia en vez de la
concordia.
Zapatero
Crisis económica, crisis política: el
círculo vicioso
Emilio J. González Libertad Digital 16 Enero 2010
El presidente del Banco Sabadell, Josep Oliú, acaba de advertir que
la economía española adolece de un déficit de credibilidad exterior
debido a su elevado endeudamiento. Por ‘déficit de credibilidad’
entiende la capacidad de nuestro país de hacer frente a las deudas
contraídas con el exterior, una capacidad que cada vez más analistas
ponen en entredicho. Esta situación recuerda a la de la crisis de
mediados de los 50, que dio lugar al Plan de Estabilización de 1959.
Sin embargo, entre aquel momento y este, como entre las otras dos
grandes crisis económicas que ha padecido nuestro país desde el
final de la Guerra Civil –las dos crisis del petróleo– hay, al
menos, una gran diferencia a tener en cuenta. En todos aquellos
momentos siempre había alguien de fuera dispuesto a ayudar a España
con la financiación que hiciera falta. En los 50 fue Estados Unidos
para ganarse a nuestro país como aliado; en las dos crisis del
petróleo, que coincidieron con la transición política, fueron los
norteamericanos y la Unión Europea para ayudar a consolidar la
democracia. Sin embargo, ahora no hay nadie que pueda sacarnos las
castañas del fuego ni que tenga el menor interés en hacerlo.
Alemania ya ha advertido de que cada palo tiene que aguantar su
propia vela y de que no habrá ayudas de la UE para los países del
euro con problemas. Y a los Estados Unidos de Obama, que bastante
tienen con lo suyo, España les importa un pimiento, por mucho que
Zapatero pretenda ir por la vida de amigo del alma del presidente
norteamericano, lo cual no es más que una operación de marketing
para tratar de evitar la sangría de votos socialistas hacia la
abstención que anuncian las encuestas. En este contexto, por tanto,
es lógico que a los financieros como Oliú, y a todo el mundo, les
preocupe la cuestión de la credibilidad exterior de España.
¿Cómo se resuelve dicho asunto? Pues muy fácil: con un plan serio y
creíble para reducir el déficit público. El problema es que las
decisiones que hay que tomar al respecto no son sencillas y rebasan
los límites de lo económico para entrar de lleno en el terreno
político. Por ejemplo, de los más de cien mil millones de euros,
aproximadamente el 12% del PIB, de déficit con que probablemente ha
concluido 2009, 60.000 millones corresponden a lo que la OCDE
denomina déficit estructural, esto es, que no es producto de la
caída de ingresos ni del aumento de las prestaciones por desempleo y
otros pagos relacionados con la crisis, sino gastos por encima de lo
que España se puede permitir, que antes se financiaban con los
ingresos tributarios vinculados con la burbuja inmobiliaria y que
ahora han desaparecido por completo. Pero es que, además, el
tijeretazo a los dispendios públicos hay que aplicarlo en todos los
niveles de la Administración, no sólo en el Estado, sino también, y
sobre todo, en las comunidades autónomas y en los ayuntamientos, lo
cual requiere una fortaleza y una voluntad políticas, así como una
capacidad de liderazgo de la que, hoy por hoy, este Gobierno carece.
Para complicar más las cosas, el Gobierno de Zapatero, lejos de dar
una imagen de solvencia, lo que está manifestando es que parece
inmerso en un proceso de descomposición interna. Las peleas entre
ministros, como la protagonizada recientemente por Salgado y
Corbacho a cuenta del tamaño de la economía sumergida en España,
empiezan a estar a la orden del día, mientras Zapatero desautoriza
en Europa a quienes en España tratan de salvarle la cara después de
que empiece a hacer gala en la UE de su política de gobernar a golpe
de ocurrencias que tanto ha exhibido en nuestro país. Y por si no
fuera bastante con esto, ya hay socialistas, cada vez más, que
empiezan a cuestionar públicamente a ZP y su idoneidad para ser el
cabeza de cartel del PSOE en las generales de 2012. Sin lugar a
dudas, esto puede calificase como una crisis política en toda regla,
que se extiende más allá del terreno de los socialistas para
alcanzar también al PP en tanto en cuanto el principal partido de la
oposición sigue sin querer presentar una verdadera alternativa de
Gobierno, con medidas concretas que vayan más allá de las
declaraciones genéricas acerca de la necesidad de reducir el déficit
y llevar a cabo reformas estructurales, entre ellas la del mercado
laboral. Y eso por no hablar del enorme poder sobre la acción
política del Ejecutivo que detentan gratuitamente los sindicatos,
sólo por el miedo cerval de Zapatero a que le convoquen una huelga
general. Esta imagen de descomposición política es la que proyecta
España en el exterior.
Así las cosas, ¿quién va a confiar en nuestro país? Lo que los
mercados necesitan es tener claro que en España hay un Gobierno, sea
del partido que sea, estable, que sabe lo que hace y que cuenta con
capacidad y voluntad política para reconducir la situación. De esta
forma, podrán conjurarse sus miedos y se cerrará ese déficit de
credibilidad del que advierte Oliú y del que, sin duda, ya empieza a
percibir las consecuencias. Pero como la política no está por ayudar
a la economía, sino todo lo contrario, se entra así en un círculo
vicioso en el que la crisis económica alimenta a la política y
viceversa. Y lo peor es que Zapatero ni va a cambiar ni, por lo
visto, se va a marchar de La Moncloa –si no lo echan los ciudadanos
con sus votos– y como, además, dice que eso de alcanzar un pacto de
Estado con el PP para solucionar la crisis va en contra de su
ideología, él solito cierra la única puerta que le quedaba para
tratar de poner orden en los maltrechos asuntos de la economía
española, sin querer ver la que se nos va a venir encima como
consecuencia de ello.
Gabilondo y el lerdo ibérico
TOMÁS CUESTA ABC 16 Enero 2010
QUE el señor Gabilondo quiera vender la burra del pacto educativo en
nombre de un gobierno cuya burricie es manifiesta, remeda el cuento
aquel del parricida que pide clemencia al juez invocando que es
huérfano. Podría decirse, incluso, que el ministro pretende sentar
cátedra en el Club de la Comedia a fuerza de buscarle las cosquillas
a la dialéctica de Hegel, a las lucubraciones de Foucault y al
corpus doctrinal del Padre Astete. Bromas aparte, el antiguo rector
(tan lego en rectitudes como avezado en zigzagueos) sabe que la
propuesta es otro de esos conejos muertos que Zapatero -chistes
vienen- extrae de su chistera. Pero la hipocresía, a fin de cuentas,
va en el sueldo y, si consigue trasladar la zapatiesta de las colas
del paro a los colegios, don Ángel Gabilondo se habrá ganado el
cielo.
Es harto improbable que aún estemos a tiempo de impedir -o de
contener, al menos- el crecimiento exponencial del lerdo ibérico. De
lo que no cabe dudar, porque la duda ofende, es de que hay que
echarle mucha cara (y un par de bellotas, por supuesto) para que los
responsables de propalar la peste pretendan darse pisto a estas
alturas y persuadir a los olvidadizos de que no son la enfermedad
sino el remedio. Recuerde el alma dormida, avive el seso y
despierte, quédense con la copla y con la jeta del coplero. La
última oportunidad de evitar que las aulas fueran lo que ahora son,
lavanderías de cerebros y fábricas de necios, se esfumó cuando la
tropa socio-nacionalista echó a pique la Ley de Humanidades en el
Parlamento. Que la de Calidad, más tarde, corriera la misma suerte
demuestra, que en el terreno de la idiocia, el izquierdismo intonso
jamás ha sido incoherente.
De ahí que pasme la determinación con la que Gabilondo afronta un
desafío que le equipara a Hércules. Los establos de Augias eran una
patena al lado de las inmundas cochiqueras en las que hoza el lerdo
ibérico. Bien es verdad que el listón (el tontón) se encuentra a ras
de suelo y sólo con lograr que nuestros entrañables lerdos aprendan
qué demonios significa lerdo ya podría darse con un canto en los
dientes. Por no hablar de las ventajas que conlleva marear la
perdiz, alborotar el gallinero y conseguir correr, a cargo del
futuro, un estúpido velo sobre los disparates del presente. ¿Qué
ocurrirá con nuestros hijos? ¿En cuántas lenguas y en cuáles serán
analfabetos?
Hay que ser muy molondro -o sea, muy ciruelo- para creer que don
Ángel Gabilondo se ha caído del guindo inesperadamente y que la
burra ciega es, en realidad, una vistosa yegua. Claro que si la
señora Cospedal afirma que es posible alcanzar un acuerdo tendremos
que admitir que su capacidad de persuasión compensa con holgura su
falta de argumentos. En un país en el cualquier fulano se pasa la
Constitución por donde le apetece, redimir la enseñanza con un Pacto
de Estado (de Estado, simplemente, el Europeo vendrá luego) es un
injerto de estafa y entelequia. ¿Acaso va a desaparecer el
adoctrinamiento de la escuela? ¿Se admitirá, quizá, que el
igualitarismo liquida la excelencia? ¿Se restablecerán las
jerarquías? ¿Se consolidarán los méritos? ¿Se cribará lo efímero de
lo duradero? ¿Se preservará lo que es común del sectarismo autista y
los delirios excluyentes?
Demasiadas preguntas y ninguna respuesta. ¡Ánimo Mariano, mójanos la
oreja!
Allegro con brío
ANTONIO GARRIGUES WALKER Jurista ABC 16 Enero 2010
Para salir de situaciones difíciles de cualquier carácter es preciso
contar con la opinión de profesionales y expertos en la materia de
que se trate. Pero no basta con ello. Hay otros factores a tener en
cuenta. El más decisivo -conviene recordarlo porque se olvida con
frecuencia-, es el factor psicológico. Cuando un equipo deportivo
viene obteniendo malos resultados no basta con insistir en
planteamientos teóricos, ni esquemas estratégicos, por más correctos
y válidos que sean.
Además de las lecciones de pizarra hace falta que alguien -casi
siempre es un nuevo entrenador- convenza a sus jugadores, tocándoles
-como se dice- la fibra moral, de que las cosas pueden cambiar, de
que de hecho van a cambiar y de que son ellos los que van a
cambiarlas jugando con más garra, más ánimo, más determinación y,
sobre todo, más convicción en la victoria. En el caso de una crisis
económica como la que estamos viviendo, las políticas de orden
financiero, fiscal, laboral y otras similares, cumplen sin duda un
papel importante. Pero aún cuando fueran perfectas, no podrían
cambiar, solo por sí mismas, el signo o la deriva de la situación.
También en este caso es preciso añadir a las medidas técnicas, otras
medidas que generen en la ciudadanía un clima mucho más animoso,
mucho más esperanzado, del que vivimos en estos momentos. Ese clima
es el ingrediente esencial de cualquier política que pretenda
sacarnos de la crisis.
¿Cómo lograrlo?. Las élites cumplen aquí un papel decisivo. Su
ejemplo influye grandemente tanto en sentido negativo como positivo.
Y es ahí donde, en estos momentos, nuestra capacidad de mejora es
casi absoluta. Se puede afirmar, con el debido respeto pero con toda
tranquilidad intelectual, que nuestros líderes o nuestros dirigentes
no están, ni tienen la intención de estar, a la altura de las
circunstancias. Son de hecho los grandes responsables del exceso de
males que padecemos. Entre unos y otros, trabajando a veces en
equipo, han logrado aumentar el grado de incertidumbre, de
inseguridad y de inquietud hasta tal punto que se hace muy difícil,
casi imposible mirar al futuro con un mínimo de confianza. ¡Hasta
las cifras de crecimiento del ahorro lo confirman!.
La culpa original de todo ello -lo he reiterado muchas veces- la
tienen unos partidos políticos -especial pero no exclusivamente los
mayoritarios- que han decidido que la confrontación pura y dura les
conviene mucho más, para sus intereses electorales, que el pacto o
el consenso y eso prevalece sobre cualquier otro interés, incluyendo
el interés nacional. Su único objetivo, su única táctica, su única
«idea», es radicalizar todas las situaciones, sean sustanciales o
anecdóticas, y tensarlas con ciega pasión «ad infinitum», una tarea
realmente perversa en la que los medios de comunicación -eso también
hay que decirlo- colaboran decisivamente. A veces superan a los
propios partidos en eficacia o incluso, sin más, los suplantan y les
obligan a tomar determinadas posiciones. Si alguien o algo no lo
remedia este género de confrontación absoluta se va a mantener vivo
y creciente hasta las próximas elecciones. Aterra pensarlo. Es un
castigo que, ciertamente, no nos merecemos.
Por eso, al colocar al estamento político como una de sus
preocupaciones más serias -la tercera preocupación después de la
crisis económica y el paro- la ciudadanía está denunciando, a voz en
grito, a un estamento a quien parece traerle sin cuidado perder su
credibilidad a marchas forzadas. Por regla general los políticos
ignoran o desprecian estas encuestas y cuando se les inquiere sobre
el tema suelen reaccionar con hábil sarcasmo. Pero no es éste un
tema para el humor y sobre todo no es un tema menor. De ello depende
la calidad de nuestra democracia. El sistema democrático se
perjudica y se deteriora si la imagen de los políticos y los
partidos políticos se relaciona -y eso es lo que está sucediendo-
con la corrupción, la falta de principios, el tacticismo, la
ineficacia, la doble moral y otros males.
Se debe añadir de inmediato, e incluso asegurar, -yo lo aseguro- que
esta imagen no corresponde a la realidad, que la situación, aún
siendo negativa, no es ni mucho menos tan desoladora, pero entonces
habrá que hacer algo, y habrá que hacerlo pronto y bien, para que la
sociedad comprenda con toda claridad el papel necesario e
insustituible del estamento político en un régimen democrático. No
es tarea imposible ni difícil. Pero hay que hacerla. La otra
alternativa sería la de resignarse a una progresiva «italianización»
del sistema. No es un peligro teórico, ni remoto.
Convengamos en cualquier caso que la radicalización política
dificulta seriamente la salida de la crisis y complica al máximo la
convivencia en el país. Hemos renunciado, por de pronto, al diálogo.
No sólo al diálogo político, sino al diálogo en todas sus
manifestaciones. La sociedad en su conjunto se ha ido radicalizando
de una forma inquietante. A veces se tiene la sensación de que
estamos regresando a la más vieja y antigua hemiplejia
derecha/izquierda, con toda su intensidad demagógica, con
expresiones cada vez más frecuentes de odio visceral y un componente
religioso a flor de piel. Hemos olvidado, una vez más, que la
democracia es un sistema cuyo objetivo básico es el de facilitar la
convivencia, no en el acuerdo, que sería cosa de poco mérito, sino
justamente en el desacuerdo, -que es lo que suele haber- y esa
convivencia es precisamente fruto de un diálogo en el que hay que
aceptar, como principio rector que no podemos tener -porque nunca se
puede tener- toda la razón y que siempre se pueden buscar soluciones
aceptables o, como mínimo, tolerables para todos. Se aplica incluso
a los llamados «temas límite», como la interrupción del embarazo, y
la eutanasia, que se han convertido, sin razón alguna, en temas de
enfrentamiento extremo entre católicos y laicos, entre progresistas
y conservadores, cuando desde cualquiera de esas posiciones se puede
defender, -y de hecho se defienden- soluciones iguales, ya que son
problemas donde juegan un papel idéntico la ética religiosa y la
ética civil.
No podemos seguir por estos derroteros. Tenemos que recuperar la
capacidad de diálogo. Sin diálogo social, sin diálogo político, sin
diálogo económico, sin diálogo sobre la justicia y la educación, sin
diálogo sobre la estructura del Estado, sin diálogo sobre ninguno de
los temas que requieren diálogo, saldremos también de la crisis,
pero vamos a complicarnos la vida en exceso dejando heridas sobre la
piel de la sociedad muy innecesarias. No debemos permitir que la
escena pública la abarroten y la controlen los farsantes, los
oportunistas, los que trafican con la basura humana (¿cómo podemos
soportar tanta?), y los ignorantes.
La ciudadanía debe ponerse en pie ya. No podemos presumir todavía de
una sociedad civil estructurada y comprometida, pero contamos con un
número más que suficiente de asociaciones, fundaciones y grupos
organizados y sistemas de comunicación en Internet, capaces, en
primer término, de exigir y aportar objetividad y decencia
intelectual en todos los debates; capaces, también, de ejercer la
denuncia y la crítica de nuestros dirigentes; y capaces, por fin, de
crear ese clima más esperanzado y más positivo que es lo que una
gran mayoría del pueblo español reclama y necesita.
Asumamos el liderazgo vacante y acabemos de una vez con esta
«tristería» generalizada. Hemos hecho cosas muy importantes y las
vamos a seguir haciendo. La partitura de la mayor crisis de nuestra
historia -con el drama del paro como personaje principal- demanda en
este «tempo» histórico un «allegro con brío».
UE
La presidencia antieuropea de ZP
GEES Libertad Digital 16 Enero 2010
Mira que desde GEES nos resistíamos a publicitar gratuitamente la
presidencia de Z, pero no hemos podido aguantar más.
Primero, una aclaración que lo dice todo: Z no preside nada. El
presidente del Consejo europeo es Van Rompuy, y Moratinos, el
presidente del Consejo de Ministros que dirige la presidencia
rotatoria. Por eso en la carta que Z firma con el belga, usurpando
la popularidad a su canciller, para airear el inicio de la cosa en
los diarios, Z se refiere a sí mismo como "presidente del Gobierno
de la presidencia rotatoria". Toma nísperos, que diría nuestro gran
Jaime Campmany.
Lo que nos lleva a la expulsión de Cuba de un viejo amigo de don
Jaime, Yáñez, paladín de la mala suerte desde sus naufragios en la
Expo 92. Fiel a su condición, hundió la única expectativa exterior
de la presidencia española, por demencial que fuese. A saber:
derogar la posición común de 1996 que vinculaba las relaciones con
la isla a la mejora de los derechos humanos de los cubanos.
No menos llamativo ha sido el varapalo a la ocurrencia de imponer
sanciones a los que no progresen. El Wall Street Journal, en
Obligando por ley a la prosperidad, ironizaba sobre Z: "Cómo no se
nos había ocurrido". Pero las bofetadas abundaban también en
Inglaterra y Alemania. Lo mejor, la estrategia socialista. Empezaron
negando haber hablado de ello (Alonso); luego (Salgado) las
sanciones eran "morales". O sea, morales. Por fin, Z mismo,
advertido por sus listos asesores de los castigos adheridos al
Tratado de Maastricht, decía que no eran ninguna novedad. ¿En qué
quedamos? ¿Se propusieron o no?¿Alguien en el Gobierno lo sabe?
Sería una buena broma si España no estuviese en infracción constante
de la regla que obliga a mantener el déficit por debajo del 3%,
vulnerada ya en 2008. Pero Z amenaza con pulverizar el récord cuando
la semana que viene se haga público el dato de 2009 (por encima del
10%). No es poca paradoja que sean estos incumplimientos para los
que se prevén multas.
La audiencia de los comisarios ante el parlamento está pasando con
más pena que gloria. No hay más que verle la cara a Ashton, la
neo-ministra de Exteriores. He aquí una materia, en que la
presidencia inexistente de Z ha empeñado sus esfuerzos. En el
lenguaje de la página oficial, vulgo Mr. Bean: "El refuerzo de la
Unión como actor político decisivo en la globalización".
Es decir: consenso. Abandonado el asunto cubano, y como de Irán
nadie quiere saber nada, lo que queda es la independencia de Kosovo.
Declarada unilateralmente hace un año y enjuiciada hoy ante el
Tribunal Internacional de Justicia. España está entre los pocos,
cinco, que se oponen. ¿Aguantará la presión la tropa de los acuerdos
como sea? Moratinos dijo que sería neutral. Ya nos dirá cómo se las
arregla si de aquí a junio el TIJ decreta que la decisión es
inválida. ¿Con quién va a estar Z? ¿Con la ONU de la que es un
órgano el TIJ, o con la mayoría de la UE? Una sugerencia: que lo
explique Carmen Chacón enfundada en una camiseta de Tots soms
rubianes.
Podríamos seguir, pero baste para culminar que el acontecimiento
planetario que presagiaba Pajín, hoy defensora del transfuguismo
engagé, será el 4 de febrero. Obama ha invitado a Z al llamado
Desayuno de Oración Nacional. ¿A Z, a rezar? Pues, con dos nísperos.
Pero a este convite acuden miles de personas. ¿Lograrán encontrarse?
Ante el previsible fracaso del tinglado publicitario en que Z ha
pretendido convertir a la UE, Europa tiene dos posibilidades. Seguir
con el esperpento de Z y su desvergüenza inasequible al ridículo; o
resucitar la agenda de Lisboa y animar, con el ejemplo, a rebajar
impuestos, reducir gasto público, y dejar los Estados de Bienestar
en su mínima expresión (que es lo que va a pasar en todo caso,
consecuencia de la incapacidad de atajar la crisis con políticas
sedicentemente keynesianas). O sea, a hacer payasadas o a decirle a
la gente la verdad.
¿Podemos confiar en Z para lo segundo? Pues prepárense para lo
primero.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.
Algunas reflexiones I y II
Luis del Pino Libertad Digital 16 Enero 2010
Como sugería alguno de nuestros contertulios del blog, no está de
más recordar, ahora que está media España colapsada por la nieve,
que , según la versión oficial de los atentados, fue en un fin de
semana con unas nevadas tan impresionantes como éstas cuando El
Chino transportó desde Asturias la Goma2-eco para el atentado del
11-M, yendo a toda velocidad con su Toyota robado por un camino
inverosímil y atravesando carreteras y puertos de montaña que se
iban abriendo a su paso, como por arte de magia.
Tanta suerte tuvo el tío, que no sólo no encontró nieve que le
obstaculizara el camino, sino que tampoco tuvo que andar renqueando
detrás de ningún quitanieves, ni de ningún camión, ni se encontró
con ninguna caravana de coches colapsados. De Asturias a Madrid en
un tiempo récord, atravesando el temporal.
Todavía más: no sólo no encontró ninguno de los problemas con los
que cualquier conductor se ha tenido que enfrentar estos días, sino
que se las arregló para que, cuando le hicieron una foto con un
rádar por exceso de velocidad, su Toyota apareciera limpio y pulcro.
Ni una mota en la carrocería, ni una mancha de barro en las llantas,
después de atravesar el puerto del Escudo, que había estado cerrado
por la nieve hasta una hora antes de pasar él.
Evidentemente, aquel viaje es una filfa. Pero de ese episodio de
intoxicación podemos extraer varias conclusiones. Ya hemos hablado
de ello muchas veces en el blog, pero no está de más recordarlo:
1) Que al sumario del 11-M se le adjuntaron documentos supuestamente
oficiales (en este caso las multas) falsificados a posteriori del
11-M. Lo cual quiere decir, obviamente, que nada impide que haya
otros documentos también falsificados a posteriori.
2) Puestos a hacer un montaje sobre un transporte de explosivos
desde Asturias, podían haber optado por algo mucho más simple: ida y
vuelta de Madrid a Asturias por el camino natural, la autovía de La
Coruña. Sin embargo, se tomaron la molestia de montar todo el número
del desvío por Burgos. Si tenemos en cuenta que aquel desvío sirvió
para "vender" a la opinión pública la "coincidencia" con la caravana
de explosivos de ETA que se interceptó en Cañaveras, parece obvio
que esa "coincidencia" con el transporte de ETA era el cebo con el
que hacer tragar a todo el mundo un transporte de explosivos
inexistente. Pero, si admitimos eso, entonces tendremos que admitir
también la posibilidad de que en el sumario del 11-M se introdujeran
otras supuestas "pistas etarras" con el único fin de "hacer colar"
otros aspectos falaces de la versión oficial.
3) Si admitimos que determinados "episodios" de la vida de ese
responsable oficial del 11-M apodado El Chino son falsos (por
ejemplo, el viaje a Asturias), tenemos entonces que poner en
cuarentena el resto de episodios del relato oficial de sus andanzas,
incluyendo la propia documentación oficial. De hecho, ya hemos
demostrado muchísimas otras falsificaciones sobre la historia de El
Chino en otros hilos del blog (véase la serie de hilos "Un cerebro
llamado Jamal Ahmidan"), y ya hemos visto cómo su historia
(incluyendo el propio viaje a Asturias) fue mutando sobre la marcha.
4) Si el viaje de aprovisionamiento de los explosivos es falso,
entonces parece claro que esa falsificación se produce por uno de
dos posibles motivos (no necesariamente excluyentes): para
falsificar el origen de los explosivos o para falsificar el tipo de
explosivo.
Valga eso como recordatorio de cosas que hemos comentado muchas
veces en el blog.
En cuanto a otras discusiones que se han suscitado en los últimos
días, conviene no perder de vista que el 11-M no era ningún objetivo
en sí mismo: se trataba simplemente de un medio para otra cosa.
Nadie asesina a 200 personas por deporte. A partir de ahí, se podrá
elucubrar lo que se quiera sobre cuál era ese objetivo para
conseguir el cual se utilizó como instrumento el 11-M. Pero algún
objetivo tendría que haber. Y parece claro que el medio utilizado
(el asesinato de 200 personas) apunta a un objetivo de gran
importancia para quien decidió aquel atentado.
En consecuencia, si admitimos esas dos premisas (el atentado era un
instrumento para un objetivo y ese objetivo tenía una gran
importancia, dada la magnitud del atentado), entonces parece natural
concluir que quien planificó la ejecución material no dejó nada al
azar. Nadie deja margen para la improvisación cuando va a cometer un
atentado masivo como aquél para conseguir un objetivo de vital
importancia. Ni nadie pondría en riesgo, por supuesto, ese objetivo
de vital importancia recurriendo a pedorros sin ninguna experiencia
militar o terrorista para ejecutar el atentado.
Las hipótesis, por tanto, de tíos moviéndose por los trenes, pegando
codazos a la gente y dejando bombas debajo de los asientos cuando
quedan 10 minutos para que las bombas exploten son, desde mi humilde
punto de vista, absurdas. No digo que sea imposible, y estoy
dispuesto a aceptar ese tipo de versión si alguien proporciona la
más mínima prueba de que es así. Pero lo considero altamente
improbable, teniendo en cuenta lo que comentaba de que nadie dejaría
nada al azar en un atentado así.
En mi opinión, la ejecución del atentado fue perfecta, obra de
profesionales con experiencia militar. Las chapuzas comienzan luego,
cuando se pone en marcha la dinámica de encubrimiento y empiezan a
actuar varios grupos descoordinados, sembrando cada uno sus propias
"pistas" en el sumario naciente. Ahí es donde se produce el caos,
hasta que muchas semanas después del atentado, con el nuevo gobierno
ya en el poder, se pone en común una versión oficial "unificada",
que no encaja ni a martillazos.
El punto de unión de esas diferentes versiones que terminaron por
confluir a regañadientes es, precisamente, nuestro amigo de la
nieve, El Chino. Él es el vértice en el que se hacen confluir la
trama de espías de Virgen del Coro, la trama de confidentes
asturianos, la trama de confidentes de la noche madrileña y la trama
de camellos de Malasaña. Y es por eso, por ser el vértice obligado
de "unión" de los diferentes puzzles, que esa pieza en concreto
chirría tanto.
II
Si aceptamos, como sugería en el primer hilo de esta serie, que el
11-M fue un atentado meticulosamente preparado y en el que nadie
dejaría nada al azar, entonces existe otra razón por la que cabría
descartar la historia oficial de los colocadores de bombas que van
por el tren dejando una carga temporizada. La razón ya la he
comentado en alguna ocasión anterior: cualquiera que planificara un
atentado en una línea de cercanías, forzosamente tendría en cuenta
un suceso que no resulta infrecuente: que el tren quede detenido
entre dos estaciones por cualquier incidencia en el servicio. A mí
personalmente me ha sucedido con frecuencia.
Si tres terroristas fueran a colocar una bomba temporizada que va a
estallar en breves minutos y de repente su tren se detiene entre dos
estaciones, ¿qué harían? ¿Saltar por la ventana? Nadie se
arriesgaría a algo así. Como mucho, podríamos pensar en bombas con
doble sistema: un temporizador más un seguro que se accionaría antes
de bajar del tren.
Pero, como decía en el hilo anterior, si uno ha planeado el atentado
meticulosamente, entonces es que simplemente no tiene ningún sentido
arriesgarse a una colocación sobre la marcha. Es mucho más sencillo
y menos arriesgado colocar las bombas de antemano: o bien en la
cabecera de estación, inmediatamente antes de la partida del tren, o
bien en las playas o cocheras durante la noche.
Con respecto a la colocación anticipada durante la noche, he visto
que algunos participantes del blog aducen, como objeción, que era
imposible saber con antelación qué trenes iban a salir en cada
momento. Pero me parece que, al plantear esa objeción, se está
asumiendo como premisa algo que no tiene por qué ser cierto: que
sólo se colocaron diez bombas (o doce, si aceptamos la existencia de
las dos desactivadas en las estaciones). ¿Por qué sólo habría de
haberse colocado ese número de bombas?
Si yo dispusiera de medios suficientes (y parece lógico suponer que
eso es así en el caso de quienes prepararon el 11-M), lo que haría,
si quiero hacer estallar cuatro trenes consecutivos y no sé el orden
en que van a salir, es colocar artefactos en todos los trenes
candidatos. Después, haría estallar sólo los cuatro que me
interesaran. Tras el atentado, eliminaría de los trenes no atacados
los artefactos previamente depositados. Es una solución fácil y
limpia, porque nadie registraría nunca los trenes que no hubieran
sido atacados, sino sólo aquellos en los que hubiera estallado al
menos una bomba.
De todos modos, me inclino más por una colocación en cabecera que
durante la noche. Aunque, al hablar de cabecera, me parece que hay
más posibilidades de que fuera en Chamartín y Guadalajara que en
Alcalá, aunque sólo sea por la rapidez que se dieron en centrar
nuestra atención sobre Alcalá de Henares después del atentado, con
aquellos falsos avisos de bomba.
En cuanto al objetivo principal del atentado, ya he dicho alguna vez
que en mi opinión nunca fue Atocha. Si quedamos en que el atentado
tenía una tremenda importancia para quien lo planificó, lo lógico es
que ese alguien quisiera maximizar sus efectos, eligiendo
cuidadosamente el objetivo simbólico. Y Atocha no es (no era)
símbolo de nada. Sin embargo, la estación de El Pozo sí. De hecho,
la estación de El Pozo es la que juega el papel fundamental en la
campaña de agitación posterior al 11-M. El propio Otegui usó la
estación de El Pozo como argumento, preguntando retóricamente qué
cómo podía alguien pensar que ETA atentaría contra la clase
trabajadora, atacando "la cuna del comunismo español".
Algunas de las explicaciones iniciales (que saltaron a los medios
con una rapidez pasmosa) hablaban de que los terroristas querían
derrumbar la estación de Atocha haciendo coincidir la explosión de
dos trenes en su interior. La verdad es que el argumento no puede
ser más absurdo: una estación no se derrumba o se deja de derrumbar
por el número de trenes que estallen en su interior, sino por el
número de kilos de explosivo. Si hubieran querido derrumbar la
estación de Atocha, habría bastado con usar un sólo tren y poner más
bombas, o poner bombas más potentes. Ni siquiera habría hecho falta
atacar trenes, si el objetivo principal fuera derrumbar la estación
de Atocha: en esa estación sobran los lugares en los que los
terroristas hubieran podido depositar dos docenas de artefactos.
Es precisamente esa tempranísima insistencia en tratar de desviar
nuestra atención hacia Atocha como objetivo la que me lleva a dar
aún más credibilidad a la hipótesis de que el objetivo principal era
otro.
En cuanto al hecho de que todos los trenes estallaran estando
parados (y como ya he dicho anteriormente en alguna otra ocasión),
la ley de probabilidades está en contra de esa casualidad. Así que
tenemos dos opciones: pensar que, de todos modos, es casualidad; o
pensar que eso es lo que los terroristas querían exactamente. Y, de
hecho, si admitimos la hipótesis de que la campaña de ocultación y
la de agitación posteriores al 11-M guardan alguna relación con el
propio atentado, entonces cuadra bastante el hecho de que los
estallidos se produjeran en las estaciones: al estallar en
estaciones, se facilitaba el levantamiento de cadáveres (hasta que
no finalizara el cual no había posibilidad de iniciar ninguna
campaña de agitación) y se facilitaba también el desguace y
desaparición de los trenes atacados.
En cuanto a la activación de los artefactos, si admitimos que no es
casual que todos los trenes estallaran en parada, entonces sólo hay
una opción: accionamiento a distancia. Para el cual, como comentaba
algún contertulio del foro, no es necesario ni siquiera estar
presente en la estación. Con un emisor dotado de GPS, los
terroristas sabrían en todo momento dónde se encontraba cada tren.
Por supuesto, me parecen perfectamente aceptables las opiniones
contrarias expuestas por otros contertulios del blog. Como estamos
hablando de deducciones, todas las puertas deben quedar abiertas
hasta que dispongamos de pruebas convincentes.
11-M
Pericia pendiente
Gabriel Moris Libertad Digital 16 Enero 2010
Deseo fervientemente dar por agotado el 11-M en todos sus aspectos,
pero ni afectiva, ni policial, ni procesal, ni política, ni
socialmente, creo que podamos dar por resueltas todas las
implicaciones que un atentado de esa magnitud produjo en mí
personalmente y en el todo país después de aquella masacre. Hoy
quiero esbozar un aspecto que no por haber sido tratado en el juicio
de la Casa de Campo, se pueda considerar agotado, máxime cuando
durante estos días se enjuicia la responsabilidad civil de dos
personas que sin lugar a dudas pudieron impedir el correcto análisis
de los explosivos que tanto daño nos causaron.
Ante todo quiero recordar la gran diferencia existente en el
tratamiento de las muestras tomadas para su análisis entre los
trenes de cercanías (muestras inexistentes) y las tomadas en los
escombros de la T-4 (tomadas en cantidades exuberantes). He de
recordar que yo participé por necesidad en la pericia de los
explosivos ordenada por el tribunal del 11-M. Los especialistas
contactados para actuar como peritos por parte de un grupo de
víctimas se negaron a hacerlo por considerar que ese asunto estaba
muy politizado. Ante dicha tesitura, me vi obligado a presentarme
como perito, por mi titulación y por mi experiencia profesional en
el campo del análisis químico instrumental. Mi trabajo en el
peritaje solicitado por el tribunal del 11-M lo realicé de manera
totalmente altruista según reconoció públicamente en el juicio el
letrado Rodríguez Segura.
Mi participación en esta pericia no fue ciertamente un plato de
gusto como cualquier persona se puede imaginar; no obstante, tuvo la
vertiente positiva de sentir que estaba realizando un trabajo útil,
no para mí, sino para la sociedad. Lástima que los resultados no
pudiera ser concluyentes, debido a la ausencia y manipulación de las
muestras procedentes de los focos. Mi actitud ante este reto fue la
misma que mantuve durante mis cuarenta años de vida laboral:
realizar el trabajo con la imparcialidad, la libertad y la moralidad
profesional que en mis tiempos de facultad se enseñaba como una
asignatura de las llamadas "marías".
Después de la reciente publicación del libro Titadyn de Don Antonio
Iglesias, creo que cualquier aspecto técnico de los resultados
analíticos de la pericia puede ser redundante. No obstante, esta
pericia presentó y presenta algunas peculiaridades que a mi juicio
merecen ser resaltadas.
Resulta inconcebible que la solicitud de esta pericia tuviera que
ordenarla el Tribunal que llevó a cabo el juicio porque en la
instrucción no figuraban los análisis de los restos de explosivo
recogidos en los trenes. Sí figuraban, en cambio, los análisis de
muestras no explosionadas situadas en lugares donde no se produjo
ninguna explosión. Curiosamente, tampoco se analizaron los restos
del explosivo contenido en las dos mochilas que no explotaron en los
trenes. Podría ser interesante investigar si en nuestra dilatada
historia de atentados terroristas se han producido hechos similares
a los citados.
La planificación del trabajo se presentó en una reunión plenaria en
la que participamos, además de los ocho peritos (cuatro policiales y
cuatro de partes), los responsables y jefes de laboratorios de la
policía científica. En el programa de trabajo se explicó la
metodología a seguir y se fijó por parte del director de la pericia
un objetivo: que los resultados fueran consensuados. En mi opinión,
dicho objetivo era obvio, ya que se trataba de obtener los registros
y la información suministrada por equipos analíticos contrastados
universalmente. Otra peculiaridad de este encargo judicial consistió
en la grabación permanente de las personas, operaciones y equipos
utilizados.
Las muestras se recibieron en presencia de todos los peritos. Desde
mi punto de vista, se pueden destacar los siguientes aspectos:
* De las aproximadamente noventa muestras recibidas, sólo veintitrés
correspondían a los focos de explosión. Nadie, con una mente
medianamente normal, puede entender que de cuatro trenes
explosionados, sólo se recibieran esas muestras; máxime, cuando
habían sido previamente lavadas. A los peritos no se nos hizo
conocer los resultados de los análisis realizados en su día en el
laboratorio de los Tedax. Tampoco se nos entregaron los líquidos de
lavado que normalmente debían haber sido conservados en dicho
laboratorio.
* El tamaño de las muestras útiles extraídas de los objetos
recibidos como muestras, no excedió en ninguno de los casos el peso
útil de 0,1 gr. Totalmente insuficiente para realizar un análisis
completo de las mismas. En contraposición, curiosamente no se
conoció el desguace de las noventa toneladas de los vagones
explosionados dos ó tres días después del atentado, hasta los
últimos días del juicio de la Casa de Campo.
* Las muestras periciales carecían de cadena de custodia. La
excepción fue la muestra de referencia de "Titadyn" presentada al
efecto por los peritos de la Guardia Civil.
He de confesar sin ambages que los trabajos se desarrollaron
inicialmente en un buen ambiente de colaboración, hasta que al
comenzar los análisis de los restos de muestras procedentes de los
focos, apareció un componente que no correspondía a la Goma 2 ECO,
el famoso dinitrotolueno (DNT). A raíz de este hecho, la pericia
tomó un cariz distinto. Parecía como si oficialmente este compuesto
estuviera proscrito en la pericia. Por parte del director de la
misma, se quiso justificar dicha presencia por una contaminación en
fábrica. La respuesta del fabricante a esta imputación gratuita fue
contundente y desbarató la hipótesis argumental realizada. Deshecha
la hipótesis, surge la nueva "teoría de la contaminación", pero esta
vez sin precisar el foco contaminante. La Tedax que hizo el primer
peritaje sin informar de los resultados analíticos obtenidos en su
declaración ante el Tribunal explicó verbalmente las condiciones de
almacenamiento de dichas muestras, no siendo rebatida por nadie
sobre la seguridad de las mismas frente a cualquier agente
contaminante. La presencia de DNT en las muestras de los trenes, no
creo que pueda ser discutida por nadie.
Otro momento crucial de la pericia lo constituyó la detección de
Nitroglicerina (NG) en la muestra nº 1, que era fundamentalmente
polvo de extintor. La cromatografía en fase gaseosa y la
espectrometría de masas nos permitieron comprobar que los espectros
de esta muestra y del Titadyn de referencia eran superponibles al
presentar los dos los picos correspondientes al DNT y a la NG. Como
anécdota, he de recordar que esta muestra fue analizada varias veces
en distintos equipos y condiciones. Este explosivo también parecía
estar proscrito en la pericia. En apoyo de esta afirmación, he de
recordar que la muestra de Titadyn no se quería analizar porque,
según el director de la pericia, el Titadyn contenía NG y este
explosivo era "muy controvertido".
En otro orden de cosas resulta lamentable que las grabaciones
solicitadas por algunas acusaciones no hayan sido entregadas en su
totalidad para poder visionar las mismas. No veo disculpa alguna
para ello, ya que técnicamente es realizable entregar copias y el
visionado se puede realizar fácilmente con la colaboración de los
peritos participantes. Este registro gráfico serviría de ayuda tanto
a la Audiencia Nacional como a las partes, para conocer aspectos de
esta pericia que pueden dar justificación para afirmar que la misma
está pendiente.
A pesar de existir una sentencia firme sobre el juicio celebrado
para conocer el grado de implicación de los veintinueve acusados por
el juez Del Olmo, creo que las víctimas y la sociedad española deben
conocer que la condena está cogida con alfileres por la naturaleza
del explosivo y la procedencia del mismo. Termino mi reflexión con
el recuerdo reciente de una frase pronunciada por el Sr. Anguita al
pedirle su opinión sobre el juicio del 11M: "Creo que el juicio
puede ser comparable a la actitud de un equipo médico al intervenir
a un enfermo de cáncer. Al abrir al enfermo encuentran una
metástasis que invade todo su cuerpo; ante ello, los médicos deciden
coser sin tocar nada".
La Ley catalana del Cine causará cientos de
despidos
El Puntazo La Razon 16 Enero 2010
Era previsible que la Ley catalana del Cine redactada por el
Gobierno tripartito suscitara la frontal oposición de distribuidores
y exhibidores, como así ha sido, pero la protesta se ha extendido
más allá y ayer CC OO y UGT divulgaron un manifiesto exigiendo la
reforma de la ley por los efectos negativos que tendrá entre los
trabajadores. La exigencia de doblar al catalán la mitad de las
copias de cualquier película es considerada por el sector afectado
como «un castigo». Empresarios y sindicatos calculan que sólo
durante el primer año de vigencia de la ley se producirán unas
pérdidas económicas del 14% de los ingresos, lo que obligará a
reajustar plantillas y despedir a cientos de trabajadores. Como
alternativa, empresarios y sindicatos han propuesto crear una Red de
Cines en Catalán, pero la Generalitat la rechaza porque teme que
nadie acuda a esos cines y prefiere imponer la distribución
obligada.
Olano o la punta del iceberg
Regina Otaola www.gaceta.es 16 Enero 2010
Los hechos conocidos a raíz de la detención de uno de los cabecillas
batasunos en la localidad guipuzcoana de Lizarza, Pedro María Olano,
nos deben llevar a la siguiente reflexión: ¿lo acontecido es un
hecho puntual o podría ocurrir, hoy en día, en cualquiera de los
municipios gobernados por ANV? Y, si es así, ¿qué debe hacer el
Gobierno? Muchos son los concejales pertenecientes a HB o ANV
detenidos por pertenecer a la banda terrorista ETA, muchos. Lo cual
no puede sorprendernos, y menos a estas alturas, cuando el partido
al que representan ha sido ilegalizado por formar parte del
entramado etarra. Si uno milita en un partido donde no se condena la
violencia terrorista, no es extraño que muchos de sus miembros sean
colaboradores activos de la banda etarra. Y está claro que lo suyo
es connivencia y colaboración con ETA.
Por eso puede deducirse que actitudes y actividades muy similares a
las de Olano pueden darse en los ayuntamientos gobernados por ANV,
y, de hecho, son recientes las noticias que vinculan a sus ediles
con SEGI (la organización juvenil de ETA) en el traspaso de
información susceptible de servir a la banda para cometer sabotajes
en el tramo del AVE. Con semejantes evidencias a la vista, que el
Gobierno se resista a disolver los ayuntamientos que aún gobierna
Batasuna, amparado en supuestas razones legales para no aplicar el
artículo 61.1 de la Ley de Bases de Régimen Local sólo contribuye a
mantener latente la amenaza de ETA sobre el eslabón más débil de las
instituciones y partidos democráticos, como son los concejales.
Por lo visto hasta ahora, por “gestión dañosa para los intereses
generales…”, este Gobierno sólo entiende la corrupción política y
económica, caso del Ayuntamiento de Marbella, pero no la corrupción
monstruosa de esos ayuntamientos gobernados por personas que apoyan
la violencia terrorista, que consideran que ayudar a ETA es
legítimo, incluso un deber de los patriotas. Ayuntamientos donde
toda forma democrática de diálogo y debate es lógicamente inviable:
unos gobiernan y otros callan, con sus derechos democráticos
menoscabados y amenazados, además, por los compañeros encapuchados
de los que ocupan la Alcaldía.
¿Cumplen esos Gobiernos municipales con las obligaciones
constitucionales? No; de ninguna de las maneras. Por tanto, con el
artículo 61.1 que dice que se procederá a la disolución cuando “la
gestión sea gravemente dañosa para los intereses generales que
supongan el incumplimiento de las obligaciones constitucionales”,
podemos concluir que base legal existe, a falta de determinación
política. Pero es que Rodríguez Zapatero vive muy a gusto dándoselas
de legalista y de respetuoso con los derechos humanos de un De Juana
o de unos ediles batasunos… mientras, en decenas de municipios
vascos, ETA sigue ejerciendo el terror desde las mismas
instituciones que nos debieran defender de los terroristas.
*Regina Otaola es alcaldesa de Lizarza y víctima de Olano.
El Foro de Ermua acusa a los partidos de
desactivar el movimiento cívico
La presidenta de la entidad dice que son infravalorados por los
partidos y el poder
Madrid ABC.es
16 Enero 2010
La presidenta del Foro de Ermua Inma Castilla de Cortázar denuncia
en un artículo publicado en el último número del «Noticiero de las
Ideas» que los partidos políticos «muestran una absoluta
indiferencia hacia el movimiento cívico» y en ocasiones «un interés
expreso en que la sociedad civil no se articule en torno a ellos –o
más aun- se desarticule lo que ya estaba funcionando».
Para una de las impulsoras del movimiento de Ermua que durante años
ha sido pilar del combate por el reconocimiento de las víctimas y la
lucha sin cuartel contra el terror, «el movimiento cívico y
especialmente el constitucionalista puede seguir siendo el
aglutinante y catalizador del pensamiento ciudadano, poco
condicionado por los consensos a ultranza».
Castilla de Cortázar entiende que es preciso superar un estadio
político que en España ha concedido a los nacionalismos, desde la
Transición, un plus de legitimidad en aras de consolidar la
democracia, plus que a su juicio han correspondiendo «con tanta
deslealtad» .
Los movimientos cívicos como el Foro de Ermua se encuentran en medio
de una coyuntura en la que son por una parte infravalorados por los
partidos y el poder, o son objeto de intentos de control a través de
las subvenciones que reciben de los organismos públicos.
La fórmula idónea para Inma Castilla pasa por «intentar esquivar la
protección interesada y los intentos de manipulación de los partidos
políticos» para lo que considera esencial que los responsables de
estas organizaciones cívicas «sean profesionales que no dependan
económicamente de las subvenciones que se concedan a la asociación
cívica».
Y sin citar a ninguna asociación afirma que algunas organizaciones
ciudadanas «por estar cogidas por el presupuesto perdieron lo único
que tenemos el movimiento cívico: el prestigio moral».
******************* Sección "bilingüe"
***********************
El desenfoque interesado del presidente
Feijoo
JOSÉ Mª MARTÍN LÓPEZ-SUEVOS* www.lavozlibre.com 16 Enero 2010
El desenfoque interesado del presidente de la Xunta, Alberto Núñez
Feijoo, va desde el extremismo al equilibrio. Cito textualmente al
presidente: "El debate no va a ser gallego o castellano, sino el
inglés". En febrero de 2009 no decía lo mismo y no voy a repetir sus
promesas, de sobra conocidas, para no cansar al lector. El
presidente se enroca ahora en el cumplimiento de su programa
electoral que decía:
Punto 8. Conseguir uno de los mejores sistemas educativos.
Llevaremos a cabo una política destinada a mejorar la calidad de la
educación y a fortalecer la libertad de elección de los padres. Un
sistema que apueste decididamente por el trilingüismo, de forma que
los alumnos finalicen su formación dominando el inglés, además de
las dos lenguas oficiales de Galicia.
Punto 104. Defenderemos el bilingüismo integrador: defenderemos el
equilibrio y la proporcionalidad en la enseñanza de lengua gallega y
castellana favoreciendo el bilingüismo integrador que garantice los
derechos y libertades de padres y alumnos.
En recientes declaraciones en Radio Nacional, el 7 de enero, el
presidente defendía las bases del nuevo decreto diciendo que “el
equilibrio es el antídoto contra cualquier extremismo, pensamos que
la cordialidad lingüística de las calles, de los bares, debe
trasladarse a las aulas y queremos niños que sean libres para
emplear, una vez conocidas, la lengua que quieran”.
Empezando por el final, el presidente define su postura como
equilibrada y antídoto contra los extremismos. Viene al caso
recordar que destacados dirigentes de su partido acudían a las
manifestaciones que convocaban las asociaciones por libertad de
lengua cuando su partido se encontraba en la oposición preparándose
para hacer el tránsito, desde el extremismo hacia el equilibrio,
suponemos que también tomando conocimiento del bilingüismo cordial
de las calles y bares que dice querer llevar a las aulas.
Si pasamos al programa electoral, defender la libertad de elección
de los padres es defender, sin pretender cambiarla, la primera
decisión, natural y espontánea, que toma una familia cuando educa a
sus hijos: decidir en qué lengua los educa, sea ésta la que sea de
las que hablamos en Galicia. Por parte de los defensores de la
libertad, nadie cuestiona la conveniencia de que los alumnos sepan
gallego o castellano en Galicia. Lo que se defiende es que se
respete esa decisión exclusiva del ámbito familiar. Y para respetar
esa decisión familiar sólo son necesarias tres cosas:
1) Libros de texto en la lengua de elección.
2) Libertad de uso, oral y escrita, de la lengua de elección.
3) Desregulación lingüística, menos normas y corsés.
Lo que resulta difícil de comprender es por qué se somete a la
población escolar a unos determinados porcentajes cuando se dice
defender la libertad de elección de los padres y la cordialidad
lingüística. ¿Cordialidad con quien? ¿Con los de la normalización
obligatoria?
Si de acuerdo a la Ley de Normalización Lingüística los padres no
tenemos derecho, salvo en primera enseñanza, a exigir una
determinada lengua vehicular -lengua docente y discente- porque ello
exigiría la separación de alumnos por razón de lengua -aunque ésta
no sería forzosa, sino por elección-, si se quiere que la población
escolar aprenda las dos lenguas oficiales en un sistema educativo de
calidad, lo primero que tiene que haber es libertad, y sin tapujos
ni subterfugios.
En los dos puntos citados del programa electoral la palabra libertad
aparece en dos ocasiones: libertad de elección de los padres y
libertades de padres y alumnos. En las bases del nuevo decreto del
plurilingüismo la palabra libertad no aparece ni una sola vez, la
vergonzante palabra libertad no está en el vocabulario del nuevo
decreto.
El decreto no habla de libertad, habla de opiniones: la opinión
vinculante de los padres sobre la lengua de impartición de una de
las asignaturas -primaria o secundaria- y consulta a los padres cada
cuatro años de su opinión para el reparto por lenguas del resto de
materias para que sea el Consejo Escolar el que decida.
No vale que nos digan que ahora podrán escoger el idioma de una
materia, ahora 'instrumental', y serán consultados cada cuatro años
para el resto. Para tener libertad, para empezar hay que ponerlo por
escrito, en letras mayúsculas y negrita. Un decreto por la libertad
frente a un decreto por el trilingüismo. La diferencia es
sustancial, pues en uno se habla de derechos de las personas y en
otro se habla de lenguas.
El señor Feijoo empezó a hablar de derogar el decreto 124/07 del
bipartito cuando percibió que había interés electoral en el asunto:
el grito por la libertad de miles de gallegos que se convirtió en
clamor desde julio de 2007, en que se alumbró el todavía hoy vigente
decreto. Qué vergüenza debía darle al señor Feijoo. Ese grito era
por la libertad, contra la imposición. Lo que se defendía, lo que
defendíamos, no era cambiar la imposición del gallego por la
imposición del español. Lo que nos movilizaba no era conseguir un
sistema de imposición a tercios, lo que nos movilizaba era librarnos
del yugo de una norma liberticida diseñada desde una ideología
totalitaria y trasnochada que se arroga el derecho a decidir en qué
lengua tienen que expresarse nuestros hijos, en qué lengua tienen
que hablar en las clases, hacer sus exámenes y llevar sus libros de
texto. Una ideología, la nacionalista del BNG, apoyada por sus
portamaletas, el PSOE.
En el lado de los defensores de la libertad se va a producir una
fuerte división, seguro que además buscada por el propio Partido
Popular, que está muy interesado en enfriar al movimiento cívico que
le resulta incómodo, un movimiento cívico que ha despertado de la
modorra de la normalización para pasar a posturas muy activas y
decididas en la defensa de una educación en libertad y de calidad.
La división se producirá entre los votantes asiduos al PP, que se
mostrarán benignos con el incumplimiento de las promesas de Feijoo y
sus nuevas bases, con el argumento de que era lo menos malo que se
podía hacer, que supone una mejora respecto al decreto 124/07 y, de
paso, se evita la confrontación con los nacionalistas. Por contra,
los ciudadanos que decidieron su voto en función de las inolvidables
promesas de última hora, ésos entre los que me encuentro, además de
tener que buscarse una nueva papeleta para las próximas elecciones,
entre otras cosas podremos pensar que los nacionalistas tampoco
estarán dispuestos a tolerar un decreto que se apoye en estas bases
como indican sus manifestaciones públicas y su convocatoria de
huelga en la enseñanza, con lo que por el mismo precio era
preferible haber hecho un decreto por la libertad, de frente y hasta
el fondo, y no una apuesta tan limitada por un trilingüismo
encorsetado en los proyectos lingüísticos de centro, creación
intervencionista de la política normalizadora.
Señor Feijoo, ¡el escaño número 38 de las elecciones de marzo de
2009 es de los defensores de la libertad de lengua! Este decreto
puede y debe ser mejorado si en lugar de la equidistancia entre los
impositores y los defensores de la libertad, tomase verdadero
partido por los que, además de haberle votado, se han movilizado de
una forma ejemplar arriesgando mucho en el envite. Justamente porque
muchos nos hemos movilizado mucho queremos que acierte con su nuevo
decreto por la libertad lingüística, cuente con nosotros para ello”.
(*) José Mª Martín López-Suevos es el presidente de la Mesa por la
Libertad Lingüística (Galicia).
Sindicatos y exhibidores firman un
manifiesto en contra de la ley del cine catalán
EFE. BARCELONA ABC 16 Enero 2010
Sindicatos y exhibidores han firmado hoy un manifiesto conjunto por
la defensa de los puestos de trabajo y de las salas de cine de
Cataluña y en contra del proyecto de ley del cine aprobado esta
semana por el gobierno catalán.
Los sindicatos CCOO y CGT, que tienen el 77% de la representación de
los trabajadores en Cataluña, han firmado conjuntamente con el
Gremio de Empresarios de Cines de Cataluña un manifiesto que
denuncia "el peligro que supone el Proyecto de Ley del Cine para la
viabilidad del sector y el futuro de sus trabajadores".
Los firmantes piden para los empleados, espectadores y empresarios
de la exhibición "el mismo respeto y compromiso que la
administración ha demostrado con otros sectores económicos que
operan en Cataluña".
En el manifiesto también se critica el proyecto de ley aprobado por
el Govern porque, en su opinión, "agravará aún más la situación de
los trabajadores de un sector en el que todas las partes están
haciendo un gran esfuerzo para mantener los puestos de trabajo y
porque no se ha tenido en cuenta la realidad del sector".
Denuncian «el peligro que supone el Proyecto de Ley del Cine para la
viabilidad del sector y el futuro de sus trabajadores»
Pérdidas económicasSegún sus cálculos, la legislación provocará
pérdidas económicas de al menos el 14% en el primer año después de
su aplicación. Además, los sindicatos expresan su apoyo a la oferta
de creación de una Red de Cines en Catalán propuesta por el Gremio
de Empresarios de Cines de Cataluña y Fedicine porque es un buen
punto de partida viable, de consenso y de aplicación inmediata que
aumenta sensiblemente la oferta de cine en catalán en todo el país.
La Red de Cines en Catalán, que cuenta también con el apoyo de la
Asociación de Distribuidores Independientes Cinematográficos,
reuniría 53 pantallas en otros tantos cines repartidos por la
geografía catalana, a las que asisten actualmente cerca de 2
millones de espectadores al año.
El departamento de Cultura de la Generalitat ve "insuficiente" la
propuesta de creación de esta Red de Cines en catalán, pues la
oferta de cine doblado en catalán pasaría del 3% actual a un 8%. El
Gremio de Empresarios de Cines de Cataluña aglutina a la mayor parte
de las empresas privadas de exhibición cinematográfica, tanto
grandes como pequeñas salas. La entidad está formada por 552
pantallas, correspondientes a 91 cines, del total de 779 pantallas
existentes en Cataluña, lo que supone un 81% de la cuota de mercado.
COMUNICADO LEY DEL CINE CATALÁN
El Gremi D´Empresaris de Cinemes de Catalunya pide que la nueva Ley
del Cine tenga en cuenta la realidad de la demanda de la
sociedad Catalana
El Gremi d’Empresaris de Cinemes de Catalunya está en desacuerdo con
los datos que utiliza el documento que recoge las bases que
ha elaborado el Departament de Cultura i Mitjans de Comunicació de
la Generalitat de Catalunya, en el que perfila las líneas maestras
de la nueva ley de Cine.
Según este documento, sobre el que el miércoles se pronunció el
conseller de Cultura, Joan Manuel Tresserras, y que la Conselleria
no
hizo llegar previamente a los exhibidores, la ley exigirá a los
exhibidores que la oferta de cine tanto en catalán como en
castellano sea
del 50%.
Para llegar a la imposición de esta medida, el documento de bases de
la nueva ley del cine argumenta una “anomalía” inexistente:
“la oferta del cine doblado y/o subtitulado en catalán representa
una grave anomalía si la comparamos con la oferta y el consumo en
catalán en el resto de sectores de las industrias culturales: radio,
televisión, prensa escrita, libros, teatro, música, Internet, etc.”
Se habla de anomalía en la comparación entre cine y prensa escrita,
cuando la realidad actual de los medios de prensa escrita en
catalán es que ante más de 15 cabeceras diarias que se editan en
castellano, sólo publican en catalán l’Avui, El Punt y la edición
especial de El Periódico de Catalunya. En relación en la televisión,
de las catorce cadenas que emiten en Catalunya, lo hacen sólo en
catalán TV3, Canal 33, Barcelona TV y las desconexiones en catalán
de algunas cadenas generalistas. La audiencia televisiva del 2008
fue aproximadamente del 20,5% en catalán, y el resto en castellano.
Según el “Baròmetre de la Comunicació i la Cultura” realizado por la
Fundació Audiències de la Comunicació i la Cultura, se constata
que la audiencia general según la lengua de consumo en prensa diaria
es del 27.5% en catalán y el resto en castellano. Si ninguno de
los sectores culturales (TV, prensa, libros, teatros, etc..) tienen
cuotas de oferta, ¿por qué el cine sí?
El Gremi d’Empresaris de Cinemes de Catalunya afirma que los datos
demuestran que cuando se proyecta una película en catalán a la
vez que en castellano, la distribución de la audiencia es, en
promedio, del 78,2% en castellano y del 21,8% en catalán. No se
trata,
hoy por hoy, de un problema de oferta, sino que la demanda actual de
la sociedad catalana de películas en catalán es inferior al 50%.
Si tomamos como referente el estreno de “Vicky Cristina Barcelona”
en los cines de Cataluña, donde sólo 5 copias se exhibieron en
castellano, comparado con 47 copias en catalán, y 22 en versión
original, la media de recaudación por copia de la versión castellana
es más de cinco veces superior a la de la versión catalana. Incluso
la versión original ha funcionado mejor que la catalana (de media,
casi el doble por copia).
Además, en el TOP10 a nivel estatal de esta película, en el primer
fin de semana se situaron seis copias de la película estrenadas en
Cataluña: cuatro en castellano y dos en versión original (ninguna en
lengua catalana).
Respecto a los datos referentes a la media de espectadores por
sesión según versión que aparecen en el informe de las bases de la
ley
de cine de Cataluña, se trata de cifras no comparativas, que no
reflejan la realidad. Actualmente se doblan al catalán aquellas
películas que se considera pueden tener un éxito comercial
importante (blockbuster americanos), mientras un gran número de
títulos
poco comerciales se estrenan sólo en castellano haciendo bajar la
media de recaudación por sesión. Por este motivo, es lógico
estadísticamente que el ratio medio de espectadores por proyección
sea superior en las películas de cine en catalán que en castellano.
Cuando en un mismo local se proyectan las versiones catalana y
castellana de una misma película (por tanto, la oferta es
equivalente
al 50%), el espectador opta masivamente en una proporción del 78.2%
a 21.8% por la copia en castellano. Esto equivale a un número
de espectadores por sesión de 20 en la copia catalana y 70 en la
copia en castellano.
Aunque no es el exhibidor quien decide el número de copias que se
doblan al catalán, los exhibidores catalanes han colaborado
siempre con las políticas lingüísticas de la Generalitat programando
y exhibiendo todas las copias disponibles en catalán.
Si lo que se pretende es fomentar el uso del catalán a través del
cine, habrá que reconocer primero el esfuerzo que realiza el sector
de
la exhibición, no cargando el peso de la política lingüística sobre
sus espaldas. No olvidemos que se trata de un sector privado que no
recibe ayudas de la Administración.
Además de preocuparse por la creación de una mayor oferta se debería
fomentar paralelamente la demanda de los espectadores, cosa
que hasta ahora la Administración no ha sido capaz de hacer.
El Gremi considera que la exhibición cinematográfica no deja de
recibir presiones, cuando actualmente vive una situación en que el
mercado ha caído un 27% en los últimos cuatro años por razones como
la piratería, ante la cual no había habido ninguna actuación
por parte de los organismos públicos.
Todo y los problemas de nuestro sector, estas presiones nos obligan
a ofrecer un producto (el cine en catalán) que el público no
demanda en estas proporciones, perjudicando seriamente al exhibidor
y a sus trabajadores, y comprometen su supervivencia y los
puestos de trabajo.
Se debería intentar primero defender el cine y su supervivencia,
para despues estudriar fórmulas con las cuales se pueda fomentar el
aumento de la demanda del cine en catalán, sin poner en riesgo la
supervivencia del sector de de exhibición.
Feijóo critica los "comportamientos
radicales" del PSdG y del BNG con la lengua
El presidente de la Xunta afirmó que él no sabe hablar inglés y
atribuyó sus carencias a que la falta de medios económicos no le
permitieron asistir a un colegio bilingüe
www.lavozlibre.com 16 Enero 2010
Santiago de Compostela.- Alberto Núñez Feijóo, presidente de la
Xunta de Galicia, calificó de “rechazos prematuros” las diferentes
corrientes de opinión que se han declarados contrarias a su Decreto
gallego de la enseñanza y la utilización de castellano y gallego en
la misma. Achacó a la oposición las “propuestas demasiado radicales
y poco racionales” y declaró no considerar asumible la propuesta
realizada por los sindicatos de recuperar el decreto anterior,
puesto que “se sabe perfectamente que fue rechazado en las urnas”.
A seis días de que tenga lugar la huelga convocada por la plataforma
‘Queremos Galego’, el presidente gallego invitó a la oposición,
formada por el PSdeG y por el BNG, a que especifique sus
discrepancias. Al mismo tiempo les instaba a “moderar sus
planteamientos” con el fin de realizar “propuestas equilibradas".
Núñez Feijóo hizo referencia en todo momento a los socialistas y a
los nacionalistas gallegos, obviando a las demás instituciones y
asociaciones que se han mostrado contrarias a su proyecto. El
presidente de la Xunta afirmó que el PSdeG no tiene una política
lingüística, a la vez que acusó a los nacionalistas del BNG de
poseer “comportamientos radicales”. Sin embargo, reservó su más alta
consideración para la ‘Real Academia Galega’ (RAG) y para el
‘Consello da Cultura’, de los que dijo que “está deseando conocer
sus propuestas”.
El presidente de la Xunta afirmó que él no sabe hablar inglés y
atribuyó sus carencias a que la falta de medios económicos no le
permitieron asistir a un colegio bilingüe. Por esta razón, Feijóo
explicó que se sentía “comprometido” con todos aquellos jóvenes que
actualmente se encuentran en la misma situación y declaró que de
esta forma podrían acceder a dicha formación. Para el presidente, el
hecho de que los jóvenes acaben sus estudios con conocimiento y
dominio de gallego y castellano y con manejo del inglés forma parte
de “una ambición colectiva”.
El líder de los populares gallegos incidió en que la incorporación
de una tercera lengua en la programación de la enseñanza pública se
había hecho pensando en aquellos jóvenes que pertenecen a familias
de más bajo nivel económico.
Sin embargo, el presidente de la Xunta evitó aclarar cuál será el
nivel de conocimiento de inglés que se exigirá al profesorado,
mencionando que las pautas para incentivar a las plantillas se
recogerán en el plan de plurilingüismo que acompañará al decreto.
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