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Tres enfermos socialistas
Enrique de Diego www.gaceta.es 14 Febrero 2010
En la pandemia que asola Europa hay tres enfermos terminales
–Grecia, Portugal y España–, en torno a los que se debate respecto a
similitudes y desemejanzas y a su proximidad al óbito. Grecia está
sin pulso. España, simplemente, ha perdido el sentido de la realidad
y ha pasado de la conjunción astral a la conspiración planetaria.
Semejanzas las hay claras: Grecia y España mienten en la
contabilidad. Nuestro ministro de Trabajo se dedica a la cirugía
estética con constantes operaciones de liposucción en la cada vez
más engrosada lista de parados, mientras la brujería sobre los datos
de crecimiento corresponde a la vicepresidenta segunda Elena
Salgado. Dicen gurúes que lo de Grecia es asumible pero lo de España
puede ser tumbativo, pues las dimensiones de nuestra economía son
mucho mayores. El archiprogre Paul Krugman ahora sitúa “el epicentro
de la crisis en España”.
El diagnóstico de los tres enfermos terminales es común: exceso de
gasto y deuda disparatada. Hay una semejanza clara entre los tres:
están gobernados por socialistas, son los últimos reductos del
socialismo, por cuanto el laborismo inglés siempre ha tenido sus
peculiaridades y también está de capa caída.
Nada nuevo bajo el sol, que dice el Eclesiastés, ni nada fuera de la
lógica y lo previsible. El socialismo no ha generado en toda su
larga y extensa historia más que miseria. Siendo el socialismo la
experiencia puesta en práctica en más naciones y durante más tiempo,
siempre con un balance desolador, debería haber sido erradicado.
Por contra, el inútil de La Moncloa, con paranoicas alucinaciones,
aún se pavonea de que nunca había habido más protección social. Es
decir, más subsidio, más socialismo, por ende, pues éste ha devenido
en la coartada para vivir del cuento, a costa del esfuerzo de los
demás.
El Partido Socialista no es, desde luego, el partido de los
trabajadores, sino de los vagos. Estamos enfermos de subsidios –y de
presión fiscal– y aún el Gobierno presume de la enfermedad. Cada vez
más gente depende del Estado y cada vez hay menos cotizando. Sólo
unos incompetentes y unas marisabidillas como los que nos
desgobiernan son incapaces de darse cuenta de que así no hay forma
de salga adelante una sociedad, de que vamos, con estos locos, a un
desastre sin paliativos. El Gobierno precisa con urgencia atención
de profesionales de la psiquiatría.
Los tres peores enfermos de Europa son socialistas y no es por
casualidad.
Otrosí: ¿A qué espera el PP para presentar una moción de censura
orientada a convocar elecciones anticipadas? Hay momentos en la
historia en que es un imperativo ético asumir riesgos.
El consenso inviable
IGNACIO CAMACHO ABC 14 Febrero 2010
EL triunfo más incontestable de Zapatero consiste en la liquidación
del espíritu de la Transición como mecanismo fundacional de la
democracia española.
Para la nueva generación socialista que representa el presidente, el
pacto constitucional no fue más que una claudicación más o menos
forzosa de la izquierda, que por miedo o prudencia renunció a la
ruptura para conformarse con una libertad imperfecta; por ello a lo
largo del último sexenio el zapaterismo se ha aplicado a desmantelar
de la vida pública cualquier vestigio de consenso que pudiese
proporcionar cohesión institucional y política, y apoyándose en
minorías radicales ha sustituido los acuerdos básicos entre mayorías
para aplicar al Estado del 78 una agenda de deconstrucción
rupturista.
Ésa es la razón cardinal que ahora vuelve inviable un acuerdo
anticrisis bajo la dirección política del hombre que ha dinamitado
todas las alianzas vigentes, tácitas o explícitas, para enrocarse en
un acentuado divisionismo ideológico. La confianza mutua de los dos
grandes partidos se ha quebrado al eliminarse el modelo común que
sustentaba sus visiones de España. El espíritu de la ruptura ha
devuelto a la vida pública española el trincherismo banderizo que la
Transición supo evitar, y que consiste en la identificación del
adversario como problema primordial; al pairo de ese hálito cainita,
millones de españoles anteponen su deseo de derrota del rival
-socialista o popular- al de la recuperación económica, o
simplemente asimilan un objetivo con el otro. Un diabólico marco de
encono civil que vuelve una quimera la colaboración en una tarea de
reconstrucción nacional.
El bloqueo ha alcanzado ya incluso a la figura del Rey, cuyo margen
de actuación se ve peligrosamente estrechado por las suspicacias
sectarias. Ha bastado que el Monarca, alarmado por la severidad de
una crisis que amenaza con un grave retroceso social y económico, se
limite a cumplir con su función constitucional de arbitraje para que
se desaten a derecha e izquierda violentos celos políticos que
cuestionan la neutralidad de la Corona. La oposición entiende que
las gestiones de Don Juan Carlos suponen un aval al Gobierno, y éste
se siente madrugado en su capacidad de iniciativa pese a que no la
ejerce.
Ni por asomo contemplan unos ni otros la hipótesis de que esta
iniciativa mediadora represente la única decisión de verdadera
responsabilidad que alguien ha tomado aquí en los últimos tiempos.
Un pacto de Estado sería, sin duda, la solución más razonable a
mayor o menor plazo para una crisis que ya no es sólo económica,
sino política e institucional. El problema es que ese acuerdo
resulta imposible con Zapatero de por medio, porque él es el alfa y
la omega del conflicto, el principal factor de discordia. Y ésa es,
exacta y desgraciadamente, la única vertiente del asunto que el Rey
está obligado a no tener en cuenta.
Ni pacto ni Estado
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 14 Febrero 2010
IGNACIO Camacho ha vuelto a dar en la diana al decir que para lograr
un pacto de Estado se necesita tener algo que los españoles no
tenemos: una idea común de Estado. Y una idea común de pacto,
añadiría si me lo permite. Porque aquí todos hablan de pacto, pero
nadie está dispuesto a admitir que los demás pueden tener una
solución tan buena o mejor que la suya. Empezando por el Gobierno,
que por boca de su presidente ha llegado a descalificar la fórmula
del PP, no por razones económicas, sino ideológicas. La ideología
anda en España hasta entre los pucheros. Así están ellos.
Pacto significa ceder algo para alcanzar algo, pero los españoles
equiparamos cesión a derrota, hoy más que nunca, cuando intenta
deshacerse incluso lo ya pactado. La Transición fue un pacto entre
vencedores y vencidos de la guerra civil para desmontar el Estado
salido de ella y establecer otro de nueva planta, en el que todos
los españoles tuviéramos los mismos derechos y deberes,
absolviéndonos mutuamente de los daños infligidos unos a otros.
Pero Zapatero llegó al poder con el propósito de liquidar la
Transición para ajustar viejas cuentas, bajo el nombre genérico de
Memoria Histórica. Rompiendo con ello el consenso alcanzado y
haciendo imposible el compromiso en todos los aspectos de la
política y de la vida. Cuando la vida se funda precisamente en el
compromiso, que hemos de practicar a diario, no sólo con los demás,
sino también con nosotros mismos.
Le ha servido en la política, metiendo al principal partido de la
oposición, y con él a media España, en un lazareto, con la ayuda de
los que no se sienten españoles. Pero cuando se ha dado de bruces
con la economía, la cosa ha cambiado radicalmente. La economía no
entiende de ideologías. No hay panes de izquierdas y panes de
derechas, el pan es siempre el mismo. Lo que ocurre es que las
derechas lo producen más barato. Y Zapatero se encuentra con que le
faltan panes y le sobran parados, no quedándole otro remedio que
pedir ayuda a los que metió en el lazareto para salir del pozo en
que se ha y nos ha metido.
Entiendo perfectamente la renuencia del PP ante ese pacto, primero,
porque mientras Zapatero no renuncie a su fórmula, que consiste en
más subsidios y más parados hasta que los demás tiren de nosotros,
no habrá recuperación. ¿Un ejemplo? Ahí lo tienen: ¿convenía apoyar
sus últimos presupuestos, como reclamaba, inservibles a los dos
meses? Sería como dar aguardiente a un alcohólico. Aparte de que se
adjudicaría cualquier éxito que se alcanzase, negándoselo a los
demás. Pactar, decía al principio, es ceder. Y Zapatero no ha dado
la menor muestra de ceder en cinco años. Lo único que ha hecho es
dividir y mentir. No sólo a Rajoy, a todos. Con alguien así, no se
va a ninguna parte. Un pacto de Estado no es una emboscada.
El CEU y las víctimas del terrorismo
El horizonte de convivencia que hoy se abre le debe mucho a la
firmeza de quienes pese a la incomprensión y el olvido renunciaron a
moverse por el odio
ALFREDO DAGNINO GUERRA, JOSÉ IBARROLA (*) El Correo 14 Febrero 2010
En España, al igual que en otros lugares del mundo, el terrorismo se
ha convertido en la amenaza más grave que existe contra la paz y la
libertad. Esta execrable violencia es un hecho intrínsecamente
perverso que atenta de manera cruel contra la vida humana, coarta la
libertad de las personas y ciega el conocimiento de la verdad y de
la propia Historia. Es más, el terrorismo es una muestra evidente de
intolerancia y germen del totalitarismo. El CEU, desde hace ya
varios años y a través de su Observatorio Internacional de Víctimas
del Terrorismo, viene apoyando de un modo rotundo y sin complejos la
causa de las víctimas del terrorismo. Precisamente, los pasados días
11, 12 y 13 se ha celebrado en Salamanca el VI Congreso
Internacional sobre Víctimas del Terrorismo, un encuentro cada vez
más consolidado que pretende dar voz a las víctimas y que sientan el
cariño y el respeto de toda la sociedad. El porqué de este
compromiso del CEU con la noble causa de las víctimas del terrorismo
tiene una respuesta muy sencilla que conecta directamente con la
inspiración fundacional de esta institución: la tradición del
humanismo cristiano conlleva que el CEU quiera apoyar a los más
débiles de nuestras sociedades. Y entre ellos se encuentran, sin
ninguna duda, aquellas personas que han sufrido los efectos de la
violencia y la sinrazón del terrorismo.
Este evento de carácter internacional es una muestra más del
compromiso del CEU con la sociedad. Es probable que mucha gente
pueda pensar que las instituciones académicas se encuentran alejadas
de la comunidad social y de sus problemas. Nada más lejos de la
realidad. Estamos firmemente comprometidos con la sociedad y con
todas sus justas reivindicaciones. Es de justicia, por tanto, que
una institución universitaria rinda tributo a la memoria de aquellas
personas que han sufrido -e incluso perdido la vida- por defender lo
más noble: la dignidad humana y la libertad.
En el caso concreto del País Vasco, las víctimas del terrorismo han
sufrido de manera más directa y cruel la soledad y el desamparo de
una parte de la población, que ha mirado para otro lado ante un
asesinato o que ha manifestado públicamente esa frase tan
inmisericorde del 'algo habrá hecho'.
Afortunadamente, esos 'años de plomo' de los finales de los 70 y
principios de los 80 han pasado a la historia y la sociedad vasca,
en su gran mayoría, ha optado por proteger y acoger a todas esas
víctimas del terrorismo que merecen el cariño y el respeto de todos.
Un reconocimiento que debe nacer de la gratitud que todos los
ciudadanos, y muy especialmente la sociedad vasca, han de tener para
con aquéllos que sacrificaron tanto para preservar la democracia y
defender la libertad. El suyo es un ejemplo de coraje cívico, el de
personas que supeditaron su bienestar, su seguridad, su paz, sus
miedos y, desgraciadamente, en muchas ocasiones, su vida para que el
resto pudiera disfrutar de todo aquello a lo que, en buena parte,
ellos renunciaron.
El actual contexto político vasco, en el que se esboza plausible un
horizonte de convivencia, mucho le debe al compromiso de las
víctimas del terrorismo, a su firmeza en tiempos hostiles, a su
perseverancia frente a la incomprensión y el recelo que en tiempos
recibieron de muchos de sus conciudadanos. Las perspectivas que hoy
se abren ante el pueblo vasco serían una quimera de no ser porque
durante todos estos años las víctimas han mantenido, con su
fidelidad a los principios y su renuncia a moverse por el odio, el
último reducto de esperanza.
Por otro lado, no hay que olvidar que vivir en democracia exige
aislar el terrorismo y a todos aquellos que, directa o
indirectamente, hacen causa común con él. Éste es un imperativo
moral que debe traducirse en una práctica política clara, carente de
fisuras, tibiezas y ambigüedades. La experiencia nos demuestra con
el amargo testimonio de la sangre inocente que toda debilidad frente
a los terroristas acrecienta el peligro de nuevos crímenes.
Estos congresos internacionales como el que se ha celebrado en
Salamanca, pretenden ser una muestra más del compromiso del CEU y el
deseo de luchar por mantener viva la memoria de las víctimas del
terrorismo, velar por su dignidad y que ésta no sea mancillada. Y
también para exigir a las autoridades y a las instituciones que
caiga todo el peso de la ley sobre los terroristas. Todos los
ciudadanos debemos escuchar el testimonio de las víctimas, ya que
sus reflexiones aportan una fuerza moral ejemplar para que toda la
sociedad pueda aprender auténticas lecciones de vida. Desde estas
líneas quiero reafirmar que vosotras, las víctimas, nunca más vais a
estar solas. Seguiremos dispuestos, de una manera firme y
contundente, a luchar en la vida pública y a defender principios que
no admiten componenda, renuncia ni transacción. Es una obligación de
todos continuar aprendiendo mucho de las víctimas y tenerlas siempre
en nuestra memoria.
(*) PTE. DE LA FUNDACIÓN UNIVERSITARIA SAN PABLO CEU
Paranoias
JON JUARISTI ABC 14 Febrero 2010
EN El País del pasado viernes, Gregorio Peces-Barba denunciaba una
«incesante, dura y cruel campaña» contra el Gobierno de Rodríguez
Zapatero, mantenida por el Partido Popular desde que éste fuera
derrotado en las elecciones legislativas del 14 de marzo de 2004. El
propio Peces-Barba se presenta como objeto de descalificaciones y
ataques rastreros, por parte de los populares, durante su etapa como
Alto Comisionado de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo.
Quizá la tendencia al victimismo parezca un rasgo caracterológico
compatible con el desempeño de este tipo de funciones, por favorecer
supuestamente la empatía con las víctimas reales, pero elevarlo a
criterio selectivo no suele resultar prudente. No lo fue, desde
luego, en el caso de Peces-Barba, que, al poco de su nombramiento y
con ocasión de un homenaje a Carrillo en su nonagésimo cumpleaños,
ya andaba estableciendo distinciones entre buenos (la izquierda) y
malos de solemnidad (la derecha), sin pararse a pensar que una gran
parte de las víctimas del terrorismo de ETA eran gentes de derecha.
Y eso, concediéndole a don Gregorio el beneficio de la duda, porque
muchos sospecharon entonces, y con motivo, que aquel exceso verbal
fue una deliberada provocación a un sector de las asociaciones que
su flamante cargo le obligaba a apoyar y defender. Está claro que a
Rodríguez Zapatero le interesaba romper el movimiento de las
víctimas del terrorismo para facilitar así su disparatado «proceso
de paz». Aquel desliz festivo del Alto Comisionado, ya fuera debido
a torpeza o a pura insidia maquiavélica, le vino de perlas al
presidente. Las asociaciones que se consideraron ofendidas
reaccionaron, lógicamente, con indignación, y la prensa afín al
Gobierno se apresuró a estigmatizarlas como plataformas de extrema
derecha. En este sentido, Peces-Barba fue, sin duda, el mejor
Comisionado que pudo tener el PSOE y el peor dotado para apoyar a
las víctimas y favorecer la concordia cívica, y es que el Gobierno
no quería una cosa ni la otra. Hacerse él mismo la víctima, a estas
alturas, no cambia lo que fue, en su momento, un servicio eficaz a
su partido mediante una chapuza moral que contribuyó a la bronca y a
la división que buscaba Rodríguez Zapatero.
Da la impresión de que Peces-Barba trata de diluir sus
responsabilidades de entonces en el fantasma de una campaña
«incesante, dura y cruel» contra el gobierno de su partido, que
arrancaría del 14 de marzo de 2004. En rigor, tal especie pertenece
al mismo orden delirante que el «golpe de estado» que preparaba
Aznar según Pedro Almodóvar. Lo que sí fue muy real, y comprobable
con sólo tirar de hemeroteca, es la campaña de acorralamiento
callejero del PP que los socialistas y sus aliados iniciaron en la
víspera de aquella fecha, jornada de reflexión previa a las
elecciones, en diversos puntos de España.
Entre la muchedumbre que cercó la sede de los populares en la calle
Génova no faltó alguno de los que hoy protagonizan las propuestas
gubernamentales de grandes pactos políticos con la oposición. Al
PSOE y, por supuesto, a Peces-Barba, no les preocupó la hostilidad
defensiva -valga decir el cabreo- del PP mientras contaron con un
amplio frente capaz de encerrar a este último tras el cordón
sanitario que reclamaba la farándula. Lo que pasa es que aquella
situación se ha ido invirtiendo aceleradamente, y ahora es un
gobierno socialista aislado en medio del descontento general el que
intenta salvar el trasero combinando el señuelo de los pactos de
Estado con la paranoia de las campañas, conjuras y conspiraciones. O
sea, de la peor forma posible.
Pagar a terroristas
Óscar Elía Mañú www.gaceta.es 14 Febrero 2010
Se trata de un acto estratégicamente suicida y moralmente
despreciable
Hoy en día los occidentales han decidido apaciguar a sus enemigos
–en Somalia, en Mauritania o en Afganistán– de la manera más cómoda
posible: comprándolos. A la infamia de ceder se une la miseria del
modo de hacerlo, con la chequera. Así que resulta sonrojante
recordar algo que era evidente hasta hace no mucho tiempo: no se
debe pagar ni negociar con terroristas.
Es estratégicamente suicida y moralmente despreciable.
Estratégicamente, porque el dinero entregado a un terrorista sirve
para propagar el terror. El dinero que España pagó a los piratas del
Alakrana se emplea en atacar barcos y desestabilizar Somalia. Y con
el dinero que se entregará en Mauritania se atacará a inocentes, se
desestabilizará la zona y se propagará el islamismo más atroz. Así
que más vale no engañarse: con el rescate que exigen los criminales
sufrirán y morirán más inocentes en Mauritania. Pagando a los
terroristas, España los está engordando. Cada pago es una invitación
a seguir con el salvaje negocio del secuestro.
Pero aunque estratégicamente fuese rentable, es inmoral ceder ante
los terroristas. El terrorismo es un horrible crimen contra la
dignidad de las personas y se envilece quien no se dedica a
perseguirlo con todos los medios. Seguir las indicaciones de
asesinos, reconocerlos negociando con ellos, dialogar y llegar a
acuerdos, es juguetear con el Mal, reconocerlo como interlocutor
legítimo. Y cuando es un Estado quien lo hace, la infamia es mayor.
Pagar dinero a los terroristas es un error estratégico y una
aberración moral. En el fondo, ambas cosas están relacionadas,
porque la pérdida de rumbo moral en nuestras sociedades implica la
pérdida de rumbo estratégico. Si no sabemos qué está bien y qué está
mal, no pondremos los medios para defender una cosa y rechazar otra.
Y acabamos pagando a terroristas.
*Analista del GEES.
Zapatero nos avergüenza ante las víctimas
EDITORIAL Libertad Digital 14 Febrero 2010
A José Luis Rodríguez Zapatero siempre le han molestado
profundamente las víctimas del terrorismo. Incapaz de mostrar la
mínima empatía con los que más han sufrido por atentados
terroristas, su tarea desde que llegó al poder ha sido siempre
hacerlas desaparecer del escenario público. Probablemente porque
ellas son, con su ejemplo, la prueba sufriente de que no se puede
pactar bajo ninguna circunstancia con asesinos.
Zapatero ha conseguido desactivar a la asociación que aglutinaba a
la mayor parte de nuestras víctimas del terrorismo, y protagonizó la
más vergonzosa rendición del Estado de Derecho ante un la ETA en el
llamado “proceso de paz”, sin que hasta el momento haya mostrado el
menor arrepentimiento, ni por lo uno ni por lo otro. Pero no era
suficiente. Hacía falta demostrar una vez más su profundo desprecio
hacia la parte más noble y sufrida de la sociedad española,
negándose no ya a acudir al VI Congreso Internacional celebrado esta
semana en Salamanca, sino tan sólo a acusar recibo de las
invitaciones que la organización le ha hecho llegar de forma
reiterada.
Sólo el anuncio de la presencia de los Príncipes de Asturias le
disuadió de llevar a cabo su plan inicial de enviar a un cargo
político de tercera fila. En el último momento, y forzado por las
circunstancias, envió al ministro de Justicia, precisamente el
hombre más cuestionado por las víctimas tras el episodio del
chivatazo del Bar Faisán, un nuevo desdén que han debido sufrir por
parte del Gobierno socialista, cuya propensión al desprecio hacia
los familiares de nuestros asesinados parece inagotable.
Pero la sociedad española no olvida fácilmente a las víctimas del
terrorismo, como lo demuestra el éxito de participación en el
congreso y el emotivo acto celebrado en la Plaza Mayor de Salamanca,
con la asistencia de miles de ciudadanos anónimos que quisieron de
esta forma manifestar su apoyo y respeto hacia los que han sufrido
en sus carnes y sus familias el azote terrorista.
Víctimas del terrorismo de todo el mundo presentes en el congreso
han pedido a los políticos que “no caigan en la confusión entre
víctimas y verdugos”, algo por desgracia muy usual cuando los
objetivos políticos de un partido sin escrúpulos se imponen a
cualquier imperativo moral. El caso de los familiares de los
asesinados por el terrorismo montonero de Argentina es, en esta
tesitura, tal vez el ejemplo más flagrante de las simas de abyección
a las que puede descender un Gobierno que premia a los asesinos con
cargos políticos y los ensalza por sus acciones, mientras niega a
los asesinados y sus descendientes el derecho a existir en la esfera
pública.
Ningún gesto de apoyo, respeto y cariño hacia las víctimas será
nunca suficiente, y quien quiera hacer una distinción entre ellas
por motivos ideológicos o de cualquier otro tipo estará haciéndoles
un favor a los asesinos. Por otra parte, la voz de los que han sido
mutilados o han perdido un familiar por acciones terroristas ha de
ser escuchada siempre en primer lugar , pues una paz que la condene
al olvido sólo será una rendición. Por nuestra parte, y con toda
modestia, seguiremos defendiendo su memoria y su dignidad. Las
mismas que Zapatero les viene negando desde hace ya seis años.
Los auténticos constructores de la paz
ARANTZA QUIROGA Presidenta del Parlamento Vasco ABC 14 Febrero 2010
La situación de las víctimas del terrorismo, en toda su descarnada
dureza, es apenas comprensible para quienes no hemos experimentado
en carne propia las consecuencias más extremas del fanatismo ciego.
No somos capaces de imaginar la profundidad del daño causado, y
quizás por ello no les hemos otorgado la prioridad que merecen.
Ochocientos veintiocho hombres y mujeres han muerto en España
asesinados por ETA, cientos de familias han sido destrozadas, miles
de personas que aún hoy siguen estando sometidas a un acoso
constante. Tenemos una deuda enorme con las víctimas. Por un lado,
la sociedad entera tiene la obligación moral de darles absolutamente
todo el apoyo posible; por otro, pesa sobre nosotros -y
especialmente sobre quienes formamos parte del espectro público-
procurar que nadie más pase por lo que ellos han pasado, y ello
implica especialmente buscar la fórmula que nos permita inculcar
respeto por la vida humana a nuestras nuevas generaciones,
educándolas para la paz. Esto además nos obliga, insoslayablemente,
a impedir que la memoria de aquellas vidas perdidas se apague, a
evitar que se conviertan en meras estadísticas fatales de un pasado
borroso.
El siempre sarcástico Mark Twain escribió en algún lugar que lo
mejor que podemos hacer con la historia es reescribirla. No creo que
esta afirmación tenga validez universal, pero estoy convencida de
que sí la tiene con respecto a varios capítulos de la historia de
las víctimas de ETA, en los que no se ha otorgado el protagonismo y
crédito necesario a una larga lista de personajes anónimos que día a
día contribuyen con su esfuerzo y ejemplo a luchar por la anhelada
paz. Apenas leemos sus nombres en los periódicos, no son mencionados
a menudo en los telediarios, y quizá los libros de historia nunca
los reconozcan; y, sin embargo, ellos son la causa y fin de los
avances logrados durante los últimos años. Si volvemos la mirada
hacia atrás, si nos detenemos para fijarnos en la letra pequeña, los
veremos a todos ellos, uno a uno, en su auténtica dimensión.
En primer lugar, por supuesto, se encuentran en este grupo la
familia y amigos de los fallecidos durante más de medio siglo de
violencia, guardianes involuntarios de una triste memoria. Es muy
llamativa la actitud de aquellos que han sufrido las más graves
consecuencias de la intolerancia fundamentalista: ninguno reclama
venganza, ninguno de ellos busca la crispación, menos aún alcanzar
protagonismo, sólo nos recuerdan constantemente la imperativa
obligación que tenemos los políticos de ponernos de acuerdo para
«terminar con la banda de asesinos que dice hablar en nombre del
pueblo vasco», según palabras textuales de Leonor Regaño, viuda de
don Manuel Jodar, policía asesinado por una bomba de ETA en 1989.
Dos décadas de profunda impotencia han pasado para esta mujer que,
junto con sus hijos, lo único que busca es servir de inspiración
para evitar que otros sufran lo mismo.
Si reescribimos nuestra historia, y clausuramos por fin este
capítulo de terror y miedo, no imagino mejor epílogo que la
contundente frase de Montse Lezáun: «Soy la madre del último
asesinado por ETA y quiero seguir siéndolo». Mientras el mundo se
les viene abajo, las víctimas sólo responden con esperanza,
revelándonos justamente en su interior el extremo opuesto de la
incomprensión y el odio ciego que motivaron su tragedia. El catálogo
de casos es inacabable, y la generosidad de estas personas es
infinita, como también lo es su perseverancia y valentía. Paqui
Hernández, viuda de Eduardo Puelles, lo dijo claro y en voz muy
alta: «Nunca podrán con nosotros». Si de educación de valores para
nuestros hijos queremos hablar, estos ejemplos, que se dan
diariamente a lo largo y ancho de Euskadi y de España, valen más que
todas las lecciones que se puedan aprender en los libros de texto.
Si replanteáramos la crónica de nuestros días tendríamos además que
brindar un lugar esencial a los miles de emprendedores vascos que
sufren en silencio el acoso diario de esa camorra con pretensiones
ideológicas. Ello incluye a todos aquellos que enfrentan la
adversidad con lo mejor de su instinto imaginativo y su afán de
superación, contribuyendo al avance de toda la sociedad: nuestros
artistas, profesionales, intelectuales, científicos y empresarios.
Necesitamos hoy especialmente del espíritu creativo que ha guiado
siempre a nuestros emprendedores durante siglos. Porque la principal
contribución de estos seres humanos no se agota en las plazas de
trabajo que generan, en su esfuerzo diario, en los avances
tecnológicos logrados, o en el regocijo estético que nos causan sus
obras; su auténtica contribución viene de allanar el camino en el
que se libera el potencial de una estirpe de hombres y mujeres que
se conoce aventurera, capaz. En una historia así contada, desde
luego, brillarían nombres como el de Ignacio Uría, José María Korta
o Ángel Berazadi.
Hoy la paz en Euskadi se vislumbra posible, y sin duda anhelada por
una amplia mayoría antes condenada al silencio. No obstante, y pese
a la importancia radical de estos logros -fruto de la lucha
permanente y silenciosa de toda nuestra sociedad-, nada puede darse
por consumado mientras no nos ocupemos de aquel sector más
vulnerable al aparato propagandístico de ETA y sus colectivos
afines: nuestros jóvenes. Y por más que cueste admitirlo, hay signos
de que este problema está lejos aún de ser resuelto. Un informe
presentado hace pocos meses por el Ararteko, el Defensor del Pueblo
en el País Vasco, titulado «La Trasmisión de Valores a Menores»,
apunta que los síntomas menos visibles del fundamentalismo siguen
ahí. Dicho documento constata que un importante porcentaje -más de
un 12 por ciento- de los adolescentes vascos justifica la violencia
ejercida con fines políticos. Las conclusiones presentes en ese
trabajo, si son consideradas en su verdadera hondura, constituyen un
baño de fría y cruda realidad para todos quienes luchamos por la paz
en Euskadi. Nos recuerdan la existencia de ese universo
«autorreferencial, endogámico, impermeable a la duda y a los
razonamientos opuestos», en el que la vida humana mantiene un valor
meramente instrumental.
Si Twain tenía razón y lo mejor que podemos hacer con la historia es
reescribirla, creo que en Euskadi deberíamos empezar por reclamar el
lugar que merecen esas figuras silenciosas que nos rodean, que nos
marcan el camino. Si queremos pagar nuestra deuda con aquellos que
han sufrido lo peor, y encaminar a las nuevas generaciones por el
camino de la paz, debemos empezar por reconocer y divulgar la enorme
contribución de las víctimas. Los políticos apenas merecemos, si
acaso, una nota al pie de página, porque es la sociedad civil quien
ha tenido el protagonismo en los capítulos más memorables de este
libro, sufriendo con abnegación, día tras día, la intimidación y los
continuos desplantes que suponen las alegorías del terrorismo. Quizá
sólo si reencontráramos así nuestro pasado reciente, si lo
entendiéramos en toda su hondura, podríamos comprender al fin que
detrás de toda sigla política, de toda identidad colectiva, de toda
bandera ideológica, hay siempre individuos, únicos e
irreemplazables, dignos y libres.
El suelo se mueve en el socialismo
Editorial ABC 14 Febrero 2010
LO que menos podía esperar la dirección socialista nacional es que
el más pesimista de los diagnósticos acerca del gobierno tripartito
catalán pudiera venir de dos pesos pesados del socialismos catalán:
Ernest Maragall y Antoni Castells, consejeros de Educación y
Economía, respectivamente. Ambos defendían el agotamiento de la
coalición del PSC con Esquerra Republicana e Iniciativa por
Cataluña. Incluso Maragall se refirió a la «fatiga» ciudadana por el
tripartito que dirige Montilla. Esta doble confesión no sólo
demuestra la debilidad que atraviesa el Ejecutivo autonómico, cada
vez más rezagado de CiU en las encuestas, sino también la caducidad
de la obra cumbre de Rodríguez Zapatero, el «pacto del Tinell»,
aquella alianza del socialismo con el nacionalismo extremista para
perpetuarse en el poder. Por eso, las críticas de Maragall y
Castells afectan al proyecto ideológico que ha vertebrado la
política de coaliciones de Rodríguez Zapatero, que ya empezó a
quebrarse en el País Vasco, con el apoyo del PP a Patxi López.
El episodio va más allá de una crítica coyuntural. El PSOE sigue sin
orden ni concierto en las comunidades de Madrid y Valencia. Su
gobierno en Baleares pende de un hilo. En Andalucía se ha dividido
entre seguidores de Chaves y Griñán. Un histórico del socialismo
vasco, Jesús Eguiguren, alecciona en público a Zapatero. Los
socialistas canarios buscan sustituto a la fracasada apuesta de
López Aguilar. Y el presidente manchego, José María Barreda, sigue
reclamando un cambio de gobierno. No hacen falta muchas más pruebas
para constatar la inestabilidad del PSOE, que en poco menos de año y
medio tendrá que enfrentarse a los comicios catalanes y a las
elecciones autonómicas y locales de 2011.
Este escenario de nerviosismo e inseguridad es lo que ha intentado
neutralizar la dirección socialista con los llamamientos a la unidad
interna en las sucesivas reuniones del Comité Federal y de los
grupos parlamentarios; y, sobre todo, con la renovada estrategia de
señalar al PP como culpable de que no haya un gran acuerdo contra la
crisis. Sin embargo, estos síntomas de agotamiento interno ya no
tienen tanto que ver con la necesidad de un chivo expiatorio
externo, sino con la incipiente desconfianza en los mandos
socialistas sobre las posibilidades electorales de Rodríguez
Zapatero para 2012. Que algunos líderes del PSC se hayan sumado
públicamente a esta exhibición de dudas -aunque sea con una lectura
sólo catalana-, supone para el PSOE una pésima noticia en su mejor
granero de votos.
En espera
PEDRO ARIAS ABC Galicia 14 Febrero 2010
Los intervencionismos públicos en materia monetaria, la devaluación
de los valores por las políticas activas de sectarismo electoral y
el apoyo selectivo de las instituciones públicas a los círculos de
poder, han generado la mayor crisis económica y la extendida
volatilidad moral de nuestro tiempo. El optimismo se ha tornado en
simulacro, la esperanza en coto privado, el futuro en incertidumbre
perpetua. Estamos en un callejón de muy difícil salida.
En tiempos pasados, familia extensa, amigos y ambientes de los
iguales, configuraban los universos propios, las burbujas
compensadoras, las defensas íntimas contra la disciplinante
realidad. En la privación de derechos disponían de sus mundos
alternativos. Después llegó la sociedad de los derechos declarados,
de la soberanía formal y de la libertad administrada. Con ella, la
ruptura de la cohesión social, hija adoptiva de la ilusión en la
necesidad.
En España, también en su malhadado Finisterre, la Izquierda se
apresuró a redimir al peatón ciudadano común desde la cómoda
permisividad democrática y tirando de antiguos modelos, en
particular del viejo Despotismo Ilustrado del XVIII: todo para el
pueblo pero sin el pueblo. Los nacionalistas le añadían un plus de
diferenciación recurriendo al romanticismo político alemán del XIX:
el tuyo es el pueblo elegido, propio, diferente, distinguido y
predestinado para la felicidad. En ambos casos, siempre partidarios
de la vía del dominio coercitivo hacia la autorrealización.
En el País Vasco llevaron su lógica hasta sus últimas consecuencias;
un marxismo hegelianismo que consagraba la violencia como partera de
la historia, unas dosis de leninismo organizativo y terrorismo
posmoderno como eslabón práctico decisivo. Sus consecuencias las han
recordado los verdaderamente imprescindibles de este país, las
Víctimas del Terrorismo, los testigos presentes en Salamanca, la
memoria viva de nuestras miserias.
No compareció la izquierda gobernante en España, su solidaridad no
es para los demás, reales o ausentes, sino para los imaginarios de
otras latitudes, para los condenados de otras tierras. Tampoco gusta
a nuestra izquierda el recuerdo de las víctimas del terrorismo de la
supuesta liberación nacional anticentralista. Entre ellos hay
cientos de gallegos, pero para los señores de la esencia y el terror
simples objetivos anónimos sin universo propio ni familia. Números
sin rostro. Pero incansablemente resucitados por el único amor
eterno que aún perdura entre nosotros, el de sus seres queridos y el
de quienes no han perdido la sensibilidad por el otro semejante.
Cada día nos enfrentamos a la sombra de la barbarie, de la ceguera
interesada y de la violencia; simbólica, real o potencial. Es el
cainismo que no cesa. Estos días un juez ha ordenado en Galicia el
cierre de una página web de una asociación de autodenominados
jóvenes independentistas por fijar a Gloria Lago, presidenta de
Galicia Bilingüe, como objetivo destacado de la violencia
liberadora. En su arrogancia irredenta se han propuesto abrir mil
páginas más para desafiar a la justicia. Por su parte, el estamento
galleguista, tanto de elite como educativo, ha guardado escrupuloso
silencio; con él transmiten su declaración tácita: jóvenes
descarriados -con potencial de hacer el trabajo sucio- los hay en
todas las esferas; dejadlos hacer, dejadlos actuar. Liberalismo
satánico a la gallega.
Hoy los portadores del futuro invocan la consigna de la inmersión,
sumergir a los hijos de los otros en lo que debe ser la reeducación
identitaria. No han aprendido nada de la experiencia de la historia;
simplemente están en eso, se han construido una burbuja en la
imaginada república gallega de los eruditos y todo el mundo a seguir
sus proclamas interminables.
La letra con imposición entra, es su axioma pedagógico vertebral; el
disidente a la mira telescópica y para el gobernante que se atreva a
quebrar, siquiera tímidamente, el consenso de los sabios oficiales,
manifestación, pancarta y la más arrogante descalificación. Los
niños, los jóvenes, los adultos que defienden otra visión, otra
educación posible, un universo intelectual alternativo, otra
búsqueda del ser; no pueden respirar, no deben existir. La
intolerancia como seña real de la identidad manifiesta. Es como las
matemáticas -nos dicen- si no se imponen, los jóvenes del pueblo
quedarán sumidos en las tinieblas de la ignorancia. La inmersión es
garantía de ilustración.
No están solos. La inercia intervencionista converge con la
inmersión nacionalista; el ejercicio político habitual se ha
desarrollado en clave de proveer para los otros desde la competencia
especial, técnicamente asesorada, de bienes y servicios públicos. La
educación entendida como una vía pública, como área reservada para
los expertos filtrados por una oposición y la experiencia del
oficio. Que encerrada en sí misma, desconfiada ante la efervescencia
innovadora y creativa de las experiencias educativas en el mundo.
Miedo a la libertad desconocida.
La negación al ejercicio de la libertad de los demás también se
reviste de un carácter técnico, praxeológico, de imposibilidad
material o carencia de recursos. Es imposible la organización
educativa del pluralismo lingüístico en Galicia. Que no se entre en
teorías ni abstracciones, reprenden, es simple cuestión de medios,
horarios, grupos y agenda escolar. Es la derrota del saber gerencial
para la complejidad moderna, la renuncia a la excelencia en
políticas públicas.
El fantasma autoritario que inunda el pensamiento de la izquierda
instalada, ha sufrido un severo correctivo en las pasadas
autonómicas, sin que tal contratiempo haya servido de experiencia
autocrítica. Retornan al pasado y con más bríos; se fugan hacia
delante y retoman el agit-prop de la última etapa Aznar. De los
nostálgicos tiempos cuando llevaban la iniciativa con huelga general
contra el decretazo de Rato, manifestación general contra la Ley de
Calidad de la enseñanza; la movilización asimétrica del «Prestige»
-culpable el PP, inocentes los mafiosos titulares del buque- ; el no
la guerra de Aznar -sí ahora a las de ZP- y todo lo que vino después
hasta el retorno al poder. Fueron momento de fiesta inolvidables.
Después cuatro años de barra libre para todo, en España y Galicia;
educación para el adoctrinamiento y la mediocridad, chicas mediocres
al poder -la igualdad sin talento en cuotas de fidelidad al líder-,
ladrillo ilimitado a cargo de endeudamiento sin freno, presupuestos
disparados y manás inesperados. Tayllerand no los conoció, no
hubiera fechado la dulzura del vivir en el Ancien Régime, sino que
la habría localizado en la corte artúrica de Zapatero e invitados.
Ahora todo peligra, caen las valoraciones del líder y sus líderes
delegados; una sospecha de incompetencia mina sus bases electorales
por todos los rincones. Y aunque temblorosa e indecisa, una ola de
asombro e indignidad ciudadana pugna por emerger y arrinconar el
presente al fallado de las pesadillas. Estamos ansiosos y en espera
de que, al fin, suceda.
La presidenta del Parlamento vasco apuesta por «desintoxicar a los
jóvenes de la manipulación de ETA»
Educar para lograr la paz
Carmen S. Macías La Razón 14 Febrero 2010
SALAMANCA- «En todas las ciencias primera, Salamanca enseña», y
enseñó. La ciudad del Tormes, que acogió durante tres días el VI
Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo, organizado por la
Universidad CEU San Pablo, puso nombre al dolor, fue la terapia que
mitigó las cicatrices del alma y les dio fuerza y esperanza a sus
víctimas. Tres días para alzar su voz donde las palabras más
repetidas: «amor» y «justicia».
La fría mañana de ayer no heló sus voluntades y a primera hora, los
salmantinos acompañaron a las víctimas en una ofrenda floral ante la
virgen de la Vega, patrona de la ciudad. El obispo de Salamanca
presidió el acto en el que tildó de «abominables» los actos
terroristas y llamó a la unidad para erradicarlo. Además pidió por
la conversión de los terroristas.
La presidenta del Parlamento vasco, Arantza Quiroga, clausuró el
Congreso de víctimas con un discurso sobre «la necesidad de luchar
contra la cultura del odio». Reconoció que la clase política muchas
veces «no ha estado a la altura», lo que despertó el aplauso de los
participantes. La presidenta del Parlamento vasco defendió la
necesidad de «educar para la paz» como forma para «evitar que la
barbarie se repita y saldar así la deuda contraída con las víctimas
del terrorismo». Sugirió como tarea educativa enfocarse en el sector
más vulnerable a la manipulación de grupos radicales: juventud,
niños y adolescentes». Y expresó su preocupación porque «el 18 por
ciento de los escolares dice que en sus familias les han enseñado
que si ETA actúa es porque hay motivos», según refleja la última
encuesta elaborada por el Defensor del Pueblo vasco sobre su
juventud. Por ello, Quiroga se preguntó «¿qué pasa? ¿en qué fallamos
si una cosa tan obvia como la inviolabilidad de la vida humana no ha
calado? Somos todos los que no hemos sentido la violencia los que
hemos fallado», dijo.
Quiroga reclamó que hay que pagar «la deuda adquirida con estos
héroes anónimos» a los que calificó como el «mejor referente que
tenemos» y recordó a los últimos asesinados: Carlos Sáenz de Tejada,
Diego Salva y Eduardo Puelles, «que se despertaron todos los días
para desarrollar su trabajo, arriesgando su vida por los demás» y
añadió: «Ahí hay gloria y deben ser el ejemplo de nuestros hijos».
También asistió a la clausura el ex ministro de Trabajo, Jesús
Caldera, que disculpó la ausencia de Zapatero argumentando
«problemas de agenda» y dijo que lo importante son los «hechos». «No
hay ninguna duda del compromiso del Ejecutivo» con las víctimas,
apostilló.
El Valle de los Caídos y los talibanes.
Pío Moa Libertad Digital 14 Febrero 2010
En Época:
El Valle de los Caídos fue concebido como un monumento a la
victoria. Concretamente a la victoria sobre una revolución de tipo
totalitario auspiciada y orientada por Stalin, y sobre las
tendencias separatistas basadas en concepciones racistas y, en
general, antiespañolas. Es probablemente el monumento de sus
características más notable y conseguido artísticamente que se haya
levantado en el siglo XX en cualquier país.
Al mismo tiempo fue entendido como un monumento a la reconciliación
nacional. Pese a lo mucho que se ha insistido en estos años últimos
en que el franquismo llevó a cabo hasta el final una política
vengativa contra los vencidos, nada está más lejos de la realidad.
Los únicos realmente vencidos fueron los dirigentes del Frente
Popular que huyeron de España abandonando a los suyos y llevándose
en cambio ingentes tesoros saqueados a particulares y a la nación
entera. Para entender quiénes eran aquellos vencidos, conviene leer
lo que opinaban de ellos Azaña, Marañón, Pérez de Ayala, el modo
como se calificaban unos a otros, sus asesinatos mutuos durante la
guerra civil, sus disputas por el botín, su revolución en la zona
roja, que causó el hambre mayor padecida en España en el siglo XX,
bastante peor que la de los años 40, inducida por el semiboicot
inglés y después por la política de aislamiento internacional.
Si bien el franquismo aplicó después de la guerra una dura
investigación sobre los chekistas y criminales que, abandonados por
sus jefes, cayeron en poder de los nacionales, represión que
seguramente afectó a bastantes inocentes, el hecho real es que la
reconciliación, para la inmensa mayoría, se produjo muy pronto,
porque, después de las experiencias arriba mencionadas, muy pocos
siguieron identificándose con el Frente Popular y sus ideales, como
comprobarían quienes intentaron reanudar la guerra civil mediante el
maquis. Por todo ello, la reconciliación resultó fácil. Es ahora,
con un gobierno colaborador con banda armada y exaltador de los
chekistas de antaño, a quienes presenta como víctimas inocentes y
demócratas, cuando se intenta anular la reconciliación, simbolizada
también por el Valle de los Caídos.
La campaña contra el Valle de los Caídos participa, no podía ser
menos, el “Himalaya de mentiras” que denunciaba Besteiro, de la
“constante mentira de los rojos” que tanto irritaba a Gregorio
Marañón, etc. Empezaron propagando que el monumento había sido
construido por 20.000 prisioneros del Frente Popular en régimen de
trabajos forzados, con numerosas muertos por las pésimas condiciones
de trabajo, etc. Esa calumnia gigantesca ha sido propalada a diestro
y siniestro, con apoyo incluso de la derecha, y por sí misma revela
los odios y el espíritu neochekista en que tratan de sumergir de
nuevo a la sociedad española. Juan Blanco ha replicado con un
detallado examen de esa orgía de embustes, pero, por desgracia, no
ha recibido la acogida, tampoco por parte de la derecha, que quedó
reservada para la propaganda del actual gobierno. En la España
actual, la verdad está muy acosada y muy poco defendida, y los
responsables de ello contraen una muy grave responsabilidad
política.
Ahora el gobierno procede al hostigamiento burocrático con el
objetivo de agotar a los monjes que mantienen el monumento y
obligarles a irse, dificultando las visitas o impidiendo la
recaudación que ayuda a mantenerlo. Si por ellos fuera, el monumento
sería volado (Gibson y otros lo han dicho, y ciertos “rojos” como el
gobierno han puesto allí varias bombas), tal como hicieron los
talibanes con otros en Afganistán. Siéndoles ello más difícil en
Europa, posiblemente piensen en provocar su ruina progresiva por
desatención o convertirlo en un centro de la falsificación histórica
en que son expertos. Los españoles que no se sientan talibanes
tienen también una grave y seria responsabilidad en impedir tales
fechorías.
San Gil defiende a Regina Otaola: "Fue la
única que levantó la voz de alarma"
San Gil ha roto su silencio para defender "la coherencia y la
dignidad" de Otaola, quien votó en contra de una polémica moción
-apoyada por el PP vasco- sobre "víctimas de motivación política" y
que precipitó su anuncio de no repetir en las listas. "Intentarán
tergiversar la historia", advierte.
Pablo Montesinos (Salamanca) Libertad Digital 14 Febrero 2010
La ex presidenta del PP vasco, María San Gil, ha roto su silencio
para alertar de los intentos de tergiversar la historia ahora que
“muchos cantos de sirena” anuncian el fin de la banda terrorista
ETA. Primero en declaraciones exclusivas a LDTV y después en la mesa
redonda “Las víctimas del terrorismo en España: memoria, dignidad y
justicia”, la dirigente vasca ha asegurado que no habrá democracia
si no se delimita a las claras quiénes son vencedores y vencidos.
Bajo esta premisa, San Gil reclama estar “muy vigilantes” para que
“no nos vendan una historia que no ha sido” ya que “sólo así
pondremos punto y final al terrorismo”. Dicho esto, apunta a que ya
hay intentos de “tergiversar la historia” y puso como ejemplo la
moción de las Juntas de Guipúzcoa para reconocer a las víctimas del
terrorismo de “motivación política”.
Una estratagema de los nacionalistas, que compara a etarras con
víctimas como Gregorio Ordóñez, a la que sólo se opuso Regina
Otaola, que este viernes ha recibido el reconocimiento público de la
que fuera su jefa de filas. “Ella es la única que levantó la voz de
alarma, que ha tenido la coherencia y la dignidad personal de decir
que no está dispuesta a comulgar con ruedas de molino”, sentenció.
La polémica moción, apoyada por el PP de Antonio Basagoiti,
precipitó el anuncio de Regina Otaola de que no repetirá en las
listas electorales de la formación, lo que provocó un auténtico
cataclismo interno en la formación.
“Veremos cómo acaba redactado y cómo se implementa el Plan, pero soy
pesimista al respecto porque los nacionalistas siempre buscan
disfrazar semánticamente sus verdaderas intenciones cuando se habla
de víctimas del terrorismo y deslegitimación de ETA”, explicó en su
día la regidora popular en su blog de Libertad Digital.
San Gil, que habló largo y tendido con la alcaldesa de Lizarza
durante el emotivo homenaje a las víctimas del terrorismo celebrado
en la Plaza Mayor de Salamanca, reconocía así la labor de su
“amiga”, quien le defendió ante sus propios compañeros cuando
anunció que dejaba la presidencia del PP vasco por discrepancias con
Mariano Rajoy.
El papel de la Justicia
La alcaldesa de Lizarza no tomó la palabra en la mesa redonda, pero
sí atendió a los micrófonos de LDTV. Ante ellos, habló de justicia y
no quiso dejar pasar la oportunidad de mostrar su solidaridad con la
familia de José María Félix Latiegui, después de que el juez Javier
Gómez Bermúdez les expulsara de la sala de vistas en la que se
juzgaba al etarra José Antonio Zurutuza, asesinado en 1981 por el
procesado, por exhibir pancartas y exigir que se juzguen estos
hechos, que la Audiencia Nacional ha considerado prescritos.
“En España hay muchas lagunas legales que debemos de mejorar entre
todos los políticos, que un delito de estas características
prescriba tiene que cambiar”, argumentó la alcaldesa del PP, quien
reclamó “memoria, dignidad y justicia” para las víctimas.
El plantón de Zapatero, a debate
Por su parte, la parlamentaria vasca y hermana del concejal Miguel
Ángel Blanco asesinado por ETA en 1997, Mari Mar Blanco, se sumó a
la indignación general y aseguró que es “humillante” la ausencia de
José Luis Rodríguez Zapatero en el acto de apoyo a las víctimas del
terrorismo que se celebra en Salamanca.
En declaraciones a los periodistas, la diputada regional ha mostrado
su “indignación” porque el presidente del Gobierno español “no haya
acudido a pedir perdón por los graves errores cometidos en la pasada
legislatura”, aunque reconoció que tampoco acudió a ninguno de los
congresos anteriores sobre las víctimas del terrorismo, lo que
consideró “una tristeza”.
Declaraciones a parte, los asistentes a este VI Congreso
Internacional de Víctima se quedan con una imagen por encima de
cualquier otra: la Plaza Mayor de Salamanca abarrotada de ciudadanos
homenajeando a aquellos que han sufrido la lacra del terrorismo.
Los socialistas llevan a sus hijos a
colegios privados de élite
Rosalina Moreno www.gaceta.es 14 Febrero 2010
Los nacionalistas imponen la enseñanza en catalán, pero sus vástagos
aprenden inglés, francés o alemán. La oposición lo tacha de “cinismo
político” y “racismo”.
Los hijos de Blanco estudian en el Colegio Británico de Madrid.
Josep Anglada i Rius, presidente de Plataforma por Cataluña, ha
acusado de xenófobos a los dirigentes del tripartito catalán y a los
miembros de CiU. “Aunque tienen un discurso políticamente correcto
con la inmigración, en su vida privada se comportan como auténticos
racistas”, ha sentenciado.
La crítica es una referencia explícita al hecho de que estos
políticos lleven a sus vástagos a los centros privados más elitistas
de España. Por ello, Anglada les ha retado a que “antes de la
próxima campaña al Parlament lleven a sus hijos a colegios públicos
de las zonas más afectadas por la inmigración” para que sean
“coherentes con lo que dicen en público”.
Anglada añade: “Los hijos de los trabajadores tienen que ir a
colegios públicos, donde la integración con los hijos de los
inmigrantes está causando un grave problema”.
Lea la noticia completa en LA GACETA.
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Desafío a Europa
EDITORIALEl Correo 14 Febrero 2010
La colaboración portuguesa se suma a la francesa en la lucha
antiterrorista
La providencial actuación de la Guardia Civil, la Ertzaintza y las
fuerzas policiales portuguesas ha impedido de nuevo que ETA lograra
llevar adelante sus planes, con la puesta a disposición judicial de
un apreciable número de sus integrantes y el desmantelamiento de
algunas de sus estructuras operativas. La detención ayer mismo de un
presunto activista entre Asteasu y Villabona abre una nueva fisura
en la ya debilitada trama terrorista. Tanto las circunstancias en
las que se han producido las citadas actuaciones policiales como las
investigaciones en curso están revelando, además, que los etarras se
disponían a lanzar toda una ofensiva para desafiar al Estado
aprovechando precisamente el eco internacional que a su actuación
criminal podría darle el semestre de presidencia española de la UE.
Los planes descubiertos echan por tierra la hipótesis según la cual
la banda terrorista estaría madurando el traspaso de su autoridad
fáctica a favor de la izquierda abertzale. Tampoco tiene sentido
alguno acariciar esa otra hipótesis, igualmente temeraria, que
contemplaría la frustrada ofensiva etarra como un intento de arribar
a un inmediato proceso de negociación en posición de mayor fuerza.
La paciencia que la democracia ha mostrado durante décadas a la
espera de que ETA -y con ella la izquierda abertzale- se aviniera a
renunciar al terror fue agotada por la propia banda a base de
asesinatos.
El hecho de que haya tratado de apuntalar esta enésima ofensiva
generando un caldo de cultivo en sus aledaños al ordenar un
movimiento de protesta por parte de los etarras encarcelados
demuestra hasta qué punto quienes en cada momento están al mando de
la banda utilizan sus peones y la ingenuidad fingida de sus
intérpretes para perpetuarse en el terror. Contra la pretensión
etarra de europeizar el 'conflicto' que desea encarnar la banda, el
descubrimiento de su infraestructura en Portugal y el de sus planes
de atentar durante la presidencia española de la Unión europeízan la
lucha antiterrorista, que desde ahora sitúa a la cooperación
portuguesa junto a la francesa en la primera línea del combate
policial y judicial contra ETA.
El magistrado Eugeni Gay justifica la tardanza en que «nunca» se
impugnaron tantos artículos de una norma
El TC se cura en salud: «Hay sentencias que
tardan 8 años»
13 Febrero 10 - M. Pardeiro La Razón 14 Febrero 2010
La espera de la sentencia del Estatut ya dura más de tres años,
pero, según Gay, el fallo «no está tardando».
BARCELONA- El magistrado del Tribunal Constitucional (TC) Eugeni Gay
no acaba de comprender las urgencias de algunos por conocer la
sentencia del Estatut. La revisión del texto catalán, argumentó ayer
Gay, es una vasta tarea, ya que los magistrados deben examinar los
230 preceptos impugnados, una cifra que «nunca» se había visto «en
todo el mundo». Las palabras de este miembro del TC presagian un
largo desenlace, a pesar de los esfuerzos de la presidenta del Alto
Tribunal, María Emilia Casas, por acelerar la sentencia.
«(El fallo) no está tardando», consideró Gay, durante su discurso de
clausura del Career Forum de la Facultad de Derecho de Esade. El
magistrado también recordó que «algunas sentencias tardan siete u
ocho años» y, así, quiso ahuyentar las prisas de los partidos
políticos por conocer la resolución del TC.
Gay no pudo ignorar la situación de «precariedad absoluta, ya que
hace dos años que las instituciones públicas representadas por los
partidos políticos no lo han renovado». Después de más de tres años
de trabajos sobre el Estatut, los magistrados han llegado a un
bloqueo que, hoy por hoy, parece indefinido. No sólo porque no
logran un consenso sobre la constitucionalidad del texto, sino
también porque el Alto Tribunal continúa sin renovarse, algo que
sólo es posible mediante un pacto de PP y PSOE. Actualmente, un
magistrado permanece recusado, otros cuatro han agotado su mandato y
otro más ha fallecido. Pese a todo, «el tribunal está legitimado»,
dijo Gay.
El imperio de la ley
Nadie duda de que la sentencia del TC es crucial en el desarrollo
del Estado de las Autonomías. El Constitucional no sólo debe
estudiar los argumentos del PP contra el Estatut, sino los otros
seis recursos de inconstitucionalidad presentados por el Defensor
del Pueblo y las comunidades autónomas de Murcia, La Rioja, Aragón,
la Comunidad Valenciana y las Islas Baleares.
Eugeni Gay, a quien se encuadra dentro del sector progresista de los
magistrados, subrayó que el TC «tiene muy claro que se debe cumplir
la Constitución». «Está en juego vivir bajo el imperio de la ley o
forzar la ley para adaptarla a las necesidades de cada uno»,
advirtió. Añadió que el TC es la «institución más importante del
Estado» y concluyó que «el Tribunal no puede hacer más de lo que ha
hecho, es decir, dirigirse en múltiples ocasiones a las
instituciones públicas para pedirles respeto».
Carod: «Si a Cataluña no le va bien...»
El vicepresidente de la Generalitat de Cataluña, Josep Lluís
Carod-Rovira, no dudó ayer en advertir de que ciertos recortes
presupuestarios por parte del Gobierno central pueden perjudicar
«seriamente» a Cataluña, al tiempo que afirmaba que «a España no le
irá bien si a Cataluña no le va bien». En un desayuno organizado por
Nueva Economía Forum, Carod-Rovira apuntó que sería positivo que en
el mapa político español se asistiera a un gobierno de coalición, lo
cual sería una «medida de salud democrática y de reflejo de la
diversidad política existente». Durante su intervención, el
vicepresidente de la Generalitat quiso hacer hincapié en que
Cataluña es la capital industrial de España y la que más compra al
resto del Estado, mientras Madrid es la de los servicios y el sector
público y la de la «redistribución interna». Y mientras, preguntaba
por qué reiteradamente se han negado a su comunidad sus
reclamaciones.
Adiós al oasis catalán de Montilla
IVA ANGUERA DE SOJO ABC 14 Febrero 2010
BARCELONA. El bombazo lanzado esta semana por el consejero de
Educación de la Generalitat, Ernest Maragall -«Cataluña está
fatigada del tripartito», vino a decir- ha vuelto a hacer visible
como nunca la brecha entre el sector más catalanista y el más
obrerista del PSC. Pero se ha quedado ahí. No hay propuestas en
firme sobre un nuevo liderazgo ni apuestas serias por la
«sociovergencia», lo que ha sembrado en las filas socialistas, y
también en sus socios, desconcierto político.
Una falta de propuestas, más allá de las tradicionales
reivindicaciones de este sector, que obliga a pensar en una «toma de
posición» con la vista puesta en las próximas elecciones. A la
espera de ver qué sucede el próximo otoño, el sector catalanista
marca terreno e intenta recuperar protagonismo. Si el aparato del
partido tiene razón, y la plataforma presidencial es suficiente para
salvar el resultado electoral, no se habrán roto los puentes con
José Montilla. Pero si se cumplen los augurios de los sondeos y CiU
envía al PSC a la oposición, podría ponerse en cuestión el liderazgo
de la actual dirección socialista.
En todo caso, hay serias dudas sobre la continuidad de José Montilla
como jefe de la oposición en caso de perder las elecciones, puesto
que sería la primera vez que el ex presidente de la Generalitat
emprendiera el camino de los bancos de la oposición, algo que no
hicieron ni Jordi Pujol ni Pasqual Maragall.
Primeros movimientos
Cuando el eurodiputado del PSC Raimon Obiols lanzó en diciembre de
2008 su «Conferencia Abierta», la clase política vio en ella la
recuperación del «ala catalanista» del PSC. Un nuevo intento de dar
forma a un grupo huérfano tras la retirada de Pasqual Maragall, pero
que sigue contando con algunos de los nombres más prestigiosos del
socialismo catalán, desde Ferran Mascarell a Antoni Castells,
pasando por el propio Obiols, ex primer secretario del partido, o el
PSC de Gerona que lideran Joaquim Nadal y Marina Geli. Y, por
supuesto, Ernest Maragall.
De hecho, este movimiento nació apadrinado en cierto modo por el
«aparato» de Nicaragua que encabeza Montilla, consciente de la
necesidad de mantener la pátina catalanista del PSC para no perder a
una parte de electorado. Dar visibilidad a esa «familia» socialista
era, en este sentido, la manera de evitar que los electores
catalanes vieran al PSC como una simple federación más del PSOE,
algo difícilmente compatible en Cataluña con la presidencia de la
Generalitat.
Pero la «Conferencia Abierta» no ha conseguido articularse en la
plataforma de opinión que esperaba el grupo liderado por Castells.
Ello explica, en parte, la polémica conferencia de Ernest Maragall
en la que esta semana arremetía contra «un sistema de partidos que
ha derivado hacia la endogamia, la consolidación de estructuras
internas con tendencia a la autorreproducción».
Los catalanistas del PSC seguirán pues en sus cuarteles de invierno,
por lo menos hasta el día después de las elecciones autonómicas.
Pero habrá que ver cómo discurre este lunes la reunión de la
Ejecutiva del PSC, en la que Castells y Montserrat Tura tendrán
ocasión de expresar su apoyo a Maragall más allá de los corrillos
periodísticos. Y el presidente podrá aclarar hasta dónde llega su
permisividad con el «diálogo interno».
Los sondeos auguran la derrota del tripartito, lo que llevaría al
sector catalanista a buscar una nueva oportunidad al frente del
partido tras las elecciones
La «Conferencia Abierta» de Raimon Obiols no ha obtenido la
proyección esperada por el grupo
La Ejecutiva del PSC de mañana lunes será el primer encuentro de la
dirección socialista tras la polémica
******************* Sección "bilingüe"
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Desafío a Europa
EDITORIALEl Correo 14 Febrero 2010
La colaboración portuguesa se suma a la francesa en la lucha
antiterrorista
La providencial actuación de la Guardia Civil, la Ertzaintza y las
fuerzas policiales portuguesas ha impedido de nuevo que ETA lograra
llevar adelante sus planes, con la puesta a disposición judicial de
un apreciable número de sus integrantes y el desmantelamiento de
algunas de sus estructuras operativas. La detención ayer mismo de un
presunto activista entre Asteasu y Villabona abre una nueva fisura
en la ya debilitada trama terrorista. Tanto las circunstancias en
las que se han producido las citadas actuaciones policiales como las
investigaciones en curso están revelando, además, que los etarras se
disponían a lanzar toda una ofensiva para desafiar al Estado
aprovechando precisamente el eco internacional que a su actuación
criminal podría darle el semestre de presidencia española de la UE.
Los planes descubiertos echan por tierra la hipótesis según la cual
la banda terrorista estaría madurando el traspaso de su autoridad
fáctica a favor de la izquierda abertzale. Tampoco tiene sentido
alguno acariciar esa otra hipótesis, igualmente temeraria, que
contemplaría la frustrada ofensiva etarra como un intento de arribar
a un inmediato proceso de negociación en posición de mayor fuerza.
La paciencia que la democracia ha mostrado durante décadas a la
espera de que ETA -y con ella la izquierda abertzale- se aviniera a
renunciar al terror fue agotada por la propia banda a base de
asesinatos.
El hecho de que haya tratado de apuntalar esta enésima ofensiva
generando un caldo de cultivo en sus aledaños al ordenar un
movimiento de protesta por parte de los etarras encarcelados
demuestra hasta qué punto quienes en cada momento están al mando de
la banda utilizan sus peones y la ingenuidad fingida de sus
intérpretes para perpetuarse en el terror. Contra la pretensión
etarra de europeizar el 'conflicto' que desea encarnar la banda, el
descubrimiento de su infraestructura en Portugal y el de sus planes
de atentar durante la presidencia española de la Unión europeízan la
lucha antiterrorista, que desde ahora sitúa a la cooperación
portuguesa junto a la francesa en la primera línea del combate
policial y judicial contra ETA.
El magistrado Eugeni Gay justifica la tardanza en que «nunca» se
impugnaron tantos artículos de una norma
El TC se cura en salud: «Hay sentencias que
tardan 8 años»
13 Febrero 10 - M. Pardeiro La Razón 14 Febrero 2010
La espera de la sentencia del Estatut ya dura más de tres años,
pero, según Gay, el fallo «no está tardando».
BARCELONA- El magistrado del Tribunal Constitucional (TC) Eugeni Gay
no acaba de comprender las urgencias de algunos por conocer la
sentencia del Estatut. La revisión del texto catalán, argumentó ayer
Gay, es una vasta tarea, ya que los magistrados deben examinar los
230 preceptos impugnados, una cifra que «nunca» se había visto «en
todo el mundo». Las palabras de este miembro del TC presagian un
largo desenlace, a pesar de los esfuerzos de la presidenta del Alto
Tribunal, María Emilia Casas, por acelerar la sentencia.
«(El fallo) no está tardando», consideró Gay, durante su discurso de
clausura del Career Forum de la Facultad de Derecho de Esade. El
magistrado también recordó que «algunas sentencias tardan siete u
ocho años» y, así, quiso ahuyentar las prisas de los partidos
políticos por conocer la resolución del TC.
Gay no pudo ignorar la situación de «precariedad absoluta, ya que
hace dos años que las instituciones públicas representadas por los
partidos políticos no lo han renovado». Después de más de tres años
de trabajos sobre el Estatut, los magistrados han llegado a un
bloqueo que, hoy por hoy, parece indefinido. No sólo porque no
logran un consenso sobre la constitucionalidad del texto, sino
también porque el Alto Tribunal continúa sin renovarse, algo que
sólo es posible mediante un pacto de PP y PSOE. Actualmente, un
magistrado permanece recusado, otros cuatro han agotado su mandato y
otro más ha fallecido. Pese a todo, «el tribunal está legitimado»,
dijo Gay.
El imperio de la ley
Nadie duda de que la sentencia del TC es crucial en el desarrollo
del Estado de las Autonomías. El Constitucional no sólo debe
estudiar los argumentos del PP contra el Estatut, sino los otros
seis recursos de inconstitucionalidad presentados por el Defensor
del Pueblo y las comunidades autónomas de Murcia, La Rioja, Aragón,
la Comunidad Valenciana y las Islas Baleares.
Eugeni Gay, a quien se encuadra dentro del sector progresista de los
magistrados, subrayó que el TC «tiene muy claro que se debe cumplir
la Constitución». «Está en juego vivir bajo el imperio de la ley o
forzar la ley para adaptarla a las necesidades de cada uno»,
advirtió. Añadió que el TC es la «institución más importante del
Estado» y concluyó que «el Tribunal no puede hacer más de lo que ha
hecho, es decir, dirigirse en múltiples ocasiones a las
instituciones públicas para pedirles respeto».
Carod: «Si a Cataluña no le va bien...»
El vicepresidente de la Generalitat de Cataluña, Josep Lluís
Carod-Rovira, no dudó ayer en advertir de que ciertos recortes
presupuestarios por parte del Gobierno central pueden perjudicar
«seriamente» a Cataluña, al tiempo que afirmaba que «a España no le
irá bien si a Cataluña no le va bien». En un desayuno organizado por
Nueva Economía Forum, Carod-Rovira apuntó que sería positivo que en
el mapa político español se asistiera a un gobierno de coalición, lo
cual sería una «medida de salud democrática y de reflejo de la
diversidad política existente». Durante su intervención, el
vicepresidente de la Generalitat quiso hacer hincapié en que
Cataluña es la capital industrial de España y la que más compra al
resto del Estado, mientras Madrid es la de los servicios y el sector
público y la de la «redistribución interna». Y mientras, preguntaba
por qué reiteradamente se han negado a su comunidad sus
reclamaciones.
Adiós al oasis catalán de Montilla
IVA ANGUERA DE SOJO ABC 14 Febrero 2010
BARCELONA. El bombazo lanzado esta semana por el consejero de
Educación de la Generalitat, Ernest Maragall -«Cataluña está
fatigada del tripartito», vino a decir- ha vuelto a hacer visible
como nunca la brecha entre el sector más catalanista y el más
obrerista del PSC. Pero se ha quedado ahí. No hay propuestas en
firme sobre un nuevo liderazgo ni apuestas serias por la
«sociovergencia», lo que ha sembrado en las filas socialistas, y
también en sus socios, desconcierto político.
Una falta de propuestas, más allá de las tradicionales
reivindicaciones de este sector, que obliga a pensar en una «toma de
posición» con la vista puesta en las próximas elecciones. A la
espera de ver qué sucede el próximo otoño, el sector catalanista
marca terreno e intenta recuperar protagonismo. Si el aparato del
partido tiene razón, y la plataforma presidencial es suficiente para
salvar el resultado electoral, no se habrán roto los puentes con
José Montilla. Pero si se cumplen los augurios de los sondeos y CiU
envía al PSC a la oposición, podría ponerse en cuestión el liderazgo
de la actual dirección socialista.
En todo caso, hay serias dudas sobre la continuidad de José Montilla
como jefe de la oposición en caso de perder las elecciones, puesto
que sería la primera vez que el ex presidente de la Generalitat
emprendiera el camino de los bancos de la oposición, algo que no
hicieron ni Jordi Pujol ni Pasqual Maragall.
Primeros movimientos
Cuando el eurodiputado del PSC Raimon Obiols lanzó en diciembre de
2008 su «Conferencia Abierta», la clase política vio en ella la
recuperación del «ala catalanista» del PSC. Un nuevo intento de dar
forma a un grupo huérfano tras la retirada de Pasqual Maragall, pero
que sigue contando con algunos de los nombres más prestigiosos del
socialismo catalán, desde Ferran Mascarell a Antoni Castells,
pasando por el propio Obiols, ex primer secretario del partido, o el
PSC de Gerona que lideran Joaquim Nadal y Marina Geli. Y, por
supuesto, Ernest Maragall.
De hecho, este movimiento nació apadrinado en cierto modo por el
«aparato» de Nicaragua que encabeza Montilla, consciente de la
necesidad de mantener la pátina catalanista del PSC para no perder a
una parte de electorado. Dar visibilidad a esa «familia» socialista
era, en este sentido, la manera de evitar que los electores
catalanes vieran al PSC como una simple federación más del PSOE,
algo difícilmente compatible en Cataluña con la presidencia de la
Generalitat.
Pero la «Conferencia Abierta» no ha conseguido articularse en la
plataforma de opinión que esperaba el grupo liderado por Castells.
Ello explica, en parte, la polémica conferencia de Ernest Maragall
en la que esta semana arremetía contra «un sistema de partidos que
ha derivado hacia la endogamia, la consolidación de estructuras
internas con tendencia a la autorreproducción».
Los catalanistas del PSC seguirán pues en sus cuarteles de invierno,
por lo menos hasta el día después de las elecciones autonómicas.
Pero habrá que ver cómo discurre este lunes la reunión de la
Ejecutiva del PSC, en la que Castells y Montserrat Tura tendrán
ocasión de expresar su apoyo a Maragall más allá de los corrillos
periodísticos. Y el presidente podrá aclarar hasta dónde llega su
permisividad con el «diálogo interno».
Los sondeos auguran la derrota del tripartito, lo que llevaría al
sector catalanista a buscar una nueva oportunidad al frente del
partido tras las elecciones
La «Conferencia Abierta» de Raimon Obiols no ha obtenido la
proyección esperada por el grupo
La Ejecutiva del PSC de mañana lunes será el primer encuentro de la
dirección socialista tras la polémica
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