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¿Cómo debe llamarse un comercio?
Roberto Blanco La Voz 24 Enero 2010
No es la menor paradoja, en este asunto enloquecido de la rotulación
comercial, que el negocio español más conocido se llame ¡El Corte
Inglés! Nadie sabe, pese a ello, de ningún rancio españolista que
haya propuesto que el buque insignia de nuestros grandes almacenes
pase a denominarse El Corte Hispano o, ya metidos en harina, El Cid
Campeador o El dos de mayo.
Por desgracia va resultando, sin embargo, habitual, que en Cataluña
se multe a comerciantes por no rotular en catalán. La última víctima
de una norma tan esperpéntica como injusta ha sido doña Feliciana
Piris, propietaria de un negocio de tejidos llamado Blau Marí (Azul
marino) que se ha negado en redondo a anunciar su mercancía
(«Textil, hogar y tapicería. Sedas, lanas, sastrería y fantasía») en
catalán. La razón de esa negativa, que acaba de costarle a la señora
Piris una multa de 1.200 euros, no es que aquella odie el catalán,
lengua que habla habitualmente, sino, sencillamente, que sus
clientes son castellanoparlantes en su inmensa mayoría.
Aunque a los nacionalistas -y a estos socialistas nacionalistizados
que hoy sufrimos- les encanta plantear esta cuestión, al igual que
muchas otras relativas a la lengua, como un conflicto entre idiomas,
la obligación de rotular afecta en realidad a algo más fundamental:
a la pura y simple libertad.
Pues son la libertad y la autonomía de la voluntad individual, que
toda sociedad pluralista debe proteger, las que quedan arrasadas por
una obligación que solo puede imponerse a partir de una concepción
sobre la potestad del poder público de raíz claramente autoritaria.
¿En qué idioma debe rotular uno su negocio? Pues, ¡hasta ahí
podíamos llegar!, en el que le dé la gana a uno. En catalán, vasco,
gallego o castellano, por supuesto, pero también en cualquier otra
lengua del planeta. Es probable, desde luego, que si alguien rotula
en suajili o nepalí, digamos en Huesca o en Gijón, tenga serios
problemas para llegar a los clientes, pero ¿a quién puede negársele
el derecho de montar un negocio para no ganar un chavo?
En España vivimos hoy en medio de una fuerte pulsión autoritaria
contra la libertad individual provocada por la supuesta necesidad de
defender identidades regionales. Es trágica para quienes la sufren,
pero no es original: la misma pulsión llevó a Franco a españolizar
los nombres ingleses o franceses (por ejemplo, Saboya por Savoy) y a
sus partidarios a publicar un cartel estúpido y brutal que a muchos
debería hacer reflexionar: «Hable bien. Sea patriota. No sea
bárbaro. Es de cumplido caballero que usted hable nuestro idioma
oficial, o sea, el castellano. Viva España y la disciplina de
nuestro idioma cervantino». En eso estamos otra vez, solo que al
revés.
George Friedman: «Al Qaida ha perdido la
guerra, EE.UU. ha ganado»
El autor del libro «Los próximos cien años» y experto en espionaje
habla con ABC
ANNA GRAU ABC 24 Enero 2010
Sentarse a hablar con George Friedman o a leer su libro «Los
próximos cien años» (que publicará Destino), es como darse con un
martillo en la cabeza. Imagínese que todo lo que le han contado del
mundo en los últimos cuarenta años resultase que es una falacia. Sus
análisis, sus predicciones son una llamada a la insurrección contra
las ideas recibidas, el pensamiento acomodado o los clichés con que
nos hemos habituado a catalogar la realidad.
—En su libro se lee que la guerra de EE.UU. contra Al Qaida está
casi acabada y que la edad de oro de América no ha hecho más que
empezar... ¿Lo cree así o lo dice para provocar?
—Los Estados Unidos se están retirando de Irak y el esfuerzo en
Afganistán tiene una fecha límite. Seguirá habiendo extremismo
islámico y actos terroristas, pero el gran conflicto está a punto de
acabar. Al Qaida tenía un objetivo estratégico a largo plazo, que
era la recreación del Califato. Para lograrlo tenían que superar las
divisiones del mundo islámico y dirigir toda la animadversión hacia
la que en sus términos es la mayor potencia cristiana, Estados
Unidos. El objetivo estratégico de Estados Unidos era mantener
dividido al islam. Y ha tenido éxito.
—¿Para cuándo el final del terrorismo, entonces?
—El terror no es algo que un buen día se acabe. Fíjese en ETA. Pero
hay una gran diferencia entre hacer frente a una realidad
desagradable, a un desafío político serio o a una amenaza
existencial. Al Qaida no llegó a ser nunca una amenaza existencial
para EE.UU., pero sí a plantear un desafío político serio. Yo creo
que acabará reducido a una realidad desagradable.
—Usted vaticina que el poder chino se derrumbará y que Rusia
reemergerá... sólo para perder una segunda Guerra Fría frente a
EE.UU. Prevé la decadencia de Francia, Alemania y toda la Europa
atlántica. Y que Polonia acaba siendo la gran mártir de una III
Guerra Mundial en la que EE. UU. se enfrenta a Japón, a Turquía y
quizás a Alemania... ¿La historia se repite?
—Nunca se repite al pie de la letra, pero existen fuerzas básicas
que crean pautas constantes.
—¿Y qué pasa con España? Tras estar ausente de las dos primeras
guerras, ¿también lo estará de la tercera?
—Entre España y Portugal pusieron las bases del sistema global que
conocemos. Luego España perdió su momento. Entre la subordinación a
otros y el encierro en sí misma bajo regímenes como el de Franco,
España devino una víctima histórica y no un actor histórico. La
decisión de unirse a la Unión Europea perpetúa esta tradición. Hoy
en día el destino de España está en manos de sus socios europeos.
España hizo una vez historia, hoy se contenta con ganarse la vida.
—Siendo José María Aznar presidente, España se alineó con Estados
Unidos como nunca y apoyó la guerra de Irak. ¿Aznar acertó o se
equivocó?
—Yo creo que Aznar entendió los peligros de la excesiva dependencia
de sus socios europeos y trató de buscar un contrapeso. El problema
es que EE. UU. es una nación mucho más activa que Francia o
Alemania, entonces es un socio que exige mucho más. Y los españoles
no se sentían cómodos con lo que los Estados Unidos les pedían.
—Después del 11-M el Partido Popular perdió las elecciones y las
ganó José Luis Rodríguez Zapatero, famoso por no levantarse al paso
de la bandera americana en un desfile...
—El actual presidente español tomó la decisión de alinearse con el
bloque franco-alemán antes que con EE. UU., buscando beneficios
económicos sin coste militar. Pero la actual crisis plantea la
cuestión de si la UE puede atender las necesidades de España o si
exigirá la subordinación de los intereses españoles a los de
Alemania. Si el bloque franco-alemán no ayuda a resolver los
problemas de España, entonces el presidente español se ha
equivocado. La economía estadounidense es mucho más dinámica que la
francesa y la alemana y puede abrirse de par en par a sus aliados...
Sobre lo de que su presidente no se quiso levantar al paso de la
bandera americana, déjeme decirle una cosa: es la primera noticia
que tengo. A veces los gobernantes europeos hacen grandes gestos de
desprecio hacia los Estados Unidos de los que nosotros no llegamos
ni a enterarnos. Son cosas de estricto consumo interno.
—Usted describe una Tercera Guerra Mundial con Estados Unidos
controlando el mundo con «Estrellas de batalla» en el espacio, que
serían atacadas por Japón desde la Luna, una especie de cruce entre
Pearl Harbor y la Guerra de las Galaxias...
—Si usted hubiese vivido en 1900 y alguien le hubiera descrito la
Segunda Guerra Mundial también le habría parecido de
ciencia-ficción.
—En un momento en que muchos americanos parecen avergonzarse de la
tradición militarista de Estados Unidos, usted reivindica que este
país se hizo fuerte gracias a las guerras.
—No estoy tan seguro de que muchos americanos se avergüencen.
Considere estas cifras: en EE. UU. 23 millones de personas sirven en
el Ejército. Asuma que cada una de esas personas tiene por lo menos
un padre, un cónyuge, un hijo. Esto significa que más de 90 millones
de americanos tienen un vínculo personal con las fuerzas armadas. Yo
mismo tengo una hija que sirvió dos veces en Irak con la Primera
División de Caballería y un hijo en la Fuerza Aérea. Hay sitios muy
concretos donde el servicio militar es y se ve raro, como Manhattan
o las universidades, pero la tradición militar está profundamente
incardinada en nuestra cultura. Para nosotros es motivo de respeto.
Eso es algo que muchos europeos no entienden.
—¿Cree usted que George W. Bush ha sido injustamente demonizado?
—Bush no esperaba que toda su presidencia quedara definida por Al
Qaida. Buscó una respuesta y la tuvo que buscar sin tener idea real
de las capacidades o las intenciones de Al Qaida. Hubo fallos
masivos de inteligencia. Todas las opciones que el presidente tenía
eran malas. Sus decisiones también tenían que serlo. Y pagó por eso.
La cuestión que yo siempre planteo a los críticos con la guerra de
Irak es: ¿qué habrían hecho ellos? Yo sospecho que cualquiera que
hubiera tenido la mala suerte de ser presidente en 2001 habría hecho
más o menos lo mismo.
—¿Se considera usted un patriota?
—Lo que me pregunta es si es posible ser un patriota y a la vez
pensar objetiva y críticamente sobre el mundo y tu propio país. Es
lo que yo trato de hacer con este libro.
******************* Sección "bilingüe"
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ETA nos corteja de nuevo
Carlos Dávila www.gaceta.es 24 Enero 2010
El documento último de la banda no lo redactaron sus nuevos jefes,
piénsese en Iñigo Iruin, el abogado de siempre, o en Otegi y el
sindicalista Díaz Usabiaga, los dos presos que ahora obedecen a ETA.
Tras el vil asesinato de José Luis López de la Calle se organizó en
Bilbao una enorme manifestación. Algunos periodistas, arropados, es
verdad, por los escoltas del Ministerio del Interior, acudimos a
ella. Transcurrió en un silencio pavoroso por la señorial Gran Vía
de la capital vizcaína, una calle amplia llena de alicientes para
pasear relajadamente. Aquella tarde, sin embargo, nadie marchaba
aliviado. Antes de llegar a la Plaza Elíptica, Moyúa, se me acercó
un paisano, y en voz muy baja, casi inaudible, me dijo: “Aquí, en
esta calle, es donde se ha planeado este asesinato”. De inmediato
entendí el sentido de aquella frase, porque en los tiempos más
terribles de ETA, cuando la banda de asesinos que comandaba, por
ejemplo, José Ternera (en un momento hablaremos de él) mataba a
destajo, los expertos en la lucha antiterrorista solían hablar así:
“Pero, ¿es que alguien cree que la dirección de estos criminales la
ostentan bestias como Potros o Urrusolo?”. Naturalmente que no: la
estrategia de los homicidas SIEMPRE, con mayúsculas, se ha urdido
desde ámbitos más confortables que los zulos habitacionales en los
que comúnmente se ha refugiado ETA. La Gran Vía era una referencia
paradigmática.
Este pasaje viene a cuento de la siguiente historia: los
conocedores, también de siempre, de los entresijos de ETA aseguran
ahora que el más reciente comunicado de la banda, el publicado hace
siete días, NO ha salido de la pluma –si es que la tienen– de esa
cuadrilla de desarrapados que forman actualmente la supuesta
jerarquía de la banda. Apuntan, y así lo transmito, a tres hombres:
el eterno Iñigo Iruín, Otegui desde la cárcel, o el sindicalista
también preso, Díaz Usabiaga. No es que los dos últimos, sobre todo
el segundo, sean peritos en lenguaje, pero sí son capaces de ordenar
alguna reflexión como la que el diario Gara insertó el pasado
domingo. El caso de Otegui es, además, muy sugestivo: aquí, en LALA
GACETA, hemos publicado que este interno tan especial de Soto del
Real es en este momento un fiel cumplidor de las consignas de ETA:
nula participación en ninguna actividad carcelaria, resistencia
pasiva incluso a cualquier orden reglamentaria y, si llega el caso,
declaración de huelga de hambre. Esta actitud revela una indudable
identidad de propósitos con ETA.
Interpretaciones
El citado texto de Gara ha tenido un par de interpretaciones. La
oficial: nada nuevo, más amenazas, están muy débiles y por eso
mencionan la alternativa política al tópico “conflicto”… Este
comentario, por obvio, es realista, así que cuando el periódico de
cabecera del ministro Rubalcaba (el suyo es El País, el de su amo,
Zapatero, Público) lo recogió fielmente pareció muy correcto. Sin
embargo, un antiguo responsable de la DávilaSeguridad del Estado,
compañero de Ru-balcaba en el felipismo que practicaba el terrorismo
de Estado con el GAL, explicaba el documento de muy diferente
manera. Decía: “Es, a mi parecer, la respuesta de ETA a alguna
petición que se le ha hecho desde el Gobierno. ¿Cuál puede ser esta
petición?, pues fácilmente, los etarras escribieran un texto muy
similar al que han publicado; es como si yo te hablo así: Si tú me
dices esto, yo te diré lo otro. No es nada enigmático; se trata del
posible comienzo de un nuevo entendimiento –aún no me atrevo a
denominarlo negociación– que, al parecer, ya ha comenzado. Otro
experto, también muy conocido del propio Rubalcaba, lo confirmaba:
“Esto nunca ha dejado de pasar” y, una persona que sabe muy bien
cómo se las gasta el entramado etarra en el País Vasco, nos
indicaba, el pasado miércoles, que el sábado anterior, en Baracaldo,
ya se produjo una intentona entre enviados especiales de las dos
partes.Y así lo contamos. La hipótesis de ahora es, por tanto, ésta:
la ETA extraordinariamente debilitada, debilitada afortunadamente
como nunca, necesita que su facción política pueda presentarse a las
próximas elecciones municipales de 2011. Es su vida o su muerte. La
conveniencia política de ese mundo siniestro puede coincidir con la
propia de Zapatero. España, ya en su mayoría se encuentra harta,
absolutamente harta de la inepcia iluminada de este personaje que,
en opinión de los afortunados que aún mantienen con él alguna
relación, se halla totalmente fuera de la realidad. Lo denunció su
antecesor socialista, Felipe González, y lo sugería hace unas fechas
el presidente de una de las grandes empresas españolas que, en una
conversación privada, se expresaba así: “Está fuera de la realidad y
nosotros le damos definitivamente por amortizado”. Por si los
sabuesos de La Moncloa, sus lacayos pertinaces, quieren una pista
para identificar al lenguaraz, aquí: fue uno de los participantes de
una reunión patronal en Sevilla. Que busquen. Y el que sí busca es
Zapatero, que marcha de fracaso en fracaso en la Unión Europea, y
que, según extendidas informaciones, vuelve a pensar, otra vez, que
su tabla de salvación es el gran acuerdo con ETA. Lo expertos con
los que he hablado para redactar esta crónica, coinciden: la foto de
ETA dejando las armas encima de la mesa, propulsaría de nuevo la
ambición de poder del presidente.
Ceremonia de desmentidos
Claro está que debe contar con Rubalcaba, al que en la anterior
negociación engañó y dejó prácticamente apartado de la sala de
control. Con todo, la nueva operación se hará con o sin el pertinaz
ministro que, por lo demás, anuncia a quien le quiere escuchar su
intención de marcharse para respirar aire fresco. Zapatero no caerá,
en opinión de estos expertos, en el error de volver a confiar en un
personaje como el maltratador Jesús Egiguren, al que cedió la
iniciativa entera, pero que se hundió rotundamente con los “chicos
de la banda”. Y, ¿quiénes son ahora los “chicos de la banda”? Pues
sigue siendo uno. A unos de estos grandes conocedores del terrorismo
etarra le pregunté hace unos días con más intención 5que ingenuidad:
“Y, ¿por qué no detienen a José Ternera?”. Mi interlocutor sonrió
levemente por teléfono (de aquí que Rubalcaba ya conozca toda la
conversación) y respondió: “Porque no quieren” Sobraba la réplica:
si renuncian a apresar a un prófugo de la Justicia es porque le
precisan para mejores hazañas; desde luego, para intentar una
reedición, con distintos personajes, eso sí, de la negociación.
Durante días o meses mejor, vamos a asistir a una ceremonia singular
de dimes y diretes, de revelaciones y desmentidos. Estemos
preparados para ello. La clave para saber si se confirma la retomada
táctica es vigilar muy estrechamente la actuación del simpar fiscal
general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, el cual, como primera
providencia, esta es una constancia, ha ordenado a su leal
colaborador, Javier Zaragoza, fiscal de la Audiencia Nacional, que
los colegas que nunca aceptaron los anteriores episodios de
vergonzante rendición ante ETA, queden relegados de todo servicio.
Podríamos ofrecer los nombres y apellidos de una decena de estos
estupendos y hasta heroicos profesionales a los que Zaragoza les ha
dejado prácticamente sin trabajo: eran los colaboradores de
Fungairiño y por tanto, a ellos ni agua ni viajes ni ocupaciones.
Nada. Esta, y no otra, es la explicación de la fuga, otra fuga, de
Ignacio Gordillo, 30 años luchando contra ETA en la Audiencia
Nacional, y ahora relegado a labores ínfimas. Por tanto, si el dúo
Conde-Zaragoza comienza a entender políticamente la Justicia como lo
hizo de modo bochornoso en la anterior edición de ETA, ya todos
tendremos la certeza de que ha vuelto Zapatero a las andadas. ETA
nos corteja (y engaña) de nuevo.
“Ni el Gobierno ni nadie puede volver a
sentarse con los terroristas”
Mari Luz Alonso www.gaceta.es 24 Enero 2010
Madrid.- Ex ministro de Justicia con Felipe González, Enrique
Múgica, ha sido el primer Defensor del Pueblo que repite en su cargo
con el apoyo de las dos fuerzas políticas mayoritarias. Firme
defensor de los derechos fundamentales, Múgica no soporta las
injusticias, sobre todo aquellas que buscan poner obstáculos al
Estado de las Autonomías.
Pasó sus años de universitario entre la cárcel y las aulas debido a
su frontal oposición a la dictadura del general Franco. A principios
de la década de los sesenta se afilió al Partido Socialista y en
1974 fue elegido secretario de Coordinación del PSOE en el Congreso
de Suresnnes.
Víctima de ETA –el 6 de febrero de 1996 los terroristas asesinaron a
su hermano Fernando Múgica– este hombre de Estado está convencido de
que los demócratas ya han dado demasiadas oportunidades a los
asesinos para negociar su rendición. Muestra optimismo ante con el
cambio político en el País Vasco y sentencia: “No hay que negociar
con ETA. Euskadi está en el buen camino”.
-¿Está esperanzado con el cambio de Gobierno en el País Vasco?
-Por su puesto. Se ha producido un cambio histórico. Hemos pasado de
un Gobierno y de un partido, como el nacionalista, que consideraba
al País Vasco como su propio y exclusivo patrimonio y que los que no
eran nacionalistas estaban de prestado allí; a entrar en un Gobierno
en el que todos los ciudadanos vascos son los dueños de su propia
tierra, sin exclusiones ni discriminaciones. Me parece un paso
histórico gigantísimo.
-¿Considera que sería posible que se contagiara al resto de la clase
política el pacto de Estado vasco?
-A mí me gustaría que los acuerdos que se han obtenido en el País
Vasco para llevar la democracia y perseguir a los terroristas se
trasladasen a la economía y a la crisis social y que fueran asumidos
en el resto de España con un gran pacto. Parece que ya se van dando
pasos en el ámbito educativo y en el de la Justicia y eso es muy
positivo.
-¿Lo ve posible?
-Yo le digo mi deseo. En política todo es posible y todo es
imposible. La convivencia existe en España, a pesar de todo, y la
violencia no existe más que en el País Vasco. Los españoles conviven
pacíficamente y yo lo que creo es que esa convivencia, que es un
hecho objetivo, se debiera trasladar al hecho subjetivo del diálogo
y éste se debiera objetivar nuevamente en un pacto. Y aquí ha habido
un momento muy delicado, que fue el paso de un sistema autoritario a
uno democrático y nuestra transición fue ejemplar. Tiene que volver
a ser ejemplar para nosotros mismos. Saquemos las virtudes de la
transición y trasladémoslas del diálogo al consenso. Las
discrepancias son necesarias, pero cuando hay una sociedad en crisis
como la nuestra, los consensos son más importantes.
-Si ETA decidiera mandar un comunicado de rendición, ¿cree que el
Gobierno debería sentarse a negociar?
-No, no. Aquí ya nadie dice eso. Ni el Gobierno, ni nadie, está
claro que se va a sentar ahora. ETA, sus aliados y su gente política
son los únicos que dicen que hay que negociar. Aquí no hay que
negociar nada. Aquí hay que derrotar a ETA. Y hoy la banda está
siendo derrotada y en Euskadi se han alcanzado unas cotas que
permiten anticipar la consolidación total de la libertad en el País
Vasco.
-Como víctima supongo que ve impensable una negociación.
-No, ya nunca. Antes se ha sentado todo el mundo a hablar. Todos los
partidos que han gobernado en España se han sentado a negociar, pero
ya no. Ya ha habido demasiados diálogos, todos ellos frustrados, y
hay que decir claramente a ETA que abandone toda esperanza de
diálogo.
-Usted, como Defensor del Pueblo, ha recurrido también el Estatut de
Cataluña. ¿Cree que el Ejecutivo está presionando al Constitucional
para que se muestre favorable al texo?
-No, mire, sobre este asunto siempre digo lo mismo, que yo he
interpuesto un recurso basado en criterios de igualdad, basado en
que hay que mantener un criterio de igualdad para todos los
españoles, residan donde residan, y sobre eso no quiero comentar
más. Me limito a decir que yo acataré totalmente la sentencia del
Tribunal Constitucional y confío en que todas las partes interesadas
acaten y respeten la sentencia. Sólo puedo decirle que hay que dejar
trabajar al Constitucional y que esa cosa que se dice de que unos
son conservadores y otros progresistas, poniendo criterios políticos
por encima de los estrictamente jurídicos, no ayuda nada a la pronta
resolución de los trabajos del TC. En lo que nos debemos fijar es si
el texto es o no acorde a la Constitución, eso es lo importante, lo
demás sobra.
-¿Pero no cree que ya ha tenido demasiado tiempo para tomar una
decisión?
-Yo creo que no hay que presionar al Constitucional, las presiones
son improcedentes y el Tribunal es la clave de bóveda de nuestro
sistema. Nos estamos jugando el desarrollo de nuestras libertades.
No podemos poner en entredicho el sistema tutelar de nuestro sistema
de libertades que es el Tribunal Constitucional.
-Pero el Estatut rompe de alguna manera ese sistema.
-Ahí está. Si yo lo he recurrido, he recurrido por razones. Si yo
considerara que el Estatuto es constitucional en todas sus partes no
hubiera recurrido.
-El texto autonómico recorta incluso las competencias del Defensor y
plantea la posibilidad de impedir a los ciudadanos catalanes que
recurran a su institución creando otra paralela.
-Sí, ese es uno de los artículos que hemos recurrido. Los ciudadanos
de toda España pueden dirigirse bien al Defensor del Pueblo o bien a
los defensores autonómicos. En Cataluña, cuando tienen quejas
respecto a la Administración central pueden dirigirse a mí, pero
cuando tienen sobre la Generalitat no lo pueden hacer según el
Estatut, con lo cual hay una desigualdad en el trato de los
ciudadanos catalanes hacia el resto de las comunidades de España.
-¿Cree que tanto el tema de los Estatutos autonómicos como el hecho
objetivo de que la última Conferencia de Presidentes fuera un
fracaso evidencian un cierto agotamiento del Estado de las
Autonomías?
-No lo creo. El Estado de las Autonomías es un modelo asentado en la
Constitución española.
-Pero el Estatut ha puesto en jaque a la Carta Magna.
-Pero digamos que son elementos de disenso de discrepancia. Son
obstáculos a la consolidación definitiva del Estado de las
Autonomías, pero no vulneran en absoluto la existencia del Estado de
las Autonomías.
-La actualidad de esta semana me obliga a preguntarle también por
Vic. ¿Qué opina sobre la polémica que se ha iniciado por el anuncio
del consistorio catalán de no empadronar a los inmigrantes ‘sin
papeles’? Al final han dado marcha atrás.
-El empadronamiento es fundamental. La legislación es muy clara y
obliga a incluir en el padrón a cualquier ciudadano nacional o
extranjero, legal o ilegal. El resto de normas son añadidos que no
pueden perturbar la obligación general y eso lo digo desde el punto
de vista de esta institución, que defiende los derechos
fundamentales que son: el derecho a la vida, a la salud, a la
educación, etc., y esos derechos en España deben incluir a todos los
que vivan en el país con independencia de que sean legales o
ilegales. Si no, ¿qué pasa con los que tienen tarjeta de turista?
¿su salud no tiene que estar asegurada? ¿El Estado no tiene que
garantizar acaso que unos niños tenga acceso a la educación?
-¿Cree que ha llegado el momento de plantear una reforma de la Ley
de Extranjería?
-Ese es otro problema. La ley, a mi juicio, es una ley que sin
satisfacerme, sin embargo, es menos inflexible y menos dura que
otras de la Unión Europea.
-¿Cree que se trata de una reacción racista?
-Yo no creo que nuestro país exista peligro inminente de xenofobia o
racismo. Sin embargo, en todas las grandes crisis, en todo el mundo,
ese riesgo existe. Esas probabilidades de xenofobia o racismo
existen y se deben cortar. Que duda cabe que entre los que aplauden
y elogian las medidas de los ayuntamientos de Vic o de Torrejón, hay
gente que está preocupada por el reparto del escaso trabajo que
existe y hay gente también, aunque son una minoría, que está
motivada por criterios racistas. Aunque en todo caso es una minoría,
la Administración debe tratar de anticiparse a los brotes racistas
porque si no, esos brotes pueden tener consecuencias terribles.
-¿Ha recibido muchas quejas relativas a problemas derivados de la
inmigración?
-No. Recibimos casos concretos, pero no es un tema significativo.
Nosotros nos ocupamos de forma permanente de la salud y la
educación. En sanidad tengo una gran preocupación que es la gestión
sanitaria enfrentada a la dialéctica entre lo público y lo privado.
Para mí, naturalmente, es preferible la gestión pública porque
nuestra sanidad es hoy una de las mejores de Europa, pero tenemos un
problema que es que se observan diferencias entre las autonomías y
por ello es importante que se creen mecanismos de coordinación
dirigidos por el Ministerio de Sanidad, que sin detrimento de las
competencias, trate de igualar los servicios sanitarios en todas las
comunidades.
-¿Vivimos una crisis de valores?
-La crisis económica incide en una crisis social. Por eso es
necesario el consenso y que todos aportemos para ejecutar el combate
contra la crisis económica y contra el paro.
-Me refiero también a la crisis educativa de los jóvenes.
-Claro que hay una crisis de valores, he sido uno de los primeros
que ha hablado de la crisis de valores de los jóvenes. ¿Qué pasa con
ellos? reciben los mensajes de la televisión y la televisión, que
debiera ser un vehículo para inculcar de valores, estamos viendo que
en lugar de eso vehicula elementos nocivos para la formación de los
jóvenes. Para mí los valores fundamentales son los constitucionales:
la vida, la libertad, la solidaridad y la igualdad de la Justicia.
-Habla usted de derecho a la vida, ¿no está enfrentado ese derecho
fundamental con la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo?
-El derecho a la vida está asegurado en España. Es decir, la Ley del
Aborto no puede decirse que sea una ley contra la vida en absoluto.
Tenga en cuenta que esta ley ha existido ya con tres supuestos
asumidos por todos, incluso ahora se dice “quedémonos esa ley”.
Todos los contrarios a la ley actual dicen que nos quedemos con la
anterior. Incluso la oposición acepta lo de los tres actuales
supuestos.
-¿En qué ocupa su tiempo prioritariamente el Defensor del Pueblo?
-Pues en los últimos tiempos estoy observando un aumento de la labor
de mediación que nos está solicitando la ciudadanía. Un ejemplo es
el informe sobre la seguridad vial de los motoristas que
próximamente presentaremos en el Congreso. Una asociación nos
presenta su queja y nosotros mediamos en el conflicto y yo planteo
estas situaciones ante la Administración correspondiente. Porque la
Administración, del rango que sea, está obligada por ley a aportar
la información o los documentos que les requiramos. Incluso si la
Administración, sea del tipo que sea, no responde debidamente a
nuestras solicitudes, hay tipificado en el código penal un delito de
desobediencia al Defensor del Pueblo.
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