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Rajoy
¿Simpático?
Juan Morote Libertad Digital 20 Enero 2010
Me pregunto para qué es menester ser simpático. Creo que es
conveniente ser simpático para hacer la vida más agradable a los
demás, en cualquier orden. En cambio, no barrunto trabajo o
desempeño alguno en el cual la virtud de la simpatía se torne
esencial. Veamos, uno espera de un camarero que sea un buen
profesional, de una somellier que conozca bien el vino, de un torero
que tenga pellizco y valor; sin embargo, nunca se me habría ocurrido
ensalzar profesionalmente a nadie por su simpatía, sino por su
criterio para desarrollar la profesión elegida.
¿Por qué se habrá obsesionado Rajoy con ser simpático? La verdad es
que no alcanzo a comprenderlo. Para empezar, debe ser que faltar a
los micrófonos de la cadena Ser durante la campaña de las pasadas
elecciones nacionales no es de ser simpáticos. También debe resultar
poco simpático defender que las uniones de homosexuales, aunque
deban tener su regulación, no son lo mismo que el matrimonio.
Igualmente debe acaecer con la defensa de la nación española como
proyecto político democrático común, esto tampoco es simpático.
Mantener un discurso único en toda España sobre la redistribución de
recursos hídricos, apesta a antipatía. No hablemos de lo que atañe a
la defensa de la libertad de los padres para elegir la lengua
vehicular de la educación de sus hijos. He dicho libertad para
elegir, eso suena fatal, no inspira ni un ápice de simpatía. Y
ahora, por supuesto, no deviene nada simpático la defensa de la
libertad de conciencia de los educandos: hay que dejar su defensa al
margen transigiendo con el adoctrinamiento de Educación para la
Ciudadanía.
Así que don Mariano ha decidido hacer dejación de todos aquellos
motivos que son susceptibles de ser esgrimidos por su electorado
para votarle. No deja de ser paradójico el sempiterno complejo de
fealdad de la derecha, frente a la creencia de la izquierda en la
estética de su mensaje. Recuerdo una frase del genial Frank Capra
que rezaba: "Nunca es un mal momento para tirar de la cuerda de la
campana de la libertad". El problema es que los dirigentes del PP,
apostados en la calle Génova, piensan que eso de la libertad tampoco
es simpático. Vistas las últimas actuaciones de Rajoy, se diría que
quiere ser acreedor a un Goya al simpático y eterno líder de la
oposición. Semejante actitud deja un reguero de dudas sobre cuál
sería el rumbo de su acción de gobierno. Ignoro si consideraría
simpático contemplar la vertiginosa fragmentación de España, el uso
de la píldora del día después, o le parecería graciosa la muerte de
miles de inocentes en el vientre de sus madres; sobre la maltrecha
salud de la libertad ya sé que le produce hilaridad.
Junto a todo lo anterior, ha debido pensar que la tomadura de pelo a
los ciudadanos que supuso el pacto por la justicia fue un suceso
sandunguero; por ende, se ha embarcado ahora en un nuevo pacto, esta
vez, por la educación. Si el pacto por la justicia arruinó la
promesa electoral de regeneración democrática, el pacto por la
educación sumirá en el llanto a quienes llevamos la tiza en las
venas, pese a que, como cuando lloraba Charlie Rivel, a Rajoy y a
los suyos les parezca simpático. Las próximas elecciones no nos
depararán en ningún caso un cambio de ideas sino, en el mejor de los
casos, un cambio de los gestores de las mismas ideas. Si bien esto
último tratará de ser evitado por todos aquellos que hoy le hacen
creer a Rajoy que él sí es simpático.
Leguina
Ocaso de la nación
Agapito Maestre Libertad Digital 20 Enero 2010
Leguina ha escrito un libro con el título: La luz crepuscular. No he
leído el libro, pero no me gusta el título. Tiene algo raro. Suena
tan hueco como sus declaraciones. Yo hubiera elegido otros, por
ejemplo, Luz del ocaso o Atardecer melancólico. O, sencillamente, Al
final, nada. No hay luces crepusculares. Tampoco tardes
melancólicas, porque la tarde en sí misma es siempre melancólica.
Leguina lo sabe, pero oculta la terrible verdad de esa melancolía:
la luz del ocaso desaparece. La oscuridad nos invade. Sobrecoge.
Vivimos la noche oscura de la política española: la muerte de la
Nación.
Leguina conoce el secreto de esa muerte, pero se lo guarda. Le basta
con pregonar la desgracia. Sus oyentes asienten, incluso sus
adversarios lo celebran, pero todos intuyen que no va a ninguna
parte. No es, sin embargo, Leguina un cínico. Creo que tanto el
título de su libro como las manifestaciones contra Rodríguez
Zapatero y el Estatuto de Cataluña revelan el síntoma de una
terrible enfermedad: la descomposición política de la nación
española. Leguina lo sabe, sí, pero no quiere reconocer sus
responsabilidades, o mejor, sus irresponsabilidades pasadas en ese
proceso de destrucción.
Y, además, elude también asumir sus responsabilidades futuras; esto
es aún más grave, pues que llega a declarar, después de criticar
aceradamente a Montilla, que le votaría si viviese en Cataluña.
¡Viva la coherencia revestida de disciplina de partido! Estamos ante
un total irresponsable político. Es un absoluto fuera de juego que,
al fin, se atreve a decir lo que sabe todo el mundo. Pero, insisto,
no son cínicas las declaraciones de Joaquín Leguina, sino que
constituyen el síntoma de la situación degradada de la política
española. Su única "virtud" es poner en evidencia lo que debería
denunciar a todas horas el PP.
Hemos llegado a tal degradación democrática que un socialista
trasnochado, y al margen de los aparatos del poder del partido, como
Leguina parece más sensato que toda la oposición del PP, que asiste
callada a la muerte de la nación. El llamado régimen "democrático"
ha matado la Nación española, sí, y pronto la descomposición del
Estado-nacional será total, pero el PP calla, simula y hace como si
la cosa no fuera con él. En fin, Rajoy nos entretiene con no sé que
pacto sobre la educación, mientras Leguina se pone medallas de
libre-pensador. Vida. Perra, sin duda alguna, si está dirigida por
la casta política.
¿Secesión de Cataluña?
Pío Moa Libertad Digital 20 Enero 2010
Parece que se extiende un poco la idea de aceptar que los
secesionistas se salgan con la suya y separen a Cataluña (o a
Vascongadas) de España. El propio Federico lo ha expuesto. La idea
implícita es que se trata de regiones por así decir enfermas, o
podridas y que es preferible librarse de ellas como de una gangrena
para refundar de algún modo España en el resto del país. Me parece
un enfoque a un tiempo excesivamente optimista y excesivamente
pesimista. Optimista porque da a entender que el resto del país está
más sano que Cataluña o Vascongadas, lo que es falso: padece de los
mismos o parecidos males, y la secesión, en lugar de resolver nada,
provocaría una crisis moral de tal calibre que la del 98 quedaría en
una broma.
Y demasiado pesimista porque da por sentado que los españoles somos
incapaces de afrontar el reto planteado por unos separatistas
intelectual y moralmente nulos, que España en su conjunto carece de
valor moral e inteligencia para enfrentarse al efecto de las
falsificaciones históricas, insolencias, provocaciones, ilegalidades
y violencias de los secesionistas. Desde luego, si tenemos en cuenta
a la chusma política (y periodística) actual –con las excepciones
obligadas-- esto último es completamente cierto. Pero España siempre
fue y sigue siendo más que eso. Toda crisis lleva en sí los factores
de su superación, y los retos deben ser afrontados con decisión y
buen ánimo.
El proceso por el que se ha llegado a esta situación es bien
conocido: una propaganda agresiva, con mezcla mayor o menor de
violencia y ataques desde el principio a la legalidad o uso
fraudulento de esta. El propio caso de Federico, con el atentado que
sufrió y, sobre todo, las circunstancias que lo rodearon, es la
manifestación más elocuente. Sin embargo, el proceso no habría
alcanzado tanto vuelo de no ser por la complicidad de los políticos
de Madrid, tanto los de izquierda como los de derecha, del mismo
modo que la ETA no habría llegado a convertirse en un problema
nacional sin la complicidad de la “solución política”. Cuando
Federico, Amando de Miguel y otros más publicaron el célebre
manifiesto, se encontraron con que El País, periódico entonces de
influencia decisiva, se alineaba con la chulería separatista y el
resto –salvo Diario 16-- permanecía pasivo, al igual que los
políticos. Ahí se encuentra el origen del mal, que como siempre, se
apoya en la falsificación o la ignorancia histórica.
Y sin embargo las encuestas demuestran que, a pesar de ese
intensísimo lavado de cerebro, sin apenas oposición durante
decenios, la mayoría de los vascos y los catalanes se siguen
considerando españoles, y los butifarrendos han sido eso,
butifarrendos, mientras Pujol advertía que era pronto para un
referéndum, porque los secesionistas no lo ganarían.
De lo que se trata es de recuperar el terreno perdido, o mejor, el
terreno que se ha entregado vergonzosamente a los separatistas.
Combatir la propaganda falsaria, entre victimista y narcisista con
una propaganda basada en la realidad histórica y los intereses
comunes. No será fácil, claro, ni cosa de un día para otro, pero lo
más verdadero se impone siempre que sea adecuadamente defendido. Ni
España es un invento de ayer mismo ni Cataluña ha sido nunca otra
cosa que una región de España, y no existen razones para que eso
deje de ser así.
Receta de faisán al horno con felonías y
mendacidades de Zapatero confitadas.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 20 Enero 2010
Tanto faisán y aquí nadie ha dado aun la receta empleada por ZP y
Rubalcaba para cocinar tan famosa felonía a España. Coña Press ha
conseguido una copia de la receta original empleada por la pareja
traidora, no obstante recomendamos encarecidamente que no preparen
ustedes el plato salvo que quieran vomitar.
Receta para 4 decenas y pico de millones de españoles.
Ingredientes.
1 faisán etarra bien grande engordado a base de extorsiones,
1 Presidente de Gobierno español felón encamado con ETA
1 Ministro del Interior pérfido verificador del pacifismo de ETA
1 Director General de la policía, zapaterista hasta el tuétano
1 ramillete de policías con ganas de medrar a base de traiciones
1 Fiscal que esté en el ajo y que pueda impedir las consecuencias
penales.
1 juez que sepa adormecer sumarios durante años
2 conjuntos adjuntos de televisiones aquiescentes
1 pellizco de 8 toneladas de periódicos que bailen el agua a ZP
1 mogollón de mentiras, falacias y trolas confitadas por la prensa
amiga.
Modo de preparación.
1.- El faisán nunca se despluma, él despluma con sus aviesas
técnicas etarras a cuanto empresario y poseedor de dineros encuentre
bajo amenaza de bomba.
2.- Cuando el faisán va a volar a Francia para entregar a los
pistoleros de ETA su recaudación y está siendo controlado por la
policía que se dispone a abatirlo, se informa de ello a la
superioridad gubernativa.
3.- Esta autoridad gubernativa ordena que se avise al faisán de tal
circunstancia para que no se rompa el encanto existente entre la ETA
y ZP en la cama compartida en Suiza y puedan seguir haciendo sus
guarrerías sin malas caras.
4.- Déjese al faisán volar a Francia y hacer entrega del dinero que
los pistoleros necesitan para sufragar sus asesinatos.
5.- Si para realizar el paso 4 hay que impedir a la policía francesa
que intervenga, se le impide, ya que el dinero debe llegar a su
destino para los fines previstos.
6.- Encárguese el sumario a un juez experto en adormecer ese tipo de
asuntos.
7.- Adóbese bien el faisán con mentiras escogidas de Zapatero y
Rubalcaba negándolo todo.
8.- Métase todo al horno del olvido sobre un lecho de mendacidades.
Con todo eso ya tenemos cocinado el faisán al horno con felonías y
mendacidades de Zapatero confitadas.
8.- Si no se cocina bien, échesele la culpa de todo al Aznar y al
Rajoy y a los medios extremoderechistas que solo quieren impedir el
progreso de la democracia y favorecer a la ETA ahora que está en las
últimas.
Y ante tan abyecto plato solo nos queda vomitar y pedir que todos
los cocineros dimitan ya mismo por felones y que sean juzgados los
chefs por alta traición a la nación.
Gasto público
¿Habrá tijeretazo?
Manuel Llamas Libertad Digital 20 Enero 2010
Más allá de las voces díscolas que pululan por estos lares, alguien
tenía que decirlo alto y claro, y ése ha sido el Servicio de
Estudios del BBVA. Los mensajes que lanza la entidad en su último
informe sobre la urgente consolidación fiscal que precisan las
cuentas públicas estatales constituyen todo un jarro de agua fría a
los despilfarradores y manirrotos gestores que ocupan Moncloa.
En primer lugar, el conjunto de las Administraciones Públicas ha
incurrido en uno de los mayores y más rápidos descuadres
presupuestarios del mundo desarrollado, ya que el saldo de las
cuentas públicas se ha desplomado en 13 puntos porcentuales (más de
130.000 millones de euros) en apenas dos años, al pasar de un
superávit del 1,9% del PIB en 2007 a un déficit público que, según
BBVA, rondará el 11,5% del PIB en 2009.
En segundo lugar, los planes de estímulo discrecionales aplicados
hasta el momento y el sustancial aumento de las prestaciones
sociales como consecuencia del paro han logrado que el gasto público
se eleve hasta el 46,5% de la riqueza nacional. Ante tal situación,
la entidad concluye que el Gobierno incumplirá con su objetivo de
reducir el déficit al 3% del PIB en 2013, tal y como ha pactado con
Bruselas.
Aunque la economía saliera de la recesión y los ingresos fiscales
experimentaran cierta recuperación, la Administración Pública se
verá abocada a poner en marcha un duro plan de ajuste centrado en
recortar el gasto público hasta un 8,5% del PIB de aquí a 2013 o, lo
que es lo mismo, unos 20.000 millones de euros anuales. Para ello,
el peso del gasto corriente y de los sueldos de los funcionarios
tendría que retroceder, como mínimo, hasta los niveles de hace 10
años, lo cual se traduciría en recorte de plantillas y salarios en
el sector público, tanto a nivel estatal como autonómico o local.
De hecho, la entidad recomienda fijar un techo de gasto a las
administraciones autonómicas, cuyo dispendio está siendo, en la
mayoría de los casos, igual de alarmante que el protagonizado hasta
ahora por el Gobierno central. No obstante, la mayoría de las
comunidades autónomas registrará un déficit presupuestario en 2010
superior al límite del 2,5% del PIB fijado por el Consejo de
Política Fiscal y Financiera el pasado año, según la agencia de
calificación Fitch.
Si todo ello se llevara a cabo, es decir, si el Gobierno efectuara
el tijeretazo necesario para regresar al 3% de déficit, la deuda
pública ascendería al 73% del PIB en 2012, casi el doble que antes
de la crisis. Y, de hecho, aún manteniendo el equilibrio
presupuestario a partir de esa fecha, el nivel de deuda pública no
regresaría al límite máximo del 60% del PIB que impone Bruselas
hasta la siguiente década: 2021 ó 2024, según los analistas de la
entidad.
Hasta aquí el panorama previsto siempre y cuando se hiciera lo que
tiene que hacer. Sin embargo, mucho me temo que la realidad será muy
distinta. ¿Se imaginan a Zapatero pactando con los gobiernos
autonómicos un recorte salarial, aunque éste sea mínimo, a los más
de 3 millones de funcionarios que trabajan hoy en España? ¿Se
imaginan a Salgado presentando para 2011 una reducción
presupuestaria equivalente al 2% del PIB, y así hasta 2013? ¿Y a las
autonomías aceptando un techo de gasto público? ¿Y a los sindicatos
apoyando que el salario de los empleados del sector privado se ligue
a la productividad? Sinceramente, hoy por hoy, no me lo imagino.
¿Habrá, pues, tijeretazo? Lo dudo. El Gobierno mantendrá su política
económica hasta donde le permitan los inversores o Bruselas. La
única cuestión pendiente es, si llegado a ese punto, habrá
posibilidad de retorno.
Manuel Llamas es jefe de Economía de Libertad Digital y miembro del
Instituto Juan de Mariana.
El PP debe una explicación
Editorial La Razón 20 Enero 2010
Rajoy ha anunciado un cambio de criterio respecto a EpC, pero no lo
ha justificado
Las propuestas del PP en materia educativa presentadas por Mariano
Rajoy el pasado lunes en Toledo tienen la virtud de descender a lo
concreto y deben tomarse como el punto de partida para la
negociación con el Gobierno. La mayoría de las iniciativas son
razonables y algunas coinciden con las formuladas por el ministro
Gabilondo, por lo que cabe la fundada esperanza de que ambas partes
alcancen ese pacto por la enseñanza que demanda unánimemente la
opinión pública. Los ríspidos comentarios de José Antonio Alonso y
Leire Pajín contra la oferta del PP no tienen mayor trascendencia
que marcar territorio; ofrece más interés, en cambio, la comedida
reacción del ministro, «una persona más seria que Zapatero», en
opinión de Rajoy.
La novedad más notable del programa popular no ha disgustado tanto
al PSOE como a los propios militantes y simpatizantes del PP, además
de a los miles de padres que desde hace años vienen combatiendo la
asignatura de Educación para la Ciudadanía. El presidente del PP
anunció un cambio radical de criterio, pues acepta que en Secundaria
se curse la polémica disciplina. Hasta ahora, los dirigentes
populares habían prometido por activa y por pasiva que la
suprimirían en cuanto llegaran al Gobierno por considerar que era
una imposición de los socialistas para colar en las aulas sus
postulados ideológicos y morales. Pues bien, Rajoy ha dado carpetazo
a ese discurso, ampliamente respaldado por miles de padres que no
dudaron en objetar en conciencia, sin mayores esfuerzos. Es verdad
que el líder popular propone una serie de cautelas que teóricamente
desactivan la carga ideológica de EpC al centrarla obligada y
exclusivamentemente en la Constitución; además, exige sustituirla en
Bachillerato por Filosofía y diluirla en Educación Infantil entre
las demás materias. Sin embargo, por más controles que exija, lo
cierto es que Rajoy ha dado un giro de 180 grados y tiene el deber
de explicarlo con todo detalle y rigor a la opinión pública. No
basta con soltarlo en un acto cualquiera como si fuera una cuestión
de trámite. La comunidad educativa, los padres de alumnos y sus
propios votantes se merecen que los dirigentes del PP razonen por
qué han cambiado de postura en un asunto de de tanta importancia.
Sin duda encontrarán argumentos de sobra, como que en toda
negociación las dos partes deben ceder o que el Tribunal Supremo ha
validado la asignatura ajustándola al temario constitucional, lo
cual priva al PSOE de su manipulación. La única justificación que no
es de recibo es la aducida ayer de que «así convenceremos
electoralmente a más gente». Es impropio de un partido que presume
de seriedad y de coherencia con sus principios éticos que despache
de modo tan liviano una de las cuestiones que más perturbación ha
causado entre la ciudadanía.
Por lo demás, la oposición coincide con el Gobierno en acortar la
ESO para ampliar en un año el Bachillerato, pero introduce una
novedad que será objeto de viva polémica: en segundo de
Bachillerato, a los alumnos se les ofrecerá la encrucijada de la
Universidad o la Formación Profesional, en función del rendimiento
escolar. En la parte netamente positiva de la propuesta popular
merece subrayado especial su exigencia de que se garantice la
enseñanza del castellano y en castellano en toda España, con normas
claras y blindadas frente a las trampas nacionalistas. En este
punto, no estaría de más que el PP sopesara la conveniencia de
adoptar como modelo el bilingüista que Núnez Feijóo está implantando
en Galicia. Con todas sus imperfecciones, es lo bastante realista y
pragmático para satisfacer a la mayoría de los padres y alumnos.
"ABANDONAR LAS OCURRENCIAS"
Leguina: "Si estuviera en Cataluña votaría
a Montilla con la nariz tapada"
En una entrevista concedida a Efe el ex presidente de la Comunidad
de Madrid, Joaquín Leguina, ha hablado largo y tendido del papel del
presidente de la Generalidad, José Montilla, del fallo del TC sobre
el Estatuto y del presidente Rodríguez Zapatero.
efe Libertad Digital 20 Enero 2010
El ex presidente de la Comunidad de Madrid, Joaquín Leguina, ha
afirmado este martes que no le gusta nada el papel del presidente de
la Generalidad, José Montilla, y ha señalado que si estuviera en
Cataluña no le quedaría "otro remedio" que votarle, pero "con la
nariz un poco tapada".
En una entrevista conducida a Efe, con motivo de la publicación de
su nuevo libro "La luz crepuscular", Leguina cree que Montilla en
lugar de meterse con el Tribunal Constitucional debería dedicar más
tiempo a defender los intereses de aquellos que le han votado,
"muchos de ellos charnegos, como él", y de lengua materna
castellana.
"No estoy de acuerdo con Montilla, pero está en su papel, se pone la
bandera cuatribarrada y se cree Cataluña, pero no son Cataluña, ni
él, ni (Artur) Mas, ni todos ellos juntos", ha agregado el ex
diputado, para quien esta comunidad se merece mejores políticos que
los que tiene.
En su libro, que mezcla autobiografía con ficción, Leguina afirma
que se vio obligado a votar a favor del Estatuto de Cataluña en el
Congreso "forzando nuestras conciencias mediante un ordeno y mando
sin precedentes".
El Estatuto, un disparate legislativo
A su juicio, el Estatuto "ha sido todo un disparate legislativo" y
lo que quedó al salir de las Cortes fue "muy dudosamente
constitucional".
"Lo que diga el Constitucional irá a misa y ojalá que enderece lo
que se pueda enderezar de un Estatuto que estaba hecho con la
voluntad de salirse de la Constitución, y la prueba de ello es que
ahora los políticos catalanes dicen que si no sale adelante habrá
que cambiar" el texto de la Carta Magna, ha añadido Leguina.
Ha advertido, en este sentido, de que puede que se cambie la
Constitución "entre todos", y no "precisamente para beneficiar" a
los políticos catalanes, por ejemplo, cambiando la Ley electoral.
"Donde no hay harina, todo es mohína”
Sobre la situación del partido en Madrid, Leguina -actual miembro
del Consejo Consultivo de la Comunidad de Madrid- ha criticado a los
"paracaidistas" que puso José Luis Rodríguez Zapatero como
candidatos del PSOE al Ayuntamiento y ha añadido que el PSM vive una
"crisis profunda" desde hace años.
"Donde no hay harina, todo es mohína, y aquí hay cada vez menos
harina", ha afirmado el ex diputado.
Para Leguina, Tomás Gómez y David Lucas deberían ser los candidatos
del PSOE a la Comunidad y al Ayuntamiento, respectivamente, y ha
recordado que el segundo tiene voluntad de quedarse. "No como los
paracaidistas que nos ha mandado Zapatero a los que, después de dos
derrotas espectaculares se les ha premiado con dos ministerios", ha
dicho en referencia a Trinidad Jiménez y Miguel Sebastián.
Preguntado por lo que necesita el PSOE para volver a ganar en
Madrid, Leguina ha respondido que más confianza, que se logra -ha
dicho- acercándose a los problemas reales y también "llamando la
atención sobre la calidad personal que deben tener quienes nos
representen para que sean atractivos, no solo para el jefe, sino
para quienes nos tienen que votar".
“Abandonar las ocurrencias”
Sobre si el jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, se
presenta a las elecciones de 2012 y las pierde sería un buen momento
de reflexión en el PSOE para "volver a las ideas y abandonar las
ocurrencias".
"El socialismo no es decir: soy de izquierdas. Hay que hacer unas
políticas razonables, moderadas y de izquierdas y, en fin, no
mirarse en el espejo y decir: ¿hay otra más guapa que yo?", ha
añadido.
A su juicio, Rodríguez Zapatero debería presentarse a los comicios
de 2012 porque si dentro de un año dice que no lo hace "da la
sensación de que se da la batalla por perdida" y quien lidera un
proyecto tiene que "dar la cara" en momentos de dificultad y no
"echar a las espaldas de otras personas las responsabilidades".
Leguina reprocha a Zapatero que "carezca de hoja de ruta" y todo lo
fíe a las "imágenes" y a la buena suerte, e indica que si hubiera
que describir lo que han sido los años de Gobierno "neosocialista"
se podría definir como el cóctel de la España plural.
"NO PIENSO PASAR POR EL ARO"
La Generalidad multa con 1.200 euros a un
comerciante por no rotular en catalán
La Generalidad ha multado con 1.200 euros a otra comerciante de
Barcelona por no rotular en catalán. Feliciana, que es como se
llama, ocultó el cartel en castellano, pero no lo sustituyó por
otro. Ella advierte:"no pienso pasar por el aro, no pienso ser
callada ante los nuevos dictadores".
Libertad Digital 20 Enero 2010
Los casos de acoso al castellano no remiten en Cataluña. Según
desvela este martes El Mundo, la propietaria de una pequeña tienda
que ofrece tejidos al corte, Feliciana Piris Duque, ha sido multada
por la Generalidad por no rotular en catalán su comercio.
"Se nos notificó la sanción el pasado 20 de noviembre, y entiendo
que lo que está ocurriendo no es justo", explicó la afectada, en
declaraciones al citado periódico.
Concretamente, la mujer se enfrenta ahora a una sanción de 1.200
euros por su negativa a cambiar el cartel con el que ofrece los
productos de su negocio, llamado Blau Marí (azul marino, en
catalán).
Lo que la Generalidad quiere que ponga en catalán, o en catalán y
castellano, es el "textil, hogar y tapicería. Sedas, lanas,
sastrería y fantasía". Feliciana ocultó los rótulos cuando se inició
el procedimiento sancionador, pero la multa le ha llegado de todas
formas.
"Vino una inspectora, me pidió que redactara los letreros en catalán
y castellano, o bien sólo en catalán, tratando de meterme miedo con
amenazas de multas", lamenta. La tendera destaca también que "el 80%
de mis clientes son personas que no hablan casi nunca en catalán.
¿Por qué tengo que cambiar el cartel de mi negocio o pagar a la
Generalitat 1.200 euros? No voy a pasar por el aro. Es un castigo
desproporcionado y puede que incluso inconstitucional".
Amenaza Feliciana con llegar incluso al Tribunal Constitucional: "ya
no es sólo por el dinero, sino por no ser callada ante los nuevos
dictadores catalanes".
******************* Sección "bilingüe"
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¿Pero de verdad quiere la Xunta acabar con
el gallego?
Roberto Blanco Valdés La Voz 20 Enero 2010
Imaginemos que, en relación con la lengua, hubiera ocurrido en
Galicia lo que, ni por asomo, ha sucedido: que, ganadas las
autonómicas, el PP hubiera decretado el exterminio del gallego y
comenzado una política sistemática de acoso destinada a borrarlo de
la faz de este país. Por ejemplo, imaginemos que hubiera impulsado
la derogación de la ley de normalización lingüística. Y cambiado el
Estatuto de RTVG para que la radio y la televisión autonómicas
dejaran de ser monolingües en gallego y pasaran a serlo en
castellano. Y dado instrucciones para que los ayuntamientos que
controla no se expresasen, como ahora sucede, solo en gallego, sino
solo en castellano. Y que, en sustitución del decreto sobre lenguas
del bipartito, hubiese aprobado otro suprimiendo el gallego como
lengua vehicular y reduciéndolo a una materia del currículo.
¿Cuál hubiera sido entonces la reacción de los que, sin haber hecho
la Xunta ninguna de esas cosas, ni cualquier otra similar, proclaman
ahora que aquella quiere exterminar el gallego y, aún más, pretende
la desaparición de su país? Esa reacción resulta sencillamente
inimaginable, pues la que se ha producido tras el anuncio de las
bases del nuevo decreto sobre lenguas es, de puro desproporcionada,
exactamente la misma que cabría suponer si, en efecto, la Xunta
hubiera decidido el exterminio de una de las dos lenguas del país.
Que no lo ha hecho es evidente, como lo es que el ambiente de
intifada que han ido creando el nacionalismo y sus agencias se debe
únicamente a que el Gobierno ha optado por cumplir -por cierto, de
una forma más bien moderada y timorata-, una promesa que obtuvo el
respaldo expreso y mayoritario del cuerpo electoral: acabar con el
sistema de inmersión lingüística que estableció el Gobierno
bipartito.
Pues de eso se trata nada más. La inmersión es defendible, aunque
muchos pensamos que resulta contradictoria con la cooficialidad
lingüística que prevén la Constitución y el Estatuto. Pero una cosa
es admitir que puede defenderse la inmersión y otra muy distinta
sostener la inmensa mentira de que quienes la rechazan defienden el
exterminio del gallego. Eso sería tanto como asumir que el máximo de
la llamada normalización (la inmersión) -que, hasta el increíble
viraje socialista, solo defendía en Galicia el BNG- es el mínimo que
todos estamos obligados a acatar.
Suponer que los que repudian la inmersión son enemigos a muerte del
gallego coloca las cosas de este modo: al menos uno de cada dos
gallegos sería, según esa lógica insensata, enemigo a muerte del
gallego. Tal locura y tal estupidez pueden ser útiles para acosar a
un Gobierno, pero constituyen una tragedia para una lengua que no se
merece tan disparatados defensores.
Hazte amigo de Xurde Rocamundi
JUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital 20 Enero 2010
Xurde Rocamundi, un empresario de Arenys de Munt está dispuesto a
llegar al Tribunal Constitucional. Multado con 1.200 euros por no
rotular su inmobiliaria en catalán, siente vulnerados sus derechos
lingüísticos.
[Xurde Rocamundi] Xurde Rocamundi, un comerciante catalán de Arenys
de Munt, le ha plantado cara a la Generalitat. El gobierno
autonómico le reclama desde hace más de un año 1.200 euros de multa
por no poner los carteles de su inmobiliaria en catalán. Él se niega
a pagar porque siente vulnerados sus derechos y está dispuesto a
llegar al Tribunal Constitucional.
Xurde Rocamundi lleva año peleando contra la Generalitat que le
reclama 1.200 euros por no poner los rótulos de su inmobiliaria,
Global Fincas, "al menos en Catalán", como exige la Agencia Catalana
de Consumo.
Su pesadilla empezó a mediados de 2008 con una denuncia anónima.
Entonces la Agencia de consumo le dio dos meses de plazo para
cambiar los carteles. Tras su negativa le multó con 1.200 euros.
Rocamundi lleva presentando alegaciones desde entonces porque no
está de acuerdo. Argumenta que siente vulnerados sus derechos
lingüísticos en su propio país. Habla incluso de la
inconstitucionalidad de la norma que le obliga a rotular en catalán.
Este empresario asegura que está dispuesto a llegar al Tribunal
Constitucional y, si fuera necesario, al Tribunal Europeo de
Derechos Humanos. Además, se plantea la consecución de firmas a
través de las redes sociales.
Hazte amigo de Xurde Rocamundi:
http://www.facebook.com/profile.php?id=1560315165
Informativos Telecinco
18.01.2010
Polémica lingüística
Multada otra comerciante en Barcelona por
rotular en castellano
* La empresaria Feliciana Piris asegura que 'lo que me ocurre no es
justo'
* Asegura no estar dispuesta a 'pasar por el aro' pese a la multa de
1.200 €
Héctor Marín | Barcelona El Mundo 20 Enero 2010
La comerciante ya sabe que no es la primera denunciada y sancionada
por la Generalitat por no rotular su negocio también en catalán.
Pero esa circunstancia no alivia la "indefensión" que dice sentir
Feliciana Piris Duque, propietaria de una pequeña tienda en que
ofrece tejidos de ropa al corte.
En su día recibió la pertinente amonestación de la Agencia Catalana
del Consumo, dependiente del gobierno catalán. Desde entonces, su
desconcierto ha ido en aumento, según su propio relato: "Se nos
notificó la sanción el pasado 20 de noviembre, y entiendo que lo que
me está ocurriendo no es justo", explicó a EL MUNDO.
La mujer, nacida en Cardona (Barcelona) y catalanoparlante, se
enfrenta ahora a una sanción de 1.200 euros por su negativa a
cambiar el cartel con el que ofrece los productos de su negocio,
llamado Blau Marí. La Generalitat asegura que le notificó un
requerimiento en verano de 2008 al que no respondió, lo que ella
niega. Después, inició un procedimiento sancionador, y fue entonces
cuando Feliciana ocultó los rótulos en castellano -"Textil, hogar y
tapicería. Sedas, lanas, sastrería y fantasía", decían- pero no los
sustituyó por otros en catalán.
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