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Los idiomas regionales
Pío Moa Libertad Digital 23 Enero 2010
En varias regiones españolas existen, además del español común o
castellano, idiomas regionales que también son propios de ellas.
Pero algunos energúmenos con ansias de hacer carrera política y
convertir esas regiones en cacicatos de su propiedad, utilizan los
idiomas regionales como ariete contra España y el español común, es
decir, aspiran a privar a las respectivas regiones de un elemento
básico de identificación, de riqueza y de solidaridad con el resto
de España. Aseguran que el español “no es el idioma propio” de esas
regiones, cuando la historia y la cultura lo han hecho tan propio
como los idiomas regionales. Vascos, gallegos y catalanes siempre se
han sentido españoles y su cultura superior se ha expresado
preferentemente en el idioma común, así las respectivas literaturas,
por ejemplo.
Evidentemente, los idiomas regionales son muy poco útiles tanto
fuera como dentro de dichas regiones. Pero la utilidad no es el
único criterio al respecto. Sobre esa base todos podríamos muy bien
abandonar el español y adoptar el inglés o, en un futuro, quizá el
chino. O el árabe, si el islam sigue progresando y su lengua se
vuelve útil (lo hablan ya cientos de millones y a nuestro lado
mismo, no a miles de kilómetros como el español de América, y
siempre se puede invocar al respecto el precedente de que millones
de pobladores de la península hablaron áraba varios siglos ha, y que
por lo visto eran muy cultos). El idioma no es un simple medio de
comunicación, como afirman muchos. Es también una seña de identidad
personal y colectiva que, como otras, promueve una fuerte adhesión
afectiva, y no hace falta ser fanático para sentirla. Quizá muchos
carecen de ese sentimiento, como carecen de patriotismo, e incluso
prefieran que se imponga el inglés en España (¡es tan útil!,
afirman): muy bien, es su opción personal. Pero otros muchos tenemos
nuestras propias opciones personales, tan válidas al menos como las
suyas.
Por lo que respecta a España, me parece muy bien que los idiomas
regionales se mantengan y se cultiven, son idiomas españoles y parte
del patrimonio cultural español. Pero siempre que no se haga contra
el otro idioma propio de esas regiones, el español por antonomasia,
y que los padres decidan sobre su enseñanza.
Quienes obran como lo vienen haciendo separatistas y progres, están
perjudicando muy gravemente a España y a sus propias regiones, y no
solo porque quieren mutilarlas de aspectos esenciales de su cultura,
sino porque están convirtiendo a los idiomas regionales en vehículos
de la demagogia, la falsedad, el odio y la simple tontería. Julián
Marías, tan admirador del alemán, uno de los más importantes
vehículos de la cultura europea, recordaba como fue cobrándole
aversión conforme los nacionalsocialistas lo degradaban, empleándolo
masivamente para su demagogia.
Pero no son ellos los únicos culpables. Ha sido Fraga en Galicia y
los del PPOE en Valencia y Baleares los que han creado el problema.
Del que ahora quieren escapar, los bergantes, a base de promover el
inglés al mismo nivel que los idiomas propios. Todos parecen
unánimes en atacar al idioma común y a su cultura, cada uno a su
manera.
La quiebra del Estado insostenible
Enrique de Diego www.gaceta.es 23 Enero 2010
Hace casi un año dije que Zapatero había quebrado al Estado español.
No es el único culpable. El problema es el modelo político inviable
y la degeneración mercantilista del económico. Aquello sorprendió
mucho. Vivimos en un mundo en el que la verdad se ha hecho hiriente
y lo grave no es la catástrofe provocada por la casta parasitaria,
sino denunciarla.
Las quiebras se declaran un día; se gestan mucho antes. Ahora ya
vamos aceleradamente hacia la declaración de quiebra. Algunos bancos
españoles se desprendieron de deuda española. Ahora Goldman Saschs y
Deustche Bank recomiendan venderla. La prensa internacional ha
detectado a España como enfermo terminal, dentro de la pandemia
planetaria. El FMI ha avisado a Portugal por un déficit mucho menor
que el nuestro.
Se descuenta ya que el rating de la deuda española va a descender de
manera inminente. El despilfarrador incrementa el gasto a beneficio
de inventario de deuda tiene corto recorrido. Esa deuda no va a ser
asumida por el mercado; de hecho ha sido adquirida por bancos y
cajas en común engaño y competencia desleal respecto a las empresas,
cortándoles el grifo del crédito.
Cuando alguien se endeuda mucho, surge la preocupación de si podrá
pagar. Si endeudarse deviene en costumbre, crece la sospecha de
estafa. El sistema y Zapatero han convertido al Estado en estafa
piramidal, con cada vez menos gente para sostener la ficción. El
Estado español va aceleradamente, (en semanas o en unos pocos
meses), a la quiebra. La situación va a empeorar mucho y es preciso
que los ciudadanos tomen medidas.
Desde la época de los Austria no quebraba el Estado y es difícil
intuir las consecuencias de algo de lo que no tenemos experiencia.
El gasto público se va a venir abajo porque no va a haber dinero, y
ello afectará a los sueldos de los funcionarios, a los subsidios de
los parados y a las pensiones, para las que ya se habla de una
reducción del 20%. Sería muy lamentable que se mantuviera a los
sindicatos y a los cineastas en el Presupuesto o que se sostuviera,
contra viento y marea, el gravoso canon de la SGAE. Toda la mentira
en la que hemos vivido instalados va a venirse abajo. Un Gobierno
insostenible ha hecho insostenible al Estado.
Otrosí: Escribiré de la oposición cuando exista.
El PP no aprende
Alfonso Basallo www.gaceta.es 23 Enero 2010
Lo que transforma a los pueblos no son los votos sino la Filosofía
de Bachiller.
Las interminables discusiones sobre la vuelta de la tortilla, allá
por los años 70, terminaban siempre igual: es un problema de
educación. Lo que transforma a los pueblos no son las armas ni los
votos, sino la Filosofía del Bachiller. Con un presupuesto puedes
cambiar el alcantarillado del municipio, pero con un plan de
estudios puedes dominar el futuro del país. Lo vieron muy bien los
socialistas cuando la pana de González aterrizó en las perchas de La
Moncloa. No creas que se complicaron la vida: cogieron la
Enciclopedia Álvarez y cambiaron de barba; la del Cid por la del
tipógrafo Iglesias, y cocinaron su propia FEN trufada de consignas.
El conocimiento fue sustituido por los dogmas ideológicos y en dos
generaciones dejaron a España que no la conocía ni la madre que la
parió, que dijo el profeta.
Alumbraron una camada de Einsteins, cuyos conocimientos de geografía
terminaban en los afluentes de su comunidad autónoma. Saberes
universales.
Troqueladas las cabecitas, estaba tirado hacer toda suerte de
experimentos con un país carente de resortes intelectuales. Veinte
años y varias leyes de educación después, vino Zapatero y remató la
faena con su propio catecismo, Educación para la Ciudadanía. Eso, la
derecha nunca lo ha tenido claro: se debió chupar la clase cuando
explicaban a Gramsci. Y no fue capaz de reaccionar: ni cuando perdió
la ocasión de enderezar el rumbo, durante el aznarismo, ni ahora
mismo cuando ha pasado de rechazar EpC a envainársela, con matices.
El problema no es tanto el contenido (esos valores cívicos y
constitucionales a los que debe ceñirse la asignatura según el PP),
como el continente: dejar en los planes de estudios una asignatura
cívica que puede ser activada como bomba de ingeniería social cuando
los socialistas vuelvan al poder. Es el viejo truco. Se retiran,
pero siempre dejan el terreno minado. ¿Ya no se acuerda el PP del
Ministerio del Interior?
*Alfonso Basallo es redactor jefe de Opinión de LA GACETA.
PPC
Con la "o", ¿qué es lo más importante para
Cataluña?
Maite Nolla Libertad Digital 23 Enero 2010
El Partido Popular de Cataluña ha repartido esta semana un
megafolleto con una foto obamoide de Alicia Sánchez-Camacho y una
pregunta muy incisiva: "¿Qué es lo más importante para Cataluña?".
Gallardón, que es un tío simpático y que piensa que en esta casa se
hace humor, supongo que sabe que nos inspiramos en propuestas como
las de Alicia Sánchez-Camacho para nuestros guiones. Es más, de aquí
a octubre me propongo ir desgranando la programación del PP para las
elecciones catalanas, y ya que sean ustedes los que decidan si
quieren que con su voto se haga nacionalismo. Eso sí, el asunto de
María San Gil lo dejo para el día de reflexión, para que ustedes
mediten si quieren que una de las autoras de su traición y posterior
difamación obtenga un buen resultado en Cataluña. Y no les diré una
palabra de nada que tenga que ver con la situación interna del PP de
Cataluña, para que vean que no les guardo rencor. Además, lo de
María San Gil no fue una cuestión interna, sino que fue la gran
cuestión.
Como prometieron, en la publicidad del PP no se dice ni una palabra
del estatuto que ellos mismos impugnaron. Desde luego, entiendo que
es difícil sacarle punta a todo lo que dicen los políticos, pero lo
que ahora manifiesta el PP sobre el estatuto demuestra en qué fase
del proceso de huida nos encontramos. Ahora el PP lo que quiere es
que el Constitucional diga si el estatuto es constitucional o no; yo
pensaba que ya que el PP impugnó el asunto, lo que quiere es que el
Constitucional diga que el contenido esencial del estatuto es
inconstitucional, que no es lo mismo.
Otra cosa que hacen muy mal es fantasear. Como publicaba esta casa,
las encuestas prevén que el PP perderá votos, pero ganará algún
escaño si nadie repite lo de 2006, pero nunca más de uno. Con lo
cual, el rollo de que quieren ser un partido de Gobierno y que van a
traer el cambio a Cataluña no se lo creen ni ellos. Pasando por
alto, por aburrida, la cuestión de los pactos, yo le hago una
pregunta a la presidenta del PP: Con la "o", Alicia, ¿qué es lo más
importante para Cataluña? Que exista oposición. Lo más importante
para Cataluña es que alguien se oponga a algo en el parlamento
autonómico. La cuestión principal es que la oposición a un
nacionalismo aproximadamente de izquierdas es un nacionalismo
lejanamente de derechas. En realidad, ni unos son de izquierdas ni
los otros son de derechas; son nacionalistas que están de acuerdo en
el nacionalismo. Y el PP está dispuesto a apoyar a cualquiera de
ellos. Leía una frase de Natalia Araguás, muy dura y muy
contundente: si Ciudadanos o Rosa Díez no entran en el parlamento,
no habrá representación no nacionalista en Cataluña. Exactamente.
En próximas entregas les comentaré lo que obvia el PP de Cataluña y
por qué la mayoría de cosas que proponen no se pueden hacer, no se
van a atrever a hacerlas o no las hicieron cuando gobernaron.
Empieza la campaña, también para mí.
EN EL FORO "REGENERACIÓN Y CRISIS"
Vidal-Quadras y Abascal piden a Rajoy que
no pacte con los nacionalistas
El vicepresidente del Parlamento Europeo, Alejo Vidal-Quadras y el
presidente de la Fundación DENAES, Santiago Abascal, rechazaron un
pacto con los nacionalistas, como pretende Rajoy, que calificaron de
"imposible" por la "radicalización soberanista" de CiU y PNV.
agencias Libertad Digital 23 Enero 2010
En opinión de Vidal-Quadras, un acuerdo de los populares con las
"fuerzas secesionistas" implicaría aceptar el Estatuto de Cataluña y
la "transformación de España en un estado confederal", lo que
acarrearía "la explosión" del PP. Hicieron estas declaraciones
durante el Foro del Partido Popular de Madrid sobre "Crisis y
Regeneración", celebrado este jueves por la noche, según informaron
los organizadores en un comunicado.
En la presentación del Foro, que coordina el profesor de Derecho
Constitucional d la UCM Ramón Peralta, tanto el Vicepresidente del
Parlamento Europeo, Alejo Vidal-Quadras, como el Presidente de la
Fundación DENAES, Santiago Abascal, coincidieron en señalar “la
gravedad de la crisis que atraviesa España”. Vidal-Quadras la
calificó de “múltiple” e indicó que es a la vez “moral, económica,
institucional y de unidad nacional” y que su carácter es
“estructural”.
Abascal insistió en que el Partido Popular, además de trabajar para
ganar las elecciones de 2012, ha de saber "para qué" quiere la
victoria en las urnas.
Ambos oradores, que habían sido invitados por el Foro para animar el
debate, abogaron por una estrategia política para su partido que
apuntara a "un gran pacto de Estado" con el nuevo equipo dirigente
del Partido Socialista que surgiera tras la previsible derrota de
Zapatero en las generales para “regenerar el sistema”. Asimismo,
Vidal-Quadras y Abascal consideraron un nuevo acuerdo con los
nacionalistas "imposible" por la radicalización soberanista de CiU y
PNV.
Vidal-Quadras señaló que una alianza parlamentaria del PP en el
Congreso con las fuerzas “secesionistas” implicaría aceptar el
Estatuto de Cataluña y la transformación de España en un Estado
confederal y que ello acarrearía “la explosión” de su partido, por
lo que descartaba tal posibilidad.
En el transcurso del coloquio, varios asistentes reclamaron un
discurso más incisivo y más comprometido por parte de la actual
dirección nacional del PP y se refirieron a la aparición de opciones
electorales como UPyD, Ciudadanos y Plataforma por Cataluña como una
seria amenaza para los resultados de su formación en las elecciones
autonómicas catalanas de este año. Sobre la aparición de pequeños
partidos, Vidal-Quadras afirmó que "es mejor intentar orientar hacia
el rumbo correcto a un acorazado que ya navega a toda máquina que
botar una chalupa en un mar proceloso". Ramón Peralta, por su parte,
planteó como objetivos del Foro "la democratización interna del PP,
el impulso de una nueva ley electoral y una reforma constitucional
que acabe con el chantaje nacionalista".
El Foro "Crisis y Regeneración" se propone desarrollar un programa
amplio de debates y elevar sus conclusiones al Comité Ejecutivo
Regional del PP de Madrid.
Fotos festivas
FERNANDO SAVATER El Correo 23 Enero 2010
Como cada año, vi la izada de bandera en la noche de San Sebastián.
Por televisión, claro: soy 'ñoñostiarra' como el que más, pero no
hasta el punto de jugarme la integridad física por mera nostalgia.
Y, oiga, bastante bien. La plaza de la Constitución va poco a poco
mereciendo su nombre. Ha desaparecido, digamos que en un ochenta por
ciento, la exhibición de pancartas y símbolos proetarras que durante
tanto tiempo amenazaban y humillaban en el comienzo de su fiesta
mayor a tantos ciudadanos de una villa poco o nada simpatizante con
el terrorismo. Por lo visto, impedir ese despliegue insultante no
era tan imposible como se empeñaban en decirnos algunas autoridades
responsables a los protestantes de siempre.
El mecanismo que ha propiciado ese modesto milagro cívico nos lo
revelaba al día siguiente una dolorida información de 'Gara', que en
estas cuestiones es muy de fiar. Por lo visto, la tarde anterior
agentes de la Ertzaintza «vestidos de paisano, incluso encapuchados»
(se escandalizaba 'Gara', aunque con la que estaba cayendo las
capuchas no vendrían mal) entregaron puerta a puerta a los vecinos
de la plaza una carta en la que se prohibían soportes y símbolos
ilegales, haciéndose responsables de su exhibición no sólo a sus
autores materiales sino a los propietarios de los domicilios y
locales que la asumiesen.
El escrito apuntaba los obvios fundamentos legales que convertían
esa propaganda en «enaltecimiento del terrorismo». Mano de santo.
Bastantes de los que, año tras año, se resignaban por miedo a tanta
parafernalia se acogieron ahora al imperativo legal para suprimirla.
Lo dicho, no era tan difícil.
Por supuesto, al comienzo de la tamborrada aparecieron una serie de
personas con las habituales fotos de presos. Las enseñaron un rato a
los asistentes, que seguían a lo suyo, ETB hizo lo posible por que
se les viera poco y ellos se retiraron discretamente incluso antes
de que tocaran retreta. Es cierto que la Ertzaintza no intervino en
ningún momento, al contrario de lo que en tantas ocasiones similares
han demandado muchos, entre otros yo mismo.
Sin embargo, a partir de esa noche he empezado a pensar que quizá no
sea tan malo que se paseen esos retratos los días festivos. Sin duda
molestarán a bastantes, sobre todo como es lógico a las víctimas de
los fotografiados, pero también tienen su utilidad: son una
advertencia. Algo parecido a esas fotos horrorosas de bubones y
cánceres con que van a decorarse a partir de ahora las cajetillas de
tabaco, o sea, una forma preventiva y gráfica de decir que quien mal
anda, mal acaba. Por cierto, espero que en el caso del terrorismo
sean más eficaces que las otras en la disuasión de fumadores.
Supongo que quienes muestran esas fotos desean que sus familiares y
amigos vean aliviadas o acortadas lo más posible sus condenas,
incluso que vuelvan a casa cuanto antes. Y también deben de saber
que si ETA continúa en el tajo, sin duda el año que viene volverán a
pasear las mismas fotos y probablemente unas cuantas más. De modo
que precisamente esos retratos sirven para recordar a quien
corresponda que el ejercicio de la violencia no lleva a la
independencia, sino a la dependencia carcelaria y que los que de
verdad se preocupen por los encarcelados deben exigir con más celo
que nadie el final del terrorismo, por el bien de sus allegados. Es
algo que suelen olvidar muchos de los alegres 'borrokas' que queman
contenedores y después se van a festejarlo al bar, porque para eso
estamos en fiestas.
En cambio, según mostró también ETB, en la tamborrada de Azpeitia
prevalecía más bien el antiguo régimen: aunque menos que otros años,
abundaron todavía las pancartas y los símbolos de propaganda
proetarra, y desde luego estaban presentes las acostumbradas
fotografías de presos. La novedad fue un cartelón que desplegó la
gente del Ayuntamiento, donde se leían tres palabras misteriosas,
equivalentes a aquéllas de 'mane, tekel, upharsin' que aparecieron
en el festín del impío rey Baltasar: 'elkarrizketa, konponbidea,
bakea'.
Se pidió guardar un minuto de silencio, supongo que para meditarlas,
y luego se retiró de nuevo la pancarta. Durante ese minuto
reflexivo, espero que a más de uno se le viniera a las mientes lo
obvio: a saber, que estaban en el orden equivocado y que la paz -o
sea, la renuncia definitiva a la violencia- debe ser lo primero para
quienes luego pretenden el diálogo y la solución a nuestros males.
Creer a estas alturas que la paz va a ser un resultado y no el
comienzo inexcusable para llegar a obtener resultados es vivir en
Babia. O en Azpeitia.
En fin, ojalá que el año próximo ya no estemos hablando de fotos ni
de pancartas como ésas, sino de cosas más positivas. Y, aunque sea
ocioso y reiterativo decirlo, no se olviden ustedes de que ahora lo
urgente es que todos tenemos que ayudar a los haitianos en su
catástrofe.
******************* Sección "bilingüe"
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El complejito de Núñez Feijóo
JUAN MANUEL DE PRADA ABC 23 Enero 2010
EL bueno de Núñez Feijóo afirma orgulloso que él va «siempre por el
centro», frente a los «extremistas» que le demandan enseñanza en
gallego o enseñanza en castellano. ¿Y qué hace el bueno de Núñez
Feijóo para ir por el centro, en medio de extremistas tan enconados?
¿Ofrecer enseñanza bilingüe? Eso lo haría, tal vez, si fuese un
centrista equidistante; pero el bueno de Núñez Feijóo se ha
propuesto ser un centrista por elevación, que queda mucho más
superferolítico. Y, en vez de contentarse con agradar a tirios y
troyanos, añade el inglés a la oferta lingüística, en un gesto que
me recuerda las pródigas ofertas dominicales de los periódicos, que
a poco que te descuidas te regalan cachivaches suficientes para
instalar un bazar. Sólo que las ofertas dominicales de los
periódicos las sufragan sus propietarios; mientras que la
magnificencia o prodigalidad centrista del bueno de Núñez Feijóo la
sufragarán los contribuyentes.
Garantizar una enseñanza bilingüe en aquellas regiones de España que
cuenten con dos lenguas oficiales (con dos lenguas propias) no me
parece cuestión de centrismo, sino de puro sentido común. Y aquí el
bueno de Núñez Feijóo, en lugar de colocarse la escarapela
centrista, podría haber tildado de cerriles a sus detractores; pues,
en efecto, pretender excluir de la escuela gallega cualquiera de las
dos lenguas habladas en Galicia, antes que extremismo ideológico, es
angostura mental. Pero el bueno de Núñez Feijóo no se ha conformado
con garantizar una enseñanza bilingüe, pues al acomplejado no le
basta con hacer gala de sentido común. El acomplejado necesita
hacerse perdonar del modo más peregrino y estupefaciente su
adscripción ideológica, sacándose de la chistera algún embeleco que
la camufle. Al bueno de Núñez Feijóo sus votantes le reclamaron que
acabara con el proceso de inmersión lingüística urdido por
socialistas y nacionalistas; y el bueno de Núñez Feijóo, en lugar de
actuar en consecuencia, garantizando -como exige el sentido común-
una enseñanza bilingüe, se sacó por complejito de la chistera el
embeleco del inglés. El mecanismo psicológico que empuja a un
gobernante acomplejado a conceder a una lengua foránea el mismo
trato que a una lengua oficial es fácilmente imaginable: el bueno de
Núñez Feijóo debió de pensar que si incorporaba el castellano en las
escuelas gallegas los progres lo tacharían de facha irredento; así
que decidió tirar por elevación, incorporando también el inglés, a
modo de penacho o floripondio cosmopolita, tal vez después de
escuchar la megafonía del aeropuerto de Vigo o Santiago, donde los
vuelos se anuncian en gallego, castellano e inglés. El bueno de
Núñez Feijóo, en fin, calculó que el único modo de hacerse perdonar
la enseñanza del castellano era camuflándola en el mismo lote que la
del inglés, como el contrabandista camufla la mercancía que pretende
colar entre las mercancías que tienen vía libre en la aduana.
Pero le ha salido el tiro por la culata. Pues nada hay más patético
que tratar de contentar a quienes nunca se darán por contentos; o
que sólo se darán por contentos cuando vean caer a quien
patéticamente los trata de contentar. Entretanto, la introducción de
una enseñanza trilingüe en Galicia exigirá inversiones muy onerosas
que, inevitablemente, se abastecerán con los impuestos de los
contribuyentes. Y, lo que aún resulta más penoso, al tratar por
igual lo que por naturaleza es desigual (una lengua foránea, por
grande que sea su difusión y relieve, no puede encumbrarse a la
misma categoría que una lengua materna), el bueno de Núnez Feijóo
demuestra que su sentido de la justicia está claramente perjudicado
por su complejito. Esto ya lo han olfateado quienes le montan
manifestaciones, que son los mismos a quienes trata patéticamente de
contentar; y no dejarán de montárselas hasta que lo vean caer.
www.juanmanueldeprada.com
Los principios de Aznar frente a los
complejos de Rajoy
EDITORIAL Libertad Digital 23 Enero 2010
La situación política, social y económica de España es ciertamente
crítica. El consenso constitucional sobre el que se asentó la
democracia se ha ido desmembrando de manera progresiva hasta
prácticamente desaparecer. Ya sucedió durante los gobiernos de
Felipe González cuando trató de recrearse el modelo mexicano del PRI
(la dictadura perfecta, en palabras de Vargas Llosa); un proceso
que, por fortuna, fue abortado en 1996 por la victoria de José María
Aznar y su conato de regeneración institucional y democrática: la
Segunda Transición, tal y como la denominó el ex presidente del
Gobierno en uno de sus libros.
Zapatero, sin embargo, ha continuado y radicalizado la obra que dejó
inacabada González. De hecho, pocos serán quienes no vean que el
imperio de la ley se está disolviendo en los enjuagues de una
partitocracia cada vez más liberticida. El PSOE tomó el poder en
2004 y lo mantuvo en 2008 mediante el pacto y las cesiones a
partidos contrarios a las instituciones constitucionales actuales,
como Izquierda Unida o Esquerra Republicana de Cataluña. Todos los
límites al poder político, a su poder político, han ido estallando
uno a uno en un intento de eliminar todos los contrapesos: la
justicia, la educación, los medios de comunicación, internet, las
víctimas del terrorismo, la Iglesia o incluso la oposición política.
Esto es, precisamente, lo más grave que ha sucedido en esta segunda
legislatura de Zapatero: no que el líder socialista haya proseguido
con este proceso de boliviarización de la vida política española,
sino que la oposición haya renegado de su papel y se haya sumado
entusiasta al proyecto zapateril por pensar que así heredará los
escombros del régimen.
A las ya conocidas renuncias a combatir el nacionalismo, a defender
la libertad lingüística, a proponer un modelo económico alternativo
al socialismo, a fiscalizar la política antiterrorista del Gobierno,
a buscar la verdad en el 11-M, a impulsar una justicia independiente
del poder político, a purificar su organización de cualquier
sospecha de corrupción, a defender del derecho a la vida para todos
los seres humanos, incluido el nasciturus, a eliminar el
adoctrinamiento educativo o a promover un uso nacional del agua, el
PP ha añadido esta semana dos nuevas afrentas contra los valores y
principios de sus votantes.
Primero fue el apoyo entusiasta a la Ley Sinde, ese proyecto por el
que el PSOE pretende cercenar las libertades de los españoles en
internet con la excusa de proteger un "derecho fundamental"
inexistente como es el de la propiedad intelectual. Más tarde hemos
tenido que contemplar cómo la secretaria general del PP, María
Dolores de Cospedal, volvía a actuar como candidata del PP a la
presidencia de Castilla-La Mancha al tratar de expedientar a los
ediles populares de la localidad de Yebra por postular a ese
municipio como sede del Almacén Temporal Centralizado. En otras
palabras, pese a que el PP supuestamente defiende el uso de la
energía nuclear, el nuevo PP está siendo el primero en sumarse a la
típica retórica antinuclear de los grupos ecologistas.
Frente a esta confusión del PP de Rajoy contrasta la claridad con la
que José María Aznar ha afrontado algunos de los principales temas
de actualidad en la entrevista que el realizaron ayer en TVE. En
unos pocos minutos, el ex presidente del Gobierno ha dejado
meridianamente clara su opinión sobre el obstáculo que suponen las
políticas keynesianas de Obama para la recuperación económica, sobre
el proceso de desmembración nacional a través de los nuevos
estatutos o sobre la política antiterrorista del Gobierno que, más
bien, vino caracterizada por el abierto entendimiento.
Han bastado unos instantes para que el discurso liberal que mejor
conecta con las bases naturales del PP brillara con luz propia
frente a un taciturno y acomplejado Rajoy. Lo que la nueva dirección
popular no termina de entender es que para encauzar el desnortado
rumbo que está siguiendo España de la mano de Zapatero no basta con
ganar las elecciones a los socialistas, sino que se vuelve
imprescindible imprimir unos nuevos principios a nuestra democracia;
principios que Rajoy y los suyos están importando del PSOE y que
Aznar sabe extraer del ideario liberal sobre el que se fundamentan
todas las sociedades libres, avanzadas y prósperas.
Sería deseable que el nuevo PP se fijara más en el antiguo PP, el
único que hasta la fecha le ha proporcionado éxitos a su partido y a
España. De momento, sin embargo, parece que prefiere emular al PSOE,
la única estrategia que ni les ha traído éxitos a ellos ni a España.
Un recado de Aznar
M. MARTÍN FERRAND ABC 23 Enero 2010
JOSÉ María Aznar ha entrado en una nueva dimensión. Sin cumplir
todavía los cincuenta y siete años, tan vigoroso como vigoréxico,
prefiere ser un recuerdo que una posibilidad y, en su nueva
condición de paseante en Cortes, escribe cartas persas al estilo del
barón de Montesquieu y les manda recados tanto a sus amigos como a
sus enemigos. Ayer, en TVE, estuvo acertado cuando dijo que la nueva
generación de estatutos de autonomía «no ha sido una buena idea» y
especialmente cuando, con precisión de entomólogo, atravesó con el
alfiler de los diagnósticos la mariposa de la coyuntura: «(En
España) hemos dejado de discutir la organización de la pluralidad
para discutir lo común». Ahí está el detalle y, con él, el
señalamiento de la quiebra democrática que acompaña a la alarmante
situación económica que nos aflige como ciudadanos y nos disminuye
como Nación al tiempo que el Estado, hueco de competencias, asiste a
su propia destrucción.
Dijo Aznar que «el Estado se está deshilachando». La imagen es
rotunda si dejamos claro que las hilachas que va perdiendo el paño
español no son consecuencia de su mucho uso, sino capricho de sus
usuarios periféricos con saña centrífuga. Cuando, como nos pasa, se
pretenden simultáneamente una cosa y su contraria surge el
despropósito y llega la catástrofe. Piénsese en la ridícula polémica
energética que genera la actualidad. Tenemos, en una esquina del
ring a José Luis Rodríguez Zapatero, campeón de las energías
renovables y costosas, y en la otra a Mariano Rajoy, aspirante al
título de la sensatez nuclear.
Entre ambos han convertido en ideología lo que es un asunto
meramente técnico y económico. A mayor abundamiento, los cuidadores
del aspirante consideran un infierno el hecho inevitable y lógico de
que si hay energía nuclear tendrá que haber almacenes para sus
residuos y se niegan a tenerlos en sus jurisdicciones. No es raro
que Aznar no quiera volver a la política activa y combatiente.
Cuando la razón brilla por su ausencia y los intereses comunes no le
importan ni a sus beneficiarios, cuando todo son apriorismos y
militancias ciegas, un líder en edad de merecer debe quedarse en
cama. La experiencia, eso que tan poco valoramos, le habrá enseñado
que, aquí y ahora, España es una idea demasiado grande para unas
mínimas, jibarizadas, cabecitas políticas en las que cabe poco más
que el nombre del municipio de su nacimiento.
Ahora que puede, algunos no quieren que
Rajoy gane
Federico Quevedo EC 23 Enero 2010
Obviamente, porque no tendría sentido que fuera así, no me refiero a
los socialistas. No se quién dijo aquello de “líbrame Dios de mis
amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo”, creo que la frase se le
atribuye a Churchill, aunque también a Pío Cabanillas de quien
recuerdo aquella otra de “cuidado, que vienen los nuestros”. Lo
cierto es que en la vida diaria de la derecha española ambas frases
son aplicables sin muchos condicionantes: el cainismo al que nos
tiene acostumbrados la derecha española sigue estando ahí, y aflora
como lava hirviendo cuando quien dirige los pasos del hoy principal
partido de la oposición tiene más cerca que nunca la posibilidad de
ocupar el poder. Son pocos, es cierto, incluso diría que a día de
hoy caben en un taxi, pero hacen mucho ruido. Tanto, que logran
llamar la atención de los medios -por otro lado muy proclives a ver
problemas donde no los hay cuando del PP se trata- y distraerla de
los asuntos verdaderamente importantes, principalmente los que
ocupan a la errática labor de un Gobierno en cuyo declive ha
decidido arrastrarnos a todos.
Hay principalmente tres asuntos que han hecho saltar al sector que
agrupa la intolerancia de la derecha activado por el resorte de la
intransigencia: el decreto sobre bilingüismo de la Xunta de Galicia,
el documento sobre Educación y el debate con Rodríguez en el
Parlamento Europeo. Del segundo asunto ya escribí largo y tendido el
pasado jueves -ver artículo-, pero la idea inicial me sigue
resultando válida para éste, sobre todo teniendo en cuenta que hubo
quienes no entendieron o no quisieron entender la ironía del
titular. Aquí se pueden hacer dos cosas a la vista del desastre de
país que nos está dejando Rodríguez: o actuar al modo del
radicalismo -más o menos como nos tienen acostumbrados los
intolerantes de la izquierda y el nacionalismo- e incendiar La
Moncloa, o introducir algo de sensatez en el debate político. Lo
primero tiene como consecuencia que actúa como despertador de los
sentimientos más enconados de ambas partes, y ahí suele perder la
derecha. Lo segundo activa, sin embargo, la atención de esa mayoría
silenciosa que huye de radicalismos, que está harta de Rodríguez y
que necesita el asidero de un proyecto político que le aporte
tranquilidad y serenidad.
Y en esa segunda derivada el partido de Rajoy parece encontrarse
bastante cómodo. ¿Implica eso abandonar o traicionar los principios,
como se afirma desde el talibanismo derechil? No, pero sí implica
tomar decisiones que a veces pueden resultar no muy fáciles de
entender para ciertos sectores duros de mollera, pero que convencen
a buena parte de la población de que se encuentran ante un partido
con sentido de Estado y en consonancia con la mayoría. El decreto
aprobado por el Gobierno de Núñez Feijóo en Galicia es,
probablemente, uno de los descubrimientos jurídicos del momento, por
la habilidad con la que la Xunta ha conseguido conjugar la
convivencia equilibrada de dos lenguas, ambas oficiales según la
Constitución, sin que ninguna de ellas se pueda ver o sentir
marginada por la otra. La decisión ha molestado sobremanera a un
extremo y al otro del nacionalismo, hasta el punto de coincidir
ambos en la crítica exacerbada y, en el caso de la izquierda,
violenta contra el nuevo Gobierno de la Xunta. Cuando los extremos
coinciden, quiere decir que quien ocupa el centro ha acertado en su
decisión, sin lugar a dudas.
Ese mismo mensaje de sentido de Estado, equilibrio y moderación es
el que ha querido hacer llegar el PP a la mayoría de los ciudadanos
rehusando a utilizar de modo partidista el debate de Rodríguez en el
Parlamento Europeo. ¿Significa eso que el PP comparte la política de
Rodríguez? Cabría alguna duda si en el Parlamento español los
‘populares’ mantuvieran alguna clase de ambigüedad, pero es evidente
que no. Las críticas que diputados de otros países hicieron a
Rodríguez por su política errónea e incapacidad de liderazgo de la
UE para salir de la crisis son suficientemente implacables como para
necesitar que también los eurodiputados españoles del PP hurguen en
la herida. El ensañamiento suele ser muy mal consejero, y Rodríguez
está lo suficientemente ‘tocado’ como para permitir al PP un gesto
de entereza que lejos de hacerle perder votos, le hace ganar en
responsabilidad y sentido común. Pero nada de todo esto convence a
ese sector que Ignacio Villa llamaba el viernes por la mañana desde
los micrófonos de la COPE “la derecha de la derecha”, y que por
intereses partidarios, o espurios, o simplemente porque en el fondo
viven mejor en la oposición a Rodríguez, han vuelto a las andadas
contra Mariano Rajoy.
http://twitter.com/Federicoquevedo y también en www.facebook.com
Cuenta atrás para ETA
El Gobierno y el PP deberían considerar si no sería conveniente
estudiar posibles mejoras en la legislación electoral para afrontar
maniobras fraudulentas del entramado etarra
JAVIER ZARZALEJOS El Correo 23 Enero 2010
Las operaciones contra ETA con las que se inició el año situaron en
sus justos términos el comunicado de la banda fechado el 31 de
diciembre. Furgonetas cargadas de explosivos y preparación probada
de atentados, felizmente frustrados, confirmaban por enésima vez lo
que la banda entiende por «política», y mostraban el alcance que hay
que dar a la torpe jerga etarra cuando dice que «de ahora en
adelante el eje de la actuación de la izquierda abertzale será el
proceso democrático».
ETA no deja lugar a dudas cuando habla en nombre de la izquierda
abertzale, cuando dicta la estrategia que ésta ha de seguir, y le
comunica lo que tiene hacer. Por eso, no tiene inconveniente en
reafirmar «los esquemas de Anoeta» porque, ya sean dos o doscientas
las mesas de negociación que pudieran abrirse, ETA se asegura de que
mandará en todas ellas. De la misma forma, a pesar de su
debilitamiento operativo evidente y continuado, ETA ha zanjado las
dudas e inquietudes manifestadas en algunos movimientos internos
cuyo alcance como impugnación de la violencia terrorista ha sido
sobrevalorado.
Ahora bien, conviene estar advertidos de que, en el comunicado en
cuestión, ETA agita señuelos que en un pasado no lejano ha sido
eficaces para la estrategia de la banda. La banda deja en ese
comunicado ciertos cabos a los que en otros momentos algunos se han
agarrado para construir expectativas fallidas. Con el calendario
corriendo en su contra, presionada por la cuenta atrás electoral,
ETA parece querer dejar alguna vía para algún movimiento táctico con
el que, llegado el caso, eludir la ley en las elecciones municipales
y forales del próximo año.
Desde que el Gobierno volvió a la estrategia antiterrorista de
eficacia acreditada, ETA sigue debilitándose mientras sus
representantes políticos se encuentran en la cárcel y acumulan
causas criminales precisamente por los hechos que en la legislatura
anterior les dieron una proyección inaudita, a pesar de que sus
organizaciones ya habían sido ilegalizadas.
En esta pendiente política y organizativa en la que se encuentra
ETA, las próximas elecciones forales y municipales plantean a la
banda terrorista un problema crítico: la desaparición de estos
ámbitos institucionales donde sus representantes aún se mantienen.
Es obligado actuar con la hipótesis de que ETA y sus diferentes
instrumentos van a maniobrar de aquí a un año para evitar ese
escenario que les resulta absolutamente terminal.
El riesgo de que estrategias de confusión como las que ETA pondrá en
marcha tengan acogida política parece reducido -afortunadamente- si
no se presta oídos a los que todavía fantasean con procesos de paz y
en algún momento intentarán vender que hay nuevas oportunidades que
no pueden ser desaprovechadas.
Para entonces, el presidente del Gobierno será, además, candidato
del Partido Socialista y ésta es una condición que puede ofuscar el
juicio o hacer que la prudencia se ignore. Rodríguez Zapatero ha
demostrado que como candidato es particularmente imprevisible, y se
muestra adicto a la improvisación y al golpe de efecto sin calcular
las consecuencias ni cuantificar sus compromisos. No es probable,
pero si en 2011 aparece el Rodríguez Zapatero que, por ejemplo, en
2003 se comprometió a apoyar lo que aprobara el Parlamento catalán,
podría hacer un serio roto a la estrategia terrorista, hoy de nuevo
compartida. La política antiterrorista sólo debería salir a escena
electoral para que el PP y el Partido Socialista se reafirmaran en
su acuerdo.
Si ETA va a maniobrar, si se mantiene controlado el riesgo de que
sus maniobras puedan tener eco político, sólo quedará poner a punto
la respuesta legal. Es evidente que no puede repetirse el grotesco
episodio de 2007 a propósito de las candidaturas de ANV, cuyo
resultado, de hecho, fue aceptar la continuidad de una organización
política sucesora de las anteriores marcas electorales de ETA ya
ilegalizadas. Es preciso recordar que la Ley de Partidos y los
procedimientos de ilegalización llevados a cabo han quedado
plenamente convalidados por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos
y que éste Tribunal ha establecido una doctrina avalando la
ilegalización de las organizaciones políticas de ETA que va más allá
de la adoptada por el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional.
El pronunciamiento del Tribunal Europeo fortalece los instrumentos
jurídicos para impedir la impunidad y legitima la máxima exigencia
para que nadie que no condene sin reservas la violencia terrorista
pueda participar en el proceso político democrático. El Gobierno y
el PP deberían considerar si, a la luz de la doctrina del Tribunal
de Estrasburgo, no sería conveniente estudiar posibles mejoras en la
legislación electoral y de régimen local para afrontar desde el
Estado de Derecho las maniobras fraudulentas del entramado etarra.
Es evidente que una adecuada respuesta legal al eventual intento de
ETA de hacer pasar sus listas electorales sólo es posible si la
Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y sus servicios de
información aportan a los tribunales el material probatorio
necesario. De nuevo, lo ocurrido en 2007, cuando consideraciones de
oportunidad condicionaron la eficacia de los informes policiales, no
puede repetirse. Si la hipótesis verosímil es que ETA intentará otra
vez el fraude a la legalidad, es preciso que quien debe hacerlo
otorgue a esta maniobra de ETA y su entramado la prioridad que
requiere para que los tribunales puedan actuar sobre la base firme
que el derecho necesita.
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