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Una semana dramática
Roberto Centeno El Confidencial 8 Febrero 2010
La Presidencia europea, obligando a Zapatero a comparecer en
importantes foros, ha resultado letal. La percepción sobre la
situación de la economía española, como había explicado desde esta
misma página, había empeorado sustancialmente desde principio de
año, pero las intervenciones de Zapatero han convencido al mundo
financiero internacional, aún sin comprender bien la profundidad de
nuestros desajustes, de que España, la quinta potencia económica del
euro, está en manos de un irresponsable absoluto, y se han encendido
todas las alarmas.
¿Cómo es posible que, cuando el mercado mundial acababa de cerrarse
para toda la banca española, exceptuando el Santander, BBVA y La
Caixa, pudiera seguir afirmando ante la flor y nata de las finanzas
internacionales que nuestro sistema financiero es el más sólido del
mundo, como si estuviera en un mitin de partido y menospreciando a
todos los demás? En Davos, Zapatero ha dado la puntilla a nuestra
credibilidad internacional. En España, una semana a propuesta por
día retirada a los cinco minutos, que llevaría al Sr. Toxo a
exclamar “¡son una pandilla de aficionados!”, ha mostrado a la
opinión la insolvencia absoluta del Gobierno. Zapatero está acabado,
pero falta saber cuánto tardará en asumirlo y el inmenso daño que va
a causar en el intermedio.
Hoy está la Sra. Salgado en Londres. Ha venido de urgencia a
explicar lo inexplicable a unos mercados que saben que todo es
mentira, desde los balances bancarios a las medidas del Gobierno. ¿Y
que les dirá? ¿Que no saben ni por dónde empezar, que son incapaces
de controlar el despilfarro y la corrupción masivas y que las AAPP
necesitarán emitir deuda bruta por el 30% del PIB? ¿Que en cada
pueblo y en cada capital los ayuntamientos son ya la primera empresa
por número de empleados y por volumen de gasto, a lo que se añaden
las empresas municipales y autonómicas, 4.000, lo más corrupto entre
lo corrupto, diseñadas para ocultar deuda, despilfarrar y dar empleo
a familiares y amigos, sin necesidad de responder de nada? ¿Que en
2010, sin financiación, sin inversión pública, sin competitividad y
con la mayor subida de impuestos estatales y locales de la historia,
se iniciará la recuperación?
Y luego el programa de estabilidad, ¡otro más! ¿y van? ¿Les va decir
que el gasto corriente se reducirá en 2,9 puntos y los ingresos se
recuperarán 3,7 puntos? Se caerán por el suelo de risa. Ya nadie
cree las cifras de España.
¿Voluntarismo o estupidez pura y simple?
Gasto -50.000 millones,- 40.000 del Estado. ¿Y de dónde? Veamos
quien gasta qué.
Presupuesto de Gastos 2010 Administraciones Públicas.
(millones de euros)
Administración Central (Estado y OO.AA)……………………………….131.217
Seguridad Social………………………………………………………….. 120.587
Comunidades Autónomas………………………………………………… 163.805
Entidades Locales………………………………………………………… 71.474
Administraciones Públicas…………………………………………………487.083
Descontando la Seguridad Social, que es una “caja aparte”, o debería
serlo, y los fondos de la Administración Central, destinados al
Servicio Público de Empleo (SPEE), y al Fondo Estatal de Empleo
(FEESL), 21.000 millones, los gastos del Estado son sólo el ¡32,1%!
del gasto total, 110.212 millones, algo que no ocurre en ningún otro
país.
Y de ese total hay que descontar las partidas de obligado
cumplimiento, intereses de la deuda pública, aportaciones a la UE,
clases pasivas, etc, con lo que las dotaciones para actuaciones
directas ascienden a 56.970 millones, 17.500 en salarios, que es de
donde Zapatero ha dicho, sin mirar un papel, que va a recortar
¡40.000 millones! Realmente de traca. Pero además, los dos tercios
de obligado cumplimiento y el SPEE están infravaloradas en 10.000
millones como mínimo. La deuda y el paro van a costar eso de más.
Y entonces, de la irrisoria cifra para financiar España, ¿qué se
puede recortar? Se deben eliminar los Ministerios de Vivienda,
Igualdad y Cultura, 2.321 millones, pero como al menos la mitad de
sus funciones habrían de trasferirse a otros ministerios, el ahorro
neto serían unos 1.200 millones; se debe eliminar el 80% de la Ayuda
al Desarrollo, lesbianas de Zimbawe, tiranos del tercer mundo, etc,
4.000 millones; no se debe, pero si no hay más remedio habrá qué
reducir las inversiones reales a la mitad, 4.700 millones, a costa
de más paro y menor competitividad. Y lo que están barajando, bajar
el 10/15% el sueldo a los funcionarios del Estado, como en Irlanda,
mientras los autonómicos, asesores y familiares, que ganan entre un
40% y un 300% más, siguen chupando, 1.750/ 2.625 millones. Pero como
hay 10.000 millones de infravaloración, después de dejar al Estado
sin recursos para garantizar el funcionamiento de la nación, ¡entre
1.700 y 2.500 millones de ahorro!
Por tanto, o se entra a saco en el despilfarro y la corrupción del
sistema autonómico y local, responsable de los dos tercios del gasto
total, o no hay nada que hacer. España no puede tener un
funcionario, asesor o liberado sindical por cada cinco activos, y
cada activo manteniendo un parado, un jubilado o un funcionario; ni
4.000 empresas municipales y autonómicas que derrochan sin límite ni
control alguno. En conjunto, España no puede tirar cada año 90.000
millones de euros en puro despilfarro. O se acaba con eso o eso
acaba con España.
¿Y qué viene ahora?
Una vez que la confianza en nuestro sistema financiero se ha
evaporado, igual que en nuestra economía y en la capacidad mental de
Zapatero, puede ocurrir cualquier cosa. Por ello solo me aventuraré
a subrayar lo más obvio, aunque hay algo seguro: Zapatero tiene que
irse, el PSOE tiene hombres valiosos y sensatos; con Zapatero,
cualquier solución es ya imposible, el deterioro a partir de ahora
puede ser muy rápido.
El cierre de los mercados a bancos y cajas, justo cuando se avecina
un tsunami de refinanciaciones y morosidad es en sí mismo un
desastre. Queda el BCE durante un tiempo, para trampear deuda a
largo con préstamos a corto. Sin embargo, la financiación a la
economía real sufrirá un estrangulamiento brutal, lo que hace
imposible recuperación alguna. La deuda del Estado de momento
seguirá colocándose con los CDS al alza. La estrategia suicida y
única en el mundo seguida en 2009, de colocar el 70% de la deuda a
menos de un año, nos costará muy caro en 2010. Pero en algún momento
del año, el problema puede no ser el coste, será quien querrá
prestarnos.
Después de volar 14.000 kilómetros, sin que Obama le invite ni a
tomar un café, afirmaría que “su mensaje económico ha calado en
EEUU”. El viernes, después de la reunión con sindicatos y
empresarios, afirmaría: “No voy a gobernar para los mercados, sino
para los ciudadanos”, sin anunciar medida alguna. Ante las
advertencias de Campa y todos los expertos de Hacienda sobre la
histéresis del mercado de trabajo, es decir, una situación en la que
el empleo cae más que la actividad económica, el paro se hace
permanente, y la ocupación ni siquiera se recupera cuando la
economía mejora, Zapatero dice que eso no va a ocurrir porque lo
dice él. Ha perdido el norte, si alguna vez lo tuvo, nos lleva
directamente al desastre.
(*) Catedrático de Economía de la Escuela de Minas de la UPM.
Ilusión
El PP tiene un problema
Pedro de Tena Libertad Digital 8 Febrero 2010
El PP tiene un problema. Se dirá que tiene muchos. Bueno, sí, pero
sobre todo uno: su incapacidad manifiesta para ilusionar
políticamente a la sociedad española. Ni siquiera lo consiguió Aznar
que, puestos a comparar, simbolizaba un cambio de calado en la
política nacional en aquellos tremendos años de 1993 a 1996. Tras la
que había caído de manera extensa sobre la conciencia nacional desde
1989, estallido del caso Guerra, el PP sólo ganó por unos pocos
miles de votos. Tengo la convicción de que el PP, que tiene a su
favor el viento de la historia, el viento de los valores y el
huracán de las circunstancias, sufre de faringitis ideológica o de
estreñimiento político. No puede decir lo que debe decirse. Quiero
pensar que es por enfermedad porque otra cosa sería pecado.
No se trata de abemolar la voz, que eso ya lo hacen otros con
singular eficacia. Se trata de decir lo que hay que decir y que debe
decirse con el calor de la pasión. No hace falta que sea tanta como
la de aquel predicador cristiano que oró ante el mar y lo evaporó.
Se trata, sencillamente, de que el PP, por una vez, explique
pedagógica y claramente por qué lo que defiende debe ser votado por
la mayoría de los ciudadanos españoles.
El viento de la historia, que fue un ciclón en 1989 y ahora apenas
es ya un vendaval, le ha hecho depositario de una verdad
incuestionable: que el socialismo real, el practicado en los
antiguos países comunistas, fue una orgía de pobreza, injusticias,
dictadura y crímenes del que aún no ha pedido perdón ninguno de los
que dicen creer aún en esas ideas. Ni siquiera Anguita, el mejor de
entre ellos, ha sido capaz de explicar cómo de unas ideas tan
"científicas" pudo salir tamaña desgracia para de millones de
personas. Siendo como es el socialismo socialdemócrata, la revisión
mal ordenada de aquel proyecto, todos los que defienden la libertad,
con mayor o menor intensidad política, tienen discurso, un gran
discurso que ofrecer a los ciudadanos. Por ejemplo: libertad para
fundar empresas, para crear medios de comunicación sin otra
limitación que su audiencia, para circular por internet, para elegir
colegio, para elegir médico, para elegir destino de los impuestos
cada vez más amplia que incluya también a los fondos destinados a
sindicatos y empresarios, etc. ¿Por qué la libertad no es un
discurso del PP? ¿Tal vez porque cree que la seguridad, discurso
socialista, es más amable?
El viento de los valores, ya un vendaval considerable, haría posible
una oratoria brillante contra el relativismo de la progresía. La
izquierda española, que sigue siendo tan obtusa como la que criticó
Menéndez Pidal, ha dejado en manos del centro derecha español
algunos balones en el punto de penalti y sin portero. Por ejemplo,
la idea de España como nación. Parece mentira que Rosa Díez –que le
quita votos al PP, no al PSOE, ojo–, le esté minando ese terreno. La
España plural de Aznar está deviniendo en un lío multirregional. Del
plan hidrológico nacional se pasa a las excepciones injustificadas y
de la España autoabastecida de energía, entre nuclear y otras
renovables, se pasa a no se sabe qué mientras compramos en Francia
energía de sus centrales nucleares. Se pasa de la lengua española
como referente nacional, como lo es el francés para los franceses o
el italiano para italianos, a una componenda insufrible y de una
reforma de la economía a un suma y sigue porque no me atrevo.
Pero es que, además, y consecuentemente, la izquierda ha dejado en
manos de la derecha no sólo la tradición, cosa que asombraba a Pidal
por ininteligible, sino además el gran valor secular de la
izquierda, la justicia, entendida como dar a cada uno lo suyo. Y
además, le ha puesto en bandeja el de la solidaridad, el valor que
supera a la justicia. Ahí está el Estatuto de Cataluña para
recordarnos que hay españoles que son más que otros, ni siquiera
igualdad ante la ley como en el caso de hombres y feministas, que
reciben más que otros y que mandan más que otros. Pero el PP no
reacciona, no habla.
Y finalmente el viento de las circunstancias, un tornado colosal que
ha sobrevenido sobre la economía nacional, sobre la confianza en las
instituciones, sobre el empleo, sobre el ahorro, sobre la salud de
las empresas y de los municipios, muy especialmente sobre las
cansadas espaldas de los trabajadores asalariados, autónomos y las
pequeñas empresas abandonadas por las burocracias "mayoritarias" que
dicen representarlos. Y en medio de esa vorágine pocos comprenden
qué defiende el PP, qué quiere el PP, qué va a hacer el PP.
Llegó Zapatero y en un pispás nos sacó de la guerra de Irak y nos
metió en la "paz" de Afganistán, se cargó el Plan Hidrológico, la
Ley de Educación, el plan de austeridad, impuso Educación para la
Ciudanía, desigualó a hombres y mujeres ante la violencia familiar
por ser más feminista que Bibiana, permitió el matrimonio
homosexual, intensificó el aborto libre y gratuito y muchas cosas
más. Coño, mal que nos cueste admitirlo, ha gobernado. Mal, si se
quiere, pero ha tratado de cumplir su programa.
Pero, ¿y el PP? ¿Volverá a reintroducir el Plan Hidrológico Nacional
y su vieja Ley de Educación? ¿Hará que la lengua española sea en
efecto la principal, por su eficacia, lengua nacional? ¿Reducirá las
potestades autonómicas tras decir algo más que generalidades ante el
estatuto catalán? ¿Tocará el privilegio vasco? ¿Defenderá la
libertad en los medios de comunicación e Internet? Paremos aquí.
¿Qué pasa? ¿Cómo es que de la boca del PP no salen palabras de
entusiasmo para que millones de ciudadanos quieran votarle votando
un cambio profundo de la sociedad española hacia la libertad y la
solidaridad, contra el dirigismo y la disgregación? Los ciudadanos
de carne y hueso, los 4,5 millones de parados con cara y ojos, los
millones de estudiantes que se sienten perdiendo el tiempo y
prefieren ser funcionarios a empresarios, los millones de ciudadanos
que no pueden educar a sus hijos en la lengua materna, los que
están, estamos asfixiados por impuestos, los que hemos comprobado
cuál es el destino de gobiernos de 30 años de PSOE como en
Andalucía, Extremadura y Castilla la Mancha, necesitamos una ilusión
política para apoyar un cambio.
Dicen que la fe es creer lo que no vemos. Un cura pacense que murió
hace tiempo, el bueno de Barrantes, decía que fe es "crear lo que
vimos". Además de conservar lo que funciona bien.
El PP tiene un problema: ombligados hasta el ridículo, no se atreven
a ser lo que son y lo que deben ser. La fiesta electoral democrática
no es como aquellas viejas abacias, fiestas en honor de Baco que
menciona Cicerón, en las que estaba prohibido hablar. Aquí hay que
hablar alto y claro sobre lo uno quiere hacer si logra nuestro voto.
Si no...
Encuestas electorales
Luis del Pino Libertad Digital 8 Febrero 2010
Entradilla al programa "Sin complejos" del domingo 7 de febrero de
2010
En las últimas fechas, hemos conocido tres encuestas diferentes – la
del Centro de Investigaciones Sociológicas y las que hoy publican
los periódicos El Mundo y El País - que confirman las tendencias de
voto que se vienen apuntando en los últimos meses:
1. La crisis económica y la falta de liderazgo están pasando factura
al PSOE, que día a día ve cómo su apoyo electoral disminuye. En
concreto, el PSOE perdería entre 6 y 8 puntos, según las distintas
encuestas, con respecto a ese 44% que obtuvo en las elecciones
generales de 2008. Se trata de una pérdida importante, sin ninguna
duda, pero tampoco es el desplome que cabría esperar para un partido
que ha llevado a la Nación a la quiebra económica e institucional.
2. El Partido Popular, por su parte, sólo consigue parcialmente
recoger ese voto descontento. Si mañana se celebraran elecciones, el
PP subiría, según las distintas encuestas, entre un 0,5% y un 3,5%
de los votos.
3. ¿Y dónde están yendo esos votos que ya no van a parar al PSOE,
pero que tampoco cosecha el PP? Pues básicamente a dos sitios: por
un lado, a Izquierda Unida, que subiría entre 1 y 2 puntos; y por
otro lado a UPyD, que duplicaría (según la encuesta de El Mundo) o
cuadruplicaría (según la encuesta del CIS) sus resultados de 2008,
empezando a disputar a Izquierda Unida el puesto de tercera fuerza
política.
Con estos resultados, si mañana se celebraran elecciones, el Partido
Popular sería el claro vencedor, pero sin la necesaria mayoría
absoluta que le permitiera gobernar sin pagar peaje a los
nacionalistas. La duda es si la subida de UPyD será suficiente como
para poder sustentar un gobierno en coalición con el PP.
En condiciones normales, estando España en grave riesgo de quiebra y
camino de los cinco millones de parados, el Partido Popular tendría
que estar 20 puntos por delante del PSOE. ¿Tiene sentido entonces
que, con la que está cayendo, cada décima adicional de distancia
entre el PP y el PSOE cueste un auténtico triunfo? Pues la verdad es
que sí. Tiene bastante sentido. Teniendo en cuenta la desastrosa
oposición que el PP está haciendo, parece casi un milagro que haya
logrado colocarse por delante del PSOE.
Porque la estrategia meliflua, tontita y apática de Rajoy – si es
que Rajoy tiene una estrategia, cosa que dudo sinceramente –
probablemente esté consiguiendo captar algunos votos entre el
electorado menos sectario y más desencantado del PSOE, pero a costa
de perder un número de votos similar por su derecha, de toda esa
gente que está harta de que le tomen el pelo, de que le engañen con
promesas electorales de cambio que luego no se cumplen (como ha
sucedido en Galicia) y de que les consideren, en definitiva, como
votantes cautivos.
En la encuesta que hoy publica El País, hay un dato bastante
revelador: el 54% de los votantes socialistas se fía poco o nada de
José Luis Rodríguez Zapatero. Pero es que el 60% de los votantes del
PP se fía poco o nada de Mariano Rajoy. Con lo cual, el panorama con
el que España va a tener que enfrentarse a una situación de posible
quiebra del Estado no puede ser más desolador: estamos haciendo
frente a la mayor crisis de nuestra Historia con un Gobierno y una
Oposición de los que no se fían ni sus propios votantes.
¿Quién va a poder, entonces, exhibir la capacidad de liderazgo
necesaria para encarar los problemas, para proponer las soluciones y
para transmitir a la gente la confianza en que, aunque ahora haya
que hacer sacrificios, en el futuro las cosas volverán a mejorar?
¿Quién va a ser capaz de señalarnos la luz al final del túnel y de
convencernos de que conoce el camino de salida?
¿Quién tiene la inteligencia, la mesura y la determinación que hacen
falta para sacarnos de esta crisis económica, institucional y moral?
Habrá que estar atentos a la evolución de los acontecimientos. Las
citas electorales comienzan este año con unos comicios catalanes
marcados por la incertidumbre. Veremos lo que dan de sí.
En cualquier caso, como los dos principales partidos sigan ganándose
a pulso la desconfianza de sus votantes, no estarán haciendo sino
abonar el terreno para el surgimiento de nuevas formaciones
políticas que los sustituyan.
Lo cual, a estas alturas, tampoco me parece tan mala solución, qué
quieren que les diga.
Baleares
Bilingüismo integrador o la deriva
nacionalista del PP
Jorge Campos Libertad Digital 8 Febrero 2010
Comprobado lo que sucede en Galicia con el PP de Feijóo y las
declaraciones del Sr. Rajoy sobre cual debe ser el modelo a seguir
en las comunidades autónomas con dos lenguas oficiales, parece que
el PP de mi región, Baleares, ha creado "escuela". Les voy avisando
de lo que puede suceder si esto sigue así.
El Partido Popular en Baleares políticamente no es gran cosa, ni sus
dirigentes tampoco, para qué nos vamos a engañar, pero a nivel
lingüístico es de lo más innovador.
Deberían darles al menos una sillita en la Real Academia de la
Lengua, con la "e" de "eufemismo". Porque es increíble la colección
de los mismos que han usado en estos más de veinte años para no
llamar a las cosas por su nombre. Han inventado "sinónimos
falsarios", "antonimias vacilantes", "semántica creativa", "elegir
entre nada", "primarias infantiles", "mínimos máximos",
"trilingüismo monolingüe", y ahora la última creación: "bilingüismo
integrador".
Empezaron hace tiempo, en 1983, con el Estatuto de Autonomía de
Baleares, definiendo como "catalán" a lo que ancestralmente venía
siendo mallorquín, menorquín, e ibicenco. La lengua balear. Por
supuesto, sin consultar al pueblo. Completando la fechoría con la
designación de "lengua propia". Esto, de hecho, ha dado supremacía a
una lengua sobre la otra, pasando la castellana, la española, a una
especie de "lengua impropia" excluida de la enseñanza y de la
administración.
Siguiendo con la creatividad lingüística "popular", en 1997, el
Gobierno de Jaime Matas aprobó el llamado decreto de "mínimos", que
fue de máximos. Éste establecía en su artículo 17 que en la
Educación Primaria el uso de la lengua catalana: "Será como mínimo
igual al de la lengua castellana".
Esta norma venía a establecer, en otras palabras, que los centros
debían impartir por lo menos la mitad de las asignaturas en catalán.
Dado que no se interesaba por el español, éste se podía relegar
únicamente a la asignatura de Lengua Española (perdón, castellana),
y tal ley, tal malabar lingüístico, produjo que las clases se dieran
íntegramente en catalán, pues la ley sólo señalaba un mínimo y no un
máximo de lengua catalana, mientras que a la lengua castellana no le
señalaba mínimo alguno.
En la Ley de Normalización Lingüística de las Islas Baleares de
1986, se dieron dos novedades en la semiótica patrocinada por el PP
balear, la primera fue la "sinonimia conveniente" entre educación
primaria y primera enseñanza:
Artículo 18
1. Los alumnos tienen derecho a recibir la primera enseñanza en su
lengua, sea la catalana o la castellana.
2. A tal efecto, el Govern ha de arbitrar las medidas pertinentes
para hacer efectivo este derecho. En todo caso, los padres o los
tutores pueden ejercer, en nombre de sus hijos, este derecho,
instando a las autoridades competentes para que sea aplicado
adecuadamente.
Según el PP balear, con "primera enseñanza" se refería a la
educación infantil, nada más. Con lo que no se llevó a cabo medida
alguna para enseñar también en español en la educación primaria. Y,
por supuesto, jamás se articuló medida alguna para que los padres
pudieran elegir otra cosa que no fuera el catalán, porque el PP
balear también cambió el sentido de "elegir" por el de "asumir".
Más tarde, también inventó en esta ley la "antonimia vacilante".
Así, se recogían dos conceptos contradictorios en su articulado, ya
que mientras un artículo contenía la libertad de elegir la lengua,
el anterior expresaba justo lo contrario:
Artículo 17
El catalán, como lengua propia de las Islas Baleares, es oficial en
todos los niveles educativos.
Aquí el PP balear, en la última legislatura de Matas, además de los
lingüísticos, introdujo también términos teológicos, reavivando
aquella discusión de si Dios es trino o uno en el terreno de la
lengua: inventó un "trilingüismo" que haría de los alumnos de
Baleares algo así como guías turísticos juveniles, ¡aprendiendo en
tres lenguas a la vez!
El famoso trilingüismo se convirtió en nada, pues ni se aplicó
masivamente, ni era obligatorio, ni podía contravenir el
monolingüismo en catalán. Eso sí, quedó muy bonito en los programas
electorales, y tranquilizó las conciencias de sus votantes. Ay,
Feijóo, Feijóo...
El bilingüismo integrador es la última creación de los laboratorios
lingüísticos del PP balear y nacional. Tras el planteamiento de una
parte del partido, abanderada por Carlos Delgado, que exigía que se
cumpliera la ley y se pudiera elegir lengua "vehicular" de la
enseñanza, el "aparato político-lingüístico" se opone al alcalde de
Calvià y sus tesis y propone el "bilingüismo integrador". Es decir,
que los mismos que tras veinte años en el poder no han sido capaces,
no han tenido la voluntad, no han querido dar la oportunidad de
elegir, los mismos que han consentido una enseñanza monolingüe y
obligatoria en catalán, ahora proponen una enseñanza "bilingüe" e
"integradora".
No queremos ni saber en qué consiste, ni pensar qué supondrá tal
nueva medida si se llega a aplicar, visto lo visto en el nuevo
borrador del decreto gallego.
Tras el Congreso Nacional en Valencia, el PP liderado por Rajoy se
ha quitado la careta de una vez y ha demostrado lo que es, imitando
a los "neologistas" del PP balear: un partido que no le hace ascos a
los pactos con los nacionalistas excluyentes. Porque en el fondo, al
menos en las regiones con dos lenguas oficiales, eso es lo que son.
El PP balear ha sido catalanista siempre, a pesar de los muchos
ropajes verbales, semánticos y lingüísticos que han utilizado para
engañar al electorado. El PP balear ha hecho una apuesta clara por
el catalanismo político y educativo, y se ha divorciado de su
electorado.
Y lo escribo en pasado porque la historia puede cambiar. Se puede
recuperar el sentido común, la libertad, el reencuentro con la
mayoría social de Baleares tras los resultados del próximo Congreso
Regional del 6 de marzo. Puede crear un precedente al ser abierto a
los afiliados, y puede cambiar la política acomplejada. De lo
contrario, de no haber cambio alguno, ya se le puede aplicar aquello
que dijo García Márquez sobre la letra "hache". Que eran "heraldos
de la nada".
Jorge Campos es presidente del Círculo Balear
Feijóo entre el ser o no ser Otrosidigo
CELSO FERREIRO La Opinión 8 Febrero 2010
Primero gano las elecciones, luego veremos", parece haber pensado
Núñez Feijóo al elaborar su programa electoral. Del incumplimiento
de estas promesas, Tierno Galván dio reiteradamente noticias. Los
políticos, en campaña, ante una cámara o un micrófono hacen
malabares para conseguir el voto. En este caso, el ciudadano
recuerda haber escuchado al candidato, en su peregrinar por emisoras
y canales, proclamar la "libertad" de elección para la enseñanza y
ahora no acepta que el candidato, convertido en mandatario, esgrima
el programa electoral con el refrito "proporcionalidad" en la
enseñanza. Feijóo, tal vez aquejado de marianitis, con su actitud ha
puesto en duda sus convicciones políticas, fundamentalmente porque a
su discurso le faltó la grandeza de la verdad.
Si no cumple con lo prometido, padecerá el fatalismo de los
presidentes: son los primeros que están más de paso que ningún otro,
en la política. Ante el PSG, con un líder transitorio, y el BNG
beligerante, lastrado por la UPG, seguirán las movilizaciones
espontáneas con el folklore de plataformas y sindicatos, ilustradas
por quienes ni se preocupan de salvar el subjuntivo, ni que el
mérito y la disciplina vuelvan a los centros de enseñanza. En unos y
otros, obstinados en trastocar el amor a la lengua vernácula por la
inmersión coercitiva, resulta curioso cómo sustituyen la palabra
España por "Estado español", frase utilizada por Franco en sus años
triunfales. Al Sr. Núñez Feijóo le ha llegado el momento de gobernar
con sentido del Estado, no al viento de la pancarta, ni del ruido
callejero. El sentido del Estado es el blasón que dignifica a los
gobernantes. Borges, en cuanto a las oportunidades que la vida
depara, decía: "Cualquier destino consta de un solo momento, el
momento en que el hombre sabe para siempre quién es". Núñez Feijoo
está en su momento.
Se hace necesario e higiénico estibar de la Política lingüística de
la Xunta los fardos que la hacen poco creíble. Para conocimiento de
los gobernantes, recordamos la encuesta realizada por el diario El
País (7-1-10) sobre quién debe elegir la lengua en la que estudian
los niños. El resultado ha sido: padres 66%; gobierno autonómico,
13; comunidad educativa, 20 y n/s n/c 1.
El gen nacionalista
José Carlos Rodríguez Libertad Digital 8 Febrero 2010
Habla Isabel Coixet para el diario El Mundo: "Yo no soy
nacionalista. No he nacido con ese gen, qué le vamos a hacer". El
gen, efectivamente. Un llamado ancestral, atávico, de pertenencia a
la tribu. Es un reclamo poderoso. Es una pulsión que, en espíritus
menos evolucionados, resulta irresistible. La muela del juicio de
las ideas políticas. Un residuo genético de otro hombre, el que
identificó su persona con la pertenencia a un grupo, del cual
dependía su misma existencia. Decenas de miles de años condenando a
la muerte al que va por libre, ¿podían pasar a la historia sin haber
marcado a fuego esa querencia por lo tribal?
Pero el gen no es nacionalista sino tribal. El nacionalismo es sólo
una forma, una vía de escape de ese instinto. El socialismo es otra
vía de plasmación de la misma querencia, eterna. Nacional
socialismo, pleonasmo. Rara vez vencen la razón o la moral. El
instinto las manipula, las pone a su servicio. El nacionalismo es
una ideología, un armazón que recoge y protege esa necesidad de
pertenencia. El último argumento de un nacionalista es el agravio.
Es un argumento sentimental. No necesita ninguna Ilustración. Sobran
los QED. El nacionalismo no se puede compadecer con la historia
jamás, porque los agravios van en todos los sentidos y porque la
realidad es demasiado compleja para el relato nacionalista.
Pero el nacionalismo se compadece perfectamente con la política.
Bien lo sabemos en España. No entenderemos del todo el nacionalismo
en nuestro país si no atendemos dos claves: la atávica y la
política. No insistiré en la primera. La segunda es el papel del
nacionalismo para ampliar el poder político. No hay más que
identificar la tribu con el poder y éste quedará protegido de
cualquier crítica. Aquí el nacionalismo no es más que un instrumento
de poder, un cortocircuito de la razón, de la crítica.
El problema de España, el nuevo problema de España es que su
arquitectura institucional favorece el discurso nacionalista. Por
eso, entre otras razones, tendríamos que cambiarlo; decir adiós a
las autonomías y acoger un sistema federal.
PSOE
Cosas que sólo pasan en la España de
Zapatero
David Pérez Libertad Digital 8 Febrero 2010
Son tantos y tan variados los despropósitos que nos regala cada día
el Gobierno que a veces parece que la única manera de soportarlos es
acostumbrarse a ellos. Pero no todos valemos para convivir con el
disparate, y cuando se repasa el catálogo más reciente, los
desatinos parecen amontonarse y cobrar fuerza como una bola de
nieve. En la España socialista, pueden pasar cosas que desafían toda
lógica. Veamos algunas cosas que sólo pueden pasar en la España de
Zapatero:
Que ETA pueda recibir un aviso procedente nada menos que de la
Policía para advertirle de una operación contra el terrorismo.
Que en plena crisis el Gobierno decida subir los impuestos un 17% a
todas las familias y empresas que ya sufrían el efecto Zapatero en
sus hogares.
Que quienes se autoproclaman garantes de la protección social y
después de haber prometido lo contrario, se baje las pensiones e
incluso se cuestione su viabilidad, como ya hiciera Solbes en 1994,
cuando aconsejó que la gente se hiciera un seguro privado.
Que tengamos un déficit del 10,5%, un paro que ronda ya el 20% y
según el FMI todos los países de nuestro entorno vayan a crecer
menos España.
Que, como ya pasó en el anterior Gobierno socialista, otra vez se
destruye el empleo, se pone en cuestión el sistema de pensiones, se
dispara el déficit y suben los impuestos. Y a eso se le llama
"social".
Que en plena crisis el Gobierno se permitiera romper el diálogo con
los empresarios y que los sindicatos protesten contra ellos mientras
callan ante el paro.
Que el ministro de Trabajo se declare incompetente para frenar el
paro y se quede sentado en su sillón, como sus otros tres compañeros
de Gabinete cuyos inútiles Ministerios perviven a pesar del mandato
del Congreso de los Diputados para desmantelarlos.
Que Zapatero prometiera "hacer del Parlamento el centro de la vida
política" y ahora practique una política implacable de veto,
opacidad y desprecio a las Cortes, reducido a un descarnado mercado
de compra y venta de apoyos parlamentarios y a un juego del
escondite con Zapatero.
Que se dé alas a todo tipo de desvaríos estatutarios nacionalistas
que inventan naciones, mientras se considera cuestionada y
cuestionable la misma realidad de España.
Que el Gobierno conmemore el Aniversario de la Constitución Española
con dicho desafío estatutario en pleno auge, amenazando con censurar
internet, retirar crucifijos y que el PSOE no tenga ningún escrúpulo
en votar en contra de la propuesta de Esperanza Aguirre, en nombre
de la Asamblea de Madrid, de incluir un criterio tan elemental como
el de equidad en la financiación autonómica.
Que las niñas puedan abortar sin conocimiento ni consentimiento de
sus padres, y que un ser humano indefenso pueda ser eliminado (y de
qué forma, y en qué número) sin protección alguna, y que esto se
llame progresista.
Que las menores puedan tomar sin receta ni control médico ni
conocimiento familiar alguno, una bomba hormonal con tantas
contraindicaciones y efectos secundarios como la píldora abortiva.
Que se presente una misión bélica como Afganistán como una especie
de misión de cooperación y que la España súper pacifista de Zapatero
se haya convertido en la octava potencia mundial en exportación de
armas a regímenes tan pacíficos y democráticos como Irán, China,
Cuba o Venezuela.
Que se lleve a España a claudicar ante Marruecos, ante Gibraltar,
ante los piratas o ante quien sea, sin mayor miramiento y echando
por tierra posiciones diplomáticas mantenidas desde hace cientos de
años, hasta la llegada de ZP.
Que el presidente de todos los españoles, a quienes debería intentar
no avergonzar, vaya a una cumbre internacional y diga que "la tierra
no pertenece a nadie, salvo al viento" o se vaya a orar con Obama
después de practicar aquí un laicismo feroz, y se atreva a leer la
Biblia y a pronunciar un piadoso y fervoroso sermón. O sea, que tan
pronto se mete a poeta como a reverendo.
Como se ve, en la España de Zapatero parece posible casi cualquier
cosa. Bueno, menos una: que se cree empleo.
David Pérez es portavoz del PP en la Asamblea de Madrid.
En español, of course
José Antonio VERA La Razón 8 Febrero 2010
Mi admirado Alfonso Ussía ha tenido el detalle de dedicarme su
columna estrella de los domingos con la sana intención de corregir a
la baja la elevada nota que se me ocurrió ponerle a Zapatero por
hablar en español en Estados Unidos. Tiene razón Ussía, el diez es
una calificación demasiado elevada para quien nos está llevado a la
ruina y, además, se expresó en español porque «en inglés no sabe
decir ni yes». No sé si tanto. Con frecuencia se atribuyen a Zeta
leyendas como aquella que cuenta que en una reciente cumbre
atlántica se vio en la necesidad de entablar conversación con su
colega inglés y no tuvo más ocurrencia que decirle: «the time is
good». Zapatero no sabe casi nada de inglés, es verdad, y haría bien
en aprenderlo cuanto antes, pues es la lengua en la que se puede uno
entender con un vietnamita en Saigón y con un noruego en Stavanger.
He defendido en este periódico, y algunos me lo reprocharon, que el
despelote lingüístico de la Unión Europea habría que solventarlo
obligando en la práctica a que todo el mundo hable inglés en las
instituciones comunitarias.
Europa sólo será algo algún día si los que pertenecemos a esta
gigantesca Confederación tenemos la capacidad de entendernos en un
mismo idioma. Ese idioma, seamos realistas, no puede ser otro que el
inglés, y por eso cuando Zapatero va a Bruselas o preside una cumbre
europea debería expresarse en inglés. Cosa diferente es lo de
Estados Unidos o Inglaterra. Americanos e ingleses pecan de
prepotencia y no hacen el más mínimo esfuerzo por hablar otra lengua
que no sea el inglés. En los vuelos de British Airways la
tripulación sólo usa el inglés. En los hoteles de las cadenas
americanas los empleados sólo se expresan en inglés. ¿Se imaginan
que los recepcionistas de Meliá o las azafatas de Iberia sólo
hablaran español?. El embajador norteamericano en España no sabe ni
papa de nuestra lengua, pese a ser la segunda más hablada en Estados
Unidos, país que no le reconoce oficialidad alguna al castellano y
que ha hecho todo lo posible por exterminar la cultura de origen
español en California y Florida, en Arizona y Nuevo México, en Texas
y Nueva York. No lo han conseguido, como lo dice el hecho de que
casi 50 millones de personas hablan español allí.
Por esa razón me parece que cada vez que un representante del Estado
asiste a actos oficiales en el Imperio tiene no sólo el deber sino
la obligación de emplear el español. Es cierto que Zapatero podría
haber hablado un minuto en inglés y los seis restantes en español.
Hubiera sido una cortesía razonable, que por cierto nadie le exige a
Gordon Brown cuando viene a Madrid. Pero sería lo correcto. El
problema es que Zapatero no sabe inglés, y supongo que ante el miedo
al ridículo, optó por hacerlo sólo en español. Exactamente como
hubieran hecho Obama o Bush en España, sin que nadie les reprochara
nada.
Creo que hacen mal los políticos españoles al no aprender idiomas.
Pujol hablaba cinco y Esperanza Aguirre tiene un inglés perfecto.
Son la excepción. El presidente del Gobierno debería no sólo saber
inglés y francés, sino tener nociones mínimas de catalán y
gallego-portugués, las otras dos lenguas importantes de España y la
península, como hacen el Rey y el Príncipe.
Total que como lo que se da no se quita, a Zapatero le voy a seguir
manteniendo el diez por mucho que Alfonso Ussía, siempre tan
cicatero, quiera suspenderlo por hablar español en Estados Unidos.
Yo al presidente del Gobierno le he suspendido con Zero Zapatero por
el desastre de su gestión económica, la demagogia antinuclear, las
políticas abortistas, la negociación con Eta, el error del Estatut,
una política exterior alocada y la crispación de la vida nacional.
Suspenso, en efecto, pero no por hablar español en los USA. En eso
mantengo el diez. Of course.
Los lunes, a las 18.00 horas, delante de
los ayuntamientos
Francisco Rubiales Periodista Digital 8 Febrero 2010
Cuando no éramos cobardes
Muchos españoles estamos desesperados porque este gobierno, que está
destrozando la nación y empobreciendo a los ciudadanos, no dimite,
ni es obligado a dimitir por una oposición decente, ni convoca
elecciones anticipadas, ni es relevado.
Muchos españoles de bien se preguntan qué debemos hacer para
demostrar el rechazo a los estragos que causan Zapatero y los que le
apoyan. Muchos se quejan de que los demócratas sólo seamos capaces
de criticar, sin salir a las calles para protestar, sin aportar
otras vías de solución.
Convencidos de que lo más urgente para España es librarnos del
inepto Zapatero y en vista de que ningún partido político español
tiene la decencia y el valor de convocar a los ciudadanos para que
sean protagonistas y exijan el cambio que España necesita, nosotros,
desde Voto en Blanco, hemos decidido que:
A PARTIR DE AHORA, CADA LUNES, DESDE LAS 18.00 A LAS 20 HORAS,
ESTAREMOS CONCENTRADO EN LAS PUERTAS DE NUESTROS RESPECTIVOS
AYUNTAMIENTOS PARA PROTESTAR Y EXIGIR CON NUESTRA PRESENCIA EL
RELEVO URGENTE DE ZAPATERO Y DE SU INEPTO GOBIERNO.
Será una protesta pacífica y cívica. Conversaremos entre nosotros y
desearemos convertirnos en multitud. No nos importa ser pocos o
estar sólos en la protesta, pero al menos nosotros daremos el paso y
haremos visible nuestra rebeldía. Hay que acudir portando alguna
prenda blanca, ya sea una camisa o un pañuelo. Así nos
reconoceremos. Con ese color blanco queremos expresar que rechazamos
la corrupción y el mal gobierno y que deseamos una democracia limpia
y digna, sin parásitos y depredadores en el timón.
El lunes 8 de febrero, a las 18.00 horas, los de Sevilla estaremos
en la Plaza Nueva de Sevilla, con la "camisa blanca de la
esperanza", exigiendo cambio y regeneración.
¿Alguien nos acompaña?
TRIBUNA / ESPAÑA, EN CRISIS
La política contra el individuo
JAVIER REDONDO RODELAS El Mundo 8 Febrero 2010
EL LIBERALISMO tiene muchas ventajas sobre otros ismos. Entre ellas,
hay dos que merecen ser destacadas por un doble motivo: una de las
ventajas nos permite entender su primacía y su esencia, la otra nos
ayuda a centrar nuestro argumento y aclarar alguna confusión.
La primera ventaja es que el liberalismo no es fundamentalista, de
modo que no sólo admite la discrepancia sino que es capaz de
integrar lo escasamente aprovechable de otras doctrinas sin abjurar
de sus principios motrices: la defensa de la libertad individual, la
limitación del poder y la igualdad ante la ley.
No en vano, cuando el socialismo se liberó de las cadenas del
marxismo y los partidos socialistas se tornaron en socialdemócratas,
los regímenes liberales añadieron a su receta el más sabroso
ingrediente del socialismo democrático (que comparte con la
democracia cristiana): la justicia social. Por eso el liberalismo
sobrevive y prevalece: porque no es excluyente ni intransigente,
porque no convierte sus postulados en dogmas de fe y, sobre todo,
porque admite la discusión sobre los argumentos y no ad hominem
-como hacía el comunismo- o sobre categorías prefabricadas -como
hacen el socialismo o el nacionalismo-.
La segunda razón de la supremacía liberal es que el liberalismo
desconfía de la política y, sobre todo, de la clase política. Es
decir, que pese a lo que tradicionalmente se nos ha hecho creer,
confía en el individuo y en su capacidad para transformar la
sociedad, confía en el potencial de lo que se llama la sociedad
civil y el asociacionismo y también confía mucho más en los
ciudadanos que en la ciudadanía, lo cual quiere decir que entiende
que la sociedad es una suma de individuos autónomos y diferentes con
intereses comunes y sectorializados que no conforman un monolito,
que la sociedad es heterogénea y no una unidad compacta. Desconfiar
de la política implica, además, desconfiar de la ideología, la
propaganda, los eslóganes, la doctrina y la movilización de masas.
Igualmente, desconfiar de la clase política significa preferir los
mecanismos de control que establecen los individuos sobre el poder
del Estado a los controles del Estado sobre los individuos: el
liberal no quiere ni comités (ni audiovisuales, ni de depuración, ni
de Salud Pública, ni de evaluación del pasado), ni burocracia ni
exceso de celo o paternalismo.
Desconfiar de la clase política supone asimismo renegar del
establecimiento de canteras que nutren permanentemente a la política
de esclavos del aparato del partido, alienados, aislados de la
sociedad y que repiten consignas fabricadas en serie. El liberal
aplaude con entusiasmo las iniciativas que incorporan a lo mejor de
la sociedad a la vida pública. Por eso el PP cometió un gran error
al retirar de la campaña de 2008 a Manuel Pizarro sólo porque el
tsunami de la política con minúsculas (la refriega electoral) se lo
llevó por delante. Por eso lo comete ahora cuando no le otorga un
papel de relevancia.
En suma, para el liberal, el individuo es mucho más importante que
el político. El liberal sostiene que el político tiene unas
funciones muy concretas; que ha de resolver problemas, no crearlos;
que ha de gestionar los recursos públicos, no utilizarlos; que ha de
conocer la sociedad para la que trabaja, no sustituir divinidades;
que ha de actuar sobre lo cotidiano, no delimitar lo trascendente;
que el político debe comprender que está de paso pero las
instituciones democráticas permanecen, y por ello hay que
protegerlas con el mimo de lo que tiene que durar. Y para que
perduren no han de tener mácula, no ha de albergarse duda sobre su
transparencia, utilidad y eficacia.
Hasta aquí la teoría. Descendamos ahora a lo concreto. La crisis
económica nos ha puesto a todos en nuestro sitio y ha supuesto una
bofetada de realismo que obliga a reorientar el sentido de la
política. Durante la campaña de 2004 (el 6 de marzo), el diario El
País publicó un editorial que nos sirve de referencia para evaluar
cuánto y en qué dirección ha cambiado políticamente España en apenas
seis años. Lo tituló Las pequeñas cosas y en su primer párrafo se
felicitaba de que por fin se hablaba en campaña de los temas «que
forman parte de la vida cotidiana de los ciudadanos, de sus alegrías
y sus penas».
Continuaba diciendo que lo que importa a los electores son «las
medidas para mejorar la calidad de vida de las personas, aquellas
que les permitan construir un proyecto autónomo y les den más
posibilidades de bienestar». Y por fin, antes de pasar a evaluar
-sin mencionarlos pero con arrobas de intención y, por consiguiente,
errando el tiro aun acertando el diagnóstico- los programas de los
dos primeros partidos, concluía: «La mejora de la vida cotidiana se
sustenta sobre dos ejes: las posibilidades materiales de satisfacer
las necesidades corrientes y las contingencias inesperadas, y las de
ejercer los derechos individuales sin cortapisas». He aquí, al cabo
de todo este tiempo, el quid de la cuestión.
Pues bien, pasada una legislatura y media, da la sensación de que
Zapatero ya ha hecho todo aquello para lo que fue elegido -y algunas
otras cosas que no se le encomendaron- y que sus palabras no tienen
-o han perdido- propiedades taumatúrgicas. Aunque sólo sea porque
como argumentó el sociólogo Robert Michels a principios del siglo
pasado refiriéndose al liderazgo, el progreso que personifican los
líderes es unilateral. «La dirección de su superioridad es
inseparable de la regresión de su inferioridad».
Lo que traducido al román paladino quiere decir que los proyectos se
agotan, y que las fortalezas de un político representan el lado
simétrico de sus debilidades. Que el aura de un político crece por
el mismo lugar por el que luego se despeña. Que el buenismo gozó de
buena salud, tuvo su público y, por supuesto, que no es algo malo en
sí mismo, pero el pensamiento de Alicia se torna en un serio
problema cuando no sólo colorea la realidad sino que la niega.
Total, que una legislatura y media más tarde hemos tomado conciencia
de que durante algunos años la política no ha estado al servicio del
individuo sino que se ha lanzado contra él, hasta que se ha
tambaleado su bienestar. Se han creado debates estériles, se han
atascado algunas instituciones y la política ha sido un constante
surtidor de ideología en lugar de un instrumento conseguidor de
acuerdos. La ideologización provoca estancamiento porque impide la
discusión abierta y plural. La ideología, en el sentido de falsa
conciencia de la realidad, polariza, separa y segmenta a la sociedad
en compartimentos estancos. La ideología nubla el entendimiento, es
hermética, adoctrina y, por tanto, anula la individualidad.
Ahora nos vamos dando cuenta de que la política ha ido por un lado,
retroalimentándose a sí misma y dejando a la intemperie a los
ciudadanos, y la sociedad ha ido por otro sin que se encontraran
soluciones a sus problemas del día a día. Vemos cómo han estallado
las pompas de jabón con las que se construyó un discurso envuelto en
palabras hermosas con efecto disuasivo.
HOY, ACASO cegado por la ideología, el Gobierno no ve que la mayor
libertad de la que puede gozar un individuo es la de poder elegir
trabajo. El trabajo proporciona autonomía, independencia y libertad
porque permite a los ciudadanos construir su propio porvenir y
proyectar sus ilusiones sin hacerlas depender del Estado y de la
voluntad de los políticos. De modo que las coberturas sociales al
desempleo no son soluciones al problema del paro sino que
constituyen la obligación moral de una clase política incapaz de
proporcionarle futuro a casi un cuarto de su población. Por cierto,
decir que han aumentado las cantidades destinadas a subsidios no
sólo es hacer de la necesidad virtud sino que es un argumento falaz
si a la vez disminuye la cantidad neta que recibe cada uno de los
que han de acogerse a las ayudas.
En resumidas cuentas, un sondeo publicado por EL MUNDO refleja que
el 52% de los encuestados creen que la respuesta a la crisis ha sido
mala o muy mala; el 28,9 de los votantes socialistas dicen que la
Ley de Economía Sostenible no servirá para mejorar la situación; y
el 63,5% de los votantes socialistas y el 62,8% de los de IU opinan
que los sindicatos no defienden a los parados. En definitiva, seis
años después, la política luminotécnica, propia de sociedades
felizmente instaladas en el postmaterialismo, se ha agotado.
Así que una legislatura y media más tarde el Partido Popular tiene
una responsabilidad semejante a la que tuvo en 1996. Entonces no le
temblaron las canillas. Recién comenzado 2010, las encuestas dicen
que el PP podría volver al Gobierno, eso sí, teniendo en cuenta
aquello que sabiamente comentó alguien que conoce bien al PSOE por
dentro: «Si mañana hubiera elecciones, nosotros ya llevaríamos seis
meses en campaña», de modo que la ventaja popular no sólo es
relativa sino virtual. Pero para que el PP vuelva al poder le hacen
falta fundamentalmente tres cosas: ideas, convicción y
determinación. Alguien debería tomar nota de que el futuro empieza
hoy. Porque da la sensación de que el PP no está del todo, aunque se
le espera, no tanto con entusiasmo como por necesidad.
Javier Redondo Rodelas es profesor de Ciencia Política de la
Universidad Carlos III.
«La ideología, en el sentido de falsa conciencia de la realidad,
provoca estancamiento»
Un galleguismo sin gallegos
JUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital 8 Febrero 2010
«Un galleguismo sin gallegos» es la felicísima expresión que utiliza
Carlos Luis Rodríguez para definir el inmerecido castigo que la
clase política le está infligiendo a los ciudadanos de este apartado
rincón de España. Un galleguismo sin gallegos es la quimioterapia
que nos están aplicando políticos, académicos, intelectualoides,
editores y profesionales de la enseñanza que defienden un
galleguismo abstracto, utópico, totalmente desconectado de la
realidad social, mientras consideran a los gallegos de a pie como
menores de edad que no tienen ni tan siquiera la capacidad de
decidir en qué idioma, de los dos hablados en Galicia, prefieren que
estudien sus hijos. Menores de edad, eso es lo que somos para los
nacional-lingüistas. Y así nos va. JJA.
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¿Pero qué quiere la gente?
Carlos Luis Rodríguez
El Correo Gallego
Qué solos se quedan los muertos, exclamaba Bécquer con su doliente
romanticismo. Qué solos se quedan los electores, tendríamos que
decir hoy ante el olvido en que caen sus últimas voluntades. Ni
siquiera tiene el ciudadano votante un día señalado en el que se le
lleven coronas de flores (tus representantes no te olvidan) y se
rece una oración en su memoria.
Como las mariposas, el elector galaico tiene una vida efímera. Nada
más manifestarse, empieza a morir hasta que se borra su recuerdo, y
empieza a ser suplantado por manifestantes, académicos, santones y
una corte de personajes empeñados en hacernos olvidar lo que el
electorado dijo y lo que el electorado quiere. Se pretende que
creamos que el pueblo no es una suma de votantes, sino una
yuxtaposición de organizaciones de todo tipo.
Asistimos así a unos debates en los que siempre falta el factor
fundamental. Habla fulano en nombre de tal plataforma, y zutano
presenta las conclusiones de tal consello o academia. ¿Y quién
representa a los electores que optaron por algo que ahora se quiere
enterrar con diferentes subterfugios y variados malabarismos?
Lo que se está produciendo en estos momentos en el país va más allá
de los límites de una controversia lingüística. Está en juego la
esencia misma de la democracia galaica, que algunos quieren limitar,
diciéndonos que hay principios sagrados que no pueden estar al albur
de lo que digan unos ignorantes electores.
Parece que toma cuerpo un galleguismo sin gallegos. Cuando alguien
replica que el rechazo a la inmersión idiomática o la apuesta por el
equilibrio lingüístico están inscritos en el mandato de las urnas,
se nos viene a decir que el votante no sabe lo que le conviene en
materia de normalización. Los gallegos estarían, en lo que a ese
tema se refiere, en una minoría de edad que precisa de la tutela de
los gurús.
Por ese camino se llega al dislate de equiparar la legitimidad
lingüística de un Parlamento o Gobierno democráticos, con
respetables organismos de representatividad limitada. Sabemos, en
suma, que Gobierno y Parlamento son consecuencia de una voluntad
general que otorga mayorías y minorías, mientras que academias y
consellos no pueden exhibir esa credencial cuando se pronuncian.
Podrían hacerlo desde luego sus integrantes, tras pasar por el
trámite electoral. Algunos lo hicieron sin demasiado éxito, por
cierto.
Por eso, ante la defensa del monolingüismo que hizo la Academia y
reitera el Consello da Cultura, la pregunta que un demócrata ha de
hacerse no es si es legal o si con la inmersión se fomenta mejor la
recuperación del gallego, o si se practica en otros lugares. No; la
pregunta esencial es: ¿lo quiere la gente? Da la impresión de que
no. Amén de los resultados electorales y de la consulta a las
familias, hay una prueba irrefutable que facilitan los propios
defensores de este sistema. Los convocantes de las manifestaciones
en defensa del idioma siempre eluden este aspecto crucial del
debate. Nadie convoca una movilización a favor de la inmersión, o en
defensa de una escuela cien por cien en gallego.
¿Por qué? Porque saben que una parte de los que salen a la calle
para defender genéricamente el idioma, se quedaría en casa si el
monolingüismo se planteara a cara descubierta. Falta inmersión, pero
es de otro tipo. Una inmersión en la realidad representada por
cientos de miles de electores que no tienen academias ni consellos,
que se quedan solos, como los muertos de Bécquer.
http://www.elcorreogallego.es/opinion/ecg/quiere-gente/idEdicion-2010-02-03/idNoticia-512447/
"EINSTEIN NO HUBIERA PODIDO SER PROFESOR"
Montilla exigirá por decreto el catalán a
los profesores universitarios
La imposición del catalán se extiende a la Universidad. Los nuevos
profesores tendrán que acreditar tener el nivel C para poder ser
contratados. Así piensa exigirlo la Generalidad por decreto. Desde
C´s señalan: "Einstein no hubiera podido ser profesor universitario
en la Cataluña" actual.
Libertad Digital 8 Febrero 2010
La imposición del catalán llega a la Universidad por decreto. Los
nuevos profesores tendrán que acreditar tener el nivel C para
acceder a un puesto fijo o cuando su contrato supere el plazo de dos
años, según informa El País. Los profesores que ya tienen plaza fija
quedarán exentos. También, los “profesores eméritos, los visitantes
y los que desarrollen una actividad académica honoraria”.
El gobierno de Montilla quiere que este decreto esté aprobado en dos
o tres meses. No es la primera vez que la Generalidad hace pública
su pretensión de imponer el catalán, pero sí es la primera vez que
se hace un borrador de decreto al respecto. La Generalidad dice que
la legalidad de su decreto emana del Estatuto. También estaría
apoyado por la Ley de Universidades de Cataluña: “la obligación de
los profesores universitarios de conocer suficientemente las dos
lenguas oficiales” y en la Ley de Política Lingüística.
El País también recoge las opiniones de varios profesores
universitarios de fuera de Cataluña, que no ven con buenos ojos esta
imposición: “La obligatoriedad (…) en absoluto tiene sentido en la
Universidad, donde lo importante es la internacionalización y el
intercambio de docentes e investigadores”.
"Einstein no hubiera podido ser profesor universitario en la
Cataluña" actual
Desde Ciudadanos han criticado este decreto y han señalado que
"Einstein no hubiera podido ser profesor universitario en la
Cataluña" actual. El portavoz de C's, Jordi Cañas, ha criticado
también a la líder del PPC, Alicia Sánchez-Camacho, por "sus
flirteos con el nacionalismo catalán", que "preludian que volverá a
vender a sus votantes para llegar a la Moncloa".
En opinión de Cañas, los populares consideran "a los catalanes no
nacionalistas como moneda de cambio" para "asegurarse el poder" en
lugar de "defender" sus derechos.
El dirigente de C's ha calificado de "frivolidad política" la
actitud del PPC al criticar las multas lingüísticas cuando no había
dado apoyo al manifiesto por la lengua común, y ha asegurado que
Ciudadanos es la única formación que "puede acabar con las sanciones
lingüísticas", según informa el partido en un comunicado.
******************* Sección "bilingüe"
***********************
ZP no se ha caido del caballo, es la gente
quien está harta del burro
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 8 Febrero 2010
Ni se ha caído del caballo, ni del guindo ni se ha apeado del burro.
Se equivocan quienes piensen que Zapatero tiene en sus pautas el
reconocimiento de un error. No. Zapatero no se apea: lo apean o lo
tiran que algo muy diferente. Pero quizás discutir esto en realidad
puede tener poca sustancia. Tal vez lo esencial que está ocurriendo
en estos días no sean las conversiones dudosas de ZP- sus amagos,
piruetas y avances cangrejiles son la esperpéntica prueba- sino lo
que está sucediendo en la sociedad española. Es ella la que en
verdad se está cayendo del caballo y empieza a estar más que harta
del burro.
El cambio cualitativo que se está produciendo no son los sos y arres
del Presidente, que acaba al fin y como siempre, proponiendo una
foto de toda la cabaña ganadera como fórmula de evitar lo que nunca
ha hecho: tomar verdaderas decisiones de gobierno. Lo que ha
parecido cambiar de manera radical en tan sólo un par de semanas es
que buena parte de los ciudadanos españoles, acuciados por la
realidad que les golpea, han visto al presidente tal y como es. Y es
tal la sinsubstancia que de pronto han comprendido que adorna al
personaje que ahora si que piensan que con semejante líder estamos
aviados. Que este hombre no sólo no nos saca de esta sino que es un
contribuyente decisivo a enterrarnos aún mas hondamente en ella.
Es posible y hasta lógico que pocos quieran recordar quien era
Zapatero. Un silente diputado, profesional durante legislaturas en
calentar escaños, que en efecto aprovecho un momento y se aupó a la
dirección del PSOE. Las elecciones- el hecho es el hecho, al margen
de las interpretaciones- y su triunfo en ella en 2004 tienen mucho
menos que ver con sus méritos y mucho más con el atroz atentado y
los demeritos en la gestión de quienes gobernaban.
En años de vino y rosas pudo encantar a los encantados. Pero
recuerden. Sus dos grandes apuestas fueron el ahora innombrable
Proceso de Paz-que arrastró en más de una ocasión la dignidad de
España - y de cuya ruptura, amen de a bombas y muertos hubieron de
enterarle por carta, porque el seguía dando favores (ANV en los
ayuntamientos) y la insensata apuesta por el Estatut catalán y la
discusión de la Nación española del que fue máximo valedor, como
alucinada formula de unir ,desuniendo y juntar, rompiendo. Esos han
sido sus dos “grandes” logros, sus dos esenciales propuestas. El
éxito de ambas , arrollador, como todo el mundo sabe.
Pero entonces la economía tenía viento en las velas. Cuando se puso
cuesta arriba ya se ha visto. Ni quiso ver la cuesta, nos engañó a
cada curva, sin empezar a remontar siquiera ya decía que estaba
haciendo cima y cuando el “tio del mazo” ya nos pegó y la “pájara”
es tremenda está en que hoy propongo esto y mañana lo contrario, hoy
67 y 25, después ya veremos, que se me enfada Méndez para concluir
en su mantra de siempre: “vamos a dialogar”. O sea, “ Como no tengo
ni pajolera idea, y las ocurrencias que he tenido han acabado en el
despeñadero, a ver si me dicen ustedes que hago y así les hecho a
todos la culpa de lo que no yo no soy capaz de hacer”. Esa es la
táctica. Seguirá siendo la táctica mientras los muros de la economía
española se cuartean y la amenaza se extiendo no solo al hoy sino al
mañana y a un futuro cada vez más comprometido por su insolvencia.
Pero Zapatero ya no cuela. Ha colado mucho tiempo. Pero lo que el
fin de semana decían las encuestas es que la gente lo ha calado. No
le compran ya ni un peine. No ha sido es quien se ha caído del
caballo. Es la gente la que se ha hartado del burro.
P.D. No hay otra solución política que la convocatoria de elecciones
generales. Pero no depende de nadie excepto de el mismo. No puede
apelarse a su responsabilidad como gobernante porque es inútil y
superfluo considerarle como ninguna de ambas cosas. Tenemos un
problema. Una crisis y un problema. El es ahora mismo el problema.
La raza lingüística
MARÍA JESÚS CAÑIZARES | BARCELONA ABC 8 Febrero 2010
Tradicionalmente se ha contrapuesto el nacionalismo racial vasco al
nacionalismo integrador y no étnico catalán. El profesor de la
Facultad de Filosofía de la Universitat de Barcelona, Francisco
Caja, demuestra en su libro «La raza catalana» (Ed. Encuentro) la
existencia de elementos racialistas en las doctrinas catalanistas.
Para ello, se remonta al federalismo de finales del siglo XIX con
objeto de analizar la obra de los principales pensadores de la
identidad catalana. Lo hace en una primera entrega, pues este repaso
a los precursores del nacionalismo tendrá continuidad en una segunda
parte.
Caja es conocido por su batalla contra el monolingüismo
institucional que implantó el gobierno de Jordi Pujol y ha
continuado el Gobierno tripartito, donde la presencia de ERC y la
anuencia del PSC ha forzado el incremento de las multas lingüísticas
a comerciantes que no rotulan en catalán o la aprobación de una ley
de cine en la que también se observan sanciones por no cumplir
cuotas de doblaje a este idioma. La lucha de Caja le llevó a
presidir Convivencia Cívica Catalana (CCC), cargo que ostenta desde
2001.
Íberos y celtas
El libro de este profesor de origen riojano trasciende el titular
periodístico y se adentra en el núcleo doctrinal del catalanismo. El
prólogo corre a cargo de Jon Juaristi, firme detractor del
nacionalismo vasco, quien alude a esa «leyenda piadosa» que
Francisco Caja contribuye a desmontar, referente al carácter
puramente cultural y lingüístico de la identidad nacionalista en
Cataluña.
El autor ve elementos racialistas en el federalista Valentí Almirall
-de quien recuerda su teoría de las dos razas catalana y
castellana-, inducidos a su juicio por el excéntrico Pompeu Gener,
antijacobino y líder de los autodenominados «supernacionales» de la
revista «Joventut». Continúa Caja con el historiador Pere
Bosch-Gimpera, para quien el límite entre la lengua catalana y
castellana es idéntico al que separa las arqueologías ibéricas y
celtas. Cita también a los políticos Enric Prat de la Riba -los
castellanos son semitas y los catalanes, arios- y Antoni Rovira i
Virgili -la lengua es la sangre del espíritu-.
Caja recurre al flashforward para situarse en la aprobación de la
Ley de Política Lingüística de 1998, según la cual «el catalán es la
lengua propia de Cataluña y la individualiza como pueblo», final -de
momento- de ese periplo ideológico que permitirá a CiU primero y al
tripartito después consagrar la inmersión lingüística. En el caso de
los comercios y del cine, a base de sanciones.
CONTRA LA IMPOSICIÓN LINGÜÍSTICA
Un niño inicia una huelga de clase de
música para cantar en castellano
Un niño de 7 años inicia este lunes una huelga indefinida en la
clase de música, hasta que pueda cantar y estudiar en castellano.
Los padres han comunicado al centro la situación, y aseguran que el
pequeño "abandonará la clase hasta el inicio de la siguiente
asignatura".
LIBERTAD DIGITAL 8 Febrero 2010
El niño cursa 2º de Primaria en el CEIP Sant Climent, en San Climent
de Llobregat (Barcelona) y el hartazgo les ha llevado a tomar esta
decisión, cansados de la imposición lingüísitica, según publica este
lunes La Gaceta. Desde que iniciara sus estudios en este centro,
habían solicitado que el niño recibiera las clases en castellano,
siempre amparándose en el artículo 139.1 de la Constitución
española.
Su padre, Jesús Ruiz Marín quiere que se respete la libertad de
expresión de su hijo "con objeto de evitar un presunto caso de
sumisión lingüística a la lengua catalana". Por otro lado, también
le recrimina al centro que "para la instructora de música nuestro
hijo no existe.. Ni le enseña en su libro ni le pone su CD para que
pueda cantar en castellano. Todo el material que nos costó el libro
tutorial en castellano para la profesora. Ni lo pagan, ni lo compra
el centro ni enseñan al niño, dice Ruiz Marín.
Pero el abuso que denuncian los padres no se queda aquí. Además,
denuncian que están a la espera de recibir evaluaciones y documentos
oficiales sobre la evolución educativa de su hijo "Hemos sabido que
el niño ha pasado de curso porque ahora está en 2º" asegura.
Desde el centro niegan la mayor. El director ha dicho a La Gaceta
que "Al final de curso se reparten informes de varios folios a todos
los alumnos del centro. Los padres de ese niño reciben ese mismo
informe solo que en castellano". Pero Ruiz insiste: "La información
que ofrecen no es oficial. No lleva membrete del centro, ni sello.
No tiene validez jurídica alguna" a lo que el director del centro
responde "Estamos haciendo lo que marca la ley. Cuando un alumno
pide atención individualizada en castellano, se le da, pero la
música es una asignatura colectiva. Aunque tiene atención
individualizada es muy difícil enseñar una canción en catalán y que
sólo un niño cante en castellano" asegura Josep Balsa i Catalá.
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