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Faisán: ahí están los nombres y los
apellidos
EDITORIAL El Mundo 18 Enero 2010
TODAVÍA AYER Zapatero negaba en una entrevista la participación de
«mandos policiales o directores generales» en el chivatazo del bar
Faisán de Irún, en mayo de 2006. La información que hoy publica EL
MUNDO contradice la afirmación del presidente del Gobierno, ya que
establece que, según los investigadores, el chivatazo a ETA siguió
la vía jerárquica de la cúpula policial.
La parte secreta del sumario que instruye el juez Garzón incluye un
organigrama que muestra la implicación del ex director general de la
Policía, Víctor García Hidalgo, que fue alertado por el jefe
superior de Policía del País Vasco, Enrique Pamiés, de que se
preparaba una operación para desarticular la red de extorsión de la
banda. Este alto funcionario había sido avisado a su vez por una
inspectora jefa de San Sebastián y por otro comisario que operaba en
la lucha contra ETA en Francia.
Si la información circuló de abajo hacia arriba, como es habitual en
una institución jerarquizada como es el Ministerio de Interior, las
órdenes vinieron de arriba a abajo. García Hidalgo habló
telefónicamente con el jefe superior del País Vasco y éste envió a
un inspector de Vitoria para que contactara con Joseba Elosua, dueño
del Faisán y colaborador de ETA. Fue este inspector de Vitoria,
especializado en islamismo, el que le pasó a Elosua el teléfono
móvil con la llamada en la que le avisaron de que la Policía había
preparado una operación en la frontera para detener a los
intermediarios que cobraban el impuesto revolucionario.
El registro de conversaciones telefónicas, siempre según los
investigadores, muestra que el inspector de Vitoria llamó en esos
momentos al jefe superior de Policía del País Vasco, que fue quien
presumiblemente dio el chivatazo, siguiendo las instrucciones
expresas de García Hidalgo.
El relato de los hechos es un tanto prolijo, pero merece la pena
insistir en él porque demuestra que la investigación policial sí ha
podido determinar con exactitud a los responsables del chivatazo y,
por tanto, existen sólidos indicios para sentarles en el banquillo.
No es, pues, cierta la teoría filtrada desde medios gubernamentales
de que no existen datos en el sumario para proceder contra nadie y
de que lo que sucedió en Irún sigue siendo un misterio inescrutable.
Lo que publicamos hoy hace altamente sospechosa la actuación de la
fiscalía de la Audiencia Nacional, que pidió hace unos meses el
archivo de la causa alegando que no se había podido atribuir a nadie
la autoría del chivatazo. Hay que recordar que, por aquella época,
en plena tregua de ETA, el Fiscal General del Estado defendió la
teoría de que las togas debían mancharse «con el polvo del camino»,
sugiriendo que la Justicia tenía que contribuir a que la negociación
del Gobierno con la banda terrorista finalizara con éxito.
Lo que hoy revela EL MUNDO pone el foco de atención sobre el ex
director general de la Policía, un militante de confianza del PSOE,
que, si lo que dice el sumario es cierto, habría cometido un
gravísimo delito. ¿Consultó con sus superiores del Ministerio del
Interior? Mariano Rajoy declaraba en este periódico que «no es
creíble, por no decir imposible, que un alto mando policial ordenase
el chivatazo a ETA sin permiso del Gobierno».
Efectivamente, todo apunta a que el Gobierno fue el responsable
último de esta fechoría, lo que explica por qué tiene tanto interés
en echar tierra sobre el asunto y por qué el fiscal ha querido
archivar el caso que instruye Garzón. Lo que publica hoy nuestro
periódico demuestra que hay suficientes elementos para exigir
responsabilidades penales concretas. Ahí están los nombres y los
apellidos.
Leguina, guerra, bono, ibarra...
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 18 Enero 2010
Reclaman comprensión personal, ternura casi, Leguina, Guerra, Bono,
Ibarra... Tan duros, ellos. Callaron durante años y años.
Vulgarmente «tragaron». Votaron a favor del Estatuto catalán y/o lo
apoyaron desde fuera del Parlamento. Permitieron una política
destructora que ahora llaman «territorial» por miedo, todavía, a
hablar de la unidad de España, de la nación, de la patria común. Lo
expliqué en «La izquierda y la nación»: entre Zapatero y Maragall se
cargaron «lo» que ya había dejado González en agonía. ¿Ante quién
desean justificarse ahora?
Todavía es tiempo. Siempre es tiempo. Lo ha hecho Rosa Díez a su
manera. ¿Por qué no podrían romper con el partido que tanto les
debe? De estos cuatro que cito el más veterano en la izquierda fue
Leguina. Aún llegó a militar en el FLP y desde ahí se pudo escurrir
hacia el PSOE, con gentes estupendas por cierto, donde iba a hacer
más fortuna que en la estadística y en la narrativa. «Majo tipo»,
habría dicho el padre de uno de los chicos del Gran Wyoming,
falangista él. Pero Zapatero los ha dejado caer y ni siquiera Guerra
es capaz de mantener una imagen clara ante la sociedad a pesar de
tener en sus manos la Fundación Pablo Iglesias y varias
publicaciones.
Importa España. Zapatero la está destruyendo. No es verdad que haya
un problema de sucesión en el PSOE, como se dice estos días, aunque
sí podría haberlo si estos y otros le pusieran una mano, encima, a
Montilla, y a Rubalcaba... De lo contrario tendremos que convenir
que el PSOE ha sido siempre nefasto para España. Si los Elías Díaz
de ayer y de hoy no se han atrevido a decir nunca, en público, que
Largo Caballero fue el responsable de la Guerra del 36, mañana
tampoco dirán que Zapatero destruyó, entre siglos, la nación
española. Territorialmente, si así lo prefiere Leguina. Pero que
vengan al club. Ahora, cuando todavía hay tiempo de salvar esto.
Aunque sea «territorialmente».
Entrevista
El País de Zapatero
Agapito Maestre Libertad Digital 18 Enero 2010
Las respuestas de Zapatero a las preguntas de El País, aparte
interpretaciones interesadas, muestran a un Zapatero más firme que
nunca en sus dislates. Pero, por desgracia para España, de todos
esas brutalidades, exageraciones y arbitrariedades, que él osa
llamar argumentos, saca rédito electoral. De esta entrevista-río, a
pesar de que nos disguste, sale muy favorecido el personaje.
Aparece, desde su nuevo puesto de presidente de la UE, como más
"legitimado" que nunca para decir barbaridades sobre la Unión
Europea, la crisis económica y, sobre todo, para contestar con la
frialdad de un verdugo profesional sobre la próxima sentencia del
Tribunal Constitucional acerca del contra constitucional Estatuto de
Cataluña.
Sobre sus destrabadas, contradictorias y desmentidas noticias acerca
de que es menester sancionar a los países de la UE que no cumplan
con la agenda económica 2020, que han sido el hazmerreír del mundo
entero, declara que han generado un grandioso debate en Europa del
que nadie jamás se olvidará. De las preguntas sobre la crisis
económica, casi siempre planteadas al margen de España, sale con
garbo y desfachatez; sí, él, el presidente del Gobierno, nada tiene
que ver con esta crisis que, en cuanto empiece a remontar, le hará
recuperar los puntos que ha perdido en los dos últimos años respecto
al PP.
Por otro lado, Zapatero no deja lugar a dudas sobre la viabilidad de
sus alternativas frente a las del PP, que no pasa de ser, según su
parecer un partido sin ideas, o peor, un partido de la extrema
derecha, obsesionado por perseguir a los trabajadores y apoyar a los
empresarios explotadores al exigir un cambio de la reforma laboral.
Zapatero sabe a la perfección que se la juega en el asunto de la
crisis económica, de ahí que reitere sus críticas al PP y, sobre
todo, le recuerde, una y otra vez, que en lo fundamental la
oposición ha apoyado sus medidas para salir de la crisis.
Pero, al margen de sus dislates sobre la aplicación del Tratado de
Lisboa y los tiempos que "inventa" para salir de la crisis
económica, resulta imposible pasar por alto su desvergüenza a la
hora de interpretar la sentencia que saldrá del Tribunal
Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña. Ahí Zapatero revela
una frialdad y dureza respecto a la cuestión central de nuestra vida
en común, la nación española, que da miedo. Para él la sentencia del
Tribunal Constitucional, que seguro que ya conoce enteramente, no
acarreará ningún problema. Dejará las cosas tal y como están. Punto.
Además, los pocos comentarios, críticas y desazones no durarán "más
allá de unas semanas."
En eso, sin duda alguna, tiene razón. Eso es lo trágico. Todos
tragarán, viene a decir Zapatero, con la desaparición de la nación
española que yo he propuesto, dirigido y ejecutado. Ahí reside el
gran triunfo de Zapatero. Allí donde fracasaron los socialistas de
antaño, él solito está imponiendo su ley: España como Nación ya ha
muerto, y él se está encargando de que la plebe no se entere. O
peor, cuando se entere, será demasiado tarde. Zapatero trata a
marchas forzadas de esconder el cuerpo del delito para que nadie lo
acuse... Él sólo ha llevado hasta sus últimas consecuencias el
ejemplo más "insigne de corrupción democrática", por decirlo con el
reciente libro de Gustavo Bueno (El fundamentalismo democrático), de
la España democrática, o sea, "de generación de efectos indeseables
para la Nación española, de fraude de ley, si se quiere (como
algunos dicen), que la democracia, si no ha propiciado como tal, por
lo menos ha facilitado y en todo caso no ha podido conjurar".
El Estatuto, el PNV y Franco
José Luis Orella www.gaceta.es 18 Enero 2010
La revelación de que el PNV pactó con Franco al comienzo de la
Guerra Civil, hecha por LA GACETA, siguiendo el libro de Olozábal,
tiene un enorme interés, porque pone de relieve como el Estatuto
vasco dividió al PNV.
La proclamación de la II República le dio la oportunidad a la
autonomía vasca. El nacionalista José Antonio Aguirre encabezó un
movimiento de ayuntamientos en pro de la autonomía, que culminó en
la reunión de Estella. Entretanto, la izquierda primaba la
consolidación de la República y relegaba la reivindicación
autonomista a un segundo plano. Nacionalistas y carlistas optaban
por el Estatuto con la esperanza de convertir al País Vasco-Navarro
en un territorio a salvo de la legislación anticlerical republicana.
El artículo más conflictivo del Estatuto de Estella era que el poder
autonómico se reservaba la facultad de negociar concordatos con la
Santa Sede. Sin embargo, el proyecto quedó en suspenso al ser el
texto estatutario declarado anticonstitucional por reservarse una
facultad del Ejecutivo nacional, como era la negociación con el
Vaticano.
En diciembre de 1931, se abría otro proyecto estatutario. El
Gobierno se aseguró de que se haría conforme al espíritu laico de la
Constitución, por la composición izquierdista de las comisiones
gestoras. La izquierda republicana lo apoyó y los nacionalistas lo
aceptaron con agrado. No obstante, las fuerzas católicas lo
rechazaron por antirreligioso y antiforal.
Navarra rechazó el proyecto y el 6 de febrero de 1933 los
ayuntamientos vascos aceptaban el nuevo proyecto que excluía a
Navarra del Estatuto. En Vizcaya y Guipúzcoa el resultado fue
aprobado por una gran mayoría, pero en Álava fue por un corto
margen. De esta manera, el PNV iniciaba su camino por separado de
los intereses del resto de los católicos vascos en función de
instaurar un Estado vasco gobernado por ellos.
En las elecciones de 1933, el nacionalismo consiguió una
representación numerosa, pero el proyecto del Estatuto quedaría
congelado en el bienio del Gobierno radical-cedista por la oposición
de la derecha. De este modo, el Frente Popular pudo en 1936 incluir
la reivindicación del Estatuto en el programa electoral de su rama
vasca, apoyándose en el autonomismo de los republicanos vascos, el
derecho a la autodeterminación defendido por los comunistas y el
deseo de aproximación a ANV.
El triunfo del Frente Popular fue la activación del Estatuto. La
Guerra Civil no paralizó el proceso y el Estatuto fue aprobado el 1
de octubre de 1936 por unas Cortes reducidas a los diputados del
Frente Popular afines. El texto del socialista Prieto era más breve
que en las versiones anteriores. El Estatuto entró en vigor durante
nueve meses y fue efectivo en Vizcaya hasta su liberación por las
fuerzas navarras en junio de 1937, dos meses antes del Pacto de
Santoña.
*José Luis Orella es profesor de Historia de la Universidad San
Pablo CEU.
Ocho años y ni uno más
Francisco Rubiales Periodista Digital 18 Enero 2010
El principio de que el poder corrompe es universalmente admitido.
Aristóteles recomendaba una corta duración de los cargos públicos en
la democracia griega, de sólo días, para evitar la inevitable
corrupción. Pese a toda esta ciencia y experiencia acumuladas,
Zapatero pretende repetir como candidato del PSOE en las elecciones
del 2012, aupado por su partido y por las ordas de enchufados y
ventajistas que han encontrado en el Estado una fuente inagotable de
privilegios y de poder desmesurado, sin control cívico alguno.
Conseguir que Zapatero no vuelva a presentarse y que ocho años sea
el máximo tiempo que un presidente pueda ostentar el poder, debe
convertirse en una prioridad absoluta para los demócratas y para la
gente decente de España.
Todas las democracias serias del mundo, con la de Estados Unidos a
la cabeza, tienen limitado el mandato de sus presidentes. La
española es una de las que permiten que un presidente pueda ser
reelegido hasta que muera. Esa reelección perpetua es una
abominación antidemocrática que es necesario erradicar.
Zapatero, el inepto y fracasado presidente del gobierno español,
bajo cuyo mandato España se ha llenado de parados, nuevos pobres,
corruptos y enchufados a sueldo del Estado, pretende presentarse a
las próximas elecciones para seguir ejerciendo su nocivo liderazgo
cuatro años más.
Después de haber demostrado hasta la saciedad su incompetencia al no
saber controlar la crisis y de haber llenado las calles de España de
desempleados, nuevos pobres y corruptos, ahora dicen sus secuaces
que debe seguir cuatro años más "para sacarnos de la crisis". Una
barbaridad política de tan inmenso tamaño sólo puede pasar sin
sanción en España, donde los esclavos y manipulados por el poder
integran una marea inmensa y sobrecogedora. En cualquier país serio,
decente y con capacidad de hacer balance, lo que han afirmado los
colaboradores más próximos a Zapatero, sus amigos Pepiño Blanco y
Alonso, sería motivo suficiente para escándalos y dimisiones.
En América Latina, donde la democracia, a pesar de sus muchas
carencias, es más sólida y solvente, en la mayoría de los países,
que en España, la lucha entre democracia y dictadura se centra,
precisamente, en la ofensiva del gorila vanezolano Hugo Chávez,
apoyado por los sanguinarios hermanos Castro, dictadores de Cuba,
para conseguir que los presidentes puedan perpetuarse en el poder.
El objetivo es lograr que gorilas y sátrapas como Daniel Ortega, en
Nicaragua, Evo Marales, en Bolivia, Correa, en Ecuador, y los otros
líderes totalitarios captados por el "chavismo", logren dinamitar
sus respectivas constituciones y consigan, como Fidel Castro en Cuba
y Hugo Chávez en Venezuela, ejercer el poder sin límites de tiempo
ni de normas, transformándose en dictadores indecentes que se
someten a elecciones siempre trucadas.
En Honduras, las grandes instituciones han parado en seco al
bolivariano Mel Zelaya, depuesto tras intentar suprimir,
precisamente, la limitación de mandato presidencial. El noble
ejemplo de Honduras, a pesar de haber sido combatido por muchas
falsas democracias, entre ellas la española, ha demostrado al mundo
que permitir que un presidente sea elegido sin límites es la forma
más rápida, engañosa y sucia de abrazar la tiranía.
En España, José María Aznar, cuyos abusos y tics dictatoriales le
impidieron pasar a la historia como un demócrata, sí acertó al
negarse a prorrogar su mandato más de ocho años, dando así un
ejemplo y abriendo un camino regenerador que el poco democrático
Zapatero es incapaz de continuar.
España están tan postrada y es víctima de tantos abusos e
injusticias que los demócratas tenemos que empezar a elegir entre lo
que es necesario, lo que es urgente y lo que resulta insoportable.
Insoportable es la corrupción y la vigencia de la actual Ley
Electoral, plagada de normas que sostienen más una dictadura de
partidos que una democracia de ciudadanos.
Eliminar la posibilidad de que ineptos, canallas, sinvergüenzas o
delincuentes pudieran alcanzar el poder en el futuro, a través de
las urnas, sin límite de tiempo, es una de las urgencias extremas de
esta España mal gobernada, que está siendo conducida hacia su ruina
como nación y su derrota como pueblo.
Voto en Blanco
Los pistoleros de ETA recuerdan quién manda
en Batasuna
Editorial La Razón 18 Enero 2010
El único interés con el que se aguardaba un nuevo comunicado de la
banda terrorista ETA estribaba en conocer el grado de amenaza y
matonismo que destilaba después de que su brazo político realizara
un debate interno vigilado por los pistoleros. El resultado,
publicado en «Gara», es meridianamente claro: quien manda es ETA y
los batasunos deben actuar en el terreno político siguiendo sus
instrucciones. Sólo los ilusos y quienes aún abogan por la
negociación se habrán sentido decepcionados por el comunicado
etarra, pues cierra el más mínimo resquicio a una hipotética
legalización de la llamada izquierda abertzale. Por el contrario, al
zanjar ETA el debate interno con una expresa e inequívoca
reivindicación del terrorismo, se confirma que la política más
acertada es la de impedir que Batasuna acceda a las instituciones
democráticas; expulsarla de aquellas en las que aún permanece, como
son los Ayuntamientos controlados por ANV; aplicar con rigor la
normativa penitenciaria a los terrroristas presos; y, por supuesto,
la persecución policial y judicial, que tan excelentes resultados
está cosechando. El mensaje de los partidos democráticos a ETA, a su
brazo político y a los nacionalistas que recogen las nueces ha de
ser inequívoco: la única salida para los pistoleros es la cárcel o
el abandono.
Un nuevo Tribunal Constitucional
Germán Yanke Estrella Digital 18 Enero 2010
Puede ser que, al final, el problema no sea tanto la sentencia del
Constitucional sobre el Estatuto catalán, sino el mismo Tribunal. No
me refiero a que su decisión pueda dejar insatisfechos a todos sino
a que, sea la que sea, el desprestigio sufrido a lo largo de estos
años resulte mortal para uno de los organismos básicos de la
estructura del Estado de Derecho. Para criticar a priori lo que
pueda ocurrir, ya que los partidarios del texto del Estatuto temen
una sentencia adversa, se ha insistido en algunas cuestiones
absurdas (como el planteamiento de una oposición entre el principio
democrático y el de legalidad), pero también se ha puesto de
manifiesto lo impresentable que resulta un Constitucional politizado
e incapaz de asegurar su independencia. Y a esto es difícil replicar
razonablemente.
El PSOE (salvo el PSC) y el PP dicen ahora confiar en el Tribunal.
El presidente añade algo tan paradójico como que confía "en la parte
conceptual-jurídica" de la sentencia, y el PP, que mostró sus
recelos con tanta evidencia, pide ahora que se le deje trabajar con
tranquilidad en la esperanza, y seguramente sólo por ello, de que la
decisión le sea favorable en lo fundamental. Es tan evidente la
politización, el juego de mayorías y minorías, el sentido de las
recusaciones, la significación real de los apoyos y presiones que
recibe, que el Tribunal ha perdido la confianza de los ciudadanos y
sólo sirve para adecuarse, mal que bien, estratégicamente,
"políticamente", a los intereses contrapuestos de los partidos que
eligen a sus magistrados.
Convendría que PSOE y PP, si quieren salvar algo más allá de una
sentencia problemática, deberían reflexionar conjuntamente,
replantearse el nombramiento de los magistrados, abandonar las
cuotas, elegir a juristas independientes que no tengan la oposición
de ninguna de las partes. Urgentemente.
El Congreso de los que no se resignan
Vicente A. C. M. Periodista Digital 18 Enero 2010
Dice el Sr. Rajoy, que no se resigna, y es totalmente cierto. No se
resigna a no seguir mangoneando en el PP y se niega a que haya
democracia en su partido imponiendo a un líder sin consultar a las
bases, como siempre y como él mismo accedió al cargo. La
proclamación del Sr. Bouzá como presidente del PP Balear, sigue la
estela del anti democrático Congreso de Valencia y niega la
presentación de alternativas como la de D. Carlos Delgado. No se
resigna a admitir sus tremendos errores mientras promete grandes
cambios en la política en España y en unas reformas que no precisó.
No deja de ser significativo el que aludiera al caso Gürtel como ya
superado y que dijera que “por mucha porquería que salga…ya no nos
pillarán desprevenidos”. Es curioso que diga eso y que tiene fe en
la inocencia de las personas mientras los hechos no le demuestren
que está equivocado. Y yo digo que y aún con las pruebas
incriminatorias e imputaciones , seguirá sin querer dar crédito y
apoyará a esas personas de su “entera confianza” como el Sr.
Bárcenas o el Sr. Sepúlveda. Sin embargo, con aquellos como el Sr.
Camps o el Sr. Costa que no gozan de sus simpatías, no duda en dejar
que otros le hagan el trabajo sucio de denostarles y sentenciarlos.
En cuanto a esa porquería que puede asomar, supongo que asomará en
el momento que al Gobierno le convenga a sus intereses, como ha
venido demostrando con las frecuentes y delictivas filtraciones del
caso Gürtel, cuyos responsables siguen impunes y sin ser juzgados.
Un escándalo que empaña lo que pudo haber sido un caso ejemplar de
lucha contra la corrupción. Pero esta vez el Gobierno y el PSOE han
tropezado con la misma medicina que vienen aplicando en Andalucía
durante los últimos treinta años de Gobierno. Su impotencia en
controlar al TSJPV ha puesto en evidencia otra vez la falta de
independencia del Poder Judicial y la politización de sus cargos.
El PP en este Congreso interparlamentario mantiene la aplicación del
viejo proverbio de Confucio “Espera sin impaciencia a ver pasar
delante de tu casa el cadáver de tu enemigo”. Un inmovilismo que
solo espera que los errores del Gobierno del Sr. Zapatero, minen el
apoyo aún muy significativo de la sociedad española, que
crédulamente acepta el engaño de este feriante. Pero eso no basta
para convencer a un electorado que sigue sin ver como alternativa a
un Partido en el que se acallan las voces discrepantes, se imponen
sanciones a militantes críticos o se protege con descaro a imputados
en causas penales de corrupción.
Quizás el Sr. Rajoy no se resigne a ser el eternamente cuestionado
líder, pero es que tampoco posee las características esenciales para
ejercer ese liderazgo. Su falta de carisma político es solo superado
por su injustificado optimismo y seguir viéndose como la solución
del problema de España, cuando como el Sr. Zapatero no solo no es la
solución, sino es el problema agravado por su incapacidad en
reconocerlo. Porque si bien es verdad que el PP ha obtenido en
Galicia una mayoría absoluta, se ha demostrado que fue porque el Sr.
Feijoo prometió, como ahora el Sr. Rajoy, un cambio de rumbo y de
política. Los hechos han demostrado que mintió y que ha traicionado
el voto que le apoyó, pero la memoria de los ciudadanos hará que eso
tenga consecuencias en las generales. De eso no tengo ninguna
duda.En cuanto a las Europeas, el candidato era el Sr. Mayor Oreja y
desde luego que goza de muchás más confianza y credibilidad que el
Sr. Rajoy. ESo de ponerse plumas ajenas no es muy ético.
El PP ha demostrado en este Congreso de Mallorca que sigue en su
burbuja de irrealidad y alejado de los problemas de los ciudadanos.
Un PP autoritario y con nula visión democrática reflejada en la
designación de un candidato por aclamación de la Ejecutiva Nacional
ynegando la pluralidad y las reglas básicas de la democracia. Un
partido que no progresa y que ha desengañado a muchos de sus
votantes. Para cuando llegue la hora de la encuesta real de las
elecciones, será demasiado tarde.
Mientras prevalezcan los intereses de los líderes sobre los de la
sociedad a la que dicen representar, el fracaso será la única
cosecha que recogerán. Lo malo es que el fracaso de ellos es también
el fracaso de la democracia y del progreso de la Nación.
El País prepara la negociación con ETA, la
vanguardia armada.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 18 Enero 2010
Estamos donde siempre hemos estado, se tardará un poco más o un poco
menos, hoy El País, defensor a ultranza de la negociación con ETA,
publica un editorial en el que le indica a la banda de asesinos qué
tienen que hacer para volver a negociar con el gobierno, decir que
han abandonado las armas, o sea lo mismito del último encamamiento
de ZP con ETA.
En el editorial titulado “El papel de ETA” El País le dice bien
clarito a los asesinos que puede haber negociación si dan muestras
inequívocas, que seguro verificará Rubalcaba, de haber abandonado la
violencia y las armas. Es curioso que no hablan de entregar las
armas, solo de abandonarlas en algún zulo para tenerlas bien a mano.
“En realidad, esto también lo dice el escrito, aunque de forma más
barroca, cuando afirma que en su "primera fase" el "proceso" estará
caracterizado por la lucha que permita "crear las condiciones
necesarias": la famosa acumulación de fuerzas, es decir, de
atentados, que venzan la resistencia de los partidos y gobiernos a
negociar. Si ETA hubiera querido decir otra cosa, y concretamente
que está dispuesta a dejar las armas para que sólo cuenten las
razones políticas y se pueda discutir sin injerencias ni tutelas de
la vanguardia armada, lo habría dicho. Pero eso es lo que no ha
hecho.”
Tanta obscenidad se vuelve emética, aquí los tenemos, a la izquierda
progre roja en su Pravda particular dando indicaciones a ETA para
volver a negociar políticamente. Volverán a la cama, harán sus
guarradas y tras leer este editorial me huelo que no falta mucho.
Fíjense que hasta le lanzan un piropo, no les llaman asesinos, les
califican de “vanguardia armada”, ese calificativo seguro que habrá
hecho felices a los asesinos terroristas.
Parece que El País se complacería con una nueva negociación política
con la vanguardia armada de los chicos buenos y pacíficos que la
forman.
Este editorial es una muestra impúdica y escandalosa de cómo la
izquierda que dirige ideológicamente El País entiende el futuro de
los asesinos, ese futuro es para ellos la negociación política y
mientras los asesinados que se sigan pudriendo y a las víctimas
vivas que les vayan dando.
Los asesinos de ETA siguen gobernando ayuntamientos vascos con la
anuencia de ZP, la autorización del Congreso para negociar con ETA
sigue vigente, el chivatazo del bar Faisán sigue siendo encubierto
por Zapatero y Rubalcaba, aunque parece que ambos pueden estar
implicados, y de momento preparando el terreno para volver al
pampaneo con los asesinos.
Zapatero en el proscenio
ÁLVARO DELGADO-GAL ABC 18 Enero 2010
Zapatero se ha iniciado en el cargo de presidente de la UE bajo dos
advocaciones superpuestas y difícilmente conciliables: la de Mr.
Bean y la de Alejandro Magno. Nuestro mandatario se ve como lo
segundo, en tanto que no pocos de sus colegas europeos lo perciben
más bien como lo primero. La cosa, por supuesto, viene de lejos. La
terrible parodia que, usando a Mr. Bean de contrapunto, ha hecho la
Rai del secretario general del PSOE, muy divulgada por la red
durante estos días, data de 2006, cuando Zapatero viajaba aún con el
viento a favor. En su momento, pudo parecer una broma divertida y un
punto malasombra, no más digna de ser tenida en cuenta que otras de
las muchas que se ensayan en los espacios cómicos de televisión a
expensas de políticos y famosos. Ahora, con el viento en contra,
suena a otra cosa. Suena a actual, como si las farsas de antaño
hubiesen adquirido el carácter de documentos... milagrosamente
proféticos.
A principios de enero, Mr. Bean volvió a colarse en las páginas web
de la presidencia española de la UE. Ya no se trataba de una broma,
sino del sabotaje de un hacker. Los hackers no son grandes
intelectuales. No razonan, no discuten, no analizan. Se limitan a
deslizar iconos elementales y archisabidos, y, por archisabidos,
inmediatamente comprensibles. Un publicitario sacrificaría su ojo
derecho y la mitad del otro porque la marca que intenta difundir
adquiriese rango icónico. Pero daría los dos ojos por borrar el
icono cuando éste se revira y vuelve en contra del producto que le
importa vender. Me temo que Mr. Bean pertenece a la especie de los
iconos aviesos. El 5 de enero, el Financial Times sacaba sobre
Zapatero un editorial muy displicente en que salía a relucir el
caricato inglés. Poco después, nuestro hombre deslució aún más su
imagen proponiendo, inauditamente, sanciones para los países que no
cumplieran objetivos de crecimiento fijados políticamente. El Wall
Street, en su editorial del 13, se permitía algún sarcasmo sobre
esta idea, digna de los inventos del TBO. La opinión mundial, en
fin, ha recibido a nuestro presidente con algo peor que rechinar de
dientes. Ha empezado por partirse de risa, lo que suena mal para
España, y, de paso, mal para la UE.
De todo esto se ha hablado harto en los medios nacionales. Sin
embargo, ha tendido a pasarse por alto un artículo mucho más lesivo,
aparecido en el Frankfurter Allgemeine Zeitung también el 5 de
enero. La Prensa alemana cultiva un género especial: el del
editorial rubricado. Por aparecer en primera página, el texto aloja
una dimensión o peso corporativo de que están desprovistos los
escritos de las páginas interiores. El artículo, bastante largo,
llevaba por título «España en el agujero» y ostentaba al pie la
firma de Leo Wieland, corresponsal del Frankfurter en España. Los
dos tercios iniciales del editorial hacían un resumen convencional
de la situación económica española y despachaban con brevedad los
servicios que Zapatero pudiera hacer a la Unión, o viceversa. El
último tercio era, sencillamente, letal.
Tras señalar que la mayor fuerza de Zapatero es la debilidad del PP,
reducido a un espectro tras la era Aznar, Wieland nos retrataba como
un país doblemente escindido. En primer lugar, escindido
territorialmente, con una Cataluña al borde de la insumisión y un
País Vasco añorante del liderazgo nacionalista. Para referirse a
España Wieland usaba, por cierto, un término casi intraducible:
Vielstämmestaat, o «estado pluritribal». Un estado «pluritribal» no
es lo mismo que un estado compuesto, en la acepción que los juristas
dan a este concepto. Basta repasar las páginas de Google para
advertir que se aplica la denominación, no a la República Federal
Alemana o a los Estados Unidos, sino a Irak o Afganistán.
Al desgarro territorial se sumaba, según Wieland, el moral,
provocado por Zapatero para marginar a la derecha. Resultado de esta
labor había sido la destrucción de los consensos que presidieron la
Transición. Wieland se mostraba específicamente sorprendido por lo
que conocemos aquí como Recuperación de la Memoria Histórica, un
intento, según el corresponsal, por reabrir la Guerra Civil e,
invirtiendo el pasado, ganarla ahora en el plano simbólico para la
izquierda. Wieland cerraba su terrible escrito notando que la
supervivencia del régimen alumbrado tras la muerte de Franco no
puede darse por descontada.
Ciertamente, no conviene exagerar la agudeza de la Prensa extranjera
en los asuntos tocantes a España. La americana se ocupa de nosotros
poco y mal, y la británica es propensa a empalmar, a nuestra costa,
tontería tras tontería. Hace pocos años, The Economist sacó un
editorial económico encabezado por el titular «¡Un hurra por
Zapatero!». Hace un mes, nos calificaba como «el hombre enfermo de
Europa». La contundencia boba del escrito remoto debería ponernos en
guardia sobre la exactitud del pronóstico posterior. El Financial
Times, igualmente, una vez que dejó de trabajar en él Tom Burns, ha
menudeado sobre este país opiniones tajantes y superficiales. Esto
dicho, no conviene tomar el artículo de Wieland a la ligera.
Lo primero, porque Wieland lleva bastantes años entre nosotros. Lo
segundo, porque ha cambiado de parecer. Conocí a Wieland hace cuatro
o cinco años. Era un alemán silencioso, que escuchaba con reserva
cortés los pronósticos pesimistas de algunos de sus colegas
españoles. «¡Cómo exageran los del sur!», parecía pensar. Debe de
estimar ahora que, lejos de exagerar, nos quedábamos cortos.
Haciendo balance, y sin presuponer en nadie una penetración
excepcional, parece razonable llegar a la conclusión de que los
desajustes nacionales han adquirido un volumen aparatoso. El
suficiente, al menos, para que los foráneos nos tasen a bulto y
sacudan impresionados la cabeza. En los buenos tiempos, les
impresionaba que perseverásemos en crecer al tres o cuatro por
ciento. Ahora les impresionan los cuatro millones de parados y que
España, por las trazas, se esté desvencijando.
En efecto, muchas de las cosas que ha escrito Wieland son mera
crónica, no apreciaciones personales. El señor Castells acaba de
aseverar que la Transición se hizo mal; la clase política catalana
prepara, llevada de la mano del señor Montilla, la desobediencia
preventiva ante un fallo quizá adverso del Tribunal Constitucional,
el cual ha sido descalificado mucho antes de que se pronuncie
materialmente sobre el Estatut; y nadie habla del imperio de la ley,
que ese tribunal tendría que garantizar, sino de pulsos entre
magistrados, cuyos nombres trascienden a la opinión herrados con la
marca de un partido. Quien piense que estos achaques son los típicos
de una democracia, ha perdido el sentido de la realidad. En la misma
deriva hacia el disparate, se habla de federalizar al Estado como el
único movimiento que podría evitar una metástasis a la yugoslava. Me
permito recordar algunas de las cifras que ha resumido Francisco
Bello en un artículo reciente -«El Estado español: una rara avis
camino de la extinción», Actualidad Económica, 8-1-2010-. Incluso
después de haber descontado la factura de Defensa, el Gobierno
federal norteamericano gasta, en proporción al PIB, 2,7 veces más
que los estados, es decir, el doble de los recursos que el Gobierno
central español emplea con relación a las regiones, Seguridad Social
incluida. ¿Es éste el Estado que aún no hemos tenido el arrojo de
«federalizar»? El arrojo, no nos engañemos, nos será dado por la
imposibilidad de contener el fermento catalán que irresponsablemente
se activó durante la legislatura pasada. El ministro de Justicia ha
insinuado ya que podría acudirse al artículo 150.2 de la
Constitución para transferir a Cataluña lo que el TC pudiera negar a
ésta si incurre en el fanatismo de aplicar la ley a rajatabla.
Cabría decir, parafraseando a Groucho Marx: éste es nuestro caos, y
si no le gusta, tenemos otro mejor. No es maravilla que se compare a
Zapatero con Mr. Bean. Los dos son expertos en poner las cosas patas
arriba.
Triste alternativa: PSOE o PPOE
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 18 Enero 2010
AZNAR NOS desengañó de muchas cosas al llegar al Poder en 1996,
aunque en 1993 ya apuntó maneras de político implacable: ni un
principio que no pueda ser cancelado por el interés; ni una
fidelidad que pueda costar algo de Poder. Entre el 93 y el 96 se
produjo, sin embargo, una de tantas campañas protogolpistas del
PSOE, en el Poder o la Oposición. El fichaje de Garzón y el
doberman, el guerracivilismo del grupo Prisa y el cainismo tribal de
casi toda la Prensa de Barcelona (ahora, con el parte-editorial
único, por fin ha alcanzado la unanimidad subvencionada que
anhelaba) movilizó la bilis histórica de la izquierda neovieja y la
mugre feudal nacionalista. Pero, por reflejo, agrupó también todo el
voto de la derecha, algo de izquierdas y muchos nuevos votantes. La
pinza Aznar-Anguita era la inevitable náusea ante todas las
fechorías y el gansterismo implacable del felipismo. En 1996 hubo
cambio y se notó. Debía notarse, al menos en la economía, aunque
Aznar entró en Moncloa de puntillas y anduvo de rodillas ante el Rey
y Pujol hasta el 2000. Tras la mayoría absoluta, ay, no se puso en
pie: se elevó a la estratosfera. Pero sin la nueva campaña golpista
del PSOE, siempre con Prisa al frente, que llevó del Prestige y la
Guerra de Irak al 13-M, el PP habría ganado. Y adiós, ZP.
La infamia del 11 -M -sobre el crimen, la impunidad- afrentará
siempre a las instituciones, de Zarzuela a Moncloa y de Ferraz a
Génova, pasando por los juezifiscales automáticos. Pero quedó casi
cancelada -el casi durará toda la vida, queremos saber quiénes
destruyeron las pruebas- en las elecciones de 2008. Y lo peor no es
que perdiera el PP, sino que se nos perdió el PP, acaso para
siempre. Rajoy decidió salvarse liquidando al partido de Aznar. Y
muerto está, que yo lo vi. Su cadáver insepulto se paseó por
Mallorca este fin de semana y su trompetería anuncia que Arenas
podría ganar en Andalucía. ¿Quitándole la Junta al PSOE? No, pero es
lo de menos: hay Poder en el horizonte. Que Gürtel retoñe en Suiza
-miles de millones de pesetas aparecidas en cuentas opacas- y que
Mallorca sea el paradigma de la corrupción del PP -tras de Matas,
Estarás; tras de Estarás, Bauzá, votado sólo por dos foráneos: Rajoy
y Cospedal- les da igual. No dejan que, por higiene, voten las
bases. Y nos ofrecen una triste alternativa: ¿corrupción del PSOE o
del PPOE? ¿Sería ésta menor? Palma no es sitio para abrigar esa
esperanza.
Recital de mentiras, contradicciones y trivialidades
La no-entrevista de ZP en El País
Sigue augurando como hace un año que lo peor "ya pasó"
Luis Balcarce Periodista Digital 18 Enero 2010
En la extensa entrevista que publica El País este domingo, ZP
muestra una asombrosa habilidad para no responder las preguntas que
se le plantean. Sabíamos de su capacidad para mentir descaradamente
sin que le mueva una ceja pero no de su arte para dejar frustrado a
cualquier entrevistador -en este caso Javier Moreno, director del
diario de Prisa- que le pregunte sobre temas como los crucifijos, el
paro o la economía española. Sin datos ni triunfos de los que poder
presumir, para ZP el mejor ataque siempre es la artimaña de la
no-respuesta.
* P: ¿Introducirá sanciones o correctivos para los países que
incumplan los compromisos o no?
R. Debo ser cauto.
* P. ¿Puede precisar qué quiere usted decir cuando habla de la
solidaridad de la zona euro?
* R. Solidaridad.
* P. ¿Quiere decir dinero?
* R. No, solidaridad razonable. (¿?)
* P. ¿La ley de Libertad Religiosa pondrá fin a la presencia de los
crucifijos en las aulas de la escuela pública?
* R. No adelantemos acontecimientos. Esperemos al contenido de la
ley.
* P. Lo dice como si usted no tuviera nada que ver con la ley.
* R. Opinaré, pero no sólo opinaré yo. Opinará el Consejo de
Ministros y opinarán más.
* P. ¿Y cuál es su opinión ahora?
* R. Mi opinión es que tenemos que avanzar en la dirección de la
normalización en el ámbito de todas las instituciones públicas, en
la normalización.
* P. ¿Normalización es poner fin a los crucifijos en las aulas de la
escuela pública?
* R. Normalización.
Y es que ZP no responde, sino que desorienta. Prefiere el despiste a
una respuesta contundente, el enredo antes que un buen titular. Al
igual que hace frente la crisis, ZP en la entrevista no da muestras
de querer actuar con medidas claras sino que elige difuminarse en un
estéril juego de simulaciones y apariencias.
La economía española se desploma estruendosamente y Zapatero sigue
en la inopia profunda. Apenas se moja en la entrevista apoyando la
entrada de Turquía
* "Mi opinión es favorable. Otra cosa es qué va a pasar"
Pero además de no-respuestas, también hubo hueco para
incongruencias:
* P. El compromiso de España y de Europa es con la reducción de
emisiones, con las energías renovables. ¿Cómo se compatibiliza eso
con las nuevas ayudas al carbón?
* R. El carbón tiene un factor social; decir "suprimimos las ayudas
al carbón ya" es condenar al paro a 3.000, 4.000 o 5.000
trabajadores y hacer que las comarcas mineras, que ya han perdido
población, prácticamente entren en una crisis social por el
monocultivo. Yo no voy a aceptar eso. Y quien defienda eso, que lo
diga.
La misma "conciencia social" y "solidaridad razonable" con la que
aceptó impulsar el cierre de Garoña aunque provocara la pérdida de
1.000 empleos y 30 millones anuales
Y para alguna mentira:
* "Este año no hay recortes en I+D+i. No se va a venir abajo ningún
proyecto, ninguno"
A lo que el respetuoso Javier Moreno responde:
* Con el debido respeto, señor presidente, eso no lo ha creído casi
nadie en España, empezando por los investigadores, que han firmado
protestas y manifiestos.
Con tanta sequía de titulares, a El País no le queda más remedio que
ir por lado de la compasión del Hijo del Viento ante los parados,
que tanto abriga en estos fríos días en la cola del Inem:
* "Entiendo a los ciudadanos en su crítica, en su desasosiego y en
su insistencia"
Otro gesto de 'solidaridad razonable'...
La cúpula de la Policía estaba al corriente
del chivatazo a ETA
El juez Garzón cuenta con un informe policial que señala a García
Hidalgo como la persona que dio el soplo al dueño del bar Faisán
www.lavozlibre.com 18 Enero 2010
Madrid.- La jerarquía de la Policía estaba al corriente del
chivatazo a ETA en el 'caso Faisán'. El director general de la
Policía, el jefe superior del Cuerpo en el País Vasco, un comisario,
una inspectora jefa de San Sebastián y un inspector de Vitoria.
Los agentes que han realizado la investigación del 'caso Faisán'
sitúan a estas cinco personas como las responsables de alertar a los
terroristas de ETA de la operación que la Policía estaba llevando a
cabo para destapar la trama de extorsión, según publica hoy 'El
Mundo' en su portada.
El detallado informe policial, en poder del juez Baltasar Garzón,
cuenta que el jefe superior de la Policía en el País Vasco, Enrique
Pamiés, alertó a Víctor García Hidalgo, entonces director general de
la Policía, de que se iba a proceder a detener a Joseba Elosua,
dueño del bar Faisán, y a desmantelar toda la organización etarra
dedicada a la extorsión.
García Hidalgo encargo a Pamiés alertar a Elosua y, tras una serie
de infructuosos intentos por localizarle, el jefe superior mandó a
un inspector especializado en islamismo, que fue el que visitó el
bar y entregó un móvil al etarra Elosua. El propio Pamiés habría
sido quién mantuvo la conversación con él dándole todos los detalles
de la operación que había emprendido el juez Grande Marlaska.
EL PP PIDE EXPLICACIONES
Por su parte, la secretaria general del PP, María Dolores de
Cospedal, aseguró que su partido continuará pidiendo explicaciones
sobre el caso del soplo a ETA y se preguntó "cómo es posible que en
la lucha antiterrorista primen antes los terroristas que los
miembros del cuerpo nacional de Policía".
De Cospedal indicó que el Gobierno socialista "no quiere que se sepa
qué paso en el bar Faisán", pero avanzó que el PP va a seguir
preguntado en sede parlamentaria por este asunto. Además, recordó
que su formación "está personada en la causa, a pesar de que están
intentado que no se reconozca la personación", y va a "impedir que
se archive" el caso como solicita el fiscal.
EL DIRECTOR, DE CAÑAS EN ESRADIO
Boadella: "Barcelona para mí es territorio
comanche"
El director teatral Albert Boadella ha estado este domingo "de
cañas" con Pedro Madera y Elia Rodríguez en "Estamos de fin de
semana". Con ellos ha hablado de toros y de algo que conoce mucho:
las restricciones a la libertad individual.
LIBERTAD DIGITAL - ESRADIO 18 Enero 2010
Albert Boadella, director de los Teatros del Canal, donde se exhibe
la obra "Fedra" en versión flamenca, habló de Cataluña, de libertad
y de tauromaquia. "Tengo malas relaciones con Barcelona", bromeó
cuando le preguntaron por sitios donde salir un domingo. "Para mí es
territorio comanche. Si me voy de cañas me van a llamar fascista",
apuntó.
El director teatral se refirió también a la reciente polémica por la
petición para prohibir los toros en Cataluña. Lamentó que el gremio
se haya quedado "callado", sin saber reaccionar y apuntó que
deberían haber explicado "lo que significa el rito taurino, esencial
de nuestra cultura, un arte extraordinario y el único de la
Antigüedad que ha sobrevivido" hasta nuestros días.
Además, recordó que en Cataluña lo han convertido en una "historia
política" por "ignorancia" al creer que es algo representativo de la
cultura española, cuando es "tan salmantino como catalán". Desde
esRadio, pidió que se declararan patrimonio artístico nacional y que
se defiendan los toros también en la televisión pública.
Boadella ha hablado también de libertades y ha alertado de que a
veces, "con la excusa del bien común, la libertad personal queda muy
coartada". "Hay que andarse con mucho cuidado, llegará un momento en
que encontraremos una serie de derechos esenciales suprimidos por un
bien común", apuntó el director poniendo como ejemplo la
obligatoriedad de llevar cinturón de seguridad en el coche, algo que
"no perjudica a nadie" excepto al propio sujeto y es, por tanto, un
"derecho personal".
"Encontrábamos algo tremendo lo que ocurría en esos paraísos
comunistas, pero la realidad es que con guante blanco, en las
democracias estamos llegando a cosas parecidas, hay que vigilarlo",
concluyó
******************* Sección "bilingüe"
***********************
LA BANDA HACE UN LLAMAMIENTO A LA UNIDAD DE LA IZQUIERDA 'ABERTZALE'
ETA sigue apostando por la violencia, EA
valora «positivamente» su lucha
IMPRESIONES El Mundo 18 Enero 2010
ETA DIFUNDIÓ ayer a través del diario Gara un comunicado en el que
hace un llamamiento a la unidad de la izquierda abertzale,
defendiendo la teoría de la acumulación de fuerzas para lograr la
independencia del País Vasco. La dirección de la banda tiende una
mano al sector liderado por Otegi y Usabiaga, que defendían en la
propuesta de Alsasua iniciar un proceso político sin ingerencias de
la violencia. ETA reconoce la labor de este sector posibilista y les
invita a sumarse a su proyecto independentista, pero al mismo tiempo
deja claro que va a seguir matando. Resulta insólita, por ello, la
reacción de Peio Urizar, secretario general de Eusko Alkartasuna
(EA), valorando «positivamente» el comunicado de ETA. Urizar
argumenta que ETA apuesta por «la lucha política» como EA, pero lo
que olvida es que también defiende el asesinato como parte de esa
lucha. Sus declaraciones le convierten en cómplice de la banda, que
sigue considerando la violencia el eje central de su estrategia y
pretende que la izquierda abertzale acepte este dogma como una
verdad indiscutible.
Para ETA, no ha cambiado nada en estos últimos 30 años y pretende
hacer creer a los suyos que podrá doblegar al Estado. La realidad es
bien distinta porque la banda está acorralada policialmente y las
circunstancias políticas han cambiado en el País Vasco, lo que hace
todavía más difícilmente comprensibles las declaraciones de Urizar.
ETA mata el «debate» interno
Editorial ABC 18 Enero 2010
EL diario «Gara» hizo público ayer un comunicado de ETA en el que la
banda terrorista zanja la supuesta discusión interna de la izquierda
abertzale sobre la continuidad de la violencia terrorista y la
utilización de vías políticas para sus objetivos. Nunca ha existido
realmente ese debate, menos aún en los términos que algunos
voluntaristas han querido sobre una supuesta emancipación de la
izquierda abertzale frente a ETA. A lo sumo, se han planteado
tácticas para una misma estrategia, que es lo que la banda
terrorista dio ayer por zanjado, con un comunicado que tiene la
misma literatura que los que ha publicado en los últimos treinta
años. La apuesta por el «proceso democrático» es un eslogan de la
ETA más antigua, porque lo que ETA entiende por tal proceso no es
más que la rendición del Estado ante una negociación que acepte la
paz a cambio de la autodeterminación. La misma polisemia caracteriza
la expresión «lucha política», que incluye, en el diccionario de
ETA, la violencia terrorista como primera acepción, porque ETA, como
terrorista, es cínica y, por eso, se permite hablar de democracia,
mientras justifica su terrorismo y emplaza al Estado a cesar en «la
intervención y la violencia».
Por tanto, lo que ETA ha querido decir es que no hay experimentos
que valgan en la izquierda abertzale y que cualquier propuesta
política que emane de este mundo debe estar orientada a conseguir
los objetivos que fije la banda terrorista. Y lo que es más
importante, que será la propia ETA la que dirigirá cualquier
actividad de la izquierda abertzale.
Hace unas semanas, ETA depuró el frente carcelario con la expulsión
de cinco de sus miembros -a cada cual más sanguinario- y con la
orden de iniciar acciones de protesta. Ayer, ETA canceló el debate
en su frente «político», llamando al cierre de filas bajo la tutela
de las pistolas, que son las que siempre prevalecen en los debates
internos de la banda terrorista. Es obvio que ETA no deja más opción
que su derrota y condena a sus colaboradores y apologistas a
enfrentarse a la acción policial y judicial, porque nada que esté
bajo ETA es lícito. Puede que aún queden incautos que piensen que
cuando ETA habla de «proceso democrático» se está refiriendo a la
democracia. No, se refiere a un chantaje inaceptable.
ETA manda callar
Casi nadie esperaba otra actitud de la banda después de la
localización de una furgoneta cargada de material explosivo en
Zamora
TONIA ETXARRI El Correo 18 Enero 2010
Sin otra novedad en el frente de la izquierda abertzale que el
cerrojazo que ha dado la dirección de ETA al debate. Eso es lo que
significa el comunicado con el que ayer los terroristas pretendieron
zanjar las discusiones que sus representantes políticos habían
mantenido dentro y fuera de la cárcel. Nada más lejos de pensar en
la posibilidad de que se acabara, al fin, la pesadilla del
terrorismo. No hay abandono de las armas. Ni un atisbo de esperanza
en que quieran echar el cerrojo a su negociado, aunque esté
cundiendo el desfallecimiento en el ánimo de su mundo, cada vez más
cuestionado socialmente y más perseguido por el Estado de Derecho.
Casi nadie esperaba otra actitud de la banda después de que la
semana pasada la Policía localizara una furgoneta cargada de
explosivos. Un hallazgo que vino a dar la razón al ministro
Rubalcaba, que había alertado a la ciudadanía del peligro de que ETA
estuviera planeando volver a la carga. El entramado político de la
banda, de todas formas, no había llegado al fondo de la cuestión en
sus discusiones. Quizás porque en ningún momento se atrevió a
plantear con claridad y sin subterfugios si debía continuar, o no,
la violencia terrorista. Frío, Frío.
Lo que se traían, entre documentos, era el control del mando: si se
debía mantener todo el conglomerado radical bajo el dominio de la
banda, y seguir sumisos a sus directrices, o desplazar el liderazgo
a los portavoces políticos quedándose ETA tutelando todos los
movimientos, pero desde la retaguardia. Y el comunicado deja
entrever tal preocupación por mantener la unidad que sus escribanos
resaltan la importancia de la política reconociendo que, a través de
la violencia, no van a conseguir nada.
Pero se reafirman en querer desgastar al Estado con sus abominables
métodos. Mandan, como casi siempre con una excepción, quienes tienen
las armas. Y todos los partidos políticos, menos EA, se han fijado
en lo fundamental del mensaje: que ETA quiere seguir manejando su
capacidad de intimidación practicando el terrorismo.
Sólo Eusko Alkartasuna prefirió fijarse en lo accesorio, en su
reconocimiento de la validez de las vías políticas. Una aseveración,
la del reconocimiento de que su fortaleza reside en la lucha
política, que lejos de suponer una apuesta, más bien parece un
reconocimiento nostálgico de una realidad pasada. Una realidad de la
que se beneficiaron, antes de que la Justicia los ilegalizara,
cuando los representantes políticos de ETA podían utilizar las
instituciones, como fuente de influencia, ingresos y protección.
Tiempos pasados que sin duda quieren recuperar cuanto antes para
poder presentarse en las próximas elecciones municipales y forales.
El próximo sábado se cumplirán quince años del asesinato del popular
Gregorio Ordóñez. En todo este tiempo, las verdades soltadas a
bocajarro por aquel dirigente sin complejos se han venido
concretando en la lucha contra el terror. A finales de la década de
los ochenta, a muchos políticos les recorría un sudor frío por el
cuerpo cuando oían al concejal popular de San Sebastián clamar por
una política de firmeza y sin concesiones con el mundo de ETA. Al
final, y después de todos los experimentos posibles la Ley de
Partidos, ha tenido que despejar el campo contaminado. Ordóñez fue
la primera víctima de todo un ciclo oscuro de crímenes contra cargos
públicos. Cuando ETA lo mató, también el entorno de la banda estaba
inmiscuido en un debate de entretenimiento. Tanto fue así que, al
día siguiente de su asesinato, EL CORREO tituló 'ETA revienta el
debate'.
Si ahora la dirección terrorista dice que apoya las vías políticas
pero sin renunciar a seguir practicando el terrorismo, no hay debate
posible. Salvo que Otegi y sus socios se atrevan a iniciar el camino
por su cuenta (una situación difícil de imaginar porque el dirigente
abertzale ya explicó en más de una ocasión que esta aventura no la
haría sin ETA), las voces de los llamados moderados se difuminan con
la niebla del paisaje y la espesura de su propia historia.
Mientras no tengan el coraje y la habilidad que mostraron los
dirigentes de ETA-pm (séptima asamblea) cuando decidieron abandonar
la intimidación terrorista, los debates sin hechos no tendrán
ninguna credibilidad. En el proceso de disolución de aquel grupo, en
1982, fue decisiva la influencia de Mario Onaindia y la colaboración
de Juan Mari Bandrés. Pero en el entorno de Batasuna no han tenido
hasta ahora mentes tan lúcidas, tan brillantes. Ni dirigentes tan
generosos y decididos. Hay que echarle un par de razones para
explicar a los terroristas, desde dentro, que lo tienen que dejar.
Onaindia lo hizo porque ejercía una autoridad moral reconocida sobre
una parte de la banda. En Batasuna, siguen sin levantar la voz a
ETA. Mientras tanto, los cantos de sirena pretenden envolvernos. Se
tornan más sonoros a medida que se acortan los plazos para la
próxima convocatoria electoral. Y cuatro incautos y diez
aprovechados insisten en que a la izquierda abertzale no le dejan
expresarse. Pero ETA sigue tutelando el tinglado de la izquierda
abertzale, y desde Aralar, que conocen a sus clásicos como nadie,
así lo han entendido.
No pagará la multa por rotular en español
Redacción Minuto Digital 18 Enero 2010
Xurde Rocamundi, un comerciante catalán de Arenys de Munt, le ha
plantado cara a la Generalitat. El gobierno autonómico le reclama
desde hace más de un año 1.200 euros de multa por no poner los
carteles de su inmobiliaria en catalán. Él se niega a pagar porque
siente vulnerados sus derechos y está dispuesto a llegar al Tribunal
Constitucional.
Su pesadilla empezó a mediados de 2008 con una denuncia anónima.
Entonces la Agencia de consumo le dio dos meses de plazo para
cambiar los carteles. Tras su negativa le multó con 1.200 euros.
Rocamundi lleva presentando alegaciones desde entonces porque no
está de acuerdo. Argumenta que siente vulnerados sus derechos
lingüísticos en su propio país. Habla incluso de la
inconstitucionalidad de la norma que le obliga a rotular en catalán.
Este empresario asegura que está dispuesto a llegar al Tribunal
Constitucional y, si fuera necesario, al Tribunal europeo de
derechos humanos. Además, se plantea la consecución de firmas a
través de las redes socilaes.
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